Al principio Dios cre el cielo y la tierra.
La tierra era algo informe y vaco, las tinieblas cubran el abismo, y el soplo de Dios se cerna sobre las aguas.
Entonces Dios dijo: "Que exista la luz". Y la luz existi.
Dios vio que la luz era buena, y separ la luz de las tinieblas;
y llam Da a la luz y Noche a las tinieblas. As hubo una tarde y una maana: este fue el primer da.
Dios dijo: "Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separacin entre ellas". Y as sucedi.
Dios hizo el firmamento, y este separ las aguas que estn debajo de l, de las que estn encima de l;
y Dios llam Cielo al firmamento. As hubo una tarde y una maana: este fue el segundo da.
Dios dijo: "Que se renan en un solo lugar las aguas que estn bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme". Y as sucedi.
Dios llam Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces dijo: "Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y rboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro". Y as sucedi.
La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla segn su especie y rboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
As hubo una tarde y una maana: este fue el tercer da.
Dios dijo: "Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el da de la noche; que ellos sealen las fiestas, los das y los aos,
y que estn como lmparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra". Y as sucedi.
Dios hizo que dos grandes astros -el astro mayor para presidir el da y el menor para presidir la noche- y tambin hizo las estrellas.
Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra,
para presidir el da y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno.
As hubo una tarde y una maana: este fue el cuarto da.
Dios dijo: "Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pjaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo".
Dios cre los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizndose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno.
Entonces los bendijo, diciendo: "Sean fecundos y multiplquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra".
As hubo una tarde y una maana: este fue el quinto da.
Dios dijo: "Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganado, reptiles y animales salvajes de toda especie". Y as sucedi.
Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno.
Dios dijo: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, segn nuestra semejanza; y que le estn sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo".
Y Dios cre al hombre a su imagen; lo cre a imagen de Dios, los cre varn y mujer.
Y los bendijo, dicindoles: "Sean fecundos, multiplquense, llenen la tierra y somtanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra".
Y continu diciendo: "Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los rboles que dan frutos con semilla: ellos les servirn de alimento.
Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pjaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde". Y as sucedi.
Dios mir todo lo que haba hecho, y vio que era muy bueno. As hubo una tarde y una maana: este fue el sexto da.
As fueron terminados el cielo y la tierra, y todos los seres que hay en ellos.
El sptimo da, Dios concluy la obra que haba hecho, y ces de hacer la obra que haba emprendido.
Dios bendijo el sptimo da y lo consagr, porque en l ces de hacer la obra que haba creado.
Este fue el origen del cielo y de la tierra cuando fueron creados. Cuando el Seor Dios hizo la tierra y el cielo,
an no haba ningn arbusto del campo sobre la tierra ni haba brotado ninguna hierba, porque el Seor Dios no haba hecho llover sobre la tierra. Tampoco haba ningn hombre para cultivar el suelo,
pero un manantial surga de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.
Entonces el Seor Dios model al hombre con arcilla del suelo y sopl en su nariz un aliento de vida. As el hombre se convirti en un ser viviente.
El Seor Dios plant un jardn en Edn, al oriente, y puso all al hombre que haba formado.
Y el Seor Dios hizo brotar del suelo toda clase de rboles, que eran atrayentes para la vista y apetitosos para comer; hizo brotar el rbol del conocimiento del bien y del mal.
De Edn nace un ro que riega el jardn, y desde all se divide en cuatro brazos.
El primero se llama Pisn: es el que recorre toda la regin de Javil, donde hay oro.
El oro de esa regin es excelente, y en ella hay tambin bedelio y lapislzuli.
El segundo ro se llama Guijn: es el que recorre toda la tierra de Cus.
El tercero se llama Tigris: es el que pasa al este de Asur. El cuarto es el Eufrates.
El Seor Dios tom al hombre y lo puso en el jardn de Edn, para que lo cultivara y lo cuidara.
Y le dio esta orden: "Puedes comer de todos los rboles que hay en el jardn,
exceptuando nicamente el rbol del conocimiento del bien y del mal. De l no debers comer, porque el da que lo hagas quedars sujeto a la muerte".
Despus dijo el Seor Dios: "No conviene que el hombre est solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada".
Entonces el Seor Dios model con arcilla del suelo a todos los animales de campo y a todos los pjaros del cielo, y los present al hombre para ver qu nombre les pondra. Porque cada ser viviente deba tener el nombre que le pusiera el hombre.
El hombre puso un nombre a todos los animales domsticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontr la ayuda adecuada.
Entonces el Seor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueo, y cuando este se durmi, tom una de sus costillas y cerr con carne el lugar vaco.
Luego, con la costilla que haba sacado del hombre, el Seor Dios form una mujer y se la present al hombre.
El hombre exclam: "Esta s que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamar Mujer, porque ha sido sacada del hombre".
Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.
Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentan vergenza.
La serpiente era el ms astuto de todos los animales del campo que el Seor Dios haba hecho, y dijo a la mujer: "As que Dios les orden que no comieran de ningn rbol del jardn?".
La mujer le respondi: "Podemos comer los frutos de todos los rboles del jardn.
Pero respecto del rbol que est en medio del jardn, Dios nos ha dicho: "No coman de l ni lo toquen, porque de lo contrario quedarn sujetos a la muerte".
La serpiente dijo a la mujer: "No, no morirn.
Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese rbol, se les abrirn los ojos y sern como dioses, conocedores del bien y del mal".
Cuando la mujer vio que el rbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tom de su fruto y comi; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y l tambin comi.
Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.
Al or la voz del Seor Dios que se paseaba por el jardn, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de l, entre los rboles del jardn.
Pero el Seor Dios llam al hombre y le dijo: "Dnde ests?".
"O tus pasos por el jardn, respondi l, y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escond".
El replic: "Y quin te dijo que estabas desnudo? Acaso has comido del rbol que yo te prohib?".
El hombre respondi: "La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo com de l".
El Seor Dios dijo a la mujer: "Cmo hiciste semejante cosa?". La mujer respondi: "La serpiente me sedujo y com".
Y el Seor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domsticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrars sobre tu vientre, y comers polvo todos los das de tu vida.
Pondr enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastar la cabeza y t le acechars el taln".
Y el Seor Dios dijo a la mujer: "Multiplicar los sufrimientos de tus embarazos; dars a luz a tus hijos con dolor. Sentirs atraccin por tu marido, y l te dominar".
Y dijo al hombre: "Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del rbol que yo te prohib, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacars de l tu alimento todos los das de tu vida.
El te producir cardos y espinas y comers la hierba del campo.
Ganars el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. Porque eres polvo y al polvo volvers!".
El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes
El Seor Dios hizo al hombre y a su mujer unas tnicas de pieles y los visti.
Despus el Seor Dios dijo: "El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome tambin del rbol de la vida, coma y viva para siempre".
Entonces expuls al hombre del jardn de Edn, para que trabajara la tierra de la que haba sido sacado.
Y despus de expulsar al hombre, puso al oriente del jardn de Edn a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al rbol de la vida.
El hombre se uni a Eva, su mujer, y ella concibi y dio a luz a Can. Entonces dijo: "He procreado un varn, con la ayuda del Seor".
Ms tarde dio a luz a Abel, el hermano de Can, Abel fue pastor de ovejas y Can agricultor.
Al cabo de un tiempo, Can present como ofrenda al Seor algunos frutos del suelo,
mientras que Abel le ofreci las primicias y lo mejor de su rebao. El Seor mir con agrado a Abel y su ofrenda,
pero no mir a Can ni su ofrenda. Can se mostr muy resentido y agach la cabeza.
El Seor le dijo: "Por qu ests resentido y tienes la cabeza baja?
Si obras bien podrs mantenerla erguida; si obras mal, el pecado est agazapado a la puerta y te acecha, pero t debes dominarlo".
Can dijo a su hermano Abel: "Vamos afuera". Y cuando estuvieron en el campo, se abalanz sobre su hermano y lo mat.
Entonces el Seor pregunt a Can: "Dnde est tu hermano Abel?". "No lo s", respondi Can. "Acaso yo soy el guardin de mi hermano?".
Pero el Seor le replic: "Qu has hecho? Escucha! La sangre de tu hermano grita hacia m desde el suelo.
Por eso maldito seas lejos del suelo que abri sus fauces para recibir la sangre de tu hermano derramada por ti.
Cuando lo cultives, no te dar ms su fruto, y andars por la tierra errante y vagabundo".
Can respondi al Seor: "Mi castigo es demasiado grande para poder sobrellevarlo.
Hoy me arrojas lejos del suelo frtil; yo tendr que ocultarme de tu presencia y andar por la tierra errante y vagabundo, y el primero que me salga al paso me matar".
"Si es as, le dijo el Seor, el que mate a Can deber pagarlo siete veces". Y el Seor puso una marca a Can, para que al encontrarse con l, nadie se atreviera a matarlo.
Luego Can se alej de la presencia del Seor y fue a vivir a la regin de Nod, al este de Edn.
Can se uni a su mujer, y ella concibi y dio a luz a Henoc. Can fue el fundador de una ciudad, a la que puso el nombre de su hijo Henoc.
A Henoc le naci Irad. Irad fue padre de Mejuael; Mejuael fue padre de Metusael, y Metusael fue padre de Lmec.
Lmec tuvo dos mujeres: una se llamaba Ad, y la otra, Sil.
Ad fue madre de Iabal, el antepasado de los que viven en campamentos y cran ganado.
El nombre de su hermano era Iubal, el antepasado de los que tocan la lira y la flauta.
Sil, por su parte, fue madre de Tubal Can, el antepasado de los forjadores de bronce y de los herreros. Naam fue hermana de Tubal Can.
Lmec dijo a sus mujeres: "Ad y Sil, escuchen mi voz: mujeres de Lmec, oigan mi palabra! Yo mat a un hombre por una herida, y a un muchacho por una contusin.
Porque Can ser vengado siete veces, pero Lmec lo ser setenta y siete".
Adn se uni a su mujer, y ella tuvo un hijo, al que puso el nombre de Set, diciendo: "Dios me dio otro descendiente en lugar de Abel, porque Can lo mat".
Tambin Set tuvo un hijo, al que llam Ens. Fue entonces cuando se comenz a invocar el nombre del Seor.
La lista de los descendientes de Adn es la siguiente: Cuando Dios cre al hombre, lo hizo semejante a l.
Y al crearlos, los hizo varn y mujer, los bendijo y los llam Hombre.
Adn tena ciento treinta aos cuando engendr un hijo semejante a l, segn su imagen, y le puso el nombre de Set.
Despus que naci Set, Adn vivi ochocientos aos y tuvo hijos e hijas.
Adn vivi en total novecientos treinta aos, y al cabo de ellos muri.
Set tena ciento cinco aos cuando fue padre de Ens.
Despus que naci Ens, Set vivi ochocientos siete aos y tuvo hijos e hijas.
Set vivi en total novecientos doce aos, y al cabo de ellos muri.
Ens tena noventa aos cuando fue padre de Quenn.
Despus que naci Quenn, Ens vivi ochocientos quince aos y tuvo hijos e hijas.
Ens vivi en total novecientos cinco aos, y al cabo de ellos muri.
Quenn tena setenta aos cuando fue padre de Mahalalel.
Despus que naci Mahalalel, Quenn vivi ochocientos cuarenta aos y tuvo hijos e hijas.
Quenn vivi en total novecientos diez aos y al cabo de ellos muri.
Mahalalel tena setenta y cinco aos cuando fue padre de Ired.
Despus que naci Ired, Mahalalel vivi ochocientos treinta aos y tuvo hijos e hijas.
Mahalalel vivi ochocientos noventa y cinco aos, y al cabo de ellos muri.
Ired tena ciento sesenta y dos aos cuando fue padre de Henoc.
Despus que naci Henoc, Ired vivi ochocientos aos y tuvo hijos e hijas.
Ired vivi en total novecientos sesenta y dos aos, y al cabo de ellos muri.
Henoc tena sesenta y cinco aos cuando fue padre de Matusaln.
Henoc sigui los caminos de Dios. Despus que naci Matusaln, Henoc vivi trescientos aos y tuvo hijos e hijas.
Henoc vivi en total trescientos sesenta y cinco aos.
Sigui siempre los caminos de Dios, y luego desapareci porque Dios se lo llev.
Matusaln tena ciento ochenta y siete aos cuando fue padre de Lmec.
Despus que naci Lmec, Matusaln vivi setecientos ochenta y dos aos y tuvo hijos e hijas.
Matusaln vivi en total novecientos sesenta y nueve aos, y al cabo de ellos muri.
Lmec tena ciento ochenta y dos aos cuando fue padre de un hijo,
al que llam No, diciendo: "Este nos dar un alivio en nuestro trabajo y en la fatiga de nuestras manos, un alivio proveniente del suelo que maldijo el Seor".
Despus que naci No, Lmec vivi quinientos noventa y cinco aos y tuvo hijos e hijas.
Lmec vivi en total setecientos setenta y siete aos, y al cabo de ellos muri.
No tena quinientos aos cuando fue padre de Sem, Cam y Jafet.
Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas,
los hijos de Dios vieron que estas eran hermosas, y tomaron como mujeres a todas las que quisieron.
Entonces el Seor dijo: "Mi espritu no va a permanecer activo para siempre en el hombre, porque este no es ms que carne; por eso no vivir ms de ciento veinte aos".
En aquellos das -y an despus- cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres y ellas tuvieron hijos, haba en la tierra gigantes: estos fueron los hroes famosos de la antigedad.
Cuando el Seor vio qu grande era la maldad del hombre en la tierra y cmo todos los designios que forjaba su mente tendan constantemente al mal,
se arrepinti de haber hecho al hombre sobre la tierra, y sinti pesar en su corazn.
Por eso el Seor dijo: "Voy a eliminar de la superficie del suelo a los hombres que he creado -y junto con ellos a las bestias, los reptiles y los pjaros del cielo- porque me arrepiento de haberlos hecho".
Pero No fue agradable a los ojos del Seor.
Esta es la historia de No. No era un hombre justo, irreprochable entre sus contemporneos, y sigui siempre los caminos de Dios.
Tuvo tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
Pero la tierra estaba pervertida a los ojos de Dios y se haba llenado de violencia.
Al ver que la tierra se haba pervertido, porque todos los hombres tenan una conducta depravada.
Dios dijo a No: "He decidido acabar con todos los mortales, porque la tierra se ha llenado de violencia a causa de ellos. Por eso los voy a destruir junto con la tierra.
Constryete un arca de madera resinosa, divdela en compartimientos, y recbrela con betn por dentro y por fuera.
Debers hacerla as: el arca tendr ciento cincuenta metros de largo, treinta de ancho y quince de alto.
Tambin le hars un tragaluz y lo terminars a medio metro de la parte superior. Pondrs la puerta al costado del arca y hars un primero, un segundo y un tercer piso.
Yo voy a enviar a la tierra las aguas del Diluvio, para destruir completamente a todos los seres que tienen un aliento de vida: todo lo que hay en la tierra perecer.
Pero contigo establecer mi alianza: t entrars en el arca con tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.
Tambin hars entrar en el arca una pareja de cada especie de seres vivientes, de todo lo que es carne, para que sobrevivan contigo; debern ser un macho y una hembra.
Ir contigo una pareja de cada especie de pjaros, de ganado y de reptiles, para que puedan sobrevivir.
Adems, recoge vveres de toda clase y almacnalos, para que te sirvan de alimento, a ti y a ellos".
As lo hizo No, cumpliendo exactamente todo lo que Dios le haba mandado.
Entonces el Seor dijo a No: "Entra en el arca, junto con toda tu familia, porque he visto que eres el nico verdaderamente justo en medio de esta generacin.
Lleva siete parejas de todas las especies de animales puros y una pareja de los impuros, los machos con sus hembras
-tambin siete parejas de todas las clases de pjaros- para perpetuar sus especies sobre la tierra.
Porque dentro de siete das har llover durante cuarenta das y cuarenta noches, y eliminar de la superficie de la tierra a todos los seres que hice".
Y No cumpli la orden que Dios le dio.
Cuando las aguas del Diluvio se precipitaron sobre la tierra, No tena seiscientos aos.
Entonces entr en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del Diluvio.
Y los animales puros, los impuros, los pjaros y todos los seres que se arrastran por el suelo,
entraron por parejas con l en el arca, como Dios se los haba mandado.
A los siete das, las aguas del Diluvio cayeron sobre la tierra.
No tena seiscientos aos, y era el decimosptimo da del segundo mes. Ese da, desbordaron las fuentes del gran ocano y se abrieron las cataratas del cielo.
Y una fuerte lluvia cay sobre la tierra durante cuarenta das y cuarenta noches.
Ese mismo da, haban entrado en el arca No, sus hijos, Sem, Cam y Jafet, su mujer y las tres mujeres de sus hijos;
y junto con ellos, los animales de todas las especies: las fieras, el ganado, los reptiles, los pjaros y todos los dems animales con alas.
Todas las clases de seres que estn animados por un aliento de vida entraron con No en el arca; y lo hicieron por parejas,
machos y hembras, como Dios se lo haba ordenado. Entonces el Seor cerr el arca detrs de No.
El Diluvio se precipit sobre la tierra durante cuarenta das. A medida que las aguas iban creciendo, llevaban el arca hacia arriba, y esta se elev por encima de la tierra.
Las aguas suban de nivel y crecan desmesuradamente sobre la tierra, mientras el arca flotaba en la superficie.
As continuaron subiendo cada vez ms, hasta que en todas partes quedaron sumergidas las montaas, incluso las ms elevadas.
El nivel de las aguas subi ms de siete metros por encima de las montaas.
Entonces perecieron todos los seres que se movan sobre la tierra: los pjaros, el ganado, las fieras, todos los animales que se arrastran por el suelo, y tambin los hombres.
Muri todo lo que tena un aliento de vida en sus narices, todo lo que estaba sobre el suelo firme.
As fueron eliminados todos los seres que haba en la tierra, desde el hombre hasta el ganado. los reptiles y los pjaros del cielo. Slo qued No y los que estaban con l en el arca.
Y las aguas inundaron la tierra por espacio de ciento cincuenta das.
Entonces Dios se acord de No y de todos los animales salvajes y domsticos que estaban con l en el arca. Hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas empezaron a bajar.
Se cerraron las fuentes del ocano y las compuertas del cielo, y ces la fuerte lluvia que caa del cielo.
Poco a poco las aguas se fueron retirando de la tierra; y al cabo de ciento cincuenta das ya haban disminuido tanto,
que el decimosptimo da del sptimo mes, el arca se detuvo sobre las montaas de Ararat.
As continuaron disminuyendo paulatinamente hasta el dcimo mes; y el primer da del dcimo mes aparecieron las cimas de las montaas.
Al cabo de cuarenta das, No abri la ventana que haba hecho en el arca,
y solt un cuervo, el cual revolote, yendo y viniendo hasta que la tierra estuvo seca.
Despus solt una paloma, para ver si las aguas ya haban bajado.
Pero la paloma no pudo encontrar un lugar donde apoyarse, y regres al arca porque el agua an cubra toda la tierra. No extendi su mano, la tom y la introdujo con l en el arca.
Luego esper siete das ms, y volvi a soltar la paloma fuera del arca.
Esta regres al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. As supo No que las aguas haban terminado de bajar.
Esper otros siete das y la solt nuevamente. Pero esta vez la paloma no volvi.
La tierra comenz a secarse en el ao seiscientos uno de la vida de No, el primer da del mes. No retir el techo del arca, y vio que la tierra se estaba secando.
Y el vigsimo sptimo da del mes, la tierra ya estaba seca.
Entonces Dios dijo a No:
"Sal del arca con tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
Saca tambin a todos los seres vivientes que estn contigo -aves, ganado o cualquier clase de animales que se arrastran por el suelo- y que ellos llenen la tierra, sean fecundos y se multipliquen",
No sali acompaado de sus hijos, de su mujer y de las mujeres de sus hijos.
Todo lo que se mueve por el suelo; todas las bestias, todos los reptiles y todos los pjaros salieron del arca, un grupo detrs de otro.
Luego No levant un altar al Seor, y tomando animales puros y pjaros puros de todas clases, ofreci holocaustos sobre el altar.
Cuando el Seor aspir el aroma agradable, se dijo a s mismo: "Nunca ms volver a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del corazn humano son malos desde su juventud; ni tampoco volver a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo.
De ahora en adelante, mientras dure la tierra, no cesarn la siembra y la cosecha, el fro y el calor, el verano y el invierno, el da y la noche".
Entonces Dios bendijo a No y a sus hijos, dicindoles: "Sean fecundos, multiplquense y llenen la tierra.
Ante ustedes sentirn temor a todos los animales de la tierra y todos los pjaros del cielo, todo lo que se mueve por el suelo, y todos los peces del mar: ellos han sido puestos en manos de ustedes.
Todo lo que se mueve y tiene vida les servir de alimento; yo les doy todo eso como antes les di los vegetales.
Slo se abstendrn de comer la carne con su vida, es decir, con su sangre.
Y yo pedir cuenta de la sangre de cada uno de ustedes: pedir cuenta de ella a todos los animales, y tambin pedir cuenta al hombre de la vida de su prjimo.
Otro hombre derramar la sangre de aquel que derrame sangre humana, porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios.
Ustedes, por su parte, sean fecundos y multiplquense, llenen la tierra y domnenla".
Y Dios sigui diciendo a No y a sus hijos:
"Adems, yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes,
y con todos los seres vivientes que estn con ustedes: con los pjaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra.
Yo establecer mi alianza con ustedes: los mortales ya no volvern a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habr otro Diluvio para devastar la tierra".
Dios aadi: "Este ser el signo de la alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompaan, para todos los tiempos futuros:
yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra.
Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas,
me acordar de mi alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volvern a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales.
Al aparecer mi arco en las nubes, yo lo ver y me acordar de mi alianza eterna con todos los seres vivientes que hay sobre la tierra.
Este, dijo Dios a No, es el signo de la alianza que establec con todos los mortales".
Los hijos de No que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canan.
A partir de estos tres hijos de No, se pobl toda la tierra.
No se dedic a la agricultura y fue el primero que plant una via.
Pero cuando bebi vino, se embriag y qued tendido en medio de su carpa, completamente desnudo.
Cam, el padre de Canan, al ver a su padre desnudo, fue a contrselo a sus hermanos, que estaban afuera.
Entonces Sem y Jafet tomaron un manto, se lo pusieron los dos sobre la espalda y, caminando hacia atrs, cubrieron la desnudez de su padre. Como sus rostros miraban en sentido contrario, no vieron a su padre desnudo.
Cuando No despert de su embriaguez y se enter de lo que haba hecho su hijo menor,
dijo: "Maldito sea Canan! El ser para sus hermanos el ltimo de los esclavos".
Y agreg: "Bendito sea el Seor, Dios de Sem, y que Canan sea su esclavo.
Que Dios abra camino a Jafet, para que habite entre los campamentos de Sem; y que Canan sea su esclavo".
Despus del Diluvio, No vivi trescientos cincuenta aos,
y en total, vivi novecientos cincuenta aos. Al cabo de ellos, muri.
Los descendientes de los tres hijos de No, Sem, Cam y Jafet -que tuvieron hijos despus del Diluvio- fueron los siguientes:
Los hijos de Jafet fueron Gmer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Msec y Tirs.
Los hijos de Gmer fueron Asquenaz, Rifat y Togarm.
Los hijos de Javn fueron Elis, Tarsis, los Quitm y los Rodanm.
Estos fueron los hijos de Jafet, y a partir de ellos, se expandieron las naciones martimas por sus respectivos territorios, cada una con su lengua, sus clanes y sus nacionalidades.
Los hijos de Cam fueron Cus, Misraim, Put y Canan.
Los hijos de Cus fueron Seb, Javil, Sabt, Ram y Sabtec. Los hijos de Ram fueron Seb y Dedn.
Cus fue padre de Nemrod, que lleg a ser el primer guerrero sobre la tierra.
El fue un valiente cazador delante del Seor. Por eso se dice: "Valiente cazador delante del Seor como Nemrod".
Babilonia, Erec y Acad -todas ellas estn en la regin de Senaar- fueron el ncleo inicial de su reino.
De esa regin sali para Asur, y edific Nnive, con sus plazas urbanas, Calaj,
y Resen, entre Nnive y Calaj. Est ltima era la capital.
Misraim fue padre de los pobladores de Lud, Anam, Lehab, Naftuj,
Patrs y Casluj, y tambin de los pobladores de Caftor, de donde salieron los filisteos.
Canan fue padre de Sidn, su primognito, y de Het;
tambin de los jebuseos, de los amorreos, de los guirgasitas,
de los jivitas, de los arqueos, de los sineos,
de los arvaditas, de los semaritas y de los jamateos. Ms tarde se expandieron los clanes de los cananeos,
y sus fronteras llegaron desde Sidn hasta Gaza por el camino de Guerar; y hasta Lesa, yendo hacia Sodoma, Gomorra, Adm y Sebom.
Estos fueron los hijos de Cam, segn sus clanes y sus lenguas, con sus respectivos territorios y nacionalidades.
Tambin le nacieron hijos a Sem, el padre de todos los hijos de Eber y el hermano mayor de Jafet.
Los hijos de Sem fueron Elam, Asur, Arpaxad, Lud y Aram.
Los hijos de Aram fueron Us, Jul, Guter y Mas.
Arpaxad fue padre de Slaj y este fue padre de Eber.
Eber tuvo dos hijos: el nombre del primero era Pleg, porque en su tiempo se dividi la tierra. Su hermano se llamaba Ioctn.
Ioctn fue padre de Almodad, Slef, Jasarmvet, Iraj,
Hadoram, Uzal, Dicl,
Obal, Abimael, Seb,
Ofir, Javil y Iobab. Todos estos fueron hijos de Ioctn.
Los lugares donde residieron se extendan desde Mesa, en direccin a Sefar, hasta la montaa de Oriente.
Estos fueron los hijos de Sem, segn sus clanes y sus lenguas, con sus respectivos territorios y nacionalidades.
Estos fueron los clanes de los hijos de No, segn sus orgenes y nacionalidades. A partir de ellos, las naciones se expandieron sobre la tierra despus del Diluvio.
Todo el mundo hablaba una misma lengua y empleaba las mismas palabras.
Y cuando los hombres emigraron desde Oriente, encontraron una llanura en la regin de Senaar y se establecieron all.
Entonces se dijeron unos a otros: "Vamos! Fabriquemos ladrillos y pongmoslos a cocer al fuego". Y usaron ladrillos en lugar de piedra, y el asfalto les sirvi de mezcla.
Despus dijeron: "Edifiquemos una ciudad, y tambin una torre cuya cspide llegue hasta el cielo, para perpetuar nuestro nombre y no dispersarnos por toda la tierra".
Pero el Seor baj a ver la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo,
y dijo: "Si esta es la primera obra que realizan, nada de lo que se propongan hacer les resultar imposible, mientras formen un solo pueblo y todos hablen la misma lengua.
Bajemos entonces, y una vez all, confundamos su lengua, para que ya no se entiendan unos a otros".
As el Seor los dispers de aquel lugar, diseminndolos por toda la tierra, y ellos dejaron de construir la ciudad.
Por eso se llam Babel all, en efecto, el Seor confundi la lengua de los hombres y los dispers por toda la tierra.
Esta es la descendencia de Sem; Sem tena cien aos cuando fue padre de Arpaxad, dos aos despus del Diluvio.
Despus que naci Arpaxad, Sem, vivi quinientos aos, y tuvo hijos e hijas.
A los treinta y cinco aos, Arpaxad fue padre de Slaj.
Despus que naci Slaj, Arpaxad vivi cuatrocientos tres aos, y tuvo hijos e hijas.
A los treinta y cuatro aos, Eber fue padre de Pleg.
Despus que naci Eber, Slaj vivi cuatrocientos tres aos, y tuvo hijos e hijas.
A los treinta y cuatro aos, Eber fue padre de Pleg.
Despus que naci Pleg, Eber vivi cuatrocientos treinta aos, y tuvo hijos e hijas.
A los treinta aos, Pleg fue padre de Re.
Despus que naci Re, Pleg vivi doscientos nueve aos, y tuvo hijos e hijas.
A los treinta y dos aos, Re fue padre de Serug.
Despus que naci Serug, Re vivi doscientos siete aos y tuvo hijos e hijas.
A los treinta aos, Serug fue padre de Najor.
Despus que naci Najor, Serug vivi doscientos aos, y tuvo hijos e hijas.
A los veintinueve aos, Najor fue padre de Traj.
Despus que naci Traj, Najor vivi ciento diecinueve aos, y tuvo hijos e hijas.
A los setenta aos, Traj fue padre de Abram, Najor y Harn.
Esta es la descendencia de Traj: Traj fue padre de Abram, Najor y Harn. Harn fue padre de Lot,
y muri en Ur de los caldeos, su pas natal, mientras Traj, su padre, an viva.
Abram y Najor se casaron. La esposa de Abram se llamaba Sarai, y la de Najor, Milc. Esta era hija de Harn, el padre de Milc y de Isc.
Sarai era estril y no tena hijos.
Traj reuni a su hijo Abram, a su nieto Lot, el hijo de Harn, y a su nuera Sarai, la esposa de su hijo Abram, y salieron todos juntos de Ur de los caldeos para dirigirse a Canan. Pero cuando llegaron a Jarn, se establecieron all.
Traj vivi doscientos aos, y muri en Jarn.
El Seor dijo a Abram: "Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al pas que yo te mostrar.
Yo har de ti una gran nacin y te bendecir; engrandecer tu nombre y sers una bendicin.
Bendecir a los que te bendigan y maldecir al que te maldiga, y por ti se bendecirn todos los pueblos de la tierra".
Abram parti, como el Seor se lo haba ordenado, y Lot se fue con l. Cuando sali de Jarn, Abram tena setenta y cinco aos.
Tom a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que haban adquirido y todas las personas que haban reunido en Jarn, y se encaminaron hacia la tierra de Canan. Al llegar a Canan,
Abram recorri el pas hasta el lugar santo de Siquem, hasta la encina de Mor. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el pas.
Entonces el Seor se apareci a Abram y le dijo: "Yo dar esta tierra a tu descendencia". All Abram erigi un altar al Seor, que se la haba aparecido.
Despus se traslad hasta la regin montaosa que est al este de Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. Tambin all erigi un altar al Seor e invoc su Nombre.
Luego sigui avanzando por etapas hasta el Ngueb.
Entonces hubo hambre en aquella regin, y Abram baj a Egipto para establecerse all por un tiempo, porque el hambre acosaba al pas.
Cuando estaba por llegar a Egipto, dijo a Sarai, su mujer: "Yo s que eres una mujer hermosa.
Por eso los egipcios, apenas te vean, dirn: "Es su mujer", y me matarn, mientras que a ti te dejarn con vida.
Por favor, di que eres mi hermana. As yo ser bien tratado en atencin a ti, y gracias a ti, salvar mi vida".
Cuando Abram lleg a Egipto, los egipcios vieron que su mujer era muy hermosa,
y los oficiales de la corte, que tambin la vieron, la elogiaron ante el Faran. Entonces fue llevada al palacio del Faran.
En atencin a ella, Abram fue tratado deferentemente y lleg a tener ovejas, vacas, asnos, esclavos, sirvientas, asnas y camellos.
Pero el Seor infligi grandes males al Faran y su gente, por causa de Sarai, la esposa de Abram.
El Faran llam a Abram y le dijo: "Qu me has hecho? Por qu no me advertiste que era tu mujer?
Por qu dijiste que era tu hermana, dando lugar a que yo la tomara por esposa? Ah tienes a tu mujer: tmala y vete".
Despus el Faran dio rdenes a sus hombres acerca de Abram, y ellos lo hicieron salir junto con su mujer y todos sus bienes.
Desde Egipto, Abram subi al Ngueb, llevando consigo a su esposa y todos sus bienes. Tambin Lot iba con l.
Abram tena muchas riquezas en ganado, plata y oro.
Despus sigui avanzando por etapas desde el Ngueb hasta Betel, hasta el lugar donde haba acampado al comienzo, entre Betel y Ai,
donde estaba el altar que haba erigido la primera vez. All Abram invoc el nombre del Seor.
Lot, que acompaaba a Abram, tambin tena ovejas, vacas y carpas.
Y como los dos tenan demasiadas riquezas, no haba espacio suficiente para que pudieran habitar juntos.
Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abram y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el pas.
Abram dijo a Lot: "No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre sus pastores y los mos, porque somos hermanos.
No tienes todo el pas por delante? Seprate de m: si t vas hacia la izquierda, yo ir hacia la derecha, y si t vas hacia la derecha, yo ir hacia la izquierda".
Lot dirigi una mirada a su alrededor, y vio que toda la regin baja del Jordn, hasta llegar a Sor, estaba tan bien regada como el Jardn del Seor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Seor destruyera a Sodoma y Gomorra.
Entonces Lot eligi para s toda la regin baja del Jordn y se dirigi hacia el este. As se separaron el uno del otro:
Abram permaneci en Canan, mientras que Lot se estableci entre las ciudades de la regin baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma.
Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Seor.
El Seor dijo a Abram, despus que Lot se separ de l: "Levanta los ojos, y desde el lugar donde stas, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste,
porque toda la tierra que alcances a ver, te la dar a ti y a tu descendencia para siempre.
Yo har que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, tambin podr contar tu descendencia.
Ahora recorre el pas a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo dar".
Entonces Abram traslad su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamr, que est en Hebrn. All erigi un altar al Seor.
En tiempos de Amrafel, rey de Senaar, de Arioc, rey de Elasar, de Quedorlamer, rey de Elam, y de Tidal, rey de Gom,
estos hicieron la guerra contra Ber, rey de Sodoma, Birs, rey de Gomorra, Sinab, rey de Adm, Zember, rey de Sebom, y contra el rey de Bel, es decir, de Sor.
Todos ellos se concentraron en el valle de Sidm, que ahora es el mar de la Sal.
Durante doce aos, haban estado sometidos a Quedorlamer, pero al decimotercer ao se rebelaron.
Y en el decimocuarto ao, Quedorlamer y los reyes que los acompaaban llegaron y derrotaron a los refatas en Asterot Carnaim, a los zuzes en Ham, a los emes en la llanura de Quiriataim,
y a los hurritas en las montaas de Ser, cerca de El Parn, en el lmite con el desierto.
Luego dieron vuelta hasta En Mispat -actualmente Cads- y sometieron todo el territorio de los amalecitas, y tambin a los amorreos que habitaban en Hasasn Tamar.
Entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Adm, el rey de Sebom, y el rey de Bel -o Sor- avanzaron y presentaron batalla en el valle de Sidm
a Quedorlamer, rey de Elam, a Tidal, rey de Gom, a Amrafel, rey de Senaar, y a Arioc, rey de Elasar. Eran cuatro reyes contra cinco.
El valle de Sidm estaba lleno de pozos de asfalto. Al huir, los reyes de Sodoma y Gomorra cayeron en ellos, mientras ya los dems escaparon a las montaas.
Los invasores se apoderaron de todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y tambin de sus vveres. Y cuando partieron,
se llevaron a Lot, el sobrino de Abram con toda su hacienda, porque l viva entonces en Sodoma.
Un fugitivo llev la noticia a Abram, el hebreo, que estaba acampado en el encinar de Mamr, el amorreo, hermano de Escol y de Aner; estos, a su vez, eran aliados de Abram.
Al enterarse de que su pariente Lot haba sido llevado cautivo, Abram reclut a la gente que estaba a su servicio -trescientos dieciocho hombres nacidos en su casa- y persigui a los invasores hasta Dan.
El y sus servidores los atacaron de noche, y despus de derrotarlos, los persiguieron hasta Job, al norte de Damasco.
As Abram recuper todos los bienes, lo mismo que a su pariente Lot con su hacienda, las mujeres y la gente.
Cuando Abram volva de derrotar a Quedorlamer y a los reyes que lo acompaaban, el rey de Sodoma sali a saludarlo en el valle de Sav, o sea el valle del Rey.
Y Melquisedec, rey de Salem, que era sacerdote de Dios, el Altsimo, hizo traer pan y vino,
y bendijo a Abram, diciendo: "Bendito sea Abram de parte de Dios, el Altsimo, creador del cielo y de la tierra!
Bendito sea Dios, el Altsimo, que entreg a tus enemigos en tus manos!". Y Abram le dio el diezmo de todo.
Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: "Entrgame a las personas y qudate con los bienes".
Pero Abram le respondi: "Yo he jurado al Seor Dios, el Altsimo, creador del cielo y de la tierra,
que no tomar nada de lo que te pertenece; ni siquiera el hilo o la correa de una sandalia. As no podrs decir: "Yo enriquec a Abram".
No quiero nada para m, fuera de lo que mis servidores han comido. Solamente los hombres que me han acompaado, Aner, Escol y Mamr, recibirn su parte".
Despus de estos acontecimientos, la palabra del Seor lleg a Abram en una visin, en estos trminos: "No temas, Abram. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa ser muy grande".
"Seor, respondi Abram, para qu me dars algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa ser Eliezer de Damasco?".
Despus aadi: "T no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa ser mi heredero".
Entonces el Seor le dirigi esta palabra: "No, ese no ser tu heredero; tu heredero ser alguien que nacer de ti.
Luego lo llev afuera y continu dicindole: "Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas". Y aadi: "As ser tu descendencia".
Abram crey en el Seor, y el Seor se lo tuvo en cuenta para su justificacin.
Entonces el Seor le dijo: "Yo soy el Seor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesin esta tierra".
"Seor, respondi Abram, cmo sabr que la voy a poseer?".
El Seor le respondi: "Treme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres aos, y tambin una trtola y un pichn de paloma".
El trajo todos estos animales, los cort por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividi los pjaros.
Las aves de rapia se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abram los espant.
Al ponerse el sol, Abram cay en un profundo sueo, y lo invadi un gran temor, una densa oscuridad.
El Seor le dijo: "Tienes que saber que tus descendientes emigrarn a una tierra extranjera. All sern esclavizados y maltratados durante cuatrocientos aos.
Pero yo juzgar a la nacin que los esclavizar, y despus saldrn cargados de riquezas.
T, en cambio, irs en paz a reunirte con tus padres, y sers sepultado despus de una vejez feliz.
Slo a la cuarta generacin tus descendientes volvern aqu, porque hasta ahora no se ha colmado la iniquidad de los amorreos".
Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados.
Aquel da, el Seor hizo una alianza con Abram diciendo: "Yo he dado esta tierra a tu descendencia desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Ro, el ro Eufrates:
los quenitas, los quenizitas, los cadmonitas,
los hititas, los perizitas, los refam,
los amorreos, los cananeos, los guirgasitas y los jebuseos".
Sarai, la esposa de Abram, no le haba dado ningn hijo. Pero ella tena una esclava egipcia llamada Agar.
Sarai dijo a Abram: "Ya que el Seor me impide ser madre, nete a mi esclava. Tal vez por medio de ella podr tener hijos". Y Abram accedi al deseo de Sarai.
Ya haca diez aos que Abram viva en Canan, cuando Sarai, su esposa, le dio como mujer a Agar, la esclava egipcia.
El se uni con Agar, y ella concibi un hijo. Al ver que estaba embarazada, comenz a mirar con desprecio a su duea.
Entonces Sarai dijo a Abram: "Que mi afrenta recaiga sobre ti. Yo misma te entregu a mi esclava, y ahora, al ver que estaba embarazada, ella me mira con desprecio. El Seor sea nuestro juez, el tuyo y el mo".
Abram respondi a Sarai: "Puedes disponer de tu esclava. Trtala como mejor te parezca". Entonces Sarai la humill de tal manera, que ella huy de su presencia.
El ngel del Seor la encontr en el desierto, junto a un manantial -la fuente que est en el camino a Sur-
y le pregunt: "Agar, esclava de Sarai, de dnde vienes y adnde vas?". "Estoy huyendo de Sarai, mi duea", le respondi ella.
Pero el ngel del Seor le dijo: "Vuelve con tu duea y permanece sometida a ella".
Luego aadi: "Yo multiplicar de tal manera el nmero de tus descendientes, que nadie podr contarlos".
Y el ngel del Seor le sigui diciendo: "T has concebido y dars a luz un hijo, al que llamars Ismael, porque el Seor ha escuchado tu afliccin.
Ms que un hombre, ser un asno salvaje: alzar su mano contra todos y todos la alzarn contra l; y vivir enfrentado a todos sus hermanos".
Agar llam al Seor, que le haba hablado, con este nombre: "T eres El Ro, que significa "Dios se hace visible", porque ella dijo: "No he visto yo tambin a aquel que me ve?".
Por eso aquel pozo, que se encuentra entre Cads y Bered, se llam Pozo de Lajai Ro, que significa "Pozo del Viviente que me ve".
Despus Agar dio a Abram un hijo, y Abram lo llam Ismael.
Cuando Agar lo hizo padre de Ismael, Abram tena ochenta y seis aos.
Cuando Abram tena noventa y nueve aos, el Seor se le apareci y le dijo: "Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y s irreprochable.
Yo har una alianza contigo, y te dar una descendencia muy numerosa".
Abram cay con el rostro en tierra, mientras Dios le segua diciendo:
"Esta ser mi alianza contigo: t sers el padre de una multitud de naciones.
Y ya no te llamars ms Abram: en adelante tu nombre ser Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones.
Te har extraordinariamente fecundo: de ti suscitar naciones, y de ti nacern reyes.
Establecer mi alianza contigo y con tu descendencia a travs de las generaciones. Mi alianza ser una alianza eterna, y as yo ser tu Dios y el de tus descendientes.
Yo te dar en posesin perpetua, a ti y a tus descendientes, toda la tierra de Canan, esa tierra donde ahora resides como extranjero, y yo ser su Dios".
Despus, Dios dijo a Abraham: "T, por tu parte, sers fiel a mi alianza; t, y tambin tus descendientes, a lo largo de las generaciones.
Y esta es mi alianza con ustedes, a la que permanecern fieles t y tus descendientes; todos los varones debern ser circuncidados.
Circuncidarn la carne de su prepucio, y ese ser el signo de mi alianza con ustedes.
Al cumplir ocho das, sern circuncidados todos los varones de cada generacin, tanto los nacidos en la casa como los que hayan sido comprados a un extranjero, a alguien que no es de tu sangre.
S, tanto los nacidos en tu casa como los que hayan sido comprados, sern circuncidados. As ustedes llevarn grabada en su carne la seal de mi alianza eterna.
Y el incircunciso, aquel a quien no se haya cortado la carne de su prepucio, ser excluido de su familia, porque ha quebrantado mi alianza".
Tambin dijo Dios a Abraham: "A Sarai, tu esposa, no la llamars ms Sarai, sino que su nombre ser Sara.
Yo la bendecir y te dar un hijo nacido de ella, al que tambin bendecir. De ella suscitar naciones, y de ella nacern reyes de pueblos".
Abraham cay con el rostro en tierra, y se sonri, pensando: "Se puede tener un hijo a los cien aos? Y Sara, a los noventa, podr dar a luz?".
Entonces Abraham dijo a Dios: "Basta con que Ismael viva feliz bajo tu proteccin".
Pero Dios le respondi: "No, tu esposa Sara te dar un hijo, a quien pondrs el nombre de Isaac. Yo establecer mi alianza con l y con su descendencia como una alianza eterna.
Sin embargo, tambin te escuchar en lo que respecta a Ismael: lo bendecir, lo har fecundo y le dar una descendencia muy numerosa; ser padre de doce prncipes y har de l una gran nacin.
Pero mi alianza la establecer con Isaac, el hijo que Sara te dar el ao prximo, para esta misma poca".
Y cuando termin de hablar, Dios se alej de Abraham.
Entonces Abraham tom a su hijo Ismael y a todos los dems varones que estaban a su servicio -tanto los que haban nacido en su casa como los que haba comprado- y aquel mismo da les circuncid la carne del prepucio, conforme a la orden que Dios le haba dado.
Cuando fueron circuncidados, Abraham tena noventa y nueve aos,
y su hijo Ismael, trece.
Abraham e Ismael fueron circuncidados el mismo da;
y todos los varones de su servidumbre, los nacidos en su casa y los comprados a extranjeros, fueron circuncidados junto con l.
El Seor se apareci a Abraham junto al encinar de Mamr, mientras l estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de ms calor.
Alzando los ojos, divis a tres hombres que estaban parados cerca de l. Apenas los vio, corri a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclin hasta el suelo.
diciendo: "Seor mo, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor.
Yo har que les traigan un poco de agua. Lvense los pies y descansen a la sombra del rbol.
Mientras tanto, ir a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. Por algo han pasado junto a su servidor!". Ellos respondieron: "Est bien. Puedes hacer lo que dijiste".
Abraham fue rpidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: "Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amsalas y prepara unas tortas".
Despus fue corriendo hasta el corral, eligi un ternero tierno y bien cebado, y lo entreg a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo.
Luego tom cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvi. Mientras coman, l se qued de pie al lado de ellos, debajo del rbol.
Ellos le preguntaron: "Dnde est Sara, tu mujer?". "Ah en la carpa", les respondi.
Entonces uno de ellos le dijo: "Volver a verte sin falta en el ao entrante, y para ese entonces Sara habr tenido un hijo". Mientras tanto, Sara haba estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrs de l.
Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los perodos de Sara ya haban cesado.
Por eso, ella ri en su interior, pensando: "Con lo vieja que soy, volver a experimentar el placer? Adems, mi marido es tan viejo!".
Pero el Seor dijo a Abraham: "Por qu se ha redo Sara, pensando que no podr dar a luz, siendo tan vieja?
Acaso hay algo imposible para el Seor? Cuando yo vuelva a verte para esta poca, en el ao entrante, Sara habr tenido un hijo".
Ella tuvo miedo, y trat de engaarlo, diciendo: "No, no me he redo". Pero l le respondi: "S, te has redo".
Despus, los hombres salieron de all y se dirigieron hacia Sodoma, y Abraham los acompa para despedirlos.
Mientras tanto, el Seor pensaba: "Dejar que Abraham ignore lo que ahora voy a realizar,
siendo as que l llegar a convertirse en una nacin grande y poderosa, y que por l se bendecirn todas las naciones de la tierra?
Porque yo lo he elegido para que ensee a sus hijos, y a su familia despus de l, que se mantengan en el camino del Seor, practicando lo que es justo y recto. As el Seor har por Abraham lo que ha predicho acerca de l".
Luego el Seor aadi: "El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave,
que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta m. Si no es as, lo sabr".
Dos de esos hombres partieron de all y se fueron hacia Sodoma, pero el Seor se qued de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acerc y le dijo: "As que vas a exterminar al justo junto con el culpable?
Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. Y t vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en l?
Lejos de ti hacer semejante cosa! Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! Lejos de ti! Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?".
El Seor respondi: "Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonar a todo ese lugar en atencin a ellos".
Entonces Abraham dijo: "Yo, que no soy ms que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Seor.
Quiz falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco vas a destruir toda la ciudad?". "No la destruir si encuentro all cuarenta y cinco", respondi el Seor.
Pero Abraham volvi a insistir: "Quiz no sean ms de cuarenta". Y el Seor respondi: "No lo har por amor a esos cuarenta".
"Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Seor no lo tome a mal si contino insistiendo. Quiz sean solamente treinta". Y el Seor respondi: "No lo har si encuentro all a esos treinta".
Abraham insisti: "Una vez ms, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Seor. Tal vez no sean ms que veinte". "No la destruir en atencin a esos veinte", declar el Seor.
"Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Seor no se enoje si hablo por ltima vez. Quiz sean solamente diez". "En atencin a esos diez, respondi, no la destruir".
Apenas termin de hablar con l, el Seor se fue, y Abraham regres a su casa.
Los dos ngeles llegaron a Sodoma al atardecer, mientras Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. Al verlos, se levant para saludarlos, e inclinndose hasta el suelo,
les dijo: "Les ruego, seores, que vengan a pasar la noche en casa de este servidor. Lvense los pies, y maana bien temprano podrn seguir viaje". "No, le respondieron ellos, pasaremos la noche en la plaza".
Pero l les insisti tanto, que al fin se fueron con l y se hospedaron en su casa. Lot les prepar una comida, hizo cocinar galletas sin levadura, y ellos comieron.
An no se haban acostado, cuando los hombres de la ciudad, los hombres de Sodoma, se agolparon alrededor de la casa. Estaba la poblacin en pleno, sin excepcin alguna, desde el ms joven hasta el ms viejo.
Entonces llamaron a Lot y le dijeron: "Dnde estn esos hombres que vinieron a tu casa esta noche? Trelos afuera para que tengamos relaciones con ellos".
Lot se present ante ellos a la entrada de la casa, y cerrando la puerta detrs de s,
dijo: "Amigos, les suplico que no cometan esa ruindad.
Yo tengo dos hijas que todava son vrgenes. Se las traer, y ustedes podrn hacer con ellas lo que mejor les parezca. Pero no hagan nada a esos hombres, ya que se han hospedado bajo mi techo".
Ellos le respondieron: "Aprtate de ah". Y aadieron: "Este individuo no es ms que un inmigrante, y ahora se pone a juzgar. A ti te trataremos peor que a ellos". Luego se abalanzaron violentamente contra Lot, y se acercaron para derribar la puerta.
Pero los dos hombres, sacando los brazos, llevaron a Lot adentro y cerraron la puerta.
Y a todos los que estaban a la entrada de la casa, pequeos y grandes, los hirieron con una luz enceguecedora, de manera que no pudieron abrirse paso.
Despus los hombres preguntaron a Lot: "Tienes aqu algn otro pariente? Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a cualquier otro de los tuyos que est en la ciudad.
porque estamos a punto de destruir este lugar: ha llegado hasta la presencia del Seor un clamor tan grande contra esta gente, que l nos ha enviado a destruirlo".
Entonces Lot sali para comunicar la noticia a sus yernos, los que iban a casarse con sus hijas. "Pronto!, les dijo, abandonen este lugar, porque el Seor va a destruir la ciudad". Pero sus yernos pensaron que estaba bromeando.
Al despuntar el alba, los ngeles instaron a Lot, dicindole: "Vamos! Saca a tu mujer y a tus dos hijas que estn aqu, para que no seas aniquilado cuando la ciudad reciba su castigo".
Como l no sala de su asombro, los hombres lo tomaron de la mano, lo mismo que a su esposa y a sus dos hijas, y lo sacaron de la ciudad para ponerlo fuera de peligro, porque el Seor tuvo compasin de l.
Despus que lo sacaron, uno de ellos dijo: "Huye, si quieres salvar la vida. No mires hacia atrs, ni te detengan en ningn lugar de la regin baja. Escapa a las montaas, para no ser aniquilado".
Lot respondi: "No, por favor, Seor mo.
T has sido bondadoso con tu servidor y me has demostrado tu gran misericordia, salvndome la vida. Pero yo no podr huir a las montaas, sin que antes caigan sobre m la destruccin y la muerte.
Aqu cerca hay una ciudad -es una poblacin insignificante- donde podr refugiarme. Deja que me quede en ella, ya que es tan pequea, y as estar a salvo".
Entonces l le respondi: "Voy a complacerte una vez ms: no destruir la ciudad de la que hablas.
Pero aprate; refgiate en ella, porque no podr hacer nada hasta que llegues all". Por eso la ciudad recibi el nombre de Sor, que significa "pequeo poblado".
Cuando el sol comenz a brillar sobre la tierra, Lot entr en Sor.
Entonces el Seor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego que descendan del cielo.
As destruy esas ciudades y toda la extensin de la regin baja, junto con los habitantes de las ciudades y la vegetacin del suelo.
Y como la mujer de Lot mir hacia atrs, qued convertida en una columna de sal.
A la madrugada del da siguiente, Abraham regres al lugar donde haba estado en la presencia del Seor.
Cuando dirigi su mirada hacia Sodoma, Gomorra y toda la extensin de la regin baja, vio un humo que suba de la tierra, como el humo de un horno.
As, cuando Dios destruy las ciudades de la regin baja, se acord de Abraham, librando a Lot de la catstrofe con que arras las ciudades donde l haba vivido.
Lot sali de Sor y subi a la montaa, donde se radic con sus dos hijas, porque tuvo miedo de quedarse en Sor. All se instal con ellas en una caverna.
Entonces la mayor dijo a la menor: "Nuestro padre est viejo y no hay ningn hombre en el pas para que se una con nosotras como lo hace todo el mundo.
Emborrachmoslo con vino y acostmonos con l; as, por medio de nuestro padre, tendremos una descendencia".
Esa noche dieron de beber a su padre, y la mayor se acost con l, sin que l se diera cuenta de lo que suceda.
A la maana siguiente, la mayor dijo a la menor: "Anoche me acost con mi padre, y acustate t con l. As tendremos una descendencia".
Esa noche volvieron a dar de beber a su padre, y la menor se acost con l, sin que l se diera cuenta de lo que suceda.
Las dos hijas de Lot quedaron embarazadas de su padre:
la mayor tuvo un hijo y lo llam Moab, que es el padre de los actuales moabitas.
Tambin la menor tuvo un hijo y lo llam Ben Am, que es el padre de los actuales amonitas.
Desde all, Abraham se traslad a la zona del Ngueb y se estableci entre Cads y Sur. Despus fue a Guerar, para quedarse all por un tiempo.
Abraham deca de Sara, su esposa: "Es mi hermana". Entonces Abimlec, el rey de Guerar, mand que le llevaran a Sara.
Pero esa noche, Dios se present en sueos a Abimlec y le dijo: "T vas a morir a causa de la mujer que has tomado, porque es casada".
Abimlec, que no haba convivido con ella, le respondi: "Seor mo, vas a quitarle la vida a una persona inocente?
Acaso su marido no me dijo que era su hermana? Y ella no lo confirm, diciendo que l era su hermano? Yo lo hice de buena fe y con las manos limpias".
Dios le respondi durante el sueo: "Ya s que lo hiciste de buena fe. Por eso, yo mismo evit que pecaras contra m, impidiendo que la tocaras.
Pero ahora, devulvele la mujer a ese hombre. El es un profeta, y va a interceder en tu favor, para que salves tu vida. Si no se la devuelves, ten la plena seguridad de que morirs, t y todos los tuyos".
A la madrugada del da siguiente, Abimlec llam a todos sus servidores y les cont lo que haba sucedido. Y ellos sintieron un gran temor.
Entonces Abimlec llam a Abraham y le dijo: "Qu nos has hecho? En qu te he ofendido, para que nos expusieras, a m y a mi reino, a cometer un pecado tan grave? T has hecho conmigo lo que no se debe".
Y aadi: "Qu te proponas al proceder de esa manera"".
Abraham respondi: "Yo pensaba que seguramente en ese lugar no haba temor de Dios, y que me mataran a causa de mi mujer.
Por otra parte, ella es realmente mi hermana, hija de mi padre aunque no de mi madre, y se ha casado conmigo.
Por eso, cuando Dios me hizo andar errante, lejos de mi casa paterna, le dije: "Tienes que hacerme este favor: cualquiera sea el lugar donde lleguemos, dirs que soy tu hermano".
Abimlec tom ovejas y vacas, esclavos y esclavas, y se los dio a Abraham; y tambin le devolvi a Sara, su esposa.
Despus le dijo: "Mi pas est a su disposicin: radcate donde mejor te parezca".
Y a Sara le dijo: "He dado mil monedas de plata a tu hermano. Esto eliminar toda sospecha contra ti en aquellos que estn contigo, y t quedars enteramente rehabilitada".
Abraham intercedi delante de Dios, y Dios cur a Abimlec, a su mujer y a sus sirvientas, que volvieron a tener hijos.
Porque Dios haba hecho estril el seno de todas las mujeres en la casa de Abimlec, a causa de Sara, la esposa de Abraham
El Seor visit a Sara como lo haba dicho, y obr con ella conforme a su promesa.
En el momento anunciado por Dios, Sara concibi y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano.
Cuando naci el nio que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac.
Abraham circuncid a su hijo Isaac a los ocho das, como Dios se lo haba ordenado.
Abraham tena entonces cien aos de edad.
Sara dijo: "Dios me ha dado motivo para rer, y todos los que se enteren reirn conmigo".
Y aadi: "Quin le hubiera dicho a Abraham que Sara amamantara hijos! Porque yo le di un hijo en su vejez".
El nio creci y fue destetado, y el da en que lo destetaron, Abraham ofreci un gran banquete.
Sara vio que el hijo de Agar, la egipcia, jugaba con su hijo Isaac.
Entonces dijo a Abraham: "Echa a esa esclava y a su hijo, porque el hijo de esa esclava no va a compartir la herencia con mi hijo Isaac".
Esto afligi profundamente a Abraham, ya que el otro tambin era hijo suyo.
Pero Dios le dijo: "No te aflijas por el nio y por tu esclava. Concdele a Sara lo que ella te pide, porque de Isaac nacer la descendencia que llevar tu nombre.
Y en cuanto al hijo de la esclava, yo har de l una gran nacin, porque tambin es descendiente tuyo".
A la madrugada del da siguiente, Abraham tom un poco de pan y un odre con agua y se los dio a Agar; se los puso sobre las espaldas, y la despidi junto con el nio. Ella parti y anduvo errante por el desierto de Berseba.
Cuando se acab el agua que llevaba en el odre, puso al nio debajo de unos arbustos,
y fue a sentarse aparte, a la distancia de un tiro de flecha, pensando: "Al menos no ver morir al nio". Y cuando estuvo sentada aparte, prorrumpi en sollozos.
Dios escuch la voz del nio, y el ngel de Dios llam a Agar desde el cielo: "Qu te pasa, Agar?", le dijo. "No temas, porque Dios ha odo la voz del nio que est ah.
Levntate, alza al nio y estrchalo bien en tus brazos, porque yo har de l una gran nacin".
En seguida Dios le abri los ojos, y ella divis un pozo de agua. Fue entonces a llenar el odre con agua y dio de beber al nio.
Dios acompaaba al nio y este fue creciendo. Su morada era el desierto, y se convirti en un arquero experimentado.
Vivi en el desierto de Parn, y su madre lo cas con una mujer egipcia.
Por aquel tiempo, Abimlec, que iba acompaado de Picol, el jefe de su ejrcito, dijo a Abraham: "Dios est contigo en todo lo que haces.
Jrame por Dios aqu mismo, que nunca te vas a comportar falsamente conmigo o con mi estirpe o mi posteridad, y que nos vas a dar, a m y al pas donde resides, las mismas pruebas de lealtad que yo te he dado".
Abraham respondi: "Lo juro".
Pero Abraham present una queja a Abimlec, a causa de un pozo que los servidores de Abimlec haban tomado por la fuerza.
Este replic: "No tengo idea de quin pudo haber hecho esto. T no me lo hiciste saber, y hasta ahora yo no me haba enterado de nada".
Entonces Abraham regal a Abimlec unas ovejas y unas vacas, y los dos hicieron una alianza.
Y como Abraham puso aparte siete corderas del rebao,
Abimlec le pregunt: "Qu significan esas siete corderas que pusiste aparte?".
"Significan -respondi Abraham- que t me vas a aceptar estas siete corderas como una prueba de que el pozo lo he cavado yo".
Y a aquel lugar se lo llam Berseba, que significa "pozo del juramento", porque all los dos prestaron un juramento.
Despus de concluida la alianza, Abimlec parti junto con Picol, el jefe de su ejrcito, y regres al pas de los filisteos.
Abraham, por su parte, plant un tamarisco en Berseba e invoc el nombre del Seor Dios, el Eterno.
El permaneci largo tiempo en el pas de los filisteos.
Despus de estos acontecimientos, Dios puso a prueba a Abraham: "Abraham!", le dijo. El respondi: "Aqu estoy".
Entonces Dios le sigui diciendo: "Toma a tu hijo nico, el que tanto amas, a Isaac; ve a la regin de Moria, y ofrcelo en holocausto sobre la montaa que yo te indicar".
A la madrugada del da siguiente, Abraham ensill su asno, tom consigo a dos de sus servidores y a su hijo Isaac, y despus de cortar la lea para el holocausto, se dirigi hacia el lugar que Dios le haba indicado.
Al tercer da, alzando los ojos, divis el lugar desde lejos,
y dijo a sus servidores: "Qudense aqu con el asno, mientras yo y el muchacho seguimos adelante. Daremos culto a Dios, y despus volveremos a reunirnos con ustedes".
Abraham recogi la lea para el holocausto y la carg sobre su hijo Isaac; l, por su parte, tom en sus manos el fuego y el cuchillo, y siguieron caminando los dos juntos.
Isaac rompi el silencio y dijo a su padre Abraham: "Padre!". El respondi: "S, hijo mo". "Tenemos el fuego y la lea, continu Isaac, pero dnde est el cordero para el holocausto?".
"Dios proveer el cordero para el holocausto", respondi Abraham. Y siguieron caminando los dos juntos.
Cuando llegaron al lugar que Dios le haba indicado, Abraham erigi un altar, dispuso la lea, at a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la lea.
Luego extendi su mano y tom el cuchillo para inmolar a su hijo.
Pero el ngel del Seor lo llam desde el cielo: "Abraham, Abraham!". "Aqu estoy", respondi l.
Y el ngel le dijo: "No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningn dao. Ahora s que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo nico".
Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tena los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreci en holocausto en lugar de su hijo.
Abraham llam a ese lugar: "El Seor proveer", y de all se origina el siguiente dicho: "En la montaa del Seor se proveer".
Luego el ngel del Seor llam por segunda vez a Abraham desde el cielo,
y le dijo: "Juro por m mismo -orculo del Seor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo nico,
yo te colmar de bendiciones y multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarn las ciudades de sus enemigos,
y por tu descendencia se bendecirn todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz".
Abraham regres a donde estaban sus servidores. Todos juntos se fueron a Berseba, y Abraham residi all.
Despus de un tiempo, Abraham recibi la noticia de que tambin Milc haba dado hijos a su hermano Najor:
Us, su primognito; Buz, hermano de este; Quemuel, padre de Aram,
y adems Qused, Jaz, Pilds, Idlaf y Betuel.
Este ltimo fue padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que Milc dio a Najor, el hermano de Abraham.
Adems, Najor tena una esclava llamada Reum, que fue madre de Tbaj, Gajam, Tajas y Maac.
Sara vivi ciento veintisiete aos,
y muri en Quiriat Arb -actualmente Hebrn- en la tierra de Canan. Abraham estuvo de duelo por Sara y llor su muerte.
Despus se retir del lugar donde estaba el cadver, y dijo a los descendientes de Het:
"Aunque yo no soy ms que un extranjero residente entre ustedes, cdanme en propiedad alguno de sus sepulcros, para que pueda retirar el cadver de mi esposa y darle sepultura".
Pero los descendientes de Het respondieron a Abraham: "Por favor,
seor, escchanos. T eres un privilegiado de Dios en medio de nosotros. Sepulta a tu esposa en la mejor de nuestras tumbas, ya que ninguno de nosotros te negar un sepulcro para que la entierres".
Abraham se levant, e inclinndose profundamente ante la gente del lugar, ante los descendientes de Het,
les insisti, diciendo: "Si ustedes quieren realmente que yo sepulte el cadver, hganme el favor de interceder ante Efrn, hijo de Sjar,
para que me venda la caverna de Macpel, que l tiene en el extremo de su campo. Que me la ceda por su valor real, para que yo la posea como sepulcro familiar en medio de ustedes".
Efrn -que estaba presente entre los descendientes de Het- teniendo por testigos a todos los que entraban por la puerta de la ciudad respondi a Abraham:
"No, seor, escchame bien: yo te doy el campo y tambin la caverna que hay en l. Te la doy en presencia de mis compatriotas, para que entierres a tu esposa".
Abraham volvi a inclinarse y profundamente ante la gente del lugar,
y teniendo a estos por testigos, dijo a Efrn: "Si ests dispuesto a llegar a un acuerdo conmigo, te pagar el precio del campo. Acptalo, para que yo entierre all a mi esposa".
Entonces Efrn respondi a Abraham: "Por favor,
escchame, seor. El campo vale cuatrocientos siclos de plata, pero qu es esa suma para personas como t y yo? Entierra a tu esposa".
Abraham acept la propuesta de Efrn, y teniendo por testigos a los descendientes de Het, pes la cantidad que aquel le haba fijado: cuatrocientos siclos de plata, segn la tasacin corriente entre los comerciantes.
De este modo, el campo de Efrn en Macpel, frente a Mamr -el campo con la caverna y todos los rboles que estaban dentro de sus lmites- pas a ser
propiedad de Abraham, teniendo por testigos a todos los descendientes de Het que pasaban por la puerta de la ciudad.
Luego Abraham enterr a Sara en la caverna del campo de Macpel, frente a Mamr, en el pas de Canan.
As adquiri Abraham a los descendientes de Het el campo y la caverna que hay en l, para tenerlo como sepulcro familiar.
Abraham ya era un anciano de edad avanzada, y el Seor lo haba bendecido en todo.
Entonces dijo al servidor ms antiguo de su casa, el que le administraba todos los bienes: "Coloca tu mano debajo de mi muslo,
y jrame por el Seor, Dios del Cielo y de la tierra, que no buscars una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, con los que estoy viviendo,
sino que irs a mi pas natal, y de all traers una esposa para Isaac".
El servidor le dijo: "Si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, debo hacer que tu hijo regrese al pas de donde saliste?".
"Cudate muy bien de llevar all a mi hijo", replic Abraham.
"El Seor, Dios del cielo, que me sac de mi casa paterna y de mi pas natal, y me prometi solemnemente dar esta tierra a mis descendientes, enviar su ngel delante de ti, a fin de que puedas traer de all una esposa para mi hijo.
Si la mujer no quiere seguirte, quedars libre del juramento que me haces; pero no lleves all a mi hijo".
El servidor puso su mano debajo del muslo de Abraham, su seor, y le prest juramento respecto de lo que haban hablado.
Luego tom diez de los camellos de su seor, y llevando consigo toda clase de regalos, parti hacia Aram Naharaim, hacia la ciudad de Najor.
All hizo arrodillar a los camellos junto a la fuente, en las afueras de la ciudad. Era el atardecer, la hora en que las mujeres salen a buscar agua.
Entonces dijo: "Seor, Dios de Abraham, dame hoy una seal favorable, y mustrate bondadoso con mi patrn Abraham.
Yo me quedar parado junto a la fuente, mientras las hijas de los pobladores de la ciudad vienen a sacar agua.
La joven a la que yo diga: "Por favor, inclina tu cntaro para que pueda beber", y que me responda: "Toma, y tambin dar de beber a tus camellos", esa ser la mujer que has destinado para tu servidor Isaac. As reconocer que has sido bondadoso con mi patrn".
An no haba terminado de hablar, cuando Rebeca, la hija de Betuel -el cual era a su vez hijo de Milc, la esposa de Najor, el hermano de Abraham- apareci con un cntaro sobre el hombro.
Era una joven virgen, de aspecto muy hermoso, que nunca haba tenido relaciones con ningn hombre. Ella baj a la fuente, llen su cntaro, y cuando se dispona a regresar,
el servidor corri a su encuentro y le dijo: "Por favor, dame un trago de esa agua que llevas en el cntaro".
"Bebe, seor", respondi ella, y bajando el cntaro de su hombro, se apresur a darle de beber.
Despus que lo dej beber hasta saciarse, aadi: "Tambin sacar agua hasta que tus camellos se sacien de beber".
En seguida vaci su cntaro en el bebedero, y fue corriendo de nuevo a la fuente, hasta que sac agua para todos los camellos.
Mientras tanto, el hombre la contemplaba en silencio, deseoso de saber si el Seor le permitira lograr su cometido o no.
Cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tom un anillo de oro que pesaba medio siclo, y lo coloc en la nariz de la joven; luego le puso en los brazos dos pulseras de diez siclos.
Despus le pregunt: "De quin eres hija? Y hay lugar en la casa de tu padre para que podamos pasar la noche?".
Ella respondi: "Soy la hija de Betuel, el hijo que Milc dio a Najor".
Y aadi: "En nuestra casa hay paja y forraje en abundancia, y tambin hay sitio para pasar la noche".
El hombre se inclin y ador al Seor,
diciendo: "Bendito sea el Seor, Dios de mi patrn Abraham, que nunca dej de manifestarle su amor y su fidelidad. El ha guiado mis pasos hasta la casa de sus parientes".
Entretanto, la joven corri a llevar la noticia a la casa de su madre.
Rebeca tena un hermano llamado Labn.
Este, apenas vio el anillo y las pulseras que traa su hermana, y le oy contar todo lo que el hombre le haba dicho, sali rpidamente y se dirigi hacia la fuente en busca de l. Al llegar, lo encontr con sus camellos junto a la fuente.
Entonces le dijo: "Ven, bendito del Seor! Por qu te quedas afuera, si yo he preparado mi casa y tengo lugar para los camellos?".
El hombre entr en la casa. En seguida desensillaron los camellos, les dieron agua y forraje, y trajeron agua para que l y sus acompaantes se lavaran los pies.
Pero cuando le sirvieron de comer, el hombre dijo: "No voy a comer, si antes no expongo el asunto que traigo entre manos". "Habla", le respondi Labn.
El continu: "Yo soy servidor de Abraham.
El Seor colm de bendiciones a mi patrn y lo hizo prosperar, dndole ovejas y vacas, plata y oro, esclavos y esclavas, camellos y asnos.
Y su esposa Sara, siendo ya anciana, le dio un hijo, a quien mi patrn leg todos sus bienes.
Ahora bien, mi patrn me hizo prestar un juramento diciendo: "No busques una esposa para mi hijo entre las hijas de los cananeos, en cuyo pas resido.
Ve, en cambio, a mi casa paterna, y busca entre mis familiares una esposa para mi hijo".
"Y si la mujer se niega a venir conmigo?", le pregunt.
Pero l me respondi: "El Seor, en cuya presencia he caminado siempre, enviar su ngel delante de ti, y har que logres tu cometido, trayendo para mi hijo una esposa de mi propia familia, de mi casa paterna.
Para quedar libre del juramento que me haces, debes visitar primero a mis familiares. Si ellos no quieren drtela, el juramento ya no te obligar".
Por eso hoy, al llegar a la fuente, dije: "Seor, Dios de mi patrn Abraham, permteme llevar a cabo la misin que he venido a realizar.
Yo me quedar parado junto a la fuente, y cuando salga una joven a buscar agua, le dir: Djame beber un poco de agua de tu cntaro.
Y si ella me responde: Bebe, y tambin sacar agua para que beban tus camellos, esa ser la mujer que t has destinado para el hijo de mi seor".
Apenas termin de decir estas cosas, sali Rebeca con un cntaro sobre el hombro. Y cuando baj a la fuente para sacar agua, le dije: "Por favor, dame de beber".
Ella se apresur a bajar el cntaro de su hombro y respondi: "Bebe, y tambin dar de beber a tus camellos". Yo beb, y ella dio agua a los camellos".
Despus le pregunt: "De quin eres hija?". "Soy hija de Betuel, el hijo que Milc dio a Najor", respondi ella. Yo le puse el anillo en la nariz y las pulseras en los brazos,
y postrndome, ador y bendije al Seor, el Dios de Abraham, que me gui por el buen camino, para que pudiera llevar al hijo de mi patrn una hija de su pariente.
Y ahora, si ustedes estn dispuestos a ofrecer a mi patrn una autntica prueba de amistad, dganmelo; si no, dganmelo tambin. As yo sabr a qu atenerme".
Labn y Betuel dijeron: "Todo esto viene del Seor. Nosotros no podemos responderte ni s ni no.
Ah tienes a Rebeca: llvala contigo, y que sea la esposa de tu patrn, como el Seor lo ha dispuesto:.
Cuando el servidor de Abraham oy estas palabras, se postr en tierra delante del Seor.
Luego sac unos objetos de oro y plata y algunos vestidos, y se los obsequi a Rebeca. Tambin entreg regalos a su hermano y a su madre.
Despus l y sus acompaantes comieron y bebieron, y pasaron la noche all. A la maana siguiente, apenas se levantaron, el servidor dijo: "Djenme regresar a la casa de mi patrn".
El hermano y la madre de Rebeca respondieron: "Que la muchacha se quede con nosotros unos diez das ms. Luego podrs irte".
Pero el servidor replic: "No me detengan, ahora que el Seor me permiti lograr mi cometido. Djenme ir, y volver a la casa de mi patrn".
Ellos dijeron: "Llamemos a la muchacha, y preguntmosle qu opina".
Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron: "Quieres irte con este hombre?". "S", respondi ella.
Ellos despidieron a Rebeca y a su nodriza, lo mismo que al servidor y a sus acompaantes,
y la bendijeron, diciendo: "Hermana nuestra, que nazcan de ti millares y decenas de millares; y que tus descendientes conquisten las ciudades de sus enemigos".
Rebeca y sus sirvientas montaron en los camellos y siguieron al hombre. Este tom consigo a Rebeca, y parti.
Entretanto, Isaac haba vuelto de las cercanas del pozo de Lajai Ro, porque estaba radicado en la regin del Ngueb.
Al atardecer sali a caminar por el campo, y vio venir unos camellos.
Cuando Rebeca vio a Isaac, baj del camello
y pregunt al servidor: "Quin es ese hombre que viene hacia nosotros por el campo?". "Es mi seor", respondi el servidor. Entonces ella tom su velo y se cubri.
El servidor cont a Isaac todas las cosas que haba hecho,
y este hizo entrar a Rebeca en su carpa. Isaac se cas con ella y la am. As encontr un consuelo despus de la muerte de su madre.
Abraham se cas con otra mujer, llamada Quetur,
y esta le dio varios hijos: Zimrn, Iocsn, Medn, Madin, Isbac y Saj.
Iocsn fue padre de Seb y Dedn. Los descendientes de Dedn fueron los asuritas, los letuses y los leumes.
Los hijos de Madin fueron Ef, Efer, Henoc, Abid y Elda. Todos estos son hijos de Quetur.
Abraham leg todos sus bienes a Isaac.
Tambin hizo regalos a los hijos de sus otras mujeres, pero mientras viva, los apart de su hijo Isaac, envindolos hacia el este, a las regiones orientales.
Abraham vivi ciento setenta y cinco aos.
Muri a una edad muy avanzada, feliz y cargado de aos, y fue a reunirse con los suyos.
Sus hijos Isaac e Ismael lo sepultaron en la caverna de Macpel, en el campo de Efrn, hijo de Sjar, el hitita, que est frente a Mamr.
Es el campo que Abraham haba comprado a los descendientes de Het. All fueron enterrados l y su esposa Sara.
Despus de la muerte de Abraham, Dios bendijo a su hijo Isaac, y este se estableci cerca del pozo de Lajai Ro.
Esta es la descendencia de Ismael -el hijo de Agar, la sirvienta egipcia de Sara, dio a Abraham-
con los nombres de cada uno de sus hijos, segn el orden de su nacimiento: Nebaiot, el primognito de Ismael; luego Quedar, Abdeel, Mibsam,
Mism, Dum, Mas,
Jadad, Tem, Ietur, Nafis y Quedm.
Estos son los hijos de Ismael; doce jefes de otras tantas tribus, que dieron sus nombres al lugar donde habitaron y a sus respectivos campamentos.
Ismael vivi ciento treinta y siete aos. Al cabo de ellos muri, y fue a reunirse con los suyos.
Sus descendientes habitaron desde Javil de Sur, que est cerca de Egipto, hasta Asur. Y cada uno de ellos realiz incursiones contra todos sus hermanos.
Esta es la descendencia de Isaac, el hijo de Abraham. Abraham fue padre de Isaac,
el cual, a los cuarenta aos, se cas con Rebeca, hija de Betuel, el arameo de Padn Aram, y hermana de Labn, el arameo.
Isaac or al Seor por su esposa, que era estril. El Seor lo escuch, y su esposa Rebeca qued embarazada.
Como los nios se chocaban el uno contra el otro dentro de su seno, ella exclam: "Si las cosas tienen que ser as, vale la pena seguir viviendo?". Entonces fue a consultar al Seor,
y l le respondi: "En tu seno hay dos naciones, dos pueblos se separan desde tus entraas: uno ser mas fuerte que el otro, y el mayor servir al menor".
Cuando lleg el momento del parto, result que haba mellizos en su seno.
El que sali primero era rubio, y estaba todo cubierto de vello, como si tuviera un manto de piel. A este lo llamaron Esa.
Despus sali su hermano, que con su mano tena agarrado el taln de Esa. Por ello lo llamaron Jacob. Cuando nacieron, Isaac tena sesenta aos.
Los nios crecieron. Esa se convirti en un hombre agreste, experto en la caza. Jacob, en cambio, era un hombre apacible y apegado a su carpa.
Isaac quera ms a Esa, porque las presas de caza eran su plato preferido; pero Rebeca senta ms cario por Jacob.
En cierta ocasin, Esa volvi exhausto del campo, mientras Jacob estaba preparando un guiso.
Esa dijo a Jacob: "Djame comer un poco de esa comida rojiza, porque estoy extenuado". Fue por eso que se dio a Esa el nombre de Edom.
Pero Jacob le respondi: "Dame antes tu derecho de hijo primognito".
"Me estoy muriendo", dijo Esa. "De qu me servir ese derecho?".
Pero Jacob insisti: "Jramelo antes". El se lo jur y le vendi su derecho de hijo primognito.
Jacob le dio entonces pan y guiso de lentejas. Esa comi y bebi; despus se levant y se fue. As menospreci Esa el derecho que le corresponda por ser el hijo primognito.
Luego, aquella regin volvi a padecer hambre -aparte de la que haba padecido anteriormente, en tiempos de Abraham- e Isaac se fue a Guerar, donde estaba Abimlec, el rey de los filisteos.
El Seor se le apareci y le dijo: "No bajes a Egipto; qudate en el lugar que yo te indicar.
Ahora residirs por un tiempo en este pas extranjero, pero yo estar contigo y te bendecir. Porque te dar todas estas tierras, a ti y a tu descendencia, para cumplir el juramento que hice a tu padre Abraham.
Yo multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo, y le dar todos estos territorios, de manera que por ella se bendecirn todas las naciones de la tierra.
Har esto en premio a la obediencia de Abraham, que observ mis rdenes y mis mandamientos, mis preceptos y mis instrucciones".
Mientras Isaac estaba en Guerar,
la gente del lugar le haca preguntas acerca de su mujer. Pero l responda: "Es mi hermana". Tena miedo de confesar que era su esposa, porque pensaba: "Esta gente es capaz de matarme a causa de Rebeca, que es muy hermosa".
Ya haca bastante tiempo que se encontraba all, cuando Abimlec, el rey de los filisteos, al mirar por la ventana, vio que Isaac estaba acariciando a su esposa Rebeca.
Abimlec lo mand llamar y le dijo: "No cabe ninguna duda: ella es tu esposa. Cmo dijiste entonces que era tu hermana?". Isaac le respondi: "Porqu pens que podan matarme a causa de ella".
Pero Abimlec replic: "Qu nos has hecho? Falt poco para que uno de nuestros hombres se acostara con tu mujer, y entonces nos habras hecho responsables de un delito".
Y Abimlec dio esta orden a todo el pueblo: "El que toque a este hombre o a su mujer ser condenado a muerte".
Isaac sembr en aquella regin, y ese ao cosech el ciento por uno, porque el Seor lo haba bendecido.
As se fue enriqueciendo cada vez ms, hasta que lleg a ser muy rico.
Adquiri ovejas, vacas y una numerosa servidumbre. Y los filisteos le tuvieron envidia.
Los filisteos taparon y llenaron de tierra todos los pozos, que en tiempos de Abraham haban cavado los servidores de su padre.
Y Abimlec dijo a Isaac: "Aljate de nuestro lado, porque t has llegado a ser mucho ms poderoso que nosotros".
Isaac se fue de all, y acamp en el valle de Guerar, donde se estableci.
En seguida abri de nuevo los pozos que haban sido cavados en tiempos de su padre, y que los filisteos haban tapado despus de la muerte de Abraham, y los llam con los mismos nombres que les haba dado su padre.
Pero cuando los servidores de Isaac, que haban estado cavando en el valle, encontraron un manantial,
los pastores de Guerar discutieron con los de Isaac, diciendo: "Esta agua es nuestra". Entonces Isaac llam a ese pozo Esec, que significa "Litigio", porque all haban litigado con l.
Despus cavaron otro pozo, y volvi a producirse un altercado a causa de l. Por eso Isaac lo llam Sitn, que significa "Hostilidad".
Luego sigui avanzando, y cav otro pozo ms. Pero esta vez no hubo ningn altercado. Entonces le puso el nombre de Rejobot, que significa "Campo libre", porque dijo: "Ahora el Seor nos ha dejado el campo libre, para que podamos prosperar en esta regin".
De all subi a Berseba,
y esa misma noche el Seor se le apareci para decirle: "Yo soy el Dios de Abraham, tu padre: no temas, porque estoy contigo, Yo te bendecir y multiplicar tu descendencia, por amor a mi servidor Abraham".
All Isaac erigi un altar e invoc el nombre del Seor. En ese lugar estableci su campamento, y sus servidores comenzaron a cavar un pozo.
Mientras tanto, fue a verlo Abimlec, que vena de Guerar junto con Ajuzat, su consejero, y Picol, el jefe de su ejrcito.
Isaac les pregunt: "Para qu vienen a verme, si fueron ustedes los que se enemistaron conmigo y me echaron de su lado?".
Ellos le respondieron: "Hemos comprobado que el Seor est contigo, y pensamos que entre t y nosotros debe haber un acuerdo, ratificado con un juramento. Por eso, queremos hacer una alianza contigo:
t no nos hars ningn dao, porque nosotros no te hemos causado ninguna molestia, sino que siempre fuimos amables contigo y te dejamos partir en paz. T eres ahora bendecido por el Seor".
Isaac les ofreci un banquete, y ellos comieron y bebieron.
Al da siguiente, se levantaron de madrugada y se y hicieron un juramento mutuo. Luego Isaac los despidi, y ellos se fueron como amigos.
Aquel mismo da, los servidores de Isaac vinieron a traerles noticias sobre el pozo que haban estado cavando, y le dijeron: "Hemos encontrado agua".
El llam a ese pozo Sib, que significa "Juramento". De all procede el nombre de la ciudad de Berseba hasta el da de hoy.
Cuando Esa cumpli cuarenta aos, se cas con Judit, hija de Beer, el hitita, y con Basmat, hija de Eln, el hitita.
Ellas fueron una fuente de amargura para Isaac y Rebeca.
Cuando Isaac envejeci, sus ojos se debilitaron tanto que ya no vea nada. Entonces llam a Esa, su hijo mayor, y le dijo: "Hijo mo!". "Aqu estoy", respondi l.
"Como ves, continu diciendo Isaac, yo estoy viejo y puedo morir en cualquier momento.
Por eso, toma tus armas -tu aljaba y tu arco- ve al campo, y czame algn animal silvestre.
Despus preprame una buena comida, de esas que a m me gustan, y tremela para que la coma. As podr darte mi bendicin antes de morir".
Rebeca haba estado escuchando cuando Isaac hablaba con su hijo Esa. Y apenas este se fue al campo a cazar un animal para su padre,
Rebeca dijo a Jacob: "Acabo de or que tu padre le deca a tu hermano Esa:
"Treme un animal silvestre y preprame una buena comida. Yo la comer, y te bendecir en la presencia del Seor antes de morir".
Ahora, hijo mo, escucha bien lo que voy a ordenar.
Ve al corral y treme de all dos cabritos bien cebados. Yo preparar con ellos una buena comida para tu padre, de esas que le agradan a l,
y t se la llevars para que la coma. As l te bendecir antes de morir".
Pero Jacob respondi a su madre Rebeca: "Mira que mi hermano Esa es velludo y yo soy lampio.
Si mi padre me llega a tocar, pensar que me estoy burlando de l, y entonces atraer sobre m una maldicin, y no una bendicin".
Que esa maldicin caiga sobre m, hijo mo", le respondi su madre. "T obedceme, y treme los cabritos".
Jacob fue a buscar los cabritos, se los llev a su madre, y ella prepar una buena comida, como le agradaba a su padre.
Despus Rebeca tom una ropa de su hijo mayor Esa, la mejor que haba en la casa, y se la puso a Jacob, su hijo menor;
y con el cuero de los cabritos le cubri las manos y la parte lampia del cuello.
Luego le entreg la comida y el pan que haba preparado.
Jacob se present ante su padre y le dijo: "Padre!". Este respondi: "S, quin eres, hijo mo?".
"Soy Esa, tu hijo primognito, respondi Jacob a su padre, y ya hice lo que me mandaste. Por favor, sintate y come lo que cac, para que puedas bendecirme".
Entonces Isaac le dijo: "Qu rpido lo has logrado, hijo mo!". Jacob respondi: "El Seor, tu Dios, hizo que las cosas me salieran bien".
Pero Isaac aadi: "Acrcate, hijo mo, y deja que te toque, para ver si eres realmente mi hijo Esa o no".
El se acerc a su padre; este lo palp y dijo: "La voy es de Jacob, pero las manos son de Esa".
Y no lo reconoci, porque sus manos estaban cubiertas de vello, como las de su hermano Esa. Sin embargo, cuando ya se dispona a bendecirlo,
le pregunt otra vez: "T eres mi hijo Esa?". "Por supuesto", respondi l.
"Entonces srveme, continu diciendo Isaac, y djame comer lo que has cazado, para que pueda darte mi bendicin". Jacob le acerc la comida, y su padre la comi; tambin le sirvi vino, y lo bebi.
Luego su padre Isaac le dijo: "Acrcate, hijo mo, y dame un beso".
Cuando l se acerc para besarlo, Isaac percibi la fragancia de su ropa. Entonces lo bendijo diciendo: "S, la fragancia de mi hijo es como el aroma de un campo que el Seor ha bendecido.
Que el Seor te d el roco del cielo, y la fertilidad de la tierra, trigo y vino en abundancia.
Que los pueblos te sirvan y las naciones te rindan homenaje. T sers el seor de tus hermanos, y los hijos de tu madre se inclinarn ante ti. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga".
Apenas Isaac haba terminado de bendecir a Jacob, en el preciso momento que este se apartaba de su padre, su hermano Esa volvi de cazar.
El tambin prepar una comida apetitosa y la present a su padre, diciendo: "Levntate, padre, y come la presa que tu hijo ha cazado. As podrs bendecirme".
Isaac, su padre, le pregunt: "Y t, quin eres?". "Soy Esa, tu hijo primognito", le respondi l.
Isaac qued profundamente turbado y exclam: "Quin ha sido entonces el que caz una presa y me la trajo? Yo la com antes que t llegaras, lo bendije, y quedar bendecido".
Al or las palabras de su padre, Esa lanz un fuerte grito lleno de amargura. Luego dijo: "Padre, bendceme tambin a m!".
Pero Isaac respondi a Esa: "Ha venido tu hermano y, valindose de un engao, se llev tu bendicin".
Esa dijo entonces: "S, con razn se llama Jacob. Ya van dos veces que me desplaza: primero arrebat mi condicin de hijo primognito, y ahora se ha llevado mi bendicin". Y agreg: "No has reservado una bendicin para m?".
Isaac respondi a Esa: "Lo he constituido tu seor y le he dado como servidores a todos sus hermanos; lo he provisto de trigo y de vino: Qu ms puedo hacer por ti, hijo mo?".
Esa dijo a su padre: "Acaso tienes slo una bendicin?". Isaac permaneci en silencio. Esa lanz un grito y se puso a llorar.
Isaac le respondi, dicindole: "Tu morada estar lejos de los campos frtiles y del roco que cae del cielo.
Vivirs de tu espada y servirs a tu hermano. Pero cuando te rebeles, logrars sacudir su yugo de tu cuello".
Esa sinti hacia su hermano un profundo rencor, por la bendicin que le haba dado su padre. Y pens: "Pronto estaremos de duelo por mi padre. Entonces matar a mi hermano Jacob".
Cuando contaron a Rebeca las palabras de Esa, su hijo mayor, ella mand llamar a Jacob, su hijo menor y le dijo: "Tu hermano te quiere matar para vengarse de ti.
Ahora, hijo mo, obedceme. Huye inmediatamente a Jarn, a casa de mi hermano Labn,
y qudate con l algn tiempo, hasta que tu hermano se tranquilice,
hasta que se calme su ira contra ti y olvide lo que le has hecho. Despus yo te mandar a buscar. Por qu voy a perderlos a los dos en un solo da?".
Rebeca dijo a Isaac: "Esas mujeres hititas me han quitado hasta las ganas de vivir! Si tambin Jacob se casa con una de esas hititas, con una nativa de ese pas, qu me importa ya de la vida?".
Por eso, Isaac llam a Jacob, lo bendijo, y le orden: "No te cases con una mujer cananea.
Ve ahora mismo a Padn Aram, a la casa de Betuel, tu abuelo materno, y elige para ti una mujer entre las hijas de Labn, el hermano de tu madre.
Que el Dios Todopoderoso te bendiga, te haga fecundo y te d una descendencia numerosa, para que seas el padre de una asamblea de pueblos.
Que l te d, a ti y a tu descendencia, la bendicin de Abraham, para que puedas tomar posesin de la tierra donde ahora vives como extranjero, esa tierra que Dios concedi a Abraham".
Luego Isaac despidi a Jacob, y ese se fue a Padn Aram, a casa de Labn, hijo de Betuel, el arameo, y hermano de Rebeca, la madre de Jacob y de Esa.
Esa vio que Isaac haba bendecido a Jacob y lo haba enviado a Padn Aram para que se buscara all una esposa. Vio, asimismo, que al bendecirlo le haba dado esta orden: "No te cases con una mujer cananea",
y que Jacob, obedeciendo a su padre y a su madre, se haba ido a Padn Aram.
Entonces comprendi cunto disgustaban a su padre Isaac las mujeres cananeas.
Por eso acudi a Ismael, el hijo de Abraham, y tom por esposa -adems de las que ya tena- a Majalat, hija de Ismael y hermana de Nebaiot.
Jacob parti de Berseba y se dirigi hacia Jarn.
De pronto lleg a un lugar, y se detuvo en l para pasar la noche, porque ya se haba puesto el sol. Tom una de las piedras del lugar, se la puso como almohada y se acost all.
Entonces tuvo un sueo: vio una escalinata que estaba apoyada sobre la tierra, y cuyo extremo superior tocaba el cielo. Por ella suban y bajaban ngeles de Dios.
Y el Seor, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac. A ti y a tu descendencia les dar la tierra donde ests acostado.
Tu descendencia ser numerosa como el polvo de la tierra; te extenders hacia el este y el oeste, el norte y el sur; y por ti y tu descendencia, se bendecirn todas las familias de la tierra.
Yo estoy contigo: te proteger dondequiera que vayas, y te har volver a esta tierra. No te abandonar hasta haber cumplido todo lo que te prometo".
Jacob se despert de su sueo y exclam" "Verdaderamente el Seor est en este lugar, y yo no lo saba!".
Y lleno de temor, aadi: "Qu temible es este lugar! Es nada menos que la casa de Dios y la puerta del cielo".
A la madrugada del da siguiente, Jacob tom la piedra que la haba servido de almohada, la erigi como piedra conmemorativa, y derram aceite sobre ella.
Y a ese lugar, que antes se llamaba luz, lo llam Betel, que significa "Casa de Dios".
Luego Jacob hizo este voto: "Si Dios me acompaa y me protege durante el viaje que estoy realizando, si me da pan para comer y ropa para vestirme,
y si puedo regresar sano y salvo a la casa de mi padre, el Seor ser mi Dios.
Y esta piedra conmemorativa que acabo de erigir, ser la casa de Dios. Adems, le pagar el diezmo de todo lo que me d".
Jacob reanud la marcha y se fue al pas de los Orientales.
All vio un pozo en medio del campo, junto al cual estaban tendidos tres rebaos de ovejas, porque en ese pozo daban de beber al ganado. La piedra que cubra la boca del pozo era muy grande.
Solamente cuando estaban reunidos todos los pastores, podan correrla para dar de beber a los animales. Luego la volvan a poner en su lugar, sobre la boca del pozo.
Jacob dijo a los pastores: "Hermanos, de dnde son ustedes?". "Somos de Jarn", respondieron.
El aadi: "Conocen a Labn, hijo de Najor?". "S", dijeron ellos.
El volvi a preguntarles: "Se encuentra bien?". "Muy bien", le respondieron. "Precisamente, ah viene su hija Raquel con el rebao".
Entonces l les dijo: "An es pleno da; todava no es hora de entrar los animales. Por qu no les dan de beber y los llevan a pastar?".
"No podemos hacerlo, dijeron ellos, hasta que no se renan todos los pastores y hagan rodar la piedra que est sobre la boca del pozo. Slo entonces podremos dar de beber a los animales".
Todava estaba hablando con ellos, cuando lleg Raquel, que era pastora, con el rebao de su padre.
Apenas Jacob vio a Raquel, la hija de su to Labn, que traa el rebao, se adelant, hizo rodar la piedra que cubra la boca del pozo, y dio de beber a las ovejas de su to.
Despus bes a Raquel y llor de emocin.
Entonces le cont que l era pariente de Labn -por ser hijo de Rebeca- y ella fue corriendo a comunicar la noticia a su padre.
Labn, por su parte, al or que se trataba de Jacob, el hijo de su hermana, corri a saludarlo; lo abraz, lo bes y lo llev a su casa. Y cuando Jacob le cont todo lo que haba sucedido,
Labn le dijo: "Realmente, t eres de mi misma sangre". Despus que Jacob pas un mes entero en compaa de Labn,
este le dijo: "Acaso porque eres pariente mo me vas a servir gratuitamente? Indcame cul debe ser tu salario".
Ahora bien, Labn tena dos hijas: la mayor se llamaba La, y la menor, Raquel.
La tena una mirada tierna, pero Raquel tena una linda silueta y era muy hermosa.
Y como Jacob se haba enamorado de Raquel, respondi: "Te servir durante siete aos, si me das por esposa a Raquel, tu hija menor".
"Mejor es drtela a ti que a un extrao", asinti Labn. "Qudate conmigo".
Y Jacob trabaj siete aos para poder casarse con Raquel, pero le parecieron unos pocos das, por el gran amor que le tena.
Despus Jacob dijo a Labn: "Dame a mi esposa para que pueda unirme con ella, por el plazo ya se ha cumplido".
Labn reuni a toda la gente del lugar e hizo una fiesta.
Pero al anochecer, tom a su hija La y se la entreg a Jacob. Y Jacob se uni a ella.
Adems, Labn destin a su esclava Zilp, para que fuera sirvienta de su hija La.
A la maana siguiente, Jacob reconoci a La. Entonces dijo a Labn: "Qu me has hecho? Acaso yo no te serv para poder casarme con Raquel? Por qu me engaaste?".
Pero Labn le respondi: "En nuestro pas no se acostumbra a casar a la menor antes que a la mayor.
Por eso, espera que termine la semana de esta fiesta nupcial, y despus te dar tambin a Raquel, como pago por los servicios que me prestars durante otros siete aos".
Jacob estuvo de acuerdo: esper que concluyera esa semana, y despus, Labn le dio como esposa a su hija Raquel.
Adems, Labn destin a su esclava Bilh, para que fuera sirvienta de su hija Raquel.
Jacob se uni a ella, y la am ms que a La. Y estuvo al servicio de Labn siete aos ms.
Cuando el Seor vio que La no era amada, la hizo fecunda, mientras que Raquel permaneci estril.
La concibi y dio a luz un hijo, al que llam Rubn, porque dijo: "El Seor ha visto mi afliccin; ahora s que mi esposo me amar".
Luego volvi a concebir, y tuvo otro hijo. Entonces exclam: "El Seor se dio cuenta de que yo no era amada, y por eso me dio tambin a este". Y lo llam Simen.
Despus concibi una vez ms, y cuando dio a luz, dijo: "Ahora mi marido sentir afecto por m, porque le he dado tres hijos". Por eso lo llam Lev.
Finalmente, volvi a concebir y a tener un hijo. Entonces exclam: "Esta vez alabar al Seor", y lo llam Jud. Despus dej de tener hijos.
Al ver que no poda dar hijos a Jacob, Raquel tuvo envidia de su hermana, y dijo a su marido: "Dame hijos, porque si no, me muero".
Pero Jacob, indignado, le respondi: "Acaso yo puedo hacer las veces de Dios, que te impide ser madre?".
Ella aadi: "Aqu tienes a mi esclava Bilh. nete a ella, y que d a luz sobre mis rodillas. Por medio de ella, tambin yo voy a tener hijos".
As le dio por mujer a su esclava Bilh. Jacob se uni a ella,
y cuando Bilh concibi y dio un hijo a Jacob.
Raquel dijo: "Dios me hizo justicia: l escuch mi voz y me ha dado un hijo". Por eso lo llam Dan.
Despus Bilh, la esclava de Raquel, volvi a concebir y dio un segundo hijo a Jacob.
Entonces Raquel dijo: "Sostuve con mi hermana una lucha muy grande, pero al fin he vencido". Y lo llam Neftal.
La, por su parte, viendo que haba dejado de dar a luz, tom a su esclava Zilp y se la dio como mujer a Jacob.
Cuando Zilp, la esclava de La, dio un hijo a Jacob,
La exclam: "Qu suerte!". Y lo llam Gad.
Despus Zilp, la esclava de La, dio otro hijo a Jacob.
La dijo entonces: "Qu felicidad! Porque todas las mujeres me felicitarn". Y lo llam Aser.
Rubn sali una vez mientras se estaba cosechando el trigo, y encontr en el campo unas mandrgoras, que luego entreg a su madre. Entonces Raquel dijo a La: "Por favor, dame algunas de esas mandrgoras que trajo tu hijo".
Pero La respondi: "No te basta con haberme quitado a mi marido, que ahora quieres arrebatarme tambin las mandrgoras de mi hijo?". "Est bien, respondi Raquel, que esta noche duerma contigo, a cambio de las mandrgoras de tu hijo".
Al atardecer, cuando Jacob volva del campo, La sali a su encuentro y le dijo: "Tienes que venir conmigo, porque he pagado por ti las mandrgoras que encontr mi hijo". Aquella noche Jacob durmi con ella,
y Dios la escuch, porque concibi una vez ms, y dio a Jacob un quinto hijo.
Entonces La exclam: "Dios me ha recompensado, por haber dado mi esclava a mi marido". Y lo llam Isacar.
Luego La volvi a concebir y dio un sexto hijo a Jacob.
"Dios me hizo un precioso regalo", dijo La. "Esta vez mi marido me honrar, porque le he dado seis hijos". Y lo llam Zabuln.
Finalmente tuvo una hija, a la que llam Dina.
Dios tambin se acord de Raquel, la escuch e hizo fecundo su seno.
Ella concibi y dio a luz un hijo. Entonces exclam: "Dios ha borrado mi afrenta".
Y lo llam Jos, porque dijo: "Que el Seor me conceda un hijo ms".
Despus que Raquel dio a luz a Jos, Jacob dijo a Labn: "Djame volver a mi casa y a mi pas.
Dame a mis mujeres, por las que te he servido, y a mis hijos, para que pueda irme. Porque t sabes muy bien cunto trabaj por ti".
Pero Labn le respondi: "Si quieres hacerme un favor, qudate conmigo. Yo he llegado a saber, por medio de la adivinacin, que el Seor me bendijo gracias a ti.
Por eso, sigui diciendo, fjame t mismo el salario que debo pagarte".
Entonces Jacob aadi: "T sabes bien cmo te he servido, y cmo prosper tu hacienda gracias a mis cuidados.
Lo poco que tenas antes que yo llegara se ha acrecentado enormemente, ya que el Seor te bendijo gracias a m. Pero ya es hora de que tambin haga algo por mi propia casa".
"Qu debo darte en pago?", pregunt Labn. Y Jacob respondi: "No tendrs que pagarme nada. Si haces lo que te voy a proponer, yo volver a apacentar tu rebao y a ocuparme de l.
Revisa hoy mismo todo tu rebao, y aparta de l todas las ovejas negras y todas las cabras moteadas o manchadas. Ese ser mi salario.
Y ms adelante, cuando t mismo vengas a verificar mis ganancias, mi honradez responder por m; si llego a tener en mi poder alguna cabra que no sea manchada o moteada, o alguna oveja que no sea negra, eso ser un robo que yo he cometido".
"Est bien, dijo Labn, que sea como t dices".
Pero aquel mismo da, Labn separ los chivos rayados y moteados, todas las cabras manchadas y moteadas -todo lo que tena una mancha blanca- y todos los corderos negros, y los confi al cuidado de sus hijos.
Despus interpuso entre l y Jacob una distancia de tres das de camino. Mientras tanto, Jacob apacentaba el resto del rebao de Labn.
Jacob tom unas ramas verdes de lamo, almendro y pltano, y traz en ellas unas franjas blancas, dejando al descubierto la parte blanca de las ramas.
Luego puso frente a los animales, en los bebederos o recipientes de agua donde iba a beber el rebao, las ramas que haba descortezado. Y cuando los animales iban a beber, entraban en celo.
De esta manera, se unan delante de las ramas y as tenan cras rayadas, moteadas o manchadas.
Adems, Jacob separ a los carneros y los puso frente a los animales rayados y negros del rebao de Labn. As pudo formar sus propios rebaos, que mantuvo separados de los rebaos de Labn.
Y cuando los animales que entraban en celo eran robustos, Jacob pona las ramas en los bebederos, bien a la vista de los animales, para que se unieran delante de las ramas;
pero cuando los animales eran dbiles, no las pona. As los animales robustos eran para Jacob, y los dbiles para Labn.
De esta manera Jacob se hizo extremadamente rico, y lleg a tener una gran cantidad de ganado, de esclavos, esclavas, camellos y asnos.
Jacob se enter de que los hijos de Labn andaban diciendo: "Jacob se ha apoderado de todos los bienes de nuestro padre, y a expensas de l ha conseguido toda esta riqueza".
Y tambin advirti que la actitud de Labn para con l ya no era la misma de antes.
Entonces el Seor le dijo: "Vuelve a la tierra de tus padres y de tu familia, y yo estar contigo".
Jacob mand llamar a Raquel y a La para que fueran a encontrarse con l en el campo donde estaba el rebao,
y le dijo: "He advertido que el padre de ustedes ya no se comporta conmigo como antes, pero el Dios de mi padre ha estado conmigo.
Ustedes saben muy bien que yo puse todo mi empeo en servir a mi suegro.
Sin embargo, l se ha burlado de m y ha cambiado diez veces mi salario. Pero Dios no le ha permitido que me hiciera ningn mal.
Si l estableca: "Los animales manchados sern tu salario", todo el rebao tena cras manchadas; y si l deca: "Los animales rayados sern tu paga", todo el rebao tena cras rayadas.
As Dios lo despoj de su ganado y me lo dio a m.
Una vez, durante el perodo en que el rebao entra en celo, yo tuve un sueo. De pronto vi que los chivos que cubran a las cabras eran rayados, manchados o moteados.
Y en el sueo, el ngel de Dios me llam: "Jacob!". "Aqu estoy", le respond.
Entonces l me dijo: Fjate bien: todos los chivos que cubren a las cabras son rayados, manchados o moteados, porque yo me he dado cuenta de todo lo que te hizo Labn.
Yo soy el Dios que se te apareci en Betel, all donde t ungiste una piedra conmemorativa y me hiciste un voto. Ahora levntate, sal de este pas, y regresa a tu tierra natal".
Raquel y La le respondieron diciendo: "Tenemos todava una parte y una herencia en la casa de nuestro padre?
Acaso no nos ha tratado como a extraas? No slo nos ha vendido, sino que adems se ha gastado el dinero que recibi de nosotras.
S, toda la riqueza que Dios le ha quitado a nuestro padre es nuestra y de nuestros hijos. Procede como Dios te lo ha ordenado".
Inmediatamente Jacob hizo montar en los camellos a sus hijos y a sus mujeres,
y se llev todo su ganado y todos sus bienes -el ganado de su propiedad, que haba adquirido en Padn Aram- para ir a la tierra de Canan, donde se encontraba Isaac, su padre.
Como Labn estaba ausente, esquilando sus ovejas, Raquel se adue de los dolos familiares que pertenecan a su padre.
Y Jacob enga a Labn, el arameo, porque huy sin decirle una palabra.
As escap Jacob con todo lo que tena, y apenas estuvo al otro lado del Eufrates, se dirigi hacia la montaa de Galaad.
Al tercer da notificaron a Labn que Jacob haba huido.
Labn reuni a sus parientes y lo persigui durante siete das, hasta que al fin lo alcanz en la montaa de Galaad.
Pero esa misma noche, Dios se apareci en sueos a Labn, el arameo, y le dijo: "Cuidado con entrometerse para nada en los asuntos de Jacob".
Cuando Labn alcanz a Jacob, este haba instalado su campamento en la montaa. Labn, por su parte, acamp en la montaa de Galaad.
Labn dijo entonces a Jacob: "Qu has hecho? Me has engaado y te has llevado a mis hijas como prisioneras de guerra!
Por qu has huido ocultamente y me has engaado? Si me hubieras avisado, yo te habra despedido con una fiesta, con cantos y con msica de tambores y liras.
Pero t ni siquiera me has permitido saludar con un beso a mis nietos y a mis hijas. Realmente te has comportado como un insensato.
Yo tengo poder suficiente para hacerles una mala jugada a todos ustedes. Sin embargo, ayer por la noche, el Dios de tu padre me dijo: "Cuidado con entrometerte para nada en los asuntos de Jacob".
De todas maneras, est bien: t te has ido porque aorabas tu casa paterna. Pero por qu robaste mis dioses?".
"Yo estaba atemorizado, respondi Jacob a Labn, pensando que podas quitarme a tus hijas.
Y en lo que respecta a tus dioses, si llegas a encontrarlos en poder de alguno de nosotros, ese no quedar con vida. Revisa bien, en presencia de nuestros hermanos, a ver si hay aqu algo que te pertenece, y llvatelo". Por supuesto, Jacob ignoraba que Raquel los haba robado.
Labn entr en la carpa de Jacob, en la de La, y en la de las dos esclavas, y no encontr nada. Al salir de la carpa de La, entr en la de Raquel.
Pero Raquel haba tomado los dolos, los haba guardado en la montura del camello y se haba sentado encima de ellos. Despus que Labn registr toda la carpa sin obtener ningn resultado,
Raquel dijo a su padre: "Que mi seor no lo tome a mal; pero no puedo ponerme de pie ante l, porque me sucede lo que es habitual en las mujeres". Y por ms que busc, no logr encontrar los dolos.
Jacob se llen de indignacin, y reproch a Labn dicindole: "Qu delito o falta he cometido para que me acoses de esa manera?
Acabas de registrar todas mis cosas y no has encontrado un solo objeto que te pertenezca. Si lo has encontrado, colcalo aqu, delante de tu gente y de la ma, y que ellos decidan quin de nosotros tiene razn.
En los veinte aos que estuve contigo, tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, y jams me com los carneros de tu rebao.
Nunca te llev un animal despedazado por las fieras: yo mismo deba reparar la prdida, porque t me reclamabas lo que haba sido robado tanto de da como de noche.
De da me consuma el calor, y de noche, la helada; y el sueo hua de mis ojos.
De los veinte aos que pas en tu casa, catorce trabaj por tus dos hijas, y seis por tu rebao, y t me cambiaste el salario diez veces.
Y si el Dios de mi padre -el Dios de Abraham y el Terror de Isaac- no hubiera estado de mi parte, me habras despedido con las manos vacas. Pero Dios ha visto mi opresin y mi fatiga, y ayer por la noche pronunci su fallo".
Labn replic a Jacob: "Estas mujeres son mis hijas, y estos muchachos, mis nietos; y tambin es mo el rebao. Todo lo que ves me pertenece. Pero qu puedo hacer ahora contra mis hijas y mis nietos?
Por eso, hagamos una alianza, y que haya un testigo entre t y yo".
Entonces Jacob tom una piedra y la erigi como piedra conmemorativa.
Labn por su parte, dijo a sus hermanos: "Recojan unas piedras". Ellos las recogieron, las amontonaron y comieron all, sobre el montn de piedras.
Y Labn le puso el nombre de Iegar Sahadut, mientras que Jacob lo llam Galed.
Despus Labn declar: "Este montn de piedras ser siempre un testigo entre t y yo, como lo es ahora". Por eso lo llam Galed.
Adems, le puso el nombre de Misp, porque dijo: "Que el Seor nos vigile a los dos, cuando estemos lejos el uno del otro:
si t maltratas a mis hijas o te unes a otras mujeres adems de ellas -aunque no haya nadie entre nosotros- recuerda que Dios est como testigo entre t y yo".
Luego aadi: "Mira este montn de piedras, y mira la piedra conmemorativa que yo erig entre t y yo:
una y otra cosa sern testigos de que ninguno de los dos iremos ms all de este montn de piedras y de esta piedra conmemorativa, con malas intenciones.
Que el Dios de Abraham y el Dios de Najor sea nuestro juez". Entonces Jacob prest un juramento por el Terror de Isaac.
Luego ofreci un sacrificio sobre la Montaa, e invit a sus hermanos a participar del banquete. Ellos comieron y pasaron la noche en la Montaa.
A la madrugada del da siguiente, Labn abraz a sus nietos y a sus hijas, los bendijo, y regres a su casa,
mientras que Jacob prosigui su camino. De pronto, le salieron al paso unos ngeles de Dios.
Al verlos, Jacob exclam: "Este es un campamento de Dios". Por eso dio a ese lugar el nombre de Majanaim.
Despus Jacob envi unos mensajeros a su hermano Esa -que viva en la regin de Ser, en las estepas de Edom-
dndoles esta orden: "Digan a mi seor Esa: As habla tu servidor Jacob: Fui a pasar un tiempo a la casa de Labn, y me qued all hasta ahora.
Poseo bueyes, asnos, ovejas, esclavos y esclavas. Mando a informar de esto a mi seor, con la esperanza de que me reciba amigablemente.
Pero los mensajeros regresaron con esta noticia: "Fuimos a ver a tu hermano Esa, y ahora viene a tu encuentro acompaado de cuatrocientos hombres".
Jacob sinti un gran temor y se llen de angustia. Entonces dividi a la gente que lo acompaaba en dos grupos, y lo mismo hizo con las ovejas, las vacas y los camellos,
porque pens: "Si Esa acomete, contra uno de los grupos y lo destruye, el otro quedar a salvo".
Despus pronunci esta oracin: "Dios de mi padre Abraham y Dios de mi padre Isaac, Seor, que me dijiste: "Regresa a tu tierra natal y ser bondadoso contigo",
yo soy indigno de las gracias con que has favorecido constantemente a tu servidor. Porque cuando cruc el Jordn, no tena nada ms que mi bastn, y ahora he podido formar dos campamentos.
Te ruego que me libres de la amenaza de mi hermano Esa, porque tengo miedo de que l venga y nos destruya, sin perdonar a nadie.
T mismo has afirmado: "Yo ser bondadoso contigo y har que tu descendencia sea una multitud incontable como la arena del mar".
Despus de pasar la noche en aquel lugar, Jacob tom una parte de los bienes que tena a mano, para enviarlos como obsequio a su hermano Esa.
Eran doscientas cabras y veinte chivos, doscientas ovejas y veinte carneros,
treinta camellas con sus cras, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez asnos.
Luego confi a sus servidores cada manada por separado, y les dijo: Sigan adelante, pero dejen un espacio libre entre una manada y la otra:.
Y al que iba al frente le dio esta orden: "Cuando mi hermano Esa te salga al paso y te pregunte: "Quin es tu patrn? Adnde vas? Y quin es el dueo de todo eso que est delante de ti?",
t le responders: "Todo esto pertenece a tu servidor Jacob: es un regalo que l enva a mi seor Esa. Detrs de nosotros viene l personalmente".
Jacob dio esa misma orden al segundo, y al tercero, y a todos los dems que iban detrs de las manadas dicindoles: "Cuando se encuentren con mi hermano Esa, dganle todo esto.
Y tengan cuidado de aadir: "Detrs de nosotros viene tu servidor Jacob personalmente". Porque pensaba: "Lo aplacar con los regalos que me preceden y despus me presentar yo; tal vez as me reciba bien".
Y aquella noche Jacob permaneci en el campamento, mientras sus regalos iban delante de l.
Aquella noche, Jacob se levant, tom a sus dos mujeres, a sus dos sirvientas y a sus once hijos, y cruz el vado de Iaboc.
Despus que los hizo cruzar el torrente, pas tambin todas sus posesiones.
Entonces se qued solo, y un hombre luch con l hasta rayar el alba.
Al ver que no poda dominar a Jacob, lo golpe en la articulacin del fmur, y el fmur de Jacob se disloc mientras luchaban.
Luego dijo: "Djame partir, porque ya est amaneciendo:. Pero Jacob replic: "No te soltar si antes no me bendices".
El otro le pregunt: "Cmo te llamas?", "Jacob", respondi.
El aadi: "En adelante no te llamars Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido".
Jacob le rog: "Por favor, dime tu nombre". Pero l respondi: "Cmo te atreves a preguntar mi nombre?". Y all mismo lo bendijo.
Jacob llam a aquel lugar con el nombre de Peniel, porque dijo: "He visto a Dios cara a cara, y he salido con vida".
Mientras atravesaba Peniel, el sol comenz a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo.
Mientras atravesaba Peniel, el sol comenz a brillar, y Jacob iba rengueando del muslo. [ (Genesis 32:33) Por eso los israelitas no comen hasta el presente el nervio citico que est en la articulacin del fmur, porque Jacob fue tocado en la articulacin del fmur, en el nervio citico. ] 
Jacob alz los ojos, y al ver que Esa vena acompaado de cuatrocientos hombres, reparti a los nios entre La, Raquel y las dos esclavas.
Puso al frente a las esclavas con sus nios, luego a La y a sus hijos, y por ltimo a Raquel y a Jos.
Despus se adelant l personalmente, y antes de enfrentarse con su hermano, se postr en tierra siete veces.
Pero Esa corri a su encuentro, lo estrech entre sus brazos, y lo bes llorando.
Luego dirigi una mirada a su alrededor, y al ver a las mujeres y a los nios, pregunt: "Quines son estos que estn contigo?". "Son los hijos que Dios ha concedido a tu servidor", respondi Jacob.
Entonces se le acercaron las esclavas con sus hijos y se postraron ante l.
Inmediatamente vino La con sus hijos, y tambin se postraron. Por ltimo se adelantaron Jos y Raquel, e hicieron lo mismo.
Esa pregunt: "Qu intentabas hacer con todo ese ganado que me sali al paso?". "Lograr que mi seor me diera la bienvenida", respondi Jacob.
Pero Esa aadi: "Ya tengo bastante, querido hermano. Qudate con lo que es tuyo".
"No, le dijo Jacob; si quieres hacerme un favor, acepta el regalo que te ofrezco, porque ver tu rostro ha sido lo mismo que ver el rostro de Dios, ya que me has recibido tan afectuosamente.
Toma el obsequio que te ha sido presentado, porque Dios me ha favorecido y yo tengo todo lo necesario". Y ante tanta insistencia, Esa acept.
Despus Esa continu diciendo: "Vmonos de aqu, y yo te servir de escolta".
Pero Jacob respondi: "Mi seor sabe que los nios son delicados. Adems, las ovejas y las vacas han tenido cra, y yo debo velar por ellas. Bastar con exigirles un solo da de marcha forzada, para que muera todo el rebao.
T sigue adelante, mientras yo avanzo lentamente, al paso de la caravana que me va precediendo, y al paso de los nios. Luego te alcanzar en Ser".
Esa dijo entonces: "Permteme al menos que ponga a tu disposicin una parte de los hombres que me acompaan". "Para qu?", respondi Jacob. "Basta que seas benvolo conmigo".
Aquel mismo da, Esa emprendi el camino de regreso a Ser,
mientras que Jacob sigui avanzando hasta Sucot. All edific una casa para l, y chozas para el ganado. Fue por eso que se dio a ese lugar el nombre de Sucot, que significa "Chozas".
A su regreso de Padn Aram, Jacob lleg sano y salvo a la ciudad de Siquem, que est en la tierra de Canan, y acamp a la vista de la ciudad.
Despus compr a los hijos de Jamor, el padre de Siquem, por cien monedas de plata, la parcela de campo donde haba instalado su campamento.
All erigi un altar, al que llam "Dios, Dios de Israel".
Dina, la hija que La haba dado a Jacob, sali una vez a mirar a las mujeres del pas.
Cuando la vio Siquem -que era hijo de Jamor, el jivita, prncipe de aquella regin- se la llev y abus de ella.
Pero despus se sinti atrado por la muchacha y se enamor de ella, de manera que trat de ganarse su afecto.
Adems, dijo a su padre Jamor: "Consgueme a esa muchacha para que sea mi esposa".
Jacob, por su parte, se enter de que Siquem haba violado a su hija Dina, pero como sus hijos estaban en el campo, cuidando el ganado, no dijo nada hasta su regreso.
Entonces Jamor, el padre de Siquem, fue a encontrarse con Jacob para conversar con l.
En ese momento, volvieron del campo los hijos de Jacob, y cuanto tuvieron noticia de lo ocurrido, se disgustaron profundamente y se enfurecieron, porque al abusar de la hija de Jacob, Siquem haba cometido una infamia contra Israel, y eso no se debe hacer.
Pero Jamor les habl en estos trminos: "Mi hijo Siquem est realmente enamorado de esta muchacha. Permtanle casarse con ella.
Convirtanse en parientes nuestros: ustedes nos darn a sus hijas, y obtendrn en cambio las nuestras.
As podrn vivir entre nosotros y tendrn el pas a su disposicin para instalarse en l, para recorrerlo libremente y adquirir propiedades".
Despus Siquem dijo al padre y a los hermanos de la muchacha: "Si me hacen este favor, yo les dar lo que me pidan.
Aunque me exijan a cambio de ella un precio muy elevado, les pagar lo que ustedes digan. Pero dejen que me case con la muchacha".
Sin embargo, como su hermana haba sido ultrajada, los hijos de Jacob resolvieron engaar a Siquem y a su padre Jamor,
dicindoles: "No podemos hacer semejante cosa, porque sera para nosotros una vergenza entregar nuestra hermana a un incircunciso.
Aceptaremos solamente con esta condicin: que ustedes se hagan iguales a nosotros, circuncidando a todos sus varones.
Entonces podremos darles a nuestras hijas y casarnos con las de ustedes, vivir entre ustedes y formar un solo pueblo.
Si no llegan a un acuerdo con nosotros en lo que se refiere a la circuncisin, tomaremos a nuestra hermana y nos iremos".
La propuesta pareci razonable a Jamor y a su hijo Siquem,
y el joven no dud un instante en satisfacer esa demanda, tanto era el cario que senta por la hija de Jacob. Adems, l era el ms respetado entre los miembros de su familia.
Entonces Jamor y su hijo Siquem se presentaron en la puerta de la ciudad, y hablaron a todos sus conciudadanos en los siguientes trminos:
"Estos hombres son nuestros amigos. Dejen que se instalen en el pas y que puedan recorrerlo libremente; aqu hay bastante espacio para ellos. Nosotros nos casaremos con sus hijas, y les daremos en cambio a las nuestras.
Pero esta gente acceder a permanecer con nosotros y a formar un solo pueblo, nicamente con esa condicin: que todos nuestros varones se hagan circuncidar, igual que ellos.
Acaso no van a ser nuestros su ganado, sus posesiones y todos sus animales? Pongmonos de acuerdo con ellos, y que se queden con nosotros".
Todos los que se reunan en la puerta de la ciudad accedieron a la propuesta de Jamor y de su hijo Siquem, y todos se hicieron circuncidar.
Al tercer da, cuando todava estaban convalecientes, Simen y Lev, dos de los hijos de Jacob, hermanos de Dina, empuaron cada uno su espada, entraron en la ciudad sin encontrar ninguna resistencia, y mataron a todos los varones.
Tambin pasaron al filo de la espada a Jamor y a su hijo Siquem, rescataron a Dina, que estaba en la casa de Siquem, y se fueron.
Los hijos de Jacob pasaron sobre los cadveres y saquearon la ciudad, en represalia por el ultraje cometido contra su hermana Dina.
Se apoderaron de sus ovejas, de sus vacas, de sus asnos, y de todo lo que haba dentro y fuera de la ciudad,
y de todos sus bienes. Se llevaron cautivos a todos los nios y a las mujeres, y saquearon todo lo que haba en las casas.
Entonces Jacob dijo a Simen y a Lev: "Ustedes me han puesto en un grave aprieto, hacindome odioso a los cananeos y perizitas que habitan en este pas. Yo dispongo de pocos hombres, y si ellos se unen contra m y me atacan, ser aniquilado con toda mi familia".
Pero ellos replicaron: "Y nuestra hermana, deba ser tratada como una prostituta?".
Dios dijo a Jacob: "Sube a Betel y permanece all. Levanta all un altar al Dios que se te apareci cuando huas de tu hermano Esa".
Entonces Jacob dijo a sus familiares y a todos los dems que estaban con l: "Dejen de lado todos los dioses extraos que tengan con ustedes, purifquense y cmbiense de ropa.
Ahora subiremos a Betel, y all levantar un altar al Dios que me respondi cuando estuve angustiado, y que estuvo conmigo en el viaje que realic".
Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraos que tenan consigo y los aros que llevaban en sus orejas. Y Jacob los enterr debajo de la encina que est cerca de Siquem.
Cuando partieron, Dios hizo cundir el pnico entre las poblaciones vecinas, de manera que nadie persigui a los hijos de Jacob.
As Jacob lleg a Luz -o sea, Betel- en la tierra de Canan, junto con toda la gente que lo acompaaba.
All erigi un altar, y puso a ese lugar el nombre de Betel, porque all se le haba revelado Dios, cuando l hua de su hermano.
Mientras tanto muri Dbora, la nodriza de Rebeca, y fue sepultada bajo la encina que se encuentra antes de llegar a Betel. Por eso se la llam "Encina del llanto".
Cuando Jacob regres de Padn Aram, Dios se le apareci de nuevo y lo bendijo,
dicindole: "Tu nombre es Jacob. Pero en adelante no te llamars Jacob, sino Israel". As le puso el nombre de Israel.
Luego aadi: "Yo soy el Dios Todopoderoso. S fecundo y multiplcate. De ti nacer una nacin, ms an, una asamblea de naciones, y saldrn reyes de tus entraas.
La tierra que di a Abraham y a Isaac, ahora te la doy a ti y a tu descendencia".
Y Dios se alej de l.
Jacob erigi una piedra conmemorativa en el lugar donde Dios le haba hablado. En seguida ofreci una libacin sobre ella y ungi la piedra con aceite.
Jacob llam Betel a aquel lugar, porque all Dios haba hablado con l.
Partieron de Betel, y cuando todava faltaba un trecho para llegar a Efrat, a Raquel le lleg el momento de dar a luz, y tuvo un parto difcil.
Como daba a luz muy penosamente, la partera le dijo" "No temas, porque tienes otro hijo varn!".
Con su ltimo aliento -porque ya se mora- lo llam Ben On; pero su padre le puso el nombre de Benjamn.
As muri Raquel, y fue enterrada junto al camino de Efrat, o sea, de Beln.
Sobre su tumba Jacob erigi un monumento, el mismo que est en esa tumba hasta el da de hoy.
Israel sigui avanzando, y estableci su campamento ms all de Migdal Eder.
Mientras acampaba en aquella regin, Rubn se acost con Bilh, la concubina de su padre, e Israel se enter. Jacob tuvo doce hijos.
Los hijos de La fueron Rubn, el primognito de Jacob, Simen, Lev, Jud, Isacar y Zabuln.
Los hijos de Raquel fueron Jos y Benjamn.
Los hijos de Bilh, la esclava de Raquel, fueron Dan y Neftal.
Los hijos de Zilp, la esclava de La, fueron Gad y Aser. Estos son los hijos que le nacieron a Jacob en Padn Aram.
Jacob lleg a la casa de su padre Isaac, en Mamr, En Quiriat Arb -la actual Hebrn- donde tambin haba residido Abraham.
Isaac vivi ciento ochenta aos.
Al trmino de ellos muri, anciano y cargado de aos, y fue a reunirse con los suyos. Sus hijos Esa y Jacob le dieron sepultura.
La descendencia de Esa -es decir, de Edom- es la siguiente:
Esa tom sus esposas de entre las mujeres cananeas: a Ad, hija de Eln, el hitita; a Oholibam, hija de An, que a su vez era hijo de Siben, el jivita;
y a Basmat, hija de Ismael y hermana de Nebaiot.
Ad fue madre de Elifaz; Basmat, madre de Reuel
y Oholibam, madre de Ies, Ialam y Cor. Estos son los hijos que Esa tuvo en Canan.
Despus Esa tom a sus mujeres, a sus hijos e hijas, y a toda su servidumbre, su ganado, todos sus animales, y todos sus bienes que haba adquirido en Canan, y emigr a Ser, lejos de su hermano Jacob.
Porque los dos tenan demasiadas posesiones para vivir juntos, y el territorio donde residan no daba abasto para tanto ganado.
As Esa se estableci en la montaa de Ser. Esa es Edom. La descendencia de Esa en Ser
Esta es la descendencia de Esa, padre de Edom, en la montaa de Ser.
Los nombres de sus hijos son los siguientes: Elifaz, hijo de Ad, mujer de Esa, y Reuel, hijo de Basmat, mujer de Esa.
Los hijos de Elifaz fueron: Temn, Omar, Sef, Gaetam y Quenaz.
Elifaz, el hijo de Esa, tambin tuvo una esclava, Timn, que fue madre de Amalec. Estos son los descendientes de Ad, la mujer de Esa.
Los hijos de Reuel fueron: Njat, Zraj, Sam y Miz. Estos son los descendientes de Basmat, la mujer de Esa.
Y los hijos de la otra esposa de Esa, Oholibam, hija de An, el hijo de Siben, fueron Ies, Ialam y Cor.
Los clanes de los hijos de Esa son los siguientes: Los hijos de Elifaz, el primognito de Esa, fueron los clanes de Temn, Omar, Sef, Quenaz,
Cor, Gaetam y Amalec. Estos son los clanes de Elifaz en el pas de Edom, los que descienden de Ad.
Los hijos de Reuel, hijo de Esa, fueron los clanes de Njat, Zraj, Sam y Miz. Estos son los clanes de Reuel en el pas de Edom, los que descienden de Basmat.
Los hijos de Oholibam, esposa de Esa, fueron los clanes de Ies, Ialam y Cor. Estos son los clanes de Oholibam, hija de An, mujer de Esa.
Estos son los hijos de Esa -es decir, de Edom- con sus respectivos clanes.
Los hijos de Ser, el hurrita, que vivan en aquella regin son los siguientes: Lotn, Sobal, Siben, An,
Disn, Eser y Disn. Estos son los clanes de los hurritas, hijos de Ser, en el pas de Edom.
Los hijos de Lotn fueron Jor y Hemam, y la hermana de Lotn fue Timn.
Los hijos de Sobal fueron Alvn, Manjat, Ebal, Sef y Onam.
Los hijos de Siben: Ai y An. Este es el mismo An que encontr las aguas termales en el desierto, mientras apacentaba los rebaos de su padre Siben.
Los hijos de An fueron Disn y Oholibam, hija de An.
Los hijos de Disn fueron Jemdam, Esbn, Itrn y Quern.
Los hijos de Eser fueron Bilhn, Zaavn y Acn.
Los hijos de Disn fueron Us y Arn.
Los clanes de los hurritas fueron Lotn, Sobal, Siben, An,
Disn, Eser y Disn. Estos son, uno por uno los clanes de los hurritas en el territorio de Ser.
Los reyes que reinaron en el pas de Edom antes que ningn rey reinara sobre los israelitas son los siguientes:
Bel, hijo de Beor, rein en Edom, y el nombre de su ciudad era Dinhab.
Cuando muri Bel, lo sucedi Iobab, hijo de Zraj, de Bosr.
Cuando muri Iobab, lo sucedi Jusam, del pas de los temanitas.
Cuando muri Jusam, lo sucedi Hadad, hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; el nombre de su ciudad era Avit.
Cuando muri Hadad, lo sucedi Saml, de Masrec.
Cuando muri Saml, lo sucedi Sal, de Rejobot del Ro.
Cuando muri Sal, lo sucedi Baal Jann, hijo de Acbor.
Cuando muri Baal Jann, hijo de Acbor, lo sucedi Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, que a su vez era hija de Mezahab.
Los clanes de Esa -cada uno con sus familias, sus localidades y sus nombres- son los siguientes: Timn, Alv, Itet.
Oholibam, El, Pinn
Quenaz, Temn, Mibsar,
Magdiel e Iram. Estos son los clanes de Edom que residen en sus propios territorios. Esa es el padre de Edom.
Mientras tanto, Jacob estaba instalado en el territorio donde su padre haba residido como extranjero, en la tierra de Canan.
Esta es la historia de Jacob. Jos tena diecisiete aos, y apacentaba el rebao, ayudando a sus hermanos, los hijos de Bilh y Zilp, las mujeres de su padre. En cierta ocasin, refiri a Jacob lo mal que se hablaba con ellos.
Israel amaba a Jos ms que a ningn otro de sus hijos, porque era el hijo de la vejez, y le mand hacer una tnica de mangas largas.
Pero sus hermanos, al ver que lo amaba ms que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podan dirigirle el saludo.
Una vez, Jos tuvo un sueo y lo cont a sus hermanos.
"Oigan el sueo que tuve", les dijo.
"Nosotros estbamos en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se alz y se mantuvo erguida, mientras que la de ustedes formaban un crculo alrededor de la ma y se inclinaban ante ella".
Sus hermanos le preguntaron: "Acaso pretendes reinar sobre nosotros y tenernos bajo tu dominio?". Y lo odiaron ms todava por lo que contaba acerca de sus sueos.
Despus tuvo otro sueo, y tambin lo cont a sus hermanos. "Tuve otro sueo, les dijo. El sol, la luna y once estrellas se postraban delante de mi".
Pero cuando se lo cont a su padre, este lo reprendi dicindole: "Qu significa ese sueo que has tenido? Acaso yo, tu madre y tus hermanos vendremos a postrarnos en tierra delante de ti?".
Y sus hermanos le tenan envidia, pero su padre reflexionaba sobre todas estas cosas.
Un da, sus hermanos haban ido hasta Siquem para apacentar el rebao de su padre.
Entonces Israel dijo a Jos: "Tus hermanos estn con el rebao de Siquem. Quiero que vayas a verlos". "Est bien", respondi l.
Su padre aadi: "Ve a ver cmo les va a tus hermanos y al rebao, y treme noticias". Y lo envi desde el valle de Hebrn. Cuando Jos lleg a Siquem,
un hombre lo encontr dando vueltas por el campo y le pregunt: "Qu ests buscando?".
El le respondi: "Busco a mis hermanos. Puedes decirme dnde estn apacentando el rebao?".
"Se han ido de aqu, repuso el hombre, porque les o decir: "Vamos a Dotn". Jos fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontr en Dotn.
Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se haban confabulado para darle muerte.
"Ah viene ese soador", se dijeron unos a otros.
"Por qu no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Despus diremos que lo devor una fiera. Veremos entonces en qu terminan sus sueos!".
Pero Rubn, al or esto, trat de salvarlo diciendo: "No atentemos contra su vida".
Y agreg: "No derramen sangre. Arrjenlo en esa cisterna que est all afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre l". En realidad, su intencin era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo.
Apenas Jos lleg al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su tnica -la tnica de mangas largas que llevaba puesta-,
lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vaca.
Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venan de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, blsamo y mirra, que llevaban a Egipto.
Entonces Jud dijo a sus hermanos: "Qu ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre?
En lugar de atentar contra su vida, vendmoslo a los ismaelitas, porque l es nuestro hermano, nuestra propia carne". Y sus hermanos estuvieron de acuerdo.
Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por all y retiraron a Jos de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de planta, y Jos fue llevado a Egipto.
Cuando Rubn volvi a la cisterna y se dio cuenta de que Jos haba desaparecido, desgarr su ropa,
y regresando a donde estaban sus hermanos, dijo: "El muchacho ha desaparecido. Dnde ir yo ahora?".
Entonces tomaron la tnica de Jos, degollaron un cabrito, y empaparon la tnica con sangre.
Despus enviaron a su padre la tnica de mangas largas, junto con este mensaje: "Hemos encontrado esto. Fjate bien si es la tnica de tu hijo, o no".
Este, al reconocerla, exclam: "Es la tnica de mi hijo! Un animal salvaje lo ha devorado. Jos ha sido presa de las fieras!".
Jacob desgarr sus vestiduras, se visti de luto y estuvo mucho tiempo de duelo por su hijo.
Sus hijos y sus hijas venan a consolarlo, pero l rehusaba todo consuelo, diciendo: "No. Voy a bajar enlutado a donde est mi hijo, a la morada de los muertos". Y continuaba lamentndose.
Pero entretanto, en Egipto, los madianitas lo haban vendido a Putifar, un funcionario del Faran, capitn de guardias.
Por aquel tiempo, Jud se alej de sus hermanos y entr en amistad con un hombre de Adulam llamado Jir.
All conoci a la hija de un cananeo llamado Sa, y despus de tomarla por esposa, se uni con ella.
Ella concibi y dio a luz un hijo, y l lo llamo Er.
Luego concibi nuevamente, y tuvo otro hijo, al que llam Onn.
Despus volvi a tener otro hijo, y le puso el nombre de Sel. Cuando ella dio a luz, estaba en Quezib.
Ms tarde, Jud cas a Er, su hijo mayor, con una mujer llamada Tamar.
Er desagrad al Seor, y el Seor lo hizo morir.
Jud dijo entonces a Onn: "nete a la viuda de Er, para cumplir con tus deberes de cuado y asegurar una descendencia a tu hermano".
Pero Onn, sabiendo que la descendencia no le pertenecera, cada vez que se una con ella, derramaba el semen en la tierra para evitar que hermano tuviera una descendencia.
Su manera de proceder desagrad al Seor, que lo hizo morir tambin a l.
Entonces Jud dijo a su nuera Tamar: "Vive como una viuda en la casa de tu padre, hasta que crezca mi hijo Sel", porque tema que este corriera la misma suerte que sus hermanos. Por eso Tamar se fue a vivir a la casa de su padre.
Mucho tiempo despus, muri la esposa de Jud, la hija de Sa. Una vez concluido el duelo, Jud se dirigi hacia Timn en compaa de su amigo Jir, el adulamita, porque all esquilaban sus ovejas.
Tamar fue informada de que su suegro se diriga hacia Timn, donde estaban esquilando su rebao.
Y como vea que Sel ya era grande, y sin embargo, no se lo haban dado como esposo, se quit su ropa de viuda, se cubri con un velo para no ser reconocida, y se sent a la entrada de Enaim, sobre el camino a Timn.
Como tena la cara tapada, al verla, Jud pens que era una prostituta.
Entonces se apart del camino y fue hacia ella para decirle: "Deja que me acueste contigo", ignorando que se trataba de su nuera. Ella le respondi: "Qu me dars por acostarte conmigo?".
"Te enviar un chivito de mi rebao", le asegur l. "De acuerdo, continu ella, con tal que me dejes algo como prenda hasta que me lo enves".
El le pregunt: "Qu debo dejarte?". "Tu sello con su cordn y el bastn que llevas en la mano", le respondi. El se los entreg y se acost con ella, dejndola embarazada.
Inmediatamente, ella se retir, se quit el velo que la cubra, y volvi a ponerse su ropa de viuda.
Cuando Jud le envi el chivito por medio de su amigo, el adulamita, para rescatar la prenda que haba quedado en manos de la mujer, este no pudo encontrarla.
Entonces pregunt a la gente del lugar: "Dnde est esa prostituta que se sentaba en Enaim, al borde del camino?". Ellos le respondieron: "All nunca hubo una prostituta".
El regres y dijo a Jud: "No la pude encontrar. Adems, la gente del lugar me asegur que all nunca hubo una prostituta".
Jud replic: "Que se quede con todo, porque de lo contrario nos pondremos en ridculo. Yo cumpl mandndole el cabrito, y t no la encontraste".
Unos tres meses ms tarde, notificaron a Jud: "Tu nuera Tamar se ha prostituido, y en una de sus andanzas qued embarazada". Entonces Jud exclam: "Squenla afuera y qumenla viva".
Pero cuando la iban a sacar, ella mand decir a su suegro: "Estas cosas pertenecen al hombre que me dej embarazada. Averigua quin es el dueo de este sello, este cordn y ese bastn".
Al reconocerlos, Jud declar: "Ella es ms justa que yo, porque yo no le di a mi hijo Sel". Y no volvi a tener relaciones con ella.
Llegado el momento del parto, result que en su seno haba mellizos.
Mientras daba a luz, uno de ellos extendi su mano, y la partera le at en ella un hilo escarlata, diciendo: "Este ha sido el primero, en salir".
Pero luego retir su mano, y el otro sali antes. Entonces ella dijo: "Cmo te has abierto una brecha!". Por eso fue llamado Peres.
Despus sali su hermano, con el hilo escarlata, y por eso lo llamaron Zraj.
Cuando Jos fue llevado a Egipto, Putifar -un egipcio que era funcionario del Faran, capitn de guardias- lo compr a los ismaelitas que lo haban llevado all.
Pero como el Seor estaba con Jos, la suerte lo favoreci, y qued en la casa de su patrn, el egipcio.
Al ver que el Seor estaba con l y haca prosperar todas las obras que realizaba,
su patrn lo mir con buenos ojos y lo nombr su mayordomo, ponindolo al frente de su casa y confindole la administracin de todos sus bienes.
A partir del momento en que le encomend el cuidado de su casa y de todas sus posesiones, el Seor bendijo la casa del egipcio, en atencin a Jos. La bendicin del Seor se extenda a todas sus posesiones, dentro y fuera de la casa.
Por eso dej a cargo de Jos todo lo que posea, y ya no se preocup ms de nada, fuera del alimento que coma. Como Jos era apuesto y de buena presencia,
despus de un tiempo, la esposa de su patrn fij sus ojos en l y le dijo: "Acustate conmigo".
Pero l se neg y respondi a la mujer: "Tenindome a m, mi patrn ya no piensa en los asuntos de su casa, porque me ha confiado todo lo que posee.
El mismo no ejerce ms autoridad que yo en esta casa, y no me ha impuesto ninguna restriccin, fuera del respeto que te es debido, ya que eres su esposa. Cmo entonces voy a cometer un delito tan grave y a pecar contra Dios?".
Y por ms que ella lo instigaba da tras da, l no accedi a acostarse con ella y a ser su amante.
Pero un da, Jos entr en la casa para cumplir con sus obligaciones, en el preciso momento en que todo el personal de servicio se encontraba ausente.
Entonces ella lo tom de la ropa y le insisti: "Acustate conmigo". Pero l huy, dejando su manto en las manos de la mujer, y se alej de all.
Cuando ella vio que Jos haba dejado el manto entre sus manos y se haba escapado,
llam a sus servidores y les dijo: "Miren! Mi marido nos ha trado un hebreo, slo para que se ra de nosotros. El intent acostarse conmigo, pero yo grit lo ms fuerte que pude.
Y cuando me oy gritar pidiendo auxilio, dej su manto a mi lado y se escap".
Ella guard el manto de Jos hasta que regres su marido,
y entonces le cont la misma historia: "El esclavo hebreo que nos trajiste se ha burlado de m y pretendi violarme.
Pero cuando yo grit pidiendo auxilio, l dej su manto a mi lado y se escap".
Al or las palabras de su mujer: "Tu esclavo me hizo esto y esto", su patrn se enfureci,
hizo detener a Jos, y lo puso en la crcel donde estaban recluidos los prisioneros del rey. As fue a parar a la crcel.
Pero el Seor estaba con Jos y le mostr su bondad, haciendo que se ganara la simpata del jefe de los carceleros.
Este confi a Jos todos los presos que haba en la crcel, y l diriga todo lo que all se haca.
El jefe de los carceleros no vigilaba absolutamente nada de lo que haba confiado a Jos, porque el Seor estaba con l y haca prosperar todo lo que l realizaba.
Despus de estos acontecimientos, el copero y el panadero del rey de Egipto ofendieron a su seor.
El Faran se irrit contra sus dos funcionarios -el copero mayor y el panadero mayor-
y los hizo poner bajo custodia en la casa del capitn de guardias, en la misma crcel donde estaba preso Jos.
El capitn de guardias encarg a Jos que se ocupara de servirlos, y as estuvieron arrestados durante un tiempo.
Una vez, mientras estaban presos en la crcel, el copero y el panadero del rey de Egipto tuvieron un sueo en el transcurso de una misma noche, cada sueo con su significado propio.
A la maana siguiente, cuando Jos fue a verlos, los encontr deprimidos.
"Por qu estn hoy con la cara triste?", pregunt a los funcionarios del Faran que estaban arrestados con l en la casa de su seor.
Ellos le respondieron: "Hemos tenido un sueo, y aqu no hay nadie que lo interprete". Jos les dijo: "La interpretacin es obra de Dios; pero de todos modos cuntenme lo que soaron".
El copero relat su sueo a Jos. "Yo so, le dijo que delante de m haba una vid,
y en ella, tres sarmientos. Apenas la vid dio brotes, salieron sus flores y maduraron las uvas en los racimos.
La copa del faran estaba en mi mano: yo tom las uvas, las exprim en esa copa, y la puse en la mano del Faran".
Jos le dijo: "La interpretacin es la siguiente: los tres racimos representan tres das,
Dentro de tres das, el Faran te indultar, te restituir a tu cargo, y t pondrs la copa en su mano, como acostumbrabas a hacerlo antes, cuando eras su copero.
Y cuando mejore tu suerte, si todava recuerdas que yo estuve aqu contigo, no dejes de hacerme este favor: hblale de m al Faran, y trata de sacarme de este lugar.
Porque yo fui trado por la fuerza del pas de los hebreos, y aqu no hice nada para que me pusieran en la crcel".
El panadero mayor, al ver con qu acierto haba interpretado el sueo, dijo a Jos: "Yo, por mi parte, so que tena sobre mi cabeza tres canastas de mimbre.
En la canasta ms elevada, haba de todos los productos de panadera que come el Faran, y los pjaros coman de esa canasta que estaba encima de mi cabeza".
Jos le respondi: "La interpretacin es la siguiente: las tres canastas representan tres das.
Dentro de tres das el Faran te har decapitar, te colgar de un poste, y los pjaros comern tu carne".
Efectivamente, al tercer da se festejaba el cumpleaos del Faran, y este agasaj con un banquete a todos sus servidores. Entonces reconsider las causas del copero mayor y del panadero mayor en medio de sus servidores,
y restituy en su cargo al copero mayor, de manera que este volvi a poner la copa en la mano del Faran;
en cambio, mand colgar al panadero mayor, conforme a la interpretacin que les haba dado Jos.
Sin embargo, el copero mayor ya no pens ms en Jos, sino que se olvid de l.
Dos aos despus, el Faran tuvo un sueo: l estaba de pie junto al Nilo,
cuando de pronto subieron del ro siete vacas hermosas y robustas, que se pusieron a pastar entre los juncos.
Detrs de ella subieron otras siete vacas feas y esculidas, que se pararon al lado de las primeras;
y las vacas feas y esculidas se comieron a las siete vacas hermosas y robustas. En seguida el Faran se despert.
Luego volvi a dormirse y tuvo otro sueo: siete espigas grandes y lozanas salan de un mismo tallo.
Pero inmediatamente despus brotaron otras siete espigas, delgadas y quemadas por el viento del este;
y las espigas delgadas devoraron a las siete espigas grandes y cargadas de granos. Cuando se despert, el Faran se dio cuenta de que haba estado soando.
A la maana siguiente, el Faran se sinti muy preocupado y mand llamar a todos los magos y sabios de Egipto, para contarles sus sueos. Pero nadie se los pudo interpretar.
Entonces el copero mayor se dirigi al Faran y le dijo: "Ahora reconozco mi negligencia.
En cierta oportunidad, el Faran se irrit contra sus servidores, y me puso bajo custodia, junto con el panadero mayor, en la casa del capitn de guardias.
El y yo tuvimos un sueo en el transcurso de una misma noche, cada sueo con su propio significado.
Con nosotros estaba un joven hebreo, un servidor del capitn de guardias; nosotros le contamos nuestros sueos, y l los interpret, dando a cada uno su explicacin.
Y todo sucedi como l lo haba interpretado: yo fui restituido a mi cargo, mientras que el otro fue ahorcado".
El Faran mand llamar a Jos, que sin prdida de tiempo fue sacado de la prisin. Este se afeit, se cambi de ropa y compareci ante el Faran.
El Faran dijo a Jos: "He tenido un sueo que nadie puede interpretar. Pero me han informado que te basta or un sueo para interpretarlo".
Jos respondi al Faran: "No soy yo, sino Dios, el que dar al Faran la respuesta conveniente".
Entonces el Faran dijo a Jos: "So que estaba parado a orilla del Nilo,
y de pronto suban del ro siete vacas robustas y hermosas, que se pusieron a pastar entre los juncos.
Detrs de ellas subieron otras siete vacas, esculidas, de aspecto horrible y esquelticas, como nunca haba visto en todo el territorio de Egipto.
Y las vacas esculidas y feas devoraron a las otras siete vacas robustas.
Pero una vez que las comieron, nadie hubiera dicho que las tenan en su vientre, porque seguan tan horribles como antes. En seguida me despert.
En el otro sueo, vi siete espigas hermosas y cargadas de granos, que brotaban de un mismo tallo.
Despus de ellas brotaron otras siete espigas, marchitas, delgadas y quemadas por el viento del este,
que devoraron a las siete espigas hermosas. Yo he contado todo esto a los adivinos, pero ninguno me ha dado una explicacin".
Jos dijo al Faran: "El Faran ha soado una sola cosa, y as Dios le ha anunciado lo que est a punto de realizar.
Las siete vacas hermosas y las siete espigas lozanas representan siete aos. Los dos sueos se tratan de lo mismo.
Y las siete vacas esculidas y feas que subieron despus de ellas son siete aos, lo mismo que las siete espigas sin grano y quemadas por el viento del este. Estos sern siete aos de hambre.
Es como lo acabo de decir al Faran: Dios ha querido mostrarle lo que est a punto de realizar.
En los prximos siete aos habr en todo Egipto una gran abundancia.
Pero inmediatamente despus, sobrevendrn siete aos de hambre, durante los cuales en Egipto no quedar ni el recuerdo de aquella abundancia, porque el hambre asolar al pas.
Entonces nadie sabr lo que es la abundancia, a causa del hambre, que ser muy intensa.
El hecho de que el Faran haya tenido dos veces el mismo sueo, significa que este asunto ya est resuelto de parte de Dios y que l lo va a ejecutar de inmediato.
Por eso, es necesario que el Faran busque un hombre prudente y sabio, y lo ponga al frente de todo Egipto.
Adems, el Faran deber establecer inspectores en todo el pas y exigir a los egipcios la quinta parte de las cosechas durante los siete aos de abundancia.
Ellos reunirn los vveres que se cosechen en estos prximos siete aos de prosperidad, y almacenarn el grano bajo la supervisin del Faran, para tenerlo guardado en las ciudades.
As el pas tendr una reserva de alimentos para los siete aos de hambre que vendrn sobre Egipto, y no morir de inanicin.
La respuesta agrad al Faran y a todos sus servidores.
Por eso el Faran les dijo a estos: "Podemos encontrar otro hombre que tenga en igual medida el espritu de Dios?".
Y dirigindose a Jos, le expres: "Ya que Dios te ha hecho conocer todas estas cosas, no hay nadie que sea tan prudente y sabio como t.
Por eso t estars al frente de mi palacio, y todo mi pueblo tendr que acatar tus rdenes. Slo por el trono real ser superior a ti".
Y el Faran sigui diciendo a Jos: "Ahora mismo te pongo al frente de todo el territorio de Egipto".
En seguida se quit el anillo de su mano y lo puso en la mano de Jos; lo hizo vestir con ropa de lino fino y le colg al cuello una cadena de oro.
Luego lo hizo subir a la mejor carroza despus de la suya, e iban gritando delante de l: "Atencin!" As le dio autoridad sobre todo Egipto.
El Faran dijo a Jos: "Yo soy el Faran, pero nadie podr mover una mano o un pie en todo el territorio de Egipto si t no lo apruebas".
Luego impuso a Jos el nombre de Safnat Panaj, y le dio por esposa a Asnat, la hija de Potifera, sacerdote de la ciudad de On. Y Jos fue a recorrer el pas de Egipto.
Cuando se puso al servicio del Faran, rey de Egipto, Jos tena treinta aos. Jos se alej de la presencia del Faran e hizo un recorrido por todo el territorio de Egipto.
Durante los siete aos de abundancia, la tierra produjo copiosamente,
y l reuni todos los vveres recogidos en esos siete aos y los almacen en las ciudades, depositando en cada una de las cosechas de los campos vecinos.
De esa manera, Jos acumul una enorme cantidad de cereales, tanto como la arena del mar, hasta tal punto que dej de llevar un control, porque superaba toda medida.
Antes que comenzaran los aos de hambre, Jos tuvo dos hijos, que le dio Asnat, la hija de Potifera, el sacerdote de On.
Al primero lo llam Manass, porque dijo: "Dios me ha hecho olvidar por completo mis penas y mi casa paterna".
Y al segundo le puso el nombre de Efram, diciendo: "Dios me ha hecho fecundo en la tierra de mi afliccin".
Entonces terminaron los aos en que Egipto goz de abundancia,
y comenzaron los siete aos de hambre, como Jos lo haba anticipado. En todos los pases se sufra hambre, pero en Egipto haba alimentos.
Cuando tambin los egipcios y el pueblo sintieron hambre, y el pueblo pidi a gritos al Faran que le diera de comer, este respondi: "Vayan a ver a Jos y hagan lo que l les diga".
Como el hambre se haba extendido por todo el pas, Jos abri los graneros y distribuy raciones a los egipcios, ya que el hambre se haca cada vez ms intensa.
Y de todas partes iban a Egipto a comprar cereales a Jos, porque el hambre asolaba toda la tierra.
Cuando Jacob se enter de que en Egipto vendan cereales, pregunt a sus hijos: "Por qu se quedan ah, mirndose unos a otros?".
Luego aadi: "He odo que en Egipto venden cereales. Vayan all y compren algo para nosotros. As podremos sobrevivir y no moriremos".
Entonces, diez de los hermanos de Jos bajaron a Egipto para abastecerse de cereales;
pero Jacob no dej que Benjamn, el hermano de Jos fuera con ellos, por temor a que le sucediera una desgracia.
As llegaron los hijos de Israel en medio de otra gente que tambin iba a procurarse vveres, porque en Canan se pasaba hambre.
Jos tena plenos poderes sobre el pas y distribua raciones a toda la poblacin. Sus hermanos se presentaron ante l y se postraron con el rostro en tierra.
Al verlos, l los reconoci en seguida, pero los trat como si fueran extraos y les habl duramente. "De dnde vienen?", les pregunt. Ellos respondieron: "Venimos de Canan para abastecernos de vveres".
Y al reconocer a sus hermanos, sin que ellos lo reconocieran a l,
Jos se acord de los sueos que haba tenido acerca de ellos. Entonces les dijo: "Ustedes son espas, y han venido a observar las zonas desguarnecidas del pas".
"No, seor", le respondieron. "Es verdad que tus servidores han venido a comprar vveres.
Todos nosotros somos hijos de un mismo padre, y adems, personas honradas. No somos espas".
Pero l insisti: "No, ustedes han venido a observar las zonas desguarnecidas del pas".
Ellos continuaron diciendo: "Nosotros, tus servidores, somos doce hermanos, hijos de un hombre que reside en Canan. El menor est ahora con nuestro padre, y otro ya no vive".
Pero l volvi a insistir: "Ya les he dicho que ustedes son espas.
Por eso van a ser sometidos a una prueba: juro por el Faran que ustedes no quedarn en libertad, mientras no venga aqu su hermano menor.
Enven a uno de ustedes a buscar a su hermano, los dems quedarn prisioneros. As ser puesto a prueba lo que ustedes han afirmado, para comprobar si dicen la verdad. De lo contrario, no habr ninguna duda de que ustedes son espas".
E inmediatamente, los puso bajo custodia durante tres das.
Al tercer da, Jos les dijo: "Si quieren salvar la vida, hagan lo que les digo, porque yo soy un hombre temeroso de Dios.
Para probar que ustedes son sinceros, uno de sus hermanos quedar como rehn en la prisin donde estn bajo custodia, mientras el resto llevar los vveres, para aliviar el hambre de sus familias.
Despus me traern a su hermano menor. As se pondr de manifiesto que ustedes han dicho la verdad y no morirn". Ellos estuvieron de acuerdo.
Pero en seguida comenzaron a decirse unos a otros: "Verdaderamente estamos expiando lo que hicimos contra nuestro hermano! Porque nosotros vimos su angustia cuando nos peda que tuviramos compasin, y no quisimos escucharlo. Por eso nos sucede esta desgracia".
Rubn les respondi: "Acaso no les advert que no cometieran ese delito contra el muchacho? Pero ustedes no quisieron hacer caso, y ahora se nos pide cuenta de su sangre".
Ellos ignoraban que Jos los entenda, porque antes haban hablado por medio de un intrprete.
Jos se alej de ellos para llorar; y cuando estuvo en condiciones de hablarles nuevamente, separ a Simen y orden que lo ataran a la vista de todos.
Despus Jos mand que les llenaran las bolsas con trigo y que repusieran el dinero en la bolsa de cada uno. Tambin orden que les entregaran provisiones para el camino. As se hizo.
Ellos cargaron sus asnos con los vveres y partieron.
Cuando acamparon para pasar la noche, uno de los abri la bolsa para dar de comer a su asno, y encontr el dinero junto a la abertura de la bolsa.
Entonces dijo a sus hermanos: "Me han devuelto el dinero. Est aqu, en mi bolsa". Ellos se quedaron pasmados y, temblando, se preguntaban unos a otros: "Por qu Dios nos habr hecho esto?".
Al llegar a Canan, relataron a su padre Jacob la aventura que haban tenido.
"El hombre que gobierna aquel pas, le dijeron, nos habl duramente y nos acus de haber entrado all como espas.
Nosotros le aseguramos que ramos personas honradas y no espas.
Tambin le dijimos que ramos doce hermanos, pero que uno ya no viva, y que nuestro hermano menor estaba en ese momento en Canan, al lado de nuestro padre.
El hombre que gobierna el pas nos respondi: "Para demostrarme que ustedes son sinceros, dejen conmigo a uno de sus hermanos, mientras los dems llevan algo para aliviar el hambre de sus familias.
Luego triganme a su hermano menor, y as sabr que ustedes no son espas sino personas honradas. Entonces les devolver a su hermano y podrn recorrer libremente el pas".
Cuando vaciaron las bolsas, cada uno encontr su dinero y, al verlo, ellos y su padre se llenaron de temor.
Entonces Jacob les dijo: "Ustedes me van a dejar sin hijos. Primero, perd a Jos, despus, a Simen; y ahora quieren quitarme a Benjamn. A m tenan que pasarme todas estas cosas!".
Pero Rubn le respondi: "Podrs matar a mis dos hijos si no te lo traigo de vuelta. Djalo bajo mi cuidado, y yo te lo devolver sano y salvo".
Jacob insisti: "Mi hijo no ir con ustedes, porque su hermano ya muri y ahora queda l solo. Si le sucede una desgracia durante el viaje que van a realizar, ustedes me harn bajar a la tumba lleno de afliccin".
El hambre continuaba asolando el pas.
Y cuando se agotaron los vveres que haban trado de Egipto, su padre les dijo: "Regresen a Egipto a comprarnos un poco de comida".
Pero Jud le respondi: "Aquel hombre nos advirti expresamente que no nos presentramos delante de l, si nuestro hermano no nos acompaaba.
Si t dejas partir a nuestro hermano con nosotros, bajaremos a comprarte comida;
pero si no lo dejas, no podremos ir, porque el hombre nos dijo: "No vengan a verme si su hermano no los acompaa".
Entonces Israel dijo: "Por qu me han causado este dolor, diciendo a este hombre que tenan otro hermano?".
Ellos respondieron: "El comenz a hacernos preguntas sobre nosotros y sobre nuestra familia. "El padre de ustedes vive todava? Tienen otro hermano?". Nosotros nos limitamos a responder a sus preguntas. Cmo nos bamos a imaginar que l nos dira: "Traigan aqu a su hermano"?".
Entonces Jud dijo a su padre Israel: "Enva al muchacho bajo mi responsabilidad, y ahora mismo nos pondremos en camino para poder sobrevivir. De lo contrario moriremos nosotros, t y nuestros nios.
Yo respondo por l, y tendrs que pedirme cuentas a m. Si no te lo traigo y lo pongo delante de tus ojos, ser culpable ante ti todo el resto de mi vida.
Ya estaramos de vuelta dos veces, si no nos hubiramos entretenido tanto".
Ya que tiene que ser as, continu diciendo Israel, hagan lo siguiente: Pongan en sus equipajes los mejores productos del pas, y regalen a aquel hombre un poco de blsamo y un poco de miel, goma tragacanto, mirra, nueces y almendras.
Tomen adems una doble cantidad de dinero, porque ustedes tendrn que restituir la suma que les pusieron junto a la abertura de la bolsa. Tal vez se trate de una equivocacin.
Lleven tambin a su hermano, y vuelvan cuanto antes a ver a ese hombre.
Que el Dios Todopoderoso lo mueva a compadecerse de ustedes, y l les permita traer a su hermano, lo mismo que a Benjamn. Yo, por mi parte, si tengo que verme privado de mis hijos, estoy dispuesto a soportarlo".
Ellos recogieron los regalos, tomaron una doble cantidad de dinero, y bajaron a Egipto llevndose a Benjamn. En seguida fueron a presentarse delante de Jos,
y cuando este vio que venan con Benjamn, dijo a su mayordomo: "Lleva a estos hombres a casa. Mata un animal y prepralo, porque hoy al medioda comern conmigo".
El mayordomo hizo lo que Jos le haba ordenado y los condujo hasta la casa.
Pero ellos, al ser llevados a la casa de Jos, se llenaron de temor y dijeron: "Nos traen aqu a causa del dinero que fue puesto en nuestras bolsas la vez anterior. No es ms que un pretexto para atacarnos y convertirnos en esclavos, junto con nuestros animales".
Entonces se acercaron al mayordomo de Jos y le hablaron a la entrada de la casa,
dicindole: "Perdn, seor, nosotros ya estuvimos aqu una vez para abastecernos de vveres.
Pero cuando acampamos para pasar la noche, abrimos nuestras bolsas y result que el dinero de cada uno estaba junto a la abertura de su bolsa. Era exactamente la misma cantidad que habamos pagado. Ahora tenemos esa suma aqu con nosotros,
y adems hemos trado dinero para adquirir nuevas provisiones. No sabemos quin puso el dinero en nuestras bolsas".
Pero l respondi: "Qudense tranquilos, no teman. Su Dios y el Dios de su padre les puso ese dinero en las bolsas. La suma que ustedes pagaron est en mi poder". Y en seguida les present a Simen.
El mayordomo introdujo a los hombres en la casa de Jos, les trajo agua para que se lavaran los pies y les dio pasto para los animales.
Ellos prepararon los regalos, esperando la llegada de Jos al medioda, porque ya les haba avisado que comera all.
Cuando Jos entr en la casa, le presentaron los regalos que traan y se postraron ante l con el rostro en tierra.
Jos los salud y les dijo: "El anciano padre de que me hablaron, vive todava? Cmo est?".
"Nuestro padre, tu servidor, vive todava y goza de buena salud", le respondieron; e inclinndose, se postraron.
Al levantar los ojos, Jos vio a Benjamn, el hijo de su misma madre, y pregunt: "Es este el hermano menor de que me haban hablado?". Y aadi: "Que Dios te favorezca, hijo mo".
Jos sali precipitadamente porque se conmovi a la vista de su hermano y no poda contener las lgrimas. Entr en una habitacin y llor.
Despus se lav la cara, volvi y, tratando de dominarse, orden que sirvieran la comida.
Sirvieron en mesas separadas a Jos, a sus hermanos, y a los egipcios que coman con l, porque los egipcios no pueden comer con los hebreos: es una abominacin para ellos.
Cuando se sentaron frente a Jos, por orden de edad, de mayor a menor, sus hermanos se miraron con asombro unos a otros.
El les hizo servir de su misma mesa, y la porcin de Benjamn era varias veces mayor que la de los dems. Todos bebieron y se alegraron con l.
Despus Jos dio a su mayordomo esta orden: "Llena de vveres las bolsas de estos hombres, hasta que estn bien repletas, y antes de cerrarlas, coloca en ellas el dinero de cada uno.
En la bolsa del ms joven, adems del dinero que pag por su racin, pondrs tambin mi copa de plata". El mayordomo hizo lo que Jos le haba indicado,
y al da siguiente, apenas amaneci, hicieron salir a los hombres con sus asnos.
Ellos salieron de la ciudad, y cuando todava no se haban alejado, Jos dijo a su mayordomo: "Corre ahora mismo detrs de esos hombres, y apenas los alcances, les dirs: "Por qu devuelven mal por bien, y por qu me han robado la copa de plata?
Esa es la copa que mi seor usa para beber y con la que consulta los presagios. Ustedes se han comportado psimamente".
Apenas los alcanz, el mayordomo les repiti estas palabras.
Pero ellos respondieron: "Cmo puedes, seor, afirmar tales cosas? Lejos de nosotros comportarnos de esa manera.
Nosotros te trajimos de vuelta desde Canan el dinero que encontramos en nuestras bolsas. Cmo bamos entonces a robar plata u oro de la casa de tu seor?
Si la copa se llega a encontrar en poder de alguno de nosotros, el que la tenga morir, y todos los dems seremos tus esclavos".
"Est bien, respondi, que sea como ustedes dicen, pero mi esclavo ser nicamente aquel en cuyo poder se encuentre la copa. Los dems quedarn libres de todo cargo".
Entonces ellos se apresuraron a bajar sus bolsas, y cada uno abri la suya.
El mayordomo las registr, empezando por la del mayor y terminando por la del menor, y la copa fue hallada en la bolsa de Benjamn.
Al ver esto, ellos rasgaron sus vestiduras; luego volvieron a cargar sus asnos y regresaron a la ciudad.
Cuando Jud y sus hermanos entraron en la casa de Jos, este todava se encontraba all. Ellos se postraron ante l con el rostro en tierra,
y entonces Jos les pregunt: "Acaso ustedes ignoraban que un hombre como yo sabe recurrir a la adivinacin?".
Jud respondi: "Qu podemos decirte, seor? Qu excusa podemos alegar, o cmo vamos a probar nuestra inocencia? Es Dios el que ha puesto al descubierto nuestra maldad. Aqu nos tienes: somos tus esclavos, tanto nosotros como aquel en cuyo poder estaba la copa".
Pero Jos replic" "Lejos de obrar de ese modo! Mi esclavo ser solamente el que tena la copa. Los dems podrn regresar tranquilamente a la casa de su padre".
Jud se acerc para decirle: "Permite, seor, que tu servidor diga una palabra en tu presencia, sin impacientarte conmigo, ya que t y el Faran son una misma cosa.
T nos preguntaste si nuestro padre viva an y si tenamos otro hermano.
Nosotros te respondimos: Tenemos un padre que ya es anciano, y un hermano menor, hijo de su vejez. El hermano de este ltimo muri, y l es el nico hijo de la madre de estos dos que ha quedado vivo; por eso nuestro padre siente por l un afecto muy especial.
T nos dijiste: "Triganlo aqu, porque lo quiero conocer".
Y aunque nosotros te explicamos que el muchacho no poda dejar a su padre, porque si se alejaba de l, su padre morira,
t nos volviste a insistir: "Si no viene con ustedes su hermano menor, no sern admitidos nuevamente en mi presencia".
Cuando regresamos a la casa de nuestro padre, tu servidor, le repetimos tus mismas palabras.
Pero un tiempo despus, nuestro padre nos dijo: "Vayan otra vez a comprar algunos vveres".
Nosotros respondimos: "As no podemos ir. Lo haremos nicamente si nuestro hermano menor viene con nosotros, porque si l no nos acompaa, no podemos comparecer delante de aquel hombre".
Nuestro padre, tu servidor, nos respondi: "Ustedes saben muy bien que mi esposa predilecta me dio dos hijos.
Uno se fue de mi lado; yo tuve que reconocer que las fieras lo haban despedazado, y no volv a verlo ms.
Si ahora ustedes me quitan tambin a este, y le sucede una desgracia, me harn bajar a la tumba lleno de afliccin".
Por eso, si me presento ante mi padre sin el muchacho, a quien l tanto quiere,
apenas vea que falta su hijo, morir; y nosotros lo habremos hechos bajar a la tumba lleno de afliccin.
Adems, yo me he hecho responsable del muchacho ante mi padre, diciendo: "Si no te lo devuelvo sano y salvo, ser culpable ante ti todo el resto de mi vida.
Por eso, deja que yo me quede como esclavo tuyo en lugar del muchacho, y que l se vuelva con sus hermanos.
Cmo podr regresar si el muchacho no me acompaa? Yo no quiero ver la desgracia que caer sobre mi padre".
Jos ya no poda contener su emocin en presencia de la gente que lo asista, y exclam: "Hagan salir de aqu a toda la gente". As, nadie permaneci con l mientras se daba a conocer a sus hermanos.
Sin embargo, los sollozos eran tan fuertes que los oyeron los egipcios, y la noticia lleg hasta el palacio del Faran.
Jos dijo a sus hermanos: "Yo soy Jos. Es verdad que mi padre vive todava?". Pero ellos no pudieron responderle, porque al verlo se haban quedado pasmados.
Entonces Jos volvi a decir a sus hermanos: "Acrquense un poco ms". Y cuando ellos se acercaron, aadi: "S, yo soy Jos, el hermano de ustedes, el mismo que vendieron a los egipcios.
Ahora no se aflijan ni sientan remordimiento por haberme vendido. En realidad, ha sido Dios el que me envi aqu delante de ustedes para preservarles la vida.
Porque ya hace dos aos que hay hambre en esta regin, y en los prximos cinco aos tampoco se recogern cosechas de los cultivos.
Por eso Dios hizo que yo los precediera para dejarles un resto en la tierra y salvarles la vida, librndolos de una manera extraordinaria.
Ha sido Dios, y no ustedes, el que me envi aqu y me constituy padre del Faran, seor de todo su palacio y gobernador de Egipto.
Vuelvan cuanto antes a la casa de mi padre y dganle: "As habla tu hijo Jos: Dios me ha constituido seor de todo Egipto. Ven ahora mismo a reunirte conmigo.
T vivirs en la regin de Gosn, y estars cerca de m, junto con tus hijos y tus nietos, tus ovejas y tus vacas, y con todo lo que te pertenece.
Yo proveer a tu subsistencia, porque el hambre durar todava cinco aos. De esa manera, ni t ni tu familia ni nada de lo que te pertenece, pasarn necesidad".
Ustedes son testigos, como lo es tambin mi hermano Benjamn, de que soy yo mismo el que les dice esto.
Informen a mi padre del alto cargo que ocupo en Egipto y de todo lo que han visto. Y triganlo aqu lo antes posible".
Luego estrech entre sus brazos a su hermano Benjamn y se puso a llorar. Tambin Benjamn llor abrazado a l.
Despus bes a todos sus hermanos y llor mientras los abrazaba. Slo entonces, sus hermanos atinaron a hablar con l.
Cuando en el palacio del Faran se difundi la noticia de que haban llegado los hermanos de Jos, el Faran y sus servidores vieron esto con buenos ojos.
El Faran dijo a Jos: "Ordena a tus hermanos que carguen sus animales y vayan en seguida a la tierra de Canan,
para traer aqu a su padre y a sus familias. Yo les dar lo mejor de Egipto, y ustedes vivirn de la fertilidad del suelo.
Adems, ordnales que lleven a Egipto algunos carros para sus nios y sus mujeres, y para trasladar a su padre.
Diles que no se preocupen por las cosas que dejan, porque lo mejor de todo el territorio de Egipto ser para ustedes".
As lo hicieron los hijos de Israel. De acuerdo con la orden del Faran, Jos les dio unos carros y les entreg provisiones para el camino.
Adems, dio a cada uno de ellos un vestido nuevo, y a Benjamn le entreg trescientas monedas de plata y varios vestidos nuevos.
Tambin envi a su padre diez asnos cargados con los mejores productos de Egipto, y diez asnas cargadas de cereales, de pan y de vveres para el viaje.
Y cuando despidi a sus hermanos antes que partieran, les recomend: "Vayan tranquilos".
Ellos salieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canan, donde se encontraba su padre Jacob.
Cuando le anunciaron que Jos estaba vivo y era el gobernador de todo Egipto, Jacob no se conmovi, porque no les poda creer.
Entonces le repitieron todo lo que les haba dicho Jos y, al ver los carros que le haba enviado para transportarlo, su espritu revivi.
Israel exclam: "Ya es suficiente. Mi hijo Jos vive todava! Tengo que ir a verlo antes de morir".
Israel parti llevndose todos sus bienes. Cuando lleg a Berseba, ofreci sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Dios dijo a Israel en una visin nocturna: "Jacob, Jacob!". El respondi: "Aqu estoy".
Dios continu: "Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No tengas miedo de bajar a Egipto, porque all har de ti una gran nacin.
Yo bajar contigo a Egipto, y despus yo mismo te har volver; y las manos de Jos cerrarn tus ojos".
Cuando Jacob sali de Berseba, los hijos de Israel hicieron subir a su padre, junto con sus hijos y sus mujeres, en los carros que el Faran haba enviado para trasladarlos.
Ellos se llevaron tambin su ganado y las posesiones que haban adquirido en Canan. As llegaron a Egipto, Jacob y toda su familia
-sus hijos y sus nietos, sus hijas y sus nietas- porque l haba llevado consigo a todos sus descendientes.
Los nombres de los hijos de Israel -o sea, Jacob y sus hijos- que emigraron a Egipto son los siguientes: Rubn el primognito de Jacob,
y los hijos de Rubn: Henoc, Pal, Jesrn y Carm.
Los hijos de Simen: Iemuel, Iamn, Ohad, Iaqun, Sjar y Sal, el hijo de la cananea.
Los hijos de Lev: Gersn, Quehat y Merar.
Los hijos de Jud: Er, Onn, Sel, Peres y Zraj. Er y Onn ya haban muerto en Canan, y los hijos de Peres fueron Jesrn y Jamul.
Los hijos de Isacar: Tol, Puv, Iasub y Simrn.
Los hijos de Zabuln: Sred, Eln y Iajlel.
Estos son los hijos que La haba dado a Jacob en Padn Aram, adems de su hija Dina. Entre hombres y mujeres sumaban un total de treinta y tres personas.
Los hijos de Gad: Sifin, Jagu, Sun, Esbn, Er, Arod y Arel.
Los hijos de Aser: Imn, Isv, Isv, Beri, y tambin Sraj, hermana de aquellos. Los hijos de Beri: Jber y Malquiel.
Estos son los hijos de Zilp, la esclava que Labn haba dado a su hija La. De ella le nacieron a Jacob estas diecisis personas.
Los hijos de Raquel, la esposa de Jacob: Jos y Benjamn.
En Egipto, Jos fue padre de Manass y Efram, los hijos que le dio Asnat, la hija de Potifera, sacerdote de la ciudad de On.
Los hijos de Benjamn: Bel, Bquer, Asbel, Guer, Naamn, Ej, Ros, Mupm, Jupm y Ard.
Estos son los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob. En total, catorce personas.
El hijo de Dan: Jusm.
Los hijos de Neftal: Iajsel, Gun, Iser y Silm.
Estos son los descendientes de Bilh, la esclava que Labn haba dado a su hija Raquel. De ella le nacieron a Jacob estas siete personas.
Toda la familia de Jacob que emigr a Egipto -sus propios descendientes, sin contar a las mujeres de sus hijos- sumaban un total de sesenta y seis personas,
incluyendo a Jos y a los dos hijos que este tuvo en Egipto, toda la familia de Jacob, cuando emigr a Egipto, sumaba un total de setenta personas.
Israel hizo que Jud se le adelantara y fuera a ver a Jos, para anunciarle su llegada a Gosn. Cuando llegaron a la regin de Gosn,
Jos hizo enganchar su carruaje y subi hasta all para encontrarse con su padre Israel. Apenas este apareci ante l, Jos lo estrech entre sus brazos, y llor un largo rato, abrazado a su padre.
Entonces Israel dijo a Jos: "Ahora s que puedo morir, porque he vuelto a ver tu rostro y que vives todava".
Despus Jos dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Yo ir a informar al Faran y le dir: "Mis hermanos y la familia de mi padre, que antes estaban en Canan, han venido a reunirse conmigo.
Ellos son pastores, y ya hace mucho tiempo que se dedican a cuidar el ganado. Ahora han trado sus ovejas, sus vacas y todo lo que poseen".
Por eso, cuando el Faran los llame y les pregunte de qu se ocupan,
ustedes respondern: "Tus servidores, desde su juventud hasta ahora, se han dedicado a cuidar el ganado, lo mismo que sus antepasados". As ustedes podrn establecerse en la regin de Gosn, porque los egipcios sienten abominacin por todos los pastores".
Luego Jos fue a informar al Faran, diciendo: "Mi padre y mis hermanos vinieron de Canan con sus ovejas, sus vacas y todo lo que poseen, y ahora estn en la regin de Gosn".
Adems, l se haba hecho acompaar por algunos de sus hermanos y se los present al Faran.
Este les pregunt: "Y ustedes, de qu se ocupan?". "Somos pastores, como tambin lo fueron nuestros antepasados", respondieron ellos.
Y aadieron: "Hemos venido a residir en este pas, porque en Canan no hay pastos para nuestros rebaos, ya que el pas est asolado por el hambre. Por eso te rogamos que nos dejes permanecer en la regin de Gosn".
El Faran dijo a Jos: [6 a] "Pueden establecerse en la regin de Gosn. Y si te consta que entre ellos hay gente capaz, encomindales el cuidado de mis propios rebaos". [5 b] Jacob y sus hijos llegaron a Egipto, donde estaba Jos; y cuando el Faran, rey de Egipto, se enter de la noticia, dijo a Jos: "Tu padre y tus hermanos vinieron a reunirse contigo.
b  El territorio de Egipto est a tu disposicin: instala a tu padre y a tus hermanos en las mejores tierras".
Jos hizo venir a su padre Jacob y se lo present al Faran. Jacob salud respetuosamente al Faran,
y este le pregunt: "Cuntos aos tienes?".
Jacob respondi al Faran: "Los aos que se me han concedido suman ya ciento treinta. Pocos y desdichados han sido estos aos de mi vida, y ni siquiera se acercan a los que fueron concedidos a mis padres".
Luego Jacob volvi a saludar al Faran y sali de all.
Jos instal a su padre y a sus hermanos, dndoles una propiedad en Egipto, en las mejores tierras -en la regin de Ramss- como el Faran lo haba dispuesto.
Y tambin provey al sostenimiento de su padre, de sus hermanos, y de toda la familia de su padre, segn las necesidades de cada uno.
Como la escasez era muy grande, en ningn pas haba alimentos, y tanto Egipto como Canan estaban exhaustos por el hambre.
As Jos pudo recaudar todo el dinero que circulaba en Egipto y en Canan, como pago por los vveres que compraban, y guard ese dinero en el palacio del Faran.
Y cuando ya no hubo ms dinero ni en Egipto ni en Canan, los egipcios acudieron en masa a Jos para decirle: "Danos de comer. Por qu tendremos que morir ante tus propios ojos, por falta de dinero?".
Jos respondi: "Si ya no hay ms dinero, entreguen su ganado y yo les dar pan a cambio de l".
Ellos trajeron sus animales a Jos, y l les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y asnos. Y durante aquel ao los abasteci de vveres a cambio de todos sus animales.
Pero pas ese ao, y al ao siguiente vinieron otra vez y dijeron a Jos: "Ya se ha terminado todo el dinero y los animales te pertenecen. No podemos ocultarte que no queda nada a tu disposicin, fuera de nuestras personas y nuestras tierras.
Pero por qu tendremos que morir ante tus propios ojos, nosotros y nuestras tierras: Aduate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan. As el Faran ser dueo de nosotros y de nuestras tierras. Danos solamente semilla para que podamos sobrevivir. De lo contrario, nosotros moriremos, y el suelo se convertir en un desierto".
De esa manera, Jos adquiri para el Faran todas las tierras de Egipto, porque los egipcios, acosados por el hambre, vendieron cada uno su campo. La tierra pas a ser propiedad del Faran,
y el pueblo qued sometido a servidumbre de un extremo al otro del territorio egipcio.
Los nicos terrenos que Jos no compr fueron los que pertenecan a los sacerdotes, porque a ellos el Faran le haba asignado una racin fija de alimentos; como vivan de la racin que les daba el Faran, no tuvieron que vender sus tierras.
Entonces Jos dijo al pueblo: "Ahora ustedes y sus tierras pertenecen al Faran, porque yo los he comprado. Aqu tienen semilla para sembrar esas tierras.
Pero cuando llegue la cosecha, ustedes debern entregar al Faran una quinta parte de los productos, y conservarn las cuatro partes restantes para sembrar la tierra, para alimentarse ustedes y sus familias, y para dar de comer a los nios".
Ellos exclamaron: "T nos salvaste la vida. Te agradecemos que nos hayas puesto al servicio del Faran".
Entonces Jos promulg una ley agraria en Egipto -que todava hoy est en vigencia- por la cual una quinta parte de las cosechas corresponde al Faran. Slo las tierras de los sacerdotes no pasaron a ser propiedad del Faran.
Los israelitas se establecieron en Egipto, en la regin de Gosn, y all adquirieron propiedades, tuvieron muchos hijos y llegaron a ser muy numerosos.
Jacob vivi diecisiete aos en Egipto, y en total vivi ciento cuarenta y siete aos.
Cuando estaba a punto de morir, llam a su hijo Jos y le dijo: "Si realmente me tienes afecto, coloca tu mano debajo de mi muslo, como prueba de tu constante lealtad hacia m, y no me entierres en Egipto.
Cuando vaya a descansar junto con mis padres, scame de Egipto y entirrame en su sepulcro". Jos respondi: "Har lo que dices".
Pero su padre insisti: "Jramelo". El se lo jur, e Israel se reclin sobre la cabecera de su lecho.
Despus de estos acontecimientos, Jos recibi esta noticia: "Tu padre est enfermo". Entonces llev a sus dos hijos, Manass y Efram,
y se hizo anunciar a su padre: "Tu hijo Jos ha venido a verte". Israel, haciendo un esfuerzo, se sent en su lecho,
y dijo a Jos: "El Dios Todopoderoso se me apareci, en Luz, en la tierra de Canan, y me bendijo,
diciendo: "Yo te har fecundo y numeroso, har nacer de ti una asamblea de pueblos, y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti, en posesin perpetua".
Ahora bien, los dos hijos que tuviste en Egipto antes que yo viniera a reunirme contigo, sern mis hijos. Efram y Manass sern mos, como lo son Rubn y Simen.
Los que nacieron despus de ellos, en cambio, sern tuyos, y sern llamados con el nombre de sus hermanos para recibir su herencia.
Yo quiero que as sea, porque a mi regreso de Padn, mientras bamos por la tierra de Canan, a poca distancia de Efrat, se me muri tu madre Raquel, y yo la sepult all, junto al camino de Efrat, es decir, de Beln".
Al ver a los hijos de Jos, Israel pregunt: "Y estos, quines son?".
"Son mis hijos, los que Dios me dio aqu", respondi Jos a su padre. Este aadi: "Acrcamelos, para que yo los bendiga".
Jos los puso junto a Israel, que ya no vea, porque sus ojos se haban debilitado a causa de su edad avanzada, y l los bes y los abraz.
Luego Israel dijo a Jos: "Yo pensaba que nunca ms volvera a ver tu rostro, y ahora Dios me permite ver tambin tu descendencia".
Jos los retir de las rodillas de Israel y se inclin profundamente;
despus los tom a los dos, a Efram con su mano derecha, para que estuviera a la izquierda de Israel, y a Manass con su mano izquierda, para que estuviera a la derecha de Israel, y se los present.
Pero Israel, entrecruzando sus manos, puso la derecha sobre la cabeza de Efram, que era el menor, y la izquierda sobre la cabeza de Manass, aunque este era el primognito,
y los bendijo, diciendo: "El Dios en cuya presencia caminaron mis padres, Abraham e Isaac, el Dios que fue mi pastor, desde mi nacimiento hasta el da de hoy,
el ngel que me rescat de todo mal, bendiga a estos jvenes, para que en ellos sobreviva mi nombre y el de mis padres, Abraham e Isaac, y lleguen a ser una gran multitud sobre la tierra".
Cuando Jos advirti que su padre tena puesta la mano derecha sobre la cabeza de Efram, no le pareci bien. Entonces tom la mano de su padre para pasarla de la cabeza de Efram a la de Manass,
y dijo a su padre: "As no, padre, porque el primognito es el otro; coloca tu mano derecha sobre su cabeza".
Pero su padre se resisti con estas palabras: "Ya lo s, hijo mo, ya lo s. Tambin de l nacer un pueblo, y tambin l ser grande. Pero su hermano menor lo aventajar, y de l descendern naciones enteras".
Y aquel da pronunci sobre ellos esta bendicin: "Por ti Israel pronunciar esta bendicin: Que Dios te haga como Efram y Manass!". Y puso a Efram delante de Manass.
Finalmente, Israel dijo a Jos: "Yo estoy a punto de morir, pero Dios estar con ustedes y los har volver a la tierra de sus padres.
Yo, por mi parte, te doy una franja de tierra ms que a tus hermanos, la que arrebat a los amorreos con mi espada y con mi arco".
Jacob llam a sus hijos y les habl en estos trminos: "Renanse, para que yo les anuncie lo que les va a suceder en el futuro:
Renanse y escuchen, hijos de Jacob, oigan a Israel, su padre.
T, Rubn, mi primognito, mi fuerza y el primer fruto de mi vigor, el primero en dignidad, y el primero en poder!
Desbordado como las aguas, ya no tendrs la primaca, porque subiste al lecho de tu padre, y, al subir, lo profanaste.
Simen y Lev son hermanos, sus cuchillos son instrumentos de violencia.
Que yo no entre en sus reuniones, ni me una a su asamblea, porque en su ira mataron hombres y mutilaron toros por capricho.
Maldita sea su ira tan violenta y su furor tan feroz. Yo los repartir en el pas de Jacob y los dispersar en Israel.
A ti, Jud, te alabarn tus hermanos, tomars a tus enemigos por la nuca y los hijos de tu padre se postrarn ante ti.
Jud es un cachorro de len, -Has vuelto de la matanza, hijo mo!- Se recuesta, se tiende como un len, como una leona: quin lo har levantar?
El cetro no se apartar de Jud ni el bastn de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia.
El ata su asno a una vid, su asno de pura raza a la cepa ms escogida; lava su ropa en el vino y su manto en la sangre de las uvas.
Sus ojos estn oscurecidos por el vino, y sus dientes blanqueados por la leche.
Zabuln habitar en la ribera del mar, que servir de puerto a las naves, y sus fronteras llegarn hasta Sidn.
Isacar en un asno vigoroso, recostado entre sus alforjas.
Al ver que el lugar de reposo es bueno y el pas muy agradable, doblega sus espaldas a la carga y se somete a un trabajo servil
Dan juzgar a su pueblo como una de las tribus de Israel
El es una serpiente junto al camino, una vbora junto al sendero, que muerde los talones del caballo, y as el jinete cae de espaldas.
Seor, yo espero tu salvacin!
Bandas de salteadores asaltarn a Gad, pero l, a su vez, los asaltar por detrs.
Aser tendr comidas deliciosas y ofrecer manjares de reyes.
Neftal es una cierva suelta, que da hermosos cervatillos.
Jos es un potro salvaje, un potro salvaje junto a una fuente, un asno salvaje sobre una ladera.
Los arqueros lo hostigaron le arrojaron flechas, lo acosaron.
Pero los arcos permanecieron rgidos y se aflojaron los brazos de los arqueros por el poder del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor, la Roca de Israel;
por el Dios de tu padre, que te socorre, por el Dios Todopoderoso, que te da sus bendiciones: bendiciones desde lo alto del cielo, bendiciones del ocano que se extiende por debajo, bendiciones de los pechos y del seno materno,
bendiciones de las espigas y las flores, bendiciones de las montaas seculares, delicias de las colinas eternas. Que desciendan sobre la cabeza de Jos, sobre la frente del consagrado entre sus hermanos!
Benjamn es un lobo rapaz: por la maana devora la presa, y a la tarde divide los despojos".
Todas estas eran las tribus de Israel -doce en total- y esto es lo que su padre dijo de ellas cuando las bendijo, dndole a cada una su bendicin.
Luego les dio esta orden: "Yo estoy a punto de ir a reunirme con los mos. Entirrenme junto con mis padres, en la caverna que est en el campo de Efrn, el hitita,
en el campo de Macpel, frente a Mamr, en la tierra de Canan, el campo que Abraham compr a Efrn, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar.
All fueron enterrados Isaac y Rebeca, su esposa; y all tambin sepult a La.
Ese campo y la caverna que hay en l fueron comprados a los hititas".
Cuando Jacob termin de dar esta orden a sus hijos, recogi sus pies en el lecho, expir y fue a reunirse con los suyos.
Entonces Jos se ech sobre el rostro de su padre, lo cubri de lgrimas y lo bes.
Despus dio a los mdicos que estaban a su servicio la orden de embalsamar a su padre, y los mdicos embalsamaron a Israel.
Esto les llev cuarenta das, porque ese es el tiempo que dura el embalsamamiento. Los egipcios estuvieron de duelo por l durante setenta das.
Una vez transcurrido ese perodo, Jos se dirigi a la corte del Faran en estos trminos: "Por favor, presenten al Faran el siguiente pedido:
En una oportunidad mi padre me dijo, obligndome bajo juramento: "Cuando yo muera, asegrate de que me entierren en la tumba que me hice preparar en el pas de Canan. Puedo ir a sepultar a mi padre y luego regresar?".
El Faran respondi: "Ve a sepultar a tu padre, como l te lo hizo prometer bajo juramento".
Jos parti entonces para ir a sepultar a su padre, y con l fueron todos los servidores del Faran, los ancianos de su palacio y todos los ancianos de Egipto,
lo mismo que la familia de Jos, sus hermanos y la familia de su padre. En la regin de Gosn dejaron nicamente a los nios y el ganado.
Tambin fueron con l carros de guerra y jinetes, de manera que se form un cortejo imponente.
Al llegar a Goren Haatad, que est al otro lado del Jordn, celebraron las exequias con gran solemnidad, y Jos estuvo de duelo por su padre durante siete das.
Los cananeos, habitantes del pas, al ver los funerales de Goren Haatad, dijeron: "Este es un funeral solemne de los egipcios". Por eso aquel lugar, que se encuentra al otro lado del Jordn, se llam Abel Misraim.
Los hijos de Jacob hicieron con l todo lo que les haba mandado:
lo trasladaron a Canan y lo sepultaron en el campo de Macpel, frente a Mamr, el campo que Abraham haba comprado a Efrn, el hitita, para tenerlo como sepulcro familiar.
Y despus de sepultar a su padre, Jos regres a Egipto en compaa de sus hermanos y de todos los que haban ido a dar sepultura a su padre.
Al ver que su padre haba muerto, los hermanos de Jos se dijeron: "Y si Jos nos guarda rencor y nos devuelve todo el mal que le hicimos?".
Por eso le enviaron este mensaje: "Antes de morir, tu padre dej esta orden:
"Dganle a Jos: Perdona el crimen y el pecado de tus hermanos, que te hicieron tanto mal. Por eso, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre". Al or estas palabras, Jos se puso a llorar.
Luego sus hermanos fueron personalmente, se postraron ante l y le dijeron: "Aqu nos tienes: somos tus esclavos".
Pero Jos les respondi: "No tengan miedo. Acaso yo puedo hacer las veces de Dios?
El designio de Dios ha transformado en bien el mal que ustedes pensaron hacerme, a fin de cumplir lo que hoy se realiza: salvar la vida a un pueblo numeroso.
Por eso, no teman. Yo velar por ustedes y por las personas que estn a su cargo". Y los reconfort, hablndoles afectuosamente.
Jos permaneci en Egipto junto con la familia de su padre, y vivi ciento diez aos.
As pudo ver a los hijos de Efram hasta la tercera generacin; y los hijos de Maquir, hijo de Manass, tambin nacieron sobre las rodillas de Jos.
Finalmente, Jos dijo a sus hermanos: "Yo estoy a punto de morir, pero Dios los visitar y los llevar de este pas a la tierra que prometi con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob".
Luego hizo prestar un juramento a los hijos de Israel, dicindoles: "Cuando Dios los visite, lleven de aqu mis restos".
Jos muri a la edad de ciento diez aos. Fue embalsamado y colocado en un sarcfago, en Egipto.
Los nombres de los israelitas que llegaron con Jacob a Egipto, cada uno con su familia, son los siguientes:
Rubn, Simen, Lev y Jud,
Isacar, Zabuln y Benjamn,
Dan y Neftal, Gad y Aser.
Los descendientes de Jacob eran, en total, setenta personas, Jos ya estaba en Egipto.
Despus murieron Jos y sus hermanos, y toda aquella generacin.
Pero los israelitas fueron fecundos y se multiplicaron, hasta convertirse en una muchedumbre numerosa y muy fuerte, que llenaba el pas.
Mientras tanto, asumi el poder en Egipto un nuevo rey, que no haba conocido a Jos.
El dijo a su pueblo: "El pueblo de los israelitas es ms numeroso y fuerte que nosotros.
Es preciso tomar precauciones contra l, para impedir que siga multiplicndose. De lo contrario, en caso de guerra se pondr de parte de nuestros enemigos, combatir contra nosotros y se ir del pas"
Entonces los egipcios pusieron a Israel a las rdenes de capataces, para que lo oprimieran con trabajos forzados. As Israel construy para el Faran las ciudades de almacenamiento de Pitom y Ramss.
Pero a medida que aumentaba la opresin, ms se multiplicaba y ms se expanda. Esto hizo que la presencia de los israelitas se convirtiera en un motivo de inquietud.
Por eso, los egipcios redujeron a los israelitas a la condicin de los esclavos,
y les hicieron insoportable la vida, forzndolos a realizar trabajos extenuantes: la preparacin de la arcilla, la fabricacin de ladrillos y toda clase de tareas agrcolas.
Adems, el rey de Egipto se dirigi a las parteras de las mujeres hebreas -una de ellas se llamaba Sifr y la otra Pu-
y les orden: "Cuando asistan durante el parto a las mujeres hebreas, observen bien el sexo del recin nacido: si es varn, mtenlo, y si es una nia, djenla vivir".
Pero las parteras tuvieron temor de Dios, y en lugar de acatar la orden que les haba dado el rey de Egipto, dejaban con vida a los varones.
El rey las mand llamar y les pregunt: "Por qu han obrado as y han dejado con vida a los varones?".
Ellas le respondieron: "Por que las mujeres hebreas no son como las egipcias: tienen mucha vitalidad, y antes que llegue la partera, ya han dado a luz".
Por eso Dios fue bondadoso con las parteras. El pueblo creci cada vez ms y se hizo muy poderoso,
y como ellas haban obrado con temor de Dios, l les concedi una familia numerosa.
Entonces el Faran dio esta orden a su pueblo: "Arrojen al Nilo a todos los varones recin nacidos, pero dejen con vida a las nias".
Un hombre de la familia de Lev se cas con la hija de un levita.
La mujer concibi y dio a luz un hijo; y viendo que era muy hermoso, lo mantuvo escondido durante tres meses.
Cuando ya no pudo ocultarlo ms tiempo, tom una cesta de papiro y la impermeabiliz con betn y pez. Despus puso en ella al nio y la dej entre los juncos, a orillas del Nilo.
Pero la hermana del nio se qued a una cierta distancia, para ver qu le sucedera.
La hija del Faran baj al Nilo para baarse, mientras sus doncellas se paseaban por la ribera. Al ver la cesta en medio de los juncos, mand a su esclava que fuera a recogerla.
La abri, y vio al nio que estaba llorando; y llena de compasin, exclam: "Seguramente es un nio de los hebreos".
Entonces la hermana del nio dijo a la hija del Faran: "Quieres que vaya a buscarte entre las hebreas una nodriza para que te lo cre"?
"S", le respondi la hija del Faran. La jovencita fue a llamar a la madre del nio,
y la hija del Faran le dijo: "Llvate a este nio y cramelo; yo te lo voy a retribuir". La mujer lo tom consigo y lo cri;
y cuando el nio creci, lo entreg a la hija del Faran, que lo trat como a un hijo y le puso el nombre de Moiss, diciendo: "S, yo lo saqu de las aguas".
Siendo ya un hombre, Moiss sali en cierta ocasin a visitar a sus hermanos, y observ los penosos trabajos a que estaban sometidos. Tambin vio que un egipcio maltrataba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
Entonces dirigi una mirada a su alrededor, y como no divis a nadie, mat al egipcio y lo escondi en la arena.
Al da siguiente regres y encontr a dos hebreos que se estaban pelando. "Por qu golpeas a tu compaero?" Pregunt el agresor.
Pero este le respondi: "Quin te ha constituido jefe o rbitro nuestro? Acaso piensas matarme como mataste al egipcio?". Moiss sinti temor y pens: "Por lo visto, el asunto ha trascendido".
En efecto, el Faran se enter de lo sucedido, y busc a Moiss para matarlo. Pero este huy del Faran, y lleg al pas de Madin. All se sent junto a un pozo.
El sacerdote de Madin tena siete hijas. Ellas fueron a sacar agua para llenar los bebederos y dar de beber al rebao de su padre.
De pronto llegaron unos pastores y las echaron. Moiss, ponindose de pie, sali en defensa de ellas y dio de beber a sus ovejas.
Cuando llegaron al lugar donde estaba Reuel, su padre, este les pregunt: Por qu hoy han vuelto tan pronto?".
"Un hombre, un egipcio, le explicaron ellas, nos libr de los pastores, nos sac agua, y hasta dio de beber al rebao".
"Dnde est ese hombre?", pregunt l a sus hijas. "Por qu lo dejaron all? Invtenlo a comer".
Moiss accedi a quedarse en casa de aquel hombre, y este le dio como esposa a su hija Sipora.
Ella tuvo un hijo, y Moiss lo llam Gersn, porque dijo: "Fui un emigrante en tierra extranjera".
Pas mucho tiempo y, mientras tanto, muri el rey de Egipto. Los israelitas, que geman en la esclavitud, hicieron or su clamor, y ese clamor lleg hasta Dios, desde el fondo de su esclavitud.
Dios escuch sus gemidos y se acord de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
Entonces dirigi su mirada hacia los israelitas y los tuvo en cuenta
Moiss, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetr, el sacerdote de Madin, llev una vez el rebao ms all del desierto y lleg a la montaa de Dios, al Horeb.
All se le apareci el ngel del Seor en una llama de fuego, que sala de en medio de la zarza. Al ver que la zarza arda sin consumirse,
Moiss pens: "Voy a observar este grandioso espectculo. Por qu ser que la zarza no se consume?".
Cuando el Seor vio que l se apartaba del camino para mirar, lo llam desde la zarza, diciendo: "Moiss, Moiss!". "Aqu estoy", respondi el.
Entonces Dios le dijo: "No te acerques hasta aqu. Qutate las sandalias, porque el suelo que ests pisando es una tierra santa".
Luego sigui diciendo: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob". Moiss se cubri el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.
El Seor dijo: "Yo he visto la opresin de mi pueblo, que est en Egipto, y he odo los gritos de dolor, provocados por sus capataces. S, conozco muy bien sus sufrimientos.
Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel pas, a una tierra frtil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al pas de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
El clamor de los israelitas ha llegado hasta mi y he visto cmo son oprimidos por los egipcios.
Ahora ve, yo te envo al Faran para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas".
Pero Moiss dijo a Dios: "Quin soy yo para presentarme ante el Faran y hacer salir de Egipto a los israelitas?".
"Yo estar contigo, les dijo a Dios, y esta es la seal de que soy yo el que te enva: despus que hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darn culto a Dios en esta montaa".
Moiss dijo a Dios: "Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envi a ellos, me preguntarn cual es su nombre. Y entonces, qu les responder?".
Dios dijo a Moiss: "Yo soy el que soy". Luego aadi: "T hablars as a los israelitas: "Yo soy" me envi a ustedes".
Y continu diciendo a Moiss: "T hablars as a los israelitas: El Seor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me enva. Este es mi nombre para siempre y as ser invocado en todos los tiempos futuros.
Ve a reunir a los ancianos de Israel y diles: El Seor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareci y me dijo: "Yo los he visitado y he visto cmo los maltrataban los egipcios.
Por eso decid librarlos de la opresin que sufren en Egipto, para llevarlos al pas de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, a una tierra que mana leche y miel".
Ellos te escucharn, y t irs a presentarte ante el rey de Egipto, junto con los ancianos de Israel. Entonces le dirs: "El Seor, el Dios de los hebreos, vino a nuestro encuentro. Y ahora tenemos que realizar una marcha de tres das por el desierto, para ofrecer sacrificios al Seor, nuestro Dios".
Ya s que el rey de Egipto no los dejar partir, si no es obligado por la fuerza.
Pero yo extender mi mano y castigar a Egipto, realizando ante ellos toda clase de prodigios. As l los dejar partir,
y har que este pueblo se gane el favor de los egipcios, de manera que cuando ustedes salgan, no se vayan con las manos vacas.
Por eso, cada mujer pedir a su vecina y a la que se hospeda en su casa, objetos de plata y oro, y tambin vestidos, y se los pondrn a sus hijos e hijas. As despojarn a los egipcios.
Pero Moiss respondi: "Y si se niegan a creerme, y en lugar de hacerme caso, me dicen: "No es cierto que el Seor se te ha aparecido"?".
Entonces el Seor le pregunt: "Qu tienes en la mano?". "Un bastn", respondi Moiss.
"Arrjalo al suelo", le orden el Seor. Y cuando lo arroj el suelo, el bastn se convirti en una serpiente. Moiss retrocedi atemorizado,
pero el Seor le volvi a decir: "Extiende tu mano y agrrala por la cola". As lo hizo, y cuando la tuvo en su mano, se transform nuevamente en un bastn.
"As debers proceder, aadi el Seor, para que crean que el Seor, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, se te ha aparecido".
Despus el Seor sigui dicindole: "Mete tu mano en el pecho". El puso su mano en el pecho; y al sacarla, estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
En seguida el Seor le orden: "Vuelve a poner tu mano en el pecho". As lo hizo Moiss; y cuando la retir, ya haba recuperado nuevamente su color natural.
Entonces el Seor le dijo: "Si se niegan a creerte y no se convencen ante la evidencia del primer prodigio, el segundo los convencer.
Y si a pesar de estos dos prodigios permanecen incrdulos y no te escuchan, saca del Nilo un poco de agua y derrmala en la tierra; y al caer en la tierra, el agua que saques del Nilo se convertir en sangre".
Moiss dijo al Seor: "Perdname, Seor, pero yo nunca he sido una persona elocuente: ni antes, ni a partir del momento en que t me hablaste. Yo soy torpe para hablar y me expreso con dificultad".
El Seor le respondi: "Quin dio al hombre una boca? Y quin hace al hombre mudo o sordo, capaz de ver o ciego? No soy yo, el Seor?
Ahora ve: yo te asistir siempre que hables y te indicar lo que debes decir".
Pero Moiss insisti: "Perdname, Seor, encomienda a otro esta misin".
El Seor se enoj con Moiss y exclam: "Acaso no tienes a tu hermano Aarn, el levita? Yo s que l tiene facilidad de palabra. Ahora justamente viene a tu encuentro, y al verte se llenar de alegra.
T le hablars y hars que sea tu portavoz. Yo los asistir siempre que ustedes hablen, y les indicar lo que deben hacer.
El hablar al pueblo en tu nombre; ser tu portavoz y t sers un Dios para l.
Lleva tambin en tu mano este bastn, porque con l realizars los prodigios".
Luego Moiss se alej de all y al regresar a la casa de Jetr, su suegro, le dijo: "Permteme volver a Egipto, donde estn mis hermanos. Quiero ver si viven todava". Jetr le respondi: "Puedes ir en paz".
El Seor dijo a Moiss en Madin: "Regresa a Egipto, porque ya han muerto todos los que queran matarte".
Moiss tom a su mujer y a sus hijos, los hizo montar en un asno, y emprendi el camino de regreso a Egipto. En su mano llevaba el bastn de Dios.
El Seor le dijo: "Mientras regresas a Egipto, considera todos los prodigios que yo te di el poder de realizar: t los hars delante del Faran. Pero yo voy a endurecer el corazn del Faran, y l no dejar salir al pueblo.
Entonces t le dirs: As habla el Seor: "Israel es mi hijo primognito.
Yo te he dicho que dejes partir a mi pueblo, para que me rinda culto. Pero ya que te niegas a hacerlo, castigar con la muerte a tu hijo primognito".
Cuando hizo un alto en el camino para pasar la noche, el Seor lo atac e intent matarlo.
Pero Sipora tom un cuchillo de piedra, cort el prepucio de su hijo, y con l toc los pies de Moiss diciendo: "T eres para m un esposo de sangre".
Y el Seor se apart de l. Ella haba dicho: "esposo de sangre", a causa de la circuncisin.
Mientras tanto, el Seor haba dicho a Aarn: "Ve al desierto para encontrarte con Moiss". Aarn parti, y cuando lo encontr en la montaa de Dios, lo bes.
Moiss lo inform acerca de la misin que el Seor le haba confiado, y de todos los prodigios que le haba mandado realizar.
Despus fueron los dos juntos y reunieron a todos los ancianos de los israelitas.
Aarn les expuso las palabras que el Seor haba dicho a Moiss, y este realiz los prodigios a la vista del pueblo.
El pueblo crey; y cuando oyeron que el Seor haba visitado a los israelitas y haba visto su opresin, se postraron en seal de adoracin.
Inmediatamente, Moiss y Aarn fueron a decir al Faran: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Deja partir a mi pueblo, para que celebre en el desierto una fiesta en mi honor".
Pero el Faran respondi: "Y quien es el Seor para que yo le obedezca dejando partir a Israel? Yo no conozco al Seor y no dejar partir a Israel".
Ellos dijeron: "El Dios de los hebreos vino a nuestro encuentro, y ahora tenemos que realizar una marcha de tres das por el desierto, para ofrecer sacrificios al Seor, nuestro Dios. De lo contrario l nos castigar con la peste o la espada".
El rey de Egipto les respondi: "Por qu ustedes, Moiss y Aarn, se empean en apartar al pueblo de sus tareas? Vuelvan al trabajo que les ha sido impuesto".
El pensaba as: "Ellos son ahora ms numerosos que los nativos del pas, y todava debo tolerarles que interrumpan sus trabajos?
Ese mismo da, el Faran dio a los capataces y a los inspectores del pueblo las siguientes instrucciones:
"No sigan entregando a esa gente la paja para hacer los ladrillos, como lo hicieron hasta ahora. Que vayan a juntarla ellos mismos.
Pero exjanles la misma cantidad de ladrillos que fabricaban antes, sin descontarles ni uno solo, porque son unos holgazanes. Por eso gritan: "Djanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios!"
Hganlos trabajar ms duramente y que estn siempre ocupados; as no prestarn atencin a esas patraas".
En seguida salieron los capataces del pueblo, junto con los inspectores, y dijeron a la multitud: "As habla el Faran: "De ahora en adelante no les dar ms paja.
Vayan ustedes mismos y triganla de donde puedan. Pero el rendimiento no deber disminuir en lo ms mnimo".
Entonces el pueblo se dispers por todo el territorio de Egipto para recoger los rastrojos, y abastecerse as de paja.
Los capataces, por su parte, los apremiaban diciendo: "Terminen el trabajo que se les fij para cada da, como lo hacan cuando les daban la paja".
Y los capataces del Faran golpearon a los inspectores israelitas que ellos haban designado, diciendo: "Por qu ayer y hoy no completaron la cantidad establecida de ladrillos, como lo venan haciendo hasta ahora?"
Los inspectores de los israelitas fueron a quejarse al Faran, diciendo: "Por qu tratas as a tus servidores?
No nos dan paja, no cesan de decirnos que hagamos ladrillos, y encima nos golpean. Y t tienes la culpa".
Pero el Faran respondi: "Ustedes son unos holgazanes, s, unos perfectos holgazanes. Por eso andan diciendo: "Djanos ir a ofrecer sacrificios a nuestro Dios".
Ahora vayan a trabajar. Y no slo no les darn ms paja, sino que debern entregar la misma cantidad de ladrillos."
Cuando les anunciaron que no deban disminuir la produccin de ladrillos establecida para cada da, los inspectores israelitas se vieron en un grave aprieto.
Y al encontrarse con Moiss y Aarn que los estaban esperando a la salida,
les dijeron: "Que el Seor fije su mirada en ustedes y juzgue. Porque nos han hecho odiosos al Faran y a sus servidores, y han puesto en sus manos una espada para que nos maten".
Moiss se volvi al Seor, diciendo: "Seor, por qu maltratas a este pueblo? Para esto me has enviado?
Desde que me present ante el Faran para hablarle en tu nombre, l no ha cesado de maltratar a este pueblo, y t no haces nada para librar a tu pueblo.
El Seor le respondi: "Ahora vers lo que har al Faran! Tendr que dejarlos partir por la fuerza, e incluso, se ver obligado a expulsarlos de su pas".
Dios habl a Moiss y le dijo: "Yo soy el Seor.
Yo me aparec a Abraham, a Isaac y a Jacob como el Dios Todopoderoso, pero no me di a conocer a ellos con mi nombre "el Seor".
Tambin establec mi alianza con ellos, para darles la tierra de Canan, esa tierra donde ellos residieron como extranjeros.
Y cuando escuch los gemidos de los israelitas, esclavizados por los egipcios, me acord de mi alianza.
Por eso, anuncia esto a los israelitas" Yo soy el Seor. Yo los librar de los trabajos forzados que les imponen los egipcios, los salvar de la esclavitud a que ellos los someten, y los rescatar con el poder de mi brazo, infligiendo severos y justos castigos.
Har de ustedes mi Pueblo y yo ser su Dios. As tendrn que reconocer que soy yo, el Seor, el que los libr de los trabajos forzados de Egipto.
Despus los introducir en la tierra que jur dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se la dar en posesin. Yo soy el Seor.
Moiss refiri estas palabras a los israelitas, pero ellos no quisieron escucharlo, porque estaban desalentados a causa de la dura servidumbre.
Entonces el Seor dijo a Moiss:
"Presntate al Faran, el rey de Egipto, y dile que deje partir de su pas a los israelitas".
Moiss se excus ante el Seor, diciendo: "Si los israelitas no quisieron escucharme, cmo me va a escuchar el Faran, a m que no tengo facilidad de palabra?".
Pero el Seor habl a Moiss y a Aarn, y les dio rdenes para los israelitas y para el Faran, rey de Egipto, a fin de hacer salir de Egipto a los israelitas.
Los jefes de las familias de Israel fueron los siguientes: Los hijos de Rubn, el primognito de Israel, fueron Henoc, Pal, Jesrn y Carm. Estos son los clanes de Rubn.
Los hijos de Simen fueron Iemuel, Iamn, Ohad, Iaqun, Sjar y Sal, el hijo de la cananea. Estos son los clanes de Simen.
Los nombres de los hijos de Lev, con sus descendientes, fueron estos: Gersn, Quehat y Merar. Lev vivi ciento treinta y siete aos.
Los hijos de Gersn fueron Libn y Simei con sus clanes.
Los hijos de Quehat fueron Amram, Isar, Hebrn y Uziel. Quehat vivi ciento treinta y tres aos.
Los hijos de Merar fueron Majl y Mus. Estos son los clanes de Lev con sus descendientes.
Amram se cas con Ioqubed, su ta, y de ella le nacieron Aarn y Moiss. Amram vivi ciento treinta y siete aos.
Los hijos de Isar fueron Cor, Nfeg y Zicr;
y los hijos de Uziel, fueron Misael, Elsafn y Sitr.
Aarn se cas con Eliseba, hija de Aminadab y hermana de Najsn; de ella le nacieron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar.
Los hijos de Cor fueron Asir, Elcan y Abiasaf. Estos son los clanes de los coretas.
Eleazar, hijo de Aarn, se cas con una de las hijas de Putiel, que fue madre de Pinjs. Estos son los jefes de las familias levticas, con sus respectivos clanes.
Moiss y Aarn son los mismos que recibieron del Seor la orden de sacar de Egipto a los israelitas, distribuidos en grupos.
Ellos fueron los que hablaron al Faran, el rey de Egipto, para hacer salir a los israelitas. Son los mismos Moiss y Aarn.
El da en que el Seor habl a Moiss en Egipto,
les dijo: "Yo soy el Seor. Repite al Faran, el rey de Egipto, todo lo que yo te diga".
Pero Moiss puso al Seor este pretexto: "Yo tengo dificultad para hablar. Cmo me va a escuchar el Faran?
El Seor dijo a Moiss: "Yo hago de ti un dios para el Faran, y Aarn, tu hermano, ser tu profeta.
T le comunicars todo lo que yo te mande, y l hablar al Faran, para que deje salir de su pas a los israelitas.
Pero yo endurecer el corazn del Faran, y as podr multiplicar mis signos y mis prodigios en Egipto.
El Faran se resistir a escucharlos, pero yo descargar mi mano sobre Egipto, y har salir de all a los israelitas -mi ejrcito y mi pueblo- infligiendo severos y justos castigos.
Y cuando extienda mi mano sobre Egipto para hacer salir de all a los israelitas, los egipcios tendrn que reconocer que yo soy el Seor".
Moiss y Aarn realizaron exactamente lo que el Seor les haba ordenado.
Cuando se entrevistaron con el Faran, Moiss tena ochenta aos, y Aarn, ochenta y tres.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
"Cuando el Faran les pida que hagan un prodigio, t le dirs a Aarn: "Toma tu cayado y arrjalo delante del Faran; y el cayado se convertir en una serpiente"
Moiss y Aarn se presentaron entonces ante el Faran e hicieron todo lo que el Seor les haba ordenado. Aarn arroj su cayado delante del Faran y de sus servidores, y el cayado se transform en una serpiente".
El Faran, a su vez, convoc a los sabios y hechiceros; y los magos de Egipto, valindose de sus artes secretas, hicieron otro tanto.
Cada uno arroj su bastn, y estos se transformaron en serpientes; pero el de Aarn devor a todos los dems.
A pesar de esto, el Faran persisti en su obstinacin y no los escuch, como el Seor lo haba predicho.
El Seor dijo a Moiss: "El Faran est obstinado y se resiste a dejar partir al pueblo.
Presntate ante l maana temprano, cuando salga para ir al ro; espralo a la orilla del Nilo, sosteniendo en tu mano el bastn que se transform en serpiente,
y hblale en estos trminos: "El Seor, el Dios de los hebreos, me envi a decirte: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto en el desierto. Pero t no has querido obedecer.
Por eso dice el Seor: Ahora te demostrar que soy el Seor. Yo golpear las aguas del Nilo con el bastn que tengo en la mano, y las aguas se convertirn en sangre.
Los peces que hay en el Nilo morirn, y el ro dar un olor tan pestilente que los egipcios no podrn beber sus aguas".
Luego el Seor dijo a Moiss: "Da esta orden a Aarn: "Toma tu bastn y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto -sobre sus ros y sus canales, sus pantanos y todos sus depsitos de agua- y que estas se conviertan en sangre a lo largo de todo Egipto, incluso las que estn en recipientes de madera y de piedra".
Moiss y Aarn hicieron lo que el Seor les haba ordenado. El levant su bastn y golpe las aguas del Nilo, a la vista del Faran y de todos sus servidores. Y toda el agua del Nilo se convirti en sangre.
Los peces del Nilo murieron, y el ro dio un olor tan pestilente, que los egipcios ya no pudieron beber sus aguas. Entonces hubo sangre en todo el territorio de Egipto.
pero los magos egipcios valindose de sus artes secretas, hicieron lo mismo. Por eso el Faran persisti en su obstinacin y no los escuch, como el Seor lo haba predicho.
Y dndose vuelta, regres a su palacio sin atribuir mayor importancia a lo que haba sucedido.
Mientras tanto, los egipcios se pusieron a cavar en los alrededores del Nilo, en busca de agua potable, porque no podran beber el agua del ro.
As pasaron siete das despus que el Seor golpe las aguas del Nilo.
As pasaron siete das despus que el Seor golpe las aguas del Nilo. [ (Exodus 7:26) El Seor dijo a Moiss: "Presntate ante el Faran y dile: "As habla el Seor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto ] 
As pasaron siete das despus que el Seor golpe las aguas del Nilo. [ (Exodus 7:26) El Seor dijo a Moiss: "Presntate ante el Faran y dile: "As habla el Seor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto ] [ (Exodus 7:27) Porque si te niegas a dejarlo partir, har que tu territorio quede totalmente plagado de ranas. ] 
As pasaron siete das despus que el Seor golpe las aguas del Nilo. [ (Exodus 7:26) El Seor dijo a Moiss: "Presntate ante el Faran y dile: "As habla el Seor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto ] [ (Exodus 7:27) Porque si te niegas a dejarlo partir, har que tu territorio quede totalmente plagado de ranas. ] [ (Exodus 7:28) El Nilo estar atestado de ranas, que subirn e invadirn tu palacio, tu dormitorio y hasta tu mismo lecho; se metern en las casas de tus servidores y en las de tu pueblo, en tus hornos y utensilios de cocina. ] 
As pasaron siete das despus que el Seor golpe las aguas del Nilo. [ (Exodus 7:26) El Seor dijo a Moiss: "Presntate ante el Faran y dile: "As habla el Seor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto ] [ (Exodus 7:27) Porque si te niegas a dejarlo partir, har que tu territorio quede totalmente plagado de ranas. ] [ (Exodus 7:28) El Nilo estar atestado de ranas, que subirn e invadirn tu palacio, tu dormitorio y hasta tu mismo lecho; se metern en las casas de tus servidores y en las de tu pueblo, en tus hornos y utensilios de cocina. ] [ (Exodus 7:29) Y llegarn incluso a trepar sobre ti, sobre tus servidores y sobre tu pueblo". ] 
Luego el Seor dijo a Moiss: "Da esta orden a Aarn: "Extiende tu mano y tu bastn sobre los ros, los canales y los pantanos, para que las ranas invadan el territorio de Egipto".
Aarn extendi su mano sobre las aguas de Egipto, y las ranas subieron hasta cubrir el pas.
Pero los magos de Egipto, valindose de sus artes secretas, hicieron otro tanto y atrajeron una invasin de ranas sobre el territorio de Egipto.
El Faran mand llamar a Moiss y a Aarn y les dijo: "Rueguen al Seor que aleje las ranas de mi y de mis sbditos, y yo me comprometo a dejar que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios al Seor.
Moiss respondi al Faran: "Dgnate indicarme el momento en que debo rogar por ti, por tus servidores y por tu pueblo para que las ranas se aparten de ti y de tus casas, y queden solamente en el Nilo".
"Maana", dijo el Faran. Entonces Moiss aadi: "Que suceda conforme a tus palabras. As sabrs que no hay nadie como el Seor, nuestro Dios.
Las ranas se apartarn de ti, de tus casas, de tus servidores y de tu pueblo, y quedarn nicamente en el Nilo".
Cuando Moiss y Aarn se separaron del Faran, Moiss rog al Seor para que alejara las ranas con que haba castigado al Faran,
y el Seor accedi el pedido de Moiss. Las ranas quedaron muertas en las casas, en los patios y en los campos.
Las juntaron en grandes montones, y se extendi por todas partes un olor pestilente.
Pero el Faran, al ver que la situacin mejoraba, se obstin y no escuch a Moiss y a Aarn, como el Seor lo haba predicho.
El Seor dijo a Moiss: "Da esta orden a Aarn: "Extiende tu bastn y golpea el polvo del suelo, para que se transforme en mosquitos a lo largo de todo Egipto".
Aarn extendi la mano empuando su bastn, golpe el polvo del suelo, y en seguida, nubes de mosquitos se lanzaron contra la gente y los animales. Todo el polvo del suelo se transform en mosquitos, a lo largo de todo el pas.
Los magos intentaron producir mosquitos, valindose de sus artes secretas, pero no lo consiguieron. Los mosquitos atacaron a los hombres y animales.
Entonces dijeron al Faran: "Aqu est el dedo de Dios" A pesar de esto, el Faran persisti en su obstinacin y no los escuch, como el Seor haba predicho.
El Seor dijo a Moiss: "Maana temprano, cuando el Faran salga para ir al ro, presntate ante l y dile: "As habla el Seor: Deja que mi pueblo vaya a rendirme culto.
Porque si te niegas a dejarlo partir, yo enviar contra ti, contra tus servidores, tu pueblo y tus casas, una invasin de tbanos. Las casas de los egipcios y el suelo donde ellos habitan quedarn atestados de tbanos.
Pero al mismo tiempo, har una excepcin con la regin de Gosn, donde reside mi pueblo. All no habr tbanos, para que sepas que yo, el Seor, estoy en medio de este pas.
Yo har una distincin entre mi pueblo y el tuyo. Este signo suceder maana".
As lo hizo el Seor, y una gran cantidad de tbanos se precipit sobre el palacio del Faran y sobre las casas de sus servidores; y todo el territorio de Egipto fue devastado por los tbanos.
Entonces el Faran mand llamar a Moiss y a Aarn, y les dijo: "Pueden ir a ofrecer sacrificios a su Dios, pero que sea dentro del pas".
Moiss respondi: "Eso no puede ser. Porque los sacrificios que nosotros ofreceremos al Seor, nuestro Dios, son una abominacin para los egipcios. Y si nos ven ofrecer sacrificios que ellos consideran abominables, nos matarn a pedradas.
Haremos una marcha de tres das por el desierto, y all ofreceremos sacrificios al Seor, nuestro Dios, conforme a lo que l nos diga".
El Faran dijo: "Les permitir que vayan a ofrecer sacrificios al Seor, su Dios, en el desierto, con tal de que no se alejen demasiado. De paso, rueguen por m."
"En cuanto salga, respondi Moiss, rogar al Seor, y maana los tbanos se apartarn de ti, de tus servidores y de tu pueblo; pero deja de una vez por todas de burlarte de nosotros, y no impidas que el pueblo vaya a ofrecer sacrificios al Seor.
Luego Moiss se alej de la presencia del Faran, y or al Seor.
El Seor hizo lo que Moiss le haba pedido, y los tbanos se apartaron del Faran, de sus servidores y de su pueblo. No qued ni siquiera uno.
Pero a pesar de eso, el Faran se obstin una vez ms, y no dej partir al pueblo.
El Seor dijo a Moiss: "Ve a presentarte ante el Faran y dile: "As habla el Seor, el Dios de los hebreos: Deja que mi pueblo salga a rendirme culto.
Porque si te resistes a dejarlo partir y sigues retenindolo,
la mano del Seor enviar una peste mortfera contra el ganado que est en los campos: contra los caballos, los asnos, los camellos, los bueyes y el ganado menor.
Pero el Seor har una distincin entre el ganado de Israel y el de Egipto, de manera que no morir ni uno solo de los animales que pertenecen a Israel".
Y el Seor fij un plazo, diciendo: "Maana cumplir esta amenaza contra el pas".
En efecto, al da siguiente el Seor cumpli su palabra y entonces muri todo el ganado de Egipto. A los israelitas, en cambio, no se les muri ni un solo animal.
Y cuando el Faran orden que hicieran un recuento, se comprob que los israelitas no haban perdido ni una sola cabeza de ganado. A pesar de eso, el Faran se obstin y no dej partir al pueblo.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn: "Recojan un puado el holln que se forma en los hornos, y que Moiss lo arroje hacia el cielo, en la presencia del Faran.
Ese holln se convertir en un polvo que se expandir por todo el territorio de Egipto y producir lceras purulentas en los hombres y en los animales".
Ellos recogieron el holln y se presentaron ante el Faran. Moiss lo arroj hacia el cielo, y tanto los hombres como los animales se cubrieron de lceras.
Los magos no pudieron enfrentarse con Moiss a causa de las lceras que les haban salido como a todos los dems egipcios.
Pero el Seor endureci el corazn del Faran, y l no los escuch, como el Seor haba predicho a Moiss.
Luego el Seor dijo a Moiss: "Maana bien temprano presntate al Faran y dile: "As habla el Seor, el Dios de los hebreos: Deja que mi pueblo salga a rendirme culto.
Porque esta vez estoy dispuesto a enviar todas mis plagas contra ti, contra tus servidores y contra todo tu pueblo, para que sepas que no hay nadie como yo en toda la tierra.
Si yo hubiera extendido mi mano y enviado una peste contra ti y contra tu pueblo, ya habras desaparecido de la tierra.
Pero prefer dejarte con vida, para mostrarte mi poder y para que mi Nombre sea pregonado por toda la tierra.
Y todava tienes la audacia de oponerte a mi pueblo para impedir su partida!
Pero maana, a esta misma hora, har caer sobre Egipto una terrible granizada, como no la hubo desde su fundacin hasta el presente.
Por eso, ordena que pongan bajo techo tu ganado y todo lo que tengas al aire libre, porque todo lo que est al aire libre, porque todo lo que est al aire libre y no se encuentre bajo techo -sea hombre o animal- morir vctima del granizo".
Algunos servidores del Faran, atemorizados por la palabra del Seor, pusieron bajo techo a sus esclavos y su ganado;
pero otros no hicieron caso de esta amenaza y dejaron en el campo a sus esclavos y su ganado.
Entonces el Seor dijo a Moiss: "Extiende tu mano hacia el cielo, y que caiga el granizo sobre la gente, los animales y la vegetacin que crece en los campos, en todo el territorio de Egipto".
Moiss extendi su bastn hacia el cielo, y el Seor envi truenos y granizo. Cayeron rayos sobre la tierra, y el Seor hizo llover granizo sobre Egipto.
El granizo y el fuego que formaba remolinos en medio de l, se precipitaron con tal violencia, que nunca hubo en Egipto nada semejante desde que comenz a ser una nacin.
El granizo mat a todos los hombres y animales que se encontraban al aire libre en el territorio de Egipto, arras toda la vegetacin de los campos y destroz todos los rboles.
Slo se libr el granizo la regin de Gosn, donde habitaban los israelitas.
El Faran mand llamar a Moiss y a Aarn, y les dijo: "Esta vez debo confesar mi pecado. El Seor tiene razn, mientras que yo y mi pueblo estamos equivocados.
Rueguen al Seor que haga cesar los truenos y el granizo, y yo los dejar partir. Ya no tendrn que permanecer aqu ms tiempo.
Moiss respondi: "Apenas salga de la ciudad, extender mis manos al Seor, y cesarn los truenos y no habr ms granizo, para que sepas que la tierra pertenece al Seor.
Sin embargo, yo s muy bien que ni t ni tus servidores temen todava al Seor Dios".
En aquella oportunidad fueron destruidos el lino y la cebada, porque la cebada ya haba echado espigas, y el lino estaba florecido.
El trigo y el espelta, en cambio, como son tardos, escaparon a la destruccin.
Despus que se alej del Faran, Moiss sali de la ciudad y extendi sus manos al Seor. Entonces cesaron los truenos y el granizo, y no cay ms lluvia sobre la tierra.
Pero cuando el Faran vio que la lluvia, el granizo y los truenos haban cesado, reincidi en su pecado y endureci su corazn, lo mismo que sus servidores.
El Faran se obstin y no dej partir a los israelitas, como el Seor lo haba predicho por medio de Moiss.
El Seor dijo a Moiss: "Ve a presentarte delante del Faran, porque yo mismo hice que se obstinaran, l y sus servidores, a fin de realizar estos signos en medio de ellos.
As podrs contar a tus hijos y a tus nietos con qu rigor trat a los egipcios y qu signos realic entre ellos, y ustedes sabrn que yo soy el Seor".
Moiss y Aarn se presentaron ante el Faran y le dijeron: "As habla el Seor, el Dios de los hebreos: "Hasta cuando te resistirs a humillarte delante de m? Deja que mi pueblo salga a rendirme culto.
Porque si te niegas a dejarlo partir, maana enviar contra tu pas una invasin de langostas.
Ellas cubrirn de tal manera la superficie del suelo, que nadie lo podr ver. Devorarn el resto que se salv del granizo y acabarn con todos los rboles que crecen en los campos.
Invadirn tus palacios, las residencias de tus servidores y las casas de todos los egipcios. Tus padres y tus abuelos nunca experimentaron una cosa igual, desde que se instalaron en el pas hasta el da de hoy". Y dndose vuelta, Moiss se alej de la presencia del Faran.
Los servidores del Faran le dijeron: "Hasta cuando este hombre ser un peligro para nosotros? Deja que esa gente salga a rendir culto al Seor su Dios. O todava no te has dado cuenta de que Egipto est al borde de la ruina?".
Moiss y Aarn fueron conducidos nuevamente a la presencia del Faran, y este les anunci: "Pueden ir a rendir culto al Seor. Pero antes especifiquen quines son los que van a ir.".
Moiss le respondi: "Iremos con nuestros jvenes y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestras vacas, porque celebraremos una fiesta en honor del Seor".
"Que el Seor est con ustedes, as como yo los dejo partir con sus familias!", replic el Faran. "Sean testigos ustedes mismos de su mala fe.
As no! Que vayan los hombres solos a rendir culto al Seor, ya que eso pretenden". Y en seguida los echaron de la presencia del Faran.
El Seor dijo a Moiss: "Extiende tu mano sobre el territorio de Egipto, para que las langostas invadan el pas y devoren toda la vegetacin que dej el granizo".
Moiss extendi su bastn sobre el territorio de Egipto, y el Seor envi sobre el pas el viento del este, que sopl todo aquel da y toda la noche. Cuando lleg la maana, el viento ya haba trado las langostas.
Las langostas invadieron todo el pas y se abatieron sobre el territorio de Egipto en una cantidad tal, que nunca se haba visto una invasin semejante, y nunca ms volvera a verse.
Cubrieron la superficie de todo el pas, de manera que este qued a oscuras; devoraron toda la vegetacin y todos los frutos de los rboles que se haban salvado del granizo; y en todo el territorio de Egipto no qued ni siguiera una brizna de verdor en los rboles y en las plantas del campo.
El Faran hizo venir de inmediato a Moiss y Aarn, y les dijo: "He pecado contra el Seor, su Dios, y contra ustedes.
Por eso, perdona una vez ms mi pecado, y rueguen al Seor, su Dios, para que al menos aparte de m esta plaga mortfera."
Moiss se alej de la presencia del Faran y or al Seor.
Entonces el Seor cambi la direccin del viento, que comenz a soplar desde el oeste. Y lo hizo con tanta fuerza, que barri con las langostas y las precipit en el Mar Rojo. As no qued ni una sola langosta en el territorio de Egipto.
Pero el Seor endureci el corazn del Faran, y l no dej partir a los israelitas.
El Seor dijo a Moiss: "Extiende tu mano hacia el cielo, para que Egipto se cubra de una oscuridad tan densa que se pueda palpar".
Moiss extendi su mano hacia el cielo, y una profundo oscuridad cubri todo el territorio de Egipto durante tres das.
Todo ese tiempo estuvieron sin verse unos a otros y sin que nadie pudiera moverse de su sitio. Pero en las viviendas de los israelitas haba luz.
Luego el Faran llam a Moiss y le dijo: "Vayan a rendir culto al Seor. Podrn acompaarlos sus familias, pero quedarn aqu sus ovejas y sus vacas".
Moiss replic: "Entonces t nos tendrs que dar las vctimas para los sacrificios y holocaustos que ofreceremos al Seor, nuestro Dios.
No! Tambin nuestro ganado vendr con nosotros. Ni un solo animal quedar aqu, porque nosotros queremos tomar de lo nuestro para rendir culto al Seor, nuestro Dios. Por otra parte, hasta que no lleguemos al lugar sealado, no sabremos cmo rendirle culto".
El Seor endureci el corazn del Faran, y l no quiso dejarlos partir.
El Faran dijo a Moiss: "Fuera de aqu! Y no te atrevas a comparecer otra vez en mi presencia, porque apenas lo hagas, morirs".
Moiss respondi: "T mismo lo has dicho. No te volver a ver".
El Seor dijo a Moiss: "Voy a enviar contra el Faran y contra Egipto una sola calamidad ms, y despus l los dejar partir de aqu. Ms an, cuando los haga partir, los echar de aqu definitivamente.
Mientras tanto, ordena al pueblo que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y oro".
El Seor, por su parte, hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y el mismo Moiss lleg a gozar de gran prestigio en Egipto, tanto entre los servidores del Faran como entre el pueblo.
Moiss dijo: "As habla el Seor: "Hacia la medianoche, yo saldr a recorrer Egipto,
y morirn todos tus hijos primognitos, desde el primognito del Faran, el que debe sucederle en el trono, hasta el primognito de la esclava que maneja la mquina de moler, y todos los primognitos del ganado.
Entonces resonar en todo Egipto un alarido inmenso, como nunca lo hubo ni lo habr jams.
Pero contra los israelitas -ya sean hombres o animales- ni siquiera ladrar un perro, para que ustedes sepan que el Seor hace una distincin entre Israel y Egipto".
Luego vendrn todos tus servidores a inclinarse ante m, y me dirn: "Vyanse, t y el pueblo que est bajo tus rdenes!". Despus me ir". Y lleno de indignacin, Moiss se alej de la presencia del Faran.
Luego el Seor dijo a Moiss: "El Faran no los escuchar, para que se multipliquen mis prodigios en el pas de Egipto.
Moiss y Aarn realizaron todos estos prodigios delante del Faran; pero el Seor le haba endurecido el corazn, y l no dej partir de su pas a los israelitas.
Luego el Seor dijo a Moiss y a Aarn en la tierra de Egipto:
Este mes ser para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del ao.
Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia.
Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unir con la del vecino que viva ms cerca de su casa. En la eleccin del animal tengan en cuenta, adems del nmero de comensales, lo que cada uno come habitualmente.
Elijan un animal sin ningn defecto, macho y de un ao; podr ser cordero o cabrito.
Debern guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepsculo, lo inmolar toda la asamblea de la comunidad de Israel.
Despus tomarn un poco de su sangre, y marcarn con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman.
Y esa misma noche comern la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas.
No la comern cruda ni hervida, sino asada al fuego; comern tambin la cabeza, las patas y las entraas.
No dejarn nada para la maana siguiente, y lo que sobre, lo quemarn al amanecer.
Debern comerlo as: ceidos con un cinturn, calzados con sandalias y con el bastn en la mano. Y lo comern rpidamente: es la Pascua del Seor.
Esa noche yo pasar por el pas de Egipto para exterminar a todos sus primognitos, tanto hombres como animales, y dar un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Seor.
La sangre les servir de seal para indicar las casas donde ustedes estn. Al verla, yo pasar de largo, y as ustedes se libarn del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al pas de Egipto.
Este ser para ustedes un da memorable y debern solemnizarlo con una fiesta en honor del Seor. Lo celebrarn a lo largo de las generaciones como una institucin perpetua.
Durante siete das ustedes comern panes sin levadura. A partir del primer da, harn desaparecer la levadura de sus casas, porque todo el que coma pan fermentado, desde el primer da hasta el sptimo, ser excluido de Israel.
El primer da celebrarn una asamblea litrgica, y harn lo mismo el sptimo da. En todo este tiempo no estar permitido realizar ningn trabajo, exceptuando nicamente el que sea indispensable para preparar la comida.
Ustedes celebrarn la fiesta de los cimos, porque ese da hice salir de Egipto a los ejrcitos de Israel. Observarn este da a lo largo de las generaciones como una institucin perpetua.
En el transcurso del primer mes, desde el atardecer del da catorce hasta el atardecer del da veintiuno, comern el pan sin levadura.
Durante esos siete das, no habr levadura en sus casas, porque todo el que coma algo fermentado, sea extranjero o natural del pas, ser excluido de la comunidad de Israel.
En una palabra, no podrn comer nada fermentado; cualquiera sea el lugar donde habiten, comern panes cimos.
Moiss convoc a todos los ancianos de Israel y les dijo: "Vayan a buscar un animal del ganado menor para cada familia e inmolen la vctima pascual.
Luego tomen un manojo de plantas de hisopo, mjenlo en la sangre recogida en un recipiente, y marquen con la sangre el dintel y los dos postes de las puertas; y que ninguno de ustedes salga de su casa hasta la maana siguiente.
Porque el Seor pasar para castigar a Egipto; pero al ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasar de largo por aquella puerta, y no permitir que el Exterminador entre en sus casas para castigarlos.
Cumplan estas disposiciones como un precepto permanente, para ustedes y para sus hijos.
Cuando lleguen a la tierra que el Seor ha prometido darles, observen este rito.
Y cuando sus hijos les pregunten qu significado tiene para ustedes este rito,
les respondern: "Este es el sacrificio de la Pascua del Seor, que pas de largo en Egipto por las casas de los israelitas cuando castig a los egipcios y salv a nuestras familias". El pueblo de postr en seal de adoracin.
Luego los israelitas se fueron y realizaron exactamente todo lo que el Seor haba ordenado a Moiss y a Aarn.
A medianoche, el Seor extermin a todos los primognitos en el pas de Egipto, desde el primognito del Faran -el que deba sucederle en el trono- hasta el primognito del que estaba preso en la crcel, y a todos los primognitos del ganado.
El Faran se levant aquella noche lo mismo que todos sus servidores y todos los egipcios, y en Egipto reson un alarido inmenso, porque no haba ninguna casa donde no hubiera un muerto.
Esa misma noche, el Faran mand llamar a Moiss y a Aarn, y les dijo: "Salgan inmediatamente de en medio de mi pueblo, ustedes y todos los israelitas, y vayan a dar culto al Seor, como lo haban pedido.
Tomen tambin sus ovejas y sus vacas, puesto que as lo quieren, y vyanse. Imploren una bendicin tambin para m".
Los egipcios, por su parte, urgan al pueblo para obligarlo a salir del pas lo antes posible, porque decan: "De lo contrario, todos moriremos".
El pueblo recogi la masa para el pan antes que fermentara, y envolviendo en sus mantos los utensilios de cocina, los cargaron sobre sus hombres.
Adems, los israelitas hicieron lo que Moiss les haba ordenado: pidieron a los egipcios objetos de oro y plata, y tambin ropa,
y el Seor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, los cuales accedieron a su pedido. De este modo, los israelitas despojaron a los egipcios.
Los israelitas partieron de Ramss en direccin a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus familias.
Con ellos iba tambin una multitud heterognea, y una gran cantidad de ganado mayor y menor.
Como la pasta que haban trado de Egipto no haba fermentado, hicieron con ella galletas cimas. Al ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones para el camino.
Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta aos.
Y el da en que se cumplan esos cuatrocientos treinta aos, todos los ejrcitos de Israel salieron de Egipto.
El Seor vel durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto. Por eso, todos los israelitas debern velar esa misma noche en honor del Seor, a lo largo de las generaciones.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn: "Estas son las disposiciones relativas a la Pascua. No deber comerla ningn extranjero.
En cambio, podr hacerlo todo esclavo adquirido con dinero, con tal que antes lo hayas circuncidado.
Tampoco la comern el husped ni el mercenario.
Todos la comern en una misma casa. No saques fuera de la casa ningn pedazo de carne y no quiebres los huesos de la vctima.
Toda la comunidad de Israel celebrar la Pascua.
Si un extranjero ha fijado su residencia junto a ti y quiere celebrar la Pascua en honor del Seor, antes debern ser circuncidados todos los varones de su casa: slo as podr acercarse a celebrarla, porque ser como el nacido en el pas. Pero no la comer ningn incircunciso.
La misma ley regir para el nativo y para el extranjero que resida entre ustedes".
As lo hicieron los israelitas, exactamente como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
Y aquel mismo da, el Seor hizo salir de Egipto a los israelitas, distribuidos en grupos.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
Consgrame a todos los primognitos. Porque las primicias del seno materno entre los israelitas, sean hombres o animales, me pertenecen.
Moiss dijo al pueblo: Guarden el recuerdo de este da en que ustedes salieron de Egipto, ese lugar de esclavitud, porque el Seor los sac de all con el poder de su mano. Este da, no comern pan fermentado.
Hoy, en el mes de Abib, ustedes salen de Egipto.
Y cuando el Seor te introduzca en el pas de los cananeos, los hititas, los amorreos, los jivitas y los jebuseos, en el pas que el Seor te dar porque as lo jur a tus padres -esa tierra que mana leche y miel- celebrars el siguiente rito en este mismo mes:
Durante siete das, comers pan sin levadura, y el sptimo da habr una fiesta en honor del Seor.
Durante los siete das, el pan fermentado y la levadura no se vern en todo tu territorio.
Y ese da dars a tu hijo la siguiente explicacin: "Esto es as, a causa de lo que el Seor hizo por m cuando sal de Egipto".
Este rito ser como un signo en tu mano y como un memorial ante tus ojos, para que la ley del Seor est siempre en tus labios por que el Seor te sac de Egipto con mano poderosa.
Observa cada ao esta prescripcin, a su debido tiempo.
Cuando el Seor te introduzca en el pas de los cananeos, como lo jur a ti y a tus padres, y cuando te lo haya dado,
consagrars al Seor todos los primognitos; y el primognito de tus animales, si es macho, tambin pertenecer al Seor.
Al primognito del asno, en cambio, lo rescatars con un cordero; y si no lo rescatas, debers desnucarlo. Tambin rescatars a tu hijo primognito.
Y cuando, el da de maana, tu hijo te pregunte qu significa esto, t le responders: "Con el poder de su mano, el Seor nos sac de Egipto, donde fuimos esclavos.
Como el Faran se haba obstinado en no dejarnos partir, el Seor hizo morir a todos los primognitos machos de mi ganado, y rescat a mi hijo primognito".
Esto ser como un signo en tu mano y como una marca sobre tu frente, porque el Seor nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano.
Cuando el Faran dej partir al pueblo, Dios no lo llev por la ruta que atraviesa el pas de los filisteos, aunque es la ms directa, porque pens: "Es posible que al verse atacados se arrepientan y regresen a Egipto".
Por eso les hizo dar un rodeo, y los llev hacia el Mar Rojo por el camino del desierto. Al salir de Egipto, los israelitas iban muy bien equipados.
Moiss tom consigo los restos de Jos, porque este haba comprometido a los israelitas con un juramento solemne, dicindoles: "El Seor vendr a visitarlos, y entonces ustedes se llevarn mis huesos de aqu".
Despus que partieron de Sucot, acamparon en Etam, al borde del desierto.
El Seor iba al frente de ellos, de da en una columna de nube, para guiarlos por el camino; y de noche en una columna de fuego, para iluminarlos, de manera que pudieran avanzar de da y de noche.
La columna de nube no se apartaba del pueblo durante el da, ni la columna de fuego durante la noche.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
"Ordena a los israelitas que vuelvan atrs y acampen delante de Pihajirot, entre Migdol y el mar, frente a Baal Sefn. Acampen a orillas del mar, frente al lugar indicado.
As el Faran creer que ustedes vagan sin rumbo por el pas y que el desierto les cierra el paso.
Yo, por mi parte, endurecer su corazn para que salga a perseguirlos, y me cubrir de gloria a expensas de l y de todo su ejrcito. As los egipcios sabrn que yo soy el Seor". Los israelitas cumplieron esta orden.
Cuando informaron al rey de Egipto que el pueblo haba huido, el Faran y sus servidores cambiaron de idea con respecto al pueblo, y exclamaron: "Qu hemos hecho? Dejando partir a Israel, nos veremos privados de sus servicios".
Entonces el Faran hizo enganchar su carro de guerra y alist sus tropas.
Tom seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, con tres hombres en cada uno.
El Seor endureci el corazn del Faran, el rey de Egipto, y este se lanz en persecucin de los israelitas, mientras ellos salan triunfalmente.
Los egipcios los persiguieron los caballos y los carros de guerra del Faran, los conductores de los carros y todo su ejrcito; y los alcanzaron cuando estaban acampados junto al mar, cerca de Pihajirot, frente a Baal Sefn.
Cuando el Faran ya estaba cerca, los israelitas levantaron los ojos y, al ver que los egipcios avanzaban detrs de ellos, se llenaron de pnico e invocaron a gritos al Seor.
Y dijeron a Moiss: "No haba tumbas en Egipto para que nos trajeras a morir en el desierto? Qu favor nos has hecho sacndonos de all?
Ya te lo decamos cuando estbamos en Egipto: "Djanos tranquilos! Queremos servir a los egipcios, porque ms vale estar al servicio de ellos que morir en el desierto".
Moiss respondi al pueblo: "No teman! Mantnganse firmes, porque hoy mismo ustedes van a ver lo que har el Seor para salvarlos. A esos egipcios que estn viendo hoy, nunca ms los volvern a ver.
El Seor combatir por ustedes, sin que ustedes tengan que preocuparse por nada.
Despus el Seor dijo a Moiss: "Por qu me invocas con esos gritos? Ordena a los israelitas que reanuden la marcha.
Y t, con el bastn en alto, extiende tu mano sobre el mar y divdelo en dos, para que puedan cruzarlo a pie.
Yo voy a endurecer el corazn de los egipcios, y ellos entrarn en el mar detrs de los israelitas. As me cubrir de gloria a expensas del Faran y de su ejrcito, de sus carros y de sus guerreros.
Los egipcios sabrn que soy el Seor, cuando yo me cubra de gloria a expensas del Faran, de sus carros y de sus guerreros".
El ngel de Dios, que avanzaba al frente del campamento de Israel, retrocedi hasta colocarse detrs de ellos; y la columna de nube se desplaz tambin de delante hacia atrs,
interponindose entre el campamento egipcio y el de Israel. La nube era tenebrosa para unos, mientras que para los otros iluminaba la noche, de manera que en toda la noche no pudieron acercarse los unos a los otros.
Entonces Moiss extendi su mano sobre el mar, y el Seor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopl toda la noche y transform el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron,
y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla a derecha e izquierda.
Los egipcios los persiguieron, y toda la caballera del Faran, sus carros y sus guerreros, entraron detrs de ellos en medio del mar.
Cuando estaba por despuntar el alba, el Seor observ las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembr la confusin entre ellos.
Adems, fren las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: "Huyamos de Israel, porque el Seor combate en favor de ellos contra Egipto".
El Seor dijo a Moiss: "Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros".
Moiss extendi su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvi a su cauce. Los egipcios ya haban emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Seor los hundi en el mar.
Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejrcito del Faran que haban entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salv.
Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda.
Aquel da, el Seor salv a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadveres de los egipcios que yacan a la orilla del mar,
y fue testigo de la hazaa que el Seor realiz contra Egipto. El pueblo temi al Seor, y crey en l y en Moiss, su servidor.
Entonces Moiss y los israelitas entonaron este canto en honor del Seor: "Cantar al Seor, que se ha cubierto de gloria: l hundi en el mar los caballos y los carros.
El Seor es mi fuerza y mi proteccin, l me salv. El es mi Dios y yo lo glorifico, es el Dios de mi padre y yo proclamo su grandeza.
El Seor es un guerrero, su nombre es "Seor".
El arroj al mar los carros del Faran y su ejrcito, lo mejor de sus soldados se hundi en el Mar Rojo.
El abismo los cubri, cayeron como una piedra en lo profundo del mar
Tu mano, Seor, resplandece por su fuerza, tu mano, Seor, aniquila al enemigo.
Con la inmensidad de tu gloria derribas a tus adversarios, desatas tu furor, que los consume como paja.
Al soplo de tu ira se agolparon las aguas, las olas se levantaron como un dique, se hicieron compactos los abismos del mar.
El enemigo deca: "Los perseguir, los alcanzar, repartir sus despojos, saciar mi avidez, desenvainar la espada, mi mano los destruir".
T soplaste con tu aliento, y el mar los envolvi; se hundieron como plomo en las aguas formidables.
Quin, como t, es admirable entre los santos, terrible por tus hazaas, autor de maravillas?
Extendiste tu mano y los trag la tierra.
Guas con tu fidelidad al pueblo que has rescatado y lo conduces con tu poder hacia tu santa morada.
Tiemblan los pueblos al or la noticia: los habitantes de Filistea se estremecen,
cunde el pnico entre los jefes de Edom, un temblor sacude a los prncipes de Moab, desfallecen todos los habitantes de Canan.
El pnico y el terror los invaden, la fuerza de tu brazo los deja petrificados, hasta que pasa tu pueblo, Seor, hasta que pasa el pueblo que t has adquirido.
T lo llevas y lo plantas en la montaa de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Seor, que fundaron tus manos.
El Seor reina eternamente!".
Cuando la caballera del Faran, con sus carros y sus guerreros, entr en medio del mar, el Seor hizo que las aguas se volvieran contra ellos; los israelitas, en cambio, cruzaron el mar como si fuera tierra firme.
Entonces Miriam, la profetisa, que era hermana de Aarn, tom en sus manos un tamboril, y todas las mujeres iban detrs de ella, con tamboriles y formando coros de baile.
Y Miriam repeta: "Canten al Seor, que se ha cubierto de gloria: l hundi en el mar los caballos y los carros".
Moiss hizo partir a los israelitas del Mar Rojo. Ellos se dirigieron hacia el desierto de Sur, y despus de caminar tres das por ese desierto sin encontrar agua,
llegaron a Mar, pero no pudieron beber el agua porque era amarga. De all procede el nombre de Mar -que significa "Amarga"- dado a ese lugar.
Y el pueblo se puso a protestar contra Moiss, diciendo: "Qu vamos a beber ahora?".
Moiss invoc al Seor, y el Seor le indic un rbol. Moiss arroj un trozo de l en el agua, y esta se volvi dulce. All el Seor les impuso una legislacin y un derecho, y all los puso a prueba.
Luego les dijo: "Si escuchas realmente lo voz del Seor, tu Dios, y practicas lo que es recto a sus ojos, si prestas atencin a sus mandamientos y observas todos sus preceptos, no te infligir ninguna de las enfermedades que envi contra Egipto, porque yo, el Seor, soy el que te da la salud".
Despus llegaron a Elim, un lugar donde haba doce fuentes y setenta palmeras, y all establecieron su campamento, a orilla de las aguas.
Luego partieron de Elim, y el da quince del segundo mes despus de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas lleg al desierto de Sin, que est entre Elim y el Sina.
En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moiss y Aarn.
"Ojal el Seor nos hubiera hecho morir en Egipto, les decan, cuando nos sentbamos delante de las ollas de carne y comamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han trado a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea".
Entonces el Seor dijo a Moiss: "Yo har caer pan para ustedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldr cada da a recoger su racin diaria. As los pondr a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley.
El sexto da de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrn el doble de lo que recojan cada da".
Moiss y Aarn dijeron a todos los israelitas: "Esta tarde ustedes sabrn que ha sido el Seor el que los hizo salir de Egipto,
y por la maana vern la gloria del Seor, ya que el Seor los oy protestar contra l. Porque qu somos nosotros para que nos hagan estos reproches?".
Y Moiss aadi: "Esta tarde el Seor les dar carne para comer, y por la maana har que tengan pan hasta saciarse, ya que escuch las protestas que ustedes dirigieron contra l. Porque qu somos nosotros? En realidad, ustedes no han protestado contra nosotros, sino contra el Seor".
Moiss dijo a Aarn: "Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: Presntense ante el Seor, porque l ha escuchado sus protestas".
Mientras Aarn les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Seor se apareci en la nube.
Y el Seor dijo a Moiss:
"Yo escuch las protestas de los israelitas. Por eso, hblales en estos trminos: "A la hora del crepsculo ustedes comern carne, y por la maana se hartarn de pan. As sabrn que yo, el Seor, soy su Dios".
Efectivamente, aquella misma tarde se levant una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la maana siguiente haba una capa de roco alrededor de l.
Cuando esta se disip, apareci sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra.
Al verla, los israelitas se preguntaron unos a otros: Qu es esto?". Porque no saban lo que era. Entonces Moiss les explic: "Este es el pan que el Seor les ha dado como alimento.
El seor les manda que cada uno recoja lo que necesita para comer, segn la cantidad de miembros que tenga cada familia, a razn de unos cuatro litros por persona; y que cada uno junte para todos los que viven en su carpa".
As lo hicieron los israelitas, y mientras unos juntaron mucho, otros juntaron poco.
Pero cuando lo midieron, ni los que haban recogido poco tenan menos. Cada uno tena lo necesario para su sustento.
Adems, Moiss les advirti: "Que nadie reserve nada para el da siguiente".
Algunos no le hicieron caso y reservaron una parte; pero esta se llen de gusanos y produjo un olor nauseabundo. Moiss se irrit contra ellos,
y a partir de entonces, lo recogan todas las maanas, cada uno de acuerdo con sus necesidades; y cuando el sol empezaba a calentar, se derreta.
Como la racin de alimento que recogieron el sexto da de la semana result ser el doble de la habitual -dos medidas de cuatro litros por persona- todos los jefes de la comunidad fueron a informar a Moiss.
El les dijo: "El Seor dice lo siguiente: Maana es sbado, da de descanso consagrado al Seor. Cocinen al horno o hagan hervir la cantidad que ustedes quieran, y el resto gurdenlo para maana".
Ellos lo guardaron para el da siguiente, como Moiss les haba ordenado; pero esta vez no dio mal olor ni se llen de gusanos.
Entonces Moiss les dijo: "Hoy tendrn esto para comer, porque este es un da de descanso en honor del Seor, y en el campo no encontrarn nada.
Ustedes lo recogern durante seis das, pero el sptimo da, el sbado, no habr nada".
A pesar de esta advertencia, algunos salieron a recogerlo el sptimo da, pero no lo encontraron.
El Seor dijo a Moiss: "Hasta cuando se resistirn a observar mis mandamientos y mis leyes?
El Seor les ha impuesto el sbado, y por eso el sexto da les duplica la racin. Que el sptimo da todos permanezcan en su sitio y nadie se mueva del lugar donde est".
Y el sptimo da, el pueblo descans.
La casa de Israel llam "man" a ese alimento. Era blanco como la semilla de cilantro y tena un gusto semejante al de las tortas amasadas con miel.
Despus Moiss dijo: "El Seor ordena lo siguiente: Llenen de man un recipiente de unos cuatro litros, y consrvenlo para que sus descendientes vean el alimento que les di de comer cuando los hice salir de Egipto".
Y Moiss dijo a Aarn: "Toma un recipiente, coloca en l unos cuatro litros de man y depostalo delante del Seor, a fin de conservarlo para las generaciones futuras".
Aarn puso en el recipiente la cantidad de man que el Seor haba ordenado a Moiss, y lo deposit delante del Arca del Testimonio, a fin de que se conservara.
Los israelitas comieron el man durante cuarenta aos, hasta que llegaron a una regin habitada. As se alimentaron hasta su llegada a los lmites de Canan.
Toda la comunidad de los israelitas parti del desierto de Sin y sigui avanzando por etapas, conforme a la orden del Seor. Cuando acamparon en Refidim, el pueblo no tena agua para beber.
Entonces acusaron a Moiss y le dijeron: "Danos agua para que podamos beber". Moiss les respondi: "Por qu me acusan? Por qu provocan al Seor?".
Pero el pueblo, torturado por la sed, protest contra Moiss diciendo: "Para qu nos hiciste salir de Egipto? Slo para hacernos morir de sed, junto con nuestros hijos y nuestro ganado?".
Moiss pidi auxilio al Seor, diciendo: "Cmo tengo que comportarme con este pueblo, si falta poco para que me maten a pedradas?".
El Seor respondi a Moiss: "Pasa delante del pueblo, acompaado de algunos ancianos de Israel, y lleva en tu mano el bastn con que golpeaste las aguas del Nilo. Ve,
porque yo estar delante de ti, all sobre la roca, en Horeb. T golpears la roca, y de ella brotar agua para que beba el pueblo". As lo hizo Moiss, a la vista de los ancianos de Israel.
Aquel lugar recibi el nombre de Mas -que significa "Provocacin"- y de Merib -que significa "Querella"- a causa de la acusacin de los israelitas, y porque ellos provocaron al Seor, diciendo: "El Seor est realmente entre nosotros, o no?".
Despus vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim.
Moiss dijo a Josu: "Elige a algunos de nuestros hombres y ve maana a combatir contra Amalec. Yo estar de pie sobre la cima del monte, teniendo en mi mano el bastn de Dios".
Josu hizo lo que le haba dicho Moiss, y fue a combatir contra los amalecitas. Entretanto, Moiss, Aarn y Jur haban subido a la cima del monte.
Y mientras Moiss tena los brazos levantados, venca Israel; pero cuando los dejaba caer, prevaleca Amalec.
Como Moiss tena los brazos muy cansados, ellos tomaron una piedra y la pusieron donde l estaba. Moiss se sent sobre la piedra, mientras Aarn y Jur le sostenan los brazos, uno a cada lado. As sus brazos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol.
De esa manera, Josu derrot a Amalec y a sus tropas al fino de la espada.
El Seor dijo a Moiss: "Escribe esto en un documento como memorial y grbalo en los odos de Josu: "Yo borrar debajo del cielo el recuerdo de Amalec".
Luego Moiss edific un altar, al que llam "El Seor es mi estandarte".
y exclam: "Porque una mano se alz contra el trono del Seor, el Seor est en guerra contra Amalec de generacin en generacin".
Jetr, sacerdote de Madin y suegro de Moiss, se enter de todo lo que Dios haba hecho en favor de Moiss y de su pueblo Israel, cuando el Seor hizo salir a Israel de Egipto.
Entonces parti llevando consigo a Sipora, la esposa de Moiss -que este haba hecho regresar a su casa-
y a sus dos nietos. uno de ellos se llamaba Gersn, porque Moiss haba dicho: "Fui un emigrante en tierra extranjera";
y el otro se llamaba Eliezer, porque Moiss haba dicho: "El Dios de mi padre es mi ayuda y me libr de la espada del Faran".
Cuando Jetr, que vena con la esposa y los hijos de su yerno, lleg al desierto donde haba acampado Moiss, junto a la montaa de Dios,
se hizo anunciar con estas palabras: "Aqu est Jetr, tu suegro, que viene a verte acompaado de tu esposa y de tus hijos".
Moiss sali enseguida al encuentro de su suegro, le hizo una profunda reverencia y lo bes. Despus de saludarse mutuamente, entraron en la carpa.
Moiss relat a su suegro todo lo que el Seor haba hecho al Faran y a los egipcios a causa de Israel, las dificultades con que haban tropezado en el camino, y cmo el Seor los haba librado.
Jetr manifest su alegra por todo el bien que el Seor haba dispensado a Israel, librndolo del poder de Egipto.
y exclam: "Bendito sea el Seor que los libr de las manos de los egipcios y de las manos del Faran.
Ahora s que el Seor es ms grande que todos los dioses, porque l salv a su pueblo del poder de los egipcios, a causa de la arrogancia con que estos lo trataron".
Luego Jetr ofreci un holocausto y sacrificios a Dios, y Aarn y todos los ancianos de Israel fueron a participar de la comida con el suegro de Moiss, en la presencia de Dios.
Al da siguiente, Moiss se sent para juzgar los asuntos que le presentaba el pueblo, mientras la gente permaneca de pie junto a l, de la maana a la noche.
Su suegro, al ver todo lo que l haca por el pueblo, le pregunt: "Qu significa eso que haces con el pueblo? Por qu lo haces t solo, mientras la gente se queda de pie junto a ti, de la maana a la noche?
Moiss respondi a su suegro: Esa gente acude a m para consultar a Dios.
Cuando tienen un pleito, acuden a m. Entonces yo decido quin tiene razn, y les doy a conocer las disposiciones y las instrucciones de Dios".
El Suegro de Moiss le dijo: "Lo que haces no est bien.
As quedarn completamente agotados, t y toda esa gente que est contigo. Esa tarea es demasiado pesada para ti, y t solo no puedes realizarla.
Ahora escchame. Yo te dar un consejo, y que Dios est contigo. T debes representar al pueblo delante de Dios y exponerle los asuntos de la gente.
Al mismo tiempo, tienes que inculcarles los preceptos y las instrucciones de Dios, y ensearles el camino que deben seguir y la manera cmo deben comportarse.
Pero adems tienes que elegir, entre todo el pueblo, a algunos hombres capaces, temerosos de Dios, dignos de confianza e insobornables, para constituirlos jefes del pueblo: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas.
Ellos administrarn justicia al pueblo permanentemente. Si hay algn caso difcil, que te lo traigan a ti, pero que juzguen por s mismos los casos de menor importancia. De esa manera, se aliviar tu carga, y ellos la compartirn contigo.
Si obras as, y Dios te da sus rdenes, t podrs resistir y toda esa gente regresar en paz a sus hogares".
Moiss sigui el consejo de su suegro y puso en prctica todo lo que l le haba indicado.
Entre todos los israelitas, eligi a algunas personas capaces, y las puso como jefes del pueblo: jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez personas,
que administraban justicia al pueblo permanentemente. Ellos presentaban a Moiss los asuntos ms difciles, y juzgaban por s mismos las cuestiones de menor importancia.
Luego Moiss despidi a su suegro, y este regres a su pas.
El primer da del tercer mes, despus de su salida de Egipto, los israelitas llegaron al desierto del Sina.
Haban partido de Refidim, y cuando llegaron al desierto de el Sina, establecieron all su campamento. Israel acamp frente a la montaa.
Moiss subi a encontrarse con Dios. El Seor lo llam desde la montaa y le dijo: "Habla en estos trminos a la casa de Jacob y anuncia este mensaje a los israelitas:
"Ustedes han visto cmo trat a Egipto, y cmo los conduje sobre alas de guila y los traje hasta m.
Ahora, si escuchan mi voz y observan mi alianza, sern mi propiedad exclusiva entre todos los pueblos, porque toda la tierra me pertenece.
Ustedes sern para m un reino de sacerdotes y una nacin que me est consagrada". Estas son las palabras que transmitirs a los israelitas".
Moiss fue a convocar a los ancianos de Israel y les expuso todas estas palabras, como el Seor se lo haba ordenado.
El pueblo respondi unnimemente: "Estamos decididos a poner en prctica todo lo que ha dicho el Seor". Y Moiss comunic al Seor la respuesta del pueblo.
El Seor dijo a Moiss: "Yo vendr a encontrarme contigo en medio de una densa nube, para que el pueblo pueda escuchar cuando yo te hable. As tendr en ti una confianza a toda prueba". Y Moiss comunic al Seor las palabras del pueblo.
Luego aadi: "Ve adnde est el pueblo y ordnales que se purifiquen hoy y maana. Que laven su ropa
y estn preparados para pasado maana. Porque al tercer da el Seor descender sobre la montaa del Sina, a la vista de todo el pueblo.
Fija tambin un lmite alrededor del pueblo, haciendo esta advertencia: "Cudense de subir a la montaa y hasta de tocar sus bordes, porque todo el que toque la montaa ser castigado con la muerte.
Pero nadie pondr su mano sobre el culpable, sino que deber ser apedreado o muerto a flechazos; sea hombre o animal, no quedar vivo. Y cuando suene la trompeta, ellos subirn a la montaa".
Moiss baj de la montaa y orden al pueblo que se sometiera a las purificaciones rituales. Todos lavaron su ropa,
y luego les dijo: "Estn preparados para pasado maana. Mientras tanto, abstnganse de tener relaciones sexuales".
Al amanecer del tercer da, hubo truenos y relmpagos, una densa nube cubri la montaa y se oy un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo que estaba en el campamento se estremeci de temor.
Moiss hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y todos se detuvieron al pie de la montaa.
La montaa del Sina estaba cubierta de humo, porque el Seor haba bajado a ella en el fuego. El humo se elevaba como el de un horno, y toda la montaa temblaba violentamente.
El sonido de la trompeta se haca cada vez ms fuerte. Moiss hablaba, y el Seor le responda con el fragor del trueno.
El Seor baj a la montaa del Sina, a la cumbre de la montaa, y orden a Moiss que subiera a la cumbre. Moiss subi,
y el Seor le dijo: "Baja y ordena al pueblo que no traspase los lmites para ver al Seor, porque muchos de ellos perderan la vida.
Incluso los sacerdotes que se acerquen al Seor debern purificarse, para que el Seor no les quite la vida".
Moiss le respondi: "El pueblo no se atrever a subir a la montaa del Sina, porque t se lo prohibiste cuando mandaste poner un lmite alrededor de la montaa declarada sagrada".
El Seor le dijo: "Baja enseguida y vuelve despus en compaa de Aarn. Pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los lmites para subir adonde est el Seor, no sea que l les quite la vida".
Moiss baj adonde estaba el pueblo y les dijo todas esas cosas.
Entonces Dios pronunci estas palabras:
Yo soy el Seor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar en esclavitud.
No tendrs otros dioses delante de m.
No te hars ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
No te postrars ante ellas, ni les rendirs culto, porque yo soy el Seor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generacin, si ellos me aborrecen;
y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
No pronunciars en vano el nombre del Seor, tu Dios, porque l no dejar sin castigo al que lo pronuncie en vano.
Acurdate del da sbado para santificarlo.
Durante seis das trabajars y hars todas tus tareas;
pero el sptimo es da de descanso en honor del Seor, tu Dios. En l no harn ningn trabajo, ni t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades.
Porque en seis das el Seor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el sptimo da descans. Por eso el Seor bendijo el da sbado y lo declar santo.
Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Seor, tu Dios, te da.
No matars.
No cometers adulterio.
No robars.
No dars falso testimonio contra tu prjimo.
No codiciars la casa de tu prjimo; no codiciars la mujer de tu prjimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.
Al percibir los truenos, los relmpagos y el sonido de la trompeta, y al ver la montaa humeante, todo el pueblo se estremeci de temor y se mantuvo alejado.
Entonces dijeron a Moiss: "Hblanos t y oiremos, pero que no nos hable Dios, porque moriremos".
Moiss respondi al pueblo: "No teman, porque Dios ha venido a ponerlos a prueba para infundirles su temor. As ustedes no pecarn".
Y mientras el pueblo se mantena a distancia, Moiss se acerc a la nube oscura donde estaba Dios.
El Seor dijo a Moiss: Di a los israelitas: Ustedes han visto que les habl desde el cielo.
No se fabriquen dioses de plata o de oro para ponerlos a mi lado.
Me hars un altar de tierra, y sobre l ofrecers tus holocaustos y tus sacrificios de comunin, tus ovejas y tus bueyes. Vendr y te bendecir en cualquier lugar donde yo haga que se recuerde mi Nombre.
Si me edificas un altar de piedra, no lo hars con piedras talladas, porque al trabajarlas con el hierro, las profanars,.
Tampoco subirs por gradas a mi altar, para que no se vea tu desnudez.
Estas son las normas que dars a los israelitas:
Si compras un esclavo hebreo, l prestar servicios durante seis aos, y al sptimo ao, quedar en libertad sin pagar nada.
Si entr solo, saldr solo; si tena mujer, su mujer saldr con l.
Si su dueo le dio una mujer y ella le dio hijos o hijas, la mujer y los hijos sern para su dueo, y l se ir solo.
Pero si el esclavo declara expresamente: "Yo amo a mi seor, a mi mujer y a mis hijos, y por eso no quiero quedar en libertad",
su dueo lo presentar delante de Dios, lo acercar a la puerta de su casa o al poste de la puerta, y le perforar la oreja con una lezna. As el esclavo quedar a su servicio para siempre.
Si un hombre vende a su hija como esclava, ella no saldr en libertad como salen los esclavos.
Si despus desagrada a su dueo, y l ya no la quiere para s, permitir que la rescaten, pero no podr venderla a extranjeros por haberla defraudado.
Si el dueo la destina a su hijo, la tratar segn el derecho de las hijas.
Si toma para s otra mujer, no deber reducir la comida, la ropa y los derechos conyugales de la primera.
Y si la priva de estas tres cosas, ella podr irse gratuitamente, sin pagar nada.
El que hiera mortalmente a un hombre ser castigado con la muerte.
Si no lo hizo con premeditacin, sino que Dios dispuso que cayera bajo su mano, yo te sealar un lugar donde podr refugiarse el homicida.
Pero si alguien tiene la osada de matar alevosamente a su prjimo, hasta de mi altar debers sacarlo para que muera.
El que golpee a su padre o a su madre ser castigado con la muerte.
El que rapte a un hombre, sea que lo haya vendido o que se lo encuentre en su poder, ser castigado con la muerte.
El que maldiga a su padre o a su madre ser castigado con la muerte.
Si dos hombres pelean y uno hiere al otro con una piedra o con una azada, pero este ltimo no muere sino que debe guardar cama,
el que lo hiri quedar absuelto si el herido se puede levantar y puede andar por fuera, aunque sea apoyndose en un bastn; pero deber resarcirlo por el tiempo en que permaneci inactivo y hacerlo atender hasta que est curado.
Si un hombre golpea con un bastn a su esclavo o a su esclava, de tal manera que estos mueren en sus mismas manos, debern ser vengados.
Pero si sobreviven un da o dos, no sern vengados, porque son propiedad suya.
Si unos hombres se pelean, y uno de ellos atropella a una mujer embarazada y le provoca un aborto, sin que sobrevenga ninguna otra desgracia, el culpable deber pagar la indemnizacin que le imponga el marido de la mujer, y el pago se har por arbitraje.
Pero si sucede una desgracia, tendrs que dar vida por vida,
ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
quemadura por quemadura, herida por herida, contusin por contusin.
Si un hombre golpea en un ojo a su esclavo o a su esclava, y lo deja tuerto, lo pondr en libertad como compensacin por el ojo.
Y si le hace caer un diente, lo pondr en libertad como compensacin por el diente.
Si un buey embiste a un hombre o a una mujer, y estos mueren, el buey ser matado a pedradas y no se comer su carne; el dueo del buey, en cambio, estar libre de culpa.
Pero si el buey sola embestir, y su dueo, aunque advertido oportunamente, no lo vigil, en el caso de que ese buey mate a un hombre o a una mujer, ser muerto a pedradas, y su dueo tambin ser castigado con la muerte.
Si se le impone un precio de rescate, deber pagar en rescate de su vida todo lo que se le imponga.
Si el buey embiste a un muchacho o a una muchacha, se proceder con l conforme a esta misma regla.
Y si el buey embiste a un esclavo o a una esclava, el dueo del animal pagar treinta siclos de plata al dueo del esclavo, y el buey ser muerto a pedradas.
Si alguien abre un pozo, o cava una fosa y no la tapa, y un buey o un asno caen dentro,
el propietario del pozo deber indemnizar: pagar en efectivo al dueo del buey o del asno el precio debido, y el animal muerto quedar para l.
Si el buey de un hombre embiste al buey de otro hombre, ocasionndole la muerte, vendern el buey vivo y se repartirn el importe; e igualmente se repartirn el animal muerto.
Pero si ya era notorio que el buey embesta habitualmente, y su dueo no lo vigil, este pagar buey por buey y el animal muerto ser para l.
Pero si ya era notorio que el buey embesta habitualmente, y su dueo no lo vigil, este pagar buey por buey y el animal muerto ser para l. [ (Exodus 21:37) Si alguien roba un buey o una oveja y lo sacrifica o lo vende, deber restituir cinco animales del ganado mayor por un buey y cuatro animales del ganado menor por una oveja. ] 
Si el ladrn, sorprendido en el momento de forzar una casa, es herido de muerte, no hay delito de homicidio.
Pero si ya haba salido el sol, entonces hay delito de homicidio. El ladrn est obligado a restituir la totalidad de lo robado; si no dispone de medios para hacerlo, deber ser vendido para compensar por su robo.
Si lo robado -un buey, un asno o una oveja- se encuentra vivo en su poder, tendr que restituir el doble.
Si alguien hace pastar su ganado en un campo o una via, y lo deja suelto de manera que este va a pastar tambin en campo ajeno, deber indemnizar con los mejores productos de su campo y de su via.
Si un fuego se propaga y alcanza los matorrales, y as se destruye la cosecha ya amontonada o la que an no haba sido segada o el campo, el causante del incendio deber indemnizar.
Si un hombre entrega a otro en depsito dinero o algn objeto, y alguien los roba de la casa de este ltimo, el ladrn, si es descubierto, restituir el doble.
Si no se logra descubrir al ladrn, el dueo de la casa se presentar ante Dios para atestiguar que no ha puesto su mano sobre los bienes del otro.
En todo asunto delictivo referente a un buey, un asno, una oveja, un traje o cualquier objeto desaparecido, del cual su propietario pueda decir: "Indudablemente es este", el litigio ser llevado ante Dios; y aquel a quien Dios declare culpable, restituir al otro el doble.
Si alguien entrega a otra persona un asno, un buey, una oveja o cualquier otro animal para su custodia, y el animal muere, sufre una fractura o es sustrado en ausencia de testigos,
el depositario deber[a jurar por el Seor que no ha puesto su mano sobre la propiedad ajena. El propietario aceptar el juramento, y aquel no estar obligado a indemnizar.
Pero si el animal fue robado estando presente el depositario, deber indemnizar.
Si el animal ha sido despedazado por una fiera, traer como testimonio los despojos y no tendr que indemnizar por l.
Si alguien pide prestado un animal, y este sufre una fractura o muere en ausencia de su dueo, el que lo recibi en prstamo deber indemnizar.
Si su dueo estaba presente, no estar obligado a hacerlo. Si lo haba alquilado, le pagara el precio del alquiler.
Si un hombre seduce a una mujer virgen que no est desposada y se acuesta con ella, deber tomarla por esposa pagando el precio debido.
Si el padre de la joven se niega a drsela, el seductor pagar una suma equivalente al precio estipulado para casarse con una virgen.
No dejars vivir a la hechicera.
El que tenga trato sexual con una bestia ser castigado con la muerte.
El que ofrezca sacrificios a otro dios que no sea el Seor, ser condenado al exterminio.
No maltratars al extranjero ni lo oprimirs, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
No hars dao a la viuda ni al hurfano.
Si les haces dao y ellos me piden auxilio, yo escuchar su clamor.
Entonces arder mi ira, y yo los matar a ustedes con la espada; sus mujeres quedar viudas, y sus hijos hurfanos.
Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportars con l como un usurero, no le exigirs inters.
Si tomas en prenda el manto de tu prjimo, devulveselo antes que se ponga el sol,
porque ese es su nico abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, con qu dormir? Y si l me invoca, yo lo escuchar, porque soy compasivo.
No blasfemars contra Dios, ni maldecirs a un jefe de tu pueblo.
No demorars en ofrecer las primicias de la cosecha y de la vendimia. Me dars a tu hijo primognito.
Lo mismo debers hacer con tu ganado mayor y tu ganado menor: el primognito estar siete das con su madre, y al octavo da me lo dars.
Ustedes estarn consagrados a m. No coman carne de un animal despedazado por una fiera, sino arrjenla a los perros.
No divulgars falsos rumores. No te pondrs de parte del culpable, dando testimonio en favor de una injusticia.
No seguirs a la mayora para hacer el mal, ni atestiguars en un proceso plegndote a la mayora, para conculcar el derecho.
Tampoco favorecers arbitrariamente al pobre que est implicado en un pleito.
Si encuentras perdido el buey o el asno de tu enemigo, se los llevars inmediatamente.
Si ves al asno del que te aborrece, cado bajo el peso de su carga, no lo dejars abandonado; ms an, acudirs a auxiliarlo junto con su dueo.
No conculcars el derecho de tu compatriota indigente cuando tenga un pleito.
Permanecers alejado de las causas falsas, y no hars morir al inocente y al que est en su derecho, porque yo no absolver al culpable.
No te dejes sobornar con regalos, porque el regalo enceguece al que ve con claridad y pervierte las causas de los justos.
No oprimirs al extranjero. Ustedes saben muy bien lo que significa ser extranjero, ya que lo fueron en Egipto.
Durante seis aos sembrars tus tierras y recogers sus productos.
Al sptimo ao, les dars un descanso y las dejars sin cultivar. All encontrarn su alimento tus compatriotas indigentes, y los animales del campo comern el resto. Lo mismo hars con tus vias y tus olivares.
Durante seis das hars tus trabajos, pero el sptimo debers descansar, a fin de que reposen tu buey y tu asno, y el hijo de tu esclava y el extranjero tengan un respiro;.
Ustedes observarn todo lo que les he dicho. Ni siquiera pronunciarn el nombre de otros dioses: que nadie lo oiga en boca de ustedes.
Tres veces al ao celebrars una fiesta en mi honor.
Celebrars la fiesta de los cimos. Durante siete das comers pan sin levadura, como te lo he mandado, en el tiempo sealado del mes de Abib, porque en ese mes saliste de Egipto. Y nadie se presentar ante m con las manos vacas.
Tambin celebrars la fiesta de la Cosecha, o sea, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en los campos. Y al comienzo del ao, cuando recojas los frutos de tu trabajo, celebrars la fiesta de la Recoleccin.
Todos los varones se presentarn delante del Seor tres veces al ao.
No acompaars con pan fermentado la sangre de mis sacrificios, ni dejars para el da siguiente la grasa de la vctima ofrecida en mi fiesta.
Llevars a la Casa del Seor, tu Dios, lo mejor de los primeros frutos de tu suelo. No hars cocer un cabrito en la lecha de su madre.
Yo voy a enviar un ngel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado.
Resptalo y escucha su voz. No te rebeles contra l, porque no les perdonar las transgresiones, ya que mi Nombre est en l.
Si t escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, ser enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios.
Entonces mi ngel ir delante de ti y te introducir en el pas de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas y los jebuseos, y los exterminar.
No te postrars delante de sus dioses ni los servirs; no imitars sus costumbres, sino que derribars y hars pedazos sus piedras conmemorativas.
Ustedes servirn al Seor, su Dios, y l bendecir tu pan y tu agua. Yo apartar de ti las enfermedades;
en tu pas ninguna mujer abortar ni ser estril, y colmar el nmero de tus das.
Yo sembrar el terror delante de ti, llenar de confusin a los pueblos que encuentres a tu paso, y har que todos tus enemigos te vuelvan las espaldas.
Har cundir el pnico delante de ti, y l pondr en fuga delante de ti al jivita, al cananeo y al hitita.
Pero no los expulsar en un solo ao, no sea que el pas se convierta en un desierto y las bestias salvajes se multipliquen en perjuicio tuyo.
Los ir expulsando de tu vista poco a poco, hasta que crezcas en nmero y puedas tomar posesin del pas.
Extender tus dominios desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Eufrates, porque yo pondr en tus manos a los habitantes del pas para que los expulses delante de ti.
No hars ningn pacto con ellos ni con sus dioses.
Y ellos no debern permanecer en tu pas, para que no te inciten a pecar contra m. Porque entonces serviras a sus dioses, y eso sera un grave riesgo para ti.
El Seor dijo a Moiss: "Sube a encontrarte con el Seor en compaa de Aarn, Nadab y Abih, y de setenta de los ancianos de Israel, y permanezcan postrados a distancia.
T sers el nico que te acercars al Seor. Que los dems no se acerquen y que el pueblo no suba contigo".
Moiss fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Seor, y el pueblo respondi a una sola voz: "Estamos decididos a poner en prctica todas las palabras que ha dicho el Seor".
Moiss consign por escrito las palabras del Seor, y a la maana siguiente, bien temprano, levant un altar al pie de la montaa y erigi doce piedras en representacin a las doce tribus de Israel.
Despus design a un grupo de jvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Seor, en sacrificio de comunin.
Moiss tom la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derram la otra mitad sobre el altar.
Luego tom el documento de la alianza y lo ley delante del pueblo, el cual exclam: "Estamos resueltos a poner en prctica y a obedecer todo lo que el Seor ha dicho".
Entonces Moiss tom la sangre y roci con ella al pueblo, diciendo: "Esta es la sangre de la alianza que ahora el Seor hace con ustedes, segn lo establecido en estas clusulas".
Luego Moiss subi en compaa de Aarn, Nadab, Abih y de setenta de los ancianos,
y ellos vieron al Dios de Israel. A sus pies haba algo as como una plataforma de lapislzuli, resplandeciente como el mismo cielo.
El Seor no extendi su mano contra esos privilegiados de Israel: ellos vieron a Dios, comieron y bebieron.
El Seor dijo a Moiss: "Sube hasta m, a la montaa, y qudate aqu. Yo te dar las tablas de piedra, con la ley y los mandamientos, que escrib para instruirlos".
Entonces Moiss se levant junto con Josu, su ayudante, y subi a la montaa de Dios.
El haba dicho a los ancianos de Israel: "Esprennos aqu, hasta nuestro regreso. Con ustedes quedarn Aarn y Jur: el que tenga algn pleito que se dirija a ellos".
Y Luego subi a la montaa. La nube cubri la montaa,
y la gloria del Seor se estableci sobre la montaa del Sina, que estuvo cubierta por la nube durante seis das. Al sptimo da, el Seor llam a Moiss desde la nube.
El aspecto de la gloria del Seor era a los ojos de los israelitas como un fuego devorador sobre la cumbre de la montaa.
Moiss entr en la nube y subi a la montaa. All permaneci cuarenta das y cuarenta noches.
El Seor dijo a Moiss:
Ordena a los israelitas que me preparen una ofrenda. Despus ustedes la recibirn de todos aquellos que vengan a traerla voluntariamente.
Las ofrendas que recogern son estas: oro, plata y bronce;
prpura violeta, prpura escarlata y carmes; lino fino y pelo de cabra;
cueros de carnero teidos de rojo, pieles finas y madera de acacia;
aceite para las lmparas, perfumes para el leo de la uncin y para el incienso aromtico;
piedras de nix y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
Con todo esto me harn un Santuario y yo habitar en medio de ellos.
En la construccin de la Morada y de todo su mobiliario te ajustars exactamente a los modelos que yo te mostrar.
T hars un arca de madera de acacia, que deber tener ciento veinticinco centmetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.
La recubrirs de oro puro por dentro y por fuera, y pondrs alrededor de ella, en la parte de arriba, una moldura de oro.
Tambin le hars cuatro argollas de oro fundido y se las colocars en los cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.
Asimismo, hars unas andas de madera de acacia, las revestirs de oro,
y las hars pasar por las argollas que estn a los costados del arca, para poder transportarla.
Las andas estarn fijas en las argollas y no sern quitadas.
En el arca pondrs las tablas del Testimonio que yo te dar.
Tambin hars una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centmetros de largo por setenta y cinco de ancho,
y en sus dos extremos forjars a martillo dos querubines de oro macizo.
El primer querubn estar en un extremo y el segundo en el otro, y los hars de tal manera que formen una sola pieza con la tapa.
Ellos tendrn las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarn uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella.
Despus colocars la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrs las tablas del Testimonio que yo te dar.
All me encontrar contigo, y desde all desde el espacio que est en medio de los dos querubines, yo te comunicar mis rdenes para que se las transmitas a los israelitas.
T hars, adems, una mesa de madera de acacia, de un metro de largo por medio metro de ancho y setenta y cinco centmetros de alto.
La recubrirs de oro fino y le colocars alrededor una moldura de oro.
Luego le pondrs un borde de un palmo de ancho, y adornars todo el borde con una guirnalda de oro.
Despus hars cuatro argollas de oro, y las ajustars a los cuatro ngulos que forman las cuatro patas de la mesa.
Las argollas estarn bien cerca del borde, a fin de que sirvan de sostn a las andas que se usarn para transportar la mesa.
Hars las andas de madera de acacia y las recubrirs de oro; ellas servirn para transportar la mesa.
Tambin hars fuentes, vasos, jarras y tazas de oro puro para las libaciones.
Y sobre la mesa pondrs los panes de la ofrenda, que estarn siempre ante m.
Hars, asimismo, un candelabro de oro puro. Tanto la base y el tronco del candelabro como los clices, los botones y las flores que le servirn de adorno, sern forjados a martillo y formarn una sola pieza.
De sus lados saldrn seis brazos: tres de un lado y tres d el otro.
Cada uno de estos brazos tendrn tres adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cliz, un botn y una flor.
El tranco del candelabro, en cambio, tendr cuatro adornos de esa misma forma, distribuidos de esta manera:
un botn ir debajo de los dos primeros brazos que salen de l, el otro estar debajo de los dos siguientes, y un tercero, debajo de los dos ltimos.
Los botones y las flores formarn una sola pieza con el candelabro, y todo estar hecho con un solo bloque de oro puro, forjado a martillo.
Despus hars siete lmparas y las dispondrs de manera que enven la luz hacia adelante.
Las tenazas para arreglar los pabilos y sus platillos sern de oro puro.
Para hacer el candelabro y todos estos utensilios se emplear un talento de oro puro.
Y ten cuidado de hacerlo conforme al modelo que te fue mostrado en la Montaa.
Para la construccin de la Morada emplears diez cortinados de lino fino reforzado, de prpura violeta, prpura roja y carmes, con figuras de querubines diseadas artsticamente.
Cada cortinado tendr catorce metros de largo por dos de ancho. Todos sern de las mismas dimensiones,
y estarn unidos entre s en dos grupos de cinco cortinados cada uno.
Adems, en el borde del ltimo cortinado de la primera serie, pondrs unas presillas de prpura violeta, y lo mismo hars en el borde del que est en el extremo de la segunda serie.
Pondrs cincuenta presillas en uno y cincuenta en otro, de tal manera que las presillas se correspondan unas con otras.
Despus hars cincuenta ganchos de oro, y con ellos unirs los cortinados entre s, a fin de que la Morada forme un todo.
Tambin hars once toldos de pelo de cabra, para cubrir la Morada, a manera de carpa.
Cada uno de estos toldos medir quince metros de largo por dos de ancho: todos tendrn las mismas dimensiones.
Luego unirs separadamente cinco de estos toldos en una parte y seis en la otra, y doblars el sexto toldo sobre el frente de la carpa.
Despus pondrs cincuenta presillas en el borde del toldo que cierra el primer conjunto, y otras cincuenta en el borde del que cierra el segundo conjunto.
Adems, hars cincuenta ganchos de bronce y los introducirs en las presillas" as unirs la carpa, de manera que forme un todo.
En cuanto a la parte sobrante de los toldos, la mitad colgar en la parte posterior de la Morada;
y los cincuenta centmetros que sobran a lo largo de cada lado, colgarn sobre sus dos costados para cubrirla.
Adems, tendrs que hacer para la Morada un toldo de pieles de carnero teido de rojo, y encima de ella otro toldo de cueros finos.
Tambin hars para la Morada unos bastidores de madera de acacia, dispuestos verticalmente.
Cada bastidor medir cinco metros de largo por setenta y cinco centmetros de ancho,
y tendr dos espigones ensamblados uno con el otro. As armars todos los bastidores de la Morada.
Hars veinte de estos bastidores para el lado sur, el que da hacia el Ngueb,
y cuarenta bases de plata para sostenerlos, o sea, dos bases debajo de cada bastidor, uno para cada espign.
Para el otro lado de la Morada, la parte que da hacia el norte, hars tambin veinte bastidores
con sus cuarenta bases de plata;
y para el fondo de la Morada, hacia el oeste, hars seis bastidores,
ms otros dos para los ngulos de la parte posterior,
que estarn unidos, de abajo hacia arriba, hasta la altura de la primera argolla. As se har con los dos bastidores destinados a los dos ngulos.
All habr entonces ocho bastidores con sus diecisis bases de plata, dos debajo de cada bastidor.
Adems, hars cinco travesaos de madera de acacia para mantener alineados los bastidores que estn a un lado de la Morada,
cinco travesaos para los bastidores del otro costado, y otros cinco para los de la parte posterior, la que da hacia el oeste.
El travesao central deber pasar a media altura de los bastidores, de un extremo a otro.
Luego recubrirs de oro los bastidores, forjars unas argollas de oro para pasar por ellas los travesaos, y a estos ltimos tambin los recubrirs de oro.
Para la construccin de la Morada tendrs presentes todas las normas que te fueron dadas en la Montaa.
Hars, asimismo, un velo de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, con figuras de querubines diseadas artsticamente.
lo colgars de cuatro columnas de madera de acacia revestidas de oro, que estarn provistas de unos ganchos del mismo metal y sostenidas por cuatro bases de plata.
Pondrs el velo debajo de los ganchos, y detrs de l colocars el Arca del Testimonio. As el velo marcar la divisin entre el Santo y el Santo de los Santos.
Tambin colocars la tapa sobre el Arca del Testimonio, en el Santo de los Santos.
Fuera del velo, pondrs la mesa, y frente a ella, en el lado sur de la Moneda, el candelabro. As la mesa quedar situada sobre el lado norte.
Para la entrada de la carpa hars una cortina de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, todo esto recamado artsticamente.
Y para sostener la cortina hars cinco columnas de madera de acacia revestidas de oro; sus ganchos tambin sern de oro, y las apoyars sobre bases de bronce fundido.
Luego hars el altar de madera de acacia; medir dos metros y medio de largo por dos metros y medio de ancho -es decir, ser cuadrado- y tendr un metro y medio de alto.
En sus cuatro ngulos, y formando una sola pieza con l, le hars unos cuernos. Despus lo revestirs de bronce.
Le hars recipientes para recoger las cenizas, y tambin palas, aspersorios, tenedores y braseros. Todos estos utensilios sern de bronce.
Tambin le hars un enrejado de bronce en forma de red, y en los cuatro extremos de la red debers ajustar otras tantas argollas de bronce.
Luego pondrs el enrejado debajo de la parte saliente del altar, de manera que la red llegue desde abajo hasta la mitad del altar.
Le hars, asimismo, unas andas de madera de acacia revestidas de bronce.
Y cuando haya que transportar el altar, las andas se pasarn por las argollas que estn a ambos lados de l.
Hars el altar de tablas, hueco por dentro, y en su ejecucin te ajustars al modelo que te fue mostrado en la Montaa.
Tambin hars el atrio de la Morada. Por el lado sur, en direccin al Ngueb, el atrio tendr unas cortinas de lino fino reforzado, dispuestas a lo largo de cincuenta metros.
Sus veinte columnas se apoyarn sobre veinte bases de bronce, y estarn provistas de ganchos y varillas de plata.
A lo largo del lado norte, las cortinas tendrn igualmente una longitud de cincuenta metros, y estarn sostenidas por veinte columnas apoyadas sobre veinte bases de bronce, y provistas de ganchos y varillas de plata.
A lo ancho del atrio, por el lado oeste, habr veinticinco metros de cortinas, con diez columnas y sus respectivas bases.
Y sobre el lado este, hacia el oriente, el ancho del atrio medir veinticinco metros.
Las cortinas colocadas a un lado de la entrada medirn siete metros y medio de longitud, y all habr tres columnas y tres bases.
Las del otro lado tendrn las mismas medidas, tambin con tres columnas y sus respectivas bases.
Un cortinado de diez metros de largo, hecho de prpura violeta y escarlata, de carmes y lino fino reforzado, recamado artsticamente, har las veces de puerta. Este cortinado colgar de cuatro columnas apoyadas sobre cuatro bases.
Todas las columnas que rodean el atrio estarn unidas por varillas de plata; sus ganchos sern de plata y sus bases de bronce.
El atrio tendr cincuenta metros de largo, por veinticinco de ancho y dos y medio de alto. Todas sus cortinas sern de lino fino reforzado y sus bases de bronce.
Los utensilios para el servicio litrgico de la Morada, lo mismo que sus estacas y las del atrio sern tambin de bronce.
Ordenars a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de alimentar constantemente una lmpara.
Aarn y sus hijos lo debern preparar en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que est delante del Arca del Testimonio, para que arda en la presencia del Seor, desde la tarde hasta la maana. Este es un decreto irrevocable para todas las generaciones israelitas.
Entre todos los israelitas, elige a tu hermano Aarn, y ordnale que se acerque a ti para que sea mi sacerdote. Manda que se acerquen tambin sus hijos Nadab, Abih, Eleazar e Itamar.
Luego hars las vestiduras sagradas de tu hermano Aarn, a fin de que est magnficamente ataviado.
Para ello tendrs que recurrir a los artesanos ms competentes, a aquellos que yo he dotado de una habilidad excepcional, y ellos confeccionarn las vestiduras de Aarn, a fin de que sea consagrado para ejercer mi sacerdocio.
Las vestiduras que harn son las siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una tnica bordada, un turbante y una faja. Y cuando hagan las vestiduras sagradas para que Aarn y sus hijos puedan cumplir sus funciones sacerdotales,
emplearn oro, prpura violeta y escarlata, carmes y lino fino.
El efod lo harn de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y lino fino reforzado, todo esto trabajado artsticamente.
Llevar aplicadas dos hombreras, y as quedar unido por sus dos extremos.
El cinturn para ajustarlo formar una sola pieza con l y estar confeccionado de la misma forma: ser de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado.
Despus tomars dos piedras de lapislzuli y grabars en ellas los nombres de los hijos de Israel
-seis en una piedra y seis en la otra- por orden de nacimiento.
Para grabar las dos piedras con los nombres de los hijos de Israel, te valdrs de artistas apropiados, que lo harn de la misma manera que se graban los sellos. Luego las hars engarzar en oro,
y las colocars sobre las hombreras del efod. Esas piedras sern un memorial en favor de los israelitas. As Aarn llevar esos nombres sobre sus hombros hasta la presencia del Seor, para mantener vivo su recuerdo.
Hars, adems, los engastes de oro
y dos cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones, que luego fijars en los engastes.
Tambin hars el pectoral del juicio de Dios, trabajado artsticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo hars de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado.
Deber ser cuadrado y de doble pao, de un palmo de largo y otro de ancho.
Lo guarnecers de piedras preciosas, dispuestas en cuatro hileras: en la primera habr un jaspe rojo, un topacio y una esmeralda;
en la segunda, un rub, un zafiro y un diamante;
en la tercera, un gata, una cornalina y una amatista;
y en la cuarta, un crislito, un lapislzuli y un jaspe verde. Todas ellas estarn engarzadas en oro.
Las piedras sern doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una llevar grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban los sellos.
Adems, hars para el pectoral unas cadenas de oro puro, trenzadas a manera de cordones,
y dos argollas de oro, que luego ajustars a sus dos extremos superiores.
Sujetars las dos puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que estn en los extremos superiores del pectoral;
y unirs las otras dos puntas a unos engastes, para poder colocarlas sobre las hombreras del efod, por la parte de adelante.
Hars, asimismo, dos argollas de oro y las ajustars a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde interior, el que da hacia el efod.
Tambin forjars otras dos argollas de oro, adhirindolas a las dos hombreras del efod, por la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y encima del cinturn.
As el pectoral se podr sujetar haciendo pasar, entre sus argollas y las argollas del efod, un cordn de prpura violeta, para que el pectoral quede fijo sobre el cinturn y no se desprenda del efod.
Cada vez que Aarn entre en el Santuario, llevar sobre su corazn, en el pectoral del juicio de Dios, los nombres de los hijos de Israel, para mantener siempre vivo el recuerdo de ellos en la presencia del Seor.
En el pectoral del juicio de Dios introducirs, adems, el Urim y el Tumim, a fin de que Aarn los tenga sobre su pecho cuando se presente delante del Seor. As Aarn llevar siempre sobre su pecho, en la presencia del Seor, el dictamen de Dios para los Israelitas.
Tambin hars el manto del efod, todo de prpura violeta.
En el centro tendr una abertura para que pueda pasar la cabeza; y esa abertura tendr un dobladillo alrededor, como el cuello de una cota de guerrero, para que no se rasgue.
Adornars el ruedo con granadas de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, intercaladas con campanillas de oro.
Las campanillas de oro y las granadas estarn dispuestas alternadamente, una al lado de otra, a lo largo de todo el ruedo.
Aarn ir revestido del manto para ejercer su funcin sacerdotal, y el sonido de las campanillas tendr que orse cuando entre en el Santuario, delante del Seor, y cuando salga de l. As no morir.
Adems hars una flor de oro puro, y grabars en ella, como se graban los sellos: "Consagrado al Seor".
La sujetars con una cinta de prpura violeta, y as quedar fija sobre la parte delantera del turbante.
Aarn la llevar sobre su frente, para que pueda cargar con las faltas que los israelitas cometan al presentar sus ofrendas sagradas; y la flor estar siempre sobre su frente para que esas ofrendas sean aceptables al Seor.
Tejers la tnica con lino fijo, y tambin hars un turbante de lino fino y una faja recamada artsticamente.
Hars tnicas, fajas y mitras para los hijos de Aarn, a fin de que estn magnficamente ataviados.
As vestirs a tu hermano Aarn y a sus hijos. Luego los ungirs, los investirs y los consagrars para que ejerzan mi sacerdocio.
Tambin les hars unos pantalones de lino para cubrirse desde la cintura hasta los muslos.
Aarn y sus hijos los usarn cuando entren en la Carpa del Encuentro o se acerquen al altar para el culto del Santuario. De esa manera, no incurrirn en culpa y no morirn. Este es un decreto irrevocable para Aarn y sus descendientes.
Esto es lo que hars para consagrarlos a fin de que ejerzan mi sacerdocio: toma un novillo y dos carneros sin defecto,
y prepara con harina de la mejor calidad panes cimos, tortas sin levadura amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite.
Colocars todo eso en una canasta y lo presentars junto con los novillos y los dos carneros.
Despus ordenars que Aarn y sus hijos se acerquen a la puerta de la Carpa del Encuentro y los lavars con agua.
Tomars luego las vestiduras y revestirs a Aarn con la tnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceirs con el cinturn del efod.
Le colocars tambin el turbante sobre la cabeza y el signo de su consagracin encima del turbante.
Tomars despus el leo de la uncin, lo derramars sobre su cabeza y lo ungirs con l.
En seguida ordenars que se acerquen sus hijos; los vestirs con tnicas,
los ceirs con un cinturn y les ajustars las mitras. As el sacerdocio les pertenecer por un decreto irrevocable. De esta manera investirs a Aarn y a sus hijos.
Acercars el novillo hasta la Carpa del Encuentro. Aarn y sus hijos impondrn las manos sobre su cabeza,
y t lo inmolars delante del Seor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Tomars un poco de su sangre, untars con tu dedo los cuernos del altar y derramars todo el resto de la sangre sobre la base del mismo.
Recogers luego la grasa que recubre las entraas, la protuberancia del hgado, los dos riones y la grasa que est sobre ellos, y los quemars sobre el altar.
Pero la carne, el cuero y los excrementos, los quemars fuera del campamento. Este es un sacrificio por el pecado.
Luego tomars uno de los carneros, y Aarn y sus hijos impondrn las manos sobre su cabeza.
Una vez que lo hayas inmolado, recogers su sangre y hars una aspersin alrededor del altar.
Dividirs el animal en pedazos, lavars sus entraas y sus patas, y las colocars sobre las partes restantes y sobre su cabeza.
Despus dejars que todo el carnero se queme sobre el altar. Este es un holocausto para el Seor, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Tomars luego el segundo carnero, y Aarn y sus hijos impondrn las manos sobre su cabeza.
Una vez que lo hayas inmolado, recogers un poco de su sangre y untars con ella el lbulo de la oreja derecha de Aarn y el lbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho. Despus hars una aspersin con esta sangre alrededor del altar.
Tomars un poco de la sangre que est sobre el altar y un poco del leo de la uncin, y rociars con ellos a Aarn y sus vestiduras, a sus hijos y tambin sus vestiduras. As quedarn consagrados Aarn, sus hijos y las vestiduras de todos ellos.
Luego tomars la grasa de este carnero: la grasa de la cola, la que cubre las entraas, la protuberancia del hgado, los dos riones y la grasa que est sobre ellos, y tambin la pata derecha, porque se trata de carnero ofrecido para la investidura de los sacerdotes.
Recogers adems un pan redondo, una torta cocida en aceite y una galleta de la canasta de los panes cimos que est delante del Seor;
depositars todo esto en las manos de Aarn y de sus hijos, y realizars el gesto de presentacin delante del Seor.
Recogers nuevamente todo esto y lo quemars sobre el altar junto con el holocausto, como perfume agradable al Seor. Esta es una ofrenda que se quema para el Seor.
Tomars tambin el pecho del carnero que se inmola para la investidura de Aarn y realizars con l el gesto de presentacin delante del Seor. Esta ser tu parte.
T santificars el pecho de la presentacin y la pierna de la ofrenda, es decir, la parte presentada y ofrecida del carnero inmolado con motivo de la investidura de Aarn y de sus hijos.
Esta ser la parte que Aarn y sus hijos recibirn de los israelitas, segn un decreto irrevocable. Porque es una ofrenda que los israelitas debern separar de sus sacrificios de comunin, como ofrenda reservada al Seor.
Las vestiduras sagradas de Aarn pasarn despus a sus hijos, que las vestirn al recibir la uncin y la investidura.
Y el hijo que lo suceda como sacerdote, cuando entre en la Carpa del Encuentro para el culto del Santuario, las vestir durante siete das.
Despus tomars el carnero ofrecido para la investidura y hars cocinar su carne en el recinto sagrado.
Aarn y sus hijos comern la carne y el pan de la canasta, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Comern aquello que sirvi para su expiacin cuando fueron investidos y consagrados. Ningn extrao deber comer con ellos, porque son cosas santas.
Si queda para el da siguiente algo de carne o de pan, debers quemar ese resto. Nadie lo comer, porque es una cosa santa.
Esto es lo que hars con Aarn y sus hijos, conforme a todo lo que yo te he ordenado. La ceremonia de su investidura durar siete das.
Cada uno de esos das ofrecers un novillo como sacrificio de expiacin por el pecado; lo ofrecers sobre el altar para expiar por l y lo ungirs para consagrarlo.
Durante siete das hars la expiacin por el altar y lo consagrars. As el altar ser algo santsimo, y todo aquello que lo toque quedar consagrado.
Cada da ofrecers sobre el altar dos corderos de un ao, y esto en forma permanente.
Ofrecers uno a la maana y otro a la hora del crepsculo.
Con el primer cordero ofrecers tambin la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro sesenta de aceite puro de oliva, y una libacin consistente en un litro sesenta de vino.
El otro cordero lo ofrecers a la hora del crepsculo, con una oblacin y una libacin iguales a las de la maana, como aroma agradable, como ofrenda que se quema para el Seor.
Este es un holocausto que se ofrecer perpetuamente de generacin en generacin, en la presencia del Seor, a la entrada de la Carpa del encuentro. Porque es all donde me encontrar contigo para hablarte.
All tambin me encontrar con los israelitas, y ese lugar ser consagrado por mi gloria.
Yo consagrar la Carpa del Encuentro y el altar. Tambin consagrar a Aarn y a sus hijos para que sean mis sacerdotes.
Yo habitar en medio de los israelitas y ser su Dios.
Entonces ellos sabrn que yo, el Seor, soy su Dios, el que los hice salir de Egipto para habitar en medio de ellos. Yo soy el Seor, su Dios.
Tambin hars un altar para quemar el incienso. Lo hars de madera de acacia,
de cincuenta centmetros de largo por cincuenta de ancho, es decir, cuadrado. Tendr un metro de alto. Sus cuernos formarn una sola pieza con l.
Recubrirs de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le colocars alrededor una moldura de oro.
Luego le hars unas argollas de oro, y las pondrs debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, a fin de pasar por ellas las andas que servirn para transportarlo.
Estas ltimas las hars de madera de acacia y las recubrirs de oro.
Despus pondrs el altar delante del velo que oculta el Arca del Testimonio, frente a la tapa que est sobre el arca, all donde yo me encontrar contigo.
Todas las maanas, al preparar las lmparas, Aarn deber quemar en l incienso aromtico;
y a la hora del crepsculo, cuando vuelva a arreglar las lmparas, lo har nuevamente. Y ustedes presentarn constantemente delante del Seor esta ofrenda de incienso aromtico, a travs de las generaciones.
No ofrecern sobre l incienso profano, no holocaustos, ni oblaciones, ni derramarn sobre l ninguna libacin.
Una vez al ao, Aarn realizar el rito de expiacin sobre los cuernos del altar. Con la sangre del sacrificio ofrecido el da de la Expiacin, har el rito de expiacin a lo largo de las generaciones. Este altar es una cosa santsima, consagrada al Seor.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
Cuando hagas un censo de los israelitas, cada uno pagar al Seor el rescate de su vida, para que no recaiga sobre ellos ninguna calamidad con ocasin del empadronamiento.
La cantidad que pagarn todos los que sean sometidos al censo ser medio siclo, segn el peso de los siclos del Santuario; y este ser un tributo reservado al Seor.
Todos los que sean sometidos al censo, o sea, los que tengan ms de veinte aos, pagarn la ofrenda reservada al Seor.
El rico no dar ms de medio siclo, ni el pobre menos, para cumplir con el impuesto debido al Seor en rescate de sus vidas.
T recibirs de los israelitas el dinero del rescate y lo destinars para el servicio de la Carpa del Encuentro. Eso servir de memorial delante del Seor, en favor de los israelitas, para el rescate de sus vidas.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
Hars una fuente de bronce, con su base tambin de bronce, para las abluciones. La pondrs entre la Carpa del Encuentro y el altar, y la llenars de agua,
para que en ella se laven los pies Aarn y sus Hijos.
Se lavarn cuando entren en la Carpa del Encuentro, para no morir. Y harn lo mismo antes de acercarse al altar a presentar la ofrenda que se quema para el Seor.
Se lavarn las manos y los pies, para no morir. Este es un decreto irrevocable para Aarn y sus descendientes, a travs de las generaciones.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
Consigue especies aromticas de la mejor calidad: quinientos ciclos de mirra pura, la mitad -o sea, doscientos cincuenta siclos- de cinamomo, doscientos cincuenta siclos de caa aromtica,
quinientos siclos de casia -todo esto en siclos del Santuario- y siete litros de aceite de oliva;
y prepara con ellos una mezcla aromtica, como lo sabe hacer el fabricante de perfumes. Este ser el leo para la uncin sagrada.
Con l debers ungir la Carpa del Encuentro, el Arca del Testimonio,
la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con sus accesorios, el altar de los perfumes,
el altar de los holocaustos con todos sus accesorios y la fuente con su base.
As los consagrars, y sern una cosa santsima. Todo aquello que los toque quedar consagrado.
Tambin ungirs a Aarn y a sus hijos, y los consagrars para que ejerzan mi sacerdocio.
Luego hablars a los israelitas en estos trminos: Ustedes emplearn este leo para la uncin sagrada, a lo largo de sus generaciones.
El no ser derramado sobre el cuerpo de ningn hombre y no se har ningn otro que tenga la misma composicin. Es una cosa santa, y como tal debern considerarlo.
El que prepare una mezcla semejante o derrame el leo sobre un extrao, ser excluido de su pueblo.
El Seor dijo a Moiss: Consigue las siguientes sustancias aromticas en cantidades iguales: resina, mbar, glbano perfumado e incienso puro,
mezcla todo eso, como lo hace un fabricante de perfumes, para hacer un perfume salado, puro y santo.
Reduce a polvo una parte de l y colcala delante del Arca del Testimonio, en la Carpa del Encuentro, o sea, en el lugar donde yo me encontrar contigo. Esto ser para ustedes una cosa santsima,
y para su uso personal no harn ningn otro que tenga la misma composicin. Debers considerarlo algo consagrado al Seor.
Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, ser excluido de su pueblo.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
Yo design a Besalel -hijo de Ur, hijo de Jur, de la tribu de Jud-
y lo llen del espritu de Dios, para conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecucin de toda clase de trabajos:
tanto para idear proyectos y realizarlos en oro, plata o bronce,
como para labrar piedras de engaste, tallar la madera o hacer cualquier otro trabajo.
Junto con l puse a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, y dot de una habilidad especial a todos los artesanos competentes, a fin de que puedan ejecutar lo que les he ordenado, a saber:
la Carpa del Encuentro, el Arca del Testimonio, la tapa que la cubre y todo el mobiliario del Santuario;
la mesa con sus utensilios, el candelabro de oro puro con todos sus accesorios, y el altar de los perfumes;
el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y la fuente con su base;
las vestiduras litrgicas, o sea, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las que usarn sus hijos para las funciones sacerdotales;
el leo de la uncin y el incienso aromtico para el Santuario. En la ejecucin de todas estas cosas, ellos obrarn conforme a todo lo que yo te he ordenado.
El Seor dijo a Moiss:
Habla a los israelitas en los siguientes trminos: No dejen nunca de observar mis sbados, porque el sbado es un signo puesto entre yo y ustedes, a travs de las generaciones, para que ustedes sepan que yo, el Seor, soy el que los santifico.
Observarn el sbado, porque es sagrado para ustedes. El que lo profane, ser castigado con la muerte. S, todo el que haga algn trabajo ese da ser excluido de su pueblo.
Durante seis das se trabajar, pero el sptimo ser un da de descanso solemne, consagrado al Seor. El que trabaje en sbado ser castigado con la muerte.
Los israelitas observarn el sbado, celebrndolo a travs de las generaciones como signo de alianza eterna.
Ser un signo perdurable entre yo y los israelitas, porque en seis das el Seor hizo el cielo y la tierra, pero el sptimo da descans y retom aliento.
Cuando el Seor termin de hablar con Moiss, en la montaa del Sina, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra escritas por el dedo de Dios.
Cuando el pueblo vio que Moiss demoraba en bajar de la montaa, se congreg alrededor de Aarn y le dijo: "Fabrcanos un Dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qu le ha pasado a Moiss, ese hombre que nos hizo salir de Egipto"
Aarn les respondi: "Quiten a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas, las argollas de oro que llevan prendidas a sus orejas, y triganlas aqu".
Entonces todos se quitaron sus aros y se los entregaron a Aarn.
El recibi el oro, lo trabaj con el cincel e hizo un ternero de metal fundido. Ellos dijeron entonces: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto".
Al ver esto, Aarn erigi un altar delante de la estatua y anunci en alta voz: "Maana habr fiesta en honor del Seor".
Y a la maana siguiente, bien temprano, ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunin. Luego el pueblo se sent a comer y a beber, y despus se levant para divertirse.
El Seor dijo a Moiss: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido.
Ellos se han apartado rpidamente del camino que yo les haba sealado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Despus se postraron delante de l, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto".
Luego le sigui diciendo: "Ya veo que este es un pueblo obstinado.
Por eso, djame obrar: mi ira arder contra ellos y los exterminar. De ti, en cambio, suscitar una gran nacin".
Pero Moiss trat de aplacar al Seor con estas palabras: "Por qu, Seor, arder tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que t mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa?
Por qu tendrn que decir los Egipcios: "El los sac con la perversa intencin de hacerlos morir en las montaas y exterminarlos de la superficie de la tierra?". Deja de lado tu indignacin y arrepintete del mas que quieres infligir a tu pueblo.
Acurdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: "Yo multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, y les dar toda esta tierra de la que habl, para que la tengan siempre como herencia".
Y el Seor se arrepinti del mal con que haba amenazado a su pueblo.
Moiss emprendi el camino de regreso y baj de la montaa llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro.
Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.
Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profera el pueblo, Josu dijo a Moiss: "Hay ritos de guerra en el campamento".
Pero Moiss respondi: "No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados".
Cuando Moiss estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureci, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo aicos al pie de la montaa.
Despus tom el ternero que haban hecho, lo quem y lo tritur hasta pulverizarlo. Luego esparci el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.
Moiss dijo a Aarn: "Qu te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?".
Pero Aarn respondi: "Te ruego, Seor, que reprimas tu enojo. T sabes muy bien que este pueblo est inclinado al mal.
Ellos me dijeron: "Fabricamos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qu le ha pasado a Moiss, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
Entonces les orden: "El que tenga oro que se desprenda de l. Ellos me lo trajeron, yo lo ech al fuego, y sali este ternero".
Cuando Moiss vio el desenfreno del pueblo -porque Aarn le haba tolerado toda clase de excesos, exponindolo as a la burla de sus enemigos-
se par a la entrada del campamento y exclam: "Los que estn de parte del Seor, vengan aqu!". Todos los hijos de Lev se agruparon a su alrededor,
y l les dijo: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Que cada uno se arme de su espada; recorran el campamento pasando de una puerta a otra, y maten sin tener en cuenta si es hermano, amigo o pariente".
Los levitas cumplieron la orden de Moiss, y aquel da cayeron unas tres mil personas del pueblo.
Entonces Moiss dijo: "Reciban hoy la investidura sacerdotal de parte del Seor, uno a costa de su hijo, otro a costa de su hermano, y que l les de hoy una bendicin".
Al da siguiente, Moiss dijo al pueblo: "Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subir a encontrarme con el Seor, y tal vez pueda expiar ese pecado".
Moiss fue a encontrarse nuevamente con el Seor y le dijo: "Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro.
Si t quisieras perdonarlo, a pesar de esto...! Y si no, brrame por favor del Libro que t has escrito".
El Seor le respondi: "Yo borrar de mi Libro al que ha pecado contra m.
Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqu: mi ngel ir delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitar para castigarlos por su pecado".
Y el Seor castig al pueblo por haber hecho el ternero, el que haba fabricado Aarn.
El Seor dijo a Moiss: "Vete de aqu, t y el pueblo que hiciste salir de Egipto, y sube al pas que yo promet con un juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, cuando les asegur que dara esa tierra a sus descendientes.
Yo enviar un ngel delante de ti, y expulsar a los cananeos, los amorreos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebuseos,
para que puedas entrar en la tierra que mana leche y miel. Pero yo no subir en medio de ti, porque t eres un pueblo obstinado, y tendra que exterminarte en el camino".
Al or esta severa advertencia, el pueblo estuvo de duelo y nadie se puso sus adornos.
Luego el Seor dijo a Moiss: "Di a los israelitas: "Ustedes son un pueblo obstinado. Bastara que yo subiera un solo instante en medio de ustedes, para tener que exterminarlos. Ahora qutense sus adornos, y despus ver qu hago con ustedes".
Entonces los israelitas se despojaron de sus adornos, desde el momento en que partieron del monte Horeb.
Moiss tom la Carpa. la instal fuera del campamento, a una cierta distancia, y la llam Carpa del Encuentro. As, todo el que tena que consultar al Seor deba dirigirse a la Carpa del Encuentro, que estaba fuera del campamento.
Siempre que Moiss se diriga hacia la Carpa, todo el pueblo se levantaba, se apostaba a la entrada de su propia carpa y segua con la mirada a Moiss hasta que l entraba en ella.
Cuando Moiss entraba, la columna de nube bajaba y se detena a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Seor conversaba con Moiss.
Al ver la columna de nube, todo el pueblo se levantaba, y luego cada uno se postraba a la entrada de su propia carpa.
El Seor conversaba con Moiss cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Despus Moiss regresaba al campamento, pero Josu -hijo de Nun, su joven ayudante- no se apartaba del interior de la Carpa.
Moiss dijo al Seor: "T me ordenas que gue a este pueblo, pero no me has indicado a quin enviars conmigo, a pesar de que me dijiste: "Yo te conozco por tu nombre y te he brindado mi amistad".
Si me has brindado tu amistad, dame a conocer tus caminos, y yo te conocer: as me habrs brindado realmente tu amistad. Ten presente que esta nacin es tu pueblo".
El Seor respondi: "Yo mismo ir contigo y te dar el descanso".
Moiss agreg: "Si no vienes personalmente, no nos hagas subir de aqu
Cmo se podr conocer que yo y tu pueblo gozamos de tu amistad, si t no vienes con nosotros? As yo y tu pueblo nos distinguiremos de todos los otros pueblos que hay sobre la tierra".
El Seor respondi a Moiss: "Tambin har lo que me acabas de decir, porque te he brindado mi amistad y te conozco por tu nombre".
Moiss dijo: "Por favor, mustrame tu gloria".
El Seor le respondi: "Yo har pasar junto a ti toda mi bondad y pronunciar delante de ti el nombre del Seor, porque yo concedo mi favor a quien quiero concederlo y me compadezco de quien quiero compadecerme.
Pero t no puedes ver mi rostro, aadi, porque ningn hombre puede verme y seguir viviendo".
Luego el Seor le dijo: "Aqu a mi lado tienes un lugar. T estars de pie sobre la roca,
y cuando pase mi gloria, yo te pondr en la hendidura de la roca y te cubrir con mi mano hasta que haya pasado.
Despus retirar mi mano y t vers mis espaldas. Pero nadie puede ver mi rostro".
El Seor dijo a Moiss: "Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras, y yo escribir en ellas las mismas palabras que estaban escritas en las que t rompiste.
Preprate, adems, para subir maana temprano a la montaa del Sina, y despus qudate all, a mi disposicin, en la cumbre de la montaa.
Que nadie suba contigo ni se haga ver en toda la extensin de la montaa, y que tampoco el ganado se detenga a pastar delante de ella.
Moiss tall dos tablas de piedra iguales a las primeras, y a la madrugada del da siguiente subi a la montaa del Sina, como el Seor se lo haba ordenado, llevando las dos tablas en sus manos.
El Seor descendi en la nube, y permaneci all, junto a l. Moiss invoc el nombre del Seor.
El Seor pas delante de l y exclam: "El Seor es un Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarse, y prdigo en amor y fidelidad.
El mantiene su amor a lo largo de mil generaciones y perdona la culpa, la rebelda y el pecado; sin embargo, no los deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos, hasta la tercera y cuarta generacin.
Moiss cay de rodillas y se postr,
diciendo: "Si realmente me has brindado tu amistad, dgnate, Seor, ir en medio de nosotros. Es verdad que este es un pueblo obstinado, pero perdona nuestra culpa y nuestro pecado, y convirtenos en tu herencia".
El Seor le respondi: Yo voy a establecer una alianza. A la vista de todo el pueblo, realizar maravillas como nunca se han hecho en ningn pas ni en ninguna nacin. El pueblo que est contigo ver la obra del Seor, porque yo har cosas tremendas por medio de ti.
Observa bien lo que te mando. Yo expulsar de tu presencia a los amorreos, los cananeos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
No hagas ningn pacto con los habitantes del pas donde vas a entrar, porque ellos seran una trampa para ti.
Antes bien, derriben sus altares, destruyan sus piedras conmemorativas y talen sus postes sagrados.
No te postrars delante de ningn otro dios, porque el Seor se llama "Celoso": l es un Dios celoso.
No hagas ningn pacto con los habitantes de aquel pas, no sea que cuando ellos se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten tambin a ti y tengas que comer de las vctimas sacrificadas.
Tampoco tomes a sus hijas como esposas de tus hijos, porque cuando ellas se prostituyan con sus dioses, harn que tambin ellos se prostituyan.
No te fabricars dioses de metal fundido.
Observars la fiesta de los cimos. Durante siete das comers panes cimos, como yo te lo he mandado; y lo hars en el tiempo sealado del mes de Abib, porque en ese mes saliste de Egipto.
Todos los primognitos me pertenecen. Los primognitos de tu ganado mayor y menor, si son machos, sern para m.
Al primognito del asno, en cambio, lo rescatars con un cordero, y si no lo rescatas, debers desnucarlo. Tambin rescatars a todos los primognitos entre tus hijos. Y nadie se presentar delante de m con las manos vacas.
Durante seis das trabajars, pero el sptimo da debers descansar, incluso en tiempo de siembra y de cosecha.
Celebrars tambin la fiesta de las Semanas, la de los primeros frutos de la cosecha del trigo y adems, la fiesta de la Recoleccin, al trmino del ao.
Tres veces al ao todos los varones se presentarn delante del Seor, el Dios de Israel.
Porque yo voy a desposeer a las naciones delante de ti y ensanchar tus fronteras, y cuando subas a presentarte ante el Seor, tu Dios, tres veces al ao, nadie codiciar tu territorio.
No ofrecers nada fermentado junto con la sangre de la vctima sacrificada en mi honor, y no quedar para el da siguiente la vctima inmolada en la fiesta de la Pascua.
Llevars a la casa del Seor, tu Dios, lo mejor de los primeros frutos de tu suelo. No hars cocer un cabrito en la leche de su madre.
Despus el Seor dijo a Moiss: consigna por escrito estas palabras, porque ellas son las clusulas de la alianza que yo hago contigo y con Israel".
Moiss estuvo all con el Seor cuarenta das y cuarenta noches, sin comer ni beber. Y escribi sobre las tablas las palabras de la alianza, es decir, los diez Mandamientos.
Cuando Moiss baj de la montaa del Sina, trayendo en sus manos las dos tablas del Testimonio, no saba que su rostro se haba vuelto radiante porque haba hablado con el Seor.
Al verlo, Aarn y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandeca, y tuvieron miedo de acercarse a l.
Pero Moiss los llam; entonces se acercaron Aarn y todos los jefes de la comunidad, y l les habl.
Despus se acercaron tambin todos los israelitas, y l les transmiti las rdenes que el Seor le haba dado en la montaa del Sina.
Cuando Moiss termin de hablarles, se cubri el rostro con un velo.
Y siempre que iba a presentarse delante del Seor para conversar con l, se quitaba el velo hasta que sala de la Carpa. Al salir, comunicaba a los israelitas lo que el Seor le haba ordenado,
y los israelitas vean que su rostro estaba radiante. Despus Moiss volva a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba de nuevo a conversar con el Seor.
Moiss reuni a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: El Seor ha mandado hacer lo siguiente:
Durante seis das se trabajar, pero el sptimo da ser para ustedes una cosa sagrada, un da de descanso solemne en honor del Seor. El que trabaje ese da ser castigado con la muerte.
Tampoco encendern fuego en sus casa el da sbado.
Luego Moiss dijo a toda la comunidad de los israelitas: El Seor ha ordenado lo siguiente:
Reserven una parte de sus bienes para presentarlos como ofrenda al Seor. Todo el que se sienta impulsado a hacerlo, ofrecer al Seor: oro, plata y bronce;
prpura violeta y escarlata, carmes, lino fino, pelo de cabra,
cueros de carnero teidos de rojo, pieles finas y madera de acacia;
aceite para las lmparas, especies aromticas para el leo de la uncin y para el incienso perfumado,
piedras de lapislzuli y piedras de engasta para el efod y el pectoral.
Que los artesanos competentes vengan a ejecutar todo lo que el Seor ha ordenado:
la Morada, su carpa y su cobertura, sus ganchos, sus bastidores,, sus travesaos, sus columnas y sus bases;
el arca con sus andas, al tapa y el velo que los protege;
la mesa con sus andas, todos sus utensilios y los panes de la ofrenda;
el candelabro con sus accesorios y sus lmparas, y el aceite para las lmparas;
el altar de los perfumes con sus andas, el leo de la uncin y el incienso perfumado; la cortina para la entrada de la Morada;
el altar de los holocaustos con su enrejado de bronce, sus andas y todos sus enseres; la fuente para las abluciones con su base;
las cortinas del atrio con sus columnas y sus bases; el cortinado de la entrada del atrio;
las estacas de la Morada y las estacas del atrio con sus respectivas cuerdas;
las vestiduras litrgicas para oficiar en el Santuario, o sea, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las que usarn sus hijos para las funciones sacerdotales.
Toda la comunidad de los israelitas se alej de la presencia de Moiss.
Despus vinieron los que se sintieron movidos por un impulso generoso, y trajeron al Seor una ofrenda para la construccin de la Carpa del Encuentro, para su servicio cultual y para sus vestiduras sagradas.
As acudieron generosamente hombres y mujeres, trayendo argollas, anillos, pulseras, collares y objetos de oro de toda clase; en una palabra, todos los que ofrecan al Seor un presente de oro.
Lo mismo hicieron los que posean prpura violeta y escarlata, carmes, lino fino, pelo de cabra, cueros de carnero teidos de rojo y pieles finas.
Los que podan aportar objetos de plata y bronce, los llevaban al Seor como ofrenda; y los que posean madera de acacia utilizable para la ejecucin del trabajo, tambin la traan.
Todas las mujeres que tenan habilidad para ello, hilaron con sus manos y trajeron hilados de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino;
y otras mujeres habilidosas se ofrecieron generosamente para hilar el pelo de cabra.
Los principales del pueblo contribuyeron con piedras de lapislzuli, con piedras de engaste para el efod y el pectoral,
y con especies aromticas y aceite para las lmparas, para el leo de la uncin y el incienso perfumado.
De esta manera, llevados por un impulso generoso, hombres y mujeres presentaron su ofrenda voluntaria para la ejecucin de todos los trabajos que el Seor haba prescrito a los israelitas, par intermedio de Moiss.
Entonces Moiss dijo a los israelitas: "El Seor ha designado especialmente a Besalel -hijo de Ur, hijo de Jur, de la tribu de Jud-
y lo ha llenado del espritu de Dios, a fin de conferirle habilidad, talento y experiencia en la ejecucin de toda clase de trabajos,
tanto para idear proyectos, como para trabajar el oro, la plata y el bronce,
labrar piedras de engaste, tallar la madera o ejecutar cualquier otra labor de artesana.
Adems le ha concedido -lo mismo que a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan- el arte de comunicar sus conocimientos.
El Seor los llen de habilidad para realizar labores de orfebrera, de tejido, de bordado y recamado de telas de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino. Y no slo son capaces de ejecutar todas estas tareas, sino que tambin tienen espritu de inventiva".
Besalel, Oholiab y todos los artesanos a quienes el Seor haba dotado de habilidad y talento para realizar con inteligencia los trabajos del Santuario, hicieron todo lo que el Seor haba ordenado.
Moiss convoc a Besalel, a Oholiab y a todos los artesanos, a quienes el Seor haba dotado de habilidad y que se haban prestado a colaborar en la ejecucin de esa tarea.
Ellos recibieron de Moiss las ofrendas que los israelitas haban presentado para los diversos trabajos del Santuario. Entretanto, cada maana los israelitas seguan trayendo a Moiss ofrendas voluntarias.
Pero los artesanos que realizaban todo el trabajo del Santuario, abandonando momentneamente sus respectivas ocupaciones,
fueron a decir a Moiss: "El pueblo aporta ms de lo que se necesita para ejecutar la tarea que el Seor ha mandado".
Entonces Moiss orden que se hiciera correr esta consigna a travs del campamento: "Que nadie, sea hombre o mujer, siga preparando materiales para presentarlos como ofrenda". As el pueblo se abstuvo de hacer nuevos donativos,
porque los materiales aportados ya eran ms que suficientes para realizar todo el trabajo.
Los artesanos ms expertos hicieron la Morada con diez cortinados de lino fino reforzado, de prpura violeta y escarlata y de carmes, y con figuras de querubines bordadas artsticamente.
Cada cortinado meda catorce metros de largo por dos de ancho; todos tenan las mismas dimensiones.
unieron entre s cinco cortinados, y lo mismo hicieron con los otro cinco.
Luego pusieron unas presillas de prpura violeta en los dos ltimos cortinados de cada conjunto,
cincuenta presillas en uno y cincuenta en el otro, correspondindose mutuamente.
Despus forjaron cincuenta ganchos de oro, y con ellos unieron los cortinados entre s, de manera que la Morada form un todo.
Tambin confeccionaron once toldos de pelo de cabra, para cubrir la Morada a manera de carpa.
Cada toldo meda quince metros de largo por dos de ancho; los once tenan la misma medida.
Luego unieron separadamente cinco de un lado y seis del otro;
pusieron cincuenta presillas en el borde de los dos ltimos toldos de cada conjunto,
y forjaron cincuenta ganchos de bronce: as unieron la carpa, de manera que formara un todo.
Despus hicieron para la carpa una cobertura de cueros de carnero teidos de rojo, y otra cobertura de pieles finas para ponerla encima.
Tambin hicieron los bastidores para sostener la Morada. Los construyeron con madera de acacia, y los dispusieron verticalmente.
Cada bastidor meda cinco metros de largo por setenta y cinco centmetros de ancho,
y tena dos espigones ensamblados uno con el otro. Todos fueron hechos de la misma forma.
Hicieron veinte de estos bastidores para el lado sur de la Morada, el que da hacia el Ngueb,
y debajo de ellos pusieron cuarenta bases de plata, o sea, dos bases debajo de cada bastidor, una para cada espign.
Para el otro costado de la Morada, el lado septentrional, hicieron tambin veinte bastidores
con sus cuarenta bases de plata, dos debajo de cada bastidor.
Para el fondo de la Morada, hacia el oeste, hicieron seis bastidores,
ms otros dos para los ngulos de la parte posterior de la Morada,
que estaban unidos de abajo hacia arriba, hasta la altura de la primera argolla. As lo hicieron con los dos bastidores destinados a los dos ngulos.
Haba, por lo tanto, ocho bastidores con sus bases de plata, o sea, diecisis bases, dos para cada bastidor.
Luego hicieron cinco travesaos de madera de acacia para mantener alineados los bastidores que estaban a un lado de la Morada,
cinco travesaos para los del otro lado, y otros cinco para los del fondo de la Morada, que daba hacia el oeste.
Y el travesao central lo hicieron de tal manera que pudiera pasar a media altura de los bastidores, de un extremo hasta el otro.
Finalmente, recubrieron de oro los bastidores, les pusieron unas argollas de oro para pasar por ellas los travesaos, y tambin a estos ltimos los recubrieron de oro.
Hicieron, adems, el velo de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, y lo adornaron con figuras de querubines diseadas artsticamente,
Para colgarlo, hicieron cuatro columnas de madera de acacia revestidas de oro y provistas de ganchos de oro, que apoyaron sobre cuatro bases de plata fundida.
Hicieron, asimismo, para la entrada de la carpa, una cortina de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, todo esto recamado artsticamente,
y la sostuvieron con cinco columnas provistas de cinco ganchos. Luego revistieron de oro los capiteles y las varillas de las columnas, y las apoyaron sobre cinco bases de bronce.
Besalel hizo el arca de madera de acacia, de ciento veinticinco centmetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.
La recubri de oro puro por dentro y por fuera, y coloc alrededor de ella una moldura de oro.
Fundi, adems, cuatro argollas de oro y las puso en sus cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.
Luego hizo unas andas de madera de acacia, las recubri de oro
y las pas por las argollas que estaban a los costados del arca, para poder transportarla.
Despus le hizo una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centmetros de largo por setenta y cinco de ancho.
Tambin hizo dos querubines de oro macizo, forjado a martillo, en los dos extremos de la tapa.
El primero estaba en un extremo y el segundo en el otro, y formaban una sola pieza con la tapa.
Los querubines tenan las alas extendidas hacia arriba, y con ellas cubran la tapa; estaban uno frente al otro, con sus rostros vueltos hacia ella.
Tambin hizo la mesa de madera de acacia, de un metro de largo por cincuenta centmetros de ancho y setenta y cinco de alto.
La recubri de oro puro y le coloc alrededor una moldura de oro.
Le puso un borde de un palmo de ancho, y lo adorn con una moldura de oro.
Despus hizo cuatro argollas de oro y las ajust a los cuatro ngulos correspondientes a las cuatro patas de la mesa.
Junto al borde estaban las cuatro argollas que servan de sostn a las andas para transportar la mesa.
Hizo las andas de madera de acacia y las recubri de oro.
Finalmente, hizo los utensilios de oro puro que deban estar sobre la mesa: las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para las libaciones.
Hizo, asimismo, el candelabro de oro puro. Tanto la base y el tronco del candelabro como los clices, los botones y las flores que le servan de adorno estaban forjados a martillo y formaban una sola pieza.
De sus lados salan seis brazos: tres de un lado y tres del otro.
Cada uno de estos brazos tena tres adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cliz, un botn y una flor.
El tronco del candelabro, en cambio, tena cuatro adornos de esa misma forma,
distribuidos de esta manera: un botn iba debajo de los dos primeros brazos que salan de l, otro estaba debajo de los dos ltimos.
Los botones y las flores formaban una sola pieza con el candelabro, y todo estaba hecho con un solo bloque de oro puro, forjado a martillo.
Despus hizo siete lmparas de oro puro, con sus tenazas para arreglar los pabilos y sus platillos.
Para construir el candelabro con todos sus accesorios emple un talento de oro puro.
Tambin hizo el altar del incienso. Lo hizo de madera de acacia, de cincuenta centmetros de largo por cincuenta de ancho -es decir, cuadrado- y un metro de alto. Sus cuernos formaban una sola pieza con l.
Recubri de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le puso alrededor una moldura de oro.
Luego hizo unas argollas de oro, y los coloc debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, para pasar por ellas las andas que servan para transportarlo.
Estas ltimas eran de madera de acacia y estaban recubiertas de oro.
Tambin prepar el leo para la uncin sagrada y el incienso aromtico puro, como lo hace el fabricante de perfumes.
Luego hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia; meda dos metros y medio de largo por dos y medio de ancho -es decir, era cuadrado- y tena un metro y medio de alto.
En sus cuatro ngulos, y formando una sola pieza con l, le hizo unos cuernos, y despus lo recubri de bronce.
Hizo, adems, todos los utensilios del altar: los recipientes para recoger las cenizas, las palas, los aspersorios, los tenedores y los braseros. Todos estos utensilios los hizo de bronce.
Tambin fabric para el altar un enrejado de bronce en forma de red, y lo puso debajo de la parte saliente del altar, de manera que llegaba, desde abajo, hasta la mitad del altar.
Puso cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce para hacer pasar por ellas las andas.
Hizo las andas de madera de acacia y las recubri de bronce,
y pas las andas por las argollas que estaban a ambos lados del altar para poder transportarlo. El altar era hueco por dentro y estaba hecho de tablas.
Despus hizo la fuente de bronce y su base tambin de bronce, con los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Hizo tambin el atrio. Por el lado sur, en direccin al Ngueb, el atrio tena unas cortinas de lino fino reforzado, dispuestas a lo largo de cincuenta metros.
Sus veinte columnas estaban apoyadas sobre veinte bases de bronce, y estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
Por el lado norte, las cortinas tenan igualmente una longitud de cincuenta metros, y estaban sostenidas por veinte columnas apoyadas en veinte bases de bronce y provistas de ganchos y varillas de plata.
Por el lado oeste, haba veinticinco metros de cortinas, con diez columnas y sus respectivas bases, que estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
Sobre el lado este, hacia el oriente, tambin haba veinticinco metros de cortinas.
Las cortinas colocadas a un lado de la entrada medan siete metros y medio de largo, y all haba tres columnas y tres bases.
Las del otro lado tenan las mismas medidas, tambin con tres columnas y sus respectivas bases.
Todas las cortinas del atrio eran de lino fino reforzado.
Las bases para las columnas eran de bronce, y sus ganchos y sus varillas de plata. Los capiteles tambin estaban revestidos de plata, y todas las columnas del atrio tenan varillas de plata.
El cortinado de la puerta del atrio era de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado, y estaba recamado artsticamente. Tena diez metros de largo, y su altura -lo mismo que la de las cortinas del atrio- era de dos metros y medio.
Sus cuatro columnas y sus cuatro bases eran de bronce, y sus ganchos de plata, as como tambin el revestimiento de sus capiteles y de sus varillas.
Todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba eran de bronce.
Este es el cmputo de las expensas para la construccin de la Morada del Testimonio, tal como fue realizado por orden de Moiss y ejecutado por los levitas, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
Besalel -hijo de Ur, hijo de Jur, de la tribu de Jud- hizo todo lo que el Seor haba ordenado a Moiss,
contando con la ayuda de Oholiab -hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan- que era artfice, bordador y recamador de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino.
El total del oro empleado en la ejecucin de las obras del Santuario -el oro procedente de las ofrendas- ascendi a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario.
La plata recogida entre los miembros de la comunidad que haban sido censados, ascendi a cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario,
o sea, medio siclo por cada uno de los incluidos en el censo de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres de veinte aos para arriba.
Los cien talentos de plata se usaron para fundir las bases del Santuario y las bases que sostenan el cortinado, a razn de un talento por base;
y con los mil setecientos setenta y cinco siclos hicieron ganchos para las columnas, revistieron los capiteles y los unieron por medio de varillas.
El bronce procedente de las ofrendas ascendi a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.
Con ellos se hicieron las bases para la entrada de la Carpa del Encuentro, el altar de bronce con su enrejado y todos los utensilios,
las bases para las cortinas que bordeaban el atrio y para la entrada del mismo; y tambin todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba.
Tambin hicieron las vestiduras litrgicas para el culto del Santuario y las vestiduras sagradas de Aarn, como el Seor lo haba ordenado a Moiss. Para ello emplearon prpura y violeta y escarlata, carmes y lino fino.
El efod lo hicieron de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado.
Prepararon lminas de oro trabajado a martillo, que luego cortaron en forma de hebras, para entretejerlas artsticamente con la prpura violeta y escarlata, con el carmes y con el lino fino reforzado.
Despus aplicaron al efod dos hombreras, y este qued unido por sus dos extremos.
El cinturn para ajustarlo formaba una sola pieza con l y estaba hecho de la misma manera: era de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y lino fino reforzado, como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
Tambin trabajaron las piedras de lapislzuli, que fueron engarzadas en oro y grabadas con los nombres de los hijos de Israel, como se graban los sellos.
Finalmente colocaron las piedras en las hombreras del efod, para que fueran un memorial en favor de los israelitas, delante del Seor, como l se lo haba ordenado a Moiss.
Tambin hicieron el pectoral, trabajado artsticamente y confeccionado de la misma manera que el efod. Lo hicieron de oro, de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado.
El pectoral era cuadrado y de doble pao, de un palmo de largo y otro de ancho.
Lo guarnecieron de piedras preciosas dispuestas en cuatro hileras: en la primera haba un jaspe rojo, un topacio y una esmeralda;
en la segunda, un rub, un zafiro y un diamante;
en la tercera, un gata, una cornalina y una amatista;
y en la cuarta, un crislito, un lapislzuli y un jaspe verde. Todas ellas estaban engarzadas en oro.
Las piedras eran doce en total, como los nombres de los hijos de Israel, y cada una llevaba grabado el nombre de una de las doce tribus, como se graban los sellos.
Tambin hicieron para el pectoral unas cadenas de oro puro trenzadas a manera de cordones,
dos engastes de oro y dos argollas de oro, y ajustaron las dos argollas a sus dos extremos.
Sujetaron las dos puntas de las cadenas de oro en las dos argollas que estaban en los extremos superiores del pectoral,
y unieron las otras dos puntas a los engastes que haban colocado sobre las hombreras del efod, por la parte de adelante.
Hicieron, asimismo, otras dos argollas de oro y las ajustaron a los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde interior, el que da hacia el efod.
Tambin forjaron otras dos argollas de oro y las adhirieron a las dos hombreras del efod, por la parte de adelante y bien hacia abajo, o sea, cerca de la costura y encima del cinturn.
As sujetaron el pectoral, haciendo pasar entre sus argollas y las argollas del efod un cordn de prpura violeta, de manera que el pectoral quedaba fijo sobre el cinturn y no poda desprenderse del efod. Esto es lo que el Seor haba ordenado a Moiss.
Adems, hicieron el manto del efod, todo tejido de prpura violeta.
En el centro tena una abertura, semejante al cuello de una cota de guerrero y reforzada con un dobladillo, para que no se rasgara.
Su ruedo estaba adornado con unas granadas de prpura violeta y escarlata, de carmes y de lino fino reforzado.
Tambin hicieron unas campanillas de oro puro y las colocaron sobre el ruedo del manto, intercalndolas con las granadas.
Las campanillas y las granadas estaban dispuestas alternadamente, una al lado de la otra, a lo largo de todo el ruedo. El manto se empleaba para ejercer las funciones sacerdotales, como el Seor se lo haba ordenado a Moiss.
Despus hicieron las tnicas de lino fino para Aarn y sus hijos;
hicieron el turbante de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino, y los pantalones de lino fino reforzado;
Tambin tejieron las fajas recamadas de lino fino reforzado; de prpura violeta y escarlata y de carmes, conforme a la orden que el Seor haba dado a Moiss.
Finalmente, forjaron la flor de oro puro -signo de consagracin- y grabaron en ella, como se graban los sellos, la siguiente inscripcin: "Consagrado al Seor".
Luego le pusieron un cordn de prpura violeta, para poder sujetarla a la parte superior del turbante, como el Seor se lo haba ordenado a Moiss.
As fue concluida la construccin de la Morada, o sea, la Carpa del Encuentro. En la ejecucin del trabajo, los israelitas obraron exactamente conforme a todo lo que el Seor haba mandado a Moiss.
Entonces presentaron a Moiss la Morada, la Carpa y todo su mobiliario: los ganchos, los bastidores, los travesaos, las columnas con sus bases;
la cobertura de cueros de carnero teidos de rojo, la cobertura de pieles finas y el velo protector;
el Arca del Testimonio con sus andas y la tapa;
la mesa con sus utensilios y el pan de la ofrenda;
el candelabro de oro puro con sus lmparas -las lmparas que deban colocarse en l-, todos sus accesorios y el aceite para iluminarlas;
el altar de oro, el leo de la uncin, el incienso aromtico y la cortina para la entrada de la Carpa;
el altar de bronce con su enrejado tambin de bronce, sus andas y todos sus accesorios; la fuente con su base;
los cortinados del atrio, las columnas con sus bases, el cortinado para la entrada del atrio, sus varillas, sus estacas, y todos sus utensilios para el culto de la Morada, o sea, la Carpa del Encuentro;
las vestiduras litrgicas para oficiar en el Santuario, a saber, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las que usarn sus hijos para las funciones sacerdotales.
Los israelitas realizaron todo el trabajo de acuerdo con las instrucciones que el Seor haba dado a Moiss.
Cuando Moiss vio que haban hecho toda la obra, ajustndose exactamente a lo que el Seor haba ordenado, los bendijo.
El Seor habl a Moiss en estos trminos:
El da primero del primer mes erigirs la Morada, la Carpa del Encuentro.
All pondrs el Arca del Testimonio y la protegers con el velo.
Luego llevars la mesa y dispondrs sobre ella lo que sea necesario. Tambin llevars el candelabro y le colocars las lmparas.
Delante del Arca del Testimonio pondrs el altar de oro para el incienso, y a la entrada de la Morada colgars la cortina.
Despus pondrs el altar de los holocaustos delante de la entrada de la Morada;
y entre la Carpa del Encuentro y el altar, colocars la fuente llena de agua.
Levantars el atrio alrededor, y a su entrada colgars el cortinado correspondiente.
Luego tomars el leo de la uncin y ungirs la Morada y todo lo que ella contiene. As la consagrars con todo su mobiliario y ser una cosa sagrada.
Ungirs asimismo el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. As consagrars el altar, y este ser una cosa santsima.
Tambin ungirs la fuente y su base, para que quedan consagradas.
Despus hars que Aarn y sus hijos se acerquen a la entrada de la Carpa del Encuentro y los lavars con agua.
Luego revestirs a Aarn con las vestiduras sagradas, lo ungirs y lo consagrars para que sea mi sacerdote.
Posteriormente, hars que tambin se acerquen sus hijos. Los vestirs con tnicas
y los ungirs como ungiste a su padres, a fin de que ejerzan mi sacerdocio. Esto se har a fin de que la uncin les confiera el sacerdocio para siempre, a lo largo de las generaciones.
Moiss realiz exactamente todo lo que el Seor le haba ordenado.
En el segundo ao, el primer da del primer mes, se procedi a la ereccin de la Morada.
Para ello, Moiss asent sus bases, coloc sus bastidores, dispuso sus travesaos y levant sus columnas.
Despus extendi la carpa por encima de la Morada, y sobre ella coloc la cobertura de la carpa, como el Seor se lo haba ordenado.
En seguida tom las tablas del Testimonio y los puso en el arca; sujet las andas en el arca, y sobre ella coloc la tapa.
Entonces condujo el arca hasta el interior de la Morada, colg el velo que la protega y as cubri el Arca del Testimonio, conforme a la orden que el Seor le haba dado.
Tambin puso la mesa en la Carpa del Encuentro, sobre el lado norte de la Morada, delante del cortinado,
y dispuso convenientemente sobre ella los panes de la ofrenda, delante del Seor, como el mismo Seor se lo haba mandado.
Luego puso el candelabro frente a la mesa, en el lado sur de la Morada,
y le coloc las lmparas delante del Seor, como el Seor se lo haba ordenado.
Puso asimismo el altar de oro delante del cortinado,
y quem en l incienso aromtico, como el Seor lo haba ordenado a Moiss
A la entrada de la Morada colg la cortina,
y delante de la entrada de la Carpa del Encuentro puso el altar de los holocaustos, sobre el cual ofreci el holocausto y la oblacin, conforme a la orden del Seor.
Entre la Carpa del Encuentro y el altar ubic la fuente y le ech agua para las abluciones.
Moiss, Aarn y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies,
y siempre que entraban en la Carpa del Encuentro y se acercaban al altar, se lavaban, como el Seor se lo haba ordenado a Moiss.
Finalmente, levant el atrio alrededor de la Morada y del altar, y colg el cortinado a la entrada del atrio. De esta manera Moiss dio por terminado el trabajo.
Entonces la nube cubri la Carpa del Encuentro y la gloria del Seor llen la Morada.
Moiss no poda entrar en la Carpa del Encuentro, porque la nube se haba instalado sobre ella y la gloria del Seor llenaba la Morada.
En todas las etapas del camino, cuando la nube se alzaba, alejndose de la Morada, los israelitas levantaban el campamento.
Pero si la nube no se alzaba, ellos no se movan, hasta que la nube volva a hacerlo.
Porque durante el da, la nube del Seor estaba sobre la morada, y durante la noche, un fuego brillaba en ella, a la vista de todo el pueblo de Israel. Esto suceda en todas las etapas del camino.
El Seor llam a Moiss y le habl desde la Carpa del Encuentro en estos trminos:
Di a los israelitas: Cuando alguno de ustedes presente al Seor una ofrenda de ganado, podr ofrecer animales del ganado mayor o menor.
Si su ofrenda es un holocausto de ganado mayor, deber presentar un animal macho y sin ningn defecto. Lo llevar a la entrada de la Carpa del Encuentro, para que sea aceptado por el Seor,
e impondr su mano sobre la cabeza de la vctima. As esta le ser aceptada y le servir de expiacin.
Luego inmolar el novillo en la presencia del Seor, y los hijos de Aarn, los sacerdotes, ofrecern la sangre y la derramarn sobre todos los costados del altar que est a la entrada de la Carpa del Encuentro.
El oferente desollar la vctima para el holocausto y la dividir en pedazos.
Entonces los hijos del sacerdote Aarn encendern fuego en el altar, pondrn lea sobre el fuego y dispondrn los pedazos sobre el fuego y dispondrn los pedazos sobre la lea encendida que est sobre el altar, incluidas la cabeza y la grasa.
y dispondrn los pedazos sobre la lea encendida que est sobre el altar, incluidas la cabeza y la grasa.
Despus el oferente lavar con agua las entraas y las patas, y por ltimo, el sacerdote har arder todo sobre el altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Si su ofrenda para el holocausto pertenece al ganado menor -corderos o cabras- deber ofrecer un animal macho y sin defecto.
Lo inmolar en la presencia del Seor, sobre el lado del altar que da hacia el norte, y los hijos de Aarn, los sacerdotes rociarn con su sangre todos los costados del altar.
Luego lo cortar en pedazos, y el sacerdote dispondr esas partes incluidas la cabeza y la grasa, sobre la lea encendida que est sobre el altar.
El oferente lavar con agua las entraas y las patas, y por ltimo, el sacerdote har arder todo sobre el altar: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Si lo que ofrece en holocausto al Seor es un pjaro, podr ofrecer torcazas o pichones de paloma.
El sacerdote depositar la ofrenda sobre al altar y le arrancar la cabeza. Luego har arder la cabeza sobre el altar y escurrir la sangre de la vctima por la pared del mismo.
Despus le sacar el buche con sus residuos, y los arrojar al lugar donde se depositan las cenizas, en el lado este del altar.
Dividir el animal en dos mitades, dejando un ala de cada lado, pero sin separarlas. Finalmente, el sacerdote lo har arder sobre la lea encendida: es un holocausto, una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Cuando un persona ofrezca al Seor una oblacin, su ofrenda consistir en harina de la mejor calidad; sobre ella derramar aceite y pondr incienso.
La llevar a los hijos de Aarn, los sacerdote, y el sacerdote tomar un puado de la harina con aceite y todo el incienso, y har arder sobre el altar ese memorial, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
El resto de la oblacin ser para Aarn y sus hijos, como una porcin santsima de las ofrendas que se queman para el Seor.
Si presentas una oblacin de alimentos cocidos al horno, la ofrenda ser de harina de la mejor calidad, preparadas en forma de panes sin levadura amasados con aceite, o de galletas sin levadura untadas con aceite.
Si ofreces una oblacin de alimentos fritos a la sartn, la harina estar amasada con aceite y no llevar levadura.
Debers cortarla en pedazos y derramar aceite sobre ella: es una oblacin.
Si ofreces una oblacin de alimentos cocidos a la cacerola, la ofrenda deber estar hecha con harina de la mejor calidad y con aceite.
Cuando presentes al Seor una oblacin preparada en cualquiera de estas formas, la llevars al sacerdote, y l la acercar al altar,
luego apartar de ella el memorial y lo har arder sobre al altar: es una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
El resto de la oblacin ser para Aarn y sus hijos, como un porcin santsima de las ofrendas que se queman para el Seor.
Ninguna de las oblaciones que ustedes ofrecern al Seor estar hecha con materia fermentadas, porque ni la levadura ni la miel deben arder como ofrenda que se quema para el Seor.
Podrn presentarlas al Seor como ofrendas de primicias, pero no sern ofrecidas sobre el altar como sacrificio de aroma agradable.
En cambio, sazonars con sal todas las oblaciones que ofrezcas. Nunca dejars que falte a tu oblacin la sal de la alianza de tu Dios: sobre todas tus oblaciones debers ofrecer sal.
Si presentas al Seor una oblacin de primicias, ofrecers espigas tostadas al fuego o granos molidos de cereales recin maduros.
Sobre ella derramars aceite y le aadirs incienso: es una oblacin.
Luego el sacerdote har arder como memorial una parte del grano molido y del aceite, con todos el incienso" es una ofrenda que se quema para el Seor.
Si una persona ofrece un sacrificio de comunin y su ofrenda pertenece al ganado mayor -sea macho o hembra- deber presentar delante del Seor un animal sin defecto.
Impondr su mano sobre la cabeza de la vctima, la inmolar a la entrada de la Carpa del Encuentro, y luego los hijos de Aarn, los sacerdotes, rociarn con su sangre todos los costados del altar.
El oferente presentar -como ofrenda que se quema para el Seor- las siguientes partes de la vctima: la grasa que recubre las entraas y la que est adherida a ellas;
los dos riones y la grasa que est sobre ellos -o sea, en los lomos- y la protuberancia del hgado, que extraer junto con los riones.
Los hijos de Aarn harn arder todo eso sobre el altar, junto con el holocausto colocado sobre la lea encendida, como una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Si su ofrenda para el sacrificio de comunin pertenece al ganado menor -sea macho o hembra- deber ofrecer al Seor un animal sin defecto.
Si lo que ofrece es un cordero, lo presentar ante el Seor,
impondr su mano sobre la cabeza del animal ofrecido, y lo inmolar delante de la Carpa del Encuentro. Luego los hijos de Aarn rociarn con su sangre todos los costados del altar.
El oferente presentar -como ofrenda que se quema para el Seor- la grasa de la vctima para el sacrificio de comunin, a saber: toda la cola, que deber ser cortada cerca del espinazo, la grasa que recubre las entraas y la que est adherida a ellas;
los dos riones, y la grasa que est sobre ellos -o sea, en los lomos- y la protuberancia del hgado, que extraer junto con los riones.
Finalmente, el sacerdote har arder todo eso sobre el altar: es un alimento que se quema para el Seor.
Y si su ofrenda es una cabra, la llevar ante el Seor,
impondr su mano sobre la cabeza de la vctima y la inmolar delante de la Carpa del Encuentro. Los hijos de Aarn rociarn con su sangre todos los costados del altar.
El presentar -como ofrenda que se quema para el Seor- las siguientes parte de la vctima: la grasa que recubre las entraas y la que est adherida a ellas;
los dos riones y la grasa que est sobre ellos -o sea, en los lomos- y la protuberancia del hgado, que extraer junto con los riones.
Finalmente, el sacerdote har arder todo eso sobre el altar: es un alimento que se quema con aroma agradable. Toda la grasa pertenece al Seor.
Este es un decreto irrevocable a lo largo de las generaciones, en cualquier parte donde ustedes vivan: no debern comer grasa ni sangre.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando una persona cometa inadvertidamente un pecado contra cualquiera de los mandamientos del Seor, haciendo lo que no est permitido:
Si el que peca es el sacerdote consagrado por la uncin -de manera que la culpa recae tambin sobre el pueblo- l ofrecer al Seor, por el pecado que ha cometido, un novillo sin defecto, en calidad de sacrificio por el pecado.
Llevar el novillo a la entrada de la Carpa del Encuentro, impondr su mano sobre la cabeza del mismo, y lo inmolar delante del Seor.
Entonces el sacerdote consagrado por la uncin tomar la sangre del novillo y la llevar a la Carpa del Encuentro.
Luego mojar su dedo en la sangre y con ella har siete aspersiones delante del Seor, frente al velo del Santuario.
Despus pondr un poco de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso, que est delante del Seor, en la Carpa del Encuentro, y derramar toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos, que se encuentra a la entrada de la Carpa.
Adems extraer toda la grasa del novillo ofrecido en sacrificio por el pecado: la grasa que recubre las entraas y la que est adherida a ellas;
los dos riones y la grasa que est sobre ellos -o sea, en los lomos- y la protuberancia del hgado, que deber extraer junto con los riones.
En una palabra, extraer lo mismo que se saca del toro en los sacrificios de comunin. Finalmente, el sacerdote har arder todo esto sobre el altar de los holocaustos.
Pero el cuerdo del novillo y toda su carne, lo mismo que su cabeza y sus patas, sus entraas y excrementos
-es decir, todo el resto del novillo- los llevar a un lugar puro situado fuera del campamento, al sitio donde se echan las cenizas, y all los quemar con lea.
Si la que obra inadvertidamente es toda la comunidad de Israel -que sin darse cuenta se hace culpable, cometiendo una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos de Seor-
apenas se conozca el pecado cometido, la asamblea ofrecer un novillo sin defecto en calidad de sacrificio por el pecado. Lo llevarn ante la Carpa del Encuentro,
y los ancianos de la comunidad impondrn sus manos sobre la cabeza del novillo, delante del Seor. El novillo ser inmolado en la presencia del Seor,
y el sacerdote consagrado por la uncin llevar la sangre a la Carpa del Encuentro.
Luego mojar su dedo en la sangre y con ella har siete aspersiones delante del Seor, frente al velo del Santuario.
Despus pondr un poco de esa sangre sobre los cuernos del altar que est delante del Seor, en la Carpa del Encuentro, y derramar toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos, que est a la entrada de la Carpa.
Luego extraer toda la grasa del novillo y la har arder sobre el altar,
haciendo con l lo mismo que hizo con el novillo del sacrificio por el pecado. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de la comunidad, y esta ser perdonada.
Finalmente, llevar el novillo fuera del campamento y lo quemar como en el caso anterior: es un sacrificio por el pecado de la asamblea.
Si es un jefe de la comunidad el que peca y se hace culpable, cometiendo inadvertidamente una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Seor, su Dios,
una vez que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentar como ofrenda un chivo sin ningn defecto.
Impondr su mano sobre la cabeza del animal y lo inmolar en el lugar donde se inmolan las vctimas para el holocausto, delante del Seor: es un sacrificio por el pecado.
Luego el sacerdote mojar su dedo en la sangre de la vctima, la pondr sobre los cuernos del altar de los holocaustos y derramar toda la sangre sobre la base del altar de los holocaustos.
Finalmente, har arder toda su grasa, como la grasa del sacrificio de comunin. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor del culpable, y ste ser perdonado
Si es una persona del pueblo la que peca inadvertidamente y se ha hecho culpable, cometiendo una falta contra alguna de las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Seor,
una vez que se le haga conocer el pecado que ha cometido, presentar como ofrenda por la falta cometida, una cabra hembra y sin defecto.
Impondr su mano sobre la cabeza de la vctima y la inmolar en el lugar del holocausto.
Despus el sacerdote mojar su dedo en la sangre, la pondr sobre los cuernos del altar de los holocaustos y derramar el resto de la sangre sobre la base del altar.
Luego quitar toda la grasa de la vctima, como se hace en los sacrificios de comunin, y la har arder sobre el altar, como aroma agradable al Seor. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de esa persona, y as ser perdonada.
Si lo que trae como ofrenda por el pecado es un cordero, deber ser hembra y sin defecto.
Impondr su mano sobre la cabeza de la vctima y la inmolar en el lugar donde se inmolan los holocaustos.
Luego el sacerdote mojar su dedo en la sangre de la vctima, la pondr sobre los cuernos del altar de los holocaustos, y derramar toda la sangre sobre la base del altar.
Despus quitar toda la grasa del animal, como se quita la grasa del cordero en los sacrificios de comunin, y la har arder sobre el altar, junto con las ofrendas que se queman para el Seor. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de esa persona, por el pecado que cometi, y as ser perdonada.
Si una persona peca por cualquiera de estos motivos: Cuando oye la frmula imprecatoria del juez, se niega a prestar declaracin -pudiendo atestiguar, porque ha presenciado el hecho o tiene algn conocimiento de l- y por eso carga sobre s una culpa;
o bien, toca alguna cosa impura -ya sea el cadver de una bestia salvaje impura, de un animal domstico impuro, o de un reptil impuro- volvindose, sin darse cuenta, impuro o culpable;
o bien, sin darse cuenta, toca a una persona impura -cualquiera sea el motivo de su estado de impureza- y al tener conocimiento de ello, se vuelve culpable;
o bien, sin darse cuenta, pronuncia un juramento desfavorable o favorable -en cualquiera de esas circunstancias en que los hombres suelen jurar irreflexivamente- y al tener conocimiento de ello, se reconoce culpable;
si alguien se hace culpable por alguno de estos motivos, deber confesar aquello en que ha pecado.
Adems presentar al Seor, en reparacin por el pecado que cometi, una hembra del ganado menor -cordera o cabra- como sacrificio por el pecado; y el sacerdote practicar en favor de esa persona el rito de expiacin por su pecado.
Pero si no dispone de medios suficientes para procurarse una oveja, presentar al Seor, en reparacin por el pecado cometido, dos torcazas o dos pichones de paloma, uno para un sacrificio por el pecado y otro para un holocausto.
Los llevar al sacerdote, que ofrecer en primer lugar la vctima destinada al sacrificio por el pecado. Apretar con las uas el cuello del animal, pero no le arrancar la cabeza;
luego rociar la pared del altar con un poco de sangre, y el resto lo escurrir sobre la base del altar; es un sacrificio por el pecado.
Despus har con la segunda paloma un holocausto conforme al ritual. De esta manera, el sacerdote practicar en favor de esa persona el rito de expiacin por el pecado que cometi, y as ser perdonada.
Y si tampoco dispone de medios suficientes para procurarse las dos torcazas o los dos pichones de paloma, llevar como ofrenda por su pecado la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad, pero sin aadir aceite ni poner incienso sobre ella, porque es un sacrificio por el pecado.
La llevar al sacerdote, el cual tomar un puado como memorial, y lo har arder el altar junto con las ofrendas que se queman para el Seor: es un sacrificio por el pecado.
De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de ese hombre, por el pecado que cometi en cualquiera de aquellos casos, y as ser perdonado. El sacerdote recibir lo mismo que recibe cuando se hace una oblacin.
El Seor dijo a Moiss:
Si una persona defrauda al Seor, pecando inadvertidamente contra sus derechos sagrados, le presentar como ofrenda de reparacin un carnero del rebao, que no tenga defecto, o su equivalente en siclos de plata, segn la tasa del Santuario.
As reparar el derecho sagrado contra el que pec, aadiendo un quinto ms, que entregar al sacerdote. Este practicar el rito de expiacin en favor de esa persona, con el carnero del sacrificio de reparacin, y as ser perdonada.
Si una persona peca, cometiendo sin darse cuenta alguna falta contra las prohibiciones contenidas en los mandamientos del Seor, y se reconoce culpable, deber cargar con su culpa.
Presentar al sacerdote un carnero del rebao, que no tenga ningn defecto, o su equivalente en dinero, como ofrenda de reparacin. Entonces el sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de esa persona, por la falta que cometi inadvertidamente, y as ser perdonada:
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor.
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] [ (Leviticus 5:22) o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado; ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] [ (Leviticus 5:22) o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado; ] [ (Leviticus 5:23) si alguien peca y se hace culpable por cualquiera de estos motivos, deber restituir lo que haya adquirido por medio de la estafa o la extorsin, as como tambin el depsito que se le confi, el objeto perdido que encontr, ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] [ (Leviticus 5:22) o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado; ] [ (Leviticus 5:23) si alguien peca y se hace culpable por cualquiera de estos motivos, deber restituir lo que haya adquirido por medio de la estafa o la extorsin, as como tambin el depsito que se le confi, el objeto perdido que encontr, ] [ (Leviticus 5:24) o todo aquello sobre lo cual jur en falso. Los restituir ntegramente, aadiendo un quinto ms, que entregar al verdadero propietario en el momento de reparar su falta. ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] [ (Leviticus 5:22) o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado; ] [ (Leviticus 5:23) si alguien peca y se hace culpable por cualquiera de estos motivos, deber restituir lo que haya adquirido por medio de la estafa o la extorsin, as como tambin el depsito que se le confi, el objeto perdido que encontr, ] [ (Leviticus 5:24) o todo aquello sobre lo cual jur en falso. Los restituir ntegramente, aadiendo un quinto ms, que entregar al verdadero propietario en el momento de reparar su falta. ] [ (Leviticus 5:25) Adems, presentar al sacerdote, a ttulo de reparacin, un carnero sin ningn defecto, o su equivalente en dinero, para ofrecerlo al Seor como sacrificio de reparacin. ] 
es un sacrificio de reparacin, porque era realmente culpable delante del Seor. [ (Leviticus 5:20) El Seor dijo a Moiss: ] [ (Leviticus 5:21) Si una persona peca y defrauda al Seor, por haber engaado a su prjimo respecto de un objeto que el fue confiado en depsito o puesto bajo su cuidado, o bien por haber estafado a su prjimo o haberlo violentado; ] [ (Leviticus 5:22) o si encuentra un objeto perdido, y lo niega, o si jura en falso respecto de una de esas cosas por las que un hombre puede incurrir en pecado; ] [ (Leviticus 5:23) si alguien peca y se hace culpable por cualquiera de estos motivos, deber restituir lo que haya adquirido por medio de la estafa o la extorsin, as como tambin el depsito que se le confi, el objeto perdido que encontr, ] [ (Leviticus 5:24) o todo aquello sobre lo cual jur en falso. Los restituir ntegramente, aadiendo un quinto ms, que entregar al verdadero propietario en el momento de reparar su falta. ] [ (Leviticus 5:25) Adems, presentar al sacerdote, a ttulo de reparacin, un carnero sin ningn defecto, o su equivalente en dinero, para ofrecerlo al Seor como sacrificio de reparacin. ] [ (Leviticus 5:26) De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin delante del Seor en favor de esa persona, y as ser perdonada, cualquiera sea la falta de la que se haya hecho culpable. ] 
El Seor dijo a Moiss:
Transmite esta orden a Aarn y a sus hijos: Este es el ritual del holocausto que arde toda la noche sobre el altar, hasta la maana siguiente, y por el cual el fuego del altar se mantiene encendido:
El sacerdote se vestir con su tnica de lino y se cubrir con pantalones de lino. Luego recoger las cenizas a que habr quedado reducido el holocausto por la accin del fuego, y las depositar a un costado del altar.
Entones se cambiar las vestiduras y llevar las cenizas fuera del campamento, a un lugar puro.
El fuego permanecer siempre encendido sobre el altar y no deber extinguirse. Todas las maanas el sacerdote lo avivar con lea, dispondr el holocausto sobre l, y har arder las partes grasosas de los sacrificios de comunin.
Un fuego perpetuo, que nunca deber extinguirse, permanecer encendido sobre el altar.
Este es el ritual de la oblacin, que los hijos de Aarn ofrecern delante del Seor, frente al altar:
El sacerdote tomar de la oblacin un puado de harina de la mejor calidad, con su aceite y con todo el incienso aadido a ella, y lo har arder sobre el altar como un memorial para el Seor, como una ofrenda de aroma agradable.
Aarn y sus hijos comern el resto. Lo comern sin levadura, en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de la Carpa del Encuentro.
Ese resto no deber ser cocido con levadura. Yo les doy esa parte de las ofrendas que se queman en mi honor: es una cosa santsima, lo mismo que la ofrenda por el pecado y la ofrenda de reparacin.
Podrn comerla todos los varones descendientes de Aarn, como un derecho que tendrn siempre a lo largo de las generaciones, sobre las ofrendas que se queman para el Seor. Todo lo que toque esas ofrendas quedar santificado.
El Seor dijo a Moiss:
Esta es la ofrenda que Aarn y sus hijos harn al Seor, el da en que aquel reciba la uncin: Presentarn la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad -la mitad por la maana y la mitad por la tarde- como oblacin perpetua.
Deber estar preparada con aceite, en una sartn; la presentars bien embebida en aceite, la cortars en pedazos y la ofrecers como una oblacin de aroma agradable al Seor.
As deber prepararla tambin el sacerdote que sea consagrado por la uncin entre los hijos de Aarn, para ser su sucesor: este es un decreto del Seor, vlido para siempre. La oblacin deber arder enteramente,
y toda oblacin de una sacerdote ser quemada en su totalidad: nadie la podr comer.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a Aarn y a sus hijos: Este es el ritual del sacrificio por el pecado: La vctima del sacrificio por el pecado deber ser inmolada en el mismo lugar en que se inmola el holocausto, delante del Seor: es una cosa santsima.
El sacerdote que la ofrezca como sacrificio por el pecado, comer de ella. Tendr que ser comida en el recinto sagrado, o sea, en el atrio de la Carpa del Encuentro.
Todo cuanto toque la carne de la vctima quedar santificado; y si la sangre salpica alguna vestidura, tendrs que lavar en el recinto sagrado la parte salpicada.
La vasija de barro en que haya sido cocida se deber romper; y si fue cocida en un recipiente de bronce, este ser fregado y limpiado con agua.
Slo podrn comer de ella los varones de la familia sacerdotal: es una cosa santsima.
En cambio, no se podr comer ninguna vctima cuya sangre haya sido introducida en la Carpa del Encuentro para practicar el rito de expiacin en el Santuario, sino que deber ser consumida por el fuego.
Este es el ritual del sacrificio de reparacin: La vctima de este sacrificio es una cosa santsima.
Ser inmolada en el lugar donde se inmolan los holocaustos, y se rociar con su sangre todos los costados del altar.
Se ofrecer toda la grasa de la vctima: la cola y la grasa que recubre las entraas;
los dos riones y la grasa que est sobre ellos -o sea, en los lomos- y la protuberancia del hgado, que ser arrancada junto con los riones.
El sacerdote har arder todo esto sobre el altar, como una ofrenda que se quema para el Seor. Es un sacrificio de reparacin.
Slo podrn comer de ella los varones de la familia sacerdotal, y tendr que ser comida en el recinto sagrado: es una cosa santsima.
La misma regla se aplica tanto para el sacrificio de reparacin como para el sacrificio por el pecado: la vctima pertenecer al sacerdote que practica con ella el rito de expiacin.
Del mismo modo, el sacerdote que ofrece el holocausto en nombre de alguna persona, se quedar con el cuero de la vctima que ofreci.
Adems, toda ofrenda cocida al horno o preparada a la cacerola o a la sartn, ser para el sacerdote que la ofrece.
Pero cualquier otra oblacin, ya sea mezclada con aceite o seca, se repartir entre los hijos de Aarn, en partes iguales.
Este es el ritual del sacrificio de comunin que se ofrece al Seor.
Si la persona lo ofrece en accin de gracias, junto con ese sacrificio, deber presentar unas roscas sin levadura mezcladas con aceite, y harina de la mejor calidad bien embebida en aceite.
Presentar esta ofrenda junto con el sacrificio de comunin que se ofrece en accin de gracias, aadiendo adems unas tortas de masa fermentada.
Se reservar una unidad de cada clase como ofrenda destinada al Seor, la cual corresponder al sacerdote que haya derramado la sangre del sacrificio de comunin.
La carne del sacrificio de accin de gracias deber ser comida el mismo da en que se ofrece el sacrificio, sin dejar nada para el da siguiente.
En cambio, si el sacrificio se ofrece en cumplimiento de un voto o espontneamente, la vctima deber ser comida el mismo da en que se ofrezca el sacrificio, pero lo que sobre se podr comer al da siguiente.
Si todava queda algn resto de carne, ser quemado al tercer da.
Y si alguien come al tercer da carne de su sacrificio de comunin, la vctima no ser aceptada: no le ser aceptada al que la ofrece, porque se ha convertido en algo nocivo; y la persona que coma esa carne cargar con su culpa.
No se podr comer la carne que haya tocado algo impuro, sino que deber ser consumidas por el fuego. Solamente una persona pura podr comer la carne de ese sacrificio.
Si alguien come en estado de impureza la carne del sacrificio de comunin ofrecido al Seor, ser excluido de su pueblo.
Si una persona toca algo impuro -ya sea un hombre que se encuentra en estado de impureza o un animal impuro o cualquier otra cosa impura- y a pesar de ello, come carne de un sacrificio de comunin ofrecido al Seor, ser excluida de su pueblo.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Ustedes no comern grasa de buey, ni de cordero, ni de cabra.
La grasa de un animal muerto o despedazado por las fieras podr servir para cualquier uso, pero no debern comerla.
Porque cualquiera que coma la grasa de los animales que pueden ser ofrecidos en sacrificio al Seor, ser excluido de su pueblo.
Tampoco comern la sangre de ningn pjaro o de cualquier otro animal, cualquiera sea el lugar donde ustedes vivan.
El que coma la sangre ser excluido de su pueblo.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: El que ofrezca al Seor un sacrificio de comunin, le presentar una parte de la vctima sacrificada en calidad de ofrenda.
Presentar con sus propias manos la ofrenda que se quema para el Seor, y ofrecer la grasa del animal, junto con el pecho, para realizar con este ltimo el gesto de presentacin al Seor.
Luego el sacerdote har arder la grasa sobre el altar, y el pecho ser para Aarn y sus hijos.
Adems, ustedes debern entregar, como ofrenda reservada al sacerdote, la pata derecha de la vctima ofrecida en sacrificio de comunin.
Esa pata es la porcin que recibir el hijo de Aarn que ofrezca la sangre y la grasa del sacrificio de comunin.
Porque yo retengo ese pecho y esa pata de los sacrificios de comunin ofrecidos por los israelitas, y se los entrego al sacerdote Aarn y a sus hijos: es un derecho vlido para siempre en Israel.
Esta es la parte que corresponde a Aarn y a sus hijos, de las ofrendas que queman para el Seor, desde que fueron investidos para servir al Seor como sacerdotes;
esto es lo que el Seor mand que se les diera, desde el momentos en que fueron ungidos, como un derecho que ellos tendrn siempre sobre los israelitas, a lo largo de las generaciones.
Este es el ritual del holocausto, de la oblacin, del sacrificio por el pecado, del sacrificio de reparacin, del sacrificio de la consagracin y del sacrificio de comunin,
que el Seor prescribi a Moiss en la montaa del Sina, cuando orden que los israelitas presentaran sus ofrendas al Seor, en el desierto del Sina.
El Seor dijo a Moiss:
Rene a Aarn y a sus hijos; toma las vestiduras, el leo de la uncin, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y la canasta de los panes cimos,
y congrega a toda la comunidad junto a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Moiss hizo lo que el Seor le haba ordenado, y cuando la comunidad estuvo reunida a la entrada de la Carpa,
l les dijo: "El Seor ha mandado hacer estas cosas".
Entonces Moiss orden que se acercaran Aarn y sus hijos y los lav con agua.
Despus impuso la tnica a Aarn y se la ci con la faja; lo visti con el manto y le puso encima el efod, cindolo con el cinturn, de manera que se lo dej bien ajustado.
Luego le coloc el pectoral y deposit en l el Urim y el Tumim;
tambin puso sobre su cabeza el turbante, y encima de este, sobre la frente, coloc la flor de oro -el signo de su consagracin- como el Seor se lo haba ordenado.
En seguida Moiss tom el leo de la uncin, ungi la Morada y todo lo que haba en ella, y as los consagr.
Hizo siete aspersiones con leo sobre el altar, y ungi el altar y todos sus utensilios, la fuente y su base, para consagrarlos.
Luego derram leo sobre la cabeza de Aarn y lo consagr por medio de la uncin.
Finalmente, Moiss hizo que se acercaran los hijos de Aarn, los visti con tnicas, los ci con fajas y les ajust las mitras, segn la orden que el Seor le haba dado.
Despus hizo traer un novillo para el sacrificio por el pecado. Aarn y sus hijos impusieron sus manos sobre la cabeza de la vctima,
y Moiss la inmol. Entonces tom la sangre y moj con el dedo cada uno de los cuernos del altar, para purificarlo. Luego derram la sangre sobre la base del altar. As lo consagr, realizando sobre l el rito de expiacin.
En seguida tom toda la grasa que est sobre las entraas, la protuberancia del hgado y los dos riones con su grasa, y los hizo arder sobre el altar.
El resto del novillo -su cuero, su carne y sus excrementos- lo quem fuera del campamento, como el Seor se lo haba ordenado.
Hizo traer, adems, el carnero para el holocausto. Aarn y sus hijos impusieron sus manos sobre la cabeza de la vctima,
y Moiss la inmol. Luego roci con la sangre todos los costados del altar.
Cort el carnero en pedazos y los hizo arder, junto con la cabeza y la grasa.
Despus de lavar con agua las entraas y las patas, Moiss hizo que todo el carnero ardiera sobre el altar, como un holocausto de aroma agradable: era una ofrenda que se quema para el Seor, segn la orden que el Seor le haba dado.
Luego hizo traer el segundo carnero, el carnero del sacrificio de la consagracin, Aarn y sus hijos impusieron sus manos sobre la cabeza de la vctima,
y Moiss la inmol. Despus tom un poco de sangre y moj con ella el lbulo de la oreja derecha y el pulgar de su pie derecho.
Luego mand que se acercaran los hijos de Aarn, les moj con un poco de sangre el lbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y roci con la sangre todos los costados del altar.
En seguida tom toda la grasa -la cola, la grasa que recubre las entraas, la protuberancia del hgado y los dos riones con su grasa- y la pata derecha.
Sac de la canasta de los panes cimos que estaban delante del Seor un pan sin levadura, una torta sin levadura amasada con aceite y una galleta, y las deposit sobre las partes grasosas y sobre la pata derecha.
Luego entreg todo eso a Aarn y a sus hijos, e hizo el gesto de presentacin delante del Seor.
Volvi a tomarlo, y lo hizo arder sobre el altar junto con el holocausto: era un sacrificio de la consagracin, un sacrificio de aroma agradable, una ofrenda que se quema para el Seor.
Luego Moiss tom el pecho de la vctima e hizo con l el gesto de presentacin delante del Seor: esta era la parte del carnero de la consagracin, que corresponda a Moiss, segn la orden impartida por el Seor.
Moiss tom en seguida el leo de la uncin y la sangre que estaba sobre el altar, e hizo una aspersin sobre Aarn, sobre sus hijos y sus vestiduras. De esta manera consagr a Aarn, a sus hijos, y tambin sus vestiduras.
Entonces Moiss dijo a Aarn y a sus hijos: "Hagan cocer la carne a la entrada de la Carpa del Encuentro, y cmanla all mismo, con el pan que est en la canasta del sacrificio de la consagracin, conforme a la orden que recib: "Aarn y sus hijos comern esto".
Lo que sobre de la carne y del pan, lo quemarn.
Durante siete das no abandonarn la entrada de la Carpa del Encuentro, o sea, hasta que termine el perodo de la consagracin, porque la consagracin de ustedes durar siete das.
El Seor orden que durante ese tiempo se hiciera lo mismo que se hizo hoy, para practicar el rito de expiacin en favor de ustedes.
Durante ese tiempo, permanecern da y noche junto a la entrada de la Carpa del Encuentro, cumpliendo lo que el Seor ha establecido, y as no morirn, porque esta es la orden que yo recib".
Aarn y sus hijos hicieron todo lo que el Seor haba mandado por medio de Moiss.
Al octavo da, Moiss llam a Aarn y a sus hijos, y a los ancianos de Israel,
y dijo a Aarn: "Toma un ternero para un sacrificio por el pecado, y un carnero para un holocausto, ambos sin ningn defecto, y presntalos delante del Seor.
Despus di a los israelitas: "Tomen un chivo para ofrecerlo como sacrificio por el pecado; un ternero y un cordero, de un ao y sin defecto, para un holocausto;
y traigan tambin un toro y un carnero para inmolarlos delante del Seor, en sacrificio de comunin. Adems de esto, preparen una oblacin amasada con aceite. Porque hoy el Seor se manifestar a ustedes".
Ellos pusieron frente a la Carpa del Encuentro todo lo que Moiss les haba ordenado, y la comunidad en pleno se acerc y permaneci de pie delante del Seor.
Entonces Moiss dijo: "El Seor les ordena hacer estas cosas, para que su gloria se manifieste a ustedes".
Despus dijo a Aarn: "Acrcate al altar, ofrece tu sacrificio por el pecado y tu holocausto, y realiza as el rito de expiacin por ti y por tu familia; presenta tambin la ofrenda del pueblo, y practica el rito de expiacin en favor de ellos, como el Seor lo ha ordenado".
Aarn se acerc al altar e inmol el ternero del sacrificio por su propio pecado.
Sus hijos le presentaron la sangre la vctima, y l, mojando su dedo, puso un poco de sangre sobre los cuernos del altar y derram el resto sobre la base del mismo.
Luego hizo arder sobre el altar la grasa, los riones y la protuberancia del hgado, extrados de la vctima del sacrificio por el pecado, como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
La carne y el cuero, en cambio, los quem fuera del campamento.
En seguida inmol la vctima del holocausto, y sus hijos le presentaron la sangre, con la que l roci todos los costados del altar.
Luego le trajeron la vctima cortada en pedazos, juntamente con la cabeza, y l los hizo arder sobre el altar.
Despus de lavar las entraas y las patas, tambin las hizo arder sobre el altar junto con el holocausto.
Luego present la ofrenda del pueblo: tom el chivo del sacrificio por el pecado del pueblo. lo inmol y lo ofreci como haba hecho con el anterior.
Ofreci el holocausto conforme el ritual,
y present la oblacin, de la cual extrajo un puado, que hizo arder sobre el altar, junto con el holocausto de la maana.
Tambin inmol el toro y el carnero del sacrifico de comunin ofrecido por el pueblo. Sus hijos le trajeron la sangre, y con ella roci todos los costados del altar.
Todas las partes grasosas del toro y del carnero -la cola, la grasa que recubre las entraas, los riones y la protuberancia del hgado-
fueron depositadas sobre los pechos de las vctimas. Aarn hizo arder las partes grasosas sobre el altar,
mientras que con el pecho y la pata derecha de los animales, hizo el gesto de presentacin delante del Seor, como Moiss lo haba ordenado.
Finalmente, Aarn extendi sus manos hacia el pueblo y lo bendijo. Despus de ofrecer el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio de comunin, Aarn descendi,
y Moiss entr junto con l en la Carpa del Encuentro. Al salir bendijeron al pueblo, y la gloria del Seor se manifest a todo el pueblo:
un fuego sali de la presencia del Seor, y consumi el holocausto y las partes grasosas puestas sobre el altar. Al ver esto, todo el pueblo prorrumpi en gritos de jbilo y se postr con el rostro en tierra.
Nadab y Abih, hijos de Aarn, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en ellos y echaron incienso encima; pero el fuego que presentaron delante del Seor era un fuego profano, contrariamente a lo que l les haba mandado.
Entonces sali de la presencia del Seor un fuego que los devor, y ambos murieron delante del Seor.
Moiss dijo a Aarn: "As se cumple la palabra del Seor: Manifestar mi santidad en aquellos que se acercan a m, y a la vista de todo el pueblo ser glorificado". Aarn, por su parte, permaneci en silencio.
Moiss llam a Misael y a Elsafn -hijos de Oziel, el to paterno de Aarn- y les dijo: "Vengan a retirar a sus hermanos de la entrada del Santuario, y llvenlos fuera del campamento".
Ellos se acercaron y los llevaron en sus tnicas fuera del campamento, como Moiss lo haba ordenado.
Luego Moiss dijo a Aarn y a los otros hijos de este, Eleazar e Itamar: "No vayan con los cabellos sueltos ni desgarren sus vestiduras, porque de lo contrario morirn y el Seor se irritar contra toda la comunidad. Que sus hermanos y toda la familia de Israel lloren ms bien por el fuego que ha encendido el Seor.
Y no se alejen de la entrada de la Carpa del Encuentro, para que no mueran, porque el leo de la uncin del Seor est sobre ustedes". Ellos hicieron lo que Moiss les dijo.
Entonces el Seor dijo a Aarn:
Cuando tengan que entrar en la Carpa del Encuentro, ni t ni tus hijos bebern vino o cualquier otra bebida que pueda embriagar, porque de lo contrario morirn: este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones.
As ustedes podrn discernir lo sagrado de lo profano y lo puro de lo impuro.
y ensear a los israelitas todos los preceptos que el Seor les ha dado por intermedio de Moiss.
Moiss dijo a Aarn y a Eleazar e Itamar, los hijos que le haban quedado: "Tomen la oblacin que sobre de las ofrendas que se queman para el Seor, y cmanla junto al altar, sin hacerla fermentar, porque es una cosa santsima.
La comern en el recinto sagrado, porque esa es la porcin de las ofrendas que se queman para el Seor, sobre la que tienen derecho t y tus hijos, conforme a la orden que recib.
T, lo mismo que tus hijos y tus hijas, comern en un lugar puro el pecho presentado al Seor y la pata reservada, porque ese es tu derecho y el de tus hijos, sobre los sacrificios de comunin ofrecidos por los israelitas.
Adems de las partes grasosas destinadas a la ofrenda que se quema para el Seor, ellos ofrecern la pata y el pecho de la vctima, para realizar el gesto de presentacin delante del Seor. Esas partes pertenecern a ti y a tus hijos, como un derecho vlido para siempre, porque el Seor as lo ha ordenado"
Moiss pregunt entonces por el chivo del sacrificio por el pecado. Al enterarse de que ya haba sido quemado, se irrit contra Eleazar e Itamar, los hijos de Aarn que haban sobrevivido, y exclam:
"Por qu no comieron la vctima del sacrificio por el pecado en el recinto sagrado, ya que se trata de una cosa santsima, que el Seor les dio para borrar el pecado de la comunidad, practicando el rito de expiacin en favor de ella, delante del Seor?
Supuesto que su sangre no fue llevada al interior del Santuario, tendran que haberla comido en el recinto sagrado, como yo lo orden".
Entonces Aarn respondi a Moiss: "Mis hijos presentaron hoy delante del Seor su sacrificio por el pecado y su holocausto, y a pesar de todo, tuve la desgracia de perderlos. Si yo hubiera comido hoy de la vctima del sacrificio por el pecado, el Seor lo habra aprobado?".
Al or esto, Moiss qued satisfecho.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Hablen en estos trminos a los israelitas: Ustedes podrn comer cualquier animal terrestre
que tenga las pezuas partidas -es decir, divididas en dos mitades- y que sea rumiante.
Pero se abstendrn de comer los siguientes animales, a pesar de que tienen la pezua partida o son rumiantes: el camello,
el damn
y la liebre, porque son rumiantes, pero no tienen las pezuas partidas;
y tambin el cerdo, porque tiene las pezuas partidas, pero no es rumiante: a este debern considerarlo impuro.
Ustedes no comern la carne de estos animales ni tocarn sus cadveres, sino que debern considerarlos impuros.
Entre los animales que viven en el agua, ya sea en el mar o en los ros, ustedes podrn comer aquellos que tienen aletas y escamas.
Pero debern tener por una cosa inmunda a cualquier animal que carezca de aletas y escamas, entre los seres que se mueven por las aguas y entre los vivientes que estn en las aguas, ya sea en el mar o en los ros.
No comern su carne y sentirn repulsin por sus cadveres.
Todo lo que vive en el agua y no tiene aletas ni escamas, ser para ustedes una cosa inmunda.
Tambin debern considerar inmundas -y por lo tanto, no las podrn comer- a las siguientes aves: el guila, el quebrantahuesos, el guila marina,
el milano, las diversas especies de halcn,
todas las variedades de cuervos,
el avestruz, la golondrina, la gaviota,
la lechuza, el corvejn, el bho,
el ibis, el pelcano, el buitre,
la cigea, las diversas especies de garza, la abubilla y el murcilago.
Adems, ustedes debern considerar inmundos a todos los insectos con alas que andan sobre cuatro patas.
Pero podrn comer, entre los animales de esta clase, todos aquellos que tienen ms largas las patas de atrs, y por eso pueden saltar sobre el suelo,
o sea, todas las variedades de langostas y grillos.
Cualquier otro insecto alado que tenga cuatro patas, ser para ustedes una cosa inmunda.
A causa de estos animales, ustedes podrn incurrir en impureza. El que toque sus cadveres, ser impuro hasta la tarde.
El que levante el cadver de alguno de ellos, tendr que lavar su ropa y ser impuro hasta la tarde.
Asimismo, todos los animales que no tengan las pezuas partidas y que no sean rumiantes, sern impuros para ustedes. El que los toque ser impuro.
Todos los cuadrpedos que para caminar se apoyan sobre la planta de los pies, sern impuros para ustedes. El que toque sus cadveres, ser impuro hasta la tarde,
y el que levante el cadver de alguno de ellos, tendr que lavar su ropa y ser impuro hasta la tarde. Ustedes debern considerarlos impuros.
Entre los animales pequeos que caminan arrastrndose por el suelo, sern impuros para ustedes los siguientes: el topo, el ratn y las diversas especies de lagartos;
las diferentes clases de lagartijas, la salamandra y el camalen.
Ustedes debern considerar impuros a todos estos animales pequeos. El que toque sus cadveres, ser impuro hasta la tarde.
Tambin ser impuro el objeto sobre el que caiga el cadver de alguno de ellos, sea que se trate de un objeto de madera, de una prenda de vestir, de un cuero, de una bolsa, o de cualquier otra cosa que preste alguna utilidad. Estos objetos debern ser sumergidos en el agua y sern impuros hasta la tarde; despus sern puros.
Si uno de estos cadveres cae en una vasija de barro, todo lo que haya dentro de ella ser impuro y la vasija se deber romper.
Cualquier comestible que entre en contacto con el agua contenida en esa vasija, ser impuro, y cualquier bebida se volver impura a causa de esa vasija.
El objeto sobre el que caiga alguno de esos cadveres, ser impuro. Si se trata de un horno o de un fogn, tendrn que ser derribados: son impuros, y ustedes tendrn que considerarlos como tales.
Sin embargo, la fuente o la cisterna donde se recoge el agua, permanecer[a pura, pero el que toque uno de esos cadveres ser impuro.
Y si un cadver cae sobre la semilla que a ser sembrada, esta ser pura.
En cambio, si se arroja agua sobre la semilla y algo de esos cadveres cae sobre ella, ustedes debern tenerla por impura.
Si muere un animal que ustedes pueden comer, el que toque el cadver ser impuro hasta la tarde.
El que coma carne de ese cadver deber lavar su ropa y ser impuro hasta la tarde; y el que levante el cadver deber lavar su ropa y ser impuro hasta la tarde.
Todos los animales que se arrastran por el suelo son una cosa inmunda: no est permitido comerlos.
Por lo tanto, ustedes no comern ningn reptil que se arrastra sobre su vientre, ningn insecto que camina sobre cuatro patas o que tiene muchas patas, y ningn otro animal que arrastra el suelo, porque son algo inmundo.
No se contaminen ustedes mismos a causa de esos animales. No incurran en impureza a causa de ellos, para no quedar contaminados.
Porque yo soy el Seor, su Dios, y ustedes tienen que santificarse y ser santos, porque yo soy santo. No incurran en impureza a causa de esos animales que se arrastran por el suelo.
Porque yo soy el Seor, el que los hice subir del pas de Egipto para ser su Dios. Ustedes sern santos, porque yo soy santo.
Estas son las instrucciones acerca de los animales, de las aves, de todos los seres vivientes que se mueven en las aguas, y de todos los dems animales que se arrastran por el suelo.
As se establecer una distincin entre lo puro y lo impuro, y entre los seres vivientes que est permitido comer y los que no pueden ser comidos.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando una mujer quede embarazada y d a luz un varn, ser impura durante siete das, como lo es en el tiempo de su menstruacin.
Al octavo da ser circuncidado el prepucio del nio,
pero ella deber continuar purificndose de su sangre durante treinta y tres das ms. No tocar ningn objeto consagrado ni ir al Santuario, antes de concluir el tiempo de su purificacin.
Pero si da a luz una nia, ser impura durante dos semanas, como lo es durante su menstruacin, y deber continuar purificndose de su sangre durante sesenta y seis das ms.
Al concluir el perodo de su purificacin, tanto por el hijo como por la hija, la madre presentar al sacerdote, a la entrada de la Carpa del Encuentro, un cordero de un ao para ofrecer un holocausto, y un pichn de paloma o una torcaza, para ofrecerlos como sacrificio por el pecado.
El sacerdote lo presentar delante del Seor y practicar el rito de expiacin en favor de ella. As quedar purificada de su prdida de sangre. Este es el ritual concerniente a la mujer que da a luz un nio o una nia.
Y si no dispone de recursos suficientes para adquirir un cordero, tomar dos torcazas o dos pichones, uno para el holocausto y otro para el sacrificio por el pecado. El sacerdote realizar el rito de expiacin en favor de ella, y as quedar purificada.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Cuando aparezca en la piel de una persona una hinchazn, una erupcin o una mancha lustrosa, que hacen previsible un caso de lepra, la persona ser llevada al sacerdote Aarn o a uno de sus hijos, los sacerdotes,
el cual examinar la afeccin. Si en la zona afectada el vello se ha puesto blanco, y aquella aparece ms hundida que el resto de la piel, es un caso de lepra. El sacerdote, despus de haberla observado, deber declarar impura a esa persona.
Si la mancha lustrosa es blancuzca pero no aparece ms hundida que la piel y el vello que la recubre no se ha puesto blanco, el sacerdote mantendr aislada a la persona afectada durante siete das.
Al sptimo da volver a examinarla y si comprueba que la afeccin contina estacionaria y no se ha propagado por la piel, el sacerdote la mantendr aislada siete das ms.
Al sptimo da volver a examinar, y si la afeccin ha cedido y no se ha extendido por la piel, declarar puro al enfermo; no es ms que una erupcin. El enfermo lavar su ropa y ser puro.
Pero si despus de haberse presentado al sacerdote y de haber sido declarado puro, la erupcin contina extendindose por la piel, se presentar nuevamente al sacerdote.
Y si este ve que la erupcin se ha propagado, deber declararlo impuro, porque es lepra.
Cuando en una persona aparezcan sntomas de lepra, ser llevada al sacerdote.
Si este descubre en la piel una hinchazn blancuzca, que ha emblanquecido el vello, y si en la parte hinchada se ha formado una lcera,
entonces se trata de lepra crnica. El sacerdote debe declarar impuro al enfermo, sin necesidad de aislarlo, porque ciertamente es impuro.
Pero si la lepra prolifera hasta cubrir por completo la piel de la persona afectada, de la cabeza a los pies, en cuanto el sacerdote alcanza a ver,
y si este, al hacer el examen, comprueba que la lepra cubre todo el cuerpo, entonces deber declarar pura a la persona afectada. Es pura, porque se ha vuelto totalmente blanca.
Sin embargo, apenas aparezca una lcera, ser impura.
Cuando el sacerdote vea la lcera, la declarar impura: la lcera es impura porque es lepra.
Pero si la lcera se vuelve a poner blanca, el enfermo ir de nuevo al sacerdote,
y l lo examinar. Si la afeccin ha recuperado el color blanco, el sacerdote tendr que declarar pura a la persona afectada, porque es pura.
Si en la piel de una persona aparece una inflamacin, que luego se cura,
pero en el lugar donde estaba la inflamacin se forma una hinchazn blancuzca o una mancha de color rojizo plido, el enfermo se presentar al sacerdote.
Si el sacerdote ve que la zona afectada est ms hundida que la piel, y que el vello se ha puesto blanco, deber declararlo impuro: es un caso de lepra que ha proliferado en la inflamacin.
Pero sin advierte que no hubo emblanquecimiento del vello ni hundimiento de la epidermis, sino que la afeccin fue cediendo, mantendr al enfermo aislado durante siete das,
y si la inflamacin contina extendindose por la piel, deber declararlo impuro: es una verdadera afeccin.
En cambio, si la mancha permanece estacionaria y no se extiende, es la cicatriz de la inflamacin, y por lo tanto, el sacerdote deber declarar pura a la persona afectada.
Si una persona se quema con fuego y se forma sobre la quemadura una mancha lustrosa de color rojizo plido o blancuzco,
el sacerdote la examinar. Si en la mancha lustrosa el vello se ha puesto blanco y la parte afectada aparece ms hundida que el resto de la piel, se trata de lepra que ha proliferado en la quemadura. El sacerdote deber declarar impuro al enfermo, porque es lepra.
Pero si el sacerdote comprueba que no hay emblanquecimiento del vello ni hundimiento de la epidermis, y que la mancha ha ido cediendo, mantendr aislado al enfermo durante siete das.
Al sptimo da lo examinar, y si la afeccin se ha extendido por la piel, el sacerdote deber declararlo impuro: es un caso de lepra.
Pero si la mancha permanece estacionaria, sin extenderse por la piel, y pierde intensidad, es simplemente efecto de la quemadura. El sacerdote tendr que declararlo puro, porque no es ms que la cicatriz de la quemadura.
Si un hombre o una mujer tienen una afeccin en la cabeza o en el mentn,
el sacerdote examinar la parte afectada. Si esta aparece ms hundida que el resto de la piel, y en ella el pelo se ha vuelto amarillento y dbil, el sacerdote tendr que declarar impuro al enfermo: es tia, o sea, lepra de la cabeza y del mentn.
Pero si el sacerdote comprueba que la zona afectada de tia no aparece ms hundida que el resto de la piel, y que en ella no hay pelo negro, mantendr aislado al enfermo durante siete das.
Al sptimo da examinar la afeccin, y si tia no se ha propagado ni hay pelo amarillento, y la zona afectada no aparece ms hundida que el resto de la piel,
el enfermo se afeitar, excluida la parte afectada, y el sacerdote lo mantendr aislado siete das ms.
Al sptimo da lo someter a un nuevo examen, y si la tia no se ha extendido por la piel y la zona afectada no aparece ms hundida, el sacerdote tendr que declararlo puro.
Si despus de haber sido declarado puro, la tia se propaga por la piel,
el sacerdote lo examinar, y si la tia se ha extendido, no necesitar verificar si hay pelo amarillento: el enfermo es impuro.
En cambio, si advierte que la tia permanece estacionaria y que en la zona afectada ha crecido pelo negro, la tia est curada. La persona es pura, y el sacerdote deber declararla como tal.
Si un hombre o una mujer tienen en la piel manchas lustrosas de color blanco,
y el sacerdote ve que las manchas son de un blanco tenue, se trata de una eczema que ha brotado en la piel: esa persona es pura.
Si a un hombre se le cae el cabello y queda calvo, es puro.
Si pierde el cabello en la parte delantera de la cabeza y se vuelve calvo sobre la frente, tambin es puro.
Pero si en la parte calva, ya sea sobre la frente o en la parte posterior de la cabeza, aparece una afeccin de color rojizo plido, es lepra que ha proliferado en la parte calva.
El sacerdote lo examinar, y si la hinchazn de la zona afectada es de un color rojizo plido y tiene el mismo aspecto que la lepra de la piel del cuerpo,
se trata de un leproso. Esa persona es impura, y el sacerdote deber declararla como tal: tiene lepra en la cabeza.
La persona afectada de lepra llevar la ropa desgarrada y los cabellos sueltos; se cubrir hasta la boca e ir gritando: "Impuro, impuro!"
Ser impuro mientras dure su afeccin. Por ser impuro, vivir apartado y su morada estar fuera del campamento.
Cuando aparezca una mancha de lepra en una prenda de lana o de lino
-en la trama o en la urdimbre de la lana o del lino- o en un cuero, o en algo fabricado con cuero,
si la mancha es amarillenta o rojiza, se trata de una mancha de lepra y por lo tanto deber ser mostrada al sacerdote.
Este la examinar y mantendr aislado durante siete das el objeto afectado.
Al sptimo da volver a examinar la mancha, y si se ha extendido por la prenda de vestir -en la trama o la urdimbre- o por el cuero -cualquiera sea el uso para el que se lo destina- es lepra maligna: ese objeto es impuro
y ser quemado. Como se trata de lepra maligna, deber ser consumido por el fuego.
Pero si el sacerdote comprueba que la mancha no se ha extendido,
ordenar que laven el objeto donde est la misma y lo mantendr aislado siete das ms.
El sacerdote examinar la mancha despus de haber sido lavada: si esta no ha cambiado de aspecto, aunque no se haya extendido, el objeto es impuro y debers quemarlo: es una corrosin, sea en la parte interior o en la parte exterior.
Pero si el sacerdote comprueba que la mancha, una vez lavada, ha disminuido, la arrancar de la ropa o del cuero, de la trama o de la urdimbre.
Y si vuelve a aparecer, es un brote contagioso: el objeto deber ser consumido por el fuego.
Pero si la mancha desaparece de la ropa -de la trama o de la urdimbre- o del objeto de cuero que sido lavado, se lo volver a lavar, y entonces ser puro.
Estas son las instrucciones relativas a la lepra de la ropa de lana o de lino -en la urdimbre o la trama- o de cualquier objeto de cuero, para declararlos puros o impuros.
El Seor dijo a Moiss:
Cuando haya que declarar puro a un leproso, se aplicar el siguiente ritual: La persona ser presentada al sacerdote.
Este saldr fuera del campamento, y si ve que el leproso est realmente curado de su afeccin,
mandar traer, para la persona que va a ser purificada, dos pjaros vivos puros, un trozo de madera de cedro, una cinta de prpura escarlata y un ramillete de hisopo.
Luego mandar que uno de los pjaros sea inmolado sobre una vasija de barro, que contenga agua proveniente de un manantial.
Entonces tomar el pjaro vivo, la madera de cedro, la prpura escarlata y el hisopo, y los mojar en la sangre del pjaro inmolado sobre el agua del manantial.
Har siete aspersiones sobre el que debe ser purificado de la lepra, y despus de declararlo puro, dejar en libertad al pjaro vivo.
El que se purifica lavar su ropa, se afeitar todo el pelo, se baar con agua, y quedar puro. despus de esto podr entrar en el campamento, pero tendr que permanecer siete das fuera de su carpa.
Al sptimo da se afeitar todo el pelo -el cabello, la barba, las cajas y todo el resto del pelo- volver a lavar su ropa, baar su cuerpo con agua, y quedar puro.
Al octavo da, tomar tres corderos -dos machos sin defecto y una hembra de un ao sin defecto- traer tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y un poco ms de medio litro de aceite.
El sacerdote que realiza la purificacin ubicar a la persona que se purifica, junto con sus ofrendas, a la entrada de la Carpa del Encuentro, delante del Seor.
Luego tomar uno de los corderos para ofrecerlo junto con el aceite, en sacrificio de reparacin, y har con ellos el gesto de presentacin delante del Seor.
Inmolar el cordero en el lugar sagrado donde se inmolan las vctimas del sacrificio por el pecado y del holocausto. Y esta vctima de reparacin, como la del sacrificio por el pecado, ser para el sacerdote: es una cosa santsima.
Luego el sacerdote tomar sangre de la vctima de reparacin, y la pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho.
En seguida, tomar el medio litro de aceite y derramar una parte de l sobre la palma de su mano izquierda.
Luego mojar un dedo de su mano derecha en el aceite que est en la palma de su mano izquierda, y har con el dedo siete aspersiones de aceite delante del Seor.
Despus pondr un poco del aceite que an le queda en la mano sobre lbulo de la oreja derecha de la persona que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio de reparacin.
Finalmente, el sacerdote derramar el resto del aceite sobre la cabeza del que se purifica. As realizar el rito de expiacin en favor de esa persona, delante del Seor.
Entonces, el sacerdote ofrecer un sacrificio por el pecado y har el rito de expiacin en favor de la persona que se purifica de su impureza. Despus de esto, inmolar la vctima para un holocausto,
y ofrecer sobre el altar el holocausto y la oblacin. Y cuando el sacerdote haya realizado el rito de expiacin en favor de esa persona, esta quedar purificada.
Si la persona es pobre y carece de recursos suficientes, tomar un solo cordero como vctima de reparacin, que ser ofrecido con el gesto de presentacin, a fin de realizar el rito de expiacin en su favor. Al mismo tiempo, ofrecer la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad para una oblacin, con un poco ms de medio litro de aceite.
y dos torcazas o dos pichones de paloma, segn sus posibilidades: uno para el sacrificio por el pecado y otro para el holocausto.
Al octavo da, presentar todo esto al sacerdote, para su purificacin, a la entrada de la Carpa del Encuentro, delante del Seor.
Entonces el sacerdote tomar el cordero del sacrificio de reparacin y el medio litro de aceite, y los ofrecer al Seor con el gesto de presentacin.
Despus de haber inmolado el cordero del sacrificio de reparacin, el sacerdote tomar sangre de la vctima de reparacin y la pondr sobre el lbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho.
En seguida, derramar un poco de aceite sobre la palma de su mano izquierda,
y con el dedo de su mano derecha har siete aspersiones de aceite,
y pondr un poco del aceite que tiene en su mano sobre el lbulo de la oreja derecha de la persona que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, en el mismo lugar donde puso la sangre de la vctima de reparacin.
Luego pondr el resto del aceite que an le queda en la mano sobre la cabeza de la persona que se purifica, para realizar el rito de expiacin en favor de l, delante del Seor.
Despus ofrecer las dos torcazas o los dos pichones de paloma -segn hayan sido sus posibilidades-
uno como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto; este ltimo ir acompaado de la oblacin. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin delante del Seor, en favor de la persona que debe ser purificada.
Este ser el ritual para la purificacin del leproso que carece de recursos suficientes.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Cuando ustedes entren en la tierra de Canan -esa tierra que yo les dar en posesin- y cuando haya aparecer manchas de lepra en alguna de las casas del pas que ustedes van a poseer,
el dueo de la casa ir a decir al sacerdote: "He visto en mi casa algo as como lepra".
Antes de entrar a examinar las manchas, el sacerdote ordenar que la desocupen, para que nada de lo que hay en ella se vuelva impuro. Luego entrar a examinar la casa,
y si ve que las manchas formadas en las paredes son cavidades verduscas o rojizas, que aparecen ms hundidas que el resto de la pared,
el sacerdote saldr a la puerta de la casa y la mantendr clausurada durante siete das.
Al sptimo da regresar, y si la mancha se ha extendido por las paredes de la casa,
mandar quitar las piedras manchadas y las har arrojar fuera de la ciudad, a un lugar impuro.
Despus har rasquetear todo el interior de la casa, y el revoque que haya sido quitado ser arrojado fuera de la ciudad, a un lugar impuro.
Luego tomarn otras piedras para reemplazar a las primeras y se preparar otra mezcla para revocar la casa.
Pero si despus de haber quitado las piedras, y de haber rasqueteado y revocado la casa, la mancha vuelve a aparecer,
el sacerdote entrar para someterla a un nuevo examen; y si la mancha se ha extendido por la casa, entonces se trata de lepra maligna: la casa es impura.
Esta ser derribada, y sus piedras, su madera y todo el material sern llevados fuera de la ciudad, a un lugar impuro.
El que entr en la casa mientras estuvo clausurada ser impuro hasta la tarde.
El que durmi en la casa deber lavar su ropa, y lo mismo har el que comi en ella.
Pero si el sacerdote, al examinar la mancha, ve que esta no se ha extendido por la casa despus que fue revocada de nuevo, tendr que declararla pura, porque la mancha ha desaparecido.
Luego tomar dos pjaros, un trozo de madera de cedro, una cinta de prpura escarlata y un ramillete de hisopo, para eliminar el pecado de la casa.
Primero inmolar uno de los pjaros sobre una vasija de barro que contenga agua proveniente de un manantial.
Despus tomar la madera de cedro, el hisopo, la prpura escarlata y el pjaro vivo: los sumergir en la sangre del pjaro inmolado y en el agua del manantial, y har siete aspersiones sobre la casa.
Y una vez eliminado el pecado de la casa con la sangre del pjaro, con el agua del manantial, con el pjaro vivo, con la madera de cedro, con el hisopo y con la prpura escarlata,
dejar en libertad al pjaro vivo, fuera de la ciudad, en pleno campo. As realizar el rito de expiacin por la casa, y esta quedar purificada.
Este es el ritual concerniente a toda clase de lepra: la tia,
la lepra de la ropa y de las casas,
la hinchazn, la erupcin y las manchas lustrosas.
As se podr determinar cundo se es puro y cundo impuro. Este es el ritual concerniente a la lepra.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Hablen en estos trminos a los israelitas: Si un hombre sufre de blenorrea, su flujo es impuro.
Ya sea que su miembro deje salir el flujo, o que se obstruya a causa del mismo, su impureza consistir en lo siguiente:
Cualquier lecho donde ese hombre se acueste y cualquier mueble donde se siente, sern impuros.
El que toque su lecho deber lavar su ropa, se baar con agua y ser impuro hasta la tarde.
El que se siente en un mueble donde se haya sentado ese hombre, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
El que toque el cuerpo del hombre que tiene el flujo, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
Si el enfermo escupe a una persona pura, esta deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impura hasta la tarde.
Toda montura sobre la que haya montado el enfermo, ser impura.
Cualquiera que toque algn objeto que haya estado debajo de l, ser impuro hasta la tarde. Y el que transporte ese objeto, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
El que haya sido tocado por alguien que padece de ese flujo y no se haya lavado cuidadosamente las manos, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
La vasija de barro que toque el enfermo deber ser rota, y cualquier otro utensilio de madera deber ser lavado con agua.
Si el hombre que tiene el flujo se cura, contar siete das para su purificacin. Entonces lavar su ropa, se baar en el agua de un manantial, y ser puro.
Al octavo da, se procurar dos torcazas o dos pichones de paloma, ir a presentarse delante del Seor, a la entrada de la Carpa del encuentro, y los entregar al sacerdote.
Este los ofrecer, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, el sacerdote practicar el rito de expiacin delante del Seor, en favor de ese hombre, a causa de su flujo.
Si un hombre tiene una eyaculacin, lavar con agua todo su cuerpo, y ser impuro hasta la tarde.
La ropa o el cuero sobre los que se haya derramado semen, deber ser lavado con agua y ser impuro hasta la tarde.
Y si un hombre tiene relaciones sexuales con su mujer, los dos se baarn con agua y sern impuros hasta la tarde.
Cuando una mujer tenga su menstruacin, ser impura durante siete das, y el que la toque ser impuro hasta la tarde.
Cualquier objeto sobre el que ella se recueste o se siente mientras dure su estado de impureza, ser impuro.
El que toque su lecho deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
El que toque algn mueble sobre el que ella se sentado, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
Si alguien toca un objeto que est sobre el lecho o sobre el mueble donde ella se sienta, ser impuro hasta la tarde.
Si un hombre se acuesta con ella, la impureza de la mujer se transmite a l; ser impuro durante siete das, y cualquier lecho sobre el que se acueste, ser impuro.
Cuando una mujer tenga un flujo de sangre durante varios das, fuera del perodo menstrual, o cuando la menstruacin se prolongue ms de lo debido, ser impura mientras dure el flujo, como lo es durante la menstruacin.
Todo lecho en el que se acueste y todo mueble sobre el que se siente ser impuro, lo mismo que durante el perodo menstrual.
El que los toque ser impuro: deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde.
Una vez que cese el flujo, la mujer contar siete das, y despus ser pura.
Al octavo da, conseguir dos torcazas o dos pichones de paloma, y los presentar al sacerdotes, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
El sacerdote los ofrecer, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto. De esta manera, practicar el rito de expiacin delante del Seor, en favor de esa mujer, a causa de la impureza de su flujo.
Ustedes debern prevenir a los israelitas sobre sus impurezas, a fin de que no mueran a causa de ellas, por haber manchado mi Morada, que est en medio de ellos.
Este es el ritual concerniente a la persona que padece de flujo: al que tiene una eyaculacin y por eso incurre en impureza;
a la mujer indispuesta debido a su menstruacin; al hombre o a la mujer que padecen de flujo; y al hombre que se acuesta con una mujer impura.
El Seor habl a Moiss despus de la muerte de los dos hijos de Aarn, que murieron al presentarse delante del Seor.
El le dijo: Ordena a tu hermano Aarn que no entre en cualquier momento en la parte del Santuario que est detrs del velo, frente a la tapa que cubre el Arca. De lo contrario morir, porque yo me aparezco en la nube, sobre la tapa del Arca. De lo contrario morir, porque yo me aparezco en la nube, sobre la tapa del Arca.
El deber entrar en el Santuario solamente de esta manera: con un novillo para un sacrificio por el pecado y con carnero para un holocausto.
Adems, tendr que estar vestido con la tnica sagrada de lino y cubierto con pantalones de lino; se ceir con la faja de lino y llevar puesto el turbante de lino. Estas son vestiduras sagradas, que l se pondr despus de haberse baado con agua.
Aarn recibir de la comunidad de los israelitas dos chivos para un sacrificio por el pecado y un carnero para un holocausto.
El ofrecer su propio novillo como sacrificio por el pecado, y practicar como sacrificio por el pecado, y practicar el rito de expiacin por s mismo y por su familia.
Luego tomar los dos chivos y los presentar delante del Seor, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
En seguida echar las suertes sobre los dos chivos: una suerte para el Seor y la otra para Azazel.
Presentar el chivo que la suerte haya destinado al Seor, y lo ofrecer como sacrificio por el pecado.
En cuanto al chivo destinado por la suerte a Azazel, ser puesto vivo delante del Seor, a fin de enviarlo al desierto para Azazel.
Aarn ofrecer su propio novillo como sacrificio por el pecado y practicar el rito de expiacin por s mismo y por su familia. Lo inmolar,
y despus tomar un incensario lleno de brasas extradas del altar que est delante del Seor, y dos puados de incienso aromtico pulverizado. Llevar todo esto detrs del velo,
y pondr el incienso sobre el fuego delante del Seor, de manera que la nube de incienso envuelva la tapa que est encima del Arca del Testimonio. As no morir.
Despus tomar la sangre del novillo y rociar con el dedo la parte delantera de la tapa, hacia el este; y delante de la tapa, har con el dedo siete aspersiones de sangre.
En seguida inmolar el chivo para el sacrificio por el pecado del pueblo y llevar su sangre detrs del velo. All har con ella lo mismo que hizo con la sangre del novillo: har las aspersiones sobre la tapa y delante de ella.
As practicar el rito de expiacin por el Santuario, para purificarlo de las impurezas y transgresiones de los israelitas, cualesquiera sean sus pecados, Y lo mismo har con la Carpa del Encuentro, que habita con ellos en medio de sus impurezas.
Cuando Aarn entre en el Santuario para realizar all el rito de expiacin, nadie deber estar en la Carpa del Encuentro, hasta que l salga. Despus de practicar el rito de expiacin por s mismo, por su familia y por toda la asamblea de Israel,
Aarn saldr hasta el altar que est delante del Seor para realizar el rito de expiacin por ese altar: tomar sangre del novillo y del chivo, y la pondr sobre cada uno de los cuernos del altar;
luego har con el dedo siete aspersiones de sangre sobre el altar, y as lo purificar de las impurezas de los israelitas, y lo santificar
Cuando haya terminado de practicar el rito de expiacin por el Santuario, por la Carpa del Encuentro y por el altar, presentar el chivo que todava est vivo,
Aarn impondr sus dos manos sobre la cabeza del animal y confesar sobre l todas las iniquidades y transgresiones de los israelitas, cualesquiera sean los pecados que hayan cometido, cargndolas sobre la cabeza del chivo. Entonces lo enviar al desierto por medio de un hombre designado para ello.
El chivo llevar sobre s, hacia una regin inaccesible, todas las iniquidades que ellos hayan cometido; y el animal ser soltado en el desierto.
Aarn entrar en la Carpa del Encuentro, se despojar de las vestiduras de lino que se haba puesto cuando entr en el Santuario, y las dejar all.
Luego se lavar con agua en el recinto sagrado y se volver a poner sus vestiduras. En seguida saldr para ofrecer su holocausto y el holocausto del pueblo, y para practicar el rito de expiacin por s mismo y por el pueblo.
Las partes grasosas de la vctima del sacrificio por el pecado, las har sobre el altar.
El hombre encargado de soltar el chivo para Azazel deber lavar su ropa y baarse con agua; despus podr entrar de nuevo en el campamento.
El novillo del sacrificio por el pecado y el chivo del sacrificio por el pecado -cuya sangre fue introducida en el Santuario para el rito de expiacin- sern sacados fuera del campamento, y su cuero, su carne y sus excrementos sern consumidos por el fuego.
La persona que los queme deber lavar su ropa y baarse con agua; despus podr entrar de nuevo en el campamento.
Este ser para ustedes un decreto vlido para siempre: El dcimo da del sptimo mes ustedes ayunarn y se abstendrn de hacer cualquier clase de trabajo, tanto el nativo como el extranjero que resida entre ustedes.
Porque ese da se practicar el rito de expiacin en favor de ustedes, a fin de purificarlos de todos sus pecados. As quedarn puros delante del Seor.
Ese ser para ustedes un da de reposo absoluto, en el que debern ayunar. Se trata de un decreto vlido para siempre.
El sacerdote que haya sido consagrado por la uncin e investido para ejercer el sacerdocio como sucesor de su padre, realizar el rito de expiacin; se pondr las vestiduras de lino -las vestiduras sagradas-
y realizar el rito de expiacin por la parte ms santa del Santuario, por la Carpa del Encuentro y por el altar, Lo mismo har por los sacerdotes y por todos los miembros de la asamblea.
Este ser para ustedes un decreto vlido para siempre: una vez al ao se realizar el rito de expiacin en favor de los israelitas, por todos sus pecados. Y Moiss hizo lo que el Seor le haba ordenado.
El Seor dijo a Moiss:
Habla a Aarn, a sus hijos y a todos los israelitas, y diles: El Seor ha dado esta orden:
Si un hombre de la casa de Israel inmola un buey, una oveja o una cabra dentro del campamento o fuera de l,
y no lo lleva a la entrada de la Carpa del Encuentro para presentarlo como ofrenda al Seor, delante de su Morada, ser considerado reo de sangre: l ha derramado sangre, y por eso ser excluido de su pueblo.
As est mandado, a fin de que los israelitas traigan las vctimas que ellos suelen sacrificar en campo abierto, y las presenten al Seor, a la entrada de la Carpa del Encuentro, entregndolas al sacerdote para que sean ofrecidas al Seor como sacrificio de comunin.
Entonces el sacerdote rociar con esa sangre el altar del Seor, a la entrada de la Carpa del Encuentro, y har arder las partes grasosas como aroma agradable al Seor.
De esta manera, los israelitas dejarn de ofrecer sacrificios a los stiros, detrs de los cuales se estn prostituyendo. Este ser para ellos un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones.
Diles adems: Si un hombre de la casa de Israel o alguno de los extranjeros que residen en medio de ustedes, ofrece un holocausto o un sacrificio,
y no lo lleva a la entrada de la Carpa del Encuentro para ofrecerlo al Seor, ser excluido de su pueblo.
Si un hombre de la casa de Israel o alguno de los extranjeros que residen en medio de ustedes, como cualquier clase de sangre, yo volver mi rostro contra esa persona y la excluir de su pueblo.
Porque la vida de la carne est en la sangre, y yo mismo les he puesto la sangre sobre el altar, para que les sirva de expiacin, ya que la sangre es la que realiza la expiacin, en virtud de la vida que hay en ella.
Por eso dije a los israelitas: "Ninguno de ustedes comer sangre, no tampoco lo har el extranjero que resida en medio de ustedes".
Y cualquier israelita o cualquiera de los extranjeros que residen en medio de ustedes, caza un animal o un pjaro de esos que est permitido comer, derramar su sangre y la cubrir con tierra.
Porque la vida de toda carne es su sangre. Por eso dije a los israelitas: "No coman la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre. El que la coma, ser extirpado".
Cualquiera, sea nativo o extranjero, que coma un animal muerto o despedazado por las fieras, deber lavar su ropa y baarse con agua, y ser impuro hasta la tarde. Despus ser puro.
Y si no lava su ropa ni se baa, cargar con su iniquidad,
El Seor dijo a Moiss:
Habla a los israelitas en estos trminos: Yo soy el Seor, su Dios.
Ustedes no imitarn las costumbre de Egipto -ese pas donde ustedes habitaron- ni tampoco las de Canan -esa tierra adonde yo los har entrar-. No seguirn sus preceptos,
sino que cumplirn mis leyes y observarn mis preceptos, obrando en conformidad con ellos. Yo soy el Seor, su Dios.
Ustedes cumplirn mis preceptos y mis leyes, porque el hombre que los cumple vivir gracias a ellos. Yo soy el Seor.
Ninguno de ustedes se acercar a una mujer de su propia sangre para tener relaciones con ella. Yo soy el Seor.
No tendrs relaciones con tu madre, la esposa de tu padre: ella es tu madre, y t no debes tener relaciones con ella.
No tendrs relaciones con la mujer de tu padre: ella es la misma carne de tu padre.
No tendrs relaciones con tu hermana, sea hija de tu padre o de tu madre, sea que haya nacido en la casa o fuera de ella.
No tendrs relaciones con tu nieta, sea por parte de tu hijo o de tu hija, porque es tu misma carne.
No tendrs relaciones con la hija de una mujer de tu padre: ella es descendiente de tu padre, hermana tuya, y t no debes tener relaciones con ella.
No tendrs relaciones con la hermana de tu padre: ella es la misma carne que tu padre.
No tendrs relaciones con la hermana de tu madre, porque ella es la misma carne que tu madre.
No tendrs relaciones con la mujer del hermano de tu padre: no te acercars a ella, que es tu ta.
No tendrs relaciones con tu nuera: ella es la esposa de tu hijo, y por eso, debes no debes tener relaciones con ella.
No tendrs relaciones con la esposa de tu hermano: es la misma carne que tu hermano.
No tendrs relaciones a un mismo tiempo con una mujer y con su hija, ni te casars con su nieta, sea por parte de su hijo o de su hija: son de la misma carne que esa mujer, y tener relaciones con ellas es una depravacin.
No te casars con la hermana de tu esposa ni tendrs relaciones con ella mientras viva tu esposa, provocando su rivalidad.
No te acercars a una mujer, para tener relaciones con ella, durante el perodo de su impureza menstrual.
No tendrs relaciones con la mujer de tu prjimo, hacindote impuro con ella.
No entregars a ninguno de tus descendientes para inmolarlo a Moloc, y no profanars el nombre de tu Dios. Yo soy el Seor.
No te acostars con un varn como si fuera un mujer: es una abominacin.
No tendrs trato sexual con una bestia, hacindote impuro con ella; y ninguna mujer se ofrecer a un animal para unirse con l: es una perversin.
No se harn impuros de ninguna de esas maneras, porque as lo hicieron las naciones que yo voy a expulsar delante de ustedes,
y por eso el pas qued profanado. Yo les he pedido cuenta de su iniquidad, y el pas ha vomitado a sus habitantes.
Pero ustedes observarn mis preceptos y mis leyes, y no cometern ninguna de esas abominaciones, tanto el nativo como el extranjero que resida en medio de ustedes.
Porque todas esas abominaciones fueron cometidas por los hombres que habitaron el pas antes que ustedes, y por eso el pas ha sido profanado.
Que la tierra no los tenga que vomitar tambin a ustedes, a causa de sus impurezas, como vomit a la nacin que estaba antes que ustedes.
Porque todo el que cometa una de esas abominaciones ser excluido de su pueblo.
Cumplan, entonces, mis prescripciones, y no hagan ninguna de esas cosas abominables que se hicieron antes, y as no se harn impuros a causa de ellas. Yo soy el Seor, su Dios.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a toda la comunidad de Israel: Ustedes sern santos, porque yo, el Seor su Dios, soy santo.
Respetarn a su madre y a su padre, y observarn mis sbados. Yo soy el Seor, su Dios.
No se volvern hacia los dolos ni se fabricarn dioses de metal fundido. Yo soy el Seor, su Dios.
Cuando ofrezcan al Seor un sacrificio de comunin, lo harn de tal manera que les sea aceptado.
La vctima deber ser comida el mismo da en que ofrezcan el sacrificio, o al da siguiente, y lo que quede para el tercer da, ser quemado.
Y si alguien come algo al tercer da, la vctima no le ser aceptada, porque se ha convertido en algo nocivo.
El que la coma, cargar con su culpa, porque ha profanado lo que est consagrado al Seor: esa persona ser excluida de su pueblo.
En el momento de recoger la cosecha, no segars todo el campo hasta sus bordes, ni volvers a buscar las espigas que queden.
No sacars hasta el ltimo racimo de tu via ni recogers los frutos cados, sino que los dejars para el pobre y el extranjero. Yo soy el Seor, tu Dios.
Ustedes no robarn, no mentirn ni se engaarn unos a otros.
No jurarn en falso por mi Nombre, porque profanaran el nombre de su Dios. Yo soy el Seor.
No oprimirs a tu prjimo ni lo despojars; y no retendrs hasta la maana siguiente el salario del jornalero.
No insultars a un ciego, sino que temers a tu Dios. Yo soy el Seor.
No cometers ninguna injusticia en los juicios. No favorecers arbitrariamente al pobre ni te mostrars complaciente con el rico: juzgars a tu prjimo con justicia.
No difamars a tus compatriotas, ni pondrs en peligro la vida de tu prjimo. Yo soy el seor.
No odiars a tu hermano en tu corazn: debers reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de l.
No sers vengativo con tus compatriotas ni les guardars rencor. Amars a tu prjimo como a ti mismo. Yo soy el Seor.
Ustedes observarn mis preceptos. No cruzars tu ganado con animales de otra especie. No sembrars en tu campo dos clases distintas de semilla. No usars ropa confeccionada con materiales diversos.
Si un hombre tiene relaciones sexuales con una esclava reservada a otro hombre, pero que no ha sido rescatada ni puesta en libertad, se pagar una indemnizacin: ellos no sern castigados con la pena de muerte, porque la mujer no es libre.
El hombre llevar un carnero a la entrada de la Carpa del Encuentro, como sacrificio de reparacin al Seor.
El sacerdote practicar con el carnero el rito de expiacin en favor de ese hombre, delante del Seor, por el pecado que cometi, y el pecado le ser perdonado.
Cuando entren en la tierra y planten rboles frutales de todas clases, debern considerar sus frutos como algo prohibido: durante tres aos los dejarn incircuncisos, y no se los podr comer.
Al cuarto ao, todos sus frutos sern consagrados en una fiesta de alabanza al Seor.
Y slo en el quinto ao, podrn comer los fruto y almacenar el producto para provecho de ustedes mismos. Yo soy el seor, su Dios.
Ustedes no comern nada que tenga sangre. No practicarn la magia ni la adivinacin.
No se cortarn el borde de la cabellera en forma de crculo, ni cortars el borde de tu barba.
No se harn incisiones en la carne a causa de los muertos, ni tampoco se harn tatuajes. Yo soy el Seor.
No profanars a tu hija, prostituyndola, no sea que tambin la tierra se prostituya y se llene de depravacin.
Observarn mis sbados y respetarn mi Santuario. Yo soy el Seor.
No acudirn a los espritus de los muertos ni consultarn a otros espritus, hacindose impuros a causa de ellos. Yo soy el Seor, su Dios.
Te levantars delante del anciano, y sers respetuoso con las personas de edad. As temers a tu Dios. Yo soy el Seor.
Cuando un extranjero resida contigo en tu tierra, no lo molestars.
El ser para ustedes como uno de sus compatriotas y lo amars como a ti mismo, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Seor, su Dios.
No cometern ninguna injusticia en los juicios, ni falsearn las medidas de longitud, de peso o de capacidad.
Ustedes debern tener una balanza justa, una pesa justa y una medida justa. Yo soy el Seor, su Dios, que los hice salir de Egipto.
Observen fielmente todos mis preceptos y todas mis leyes. Yo soy el Seor.
Y el Seor dijo a Moiss:
T les dirs a los israelitas: Cualquier hombre entre ustedes, o entre los extranjeros residentes en Israel, que entregue a alguno de sus descendientes a Moloc, ser castigado con la muerte: el pueblo del pas lo har morir a pedradas.
Yo volver mi rostro contra ese hombre y lo extirpar de su pueblo, porque l dio un descendiente suyo a Moloc, y as manch mi Santuario y profan mi santo Nombre.
Y si el pueblo del pas cierra sus ojos ante ese hombre, cuando l entrega un descendiente suyo a Moloc, y no lo mata,
yo mismo volver mi rostro contra ese hombre y su familia, y lo extirpar de su pueblo, junto con todos aquellos que lo sigan, prostituyndose detrs de Moloc.
Y si una persona consulta a los espritus de los muertos o a otros espritus, y se prostituye detrs de ellos, yo volver mi rostro contra esa persona y la extirpar de su pueblo.
Ustedes se santificarn y sern santos, porque yo soy el Seor, su Dios.
Observarn fielmente mis preceptos, Yo soy el Seor, que los santifico.
Si alguien insulta a su padre o a su madre, ser castigado con la muerte, l ha insultado a su padre y a su madre, y por eso su propia sangre caer sobre l.
Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prjimo, los dos sern castigados con la muerte.
Si un hombre se acuesta con la mujer de su padre, es como si tuviera relaciones con su propio padre; por eso los dos sern castigados con la muerte, y su sangre caer sobre ellos.
Si un hombre se acuesta con su nuera, los dos sern castigados con la muerte; ellos han cometido un incesto, y por eso su sangre caer sobre ellos.
Si un hombre se acuesta con otro hombre como si fuera una mujer, los dos cometen una cosa abominable; por eso sern castigados con la muerte y su sangre caer sobre ellos.
Si un hombre se casa con una mujer y con la madre de esta, lo que hace es una depravacin: tanto l como ellas sern quemados, para que no haya tal depravacin entre ustedes.
Si un hombre tiene trato sexual con una bestia, ser castigado con la muerte, y tambin matarn a la bestia.
Si una mujer se acerca a una bestia para unirse con ella, matarn a la mujer y a la bestia: ambas sern castigadas con la muerte y su sangre caer sobre ellas.
Si alguien se casa con su hermana -sea hija de su padre o de su madre- de manera que l ve la desnudez de ella, y ella la de l, cometen una ignominia: ambos sern extirpados a la vista de sus compatriotas. Por haber tenido relaciones con su hermana, l deber cargar con su culpa.
Si un hombre se acuesta con una mujer en su perodo menstrual y tiene relaciones con ella, los dos sern extirpados de su pueblo, por l ha puesto al desnudo la fuente del flujo de la mujer y ella la ha descubierto.
No tendrs relaciones con la hermana de tu madre ni con la hermana de tu padre, porque eso sera como tener relaciones con uno mismo: los que lo hagan cargarn con su culpa.
Si un hombre se acuesta con la mujer de su to paterno, es como si tuviera relaciones con este ltimo: los que lo hagan cargarn con su culpa y morirn sin tener hijos.
Si un hombre se casa con la mujer de su hermano, lo que hace es una indecencia, porque es como si tuviera relaciones con su hermano: los que lo hagan no tendrn hijos.
Observen todos mi preceptos y mis leyes, y pnganlos en prctica: entonces no los vomitar de la tierra adonde yo los har entrar para que vivan en ella.
No sigan los preceptos de la nacin que yo expulsar delante de ustedes. Precisamente porque ellos hicieron todas estas cosas, yo les tom repulsin
y les asegur a ustedes que poseeran su suelo, esa tierra que mana leche y miel, la tierra que yo les dar en posesin. Yo soy el Seor, su Dios, que los separ de los otros pueblos.
Por eso ustedes debern separar los animales puros de los impuros, y los pjaros impuros de los puros. No se hagan abominables a causa de un animal, de un pjaro o de cualquier alimaa que se arrastra por el suelo, porque yo los separ para que a ustedes los consideren impuros.
Ustedes sern santos, porque yo, el Seor, soy santo, y los separ de los otros pueblos, para que me pertenezcan.
El hombre o la mujer que consulten a los muertos o a otros espritus, sern castigados con la muerte: los matarn a pedradas, y su sangre caer sobre ellos.
El Seor dijo a Moiss: Habla en estos trminos a los sacerdotes hijos de Aarn: Nadie deber incurrir en impureza por el cadver de alguno de los suyos,
a no ser que se trate de un paciente muy cercano: su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano;
o por el cadver de una hermana virgen, que estaba muy prxima a l, porque an no se haba casado.
Pero nadie podr incurrir en impureza ni profanarse por una mujer casada de su familia.
Los sacerdotes no se raparn la cabeza, ni se cortarn los bordes de la barba, ni se harn incisiones en el cuerpo.
Estarn consagrados a su Dios y no profanaran el nombre de su Dios; porque son los presentan las ofrendas que se queman para el Seor -el alimento de su Dios- y por eso deben ser santos.
Tampoco se casarn con una mujer envilecida por la prostitucin, ni con una mujer divorciada de su marido, porque el sacerdote est consagrado a su Dios.
Debers considerarlo santo, porque l ofrece el alimento de tu Dios. Ser santo para ti, porque yo, el Seor que te santifico, soy santo.
Si la hija de un sacerdote se envilece a s misma prostituyndose, envilece a su propio padre, y por eso ser quemada.
El sacerdote que tiene la preeminencia entre sus hermanos, aquel sobre cuya cabeza fue derramado el leo de la uncin y que recibi la investidura para usar los ornamentos, no llevar los cabellos sueltos ni rasgar sus vestiduras;
no entrar donde haya un cadver ni incurrir en impureza, aunque sea por su padre o por su madre.
Tampoco se alejar del Santuario de Dios, para no profanarlo, porque l tiene sobre s la consagracin conferida con el leo de la uncin de su dios. Yo soy el Seor.
El sacerdote deber tomar por esposa a una virgen.
No se casar con una viuda, ni con una divorciada, ni con una mujer envilecida por la prostitucin. Lo har solamente con una virgen de su propio pueblo,
para no profanar su descendencia en medio de su pueblo, porque yo soy el seor, que lo santifico.
El Seor sigui diciendo a Moiss:
Habla en estos trminos a Aarn: Ninguno de tus descendientes que tenga un defecto corporal se acercar a ofrecer el alimento de su Dios, a lo largo de las generaciones.
No podr acercarse nadie que tenga un defecto corporal: ninguno que sea ciego, rengo, desfigurado o deforme;
que tenga la pierna o el brazo rotos;
que sea jorobado o raqutico; que tenga una mancha en los ojos; que est enfermo de sarna o de tia, o que est castrado.
Ningn descendiente del sacerdote Aarn que tenga un defecto presentar las ofrendas que se queman para el Seor; por tener un defecto, no se acercar a presentar el alimento de su Dios.
Podr comer, en cambio, el alimento de su dios, tanto las cosas santsimas como olas santas.
Pero no entrar detrs del velo ni se acercar al altar; l tiene un defecto corporal y no debe profanar esos lugares que me estn consagrados, porque yo soy el Seor, que los santifico.
As habl Moiss a Aarn y a sus hijos, y a todos los israelitas.
El Seor dijo a Moiss:
Instruye a Aarn y a sus hijos, para que tengan mucho cuidado con los dones sagrados que me consagran los israelitas, no sea que profanen mi santo Nombre. Yo soy el Seor.
Por eso, diles lo siguiente: Si alguno de sus descendientes, en cualquier generacin, participa en estado de impureza de los dones sagrados que los israelitas consagran al Seor, ser excluido de mi presencia. Yo soy el Seor.
Ningn descendiente de Aarn que sea leproso o padezca de blenorrea, podr comer de los dones sagrados hasta que quede purificado. Si alguien toca lo que se ha vuelto impuro a causa de un cadver, o si tiene una eyaculacin,
o si toca algn animal o algn ser humano que lo hace impuro -cualquiera sea la clase de impureza-
si alguien toca algo de eso, ser impuro hasta la tarde y no comer de las cosas sagradas sin lavarse antes con agua.
Al ponerse el sol quedar puro, y entonces podr comer de las cosas sagradas, porque son su alimento.
No comer ningn animal muerto o despedazado por la fieras, porque de lo contrario incurra en impureza. Yo soy el Seor.
Que observen mis prescripciones, no sea que carguen con un pecado a causa del alimento, y mueran por haberlo profanado. Yo soy el Seor, que los santifico.
Ningn extrao podr comer de las cosas sagradas, ni tampoco lo harn el husped o el jornalero de un sacerdote.
Pero si un sacerdote adquiere con su dinero un esclavo, este podr comer de las cosas sagradas; y tambin los esclavos nacidos en su casa podrn comer de su pan.
Si la hija de un sacerdote se casa con alguien que no es sacerdote, ella no podr comer de las ofrendas sagradas.
Pero si la hija de un sacerdote queda viuda o es repudiada y, no teniendo hijos, vuelve a la casa de su padre como en su juventud, podr comer del pan de su padre. Ningn extrao comer de l;
y si alguien, por inadvertencia, come de una ofrenda sagrada, deber restituirla al sacerdote, aadiendo adems una quinta parte de su valor.
Los sacerdotes no permitirn que los israelitas profanen los dones sagrados que ellos reservan para el Seor,
o que carguen con un pecado que exige una reparacin, por comer esos dones sagrados. Porque yo soy el Seor, que los santifico.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trmino a Aarn y a sus hijos, y a todos los israelitas: Si un hombre de la casa de Israel, o alguno de los extranjero residentes en Israel presenta su ofrenda al seor para un holocausto -ya sea en cumplimiento de un voto o como ofrenda voluntaria-
para que esa ofrenda le sea aceptada, tendr que ser buey, oveja o cabra, macho y sin defecto.
No ofrezcan nada que tenga algn defecto, porque no les ser aceptado.
Y si alguien -sea en cumplimiento de un voto especial o como ofrenda voluntaria- presenta al Seor en sacrificio de comunin un animal del ganado mayor o menor, para que esa ofrenda le sea aceptada, tendr que ser sin defecto: no habr en ella ninguna imperfeccin.
No debern ofrecer ni presentar como ofrenda que se quema para el Seor ningn animal ciego, estropeado o mutilado, ulcerado, sarnoso o purulento.
En cambio, podrn ofrecer como ofrenda voluntaria un buey o una oveja con un miembro demasiado largo o demasiado corto; pero no les ser aceptado en cumplimiento de un voto.
Tampoco ofrecern animales con los testculos aplastados, destrozados, arrancados o cortados. No harn nada de esto en su tierra,
ni aceptarn estos animales a los extranjeros para ofrecerlos como alimento de su Dios, porque en ellos hay una deformidad y tienen un defecto. Por eso no les sern aceptados.
El Seor dijo a Moiss:
Cuando nazca un ternero, un cordero o un cabrito, estar siete das con su madre, y a partir del octavo ser aceptado como ofrenda que se quema para el Seor.
Pero no inmolarn ningn animal del ganado mayor o menor junto con su cra, en un mismo da.
Cuando ofrezcan al Seor un sacrificio de accin de gracias, hganlo de tal manera que les sea aceptado.
Ser comido ese mimo da; no dejarn nada para el da siguiente. Yo soy el Seor.
Observen fielmente mis mandamientos. Yo soy el Seor.
No profanen mi santo Nombre, para que yo sea santificado en medio de los israelitas. Yo soy el Seor, que los santifico,
el que los hizo salir de Egipto para ser su Dios. Yo soy el seor.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Estas son mis fiestas, las fiestas del Seor en las que ustedes convocarn las asambleas litrgicas:
Durante seis das se trabajar, pero el sptimo ser un da de reposo, de asamblea litrgica, en el que ustedes no harn ningn trabajo. Ser un sbado consagrado al Seor, cualquiera sea el lugar donde habiten.
Las fiestas del Seor, las asambleas litrgicas que ustedes convocarn a su debido tiempo, son las siguientes:
En el primer mes, el da catorce, al ponerse el sol, se celebrar la Pascua del seor,
y el quince de ese mismo mes tendr lugar la fiesta de los cimos en honor del Seor. Durante siete das comern panes sin levadura.
El primer da tendrn una asamblea litrgica y no harn ningn trabajo servil.
Durante siete das ofrecern una ofrenda que se quema para el Seor. El sptimo da habr una asamblea litrgica y ustedes no harn ningn trabajo servil.
El Seor dijo Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy y cuando recojan la cosecha, entregarn al sacerdote la primera gavilla.
El da siguiente al sbado, l la ofrecer al Seor con el gesto de presentacin, para que les sea aceptada;
y ese mismo da ustedes sacrificarn como holocausto al Seor un cordero de un ao y sin defecto.
Juntamente con l, presentarn -como ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor- una oblacin consistente en dos dcimas de harina de la mejor calidad mezclada con aceite; y aadirn como libacin un litro y medio de vino.
Antes de ese da, o sea, antes de entregar la ofrenda de su Dios, no comern pan, grano tostado ni espigas tiernas. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.
Tambin contarn siete semanas, a partir del da en que entreguen la gavilla ofrecida con el gesto de presentacin, o sea a partir del da siguiente al sbado. Las semanas debern ser completas.
Por eso tendrn que contar hasta el da siguiente al sptimo sbado: cincuenta das en total. Entonces ofrecern al Seor una ofrenda de grano nuevo.
Ustedes traern desde sus casas dos panes, para que sean ofrecidos con el gesto de presentacin. Cada pan deber estar preparado con dos dcimas de harina de la mejor calidad y cocido despus de fermentar: son las primicias para el Seor.
junto con el pan, ofrecern en holocausto al Seor siete corderos de un ao y sin defecto, un novillo y dos carneros, con sus correspondientes oblaciones y libaciones, como ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, y dos corderos de un ao como sacrificio de comunin.
El sacerdote los ofrecer al Seor con el gesto de presentacin, junto con el pan de las primicias y dos corderos. Todo esto es una cosa consagrada al Seor y pertenecer al sacerdote.
Ese mismo da harn una convocatoria: ustedes tendrn una asamblea litrgica y no se podr realizar ningn trabajo servil. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten,
En el momento de recoger la cosecha de tu tierra, no segars todo el campo hasta sus bordes, ni volvers a buscar las espigas cadas: las dejars para el pobre y el extranjero. Yo soy el Seor, tu Dios.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: El primer da del sptimo mes ser para ustedes un da de descanso, una conmemoracin anunciada con toque de trompetas, y habr una asamblea litrgica.
No harn ningn trabajo servil y presentars una ofrenda que se quema en homenaje al Seor.
El Seor dijo a Moiss:
Adems, el dcimo da de ese sptimo mes, ser el da de la Expiacin. Habr una asamblea litrgica, observarn el ayuno y presentarn una ofrenda que se quema para el Seor.
En el transcurso de todo ese da no harn ningn trabajo, porque es el da de la Expiacin, en que se practicar el rito de expiacin en favor de ustedes, delante del Seor, su Dios.
El que no observe el ayuno a lo largo de ese da, ser excluido de su pueblo.
Y yo har desaparecer de su pueblo al que realice cualquier clase de trabajo.
Ustedes no harn ningn trabajo. Es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones, cualquiera sea el lugar donde habiten.
Este ser para ustedes un da de descanso, en el que observarn el ayuno, El noveno da del mes por la tarde, desde esa tarde hasta la siguiente, observarn este descanso.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Adems, el da quince de este sptimo mes se celebrar la fiesta de las Chozas en honor del Seor, durante siete das.
El primer da habr una asamblea litrgica, y ustedes no harn ningn trabajo servil.
Durante siete das presentarn una ofrenda que se quema para el Seor. Al octavo da, celebrarn una asamblea litrgica y presentarn una ofrenda que se quema para el Seor: es una asamblea solemne y ustedes no harn ningn trabajo.
Estas son las fiestas del Seor, en las que ustedes convocarn las asambleas litrgicas y presentarn ofrendas que se queman para el Seor -holocaustos, oblaciones, sacrificios y libaciones, segn corresponda a cada da-
adems de los sbados del Seor, y de los dones, las ofrendas votivas y las ofrendas voluntarias que ustedes ofrezcan al Seor.
El da quince del sptimo mes, cuando hayan cosechado los productos de la tierra, celebrarn la Fiesta del Seor durante siete das. El primero y el octavo da sern de descanso.
El primer da ustedes tomarn frutos de los mejores rboles frondosos y sauces del ro, y se alegrarn en la presencia del Seor, su Dios, durante siete das.
As celebrarn la Fiesta del Seor durante siete das cada ao, en el sptimo mes. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones.
Durante siete das vivirn en chozas. As tendrn que hacerlo todos los nativos de Israel,
para que las generaciones futuras sepan que yo hice vivir en chozas a los israelitas, cuando los hice salir del pas de Egipto. Yo soy el Seor, su Dios.
De esta manera, Moiss declar a los israelitas cules eran las fiestas del Seor.
El Seor dijo a Moiss:
Ordena a los israelitas que traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de que se pueda mantener encendida permanentemente una lmpara.
Aarn deber prepararla en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que est ante el Arca del Testimonio, para que arda regularmente delante del Seor, durante toda la noche. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones.
El dispondr las lmparas delante del Seor, sobre el candelabro de oro puro, para que ardan regularmente.
Prepara adems doce tortas de harina de la mejor calidad, empleando dos dcimas partes de una medida para cada una.
Luego las depositars en la presencia del Seor, en dos hileras de seis, sobre la mesa de oro puro;
y sobre cada hilera pondrs incienso puro, como un memorial del pan, como una ofrenda que se quema para el Seor.
Esto se dispondr regularme todos los sbados delante del Seor: es una obligacin permanente para los israelitas.
Los panes sern para Aarn y sus hijos, y ellos debern comerlos en el recinto sagrado, porque se trata de una cosa santsima. Es un derecho que Aarn tendr siempre sobre las ofrendas que se queman para el Seor.
Entre los israelitas apareci un hombre, cuya madre era israelita y su padre egipcio. Al suscitarse una pelea entre este ltimo y un israelita,
el hijo de la israelita blasfem contra el Nombre, pronunciando una maldicin. Entonces lo llevaron ante Moiss -su madre se llamaba Selomit, hija de Dibr, y era de la tribu de Dan-.
Y el hombre fue puesto bajo custodia, hasta tanto se pudiera tomar una decisin en virtud de un orculo del Seor.
El Seor dijo a Moiss:
"Saca el blasfemo fuera del campamento; que todos los que lo oyeron, pongan las manos sobre su cabeza, y que toda la comunidad lo mate a pedradas.
Luego di a los israelitas: Cualquier hombre que maldiga a su Dios, cargar con su pecado.
El que pronuncie una blasfemia contra el nombre el Seor ser castigado con la muerte: toda la comunidad deber matarlo a pedradas. Sea extranjero o nativo, si pronuncia una blasfemia contra el Nombre, ser castigado con la muerte".
El que hiera mortalmente a cualquier hombre, ser castigado con la muerte.
El que hiera mortalmente a un animal, pagar la indemnizacin correspondiente: vida por vida.
Si alguien lesiona a su prjimo, lo mismo que l hizo se le har a l:
fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le har la misma lesin que l haya causado al otro.
el que mate a un hombre, ser castigado con la muerte.
No habr para ustedes ms que un derecho, vlido tanto para el extranjero como para el nativo. Porque yo soy el seor, su Dios.
As habl Moiss a los israelitas. Entonces ellos sacaron el blasfemo fuera del campamento y lo mataron a pedradas. De esta manera ejecutaron la orden que el Seor haba dado a Moiss.
El Seor dijo a Moiss sobre la montaa del Sina:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les doy, la tierra observar un sbado en honor del Seor.
Durante seis aos sembrars tu campo, podars tu via y cosechars sus productos.
Pero el sptimos ao, la tierra tendr un sbado de descanso, un sbado en honor del Seor: no sembrars su campo ni podars tu via;
no segars lo que vuelva a brotar de la ltima cosecha ni recogers las uvas de tu via que haya quedado sin podar: ser un ao de descanso para la tierra.
Sin embargo, podrn comer todo lo que la tierra produzca durante su descanso, t, tu esclavo, tu esclava y tu jornalero, as como el husped que resida contigo;
y tambin el ganado y los animales que estn en la tierra, podrn comer todos sus productos.
Debers contar siete semanas de aos -siete veces siete aos- de manera que el perodo de las siete semanas de aos sume un total de cuarenta y nueve aos.
Entonces hars resonar un fuerte toque de trompeta: el da diez del sptimo mes -el da de la Expiacin- ustedes harn sonar la trompeta en todo el pas.
As santificarn el quincuagsimo ao, y proclamarn una liberacin para todos los habitantes del pas. Este ser para ustedes un jubileo: casa uno recobrar su propiedad y regresar a su familia.
Este quincuagsimo ao ser para ustedes un jubile: no sembrarn ni segarn lo que vuelva a brotar de la ltima cosecha, ni vendimiarn la via que haya quedado sin podar;
porque es un jubileo, ser sagrado para ustedes. Slo podrn comer lo que el campo produzca por s mismo.
En este ao jubilar cada uno de ustedes regresar a su propiedad.
Cuando vendas o compres algo a tu compatriota, no se defrauden unos a otros.
Al comprar, tendrs en cuenta el nmero de aos transcurridos desde el jubileo; y al vender, tu compatriota tendr en cuenta el nmero de los aos productivos:
cuanto mayor sea el nmero de aos, mayor ser el precio que pagars; y cuanto menor sea el nmero de aos, menor ser ese precio, porque lo que l te vende es un determinado nmero de cosechas.
No se defrauden unos a otros, y teman a su Dios, porque yo soy el Seor, su Dios.
Observen mis preceptos y cumplan fielmente mis leyes; as vivirn seguros en esta tierra.
La tierra dar sus frutos, ustedes comern hasta quedar saciados y vivirn seguros en ella.
Pero tal vez ustedes se pregunten: "Qu comeremos el sptimo ao, si no podemos sembrar ni recoger nuestro productos?".
Yo les mandare mi bendicin en el sexto ao, y este producir una cosecha suficiente para tres aos ms.
As, cuando ustedes siembren en el octavo ao, todava estarn comiendo el grano de aquella cosecha; y lo seguirn comiendo hasta el noveno, hasta que llegue la cosecha.
La tierra no podr venderse definitivamente, porque la tierra es ma, y ustedes son para m como extranjeros y huspedes.
En cualquier terreno de su propiedad, ustedes concedern el derecho de rescate sobre la tierra.
Si tu hermano queda en la miseria y se ve obligado a vender una parte de su propiedad, su pariente ms cercanos vendr a ejercer el derecho de rescate sobre lo que ha vendido su hermano.
Si no tiene a nadie que pueda ejercer ese derecho, pero adquiere por s mismo lo necesario para el rescate,
calcular los aos transcurridos desde la venta, devolver la diferencia al comprador, y as podr regresar a su propiedad.
Si carece de medios suficientes para recuperarla, lo vendido permanecer en poder del comprador hasta el ao del jubileo, pero en el ao jubilar quedar libre, y el vendedor regresar a su propiedad.
Si alguien vende una vivienda en una ciudad amurallada, su derecho a rescatarla durar hasta que se cumpla el ao de su venta; el perodo del reste durar un ao entero.
Si no ha sido rescatada antes de transcurrido ese ao, la casa pasar definitivamente al comprador y a sus descendientes, y no ser rescatada en el jubileo.
Pero las casas de los poblados que no tienen murallas sern consideradas como el campo abierto: podrn ser rescatadas, y en el ao del jubileo quedarn libres.
En cuanto a las ciudades de los levitas, estos tendrn siempre derecho de rescate sobre las casas que estn en las ciudades de su propiedad.
Y si alguno de los levitas no la rescata, la casa que l vendi -y que es su propiedad- quedar libre en el jubileo, porque las casas de las ciudades de los levitas son de su propiedad entre los israelitas.
En cambio, los campos que rodean sus ciudades no podrn ser vendidos, porque son su propiedad para siempre.
Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene con qu pagarte, t lo sostendrs como si fuera un extranjero o un husped, y l vivir junto a ti.
No le exijas ninguna clase de inters: teme a tu Dios y djalo vivir junto a ti como un hermano.
No le prestes dinero a inters, ni le des comidas para sacar provecho.
Yo soy el Seor, su Dios, el que los hizo salir de Egipto para darles la tierra de Canan y para ser el Dios de ustedes.
Si tu hermano se queda en la miseria y se ve obligado a venderse a ti, no le impongan trabajos de esclavo.
El estar a tu servicio como asalariado o como husped, y trabajar para ti solamente hasta el ao jubilar.
Entonces quedar en libertad junto con sus hijos, volver a su familia y regresar a la propiedad de sus padres.
Porque ellos son mis servidores: yo los hice salir de Egipto, y por eso no deben ser vendidos como esclavos,
T no ejercers sobre tu hermano un poder desptico, sino que temers a tu Dios.
Los esclavos y esclavas que ustedes tengan, provendrn de las naciones vecinas: solamente de ellas podrn adquirirlos.
Tambin podrn adquirirlos entre los hijos y familiares de los extranjeros que residan entre ustedes, entre aquellos que hayan nacido en Israel. Ellos sern propiedad de ustedes,
y podrn dejarlos como herencia a sus hijos, para que los posean como propiedad perpetua. A estos podrn tenerlos como esclavos; pero nadie podr ejercer un poder desptico sobre sus hermanos israelitas.
Si un extranjero que reside junto a ti llega a prospera, y tu hermano, en cambio, se queda en la miseria y tiene que venderse a ese extranjero o a un descendiente de la familia de un extranjero,
tu hermano tendr derecho al rescate, aun despus de haberse vendido. Podr rescatarlo uno de sus hermanos,
su to, su primo, o algn otro pariente cercano; y si l llega a disponer de recursos, podr rescatarse a s mismo.
Junto con el que lo ha comprado, calcular el total de aos desde el momento en que se vendi hasta el ao del jubileo; y el precio de venta depender del nmero de aos, computando adems el tiempo en que trabaj para l, como si se tratara de un asalariado.
Si todava faltan muchos aos, deber devolver por su rescate una suma proporcionada al precio de la venta;
y si faltan pocos aos hasta el ao jubilar, el cmputo para el pago del rescate se har de acuerdo con los aos que faltan.
De todas maneras, tu hermano estar al servicio del comprador ao tras ao, como si fuera un asalariado; y no permitas que l lo trate despticamente ante tus mismos ojos.
Si no es rescatado en el transcurso de esos aos, quedar libre en el ao jubilar, junto con sus hijos.
Porque es a m a quien deben servir los israelitas: ellos son mis servidores, los que yo hice salir de Egipto. Yo soy el Seor, su Dios.
No se fabriquen dolos ni se erijan imgenes o piedras conmemorativas; no pongan en su tierra piedras grabadas para postrarse delante de ellas, porque yo soy el Seor, su Dios.
Observen mis sbados y respeten mi Santuario. Yo soy el Seor.
Si ustedes viven conforme a mis preceptos y observan fielmente mis mandamientos,
yo enviar las lluvias a su debido tiempo, y as la tierra dar sus productos y las plantas del campo, sus frutos.
Entonces el tiempo de la trilla se prolongar hasta la vendimia y la vendimia, hasta la siembra. Comern pan hasta saciarse y habitarn seguros en su tierra.
Yo asegurar la paz en el pas y ustedes descansarn sin que nadie los perturbe: alejar del pas los animales dainos y ninguna espada asolar la tierra
Perseguirn a sus enemigos, y ellos caern bajo la espada delante de ustedes.
Cinco de ustedes perseguirn a cien, y cien a diez mil; y sus enemigos caern bajo la espada delante de ustedes.
Yo los mirar con bondad, los har fecundos y numerosos, y mantendr mi alianza con ustedes.
Comern grano viejo largamente almacenado, y tendrn que tirar el grano viejo para dar lugar al nuevo.
Yo pondr mi Morada en medio de ustedes y no les tendr aversin;
siempre estar presente entre ustedes: ustedes sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
Yo soy el Seor, su Dios, el que los hice salir de Egipto para que no fueran ms sus esclavos. Yo romp las barras de su yugo y los hice caminar con la cabeza erguida.
Pero si no me obedecen y no cumplen todos estos mandamientos;
si desprecian mis preceptos y muestran aversin por mis leyes; si dejan de practicar mis mandamientos y quebrantan mi alianza,
yo, a mi vez, los tratar de la misma manera: har que el terror los domine -la debilidad y la fiebre que consumen los ojos y desgastan la vida-. En vano plantarn sus semillas, porque las comern sus enemigos.
Yo volver mi rostro contra ustedes y sern derrotados por sus enemigos; quedarn sometidos a sus adversarios y huirn aunque nadie los persiga.
Y si pesar de esto no me obedecen, seguir corrigindolos siete veces ms a causa de sus pecados.
Humillar esa enorme soberbia, haciendo que el cielo sea para ustedes como hierro y la tierra como bronce.
Entonces agotarn sus fuerzas en vano, porque la tierra no dar sus productos ni las plantas del campo, sus frutos.
Y si me siguen contrariando y rehsan obedecerme, volver a castigarlos siete veces ms a causa de sus pecados.
Enviar contra ustedes las fieras del campo, para que les arrebaten a sus hijos y exterminen su ganado. Ellas las diezmarn, y los caminos de ustedes quedarn desiertos.
Y si a pesar de eso no se corrigen y me siguen contrariando,
yo tambin me pondr contra ustedes y los castigar siete veces ms a causa de sus pecados.
Atraer contra ustedes una espada que vengar la transgresin de la alianza. Entonces buscarn refugio en sus ciudades, pero les enviar la peste y caern en poder del enemigo.
Cuando los prive del sustento diario, diez mujeres cocern su pan en su horno, y lo distribuirn tan bien medido, que ustedes comern pero no se saciarn.
Y si a pesar de eso no me obedecen y continan contrarindome,
yo los tratar con indignacin y los reprender severamente siete veces ms, a causa de sus pecados.
Comern la carne de sus hijos y de sus hijas,
y yo destruir sus lugares altos, derribar los altares donde ofrecen incienso, y arrojar los cadveres de ustedes sobre sus dolos inertes. Les tendr aversin,
convertir sus ciudades en ruinas, asolar sus santuarios, y ya no aspirar el aroma de sus sacrificios.
Devastar la tierra, hasta tal punto que sus mismos enemigos quedarn espantados cuando vengan a ocuparla.
Los dispersar entre las naciones y desenvainar la espada detrs de ustedes. As el pas se convertir en un desierto y sus ciudades, en ruinas.
Y durante todo el tiempo en que estar desolada, mientras ustedes vivan en el pas de sus enemigos, la tierra pagar los aos sabticos que adeuda.
En todo el tiempo de la desolacin, ella observar por fin el descanso que no observ en sus aos sabticos, cuando ustedes la habitaban.
A los sobrevivientes los llenar de pnico en la tierra de sus enemigos: el ruido que produce una hoja al caer, los ahuyentar: huirn como quien huye de la espada, y caern aunque nadie los persiga.
Sin ser perseguidos, se atropellarn unos a otros como si tuvieran delante una espada. Ustedes no podrn sostenerse en pie delante de sus adversarios,
sino que perecern entre las naciones y se los tragar la tierra de sus enemigos.
Y aquellos que sobrevivan an, se consumirn en la tierra de sus enemigos, a causa de sus propias culpas, y tambin a causa de las culpas de sus padres.
Entonces confesarn las culpas, que ellos y sus padres cometieron por haberme sido infieles, y sobre todo, por haberse puesto contra m.
Pero yo tambin me pondr contra ellos y los llevar al pas de sus enemigos. As se humillar su corazn incircunciso y pagarn sus culpas.
Yo me acordar de mi alianza con Jacob, con Isaac y con Abraham, y me acordar de la tierra.
Pero antes, la tierra quedar abandonada y pagar los aos sabticos que adeuda, mientras est desolada por la ausencia de ellos; y tambin pagarn sus culpas, ya que despreciaron mis leyes y sintieron aversin por mis preceptos.
Pero an entonces, cuando estn en la tierra de sus enemigos, yo no los rechazar ni sentir aversin por ellos hasta el punto de aniquilarlos y de anular mi alianza con ellos: porque yo soy el Seor, su Dios.
Me acordar en favor de ellos de la alianza que establec con sus antepasados, con los que hice salir de Egipto a la vista de las naciones para ser su Dios. Yo, el Seor.
Estos son los preceptos, las leyes y las instrucciones que el Seor estableci entre l y los israelitas sobre la montaa del Sina, por intermedio de Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Si alguien ofrece como voto al Seor la suma equivalente a una persona,
se aplicar la siguiente tasacin: Si es un varn de veinte a sesenta aos, la suma ser de cincuenta siclos de plata, en siclos del Santuario;
y si es una mujer, la suma ser de treinta siclos.
Si la edad es de cinco a veinte aos, la suma ser de veinte siclos por un varn y de diez por una mujer.
Si la edad es de un mes a cinco aos, la suma ser de cinco siclos de plata por un varn y de tres por una mujer.
Si la edad es de sesenta aos en adelante, la suma ser de quince siclos por un varn y de diez por una mujer.
Pero si el oferente es demasiado pobre para pagar la suma establecida, se presentar al sacerdote, el cual fijar un equivalente proporcionado a los recursos del que hace el voto.
Si alguien entrega un animal de los que pueden ser presentados al Seor como ofrenda, el animal ofrecido ser una cosa sagrada.
No est permitido cambiarlo o sustituirlo por otro, ya sea bueno por malo o malo por bueno. Si alguien sustituye un animal por otro, tanto el animal ofrecido como su sustituto sern una cosa sagrada.
Si se trata de un animal impuro, que no puede ser presentado como ofrenda al Seor, ser presentado ante el sacerdote,
el cual lo tasar. Sea alta o baja, se aceptar la tasacin fijada por el sacerdote;
y si alguien quiere rescatar el animal, tendr que aadir un quinto ms a la suma establecida.
Si un hombre consagra su casa al Seor, el sacerdote deber tasarla. Sea alta o baja, se aceptar la tasacin fijada por el sacerdote.
Y si el que consagr su casa desea rescatarla, deber aadir un quinto a la suma en que ha sido tasada, y as volver a ser suya.
Si un hombre consagra al Seor algn terreno de su propiedad, este ser tasado segn la cantidad de semilla que se pueda sembrar en l: cincuenta siclos de plata por cada cuatrocientos kilos de semilla de cebada.
Si lo consagra en el ao mismo del jubileo, se mantendr esta tasacin.
Pero si consagra su campo despus del jubileo, el sacerdote deber computar el precio en razn de los aos que falten para el jubileo, y as se har el descuento correspondiente.
Si el que consagr su campo lo quiere rescatar, tendr que aadir un quinto a la suma en que ha sido tasado, y as volver a ser suyo.
Pero si no rescata su campo y este es vendido a otro, ya no ser rescatable:
cuando quede libre en el ao jubilar, ser consagrado al Seor como si fuera un terreno interdicto, y pasar a ser propiedad del sacerdote.
Si alguien consagra al Seor un campo que compr, pero que no es terreno de su propiedad,
deber computar el importe de su valor hasta el ao del jubileo, y la persona pagar ese mismo da la suma en que ha sido tasado, como una ofrenda consagrada al Seor.
En el ao jubilar el campo volver al que lo vendi, o sea, al verdadero propietario de la tierra.
Todas las tasaciones se harn en siclos del Santuario; cada siclo equivale a veinte gueras.
Sin embargo, nadie podr consagrar un primognito de su ganado, ya que, por ser primognito, pertenece al Seor: sea que se trate de un ternero o de un cordero, pertenecen al Seor.
Pero si se trata de animales impuros, podrn ser rescatados por la suma en que hayan sido tasados, aadiendo una quinta parte de su valor. Si no es rescatado, el animal ser vendido por la suma establecida.
Ninguno de los bienes que pertenecen a una persona -ya sea un hombre, un animal o un campo de su propiedad- podr ser vendido o rescatado si ha sido consagrado al Seor por el exterminio total: todas esas cosas estn exclusivamente consagradas al Seor.
Tampoco podr ser liberada ninguna persona que deba ser exterminada, sino que se le har morir.
La dcima parte de lo que produce la tierra -tanto los campos sembrados como los rboles frutales- pertenece al Seor: es una cosa consagrada al Seor.
Si un hombre quiere rescatar alguna parte de sus diezmos, deber aadir un quinto de su valor.
La dcima parte del ganado mayor o menor -o sea, uno cada diez de todos los animales que pasan bajo el cayado del pastor- ser consagrada al Seor.
Nadie deber seleccionar entre lo bueno y lo malo, o sustituir uno por otro. Si hace el sustituto sern una cosa sagrada, y no se los podr rescatar.
Estos son los mandamientos que el Seor dio a Moiss para los israelitas sobre la montaa del Sina.
En el segundo ao despus de la salida de Egipto, el primer da del segundo mes, el Seor dijo a Moiss en el desierto del Sina, en la Carpa del Encuentro:
Hagan un censo de toda la comunidad de los israelitas, por clanes y por familias, anotando uno por uno los nombres de todos los varones,
T y Aarn registrarn a todos los hombres de Israel que son aptos para la guerra, es decir, a los que tienen ms de veinte aos, agrupados por regimientos.
Para ello contarn con la ayuda de un jefe de familia por cada tribu.
Los nombres de las personas que les ayudarn son los siguientes: Por la tribu de Rubn, Elisur, hijo de Sedeur;
por la tribu de Simen, Selumiel, hijo de Surisadai;
por la tribu de Jud, Najsn, hijo de Aminadab;
por la tribu de Isacar, Natanael, hijo de Suar;
por la tribu de Zabuln, Eliab, hijo de Jeln;
por las tribus de los hijos de Jos: Elisam, hijo de Amihud, de la tribu de Efram, y Gamaliel, hijo de Padasur, de la tribu de Manass;
por la tribu de Benjamn, Abidn, hijo de Geden;
por la tribu de Dan, Ajizer, hijo de Amisaddai;
por la tribu de Aser, Paguiel, hijo de Ocrn;
por la tribu de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;
por la tribu de Neftal, Ajir, hijo de Enn.
Estos eran los representantes de la comunidad, los jefes de las tribus de sus antepasados, los jefes de los clanes de Israel.
Moiss y Aarn reunieron a todos estos hombres, que haban sido designados expresamente,
y convocaron a la comunidad el primer da del segundo mes. Entonces todos se inscribieron por clanes y por familias, y se fueron anotando uno por uno los nombres de los que tenan ms de veinte aos.
As los registr Moiss en el desierto del Sina, como el Seor se lo haba ordenado.
Los resultados fueron los siguientes: En la lista de los descendientes de Rubn, el primognito de Israel, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 46500 hombres.
En las lista de los descendientes de Simen, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 59300 hombres.
En la lista de los descendientes de Gad, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 45650 hombres.
En la lista de los descendientes de Jud, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 74600 hombres.
En la lista de los descendientes de Isacar, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombre de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 54400 hombres.
En la lista de los descendientes de Zabuln, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 57400 hombres.
En cuanto a los hijos de Jos: En la lista de los descendientes de Efram, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 40500 hombres.
En la lista de los descendientes de Manass, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 32200 hombres.
En la lista de los descendientes de Benjamn, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 35400 hombres.
En la lista de los descendientes de Dan, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 62700 hombres.
En la lista de los descendientes de Aser, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 41500 hombres.
En la lista de los descendientes de Neftal, por clanes y por familias -una vez anotados uno por uno los nombres de todo los varones que tenan ms de veinte aos, o sea, de los aptos para la guerra-
fueron registrados 53400 hombres.
Estos fueron los registrados por Moiss y Aarn, y por los jefes de Israel, que eran doce, uno por cada casa paterna.
Todos los israelitas que tenan ms de veinte aos, todos los hombres de Israel aptos para la guerra, fueron registrados por familias,
y los registrados fueron en total 603550 hombres.
Pero la tribu de los levitas no fue registrada con las otras tribus,
porque el Seor haba dicho a Moiss:
No inscribas en el registro a la tribu de Lev ni la incluyas en el censo de los israelitas.
T encomendars a los levitas el cuidado de la Morada del Testimonio, de sus enseres y de todo lo que est relacionado con ella. Ellos transportarn la Morada y todos sus enseres, se encargarn de su servicio y acamparn alrededor de ella.
Cuando la Morada se desplace, los levitas la desarmarn; y cuando se detenga, la armarn. El extrao que se acerque, ser castigado con la muerte.
Los israelitas acamparn los regimientos, cada uno con su propia divisin y bajo sus respectivo estandartes.
Los levitas, en cambio, lo harn alrededor de la Morada del Testimonio, para que la ira del Seor no se desate contra la comunidad de los israelitas. Ellos estarn encargados de custodiar la Morada del Testimonio.
As lo hicieron los israelitas, atenindose exactamente a lo que el Seor haba dicho a Moiss.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Los israelitas acamparn alrededor de la Carpa del Encuentro, a una cierta distancia, cada uno junto a su estandarte, bajo las insignias de sus casas paternas.
Al frente, sobre el lado este, acamparn los regimientos que militan bajo el estandarte de Jud. El jefe de los descendientes de Jud era Najsn, hijo de Aminadab,
y los enrolados en su regimientos, 746000,
A su lado, acampar la tribu de Isacar. El jefe de los descendientes de Isacar era Natanael, hijo de Suar,
y los enrolados en su regimiento, 54400.
Tambin acampar la tribu de Zabuln. El jefe de los descendientes de Zabuln era Eliab, hijo de Jeln,
y los enrolados en su regimiento, 57400.
Los enrolados en la divisin de Jud, agrupados por regimientos, eran en total 186400. Ellos avanzarn a la vanguardia.
Al sur, acamparn los regimientos que militan bajo el estandarte de Rubn. El jefe de los descendientes de Rubn era Elisur, hijo de Sedeur,
y los enrolados en su regimientos, 46500.
A su lado, acampar la tribu de Simen. El jefe de los descendientes de Simen era Selumiel, hijo de Surisadai,
y los enrolados en su regimiento, 59300.
Tambin acampar la tribu de Gad. El jefe de los descendientes de Gad era Eliasaf, hijo de Reuel,
y los enrolados en su regimiento, 45650.
Los enrolados en la divisin de Rubn, agrupados por regimientos, eran en total 151450. Ellos avanzarn en segundo lugar.
La Carpa del Encuentro ir en medio de las divisiones, con el grupo de los levitas. Ellos avanzarn de la misma manera que estaban acampados, cada uno en su puesto, junto a sus insignias.
Al oeste, acamparn los regimientos que militan bajo el estandarte de Efram. El jefe de los descendientes de Efram era Elisam, hijo de Amihud,
y los enrolados en su regimiento, 40500.
A su lado, acampar la tribu de Manass. El jefe de los descendientes de Manass era Gamaliel, hijo de Padasur,
y los enrolados en su regimiento, 32200.
Tambin acampar la tribu de Benjamn. El jefe de los descendientes de Benjamn era Abidn, hijo de Geden,
y los enrolados en su regimiento, 35400.
Los enrolados en la divisin de Efram, agrupados por regimientos, eran en total 108100. Ellos avanzarn en tercer lugar.
Al norte, acamparn los regimientos que militan bajo el estandarte de Dan. El jefe de los descendientes de Dan era Ajizer, hijo de Amisaddai,
y los enrolados en su regimiento, 62700.
A su lado, acampar la tribu de Aser. El jefe de los descendientes de Aser era Paguiel, hijo de Ocrn,
y los enrolados en su regimiento, 41500.
Tambin acampar la tribu de Neftal. El jefe de los descendientes de Neftal era Ajir, hijo de Enn,
y los enrolados en su regimiento, 53400.
Los enrolados en la divisin de San eran en total 157600. Ellos avanzarn a la retaguardia, con sus estandartes.
Estos fueron los registrados en el censo de los israelitas, por casas paternas. Los enrolados en la divisiones, agrupados por regimientos, eran en total 603550 hombres.
Pero los levitas no fueron incluidos en el censo junto con los dems israelitas, como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
Los israelitas hicieron todo lo que el Seor haba ordenado a Moiss; acampaban junto a sus estandartes, y avanzaban cada uno con su clan y con su familia.
Esta era la descendencia de Aarn y de Moiss, cuando el Seor habl a Moiss sobre la montaa del Sina:
Los nombres de los hijos de Aarn eran los siguientes: Nadab -el primognito- y Abih, Eleazar e Itamar.
Estos eran los nombres de los hijos de Aarn, los sacerdotes que recibieron la uncin y la investidura para ejercer el sacerdocio.
Nadab y Abih murieron en la presencia del Seor, cuando presentaron ante l un fuego profano, en el desierto del Sina. Y como no tenan hijos, los que ejercieron el sacerdocio delante de Aarn, su padre fueron Eleazar e Itamar.
El Seor dijo a Moiss:
Manda a la tribu de Lev que se acerque, y t la pondrs a disposicin del sacerdote Aarn, para servirlo.
Ellos realizarn tareas para l y para toda la comunidad de Israel, delante de la Carpa del Encuentro, encargndose del servicio de la Morada.
Tendrn a su cargo todo el mobiliario de la Carpa del Encuentro y realizarn tareas para los israelitas, encargndose del servicio de la Morada.
T pondrs a los levitas a las rdenes de Aarn y de sus hijos: as ellos estarn dedicados a l exclusivamente, de parte de los israelitas.
A Aarn y a sus hijos, en cambio, les encargars que ejerzan las funciones sacerdotales. Si se acerca un extrao, ser castigado con la muerte.
El Seor dijo a Moiss:
Entre todos los israelitas, en lugar de los primognitos -de aquellos que abren el seno materno- yo elijo a los descendientes de Lev. Los levitas me pertenecen,
porque todo primognito me pertenece. Cuando extermin a todos los primognitos de Egipto, consagr para m a todos los primognitos de Israel, hombres y animales, a fin de que fueran mos. Yo soy el Seor.
El Seor dijo a Moiss en el desierto del Sina:
Inscribe en un registro, por familias y por clanes, a todos los levitas varones que tengan ms de un mes.
Moiss los registr, segn la orden que haba recibido del Seor.
Los nombres de los hijos de Lev eran Gersn, Quehat y Merar.
Los nombres de los hijos de Gersn, por clanes, eran Lign y Semei;
los hijos de Quehat, por clanes, eran Amram, Ishar, Hebrn y Oziel;
y los hijos de Merar, por clanes, eran Majl y Mus. Los clanes de los levitas, repartidos por familias, eran los siguientes:
De Gersn procedan el clan de los libnitas y el clan de los semetas: estos eran los clanes de los gersonitas.
Los registrados, contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 7500 hombres.
Los clanes de los gersonitas acampaban detrs de la Morada, hacia el oeste.
El jefe de la casa paterna de los gersonitas era Eliasaf, hijo de Lael.
Los gersonitas tenan a su cargo, en la Carpa del Encuentro, la Morada y la Carpa, su toldo y el tapiz que estaba a la entrada de la Carpa del Encuentro;
las cortinas del atrio y el cortinado para la entrada del atrio que rodea la Morada, las cuerdas y el altar; todo el servicio relacionado con esos objetos.
De Quehat procedan el clan de los amritas, el clan de los isharitas, el clan de los hebronitas y el clan de los ozielitas: estos eran los clanes de los quehatitas
Contando todos los varones de un mes en adelante, eran en total 8300 hombres. Ellos tenan a su cargo el servicio del Santuario.
Los clanes de los quehatitas acampaban en el lado sur de la Morada.
El jefe de la casa paterna de los clanes de los quehatitas era Elisafn, hijo de Oziel.
Ellos tenan a su cargo el Arca, la mesa, el candelabro, los altares, los utensilios sagrados que se usaban en el culto, el cortinado que divida el Santuario y todo el servicio relacionado con esos objetos.
El jefe supremo de todos los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, que tena la supervisin de todos los que realizaban las tareas del Santuario.
De Merar procedan el clan de los majilitas y el clan de los musitas: estos eran los clanes de los meraritas.
Los registrados, contando todos los que tenan de un mes en adelante, eran en total 6200 hombres.
El jefe de la casa paterna de los clanes de los meraritas era Suriel, hijo de Abijail. Estos acampaban al norte de la Morada.
Los hijos de Merar tenan a su cargo el cuidado de los bastidores de la Morada, sus travesaos, sus postes, sus bases y todos sus enseres; todo el servicio relacionado con esos objetos.
Tambin deban ocuparse de las columnas que rodean el atrio, de sus bases, sus estacas y sus cuerdas.
Al este, frente a la Morada, delante de la Carpa del Encuentro, acampaban Moiss, Aarn y sus hijos, que realizaban las tareas del Santuario, en favor de los israelitas. Cualquier extrao que se acercara deba ser castigado con la muerte.
Los levitas inscritos -los varones mayores de un mes, que Moiss y Aarn registraron por familias, segn las orden del Seor- fueron en total 22000 hombres.
El Seor dijo a Moiss: Realiza un censo de todos los primognitos varones entre los israelitas, de la edad de un mes en adelante, llevando cuenta de sus nombres.
Luego aparta para ma a los levitas -porque yo soy el Seor- en lugar de todos los primognitos de los israelitas, y aparta tambin el ganado de los levitas, en lugar de todos los primognitos del ganado de los israelitas.
Entones Moiss hizo el censo de todos los primognitos entre los israelitas, como el Seor se lo haba ordenado.
Los primognitos varones de un mes en adelante que fueron registrados eran en total 22273 hombres.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Aparta a los levitas en lugar de todos los primognitos israelitas, y aparta tambin el ganado de los israelitas. Los levitas sern para m: yo soy el Seor.
Y como precio del rescate por los doscientos setenta y tres primognitos israelitas que exceden el nmero de los levitas,
toma cinco siclos por cabeza -en siclos del Santuario, teniendo en cuenta que cada siclo equivale a veinte gueras-
y entrega ese dinero a Aarn y a sus hijos, como precio de rescate por la diferencia.
Moiss tom el dinero del rescate por aquellos primognitos, que excedan a los rescatados por los levitas,
recibi el dinero de los primognitos israelitas -1365 siclos, en siclos del Santuario-
y entreg el dinero del rescate a Aarn y a sus hijos, segn la orden que Moiss haba recibido del Seor.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
Realiza un censo especial de los levitas hijos de Quehat, por clanes y por familias.
Registra a todos los que puedan entrar en servicio, para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta aos.
Los quehatitas sern los responsables, en la Carpa del Encuentro, de los objetos ms santos.
Cuando haya que levantar campamento, Aarn y sus hijos irn a descolgar el velo protector y cubrirn con l el Arca del Testimonio.
Sobre l pondrn una funda de cuero fino, y encima extendern una tela, toda de prpura violeta. Luego le ajustarn las andas.
En seguida extendern una tela de prpura violeta sobre la mesa de los panes de la ofrenda, y depositarn sobre ella las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para la libacin. El pan de la ofrenda perpetua estar sobre la mesa.
Encima de todo esto, extendern una tela de prpura escarlata y la envolvern con una funda de cuero fino. Luego le ajustarn las andas.
Asimismo, tomarn una tela de prpura violeta y cubrirn el candelabro, sus lmparas, sus tenazas, sus platillos, y todas las vasijas de aceite que se emplean para el servicio del candelabro.
Lo pondrn, junto con todos sus enseres, en una funda de cuero fino, y despus lo depositarn sobre angarillas.
Luego extendern una tela de prpura violeta sobre el altar de oro, lo cubrirn con una funda de cuero fino y le ajustarn las andas.
Recogern todos los utensilios que se emplean en el culto del Santuario, les pondrn una tela de prpura violeta, los cubrirn con una funda de cuero fino, y finalmente los depositarn sobre unas angarillas.
Despus de haber limpiado las cenizas del altar, extendern sobre l una tela de prpura escarlata
y pondrn encima todos los enseres que se usan para su servicio: los braseros, los tenedores, las palas y los aspersorios, o sea, todos los enseres del altar. Luego extendern sobre l una funda de cuero fino y le ajustarn las andas.
Y al levantarse el campamento, una vez que Aarn y sus hijos hayan terminado de cubrir los objetos sagrados y todos sus accesorios, vendrn los hijos de Quehat para transportarlos, pero no tocarn los objetos sagrados, porque moriran. Estos son los objetos de la Carpa del Encuentro, que debern ser transportados por los hijos de Quehat.
El sacerdote Eleazar, hijo de Aarn, ser el encargado del aceite para iluminacin, del incienso aromtico, de la ofrenda perpetua y del leo de la uncin; ejercer la supervisin de toda la Morada, con todos los objetos sagrados y todos los utensilios que hay en ella.
El Seor dijo a Moiss y a Aarn:
No permitan que el grupo de los clanes de los quehatitas sea eliminado del nmero de los levitas.
Por eso, para que puedan vivir y no mueran cuando se acerquen a los objetos ms santos, procedan con los quehatitas de la siguiente manera: vendrn Aarn y sus hijos, y asignarn a cada uno de ellos su oficio y su carga;
pero los quehatitas no entrarn a ver los objetos sagrados ni siguiera un momento, no sea que mueran.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Realiza tambin un censo de los gersonitas, por clanes y por familias.
Registra a todos los que puedan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta aos.
Los clanes de los gersonitas sern los responsables de los siguientes oficios y cargas:
ellos llevarn los tapices de la Morada, la Carpa del Encuentro y su tolda, el cortinado que est a la entrada de la Carpa del Encuentro;
las cortinas del atrio, la cortina de la entrada del atrio que rodea la Morada y el altar, y tambin sus cuerdas y todos los accesorios que se emplean en su servicio: ellos se encargarn de hacer todo lo necesario.
Los gersonitas harn su trabajo bajo las rdenes de Aarn y de sus hijos, tanto lo que se refiere al transportes cuanto al servicio: ustedes los harn responsables del cuidado de toda su carga.
Estas son las obligaciones de los clanes de los gersonitas, respecto de la Carpa del Encuentro. Las cumplirn bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
En cuanto a los meraritas, debers registrar, por clanes y por familias,
a todos los que puedan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tengan entre treinta y cincuenta aos.
Ellos tendrn a su cargo, en la Carpa del Encuentro, todos los oficios relacionados con el traslado de los siguientes objetos: los bastidores de la Morada, con sus travesaos, columnas y bases;
las columnas que rodean el atrio, con sus bases, estacas y cuerdas, con todos sus accesorios y todo su equipamiento. Adems, debern tener un inventario de los objetos que tienen la obligacin de transportar.
Estos son los oficios de los clanes de los meraritas, con todas las obligaciones que debern cumplir en la Carpa del Encuentro, bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
De esta manera, Moiss, Aarn y los jefes de la comunidad hicieron el censo de los quehatitas, por clanes y por familias,
registrando a todos los que podan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, a los que tenan entre treinta y cincuenta aos.
Los registrados por clanes fueron en total 2750 hombres.
Estos fueron los inscritos en el registro de los clanes de los quehatitas, todos los que prestaban servicio en la Carpa del Encuentro. Moiss y Aarn los registraron, segn la orden que el Seor haba dado por medio de Moiss.
Los inscritos en el registro de los gersonitas, por clanes y por familias,
todos los que podan entrar en servicio para ejercer funciones en el Carpa del Encuentro, es decir, los que tenan entre treinta y cincuenta aos,
fueron en total 2630 hombres.
Estos fueron los registrados en el censo de los clanes de los gersonitas, todos los que prestaban servicio en la Carpa del Encuentro, y que Moiss y Aarn registraron por orden del Seor.
Los inscritos en el registro de los meraritas, por clanes y por familias,
todos los que podan entrar en servicio para ejercer funciones en la Carpa del Encuentro, es decir, los que tenan entre treinta y cincuenta aos,
fueron en total 3200 hombres.
Estos fueron los inscritos en el registro de los clanes de los meraritas, que Moiss y Aarn registraron segn la orden que el Seor haba dado por medio de Moiss.
Todos los levitas que Moiss, Aarn y los jefes de Israel registraron por clanes y por familias
-los que deban prestar servicios en el culto y traslado de la Carpa del Encuentro, es decir, los que tenan entre treinta y cincuenta aos-
fueron 8580 hombres.
A cada uno le fue asignada una obligacin en el servicio y el traslado de la Carpa, segn la orden del Seor por medio de Moiss; y cada uno fue registrado como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Manda a los israelitas que alejen del campamento a todos los leprosos, a todos los que padecen de blenorrea y a todos los que se han vuelto impuros a causa de un cadver.
Alejen tanto a los hombres como a las mujeres, para que no han impuro el campamento de aquellos entre quienes yo habito.
As lo hicieron los israelitas: alejaron del campamento a los impuros, como el Seor le haba dicho a Moiss.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Si un hombre o una mujer cometen una falta en perjuicio de otro, mostrndose as infieles al Seor, esa persona es culpable.
Ellos confesarn el pecado que han cometido y restituirn la suma total a aquel a quien ocasionaron el perjuicio, aadiendo adems una quinta parte de su valor.
Si ese hombre no tiene ningn pariente cercano a quien se le pueda restituir, la suma ser devuelta al Seor y entregada al sacerdote, adems del carnero de la expiacin, con el cual se practicar el rito de expiacin en favor de esa persona.
Y cualquier ofrenda de dones sagrados que los israelitas presenten al sacerdote, ser para l.
Cada sacerdote podr disponer de sus propios dones sagrados: cada uno guardar para l lo que reciba.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando una mujer se aparta del camino y es infiel a su esposo,
teniendo relaciones con otro hombre, y su marido no llega a enterarse, porque ella se deshonr ocultamente, y no hay testigos ni fue sorprendida en el acto;
si el hombre tiene un arrebato de celos y siente celos de su mujer, que realmente se ha deshonrado; o bien, si un hombre siente celos de mujer, a pesar de que ella es inocente:
en esos casos, el hombre presentar su mujer al sacerdote y entregar como ofrenda por ella la dcima parte de una medida de harina de cebada. Pero no derramar aceite sobre esa ofrenda ni le aadir incienso, porque se trata de una oblacin motivada por los celos, de una oblacin conmemorativa, que debe recordar un delito.
El sacerdote har acercar a la mujer y la har comparecer delante del Seor.
Luego recoger con agua consagrada en un recipiente de barro, y echar sobre el agua un poco de polvo, tomado el suelo de la Morada.
Una vez que haya puesto a la mujer delante del Seor, le descubrir la cabeza y colocar en sus manos la oblacin conmemorativa, es decir, la oblacin motivada por los celos. El sacerdote, por su parte, tendr en sus manos las aguas amargas, portadoras de maldicin.
Luego el sacerdote deber conjurar a la mujer, dicindole: "Si desde que ests bajo la potestad de tu marido ningn hombre se ha acostado contigo, si no te has apartado del buen camino ni te has deshonrado, que estas aguas amargas, portadores de maldicin, no te hagan ningn dao.
Pero si te has apartado del buen camino mientras estabas bajo la potestad de tu marido, si te has deshonrado, y si un hombre que no es tu esposo ha tenido relaciones contigo
-aqu el sacerdote deber conjurar a la mujer con el juramente imprecatorio- que el Seor haga de ti un ejemplo de maldicin e imprecacin en medio de tu pueblo, volvindote estril e hinchando tu vientre.
Que estas aguas portadores de maldicin penetren en tus entraas, para que se hinche tu vientre y te vuelvas estril". Y la mujer responder: "Amn, amn".
Entonces el sacerdote consignar por escrito estas maldiciones y las disolver en las aguas amargas.
El se las har beber a la mujer, para que las aguas portadores de maldicin entren en ella y le provoquen amargura.
En seguida el sacerdote tomar de manos de la mujer la oblacin motivada por los celos, har el gesto de presentacin delante del Seor, y la llevar hasta el altar.
Luego tomar de la ofrenda un puado, como memorial, y lo har arder sobre el altar. Finalmente, har que la mujer beba esas aguas.
Despus de darle a beber el agua, si la mujer se ha deshonrado siendo infiel a su marido, las aguas que entren en ella le provocarn amargura; su vientre se hinchar y ella se volver estril. As la mujer quedar como ejemplo de maldicin en medio de su pueblo.
Pero si no se ha deshonrado y es pura, quedar inmune y podr tener hijos.
Este es el ritual para los casos de celos, cuando una mujer se ha desviado y deshonrado mientras est bajo la potestad de su marido,
o cuando un hombre ha tenido un arrebato de celos y siete celos de su esposa. En estos casos, el marido la har comparecer delante del Seor, y el sacerdote le aplicar ntegramente este ritual.
El marido quedar libre de culpa, y la mujer cargar con la suya.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial -el voto de nazireo- con el fin de consagrarse al Seor,
deber abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. Tampoco beber vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beber jugo de uvas, ni comer uvas maduras o secas.
Durante todo el tiempo de su nazireato, no comer ningn producto de la cepa de la vid, ni siquiera las semillas o la cscara.
Mientras est consagrado por el voto, ninguna navaja tocar su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Seor, estar consagrado y se dejar crecer el cabello.
Durante todo el tiempo de su consagracin al Seor, no se acercar a ningn muerto.
Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, no incurrir en impureza a causa de ellos, porque l lleva sobre su cabeza la consagracin de su Dios.
Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Seor.
Si una persona muere repentinamente cerca de l, haciendo impuro su cabello consagrado, se cortar el cabello el da de su purificacin, es decir, el sptimo da.
Al octavo da, presentar al sacerdote, la entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma.
Entonces el sacerdote los ofrecer, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y practicar el rito de expiacin en favor de ese hombre, por la falta en que incurri a causa del cadver. Ese mismo da volver a consagrar su cabeza:
se consagrar al Seor por el tiempo de su nazireato y presentar un cordero de un ao como sacrificio de reparacin. El tiempo anterior no se tomar en cuenta, porque su cabello consagrado se haba vuelto impuro.
Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de nazireato, ser conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro,
y all presentar, como ofrenda al Seor, dos corderos -uno macho y una hembra- de un ao y sin defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto para un sacrifico de comunin;
una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes.
El sacerdote presentar todo esto delante del Seor, y ofrecer el sacrificio por el pecado y el holocausto.
Luego ofrecer el carnero al Seor como sacrificio de comunin, junto con la cesta de los cimos, y tambin ofrecer las oblaciones y las libaciones.
Entonces el nazireo se cortar el cabello consagrado, a la entregada de la Carpa del Encuentro, y lo echar en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunin.
El sacerdote tomar la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y las pondr en las manos del nazireo, despus que este se haya cortado el cabello.
Luego har el gesto de presentacin delante del Seor, y todo esto ser una cosa sagrada, destinada al sacerdote, adems del pecho y la pata. Despus, el nazireo podr vino.
Esta es la ley concerniente al nazireo. Si adems de su nazireato, promete con voto al Seor una ofrenda personal -segn se lo permitan sus medios- cumplir el voto que hizo, adems de lo que establece la ley sobre nazireato.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a Aarn y a sus hijos: As bendecirn a los israelitas. Ustedes les dirn:
Que el Seor te bendiga y te proteja.
Que el Seor haga brillar su rostro sobre ti y muestre su gracia.
Que el Seor te descubra su rostro y te conceda la paz.
Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendecir.
Cuando Moiss termin de erigir la Morada, la ungi y la consagr, junto con todo su mobiliario, y lo mismo hizo con el altar y sus utensilios. Y una vez que la ungi y la consagr,
los jefes de Israel -los jefes de las familias patriarcales, los capitanes de las tribus, los encargados de supervisar el censo- se acercaron
a presentar sus ofrendas delante del Seor, a saber, seis carros de carga y doce bueyes, un carro cada dos jefes y un buey por cada uno. Al presentarlos ante la Morada,
el Seor dijo a Moiss:
"Acptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, y dselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno".
Entonces Moiss recibi los carros y los bueyes y se los dio a los levitas:
a los gersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes, como exigan los servicios que ellos prestaban;
y a los meraritas, cuatro carros y ocho bueyes, como exigan los servicios que ellos prestaban a las rdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
A los quehatitas, en cambio, no les dio nada, porque ellos se ocupaban de los objetos ms santos y tenan que llevar su carga al hombro.
Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicacin del altar cuando este fue ungido. Y mientras iban presentado sus ofrendas ante el altar,
el Seor dijo a Moiss: Que cada da un jefe ofrezca por turno su ofrenda por la dedicacin del altar".
El que present su ofrenda el primer da fue Najsn, hijo de Aminadab, de la tribu de Jud.
Su ofrenda consisti en una fuente de planta, que pesa ciento treinta siclos, y en un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro,, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Najsn, hijo de Aminadab.
El segundo da present su ofrenda Natanael, hijo de Suar, jefe de la tribu de Isacar.
El present como ofrenda una fuente de planta, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrifico por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.
el tercer da present su ofrenda Eliab, hijo de Jeln, jefe de la tribu de Zabuln.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jeln.
El cuarto da present su ofrenda Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubn.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso,
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
El quinto da present su ofrenda Selumiel, hijo de Surisadai, jefe de la tribu de Simen.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad. amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrifico por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrifico de comunin. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Surisadai.
El sexto da present su ofrenda Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de la tribu de Gad.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
El sptimo da present su ofrenda Elisam, hijo de Amihud, jefe de la tribu de Efram.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Elisam, hijo de Amihud.
El octavo da present su ofrenda Gamaliel, hijo de Padasur, jefe de la tribu de Manass.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carnero, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrifico de comunin. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Padasur.
El noveno da present su ofrenda Abidn, hijo de Geden, jefe de la tribu de Benjamn.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesa ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Abidn, hijo de Geden.
El dcimo da present su ofrenda Ajizer, hijo de Amisaddai, jefe de la tribu de Dan.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrificio de comunin. Esta fue la ofrenda de Ajizer, hijo de Amisaddai.
El undcimo da present su ofrenda Paguiel, hijo de Ocrn, jefe de la tribu de Aser.
El present como ofrenda una fuente de planta, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrifico de comunin. Esta fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrn.
El duodcimo da present su ofrenda Ajir, hijo de Enn, jefe de la tribu de Neftal.
El present como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazn de plata, de setenta siclos -en siclos del Santuario- ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblacin;
una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso;
un novillo, un carnero y un cordero de un ao para un holocausto;
un chivo para un sacrificio por el pecado;
y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un ao para un sacrifico de comunin. Esta fue la ofrenda de Ajir, hijo de Enn.
Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicacin del altar, el da en que fue ungido: doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro.
Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazn, setenta. Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario.
Las doce navetas de oro llenas de incienso -a razn de diez siclos del Santuario por naveta- sumaban en total ciento veinte siclos.
Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce corderos de un ao, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el pecado fueron doce chivos.
Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunin fueron en total veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un ao. Estas fueron las ofrendas para la dedicacin del altar, cuando fue ungido.
Cuando moiss entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Seor, oa la voz que le hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. As el Seor le hablaba a Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a Aarn: "Cuando enciendas las lmparas, las siete luces debern iluminar hacia la parte delantera del candelabro".
As lo hizo Aarn: dispuso las lmparas hacia la parte delantera del candelabro, como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
El candelabro era todo de oro forjado, desde la base hasta la flor, y estaba hecho conforme al modelo que el Seor haba mostrado a Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Separa a los descendientes de Lev de los dems israelitas, y purifcalos.
Para eso, debers proceder de la siguiente manera: los rociars con agua lustral; ellos se pasarn la navaja por todo el cuerpo, se lavarn la ropa y as quedarn purificados.
Luego tomarn un novillo, con su correspondiente oblacin de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y t tomars otro novillo para un sacrificio por el pecado.
Entonces hars acercar a los levas hasta la Carpa del Encuentro y reunirs a toda la comunidad de los israelitas.
Una vez que hayas hechos acercar a los levitas hasta la presencia del Seor, los israelitas impondrs las manos sobre ellos.
Luego Aarn, en nombre de todos, ofrecer los levitas al Seor con el gesto de presentacin. As quedarn destinados al servicio del Seor.
Los levitas impondrn sus manos sobre las cabezas de los novillos: uno ser ofrecido al Seor como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto, a fin de practicar el rito de expiacin en favor de los levitas.
T debers poner a los levitas a disposicin de Aarn y de sus hijos, y los ofrecers al Seor con el gesto de presentacin.
As pondrs aparte a los levitas para que me pertenezcas.
Y una vez que los hayas purificado y los hayas ofrecido con el gesto de presentacin, comenzarn a prestar servicios en la Carpa del Encuentro.
Porque ellos estn dedicados a m exclusivamente, entre todos los israelitas: yo los tom para m en lugar de todos los que abren el seno materno, o sea, de todos los primognitos.
Porque todos los primognitos de los israelitas -tanto hombres como animales- son mos: yo me los consagr cuando extermin a todos los primognitos en Egipto.
Ahora tomo a los levitas en lugar de los primognitos,
y se los doy a Aarn y a sus hijos, en calidad de dedicados, a fin de que presten servicios para los israelitas en la Carpa del Encuentro y practiquen el rito de expiacin en favor de ellos. De esta manera, los israelitas no sern castigados por acercarse al Santuario.
Moiss, Aarn y toda la comunidad de Israel hicieron con los levitas lo que el Seor haba ordenado a Moiss.
Los levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. Luego Aarn los ofreci al Seor con el gesto de presentacin y practic el rito de expiacin en favor de ellos, a fin de purificarlos.
Despus de esto, los levitas comenzaron a prestar servicios en la Carpa del Encuentro, a las rdenes de Aarn y de sus hijos. Ellos hicieron con los levitas lo que el Seor haba ordenado a Moiss.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Los levitas se atendrn a esto: a partir de los veinticinco aos, integrarn el grupo de servicio activo en la Carpa del Encuentro,
y a los cincuenta, cesarn en sus funciones y no prestarn ms servicios.
Ayudarn a sus hermanos en la Carpa del Encuentro, realizando algunas tareas, pero no prestarn servicios. As proceders con los levitas en lo referente a sus funciones.
En el primer mes del segundo ao despus de la salida de Egipto, el Seor dijo a Moiss en el desierto del Sina:
"Que los israelitas celebren la Pascua en el tiempo establecido.
La celebrarn el da catorce de este mes, a la hora del crepsculo, en el tiempo establecido, atenindose estrictamente a las prescripciones del ritual".
Entonces Moiss mand a los israelitas que celebraran la Pascua,
y el da catorce del primer mes, a la hora del crepsculo, ellos la celebraron en el desierto del Sina. Los israelitas lo hicieron exactamente como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
Sin embargo, haba algunas personas que se encontraban en estado de impureza a causa de un cadver y no pudieron celebrar la Pascua ese da. Por eso se presentaron a Moiss y a Aarn aquel mismo da
y les dijeron: "Aunque somos impuros a causa de un cadver, por qu nos vamos a ver excluidos de presentar la ofrenda del Seor a su debido tiempo, como los dems israelitas?".
Moiss les respondi: "Qudense aqu, mientras yo voy a or las instrucciones que me da el Seor respecto de ustedes".
Entonces el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Si alguno de ustedes o alguno de sus descendientes cae en impureza a casa de un cadver, o est de viaje en un lugar lejano, tambin podr celebrar la Pascua del Seor.
Pero lo harn en el segundo mes, el da catorce, a la hora del crepsculo. Comern la vctima pascual con pan sin levadura y con hierbas amargas,
y no dejarn nada para la maana siguiente. No le quebrarn ningn hueso y celebrarn la Pascua atenindose estrictamente al ritual.
Pero si una persona que es pura y no est de viaje, deja de celebrar la Pascua, ser excluida de su pueblo, por no haber presentado la ofrenda del Seor en el tiempo establecido: ese hombre cargar con su pecado.
Y si algn extranjero reside entre ustedes podr celebrar la Pascua del Seor; lo har conforme a las prescripciones del ritual. Las mismas prescripciones valdrn para todos ustedes, sean extranjeros o nativos del pas.
El da en que se erigi la Morada -la Carpa del Testimonio- la nube la cubri, y desde el anochecer hasta la maana estuvo sobre ella con aspecto de fuego.
As suceda siempre: la nube cubra la Morada y de noche tomaba el aspecto de fuego.
Siempre que la nube se alzaba por encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento, y en el lugar donde se detena la nube, all acampaban.
A una seal del Seor, levantaban el campamento; a otra seal del Seor, levantaban el campamento; a otra seal del Seor, acampaban, y permanecan acampados mientras la nube se quedaba detenida sobre la Morada.
Cuando la nube se detena sobre la Morada varios das, los israelitas acataban la orden del Seor y no levantaban el campamento.
Cuando la nube estaba sobre la Morada unos pocos das, permanecan acampados de acuerdo con la seal del Seor; y a una nueva seal del Seor, levantaban el campamento.
Cuando la nube slo se detena desde el atardecer hasta la maana, levantaban el campamento por la maana, tan pronto como se alzaba la nube. De da o de noche, siempre que se alzaba la nube, levantaban el campamento.
Siempre que la nube estaba sobre la Morada -ya fueran dos das, un mes o un ao- los israelitas permanecan acampados y no levantaban el campamento.
Pero a una seal del Seor, partan. As acataban la orden del Seor, conforme a las instrucciones que l les haba dado por medio de Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Manda hacer dos trompetas de plata, forjadas a martillo. Ellas te servirn para convocar a la comunidad y para movilizar las divisiones.
Cuando se hagan sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunir delante de ti, a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Pero si tocan una sola, se reunirn contigo los jefes, es decir, los capitanes de los regimientos de Israel.
Cuando ustedes den un toque de trompeta acompaado de una aclamacin, se pondrn en movimiento las divisiones acampadas al este;
y al segundo toque de trompeta, realizado de la misma manera, lo harn las divisiones acampadas al sur. As, el toque de trompetas acompaado de una aclamacin, los har avanzar,
mientras que para reunir a la comunidad se tocarn las trompetas sin proferir ninguna aclamacin.
Las trompetas las tocarn los hijos de Aarn, los sacerdotes. Este ser para ustedes y para sus descendientes un decreto irrevocable, a lo largo de las generaciones.
Cuando ustedes, en su propia tierra, tengan que combatir contra un enemigo que venga a atacarlos, debern tocar las trompetas profiriendo aclamaciones, y el Seor, su Dios, se acordar de ustedes, y se vern libre de sus enemigos.
En las grandes ocasiones, en las fiestas das de luna nueva, tocarn las trompetas sobre sus holocaustos y sus sacrificios de comunin; y este ser para ustedes un memorial delante de su Dios. Yo soy el Seor, su Dios.
En el segundo ao, el da veinte del segundo mes, la nube se alz por encima de la Morada del Testimonio,
y los israelitas fueron avanzando por etapas desde el desierto del Sina, hasta que la nube se detuvo en el desierto de Parn.
Cuando se inici la marcha, segn la orden que dio el Seor por medio de Moiss,
el primero en partir fue el estandarte de la divisin de Jud, distribuida por regimientos, Al frente de sus tropas iba Najsn, hijo de Aminadab;
al frente de las tropas de la tribu de Isacar iba Natanael, hijo de Suar;
y al frente de las tropas de la tribu de Zabuln iba Eliab, hijo de Jeln.
Una vez que se desarm la Morada, avanzaron los gersonitas y los meraritas, que eran los encargados de transportarla.
Luego avanz el estandarte de la divisin de Rubn, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Elisur, hijo de Sedeur;
al frente de las tropas de la tribu de Simen iba Selumiel, hijo de Surisadai;
y al frente de las tropas de la tribu de Gad iba Eliasaf, hijo de Deuel.
Los quehatitas, que llevaban los objetos sagrados, avanzaron despus, a fin de que la Morada ya estuviera erigida antes de su llegada.
A continuacin avanz el estandarte de la divisin de Efram, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Elisam, hijo de Amihud;
al frente de las tropas de la tribu de Manass, iba Gamaliel, hijo de Padasur;
y al frente de las tropas de la tribu de Benjamn, iba Abidn, hijo de Geden.
Finalmente, a la retaguardia de todos los campamentos, avanz el estandarte de la tribu de Dan, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Ajizer, hijo de Amisaddai;
al frente de la tribu de Aser, iba Peguiel, hijo de Ocrn;
y al frente de los descendientes de Neftal, iba Ajir, hijo de Enn.
Este era el orden en que avanzaban los israelitas, distribuidos por regimientos cuando emprendan la marcha.
Moiss dijo a Jobab, que era hijo de su suegro Reuel, el madianita: "Nosotros vamos a emprender la marcha hacia el lugar que el Seor prometi darnos. Ven con nosotros, y seremos generosos contigo, porque el Seor prometi ser generoso con Israel".
El replic: "No ir con ustedes, sino que regresar a mi pas natal".
"Por favor, no nos abandones, le insisti Moiss; t sabes muy bien en qu lugar del desierto podemos acampar, y por eso nos servirs de gua.
Si vienes con nosotros, te haremos participar de los bienes que el Seor nos conceda".
Ellos partieron de la montaa del Seor y recorrieron un camino de tres das. Durante todos ese tiempo, el Arca de la Alianza del Seor avanz al frente de ellos, para buscarles un lugar donde hacer un alto.
Desde que dejaron el campamento, la nube del Seor estaba sobre ellos durante el da.
Cuando el Arca se pona en movimiento, Moiss exclamaba: Levntate, Seor! Que tus enemigos se dispersen y tus adversarios huyan delante de ti!
Y cuando se detena, exclamaba: Descansa, Seor, entre los diez mil millares de Israel!
Una vez, el pueblo se quej amargamente delante del Seor. Cuando el Seor los oy, se llen de indignacin. El fuego del Seor se encendi contra ellos y devor el extremo del campamento.
El pueblo pidi auxilio a Moiss. Este intercedi ante el Seor, y se apag el fuego.
Aquel lugar fue llamado Taber -que significa Incendio- porque all se haba encendido el fuego del Seor contra los israelitas.
La turba de los advenedizos que se haban mezclado con el pueblo se dej llevar de la gula, y los israelitas se sentaron a llorar a gritos, diciendo: "Si al menos tuviramos carne para comer!
Cmo recordamos los pescados que comamos gratis en Egipto, y los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos!
Ahora nuestras gargantas estn resecas! Estamos privados de todo, y nuestros ojos no ven nada ms que el man!".
El man se pareca a la semilla de cilantro y su color era semejante al del bedelio.
El pueblo tena que ir a buscarlo; una vez recogido, lo trituraban con piedras de moler o lo machacaban en un mortero, lo cocan en una olla, y lo preparaban en forma de galletas. Su sabor era como el de un pastel apetitoso.
De noche, cuando el roco caa sobre el campamento, tambin caa el man.
Moiss oy llorar al pueblo, que se haba agrupado por familias, cada uno a la entrada de su carpa. El Seor se llen de una gran indignacin, pero Moiss, vivamente contrariado,
le dijo: "Por qu tratas tan duramente a tu servidor? Por qu no has tenido compasin de m, y me has cargado con el peso de todo este pueblo?
Acaso he sido yo el que concibi a todo este pueblo, o el que lo dio a luz, para que me digas: "Llvalo en tu regazo, como la nodriza lleva a un nio de pecho, hasta la tierra que juraste dar a sus padres?"
De dnde voy a sacar carne para dar de comer a todos los que estn llorando a mi lado y me dicen: "Danos carne para comer"?
Yo solo no puedo soportar el peso de todo este pueblo: mis fuerzas no dan para tanto.
Si me vas a seguir tratando de ese modo, mtame de una vez. As me ver libre de mis males".
El Seor respondi a Moiss: "Reneme a setenta de los ancianos de Israel -debers estar seguro de que son realmente ancianos y escribas del pueblo- llvalos a la Carpa del Encuentro, y que permanezcan all junto contigo.
Yo bajar hasta all, te hablar, y tomar algo del espritu que t posees, para comunicrselo a ellos. As podrn compartir contigo el peso de este pueblo, y no tendrs que soportarlo t solo.
Tambin dirs al pueblo: Purifquense para maana y comern carne. Ya que ustedes han llorado delante del Seor, diciendo: "Si al menos tuviramos carne para comer! Qu bien estbamos en Egipto!", el Seor les dar de comer carne.
Y no la comern un da, ni dos, ni diez, ni veinte,
sino un mes entero, hasta que se les salga por las narices y les provoque repugnancia. Porque han despreciado al Seor que est en medio de ustedes, y han llorado en su presencia, diciendo: "Para qu habremos salido de Egipto?".
Moiss dijo entonces: "El pueblo que me rodea est formado por seiscientos mil hombres de a pie, y t dices que le dars carne para comer un mes entero?
Si se degollaran ovejas y vacas, alcanzaran para todos? Y si se reunieran todos los peces del mar, tendran bastante?".
Pero el Seor respondi a Moiss: "Acaso hay lmite para el poder del Seor? En seguida vers si lo que acabo de decirte se cumple o no".
Moiss sali a comunicar al pueblo las palabras del Seor. Luego reuni a setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y los hizo poner de pie alrededor de la Carpa.
Entonces el Seor descendi en la nube y le habl a Moiss. Despus tom algo del espritu que estaba sobre l y lo infundi a los setenta ancianos. Y apenas el espritu se pos sobre ellos, comenzaron a hablar en xtasis; pero despus no volvieron a hacerlo.
Dos hombres -uno llamado Eldad y el otro Medad- se haban quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el espritu se pos sobre ellos, a pesar de que no haban ido a la Carpa. Y tambin ellos se pusieron a hablar en xtasis.
Un muchacho vino corriendo y comunic la noticia a Moiss, con estas palabras: "Eldad y Medad estn profetizando en el campamento".
Josu, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moiss, intervino diciendo: "Moiss, seor mo, no se lo permitas".
Pero Moiss le respondi: "Acaso ests celoso a causa de m? Ojal todos fueran profetas en el pueblo del Seor, porque l les infunde su espritu!".
Luego Moiss volvi a entrar en el campamento con todos los ancianos de Israel.
Entonces se levant un viento enviado por el Seor, que trajo del mar una bandada de codornices y las precipit sobre el campamento. Las codornices cubrieron toda la extensin de un da de camino, a uno y otro lado del campamento, hasta la altura de un metro sobre la superficie del suelo.
El pueblo se puso a recoger codornices todo el da, toda la noche y todo el da siguiente. El que haba recogido menos, tena diez medidas de unos cuatrocientos cincuenta litros cada una. Y las esparcieron alrededor de todo el campamento.
La carne estaba todava entre sus dientes, sin masticar, cuando la ira del Seor se encendi contra el pueblo, y el Seor lo castig con una enorme mortandad.
El lugar fue llamado Quibrot Hataav -que significa Tumbas de la Gula- porque all enterraron a la gente que se dej llevar por la gula.
Desde Quibrot Hataav el pueblo sigui avanzando hasta Jaserot, y all se detuvo.
Miriam y Aarn se pusieron a murmurar contra Moiss a causa de la mujer cusita con la que este se haba casado. Moiss, en efecto, se haba casado con una mujer de Cus.
"Acaso el Seor ha hablado nicamente por medio de Moiss?, decan. No habl tambin por medio de nosotros?". Y el Seor oy todo esto.
Ahora bien, Moiss era un hombre muy humilde, ms humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra.
De pronto, el Seor dijo a Moiss, a Aarn y a Miriam: "Vayan los tres a la Carpa del Encuentro". Cuando salieron los tres,
el Seor descendi en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. Luego llam a Aarn y a Miriam. Los dos se adelantaron,
y el Seor les dijo: "Escuchen bien mis palabras: Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a l en una visin, le hablo en un sueo.
No sucede as con mi servidor Moiss: l es el hombre de confianza en toda mi casa.
Yo hablo con l cara a cara, claramente, no con enigmas, y el contempla la figura del Seor. Por qu entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moiss?".
Y lleno de indignacin contra ellos, el Seor se alej.
Apenas la nube se retir de encima de la Carpa, Miriam se cubri de lepra, quedando blanca como la nieve. Cuando Aarn se volvi hacia ella y vio que estaba leprosa,
dijo a Moiss: "Por favor, seor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido por necedad.
No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida la mitad de su carne".
Moiss invoc al Seor, diciendo: "Te ruego, Dios, que la cures!".
Pero el Seor le respondi: "Si su padre la hubiera escupido en la cara, no tendra que soportar ese oprobio durante siete das? Que est confinada fuera del campamento durante siete das, y al cabo de ellos vuelva a ser admitida".
As Miriam qued confinada fuera del campamento durante siete das, y el pueblo no reanud la marcha hasta que fue admitida de nuevo.
Despus el pueblo sali de Jaserot y acamp en el desierto de Parn.
El Seor dijo a Moiss:
"Enva unos hombres a explorar el pas de Canan, que yo doy a los israelitas; enviars a un hombre por cada una de sus tribus paternas, todos ellos jefes de tribu".
Entonces Moiss los envi desde el desierto de Parn, segn la orden del Seor. Todos estos hombres eran jefes de los israelitas,
y sus nombres eran los siguientes: Por la tribu de Rubn, Samu, hijo de Zacur;
por la tribu de Simen, Safat, hijo de Jor,
por la tribu de Jud, Caleb, hijo de Iefun;
por la tribu de Isacar, Igal, hijo de Jos;
por la tribu de Efram, Oseas, hijo de Nun;
por la tribu de Benjamn, Palt, hijo de Raf;
por la tribu de Zabuln, Gadiel, hijo de Sod;
por la tribu de Jos, o sea, por la tribu de Manass, Gad, hijo de Sus;
por la tribu de Dan, Amiel, hijo de Guemal;
por la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel;
por la tribu de Neftal, Najb, hijo de Vofs;
por la tribu de Gad, Gueuel, hijo de Maqu.
Estos son los nombres de las personas que envi Moiss a explorar el pas. Y a Oseas, hijo de Nun, Moiss lo llam Josu.
Cuando Moiss los envi a explorar el territorio de Canan, les dijo: "Suban ah, por el Ngueb, y luego avancen hasta la regin montaosa.
Observen cmo es el pas, y la gente que lo ocupa es fuerte o dbil, escasa o numerosa.
Fjense tambin si la tierra donde viven es buena o mala, y si las ciudades en que habitan son abiertas o fortificadas;
si el suelo es frtil o rido, y si est arbolado o no. Tengan valor, y traigan algunos frutos de la regin". Esto sucedi en el tiempo de las primeras uvas.
Los hombres fueron a explorar el pas, desde el desierto de Sin hasta Rejob, a la Entrada de Jamat.
Subieron por el Negueb y llegaron a Hebrn, donde vivan Ajimn, Sesai y Talmai, descendientes de Anac -Hebrn haba sido fundada siete aos antes que Tanis de Egipto-.
Cuando llegaron al valle de Escol, cortaron una rama de vi con un racimo de uvas, y tuvieron que llevarla entre dos, sostenida con una vara. Tambin recogieron granadas e higos.
Ese lugar fue llamado valle de Escol -que significa Racimo- a causa del racimo que los israelitas haban cortado all.
Al cabo de cuarenta das volvieron de explorar el pas.
Entonces fueron a ver a Moiss, a Aarn y a toda la comunidad de los israelitas en Cads, en el desierto de Parn, y les presentaron su informe, al mismo tiempo que les mostraban los frutos del pas.
Les contaron lo siguiente: "Fuimos al pas donde ustedes nos enviaron; es realmente un pas que mana leche y miel, y estos son sus frutos.
Pero, qu poderosa es la gente que ocupa el pas! Sus ciudades estn fortificadas y son muy grandes. Adems, vimos all a los anaquitas.
Los amalecitas habitan en la regin del Ngueb; los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la regin montaosa; y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordn".
Caleb trat de animar al pueblo que estaba junto a Moiss, dicindole: "Subamos en seguida y conquistemos el pas, porque ciertamente podremos contra l".
Pero los hombres que haban subido con l replicaron: "No podemos atacar a esa gente, porque es ms fuerte que nosotros".
Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores acerca del pas que haban explorado, diciendo: "La tierra que recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. Toda la gente que vimos all es muy alta.
Vimos a los gigantes -los anaquitas son raza de gigantes-. Nosotros nos sentamos como langostas delante de ellos, y esa es la impresin que debimos darles".
Entonces la comunidad en pleno prorrumpi en fuertes gritos, y el pueblo llor toda aquella noche.
Los israelitas protestaban contra Moiss y Aarn, y toda la comunidad les deca: Ojal hubiramos muerto en Egipto! Ojal muriramos en este desierto!
Por qu el Seor nos quiere hacer entrar en esa tierra donde caeremos bajo la espada? Nuestras mujeres y nuestros hijos sern llevados como botn! Ms nos valdra regresar a Egipto!
Y se decan unos a otros: "Elijamos un jefe y volvamos a Egipto!".
Moiss y Aarn cayeron con el rostro en tierra delante de toda la comunidad de los israelitas reunidos en asamblea.
Pero Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefun -que estaban entre los que haban explorado el pas- rasgaron su ropa
y dijeron a toda la comunidad de los israelitas: "La tierra que hemos recorrido y explorado es extraordinariamente buena.
Si el Seor nos favorece, nos har entrar en esa tierra que mana leche y miel, y nos la dar.
Pero no se rebelen contra el Seor, ni le tengan miedo a la gente del pas, porque los venceremos fcilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos; con nosotros, en cambio, est el Seor. No les tengan miedo!".
Toda la comunidad amenazaba con matarlos a pedradas, cuando la gloria del Seor se manifest a todos los israelitas en la Carpa del Encuentro.
Y el Seor dijo a Moiss: "Hasta cundo este pueblo me seguir despreciando? Hasta cundo no creern en m, a pesar de los signos que realic en medio de ellos?
Los voy a castigar con una peste y los voy a desheredar. De ti, en cambio, suscitar una nacin mucho ms fuerte que ellos".
Pero Moiss respondi al Seor: "Cuando oigan la noticia los egipcios -de cuyo pas sacaste a este pueblo gracias a tu poder-
se la pasarn a los habitantes de esa tierra. Ellos han odo que t, Seor, ests en medio de este pueblo; que te dejas ver claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; y que avanzas delante de ellos, de da en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego.
Si haces morir a este pueblo como si fuera un solo hombre, las naciones que conocen tu fama, dirn:
"El Seor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le haba prometido con un juramento, y los mat en el desierto".
Por eso, Seor, manifiesta la grandeza de tu poder, como t lo has declarado, cuando dijiste:
"El Seor es lento para enojarse y est lleno de misericordia. El tolera la maldad y la rebelda, pero no las deja impunes, sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generacin".
Perdona, por favor, la culpa de este pueblo segn tu gran misericordia y como lo has venido tolerando desde Egipto hasta aqu".
El Seor respondi: "Lo perdono, como t me lo has pedido.
Sin embargo -tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Seor llena toda la tierra-
ninguno de los hombres que vieron mi gloria y los prodigios que realic en Egipto y en el desierto, ninguno de los que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido,
ver la tierra que promet a sus padres con un juramento; no la ver ninguno de los que me han despreciado.
En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espritu y haberse mantenido fiel a m, lo llevar a la tierra donde ya entr una vez, y sus descendientes la poseern.
Pero como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, den vuelta maana y partan para el desierto por el camino del Mar Rojo".
Luego el Seor dijo a Moiss y a Aarn:
"Hasta cundo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra m? Ya escuch las incesantes protestas de los israelitas.
Por eso, diles: "Juro por mi vida, palabra del Seor, que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado.
Por haber protestado contra m, sus cadveres quedarn tendidos en el desierto: los cadveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen ms de veinte aos.
Ni uno solo entrar en la tierra donde jur establecerlos, salvo Caleb hijo de Iefun y Josu hijo de Nun.
A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decan que iban a ser llevados como botn, s los har entrar; ellos conocern la tierra que ustedes han despreciado.
Pero los cadveres de ustedes quedarn tendidos en este desierto.
Mientras tanto, sus hijos andarn vagando por el desierto durante cuarenta aos, sufriendo por las prostituciones de ustedes, hasta que el ltimo cadver quede tendido en el desierto.
Ustedes cargarn con su culpa durante cuarenta aos, por los cuarenta das que emplearon en explorar la tierra: a razn de un ao por cada da. Entonces conocern lo que significa rebelarse contra m.
As lo he dispuesto yo, el Seor. De esa manera tratar a toda esta comunidad perversa que se ha confabulado contra m: hasta el ltimo hombre morir en este desierto".
Los hombres que Moiss envi a explorar el territorio -esos que al volver instigaron a toda la comunidad a protestar contra l, difundiendo falsos rumores
y propagando malas noticias acerca de la tierra- cayeron muertos en las presencia del Seor.
De los que haban ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Iefun.
Cuando Moiss repiti estas palabras a todos los israelitas, el pueblo qued muy afligido.
Y a la madrugada del da siguiente subieron a la parte ms alta de la montaa, diciendo: "Estamos preparados para ir al lugar que el Seor ha indicado, porque en realidad estbamos en un error".
Pero Moiss replic: "Por qu estn transgrediendo la orden del Seor? Eso no va a dar buen resultado.
No suban, y as no sern derrotados por sus enemigos, ya que el Seor no est en medio de ustedes.
Los amalecitas y los cananeos saldrn a hacerles frente, y ustedes caern bajo la espada, porque se han apartado del Seor y l no estar con ustedes".
Pero ellos se obstinaron en subir a la cima de la montaa, a pesar de que ni el Arca de la Alianza del Seor ni Moiss se movieron del campamento.
Entonces bajaron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella regin montaosa, derrotaron a los israelitas y los fueron exterminando hasta Jorm.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando entren en la tierra que yo les dar para que vivan en ella,
y presenten un animal del ganado mayor o menor como ofrenda que se quema en holocausto o en sacrificio al Seor, ya sea para cumplir un voto, ya sea como ofrenda voluntaria o en las fiestas fijas -ofreciendo as un aroma agradable al Seor-
la persona que presente la ofrenda al Seor deber traer, como oblacin, la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite.
Tambin debers ofrecer, con el holocausto o el sacrificio, un litro y medio de vino como libacin para cada cordero.
Si se trata de un carnero, presentars como oblacin dos dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con dos litros y cuarto de aceite;
y como libacin -como ofrenda de aroma agradable al Seor- ofrecers dos litros y cuarto de vino.
Si ofreces al Seor como holocausto o sacrificio un animal del ganado mayor o menor, sea para cumplir un voto o como sacrificio de comunin,
adems del animal, se ofrecer una oblacin consistente en tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite;
y como libacin ofrecers tres litros y medio de vino. Estas son ofrendas que se queman con aroma agradable al Seor.
Lo mismo se har con cada toro, con cada carnero, y con cada oveja o cabra,
cualquiera sea la cantidad que ofrezcas: lo mismo hars con cada uno de sus animales, cualquiera sea su nmero.
Todos los israelitas procedern de la misma manera, cuando presenten una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Y si un extranjero residente entre ustedes, o cualquiera que viva en medio de ustedes, a lo largo de las generaciones, quiere presentar una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor, lo har tambin l como lo hacen ustedes.
En la asamblea, habr una sola ley para ustedes y para los extranjeros. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones. El extranjero har lo mismo que ustedes delante del Seor.
En una palabra, el mismo ritual y la misma disposicin estar en vigencia para ustedes y para los extranjeros que residan entre ustedes.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando entren en la tierra adonde yo los har entrar,
y coman el pan de esa tierra, reservarn una ofrenda para el Seor:
como primicias de la harina, ofrecern una torta; como se reserva la ofrenda de la era, se reservar tambin aquella.
As presentarn al Seor una ofrenda de las primicias de su harina, a lo largo de las generaciones.
Si ustedes, por inadvertencia, dejan de cumplir cualquiera de estos mandamientos que el Seor prescribi a Moiss
-cualquiera de las cosas que el Seor les orden por medio de l- desde el momento en que el Seor les impuso el mandamiento, y despus, a lo largo de las generaciones, se proceder de la siguiente manera:
Si quien obr inadvertidamente fue la comunidad, toda la comunidad ofrecer un novillo como holocausto de aroma agradable al Seor -con su oblacin y la libacin prescrita- y un chivo como sacrificio por el pecado.
El sacerdote practicar el rito de expiacin en favor de toda la comunidad, y esta ser perdonada, porque se trata de un error, y ellos, para reparar ese error, presentaron delante del Seor su ofrenda -una ofrenda que se quema para el Seor- y su sacrificio por el pecado.
As ser perdonadas toda la comunidad de los israelitas, y tambin el extranjero que resida en medio de ellos, porque esto le sucedi a todo el pueblo inadvertidamente.
Si quien obr inadvertidamente fue una sola persona, ofrecer una cabra de un ao como sacrificio por el pecado.
El sacerdote del Seor, en favor de esa persona, porque ella pec inadvertidamente. Y cuando se practique en favor de ella el rito de expiacin, ser perdonada,
tanto el israelita como el extranjero residente entre ustedes: habr una sola ley para todo el que obra por inadvertencia.
Pero el que obra deliberadamente -tanto el israelita como el extranjero- ultraja al Seor y ser excluido de su pueblo.
Por haber despreciado la palabra del Seor y violado su mandamiento, esa persona ser extirpada: es responsable de su culpa.
Mientras los israelitas estaban en el desierto, se encontraron con un hombre que estaba juntando lea en sbado.
Los que lo encontraron juntando lea lo llevaron ante Moiss, Aarn y toda la comunidad.
Entonces fue puesto bajo custodia, porque no estaba determinado lo que se deba hacer con l.
Pero el Seor dijo a Moiss: "Ese hombre debe ser castigado con la muerte: que toda la comunidad lo mate a pedradas fuera del campamento".
Toda la comunidad lo sac fuera del campamento, y lo mataron a pedradas, como el Seor lo haba ordenado a Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
"Habla a los israelitas, e instryelos para que tanto ellos como sus descendientes se pongan unos flecos en las puntas de sus mantos, y para que aten a los flecos de cada punta un cordn de prpura violeta.
Ustedes llevarn esos flecos, y al verlos se acordarn de todos los mandamientos del Seor. As los pondrn en prctica, y no seguirn los caprichos de su corazn y de sus ojos que los arrastran al desenfreno.
As se acordarn de cumplir mis mandamientos, y sern santos para su Dios.
Yo soy el Seor, su Dios, que los hice salir de Egipto para ser su Dios. Yo soy el Seor, su Dios".
Cor -hijo de Ishar, hijo de Quehat, hijo de Lev- junto con Datn y Abirn, hijos de Eliab, y On, hijo de Pelet -estos ltimos eran descendientes de Rubn- decidieron
sublevarse contra Moiss, secundados por otros doscientos cincuenta israelitas, todos ellos jefes de la comunidad, representantes de la asamblea y personas de renombre.
Se amotinaron contra Moiss y Aarn, y les dijeron: "Ustedes se han excedido en sus atribuciones! Toda la comunidad es sagrada, y el Seor est en medio de ella. Por qu entonces ustedes se ponen por encima de la asamblea del Seor?".
Cuando Moiss oy esto, cay con el rostro en tierra.
Luego dijo a Cor y a todos sus secuaces: "Maana, el Seor pondr de manifiesto quin es el que le pertenece y quin est consagrado; y permitir que se le acerque el que ha sido elegido por l.
Por eso, hagan lo siguiente: t, Cor, y todos tus secuaces, tomen unos incensarios,
pongan fuego en ellos, y maana chenles incienso en la presencia del Seor. Aquel a quien el Seor elija ser el consagrado. Ustedes, hijos de Lev, se han excedido en sus atribuciones!".
Luego Moiss sigui diciendo a Cor: "Escchenme, hijos de Lev.
No les basta que el Seor los haya separado de toda la comunidad de Israel y los haya acercado a l, para prestar servicios en la Morada del Seor y para estar como ministros al frente de la comunidad?
El Seor te promovi a ti y a todos tus hermanos, los descendientes de Lev, y todava reclaman el sacerdocio?
En realidad, t y tus secuaces se han confabulado contra el Seor. Porque quin es Aarn para que ustedes protesten contra l?".
Moiss man llamar a Datn y a Abirn, hijos de Eliab. Pero ellos replicaron: "No iremos
No te basta con habernos sacado de una tierra que mana leche y miel, para hacernos morir en el desierto, que todava quieres dominarnos?
El lugar al que nos has trado no es una tierra que mana leche y miel, y no nos has dado como herencia campos y viedos. O pretendes impedir que esta gente vea? No iremos".
Moiss se indign profundamente y dijo al Seor: "No aceptes su oblacin. Yo no les he quitado ni un solo asno ni he perjudicado a ninguno de ellos".
Entonces Moiss dijo a Cor: "T y tus secuaces comparecern maana delante del Seor, y tambin comparecer Aarn.
Cada uno de ustedes tomar su incensario, le pondr incienso y lo ofrecer al Seor: sern doscientos cincuenta incensarios en total. Tambin t y Aarn llevarn cada uno el suyo".
Cada uno tom su incensario, le puso fuego y le ech incienso. Luego ocuparon sus puestos a la entrada de la Carpa del Encuentro, junto con Moiss y Aarn.
Y una vez que Cor convoc contra ellos a toda la comunidad, a la entrada de la Carpa del Encuentro, la gloria del Seor se apareci a toda la comunidad,
y el Seor dijo a Moiss y a Aarn:
"Seprense de esta comunidad, porque los voy a exterminar en un instante".
Pero ellos cayeron con el rostro en tierra y exclamaron: "Dios, t que das el aliento a todos los vivientes, te vas a irritar contra toda la comunidad cuando el que peca es uno solo?".
El Seor dijo a Moiss:
"Habla en estos trminos a la comunidad: "Aljense de los alrededores de la Morada de Cor, Datn y Abirn"".
Moiss se levant, fue adonde estaban Datn y Abirn, seguido de los ancianos de Israel,
y dijo a la comunidad: "Aprtense de las carpas de estos hombres perversos y no toquen nada de lo que les pertenece, porque de lo contrario tambin ustedes sern exterminados a causa de sus pecados".
Y todos se separaron de las moradas de Cor, Datn, y Abirn. Datn y Abirn, por su parte, salieron y se pusieron de pie a la entrada de sus carpas, junto con sus mujeres, sus hijos y sus pequeos.
Moiss dijo: "En esto conocern que ha sido el Seor el que me envi a hacer estas cosas, y que no es un capricho mo:
si estos hombres mueren de muerte natural y su suerte es igual a la de todos los hombres, no ha sido el Seor el que me envi.
Pero si el Seor realiza algo inusitado -si la tierra abre sus fauces para tragarlos con todos sus bienes y ellos bajan vivos al Abismo- ustedes sabrn que esta gente ha despreciado al Seor".
Apenas Moiss termin de pronunciar estas palabras, el suelo se parti debajo de sus pies,
la tierra abri sus fauces y los trag junto con sus familias, con toda la gente de Cor y con todos sus bienes.
Ellos bajaron vivos al Abismo, con todo lo que les perteneca. La tierra los cubri y desaparecieron de en medio de la asamblea.
Al or sus gritos, todos los israelitas que estaban cerca de ellos huyeron, diciendo: "Que no nos trague la tierra!".
Luego baj fuego del Seor y consumi a los doscientos cincuenta hombres que haban ofrecido incienso.
El Seor dijo a Moiss:
"Manda a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, que retire los incensarios de en medio de las brasas y que desparrame el fuego en otra parte, porque esos incensarios han sido santificados.
Retiren los incensarios de aquellos que murieron por haber pecado, y hagan con ellos lminas de metal para recubrir el altar. Porque al ser usados para ofrecer incienso delante del Seor, quedaron santificados. As servirn de signo para los israelitas".
El sacerdote Eleazar tom los incensarios de bronce que haban usado para la ofrenda los que murieron carbonizados, y los mand martillar hasta convertirlos en lminas para recubrir el altar.
Estas deban recordar a los israelitas que ningn extrao -alguien que no fuera descendiente de Aarn- poda atreverse a ofrecer incienso delante del Seor, a fin de no correr la misma suerte que Cor y sus secuaces, segn lo haba predicho el Seor por medio de Moiss.
Al da siguiente, toda la comunidad de los israelitas protest contra Moiss y Aarn, diciendo: "Ustedes han provocado una mortandad en el pueblo del Seor".
Como la comunidad se amotinaba contra ellos, Moiss y Aarn se volvieron hacia la Carpa del Encuentro, y vieron que la nube la cubra y que la gloria del Seor se haba aparecido.
Entonces fueron a la Carpa del Encuentro, y cuando estuvieron frente a ella,
el Seor dijo a Moiss:
"Aprtense de esta comunidad, porque la voy a exterminar en un instante". Ellos cayeron con el rostro en tierra, y Moiss dijo a Aarn:
"Toma el incensario, coloca en el fuego del altar y chale incienso, En seguida ve adonde est la comunidad y practica el rito de expiacin en favor de ellos. Porque la ira del Seor se ha desatado y ha comenzado la plata".
Aarn tom el incensario, como se lo haba mandado Moiss, y fue corriendo a ponerse en medio de la asamblea, donde ya haba comenzado la plaga".
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga.
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] [ (Numbers 17:24) Entonces Moiss sac de la presencia del Seor todas las varas, y las present a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuper la suya. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] [ (Numbers 17:24) Entonces Moiss sac de la presencia del Seor todas las varas, y las present a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuper la suya. ] [ (Numbers 17:25) Luego el Seor dijo a Moiss: "Vuelve a colocar la vara de Aarn delante del Arca del Testimonio, como un signo para los rebeldes. As alejars de m sus protestas, y no sern castigados con la muerte". ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] [ (Numbers 17:24) Entonces Moiss sac de la presencia del Seor todas las varas, y las present a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuper la suya. ] [ (Numbers 17:25) Luego el Seor dijo a Moiss: "Vuelve a colocar la vara de Aarn delante del Arca del Testimonio, como un signo para los rebeldes. As alejars de m sus protestas, y no sern castigados con la muerte". ] [ (Numbers 17:26) Moiss hizo exactamente lo que el Seor le haba ordenado. ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] [ (Numbers 17:24) Entonces Moiss sac de la presencia del Seor todas las varas, y las present a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuper la suya. ] [ (Numbers 17:25) Luego el Seor dijo a Moiss: "Vuelve a colocar la vara de Aarn delante del Arca del Testimonio, como un signo para los rebeldes. As alejars de m sus protestas, y no sern castigados con la muerte". ] [ (Numbers 17:26) Moiss hizo exactamente lo que el Seor le haba ordenado. ] [ (Numbers 17:27) Pero los israelitas dijeron a Moiss: "Vamos a morir! Todos estamos perdidos! ] 
Luego se qued de pie entre los muertos y los vivos, y ces la plaga. [ (Numbers 17:14) Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, sin contar los que ya haban muerto a causa de Cor. ] [ (Numbers 17:15) Entonces Aarn volvi a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moiss, porque la plaga ya haba cesado. ] [ (Numbers 17:16) Y el Seor dijo a Moiss: ] [ (Numbers 17:17) "Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales te entreguen cada uno una vara: debern ser doce en total. T escribirs el nombre de cada uno en su propia vara; ] [ (Numbers 17:18) y en la de Lev escribirs el nombre de Aarn, porque tendr que haber una sola vara por cada jefe de familia. ] [ (Numbers 17:19) Luego las pondrs en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, donde yo me encuentro con ustedes. ] [ (Numbers 17:20) La vara del hombre que yo elija florecer, y as acallar las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes". ] [ (Numbers 17:21) Moiss transmiti esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarn. ] [ (Numbers 17:22) Moiss las deposit delante del Seor, en la Carpa del Testimonio, ] [ (Numbers 17:23) y al da siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, la vara de Aarn -correspondiente a la familia de Lev- estaba florecida: haba dado brotes, flores y almendros. ] [ (Numbers 17:24) Entonces Moiss sac de la presencia del Seor todas las varas, y las present a los israelitas: ellos las identificaron y cada uno recuper la suya. ] [ (Numbers 17:25) Luego el Seor dijo a Moiss: "Vuelve a colocar la vara de Aarn delante del Arca del Testimonio, como un signo para los rebeldes. As alejars de m sus protestas, y no sern castigados con la muerte". ] [ (Numbers 17:26) Moiss hizo exactamente lo que el Seor le haba ordenado. ] [ (Numbers 17:27) Pero los israelitas dijeron a Moiss: "Vamos a morir! Todos estamos perdidos! ] [ (Numbers 17:28) El que se acerque a la Morada del Seor morir! Tendr que morir hasta el ltimo de nosotros?". ] 
El Seor dijo a Aarn: T, tus hijos y tu casa paterna, cargarn con las faltas contra el Santuario; pero t y tus hijos solamente cargarn con las faltas contra el ejercicio del sacerdocio.
Tambin asociars a tus hermanos de la tribu de Lev -tu tribu paterna- para que colaboren contigo y te sirvan como ministros, a ti y a tus hijos, en la Carpa del Testimonio.
Ellos desempearn tareas para ti y para toda la Carpa, pero no tendrn ningn contacto con los utensilios del Santuario o con el altar, no sea que mueran ellos y ustedes.
Debern colaborar contigo y ejecutar las tareas de la Carpa del Encuentro, prestando toda clase de servicios. Ningn extrao se acercar a ustedes
mientras realizan las funciones del Santuario o del altar, para que la ira del Seor no se vuelva a desatar contra los israelitas.
Yo elijo a tus hermanos -los descendientes de Lev- entre todos los israelitas: ellos han sido puestos a disposicin de ustedes, como dedicados al Seor, para prestar servicios en la Carpa del Encuentro.
T y tus hijos, en cambio, ejercern las funciones sacerdotales en todo lo concerniente al altar y a lo que est detrs del velo. Yo hago del sacerdocio de ustedes un servicio de dedicacin: el extrao que se acerque ser castigado con la muerte.
El Seor dijo a Aarn: Yo te encomiendo el cuidado de mis ofrendas, es decir, de los dones sagrados de los israelitas. Te entrego todo eso, a ti y a tus hijos, como algo que les es debido, como un derecho irrevocable.
Esto es lo que te corresponde de los sacrificios ms santos, de las ofrendas quemadas. Todas las ofrendas que me presentan como sacrificios santsimos, a saber, todas las oblaciones, los sacrificios por el pecado y los sacrificios de reparacin, sern para ti y para tus hijos.
T participars de los dones ms santos. Slo los varones podrn comerlos y debers tratarlos como algo sagrado.
Tambin ser para ti lo que se toma de las ofrendas de los israelitas para ser ofrecido con el gesto de presentacin. Yo te lo doy, a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable: podrn comerlo todos los miembros de tu casa que sean puros.
Yo te doy lo mejor del aceite, del vino y del trigo, o sea las partes escogidas que los israelitas presentan al Seor.
Las primicias de los productos de la tierra, que ellos ofrecen al Seor, sern para ti: podrn comerlas todos los miembros de tu casa que sean puros.
Todo lo que ha sido consagrado al exterminio total en Israel ser para ti.
Tambin lo sern los primognitos, tanto de hombres como de animales, ofrecidos al Seor. Pero hars rescatar los primognitos de los hombres y los primognitos de los animales impuros.
Los hars rescatar dentro del mes de su nacimiento, tomando como precio por el rescate cinco siclos -en siclos de Santuario- que equivalen a veinte gueras.
Los primognitos del ganado mayor y menor no podrn ser rescatados porque estn consagrados. Por eso, derramars su sangre contra el altar y hars arder su grasa como ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
La carne, en cambio, ser para ti, lo mismo que la ofrenda de presentacin y la pata derecha.
Yo te doy todas las ofrendas que los israelitas ponen aparte para el Seor. Te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable. Esta ser una alianza de sal -una alianza eterna- para ti y tu descendencia, delante del Seor.
Y el Seor dijo a Aarn: T no recibirs una herencia en el territorio de los israelitas ni tendrs una parte entre ellos: yo soy tu parte y tu herencia.
Yo doy como herencia a los levitas todos los diezmos de Israel, a cambio de los servicios que prestan en la Carpa del Encuentro.
De ahora en adelante, los israelitas no se acercarn a la Carpa del Encuentro, porque cargaran con un pecado y moriran.
Slo los levitas prestarn servicios en ella y cargarn con sus propias faltas. Este es un decreto vlido para siempre, a lo largo de las generaciones. Pero no tendrn una herencia entre los israelitas,
porque yo les doy como herencia los diezmos que los israelitas pondrn aparte como una ofrenda para el Seor. Por eso dije, refirindome a ellos, que no tendrn una herencia entre los israelitas.
El Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los levitas: Cuando ustedes reciban de los israelitas los diezmos que yo les asign como herencia, reservarn la dcima parte como una ofrenda para el Seor:
esto les ser tenido en cuenta a ttulo de contribucin. Como se hace con el trigo de la era y el mosto del lagar,
tambin ustedes pondrn aparte para el Seor una ofrenda tomada de los diezmos que reciban de los israelitas, y se la entregarn al sacerdote Aarn, en calidad de ofrenda reservada al Seor.
De los dones que reciban, reservarn las ofrendas debidas al Seor: la mejor porcin de cada cosa, o sea, la parte que debe ser consagrada.
Diles tambin: Una vez que hayan reservado la mejor parte -que les ser tenida en cuenta como el trigo de la era y el mosto del lagar-
ustedes y sus familias podrn comerla en cualquier lugar, porque esa es su recompensa por los servicios que prestan en la Carpa del Encuentro.
As, si ustedes reservan la mejor parte, no cargarn con un pecado, no profanarn los dones sagrados de los israelitas ni morirn.
El Seor dijo a Moiss y Aarn:
Esta es una prescripcin de la ley que promulg el seor: Di a los israelitas que te traigan una vaca roja, sin ningn defecto ni imperfeccin, y que nunca haya estado bajo el yugo.
Ustedes se la entregarn al sacerdote Eleazar. Luego ser sacada fuera del campamento y degollada en su presencia.
El sacerdote Eleazar recoger con el dedo un poco de sangre y har siete aspersiones hacia la Carpa del Encuentro.
Despus la vaca ser quemada a la vista de l: se deber quemar el cuero, la carne, la sangre e incluso los excrementos,
Entonces el sacerdote tomar un trozo de madera de cedro, un ramillete de hisopo y una cinta de prpura roja y los arrojar en el fuego donde se queme la vaca.
En seguida lavar su ropa y se baar con agua; despus podr entrar de nuevo en el campamento, pero ser impuro hasta la tarde.
El que haya quemado la vaca lavar su ropa, se baar con agua y ser impuro hasta la tarde.
Un hombre que no haya incurrido en impureza recoger las cenizas de la vaca y las depositar fuera del campamento, en un lugar puro. As la comunidad de los israelitas las tendr reservadas para preparar el agua lustral, que se usar en el rito de purificacin.
El que recoja las cenizas de la vaca deber lavar su ropa y ser impuro hasta la tarde. Este es un decreto irrevocable para los israelitas y para los extranjeros que vivan entre ellos.
El que toque el cadver de cualquier ser humano ser impuro durante siete das.
El tercero y el sptimo da se purificar con el agua lustral, y ser puro; y si no se purifica el tercero y el sptimo da, no ser puro.
Cualquiera que toque un cadver -el cuerpo de un hombre que ha muerto- y no se purifique, mancha la Morada del Seor y ser excluido de Israel, Como no ha sido rociado con el agua lustral, permanece impuro: su impureza todava est sobre l.
Esta es la ley que se aplicar cuando un hombre muera en una carpa: todos los que entren en la carpa y todos los que se encuentren en ella, sern impuros durante siete das.
Tambin ser impuro todo recipiente cuya abertura no haya sido cubierta con una tapa ajustada a l.
Y cualquiera que toque, en campo abierto, a una persona que fue asesinada o muri naturalmente, o huesos humanos, o una tumba, ser impuro durante siete das.
Para aquel que es impuro, se tomar un poco de ceniza de la vctima quemada para la purificacin, y se la mezclar con agua viva dentro de un recipiente.
Luego una persona pura tomar un ramillete de hisopo, lo sumergir en el agua, y rociar la carpa, las vasijas y las personas que estuvieron all o que tocaron los huesos, la persona asesinada o que muri de muerte natural, o la tumba.
La persona pura rociar a la impura el tercero y el sptimo da, y al sptimo la habr purificado. Esta ltima lavar su ropa y se baar con agua, y al atardecer ser pura.
Si alguien que ha incurrido en impureza deja de purificarse, ser excluido de la asamblea, porque ha manchado la Morada del Seor. El no ha sido rociado con el agua lustral, y por eso es impuro.
Este ser para ustedes un decreto vlido para siempre. Adems, el que haga la aspersin con el agua lustral deber lavar su ropa, y cualquiera que toque el agua lustral, ser impuro hasta la tarde.
Si toca a otra persona, esta tambin ser impuro, y si alguien lo toca ser impuro hasta la tarde.
En el primer mes, toda la comunidad de los israelitas lleg al desierto de Sin, y el pueblo se estableci en Cads. All muri y fue enterrada Miriam.
Como la comunidad no tena agua, se produjo un amotinamiento contra Moiss y Aarn.
El pueblo promovi una querella contra Moiss diciendo: "Ojal hubiramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante del Seor!
Por qu trajeron a este desierto a la asamblea del Seor, para que muriramos aqu, nosotros y nuestro ganado?
Por qu nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no hay sembrados, ni higueras, ni vias, ni granados, y donde ni siquiera hay agua para beber?
Moiss y Aarn, apartndose de la asamblea, fueron a la entrada de la Carpa del Encuentro y cayeron con el rostro en tierra. Entonces se les apareci la gloria del Seor,
y el Seor dijo a Moiss:
"Toma el bastn y convoca a la comunidad, junto con tu hermano Aarn. Despus, a la vista de todos, manden a la roca que d sus aguas. As hars para ellos agua de la roca y dars de beber a la comunidad y a su ganado".
Moiss tom el bastn que estaba delante del Seor, como l se lo haba mandado.
Luego Moiss y Aarn reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moiss lees dijo: "Escuchen, rebeldes! Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?".
Y alzando su mano, golpe la roca dos veces con el bastn. El agua brot abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado.
Pero el Seor dijo a Moiss y a Aarn: "Por no haber confiado lo bastante en m para que yo manifestara mi santidad ante los israelitas, les aseguro que no llevarn a este pueblo hasta la tierra que les he dado".
Estas son las aguas de Merib -que significa "Querella"- donde los israelitas promovieron una querella contra el Seor y con las que l manifest contra el Seor y con las que l manifest su santidad.
Moiss envi desde Cads unos mensajeros al rey de Edom, con esta propuesta: "As habla tu hermano Israel: "T conoces todas las dificultades con que hemos tropezado.
Nuestros antepasados bajaron a Egipto, y all estuvimos durante mucho tiempo. Los egipcios nos trataron duramente, a nosotros y a nuestros antepasados.
Pero pedimos auxilio al Seor, y l escuch nuestra voz y nos envi un ngel que nos sac de Egipto. Ahora estamos en Cads, la poblacin que est al borde de tu territorio.
Djanos pasar por tu pas. No cruzaremos por los campos ni por los viedos, ni beberemos agua de los pozos. Iremos solamente por el camino principal, sin desviarnos ni a la derecha ni a la izquierda, hasta que hayamos atravesado tu territorio".
Pero Edom les respondi: "Ustedes no pasarn por aqu. Si lo hacen, saldr contra ustedes, espada en mano".
Los israelitas les respondieron: "Iremos por la ruta, y si nosotros o nuestro ganado llegamos a beber agua, te la pagaremos. Slo queremos pasar a pie: es una cosa insignificante".
Pero ellos respondieron: "No pasarn". Y Edom sali a atacarlos con una tropa numerosa y bien armada.
Y Edom impidi que los israelitas pasaran por su territorio, ellos dieron un rodeo.
Toda la comunidad parti de Cads y los israelitas llegaron al monte Hor.
En el monte Hor, que est en la frontera de Edom el Seor dijo a Moiss y a Aarn:
"Que Aarn vaya a reunirse con los suyos, porque l no entrar en la tierra que yo di a los israelitas, ya que ustedes se rebelaron contra mis rdenes junto a las aguas de Merib.
Toma a Aarn y a su hijo Eleazar, y llvalos al monte Hor.
All despojars a Aarn de sus vestiduras y se las pondrs a su hijo Eleazar. Entonces Aarn se reunir con los suyos, porque all morir".
Moiss hizo lo que el Seor le haba mandado: l, Aarn y su hijos Eleazar subieron al monte Hor a la vista de toda la comunidad.
Luego Moiss quit las vestiduras a Aarn y se las puso a su hijo Eleazar. Aarn muri en la cima de la montaa. Cuando Moiss y Eleazar bajaron de la montaa,
toda la comunidad supo que Aarn haba muerto. Y todo Israel llor a Aarn durante treinta das.
Cuando el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Ngueb, supo que Israel llegaba por el camino de Atarm, lo atac y se llev algunos prisioneros.
Entonces Israel hizo este voto al Seor: "Si pones a este pueblo en nuestra manos, consagraremos sus ciudades al exterminio total".
El Seor oy la splica de Israel y les entreg a los cananeos, que fueron consagrados al exterminio, junto con sus ciudades. Por eso aquel lugar se llam Jorm.
Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edom. Pero en el camino, el pueblo perdi la paciencia
y comenz a hablar contra Dios y contra Moiss: "Por qu nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? Aqu no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!".
Entonces el Seor envi contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y as murieron muchos israelitas.
El pueblo acudi a Moiss y le dijo: "Hemos pecado hablando contra el Seor y contra ti. Intercede delante del Seor, para que aleje de nosotros esas serpientes". Moiss intercedi por el pueblo,
y el Seor le dijo: "Fabrica una serpiente abrasadora y colcala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedar curado".
Moiss hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado.
Los israelitas partieron y acamparon en Obot.
Luego siguieron avanzando y acamparon en Iy Ha Abarm, en el desierto que est en el lmite con Moab, hacia oriente.
Partiendo de all, acamparon junto al torrente Zred.
Despus continuaron avanzando y acamparon ms all del Arnn, en el desierto que se extiende desde el territorio de los amorreos, porque el Arnn sirve de frontera entre Moab y los amorreos.
Por eso, el Libro de las Guerras del Seor habla de "...Vaheb en Suf, y los torrentes; el Arnn,
con sus afluentes, que se extiende hasta el territorio de Moab...".
De all partieron para Beer, el pozo donde el Seor dijo a Moiss: "Rene al pueblo y le dar agua".
Entonces Israel enton este canto: "Surge, Pozo! Entnenle un canto!
Pozo que cavaron los jefes, que perforaron los nobles del pueblo, con sus cetros, con sus bastones". De Mibdar fueron a Matan,
de Matan a Najaliel, de Najaliel a Bamot,
y de Bamot al valle que est en el campo de Moab, hacia la cima del Pisg, dominando el desierto.
Israel envi unos mensajeros a Sijn, rey de los amorreos, con esta propuesta:
"Djame pasar por tu pas. No nos desviaremos hacia los campos o los viedos, ni beberemos agua de los pozos. Iremos por el camino principal, hasta que hayamos atravesado tu territorio".
Sijn no permiti que Israel pasara por su territorio, sino que reuni todas sus fuerzas y fue a combatir contra Israel en el desierto. Cuando lleg a Iahs, present batalla a Israel,
pero Israel lo pas al filo de la espada y se apoder de su territorio, desde el Arnn hasta el Iaboc, y hasta Az de los amonitas, porque Az serva de frontera con los amonitas.
Israel se apoder de todas esas ciudades, y se estableci en las ciudades de los amorreos, en Jesbn y en sus ciudades dependientes.
Jesbn era la ciudad de Sijn, el rey de los amorreos que haba luchado contra un rey anterior de Moab y le haba arrebatado su territorio hasta el Arnn.
Por eso los poetas recitan: "Vengan a Jesbn! Que sea reconstruida, que sea restaurada la ciudad de Sijn.
Porque ha salido fuego de Jesbn, una llamarada de la ciudad de Sijn, que consumi a Ar de Moab y a los jefes de las alturas del Arnn.
Ay de ti, Moab! Ests perdido, pueblo de Quems! El puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijn, un rey amorreo.
Los hemos traspasado a flechazos, est en ruinas Jesbn hasta Dibn; hemos arrasado hasta Nofaj, que est junto a Mdaba".
De esta manera, Israel ocup el pas de los amorreos.
Luego Moiss mand a explorar Izer, y los israelitas conquistaron las ciudades dependientes de ella, y despojaron a los amorreos que estaban all.
Cuando reanudaron la marcha y avanzaron en direccin a Basn, Og, rey de Basn, les sali al encuentro con todas sus tropas, para presentarles batalla en Edrei.
Entonces el Seor dijo a Moiss: "No le tengas miedo, porque yo lo puse en tus manos con todo su pueblo y todo su territorio. Hars con l lo mismo que hiciste con Sijn, el rey de los amorreos que habitaba en Jesbn".
Los israelitas lo derrotaron, a l a sus hijos y a todo su pueblo, sin dejar ningn sobreviviente. As se apoderaron de su territorio.
Luego los israelitas reanudaron la marcha y fueron a acampar en las estepas de Moab, el otro lado del Jordn, a la altura de Jeric.
Balac, hijo de Sipor, vio todo lo que los israelitas haban hecho a los amorreos,
y los moabitas sintieron un gran temor a la vista de ese pueblo tan numeroso. Atemorizados por la presencia de los israelitas,
los moabitas dijeron a los ancianos de Madin: "Ahora esta turba va a devorarlo todo a nuestro alrededor como un buey devora la hierba del campo". Entonces Balac, hijo de Sipor, que era rey de Moab en aquel tiempo,
envi unos mensajeros a Balaam, hijo de Beor -que viva en Petor, junto al Eufrates, en el pas en Petor, junto al Eufrates, en el pas de los descendientes de Amav- para que le hicieran esta invitacin: "Un pueblo que sali de Egipto y cubri toda la tierra se ha establecido frente a m.
Ven, por favor, y maldceme a este pueblo, porque es ms fuerte que yo. Tal vez as podr derrotarlo y expulsarlo del pas. Porque yo s que el que t bendices, queda bendecido, y el que maldices, queda maldecido".
Los ancianos de Moab y de Madin partieron, llevando la retribucin para el adivino. Cuando se presentaron a Balaam y le transmitieron el mensaje de Balac,
Balaam les respondi: "Pasen aqu la noche, y yo les dar la respuesta que el Seor me inspire". Entonces los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
Pero Dios se manifest a Balaam y le dijo: "Quines son esos hombres que estn contigo?".
Balaam respondi a Dios: "Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me envi este mensaje:
"Aqu hay un pueblo que sali de Egipto y cubri toda la tierra. Por eso, ven a maldecrmelo. Tal vez as podr combatir contra l y expulsarlo".
Dios dijo a Balaam: "No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque est bendecido".
A la maana siguiente, Balaam se levant y dijo a los jefes enviados por Balac: "Vulvanse a su pas, porque el Seor me prohbe acompaarlos".
Entonces los jefes de Moab partieron, y cuando estuvieron de regreso dijeron a Balac: "Balaam se niega a venir con nosotros".
Entonces Balac envi otros jefes, ms numerosos y distinguidos que los primeros.
Ellos se presentaron a Balaam y le dijeron: "As habla Balac, hijo de Sipor: "Por favor, no te niegues a venir en mi ayuda.
Yo te colmar de honores y har todo lo que me digas. Te ruego que vengas y me maldigas a este pueblo".
Pero Balaam respondi a los servidores de Balac: "Aunque Balac me diera su casa llena de planta y oro, yo no podra transgredir, ni siguiera en lo ms mnimo, una orden del Seor, mi Dios.
Con todo, qudense aqu tambin ustedes esta noche, y ver qu me dice el Seor esta vez".
Durante la noche, Dios se manifest a Balaam y le dijo: "Si esta gente ha venido a buscarte, puedes ir con ellos. Pero no hagas nada fuera de lo que yo te ordene".
Por la maana, Balaam se levant, ensill su asna y parti junto con los jefes de Moab.
Pero su partida encendi la ira de Dios, y el ngel del Seor se interpuso en el camino para cerrarle el paso. Balaam iba montado en su asna y lo acompaaban dos muchachos.
Cuando el asna vio al ngel del Seor parado en el camino, con la espada desenvainada en su mano, se apart y se fue por el campo. Pero Balaam la castig para hacerla volver al camino.
El ngel del Seor se par entonces en un sendero angosto, que pasaba por los viedos y estaba rodeado de los dos lados por un cerco.
Al verlo, el asna se fue contra el cerco y apret el pie de Balaam que la castig nuevamente.
Una vez ms, el ngel del Seor se adelant y fue a colocarse en un lugar tan estrecho, que imposible desviarse a la derecha o a la izquierda.
Cuando el asna lo vio, se ech al suelo debajo de Balaam, y este, enfurecido, la golpe con su bastn.
Entonces el Seor abri la boca del asna, y ella, dijo a Balaam: "Qu te hice para que me golpearas as tres veces?".
"Te ests burlando de m!, respondi Balaam. Si tuviera una espada en mi mano, te matara ahora mismo".
El asna le respondi: "Acaso yo no soy tu asna, la que siempre has montado hasta el da de hoy? Acostumbro yo a tratarte de ese modo?". El respondi: "No".
El Seor abri los ojos de Balaam, y este vio al ngel del Seor parado en la camino, con la espada desenvainada en su mano; se inclin y lo ador con el rostro en tierra.
El ngel del Seor le dijo: "Por qu le has pegado tres veces a tu asna? Era yo el que te cerraba el paso, porque tu viaje me disgusta.
Ella me vio y se apart de m tres veces. Hizo muy bien en apartarse, porque de los contrario yo te hubiera matado, mientras que a ella la hubiera dejado con vida".
Balaam dijo al ngel del Seor: "He pecado, porque no saba que t estabas apostado delante de m en el camino. Si esto te desagrada, ahora mismo regreso".
El ngel del Seor respondi a Balaam: "Ve con estos hombres, pero dirs solamente lo que yo te indique". Y Balaam se fue con los jefes que le haba enviado Balac.
Cuando Balac supo que Balaam estaba por llegar, fue a encontrarlo en Ar Moab, sobre la frontera del Arnn, en el lmite de su territorio,
y le dijo: "Yo te mand a llamar urgentemente. Por qu no queras venir? Acaso no dispongo de medios para colmarte de honores?".
Entonces Balaam respondi a Balac: "Aqu me tienes. Pero, qu puedo decir yo ahora? Slo dir la palabra que Dios ponga en mi boca".
Luego Balaam se fue con Balac. Llegados a Quiriat Jusot,
Balac inmol vacas y ovejas y se las envi a Balaam y lo hizo subir a Bamot Baal, desde donde pudo ver a una parte del pueblo.
Balaam dijo de Balac: "Constryeme aqu siete altares y preprame siete novillos y siete carneros".
Balac hizo lo que Balaam le haba indicado, y entre los dos ofrecieron un novillo y un carnero en cada altar.
Luego Balaam dijo a Balac: "Qudate junto a tus ofrendas, mientras voy a ver si el Seor me hace una revelacin. Yo te comunicar lo que l me manifieste". Y se fue a una colina desierta.
El Seor se revel a Balaam, y este le dijo: "Yo erig los siete altares, y ofrec un novillo y un carnero en cada altar".
Entonces el Seor puso una palabra en la boca de Balaam y le dijo: "Regresa adonde est Balac y hblale de esta manera".
Balaam regres y lo encontr de pie junto a su holocausto, acompaado de todos los jefes de Moab.
Entonces pronunci su poema, diciendo: "Desde Aram me hizo venir Balac, el rey de Moab desde las montaas del este: "Ven, maldceme a Jacob, ven, pronuncia una execracin contra Israel!".
Cmo maldecir a quien Dios no ha maldecido? Cmo execrar a quien Dios no ha execrado?
Cuando lo miro desde la cima de las montaas y lo contemplo desde las colinas, veo un pueblo que vive aparte y no se cuenta entre las naciones.
Quin puede contar el polvo de Jacob, o numerar la polvareda de Israel? Que yo muera la muerte de los justos, y que mi fin sea como el suyo!".
Balac dijo a Balaam: "Qu me has hecho? Yo te traje para que maldijeras a mis enemigos, y t los has bendecido".
"Yo slo puedo repetir fielmente lo que el Seor pone en mi boca", respondi Balaam.
Entonces Balac le dijo: "Ven conmigo a otro lugar desde donde podrs verlos, si no a todos, por los menos a una parte de ellos, y maldcemelos desde all".
En seguida lo llev al campo de Sufm, en la cima del Pisg. All construy siete altares, y ofreci un novillo y un carnero en cada altar.
Entonces Balaam dijo a Balac: "Qudate aqu, junto a tu holocausto, mientras yo voy ms all en busca de una revelacin:.
El Seor se revel a Balaam y se puso una palabra en su boca. Luego le dijo: "Regresa adonde est Balac y hblale de esta manera".
Al llegar, lo encontr de pie junto a su holocausto, acompaado de los jefes de Moab. Balac le pregunt: "Qu ha dicho el Seor?".
Entonces Balaam pronunci su poema, diciendo: "Levntate, Balac, y escucha, prstame atencin, hijo de Sipor!
Dios no es un hombre, para mentir; ni es un mortal, para desdecirse: Acaso l dice y no hace, promete una cosa y no cumple?
Yo recib la misin de bendecir: l ha bendecido y no lo puedo contradecir.
No se ve ningn mal en Jacob ni se percibe ninguna desgracia en Israel. El Seor, su Dios, est con l, y entre ellos se oye proclamar a un rey.
Dios, que lo hace salir de Egipto, es para l como los cuernos de un bfalo.
No hay magia en Jacob ni adivinacin en Israel: a su debido tiempo se le dir a Jacob y a Israel lo que hace Dios.
Un pueblo se alza como una leona, se yergue como un len: no se recuesta hasta devorar la presa y beber la sangre de sus vctimas".
Balac dijo entonces a Balaam: "Si no lo maldices, por lo menos no lo bendigas!".
Pero Balaam respondi a Balac: "Ya te advert que hara todo lo que el Seor me dijera".
Luego Balac dijo a Balaam: "Ven, te llevar a otro lugar. Tal vez Dios vea con buenos ojos que me los maldigas desde all".
En seguida lo llev a la cima del Peor, que domina la regin desrtica,
y Balaam dijo a Balac: "Constryeme aqu siete altares y preprame siete novillos y siete carneros".
Balac hizo lo que Balaam le haba indicado, y ofreci un novillo y un carnero en cada altar.
Pero Balaam al ver que el Seor se complaca en bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, en busca de presagios, sino que volvi su rostro hacia el desierto.
Cuando alz los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espritu de Dios vino sobre l
y pronunci su poema, diciendo: "Orculo de Balaam hijo de Beor, orculo del hombre de mirada penetrante;
orculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altsimo; del que recibe visiones del Todopoderoso, en xtasis, pero con los ojos abiertos.
Qu hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel!
Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un ro, como loes que plant el Seor, como cedros junto a las aguas.
El agua desborda de sus cntaros, su simiente tiene agua en abundancia. Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado.
Dios, que lo hace salir de Egipto, es para l como los cuernos de un bfalo. El devora a las naciones enemigas, les tritura los huesos y las hiere con sus flechas.
Se agazapa, se recuesta, como un len, como una leona. Quin lo har levantar? Bendito sea el que te bendiga, y maldito el que te maldiga!".
Entonces Balac, enfurecido contra Balaam golpe las manos y le dijo: "Yo te llam para que maldijeras a mis enemigos, y t ya los has bendecido tres veces.
Huye a tu patria cuanto antes. Estaba dispuesto a colmarte de honores, pero el Seor te ha privado de ellos".
Balaam le respondi: "Ya le haba anticipado a los mensajeros que me enviaste:
"Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podra transgredir una orden del Seor, haciendo algo por mi cuenta, ni bueno ni malo. Yo debo decir nicamente lo que dice el Seor".
Y ahora que regreso a mi cada, djame anunciarte lo que este pueblo har con el tuyo en los das que vendrn".
Entonces pronunci su poema, diciendo: "Orculo de Balaam, hijo de Beor, orculo del hombre de mirada penetrante;
orculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altsimo; del recibe visiones del Todopoderoso, en xtasis pero con los ojos abiertos.
Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el crneo de todos los hijos de Set.
Edom ser un pas conquistado. Ser ser conquistado por sus enemigos, mientras que Israel har proezas:
un vencedor sale de Jacob y elimina a los fugitivos de Ar".
Al ver a Amalec, Balaam pronunci su poema, diciendo: "Amalec es la primicia de las naciones, pero su destino es desaparecer para siempre".
Al ver a los quenitas, Balaam pronunci su poema, diciendo: "Firme es tu morada, Can, y tu nido est asentado en la roca,
sin embargo, va ser consumido, cuando Asur te lleve prisionero".
Finalmente pronunci su poema, diciendo: "Quin subsistir cuando Dios haga esto?
Vendrn barcos del lado de Quitm, oprimirn a Asur, oprimirn a Eber; y ellos, a su vez, desaparecern para siempre".
Entonces Balaam emprendi el camino de regreso a su patria, y tambin Balac sigui su camino.
Mientras Israel estaba en Sitm, el pueblo comenz a prostituirse con las mujeres moabitas,
que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor de su dios. El pueblo comi de ellos y ador a ese dios.
As Israel se someti al Baal de Peor, y por eso el Seor se indign contra l.
El Seor dijo a Moiss: "Toma a todos los jefes del pueblo y culgalos pblicamente delante del Seor, para que se aplaque la indignacin del Seor contra Israel".
Entonces Moiss dijo a los jueces de Israel: "Cada uno de ustedes matar a aquellos de sus hombres que se sometieron al Baal de Peor".
Precisamente entonces, lleg un israelita trayendo una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, a la vista de Moiss y de todos los israelitas, que lloraban a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Al ver esto, Pinjs, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, se apart de la comunidad y, tomando una lanza,
sigui al israelita hasta la alcoba y all los traspas a los dos, al israelita y a la mujer, en pleno vientre. Entonces ces la plaga que asolaba a los israelitas.
Los que haban muerto a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.
Y el Seor dijo a Moiss:
"Pinjs, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, ha apartado mi ira de los israelitas, porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mo. Por eso yo no acab con los israelitas, dejndome llevar por mi celos.
Y ahora declaro: Yo le concedo mi alianza de paz.
En favor de l y de su descendencia habr una alianza que le asegurar al sacerdocio para siempre, porque se mostr celoso por su Dios, e hizo expiacin por los israelitas".
El israelita que fue muerto junto con la mujer madianita se llamaba Zimr, hijo de Sal, jefe de una familia patriarcal de Simen.
Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozb, hija de Sur, el cual era jefe de un clan en una tribu madianita.
Luego el Seor dijo a Moiss:
"Acomete contra los madianitas y derrtalos,
porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, en el incidente de Peor y en el de Cozb -la hija del jefe madianita y hermana de ellos- que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor".
porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, en el incidente de Peor y en el de Cozb -la hija del jefe madianita y hermana de ellos- que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor". [ (Numbers 25:19) Cuando ces la plaga, ] 
el Seor dijo a Moiss y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarn:
"Hagan un censo de toda la comunidad de israelitas, anotando por familias a todos los que tengan ms de veinte aos, a los aptos para la guerra en Israel".
Entonces Moiss y el sacerdote Eleazar dieron las instrucciones correspondientes, en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric,
acerca de los tenan ms de veinte aos, como el Seor se lo haba ordenado a Moiss. Los israelitas que salieron de Egipto fueron:
Los clanes de los descendientes de Rubn, el primognito de Israel, fueron: de Janoc, el clan de los janoquitas; de Pal, el clan de los paluitas;
de Jesrn, el clan de los carmitas.
Estos eran los clanes de los rubenitas, segn el censo: 43730 hombres.
El hijo de Pal fue Eliab.
Los hijos de Eliab fueron Nemuel, Datn y Abirn. Datn y Abirn -representantes de la comunidad- son los mismos que se amotinaron contra Moiss y Aarn, junto con los secuaces de Cor, cuando se produjo el amotinamiento contra el Seor.
Despus de lo cual la tierra abri sus fauces y los devor junto con Cor, cuando muri aquel grupo y el fuego devor a los doscientos cincuenta hombres, para que sirvieran de escarmiento.
Los hijos de Cor, sin embargo, no murieron.
Los clanes de los descendientes de Simen fueron: de Nemuel, el clan de los nemuelitas; de Iamn, el clan de los iaminitas; de Iaqun, el clan de los iaquinitas;
de Zraj, el clan de los zerajitas; de Sal, el clan de los saulitas.
Estos eran los clanes de los simeonitas: 22200 hombres.
Los clanes de los descendientes de Gad fueron: de Sefn, el clan de los sefonitas; de Jagu, el clan de los jaguitas; de Sun, el clan de los sunitas;
de Ozn, el clan de los oznitas; de Er, el clan de los eritas;
de Arod, el clan de los aroditas; de Arel, el clan de los arelitas.
Estos eran los clanes de los gaditas, segn el censo: 40500 hombres.
Los hijos de Jud fueron Er y Onn. Er y Onn murieron en la tierra de Canan.
Los clanes de los descendientes de Jud fueron: de Sel, el clan de los selatas; de Pres, el clan de los peresitas; de Sraj, el clan de los serajitas.
Los descendientes de Pres fueron: de Jesrn, el clan de los jesronitas; de Jamul, el clan de los jamulitas.
Estos eran los descendientes de Jud, segn el censo: 76500 hombres.
Los clanes de los hijos de Isacar fueron: de Tol, el clan de los tolatas; de Pu, el clan de los puatas;
de Iasub, el clan de los iasubitas; de Simrn, el clan de los simronitas.
Estos eran los clanes de Isacar, segn el censo: 64300 hombres.
Los clanes de los descendientes de Zabuln fueron: de Sred, el clan de los sereditas; de Eln, el clan de los elonitas; de Iajlel, el clan de los iajlelitas.
Estos eran los clanes de los zabulonitas, segn el censo: 60500 hombres.
Los descendientes de Jos fueron Manass y Efram con sus clanes.
Los descendientes de Manass fueron: de Maquir, el clan de los maquiritas -Maquir fue padre de Galaad-. De Galaad, el clan de los galaaditas.
Los descendientes de Galaad fueron: de Izer, el clan de los iezeritas; de Jlec, el clan de los jelequitas;
de Asriel, el clan de los asrielitas; de Sequm, el clan de los sequemitas;
de Semid, el clan de los semidatas; de Jfer, el clan de los jeferitas.
Selofjad, hijo de Jfer, no tuvo hijos, sino solamente hijas.
Los nombres de estas fueron Majl, No, Jogl, Milc y Tirs. Estos eran los clanes de Manass, segn el censo: 52700 hombres.
Los clanes de los descendientes de Efram fueron los siguientes: de Sutlaj, el clan de los sutelajitas; de Bquer, el clan de los bequeritas; de Tajn, el clan de los tajanitas.
Los descendientes de Sutlaj fueron los siguientes: de Ern, el clan de los eranitas.
Estos eran los clanes de Efram, segn el censo: 32500 hombres. Todos estos eran los clanes de los hijos de Jos.
Los clanes de los descendientes de Benjamn fueron los siguientes: de Bel, el clan de los belatas; de Asbel, el clan de los asbelitas; de Ajiram, el clan de los ajiramitas;
de Sufam el clan de los sufamitas; de Jufam, el clan de los jufamitas.
Los hijos de Bel fueron Ard y Naamn, De Ard, el clan de los arditas; de Naamn, el clan de los naamanitas.
Estos eran los clanes de los descendientes de Benjamn, segn el censo: 45600 hombres.
Los clanes de los descendientes de Dan fueron los siguientes: de Sujam, el clan de los sujamitas. Estos eran los clanes de los descendientes de Dan.
Todos los clanes de los sujamitas, segn el censo, comprendan 64400 hombres.
Los clanes de los descendientes de Aser fueron: de Imn, el clan de los imnanitas; de Isv, el clan de los isvitas; de Beri, el clan de los beriatas.
De los descendientes de Beri: de Jber, el clan de los jeberitas; de Malquiel, el clan de los malquielitas.
La hija de Aser se llamaba Sraj.
Estos eran los clanes de Aser, segn el censo: 53400 hombres.
Los clanes de los descendientes de Neftal fueron: de Iajsel, el clan de los iajselitas; de Gun, el clan de los gunitas;
de Iser, el clan de los ieseritas; de Silm, el clan de los silemitas.
Estos eran los clanes de Neftal, segn el censo: 45400 hombres.
Los israelitas registrados en el censo eran en total 601730 hombres.
El Seor dijo a Moiss:
Entre estos grupos se repartir el territorio, conforme al nmero de las personas:
a los grupos ms numerosos les dars una herencia mayor, y a los ms reducidos, una herencia menor. Cada uno recibir su parte segn el nmero de las personas registradas.
Adems, la tierra se repartir mediante un sorteo, y la distribucin se har teniendo en cuenta la cantidad de miembros de cada tribu paterna.
La herencia se repartir mediante un sorteo, tanto entre los grupos ms numerosos como entre los menos numerosos.
Este es el censo de los clanes de los levitas: De Gersn, el clan de los gersonitas; de Quehat, el clan de los quehatitas; de Merar, el clan de los meraritas.
Estos son los clanes de Lev: el clan de los libnitas, el clan de los jebronitas, el clan de los majlitas, el clan de los musitas y el clan de los coretas. Quehat fue padre de Amram.
La esposa de Amram se llamaba Ioqubed, hija de Lev, la cual naci en Egipto. Los hijos que ella dio a Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam, la hermana de estos.
A Aarn le nacieron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar.
Pero Nadab y Abih murieron al ofrecer un fuego profano delante del Seor.
En el censo se registr un total de 23000 levitas varones, mayores de un mes. Ellos no figuraron en el censo de los dems israelitas, porque no se les haba asignado una propiedad hereditaria entre los israelitas.
Estas son las personas registradas por Moiss y el sacerdote Eleazar, cuando hicieron el censo de los israelitas en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric.
Entre estos no figur ninguno de los que Moiss y el sacerdote Aarn haban registrado en el desierto del Sina.
Porque el Seor haba dicho acerca de ellos: "Morirn en el desierto". Ninguno de ellos sobrevivi, excepto Caleb, hijo de Iefun, y Josu, hijo de Nun.
Entonces se acercaron las hijas de Selofjad, hijo de Jfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass. Selofjad haba pertenecido a los clanes de Manass, hijo de Jos, y sus hijas se llamaban Majl, No, Jogl, Milc y Tirs.
Ellas se presentaron delante de Moiss, del sacerdote Eleazar, de los jefes y de toda la comunidad, a la entrada de la Carpa del Encuentro, y les dijeron:
"Nuestro padre muri en el desierto. El no form parte del grupo que se amotin contra el Seor -el grupo de Cor- sino que muri por su propio pecado y no tuvo ningn hijo varn.
Por qu el nombre de nuestro padre tendr que desaparecer de su clan? Por el simple hecho de no haber tenido un hijo varn? Danos entonces una propiedad entre los hermanos de nuestro padre".
Moiss expuso el caso al Seor,
y el Seor le respondi:
"Las hijas de Selofjad tienen razn. Asgnales una propiedad hereditaria entre los hermanos de su padre y transfireles la herencia de su padre.
Di adems a los israelitas: Si un hombre muere sin tener un hijo varn, ustedes harn que su herencia pase a su hija;
y si no tiene hija, se la dar a sus hermanos.
Si tampoco tiene hermanos, entregarn la herencia a los hermanos de su padre;
y si su padre no tiene hermanos, se la darn a su pariente ms cercano entre los miembros de su familia, y este tomar posesin de ella". Esta es una prescripcin legal para los israelitas, como el Seor lo orden a Moiss.
Luego el Seor dijo a Moiss: "Sube a esta montaa de los Abarm y contempla la tierra que he dado a los israelitas.
Una vez que la hayas contemplado, irs a reunirte con los tuyos, lo mismo que tu hermano Aarn.
Porque en el desierto de Sin, cuando la comunidad promova una querella, ustedes se rebelaron contra la orden de manifestar mi santidad a los ojos de ellos por medio del agua". Se trata del agua de Merib de Cads, en el desierto de Sin.
Entonces Moiss dijo al Seor:
"Que el Seor, el Dios que anima a todo viviente, ponga al frente de esta comunidad a un hombre
que la gue en todos sus pasos y al que ellos obedezcan en todo. As la comunidad del Seor no estar como una oveja sin pastor.:.
El Seor respondi a Moiss: "Toma a Josu, hijo de Nun, que es un hombre animado por el espritu, e impone tu mano sobre l.
Luego lo presentars al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, para transmitirle tus rdenes en presencia de ellos,
y le comunicars una parte de tu autoridad, a fin de que toda la comunidad de los israelitas le preste obediencia.
Josu deber presentarse al sacerdote Eleazar, que consultar para l las decisiones del Urim, delante del Seor. El y toda la comunidad de los israelitas harn todo conforme a estas decisiones".
Moiss hizo lo que el Seor le haba ordenado: tom a Josu y lo present ante el sacerdote Eleazar y ante toda la comunidad.
Luego impuso su mano sobre l y le transmiti sus rdenes, como el Seor lo haba ordenado por medio de Moiss.
El Seor dijo a Moiss:
Transmite esta orden a los israelitas: Pongan cuidado de presentarme a su debido tiempo la ofrenda de alimentos que me pertenece, los sacrificios que se queman con aroma agradable a m.
Dile tambin: Cada da ofrecern dos corderos de un ao y sin defecto, como holocausto perpetuo.
Los ofrecern uno por la maana y el otro a la hora del crepsculo,
con una oblacin consistente en la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite puro de oliva.
Este es el holocausto perpetuo que fue ofrecido en la montaa del Sina, como ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
La libacin correspondiente ser un litro y medio de bebida fuerte por cada cordero, y se ofrecer al Seor en el Santuario.
A la hora del crepsculo ofrecers el segundo cordero, con la misma oblacin y la misma libacin de la maana: es una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
El da sbado ofrecern dos corderos de un ao y sin defecto, con una oblacin consistente en dos dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y su correspondiente libacin.
Es el holocausto sabtico, que se aadir cada sbado al holocausto perpetuo y a su libacin.
El primer da de cada mes ofrecern al Seor, como holocausto, dos novillos, un carnero y siete corderos de un ao y sin defecto.
Tambin ofrecern tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, como oblacin por cada novillo; dos dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, como oblacin por el carnero;
y la dcima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, como oblacin por cada cordero, As el holocausto ser una ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor.
Las libaciones correspondientes sern de tres litros de vino por el novillo, de dos litros por el carnero y de un litro y medio por el cordero. Este ser el holocausto mensual, para todos los meses del ao.
Adems del holocausto perpetuo, de ofrecer al Seor un chivo, como sacrificio por el pecado, con la libacin correspondiente.
El da catorce del primer mes ser la Pascua del Seor,
y el quince de ese mismo mes ser un da de fiesta. Durante siete das comern panes cimos.
El primer da habr una asamblea litrgica y no harn trabajos de ninguna clase.
Adems presentarn, como ofrenda que se quema en holocausto al Seor, dos novillos, un carnero y siete corderos de un ao y sin defecto.
Con ellos presentarn, como oblacin por el novillo, tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite; dos dcimas partes por el carnero,
y una dcima parte por cada uno de los siete corderos.
Tambin se ofrecer un chivo como sacrificios por el pecado, a fin de realizar el rito de expiacin en favor de ustedes.
Harn todo esto, adems del holocausto matutino, que se ofrece como holocausto perpetuo.
As lo harn cada uno de esos siete das. Es una ofrenda de alimentos, que se quema con aroma agradable al Seor, y se aade al holocausto perpetuo y a su oblacin.
El sptimo da habr otra asamblea litrgica, y no harn trabajos de ninguna clase.
El da de las primicias -cuando ofrezcan al Seor, en la fiesta de las Semanas, una oblacin de frutos recin madurados- tendrn una asamblea litrgica y no harn trabajos de ninguna clase.
Tambin ofrecern como holocausto de aroma agradable al Seor, dos novillos, un carnero y siete corderos de un ao.
Con ellos, presentarn, como oblacin por cada novillo, tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite; dos dcimas partes por cada carnero,
y una dcima parte por cada uno de los siete corderos.
Tambin se ofrecer una chivo como sacrificio por el pecado, a fin de realizar el rito de expiacin en favor de ustedes.
Harn todo esto con sus correspondientes libaciones, adems del holocausto perpetuo y su oblacin.
El primer da del sptimo mes tendrn una asamblea litrgica y no harn ninguna clase de trabajo. Este ser para ustedes el da de la Aclamacin.
En l ofrecern, como holocausto de aroma agradable al Seor, un novillo, un carnero y siete corderos de un ao y sin defecto.
Tambin presentarn, como oblacin por el novillo, tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite; dos dcimas partes por el carnero,
y una dcima parte por cada uno de los siete corderos.
Igualmente se ofrecer al Seor un chivo como sacrificio por el pecado, a fin de practicar el rito de expiacin en favor de ustedes.
Todo esto, adems del holocausto mensual y de su oblacin, del holocausto perpetuo y de su oblacin, y de las libaciones prescritas, como aroma agradable, como ofrenda que se quema para el Seor.
El dcimo da de ese sptimo mes tendrn una asamblea litrgica, ayunarn y no har ninguna clase de trabajo.
Adems, ofrecern al Seor, como holocausto de aroma agradable, un novillo, un carnero y siete corderos de un ao y sin defecto,
con la oblacin correspondiente: tres dcimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, por el novillo; dos dcimas partes por el carnero,
y una dcima parte por cada uno de los siete corderos.
Tambin se ofrecer un chivo como sacrificio por el pecado. Todo esto, adems de la vctima por el pecado ofrecida en la fiesta de la Expiacin, del holocausto perpetuo, de su oblacin y de sus correspondientes libaciones.
El da quince del sptimo mes tendrn una asamblea litrgica. No harn ninguna clase de trabajos y durante siete das seguidos celebrarn una fiesta de peregrinacin en honor del Seor.
Ofrecern como holocausto de aroma agradable al Seor trece novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con su oblacin de harina de la mejor calidad, amasada con aceite: tres dcimas partes de una medida por cada uno de los trece novillos, dos dcimas partes por cada uno de los dos carneros
y una dcima parte por cada uno de los catorce corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El segundo da ofrecern doce novillos, dos carnero y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y sus libaciones.
El tercer da ofrecern once novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El cuarto da ofrecern diez novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El quinto da ofrecern nueve novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El sexto da ofrecern ocho novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros, y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El sptimo da ofrecern siete novillos, dos carneros y catorce corderos de un ao y sin defecto,
con las oblaciones y libaciones prescriptas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
El octavo da tendrn una reunin solemne y no harn ninguna clase de trabajo.
Ofrecern como holocausto, como ofrenda que se quema con aroma agradable al Seor, un novillo, un carnero y siete corderos de un ao y sin defecto,
con la oblacin y las libaciones prescritas, segn el nmero de novillos, de carneros y de corderos.
Tambin ofrecern un chivo como sacrificio por el pecado, adems del holocausto perpetuo, de su oblacin y su libacin.
Estos son los sacrificios que ustedes ofrecern al Seor en sus fiestas, adems de sus ofrendas votivas y voluntarias, de sus holocaustos, oblaciones y libaciones, y de sus sacrificios de comunin.
Moiss transmiti a los israelitas todas las prescripciones que le haba dado el Seor.
Luego dijo a los jefes de las tribus de Israel: Esto es lo que el Seor ha mandado:
Cuando un hombre hace un voto al Seor o se impone una obligacin bajo juramento, no deber faltar a su palabra: es preciso que haga exactamente lo que ha prometido.
Pero cuando la persona que hace el voto al Seor, o se impone esa obligacin, es una mujer soltera, que vive todava en cada de su padre,
si este ltimo, al tener conocimiento del voto o de la obligacin que ella se ha impuesto, no le dice nada en contra, el voto y la obligacin son vlidos.
Si su padre, en cambio, al enterarse, le manifiesta su desaprobacin, el voto y la obligacin que ella se ha impuesto no sern vlidos: el Seor no se los tomar en cuenta, porque su padre los desaprueba.
Si la mujer se cada mientras est ligada por un voto por un compromiso contrado inconsideradamente,
y su marido, al enterarse, no le dice nada en contra, los votos y los compromisos que ella ha contrado sern vlidos.
Pero si el marido, al enterarse, le manifiesta su desaprobacin, anula el voto que la obligaba o el compromiso que ella contrajo inconsideradamente, y el Seor no se lo tomar en cuenta.
El voto de una mujer viuda o divorciada, y las obligaciones que se impongan, sern vlidos.
Si la mujer hace un voto o se impone una obligacin bajo juramente, estando en cada de su marido,
y este ltimo, al enterarse, no le dice nada en contra, el voto y la obligacin que ella se ha impuesto sern vlidos.
Pero si su marido los anula en el momento de enterarse, no ser vlido nada de los que haya salido de su boca, sean votos u obligaciones: su marido los ha anulado y el Seor no los tendr en cuenta.
Su marido podr anular o ratificar cualquier voto o cualquier obligacin que ella se imponga bajo juramento para mortificarse.
Si no le dice nada en contra antes del da siguientes, quiere decir que ratifica todos los votos y todas las obligaciones, porque no le dijo nada en el momento de enterarse.
Y si los anula mucho tiempo despus de haberse enterado, l ser responsable de la falta de su mujer.
Y si los anula mucho tiempo despus de haberse enterado, l ser responsable de la falta de su mujer. [ (Numbers 30:17) Estos son los preceptos que el Seor dict a Moiss acerca de la relacin entre un hombre y su mujer, y entre un padre y su hija soltera que todava vive en casa de su padre. ] 
El Seor dijo a Moiss:
"Tienes que vengar a Israel de los madianitas, despus irs a reunirte con los tuyos".
Entonces Moiss dijo al pueblo: "Que algunos de ustedes se equipen para el combate y ataquen a Madin, para ejecutar contra ellos la venganza del Seor.
Debern enviar al combate mil hombres por cada una de las tribus de Israel".
Entre las divisiones de Israel se reclutaron doce mil hombres equipados para la guerra, a razn de mil hombres por tribu,
y Moiss los envi al combate, junto con Pinjs, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba consigo los vasos sagrados y las trompetas para lanzar el grito de guerra.
Ellos pelearon contra Madin, como el Seor lo haba ordenado a Moiss, y mataron a todos los varones.
Adems de otras vctimas, mataron a los cinco reyes de Madin: Ev, Rquem, Sur, Jur y Reba. Tambin pasaron al filo de la espada a Balaam hijo de Beor.
Los israelitas tomaron cautivas a las mujeres y a los hijos de los madianitas, y se llevaron como botn todos sus animales, sus rebaos y sus bienes.
Adems incendiaron las ciudades donde ellos habitaban y sus campamentos.
Luego recogieron todo el botn -tanto hombres como animales-
y se lo llevaron a Moiss, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los israelitas, que estaban acampados en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric.
Cuando Moiss, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad salieron a recibirlos fuera del campamento,
Moiss se irrit contra los comandantes del ejrcito y contra los oficiales de los regimientos de mil y cien soldados, que volvan de la expedicin,
y les dijo: "Por qu han perdonado la vida a todas las mujeres?
Fueron ellas las que, por instigacin de Balaam indujeron a los israelitas a ser infieles al Seor en el incidente de Peor, y por eso la comunidad del Seor fue azotada por la plaga.
Por lo tanto, maten a todos los nios varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones con un hombre.
Perdonen, en cambio, a las jvenes que no hayan tenido relaciones con un hombre.
En cuanto a ustedes, qudense fuera del campamento durante siete das; y en cualquiera de ustedes o de los cautivos que haya matado a una persona o haya tocado un cadver, deber purificarse al tercero y al sptimo da.
Tambin debern purificar todas las prendas de vestir y todos los objetos de piel, de cuero de cabra o de madera".
Entonces el sacerdote Eleazar dijo a las tropas de haban participado de la batalla: "Esta es una prescripcin de la ley que el Seor dict a Moiss: "Todo lo que resiste al fuego,
ya sea oro, plata, bronce, hierro, estao o plomo,
lo harn pasar por el fuego para que sea purificado, aunque tambin deber ser purificado con agua lustral; en cambio, harn pasar slo por el agua lo que no puede resistir al fuego.
Al sptimo da ustedes lavarn su ropa y quedarn puros. Despus podrn entrar en el campamento".
Luego el Seor dijo a Moiss:
"T, el sacerdote Eleazar y los jefes de familia de la comunidad harn el inventario del botn que ha sido capturado, tanto hombres como animales.
Despus lo repartirs, por partes iguales, entre los combatientes que participaron de la campaa y el resto de la comunidad.
Adems, debes separar para el Seor, como tributo de los guerreros que han ido al combate, una vida de cada quinientas, tanto de las personas como del ganado mayor, de los asnos y del ganado menor.
Esto lo tomars de la mitad que les corresponda y se lo entregars al sacerdote Eleazar como un tributo para el Seor.
De la mitad que corresponda a los dems israelitas, tanto de las personas como de los animales -del ganado mayor, de los asnos y del ganado menor- tomars una vida por cada cincuenta y se las entregars a los levitas que realizan tareas en la Morada del Seor".
Moiss y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Seor haba ordenado.
El total del botn -adems de los despojos que haban recogido las tropas- ascendi a 675000 cabezas de ganado menor,
72000 de ganado mayor,
61000 asnos,
y 32000 personas, a saber, las jvenes que no haban tenido relaciones con un hombre.
Por lo tanto, la mitad correspondiente a los que haban participado de la campaa fueron 337500 cabezas de ganado menor,
y el tributo para el Seor fue de 675;
36000 cabezas de ganado mayor, y el tributo para el Seor, 72;
30500 asnos, y el tributo para el Seor, 61.
Las personas fueron 16000, y el tributo para el Seor, 32.
Moiss entreg al sacerdote Eleazar el tributo recogido para el Seor, como l se lo haba ordenado.
La parte correspondiente a los otros israelitas -que Moiss haba tomado del botn de los combatientes-
sum 337500 cabezas de ganado menor,
36000 cabezas de ganado mayor,
30500 asnos,
y 16000 personas.
De esta mitad correspondiente a los israelitas, Moiss tom cada uno de cada cincuenta hombre y animales, y se los entreg a los levitas que realizaban tareas en la Morada del Seor, como el Seor se lo haba ordenado.
Los comandantes de las tropas y los jefes de los regimientos de mil y cien soldados se acercaron a Moiss,
y el dijeron: "Hemos hechos el recuento de los soldados que estn en nuestras rdenes y no falta ni uno solo.
Por eso hemos trado, como ofrenda al Seor, los objetos de oro que ha recogido cada uno: pulseras, brazaletes, anillos, aros y pendientes. As se har en favor nuestro el rito de expiacin delante del Seor".
Entonces Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos todo ese oro, todas esas joyas.
El oro que los oficiales de los regimientos de mil y cien soldados ofrecieron como tributo al Seor, lleg a un total de diecisis mil setecientos cincuenta siclos.
Entre la tropa, en cambio, cada uno guard para s lo que haba recogido.
Moiss y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los oficiales, y lo llevaron a la Carpa del Encuentro, como memorial de los israelitas delante del Seor.
Los rubenitas y los gaditas tenan una enorme cantidad de ganado. Al ver que las regiones de Izer y de Galaad eran un terreno apto para el ganado,
fueron a ver a Moiss, al sacerdote Eleazar y a los jefes de la comunidad, y les dijeron:
"Atarot, Dibn, Izer, Nimr, Jesbn, Elal, Sebn, Nebo y Ben
-la tierra que el Seor ha conquistado para la comunidad de Israel- es un terreno apto para el ganado, y nosotros, tus servidores, tenemos una gran cantidad.
Si ests dispuesto a hacernos un favor, continuaron diciendo, que se nos d esa tierra en posesin. No nos hagas cruzar el Jordn".
Pero Moiss respondi a los gaditas y a los rubenitas: "As que ustedes se quedarn aqu, mientras sus hermanos van a la guerra?
Por qu desalientan a los israelitas para no crucen al pas que el Seor les ha dado?
Esto es lo hicieron sus padres cuando yo los envi desde Cads Barn a reconocer el pas.
Despus que fueron al valle de Escol y vieron al pas, ellos desalentaron a los israelitas, a fin de que no invadieran la tierra que el Seor les haba dado.
Por eso, aquel da el Seor se indign y pronunci este juramento:
"Ninguno de los hombres mayores de veinte aos que salieron de Egipto ver la tierra que promet con el juramente a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque ellos me han sido infieles.
Ninguno, excepto Caleb, hijo de Iefun, el quenizita, y Josu, hijo de Nun, que permanecieron fieles al Seor".
As se indign el Seor contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto, hasta que desapareci toda aquella generacin que haba desagradado al Seor.
Y ahora ustedes, raza de pecadores, ocupan el lugar de sus padres para aadir todava ms al enojo del Seor contra Israel.
Si se apartan del Seor, l los dejar todava en el desierto, y as ustedes causarn la ruina de todo este pueblo".
Entonces ellos se acercaron a Moiss, y le dijeron: "Quisiramos hacer aqu corrales para nuestro ganado y poblados para nuestros hijos.
Nosotros, en cambio, tomaremos las armas para ir a la vanguardia de los israelitas, hasta que los hayamos introducido en el lugar de su destino. Mientras tanto, nuestros hijos permanecern en ciudades fortificada, al resguardo de los habitantes del pas.
No volveremos a nuestros hogares hasta que cada israelita haya tomado posesin de su propiedad hereditaria.
Y no nos repartiremos con ellos la herencia al otro lado del Jordn, porque ya nos ha tocado una parte en el lado oriental".
Moiss les respondi: "Si ustedes proceden as, si toman las armas para combatir a las rdenes del Seor,
y si cada guerrero cruza el Jordn, bajo las rdenes del Seor, hasta que expulse a sus enemigos delante de l,
y el pas le quede sometido, ustedes podrn volver. As quedarn libres de toda obligacin respecto del Seor y respecto de Israel, y esa tierra ser posesin de ustedes delante del Seor.
Pero si no proceden de esa manera, habrn pecado contra el Seor, y pueden estar seguros de que su pecado los condenar.
Construyan poblados para sus hijos y corrales para su ganado, pero cumplan los que han prometido".
Los gaditas y los rubenitas respondieron a Moiss: "Tus servidores, seor, harn lo que t les mandas.
Nuestros nios, nuestras mujeres, nuestros rebaos y todo nuestro ganado quedarn atrs, en las ciudades de Galaad,
mientras nosotros, todos los que estamos equipados para la guerra, cruzaremos para combatir a las rdenes del Seor, como l lo ha mandado".
Luego Moiss dio instrucciones al sacerdote Eleazar, a Josu hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus israelitas,
dicindoles: "Si los gaditas y los rubenitas atraviesan con ustedes el Jordn para combatir como guerreros a las rdenes del Seor, hasta que el pas les est sometido, ustedes les darn como posesin la tierra de Galaad.
Pero si no lo hacen, recibirn una posesin en medio de ustedes, en el pas de Canan".
Los rubenitas y los gaditas respondieron: "Nosotros haremos todo lo que el Seor ha dicho respecto de tus servidores.
Pasaremos como guerreros a la tierra de Canan, a las rdenes del Seor, pero conservaremos nuestra propiedad hereditaria al otro lado del Jordn".
As Moiss asign a los gaditas, a los rubenitas y a la mitad de la tribu de Manass, hijo de Jos, el reino de Sijn, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basn: el territorio con sus diversas ciudades y el territorio de los poblados vecinos.
Los gaditas reedificaron las ciudades fortificadas de Dibn, Atarot, Aroer,
Atarot Sofn, Izer, Iogboa,
Bet Nimr y Bet Jarn, e hicieron corrales para el ganado.
Los rubenitas reedificaron Jesbn, Elal, Quiriataim,
Nebo, Baal Men -algunos nombres fueron cambiados- y Sibm: ellos pusieron sus propios nombres a las ciudades reedificadas.
Los descendientes de Maquir, hijo de Manass, partieron para Galaad y lo conquistaron, despojando a los amorreos que se encontraban all.
Moiss dio el territorio de Galaad a Maquir, hijo de Manass, quien se estableci all.
Iar, hijo de Manass, fue a conquistar sus poblados y los llam Campamento de Iar.
Nob fue a conquistar Quenat y sus ciudades dependientes, y les puso su propio nombre: Nob.
Estas son las etapas que recorrieron los israelitas cuando salieron de Egipto, agrupados por regimientos, bajo la conduccin de Moiss y Aarn.
Moiss consign por escrito el punto inicial de cada etapa, por orden del Seor. Los puntos iniciales de cada etapa fueron los siguientes:
El da quince del primer mes -el da siguiente a la Pascua- los israelitas partieron de Ramss. Salieron triunfalmente, a la vista de todo Egipto,
mientras los egipcios enterraban a sus primognitos, que el Seor haba herido de muerte, dando as un justo escarmiento a sus dioses.
Despus que partieron de Ramss, los israelitas acamparon en Sucot.
Luego partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
De all, se volvieron hacia Piajirot, que est frente a Baal Safn, y acamparon delante de Migdol.
Partiendo de Piajirot, llegaron al desierto, pasando a travs del mar, y despus de tres das de marcha por el desierto de Etam, acamparon en Mar.
Partieron de Mar y llegaron a Elm, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y all acamparon.
Partieron de Elm y acamparon a orillas del Mar Rojo.
Partieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofc.
Partieron de Dofc y acamparon en Als.
Partieron de Als y acamparon en Refidm, conde el pueblo no tuvo agua para beber.
Partieron de Refidm y acamparon en el desierto del Sina.
Luego partieron del desierto del Sina y acamparon en Quibrot Ha Taav.
Partieron de Quibrot Ha Taav y acamparon en Jaserot.
Partieron de Jaserot y acamparon en Ritm.
Partieron de Ritm y acamparon en Rimn Pres.
Partieron de Rimn Pres y acamparon en Libn.
Partieron de Libn y acamparon en Ris.
Partieron de Ris y acamparon en Quehelat.
Partieron de Quehelat y acamparon en el monte Sfer.
Partieron del monte Sfer y acamparon en Jarad.
Partieron de Jarad y acamparon en Maquelot.
Partieron de Maquelot y acamparon en Tjat.
Partieron de Tjat y acamparon en Traj.
Partieron de Traj y acamparon en Mitc.
Partieron de Mitc y camparon en Jasmon.
Partieron de Jasmon y acamparon en Moserot.
Partieron de Moserot y acamparon en Ben Iaacn.
Partieron de Ben Iaacn y acamparon en Hor Guidgad.
Partieron de Hor Guidgad y acamparon en Iotbat.
Partieron de Iotbat y acamparon en Abron.
Partieron de Abron y acamparon en Esin Guber.
Partieron de Esin Guber y acamparon en el desierto de Sin, o sea en Cads.
Partieron de Cads y acamparon el monte Hor, en los lmites de Edom.
El sacerdote Aarn, por orden del Seor, subi al monte Hor y all muri, el primer da del quinto mes, cuarenta aos despus que los israelitas salieron de Egipto.
Cuando muri en el monte Hor, Aarn tena ciento veintitrs aos.
El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Ngueb, en el pas de Canan, recibi entonces la noticia de la llegada de los israelitas.
Luego partieron del monte Hor y acamparon en Salmon.
Partieron de Salmon y acamparon en Punn.
Partieron de Punn y acamparon en Obot.
Partieron de Obot y acamparon sobre el territorio de Moab, en Iy Ha Abarm.
Partieron de Iym y acamparon en Dibn Gad.
Partieron de Dibn Gad y acamparon en Almn Diblataim.
Partieron de Almn Diblataim y acamparon en las montaas de Abarm, frente al Nebo.
Partieron de las montaas de Abarm y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric.
Acamparon junto al Jordn, desde Bet Ha Iesimot hasta Abel Sitm, en las estepas de Moab.
El Seor dijo a Moiss en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando crucen el Jordn en direccin al pas de Canan
y hayan desposedo de sus dominios a todos los habitantes del pas, ustedes harn desaparecer todas sus imgenes esculpidas y todas sus estatuas de metal fundido, y demolern todos sus lugares altos.
Tomarn posesin del pas y habitarn en l, porque yo les di esa tierra para que la posean.
Adems, se repartirn el pas entre sus clanes por medio de un sorteo, asignando una herencia mayor al grupo ms numeroso, y una herencia ms pequea al grupo ms reducido: cada uno tendr lo que le toque en suerte, y se repartirn la tierra entre las tribus patriarcales.
Pero si no despojan de sus dominios a los habitantes del pas, los que ustedes hayan dejado sern como espinas en sus ojos y como aguijones en su costado, que los asediarn en la tierra donde habiten.
Y Yo los tratar a ustedes como haba decidido tratarlos a ellos.
El Seor dijo a Moiss:
Comunica esta orden a los israelitas: Cuando entren en la tierra de Canan, recibirn como herencia toda la extensin del territorio de Canan, a saber:
La regin meridional se extender desde el desierto de Sin, a lo largo de Edom. Por el este, la frontera meridional comenzar en el extremo del mar de la Sal.
Luego dar una vuelta por el sur hasta el Paso de los Escorpiones, y pasar por Sin, para ir a terminar al sur de Cads Barn. Despus continuar hasta Jasar Adar y pasar por Asmn.
Partiendo de Asmn, dar una vuelta hasta el Torrente de Egipto y terminar en el Mar.
Al oeste tendrn como lmite la costa del Mar Grande: esta ser para ustedes la frontera occidental.
La frontera norte la siguiente: trazarn una lnea desde el Mar hasta el monte Hor;
desde el monte Hor trazarn una lnea hasta la Entrada de Jamat, y la frontera terminar en Sedad.
Luego continuar hasta Sifrn, para ir a terminar en Jasar Enn. Esta ser la frontera septentrional.
Para fijar el lmite oriental, trazarn una lnea desde Jasar Enn hasta Sefam.
Desde Sefam, la frontera bajar hasta Ribl, al este de Ain, y desde all seguir bajando hasta tocar la costa oriental del mar de Genesaret.
Despus bajar a lo largo del Jordn y terminar en el mar de la Sal. Este ser el territorio de ustedes, con las fronteras que lo circunscriben.
Adems, Moiss dio esta orden a los israelitas: Esta es la tierra que ustedes se repartirn como herencia por medio de un sorteo, la que el Seor man fuera entregada a las nueve tribus y media.
Porque las familias patriarcales de la tribu de los rubenitas, las familias de la tribu de los gaditas y la mitad de la tribu de Manass ya recibieron su herencia:
esas dos tribus y media recibieron su propiedad hereditaria al otro lado del Jordn, al este de Jeric, en la parte oriental.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Las personas que les repartirn el territorio sern el sacerdote Eleazar y Josu, hijo de Nun.
Adems, ustedes tomarn un jefe de cada tribu para la reparticin del pas.
Los nombres de esas personas son los siguientes: Por la tribu de Jud, Caleb, hijo de Iefun;
por la tribu de Simen, Semuel, hijo de Amihud;
por la tribu de Benjamn, Elidad, hijo de Quisln;
por la tribu de Dan, el jefe Buqu, hijo de Iogl;
por las tribus de los hijos de Jos: el jefe Janiel, hijo de Efod, por la tribu de Manass;
y el jefe Quemuel, hijo de Siftn, por la tribu de Efram;
por la tribu de Zabuln, el jefe Elisafn, hijo de Parnac;
por la tribu de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Azn;
por la tribu de Aser, el jefe Ajihud, hijo de Selom;
por la tribu de Neftal, el jefe Padael, hijo de Amihud.
Estas son las personas que design el Seor para repartir el territorio de Canan como herencia entre los israelitas.
El Seor dijo a Moiss en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric:
Ordena a los israelitas que cedan a los levitas, de su patrimonio hereditario, ciudades para vivir y campos de pastoreo alrededor de las mismas.
Las ciudades les servirn de morada, y los campos de pastoreo sern para su ganado y sus otros animales.
Los campos de pastoreo de las ciudades que ustedes cedern a los levitas, se extendern hasta quinientos metros alrededor de la ciudad, a partir de las murallas.
Ustedes medirn fuera de la ciudad, mil metros hacia el este, mil hacia el sur, mil hacia el oeste, y mil hacia el norte, tomando la ciudad como centro: estos sern los campos de pastoreo para las ciudades.
Las ciudades que cedern a los levitas sern las seis ciudades de refugio que ustedes deben separar para que los homicidas puedan huir a ellas, aadiendo adems, otras cuarenta y dos.
As darn a los levitas un total de cuarenta y ocho ciudades, todas ellas con sus campos de pastoreo.
Cuando cedan esas ciudades, tomndolas de lo que es propiedad de los israelitas, exigirn ms de los grupos numerosos, y menos de los grupos ms pequeos, y menos de los grupos ms pequeos. De esta manera, cada uno ceder a los levitas una cantidad de ciudades proporcionada a la herencia que haya recibido.
Luego el Seor dijo a Moiss:
Habla en estos trminos a los israelitas: Cuando crucen el Jordn para entrar en la tierra de Canan,
encontrarn ciudades que les servirn como ciudades de refugio, donde puedan huir los homicidas que hay matado a alguien involuntariamente.
Esas ciudades servirn de refugio contra el vengador del homicidio, y as el homicida no morir sin haber comparecido delante de la comunidad para ser juzgado.
Ustedes tendrn que sealar seis ciudades de refugio:
tres el otro lado del Jordn y tres en el territorio de Canan.
Esas seis ciudades podrn servir de refugio no slo a los israelitas, sino tambin a los extranjeros residentes o que estn de paso entre ustedes, de manera que todo el que haya matado a otro involuntariamente, pueda refugiarse en ellas.
Pero el que mata a otro golpendolo con un objeto de hierro, es un asesino, y el asesino ser castigado con la muerte.
Si lo mata de una pedrada capaz de causar la muerte, es un asesino, y el asesino ser castigado con la muerte.
Si lo mata golpendolo con un palo capaz de causar la muerte, es un asesino, y el asesino ser castigado con la muerte.
El vengador del homicidio en persona debe matar al asesino apenas lo encuentre.
Si el homicida mat a la vctima por odio, o si le arroj intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte,
o si por enemistad lo hiri a golpes de puo hasta matarlo, el agresor ser castigado con la muerte: es un asesino, y el vengador del homicidio lo matar apenas lo encuentre.
Pero si lo hiri fortuitamente, sin que mediara enemistad, o si le arroj un objeto sin intencin de alcanzarlo,
o si dej caer sobre l, inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera le caus la muerte, sin tener odio contra l y sin desearle ningn mal,
la comunidad juzgar, conforme a estas reglas, entre el homicida y el vengador del homicidio,
y librar a aquel de las manos de este. Luego la comunidad lo har volver a la ciudad de refugio, adonde haba huido, y l permanecer all hasta la muerte del Sumo Sacerdote que ha sido ungido con el leo santo.
Si el homicida sale de la ciudad de refugio adonde haba huido,
y el vengador del homicidio lo encuentra fuera de los lmites de su ciudad de refugio, lo podr matar sin temor a ninguna represalia,
porque el homicida debe permanecer en su ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote, y solamente despus podr volver al lugar donde est su propiedad.
Estas disposiciones sern una norma jurdica para ustedes y para sus descendientes, en cualquier lugar donde se encuentren.
Si alguien mata a una persona, el homicida ser condenado a muerte por la declaracin de testigos, pero el testimonio de uno solo no basta para condenar a muerte a alguien.
No aceptarn ningn rescate por la vida de un asesino, porque debe morir,
Tampoco lo aceptarn de aquel que huy a sus ciudad de refugio, permitindole que habite nuevamente en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote.
No profanen la tierra donde viven, porque la sangre profana la tierra, y no hay para la tierra otra expiacin por la sangre derramada, que la sangre de aquel que la derram.
No hagas impuro el pas donde vives y en el cual yo habito. Porque yo, el Seor, habito entre los israelitas.
Los jefes de familia del clan de los descendientes de Galaad -hijo de Maquir, hijo de Manass, uno de los clanes de los descendientes de Jos- se presentaron delante de Moiss y de los principales jefes de familia de Israel
y les dijeron: El Seor mand a Moiss que repartiera el pas entre los israelitas mediante un sorteo, y Moiss tambin recibi del Seor la orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano Selofjad.
Ahora bien, si ellas se casan con un miembro de otra tribu de Israel, su parte ser sustrada de la herencia de la tribu a la que van a pertenecer. De esa manera, disminuir la herencia que nos ha tocado en suerte.
Y cuando los israelitas celebren el ao del jubileo, la herencia de ellas se sumar a la de la otra tribu y ser sustrada del patrimonio de nuestra tribu.
Entonces Moiss, por orden del Seor, dio estas instrucciones a los israelitas: La tribu de los descendientes de Jos tiene razn.
Esto es lo que el Seor ha ordenado respecto de las hijas de Selofjad: Ellas pueden casarse con quien les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un clan perteneciente a la tribu de su padre.
La parte hereditaria de los israelitas no pasar de una tribu a otra, sino que cada israelita deber retener la herencia de su tribu paterna.
Por lo tanto, toda joven que posea una herencia en alguna tribu de los israelitas, se casar dentro de un clan de su tribu paterna, de manera que los israelitas conserven cada uno la herencia de sus padres.
As, ninguna herencia pasar de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de los israelitas retendr su parte.
Las hijas de Selofjad procedieron como el Seor se lo haba ordenado a Moiss.
Majl, Tirs, Jogl, Milc y No, hijas de Selofjad, se casaron con hijos de sus tos paternos.
Y como lo hicieron dentro de los clanes de los descendientes de Manass, la herencia de ellas qued en la tribu del clan de su padre.
Estos son los mandamientos y las leyes que el Seor dio a los israelitas por medio de Moiss, en las estepas de Moab, junto al Jordn, a la altura de Jeric.
Estas son las palabras que Moiss dirigi a todo Israel al otro lado del Jordn, en el desierto, en la Arab. frente a Suf, entre Parn, Tofel y Labn, Jaserot y Dizahab.
-Desde el Horeb hasta Cads Barn, hay once das de camino por las montaas del Ser-.
En el cuadragsimo ao, el primer da del undcimo mes, Moiss habl a los israelitas, como el Seor se lo habla ordenado.
Despus de haber derrotado a Sijn, rey de los amorreos que resida en Jesbn, y a Og, rey de Basn, que resida en Astarot y Edrei.
Al otro lado del Jordn, en territorio de Moab, Moiss comenz a exponer esta Ley, diciendo.
El Seor, nuestro Dios, nos habl en el Horeb en estos trminos. Ya han estado bastante tiempo en esta montaa.
Den vuelta y pnganse en camino, para ir a la montaa de los amorreos y a todas las regiones vecinas: la Montaa, la Sefel, el Ngueb y la costa martima -es decir la tierra del Canan- y el Lbano, hasta el Gran Ro, el ro, el ro Eufrates.
Yo pongo el pas delante de ustedes: vayan a tomar posesin de la tierra que el Seor jur dar a sus padres. a Abraham, a Isaac y a Jacob, y a sus descendientes despus de ellos.
En aquel tiempo, yo les dije: "Yo solo no puedo hacerme cargo de todos ustedes".
El Seor, su Dios, los ha multiplicado de tal manera, que hoy ustedes son numerosos como las estrellas del cielo.
Qu el Seor, el Dios de sus padres, los haga an mil veces ms numerosos y los bendiga, como lo ha prometido!
Cmo podr, entonces, cargar yo solo con el peso de todos ustedes y ocuparme tambin de sus litigios?
Designen para cada una de sus tribus a hombres sabios, prudentes y experimentados. y yo los pondr al frente de ustedes".
Ustedes me respondieron: "Tu propuesta nos parece buena".
Entonces tom de entre los jefes de las tribus a unos hombres sabios y experimentados y los puse al frente de ustedes como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez hombres, y como escribas para las tribus.
Al mismo tiempo, di esta orden a los jueces: "Escuchen a sus hermanos y hagan justicia, cuando tengan un pleito entre ellos o con un extranjero.
No sean parciales en los juicios: escuchen a los humildes lo mismo que a los poderosos. No se dejen intimidar por nadie, porque el juicio pertenece a Dios. Y cuando se les presente un caso demasiado difcil, dirjanse a m, para que yo lo resuelva".
As les indiqu aquella vez todo lo que ustedes deban hacer.
Despus partimos del Horeb, y comenzamos a recorrer el desierto inmenso y temible que ustedes han visto. bamos hacia la montaa de los amorreos, como el Seor, nuestro Dios, nos lo haba ordenado, y llegamos a Cads Barn.
Entonces yo les dije: "Ya han llegado a la montaa de los amorreos, que nos da el Seor. nuestro Dios.
El Seor, tu Dios, pone este pas delante de ustedes: sube a tomar posesin de l, segn te lo ha dicho el Seor, el Dios de tus padres. No temas ni te acobardes".
Pero ustedes se acercaron a m para decirme: "Enviemos delante de nosotros algunos hombres para que exploren la regin y nos informen sobre el camino que debemos tomar y sobre las ciudades a las que debemos entrar".
La idea me pareci buena, y yo design a doce de ustedes, uno por cada tribu.
Ellos se dirigieron hacia la regin montaosa y llegaron al valle de Escol. Despus de haber inspeccionado la montaa.
Regresaron trayendo en sus manos frutos de esa regin, y nos presentaron este informe: "La tierra que nos da el Seor, nuestro Dios, es excelente".
Pero ustedes se negaron a subir y se rebelaron contra la orden del Seor, su Dios.
Se pusieron a murmurar en sus carpas, diciendo: "El Seor nos aborrece; por eso nos hizo salir de Egipto para entregarnos a los amorreos y destruirnos.
Adnde iremos? Nuestros hermanos nos dejaron sin aliento, cuando nos dijeron: "Son gente ms grande y ms alta que nosotros; las ciudades son enormes y estn provistas de murallas que se elevan hasta el cielo. All vimos tambin a los anaquitas".
Entonces yo les dije: "No se acobarden ni les tengan miedo.
El Seor, su Dios, que va delante de ustedes, combatir por ustedes, como lo hizo en Egipto ante sus propios ojos.
Y tambin en el desierto. donde t viste que el Seor, tu Dios, te conduca como un padre conduce a su hijo, a lo largo de todo el camino que recorriste hasta llegar a este lugar".
Y a pesar de todo, ustedes no tuvieron confianza en el Seor, su Dios.
Que los preceda durante la marcha para buscarles un lugar donde acampar; de noche en el fuego, mostrndose el camino que deban seguir, y de da en la nube.
Al or lo que ustedes decan, el Seor se irrit y pronunci este juramento:
"Ni uno solo de los hombres de esta generacin perversa ver la hermosa tierra que yo jur dar a sus padres.
El nico que podr verla es Caleb, el hijo de Iefun. A l y a sus hijos les dar la tierra que sus pies han pisado, porque l ha sido siempre fiel al Seor".
Y por culpa de ustedes, el Seor se indign tambin contra m, y me dijo: "Tampoco t entrars.
El que entrar es Josu, tu ayudante. Infndele valor, por l deber poner a Israel en posesin de la tierra.
Y tambin entrarn los nios -esos que segn ustedes iban a ser presa del enemigos- los hijos de ustedes, que an no saben distinguir lo bueno de lo malo; a ellos les dar la tierra y ellos la poseern.
En cuanto a ustedes, den vuelta y avancen hacia el desierto, en direccin al Mar Rojo".
Ustedes me dijeron: "Hemos pecado contra el Seor. Pero ahora estamos dispuestos a subir y a combatir como el Seor, nuestro Dios, nos ha ordenado". Cada uno de ustedes de equip con sus armas, creyendo que era fcil subir a la montaa.
Pero el Seor me dijo: "Ordnales que no suban a combatir, porque yo no estoy ms en medio de ellos. Si lo hacen, sern derrotados por sus enemigos".
Yo les transmit la advertencia, pero ustedes no me escucharon y, rebelndose contra la palabra del Seor, tuvieron la osada de escalar la montaa.
Entonces los amorreos que habitan en esa montaa les salieron al encuentro, los persiguieron como abejas, y los derrotaron en la regin de Ser hasta llegar a Jorm.
Cuando ustedes regresaron, se pusieron a llorar delante del Seor, pero l no los escuch ni les hizo caso.
Y as tuvieron que permanecer en Cads durante tanto tiempo.
Despus dimos vuelta y nos pusimos en camino hacia el desierto, en direccin al Mar Rojo, como me lo haba dicho el Seor. Durante muchos das estuvimos dando vueltas alrededor del macizo de Ser.
Hasta que por fin el Seor me dijo:
"Basta ya de dar vueltas alrededor de esta montaa. Ahora dirjanse hacia el norte.
Comunica esta orden al pueblo: Ustedes van a pasar por la regin de Ser, donde viven sus hermanos, los descendientes de Esa, los cuales desconfan de ustedes. Pero atiendan bien:
No los provoquen, porque yo no les dar nada de su territorio, no siquiera el espacio que ocupa la huella de una pisada, ya que el macizo de Ser se lo he dado en posesin a Esa.
Cmprenles con dinero el alimento que necesitan para comer, y pguenles tambin el agua que deban.
Porque el Seor, tu Dios, te ha bendecido en todas tus empresas, y te ha protegido mientras caminabas por este gran desierto. Ya hace cuarenta aos que el Seor, tu Dios, est contigo y nunca te falt nada".
Por la ruta de la Arab, que viene de Elat y de Esin Guber, bordeamos la regin de Ser, donde viven nuestros hermanos, los descendientes de Esa. Luego dimos vuelta y tomamos el camino del desierto de Moab.
Entonces el Seor me dijo: "Tampoco ataques a Moab ni lo provoques a la guerra, porque no te dar ninguna fraccin de su territorio, ya que la posesin de Ar se la he dado a los descendientes de Lot".
-Antiguamente haban estado all los emes, un pueblo fuerte, numeroso y de elevada estatura como los anaquitas.
Tanto ellos como los anaquitas eran tenidos por gigantes, pero los moabitas los llaman emes.
En Ser, en cambio, primero estuvieron los hurritas; pero los descendientes de Esa los desposeyeron y los exterminaron, instalndose en lugar de ellos, como lo hizo Israel con la tierra que el Seor le dio en posesin-.
"Y ahora, orden el Seor, reanuden la marcha y crucen el torrente Zred". Entonces pasamos el torrente Zred.
Desde que salimos de Cads Barn hasta que cruzamos el torrente Zred, transcurrieron treinta y ocho aos: el tiempo suficiente para que muriera toda aquella generacin de guerreros, como el Seor se lo haba jurado.
Porque el Seor puso su mano sobre ellos, hasta hacerlos desaparecer por completo del campamento.
Cuando ya no qued en medio del pueblo ninguno de aquellos guerreros -porque todos haban muerto-.
El Seor me habl en estos trminos:
"Ahora vas a pasar por Ar, que est en las fronteras de Moab.
Y luego te vas a enfrentar con los amonitas. No los ataques ni los provoques, porque yo no te dar en posesin ninguna fraccin de su territorio, ya que se lo he dado en posesin a los descendientes de Lot".
-Tambin este era considerado un pas de gigantes. En efecto, all habitaron antiguamente los gigantes que los amonitas llaman zamzumes.
Eran un pueblo fuerte, numeroso y de elevada estatura como los anaquitas; pero el Seor los destruy por medio de los amonitas, que los desposeyeron y se establecieron en lugar de ellos.
Lo mismo haba hecho con los descendientes de Esa, que habitan en Ser, cuando por medio de ellos destruy a los hurritas; de esta manera, aquellos desposeyeron a los hurritas y se establecieron en su lugar hasta el da de hoy.
En cuanto a los avitas, que habitaban en los poblados hasta Gaza, fueron exterminados por los caftoritas, provenientes de Caftor, los cuales se establecieron en lugar de ellos-.
Luego el Seor aadi: "Reanuden la marcha y crucen el torrente Arnn. Yo te entrego a Sijn, rey de Jesbn, el amorreo, con todo su pas. Preprate para iniciar la conquista y provcalo a la guerra.
A partir de este momento, har que el pnico y el terror se apoderen de todos los pueblos que estn bajo el cielo: el que oiga hablar de ti, temblar y se estremecer de espanto".
Desde el desierto de Quedemot envi mensajeros a Sijn, rey de Jesbn, con la siguiente propuesta de paz:
"Djame pasar por tu pas. Ir por el camino, sin desviarme ni a la derecha ni a la izquierda.
Vndeme las provisiones necesarias para comer, y darme tambin a cambio de dinero, agua para beber. Te pido solamente que me dejes pasar.
Como ya me han dejado los descendientes de Esa, que viven en Ser, y los moabitas de Ar. As podr cruzar el Jordn y llegar a la tierra que nos da el Seor, nuestro Dios".
Pero Sijn, rey de Jesbn, se neg a dejarnos pasar por su territorio, porque el Seor, tu Dios, haba ofuscado su espritu y endurecido su corazn, a fin de ponerlo en tus manos, como lo est todava hoy.
Entonces el Seor me dijo: "He decidido entregarte a Sijn con todo su pas. Empieza la conquista apoderndose de su territorio".
Sijn nos sali al paso con todas sus tropas, dispuesto a librarnos batalla en Ias.
Pero el Seor lo puso en nuestras manos y lo derrotamos, a l con sus hijos y todas sus tropas.
Nos apoderamos de todas sus ciudades y las consagramos al exterminio, sacrificando a hombres, mujeres y nios, sin dejar ningn sobreviviente.
Nos reservamos como botn solamente el ganado y los despojos de las ciudades conquistadas.
Desde Aroer, en la ribera del Arnn -incluyendo la ciudad que est en el valle- hasta Galaad, no hubo para nosotros ninguna ciudad inexpugnable: el Seor. nuestro Dios, nos entreg todo.
Pero no te acercaste al pas de los amonitas: toda la ribera del torrente laboc, las ciudades de la montaa y todos los lugares que el Seor, nuestro Dios, te haba prohibido.
Despus dimos vuelta y subimos en direccin a Basn. Entonces Og, rey de Basn, nos sali al paso con todo su ejrcito, dispuesto a presentarnos batalla en Edrei.
Pero el Seor me advirti: "No le tengas miedo, porque yo lo pondr en tus manos con todo su ejrcito y sus dominios. Trtalo de la misma manera que trataste a Sijn, el rey de los amorreos que habitaba en Jesbn".
Efectivamente, el Seor, nuestro Dios, puso tambin en nuestras manos y Og, rey de Basn, con todo su ejrcito, y lo derrotamos hasta tal punto que no le qued ni un slo sobreviviente.
Aquella vez nos apoderamos de todas sus ciudades. Las conquistamos todas, sin exceptuar ninguna: las sesenta ciudades del distrito de Argob, que perteneca al reino de Og, en Basn.
Todas ellas eran ciudades defendidas por altas murallas, puertas y cerrojos, sin contar las ciudades de los perizitas, que tambin eran muy numerosas.
Y las consagramos al exterminio, como habamos hecho con Sijn, rey de Jesbn, matando en cada ciudad a hombres, mujeres y nios.
Pero nos reservamos como botn el ganado y los despojos de las ciudades.
As conquistamos, en aquella ocasin, el territorio de los dos reyes amorreos de la Transjordania, desde el Arnn hasta el monte Hermn.
-Al cual los sidonios llaman Sirin y los amorreos Senir-
incluidas todas las ciudades del altiplano, todo Galaad y todo Basn, hasta Salc y Edrei, ciudades del reino de Og, en Basn.
En cuanto a Og. rey de Basn, l era el nico sobreviviente de la raza de los gigantes. como puede apreciarse por su sarcfago, que todava se encuentra en Rabat de los amonitas: es un sarcfago de basalto, que mide cuatro metros y medio de largo por cuatro de ancho, segn la medida comn.
Una vez que tomamos posesin del pas, yo entregu a las tribus de Rubn y de Gad el territorio que se extiende desde Aroer, en el valle del Arnn, hasta la mitad de las montaas de Galaad, con sus ciudades.
Y ced a media tribu de Manass el resto de Galaad y todo Basn -el reino de Og- incluyendo el distrito de Argob. Ahora bien, todo Basn es lo que hoy se llama Tierra de Gigantes.
Pero Jar, hijo de Manass, se apoder del distrito de Argob, hasta la frontera de Gesur y de Maac, y puso su nombre a esa parte de Basn, que hasta hoy se sigue llamando Jar.
A Maquir le di Galaad.
A las tribus de Rubn y de Gad les ced el territorio que va desde Galaad hasta el Arnn, con la mitad del torrente como frontera, y hasta el torrente laboc, que sirve de lmite con los amonitas:
Y adems, la Arab, con el Jordn como frontera desde Genesaret hasta el mar de la Arab o mar de la Sal, al pie de las laderas del Pisg, hacia el oriente. Instrucciones de Moiss a las tribus de la Transjordania
En aquel tiempo, yo les di esta orden: "El Seor, su Dios, los ha puesto en posesin de esta tierra, Ustedes, los guerreros, tomen sus armas y avancen al frente de sus hermanos, los israelitas.
Solamente sus mujeres, con los nios y el ganado -yo s que ustedes tienen mucho ganado- se quedarn en las ciudades que les di,
hasta que el Seor, su Dios, conceda el descanso a sus hermanos, como lo hizo con ustedes, y tambin ellos tomen posesin de la tierra que el Seor les dar al otro lado del Jordn. Luego cada uno podr volver a la herencia que les he asignado".
Entonces hice esta advertencia a Josu: "T has visto con tus propios ojos todo lo que hizo el Seor, nuestro Dios, con estos dos reyes. De la misma manera tratar el Seor a todos los reinos por donde vas a pasar.
No les teman, porque el que combate por ustedes es el Seor, tu Dios".
Y en esa ocasin, yo dirig al Seor esta splica:
"Seor, t que has comenzado a mostrar a tu servidor tu grandeza y tu mano poderosa, porque no hay ningn dios en el cielo o en la tierra capaz de realizar las obras y los portentos que t realizas:
Djame ir a ver la hermosa tierra que est del otro lado del Jordn, esa hermosa montaa, y el Lbano".
Pero por culpa de ustedes. El Seor se irrit contra m y no me escuch, sino que me dijo: "Basta! no vuelvas a hablarme de ese asunto.
Sube a la cima del Pisg y extiende tu mirada hacia el oeste y el norte, hacia el sur y el este, y contempla esa tierra, porque t no cruzars el Jordn.
Da a Josu las debidas instrucciones, infndele valor y anmalo, porque l lo cruzar al frente de este pueblo y lo pondr en posesin de la tierra que ahora vas a ver.
Y nos quedamos en el valle que est junto a Bet Peor.
Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que no les enseo para que las pongan en prctica. As ustedes vivirn y entrarn a tomar posesin de la tierra que les da el Seor, el Dios de sus padres.
No aadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Seor, su Dios, tal como yo se los prescribo.
Ya han visto con sus propios ojos lo que hizo el Seor en Baal Peor: l aniquil a todos los que siguieron al Baal de Peor.
Ustedes, en cambio, los que permanecieron fieles al Seor, su Dios, viven todava.
Tengan bien presente que ha sido el Seor, mi Dios, el que me orden ensearles los preceptos y las leyes que ustedes debern cumplir en la tierra de la que van a tomar posesin.
Obsrvenlos y pnganlos en prctica, porque as sern sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al or todas estas leyes, dirn: "Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nacin!".
Existe acaso una nacin tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Seor, nuestro Dios, est cerca de nosotros siempre que lo invocamos?
Y qu gran nacin tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?
Pero presta atencin y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazn un slo instante. Ensalas a tus hijos y a tus nietos.
El da en que estabas delante del Seor, tu Dios, en el Horeb, l me dijo: "Reneme al pueblo y yo les har or mis palabras, para que aprendan a temerme mientras vivan sobre la tierra, y enseen a sus hijos a hacer otro tanto".
Ustedes se acercaron y permanecieron al pie de la montaa, mientras la montaa arda envuelta en un fuego que se elevaba hasta lo ms alto del cielo, entre negros nubarrones y una densa oscuridad.
El Seor les habl desde el fuego y ustedes escuchaban el sonido de sus palabras, pero no perciban ninguna figura slo se oa la voz.
As les revel su alianza y les mand que la cumplieran: las diez Palabras que l mismo escribi en dos tablas de piedra.
En aquella oportunidad, l me orden que les diera preceptos y leyes para que ustedes los pusieran en prctica en la tierra de la que van a tomar posesin.
Tengan cuidado de ustedes mismos. Cuando el Seor les habl desde el fuego, en el Horeb, ustedes no vieron ninguna figura.
No vayan a pervertirse, entonces, hacindose dolos de cualquier clase, que tengan figura de hombre o de mujer.
De animales que viven en la tierra o de aves que vuelan por el espacio.
De reptiles que se arrastran por el suelo, o de peces que viven en las aguas, debajo de la tierra.
Y cuando levantes los ojos hacia el cielo y veas el sol, la luna, las estrellas y todo el Ejrcito de los cielos, no te dejes seducir ni te postres para rendirles culto. Porque ellos son la parte que el Seor, tu Dios, ha dado a todos los pueblos que estn bajo el cielo.
A ustedes, en cambio, los tom y los hizo salir de Egipto -ese horno donde se funde el hierro- para que fueran el pueblo de sus herencia, como lo son en el da de hoy.
Pero por culpa de ustedes. El Seor se indign contra m y jur que yo no pasara el Jordn ni entrara en la hermosa tierra que l te da como herencia.
S, yo morir en este pas antes de pasar el Jordn, pero ustedes lo van a cruzar y van a tomar posesin de esa hermosa tierra.
Tengan cuidado, entonces, de no olvidar la alianza que el Seor, su Dios, ha establecido con ustedes, y no se fabriquen ningn dolo que tenga la figura de todo aquello que el Seor les prohbe.
Porque el Seor, tu Dios, es un fuego devorador, un Dios celoso.
Y si despus de haber tenido hijos y nietos y de haber vivido largo tiempo en el pas, ustedes se pervierten y se hacen dolos de cualquier clase, si cometen lo que es malo a los ojos del Seor, su Dios, y provocan su indignacin.
Yo les juro hoy, poniendo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra, que desaparecern muy pronto del pas que van a poseer cuando crucen el Jordn. No vivirn all mucho tiempo, porque sern exterminados por completo:
El Seor los dispersar entre los pueblos y no quedarn ms que unos pocos, diseminados en medio de las naciones adonde l los conduzca.
All ustedes servirn a dioses hechos por la mano de hombre, dioses de madera y de piedra, que no ven ni oyen, no comen ni sienten.
Entonces buscars al Seor, tu Dios, y lo encontrars si lo buscas con todo tu corazn y con toda tu alma.
Y cuando ests angustiado, porque te habrn sucedido todas estas cosas -al cabo de los aos- volvers al Seor, tu Dios, y lo escuchars.
Porque el Seor, tu Dios, es un Dios misericordioso, que no te abandonar, ni te destruir ni se olvidar de la alianza que estableci con tus padres mediante un juramento.
Pregntale al tiempo pasado, a los das que se han precedido desde que el Seor cre al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedi alguna vez algo tan admirable o se oy una cosa semejante.
Qu pueblo oy la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oste t, y pudo sobrevivir?
O qu dios intent venir a tomar para s una nacin de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazaas, como el Seor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?
A ti se te hicieron ver todas estas cosas, para que sepas que el Seor es Dios, y que no hay otro dios fuera de l.
El te hizo or su voz desde el cielo para instruirte; en la tierra te mostr su gran fuego, y desde ese fuego t mostr su gran fuego, y desde ese fuego t escuchaste sus palabras.
Por amor a tus padres, y porque eligi a la descendencia que nacera de ellos, el Seor te hizo salir de Egipto con su presencia y su gran poder.
desposey a naciones ms numerosas y fuentes que t te introdujo en sus territorios y te los dio como herencia, hasta el da de hoy.
Reconoce hoy y medita en tu corazn que el Seor es Dios -all arriba, en el cielo y aqu abajo, en la tierra- y no hay otro.
Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. As sers feliz, t y tus hijos despus de ti, y vivirs mucho tiempo en la tierra que el Seor, tu Dios, te da para siempre.
Moiss destin tres ciudades situadas al este del Jordn.
Para que en ellas se refugiara el homicida que hubiera matado a alguien involuntariamente, sin haberlo odiado antes: buscando asilo en una de esas ciudades, salvara su vida.
Estas ciudades eran; para los rubenitas, Bser, que estaba situada en el desierto, en el altiplano; para los gaditas. Ramot de Galaad; y para los manasitas, Goln de Basn.
Esta es la Ley que Moiss expuso a los israelitas.
Y estas son las normas, los preceptos y las leyes que les dict despus que salieron de Egipto.
Cuando todava se encontraban al otro lado del Jordn, en el valle que est cerca de Bet Peor. All tena su territorio Sijn, el rey amorreo que habitaba en Jesbn. Pero al salir de Egipto, Moiss y los israelitas lo derrotaron.
Y se apoderaron de su territorio lo mismo hicieron con el pas de Og, rey de Basn. As conquistaron los pases de los dos reyes amorreos de la transjordania.
Desde Aroer, en la orilla del torrente Arnn, hasta el Monte Sirin -o sea, el Hermn-.
Incluida toda la Arab, al este del Jordn hasta el mar de la Arab, al pie de las laderas del Pisg.
Moiss convoc a todo Israel y les dijo: Escucha, Israel, los preceptos y las leyes que yo promulgo hoy en presencia de todos ustedes. Aprndanlos para ponerlos en prctica cuidadosamente.
El Seor, nuestro Dios, hizo una alianza con nosotros en el Horeb.
No la hizo con nuestros padres, sino con nosotros, los que hoy estamos aqu, todos con vida.
En la montaa les habl cara a cara, desde el fuego.
Mientras yo haca de intermediario entre el Seor y ustedes para anunciarles su palabra, porque ustedes, atemorizados por el fuego, no haban subido a la montaa. El Seor dijo:
Yo soy el Seor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.
No tendrs otros dioses delante de m.
No te hars ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas.
No te postrars ante ellas ni les rendirs culto, porque yo soy el Seor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generacin, si ellos me aborrecen:
Y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos.
No pronunciars en vano el nombre del Seor, tu Dios, porque l no dejar sin castigo al que lo pronuncie en vano.
Observa el da sbado para santificarlo, como el Seor, tu Dios, te lo ha ordenado.
Durante seis das trabajars y realizars todas tus tareas.
Pero el sptimo da es da de descanso en honor del Seor, tu Dios. En l no harn ningn trabajo ni t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni ningn otros de tus animales, ni tampoco el extranjero que reside en tus ciudades. As podrn descansar tu esclavo y tu esclava, como lo haces t.
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto, y que el Seor te hizo salir de all con el poder de su mano y la fuerza de su brazo. Por eso el Seor, tu Dios, te manda celebrar el da sbado.
Honra a tu padre y a tu madre, como el Seor, tu Dios, te lo ha mandado, para que tengas una larga vida y seas feliz en la tierra que el Seor, tu Dios, te da.
No matars.
No cometers adulterio.
No robars.
No dars falso testimonio contra tu prjimo.
No codiciars la mujer de tu prjimo, ni desears su casa, su campo, su esclavo, su esclava, su buey, su asno ni ninguna otra cosa que le pertenezca.
Estas son las palabras que el Seor les dirigi en la montaa, cuando todos ustedes estaban reunidos. El les habl con voz potente, desde el fuego, la nube y una densa oscuridad. No aadi nada ms, sino que escribi esas palabras en las dos tablas de piedra que me entreg.
cuando oyeron la voz que sala de las tinieblas, mientras la montaa arda envuelta en llamas, todos ustedes, jefes de tribu y ancianos, se acercaron a m.
Y me dijeron? "El Seor, nuestro Dios, nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos odo su voz, que sala desde el fuego. Hoy hemos visto que Dios puede hablar con los hombres sin que por eso mueran.
Pero ahora. por qu tendremos que morir, consumidos por este gran fuego? Si seguimos escuchando la voz del Seor, nuestro Dios, seguramente moriremos.
Hay acaso algn hombre que pudo sobrevivir despus de haber odo la voz del Dios viviente que le hablaba desde el fuego, como la hemos odo nosotros?
Por eso, acrcate y escucha lo que dice el Seor, nuestro Dios, y luego reptenos todo lo que el te diga. Nosotros lo escucharemos y lo pondremos en prctica".
Cuando el Seor oy las palabras que ustedes me dirigieron, me advirti: "He odo las palabras que te dijo este pueblo. todo lo que han dicho est muy bien.
Ojal que siempre estn dispuestos como ahora a temerme y a cumplir mis mandamientos!, As ellos y sus hijos sern siempre felices.
Ahora ve a decirles que regresen a sus carpas.
T, en cambio, qudate aqu junto a m, y yo te indicar los mandamientos, los preceptos y las leyes que debers ensearles, a fin de que los pongan en prctica en la tierra que les dar en posesin".
Pongan cuidado en practicar lo que el Seor, su Dios, les ha ordenado, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda.
Vayan por el camino que el Seor, su Dios, les ha trazado, para gozar de una larga vida en la tierra de la que van a tomar posesin.
Este es el mandamiento, y estos son los preceptos y las leyes que el Seor, su Dios, orden que les enseara a practicar en el pas del que van a tomar posesin.
A fin de que temas al Seor, tu Dios, observando constantemente todos los preceptos y mandamientos que yo te prescribo, y as tengas una larga vida, lo mismo que tu hijo y tu nieto.
Por eso, escucha, Israel, y empate en cumplirlos. As gozars de bienestar y llegars a ser muy numeroso en la tierra que mana leche y miel, como el Seor, tu Dios, te lo ha prometido.
Escucha, Israel: el Seor, nuestro Dios, es el nico Seor.
Amars al Seor, tu Dios, con todo tu corazn, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Graba en tu corazn estas palabras que yo te dicto hoy.
Inclcalas a tus hijos, y hblales de ellas cuando ests en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte.
talas a tu mano como un signo, y que estn como una marca sobre tu frente.
Escrbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.
Cuando el Seor, tu Dios te introduzca en la tierra que l te dar, porque as lo jur a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob en ciudades grandes y prsperas que t no levantaste;
en casas colmadas de toda clase de bienes, que t no acumulaste; en pozos que t no cavaste; en viedos y olivares que t no plantaste y cuando comas hasta saciarte,
ten cuidado de no olvidar al Seor que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.
Teme al Seor tu Dios, srvelo y jura por su Nombre.
No vayan detrs de otros dioses, de los dioses de los pueblos que estn alrededor de ustedes.
Porque el Seor, tu Dios, que est en medio de t, es un Dios celoso, y si su enojo se enciende contra t, te exterminar de la tierra.
No provoquen al Seor, su Dios, como lo hicieron en Mas.
Observen cuidadosamente los mandamientos del Seor, su Dios, y las instrucciones y los preceptos que l te dio.
Practica lo que es recto y bueno a los ojos del Seor, para ser feliz e ir a tomar posesin de la hermosa tierra que l prometi con un juramento a tus padres.
Porque el Seor expulsar a todos los enemigos que encuentres a tu paso, como te lo ha anunciado.
Y cuando tu hijo te pregunte el da de maana: "Qu significan esas normas, esos preceptos y esas leyes que el Seor nos ha impuesto?",
t debers responderle: "Nosotros fuimos esclavos del Faran en Egipto, pero el Seor nos hizo salir de all con mano poderosa.
El realiz, ante nuestros mismos ojos, grandes signos y tremendos prodigios contra Egipto, contra el Faran y contra toda su casa.
El nos hizo salir de all y nos condujo para darnos la tierra que haba prometido a nuestros padres con un juramento.
El Seor nos orden practicar todos estos preceptos y temerlo a l, para que siempre furamos felices y para conservamos la vida, como ahora sucede.
Y esta ser nuestra justicia: observar y poner en prctica todos estos mandamientos delante del Seor, nuestro Dios, como l nos lo orden".
Cuando el Seor, tu Dios, te introduzca en la tierra de la que vas a tomar posesin, l expulsar a siete naciones ms numerosas y fuertes que t: a los hititas, los guirgasitas, los amorreos, los cananeos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
El Seor, tu Dios, los pondr en tus manos, y t los derrotars. Entonces los consagrars al exterminio total: no hagas con ellos ningn pacto, ni les tengas compasin.
No establezcas vnculos de parentesco con ellos, permitiendo que tu hija se case con uno de sus hijos, o tomando una hija suya por esposa de tu hijo.
De lo contrario, ella apartar de m a tu hijo y lo har servir a otros dioses. Entonces el Seor se irritar contra ustedes y en seguida los exterminar.
Por eso, trtenlos de este modo: derriben sus altares, destruyan sus piedras conmemorativas, talen sus postes sagrados y prendan fuego a sus dolos.
Porque t eres un pueblo consagrado al Seor, tu Dios: l te eligi para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra.
El Seor se prend de ustedes y los eligi, no porque sean el ms numeroso de todos los pueblos. al contrario, t eres el ms insignificante de todos.
Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Seor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libr de la esclavitud y del poder del Faran, rey de Egipto.
Reconoce, entonces, que el Seor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos;
pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a l mismo en persona, hacindolo desaparecer.
Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en prctica.
Porque si escuchas estas leyes, las observas y las practicas, el Seor, tu Dios, mantendr en tu favor la alianza y la fidelidad que jur a tus padres.
El te amar, te bendecir y te multiplicar. Bendecir el fruto de tu seno, el fruto de tu suelo -tu trigo, tu vino y tu aceite- y las cras de tus ganados y rebaos, en la tierra que l te dar, porque as lo jur a tus padres.
Sers ms bendecido que todos los dems pueblos. Nadie ser estril entre ustedes, ni los hombres, ni las mujeres, ni los animales.
El Seor apartar de ti toda enfermedad, y no te infligir ninguna de esas plagas malignas que envi sobre Egipto, y que t ya conoces. Las tendr reservadas, en cambio, para aquellos que te odian.
Destruye entonces a todos esos pueblos que el Seor, tu Dios, pone en tus manos. No les tengas compasin ni sirvas a sus dioses, porque eso sera para ti una trampa.
Y si alguna vez te preguntas: "Cmo voy a desposeer a esas naciones, si son ms numerosas que yo?",
no les tengas miedo. Recuerda cmo trat el Seor, tu Dios, al Faran y a todo Egipto:
los grandes portentos que has visto con tus propios ojos y los signos que l realiz, cuando con mano poderosa y brazo fuerte te hizo salir de Egipto. As tratar el Seor, tu Dios, a todos los pueblos que temes enfrentar.
Ms an, l har cundir el pnico en medio de ellos, hasta que todos queden exterminados, incluso los sobrevivientes y los que intenten permanecer ocultos.
No tiembles delante de ellos, porque en medio de ti est el Seor, tu Dios, el Dios grande y temible,
que ir eliminando a tu paso. No podrs exterminarlas de un solo golpe, porque de lo contrario, los animales salvajes se multiplicaran en perjuicio tuyo.
Pero el Seor, tu Dios, te las entregar, y sembrar entre ellas una gran confusin, hasta destruirlas.
El pondr a sus reyes en tus manos, y t hars desaparecer sus nombres de la tierra. Ninguno te podr resistir, hasta que los extermines por completo.
Ustedes, por su parte, prendan fuego a las estatuas de sus dioses. Y no codicies la plata y el oro de que estn recubiertas, ni te quedes con ellos, para no caer en una trampa. Porque eso es una abominacin para el Seor, tu Dios.
No introduzcas en tu casa nada abominable, porque tambin t te haras digno de ser consagrado al exterminio. Detesta todo eso y considralo abominable, porque est consagrado al exterminio.
Pongan cuidado en practicar ntegramente el mandamiento que hoy les doy. As ustedes vivirn, se multiplicarn y entrarn a tomar posesin de la tierra que el Seor prometi a sus padres con un juramento.
Acurdate del largo camino que el Seor, tu Dios, te hizo recorrer por el desierto durante esos cuarenta aos. All l te afligi y te puso a prueba, para conocer el fondo de tu corazn y ver si eres capaz y no de guardar sus mandamientos.
Te afligi y te hizo sentir hambre, pero te dio a comer el man, ese alimento que ni t ni tus padres conocan, para ensearte que el hombre no vive solamente de pan, sino de todo lo que sale de la boca del Seor.
La ropa que llevabas puesta no se gast, ni tampoco se hincharon tus pies durante esos cuarenta aos.
Reconoce que el Seor, tu Dios, te corrige como un padre a sus hijos.
Observa los mandamientos del Seor, tu Dios; sigue sus caminos y tmelo.
S, el Seor, tu Dios, te va a introducir en una tierra frtil, un pas de torrentes, de manantiales y de aguas profundas que brotan del valle y de la montaa.
una tierra de trigo y cebada, de viedos, de higueras y granados, de olivares, de aceite y miel;
un pas donde comers pan en abundancia y donde nada te faltar, donde las piedras son de hierro y de cuyas montaas extraers cobre.
All comers hasta saciarte y bendecirs al Seor, tu Dios, por la tierra frtil que l te dio.
Pero ten cuidado: no olvides al Seor, tu Dios, ni dejes de observar sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, que yo te prescribo hoy.
Y cuando comas hasta saciarte, cuando construyas casas confortables y vivas en ellas,
cuando se multipliquen tus vacas y tus ovejas, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten todas tus riquezas,
no te vuelvas arrogante, ni olvides al Seor tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud,
y te condujo por ese inmenso y temible desierto, entre serpientes abrasadoras y escorpiones. No olvides al Seor, tu Dios, que en esa tierra sedienta y sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca,
y en el desierto te aliment con el man, un alimento que no conocieron tus padres. As te afligi y te puso a prueba, para que t vieras un futuro dichoso.
No pienses entonces: "Mi propia fuerza y el poder de mi brazo me han alcanzado esta prosperidad".
Acurdate del Seor, tu Dios, porque l te da la fuerza necesaria para que alcances esa prosperidad, a fin de confirmar la alianza que jur a tus padres, como de hecho hoy sucede.
Pero si llegas a olvidarte del Seor, tu Dios, y vas detrs de otros dioses, si los sirves y te postras delante de ellos, yo les aseguro solemnemente que ustedes perecern.
Perecern como esas naciones que el Seor va destruyendo delante de ustedes, por no haber escuchado la voz del Seor, su Dios.
Escucha, Israel. Hoy vas a cruzar el Jordn, para desposeer a naciones ms numerosas y fuertes que t, y a grandes ciudades defendidas por murallas que se alzan hasta el cielo.
Son los anaquitas, un pueblo numeroso y de elevada estatura. T ya los conoces y has odo decir de ellos: "Quin es capaz de enfrentar a los anaquitas?".
Pero ten presente que desde hoy el Seor ir delante de ti como un fuego devorador, y los destruir. El los someter a ti para que puedas desposeerlos y hacerlos desaparecer rpidamente, como el Seor te lo ha prometido.
Y cuando el Seor, tu Dios, los arroje lejos de ti, no digas en tu corazn: "A causa de mi justicia, el Seor me ha puesto en posesin de esta tierra". Porque slo por la perversidad de esas naciones, el Seor, tu Dios, las despoja ante ti.
No son ni tu justicia ni la rectitud de tu corazn las que te harn tomar posesin de esa tierra. todo lo contrario: es a causa de la maldad de esas naciones que el Seor las despoja ante ti, para cumplir la promesa que l jur a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Reconoce, entonces, que el Seor no te da la posesin de esa hermosa tierra a causa de tu justicia, porque t eres un pueblo obstinado.
Acurdate de esto, no lo olvides: has irritado en el desierto al Seor, tu Dios. Desde el da en que salieron de Egipto hasta que llegaron a este lugar, ustedes han sido rebeldes al Seor.
Ya en el Horeb lo irritaron, y l se indign tanto que estuvo a punto de destruirlos.
Eso sucedi cuando yo sub a la montaa para recibir las tablas de piedra, las tablas de la alianza que el Seor hizo con ustedes. Yo estuve arriba, en la montaa cuarenta das y cuarenta noches, sin comer ni beber.
Entonces el Seor me entreg las dos tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios, donde estaban todas las palabras que l les dirigi en la montaa, desde el fuego, el da de la asamblea.
Al cabo de esos cuarenta das, cuando el Seor me entreg las dos tablas de piedras, las tablas de la alianza.
me dijo: "Baja de la montaa ahora mismo, porque tu pueblo, ese que sacaste de Egipto, se ha pervertido. Ellos se apartaron rpidamente del camino que yo les haba trazado y se han fabricado una estatua de metal fundido".
Despus agreg" "Ya veo que este es un pueblo obstinado.
Por eso, djame que los destruya y que borre de la tierra hasta su nombre. De ti, en cambio, suscitar una nacin ms numerosa y fuerte que ellos".
Yo me di vuelta y baj de la montaa, que arda envuelta en llamas, llevando en mis manos las tablas de la alianza.
Entonces vi que ustedes haban pecado contra el Seor, su Dios, hacindose un ternero de metal fundido y apartndose rpidamente del camino que l les haba trazado.
Por eso tom las dos tablas de piedras, las arroj violentamente, y las hice aicos en presencia de todos.
Luego me postr delante del Seor, y permanec cuarenta das y cuarenta noches sin comer ni beber, como lo haba hecho la vez anterior. Lo hice a causa de todos los pecados que ustedes haban cometido, haciendo lo que es malo a los ojos del Seor y provocando su enojo.
Porque yo senta un gran temor ante la ira y la indignacin del Seor que se haba desatado contra ustedes, hasta el punto de querer aniquilarlos. Pero l me escuch una vez ms.
El Seor estaba tan irritado contra Aarn que quera destruirlo, y en aquella oportunidad tambin interced por l.
Y a esa obra del pecado, a ese ternero que ustedes haban fabricado, lo tom, lo quem y lo mol, hasta convertirlo en polvo muy fino, y despus lo arroj en el torrente que baja de la montaa.
Adems, ustedes irritaron al Seor en Taber, en Mas y en Quibrot Hataav.
Y cuando el Seor les orden que salieran de Cads Barn, dicindoles. "Suban a tomar posesin de la tierra que yo les he dado", ustedes se rebelaron contra la orden del Seor, su Dios; no le tuvieron confianza ni le obedecieron.
Rebeldes! Eso es lo que ustedes han sido para con el Seor, su Dios, desde el da en que los conoc.
A pesar de todo, yo me postr delante del Seor y as estuve cuarenta das y cuarenta noches, porque el Seor amenazaba con destruirlos.
Entonces interced ante el Seor con estas palabras: "Seor, no destruyas al pueblo que es tu herencia, ese pueblo que t has rescatado por tu grandeza, y que hiciste salir de Egipto con mano poderosa.
Acurdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, y no tengas en cuenta la obstinacin de este pueblo, ni su maldad, ni su pecado.
De lo contrario, se dir en el pas de donde nos hiciste salir: "El Seor es impotente para introducirlos en la tierra que les haba prometido, y por el odio que les tiene, los sac para hacerlos morir en el desierto".
Despus de todo, ellos son tu pueblo y tu herencia, y t los libraste con tu gran fuerza y tu brazo poderoso".
En aquel tiempo, el Seor me dijo: "Talla dos tablas de piedra iguales a las primeras y sube a la montaa para encontrarte conmigo. Construye tambin un arca de madera.
Yo escribir en esas tablas las mismas palabras que estaban escritas en las que t rompiste. Despus las depositars en el arca".
Hice un arca de madera de acacia, tall dos tablas de piedra iguales a las primeras y sub a la montaa con las dos tablas en la mano.
Entonces el Seor escribi en ellas lo mismo que haba escrito antes: las diez Palabras que haba promulgado en la montaa, desde el fuego, el da de la asamblea. Cuando me las entreg,
yo me di vuelta, baj de la montaa y deposit las tablas en el arca que haba construido. All estn todava, como el Seor me lo orden.
Los israelitas partieron de los pozos de Ben Iaacn y se dirigieron hacia Moser. All muri y fue enterrado Aarn, y su hijo Eleazar lo sucedi en el ejercicio del sacerdocio.
Luego siguieron avanzando hasta Gudgod, y de all fueron a Jotb, una regin donde abundan los torrentes.
Entonces el Seor puso aparte a la tribu de Lev para que transportaba al Arca de la Alianza del Seor, para que estuviera en su presencia y lo sirviera, y para que bendijera en su Nombre, como lo ha venido haciendo hasta ahora.
Por eso Lev no tiene parte ni herencia entre sus hermanos: el Seor es su herencia, como l mismo se lo ha declarado.
Yo estuve en la montaa cuarenta das y cuarenta noches, como lo haba estado la vez anterior, y tambin esa vez me escuch el Seor. El no quiso destruirte,
sino que me dijo: "Ve ahora mismo a ponerte al frente del pueblo, para que entren a tomar posesin de la tierra que jur dar a sus padres".
Y ahora, Israel, esto es lo nico que te pide el Seor, tu Dios: que lo temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas al Seor, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma.
observando sus mandamientos y sus preceptos, que hoy te prescribo para tu bien.
Al Seor, tu Dios, pertenecen el cielo y lo ms alto del cielo, la tierra y todo lo que hay en ella.
Sin embargo, slo con tus padres se uni con lazos de amor, y despus de ellos los eligi a ustedes, que son su descendencia, prefirindolos a todos los dems pueblos.
Por eso, circunciden sus corazones y no persistan en su obstinacin,
Porque el Seor, su Dios, es el Dios de los dioses y el Seor de los seores, el Dios grande, valeroso y temible, que no hace acepcin de personas ni se deja sobornar.
El hace justicia al hurfano y a la viuda, ama al extranjero y le da ropa y alimento.
Tambin ustedes amarn al extranjero, ya que han sido extranjeros en Egipto.
Teme al Seor, tu Dios, y srvelo; vive unido a l y jura por su Nombre.
El es tu gloria y tu Dios, y l realiz en tu favor esas tremendas hazaas de que fuiste testigo.
Porque cuando tus padres bajaron a Egipto, eran apenas setenta personas, y ahora el Seor te ha hecho numeroso como las estrellas del cielo.
Amars al Seor, tu Dios, y observars siempre sus prescripciones, sus preceptos, sus leyes y sus mandamientos.
Ustedes -y no sus hijos, que no han conocido ni experimentado la leccin del Seor- son los que conocen hoy su grandeza, el poder de su mano y la fuerza de su brazo;
los signos y las obras que realiz en Egipto contra el Faran, rey de Egipto, y contra todo su pas;
lo que hizo con el ejrcito egipcio, con su caballera y sus carros de guerra, cuando se lanzaron en persecucin de ustedes y l desencaden contra ellos las aguas del Mar Rojo, y los hizo desaparecer hasta el da de hoy;
lo que hizo por ustedes en el desierto, hasta que llegaron a este lugar;
y la manera como trat a Datn a Abirn, los hijos de Eliab, el rubenita, cuando la tierra abri sus fauces y los devor junto con sus familias, sus carpas, y todos sus secuaces, en medio de todo Israel.
S, son ustedes los que han visto, con sus propios ojos, la gran obra que realiz el Seor.
Observen todos los mandamientos que hoy les prescribo. As tendrn la fuerza necesaria para ir a conquistar el pas del que ustedes van a tomar posesin.
y podrn vivir largo tiempo en la tierra que el Seor jur dar a sus padres y a su descendencia, tierra que mana leche y miel.
Porque la tierra que t vas a tomar en posesin no es como Egipto, el pas de donde ustedes salieron. All sembrabas tu semilla, y luego tenas que regar con tu pie, como se riega una huerta.
En cambio, la tierra que vas a tomar en posesin es una regin de montaas y valles regados por la lluvia del cielo,
y est bajo el cuidado constante del Seor, tu Dios. Sobre ella permanecen fijos los ojos del Seor, tu Dios, desde el comienzo hasta el fin del ao.
Y si ustedes obedecen fielmente los mandamientos que hoy les impongo, amando al Seor, su Dios, y sirvindolo de todo corazn y con toda el alma,
yo enviar lluvia a la tierra en el momento oportuno -lluvia de otoo y de primavera- y podrs recoger tu trigo, tu vino nuevo y tu aceite.
Har crecer en tus campos pasto para tu ganado, y comers hasta saciarte.
Pero tengan cuidado, no sea que sus corazones se dejen seducir, y ustedes se extraven, sirviendo a otros dioses y postrndose delante de ellos.
Porque entonces la ira del Seor arder contra ustedes: l cerrar el cielo y ya no habr ms lluvia; el suelo dejar de dar sus frutos, y ustedes no tardarn en desaparecer de esta tierra frtil que les da el Seor.
Graben estas palabras en lo ms ntimo de su corazn. Atenlas a sus manos como un signo, y que sean como una marca sobre su frente.
Ensalas a tus hijos, inculcndoselas cuando ests en tu casa y cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte.
Escrbelas en las puertas de tu casa y en sus postes.
As, mientras haya cielo sobre la tierra, durarn tus das y los de tus hijos en el suelo que el Seor jur dar a tus padres.
Porque si observan realmente todo este mandamiento que yo les doy, amando al Seor, su Dios, siguiendo siempre sus caminos y siendo en todo fieles a l.
el Seor desposeer delante de ustedes a todas esas naciones, y as podrn conquistarlas, aunque sean ms grandes y fuertes que ustedes.
Todos los lugares donde pongan la planta de sus pies, les pertenecern. Y estas sern sus fronteras; desde el desierto, el Lbano y el ro Eufrates, hasta el mar occidental.
Nadie podr resistirles, porque el Seor, su Dios, sembrar el pnico y el terror en todo el territorio por donde ustedes pasen, como l mismo les ha prometido.
Yo pongo hoy delante de ustedes una bendicin y una maldicin.
Bendicin, si obedecen los mandamientos del Seor, su Dios, que hoy les impongo.
Maldicin, si desobedecen esos mandamientos y se apartan del camino que yo les sealo, para ir detrs de dioses extraos, que ustedes no han conocido.
Y cuando el Seor, tu Dios, te introduzca en la tierra de la que vas a tomar posesin, pondrs la bendicin sobre el monte Ebal.
Estas montaas se encuentran, como es sabido, al otro lado del Jordn, detrs del camino del oeste, en el pas de los cananeos que habitan en la Arab, frente a Guilgal, cerca de la encina de Mor.
Porque ustedes van a cruzar el Jordn para ir a tomar posesin de la tierra que les da el Seor, su Dios Cuando la posean y vivan en ella.
cumplan fielmente todos los preceptos y leyes que hoy les impongo.
Estos son los preceptos y las leyes que ustedes debern observar y poner en prctica, mientras vivan en la tierra que el Seor, el Dios de tus padres, te da en posesin.
Harn desaparecer todos los lugares de culto, donde las naciones que ustedes van a desposeer sirven a sus dioses, en las montaas, sobre las colinas y debajo de todo rbol frondoso.
Derriben sus altares, rompan sus piedras conmemorativas, prendan fuego a sus postes sagrados, destruyan las imgenes de sus dolos y borren hasta sus nombres de aquel lugar.
Pero con el Seor, su Dios, ustedes se comportarn de una manera distinta.
Irn a buscarlo al lugar que l elija entre todas las tribus, para constituirlo morada de su Nombre.
Solamente all presentarn sus holocaustos y sacrificios, sus diezmos y sus dones, sus ofrendas votivas y voluntarias, y tambin las primicias de sus ganados y rebaos.
All, ustedes y sus familias comern en la presencia del Seor, su Dios, y se alegrarn por todos los beneficios que hayan obtenido de su trabajo, porque el Seor, tu Dios, te bendijo.
Entonces no se comportarn como lo hacemos ahora. Aqu cada uno hace lo que mejor le parece,
porque todava no han entrado en el lugar del descanso y en la herencia que el Seor, tu Dios, te dar.
Pero cuando pasen el Jordn y se establezcan en la tierra que el Seor, su Dios, les dar como herencia, cuando l les d el descanso, librndolos de todos los enemigos que estn a su alrededor, y ustedes se sientan seguros,
llevarn al lugar que el Seor, su Dios, elija para constituirlo morada de su Nombre, todo lo que yo les ordeno: sus holocaustos y sacrificios, sus diezmos, sus dones y las ofrendas escogidas que le hayan prometido al Seor mediante un voto.
Y ustedes se alegrarn en la presencia del Seor, su Dios, junto con sus hijos y sus hijas, sus esclavos y sus esclavas y tambin con el levita que viva en sus ciudades, ya que l no tendrn posesin ni herencia entre ustedes.
Ten cuidado, entonces, de no ofrecer tus holocaustos en cualquier santuario que veas.
Los ofrecers nicamente en el lugar elegido por el Seor, tu Dios, en una de tus tribus, y all hars todo lo que yo te ordeno.
Sin embargo, podrs matar animales y comer carne en cualquiera de tus ciudades, siempre que as lo desees y en la medida en que el Seor, tu Dios, te bendiga. Podrn comerla igualmente el impuro y el puro, como si se tratara de un ciervo o de una gacela.
Pero no comern la sangre, sino que la derramars en la tierra, como si fuera agua.
Tampoco comers en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, ni las primicias de tu ganado y tus rebaos, ni lo que hayas prometido al Seor mediante un voto, ni tus ofrendas voluntarias, ni tus dones.
Lo hars en presencia del Seor, tu Dios -en el lugar elegido por l- junto con tu hijo y tu hija, tu esclavo y tu esclava, y con el levita que viva en tu ciudad. Y en la presencia del Seor, tu Dios, te alegrars por todos los beneficios que hayas obtenido de tu trabajo.
Ten cuidado de no abandonar nunca al levita.
Cuando el Seor, tu Dios, ensanche tus fronteras, como te lo ha prometido, y sientas deseos de comer carne, podrs comer toda la que quieras.
Si el lugar que el Seor, tu Dios, elija para constituirlo morada de su Nombre, se encuentra demasiado lejos, t mismo podrs matar, conforme a mis prescripciones, los animales del ganado mayor o menor que el Seor, tu Dios, te dar. Y comers en tu ciudad todo lo que quieras,
del mismo modo que se come una gacela o un ciervo. Podrn comerla igualmente el puro y el impuro;
slo tendrs que abstenerte de comer la sangre, porque la sangre es la vida, y t no debes comer la vida junto con la carne.
Por eso, derramars la sangre en la tierra, como si fuera agua.
As sern felices. T y tus hijos despus de ti, porque habrs realizado lo que es bueno y recto a los ojos del Seor tu Dios.
Pero los dones que debas consagrar al Seor y los que ofrezcas en cumplimiento de un voto, irs a llevarlos al lugar que el Seor elija.
All hars el holocausto de la carne y de la sangre sobre el altar del Seor, tu Dios. En cuanto a tus sacrificios, la sangre ser derramada sobre el altar del Seor, tu Dios, y t comers la carne.
Escucha atentamente todas estas cosas que yo te mando. As sers feliz, t y tus hijos despus de ti, porque habrs realizado lo que es bueno y recto a los ojos del Seor, tu Dios.
Y cuando el Seor, tu Dios, extirpe a las naciones que t vas a desposeer, cuando las desalojes y te instales en su territorio,
ten cuidado, no sea que caigas en una trampa. No sigas su ejemplo despus que hayan desaparecido de tu presencia, ni hagas averiguaciones respecto de sus dioses, diciendo: "Cmo servan a sus dioses estas naciones para que yo pueda hacer lo mismo?".
No obres de esa manera con el Seor, tu Dios. Porque l considera abominable y detesta todo lo que ellas hacen para honrar a sus dioses, ya que llegan incluso a quemar a sus hijos y a sus hijas en homenaje a esos dioses.
Practiquen cuidadosamente todo lo que yo les ordeno, sin aadir ni quitar nada.
Si surge en medio de ustedes un profeta o un intrprete de sueos, que te propone un signo o un prodigio,
y te dice: "Vamos detrs de otros dioses -que t no conoces- para rendirles culto", aunque se cumplan el signo o el prodigio,
no hagas caso de las palabras de ese profeta o de los sueos de ese visionario. Porque el Seor, su Dios, los pone a prueba para ver si ustedes lo aman realmente con todo su corazn y con toda su alma.
Sigan al Seor, su Dios. Tmanlo y observen sus mandamientos, escuchen su voz, srvanlo y sean fieles a l.
Y ese profeta o ese intrprete de sueos deber ser castigado con la muerte, por haber incitado a la rebelin contra el Seor, tu Dios -el que te hizo salir de Egipto y te rescat de la esclavitud- para desviarte del camino por donde el te orden que fueras. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Si tu hermano -el hijo de tu padre o de tu madre- tu hijo o tu hija, la esposa que duerme en tus brazos, o tu amigo ms ntimo, trata de seducirte en secreto, diciendo: "Vamos a servir a otros dioses", que ni t ni tus padres conocieron
-los dioses de los pueblos prximos o lejanos que estn a tu alrededor, de un extremo al otro de la tierra-
no cedas a sus instigaciones ni le hagas caso. S implacable con l, no lo perdones ni lo encubras.
Tendrs que hacerlo morir irremediablemente. que tu mano sea la primera en levantarse contra l para quitarle la vida. y que despus todo el pueblo haga lo mismo.
Debers apedrearlo hasta que muera, porque intento apartarte del Seor, tu Dios, que te hizo salir de Egipto, de un lugar de esclavitud.
Todo Israel, cuando se entere, sentir temor, y no volver a cometerse esta infamia entre ustedes.
Si de una de las ciudades que te dio el Seor, tu Dios, para que vivas en ella, te llega esta noticia:
Gente despreciable de tu misma raza ha logrado seducir a los habitantes de su ciudad, diciendo" "Vamos a servir a otros dioses" -que t no conociste-
investiga el caso, examnalo e infrmate debidamente. Y si es verdad que la cosa es as, que se ha cometido semejante abominacin,
pasa sin compasin al filo de la espada a los habitantes de la ciudad, y consgrala al exterminio total con todo lo que hay en ella, incluido su ganado.
Rene luego todos sus despojos en medio de la plaza, e incendia la ciudad con todos esos despojos, como un holocausto para el Seor, tu Dios. Ella se convertir para siempre en un montn de ruinas y nunca ms ser reconstruida.
Y no retengas nada de lo que debe ser consagrado al exterminio. As el Seor aplacar el ardor de su ira, se apiadar y tendr misericordia de ti, y te multiplicar, como lo jur a tus padres,
Y no retengas nada de lo que debe ser consagrado al exterminio. As el Seor aplacar el ardor de su ira, se apiadar y tendr misericordia de ti, y te multiplicar, como lo jur a tus padres, [ (Deuteronomy 13:19) con tal que t escuches la voz del Seor, tu Dios. observando los mandamientos que hoy te prescribo y haciendo lo que es recto a los ojos del Seor, tu Dios. ] 
Ustedes son hijos del Seor, su Dios. No se hagan incisiones ni se rapen el cabello sobre la frente en homenaje a un muerto.
Porque t eres un pueblo consagrado al Seor, tu Dios y l te eligi para que fueras su propio pueblo, prefirindote a todos los dems pueblos de la tierra.
No comern nada que sea abominable.
Ustedes podrn comer los siguientes animales: el buey, la oveja, la cabra,
el ciervo, la gacela, el venado, la cabra monts, el bice, el antlope y la gamuza.
Podrn comer, asimismo, cualquier animal que tenga la pezua partida -es decir, dividida en dos mitades- y que sea rumiante.
Pero se abstendrn de comer los animales que son solamente rumiantes y los que solamente tienen la pezua partida por la mitad. No comern camello, liebre ni damn, porque aunque son rumiantes, no tienen la pezua partida. A estos animales debern considerarlos impuros.
Tampoco comern cerdo, porque aunque tiene la pezua partida, no es rumiante. Tambin a este debern considerarlo impuro, y no podrn comer su carne ni tocar su cadver.
De entre los animales que viven en el agua, les estar permitido comer todos aquellos que tengan aletas y escamas.
Pero no podrn comer los que o tengan aletas ni escamas: a stos debern considerarlos impuros.
Podrn comer todas las especies de aves puras.
Pero se abstendrn de comer las siguientes: el guila marina.
el milano, las diversas especies de halcn.
las diversas especies de cuervo:
el avestruz, la golondrina, la gaviota y las diversas especies de gaviln;
la lechuza, el bho, el ibis.
el pelcano, el buitre, el corvejn,
la cigea, las diversas especies de garza, la abubilla y el murcilago.
Tambin debern considerar impuros a todos los insectos con alas,
pero podrn comer cualquier clase de pjaros puros.
No comern ningn animal muerto. Se lo dars al extranjero que resida en tu ciudad para que l lo coma, o se lo venders al extranjero que va de paso. Porque t eres un pueblo consagrado al Seor, tu Dios. No hars cocer un cabrito en la leche de su madre.
Cada ao debers separar la dcima parte de todo lo que hayan producido tus sembrados.
y en la presencia del Seor, tu Dios, en el lugar que l elija para constituirlo morada de su Nombre, comers del diezmo de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, y tambin los primognitos de tu ganado mayor y menor. As aprenders a tener siempre al Seor, tu Dios.
Si el camino es demasiado largo para que puedas transportar el diezmo -porque el lugar que el Seor elija te queda muy lejos- cuando el te haya bendecido,
los cambiars por dinero y luego irs a ese lugar, llevando contigo el dinero.
All podrs comprar con ese dinero todo lo que desees: ganado mayor o menor, vino o bebida fermentada, en una palabra, cualquier cosa que sea de tu agrado. Entonces comers en la presencia del Seor, tu Dios, y te alegrars junto con tu familia.
No olvides al levita que vive en tus ciudades, ya que l no tiene posesin ni herencia contigo.
al cabo de tres aos, debers separar la dcima parte de todo lo producido ese ao, y lo depositars en la puerta de tu ciudad.
Entonces vendr a comer el levita, ya que l no tiene posesin ni herencia contigo; y lo mismo harn el extranjero, el hurfano y la viuda que estn en tus ciudades, hasta quedar saciados. As el Seor te bendecir en todas tus empresas.
Al cabo de cada siete aos, hars una remisin.
La remisin consiste en lo siguiente: Todo acreedor condenar a su prjimo el prstamo que le haya concedido. No har ninguna demanda a su prjimo -es decir, a su hermano- porque se ha proclamado una remisin en homenaje al Seor.
Podrs, eso s, demandar al extranjero, pero debers liberar a tu hermano del derecho que tengas sobre l.
Por lo dems, no habr ninguna pobre a tu lado porque el Seor te bendecir abundantemente en la tierra que l te da como herencia.
con esta sola condicin: que escuches su voz, practicando cuidadosamente todo este mandamiento que hoy te prescribo.
S, el Seor, tu Dios, te bendecir como te lo ha prometido: t prestars a muchas naciones, sin tener necesidad de pedirles prestado, y dominars a muchas naciones sin que ellas te dominen.
Si hay algn pobre entre tus hermanos, en alguna de las ciudades del pas que el Seor, tu Dios, te da, no endurezcas tu corazn ni le cierres tu mano.
brele tu mano y prstale lo que necesite para remediar su indigencia.
No abrigues en tu corazn estos perversos pensamientos: "Ya est cerca el sptimo ao, el ao de la remisin", mirando por eso con malos ojos a tu hermano pobre, para no darle nada. Porque l apelara al Seor y t te haras culpable de un pecado.
Cuando le des algo, lo hars de buena gana. As el Seor te bendecir en todas tus obras y en todas las empresas que realices.
Es verdad que nunca faltarn pobres en tu pas. Por eso yo te ordeno: abre generosamente tu mano el pobre, al hermano indigente que vive en tu tierra.
Si tu hermano hebreo -sea hombre o mujer- se vende a ti. te servir durante seis aos y al sptimo ao, lo dejars en libertad.
Cuando le concedas la libertad, no lo enves con las manos vacas.
Llnalo de presentes tomados de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar, hacindolo partcipe de los bienes con que el Seor, tu Dios, te bendiga.
Recuerda que t fuiste esclavo en Egipto y que el Seor, tu Dios, te rescat. Por eso ahora te doy esta orden.
Pero si l te dice. "No quiero alejarme de ti" -porque te ama. y ama tambin a tu familia y se siente feliz a tu lado-
entonces tomars una lezna y le perforars la oreja contra la puerta de tu casa: as ser tu esclavo para siempre. Lo mismo debers hacer con tu esclava.
Que no te resulte penoso dejarlo en libertad, porque el servicio que te presto durante seis aos vale el doble del salario de un jornalero. Entonces el Seor te bendecir en todas sus empresas.
Consagra al Seor, tu Dios, todos los primognitos machos de tu ganado mayor y menor. T no trabajars con el primognito de tus vacas ni esquilars al primognito de tus ovejas.
Los comers cada ao junto con tu familia, en la presencia del Seor, tu Dios, en el lugar que el Seor elija.
Pero si es defectuoso -si es rengo, ciego o tiene cualquier otro defecto grave- no lo sacrificars al Seor, tu Dios.
Lo comers como se come una gacela o un ciervo. Podrn comerlo igualmente el puro y el impuro.
Slo te abstendrs de comer la sangre: la derramars en la tierra como si fuera agua.
Solemniza el mes de Abib celebrando en l la Pascua en honor del Seor, tu Dios, porque una noche del mes de Abib l te hizo salir de Egipto.
Inmola al Seor, tu Dios, como vctima pascual, un animal del ganado mayor o menor, en el lugar que l elija para constituirlo morada de su Nombre.
No comas la vctima con pan fermentado. Durante siete das comers pan sin levadura, que es un pan de afliccin, porque t saliste precipitadamente de Egipto: as te acordars siempre del da en que saliste de Egipto.
Estos siete das la levadura no deber verse en todo tu territorio, y tampoco quedarn para el da siguiente restos de la carne sacrificada al atardecer del primer da.
No inmoles la vctima pascual en cualquiera de las ciudades que el Seor, tu Dios, te dar.
La inmolars nicamente en el lugar que el elija para constituirlo morada de su Nombre, y lo hars al atardecer, cuando se ponga el sol, a la misma hora en que saliste de Egipto.
Cocers y comers la vctima en el lugar que el Seor, tu Dios, elija, y a la maana siguiente emprenders el camino de regreso a tu casa.
Durante seis das comers pan sin levadura, y el sptimo da hars una asamblea litrgica en honor del Seor, tu Dios. Ese da no realizars ningn trabajo.
Cuenta siete semanas a partir del momento en que empieces a cosechar,
y al trmino de ellas celebrars la fiesta de las Semanas en honor del Seor, tu Dios, llevando tus ofrendas voluntarias, en la medida en que el Seor, tu Dios, llevando tus ofrendas voluntarias, en la medida en que el Seor, tu Dios, te bendiga.
Te alegrars en la presencia del Seor, tu Dios -en el lugar que l elija para construirlo morada de su Nombre- junto con tu hijo y tu hija, con tu esclavo y tu esclava, con el levita que viva en tu ciudad, y con el extranjero, el hurfano y la viuda que estn contigo.
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y observa fielmente estas prescripciones.
Celebra durante siete das la fiesta de las Chozas, apenas termines de recoger los frutos de tu era y de tu lagar.
Te alegrars durante la fiesta, junto con tu hijo y tu hija, con tu esclavo y tu esclava, y con el levita, el extranjero, el hurfano y la viuda que vivan en tu ciudad.
Siete das estars de fiesta en honor del Seor, tu Dios, en el lugar que l elija. Porque el Seor, tu Dios, te bendecir en todas tus cosechas y en todas tus obras, para que seas plenamente feliz.
Tres veces al ao, todos los varones se presentarn delante del Seor, tu Dios, en el lugar elegido por l: en la fiesta de los cimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de las Chozas. Nadie se presentar delante del Seor con las manos vacas.
Cada uno dar lo que pueda, conforme a la bendicin que el Seor, tu Dios, te haya otorgado.
En cada una de las ciudades que el Seor, tu Dios, te d para tus tribus, pondrs jueces y escribas que dicten sentencias justas en favor del pueblo.
No tergiversars el derecho; no hars acepcin de personas ni te dejars sobornar. Porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos.
Tu deber es buscar la justicia, slo la justicia, para que tengas vida y poseas la tierra que el Seor, tu Dios, te da.
No plantars ninguna clase de rbol, para tenerlo como poste sagrado, junto al altar que dediques al Seor, tu Dios.
Tampoco erigirs piedras conmemorativas, porque el Seor, tu Dios, las detesta.
No sacrificars al Seor, tu Dios, ningn animal del ganado mayor o menor que tenga un defecto o cualquier clase de imperfeccin, porque eso es una abominacin para el Seor, tu Dios.
Si en medio de ustedes, en una de las ciudades que el Seor, tu Dios, te dar, hay un hombre o una mujer que hace lo que es malo a los ojos del Seor, tu Dios, y quebranta su alianza.
porque va a servir a otros y a postrarse delante de ellos -delante del sol, la luna o todo el Ejrcito del cielo- contrariamente a lo que yo te he mandado.
y el hecho llega a tu conocimiento, realiza una minuciosa investigacin. Y si es verdad que la cosa es as, que se ha cometido semejante abominacin en Israel.
saca a las puertas de tu ciudad al hombre o a la mujer que hayan cometido ese delito, y apedralos hasta que mueran.
Para que alguien sea condenado a muerte se requiere el testimonio de dos o ms testigos. Nadie ser condenado a muerte en base al testimonio de uno solo.
Los testigos sern los primeros en levantar la mano contra l para hacerlo morir, y despus todo el pueblo har lo mismo. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Si te resulta demasiado difcil juzgar un pleito por homicidio, por reclamacin de derechos, por lesiones. o cualquier otra causa que se haya suscitado en tu ciudad, subirs hasta el lugar que el Seor, tu Dios, elija,
y te presentars a los sacerdotes levitas y al juez en ejercicio. T les expondrs el caso, y ellos te harn conocer la sentencia.
Debers ajustarte a lo que ellos te digan en el lugar que elija el Seor, tu Dios, procediendo en todo conforme a sus instrucciones.
Procedentes de acuerdo con la decisin que ellos tomen y con la sentencia que pronuncien, sin apartarse de lo que ellos te indiquen ni a la derecha ni a la izquierda.
El que abre presuntuosamente, desoyendo al sacerdote que est all para servir al Seor, tu Dios, o al juez, ese hombre morir. As hars desaparecer el mal de Israel.
Y cuando el pueblo se entere, sentir temor y dejar de obrar con presuncin.
Cuando entres en el pas que el Seor, tu Dios, te dar, cuando lo tomes en posesin y vivas en l, si alguna vez dices: "Voy a poner un rey para que me gobierne, como todas las naciones que estn a mi alrededor",
pondrs un rey elegido por el Seor, tu Dios, que pertenezca a tu mismo pueblo. No podrs someterte a la autoridad de un extranjero, de alguien que no pertenezca a tu pueblo.
El rey no deber tener muchos caballos ni hacer que el pueblo regrese a Egipto, con el pretexto de aumentar su caballera; porque el Seor, tu Dios, ha dicho: "No regresen nunca ms por ese camino".
Tampoco tendr muchas mujeres, para que su corazn no se desve, ni acumular oro y plata en cantidad excesiva.
Cuando tome posesin del trono real, har escribir en un libro, para su uso personal, una copia de esta Ley, conforme al texto que conservan los sacerdotes levitas.
La tendr a su lado y la leer todos los das de su vida, para que aprenda a temer al Seor, su Dios, observando todas las palabras de esta Ley y poniendo en prctica estos preceptos.
De esa manera, no se sentir superior a sus hermanos, y no se apartar de estos mandamientos, ni a la derecha ni a la izquierda. As prolongarn los das de su reinado, l y sus hijos, en medio de Israel.
Los sacerdotes levitas -o sea, toda la tribu de Lev- no tendrn parte ni herencia con los israelitas: ellos se alimentarn de las ofrendas destinadas a los sacrificios y de la herencia del Seor.
Por lo tanto, esta tribu no poseer una herencia en medio de sus hermanos: su herencia es el Seor, como l mismo se lo ha declarado.
Los derechos de los sacerdotes sobre las personas que ofrecen en sacrificio un animal del ganado mayor o menor son los siguientes: se dar al sacerdote la espalda, las quijadas y el estmago.
Tambin le dars las primicias de tu trigo, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de la esquila de tu ganado menor.
Porque el Seor, tu Dios, eligi al sacerdote y a sus hijos, entre todas tus tribus, para que siempre estuviera en su presencia y oficiara en nombre del Seor.
Si un levita que reside en cualquier parte del Israel, se traslada por voluntad propia de una de tus ciudades al lugar que elija el Seor, su Dios,
podr oficiar all en nombre del Seor como todos sus hermanos levitas que estn en la presencia del Seor.
Y comer una porcin igual a la de ellos adems de lo que obtenga por la venta de sus bienes patrimoniales.
Cuando entre en la tierra que el Seor, tu Dios, te dar, no aprendas a practicar las abominaciones que cometen esas naciones.
Que no haya entre ustedes nadie que inmole en el fuego a su hijo o a su hija, ni practique la adivinacin, la astrologa, la magia o la hechicera.
Tampoco har ningn encantador, ni consultor de espectros o de espritus, ni evocador de muertos.
Porque todo el que practica estas cosas es abominable al Seor, tu Dios, y por causa de estas abominaciones. l desposeer a esos pueblos delante de ti.
T sers irreprochable en tu trato con el Seor, tu Dios.
Porque las naciones que vas a desposeer escuchan a los astrlogos y adivinos, pero a ti el Seor no te permite semejante cosa.
El Seor, tu Dios, te suscitar un profeta como yo; lo hars surgir de entre ustedes, de entre tus hermanos, y es a l a quien escucharn.
Esto es precisamente lo que pediste al Seor. Tu Dios, en el Horeb, el da de la asamblea, cuando dijiste: "No quiero seguir escuchando la voz del Seor, mi Dios, ni mirar ms este gran fuego, porque de lo contrario morir".
Entonces el Seor me dijo: "Lo que acaban de decir est muy bien.
Por eso, suscitar entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondr mis palabras en su boca, y l dir todo lo que yo le ordene.
Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi Nombre, yo mismo le pedir cuenta.
Y si un profeta se atreve a pronunciar en mi Nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morir".
Tal vez te preguntes: "Cmo sabremos que tal palabra no la ha pronunciado el Seor?".
Si lo que el profeta decide en nombre del Seor no se cumple y queda sin efecto, quiere decir que el Seor no ha dicho esa palabra. El profeta ha hablado temerariamente: no le temas.
cuando el Seor, tu Dios, haya extirpado a las naciones cuyo territorio te entrega, y cuando t las hayas desposedo y vivas en sus ciudades y en sus casas,
debers poner aparte tres ciudades en medio del territorio que el Seor, tu Dios. te dar en posesin.
Medirs convenientemente las distancias y dividirs en tres partes el pas que el Seor, tu Dios te dar como herencia, para que all pueda refugiarse el que haya cometido un homicidio.
Pero slo en el caso siguiente: el homicida podr salvarse huyendo a una de esas ciudades si mat a su prjimo involuntariamente, sin haberlo odiado antes.
Por ejemplo, si un hombre va a cortar lea al bosque en compaa de otro, y al empuar el hacha para cortar un rbol, el hierro se suelta del mango y golpea a su acompaante, provocndole la muerte, el homicida ir a refugiarse en una de esas ciudades y as pondr a salvo su vida.
Es preciso evitar que el vengador del homicidio persiga lleno de furor al homicida, lo alcance -ya que el camino es muy largo- y le quite la vida, siendo as que no es reo de muerte, porque nunca fue enemigo de su vctima.
Por eso te ordeno que pongas aparte esas tres ciudades.
Si el Seor, tu Dios, extiende tus fronteras como lo jur a tus padres, y te da toda la tierra que les prometi
-siempre que te empees en cumplir ntegramente el mandamiento que hoy te prescribo de amar al Seor, tu Dios, y seguir sus caminos- entonces, a esas tres ciudades les aadirs otras tres.
As no se derramar sangre inocente en medio del pas que el Seor, tu Dios, te da como herencia, y t no te hars culpable de un derramamiento de sangre.
Pero si alguien, impulsado por el odio, tiende a su prjimo una emboscada, y arrojndose sobre l, lo hiere mortalmente, y luego va a refugiarse en una de esas ciudades,
los ancianos de su ciudad lo harn apresar y lo pondrn en manos del vengador del homicidio, para que muera.
No le tendrs compasin, sino que hars desaparecer de Israel todo derramamiento de sangre inocente. As sers feliz.
No desplazars los lmites de la propiedad de tu vecino, los que han establecido los predecesores, en la herencia que recibirs cuando tomes posesin de la tierra que te da el Seor, tu Dios.
No basta un solo testigo para declarar a un hombre culpable de crimen o delito; cualquiera sea la ndole del delito, la sentencia deber fundarse en la declaracin de dos o ms testigos.
Si un falso testigo se levanta contra un hombre y lo acusa de rebelda,
las dos partes en litigio comparecern delante del Seor, en presencia de los sacerdotes y de los jueces en ejercicio.
Los jueces investigarn el caso cuidadosamente, y si se pone de manifiesto que el acusador es un testigo falso y a atestiguado falsamente contra su hermano.
le harn a l lo mismo que l haba proyectado hacer contra su hermano. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Y cuando se enteren los otros, sentirn temor y no volver a cometerse esta infamia entre ustedes.
No tendrs compasin: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
Cuando salgas a combatir contra tus enemigos y veas caballos, carros de guerra y un ejrcito ms numeroso que t, no les tengas miedo; el Seor, tu Dios el mismo que te hizo salir de Egipto, est contigo.
Y cuando ya estn prontos para entrar en combate, el sacerdote se adelantar y arengar a la tropa
en estos trminos: "Escucha, Israel. Ahora ustedes estn prximos a entrar en batalla contra sus enemigos. Tengan valor! No teman, ni se angustien, ni tiemblen ante ellos,
porque el Seor, su Dios, los acompaa, y l combatir en favor de ustedes para darles la victoria sobre sus enemigos".
Los escribas, por su parte, dirn a la tropa: "Alguien construy una casa nueva y todava no la estren? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y otro hombre la estrene.
Alguien plant una via y todava no recogi los primeros frutos? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y otro hombre los recoja.
Alguien est comprometido con una mujer y todava no se uni a ella? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y otro hombre se case con ella".
Adems, los escribas harn esta advertencia a la tropa: "Alguien tiene miedo y le falta valor? Que se retire y vuelva a su casa, no sea que transmita a sus hermanos su propia cobarda".
Y cuando los escribas hayan terminado de instruir a la tropa, los jefes de batallones se pondrn al frente de ella.
Cuando te acerques a una ciudad para atacarla, primero le ofrecers la paz.
Si ella la acepta y te abre sus puertas, toda la poblacin te pagar tributo y te servir.
Pero si rehsa el ofrecimiento de paz y te opone resistencia, debers sitiarla.
Cuando el Seor, tu Dios, la ponga en tus manos, t pasars al filo de la espada a todos sus varones.
En cuanto a las mujeres, los nios, el ganado y cualquier otra cosa que haya en la ciudad, podrs retenerlos como botn, y disfrutar de los despojos de los enemigos que el Seor, tu Dios, te entrega.
As tratars a todas las ciudades que estn muy alejadas de ti y que no pertenezcan a las naciones vecinas.
Pero en las ciudades de esos pueblos que el Seor, tu Dios, te dar como herencia, no debers dejar ningn sobreviviente.
Consagrars al exterminio total a los hititas, a los amorreos, a los cananeos, a los perizitas, a los jivitas y a los jebuseos, como te lo ordena el Seor, tu Dios,
para que ellos no les enseen a imitar todas las abominaciones que cometen en honor de sus dioses. As ustedes no pecarn contra el Seor, su Dios.
Si para conquistar una ciudad tienes que asediarla mucho tiempo, no destruirs sus rboles a golpes de hacha. Come de sus frutos, pero no los cortes. Acaso los rboles del campo son hombres, para que los hagas tambin a ellos vctimas del asedio?
Podrs destruir y cortar, en cambio, los rboles que sepas que no dan ningn fruto, a fin de construir mquinas de asedio contra la ciudad que te oponga resistencia, hasta que logres someterla.
Si en la tierra que el Seor, tu Dios, te da en posesin, alguien encuentra un hombre muerto, tendido en medio del campo, y no se sabe quin lo mat,
tus ancianos y tus jueces irn a medir las distancias que hay entre la vctima y las ciudades de alrededor.
Luego los ancianos de la ciudad ms cercana tomarn una ternera que no haya sido sometida a ningn trabajo ni haya estado bajo el yugo;
la llevarn hasta un arroyo de agua perenne, a un lugar donde no se cultiva ni se siembra, y la desnucarn junto al arroyo.
Tambin se harn presentes los sacerdotes levitas, porque el Seor los eligi para que estuvieran a su servicio y para que estuvieran a su servicio y para que bendijeran en su Nombre. y a ellos les corresponde resolver los litigios y los casos de agresin.
Luego los ancianos de la ciudad ms cercana a la vctima se levarn las manos en el arroyo, sobre la ternera desnucada.
y pronunciarn stas palabras: "Nuestras manos no han derramado esa sangre y nuestros ojos no han visto nada.
Perdona, Seor, a tu pueblo Israel, ese pueblo que t rescataste, y no dejes recaer sangre inocente sobre tu pueblo Israel". As quedarn absueltos del delito de sangre.
De esta manera hars desaparecer de entre ustedes la sangre inocente. haciendo lo que es recto a los ojos del Seor.
Cuando salgas a combatir contra tus enemigos, y el Seor, tu Dios, los ponga en tus manos, si tomas algunos prisioneros
y entre ellos ves una mujer hermosa que te resulta atrayente, y por eso la quieres tomar por esposa,
debers llevarla a tu casa. Entonces ella se rapar la cabeza, se cortar las uas,
se quitar su ropa de cautiva y permanecer en tu casa durante un mes entero, llorando a su padre y a su madre. Slo despus de esto podrs unirte a ella para ser su esposo, y ella ser tu mujer.
Pero si ms tarde dejas de quererla, le permitirs disponer de s misma, y no podrs venderla por dinero ni maltratarla, porque la has violentado.
Si un hombre que tiene dos mujeres, ama a una y a la otra no, a las dos le dan hijos, pero el primognito es hijo de la mujer que no ama,
Cuando reparta la herencia entre sus hijos, no podr considerar como primognito al hijo de la mujer que ama, en perjuicio del verdadero primognito.
El deber reconocer como primognito al hijo de la mujer que no ama, dndole dos partes de todo lo que posee, porque este hijo es el primer fruto de su vigor, y por eso le corresponde el derecho de primogenitura.
Si un hombre tiene un hijo indcil y rebelde, que desobedece a su padre y a su madre, y no les hace caso cuando ellos lo reprenden,
su padre y su madre lo presentarn ante los ancianos del lugar, en la puerta de la ciudad,
y dirn a los ancianos: "Este hijo nuestro es indcil y rebelde; no quiere obedecernos, y es un libertino y un borracho".
Entonces todos los habitantes de su ciudad lo matarn a pedradas. As hars desaparecer el mal de entre ustedes, y todo Israel, cuando se entere, sentir temor.
Si un hombre, culpable de un crimen que merece la pena de muerte, es ejecutado y colgado de un rbol,
su cadver no quedar en el rbol durante la noche, sino que lo enterrars ese mismo da, porque el que est colgado de un rbol es una maldicin de Dios. Y t no manchars el suelo que el Seor, tu Dios, te da como herencia.
Si ves extraviados al buey o a la oveja de tu hermano, no te despreocupes de ellos y v a devolvrselos cuanto antes.
Si ese hermano no es tu vecino o no sabes quin es, encierra al animal en tu casa y cudalo hasta que l lo venga a reclamar. Entonces se lo devolvers.
Lo mismo hars con su asno, con su ropa y con cualquier otro objeto que pierdas tu hermano y que t encuentres: no podrs despreocuparte de ellos
Si ves cados en el camino al asno o al buey de tu hermano, no te despreocupes de ellos y aydalo a levantarlos.
La mujer no se pondr ropa de hombre, ni el hombre un vestido de mujer: el que lo hace resulta abominable a los ojos del Seor, tu Dios.
Si mientras vas caminando, encuentras en un rbol o en el suelo un nido de pjaros con pichones o con huevos, y la madre est echada encima de ellos, no tomes a la madre con su cra.
Deja en libertad a la madre y toma para ti los pichones. As sers feliz y tendrs una larga vida.
Cuando construyas una casa nueva, pondrs una baranda alrededor de la terraza. As no hars a tu casa responsable de derramamiento de sangre, en el caso de que alguien se caiga de all.
No sembrars en tu via otra clase de plantas, porque de lo contrario toda la cosecha ser sagrada: tanto el producto de lo que siembres como el fruto de la via.
No ares con un buey y un asno juntos.
No vestirs ropa tejida de lana mezclada con lino.
Coloca unos flecos en las cuatro puntas del manto con que te cubres.
Si un hombre se casa con una mujer y se une a ella, pero despus le toma aversin,
la acusa falsamente y la difama, diciendo: "Yo me cas con esta mujer, y cuando me un a ella comprob que no era virgen",
entonces el padre y la madre de la joven tomarn las pruebas de su virginidad, y las exhibirn ante los ancianos, en la puerta de la ciudad.
El padre de la joven dir a los ancianos: "Yo entregu mi hija a este hombre para que fuera su esposa, pero l le ha tomado aversin
y ahora la acusa falsamente, declarando que no encontr en ella las seales de la virginidad. Aqu estn las pruebas de que mi hija era realmente virgen". Y en seguida extendern la sbana nupcial ante los ancianos de la ciudad.
Entonces estos tomarn al hombre y lo castigarn
por haber difamado a una virgen israelita, condenndolo, adems, a pagar cien siclos de plata, que entregarn al padre de la joven. Ella seguir siendo su mujer, y el hombre no podr repudiarla nunca ms.
Pero si la acusacin resulta verdadera y no aparecen las pruebas de la virginidad de la joven,
la sacarn a la puerta de la casa de su padre, y la gente de esa ciudad la matar a pedradas, por haber cometido una accin infame en Israel, prostituyndose en la casa de su padre. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, morirn los dos; el hombre que estaba acostado con la mujer, y tambin ella. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Si una joven virgen est comprometida con un hombre, y otro la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella,
se har salir a los dos a la puerta de esa ciudad y los matarn a pedradas; a la joven por no haber pedido auxilio, a pesar de que estaba en la ciudad; y al hombre por haber violado a la mujer de su prjimo. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Pero si el hombre encuentra en el campo a la joven comprometida y se acuesta con ella por la fuerza, slo morir el hombre que se acost con ella.
A la joven, no le hars nada, porque no ha cometido un pecado que merezca la muerte. Es un caso semejante al de un hombre que ataca a otro y lo mata:
como el encuentro se produjo en el campo, tal vez la joven pidi auxilio, pero no haba nadie que la socorriera.
Si un hombre encuentra a una joven virgen que no est comprometida, la toma por la fuerza y se acuesta con ella, y son sorprendidos,
el hombre que se acost con ella deber pagar al padre de la joven cincuenta siclos de plata y ella ser su mujer. Nunca podr repudiarla, porque l la viol.
Ningn hombre tomar como esposa a una mujer de su padre, ni descubrir el borde de la manta de su padre.
El que tenga los testculos mutilados o el pene cortado no ser admitido en la asamblea del Seor.
El bastardo no ser admitido no la asamblea del Seor, ni siquiera en la dcima generacin.
El amonita y el moabita no sern jams admitidos en la asamblea del Seor, ni siquiera en la dcima generacin.
Porque ellos no se adelantaron para ofrecerles agua y alimento, cuando ustedes iban por el camino, a la salida de Egipto; y porque Moab contrat a Balaam, hijo de Beor, que era de Petor en Aram Naharaim, a fin de que te maldijera.
Pero el Seor, tu Dios, no quiso escuchar a Balaam, sino que cambi la maldicin en bendicin, sino que cambi la maldicin en bendicin, porque l te ama.
Por eso, mientras vivas, nunca busques su prosperidad y su bienestar.
En cambio, no consideres abominable al edomita, porque es tu hermano, ni tampoco al egipcio, porque t fuiste husped en su pas.
A partir de la tercera generacin, sus descendientes podrn ser admitidos en la asamblea del Seor.
Cuando emprendas una campaa contra tus enemigos, evita cuidadosamente toda accin indecente.
Si alguno de ustedes ha cado en estado de impureza a causa de una polucin nocturna, saldr fuera del campamento y no volver a entrar en l.
Pero al llegar la tarde se levar, y al ponerse el sol entrar de nuevo en el campamento.
Tendrs, asimismo, un lugar fuera del campamento para hacer all tus necesidades.
Tambin llevars una estaca en tu equipaje, y cuando salgas afuera para hacer tus necesidades, cavars un hoyo con la estaca y luego lo volvers a tapar para cubrir tus excrementos.
Porque el Seor, tu Dios, recorrer el campamento para protegerte y para poner a tus enemigos en tus manos. Por eso tu campamento ser un lugar santo, y el Seor no debe ver en l nada indecente. De lo contrario se aparta de ti.
No entregars al esclavo que acuda a ti huyendo de su dueo.
Se quedar contigo, entre los tuyos, en el lugar que l elija, en la ciudad que ms le agrade; y no lo molestars.
Ningn hombre o mujer israelita practicar la prostitucin sagrada.
No llevars a la Casa del Seor, tu Dios, la paga de una prostituta ni el salario de un perro, cualquiera sea el voto que hayas hecho: porque ambos son una abominacin para el Seor, tu Dios.
No obligues a tu hermano a pagar inters, ya se trate de un prstamo de dinero, de vveres, o de cualquier otra cosa que pueda producir inters.
Podrs prestar a inters al extranjero, pero no a tu compatriota, para que el Seor, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra de la que vas a tomar posesin.
Si hacer un voto al Seor, tu Dios, no tardes en cumplirlo, porque l no dejar de pedirte cuenta, y si no lo cumples, cometers un pecado.
Si te abstienes de hacer votos, no cometes ningn pecado.
S un hombre de palabra, y cumple el voto que hagas espontneamente al Seor, tu Dios, expresndolo con tus propios labios.
Si entras en la via de tu prjimo, podrs comer todas las uvas que quieras, hasta quedar saciado, pero no guardars nada en tu bolsa.
Si entras en la via de tu prjimo, podrs comer todas las uvas que quieras, hasta quedar saciado, pero no guardars nada en tu bolsa. [ (Deuteronomy 23:26) Si pasas por los sembrados maduros de tu prjimo, podrs arrancar espigas con la mano, pero no aplicars la hoz. ] 
Si un hombre se casa con una mujer, pero despus le toma aversin porque descubre en ella algo que le desagrada, y por eso escribe un acta de divorcio, se la entregar y la despedir de su casa.
Una vez que est fuera de su casa, si la mujer se desposa con otro
y este ltimo tambin la rechaza, escribe un acta de divorcio y la despide, o bien muere.
su primer marido no podr volver a tomarla por esposa, puesto que ella ha sido mancillada. Esto sera abominable a los ojos del Seor, y t no puedes manchar con un pecado la tierra que el Seor, tu Dios, te da en herencia.
Si un hombre acaba de casarse, no saldr a combatir ni se le impondr ninguna obra obligacin. quedar libre por un ao para ocuparse de su casa y contentar a la mujer que tom por esposa.
Nadie tomar en prenda un molino de mano y ni siquiera la piedra movible del molino, porque ello sera tomar en prenda la vida de una persona.
Si se descubre que alguien ha raptado a uno de sus hermanos israelitas -sea que lo haya maltratado o que lo haya vendido- el ladrn morir. As hars desaparecer el mal de entre ustedes.
Cuando se produzcan casos de lepra, cuida muy bien de hacer exactamente lo que les indiquen los sacerdotes levitas. Pongan cuidado en practicar lo que yo les he mandado.
Acurdate de lo que el Seor, tu Dios, hizo con Miriam durante el viaje, despus que ustedes salieron de Egipto.
Si prestas algo a tu prjimo, no entres en su casa a retirar la prenda.
Qudate afuera, mientras el hombre a quien concediste el prstamo te trae la prenda.
Y si es una persona de condicin humilde, no vayas a dormir con su prenda.
Se la entregars al ponerse el sol, para que pueda acostarse con su ropa. As l te bendecir, y t habrs realizado una obra de justicia a los ojos del Seor, tu Dios.
No explotars al jornalero pobre y necesitado, ya sea uno de tus compatriotas, o un extranjero que vive en alguna de las ciudades de tu pas.
Pgale su jornal ese mismo da, antes que se ponga el sol, porque l est necesitado, y su vida depende de su jornal. As no invocar al Seor contra ti, y t no te hars responsable de un pecado.
Los padres no morirn por culpa de los hijos ni los hijos por culpa de los padres. Cada cual morir por su propio pecado.
No conculcars el derecho del extranjero o del hurfano, ni tomars en prenda el vestido de la viuda.
Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que el Seor tu Dios, te rescat de all. Por eso te ordeno obrar de esta manera.
Cuando recojas la cosecha en tu campo, si olvidas en l una gavilla, no vuelvas a buscarla. Ser para el extranjero, el hurfano y la viuda, a fin de que el Seor, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas.
Cuando sacudas tus olivos, no revistes despus las ramas. El resto ser para el extranjero, el hurfano y la viuda.
Cuando recojas los racimos de tu via, no vuelvas a buscar lo que haya quedado. Eso ser para el extranjero, el hurfano y la viuda.
Acurdate siempre que fuiste esclavo en Egipto, Por eso te ordeno obrar de esta manera.
Si entre dos hombres se produce un litigio y ellos acuden a la justicia, se los juzgar, y se absolver al inocente y se condenar al culpable.
Si este ltimo merece ser apaleado, el juez lo obligar a tenderse en el suelo y lo har castigar en su presencia, con un nmero de golpes proporcionados a su culpa.
Podr infligirle hasta cuarenta golpes, pero no ms, no sea que castigndolo ms de la cuenta, el castigo resulte excesivo y tu hermano quede envilecido a tus ojos.
No pondrs bozal al buey que trilla.
Si varios hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no se casar con un extrao. El hermano del difunto se unir con ella y cumplir con su deber de cuado.
El primognito que de ella nazca perpetuar el nombre del hermano difunto, y as su nombre no se borrar de Israel.
Pero si el cuado se niega a tomarla por esposa, ella subir a la puerta de la ciudad donde estn los ancianos, y dir: "Mi cuado se niega a perpetuar en Israel el nombre de su hermano; y no est dispuesto a cumplir en mi favor sus deberes de cuado".
Entonces los ancianos de su ciudad llamarn a ese hombre y le pedirn una explicacin. Si l persiste en su negativa, diciendo: "No quiero casarme con ella".
su cuada se acercar a l en presencia de los ancianos, le quitar la sandalia del pie, lo escupir en la cara y le dir: "As se debe obrar con el hombre que no edifica la casa de su hermano".
Y en adelante, se lo apodar en Israel: "Casa del descalzo".
Si unos hombres se pelean, y la mujer de uno de ellos, para librar a su marido de los golpes del otro, extiende la mano y lo toma por las partes genitales,
debers cortarle la mano sin tenerle compasin.
No tendrs en tu bolsa dos pesas, una liviana y otra pesada.
No tendrs en tu casa dos medidas, una grande y otra pequea.
Debers tener una pesa exacta y justa, y tambin una medida exacta y justa, para gozar de una larga vida en el suelo que El Seor, tu Dios, te da.
Porque l considera abominable a que procede de esa manera, a cualquiera que comete una injusticia.
Recuerda lo que te hizo Amalec cuando ustedes iban por el camino, despus que salieron de Egipto:
cmo te sali el paso y atac por la espalda a todos los que se haban quedado a la retaguardia, agotados por el cansancio. Entonces t estabas fatigado y sin fuerzas, pero l no tuvo temor de Dios.
Por eso, cuando el Seor, tu Dios, te libre definitivamente de todos los enemigos que estn a tu alrededor, en la tierra que l te dar en herencia, borrars de todas partes el recuerdo de Amalec. No lo olvides!
Cuando entres en la tierra que el Seor, tu Dios, te da en herencia, cuando tomes posesin de ella y te establezcas all,
recogers las primicias de todos los frutos que extraigas de la tierra que te da el Seor, tu Dios, las pondrs en una canasta, y las llevars al lugar elegido por el Seor, tu Dios, para constituirlo morada de su Nombre.
Entonces te presentars al sacerdote que est en funciones en aquellos das, y le dirs: "Yo declaro hoy ante el Seor, tu Dios, que he llegado a la tierra que l nos dio, porque as lo haba jurado a nuestros padres".
El sacerdote tomar la canasta que t le entregues, la depositar ante el altar,
y t pronunciars estas palabras en presencia del Seor, tu Dios. "Mi padre era un arameo errante que baj a Egipto y se refugi all con unos pocos hombres, pero luego se convirti en una nacin grande, fuerte y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre.
Entonces pedimos auxilio al Seor, el Dios de nuestros padres, y l escuch nuestra voz. El vio nuestra miseria. nuestro cansancio y nuestra opresin.
y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios.
El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel.
Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo que t, Seor, me diste". T depositars las primicias ante el Seor, tu Dios, y te postrars ante el Seor, tu Dios, y te postrars delante de l.
Luego te regocijars por todos los bienes que l te concede, a ti y a tu casa, y tambin se alegrarn el levita y el extranjero que viven contigo.
El tercer ao, el ao del diezmo, cuando tomes la dcima parte de tus cosechas y se la des al levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda, a fin de que ellos puedan comer en tus ciudades hasta saciarse.
dirs en presencia del Seor, tu Dios: "Yo saqu de mi casa lo que deba ser consagrado, y se lo di al levita, al extranjero, al hurfano y a la viuda, conforme al mandamiento que t me diste, sin quebrantar ni olvidar ninguno de tus preceptos.
No com nada de eso estando de duelo, no consum nada en estado de impureza, ni lo ofrec como alimento a un muerto. Obedec la voz del Seor, mi Dios, y obre en todo segn lo que t me ordenaste.
Inclnate desde tu santa morada, desde lo alto del cielo, y bendice a tu pueblo Israel y a la tierra que nos diste -esa tierra que mana leche y miel- como lo habas jurado a nuestros padres".
Hoy el Seor, tu Dios, te ordena practicar estos preceptos y estas leyes. Obsrvalas y practcalas y estas leyes. Obsrvalas y practcalas con todo tu corazn y con toda tu alma.
Hoy t le has hecho declarar al Seor que l ser tu Dios, y que t, por tu parte, seguirs sus caminos, observars sus preceptos, sus mandamientos y sus leyes, y escuchars su voz.
Y el Seor hoy te ha hecho declarar que t sers el pueblo de su propiedad exclusiva, como l te lo ha prometido, y que t observars todos sus mandamientos;
que te har superior -en estima, en renombre y en gloria- a todas las naciones que hizo; y que sers un pueblo consagrado al Seor, como l te lo ha prometido.
Moiss y los ancianos de Israel dieron esta orden al pueblo: Observa ntegramente el mandamiento que hoy les prescribo.
El da en que crucen el Jordn para ir a la tierra que el Seor, tu Dios, te da, erigirs unas piedras, bien grandes, las blanquears con cal,
y escribirs en ellas todas las palabras de esta Ley. Hars esto cuando cruces el Jordn para entrar en el pas que te da el Seor, tu Dios -esa tierra que mana leche y miel- como el Seor, el Dios de tus padres te lo ha prometido.
Despus de cruzar el Jordn, pondrn esas piedras en el monte Ebal, segn instrucciones que hoy les doy, y las blanquearn con cal.
All erguirs tambin un altar de piedra en honor del Seor, tu Dios. No usars ningn instrumento de hierro para trabajar las piedras,
porque el altar del Seor deber estar construido con piedras intactas. Ofrecers en l holocaustos al Seor, tu Dios,
e inmolars sacrificios de comunin. All comers y te alegrars en la presencia del Seor, tu Dios,
y escribirs en las piedras, con rasgos bien claros, todas las palabras de esta Ley.
Despus, Moiss y los sacerdotes levitas se dirigieron a todo Israel en estos trminos: "Calla, Israel, y escucha. Hoy te has convertido en el pueblo del Seor, tu Dios.
Escucha la voz del Seor, tu Dios, y practica los mandamientos y las leyes que hoy te prescribo".
Aquel da, Moiss dio esta orden al pueblo:
Despus de cruzar el Jordn, las tribus de Simen, Lev y Jud, Isacar, Jos y Benjamn, estarn en el monte Garizim, para proclamar la bendicin al pueblo;
y las tribus de Rubn, Gad y Aser, Zabuln, Dan y Neftal estarn en el monte Ebal, para proclamar la maldicin.
Los levitas tomarn la palabra y dirn en alta voz a todos los hombres de Israel:
Maldito sea el hombre que hace un dolo tallado o de metal fundido -abominacin para el Seor, obra de un artesano- y lo guarda en un lugar oculto. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que menosprecia a su padre o a su madre. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que desplaza los lmites de la propiedad de su vecino. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que aparta a un ciego del camino. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que conculca el derecho del extranjero, del hurfano o de la viuda. Y todo el pueblo responder. Amn.
Maldito sea el que se acuesta con la mujer de su padre, porque de esa manera descubre el borde de la manta de su padre. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que se acuesta con un animal. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que se acuesta con su hermana, la hija de su padre o de su madre. Y todo el pueblo responder: Amn. Maldito sea el que se acuesta con su suegra. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que mata ocultamente a su prjimo. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que mata ocultamente a su prjimo. Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que se deja sobornar para quitar la vida a un inocente: Y todo el pueblo responder: Amn.
Maldito sea el que no respeta ni cumple las palabras de esta Ley. Y todo el pueblo responder: Amn.
Si escuchas la voz del Seor, tu Dios, y te empeas en practicar todos los mandamientos que hoy te prescribo, l te pondr muy por encima de todas las naciones de la tierra.
Y por haber escuchado la voz del Seor, tu Dios, vendrn sobre ti y te alcanzarn todas estas bendiciones:
Bendito sers en la ciudad y bendito en el campo.
Benditos sern el fruto de tus entrars y el fruto de tu suelo, los partos de tu ganado y las cras de tus vacas y tus ovejas.
Bendita ser tu canasta y bendito el recipiente donde amasas tu pan.
Bendito sers al salir y bendito al entrar.
El Seor har que caigan derrotados todos los enemigos que se alcen contra ti vendrn a atacarte por un camino y por siete caminos huirn de ti.
El Seor ordenar que la bendicin est contigo en tus graneros y en todas tus empresas, y te bendecir en la tierra que l te da.
El Seor har de ti su pueblo santo, como te lo jur, si cumples sus mandamientos y sigues sus caminos.
Entonces todos los pueblos de la tierra vern que t eres llamado con el nombre del Seor, tu Dios, y te temern.
El Seor te dar sobreabundancia de bienes en el fruto de tus entraas, en las cras de tu ganado y en los productos de tu suelo, de la tierra que l te da, porque as lo juro a tus padres.
El te abrir el cielo -su rico tesoro- para proveer de lluvia a tu tierra en el momento oportuno, y para bendecir todos tus trabajos. Sers acreedor de muchas naciones y deudor de ninguna.
El Seor te podr al frente, no detrs. Siempre estars arriba, nunca abajo, con tal que obedezcas los mandamientos del Seor, tu Dios, que hoy te orden practicar cuidadosamente,
sin apartarte, ni a la derecha ni a la izquierda. de las palabras que hoy te prescribo, y sin ir detrs de otos dioses para servirlo.
Pero si no escuchas la voz del Seor, tu Dios y no te empeas en practicar todos los mandamientos y preceptos que hoy te prescribo, caern sobre ti y te alcanzarn todas estas maldiciones:
Maldito sers en la ciudad y maldito en el campo.
Maldita ser tu canasta y maldito el recipiente donde amasas tu pan.
Malditos sern el fruto de tus entraas y el fruto de tu suelo, las cras de tus vacas y los partos de tus ovejas.
Maldito sers al entrar y maldito al salir.
El Seor enviar contra ti la maldicin, el pnico y el fracaso sobre todas tus empresas, hasta que seas exterminado y desaparezca rpidamente, a causa de tu mal proceder, por haberme abandonado.
El Seor har que se te contagie la peste, hasta que seas eliminado de la tierra que vas a tomar en posesin.
El Seor te castigar con tisis, fiebre, inflamacin, ardores, aridez, quemadura y pulgn que te hostigarn hasta que desaparezca.
El cielo sobre tu cabeza ser de bronce, y la tierra bajo tus pies ser de hierro.
En lugar de lluvia, el Seor enviar polvo a tu tierra, y sobre ti caer arena desde el cielo, hasta que seas exterminado.
El Seor te har caer derrotado ante tus enemigos: saldrs a atacarlo por un camino y por siete caminos huirs de ellos; y todos los reinos de la tierra sentirn horror de ti,
Tus cadveres sern pasto de todas las aves del cielo y de todos los animales de la tierra, y no habr nadie que los espante.
El Seor te herir con fornculos de Egipto, con tumores, sarna y tia, de los que no podrs curarte.
El Seor te castigar con locura, ceguera y delirio,
y andars a tientas en pleno da, como anda a tientas un ciego, envuelto en la oscuridad. Nunca vers realizados tus proyectos: sers oprimido y despojado constantemente y nadie saldr en tu defensa.
Te casars con una mujer y otro gozar de ella. Construirs una casa y no la habitars. Plantars una via y no recogers sus frutos.
Tu buey ser degollado delante de tus ojos y no lo podrs comer. Tu asno ser arrebatado de tu misma presencia y no te lo devolvern. Tus ovejas sern entregadas a tus enemigos y nadie saldr en tu defensa.
Tus hijos y tus hijas sern entregados a otro pueblo; y tu vista se consumir de tanto mirar hacia ellos, pero no podrs hacer nada.
Un pueblo que no conoces comer el fruto de tu suelo y todo el producto de tus fatigas. Sers oprimido y explotado constantemente,
hasta volverte loco a causa de lo que vern tus ojos.
El Seor te herir con fornculos malignos e incurables en las rodillas y en las piernas, desde la planta de los pies hasta la cabeza.
El Seor los deportar, a ti y al rey que hayas puesto para que te gobierne, a una nacin que ni t ni tus padres conocan, y all servirs a otros dioses, dioses de maderas y de piedra.
Entonces sers motivo de consternacin y de burla en todos los pueblos adonde el Seor te conduzca.
Sembrars en tus campos mucha semilla, pero cosechars muy poco, porque la devorar la langosta.
Plantars vias y las cultivars, pero no podrs beber ni almacenar el vino, porque se las comer el gusano.
Tendrs olivares en todo tu territorio, pero no podrs ungirte con aceite, porque se caern las aceitunas.
Tendrs hijos e hijas, pero no te pertenecern, porque sern llevados cautivos.
Los insectos arrasarn con todos tus rboles y con todos los frutos de tu suelo.
El extranjero que viva en tu pas subir cada vez ms alto mientras que t caers cada vez ms bajo.
El ser tu acreedor, y t, su deudor; l estar al frente, y t detrs.
Todas estas maldiciones caern sobre ti, te perseguirn y te alcanzarn hasta exterminarte, por no haber escuchado la voz del Seor, tu Dios, observando los mandamientos y los preceptos que l te prescribi.
Ellas estarn siempre sobre ti y sobre tus descendientes, como una seal y una advertencia.
Por no haber servido al Seor, tu Dios con alegra y de todo corazn, mientras lo tenas todo en abundancia,
servirs a los enemigos que el Seor enviar contra ti, en medio del hambre y la sed, de la desnudez y de toda clase de privaciones. Y l pondr en tu cuello un yuyo de hierro, hasta destruirte.
El Seor alzar contra ti a una nacin lejana, que avanzar desde los extremos de la tierra con la velocidad del guila. Ser una nacin cuya lengua no entiendes,
un pueblo de aspecto feroz, que no sentir compasin del anciano ni se apiadar del nio.
Ella se comer los productos de tu ganado y los frutos de tu suelo, hasta que quedes exterminado, porque te dejar totalmente desprovisto de trigo, de vino y de aceite, de las cras de tus vacas y tus ovejas, hasta hacerte desaparecer.
Sitiar a todas tus ciudades, hasta que se derrumben esas murallas altas e inaccesibles en que habas depositado tu confianza, S, l te sitiar en todas las ciudades que estn dentro de la tierra que el Seor, tu Dios, te da.
Y durante el asedio, ser tal la penuria a que te reducir tu enemigo, que te comers hasta el fruto de tus entraas, la carne de tus hijos y de tus hijas, los mismos que el Seor, tu Dios, te haba dado.
El ms fino y delicado entre los hombres de tu pueblo mirar con odio a su hermano, a la esposa que dorma en sus brazos y a los hijos que todava le queden,
para no compartir con ellos la carne de sus hijos: se la comer l solo, porque ya no le quedar nada, en medio del asedio y la penuria a que te reducir tu enemigo en todas tus ciudades.
La ms fina y delicada entre las mujeres de tu pueblo -tan fina y delicada que ni siquiera se hubiera atrevido a pisar el suelo con la planta de sus pies- mirar con odio al esposo de su corazn, a su hijo y a su hija,
y se ocultar para comer la placenta salida de su seno a los hijos que d a luz, porque estar privada de todo, en medio del asedio y la penuria a que te reducir tu enemigo.
Si no te empeas en practicar todas las palabras de esta Ley, como estn escritas en este Libro, temiendo el Nombre glorioso y terrible del Seor, tu Dios,
l te castigar, a ti y a tu descendencia, con calamidades extraordinarias. Sern calamidades grades y persistentes, enfermedades malignas e incurables.
El har recaer sobre ti todas las plagas de Egipto, esas que tanto te horrorizaron.
Adems, el Seor te enviar todas las enfermedades y todas las desgracias que no estn escritas en el libro de esta Ley, hasta que seas exterminado.
Despus de haber sido numeroso, como las estrellas del cielo, quedars reducido a un pequeo nmero, por no haber escuchado la voz del Seor, tu Dios.
Y as como antes l complaca en hacerlos felices y numerosos, luego se complacer en destruirlos y exterminarlos. Y ustedes sern arrancados de la tierra, donde vas a entrar para tomar posesin de ella.
El Seor te dispersar entre todos los pueblos, de un extremo al otro de la tierra, y all servirs a otos dioses que ni t ni tus padres conocan, dioses de madera y de piedra.
No tendrs paz en medio de aquellas naciones y tu pie no encontrar descanso. El Seor llenar de angustia tu corazn, nublar tus ojos y abatir tu nimo.
Tu vida estar pendiente de un hijo, da y noche sentirs temor y no tendrs ninguna seguridad de sobrevivir.
Por la maana dirs" "Ojal fuera de tarde!", a causa del temor que sentirs y de lo que vern tus ojos.
El Seor te har volver en barcos a Egipto, por ese camino del que yo te vendern a sus enemigos como esclavos y esclavas, pero nadie querr comprarlos.
El Seor te har volver en barcos a Egipto, por ese camino del que yo te vendern a sus enemigos como esclavos y esclavas, pero nadie querr comprarlos. [ (Deuteronomy 28:69) Estas son las palabras de la alianza que el Seor orden a Moiss hacer con los israelitas en territorio de Moab, adems de la alianza que haba hecho con ellos en el Horeb. ] 
Moiss convoc a todo Israel, y le dijo: Ustedes han visto con sus propios ojos lo que el Seor hizo en Egipto al Faran, a sus servidores y a todo su pas:
Las grandes hazaas que ustedes mismos han presenciado, y aquellos signos y prodigios admirables.
Pero hasta el da de hoy, el Seor no les haba dado inteligencia para entender, ni ojos para ver, ni odos para or.
Yo los hice caminar por el desierto durante cuarenta aos, sin que se les gastara la ropa que llevaban puesta ni las sandalias que tenan en los pies.
No fue pan lo que comieron, ni vino u otro licor lo que bebieron, para que ustedes supieran que yo soy el Seor, su Dios.
Al llegar a este lugar, Sijn, rey de Jesbn, y Og, rey de Basn, nos salieron al encuentro para combatir, pero nosotros los derrotamos.
As conquistamos sus territorios y se los dimos en herencia a las tribus de Rubn y de Gad, y a la mitad de la tribus de Rubn y de Gad, a la mitad de la tribu de Manass.
Por eso, observen fielmente las clusulas de esta alianza y pnganlas en prctica, para prosperar en todas sus empresas.
Hoy todos ustedes han comparecido ante el Seor, su Dios: los jefes con sus tribus, sus ancianos y sus escribas, todos los hombres de Israel
con sus mujeres y sus hijos, y tambin los extranjeros que se han incorporado a sus campamentos, desde el leador hasta el aguatero.
Todos estn aqu para entrar en la alianza del Seor, tu Dios, esa alianza corroborada con una imprecacin, que el Seor, tu Dios, hoy hace contigo,
a fin de convertirte en su pueblo y ser tu Dios, como te lo ha prometido y como lo jur a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Esta alianza, corroborada con una imprecacin, no la hago slo con ustedes.
La hago con aquel que hoy est aqu con nosotros delante del Seor nuestro Dios, y con aquel que no est.
Ustedes saben muy bien que nosotros estuvimos en Egipto, y que luego pasamos por varias otras naciones.
All vieron los dolos abominables y los fetiches que ellas tienen, y que no son ms que madera y piedra, plata y otro.
Que no haya entre ustedes ni hombres ni mujer, ni clan ni tribu, cuyo corazn se aparte hoy del Seor, nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones! Que no haya entre ustedes una raz que produzca hierbas venenosas o ajenjo!
Porque si alguien, al or los trminos de esa imprecacin, se congratula diciendo: "Todo me ir bien aunque persista en mi obstinacin, ya que el terreno regado no tiene ms sed",
el Seor no lo perdonar. Al contrario, la ira y los celos del Seor se encendern contra ese hombre, hasta que cada una de las sanciones enumeradas en este Libro caigan sobre l, y el Seor borre su nombre de la tierra.
El Seor lo apartar, para su desgracia, de todas las tribus de Israel, conforme a las sanciones de la alianza consignadas en el libro de esta Ley.
Y las generaciones futuras -los nios que nacern despus de ustedes y los extranjeros que vendrn de tierras lejanas- vern las calamidades y las enfermedades que el Seor habr infligido a ese pas.
Y al ver todo su suelo devastado por el azufre y la sal, donde no se siembra ni crece nada ni brota ninguna hierba -como sucedi en la catstrofe de Sodoma y Gomorra, de Adm y Sebom, a las que l Seor destruy en su ira y su furor-
Todas las naciones preguntarn: "Por qu el Seor trat as a esta tierra? De dnde procede este enojo tan tremendo?"
Y las mismas naciones respondern: "Porque abandonaron la alianza que el Seor, el Dios de sus padres, hizo con ellos cuando los hizo salir de Egipto.
Fueron a servir a otros dioses y a postrarse delante de ellos, a dioses que no conocan y que l no les haba dado en suerte.
Por eso el Seor se irrit contra este pas y atrajo sobre l todas las maldiciones consignadas en este Libro.
El Seor los arranc de su suelo, con enojo, furia y gran indignacin, y los deport a otra tierra, como sucede todava hoy.
Las cosas ocultas conciernen al Seor, nuestro Dios pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos, para que practiquemos siempre todas las palabras de esta Ley.
Cuando te sucedan todas estas cosas -la bendicin y la maldicin que he puesto delante de ti- si las meditas en tu corazn en medio de las naciones donde el Seor, tu Dios, y t te habr arrojado,
si te conviertes al Seor, tu Dios, y tus hijos le obedecen con todo su corazn y con toda su alma, exactamente como hoy te lo ordeno,
entonces el Seor, tu Dios, cambiar tu suerte y tendr misericordia de ti. El te volver a reunir de entre todos los pueblos por donde te haba dispersado.
Aunque tus desterrados se encuentren en los confines del cielo, de all el Seor, tu Dios, te volver a reunir, de all te tomar.
El te har entrar en la tierra que poseyeron tus padres, y t tambin la poseers; y har que seas ms feliz y numeroso que tus padres.
El Seor, tu Dios, circuncidar tu corazn y el corazn de tus descendientes, para que lo ames con todo tu corazn y con toda tu alma, y as tengas vida.
Y l har caer todas estas maldiciones sobre tus enemigos y sobre los adversarios que te hayan perseguido.
Entonces t escuchars de nuevo la voz del Seor y pondrs en prctica todos sus mandamientos, tal como hoy te los prescribo.
El Seor, tu Dios, te dar abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrars, en las cras de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Seor volver a complacerse en tu prosperidad, como antes se haba complacido en la prosperidad de tus padres.
Todo esto te suceder porque habrs escuchado la voz del Seor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que estn escritas en este libro de la Ley, despus de haberte convertido al Seor, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma.
Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni est fuera de tu alcance.
No est en el cielo, para que digas: "Quin subir por nosotros al cielo y lo traer hasta aqu, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en prctica?
Ni tampoco est ms all del mar, para que digas: "Quin cruzar por nosotros a la otra orilla y lo traer hasta aqu, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en prctica?"
No, la palabra est muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazn, para que la practiques.
Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha.
Si escuchas los mandamientos del Seor, tu Dios, que hoy te prescribo, si amas al Seor, tu Dios, y cumples sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos, entonces vivirs, te multiplicars, y el Seor, tu Dios, te bendecir en la tierra donde ahora vas a entrar para tomar posesin de ella.
Pero si tu corazn se desva y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlo.
yo les anuncio hoy que ustedes se perdern irremediablemente, y no vivirn mucho tiempo en la tierra que vas a poseer despus de cruzar el Jordn.
Hoy tomo por testigos contra ustedes al cielo y a la tierra; yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin. Elige la vida, y vivirs, t y tus descendientes,
con tal que ames al Seor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel. Porque de ello depende tu vida y tu larga permanencia en la tierra que el Seor jur dar a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob.
Moiss fue a decir estas palabras a todo Israel:
"Ya tengo ciento veinte aos. En adelante no podr ejercer ninguna actividad: adems, el Seor me dijo: "T no pasars el Jordn".
El Seor, tu Dios, es el que cruzar delante de ti; l eliminar de tu presencia a todas esas naciones, y t las desposeers de sus dominios. Ser Josu el que cruzar al frente de ti, como el Seor lo ha ordenado.
El Seor tratar a esas naciones como trat a Sijn y a Og -los reyes amorreos- y a sus pases, cuando los destruy por completo.
El las pondr en tus manos, y entonces ustedes debern comportarse con ellas conforme a la orden que les di.
Sean fuertes y valientes! No tengan miedo ni tiemblen ante ellas. Porque el Seor, tu Dios, te acompaa, y l no te abandonar ni te dejar desamparado".
Despus Moiss llam a Josu y le dijo en presencia de todo Israel: "S fuerte y valiente. T irs con este pueblo hasta la tierra que el Seor les dar porque as lo jur a sus padres, y t los pondrs en posesin de ella.
El Seor ir delante de ti, l estar contigo y no te abandonar ni te dejar desamparado. No temas ni te acobardes".
Moiss escribi esta Ley y la entreg a los sacerdotes levitas -los encargados de transportar el Arca de la Alianza del Seor- y a todos los ancianos de Israel.
Despus les dio las siguientes instrucciones: Cada siete aos, en el tiempo fijado para el ao de la remisin durante la fiesta de las Chozas.
cuando todo Israel se presente delante del Seor en el lugar que el haya elegido, leers en voz alta esta Ley, en presencia de todo Israel.
Rene al pueblo -hombres, mujeres y nios y tambin a los extranjeros que vivan en tus ciudades- para que la oigan y as aprendan a temer al Seor. su Dios, y a practicar cuidadosamente todas las apalabras de esta Ley.
Tambin debern orla sus hijos, los que todava no la conocen, para que aprendan a temer al Seor mientras ustedes vivan en la tierra que van a poseer despus de cruzar al Jordn.
Entonces el Seor dijo a Moiss: "Ya se acerca el da de tu muerte. Llama a Josu y presntense en la Carpa del Encuentro para que les d mis instrucciones". Moiss y Josu se presentaron,
y el Seor se apareci en la Carpa, en sus columna de nube, la cual se detuvo a la entrada de la Carpa.
El Seor dijo a Moiss: "Pronto irs a descansar junto con tus padres, y este pueblo se prostituir yendo detrs de dioses extraos, los dioses de la tierra donde est por entrar; me abandonar y quebrantar la alianza que hice con l.
Entonces arder mi enojo, y yo los abandonar y les ocultar mi rostro. Se convertirn en una presa pronta para ser devorada, muchos males y desgracias se abatirn sobre ellos, le dirn. "Estas desgracias me suceden porque mi Dios no est conmigo".
Pero aquel da yo mantendr oculto mi rostro, por todo el mal que ellos hicieron yendo detrs de otros dioses.
Por eso, escribe este poema y ensalo a los israelitas. Ordnales que lo reciten, para que me sirva de testigo contra ellos.
Porque cuando yo los introduzca en la tierra que promet a sus padres con un juramento -esa tierra que mana leche y miel- ellos comern hasta saciarse y engordarn. Entonces se volvern hacia otros dioses y los servirn, desprecindome a m y quebrantando mi alianza.
Pero muchos males y desgracias se abatirn sobre ellos, y este poema dar testimonio contra ellos, porque sus descendientes no lo habrn olvidado. Yo conozco los planes que hoy estn tramando, son antes de introducirlos en la tierra que jur darles".
Aquel da, Moiss escribi este poema y se lo hizo aprender a los israelitas.
Luego el Seor dio esta orden a Josu. Hijo de Nun: "S fuerte y valiente, porque t conducirs a los israelitas hasta la tierra que jur darles, y yo estar contigo".
Cuando Moiss termin de fijar por escrito las palabras de esta Ley.
orden a los levitas encargados de transportar el Arca de la Alianza del Seor:
"Tomen este Libro y pnganlo junto al Arca de la Alianza del Seor, su Dios. Que est presente all como un testigo contra ti.
Porque yo conozco muy bien tu rebelda y tu obstinacin. Y si ahora que estoy todava con ustedes, son tan rebeldes al Seor, cunto ms lo sern despus de mi muerte!
Reneme aqu a todos los ancianos de sus tribus y a sus escribas, para que pueda transmitirles todas estas palabras y para poner el cielo y al tierra como testigos contra ellos.
Porque estoy seguro de que cuando yo muera, ustedes se van a pervertir y se van a desviar del camino que les he trazado. Y en el futuro les van a suceder muchas desgracias por haber obrado mal a los ojos del Seor, su Dios, y por haberlo irritado con sus malas obras".
Entonces Moiss recit hasta el final las palabras de este poema, en presencia de toda la comunidad de Israel.
"Escucha, cielo, y hablar. oiga la tierra las palabras de mi boca.
Que mi enseanza descienda como lluvia y mi palabra caiga como roco como aguacero sobre la hierva como chaparrones sobre el pasto
Yo voy a proclamar el nombre del Seor: den gloria a nuestro Dios!
El es la Roca: su obra es perfecta, todos sus caminos son justos; es un Dios fiel y sin falsedad, justiciero y recto.
Pero se comportaron mal con l los que ya no son sus hijos, a causa de su depravacin. esa generacin tortuosa y perversa.
As le pagas al Seor, pueblo necio e insensato? Acaso l no es tu padre y tu creador, el que te hizo y te afianz?
Acurdate de los das lejanos, considera las pocas pasadas; pregntale a tu padre, y l te informar, a los ancianos, y ellos te lo dirn:
Cuando el Altsimo dio una herencia a cada nacin, cuando distribuy a los hombres, l fij las fronteras de los pueblos segn el nmero de los hijos de Dios.
Pero la parte del Seor es su pueblo. la porcin de su herencia es Jacob.
Lo encontr en una tierra desierta. en la soledad rugiente de la estepa: lo rode y lo cuid. lo protegi como a la pupila de sus ojos.
Como el guila que impulsa a su nidada. revoloteando sobre sus pichones. as extendi sus alas, lo tom y lo llev sobre sus plumas.
El Seor solo lo condujo, no haba a su lado ningn dios extranjero.
Lo puso encima de las alturas del pas, para que comiera los frutos de los campos; lo aliment con miel de los peascos, con aceite de la roca dura;
con cuajada de vaca y leche de oveja, con la gordura de corderos y cameros; con toros de Basn y con cabritos, y con la mejor harina de trigo; y le dio como bebida, la sangre espumante de la uva.
As engord lesurn y dio patadas -s, engordaste, te pusiste obeso y corpulento!-. El rechaz al Dios que lo cre, despreci a su Roca salvadora.
Provocaron sus celos con dioses extraos, lo irritaron con abominaciones.
Ofrecieron sacrificios a demonios que no son Dios. a dioses que no conocan, a dioses nuevos, recin llegados, que sus padres no haban venerado.
As despreciaste a la Roca que te engendr. olvidaste al Dios que te hizo nacer.
Al ver esto, el Seor se indign y desech a sus hijos y a sus hijas.
Entonces dijo: Les ocultar mi rostro, para ver en qu terminan. Porque son una generacin perversa, hijos faltos de lealtad.
Provocaron mis celos con algo que no es Dios. me irritaron con sus dolos vanos; yo provocar sus celos con algo que no es un pueblo, los irritar con una nacin insensata
Porque se ha encendido el fuego de mi ira y arder hasta el fondo del abismo; consumir la tierra y sus cosechas y abrasar los cimientos de las montaas.
Amontonar desastres sobre ellos, lanzar contra ellos todas mis flechas.
Quedarn extenuados por el hambre, consumidos por la fiebre y la peste maligna; enviar contra ellos los dientes de las fieras y el veneno de reptiles que se arrastran sobre el polvo.
Afuera los diezmar la espada. y adentro, el terror. tanto al joven como a la muchacha, al nio de pecho como al anciano.
Yo me propuse reducirlos a polvo y borrar su recuerdo de entre los hombres,
pero tem que sus enemigos se jactaran, que cayeran en el error y dijeran: "Nuestra mano ha prevalecido, no es el Seor el que hizo todo esto".
Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia.
Si fueran sensatos entenderan estas cosas. comprendern la suerte que les espera
Cmo podra uno solo desbandar a mil y dos, poner en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y el Seor no los hubiera entregado?
Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca: nuestros mismos enemigos lo confirman.
Su via es un retoo de la via de Sodoma. de las plantaciones de Gomorra. Sus uvas son uvas venenosas. sus racimos tienen un sabor amargo.
Su vino es veneno de serpientes, un terrible veneno de vboras.
Acaso no est esto registrado y sellado en mis archivos?
Ma ser la venganza y la retribucin en el momento que vacilen sus pies, porque est cerca el da de su ruina y ya se precipita el desenlace.
S, el Seor har justicia con su pueblo y tendr compasin de sus servidores. Cuando vea que sus manos flaquean y ya no quedan esclavos ni hombres libres,
l dir: Dnde estn sus dioses, la roca donde buscaron un refugio
los que coman la grasa de sus sacrificios y beban el vino de sus libaciones? Que se levanten y vengan en su ayuda, que sean para ustedes un refugio.
Miren bien que yo, slo yo soy, y no hay otro dios junto a m. Yo doy la muerte y la vida. yo hiero y doy la salud. y no hay nadie que libre de mi mano
Yo levanto mi mano hacia el cielo y juro: Tan cierto como que vivo eternamente,
cuando afile mi espada fulgurante y mi mano empue la justicia, me vengar de mis enemigos y dar su merecido a mis adversarios.
Embriagar mis flechas con sangre mi espada devorar carne: sangre de muertos y cautivos, cabezas de jefes enemigos.
Naciones, aclamen a su pueblo, porque l vengar la sangre de sus servidores, se vengar de sus enemigos y purificar su tierra y su pueblo".
Moiss fue con Josu, hijo de Nun, y recit delante del pueblo todas las palabras de este poema.
Cuando Moiss termin de recitar estas palabras a todo Israel,
les dijo: "Presten atencin a todas las palabras de esta Ley, con las que hoy atestiguo contra ustedes. Prescrbanselas a sus hijos, para que ellos practiquen cuidadosamente todas las palabras de esta Ley.
Porque esta no es una palabra vana, sino que es la vida de ustedes, y por ella vivirn muchos aos en la tierra que van a poseer despus que crucen el Jordn".
Aquel mismo da, el Seor dijo a Moiss:
"Sube a esa montaa de los Abarm, al monte Nebo que est en el pas de Moab, frente a Jeric, y contempla la tierra de Canan que yo doy en propiedad a los israelitas.
T morirs en la montaa a la que vas a subir e irs a reunirte con los tuyos, como tu hermano Aarn muri en el monte Hor y fue a reunirse con los suyos.
Porque ustedes fueron infieles a m junto a las aguas de Merib de Cads, en el desierto de Sin, y no manifestaron mi santidad en medio de los israelitas.
Por eso no entrars en la tierra que yo dar a los israelitas, sino que solamente la vers de lejos".
Esta es la bendicin con que Moiss, el hombre de Dios, bendijo a los israelitas antes de morir.
El dijo: "El Seor vino del Sina, brill para ellos desde Ser; resplandeci desde el monte Parn y lleg a Merib de Cads, desde el sur hasta las pendientes.
El ama de veras a los pueblos; todos sus santos estn en tus manos! Ellos se postran a tus pies, cada uno recibe tus palabras.
Moiss nos prescribi una Ley, que es la posesin de la asamblea de Jacob.
Y hubo un rey en lesurn, cuando se reunieron los jefes del pueblo, junto con las tribus de Israel.
Que viva Rubn y no muera, aunque sus hombres sean pocos".
De Jud dijo lo siguiente: "Escucha, Seor, la voz de Jud, y reintgralo a su pueblo; l se defender con su mano y t sers una ayuda contra sus adversarios".
Dijo acerca de Lev: "Que tu Tumim y tu Urim estn con tu hombre de confianza: el que pusiste a prueba en Mas y por quien litigaste junto a las aguas de Merib;
el que dijo de su padre y de su madre: "No los he visto"; el que no reconoci a sus hermanos e ignor hasta a sus propios hijos. Porque ellos observaron tu palabra y mantuvieron tu alianza.
Ellos ensean tus normas a Jacob y tu Ley a Israel; hacen subir hasta ti el incienso y ofrecen el holocausto en tu altar.
Bendice, Seor, su valor y acepta la obra de sus manos. Castiga las espaldas de su agresores y que sus enemigos no se levanten ms".
Dijo acerca de Benjamn: "El amado del Seor habita seguro junto a aquel que lo protege constantemente; y habita entre los flancos de sus colinas".
Dijo acerca de Jos: "Que el Seor bendiga su tierra con el ms excelente don del cielo -el roco- y con el ocano que se extiende por debajo;
con los mejores productos del sol y los brotes ms escogidos de cada lunacin;
con las primicias de las montaas seculares y la riqueza de las colinas eternas;
con la fecundidad de la tierra y con su plenitud. y con el favor del que mora en la Zarza. Que todo esto descienda sobre la cabeza de Jos, sobre la frente del consagrado entre sus hermanos.
El es un toro primognito: a l, la gloria; sus cuernos son cuernos de bfalo: con ellos embiste a los pueblos hasta los confines de la tierra. As son las decenas de miles de Efram, as son los millares de Manass".
Dijo acerca de Zabuln: "Algrate, Zabuln, de tus salidas, y t, Isacar, en tus carpas.
Ellos convocan a los pueblos en la montaa. donde ofrecen sacrificios legtimos, porque disfrutan de la abundancia de los mares y de los tesoros ocultos en la arena".
Dijo acerca de Gad: "Bendito sea el que abre campo libre a Gad! Tendido como una leona, despedaza el brazo y tambin la cabeza.
El se atribuy las primicias, porque all estaba reservada la porcin de un jefe. El vino con los jefes del pueblo, ejecut la justicia del Seor y sus juicios en favor de Israel".
Dijo acerca de Dan: "Dan es un cachorro de len, que se abalanza desde Basn".
Dijo acerca de Neftal: "Neftal, saciado de favor y colmado de la bendicin del Seor, toma posesin del oeste y del sur".
Y dijo acerca de Aser: "Bendito sea Aser entre todos los hijos! Que sea el favorito de sus hermanos y que bae sus pies en aceite.
Que tus cerrojos sean de hierro y de bronce, y tu poder dure tanto como tus das.
lesurn, no hay nadie como Dios, que cabalga por los cielos para venir en tu ayuda. y por las nubes, lleno de majestad.
El Dios de los tiempos antiguos es un refugio, y sus brazos obran desde siempre aqu abajo. El expuls a tus enemigos delante de ti y orden Extermina!
As Israel habita seguro, la fuente de Jacob, en un lugar apartado, en una tierra de trigo y de vino, cuyo cielo destila roco.
Dichoso t, Israel! Quin es como t, pueblo salvado por el Seor? El es tu escudo protector, tu espada victoriosa. Tus enemigos te adularn, pero t pisotears sus espaldas".
Moiss subi de las estepas de Moab al monte Nebo, a la cima del Pisg, frente a Jeric, y el Seor le mostr todo el pas: Galaad hasta Dan,
todo Neftal, el territorio de Efram y Manass, todo el territorio de Jud hasta el mar Occidental,
el Ngueb, el Distrito y el valle de Jeric -la Ciudad de las Palmeras- hasta Sor.
Y el Seor le dijo: "Esta es la tierra que promet con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, cuando les dije: "Yo se la dar a tus descendientes". Te he dejado verla con tus propios ojos, pero t no entrars en ella".
All muri Moiss, el servidor del Seor, en territorio de Moab, como el Seor lo haba dispuesto.
El mismo lo enterr en el Valle, en el pas de Moab, frente a Bet Peor, y nadie, hasta el da de hoy, conoce el lugar donde fue enterrado.
Cuando muri, Moiss tena ciento veinte aos, pero sus ojos no se haban debilitado, ni haba disminuido su vigor.
Los israelitas lloraron a Moiss durante treinta das en las estepas de Moab. As se cumpli el perodo de llanto y de duelo por la muerte de Moiss.
Josu, hijo de Nun, estaba lleno del espritu de sabidura, porque Moiss haba impuesto sus manos sobre l; y los israelitas le obedecieron, obrando de acuerdo con la orden que el Seor haba dado a Moiss.
Nunca ms surgi en Israel un profeta igual a Moiss -con quien el Seor departa cara a cara-
ya sea por todas las sealas y prodigios que el Seor le mand realizar en Egipto contra el Faran, contra todos sus servidores y contra todo su pas,
ya sea por la gran fuerza y el terrible poder que l manifest en presencia de todo Israel.
Despus de la muerte de Moiss, el servidor del Seor, el Seor dijo a Josu, hijo de Nun y ayudante de Moiss:
"Mi servidor Moiss ha muerto. Ahora levntate y cruza el Jordn con todo este pueblo, para ir hacia la tierra que yo dar a los israelitas.
Yo les entrego todos los lugares donde ustedes pondrn la planta de sus pies, como se lo promet a Moiss.
El territorio de ustedes se extender desde el desierto y desde el Lbano hasta el Gran Ro, el ro Eufrates, y hasta el Gran Mar, al occidente.
Mientras vivas, nadie resistir delante de ti; yo estar contigo como estuve con Moiss: no te dejar ni te abandonar.
S valiente y firme: t vas a poner a este pueblo en posesin del pas que yo les dar, porque as lo jur a sus padres.
Basta que seas fuerte y valiente, para obrar en todo segn la Ley que te dio Moiss, mi servidor. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, y as tendrs xito en todas tus empresas.
Que el libro de esta Ley nunca se aparte de ti: medtalo da y noche, para obrar fielmente en todo conforme a lo que est escrito en l. As hars prosperar tus empresas y tendrs xito.
Acaso no soy yo el que te ordeno que seas fuerte y valiente? No temas ni te acobardes, porque el Seor, tu Dios, estar contigo dondequiera que vayas".
Entonces Josu dio a los escribas del pueblo la siguiente orden:
"Recorran el campamento y manden al pueblo que haga provisin de vveres, porque dentro de tres das pasarn el Jordn para ir a ocupar la tierra que el Seor, su Dios, les da en posesin".
Luego dijo a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass:
"Recuerden la orden que les dio Moiss, el servidor del Seor, cuando dijo: "El Seor, su Dios, les concede el descanso y les da este territorio.
Sus mujeres, sus nios y sus rebaos se quedarn en el territorio que les dio Moiss, al otro lado del Jordn. Pero ustedes, todos los guerreros, cruzarn equipados con sus armas al frente de sus hermanos, para prestarles ayuda,
hasta que el Seor les conceda el descanso lo mismo que a ustedes, y tambin ellos tomen posesin de la tierra que les da el Seor, su Dios. Entonces volvern al territorio que les pertenece, aquel que les dio Moiss, el servidor del Seor, al otro lado del Jordn, hacia el oriente".
Ellos respondieron a Josu: "Haremos todo lo que nos ordenes e iremos adonde nos mandes.
As como obedecimos en todo a Moiss, tambin te obedeceremos a ti. Basta que el Seor est contigo como estuvo con l.
Cualquiera que se rebele contra tus rdenes y no te obedezca en todo lo que nos mandes, ser castigado con la muerte. T, por tu parte, s fuerte y valiente".
Josu, hijo de Nun, envi clandestinamente desde Sitm a dos espas, con la siguiente consigna: "Vayan a observar el terreno". Ellos partieron y, al llegar a Jeric, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab, donde se alojaron.
Cuando se notific al rey de Jeric que unos hombres israelitas haban llegado durante la noche para observar el terreno,
mand decir a Rajab: "Saca afuera a esos hombres que vinieron a verte, los que entraron en tu casa, porque han venido nicamente para observar todo el pas".
Pero la mujer tom a los dos hombres, los escondi y declar: "Es verdad que esos hombres vinieron aqu, pero yo no saba de dnde eran.
Se fueron al caer la noche, cuando estaban por cerrarse las puertas de la ciudad, y no s adnde habrn ido. Salgan en seguida detrs de ellos, porque todava pueden alcanzarlos".
En realidad, los haba hecho subir a la terraza, ocultndolos entre unos haces de lino extendidos all.
Entonces unos hombres salieron a perseguirlos en direccin al Jordn, hacia los vados; e inmediatamente despus que los perseguidores salieron detrs de ellos, se cerraron las puertas de la ciudad.
Cuando Rajab subi a la terraza, donde estaban los espas, estos an no se haban acostado.
Ella les dijo: "Yo s que el Seor les ha entregado este pas, porque el terror que ustedes inspiran se ha apoderado de nosotros, y todos los habitantes han quedado espantados a la vista de ustedes.
Nosotros hemos odo cmo el Seor sec las aguas del Mar Rojo cuando ustedes salan de Egipto, y cmo ustedes trataron a Sijn y a Og, los dos reyes amorreos que estaban al otro lado del Jordn y que ustedes condenaron al exterminio.
Al enterarnos de eso, nuestro corazn desfalleci, y ya no hay nadie que tenga nimo para oponerles resistencia, porque el Seor, su Dios, es Dios all arriba, en el cielo, y aqu abajo, en la tierra.
Por eso, jrenme ahora mismo por el Seor, que as como yo los trat con bondad, ustedes tratarn de la misma manera a mi familia. Dnme una seal segura
que dejarn con vida a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y a mis hermanas, y a todo cuanto les pertenece, y que nos librarn de la muerte".
Los hombres le respondieron: "Nosotros responderemos por ustedes con nuestra vida, con tal que no nos delates. Cuando el Seor nos entregue este pas, te trataremos con bondad y lealtad".
Entonces la mujer los descolg por la ventana con una cuerda, porque su casa daba contra el muro de la ciudad, y ella viva junto a l.
Y les hizo esta recomendacin: "Vayan hacia la montaa para que sus perseguidores no puedan alcanzarlos. Mantnganse ocultos all durante tres das, hasta que ellos estn de regreso, y despus podrn seguir viaje."
Los hombres le respondieron:
"Cuando nosotros entremos en el pas, t atars este cordn escarlata a la ventana por la que nos hiciste bajar, y reunirs contigo, dentro de la casa, a tu padre, a tu madre, a tus hermanos y a toda tu familia.
Si alguno sale fuera de las puertas de tu casa, su sangre caer sobre su cabeza y nosotros seremos inocentes. Pero la sangre de todos los que estn contigo dentro de la casa, caer sobre nuestras cabezas, si alguien pone su mano sobre alguno de ellos.
En cambio, si nos delatas, quedaremos libres del juramento que nos has exigido".
"Que se cumpla lo que acaban de decir", replic ella, y los dej partir. Apenas se fueron, la mujer at a la ventana el cordn escarlata.
Los hombres se fueron a la montaa y se quedaron all tres das, hasta que regresaron los perseguidores, que los haban buscado por todas partes sin encontrarlos.
Entonces los dos hombres volvieron a bajar de la montaa, cruzaron el ro, y cuando estuvieron de nuevo con Josu, hijo de Nun, lo informaron de todo lo que les haba ocurrido.
"No hay duda, le dijeron, que el Seor nos ha entregado el pas, porque todos sus habitantes estn espantados delante de nosotros".
A la madrugada del da siguiente, Josu y todos los israelitas partieron de Sitm. Cuando llegaron al Jordn, se dispusieron a pasar la noche all antes de cruzar.
Al cabo de tres das, los escribas recorrieron el campamento
dando esta orden al pueblo: "Cuando vean el Arca de la Alianza del Seor, su Dios, y a los sacerdotes levitas que la transportan, muvanse del lugar donde estn y sganla.
Pero dejen entre ustedes y el Arca una distancia de mil metros aproximadamente, y no se acerquen a ella. As sabrn por dnde tienen que ir, porque ustedes nunca pasaron por este camino".
Josu dijo al pueblo: "Purifquense, porque maana el Seor va a obrar maravillas en medio de ustedes".
Despus dijo a los sacerdotes: "Levanten el Arca de la Alianza y pnganse al frente del pueblo". Ellos la levantaron y avanzaron al frente del pueblo.
Entonces el Seor dijo a Josu: "Hoy empezar a engrandecerme a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo estoy contigo como estuve con Moiss.
Ahora ordena a los sacerdotes que llevan el Arca de la Alianza: "Cuando lleguen al borde del Jordn, detnganse junto al ro".
Josu dijo a los israelitas: "Acrquense y escuchen las palabras del Seor, su Dios".
Y aadi: "En esto conocern que el Dios viviente est entre ustedes, y que l expulsar delante de ustedes a los cananeos, los hititas, los jivitas, los perizitas, los guirgazitas, los amorreos y los jebuseos:
el Arca de la Alianza del Seor de toda la tierra va a cruzar el Jordn delante de ustedes.
Ahora elijan a doce hombres entre las tribus de Israel, uno por cada tribu.
Y apenas los sacerdotes que llevan el Arca del Seor de toda la tierra apoyen sus pies sobre las aguas del Jordn, estas se abrirn, y las aguas que vienen de arriba se detendrn como contenidas por un dique".
Cuando el pueblo levant sus carpas para cruzar el Jordn, los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza iban al frente de l.
Apenas llegaron al Jordn y sus pies tocaron el borde de las aguas -el Jordn se desborda por sus dos orillas durante todo el tiempo de la cosecha-
las aguas detuvieron su curso: las que venan de arriba se amontonaron a una gran distancia, cerca de Adam, la ciudad que est junto a Sartn; y las que bajaban hacia el mar de la Arab -el mar de la Sal - quedaron completamente cortadas. As el pueblo cruz a la altura de Jeric.
Los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Seor permanecan inmviles en medio del Jordn, sobre el suelo seco, mientras todo Israel iba pasando por el cauce seco, hasta que todo el pueblo termin de cruzar el Jordn.
Cuando todo el pueblo termin de pasar el Jordn, el Seor dijo a Josu:
"Elijan a doce hombres del pueblo, uno por cada tribu,
y ordnenles lo siguiente: "Retiren de aqu doce piedras, tmenlas de en medio del Jordn, del mismo lugar donde estaban apoyados los pies de los sacerdotes; llvenlas con ustedes y depostenlas en el lugar donde hoy van a pasar la noche".
Entonces Josu llam a los doce hombres que haba hecho designar entre los israelitas, un hombre por cada tribu,
y les dijo: "Vayan hasta el medio del Jordn, ante el Arca del Seor, su Dios, y cargue cada uno sobre sus espaldas una piedra, conforme al nmero de las tribus de Israel,
para que esto quede como un signo en medio de ustedes. Porque el da de maana sus hijos les preguntarn: "Qu significan para ustedes estas piedras?".
Y ustedes les respondern: "Las aguas del Jordn se abrieron ante el Arca de la Alianza del Seor, cuando ella atraves el Jordn, se abrieron las aguas del ro. Y estas piedras son un memorial eterno para los israelitas".
Los israelitas cumplieron la orden de Josu: retiraron doce piedras de en medio del Jordn, segn el nmero de las tribus de Israel, como el Seor se lo haba ordenado a Josu; las trasladaron hasta el lugar donde iban a pasar la noche, y las depositaron all.
Despus Josu hizo erigir doce piedras en medio del Jordn, en el lugar donde se haban apoyado los pies de los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza, y all quedaron hasta el da de hoy.
Los sacerdotes que llevaban el Arca permanecieron de pie en medio del Jordn, hasta que se cumpli todo lo que Josu comunic al pueblo por orden del Seor, conforme a las instrucciones que Moiss haba dado a Josu. El pueblo se apresur a pasar,
y cuando termin de hacerlo, tambin pas el Arca del Seor, con los sacerdotes al frente del pueblo.
Delante de los israelitas cruzaron los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass, equipados con sus armas, como lo haba dispuesto Moiss.
Eran cerca de cuarenta mil guerreros adiestrados, que avanzaban delante del Seor, preparados para combatir en la llanura de Jeric.
Aquel da, el seor engrandeci a Josu a los ojos de todo Israel, y desde entonces lo respetaron como haban respetado a Moiss durante toda su vida.
Luego el Seor dijo a Josu:
"Ordena a los sacerdotes que llevan el Arca del Testimonio que salgan del Jordn".
Entonces Josu orden a los sacerdotes que llevaban el Arca: "Salgan del Jordn".
Y cuando estos salieron, apenas sus pies tocaron el suelo firme, las aguas del Jordn volvieron a su cauce y prosiguieron su curso como antes, por encima de sus bordes.
El pueblo sali del Jordn el da diez del primer mes, y estableci su campamento en Guilgal, en el extremo oriental de Jeric.
Josu hizo erigir en Guilgal las doce piedras que haban sacado del Jordn,
y dijo a los israelitas: "Cuando los hijos de ustedes, el da de maana, pregunten a sus padres qu significan estas piedras,
ustedes les darn la siguiente explicacin: "Israel pas por el cauce seco del Jordn,
porque el Seor, su Dios, sec las aguas del Jordn delante de ustedes, hasta que pasaron, como haba secado las aguas del Mar Rojo delante de nosotros, hasta que terminamos de pasar.
Lo hizo as, para que todos los pueblos de la tierra reconozcan qu poderosa es la mano del Seor, y ustedes teman siempre al Seor, su Dios".
Cuando todos los reyes de los amorreos que ocupaban la regin situada al oeste del Jordn y todos los reyes de los cananeos que estaban junto al mar, oyeron que el Seor haba secado las aguas del Jordn delante de los israelitas, hasta que ellos pasaron, su corazn desfalleci y nadie tuvo nimo para oponerles resistencia.
En aquel tiempo, el Seor dijo a Josu: "Fabrcate unos cuchillos de piedra y vuelve a circuncidar a los israelitas".
Josu hizo entonces unos cuchillos de piedra y circuncid a los israelitas en la Colina de los Prepucios.
Los circuncid por el siguiente motivo: toda la poblacin que haba salido de Egipto, los varones aptos para la guerra, haban muerto en el desierto durante la travesa, despus de la salida de Egipto.
Ahora bien, los que haban salido estaban circuncidados; pero los nacidos despus de la salida de Egipto, durante la travesa del desierto, no lo estaban.
Porque los israelitas anduvieron por el desierto durante cuarenta aos, o sea, el tiempo suficiente para que desapareciera la nacin entera, con los hombres aptos para la guerra que haban salido de Egipto. Como ellos no escucharon la voz del Seor, el Seor jur que no les dejara ver la tierra que haba prometido darnos, de acuerdo con el juramento que hizo a nuestros padres, esa tierra que mana leche y miel.
Pero en lugar de ellos suscit a sus hijos; y fue a estos a los que circuncid Josu, ya que estaban incircuncisos porque no los haban circuncidado durante la travesa.
Cuando todo el pueblo fue circuncidado, se quedaron descansando en el campamento hasta que se curaron.
Entonces el Seor dijo a Josu: "Hoy he quitado de encima de ustedes el oprobio de Egipto". Y aquel lugar se llam Guilgal hasta el da de hoy.
Los israelitas acamparon en Guilgal, y el catorce del mes, por la tarde, celebraron la Pascua en la llanura de Jeric.
Al da siguiente de la Pascua, comieron de los productos del pas -pan sin levadura y granos tostados- ese mismo da.
El man dej de caer al da siguiente, cuando comieron los productos del pas. Ya no hubo ms man para los israelitas, y aquel ao comieron los frutos de la tierra de Canan.
Mientras Josu estaba cerca de Jeric, alz los ojos y vio a un hombre que estaba de pie frente a l, con la espada desenvainada en su mano. Josu avanz hacia l y le pregunt: "Eres de los nuestros o de nuestros enemigos?".
El respondi: "No, yo soy el jefe del ejrcito del Seor y ahora he venido". Josu cay con el rostro en tierra, se postr y exclam: "Seor, qu tienes que decir a tu servidor?".
El jefe del ejrcito del Seor le respondi: "Qutate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde ests parado es santo". Y Josu as lo hizo.
Jeric estaba hermticamente cerrada por temor a los israelitas: nadie sala ni entraba.
Entonces el Seor dijo a Josu: "Yo he puesto en tus manos a Jeric y a su rey.
Por eso ustedes, todos los hombres de la guerra, darn una sola vuelta alrededor de la ciudad, formando un crculo en torno a ella. As lo harn durante seis das.
Adems, siete sacerdotes irn delante del Arca llevando siete trompetas de cuerno. El sptimo da, en cambio, ustedes darn siete vueltas alrededor de la ciudad, y los sacerdotes harn sonar las trompetas.
A la seal dada con el cuerno, cuando ustedes oigan el sonido de las trompetas, todo el pueblo prorrumpir en fuertes gritos de guerra. Entonces los muros de la ciudad caern sobre s mismos, y el pueblo se lanzar al asalto, cada uno hacia lo que tenga adelante".
Josu, hijo de Nun, convoc a los sacerdotes y les dijo: "Levanten el Arca de la Alianza, y que siete sacerdotes lleven siete trompetas de cuerno delante del Arca del Seor".
Despus dijo al pueblo: "Vayan adelante y den la vuelta alrededor de la ciudad; que los guerreros avancen delante del Arca del Seor".
En seguida se hizo lo que Josu haba dicho al pueblo: los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Seor, avanzaron tocando las trompetas, mientras el Arca de la Alianza del Seor iba detrs de ellos.
Los guerreros, por su parte, marchaban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, mientras que la retaguardia iba detrs del Arca. Y en ningn momento se dej de tocar las trompetas.
Pero Josu dio esta orden al pueblo: "No lancen ningn grito de guerra ni dejen or sus voces; que no salga de la boca de ustedes ninguna palabra, hasta que yo les diga: "Griten!". Slo entonces gritarn".
As hizo que el Arca del Seor diera una vuelta alrededor de la ciudad, formando un crculo en torno a ella. Luego volvieron otra vez al campamento, y all pasaron la noche.
A la maana siguiente, Josu se levant de madrugada y los sacerdotes tomaron el Arca del Seor.
Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas de cuerno delante del Arca del Seor, avanzaban sin dejar de tocar las trompetas; los guerreros marchaban delante de ellos, y la retaguardia iba detrs del Arca del Seor. En ningn momento se dej de tocar las trompetas.
As dieron la vuelta alrededor de la ciudad el segundo da, y despus regresaron al campamento. Esto mismo se hizo durante seis das.
El sptimo da se levantaron al despuntar el alba y dieron siete vueltas alrededor de la ciudad, de la manera acostumbrada: slo ese da dieron siete vueltas alrededor de la ciudad.
Al dar la sptima vuelta, los sacerdotes tocaron con ms fuerza las trompetas, y Josu dijo al pueblo: "Lancen el grito de guerra, porque el Seor les entrega la ciudad.
Ustedes consagrarn al Seor la ciudad con todo lo que hay en ella, exterminndola por completo. Quedarn con vida solamente Rajab, la prostituta, y todos los que estn con ella en su casa, porque ella ocult a los emisarios que nosotros habamos enviado.
En cuanto a ustedes, tengan mucho cuidado con lo que est consagrado al exterminio, no sea que, llevados por la codicia, se adueen de alguna cosa prohibida. Porque entonces pondran en entredicho al campamento de Israel y le atraeran una desgracia.
Todo el oro, la plata y los objetos de bronce y de hierro sern consagrados al Seor y pasarn a formar parte de su tesoro".
Entonces el pueblo lanz un fuerte grito y se tocaron las trompetas, el pueblo prorrumpi en un gritero ensordecedor, y el muro se desplom sobre s mismo. En seguida el pueblo acometi contra la ciudad, cada uno contra lo que tena adelante, y la tomaron.
Luego consagraron al exterminio todo lo que haba en ella, pasando al filo de la espada a hombres y mujeres, nios y ancianos, vacas, ovejas y asnos.
Josu dijo a los dos hombres que haban explorado el pas: "Entren en la casa de la prostituta y hagan salir a esa mujer con todo lo que le pertenece, como se lo han jurado".
Aquellos jvenes espas fueron e hicieron salir a Rajab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que le perteneca. Tambin hicieron salir a sus otros parientes, y los instalaron fuera del campamento de Israel.
Despus incendiaron la ciudad y todo lo que haba en ella, salvando nicamente la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro, que fueron depositados en el tesoro de la Casa del Seor.
Josu dej con vida a Rajab, la prostituta, a su familia y a todo lo que le perteneca, y ella habit en medio de Israel hasta el da de hoy, por haber ocultado a los emisarios que Josu haba enviado para explorar Jeric.
En aquel tiempo Josu hizo pronunciar el siguiente juramento delante del Seor: "Maldito el hombre que intente reconstruir esta ciudad de Jeric! Pondr los cimientos sobre su primognito, y colocar las puertas sobre su hijo menor!"
El Seor acompao a Josu, y su fama se extendi por toda la tierra.
Pero los israelitas cometieron una infidelidad con las cosas que deban ser consagradas al exterminio. En efecto, Acn -hijo de Carm, hijo de Zabd, hijo de Zraj, de la tribu de Jud- se reserv algunas de esas cosas, y la ira del Seor se encendi contra los israelitas.
Desde Jeric, Josu envi unos hombres a Ai, que est cerca de Bet Aven, al este de Betel, con esta consigna: "Suban a explorar la regin". Los hombres subieron hasta Ai, la exploraron,
y cuando estuvieron de regreso, dijeron a Josu: "no es necesario que se movilice toda la gente. Dos o tres mil hombres bastan para derrotar a Ai. No fatigues a todos hacindolos ir hasta all, porque ellos son unos pocos".
Entonces subieron contra Ai unos tres mil hombres del pueblo, pero tuvieron que huir ante los hombres de Ai,
que mataron a unos treinta y seis israelitas, los persiguieron desde la puerta de la ciudad hasta Sebarm y los derrotaron en la bajada. Ante esto, el pueblo qued deprimido y sinti desfallecer.
Josu desgarr sus vestiduras y se postr hasta la tarde delante del Arca del Seor, con el rostro en tierra. Los ancianos de Israel hicieron lo mismo, y todos esparcieron polvo sobre sus cabezas.
Mientras tanto, Josu deca: "Seor! Para qu hiciste pasar el Jordn a este pueblo? Slo para ponernos en manos de los amorreos y hacernos desaparecer? Ojal nos hubiramos decidido a quedarnos al otro lado del Jordn!
Seor! Qu ms puedo decir, ahora que Israel ha tenido que volver las espaldas a sus enemigos?
Apenas se enteren los cananeos y todos los habitantes del pas, estrecharn un crculo contra nosotros y borrarn nuestro nombre de la tierra. Y entonces, Qu hars t por tu Nombre glorioso?".
El Seor respondi a Josu: "Levntate! Por qu ests ah postrado sobre tu rostro?
Israel ha pecado: ellos han transgredido mi alianza, la que yo les impuse. Se han quedado con algo que deba ser consagrado al exterminio: se han atrevido a robarlo, a esconderlo y a reservarlo para su uso personal.
Por eso los israelitas no podrn hacer frente a sus enemigos, sino que tendrn que volver las espaldas ante sus adversarios, por haberse convertido ellos mismos en algo que debe ser consagrado al exterminio. Yo no estar ms con ustedes si no eliminan lo que debi ser consagrado al exterminio.
Ahora levntate y purifica al pueblo. T dirs: "Purifquense para maana, porque as habla el Seor, el Dios de Israel: En medio de ti, Israel, hay algo que debi ser consagrado al exterminio, y t no podrs hacer frente a tus enemigos hasta que lo hayas extirpado".
Maana por la maana ustedes comparecern por tribus; la tribu que el Seor seale por medio de la suerte comparecer por clanes; el clan que el Seor seale comparecer por familias; y la familia que el Seor seale, comparecer hombre por hombre.
El que sea sorprendido en posesin de los objetos condenados al exterminio, ser quemado con todos sus bienes porque ha quebrantado la alianza del Seor y ha cometido una infamia en Israel.
A la maana siguiente, bien temprano, Josu hizo que Israel se fuera acercando tribu por tribu, y la suerte cay sobre Jud.
Luego mand que se acercaran los clanes de Jud, y la suerte cay sobre el clan de Zraj. En seguida orden que se acercaran las familias del clan de Zraj, y la suerte cay sobre Zabd, hombre por hombre, la suerte cay sobre
Y Cuando hizo acercar a la familia de Zabd, hombre por hombre, la suerte cay sobre Acn, hijo de Carm, hijo de Zabd, hijo de Zraj, de la tribu de Jud.
Josu dijo a Acn: "Hijo mo, da gloria al Seor, el Dios de Israel, y tribtale homenaje. Dime lo que has hecho, sin ocultarme nada".
Acn respondi a Josu: "Es verdad, he pecado contra el Seor, el Dios de Israel. Esto es lo que hice:
Yo vi entre el botn un hermoso manto de Senaar, doscientos siclos de plata y un lingote de oro que pesa cincuenta siclos; me gustaron y los guard. Ahora estn escondidos en la tierra, en medio de mi carpa, y la plata est debajo.
Josu envo a dos emisarios, que fueron corriendo a la carpa, y encontraron el manto que estaba escondido en ella, y la plata debajo de l.
En seguida retiraron las cosas de la carpa, se las presentaron a Josu y a todos los israelitas, y las extendieron delante del Seor.
Entonces Josu tom a Acn, hijo de Zraj, con la plata, el manto y el lingote de oro, a sus hijos y sus hijas, sus vacas, sus ovejas y sus asnos, su carpa y todo lo que posea, y los condujo hasta el valle de Acor, acompaado de todo Israel.
All le dijo Josu: "Por qu nos has trado la desgracia? Que el Seor te haga desgraciado en este da". Y todo Israel lo mat a pedradas; tambin apedrearon a los suyos y los quemaron.
Encima de l pusieron un gran montn de piedras, que ha quedado hasta el presente. As el Seor aplac su indignacin. Por eso aquel lugar se llama valle de Acor, hasta el da de hoy.
El Seor dijo a Josu: "No temas ni te acobardes! Rene a todos los combatientes y preprate para subir contra Ai. Yo te entrego al rey de Ai, a su pueblo, su ciudad y su territorio.
Trtalos como trataste a Jeric y a su rey. Sin embargo, ustedes podrn retener como botn los despojos y el ganado. Adems, tiende una emboscada detrs de la ciudad.
Josu se prepar con todos los combatientes, para subir contra Ai. Eligi treinta mil guerreros valerosos y los hizo salir de noche,
dndoles esta orden: "Presten atencin! Ustedes estarn emboscados detrs de la ciudad. No se alejen demasiado de ella y mantngase alerta.
Yo y toda la gente que ir conmigo nos acercaremos a la ciudad y cuando ellos salgan contra nosotros, como lo hicieron la primera vez, nosotros huiremos.
Ellos nos seguirn, porque pensarn que huimos como la vez anterior, y as los apartaremos de la ciudad: Nosotros huiremos delante de ellos.
Entonces ustedes saldrn del lugar donde estaban emboscados y ocuparn la ciudad. El Seor, nuestro Dios, la pondr en sus manos.
Y apenas la tomen, la incendiarn. Ustedes actuarn conforme a la palabra del Seor, y tengan en cuenta que les he dado una orden".
Josu los envi, y ellos fueron a apostarse en el lugar de la emboscada, entre Betel y Ai, al oeste de Ai. Josu, por su parte, pas aquella noche en medio de la tropa.
A la madrugada del da siguiente, revist a la tropa y subi contra Ai, al frente del pueblo, junto con los ancianos de Israel.
Todos los combatientes que subieron con l avanzaron hasta llegar frente a la ciudad, y acamparon al norte de Ai. Solamente el valle separaba a Josu de Ai.
El escogi unos cinco mil hombres para tender una emboscada entre Betel y Ai, al oeste de Ai.
As el pueblo estableci todo su campamento al norte de la ciudad, mientras la retaguardia permaneca al oeste. Aquella noche Josu se dirigi al medio del valle.
El ver esto, el rey de Ai se apresur a salir con toda su gente para combatir contra Israel en la bajada, frente a la Arab, sin saber que le haban tendido una emboscada detrs de la ciudad.
Josu y todo Israel fingieron caer derrotados delante de ellos y huyeron por el camino del desierto.
Entonces se convoc a toda la gente que estaba en la ciudad para que saliera a perseguirlos, y todos persiguieron a Josu, alejndose de la ciudad.
No hubo un solo hombre en Ai o en Betel que no saliera en persecucin de Israel. Y cuando lo hicieron, dejaron abiertas las puertas de la ciudad.
Entonces el Seor dijo a Josu: "Apunta hacia Ai con la jabalina que tienes en la mano, porque yo te entrego la ciudad". Josu apunt contra la ciudad con la jabalina que tena en la mano;
y tan pronto como extendi su brazo, los hombres que estaban emboscados salieron rpidamente de su escondite, entraron a la carrera en la ciudad, la tomaron y la incendiaron sin perder un instante.
Cuando los hombres de Ai volvieron la vista hacia atrs y vieron la humareda que suba de la ciudad hacia el cielo, ya no pudieron escapar ni por un lado ni por el otro, porque la gente que hua hacia el desierto se volvi contra sus perseguidores.
En efecto, al ver que los hombres emboscados haban tomado la ciudad y que el humo suba de ella, Josu y todo Israel volvieron atrs y acometieron contra los hombres de Ai.
Los que haban tendido la emboscada tambin salieron de la ciudad para atacarlos, de manera que la gente de Ai qued atrapada en medio de los israelitas, que avanzaban unos por un lado y otros por el otro. As los derrotaron sin dejar ningn sobreviviente o fugitivo.
Al rey de Ai, en cambio, lo capturaron vivo y lo condujeron ante Josu.
Cuando Israel termin de matar a los habitantes de Ai en campo abierto, en el desierto donde los haban perseguido, y cuando cay hasta el ltimo de ellos bajo los golpes de las espadas, todo Israel se volvi contra Ai y la pas al filo de la espada.
Los que murieron aquel da, entre hombres y mujeres, fueron doce mil, o sea, todos los habitantes de Ai.
Y Josu no retir la mano con que sostena la jabalina hasta que consagr al exterminio a todos los habitantes de Ai.
Israel retuvo como botn solamente el ganado y los despojos de la ciudad, segn la orden que el Seor haba dado a Josu.
Este, por su parte, puso fuego sobre Ai y la redujo para siempre a un montn de ruinas, a una devastacin, que permanece hasta el da de hoy.
Al rey de Ai lo hizo colgar de un rbol hasta la tarde. Al ponerse el sol, Josu mand que descolgaran el cadver. Lo arrojaron cerca de la puerta de la ciudad y levantaron sobre l un gran montn de piedras, que est todava hoy.
Entonces Josu erigi un altar al Seor, el Dios de Israel, en el monte Ebal,
como Moiss, el servidor del Seor, lo haba ordenado a los israelitas y como est escrito en el libro de la Ley de Moiss. Era un altar de piedras intactas, que no haban sido tocadas por el hierro. Sobre l ofrecieron holocaustos al Seor e inmolaron sacrificios de comunin.
Josu escribi all mismo, sobre las piedras, una copia de la Ley que Moiss haba escrito en presencia de los israelitas.
Todo Israel, sus ancianos, sus escribas y sus jueces -tanto los forasteros como los nativos- estaban de pie a ambos lados del Arca, frente a los sacerdotes que llevaban el Arca de la Alianza del Seor, una mitad hacia el monte Garizim y la otra mitad hacia el monte Ebal, segn la orden que haba dado Moiss, el servidor del Seor, de bendecir primero al pueblo de Israel.
Despus de eso, Josu ley cada una de las palabras de la Ley -la bendicin y la maldicin- exactamente como est escrito en el libro de la Ley.
Josu no dej de leer ni una sola de las palabras que haba ordenado Moiss, y lo hizo en presencia de toda la asamblea de Israel, incluidas las mujeres, los nios y los extranjeros que estaban con ellos.
Al enterarse de esto, todos los reyes que estaban de este lado del Jordn, en la Montaa, en la Sefel, en toda la costa del gran Mar, hasta la regin del Lbano -hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos-
se aliaron para combatir de comn acuerdo contra Josu y contra Israel.
Tambin los habitantes de Gaban se enteraron de lo que haba hecho Josu con Jeric y con Ai,
y entonces decidieron recurrir a la astucia. Reunieron provisiones para el viaje, tomaron alforjas viejas para sus asnos y unos odres viejos, rotos y vueltos a coser;
se calzaron sandalias viejas y remendadas, y se vistieron con ropa gastada. Todo el pan que llevaban como alimento estaba reseco y reducido a migajas.
As fueron hasta el campamento de Josu, en Guilgal, y le dijeron, a l y a los hombres de Israel: "Venimos de un pas lejano; por eso, hagan una alianza con nosotros".
Pero los hombres de Israel respondieron a aquellos jivitas: "Tal vez ustedes habitan por aqu, entre nosotros. Cmo vamos a hacer una alianza con ustedes?".
Ellos dijeron a Josu: "Nosotros somos tus servidores". "Quines son ustedes?, les pregunt Josu, de dnde vienen?
Ellos le respondieron: "Nosotros, tus servidores, venimos de un pas muy lejano, atrados por el renombre del Seor, tu Dios. Porque hemos odo hablar de l, de todo lo que hizo en Egipto,
y de la manera que trat a los dos reyes amorreos que estaban al otro lado del Jordn: a Sijn, el rey de Jesbn, y a Og, el rey de Basn que resida en Astarot.
Por eso nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro pas nos dijeron: "Provanse de vveres para el camino, vayan a su encuentro y dganles: somos sus servidores, hagan por lo tanto una alianza con nosotros".
Este es nuestro pan: todava estaba caliente cuando nos provemos de l en nuestras casas, el da en que salimos al encuentro de ustedes; ahora est reseco y convertido en migajas.
Estos son los odres de vino: eran nuevos cuando los llenamos, y ahora estn aqu, todos rotos. Y estas son nuestra ropa y nuestras sandalias, gastadas por un viaje excesivamente largo".
Entonces los israelitas comieron de sus provisiones sin consultar la decisin del Seor.
Josu hizo las paces con ellos y tambin el pacto de conservarles la vida; los jefes de la comunidad, por su parte, les hicieron un juramento.
Pero tres das despus de haber concluido este pacto, los israelitas se enteraron de que aquellos hombres eran de un pueblo vecino y que vivan en las inmediaciones.
Entonces levantaron sus carpas, y en tres das llegaron a las ciudades que ellos habitaban. Estas eran Gaban, Quefir, Beerot y Quiriat Iearm.
Los israelitas no los mataron, porque los jefes de la comunidad les haban hecho un juramento por el Seor, el Dios de Israel. Pero toda la comunidad murmur contra sus jefes.
Los jefes declararon a la comunidad en pleno: "Nosotros les hemos prestado un juramento por el Seor, el Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.
Haremos con ellos lo siguiente: los dejaremos vivir para no atraer sobre nosotros la ira del Seor, a causa del juramento que les hemos hecho".
Luego los jefes les dijeron: "Qu vivan! Pero estarn al servicio de la comunidad como leadores y aguateros". Y la comunidad obr de acuerdo con lo que haban dicho los jefes.
Josu hizo comparecer a los gabaonitas y les dijo: "Por qu ustedes nos han engaado asegurando que vivan muy lejos de nosotros, cuando en realidad viven aqu, en las inmediaciones?
Ahora pesa sobre ustedes una maldicin, y por eso nunca faltarn entre ustedes esclavos, que sirvan como leadores y aguateros en la Casa de mi Dios".
Ellos respondieron a Josu: "Nosotros estbamos perfectamente informados de que el Seor, tu Dios, haba dado a su servidor Moiss la orden de entregarles todo el pas, y de exterminar a todos los habitantes que encontraran a su paso. Ante la presencia de ustedes, temimos mucho por nuestras vidas, y por eso hemos hecho esto.
Ahora nos tienes en tus manos; trtanos como te parezca ms conveniente y justo".
Pero Josu los trat segn lo convenido y los libr de los Israelitas, que no los mataron.
Desde aquel da, Josu los destin a cortar lea y a sacar agua para la comunidad y para el altar del Seor, en el lugar que el Seor eligiera. Esto es lo que hacen todava hoy.
Adonisedec, rey de Jerusaln, se enter de que Josu se haba apoderado de Ai y la haba consagrado al exterminio, tratando a Ai y a su rey como antes haba tratado a Jeric y a su rey. Tambin se enter de que los gabonitas haban hecho las paces con Israel y se les haban sometido.
Esto le produjo un gran temor, porque Gaban era tan importante como una ciudad real y ms grande an que Ai. Adems, todos sus habitantes eran aguerridos.
Entonces Adonisedec, rey de Jerusaln, hizo llegar a Hohn, rey de Hebrn, a Pirn, rey de Iarmut, a Iafia, rey de Laqus, y a Debir, rey de Egln, el siguiente mensaje:
"Vengan conmigo y derrotaremos a Gaban, porque ellos han hecho las paces con Josu y con los israelitas".
Una vez reunidos, los cinco reyes amorreos -los reyes de Jerusaln, de Hebrn, de Iarmut, de Laqus y de Egln- marcharon con sus tropas, acamparon frente a Gaban, y se dispusieron a atacarla.
Entonces los gabaonitas mandaron decir a Josu, que estaba en el campamento de Guilgal: "No dejes solos a tus servidores. Ven a salvarnos lo antes posible. Aydanos, porque todos los reyes amorreos que habitan en la montaa se han reunido contra nosotros".
Josu subi desde Guilgal con todos los combatientes y con todos los guerreros valerosos,
y el Seor le dijo: "No les temas, porque yo los he puesto en tus manos; ninguno de ellos te podr resistir".
Despus de marchar toda la noche desde Guilgal, Josu cay sobre ellos sorpresivamente.
Y el Seor hizo que huyeran despavoridos delante de Israel, de manera que este les infligi una gran derrota en Gaban. Luego los persiguieron en direccin a la subida de Bet Jorn, y continuaron exterminndolos hasta Azec y Maqued.
Mientras huan delante de Israel -precisamente cuando estaban en la bajada de Bet Jorn- el Seor arroj sobre ellos desde el cielo, hasta la altura de Azec, unas piedras tan grandes que les provocaban la muerte. Fueron ms los que murieron a causa del granizo que los que mat Israel al filo de la espada.
Aquella vez, cuando el Seor puso a los amorreos en manos de los israelitas, Josu se dirigi al Seor y exclam, en presencia de Israel: "Detente, sol, en Gaban, y t, luna, en el valle de Aialn".
Y el sol se detuvo, y la luna permaneci inmvil, hasta que el pueblo se veng de sus enemigos. No est eso escrito en el libro del Justo? El sol se mantuvo inmvil en medio del cielo y dej de correr hacia el poniente casi un da entero.
Jams hubo otro da, ni antes ni despus, en que el Seor obedeciera a la voz de un hombre. Realmente, el Seor combata en favor de Israel.
Luego Josu regres al campamento de Guilgal, acompaado de todo Israel.
Aquellos cinco reyes, por su parte, haban logrado escapar, refugindose en una caverna, cerca de Maqued.
Cuando se notific a Josu que haban encontrado a los cinco reyes escondidos en esa caverna,
les orden: "Hagan rodar unas piedras bien grandes hasta la entrada de la caverna, y dejen all apostados a unos cuantos hombres para que los vigilen.
Pero ustedes no se detengan: persigan a sus enemigos y crtenles la retirada, para impedirles que entren en sus ciudades. Porque el Seor se los ha entregado".
Y cuando Josu y los israelitas los derrotaron por completo, hasta aniquilarlos -slo algunos fugitivos haban escapado de ellos y se haban refugiado en las ciudades fortificadas-
todo el ejrcito regres sano y salvo al campamento de Josu, en Maqued. Nadie haba podido causar el menor dao a los israelitas.
Entonces Josu dijo: "Despejen la abertura de la caverna, hagan salir a esos cinco reyes, y triganlos aqu".
As lo hicieron: sacaron de la caverna a los cinco reyes -los reyes de Jerusaln, de Hebrn, de Iarmut, de Laqus y de Egln-
y una vez que los tuvieron afuera, se los llevaron a Josu. Este convoc a todos los hombres de Israel y dijo a los oficiales que lo haban acompaado: "Acrquense y pongan sus pies sobre la nuca de estos reyes". Ellos se acercaron y les pusieron el pie sobre la nuca.
Luego continu dicindoles: "No tengan miedo ni se acobarden; sean fuertes y valientes, porque el Seor har lo mismo con todos los enemigos, contra los que ustedes tengan que luchar".
Despus de esto, Josu los mand matar y los hizo colgar de cinco rboles. All quedaron suspendidos hasta la tarde,
y a la puesta del sol, Josu mand que los descolgaran de los rboles. Luego los arrojaron en la cueva donde haban estado escondidos, y a la entrada de la misma pusieron grandes piedras, que todava estn all.
Aquel mismo da, Josu se apoder de Maqued y pas al filo de la espada a la ciudad y a su rey, consagrndolos al exterminio junto con todos los seres vivientes que haba en ella. No dej a nadie con vida, y trat al rey de Maqued como haba tratado al rey de Jeric.
Luego Josu, con todo Israel pas de Maqued a Libn y la atac.
El Seor puso a la ciudad y al rey en manos de Israel, que la pas al fino de la espada con todos los seres vivientes que haba en ella. No dej a nadie con vida, y trat a su rey como haba tratado al rey de Jeric.
Despus Josu, con todo Israel, pas de Libn a Laqus, la asedi y la atac.
El Seor puso tambin a Laqus en manos de Israel, que la conquist al segundo da, y la pas al filo de la espada con todos los seres vivientes que haba en ella, exactamente como haba hecho con Libn.
Mientras tanto, Horam, rey de Guzer, subi en ayuda de Laqus; pero Josu lo derrot, a l y a su ejrcito, hasta no dejar ningn sobreviviente.
Luego Josu, con todo Israel, subi de Egln a Hebrn. La sitiaron, la atacaron,
y ese mismo da la tomaron y la pasaron al filo de la espada. Aquel da Josu consagr al exterminio a todos los seres vivientes que haba en la ciudad, exactamente como haba hecho con Laqus.
Despus Josu, con todo Israel, subi de Egln a Hebrn. La atacaron,
la tomaron, y pasaron al filo de la espada a la ciudad, a su rey, y a todos los seres vivientes que haba en ella. Josu no dej a nadie con vida, sino que hizo con ella lo mismo que haba hecho con Egln: consagr al exterminio a la ciudad y a todos los seres vivientes que haba en ella.
Luego Josu, con todo Israel, volvi atrs hasta Debir, la atac,
y se apoder de la ciudad, de su rey y de todas sus otras ciudades. Los israelitas los pasaron al filo de la espada, y consagraron al exterminio a todos los seres vivientes que haba en la ciudad, sin dejar a nadie con vida. Josu trat a Debir como haba tratado a Hebrn y a su rey, y como haba tratado a Libn y a su rey.
As Josu conquist toda la regin: la Montaa, con todos sus reyes. No dej a nadie con vida, sino que consagr al exterminio a todos los seres vivientes, como el Seor, Dios de Israel, le haba ordenado.
Josu conquist desde Cads Barn hasta Gaza, y toda la regin de Gosn hasta Gaban.
En una sola campaa se apoder de todos estos reyes y de sus territorios, porque el Seor, el Dios de Israel, combata a favor de los israelitas.
Finalmente, Josu regres al campamento de Guilgal, acompaado de todo Israel.
Cuando Iabn, rey de Jasor, se enter de lo que haba sucedido, envi mensajeros al rey Iobab de Madn, al rey Simrn y al de Acsaf;
a los reyes que estaban al norte, en la zona montaosa, y en la Arab, al sur de Genesaret, en la regin baja y sobre las alturas del Dor, hacia el oeste.
Los cananeos se encontraban al este y al oeste; los amorreos, los jivitas, los perizitas y los jebuseos, en la Montaa; y los hititas al pie del Hermn, en le territorio de Misp.
Los cinco reyes salieron con todas sus tropas -que formaban una multitud tan numerosa como la arena que est a la orilla del mar- y con una enorme cantidad de carros de guerra y caballos.
Y una vez reunidos en el lugar fijado, fueron a acampar todos juntos cerca de las aguas de Merm, para combatir contra Israel.
Pero el Seor dijo a Josu: "No les tengas miedo, porque maana, a esta misma hora, yo har que estn todos muertos delante de Israel. T mutilars sus caballos y quemars sus carros de guerra".
Entonces Josu, con todos sus combatientes, march contra ellos hasta las aguas de Merm, atacndolos sorpresivamente.
El Seor los puso en manos de Israel, que los derrot y los persigui hasta Sidn -la Grande- y hasta Misrefort Maim; y por la parte oriental, hasta el valle de Misp. La derrota que les infligi Israel fue tal que no dejaron ningn sobreviviente.
Y Josu los trat como el Seor se lo haba mandado: mutil a sus caballos y quem sus carros de guerra.
En aquel tiempo, Josu volvi atrs, se apoder de Jasor y mat a su rey con la espada, porque Jasor haba sido antiguamente la cabeza de todos aquellos reinos.
Tambin pas al filo de la espada a todos los seres vivientes que haba en ella, consagrndolos al exterminio total. No qued nada con vida, y Jasor fue incendiada.
Josu tom asimismo todas las ciudades de aquellos reyes, y a estos ltimos los captur y los pas al filo de la espada, consagrndolos al exterminio, como Moiss, el servidor del Seor, se lo haba ordenado.
Pero Israel no quem ninguna de las ciudades que ahora vuelven a alzarse sobre sus ruinas, a excepcin de Jasor, que fue la nica incendiada por Josu.
El botn de estas ciudades, incluido el ganado, se lo repartieron los israelitas; a las personas, en cambio, las pasaron al filo de la espada, hasta acabar con todos. No dejaron a nadie con vida.
Josu se atuvo exactamente a las rdenes que le haba dado Moiss -el servidor del Seor- rdenes que este, a su vez, haba recibido del Seor. Y al ejecutarlas, no descuid nada de lo que el Seor haba ordenado a Moiss.
As Josu conquist todo este territorio, la Montaa, todo el Ngueb, toda la regin de Gosn, la Sefel, la Arab, la montaa de Israel y sus estribaciones,
desde la montaa Desnuda que sube hacia Ser, hasta Baal Gad, en el valle del Lbano, al pie del Hermn, Josu captur a sus reyes y los mand matar.
El tuvo que combatir mucho tiempo contra estos reyes;
y como ninguna ciudad, excepto los jivitas que habitan en Gaban, quiso hacer las paces con los israelitas, estos tuvieron que conquistarlas a todas por la fuerza.
Pero el designio del Seor era que ellos se obstinaran en hacer la guerra contra Israel, a fin de que fueran consagrados sin piedad al exterminio y as fueran aniquilados, como el Seor haba ordenado a Moiss.
En aquel tiempo, Josu hizo una campaa contra los anaquitas y los extermin de la Montaa: de Hebrn, de Debir, de Anab, en una palabra, de toda la montaa de Jud y de toda la montaa de Israel. Los consagr al exterminio con todas sus ciudades,
y no qued un solo anaquita en territorio de Israel. Slo quedaron algunos en Gaza, en Gad y en Asdod.
As Josu se apoder de todo el pas, de acuerdo con lo que el Seor le haba dicho a Moiss, y lo entreg como propiedad hereditaria a cada una de las tribus de Israel. Y ya no hubo ms guerra en el pas.
Estos son los reyes del pas que los israelitas derrotaron y despojaron de su territorio en la parte oriental del Jordn, desde el torrente Arnn hasta el monte Hermn, con toda la Arab oriental;
Sijn, rey de los amorreos que resida en Jesbn y dominaba desde Aroer -a orillas del torrente Arnn- hasta el torrente Iaboc -que sirve de frontera con los amonitas- incluyendo la cuenca del torrente Arnn, la mitad de Galaad,
y el lado oriental de la Arab, hasta el mar de Genesaret por un lado, y hasta el mar de la Arab o mar de la Sal por el otro, llegando por el este hasta Bet Ha Iesimot, y por el sur hasta ms abajo de las laderas del Pisg.
Y Og, rey de Basn -uno de los ltimos sobrevivientes de los Gigantes- que resida en Astarot y en Edrei
y dominaba en el monte Hermn, en Salc, en todo el Basn hasta las fronteras de los guesuritas y de los maacatitas, y en la mitad de Galaad hasta las fronteras de Sijn, rey de Jesbn.
Moiss, el servidor del Seor, y los israelitas haban derrotado a estos reyes, y Moiss haba dado el territorio en propiedad a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass.
Estos son los reyes que Josu y los israelitas derrotaron en el lado occidental del Jordn -desde Baal Gad, en el valle del Lbano, hasta la montaa Desnuda, que sube hacia Ser- cuyos territorios Josu entreg en posesin a cada una de las tribus de Israel,
en la Montaa, en la Sefel, en la Arab, en las pendientes, en el desierto y en el Ngueb, donde habitaban hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos:
El rey de Jeric y el rey de Ai, junto a Betel;
el rey de Jerusaln y el de Hebrn;
el rey de Iarmut y el rey de Laqus;
el rey de Egln y el rey de Guzer;
el rey de Debir y el rey de Guder;
el rey de Jorm y el rey de Arad;
el rey de Libn y el rey de Adulam;
el rey de Maqued y el rey de Betel;
el rey de Tapaj y el rey de Jfer;
el rey de Afec y el rey de Sarn;
el rey de Madn y el rey de Jasor;
el rey de Sirmn Meron y el rey de Acsaf;
el rey de Taanac y el rey de Meguido;
el rey de Quedes y el rey de Iocneam, en el Carmelo;
el rey de Dor, en la regin de Dor;
el rey de los Gom, en Galilea, y el rey de Tirs. En total, fueron treinta y un reyes.
Cuando Josu ya era de edad muy avanzada, el Seor le dijo: "T eres un anciano muy entrado en aos, y todava queda por conquistar una gran parte del pas.
El territorio que falta conquistar es el siguiente: todos los distritos de los filisteos y todo el pas de los guesuritas,
o sea, desde el Sijor, que est sobre la frontera de Egipto, hasta el lmite de Ecrn por el norte. Esta regin se considera como perteneciente a los cananeos. All estn los cinco prncipes de los filisteos -el de Gaza, el de Asdod, el de Ascaln, el de Gat y el de Ecrn- y tambin los avitas,
que estn al sur. Adems queda todo el pas de los cananeos, desde Ar de los sidonios hasta Afec y hasta la frontera de los amorreos.
Y por ltimo, el pas de los guiblitas con todo el Lbano hacia oriente, desde Baal Gad, que est al pie del monte Hermn, hasta la Entrada de Jamat.
Yo expulsar delante de los israelitas a todos los habitantes de la Montaa, desde el Lbano hasta Misrefot Maim, y a todos los sidonios. T, por tu parte, distribuye el pas entre los israelitas mediante un sorteo, para que lo posean como herencia, segn te lo he ordenado.
S, ya es hora de que repartas este pas entre las nueve tribus y media, para que lo posean como herencia. Porque la mitad de la tribu de Manass,
lo mismo que los rubenitas y los gaditas, ya han recibido la herencia que les dio Moiss en el lado oriental del Jordn". En efecto, Moiss, el servidor del Seor, haba asignado a esas tribus,
el territorio que va desde Aroer, a orillas del torrente Arnn, con la ciudad que est en medio del valle; todo el altiplano, desde Medb hasta Dibn,
y todas las ciudades de Sijn -el rey de los amorreos que haba reinado en Jesbn- hasta la frontera de los amonitas.
Adems, les haba asignado Galaad y el territorio de los guesuritas y de los maacatitas, con toda la montaa del Hermn y todo Basn hasta Salc.
Y en Basn, todo el territorio de Og -que haba reinado en Astarot y Edrei, y era uno de los ltimos sobrevivientes de los Gigantes- a quien Moiss venci y despoj de sus dominios.
Pero los israelitas no expulsaron a los guesuritas y a los maacatitas, que por eso continan viviendo en medio de Israel hasta el da de hoy.
A la tribu de Lev, en cambio, Moiss no le asign ninguna herencia: las ofrendas hechas al Seor, el Dios de Israel, son su herencia, como l mismo se lo haba declarado.
Moiss ya haba dado una parte a los clanes de la tribu de los rubenitas.
A ellos les toc el territorio que sale de Aroer, a orillas del torrente Arnn, con la ciudad que est en medio del valle; todo el altiplano en direccin a Medb,
hasta llegar a Jesbn, y todas las ciudades del altiplano: Dibn, Bamot Baal, Bet Baal Men,
Iajs, Quedemot, Mefaat,
Quiriataim, Sibm, Sret Ha Sjar en la montaa que da sobre el valle,
Bet Peor, las pendientes del Pisg y Bet Ha Iesimot.
Todas las ciudades del altiplano haban pertenecido a Sijn, el rey de los amorreos que reinaba en Jesbn, y al que Moiss haba derrotado, lo mismo que a los prncipes de Madin: Evi, Rquem, Sur, Jur y Reba, vasallos de Sijn que habitaban en aquel pas.
Asimismo, los israelitas haban pasado al filo de la espada al adivino Balaam, hijo de Beor, junto con las otras vctimas.
La ribera del Jordn serva de lmite a los rubenitas. Esta fue la herencia asignada a los clanes de los rubenitas: las ciudades y sus poblados.
Moiss tambin haba dado una parte a los clanes de los gaditas.
Su territorio comprenda Izer, todas las ciudades de Galaad y la mitad del pas de los amonitas, hasta Aroer, que est enfrente de Rabb.
Adems, desde Jesbn hasta Ramat Ha Misp y Betonm, y desde Majanaim hasta el territorio de Lo Debar.
Y en el valle, Bet Jaram, Bet Mimr, Sucot y Safn, el resto del reino de Sijn, rey de Jesbn. Y el lado oriental del Jordn, hasta el extremo del mar de Genesaret, les serva de lmite.
Esta fue la herencia de los clanes de los gaditas: las ciudades y sus poblados.
Moiss tambin haba dado una parte a los clanes de la mitad de la tribu de Manass.
Su territorio, partiendo de Majanaim, comprenda todo Basn, y todas las poblaciones de Iair, en Basn: en total, sesenta ciudades.
La mitad de Galaad, Astarot y Edrei, ciudades del reino de Og en Basn, pasaron a los clanes de los hijos de Maquir, hijo de Manass.
Este fue el reparto que hizo Moiss en las Estepas de Moab, al otro lado del Jordn, al este de Jeric.
Pero Moiss no asign ninguna herencia a la tribu de Lev, porque el Seor, el Dios de Israel, es su herencia, como l mismo se lo haba declarado.
Estos son los territorios que los israelitas recibieron como herencia en el pas de Canan, o sea, los territorios que les asignaron el sacerdote Eleazar, Josu hijo de Nun, y los jefes de familia de las tribus de Israel.
Ellos los distribuyeron mediante un sorteo -como el Seor lo haba mandado por medio de Moiss- entre las nueve tribus y media que faltaban.
Porque a las otras dos tribus y media, Moiss ya les haba asignado una herencia al otro lado del Jordn, pero a los levitas no les haba dado ninguna herencia en medio de ellos
Los hijos de Jos, por su parte, haban formado dos tribus: la de Efram y la de Manass; pero a los levitas no se les dio ningn territorio dentro del pas, sino solamente algunas ciudades de residencia, con los correspondientes campos de pastoreo para su ganado y sus rebaos.
En la distribucin de la tierra los israelitas hicieron exactamente lo que el Seor haba ordenado a Moiss.
Los hijos de Jud fueron a Guilgal, donde estaba Josu; y Caleb, hijo de Iefun, el quenizita, le dijo: "T sabes muy bien lo que el Seor dijo a Moiss, el hombre de Dios, acerca de m y de ti, en Cads Barn.
Yo tena cuarenta aos cuando Moiss, el servidor del Seor, me envi de Cads Barn a explorar el pas, y yo lo inform con toda franqueza.
Mientras los compaeros que haban ido conmigo desalentaban al pueblo, yo me mantuve plenamente fiel al Seor, mi Dios.
Aquel da, Moiss hizo esta promesa, ratificndola con un juramento: "La tierra que pisaron tus pies ser herencia tuya y de tus hijos para siempre, porque te has mantenido plenamente fiel al Seor, mi Dios",
Ahora ves que el Seor me ha conservado la vida conforme a su promesa. Y han pasado cuarenta y cinco aos desde que el Seor dirigi esta palabra a Moiss, cuando todava Israel iba por el desierto. Ahora tengo ochenta y cinco aos,
pero todava estoy tan fuerte como el da en que Moiss me envi. Hoy tengo la misma fuerza que tena entonces, tanto para combatir como para ir de un lado a otro.
Por eso, dame esta montaa que el Seor me prometi aquel da. T mismo oste ese da que all se encuentran los anaquitas, y que las ciudades son grandes y amuralladas. Pero sin duda el Seor estar conmigo, y yo los expulsar como l me lo prometi".
Entonces Josu bendijo a Caleb, hijo de Iefun, y le dio Hebrn como herencia.
Por eso Hebrn ha sido hasta el da de hoy la herencia de Caleb, hijo de Iefun, el quenizita, ya que l se haba mantenido plenamente fiel al Seor, el Dios de Israel.
El nombre primitivo de Hebrn fue Quiriat Arb, y Arb fue el ms grande de los anaquitas. Despus ces la guerra en el pas.
El territorio que toc en suerte a la tribu de los hijos de Jud, limitaba en su extremo meridional, hacia el sur, con Edom y el desierto de Sin.
Su frontera sur se extenda desde los bordes del mar de la Sal -de la punta que da hacia el sur-
hasta la parte meridional de la subida de los Escorpiones; luego pasaba por Sin y suba hasta el sur de Cads Barn; de all pasaba a Jesrn, suba hasta Adar y daba vuelta hacia Carca;
finalmente pasaba por Asmn y llegaba al Torrente de Egipto, para ir a terminar en el mar. Este ser para ustedes el lmite meridional.
La frontera oriental era el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordn. La frontera norte, a su vez, parta de la parte del mar, que est junto a la desembocadura del Jordn;
Luego suba hasta Bet Jogl, pasaba al norte de Be Ha Arab y legaba hasta la Piedra de Bojn, el rubenita.
Despus ascenda del valle de Acor a Debir, y daba vuelta hacia Guilgal, que est frente a la subida de Adumm al sur del Torrente. La frontera pasaba inmediatamente junto a las aguas de En Semes, llegaba a En Roguel,
y volva a subir, viniendo desde el sur, por el valle de Ben Hinnm, por el oeste, y al extremo septentrional del valle de los Refam.
Desde la cima del monte, la frontera daba vuelta hacia la fuente de Neftaj, y segua hasta el monte Efrn, para volverse luego hacia Baal, o sea, hacia Quiriat Iearm.
Desde Baal, la frontera giraba hacia el oeste, hacia el monte Ser, y pasando por el flanco septentrional del monte Iearm -o sea Quesalm- bajaba hasta Bet Semes y llegaba hasta Timn.
Despus segua hasta la pendiente de Ecrn, hacia el norte, giraba hacia Sicrn, y cruzando por el monte de Baal, sala por Iabneel para ir a terminar en el mar.
Finalmente, el lmite occidental estaba formado por el Mar Grande y su playa. Estos eran los lmites que bordeaban el territorio asignado a los clanes de los hijos de Jud.
A Caleb, hijo de Iefun, se le asign una parte en medio de los hijos de Jud, como el Seor se lo haba ordenado a Josu. Esa parte era Quiriat Arb -Arb era el padre de Anac y Quiriat Arb es Hebrn-.
Caleb expuls de all a los tres hijos de Anac -Sesai, Ajimn y Talmai- descendientes de Anac.
Luego subi contra los habitantes de Debir, que antes se llamaba Quiriat Sfer.
Entonces Caleb dijo: "Al que derrote y conquiste a Quiriat Sfer, yo le dar como esposa a mi hija Acs".
El que la conquist fue Otniel, hijo de Quenaz y hermano de Caleb, y este le dio como esposa a su hija Acs.
Cuando ella lleg a la casa de su esposo, este le sugiri que pidiera un campo a su padre. Ella se baj del asno, y Caleb le pregunt: "Qu quieres?".
"Quiero que me hagas un regalo, le respondi. Ya que me has mandado al territorio del Ngueb, concdeme al menos un manantial". Y l le dio el manantial de Arriba y el manantial de Abajo.
Esta fue la herencia de los clanes de la tribu de Jud.
Las ciudades fronterizas pertenecientes a la tribu de los hijos de Jud, hacia la frontera de Edom, en el Ngueb, eran las siguientes: Cabseel, Eder, Iagur,
Quin, Dimon, Adad,
Quedes, Jasor, Itnam,
Zif, Tlem, Bealot,
Jasor Jadat, Queriot, Jesrn -o sea Jasor-
Amam, Sem, Molad,
Jasar Gad, Jesmn, Bet Plet,
Jasar Sual, Berseba, Bizioti,
Baal, Iyim, Esem,
Eltolad, Quesil, Jorm,
Siquelag, Madman, Sansan;
Lebaot, Silijm, En Rimn: en total veintinueve ciudades con sus poblados.
En la Sefel: Estaol Sor, Asna,
Zanaj, En Gann, Tupaj, Enn,
Iarmut, Aduln, Soc, Azec,
Saaraim, Aditaim, Ha Gueder, Guedorotaim: en total catorce ciudades con sus poblados.
Senan, Jadas, Migdal Gad.
Diln, Ha Misp, Iocteel,
Laqus, Boscat, Egln,
Cabn, Lajms, Quitls,
Guederot, Bet Dagn, Naam, Maqued: en total diecisis ciudades con sus poblados.
Libn, Eter, Asn,
Iftaj, Asn, Nesib,
Queil, Aczib, Mares: en total, nueve ciudades con sus poblados.
Ecrn, con las ciudades dependientes y sus poblados,
y a partir de Ecrn, hacia el mar, todas aquellas ciudades que estn al lado de Asdod, con sus poblados:
Asdod con las ciudades dependientes y sus poblados, Gaza con las ciudades dependientes y sus poblados, hasta el Torrente de Egipto, limitando con el mar Grande.
En la Montaa: Samir, Iatir, Soc,
Dan, Quiriat Sfer -o sea, Debir-
Anab, Estemoa, Anm,
Gosn, Joln, Guil: en total, once ciudades con sus poblados.
Arab, Dum, Esn,
Ianm, Bet Tapaj, Afec,
Jumt, Quiriat Arb -o sea, Hebrn- y Sior: en total nueve ciudades con sus poblados.
Man, Carmel, Zif, Iut,
Izreel, Zanoaj,
Ha Can, Guibe y Timn: en total, diez ciudades con sus poblados.
Jaljul, Bet Sur, Guedor,
Maarat, Bet Anot, Eltecn: en total seis ciudades con sus poblados.
Quiriat Baal -o sea, Quiriat Iearim- y Ha Rab: en total, dos ciudades con sus poblados.
En el desierto: Bet Ha Arab, Midm, Secac,
Nigsn, la ciudad de la Sal y Engad: en total, seis ciudades con sus poblados.
Pero los hijos de Jud no pudieron desposeer a los jebuseos, que ocupaban Jerusaln. Por eso los jebuseos viven todava hoy en Jerusaln, junto a los hijos de Jud.
La parte que toc en suerte a los hijos de Jos se extenda desde el Jordn, a la altura de Jeric, hasta las aguas de Jeric, por el este; luego vena el desierto, que desde Jeric sube por la montaa hasta Betel;
siguiendo de Betel hasta Luz, pasaba por Atarot, o sea por el territorio de los arquitas;
despus bajaba al oeste, hacia el territorio de los iafletitas, hasta la regin de Bet Jorn de Abajo y hasta Guzer, y terminaba en el mar,
Esta es la parte que recibieron como herencia Manass y Efram, los hijos de Jos.
El territorio correspondiente a los clanes de los efraimitas fue el siguiente: el lmite de su herencia, por el lado oriental, era Atarot Adar hasta Bet Jorn de Arriba,
y llegaba hasta el mar. Al norte estaba Micmetat, y al este, el lmite doblaba hacia Taanat Silo, pasando al este de Ianaj.
Despus bajaba de Ianaj a Atarot y a Naar, y tocaba Jeric, para terminar en el Jordn.
Desde Tapaj, la frontera iba hacia el oeste por el torrente de Can, y terminaba en el mar. Esta es la herencia asignada a los clanes de los efraimitas,
adems de las ciudades distribuidas a ellos dentro de las posesiones de los hijos de Manass, todas las ciudades con sus poblados.
Pero ellos no pudieron desposeer a los cananeos que habitaban en Guzer, y por eso siguen viviendo en medio de Efram hasta el da de hoy, aunque tienen que pagar tributo.
Tambin a la tribu de Manass le toc en suerte una parte del territorio, porque l era el primognito de Jos. Pero Maquir, primognito de Manass y padre de Galaad, como era un hombre belicoso, ya haba recibido la regin de Galaad y la de Basn,
y por eso la suerte correspondi a los otros clanes de los hijos de Manass, a saber: a los hijos de Abizer, a los hijos de Jelec, a los hijos de Asriel, a los hijos de Sequm, a los hijos de Semid. Estos eran los hijos varones de Manass, hijo de Jos, con sus respectivos clanes.
Pero Selofjad -hijo de Jfer hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass- no tena hijos varones. Sus hijas se llamaban: Majl, No, Jogl, Milc y Tirs.
Estas se presentaron al sacerdote Eleazar, a Josu hijo de Nun, y a los jefes, y les dijeron : "El Seor orden a Moiss que nos diera una herencia entre nuestros hermanos". Y conforme a la orden del Seor, se les dio una herencia entre los hermanos de su padres.
As Manass obtuvo en suerte diez porciones de territorio, adems de la regin de Galaad y de Basn, que est al otro lado del Jordn,
ya que las hijas de Manass recibieron una herencia entre sus hijos. La regin de Galaad perteneca a los otros hijos de Manass.
La frontera de Manass, por el lado de ser, era Micmetat, que est enfrente de Siquem; luego segua hacia el sur, hasta Iasib, la fuente de Tapaj.
El territorio de Tapaj perteneca a Manass, mientras que Tapaj -en los lmites de Manass- perteneca a los efraimitas.
Luego la frontera bajaba al torrente de Can e iba a terminar en el mar. Al sur del torrente hay unas ciudades de Efram en medio de las ciudades de Manass, y el territorio de Manass se encuentra al norte del torrente.
Al sur el territorio perteneca a Efram y al norte a Manass; el mar les serva de frontera, y lindaban con Aser por el norte, y con Isacar por el este.
Adems, Manass tena en Isacar y en Aser a Bet Sen, Ibleam y Dor, con sus respectivas ciudades dependientes; y a los habitantes de En Dor, de Taanac y de Meguido -las tres alturas- con sus respectivas ciudades dependientes.
Los hijos de Manass no lograron conquistar esas ciudades, y los cananeos pudieron permanecer en aquella regin.
Pero despus, cuando los israelitas se hicieron ms fuertes, obligaron a los cananeos a pagar tributo, aunque no llegaron a desposeerlos.
Los hijos de Jos dijeron a Josu: "Por qu nos has asignado como herencia en el sorteo una sola porcin de territorio, siendo nosotros un pueblo numeroso, ya que el Seor nos ha bendecido tanto?"
Entonces Josu les respondi: "Si son un pueblo tan numeroso, suban a los bosques y talen all a su gusto en la regin de los perizitas y de los refatas, porque la montaa de Efram es demasiado estrecha para ustedes".
Los hijos de Jos dijeron: "La montaa no nos basta, y en las llanuras todos los cananeos tienen carros de hierro, tanto los de Bet Sen y sus ciudades dependientes, como los de la llanura de Izreel".
Josu respondi a la casa de Jos, es decir, a Efram y Manass: "Ustedes son un pueblo numeroso y tienen mucha fuerza. No tendrn solamente una porcin,
porque la montaa les pertenecer. Y si ella est cubierta de bosques, la talarn y ser de ustedes hasta sus lmites, ya que desposeern a los cananeos, por ms que tengan carros de hierro y sean muy fuertes.
Toda la comunidad de los israelitas se reuni en Silo, y all fue instalada la Carpa del Encuentro. El pas ya estaba sometido a los israelitas,
pero todava quedaban siete tribus a las que no se les haba repartido su herencia.
Entonces Josu dijo a los israelitas: "Hasta cundo van a demorar en ir a tomar posesin del pas que les dio en herencia el Seor, el Dios de sus padres?
Designen a tres hombres por cada tribu, y yo los enviar a recorrer el pas. Ellos harn su descripcin para que pueda ser repartido, y despus regresarn.
Dividirn el territorio en siete partes, Jud se quedar en su territorio, al sur, y la casa de Jos en el suyo, al norte.
Y cuando ustedes hayan hecho la descripcin del pas, dividindolo en siete partes, me la traern para que yo la sortee aqu, en la presencia del Seor, nuestro Dios.
Porque los levitas no tendrn ninguna parte en medio de ustedes, ya que el sacerdocio del Seor es su herencia; y Gad, Rubn y la mitad de la tribu de Manass ya han recibido en el lado oriental del Jordn, la herencia que les asign Moiss, el servidor del Seor.
Cuando los hombres que iban a hacer la descripcin del pas se disponan a partir, Josu les dio esta orden: "Vayan a recorrer el pas, descrbanlo, y luego regresen. Despus yo lo sortear entre ustedes delante del Seor, aqu mismo, en Silo".
Los hombres partieron, recorrieron el pas y registraron por escrito las ciudades, dividindolas en siete grupos. Despus regresaron al campamento de Silo, donde estaba Josu.
All Josu ech las suertes entre los israelitas, delante del Seor, y reparti el territorio a cada una de las tribus de Israel.
Se extrajo la suerte correspondiente a los clanes de la tribu de Benjamn, y a ellos les toc el territorio comprendido entre el de los hijos de Jud y el de los hijos de Jos.
Por el lado septentrional, el lmite parta del Jordn y suba por la pendiente norte de Jeric; luego suba por la montaa hacia el oeste, para terminar en el desierto de Bet Aven.
De all el lmite pasaba a Luz, hacia la pendiente meridional de Luz -o sea, Betel- y despus descenda hasta Atarot Adar, sobre el monte que est al sur de Bet Jorn de Abajo.
Luego el lmite daba vuelta, girando por el lado oeste, hacia el sur, y saliendo de la montaa que se encuentra frente a Bet Jorn, al sur, iba a terminar en Quiriat Baal -o sea en Quiriat Iearm- ciudad que pertenece a los hijos de Jud. Este era el lmite occidental.
Por el lado meridional, el lmite parta del extremo de Quiriat Iearm, segua hacia Gasn y sala cerca de las aguas de la fuente de Neftaj.
Luego bajaba hasta el extremo del monte que est frente al valle de Ben Hinnm, al norte del valle de los Refam; segua bajando por el valle de Hinnm, al sur del flanco de los jebuseos, y descenda hasta En Roguel.
Desde all doblaba hacia el norte y llegaba a En Semes; luego se diriga hacia Guelilot, que est frente a la subida de Adumm, y bajaba en el Peasco de Bojn, el rubenita.
Despus pasaba por la pendiente que hay frente a Bet Arab; al norte, y bajaba hasta la Arab;
segua por la pendiente de Bet Jogl, hacia el norte, y terminaba en la parte septentrional del mar de la Sal, en el extremo sur del Jordn. Esta era la frontera sur.
Por el este, el lmite estaba formado por el Jordn. Esta fue la herencia de los clanes de Benjamn, con los lmites que la rodean.
Las ciudades asignadas a los clanes de la tribu de Benjamn fueron las siguientes: Jeric, Bet Jogl, Emec Quess,
Bet Ha Arab, Semaraim, Betel,
Avm, Par, Ofr,
Quefar Ha Amoni, Ofn, Gueba: en total, doce ciudades con sus poblados.
Adems, Gaban, Ram, Beerot,
Misp, Quefir, Mos,
Rquem, Irpeel, Taral,
Sel, Elef, Jerusaln -la ciudad jebusea- Guibe y Quiriat: en total, catorce ciudades con sus poblados. Esta fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Benjamn.
La segunda suerte le toc a Simen, o sea, a la tribu de los hijos de Simen con sus clanes. La herencia que se les asign estaba en medio del territorio de los hijos de Jud.
Ellos recibieron como herencia: Berseba, Sem, Molad,
Jasar Sual, Bal Esem,
Eltolad, Betul, Jorm,
Siquelag, Bet Ha Marcabot, Jasar Sus,
Bet Lebaot y Serujn: en total trece ciudades con sus poblados.
Adems, Ayn, Rimn, Eter y Asn: en total, cuatro ciudades con sus poblados.
Tambin recibieron todos los poblados de los alrededores de estas ciudades, hasta Baalat Beer y Ramat Ngueb. Esta era la herencia de los hijos de Simen con sus clanes,
la que se tom de la porcin de territorio asignada a los hijos de Jud, porque la parte de estos ltimos era demasiado grande. As los hijos de Simen recibieron su herencia en medio de los hijos de Jud.
La tercera suerte le toc a los hijos de Zabuln con sus clanes. El lmite de su herencia se extenda hasta Sarid;
despus suba al oeste, hacia Maaral, y llegaba hasta Dabset y hasta el torrente que est frente a Iocneam.
Partiendo nuevamente de Sarid, el lmite iba al este, hacia el levante, hasta llegar a Quislot Tabor; luego llegaba a Daberat y suba a Iafia.
Desde all, yendo hacia el este, pasaba a Guita Jfer, y a It Casn; despus llegaba a Rimn y doblaba hacia Ne.
En seguida el lmite doblaba hacia el norte, hacia Janatn, para ir a terminar en el valle de Iftajel.
Su territorio inclua, adems, Catat, Nahalal, Simen, Idal y Beln: en total doce ciudades con sus poblados.
Esta fue la herencia asignada a los clanes de los hijos de Zabuln: las ciudades y sus poblados.
la cuarta suerte le toc a Isacar, o sea, a los hijos de Isacar con sus clanes.
En su territorio estaba Izreel, Ha Quesulot, Sunm,
Jafaraim, Sin, Anajarat,
Rabit, Quisin, Ebes,
Rmet, En Gamn, En Jad y Bet Pass.
El lmite tocaba el Tabor, Sajasm, Bet Semes y terminaba en el Jordn: en total, diecisis ciudades con sus poblados.
Esta fue la herencia asignada a los clanes de los hijos de Isacar: las ciudades y sus poblados.
La quinta suerte le toc a la tribu de los hijos de Aser con sus clanes.
Su territorio comprenda: Jelcat, Jal, Beten, Acsaf,
Alamlec, Amad y Misal, y hacia el oeste la frontera tocaba el Carmelo y Sijor Libnat.
Luego daba vuelta hacia el oriente, hasta Bet Dagn, y remontando hacia el norte, tocaba Zabuln y el valle de Iftajel. Despus continuaba hasta Bet Emec y Neiel, e iba a terminar en Cabul. Al norte, el territorio comprenda
Abdn, Rejob, Jammn y Can, hasta Sidn, la Grande.
Luego el lmite daba vuelta hacia Ram, hasta la fortaleza de Tiro. De all doblaba hasta Jos, y terminaba en el mar. El territorio inclua, adems, Majaleb, Aczib,
Ac, Afec y Rejob; en total, veintids ciudades con sus poblados.
Esta fue la herencia asignada a los clanes de los hijos de Aser: las ciudades y sus poblados.
La sexta suerte le toc a los clanes de la tribu de Neftal.
Su frontera parta de Jlef y de Eln Besaananm, y pasando por Adam Ha Nqueb y Iabnel, hasta Lacm, terminaba en el Jordn.
Hacia el oeste, el lmite doblaba hasta Aznot Tabor; de all llegaba a Jucoc, y tocaba Zabuln por el sur, Aser por el oeste y el Jordn por el este.
Las ciudades fortificadas eran las siguientes: Siddm, Ser, Jamat, Racat, Genesaret,
Adam, Ram, Jasor,
Quedes, Edrei, En Jasor,
Irn, Migdal El, Jorm, Bet Anat, Bet Semes: en total, diecinueve ciudades con sus poblados.
Esta fue la herencia asignada a los clanes de los hijos de Neftal: las ciudades y sus poblados.
La sptima suerte le toc a los clanes de la tribu de Dan.
El territorio de su herencia comprenda Sor, Estaol, Ir Semes,
Salbm, Aialn, Itl,
Eln, Timn, Ecrn,
Eltequ, Guibetn, Baalat,
Iehud, Ben Berac, Gat Rimn,
Me Ha Iarcn y Racn, con el territorio que est enfrente de Jope.
Pero aquel territorio resultaba demasiado estrecho para los hijos de Dan, y por eso subieron a atacar a Lesem. La tomaron y la pasaron al filo de la espada; y una vez que la ocuparon, se establecieron en ella, llamndola Dan, por el nombre de su padre.
Esta fue la herencia de los clanes de la tribu de Dan: las ciudades y sus poblados.
Cuando los israelitas terminaron de repartirse el territorio y de marcar sus lmites, dieron una herencia en medio de ellos a Josu, hijo de Nun.
Como el Seor lo haba ordenado, le asignaron la ciudad que l pidi, es decir, Timnat Sraj en la montaa de Efram. El la reedific y se estableci en ella.
Estas son las posesiones que el sacerdote Eleazar, Josu hijo de Nun y los jefes de familia de las tribus israelitas distribuyeron mediante un sorteo en Silo, en la presencia del Seor, a la entrada de la Carpa del Encuentro. As se puso trmino a la reparticin del pas.
El Seor dijo a Josu:
"Habla en estos trminos a los israelitas: Determinen cules sern las ciudades de refugio -esas de las que yo les habl por medio de Moiss-
para que all puedan encontrar asilo los homicidas que hayan matado a una persona sin premeditacin e inadvertidamente. As ustedes tendrn un refugio contra el vengador del homicidio.
El homicida huir a una de estas ciudades, se detendr a la entrada de la puerta, y expondr su caso a los ancianos de la ciudad. Estos lo admitirn, y le asignarn un lugar para que habite con ellos.
Y si el vengador del homicidio lo persigue, no lo pondrn en sus manos, porque mat a su prjimo inadvertidamente, sin haberlo odiado antes.
Despus de comparecer delante de la comunidad para ser juzgado, el homicida permanecer en aquella ciudad hasta la muerte del Sumo Sacerdote que est en funciones en aquellos das. Entonces podr entrar de nuevo en la ciudad y en su casa, en la ciudad de donde haba huido".
Con este fin, los israelitas consagraron las siguientes ciudades: Quedes, en Galilea, en la montaa de Neftal; Siquem, en la montaa de Efram; Quiriat Arba -o sea Hebrn- en la montaa de Jud.
Y al otro lado del Jordn, al este de Jeric, se design a Bser -de la tribu de Rubn, que estaba situada en el desierto, sobre el altiplano- a Ramot de Galaad, de la tribu de Gad, y a Goln, situada en Basn y perteneciente a la tribu de Manass.
Estas fueron las ciudades asignadas a todos los israelitas y a los extranjeros que residan en medio de ellos, para que todo el que matara sin premeditacin a una persona pudiera refugiarse en ellas, y as no muriera en manos del vengador del homicidio, antes de comparecer delante de la comunidad.
Los jefes de familia de los levitas se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus israelitas,
que estaban en Silo, en le pas de Canan, y les dijeron: "El Seor orden por medio de Moiss que se nos asignaran algunas ciudades, a fin de que residiramos en ellas, y tambin sus campos de pastoreo para nuestros ganados".
Entonces los israelitas, conforme a la orden del Seor, dieron a los levitas las siguientes ciudades con sus campos de pastoreo, tomndolas de sus propias posesiones.
Se hizo el sorteo para los clanes de los quehatitas; y a los levitas descendientes de Aarn, el sacerdote, les tocaron en suerte trece ciudades de las tribus de Jud, de Simen y de Benjamn;
a los clanes de los otros quehatitas les tocaron en suerte diez ciudades de las tribus de Efram, de Dan y de la mitad de Manass.
A los clanes de los gersonitas les tocaron en suerte trece ciudades de las tribus de Isacar, de Aser, de Neftal y de la mitad de Manass, en Basn.
Y a los clanes de los meraritas les tocaron en suerte doce ciudades de las tribus de Rubn, de Gad y de Zabuln.
As los israelitas dieron a los levitas, mediante un sorteo, esas ciudades con sus campos de pastoreo, como el Seor lo haba ordenado por medio de Moiss.
Ellos les entregaron las ciudades de la tribu de Jud y de la tribu de Simen que se nombran ms adelante.
Y como la primera suerte les toc a los levitas que pertenecan a los clanes de los quehatitas y eran descendientes de Aarn,
a ellos les dieron Quiriat Arb -la ciudad de Arba, el padre de Anac, o sea, Hebrn- en la montaa de Jud, con los campos de pastoreo que tena a su alrededor.
Los campos de cultivo y los poblados prximos a la ciudad, en cambio, ya haban sido dados a Caleb, hijo de Iefun.
Y Adems de Hebrn -que era una ciudad de refugio para los homicidas- los israelitas dieron a los descendientes del sacerdote Aarn las ciudades de Libn,
Iatir, Estemoa,
Joln, Debir,
Ain, Iut y Bet Semes, cada una con su respectivo campo de pastoreo: nueve ciudades de aquellas dos tribus.
De la tribu de Benjamn les dieron Gaban, Gueba,
Anatot y Almn, todas con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
Trece ciudades y sus campos de pastoreo era el total de las ciudades pertenecientes a los sacerdotes hijos de Aarn.
A los clanes de los otros levitas descendientes de Quehat les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efram.
A ellos les dieron Siquem, en la montaa de Efram -la ciudad de refugio para los homicidas- con sus correspondientes campos de pastoreo, y tambin Guzer,
Quibsaim, Bet Jorn, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Dan les dieron Eltequ, Guibetn,
Aialn, Gat Rimn, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la mitad de la tribu de Manass les dieron Taanac e Ibleam, cada una con sus campos de pastoreo: dos ciudades.
Eran en total diez ciudades, con sus campos de pastoreo, para los restantes clanes de los quehatitas.
A los clanes levticos de los gersonitas les dieron: de la mitad de la tribu de Manass, Goln en Basn -la ciudad de refugio para los homicidas- y tambin Astarot, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Isacar les dieron Quisin, Daberat,
Iarmut y En Ganm, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Aser les dieron Misal, Abdn,
Jelcat y Rejob, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Neftal les dieron Quedes en Galilea -la ciudad de refugio para los homicidas- Jamot Dor y Racat, cada una con sus campos de pastoreo: tres ciudades.
Las ciudades de los clanes de los gersonitas, con sus respectivos campos de pastoreo, eran trece en total.
El resto de los levitas, o sea, a los clanes de los meraritas les dieron: de la tribu de Zabuln, Iocneam, Cart,
Rimn y Nahalal, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Rubn, al otro lado del Jordn les dieron Beser -la ciudad de refugio para los homicidas- que est situada en el desierto, sobre el altiplano, y adems Iahs,
Quedemot y Mefaat, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
De la tribu de Gad, les dieron Ramot de Galaad -la ciudad de refugio para los homicidas- y adems, Majanaim,
Jesbn y Lzer, cada una con sus campos de pastoreo: cuatro ciudades.
En total, eran doce las ciudades asignadas mediante un sorteo al resto de los clanes levticos, o sea, a los meraritas.
Por lo tanto, las ciudades levticas en medio de las posesiones de los israelitas eran cuarenta y ocho en total, con sus campos de pastoreo.
Cada una de estas ciudades inclua, adems de la ciudad, los campos de pastoreo que tenan a su alrededor. Lo mismo suceda con todas las ciudades mencionadas.
As el Seor entreg a Israel todo el territorio que haba jurado dar a sus padres. Los israelitas tomaron posesin de l y lo habitaron.
El Seor les dio la paz en todas sus fronteras, como lo haba jurado a sus padres, y ninguno de sus enemigos pudo resistirles, porque el Seor se los entreg a todos.
Ni una sola de las admirables promesas que el Seor haba hecho a los israelitas cay en el vaco: todas se cumplieron.
Entonces Josu convoc a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass,
y les dijo: "Ustedes han observado ntegramente las rdenes que les dio Moiss, el servidor del Seor, y me han obedecido en todo lo que yo les mand.
No han abandonado a sus hermanos durante el largo tiempo transcurrido hasta el da de hoy, y han permanecido en la observancia del mandamiento del Seor, su Dios.
Ahora sus hermanos han obtenido el descanso que les concedi el Seor, su Dios, conforme a la promesa que l les haba hecho. Por lo tanto, regresen a sus campamentos, al territorio que les pertenece, a esa tierra que Moiss, el servidor del Seor, les dio al otro lado del Jordn.
Pero pongan mucho cuidado en practicar los mandamientos y la Ley que les prescribi Moiss, el servidor del Seor, a saber: amar al Seor, su Dios, y seguir todos sus caminos; observar sus mandamientos, mantenerse fieles a l, y servirlo con todo el corazn y con toda el alma".
Despus los bendijo y los despidi, y ellos regresaron a sus campamentos.
Moiss haba dado a la mitad de la tribu de Manass un territorio en Basn, mientras que a la otra mitad, Josu le haba asignado una parte junto a sus hermanos, en el lado occidental del Jordn. Adems, cuando Josu los envi a sus campamentos, los bendijo,
dicindoles: "Vuelvan a sus campamentos con grandes riquezas, con muchsimo ganado, con plata, oro, bronce, hierro, y con una gran cantidad de ropa. Pero compartan con sus hermanos los despojos de sus enemigos".
As los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass dejaron a los israelitas en Silo, en territorio de Canan, para regresar a Galaad. Esta era la tierra de su propiedad, donde se haban establecido conforme a la orden que el Seor haba dado por intermedio de Moiss.
Pero al llegar a los distritos del Jordn, que estn en territorio de Canan, los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass levantaron a orillas del Jordn un altar de aspecto imponente.
Cuando los israelitas se enteraron de lo sucedido, dijeron: "Los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass han erigido este altar frente al territorio de Canan, en los distritos del Jordn, ms all del territorio de los israelitas".
Y una vez informados del hecho, toda la comunidad de los israelitas se reuni en Silo para ir a combatir contra ellos.
Pero antes enviaron al sacerdote Pinjs, hijo del sacerdote Eleazar,
y a otros diez jefes, uno por cada tribu, para que se entrevistaran con los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass, en el territorio de Galaad. Todos ellos eran jefes de familia en los clanes de Israel.
Cuando llegaron a Galaad, donde estaban los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass, les hablaron en estos trminos:
"Toda la comunidad del Seor dice lo siguiente: "Cmo se explica esta infidelidad que ustedes han cometido contra el Dios de Israel, al erigir un altar?" As ustedes hoy se han apartado del Seor y se han rebelado contra l.
No tenamos bastante con el delito de Peor, del que todava no estamos purificados y por el cual se desencaden aquella masacre contra la comunidad del Seor?
Hoy ustedes se han apartado del Seor! Y si hoy se rebelan contra l maana l se irritar contra toda la comunidad de Israel.
Si la tierra que les pertenece es impura, psense a la tierra que pertenece al Seor, donde reside su Morada, y establzcanse entre nosotros. Peor no se rebelen contra l ni nos hagan cmplices de la rebelda de ustedes, erigiendo un altar del Seor, nuestro Dios.
Cuando Acn, hijo de Zraj, cometi una infidelidad respecto del anatema, Acaso la ira del Seor no alcanz a toda la comunidad de Israel? No fue l solo el que muri por su delito".
Los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass respondieron a los jefes de los clanes de Israel:
"El Dios de los dioses, el Seor, lo sabe perfectamente, y que tambin lo sepa Israel! Si ha habido de nuestra parte rebelin contra el Seor o infidelidad hacia l, que l no nos salve en este da.
Si nos construimos un altar para alejarnos del Seor o para ofrecer en l holocaustos, oblaciones y sacrificios de comunin, que el mismo Seor nos pida cuenta.
En realidad, lo hicimos por temor, pensando que el da de maana los hijos de ustedes podran decir a los nuestros: "Qu tienen que ver ustedes con el Seor, el Dios de Israel?
Rubenitas y gaditas! El seor ha puesto un lmite entre nosotros y ustedes: el Jordn. Por lo tanto, ustedes no tienen parte con el Seor". Y de esa manera, sus hijos apartaran a los nuestros del temor del Seor.
Entonces resolvimos construir este altar, no para ofrecer holocaustos y sacrificios,
sino para que est como testigo entre nosotros y ustedes, y tambin entre nuestros descendientes, de que rendimos culto al Seor en su presencia, con nuestros holocaustos, nuestras vctimas y nuestros sacrificios de comunin. As, el da de maana, los hijos de ustedes no podrn decir a los nuestros: "Ustedes no tienen parte con el Seor".
Por eso pensamos que si algn da nos llegan a hacer ese reproche, a nosotros o a nuestros descendientes, les podremos responder: "Miren la figura del altar del Seor que hicieron nuestros padres, no para ofrecer holocaustos y sacrificios, sino para que est como testigo entre nosotros y ustedes".
Lejos de nosotros, entonces, el deseo de rebelarnos contra el Seor o de querer apartarnos de l, erigiendo un altar para ofrecer holocaustos, oblaciones o sacrificios, fuera del altar del Seor, nuestro Dios, que est delante de su Morada".
Cuando el sacerdote Pinjs, los jefes de la comunidad y los jefes de los clanes de Israel escucharon las palabras que les dijeron los rubenitas, los gaditas y la mitad de la tribu de Manass, quedaron conformes.
Pinjs, el hijo del sacerdote Eleazar, les respondi: "Ahora reconocemos que el Seor est en medio de nosotros, porque ustedes no han cometido esa infidelidad contra l; de esa manera, ustedes han librado a los israelitas de la mano del Seor".
Entonces el sacerdote Pinjs, hijo de Eleazar, y los jefes, dejando a los rubenitas y a los gaditas, partieron de Galaad y regresaron a Canan, donde estaban los israelitas. Cuando les transmitieron la noticia,
los israelitas quedaron conformes, bendijeron al Seor, y ya no pensaron ms en hacerles la guerra ni en asolar el pas donde habitaban los rubenitas y los gaditas.
Estos ltimos, por su parte, dieron al altar el nombre de "Testigo", porque dijeron: "Este ser un testigo, entre nosotros, de que el Seor es Dios".
Cuando ya haca mucho tiempo que el Seor haba concedido la paz a Israel, librndolo de todos los enemigos que tena a su alrededor, Josu -que era un anciano de edad muy avanzada-
convoc a todo Israel, a sus ancianos, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y les dijo: "Yo estoy viejo; ya tengo muchos aos.
Ustedes han visto cmo trat el Seor, su Dios, a todos esos pueblos a causa de ustedes, porque era el Seor, su Dios, el que combata por ustedes.
Ahora miren bien: yo les he sorteado como herencia para cada tribu tanto a las naciones que todava quedan como a las que yo mismo extermin, desde el Jordn hasta el gran mar Occidental.
El Seor, su Dios, las dispersar delante de ustedes y las desposeer de sus dominios, para que ustedes puedan tomar posesin de su tierra, conforme a la promesa que les hizo el Seor, su Dios.
Por eso, sean cada vez ms constantes en observar y en cumplir todo lo que est escrito en el libro de la Ley de Moiss, sin desviarse de l ni a la derecha ni a la izquierda,
y sin mezclarse con esos pueblos que todava quedan con ustedes. No invoquen el nombre de sus dioses ni juren por ellos; no los sirvan ni se postren ante ellos.
Por el contrario, mantnganse fieles al Seor, su Dios, como lo han hecho hasta el da de hoy.
El Seor desposey delante de ustedes a naciones numerosas y fuertes; y hasta el presente, nadie ha podido resistirles.
Bastaba uno solo para perseguir a mil, porque el Seor, su Dios, era el que combata por ustedes, como l mismo les haba prometido.
Por eso, pongan sumo cuidado en amar al Seor, su Dios.
Pero si se vuelven atrs y se unen al resto de esos pueblos que todava quedan con ustedes; si establecen con ellos lazos de parentesco, mezclndose ustedes con ellos y ellos con ustedes,
entonces, tengan la plena seguridad de que el Seor, su Dios, no seguir desposeyendo a esas naciones delante de ustedes, y ellos sern para ustedes una red, un lazo, un ltigo sobre sus costados, y aguijones en sus ojos, hasta que por fin desaparecern de esta hermosa tierra que les dio el Seor, su Dios.
Ya estoy a punto de irme por el camino que les toca recorrer a todos. Reconozcan entonces con todo su corazn y con toda su alma, que ni una sola de todas esas admirables promesas que les hizo el Seor, ha cado en el vaco: todas se han cumplido, y no fall ni una sola.
Pero as como se han cumplido todas las admirables promesas que les hizo el Seor, su Dios, tambin l atraer sobre ustedes todas las amenazas, hasta exterminarlos de esta hermosa tierra que les dio el Seor, su Dios.
Si quebrantan la alianza del Seor, su Dios, la que l les impuso, y van a servir a otros dioses y a postrarse delante de ellos, la ira del Seor arder contra ustedes, y desaparecern muy pronto de la hermosa tierra que l les dio".
Josu reuni en Siquem a todas las tribus de Israel, y convoc a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Seor.
Entonces Josu dijo a todo el pueblo: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Sus antepasados, Traj, el padre de Abraham y Najor, vivan desde tiempos antiguos al otro lado del Ro, y servan a otros dioses.
Pero yo tom a Abraham, el padre de ustedes, del otro lado del Ro, y le hice recorrer todo el pas de Canan. Multipliqu su descendencia, y le di como hijo a Isaac.
A Isaac lo hice padre de Jacob y de Esa. A Esa le di en posesin la montaa de Ser, mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto
Luego envi a Moiss y a Aarn, y castigu a Egipto con los prodigios que realic en medio de ellos. Despus los hice salir de Egipto, a ustedes
y a sus padres, y ustedes llegaron al mar. Los egipcios persiguieron a sus padres, con carros y guerreros, hasta el Mar Rojo.
Pero ellos pidieron auxilio al Seor: l interpuso una densa oscuridad entre ustedes y los egipcios, y envi contra ellos el mar, que los cubri. Ustedes vieron con sus propios ojos lo que hice en Egipto. Luego permanecieron en el desierto durante largo tiempo,
y despus los introduje en el pas de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordn. Cuando ellos les hicieron la guerra, yo los entregu en sus manos, y as pudieron tomar posesin de su pas, porque los extermin delante de ustedes.
Entonces Balac -hijo de Sipor, rey de Moab- se levant para combatir contra Israel, y mand llamar a Balaam, hijo de Beor, para que los maldijera.
Pero yo no quise escuchar a Balaam, y l tuvo que bendecirlos. As los libr de su mano.
Despus ustedes cruzaron el Jordn y llegaron a Jeric. La gente de Jeric les hizo la guerra, y lo mismo hicieron los amorreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgasitas, los jivitas y los jebuseos; pero yo los entregu en sus manos.
Hice cundir delante de ustedes el pnico, que puso en fuga a toda esa gente y a los dos reyes amorreos. Esto no se o debes ni a tu espada ni a tu arco.
As les di una tierra que no cultivaron, y ciudades que no edificaron, donde ahora habitan; y ustedes comen los frutos de vias y olivares que no plantaron.
Por lo tanto, teman al Seor y srvanlo con integridad y lealtad; dejen de lado a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del Ro y en Egipto, y sirvan al Seor.
Y si no estn dispuestos a servir al Seor, elijan hoy a quin quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Ro, o a los dioses de los amorreos, en cuyo pas ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Seor".
El pueblo respondi: "Lejos de nosotros abandonar al Seor para servir a otros dioses.
Porque el Seor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realiz ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. El nos protegi en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos.
Adems, el Seor expuls delante de nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el pas. Por eso, tambin nosotros serviremos al Seor, ya que l es nuestro Dios".
Entonces Josu dijo al pueblo: "Ustedes no podrn servir al Seor, porque l es un Dios santo, un Dios celoso, que no soportar ni las rebeldas ni los pecados de ustedes.
Si abandonan al Seor para servir a dioses extraos, l, a su vez, los maltratar y los aniquilar, despus de haberles hecho tanto bien".
Pero el pueblo respondi a Josu: "No; nosotros serviremos al Seor".
Josu dijo al pueblo: "Son testigos contra ustedes mismos, de que han elegido al Seor para servirlo". "Somos testigos", respondieron ellos.
"Entonces dejen de lado los dioses extraos que hay en medio de ustedes, e inclinen sus corazones al Seor, el Dios de Israel".
El pueblo respondi a Josu: "Nosotros serviremos al Seor, nuestro Dios y escucharemos su voz".
Aquel da Josu estableci una alianza para el pueblo, y les impuso una legislacin y un derecho, en Siquem.
Despus puso por escrito estas palabras en el libro de la Ley de Dios. Adems tom una gran piedra y la erigi all, al pie de la encina que est en el Santuario del Seor.
Josu dijo a todo el pueblo: "Miren esta piedra: ella ser un testigo contra nosotros, porque ha escuchado todas las palabras que nos ha dirigido el Seor; y ser un testigo contra ustedes, para que no renieguen de su Dios".
Finalmente, Josu despidi a todo el pueblo, y cada uno volvi a su herencia.
Despus de un tiempo, Josu, hijo de Nun, el servidor del Seor, muri a la edad de ciento diez aos.
Lo enterraron en el territorio que haba recibido en herencia, en Timnat Sraj, en la montaa de Efram, al norte del monte Gas.
Israel sirvi al Seor mientras vivi Josu, y durante toda la vida de los ancianos que le sobrevivieron y que haban experimentado las obras del seor en favor de Israel.
Los huesos de Jos, que los israelitas trasladaron desde Egipto, fueron enterrados en Siquem, en la parcela de campo que Jacob haba comprado a los hijos de Jamor, padre de Siquem, por cien monedas de plata, y que haba pasado a ser propiedad de los hijos de Jos.
Tambin muri Eleazar, hijo de Aarn y lo enterraron en Guibe, ciudad situada en la montaa de Efram, que haba sido entregada a su hijo Pinjs.
Despus de la muerte de Josu, los israelitas consultaron al Seor, diciendo: "Quin de nosotros ser el primero en subir a luchar contra los cananeos?".
El Seor respondi: "Que suba Jud, porque yo he puesto el pas en sus manos".
Entonces Jud dijo a su hermano Simen: "Sube conmigo al territorio que me ha tocado en suerte. Atacaremos a los cananeos, y despus yo ir contigo al territorio que te ha sido asignado". Y Simen lo acompa.
Cuando Jud subi, el Seor puso en sus manos a los cananeos y a los perizitas, y derrotaron en Bzec a diez mil hombres.
All se encontraron con Adon Bzec, combatieron contra l y derrotaron a los cananeos y a los perizitas.
Adon Bzec trat de escapar, pero ellos lo persiguieron, lo capturaron y le cortaron el dedo pulgar de las manos y de los pies.
Entonces Adon Bzec exclam: "Setenta reyes, con los pulgares de sus manos y de sus pies cortados, recogan migajas debajo de mi mesa. Y ahora Dios me retribuye de acuerdo con lo que hice". Luego lo llevaron a Jerusaln, y all muri.
La tribu de Jud atac a Jerusaln; la tomaron, pasaron a sus habitantes al filo de la espada e incendiaron la ciudad.
Luego la tribu de Jud fue a combatir contra los cananeos que habitaban en la Montaa, el Ngueb y la Sefel.
Jud avanz contra los cananeos que habitaban en Hebrn -Hebrn se llamaba antiguamente Quiriat Arab- y derrot a Sesai, Ajimn y Talmai.
Desde all subi contra los habitantes de Debir, que antes se llamaba Quiriat Sfer.
Entonces Caleb dijo: "Al que derrote y conquiste a Quiriat Sfer, yo le dar como esposa a mi hija Acs".
El que la conquist fue Otniel, hijo de Quenaz y hermano menor de Caleb, y este le dio como esposa a su hija Acs.
Cuando ella lleg a la casa de su esposo, este le sugiri que pidiera un campo a su padre. Ella se baj del asno, y Caleb le pregunt: "Qu quieres?".
"Quiero que me hagas un regalo, le respondi; ya que me has mandado al territorio de Ngueb, concdeme al menos un manantial". Y l le dio el manantial de Arriba y el manantial de Abajo.
Los del clan de Jobab, el quenita, que haba sido suegro de Moiss, subieron con la tribu de Jud desde la ciudad de las Palmeras hasta el desierto de Jud, al sur de Arad, y se establecieron entre los amalecitas.
Jud, por su parte, su fue con su hermano Simen. Ellos derrotaron a los cananeos que habitaban en Sefat y consagraron la ciudad al exterminio total; por eso, la ciudad se llam Jorm.
Pero Jud no pudo apoderarse de Gaza y su territorio, ni de Ascaln y su territorio, ni de Ecrn y su territorio.
El Seor estaba con Jud, y este pudo ocupar la Montaa, pero no logr desposeer a los habitantes de la llanura, porque estaban equipados con carros de hierro.
De acuerdo con lo establecido por Moiss, Hebrn fue asignada a Caleb, y l expuls de all a los tres hijos de Anac.
La tribu de Benjamn, en cambio, no pudo desposeer a los jebuseos que habitaban en Jerusaln. Por eso los Jebuseos continan habitando en Jerusaln con la tribu de Benjamn, hasta el da de hoy.
La casa de Jos, por su parte, subi contra Betel, y el Seor estaba con ella.
La casa de Jos envi espas a Betel -la ciudad que antiguamente se llamaba Luz-
y cuando los espas vieron a un hombre que sala de la ciudad, le dijeron: "Mustranos el acceso a la ciudad, y te perdonaremos la vida".
El les indic el acceso a la ciudad, y ellos pasaron a sus habitantes al filo de la espada, pero dejaron ir a aquel hombre con toda su familia.
El hombre se dirigi al pas de los hititas, y fund una ciudad, a la que llam Luz. Este es el nombre que tiene hasta el da de hoy.
Manass, en cambio, no pudo aduearse de Bet Sen y de Tanac con sus respectivas ciudades dependientes. Tampoco desposey a los habitantes de Dor, de Ibleam y de Meguido, con sus respectivas ciudades dependientes, sino que los cananeos continuaron ocupando ese territorio.
Pero cuando Israel se hizo ms fuerte, oblig a los cananeos a pagar tributo, aunque no lleg a desposeerlos.
Efram no pudo desposeer a los cananeos que habitaban en Guzer, de manera que estos continuaron viviendo en medio de l, en Guzer.
Zabuln no desposey a los habitantes de Quitrn ni a los de Nahalol: los cananeos continuaron viviendo en medio de l, pero fueron obligados a pagar tributo.
Aser no pudo desposeer a los habitantes de Ac, de Sidn, de Majleb, de Aczib, de Afric y de Rejob.
Por eso la tribu de Aser se estableci en medio de los cananeos que ocupaban el pas, ya que no pudieron desposeerlos.
Tampoco Neftal pudo desposeer a los habitantes de Bet Semes, ni a los de Bet Ant, y se estableci en medio de los cananeos que habitaban en el pas, Pero los habitantes de Bet Semes y de Bet Ant fueron obligados a pagar tributo.
Los amorreos obligaron a la tribu de Dan a replegarse hacia la regin montaosa, impidindosele bajar hasta el llano.
Los amorreos pudieron permanecer en Har Jres, en Aialn y en Salbm, pero cuando la casa de Jos afianz su poder, fueron obligados a pagar tributo.
En cuanto a los edomitas, su frontera se extiende desde la cuesta de Acrabm, a partir de la Roca, y contina hacia arriba.
El ngel del Seor subi de Guilgal a Bojm y dijo: "Yo los hice subir de Egipto y los introduje en la tierra que promet a sus padres con un juramento. Tambin dije: "Jams quebrantar mi alianza con ustedes.
Pero ustedes no harn ninguna alianza con los habitantes de este pas y destruirn sus altares". A pesar de eso, no escucharon mi voz. Por qu han obrado as?
Por eso les digo: "No expulsar a esos pueblos delante de ustedes: ellos no dejarn de hostigarlos, y sus dioses sern una trampa para ustedes".
Y Mientras el ngel del Seor diriga estas palabras a los israelitas, el pueblo se puso a llorar a gritos.
Por eso llamaron a aquel lugar Bojm -que significa "los que lloran"- y ofrecieron all sacrificios al Seor.
Josu despidi al pueblo, y los israelitas se fueron cada uno a su herencia, para tomar posesin del pas.
El pueblo sirvi al Seor mientras vivi Josu, y durante toda la vida de los ancianos que le sobrevivieron y que haban visto las hazaas del Seor en favor de Israel.
Josu, hijo de Nun, el servidor del Seor, muri a la edad de ciento diez aos.
Lo enterraron en el territorio de su propiedad, en Timnat Sraj, en la montaa de Efram, al norte del monte Gas.
Y cuando toda aquella generacin fue a reunirse con sus padres, surgi una nueva generacin que no conoca al Seor ni la obra que haba hecho en favor de Israel.
Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Seor y sirvieron a los Baales.
Abandonaron al Seor, el Dios de sus padres, que los haba hecho salir de Egipto; fueron detrs de otros dioses -los dioses de los pueblos vecinos- y se postraron delante de ellos, provocando as la indignacin del Seor.
Abandonaron al Seor para servir a Baal y a Astart.
Por eso, la ira del Seor se encendi contra Israel: l los puso en manos de salteadores, que los despojaron; los entreg a los enemigos que tenan a su alrededor, y no pudieron oponerles resistencia.
En todas las campaas, la mano del Seor se pona en contra de ellos para hacerles mal, como el mismo Seor lo haba dicho y jurado. As encontraron en una situacin muy angustiosa.
Entonces el Seor suscitaba jueces, que salvaban a los israelitas del poder de los salteadores.
Pero los israelitas no escuchaban a sus jueces, sino que se prostituan, yendo detrs de otros dioses y postrndose delante de ellos. Se desviaban muy pronto del camino seguido por sus padres, que haban obedecido los mandamientos del Seor. Ellos, en cambio, no hacan lo mismo.
Cuando el Seor les suscitaba jueces, estaba con el juez y los salvaba de las manos de sus enemigos mientras viva el juez, porque se compadeca de los gemidos que les provocaban sus opresores y perseguidores.
Pero cuando mora el juez, volvan a pervertirse ms an que sus antepasados: iban detrs de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, sin renunciar en nada a sus malas acciones y a su conducta obstinada.
La ira del Seor se encendi contra Israel, y l les dijo: "Ya que este pueblo ha quebrantado mi alianza, la que yo prescrib a sus padres, y no ha escuchado mi voz,
tampoco yo arrojar de su presencia a ninguna de las naciones que dej Josu cuando muri".
Esto lo haca para probar a Israel por medio de ellas, y para ver si seguan el camino del Seor, como lo haban seguido sus padres.
Por eso el Seor, en lugar de expulsar inmediatamente a esas naciones, las dej en paz y no las entreg en manos de Josu.
El Seor dejo que sobrevivieron algunas naciones, para poner a prueba por medio de ellas a Israel, a todos aquellos que haban intervenido en las guerras de Canan.
Lo hizo solamente para ensear a combatir a los que no lo haban hecho antes, es decir, a las nuevas generaciones de israelitas.
Esas naciones son las siguientes: Los filisteos con sus cinco prncipes y todos los cananeos, los sidonios y los hititas que habitaban en la montaa del Lbano, desde el monte de Baal Hermn hasta la Entrada de Jamat.
Estas naciones sirvieron para probar a Israel, y ver si era fiel a los mandamientos que el Seor haba dado a sus padres por medio de Moiss.
Por eso los israelitas tuvieron que vivir en medio de los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos.
Ellos se casaron con mujeres de estos pueblos, les dieron por esposas a sus propias hijas, y sirvieron a sus dioses.
Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Seor: se olvidaron del Seor, su Dios, y sirvieron a los Baales y a las Asers.
La ira del Seor se encendi contra Israel, y los entreg a Cusn Riseataim, rey de Edom, a quien estuvieron sometidos durante ocho aos.
Los israelitas clamaron al Seor, y l hizo surgir un salvador que los libr. Este fue Otniel, hijo de Quenaz y hermano menor de Caleb.
El espritu del Seor descendi sobre Otniel: l fue juez en Israel y sali a combatir. El Seor entreg en sus manos a Cusn Riseataim, rey de Edom, y su mano prevaleci sobre l.
As hubo paz en el pas durante cuarenta aos. Despus muri Otniel, hijo de Quenaz.
Los israelitas volvieron a hacer lo que es malo a los ojos del Seor. Entonces el Seor dio poder a Egln, rey de Moab, sobre Israel, porque ellos hacan lo que es malo a los ojos del Seor.
Despus de aliarse con los amonitas y los amalecitas, Egln atac y derrot a Israel, y se apoder de la ciudad de las Palmeras.
As los israelitas estuvieron sometidos a Egln, rey de Moab, durante dieciocho aos.
Los israelitas clamaron al Seor, y l hizo surgir como salvador a Ehd, hijo de Guer, de la tribu de Benjamn, que era zurdo. Ellos le encargaron que llevara el tributo a Egln, rey de Moab.
Ehd se hizo un pual de doble filo, que ci debajo de la ropa, sobre el lado derecho.
Luego fue a presentar el tributo a Egln, rey de Moab, que era un hombre muy obeso.
Apenas termin de presentar el tributo, Ehd despidi a la gente que haba transportado la carga,
y l, al llegar a los dolos que estn junto a Guilgal, volvi a presentarse delante del rey y le dijo: "Rey, tengo que comunicarte un asunto confidencial". El rey dijo: "Retrense todos". Y todos los que estaban con l salieron de su presencia.
Cuando entr Ehd, el rey se encontraba en la habitacin de arriba, que era ms fresca y estaba reservada para l solo. Ehd le dijo: "Tengo que comunicarte un orculo divino". El rey se levant de su trono.
Entonces Ehd extendi su mano izquierda, tom el pual que llevaba sobre el lado derecho, y lo clav en el vientre del rey.
La hoja se hundi hasta le empuadura y qued totalmente cubierta por la grasa, porque Ehd no extrajo el pual del vientre.
Despus de atrancar las puertas de la habitacin alta, Ehd sali por la ventana.
En seguida, llegaron los servidores y vieron que las puertas de la habitacin alta estaban atrancadas. Entonces dijeron: "Seguramente est haciendo sus necesidades en la habitacin ventilada".
Esperaron hasta cansarse y al ver que no abra la puerta, tomaron la llave, abrieron y encontraron a su seor muerto en el suelo.
Mientras ellos esperaban ansiosamente, Ehd haba logrado escapar: despus de pasar por el lugar llamado los dolos, se haba puesto a salvo en Seir.
Apenas lleg al territorio de Israel, toc el cuerno en la montaa de Efram y los israelitas bajaron de la montaa junto con l. Ehd iba al frente,
y les dijo: "Sganme, porque el Seor les ha entregado a Moab, el enemigo de ustedes". Ellos lo siguieron, ocuparon los vados del Jordn que estaban en Moab, y no dejaron pasar a nadie.
En aquella ocasin derrotaron a los moabitas, que eran cerca de diez mil hombres, todos fuertes y aguerridos. No pudo escapar ni uno solo.
As fue humillado Moab bajo la mano de Israel, y hubo paz en el pas durante ochenta aos.
Despus de l vino Samgar, hijo de Anat, que derrot a seiscientos filisteos con una picana de bueyes. El tambin salv a Israel.
Despus que muri Ehd, los israelitas volvieron a hacer lo que es malo a los ojos del Seor,
y l los entreg en manos de Iabn;, rey de Canan, que reinaba en Jasor. El jefe de su ejrcito era Ssara, que viva en Jarset Ha Gom.
Los israelitas clamaron al Seor, porque Iabn tena novecientos carros de hierro y haba oprimido duramente a los israelitas durante veinte aos.
En aquel tiempo, juzgaba a Israel una profetisa llamada Dbora, esposa de Lapidot.
Ella se sentaba debajo de la palmera de Dbora, entre Ram y Betel, en la montaa de Efram, y los israelitas acudan a ella para resolver sus litigios.
Dbora mand llamar de Qudes de Neftal a Barac, hijo de Abinam, y le dijo: "El Seor, el Dios de Israel, te ordena lo siguiente: "Ve a reunir en el monte Tabor a diez mil hombres de la tribu de Neftal y de la tribu de Zabuln.
Yo atraer hacia ti, al torrente Quisn, a Ssara, Jefe del ejrcito de Iabn, con sus carros y sus tropas, y los pondr en tus manos".
Barac le respondi: "Si t vienes conmigo, ir; pero si no vienes, no ir".
Ella le dijo: "Yo ir contigo; pero entonces la gloria de la campaa que vas a emprender no ser para ti, porque el Seor pondr a Ssara en manos de una mujer". Dbora fue a Qudes junto con Barac,
y l convoc en Qudes a Zabuln y a Neftal. Lo siguieron diez mil hombres, y tambin Dbora subi con l.
Jber, el quenita, se haba separado de Can, de los descendientes de Jobab, el suegro de Moiss, y haba extendido su campamento hasta le encina de Saananm, cerca de Qudes.
Cuando informaron a Ssara que Barac, hijo de Abinam, haba subido al monte Tabor,
aquel reuni todos sus carros de guerra -novecientos carros de hierro- y a toda la gente de que dispona, y los condujo desde Jarset Ha Gom hasta el torrente de Quisn.
Dbora dijo a Barac: "Levntate, porque ha llegado el da en que el Seor pondr en tus manos a Ssara. El Seor va delante de ti". Entonces Barac baj del monte Tabor, al frente de los diez mil hombres,
y el Seor hizo que Ssara, todos sus carros y todo su ejrcito huyeran despavoridos delante de Barac. Ssara se baj de su carro de guerra y huy a pie.
Barac persigui a los carros y al ejrcito hasta Jarset Ha Gom, y todo el ejrcito de Ssara cay al filo de la espada. No qued ni un solo sobreviviente.
Mientras tanto, Ssara huy a pie hasta la carpa de Jael, la esposa de Jber, el quenita, porque Iabn, rey de Jasor, y el clan de Jber, el quenita, estaban en buenas relaciones.
Jael le sali al encuentro y le dijo: "Ven, Seor mo, pasa por aqu. No temas". El entr en su carpa, y ella lo tap con una manta.
El le dijo: "Por favor, dame un poco de agua, porque tengo sed". Ella abri un recipiente donde haba leche y le dio a beber. Luego lo volvi a cubrir.
El le sigui diciendo: "Qudate a la entrada de la carpa, y si viene alguien y te pregunta: "Hay aqu algn hombre?, respndele que no".
Pero Jael, la esposa de Jber, sac una estaca de la carpa, tom en su mano un martillo y, acercndose a l sigilosamente, le clav la estaca en la sien, hasta hundirla en la tierra. Ssara estaba profundamente dormido, agotado por el cansancio. Cuando ya estaba muerto,
lleg Barac, que vena persiguiendo a Ssara. Jael le sali al encuentro y le dijo: "Ven y te mostrar al hombre que buscas". El entr junto con ella, y vio a Ssara que yaca muerto, con la estaca clavada en la sien.
As humill Dios aquel da a Iabn, rey de Canan, delante de los israelitas.
El dominio de los israelitas sobre Iabn, rey de Canan, se fue haciendo cada vez ms fuerte, hasta que lo exterminaron por completo.
Aquel da, Dbora y Barac entonaron este canto:
"Porque en Israel van con los cabellos sueltos, porque el pueblo se ofreci voluntariamente, bendigan al Seor!
Escuchen, reyes! Presten odo, prncipes! Yo voy a cantar, voy a cantar al Seor, celebrar al Seor, el Dios de Israel.
Seor, cuando t saliste de Ser, cuando avanzabas desde las estepas de Edom, tembl la tierra, fluyeron los cielos, y hasta las nubes se deshicieron en torrentes;
se diluyeron las montaas, delante del Seor -el del Sina- delante del Seor, el Dios de Israel.
En los das de Samgar, hijo de Anat, en los das de Jael, estaban desiertos los caminos; los que antes iban por los senderos tomaban por sendas desviadas.
Ya no haba ms jefes, no haba ni uno solo en Israel, hasta que te levantaste t, Dbora, hasta que te levantaste t, madre en Israel.
La gente elega dioses nuevos, la guerra ya estaba a las puertas; no se vea ni un escudo ni una lanza entre cuarenta mil hombres de Israel.
Mi corazn est con los caudillos de Israel, con los voluntarios del pueblo. Bendigan al Seor!
Ustedes, los que cabalgan en asnas blancas, montados sobre tapices, y los que marchan por el camino, atiendan bien!
Escuchen a los arqueros junto a los pozos de agua! All se narran los actos de justicia del Seor, las gestas de su dominio en Israel, cuando el pueblo del Seor baj a las Puertas.
Despierta, Dbora, despierta! S, despierta, entona un canto! Arriba, Barac, llvate a tus cautivos, hijo de Abinam!
Entonces baj el resto de los nobles, el pueblo del Seor baj en mi defensa con los hroes.
Lo mejor de Efram est en el valle, detrs de ti va Benjamn, entre tus tropas. De Maquir bajaron los caudillos, y de Zabuln, los que empuan el bastn de mando.
Los prncipes de Isacar estn con Dbora: s, Isacar, firme junto a Barac, se lanza tras sus pasos en el valle Junto a los arroyos de Rubn hay grandes deliberaciones
Por qu ests sentado entre los corrales, oyendo los silbidos de los que arrean los rebaos? Junto a los arroyos de Rubn se hacen muchas indagaciones.
Galaad ve tranquilo al otro lado del Jordn y Dan por qu se queda en las naves? Aser habita a la orilla del mas y vive tranquilo en sus embarcaderos.
Zabuln es un pueblo que desafa la muerte, igual que Neftal, sobre las alturas del campo.
Llegaron los reyes al combate: entonces combatieron los reyes de Canan, en Taanac, junto a las aguas de Meguido, pero no recogieron plata como botn.
Desde el cielo combatieron las estrellas, desde sus rbitas combatieron contra Ssara.
El torrente Quisn los arrastr, el antiguo torrente, el torrente Quisn! Avanza, alma ma, con denuedo!
Los cascos de los caballos martillaron el suelo, al galope, al galope de sus corceles.
Maldigan a Meroz, dice el ngel del Seor, s, maldigan a sus habitantes! Porque no acudieron en auxilio del Seor, en auxilio del Seor, junto a los hroes.
Bendita entre las mujeres sea Jael, la mujer de Jber, el quenita! Bendita entre las mujeres que habitan en carpas!
Ssara pidi agua, ella le dio leche, le ofreci cuajada en taza de prncipe
Extendi su mano hacia la estaca, y su derecha, hacia el martillo de los trabajadores; martill a Ssara, le parti la cabeza, le machac y le atraves la sien.
El se desplom a sus pies, cay y qued tendido; se desplom, cay a sus pies, all donde se desplom, yace aniquilado.
La madres de Ssara se asoma por la ventana, a travs del enrejado, y se lamenta: "Por qu tarda en llegar su carro? Por qu se han retrasado sus carros de combate?"
La ms sagaz de sus princesas le responde, y ella misma se repite estas palabras:
"Seguro que estn recogiendo y repartiendo el botn; una cautiva, dos cautivas para cada guerrero, paos de colores como botn para Ssara, una tela, dos telas recamadas para mi cuello".
Qu as desaparezcan todos tus enemigos, Seor, y los que te aman sean como el sol cuando despunta con toda su fuerza!". Y hubo paz en el pas durante cuarenta aos.
Los israelitas hicieron lo que es malo a los ojos del Seor, y l los entreg en manos de Madin durante siete aos.
Los madianitas oprimieron a Israel, y para librarse de ellos, los israelitas se hicieron escondites en las cuevas de las montaas, en las cavernas y en los lugares escarpados.
Cada vez que Israel sembraba, venan los madianitas, los amalecitas y los Orientales, y los invadan.
Acampaban frente a ellos y destruan los productos del suelo hasta los confines de Gaza. No dejaban vveres, ovejas, bueyes ni asnos en Israel,
porque suban con su ganado y sus tiendas de campaa, y eran numerosos como langostas. Tanto ellos como sus camellos eran incontables, y entraban en el pas para devastarlo.
Israel qued muy debilitado a causa de Madin, y los israelitas clamaron al Seor.
Cuando los israelitas clamaron al Seor a causa de Madin,
el Seor les envi un profeta, que les habl en estos trminos: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo los hice subir de Egipto y los saqu de un lugar de esclavitud;
los libr del poder de los egipcios y de las manos de sus opresores. Los expuls a ellos para entregarles a ustedes su territorio.
Y tambin les dije: "Yo soy el Seor, su Dios. No adoren a los dioses de los amorreos, en cuyo territorio habitan". Pero ustedes no escucharon mi voz".
El ngel del Seor fue a sentarse bajo al encina de Ofr, que perteneca a Jos de Abizer. Su hijo Geden estaba moliendo trigo en el lagar, para ocultrselo a los madianitas.
El ngel del Seor se le apareci y le dijo: "El Seor est contigo, valiente guerrero".
"Perdn, seor, le respondi Geden; pero si el Seor est con nosotros, por qu nos sucede todo esto? Dnde estn todas esas maravillas que nos contaron nuestros padres, cuando nos decan: "El Seor nos hizo subir de Egipto?" Pero ahora l nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madin".
El Seor se volvi hacia l y le dijo: "Ve, y con tu fuerza salvars a Israel del poder de los Madianitas. Soy yo el que te envo".
Geden le respondi: "Perdn, Seor, pero cmo voy a salvar yo a Israel, si mi clan es el ms humildes de Manass y yo soy el ms joven en la casa de mi padre?".
"Yo estar contigo, le dijo el Seor, y t derrotars a Madin como si fuera un solo hombre".
Entonces Geden respondi: "Seor, se he alcanzado tu favor, dame una seal de que eres realmente t el que est hablando conmigo.
Te ruego que no te muevas de aqu hasta que yo regrese. En seguida traer mi ofrenda y la pondr delante de ti". El Seor le respondi: "Me quedar hasta que vuelvas".
Geden fue a cocinar un cabrito y prepar unos panes sin levadura con una medida de harina. Luego puso la carne en una canasta y el caldo en una olla; los llev debajo de la encina y se los present.
El ngel del Seor le dijo: "Toma la carne y los panes cimos, depostalos sobre esta roca y derrama sobre ellos el caldo". As lo hizo Geden.
Entonces el ngel del Seor toc la carne y los panes cimos con la punta del bastn que llevaba en la mano, y sali de la roca un fuego que los consumi. En seguida el ngel del Seor desapareci de su vista.
Geden reconoci entonces que era el ngel del Seor, y exclam: Ay de m, Seor, porque he visto cara a cara al ngel del Seor!".
Pero el Seor le respondi: "Qudate en paz. No temas, no morirs".
Geden erigi all un altar al Seor y lo llam: "El Seor es la paz". Todava hoy se encuentra ese altar en Ofr de Abizer.
Aquella misma noche, el Seor dijo a Geden: "Toma el novillo de tu padres y otro toro de siete aos. Luego destruirs el altar del Baal que pertenece a tu padres y cortars el poste sagrado que est junto a l.
Despus edificars al Seor, tu Dios, en la cima de esta altura escarpada, un altar muy bien construido. Entonces tomars el otro toro y lo ofrecers en holocausto, con la lea del poste sagrado".
Geden reuni a diez de sus servidores e hizo lo que el Seor le haba dicho. Pero por temor a su familia y a la gente de la ciudad, en lugar de hacerlo de da, lo hizo durante la noche.
A la maana siguiente, toda la gente vio que el altar del Baal estaba destruido y que haban cortado el poste sagrado que estaba junto a l. Vieron tambin que un novillo haba sido ofrecido en holocausto sobre el altar que acababa de ser edificado.
Entonces se preguntaron: "Quin habr hecho esto?". Despus de averiguarlo, supieron que haba sido Geden, el hijo de Jos.
En seguida dijeron a Jos: "Trae aqu a tu hijo. El debe morir, porque ha derribado el altar del Baal y ha cortado el poste sagrado que estaba junto a l!".
Pero Jos respondi a los que estaban delante de l: "Acaso a ustedes les corresponde defender al Baal? Son ustedes los que tienen que salvarlo? Si Baal es Dios, que se defienda solo, ya que Geden derrib su altar. El que pretenda defenderlo, morir antes del amanecer".
Por eso, a partir de ese momento, Geden se llam Ierubaal, porque decan" "Que Baal se defienda de l, ya que l derrib su altar!".
Todo Madin, Amalec y los Orientales se reunieron de comn acuerdo, cruzaron el Jordn y acamparon en la llanura de Izreel.
Entonces el espritu del Seor descendi sobre Geden: el toc la trompeta, y los de Abizer se reunieron detrs de l.
Envi mensajeros por todo el territorio de Manass, y ellos tambin se le unieron. Lo mismo hizo en Aser, en Zabuln y en Neftal, y todos ellos acudieron al encuentro.
Geden dijo a Dios: "Si realmente vas a salvar a Israel por mi intermedio, como lo has prometido, concdeme esto:
Yo voy a tender un velln de lana sobre la era; si cae roco solamente sobre el velln, y todo el resto queda seco, sabr que t salvars a Israel por mi intermedio, como lo has dicho".
As sucedi: Geden se levant de madrugada, exprimi el velln para sacarle el roco y llen con l una copa de agua.
Despus le dijo a Dios: "No te enojes conmigo si me atrevo a hablarte nuevamente. Quisiera hacer otra prueba con el velln: Que slo el velln quede seco y todo el suelo se cubra de roco".
As lo hizo Dios aquella noche: slo el velln qued seco, mientras que el suelo estaba cubierto de roco.
A la maana siguiente, Ierubaal -es decir, Geden- se levant de madrugada con la gente que lo acompaaba, y acamparon en En Jarod. Madin habas acampado ms al norte, al pie de la colina de Mor, sobre el valle.
Entonces el Seor dijo a Geden: "La gente que te acompaa es demasiado numerosa para que ponga a Madin en sus manos. No quiero que Israel se glore a expensas mas, diciendo: "Es mi mano la que me salv".
Por eso, proclama a odos del pueblo: "El que tenga miedo o tiemble, que se vuelva". As Geden los puso a prueba, y veintids mil hombres se volvieron, quedando slo diez mil.
Luego el Seor dijo a Geden: "Hay todava demasiada gente; ordnales que bajen hasta el borde del agua, y all te los pondr a prueba. Irn contigo solamente los que yo te indique; los otros no te acompaarn".
Geden hizo que la gente bajara hasta el agua, y el Seor le dijo: "A todos los que beban con la lengua, como lamen los perros, los pondrs a un lado; y a todos los que se arrodillen para beber, los pondrs del otro".
Los que lamieron el agua llevndosela a la boca, fueron trescientos; el resto de la tropa, en cambio, se arrodill para beber.
El Seor dijo a Geden: "Yo los voy a salvar con estos trescientos hombres y pondr a Madin en tus manos. Que el grueso de la tropa regrese cada uno a su casa".
Los trescientos hombres recogieron los cntaros de toda la tropa, y tambin sus trompetas, mientras Geden despeda a los otros israelitas, quedndose slo con esos trescientos. El campamento de Madin estaba en el valle, debajo del suyo.
Aquella noche, el Seor dijo a Geden: "Baja ahora mismo contra el campamento de Madin, porque lo he puesto en tus manos.
Si tienes miedo de atacar, baja t primero con tu servidor Pur
y escucha lo que dicen. As tendrs valor y atacars el campamento". Geden baj acompaado de Pur, su servidor, hasta el extremo del campamento, donde estaban los puestos de guardia.
Madin, Amalec y todos los Orientales que haban irrumpido en el valle eran numerosos como langostas, y sus camellos eran incontables, como la arena de la playa.
Cuando lleg Geden, oy que un hombre le estaba contando un sueo a su compaero. "Tuve un sueo, le deca; vi que una galleta de cebada vena rodando por el campamento de Madin. Al llegar a una carpa, choc contra ella y la volte, de manera que la carpa cay por tierra".
Su compaero le respondi: "Esto no significa otra cosa que la espada de Geden, hijo de Jos, el hombre de Israel. Dios ha puesto en sus manos a Madin y todo su campamento".
Cuando Geden oy el relato del sueo y su interpretacin, se postr para adorar. Luego regres al campamento de Israel, y dijo: "Arriba! El Seor ha puesto en manos de ustedes el campamento de Madin".
Geden dividi a los trescientos hombres en tres cuerpos, y distribuy entre ellos trompetas y cntaros vacos, con antorchas dentro de los cntaros.
Despus dijo: "Fjense bien en lo que yo hago, y hagan ustedes lo mismo. Cuando llegue al extremo del campamento, hagan lo mismo que yo.
Yo y todos mis compaeros tocaremos las trompetas; entonces tambin ustedes tocarn las trompetas alrededor del campamento y gritarn: Por el Seor y por Geden!".
Geden y los cien hombres que lo acompaaban llegaron al extremo del campamento al comienzo de la guardia de la medianoche. Cuando se acababa de hacer el relevo de los centinelas, ellos tocaron las trompetas y rompieron los cntaros que llevaban en la mano.
Los tres cuerpos de la tropa hicieron lo mismo. Tenan las antorchas en la mano izquierda, y con la derecha tocaban las trompetas. Y todos gritaban: "Por el Seor y por Geden!".
Cada uno permaneca quieto en su respectivo lugar, alrededor del campamento. Entonces se despert todo el campamento, y se dieron a la fuga lanzando alaridos.
Mientras los trescientos hombres tocaban las trompetas, el Seor hizo que en todo el campamento volvieran la espada unos contra otros. La tropa huy hasta Bet Sit, hacia Sartn, hasta la orilla de Abel Mejol, frente a Tabat.
Entonces se reunieron los hombres de Israel, procedentes de Neftal, de Aser y de Todo Manass, y persiguieron a Madin.
Geden envi mensajeros por toda la montaa de Efram, para que dijeran: "Bajen al encuentro de Madin y ocupen antes que ellos los vados hasta Bet Bar y el Jordn". Los hombres de Efram se reunieron y ocuparon los vados hasta Bet Bar y el Jordn.
As tomaron prisioneros a los dos jefes madianitas, Oreb y Zeeb. Luego de perseguir a Madin, presentaron a Geden, que estaba al otro lado del Jordn, las cabezas de Oreb y Zeeb.
La gente de Efram dijo a Geden: "Qu nos has hecho? Por qu no nos llamaste cuando fuiste a combatir contra Madin?". Y se lo reprocharon violentamente.
Pero l les respondi: "Qu hice yo comparado con lo que hicieron ustedes? Un solo racimo de Efram vale ms que toda la vendimia de Abizer.
Dios puso en manos de ustedes a los jefes de Madin, Oreb y Zeeb. Comparado con esto, qu he logrado hacer yo?". Despus que les dijo estas palabras, se calm su animosidad contra l.
Geden lleg hasta el Jordn y lo cruz. El y los trescientos hombres que lo acompaaban estaban cansados y hambrientos.
Entonces dijo a la gente de Sucot: "Por favor, traigan un poco de pan para la tropa que me acompaa, porque estn agotados de cansancio, y yo estoy persiguiendo a Zbaj y a Salmun, reyes de Madin".
Pero los jefes de Sucot le respondieron: "Acaso tienes prisioneros a Zbaj y a Salmun para que le demos pan a tu ejrcito?".
"Est bien, respondi Geden; cuando el Seor ponga en mis manos a Zbaj y a Salmun, desgarrar la carne de ustedes con espinas y cardos del desierto".
De all subi a Penuel y les hizo el mismo pedido. Pero la gente de Penuel le respondi lo mismo que la gente de Sucot.
Entonces Geden dijo a los de Penuel: "Cuando vuelva victorioso, derribar esta torre".
Zbaj y Salmun estaban en Carcor con su ejrcito. Eran unos quince mil hombres, es decir, todos los sobrevivientes del campamento de los Orientales. Los que haban cado eran ciento veinte mil armados de espada.
Geden subi por el camino de los nmadas, al este de Nbaj y de Iogboh, y derrot al ejrcito, cuando ya se crean seguros.
Zbaj y Salmun, reyes de Madin, trataron de huir, pero Geden los persigui, los captur a los dos y sembr el pnico en todo el ejrcito.
Despus del combate, Geden, hijo de Jos, regres por la pendiente de Jares.
Entonces detuvo a un joven de Sucot, lo interrog, y l le dio por escrito los nombres de los jefes y los ancianos de Sucot. Eran setenta y siete hombres.
Luego se present ante los hombres de Sucot y les dijo: "Aqu estn Zbaj y Salmun, los hombres por los que ustedes se burlaron de m, diciendo: "Acaso ya tienes en tu poder a Zbaj y Salmun para que les demos pan a tus tropas hambrientas?".
Despus tom a los ancianos de la ciudad, recogi espinas y cardos del desierto e hiri con ellos a los hombres de Sucot.
Tambin derrib la torre de Penuel y mat a los hombres de la ciudad.
Geden dijo a Zbaj y a Salmun: "Cmo eran los hombres que ustedes mataron en Tabor?". "Se parecan a ti, respondieron ellos; todos tenan aspecto de prncipes".
Geden les respondi: "Ellos eran mis hermanos, hijos de mi madres, Juro por la vida del Seor, que si ustedes les hubieran perdonado la vida, ahora no los matara!".
Entonces dijo a Iter, su hijo mayor: "Mtalos aqu mismo". Pero el muchacho tuvo miedo de sacar la espada, porque todava era muy joven.
Zbaj y Salmun dijeron: "Mtanos t, porque un hombre se mide por su valor". Geden se levant, mat a Zbaj y a Salmun, y se guard los adornos que sus camellos llevaban en el cuello.
Los hombres de Israel dijeron a Geden: "Gobirnanos t, y que despus de ti nos gobiernen tu hijo y tu nieto, porque nos salvaste del poder de Madin".
Pero Geden les respondi: "Ni yo los gobernar ni tampoco mi hijo; slo el Seor los gobernar".
Luego aadi: "Les voy a pedir una cosa: que cada uno me d un anillo de lo que le ha tocado como botn". Porque los vencidos eran ismaelitas, y por eso tenan anillos de oro.
"Te los daremos con mucho gusto", respondieron ellos. Entonces l extendi su manto, y cada israelitas deposit en l un anillo de su botn.
El peso de los anillos que recogi fue de mil setecientos siclos de oro, sin contar los prendedores, los aros y los vestidos de prpura que llevaban los reyes de Madin, y sin contar tampoco los collares de los camellos.
Con todo eso, Geden hizo un efod, y lo instal en su ciudad, en Ofr. Todo Israel fue a prostituirse all, delante del efod, que se convirti en una trampa para Geden y su familia.
Madin qued humillado delante de los israelitas, y no volvi a levantar cabeza. El pas estuvo tranquilo durante cuarenta aos, mientras vivi Geden.
Ierubaal, hijo de Jos, se fue y permaneci en su casa.
Geden tuvo setenta hijos propios, porque tena muchas mujeres.
La concubina que tena en Siquem tambin le dio un hijo, a quien puso el nombre de Abimlec.
Geden, hijo de Jos, muri despus de una feliz vejez, y fue enterrado en la tumba de su padres Jos, en Ofr de Abizer.
Despus de la muerte de Geden, los israelitas volvieron a prostituirse ante los Baales y tomaron como dios a Baal Berit.
As se olvidaron del Seor, su Dios, que los haba librado de todos los enemigos de alrededor.
Y no agradecieron a la casa de Ierubaal Geden todo el bien que l haba a Israel.
Abimlec, hijo de Ierubaal, fue a Siquem, donde estaban los hermanos de su madre, y les dijo a ellos y a todo el clan de la casa paterna de su madre:
"Digan a todos los seores de Siquem: "Qu es mejor para ustedes, que los gobiernen setenta hombres -todos los hijos de Ierubaal- o que los gobierne uno solo? Recuerden adems que yo soy de la misma sangre que ustedes".
Los hermanos de su madre comunicaron estas palabras de Abimlec a los seores de Siquem, y estos se pusieron de parte de l, porque decan: "Es nuestro hermano".
Luego le dieron setenta siclos de plata del templo de Baal Berit, con los que Abimlec contrat a unos hombres y aventureros, que le sirvieron de escolta.
Enseguida entr en la casa de su padre, en Ofr, y mat a sus hermanos, los setenta hijos de Ierubaal, sobre una misma piedra. Slo escap Jotam, el hijo menor de Ierubaal, porque logr esconderse.
Entonces se reunieron todos los seores de Siquem y todo Bet Mil, y fueron a proclamar rey a Abimlec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que est en Siquem.
Cuando le llevaron la noticia a Jotam, este se puso en la cima del monte Garizim, y grit con voz potente: "Escchenme, seores de Siquem, y que Dios los escuche a ustedes:
Los rboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernar. Entonces dijeron al olivo: "S t nuestro rey".
Pero el olivo les respondi: "Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los rboles?
Los rboles dijeron a la higuera: "Ven t a reinar sobre nosotros".
Pero la higuera les respondi: "Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los rboles?"
Los rboles le dijeron a la vid: "Ven t a reinar sobre nosotros".
Pero la vid les respondi: "Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los rboles?".
Entonces, todos los rboles dijeron a la zarza: "Ven t a reinar sobre nosotros".
Pero la zarza respondi a los rboles: "Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldr fuego de la zarza y consumir los cedros del Lbano".
Y ahora, dganme: Han obrado ustedes con sinceridad al proclamar rey a Abimlec? Se han portado bien con Ierubaal y con su familia, y lo han tratado como se mereca?
Mi padre combati por ustedes, arriesg su vida y los libr del poder de Madin,
y ahora ustedes se han levantado contra la familia de mi padre, han matado sobre una misma piedra a sus setenta hijos, y han proclamado rey de los seores de Siquem y Abimlec, el hijo de su esclava, aduciendo que es hermano de ustedes.
Si hoy han sido sinceros y leales con Ierubaal y su familia, que Abimlec sea para ustedes un motivo de Alegra, y ustedes para l.
De lo contrario, que salga fuego de Abimlec para devorar a los seores de Siquem y de Bet Mil, y que salga fuego de los seores de Siquem y de Bet Mil, para devorar a Abimlec.
Despus Jotam huy para ponerse a salvo, y se estableci en Beer, lejos de su hermano Abimlec.
Abimlec gobern tres aos en Israel,
Pero Dios envi un espritu de discordia entre Abimlec y los seores de Siquem, y estos traicionaron a Abimlec.
As deba ser castigado el crimen cometido contra los setenta hijos de Ierubaal, y su sangre deba recaer sobre su hermano Abimlec, que los haba matado, y sobre los seores de Siquem, que haban sido cmplices en la matanza de sus hermanos.
Por eso, los seores de Siquem preparaban emboscadas contra l en las cimas de los montes, y saqueaban a todos los que pasaban por all. Abimlec fue informado de todo esto.
Una vez, Gaal, hijo de Ebed, pas por Siquem junto con sus hermanos, y se gan la confianza de los seores de Siquem.
Estos salieron al campo a vendimiar, pisaron las uvas, hicieron festejos y entraron en el templo de su dios. Despus de comer y beber, maldijeron a Abimlec.
Entonces Gaal, hijo de Ebed, exclam: "Qu autoridad tiene Abimlec sobre Siquem que le estamos sometidos? El hijo de Ierubaal, y de Zebul, su lugarteniente, no han estado sometidos a la gente de Jamor, el padre de Siquem? Por qu tenemos que estar sometidos a ellos?
Si pusieran a este pueblo en mis manos, yo expulsara a Abimlec, desafindolo a que refuerce su ejrcito y salga a combatir!".
Zebul, el gobernador de la ciudad, al enterarse de las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se enfureci
y envi disimuladamente mensajeros a Arum, donde estaba Abimlec, para avisarle: "Gaal, hijo de Ebed, ha llegado a Siquem con sus hermanos, y est sublevando la ciudad contra ti.
Por eso, ven durante la noche con toda la gente que tienes contigo y qudate al acecho en campo abierto.
Por la maana temprano, apenas brille el sol, irrumpirs contra la ciudad. Y cuando Gaal con su gente salga a enfrentarse contigo, lo tratars como ms convenga".
Abimlec sali durante la noche con toda su gente y se puso al acecho cerca de Siquem, con su tropa dividida en cuatro grupos.
Cuando Gaal, hijo de Ebed, sali y se detuvo a las puertas de la ciudad, Abimlec y la tropa que lo acompaaba salieron de los lugares donde estaban al acecho.
Al ver las tropas, Gaal dijo a Zebul: "Mira esa gente que baja de la cima de los montes". "Es la sombra de los montes, y a ti te parecen hombres", le respondi Zebul.
Pero Gaal insisti: "Es gente que baja por la ladera del Ombligo de la Tierra, y otro grupo viene por el camino de la Encina de los Adivinos".
Entonces Zebul le dijo: "No eras t el que te envalentonabas, diciendo: "Quin es Abimlec para que le estemos sometidos?". Ah est la gente que t despreciabas! Ve ahora a combatir contra ellos!".
Gaal sali al frente de los seores de Siquem y present batalla a Abimlec.
Abimlec lo persigui: Gaal emprendi la retirada y muchos cayeron muertos antes de llegar a la puerta de la ciudad.
Abimlec regres a Arum, y Zebul expuls de Siquem a Gaal y a sus hermanos, impidindoles habitar all.
Al da siguiente, la gente de Siquem se puso en campaa. Cuando Abimlec recibi la noticia,
reuni sus tropas, las dividi en tres grupos y se puso al acecho en el campo. Al ver que la gente sala de la ciudad, irrumpi contra ellos y los derrot.
Despus, Abimlec y el grupo que lo acompaaba volvieron a atacar, y tomaron posiciones frente a la puerta de la ciudad. Mientras tanto, los otros dos grupos se lanzaron contra los que estaban en el campo y los derrotaron.
Abimlec atac la ciudad durante todo el da. Cuando la tom, mat a la poblacin, arras la ciudad y esparci sal sobre ella.
Al enterarse, los seores de Migdal Siquem, se refugiaron en la cripta del templo de El Berit.
Cuando Abimlec recibi la noticia de que todos los seores de Migdal Siquem estaban en un solo lugar,
subi al monte Salmn con todas sus tropas; y tomando un hacha, cort una rama de rbol, se la puso al hombre, y dijo a las tropas que lo acompaaban: "Aprense! Hagan lo mismo que yo".
Cada uno de sus hombres cort una rama y todos fueron detrs de Abimlec. Despus cubrieron la cripta con las ramas y les prendieron fuego. As murieron tambin los habitantes de Migdal Siquem, unos mil hombres y mujeres.
Luego Abimlec march contra Tebes, la asedi y la conquist.
En medio de la ciudad haba una torre fortificada, y todos los habitantes de la ciudad, hombres y mujeres, se refugiaron en ella. La cerraron por dentro y se subieron a la parte ms alta de la torre.
Abimlec se adelant para atacar la torre y llego hasta la puerta con la intencin de prenderle fuego.
Pero una mujer le arroj una rueda de molino sobre la cabeza y le parti el crneo.
El llam en seguida a su escudero y le dijo: "Desenvaina tu espada y mtame, para que no se pueda decir que me mat una mujer". Entonces el escudero lo atraves con su espada y el muri.
Al ver que Abimlec estaba muerto, los hombres de Israel regresaron cada uno a su lugar.
Dios hizo recaer sobre Abimlec el crimen que haba cometido contra su padre, cuando mat a sus setenta hermanos.
Y tambin hizo que toda la maldad de la gente de Siquem recayera sobre ellos mismos. As se cumpli la maldicin que Jotam, hijo de Ierubaal, haba pronunciado contra ellos.
Despus de Abimlec, surgi Tol, hijo de Pu, hijo de Dod, para salvar a Israel. Era de Isacar, pero viva en Samir, en la montaa de Efram.
El juzg a Israel durante veintitrs aos. Cuando muri, fue sepultado en Samir.
Despus de l, surgi Iar, de Galaad. /El Juzg a Israel durante veintids aos.
Tena treinta hijos, que iban montados en treinta asnos y tenan treinta ciudades. Estas ltimas se llaman todava hoy los Poblados de Iar, y se encuentran en el territorio de Galaad.
Cuando muri Iar, lo sepultaron en Camn.
Los israelitas volvieron a hacer lo que es malo a los ojos del Seor, sirviendo a los Baales y a las Astarts, a los dioses de Aram, de Sidn y de Moab, y a los dioses de los amonitas y de los filisteos. As abandonaron al Seor y dejaron de servirlo
Entonces la ira del Seor se encendi contra Israel, y l los entreg en manos de los filisteos y de los amonitas.
A partir de ese momento, los amonitas oprimieron duramente a los israelitas que vivan al toro lado del Jordn, en el pas de los amorreos de Galaad. La opresin dur dieciocho aos.
Adems, los amonitas cruzaron el Jordn para atacar tambin a Jud, a Benjamn y a la casa de Efram. Israel se encontr as en un grave aprieto.
Entonces los israelitas clamaron al Seor, diciendo: "Hemos pecado contra ti, nuestro Dios, porque te hemos abandonado para servir a los Baales".
Y el Seor dijo a los israelitas: "Cuando los oprimieron los egipcios, los amorreos, los amonitas, los filisteos,
los sidonios, los amalecitas y los madianitas, ustedes clamaron hacia m, y yo los salv de su poder.
A pesar de eso, ustedes me abandonaron y sirvieron a otros dioses. Por eso, no volver a salvarlos.
Vayan a invocar a los dioses que ustedes se han elegido: que ellos los salven en el momento del peligro".
Los israelitas respondieron al Seor: "Hemos pecado. Trtanos como quieras, pero por favor, slvanos en este da".
Ellos hicieron desaparecer a los dioses extraos y sirvieron al Seor. Y el Seor no pudo soportar por ms tiempo el sufrimiento de Israel.
Los amonitas se concentraron y fueron a acampar en Galaad. Tambin se reunieron los israelitas y pusieron su campamento en Misp.
Entonces el pueblo y los jefes de Galaad se dijeron unos a otros: "Quin es el hombre que dirigir el combate contra los amonitas? El quedar al frente de todos los habitantes de Galaad".
Jeft, el galaadita, era un guerrero valeroso. Galaad, su padre, lo haba tenido con una prostituta.
Pero como Galaad tambin tuvo hijos con su esposa, estos, cuando se hicieron grandes, echaron a Jeft, dicindole: "T no participars de la herencia en la casa de nuestro padres, porque eres hijo de otra mujer".
Entonces Jeft huy lejos de sus hermanos, y se estableci en la regin de Tob. All se le juntaron unos cuantos aventureros, que lo acompaaban en sus correras.
Al cabo de un tiempo, los amonitas hicieron la guerra a Israel.
Y cuando iban a atacarlo, los ancianos de Galaad fueron a la regin de Tob a buscar a Jeft.
"Ven, le dijeron; t sers nuestro comandante en la lucha contra los amonitas".
Jeft les respondi: "No son ustedes los que me odiaron hasta el punto de echarme de la casa de mi padre? Por qu acuden a m ahora que estn en un aprieto?".
Los ancianos de Galaad dijeron a Jeft: "S, de acuerdo. Pero ahora recurrimos a ti para que vengas con nosotros a combatir contra los amonitas. T sers nuestro jefe y el de todos los habitantes de Galaad".
Jeft les respondi: "Si me hacen volver para luchar contra los amonitas y el Seor me los entrega, yo ser el jefe de ustedes".
"El Seor nos est escuchando, le respondieron los ancianos de Galaad. Ay de nosotros si no hacemos lo que t has dicho!".
Jeft parti entonces con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo proclam su jefe y comandante. En Misp, delante del Seor, Jeft reiter todas las condiciones que haba puesto.
Despus, Jeft envi mensajeros al rey de los amonitas, para decirle: "Qu tenemos que ver t y yo, para que vengas a atacarme en mi propio pas?".
El rey de los amonitas respondi a los mensajeros de Jeft: "Lo que pasa es que Israel, cuando suba de Egipto, se apoder de mi territorio desde el Arnn hasta el Iaboc y el Jordn. Ahora, devulvemelo por las buenas".
Jeft volvi a enviar mensajeros al rey de los amonitas,
para decirle: "As habla Jeft: Israel no se apoder del pas de Moab ni del pas de los amonitas.
Cuando suba de Egipto, camin por el desierto hasta el Mar Rojo y despus lleg a Cads.
Entonces envi mensajeros para que dijeran al rey de Edom: "Por favor, djame pasar por tu pas". Pero el rey de Edom no les hizo caso. Tambin envi mensajeros al rey de Moab; pero tampoco este quiso acceder, y entonces Israel se qued en Cads.
Luego tom por el desierto, bordeando el territorio de Edom y de Moab, y as lleg hasta la parte oriental del pas de Moab. Acamp al otro lado del Arnn, sin violar la frontera de Moab, porque el Arnn est en el lmite de Moab.
Luego envi mensajeros a Sijn, el rey de los amorreos que reinaba en Jesbn, y le dijo: "Por favor, djame pasar por tu pas hasta llegar a mi destino".
Pero Sijn, que desconfiaba de Israel, no lo dej pasar por su territorio, sino que reuni a toda su gente, acamp en Iahs y atac a Israel.
El Seor, el Dios de Israel, entreg en manos de los israelitas a Sijn con todas sus tropas. Israel los derrot y ocup todo el pas de los amorreos que habitaban en esa regin.
As ocuparon todo el territorio de los amorreos, desde el Arnn hasta el Iaboc y desde el desierto hasta el Jordn.
Y ahora que el Seor, el Dios de Israel, ha desposedo a los amorreos delante de su pueblo Israel,, lo vas a desposeer t a l?
No tienes acaso lo que te dio en posesin tu dios Quems? As tambin nosotros tenemos todo lo que nos ha dado en posesin el Seor, nuestro Dios.
Vas a ser t ms que Balac, hijo de Sipor, rey de Moab? Se atrevi l a entrar en litigio con Israel o le hizo la guerra?
Cuando Israel se estableci en Jesbn y sus poblados, en Aroer y sus poblados, y en todas las ciudades que estn a orillas del Arnn, hace ya trescientos aos, por qu ustedes no las recuperaron?
Yo no te ofend: eres t el que procede mal conmigo si me atacas. Que el Seor, el Juez, juzgue hoy quin tiene razn, si los israelitas o los amonitas".
Pero el rey de los amonitas no tuvo en cuenta lo que Jeft le haba mandado decir.
El espritu del Seor descendi sobre Jeft, y este recorri Galaad y Manass, pas por Misp de Galaad y desde all avanz hasta el pas de los amonitas.
Entonces hizo al Seor el siguiente voto: "Si entregas a los amonitas en mis manos,
el primero que salga de la puerta de mi casa a recibirme, cuando yo vuelva victorioso, pertenecer al Seor y lo ofrecer en holocausto".
Luego atac a los amonitas, y el Seor los entreg en sus manos.
Jeft los derrot, desde Aroer hasta cerca de Minit -eran en total veinte ciudades- y hasta Abel Queramm. Les infligi una gran derrota, y as los amonitas quedaron sometidos a los israelitas.
Cuando Jeft regres a su casa, en Misp, le sali al encuentro su hija, bailando al son de panderetas. Era su nica hija; fuera de ella, Jeft no tena hijos ni hijas.
Al verla, rasg sus vestiduras y exclam: "Hija ma, me has destrozado! Tenas que ser t la causa de mi desgracia? Yo hice una promesa al Seor, y ahora no puedo retractarme".
Ella le respondi: "Padre, si has prometido algo al Seor, tienes que hacer conmigo lo que prometiste, ya que el Seor te ha permitido vengarte de tus enemigos, los amonitas".
Despus aadi: "Slo te pido un favor: dame un plazo de dos meses para ir por las montaas a llorar con mis amigas por no haber tenido hijos".
Su padre le respondi: "Puedes hacerlo". Ella se fue a las montaas con sus amigas, y se lament por haber quedado virgen.
Al cabo de los dos meses regres, y su padre cumpli con ella el voto que haba hecho. Lo joven no haba tenido relaciones con ningn hombre. De all procede una costumbre, que se hizo comn en Israel:
todos los aos, las mujeres israelitas van a lamentarse durante cuatro das por la hija de Jeft, el galaadita.
Los hombres de Efram se reunieron, cruzaron el Jordn en direccin a Safn, y dijeron a Jeft: "Por qu fuiste a combatir contra los amonitas y no nos llamaste para que furamos contigo? Ahora vamos a prenderle fuego a tu casa contigo adentro".
Pero Jeft les respondi: "Mi pueblo y yo estbamos en un grave conflicto con los amonitas. Yo les ped ayuda a ustedes, pero no vinieron a salvarme,.
Al ver que nadie vena en mi ayuda, march contra los amonitas arriesgando mi propia vida, y el Seor los entreg en mis manos. Por qu entonces han subido hoy a hacerme la guerra?".
Jeft reuni a todos los hombres de Galaad y atac a Efram. Y los de Galaad derrotaron a los efraimitas, que decan despectivamente: "Ustedes, los de Galaad, son fugitivos de Efram, en medio de Manass".
Galaad ocup los vados del Jordn para cortarle el paso a los Efraimitas. Y cuando un fugitivo de Efram intentaba pasar, los hombres de Galaad le preguntaban: T eres de Efram?" Si el responda que no,
Le obligaban a pronunciar la palabra "Shiblet". Pero el deca "Siblet", porque no poda pronunciar correctamente. Entonces lo tomaban y lo degollaban junto a los vados del Jordn. En aquella ocasin, murieron cuarenta y dos mil hombres de Efram.
Jeft juzg a Israel durante seis aos. Cuando muri, lo sepultaron en Misp de Galaad, que era su ciudad.
Despus de Jeft, juzg a Israel Ibsn, que era de Beln.
Tena treinta hijos y treinta hijas. El cas a sus hijas con extranjeros, y trajo treinta mujeres extranjeras para sus hijos. Fue juez en Israel durante siete aos.
Cuando Ibsn muri, lo sepultaron en Beln.
Despus de l, juzg a Israel Eln, que era de Zabuln. Fue juez en Israel durante diez aos.
Cuando muri Eln, el zabulonita, lo sepultaron en Aialn, en territorio de Zabuln.
Despus de l, juzg a Israel Abdn, hijo de Hilel, que era de Pireatn.
Tena cuarenta hijos y treinta nietos, que iban montados en setenta asnos, y fue juez en Israel durante ocho aos.
Cuando muri Abdn, Hijo de Hilel, lo sepultaron en Pireatn, en la montaa de Efram, en territorio de Saalm.
los israelitas volvieron a hacer lo que es malo a los ojos del Seor, y el Seor los entreg en manos de los filisteos durante cuarenta aos.
Haba un hombre de Sor, del clan de los danitas, que se llamaba Manaj. Su mujer era estril y no tena hijos.
El ngel del Seor se apareci a la mujer y le dijo: "T eres estril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo.
Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro.
Porque concebirs y dars a luz un hijo. La navaja nunca pasar por su cabeza, porque el nio estar consagrado a Dios desde el seno materno. El comenzar a salvar a Israel del poder de los filisteos".
La mujer fue a decir a su marido: "Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto eran tan imponente, que pareca un ngel de Dios. Yo no le pregunt de dnde era, ni l me dio a conocer su nombre.
Peor me dijo: "Concebirs y dars a luz un hijo. En adelante, no bebas vino, ni comas nada impuro, porque el nio estar consagrado a Dios desde el seno de su madres hasta el da de su muerte".
Entonces Manaj or a Dios, diciendo: "Te ruego, Seor, que vuelva el hombre que t nos has enviado y nos indique qu debemos hacer con el nio, cuando haya nacido".
Dios escuch la voz de Manaj, y el ngel de Dios se present otra vez a la mujer, mientras se encontraba en el campo y su marido no estaba con ella.
La mujer corri en seguida a avisarle a su marido: "Se me apareci el hombre que vino a verme el otro da".
Manaj se levant y fue detrs de su mujer. Y al llegar adonde estaba el hombre, le dijo: "Eres t el que le ha hablado a esta mujer?". "S, soy yo", respondi l.
Entonces Manaj le pregunt: "Cuando suceda lo que t has dicho, qu forma de vida tendr que llevar el nio y cul ser su conducta?".
El ngel del Seor dijo a Manaj: "El tendr que abstenerse de todo lo que le dije a esta mujer:
no probar el fruto de la vid, ni beber vino ni bebida fermentada; no comer nada impuro, y observar todo lo que le he mandado a esta mujer".
Manaj dijo al ngel del Seor: "Qudate aqu y te prepararemos un cabrito".
Pero el ngel del Seor le respondi: "Aunque me obligues a quedarme, no probar tu comida. Si quieres hacer un holocausto, ofrcelo al Seor. Manaj no se haba dado cuente de que aquel hombre era el ngel del Seor.
Entonces Manaj le pregunt: "Cul es tu nombre, para que podamos honrarte cuando suceda lo que t has dicho?".
Peor el ngel del Seor dijo: "Por qu me preguntas mi nombre? El es misterioso".
Manaj tom el cabrito y la oblacin, y los ofreci sobre la roca en holocausto al Seor, que es misterioso en sus acciones. Manaj y su mujer estaban mirando.
Y cuando la llama suba del altar hacia el cielo, el ngel del Seor suba en la llama del altar, a la vista de Manaj y de su mujer, que cayeron con el rostro en tierra.
El ngel del Seor ya no se volvi a aparecer a Manaj ni a su mujer. Entonces Manaj reconoci que aquel hombre era el ngel del Seor,
y dijo a su mujer: "Vamos a morir, porque hemos visto a Dios!"
Pero su mujer le respondi: "Si el Seor quisiera hacernos morir no habra aceptado de nuestras manos el holocausto y la oblacin; tampoco nos habra mostrado todo esto, no nos habra comunicado una cosa as".
La mujer dio a luz un hijo y lo llam Sansn. El nio creci y el Seor lo bendijo.
Y el espritu del Seor comenz a actuar sobre l en el Campamento de Dan, entre Sor y Estaol.
Sansn baj a Timn, y all le llamo la atencin una mujer filistea.
Entonces fue a decir a su padre y a su madre: "He visto en Timn a una mujer filistea; triganmela para que sea mi esposa".
Su padre y su madre le replicaron: "No hay ninguna mujer entre las hijas de tus hermanos y en todo tu pueblo, para que vayas a buscarte una mujer entre esos filisteos incircuncisos?". Pero Sansn dijo a su padres: "Tremela, porque esa es la que a m me gusta".
Su padre y su madre no saban que esto proceda del Seor. El Seor, en efecto, buscaba un pretexto contra los filisteos, porque en ese tiempo los filisteos dominaban a Israel.
Sansn baj a Timn, y al llegar a las vias de Timn, un cachorro de len le sali al paso rugiendo.
El espritu del Seor se apoder de l, y Sansn, sin tener nada en la mano, despedaz al len como se despedaza un cabrito. Pero l no cont ni a su padre ni a su madre lo que haba hecho.
Luego baj, convers con la mujer y ella le gust.
Al cabo de un tiempo, Sansn volvi para casarse con ella. Se desvi del camino para ver el cadver del len, y vio que en su cuerpo haba un enjambre de abejas y un panal de miel.
Lo recogi con su mano, y fue comiendo miel mientras caminaba. Cuando lleg adonde estaban su padre y su madre, les ofreci miel, y ellos comieron; pero no les dijo que la haba sacado del cadver del len.
Luego Sansn baj para encontrarse con su mujer, y all ofreci un banquete de siete das, como suelen hacerlo los jvenes.
Al verlo, los filisteos designaron treinta muchachos para que estuvieran con l.
Entonces Sansn les dijo: "Les voy a proponer una adivinanza. Si me dan la solucin correcta dentro de los siete das que dura el banquete, yo les dar treinta prendas de lino y treinta trajes de fiesta.
En caso contrario, ustedes me los darn a m". Ellos le respondieron: "Dinos tu adivinanza, porque te estamos oyendo".
Entonces l les dijo: "Del que come sali comida, y del fuerte sali dulzura". Y al cabo de tres das, an no haban resuelto la adivinanza.
Al cuarto da, dijeron a la mujer de Sansn: "Seduce a tu marido para que nos resuelva la adivinanza. De lo contrario, te quemaremos a ti y a toda tu familia. O es que nos han invitado para quitarnos lo que es nuestro?".
La mujer se puso a llorar en brazos y Sansn, y le dijo: "T no sientes ningn cario por m. Has propuesto una adivinanza a mis compatriotas, y no has querido darme la solucin". "No se la di ni a mi padre ni a mi madre, le respondi l, y te la voy a dar a ti?".
Pero ella le estuvo encima llorando los siete das que dur la fiesta, y l, ante tanta insistencia, al sptimo da le dio la solucin. Ella se la comunic a sus compatriotas
El sptimo da, antes que Sansn entrara en la habitacin matrimonial, la gente del pueblo le dijo?: "Qu hay ms dulce que la miel y ms fuerte que el len? Y l les respondi: "Si no hubieran arado con mi ternera, no habran resuelto mi adivinanza".
Luego el espritu del Seor se apoder de Sansn; l baj a Ascaln y all mat a treinta hombres. Despus de recoger sus despojos, entreg la ropa a los que haban acertado la adivinanza, y regres furioso a la casa de su padre.
Uno de los compaeros que haban estado con l se qued con su esposa.
Despus de un tiempo, mientras se cosechaba el trigo, Sansn fue a visitar a su mujer, llevando un cabrito, y dijo: "Quiero estar a solas con mi mujer en la habitacin". Pero el padre de ella no lo dej entrar,
diciendo: "Pens que ya no la queras y se la di a tu compaero. Qudate en cambio con su hermana menor, que es ms hermosa".
Sansn le replic: "Esta vez ser inocente del dao que voy a causar a los filisteos".
Sansn se fue y caz trescientos chacales; luego tom unas antorchas, at a los animales por la cola, de dos en dos, y les colg una antorcha entre las colas.
Prendi fuego a las antorchas y solt a los chacales por los sembrados de los filisteos. As les quem las gavillas, el trigo todava en pie, y hasta los viedos y olivares.
"Quin ha hecho esto?", preguntaron entonces los filisteos. "Fue Sansn, el yerno del ticita, les respondieron; lo hizo porque su suegro le quit a su mujer y se la dio a su compaero". Entonces los filisteos subieron y quemaron a aquella mujer y su familia.
Sansn les dijo: "Ya que me hacen esto, no voy a parar hasta vengarme de ustedes".
Y los golpe a ms no poder, dejndolos maltrechos. Despus baj a la cueva de la roca de Etam y se qued all.
Los filisteos subieron a acampar en Jud e hicieron una incursin por Lej.
Los hombres de Jud le preguntaron: "Por qu han subido contra nosotros?". Ellos les respondieron: "Subimos para llevar atado a Sansn y hacer con l lo que l hizo con nosotros".
Entonces tres mil hombres de Jud bajaron hasta la cueva de la roca de Etam y dijeron a Sansn: "No sabes que los filisteos nos tienen dominados? Qu nos has hecho?". El les respondi: "Yo los trat como ellos me trataron a m".
Ellos replicaron: "Bajamos para entregarte atado en manos de los filisteos". Sansn les dijo: "Jrenme que no son ustedes los que me van a matar".
"No, no te mataremos, le respondieron; slo queremos llevarte atado y entregarte a los filisteos". Entonces lo ataron con dos cuerdas nuevas y lo sacaron de entre las rocas.
Cuando estaban por llegar a Lej, los filisteos le salieron al encuentro dando gritos de triunfo. Entonces el espritu del Seor se apoder de l: las cuerdas que sujetaban sus brazos fueron como hilos de lino quemados por el fuego y las ataduras se deshicieron entre sus manos.
All mismo encontr una quijada de asno, todava fresca, extendi su mano, la tom y mat con ella a mil hombres.
Entonces Sansn exclam: "Con la quijada de un asno hice dos pilas de cadveres; con la quijada de un asno dej tendidos a mil hombres".
Cuando termin de hablar, Sansn arroj la quijada del asno. Por eso, aquel lugar se llam Ramat Lej, que significa "Altura de la Quijada".
Luego sinti mucha sed e invoc al Seor, diciendo: "T has concedido esta gran victoria por intermedio de tu servidor, y ahora voy a morir de sed y a caer en manos de los incircuncisos?"
Entonces Dios parti el hueco de la roca que hay en Lej y brot el agua. Sansn bebi, se sinti reanimado y revivi. Por eso la fuente, que todava hoy est en Lej, recibi el nombre de En Hacor, que significa "Fuente del que invoca".
Sansn juzg a Israel, en tiempos de los filisteos, por espacio de veinte aos.
Sansn se dirigi a Gaza. All vio a una prostituta y entr en su casa.
Cuando anunciaron a la gente de Gaza: "Ha llegado Sansn!", lo cercaron y se pusieron al acecho junto a la Puerta de la ciudad. As estuvieron a la expectativa toda la noche, diciendo: "Lo mataremos al despuntar el alba".
Pero Sansn estuvo acostado slo hasta la medianoche. Entonces se levant, tom las hojas de la Puerta de la ciudad y el marco que la sostena, los arranc con barrotes y todo, los carg sobre sus espaldas, y los subi hasta la cima del monte que est frente a Hebrn.
Despus de esto, Sansn se enamor en el valle de Sorec de una mujer llamada Dalila.
Los prncipes de los filisteos fueron a verla y le dijeron: "Sedcelo y averigua de dnde le viene esa fuerza tan enorme, y qu podramos hacer para atarlo y tenerlo sometido. Te daremos cada uno mil cien siclos de plata.
Dalila dijo a Sansn: "Vamos, dime de dnde sacas tanta fuerza y con qu habra que atarte para tenerte sometido".
Sansn le respondi: "Si me atan con siete cuerdas de arco todava frescas, que no se han dejado secar, yo me debilitara y sera un hombre como cualquiera".
Los prncipes de los filisteos le mandaron siete cuerdas de arco frescas, que no se han dejado secar, y Dalila lo at con esas cuerdas.
Y como ella tena a unos hombres emboscados en la habitacin, le grit: "Sansn, los filisteos se te vienen encima!". Pero l rompi las cuerdas de arco como se rompe un cordn de estopa al primer contacto con el fuego. Y no se descubri el secreto de su fuerza.
Entonces Dalila dijo a Sansn: "Me has engaado y no me has dicho ms que mentiras. Ahora dime con qu habra que atarte".
El le respondi: "Si me atan fuertemente con cuerdas nuevas sin usar, yo me debilitara y sera como un hombre cualquiera".
Dalila tom unas cuerdas nuevas y lo at con ellas. Luego grit: "Sansn, los filisteos se te vienen encima!". En la habitacin haba gente emboscada, pero el rompi las cuerdas de sus brazos como si fueran un hilo.
Dalila dijo a Sansn: "Hasta ahora me has estado engaando; no me has dicho ms que mentiras. Vamos, dime con qu habra que atarte". Sansn le respondi: "Si entretejes las siete trenzas de mi cabellera con la urdimbre de un tejido, y las fijas con una clavija de telar, yo me debilitara y sera como un hombre cualquiera".
Entonces ella lo hizo dormir, entreteji las siete trenzas de su cabellera con la urdimbre de un tejido y las fij con una clavija. Luego le grit: "Sansn, los filisteos se te vienen encima!". El se despert de su sueo, y arranc la clavija y el tejido. Y no se descubri el secreto de su fuerza.
Entonces ella le dijo: "Cmo puedes decir que me quieres, si tu corazn no est conmigo? Ya me has engaado tres veces y no me has revelado de dnde sacas tanta fuerza".
Y como todos los das lo acosaba con sus palabras y no dejaba de importunarlo, fastidiado ya hasta de la vida,
l le abri todo su corazn y le dijo: "La navaja no ha pasado nunca por mi cabeza, porque estoy consagrado a Dios desde el seno de mi madre. Si me cortaran el cabello, mi fuerza se apartara de m, me debilitara y sera como los dems hombres.
Dalila comprendi que l le haba abierto todo su corazn, y mand llamar a los prncipes de los filisteos, diciendo: "Suban esta vez, porque me ha revelado todo su secreto". Los prncipes de los filisteos fueron a verla, llevando el dinero convenido.
Luego ella durmi a Sansn sobre sus rodillas, y llam a un hombre, que le cort las siete trenzas de su cabellera. As l comenz a debilitarse y su fuerza se apart de l.
Dalila grit: "Sansn, los filisteos se te vienen encima!". Al despertar de su sueo, Sansn pens: "Saldr del paso como las otras veces y me librar". Pero no saba que el Seor se haba apartado de l.
Los filisteos lo tomaron prisionero, le vaciaron los ojos y lo hicieron bajar a Gaza. All lo ataron con una doble cadena de bronce, y l haca rodar el molino en la crcel.
Pero su cabello comenz a crecer apenas cortado.
Los prncipes de los filisteos se reunieron para ofrecer un gran sacrificio a Dagn, su dios, y para hacer grandes festejos. Ellos decan: "Nuestro dios nos ha puesto en las manos a Sansn, nuestro enemigo".
Y al verlo, la gente alababa a su dios, diciendo: "Nuestro dios nos ha puesto en las manos a Sansn, nuestro enemigo, al que devastaba nuestro pas y multiplicaba nuestras vctimas".
Cuando todos estuvieron muy alegres, dijeron: "Llamen a Sansn para que nos divierta". Entonces trajeron a Sansn de la crcel, y l estuvo haciendo piruetas delante de todos. Despus lo pusieron de pie entre las columnas.
Sansn dijo al nio que lo llevaba de la mano: "Djame palpar las columnas que sostienen la casa, para apoyarme en ellas".
El edificio estaba repleto de hombres y mujeres. All estaban todos los prncipes de los filisteos, y en la azotea haba unos tres mil hombres y mujeres que se divertan mirando a Sansn.
Entonces Sansn invoc al Seor, con estas palabras: "Seor, acurdate de m y devulveme la fuerza por esta sola vez, para que pueda vengarme de los filisteos, de un solo golpe, por la prdida de mis dos ojos".
Luego palp las dos columnas centrales que sostenan el edificio, y se apoy contra ellas, poniendo sobre una su brazo derecho y sobre la otra su brazo izquierdo.
Y exclam: "Muera yo junto con los filisteos!". Despus empuj con toda su fuerza, y el edificio se desplom sobre los prncipes y sobre toda la gente all reunida. Los que l mat al morir fueron ms numerosos que los que haba matado en toda su vida!
Sus hermanos y toda la familia de su padre bajaron y se llevaron el cadver. Luego subieron de nuevo y lo sepultaron en la tumba de su padre Manaj, entre Sor y Estaol. El haba juzgado a Israel durante veinte aos.
Haba un hombre de la montaa de Efram, llamado Miqueas.
El dijo a su madre: "Esos mil cien siclos de plata que te quitaron, y por los que te o proferir una imprecacin, estn en mi poder; yo te los quit, pero ahora te los devuelvo". Su madre exclam: "Que el Seor te bendiga, hijo mo".
El le devolvi los mil cien siclos de plata, y su madre dijo: "Yo haba consagrado solemnemente esa plata al Seor, en favor de mi hijo, para hacer una estatua revestida de metal fundido".
As, cuando l devolvi la plata a su madre, ella tom doscientos siclos de plata y se los entreg al orfebre. Este hizo una estatua revestida de metal fundido, y la pusieron en la casa de Miqueas.
Y como este hombre tena un lugar de culto, se hizo un efod y unos dolos familiares, e invisti a uno de sus hijos para que fuera su sacerdote.
En aquel tiempo no haba rey en Israel, y cada uno haca lo que le pareca bien.
Haba un hombre joven de Beln de Jud, del clan de Jud, que era levita y resida all como forastero.
Este hombre haba dejado la ciudad de Beln de Jud, tratando de encontrar un sitio donde residir. Lleg a la montaa de Jud y, mientras iba de camino, dio con la casa de Mic.
Este le pregunt: "De dnde vienes?". "Soy un levita de Beln de Jud, le respondi l, y estoy tratando de encontrar un sitio donde residir".
Entonces Mic le dijo: "Qudate conmigo, y sers para m un padre y un sacerdote. Yo te dar diez siclos de plata al ao, adems de la ropa y la comida". Ante su insistencia,
el levita accedi a quedarse con aquel hombre, y el joven fue para l como uno de sus hijos.
Mic invisti al levita, y as el joven se convirti en su sacerdote y se qued en casa de Mic.
Entonces Mic exclam: "Ahora s que el Seor me har prosperar, porque tengo a este levita como sacerdote!".
En aquel tiempo no haba rey en Israel. Y por aquel entonces, la tribu de Dan buscaba un territorio donde establecerse, porque hasta ese momento no le haba tocado ninguna herencia entre las tribus de Israel.
Por eso los danitas enviaron a cinco hombres de sus clanes, hombres valientes de Sor y Estaol, para recorrer y explorar el pas. "Vayan a explorar el pas", les dijeron. Los hombres llegaron a la montaa de Efram, hasta la casa de Mic, y se quedaron all a pasar la noche.
Como estaban cerca de la casa de Mic, reconocieron la voz del joven levita. Entonces se le acercaron y le dijeron: "Quin te ha trado por aqu? Qu haces en este lugar? Qu es lo que tienes aqu?".
El les respondi: "Mic me ha tratado as y as; me ha tomado a sueldo y yo soy su sacerdote".
Ellos le dijeron: "Consulta entonces a Dios, para que sepamos si este viaje llegar a feliz trmino".
El sacerdote les respondi: "Vayan en paz, porque el viaje que han emprendido est bajo la mirada del Seor".
Los cinco hombres partieron y llegaron a Lais. All vieron que la gente del lugar viva segura, tranquila y confiada, a la manera de los sidonios; nadie infliga el menor agravio a la poblacin, ejerciendo la autoridad despticamente; adems, estaban alejados de los sidonios y no dependan de nadie.
Al regresar a Sor y Estaol, donde estaban sus hermanos, estos les dijeron: "Qu noticias traen?".
Subamos ahora mismo contra ellos, les respondieron, porque la regin que acabamos de ver es excelente. Por qu se quedan quietos? No duden ni un instante en ir a conquistar aquel pas.
Apenas lleguen, encontrarn gente tranquila y un terreno espacioso. S, Dios les ha puesto en las manos un pas donde no falta nada de lo que puede haber sobre la tierra".
As partieron de Sor y Estaol seiscientos hombres del clan de los danitas, cada uno equipado con armas de guerra.
Ellos subieron a acampar cerca de Quiriat Iearm, en Jud, y por eso aquel lugar, que se encuentra al oeste de Quiriat Iearm, se llama hasta el da de hoy "Campamento de Dan".
De all pasaron a la montaa de Efram y llegaron a la casa de Mic.
Entonces tomaron la palabra los cinco hombres que haban ido a explorar la regin de Lais, y dijeron a sus hermanos: "Saben lo que hay en esas casas? Hay un efod, unos dolos familiares y una estatua de metal fundido. Ahora vean lo que tienen que hacer".
Ellos se acercaron hasta all, entraron en la casa de Mic, donde estaba el joven levita, y lo saludaron.
Y mientras los seiscientos hombres armados se quedaban de guardia ante la puerta de entrada,
los cinco hombres que haban ido a explorar el pas se introdujeron en la casa y tomaron la estatua de metal fundido, el efod y los dolos familiares. Mientras tanto, el sacerdote permaneca de pie junto a la puerta de entrada, con los seiscientos hombres armados.
Al ver que haban entrado en la casa de Mic y haban tomado la estatua de metal fundido, el efod y los dolos familiares, el sacerdote les dijo: "Qu estn haciendo?".
Pero ellos replicaron: "Silencio! No digas una sola palabra y acompanos: t sers para nosotros un padre y un sacerdote. Qu vale ms para ti, ser sacerdote de la casa de un solo hombre o serlo de una tribu y un clan en Israel?"
El sacerdote se puso muy contento; tom el efod, los dolos familiares y la estatua, y se incorpor a la tropa.
As reanudaron la marcha y se fueron, luego de poner al frente a las mujeres, los nios, los rebaos y el equipaje.
Ya se haban alejado de la casa de Mic, cuando este y sus vecinos dieron la alarma y persiguieron de cerca a los danitas.
Como les iban gritando detrs, los danitas se dieron vuelta y preguntaron a Mic: "Qu te pasa para gritar de esa manera?".
El replic: "Me quitan a mi dios, el que yo me hice, y se llevan a mi sacerdote; se van sin dejarme nada, y encima me preguntan qu me pasa!".
Pero los danitas respondieron: "No nos levantes la voz! De lo contrario, algunos hombres irascibles acometern contra ustedes y entonces perdern la vida, t y tu familia".
Luego los danitas siguieron su camino, y Mic, viendo que eran ms fuertes que l, dio la vuelta y se volvi a su casas.
Los danitas, por su parte, tomaron lo que haba hecho Mic, junto con el sacerdote que l tena a su servicio, y avanzaron contra Lais, contra una poblacin tranquila y confiada. La pasaron al filo de la espada y prendieron fuego a la ciudad.
No haba nadie que pudiera librarla, porque estaba lejos de Sidn y no dependa de nadie. La ciudad se encontraba en el valle de Bet Rejob. Los danitas la reconstruyeron y se establecieron en ella.
Y le pusieron el nombre de Dan, que haba nacido de Israel. Pero al principio la ciudad se llamaba Lais.
Los danitas erigieron la estatua, y Jonatn, hijo de Gersn, hijo de Moiss, y sus hijos despus de l, fueron los sacerdotes de la tribu de Dan, hasta el da en que fue deportada del pas.
Ellos instalaron la estatua que haba hecho Mic, y all permaneci todo el tiempo que la Casa de Dios estuvo en Silo.
En aquel tiempo, cuando no haba rey en Israel, un levita que viva como forastero en los confines de la montaa de Efram, tom por concubina a una mujer de Beln de Jud.
Pero su concubina le fue infiel y lo abandon, yndose a la casa de su padre en Beln de Jud, donde permaneci unos cuatro meses.
Entonces su marido fue detrs de ella, para hablarle al corazn y hacerla volver. El llevaba consigo un servidor y dos asnos. La joven lo hizo entrar en la casa de su padres, y este, al verlo, le sali al encuentro lleno de alegra.
Su suegro, el padre de la joven, lo retuvo en su casa, y el levita se qued con el tres das: comieron, bebieron y pasaron la noche all.
Al cuarto da, se levantaron de madrugada y el levita se dispuso a partir. Pero el padre de la joven dijo a su yerno: "Repara tus fuerzas con un pedazo de pan, y luego partirn".
Entonces se sentaron a comer y beber los dos juntos. El padre de la joven le dijo: "Te invito a quedarte esta noche, para pasar un momento agradable".
El hombre se levant para ponerse en camino, pero su suegro le insisti tanto, que l cambi de parecer y pas la noche all.
Al quinto da, se dispuso a partir de madrugada, pero su suegro le dijo: "Repara antes tus fuerzas". Y se entretuvieron, comiendo los dos juntos hasta muy avanzado el da.
Cuando el levita se levant para partir con su concubina y su servidor, el padre de la joven le dijo: "Ya se est haciendo tarde. Qudate aqu esta noche y pasars un momento agradable. Maana de madrugada se pondrn en camino y regresars a tu casa".
Pero el hombre no quiso quedarse, sino que se levant y parti. As lleg frente a Jebs -o sea, Jerusaln- llevando consigo los dos asnos cargados, adems de su concubina y su servidor.
Cuando estaban cerca de Jebs, ya era muy tarde, y el servidor dijo a su seor: "Apartmonos del camino para entrar en esta ciudad jebusea y pasar la noche all"
Pero su seor le respondi: "No nos apartemos para entrar en una ciudad extranjera, que no pertenece a los israelitas. Sigamos de largo hasta Guibe".
Luego dijo a su servidor: "Vamos a acercarnos a uno de esos poblados ; pasaremos la noche en Guibe o en Ram".
Siguieron de largo, y a la puesta del sol estuvieron frente a Guibe de Benjamn.
Entonces se apartaron del camino para ir a pasar la noche a Guibe. Al llegar, el hombre se qued en la plaza de la ciudad, pero nadie los invit a su casa para pasar la noche.
Entonces lleg un anciano, que al atardecer volva de trabajar en el campo. Era un hombre de la montaa de Efram y resida en Guibe como forastero, porque la gente del lugar era benjaminita.
El anciano alz los ojos y vio al viajero que estaba en la plaza de la ciudad. "De dnde vienes y adnde vas?" le pregunt,
"Estamos de paso, le respondi l; venimos de Beln de Jud y vamos hasta los confines de la montaa de Efram, porque yo soy de all. Fui a Beln de Jud, y ahora estoy de regreso. Pero no hay nadie que me reciba en su casa,
aunque tenemos paja y forraje para nuestros asnos, y tambin pan y vino para m, para mi mujer y para el servidor que me acompaa. No nos falta nada".
El anciano le dijo: "La paz est contigo. Yo proveer a todas tus necesidades. No pases la noche en la plaza".
Entonces lo llev a su casa y dio de comer a los asnos. Y ellos se lavaron los pies, comieron y bebieron.
Estaban pasando un momento agradable, cuando los hombres de la ciudad, gente pervertida, rodearon la casa y comenzaron a golpear la puerta, diciendo al anciano dueo de casa: "Trae afuera el hombre que entr en tu casa para que tengamos relaciones con l".
Pero el dueo de casa se present ante ellos y les dijo: "No, hermanos mos, no obren tan perversamente, porque ese hombre es mi husped. No cometan esa infamia!
Yo tengo a mi hija que es virgen: se la traer afuera, para que ustedes abusen de ella y la traten como mejor les parezca. Pero no cometan semejante infamia con ese hombre".
Sin embargo, ellos no quisieron escucharlo. Entonces el levita tom a su concubina y la llev afuera. Los hombres se aprovecharon de ella y la maltrataron toda la noche hasta la madrugada, y al amanecer, la abandonaron.
La mujer lleg de madrugada y se cay a la entrada de la casa del hombre donde estaba su marido. All qued hasta que fue el da.
Por la maana, su marido se levant, abri la puerta de la casa y sali para continuar el camino. Al ver a la mujer, su concubina, que estaba tendida a la puerta de la casa, con la mano sobre el umbral,
le dijo: "Levntate, vamos". Pero no obtuvo respuesta. Entonces el hombre la carg sobre su asno y emprendi el camino hacia su pueblo.
Cuando lleg a su casa, tom el cuchillo y parti en doce pedazos el cuerpo de su concubina. Luego los envi a todo el territorio de Israel.
El levita haba dado esta orden a sus emisarios: "Digan esto a todos los hombres de Israel: "Ha sucedido una cosa igual desde que los israelitas subieron del pas de Egipto hasta el da de hoy? Reflexionen, deliberen y decidan". Y todos los que lo venan, exclamaban: Nunca ha sucedido no se ha visto una cosa semejante, desde que los israelitas subieron de Egipto hasta el da de hoy!".
Entonces todos los israelitas salieron como un solo hombre, desde Dan hasta Berseba y hasta la regin de Galaad, y la comunidad se reuni delante del Seor, en Misp.
Los dignatarios de todo el pueblo y todas las tribus acudieron a la asamblea del pueblo de Dios: eran cuatrocientos mil hombres de a pie, armados de espada.
Los benjaminitas, por su parte, oyeron que los israelitas haban subido a Misp. Los israelitas dijeron: "Cuntennos cmo ha sucedido el crimen".
Entonces el levita, el marido de la mujer asesinada, tom la palabra y dijo: "Yo y mi concubina llegamos a Guibe de Benjamn para pasar la noche,
y los vecinos de Guibe se levantaron contra m: durante la noche rodearon la casa, intentaron matarme y abusaron de mi concubina hasta hacerla morir.
Yo tom a mi concubina, la cort en pedazos y envi esos pedazos a todo el territorio de la herencia de Israel, porque se haba cometido una depravacin y una infamia en Israel.
Ahora les toca a ustedes, israelitas, tomar aqu mismo una determinacin".
Todo el pueblo se levant como un solo hombre y exclam: "Ninguno de nosotros ir a su campamento; nadie volver a su casa.
Y con Guibe haremos lo siguiente: sortearemos a los que subirn a atacarla;
de entre todas las tribus de Israel, tomaremos a diez hombres de cada cien, a cien de cada mil, y a mil de cada diez mil. Ellos recogern vveres para la tropa, es decir, para los que irn a dar su merecido a Guibe de Benjamn por la infamia que ha cometido en Israel".
As, todos los hombres de Israel quedaron unidos como un solo hombre contra aquella ciudad.
Las tribus de Israel enviaron emisarios a toda la tribu de Benjamn para decirle: "Qu explicacin dan al crimen que se ha cometido entre ustedes?
Entreguen a esos hombres pervertidos de Guibe, para que los matemos y hagamos desaparecer el mal de Israel. Pero los benjaminitas no quisieron escuchar la demanda de sus hermanos israelitas.
Los benjaminitas de todas las ciudades se reunieron en Guibe para salir a combatir contra los israelitas.
Aquel mismo da se hizo el recuento de los benjaminitas provenientes de las diversas ciudades, y resultaron en total veinticinco mil hombres armados de espada, sin contar a los habitantes de Guibe.
De toda esa tropa, setecientos hombres eran guerreros adiestrados, ambidextros, y capaces de arrojar la piedra de su honda contra un cabello, sin errar el tiro.
La gente de Israel tambin hizo un recuento: descontando a Benjamn, eran cuatrocientos mil hombres armados de espada, todos guerreros.
En seguida subieron a Betel y consultaron a Dios para preguntarle: "Quin de nosotros ser el primero en subir a luchar contra los benjaminitas?". Y el Seor respondi: "Jud ser el primero".
Los israelitas avanzaron de madrugada para acampar frente a Guibe
y salir a luchar contra Benjamn. Los hombres de Israel se dispusieron en orden de batalla frente a la ciudad,
pero los benjaminitas salieron de Guibe y dejaron tendidos por tierra aquel da a veintids mil hombres de Israel.
Entonces los israelitas subieron a lamentarse delante del Seor hasta la tarde. Luego consultaron al Seor, diciendo: "Tenemos que entablar un nuevo combate con los hijos de nuestro hermano Benjamn?". Y el Seor respondi: "Suban a atacarlo".
De esta manera, la tropa israelita recobr el valor y volvi a disponer sus filas para el combate en el mismo lugar que el primer da.
Los israelitas se acercaron por segunda vez a los benjaminitas,
pero tambin aquel segundo da Benjamn les sali al encuentro desde Guibe, y dej tendidos por tierra a dieciocho mil israelitas, todos ellos armados de espada.
Entonces los israelitas subieron a Betel con todo el pueblo y all se lamentaron, sentados delante del Seor: ayunaron todo el da hasta la tarde y ofrecieron al Seor holocaustos y sacrificios de comunin.
Despus consultaron al Seor, porque en aquel tiempo el Arca de la Alianza de Dios se encontraba all,
y Pinjs, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, estaba al servicio de ella. "Tenemos que salir otra vez a luchar contra los hijos de nuestro hermano Benjamn, o debemos desistir?", preguntaron al Seor. Y el Seor respondi: "Suban, porque maana los entregar en manos de ustedes".
Israel tendi una emboscada alrededor de Guibe.
Al tercer da, los israelitas avanzaron contra Benjamn, y dispusieron sus filas contra Guibe, como las otras veces.
los benjaminitas les salieron al encuentro, dejndose arrastrar lejos de la ciudad, y comenzaron como las otras veces a matar gente por los senderos que suben, uno a Betel y el otro a Gaban. As mataron a unos treinta hombres de Israel, sobre el campo raso.
Entonces los benjaminitas pensaron: "Ya los tenemos derrotados como la primera vez". Pero los israelitas haban dicho: "Vamos a simular que huimos, para atraerlos hasta los caminos, lejos de la ciudad".
Todos los hombres de Israel se levantaron de sus puestos y tomaron posiciones en Baal Tamar. Los israelitas que estaban emboscados, atacaron desde sus posiciones al oeste de Gueba.
Diez mil guerreros adiestrados de todo Israel llegaron frente a Guibe. El combate se hizo muy encarnizado, sin que los benjaminitas advirtieran el desastre que se les vena encima.
El Seor hizo que Benjamn cayera derrotado delante de Israel, y aquel da los israelitas mataron a veinticinco mil cien hombres de Benjamn, todos ellos armados de espada
b  Los hombres de Israel haban cedido terreno a Benjamn, porque contaban con el apoyo de los que estaban emboscados contra Guibe.
Estos, por su parte, se desplegaron rpidamente y atacaron a Guibe, pasando a todos sus habitantes al filo de la espada.
La gente de Israel se haba puesto de acuerdo con los que estaban emboscados, para que estos levantaran una humareda desde la ciudad,
y entonces ellos presentaran batalla. Cuando Benjamn comenz a matar a algunos israelitas, unos treinta hombres en total, pens: "Ya los tenemos completamente derrotados, como en el primer combate".
Pero la columna de humo empez a levantarse desde la ciudad, y Benjamn, al mirar atrs, vio que la ciudad entera suba en llamas hacia el cielo.
Entonces los hombres de Israel presentaron batalla, y los benjaminitas temblaron al ver el desastre que se les vena encima.
Los benjaminitas retrocedieron ante los hombres de Israel en direccin al desierto, pero se vieron acosados por los combatientes, y los que venan de la ciudad atacaron tomndolos entre dos frentes.
As encerraron a Benjamn, lo persiguieron sin darle tregua y siguieron derrotndolo hasta llegar a Gueba por el oriente.
Cayeron dieciocho mil guerreros de Benjamn. [36 a] Los benjaminitas vieron que haban sido derrotados,
y los sobrevivientes volvieron la espalda y huyeron al desierto, hacia la Roca de Rimn. Los israelitas capturaron por los caminos a cinco mil hombres y, mientras perseguan a Benjamn hasta Gueba, mataron a otros dos mil.
Aquel da cayeron en total veinticinco mil benjaminitas, todos ellos guerreros armados de espada.
Seiscientos hombres, en cambio, pudieron escapar al desierto, hasta la Roca de Rimn, y all estuvieron durante cuatro meses.
Los israelitas se volvieron contra los benjaminitas y pasaron al filo de la espada a los varones de las ciudades, al ganado y a todo lo que encontraron, y tambin incendiaron a su paso a todas las ciudades.
Los hombres de Israel haban pronunciado este juramento en Misp: "Ninguno de nosotros dar su hija en matrimonio a un benjaminita".
El pueblo se dirigi a Betel, y all estuvieron sentados delante del Seor hasta la tarde, sollozando y derramando abundantes lgrimas.
"Seor, Dios de Israel, decan, por qu ha sucedido esto en Israel? Hoy le falta a Israel una de sus tribus!".
Al da siguiente, el pueblo se levant de madrugada, erigieron all un altar y ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunin.
Luego los israelitas dijeron: "Cul entre todas las tribus de Israel no ha subido a la asamblea delante del Seor?". Porque contra el que no se presentara ante el Seor en Misp, se haba pronunciado este juramento solemne: "morir irremediablemente".
Los israelitas se compadecieron de su hermano Benjamn, y dijeron: "Hoy le ha sido arrancada una tribu a Israel.
Qu haremos para proveer de mujeres a los que han sobrevivido, siendo as que hemos jurado por el Seor no darles como esposas a nuestras hijas?"
Por eso preguntaron" Hay alguna entre las tribus de Israel que no ha subido a presentarse ante el Seor en Misp?". Y result que ningn hombre la Iabs de Galaad haba venido al campamento para la Asamblea.
En efecto, cuando se pas revista al pueblo, vieron que all no haba ningn habitante de Iabs de Galaad.
Entonces la comunidad envi a doce mil de los guerreros, con esta orden: "Vayan y pasen al filo de la espada a los habitantes de Iabs de Galaad, incluidas las mujeres y los nios.
Ustedes actuarn de esta manera: consagrarn al exterminio a todos los varones y a las mujeres que hayan convivido con hombres, pero dejarn con vida a las vrgenes". As lo hicieron.
Entre los habitantes de Iabs de Galaad encontraron cuatrocientas jvenes vrgenes, que no haban convivido con ningn hombre, y las llevaron al campamento de Silo, que est en el pas de Canan.
Toda la comunidad de Israel envi emisarios a los benjaminitas, que estaban en la Roca de Rimn, para anunciarles la paz.
Entonces los benjaminitas volvieron, y los hombres de Israel les dieron las mujeres que haban dejado con vida en Iabs de Galaad, pero no alcanzaron para todos.
El pueblo se compadeci de Benjamn, porque el Seor haba abierto una brecha entre las tribus de Israel.
Los ancianos de la comunidad dijeron: Qu haremos para proveer de mujeres a los que han sobrevivido, ya que las mujeres de Benjamn han sido exterminadas?".
Y agregaron: "Que los sobrevivientes de Benjamn tengan herederos, para que no desaparezca una tribu de Israel!
Porque nosotros no podemos darles como esposas a nuestras hijas". Los israelitas, en efecto, haban hecho este juramento: "Maldito sea el que entregue una mujer a Benjamn!".
Entonces dijeron: "Est cerca la fiesta del Seor que se celebra todos los aos en Silo, al norte de Betel, al este de la ruta que sube de Betel a Siquem, y al sur de Lebon".
Y dieron estas instrucciones a los Benjaminitas: "Vayan y tiendan una celada entre las vias.
Estn alerta, y cuando las jvenes de Silo salgan a danzar en coros, ustedes saldrn de las vias y raptarn cada uno a una de las jvenes de Silo. Luego se irn al pas de Benjamn.
Y si sus padres o hermanos vienen a protestar contra nosotros, les diremos: "Sean condescendientes con ellos, ya que no hemos podido capturar en la guerra una mujer para cada uno. Adems, ustedes no hubieran podido drselas, porque en ese caso se habran hecho culpables".
As lo hicieron los benjaminitas: entre las jvenes danzantes que haban secuestrado, tomaron las mujeres que necesitaban. Despus se fueron de vuelta a su herencia, reedificaron las ciudades y se establecieron en ellas.
Al mismo tiempo, los israelitas se reintegraron cada uno a su tribu y a su clan; partieron de all, y se fue cada uno a su herencia.
En aquel tiempo no haba rey en Israel, y cada uno haca lo que le pareca bien.
Haba un hombre de Ramataim, un sufita de la montaa de Efram, que se llamaba Elcan, hijo de Ierojam, hijo de Eli, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita.
El tena dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Penin. Penin tena hijos, pero Ana no tena ninguno.
Este hombre suba cada ao desde su ciudad, para adorar y ofrecer sacrificios al Seor en Silo. All eran sacerdotes del Seor, Jofni y Pinjs, los dos hijos de El.
El da en que Elcan ofreca su sacrificio, daba a su esposa Penin, y a todos sus hijos e hijas, porciones de la vctima.
Pero a Ana le daba una porcin especial, porque la amaba, aunque el Seor la haba hecho estril.
Su rival la afliga constantemente para humillarla, por el Seor la haba hecho estril.
As suceda ao tras ao cada vez que ella suba a la Casa del Seor, la otra la afliga de la misma manera. Entonces Ana se pona a llorar y no quera comer.
Pero Elcan, su marido, le dijo: "Ana, por qu lloras y no quieres comer? Por qu estas triste? No valgo yo para ti ms que diez hijos?".
Despus que comieron y bebieron en Silo, Ana se levant. Mientras tanto, el sacerdote El estaba sentado en su silla a la puerta del Templo del Seor.
Entonces Ana, con el alma llena de amargura, or al Seor y llor desconsoladamente.
Luego hizo este voto: "Seor de los ejrcitos, si miras la miseria de tu servidora y te acuerdas de m, si no te olvidas de tu servidora y le das un hijo varn, yo lo entregar al Seor para toda su vida, y la navaja no pasar por su cabeza".
Mientras ella prolongaba su oracin delante del Seor, El miraba atentamente su boca.
Ana oraba en silencio; slo se movan sus labios, pero no se oa su voz. El pens que estaba ebria,
y le dijo: "Hasta cundo te va a durar la borrachera? Ve a que se te pase el efecto del vino!".
Ana respondi: "No, mi seor; yo soy una mujer que sufre mucho. No he bebido vino ni nada que pueda embriagar; slo me estaba desahogando delante del Seor.
No tomes a tu servidora por una mujer cualquiera; si he estado hablando hasta ahora, ha sido por el exceso de mi congoja y mi dolor".
"Vete en paz, le respondi El, y que el Dios de Israel te conceda lo que tanto le has pedido".
Ana le dijo entonces: "Que tu servidora pueda gozar siempre de tu favor!". Luego la mujer se fue por su camino, comi algo y cambi de semblante.
A la maana siguiente, se levantaron bien temprano y se postraron delante del Seor; luego regresaron a su casa en Ram, Elcan se uni a su esposa Ana, y el Seor se acord de ella.
Ana concibi, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Seor".
El marido, Elcan, subi con toda su familia para ofrecer al Seor el sacrificio anual y cumplir su voto.
Pero Ana no subi, porque dijo a su marido: "No ir hasta que el nio deje de mamar. Entonces lo llevar, y el se presentar delante del Seor y se quedar all para siempre".
Elcan, su marido, le dijo: "Puedes hacer lo que mejor te parezca. Qudate hasta que lo hayas destetado, y ojal que el Seor cumpla su palabra". La mujer se qued, y cri a su hijo hasta que lo destet.
Cuando el nio dej de mamar, lo subi con ella, llevando adems un novillo de tres aos, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Seor en Silo. El nio era an muy pequeo.
Y despus de inmolar el novillo, se lo llevaron a El.
Ella dijo: "Perdn, seor mo, por tu vida, seor!, yo soy aquella mujer que estuvo aqu junto a ti, para orar al Seor.
Era este nio lo que yo suplicaba al Seor, y l me concedi lo que le peda.
Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a l; para toda su vida queda cedido al Seor". Despus se postraron delante del Seor.
Entonces Ana or, diciendo: "Mi corazn se regocija en el Seor, tengo la frente erguida gracias a mi Dios. Mi boca se re de mis enemigos, porque tu salvacin me ha llenado de alegra.
No hay Santo como el Seor, porque no hay nadie fuera de ti, y no hay Roca como nuestro Dios.
No hablen con tanta arrogancia, que la insolencia no les brote de la boca, porque el Seor es el Dios que lo sabe todo, y es l quien valora las acciones.
El arco de los valientes se ha quebrado, y los vacilantes se cien de vigor;
los satisfechos se contratan por un pedazo de pan, y los hambrientos dejan de fatigarse; la mujer estril da a luz siete veces, y la madre de muchos hijos se marchita.
El Seor da la muerte y la vida, hunde en el Abismo y levanta de l.
El Seor da la pobreza y la riqueza, humilla y tambin enaltece.
El levanta del polvo al desvalido y alza al pobre de la miseria, para hacerlos sentar con los prncipes y darles en herencia un trono de gloria; porque del Seor son las columnas de la tierra y sobre ellas afianz el mundo.
El protege los pasos de sus fieles, pero los malvados desaparecern en las tinieblas, porque el hombre no triunfa por su fuerza.
Los rivales del Seor quedan aterrados, el Altsimo truena desde el cielo. El Seor juzga los confines de la tierra; l fortalece a su rey y exalta la frente de su Ungido".
Luego Elcan se fue a su casa en Ram, y el nio qued al servicio del Seor, a las rdenes del sacerdote El.
Los hijos de El eran unos canallas, que no reconocan al Seor
ni respetaban los deberes de los sacerdotes para con el pueblo. Cada vez que alguien ofreca un sacrificio, vena el servidor del sacerdote con un tenedor de tres dientes en la mano, mientras se coca la carne.
Entonces lo meta en la olla o el caldero, en la cacerola o el tazn, y todo lo que recoga con el tenedor, se lo guardaba el sacerdote para l. As hacan con todos los israelitas que iban a Silo.
Incluso antes que se quemara la grasa, vena el servidor del sacerdote y deca a la persona que ofreca el sacrificio: "Dale al sacerdote carne para asar, l no aceptar de ti carne cocida, sino slo cruda".
Y si el hombre le deca: "Primero hay que quemar la grasa, despus, llvate lo que quieras", el servidor replicaba: "No, o me la das ahora mismo, o me la llevo por la fuerza".
El pecado de esos ayudantes era muy grave delante del Seor, porque deshonraban las ofrendas del Seor.
Samuel serva en la presencia del Seor; era un nio, y llevaba ceido el efod de lino.
Su madre le haca un pequeo manto, y se lo traa cada ao, cuando suba con su marido a ofrecer el sacrificio anual.
Entonces El bendeca a Elcan y a su mujer, diciendo: "Que el Seor te conceda una descendencia de esta mujer, a cambio de aquel que fue cedido al Seor". Luego se volvan a su casa.
El Seor intervino en favor de Ana, y ella concibi y dio a luz tres hijos y dos hijas. Mientras tanto, el joven Samuel creca junto al Seor.
El era ya muy viejo, y oy hablar de todo lo que hacan sus hijos a Israel, y cmo se acostaban con las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Carpa del Encuentro.
Entonces les dijo: "Por qu hacen esas cosas? Oigo hablar de todo el pueblo de las malas acciones que ustedes cometen.
No, hijos mos, no es nada bueno el rumor que se hace correr entre el pueblo del Seor.
Si un hombre peca contra otro hombre, Dios interviene como rbitro; pero si un hombre peca contra el Seor, quin puede interceder por l?". Pero ellos no escucharon la voz de su padre, porque el Seor quera hacerlos morir.
En cambio, el joven Samuel iba creciendo, y era apreciado por Dios y por los hombres.
Un hombre de Dios se present a El y le dijo: "As habla el Seor: Yo me revel a la familia de tu padre, cuando ellos estaban en Egipto, bajo el poder de la casa del Faran.
Eleg a tu padre entre todas las tribus de Israel, para que fuera mi sacerdote y subiera a mi altar, para que hiciera arder el incienso y llevara el efod en mi presencia. Y asign a la familia de tu padre todas las ofrendas que hacen quemar los israelitas.
Por qu entonces pisotean mi sacrificio y mi ofrenda, que yo prescrib para mi Morada? Por qu honras a tus hijos ms que a m, hacindolos engordar con lo mejor de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
Por eso, el Seor, el Dios de Israel, pronuncia este orculo: Yo haba dicho que tu familia caminara siempre en mi presencia. Pero ahora -orculo de Seor- lejos de m todo eso! Porque yo honro a los que me honran, pero los que me desprecian son humillados.
Llegan los das en que amputar tu brazo y el de la familia de tu padre, de manera que no habr ms ancianos en tu casa.
T vers un rival en la Morada; y aunque todo le vaya bien a Israel, nunca habr ancianos en tu casa.
Sin embargo, mantendr a algunos de tus descendientes cerca de mi altar, para que se consuman tus ojos y se desgaste tu vida; pero todos los vstagos de tu casa morirn en la flor de la edad.
Y te servir de seal lo que les suceder a tus hijos Jofn y Pinjs: ambos morirn el mismo da.
En cambio, yo me suscitar un sacerdote fiel, que obrar conforme a mi corazn y a mis deseos. Yo le edificar una casa duradera, y l caminar en presencia de mi Ungido todos los das de su vida.
Y todos los que subsistan de tu casa irn a postrarse delante de l por una moneda de plata y una miga de pan, y le dirn: Admteme, por favor, a cualquiera de las funciones sacerdotales, para que tenga un pedazo de pan que comer".
El joven Samuel serva al Seor en la presencia de El. La palabra del Seor era rara en aquellos das, y la visin no era frecuente.
Un da, El estaba acostado en su habitacin. Sus ojos comenzaban a debilitarse y no poda ver.
La lmpara de Dios an no se haba apagado, y Samuel estaba acostado en el Templo del Seor, donde se encontraba el Arca de Dios.
El Seor llam a Samuel, y l respondi: "Aqu estoy".
Samuel fue corriendo adonde estaba El y le dijo: "Aqu estoy, porque me has llamado". Pero El le dijo: "Yo no te llam; vuelve a acostarte". Y l se fue a acostar.
El Seor llam a Samuel una vez ms. El se levant, fue adonde estaba El y le dijo: "Aqu estoy, porque me has llamado". El le respondi: "Yo no te llam, hijo mo; vuelve a acostarte".
Samuel an no conoca al Seor, y la palabra del Seor todava no le haba sido revelada.
El Seor llam a Samuel por tercera vez. El se levant, fue adonde estaba El y le dijo: "Aqu estoy, porque me has llamado". Entonces El comprendi que era el Seor el que llamaba al joven,
y dijo a Samuel: "Ve a acostarte, y si alguien te llama, t dirs: Habla, Seor, porque tu servidor escucha". Y Samuel fue a acostarse en su sitio.
Entonces vino el Seor, se detuvo, y llam como las otras veces: "Samuel, Samuel!". El respondi: "Habla, porque tu servidor escucha".
El Seor dijo a Samuel: "Mira, voy a hacer una cosa en Israel, que a todo el que la oiga le zumbarn los odos.
Aquel da, realizar contra El todo lo que dije acerca de su casa, desde el comienzo hasta el fin.
Yo le anuncio que condeno a su casa para siempre a causa de su iniquidad, porque l saba que sus hijos maldecan a Dios, y no los reprendi.
Por eso, juro a la casa de El: jams ser expiada la falta de su casa, ni con sacrificios ni con oblaciones".
Samuel se qued acostado hasta la maana. Despus abri las puertas de la Casa del Seor, pero no se atreva a contar la visin a El.
Entonces El lo llam y le dijo: "Samuel, hijo mo". "Aqu estoy", respondi l.
El pregunt: "Qu es lo que te ha dicho? Por favor, no me ocultes nada. Que Dios te castigue, si me ocultas algo de lo que l te dijo".
Samuel le cont todo, sin ocultarte nada. El exclam: "El es el Seor; que haga lo que mejor le parezca".
Samuel creci; el Seor estaba con l, y no dej que cayera por tierra ninguna de sus palabras.
Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Seor.
El Seor continu aparecindose en Silo, porque era all donde l se revelaba a Samuel.
Y la palabra de Samuel lleg a todo Israel. En aquellos das, los filisteos se reunieron para combatir contra Israel. Israel les sali al encuentro para el combate, y acamparon en Eben Ezer, mientras los filisteos acampaban en Afec.
Los filisteos se alinearon en orden de batalla frente a Israel, y se entabl un duro combate. Israel cay derrotado delante de los filisteos, y unos cuatro mil hombres fueron muertos en el frente de batalla, en campo abierto.
Cuando el pueblo regres al campamento, los ancianos de Israel dijeron: "Por qu el Seor nos ha derrotado hoy delante de los filisteos? Vayamos a buscar a Silo el Arca de la Alianza del Seor: que ella est presente en medio de nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos".
El pueblo envi unos hombres a Silo, y trajeron de all el Arca de la Alianza del Seor de los ejrcitos, que tiene su trono sobre los querubines. Jofn y Pinjs, los dos hijos de El, acompaaban el Arca.
Cuando el Arca de la Alianza del Seor lleg al campamento, todos los israelitas lanzaron una gran ovacin y tembl la tierra.
Los filisteos oyeron el estruendo de la ovacin y dijeron: "Qu significa esa estruendosa ovacin en el campamento de los hebreos?". Al saber que el Arca del Seor haba llegado al campamento,
los filisteos sintieron temor, porque decan: "Un dios ha llegado al campamento". Y exclamaron: "Ay de nosotros, porque nada de esto haba sucedido antes!
Ay de nosotros! Quin nos librar de este dios poderoso? Este es el dios que castig a los egipcios con toda clase de plagas en el desierto.
Tengan valor y sean hombres, filisteos, para no ser esclavizados por los hebreos, como ellos lo fueron por ustedes! Sean hombres y luchen!"
Los filisteos libraron batalla. Israel fue derrotado y cada uno huy a sus campamentos. La derrota fue muy grande, y cayeron entre los israelitas treinta mil hombres de a pie.
El Arca del Seor fue capturada, y murieron Jofn y Pinjs, los dos hijos de El.
Un hombre de Benjamn escap del frente de batalla y lleg a Silo ese mismo da, con la ropa desgarrada y la cabeza cubierta de polvo.
Cuando lleg, El estaba sentado en una silla al borde del camino, a la expectativa, porque su corazn temblaba por el Arca de Dios. El hombre fue a dar la noticia por la ciudad, y toda la ciudad se puso a gritar.
Al or el clamor, El pregunt: "Qu significa ese tumulto?". Entonces el hombre fue rpidamente a comunicar la noticia a El.
Este tena noventa y ocho aos; haba perdido la vista y no poda ver.
El hombre le dijo: "Vengo del frente de batalla; hoy mismo he escapado de all". El le pregunt: "Qu ha pasado, hijo mo?".
El mensajero respondi: "Israel huy delante de los filisteos, y el pueblo ha sufrido un gran desastre; han muerto tus hijos Jofn y Pinjs, y el Arca de Dios ha sido capturada".
Apenas el hombre mencion el Arca de Dios, El cay de su silla hacia atrs, al lado de la puerta; as se rompi la nunca y muri, porque era viejo y pesado. Haba juzgado a Israel durante cuarenta aos.
Su nuera, la mujer de Pinjs, estaba embarazada, prxima a dar a luz. Cuando oy la noticia de la captura del Arca de Dios, y de la muerte de su suegro y de su marido, se encorv y dio a luz, porque le sobrevinieron los dolores del parto.
Como estaba a punto de morir, las mujeres que la asistan le dijeron: "No temas, has tenido un varn". Pero ella no respondi ni prest atencin.
Y puso al nio el nombre de Icabod, diciendo: "La gloria ha sido desterrada de Israel", el alusin a la captura del Arca de Dios y a la muerte de su suegro y de su marido.
Los filisteos capturaron el Arca de Dios y la trasladaron de Eben Ezer a Asdod.
All tomaron el Arca de Dios, la introdujeron en el templo de Dagn y la expusieron al lado de Dagn.
A la maana siguiente, los asdoditas se levantaron bien temprano, y encontraron a Dagn cado en el suelo, boca abajo, ante el Arca del Seor. Lo recogieron y lo volvieron a poner en su sitio.
Pero a la maana siguiente, cuando los asdoditas se levantaron, encontraron a Dagn cado en el suelo, boca abajo, ante el Arca del Seor. La cabeza de Dagn y las dos palmas de sus manos yacan cortadas sobre el umbral, y no le quedaba ms que el tronco.
Por eso, hasta el da de hoy los sacerdotes de Dagn y los que entran en su templo, en Asdod, no pisan el umbral.
La mano del Seor se hizo sentir pesadamente sobre los asdoditas y los devast, hirindolos con tumores por todo el territorio de Asdod.
Al ver lo que suceda, los asdoditas dijeron: "Que el Arca del Seor no se quede entre nosotros, porque su mano es dura contra nosotros y contra Dagn, nuestro dios".
Entonces invitaron a todos los prncipes de los filisteos a reunirse con ellos, y dijeron: "Qu podemos hacer con el Arca del Dios de Israel?". Ellos respondieron: "Hay que trasladarla a Gat". As trasladaron el Arca del Dios de Israel.
Pero una vez que fue trasladada, la mano del Seor se hizo sentir sobre la ciudad y cundi un pnico terrible, porque el Seor hiri a la gente de la ciudad, del ms pequeo al ms grande, y les brotaron tumores.
Entonces enviaron el Arca de Dios a Ecrn. Pero apenas el Arca lleg a Ecrn, los ecronitas gritaron: "Han trasladado aqu el Arca del Dios de Israel, para hacerme morir a m y a mi pueblo".
Luego invitaron a reunirse a todos los prncipes de los filisteos, y estos decan: "Devuelvan el Arca del Dios de Israel; que regrese al lugar donde estaba, y no me haga morir a m y a mi pueblo". Porque reinaba un pnico mortal en toda la ciudad, tal era el peso con que se haca sentir la mano del Seor.
A los que no moran les brotaban tumores, y el clamor de la ciudad suba hasta el cielo.
El arca del Seor permaneci siete meses en territorio filisteo.
Luego los filisteos convocaron a los sacerdotes y adivinos, y les preguntaron: "Qu haremos con el Arca del Seor? Indquennos cmo podemos enviarla al lugar donde estaba:.
Ellos respondieron: "Si devuelven el Arca del Dios de Israel, no la enven sin nada, sino que debern ofrecerle una reparacin. Si as logran curarse, sabrn por qu su mano no se apartaba de ustedes".
"Qu reparacin debemos ofrecerle?", preguntaron los filisteos. Ellos respondieron: "Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, uno por cada uno de los prncipes filisteos. Porque la misma plaga la han padecido ustedes y ellos.
Hagan unas imgenes de los tumores y de los ratones que devastan el pas, y den gloria al Dios de Israel. Tal vez as su mano no pese tanto sobre ustedes, sobre sus dioses y sobre su pas.
Por qu se van a obstinar como lo hicieron Egipto y el Faran? No tuvieron acaso que dejarlos partir cuando el Seor se ensa con ellos?
Hagan ahora mismo un carro nuevo y tomen dos vacas que estn criando y que no hayan llevado el yugo. Aten las vacas al carro, dejando a sus cras encerradas en el establo.
Luego tomarn el Arca del Seor y la pondrn sobre el carro. Al lado de ella, en un cofre, colocarn los objetos de oro que le ofrecen en reparacin. Despus, la dejarn partir.
Fjense bien: si ella sube en direccin a su territorio, hacia Bet Semes, quiere decir que el Seor nos ha infligido esta gran calamidad; en caso contrario, sabremos que no fue su mano la que nos golpe, sino que esto nos ha sucedido por casualidad.
As lo hicieron: tomaron dos vacas que estaban criando y las ataron al carro, pero encerraron a sus cras en el establo.
Luego pusieron sobre el carro el Arca del Seor y el cofre con los ratones de oro y las imgenes de los tumores.
Las vacas se fueron derecho por el camino de Bet Semes; iban muriendo, siempre por el mismo sendero, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. Y los prncipes de los filisteos las siguieron hasta la frontera de Bet Semes.
La gente de Bet Semes estaba cosechando el trigo en el valle. Al levantar los ojos, divisaron el Arca y se alegraron de verla.
El carro lleg al campo de Josu de Bet Semes y se detuvo. All haba una gran piedra. Entonces hicieron astillas la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al Seor.
Mientras tanto, los levitas haban bajado el Arca del Seor y el cofre que estaba con ella, donde se encontraban los objetos de oro, y los depositaron sobre la piedra grande. La gente de Bet Semes ofreci aquel da holocaustos y sacrificios al Seor.
Al ver esto, los prncipes de los filisteos regresaron a Ecrn aquel mismo da.
Los tumores de oro que los filisteos presentaron como reparacin al Seor fueron uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascaln, uno por Gat y uno por Ecrn.
Y el nmero de los ratones de oro corresponda al de todas las ciudades de los filisteos, gobernadas por los cinco prncipes, desde las ciudades fortificadas hasta los poblados desguarnecidos. Testigo de esto es la piedra grande sobre la que depositaron el Arca del Seor, y que hasta el da de hoy est en el campo de Josu de Bet Semes.
El Seor castig a la gente de Bet Semes, porque haban mirado el Arca del Seor. Como l hiri a setenta hombres, el pueblo estuvo de duelo porque el Seor les haba infligido un castigo tan grande.
Los hombres de Bet Semes dijeron: "Quin podr resistir en la presencia del Seor, este Dios tan santo? A quin envirsela, para que est lejos de nosotros?".
En seguida mandaron unos mensajeros a los habitantes de Quiriat Iearm, para decirles: "Los filisteos han devuelto el Arca del Seor. Bajen y sbanla con ustedes".
Entonces llegaron los de Quiriat Iearm y se llevaron el Arca del Seor. La introdujeron en la casa de Abinadab, sobre la colina, y consagraron a su hijo Eliezer para que la cuidara.
Desde el da en que el Arca fue instalada en Quiriat Iearm pas mucho tiempo -veinte aos- y todo Israel suspiraba por el Seor.
Samuel dijo entonces a toda la casa de Israel: "Si ustedes se vuelven al Seor de todo corazn, dejen de lado a los dioses extraos y a las Astarts que hay en medio de ustedes; dirijan sus corazones hacia el Seor y srvanlo slo a l. As el Seor los librar del poder de los filisteos".
Los israelitas retiraron a los Baales y las Astarts, y sirvieron slo al Seor.
Luego dijo Samuel: "Renan a todo Israel en Misp, y yo rogar al Seor por ustedes".
Ellos se reunieron en Misp, sacaron agua y la derramaron delante del Seor; all ayunaron aquel da, y dijeron: "Hemos pecado contra el Seor!". Y Samuel juzg a los israelitas en Misp.
Los filisteos oyeron que los israelitas se haban reunido en Misp, y sus prncipes subieron contra Israel. Al enterarse, los israelitas tuvieron miedo de los filisteos
y dijeron a Samuel: "No ceses de clamar por nosotros al Seor, nuestro Dios, para que nos salve del poder de los filisteos".
Entonces Samuel tom un corderito y lo ofreci entero en holocausto al Seor. Luego clam al Seor en favor de Israel, y el Seor lo escuch.
Mientras Samuel ofreca el holocausto, los filisteos se acercaron a combatir contra Israel. Peor aquel da, el Seor lanz sus truenos con gran fragor sobre los filisteos. As sembr la confusin entre ellos, y fueron desbaratados pos Israel.
Los hombres de Israel salieron de Misp. persiguieron a los filisteos y los derrotaron hasta ms abajo de Betcar.
Samuel tom una piedra, la coloc entre Misp y El Diente, y la llam Eben Ezer -que significa "Piedra del socorro"- porque dijo: "Hasta aqu nos ha socorrido el Seor".
As fueron abatidos los filisteos, y ya no volvieron a incursionar en territorio de Israel. Mientras vivi Samuel, la mano del Seor se hizo sentir sobre los filisteos.
Las ciudades que los filisteos haban tomado a Israel fueron reconquistadas, desde Ecrn hasta Gat, e Israel libr su territorio del poder de los filisteos. Tambin hubo paz entre Israel y los amorreos.
Samuel juzg a Israel todos los das de su vida.
Cada ao haca un recorrido por Betel, Guilgal y Misp, y juzgaba a Israel en todos estos sitios.
Luego volva a Ram, donde estaba su casa. All juzgaba a Israel, y tambin all erigi un altar al Seor.
Cuando Samuel envejeci, puso a sus hijos como jueces de Israel.
Su hijo mayor se llamaba Joel, y el segundo, Abas: ambos eran jueces en Berseba.
Pero ellos no siguieron sus pasos, sino que se dejaron llevar por el afn de lucro, aceptaron regalos y pervirtieron el derecho.
Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ram.
"T ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones".
A Samuel le disgust que le dijeran: "Danos un rey para que nos gobierne", y or al Seor.
El Seor dijo a Samuel: "Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a m, para que no reine ms sobre ellos.
Como se comportaron conmigo desde el da en que los hice subir de Egipto hasta el da de hoy, abandonndome a m para servir a otros dioses, as se comportan tambin contigo.
Por eso, escucha su reclamo. Pero les hars una solemne advertencia y les explicars cul es el derecho del rey que reinar sobre ellos".
Samuel comunic todas las palabras del Seor al pueblo que le peda un rey,
diciendo: "Este ser el derecho del rey que reinar sobre ustedes, los destinar a sus carros de guerra y a su caballera, y ellos corrern delante de su carro.
Los emplear como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les har cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros.
Tomar a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas.
Les quitar a ustedes los mejores campos, viedos y olivares, para drselos a sus servidores.
Exigir el diezmo de los sembrados y las vias, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores.
Les quitar sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos.
Exigir el diezmo de los rebaos, y ustedes mismos sern sus esclavos.
Entonces, ustedes clamarn a causa del rey que se han elegido, pero aquel da el Seor no les responder".
El pueblo se neg a escuchar la voz de Samuel, e insisti: "No! Habr un rey sobre nosotros,
y as seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgar, saldr al frente de nosotros y combatir en nuestros combates".
Samuel escuch todas las palabras del pueblo y las repiti en presencia del Seor.
El Seor dijo a Samuel: "Escchalos y dales un rey". Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: "Vuelvan cada uno a su ciudad".
Haba un hombre de Benjamn llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afiaj, hijo de un benjaminita. El hombre estaba en muy buena posicin,
y tena un hijo llamado Sal, que era joven y apuesto. No haba entre los israelitas otro ms apuesto que l; de los hombros para arriba, sobresala por encima de todos los dems.
Una vez, se le extraviaron las asnas a Quis, el padre de Sal. Quis dijo entonces a su hijo Sal: "Lleva contigo a uno de los servidores y ve a buscar las asnas".
Ellos recorrieron las montaa de Efram y atravesaron la regin de Salis, sin encontrar nada. Cruzaron por la regin de Saalm, pero no estaban all. Recorrieron el territorio de Benjamn, y tampoco las hallaron.
Cuando llegaron a la regin de Suf, Sal dijo al servidor que lo acompaaba: "Volvmonos, no sea que mi padre ya no piense ms en las asnas y est inquieto por nosotros".
Pero el servidor le respondi: "En esta ciudad hay un hombre de Dios. Es un hombre muy respetado: todo lo que l dice sucede infaliblemente. Vamos all; a lo mejor l nos indica el camino que debemos tomar".
Sal dijo a su servidor: "Vamos, pero qu podemos llevarle a ese hombre? Ya no queda pan en nuestras alforjas, y tampoco tenemos un regalo para ofrecrselo al hombre de Dios. Qu tenemos?".
El servidor volvi a tomar la palabra, y respondi a Sal: "Mira, aqu tengo un cuarto de siclo de plata; se lo dar al hombre de Dios y l nos indicar el camino".
-Antiguamente, en Israel, cuando alguien iba a consultar a Dios, deca: "Acudamos al vidente". Porque antes se llamaba "vidente" al que hoy se llama "profeta"-.
Sal dijo a su servidor: "Est bien, vamos". Y se fueron a la ciudad donde estaba el hombre de Dios.
Mientras suban por la cuesta de la ciudad, encontraron a unas jvenes que salan a sacar agua, y les preguntaron: "Est por aqu el vidente?".
Ellas les respondieron: "S, por ah derecho, pero aprense. Precisamente acaba de llegar a la ciudad, porque hoy se ofrece un sacrificio pblico en el lugar alto.
Apenas entren en la ciudad, lo encontrarn antes que suba al lugar alto para el banquete. El pueblo no comer hasta que l llegue, porque a l le corresponde bendecir el sacrificio, y despus comen los invitados. Suban ahora mismo, porque seguro que hoy lo encontrarn".
Ellos subieron a la ciudad. Mientras entraban, les sali al encuentro Samuel, que suba al lugar alto.
Un da antes de la llegada de Sal, el Seor haba hecho a Samuel esta revelacin:
"Maana, a la misma hora, te enviar a un hombre del pas de Benjamn; t lo ungirs como jefe de mi pueblo Israel, y l salvar a mi pueblo del poder de los filisteos. Porque yo he visto la afliccin de mi pueblo, y su clamor ha llegado hasta m".
Cuando Samuel divis a Sal, el Seor le advirti: "Este es el hombre de quien te dije que regir a mi pueblo".
Sal se acerc a Samuel en medio de la puerta de la ciudad, y le dijo: "Por favor, indcame dnde est la casa del vidente".
"El vidente soy yo, respondi Samuel a Sal; sube delante de m al lugar alto. Hoy ustedes comern conmigo. Maana temprano te dejar partir y responder a todo lo que te preocupa.
Por las asnas que perdiste hace tres das, no te inquietes: ya las han encontrado. Adems, de quin va a ser todo lo que hay de valioso en Israel? No ser tuyo y de toda la casa de tu padre?".
Sal respondi: "No soy un benjaminita, de la ms pequea entre las tribus de Israel? Y mi clan, no es el menor entre todos los clanes de Benjamn? Por qu me hablas as?".
Samuel llev consigo a Sal y a su servidor, los hizo entrar en la sala y les asign un puesto especial, a la cabecera de los invitados, que eran unos treinta.
Samuel dijo entonces al cocinero: "Srvele la porcin que te di para que la pusieras aparte".
El cocinero extrajo el muslo y la cola, y los puso delante de Sal. Samuel dijo: "Ah, tienes servida tu racin. Come, porque la he reservado para ti, cuando yo invit al pueblo a la fiesta". As Sal comi con Samuel aquel da.
En seguida bajaron del lugar alto a la ciudad, y Samuel convers con Sal en la azotea.
Por la maana, se levantaron de madrugada. Apenas despunt el alba, Samuel llam a Sal en la azotea y le dijo: "Levntate, voy a dejarte partir". Sal se levant, y los dos, l y Samuel, salieron afuera.
Cuando haban bajado hasta las afueras de la ciudad, Samuel le dijo: "Dile al servidor que se nos adelante". El se adelant, y Samuel aadi: "Detente un momento, y te har or la palabra de Dios".
Samuel tom el frasco de aceite y lo derram sobre la cabeza de Sal: Luego lo bes y dijo: "El Seor te ha ungido como jefe de su herencia!
Hoy mismo, cuando te hayas alejado de m, encontrars a dos hombres cerca de la tumba de Raquel, en territorio de Benjamn, en Selsj. Ellos te dirn: "Han hallado las asnas que habas ido a buscar. Ahora tu padre ya no piensa ms en ese asunto, y est inquieto por ustedes, diciendo: Qu puedo hacer por mi hijo?".
Ms adelante, cuando llegues a la Encina de Tabor, te encontrars con tres hombres que suben a dar culto a Dios en Betel, llevando uno tres cabritos, otro tres hogazas de pan y otro un odre de vino.
Ellos te saludarn y te darn dos panes, y t los aceptars.
Despus llegars a Guibe de Dios, donde est la guarnicin filistea. Apenas entres en la ciudad, tropezars con un grupo de profetas que bajan del lugar alto, precedidos de arpas, tamborines, flautas y ctaras, en estado de trance proftico.
Entonces te invadir el espritu del Seor; entrars en trance con ellos y sern cambiado en otro hombre.
Cuando te hayan sucedido todas estas seales, haz todo lo que sea conveniente, porque Dios est contigo.
T bajars a Guilgal antes que yo, y yo bajar a unirme contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios de comunin. Espera siete das hasta que yo llegue y te comunique lo que debes hacer".
Apenas Sal se dio vuelta para alejarse de Samuel, Dios le cambi el corazn, y aquel mismo da se cumplieron las seales.
Desde all, se dirigieron a Guibe, y se encontraron con un grupo de profetas. Entonces lo invadi el espritu de Dios y entr en trance en medio de ellos.
Todos los que lo conocan de antes, al verlo en trance en medio de los profetas, se decan unos a otros: "Qu le ha sucedido al hijo de Quis? Tambin Sal est entre los profetas?".
Uno de los presentes intervino, diciendo: "Quin es el padre de estos?". As se hizo proverbial la frase: "Tambin Sal est entre los profetas?".
Cuando sali de su trance proftico, Sal regres a su casa.
Su to les pregunt a l y a su servidor" "A dnde fueron?". "A buscar las asnas, respondi; pero como no aparecan por ninguna parte, acudimos a Samuel".
El to de Sal dijo: "Cuntame lo que les dijo Samuel".
Sal respondi a su to: "Nos dijo solamente que las asnas haban sido halladas". Pero no le cont nada de lo que haba dicho Samuel sobre el asunto del reino.
Samuel convoc a todo el pueblo delante del Seor en Misp,
y dijo a los israelitas: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo hice subir a Israel de Egipto, y los libr a ustedes de la mano de los egipcios y de la mano de todos los reinos que los opriman.
Pero ustedes han rechazado hoy a su Dios, a l, que los libra de todos sus males y angustias, y le han dicho: "No! T nos dars un rey!". Por eso presntense ahora delante del Seor por tribus y por clanes".
Samuel hizo que se acercaran todas las tribus de Israel, y la suerte cay sobre la tribu de Benjamn.
Luego hizo que se acercara la tribu de Benjamn por clanes, y la suerte cay sobre el clan de Matr. Despus hizo que se acercara el clan de Matr, hombre por hombre, y la suerte cay sobre Sal, hijo de Quis. Pero lo buscaron y no lo encontraron.
Entonces volvieron a consultar al Seor: "Ha venido aqu este hombre?". El Seor respondi: "Est all, escondido entre los equipajes".
Fueron corriendo a sacarlo de all; y cuando se present en medio del pueblo, sobresala por encima de todos, de los hombros para arriba.
Samuel dijo a todo el pueblo: "Vieron al que ha elegido el Seor? No hay nadie como l en todo el pueblo". Y todo el pueblo lanz una ovacin, gritando: "Viva el rey!".
Samuel expuso al pueblo el derecho de la realeza, y lo escribi en un libro que deposit delante del Seor. Luego Samuel despidi a todo el pueblo, y se fue cada uno a su casa.
Tambin Sal se fue a su casa, a Guibe, y lo acompaaron los valientes a quienes Dios haba tocado el corazn.
Pero algunos hombres ruines dijeron: "Qu va a salvarnos este!". As lo despreciaron y no le ofrecieron ningn presente.
Najs, el amonita, subi contra Iabs en Galaad y la siti. Todos los hombres de Iabs dijeron a Najs: "Pacta con nosotros y te serviremos".
Pero Najs, el amonita, les respondi: "Pactar con ustedes a condicin de arrancarles a cada uno el ojo derecho, e infligir as un oprobio a todo Israel".
Los ancianos de Iabs le dijeron: "Danos una tregua de siete das para enviar mensajeros por todo el territorio de Israel. Si nadie nos socorre, nos rendiremos a ti".
Cuando los mensajeros llegaron a Guibe de Sal y comunicaron la noticia en presencia del pueblo, todos se pusieron a llorar a gritos.
En ese momento, Sal volva del campo detrs de sus bueyes, y pregunt: "Qu le pasa al pueblo para llorar as?". Entonces le contaron lo que haban dicho los hombres de Iabs.
El espritu de Dios irrumpi sobre Sal cuando este oy esas palabras, y una violenta ira se apoder de l.
Tom una yunta de bueyes, los despedaz y envi los pedazos por todo el territorio de Israel, con este mensaje: "As sern tratados los bueyes del que no salga a combatir detrs de Sal". El terror del Seor invadi al pueblo, y todos se pusieron en marcha como un solo hombre.
Sal les pas revista en Bzec: eran trescientos mil israelitas y treinta mil hombres de Jud.
Luego dijo a los mensajeros que haban venido: "As hablarn a los hombres de Iabs en Galaad: "Maana, a la hora en que ms calienta el sol, sern socorridos". Los mensajeros llevaron la noticia a los hombres de Iabs, y estos se llenaron de alegra.
Entonces los hombres de Iabs dijeron a Najs: "Maana nos rendiremos a ustedes, y ustedes nos tratarn como mejor les parezca".
A la maana siguiente, Sal dividi al pueblo en tres grupos. Ellos irrumpieron en medio del campo en la vigilia de la maana, y batieron a los amonitas hasta la hora de ms calor. Los sobrevivientes se dispersaron de tal manera que no quedaron dos hombres juntos.
El pueblo dijo a Samuel: "Quines son los que preguntaban si Sal reinara sobre nosotros? Entreguen a esos hombres y los mataremos".
Pero Sal intervino, diciendo: "Nadie morir en este da, porque hoy el Seor ha obtenido una victoria en Israel".
Y Samuel dijo al pueblo: "Vengan, vamos a Guilgal y all renovaremos la realeza".
Todo el pueblo fue a Guilgal, y proclamaron rey a Sal delante del Seor. All ofrecieron sacrificios de comunin, y Sal y todos los hombres de Israel se alegraron sobremanera.
Samuel dijo a todo Israel: "Yo les hice caso en todo lo que me dijeron y les he dado un rey.
Ahora, ah tienen al rey que marcha al frente de ustedes. En cuanto a m, ya estoy viejo y lleno de canas, y ah estn mis hijos, como unos ms entre ustedes. Yo estuve al frente de ustedes desde mi juventud hasta el da de hoy.
Aqu me tienen! Declaren contra m delante del Seor y delante de su ungido: A quin le he quitado un buey? A quin le he quitado un asno? A quin lo he oprimido o perjudicado? Por quin me he dejado sobornar para cerrar los ojos? Dganlo, y yo les restituir".
Ellos respondieron: "Nunca nos has oprimido ni perjudicado, ni has aceptado nada de nadie".
El les dijo: "El Seor es testigo contra ustedes, y tambin su ungido es testigo en este da, de que nunca me han sorprendido con nada en la mano". Ellos le dijeron: "S, es testigo!".
Samuel dijo al pueblo: "Es testigo el Seor, que suscit a Moiss y a Aarn, e hizo subir de Egipto a los padres de ustedes.
Ahora, presntense para que entable un juicio con ustedes delante del Seor, evocando los actos de justicia que el Seor hizo en favor de ustedes y de sus padres.
Despus que Jacob lleg a Egipto, los egipcios los avasallaron, y los padres de ustedes clamaron al Seor. El Seor envi entonces a Moiss y a Aarn, que hicieron salir a sus padres de Egipto y los establecieron en este lugar.
Pero ellos olvidaron al Seor, su Dios, y l los entreg en manos de Sisara, el jefe del ejrcito de Jasor, y en manos de los filisteos y del rey de Moab, que les hicieron la guerra.
Ellos clamaron al Seor, diciendo: "Hemos pecado, porque abandonamos al Seor y servimos a los Baales y a las Astarts. Lbranos ahora de las manos de nuestros enemigos, y te serviremos!".
El Seor envi entonces a Ierubaal, a Bedn, a Jeft y a Samuel; as los libr de sus enemigos de alrededor, y ustedes vivieron seguros.
Pero cuando vieron que los atacaba Najs, el rey de los amonitas, ustedes me dijeron: "No! Que reine un rey sobre nosotros!", siendo as que tienen como rey al Seor, su Dios.
Ahora, ah est el rey que se han elegido y que han pedido; ya ven que el Seor les ha dado un rey.
Si ustedes temen al Seor y lo sirven, si escuchan su voz y no se muestran rebeldes a las rdenes del Seor, si ustedes mismos y el rey que reina sobre ustedes siguen al Seor, todo ir bien.
Pero si no escuchan la voz del Seor, y si son rebeldes a sus rdenes, la mano del Seor se har sentir sobre ustedes y sobre su rey.
Y ahora, presntense para ver este gran prodigio que realizar el Seor a la vista de ustedes.
No estamos en la poca de cosechar el trigo? Yo voy a invocar al Seor y l enviar truenos y lluvia; as ustedes reconocern y vern qu grande es el mal que han cometido a los ojos del Seor, al pedir para ustedes un rey".
Samuel invoc al Seor, y aquel da el Seor envi truenos y lluvia. Todo el pueblo sinti un gran temor del Seor y de Samuel.
Y todo el pueblo dijo a Samuel "Ruega al Seor, tu Dios, por tus servidores, y as no moriremos; porque a todos nuestros pecados hemos aadido la maldad de pedir para nosotros un rey".
Pero Samuel dijo al pueblo: "No teman! Por ms que hayan cometido todo este mal, no se aparten del Seor, y srvanlo de todo corazn.
No se aparten siguiendo a dioses falsos, que ni ayudan ni pueden librar, porque no son nada.
No, el Seor no rechazar a su pueblo, por el honor de su gran Nombre, porque l ha querido hacer de ustedes su pueblo.
En lo que a m respecta, lejos de mi pecar contra el Seor, dejando de rogar por ustedes!
Basta que teman al Seor y lo sirvan fielmente de todo corazn. Miren qu grandes cosas ha hecho el Seor con ustedes.
Pero si persisten en hacer el mal, perecern ustedes junto con su rey".
Sal tena... aos cuando comenz a reinar, y rein... aos sobre Israel.
Sal seleccion a tres mil hombres de Israel: dos mil estaban con l en Micms y en la montaa de Betel, y mil con Jonatn en Guibe de Benjamn. Al resto del pueblo lo envi a sus campamentos.
Jonatn derrot al destacamento filisteo apostado en Gueba, y los filisteos se enteraron. Entonces Sal hizo tocar la trompeta por todo el pas, diciendo: "Que oigan los hebreos!".
Cuando todo Israel oy que Sal haba derrotado al destacamento filisteo y que hasta el nombre de Israel causaba repulsin entre los filisteos, el pueblo acudi a la convocatoria de Sal en Guilgal.
Los filisteos se reunieron para combatir contra Israel: tenan tres mil carros, seis mil guerreros y una tropa numerosa como la arena que est a la orilla del mar. Luego subieron y acamparon en Micms, al este de Bet Aven.
Al verse en un grave aprieto, porque estaban cercados, los hombres de Israel fueron a esconderse en las cuevas, entre los matorrales, en las peas, en los huecos y en las cisternas.
Y algunos hebreos cruzaron el Jordn, hacia el pas de Gad y de Galaad. Sal estaba todava en Guilgal, y todo el pueblo temblaba de miedo detrs de l.
As esper siete das, segn el plazo fijado por Samuel. Pero Samuel no llegaba a Guilgal y el pueblo se le comenz a desbandar.
Entonces Sal dijo: "Triganme el holocausto y los sacrificios de comunin", y l mismo ofreci el holocausto.
Apenas termin de ofrecer el holocausto, lleg Samuel, y Sal sali a su encuentro para saludarlo.
Pero Samuel le dijo: "Qu has hecho?" Sal respondi: "Como vi que el pueblo se me desbandaba, que t no llegabas en el plazo fijado y que los filisteos estaban reunidos en Micms,
pens: "Ahora los filisteos bajarn a atacarme en Guilgal, y yo no he aplacado el rostro del Seor". As que me vi obligado a ofrecer el holocausto".
Entonces Samuel replic a Sal: "Has obrado neciamente! Si hubieras observado el mandamiento que te dio el Seor, tu Dios, l haba afianzado para siempre tu reinado sobre Israel.
Pero ahora tu reino no subsistir. El Seor se ha buscado un hombre segn su corazn y lo ha constituido jefe de su pueblo, porque t no has observado lo que el Seor te mand".
En seguida, Samuel parti de Guilgal. En Guibe de Benjamn, Sal pas revista a la tropa que estaba con l: eran unos seiscientos hombres.
Sal, su hijo Jonatn y la tropa que estaba con l se apostaron en Gueba de Benjamn, y los filisteos acamparon en Micms.
Del campamento filisteo sali un cuerpo de asalto dividido en tres grupos: uno tom la direccin de Ofr, hacia el pas de Sual;
otro se dirigi a Bet Jorn, y otro a la altura que domina el valle de las Hienas, hacia el desierto.
No haba entonces ningn herrero en Israel, porque los filisteos decan: "Hay que evitar que los hebreos se forjen espadas y lanzas".
Por eso, todos los israelitas tenan que acudir a los filisteos para reparar sus azadas, sus rejas de arado, sus hachas y sus hoces.
Haba que pagar dos tercios de siclo por las azadas y las rejas de arado, y un tercio de siclo por afilar las hachas y reparar las picanas.
As, el da de la batalla de Micms, nadie del ejrcito que estaba con Sal y Jonatn tena en la mano una espada o una lanza. Slo la tenan Sal y su hijo Jonatn.
Un destacamento de los filisteos parti para el paso de Micms.
Un da, Jonatn, hijo de Sal, dijo a su escudero: "Vamos a cruzarnos hasta la guarnicin de los filisteos que est all, al otro lado". Pero no le comunic nada a su padre.
Mientras tanto, Sal estaba sentado en las afueras de Guibe, bajo el Granado de Migrn, y tena con l acerca de seiscientos hombres.
Ajas, hijo de Ajitub, hermano de Icabod, hijo de Pinjs, hijo de El, sacerdote del Seor en Silo, llevaba el efod. La tropa tampoco saba que Jonatn haba partido.
En uno de los desfiladeros por los que Jonatn trataba de abrirse paso hasta la guarnicin de los filisteos, hay dos grandes peascos, uno a cada lado; el primero se llama Boss y el otro Sen.
Uno de esos peascos se alza hacia el norte, frente a Micms, y el otro hacia el sur, frente a Gueba.
Jonatn dijo a su escudero: "Vamos a cruzarnos a la guarnicin de esos incircuncisos. Pueda ser que el Seor intervenga a favor nuestro, ya que nada le impide dar la victoria, sea con muchos o con pocos".
Su escudero le respondi: "Acta como mejor te parezca; puedes contar conmigo para lo que quieras".
Jonatn aadi: "Avanzaremos hasta donde estn esos hombres y dejaremos que nos descubran.
Si nos dicen: "Alto ah, hasta que los alcancemos!", nos quedaremos en nuestro puesto, sin subir adonde estn ellos.
Pero si nos dicen: "Suban!", entonces subiremos, porque el Seor los entrega en nuestras manos. Esta ser la contrasea".
En seguida se hicieron ver de la guarnicin filistea, y los filisteos, al descubrirlos, exclamaron: "Miren, son unos hebreos que salen de las cuevas donde se haban escondido".
Luego, dirigindose a Jonatn y a su escudero, los hombres de la guarnicin dijeron: "Suban, y les haremos saber una cosa!". Jonatn dijo a su escudero: "Sube detrs de m, porque el Seor los ha entregado en manos de Israel".
Jonatn trep valindose de las manos y los pies, seguido de su escudero. Y a medida que los filisteos caan bajo los golpes de Jonatn, su escudero, que iba detrs, acababa con ellos.
En esa primera incursin, Jonatn y su escudero ultimaron a unos veinte hombres, como quien abre un surco en media parcela de campo
El pnico cundi en el campamento, en la campaa y entre todo el pueblo; la guarnicin y el cuerpo de asalto tambin quedaron aterrorizados. Tembl la tierra, y rein el terror de Dios.
Los centinelas de Sal, en Guibe de Benjamn, vieron cmo la multitud de se agitaba y corra de aqu para all.
Entonces Sal dijo a la tropa que estaba con l: "Pasen revista, a ver si falta alguno de los nuestros". Pasaron revista, y faltaban Jonatn y su escudero.
Sal dijo a Ajas: "Trae aqu el efod". Porque, en ese tiempo, era l quien llevaba el efod delante de Israel.
Mientras Sal le hablaba al sacerdote, el tumulto creca cada vez ms en el campamento de los filisteos. Sal dijo al sacerdote: "Retira tu mano".
Luego Sal y toda la tropa que lo acompaaba se reunieron y avanzaron hacia el lugar del combate: all los filisteos haban desenvainado la espada unos contra otros, y la confusin era total.
Los hebreos que antes haban estado al servicio de los filisteos, y que haban subido con ellos al campamento, tambin se plegaron a los israelitas que estaban con Sal y Jonatn.
Y todos los hombres de Israel que estaban escondidos en la montaa de Efram, al enterarse de la huida de los filisteos, se pusieron igualmente a perseguirlos.
Aquel da, el Seor dio la victoria a Israel, y el combate se extendi hasta ms all de Bet Aven.
Los israelitas estaban exhaustos aquel da, porque Sal haba pronunciado sobre el pueblo esta imprecacin: "Maldito el hombre que coma algo hasta la tarde, antes que me haya vengado de mis enemigos". Y nadie comi un solo bocado.
As la gente lleg a un bosque donde haba miel en el suelo.
Al entrar en el bosque, vieron que all corra la miel, pero nadie se atrevi a probarla por temor al juramento.
Sin embargo, Jonatn no haba odo cuando su padre impona al pueblo el juramento. Por eso, alarg el bastn que tena en la mano, hundi la punta en la miel y se la llev a la boca. Entonces se le ilumin la mirada.
Pero uno de la tropa intervino, diciendo: "Tu padre ha impuesto al pueblo este juramento solemne: "Maldito el hombre que coma algo hoy", y eso que la gente est agotada".
Jonatn, replic: "Mi padre ha trado la desgracia al pas. Miren cmo se ha iluminado mis ojos con slo probar un poco de esta miel!
Si hoy la tropa hubiera comido del botn arrebatado al enemigo, cunto mayor habra sido la derrota de los filisteos!".
Aquel da, ellos derrotaron a los filisteos desde Micms hasta Aialn, y el pueblo qued completamente agotado.
La tropa se lanz sobre el botn y tom ovejas, bueyes y terneros; los degollaron sobre el suelo, y el pueblo los comi con la sangre.
Entonces le avisaron a Sal: "El pueblo est pecando contra el Seor, porque come carne con sangre". El replic: "Ustedes son unos traidores! Hagan rodar hasta aqu, ahora mismo, una piedra bien grande".
Luego aadi: "Disprsense entre el pueblo y dganle que me traiga cada uno su buey o su oveja. Degllenlos aqu y coman; pero no pequen contra el Seor comiendo carne con sangre". Esa noche, cada uno llev el buey que tena a mano y lo degollaron en aquel lugar.
Sal edific un altar al Seor, y ese fue el primer altar erigido por l.
Sal dijo a la tropa: "Bajemos esta noche a perseguir a los filisteos; los saquearemos hasta que despunte el alba y no les dejaremos ni un solo hombre". Ellos respondieron: "Obra como mejor te parezca". Pero el sacerdote dijo: "Consultemos a Dios aqu mismo".
Entonces Sal interrog a Dios: "Debo bajar a perseguir a los filisteos? Los entregars en manos de Israel?". Pero Dios no le respondi nada aquel da.
Sal dijo entonces: "Adelntense, ustedes, todos los dignatarios del pueblo! Infrmense y vean en qu consiste el pecado cometido hoy.
Porque, por la vida del Seor, el salvador de Israel!, aunque se trate de mi hijo Jonatn, morir seguramente". Pero nadie le respondi nada.
Sal dijo a todo Israel: "Ustedes se quedarn de un lado, y yo y mi hijo Jonatn del otro". El pueblo dijo a Sal: "Obra como mejor te parezca".
Sal dijo al Seor: "Dios de Israel, danos una respuesta exacta". La suerte cay sobre Sal y Jonatn, mientras que el pueblo qued libre.
"Ahora, aadi Sal, echen la suerte entre mi hijo Jonatn y yo". Y la suerte cay sobre Jonatn.
Sal dijo a Jonatn: "Cuntame lo que has hecho". El le respondi: "Simplemente, he probado un poco de miel con la punta del bastn que tena en la mano. Aqu estoy dispuesto a morir".
Sal dijo: "Que Dios me castigue, si t no mueres, Jonatn!".
Pero el pueblo replic a Sal: "Cmo va a morir Jonatn, que ha obtenido esta gran victoria en Israel! De ninguna manera! Por la vida del Seor, no caer por tierra ni un solo cabello de su cabeza, porque l ha actuado hoy con la ayuda de Dios!". As el pueblo libr a Jonatn, y l no muri.
Sal dej de perseguir a los filisteos, y estos se fueron a su tierra.
Una vez que Sal asumi el poder real sobre Israel, hizo la guerra a todos sus enemigos de alrededor: a Moab, a los amonitas, a Edom, a los reyes de Sob y a los filisteos. Dondequiera que iba, sala victorioso.
Hizo proezas, derrot a Amalec y libr a Israel de aquellos que lo saqueaban.
Sus hijos fueron Jonatn, Isv y Malquisa. Sus dos hijas se llamaban, la mayor Merab y la menor Mical.
La mujer de Sal se llamaba Ajinam, hija de Ajimas. El jefe de su ejrcito se llamaba Abner, hijo de Ner, to de Sal.
Quis, el padre de Sal, y Ner, el padre de Abner, eran hijos de Abiel.
La guerra contra los filisteos fue muy encarnizada durante toda la vida de Sal. Y siempre que l vea a un hombre valiente y aguerrido, lo incorporaba a sus filas
Samuel dijo a Sal: "Fue el Seor el que me envi a ungirte rey de mi pueblo Israel. Por eso, escucha ahora las palabras del Seor.
As habla el Seor de los ejrcitos: Voy a pedir cuenta a Amalec de lo que hizo a Israel, al cortarle el camino cuando este suba de Egipto.
Ahora ve y derrota a Amalec. Consgralo al exterminio con todo lo que posee y no lo perdones, mata a hombres y mujeres, nios y pequeos, vacas y ovejas, camellos y asnos".
Sal convoc al pueblo y le pas revista en Telam: eran doscientos mil hombres de a pie y diez mil hombres de Jud.
Luego avanz hasta la ciudad de Amalec y tendi una emboscada en el barranco.
Entonces Sal avis a los quenitas: "Vamos, retrense de en medio de los amalecitas y bajen, no sea que los trate igual que a ellos! Porque ustedes han sido benvolos con todos los israelitas, cuando bajaban de Egipto". As los quenitas se retiraron de en medio de Amalec.
Sal derrot a Amalec desde Javil hasta la entrada de Sur, que est frente a Egipto.
Captur vivo a Agag, rey de Amalec, y consagr al exterminio a todo el pueblo, pasndolos al filo de la espada.
Pero Sal y el pueblo perdonaron la vida a Agag y a lo mejor del ganado mayor y menor, a los animales cebados, a los corderos y a todo lo que haba de bueno, y no quisieron consagrarlos al exterminio. Exterminaron, en cambio, todo lo que era despreciable y sin valor.
La palabra del Seor lleg entonces a Samuel en estos trminos:
"Estoy arrepentido de haber hecho rey a Sal, porque se ha apartado de m y no ha cumplido mis palabras". Samuel qued muy perturbado y pas la noche clamando al Seor.
A la maana temprano, Samuel parti al encuentro de Sal, y le dieron esta informacin: "Sal lleg a Carmel y all se erigi una columna conmemorativa; luego dio la vuelta y sigui adelante para bajar a Guilgal".
Entonces Samuel se present ante Sal y este le dijo: "Que el Seor te bendiga! Ya he cumplido la palabra del Seor".
Pero Samuel le pregunt: "Qu son esos balidos que oigo y esos mugidos que llegan a mis odos?".
Sal respondi: "Los han trado a Amalec, porque el pueblo ha perdonado lo mejor del ganado mayor y menor, para ofrecer sacrificios al Seor, tu Dios. El resto lo hemos consagrado al exterminio".
Entonces Samuel dijo a Sal: "Basta! Voy a anunciarte lo que el Seor me dijo anoche". "Habla", replic l.
Samuel aadi: "Aunque t mismo te consideres poca cosa, no ests al frente de las tribus de Israel? El Seor te ha ungido rey de Israel.
El te mand hacer una expedicin y le dijo: Ve y consagra al exterminio a esos pecadores, los amalecitas; combtelos hasta acabar con ellos.
Por qu entonces no has escuchado la voz del Seor? Por qu te has lanzado sobre el botn y has hecho lo malo a los ojos del Seor?".
Sal le replic: "Yo escuch la voz del Seor! Hice la expedicin que l me haba encomendado; traje a Agad, rey de Amalec, consagr al exterminio a los amalecitas,
y el pueblo tom del botn ovejas y vacas, lo mejor de lo destinado al exterminio, para ofrecer sacrificios al Seor, tu Dios, en Guilgal".
Samuel respondi: "Quiere el Seor holocaustos y sacrificios o quiere que se obedezca su voz? La obediencia vale ms que el sacrificio; la docilidad, ms que la grasa de carneros.
Como pecado de hechicera es la rebelda; como crimen de idolatra es la contumacia. Porque t has rechazado la palabra del Seor, l te ha rechazado a ti para que no seas rey".
Sal dijo a Samuel: "He pecado, porque transgred la orden del Seor y tus palabras. Tuve miedo del pueblo y escuch su demanda.
Pero ahora, te ruego, que perdones mi pecado; vuelve conmigo, e ir a postrarme delante del Seor".
Samuel respondi a Sal: "No volver contigo, porque t has rechazado la palabra del Seor, y l te ha rechazado a ti para que ya no seas ms rey de Israel".
Samuel se dio vuelta para irse, pero Sal le tom el borde de su manto, y este se rasg.
Entonces Samuel le dijo: "Hoy el Seor te ha arrebatado el poder real sobre Israel, y se lo ha conferido a otro mejor que t".
-Sin embargo, el Esplendor de Israel no miente ni se arrepiente, porque l no es un hombre para arrepentirse-.
Sal dijo: "He pecado, pero te ruego que me honres ante los ancianos de mi pueblo y ante Israel: vuelve conmigo, y me postrar ante el Seor, tu Dios".
Entonces Samuel volvi en compaa de Sal, y este se postr delante del Seor.
Luego dijo Samuel: "Triganme a Agag, rey de los amalecitas". Agag se acerc a l muy complacido, pensando: "Seguramente, me he librado de la amargura de la muerte".
Pero Samuel dijo: "Como tu espada ha dejado sin hijos a tantas mujeres, as tu madre quedar sin su hijo entre las mujeres". Y descuartiz a Agag delante del Seor, en Guilgal.
Luego Samuel parti hacia Ram, y Sal se fue a su casa, en Guibe de Sal.
Samuel no vio nunca ms a Sal hasta el da de su muerte. Pero estaba de duelo por l, porque el Seor se haba arrepentido de haberlo hecho rey de Israel.
El Seor dijo a Samuel: "Hasta cundo vas a estar lamentndote por Sal, si yo lo he rechazado para que no reine ms sobre Israel? Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envo a Jes, el de Beln, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey".
Samuel respondi" "Cmo voy a ir? Si se entera Sal, me matar". Pero el Seor replic: "Llevars contigo una ternera y dirs: "Vengo a ofrecer un sacrificio al Seor".
Invitars a Jes al sacrificio, y yo te indicar lo que debes hacer: t me ungirs al que yo te diga".
Samuel hizo lo que el Seor le haba dicho. Cuando lleg a Beln, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: "Vienes en son de paz, vidente?".
S, respondi l; vengo a ofrecer un sacrificio al Seor. Purifquense y vengan conmigo al sacrificio". Luego purific a Jes y a sus hijos y los invit al sacrificio.
Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pens: "Seguro que el Seor tiene ante l a su ungido".
Pero el Seor dijo a Samuel: "No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazn".
Jes llam a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: "Tampoco a este ha elegido el Seor".
Luego hizo pasar a Samm; pero Samuel dijo: "Tampoco a este ha elegido el Seor".
As Jes hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jes: "El Seor no ha elegido a ninguno de estos".
Entonces Samuel pregunt a Jes: "Estn aqu todos los muchachos?". El respondi: "Queda todava el ms joven, que ahora est apacentando el rebao". Samuel dijo a Jes: "Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aqu".
Jes lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Seor dijo a Samuel: "Levntate y ngelo, porque es este".
Samuel tom el frasco de leo y lo ungi en presencia de sus hermanos. Y desde aquel da, el espritu del Seor descendi sobre David. Samuel, por su parte, parti y se fue a Ram.
El Espritu del Seor se haba retirado de Sal, y lo atormentaba un mal espritu, enviado por el Seor.
Sus servidores le dijeron: "Un mal espritu de Dios no deja de atormentarte.
Basta que nuestro seor lo diga, y los servidores que te asisten buscarn un hombre que sepa tocar la ctara. As, cuando te asalte el mas espritu de Dios, l tocar la ctara, y t te sentirs aliviado".
Sal respondi a sus servidores: "S, bsquenme un hombre que toque bien y triganlo".
Entonces intervino uno de sus servidores, diciendo: "Justamente he visto a un hijo de Jes, el de Beln, que sabe tocar. Adems, es valiente y hbil guerrero; habla muy bien, tiene buena presencia y el Seor est con l".
Entonces Sal envi unos mensajeros a Jes para decirle: "Envame a tu hijo David, que est con el rebao".
Jes tom un asno, pan, un odre de vino y un cabrito, y se los envi a Sal con su hijo David.
David se present a Sal y se puso a su servicio. Sal le tom un gran afecto y lo hizo su escudero.
Luego mand decir a Jes: "Que David se quede a mi servicio porque me ha cado bien".
Y cuando un espritu de Dios asaltaba a Sal, David tomaba la ctara y tocaba. Sal se calmaba y se senta aliviado, y el mal espritu se retiraba de l.
Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. Se concentraron en Soc de Jud y acamparon entre Soc y Azec, en Efes Damm.
Tambin Sal y los hombres de Israel se reunieron y acamparon en el valle del Terebinto, y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos.
Estos filisteos estaban apostados en un monte, y los israelitas en el del lado opuesto, con el valle de por medio.
Entonces sali del campo filisteo un luchador llamado Goliat, de Gat, que meda casi tres metros de altura.
Llevaba en la cabeza un casco de bronce e iba cubierto con una coraza escamada, tambin de bronce, que pesaba ms de medio quintal.
Tena unas canilleras de bronce en las piernas y una jabalina de bronce a la espalda.
El asta de su lanza era gruesa como el palo de un telar y el hierro de la punta pesaba unos seis kilos. Su escudero iba delante de l.
El filisteo se detuvo y grit a las filas de Israel: "Para qu salen a presentar batalla? No soy yo el filisteo y ustedes los esclavos de Sal? Elijan a un hombre, y que baje a enfrentarme.
Si l es capaz de combatir conmigo y me derrota, seremos esclavos de ustedes. Pero si yo puedo ms que l y lo derroto, ustedes sern nuestros esclavos y nos servirn".
Y el filisteo aadi: "Hoy lanza un desafo a las filas de Israel. Presntenme un hombre y nos batiremos en duelo".
Sal y todo Israel, al or estas palabras del filisteo, quedaron espantados y sintieron un gran temor.
David era hijo de aquel Efrateo de Beln de Jud, llamado Jes, que tena ocho hijos. En tiempos de Sal, Jes era ya un hombre viejo, de edad avanzada,
y sus tres hijos mayores haban ido a la guerra detrs de Sal. El mayor de estos tres hijos se llamaba Eliab, el segundo Abinadab y el tercero Samm;
David era el ms pequeo. Los tres mayores haban seguido a Sal,
mientras que David sola ir al campamento de Sal y luego volva a Beln, para apacentar el rebao de su padre.
Mientras tanto, el filisteo se adelantaba por la maana y por la tarde, y as se present durante cuarenta das.
Jes dijo a su hijo David: "Toma esta bolsa de grano tostado y estos diez panes, y corre a llevrselos a tus hermanos al campamento.
Estos diez quesos se los entregars al comandante. Fjate bien cmo estn tus hermanos y trae algo de ellos como prenda.
Sal est con ellos y con todos los hombres de Israel en el valle del Terebinto, combatiendo contra los filisteos".
David se levant de madrugada, dej el rebao al cuidado de un guardin y parti con su carga, como se lo haba mandado Jes. Cuando lleg al cerco del campamento, el ejrcito avanzaba en orden de batalla, lanzando el grito de guerra.
Israelitas y filisteos se alinearon frente a frente.
Entonces David dej las cosas que traa en manos del encargado del equipaje, corri hacia las filas y fue a saludar a sus hermanos.
Mientras estaba hablando con ellos, subi del frente filisteo el luchador llamado Goliat, el filisteo de Gat. Pronunci las mismas palabras, y David lo escuch.
Todos los israelitas, apenas vieron al hombre, huyeron despavoridos delante de l.
Un hombre de Israel dijo: "Han visto a ese hombre que sube? El viene a desafiar a Israel! Al que lo derrote, el rey lo colmar de riquezas, le dar su hija como esposa y eximir de impuestos a su casa paterna en Israel".
David pregunt a los hombres que estaban con l: "Qu le harn al hombre que derrote a ese filisteo y ponga a salvo el honor de Israel? Porque quin es ese filisteo incircunciso para desafiar a las huestes del Dios viviente?".
La gente le repiti lo mismo: "Al que lo derrote le harn tal y tal cosa".
Pero Eliab, su hermano mayor, al orlo hablar as con esos hombres, se irrit contra l y exclam: "Para qu has bajado aqu? Y con quin has dejado esas pocas ovejas en el desierto? Ya s que eres un atrevido y un mal intencionado: t has bajado para ver la batalla!".
David replic: "Pero qu he hecho?".
En seguida se apart de l y, dirigindose a otro, le hizo la misma pregunta. Y la gente le respondi lo mismo que antes.
Los que haban odo las palabras que dijo David se las comunicaron a Sal, y este lo mand llamar.
David dijo a Sal: "No hay que desanimarse a causa de ese; tu servidor ir a luchar contra el filisteo".
Pero Sal respondi a David: "T no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres ms que un muchacho, y l es un hombre de guerra desde su juventud".
David dijo a Sal: "Tu servidor apacienta el rebao de su padre, y siempre que viene un len o un oso y se lleva una oveja del rebao,
yo lo persigo, lo golpeo y se la arranco de la boca; y si l me ataca, yo lo agarro por la quijada y lo mato a golpes.
As he matado leones y osos, y ese filisteo incircunciso ser como uno de ellos, porque ha desafiado a las huestes del Dios viviente".
Y David aadi: "El Seor, que me ha librado de las garras del len y del oso, tambin me librar de la mano de ese filisteo". Entonces Sal dijo a David: "Ve, y que el Seor est contigo".
Sal visti a David con su propia indumentaria, le puso en la cabeza un casco de bronce y lo cubri con una coraza.
Despus, David se ci la espada de Sal por encima de su indumentaria, e hizo un esfuerzo para poder caminar, porque no estaba entrenado. Entonces David dijo a Sal: "No puedo caminar con todas estas cosas porque no estoy entrenado". Y David se las quit.
Luego tom en la mano su bastn, eligi en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanz hacia el filisteo.
El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero.
Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreci, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia.
Entonces dijo a David: "Soy yo un perro para que vengas a m armado de palos?". Y maldijo a David invocando a sus dioses.
Luego le dijo: "Ven aqu, y dar tu carne a los pjaros del cielo y a los animales del campo".
David replic al filisteo: "T avanzas contra m armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Seor de los ejrcitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien t has desafiado.
Hoy mismo el Seor te entregar en mis manos; yo te derrotar, te cortar la cabeza, y dar tu cadver y los cadveres del ejrcito filisteo a los pjaros del cielo y a los animales del campo. As toda la tierra sabr que hay un Dios para Israel.
Y toda esta asamblea reconocer que el Seor da la victoria sin espada ni lanza. Porque esta es una guerra del Seor, y l los entregar en nuestras manos".
Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acerc cada vez ms para enfrentar a David, este enfil velozmente en direccin al filisteo.
En seguida se meti la mano en su bolsa, sac de ella una piedra y la arroj con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clav en la frente, y l cay de bruces contra el suelo.
As venci David al filisteo con la honda y una piedra; le asest un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.
David fue corriendo y se par junto al filisteo; le agarr la espada, se la sac de la vaina y lo mat, cortndole la cabeza. Al ver que su hroe estaba muerto, los filisteos huyeron.
Inmediatamente, los hombres de Israel y de Jud lanzaron el grito de guerra y persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Ecrn. Muchos filisteos cayeron heridos de muerte por el camino de Dos Puertas, hasta Gat y Ecrn.
Despus, los israelitas volvieron de su encarnizada persecucin contra los filisteos y saquearon su campamento.
David tom la cabeza del filisteo y la llev a Jerusaln, pero dej las armas en su propia carpa.
Al ver que David sala al encuentro del filisteo, Sal le haba preguntado a Abner, el jefe del ejrcito: "Abner, de quin es hijo ese muchacho?". "Por tu vida, rey, no lo s!", respondi Abner.
Entonces el rey dijo: "Averigua de quin es hijo ese muchacho".
Cuando David volvi de matar al filisteo, Abner lo llev a la presencia de Sal con la cabeza del filisteo en la mano.
Sal le pregunt: "De quin eres hijo, muchacho?". David respondi: "Soy hijo de tu servidor Jes, el de Beln".
Apenas David termin de hablar con Sal, Jonatn se encari con l y lleg a quererlo como a s mismo.
Sal lo hizo quedar con l aquel da y no lo dej volver a la casa de su padre.
Y Jonatn hizo un pacto con David, porque lo amaba como a s mismo.
El se despoj del manto que llevaba puesto y se lo dio a David, y lo mismo hizo con su indumentaria y hasta con su espada, su arco y su cinturn.
Siempre que sala de campaa, enviado por Sal, David tena xito. Entonces Sal lo puso al frente de sus hombres de guerra. David era bien visto por todo el pueblo y tambin por los servidores de Sal.
A su regreso,, despus que David derrot al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salan a recibir al rey Sal, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y tringulos.
Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: "Sal ha matado a miles y David a decenas de miles".
Sal se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pens: "A David le atribuyen los diez mil, y a m tan slo los mil. Ya no le falta ms que la realeza!".
Y a partir de ese da, Sal mir con malos ojos a David.
Al da siguiente, un mal espritu que vena de Dios se apoder de Sal, y l se puso a delirar en medio de su casa. David tocaba su instrumento como los otros das, y Sal tena su lanza en la mano.
De pronto, Sal empu la lanza, pensando: "Voy a clavar a David contra la pared". Pero David esquiv el golpe una y otra vez.
Entonces Sal tuvo miedo, porque el Seor estaba con David y, en cambio, se haba retirado de l.
Por eso lo apart de su lado, constituyndolo jefe de un militar de hombres. As David iba y vena al frente de las tropas.
El xito lo acompaaba en todas sus empresas y el Seor estaba con l.
Al ver que todo le sala bien, Sal le tuvo miedo.
pero todos en Israel y en Jud amaban a David, porque l iba y vena al frente de ellos.
Sal dijo a David: "Ah tienes a Merab, mi hija mayor; te la voy a dar por esposa, pero tendrs que servirme valerosamente y combatir en las guerras del Seor". En realidad, Sal pensaba: "Que sean los filisteos, y no yo, los que pongan su mano sobre l".
Pero David respondi a Sal: "Quin soy yo y quin es mi estirpe, el clan de mi padre en Israel, para que yo sea el yerno del rey?".
Y cuando lleg el momento en que David deba casarse con Merab, la hija de Sal, se la dieron como esposa a Adriel de Mejol.
Mientras tanto, Mical, la otra hija de Sal, se haba enamorado de David. Cuando se lo contaron a Sal, este recibi con agrado la noticia.
porque pens: "Se la dar para tenerlo atrapado, y as caer en manos de los filisteos". Entonces Sal dijo a David por segunda vez: "Hoy vas a ser mi yerno".
Adems, dio esta orden a sus servidores: "Dganle a David confidencialmente: "El rey te aprecia y todos sus servidores te quieren; ahora es el momento de convertirte en yerno del rey"".
Los servidores del rey repitieron estas palabras a David, pero l les respondi: "Les parece poca cosa ser yerno del rey? Yo soy un hombre pobre y de condicin humilde".
Cuando los servidores informaron a Sal de lo que haba dicho David,
Sal les dijo: "Hblenle as a David: "Como nico precio a cambio de su hija, el rey quiere cien prepucios de filisteos, para vengarse de sus enemigos"". De esta manera, Sal pensaba lograr que David cayera en manos de los filisteos.
Los servidores comunicaron estas palabras a David, y a l le agrad la idea de convertirse en yerno del rey. Antes que se cumpliera el plazo fijado,
David parti con sus hombres y mat a doscientos filisteos. Luego trajo los prepucios y present ante el rey el nmero completo, para poder ser su yerno. Entonces Sal le dio como esposa a su hija Mical.
Sal, al ver esto, comprendi que el Seor estaba con David y que su hija Mical lo amaba.
Por eso creci el miedo que le tena a David y fue su enemigo toda la vida.
Los jefes de los filisteos solan hacer incursiones, y cada vez que salan, David tena ms xito que todos los servidores de Sal. As su nombre se hizo clebre.
Sal habl a su hijo Jonatn y a todos sus servidores de su proyecto de matar a David. Pero Jonatn, hijo de Sal, quera mucho a David,
y lo puso sobre aviso, dicindole: "Mi padre Sal intenta matarte. Ten mucho cuidado maana por la maana; retrate a un lugar oculto y no te dejes ver.
Yo saldr y me quedar junto con mi padre en el campo donde t ests; le hablar de ti, ver que pasa y te lo comunicar".
Jonatn habl a su padre Sal en favor de David, y le dijo: "Que el rey no peque contra su servidor David, ya que l no ha pecado contra ti. Al contrario, sus acciones te reportan grandes beneficios.
El se jug la vida cuando derrot al filisteo, y el Seor dio una gran victoria a todo Israel. Si tanto te alegraste al verlo, por qu vas a pecar con sangre inocente, matando a David sin motivo?".
Sal hizo caso a Jonatn y pronunci este juramento: "Por la vida del Seor, no morir!".
Jonatn llam a David y lo puso al tanto de todo. Luego lo llev a la presencia de Sal, y David qued a su servicio como antes.
Al reanudarse la guerra, David sali a combatir contra los filisteos; les infligi una gran derrota y ellos huyeron ante l.
Entonces, un mal espritu del Seor se apoder de Sal. Mientras l estaba sentado en su casa, con la lanza en la mano, y David tocaba su instrumento,
Sal trat de clavarlo contra la pared con la lanza. Pero David esquiv el golpe de Sal, y la lanza se clav en la pared. En seguida David huy y se puso a salvo. Aquella misma noche,
Sal envi unos emisarios a la casa de David, para vigilarlo y darle muerte a la maana. Pero Mical, su esposa, le advirti: "Si no salvas tu vida esta noche, maana estars muerto".
Mical ayud a David a bajar por la ventana, y l huy para ponerse a salvo.
Luego, Mical tom el dolo familiar y lo coloc sobre la cama; puso en la cabecera un cuero de cabra y lo cubri con una manta.
Sal envi emisarios para que detuvieran a David, pero Mical les dijo: "Est enfermo".
Sal los mand de nuevo a ver a David, con esta orden: "Triganmelo con cama y todo, para que yo lo mate!".
Pero cuando los emisarios entraron, no encontraron en la cama ms que el dolo, con el cuero de cabra en la cabecera.
Sal dijo a Mical: "Qu manera de engaarme es esta? Has dejado escapar a mi enemigo!". Mical le respondi: "El me dijo: "O me dejas partir o te mato".
Una vez que huy y se puso a salvo, David se present a Samuel en Ram y le cont todo lo que le haba hecho Sal. Luego, l y Samuel fueron a alojarse en Naiot.
Cuando informaron a Sal de que David estaba en Naiot, en Ram,
aquel envi emisarios para que detuvieran a David. Ellos vieron a la comunidad de profetas, con Samuel a la cabeza, en estado de trance proftico. Entonces el espritu del Seor invadi a los emisarios de Sal, y tambin ellos entraron en trance.
Al enterarse de esto, Sal envi otros emisarios, pero tambin ellos entraron en trance. Por tercera vez, Sal volvi a enviar emisarios, y tambin ellos entraron en trance.
Entonces fue l personalmente a Ram. Al llegar a la gran cisterna que est en Sec, Sal pregunt: "Dnde estn Samuel y David?". "Estn en Naiot, cerca de Ram", le respondieron,
De all se dirigi a Naiot, en Ram, y el espritu del Seor se apoder de l, de manera que fue caminando en estado de trance hasta Naiot, en Ram.
Tambin l se despoj de su ropa y estuvo en trance delante de Samuel. Luego cay rendido, y estuvo desnudo todo aquel da y aquella noche. Por eso se puede decir: "Tambin Sal est entre los profetas?".
David huy de Naiot, en Ram, y se present ante Jonatn. "Qu hice yo?, le dijo. Cul es mi falta o mi pecado contra tu padre, para que me persiga a muerte?".
Jonatn le respondi: "Ni pensarlo! T no morirs! Mira, mi padre no hace absolutamente nada sin comunicrmelo. Por qu entonces me habra de ocultar este asunto? No hay nada de eso!".
Pero David insisti: "Tu padre sabe muy bien que yo te he cado en gracia, y habr pensado: "Que Jonatn no se entere, no sea que se entristezca". Sin embargo, por la vida del Seor y por tu propia vida, estoy a un paso de la muerte!".
Jonatn dijo a David: "Estoy dispuesto, a hacer por ti lo que t me digas".
David le respondi: "Maana es la luna nueva, y tendr que compartir la mesa con tu padre. T me dejars partir, y yo me ocultar al descampado hasta pasado maana por la tarde.
Si tu padre nota mi ausencia, t le dirs: "David me insisti para que lo dejara ir de una corrida hasta Beln, su ciudad, porque all se celebra el sacrificio anual de toda la familia".
Si l dice: "Est bien", tu servidor podr sentirse tranquilo. Pero si se pone furioso, sabrs que l ha decidido mi ruina.
S leal con tu servidor, ya que le has hecho contraer contigo un pacto en nombre del Seor. Si en algo he faltado, mtame t mismo. Para qu me hars comparecer ante tu padre?".
"Ni lo pienses!, le dijo Jonatn. Si supiera realmente que mi padre est decidido a infligirte algn mal, seguro que te lo comunicara".
David le pregunt: "Quin me avisar si tu padre te responde duramente?".
Jonatn dijo a David: "Vamos al campo". Y los dos salieron al campo.
Jonatn dijo a David: "El Seor, el Dios de Israel, es testigo! Maana o pasado maana, a esta misma hora, tratar de averiguar las intenciones de mi padre. Si todo marcha bien para ti y no te mando a nadie que te avise,
que el Seor me castigue una y otra vez! Y en caso de que mi padre quiera hacerte algn mal, te avisar tambin y te dejar partir. As podrs irte en paz, y que el Seor est contigo como lo estuvo con mi padre.
Si entonces vivo todava, t me demostrars la fidelidad que el Seor exige. Y si estoy muerto,
seguirs siendo leal con mi casa para siempre, aun cuando el Seor haya extirpado de la superficie del suelo a cada uno de los enemigos de David".
Y Jonatn concluy un pacto con la casa de David, en estos trminos: "Que el Seor pida cuenta de esto a los enemigos de David".
Jonatn hizo prestar otra vez juramento a David, a causa del amor que le tena, porque lo quera como a s mismo.
Jonatn dijo a David: "Maana es la luna nueva. Se advertir tu ausencia, porque notarn que tu puesto est vaco,
y lo mismo suceder pasado maana. Por eso, desciende bien abajo, al lugar donde estuviste escondido la otra vez, y qudate junto a aquel montn de piedras.
Yo, por mi parte, lanzar tres flechas en esa direccin, como quien tira al blanco.
Luego mandar al servidor a buscar la flecha. Si yo le digo: "La tienes ms ac, recgela", entonces ven; puedes estar tranquilo y no hay ningn inconveniente, por la vida del Seor!
Pero si yo digo al muchacho: "La tienes ms all", entonces vete, porque el Seor quiere que te vayas.
En cuanto a la palabra que nos hemos dado mutuamente, el Seor est entre t y yo para siempre".
David se escondi en el descampado. Al llegar la luna nueva, el rey se sent a la mesa para comer.
Como lo haca habitualmente, ocup su asiento contra la pared, Jonatn se puso enfrente y Abner se sent al lado de Sal; pero el puesto de David qued vaco.
Ese da Sal no dijo nada, porque pens: "Debe ser una casualidad; seguramente no se ha purificado y se encuentra en estado de impureza".
Pero al da siguiente de la luna nueva, el segundo da, el puesto de David an estaba vaco. Sal dijo a su hijo Jonatn: "Por qu el hijo de Jes no ha venido al banquete ni ayer ni hoy?".
Jonatn respondi a Sal: "David me insisti para que lo dejara ir hasta Beln.
"Por favor, me dijo, djame partir, porque se celebra el sacrificio familiar en la ciudad y mi propio hermano me ha ordenado que vaya. Ahora, si quieres hacerme un favor, ir de una escapada a ver a mis hermanos". Por eso l no ha venido a la mesa del rey".
Sal se enfureci contra Jonatn y le dijo: "Hijo de una mala mujer! Acaso yo no s que t ests de parte del hijo de Jes, para vergenza tuya y deshonra de tu madre?
Porque mientras el hijo de Jes viva sobre la tierra, no habr seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda ahora mismo que me lo traigan, porque merece la muerte".
Pero Jonatn replic a su padre Sal: "Por qu va a morir? Qu ha hecho.
Sal empu la lanza para atacarlo, y entonces Jonatn comprendi que su padre ya tena resuelto matar a David.
Jonatn se levant de la mesa muy enojado, y no comi nada el segundo da de la luna nueva, porque estaba afligido a causa de David, a quien su padre haba injuriado.
A la maana siguiente, Jonatn sali al campo en compaa de un joven servidor, segn lo convenido con David,
y dijo a su servidor: "Corre a buscar las flechas que voy a tirar". El servidor fue corriendo, y Jonatn lanz la flecha ms all de l.
Cuando el nio lleg al lugar donde estaba la flecha que haba tirado Jonatn, este grit detrs de l: "Ah la tienes, ms all".
Luego grit otra vez detrs de l: "Rpido, aprate, no te quedes parado!". El servidor recogi la flecha y volvi adonde estaba su seor,
sin darse cuenta de nada; slo Jonatn y David estaban al tanto de la cosa.
Luego Jonatn entreg sus armas al nio y le dijo: "Ve y lleva esto a la ciudad".
Cuando el servidor parti, David subi del lado del sur y se postr tres veces con el rostro en tierra. Despus, uno y otro se abrazaron llorando, hasta que la pena de David creci ms todava.
Entonces Jonatn dijo a David: "Vete en paz, ya que los dos nos hemos hecho un juramento en nombre del Seor, diciendo: "Que el Seor est entre t y yo, entre mi descendencia y la tuya para siempre".
En seguida David parti, y Jonatn volvi a la ciudad.
David lleg a Nob, donde estaba el sacerdote Ajimlec. Este sali a su encuentro muy asustado y le dijo: "Por qu ests t solo, sin nadie que te acompae?".
David respondi al sacerdote Ajimlec: "El rey me dio un encargo y me dijo: "Que nadie sepa nada de la misin que te encomiendo ni de la orden que te di". En cuanto a los dems muchachos, les he dado cita en tal lugar.
Si tienes a mano cinco panes, o lo que sea, dmelos ahora mismo".
El sacerdote respondi a David: "No tengo a mano pan comn; slo hay pan consagrado, con tal que los muchachos se hayan abstenido de tener relaciones con mujeres".
"Seguro que s!, respondi David al sacerdote; las mujeres nos han estado vedadas, como siempre que yo salgo de campaa. Si los muchachos mantienen puros sus cuerpos an en una expedicin profana, con mayor razn tendrn hoy sus cuerpos en estado de pureza!".
Entonces el sacerdote le dio pan consagrado, porque all no haba otro pan que el de la ofrenda, el que se retira de la presencia del Seor cuando se lo reemplaza por pan fresco.
Aquel da, estaba obligado a quedarse all, delante del Seor, uno de los servidores de Sal, llamado Doeg, el edomita, que era el jefe de los pastores de Sal.
David dijo a Ajimlec: "No tienes a mano una lanza o una espada? Porque yo no he trado ni mi espada ni mis armas, debido a la urgencia de la misin encomendada por el rey".
El sacerdote respondi: "La espada de Goliat, el filisteo que t derrotaste en el valle del Terebinto, est all, envuelta en un pao, detrs del efod. Tmala, si quieres, porque aqu no hay otra". "No hay otra espada igual a esa, respondi David: dmela!".
Ese mismo da, David parti y huy lejos de Sal, y lleg adonde estaba Aqus, rey de Gat.
Los servidores de Aqus dijeron al rey: "Este no es David, el rey del pas? No es este aquel por quien cantaban y danzaban, diciendo: Sal ha matado a miles y David a decenas de miles?".
David se tom muy a pecho esas palabras y tuvo miedo de Aqus, rey de Gat.
Entonces se hizo pasar por loco pblicamente y se puso a divagar delante de ellos: araaba las puertas y dejaba correr la saliva por su barba.
Aqus dijo a sus servidores: "Pero no ven que se ha vuelto loco? A qu me lo han trado?
Aqus dijo a sus servidores: "Pero no ven que se ha vuelto loco? A qu me lo han trado? [ (I Samuel 21:16) Acaso me faltan locos para que encima me traigan a esto a hacer aqu sus locuras? Cmo va a entrar en mi casa un hombre as?". ] 
David parti de all y se puso a salvo en la caverna de Adulam. Al enterarse, sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron a unirse con l.
Adems, se le juntaron todos los que estaban en algn aprieto, cargados de deudas o descontentos de la vida. As lleg a ser jefe de unos cuatrocientos hombres.
De all David se fue a Misp de Moab y dijo al rey de Moab: "Deja que mi padre y mi madre vivan entre ustedes, hasta que yo sepa lo que Dios va a hacer conmigo".
Luego los llev a la presencia del rey de Moab, y ellos se quedaron con l todo el tiempo que David estuvo en el refugio.
El profeta Gad dijo a David: "No te quedes en el refugio! Entra en el pas de Jud". Entonces David parti y entr en el bosque de Jret.
Sal se enter de que David y sus compaeros haban sido descubiertos. El se encontraba entonces en Guibe, sentado debajo del tamarisco del lugar alto; tena su espada en la mano y todos sus servidores estaban de pie en torno de l.
Sal dijo a sus servidores: "Escuchen, benjaminitas! Acaso el hijo de Jes tambin les dar a todos ustedes campos y vias, y los har a todos jefes de mil y de cien hombres,
para que hayan conspirado contra m? Nadie me avisa nada cuando mi hijo pacta con el hijo de Jes. Ninguno de ustedes se conduele conmigo, ni me revela que mi hijo sublev contra m a mi esclavo, para que me tienda acechanzas, como sucede en el da de hoy?"
Entonces intervino Doeg, el edomita, que estaba de pie junto a los servidores de Sal, y dijo: "Yo vi al hijo de Jes cuando lleg a Nob, a ver a Ajimlec, hijo de Ajitub.
Ajimlec consult por l al Seor, le dio provisiones y le entreg la espada de Goliat, el filisteo".
El rey mand llamar al sacerdote Ajimlec, hijo de Ajitub, y a toda su casa paterna, los sacerdotes de Nob. Todos ellos comparecieron ante el rey,
y Sal dijo: "Escucha bien, hijo de Ajitub!". "A tus rdenes, rey", respondi l.
Sal aadi: "Por qu han conspirado contra m, t y el hijo de Jes? T le has dado pan y una espada, y has consultado a Dios por l, para que se subleve contra m y me tienda acechanzas, como sucede en el da de hoy".
Ajimlec respondi al rey: "Hay entre todos tus servidores alguien tan de confianza como David? El es yerno del rey, es jefe de tu guardia personal y todos lo honran en tu casa.
O acaso es esta la primera vez que consulto a Dios por l? No, lejos de m! Que el rey no levante ningn cargo contra tu servidor ni contra toda su casa paterna, porque tu servidor no saba absolutamente nada de este asunto".
Pero el rey replic: "Morirs sin remedio, Ajimlec, t y toda tu casa paterna!".
Luego el rey dijo a los de su escolta, que estaban apostados junto a l: "Vulvanse y maten a los sacerdotes del Seor, porque tambin ellos estn de parte de David! Aun sabiendo que l hua, no me lo denunciaron". Pero los servidores del rey no quisieron extender su mano para ultimar a los sacerdotes del Seor.
Entonces el rey dijo a Doeg: "Vulvete y mtalos t". Doeg se volvi y acometi contra los sacerdotes; as mat aquel da a ochenta y cinco hombres que vestan el efod de lino.
En Nob, la ciudad de los sacerdotes, Sal pas al filo de la espada a hombres y mujeres, nios y pequeos, bueyes, asnos y ovejas.
Slo pudo escapar un hijo de Ajimlec, hijo de Ajitub, llamado Abiatar, que huy a reunirse con David
y le cont que Sal haba dado muerte a los sacerdotes del Seor.
David dijo a Abiatar: "Ya saba yo aquel da que Doeg, el edomita, estaba all presente y que no dejara de informar a Sal. Yo hice que las cosas se volvieran contra toda su casa paterna.
Pero qudate conmigo y no temas. El que atenta contra tu vida, atenta contra la ma. Junto a m, estars bien protegido".
A David le lleg esta noticia: "Los filisteos estn combatiendo contra Queil y saqueando las eras".
Entonces David pregunt al Seor: "Debo ir a atacar a esos filisteos?". El Seor dijo a David: "S, ve; derrotars a los filisteos y salvars a Queil".
Pero los hombres de David le dijeron: "Si nosotros tenemos miedo aqu, en Jud, cunto ms s vamos a Queil contra los escuadrones filisteos!".
David interrog de nuevo al Seor, y el Seor le respondi, diciendo: "Baja ya mismo a Queil, porque yo entrego a los filisteos en tus manos".
David fue a Queil con sus hombres; atac a los filisteos, se llev sus rebaos y les infligi una gran derrota. As salv David a los habitantes de Queil.
Abiatar, hijo de Ajimlec, que haba ido a refugiarse junto a David, baj a Queil con el efod en la mano.
Y cuando informaron a Sal que David haba entrado en Queil, pens: "Dios lo ha entregado en mis manos. Porque l mismo se ha cortado la retirada, metindose en una ciudad con puertas y cerrojos".
Luego convoc a todo el pueblo a las armas, para bajar a Queil y sitiar a David y a sus hombres.
Al saber que Sal tramaba su ruina, David orden al sacerdote Abiatar: "Presenta el efod".
Luego dijo: "Seor, Dios de Israel, tu servidor ha odo que Sal intenta venir a Queil, para destruir la ciudad por causa ma.
Es verdad que Sal bajar, como tu servidor ha odo decir? Seor, Dios de Israel, dgnate comunicrselo a tu servidor". El Seor respondi: "S, l bajar".
David continu diciendo: "Y los seores de Queil, me entregarn a m y a mis hombres en manos de Sal?". "S, respondi el Seor; ellos te entregarn".
David parti con sus hombres, que eran unos seiscientos; salieron de Queil y anduvieron a la ventura. Y cuando informaron a Sal que David haba escapado de Queil, l desisti de su expedicin.
David anduvo por el desierto, en los sitios bien protegidos, y se estableci en la zona montaosa, en el desierto de Zif. Durante todo ese tiempo, Sal trat de encontrarlo, pero Dios no lo puso en sus manos.
David advirti que Sal se haba puesto en campaa para atentar contra su vida. Por ese entonces, l se encontraba en el desierto de Zif, en Jorsa.
Jonatn, hijo de Sal, se puso en camino y fue a verlo all. Lo reconfort en nombre de Dios,
y le dijo: "No temas, porque la mano de mi padre Sal no te alcanzar. T reinars sobre Israel, y yo ser tu segundo. Hasta mi padre Sal lo sabe muy bien".
Los dos hicieron un pacto delante del Seor, y David se qued en Jorsa, mientras que Jonatn se fue a su casa.
Unos hombres de Zif subieron a Guibe, donde estaba Sal, y le dijeron: "David est escondido entre nosotros, en los refugios de Jorsa, sobre la colina de Jaquil, al sur de la estepa.
Por eso, rey, baja si es que as lo deseas, y nosotros nos encargaremos de ponerlo en tus manos"
Sal les respondi: "Que el Seor los bendiga, por haberse comparecido de m!
Pero vayan, se lo ruego, y asegrense bien. Fjense por dnde anda y quin lo ha visto por all, porque me han dicho que es muy astuto.
Observen y reconozcan todos los escondites donde podra ocultarse. Cuando estn bien seguros, vuelvan a verme, y yo ir con ustedes. Y si est en el pas, registrar todos los clanes de Jud hasta encontrarlo".
Ellos se dirigieron hacia Zif, precediendo a Sal. Mientras tanto, David y sus hombres estaban en el desierto de Man, en la depresin al sur de la estepa.
Sal y sus hombres salieron a buscarlo; pero alguien avis a David, y l baj a la Roca que est en el desierto de Man. Sal se enter y se lanz en persecucin de David por el desierto de Man.
Sal iba por un lado de la montaa, y David con sus hombres por el lado opuesto. David apresur su marcha para escapar de Sal. Y cuando Sal y sus hombres estaban a punto de cercar a David y a los suyos para capturarlos,
un mensajero fue a decir a Sal: "Ven en seguida, porque los filisteos estn incursionando por el pas".
Sal dej entonces de perseguir a David y parti al encuentro de los filisteos. Por eso aquel lugar fue llamado "Roca de las Separaciones".
David subi de all y se estableci en los sitios bien protegidos de Engad.
Cuando Sal volvi a perseguir a los filisteos, le dieron esta noticia: "David est en el desierto de Engad".
Entonces reuni a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y parti en busca de David y sus hombres, hacia las Peas de las Cabras salvajes.
Al llegar a los corrales de ovejas que estn junto al camino, donde haba una cueva, Sal entr a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres.
Ellos le dijeron: "Este es el da en que el Seor te dice: "Yo pongo a tu enemigo en tus manos; t lo tratars como mejor te parezca"". Entonces David se levant y cort sigilosamente el borde del manto de Sal.
Pero despus le remordi la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Sal,
y dijo a sus hombres: "Dios me libre de hacer semejante cosa a mi seor, el ungido del Seor! No extender mi mano contra l, porque es el ungido del Seor!".
Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dej que se abalanzaran sobre Sal. As Sal abandon la cueva y sigui su camino.
Despus de esto, David se levant, sali de la cueva y grit detrs de Sal: "Mi seor, el rey!". Sal mir hacia atrs. David, inclinndose con el rostro en tierra, se postr
y le dijo: "Por qu haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina?
Hoy has visto con tus propios ojos que el Seor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aqu se habl de matarte, pero yo tuve compasin de ti y dije: "No extender mi mano contra mi seor, porque es el ungido del Seor".
Mira, padre mo, s, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo cort el borde de tu manto y no te mat, tienes que comprender que no hay en m ni perfidia ni rebelda, y que no he pecado contra ti. Eres t el que me acechas para quitarme la vida!
Que el Seor juzgue entre t y yo, y que l me vengue de ti. Pero mi mano no se alzar contra ti.
"La maldad engendra maldad", dice el viejo refrn. Pero yo no alzar mi mano contra ti.
Detrs de quin ha salido el rey de Israel? A quin ests persiguiendo? A un perro muerto! A una pulga!
Que el Seor sea el rbitro y juzgue entre t y yo; que l examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librndome de tu mano!".
Cuando David termin de dirigir estas palabras a Sal, este exclam: "No es esa tu voz, hijo mo, David?", y prorrumpi en sollozos.
Luego dijo a David: "La justicia est de tu parte, no de la ma. Porque t me has tratado bien y yo te he tratado mal.
Hoy s que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Seor me puso en tus manos y t no me mataste.
Cuando alguien encuentra a su enemigo, lo deja seguir su camino tranquilamente? Que el Seor te recompense por el bien que me has hecho hoy!
Ahora s muy bien que t sers rey y que la realeza sobre Israel se mantendr firme en tus manos.
Jrame, entonces, que el Seor, que no extirpars mi descendencia despus de m, ni borrars el nombre de mi familia".
Jrame, entonces, que el Seor, que no extirpars mi descendencia despus de m, ni borrars el nombre de mi familia". [ (I Samuel 24:23) As se lo jur David a Sal, y este se fue a su casa, mientras David y sus hombres suban a su refugio. ] 
Mientras tanto, muri Samuel. Todo Israel se reuni y estuvo de duelo por l, y lo sepultaron en su casa, en Ram, David, por su parte, baj al desierto de Parn.
Haba en Man un hombre que tena su hacienda en Carmel. Era un hombre muy rico; tena tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando su rebao en Carmel.
Su nombre era Nabal, del clan de Caleb, y su mujer se llamaba Abigail. La mujer era inteligente y atractiva, pero l era rudo y de mal carcter.
David oy en el desierto que Nabal estaba esquilando su rebao,
y envi a diez jvenes con este encargo: "Suban a Carmel, presntense a Nabal, y saldenlo de mi parte.
Dganle: "Salud! Paz para ti, paz para tu casa y para todos tus bienes!
Acabo de or que te estn esquilando el rebao. Ahora bien, cuando tus pastores estuvieron con nosotros, nunca los hemos molestado, ni se les perdi nada durante todo el tiempo que estuvieron en Carmel.
Pregunta a tus servidores y ellos te informarn. Que estos muchachos reciban de ti una buena acogida, ya que llegamos en un da de fiesta. Dales, te lo ruego, lo que tengas a mano, para tus servidores y para tu hijo David".
Los jvenes fueron a decir a Nabal todas estas cosas de parte de David, y se quedaron esperando.
Pero Nabal respondi a los servidores de David: "Quin es David y quin es el hijo de Jes? Hoy en da hay muchos esclavos que se evaden de su dueo.
Voy a tomar mi pan, mi agua y los animales que mat para mis esquiladores, y se los voy a dar a gente que ni siquiera s de dnde viene?".
Los jvenes de David reanudaron la marcha y se fueron de vuelta. Al llegar, transmitieron a David todas estas palabras.
Entonces David dijo a sus hombres: "Que cada uno se cia su espada". Ellos se cieron cada uno su espada, y tambin David se ci la suya. Luego, unos cuatrocientos hombres subieron detrs de David, y los otros doscientos se quedaron con el equipaje.
Uno de sus servidores le avis a Abigail, la esposa de Nabal: "Mira que David envi a unos emisarios desde el desierto, para saludar a nuestro patrn, y l se abalanz sobre ellos.
Sin embargo, esos hombres han sido muy buenos con nosotros. Nunca nos molestaron, ni perdimos nada durante todo el tiempo que anduvimos con ellos, cuando estbamos en campo abierto.
Ellos fueron para nosotros una muralla, de da y de noche, mientras estuvimos con ellos apacentando el rebao.
Ahora piensa bien lo que debes hacer, porque es cosa decidida la ruina de nuestro patrn y de toda su casa. En cuanto a l, no es ms que un miserable, al que ni siquiera se le puede hablar!".
Sin prdida de tiempo, Abigail tom doscientos panes, dos odres de vino, cinco carneros adobados, cinco bolsas de grano tostado, cien racimos de pasas de uva y doscientas tortas de higo, y los carg sobre unos asnos.
Luego dijo a sus servidores; "Adelntense ustedes, y yo ir detrs". Pero no le avis nada a su esposo Nabal.
Mientras Abigail, montada en su asno, bajaba por un recodo de la montaa, David y sus hombres bajaban en direccin a ella.
Entre tanto, David pensaba: "En vano he protegido todo lo que este tena en el desierto, sin que se le perdiera ninguno de sus bienes. El me ha devuelto mal por bien.
Que Dios castigue a David una y otra vez, si dejo con vida hasta el alba a uno solo de sus hombres!".
Apenas vio a David, Abigail baj inmediatamente del asno, y cay ante l con el rostro en tierra.
Y postrada a sus pies, exclam: "Que la falta recaiga sobre m, seor! Pero permite que tu servidora hable en tu presencia! Escucha sus palabras!
Que mi seor no le haga caso a ese miserable de Nabal, porque su nombre dice lo que l es: l se llama Nabal, que significa "insensato", y la insensatez lo acompaa. Pero yo, tu servidora, no haba visto a los jvenes que haba enviado mi seor.
Y ahora, por la vida del Seor y por tu propia vida! es el mismo Seor el que te impide derramar sangre y hacerte justicia por tu mano. Que tus enemigos y todos los que tratan de hacerte mal corran la misma suerte que Nabal!
Con respecto a este obsequio que le he trado a mi seor, que lo repartan entre tus seguidores.
Perdona, te lo ruego, la falta de tu servidora. Porque el Seor te har seguramente una casa perdurable, ya que t has combatido en las guerras del Seor y en toda tu vida no se encuentra en ti nada malo.
Y si un hombre se alza para perseguirte y atentar contra tu vida, la vida de mi seor estar bien guardada en la bolsa de los vivientes, junto al Seor, tu Dios, mientras que l revolear con su honda la vida de tus enemigos.
Cuando el Seor te haga todo el bien que te ha prometido y te ponga como jefe en Israel,
que no tengas que sentir turbacin ni remordimiento de conciencia, por haber derramado sangre sin motivo y por haberte hecho justicia por ti mismo. Y cuando el Seor te colme de bienes, acurdate de tu servidora".
Entonces David dijo a Abigail: "Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, que hoy te enva a mi encuentro!
Bendito sea tu buen tino, y bendiga tambin t, que hoy me has impedido derramar sangre y hacerme justicia por m mismo!
Por la vida del Seor, el Dios de Israel, que me ha impedido hacerte dao, si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, juro que antes de brillar el alba no le habra quedado vivo a Nabal ni un solo hombre!".
Luego David tom lo que la mujer le haba trado y le dijo: "Sube a tu casa en paz. He escuchado tu demanda y la tendr en cuenta".
Cuando Abigail lleg a su casa, Nabal estaba celebrando un regio banquete. Nabal desbordaba de alegra; y como estaba completamente borracho, ella no le dijo ni una sola palabra antes del alba.
Pero a la maana, cuando a Nabal ya se le haba pasado la embriaguez, su mujer lo puso al tanto de lo sucedido. Entonces l tuvo un ataque al corazn y qued paralizado.
Al cabo de unos diez das, el Seor hizo morir a Nabal.
Cuando David supo que Nabal haba muerto, exclam: "Bendito sea el Seor, que ha defendido mi causa contra la afrenta que recib de Nabal y ha preservado del mal a su servidor! El Seor hizo que la maldad de Nabal recayera sobre l mismo!". Luego David mand decir a Abigail que quera tomarla por esposa.
Los servidores de David se presentaron a Abigail en Carmel y le dijeron: "David nos ha mandado a verte para tomarte por esposa".
Ella se puso de pie, se postr con el rostro en tierra, y respondi: "Aqu est tu esclava dispuesta a lavar los pies de los servidores de mi seor".
Abigail se levant rpidamente y mont en un asno, seguida de cinco de sus esclavas. Luego parti detrs de los enviados de David y l la tom por esposa.
David tambin se haba casado con Ajinam de Izreel, y tuvo a las dos por esposas.
Sal, por su parte, haba dado a su hija Mical, la esposa de David, a Palt, hijo de Lais, que era de Galm.
Unos hombres de Zif se presentaron a Sal, en Guibe, para decirle: "David est escondido en la colina de Jaquil, frente a la estepa".
Entonces Sal baj al desierto de Zif con tres mil hombres, lo ms selecto de Israel, para buscar a David en el desierto.
Sal acamp junto al camino, en la colina de Jaquil, que est frente a la estepa, y David estaba en el desierto,
David envi unos espas y as supo que Sal haba llegado realmente.
Luego fue al lugar donde acampaba Sal y observ el sitio donde estaban acostados Sal y Abner, hijo de Ner, el jefe de su ejrcito: Sal estaba acostado en el centro, y la tropa acampaba alrededor de l.
David pregunt a Ajimlec, el hitita, y a Abisai, hijo de Serui, y hermano de Joab: "Quin quiere bajar conmigo hasta el campamento de Sal?". Abisai respondi: "Yo bajar contigo".
David y Abisai llegaron de noche, mientras Sal estaba acostado, durmiendo en el centro del campamento. Su lanza estaba clavada en tierra, a su cabecera, y Abner y la tropa estaban acostados alrededor de l.
Abisai dijo a David: "Dios ha puesto a tu enemigo en tus manos. Djame clavarlo en tierra con la lanza, de una sola vez; no tendr que repetir el golpe".
Pero David replic a Abisai: "No, no lo mates! Quin podra atentar impunemente contra el ungido del Seor?".
Y aadi: "Por la vida del Seor, ha de ser el mismo Seor el que lo hiera, sea cuando le llegue la hora de morir, o cuando baje a combatir y perezca!
Lbreme el Seor de atentar contra su ungido! Ahora toma la lanza que est a su cabecera y el jarro de agua, y vmonos".
David tom la lanza y el jarro de agua que estaban a la cabecera de Sal, y se fueron. Nadie vio ni se dio cuenta de nada, ni se despert nadie, porque estaban todos dormidos: un profundo sueo, enviado por el Seor, haba cado sobre ellos.
Luego David cruz al otro lado y se puso en la cima del monte, a lo lejos, de manera que haba un gran espacie entre ellos.
Y empez a gritar a la tropa y a Abner, hijo de Ner: "Abner, vas a responderme?". Abner respondi: "Quin eres t, que gritas al rey?".
David dijo a Abner: "No eres todo un hombre? Quin hay como t en Israel? Por qu entonces no has custodiado al rey, tu seor? Porque uno del pueblo ha venido a matar al rey, tu seor.
No te has comportado nada bien! Por la vida del Seor, ustedes merecen la muerte, porque no han custodiado a su seor, el ungido del Seor! Fjate ahora dnde est la lanza del rey y el jarro de agua que l tena a su cabecera!".
Sal reconoci la voz de David y exclam: "No es esa tu voz, David, hijo mo?". "S, dijo David, es mi propia voz, rey, mi seor".
Y en seguida aadi: "Por qu mi seor persigue as a su servidor? Qu hice yo? Qu hay de malo en mis manos?
Que mi seor, el rey, se digne escuchar ahora las palabras de su servidor: Si es el Seor el que te instiga contra m, que le sea aceptable el aroma de una oblacin. Pero si son los hombres, malditos sean delante del Seor!, porque hoy me expulsan y me impiden participar de la herencia del Seor, dicindome: "Ve a servir a otros dioses!".
Que ahora mi sangre no caiga en tierra lejos del rostro del Seor, porque el rey de Israel se ha puesto en campaa para buscar a una pulga, como quien persigue una perdiz en las montaas".
Sal exclam entonces: "He pecado! Vuelve, David, hijo mo! Ya no te har ningn mal, porque hoy mi vida ha sido preciosa a tus ojos. S, he sido un necio, me he equivocado por completo!
David respondi, diciendo: "Aqu est la lanza del rey! Que cruce uno de los muchachos y la recoja.
El Seor le pagar a cada uno segn su justicia y su lealtad. Porque hoy el Seor te entreg en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Seor.
Hoy yo he mostrado un gran aprecio por tu vida: que el Seor muestre el mismo aprecio por la ma y me libre de todo peligro!".
Entonces Sal le dijo: "Bendito seas, David, hijo mo! S, t hars grandes cosas y seguro que triunfars". Luego David sigui su camino, y Sal regres a su casa.
Sin embargo, David pens: "A pesar de todo, Sal terminar por matarme cualquier da de estos. Es mejor que me ponga a salvo en el pas de los filisteos. As Sal perder las esperanzas con respecto a m: ya no me buscar por todo el territorio de Israel, y habr escapado de sus manos".
Luego David, con los seiscientos hombres que lo acompaaban, cruz la frontera y se present a Aqus, hijo de Mac, rey de Gat.
David y sus hombres se quedaron con Aqus, en Gat, cada uno con su familia, y David, con sus dos mujeres: Ajinam, de Izreel, y Abigail, la esposa de Nabal, el de Carmel.
Sal fue informado de que David haba huido, y ya no lo busc ms.
David dijo a Aqus: "Si quieres hacerme un favor, di que me asignen un lugar en alguna poblacin de campaa, para instalarme all. Cmo tu servidor va a residir contigo en la ciudad real?".
Aquel mismo da, Aqus le asign Siquelag. Por eso Siquelag ha pertenecido a los reyes de Israel hasta el da de hoy.
David permaneci en la regin de los filisteos un ao y cuatro meses.
David suba con sus hombres, y atacaban por sorpresa a los guesuritas, los guirzitas y los amalecitas, porque esa gente ocupaba el territorio que va de Telam en direccin a Sur y hasta el pas de Egipto.
David arrasaba el pas, sin dejar a nadie con vida, ni hombre ni mujer; se llevaba ovejas, vacas, asnos, camellos y ropa, y luego volva a presentarse ante Aqus.
Cuando Aqus le deca: "Contra quin han incursionado hoy?", David le responda: "Contra el Ngueb de Jud"; o bien: "Contra el Ngueb de los ierajmelitas"; o bien: "Hacia el Ngueb de los quenitas".
David no dejaba que ningn hombre ni mujer fuera llevado con vida a Gat, porque deca: "No vaya a ser que nos denuncien, diciendo lo que ha hecho David". Este fue su modo de proceder todo el tiempo que estuvo en la regin de los filisteos.
Pero Aqus confiaba en l, porque pensaba: "Se ha hecho odioso a su pueblo Israel y ser mi servidor para siempre".
En aquellos das, los filisteos concentraron sus fuerzas para entrar en batalla y combatir contra Israel. Aqus dijo a David: "Tienes que saber que irs conmigo al frente, t y tus hombres".
"De acuerdo, le respondi David; ahora sabrs lo que har tu servidor". "Muy bien, dijo Aqus a David; yo te har para siempre jefe de mi guardia personal".
Samuel haba muerto. Todo Israel haba estado de duelo por l y lo haban sepultado en Ram, en su ciudad. Sal, por su parte, haba expulsado del pas a los nigromantes y adivinos.
Los filisteos se reunieron y fueron a acampar a Sunm. Sal concentr a todo Israel y acamparon en Gelbo.
Pero al divisar el campamento filisteo, tuvo miedo y se estremeci su corazn.
Luego interrog al Seor, pero l no le respondi ni por sueos, ni por el Urim, ni por los profetas.
Entonces Sal dijo a sus servidores: "Bsquenme una nigromante, para que yo vaya a verla y la consulte". Sus servidores le dijeron: "Precisamente hay una nigromante en Endor".
Sal se disfraz, ponindose otra ropa, y parti en compaa de dos hombres. Llegaron de noche, y Sal dijo a la mujer: "Predceme el futuro evocando a un muerto, y haz que se aparezca el que yo te diga".
Pero la mujer le respondi: "T sabes bien lo que hizo Sal, cmo extirp del pas a nigromantes y adivinos. Por qu me tiendes una trampa para hacerme morir?".
Entonces Sal le jur por el Seor: "Por la vida del Seor, nadie te inculpar a causa de esto!".
La mujer le dijo: "Quin quieres que se te aparezca?". Que se me aparezca Samuel", respondi l.
La mujer vio a Samuel y lanz un fuerte grito. Luego dijo a Sal: "Por qu me has engaado? T eres Sal!".
Pero el rey le dijo: "No temas. Dime qu has visto". La mujer respondi a Sal: "Vi un dios que suba de lo profundo de la tierra".
"Qu forma tiene?", pregunt l. Ella respondi: "Es un anciano que sube, y est envuelto en un manto". Sal comprendi entonces que era Samuel, y se postr con el rostro en tierra.
Samuel dijo a Sal: "Por qu me has perturbado, hacindome subir?". "Es que estoy en un grave aprieto, respondi Sal; los filisteos me hacen la guerra, y Dios se ha apartado de m; ya no me responde, ni por medio de los profetas ni en sueos. Por eso te llam para que me indiques lo que debo hacer".
Samuel replic: "Si el Seor se ha apartado de ti y se te ha vuelto hostil, por qu me interrogas a m?
El Seor ha obrado contigo conforme a lo que predijo por mi intermedio: l ha arrancado de tu mano la realeza, para drsela a otro, a David.
Porque t no escuchaste la voz del Seor y no diste libre curso a su ira contra Amalec, por eso, el Seor te ha tratado de esta manera en el da de hoy.
Y junto contigo, el Seor entregar tambin a Israel en manos de los filisteos. Maana, t y tus hijos estarn conmigo, y tambin al ejrcito de Israel el Seor lo entregar en manos de los filisteos".
Al instante, Sal se desplom en tierra cuan largo era, aterrorizado por lo que haba dicho Samuel. Adems, estaba sin fuerzas porque no haba comido nada en todo el da y toda la noche.
La mujer se acerc a Sal y, al verlo tan abatido por el terror, le dijo: "Ya ves que tu servidora te ha hecho caso. Yo arriesgu mi vida y obedec la orden que me diste.
Ahora t tienes que hacerme caso: deja que te sirva un pedazo de pan y come. As tendrs fuerza cuando vayas por el camino".
Pero l rehus, diciendo: "No comer!". Sus servidores, y tambin la mujer, le insistieron, y al fin Sal les hizo caso; se levant del suelo y se sent en el catre.
La mujer tena en casa un ternero cebado. En seguida lo mat, tom un poco de harina, la amas e hizo cocer unos panes sin levadura.
Despus sirvi todo eso a Sal y a sus servidores. Ellos comieron y se pusieron en camino aquella misma noche.
Los filisteos concentraron todas sus fuerzas en Afc, y los israelitas acamparon junto a la fuente que est en Izreel.
Los prncipes de los filisteos avanzaban al frente de divisiones de cien y de mil, mientras que David y sus hombres marchaban a la retaguardia con Aqus.
Entonces los jefes filisteos preguntaron: "Qu hacen aqu esos hebreos?". Aqus les respondi: "No ven que es David, el servidor de Sal, rey de Israel? Ya hace uno o dos aos que est conmigo, y no lo he sorprendido en ninguna falla, desde que se pas a mi servicio hasta el da de hoy".
Pero los jefes filisteos se irritaron contra Aqus y le dijeron: "Despide a ese hombre! Que se vuelve al lugar que le has asignado y no baje a combatir con nosotros, no sea que lo tengamos como adversario en pleno combate. Con qu va a congraciarse con su seor sino con la cabeza de estos hombres?
No es l acaso ese David de quien decan, cantando y bailando: "Sal ha matado a miles y David a decenas de miles?".
Entonces Aqus llam a David y le dijo: "Por la vida del Seor, t eres un hombre derecho! Me gusta verte actuar conmigo en el ejrcito, porque no te he sorprendido en nada malo, desde que te presentaste a m hasta el da de hoy. Pero t no eres persona grata a los prncipes.
Por eso, vulvete en paz, y as no hars nada que desagrade a los prncipes de los filisteos".
David dijo a Aqus: "Qu he hecho? Has sorprendido a tu servidor en alguna falla, desde que entr a tu servicio hasta hoy, para que no pueda ir a combatir contra los enemigos de mi seor, el rey?".
Aqus respondi a David: "S, ya lo s. T eres tan grato a mis ojos como un ngel de Dios. Pero los jefes filisteos han dicho que no subas con nosotros al combate.
Levntense entonces maana bien temprano, t y los servidores de tu seor que vinieron contigo, y vyanse de aqu apenas aclare".
David y sus hombres se levantaron bien temprano, para partir de madrugada y regresar al pas de los filisteos. Estos, por su parte, subieron a Izreel.
al tercer da, cuando David y sus hombres llegaron a Siquelag, los amalecitas haban incursionado por el Ngueb y contra Siquelag. Haban arrasado y prendido fuego a Siquelag,
llevndose cautivas a las mujeres y tambin a todos los que haba all, del ms pequeo al ms grande. Pero no haban matado a nadie, sino que se los haban llevado a todos, prosiguiendo luego su camino.
Al llegar a la ciudad, David y sus hombres vieron que haba sido incendiada, y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas haban sido llevados cautivos.
Entonces prorrumpieron en sollozos, hasta que se quedaron sin fuerzas para llorar.
Las dos mujeres de David -Ajinam de Izreel y Abigail, la esposa de Nabal, el de Carmel- tambin haban sido capturadas.
David se vio en un grave aprieto, porque la tropa amenazaba con apedrearlo, ya que todos estaban llenos de amargura por sus hijos y sus hijas. Pero David retom coraje gracias al Seor, su Dios,
y dijo al sacerdote Abiatar, hijo de Ajimlec: "Por favor, presntame el efod". Abiatar present el efod a David,
y David interrog al Seor, en estos trminos: "Debo perseguir a esa banda? La alcanzar?". El Seor le respondi: "Persguela. Seguro que la alcanzars y librars a los cautivos".
David parti con los seiscientos hombres que lo acompaaban, y llegaron al torrente Besor, donde se quedaron los rezagados.
Entonces continu la persecucin con cuatrocientos hombres; doscientos se haban detenido, por estar demasiado extenuados para cruzar el torrente Besor.
En pleno campo encontraron a un egipcio, y se lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para bebe,
y tambin le ofrecieron un trozo de torta de higos y dos racimos de pasas de uva. Con la comida l se reanim, porque en tres das y tres noches no haba comido ni bebido nada.
Luego David le pregunt: "De quin eres y de dnde vienes?". El respondi: "Soy un muchacho egipcio, esclavo de un amalecita. Mi dueo me abandon hace tres das, porque ca enfermo.
Hicimos una incursin por el Ngueb de los quereteos, contra el Ngueb de Jud y contra el Ngueb de Caleb. Tambin incendiamos Siquelag".
David le pregunt: "Quieres llevarme adonde est esa banda?". El respondi: "Jrame por Dios que no me matars ni me entregars en manos de mi dueo, y yo te llevar adonde est esa banda".
El muchacho lo gui, y encontraron a los amalecitas desparramados por toda la comarca, comiendo, bebiendo y festejando por el gran botn que haban recogido en el pas de los filisteos y en pas de Jud.
David los masacr desde el alba hasta la tarde del da siguiente, y no escap ni uno solo, con excepcin de cuatrocientos jvenes que huyeron montados en camellos.
David salv todo lo que haban arrebatado los amalecitas y, en especial, libr a sus dos mujeres.
No les falt nadie, ni grande ni pequeo, ni hijos ni hijas, ni nada del botn y de todo lo que les haban quitado los amalecitas. David lo recuper todo.
Se adue adems de ovejas y vacas, y los que iban delante, acarreando ese ganado, decan: "Este es el botn de David!".
David lleg al lugar donde estaban los doscientos hombres que no lo haban seguido, por estar demasiado extenuados, y se haban quedado atrs, junto al torrente Besor. Estos salieron al encuentro de David y de la tropa que lo acompaaba. David se acerc con la tropa y los salud.
Pero entre los que estaban con David haba unos hombres mezquinos, que levantaron la voz y dijeron: "Por no haber venido con nosotros, no les daremos nada del botn que hemos recuperado, salvo a cada uno su mujer y sus hijos! Que se los lleven y se vayan!".
Pero David dijo: "No se comporten as, hermanos mos, con lo que nos ha dado el Seor. El nos ha protegido y ha puesto en nuestras manos a esa banda que vino a atacarnos.
Quin puede estar de acuerdo con lo que ustedes proponen? Porque la parte que le toca al que baja a combatir le tocar tambin al que cuida el equipaje: juntos participarn del botn".
A partir de aquel da, David hizo de esto un precepto y una costumbre para Israel, que sigue en vigencia hasta el da de hoy.
Al llegar a Siquelag, David envi parte del botn a los ancianos de Jud y a sus amigos, con este mensaje: "Ah tienen un obsequio del botn arrebatado a los enemigos del Seor". Se lo envi
a los de Betul, a los de Ramot del Ngueb y a los de Iatir;
a los de Aroer, a los de Sifmot y a los de Estemoa;
a los de Racal, a los de las ciudades de Ierajmel y a los de las ciudades de los quenitas;
a los de Jorm, a los de Borasn y a los de Atac;
a los de Hebrn y a los de todos los lugares que David y sus hombres haban recorrido.
Los filisteos entablaron combate con Israel. Los hombres de Israel huyeron ante ellos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelbo.
Los filisteos persiguieron de cerca a Sal, y mataron a Jonatn, Abinadab y Malquisa, los hijos de Sal.
El peso del combate recay entonces sobre Sal. Los arqueros lo descubrieron, y fue herido gravemente por ellos.
Sal dijo a su escudero: "Saca tu espada y traspsame, no sea que esos incircuncisos vengan a traspasarme, para vergenza ma". Pero su escudero no quiso hacerlo, porque tena mucho miedo. Entonces Sal tom la espada y se dej caer sobre ella.
Al ver que Sal estaba muerto, tambin su escudero se ech sobre su espada y muri junto a l.
As murieron juntos, aquel da, Sal, sus tres hijos y su escudero.
Los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle y los que estaban al otro lado del Jordn, al ver que los israelitas huan y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron las ciudades y se dieron a la fuga. Luego vinieron los filisteos y se establecieron all.
Al da siguiente, cuando llegaron los filisteos para despojar a las vctimas, encontraron a Sal y a sus tres hijos tendidos sobre el monte Gelbo.
Entonces cortaron la cabeza de Sal y lo despojaron de sus armas. Luego enviaron mensajeros por todo el pas de los filisteos, para dar la buena noticia en los templos de sus dolos y a todo el pueblo.
Depositaron las armas de Sal en el templo de Astart y colgaron su cadver en los muros de Betsn.
Cuando los habitantes de Iabs de Galaad oyeron lo que los filisteos haban hecho a Sal,
todos los hombres valientes emprendieron la marcha y, despus de caminar toda la noche, retiraron de los muros de Betsn el cadver de Sal y los cadveres de sus hijos; luego volvieron a Iabs y all los quemaron.
Despus recogieron sus huesos, los sepultaron bajo el Tamarisco de Iabs, y ayunaron siete das.
Despus de la muerte de Sal, David volvi de derrotar a los amalecitas y permaneci dos das en Siquelag.
Al tercer da, lleg un hombre del campamento de Sal, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se present ante David, cay con el rostro en tierra y se postr.
"De dnde vienes?", le pregunt David. El le respondi: "Me he escapado del campamento de Israel".
David aadi: "Qu ha sucedido? Cuntame todo". Entonces l dijo: "La tropa huy del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; tambin murieron Sal y su hijo Jonatn".
David dijo al joven que la traa la noticia: "Cmo sabes que murieron Sal y su hijo Jonatn?".
El joven respondi: "Yo estaba por casualidad en el monte Gelbo, y de pronto vi a Sal apoyado en su lanza, mientras los carros y los caballos lo perseguan de cerca.
Al darse vuelta, me vio y me llam. "Aqu estoy", le dije.
El me pregunt: "Quin eres?". Yo le respond: "Soy un amalecita".
Luego me dijo: "Acrcate a m y mtame, porque siento el estertor de la muerte, aunque todava estoy con vida".
Yo me abalanc sobre l y lo mat, porque saba que no podra sobrevivir a su derrota. En seguida le quit la diadema que tena en la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, y aqu se los traigo a mi seor".
Entonces David rasg sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con l.
Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Sal, por su hijo Jonatn, por el pueblo del Seor y por la casa de Israel, porque haban cado al filo de la espada.
David pregunt al joven que le haba trado la noticia: "De dnde eres?". El respondi: "Soy el hijo de un forastero amalecita".
David le dijo: "Y cmo te has atrevido a extender tu mano para matar al ungido del Seor?".
Luego llam a uno de los jvenes y le orden: "Acrcate y mtalo!". El joven le asest un golpe mortal,
mientras David deca: "Que tu sangre recaiga sobre tu cabeza, ya que tu misma boca atestigu contra ti, cuando dijiste: "Yo he dado muerte al ungido del Seor".
David enton este canto fnebre por Sal y su hijo Jonatn,
y le orden ensearlo a la gente de Jud. Es el canto del Arco, y est escrito en el libro del Justo:
"Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montaas! Cmo han cado los hroes!
No lo anuncien en Gat, no lo publiquen por las calles de Ascaln; que no se alegren las hijas de los filisteos, ni lo celebren las hijas de los incircuncisos!
Montaas de Gelbo, que no caiga sobre ustedes roco ni lluvia, ni se cubran de campos fructferos! Porque all fue mancillado el escudo de los hroes, el escudo de Sal, ungido no con aceite, sino con sangre de heridos y grasas de guerreros.
El arco de Jonatn no retrocedi jams, nunca fallaba la espada de Sal!
Sal y Jonatn, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran ms veloces que guilas, ms fuertes que leones.
Hijas de Israel, lloren por Sal, el que las vesta de prpura y de joyas y les prenda alhajas de oro en los vestidos.
Cmo han cado los hroes en medio del combate! Han sucumbido Jonatn en lo alto de tus montaas!
Cunto dolor siento por ti, Jonatn, hermano mo muy querido! Tu amistad era para m ms maravillosa que el amor de las mujeres.
Cmo han cado los hroes, cmo han perecido las armas del combate!".
Despus de esto, David consult al Seor, diciendo: "Debo subir a una de las ciudades de Jud?". El Seor le respondi: "S, sube". David volvi a preguntar: "Adnde subir?". "A Hebrn", le respondi el Seor.
Entonces David subi con sus dos mujeres, Ajinam, de Izreel, y Abigail, la mujer de Nabal, el de Carmel.
Hizo subir tambin a los hombres que lo acompaaban, cada uno con su familia, y se establecieron en las ciudades de Hebrn.
Luego vinieron los hombres de Jud, y ungieron all a David como rey sobre la casa de Jud. Cuando informaron a David que los hombres de Iabs de Galaad haban sepultado a Sal,
l les envi unos mensajeros para decirles: "Que el Seor los bendiga por haber realizado este acto de fidelidad hacia Sal, su seor, dndole sepultura.
Quiera el Seor tratarlos ahora con fidelidad y lealtad. Yo, por mi parte, los tratar con la misma bondad, ya que han obrado as.
Mantnganse firmes y sean valientes, ahora que ha muerto Sal, su seor, y la casa de Jud me ha ungido a m para que sea su rey".
Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Sal, haba tomado a Isbaal, hijo de Sal, y lo haba hecho cruzar a Majanaim,
donde lo proclam rey de Galaad, de los asuritas, de Izreel, de Efram, de Benjamn, en una palabra, de todo Israel.
Isbaal, hijo de Sal, tena cuarenta aos cuando comenz a reinar sobre Israel, y rein dos aos. Slo la casa de Jud segua a David.
David fue rey de Jud, en Hebrn, durante siete aos y seis meses.
Abner, hijo de Ner, y los servidores de Isbaal, hijo de Sal, salieron de Majanaim en direccin a Gaban.
Tambin salieron Joab, hijo de Serui, y los servidores de David, y los encontraron junto al estanque de Gaban. All tomaron posiciones, unos a un lado del estanque y otros al otro lado.
Abner propuso entonces a Joab: "Que salgan unos cuantos muchachos y midan sus armas delante de nosotros". "Muy bien", replic Joab.
Ellos se levantaron y avanzaron uno por uno: doce de Benjamn por Isbaal, hijo de Sal, y doce entre los servidores de David.
Cada uno tom por la cabeza a su adversario y le hundi la espada en el costado, de manera que cayeron todos al mismo tiempo. Por eso a aquel lugar, que est junto a Gaban, se lo llam "Campo de los costados".
Aquel da se libr un combate muy encarnizado, y los hombres de Israel cayeron derrotados ante los servidores de David.
All se encontraban los tres hijos de Serui: Joab, Abisai y Asael. Asael, que corra como una gacela del campo,
se lanz en persecucin de Abner, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda.
Abner se dio vuelta y dijo: "Eres t, Asael?". S, soy yo", respondi l.
Abner sigui diciendo: "Desvate a la derecha o a la izquierda, agarra a uno de los muchachos y qudate con sus despojos". Pero l no quiso dejar de perseguirlo.
Abner le insisti, diciendo: "Deja de seguirme! O tendr que dejarte tendido de un golpe? Y cmo podra luego mirar de frente a tu hermano Joab?".
Pero Asael no quiso apartarse, y Abner lo hiri en el bajo vientre con la punta trasera de su lanza. Esta le sali por detrs, y l cay muerto all mismo. Todos los que llegaban al sitio donde Asael haba cado muerto, se paraban.
Joab y Abisai persiguieron a Abner. Y al ponerse el sol, llegaron a la colina de Amm, que est al este de Guaj, sobre el camino del pramo de Gaban.
Los benjaminitas se concentraron detrs de Abner, formando un grupo bien compacto, y se apostaron en la cima de una colina.
Entonces Abner grit a Joab: "Terminar alguna vez esta masacre? No te das cuenta que al fin no habr ms que amargura? Qu esperas para decirle a tu gente que deje de perseguir a sus hermanos?".
Joab respondi: "Por la vida de Dios, si t no hubieras hablado, slo por la maana habra dejado esta gente de perseguir a sus hermanos!".
Luego Joab hizo sonar el cuerno, y todo el ejrcito se detuvo: ya no persiguieron ms a Israel y desistieron del combate.
Abner y sus hombres caminaron toda aquella noche por la Arab y cruzaron el Jordn. Luego recorrieron todo el Bitrn y llegaron a Majanaim.
Joab, por su parte, dej de perseguir a Abner y reuni toda la tropa. Entre los servidores de David faltaban diecinueve hombres, adems de Asael.
Los servidores de David, en cambio, haban matado a trescientos sesenta entre los benjaminitas y los hombres de Abner.
Joab y sus hombres se llevaron el cadver de Asael y lo sepultaron en la tumba de su padre, que est en Beln. Despus de caminar toda la noche, llegaron a Hebrn cuando despuntaba el da.
Hubo una larga guerra entre la casa de Sal y la de David; y mientras la casa de David se iba fortaleciendo, la de Sal se debilitaba cada vez ms.
David tuvo varios hijos en Hebrn. El mayor fue Amnn, hijo de Ajinam de Izreel;
el segundo, Quilab, hijo de Abigail, la mujer de Nabal de Carmel; el tercero, Absaln, hijo de Maac, la hija de Talmai, rey de Guesur;
el cuarto, Adonas, hijo de Jaguit; el quinto, Sefatas, hijo de Abital;
y el sexto, Itream, hijo de Egl, esposa de David. Todos estos hijos le nacieron a David en Hebrn.
Mientras duraba la guerra entre la casa de Sal y la de David, Abner afianzaba su posicin en la casa de Sal.
Sal haba tenido una concubina llamada Risp, hija de Ai. E Isbaal dijo a Abner: "Por qu te has unido a la concubina de mi padre?".
Abner se enfureci por las palabras de Isbaal y replic: "Acaso yo soy un perro, de esos de Jud? Hasta hoy he procedido lealmente con la casa de tu padre Sal, con sus hermanos y amigos, y no te dej caer en manos de David. Y ahora t me recriminas a causa de esa mujer!
Que Dios me castigue una y otra vez, si no me comporto con David conforme al juramento que le hizo el Seor,
de quitar la realeza a la casa de Sal y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Jud, desde Dan hasta Berseba".
Isbaal no fue capaz de responder a Abner ni una sola palabra, porque le tena miedo.
Entonces Abner envi unos mensajeros, para que dijeran a David en nombre suyo: "De quin va a ser el pas?". Y tambin: "Sella conmigo un pacto, y yo cooperar contigo para que todo Israel se ponga de tu parte".
David respondi: "Est bien, har un pacto contigo. Pero slo te pido una cosa: no te presentars ante m, si no me traes a Mical, la hija de Sal, cuando vengas a verme".
Adems, David envi mensajeros a Isbaal, hijo de Sal, para intimarle: "Devulveme a Mical, mi mujer, a la que yo adquir por cien prepucios de filisteos".
Entonces Isbaal mand que se la sacaran a su marido Paltiel, hijo de Lais.
Su marido la acompa y fue llorando detrs de ella hasta Bajurm. Pero Abner le dijo: "Vamos, vulvete!". Y l se volvi.
Mientras tanto, Abner se haba entrevistado con los ancianos de Israel, diciendo: "Ya hace tiempo que ustedes quieren a David como rey.
Acten ahora mismo, porque el Seor le ha dicho: "Por medio de David salvar a mi pueblo Israel del poder de los filisteos y del poder de todos sus enemigos".
Abner habl tambin a los hombres de Benjamn, y luego fue a comunicarle personalmente a David, en Hebrn, lo que haban acordado Israel y toda la casa de Benjamn.
Abner, acompaado de veinte hombres, se present a David en Hebrn, y este les ofreci un banquete.
Abner dijo a David: "Ahora mismo ir a reunir a todo Israel ante el rey, mi seor. Ellos harn un pacto contigo, y t reinars conforme a tus deseos". David despidi a Abner, y l se fue en paz.
Poco despus, los servidores de David llegaron con Joab de una incursin, trayendo un gran botn. Abner ya no estaba con David en Hebrn, porque este lo haba despedido y l se haba ido en paz.
Apenas lleg Joab con toda la tropa que lo acompaaba, fueron a decirle: "Abner, hijo de Ner, vino a ver al rey y este lo dej partir en paz".
Entonces Joab se present al rey y le dijo: "Qu has hecho? Ahora que Abner ha venido a verte, por qu lo has dejado irse tranquilamente?
T sabes bien quin es Abner, hijo de Ner. El ha venido a engaarte, para enterarse de tus movimientos y saber todo lo que haces".
Joab sali de la presencia de David y envi detrs de Abner unos mensajeros, que lo hicieron volver desde la cisterna de Sir, sin que David supiera nada.
Cuando Abner estuvo de vuelta en Hebrn, Joab lo llev aparte a un lado de la entrada, como para hablar con l en privado, y all lo hiri mortalmente en el bajo vientre, a causa de la sangre de su hermano Asael.
David se enter en seguida de lo sucedido y exclam: "Yo y mi reino somos inocentes para siempre, delante del Seor, de la sangre de Abner, hijo de Ner.
Que ella recaiga sobre Joab y sobre toda la casa de su padre! Que nunca falten en la casa de Joab quienes padezcan de blenorrea y de lepra, ni afeminados, ni muertos por la espada, ni hambrientos!".
Joab y su hermano Abisai dieron muerte a Abner, porque l les haba matado a su hermano Asael, en Gaban, durante un combate.
Luego David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con l: "Rasguen sus vestiduras, vstanse de luto y lamntense por Abner". Y el rey David iba caminando detrs del fretro,
cuando sepultaron a Abner en Hebrn. El rey prorrumpi en sollozos ante la tumba de Abner, y todo el pueblo se puso a llorar.
Entonces el rey enton este canto fnebre por Abner: "Tena que morir Abner como muere un insensato?
Tus manos no estaban atadas ni tus pies sujetos con grillos. Has cado como quien cae vctima de malhechores!". Y todos siguieron llorando por l.
Todo el pueblo trat de obligar a David a que comiera algo cuando an era de da, pero David pronunci este juramento: "Que Dios me castigue una y otra vez, si llego a probar pan o cualquier otro bocado antes de la puesta del sol!".
Y todo el pueblo, al tener conocimiento de esto, lo aprob, al tener conocimiento de esto, lo aprob, como aprobaba todo lo que haca el rey.
As el pueblo y todo Israel se convencieron aquel da de que el rey no haba intervenido en el asesinato de Abner, hijo de Ner.
Luego el rey dijo a sus servidores: "Sepan que hoy ha cado en Israel un jefe, un gran hombre!
A pesar de mi uncin real, hoy yo me siento desvalido, mientras que estos, los hijos de Serui, son ms duros que yo. Que el Seor le d su merecido al que ha hecho el mal!".
Cuando el hijo de Sal se enter de que Abner haba muerto en Hebrn, qued muy desalentado, y todo Israel fue presa del pnico.
Ahora bien, el hijo de Sal tena dos jefes de bandas armadas; uno se llamaba Baan y el otro Recab, hijos de Rimn de Beerot, y eran benjaminitas, porque a Beerot tambin se la consideraba parte de Benjamn.
Los de Beerot haban huido a Guitaim, y all han residido como forasteros hasta el da de hoy.
Jonatn, hijo de Sal, tena un hijo lisiado de ambos pies. Este era un nio de cinco aos cuando lleg a Izreel la noticia de la muerte de Sal y Jonatn. Su niera lo tom consigo y huy; pero lo hizo con tanta precipitacin, que el nio se cay y qued rengo. Su nombre era Meribaal.
Recab y Baan, los hijos de Rimn de Beerot, se pusieron en camino, y a la hora de ms calor llegaron a la casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta.
Se introdujeron en el interior de la casa, como si estuvieran llevando trigo, e hirieron a Isbaal en el bajo vientre. Luego se pusieron a salvo.
Al entrar en la casa, mientras Isbaal estaba acostado en el lecho de su dormitorio, Recab y su hermano Baan lo haban herido mortalmente y le haban cortado la cabeza. Despus se llevaron la cabeza y marcharon toda la noche por el camino de la Arab.
As presentaron a David, en Hebrn, la cabeza de Isbaal y dijeron al rey: "Aqu est la cabeza de Isbaal, hijo de Sal, tu enemigo, el que intent matarte. El Seor ha permitido hoy que mi seor, el rey, se vengara de Sal y de su descendencia".
Pero David respondi a Recab y a su hermano Baan, los hijos de Rimn de Beerot: "Por la vida del Seor, que me libr de todo peligro!
Al que me anunci que haba muerto Sal, creyendo ser portador de una buena noticia, lo tom y lo ajustici en Siquelag, pagndole as esa buena noticia.
Con mucha ms razn, ahora que unos hombres malvados han matado a un inocente en su propia casa y sobre su lecho, no tendr que pedirles cuenta de su sangre y borrarlos de la tierra?".
Entonces David dio una orden a los jvenes, y ellos los mataron. Luego les cortaron las manos y los pies, y los colgaron junto a la cisterna de Hebrn. En cuanto a la cabeza de Isbaal, la recogieron y la enterraron en la tumba de Abner, en Hebrn.
Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrn y le dijeron: "Nosotros somos de tu misma sangre!
Hace ya mucho tiempo, cuando an tenamos como rey a Sal, eras t el que conduca a Israel. Y el Seor te ha dicho: "T apacentars a mi pueblo Israel y t sers el jefe de Israel".
Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrn. El rey estableci con ellos un pacto en Hebrn, delante del Seor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
David tena treinta aos cuando comenz a reinar y rein cuarenta aos.
En Hebrn rein siete aos y seis meses sobre Jud, y en Jerusaln, treinta y tres aos sobre todo Israel y Jud.
El rey avanz con sus hombres sobre Jerusaln, contra los jebuseos que habitaban en el pas. Pero estos dijeron a David: "T no entrars aqu. Los ciegos y los invlidos bastarn para impedrtelo". Con esto queran decir: "David nunca podr entrar aqu".
Sin embargo, David conquist la fortaleza de Sin, es decir, la Ciudad de David.
Aquel da, l haba dicho: "El que quiera derrotar a los jebuseos, que se meta por el canal. En cuanto a los ciegos y a los invlidos, David siente aversin por ellos". Por eso se dice: "El ciego y el lisiado no entrarn en la Casa".
David se instal en la fortaleza, y la llam Ciudad de David. Luego construy la ciudad en derredor, desde el Terrapln hacia el interior.
As David se iba engrandeciendo cada vez ms, y el Seor, el Dios de los ejrcitos, estaba con l.
Jiram, rey de Tiro, envi una embajada a David, con madera de cedro, carpinteros y talladores de piedra, para que le edificaran una casa.
David reconoci entonces que el Seor lo haba confirmado como rey de Israel y que haba enaltecido su realeza por amor a su pueblo Israel.
David tom otras concubinas y esposas despus que lleg a Hebrn, y le nacieron ms hijos e hijas.
Estos son los nombres de los hijos que tuvo en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
Ibjar, Elisa, Nfeg, Iafa,
Elisam, Eliad y Eliflet.
Cuando los filisteos oyeron que haban ungido a David rey de Israel, subieron todos para atacarlo. David se enter y baj al refugio.
Los filisteos llegaron y se desplegaron en el valle de Refam.
Entonces David consult al Seor, diciendo: "Debo subir contra los filisteos? Los entregars en mis manos?". El Seor respondi a David: "Sube, porque ciertamente pondr a los filisteos en tus manos".
En seguida David se dirigi hacia Baal Perasm, y all los derrot, David dijo: "El Seor ha abierto ante m una brecha entre mis enemigos, como una brecha abierta por las aguas".
Como los filisteos haban abandonado all sus dolos, David y sus hombres se los llevaron.
Luego los filisteos subieron una vez ms, y se desplegaron por el valle de Refam.
David consult al Seor, y l respondi: "No subas de frente; da una vuelta por detrs de ellos, y atcalos por el lado de las moreras.
Cuando oigas un ruido como de pasos por las copas de las moreras, irrumpe decididamente, porque entonces el Seor saldr delante de ti para derrotar el campamento de los filisteos".
David lo hizo tal como se lo haba ordenado el Seor, y derrot a los filisteos desde Gaban hasta la entrada de Guezer.
David reuni nuevamente a lo ms selecto de Israel -treinta mil hombres-
y con todo el pueblo que lo acompaaba se dirigi hacia Baal de Jud, para subir de all el Arca de Dios, la cual es llamada con el Nombre, el nombre del Seor de los ejrcitos, que tiene su trono sobre los querubines.
Luego cargaron el Arca de Dios en un carro nuevo y se la llevaron de la casa de Abinadab, que est sobre la colina. Uz y Aji, los hijos de Abinadab, conducan el carro.
Uz iba al lado del Arca, y Aji avanzaba delante de ella.
Mientras tanto, David y toda la casa de Israel hacan grandes festejos en honor del Seor, cantando al son de ctaras, arpas, tamboriles, cmbalos y platillos.
Cuando llegaron a la era de Nacn, Uz extendi su mano hacia el Arca de Dios y la sostuvo, porque los bueyes haban resbalado.
Entonces la ira del Seor se encendi contra Uz, y Dios lo hiri all mismo por ese error. As el muri junto al Arca de Dios.
David se conmovi, porque el Seor haba acometido contra Uz, y aquel lugar se llam Peres Uz -que significa "Brecha de Uz"- hasta el da de hoy.
Aquel da, David tuvo miedo del Seor y dijo: "Cmo va a entrar en mi casa el Arca del Seor?".
Y no quiso trasladar el Arca del Seor a su casa, a la Ciudad de David, sino que mand que la llevaran a la casa de Obededom de Gat.
El Arca del Seor permaneci tres meses en la casa de Obededom de Gat, y el Seor bendijo a Obededom y a toda su familia.
Cuando informaron a David: "El Seor ha bendecido a la familia de Obededom y todos sus bienes a causa del Arca de Dios", David parti e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, con gran alegra.
Los que transportaban el Arca del Seor avanzaron seis pasos, y l sacrific un buey un ternero cebado.
David, que slo llevaba ceido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Seor.
As, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Seor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas.
Mientras el Arca del Seor entraba en la Ciudad de David, Mical, la hija de Sal, se asom por la ventana. Y al ver al rey David que saltaba y danzaba delante del Seor, lo despreci en su corazn.
Luego introdujeron el Arca del Seor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David haba levantado para ella, y David ofreci holocaustos y sacrificios de comunin delante del Seor.
Cuando David termin de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunin, bendijo al pueblo en nombre del Seor de los ejrcitos.
Despus reparti a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dtiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.
Cuando David se volva para bendecir a su casa, le sali al encuentro Mical, la hija de Sal, y le dijo: "Hoy s que se ha lucido el rey de Israel, mostrndose desnudo a la vista de las esclavas de sus servidores, como se desnudara un intil cualquiera!".
Pero David replic a Mical: "Lo hice delante del Seor, que me eligi en lugar de tu padre y de toda su casa, para constituirme jefe del pueblo del Seor, de Israel. He bailado ante el Seor,
y me humillar todava ms, envilecindome as a tus ojos. En cambio, esas esclavas de que hablas, ellas s me considerarn digno de honra".
Y Mical, hija de Sal, no tuvo hijos hasta el da de su muerte.
Cuando David se estableci en su casa y el Seor le dio paz, librndolo de todos sus enemigos de alrededor,
el rey dijo al profeta Natn: "Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios est en una tienda de campaa".
Natn respondi al rey: "Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Seor est contigo".
Pero aquella misma noche, la palabra del Seor lleg a Natn en estos trminos:
"Ve a decirle a mi servidor David: As habla el Seor: Eres t el que me va a edificar una casa para que yo la habite?
Desde el da en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el da de hoy, nunca habit en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me serva de morada.
Y mientras caminaba entre los israelitas, acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mand apacentar a mi Pueblo: "Por qu no me han edificado una casa de cedro?".
Y ahora, esto es lo que le dirs a mi servidor David: As habla el Seor de los ejrcitos: Yo te saqu del campo de pastoreo, de detrs del rebao, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel.
Estuve contigo dondequiera que fuiste y extermin a todos tus enemigos delante de ti. Yo har que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.
Fijar un lugar para mi pueblo Israel y lo plantar para que tenga all su morada. Ya no ser perturbado, ni los malhechores seguirn oprimindolo como lo hacan antes,
desde el da en que establec Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librndote de todos tus enemigos. Y el Seor te ha anunciado que l mismo te har una casa.
S, cuando hayas llegado al trmino de tus das y vayas a descansar con tus padres, yo elevar despus de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldr de tus entraas, y afianzar su realeza.
El edificar una casa para mi Nombre, y yo afianzar para siempre su trono real.
Ser un padre para l, y l ser para m un hijo. Si comete una falta, lo corregir con varas y golpes, como lo hacen los hombres.
Pero mi fidelidad no se retirar de l, como se la retir a Sal, al que apart de tu presencia.
Tu casa y tu reino durarn eternamente delante de m, y su trono ser estable para siempre".
Natn comunic a David toda esta visin y todas estas palabras.
Entonces el rey David fue a sentarse delante del Seor y exclam: "Quin soy yo, Seor, y qu es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aqu?
Y como esto te pareci demasiado poco, tambin le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Seor?
Y qu ms podra decirte David, si t, Seor, conoces bien a tu servidor?
A causa de tu palabra y conforme a tu designio, t has hecho esta gran obra, dndosela a conocer a tu servidor.
Por eso t eres grande Seor, no hay nadie como t, ni hay Dios fuera de ti, por todo lo que hemos escuchado con nuestros propios odos.
Y quin es como tu pueblo, como Israel, la nica nacin sobre la tierra a quien Dios fue a rescatar para hacerla su pueblo y darle un nombre? T has realizado en su favor cosas grandes y terribles, expulsando a las naciones y a sus dioses delante del pueblo que rescataste de Egipto.
T has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y t, Seor, eres su Dios.
Y ahora, Seor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho.
Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: "El Seor de los ejrcitos es el Dios de Israel!". Y que la casa de David, tu servidor, est bien afianzada delante de ti.
Porque t mismo, Seor de los ejrcitos, Dios de Israel te has revelado a tu servidor, diciendo: "Yo te edificar una casa". Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria.
Ahora, Seor, t eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor.
Dgnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque t, Seor, has hablado, y con tu bendicin la casa de tu servidor ser bendita para siempre".
Despus de esto, David derrot a los filisteos y los someti, despojndolos de su hegemona.
Tambin derrot a los moabitas y, hacindolos echarse en tierra, los midi con una cuerda: a lo largo de dos cuerdas, los hizo matar; y a lo largo de una cuerda completa, les perdon la vida. Los moabitas pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo.
David derrot a Hadadzer, hijo de Rejob, rey de Sob, cuando este iba a restablecer su dominio sobre el Ro.
Captur mil setecientos soldados de caballera y veinte mil hombres de a pie, y mutil todos los caballos de los carros de guerra, reservndose slo cien.
Los arameos de Damasco acudieron en auxilio de Hadadzer, rey de Sob, pero David derrot a veintids mil de esos arameos.
Luego puso gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo. El Seor daba la victoria a David en todas sus campaas.
David se apoder de los escudos de oro que llevaban los oficiales de Hadadzer, y se los llev a Jerusaln.
De Tbaj y de Berotai, ciudades de Hadadzer, el rey David se trajo una enorme cantidad de bronce.
Cuando Tou, rey de Jamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadadzer,
le envi a su hijo Ioram, para saludarlo y felicitarlo por haber hecho la guerra y derrotado a Hadadzer, ya que este era su rival. Ioram llev consigo objetos de plata, oro y bronce,
y el rey David consagr tambin esos objetos, como lo haba hecho con la plata y el oro provenientes de todas las naciones que haba sometido:
de Aram, de Moab, de los amonitas, de los filisteos y de Amalec, como asimismo del botn de Hadadzer, hijo de Rejob, rey de Sob.
David adquiri gran renombre cuando volvi de derrotar a dieciocho mil arameos en el valle de la Sal.
Adems, puso gobernadores en Edom, establecindolos por todo el pas, y todos los edomitas pasaron a ser vasallos de David. El Seor daba la victoria a David en todas sus campaas.
David rein sobre todo Israel, y administraba el derecho y la justicia a todo su pueblo.
Joab, hijo de Serui, era el comandante del ejrcito; Josafat, hijo de Ajilud, el heraldo;
Sadoc y Abiatar, hijo de Ajimlec, hijo de Ajitub, eran sacerdotes; Seraas, el secretario;
Benaas, hijo de Iehoiad, comandaba a los quereteos y peleteos; y los hijos de David eran sacerdotes.
David pregunt: "Queda algn sobreviviente de la casa de Sal, a quien yo pueda darle una prueba de lealtad, por amor a Jonatn?".
Y como la casa de Sal haba tenido un servidor llamado Sib, se lo presentaron a David. El rey le dijo: "T eres Sib?". El respondi: "S, para servirte".
Entonces el rey le pregunt: "Queda todava alguien de la casa de Sal, para que yo pueda cumplir con l el compromiso de fidelidad contrado ante Dios?". Sib respondi al rey: "Queda todava un hijo de Jonatn, que es lisiado de ambos pies".
Dnde est?", le dijo el rey. Sib le respondi: "Est en la casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lo Dabar".
Y el rey David mand a buscarlo a la casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lo Dabar.
Cuando Meribaal, hijo de Jonatn, se present ante David, cay con el rostro en tierra y se postr. David le dijo: "Meribaal!". "Aqu estoy para servirte", respondi l.
Luego David aadi: "No tengas miedo. Quiero darte una prueba de fidelidad, por amor a tu padre Jonatn. Voy a devolverte todas las tierras de tu antepasado Sal, y t compartirs siempre la mesa conmigo".
Meribaal se postr y dijo: "Quin es tu servidor, para que te fijes en un perro muerto como yo?".
Despus el rey llam a Sib, el servidor de Sal, y le dijo: "Todo lo que perteneca a Sal y a su familia, se lo doy al hijo de tu seor.
T trabajars la tierra para l, y lo mismo harn tus hijos y tus esclavos. Lo que t aportes, servir de alimento para la casa de tu seor. En cuanto a Meribaal, compartir siempre la mesa conmigo". Sib, que tena quince hijos y veinte esclavos,
respondi al rey: "Tu servidor obrar en todo conforme a lo que ha mandado el rey, mi seor". Meribaal coma en la mesa de David, como uno de los hijos del rey.
El tena un hijo pequeo, llamado Mic. Todos los que vivan en la casa de Sib estaban al servicio de Meribaal,
y este habitaba en Jerusaln, porque comparta siempre la mesa del rey. Meribaal rengueaba de ambos pies.
Despus de esto, muri el rey de los amonitas, y su hijo Jann rein en lugar de l.
David dijo: "Voy a retribuirle a Jann, hijo de Najs, las pruebas de lealtad que me ha dado su padre". Y por intermedio de sus servidores, le envi las condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al pas de los amonitas,
los jefes amonitas dijeron a Jann, su seor: "Crees que David te hace llegar sus condolencias para honrar a tu padre? No ser que ha enviado a sus servidores como espas, para explorar la ciudad y sembrar la agitacin?".
Entonces Jann hizo detener a los servidores de David, les afeit la mitad de la barba, les cort la ropa a la altura de las nalgas y los despidi.
Apenas lo pusieron al tanto de lo sucedido, David orden que fueran a recibir a aquellos hombres, porque estaban muy avergonzados. Y el rey les mand decir: "Qudense en Jeric hasta que les crezca la barba, y despus vengan".
Cuando los amonitas advirtieron que se haban atrado el odio de David, mandaron a contratar veinte mil soldados de los arameos de Bet Rejob y de los arameos de Sob, al rey de Maac con mil hombres, y a veinte mil hombres de la gente de Tob.
David, al enterarse, envi a Joab con todo el ejrcito y con sus guerreros.
Los amonitas salieron y formaron en orden de batalla a la entrada de la Puerta, pero los arameos de Sob y de Rejob, y la gente de Tob y de Maac se mantuvieron aparte, en campo abierto.
Cuando Joab vio que haba dos frentes de batalla, uno delante de l y otro detrs, seleccion a lo ms escogido de Israel y los aline frente a los arameos,
dejando el resto de la tropa alas rdenes de su hermano Abisai. Luego les hizo tomar posiciones frente a los amonitas,
y dijo: "Si los arameos son ms fuertes que yo, t vendrs en mi ayuda; y si los amonitas son ms fuertes que t, yo ir a auxiliarte.
Animo! Luchemos valerosamente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! Y que el Seor haga lo que te parezca bien!".
Entonces Joab avanz con sus tropas para enfrentarse con Aram, y estos huyeron delante de l.
Cuando los amonitas vieron que los arameos haban huido, tambin ellos huyeron delante de Abisai y entraron en la ciudad. Joab, por su parte, suspendi su campaa contra los amonitas y volvi a Jerusaln.
Los arameos, al ver que haban sido vencidos, concentraron sus tropas,
y Hadadzer envi mensajeros para movilizar a los arameos del otro lado del Ro. Estos llegaron a Helam a las rdenes de Sobac, el jefe del ejrcito de Hadadzer.
Cuando informaron de esto a David, l concentr a todo Israel, cruz el Jordn y lleg a Helam. Los arameos tomaron posiciones frente a David y le libraron batalla.
Pero tuvieron que huir delante de Israel, y David les mat a los arameos setecientos caballos y cuarenta mil hombres de caballera. Tambin hiri a Sobac, el jefe del ejrcito, el cual muri all mismo.
Cuando todos los reyes que estaban a las rdenes de Hadadzer vieron que haban cado derrotados ante Israel, hicieron las paces con los israelitas y les quedaron sometidos. En adelante, los arameos no quisieron prestar ms ayuda a los amonitas.
Al comienzo del ao, en la poca en que los reyes salen de campaa, David envi a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rab. Mientras tanto, David permaneca en Jerusaln.
Una tarde, despus que se levant de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde all vio a una mujer que se estaba baando. La mujer era muy hermosa.
David mand a averiguar quin era esa mujer, y le dijeron: "Pero si es Betsab, hija de Eliam, la mujer de Uras, el hitita!".
Entonces David mand unos mensajeros para que se la trajeran. La mujer vino, y David se acost con ella, que acababa de purificarse de su menstruacin. Despus ella volvi a su casa.
La mujer qued embarazada y envi a David este mensaje: "Estoy embarazada".
Entonces David mand decir a Joab: "Envame a Uras, el hitita". Joab se lo envi,
y cuando Uras se present ante el rey, David le pregunt cmo estaban Joab y la tropa y cmo iba la guerra.
Luego David dijo a Uras: "Baja a tu casa y lvate los pies". Uras sali de la casa del rey y le mandaron detrs un obsequio de la mesa real.
Pero Uras se acost a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su seor, y no baj a su casa.
Cuando informaron a David que Uras no haba bajado a su casa, el rey le dijo: "T acabas de llegar de viaje. Por qu no has bajado a tu casa?".
Uras respondi a David: "El Arca, Israel y Jud viven en tiendas de campaa; mi seor Joab y los servidores de mi seor acampan a la intemperie, y yo ir a mi casa a comer, a beber y a acostarme con mi mujer" Por la vida del Seor y por tu propia vida, nunca har una cosa s!".
David dijo entonces a Uras: "Qudate aqu todava hoy, y maana te dejar partir". Uras se qued en Jerusaln aquel da y el da siguiente.
David lo invit a comer y a beber en su presencia y lo embriag. A la noche, Uras sali y se acost junto a los servidores de su seor, pero no baj a su casa.
A la maana siguiente, David escribi una carta a Joab y se la mand por intermedio de Uras.
En esa carta, haba escrito lo siguiente: "Pongan a Uras en primera lnea, donde el combate sea ms encarnizado, y despus djenlo solo, para que sea herido y muera".
Joab, que tena cercada la ciudad, puso a Uras en el sitio donde saba que estaban los soldados ms aguerridos.
Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. As cayeron unos cuantos servidores de David, y tambin muri Uras, el hitita.
Joab envi a David el parte de batalla,
y dio esta orden al mensajero: "Cuando termines de comunicar al rey el parte de batalla,
si l se enfurece y te dice: "Por qu se acercaron tanto a la ciudad para librar combate? No saban que arrojan proyectiles desde lo alto de la muralla?
Quin hiri mortalmente a Abimlec, hijo de Ierubaal? No fue una mujer la que le arroj una piedra de molino desde lo alto del muro, y as muri en Tbes? Por qu se acercaron tanto a la muralla?", entonces t le dirs: "Tambin ha muerto tu servidor Uras, el hitita".
El mensajero parti y fue a comunicar a David todo lo que Joab le haba mandado decir.
El mensajero dijo a David: "Esa gente logr sacarnos ventaja. Hicieron una salida contra nosotros en campo raso, pero lo hicimos retroceder hasta la entrada de la ciudad.
Entonces los arqueros dispararon contra tus servidores desde lo alto del muro, y murieron unos cuantos servidores del rey. Tambin muri tu servidor Uras, el hitita".
David respondi al mensajero: "Esto es lo que dirs a Joab: "No se preocupes por lo que ha sucedido. La espada devora hoy a este y maana a aquel. Intensifica el ataque contra la ciudad, y destryela". As le devolvers el nimo".
Cuando la mujer de Uras se enter de que su marido haba muerto, estuvo de duelo por l.
Cuando dej de estar de luto, David mand a buscarla y la recibi en su casa. Ella se convirti en su esposa y le dio un hijo. Pero lo que haba hecho David desagrad al Seor.
Entonces el Seor le envi al profeta Natn. El se present a David y le dijo: "Haba dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre.
El rico tena una enorme cantidad de ovejas y de bueyes.
El pobre no tena nada, fuera de una sola oveja pequea que haba comprado. La iba criando, y ella creca junto a l y a sus hijos: coma de su pan, beba de su copa y dorma en su regazo. Era para l como una hija!
Pero lleg un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al husped que haba recibido. Tom en cambio la oveja del hombre pobre, y se la prepar al que le haba llegado de visita".
David se enfureci contra aquel hombre y dijo a Natn: "Por la vida del Seor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte!
Pagar cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado as y no haber tenido compasin".
Entonces Natn dijo a David: "Ese hombre eres t! As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo te ung rey de Israel y te libr de las manos de Sal;
te entregu la casa de tu seor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Jud, y por si esto fuera poco, aadira otro tanto y an ms.
Por qu entonces has despreciado la palabra del Seor, haciendo lo que es malo a sus ojos? T has matado al filo de la espada a Uras, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a l lo has hecho morir bajo la espada de los amonitas.
Por eso, la espada nunca ms se apartar de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Uras, el hitita.
As habla el Seor: "Yo har surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebatar a tus mujeres ante tus propios ojos y se las dar a otro, que se acostar con ellas en pleno da.
Porque t has obrado ocultamente, pero yo lo har delante de todo Israel y a la luz del sol".
David dijo a Natn: "He pecado contra el Seor!". Natn le respondi: "El Seor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirs.
No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Seor, el nio que te ha nacido morir sin remedio".
Y Natn se fue a su casa. El Seor hiri al nio que la mujer de Uras haba dado a David, y l cay gravemente enfermo.
David recurri a Dios en favor del nio: ayun rigurosamente, y cuando se retiraba por la noche, se acostaba en el suelo.
Los ancianos de su casa le insistieron para que se levantara del suelo, pero l se neg y no quiso comer nada con ellos.
Al sptimo da, el nio muri. Los servidores de David no se atrevan a darle la noticia, porque se decan: "Si cuando el nio estaba vivo le hablbamos y no nos escuchaba, cmo le vamos a decir que el nio est muerto? Es capaz de hacer un disparate!".
Pero David advirti que sus servidores hablaban sigilosamente entre ellos, y comprendi que el nio haba muerto. Entonces les pregunt: "Ha muerto el nio?". Y ellos le dijeron: "S, est muerto".
David se levant del suelo, se ba, se perfum y se cambi de ropa. Luego entr en la Casa del Seor y se postr. Una vez que volvi a su casa, pidi que le sirvieran de comer y comi.
Sus servidores le dijeron: "Qu modo de proceder es este? Cuando el nio estaba vivo, ayunabas y llorabas. Y ahora que l ha muerto, te levantas y te poner a comer!".
El respondi: "Mientras el nio viva, yo ayunaba y lloraba, pensando: Quin sabe? A lo mejor el Seor se apiada de m y el nio se cura".
Pero ahora que est muerto, Para qu voy a ayunar? Acaso podr hacerlo volver? Yo ir hacia l, pero l no volver hacia m".
David consol a Betsab, su mujer, y se uni a ella. Ella concibi y dio a luz un hijo, al que llam Salomn. El Seor lo am,
y por medio del profeta Natn, mand ponerle el sobrenombre de Iedidi -que significa "Amado del Seor"- conforme a la palabra del Seor.
Joab atac a Rab de los amonitas y tom la ciudad real.
Luego envi mensajeros a David para decirle: "Acomet contra Rab y conquist tambin la ciudad de las Aguas.
Ahora rene el resto del ejrcito y acampa contra la ciudad para tomarla, no sea que la tome yo y se llame con mi nombre".
David reuni todo el ejrcito, fue a Rab, la atac y la tom.
Despus David tom la corona de la cabeza del dios Milcn y comprob que pesaba un talento de oro. La corona tena una piedra preciosa que fue colocada sobre la frente de David. El se llev tambin de la ciudad un enorme botn.
En cuanto a la poblacin, la hizo salir de la ciudad, la oblig a trabajar con sierras, con picos de hierro y hachas, y la emple en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David y todo el ejrcito se volvieron a Jerusaln.
Un tiempo despus, sucedi lo siguiente. Absaln, hijo de David, tena una hermana muy hermosa, llamada Tamar, y Amnn, hijo de David, se enamor de ella.
Era tal su ansiedad, que lleg a enfermarse a causa de su hermanastra Tamar, porque como la joven era virgen, a Amnn le pareca imposible llevar a cabo algo con ella.
Amnn tena un amigo llamado Jonadab, hijo de Sime, hermano de David. Este hombre era muy perspicaz,
y dijo a Amnn: "Qu te pasa, prncipe, que cada da ests ms deprimido? No me lo vas a contar?". Amnn le respondi: "Es por Tamar, la hermana de mi hermano Absaln. Estoy enamorado de ella".
Entonces Jonadab le dijo: "Acustate como si estuvieras enfermo, y cuando tu padre venga a verte, t le dirs: "Deja que mi hermana Tamar venga a darme de comer; que prepare la comida en mi presencia, de manera que yo pueda ver, y que me la sirva ella misma".
Amnn se acost, fingiendo estar enfermo y cuando el rey fue a verlo, Amnn le dijo: "Por favor, que venga mi hermana Tamar a cocinar aqu mismo un par de buuelos, y que me los sirva con sus propias manos".
David mand a decir a Tamar: "Ve a la casa de tu hermano Amnn y preprale la comida".
Tamar fue a la casa de hermano Amnn, que estaba acostado. Tom la harina, la amas, prepar los buuelos a la vista de l, y los hizo cocer.
Luego retir la sartn y la vaci delante de l, pero l se neg a comer, y orden: "Hagan salir a todos de mi presencia!". Cuando salieron todos,
Amnn dijo a Tamar: "Treme la comida a la habitacin y dame t misma de comer". Tamar tom los buuelos que haba preparado y los llev a la habitacin donde estaba su hermano Amnn.
Pero cuando se los acerc para que comiera, l la agarr y le dijo: "Ven, acustate conmigo, hermana!".
"No, hermano, replic Tamar, no trates de forzarme, porque eso no se hace en Israel! No cometas esa infamia!
A dnde ira yo con mi deshonra? En cuanto a ti, quedaras como un infame en Israel! Por favor, habla con el rey, y l no se opondr a que seas mi esposo".
Pero Amnn no quiso escucharla, sino que la tom por la fuerza y se acost con ella.
En seguida, Amnn sinti hacia ella un odio terrible, ms fuerte an que el amor con que la haba amado. Entonces le dijo: "Levntate y vete!".
Ella le respondi: "No, hermano; echarme ahora sera una maldad peor que la otra que has hecho conmigo". Pero l no quiso hacerle caso;
llam al joven que lo serva y orden: "chenme a esta a la calle, y atranca la puerta detrs de ella!".
Tamar llevaba una tnica de mangas largas, porque as vestan entonces las hijas del rey, cuando eran vrgenes. El sirviente la sac afuera y atranc la puerta detrs de ella.
Tamar se cubri la cabeza con ceniza, desgarr su tnica de mangas largas y ponindose las manos sobre la cabeza, se fue gritando.
Su hermano Absaln le dijo: "Fue tu hermano Amnn el que estuvo contigo? Ahora, hermana, no hables ms de esto. El es tu hermano, no tomes la cosa tan a pecho". Y Tamar se qued desolada en casa de su hermano Absaln.
Cuando el rey David se enter de lo sucedido, se indign profundamente.
Absaln, por su parte, no le dirigi ms la palabra a Amnn, debido al rencor que le tena por haber violado a su hermana Tamar.
Dos aos ms tarde, se haca la esquila para Absaln en Baal Jasor, que est cerca de Efram, y l invit a todos los hijos del rey.
Absaln se present al rey y le dijo: "Tu servidor est esquilando las ovejas. Hganme el honor de venir conmigo el rey y sus servidores".
El rey respondi a Absaln: "No, hijo mo, no vamos a ir todos a ponerte en gastos". El le insisti, pero David no quiso ir y lo despidi con su bendicin.
Entonces Absaln dijo: "Permite al menos que venga con nosotros mi hermano Amnn". "Para qu va a ir contigo?", repuso David.
Pero Absaln le insisti tanto, que David dej partir con l a Amnn y a todos los hijos del rey. Absaln prepar un regio banquete,
y dio esta orden a sus servidores: "Fjense bien! Cuando Amnn se haya puesto alegre con el vino y yo les diga: "Hieran a Amnn", ustedes lo matarn. No tengan miedo, porque soy yo el que lo ordeno. Tengan nimo y sean valientes!".
Los servidores hicieron a Amnn lo que Absaln les haba ordenado. Entonces todos los hijos de rey se levantaron, montaron cada uno en su mula y huyeron.
Cuando todava estaban en camino, David recibi esta noticia: "Absaln ha matado a todos los hijos del rey; no ha quedado ni uso solo".
El rey se levant, rasg sus vestiduras y se acost en el suelo, mientras todos sus servidores permanecan de pie, con las ropas desgarradas.
Pero Jonadab, hijo de Sime, hermano de David, tom la palabra y dijo: "Que mi seor no diga que han matado a todos los jvenes hijos del rey. Slo ha muerto Amnn, porque Absaln ya haba pronunciado la sentencia desde el da en que aquel viol a su hermana Tamar.
Que mi seor el rey no se preocupe ahora, pensando que han muerto todos los hijos del rey. No, slo Amnn ha muerto,
y Absaln ha huido". El joven que estaba de centinela alz los ojos, y vio avanzar un gran gento por el camino que estaba detrs de l, sobre la ladera de la montaa.
Entonces Jonadab dijo al rey: "Ah llegan los hijos del rey, tal como tu servidor lo haba dicho".
Apenas termin de hablar, entraron los hijos del rey y se pusieron a llorar a gritos. Tambin el rey y todos sus servidores derramaron abundantes lgrimas.
En cuanto a Absaln, fue a refugiarse junto a Talmai, hijo de Amijur, rey de Guesur. Y el rey estuvo de duelo por su hijo todo aquel tiempo.
Absaln, que haba ido a refugiarse en Guesur, estuvo all tres aos.
Mientras tanto, a David se le pas su enojo contra Absaln, porque se haba consolado de la muerte de Amnn.
Joab, hijo de Serui, comprendi que el rey echaba de menos a Absaln.
Entonces hizo venir a Tcoa a una mujer muy hbil y le dijo: "Vas a fingir que ests de duelo: vstete de luto, no te perfumes y aparenta ser una mujer que hace ya mucho tiempo est de duelo por su difunto.
Luego te presentars ante el rey y le repetirs exactamente lo que yo te diga". Y Joab le explic todo lo que deba decir.
La mujer se present ante el rey y, postrndose con el rostro en tierra, exclam: "Auxilio, rey!".
"Qu te pasa, le pregunt el rey. Ella respondi: "Pobre de m! Yo soy una viuda; mi marido ha muerto,
y tu servidora tena dos hijos, que una vez se pelearon en el campo. Como no haba nadie para separarlos, uno hiri al otro y lo mat.
Y ahora toda la familia se ha levantado contra tu servidora, diciendo: "Entrega al fratricida; vamos a darle muerte para vengar al hermano que l asesin y acabar as con el heredero". De esta manera apagarn la brasa que an me queda, privando a mi marido de un nombre y un sobreviviente sobre la faz de la tierra".
El rey dijo a la mujer: "Vete a tu casa. Yo me encargar de este asunto".
La mujer de Tcoa le respondi: "Rey, mi seor, que la falta recaiga sobre m y sobre la casa de mi padre! El rey y su trono estn libres de culpa".
"Al que te diga algo, aadi el rey, trelo aqu y no volver a molestarte ms".
La mujer insisti: "Dgnese el rey pronunciar el nombre del Seor, tu Dios, para que el vengador de la sangre no aumente la desgracia, eliminando a mi hijo!". Entonces el rey declar: "Por la vida del Seor, no caer en tierra ni un solo cabello de tu hijo!".
La mujer sigui diciendo: "Podra esta servidora decirle una palabra a mi seor, el rey?". "Habla", replic l.
Ella aadi: "Por qu has pensado semejante cosa contra el pueblo de Dios? Con las palabras que acaba de pronunciar, el rey se ha confesado culpable, ya que no deja volver al que ha desterrado.
Todos tenemos que morir, y como el agua que se derrama en tierra y ya no se puede recoger. Dios no vuelve a dar la vida. Que el rey haga entonces un plan, para que el exiliado no est ms tiempo desterrado lejos de nosotros.
Si ahora vengo a hablar de este asunto al rey, mi seor, es porque el pueblo me ha atemorizado. Por eso pens: "Es preciso que hable con el rey, a ver si hace lo que le digo.
Seguramente el rey consentir en librarme del hombre que quiere extirparnos, a m y a mi hijo, de la herencia de Dios".
Tu servidora pens adems: "Que la palabra del rey nos traiga la calma. Porque l es como un ngel de Dios para distinguir el bien del mal" Que el Seor, tu dios, est contigo!".
Entonces el rey tom la palabra y dijo a la mujer: "Por favor, no me ocultes nada de lo que te voy a preguntar". La mujer respondi: "Dgnese hablar mi seor, el rey".
El rey continu diciendo: "No est la mano de Joab detrs de todo esto?". La mujer asinti: "Por tu vida, mi seor y rey, tu pregunta ha dado justo en el blanco! S, tu servidor Joab es el que me mand y puso todas estas palabras en boca de tu servidora.
Lo hizo para no encarar el asunto de frente. Pero mi seor posee la sabidura de un ngel de Dios y sabe todo lo que pasa en la tierra".
Luego el rey dijo a Joab: "Est bien. Har lo que has pedido: ve a traer al joven Absaln".
Joab cay con el rostro en tierra, bendijo al rey y dijo: "Rey, mi seor, ahora s que cuento con tu favor, porque has accedido a mi demanda".
Despus Joab parti para Guesur y trajo a Absaln a Jerusaln.
Pero el rey dijo: "Que se retire a su casa y no venga a verme". Absaln se retir a su casa y no se present ante el rey.
No haba en todo Israel un hombre ms apuesto que Absaln, ni tan elogiado como l: desde la planta de los pies hasta la cabeza, no tena ningn defecto.
Cuando se cortaba la cabellera -y lo haca cada ao, porque le resultaba demasiado pesada- el pelo cortado pesaba doscientos siclos, segn la medida del rey.
A Absaln le nacieron tres hijos y una hija, llamada Tamar, que era muy hermosa.
Absaln estuvo tres aos en Jerusaln sin ver al rey.
Entonces mand a buscar a Joab para enviarlo ante el rey, pero l no quiso venir. Lo hizo llamar por segunda vez, y tampoco quiso venir.
Por eso, Absaln dijo a sus servidores: "Ustedes saben que Joab tiene un campo al lado del mo, donde ha sembrado cebada. Vayan a prenderle fuego". Y los servidores de Absaln incendiaron el campo.
Joab fue a ver a Absaln a su casa y le dijo: "Por qu tus servidores han incendiado el campo que me pertenece?".
Absaln replic a Joab: "Yo te mand a decir que vinieras, a fin de enviarte al rey con este mensaje: "Para qu he vuelto de Guesur? Ms me valdra estar todava all! Ahora quiero comparecer ante el rey, y si tengo alguna culpa, que me haga morir".
Joab fue a ver al rey y le llev la noticia. Entonces el rey llam a Absaln. Este se present ante l, se postr con el rostro en tierra, y el lo abraz.
Despus de esto, Absaln se consigui un carro de guerra, caballos y cincuenta hombres que corran delante de l.
Se levantaba temprano, se paraba junto al camino de la Puerta, y a todo el que iba a presentar un pleito al rey, en demanda de justicia, Absaln lo llamaba y le preguntaba: "De qu ciudad eres t?". Y cuando el hombre responda: "Tu servidor es de tal tribu de Israel",
l le deca: "Mira, tus razones son buenas y justas, pero no habr quien te escuche en el tribunal del rey".
Luego aada: "Ah, si me constituyeran juez en el pas! Acudiran a m todos los que tienen un pleito o un juicio, y yo les hara justicia!".
Y cuando alguien se acercaba para postrarse ante l, le tenda la mano, lo abrazaba y lo besaba.
As proceda Absaln con todo Israel, cuando acudan al rey en demanda de justicia, y de esta manera se conquistaba el afecto de los israelitas.
Al cabo de cuatro aos, Absaln dijo al rey: "Por favor, djame ir a Hebrn para cumplir el voto que hice al Seor.
Porque mientras estaba en Guesur de Aram, tu servidor pronunci este voto: "Si el Seor me hace volver a Jerusaln, ir a rendirle culto en Hebrn".
El rey le respondi: "Vete en paz". Y l parti en seguida para Hebrn.
Mientras tanto, Absaln haba enviado emisarios por todas las tribus de Israel, con esta consigna: "Apenas oigan el toque de la trompeta, ustedes dirn: "Absaln es rey en Hebrn!".
Junto con Absaln partieron de Jerusaln doscientos hombres, invitados por l, que iban con toda inocencia, sin sospechar nada del asunto.
Adems, Absaln hizo venir de Guil, su ciudad, a Ajitfel, el guilonita, consejero de David, y este lo acompa mientras ofreca los sacrificios. La conjuracin fue tomando fuerza, y los secuaces de Absaln eran cada vez ms numerosos.
Cuando David recibi esta noticia: "Todos los hombres de Israel estn de parte de Absaln",
dijo a todos sus servidores que estaban con l en Jerusaln: "Rpido huyamos! Si Absaln se nos pone delante, no tendremos escapatoria. Aprense a partir, no sea que l nos sorprenda, que precipite la desgracia sobre nosotros y pase la ciudad al filo de la espada!".
Sus servidores le respondieron: "A las rdenes del rey, para todo lo que l decida!".
Entonces el rey sali a pie con toda su familia, pero dej a diez de sus concubinas para cuidar la casa.
Detrs del rey sali todo el pueblo, y se detuvieron junto a la ltima casa.
Todos sus servidores marchaban a su lado, mientras que los quereteos, los peleteos y los de Gat -los seiscientos hombres que lo haban seguido desde Gat- desfilaban delante de l.
El rey dijo a Itai, el de Gat: "Por qu vienes t con nosotros? Vuelve y qudate con el otro rey, ya que eres extranjero y, adems de eso, un exiliado de tu patria.
Llegaste apenas ayer, Y hoy te har ir de aqu para all con nosotros, mientras yo mismo marcho a la ventura? No, regresa y llvate contigo a tus hermanos. Que el Seor sea bondadoso y fiel contigo!".
Pero Itai respondi al rey: "Por la vida del Seor y por tu propia vida, all donde est mi seor, el rey, all estar tu servidor, en la muerte y en la vida!".
Entonces David dijo a Itai: "Est bien, sigue adelante". As pas Itai, el de Gat, con todos los hombres y los nios que estaban con l.
Todo el mundo lloraba a gritos, mientras el pueblo iba avanzando. El rey permaneca de pie en el torrente Cedrn, y todo el pueblo desfilaba ante l en direccin al desierto.
All estaba tambin Sadoc, con todos los levitas que transportaban el Arca de Dios. Ellos depositaron el Arca de Dios junto a Abiatar, hasta que todo el pueblo termin de salir de la ciudad.
Pero el rey dijo a Sadoc: "Lleva de nuevo el Arca de Dios a la ciudad. Si el Seor me mira favorablemente, me har volver a ver el Arca y su morada.
Y si dice: "No me complazco en ti", aqu me tiene: que haga conmigo lo que ms le agrade!".
Y el rey sigui diciendo al sacerdote Sadoc: "Mira, t y Abiatar vuelvan en paz a la ciudad, y lleven con ustedes a sus dos hijos, a tu hijo Ajimas y a Jonatn, el hijo de Abiatar.
Yo me voy a demorar en los pasos del desierto, hasta que reciba noticias de ustedes".
Entonces Sadoc y Abiatar llevaron de vuelta el Arca de Dios a Jerusaln, y permanecieron all.
David suba la cuesta de los Olivos; iba llorando, con la cabeza cubierta y los pies descalzos. Todo el pueblo que lo acompaaba tambin llevaba la cabeza cubierta, y lloraba mientras suba.
Entonces informaron a David: "Ajitfel est con Absaln entre los conjurados". Y l exclam: "Entorpece, Seor, los consejos de Ajitfel!".
Cuando David llegaba a la cumbre, all donde se adora a Dios, le sali al encuentro Jusai, el arquita, amigo de David, con la tnica hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo.
David le dijo: "Si sigues adelante conmigo, sers para m una carga.
En cambio, si vuelves a la ciudad y le dices a Absaln: "Rey, yo ser tu servidor; antes serva a tu padre pero ahora te servir a ti", entonces podrs desbaratar en beneficio mo los planes de Ajitfel.
All estarn contigo los sacerdotes Sadoc y Abiatar. Todo lo que oigas en la casa del rey se lo comunicars a ellos.
All estn con ellos sus dos hijos, Ajimas, el de Sadoc, y Jonatn, el de Abiatar: por medio de ellos me comunicarn todo lo que oigan".
Jusai, el amigo de David, lleg a la ciudad al mismo tiempo que Absaln entraba en Jerusaln.
David acababa de pasar la cumbre, cuando le sali al encuentro Sib, el servidor de Meribaal, con un par de asnos ensillados y cargados con doscientos panes, cien racimos de pasas de uva, cien frutas frescas y un odre de vino.
El rey dijo a Sib: "Qu vas a hacer con eso?". Sib respondi: "Los asnos servirn de cabalgadura a la familia del rey; el pan y la fruta son para que coman los jvenes, y el vino, para que beban los que desfallezcan en el desierto".
El rey le pregunt: "Dnde est el hijo de tu seor?". Sib respondi al rey: "Se ha quedado en Jerusaln, diciendo: "Hoy la casa de Israel me devolver el reino de mi padre".
El rey dijo a Sib: "Desde ahora te pertenecen todos los bienes de Meribaal". Sib respondi: "A tus pies! Quiera mi seor, el rey, dispensarme siempre su favor!".
Cuando el rey llegaba a Bajurm sali de all un hombre del mismo clan que la casa de Sal, llamado Simei, hijo de Guer. Mientras sala, iba lanzando maldiciones,
y arrojaba piedras contra David y contra sus servidores, a pesar de que todo el pueblo y todos los guerreros marchaban a la derecha y a la izquierda del rey.
Y al maldecirlo, deca: "Fuera, fuera, hombre sanguinario y canalla!
El Seor hace recaer sobre ti toda la sangre de la casa de Sal, a quien t has usurpado el reino. El Seor ha puesto la realeza en manos de tu hijo Absaln, mientras que t has cado en desgracia, porque eres un sanguinario!".
Abisai, hijo de Serui, dijo al rey: "Cmo ese perro muerto va a maldecir a mi seor, el rey? Deja que me cruce y le cortar la cabeza!".
Pero el rey replic: "Qu tengo que ver yo con ustedes, hijos de Serui? Si l maldice, es porque el Seor le ha dicho: "Maldice a David!". Quin podr entonces reprochrselo?".
Luego David dijo a Abisai y a todos sus servidores: "Si un hijo mo, nacido de mis entraas, quiere quitarme la vida, cunto ms este benjaminita! Djenlo que maldiga, si as se lo ha dicho el Seor.
Quiz el Seor mire con humillacin y me devuelve la felicidad, a cambio de esta maldicin que hoy recibo de l".
David sigui con sus hombres por el camino, mientras Simei iba por la ladera de la montaa, al costo de l; y a medida que avanzaba, profera maldiciones, arrojaba piedras y levantaba polvo.
David y su gente llegaron rendidos, y all retomaron aliento.
Mientras tanto, Absaln haba entrado en Jerusaln con todos los hombres de Israel, y Ajitfel lo acompaaba.
Cuando Jusai, el arquita, el amigo de David, lleg a donde estaba Absaln, le dijo: "Viva el rey! Viva el rey!".
Pero Absaln replic a Jusai: "Esa es tu lealtad hacia tu amigo? Por qu no te has ido con l?".
Entonces Jusai dijo a Absaln" "No, de ninguna manera! Yo estoy con aquel a quien ha elegido el Seor, y tambin esta gente y todos los hombres de Israel. Con l me quedar!
Despus de todo, a quin voy a servir? No es acaso a su hijo? Como estuve al servicio de tu padre, as te servir a ti".
Luego Absaln dijo a Ajitfel: "Deliberen a ver qu nos conviene hacer!".
Ajitfel dijo a Absaln: "nete a las concubinas que dej tu padre al cuidado de su casa. As todo Israel sabr que has roto con tu padre, y tus partidarios se sentirn fortalecidos".
Entonces le instalaron a Absaln una carpa en la azotea, y l se uni a las concubinas de su padre, a la vista de todo Israel.
En aquella poca, se buscaba el consejo de Ajitfel como un orculo divino: tal era la estima que tenan por sus consejos tanto David como Absaln.
Ajitfel dijo a Absaln: "Djame elegir doce mil hombres y saldr en persecucin de David esta misma noche.
Lo sorprender cuando est enteramente agotado y le infundir terror. Toda la tropa que est con l huir, y entonces matar al rey solo.
As har que todo el pueblo se vuelva hacia ti como una esposa a su marido. Lo que t quieres es eliminar a un solo hombre; todos los dems quedarn a salvo".
La propuesta de Ajitfel le pareci bien a Absaln y a todos los ancianos de Israel.
Sin embargo, Absaln dijo: "Llamen a Jusai, el arquita, y oigmoslo tambin a l, a ver qu opina".
Jusai se present ante Absaln, y este le dijo: "Ajitfel ha dicho esto y esto. Debemos hacer lo que l dice? En caso contrario, danos tu opinin".
Jusai respondi a Absaln: "Esta vez, el consejo que ha dado Ajitfel no es acertado".
Luego aadi: "T conoces a tu padre y a sus hombres: ellos son valientes y estn exasperados como una osa salvaje cuando le arrebatan sus cachorros. Adems, tu padre es un hombre de guerra y no va a pasar la noche con la tropa.
Seguro que ahora est escondido en una quebrada o en cualquier otra parte. Y si al comienzo caen algunos de los nuestros, el que se entere dir: "Ha habido un desastre entre los secuaces de Absaln".
Entonces, hasta el ms valiente, aunque tenga el nimo de un len, se sentir acobardado, porque todo Israel sabe que tu padre es un hroe y que los hombres que estn con l son valerosos.
Por eso, yo aconsejo lo siguiente: que todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se concentre junto a ti en cantidad innumerable contra la arena de la playa, y que t en persona vayas al combate.
As lo alcanzaremos all donde est, caeremos sobre l como el roco sobre el suelo, y no quedar vivo nadie, ni l ni uno solo de sus hombres.
Y si se retira a una ciudad, todo Israel har que lleven cuerdas a esa ciudad, y la arrastraremos hasta el torrente, a tal punto que all no se encontrar ms ni una piedrita".
Absaln y todos los hombres de Israel dijeron: "El consejo de Jusai, el arquita, es mejor que el de Ajitfel!". El Seor, en efecto, haba decidido frustrar el acertado consejo de Ajitfel, para provocar la ruina de Absaln.
Jusai dijo entonces a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Ajitfel ha aconsejado tal y tal cosa a Absaln y a los ancianos de Israel, y yo le he dado este otro consejo.
Manden ahora mismo a informar a David: "No te quedes esta noche en los pasos del desierto. Cruza ms bien al otro lado, no vaya a suceder que sean aniquilados el rey y todo el pueblo que lo acompaa".
Jonatn y Ajimas estaban junto a la Fuente de Roguel. Una esclava fue a llevarles la noticia, para que ellos, a su vez, fueran a informar a David, porque no podan dejarse ver entrando en la ciudad.
Pero un joven los vio y fue a avisar a Absaln. Entonces los dos partieron rpidamente y llegaron a la casa de un hombre de Bajurm, que tena un pozo en el patio. Ellos bajaron al pozo,
y la mujer tom un lienzo, lo extendi sobre la boca del pozo y esparci encima grano machacado, de manera que no se notaba nada.
Los servidores de Absaln entraron en la casa de esa mujer y preguntaron: "Dnde estn Ajimas y Jonatn?". La mujer les respondi: "Pasaron por aqu en direccin a las aguas". Ellos registraron, y al no encontrar nada, se volvieron a Jerusaln.
Apenas partieron, los jvenes salieron del pozo y fueron a informar al rey David: "Apresrense a cruzar las aguas, le dijeron, porque Ajitfel ha propuesto este plan contra ustedes".
David y toda la tropa que iba con l reanudaron la marcha y cruzaron el Jordn. Al despuntar el da, no haba quedado nadie sin pasar el Jordn.
Cuando Ajitfel vio que no haban seguido su consejo, ensill su asno y se fue a su casa, a su ciudad. Puso en orden los asuntos de su casa y se ahorc. As muri, y fue sepultado en el sepulcro de su padre.
David lleg a Majanaim, mientras Absaln cruzaba el Jordn con todos los hombres de Israel.
Absaln haba puesto al frente del ejrcito a Amas, en lugar de Joab. Amas era hijo de un hombre llamado Itr, el ismaelita, que se haba unido a Abigail, hija de Jes y hermana de Serui, la madre de Joab.
Israel y Absaln acamparon en la regin de Galaad.
Y cuando David lleg a Majanaim, Sob, hijo de Najs, el de Rab de los amonitas, Maquir, hijo de Amiel, el de Lo Dabar, y Barzilai, el galaadita de Roglm,
trajeron catres, mantas, jarras, vasijas, trigos, cebada, harina, grano tostado, habas, lentejas,
miel, leche cuajada y queso de oveja y de vaca, y se los presentaron a David y a la gente que estaba con l, para que comieran. Porque decan: "La gente est hambrienta, cansada y sedienta de tanto caminar por el desierto".
David pas revista a sus tropas y puso al frente de ellas jefes de mil y cien hombres.
Luego dio a la tropa la seal de partida: un tercio iba a las rdenes de Joab, un tercio a las rdenes de Abisai, hijo de Serui y hermano de Joab, y el otro tercio a las rdenes de Itai, el de Gat. El rey dijo a la tropa: "Yo tambin saldr con ustedes".
Pero la tropa respondi: "T no vendrs con nosotros. Porque si tenemos que huir, eso no le importara a nadie; y aunque muriera la mitad de nosotros, tampoco nos tendran en cuenta. T, en cambio, vales ahora por diez mil de nosotros. Es mejor que ests pronto a socorrernos desde la ciudad".
El rey les dijo: "Har lo que les parezca bien". Y permaneci al lado de la Puerta, mientras toda la tropa sala en grupos de cien y mil hombres.
El rey hizo esta recomendacin a Joab, Abisai e Itai: "Trtenme con cuidado al joven Absaln".
La tropa sali al campo abierto para enfrentarse con Israel, y se entabl batalla en el bosque de Efram.
All el ejrcito de Israel cay derrotado ante los servidores de David, y aquel da el desastre fue tan grande, que hubo veinte mil bajas.
Desde all el combate se extendi a toda la regin, y el bosque devor aquel da ms gente que la espada.
De pronto, Absaln se encontr frente a los servidores de David. Iba montado en un mulo, y este se meti bajo el tupido ramaje de una gran encina, de manera que la cabeza de Absaln qued enganchada en la encina. As l qued colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo segua de largo por debajo de l.
Al verlo, un hombre avis a Joab: "Acabo de ver a Absaln colgado de una encina!".
Joab replic al hombre que le dio la noticia: "Y si lo viste, por qu no lo dejaste tendido all mismo? Yo ahora te hubiera dado diez siclos de plata y un cinturn!".
Pero el hombre dijo a Joab: "Aunque pudiera pesar en la palma de mi mano mil siclos de plata, no atentara contra el hijo del rey. Porque en presencia nuestra el rey les imparti esta orden, a ti, a Abisai y a Itai: "Cudenme bien al joven Absaln!".
Y si yo hubiera atentado alevosamente contra su vida, como al rey no se le oculta nada, t te habras puesto contra m".
Entonces Joab replic: "No voy a perder ms tiempo contigo". Y tomando en su mano tres dardos, los clav en el corazn de Absaln, que estaba todava vivo en medio de la encina.
Luego diez jvenes, los escuderos de Joab, rodearon a Absaln y lo acabaron de matar.
Joab hizo sonar el cuerno y la tropa dej de perseguir a Israel, porque Joab la retuvo.
Luego tomaron a Absaln, lo arrojaron en un gran pozo, en plena foresta, y pusieron encima un enorme montn de piedras. Mientras tanto, todo Israel huy, cada uno a su carpa.
Absaln se haba erigido en vida una piedra conmemorativa, que est en el valle del Rey. Porque l deca: "Yo no tengo un hijo para perpetuar mi nombre". A esa estela la haba llamado con su nombre, y se la llama "Monumento de Absaln" hasta el da de hoy.
Ajimas, hijo de Sadoc, dijo: "Ir corriendo a llevar al rey la buena noticia de que el Seor le ha hecho justicia, librndolo de sus enemigos!".
Joab le respondi: "Hoy no sers portador de buenas noticias. Otro da s lo sers, pero hoy no vas a llevar una buena noticia, porque ha muerto el hijo del rey".
Luego Joab dijo a un cusita: "Ve a informar al rey de lo que has visto". El cusita se postr delante de Joab y sali corriendo.
Ajimas volvi a decir a Joab: "Pase lo que pase, yo tambin ir corriendo detrs del cusita". Joab replic: "Para qu vas a correr, hijo mo? Esa buena noticia no te reportar nada bueno".
Pero l insisti: "Pase lo que pase, ir corriendo!". Entonces Joab le dijo: "Est bien, corre". Ajimas fue corriendo por el camino del Distrito y se adelant al cusita.
David estaba sentado entre las dos puertas. El centinela, que haba subido a la azotea de la Puerta, encima de la muralla, alz los ojos y vio a un hombre que corra solo.
El centinela lanz un grito y avis al rey. El rey dijo: "Si est solo, trae una buena noticia". Mientras el hombre se iba acercando,
el centinela divis a otro que vena corriendo y grit al portero: "Otro hombre viene corriendo solo!". El rey coment: "Ese tambin trae una buena noticia".
Luego el centinela dijo: "Por la manera de correr, me parece que el primero es Ajimas, hijo de Sadoc". Entonces el rey dijo: "Es una buena persona: seguro que viene con buenas noticias".
Cuando Ajimas se acerc, dijo al rey: "Paz!". Y postrndose ante el rey con el rostro en tierra, aadi: "Bendito sea el Seor, tu Dios, que ha reprimido a los hombres que alzaron su mano contra el rey, mi seor!".
El rey pregunt: "Est bien l joven Absaln?". Ajimas respondi: "Cuando me envi Joab, el servidor del rey, vi un gran tumulto, pero no s de qu se trataba".
El rey le orden: "Retrate y qudate all". El se retir y se qued de pie.
En seguida lleg el cusita y dijo: "Que mi seor, el rey, se entere de la buena noticia! El Seor hoy te ha hecho justicia, librndote de todos los que se sublevaron contra ti".
El rey pregunt al cusita: "Est bien el joven Absaln?". El cusita respondi: "Que tengan suerte de ese joven los enemigos de mi seor, el rey, y todos los rebeldes que buscan tu desgracia!".
El rey se estremeci, subi a la habitacin que estaba arriba de la Puerta y se puso a llorar. Y mientras iba subiendo, deca: "Hijo mo, Absaln, hijo mo! Hijo mo, Absaln! Ah, si hubiera muerto yo en lugar de ti, Absaln, hijo mo!".
Entonces avisaron a Joab: "El rey llora y se lamenta por Absaln".
La victoria, en aquel da, se convirti en duelo para todo el pueblo, porque todos haban odo que el rey estaba muy afligido a causa de su hijo.
Aquel da, el ejrcito entr furtivamente en la ciudad, como lo hubiera hecho un ejrcito avergonzado por haber huido del combate.
Mientras tanto, el rey se haba cubierto el rostro y gritaba: "Absaln, hijo mo! Absaln, hijo mo, hijo mo!".
Joab fue adentro a ver al rey y le dijo: "Hoy has cubierto de oprobio el rostro de tus servidores, esos que hoy han salvado tu vida y la vida de tus hijos y tus hijas, de tus mujeres y concubinas!
Porque t amas a los que te odian y odias a los que te aman. S, hoy has puesto de manifiesto que para ti no valen nada ni los jefes ni los soldados! Seguro que si hoy Absaln estuviera vivo, y todos nosotros muertos, a ti te parecera una cosa justa.
Ahora levntate y ve a dar una palabra de aliento a tus servidores. Porque si no sales juro por el Seor que esta noche no quedar nadie contigo! Y esa s que ser para ti una desgracia peor que todas las que has soportado desde tu juventud hasta ahora".
Entonces el rey se levant y fue a sentarse a la Puerta. Y cuando hicieron correr la noticia: "El rey est sentado a la Puerta!", todo el pueblo acudi a presentarse ante el rey. Mientras tanto, los de Israel haban huido cada uno a su carpa.
Y en todas las tribus de Israel haba discusiones entre el pueblo: "El rey, decan, nos libr de las manos de nuestros enemigos, nos liber del poder de los filisteos, y ahora ha tenido que huir del pas a causa de Absaln!
Pero Absaln, al que habamos ungido para que fuera nuestro jefe, ha muerto en el combate. Qu esperan entonces para traer de vuelta al rey?".
Y lo que se deca en todo Israel lleg a conocimiento del rey. Entonces el rey David mand decir a los sacerdotes Sadoc y Abiatar: "Hablen en estos trminos a los ancianos de Jud: "Por qu van a ser ustedes los ltimos en hacer que el rey vuelva a su casa?
Ustedes son mis hermanos, de mi propia sangre: no pueden ser los ltimos en hacer que vuelve el rey!".
Y a Amas le dirn: "No eres t de mi misma sangre? Que Dios me castigue una y otra vez, si t no ocupas para siempre el lugar de Joab, como jefe de mi ejrcito!".
As el rey se gan el corazn de todos los hombres de Jud como el de un solo hombre, y ellos le mandaron decir: "Vuelve, t y todos tus servidores".
El rey emprendi el camino de regreso y lleg hasta el Jordn. Los de Jud, por su parte, haban ido a Guilgal para recibirlo y ayudarlo a pasar el Jordn.
Simei, hijo de Guer, el benjaminita de Bajurm, se apresur a descender con los hombres de Jud al encuentro del rey David,
llevando consigo a mil hombres de Benjamn, Sib, el servidor de la casa de Sal, y con l sus quince hijos y sus veinte servidores, bajaron prontamente al Jordn antes que el rey,
y cruzaron el vado, para hacer pasar a la familia del rey y complacer todos sus deseos. En cuanto a Simei, se arroj a los pies del rey cuando este iba a cruzar el Jordn,
y exclam: "Que el rey no me tenga en cuenta la falta! No te acuerdes de la falta que cometi tu servidor, el da en que el rey, mi seor, sala de Jerusaln! No le des importancia,
ya que tu servidor reconoce su pecado! Por eso hoy soy el primero de toda la casa de Jos que ha bajado al encuentro de mi seor, el rey".
Entonces intervino Abisai, hijo de Serui, y dijo: "No va a morir Simei por haber maldecido al ungido del Seor?".
Pero David replic: "Qu tengo que ver yo con ustedes, hijos de Serui, para que hoy se comporten como adversarios mos? Hoy nadie ser condenado a muerte en Israel. No estoy acaso ahora seguro de ser el rey de Israel?".
Luego el rey dijo a Simei: "T no morirs". Y se lo jur.
Tambin Meribaal, hijo de Sal, baj al encuentro del rey. No se haba cuidado los pies, ni arreglado el bigote, ni hecho lavar la ropa, desde el da en que el rey parti de Jerusaln hasta que volvi sano y salvo.
Apenas lleg de Jerusaln para recibir al rey, este le dijo: "Por qu no has venido conmigo, Meribaal?".
El respondi: "Rey, mi seor, he sido traicionado por mi servidor! Porque yo haba pensado: "Voy a ensillar el asno para montar en l e irme con el rey", ya que estoy lisiado.
Pero l me calumni ante mi seor, el rey. Sin embargo, t eres como un ngel de Dios: trtame entonces como mejor te parezca.
Porque toda la casa de mi padre no mereca de parte de mi seor, el rey, nada ms que la muerte. Y a pesar de todo, t me has admitido entre tus comensales: qu derecho tengo todava de reclamar algo al rey?".
El rey le respondi: "Para qu vas a aadir nuevas razones? Ya lo he decidido: t y Sib se repartirn las tierras".
Meribaal dijo al rey: "Que l se quede con todo, puesto que mi seor, el rey, ha vuelto a su casa sano y salvo!".
Barzilai, el de Galaad, haba bajado de Roglm y haba pasado con el rey el Jordn, para despedirlo junto al ro.
Barzilai era muy anciano, tena ochenta aos, y haba abastecido de provisiones al rey durante su permanencia en Majanaim, porque era un hombre de muy buena posicin.
El rey le dijo: "Sigue adelante conmigo, y yo me ocupar de tu sustento en Jerusaln".
Pero Barzilai respondi al rey: "Cuntos aos ms voy a tener de vida para que suba contigo a Jerusaln?
Ya tengo ochenta aos! No puedo distinguir lo bueno de lo malo, ni saborear lo que como o lo que bebo, ni or la voz de los cantores y cantoras. Por qu tu servidor va a ser una carga ms para mi seor, el rey?
Tu servidor te acompaar un corto trecho ms all del Jordn. Para qu me vas a conceder semejante recompensa?
Te ruego que me dejes volver, y as morir en mi ciudad junto a la tumba de mi padre y de mi madre. Ah tienes a tu servidor Quimham: que l siga adelante con mi seor, el rey, trtalo como mejor te parezca".
El rey dijo entonces: "Que Quimham siga adelante conmigo; yo lo tratar como mejor te parezca y har por ti todo lo que quieras pedirme".
Todo el pueblo pas el Jordn, y tambin paso el rey. Luego el rey bes a Barzilai y lo bendijo, y l regres a su casa.
El rey avanz hasta Guilgal, y Quimham iba con l. Todo el pueblo de Jud acompaaba al rey, y tambin la mitad del pueblo de Israel.
Entonces todos los hombres de Israel se presentaron al rey y le dijeron: "Por qu te tienen acaparado nuestros hermanos, los hombres de Jud, y han sido ellos los que hicieron cruzar el Jordn al rey, a su familia y a todos los hombres que estaban con David?".
Los hombres de Jud respondieron a los de Israel: "Es porque el rey est ms cerca de nosotros. Por qu se van a irritar a causa de esto? Acaso hemos comido a costa del rey o l nos ha concedido algn privilegio?".
Los hombres de Jud respondieron a los de Israel: "Es porque el rey est ms cerca de nosotros. Por qu se van a irritar a causa de esto? Acaso hemos comido a costa del rey o l nos ha concedido algn privilegio?". [ (II Samuel 19:44) Pero los hombres de Israel replicaron a los de Jud: "Nosotros tenemos sobre el rey, incluso sobre David, diez veces ms derechos que ustedes. Por qu nos han relegado? No fuimos nosotros los primeros en proponer que volviera nuestro rey?". A esto respondieron los hombres de Jud con palabras an ms duras. ] 
Casualmente se encontraba all un malvado llamado Seba, hijo de Bicr, un benjaminita. El toc la trompeta y exclam: "Nosotros no tenemos parte con David ni herencia comn con el hijo de Jes, Cada uno a su carpa, Israel!".
Todos los hombres de Israel se apartaron de David para seguir a Seba, hijo de Bicr; pero los hombres de Jud se mantuvieron unidos a su rey, desde el Jordn hasta Jerusaln.
David entr a su casa en Jerusaln. Entonces el rey tom a las diez concubinas que haba dejado al cuidado de la casa y las puso en un recinto bien custodiado. El provea a su mantenimiento, pero no tuvo ms relaciones con ellas, y as estuvieron recluidas, viviendo como viudas, hasta el da de su muerte.
El rey dijo a Amas: "Convcame a los hombres de Jud en tres das. Luego presntate aqu".
Amas fue a convocar a Jud, pero se excedi del plazo que David le haba fijado.
Entonces David dijo a Abisai: "Ahora Seba, hijo de Bicr, va a causarnos ms dao que Absaln. Recluta t mismo a los servidores de tu seor y persguelo, no sea que ocupe algunas plazas fuertes y se nos escape".
As partieron detrs de Abisai los hombres de Joab, los quereteos, los peleteos y todos los Guerreros, saliendo de Jerusaln en persecucin de Seba, hijo de Bicr.
Cuando estaban junto a la piedra grande que hay en Gaban, Amas se present delante de ellos. Joab, que iba vestido con su indumentaria militar, llevaba encima de ella un cinturn con una espada envainada y ajustada a la cintura. Y cuando se adelant, se le cay la espada.
Joab dijo a Amas: "Ests bien, hermano?", y le tom la barba con la mano derecha para besarlo.
Pero Amas no haba prestado atencin a la espada que tena Joab en la mano izquierda, y este lo hiri en el bajo vientre, desparramando sus entraas por el suelo. As muri Amas, sin que Joab tuviera que repetir el golpe. Luego Joab y su hermano Abisai se lanzaron en persecucin de Seba, hijo de Bicr.
Uno de los jvenes de Joab se par al lado de Amas y exclam: "El que es partidario de Joab y est con David, que siga a Joab!".
Mientras tanto, Amas, baado en sangre, se revolcaba en medio del camino. Al ver que todos se detenan, aquel hombre retir a Amas del camino y arroj sobre l su manto, porque vea que todos los que llegaban junto a l se paraban.
Y una vez que lo apart del camino, todos siguieron adelante detrs de Joab, para perseguir a Seba, hijo de Bicr.
Seba recorri todas las tribus de Israel hasta Abel Bet Maac, y todos los del clan de Bicr se reunieron y tambin lo siguieron.
Pero los otros fueron a sitiarlo en Abel Bet Maac y levantaron contra la ciudad un terrapln que llegaba al antemuro. Como toda la tropa que estaba con Joab se puso a socavar el muro para hacerlo caer,
una mujer sagaz grit desde la ciudad: "Escuchen, escuchen! Dganle por favor a Joab que se acerque aqu, para que yo le hable".
El se le acerc y la mujer le dijo: "T eres Joab?". "S, soy yo", respondi l. Ella continu diciendo: "Escucha las palabras de tu servidora!". Joab respondi: "Te escucho".
Entonces la mujer habl en estos trminos: "Antes se sola decir: "Que se consulte a los de Abel, y asunto concluido".
Nosotros somos de lo ms pacfico y leal en Israel. Y t pretendes destruir una ciudad que es madre en Israel! Por qu quieres aniquilar la herencia del Seor?".
Pero Joab respondi: "Lejos de m destruir y arruinar!
No se trata de eso; lo que pasa es que un hombre de la montaa de Efram, llamado Seba, hijo de Bicr, ha alzado su mano contra el rey David. Entrguenlo a l solo, y yo me retirar de la ciudad". La mujer dijo a Joab: "En seguida te arrojarn su cabeza por encima del muro".
La mujer se dirigi a todo el pueblo con tanta cordura, que ellos le cortaron la cabeza a Seba, hijo de Bicr, y se la arrojaron a Joab. Este hizo sonar la trompeta y levantaron el asedio, yndose cada uno a su carpa. Joab, por su parte, se volvi a Jerusaln, junto al rey.
Joab comandaba todo el ejrcito de Israel; Benaas, hijo de Iehoiad, estaba al frente de los queretos y peleteos.
Adoram era el encargado del reclutamiento de trabajadores; Josafat, hijo de Ajilud, el archivista;
Sei, el secretario; Sadoc y Abiatar, los sacerdotes.
Tambin Ir, el jairita, era sacerdote de David
En los tiempos de David, hubo hambre durante tres aos consecutivos. David consult al Seor, y el Seor le respondi: "Esto se debe a Sal y a esa casa sanguinaria, porque l dio muerte a los gabaonitas".
Entonces David convoc a los gabaonitas y les habl. Ellos no pertenecan a Israel, sino que eran un resto de los amorreos, con quienes los israelitas se haban comprometido mediante un juramento. Sin embargo, Sal haba intentado eliminarlos, en su celo por Israel y Jud.
David pregunt a los gabaonitas: "Qu puedo hacer por ustedes y con qu podr expiar, para que ustedes bendigan la herencia del Seor?".
Los gabaonitas le dijeron: "No tenemos con Sal y su familia ninguna queja por cuestiones de plata y oro, ni tenemos cuestiones con ningn otro hombre en Israel, para hacerlo morir". David respondi: "Har por ustedes lo que me pidan".
Ellos dijeron al rey: "Aquel hombre trat de exterminarnos y proyectaba aniquilarnos, para que no subsistiramos en todo el territorio de Israel.
Que nos entreguen a siete de sus descendientes y nosotros los colgaremos delante del Seor, en Gaban, en la montaa del Seor". "Yo se los entregar", respondi el rey.
El rey le perdon la vida a Meribaal, hijo de Jonatn, a causa del juramento que David y Jonatn, hijo de Sal, se haban hecho en nombre del Seor.
Pero tom a Armon y Meribaal, los dos hijos que Risp, hija de Ai, haba tenido con Sal, y los cinco hijos que Merab, hija de Sal, haba tenido con Adriel, hijo de Barzilai, el de Mejol,
y se los entreg a los gabaonitas. Ellos los colgaron en la montaa, delante del Seor, y sucumbieron los siete al mismo tiempo. Fueron ejecutados en los primeros das de la cosecha, al comienzo de la recoleccin de la cebada.
Risp, hija de Ai, tom una lona y la tendi para poder recostarse sobre la roca. As estuvo desde el comienzo de la cosecha hasta que las lluvias cayeron del cielo sobre los cadveres, espantando durante el da a las aves del cielo y durante la noche a las fieras del campo.
Cuando informaron a David de lo que haca Risp, hija de Ai, la concubina de Sal,
l fue a pedir los huesos de Sal y los de su hijo Jonatn a los ciudadanos de Iabs de Galaad, que los haban retirado furtivamente de la explanada de Betsn, donde los haban suspendido los filisteos el da en que derrotaron a Sal en Gelbo.
David se llev de all los huesos de Sal y los de su hijo Jonatn, y tambin recogi los huesos de los que haban sido colgados.
Todos fueron sepultados en el pas de Benjamn, en la tumba de Quis, el padre de Sal. Y una vez que hicieron todo lo que el rey haba ordenado, Dios se mostr propicio con el pas.
Los filisteos reanudaron la guerra contra Israel. Entonces, David baj con sus servidores y presentaron batalla a los filisteos David estaba extenuado,
e Isb Benob, uno de los descendientes de Raf, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce y que llevaba ceida una espada nueva, amenaz con matar a David.
Pero Abisai, hijo de Serui, acudi en su auxilio y abati el filisteo, dndole muerte. Los hombres de David lo conjuraron, diciendo: "T no irs ms a combatir con nosotros, no sea que extingas la lmpara de Israel".
Despus hubo un combate contra los filisteos en Gob. Fue entonces cuando Sibecai, el jusatita, mat a Saf, que era uno de los descendientes de Raf.
Luego hubo otro combate contra los filisteos en Gob. Eljann, hijo de Jar, el de Beln, mat a Goliat, de Gat. El asta de la lanza de Goliat era gruesa como el palo grande de un telar.
Tambin hubo un combate en Gat. All haba un hombre de enorme estatura, que tena seis dedos en cada mano y seis en cada pie, veinticuatro en total. Tambin l era descendiente de Raf.
Y como desafiaba a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Sime, hermano de David
Estos cuatro eran descendientes de Raf, en Gat, y fueron abatidos por la mano de David y de sus servidores.
David dirigi al Seor las palabras de este canto, cuando el Seor lo libr de todos sus enemigos y de la mano de Sal.
El dijo: Yo te amo, Seor, mi fuerza
Seor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte, mi salvador, que me libras de la violencia.
Yo invoco al Seor, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.
Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta m.
Pero en mi angustia invoqu al Seor, grit a mi Dios pidiendo auxilio, y l escuch mi voz desde su Templo, mi grito lleg hasta sus odos.
Entonces tembl y se tambale la tierra: vacilaron los fundamentos de las montaas, y se conmovieron a causa de su furor;
de su nariz se alz una humareda, de su boca, un fuego abrasador, y arrojaba carbones encendidos.
El Seor inclin el cielo, y descendi con un espeso nubarrn bajo sus pies;
mont en el Querubn y emprendi vuelo, planeando sobre las alas del viento.
Se envolvi en un manto de tinieblas; un oscuro aguacero y espesas nubes lo cubran como un toldo;
las nubes se deshicieron en granizo y centellas al fulgor de su presencia.
El Seor tronaba desde el cielo, el Altsimo haca or su voz;
arroj flechas y los dispers, lanz rayos y sembr la confusin.
Al proferir tus amenazas, Seor, al soplar el vendaval de tu ira, aparecieron los cauces del mar y quedaron a la vista los cimientos del mundo.
El tendi su mano desde lo alto y me tom, me sac de las aguas caudalosas;
me libr de mi enemigo poderoso, de adversarios ms fuertes que yo.
Ellos me enfrentaron en un da nefasto, pero el Seor fue mi apoyo:
me sac a un lugar espacioso, me libr, porque me ama.
El Seor me recompens de mis manos:
porque segu fielmente los caminos del Seor, y no me apart de mi Dios, haciendo el mal;
porque tengo presente todas sus decisiones y nunca me alej de sus preceptos.
Tuve ante l una conducta irreprochable y me esforc por no ofenderlo.
El Seor me premi, porque yo era justo y era inocente ante sus ojos.
T eres bondadoso con los buenos y eres ntegro con el hombre intachable;
eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos.
Porque t salvas al pueblo oprimido y humillas los ojos altaneros:
t eres mi lmpara, Seor; Dios mo, t iluminas mis tinieblas
Contigo puedo atacar a un tropel; con mi Dios, puedo asaltar una muralla.
El camino de Dios es perfecto, la promesa del Seor es digna de confianza. El Seor es un escudo para los que se refugian en l,
porque Quin es Dios fuera del Seor? y quin es la Roca fuera de nuestro Dios?
El es el Dios que me cie de valor y hace intachable mi camino;
el que me da la rapidez de un ciervo y me afianza en las alturas;
el que adiestra mis manos para la guerra y mis brazos para tender el arco de bronce.
Me entregaste tu escudo victorioso y tu mano derecha me sostuvo; me engrandeciste con tu triunfo,
me hiciste dar largos pasos, y no se doblaron mis tobillos.
Persegu y alcanc a mis enemigos, no me volv hasta que fueron aniquilados;
los derrot y no pudieron rehacerse, quedaron abatidos bajo mis pies.
T me ceiste de valor para la lucha, doblegaste ante m a mis agresores;
pusiste en fuga a mis enemigos, y yo extermin a mis adversarios.
Imploraron, pero nadie los salv; gritaban al Seor, pero no les responda.
Los deshice como polvo de la tierra, los pis como el barro de las calles.
T me libraste de un ejrcito incontable y me pusiste al frente de naciones: pueblos extraos son mis vasallos.
Gente extranjera me rinde pleitesa; apenas me oyen nombrar, me prestan obediencia.
Los extranjeros palidecen ante m y, temblando, abandonan sus refugios.
Viva el Seor! Bendita sea mi Roca! Glorificado sea Dios, la Roca de mi salvacin,
el Dios que venga mis agravios y pone a los pueblos a mis pies!
T me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento.
Por eso te alabar entre las naciones y cantar, Seor, en honor de tu Nombre.
El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido. a David y a su descendencia para siempre.
Estas son las ltimas palabras de David: Orculo de David, hijo de Jes, orculo del hombre elevado a lo alto, el ungido del Dios de Jacob y el cantor de los himnos de Israel.
El espritu del Seor habla por m y su palabra est en mi lengua;
ha hablado el Dios de Jacob, la Roca de Israel me ha dicho: El que gobierna a los hombres con justicia, el que gobierna con temor de Dios
es como la luz matinal al salir el sol, en una maana sin nubes: con ese resplandor, despus de la lluvia, brota la hierba de la tierra.
S, mi casa est firme junto a Dios, porque l estableci por m una alianza eterna, bien estipulada y garantida. Acaso l no hace germinar lo que me da la victoria y lo que cumple mis deseos?
En cuanto a los malvados, son todos como espinas que se tiran y no se las recoge con la mano:
el que las toca se arma de un hierro o del asta de una lanza. y all mismo son consumidas por el fuego.
Estos son los nombres de los Guerreros de David: Isbaal, el jacmonita, jefe de los Tres. El empu su lanza contra ochocientos hombres y los mat de una sola vez.
Despus de l, Eleazar, hijo de Dod, el ajojita, uno de los Tres Valientes. Este estaba con David en Pas Damm, donde los filisteos se haban concentrado para el combate. Los hombres de Israel emprendieron la retirada,
pero l resisti e hiri a los filisteos, hasta que se le acalambr la mano y se le qued pegada a la espada. Aquel da, el Seor alcanz una gran victoria, y el pueblo se reagrup detrs de Eleazar, pero slo para recoger los despojos.
Despus de l, Sam, hijo de Agu, el jararita. Los filisteos se haban concentrado en Lej. All haba una parcela de campo toda sembrada de lentejas, y el ejrcito huy delante de los filisteos.
Pero l se apost en medio del campo, lo defendi y derrot a los filisteos. As el Seor alcanz una gran victoria.
Tres de los Treinta bajaron juntos, durante el tiempo de la cosecha, y se unieron a David en la cueva de Adulam, mientras un destacamento de los filisteos acampaba en el valle de Refam.
David se encontraba entonces en el refugio, y una guarnicin filistea estaba en Beln.
David manifest este deseo: "Quin me diera de beber agua del pozo que est junto a la Puerta de Beln!".
Los Tres Valientes irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo que est junto a la Puerta de Beln, la trajeron y se la presentaron a David. Pero l no quiso beberla y la derram como libacin al Seor,
diciendo: "Lbreme el Seor de hacer tal cosa! Es la sangre de estos hombres, que han ido all exponiendo su vida!". Y no quiso beberla. Esto es lo que hicieron los Tres Valientes.
Abisai, hermano de Joab, hijo de Serui, era jefe de los Treinta. El empu su lanza contra trescientos hombres y los mat, ganndose un renombre entre los Treinta.
Era el ms famoso de ellos, y fue su jefe, pero no lleg a igualar a los Tres.
Benaas, hijo de Iehoiad, era un hombre valiente, rico en hazaas, oriundo de Cabsel. El mat a los dos hroes de Moab, y fue l quien baj a la cisterna un da de nieve para matar al len.
Tambin mat a un egipcio muy corpulento, que tena en la mano una lanza. El enfrent al egipcio con un garrote, le arranc la lanza de la mano y lo mat con su propia lanza.
Esto es lo que hizo Benaas, hijo de Iehoiad, y se gan un renombre entre los Treinta Guerreros.
Fue el ms famoso de los Treinta, pero no lleg a igualar a los Tres. David lo incorpor a su guardia personal.
Asael, hermano de Joab, era uno de los Treinta, y adems, Eljann, hijo de Dod, de Beln;
Sam, de Jarod; Elic, de Jarod;
Jles, de Bet Plet; Ir, hijo de Iqus, de Tcoa;
Abiezer, de Anatot; Sibecai, de Jus,
Salmn, de Ajoj; Majrai, de Netof;
Jeleb, hijo de Baan, de Netof; Itai, hijo de Ribai, de Guibe de los benjaminitas;
Benaas, de Pireatn; Hidai, de los torrentes de Gaas;
Ab Albn, de Bet Haarab; Azmvet, de Bajurm;
Eliajb, de Saalbn; Iasen, de Gizn; Jonatn,
hijo de Sam, de Harar; Ajiam, hijo de Sarar, de Harar;
Eliflet, hijo de Ajasbai, de Bet Maac; Eliam, hijo de Ajitfel, de Guil;
Jesrai, de Carmel; Paarai, de Arab;
Igal, hijo de Natn, de Sob; Ban, de Gad;
Slec, el amonita; Najrai, de Beerot, escudero de Joab, hijo de Serui;
Ir, de Iatir; Gareb, de Iatir;
Uras, el hitita. Eran treinta y siete en total.
El Seor volvi a indignarse contra los israelitas e instig a David contra ellos, dicindole: "Ve a hacer el censo de Israel y de Jud".
El rey dijo a Joab, el jefe del ejrcito, que estaba con l: "Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba y hagan el censo del pueblo, para que yo sepa el nmero de la poblacin".
Joab respondi al rey: "Que el Seor, tu Dios, multiplique al pueblo cien veces ms de lo que es, y que los ojos de mi seor, el rey, puedan verlo. Pero por qu quieres hacer esto?".
Sin embargo, la orden del rey se impuso a Joab y a los jefes del ejrcito, y estos salieron de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel.
Cruzaron el Jordn y acamparon en Aroer, al sur de la ciudad que est en el valle del torrente de Gad, dirigindose luego a Iazer.
Llegaron a Galaad y a la regin baja, en Jods. Pasaron a Dan Ian y luego, continuando el circuito, llegaron a Sidn.
Entraron en el Fuerte de Tiro y en todas las ciudades de los jivitas y de los cananeos, y luego partieron para Berseba, en el Ngueb de Jud.
As recorrieron todo el pas y, al cabo de nueve meses y veinte das, llegaron a Jerusaln.
Joab present al rey las cifras del censo de la poblacin, y result que en Israel haba 800000 hombres aptos para el servicio militar, y en Jud 500000.
Pero, despus de esto, David sinti remordimiento de haber hecho el recuento de la poblacin, y dijo al Seor: "He pecado gravemente al obrar as. Dgnate ahora, Seor, borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio".
A la maana siguiente, cuando David se levant, la palabra del Seor haba llegado al profeta Gad, el vidente de David, en estos trminos:
"Ve a decir a David: As habla el Seor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevar a cabo".
Gad se present a David y le llev la noticia, diciendo: "Qu prefieres: soportar tres aos de hambre en tu pas, o huir tres meses ante la persecucin de tu enemigo, o que haya tres das de peste en tu territorio? Piensa y mira bien ahora lo que debo responder al que me envi".
David dijo a Gad: "Estoy en un grave aprieto! Caigamos ms bien en manos del Seor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres".
Entonces el Seor envi la peste a Israel, desde esa maana hasta el tiempo sealado, y murieron setenta mil hombres del pueblo, desde Dan hasta Berseba.
El ngel extendi la mano hacia Jerusaln para exterminarla, pero el Seor se arrepinti del mal que le infliga y dijo al ngel que exterminaba al pueblo: "Basta ya! Retira tu mano!". El ngel del Seor estaba junto a la era de Araun, el jebuseo.
Y al ver al ngel que castigaba al pueblo, David dijo al Seor: "Yo soy el que he pecado! Soy yo el culpable! Pero estos, las ovejas, qu han hecho? Descarga tu mano sobre m y sobre la casa de mi padre!".
Aquel mismo da, Gad se present a David y le dijo: "Sube a erigir un altar al Seor en la era de Araun, el jebuseo".
David subi conforme a la palabra que le haba dicho Gad por orden del Seor.
Araun mir y vio al rey y a sus servidores que se dirigan hacia l. Entonces sali, se postr ante el rey con el rostro en tierra,
y dijo: "Por qu mi seor, el rey, viene a ver a su servidor?". David respondi: "Para comprarte esta era y erigir en ella un altar al Seor. As esta plaga dejar de abatirse sobre el pueblo".
Araun dijo a David: "Tmala, y que mi seor, el rey, ofrezca en sacrificio lo que mejor le parezca. Ah estn los bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos servirn de lea".
Araun le dio al rey todo eso, y aadi: "Que el Seor, tu Dios, te sea propicio!".
Pero el rey dijo a Araun: "De ninguna manera! La comprar por su debido precio; no voy a ofrecer al Seor, mi Dios, holocaustos que no cuesten nada". Y David compr la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
All David erigi un altar y ofreci holocaustos y sacrificios de comunin. El Seor aplac su ira y la plaga ces de abatirse sobre Israel.
El rey David estaba viejo, muy avanzado en aos, y por ms que lo abrigaban no entraba en calor.
Sus servidores le dijeron: "Sera conveniente buscarle al rey, mi seor, una jovencita: ella estar al servicio del rey y cuidar de l; dormir entre sus brazos, y as mi seor, el rey, entrar en calor".
Entonces buscaron por todo el territorio de Israel una joven hermosa; encontraron a Abisag, la sunamita, y se la llevaron al rey.
La joven, que era muy hermosa, cuidaba al rey y estaba a su servicio. Pero el rey no se uni a ella.
Mientras tanto, Adonas, hijo de Jaguit, se ufanaba diciendo: "Yo ser el rey". Y se consigui un carro de guerra, caballos y cincuenta hombres que corran delante de l.
Pero nunca su padre lo haba reprendido, preguntndole por qu haca eso. Adems, era muy apuesto, y haba nacido despus de Absaln.
Adonas mantuvo conversaciones con Joab, hijo de Sarvia, y con el sacerdote Abiatar, que le prestaron su apoyo.
En cambio, el sacerdote Sadoc, Benaas, hijo de Iehoiad, el profeta Natn, Samei, Re y el cuerpo de los valientes de David no estaban de su parte.
Un da, Adonas sacrific ovejas, bueyes y terneros cebados junto a la Piedra de Zojlet, que est al lado de la fuente de Roguel, e invit a todos sus hermanos, los hijos del rey, y a todos los hombres de Jud que estaban al servicio del rey;
pero no invit al profeta Natn, a Benaas, al cuerpo de los valientes de David, ni a su hermano Salomn.
Entonces Natn dijo a Betsab, la madre de Salomn: "No te has enterado de que Adonas, el hijo de Jaguit, se ha proclamado rey sin que nuestro seor David lo sepa?
Ahora bien, te voy a dar un consejo para que salves tu vida y la de tu hijo Salomn.
Ve a presentarte ante el rey y dile: Rey, mi seor, t mismo has hecho este juramento a tu servidora: "Salomn, tu hijo, reinar despus de m y se sentar en mi trono". Por qu entonces Adonas se ha proclamado rey?
Y cuando todava ests all, hablando con el rey, yo entrar detrs de ti y confirmar tus palabras".
Betsab se present ante el rey en su habitacin privada. El rey estaba muy viejo y Abisag, la sunamita, lo serva.
Betsab se inclin profundamente ante el rey, y este le pregunt: "Qu quieres?".
Ella le dijo: "Mi seor, t mismo has hecho a tu servidora este juramento, por el Seor, tu Dios: "Tu hijo Salomn reinar despus de m y se sentar en mi trono".
Pero ahora Adonas se ha proclamado rey, sin que t, mi seor el rey, lo sepas.
El ha sacrificado una gran cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, y ha invitado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab, el jefe del ejrcito. Pero no ha invitado a tu hijo Salomn.
Por eso, todo Israel tiene los ojos puestos en ti, para que le anuncies quin debe sentarse en el trono de mi seor el rey, despus de l.
De lo contrario, cuando mi seor el rey se vaya a descansar con sus padres, yo y mi hijo Salomn correremos la suerte de los culpables".
Todava estaba hablando con el rey, cuando lleg el profeta Natn.
Le anunciaron al rey: "Est aqu el profeta Natn". El se present al rey y se postr delante de l con el rostro en tierra.
Luego dijo Natn: "Mi seor el rey, sin duda t has dicho: "Adonas reinar despus de m y se sentar en mi trono".
Porque hoy baj a sacrificar una gran cantidad de bueyes, de terneros cebados y de corderos, e invit a todos los hijos del rey, a los jefes del ejrcito y al sacerdote Abiatar. Ahora estn comiendo y bebiendo delante de l, y lo han aclamado: Viva el rey Adonas!
Pero a m, que soy tu servidor, al sacerdote Sadoc, a Benaas, hijo de Iehoiad, y a tu servidor Salomn, no nos ha invitado.
Tal vez esta decisin provenga de mi seor el rey, sin que t hayas querido hacer saber a tus servidores quin se sentara en el trono de mi seor el rey, despus de l".
Entonces el rey David tom la palabra y dijo: "Llmenme a Betsab". Ella se present al rey y se qued de pie delante de l.
Y el rey jur, diciendo: "Por la vida del Seor, que me ha librado de todo peligro,
hoy mismo dar cumplimiento a lo que te he jurado por el Seor, el Dios de Israel, cuando dije: Tu hijo Salomn reinar despus de m y se sentar en mi trono en lugar mo!".
Betsab se inclin con el rostro en tierra y se postr delante del rey. Luego exclam: "Viva para siempre mi seor el rey David!".
El rey David dijo: "Llmenme al sacerdote Sadoc, al profeta Natn y a Benaas, hijo de Iehoiad". Ellos se presentaron ante el rey,
y l les orden: "Tomen con ustedes a los servidores de su seor, monten a mi hijo Salomn en mi propia mula y hganlo bajar a Guijn.
All, el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo ungirn rey de Israel; ustedes sonarn la trompeta y lo aclamarn: Viva el rey Salomn!
Luego volvern a subir detrs de l, y l vendr a sentarse en mi trono y reinar en mi lugar: yo lo he constituido jefe de Israel y de Jud".
Entonces Benaas, hijo de Iehoiad, respondi al rey: "Amn! As lo haga el Seor, el Dios de mi seor el rey.
Como el seor estuvo con mi seor el rey, est tambin con Salomn y engrandezca su trono ms an que el trono de mi seor el rey David".
El sacerdote Sadoc, el profeta Natn, Benaas, hijo de Iehoiad, los quereteos y los peleteos bajaron, montaron a Salomn en la mula del rey David y lo llevaron a Guijn.
El sacerdote tom de la Carpa el cuerno de aceite y ungi a Salomn. Entonces son la trompeta y todo el pueblo exclam: Viva el rey Salomn!
Despus, todo el pueblo volvi a subir detrs de l, al son de las flautas y dando tales seales de alegra, que la tierra pareca estallar bajo sus gritos.
Adonas y los invitados que estaban con l oyeron el ruido cuando terminaban de comer. Joab, por su parte, al or el sonido de la trompeta, pregunt: "A qu se debe ese tumulto en la ciudad?".
Todava estaba hablando, cuando lleg Jonatn, el hijo del sacerdote Abiatar. Adonas dijo: "Ven, t eres un hombre de bien y seguro que traes buenas noticias".
Pero Jonatn tom la palabra y dijo a Adonas: "Al contrario! Nuestro seor, el rey David, ha proclamado rey a Salomn.
El rey envi con l al sacerdote Sadoc, al profeta Natn, a Benaas, hijo de Iehoiad, a los quereteos y a los peleteos, y ellos lo hicieron montar en la mula del rey.
Luego el sacerdote Sadoc y el profeta Natn lo ungieron rey en Guijn. De all todos volvieron a subir muy contentos, y la ciudad est alborotada. Ese es el ruido que ustedes han odo.
Adems, Salomn se ha sentado en el trono real,
y tambin los servidores del rey fueron a felicitar a nuestro seor el rey David, diciendo: "Que tu Dios haga el nombre de Salomn ms ilustre que el tuyo y engrandezca su trono ms que el tuyo". El rey, en su lecho, hizo un gesto de asentimiento,
y tambin pronunci estas palabras: "Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, porque ha permitido hoy que un hombre de mi descendencia est sentado en mi trono, y que lo vean mis ojos!".
Llenos de pnico, todos los invitados de Adonas se levantaron y se fueron cada uno por su lado.
Adonas, por su parte, tuvo miedo de Salomn, se levant y fue a agarrarse de los cuernos del altar.
Entonces le avisaron a Salomn: "Adonas tiene miedo de ti y se ha agarrado de los cuernos del altar, diciendo: "Que el rey Salomn me jure primero que no har morir a su servidor por la espada".
El rey dijo: "Si se comporta como un hombre de bien, ni uno solo de sus cabellos caer por tierra; pero si es sorprendido en falta, morir".
Salomn mand que lo bajaran del altar. Adonas fue a postrarse ante el rey, y Salomn le dijo: "Vete a tu casa".
Estando ya prximo a su muerte, David hizo estas recomendaciones a su hijo Salomn:
"Yo me voy por el camino de todo el mundo. S fuerte y comprtate como un hombre.
Observa las prescripciones del Seor, tu Dios, siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, sus mandamientos, sus leyes y sus instrucciones, segn lo que est escrito en la Ley de Moiss. As prosperars en todo lo que hagas y en todo lo que emprendas,
y el Seor mantendr esta palabra que me ha dicho: Si tus hijos vigilan su conducta, caminando delante de m con fidelidad, de todo corazn y con toda su alma, nunca te faltar un descendiente en el trono de Israel.
T sabes, adems, lo que me hizo Joab, hijo de Sarvia, lo que hizo a los dos jefes de los ejrcitos de Israel, a Abner, hijo de Ner, y a Amas, hijo de Iter: como los mat, vengando en tiempo de paz la sangre derramada en la guerra; as manch con sangre inocente mi cinturn y mis sandalias.
Obra conforme a tu sabidura, y no dejes que sus cabellos blancos bajen en paz al Abismo.
En cambio, a los hijos de Barzilai, el galaadita, trtalos con bondad y cuntalos entre tus comensales, porque as me trataron a m cuando hua de tu hermano Absaln.
T tienes todava cerca de ti a Simei, hijo de Guer, el benjaminita de Bajurm; l me maldijo despiadadamente el da en que yo iba a Majanaim. Pero cuando baj a recibirme en el Jordn, yo le jur por el Seor: No te har morir por la espada.
Ahora no lo dejes sin castigo, porque eres un hombre sensato y sabes cmo debers tratarlo para que sus cabellos blancos bajen ensangrentados al Abismo".
David se fue a descansar con sus padres, y lo enterraron en la Ciudad de David.
Cuarenta aos dur su reinado sobre Israel: rein siete aos en Hebrn y treinta y tres en Jerusaln.
Salomn se sent en el trono de su padre David, y su realeza qued firmemente afianzada.
Adonas, hijo de Jaguit, fue a ver a Betsab, la madre de Salomn. "Vienes en soy de paz?", pregunt ella. "S", respondi l.
Y aadi: "Tengo algo que decirte". "Habla", replic ella.
Entonces l dijo: "T sabes que a m me corresponda la realeza y que todo Israel tena los ojos puestos en m, esperando que yo reinara. Pero la realeza se me escap de las manos y fue a parar a mi hermano, porque el Seor se la tena destinada.
Ahora tengo que hacerte un solo pedido; no me lo niegues". Ella le dijo: "Habla".
El prosigui: "Pdele por favor al rey Salomn, que me d por esposa a Abisag, la sunamita. Seguramente no te lo va a negar".
Est bien, respondi Betsab, yo misma le hablar de ti al rey".
Betsab fue a presentarse al rey Salomn para hablarle de Adonas. El rey se levant, fue a su encuentro y le hizo una inclinacin. Luego se sent en su trono, mand poner un trono para la madre del rey, y ella se sent a su derecha.
Entonces ella dijo: "Tengo que hacerte un pequeo pedido; no me lo niegues". El rey respondi: "Pide, madre ma, porque no te lo voy a negar".
Ella le dijo: "Que se d a Abisag, la sunamita, como esposa a tu hermano Adonas".
Pero el rey Salomn replic a su madre, diciendo: "Por qu pides para Adonas a la sunamita Abisag? Pide ms bien para l la realeza, ya que es mi hermano mayor! S, para l, para el sacerdote Abiatar y para Joab, hijo de Sarvia!".
Y el rey Salomn jur por el Seor, diciendo: "Que Dios me castigue si Adonas no ha pronunciado esta palabra a costa de su propia vida!
Y ahora, por la vida del Seor, que me ha afianzado hacindome sentar en el trono de mi padre David, y que me ha constituido una dinasta, conforme a lo que haba dicho, juro que Adonas morir hoy mismo!".
En seguida el rey Salomn envi a Benaas, hijo de Iehoiad, y este hiri de muerte a Adonas.
En cuanto al sacerdote Abiatar, el rey le dijo: "Vete a tus campos de Anatot. Aunque mereces la muerte, hoy no te har morir, porque has llevado el Arca del Seor delante de mi padre David, y has compartido todas sus aflicciones".
Y Salomn destituy a Abiatar de su funcin de sacerdote del Seor, cumpliendo as la palabra que el Seor haba pronunciado contra la casa de El, en Silo.
La noticia lleg a odos de Joab, y como l se haba puesto de parte de Adonas, aunque no de Absaln, fue a refugiarse en la Carpa del Seor y se agarr de los cuernos del altar.
Cuando informaron al rey Salomn: "Joab se ha refugiado en la Carpa del Seor y est al lado del altar", Salomn mand decir a Joab: "Qu motivo tienes para refugiarte junto al altar?". Joab respondi: "Tuve miedo de ti y fui a refugiarme junto al Seor". Entonces Salomn envi a Benaas, hijo de Iehoiad, con esta orden: "Ve y mtalo".
Benaas entr en la Carpa del Seor y dijo a Joab: "El rey ordena que salgas". Pero l replic: "No, morir aqu". Benaas llev la respuesta al rey: "Joab ha dicho esto y me ha respondido as".
Y el rey le dijo: "Procede conforme a lo que l ha dicho: mtalo y luego entirralo. As apartars de m y de la casa de mi padre la sangre inocente que ha derramado Joab.
El Seor har recaer esa sangre sobre su cabeza, porque l mat a dos hombres ms justos y mejores que l, y los hizo morir bajo la espada, sin que lo supiera mi padre David: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Israel, y a Amas, hijo de Iter, jefe del ejrcito de Jud.
Su sangre recaer sobre la cabeza de Joab y sobre la cabeza de su descendencia para siempre; en cambio, para David, para su descendencia, para su casa y su trono, habr paz perpetua de parte del Seor".
Entonces Benaas, hijo de Iehoiad, subi e hiri de muerte a Joab, y este fue sepultado en su casa, en el desierto.
En lugar de Joab, el rey puso al frente del ejrcito a Benaas, hijo de Iehoiad. Y al sacerdote Sadoc lo puso en lugar de Abiatar.
El rey mand llamar a Semei y le dijo: "Constryete una casa en Jerusaln y qudate all, sin salir a ninguna parte.
Porque si un da sales y cruzas el torrente Cedrn, sbelo bien: morirs irremediablemente; tu sangre recaer sobre tu cabeza".
Semei dijo al rey: "Muy bien. Tu servidor obrar conforme a lo que ha dicho mi seor el rey". Y Semei permaneci largo tiempo en Jerusaln.
Pero, al cabo de tres aos, dos esclavos de Semei huyeron al reino de Aqus, hijo de Maac, rey de Gat. Alguien le avis a Semei: "Mira que tus esclavos estn en Gat".
Entonces Semei se levant, ensill su asno y se fue a Gat, donde estaba Aqus, para buscar a sus esclavos; no hizo ms que ir y traer de Gat a sus esclavos.
Cuando le avisaron a Salomn que Semei haba ido de Jerusaln a Gat y que estaba de vuelta,
el rey mand llamar a Semei y le dijo: "Acaso no te hice jurar por el Seor, advirtindole expresamente que apenas salieras y fueras a cualquier parte podras estar seguro de que moriras sin remedio? Y t me respondiste: Est bien, me doy por enterado.
Por qu entonces no has cumplido el juramento del Seor y la orden que te di?".
Y el rey sigui diciendo a Semei: "T sabes bien, y tu corazn lo reconoce, todo el dao que hiciste a mi padre David. El Seor har recaer tu maldad sobre tu cabeza,
mientras que el rey Salomn ser bendecido, y el trono de David ser estable para siempre delante del Seor".
Luego el rey dio una orden a Benaas, hijo de Iehoiad, y este sali e hiri de muerte a Semei. As la realeza qued afirmada en manos de Salomn.
Salomn se emparent con el Faran, rey de Egipto; tom por esposa a la hija del Faran y la llev a la Ciudad de David, hasta que termin de construir su propia casa, la Casa del Seor y el muro en torno de Jerusaln.
Pero como hasta esos das no se haba construido la Casa para el Nombre del Seor, el pueblo ofreca sacrificios en los lugares altos.
Salomn amaba al Seor y caminaba segn las prescripciones de su padre David. Sin embargo, ofreca sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.
El rey fue a Gaban para ofrecer sacrificios all, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomn ofreci mil holocaustos.
En Gaban, el Seor se apareci a Salomn en un sueo, durante la noche. Dios le dijo: "Pdeme lo que quieras".
Salomn respondi: "T has tratado a tu servidor, David, mi padre, con gran fidelidad, porque l camin en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazn; t le has atestiguado esta gran fidelidad, dndole un hijo que hoy est sentado en su trono.
Y ahora, Seor, Dios mo, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a m, que soy apenas un muchacho y no s valerme por m mismo.
Tu servidor est en medio de tu pueblo, el que t has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular.
Concede entonces a tu servidor un corazn comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, quin sera capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?".
Al Seor le agrad que Salomn le hiciera este pedido,
y Dios le dijo: "Porque t has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud,
yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazn sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como t antes de ti, ni habr nadie como t despus de ti.
Y tambin te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habr nadie como t entre los reyes, durante toda tu vida.
Y si vas por mis caminos, observando mis preceptos y mis mandamientos, como lo hizo tu padre David, tambin te dar larga vida".
Salomn se despert, y comprendi que haba tenido un sueo. Luego regres a Jerusaln y se present ante el Arca de la Alianza del Seor; ofreci holocaustos y sacrificios de comunin, e hizo un banquete para todos sus servidores.
Una vez, dos prostitutas fueron a presentarse ante el rey.
Una de las mujeres le dijo: "Por favor, seor mo! Yo y esta mujer vivimos en la misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.
Tres das despus de mi parto, dio a luz tambin ella. Estbamos juntas; no haba ningn extrao con nosotras en la casa, fuera de nosotros dos.
Pero una noche muri el hijo de esta mujer, porque ella se recost encima de l.
Entonces se levant en medio de la noche, tom de mi lado a mi hijo mientras tu servidora dorma, y lo acost sobre su pecho; a su hijo muerto, en cambio, lo acost en mi regazo.
A la maana siguiente, me levant para amamantar a mi hijo, y vi que estaba muerto. Pero cuando lo observ con mayor atencin a la luz del da, advert que no era mi hijo, el que yo haba tenido".
La otra mujer protest: "No! El que vive es mi hijo!". Y as discutan en presencia del rey.
El rey dijo: "Esta mujer afirma: "Mi hijo es este, el que est vivo; el que est muerto es el tuyo". Esta otra dice: "No, tu hijo es el muerto; el que est vivo es el mo".
Y en seguida aadi: "Triganme una espada". Le presentaron la espada,
y el rey orden: "Partan en dos al nio vivo, y entreguen una mitad a una y otra mitad a la otra".
Entonces la mujer cuyo hijo viva se dirigi al rey, porque se le conmovieron las entraas por su hijo, y exclam: "Por favor, seor mo! Denle a ella el nio vivo, no lo maten!". La otra, en cambio, deca: "No ser ni para m ni para ti! Que lo dividan!".
Pero el rey tom la palabra y dijo: "Entrguenle el nio vivo a la primera mujer, no lo maten: ella es su madre!".
Todo Israel oy hablar de la sentencia que haba pronunciado el rey; y sintieron por l un gran respeto, porque vieron que haba en l una sabidura divina para hacer justicia.
El rey Salomn rein sobre todo Israel.
Y estos eran sus ministros: Azaras, hijo de Sadoc, sacerdote;
Elijoref y Ajas, hijos de Sis, secretarios; Josafat, hijo de Ajilud, archivista;
Benaas, hijo de Iehoiad, jefe del ejrcito; Sadoc y Abiatar, sacerdotes;
Azaras, hijo de Natn, jefe de los prefectos; Zabud, hijo de Natn, familiar del rey;
Ajisar, mayordomo de palacio; Adoniram, hijo de Abd, encargado de las prestaciones de servicio.
Salomn tena doce prefectos distribuidos por todo Israel. Ellos abastecan al rey y a su casa, un mes por ao cada uno.
Sus nombres eran estos: el hijo de Jur, en la montaa de Efram;
el hijo de Dquer, en Macs, Saalbm, Bet Semes y Eln, hasta Bet Jann;
el hijo de Jsed, en Arubot; l tena a su cargo Soco y toda la regin de Jfer;
el hijo de Abinadab, en todas las alturas de Dor; Tafat, hija de Salomn, era su esposa;
Baan, hijo de Ajilud, en Taanac y Meguido, y en todo Bet Sen, que est al lado de Sartn por debajo de Izreel, desde Bet Sen hasta Abel Mejol, ms all de Iocmeam;
el hijo de Guber, en Ramot de Galaad; l tena a su cargo los campamentos de Iar, hijo de Manass, que estn en Galaad, y tambin el distrito de Argob, que est en Basn: sesenta grandes ciudades, amuralladas y con cerrojos de bronce;
Ajinadab, hijo de Id, en Majanaim;
Ajimas, en Neftal; tambin este se haba casado con una hija de Salomn, llamada Basmat;
Baan, hijo de Jusai, en Aser y en Bealot;
Josafat, hijo de Paru, en Isacar;
Simei, hijo de El, en Benjamn;
Guber, hijo de Ur, en la regin de Galaad, el pas de Sijn, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basn. El tena adems un prefecto en el pas de Jud.
Jud e Israel eran tan numerosos como la arena que est a la orilla del mar; todos coman, beban y vivan felices.
Salomn dominaba sobre todos los reinos, desde el Ro hasta el pas de los filisteos y hasta la frontera de Egipto. Ellos pagaban un tributo y estuvieron sometidos a Salomn durante toda su vida.
Los vveres que Salomn reciba cada da eran estos: treinta barriles de harina de la mejor calidad y sesenta de harina comn;
diez bueyes cebados, veinte bueyes de pastoreo y cien reses de ganado menor, sin contar los ciervos, las gacelas, los antlopes y las aves de corral.
El dominaba sobre toda la regin comprendida entre el Eufrates y el Mar, desde Tifs hasta Gaza, sobre todos los reyes que estaban ms ac del Eufrates, y goz de paz en todas sus fronteras.
Jud e Israel vivieron seguros, cada uno bajo su parra y bajo su higuera, desde Dan hasta Berseba, durante todos los das de Salomn.
Salomn tena cuatro mil establos para los caballos de sus carros, y doce mil caballos de montar.
Los prefectos, cada uno en el mes que le corresponda, abastecan al rey Salomn y a todos aquellos que eran recibidos en su mesa, sin dejar faltar nada.
En cuanto a la cebada y al forraje para los caballos y los animales de tiro, lo llevaban al lugar donde se encontraba el rey, cada uno segn la consigna recibida.
Dios concedi a Salomn una sabidura y una inteligencia extremadamente grandes, y tanta amplitud de espritu cuanta arena hay en las playas del mar.
La sabidura de Salomn superaba la de todos los Orientales y toda la sabidura de Egipto.
El fue el ms sabio de los hombres, ms sabio que Etn, el ezrajita, ms que Hernn, Calcol y Dard, los hijos de Majol. Su renombre se extenda por todas las naciones vecinas.
Pronunci tres mil mximas, y sus poemas fueron mil cinco.
Trat acerca de las plantas, tanto del cedro del Lbano como del hisopo que crece en los muros; tambin trat acerca de los cuadrpedos, de los pjaros, de los reptiles y de los peces.
De todos los pueblos, y de parte de todos los reyes de la tierra que haban odo hablar de la sabidura del rey Salomn, acuda gente para escuchar su sabidura.
Jiram, rey de Tiro, envi una embajada a Salomn, porque se enter de que lo haban ungido rey en lugar de su padre David, y l haba sido siempre amigo de David.
Entonces Salomn mand a decir a Jiram:
"T sabes bien que mi padre David no pudo construir una Casa para el Nombre del Seor, su Dios, a causa de las guerras en que se vio envuelto, hasta que el Seor puso a todos sus enemigos bajo la planta de sus pies.
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos.
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] [ (I Kings 5:28) Luego los envi al Lbano por turnos, dos mil por mes. As estaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] [ (I Kings 5:28) Luego los envi al Lbano por turnos, dos mil por mes. As estaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. ] [ (I Kings 5:29) Salomn tena adems setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en la montaa, ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] [ (I Kings 5:28) Luego los envi al Lbano por turnos, dos mil por mes. As estaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. ] [ (I Kings 5:29) Salomn tena adems setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en la montaa, ] [ (I Kings 5:30) aparte de los capataces puestos por Salomn para supervisar los trabajos: eran tres mil trescientos hombres, que dirigan a los que ejecutaban los trabajos. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] [ (I Kings 5:28) Luego los envi al Lbano por turnos, dos mil por mes. As estaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. ] [ (I Kings 5:29) Salomn tena adems setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en la montaa, ] [ (I Kings 5:30) aparte de los capataces puestos por Salomn para supervisar los trabajos: eran tres mil trescientos hombres, que dirigan a los que ejecutaban los trabajos. ] [ (I Kings 5:31) El rey mand extraer grandes bloques de piedras, bien seleccionadas, para poner con piedras talladas los cimientos de la Casa. ] 
Pero ahora el Seor, mi Dios, me ha dado la paz en todas mis fronteras: ya no hay adversarios ni contratiempos. [ (I Kings 5:19) Por eso he pensado edificar una Casa para el Nombre del Seor, mi Dios, conforme a lo que dijo el Seor a mi padre David: "Tu hijo, el que yo pondr sobre tu trono en lugar de ti, ser el que construir la Casa para mi Nombre:. ] [ (I Kings 5:20) Ahora, ordena que corten para m cedros en el Lbano; mis servidores trabajarn con los tuyos, y yo te entregar como salario de tus servidores todo lo que t digas. Porque sabes bien que no hay nadie que sea cortar rboles como los sidonios". ] [ (I Kings 5:21) Cuando Jiram oy las palabras de Salomn, sinti una gran alegra y exclam: "Bendito sea hoy el Seor, que ha dado a David un hijo sabio, para que est al frente de ese pueblo tan numeroso!". ] [ (I Kings 5:22) Luego Jiram mand decir a Salomn: "He recibido tu mensaje. En lo que a m respecta, har todo lo que deseas, enviando madera de cedro y de ciprs. ] [ (I Kings 5:23) Mis servidores bajarn los troncos desde el Lbano hasta el Mar, y yo har con ellos balsas para transportarlos por mar hasta el lugar que t me indiques; all har desatar los troncos, y t los recogers. T, por tu parte, cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa". ] [ (I Kings 5:24) Jiram entregaba a Salomn toda la madera de cedro y de ciprs que l quera, ] [ (I Kings 5:25) y Salomn le dio a Jiram veinte mil barriles de trigo para la manutencin de su casa, ms veinte mil cntaros de aceite puro de oliva. Esto era lo que Salomn entregaba a Jiram anualmente. ] [ (I Kings 5:26) El Seor dio sabidura a Salomn, tal como se lo haba prometido. Jiram y Salomn vivieron en perfecta armona, y entre los dos concluyeron un pacto. ] [ (I Kings 5:27) El rey Salomn hizo un reclutamiento de obreros en todo Israel: los reclutados fueron treinta mil. ] [ (I Kings 5:28) Luego los envi al Lbano por turnos, dos mil por mes. As estaban un mes en el Lbano y dos meses en su casa. Adoniram era el encargado del reclutamiento. ] [ (I Kings 5:29) Salomn tena adems setenta mil hombres que transportaban las cargas, y ochenta mil canteros en la montaa, ] [ (I Kings 5:30) aparte de los capataces puestos por Salomn para supervisar los trabajos: eran tres mil trescientos hombres, que dirigan a los que ejecutaban los trabajos. ] [ (I Kings 5:31) El rey mand extraer grandes bloques de piedras, bien seleccionadas, para poner con piedras talladas los cimientos de la Casa. ] [ (I Kings 5:32) Los obreros de Salomn, junto con los de Jiram y los venidos de Guebal, tallaron y prepararon las maderas y las piedras para edificar la Casa. ] 
Cuatrocientos ochenta aos despus que los israelitas salieron del pas de Egipto, en el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, en el mes de Ziv -que es el segundo mes- Salomn comenz a construir la Casa del Seor.
La Casa que el rey Salomn construy para el Seor tena treinta metros de largo, veinte de ancho y quince de alto.
El vestbulo, frente a la nave central del Templo, meda diez metros de largo, cubriendo todo el ancho de la Casa, y cinco metros de ancho, sobre el frente de la Casa.
A la Casa le puso ventanas con marcos y enrejados.
Y adosado al muro de la Casa, edific un anexo que rodeaba los muros de la Casa, alrededor de la nave central y del lugar santsimo, donde hizo los pisos laterales.
El piso bajo meda dos metros de ancho; el piso intermedio, dos metros y medio de ancho; el tercero, tres metros de ancho, porque haba hecho unas cornisas alrededor de la Casa, para no empotrar las vigas en los muros de la Casa.
Cuando fue construida la Casa, se la edific con piedras ya preparadas en la cantera; as no se oy en la Casa ruido ni martillos, ni de picos, ni de ninguna otra herramienta durante su construccin.
La entrada del piso lateral inferior estaba ubicada hacia el lado derecho de la Casa, y por una escalera caracol se suba al piso intermedio, y de este al tercero.
Cuando Salomn termin de construir la Casa, la revisti de un artesonado con paneles y armadura de cedro.
El anexo lo construy adosado a toda la Casa; tena dos metros y medio de altura, y estaba unido a la Casa con maderas de cedro.
La palabra del Seor lleg a Salomn en estos trminos:
"En atencin a esta Casa que ests construyendo, si t caminas segn mis preceptos, si practicas mis leyes y observas mis mandamientos, obrando de acuerdo con ellos, yo cumplir mi palabra acerca de ti, la que dije a tu padre David:
habitar en medio de los israelitas y no abandonar a mi pueblo Israel".
Cuando Salomn termin de construir la Casa,
revisti sus muros interiores con planchas de cedro, desde el suelo de la Casa hasta los postes del artesonado; revisti de madera el interior y recubri el suelo de la Casa con planchas de ciprs.
Los diez metros del fondo de la Casa los revisti con planchas de cedro, desde el suelo hasta los postes, y reserv ese espacio interior para el lugar santsimo, el Santo de los santos.
La Casa, es decir, la nave central delante del lugar santsimo, meda veinte metros.
El cedro del interior de la Casa tena bajorrelieves en forma de coloquntidas y de pimpollos. Era todo de cedro y no se vean las piedras.
En el fondo de la Casa, en lo ms interior, dispuso el lugar santsimo para poner all el Arca de la Alianza del Seor.
Delante del lugar santsimo -que tena diez metros de largo, diez de ancho y diez de alto, y que Salomn haba recubierto de oro puro- se encontraba el altar revestido de cedro.
Salomn recubri de oro fino el interior de la Casa e hizo pasar cadenas de oro por delante del lugar santsimo, al que revisti de oro.
Toda la Casa la recubri ntegramente de oro, y tambin recubri de oro el altar para el lugar santsimo.
En el lugar santsimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno meda cinco metros de altura.
Las alas de primer querubn medan dos metros y medio cada una, de manera que haba cinco metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra.
El segundo querubn meda tambin cinco metros; los dos querubines tenan la misma dimensin y la misma forma:
uno y otro medan cinco metros de altura.
Salomn puso los querubines en medio del recinto interior. Estos tenan las alas desplegadas: un ala del primer querubn tocaba el muro y un ala del segundo tocaba el muro opuesto; y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban una con otra.
Tambin a los querubines los revisti de oro.
Alrededor de todos los muros de la Casa, hizo cincelar figuras de querubines, de palmeras y pimpollos, tanto en el interior como en el exterior del lugar santsimo.
Y revisti de oro el suelo de la Casa, dentro y fuera del lugar santsimo.
A la entrada del lugar santsimo, hizo unas puertas de madera de olivo; el dintel y los postes tenan forma pentagonal.
Sobre las dos hojas de madera de olivo, hizo cincelar querubines, palmeras y pimpollos; revisti de oro las puertas, y aplic oro laminado sobre los querubines y las palmeras.
Lo mismo hizo para la entrada de la nave central: hizo un marco de madera de olivo, de forma cuadrangular,
y dos puertas de madera de ciprs, cada una con dos hojas giratorias.
Hizo esculpir querubines, palmeras y pimpollos, y los revisti de oro, bien aplicado a los relieves.
Luego edific el patio interior, con tres hileras de piedras talladas y una hilera de tablas de cedro.
En el cuarto ao, en el mes de Ziv, se pusieron los fundamentos de la Casa del Seor.
En el ao undcimo, en el mes de Bul -que es el octavo mes-, fue terminada la Casa en todos sus detalles y conforme al proyecto. Siete aos tard Salomn para terminarla.
Salomn edific tambin su casa, y tard trece aos en terminarla.
Construy la sala llamada Bosque del Lbano, que meda cincuenta metros de largo, veinticinco de ancho y quince de alto. Estaba asentada sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con tirantes de cedro sobre las columnas.
En la parte superior, sobre los travesaos que haba sobre las columnas -a razn de quince por cada hilera-, tena un revestimiento de cedro.
Haba adems tres hileras de ventanas con marcos, dispuestas simtricamente una frente a otra, de tres en tres.
Todas esas aberturas y sus montantes eran de forma cuadrangular, y estaban una frente a otra, de tres en tres.
El hizo tambin el Prtico de las columnas, de veinticinco metros de largo por quince de ancho, y delante de l un vestbulo con columnas y un alero sobre la fachada.
Hizo la sala del trono donde administraba justicia -la Sala del juicio -que estaba revestida de cedro desde el suelo hasta los postes del artesonado.
Su residencia personal, que daba al otro atrio, retirado del Prtico, estaba construida en un estilo semejante. Y tambin hizo una casa, parecida a ese Prtico, para la hija del Faran con la que se haba casado.
Todas estas construcciones estaban hechas con piedras seleccionadas, talladas a medida, cortadas con la sierra tanto del lado interior como del exterior, y esto, desde los cimientos hasta las cornisas y, por fuera, hasta el patio grande.
Tambin los cimientos eran de piedras seleccionadas, grandes piedras de cinco y cuatro metros.
Sobre los cimientos, haba piedras seleccionadas, talladas a medida, y madera de cedro.
El patio grande tena a su alrededor tres hileras de piedras talladas y una hilera de tablas de cedro, iguales a las del atrio interior de la Casa del Seor y a las del vestbulo de la Casa.
El rey Salomn mand a buscar a Jiram de Tiro,
el hijo de una viuda de la tribu de Neftal. Su padre, un natural de Tiro, haba sido artesano del bronce, y l mismo estaba dotado de una gran habilidad, inteligencia y destreza para ejecutar toda clase de trabajos en bronce. Jiram se present ante el rey Salomn y ejecut todos los trabajos que l le encomend.
Jiram model las dos columnas de bronce. La altura de una columna era de nueve metros y un hilo de seis metros meda su contorno. La segunda columna era idntica a la primera.
El hizo adems dos capiteles para colocarlos arriba de las columnas; estos eran de bronce fundido. La altura del primer capital era de dos metros y medio, y el segundo tena la misma altura.
Hizo unas molduras en forma de red y frisos en forma de guirnaldas para los capiteles que estaban encima de las columnas; siete para el primer capital y siete para el segundo.
Hizo tambin las granadas: puso dos hileras alrededor de una de las redes, para cubrir los capiteles que remataban las columnas, y lo mismo hizo para el segundo capitel.
Los capitales que estaban encima de las columnas, en el vestbulo del templo, tenan una moldura en forma de azucena y medan dos metros.
En los capiteles superpuestos a las dos columnas, tambin en la parte superior, a lo largo del ensanchamiento que estaba ms all de la red, haba doscientas granadas distribuidas en hileras circulares, sobre los dos capitales.
El erigi esas columnas junto al vestbulo del Templo: erigi la columna derecha, y la llam Iaqun; erigi tambin la columna izquierda, y la llam Boaz.
En lo alto de las columnas haba una moldura en forma de azucena. As qued concluido el trabajo de las columnas.
El hizo adems el Mar de metal fundido, que meda cinco metros de dimetro y tena forma circular; su altura era de dos metros y medio, y una cuerda de quince metros meda su circunferencia.
Debajo del borde, todo alrededor, tena una orla de coloquntidas -diez frutos cada medio metro- que rodeaban todo el contorno del Mar; haba dos hileras de frutos, fundidos con el Mar en una sola pieza.
El Mar estaba asentado sobre doce toros, tres vueltos hacia el norte, tres hacia el oeste, tres hacia el sur y tres hacia el este. El Mar se elevaba por encima de ellos, que estaban con sus partes traseras vueltas hacia el interior.
Su espesor meda un palmo, y su borde tena forma de copa, semejante al cliz de una azucena. Su capacidad era de unos setenta mil litros.
El hizo tambin los soportes de bronce. Cada soporte tena dos metros de largo, dos de ancho y uno y medio de alto.
Estaban hechos de la siguiente manera: tenan unos paneles encuadrados en un armazn;
sobre esos paneles haba figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazn. Tanto arriba como abajo de los leones y toros haba unos adornos en bajorrelieve.
Cada soporte tena cuatro ruedas de bronce, con ejes tambin de bronce, y refuerzos en sus cuatro patas. Estos refuerzos estaban fundidos debajo de los recipientes de agua, sobre el lado opuesto a los bajorrelieves.
La abertura para los recipientes estaba dentro de un crculo en forma de corona,, que sobresala medio metro; la abertura era redonda, hecha en forma de zcalo, y meda setenta y cinco centmetros. Tambin el borde de la abertura estaba adornado con figuras esculpidas. Sus paneles eran cuadrados, no redondos.
Las cuatro ruedas estaban debajo de los paneles, y los ejes de las ruedas estaban unidos a los soportes. La altura de cada rueda era de setenta y cinco centmetros.
Las ruedas estaban hechas como una rueda de carro. Sus ejes, sus llantas, sus rayos y sus cubos eran todos de metal fundido.
Haba cuatro refuerzos en los cuatro ngulos de cada soporte, formando un mismo cuerpo con l.
Arriba del soporte haba una pieza circular, de veinticinco centmetros de alto, formando un solo cuerpo con las manijas y paneles del soporte.
Sobre las planchas, las manijas y los paneles, Jiram grab querubines, leones y palmeras, dondequiera haba un espacio libre, con bajorrelieves alrededor.
Fue as como l hizo los diez soportes: cada uno con el mismo metal, la misma dimensin y el mismo diseo.
Adems, hizo diez recipientes de bronce, con una capacidad de mil ochocientos litros cada uno. Cada recipiente meda dos metros, y haba un recipiente sobre cada uno de los diez soportes.
Luego coloc los soportes, cinco al lado derecho de la Casa y cinco al lado izquierdo. En cuanto al Mar, lo coloc al lado derecho de la Casa, hacia el sudeste.
Jiram hizo tambin las ollas, las palas y los aspersorios. As termin todo el trabajo que deba hacer para el rey Salomn en la Casa del Seor:
las dos columnas, las dos esferas de los capiteles que remataban las columnas, las dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
las cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas para cada red, a fin de cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
los diez soportes y los diez recipientes sobre los soportes;
el Mar nico y los doce toros que estaban debajo de l;
las ollas, las palas y los aspersorios. Todos esos objetos que hizo Jiram para el rey Salomn, en la Casa del Seor, eran de bronce bruido.
Los fundi en la regin del Jordn, sobre el suelo arcilloso, entre Sucot y Sartn.
A causa de su gran cantidad, no se pudo calcular el peso del bronce.
Salomn mand hacer asimismo todos los objetos que estaban en la Casa del Seor: el altar de oro y la mesa sobre la que se pona el pan de la ofrenda, hecha tambin de oro;
los candelabros, cinco a la derecha y cinco a la izquierda, delante del lugar santsimo, tambin de oro fino, con sus clices, sus lmparas y sus pinzas de oro;
las navetas, los cuchillos, los aspersorios, las tazas y los incensarios de oro fino; los goznes de oro para las puertas del recinto interior -el Santo de los Santos- y para las puertas de la nave central.
As fue terminado todo el trabajo que hizo el rey Salomn en la Casa del Seor. Salomn llev todas las ofrendas que haba consagrado su padre David: la plata, el oro y los dems utensilios, y los depsito en los tesoros de la Casa del Seor.
Entonces Salomn reuni junto a l en Jerusaln, a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los prncipes de las casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de la Alianza del Seor desde la Ciudad de David, o sea, desde Sin.
Todos los hombres de Israel se reunieron junto al rey Salomn en el mes de Etanm -el sptimo mes- durante la Fiesta.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes levantaron el Arca,
y subieron el Arca del Seor, con la Carpa del Encuentro y todos los objetos sagrados que haba en la Carpa. Los que trasladaron todo eso fueron los sacerdotes y los levitas.
Mientras tanto, el rey Salomn y toda la comunidad de Israel reunida junto a l delante del Arca, sacrificaban carneros y toros, en tal cantidad que no se los poda contar ni calcular.
Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza en su sitio, en el lugar santsimo de la Casa -el Santo de los santos- bajo las alas de los querubines.
Porque los querubines desplegaban sus alas sobre el sitio destinado al Arca, y resguardaban por encima el Arca y sus andas.
Las andas eran tan largas que sus extremos se vean desde el Santo, por delante del lugar santsimo, aunque no se las vea desde afuera. All han estado hasta el da de hoy.
En el Arca se encontraban nicamente las dos tablas de piedra que Moiss, en el Horeb, haba depositado all: las tablas de la Alianza que el Seor haba hecho con los israelitas a su salida de Egipto.
Mientras los sacerdotes salan del Santo, la nube llen la Casa del Seor,
de manera que los sacerdotes no pudieron continuar sus servicios a causa de la nube, porque la gloria del Seor llenaba la Casa.
Entonces Salomn dijo: "El Seor ha decidido habitar en la nube oscura.
S, yo te he construido la Casa de tu seoro, un lugar donde habitars para siempre".
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras esta permaneca de pie.
El dijo: "Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca haba anunciado a mi padre David, cuando le dijo:
"Desde el da en que hice salir de Egipto a mi pueblo Israel, no haba elegido ninguna ciudad, entre todas las tribus de Israel, para que all se edificara una Casa donde residiera mi Nombre, sino que eleg a David para que estuviera al frente de mi pueblo Israel".
Mi padre David pens edificar una Casa para el Nombre del Seor, el Dios de Israel.
Pero el Seor dijo a mi padre David: "T has pensado edificar una Casa para mi Nombre, y has hecho bien al pensar as.
Sin embargo, no sers t el que edificar la Casa, sino un hijo nacido de tus entraas; l construir la Casa para mi Nombre".
Y el Seor cumpli la palabra que haba dicho: yo he sucedido a mi padre David, y me he sentado en el trono de Israel, como lo haba dicho el Seor. Yo edifiqu la Casa para el Nombre del Seor,
y all he asignado un lugar para el Arca, donde se encuentra la Alianza que el Seor concluy con nuestros padres cuando los hizo salir del pas de Egipto".
Salomn se puso ante el altar del Seor, frente a toda la asamblea de Israel, extendi sus manos hacia el cielo
y dijo: "Seor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como t, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazn.
T has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habas hecho, y hoy mismo has realizado con tu mano lo que haba dicho tu boca.
Y ahora, Seor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, la promesa que le hiciste, diciendo: "Nunca te faltar un descendiente que est sentado delante de m en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, caminando en mi presencia como has caminado t".
Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
Pero es posible que Dios habite realmente en la tierra? Si el cielo y lo ms alto del cielo no pueden contenerte, cunto menos esta Casa que yo he construido!
No obstante, Seor, Dios mo, vuelve tu rostro hacia la oracin y la splica de tu servidor, y escucha el clamor y la oracin que te dirige hoy tu servidor.
Que tus ojos estn abiertos da y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que t dijiste: "All residir mi Nombre". Escucha la oracin que tu servidor dirige hacia este lugar!
Escucha la splica y la oracin que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
Cuando un hombre peque contra su prjimo, si se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, y l viene a pronunciar la imprecacin ante tu altar, en esta Casa,
escucha t desde el cielo, acta y juzga a tus servidores: condena al culpable, dndole su merecido, y absuelve al inocente, tratndolo segn su justicia.
Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, si ellos se vuelven hacia ti y celebran tu Nombre, si oran y te suplican en esta Casa,
escucha t desde el cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y trelo de nuevo a la tierra que diste a sus padres.
Cuando se cierre el cielo y no haya lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, si celebran tu Nombre y se convierten de su pecado, porque t los humillaste,
escucha t desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, mostrndoles el buen camino que deben seguir, y enva lluvia a la tierra que diste en herencia a tu pueblo.
Cuando haya hambre en el pas, o haya peste, quemazn o plaga en los sembrados, langosta o pulgn; cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, o sobrevenga un flagelo o epidemia,
cualquiera sea la oracin o la splica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, sintindose tocado en su corazn y con las manos extendidas hacia esta Casa,
escchalas t desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y acta: trtalo a cada uno segn su conducta, t que conoces el corazn de todos los humanos.
As los israelitas sentirn temor de ti mientras vivan en el suelo que diste a sus padres.
Tambin al extranjero, que no pertenezca a tu pueblo Israel, y llegue de un pas lejano a causa de tu Nombre
-porque se oir hablar de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido- cuando l venga a orar hacia esta Casa,
escucha t desde el cielo, desde el lugar donde habitas, y concede al extranjero todo lo que te pida. As todos los pueblos de la tierra conocern tu Nombre, sentirn temor de ti cmo tu pueblo Israel, y sabrn que esta Casa, que yo he construido, es llamada con tu Nombre.
Cuando tu pueblo salga a combatir contra su enemigo, por el camino que t le seales, si ellos oran al Seor y vueltos hacia la ciudad que t has elegido y hacia la Casa que yo edifiqu para tu Nombre,
escucha t desde el cielo esa oracin y esa splica, y hazles justicia.
Cuando pequen contra ti -porque no hay hombre que no peque- y t, irritado contra ellos, los pongas a merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un pas enemigo, prximo o lejano,
si en el pas al que han sido deportados reflexionan y se convierten, si en el pas de sus vencedores te suplican, diciendo: "Hemos pecado, somos culpables, hemos cometido el mal!";
si en el pas de los enemigos que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazn y con toda el alma, si te suplican en direccin al pas que diste a sus padres, a la ciudad que t has elegido y a la Casa que yo edifiqu para tu Nombre,
escucha t desde el cielo, desde el lugar donde habitas, esa oracin y esa splica y hazles justicia:
perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti y todas las rebeldas de las que se hizo culpable; concdeles que sus enemigos se compadezcan de ellos,
porque son tu pueblo y tu herencia, la que t hiciste salir de Egipto, del horno de fuego.
Que tus ojos estn abiertos a la splica de tu servidor y de tu pueblo Israel, para escucharlos cada vez que te invoquen,
porque t los separaste para ti de entre todos los pueblos, a fin de que fueran tu herencia, como lo dijiste t mismo, Seor, por medio de tu servidor Moiss, cuando hiciste salir de Egipto a nuestros padres".
Cuando Salomn termin de dirigir al Seor toda esta oracin y esta splica, se levant de delante del altar del Seor, donde estaba arrodillado con las manos extendidas hacia el cielo.
Y puesto de pie, bendijo en voz alta a toda la asamblea de Israel, diciendo:
"Bendito sea el Seor, que ha dado a su pueblo el descanso, conforme a todo lo que haba dicho! No ha cado por tierra ninguna de las promesas que l hizo por medio de tu servidor Moiss.
Que el Seor, nuestro Dios, est con nosotros como lo estuvo con nuestros padres, que no nos abandone ni nos rechace!
Que incline nuestro corazn hacia l, para que vayamos por todos sus caminos y observemos sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes, que l dio a nuestros padres!
Que estas splicas que yo he pronunciado en presencia del Seor, nuestro Dios, estn presentes ante l da y noche, para que haga justicia a su servidor y a su pueblo Israel, segn la necesidad de cada da.
As sabrn todos los pueblos de la tierra que el Seor es Dios, y no hay otro;
y el corazn de ustedes pertenecer ntegramente al Seor, nuestro Dios, para caminar segn sus preceptos y observar sus mandamientos, como en el da de hoy".
El rey, y con l todo Israel, ofrecieron sacrificios delante del Seor.
Salomn inmol, como sacrificios de comunin en honor del Seor, veintids mil bueyes y ciento veinte mil carneros. As, el rey y todos los israelitas dedicaron la Casa del Seor.
Aquel da, el rey consagr el centro del atrio que est delante de la Casa del Seor, ofreciendo all el holocausto, la oblacin y la grasa de los sacrificios de comunin, porque el altar de bronce que est delante del Seor resultaba demasiado pequeo para contener los holocaustos, las oblaciones y la grasa de los sacrificios de comunin.
En aquella ocasin, Salomn, y con l todo Israel, celebr la Fiesta delante del Seor, nuestro Dios, durante siete das. Se congreg una gran asamblea, venida desde la Entrada de Jamat hasta el Torrente de Egipto.
Al octavo da, Salomn despidi al pueblo. Ellos bendijeron al rey y se fueron a sus campamentos, con el corazn desbordante de alegra por todo el bien que el Seor haba hecho a su servidor David y a su pueblo Israel.
Cuando Salomn termin de construir la Casa del Seor, la casa del rey y todo lo que fue de su agrado,
el Seor se le apareci por segunda vez, como se le haba aparecido en Gaban,
y le dijo: "He odo tu oracin y la splica que has pronunciado en mi presencia. Yo he consagrado esta Casa que t has edificado a fin de poner all mi Nombre para siempre: mis ojos y mi corazn estarn all todos los das.
En cuanto a ti, si caminas en mi presencia como lo hizo tu padre David, con integridad de corazn y rectitud, practicando todo lo que te he mandado, observando mis preceptos y mis leyes,
entonces yo mantendr para siempre tu trono real sobre Israel, segn se lo promet a tu padre David, cuando dije: "Nunca faltar uno de tus descendientes sobre el trono de Israel".
Pero si ustedes y sus hijos defeccionan, si no observan los mandamientos y preceptos que puse delante de ustedes, si van a servir otros dioses y se postran delante de ellos,
entonces yo extirpar a Israel del suelo que le di, y apartar lejos de mi presencia la Casa que consagr a mi Nombre. As, Israel ser la burla y la irrisin de todos los pueblos.
Esta Casa se convertir en un montn de ruinas, y todo el que pase junto a ella quedar pasmado y silbar de estupor. Y se preguntar: "Por qu el Seor ha tratado as a ese pas y a esta Casa?".
Y le respondern: "Porque abandonaron al Seor, su Dios, que haba hecho salir a sus padres del pas de Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron ante ellos y los sirvieron: por eso el Seor atrajo sobre ellos esta calamidad".
Durante los veinte aos que tard Salomn en construir los dos edificios -la Casa del Seor y la casa del rey -
Jiram, rey de Tiro, le proporcion madera de cedro, madera de ciprs y oro a discrecin. Por eso, al cabo de ese tiempo, Salomn cedi a Jiram veinte poblados en la regin de Galilea.
Jiram sali de Tiro para ver los poblados que le haba cedido Salomn. Y como no le gustaron,
exclam: "Son estas las ciudades que me das, hermano mo?". Y se las llam "Pas de Cabul", hasta el da de hoy.
Jiram haba enviado al rey Salomn ciento veinte talentos de oro.
Esta fue la manera como Salomn reclut trabajadores para construir la Casa del Seor, su propia casa, el Terrapln, el muro de Jerusaln, Jasor, Meguido, Guzer,
En cuanto a Guzer, el Faran, rey de Egipto, la haba atacado y conquistado, la haba incendiado y matado a todos los cananeos que vivan en la ciudad, y luego se la haba entregado como dote a su hija, la esposa de Salomn. [17 a] Y Salomn reconstruy Guzer.
b  Bet Jorn de Abajo,
Baalat y Tamar de la estepa, en el pas de Jud;
como asimismo los centros de aprovisionamiento que tena Salomn, las ciudades para los carros de guerra y la caballera, y todas las dems construcciones que Salomn quiso levantar en Jerusaln, en el Lbano y en todo el pas sometido a su dominio.
A los sobrevivientes de los amorreos, los hititas, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, que no pertenecan a Israel
-es decir, a sus descendientes, que haban quedado despus de ellos en el pas, porque los israelitas no haban podido consagrarlos al exterminio total- Salomn les impuso trabajos forzados hasta el da de hoy.
Pero no someti a esclavitud a ningn israelita, sino que a ellos los emple como soldados, funcionarios, jefes, escuderos y comandantes de sus carros de guerra y su caballera.
Los supervisores de los capataces puestos al frente de las obras de Salomn eran ciento cincuenta hombres, que dirigan al personal ocupado en los trabajos.
Una vez que la hija del Faran pas de la Ciudad de David a la casa que le haba edificado Salomn, este levant el Terrapln.
Tres veces al ao, Salomn ofreca holocaustos y sacrificios de comunin sobre el altar que haba erigido al Seor, y quemaba incienso sobre el altar que estaba delante del Seor. As complet la construccin de la Casa.
Salomn equip tambin una flota en Esin Guber, que est cerca de Elat, a orillas del Mar Rojo, en el pas de Edom.
Jiram envi como tripulantes, junto con los servidores de Salomn, a algunos de sus sbditos, todos ellos marinos y buenos conocedores del mar.
Ellos fueron a Ofir, y trajeron de all cuatrocientos veinte talentos de oro, que entregaron a Salomn.
La reina de Sab oy hablar de la fama de Salomn, y fue a ponerlo a prueba, proponindole unos enigmas.
Lleg a Jerusaln con un squito imponente, con camellos cargados de perfumes, de muchsimo oro y de piedras preciosas. Cuando se present ante Salomn, le expuso todo lo que tena pensando decirle.
Salomn respondi a todas sus preguntas: no hubo para el rey ninguna cuestin tan oscura que no se la pudiera explicar.
Cuando la reina de Sab vio toda la sabidura de Salomn, la casa que haba construido,
los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y las libreas de sus camareros, sus coperos y los holocaustos que ofreca en la Casa del Seor, se qued sin aliento
y dijo al rey: "Realmente era verdad lo que haba odo decir en mi pas acerca de ti y de tu sabidura!
Yo no lo quera creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me haban contado ni siquiera la mitad: tu sabidura y tus riquezas superan la fama que lleg a mis odos.
Felices tus mujeres, felices tambin estos servidores tuyos, que estn constantemente delante de ti, escuchando tu sabidura!
Y bendito sea el Seor, tu Dios, que te ha mostrado su favor ponindote sobre el trono de Israel! S, por su amor eterno a Israel, el Seor te estableci como rey para que ejercieras el derecho y la justicia".
La reina regal al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca ms se recibieron tantos perfumes como los que la reina de Sab dio al rey Salomn.
La flota de Jiram, que haba transportado el oro de Ofir, trajo tambin de all madera de sndalo en gran cantidad y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo, el rey hizo unas balaustradas para la Casa del Seor y para la casa del rey, y tambin ctaras y arpas para los msicos. Nunca ms se recibi una madera de sndalo como aquella, ni se la vio ms hasta el da de hoy.
Por su parte, el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que a ella se le ocurri pedir, aparte de los regalos que le hizo como slo poda hacerlo el rey Salomn. Despus ella emprendi el camino de regreso a su pas, acompaada de su squito.
El peso del oro que reciba Salomn en un solo ao ascenda a los seiscientos sesenta y seis talentos,
sin contar lo que aportaban el trnsito de viajantes, el trfico de mercaderes, todos los reyes de Arabia y los gobernadores del pas.
El rey Salomn hizo doscientos grandes escudos de oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos siclos de oro,
y trescientos escudos ms pequeos, tambin de oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos siclos de oro, Luego el rey los ubic en la sala llamada Bosque del Lbano.
El rey hizo, adems, un gran trono de marfil, al que recubri de oro fino.
El trono tena seis gradas, unas cabezas de toros en la parte posterior, y brazos a ambos lados del asiento; junto a los brazos haba dos leones de pie,
y otros doce leones de pie sobre las seis gradas, a uno y otro lado. En ningn reino se haba hecho nada igual.
Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y todo el mobiliario de la sala llamada Bosque del Lbano, de oro fino; no se usaba la plata, a la que en tiempos de Salomn no se la tena en cuenta para nada.
Porque el rey tena en el mar una flota mercante, junto con la flota de Jiram, y una vez cada tres aos las naves llegaban cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
El rey Salomn super a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Todo el mundo trataba de ver a Salomn para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Y cada uno aportaba sus presentes: objetos de plata y oro, trajes, armas, perfumes, caballos y mulas. As, ao tras ao.
Salomn reuni tambin carros y caballos: lleg a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, que acanton en las ciudades de guarnicin y en Jerusaln, junto a l.
El rey hizo que la plata fuera en Jerusaln tan comn como las piedras, y que la madera de cedro fuera tan abundante como los sicmoros de la Sefel.
Los caballos de Salomn procedan de Musr y de Cilicia. Los agentes del rey los adquiran en Cilicia, a un precio fijo.
Cada carro importado de Musr costaba seiscientos siclos de plata; cada caballo, ciento cincuenta. En las mismas condiciones, por medio de esos agentes, se exportaban para todos los reyes hititas y para los reyes de Aram.
El rey Salomn am a muchas mujeres, adems de la hija del Faran: mujeres moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas,
es decir, de esas naciones de las que el Seor haba dicho a los israelitas: "No se unan a ellas, y que ellas no se unan a ustedes; seguramente les desviarn el corazn hacia otros dioses". Pero Salomn se enamor de ellas.
Tuvo setecientas mujeres con rango de princesas y trescientas concubinas, y sus mujeres le pervirtieron el corazn.
As, en la vejez de Salomn, sus mujeres les desviaron el corazn hacia otros dioses, y su corazn ya no perteneci ntegramente al Seor, su Dios, como el de su padre David.
Salomn fue detrs de Astart, la diosa de los sidonios, y detrs de Milcm, el abominable dolo de los amonitas.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y no sigui plenamente al Seor, como lo haba hecho su padre David.
Fue entonces cuando Salomn erigi, sobre la montaa que est al este de Jerusaln, un lugar alto dedicado a Quems, el abominable dolo de Moab, y a Milcm, el dolo de los amonitas.
Y lo mismo hizo para todas sus mujeres extranjeras, que quemaban incienso y ofrecan sacrificios a sus dioses.
El Seor se indign contra Salomn, porque su corazn se haba apartado de l, el Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces
y le haba prohibido ir detrs de otros dioses. Pero Salomn no observ lo que le haba mandado el Seor.
Entonces el Seor dijo a Salomn: "Porque has obrado as y no has observado mi alianza ni los preceptos que yo te prescrib, voy a arrancarte el reino y se lo dar a uno de tus servidores.
Sin embargo, no lo har mientras t vivas, por consideracin a tu padre David: se lo arrancar de las manos a tu hijo.
Pero no le arrancar todo el reino, sino que le dar a tu hijo una tribu, por consideracin a mi servidor David y a Jerusaln, la que yo eleg".
El Seor le suscit a Salomn un adversario: Hadad, el edomita, de la estirpe real de Edom.
En efecto, despus que David derrot a Edom, Joab, el general del ejrcito, al subir para enterrar a sus vctimas, ultim a todos los varones de Edom.
Porque Joab se qued all seis meses, con todo Israel, hasta acabar con todos los varones de Edom.
Pero Hadad, que entonces era muy joven, logr huir con algunos edomitas servidores de su padre, para ir a Egipto.
Partieron de Madin y llegaron a Parn, donde se les agregaron algunos hombres de Parn. Luego entraron en Egipto y se presentaron ante el Faran, rey de Egipto, que dio a Hadad una casa, le asegur el sustento y le concedi tierras.
Hadad se gan a tal punto el favor del Faran, que este le dio por esposa a su cuada, la hermana de Tajfens, la reina madre.
La hermana de Tajfens le dio un hijo, llamado Guenubat, al que Tajfens cri en la casa del Faran. As Guenubat permaneci en la casa del Faran, entre los hijos de este.
Pero cuando Hadad se enter en Egipto de que David se haba ido a descansar con sus padres, y que tambin haba muerto Joab, el general del ejrcito, dijo al Faran: "Djame ir a mi pas".
El Faran le respondi: "Qu te falta junto a m para que ahora trates de ir a tu pas?". "Nada, dijo l, pero djame partir".
Dios le suscit adems a Salomn otro adversario: Rezn, hijo de Eliad. El haba huido de Hadadzer, rey de Sob, su seor;
Haba agrupado a unos cuantos hombres en torno de l y se haba convertido en jefe de una banda. Como David los persegua a muerte, fue a establecerse en Damasco, y all rein. [25 a] El fue adversario de Israel durante toda la vida de Salomn.
b  Y este es el mal que hizo Hadad: aborreci a Israel y rein sobre Edom.
Jeroboam, hijo de Nebat, el efraimita, natural de Sered -cuya madre, una viuda, se llamaba Seru- estaba al servicio de Salomn y se sublev contra l.
La ocasin en que se sublev contra el rey fue la siguiente: Salomn estaba construyendo el Terrapln y cubra el desnivel que haba en la Ciudad de David, su padre.
Jeroboam era un hombre de gran vala, y Salomn, al ver cmo el joven ejecutaba la obra, lo puso al frente de los servicios que deba prestar la casa de Jos.
En cierta ocasin, Jeroboam sali de Jerusaln y lo encontr en el camino el profeta Ajas, de Silo; este iba cubierto con un manto nuevo, y los dos estaban solos en el campo.
Ajas tom el manto que llevaba encima y lo desgarr en doce pedazos.
Luego dijo a Jeroboam: "Toma para di diez pedazos, porque s habla el Seor, el Dios de Israel: Yo voy a desgarrar el reino que Salomn tiene en su mano, y te dar las diez tribus.
Una sola tribu ser para l, por consideracin a mi servidor David y a Jerusaln, la ciudad que yo eleg entre todas las tribus de Israel.
Porque l me abandon y se postr delante de Astart, la diosa de los sidonios, delante de Quems, el dios de Moab, y delante de Milcm, el dios de los amonitas, y porque no sigui mis caminos haciendo lo que es recto a mis ojos y practicando mis preceptos y mis leyes como su padre David.
Pero no le quitar el reino de su mano, sino que lo mantendr como jefe todos los das de su vida, por consideracin a mi servidor David, a quien eleg y que observ mis mandamientos y preceptos;
quitar el reino de manos de su hijo y te lo dar a ti. A ti te dar diez tribus
y a su hijo una sola, a fin de que mi servidor David tenga siempre una lmpara ante m en Jerusaln, la ciudad que yo me eleg para poner mi Nombre en ella.
En cuanto a ti, yo te constituir, t reinars conforme a tus deseos y sers rey de Israel.
Si obedeces en todo lo que yo te ordene y sigues mis caminos, si haces lo que es recto a mis ojos, observando mis preceptos y mis mandamientos, como lo hizo mi servidor David, yo estar contigo y te edificar una dinasta estable, como la edifiqu para David. Te entregar a Israel
y humillar a la estirpe de David a causa de esto, aunque no para siempre".
Salomn trat de dar muerte a Jeroboam, pero este huy y se refugi en Egipto, junto a Sisac, rey de Egipto, donde permaneci hasta la muerte de Salomn.
El resto de los hechos de Salomn y todo lo que l hizo, lo mismo que su sabidura, no est escrito en el libro de los Anales de Salomn?
Salomn rein sobre todo Israel durante cuarenta aos.
Luego se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Roboam rein en lugar de l.
Roboam se dirigi a Siquem, porque all haba ido todo Israel para proclamarlo rey.
Cuando se enter Jeroboam, hijo de Nebat -que estaba todava en Egipto, adonde haba huido del rey Salomn- se volvi a Egipto.
Lo mandaron llamar, y l se present con toda la asamblea de Israel. Entonces hablaron as a Roboam:
"Tu padre hizo muy penoso nuestro yugo. Alivia t ahora la dura servidumbre y el penoso yugo que l nos impuso, y te serviremos a ti".
El les replic: "Vyanse y vuelvan a verme dentro de tres das". Y el pueblo se retir.
El rey Roboam fue a consultar a los ancianos que haban asistido a su padre Salomn, cuando este an viva, y les pregunt: "Qu respuesta me aconsejan dar a este pueblo?".
Ellos le hablaron as: "Si hoy te comportas como servidor de este pueblo, si te pones a su servicio y les respondes con buenas palabras, sern siempre tus servidores".
Pero l desech el consejo que le haban dado los ancianos, y fue a consultar a los jvenes que se haban criado con l y lo servan como asistentes.
Les pregunt: "Y ustedes, qu aconsejan? Qu debemos responder a este pueblo que me ha dicho: "Alivia el yugo que nos impuso tu padre?".
Los jvenes que se haban criado con l le dijeron: "A ese pueblo que te ha dicho: "Tu padre nos impuso un yugo pesado, pero t alvianos la carga", diles esto: "Mi dedo meique es ms grueso que la cintura de mi padre!
Si mi padre los carg con un yugo pesado, yo lo har ms pesado an; si l los castig con ltigos, yo usar lonjas con puntas de hierro".
Al tercer da, Jeroboam y todo el pueblo comparecieron ante Roboam, segn lo que haba indicado el rey cuando dijo: "Vuelvan a verme al tercer da".
Pero el rey respondi al pueblo duramente; desech el consejo que le haban dado los ancianos
y, siguiendo el consejo de los jvenes, les habl as: "Mi padre les impuso un yugo pesado, y yo lo har ms pesado an; mi padre los castig con ltigos, y yo usar lonjas con puntas de hierro".
As el rey no escuch al pueblo, porque ese era el medio de que se vala el Seor para cumplir la palabra que l haba dicho a Jeroboam, hijo de Nebat, por boca de Ajas de Silo.
Y cuando todo Israel vio que el rey no los haba escuchado, el pueblo le respondi: "Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia comn con el hijo de Jes! A tus carpas, Israel! Ahora, ocpate de tu casa, David! Israel se fue a sus campamentos,
pero Roboam sigui reinando sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Jud.
El rey Roboam envi a Adoram, el encargado del reclutamiento, pero todos los israelitas lo mataron a pedradas. Y el mismo rey Roboam tuvo que subir precipitadamente a su carro y huir a Jerusaln.
Fue as como Israel se rebel contra la casa de David hasta el da de hoy.
Cuando todo Israel se enter de que haba vuelto Jeroboam, lo mandaron llamar a la asamblea y lo proclamaron rey de todo Israel. No hubo nadie que siguiera a la casa de David, fuera de la tribu de Jud.
Mientras tanto, Roboam lleg a Jerusaln y convoc a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn -ciento ochenta mil guerreros adiestrados- para ir a combatir contra la casa de Israel y restituir el reino a Roboam, hijo de Salomn.
Pero la palabra del Seor lleg a Semaas, un hombre de Dios, en estos trminos.
"Di a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud, a Benjamn y al resto del pueblo:
As habla el Seor: No suban a combatir contra sus hermanos, los israelitas; vuelvan cada uno a su casa, porque esto ha sucedido por disposicin ma". Ellos escucharon la palabra del Seor, y tom cada uno el camino de regreso, conforme a la palabra del Seor.
Jeroboam, por su parte, fortific Siquem, en la montaa de Efram, y se estableci en ella. Luego sali de all y fortific Penuel.
Pero Jeroboam pens: "Tal como se presentan las cosas, el reino podra volver a la casa de David.
Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios a la Casa de Dios en Jerusaln, terminarn por ponerse de parte de Roboam, rey de Jud, su seor; entonces me matarn a m y se volvern a Roboam, rey de Jud".
Y despus de haber reflexionado, el rey fabric dos terneros de oro y dijo al pueblo: "Basta ya de subir a Jerusaln! Aqu est tu Dios, Israel, el que te hizo subir del pas de Egipto".
Luego puso un ternero en Betel y el otro en Dan.
Aquello fue una ocasin de pecado, y el pueblo iba delante de uno de ellos hasta Dan.
Jeroboam erigi templetes en los lugares altos, e instituy sacerdotes de entre el comn de la gente, que no eran hijos de Lev.
Adems, celebr una fiesta el da quince del octavo mes, como la fiesta que se celebraba en Jud, y subi al altar. Esto lo hizo en Betel, donde ofreci sacrificios a los terneros que haba fabricado. En Betel estableci a los sacerdotes de los lugares altos que haba erigido.
El da quince del octavo mes -fecha que haba elegido arbitrariamente -subi al altar que haba levantado en Betel. As celebr una fiesta para los israelitas, y subi al altar para quemar incienso.
Un hombre de Dios vino a Jud a Betel, por orden del Seor, mientras Jeroboam estaba de pie junto al altar para quemar incienso.
Y grit contra el altar, por orden del Seor: "Altar! Altar! A la casa de David le nacer un hijo -su nombre ser Josas- y l inmolar sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman incienso sobre ti, y har arder sobre ti huesos humanos".
Ese mismo da, el hombre de Dios dio una seal, diciendo: "Esta es la seal de que ha hablado el Seor: el altar se va a resquebrajar, y se desparramar la ceniza grasienta que hay sobre l".
Al or la palabra que el hombre de Dios proclamaba contra el altar de Betel, Jeroboam extendi su brazo desde encima del altar, diciendo: "Detnganlo!". Pero el brazo que haba extendido hacia el hombre de Dios le qued paralizado, y no pudo volverlo atrs.
El altar se resquebraj y se desparram la ceniza grasienta que haba en l, conforme a la seal que haba dado el hombre de Dios por orden del Seor.
Entonces el rey tom la palabra y dijo al hombre de Dios: "Aplaca, por favor, el rostro del Seor, tu Dios, y ruega por m, para que pueda doblar mi brazo". El hombre de Dios aplac el rostro del Seor, y el rey pudo doblar el brazo como antes.
El rey dijo entonces al hombre de Dios: "Entra conmigo en la casa para reconfortarte, y te dar un regalo".
Pero el hombre de Dios respondi al rey: "Aunque me des la mitad de tu casa, no ir contigo. No comer pan ni beber agua en este lugar,
porque esto es lo que se me ha mandado por orden del Seor: No comers pan ni bebers agua, ni regresars por el mismo camino".
Y se fue por otro camino, sin retomar el que haba recorrido para venir a Betel.
Haba un viejo profeta que viva en Betel. Sus hijos fueron a contarle todo lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Betel, y tambin le contaron a su padre las palabras que haba dicho al rey.
Su padre les pregunt: "Por qu camino se fue?". Los hijos le indicaron el camino que haba tomado el hombre de Dios venido de Jud,
y l les dijo: "Ensllenme el asno" Le ensillaron el asno y l se mont.
Luego se fue detrs del hombre de Dios y lo encontr sentado bajo el terebinto. "Eres t el hombre de Dios que vino de Jud?", le pregunt. "As es", respondi l.
Entonces el profeta le dijo: "Ven conmigo a casa a comer algo".
Pero el otro replic: "No puedo volver contigo ni acompaarte. No comer pan ni beber agua contigo en este lugar,
porque esta es la orden que recib del Seor: No comers pan ni bebers agua cuando ests all, ni regresars por el camino que tomaste a la ida:.
El otro le dijo: "Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me dijo, por orden del Seor: Trelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua:. Pero en realidad le estaba mintiendo.
As el hombre de Dios regres con l, y comi y bebi en su casa.
Mientras estaban sentados a la mesa, la palabra del Seor lleg al profeta que lo haba hecho volver,
y este grit al hombre de Dios venido de Jud: "As habla el Seor: Porque has sido rebelde a la orden del Seor y no has observado el mandato que te dio el Seor, tu Dios;
porque has regresado y has comido pan y bebido agua en el lugar del que te haba dicho: "No comas pan ni bebas agua all", por eso, tu cadver no entrar en la tumba de tus padres".
Despus que l comi y bebi, el profeta le ensill el asno,
y el hombre de Dios emprendi el camino de regreso. Pero un len lo encontr en el camino y lo mat. Su cadver qued tendido en el camino, y el asno y el len permanecieron de pie al lado de l.
Unos hombres que pasaban por ah vieron el cadver tendido sobre el camino y al len parado junto a l, y fueron a dar la noticia a la ciudad donde viva el viejo profeta.
Cuando se enter el profeta que lo haba hecho volver atrs, dijo: "Es el hombre de Dios que se rebel contra la orden del Seor! El Seor lo entreg al len, que lo destroz y lo mat, segn la palabra que le haba dicho el Seor".
Luego dijo a sus hijos: "Ensllenme el asno". Cuando se lo ensillaron,
l parti y encontr el cadver tendido sobre el camino, mientras que el asno y el len estaban de pie junto al cadver; el len no haba devorado el cadver ni haba despedazado al asno.
El viejo profeta recogi el cadver del hombre de Dios, lo carg sobre el asno y lo llev a la ciudad para hacer duelo por l y enterrarlo.
Puso el cadver en su propia tumba, y le entonaron la lamentacin: "Ay, hermano mo!".
Despus que lo enterraron, el profeta habl as a sus hijos: "Cuando yo muera, me enterrarn en la tumba donde ha sido sepultado el hombre de Dios; depositen mis huesos junto a los suyos,
porque ciertamente se cumplir la palabra que l proclam, por orden del Seor, contra el altar de Betel y contra todos los santuarios de los lugares altos que estn en las ciudades de Samara".
Despus que sucedi esto, Jeroboam no se convirti de su mala conducta. Volvi a instituir como sacerdotes de los lugares altos a personas tomadas del comn de la gente; todo el que lo deseaba era investido por l y se converta en sacerdote de los lugares altos.
Esto fue una ocasin de pecado para la casa de Jeroboam, y provoc su destruccin y su exterminio de la faz de la tierra.
En aquel tiempo, cay enfermo Abas, hijo de Jeroboam.
Entonces este dijo a su esposa: "Disfrzate para que nadie sepa que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo. All habita Ajas, el profeta que predijo que yo reinara sobre este pueblo.
Toma contigo diez panes, unas tortas y un tarro de miel, y ve a su casa: l te va a anunciar que le suceder a nuestro hijo".
As lo hizo la mujer de Jeroboam: parti hacia Silo y entr en la casa de Ajas. Este ya no poda ver, porque haba perdido la vista a causa de su vejez.
Pero el Seor le haba dicho: "Mira que la mujer de Jeroboam viene a consultarte acerca de su hijo, porque est enfermo. T le dirs esto y esto. Cuando ella entre, se har pasar por otra".
Apenas oy el ruido de los pasos de la mujer, mientras ella entraba por la puerta, Ajas dijo: "Entra, mujer de Jeroboam. Por qu te haces pasar por otra? Yo he sido enviado para hablarte duramente.
Ve y dile a Jeroboam: As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo te elev de en medio del pueblo y le constitu jefe de mi pueblo Israel.
Arranqu la realeza a la casa de David para drtela a ti. Pero t no has sido como mi servidor David, que observ mis mandamientos y me sigui de todo corazn, haciendo nicamente lo que es recto a mis ojos.
T, en cambio, has obrado peor que todos tus predecesores; has ido a fabricarte otros dioses, dolos de metal fundido, para provocar mi indignacin, y me has arrojado a tus espaldas.
Por eso, yo voy a atraer la desgracia sobre la casa de Jeroboam: extirpar a la familia de Jeroboam todos los varones, esclavos o libres en Israel, y barrer hasta los ltimos restos de su casa, como se barre el estircol, bien a fondo.
Al de la familia de Jeroboam que muera en la ciudad, lo comern los perros, y al que muera en descampado, lo comern las aves del cielo, porque ha hablado el Seor.
En cuanto a ti, vete ahora mismo a tu casa: apenas pongas tus pies en la ciudad, el nio morir.
Todo Israel se lamentar por l, y le darn sepultura: l es el nico en la familia de Jeroboam que entrar en una tumba, porque slo en l se ha encontrado algo bueno para el Seor, el Dios de Israel, en la casa de Jeroboam.
El Seor suscitar para Israel un rey que habr de extirpar la casa de Jeroboam.
El Seor golpear a Israel, y este se agitar como el junco en las aguas. Arrancar a Israel de este hermoso suelo que dio a sus padres, y los dispersar al otro lado del Ro, porque erigieron sus postes sagrados, provocando as la indignacin del Seor.
El entregar a Israel por los pecados que cometi Jeroboam y por los que hizo cometer a Israel".
La mujer de Jeroboam parti y se fue a Tirs. Y cuando franqueaba el umbral de su casa, muri el nio.
Lo sepultaron, y todo Israel se lament por l, conforme a la palabra que haba dicho el Seor, por medio de su servidor, el profeta Ajas.
El resto de los hechos de Jeroboam, sus batallas y su reinado, todo eso est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
Jeroboam rein durante veintids aos, y se fue a descansar con sus padres. Su hijo Nadab rein en lugar de l
Roboam, hijo de Salomn, rein en Jud, Tena cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que haba elegido el Seor entre todas las tribus de Israel para poner all su Nombre. Su madre se llamaba Naam, la amonita.
Jud hizo lo que es malo a los ojos del Seor, provocando sus celos ms que todos sus antepasados, con los pecados que cometieron.
Tambin ellos se erigieron lugares altos, piedras conmemorativas y postes sagrados, en cualquier colina elevada y bajo todo rbol frondoso.
Incluso se lleg a tener en el pas hombres dedicados a la prostitucin sagrada. As imitaron todas las costumbres abominables de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
El quinto ao del reinado de Roboam, subi contra Jerusaln Sisac, rey de Egipto,
y se apoder de los tesoros de la Casa del Seor y de la casa del rey. Se apoder de todo, incluso de los escudos de oro que haba hecho Salomn.
En lugar de ellos, el rey Roboam hizo unos escudos de bronce, y se los confi a los jefes de los guardias que custodiaban el acceso a la casa del rey.
Cada vez que el rey iba a la Casa del Seor, los guardias los llevaban, y luego los volvan a dejar en la sala de guardia.
El resto de los hechos de Roboam y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Entre Roboam y Jeroboam tuvo guerras continuas.
Roboam se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su madre se llamaba Naam, la amonita. Su hijo Abiam rein en lugar de l.
El ao decimoctavo del reinado de Jeroboam, hijo de Nebat, Abiam comenz a reinar sobre Jud.
El rein tres aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Maac, y era hija de Abisalom.
El imit todos los pecados que su padre haba cometido antes que l, y su corazn no perteneci ntegramente al Seor, su Dios, como el de su padre David.
Sin embargo, por consideracin a David, el Seor, su Dios, le concedi una lmpara en Jerusaln, asegurndole una descendencia y manteniendo en pie a Jerusaln.
Porque David haba hecho lo que es recto a los ojos del Seor, sin apartarse jams de lo que l le haba mandado, salvo en el caso de Uras, el hitita
[...]
El resto de los hechos de Abiam y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud? Entre Abiam y Jeroboam hubo guerra.
Abiam se fue a descansar con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David. Su hijo As rein en lugar de l.
El vigsimo ao de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar As como rey de Jud.
El rein cuarenta y un aos en Jerusaln. Su abuela se llamaba Maac, y era hija de Abisalom.
As hizo lo que es recto a los ojos del Seor, igual que su padre David.
Expuls del pas a los que se dedicaban a la prostitucin sagrada y retir todos los dolos fabricados por sus antepasados.
Incluso despoj del rango de reina madre a su abuela Maac, por haber dedicado un horrendo fetiche, quemndolo en el torrente Cedrn.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos, aunque el corazn de As perteneci ntegramente al Seor durante toda la vida.
El hizo llevar a la Casa del Seor las ofrendas consagradas por su padre y las que l mismo haba consagrado: plata, oro y otros utensilios.
Entre As y Bas, rey de Israel, hubo guerras continuas.
Bas, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram, para cortarle las comunicaciones a As, rey de Jud.
Entonces As recogi toda la plata y el oro que an quedaban en los tesoros de la Casa del Seor y en los de la casa del rey, y se los confi a sus servidores, a los que envi luego a Ben Hadad, hijo de Tabrimn, hijo de Jezin, rey de Aram, que resida en Damasco, con el siguiente mensaje:
"Hay una alianza entre t y yo, como la hubo entre mi padre y el tuyo. Aqu te envo como presente plata y oro. Rompe entonces tu alianza con Bas, rey de Israel, para que se retire de mi territorio".
Ben Hadad le hizo caso y envi a los jefes de su ejrcito contra las ciudades de Israel. Atac a Iyn, Dan, Abel Bet Maac, toda la regin de Quinret y todo el territorio de Neftal.
Cuando se enter Bas, suspendi la fortificacin de Ram y regres a Tirs.
El rey As convoc luego a todos los habitantes de Jud, sin excepcin, y se llevaron las piedras y la madera con que Bas estaba fortificando Ram. Con ellas, el rey As fortific Gueba de Benjamn y Misp.
El resto de todos los hechos de As, su valenta, sus obras y las ciudades que construy, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Jud? Cuando ya era anciano, se enferm de los pies.
As se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Josafat rein en lugar de l.
Nadab, hijo de Jeroboam, comenz a reinar sobre Israel el segundo ao de As, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor; sigui el camino de su padre y persisti en el pecado con que este hizo pecar a Israel.
Bas, hijo de Ajas, de la casa de Isacar, conspir contra l y lo ultim en Guibetn, que perteneca a los filisteos, cuando Nadab y todo Israel lo estaban sitiando.
Bas dio muerte a Nadab en el tercer ao de As, rey de Jud, y se constituy rey en lugar de l.
Apenas comenz a reinar, masacr a toda la casa de Jeroboam, hasta exterminarla, sin dejar a nadie con vida, conforme a la palabra que haba dicho el Seor por medio de su servidor Ajas de Silo.
Esto sucedi a causa de los pecados que Jeroboam cometi e hizo cometer a Israel, provocando as la indignacin del Seor, el Dios de Israel.
El resto de los hechos de Nadab, todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
[...]
El tercer ao de As, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel Bas, hijo de Ajas, y rein veinticuatro aos en Tirs.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor; sigui el camino de Jeroboam y persisti en el pecado con que este hizo pecar a Israel.
La palabra del Seor lleg entonces a Jeh, hijo de Janan, contra Bas, en estos trminos:
"Yo te levant del polvo y te constitu jefe de mi pueblo Israel. Pero t has seguido el camino de Jeroboam y has hecho pecar a mi pueblo Israel, provocndome as con sus pecados.
Por eso, voy a barrer hasta los ltimos restos de Bas y de su casa, y dejar tu casa como la de Jeroboam, hijo de Nebat.
Al de la familia de Bas que muera en la ciudad, lo comern los perros, y al que muera en descampado, lo comern las aves del cielo".
El resto de los hechos de Bas y todo lo que l hizo, as como su valenta, no est escrito todo eso en el Libro de los Anales de los reyes de Israel?
Bas se fue a descansar con sus padres y fue sepultado en Tirs. Su hijo El rein en lugar de l.
Adems, por medio del profeta Jeh, hijo de Janan, la palabra del Seor fue dirigida a Bas y a su casa, por todo el mal que este haba hecho a los ojos del Seor, provocando su indignacin con la obra de sus manos, hasta el punto de llegar a ser como la casa de Jeroboam, y tambin por haber exterminado su estirpe.
El vigsimo sexto ao de As, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel El, hijo de Bas, y rein dos aos en Tirs.
Su servidor Zimr, jefe de media divisin de los carros de guerra, conspir contra l; y mientras El estaba en Tirs, bebiendo hasta embriagarse en casa de Ars, el mayordomo de palacio,
entr Zimr, lo hiri de muerte y rein en lugar de l. Era el vigsimo sptimo ao de As, rey de Jud.
Apenas se proclam rey y se sent en su trono, l acab con toda la casa de Bas, sin dejarle ningn varn, ni parientes cercanos ni amigos.
Zimr extermin a toda la casa de Bas, conforme a la palabra que el Seor haba pronunciado contra l por medio del profeta Jeh,
a causa de todos los pecados que Bas y su hijo El haban cometido y haban hecho cometer a Israel, provocando con sus dolos vanos la indignacin del Seor, el Dios de Israel.
El resto de los hechos de El y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
El vigsimo sptimo ao de As, rey de Jud, comenz a reinar Zimr, y rein siete das en Tirs. Mientras tanto, el ejrcito estaba acampado contra Guibetn, que perteneca a los filisteos.
Cuando el ejrcito acampado oy decir: "Zimr ha tramado una conspiracin e incluso ha matado al rey", ese mismo da, en el campamento, todo Israel proclam rey de Israel a Omr, el jefe del ejrcito.
Omr y todo Israel con l subieron de Guibetn y sitiaron a Tirs.
Cuando Zimr vio que la ciudad era tomada, entr en el torren del palacio real, prendi fuego al palacio y as muri.
Esto sucedi por el pecado que haba cometido, haciendo lo que es malo a los ojos del Seor, siguiendo el camino de Jeroboam y persistiendo en el pecado que este haba cometido al hacer pecar a Israel.
El resto de los hechos de Zimr y la conspiracin que l urdi, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Entonces, el pueblo de Israel se dividi en dos: una mitad del pueblo sigui a Tibn, hijo de Guinat, para hacerlo rey; la otra mitad, en cambio, sigui a Omr.
Pero el partido de Omr prevaleci sobre los partidarios de Tibn, hijo de Guinat. Tibn muri y Omr qued como rey.
El trigsimo primer ao de As, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, y rein doce aos. Rein seis aos en Tirs,
y luego le compr a Smer el monto de Samara, por dos talentos de plata. Levant edificaciones en la montaa, y dio a la ciudad que haba edificado el nombre de Samara, por el nombre de Smer, el dueo del monto.
Omr hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y obr peor an que sus predecesores.
Sigui en todo el camino de Jeroboam, hijo de Nebat, y persisti en los pecados con que l hizo pecar a Israel, provocando con sus dolos vanos la indignacin del Seor, el Dios de Israel.
El resto de los hechos de Omr, todo lo que l hizo y las proezas que realiz, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Omr se fue a descansar con sus padres y fue sepultado en Samara. Su hijo Ajab rein en lugar de l.
Ajab, hijo de Omr, comenz a reinar sobre Israel el trigsimo octavo ao de As, rey de Jud, y rein sobre Israel, en Samara, durante veintids aos.
Ajab, hijo de Omr, hizo lo que es malo a los ojos del Seor, ms que todos sus predecesores.
Y como si no le hubiera bastado persistir en los pecados de Jeroboam, hijo de Nebat, tom por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y se postr delante de l.
Erigi adems un altar a Baal en el templo que le haba construido en Samara.
Ajab hizo tambin el Poste sagrado, y continu provocando la indignacin del Seor, el Dios de Israel, ms que todos los reyes que lo haban precedido.
En su tiempo, Jiel de Betel reconstruy Jeric: poner los cimientos le cost la vida de Abiram, su primognito, y asentar las puertas le cost la vida de Segub, su hijo menor, conforme a la palabra que haba pronunciado el Seor por medio de Josu, hijo de Nun.
Elas el tisbita, de Tisb en Galaad, dijo a Ajab: "Por la vida del Seor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habr estos aos roco ni lluvia, a menos que yo lo diga!".
La palabra del Seor le lleg en estos trminos:
"Vete de aqu; encamnate hacia el Oriente y escndete junto al torrente Querit, que est al este del Jordn.
Bebers del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean all de alimento".
El parti y obr segn la palabra del Seor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que est al este del Jordn.
Los cuervos le traan pan por la maana y carne por la tarde, y l beba del torrente.
Pero, al cabo de un tiempo, el torrente se sec porque no haba llovido en la regin.
Entonces la palabra del Seor lleg a Elas en estos trminos:
"Ve a Sarepta, que pertenece a Sidn, y establcete all; ah yo he ordenado a una viuda que te provea de alimento".
El parti y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando lea. La llam y le dijo: "Por favor, treme en un jarro un poco de agua para beber".
Mientras ella lo iba a buscar, la llam y le dijo: "Treme tambin en la mano un pedazo de pan".
Pero ella respondi: "Por la vida del Seor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino slo un puado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de lea, entrar a preparar un pan para m y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos".
Elas le dijo: "No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes preprame con eso una pequea galleta y tremela; para ti y para tu hijo lo hars despus.
Porque as habla el Seor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotar ni el frasco de aceite se vaciar, hasta el da en que el Seor haga llover sobre la superficie del suelo".
Ella se fue e hizo lo que le haba dicho Elas, y comieron ella, l y su hijo, durante un tiempo.
El tarro de harina no se agot ni se vaci el frasco de aceite, conforme a la palabra que haba pronunciado el Seor por medio de Elas.
Despus que sucedi esto, el hijo de la duea de casa cay enfermo, y su enfermedad se agrav tanto que no qued en l aliento de vida.
Entonces la mujer dijo a Elas: "Qu tengo que ver yo contigo, hombre de Dios? Has venido a mi casa para recordar mi culpa y hacer morir a mi hijo!".
"Dame a tu hijo", respondi Elas. Luego lo tom del regazo de su madre, lo subi a la habitacin alta donde se alojaba y lo acost sobre su lecho.
El invoc al Seor, diciendo: "Seor, Dios mo, tambin a esta viuda que me ha dado albergue la vas a afligir, haciendo morir a su hijo?".
Despus se tendi tres veces sobre el nio, invoc al Seor y dijo: "Seor, Dios mo, que vuelve la vida a este nio!".
El Seor escuch el clamor de Elas: el aliento vital volvi al nio, y ste revivi.
Elas tom al nio, lo baj de la habitacin alta de la casa y se lo entreg a su madre, Luego dijo: "Mira, tu hijo vive".
La mujer dijo entonces a Elas: "Ahora s reconozco que t eres un hombre de Dios y que la palabra del Seor est verdaderamente en tu boca".
Mucho tiempo despus, al tercer ao, la palabra del Seor lleg a Elas, en estos trminos: "Ve a presentarte a Ajab, y yo enviar lluvia a la superficie del suelo".
Entonces Elas parti para presentarse ante Ajab. Como apretaba el hambre en Samara,
Ajab llam a Abdas, el mayordomo de palacio. -Abdas era muy temeroso del Seor,
y cuando Jezabel persegua a muerte a los profetas del Seor, l haba recogido a cien de ellos, los haba ocultado en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los haba provisto de pan y agua-.
Ajab dijo a Abdas: "Vamos a recorrer todos los manantiales y torrentes del pas. Tal vez encontremos pasto para conservar con vida los caballos y las mulas, y as no tendremos que sacrificar ganado".
Se repartieron el pas para recorrerlo: Ajab parti solo por un camino y Abdas, tambin solo, se fue por otro.
Mientras Abdas iba por el camino, le sali al encuentro Elas. Apenas lo reconoci, cay con el rostro en tierra y dijo: "Eres t, Elas, mi seor?".
"Soy yo, le respondi l. Ve a decirle a tu seor que Elas est aqu".
Pero l replic: "Qu pecado he cometido para que pongas a tu servidor en manos de Ajab y l me haga morir?
Por la vida del Seor, tu Dios!, no hay nacin ni reino adonde mi seor Ajab no te haga mandado buscar. Y cuando decan: No est aqu, l haca jurar a ese reino y a esa nacin que no te haban encontrado.
Y ahora t dices: "Ve a decirle a tu seor que aqu est Elas".
Pero en cuanto yo me aparte de ti, el espritu del Seor te llevar quin sabe adnde, y cuando vaya a avisarle a Ajab, l no te encontrar y me matar. Sin embargo, tu servidor teme al Seor desde su juventud.
Acaso no te han contado lo que hice cuando Jezabel mataba a los profetas del Seor, cmo ocult a cien de ellos en dos cuevas, cincuenta en cada una, y los prove de pan y agua?
Y ahora t me dices: "Ve a decirle a tu seor que aqu est Elas". Seguro que me matar!".
Pero Elas replic: "Por la vida del Seor de los ejrcitos, a quien yo sirvo! Hoy mismo me presentar a l".
Abdas fue al encuentro de Ajab; le comunic el mensaje, y Ajab fue a encontrarse con Elas.
Apenas vio a Elas, Ajab le dijo: "As que eres t, el que trae la desgracia a Israel?".
Elas respondi: "No soy yo el que traigo la desgracia a Israel, sino t y la casa de tu padre, porque han abandonado al Seor y te has ido detrs de los Baales.
Y ahora, manda que todo Israel se rena junto a m en el monte Carmelo, con los cuatrocientos profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Aser que comen a la mesa de Jezabel".
Ajab mand buscar a todos los israelitas y reuni a los profetas sobre el monte Carmelo.
Elas se acerc a todo el pueblo y dijo: "Hasta cundo van a andar rengueando de las dos piernas? Si el Seor es Dios, sganlo; si es Baal, sganlo a l. Pero el pueblo no le respondi ni una palabra.
Luego Elas dijo al pueblo: "Como profeta del Seor, he quedado yo solo, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.
Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la lea, pero sin prender fuego. Yo har lo mismo con el otro novillo: lo pondr sobre la lea y tampoco prender fuego.
Ustedes invocarn el nombre de su dios y yo invocar el nombre del Seor: el dios que responda envindome fuego, ese es Dios". Todo el pueblo respondi diciendo: "Est bien!".
Elas dijo a los profetas de Baal: "Eljanse un novillo y preprenlo ustedes primero, ya que son los ms numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego".
Ellos tomaron el novillo que se les haba dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: "Respndenos, Baal!". Pero no se oy ninguna voz ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que haban hecho.
Al medioda, Elas empez a burlarse de ellos, diciendo: "Griten bien fuerte, porque es un dios! Pero estar ocupado, o ausente, o se habr ido de viaje. A lo mejor est dormido y se despierta".
Ellos gritaron a voz en cuello y, segn su costumbre, se hacan incisiones con cuchillos y punzones, hasta chorrear sangre.
Y una vez pasado el medioda, se entregaron al delirio proftico hasta la hora en que se ofrece la oblacin. Pero no se oy ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atencin.
Entonces Elas dijo a todo el pueblo: "Acrquense a m!". Todo el pueblo se acerc a l, y l restaur el altar del Seor que haba sido demolido:
tom doce piedras, conforme al nmero de los hijos de Jacob, a quien el Seor haba dirigido su palabra, dicindole: "Te llamars Israel",
y con esas piedras erigi un altar al nombre del Seor. Alrededor del altar hizo una zanja, como un surco para dos medidas de semilla.
Luego dispuso la lea, despedaz el novillo y lo coloc sobre la lea.
Despus dijo: "Llenen de agua cuatro cntaros y derrmenla sobre el holocausto y sobre la lea". As lo hicieron. El aadi: "Otra vez". Lo hicieron por segunda vez, y l insisti: "Una vez ms". Lo hicieron por tercera vez.
El agua corri alrededor del altar, y hasta la zanja se llen de agua.
A la hora en que se ofrece la oblacin, el profeta Elas se adelant y dijo: "Seor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que t eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por orden tuya hice todas estas cosas.
Respndeme, Seor, respndeme, para que este pueblo reconozca que t, Seor, eres Dios, y que eres t el que les ha cambiado el corazn".
Entonces cay el fuego del Seor: Abraz el holocausto, la lea, las piedras y la tierra, y sec el agua de la zanja.
Al ver esto, todo el pueblo cay con el rostro en tierra y dijo: "El Seor es Dios! El Seor es Dios!".
Elas les dijo: "Agarren a los profetas de Baal! Que no escape ninguno!". Ellos los agarraron: Elas los hizo bajar al torrente Quisn y all los degoll.
Elas dijo a Ajab: "Sube a comer y a beber, porque ya se percibe el ruido de la lluvia".
Ajab subi a comer y a beber, mientras Elas suba a la cumbre del Carmelo. All se postr en tierra, con el rostro entre las rodillas.
Y dijo a su servidor: "Sube y mira hacia el mar". El subi, mir y dijo: "No hay nada". Elas aadi: "Vuelve a hacerlo siete veces".
La sptima vez, el servidor dijo: "Se eleva del mar una nube, pequea como la palma de una mano". Elas dijo: "Ve a decir a Ajab: Engancha el carro y baja, para que la lluvia no te lo impida".
El cielo se oscureci cada vez ms por las nubes y el viento, y empez a llover copiosamente. Ajab subi a su carro y parti para Izreel.
La mano del Seor se pos sobre Elas; l se at el cinturn y corri delante de Ajab hasta la entrada de Izreel.
Ajab cont a Jezabel todo lo que haba hecho Elas y cmo haba pasado a todos los profetas al filo de la espada.
Jezabel envi entonces un mensajero a Elas para decirle: "Que los dioses me castiguen si maana, a la misma hora, yo no hago con tu vida lo que t hiciste con la de ellos".
El tuvo miedo, y parti en seguida para salvar su vida. Lleg a Berseba de Jud y dej all a su sirviente.
Luego camin un da entero por el desierto, y al final se sent bajo una retama. Entonces se dese la muerte y exclam: "Basta ya, Seor! Qutame la vida, porque yo no valgo ms que mis padres!".
Se acost y se qued dormido bajo la retama. Pero un ngel lo toc y le dijo: "Levntate, come!".
El mir y vio que haba a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comi, bebi y se acost de nuevo.
Pero el ngel del Seor volvi otra vez, lo toc y le dijo: "Levntate, come, porque todava te queda mucho por caminar!".
Elas se levant, comi y bebi, y fortalecido por ese alimento camin cuarenta das y cuarenta noches hasta la montaa de Dios, el Horeb.
All, entr en la gruta y pas la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Seor.
El Seor le dijo: "Qu haces aqu, Elas?". El respondi: "Me consumo de celo por el Seor, el Dios de los ejrcitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida".
El Seor le dijo: "Sal y qudate de pie en la montaa, delante del Seor". Y en ese momento el Seor pasaba. Sopl un viento huracanado que parta las montaas y resquebrajaba las rocas delante del Seor. Pero el Seor no estaba en el viento. Despus del viento, hubo un terremoto. Pero el Seor no estaba en el terremoto.
Despus del terremoto, se encendi un fuego. Pero el Seor no estaba en el fuego. Despus del fuego, se oy el rumor de una brisa suave.
Al orla, Elas se cubri el rostro con su manto, sali y se qued de pie a la entrada de la gruta. Entonces le lleg una voz, que deca: "Qu haces aqu, Elas?".
El respondi: "Me consumo de celo por el Seor, el Dios de los ejrcitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida".
El Seor le dijo: "Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirs a Jazael como rey de Aram.
A Jeh, hijo de Nims, lo ungirs rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejol, lo ungirs profeta en lugar de ti.
Al que escape de la espada de Jazael, lo har morir Jeh; al que escape de la espada de Jeh, lo har morir Eliseo.
Pero yo preservar en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no lo besaron".
Elas parti de all y encontr a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de l haba doce yuntas de bueyes, y l iba con la ltima. Elas pas cerca de l y le ech encima su manto.
Eliseo dej sus bueyes, corri detrs de Elas y dijo: "Djame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguir". Elas le respondi: "S, puedes ir. Qu hice yo para impedrtelo?"
Eliseo dio media vuelta, tom la yunta de bueyes y los inmol. Luego, con los arneses de los bueyes, as la carne y se la dio a su gente para que comieran. Despus parti, fue detrs de Elas y se puso a su servicio.
Ben Hadad, rey de Aram, reuni todo su ejrcito, y acompaado de treinta y dos reyes, con caballera y carros de guerra, subi a combatir contra Samara y la siti.
Entonces envi mensajeros a la ciudad, a Ajab, rey de Israel,
para decirle: "As habla Ben Hadad: Tu plata y tu oro me pertenecen, y tambin me pertenecen tus mujeres y tus hermosos hijos".
El rey de Israel respondi diciendo: "A tus rdenes, rey, mi seor! A ti pertenecemos yo y todos mis bienes".
Pero los mensajeros regresaron y dijeron: "As habla Ben Hadad: Mando a decirte que me entregues tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos.
As que maana, a esta misma hora, te enviar a mis servidores: ellos registrarn tu casa y las casas de tus sbditos: se apoderarn de todo lo que t ms quieres, y se lo llevarn".
El rey convoc a los ancianos del pas y les dijo: "Fjense bien cmo ese hombre trata de arruinarme! Porque cuando me reclam mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, yo no le negu nada".
Todos los ancianos y todo el pueblo le dijeron: "No lo escuches! No aceptes!".
Entonces l replic a los mensajeros de Ben Had: "Dganle al rey, mi seor: Har todo lo que me mandaste la primera vez; pero esto otro no lo puedo hacer". Los mensajeros se fueron y llevaron la respuesta.
Ben Hadad le mand a decir: "Que los dioses me castiguen, si queda bastante polvo en Samara para que cada uno de mis hombres recoja un puado".
Y el rey de Israel respondi: "Dganle" No hay que cantar victoria antes de tiempo!".
Apenas oy esta palabra, Ben Hadad, que estaba bebiendo con los reyes en las tiendas de campaa, orden a sus servidores: "A sus puestos!". Y ellos tomaron posiciones frente a la ciudad.
Mientras tanto, un profeta se acerc a Ajab, rey de Israel, y dijo: "As habla el Seor: Ves toda esa gran multitud? Hoy mismo la voy a poner en tus manos. As sabrs que yo soy el Seor".
"Por medio de los cuerpos de cadetes que estn a las rdenes de los jefes de distritos". Ajab insisti: "Y quin librar la batalla?". "T", respondi l.
Ajab pas revista a los cadetes de los jefes de distritos, y eran doscientos treinta y dos. A continuacin revist a toda la tropa, a todos los israelitas, y sumaban siete mil.
Al medioda comenzaron a salir, mientras Ben Hadad se embriagaba en las tiendas de campaa, junto con los treinta y dos reyes aliados.
Los cadetes de los jefes de distritos salieron en primer lugar. Entonces le avisaron a Ben Hadad: "Unos hombres han salido de Samara".
El orden: "Si salieron en son de paz, captrenlos vivos, y si salieron en plan de guerra, tambin captrenlos vivos".
Una vez que salieron de la ciudad los cadetes de los jefes de distritos, con el ejrcito detrs de ellos,
cada uno mat al que se le puso delante. Los arameos huyeron, perseguidos por los israelitas. Ben Hadad, rey de Aram, se salv a caballo con algunos jinetes.
Entonces sali el rey de Israel y se apoder de los caballos y los carros, infligiendo a Aram una gran derrota.
El profeta se acerc al rey de Israel y le dijo: "Refuerza tu ejrcito y piensa bien lo que vas a hacer, porque el ao que viene el rey de Aram volver a subir contra ti".
Por su parte, los servidores del rey de Aram dijeron a este: "El Dios de los israelitas es un Dios de las montaas; por eso nos han vencido. Pero luchemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos.
Acta de esta manera: destituye a cada uno de esos reyes y reemplzalos por gobernadores.
Recluta adems un ejrcito tan numeroso como el que perdiste, con otros tantos caballos y carros. Luego lucharemos contra ellos en la llanura, y seguramente los venceremos". El rey escuch su parecer y procedi as.
Al ao siguiente, Ben Hadad pas revista a los arameos y subi a Afec para librar batalla contra Israel.
Tambin los israelitas fueron revistados y abastecidos de vveres, y partieron a su encuentro. Los israelitas acamparon frente a ellos, como dos rebaos de cabras, mientras que los arameos llenaban el pas.
El hombre de Dios se acerc y dijo al rey de Israel: "As habla el Seor: Por haber dicho Aram: "El Seor es un Dios de las montaas y no de las llanuras", yo pondr en tus manos esta gran multitud. As ustedes sabrn que yo soy el Seor".
Durante siete das estuvieron acampados unos frente a otros. Al sptimo da se libr la batalla, y los israelitas derrotaron a los arameos: cien mil hombres de a pie en un solo da!
Los dems huyeron a la ciudad de Afec, pero la muralla se desplom sobre los veinte mil hombres que an quedaban. Ben Hadad se refugi en la ciudad, huyendo de un lugar a otro.
Pero sus servidores le dijeron: "Mira, hemos odo decir que los reyes de la casa de Israel son misericordiosos. Pongmonos un sayal y atmonos cuerdas a la cabeza, y rindmonos al rey de Israel. Tal vez as te perdone la vida".
Ellos se cieron un sayal y se ataron cuerdas a la cabeza; luego se presentaron al rey de Israel y le dijeron: "Tu servidor Ben Hadad ha dicho: Perdname la vida". El respondi: "Vive todava? Es mi hermano!".
Los hombres vieron en esto un buen augurio, y se apresuraron a tomarle la palabra, diciendo: "Ben Hadad es tu hermano!". El rey aadi: "Vayan a buscarlo". Entonces sali Ben Hadad y l lo hizo subir a su propio carro.
Ben Hadad le dijo: "Restituir las ciudades que mi padre le quit al tuyo, y t podrs instalar bazares en Damasco, como mi padre los haba instalado en Samara". Yo, por mi parte, replic Ajab, mediante un pacto, te dejar partir". Ajab concluy un pacto en favor de l, y lo dej partir.
Uno de la comunidad de los profetas dijo a su compaero, por orden del Seor: "Golpame!". Pero el otro se neg a golpearlo.
El le dijo: "Porque no has escuchado la voz del Seor, apenas te alejes de m te matar el len". Y apenas el otro se alej de su lado, lo encontr el len y lo mat.
El profeta encontr a otro hombre y le dijo: "Golpame!". El hombre lo golpe y lo dej maltrecho.
Luego el profeta fue a apostarse en el camino, a la espera del rey, cubrindose los ojos con una venda para no ser reconocido.
Cuando el rey pasaba, le grit: "Tu servidor avanzaba para entrar en batalla, y de pronto un soldado, abandonando las filas, me trajo un hombre y me dijo: "Vigila a este hombre. Si llega a faltar, responders por l con tu vida, o bien pagars un talento de plata".
Pero mientras yo estaba ocupado, yendo de ac para all, el hombre desapareci". El rey le replic: "Est clara tu sentencia! La has pronunciado t mismo".
El se apresur a quitarse la venda de los ojos, y el rey de Israel reconoci que era uno de los profetas.
Entonces dijo al rey: "As habla el Seor: Porque has dejado escapar al hombre que yo haba consagrado al exterminio, tu vida responder por su vida y tu pueblo por su pueblo".
El rey de Israel se fue a su casa malhumorado y muy irritado, y entr en Samara.
Despus de esto, sucedi lo siguiente: Nabot, el izreelita, tena una via en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samara.
Ajab dijo a Nabot: "Dame tu via para hacerme una huerta, ya que est justo al lado de mi casa. Yo te dar a cambio una via mejor o, si prefieres, te pagar su valor en dinero".
Pero Nabot respondi a Ajab: "El Seor me libre de cederte la herencia de mis padres!".
Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le haba dicho Nabot, el izreelita: "No te dar la herencia de mis padres". Se tir en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado.
Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le pregunt: "Por qu ests tan malhumorado y no comes nada?".
El le dijo: "Porque le habl a Nabot, el izreelita, y le propuse: "Vndeme tu via o, si quieres, te dar otra a cambio". Pero l respondi: "No te dar mi via".
Su esposa Jezabel le dijo: "As ejerces t la realeza sobre Israel? Levntate, come y algrate! Yo te dar la via de Nabot, el izreelita!".
En seguida escribi una carta en nombre de Ajab, la sell con el sello del rey y la envi a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot.
En esa carta escribi: "Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila.
Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigen contra l, diciendo: "T has maldecido a Dios y al rey". Luego squenlo afuera y mtenlo a pedradas".
Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les haba mandado Jezabel, segn lo que estaba escrito en la carta que les haba enviado.
Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila.
En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra l diciendo: "Nabot ha maldecido a Dios y al rey". Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas.
Y mandaron decir a Jezabel: "Nabot fue apedreado y muri".
Cuando Jezabel se enter de que Nabot haba sido matado a pedradas, dijo a Ajab: "Ya puedes tomar posesin de la via de Nabot, esa que l se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: est muerto".
Apenas oy Ajab que Nabot estaba muerto, baj a la via de Nabot, el izreelita, para tomar posesin de ella.
Entonces la palabra del Seor lleg a Elas, el tisbita, en estos trminos:
"Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samara. Ahora est en la via de Nabot: ha bajado all para tomar posesin de ella.
T le dirs: As habla el Seor: Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, as habla el Seor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, all lamern tu sangre".
Ajab respondi a Elas: "Me has sorprendido, enemigo mo!". "S, repuso Elas, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Seor.
Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barrer hasta tus ltimos restos y extirpar a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel.
Dejar tu casa como la de Jeroboam, hijo de Nebat, y como la de Bas, hijo de Ajas, porque has provocado mi indignacin y has hecho pecar a Israel.
Y el Seor tambin ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarn la carne de Jezabel en la parcela de Izreel.
Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comern los perros, y al que muera en despoblado, se lo comern los pjaros del cielo".
No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Seor, instigado por su esposa Jezabel.
El cometi las peores abominaciones, yendo detrs de los dolos, como lo haban hecho los amorreos que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
Cuando Ajab oy aquellas palabras, rasg sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayun. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.
Entonces la palabra del Seor lleg a Elas, el tisbita, en estos trminos:
"Has visto cmo Ajab se ha humillado delante de m, no atraer la desgracia mientras l viva, sino que la har venir sobre su casa en tiempos de su hijo".
Durante tres aos, no hubo guerra entre Aram e Israel.
Al tercer ao, Josafat, rey de Jud, baj a visitar al rey de Israel.
Este dijo a sus servidores: "Ustedes saben bien que Ramot de Galaad nos pertenece. Sin embargo, nosotros no hacemos nada para quitrsela al rey de Aram".
Luego pregunt a Josafat: "Iras conmigo a combatir a Ramot de Galaad?". Josafat respondi al rey de Israel: "Cuenta conmigo como contigo mismo, con mi gente como con la tuya, con mis caballos como con los tuyos".
Pero aadi: "Consulta primero la palabra del Seor".
El rey de Israel reuni a los profetas, unos cuatrocientos hombres, y les pregunt: "Puedo ir a combatir contra Ramot de Galaad, o debo desistir?". Ellos respondieron: "Sube, y el Seor la entregar en manos del rey".
Pero Josafat insisti: "No queda por ah algn profeta del Seor para consultar por medio de l?".
El rey de Israel dijo a Josafat: "S, queda todava un hombre por cuyo intermedio se podra consultar al Seor. Pero yo lo detesto, porque no me vaticina nada bueno, sino slo desgracias: es Miqueas, hijo de Iml". "No hable el rey de esa manera", replic Josafat.
Entonces el rey de Israel llam a un eunuco y orden: "Que venga en seguida Miqueas, hijo de Iml".
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud estaban sentados cada uno en su trono, con sus vestiduras reales, sobre la explanada que est a la entrada de la puerta de Samara, mientras todos los profetas vaticinaban delante de ellos.
Sedecas, hijo de Canaan, se haba hecho unos cuernos de hierro y deca: "As habla el Seor: Con esto embestirs a Aram hasta acabar con l".
Y todos los profetas vaticinaban en el mismo sentido, diciendo: "Sube a Ramot de Galaad y triunfars! El Seor la entregar en manos del rey!".
El mensajero que haba ido a llamar a Miqueas le dijo: "Mira que las palabras de los profetas anuncian a una sola voz buena fortuna para el rey. Habla t tambin como uno de ellos, y anuncia la victoria".
Pero Miqueas replic: "Por la vida del Seor, slo dir lo que el Seor me diga!".
Cuando se present al rey, este le dijo: "Miqueas, podemos ir a combatir contra Ramot de Galaad, o debemos desistir?". El le respondi: "Sube y triunfars: el Seor la entregar en manos del rey".
Pero el rey le dijo: "Cuntas veces tendr que conjurarte a que no me digas ms que la verdad en nombre del Seor?".
Miqueas dijo entonces: "He visto a todo Israel disperso por las montaas, como ovejas sin pastor, El Seor ha dicho: Estos ya no tienen dueo; vulvase cada uno a su casa en paz".
El rey de Israel dijo a Josafat: "No te haba dicho que este no me vaticina el bien, sino slo desgracias?".
Miqueas sigui diciendo: "Por eso, escucha la palabra del Seor: Yo vi al Seor sentado en su trono, y todo el Ejrcito de los cielos estaba de pie junto a l, a derecha e izquierda.
El Seor pregunt: "Quin seducir a Ajab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?". Ellos respondieron, uno de una manera y otro de otra.
Entonces se adelant el espritu y, puesto de pie delante del Seor, dijo: "Yo lo seducir". "Cmo?", pregunt el Seor.
El respondi: "Ir y ser un espritu de mentira en la boca de todos los profetas". Entonces el Seor le dijo: "T logrars seducirlo. Ve y obra s".
Ahora, el Seor ha puesto un espritu de mentira en la boca de todos los profetas, porque l ha decretado tu ruina".
Sedecas, hijo de Canaan, se acerc a Miqueas y le dio una bofetada, diciendo: "Por dnde se me escap el espritu del Seor para hablarte de ti?".
Miqueas repuso: "Eso lo vers el da en que vayas de una habitacin a otra para esconderte".
Entonces el rey de Israel orden: "Toma a Miqueas y llvalo a Amn, el gobernador de la ciudad, y a Jos, el hijo del rey. T les dirs:
As habla el rey: Encierren a este hombre en la crcel y tnganlo a pan y agua, hasta que yo regrese victorioso".
Miqueas replic "Si t regresas victorioso, quiere decir que el Seor no ha hablado por mi boca".
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, subieron a Ramot de Galaad.
Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me voy a disfrazar para entrar en batalla, pero t qudate con tus vestiduras". El rey de Israel se disfraz y entr en combate.
El rey de Aram, por su parte, haba dado esta orden a los treinta y dos comandantes de sus carros de guerra: "No ataquen a nadie, ni pequeo ni grande, sino slo al rey de Israel".
Cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Seguro que ese es el rey de Israel", y se volvieron hacia l para atacarlo. Josafat lanz un grito,
y los comandantes de los carros, al ver que ese no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Pero un hombre dispar su arco al azar e hiri al rey por entre las junturas de la coraza. El rey dijo al conductor de su carro: "Vuelve atrs y scame del campo de batalla, porque estoy malherido".
Aquel da, el combate fue muy encarnizado. El rey debi ser sostenido de pie sobre el carro, frente a los arameos, y muri al atardecer. La sangre de su herida haba chorreado hasta el fondo del carro.
A la puesta del sol, corri un grito por el campo de batalla: "Cada uno a su ciudad! Cada uno a su tierra!
El rey ha muerto!". As entraron en Samara y sepultaron all al rey.
Y cuando lavaron el carro en el estanque de Samara, los perros lamieron su sangre y las prostitutas se baaron en ella, conforme a la palabra que haba dicho el Seor.
El resto de los hechos de Ajab y todo lo que l hizo, la casa de marfil que edific y las ciudades que construy, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Ajab se fue a descansar con sus padres, y su hijo Ocozas rein en lugar de l.
Josafat, hijo de As, comenz a reinar sobre Jud en el cuarto ao de Ajab, rey de Israel.
Tena treinta y cinco aos cuando inici su reinado, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Azub, hija de Silj.
Sigui en todo el camino de su padre As y no se apart de l, haciendo lo que es recto a los ojos del Seor.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos.
Josafat vivi en paz con el rey de Israel.
El resto de los hechos de Josafat, el valor que demostr y las guerras que hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
El barri del pas los restos de prostitucin sagrada que haban quedado en tiempos de su padre As.
No haba entonces rey en Edom, sino un prefecto del rey.
Josafat construy una flota mercante, para ir a Ofir en busca de oro; pero no pudo ir, porque la flota naufrag en Esin Guber.
Entonces Ocozas, hijo de Ajab, dijo a Josafat: "Que mis servidores vayan con los tuyos en las naves". Pero Josafat no acept.
Josafat se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Joram rein en lugar de l.
Ocozas, hijo de Ajab, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, el decimosptimo ao de Josafat, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y sigui el camino de su padre y de su madre, y el camino de Jeroboam hijo de Nebat, que hizo pecar a Israel.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y sigui el camino de su padre y de su madre, y el camino de Jeroboam hijo de Nebat, que hizo pecar a Israel. [ (I Kings 22:54) Sirvi a Baal y se postr ante l, provocando as la indignacin del Seor, tal como lo haba hecho su padre. ] 
Despus de la muerte de Ajab, Moab se sublev contra Israel.
Ocozas se cay por el balcn del piso alto de su casa, en Samara, y qued malherido. Entonces envi unos mensajeros con este encargo: "Vayan a consultar a Baal Zebub, el dios de Ecrn, si me repondr de mis heridas".
Pero el ngel del Seor dijo a Elas, el tisbita: Sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samara, y diles: Acaso no hay Dios en Israel, para que ustedes vayan a consultar a Baal Zebub, el dios de Ecrn?
Por eso, as habla el Seor: No te levantars del lecho en el que has acostado, porque morirs irremediablemente". Y Elas se fue.
Los mensajeros regresaron, y el rey les pregunt: "Cmo es que estn de vuelta?".
Ellos le dijeron: "Un hombre nos sali al encuentro y nos dijo: Vuelvan a ver al rey que los ha enviado y dganle: As habla el Seor: Acaso no hay Dios en Israel, para que t mandes a consultar a Baal Zebub, el dios de Ecrn? Por eso, no te levantars del lecho en el que te has acostado, porque morirs irremediablemente".
El rey les pregunt: "Cmo era el hombre que subi al encuentro de ustedes y les dijo esas palabras?".
Ellos le respondieron: "Era un hombre con un manto de piel y con un cinturn de cuero ajustado a la cintura. Entonces el rey exclam: "Es Elas, el tisbita!".
El rey envi a un oficial con sus cincuenta hombres para buscar a Elas. Cuando l subi a buscarlo, lo encontr sentado en la cumbre la montaa, y le dijo: "Hombre de Dios, el rey ha dicho que bajes".
Elas respondi al oficial: "Si yo soy un hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te devore, a ti y a tus cincuenta hombres". Y baj fuego del cielo y lo devor, a l y a sus cincuenta hombres.
El rey le volvi a enviar otro oficial con sus cincuenta hombres. Este tom la palabra y dijo a Elas: "Hombre de Dios, as habla el rey: Baja en seguida".
Elas le respondi: "Si yo soy un hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te devore, a ti y a tus cincuenta hombres". Y bajo fuego del cielo y lo devor, a l y a sus cincuenta hombres.
El rey volvi a enviar a un tercer oficial con sus cincuenta hombres. El tercer oficial subi y, al llegar, se puso de rodillas frente a Elas y le suplic, diciendo: "Hombre de Dios, por favor, que mi vida y la vida de estos cincuenta servidores tuyos tengan algn valor a tus ojos.
Ya ha bajado fuego del cielo y ha devorado a los dos oficiales anteriores con sus cincuenta hombres. Pero ahora, que mi vida tenga algn valor a tus ojos!".
El ngel del Seor dijo a Elas: "Baja con l, no le temas". Elas se levant, baj con l a presentarse ante el rey,
y le dijo: "As habla el Seor: Por haber enviado mensajeros a consultar a Baal Zebub, el dios de Ecrn, como si no hubiera Dios en Israel para consultar su palabra, por eso, no te levantars del lecho donde te has acostado: morirs irremediablemente".
El rey muri, conforme a la palabra del Seor que haba pronunciado Elas. En lugar de l rein su hermano Joram, en el segundo ao de Joram, hijo de Josafat, rey de Jud; porque Ocozas no tena hijos.
El resto de los hechos de Ocozas, lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Esto es lo que sucedi cuando el Seor arrebat a Elas y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elas y Eliseo partieron de Guilgal,
y Elas dijo a Eliseo: "Qudate aqu, porque el seor me ha enviado hasta Betel". Pero Eliseo respondi: "Juro por la vida del Seor y por tu propia vida que no te dejar". Y bajaron a Betel.
La comunidad de profetas que haba en Betel sali a recibir a Eliseo, y le dijeron: "Sabes que hoy el Seor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?". El respondi: "Claro que lo s; no digan nada!".
Elas le dijo: "Qudate aqu, Eliseo, porque el Seor me ha enviado a Jeric". Pero l respondi: "Juro por la vida del Seor y por tu propia vida que no te dejar". Y llegaron a Jeric.
La comunidad de profetas que haba en Jeric se acerc a Eliseo y le dijeron: "Sabes que hoy el Seor va a arrebatar a tu maestro por encima de tu cabeza?". El respondi: "Claro que lo s; no digan nada!".
Elas le dijo: "Qudate aqu, porque el Seor me ha enviado al Jordn". Pero Eliseo respondi: "Juro por la vida del Seor y por tu propia vida que no te dejar". Y se fueron los dos.
Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordn.
Elas se quit el manto, lo enroll y golpe las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y as pasaron los dos por el suelo seco.
Cuando cruzaban, Elas dijo a Eliseo: "Pide lo que quieres que haga por antes de que sea separado de tu lado". Eliseo respondi: "Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espritu!".
"No es nada fcil lo que pides!, dijo Elas; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrs; de lo contrario, no ser as".
Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos tambin de fuego, los separ a uno del otro, y Elas subi al cielo en el torbellino.
Al ver esto, Eliseo grit: "Padre mo! Padre mo! Carro de Israel y su caballera!". Y cuando no lo vio ms, tom sus vestiduras y las rasg en dos pedazos.
Luego recogi el manto que se le haba cado a Elas de encima, se volvi y se detuvo al borde del Jordn.
Despus, con el manto que se le haba cado a Elas, golpe las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: "Dnde est el Seor, el Dios de Elas?". El golpe otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruz.
El grupo de profetas de Jeric, que lo haban visto de enfrente, dijeron: "El espritu de Elas se ha posado sobre Eliseo!". En seguida fueron a su encuentro, se postraron hasta el suelo delante de l,
y le dijeron: "Hay aqu, entre tus servidores, cincuenta hombres valientes. Deja que vayan a buscar a tu seor; tal vez el espritu del Seor se lo llev y lo arroj sobre alguna montaa o en algn valle". El replic: "No enven a nadie".
Pero ellos lo presionaron tanto, que termin por decir: "Envenlos de una vez!". As enviaron a cincuenta hombres, que lo buscaron durante tres das, pero no lo encontraron.
Cuando regresaron junto a Eliseo, que se haba quedado en Jeric, l les dijo: "No les haba dicho que no fueran?".
La gente de la ciudad dijo a Eliseo: "El sitio donde est emplazada la ciudad es bueno, como mi seor puede ver; pero el agua es malsana y la tierra estril".
Eliseo dijo: "Triganme un plato nuevo y pongan en l un poco de sal". Cuando se lo trajeron,
Eliseo se dirigi al manantial y ech all la sal, diciendo: "As habla el Seor: Yo saneo estas aguas; ya no saldr de aqu muerte ni esterilidad".
Y las aguas quedaron saneadas hasta el da de hoy, conforme a la palabra pronunciada por Eliseo.
Desde all subi a Betel. Mientras iba subiendo por el camino, unos muchachos salieron de la ciudad y se burlaban de l, diciendo: "Sube, calvo! Sube, calvo!".
El se dio vuelta, los vio y los maldijo en nombre del Seor. Entonces salieron del bosque dos osos, que despedazaron a cuarenta y dos de esos jvenes.
Desde all se dirigi al monte Carmelo, y luego volvi a Samara.
Joram, hijo de Ajab, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, el decimoctavo ao de Josafat, rey de Jud, y rein doce aos.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, aunque no tanto como su padre y su madre, ya que retir la piedra sagrada de Baal que haba erigido su padre.
Sin embargo, persisti en el pecado que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho cometer a Israel, y no se apart de l.
Mesa, rey de Moab, era criador de rebaos, y pagaba como tributo al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros lanudos.
Pero al morir Ajab, el rey de Moab se sublev contra el rey de Israel.
Aquel da, el rey Joram sali de Samara y pas revista a todo Israel.
Luego parti y mand decir a Josafat, rey de Jud: "El rey de Moab se ha sublevado contra m; quieres venir conmigo a combatir contra Moab?". Josafat respondi: "S, subir; cuenta conmigo como contigo mismo, con mi gente como con la tuya, con mis caballos como con los tuyos".
Adems pregunt: "Por qu camino subiremos?". "Por el camino del desierto de Moab", respondi Joram.
El rey de Israel, el rey de Jud y el rey de Edom se pusieron en campaa; pero despus de siete das de marcha, falt el agua para la tropa y para los animales de carga que iban detrs.
Entonces el rey de Israel exclam: "Ay, el Seor ha convocado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab!".
Josafat, por su parte, pregunt: "No hay aqu un profeta del Seor, para que podamos consultar al Seor?". Uno de los servidores del rey de Israel tom la palabra y dijo: "Aqu esta Eliseo, hijo de Safat, el que derramaba agua sobre las manos de Elas".
Y Josafat afirm: "La palabra del Seor est con l". El rey de Israel, el rey de Jud y el rey de Edom bajaron hacia donde estaba Eliseo,
pero este dijo al rey de Israel: "Qu tengo que ver yo contigo? Recurre a los profetas de tu padre y a los profetas de tu madre". "De ninguna manera, dijo el rey de Israel, porque el Seor ha convocado a estos tres reyes para entregarlos en manos de Moab".
Eliseo respondi: "Por la vida del Seor de los ejrcitos, a quien sirvo! Si no fuera por consideracin a Josafat, rey de Jud, no te tendra en cuenta y ni siquiera te mirara.
Pero ahora, triganme un msico". Y mientras el msico pulsaba las cuerdas, la mano del Seor se pos sobre Eliseo,
y l dijo: "As habla el Seor: Abran zanjas y ms zanjas en esta quebrada,
porque as habla el Seor: Ustedes no vern viento ni vern lluvia, pero esta quebrada se llenar de agua, para que beban ustedes, su ganado y sus bestias de carga.
Y como esto es demasiado poco a los ojos del Seor, l entregar a Moab en manos de ustedes.
Derrotarn todas las plazas fuertes y todas las ciudades importantes; talarn los mejores rboles, cegarn todas las fuentes de agua y arruinarn todos los campos frtiles, cubrindolos de piedras".
En efecto, a la maana siguiente, a la hora de la ofrenda, vino una correntada por el lado de Edom y se inund de agua toda la regin.
Mientras tanto, todos los moabitas, al or que los reyes suban a combatir contra ellos, se haban movilizado -desde los que estaban en edad de ceir las armas en adelante- y se haban apostado en la frontera.
A la maana siguiente, bien de madrugada, cuando el sol brillaba sobre las aguas, los moabitas vieron frente a ellos las aguas rojas como sangre,
y dijeron: "Es sangre! Seguro que los reyes se batieron a espada y se mataron entre ellos. Y ahora, al saqueo, Moab!".
Pero cuando llegaron al campamento de Israel, surgieron los israelitas y derrotaron a Moab, que huy delante de ellos. Luego siguieron avanzando y derrotando a Moab:
demolieron las ciudades y cada uno arroj su piedra en los campos frtiles, hasta llenarlos de ellas; cegaron todas las fuentes de agua y talaron los mejores rboles. Al fin, cuando ya no qued ms que Quir Jarset, los honderos la cercaron y la atacaron.
El rey de Moab, al ver que la guerra estaba perdida para l, reuni a setecientos hombres armados de espada, para abrirse una brecha hacia el rey de Edom; pero fracas.
Entonces tom a su hijo primognito, el que deba reinar despus de l, y lo ofreci en holocausto sobre la muralla. Y se desencaden una ira tan grande contra Israel, que debieron retirarse de all y volver a su pas.
La mujer de uno de la comunidad de profetas implor a Eliseo, diciendo: "Tu servidor, mi marido, ha muerto, y t sabes que era un hombre temeroso del Seor. Pero ahora ha venido un acreedor para llevarse a mis dos hijos como esclavos".
Eliseo le dijo: "Qu puedo hacer por ti? Dime qu tienes en tu casa". Ella le respondi: "Tu servidora no tiene en su casa nada ms que un frasco de aceite".
Eliseo le dijo: "Ve y pide prestados a tos tus vecinos unos recipientes vacos; cuntos ms sean, mejor.
Luego entra y encirrate con tus hijos; echa el aceite en todos esos recipientes, y cuando estn llenos, colcalos aparte".
Ella se fue y se encerr con sus hijos; estos le presentaban los recipientes, y ella los iba llenando.
Cuando todos estuvieron llenos, ella dijo a su hijo: "Alcnzame otro recipiente". Pero l respondi: "Ya no quedan ms". Entonces dej de correr el aceite.
Ella fue a informar al hombre de Dios, y este le dijo: "Ve a vender el aceite y paga la deuda; despus, t y tus hijos podrn vivir con el resto".
Un da, Eliseo pas por Sunam. Haba all una mujer pudiente, que le insisti para que se quedara a comer. Desde entonces, cada vez que pasaba, l iba a comer all.
Ella dijo a su marido: "Mira, me he dado cuenta de que ese que pasa siempre por nuestra casa es un santo hombre de Dios.
Vamos a construirle una pequea habitacin en la terraza; le pondremos all una cama, una mesa, una silla y una lmpara, y as, cuando l venga, tendr donde alojarse".
Un da Eliseo lleg por all, se retir a la habitacin de arriba y se acost.
Despus dijo a Guejaz, su servidor: "Llama a esa buena sunamita". El servidor la llam, y ella se present ante l.
Eliseo dijo entonces a Guejaz: "Dile: Realmente t te has desvivido por nosotros: qu se puede hacer por ti? Necesitas una recomendacin para el rey o el jefe del ejrcito?". Ella respondi: "Me siento muy bien donde estoy, en medio de mi gente".
Pero Eliseo insisti: "Entonces, qu se puede hacer por ella?". Guejaz respondi: "Lamentablemente, no tiene un hijo y su marido es viejo".
"Llmala", dijo Eliseo. Cuando la llam, ella se qued junto a la puerta,
y Eliseo le dijo: El ao prximo, para esta misma poca, tendrs un hijo en tus brazos". Ella exclam: "No, seor, por favor; t eres un hombre de Dios, no engaes a tu servidora".
Pero la mujer concibi, y dio a luz un hijo al ao siguiente, para esa misma poca, como se lo haba dicho Eliseo.
El nio creci. Y un da en que haba ido a ver a su padre, que estaba con los segadores,
le dijo: "Ay, mi cabeza! Ay, mi cabeza!". El padre dijo al servidor: "Llvaselo a su madre".
El lo tom y se lo llev a su madre. El nio estuvo en la falda de su madre hasta el medioda y luego muri.
Entonces ella subi, lo acost en la cama del hombre de Dios, cerr la puerta y sali.
Despus mand llamar a su marido y le dijo: "Envame, por favor, a uno de los servidores con un asna; voy corriendo a ver al hombre de Dios, y en seguida vuelvo".
El le pregunt: "Por qu vas a verlo hoy, si no es da de luna nueva ni sbado?". Pero ella le dijo: "No te preocupes".
Luego hizo ensillar el asna y dijo a su servidor: "Toma la rienda y camina. No me detengas por el camino, a no ser que yo te lo diga".
As parti y lleg adonde estaba el hombre de Dios, en el monte Carmelo. Cuando el hombre de Dios la divis a lo lejos, dijo a Guejaz, su servidor: "Ah viene nuestra sunamita.
Corre a su encuentro y dile: Cmo ests? Cmo estn tu marido y tu hijo?". Ella respondi: "Todos bien".
Y al llegar junto al hombre de Dios, en la montaa, se abraz a sus pies. Guejaz se acerc para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: "Djala, porque est muy apenada, y el Seor me lo tuvo oculto, no me manifest nada".
Entonces ella dijo: "Le ped yo un hijo a mi seor? No te dije que no me ilusionaras?".
Eliseo dijo a Guejaz: "Cete el cinturn, toma mi bastn y vete. Si encuentras a alguien por el camino no lo saludes, y si alguien te saluda no le respondas. Coloca mi bastn sobre el rostro del muchacho".
Pero la madre replic: "Juro por la vida del Seor y por tu propia vida que no te dejar". Entonces Eliseo se levant y fue detrs de ella.
Mientras tanto, Guejaz se les haba adelantado y haba puesto el bastn sobre el rostro del muchacho, pero este no dio seales de vida. Volvi entonces a presentarse ante Eliseo y le comunic: "El muchacho no se ha despertado".
Cuando Eliseo lleg a la casa, vio que el muchacho estaba muerto, tendido sobre su lecho.
En seguida entr, se encerr slo con el muchacho y or al Seor.
Luego subi a la cama, se acost sobre el nio y puso su boca, sus ojos y sus manos sobre la boca, los ojos y las manos del nio; permaneci recostado sobre l y la carne del nio entr en calor.
Se puso a caminar por la casa de un lado a otro, se levant y se recost sobre l hasta siete veces. Entonces el muchacho estornud y abri los ojos.
Eliseo llam a Guejaz y le orden: "Llama a la sunamita". Cuando la llam, ella vino y Eliseo le dijo: "Toma a tu hijo".
Ella entr y cay a los pies de Eliseo con el rostro en tierra. Despus levant a su hijo y sali.
Eliseo volvi a Guilgal, cuando el hambre se haca sentir en la regin. Mientras la comunidad de profetas estaba sentada delante de l, dijo a su servidor: "Coloca sobre el fuego la olla grande y prepara un caldo para la comunidad de profetas".
Uno de ellos sali al campo para recoger algunas hierbas. Encontr una especie de via silvestre, de la que recogi los frutos salvajes hasta llenar su manto. Al volver, los cort en pedazos y los ech a la olla del caldo, porque nadie saba lo que eran.
Luego sirvieron la comida a los hombres, pero apenas probaron el caldo, se pusieron a gritar: "La muerte est en esa olla, hombre de Dios!" Y no pudieron comer.
Eliseo dijo: "Traigan harina". El la arroj en la olla y agreg: "Srvele a esta gente, para que coman". Y ya no haba nada malo en la olla.
Lleg un hombre de Baal Salis, trayendo al hombre de Dios pan de los primeros frutos: veinte panes de cebada y grano recin cortado, en una alforja. Eliseo dijo: "Dselo a la gente para que coman".
Pero su servidor respondi: "Cmo voy a servir esto a cien personas?". "Dselo a la gente para que coman, replic l, porque as habla el Seor: Comern y sobrar".
El servidor se lo sirvi: todos comieron y sobr, conforme a la palabra del Seor.
Naamn, general del ejrcito del rey de Aram, era un hombre prestigioso y altamente estimado por su seor, porque gracias a l, el Seor haba dado la victoria a Aram. Pero este hombre, guerrero valeroso, padeca de una enfermedad en la piel.
En una de sus incursiones, los arameos se haban llevado cautiva del pas de Israel a una nia, que fue puesta al servicio de la mujer de Naamn.
Ella dijo entonces a su patrona: "Ojal mi seor se presentara ante el profeta que est en Samara! Seguramente, l lo librara de su enfermedad".
Naamn fue y le cont a su seor: "La nia del pas de Israel ha dicho esto y esto".
El rey de Aram respondi: "Est bien, ve, y yo enviar una carta al rey de Israel". Naamn parti llevando consigo diez talentos de plata, seis mil siclos de oro y diez trajes de gala,
y present al rey de Israel la carta que deca: "Al mismo tiempo que te llega esta carta, te envo a Naamn, mi servidor, para que lo libres de su enfermedad".
Apenas el rey de Israel ley la carta, rasg sus vestiduras y dijo: "Acaso yo soy Dios, capaz de hacer morir y vivir, para que este me mande librar a un hombre de su enfermedad? Fjense bien y vern que l est buscando un pretexto contra m".
Cuando Eliseo, el hombre de Dios, oy que el rey de Israel haba rasgado sus vestiduras, mand a decir al rey: "Por qu has rasgado tus vestiduras? Que l venga a m y sabr que hay un profeta en Israel".
Naamn lleg entonces con sus caballos y su carruaje, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo.
Eliseo mand un mensajero para que le dijera: "Ve a baarte siete veces en el Jordn; tu carne se restablecer y quedars limpio".
Pero Naamn, muy irritado, se fue diciendo: "Yo me haba imaginado que saldra l personalmente, se pondra de pie e invocara el nombre del Seor, su Dios; luego pasara su mano sobre la parte afectada y curara al enfermo de la piel.
Acaso los ros de Damasco, el Aban y el Parpar, no valen ms que todas las aguas de Israel? No poda yo baarme en ellos y quedar limpio?". Y dando media vuelta, se fue muy enojado.
Pero sus servidores se acercaron para decirle: "Padre, si el profeta te hubiera mandado una cosa extraordinaria no la habras dicho? Cunto ms si l te dice simplemente: Bate y quedars limpio!".
Entonces baj y se sumergi siete veces en el Jordn, conforme a la palabra del hombre de Dios; as su carne se volvi como la de un muchacho joven y qued limpio.
Luego volvi con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se present delante de l y le dijo: "Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor".
Pero Eliseo replic: "Por la vida del Seor, a quien sirvo, no aceptar nada". Naamn le insisti para que aceptara, pero l se neg.
Naamn dijo entonces: "De acuerdo; pero permite al menos que le den a tu servidor un poco de esta tierra, la carga de dos mulas, porque tu servidor no ofrecer holocaustos ni sacrificios a otros dioses, fuera del Seor.
Y que el Seor perdone a tu servidor este gesto: cuando mi seor entra en el templo de Rimn para postrarse y se apoya en mi brazo, yo tambin me postro en el templo de Rimn. As, cuando yo me postre en el templo de Rimn, que el Seor se digne perdonar este gesto a tu servidor".
Eliseo le respondi: "Vete en paz". Despus que Naamn se alej a una cierta distancia de Eliseo,
Guejaz, servidor de Eliseo, el hombre de Dios, pens: "Mi seor se ha mostrado demasiado desprendido con ese arameo Naamn, al rehusar los presentes que haba trado. Por la vida del Seor, voy a correr detrs de l a ver si le saco alguna cosa".
Guejaz se lanz detrs de Naamn, y cuando este vio que corra detrs de l, sali de su carruaje para ir a su encuentro y le dijo: "Pasa algo?".
"No, respondi l; pero mi seor te manda decir: Hace apenas un momento vinieron a verme dos muchachos de la montaa de Efram, de la comunidad de profetas. Te ruego que me des para ellos un talento de plata y dos mudas de ropa".
Naamn dijo: "Toma ms bien dos talentos". Y le insisti hasta que meti en dos bolsas dos talentos de plata y dos mudas de ropa, que entreg a sus servidores para que los llevaran delante de Guejaz.
Al llegar a Ofel, Guejaz recogi todo y lo deposit en su casa. Luego despidi a los dos hombres, y ellos se fueron.
Cuando fue a presentarse ante su seor, Eliseo le dijo: "De dnde vienes, Guejaz?". El respondi: "Tu servidor no fue a ninguna parte".
Pero Eliseo le replic: "No estaba all mi espritu cuando un hombre descendi de su carruaje para ir a tu encuentro? Y ahora que has conseguido esa plata, podrs obtener jardines, olivares y vias, ovejas y vacas, esclavos y esclavas.
Pero la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tu descendencia para siempre". Cuando Guejaz se retir de su presencia, estaba leproso, blanco como la nieve.
La comunidad de profetas dijo a Eliseo: "La sala donde nos reunimos a escucharte es demasiado estrecha para nosotros.
Vayamos hasta el Jordn; all tomaremos cada uno un poste y haremos una sala donde podremos sentarnos". El respondi: "Vayan".
Pero uno de ellos dijo: "Por favor, accede a venir con tus servidores". "Ir", respondi l,
y se fue con ellos. Cuando llegaron al Jordn, se pusieron a cortar los rboles.
Pero a uno de ellos, al derribar un poste, se le cay el hacha al agua. Entonces lanz un grito, diciendo: "Ay, mi seor, el hacha era prestada!".
El hombre de Dios dijo: "Dnde cay?". El le mostr el lugar, y Eliseo parti un pedazo de madera; lo arroj all, y el hacha sali a flote.
Luego dijo: "Levntala". El discpulo extendi la mano y la recogi.
El rey de Aram estaba en guerra con Israel. Cuando l se reuna en consejo con sus oficiales y deca: "Acampar en tal o cual lugar",
el hombre de Dios mandaba decir al rey de Israel: "Cuidado con pasar por tal lugar, porque all han bajado los arameos".
Entonces el rey de Israel enviaba algunos hombres al lugar que le haba dicho el hombre de Dios. Eliseo le avisaba, y l tomaba las precauciones debidas. Esto sucedi ms de una vez.
El rey de Aram se alarm ante este hecho. Llam a sus oficiales y les dijo: "Es preciso que me informen quin de entre nosotros est a favor del rey de Israel".
Pero uno de los oficiales le respondi: "No, majestad; Eliseo, el profeta de Israel, es el que comunica al rey de Israel las palabras que t pronuncias aun en tu dormitorio".
El rey dijo: "Vayan y vean dnde est, y yo mandar a detenerlo". Le informaron que estaba en Dotn,
y l envi caballos, carros de guerra y un fuerte destacamento, que llegaron durante la noche y cercaron la ciudad.
A la maana siguiente, el servidor del hombre de Dios se levant de madrugada y sali. Y al ver que las tropas rodeaban la ciudad con caballos y carros de guerra, dijo a Eliseo: "Ay, seor, cmo vamos a hacer?".
"No temas, respondi l, porque los que estn con nosotros son ms que los que estn con ellos".
Luego Eliseo or diciendo: "Seor, brele los ojos para que vea". El Seor abri los ojos del servidor, y l vio que la montaa estaba repleta de caballos y carros de guerra alrededor de Eliseo.
Cuando los arameos descendan hacia l, Eliseo or al Seor, diciendo: "Por favor, enceguece a esta gente!". Y l los encegueci, conforme a la palabra de Eliseo.
Entonces Eliseo les dijo: "No es este el camino ni es esta la ciudad. Sganme y yo los llevar hacia donde est el hombre que ustedes buscan". Y los llev a Samara.
Una vez que entraron en la ciudad, Eliseo dijo: "Seor, abre los ojos de esta gente para que vean". El Seor les abri los ojos, y vieron que estaban dentro de Samara.
El rey de Israel, al verlos, dijo a Eliseo: "Tengo que matarlos, padre mo?".
El replic: "No los mates. Acaso haces morir a todos los que tu espada y tu arco han tomado prisioneros? Srveles pan y agua; que coman y beban y despus se vayan con su seor.
El rey les hizo servir un gran banquete; ellos comieron y bebieron, y despus los despidi para que se fueran con su seor. Las bandas arameas no volvieron a incursionar en territorio de Israel
Un tiempo despus, Ben Hadad, rey de Aram, moviliz todo su ejrcito y siti a Samara.
Hubo entonces mucha hambre en Samara, y el asedio era tan duro que una cabeza de asno vala ochenta siclos de plata, y unos puados de estircol de paloma, cinco siclos de plata.
Mientras el rey de Israel pasaba sobre la muralla, una mujer le grit: "Socorro, majestad!".
El respondi: "No, que te socorra el Seor! Con qu podra socorrerte yo? Con los productos de la era o del lagar?".
Luego aadi: "Qu te pasa?". Ella respondi: "Esta mujer me dijo: Trae a tu hijo; lo comeremos hoy, y maana comeremos el mo.
Entonces cocinamos a mi hijo y lo comimos. Al da siguiente, yo le dije: Trae a tu hijo para que lo comamos. Pero ella lo haba escondido".
Al or las palabras de aquella mujer, el rey rasg sus vestiduras; y como pasaba sobre el muro, la gente vio el cilicio que llevaba sobre su carne.
El rey dijo: "Que Dios me castigue si Eliseo, hijo de Safat, queda hoy con la cabeza sobre el cuello".
Eliseo estaba sentado en su casa, y los ancianos estaban sentados con l. El rey le envi a uno de sus hombres; pero antes que llegara el mensajero, Eliseo dijo a los ancianos: "Han visto que este hijo de asesino enva a un hombre a cortarme la cabeza? Estn atentos, y cuando llegue el mensajero, empjenlo con la puerta y atrnquenla bien. Acaso no se oyen los pasos de su seor que viene detrs de l?".
Todava les estaba hablando, cuando lleg el rey y le dijo: "Todo este mal nos viene del Seor. Qu puedo esperar todava del Seor?".
Eliseo dijo entonces: "Escuchen la palabra del Seor: As habla el Seor: Maana, a esta misma hora, se vender un balde de harina de la mejor calidad por un siclo, y dos baldes de cebada por el mismo precio, en la Puerta de Samara".
El escudero en cuyo brazo se apoyaba el rey tom la palabra y dijo al hombre de Dios: "Aunque el Seor abriera ventanas en el cielo, podra suceder una cosa as?". Eliseo replic: "Vers esto con tus propios ojos, pero no lo comers".
Haba cuatro hombres leprosos que se encontraban a la entrada de la Puerta y se decan unos a otros: "Por qu nos quedamos aqu a esperar la muerte?
Si nos decidimos a entrar en la ciudad, moriremos en ella, porque aprieta el hambre; si nos quedamos aqu, lo mismo moriremos. Por eso, vamos a pasarnos al campo de los arameos; si nos dejan con vida, viviremos; si nos matan moriremos".
A la hora del crepsculo partieron hacia el campamento de los Arameos. Pero cuando llegaron al extremo del campamento, vieron que all no haba nadie.
Porque el Seor haba hecho or en el campamento de los arameos un ruido de carros, un fragor de caballos y el estruendo de un gran ejrcito, de manera que se dijeron unos a otros: "Miren, el rey de Israel ha contratado como mercenarios a los reyes de los hititas y a los reyes de los musritas, para que avancen contra nosotros".
As, a la hora del crepsculo, haban emprendido la huida, abandonando carpas, caballos y asnos, y el campamento tal como estaba; se haban dado a la fuga para salvar sus vidas.
Aquellos leprosos llegaron al extremo del campamento y entraron en una carpa; y despus que comieron y bebieron, se llevaron de all plata, oro y ropa, y fueron a esconderlos. Despus volvieron, entraron en otra carpa, y se llevaron otras cosas que tambin fueron a esconder.
Ellos se dijeron unos a otros: "No est bien lo que estamos haciendo. Este es un da de buenas noticias. Si nos quedamos callados y aguardamos hasta el amanecer, no nos libraremos de un castigo. Vayamos mejor ahora mismo a informar a la casa del rey".
Entonces fueron a llamar a los porteros de la ciudad y les informaron, diciendo: "Hemos entrado en el campamento de los arameos y no haba nadie; no se oa ni una sola voz humana. Slo estaban los caballos y los asnos atados, y las carpas intactas".
Los porteros lanzaron gritos hacia el interior de la ciudad, y se hizo llegar la noticia a la casa del rey.
El rey se levant de noche y dijo a sus servidores: "Les voy a explicar lo que han urdido contra nosotros los arameos. Como ellos saben que estamos hambrientos, han salido del campamento y se han ocultado en el campo, diciendo: Van a salir de la ciudad; entonces los capturaremos vivos y entraremos en la ciudad".
Uno de los oficiales pidi la palabra y dijo: "Tomemos cinco de los caballos que todava quedan. A fin de cuentas, si se los deja en la ciudad, les suceder lo mismo que a toda la multitud de Israel que ya ha perecido. Los enviaremos y veremos qu pasa".
Tomaron dos carros con sus caballos, y el rey los envi a seguir los rastros del campamento arameo, diciendo: "Vayan a ver".
Ellos siguieron las huellas hasta el Jordn, y vieron diseminados por todo el camino el material y la ropa que haban arrojado los arameos en su fuga precipitada. Despus, los mensajeros volvieron para informar al rey.
El pueblo sali a saquear el campamento de los arameos, y se tuvo un balde de harina por un siclo, y dos baldes de cebada por el mismo precio, conforme a la palabra del Seor.
El rey haba puesto a vigilar la Puerta al escudero en cuyo brazo se apoyaba. Pero el pueblo lo aplast contra la Puerta, y l muri, conforme a lo que haba dicho el hombre de Dios cuando el rey haba bajado a encontrarse con l.
En efecto, cuando el hombre de Dios haba dicho al rey: "Maana, a esta misma hora, se vender un balde de harina de la mejor calidad por un siclo, y dos baldes de cebada por el mismo precio, en la Puerta de Samara,
el escudero haba replicado al hombre de Dios: "Aunque el Seor abriera ventanas en el cielo, podra suceder una cosa as?" Y Eliseo haba dicho: "Vers esto con tus propios ojos, pero no lo comers".
Y esto fue lo que le sucedi: el pueblo lo aplast contra la Puerta, y l muri.
Eliseo dijo a la madre del nio que l haba hecho revivir: "Parte ahora mismo con toda tu familia, y emigra adonde puedas, porque el Seor ha llamado al hambre, y ya viene al pas por siete aos".
La mujer parti e hizo lo que le haba dicho el hombre de Dios: emigr con su familia al pas de los filisteos y se qued all siete aos.
Al cabo de siete aos, la mujer volvi del pas de los filisteos y fue a reclamar al rey su casa y su campo.
El rey estaba hablando con Guejaz, el servidor del hombre de Dios: "Cuntame, le deca, las maravillas que ha hecho Eliseo".
Y mientras le estaba contando al rey cmo Eliseo haba hecho revivir a un muerto, la madre del nio que l haba hecho revivir vino a reclamar al rey su casa y su campo. Guejaz dijo entonces: "Rey, seor mo, esta es la mujer y aqu est el hijo que Eliseo hizo revivir!".
El rey interrog a la mujer, y ella le cont todo. Luego puso a su disposicin un eunuco, al que orden: "Que se le restituya todo lo que le pertenece, con todas las rentas del campo, desde el da en que dej el pas hasta ahora".
Eliseo se dirigi a Damasco. Ben Hada, rey de Aram, estaba enfermo. Cuando le avisaron: "El hombre de Dios ha venido hasta aqu",
el rey dijo a Jazael: "Toma contigo un presente, ve al encuentro del hombre de Dios, y consulta al Seor por medio de l, a ver si me restablecer de esta enfermedad".
Jazael fue al encuentro de Eliseo llevando como presente cuarenta camellos cargados con lo mejor que haba en Damasco. Al llegar, se present ante l y le dijo: "Tu hijo Ben Hadad, rey de Aram, me ha enviado a preguntarte: Me restablecer de esta enfermedad?".
Eliseo respondi: "Ve a decirle: "S, te restablecers"; pero el Seor me ha hecho ver que morir".
Despus fij la mirada y permaneci as largo rato. Y el hombre de Dios llor.
Jazael le pregunt: "Por qu llora mi seor?". "Porque s el mal que hars a los israelitas, respondi Eliseo; t incendiars sus plazas fuertes, matars a sus jvenes con la espada, estrellars a sus nios y abrirs el vientre de sus mujeres embarazadas".
Jazael replic: "Tu servidor no es ms que un perro. Cmo va a hacer tales hazaas?". Eliseo respondi: "El Seor me ha hecho ver que t reinars sobre Aram".
El se alej de Eliseo y fue a ver a su seor, el cual le dijo: "Qu te ha dicho Eliseo?". El respondi: "Me ha dicho que te restablecers".
Pero a la maana siguiente tom una manta, la empap en agua y la extendi sobre el rostro del rey, hasta que muri. Jazael rein en lugar de l.
El quinto ao de Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, inici su reinado Joram, hijo de Josafat, rey de Jud.
Tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Sigui el camino de los reyes de Israel, conforme a lo que haba hecho la casa de Ajab, porque se haba casado con una hija de Ajab; e hizo lo que es malo a los ojos del Seor.
Pero el Seor no quiso destruir a Jud, a causa de su servidor David, segn la promesa que le haba hecho de darles a l y a sus hijos una lmpara para siempre.
En ese tiempo, Edom se rebel contra el poder de Jud y se estableci un rey.
Joram parti entonces para Sar con todos sus carros de guerra. Por la noche, se levant y derrot a los edomitas, que lo tenan cercado a l y a los jefes de los carros; pero las tropas huyeron a la desbandada.
As se independiz Edom del poder de Jud, hasta el da de hoy. En aquel tiempo, tambin se rebel Libn.
El resto de los hechos de Joram y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Joram se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Ocozas rein en lugar de l.
El duodcimo ao de Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, inici su reinado Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud.
Ocozas tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. Su madre se llamaba Atala, y era hija de Omr, rey de Israel.
Sigui el camino de la casa de Ajab e hizo lo que es malo a los ojos del Seor, como la casa de Ajab, porque estaba emparentado con ella.
El fue con Joram, hijo de Ajab, a combatir contra Jazael, rey de Aram, a Ramot de Galaad; pero los arameos hirieron a Joram.
El rey Joram volvi a Izreel, para hacerse curar de las heridas que le haban infligido los arameos en Ram, cuando combata contra Jazael, rey de Aram. Entonces Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, baj a Izreel para visitar a Joram, hijo de Ajab, que estaba herido.
El profeta Eliseo llam a uno de la comunidad de profetas y le dijo: "Ajstate el cinturn, toma contigo este frasco de aceite y ve a Ramot de Galaad.
Cuando llegues, busca all a Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nims. Luego entra, scalo de en medio de sus camaradas y llvalo a la habitacin ms retirada.
Toma entonces el frasco de aceite, derrmalo sobre su cabeza y di: As habla el Seor: Yo te he ungido rey de Israel. Despus, abre la puerta y escapa sin detenerte".
El joven profeta parti en seguida para Ramot de Galaad.
Al llegar, encontr a los jefes del ejrcito que estaban reunidos, y dijo: "Tengo un mensaje para ti, jefe". "Para quin de nosotros?", pregunt Jeh. El respondi: "Para ti, jefe".
Jeh se levant y entr en la casa. Entonces el joven derram el aceite sobre su cabeza y le dijo: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo te he ungido rey del pueblo del Seor, de Israel.
T acabars con la familia de Ajab, tu seor, y yo vengar la sangre de mis servidores los profetas y la sangre de todos los servidores del Seor derramada por la mano de Jezabel.
Toda la casa de Ajab perecer: extirpar de la dinasta de Ajab a todos los varones, sean esclavos o libres en Israel.
Tratar a la casa de Ajab como a la casa de Jeroboam, hijo de Nebat, y como a la casa de Bas, hijo de Ajas.
En cuanto a Jezabel, los perros la devorarn en la parcela de Izreel, y nadie la sepultar". En seguida abri la puerta y escap.
Cuando Jeh sali a reunirse con los oficiales de su seor, le preguntaron: "Hay alguna novedad? Para qu vino a verte ese exaltado?". El les respondi: "Ustedes conocen a ese hombre y su centinela:.
Ellos dijeron: "No es cierto. Explcanos qu pasa". Entonces l les replic: "Esto es todo lo que me dijo: As habla el Seor: Yo te he ungido rey de Israel".
Inmediatamente, ellos tomaron cada uno su manto y los tendieron a sus pies, encima de las gradas. Luego tocaron la trompeta y gritaron: "Jeh es rey!".
Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nims, conspir contra Joram. Este, con todo Israel, estaba defendiendo a Ramot, de Galaad contra Jazael, rey de Aram,
pero tuvo que volver a Izreel para hacerse curar de las heridas que le haban infligido los arameos, mientras combata contra Jazael, rey de Aram. Jeh dijo: "Si realmente estn de acuerdo, que nadie escape de la ciudad para llevar la noticia a Izreel".
Luego subi a su carro y parti para Izreel, porque all guardaba cama Joram, y Ocozas, rey de Jud, haba bajado a visitarlo.
El centinela que estaba apostado en la torre de Izreel, al ver venir la tropa, dijo: "Veo una tropa". Joram orden: "Toma un jinete y envalo a preguntar si todo va bien".
El jinete parti al encuentro de Jeh y dijo: "As habla el rey: Va todo bien?". Jeh replic: "Qu te importa a ti si todo va bien? Colcate ah detrs". El centinela, mientras tanto, avis: "El mensajero los alcanz, pero no regresa".
El rey envi un segundo jinete, que los alcanz y dijo: "As habla el rey: Va todo bien?". Jeh replic: "Que te importa a ti si toda va bien? Colcate ah detrs".
"El centinela volvi a avisar: "Los ha alcanzado, pero no regresa. Por el modo de conducir, parece Jeh, porque maneja como un loco".
Joram orden: "Enganchen mi carro!". Cuando lo engancharon, Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, salieron cada uno en su carro al encuentro de Jeh. Lo encontraron en la parcela de Nabot de Izreel,
y apenas Joram vio a Jeh, dijo: "Te va bien, Jeh?". Este respondi: "Cmo me va a ir bien, mientras duren las prostituciones de tu madre Jezabel y sus innumerables brujeras?".
Joram volvi las riendas y huy, diciendo a Ocozas: "Traicin, Ocozas!".
Pero Jeh, que haba tendido su arco, hiri a Joram en plena espalda; la flecha le atraves el corazn, y l se desplom en su carro.
Entonces Jeh dijo a Bidcar, su escudero: "Levntalo y arrjalo en la parcela del campo de Nabot el izreelita. Acurdate que cuanto t y yo cabalgbamos a la par, detrs de tu padre Ajab, el Seor pronunci contra l esta sentencia:
No he visto ayer la sangre de Nabot y la sangre de sus hijos? -orculo del Seor-. Yo te dar tu merecido en ese mismo campo -orculo del Seor-. Ahora, levntalo y arrjalo en esta parcela, conforme a la palabra del Seor".
Al ver esto, Ocozas, rey de Jud, huy por el camino de Bet Hagn. Jeh se lanz en persecucin de l, y orden: "Hiranlo tambin a l!". Lo hirieron sobre su carro, en la cuesta de Gur, que est cerca de Ibleam, y l huy a Meguido, donde muri.
Sus servidores lo trasladaron en un carro a Jerusaln, y lo sepultaron en su tumba, con sus padres, en la Ciudad de David.
Fue en el undcimo ao de Joram, hijo de Ajab, cuando Ocozas haba comenzado a reinar en Jud.
Jeh lleg a Izreel. Cuando se enter Jezabel, se pint los ojos, se arregl el cabello y se asom por la ventana.
En el momento en que Jeh franqueaba la puerta de la ciudad, ella le dijo: "Cmo te va, Zimr, asesino de su seor?"
Jeh alz la cabeza hacia la ventana y exclam: "Quin est conmigo? Quin?". Dos o tres eunucos se inclinaron hacia l,
y l les dijo: "Trenla abajo!". Ellos la tiraron abajo, y su sangre salpic la pared y a los caballos, que la pisotearon.
Jeh entr, comi y bebi, y luego dijo: "Encrguense de esta maldita y sepltenla, porque al fin de cuentas es hija del rey".
Pero cuando fueron a sepultarla, no encontraron ms que el crneo, los pies y las manos.
Volvieron a comunicrselo a Jeh, y l dijo: "As se cumple la palabra que el Seor pronunci por medio de Elas, el tisbita. En la parcela de Izreel;
y el cadver de Jezabel ser como estircol sobre los campos, de manera que no se podr decir: Es Jezabel".
Ajab tena setenta hijos en Samara. Jeh escribi unas cartas, y las envi a Samara, a los jefes de la ciudad, a los ancianos y a los preceptores de los hijos de Ajab. En ellas deca:
"Ah tienen con ustedes a los hijos de su seor, y tienen tambin los carros, los caballos, una ciudad fortificada y un arsenal. Y bien, apenas reciban esta carta,
vean cul es el mejor y el ms capaz entre los hijos de su seor, sintenlo en el trono de su padre y combatan por la familia de su seor".
Ellos sintieron mucho miedo y dijeron: "Dos reyes no han podido resistir delante de l, cmo podremos resistir nosotros?".
Entonces el mayordomo de palacio, el gobernador de la ciudad, los ancianos y los preceptores mandaron decir a Jeh: "Somos tus servidores y haremos todo lo que nos digas. No proclamaremos rey a nadie. Obra como mejor te parezca".
Jeh les escribi una segunda carta, en la que deca: "Si estn de parte ma y aceptan obedecerme, tomen las cabezas de todos los hijos de su seor y vengan a verme maana a esta misma hora, a Izreel". Ahora bien, los setenta hijos del rey estaban repartidos entre las personas importantes de la ciudad, que los criaban.
Cuando recibieron esta carta, tomaron a los hijos del rey, degollaron a los setenta, pusieron sus cabezas en unas canastas y se las enviaron a Izreel.
Un mensajero fue entonces a informar a Jeh: "Han trado las cabezas de los hijos del rey". El orden: "Expnganlas en dos montones a la entrada de la Puerta, hasta la maana".
A la maana, l sali y, puesto de pie, dijo a todo el pueblo: "Ustedes son inocentes. Yo conspir contra mi seor y lo mat. Pero a todos estos, Quin los ultim?
Sepan entonces que no caer por tierra ni una sola palabra del Seor, nada de lo que l dijo contra la casa de Ajab: el Seor ha cumplido lo que haba dicho por medio de su servidor Elas".
Jeh acab con todos los que an quedaban de la casa de Ajab en Izreel, con todos sus nobles, sus familiares y sus sacerdotes, sin dejarle ni un solo sobreviviente.
Luego parti y se fue a Samara. Cuando iba por el camino, en Bet Equed de los Pastores,
Jeh se encontr con los hermanos de Ocozas, rey de Jud, y dijo: "Quines son ustedes?". "Somos los hermanos de Ocozas, le respondieron, y bajamos a saludar a los hijos de la reina madre".
Entonces orden: "Captrenlos vivos!". Los capturaron vivos y los mataron junto al pozo de Bet Equed. Eran cuarenta y dos, y no qued ni uno solo.
Jeh parti de all, y se encontr con Jonadab, hijo de Recab, que vena a su encuentro. El lo salud y le dijo: "Eres tan leal conmigo como yo lo soy contigo?". Jonadab respondi: "As es". "Si es as, dame la mano", replic Jeh. El se la dio, y Jeh lo hizo subir a su carro,
diciendo: "Ven conmigo y mira el celo que tengo por el Seor". Y lo llev en su carro.
Al llegar a Samara, ultim all a todos los que an quedaban de la familia de Ajab: los extermin a todos, conforme a la palabra que el Seor haba dicho a Elas.
Jeh reuni luego a todo el pueblo y le dijo: "Ajab sirvi poco a Baal; Jeh lo servir mucho ms.
Ahora, convquenme a todos los profetas de Baal, a todos sus fieles y a todos sus sacerdotes. Que no falte nadie, porque voy a ofrecer un gran sacrificio a Baal. Todo el que falte no sobrevivir". Pero Jeh obraba con astucia, a fin de hacer desaparecer a los fieles de Baal.
Luego dijo: "Convoquen a una asamblea solemne en honor de Baal". As lo hicieron,
y Jeh envi mensajeros por todo Israel. Entonces vinieron todos los fieles de Baal, no qued nadie sin venir. Entraron en el templo de Baal, y el templo se llen de bote en bote.
Jeh dijo al encargado del vestuario: "Saquen las vestiduras para todos los fieles de Baal". El sac las vestiduras.
Entonces Jeh lleg al templo de Baal con Jonadab, hijo de Recab, y dijo a los fieles de Baal: "Revisen bien, y fjense que no haya aqu ningn servidor del Seor, sino slo los fieles de Baal".
Luego entraron para ofrecer sacrificios y holocaustos. Mientras tanto, Jeh haba apostado afuera a ochenta hombres y les haba dicho: "El que deje escapar a alguno de los que yo pongo en las manos de ustedes, responder por l con su propia vida".
Y cuando termin de ofrecer el holocausto, Jeh dijo a los guardias y a los oficiales: "Entren y mtenlos! Que no salgo ni uno solo!". Ellos los mataron al filo de la espada y los arrojaron afuera. Luego los guardias y los oficiales llegaron hasta la ciudadela del templo de Baal,
sacaron el poste sagrado del templo de Baal y lo quemaron.
Despus de haber destruido el poste sagrado de Baal, demolieron su templo y lo convirtieron en una cloaca, que existe hasta el da de hoy.
As Jeh extermin a Baal de Israel.
Pero Jeh no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel, a saber, los terneros de oro que haba en Betel y en Dan.
El Seor dijo a Jeh: "Porque t has obrado bien, haciendo lo que es recto a mis ojos, y has tratado a la casa de Ajab exactamente como yo quera, tus hijos se sentarn en el trono de Israel hasta la cuarta generacin".
Pero Jeh no se empe en seguir de todo corazn la ley del Seor, el Dios de Israel, ni se apart de los pecados con que Jeroboam haba hecho pecar a Israel.
En aquellos das, el Seor comenz a cercenar a Israel. Jazael los derrot en toda la frontera de Israel,
desde el Jordn hacia el Oriente: todo el pas de Galaad, el territorio de Gad, de Rubn, de Manass, desde Aroer, que est sobre la ribera del torrente Amn, y tambin Galaad y Basn.
El resto de los hechos de Jeh y todo lo que l hizo, todas sus hazaas, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Jeh se fue a descansar con sus padres y lo sepultaron en Samara. Su hijo Joacaz rein en lugar de l.
Jeh rein sobre Israel, en Samara, durante veintiocho aos.
Atala, la madre de Ocozas, al ver que haba muerto su hijo, empez a exterminar a todo el linaje real.
Pero Joseb, hija del rey Joram y hermana de Ocozas, tom a Jos, hijo de Ocozas, lo sac secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que serva de dormitorio. As lo ocult a los ojos de Atala y no lo mataron.
El estuvo con ella en la Casa del Seor, oculto durante seis aos, mientras Atala reinaba sobre el pas.
El sptimo ao, Iehoiad mand buscar a los centuriones de los carios y de la guardia, y los hizo comparecer ante l en la Casa del Seor. Hizo con ellos un pacto comprometindolos bajo juramento, y les mostr al hijo del rey.
Luego les imparti esta orden: "Van a hacer lo siguiente: Un tercio de ustedes, el que entra de servicio el da sbado y custodia la casa del rey,
con el tercio que est apostado en la puerta del Sur y el tercio que est apostado en la puerta de la escolta, montarn guardia en la Casa para vigilar el acceso.
Los dos cuerpos formados por los que dejan el servicio el da sbado, montarn guardia en la Casa del Seor, junto al rey, cada uno con las armas en la mano. Cualquiera que intente forzar las filas morir. Permanezcan junto al rey.
Ustedes se pondrn en crculo alrededor del rey, cada uno con las armas en la mano. Cualquiera que intente forzar las filas morir. Permanezcan junto al rey dondequiera que vaya".
Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les haba ordenado el sacerdote Iehoiad. Cada uno de ellos tom a sus hombres -los que entraban de servicio y los que eran relevados el da sbado- y se presentaron ante el sacerdote Iehoiad.
El sacerdote entreg a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Seor.
Los guardias se apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un crculo alrededor del rey.
Entonces Iehoiad hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituy rey, se lo ungi, y todos aplaudieron, aclamando: "Viva el rey!".
Atala oy el gritero de la gente que corra, y se dirigi hacia la Casa del Seor, donde estaba el pueblo.
Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del pas que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasg sus vestiduras y grit: "Traicin!".
Entonces el sacerdote Iehoiad imparti rdenes a los centuriones encargados de la tropa, dicindoles: "Hganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada". Porque el sacerdote haba dicho: "Que no lo maten en la Casa del Seor".
La llevaron a empujones, y por el camino de la entrada de los Caballos lleg a la casa del rey; all la mataron.
Iehoiad sell la alianza entre el Seor, el rey y el pueblo, comprometindose este a ser el pueblo del Seor; y tambin sell una alianza entre el rey y el pueblo.
Luego, todo el pueblo del pas se dirigi al templo de Baal, lo derrib y destroz por completo sus altares y sus imgenes. Y a Matn, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares. El sacerdote estableci puestos de guardia en la Casa del Seor.
Despus tom a los centuriones, a los carios, a los guardias y a todo el pueblo del pas; hicieron descender al rey de la casa del Seor, y por el camino de la puerta de la Escolta, llegaron a la casa del rey. Jos se sent en el trono real.
Toda la gente del pas se alegr y la ciudad permaneci en calma. A Atala la haban pasado al filo de la espada en la casa del rey.
Jos tena siete aos cuando inici su reinado.
Comenz a reinar en el sptimo ao de Jeh, y rein cuarenta aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Sibia, y era de Berseba.
Jos hizo lo que es recto a los ojos del Seor durante toda su vida, porque el sacerdote Iehoiad lo haba instruido.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos.
Jos dijo a los sacerdotes: "Todo el dinero que se aporte a la Casa del Seor como ofrenda consagrada -el dinero en moneda corriente, los aranceles personales segn los recursos de cada uno, y todo el dinero que aporte cada uno a la Casa del Seor por propia voluntad -
lo recibirn los sacerdotes para s mismos, cada uno de la gente que conoce, y tendrn que reparar las partes deterioradas de la Casa, all donde sea necesario".
Pero el vigsimo tercer ao del rey Jos, los sacerdotes no haban reparado an las partes deterioradas de la Casa.
Entonces el rey Jos llam al sacerdote Iehoiad y a los dems sacerdotes, y les dijo: "Por qu no reparan las partes deterioradas de la Casa? En adelante, ya no recibirn ms dinero de la gente que conocen, sino que lo entregarn para reparar la Casa".
Los sacerdotes estuvieron de acuerdo en no recibir dinero del pueblo y en tener que reparar las partes deterioradas de la Casa.
Luego el sacerdote Iehoiad tom un cofre, le hizo una abertura en la tapa, y lo coloc al lado del altar, a la derecha de quien entra en la Casa del Seor. Y los sacerdotes guardianes del umbral depositaban all todo el dinero que se aportaba para la Casa del Seor.
Cuando vean que haba mucho dinero en el cofre, el secretario del rey suba con el sumo sacerdote a recoger y contar el dinero que se encontraba en la Casa del Seor.
Despus de haberlo contado, ponan el dinero en manos de los que dirigan las obras, de los supervisores de la Casa del Seor, y ellos lo empleaban para pagar a los carpinteros y constructores que trabajaban en la Casa del Seor,
a los albailes y a los talladores de piedras, y tambin para comprar la madera y las piedras talladas con que se reparaba la Casa del Seor. As se cubran todos los gastos necesarios para reparar la Casa.
Sin embargo, con el dinero que se aportaba para la Casa del Seor no se hacan fuentes de plata, ni cuchillos, ni aspersorios, ni trompetas, ni objetos de oro y plata,
sino que se lo entregaba a los que dirigan las obras, y ellos lo empleaban para reparar la Casa del Seor.
Y no se peda cuenta a los hombres que reciban el dinero para pagar a los obreros, porque obraban a conciencia.
El dinero de los sacrificios de reparacin y de los sacrificios por el pecado, no se lo destinaba a la Casa del Seor, sino que era para los sacerdotes.
Por ese entonces, Jazael, rey de Aram, subi a combatir contra Gat y se apoder de ella. Luego Jazael se dispuso a subir contra Jerusaln.
Jos, rey de Jud, tom todos los objetos que haban consagrado Josafat, Joram y Ocozas, sus padres, reyes de Jud, y los que l mismo haba consagrado, as como tambin todo el oro que haba en los tesoros de la Casa del Seor y de la casa del rey, y envi todo eso a Jazael, rey de Aram. As este se alej de Jerusaln.
El resto de los hechos de Jos y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Sus servidores se sublevaron, urdieron una conspiracin y asesinaron a Jos en Bet Mil, mientras l bajaba hacia Sil.
Sus servidores se sublevaron, urdieron una conspiracin y asesinaron a Jos en Bet Mil, mientras l bajaba hacia Sil. [ (II Kings 12:22) Iozacar, hijo de Simat, y Iehozabad, hijo de Somer, sus servidores, fueron los que lo hirieron de muerte. Lo sepultaron con sus padres en la Ciudad de David. Su hijo Amasas rein en lugar de l. ] 
El vigsimo tercer ao de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Joacaz, hijo de Jeh, y rein diecisiete aos.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y persisti en los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho para pecar a Israel, sin apartarse de ellos.
La ira del Seor se encendi contra Israel, y lo entreg en manos de Jazael, rey de Aram, y de Ben Hadad, hijo de Jazael, todo aquel tiempo.
Joacaz aplac al Seor, y el Seor lo escuch, al ver cmo el rey de Aram oprima a Israel.
Entonces el Seor dio a Israel un salvador, que lo liber del dominio de Aram, y los israelitas vivieron tranquilos en sus carpas como antes.
Pero no se apartaron de los pecados con que Jeroboam haba hecho pecar a Israel: persistieron en ellos, y an el poste sagrado permaneci erigido en Samara.
Por eso el Seor no lo dej a Joacaz ms que un ejrcito de cincuenta jinetes, diez carros de guerra y mil hombres de a pie. Porque el rey de Aram haba hecho perecer a los dems, y los haba reducido a polvo que se pisotea.
El resto de los hechos de Joacaz y todo lo que l hizo, todas sus hazaas, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Joacaz se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en Samara. Su hijo Jos rein en lugar de l.
El trigsimo sptimo ao de Jos, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Jos, hijo de Joacaz, y rein diecisis aos.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor; no se apart de ninguno de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel, y persisti en ellos.
El resto de los hechos de Jos y todo lo que l hizo, as como la valenta conque luch contra Amasas, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Jos se fue a descansar con sus padres, y Jeroboam se sent en su trono. Jos fue sepultado en Samara con los reyes de Israel.
Eliseo contrajo la enfermedad que lo llevara a la muerte. Jos, rey de Israel, baj a visitarlo y se ech llorando sobre su rostro, mientras deca: "Padre mo! Padre mo! Carro de Israel y su caballera!".
Eliseo le dijo: "Toma un arco y unas flechas". El tom un arco y unas flechas,
y Eliseo dijo al rey de Israel: "Tiende el arco". El lo tendi; Eliseo puso sus manos sobre las manos del rey,
y dijo: "Abre la ventana que da hacia el este". El la abri, y Eliseo dijo: "Tira!". Cuando el rey tir, Eliseo dijo: "Flecha de victoria para el Seor! Flecha de victoria contra Aram! T derrotars a Aram en Afec hasta el exterminio".
Luego dijo Eliseo: "Toma las flechas". El las tom, y Eliseo dijo al rey de Israel: "Lnzalas contra la tierra! El las lanz tres veces y se detuvo.
El hombre de Dios se irrit contra l y le dijo: "Si hubieras golpeado cinco o seis veces, habras derrotado a Aram hasta el exterminio; pero ahora, no derrotars a Aram ms que tres veces".
Eliseo muri y lo enterraron. Haba unas bandas moabitas que todos los aos incursionaban por el pas.
Una vez, unos que estaban enterrando a un hombre, al divisar a una de esas bandas, arrojaron al muerto en la tumba de Eliseo y se fueron. Y apenas el muerto toc los huesos de Eliseo, revivi y se puso de pie.
Jazael, rey de Aram, haba oprimido a Israel durante todo el tiempo de Joacaz.
Pero el Seor se apiad de los israelitas y les tuvo compasin; se volvi hacia ellos a causa de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos: hasta entonces, l no los haba arrojado lejos de su presencia.
Jazael, rey de Aram, muri, y su hijo Ben Hadad rein en lugar de l.
Entonces Jos, hijo de Joacaz, recuper del poder de Ben Hadad, hijo de Jazael, las ciudades que Jazael haba arrebatado con las armas a su padre Joacaz. Jos lo derrot tres veces, y as recuper las ciudades de Israel
El segundo ao de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel, inici su reinado Amasas, hijo de Jos, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Iehoadn, y era de Jerusaln.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, aunque no como lo haba hecho su padre Jos.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos.
Cuando su poder real qued plenamente afianzado, mat a los servidores que haban dado muerte al rey, su padre.
Pero no hizo matar a los hijos de los homicidas, cumpliendo lo que est escrito en la Ley de Moiss, donde el Seor prescribi lo siguiente: "No se har morir a los padres por las culpas de los hijos, ni a los hijos por las de los padres, sino que se har morir a cada uno por su propio pecado".
Amasas derrot a los edomitas en el valle de la Sal, en nmero de diez mil, y tom por asalto la Roca, a la que llam Iocteel, nombre que conserva hasta el da de hoy.
Entonces Amasas envi mensajeros a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, para decirle: "Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!".
Pero Jos, rey de Israel, mand a decir a Amasas, rey de Jud: "El cardo del Lbano mand a decir al cedro del Lbano: Dale tu hija por esposa a mi hijo. Pero un animal salvaje del Lbano pas y pisote el cardo.
Porque has derrotado a Edom, tu corazn se ha engredo. Disfruta de tu gloria, pero qudate en tu casa! Para qu comprometerte en una guerra desastrosa y sucumbir, t y Jud contigo?".
Pero Amasas no hizo caso. Entonces subi Jos, rey de Israel, y se enfrentaron l y Amasas, rey de Jud, en Bet Semes de Jud.
Jud fue derrotado ante Israel, y cada uno huy a su carpa.
Jos, rey de Israel, tom prisionero en Bet Semes a Amasas, hijo de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud. Luego fue a Jerusaln y abri una brecha de doscientos metros en el muro de Jerusaln, desde la puerta de Efram hasta la puerta del ngulo.
Se apoder de todo el oro y la plata y de todos los objetos que haba en la Casa del Seor y en los tesoros de la casa del rey, se llev algunos rehenes, y se volvi a Samara.
El resto de los hechos de Jos, lo que l hizo, sus hazaas y cmo combati contra Amasas, rey de Jud, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Jos se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en Samara con los reyes de Israel. Su hijo Jeroboam rein en lugar de l.
Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
El resto de los hechos de Amasas, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
En Jerusaln se urdi una conspiracin contra l, y l huy a Laquis, pero lo hicieron perseguir hasta Laquis y all le dieron muerte.
Despus lo trasladaron sobre unos caballos, y fue sepultado con sus padres en Jerusaln, en la Ciudad de David.
Todo el pueblo de Jud tom a Azaras, que tena diecisis aos, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amasas.
El fue quien reconstruy a Elat y la recuper para Jud, despus que el rey Amasas se fue a descansar con sus padres.
El ao decimoquinto de Amasas, hijo de Jos, comenz a reinar en Samara Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, y rein cuarenta y un aos.
Hizo lo que es malo a los ojos del Seor, y no se apart de ninguno de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel.
El restableci las fronteras de Israel, desde la Entrada de Jamat hasta el mar de la Arab, conforme a la palabra que haba dicho el Seor, el Dios de Israel, por medio de su servidor el profeta Jons, hijo de Amitai, que era de Gat Jfer.
Porque el Seor haba visto la amarga humillacin de Israel, donde no haba ni esclavo, ni hombre libre, ni nadie que socorriera a Israel.
El Seor no haba decidido borrar el nombre de Israel debajo del cielo, y lo salv por medio de Jeroboam, hijo de Jos.
El resto de los hechos de Jeroboam y todo lo que l hizo, as como la valenta con que combati y cmo recuper para Israel a Damasco y Jamat, que haban pertenecido a Jud, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Jeroboam se fue a descansar con sus padres, con los reyes de Israel. Su hijo Zacaras rein en lugar de l.
El ao vigsimo sptimo de Jeroboam, rey de Israel, inici su reinado Azaras, hijo de Amasas, rey de Jud.
Teniendo diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jecolas, y era de Jerusaln.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho su padre Amasas.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos.
El Seor hiri al rey, y ste se enferm de lepra hasta el da de su muerte. Por eso tuvo que recluirse en una casa apartada, y Jotam, el hijo del rey, estaba al frente del palacio y gobernaba al pueblo del pas.
El resto de los hechos de Azaras y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Azaras se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Jotam rein en lugar de l.
El trigsimo octavo ao de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Zacaras, hijo de Jeroboam, y rein seis meses.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, como lo haban hecho sus padres: no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel.
Salm, hijo de Iabs, conspir contra l, lo hiri de muerte en Ibleam y rein en lugar de l.
El resto de los hechos de Zacaras est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
Esta era la palabra que el Seor haba dicho a Jeh: "Tus hijos se sentarn en el trono de Israel hasta la cuarta generacin". Y as fue.
Salm, hijo de Iabs, comenz a reinar en el trigsimo noveno ao de Ozas, rey de Jud, y rein un mes en Samara.
Menajem, hijo de Gad, subi desde Tirs y entr en Samara; all hiri de muerte a Salm, hijo de Iabs, y rein en lugar de l.
El resto de los hechos de Salm y la conspiracin que urdi, todo eso est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
Fue entonces cuando Menajem atac a Tapaj y a todos los que se encontraban all, as como a todo su territorio a partir de Tirs; la atac por no haberle abierto las puertas, y abri el vientre a todas las mujeres embarazadas.
El trigsimo noveno ao de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar Menajem, hijo de Gad, y rein diez aos en Samara.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor: no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel. En su tiempo,
Pul, rey de Asiria, invadi el pas, y Menajem le entreg mil talentos de plata, para que lo ayudara a afianzar en sus manos el poder real.
Menajem recaud esa plata entre toda la gente rica de Israel, a razn de cincuenta siclos de plata por persona, para entregarla al rey de Asiria. As el rey de Asiria se retir, y no se qued all, en el pas.
El resto de los hechos de Menajem y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel?
Menajem se fue a descansar con sus padres, y su hijo Pecajas rein en lugar de l.
El quincuagsimo ao de Azaras, rey de Jud, inici su reinado sobre Israel, en Samara, Pecajas, hijo de Menajem, y rein dos aos.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor: no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel.
Su escudero Pcaj, hijo de Remalas, conspir contra l y lo mat en Samara, en la torre de la casa del rey. Con la ayuda de cincuenta galaaditas, dio muerte al rey, lo mismo que a Argob y Ari, y rein en lugar de l.
El resto de los hechos de Pecajas, todo lo que l hizo, est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
El quincuagsimo segundo ao de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Pcaj, hijo de Remalas, y rein veinte aos.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor: no se apart de los pecados con que Jeroboam, hijo de Nebat, haba hecho pecar a Israel.
En tiempos de Pcaj, rey de Israel, lleg Tiglat Pilser, rey de Asiria, y conquist Iyn, Abel Bet Maac, Ianaj, Quedes, Jasor, Galaad, la Galilea y todo el pas de Neftal; y deport a sus habitantes a Asiria.
Oseas, hijo de El, urdi una conspiracin contra Pcaj, hijo de Remalas, lo hiri de muerte y rein en lugar de l, el vigsimo ao de Jotam, hijo de Ozas.
El resto de los hechos de Pcaj, todo lo que l hizo, est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
El segundo ao de Pcaj, hijo de Remalas, rey de Israel, inici su reinado Jotam, hijo de Ozas, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Ierus, hija de Sadoc.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, como lo haba hecho su padre Ozas.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos: el pueblo segua ofreciendo sacrificios y quemando incienso en los lugares altos. Jotam fue el que edific la puerta alta de la Casa del Seor.
El resto de los hechos de Jotam, todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
En aquellos das, el Seor comenz a lanzar contra Jud a Rasn, rey de Aram, y a Pcaj, hijo de Remalas.
Jotam se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Ajaz rein en lugar de l.
El decimosptimo ao de Pcaj, hijo de Remalas, inici su reinado Ajaz, hijo de Jotam, rey de Jud.
Ajaz tena veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. El no hizo lo que es recto a los ojos del Seor, su Dios, a diferencia de su padre David.
Sigui el camino de los reyes de Israel; incluso inmol a su hijo en el fuego, segn las costumbres abominables de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
Ofreci sacrificios y quem incienso en los lugares altos, sobre las colinas y bajo todo rbol frondoso.
Entonces Resn, rey de Aram, y Pcaj, hijo de Remalas, rey de Israel, subieron a combatir contra Jerusaln. Asediaron a Ajaz, pero no pudieron entrar en combate.
Fue en aquel tiempo cuando Resn, rey de Aram, recuper a Elat para Aram. El desaloj de Elat a los judos, y los edomitas entraron en Elat, donde han permanecido hasta el da de hoy.
Ajaz envi mensajeros a Tiglat Pilser, rey de Asiria, para decirle: "Soy tu servidor y tu hijo; sube a salvarme del poder del rey de Aram y del rey de Israel, que se han levantado contra m".
Ajaz tom la plata y el oro que haba en la Casa del Seor y en los tesoros de la casa del rey, y los envi como presente al rey de Asiria.
El rey de Asiria accedi al pedido: subi contra Damasco y la conquist, deport a sus habitantes a Quir y dio muerte a Resn.
El rey Ajaz fue a Damasco, al encuentro de Tiglat Pilser, rey de Asiria, y vio el altar que haba en Damasco. Entonces envi al sacerdote Uras el modelo y el diseo del altar, con todos sus detalles.
El sacerdote Uras construy el altar: lo hizo de acuerdo con todas las indicaciones que el rey Ajaz envi desde Damasco, antes de que llegara de all.
Cuando lleg a Damasco, el rey observ el altar. Despus se acerc y subi hasta l,
hizo arder su holocausto y su oblacin, derram su libacin y roci el altar con la sangre de sus sacrificios de comunin.
En cuanto al altar de bronce que estaba delante del Seor, lo retir del frente de la Casa, del lugar que ocupaba entre el y la Casa del Seor, y lo puso al lado del nuevo altar, hacia el norte.
Luego el rey Ajaz dio esta orden al sacerdote Uras: "Sobre el altar grande hars arder el holocausto de la maana y la oblacin de la tarde, el holocausto del rey y su oblacin, el holocausto de todo el pueblo del pas, su oblacin y sus libaciones; tambin lo rociars con toda la sangre de los sacrificios. Del altar de bronce, me ocupar yo".
El sacerdote Uras hizo todo lo que le haba ordenado el rey Ajaz.
Este desarm los paneles de las bases y retir de encima de ellas los recipientes para el agua; hizo bajar el Mar de bronce de encima de los bueyes que lo sostenan y lo puso sobre un pavimento de piedras.
Por deferencia al rey de Asiria, suprimi en la Casa del Seor el prtico del Sbado, que se haba construido en el interior, y la entrada exterior reservada al rey.
El resto de los hechos de Ajaz, todo lo que l hizo, No est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Ajaz se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado con ellos en la Ciudad de David. Su hijo Ezequas rein en lugar de l.
El duodcimo ao de Ajaz, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Oseas, hijo de El, rey de Israel.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, aunque no tanto como los reyes de Israel que lo haban precedido.
Salmanasar, rey de Asiria, subi contra l, y Oseas se le someti y le pag tributo.
Pero el rey de Asiria descubri que Oseas conspiraba: este, en efecto, haba enviado mensajeros a So, rey de Egipto, y no haba hecho llegar a Asiria el tributo anual. Entonces el rey de Asiria hizo arrestar a Oseas y lo encerr en una prisin.
Luego invadi todo el pas, subi contra Samara y la siti durante tres aos.
En el noveno ao de Oseas, el rey de Asiria conquist Samara y deport a los israelitas a Asiria. Los estableci en Jalaj y sobre el Jabor, ro de Gozn, y en las ciudades de Media.
Esto sucedi porque los israelitas pecaron contra el Seor, su Dios, que los haba hecho subir del pas de Egipto, librndolos del poder del Faran, rey de Egipto, y porque haban venerado a otros dioses.
Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas, y las que haban introducido los reyes de Israel.
Los israelitas perpetraron contra el Seor, su Dios, acciones indebidas: se edificaron lugares altos en todas sus ciudades, tanto en las torres de guardia como en las plazas fuertes;
se erigieron piedras conmemorativas y postes sagrados sobre todas las colinas elevadas y bajo todo rbol frondoso;
all, en los lugares altos, quemaron incienso como las naciones que el Seor haba desterrado delante de ellos; cometieron malas acciones para provocar al Seor
y sirvieron a los dolos, aunque el Seor les haba dicho: "No harn nada de eso".
El Seor haba advertido solemnemente a Israel y a Jud por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: "Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescrib a sus padres y que transmit por medio de mis servidores los profetas".
Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Seor, su Dios.
Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Seor haba hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias. Fueron detrs de dolos vanos, volvindose as vanos ellos mismos, por ir detrs de las naciones que los rodeaban, aunque el Seor les haba prohibido obrar como ellas.
Abandonaron todos los mandamientos del Seor, su Dios, y se hicieron dolos de metal fundido -dos terneros!- erigieron un poste sagrado, se postraron delante de todo el Ejrcito de los cielos y sirvieron a Baal.
Inmolaron a sus hijos y a sus hijas en el fuego, practicaron la adivinacin y la magia, y se vendieron para hacer lo que el Seor reprueba, provocando su indignacin.
El Seor se irrit tanto contra Israel, que lo arroj lejos de su presencia. Slo qued la tribu de Jud.
Pero tampoco Jud observ los mandamientos del Seor, su Dios, sino que imit las costumbres que haba introducido Israel.
Y el Seor rechaz a toda la raza de Israel: los humill y entreg en manos de salteadores, hasta que al fin los arroj lejos de su presencia.
Cuando el Seor arranc a Israel de la casa de David, y fue proclamado rey Jeroboam, hijo de Nebat, este alej del Seor a Israel y le hizo cometer un gran pecado.
Los israelitas imitaron todos los pecados que haba cometido Jeroboam, y no se apartaron de ellos,
tanto que al fin el Seor apart a Israel de su presencia, conforme a lo que haba dicho por medio de todos sus servidores los profetas. As Israel fue deportado lejos de su suelo, a Asiria, hasta el da de hoy.
El rey de Asiria hizo venir gente de Babilonia, de Cut, de Av, de Jamat y de Sefarvaim, y la estableci en las ciudades de Samara, en lugar de los israelitas. Ellos tomaron posesin de Samara y ocuparon sus ciudades.
Pero cuando comenzaron a establecerse en ese lugar, no veneraban al Seor, y el Seor envi contra ellos leones, que hicieron una masacre.
Entonces dijeron al rey de Asiria: "La gente que has deportado y establecido en las ciudades de Samara no conoce la manera de honrar al dios de ese pas, y l les envi unos leones que los hicieron morir, porque ellos no conocan la manera de honrar al dios de ese pas".
El rey de Asiria imparti esta orden: "Manden all a uno de los sacerdotes de Samara que yo he deportado: que vaya a establecerse all y les ensee la manera de honrar al dios de ese pas".
Uno de los sacerdotes deportados de Samara fue entonces a establecerse en Betel, y les enseaba cmo se deba venerar al Dios de Israel.
Pero la gente de cada nacin se hizo su propio dios y los instalaron en los templos de los lugares altos que haban construido los samaritanos. Cada una de las naciones obr as en la ciudad donde resida:
la gente de Babilonia hizo un Sucot Benot; los de Cut, un Nergal; los de Jamat, un Asim;
los avitas, un Nibjz y un Tartac. En cuanto a los sefarvatas, continuaron quemando a sus hijos en honor de Adramlec y de Anamlec, dioses de Sefarvaim.
Pero tambin veneraban al Seor, y establecieron sacerdotes, elegidos entre su propia gente, para que oficiaran en los templos de los lugares altos.
As, aunque veneraban al Seor, servan al mismo tiempo a sus propios dioses, segn el rito de las naciones de donde haban sido deportados.
Hasta el da de hoy, ellos practican los ritos antiguos: no temen al Seor ni practican los preceptos, los ritos, la Ley y los mandamientos que dict el Seor a los hijos de Jacob, a quien dio el nombre de Israel.
El Seor, en efecto, haba concluido con ellos una alianza y les haba ordenado: "Ustedes no temern a otros dioses ni se postrarn delante de ellos, no los servirn ni les ofrecern sacrificios.
Slo temern al Seor, que los hizo salir de Egipto con gran poder y brazo extendido; se postrarn delante de l y le ofrecern sacrificios.
Observarn los preceptos, los ritos, la Ley y los mandamientos que yo escrib para ustedes, practicndolos todos los das, pero no temern a otros dioses.
No olvidarn la alianza que hice con ustedes, y no temern a otros dioses.
Slo temern al Seor, su Dios, y l los librar de la mano de todos sus enemigos".
Pero ellos no escucharon, sino que continuaron practicando los ritos antiguos.
As, estas naciones veneran al Seor y sirven tambin a sus dolos. Y sus hijos, y los hijos de sus hijos, hacen hasta el da de hoy lo que haban hecho sus padres.
El tercer ao de Oseas, hijo de El, rey de Israel, inici su reinado Ezequas, hijo de Ajaz, rey de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Ab, hija de Zacaras.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho su padre David.
Hizo desaparecer los lugares altos, rompi las piedras conmemorativas, tal el poste sagrado e hizo pedazos la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque hasta esos das los israelitas le quemaban incienso; se la llamaba Nejustn.
Ezequas puso su confianza en el Seor, el Dios de Israel, y no hubo despus de l ninguno igual entre todos los reyes de Jud, como tampoco lo hubo antes que l.
Se mantuvo fiel al Seor sin apartarse de l, y observ los mandamientos que el Seor haba dado a Moiss.
Tuvo xito en todas sus empresas, porque el Seor estaba con l. Se rebel contra el rey de Asiria y no fue ms su vasallo.
Derrot a los filisteos hasta Gaza y devast su territorio, desde las torres de guardia hasta las plazas fuertes.
El cuarto ao del rey Ezequas, que era el sptimo ao de Oseas, hijo de El, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asiria, subi contra Samara y la siti.
Al cabo de tres aos la conquistaron: en el sexto ao de Ezequas, que era el noveno ao de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samara.
El rey de Asiria deport a los israelitas a Asiria y los estableci en Jalaj, y tambin junto al Jabor, ro de Gozn, y en las ciudades de los medos.
Esto sucedi porque no haban escuchado la voz del Seor, su Dios, y haban transgredido su alianza; todo lo que haba mandado Moiss, el servidor del Seor, ellos no lo haban escuchado ni practicado.
El decimocuarto ao del rey Ezequas, Senaquerib, rey de Asiria, subi contra todas las ciudades fortificadas de Jud y se apoder de ellas.
Ezequas, rey de Jud, mand a decir al rey de Asiria, que estaba en Laquis: "He cometido un error; retrate y aceptar lo que me impongas". El rey de Asiria exigi al rey Ezequas, rey de Jud, trescientos talentos de plata y trescientos talentos de oro.
Ezequas entreg entonces toda la plata que se encontraba en la Casa del Seor y en los tesoros de la casa del rey.
Fue en aquel tiempo cuando Ezequas desmantel las puertas del Templo del Seor y los soportes que el mismo Ezequas, rey de Jud, haba recubierto de metal, para entregarlos al rey de Asiria.
Desde Laquis, el rey de Asiria envi a Jerusaln, donde estaba Ezequas, al general en jefe, al jefe de los eunucos y al copero mayor, acompaados de una fuerte escolta. Ellos subieron y, al llegar a Jerusaln, se apostaron junto al canal de la piscina superior, sobre la seda del campo del Tintorero.
Llamaron al rey, y Eliaquim, hijo de Jilquas, el mayordomo de palacio, sali a su encuentro, junto con Sebn, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, el archivista.
El copero mayor les dijo: "Digan a Ezequas: As habla el gran rey, el rey de Asiria: Qu motivo tienes para estar tan confiado?
Piensas que la estrategia y el valor para el combate son cuestin de palabras? En quien confas para rebelarte contra m
Ah, s! T confas en el apoyo de esa caa quebrada, en Egipto, que perfora y atraviesa la mano de todo el que se apoya en l. Eso es el Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
Seguramente, t me dirs: "Nosotros confiamos en el Seor, nuestro Dios". Pero no fue acaso Ezequas el que suprimi todos los lugares altos y los altares dedicados a l, diciendo a la gente de Jud y de Jerusaln: "Slo delante de este altar, en Jerusaln, ustedes debern postrarse"?
Y bien! Haz una apuesta con mi seor, el rey de Asiria: Yo te dar dos mil caballos, si puedes conseguir bastantes hombres para montarlos!
Cmo haras retroceder a uno solo de los ms insignificantes servidores de mi seor? Pero t confas en Egipto para tener carros de guerra y soldados!
Acaso he venido a arrasar este pas sin el consentimiento del Seor? Fue el Seor quien me dijo: Sube contra ese pas y arrsalo!".
Eliaquim, hijo de Jilquas, Sebn y Joaj dijeron al copero mayor: "Por favor, hblanos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo, a odos del pueblo que est sobre la muralla".
Pero el copero mayor les replic" "Acaso mi seor me envi a decir estas cosas a tu seor y a ti? No estn dirigidas a esos hombres apostados sobre la muralla, que tendrn que comer sus excrementos y beber su orina, igual que ustedes?".
Entonces el copero mayor, puesto de pie, grit bien fuerte en hebreo: "Escuchen la palabra del gran rey, el rey de Asiria:
As habla el rey: Que Ezequas no los engae, porque l no podr librarnos de mi mano.
Y que Ezequas no los induzca a confiar en el Seor, diciendo: Seguramente el Seor nos librar, y esta ciudad no caer en manos del rey de Asiria.
No le hagan caso a Ezequas, porque as habla el rey de Asiria: Hagan las paces conmigo y rndanse. As cada uno de ustedes comer los frutos de su via y de su higuera, y beber el agua de su pozo,
hasta que venga yo y los lleve a un pas como el de ustedes, un pas de trigo y vino nuevo, un pas de pan y viedos, un pas de olivares, de aceite fresco y de miel; as ustedes vivirn y no morirn. Pero no escuchen a Ezequas, porque l los seduce, diciendo: "El Seor nos librar".
Acaso los dioses de las naciones han librado a sus pases de la mano del rey de Asiria?
Dnde estn los dioses de Sefarvaim, de Hen y de Iv? Dnde los dioses del pas de Samara?
Entre todos los dioses de esos pases, hubo alguno que librara de mi mano a su propio pas, para que el Seor libre de mi mano a Jerusaln?".
El pueblo guard silencio y no le respondi ni una sola palabra, porque esta era la orden del rey: "No le respondan nada".
Eliaquim, hijo de Jilquas, el mayordomo de palacio, Sebn, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, el archivista, se presentaron ante Ezequas con sus vestiduras desgarradas, y le informaron de las palabras del copero mayor.
Cuando el rey Ezequas oy esto, rasg sus vestiduras, se cubri con un sayal y fue a la Casa del Seor.
Adems, envi al mayordomo de palacio Eliaquim, al secretario Sebn y a los sacerdotes ms ancianos, todos cubiertos de sayales, para decir al profeta Isaas, hijo de Ams:
"As habla Ezequas: Hoy es un da de angustia, de castigo y de oprobio, porque los hijos estn a punto de nacer, pero no hay fuerza para darlos a luz.
Tal vez el Seor, tu Dios, escuche las palabras del copero mayor, a quien el rey de Asiria, su seor, envi para insultar al Dios viviente, y el Seor tu Dios, lo castigue por las palabras que ha escuchado. Eleva entonces una plegaria por el resto que todava subsiste".
Los servidores del rey Ezequas fueron a ver a Isaas,
y este les dijo: "Dganle a su seor: As habla el Seor: No temas por las palabras que has odo, y con las que me ultrajaron los lacayos del rey de Asiria.
Yo mismo pondr un espritu en l y, apenas oiga una noticia, regresar a su pas; y yo lo har caer bajo la espada en su propio pas".
El copero mayor regres y se encontr con el rey de Asiria, que estaba atacando a Libn.
El haba odo, en efecto, que el rey se haba retirado de Laquis, al recibir la noticia de que Tirjac, rey de Cus, se haba puesto en campaa para combatirlo. Senaquerib envi de nuevo mensajeros a Ezequas para decirle:
"Hablen as a Ezequas, rey de Jud: Que no te engae tu Dios, en quien confas, hacindote pensar que Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asiria.
T has odo, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los pases, al consagrarlos al exterminio total. Y t te vas a librar?
Libraron acaso sus dioses a esas naciones que mis padres han destruido, a Gozn, Jarn, Rsef y a la gente de Edn que est en Telasar?
Dnde estn el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de Hen y el de Iv?
Ezequas tom la carta de la mano de los mensajeros y la ley. Despus subi a la Casa del Seor, la despleg delante del Seor
y or, diciendo: "Seor de los ejrcitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: t solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, t has hecho el cielo y la tierra.
Inclina tu odo, Seor, y escucha; abre tus ojos, Seor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente.
Es verdad, Seor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios.
Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada ms que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer.
Pero ahora, Seor, Dios nuestro, slvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que t solo, Seor, eres Dios!".
Isaas, hijo de Ams, mand a decir a Ezequas: "As habla el Seor, Dios de Israel: T me has dirigido una splica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado.
Esta es la palabra que el Seor ha pronunciado contra l: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sin; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusaln.
A quin has insultado y ultrajado? Contra quin has alzado la voz y levantado bien alto tus ojos? Contra el Santo de Israel!
Por medio de tus mensajeros han insultado al Seor, y has dicho: "Con mis numerosos carros escal la cima de las montaas, los rincones inaccesibles del Lbano. Tal sus cedros ms altos, sus mejores cipreses; llegu hasta su ltimo extremo, hasta lo ms espeso de su bosque.
Excav pozos y beb aguas extranjeras; sequ con la planta de mis pies todos los canales de Egipto".
No lo has odo? Hace mucho tiempo que lo he preparado: lo he planeado desde los tiempos antiguos y ahora lo llevo a cabo. As, t has reducido a un montn de ruinas las ciudades fortificadas.
Sus habitantes, con las manos cadas, estn aterrorizados, avergonzados: son como el pasto de los campos y la gramilla verde, como la hierba de los techos, o el grano agostado antes de madurar.
Pero yo s cundo te sientas, cundo sales y cundo entras, y cundo tiemblas de rabia contra m.
Porque has temblado de rabia contra m, y tu insolencia ha subido a mis odos, pondr mi garfio en tus narices y mi bozal en tus labios, y te har volver por el camino por donde habas venido.
Y esto te servir de seal: Este ao se comer del grano cado, y el ao prximo, de lo que brote espontneamente; pero al tercer ao, siembren y cosechen, planten vias y coman de sus frutos.
Los sobrevivientes de la casa de Jud, los que todava queden, echarn de nuevo races por debajo, y producirn frutos por arriba.
Porque de Jerusaln saldr un resto, y del monte Sin, algunos sobrevivientes. El celo del Seor de los ejrcitos har todo eso.
Por eso, as habla el Seor acerca del rey de Asiria: El no entrar en esta ciudad, ni se lanzar una flecha; no la enfrentar con el escudo, ni se levantar contra ella un terrapln.
Se volver por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -orculo del Seor -
Yo proteger a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor".
Aquella misma noche, el ngel del Seor sali e hiri en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando los dems se levantaron por la maana, vieron que todos eran cadveres, que estaban muertos.
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levant el campamento, emprendi el regreso y se qued en Nnive.
Un da, mientras estaba postrado en el templo de Nisroc, su dios, Adramlec y Sarecer, sus hijos, lo mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el pas de Aratat. Asarhadn, su hijo, rein en lugar de l.
En aquellos das, Ezequas cay gravemente enfermo. El profeta Isaas, hijo de Ams, fue a verlo y le dijo: "As habla el Seor: Ordena todos los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirs ms".
Ezequas volvi su rostro hacia la pared y or al Seor, diciendo:
"Ah, Seor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazn, y que hice lo que es bueno a tus ojos". Y Ezequas se deshizo en llanto.
Isaas no haba salido an del patio central, cuando le lleg la palabra del Seor:
"Vuelve y dile a Ezequas, el jefe de mi pueblo: As habla el Seor, el Dios de tu padre David: He odo tu splica, he visto tus lgrimas. Yo te voy a curar: dentro de tres das subirs a la Casa del Seor.
Aadir otros quince aos a tu vida; te librar, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defender a esta ciudad por mi honor y el de mi servidor David".
Luego dijo Isaas: "Traigan un emplasto de higos". Lo trajeron, lo aplicaron sobre la lcera, y el rey se cur.
Entonces Ezequas dijo a Isaas: "Cul es la seal de que el Seor me sanar y que dentro de tres das podr subir a la Casa del Seor?".
Isaas respondi: "Esta es la seal que te da el Seor para confirmar la palabra que ha pronunciado: La sombra debe avanzar diez grados o retroceder diez grados?
Ezequas respondi: "Es fcil para la sombra adelantarse diez grados, pero no que los retroceda".
El profeta invoc al Seor, y l hizo que la sombra retrocediera los diez grados que haba descendido, en el reloj de sol de Ajaz.
En aquel tiempo, Merodac Baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi una carta y un presente a Ezequas, al enterarse de que haba estado enfermo.
Ezequas se alegr de esto, y mostr a los emisarios la sala del tesoro, la plata, el oro, los perfumes, el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se encontraba en sus depsitos. De todo lo que haba en su palacio y en sus dominios, no qued nada que Ezequas no les hiciera ver.
Entonces el profeta Isaas se present al rey Ezequas y le pregunt: "Qu te ha dicho esa gente y de dnde ha venido?". Ezequas respondi: "Vinieron de un pas lejano, de Babilonia".
Isaas pregunt: "Qu han visto en tu casa?". Han visto todo lo que hay en mi casa, respondi Ezequas. No hay nada en mis depsitos que no les haya mostrado".
Entonces Isaas dijo a Ezequas: "Escucha la palabra del Seor:
Llegarn los das en que todo lo que hay en tu casa, todo lo que han atesorado tus padres hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia. No quedar nada, dice el Seor.
Y algunos de tus hijos, de los que han nacido de ti, que t mismo habrs engendrado, sern tomados para que sirvan como eunucos en el palacio del rey de Babilonia".
Ezequas respondi a Isaas: "Es auspiciosa la palabra del Seor que has pronunciado". Porque se deca a s mismo: "Mientras yo viva, habr paz y seguridad".
El resto de los hechos de Ezequas, sus proezas, todo lo que l hizo, la cisterna y el canal que construy para llevar el agua a la ciudad, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Ezequas fue a descansar con sus padres, y su hijo Manass rein en lugar de l.
Manass tena doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jefsib.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, siguiendo las costumbres abominables de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
Reedific los lugares altos que haba hecho desaparecer su padre. Ezequas; erigi altares a Baal, hizo un poste sagrado como lo haba hecho Ajab, rey de Israel, y se postr delante de todo el Ejrcito de los cielos y lo sirvi.
Edific altares en la Casa del Seor, de la que el Seor haba dicho: "En Jerusaln pondr mi Nombre".
Edific altares a todo el Ejrcito de los cielos en los dos atrios de la Casa del Seor.
Inmol a su hijo en el fuego, practic la astrologa y la magia, e instituy nigromantes y adivinos. Persisti en hacer lo que es malo a los ojos del Seor, provocando su indignacin.
La estatua de Aser que haba hecho, la instal en la Casa de la que el Seor haba dicho a David y a su hijo Salomn: "En esta Casa y en Jerusaln, que yo eleg entre todas las tribus de Israel, pondr mi Nombre para siempre.
Ya no permitir que Israel ande errante lejos del suelo que di a sus padres, con tal que se empeen en practicar todo lo que les he mandado, conforme a toda la Ley que les prescribi mi servidor Moiss".
Pero ellos no escucharon, y Manass los extravi, de manera que obraron peor que las naciones que el Seor haba exterminado delante de los israelitas.
Entonces el Seor habl por medio de sus servidores los profetas, en estos trminos:
"Porque Manass, rey de Jud, cometi estas abominaciones, porque super en maldad a todo lo que haban hecho los amorreos antes que l, y tambin hizo pecar a Jud con sus dolos,
por eso, as habla el Seor, el Dios de Israel: Yo har venir sobre Jerusaln y Jud una desgracia tal, que le zumbarn los dos odos al que oiga hablar de ella.
Tender sobre Jerusaln la cuerda de Samara y el nivel de la casa de Ajab, y limpiar a Jerusaln como se limpia un plato, y una vez limpio, se lo vuelve boca abajo.
Rechazar al resto de mi herencia, los entregar en manos de sus enemigos, y sern el botn y la presa de todos sus enemigos,
porque han hecho lo que es malo a mis ojos y no han cesado de provocar mi indignacin, desde el da en que sus padres salieron de Egipto hasta el da de hoy".
Manass derram tambin sangre inocente, en tal cantidad que inund a Jerusaln de un extremo a otro, aparte del pecado que hizo cometer a Jud, haciendo lo que es malo a los ojos del Seor.
El resto de los hechos de Manass y todo lo que l hizo, as como el pecado que cometi, no est escrito todo eso en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Manass se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado en el jardn de su casa, en el Jardn de Uz. Su hijo Amn rein en lugar de l.
Amn tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Mesulmet, hija de Jars, y era de Jotb.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, como lo haba hecho su padre Manass.
Sigui en todo el camino que haba seguido su padre; sirvi a los dolos que haba servido su padre y se postr delante de ellos.
Abandon al Seor, el Dios de sus padres, y no sigui el camino del Seor.
Los servidores de Amn conspiraron contra el rey y lo mataron en su casa.
Pero el pueblo del pas mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y proclam rey en lugar de l a su hijo Josas.
El resto de los hechos de Amn, todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Lo sepultaron en su tumba, en el Jardn de Uz. Su hijo Josas rein en lugar de l.
Josas tena ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Iedid, hija de Adaas, y era de Boscat.
El hizo lo que recto a los ojos del Seor y sigui en todo el camino de su padre David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
El ao decimoctavo de su reinado, el rey Josas envi al secretario Safn, hijo de Asalas, hijo de Mesulam, a la Casa del Seor, con este encargo:
"Sube a ver a Jilquas, el sumo sacerdote, para que haga el recuento de toda la plata que se ha trado a la Casa del Seor, la que han recaudado del pueblo los guardianes del umbral.
Que se la entreguen a los que dirigen las obras, a los supervisores de la Casa del Seor, para que paguen a los que trabajan en reparar las partes deterioradas de la Casa del Seor,
-a los carpinteros, a los constructores y albailes- y se pueda comprar la madera y las piedras talladas necesarias para reparar la Casa.
Pero que no se les pida cuenta de la plata que se les entrega, porque ellos obran a conciencia".
El sumo sacerdote Jilquas dijo al secretario Safn: "He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Seor". Jilquas entreg el libro a Safn, y este lo ley.
Luego el secretario Safn se present ante el rey, y le inform, diciendo: "Tus servidores han volcado la plata que se encontraba en la Casa y se la entregaron a los que dirigen las obras, a los encargados de supervisar la Casa del Seor".
Luego el secretario Safn anunci al rey "Jilquas, el sacerdote, me ha dado un libro". Y Safn lo ley delante del rey.
Cuando el rey oy las palabras del libro de la Ley, rasg sus vestiduras,
y dio esta orden a Jilquas, el sacerdote, a Ajicam, hijo de Safn, a Acbor, hijo de Miqueas, a Safn, el secretario, y a Asaas, el servidor del rey:
"Vayan a consultar al Seor por m, por todo el pueblo y por todo Jud, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Seor que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que est escrito en l".
El sacerdote Jilquas, Ajicam, Acbor, Safn y Asaas fueron a ver a la profetisa Julda, esposa de Salm, hijo de Ticv, hijo de Jarcs, el encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusaln, en el barrio nuevo. Y cuando terminaron de hablar,
les dijo: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Dganle al hombre que los ha enviado:
As habla el Seor: Yo voy a traer una desgracia a este lugar y sobre sus habitantes, cumpliendo as todas las palabras del libro que ha ledo el rey de Jud.
Porque me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses, provocando mi indignacin con toda la obra de sus manos, mi furor se ha encendido contra este lugar, y no se extinguir.
Pero al rey de Jud que los enva a consultar al Seor, le dirn: As habla el Seor, el Dios de Israel: En lo que respecta a las palabras que has escuchado...
Porque tu corazn se ha conmovido y te has humillado delante del Seor al or lo que dije contra este lugar y contra sus habitantes, a saber, que se convertirn en una devastacin y en una maldicin; porque has rasgado tus vestiduras y has llorado delante de m, tambin yo he escuchado -orculo del Seor-.
Por eso, voy a reunirte con tus padres: sers sepultado en paz y tus ojos no vern nada de la desgracia que atraer sobre este lugar". Ellos llevaron la respuesta al rey.
El rey mand que se reunieran junto a l todos los ancianos de Jud y de Jerusaln.
Luego subi a la Casa del Seor, acompaado de todos los hombres de Jud y de todos los habitantes de Jerusaln -los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el ms pequeo al ms grande-, y les ley todas las palabras del libro de la Alianza, que haba sido hallado en la Casa del Seor.
Despus, de pie sobre el estrado, el rey sell delante del Seor la alianza que obliga a seguir al Seor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazn y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometi en la alianza.
El rey orden al sumo sacerdote Jilquas, a los sacerdotes de segundo orden y a los guardianes del umbral, que sacaran del Templo del Seor todos los objetos fabricados en honor de Baal, de Aser y de todo el Ejrcito de los cielos; los quem fuera de Jerusaln, en los baldos del Cedrn, e hizo llevar sus cenizas a Betel.
Suprimi a los sacerdotes que haban establecido los reyes de Jud para quemar incienso en los lugares altos, en las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln, y a los que quemaban incienso a Baal, al sol, a la luna, a los signos del zodiaco y a todo el Ejrcito de los cielos.
Sac del Templo del Seor el poste sagrado, y lo llev fuera de Jerusaln, al torrente Cedrn; all lo quem hasta reducirlo a polvo, y arroj el polvo a la fosa comn.
Derrib las casas de las prostitutas sagradas que haba en la Casa del Seor, y donde las mujeres tejan mantos para Aser.
Hizo venir de las ciudades de Jud a todos los sacerdotes, y profan los lugares altos donde esos sacerdotes quemaban incienso, desde Gueba hasta Berseba. Derrib el lugar alto dedicado a los stiros, que estaba a la entrada de la puerta de Josu, el gobernador de la ciudad, a la izquierda de quien entra por la puerta de la ciudad.
Pero los sacerdotes de los lugares altos no podan subir al altar del Seor en Jerusaln, aunque coman los panes cimos en medio de sus hermanos.
Adems, profan el Tfet del valle de Ben Hinnm, para que nadie inmolara en el fuego a su hijo o a su hija, en honor de Moloc.
Suprimi los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol, a la entrada de la Casa del Seor, hacia la habitacin del eunuco Natn Mlec, en los anexos, y quem el carro del sol.
El rey derrib los altares que estaban sobre las terrazas de la habitacin alta de Ajaz, construidos por los reyes de Jud, y tambin los que haba hecho Manass en los dos atrios de la Casa del Seor; all mismo los destroz y arroj el polvo en el torrente Cedrn.
El rey profan los lugares altos que estaban frente a Jerusaln, al sur del monte de la Destruccin, y que Salomn, rey de Israel, haba construido en honor de Astart, el despreciable dolo de los sidonios, en honor de Quems, el despreciable dolo de Moab, y en honor de Milcm, el abominable dolo de los amonitas.
Tambin destroz las piedras conmemorativas, cort los postes sagrados y cubri de huesos humanos el lugar ocupado por ellos.
Josas derrib tambin el altar que estaba en Betel, el lugar alto que haba edificado Jeroboam, hijo de Nebat, el que hizo pecar a Israel; derrib este altar y su lugar alto, quem el lugar alto, lo redujo a polvo, y quem el poste sagrado.
Al darse vuelta, Josas divis las tumbas que haba all, sobre la montaa; mand recoger los huesos de esas tumbas y los quem sobre el altar; as lo profan, conforme a la palabra del Seor que haba proclamado el hombre de Dios, mientras Jeroboam estaba de pie junto al altar, durante la fiesta. Al darse vuelta, Josas levant los ojos y vio la tumba del hombre de Dios que haba proclamado estas cosas,
y pregunt: "Qu mausoleo es ese que veo?". La gente de la ciudad le respondi: "Es la tumba del hombre de Dios que vino de Jud y proclam las cosas que t acabas de hacer contra el altar de Betel"..
Djenla, dijo el rey; que nadie remueva sus huesos". As fueron respetados sus huesos y los del profeta que haba venido de Samara.
Josas hizo desaparecer tambin todas las casas de los lugares altos que se encontraban en las ciudades de Samara, y que haban hecho los reyes de Israel para provocar la indignacin del Seor: hizo con ellas lo mismo que haba hecho en Betel.
Inmol sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que haba all, y quem sobre ellos huesos humanos. Luego regres a Jerusaln.
El rey dio esta orden a todo el pueblo: "Celebren una Pascua en honor del Seor, su Dios, como est escrito en este libro de la Alianza".
Porque no se haba celebrado una Pascua como aquella desde el tiempo en que los Jueces haban gobernado a Israel, ni durante todo el tiempo de los reyes de Israel y de Jud.
Fue en el ao decimoctavo del rey Josas cuando se celebr esta Pascua en honor del Seor, en Jerusaln.
Josas elimin tambin a los nigromantes, los adivinos, los dolos familiares, los fetiches y todas las monstruosidades que se vean en el pas de Jud y en Jerusaln, para cumplir las palabras de la Ley, escritas en el libro que el sacerdote Jilquas encontr en la Casa del Seor.
Antes de Josas no hubo otro rey como l, que se convirtiera al Seor con todo su corazn, con toda su alma y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moiss. Y despus de l no surgi otro igual.
Sin embargo, el Seor no aplac el ardor de su ira, que se haba encendido contra Jud a causa de la gran indignacin que le haba provocado Manass.
El Seor dijo: "Tambin apartar de mi presencia a Jud, como apart a Israel. Y rechazar a esta ciudad que eleg, a Jerusaln, y a la Casa de la que dije: All estar mi Nombre.
El resto de los hechos de Josas y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
En ese tiempo, el faran Necao, rey de Egipto, subi en apoyo del rey de Asiria, hacia el ro Eufrates. El rey Josas le sali al paso, pero Necao le dio muerte en Meguido, apenas lo divis.
Sus servidores cargaron el cadver en un carro, lo llevaron de Meguido a Jerusaln y lo sepultaron en su tumba. Entonces el pueblo del pas tom a Joacaz, hijo de Josas, lo ungi y lo proclam rey en lugar de su padre.
Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremas, y era de Libn.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, tal como lo haban hecho sus padres.
El faran Necao lo encaden en Ribl, en el pas de Jamat, para impedir que reinara en Jerusaln, e impuso al pas un tributo de cien talentos de plata y un talento de oro.
Adems, design rey a Eliaquim, hijo de Josas, como sucesor de su padre, y le cambi su nombre por el de Joaqum. A Joacaz lo tom prisionero y se lo llev a Egipto, donde muri.
Joaqum entreg al Faran el oro y la plata, pero tuvo que imponer una contribucin al pas, para pagar la suma reclamada por el Faran; l exigi de la poblacin, segn los recursos de cada uno, la plata y el oro que se deba entregar al faran Necao.
Joaqum tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Zebid, hija de Pedaas, y era de Rum.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, tal como lo haban hecho sus padres.
En ese tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, se puso en campaa, y Joaqum le estuvo sometido durante tres aos. Pero despus cambi de actitud y se rebel contra l.
Entonces el Seor envi contra Joaqum bandas de caldeos, de arameos, de moabitas y de amonitas; las envi contra Jud para aniquilarla, conforme a la palabra que el Seor haba pronunciado por medio de sus servidores los profetas.
Fue nicamente por orden del Seor que sucedi esto en Jud, para apartarla de su presencia, a causa de los pecados de Manass, por todo lo que l hizo,
y tambin por la sangre inocente que derram, hasta inundar con ella a Jerusaln: el Seor no quiso perdonar.
El resto de los hechos de Joaqum y todo lo que l hizo, no est escrito en el libro de los Anales de los reyes de Jud?
Joaqum se fue a descansar con sus padres, y su hijo Joaqun rein en lugar de l.
El rey de Egipto no volvi a salir de su pas, porque el rey de Babilonia se haba apoderado de todo lo que perteneca al rey de Egipto, desde el Torrente de Egipto hasta el ro Eufrates.
Joaqun tena dieciocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. Su madre se llamaba Nejust, hija de Elantn, y era de Jerusaln.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho su padre.
En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusaln, y la ciudad qued sitiada.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban,
y Joaqun, rey de Jud, se rindi al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus prncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tom prisioneros en el ao octavo de su reinado.
Luego retir de all todos los tesoros de la Casa del Seor y los tesoros de la casa del rey, y rompi todos los objetos que Salomn, rey de Jud, haba hecho para la Casa del Seor, como lo haba anunciado el Seor.
Deport a todo Jerusaln, a todos los jefes y a toda la gente rica -diez mil deportados- adems de todos los herreros y cerrajeros: slo qued la gente ms pobre del pas.
Deport a Joaqun a Babilonia; y tambin llev deportados de Jerusaln a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del pas.
A todos los guerreros -en nmero de siete mil- a los herreros y cerrajeros -en nmero de mil- todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llev deportados a su pas.
el rey de Babilonia design rey, en lugar de Joaqun, a su hijo Matanas, a quien le cambi el nombre por el de Sedecas.
Sedecas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremas, y era de Libn.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho Joaqun.
Esto sucedi en Jerusaln y en Jud a causa de la ira del Seor, hasta que al fin l los arroj lejos de su presencia. Sedecas se rebel contra el rey de Babilonia.
El noveno ao del reinado de Sedecas, el da diez del dcimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg con todo su ejrcito contra Jerusaln; acamp frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada.
La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el ao undcimo del rey Sedecas.
En el cuarto mes, el da nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no haba ms pan para la gente del pas,
se abri una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la Puerta entre las dos murallas, que est cerca del jardn del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron por el camino de la Arab.
Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y lo alcanzaron en las estepas de Jeric, donde se desband todo su ejrcito.
Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Ribl, ante el rey de Babilonia, y este dict sentencia contra l.
Los hijos de Sedecas fueron degollados ante sus propios ojos. A Sedecas le sac los ojos, lo at con una doble cadena de bronce y lo llev a Babilonia.
El da siete del quinto mes -era el decimonoveno ao de Nabucodonosor, rey de Babilonia- Nebuzaradn, comandante de la guardia, que prestaba servicio ante el rey de Babilonia, entr en Jerusaln.
Incendi la Casa del Seor, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln, y prendi fuego a todas las casa de los nobles.
Despus, el ejrcito de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derribo las murallas que rodeaban a Jerusaln.
Nebuzaradn, el comandante de la guardia, deport a toda la poblacin que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos.
Pero dej una parte de la gente pobre del pas como viadores y cultivadores.
Adems, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce de la Casa del Seor, las bases y el Mar de bronce que estaban en la Casa del Seor, y se llevaron el bronce a Babilonia.
Tomaron tambin las ollas, las palas, los cuchillos, las fuentes y todos los objetos de bronce que servan para el culto.
El comandante de la guardia tom asimismo los pebeteros, los aspersorios y todos los objetos de oro y plata.
En cuanto a las dos columnas, al nico Mar de bronce y a las bases que haba hecho Salomn para la Casa del Seor, no se poda evaluar el peso de bronce de todos esos objetos.
La altura de una columna era de nueve metros; estaba rematada por un capitel de bronce, y la altura del capital era de un metro y medio. Sobre el capitel, todo alrededor, haba una moldura en forma de red y de granadas, todo de bronce. La segunda columna, con su red, era igual a la primera.
El comandante de la guardia apres a Seraas, el sumo sacerdote, a Sefanas, el segundo sacerdote, y a los tres guardianes del umbral.
En la ciudad apres tambin a un eunuco, que estaba al frente de los hombres de guerra, a cinco hombres del servicio personal del rey que fueron sorprendidos en la ciudad, al secretario del jefe del ejrcito, encargado de enrolar al pueblo del pas, y a sesenta hombres del pueblo que estaban dentro de la ciudad.
Despus de tomarlos prisioneros, Nebuzaradn, comandante de la guardia, los llev ante el rey de Babilonia, a Ribl.
El rey de Babilonia los mand golpear y ejecutar en Ribl, en el pas de Jamat. As fue deportado Jud lejos de su tierra.
A la poblacin que haba quedado en el pas, la que haba dejado Nabucodonosor, rey de Babilonia, el rey le puso como gobernador a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn.
Todos los jefes de las tropas, lo mismo que sus hombres, se enteraron de que el rey de Babilonia haba nombrado gobernador a Godolas, y se presentaron ante l en Misp: eran Ismael, hijo de Natanas, Iojann, hijo de Caraj, Seraas, hijo de Tanjumet, el netofita, y Iazanas, hijo del maacatita, junto con sus hombres.
Godolas les hizo un juramento, a ellos y a sus hombres, y les dijo: "No tengan miedo de servir a los caldeos; permanezcan en el pas, sirvan al rey de Babilonia, y les ir bien".
Pero en el sptimo mes, Ismael, hijo de Natanas, hijo de Elisam, que era de estirpe real, lleg con diez hombres, y ellos mataron a Godolas y a los judos y caldeos que estaban con l en Misp.
Entonces todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el ms grande, y los jefes de las tropas, partieron y se fueron a Egipto, por miedo a los caldeos.
El trigsimo sptimo ao de la deportacin de Joaqun, rey de Jud, el da veintisiete del duodcimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el ao de su entronizacin, indult a Joaqun, rey de Jud, y lo hizo salir de la prisin.
Le habl amigablemente y le asign un sitial ms elevado que el de los reyes que estaban con l en Babilonia.
Le hizo cambiar su ropa de prisionero, y Joaqun comi siempre en su presencia, durante toda su vida.
Su mantenimiento fue asegurado por el rey con una asignacin regular para cada da, durante toda su vida.
Visin que tuvo Isaas, hijo de Ams, acerca de Jud y de Jerusaln, en tiempos de Ozas, de Jotam, de Ajaz y de Ezequas, reyes de Jud.
Escuchen, cielos! Presta odo, tierra! porque habla el Seor: Yo cri hijos y los hice crecer, pero ellos se rebelaron contra m.
El buey conoce a su amo y el asno, el pesebre de su dueo; pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento!
Ay, nacin pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza de malhechores, hijos pervertidos! Han abandonado al Seor, han despreciado al Santo de Israel, se han vuelto atrs!
Dnde pueden ser golpeados todava, ustedes, que persisten en la rebelin? Toda la cabeza est enferma y todo el corazn dolorido;
de la planta de los pies a la cabeza, no hay nada intacto: heridas, contusiones, llagas vivas, que no han sido curadas ni vendadas, ni aliviadas con aceite!
Su pas es una desolacin, sus ciudades, presa del fuego; su suelo, delante de ustedes, lo devoran extranjeros; hay tanta desolacin como en el desastre de Sodoma!
La hija de Sin ha quedado como una choza en un viedo, como una cabaa en una plantacin de pepinos, como una ciudad sitiada.
Si el Seor de los ejrcito no nos hubiera dejado algunos sobrevivientes, seramos como Sodoma, nos pareceramos a Gomorra!
Escuchen la palabra del Seor, jefes de Sodoma! Presten atencin a la instruccin de nuestro Dios pueblo de Gomorra!
Qu me importa la multitud de sus sacrificios? -dice el Seor- Estoy harto de holocaustos de cameros y de la grasa de animales cebados; no quiero ms sangre de toros, corderos y chivos.
Cuando ustedes vienen a ver mi rostro, quin les ha pedido que pisen mis atrios?
No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para m una abominacin. Luna nueva, sbado, convocacin a la asamblea... no puedo aguantar la falsedad y la fiesta!
Sus lunas nuevas y solemnidades las detesto con toda mi alma; se han vuelto para m una carga que estoy cansado de soportar.
Cuando extienden sus manos. yo cierro los ojos; por ms que multipliquen las plegarias, yo no escucho: las manos de ustedes estn llenas de sangre!
Lvense, purifquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! Cesen de hacer el mal,
aprendan a hacer el bien! Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al hurfano, defiendan a la viuda!
Vengan, y discutamos -dice el Seor- Aunque sus pecado sean como la escarlata, se volvern blancos como la nieve; aunque sean rojos como la prpura, sern como la lana.
Si estn dispuestos a escuchar, comern los bienes del pas;
pero si rehsan hacerlo y se rebelan, sern devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Seor.
Cmo se ha prostituido la ciudad fiel! Estaba llena de equidad, la justicia moraba en ella, y ahora no hay ms que asesinos!
Tu plata se ha vuelto escoria, se ha aguado tu mejor vino.
Tus prncipes son rebeldes y cmplices de ladrones; todos aman el soborno y corren detrs de los regalos; no hacen justicia al hurfano ni llega hasta ellos la causa de la viuda.
Por eso -orculo del Seor de los ejrcitos, el Fuerte de Israel-; Ay! Me desquitar de mis adversarios y me vengar de mis enemigos!
Volver mi mano contra ti, depurar tu escoria con potasa y eliminar todos tus desechos.
Har a tus jueves como eran antes y a tus consejeros, como el principio. Despus de esto, te llamarn "Ciudad de la Justicia", "Ciudad Fiel".
Sin ser rescatada por el derecho y los que se conviertan, por la justicia.
Los rebeldes y pecadores sern destrozados juntamente y desaparecern los que abandonan al Seor.
Ustedes se avergonzarn de las encinas que tanto amaban. se sonrojarn de los jardines que eligieron;
porque sern como una encina de hojas secas, como un jardn sin agua.
El hombre fuerte se convertir en estopa y su obra ser la chispa: ardern los dos juntos y no habr quien extinga el fuego.
Palabra que Isaas, hijo de Ams, recibi en una visin, acerca de Jud y de Jerusaln:
Suceder al fin de los tiempo. que la montaa de la Casa del Seor ser afianzada sobre la cumbre de las montaas y se elevar por encima de las colinas. Todas las naciones afluirn hacia ella
y acudirn pueblos numerosos, que dirn; Vengan, subamos a la montaa del Seor, a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruir en sus caminos y caminaremos por sus sendas". Porque de Sin saldr la Ley y de Jerusaln, la palabra del Seor.
El ser juez entre las naciones y rbitro de pueblos numerosos Con sus espadas forjarn arados y podaderas con sus lanzas. No levantar la espada una nacin contra otra ni se adiestrarn ms para la guerra.
Ven, casa de Jacob. y caminemos a la luz del Seor!
S, t has desechado a tu pueblo a la casa de Jacob. porque estn llenos de adivinos de Oriente, de astrlogos, como los filisteos, y estrechan la mano de los extranjeros.
Su pas est lleno de plata y oro y sus tesoros no tienen fin. Su pas est lleno de caballos y sus carros de guerra no tienen fin.
Su pas est lleno de dolos; ellos se postran ante la obra de sus manos, ante lo que fabricaron sus propios dedos.
El hombre ser doblegado y el mortal, humillado -t no podras perdonarlos -
Entra en la roca y escndete en el polvo, lejos del Terror del Seor y del esplendor de su majestad!
La mirada altanera del hombre ser humillada, la arrogancia humana ser abatida. y slo el Seor ser exaltado en aquel da.
Porque habr un da para el Seor de los ejrcitos contra todo lo arrogante y altanero, contra todo lo alto y encumbrado,
contra todos los cedros del Lbano, altaneros y elevados, contra todas las encinas de Basn
contra todas las montaas altivas, contra todas las colinas encumbradas,
contra todas las altas torres, contra todo muro fortificado,
contra todas las naves de Tarsis, contra todos los barcos suntuosos.
El orgullo del hombre ser humillado, la arrogancia humana ser abatida, y slo el Seor ser exaltado en aquel da,
y hasta el ltimo de los dolos desaparecer.
Entren en las cavernas de las rocas y en las cuevas del suelo. lejos del Terror del Seor y del esplendor de su majestad, cuando l se levante para llenar la tierra de espanto!
Aquel da, el hombre arrojar a los topos y a los murcilagos los dolos de plata y los dolos de oro que se haba fabricado para adorarlos,
y se meter en las hendiduras de las rocas y en las grietas de los peascos, lejos del Terror del Seor y del esplendor de su majestad, cuando l se levante para llenar la tierra de espanto.
Dejen entonces al hombre que slo tiene aliento en sus narices! En qu se lo puede estimar?
Miren que el Seor de los ejrcitos retira de Jerusaln y de Jud toda clase de sustento: todo sustento de pan y todo sustento de agua,
el soldado y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano,
el jefe de batalln, el dignatario y el consejero. el experto en artes mgicas y el hbil encantador.
Yo les dar por jefes a adolescentes, y nios caprichosos los dominarn.
La gente se maltratar mutuamente, unos contra otros; el joven acometer contra el anciano y el plebeyo contra el noble.
Entonces un hombre agarrar a su hermano en la casa de su padre, y le dir: "T tienes un manto, s nuestro jefe; que este montn de ruinas est bajo tu mando".
Pero el otro replicar en aquel da: "Yo no sirvo para curar, y no hay en mi casa ni pan ni manto; no harn de m un jefe del pueblo!".
S, Jerusaln tropieza y Jud se desmorona, porque su lengua y sus acciones estn contra el Seor, desafiando su mirada gloriosa.
Su descaro atestigua contra ellos, y como Sodoma publican su pecado, no lo ocultan! Ay de ellos, porque son los causantes de su propia desgracia!
Feliz el justo, porque le ir bien, comer el fruto de sus acciones!
Ay del malvado, porque le ir mal, se le devolver lo que hicieron sus manos!
Pueblo mo! Un nio pequeo lo tiraniza y mujeres dominan sobre l. Pueblo mo! Tus guas te extravan y confunden el camino por donde vas.
El Seor se levanta para un juicio, se pone de pie para juzgar a su pueblo.
El Seor entabla un pleito contra los ancianos y los prncipes de su pueblo "Ustedes han arrasado la via, tienen en sus casas lo que arrebataron al pobre!
Con qu derecho aplastan a mi pueblo y trituran el rostro de los pobres?" -orculo del Seor de los ejrcitos-.
Dice el Seor: Ya que las hijas de Sin son tan arrogantes, ya que andan con el cuello estirado, provocando con la mirada, y caminan con los pasos cortos, haciendo sonar las hebillas de sus pies,
por eso, el Seor cubrir de sarna y pondr al descubierto su desnudez.
Aquel da, el Seor suprimir todo adorno: hebillas, soles y lunetas,
pendientes, brazaletes y velos,
turbantes, cadenillas, cinturones, talismanes y amuletos.
sortijas y anillos para la nariz.
vestidos de fiesta, pauelos, chales y bolsos,
espejos, telas finas, diademas y mantillas.
En vez de perfume habr podredumbre, en vez de cinturn, una cuerda, en vez de bucles, calvicie, en vez de trajes lujosos, un sayal; s, en vez de hermosura, una marca de fuego.
Tus hombres caern bajo la espada y tus guerreros en el campo de batalla.
Tus puertas gemirn y estarn de duelo, y t desolada, te sentars en el suelo.
Siete mujeres agarrarn a un hombre, en aquel da. diciendo "comeremos nuestro propio pan y nos vestiremos con nuestra ropa, con tal de llevar tu nombre: borra nuestra afrenta!".
Aqul da, el germen del Seor ser la hermosura y la gloria de los sobrevivientes de Israel, y el fruto del pas ser su orgullo y su ornato.
Entonces, el resto de Sin, los sobrevivientes de Jerusaln, sern llamados santos: todos ellos estarn inscritos para la vida, en Jerusaln.
cuando el Seor lave la suciedad de las hijas de Sin y limpie a Jerusaln de la sangre derramada en ella, con el soplo abrasador del juicio.
l crear sobre toda la extensin del monte. Sin y en su asamblea, una nube de humo durante el da, y la claridad de un fuego llameante durante la noche. Porque la gloria del Seor, en lo ms alto de todo, ser un reparo
y una choza, para dar sombra contra el calor durante el da, y servir de abrigo y refugio contra la tempestad y la lluvia.
Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su via. Mi amigo tena una via en una loma frtil.
La cav, la limpi de piedras y la plant con cepas escogidas; edific una torre en medio de ella y tambin excav un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.
Y ahora, habitantes de Jerusaln y hombres de Jud, sean ustedes los jueces entre mi via y yo.
Qu ms se poda hacer por mi via que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, por qu dio frutos agrios?
Y ahora les har conocer lo que har con mi via; Quitar su valla, y ser destruida, derribar su cerco y ser pisoteada.
La convertir en una ruina, y no ser podada ni escardada. Crecern los abrojos y los cardos, y mandar a las nubes que no derramen, lluvia sobre ella.
Porque la via del Seor de los ejrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud son su plantacin predilecta. El esper de ellos equidad. y hay efusin de sangre; esper justicia, y hay gritos de angustia! Seis maldiciones contra los poderosos de Jud: contra los explotadores
Ay de los que acumulan una casa tras otra y anexionan un campo a otro, hasta no dejar ms espacio y habitar ustedes solos en medio del pas!
El Seor de los ejrcitos lo ha jurado a mi odo: S, muchas mansiones, grandes y hermosas, quedarn desoladas, por falta de habitantes.
Porque diez yugadas de via no darn ms que un tonel, y diez medidas de semillas producirn una sola.
Ay de los que madrugan para correr tras la bebida, y hasta muy entrada la noche se acaloran con el vino!
Hay ctara y arpa, tamboriles y flautas y vino en sus banquetes; pero ellos no miran la accin del Seor ni ven la obra de sus manos.
Por eso mi pueblo ser deportado por falta de conocimiento; sus nobles morirn de hambre y su muchedumbre se abrasar de sed.
Por eso el Abismo dilata su garganta, abre sus fauces desmesuradamente, y all se precipitan el esplendor de la ciudad y su muchedumbre, su tumulto y sus festejos.
El hombre ser doblegado, el mortal, humillado, y sern humillados los ojos altaneros;
pero el Seor de los ejrcitos ser exaltado por su rectitud, y el Dios santo se mostrar santo por su justicia.
Los corderos pacern como en sus praderas y en las ruinas engordarn los cabritos.
Ay de los que arrastran la culpa con las cuerdas de la falsedad, y tiran del pecado como con las riendas de un carro!
Los que dicen: "Que se apure. que haga pronto su obra, para que la veamos que se acerque y llegue el designio del Santo de Israel, para que podamos conocerlo!".
Ay de los que llaman bien al mal y mal al bien. de los que cambian las tinieblas en luz y la luz en tinieblas. de los que vuelven dulce lo amargo y amargo lo dulce!
Ay de los que se tienen por sabios y se creen muy inteligentes!
Ay de los valientes para beber vino y de los campeones para mezclar bebidas,
de los que absuelven por soborno al culpable y privan al justo de su derecho!
Por eso, como la lengua de fuego devora la paja y la hierba seca se consume en la llama, as su raz ser como podredumbre y su brote se disipar como el polvo, porque rechazaron la ley del Seor de los ejrcitos y despreciaron la palabra del Santo de Israel.
Por eso la ira del Seor se enciende contra su pueblo: el Seor extiende su mano contra l y lo golpea. se estremecen las montaas y sus cadveres son como basura en medio de las calles. A pesar de todo esto, no se aplac su ira y su mano est an extendida.
El alza una insignia para una nacin lejana, la llama con un silbido desde el extremo de la tierra. y ella acude veloz, rpidamente.
Nadie siente cansancio ni tropieza, nadie dormita ni duerme, a nadie se le desata el cinturn ni se le rompe la correa del calzado.
Sus flechas son filosas, estn tensos todos sus arcos; los cascos de sus caballos son como pedernal, las ruedas de sus carros, como torbellinos.
Su rugido es el de una leona, ruge como los cachorros de len: brama y se apodera de la presa, la arrebata y nadie puede librarla.
Aquel da, lanzar un bramido contra ella como el bramido del mar, Mirarn a la tierra, y slo habr tinieblas y angustia, la luz ser oscurecida por sombros nubarrones.
El ao de la muerte del rey Ozas, yo vi al Seor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.
Unos serafines estaban de pie por encima de l. Cada uno tena seis alas: con dos se cubran el rostro, y con dos se cubran los pies, y con dos volaban.
Y uno gritaba hacia el otro: "Santo, santo, santo es el Seor de los ejrcitos! Toda la tierra est llena de su gloria.
Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llen de humo.
Yo dije: "Ay de m, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; y mis ojos han visto al Rey, el Seor de los ejrcitos!".
Uno de los serafines vol hacia m, llevando en su mano una brasa que haba tomado con unas tenazas de encima del altar.
El le hizo tocar mi boca, y dijo: "Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado".
Yo o la voz del Seor que deca: "A quin enviar y quin ir por nosotros?". Yo respond: "Aqu estoy: envame!".
"Ve, me dijo; t dirs a este pueblo: "Escuchen, s, pero sin entender: miren bien, pero sin comprender".
Embota el corazn de este pueblo. endurece sus odos y cierra sus ojos, no sea que vea con sus ojos y oiga con sus odos, que su corazn comprenda y que se convierta y sane".
Yo dije: "Hasta cundo, Seor?". El respondi: "Hasta que las ciudades queden devastadas, sin habitantes, hasta que las casas estn sin un hombre y el suelo devastado sea una desolacin.
El Seor alejar a los hombres y ser grande el abandono en medio del pas.
Y si queda una dcima parte, ella, a su vez, ser destruida. Como el terebinto y la encina que, al se abatidos, conservan su tronco talado, as ese tronco es una semilla santa".
En tiempos de Ajaz, hijo de Jotam, hijo de Ozas, rey de Jud, Resn, rey de Aram, y Pcaj, hijo de Remalas, rey de Israel, subieron contra Jerusaln para atacarla, pero no la pudieron expugnar.
Cuando se inform a la casa de David: "Aram est acampado en Efram", se estremeci su corazn y el corazn de su pueblo, como se estremecen por el viento los rboles del bosque.
El Seor dijo a Isaas: "Ve al encuentro de Ajaz, t y tu hijo Sear Iasub, al extremo del canal del estanque superior, sobre la senda del campo del Tintorero.
T le dirs: Mantnte alerta y no pierdas la calma; no temas, y que tu corazn no se intimide ante esos dos cabos de tizones humeantes, ante el furor de Resn de Aram y del hijo de Remalas.
Porque Aram, Efram y el hijo de Remalas se han confabulado contra ti, diciendo:
"Subamos contra Jud, hagamos cundir el pnico, sometmosla y pongamos all como rey al hijo de Tabel".
Pero as habla el Seor: Eso no se realizar, eso no suceder
a  Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco Resn;
a  la cabeza de Efram es Samara, y la cabeza de Samara, el hijo de Remalas. [8 b] -Dentro de sesenta y cinco aos, Efram ser destrozado, y no ser ms un pueblo-. [9 b] Si ustedes no creen, no subsistirn".
Una vez ms, el Seor habl a Ajaz en estos trminos:
"Pide para ti un signo de parte del Seor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas".
Pero Ajaz respondi: "No lo pedir ni tentar al Seor".
Isaas dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan tambin a mi Dios?
Por eso el Seor mismo les dar un signo. Miren, la joven est embarazada y dar a luz un hijo, y lo llamar con el nombre de Emanuel.
El se alimentar de leche cuajada y miel, cuando ya sepa desechar lo malo y elegir lo bueno.
Porque antes de que el nio sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, quedar abandonada la tierra de esos dos reyes, ante los cuales ests aterrorizado.
El Seor har venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, das como no lo hubo iguales desde que Efram se separ de Jud".
Aquel da, el Seor llamar con un silbido al tbano que est en el extremo de los canales de Egipto, y a la abeja que est en el pas de Asiria.
Ellos vendrn a posarse en los barrancos escarpados en las grietas de las rocas, sobre todos los matorrales y sobre todos los abrevaderos.
Aquel da, el Seor rapar con una navaja alquilada al otro lado del Ro -con el rey de Asiria-, la cabeza y el vello del cuerpo; y la navaja afeitar tambin la barba.
Aquel da, cada uno criar una ternera y dos ovejas;
y como darn leche en abundancia, se comer leche cuajada, porque todo el que quede en medio del pas se alimentar con leche cuajada y miel.
Aquel da, todo lugar donde haba mil plantas de vid, a un valor de mil siclos de plata, se cubrir de cardos y espinas.
All habr que entrar con flechas y arco, porque todo el pas ser cardos y espinas.
Y por temor a los cardos y espinas, t ya no irs a todas esas montaas que se escardaban con la azada: sern un lugar donde se sueltan los bueyes y que es pisoteado por las ovejas.
El Seor me dijo: "Toma una tabla bien grande y escribe sobre ella, con caracteres comunes: Rpido Botn - Saqueo Veloz".
Yo puse como testigos fidedignos al sacerdote Uras y a Zacaras, hijo de Baraquas.
Luego tuve relaciones con la profetisa y ella concibi y dio a luz un hijo. Entonces el Seor me dijo: "Llmalo con el nombre de Rpido Botn - Saqueo Veloz,
porque antes de que el nio aprenda a decir "pap" y "mam", las riquezas de Damasco y el botn de Samara sern llevados ante el rey de Asiria".
El Seor me volvi a hablar otra vez, diciendo:
Porque este pueblo rehsa las aguas de Silo, que corren mansamente, y desfallece ante Resn y el hijo de Remalas,
por eso, el Seor hace subir contra ellos las aguas torrenciales y caudalosas del Ro -el rey de Asiria con toda su gloria-. El rebasar todos sus cauces, desbordar por todas sus orillas,
y pasar por Jud, inundar, crecer, llegar hasta el cuello. Y sus alas desplegadas abarcarn toda la extensin de tu pas. Emanuel.
Tiemblen, pueblos, y espntense; presten atencin, regiones lejanas de la tierra! Canse las armas y espntense! Canse las armas y espntense!
Hagan un proyecto: fracasar! Digan una palabra: no se realizar! Porque Dios est con nosotros.
Porque as me habl el Seor, cuando me tom con su mano y me conmin a que no siguiera el camino de este pueblo:
No llamen "conjura" a todo lo que este pueblo llama "conjura"; no teman lo que l teme ni tiemblen por eso,
Pero al Seor de los ejrcitos, a l s proclmenlo santo: que slo l les infunda temor, que slo l los haga temblar.
El ser un santuario, una piedra de tropiezo y un escollo insuperable para las dos casas de Israel; ser una red y una trampa para los habitantes de Jerusaln.
Muchos de entre ellos tropezarn, caern y se quebrarn, se enredarn en la trampa y quedarn atrapados.
Voy a guardar el testimonio, a sellar la instruccin entre mis discpulos.
Esperar en el Seor, que oculta su rostro a la casa de Jacob: s, lo aguardar.
Yo y los hijos que me dio el Seor somos signos y presagios en Israel, de parte del Seor de los ejrcitos, que habita en el monte Sin.
Seguramente les dirn: "Consulten a los nigromantes y adivinos, que musitan y susurran. No debe un pueblo consultar a sus dioses, consultar a los muertos en favor de los vivos,
para recibir instruccin y testimonio?". Seguro que se expresan as porque para ellos no despunta la aurora.
La gente pasar por el pas, abrumada y hambrienta; y enfurecida por el hambre, maldecir por el hambre, maldecir a su rey y a su Dios. Volver su rostro hacia lo alto.
luego mirar a la tierra, y slo habr afliccin y tinieblas, angustiosa oscuridad. Pero la tiniebla ser disipada,
luego mirar a la tierra, y slo habr afliccin y tinieblas, angustiosa oscuridad. Pero la tiniebla ser disipada, [ (Isaiah 8:23) porque ya no habr oscuridad all donde reinaba la angustia. En un primer tiempo, el Seor humill al pas de Zabuln y al pas de Neftal, pero en el futuro llenar de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordn, el distrito de los paganos. ] 
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el pas de la oscuridad ha brillado una luz.
T has multiplicado la alegra, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia. como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegra por el reparto del botn.
Porque el yugo que pesaba sobre l, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el da de Madin.
Porque todas las botas usadas en la refriega y las tnicas manchadas de sangre, sern presa de las llamas, pasto del fuego.
Porque un nio nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberana reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: "Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Prncipe de la paz".
Su soberana ser grande, y habr una paz sin fin para el trono de David y para su reino; l lo establecer y lo sostendr por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Seor de los ejrcitos har todo esto.
El Seor ha enviado una palabra a Jacob. Ella caer sobre Israel:
la conocer el pueblo entero, Efram y los habitantes de Samara, esos que andan diciendo con arrogancia y presuncin:
"Cayeron los ladrillos, pero construiremos con piedras talladas; fueron cortados los sicmoros, pero los suplantaremos con cedros!".
El Seor suscit contra l a sus adversarios e incit a sus enemigos.
Aram al este, los filisteos por detrs, y ellos devoraron a Israel a boca llena. A pesar de todo esto, no se aplac su ira y su mano est an extendida.
Pero el pueblo no ha vuelto al que lo golpeaba, no ha buscado al Seor de los ejrcitos.
Y el Seor arranc a Israel, en un slo da. cabeza y cola, palmera y junco.
-El anciano y el noble son la cabeza, el profeta, maestro de mentiras, es la cola-.
Los guas de este pueblo lo extraviaron y los que se dejaron guiar, han sido devorados.
Por eso el Seor no perdona a sus jvenes ni se compadece de sus hurfanos y de sus viudas, porque todo este pueblo es impo y malvado y toda boca profiere insensateces. A pesar de todo esto, no se aplac su ira y su mano est an extendida.
Porque la maldad quema como el fuego, devora cardos y espinas, arde en las espesuras del bosque, y el humo se alza en torbellinos.
Por el furor del Seor de los ejrcitos se incendia el pas, y el pueblo es como pasto del fuego. Nadie se compadece de su hermano,
cada uno devora la carne de su prjimo: corta a la derecha, y queda con hambre; devora a la izquierda, y no se sacia.
Manass devora a Efram, Efram a Manass, y los dos juntos acometen contra Jud. A pesar de todo esto, no se aplac su ira y su mano est an extendida
Ay de los que promulgan decretos inicuos y redactan prescripciones onerosas,
para impedir que se haga justicia a los dbiles y privar de su derecho a los pobres de mi pueblo, para hacer de las viudas su presa y expoliar a los hurfanos!
Qu harn ustedes el da del castigo, cuando llegue de lejos la tormenta? Hacia quin huirn en busca de auxilio y dnde depositarn sus riquezas?
No habr ms remedio que encorvarse con los prisioneros y sucumbir con los que caen muertos. A pesar de todo esto, no se aplac su ira y su mano est an extendida.
Ay de Asiria! El es el bastn de mi ira y la vara de mi furor est en su mano.
Yo lo envo contra una nacin impa. lo mando contra un pueblo que provoc mi furor. para saquear los despojos y arrebatar el botn. y pisotearlo como al barro de las calles,
Pero l no lo entiende as, no es eso lo que se propone: l no piensa ms que en destruir y en barrer una nacin tras otra.
El dice, en efecto: "No son reyes todos mis jefes?
No le pas a Caln lo mismo que a Carquemis? No es Jamat como Arpad y Samara como Damasco?
As como mi mano alcanz a los reinos de los dolos, cuyas estatuas superaban las de Jerusaln y Samara.
lo mismo que hice con Samara y sus imgenes. no lo har con Jerusaln y sus dolos?".
Pero cuando el Seor termine de realizar toda su obra en el monte Sin y en Jerusaln, castigar al rey de Asiria por este fruto de su corazn arrogante y por la orgullosa altivez de su mirada.
Porque el ha dicho: "Yo he obrado con la fuerza de mi mano, y con mi sabidura, porque soy inteligente. He desplazado las fronteras de los pueblos y he saqueado sus reservas: como un hroe, he derribado a los que se sientan en tronos.
Mi mano tom como un nido las riquezas de los pueblos: como se juntan huevos abandonados, as he depredado toda la tierra, y no hubo nadie que batiera las alas o abriera el pico para piar".
Se gloria el hacha contra el leador? Se envanece la sierra contra el que la maneja? Como si el bastn manejara al que lo empua y el palo levantar al que no es un leo!
Por eso el Seor de los ejrcitos har que la enfermedad consuma su vigor y dentro de su carne har arder una fiebre, como el ardor del fuego.
La luz de Israel se convertir en un fuego y su Santo en una llama, que arder y devorar sus zarzas y sus espinas en un solo da.
La gloria de su bosque y su vergel, como se va extinguiendo un agonizante:
y el resto de los rboles de su bosque ser un nmero tan reducido que un nio los podr anotar.
Aquel da, el resto de Israel y los sobrevivientes de la casa de Jacob dejarn de apoyarse en aquel que los golpea. y se apoyarn con lealtad en el Seor. El Santo de Israel.
"Un resto volver", un resto de Jacob, al Dios Fuerte.
S, aunque tu pueblo, Israel, sea como la arena del mar, slo un resto volver. La destruccin est decidida. desbordante de justicia.
Porque el Seor de los ejrcitos ejecutar este decreto de exterminio en medio de todo el pas.
Por eso, as haba el Seor de los ejrcitos: Pueblo mo, que habitas en Sin, no temas nada de Asiria, que te golpea con el bastn y alza si vara contra ti a la manera de Egipto.
Porque dentro de poco, de muy poco tiempo, se acabar mi furor contra ti, y mi ira los destruir.
El Seor de los ejrcitos blandir el ltigo contra l, como cuando golpe a Madin en el mar, como la alz en Egipto.
Aquel da, su carga ser quitada de tus espaldas y su yugo se apartar de tu cuello. Avanza el devastador por el lado de Rimn,
llega hasta Aiat. atraviesa Migrn, deja su equipaje en Micms.
Cruzan el desfiladero, en Gueba pasan la noche, tiembla Ram, huye Guibe de Sal.
Grita con toda tu voz, Bat Galm, presta atencin, Laisa. respndele, Anatot!
Se desbanda Madmen, buscan refugio los habitantes de Guebn.
Un da ms, para hacer alto en Nob, y l agitar su mano hacia la montaa de la hija de Sin, hacia la colina de Jerusaln.
Miren! El Seor, el Seor de los ejrcitos, desgaja con mpetu el ramaje: los rboles ms altos son talados, los ms elevados, abatidos:
l corta con el hierro la espesura del bosque, y cae el Lbano con su esplendor.
Saldr una rama del tronco de Jes y un retoo brotar de sus races.
Sobre l reposar el espritu del Seor espritu de sabidura y de inteligencia, espritu de consejo y de fortaleza, espritu de ciencia y de temor del Seor
-y lo inspirar el temor del Seor-. El no juzgar segn las apariencias ni decidir por lo que oiga decir:
juzgar con justicia a los dbiles y decidir con rectitud para los pobres de pas; herir al violento con la vara de su boca y con el soplo de sus labios har morir al malvado.
La justicia ceir su cintura y la fidelidad ceir sus caderas.
El lobo habitar con el cordero y el leopardo se recostar junto al cabrito; el ternero y el cachorro de len pacern juntos, y un nio pequeo los conducir,
la vaca y la osa vivirn en compaa, sus cras se recostarn juntas, y el len comer paja lo mismo que el buey.
El nio de pecho jugar sobre el agujero de la cobra, y en la cueva de la vbora, meter la mano el nio apenas destetado.
No se har dao ni estragos en toda mi Montaa santa, porque el conocimiento del Seor llenar la tierra como las aguas cubren el mar.
Aquel da, la raz de Jes se erigir como emblema para los pueblos: las naciones la buscarn y la gloria ser su morada.
Aquel da, el Seor alzar otra vez su mano para rescatar al resto de su pueblo, a los que hayan quedado de Asiria y de Egipto. de Patrs de Cus, de Elam, de Senaar, de Jamat y de las costas del mar.
El levantar un emblema para las naciones, reunir a los deportados de Israel y congregar a los dispersos de Jud, desde los cuatro puntos cardinales.
Cesarn los celos de Efram y sern exterminados los opresores de Jud; Efram no tendr ms celos de Jud y Jud no hostigar ms a Efram.
Ellos se lanzarn a Occidente, hacia la cuesta de los filisteos. y juntos despojarn a los hijos de Oriente; extendern su mano sobre Edom y Moab y los amonitas estarn bajo su dominio.
El Seor secar el golfo del mar de Egipto y agitar su mano contra el Ro: con su soplo abrasador, lo dividir en siete brazos, y har que se lo pueda pasar en sandalias,
Habr un camino para el resto de su pueblo. para lo que haya quedado de Asiria, como lo hubo para Israel cuando subi del pas de Egipto.
T dirs en aquel da: Te doy gracias, Seor, porque te habas irritado contra m, pero se ha apartado tu ira y me has consolado.
Este es el Dios de mi salvacin: yo tengo confianza y no temo, porque el Seor es mi fuerza y mi proteccin; l fue mi salvacin.
Ustedes sacarn agua con alegra de las fuentes de la salvacin.
Y dirn en aquel da: Den gracias al Seor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qu sublime es su Nombre
Canten al Seor porque ha hecho algo grandioso: que sea conocido en toda la tierra!
Aclama y grita de alegra. habitante de Sin, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!
Orculo sobre Babilonia, que Isaas, hijo de Ams, recibi en una visin:
Sobre un monte desierto alcen un estandarte, lancen un grito hacia ellos, agiten la mano, para que entren por las Puertas de los nobles.
Yo di una orden a los que me estn consagrados, convoqu a los guerreros de mi ira. a los que se alegran de mi triunfo.
Escuchen! Un tumulto en las montaas, algo as como una inmensa muchedumbre! Escuchen! Un alboroto de reinos, de naciones congregadas! Es el Seor de los ejrcitos que pasa revista al ejrcito para la batalla.
Ya vienen de un pas lejano, desde los extremos del cielo, el Seor y los instrumentos de su furor para arrasar toda la tierra.
Giman, porque est cerca el Da del Seor y viene del Devastador como una devastacin!
por eso desfallecen todas las manos y se descorazonan todos los mortales.
Se llenan de espanto, dolores y convulsiones los invaden, se retuercen como una parturienta se miran unos a otros con estupor, sus rostros estn encendidos como llamas.
Miren! Ah llega el Da del Seor, da cruel, de furor y de ira ardiente, para hacer de la tierra una devastacin y exterminar de ella a los pecadores.
Porque los astros del cielo y sus constelaciones no irradiarn ms su luz; el sol se oscurecer al salir y la luna dejar de brillar.
Yo castigar al mundo por su maldad y a los malvados por su iniquidad. Pondr fin al orgullo de los arrogantes y humillar la soberbia de los violentos
Har a los mortales ms escasos que el otro fino, a los hombres, ms escasos que el otro de Ofir.
Por eso, har temblar los cielos, y la tierra se mover de su sitio bajo el furor del Seor de los ejrcitos, en el da de su ira ardiente.
Entonces, como una gacela espantada y como un rebao al que nadie congrega cada uno se volver a su pueblo. cada uno huir a su pas.
Todo el que sea descubierto, ser traspasado. y el que sea apresado, caer bajo la espada.
Sus nios pequeos sern estrellado ante sus ojos, sus casas saqueadas y sus mujeres violadas.
Miren! Yo suscrito contra ellos a los medos, que no estiman la plata, ni les importa el oro:
sus arcos acribillarn a los jvenes, no se apiadarn del fruto de las entraas ni sentirn compasin por los nios.
Babilonia, hermosura de los reinos, gloria y orgullo de los caldeos, soportar la misma catstrofe que Dios envi a Sodoma y Gomorra.
Quedar despoblada para siempre, no la habitarn a lo largo de las generaciones; all el rabe no plantar su carpa ni los pastores apacentarn sus rebaos.
All se apacentarn las fieras del desierto y los bhos llenarn sus casas; all anidarn los avestruces y danzarn los stiros;
las hienas aullarn en sus mansiones y los chacales en sus palacios suntuosos. Su hora ya est por llegar y no sern prolongados sus das.
Porque el Seor tendr compasin de Jacob y elegir de nuevo a Israel, y los instalar en su propio suelo. Los extranjeros se unirn a ellos y sern agregados a casa de Jacob.
Los pueblos los acogern y los llevarn a su lugar. La casa de Israel los poseer como esclavos y esclavos, en el suelo del Seor. As harn cautivos a los que los haban hecho cautivos y dominarn a sus tiranos.
Y el da en que el Seor te haga descansar de tu pena y tu tormento, y de la dura servidumbre a la que fuiste sometido,
entonars esta stira contra el rey de Babilonia. T dirs: Qu fin ha tenido el tirano, en qu acab su frenes!
El Seor quebr el bastn de los malvados, el cetro de los dspotas;
al que golpeaba con saa a los pueblos, dando golpes incesantes, al que dominaba con furia a las naciones persiguiendo sin tregua.
Toda la tierra descansa tranquila, se lanzan gritos de jbilo.
Hasta los cipreses, los cedros del Lbano, se regocijan de tu suerte: "Desde que yaces tendido, nadie sube a talamos!".
Abajo, se estremeci el Abismo al anuncio de tu llegada; por ti, l despierta a las Sombras, a los potentados de la tierra; hace levantar de sus tronos a todos los reyes de las naciones.
Todos ellos hablan a coro y te dicen: "T tambin has perdido las fuerzas como nosotros, te has vuelto igual que nosotros!
Tu majestad ha sido precipitada al Abismo, junto con el sonido de tus arpas; tienes debajo de ti un colchn de gusanos y te cubren las lombrices".
Cmo has cado del cielo, Lucero, hijo de la aurora! Cmo has sido precipitado por tierra, t que subyugabas a las naciones,
t que decas en tu corazn: "Subir a los cielos; por encima de las estrellas de Dios erigir mi trono. me sentar en la montaa de la asamblea divina. en los extremos del norte;
escalar las cimas de las nubes, ser semejante al Altsimo!".
Pero te han hecho bajar al Abismo, a las profundidades de la Fosa!
Los que te ven, fijan en ti la mirada meditan tu suerte: "Es este el hombre que haca temblar la tierra, que sacuda los reinos,
que haca del mundo un desierto, demola sus ciudades y no soltaba a sus prisioneros?".
Todos los reyes de las naciones descansan llenos de gloria, cada uno en su tumba.
Pero t has sido arrojado lejos de tu sepulcro como un aborto abominable, como un cadver pisoteado. Los que han sido masacrados, traspasados sobre las piedras de la fosa.
Pero t no te unirs con ellos en una sepultura, porque has destruido tu pas, has asesinado a tu pueblo. Nunca ms ser nombrada una raza de malhechores!
Preparen la masacre de los hijos por los crmenes de sus padres que no se levanten para aduearse de la tierra y cubrir de ciudades del mundo.
Yo me alzar contra ellos -orculo del Seor de los ejrcitos- y extirpar de Babilonia el nombre y el resto, el vstago y la posteridad -orculo del Seor -
La convertir en propiedad de erizos, en agua estancada, y la barrer con la escoba del exterminio -orculo del Seor de los ejrcitos-.
El Seor de los ejrcitos pronunci este juramento: "S, como lo he proyectado, as ser; como lo he planeado, as suceder.
Yo har pedazos a Asira en mi tierra y la pisotear sobre mis montaas su yugo ser quitado de encima de ellos y su carga se apartar de sus espaldas"
Esta es la decisin tomada contra toda la tierra; sta es la mano extendida contra todas las naciones.
Si el Seor de los ejrcitos ha tomado una decisin. quien la har fracasar? Su mano est extendida, quin la har volver atrs?
El ao de la muerta del rey Ajaz se pronunci este orculo:
No te alegres. Filistea entera, porque se ha quebrado la vara que te golpeaba: de la raz de la serpiente saldr una vbora y su fruto ser una serpiente voladora.
Los pobres pacern en mi praderas y los indigentes se recostarn seguros; pero yo har morir de hambre a tu raz y matar lo que an quede de ti.
Gime, Puerta! Grita, Ciudad! Desfallece, Filistea toda entera! Porque del Norte viene una humareda y nadie se desbanda en sus formaciones.
Qu responder a los enviados de esa nacin? Que el Seor ha fundado a Sin y que en ella se refugian los pobres de su pueblo.
Orculo sobre Moab. La noche en que fue devastada, sucumbi Ar de Moab. La noche en que fue devastada. sucumbi Quir de Moab.
La gente de Dibn ha subido a los lugares altos para llorar. Por Nebo y por Medeb, est gimiendo Moab. Todas las cabezas estn rapadas, todas las barbas cortadas.
Van por sus calles vestidos de sayal, sobre sus techos y en sus plazas todos lanzan gemidos, deshechos en llanto.
Gritan Jesbn y Eleal. hasta en Iahs se hace or su voz. Por eso se estremecen las entraas de Moab, hasta su alma se estremece.
Mi corazn grita por Moab, sus fugitivos llegan hasta Sor, hasta Eglat Selisiy. S, por la subida de Lujit, la gente sube llorando; s, por el camino de Joronaim, se lanza un grito desgarrador.
Porque las aguas de Nimrm son una desolacin, el pasto est seco. la hierba consumida, ya no existe el verdor.
Por eso se llevan ms all del torrente de los Sauces lo que han podido ahorrar y sus reservas.
Porque el clamor va recorriendo el territorio de Moab sus alaridos llegaban hasta Eglaim, sus alaridos llegan a Beer Elm,
porque las aguas de Dimn estn llenas de sangre. Pero yo aadir a las desgracias de Dimn un len para los fugitivos de Moab, para el resto de Adm.
Enven un cordero de parte del soberano del pas, desde la Roca, por el desierto, a la montaa de la hija de Sin.
Como un pjaro espantado, como nidada dispersa, as estarn las hijas de Moab en los vados del Amn.
Presenta un plan, toma una decisin. Extiende tu sombra como la noche en pleno medioda, oculta a los desterrados, no delates al prfugo.
Que encuentren en ti un asilo los desterrados de Moab, s t su escondite frente al devastador. Porque cuando cese la extorsin. se acabe la devastacin y se vaya del pas el que lo pisotea,
el trono ser afianzado en la fidelidad y sobre l se sentar con lealtad, en la carpa de David, un juez celoso del derecho y dispuesto a hacer justicia.
Nos hemos enterado del orgullo de Moab, el muy orgulloso; de su arrogancia, su orgullo, su arrebato, su charlatanera inconsistente!
Por eso, Moab gime por s mismo, todos estn gimiendo. Por las tortas de uva de Quir Jarset, ellos suspiran, enteramente abatidos!
Porque languidecen los frtiles campos de Jesbn, la via de Sibm, cuyas cepas escogidas dejaban volteados a los seores de las naciones: ellas llegaban hasta Iazer, se perdan en el desierto; sus sarmientos se extendan hasta ms all del mar.
Por eso, uno mi llanto al de Iazer por la via de Sibm; yo te riego con mis lgrimas a ti, Jesbn, y a Eleal, porque sobre tu siega y tu cosecha enmudecieron los cantos de la vendimia.
El gozo y la alegra se han retirado de los vergeles ya no hay en las vias ni gritos ni aclamaciones; nadie pisa el vino en los lagares, han cesado los cantos de la vendimia.
Por eso, mis entraas vibran como una lira por Moab, y mi corazn, por Quir Jarset.
Por ms que Moab se presente y se fatigue en los lugares altos. Por ms que vaya a su santuario a orar, no le valdr de nada.
Esta es la palabra que el Seor pronunci hace tiempo sobre Moab.
Y ahora, as habla el Seor: "Dentro de tres aos, computados como los aos de un mercenario, la gloria de Moab ser envilecida, a pesar de su inmensa muchedumbre: no quedar ms que un poco, muy poco, casi nada".
Orculo sobre Damasco, Miren! damasco ya no ser una ciudad, se ha convertido en un montn de ruinas,
Sus poblaciones, abandonadas para siempre, sern para los rebaos: all pacern sin que nadie los moleste.
Efram perder su plaza fuerte y Damasco; la realeza. El resto de Aram tendr la misma suerte que la gloria de los hijos de Israel -orculo del Seor de los ejrcitos-.
Aquel da, disminuir a la gloria de Jacob y enflaquecer la gordura de su cuerpo.
Ser como cuando el segador recoge la mies y su brazo siega las espigas, como cuando se desgranan las espigas en el valle de Refam
y slo queda un residuo; o como cuando se golpea un olivo: quedan dos o tres aceitunas en lo alto de la copa, cuatro o cinco en las ramas del rbol frutal -orculo del Seor, Dios de Israel-.
Aquel da, el hombre volver la mirada hacia su Creador, y sus ojos mirarn al Santo de Israel.
Ya no volver la mirada hacia los altares que son obra de sus manso, ni mirar hacia los postes sagrados y los altares de incienso que fabricaron sus dedos.
Aquel da, tus ciudades de refugio sern abandonadas como las de los jivitas y los amorreos delante de los hijos de Israel, y habr una desolacin.
Porque t has olvidado al Dios de tu salvacin y no te has acordado de la Roca de tu refugio. Por eso plantas plantaciones deliciosas e injertas gajos extranjeros.
El mismo da que plantas, los ves crecer, y a la maana siguiente, ves germinar tu semilla. Pero la cosecha se pierde en un da funesto, y el dolor es incurable.
Ah, ese rugido de pueblos numerosos, que rugen como rugen los mares! Ese bramido de naciones, que braman como las aguas encrespadas.
El los amenaza, y huyen bien lejos, empujados como paja por el viento de las montaas, como la flor del cardo por el vendaval.
Al atardecer, sobreviene el espanto, antes del amanecer, ya no existen ms! Esta es la parte de los que nos despojan y la suerte de los que nos saquean.
Ah, pas del zumbido de alas, ms all de los ros de Cus,
que envas emisarios por mar, en canoas de junco, sobre las aguas! Vayas, mensajeros veloces, a una nacin esbelta, de tez bronceada, a un pueblo temible de cerca y de lejos, a una nacin vigorosa y dominadora, cuyo pas est surcado de ros.
Habitantes del mundo entero, y ustedes, los que pueblan la tierra: cuando se alce el estandarte, observen, cuando suene la trompeta, escuchen!
Porque as me ha hablado el Seor. Yo observar impasible en mi puesto, como el calor ardiente y deslumbrante, como nube de roco en el calor de la cosecha.
Porque antes de la cosecha, acabada la floracin, cuando la flor se convierte en un racimo que madura, se cortan los pmpanos con la podadora, se arrancan y se quitan los sarmientos.
Todos ellos sern abandonados a las aves de rapia en las montaas y a las fieras de la tierra: las aves de rapia pasarn all el verano y todas las fieras de la tierra, el invierno.
En aquel tiempo, se llevarn dones Seor de los ejrcitos de parte de un pueblo esbelto y bronceado, de un pueblo temible de cerca y de lejos, de una nacin vigorosa y dominadora, cuyo pas est surcado de ros: se llevarn hasta el lugar donde reside el Nombre del Seor de los ejrcitos, a la Montaa de Sin.
Orculo sobre Egipto. Miren al Seor que entra en Egipto, montado sobre una nube ligera! Ante l vacilan los dolos de Egipto, y el corazn de Egipto se disuelve en su interior.
Yo incitar a egipcios contra egipcios y combatirn hermano contra hermano, amigo contra amigo, ciudad contra ciudad, reino contra reino.
El espritu de Egipto se desvanecer en su interior, yo confundir sus designios, y ellos consultarn a dolos y encantadores, a nigromantes y adivinos.
Entregar a los egipcios en manos de un amo implacable, y un rey cruel los dominar -orculo del Seor de los ejrcitos-.
Las aguas del mar se secarn y el Ro quedar rido y reseco;
los canales apestarn, los Nilos de Egipto bajarn hasta secarse, las caas y los juncos se marchitarn.
Toda la vegetacin de los bordes del Nilo y todas las plantas sembradas junto a l se secarn: sern arrasadas y desaparecern.
Gemirn los pescadores, los que arrojan al anzuelo en el Nilo estarn de duelo, y desfallecern los que echan la red sobre las aguas.
Los que trabajan el lino quedarn defraudados, las cardadoras y los tejedores se pondrn lvidos,
sus tejedores se sentirn acongojados y todos los asalariados, afligidos.
Qu necios son los prncipes de Son! Los ms sabios consejeros del Faran forman un consejo de estpidos! Como pueden ustedes decir al Faran: "Yo soy hijo de sabios, hijo de antiguos reyes"?
Dnde estn tus sabios? Vamos, que te anuncien y te den a conocer lo que el Seor de los ejrcitos han proyectado contra Egipto!
Se han enloquecido los prncipes de Son, se ilusionan los prncipes de Nof, las piedras angulares de sus tribus han extraviado a Egipto!
El Seor ha derramado en medio de ellos un espritu de vrtigo, y ellos extravan a Egipto en todo lo que emprende, como pierde pie el borracho cuando vomita.
Y no ser para provecho de Egipto nada de lo que hagan la cabeza y la cola, la palmera y el junco.
Aquel da, los egipcios sern como mujeres; temblarn y estarn aterrorizados ante la mano amenazadora del Seor de los ejrcitos, que l agitar contra ellos.
La tierra de Jud ser el espanto de Egipto: cada vez que se la mencione, Egipto temblar a causa del designio que el Seor ha proyectado contra l.
Aquel da, habr en la tierra de Egipto cinco ciudades que hablarn la lengua de Canan y jurarn por el Seor de los ejrcitos; una de ellas se llamar Ciudad del Sol.
Aquel da, habr un altar para el Seor en medio del pas de Egipto, y una estela para el Seor junto a la frontera.
Esto servir de seal y de testimonio para el Seor de los ejrcitos en el pas de Egipto. Cuando ellos clamen al Seor a causa de sus opresores, l les enviar un salvador y un defensor, para que los libre.
El Seor se dar a conocer a los egipcios, y los egipcios conocern al Seor en aquel da. Lo servirn con sacrificios y oblaciones; harn votos al Seor y los cumplirn.
El Seor herir a Egipto, pero slo para sanarlo. Ellos se volvern al Seor, y l los escuchar y los sanar.
Aquel da, habr un camino entre Egipto y Asiria: los asirios irn a Egipto, y los egipcios a Asiria; y Egipto rendir culto junto con Asiria.
El ao en que el general en jefe enviado por Sargn, rey de Asiria, lleg a Asdod, la atac y la tom,
en ese mismo tiempo, el Seor habl por medio de Isaas, hijo de Ams, diciendo: "Ve, despjate del sayal que llevas ceido, y qutate las sandalias de los pies". El lo hizo as, y anduvo desnudo y descalzo.
El Seor dijo: "As como mi servidor Isaas anduvo desnudo y descalzo durante tres aos, como signo y presagio contra Egipto y contra Cus.
as el rey de Asiria llevar desnudos y descalzos, y con las nalgas al aire, a los cautivos de Egipto y a los deportados de Cus, jvenes y viejos, para vergenza de Egipto.
La gente sentir terror y vergenza a causa de Cus, su esperanza, y a causa de Egipto, su orgullo.
Y los habitantes de esta costa dirn en aquel da: "Ah est nuestra esperanza, a la que acudamos en busca de auxilio, para ser librados del rey de Asiria! Y ahora nosotros cmo podremos escapar?".
Orculo sobre el desierto del mar. Como torbellinos que pasan por el Ngueb, l viene del desierto, de un pas temible!
Una visin siniestra me ha sido revelada; el traidor traiciona, el devastador devasta. "Sube, Elam, al asedio, medos! Yo hago cesar todos los gemidos".
Por eso mis entraas se sienten convulsionadas; me asaltan los dolores, dolores como los del parto. Me desconcierta lo que oigo, me espanta lo que veo.
Se extrava mi mente, el pnico me aterra; el crepsculo que ansiaba se ha vuelto para m un horror.
Se pone la mesa, se extiende el tapiz, se come, se bebe. De pie, prncipes, engrasen el escudo!
Porque as me ha hablado el Seor: Ve, aposta al centinela, que anuncie lo que vea!
Si ve gente a caballo, parejas de jinetes, hombres montados en asnos, hombres montados en camellos, que preste atencin, mucha atencin".
Entonces grit el viga: "Sobre la atalaya, Seor, estoy siempre de pie, todo el da; en mi puesto de guardia, estoy alerta toda la noche.
Ha cado, ha cado Babilonia, y todas las estatuas de sus dioses se han hecho aicos contra el suelo!".
Pueblo mo, trillado y aventado en la era, lo que o del Seor de los ejrcitos el Dios de Israel, te lo he anunciado!
Orculo sobre Dum. Alguien me grita desde Ser: "Centinela, cunto queda de la noche? Centinela, cunto queda de la noche?".
El centinela responde: "Llega la maana y de nuevo la noche. Si quieren preguntar, pregunten; vengan otra vez".
Orculo en la estepa. Entre las malezas, en la estepa, ustedes pasarn la noche, caravanas de los dedanitas.
Lleven agua al encuentro de los sedientos, habitantes del pas de Tem, saltan a recibir con pan a los fugitivos
Porque ellos huyen ante las espadas ante la espada desenvainada, ante el arco tendido, ante el encarnizamiento del combate.
Porque as me ha hablado el Seor: "Dentro de un ao, computado como los aos de un mercenario, se habr terminado toda la gloria de Quedar.
Y el resto de los arqueros de los valientes hijos de Quedar ser muy poca cosa. Porque ha hablado el Seor, el Dios de Israel".
Orculo sobre el valle de la Visin. Qu es lo que te sucede para que subas en masa a las azoteas,
t, que ests llena de bullicio, ciudad tumultuosa, ciudad alegre? Tus vctimas no son vctimas de la espada ni muertos en el combate.
Tus jefes desertaron todos juntos, cayeron prisioneros sin disparar el arco; todos tus valientes fueron apresados, mientras huan lejos.
Por eso dije: "Aparten sus ojos de m, voy a llorar amargamente; no insistan en consolarme por la devastacin de la hija de mi pueblo!".
Porque es un da de confusin, de humillacin y consternacin, enviado por el Seor de los ejrcitos: en el valle de la Visin se socavaba el muro, el clamor llegaba a la montaa.
Elam tom la aljaba, Aram mont a caballo, Quir desenfund el escudo.
Tus valles ms hermosos se llenaron de carros de guerra, los jinetes se apostaron a la Puerta
y cay la defensa de Jud. Aquel da, ustedes volvieron los ojos hacia el arsenal de la Casa de Bosque.
Vieron qu numerosas eran las brechas de la Ciudad de David; juntaron agua en la cisterna inferior;
contaron las casas de Jerusaln y derribaron algunas para reforzar la muralla;
hicieron un depsito entre los dos muros para las aguas de la cisterna antigua. Pero no se fijaron en el que haca todo eso, ni miraron al que lo plane hace mucho tiempo!
Aquel da, el Seor de los ejrcitos convocaba al llanto y al luto, a raparse la cabeza y vestirse de saya! ;
en cambio, hay gozo y alegra, se matan bueyes y se degellan ovejas, se come carne y se bebe vino: "Comamos y bebamos, porque maana moriremos".
El seor de los ejrcitos se ha revelado a mi odo: No, esta falta no les ser expiada hasta que ustedes mueran, dice el Seor de los ejrcitos.
As habla el Seor de los ejrcitos: "Ve a encontrarte con ese intendente, Sebn, el mayordomo de palacio,
que talla su sepulcro en la altura y se cava una morada en la roca. Qu tienes y a quin tienes aqu, para tallarte aqu un sepulcro?
Mira que el Seor te arroja de un solo golpe, hombre fuerte; te envuelve bien envuelto,
te ata fuerte como un ovillo y te arroja como una bola a un pas de vastas dimensiones. All morirs, y all irn a parar los carruajes que eran tu gloria, t, deshonra de la casa de tu seor!
Yo te derribar de tu sitial y te destituir de tu cargo.
Y aquel da, llamar a mi servidor Eliaqum, hijo de Jilquas;
lo vestir con tu tnica, lo ceir con tu faja, pondr tus poderes en su mano, y l ser un padre para los habitantes de Jerusaln y para la casa de Jud.
pondr sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que l abra, nadie lo cerrar; lo que l cierre, nadie lo abrir.
Lo clavar como una estaca en un sitio firme, y ser un trono de gloria para la casa de su padre.
De l estar suspendida toda la gloria de la casa de su padre: retoos y gajos, todos los vasos pequeos, desde las tazas hasta las vasijas de todas clases.
Aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos- ceder la estaca clavada en un sitio firme, se quebrar, caer, y la carga que estaba sobre ella ser destruida, porque ha hablado el Seor.
Orculo sobre Tiro. Giman, naves de Tarsis, porque su puerto ha sido devastado! Cuando llegaban de Quitm, recibieron el anuncio.
Enmudezcan, habitantes de la costa, comerciantes de Sidn, cuyos emisarios atraviesan el mar.
por las aguas profundas! El grano de Sijor, las cosechas del Nilo, le aportaban ganancias: ella era el emporio de las naciones!
Avergnzate, Sidn, fortaleza del mar, porque el mar habla as: "No he sufrido los dolores del parto. ni he dado a luz; no he criado muchachos ni hice crecer muchachas.
Cuando se enteren en Egipto, temblarn por las noticias de Tiro.
Emigren a Tarsis, giman, habitantes de la costa.
Es esta la ciudad alegre, la de orgenes remotos, cuyos pasos la llevaron a colonias lejanas?
Quin ha concebido esto contra Tiro, la que reparta coronas, cuyos comerciantes eran prncipes y sus mercaderes, grandes de la tierra?
Lo ha concebido el Seor de los ejrcitos para envilecer la soberbia de todo esplendor, para humillar a los grandes de la tierra.
Cultiva tu tierra, hija de Tarsis, como a lo largo del Nilo: el puerto no existe ms!
El ha extendido su mano sobre el mar, ha echo temblar los reinos; el Seor ha ordenado a Canan que destruya sus fortalezas.
El ha dicho: "No te regocijars nunca ms, virgen violada, hija de Sidn!" Levntate y emigra a Quitm. aunque tampoco all tendrs descanso.
Mira el pas de los caldeos, ese pueblo que ya no existe; Asiria lo destin a las fieras del desierto; levantaron sus torres de asalto, demolieron sus palacios. lo redujeron a escombros.
Giman, naves de Tarsis, porque su fortaleza ha sido devastada!
Aquel da ser olvidada durante setenta aos, que es la duracin de la vida de un rey. Al cabo de setenta aos, a Tiro le suceder como en la cancin de la prostituta:
"Toma la ctara, recorre la ciudad, prostituta olvidada! Toca bien, canta mucho, para que se acuerden de ti".
Al cabo de setenta aos, el Seor visitar a Tiro, Ella volver a su antiguo comercio, y se prostituir con todos los reinos de la tierra, sobre la superficie del suelo.
Pero sus ganancias y sus salarios sern consagrados al Seor. No sern acumulados ni atesorados: sern para los que habitan delante del Seor, a fin de que coman hasta saciarse y se ataven esplndidamente.
Miren, el Seor arrasa la tierra y la deja desierta, trastorna su faz y dispersa a sus habitantes.
Corrern la misma suerte tanto el pueblo como el sacerdote, el esclavo como su seor, la esclava como su seora, el comprador como el vendedor, el que pide prestado como el que presta, el acreedor como el deudor.
La tierra es arrasada, s, arrasada, saqueada por completo, porque el Seor ha pronunciado esta palabra.
La tierra est de duelo, desfallece, el mundo se marchita, desfallecen las alturas junto con la tierra.
La tierra est profanada bajo los pies de los que la habitan, porque ellos violaron las leyes, transgredieron los preceptos, rompieron la alianza eterna.
Por eso la Maldicin devora la tierra y sus habitantes soportan la pena; por eso se consumen los habitantes de la tierra y no quedan ms que unos pocos.
El vino nuevo est de duelo, la via desfallece, gimen los que estaban alegres.
Ces la alegra de los tamboriles, se acab el tumulto de los que se divierten, ces la alegra de las ctaras.
Ya no se bebe vino entre canciones, el licor es amargo para el que lo bebe.
Se ha derrumbado la ciudad del caos, est cerrada la entrada de todas las casas.
Se pide vino a gritos por las calles, se ha apagado toda alegra, ha sido desterrada la alegra del pas.
No queda ms que desolacin en la ciudad, la puerta ha sido rota a pedazos.
S, en medio de la tierra, entre las naciones, suceder lo que pasa con el olivo, cuando se bajan a golpes las aceitunas, o cuando todava quedan unos racimos, una vez acababa la vendimia.
Ellos elevan la voz, gritan de alegra, aclaman desde el poniente la majestad del Seor.
Por eso en el oriente se glorifica al Seor, y en las costas del mar, el nombre del Seor, Dios de Israel.
Desde el confn de la tierra omos cantar: "Gloria al Justo!". Pero yo dijo: "Desfallezco, desfallezco! Ay de m!". Los traidores traicionan, los traidores perpetran traiciones.
Terror, fosa y red, contra ti, habitante de la tierra!
El que huya del grito del terror, caer en la fosa; el que suba del fondo de la fosa quedar atrapado en la red. Porque estn abiertas las compuertas de lo alto y tiemblan los cimientos de la tierra.
La tierra se quiebra, se resquebraja, la tierra se parte, se parte en pedazos, se mueve, se conmueve la tierra!
La tierra se tambalea como un borracho y se sacude como una cabaa. Tanto le pesa su pecado que cae y no se alzar nunca ms.
Aquel da, el Seor pedir cuenta al ejrcito de lo alto, en la altura, y a los reyes de la tierra, sobre la tierra.
Ellos sern reunidos, reunidos en un calabozo, recluidos en una prisin, y despus de muchos das tendrn que dar cuenta.
La luna se sonrojar y el sol se avergonzar, porque reinar el Seor de los ejrcitos sobre el monte Sin y en Jerusaln, ante sus ancianos resplandecer la Gloria.
Seor, t eres mi Dios, yo te exalto, doy gracias a tu Nombre. Porque t has realizado designios admirables, firmemente establecidos desde tiempos antiguos.
Has hecho de la ciudad un montn de escombros, de la ciudad fortificada, una ruina. La ciudad enemiga ya no es una ciudad, nunca ms ser reconstruida.
Por eso te glorifica un pueblo fuerte, la ciudad de los tiranos siente temor de ti.
Porque has sido un refugio para el dbil un refugio para el pobre en su angustia, un resguardo contra la tormenta, una sombra contra el calor. Porque el soplo de los tiranos es como tormenta de invierno,
como el calor en el suelo reseco. T acallas el tumulto del enemigo: como el calor por la sombra de una nube as se extingue el canto de los tiranos.
El Seor de los ejrcitos ofrecer a todos los pueblos sobre esta montaa un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos aejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos aejados, decantados.
El arrancar sobre esta montaa el velo que cubre a todos los pueblos, el pao tendido sobre todas las naciones.
Destruir la Muerte para siempre; el Seor enjugar las lgrimas de todos los rostros, y borrar sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho l, el Seor.
Y se dir en aquel da: "Ah est nuestro Dios, de quien esperbamos la salvacin: es el Seor, en quien nosotros esperbamos; alegrmonos y regocijmonos de su salvacin!".
Porque la mano del Seor se posar sobre esta montaa, pero Moab ser pisoteado en su suelo, como se pisotea la paja en el estercolero.
En medio de esto, extender sus manos, como las extiende el nadador para nadar; pero el Seor aplastar su orgullo, a pesar del esfuerzo de sus manos.
Los baluartes inaccesibles de tus murallas, los derrib, los abati, los ech por tierra hasta el polvo.
Aquel da, se entonar este canto en el pas de Jud: Tenemos una ciudad fuerte, el Seor le ha puesto como salvaguardia muros y antemuros.
Abran las puertas, para que entre una nacin justa, que se mantiene fiel.
Su carcter es firme, y t la conservas en paz. porque ella confa en ti.
Confen en el Seor para siempre, porque el Seor es una Roca eterna.
El dobleg a los que habitaban en la altura, en la ciudad inaccesible; la humill hasta la tierra, le hizo tocar el polvo.
Ella es pisoteada por los pies del pobre, por las pisadas de los dbiles.
La senda del justo es recta, t allanas el sendero del justo.
S, en la senda trazada por tus juicios, esperamos en ti, Seor: tu Nombre y tu recuerdo son el deseo de nuestra alma.
Mi alma te desea por la noche, y mi espritu te busca de madrugada, porque cuando tus juicios se ejercen sobre la tierra, los habitantes del mundo aprenden la justicia.
Si se hace gracia al malvado, no aprende la justicia; en el pas de la rectitud, obra perversamente, sin mirar la majestad del Seor.
Seor, tu mano est levantada, pero ellos no la ven; que vean avergonzados tu celo por el pueblo, que los devore el fuego destinado a tus adversarios!
Seor, t nos aseguras la paz, porque eres t el que realiza por nosotros todo lo que nosotros hacemos.
Seor, Dios nuestro, otros seores nos han dominado, pero a nadie reconocemos fuera de ti, solamente pronunciamos tu Nombre.
Los muertos no revivirn, las sombras no se levantarn: t has intervenido para exterminarlos, hiciste desaparecer hasta su recuerdo.
Has engrandecido la nacin, Seor, has engrandecido la nacin, has manifestado tu gloria, has ensanchado todas las fronteras del pas.
En medio de la angustia, Seor. acudimos a ti, clamamos en la opresin, cuando nos golpeaba tu castigo.
Como la mujer embarazada, que est por dar a luz, se refuerce y da gritos de dolor, as ramos nosotros delante de ti, Seor.
Hemos concebido, nos hemos retorcido, y no dimos a luz ms que viento. No Hemos trado la salvacin a la tierra, no le nacieron habitantes al mundo!
Pero tus muertos revivirn, se levantars sus cadveres. Despierten y griten de alegra los que yacen en el polvo! Porque tu roco es un roco de luz, y la tierra dar vida a las Sombras.
Ve, pueblo mo, entra en tus habitaciones y cierra tus puertas por dentro; escndete por un instante, hasta que pase la ira!
Porque el Seor sale de su morada para pedir cuenta de su iniquidad a los habitantes de la tierra: la tierra pondr al descubierto la sangre derramada y ya no cubrir a sus muertos.
Aquel da, el Seor castigar con su espada bien templada, grande y fuerte, a Leviatn, la Serpiente huidiza, a Leviatn, la Serpiente tortuosa, y matar al Dragn que est en el mar.
Aquel da, canten a la via deliciosa.
Yo, el Seor, soy su guardin, la riego constantemente; para que nadie le haga dao, la cuido da y noche.
Ya no estoy enojado: aunque haya cardos y espinas ir a luchar contra ellos y los quemar todos juntos,
A menos que se acojan a mi amparo, que hagan las paces conmigo: s que hagan las paces conmigo!
En los das que vendrn, Jacob echar races, Israel florecer, dar brotes, y llenar el mundo con sus frutos.
Acaso el Seor lo ha golpeado como golpe al que lo golpeaba? Lo ha matado como mat a los que lo mataban?
al expulsarlo, al despoblarlo, has concluido tu pleito con l. El lo arroll con su soplo violento, en un da de viento del este.
As ser expiada la iniquidad de Jacob, y este ser el fruto de la remisin de su pecado; l tratar todas las piedras de altar como piedra caliza que se tritura, los postes sagrados y los altares de incienso no quedarn en pie!
La plaza fuerte est solitaria, es un pastizal abierto, abandonado como el desierto. All va a pacer el ternero, all se recuesta y deshoja las ramas.
al secarse, se quiebran las ramas, y vienen mujeres a prenderles fuego. Porque este es un pueblo sin inteligencia por eso su Creador no le tiene compasin. el que lo form no se apiada de l.
Aquel da, el Seor trillar el grano desde el curso del Ro hasta el Torrente de Egipto, y ustedes, israelitas, sern espigados uno por uno.
Aquel da, sonar la gran trompeta, y vendrn los que estaban perdidos en el pas de Asiria y los desterrados en el pas de Egipto, para adorar al Seor sobre la santa Montaa, en Jerusaln.
Ay de la soberbia corona de los ebrio de Efram, y de la flor marchita que lucen como adorno, sobre lo alto del valle frtil! Ay de ustedes, los volteados por el vino!
Miren, el Seor tiene a un hombre fuerte y poderoso: como tormenta de granizo y tempestad arrasadora, como tormenta de aguas impetuosas, torrenciales, l lo echa todo por tierra violentamente
Con ambos pies ser pisoteada la soberbia corona de los ebrios de Efram.
Y la flor marchita que lucen como adorno, sobre lo alto del valle frtil, ser como una breva antes del verano: el primero que la ve, apenas la tiene en la mano, se la traga.
Aquel da, el Seor de los ejrcitos ser una esplndida corona y una diadema de gloria para el resto de su pueblo;
inspirar la justicia a los que se sientan en el tribunal, y dar fortaleza a los que rechazan el asalto a las puertas.
Estos tambin se extravan por el vino y van dando tumbos por la bebida: sacerdote y profeta se extravan por la bebida, se aturden con el vino, van dando tumbos por la bebida, se extravan en la visin, titubean en la decisin.
S, todas las mesas estn llenas de vmitos inmundos, no queda espacio limpio!
"A quin pretende instruir y hacerle comprender lo que l oye? A nios recin destetados, que acaban de dejar el pecho?
Porque todo no es ms que: sau lasau, sau lasau. cau lacau, cau lacau, un poco aqu, otro poco all".
Ahora bien: en un lenguaje balbuciente y en una lengua extranjera, el Seor hablar a este pueblo,
al que le dijo una vez: "Este es el descanso, hagan descansar al exhausto, aqu est la tranquilidad". Pero ellos no quisieron escuchar!
Entonces la palabra del Seor les sonar as: sau lasau, sau lasau, cau lacau, cau lacau, un poco aqu, otro poco all, a fin de que caigan de espaldas al caminar, se destrocen y queden enredados en la trampa.
Por eso, escuchen la palabra del Seor, ustedes, gente burlona, dominadores de este pueblo que est en Jerusaln.
Ustedes dicen: "Hemos hecho una alianza con la Muerte, hemos establecido un pacto con el Abismo. Cuando pase el flagelo desencadenado. no nos alcanzar, porque hemos hecho de la mentira un refugio y nos hemos amparado en el engao".
Por eso, as habla el Seor: Miren que yo pongo una piedra en Sin, una piedra a toda prueba, una piedra angular, escogida, bien cimentada: el que tenga fe no vacilar.
Yo usar el derecho como medida y la justicia como plomada. El granizo barrer el refugio de la mentira y las aguas inundarn el escondite.
La alianza que hicieron con la Muerte ser anulada y no se mantendr el pacto con el Abismo. Cuando pase el flagelo desencadenado, sern aplastados:
los arrollar cada vez que pase, porque pasar una maana tras otra, de da y de noche. y ser algo terrible comprender el mensaje
El lecho ser demasiado corto para estirarse, la manta demasiado estrecha para envolverse.
S, el Seor se alzar como en el monte Parasm, se enfurecer como en el valle de Gaban, para realizar su obra, una obra extraa para ejecutar su tarea, una tarea inaudita.
Por lo tanto, dejen de burlarse, no sea que se aprieten ms las ataduras porque es un decreto de exterminio el que yo escuch de parte del Seor de los ejrcitos contra todo el pas.
Presten odo y escuchen mi voz, estn atentos y oigan mi palabra!
Acaso el que ara para sembrar se pasa todo el da arando, abriendo surcos y rastrillando su terreno?
Una vez igualada la superficie, no siembra el hinojo y esparce el comino, planta el trigo en hileras, la cebada en el lugar sealado y la espelta en sus linderos?
El que le ensea estas reglas, el que lo instruye, es su Dios.
El hinojo no se trilla con el rastrillo, no se pasa sobre el comino la rueda del carro: el hinojo se golpea con la vara y el comino con el bastn.
Se tritura el grano? No, no se lo trilla indefinidamente, se hace girar la rueda del carro, se lo machaca, pero no se lo tritura.
Tambin esto procede del Seor de los ejrcitos, admirable por su consejo y grande por su destreza.
Ay, Ariel, Ariel, ciudad contra la que acamp David! Aadan un ao a otro ao, que las fiestas completen su ciclo:
entonces yo oprimir a Ariel, habr gemidos y quejidos, y t sers para m como un "Ariel".
Yo acampar contra ti, como David, te cercar con empalizadas y levantar contra ti torres de asalto,
Abatida, hablars desde la tierra y tu palabra saldr dbilmente del polvo; tu voz vendr de la tierra, como la de un espectro, y tu palabra ser un susurro desde el polvo.
Pero el tropel de tus adversarios quedar reducido a polvo, y el tropel de los tiranos ser como paja que se lleva el viento. De repente, en un instante,
sers visitada por el Seor de los ejrcitos, con trueno, fragor y gran estruendo, huracn, tempestad y llama de fuego devorador.
Pasar como un sueo, una visin nocturna, el tropel de todas las naciones que atacaban a Ariel, todos los que combatan contra ella y su fortaleza y la tenan cercada.
Como el hambriento suea que come, y se despierta con el estmago vaco; como el sediento suea que bebe, y se despierta exhausto, con la garganta seca, as le suceder al tropel de todas las naciones que atacan a la montaa de Sin.
Psmense y qudense pasmados, enceguzcanse y qudense ciegos! Embriguense, pero no con vino, vacilen, pero no por la bebida!
Porque el Seor ha derramado sobre ustedes un espritu de letargo, les ha cerrado los ojos -los profetas- les ha cubierto sus cabezas -los videntes -
y toda visin es para ustedes como las palabras de un libro sellado. Se lo dan a uno que sabe leer, dicindole: "Lee esto". Pero l responde: "No puedo, porque el libro est sellado".
Le dan el libro a uno que no sabe leer, dicindole: "Lee esto". Y l responde: "No s leer".
El Seor ha dicho: Este pueblo se acerca a mi con la boca y me honra con los labios, pero su corazn est lejos de mi, y el temor que me tiene no es ms que un precepto humano, aprendido por rutina.
Por eso, yo seguir haciendo prodigios, prodigios estupendos, en medio de este pueblo: desaparecer la sabidura de sus sabios y se eclipsar la inteligencia de sus inteligentes.
Ay de los que traman secretamente para ocultar sus proyectos al Seor, de los que actan en la oscuridad y dicen: "Quin nos ve y quin nos conoce?".
Qu desatino el de ustedes! Acaso se puede pensar que el alfarero es igual al barro para que la obra diga al que la hizo: "No me ha hecho l". y la vasija diga de su alfarero: "No entiende nada"?
No falta poco, muy poco tiempo, para que Lbano se vuelva un vergel y el vergel parezca un bosque?
Aquel da, los sordos oirn las palabras del libro, y vern los ojos de los ciegos, libres de tinieblas y oscuridad.
Los humildes de alegrarn ms y ms en el Seor y los ms indigentes se regocijarn en el Santo de Israel.
Porque se acabarn los tiranos, desaparecer el insolente, y sern extirpados los que acechan para hacer el mal,
los que con una palabra hacen condenar a un hombre, los que tienden trampas al que acta en un juicio, y porque s noms perjudican al justo.
Por eso, as habla el Seor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescat a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzar ni se pondr plido su rostro
Porque, al ver lo que hago en medio de l, proclamarn que mi Nombre es santo, proclamarn santo al Santo de Jacob y temern al Dios de Israel.
Los espritus extraviados llegarn a entender y los recalcitrantes aceptarn la enseanza.
Ay de los hijos rebeldes -orculo del Seor- que hacen planes sin cortar conmigo, que concluyen pactos contrarios a mi espritu. aadiendo as un pecado tras otro!
Se ponen en camino para bajar a Egipto sin haberme consultado, para refugiarme al amparo del Faran y protegerse a la sombra de Egipto.
El amparo del Faran ser su vergenza y la proteccin a la sombra de Egipto, su confusin.
Aunque sus jefes estn en Son y sus mensajeros hayan llegado a Jans,
todos ellos sern defraudados por un pueblo que no sirve de nada, que no les aporta ayuda ni provecho, sino vergenza y oprobio.
Orculo sobre las bestias del Ngueb: Por una tierra de miseria y angustia, de donde salen la leona y el len, la vbora y la serpiente voladora, ellos llevan sus riquezas a lomo de asnos y sus tesoros sobre la giba de los camellos, a un pueblo que no sirve de nada.
Egipto! Su ayuda es intil y vana; por eso yo lo llam: "Rahab, la inmvil".
Ahora ve, escribe esto en una tabla, delante de ellos, e inscrbelo en un libro: que sirva de testimonio perpetuo para el tiempo futuro.
Porque este es un pueblo en rebelda, son hijos mentirosos, hijos que no quieren escuchar la enseanza del Seor.
Ellos dicen a los videntes: "No tengan visiones!", y a los profetas: "No nos vaticinen la verdad! Hblennos de cosas agradables, tengan visiones ilusorias!
Aprtense del camino, desvense del sendero, dejen de ponernos por delante al Santo de Israel!".
Por eso, as habla el Santo de Israel: Porque ustedes desprecian esta palabra y confan en lo que es tortuoso y retorcido, para tener donde apoyarse,
por eso, esta falta ser para ustedes como una grieta amenazadora que se va agrandando en un muro elevado, y de pronto, en un instante, sobreviene el derrumbe;
o como se quiebra una vasija de alfarero hecha aicos sin piedad, sin que se encuentre entre sus pedazos ni un trozo para sacar fuego del brasero o para extraer agua del aljibe.
Porque as habla el Seor, el Santo de Israel: En la conversin y en la calma est la salvacin de ustedes; en la serenidad y la confianza est su fuerza. Pero ustedes no lo han querido!
Ustedes dijeron: "No, huiremos a caballo!". Est bien, tendrn que huir. "Cabalgaremos velozmente!". Est bien, sus perseguidores sern ms veloces.
Ante la amenaza de uno solo, temblarn mil; ante la amenaza de cinco, ustedes huirn, hasta que sean dejados como un mstil en la cumbre de una montaa, como seal sobre una colina.
A pesar de todo, el Seor espera para apiadarse de ustedes; a pesar de todo, l se levantar para tenerles compasin; porque el Seor es un Dios de justicia. Felices todos los que esperan en l!
S, pueblo de Sin, que habitas en Jerusaln, ya no tendrs que llorar: l se apiadar de ti al or tu clamor; apenas te escuche, te responder.
Cuando el Seor les haya dado el pan de la angustia y el agua de la afliccin, aquel que te instruye no se ocultar ms, sino que vers a tu maestro con tus propios ojos.
Tus odos escucharn detrs de ti una palabra: "Este es el camino, sganlo, aunque se hayan desviado a la derecha o a la izquierda".
Tendrs por impuros a tus dolos recubiertos de plata y a tus estatuas enchapadas en oro; los arrojars como inmundicia, y les dirs: "Fuera de aqu!".
El Seor te dar lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno ser rico y sustancioso. Aquel da, tu ganado pacer en extensas praderas.
Los bueyes y los asnos que trabajen el suelo comern forraje bien sazonado, aventado con el bieldo y la horquilla.
En todo monte elevado y en toda colina alta, habr arroyos y corrientes de agua, el da de la gran masacre, cuando se derrumben las torres.
Entonces, la luz de la luna ser como la luz del sol, y la luz del sol ser siete veces ms intensa -como la luz de siete das- el da en que el Seor vende la herida de su pueblo y sane las llagas de los golpes que le infligi.
Miren que el nombre del Seor viene de lejos! Arde su ira y es densa la humareda; sus labios desbordan de indignacin y su lengua es como fuego devorador.
Su aliento es como un torrente desbordado, que sube hasta el cuello, para zarandear a las naciones con la criba destructora y poner el freno del extravo en las quijadas de los pueblos.
Entonces, ustedes cantarn como en la noche sagrada de la fiesta, y habr alegra en los corazones, como cuando se avanza al son de la flauta para ir a la montaa del Seor, hacia la Roca de Israel.
El Seor har or su voz majestuosa y mostrar su brazo que se descarga en el ardor de su ira, en la llama de un fuego devorador, en el huracn, la tormenta y el granizo.
Asiria temblar ante la voz del Seor, que golpear con el bastn;
y cada vez que pase la vara vengadora que el Seor descargar contra ella, ir acompaada de tamboriles y ctaras, en los combates que el Seor entablar con ella, blandiendo su brazo.
Porque la hoguera est preparada hace tiempo, est dispuesta tambin para el rey: se ha hecho una pira profunda y ancha, con fuego y lea en abundancia, y el soplo del Seor la encender como un torrente de azufre.
Ay de los que bajan a Egipto para pedir ayuda, y buscan apoyo en los caballos! Ellos confan en los carros, porque son numerosos, y en los jinetes, porque son muy fuertes, pero no miran el Santo de Israel ni consultan al Seor.
Sin embargo, l tambin es sabio: hace venir la desgracia y no revoca su palabra, se levanta contra la casa de los malvados y contra la ayuda de los malhechores.
Los egipcios son hombres y no dioses, sus caballos son carne y no espritu. Cuando el Seor extienda su mano, tropezar el que ayuda, y caer el que es ayudado, y todos juntos desaparecern.
Porque as me ha hablado el Seor: Como grue el len o el cachorro de len sobre su presa, cuando se llama contra l a todos los pastores, sin dejarse intimidar por sus gritos ni amedrentarse por el tumulto, as el Seor de los ejrcitos bajar a combatir sobre la montaa de Sin y su colina.
Como pjaros que revolotean, as el Seor de los ejrcitos proteger a Jerusaln: l proteger, salvar, perdonar, librar.
Vuelvan, israelitas, a aquel de quien se han apartado tanto!
S, en aquel da, cada uno rechazar sus dolos de plata y sus dolos de oro esos que ustedes se han fabricado con sus manos pecadoras.
Asiria caer bajo una espada que no es de un hombre, una espada no humana la devorar: ella huir delante de la espada y sus jvenes irn a trabajos forzados.
Su roca huir aterrorizada, y sus jefes, espantados. abandonarn el estandarte. -orculo del Seor, que tiene su fuego en Sin y su horno en Jerusaln-.
S, un rey reinar conforme a la justicia y los prncipes gobernarn segn el derecho.
Ellos sern como un refugio contra el viento, como un reparo contra la tormenta, como una corriente de agua en suelo rido, como la sombra de un peasco en tierra reseca
No se obnubilarn los ojos de los que ven y los odos de los que oyen estarn atentos;
el irreflexivo aprender a comprender y la lengua tartamuda hablar con soltura y claridad.
Ya no se llamar noble al necio ni se dar al sinvergenza un ttulo honorfico.
Porque el necio dice necedades y su corazn maquina el mal, para proceder con impiedad y proferir aberraciones contra el Seor para dejar al hambriento con el estmago vaco y privar de bebida al sediento.
En cuanto al sinvergenza. usa malas artes, no planea ms que infamias, para arruinar a los indigentes con engaos, cuando el pobre reclama su derecho.
El hombre noble, en cambio, piensa noblemente y se mantiene firme en su nobleza.
De pie, mujeres indolentes, escuchen mi voz! Presten odo a mi palabra, mujeres demasiado confiadas!
Dentro de un ao y nos das, ustedes temblarn, mujeres confiadas, porque terminar la vendimia y no llegar la cosecha.
Tiemblen, indolentes, estremzcanse, confiadas, desvstanse, desndense, canse la cintura!
Lamntense por los campos, por los campos deliciosos, por las vias frtiles,
por el suelo de mi pueblo, porque crecern espinas y zarzas en todas las casas felices de la ciudad alegre.
S, la ciudadela ha quedado desierta y la ciudad tumultuosa, abandonada, Ofel y la Torre de guardia sern madrigueras para siempre, delicia de los asnos salvajes, pastizal para los rebaos...
hasta que sea infundido en nosotros un espritu desde lo alto. Entonces el desierto ser un vergel y el vergel parecer un bosque.
En el desierto habitar el derecho y la justicia morar en el vergel.
La obra de la justicia ser la paz, y el fruto de la justicia, la tranquilidad y la seguridad para siempre.
Mi pueblo habitar en un lugar de paz, en moradas seguras, en descansos tranquilos
-pero la selva caer abatida y la ciudad ser humillada por completo-.
Felices ustedes, los que siembran junto al agua. los que dejan sueltos al buey y al asno!
Ay de ti, devastador que no has sido devastado, traidor, a quien no han traicionado! Cuando termines de devastar, sers devastado, cuando acabes de traicionar, te traicionarn a ti.
Seor, ten piedad de nosotros, nosotros esperamos en ti. S nuestro brazo cada maana y nuestra salvacin en el tiempo de la angustia.
Al estruendo de tu voz, huyen los pueblos; cuando te alzas, se dispersan las naciones.
Como arrasa la oruga, se recoge el botn; se abalanzan sobre l, como una bandada de langostas.
El Seor es sublime porque habita en las alturas: l llena a Sin con el derecho y la justicia,
l ser la seguridad de tus das. La sabidura y la ciencia son la riqueza salvadora; el temor del Seor, ese es su tesoro.
La gente de Ariel grita por las calles, los mensajeros de paz lloran amargamente.
Los senderos estn desolados, nadie transita por los caminos. Se ha roto la alianza, se rechaza a los testigos, no se tiene en cuenta a nadie.
La tierra est de duelo y desfallece, el Lbano pierde el color y se marchita, el Sarn se ha convertido en una estepa, el Basn y el Carmelo se deshojan.
"Ahora me levantar, dice el Seor, ahora me erguir. ahora me alzar.
Ustedes han concebido hecho y darn a luz paja; mi soplo es un fuego que los va a devorar.
Los pueblos sern calcinados, como espinas cortadas, ardern en el fuego.
Los que estn lejos, escuchen lo que hice; los que estn cerca, reconozcan mi poder".
Estn aterrados en Sin los pecadores, un temblor invade a los impos: "Quin de nosotros habitar en una hoguera eterna?".
El que obra con justicia y que habla con rectitud, el que rehsa una ganancia extorsionada, el que sacude sus manos para no retener el soborno, el que tapa sus odos a las propuestas sanguinarias, el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ese hombre habitar en las alturas, rocas fortificadas sern su baluarte, se le dar su pan y tendr el agua asegurada.
Tus ojos vern a un rey en su hermosura, contemplarn un pas que se extiende a lo lejos.
T evocars lo que te horrorizaba: "Dnde est el que contaba, donde el que pesaba, dnde el que numeraba las torres?".
Ya no vers ms a aquel pueblo brutal, aquel pueblo de lengua impenetrable, que tartamudea en un idioma incomprensible.
Mira a Sin, la ciudad de nuestras fiestas, que tus ojos vean a Jerusaln, morada tranquila, carpa que no ser desplazada, cuyas estacas no sern arrancadas y cuyas cuerdas no se rompern.
Porque all el Seor se muestra magnfico con nosotros, como un lugar de ros, de canales anchurosos, por donde no circula ningn barco a remos ni atraviesa ningn navo poderoso.
Porque el Seor es nuestro Juez, el Seor es nuestro Legislador, el Seor es nuestro Rey: l nos salvar. [23 d] Entonces se repartirn un inmenso botn, hasta los tullidos participarn del saqueo.
Se aflojan tus cordajes, ya no sostienen el mstil, ni se despliega el pabelln!
Ningn habitante dir: "Me siento mal", y al pueblo que habita all le ser perdonada su culpa.
Acrquense, naciones, para or; pueblos, presten atencin! Escuche la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todo lo que l produce!
Porque el Seor est irritado contra todas las naciones y enfurecido contra todos sus ejrcitos: los ha consagrado al exterminio, los ha destinado a la matanza.
Sus vctimas son arrojadas fuera, de sus cadveres sube el hedor, y con su sangre se disuelven las montaas.
Se diluye todo el ejrcito del cielo, los cielos son enrollados como un pliego, y todo su ejrcito se marchita como se marchita el follaje de la vid, como cae marchita la hija de la higuera.
Porque mi espada se abrev en el cielo: miren cmo baja sobre Edom, sobre el pueblo que he condenado al juicio.
La espada del Seor est llena de sangre, impregnada de grasa, de la sangre de corderos y chivos, de la grasa de riones de carneros. Porque el Seor tiene un sacrificio en Bosr, una gran matanza en el pas de Edom.
Caen los bfalos con los terneros cebados, los novillos con los toros: su tierra se abreva con sangre, su suelo se impregna de grasa.
Porque es un da de venganza para el Seor, un ao de desquite para la causa de Sin.
Sus torrentes se transformarn en resina y su suelo en azufre; su tierra se convertir en resina ardiente,
que no se extinguir ni de da ni de noche: la humareda subir incesantemente. Quedar desierta de generacin en generacin, nunca ms pasar nadie por all.
Se aduearn de ella el pelcano y el erizo, la lechuza y el cuervo habitarn all. Se extender sobre ella la plomada del caos y el nivel del vaco.
Los nobles no proclamarn ms un rey y todos sus prncipes sern aniquilados.
En sus palacios crecern zarzas, en sus fortalezas, ortigas y espinas; ser una morada de chacales, una guarida de avestruces.
Las fieras del desierto se juntarn con las hienas, los stiros se llamarn unos a otros. All tambin descansar Lilit y tendr un lugar de reposo.
All anidar la serpiente y pondr sus huevos, los incubar y los har empollar; y all tambin se reunirn los buitres, cada uno con su pareja.
Consulten el libro del Seor y lean: no falta ninguno de ellos, ni uno solo ha perdido su pareja, porque lo ha mandado la boca del Seor y su espritu los ha congregado.
El mismo ha echado la suerte para ellos, su mano les asign una parte con la cuerda: ellos la poseern para siempre, habitar all de generacin en generacin.
Regocjese el desierto y la tierra reseca, algrese y florezca la estepa!
S, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de jbilo! Le ha sido dada la gloria del Lbano, el esplendor del Carmelo y del Sarn. Ellos vern la gloria del Seor, el esplendor de nuestro Dios.
Fortalezcan los brazos dbiles, robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que estn desalentados: "Sean fuertes, no teman: ah est su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: l mismo viene a salvarlos!".
Entonces se abrirn los ojos de los ciegos y se destaparn los odos de los sordos;
entonces el tullido saltar como un ciervo y la lengua de los mudos gritar de jbilo. Porque brotarn aguas en el desierto y torrentes en la estepa;
el pramo se convertir en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales ser un paraje de caa y papiros.
All habr una senda y un camino que se llamar "Camino santo". No lo recorrer ningn impuro ni los necios vagarn por l;
no habr all ningn len ni penetrarn en l las fieras salvajes. Por all caminarn los redimidos,
volvern los rescatados por el Seor; y entrarn en Sin con gritos de jbilo, coronados de una alegra perpetua: los acompaarn el gozo y la alegra, la tristeza y los gemidos se alejarn.
El decimocuarto ao del rey Ezequas, Senaquerib, rey de Asiria, subi contra todas las ciudades fortificadas de Jud y se apoder de ellas.
Desde Laquis, el rey de Asiria envi a Jerusaln, donde estaba Ezequas, al copero mayor acompaado de una fuerte escolta. Este se apost junto al canal de la piscina superior, sobre la senda del campo del Tintorero.
Eliaqum, hijo de Jilquas, el mayordomo de palacio, sali a su encuentro, con Sebn, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, el archivista.
El copero mayor les dijo: "Digan a Ezequas: As habla el gran rey, el rey de Asiria: Qu motivo tienes para estar tan confiado?
Piensas que la estrategia y la valenta para el combate son cuestin de palabras? En quin confas para rebelarte contra m?
Ah, s! T confas en el apoyo de esa caa quebrada, en Egipto, que perfora y atraviesa la mano de todo el que se apoya en l. Eso es el Faran, rey de Egipto, para todos los que confan en l.
Seguramente, t me dirs: Nosotros confiamos en el Seor, nuestro Dios. Pero no fue acaso Ezequas el que suprimi todos los lugares altos y los altares dedicados a l, diciendo a la gente de Jud y de Jerusaln: "Slo delante de este altar, ustedes debern postrarse?".
Y bien! Haz una apuesta con mi seor, el rey de Asiria: Yo te dar dos mil caballos, si puedes conseguir bastantes hombres para montarlos!
Cmo haras retroceder a uno solo de los ms insignificantes servidores de mi Seor? Pero t confas en Egipto para tener carros de guerra y soldados!
Acaso he venido a arrasar este pas sin el consentimiento del Seor? Fue el Seor quien me dijo: Sube a ese pas, y arrsalo!".
Eliaqum, Sebn y Joaj dijeron al copero mayor: "Por favor, hblanos en arameo, porque nosotros lo entendemos. No nos hables en hebreo, a odas del pueblo que est sobre la muralla".
Pero el copero mayor les replic: "Acaso mi seor me envi a decir estas cosas a tu seor y a ti? No estarn dirigidas a esos hombres apostados sobre la muralla, que tendrn que comer sus excrementos y beber su orina, igual que ustedes?".
Entonces el copero mayor, puesto de pie, grit bien fuerte en hebreo: "Escuchen las palabras del gran rey, el rey de Asiria:
As habla el rey: Que Ezequas no los engaa, porque l no podr librarlos.
Y que Ezequas no los induzca a confiar en el Seor, diciendo: Seguramente el Seor nos librar, y esta ciudad no caer en manos del rey de Asiria.
No le hagan caso a Ezequas, porque as habla el rey de Asiria: Hagan las paces conmigo y rndanse. As cada uno de ustedes comer los frutos de su via y de su higuera, y beber el agua de su pozo,
hasta que venga yo y los lleve a un pas como el de ustedes, un pas de trigo y vino nuevo, un pas de pan y viedos.
Que Ezequas no los seduzca, diciendo: El Seor nos librar. Acaso los dioses de las naciones han librado a sus pases de las manos del rey de Asiria?
Dnde estn los dioses de Jamat y de Arpad? Dnde estn los dioses de Sefarvaim?  Donde los dioses del pas de Samara? Han librado de mi mano a Samara?
Entre todos los dioses de esos pases, hubo alguno que librara de mi mano a su propio pas, para que el Seor libre de mi mano a Jerusaln?
Ellos guardaron silencio y no les respondieron ni una sola palabra, porque esta era la orden del rey: "No le respondan nada".
Eliaqum, hijo de Jilquas, el mayordomo de palacio, Sebn, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, el archivista, se presentaron ante Ezequas con sus vestiduras desgarradas, y lo informaron de las palabras del copero mayor.
Cuando el rey Ezequas oy esto, rasg sus vestiduras, se cubri con un sayal y fue a la Casa del Seor.
Adems, envi al mayordomo de palacio Eliaqum, al secretario Sebn y a los sacerdotes ms ancianos, todos cubiertos de sayales, para decir al profeta Isaas, hijo de Ams:
"As habla Ezequas: Hoy es un da de angustia, de castigo y de oprobio, porque los hijos estn a punto de nacer, pero no hay fuerza para darlos a luz.
Tal vez el Seor, tu Dios, escuche las palabras del copero mayor, a quien el rey de Asiria, su seor, envi para insultar al Dios viviente, y el Seor tu Dios, lo castigue por las palabras que ha escuchado. Eleva entonces una plegaria por el resto que todava subsiste".
Los servidores del rey Ezequas fueron a ver a Isaas,
y este les dijo: "Dganle a su seor: As habla el Seor: No temas por las palabras que has odo y con las que me ultrajaron los lacayos del rey de Asiria.
Yo mismo pondr un espritu en l y, apenas oiga una noticia, regresar a su pas; y yo lo har caer bajo la espada en su propio pas".
El copero mayor regres y se encontr con el rey de Asiria, que estaba atacando a Libn. El haba odo, en efecto, que el rey se haba retirado de Laquis,
al recibir esta noticia acerca de Tirjac, rey de Cus: "Se ha puesto en campaa para combatirte". Al or esto, Senaquerib envi mensajeros a Ezequas para decirle:
"Hblenle as a Ezequas, rey de Jud: Que no te engae tu Dios, en quien confas, hacindote pensar que Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asiria.
T has odo, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los pases, al consagrarlos al exterminio total. Y t te vas a librar?
Libraron acaso sus dioses a esas naciones que mis padres han destruido, a Gozn, Jarn, Rsef, y a la gente de Edn que est en Telasar?
Dnde estn el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, el de Hen y el de Iv?".
Ezequas tom la carta de manos de los mensajeros y la ley. Despus subi a la Casa del Seor, la despleg delante del Seor
y or al Seor, diciendo:
"Seor de los ejrcitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: t solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, t has hecho el cielo y la tierra.
Inclina tu odo, Seor, y escucha; abre tus ojos, Seor, y mira. Escucha todas las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente.
Es verdad, Seor, que los reyes de Asiria han arrasado todas las naciones y sus territorios.
Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada ms que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer.
Pero ahora, Seor, Dios nuestro, slvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que t slo, Seor, eres Dios!".
Isaas, hijo de Ams, mand a decir a Ezequas: As habla el Seor, Dios de Israel: T me has dirigido una splica acerca de Senaquerib, rey de Asiria.
Esta es la palabra que el Seor ha pronunciado contra l: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sin; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusaln.
A quin has insultado y ultrajado? Contra quin has alzado la voz y levantado bien alto tus ojos? Contra el santo de Israel!
Por medio de tus servidores has insultado al Seor y has dicho: Con mis numerosos carros escal la cima de las montaas, los rincones inaccesibles del Lbano. Tal sus cedros ms altos, sus mejores cipreses; llegu hasta su ltimo extremo, hasta lo ms espeso de su bosque.
Excav pozos y beb todos los canales de Egipto.
No lo has odo? Hace mucho tiempo que lo he preparado: lo he planeado desde los tiempos antiguos y ahora lo llevo a cabo. As, t has reducido a un montn de ruinas las ciudades fortificadas.
Sus habitantes, con las manos cadas, estn aterrorizados, avergonzados: son como el pasto de los campos y la gramilla verde, como la hierba de los techos o el grano agostado antes de madurar.
Pero yo s cundo te sientas, cundo sales y cundo entras, y cundo tiemblas de rabia contra m.
Porque has temblado de rabia contra m y tu insolencia ha subido a mis odos, pondr mi garfio en tus narices y mi bozal en tus labios, y te har volver por el camino por donde habas venido.
Y esto te servir de seal: Este ao se comer del grano cado, y el ao prximo, de lo que brote espontneamente; pero al tercer ao, siembren y coseche, planten vias y coman de sus frutos.
Los sobrevivientes de la casa de Jud, los que todava queden, echarn de nuevo races por debajo, y producirn frutos por arriba.
Porque de Jerusaln saldr un resto, y del monte Sin, algunos sobrevivientes. El celo del Seor de los ejrcitos har todo esto.
Por eso, as habla el Seor acerca del rey de Asiria: El no entrar en esta ciudad, no le lanzar una flecha, no la enfrentar con el escudo, ni levantar contra ella un terrapln.
Se volver por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad -orculo del Seor-,
Yo defender a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor.
El ngel del Seor sali e hiri en el campamento de los Asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Y cuando los dems se levantaron por la maana, vieron que todos eran cadveres, que estaban muertos.
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levant el campamento, emprendi el regreso y se qued en Nnive.
Un da, mientras estaba postrado en el templo de Nisroc, su dios, Adramlec y Sarecer, sus hijos, lo mataron con la espada, y se pusieron a salvo en el pas de Ararat. Asarhadn, su hijo, rein en lugar de l.
En aquellos das, Ezequas cay gravemente enfermo. El profeta Isaas, hijo de Ams, fue a verlo y le dijo: "As habla el Seor: Ordena los asuntos de tu casa, porque vas a morir. Ya no vivirs ms".
Ezequas volvi su rostro hacia al pared y or al Seor.
diciendo: "Ah, Seor! Recuerda que yo he caminado delante de ti con fidelidad e integridad de corazn, y que hice lo que es bueno a tus ojos". Y Ezequas se deshizo en llanto.
Entonces la palabra del Seor lleg a Isaas en estos trminos:
"Ve a decir a Ezequas: As habla el Seor, el Dios de tu padre David: He odo tu splica, he visto tus lgrimas. Yo aadir otros quince aos a tu vida;
te librar, a ti y a esta ciudad, de manos del rey de Asiria, y defender a esta ciudad".
"Esta es la seal que te da el Seor para confirmar la palabra que ha pronunciado:
En el reloj de sol de Ajaz, yo har retroceder diez grados la sombra que ha descendido". Y el sol retrocedi en el reloj los diez grados que haba descendido.
Escrito de Ezequas, rey de Jud, cuando cay enfermo y se repuso de su enfermedad:
"Yo deca: En lo mejor de mis das me tengo que ir: he sido destinado a las puertas del Abismo por el resto de mis aos.
Yo deca: Ya no contemplar al Seor en la tierra de los vivientes; no ver ms a los hombres entre los habitantes del mundo.
Arrancan mi morada y me la arrebatan, como una carpa de pastores. Como un tejedor, yo enrollaba mi vida, pero l me corta de la trama: de la maana a la noche terminas conmigo!
Pido auxilio hasta la maana; l quiebra todos mis huesos como un len: de la maana a la noche terminas conmigo!
Estoy piando como una golondrina, gimo como una paloma. Mis ojos se consumen de mirar a lo alto: me oprimen, Seor, s t mi fiador!
Qu dir para que me responda, si es l quien lo hace? Andar errante a lo largo de mis aos, con amargura en el alma.
Los que el Seor protege, vivirn, y su espritu animar todo lo que hay en ellos: t me restablecers y me hars revivir.
Mi amargura se cambi en bienestar: t has preservado mi vida de la fosa del aniquilamiento, porque has arrojado detrs de tus espaldas todos mis pecados.
No, el Abismo no te da gracias, la Muerte no te alaba, los que bajan a la Fosa no esperan en tu fidelidad.
El viviente, el que vive, te da gracias, como yo en el da de hoy. De padres a hijos, se da a conocer tu fidelidad.
Porque t me salvaste, Seor, haremos resonar nuestras liras todos los das de nuestra vida junto a la Casa del Seor".
Luego dijo Isaas: "Traigan un emplasto de higos; aplquenlo sobre la lcera, y el rey sanar".
Ezequas respondi: "Cul es la seal de que podr subir a la Casa del Seor?".
En aquel tiempo, Merodac Baladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, envi una carta y un presente a Ezequas, al enterarse de que se haba restablecido de su enfermedad.
Ezequas se alegr de esto, y mostr a los emisarios la sala del tesoro, la plata, el oro, los perfumes, el aceite precioso, su arsenal y todo lo que se encontraba en sus depsitos. De todo lo que haba en su palacio y en sus dominios, no qued nada que Ezequas no les hiciera ver.
Entonces el profeta Isaas se present al rey Ezequas y le pregunt: "Qu te ha dicho esa gente y de dnde ha venido?". Ezequas respondi: "Vinieron a verme de un pas lejano, de Babilonia".
Isaas pregunt: "Qu han visto en tu casa?". "Han visto todo lo que hay en mi casa, respondi Ezequas. No hay nada en mis depsitos que no les haya mostrado".
Entonces Isaas dijo a Ezequas: "Escucha la palabra del Seor de los ejrcitos:
Llegaron los das en que todo lo que hay en tu casa, todo lo que han atesorado tus padres hasta el da de hoy, ser llevado a Babilonia. No quedar nada, dice el Seor.
Y algunos de tus hijos, de los que han nacido de ti, que t mismo habrs engendrado, sern tomados para que sirvan como eunucos en el palacio del rey de Babilonia".
Ezequas respondi a Isaas: "Es auspiciosa la palabra del Seor que has pronunciado". Porque se deca a s mismo: "Mientras yo viva, habr paz y seguridad".
Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios!
Hablen al corazn de Jerusaln y anncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa est paga, que ha recibido de la mano del Seor doble castigo por todos sus pecados.
Una voz proclama: Preparen en el desierto el camino del Seor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios!
Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montaas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelar la gloria del Seor y todos los hombres la vern juntamente, porque ha hablado la boca del Seor.
Una voz dice: "Proclama!". Y yo respondo: "Qu proclamar?". "Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos:
la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Seor. S, el pueblo es la hierba.
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre".
Sbete a una montaa elevada, t que llevas la buena noticia a Sin; levanta con fuerza tu voz, t que llevas la buena noticia a Jerusaln. Levntala sin temor, di a las ciudades de Jud: "Aqu est tu Dios!".
Ya llega el Seor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaa y su recompensa lo precede.
Como un pastor, l apacienta su rebao, lo rene con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y gua con cuidado a las que han dado a luz
Quin midi las aguas en el hueco de su mano y abarc con la palma las dimensiones del cielo? Quin hizo caber en una medida el polvo de la tierra o pes en una bscula las montaas y en una balanza la colinas?
Quin abarc el espritu del Seor y qu consejero lo instruy?
Con quin se aconsej para que le hiciera comprender, para que le enseara el sendero del derecho, para que le enseara la ciencia y le hiciera conocer el camino de la inteligencia?
S, las naciones son como una gota que cae de un balde, cuentan como un grano de polvo en la balanza; las islas pesan lo mismo que el polvillo.
El Lbano no bastaras para encender fogatas, sus animales no bastaran para los holocaustos.
Todas las naciones son como nada ante l, cuentan para l como la nada y el vaco.
A quin asemejarn ustedes a Dios y con qu imagen lo representarn?
Al dolo, lo funde un artesano, un orfebre lo recubre de oro y le suelda cadenas de plata.
El que es demasiado pobre para hacer esa ofrenda elige una madera que no se pudra y se busca un hbil artesano para erigir un dolo que no se tambalee.
No lo saben acaso? Nunca lo han escuchado? No se les anunci desde el principio? No han comprendido cmo se fund la tierra?
El est sentado sobre la cpula de la tierra, donde los habitantes son como langostas. El extiende los cielos como un tul, los despliega como una carpa para habitar en ellos.
El aniquila a los soberanos y reduce a nada a los rbitros de la tierra:
apenas plantados, apenas sembrados, apenas su tallo echa raz en la tierra, l sopla sobre ellos y se secan, y el huracn se los lleva como paja.
"A quin me va a asemejar, para que yo me iguale a l?" dice el Santo.
Levanten los ojos a lo alto y miren: quin cre todos estos seres? El que hace salir a su ejrcito uno por uno y los llama a todos por su nombre: su vigor es tan grande, tan firme su fuerza, que no falta ni uno solo!
Por qu dices Jacob, y lo repites t, Israel: "Al Seor se le oculta mi camino y mi derecho pasa desapercibido a mi Dios?
No lo saber acaso? Nunca lo has escuchado? El Seor es un Dios eterno, l crea los confines de la tierra: no se fatiga ni se agota, su inteligencia es inescrutable.
El fortalece al que est fatigado y acrecienta la fuerza del que no tiene vigor.
Los jvenes se fatigan y se agotan, los muchachos tropiezan y caen.
Pero los que esperan en el Seor renuevan sus fuerzas, despliegan alas como las guilas; corren y no se agotan, avanzan y no se fatigan.
Silencio delante de m, costas lejanas, y que los pueblos renueven su fuerza! Que se acerquen y entonces hablen! Comparezcamos juntos a juicio:
Quin suscit desde el Oriente a aquel a quien la victoria le sale al paso? Quin le entrega las naciones y le somete a los reyes? Su espada los reduce a polvo, su arco, a paja que se avienta.
El los persigue y pasa sano y salvo, sin tocar el camino con sus pies.
Quin obr as, quin hizo esto? El que llama a las generaciones desde el principio, yo, el Seor, el Primero, y que ser el mismo al final.
Las costas lo ven y sienten temor, tiemblan los confines de la tierra: Ya se acercan, ya llegan!
Ellos se ayudan mutuamente y uno dice al otro: "Fuerza!".
El artesano anima al orfebre; el que forja a martillo, al que golpea el yunque, diciendo de la soldadura: "Est bien!". Luego se sujeta al dolo con clavos, para que no se tambalee.
Pero t, Israel, mi servidor, Jacob, a quien yo eleg, descendencia de Abraham, mi amigo;
t, a quien tom de los confines de la tierra y llam de las regiones ms remotas, yo te dije: "T eres mi servidor, yo te eleg y no te rechac".
No temas, porque yo estoy contigo, no te inquietes, porque yo soy tu Dios; yo te fortalezco y te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.
S, quedarn avergonzados y confundidos los que se enfurecen contra ti; sern como nada y desaparecern aquellos que te desafan,
Buscars, pero no los encontrars, a aquellos que te provocan; sern como nada, absolutamente nada, los que te hacen la guerra.
Porque yo, el Seor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: No temas, yo vengo en tu ayuda".
T eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda -orculo del Seor- y tu redentor es el Santo de Israel.
Yo te convertir en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillars las montaas y las pulverizars, y dejars las colinas como rastrojo.
Las aventars y el viento se las llevar, y las dispersar la tormenta; y t te alegrars en el Seor, te gloriars en el Santo de Israel.
Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua est reseca por la sed. Pero yo, el Seor, les responder, yo, el Dios de Israel, no los abandonar.
Har brotar ros en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertir el desierto en estanques, la tierra rida en vertientes de agua.
Pondr en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantar en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos,
para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Seor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.
Expongan su caso, dice el Seor, presenten sus pruebas, dice el rey de Jacob!
Que se adelanten, y nos anuncien lo que est por suceder. Qu aconteci en el pasado? Dganlo, y prestaremos atencin. O bien, predigan lo que va a venir, para que conozcamos su desenlace.
Anuncien lo que pasar despus y as sabremos que ustedes son dioses. Hagan algo, sea bueno o malo, para que lo veamos con asombro y temor.
Pero no, ustedes no son nada y sus obras, menos que nada! Qu abominable el que los elige a ustedes!
Yo lo suscit desde el Norte, y l vino; desde el Oriente lo llam por su nombre. El pisotea a los gobernantes como barro, como un alfarero que pisa la arcilla.
Quin lo anunci desde el principio, para que pudiramos saberlo? Quin lo declar desde hace tiempo, para que dijramos: "Tiene razn!"? No, nadie lo anuncia, nadie lo predice, nadie oy las palabras de ustedes.
Yo, el Primero, dije a Sin: "Aqu estn, s, aqu estn!" y envi a Jerusaln un heraldo de buenas noticias.
Mir, y no haba nadie, no haba entre ellos ni un solo consejero, para poder interrogarlos y tener una respuesta.
Ah estn! Todos ellos no son nada, sus obras, absolutamente nada, sus estatuas, viento y vaco!
Este es mi Servidor, a quien yo sostengo, mi elegido, en quien se complace mi alma. Yo he puesto mi espritu sobre l para que lleve el derecho a las naciones.
El no gritar, no levantar la voz ni la har resonar por las calles.
No romper la caa quebrada ni apagar la mecha que arde dbilmente. Expondr el derecho con fidelidad;
no desfallecer ni se desalentar hasta implantar el derecho en la tierra, y las costas lejanas esperarn su Ley.
As habla Dios, el Seor, el que cre el cielo y lo despleg, el que extendi la tierra y lo que ella produce, el que da el aliento al pueblo que la habita y el espritu a los que caminan por ella.
Yo, el Seor, te llam en la justicia, te sostuve de la mano, te form y te destin a ser la alianza del pueblo, la luz de las naciones,
para abrir los ojos de los ciegos, para hacer salir de la prisin a los cautivos y de la crcel a los que habitan en las tinieblas.
Yo soy el Seor, este es mi Nombre! No ceder mi gloria a ningn otro ni mi alabanza a los dolos.
Las cosas antiguas ya han sucedido y yo anuncio cosas nuevas; yo se las hago or a ustedes.
Canten al Seor un canto nuevo, albenlo desde los confines de la tierra; resuene el mar y todo lo que hay en l, las costas lejanas y sus habitantes!
Que alcen la voz el desierto y sus ciudades, los poblados donde habita Quedar! Griten de alegra los habitantes de la Roca, aclamen desde la cumbre de las montaas!
Den gloria al Seor, proclamen su alabanza en la costas lejanas!
El Seor irrumpe como un hroe, se enardece como un guerrero; lanza un grito de guerra, un alarido estridente, se arroja como un hroe contra sus enemigos:
"Yo permanec callado mucho tiempo, guard silencio y me contuve; ahora gimo como una parturienta, me sofoco y estoy jadeante.
Arrasar montaas y colinas, y secar todo su verdor; convertir los ros en tierra rida y secar los estanques.
Conducir a los ciegos por un camino que ignoran, los guiar por senderos desconocidos; cambiar las tinieblas en luz delante de ellos, y el suelo escarpado en una llanura. Estas son las cosas que har, y no dejar de hacerlas.
As retrocedern llenos de vergenza los que confan en los dolos, los que dicen al metal fundido: "Ustedes son nuestros dioses".
Oigan, ustedes, los sordos; ustedes, los ciegos, miren y vean!
Quin es ciego, sino mi servidor y sordo como el mensajero que yo envo? Quin es ciego, sino mi servidor y sordo como el mensajero que yo envo? Quin es ciego como el que ha pactado conmigo y sordo como el servidor del Seor?
T has visto muchas cosas, pero sin prestar atencin; has abierto los odos, pero sin escuchar.
El Seor, a causa de su justicia, quera hacer grande y gloriosa la Ley;
pero ahora no es ms que un pueblo saqueado y despojado, estn todos atrapados en cuevas y encerrados en crceles. Se los saquea, y nadie los libra, se los despoja, y nadie dice: Restituye!".
Quin de ustedes presta odo a esto y escucha atentamente con miras al futuro
Quin entreg a Jacob al despojo, y a Israel a los expoliadores? No es el Seor, contra quien hemos pecado por no querer seguir sus caminos y haber desodo su Ley?
El Seor derram contra l el ardor de su ira y el estallido de la guerra; lo envolvi en llamas, pero l no comprendi; lo quem, pero l no hizo caso.
Y ahora, as habla el Seor, el que te cre, Jacob, el que te form, Israel: No temas, porque yo te he redimido, te he llamado por tu nombre, t me perteneces.
Si cruzas por las aguas, yo estar contigo, y los ros no te anegarn; si caminas por el fuego, no te quemars, y las llamas no te abrasarn.
Porque yo soy el Seor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. Yo entregu a Egipto parta tu rescate, a Cus y a Seb a cambio de ti.
Porque t eres de gran precio a mis ojos, porque eres valioso, y yo te amo, entrego hombres a cambio de ti y pueblos a cambio de tu vida
No temas, porque yo estoy contigo: traer a tu descendencia desde Oriente y te reunir desde Occidente.
Yo dir al Norte: "Dmelo!", y al Sur: "No lo retengas, trae a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde el extremo de la tierra:
a todos los que son llamados con mi Nombre, a los que he creado para mi gloria, a los que yo mismo hice y form!".
Hagan salir al pueblo ciego, pero que tiene ojos, sordo, pero que tiene odos!
Que se renan todas las naciones y se congreguen los pueblos! Quin de entre ellos haba anunciado estas cosas? Quin nos predijo lo que sucedi en el pasado? Que aduzcan testigos para justificarse, para que se los oiga, y se pueda decir: "Es verdad".
Ustedes son mis testigos y mis servidores -orculo del Seor-: a ustedes los eleg para que entiendan y crean en m, y para que comprendan que Yo Soy. Antes de m no fue formado ningn dios ni habr otro despus de m.
Yo, yo solo soy el Seor, y no hay salvador fuera de m.
Yo anunci, yo salv, yo predije, y no un dios extrao entre ustedes. Ustedes son mis testigos -orculo del Seor- y yo soy Dios.
Yo soy el mismo desde siempre, y no hay nadie que libre de mi mano: lo que yo hago quin lo revocar?
As habla el Seor, el redentor de ustedes, el Santo de Israel: A causa de ustedes, yo envi gente a Babilonia, para hacer saltar todos los cerrojos, y el jbilo de los caldeos se convertir en lamentos.
Yo soy el Seor, el Santo, el Creador de Israel, su Rey.
As habla el Seor, el que abri un camino a travs del mar y un sendero entre las aguas impetuosas;
el que hizo salir carros de guerra y caballos, todo un ejrcito de hombres aguerridos; ellos quedaron tendidos, no se levantarn, se extinguieron, se consumieron como una mecha.
No se acuerden de las cosas pasadas, no piensen en las cosas antiguas;
yo estoy por hacer algo nuevo: ya est germinando, no se dan cuenta? S, pondr un camino en el desierto y ros en la estepa.
Me glorificarn las fieras salvajes, los chacales y los avestruces; porque har brotar agua en el desierto y ros en la estepa, para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido,
el Pueblo que yo me form para que pregonara mi alabanza.
Pero t no me has invocado, Jacob, porque te cansaste de m, Israel.
No me trajiste el cordero de tus holocaustos ni me honraste con tus sacrificios; yo no te abrum exigindote ofrendas ni te cans reclamndote incienso.
T no compraste para m caa aromtica ni me saciaste con la grasa de tus vctimas. Me has abrumado, en cambio, con tus pecados, me has cansado con tus iniquidades!
Pero soy yo, slo yo, el que borro tus crmenes por consideracin a m, y ya no me acordar de tus pecados.
Interplame, y vayamos juntos a juicio: alega t mismo para justificarte.
Ya tu primer padre pec y tus portavoces se rebelaron contra m.
Por eso execr a los prncipes consagrados, entregu a Jacob al exterminio total y a Israel, a los ultrajes.
Y ahora escucha, Jacob, mi servidor, Israel, a quien yo eleg,
As habla el Seor, el que te hizo, el que te form desde el seno materno y te ayuda. No temas, Jacob, mi servidor, Iesurn, a quien yo eleg.
Porque derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes sobre la tierra seca; derramar mi espritu sobre tu descendencia y mi bendicin sobre tus vstagos.
Ellos brotarn como la hierba entre las aguas, como sauces al borde de los arroyos.
Uno dir: "Yo pertenezco al Seor" y otro llevar el nombre de Jacob; otro escribir sobre su mano: "Del Seor", y ser designado con el nombre de Israel.
As habla el Seor, el Rey de Israel, su redentor, el Seor de los ejrcitos: Yo soy el Primero y yo soy el ltimo, y no hay ningn dios fuera de m.
Quin es como yo? Que lo proclame! Que lo haga saber y me lo demuestre! Quin hizo or desde siempre lo que va a sobrevenir y nos anuncia lo que va a suceder?
No tiemblen ni teman! No te lo predije y anunci hace tiempo? Ustedes son mis testigos: hay algn dios fuera de m? No hay ninguna Roca! Yo no la conozco!
Los fabricantes de dolos no valen nada, y sus obras ms preciadas no sirven para nada; sus testigos no ven ni conocen nada, para su propia vergenza.
Quin modela un Dios o funde una estatua, que no sirven para nada?
S, todos sus devotos quedarn avergonzados, porque esos artfices no son ms que hombres. Que se renan todos y comparezcan! Sentirn espanto y confusin a la vez!
El herrero forja la imagen, la trabaja al fuego y la modela con el martillo: la trabaja con su brazo robusto. Despus siente hambre y decae su fuerza; si no bebe agua, queda agotado.
El carpintero toma las medidas con la cuerda, disea la forma con el estilete, la trabaja con el cincel y la dibuja con el comps; le da figura de hombre y la belleza de un ser humano, para que habite en su casa.
En efecto, cort algn cedro, o tom un roble y una encina que haba dejado crecer entre los rboles del bosque, o plant un abeto que luego la lluvia hizo crecer.
El hombre se sirve de ellos para hacer fuego, los toma para calentarse y tambin los enciende para cocer el pan. Pero, adems, hace con ellos un dios y se postra ante l; hace un dolo y lo adora.
El hace arder al fuego la mitad de la madera, y asa la carne sobre las brasas; luego come la carne asada y se sacia. Tambin se calienta y exclama: "Voy entrando en calor, mientras miro las llamas!".
Con el resto, hace un dios, su dolo, y lo adora; se postra y le suplica, diciendo: "Lbrame, porque t eres mi dios!".
Ellos no saben ni comprenden, porque tienen tan tapados los ojos y el corazn, que no pueden ver ni entender.
Ninguno reflexiona, ni tiene conocimiento e inteligencia, para pensar: "Quem la mitad al fuego, hice cocer el pan sobre las brasas, as la carne y la com, y con el resto, har una Abominacin: Voy a adorar un tronco de rbol!".
El se alimenta de ceniza, su corazn engaado lo extrava! Ya no puede librarse ni decir: "No es una mentira lo que tengo en mi mano?".
Acurdate de esto, Jacob, porque t eres mi servidor, Israel! Yo te form, t eres mi servidor; Israel, yo no me olvidar de ti.
Yo he disipado tus rebeldas como una nube y tus pecados como un nubarrn. Vuelve hacia m, porque yo te redim!
Griten de alegra, cielos, porque el Seor ha obrado; aclamen, profundidades de la tierra! Montaas, prorrumpan en gritos de alegra, y t, bosque, con todos tus rboles! Porque el Seor ha redimido a Jacob y manifiesta su esplendor en Israel.
As habla el Seor, tu redentor, el que te form desde el seno materno: Soy yo, el Seor, el que hago todas las cosas; yo solo despliego los cielos, yo extiendo la tierra, y quin est conmigo?
Yo hago fracasar los presagios de los charlatanes y hago delirar a los adivinos; hago retroceder a los sabios y cambio su ciencia en locura.
Yo confirmo la palabra de mis servidores y cumplo el designio de mis mensajeros. Yo digo de Jerusaln" "Que sea habitada!", y de las ciudades de Jud: "Que sean reconstruidas!", y yo restaurar sus ruinas.
Yo digo a las aguas profundas: "Squense, har que se sequen tus corrientes!".
Yo digo de Ciro: "Mi pastor!". El cumplir toda mi voluntad, diciendo de Jerusaln: "Que sea reconstruida!", y del Templo: "Se pondrn tus cimientos!".
As habla el Seor a su ungido, a Ciro, a quien tom de la mano derecha, para someter ante l a las naciones y desarmar a los reyes para abrir ante l las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse.
Yo ir delante de ti y allanar los cerros; romper las puertas de bronce y har saltar los cerrojos de hierro.
Te dar tesoros secretos y riquezas escondidas, para que sepas que yo soy el Seor, el que te llama por tu nombre, el Dios de Israel.
Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llam por tu nombre, te di un ttulo insigne, sin que t me conocieras.
Yo soy el Seor, y no hay otro, no hay ningn Dios fuera de m, Yo hice empuar las armas, sin que t me conocieras,
para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de m. Yo soy el Seor, y no hay otro.
Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Seor, soy el que hago todo esto.
Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen la justicia! Que se abra la tierra y produzca la salvacin, y que tambin haga germinar la justicia! Yo, el Seor, he creado todo esto.
Ay del que desafa al que lo modela, siendo slo un tiesto entre los tiestos de la tierra! Acaso la arcilla dice al alfarero: "Qu haces?" o "Tu obra no tiene asas"?
Ay del que dice a un padre: "Qu has engendrado?", o a una mujer: "Qu has dado a luz?"!
As habla el Seor, el Santo de Israel, el que lo modela: Acaso van a interrogarme sobre mis hijos y a darme rdenes sobre la obra de mis manos?
Soy yo el que hice la tierra y he creado al hombre sobre ella; mis manos extendieron el cielo y yo dirijo todo su ejrcito.
Yo lo suscit en la justicia y allanar todos sus caminos El reconstruir mi ciudad y repartir a mis desterrados, sin pago ni soborno, dice el Seor de los ejrcitos.
As habla el Seor: Las ganancias de Egipto, las mercancas de Cus, y los hombres de Seb, de elevada estatura, desfilarn ante ti y te pertenecern; irn detrs de ti, desfilarn encadenados, se postrarn ante ti y te dirn suplicantes: "Slo en ti est Dios, y no hay otro; los dioses no son nada".
Realmente, t eres un Dios que se oculta, Dios de Israel, Salvador!
Los fabricantes de dolos estn avergonzados y confundidos, se van todos juntos, llenos de confusin.
Israel ha sido salvado por el Seor, con una salvacin eterna; ustedes no quedarn avergonzados ni confundidos por los siglos de los siglos.
Porque as habla el Seor, el que cre el cielo y es Dios, el que model la tierra, la hizo y la afianz, y no la cre vaca, sino que la form para que fuera habitada: Yo soy el Seor, y no hay otro.
Yo no habl en lo secreto, en algn lugar de un pas tenebroso. Yo no dije a los descendientes de Jacob: "Bsquenme en el vaco". Yo, el Seor, digo lo que justo, anuncio lo que es recto.
Renanse y vengan, acrquense todos juntos, fugitivos de las naciones! No saben lo que hacen los que llevan su dolo de madera, y suplican a un dios que no puede salvar.
Declaren, expongan sus pruebas! S, deliberen todos juntos! Quin predijo esto antiguamente y lo anunci en los tiempos pasados? No fui yo, el Seor? No hay otro Dios fuera de m; un Dios justo y salvador, no lo hay, excepto yo.
Vulvanse a m, y sern salvados, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro.
Lo he jurado por m mismo, de mi boca ha salido la justicia, una palabra irrevocable: Ante m se doblar toda rodilla, toda lengua jurar por m,
diciendo: Slo en el Seor estn los actos de justicia y el poder. Hasta l llegarn avergonzados todos los que se enfurecieron contra l.
En el Seor hallar la justicia y se gloriar toda la descendencia de Israel.
Bel se doblega, Nebo se desploma! Sus estatuas han sido puestas sobre bestias y animales de carga; los dolos que ustedes llevaban en andas son una carga para el animal agotado.
Se desploman, se doblegan todos juntos, no pueden librar al que los lleva y ellos mismos van a la cautividad!
Escchenme, casa de Jacob y todo el resto de la casa de Israel, ustedes, que fueron llevados desde el seno materno, cargados por m desde antes de nacer!
Hasta que envejezcan, yo ser siempre el mismo, y hasta que encanezcan, yo los sostendr. Yo he obrado, y me har cargo de eso: los sostendr y los librar.
A quin me van a asemejar o igualar? Con quin me van a comparar, que sea semejante a m?
Los que malgastan el oro de sus bolsas y pesan la plata en una balanza, contratan a un orfebre para que haga un dios, lo adoran y se postran ante l;
lo llevan sobre sus hombros, lo sostienen, lo ponen en su sitio, y all se queda, sin poder moverse de su lugar: por ms que se le grite, l no responde, ni puede salvar de su angustia.
Recuerden esto, y comprndanlo bien; pinsenlo en su corazn, rebeldes!
Recuerden lo que sucedi antiguamente; porque yo soy Dios, y no hay otro, soy Dios, y no hay nadie igual a m.
Yo anuncio el final desde el comienzo, y desde mucho antes, lo que an no ha sucedido; yo digo: "Mi designio se cumplir y har todo lo que me agrade".
Llamo del Oriente al ave de rapia, y de un pas lejano, al hombre de mi designio. As habl, y as har que suceda. trac un plan, y lo voy a ejecutar.
Escchenme, duros de corazn, ustedes, los que estn lejos de la justicia:
yo hago que se acerque mi justicia -ella no est lejos! - y mi salvacin no tardar. Pondr la salvacin en Sin y mi esplendor ser para Israel.
Baja y sintate en el polvo, virgen, hija de Babilonia! Sintate en el suelo, sin trono, hija de los caldeos! Porque ya no volvern a llamarte "Delicada" y "Refinada".
Toma el mortero y muele la harina; qutate el velo, levntate el vestido, descbrete el muslo, cruza los ros!
Que se descubra tu desnudez y que se vea tu ignominia! Yo me vengar y nadie se me opondr,
dice nuestro redentor: su nombre es Seor de los ejrcitos, el Santo de Israel.
Sintate en silencio y entra en las tinieblas, hija de los caldeos! Porque ya no volvern a llamarte "Soberana de los reinos".
Yo estaba irritado contra mi pueblo profan mi herencia, y los entregu en tus manos. T no les tuviste compasin: hasta al anciano lo abrumaste con el peso de tu yugo.
T decas: "Ser siempre soberana, a lo largo de los siglos". Pero no te preocupabas por esto, no tenas presente el futuro.
Y ahora, escucha esto, voluptuosa, t, que reinas confiada y dices en tu corazn: "Yo, y nadie ms que yo! Nunca me quedar viuda ni me ver privada de hijos!".
Estas dos cosas te sobrevendrn, de repente, en un solo da: la privacin de tus hijos y la viudez vendrn sobre ti con todo su rigor, pese a tus muchos sortilegios y al cmulo de tus encantamientos.
T te fiabas de tu maldad, pensando: "Nadie me ve". Tu sabidura y tu ciencia te hicieron perder la cabeza, mientras decas en tu corazn: "Yo, y nadie ms que yo!".
Pero te va a suceder una desgracia, que no sabrs conjurar; va a caer sobre ti un desastre que no podrs aplacar, te va a sobrevenir de improviso una catstrofe que no imaginabas.
Persiste en tus encantamientos y en tus muchos sortilegios, por los que has bregado desde tu juventud: tal vez puedan servirte de algo, tal vez logres infundir terror!
Te has cansado de recibir consejos! Que se presenten y te salven los que investigan el cielo, los que observan las estrellas, los que pronostican cada luna nueva lo que te va a suceder!
Pero ellos sern como paja: el fuego los quemar; no podrn librarse a s mismos del poder de las llamas; no sern brasas para dar calor ni fuego para sentarse ante l.
Eso son para ti tus adivinos, por los que has bregado desde tu juventud: ellos andan errantes, cada uno por su lado, no hay nadie que pueda salvarte.
Escuchen esto, casa de Jacob, ustedes, que se llaman con el nombre de Israel y salieron de las aguas de Jud; ustedes, que juran por el nombre del Seor e invocan al Dios de Israel, pero sin lealtad ni justicia.
-Sin embargo, ellos se llaman "Los de la Ciudad Santa" y se apoyan en el Dios de Israel, cuyo nombre es Seor de los ejrcitos -
Yo anunci de antemano las cosas pasadas, salieron de mi boca, yo las predije; obr sbitamente, y ellas sucedieron.
Yo saba que t eres obstinado, que tu cerviz es una barra de hierro y que tu frente es de bronce.
Por eso te las anunci de antemano, te las predije antes que sucedieran, para que no dijeras: "Las hizo mi dolo; las orden mi estatua, mi imagen fundida".
T has odo, has visto todo esto, y ustedes no lo van a anunciar? Desde ahora te hago or cosas nuevas, guardadas en secreto, y que no conocas.
Ahora son creadas, no desde hace tiempo; antes de hoy, nunca las habas odo para que no dijeras: "Ya las saba!".
No, t no habas odo ni sabas nada, ni tus odos fueron abiertos de antemano, porque yo s que no haces ms que traicionar y que te llaman "Rebelde desde el seno materno".
Por amor a mi Nombre, modero mi ira, por mi honor, la reprimo en favor de ti, a fin de no exterminarte.
Yo te purifiqu, y no por dinero, te prob en el crisol de la afliccin:
lo hice por m, slo por m, porque cmo iba a ser profanado mi Nombre? Y mi gloria no la ceder a ningn otro.
Escchame, Jacob, t, Israel, a quien yo llam: Yo soy, yo soy el Primero y tambin soy el ltimo.
S, mi mano fund la tierra, mi mano derecha despleg los cielos: apenas los llamo ellos se presentan todos juntos.
Renanse todos y escuchen: Quin entre ustedes anunci estas cosas? Aquel a quien ama el Seor cumplir su voluntad sobre Babilonia y sobre la raza de los caldeos.
Yo, slo yo, habl y lo llam, yo lo conduje y lo hice triunfar.
Acrquense a m, escuchen esto: Desde el comienzo, nunca habl en lo secreto, desde que esto sucede, yo estoy all! -Ahora me han enviado el Seor y su espritu -
As habla el Seor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Seor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te gua por el camino que debes seguir.
Si t hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sera como un ro y tu justicia, como las olas del mar!
Como la arena sera tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entraas; tu nombre no habra sido extirpado ni borrado de mi presencia. Invitacin a salir de Babilonia
Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos! Con gritos de alegra anuncien, hagan or estas cosas! Divlguenlas hasta los extremos de la tierra! Digan: "El Seor ha redimido a su servidor Jacob".
Ellos no sufrieron sed, cuando los llevaba por los desiertos: l hizo brotar parea ellos agua de la roca, parti la roca y fluyeron las aguas.
Pero no hay paz para los impos, dice el Seor.
Escchenme, costas lejanas, presten atencin, pueblos remotos! El Seor me llam desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunci mi nombre.
El hizo de mi boca una espada afilada, me ocult a la sombra de su mano; hizo de m una flecha punzante, me escondi en su aljaba.
El me dijo: "T eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificar".
Pero yo dije: "En vano me fatigu, para nada, intilmente, he gastado mi fuerza". Sin embargo, mi derecho est junto al Seor y mi retribucin, junto a mi Dios.
Y ahora, ha hablado el Seor, el que me form desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a l y se le rena Israel. Yo soy valioso a los ojos del Seor y mi Dios ha sido mi fortaleza.
El dice: "Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvacin hasta los confines de la tierra".
As habla el Seor, el redentor y el Santo de Israel, al que es despreciado, al abominado de la gente, al esclavo de los dspotas: Al verte, los reyes se pondrn de pie, los prncipes se postrarn, a causa del Seor, que es fiel, y del Santo de Israel, que te eligi.
As habla el Seor: En el tiempo favorable, yo te respond, en el da de la salvacin, te socorr. Yo te form y te destin a ser la alianza del pueblo, para restaurar el pas, para repartir las herencias devastadas,
para decir a los cautivos: "Salgan!", y a los que estn en las tinieblas: "Manifistense!". Ellos se apacentarn a lo largo de los caminos, tendrn sus pastizales hasta en las cumbres desiertas.
No tendrn hambre, ni sufrirn sed, el viento ardiente y el sol no los daarn, porque el que se compadece de ellos los guiar y los llevar hasta las vertientes de agua.
De todas mis montaas yo har un camino y mis senderos sern nivelados.
S, ah vienen de lejos, unos del norte y del oeste, y otros, del pas de Sinm,
Griten de alegra, cielos, regocjate, tierra! Montaas, prorrumpan en gritos de alegra, porque el Seor consuela a su pueblo y se compadece de sus pobres!
Sin deca: "El Seor me abandon, mi Seor se ha olvidado de m".
Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entraas? Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidar!
Yo te llevo grabada en las palmas de mis manos, tus muros estn siempre ante m.
Tus constructores acuden presurosos, los que te demolieron y arrasaron se alejan de ti.
Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se renen y llegan hasta ti. Juro por mi vida -orculo del Seor- que a todos ellos te los pondrs como un adorno y los lucirs como una novia!
Porque tus ruinas, tus escombros y tu pas destruido resultarn estrechos para tus habitantes, y estarn lejos los que te devoraban,
Los hijos que dabas por perdidos dirn otra vez a tus odos: "El lugar es muy estrecho para m, dame sitio para que pueda habitar".
Y t dirs en tu corazn: "Quin me engendr estos hijos? Yo estaba sin hijos, estril, desterrada y dejada de lado; y a estos quin los cri? Yo me haba quedado sola, y estos dnde estaban?
As habla el Seor: Yo alzar mi mano hacia las naciones e izar mi estandarte hacia los pueblos; ellos traern a tus hijos en su regazo y tus hijas sern llevadas a hombros.
Tendrs a reyes como tutores y sus princesas sern tus nodrizas. Se postrarn ante ti con el rostro en tierra y lamern el polvo de tus pies. As sabrs que yo soy el Seor y que no se avergonzarn los que esperan en m.
Se le puede quitar el botn a un guerrero? Se le escapa el cautivo al vencedor?
Ahora bien, as habla el Seor: S, al guerrero se le quitar el cautivo y al violento se le escapar el botn; yo mismo litigar con tus litigantes y yo mismo salvar a tus hijos.
A tus opresores les har comer su propia carne, como con vino nuevo, se embriagarn con su sangre. As sabrn todos los hombres que yo, el Seor, soy tu salvador y que tu redentor es el Fuerte de Jacob.
As habla el Seor: Dnde est el acta de divorcio con la que desped a la madre de ustedes? O bien, a cul de mis acreedores yo los he vendido? No, ustedes fueron vendidos por sus culpas, por los crmenes de ustedes fue despedida su madre
Por qu no haba nadie cuando vine ni respondi nadie cuando llam? Ser demasiado corta mi mano para rescatar? No tengo fuerza para librar? Yo, con una amenaza, seco el mar y hago de los ros un desierto; sus peces se pudren por falta de agua y se mueren de sed.
Yo visto los cielos de negro y los cubro con ropa de luto.
El mismo Seor me ha dado una lengua de discpulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada maana, l despierta mi odo para que yo escuche como un discpulo.
El Seor abri mi odo y yo no me resist ni me volv atrs.
Ofrec mi espalda a los que golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retir mi rostro cuando me ultrajaban y escupan.
Pero el Seor viene en mi ayuda: por eso, no qued confundido; por eso, endurec mi rostro como el pedernal, y s muy bien que no ser defraudado.
Est cerca el que me hace justicia: quin me va a procesar? Comparezcamos todos juntos! Quin ser mi adversario en el juicio? Que se acerque hasta m!
S, el Seor viene en mi ayuda: quin me va a condenar? Todos ellos se gastarn como un vestido, se los comer la polilla.
Quin entre ustedes teme al Seor y escucha la voz de su Servidor? Aunque camine en las tinieblas, sin un rayo de luz, que confe en el nombre del Seor y se apoye en su Dios.
Pero ustedes, los que atizan el fuego y arman flechas incendiarias, caminen al resplandor de sus hogueras y entre las flechas que encendieron. Esto les suceder por obra ma y ustedes yacern en medio de tormentos.
Escchenme, los que van tras la justicia, ustedes, los que buscan al Seor! Fjense en la roca de la que fueron tallados, en la cantera de la que fueron extrados;
fjense en su padre Abraham y en Sara, que los dio a luz: cuando l era uno solo, yo lo llam, lo bendije y lo multipliqu.
S, el Seor consuela a Sin, consuela todas sus ruinas: hace su desierto semejante a un Edn, y su estepa, a un jardn del Seor. All habr gozo y alegra, accin de gracias y resonar de canciones.
Prstenme atencin, pueblos, y ustedes, naciones, iganme bien, porque de m saldr la Ley y mi derecho ser la luz de los pueblos! En un instante
estar cerca mi justicia, mi salvacin aparecer como la luz y mis brazos juzgarn a los pueblos; las costas lejanas esperan en m y ponen su esperanza en mi brazo.
Levanten sus ojos hacia el cielo y miren abajo, a la tierra! S, el cielo se disipar como el humo, la tierra se gastar como un vestido y sus habitantes morirn como insectos. Pero mi salvacin permanecer para siempre y mi justicia no sucumbir.
Escchenme, los que conocen la justicia, el pueblo que tiene mi Ley en su corazn! No teman el desprecio de los hombres ni se atemoricen por sus ultrajes
Porque la polilla se los comer como a un vestido, como a lana, los consumir la tia. Pero mi justicia permanece para siempre, y mi salvacin, por todas las generaciones.
Despierta, despierta, revstete de poder, brazo del Seor! Despierta como en los das antiguos, como en las generaciones pasadas! No eres t el que hace pedazos a Rahab, el que traspasa al Dragn?
No eres t el que seco el Mar, las aguas del gran Ocano, el que hizo de lo profundo del mar un camino para que pasaran los redimidos?
Los rescatados del Seor volvern, llegarn a Sin entre gritos de jbilo: una alegra eterna coronar sus cabezas, los acompaar el gozo y la alegra, huirn la afliccin y los gemidos.
Soy yo, soy yo el que los consuelo! Quin eres t para temer a un mortal, a un hombre frgil como la hierba?
Olvidas acaso al Seor, que te hizo, que extendi el cielo y fund la tierra? Temblars sin cesar, todo el da, ante la furia del opresor, cuando se dispone a destruir? Pero dnde est la furia del opresor?
Pronto ser liberado el prisionero: no morir en la fosa ni le faltar el pan,
Porque yo soy el Seor, tu Dios, que agito el mar, y rugen las olas: mi nombre es Seor de los ejrcitos.
Yo puse mis palabras en tu boca y te ocult a la sombra de mi mano, mientras planto un cielo y fundo una tierra, y digo a Sin: "T eres mi pueblo!".
Despirtate, despirtate, levntate, Jerusaln, t que has bebido de la mano del Seor la copa de su furor! T has bebido hasta las heces una copa, un cliz embriagador!
No hay nadie que la gue entre los hijos que ella dio a luz; no hay quien la tome de la mano entre todos los hijos que cri.
Te han sucedido dos males: quin te consolar?
Tus hijos sucumben, yacen tendidos a la entrada de todas las calles, como un antlope atrapado en la red, colmados de la ira del Seor, de la amenaza de tu Dios.
Por eso, escucha esto, pobre desdichada, ebria, pero no de vino!
As habla el Seor, tu Dios, el que defiende la causa de su Pueblo: Yo he retirado de la mano la copa embriagadora; de la copa, del cliz de mi furor, ya no volvers a beber.
Yo lo pondr en la mano de tus verdugos, de aquellos que te decan: "Doblgate para que pasemos", mientras t ponas la espalda como un suelo, como una calle para los transentes.
Despierta, despierta, revstete de tu fuerza, Sin! Vstete con tus vestidos ms bellos, Jerusaln, Ciudad santa! Porque ya no entrarn ms en ti el incircunciso ni el impuro.
Sacdete el polvo, levntate, Jerusaln cautiva! Desata las ataduras de tu cuello, hija de Sin cautiva!
Porque as habla el Seor: Ustedes fueron vendidos por nada, y tambin sin dinero sern redimidos.
Porque as habla el Seor: Mi Pueblo baj primero a Egipto, para residir all como extranjero, y luego Asiria lo oprimi sin razn.
Y ahora, qu tengo que hacer yo aqu -orculo del Seor-, ya que mi Pueblo ha sido deportado por nada? Sus dominadores lanzan alaridos -orculo del Seor- y todo el da, sin cesar, es despreciado mi Nombre.
Por eso mi Pueblo conocer mi Nombre en ese da, porque yo soy aquel que dice: "Aqu estoy!".
Qu hermosos son sobre las montaas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvacin, y dice a Sin: "Tu Dios reina!".
Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegra, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Seor a Sin,
Prorrumpan en gritos de alegra, ruinas de Jerusaln, porque el Seor consuela a su Pueblo, l redime a Jerusaln!
El Seor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, vern la salvacin de nuestro Dios.
Retrense, retrense, salgan de aqu, no toquen nada impuro! Salgan de en medio de ella, purifquense, los que llevan los vasos del Seor!
Porque no saldrn apresuradamente ni partirn como fugitivos, ya que al frente de ustedes ir el Seor, y en la retaguardia, el Dios de Israel.
S, mi Servidor triunfar: ser exaltado y elevado a una altura muy grande.
as como muchos quedaron horrorizados a causa de l, porque estaba tan desfigurado que su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era ms la de un ser humano,
as tambin l asombrar a muchas naciones, y ante l los reyes cerrarn la boca, porque vern lo que nunca se les haba contado y comprendern algo que nunca haban odo.
Quin crey lo que nosotros hemos odo y a quin se le revel el brazo del Seor?
El creci como un retoo en su presencia, como una raz que brota de una tierra rida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que pudiera agradarnos.
Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada.
Pero l soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencia, y nosotros lo considerbamos golpeado, herido por Dios y humillado.
El fue traspasado por nuestras rebeldas y triturado por nuestras iniquidades. El castigo que nos da la paz recay sobre l y por sus heridas fuimos sanados.
Todos andbamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Seor hizo recaer sobre l las iniquidades de todos nosotros.
Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abra su boca: como un cordero llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, l no abra su boca.
Fue detenido y juzgado injustamente, y quin se preocup de su suerte? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldas de mi pueblo.
Se le dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impos, aunque no haba cometido violencia ni haba engao en su boca.
El Seor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparacin, ver su descendencia, prolongar sus das, y la voluntad del Seor se cumplir por medio de l.
A causa de tantas fatigas, l ver la luz y, al saberlo, quedar saciado. Mi Servidor justo justificar a muchos y cargar sobre s las faltas de ellos.
Por eso le dar una parte entre los grandes y l repartir el botn junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo as que llevaba el pecado de muchos e interceda en favor de los culpables.
Grita de alegra, estril, t que no has dado a luz; prorrumpe en gritos de alegra, aclama, t que no has conocido los dolores del parto! Porque los hijos de la mujer desamparada, son ms numerosos que los de la desposada, dice el Seor.
Ensancha el espacio de tu carpa, despliega tus lonas sin mezquinar, alarga tus cuerdas, afirma tus estacas!
Porque te expandirs a derecha y a izquierda, tu descendencia poseer naciones enteras y poblar ciudades desoladas.
No temas, porque no te avergonzars: no te sonrojes, porque no sers confundida: olvidars la ignominia de tu adolescencia y no te acordars del oprobio de tu viudez.
Porque tu esposo es aquel que te hizo: su nombre es Seor de los ejrcitos; tu redentor es el Santo de Israel: l se llama "Dios de toda la tierra".
S, como a una esposa abandonada y afligida te ha llamado el Seor: "Acaso se puede despreciar a la esposa de la juventud?". dice el Seor.
Por un breve instante te dej abandonada, pero con gran ternura te unir conmigo;
en un arrebato de indignacin, te ocult mi rostro por un instante, pero me compadec de ti con amor eterno, dice tu redentor, el Seor.
Me suceder como en los das de No, cuando jur que las aguas de No ni inundaran de nuevo la tierra: as he jurado no irritarme ms contra ti ni amenazarte nunca ms.
Aunque se aparten las montaas y vacilen las colinas, mi amor no se apartar de ti, mi alianza de paz no vacilar, dice el Seor, que se compadeci de ti.
Oprimida, atormentada, sin consuelo! Mira! Por piedras, te pondr turquesas y por cimientos, zafiros;
har tus almenas de rubes, tus puertas de cristal y todo tu contorno de piedras preciosas.
Todos tus hijos sern discpulos del Seor, y ser grande la paz de tus hijos.
Estars afianzada en la justicia, lejos de la opresin, porque nada temers, lejos del temor, porque no te alcanzar.
Si alguien te ataca, no ser de parte ma, el que te ataque, caer a causa de ti.
Yo he creado al herrero que sopla las brasas y extrae una herramienta para su obra; yo he creado tambin al destructor para arrasar.
Ninguna herramienta forjada contra ti resultar eficaz, y t desmentirs a toda lengua que se alce para juzgarte. Esta es la herencia de los servidores del Seor, sta es la victoria que yo les aseguro -orculo del Seor-.
Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga tambin! Coman gratuitamente su racin de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.
Por qu gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? Hganme caso, y comern buena comida, se deleitarn con sabrosos manjares.
Presten atencin y vengan a m, escuchen bien y vivirn. Yo har con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.
Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones.
T llamars a una nacin que no conocas, y una nacin que no te conoca correr hacia ti, a causa del Seor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica.
Busquen al Seor mientras se deja encontrar, llmenlo mientras est cerca!
Que le malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva el Seor, y l le tendr compasin, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los mos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -orculo del Seor-.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, as sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
As como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a l sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que d la semilla al sembrador y el pan al que come,
as sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a m estril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misin que yo le encomend.
S, ustedes saldrn gozosamente y sern conducidos en paz; al paso de ustedes, las montaas y las colinas prorrumpirn en gritos de alegra, y aplaudirn todos los rboles del campo.
En lugar de zarzas brotarn cipreses, y mirtos en lugar de ortigas: esto dar al Seor un gran renombre, ser una seal eterna, que no se borrar.
As habla el Seor: Observen el derecho y practiquen la justicia, porque muy pronto llegar mi salvacin y ya est por revelarse mi justicia.
Feliz el hombre que cumple estos preceptos y el mortal que se mantiene firme en ellos, observando el sbado sin profanarlo y preservando su mano de toda mala accin!
Que no diga el extranjero que se ha unido al Seor: "El Seor me excluir de su Pueblo"; y que tampoco diga el eunuco: "Yo no soy ms que un rbol seco".
Porque as habla el Seor: A los eunucos que observen mis sbados, que elijan lo que a m me agrada y se mantengan firmes en mi alianza,
yo les dar en mi Casa y dentro de mis muros un monumento y un nombre ms valioso que los hijos y las hijas: les dar un nombre perpetuo, que no se borrar.
Y a los hijos de una tierra extranjera que se han unido al Seor para servirlo, para amar el nombre del Seor y para ser sus servidores, a todos los que observen el sbado sin profanarlo y se mantengan firmes en mi alianza,
yo los conducir hasta mi santa Montaa y los colmar de alegra en mi Casa de oracin; sus holocaustos y sus sacrificios sern aceptados sobre mi altar, porque mi Casa ser llamada Casa de oracin para todos los pueblos.
Orculo del Seor, que rene a los desterrados de Israel: Todava reunir a otros junto a l, adems de los que ya se han reunido.
Bestias del campo, fieras de la selva, vengan todas a devorar!
Sus guardianes son todos ciegos, ninguno de ellos sabe nada. Todos ellos son perros mudos, incapaces de ladrar. Desvaran acostados, les gusta dormitar.
Esos perros voraces nunca terminan de saciarse, y ellos son los pastores! No saben discernir, cada uno toma por su camino, todos, hasta el ltimo, detrs de su ganancia.
"Vengan! Voy en busca de vino; nos embriagaremos con bebida fuerte, y maana ser lo mismo que hoy, o ms, muchsimo ms".
El justo desaparece y a nadie le llama la atencin; los hombres de bien son arrebatados, sin que nadie comprenda que el justo es arrebatado a consecuencia de la maldad.
Pero llegar la paz: los que van por el camino recto descansarn en sus lechos.
Y ustedes, acrquense aqu, hijos de una hechicera, raza de un adltero y una prostituta!
De quin se burlan? Contra quin abren la boca y sacan la lengua? No son ustedes hijos de la rebelda, una raza bastarda?
Ustedes, que arden de lujuria junto a los terebintos, bajo todo rbol frondoso, e inmolan nios en los torrentes, en las hendiduras de las rocas!
Las piedras lisas del torrente son tu parte: s, ellas te han tocado en suerte! En su honor has derramado libaciones, has presentado ofrendas, y yo me dejar aplacar con esas cosas?
Sobre una montaa alta y empinada has instalado tu lecho, y all has subido a ofrecer sacrificios.
Detrs de los postes de la puerta has colocado tu memorial; y has subido al lecho que habas tendido; has hecho un trato con uno de esos con quienes te gusta acostarte, y has contemplado la insignia.
Corres hacia Mlec con el aceite, prodigas tus perfumes; envas muy lejos a tus mensajeros, los haces descender hasta el Abismo.
Te has cansado de tanto caminar, pero no dices: "Es intil!". Has renovado la fuerza de tu brazo, y por eso no te has debilitado.
De quin tenas miedo, a quin temas, para mentir y no acordarte de m, para no prestarme ninguna atencin? Ser porque me qued callado y cerr los ojos que t no me temes?
Pero yo voy a denunciar tu justicia y tus obras: ellas no te servirn de nada!
Cuando clames, que te libren tus dolos: el viento se los llevar a todos ellos, un soplo los disipar! Pero el que se refugia en m heredar la tierra y entrar en posesin de mi santa Montaa.
Entonces se dir: Abran paso, abran paso, preparen un camino, quiten los obstculos del camino de mi Pueblo!
Porque as habla l que es alto y excelso, el que habita en una morada eterna, aquel cuyo Nombre es santo; Yo habito en una altura santa, pero estoy con el contrito y humillado, para reavivar los espritus humillados, para reavivar los corazones contritos.
No, yo no recrimino para siempre ni me irrito eternamente, porque entonces desfalleceran ante m el espritu y el aliento de vida que yo mismo hice.
Por sus ganancias injustas, yo me irrit, y lo her, ocultndome en mi irritacin, pero el rebelde sigui el camino que quera.
Yo he visto sus caminos, pero lo sanar, lo guiar y lo colmar de consuelos; y de los labios de los que estn de duelo,
har brotar la accin de gracias. Paz al que est lejos, paz al que est cerca! Yo lo sanar, dice el Seor.
Pero los impos son como un mar agitado, que no se puede calmar y cuyas aguas arrojan fango y cieno.
No hay paz para los impos!, dice el Seor.
Grita a voz en cuello, no te contengas, alza tu voz como una trompeta: dennciale a mi pueblo su rebelda y sus pecados a la casa de Jacob!
Ellos me consultan da tras da y quieren conocer mis caminos, como lo har una nacin que practica la justicia y no abandona el derecho de su Dios; reclaman de m sentencias justas, les gusta estar cerca de Dios:
"Por qu ayunamos a t no lo ves, nos afligimos y t no lo reconoces?". Porque ustedes, el mismo da en que ayunan, se ocupan de negocios y maltratan a su servidumbre.
Ayunan para entregarse a pleitos y querellas y para golpear perversamente con el puo. No ayunen como en esos das, si quieren hacer or su voz en las alturas,
Es este acaso el ayuno que yo amo, el da en que el hombre se aflige a s mismo? Doblar la cabeza como un junco, tenderse sobre el cilicio y la ceniza: a eso llamas ayuno y da aceptable al Seor?
Este es el ayuno que yo amo -orculo del Seor-: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos;
compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no despreocuparte de tu propia carne.
Entonces despuntar tu luz como la aurora y tu llaga no tardar en cicatrizar; delante de ti avanzar tu justicia y detrs de ti ir la gloria del Seor.
Entonces llamars, y el Seor responder; pedirs auxilio, y l dir: "Aqu estoy!". Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna;
si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzar en las tinieblas y tu oscuridad ser como al medioda,
El Seor te guiar incesantemente, te saciar en los ardores del desierto y llenar tus huesos de vigor; t sers como un jardn bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan.
Reconstruirs las ruinas antiguas, restaurars los cimientos seculares, y te llamarn "Reparador de brechas", "Restaurador de moradas en ruinas".
Si dejas de pisotear el sbado, de hacer tus negocios en mi da santo; si llamas al sbado "Delicioso" y al da santo del Seor "Honorable"; si lo honras abstenindote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente,
entonces te deleitars en el Seor; yo te har cabalgar sobre las alturas del pas y te alimentar con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Seor.
No, el Seor no es corto de mano para salvar ni duro de odo para escuchar:
han sido las culpas de ustedes las que han puesto una barrera entre ustedes y su Dios; sus pecados le han hecho cubrirse el rostro para dejar de escucharlos.
Las manos de ustedes estn manchadas de sangre y sus dedos, de iniquidad; sus labios dicen mentiras, sus lenguas murmuran perfidias.
Nadie apela con justa razn ni va a juicio de buena fe; se pone la confianza en palabras vacas y se habla con falsedad; se est grvido de malicia y se da a luz la iniquidad.
Ellos incuban huevos de vboras y tejen telas de araa; el que come de esos huevos, muere, y se los rompe, alta una culebra.
Con sus telas no se har un vestido y nadie se cubrir con lo que hacen. Sus obras son obras de maldad y en sus manos no hay ms que violencia;
sus pies corren hacia el mal, se apresuran para derramar sangre inocente; sus planes son planes perversos, a su paso hay devastacin y ruina.
No conocen el camino de la paz, en sus senderos, no existe el derecho. Abren para s mismo sendas tortuosas: el que las recorre, no conoce la paz.
Por eso, el derecho est lejos de nosotros y la justicia, fuera de nuestro alcance. Esperbamos luz, y slo hay tinieblas, claridad, y caminamos a oscuras.
Andamos a tientas como los ciegos contra la pared, andamos a tientas, como el que est sin ojos; en pleno medioda tropezamos como al anochecer, en pleno vigor estamos como los muertos.
Todos nosotros gruimos como osos, gemimos sin cesar como palomas. Esperbamos el juicio, y nada!, la salvacin, y est lejos de nosotros.
Porque son muchas nuestras rebeldas delante de ti y nuestros pecados atestiguan contra nosotros; s, nuestras rebeldas nos acompaan y conocemos bien nuestras iniquidades:
fuimos rebeldes y renegamos del Seor, dimos la espalda a nuestro Dios, hablamos de oprimir y traicionar, y urdimos palabras engaosas en el corazn.
As retrocede el derecho y se mantiene alejada la justicia, porque la verdad est por el suelo en la plaza y la rectitud no tiene acceso.
La verdad est ausente y los que se apartan del mal son despojados. El Seor ha visto con desagrado que ya no existe el derecho.
El vio que no haba nadie, se sorprendi de que nadie interviniera. Entonces su brazo lo socorri y su justicia lo sostuvo.
El se puso la justicia por coraza y sobre su cabeza, el casco de la salvacin; se visti con la ropa de la venganza y se envolvi con el manto del celo.
Conforme a las obras, ser la retribucin: furor para sus adversarios, represalia para sus enemigos.
Desde el Occidente, se temer el nombre del Seor, y desde el Oriente, se respetar su gloria, porque l vendr como un ro encajonado, impulsado por el soplo del Seor.
El vendr como redentor para Sin y para los hijos de Jacob convertidos de su rebelda -orculo del Seor-.
Por mi parte, dice el Seor, esta es mi alianza con ellos: mi espritu que est sobre ti y mis palabras que yo he puesto en tu boca, no se apartarn de tu boca, ni de la boca de tus descendientes, desde ahora y para siempre, dice el Seor.
Levntate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Seor brilla sobre ti!
Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillar el Seor y su gloria aparecer sobre ti.
Las naciones caminarn a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.
Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos.
Al ver esto, estars radiante, palpitar y se ensanchar tu corazn, porque se volcarn sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarn hasta ti.
Te cubrir una multitud de camellos, de dromedarios de Madin y de Ef. Todos ellos vendrn desde Sab, trayendo oro e incienso, y pregonarn las alabanzas del Seor.
En ti se congregarn todos los rebaos de Quedar, los carneros de Nebaiot estarn a tu servicio: subirn como ofrenda aceptable sobre mi altar y yo glorificar mi Casa gloriosa.
Quines son esos que vuelan como una nube, como palomas a su palomar?
Son barcos que se renen para m, con naves de Tarsis al frente, para traer a tus hijos de lejos, y con ellos su oro y su plata, por el nombre del Seor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que as te glorifica.
Gente extranjera reconstruir tus murallas y sus reyes te servirn, porque yo te castigu con mi irritacin, pero en mi benevolencia tengo piedad de ti.
Tus puertas estarn siempre abiertas, no se cerrarn ni de da ni de noche, para que te traigan las riquezas de las naciones, bajo la gua de sus reyes.
Porque la nacin y el reino que no te sirvan, perecern, y las naciones sern exterminadas.
Hasta ti llegar la gloria del Lbano, con el ciprs, el olmo y el abeto. para glorificar el lugar de mi Santuario, para honrar el lugar donde se posan mis pies.
Los hijos de tus opresores irn a inclinarse ante ti, y todos los que te despreciaban se postrarn ante la planta de tus pies y te llamarn: "Ciudad del Seor". "Sin del Santo de Israel".
Antes estuviste abandonada, aborrecida y despoblada, pero yo har de ti el orgullo de los siglos, la alegra de todas las generaciones.
Mamars leche de las naciones, mamars del pecho de los reyes, y sabrs que yo, el Seor, soy tu salvador, y que tu redentor es el Fuerte de Jacob.
Har llegar oro en lugar de bronce y plata en lugar de hierro; bronce en lugar de madera y hierro en lugar de piedra. Por magistrados te dar la Paz y por gobernantes, La Justicia.
Ya no se oir hablar de violencia en tu pas ni de expoliacin y desastre en tus fronteras; a tus murallas las llamars "Salvacin" y a tus puertas, "Alabanza".
El sol ya no ser tu luz durante el da, ni la claridad de la luna te alumbrar de noche: el Seor ser para ti una luz eterna y tu Dios ser tu esplendor.
Tu sol no se pondr nunca ms y tu luna no desaparecer, porque el Seor ser para ti una luz eterna y se habrn cumplido los das de tu duelo.
En tu pueblo, todos sern justos y poseern la tierra para siempre: sern un retoo de mis plantaciones, obra de mis manos, para manifestar mi gloria.
El ms pequeo se convertir en un millar, el menor, en una nacin poderosa. Yo, el Seor, lo har rpidamente, a su tiempo.
El espritu del Seor est sobre m, porque el Seor me ha ungido. El me envi a llevar la buena noticia a los pobres, a vender los corazones heridos, a proclamar la liberacin a los cautivos y la libertad a los prisioneros,
a proclamar un ao de gracia del Seor, un da de venganza para nuestro Dios; a consolar a todos los que estn de duelo
a cambiar su ceniza por una corona, su ropa de luto por el leo de la alegra, y su abatimiento por un canto de alabanza. Ellos sern llamados "Encinas de justicia". "Plantacin del Seor, para su gloria".
Ellos reconstruirn las ruinas antiguas, restaurarn los escombros del pasado, renovarn las ciudades en ruinas, los escombros de muchas generaciones.
Se presentarn extranjeros para apacentar sus rebaos, hijos de forasteros sern sus labradores y viadores.
Y ustedes sern llamados "Sacerdotes del Seor". se les dir "Ministros de nuestro Dios". Se alimentarn con las riquezas de las naciones, se enorgullecern con su magnificencia.
Ya que su ignominia fue el doble de la cuenta y recibieron como parte vergenza e insultos, ellos poseern el doble en su tierra y gozarn de una alegra eterna.
Porque yo, el Seor, amo el derecho y odio lo que se arrebata injustamente; les retribuir con fidelidad y establecer en favor de ellos una alianza eterna.
Su descendencia ser conocida entre las naciones, y sus vstagos, en medio de los pueblos: todos los que los vean, reconocern que son la estirpe bendecida por el Seor.
Yo desbordo de alegra en el Seor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque l me visti con las vestiduras de la salvacin y me envolvi con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas.
Porque as como la tierra da sus brotes y un jardn hace germinar lo sembrado, as el Seor har germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.
Por amor a Sin no me callar, por amor a Jerusaln no descansar, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvacin, como una antorcha encendida.
Las naciones contemplarn tu justicia y todos los reyes vern tu gloria; y t sers llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca del Seor.
Sers una esplndida corona en la mano del Seor, una diadema real en las palmas de tu Dios.
No te dirn ms "Abandonada!", sino que te llamarn "Mi deleite", y a tu tierra "Desposada". Porque el Seor pone en ti su deleite y tu tierra tendr un esposo.
Como un joven se casa con una virgen, as te desposar el que te reconstruye; y como la esposa es la alegra de su esposo, as sers t la alegra de tu Dios.
Sobre tus murallas, Jerusaln, yo he apostado centinelas: que nunca se queden callados, ni de da ni de noche. Ustedes, los que hacen que el Seor se acuerde, no se tomen descanso,
ni lo dejen descansar a l hasta que restablezca a Jerusaln y la convierta en motivo de alabanza sobre la tierra.
El Seor lo jur por su mano derecha y por su brazo poderoso: "Nunca ms dar tu trigo como alimento a tus enemigos, ni los extranjeros bebern el vino nuevo por el que t has trabajado.
Los que lo cosechan lo comern, y alabarn al Seor; los que lo vendimien lo bebern en mis atrios sagrados".
Pasen, pasen por las puertas, preparen el camino del pueblo, terraplenen el sendero, lmpienlo de piedras, levanten un estandarte ante los pueblos!
Esto es lo que el Seor hace or hasta el extremo de la tierra: "Digan a la hija de Sin: Ah llega tu Salvador; el premio de su victoria lo acompaa y su recompensa lo precede.
A ellos se los llamar "Pueblo santo". "Redimidos por el Seor"; y a ti te llamarn "Buscada", "Ciudad no abandonada".
Quin es ese que llega desde Edom, desde Bosr, con las ropas enrojecidas? Quin es ese, ataviado esplndidamente, que se yergue con la plenitud de su poder? -Soy yo, el que habla con justicia, yo, el poderoso para salvar.
-Por qu estn rojas tus vestiduras, y tu ropa como la del que pisa el lagar?
-En la cuba he pisado yo solo, nadie de entre los pueblos estaba conmigo. Los he pisoteado con ira, los he estrujado con furor; su sangre salpic mi ropa y manch todas mis vestiduras.
Porque tena previsto un da de venganza y haba llegado mi ao de redencin.
Mir, y no haba quien me socorriera; me sorprend de que nadie me sostuviera. Entonces me socorri mi brazo y mi furor me sostuvo.
Pisote a los pueblos en mi ira, los embriagu en mi furor, hice correr su sangre hasta el suelo.
Recordar los favores del Seor, alabar sus proezas, por todo el bien que nos hizo en su compasin y en la abundancia de su misericordia.
El dijo: "Realmente son mi Pueblo, son hijos que no decepcionarn". Y l fue para ellos un salvador
en todas sus angustias. No intervino ni un emisario ni un mensajero: l mismo, en persona, los salv; por su amor y su clemencia, l mismo los redimi; los levant y los llev en todos los tiempos pasados.
Pero ellos ser rebelaron y afligieron su santo espritu. Entonces l se volvi su enemigo y combati contra ellos.
Ellos se acordaron de los das del pasado, de Moiss, su servidor: Dnde est el que hizo subir de las aguas al pastor de su rebao? Dnde est el que puso dentro de l su santo espritu,
el que hizo marchar su brazo glorioso a la derecha de Moiss, el que separ las aguas delante de ellos, para ganarse un renombre eterno?
Dnde est el que los condujo por el fondo del Ocano, como a un caballo por el desierto, sin que ellos tropezaran?
Como a ganado que desciende al valle, el espritu del Seor les dio un descanso. As guiaste a tu Pueblo para hacerte un Nombre glorioso!
Mira desde el cielo y contempla, desde tu santo y glorioso dominio. Dnde estn tus celos y tu valor, tu ternura entraable y tu compasin? No, no permanezcas insensible!
Porque t eres nuestro padre, porque Abraham no nos conoce ni Israel se acuerda de nosotros. T, Seor, eres nuestro padre, "nuestro Redentor" es tu Nombre desde siempre!
Por qu, Seor, nos desvas de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia!
Por qu los impos hollaron tu Lugar santo y nuestros adversarios pisotearon tu Santuario?
Desde hace mucho tiempo, t no nos gobiernas, y ya no somos llamados por tu Nombre! Si rasgaras el cielo y descendieras las montaas se disolveran delante de ti,
como el fuego enciende un matorral, como el fuego hace hervir el agua! As manifestaras tu Nombre a tus adversarios y las naciones temblaran ante ti.
Cuando hiciste portentos inesperados,
que nadie haba escuchado jams, ningn odo oy, ningn ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en l.
T vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos T ests irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti.
Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento.
No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque t nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
Pero t, Seor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y t, nuestro alfarero: todos somos la obra de tus manos!
No te irrites, Seor, hasta el exceso, no te acuerdes para siempre de las culpas. Mira que todos nosotros somos tu Pueblo!
Tus santas ciudades han quedado desiertas: Sin se ha convertido en un desierto, Jerusaln, en una desolacin.
Nuestra Casa santa y gloriosa, donde te alababan nuestros padres, ha sido presa de las llamas, y todo lo que tenamos de precioso se ha convertido en una ruina.
Ante esto, vas a permanecer insensible, Seor? Te quedars callado y nos afligirs hasta el fin?
Yo me dej consultar por los que no me interrogaban; sal al encuentro de los que me buscaban, Yo dije: "Aqu estoy, aqu estoy!" a una nacin que no invocaba mi Nombre.
Tend mis manos incesantemente hacia un pueblo rebelde, que va por un mal camino, tras sus propios designios.
Es un pueblo que no cesa de provocarme en mi propia cara, sacrificando en los jardines y quemando incienso sobre ladrillos.
Ellos se sientan en los sepulcros y pasan la noche en las grutas, comen carne de cerdo y hay en sus platos un caldo inmundo.
Ellos dicen: "Aprtate, no te me acerques, porque te dejara consagrado". Esas cosas son una humareda en mis narices, un fuego que arde todo el da!
Pero todo eso est escrito ante m, y no me quedar callado, sino que les dar su merecido y se lo pondr en su propio pecho,
por sus culpas y las culpas de sus padres, por todas juntas, dice el Seor. Porque ellos quemaron incienso en las montaas y me ultrajaron sobre las colinas, yo les medir su retribucin y la pondr en su propio pecho.
As habla el Seor: Cuando se encuentra jugo en un racimo, se dice: "No lo destruyas, porque hay una bendicin en l". Yo obrar as a causa de mis servidores, a fin de no destruirlo todo:
har salir de Jacob una descendencia y de Jud, a un poseedor de mis montaas; mis elegidos las poseern y mis servidores habitarn all,
El Sarn ser un redil de ovejas y el valle de Acor un corral de vacas, para mi Pueblo que me habr buscado.
Pero ustedes, los que han abandonado al Seor y se han olvidado de mi santa Montaa, los que preparan una mesa para la Fortuna y llenan una copa para el Destino,
as ustedes, los destinar a la espada y doblarn la rodilla para el degello. Porque yo llam, y no respondieron, habl, y no escucharon; ustedes hicieron lo que me desagrada y eligieron lo que yo no quiero.
Por eso, as habla el Seor: Mis servidores comern y ustedes estarn hambrientos! Mis servidores bebern y ustedes estarn sedientos! Mis servidores se alegrarn y ustedes quedarn avergonzados!
Mis servidores cantarn con jbilo en el corazn y ustedes gritarn con el corazn dolorido, gemirn con el espritu desgarrado!
Ustedes dejarn su nombre a mis elegidos para una imprecacin: "As te haga morir el Seor!". A mis servidores, en cambio, se los llamar con otro nombre.
Todo el que se bendiga en el pas se bendecir por el Dios del Amn, porque las angustias pasadas habrn sido olvidadas y estarn ocultas a mis ojos.
S, yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedar el recuerdo del pasado ni se lo traer a la memoria,
sino que se regocijarn y se alegrarn para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusaln para la alegra y a su pueblo para el gozo.
Jerusaln ser mi alegra, yo estar gozoso a causa de mi pueblo, y nunca ms se escucharn en ella ni llantos ni alaridos.
Ya no habr all nios que vivan pocos das ni ancianos que no completen sus aos, porque el ms joven morir a los cien aos y al que no llegue a esa edad se lo tendr por maldito.
Edificarn casas y las habitarn, plantarn vias y comern sus frutos:
no edificarn para que habite otro ni plantarn para que coma un extrao, porque mi pueblo vivir tanto como los rboles y mis elegidos disfrutarn de la obra de sus manos.
Ellos no se fatigarn en vano ni tendrn hijos para un fin desastroso, porque sern la estirpe de los bendecidos por el Seor, ellos y sus vstagos junto con ellos.
Antes que llamen, yo les responder; estarn hablando, y ya los habr escuchado.
El lobo y el cordero pacern juntos, el len comer paja como el buey y la serpiente se alimentar de polvo: No se har dao ni estragos en toda mi Montaa santa, dice el Seor.
As habla el Seor: El cielo es mi trono y la tierra, el estrado de mis pies. Qu casa podrn edificarme ustedes y dnde estar el lugar de mi reposo?
Todo esto lo hizo mi mano y todo me pertenece -orculo del Seor-. Aquel hacia quien vuelvo la mirada es el pobre, de espritu acongojado, que se estremece ante mis palabras.
Se inmola un buey, y se mata a un hombre, se sacrifica un cordero, y se desnuca un perro, se presenta una oblacin, y se ofrece sangre de cerdo, se quema un memorial de incienso, y se bendice una iniquidad. Porque ellos han elegido sus propios caminos y se complacen en sus dolos,
tambin yo elegir sus desgracias y les enviar lo que ms temen. Yo llam, y nadie respondi, habl, y ellos no escucharon, sino que hicieron lo que me desagrada y eligieron lo que yo no quiero.
Escuchen la palabra del Seor, ustedes que se estremecen ante su palabra! Dicen sus hermanos, los que tienen odio contra ustedes y los rechazan a causa de mi Nombre: "Que el Seor manifieste su gloria, as veremos la alegra de ustedes". Pero son ellos los que se avergonzarn.
Una voz retumba desde la ciudad, una voz sale del Templo: es la voz del Seor que retribuye a sus enemigos.
Antes de las contracciones, ella dio a luz; antes de que le llegaran los dolores, dio a luz un hijo varn.
Quin oy jams algo semejante, quin ha visto una cosa igual? Se da a luz un pas en un solo da? Se hace nacer una nacin de una sola vez? Pero Sin, apenas sinti los dolores, ha dado a luz a sus hijos.
Acaso yo abrir la matriz y no har dar a luz?, dice el Seor Acaso la voy a cerrar, yo que hago nacer?, dice tu Dios.
Algrense con Jerusaln y regocjense a causa de ella, todos los que la aman! Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella,
para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos!
Porque as habla el Seor: Yo har correr hacia ella la prosperidad como un ro, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda. Sus nios de pecho sern llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas.
Como un hombre es consolado por su madre, as yo los consolar a ustedes, y ustedes sern consolados en Jerusaln.
Al ver esto, se llenarn de gozo, y sus huesos florecern como la hierba. La mano del Seor se manifestar a sus servidores, y a sus enemigos, su indignacin.
Porque ya viene el Seor en medio del fuego -sus carros son como un torbellino- para descargar su ira con furor y sus amenazas con las llamas del fuego.
Porque el Seor entra en juicio con todos los vivientes por el fuego y por su espada, y sern numerosas las vctimas del Seor.
Los que santifican y se purifican para entrar en los jardines, detrs de uno que va en el medio; los que comen carne de cerdo, animales inmundos y ratas, sern aniquilados todos juntos -orculo del Seor- con sus obras y sus pensamientos.
Entonces, yo mismo vendr a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrn y vern mi gloria.
Yo les dar una seal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviar a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Msec, Ros, Tubal y Javn, a las costas lejanas que no han odo hablar de m ni han visto mi gloria. Y ellos anunciarn mi gloria a las naciones.
Ellos traern a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Seor, hasta mi Montaa santa de Jerusaln. Los traern en caballos, carros y literas, a lomo de mulas o en dromedarios -dice el Seor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Seor en un recipiente puro.
Y tambin de entre ellos tomar sacerdotes y levitas, dice el Seor.
Porque as como permanecen delante de m el cielo nuevo y la tierra nueva que yo har -orculo del Seor-, as permanecern la raza y el nombre de ustedes.
De luna nueva en luna nueva y de sbado en sbado, todos vendrn a postrarse delante de m, dice el Seor.
Y al salir, se vern los despojos de los hombres que se han rebelado contra m, porque su gusano no morir, su fuego no se extinguir y sern algo horrible para todos los vivientes.
Palabras de Jeremas, hijo de Jilquas, uno de los sacerdotes de Anatot, en territorio de Benjamn.
La palabra del Seor le lleg en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, en el ao decimotercero de su reinado;
y tambin en los das de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud, hasta el fin del undcimo ao de Sedecas, hijo de Josas, rey de Jud, es decir, hasta la deportacin de Jerusaln en el quinto mes.
La palabra del Seor lleg a m en estos trminos:
"Antes de formarte en el vientre materno, yo te conoca; antes de que salieras del seno, yo te haba consagrado, te haba constituido profeta para las naciones".
Yo respond: "Ah, Seor! Mira que no s hablar, porque soy demasiado joven".
El Seor me dijo: "No digas: "Soy demasiado joven", porque t irs adonde yo te enve y dirs todo lo que yo te ordene.
No temas delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte -orculo del Seor -".
El Seor extendi su mano, toc mi boca y me dijo: "Yo pongo mis palabras en tu boca.
Yo te establezco en este da sobre las naciones y sobre los reinos, para arrancar y derribar, para perder y demoler, para edificar y plantar".
La palabra del Seor lleg a m en estos trminos: "Qu ves, Jeremas?". Yo respond: "Veo una rama de almendro".
Entonces el Seor me dijo: "Has visto bien, porque yo vigilo sobre mi palabra para realizarla".
La palabra del Seor lleg a m por segunda vez, en estos trminos: "Qu ves?". Yo respond: "Veo una olla hirviendo, que se vuelca desde el Norte".
Entonces el Seor me dijo: "Del Norte se desencadenar la desgracia contra todos los habitantes del pas.
Porque ahora voy a convocar a todas las familias de los reinos del Norte -orculo del Seor-. Ellos vendrn, y cada uno instalar su trono a la entrada de las puertas de Jerusaln, contra todos los muros que la rodean y contra todas las ciudades de Jud.
Pronunciar mis sentencias contra ellos, por todas sus maldades, porque me han abandonado, han quemado incienso a dioses extraos, y se han postrado ante las obras de sus manos.
En cuanto a ti, cete la cintura, levntate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos.
Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el pas: frente a los reyes de Jud y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del pas.
Ellos combatirn contra ti, pero no te derrotarn, porque yo estoy contigo para librarte -orculo del Seor -".
La palabra del Seor lleg a m en estos trminos:
Ve a gritar a los odos de Jerusaln: As habla el Seor: Recuerdo muy bien la fidelidad de tu juventud, el amor de tus desposorios, cuando me seguas por el desierto, por una tierra sin cultivar.
Israel era algo sagrado para el Seor, las primicias de tu cosecha: todos los que coman de l se hacan culpables, les sobrevena una desgracia -orculo del Seor -
Escuchen la palabra del Seor, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel!
As habla el Seor: Qu injusticia encontraron en m sus padres para que se alejaran de m y fueran detrs de dolos vanos, volvindose as vanos ellos mismos?
Ellos no preguntaron: "Donde est el Seor, que nos hizo subir del pas de Egipto, el que nos condujo por el desierto, por una tierra de estepas y barrancos, por una tierra rida y tenebrosa, por una tierra que nadie atraviesa y donde no habita ningn hombre?".
Yo los hice entrar en un pas de vergeles, para que comieran de sus frutos y sus bienes; pero ustedes entraron y contaminaron mi pas e hicieron de mi herencia una abominacin.
Los sacerdotes no preguntaron: "Dnde est el Seor?, los depositarios de la Ley no me conocieron, los pastores se rebelaron contra m, los profetas profetizaron en nombre de Baal y fueron detrs de los que no sirven de nada.
Por eso, voy a entrar todava en pleito con ustedes -orculo del Seor- y tambin con los hijos de sus hijos.
S, crucen a las costas de los Quitm y miren, enven gente a Quedar y fjense bien, a ver si ha sucedido una cosa igual!
Cambia de dioses una nacin? -y sin embargo, esos no son dioses!-. Pero mi pueblo ha cambiado su Gloria por algo que no sirve de nada.
Espntense de esto, cielos, horrorcense y queden paralizados! -orculo del Seor-.
Por que mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a m, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua.
Acaso Israel fue adquirido como esclavo o naci en la esclavitud? Por qu entonces se ha convertido en una presa?
Los cachorros de len rugen contra l, hacen or sus bramidos, han hecho de su pas una desolacin, sus ciudades son incendiadas, se quedan sin habitantes.
Hasta los hijos de Nof y de Tafnes te han rapado el crneo!
Acaso no te sucede todo esto, por haber abandonado al Seor, tu Dios, mientras l te conduca por el camino?
Y Ahora, por qu tienes que tomar el camino de Egipto para beber el agua del Sijor? Por qu tienes que tomar el camino de Asiria para beber el agua del Ro?
Que tu propia maldad te corrija y tus apostasas te sirvan de escarmiento! Reconoce, entonces, y mira qu cosa tan mala y amarga es abandonar al Seor, tu Dios, y dejar de temerme -orculo del Seor de los ejrcitos -
S, hace mucho que has quebrado tu yugo, has roto tus ataduras y has dicho: "No servir". S, sobre toda colina elevada y bajo todo rbol frondoso, te has acostado, te has prostituido.
Y eso que yo te haba plantado con cepas escogidas, todas de simiente genuina! Cmo entonces te has vuelto una planta degenerada, una via bastarda?
Por ms que te laves con potasa y no mezquines la leja, permanecer la mancha de iniquidad ante mi -orculo del Seor-.
Cmo puedes decir: "No me he contaminado, no he ido detrs de los Baales"? Mira tu conducta en el Valle, reconoce lo que has hechos. Camella veloz, que va de una lado para otro!
Asna salvaje, habituada al desierto! En el ardor de su deseo aspira el viento: quin puede refrenar su ansiedad? Los que la buscan no necesitan fatigarse, en su tiempo de celo se la encuentra.
No dejes que tus pies queden descalzos ni que tu garganta sienta sed. Pero t dices: "No hay nada que hacer! No! A m gustan los extranjeros y quiero ir detrs de ellos".
Como se turba un ladrn al ser sorprendido, as quedarn turbados los de la casa de Israel, ellos, sus reyes y sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas,
lo que dicen a un trozo de madera: "T me has dado a luz!" Porque ellos me vuelven la espalda, no la cara, y despus, en el tiempo de su desgracia, dicen: "Levntate y slvanos!".
Dnde estn tus dioses, esos que te has fabricado? Que se levante, si es que pueden salvarte en el tiempo de tu desgracia! Porque tan numerosos como tus ciudades son tus dioses, Jud.
Por qu me recriminan, si todos ustedes se han rebelado contra m? -orculo del Seor-.
En vano he golpeado a los hijos de ustedes: ellos no aprendieron la leccin; la espada de ustedes devor a sus profetas como un len que lo destruye todo.
Qu clase de gente son ustedes! Vean lo que dice el Seor: Acaso he sido yo para Israel un desierto o una tierra tenebrosa? Por qu dice mi pueblo: "Somos libres, ya no acudiremos a ti"?
Olvida una joven sus atavos, una novia sus ceidores? Pero mi pueblo se ha olvidado de m hace ya un sinnmero de das!
Qu bien te abres camino para ir en busca del amor! As, tambin t te has habituado a los caminos de la maldad.
Hasta en los bordes de tu vestido se encuentra sangre de gente pobre, inocente, que t no habas sorprendido perforando una pared. Y a pesar de todo esto,
t dices: "S, soy inocente, seguramente su ira se ha apartado de m". Pero yo entro en juicio contigo, porque t dices: "No tengo pecado".
Con qu ligereza cambias de camino! Tambin sers defraudada por Egipto, como lo fuiste por Asiria.
Tambin de all tendrs que salir con las manos sobre tu cabeza, porque el Seor ha rechazado a aquellos en los confas, y no te ir bien con ellos.
La palabra del Seor lleg a m en estos trminos: Si un hombre repudia a su mujer y ella, al irse de lado, llega a ser la mujer de otro, puede aquel volver de nuevo a ella? No est acaso esa mujer irremediablemente mancillada? Y t, que te has prostituido con tantos amantes, podrs volver a m? -orculo del Seor-.
Alza tus ojos a los montes desolados y mira: dnde no has sido violada? Te sentabas a la espera junto a los caminos, como el rabe en el desierto; as has contaminado el pas con tus prostituciones y tu maldad.
Por eso se detuvieron los aguaceros y no hubo lluvia de primavera. Pero t tenas frente de prostituta, rehusabas avergonzarte.
Y an ahora me gritas: "Padre mo! T eres el amigo de mi juventud!
Acaso l guardar rencor eternamente? Mantendr su ira para siempre?". T hablas as y haces el mal a ms no poder!
El Seor me dijo en los das del rey Josas: Has visto lo que hizo la apstata Israel? Se ha ido a toda montaa elevada y bajo todo rbol frondoso, para prostituirse all.
Yo pensaba: Despus de hacer todo esto, ella volver otra vez a m. Pero no ha vuelto! Su hermana, la traidora Jud, ha visto esto:
ella vio que, por todos los adulterios haba cometido la apstata Israel, yo la haba repudiado y le haba dado el acta de divorcio, Pero la traidora Jud, su hermana, no sinti ningn temor, sino que fue y tambin ella se prostituy.
As, con su frvola prostitucin profan el pas, cometiendo el adulterio con la piedra y la madera.
A pesar de todo esto, su hermana, la traidora Jud, no volvi a m de todo corazn, sino slo engaosamente -orculo del Seor-.
El Seor me dijo: La apstata Israel se ha mostrado ms justa que la traidora Jud.
Ve entonces a gritar estas palabras hacia el Norte: Vuelve, apstata Israel -orculo del Seor- y no te mostrar un rostro severo, porque yo soy misericordioso -orculo del Seor- y no guardo rencor para siempre.
Pero reconoce tu culpa, porque te has rebelado contra el Seor, tu Dios, y has prodigado tus favores a los extranjeros, bajo todo rbol frondoso: ustedes no han escuchado mi voz! -orculo del Seor-.
Vuelvan, hijos apstatas -orculo del Seor- porque yo soy el dueo de ustedes! Yo los tomar, a uno de una ciudad y a dos de una familia, y los conducir a Sin.
Despus les dar pastores segn mi corazn, que los apacentarn con ciencia y prudencia.
Y cuando ustedes se hayan multiplicado y fructificado en el pas, en aquellos das -orculo del Seor- ya no se hablar ms del Arca de la Alianza del Seor, ni se pensar ms en ella; no se la recordar, ni se la echar de menos, ni se la volver a fabricar.
En aquel tiempo, se llamar a Jerusaln "Trono del Seor"; todas las naciones se reunirn en ella, y ya no seguirn ms los impulsos de su corazn obstinado y perverso.
En aquellos das, la casa de Jud ir hacia la casa de Israel, y ellas vendrn juntas del pas del Norte a la tierra que yo di a sus padres en herencia.
Yo me haba dicho: Cmo quisiera contarte entre mis hijos y darte una tierra deliciosa, la herencia ms hermosa de las naciones! Yo me haba dicho: T me llamars "Mi padre", y nunca dejars de ir detrs de m.
Pero como una mujer traiciona a su marido, as me han traicionado ustedes, casa de Israel -orculo del Seor-.
En los montes desolados se escucha una voz: son llantos y splicas de los hijos de Israel, porque han tomado por un camino torcido, se han olvidado del Seor, su Dios.
-Vuelvan, hijos apstatas, yo los sanar de sus apostasas! -Aqu estamos, venimos hacia ti, porque t eres el Seor, nuestro Dios.
S, son una mentira las colinas y el tumulto de las montaas! S, en el Seor, nuestro Dios, est la salvacin de Israel!
La Ignominia ha devorado las ganancias de nuestros padres desde nuestra juventud: sus ovejas y sus vacas, sus hijos y sus hijas.
Acostmonos en nuestra ignominia y que nos cubra nuestra vergenza, porque hemos pecado contra el Seor, nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud hasta el da de hoy, y no hemos escuchado la voz del Seor, nuestro Dios.
Si quieres volver, Israel -orculo del Seor- vulvete a m. Si apartas tus dolos abominables, no tendrs que huir de mi presencia.
Si juras por la vida del Seor con lealtad, rectitud y justicia, entonces las naciones se bendecirn en l y en l se gloriarn.
Porque as habla el Seor a los hombres de Jud y a Jerusaln: Roturen el terreno baldo y no siembren entre espinas.
Circuncdense para el Seor y quiten el prepucio de sus corazones, hombres de Jud y habitantes de Jerusaln, no se que mi furor estalle como un fuego y queme, sin que nadie lo extinga, a causa de sus malas acciones.
Anuncien esto en Jud, proclmenlo en Jerusaln! Toquen la trompeta en el pas, griten a voz en cuello y digan: Renanse y entremos en las ciudades fortificadas!
Levanten una sea; hacia el lado de Sin, busquen un refugio, no se detengan! Porque yo hago venir del Norte una desgracia y una gran calamidad.
Un len ha subido de su espesura, un destructor de naciones se ha puesto en marcha, ha salido de su morada, para reducir tu pas a la devastacin: tus ciudades sern destruidas y quedarn despobladas.
A causa de esto, pnganse un cilicio, lamntense y giman, porque no se ha apartado de nosotros el ardor de la ira del Seor.
Aquel da -orculo del Seor- desfallecer el corazn del rey y el corazn de los prncipes; los sacerdotes estarn consternados y quedarn atnitos los profetas.
Yo dije: "Ah, Seor, realmente has engaado a este pueblo y a Jerusaln, diciendo: "Ustedes tendrn paz", y ahora estamos con la espada a la garganta!".
En aquel tiempo, se dir a este pueblo y a Jerusaln: Un viento abrasador, sobre los montes desolados, avanza por el desierto hacia la hija de mi pueblo, y no es para aventar y desgranar el trigo:
es un viento impetuoso que llega para servirme. Ahora, yo mismo, voy a pronunciar juicios contra ellos.
Ah sube como las nubes, sus carros son como el huracn, sus caballos, ms veloces que las guilas! Ay de nosotros, porque somos devastados!
Limpia tu corazn de toda maldad, a fin de ser salvada, Jerusaln! Hasta cundo se albergarn dentro de ti tus pensamientos culpables?
Porque una voz anuncia desde Dan, y da la infausta noticia desde la montaa de Efram.
Hganselo saber a las naciones, proclmenlo contra Jerusaln: Llegan invasores de una tierra lejana y lanzan gritos contra las ciudades de Jud.
Rodean a Jerusaln como los guardianes de un campo, porque ella se ha rebelado contra m -orculo del Seor -
Tu conducta y tus acciones te han acarreado todo esto. Ah est tu mal: Qu amargo es! Cmo te llega al corazn!
Mis entraas, mis entraas! Me retuerzo de dolor! Las fibras de mi corazn! Mi corazn se conmueve dentro de m, no puedo callarme! Porque oigo el sonido de la trompeta, el clamor del combate.
Se anuncia un desastre tras otros, porque est devastado todo el pas: mis carpas fueron devastadas de repente, mis pabellones, en un instante.
Hasta cundo tendr que ver la seal y or el sonido de la trompeta?
Ciertamente, mi pueblo es necio, ellos no me conocen; son hijos insensatos, faltos de entendimiento; son sabios para hacer el mal, pero no saben hacer el bien.
Miro a la tierra, y es un caos, a los cielos, y ya no tienen su luz.
Miro a las montaas, y ellas tiemblan, se sacuden todas las colinas.
Miro, y no hay ni un solo hombre, y han huido todos los pjaros del cielo.
Miro, y el vergel es un desierto, todas sus ciudades estn en ruinas, delante del Seor, delante del ardor de su ira.
Porque as habla el Seor: Todo el pas ser una desolacin, pero no consumar el exterminio.
A causa de esto, el pas estar de duelo y se oscurecern los cielos en lo alto, porque yo habl y no me arrepentir, lo decid y no me retractar.
Al grito de la caballera y los arqueros, huye todo el pas: entran en las espesuras, suben a los peascos, todas las ciudades son abandonadas, no queda un solo habitante.
Y t, qu vas a hacer? Aunque te vistas de prpura y te ataves con adornos de oro, aunque te pintes los ojos con antimonio, en vano te embellecers: tus amantes te desprecian, lo que buscan es quitarte la vida.
S, oigo gritos como los de una parturienta, gemidos como los de una primeriza: es la voz de la hija de Sin que pierde el aliento, que extiende las manos: "Ay, pobre de m, estoy exhausta frente a los asesinos!".
Recorran las calles de Jerusaln, miren e infrmense bien; busquen por sus plazas a ver si encuentran un hombre, si hay alguien que practique el derecho, que busque la verdad y yo perdonar a la ciudad.
Aun cuando dicen: "Por la vida del Seor!", en realidad, juran falsamente.
Acaso tus ojos, Seor, no estn puestos en la verdad? T los golpeaste, y no les doli, los exterminaste, y rehusaron aceptar la leccin; endurecieron su rostro ms que una roca, no quisieron convertirse.
Yo deca: "Slo la gente del pueblo es la que obra estpidamente porque no conocen el camino del Seor, el derecho de su Dios".
Me dirigir a los grandes y les hablar: Ellos s que conocen el camino del Seor, el derecho de su Dios" Pero tambin ellos han quebrado el yugo, han roto las ataduras.
Por eso los ataca el len de la selva, los devasta el lobo de las estepas, el leopardo est al acecho rente a sus ciudades: todo el que sale de ellas es despedazado. Porque son numerosas sus rebeldas, incontables sus apostasas.
Cmo podr perdonarte esto? Tus hijos me han abandonado, han jurado por lo que no es Dios. Yo los saci, y ellos fueron adlteros, van en tropel a los prostbulos.
Son caballos bien cebados y fogosos, cada uno relincha por la mujer de su vecino.
No los voy a castigar por esto? -orculo del Seor-. De una nacin semejante, no me voy a vengar?
Suban a sus terrazas y destruyan, pero no lleven a cabo el exterminio. Arranquen sus sarmientos, ya que no pertenecen al Seor.
Porque no han hecho ms que traicionarme la casa de Israel y la casa de Jud -orculo del Seor-.
Ellos renegaron del Seor, diciendo: "El no cuenta! No nos pasar nada malo, no veremos ni la espada ni el hambre!
Los profetas no son ms que viento, y no est en ellos la palabra del Seor".
Por eso, as habla el Seor, el Dios de los ejrcitos: Por haber pronunciado esta palabra, [13 b] les suceder lo siguiente: [14 c] Yo har que mis palabras sean un fuego en tu boca, y ese pueblo ser la lea que el fuego devorar.
Yo har venir contra ustedes, casa de Israel, a una nacin lejana -orculo del Seor-: es una nacin invencible, una nacin antiqusima, una nacin cuya lengua no conoces y a la que no entiendes cuando habla.
Su aljaba es como un sepulcro abierto, todos ellos son guerreros valerosos.
Ella devorar tu cosecha y tu pan, devorar tus rebaos y tu ganado, devorar tu via y tu higuera, destruir con la espada tus plazas fuertes, en las que tienes puesta tu confianza.
Sin embargo, tampoco en aquellos das -orculo del Seor- consumar el exterminio con ustedes.
Y cuando ellos digas: "Por qu razn el Seor, nuestro Dios, nos ha hecho todo esto?", t les responders: "As como ustedes me han abandonado y han servido en su propio pas a dioses extraos, as servirn a extranjeros en un pas que no es el de ustedes".
Anuncien esto en la casa de Jacob, proclmenlo en Jud, diciendo:
Escuchen bien esto, pueblo estpido y sin inteligencia: ellos tienen ojos y no ven, tienen odos y no oyen.
No me temen a m? -orculo del Seor-. No temblarn delante de m, que puse la arena como frontera del mar, lmite eterno e infranqueable? Sus olas se agitan, pero son impotentes, braman, pero no traspasan.
Este pueblo tiene un corazn rebelde e indcil, se han apartado y se han ido,
y no han dicho en su corazn: "Temamos al Seor, nuestro Dios, que da la lluvia, la lluvia de otoo y la lluvia de primavera a su debido tiempo, y que nos asegura las semanas fijas para la cosecha".
Las iniquidades de ustedes han desordenado esto, sus pecados los han privado de estos bienes.
S, en mi pueblo hay hombres malvados, que estn al acecho, agazapados como cazadores, tienden trampas, atrapan a los hombres.
Como una jaula llena de pjaros, as estn sus casas llenas de engao. Por eso se hacen poderosos y ricos,
estn gordos, rozagantes, traspasan los lmites del mal. Ellos no hacen justicia, no hacen justicia al hurfano, y prosperan, no juzgan con rectitud a los indigentes.
No los voy a castigar por esto? -orculo del Seor-. De una nacin semejante, no me voy a vengar?
Es algo espantoso, horrible, lo que sucede en el pas:
los profetas profetizan falsamente y los sacerdotes dominan a su arbitrio. Y mi pueblo le gusta que sea as! Pero qu harn ustedes al fin?
Busquen un refugio, benjaminitas, fuera de Jerusaln! Toquen la trompeta en Tcoa, levanten una seal en Bet Haqurem! Porque desde el Norte amenaza una desgracia y un gran desastre.
Yo destruyo a la hija de Sin, a la hermosa, la refinada.
Pastores con sus rebaos llegan hasta ella, plantan sus carpas a su alrededor, cada uno apacienta su manada.
Emprendan contra ella una guerra santa! De pie, subamos al asalto en pleno medioda! Ay de nosotros, porque declina el da, se alargan las sombras del atardecer!
De pie, subamos de noche, destruyamos sus baluartes!
Porque as habla el Seor de los ejrcitos: Talen sus rboles, levanten terraplenes contra Jerusaln! Es la ciudad de la mentira, dentro de ella, todo es opresin!
Como un pozo hace brotar sus aguas, as ella hace brotar su maldad. "Violencia, atropello!, se oye decir all, tengo siempre delante las heridas y los golpes.
Escarmienta, Jerusaln, no sea que mi alma se aparte de ti, y yo te convierta en una desolacin, en una tierra deshabitada!
As habla el Seor de los ejrcitos: Rebusca como si fuera una via al resto de Israel; vuelve a pasar tu mano como el vendimiador sobre los pmpanos.
A quin hablar, a quin advertir para que escuchen? Sus odos estn incircuncisos, no pueden prestar atencin; la palabra del Seor se ha convertido en un oprobio para ellos, no la quieren!
-Yo estoy lleno del furor del Seor: estoy cansado de reprimirlo-. Derrmalo sobre el nio en la calle y sobre los grupos de los jvenes, porque sern apresados el hombre y la mujer, el anciano y el que est cargado de aos.
Sus casas pasarn a manos de otros, lo mismo que los campos y las mujeres, porque yo extender mi mano contra los habitantes del pas -orculo del Seor-.
Porque del ms pequeo al ms grande, todos estn vidos de ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, no hacen otra cosa que engaar.
Ellos curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: "Paz, paz!", pero no hay paz.
Se avergenzan de la abominacin que cometieron? No, no sienten la menor vergenza, no saben lo que es sonrojarse! Por eso, ellos caern con los que caen, sucumbirn cuando tengan que dar cuenta, dice el Seor.
As habla el Seor: Detngase sobre los caminos y miren, pregunten a los senderos antiguos dnde est el buen camino, y vayan por l: as encontrarn tranquilidad para sus almas. Pero ellos dijeron: "No iremos!".
Yo suscit para ustedes centinelas: "Presten atencin al toque de la trompeta". Pero ellos dijeron: "No prestaremos atencin!".
Por eso, escuchen, naciones, y t, comunidad, ten presente lo que les espera!
Escucha, tierra: Yo atraigo sobre este pueblo una desgracia, fruto de sus propios designios, porque no han atendido a mis palabras y han despreciado mi Ley.
Qu me importa el incienso que llega de Sab y la caa aromtica de un pas lejano? Yo no acepto los holocaustos de ustedes y sus sacrificios no me agradan.
Por eso, as habla el Seor: Yo pongo obstculos delante de este pueblo y tropezarn contra ellos; padres e hijos, vecinos y amigos perecern todos juntos.
As habla el Seor: Miren! Un pueblo llega del pas del Norte y surge una nacin de los confines de la tierra.
Empuan el arco y la jabalina, son crueles y despiadados, su voz resuena como el mar, van montados a caballo, dispuestos como un solo hombre para la batalla contra ti, hija de Sin.
Al enterarnos de la noticia, desfallecieron nuestras manos, se apoder de nosotros la angustia, un temblor como de parturienta.
No salgan al campo, no vayan por el camino, porque el enemigo tiene una espada, reina el terror por todas partes!
Cete un cilicio, hija de mi pueblo, y revulcate en la ceniza, llora como por un hijo nico, entona un lamento lleno de amargura! Porque en un instante llega sobre nosotros el devastador.
Yo te constitu examinador de mi pueblo, para que conozcas y examines su conducta.
Son todos rebeldes, calumniadores: bronce o hierro, todos estn pervertidos.
El fuelle resopla, el plomo se derrite por el fuego. Pero en vano se depura una y otra vez, no se desprenden las escorias.
"Plata de desecho", as se los llama porque el Seor los ha desechado.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, en estos trminos:
Prate a la puerta de la Casa del Seor, y proclama all esta palabra. T dirs: Escuchen la palabra del Seor, todos ustedes, hombres de Jud que entran por estas puertas para postrarse delante del Seor.
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y yo har que ustedes habiten en este lugar.
No se fen de estas palabras ilusorias: "Aqu est el Templo del Seor, el Templo del Seor, el Templo del Seor!".
Pero si ustedes enmiendan realmente su conducta y sus acciones, si de veras se hacen justicia unos a otros,
si no oprimen al extranjero, al hurfano y a la viuda, si no derraman en este lugar sangre inocente, si no van detrs de otros dioses para desgracia de ustedes mismos,
entonces yo har que ustedes habiten en este lugar, en el pas que he dado a sus padres desde siempre y para siempre.
Pero ustedes se fan de palabras ilusorias, que no sirven para nada!
Robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, quemar incienso a Baal, ir detrs de otros dioses que ustedes no conocan!
Y despus vienen a presentarse delante de m en esta Casa que es llamada con mi Nombre, y dicen: "Estamos salvados!", a fin de seguir cometiendo todas estas abominaciones.
Piensan acaso que es una cueva de ladrones esta Casa que es llamada con mi Nombre? Pero yo tambin veo claro -orculo del Seor-.
Vayan a mi lugar santo de Silo, donde yo hice habitar mi Nombre en otro tiempo, y vean lo que hice con l a causa de la maldad de mi pueblo Israel.
Y ahora, porque ustedes cometieron todas esas acciones -orculo del Seor-, porque yo les habl incansablemente y ustedes no escucharon, porque yo los llam y ustedes no respondieron,
yo tratar a la Casa que es llamada con mi Nombre, en la cual ustedes han puesto su confianza, y al lugar que les he dado a ustedes lo mismo que a sus padres, de la misma manera que trat a Silo.
Los arrojar lejos de mi rostro, como arroj a todos los hermanos de ustedes, a toda la descendencia de Efram.
En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, no eleves gritos ni plegarias en favor de l, no me insistas, porque no te escuchar.
No ves acaso lo que ellos hacen en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln?
Los hijos juntan lea, los padres encienden el fuego, las mujeres amasan la pasta para hacer tortas a la Reina del cielo, y se derraman libaciones a otros dioses, a fin de agraviarme.
Pero es a m al que agravian? -orculo del Seor-. No es ms bien a ellos mismos, para su propia confusin?
Por eso, as habla el Seor: Miren que mi ira y mi furor se van a derramar sobre este lugar, sobre los hombres y los animales, sobre los rboles de los campos y los frutos del suelo: arder mi furor y no se extinguir!
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Aadan holocaustos a sus sacrificios y cmanse la carne!
Porque el da en que hice salir a sus padres del pas de Egipto, no les habl ni les orden nada acerca de holocaustos y sacrificios.
Esta fue la orden que les di: Escuchen mi voz, as yo ser su Dios y ustedes sern mi Pueblo; sigan por el camino que yo les ordeno, a fin de que les vaya bien.
Pero ellos no escucharon ni inclinaron sus odos, sino que obraron segn sus designios, segn los impulsos de su corazn obstinado y perverso; se volvieron hacia atrs, no hacia adelante.
Desde el da en que sus padres salieron de Egipto hasta el da de hoy, yo les envi a todos mis servidores los profetas, los envi incansablemente, da tras da.
Pero ellos no me escucharon ni inclinaron sus odos, sino que se obstinaron y obraron peor que sus padres.
T les dirs todas estas palabras y no te escucharn: los llamars y no te respondern.
Entonces les dirs: "Esta es la nacin que no ha escuchado la voz del Seor, su Dios, ni ha recibido la leccin. La verdad ha desaparecido, ha sido arrancada de su boca".
Crtate la cabellera y arrjala, entona un canto fnebre sobre los montes desolados, porque el Seor ha desechado y rechazado a la generacin que provoc su ira.
Porque la gente de Jud hizo lo que es malo a mis ojos -orculo del Seor-. Ellos han puesto sus dolos en la Casa que es llamada con mi Nombre, para hacerla impura;
edificaron el lugar alto de Tfet, que est en el valle de Ben Hinnm, para quemar a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no orden ni se me pas por la mente.
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que no se dir ms "el Tfet" ni "valle de Ben Hinnm", sino "valle de la Masacre", y se enterrar a los muertos en Tfet, por falta de sitio.
Los cadveres de este pueblo sern pasto de las aves del cielo y de las fieras de la tierra, sin que nadie las espante.
Y yo har desaparecer de las ciudades de Jud y de las calles de Jerusaln el grito de alegra y el grito de jbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa, porque el pas se convertir en una ruina.
En aquel tiempo -orculo del Seor- sacarn de sus tumbas los huesos de los reyes de Jud, los huesos de sus prncipes, los huesos de los sacerdotes, los huesos de los profetas y los huesos de los habitantes de Jerusaln.
Los expondrn ante el sol y la luna, y ante todo el Ejrcito de los cielos, a los que ellos amaron y sirvieron, a los que ellos amaron y sirvieron, a los que ellos siguieron y consultaron, y ante los cuales se postraron, Y no sern recogidos ni enterrados, sino que se convertirn en estircol sobre la superficie del suelo.
La muerte ser preferible a la vida para todos los sobrevivientes que hayan quedado de esa familia perversa, en todos los lugares adonde yo los expulsar -orculo del Seor de los ejrcitos-.
T les dirs: As habla el Seor: No se levanta el que cae? Y no vuelve el que se desva?
Por qu entonces ha defeccionado este pueblo y Jerusaln es una apostasa sin fin? Ellos se aferran a sus ilusiones, se niegan a volver.
Yo escuch con la mayor atencin: ellos no hablan como es debido, ni uno solo se arrepiente de su maldad, diciendo: "Qu es lo que hice?". Todos vuelven a sus andanzas, como un caballo que se lanza al combate.
Hasta la cigea, en el cielo, conoce sus estaciones; la trtola, la golondrina y la grulla tienen en cuenta el tiempo de sus migraciones Pero mi pueblo no conoce el derecho del Seor!
Cmo ustedes se atreven a decir: "Somos sabios y la Ley del Seor est con nosotros", siendo as que la ha falsificado la pluma engaosa de los escribas?
Los sabios se cubrirn de vergenza, quedarn espantados, atrapados. Ellos han despreciado la palabra del Seor: qu sabidura es entonces la de ellos?
Por eso, yo entregar sus mujeres a otros, y sus campos a usurpadores. Porque del ms pequeo al ms grande, todos estn vidos de ganancias y desde el profeta hasta el sacerdote, no hacen otra cosa que engaar.
Ellos curan a la ligera el quebranto de la hija de mi pueblo, diciendo: "Paz, paz!", pero no hay paz.
Se avergenzan de la abominacin que cometieron? No, no sienten la menor vergenza, no saben los que es sonrojarse! Por eso, ellos caern con los que caen, sucumbirn cuando tengan que dar cuenta, dice el Seor.
Cuando quiero cosechar entre ellos -orculo del Seor- no hay uvas en la via, no hay higos en la higuera, y el follaje est marchito.
Por qu nos quedamos quietos? Renanse y entremos en las plazas fuertes para perecer all, porque el Seor, nuestro Dios, nos hace perecer y nos da de beber agua envenenada, porque hemos pecado contra el Seor.
Se esperaba la paz y no hay nada bueno...! el tiempo de la curacin, y sobrevino el espanto!
Desde Dan se escucha el resuello de sus caballos; por el ruido de los relinchos de sus corceles tiembla toda la tierra. Ellos llegan y devoran el pas y todo lo que hay en l, la ciudad y a los que habitan en ella.
Porque yo envo contra ustedes serpientes venenosas, contra las que no hay encantamientos: ellas los mordern -orculo del Seor -
y no habr remedio. Me invade la afliccin, mi corazn est dolorido.
El grito de alarma de la hija de mi pueblo se eleva a lo largo de todo el pas: "No est el Seor en Sin, no est en ella su Rey?". Por qu me han indignado con sus dolos, con las Vanidades del extranjero?
"Pas la cosecha, termin el verano, y nosotros no hemos sido salvados! :.
Estoy abrumado por el desastre de la hija de mi pueblo, estoy ensombrecido, la consternacin se apoder de m.
No hay ms blsamo en Galaad? No hay all ningn mdico? Por qu entonces no cicatriza la llaga de la hija de mi pueblo?
No hay ms blsamo en Galaad? No hay all ningn mdico? Por qu entonces no cicatriza la llaga de la hija de mi pueblo? [ (Jeremiah 8:23) Ojal mi cabeza se convirtiera en llanto y mis ojos en fuente de lgrimas, para llorar de da y de noche por las vctimas de la hija de mi pueblo! ] 
Ah, si tuviera en el desierto un albergue de caminantes! Yo abandonara a mi pueblo y me ira lejos de ellos. Porque todos son adlteros, una banda de traidores.
Tienden su lengua como un arco: la mentira, y no la verdad, es lo que reina en el pas, porque ellos van de mal en peor y no me conocen -orculo del Seor-.
Que cada uno se cuide de su amigo y nadie se fe de su hermano, porque el hermano suplanta al hermano y el amigo no hace ms que calumniar.
Cada uno se burla de su amigo, ellos no dicen la verdad; han habituado sus lenguas a mentir, estn pervertidos, son incapaces de convertirse.
Violencia y ms violencia! Engao y ms engao! Ellos se niegan a conocerme -orculo del Seor -
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos: Yo voy a depurarlos y a probarlos, porque qu puedo hacer ante su maldad?
Su lengua es una flecha mortfera, las palabras de boca no son ms que engao; se habla de paz al amigo y por dentro se le tiende una celada.
No los voy a castiga por esto? -orculo del Seor-. De una nacin semejante, no me voy a vengar?
Yo har resonar en las montaas llantos y gemidos, y en las praderas del desierto, un canto fnebre. Porque estn abrasadas, nadie transita por ellas, y no se escucha el rumor de los rebaos; desde los pjaros del cielo hasta el ganado todos huyeron, se han ido.
Yo har de Jerusaln un montn de escombros, una guarida de chacales, reducir las ciudades de Jud a una desolacin, sin ningn habitante.
Quin es el hombre bastante sabio para comprender todo esto? A quien le habl la boca del Seor para que lo anuncie? Por qu ha perecido el pas, ha sido abrasado como el desierto por donde nadie transita?
Dice el Seor: Ellos abandonaron mi Ley, la que yo haba puesto delante de ellos; no escucharon mi voz ni procedieron conforme a ella,
sino que siguieron los impulsos de su corazn obstinado, y a los Baales, que sus padres les ensearon a conocer.
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo les har comer ajenjo, y les dar de beber agua envenenada.
Los dispersar entre las naciones, que ni ellos ni sus padres conocan, y enviar la espada detrs de ellos, hasta exterminarlos por completo.
As habla el Seor de los ejrcitos: Atencin! Llamen a las plaideras, y que vengan! Manden a buscar a las ms expertas, y que vengan!
Que se apuren a lanzar gemidos por nosotros! Que nuestros ojos se deshagan en lgrimas y brote el llanto de nuestras pupilas!
Porque se oye desde Sin el rumor de los gemidos: "Cmo hemos sido devastados, cubiertos de vergenza! Tenemos que abandonar el pas, porque han derribado nuestros hogares".
S, escuchen, mujeres, la palabra del Seor, que reciban sus odos la palabra de su boca! Enseen a sus hijas este gemido y unas a otras, este canto fnebre:
"La Muerte ha trepado por nuestras ventas, ha entrado en nuestros palacios, arrancando de las calles a los nios, y a los jvenes de las plazas.
Los cadveres de los hombres yacen como estircol sobre la superficie de los campos, como una gavilla detrs del segador, y nadie los recoge".
As habla el Seor: Que el sabio no se glore de su sabidura, que el fuerte no se glore de su fuerza ni el rico se glore de su riqueza.
El que se glora, que se glore de esto: de tener inteligencia y conocerme. Porque yo soy el Seor, el que practica la fidelidad, el derecho y la justicia sobre la tierra. S, es eso lo que me agrada, -orculo del Seor -
Llegarn los das -orculo del Seor- en que yo castigar a todo circunciso que es un incircunciso:
a Egipto, a Jud, a Edom, a los amonitas, a Moab y a todos los "Sienes rapadas" que habitan en el desierto. Porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazn.
Escuche, casa de Israel, la palabra que les dirige el Seor!
As habla el Seor: No imiten las costumbres de los paganos ni se atemoricen por los signos del cielo, porque son los paganos lo que temen esas cosas.
S, el Terror de los pueblos no vale nada: es una madera que se corta en el bosque, una obra cincelada por la mano del orfebre;
se la embellece con plata y oro, se la asegura con clavos y martillos, para que no se tambalee.
Ellos son como un espantapjaros, en un campo de pepinos; no pueden hablar, hay que transportarlos, porque no dan ni un paso. No les tengan miedo, no hacen ningn mal, ni tampoco son capaces de hacer el bien!
No hay nadie como t, Seor: t eres grande y es grande la fuerza de tu Nombre.
Quin no sentir temor de ti, Rey de las naciones? S, eso es lo que te corresponde, porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay nadie como t.
Todos ellos, por igual, son estpidos y necios: vana es su enseanza, no son ms que madera,
plata laminada trada de Tarsis y oro de Ufaz, obra de un orfebre, de las manos de un fundidor, con vestiduras de prpura y carmes: obra de artesanos es todo eso!
Pero el Seor es el Dios verdadero, l es un Dios viviente y un Rey eterno. Cuando l se irrita, la tierra tiembla y las naciones no pueden soportar su enojo.
Esto es lo que ustedes dirn de ellos: "Los dioses que no hicieron ni el cielo ni la tierra, desaparecern de la tierra y de debajo del cielo".
Con su poder l hizo la tierra, con su sabidura afianz el mundo, y con su inteligencia extendi el cielo.
Cuando l truena, retumban las aguas en el cielo, hace subir las nubes desde el horizontes, desata la lluvia con los relmpagos, hace salir el viento de sus depsitos.
El hombre queda aturdido, sin comprender, el fundidor se avergenza de su dolo, porque su estatua es una mentira, y en nada de eso hay aliento de vida;
son pura vanidad, una obra ridcula, perecern cuando haya que dar cuenta.
Pero no es como ellos la Parte de Jacob, porque l ha modelado todas las cosas; Israel es la tribu de su herencia, su nombre es: "Seor de los ejrcitos".
Recoge del suelo tu equipaje, t que ests bajo el asedio!
Porque as habla el Seor: Esta vez lanzar como una honda a todos los habitantes del pas; estrechar el cerco sobre ellos, para que sean alcanzados.
Ay de m, a causa de mi desastre! Mi llaga es incurable! Y eso que yo deca: "Es mi sufrimiento, lo soportar".
Mi carpa ha sido devastada y se han roto todas mis cuerdas. Mis hijos me dejaron, ya no estn ms, no hay nadie que despliegue mi carpa y levante mis toldos.
Porque los pastores se han vuelto necios y no han buscado al Seor: por eso no han obrado con acierto y se ha dispersado todo su rebao.
Oigan el rumor! Ya llega! Un gran estruendo viene del pas del Norte para hacer de las ciudades de Jud una desolacin, una guarida de chacales.
Yo s, Seor, que el hombre no es dueo de su camino, ni est en poder del caminante dirigir sus propios pasos,
Corrgeme, Seor, pero con equidad, no segn tu indignacin, para no rebajarme demasiado.
Derrama tu furor sobre las naciones que no te conocen, y sobre las familias que no invocan tu Nombre. Porque ellas han devorado a Jacob, lo han devorado, lo han exterminado, y han devastado su morada.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, en estos trminos:
Habla a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln,
y diles: As habla el Seor, Dios de Israel: Maldito sea el hombre que no escucha las palabras de esta Alianza,
que yo prescrib a los padres de ustedes, el da en que los hice salir del pas de Egipto, de ese horno para fundir el hierro. Yo les dije: Escuchen mi voz y obren conforme a todo lo que les prescribo; entonces ustedes sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
As mantendr el juramento que hice a sus padres, de darles una tierra que mana leche y miel, como sucede en el da de hoy. Yo respond: "Amn, Seor".
El Seor me dijo: Proclama todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, diciendo: Escuchen las palabras de esta Alianza y pnganlas en prctica.
Porque yo dirig una solemne advertencia a sus padres el da en que los hice salir del pas de Egipto, y hasta el da de hoy les he advertido incansablemente, diciendo: "Escuchen mi voz!".
Pero ellos no han escuchado ni han inclinado sus odos, sino que han seguido los impulsos de su corazn obstinado y perverso, Por eso hice venir sobre ellos todas las palabras de esta Alianza, que yo les haba ordenado practicar y ellos no han practicado.
El Seor me dijo: Se han conjurado los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln.
Han vuelto a las iniquidades de sus primeros padres, que rehusaron escuchar mis palabras: tambin ellos han ido detrs de otros dioses para servirlos. La casa de Israel y la casa de Jud han roto la Alianza que yo haba hecho con sus padres.
Por eso, as habla el Seor: Yo har venir sobre ellos una desgracia de la que no podrn librarse; gritarn hacia m, pero yo no los escuchar.
Las ciudades de Jud y los habitantes de Jerusaln irn a gritar a los dioses a los que quemaron incienso, pero ellos no podrn salvarlos en el tiempo de su desgracia.
Porque tan numerosos como tus ciudades son tus dioses, Jud. Tan numerosos como las calles de Jerusaln son los altares que ustedes han erigido a la Ignominia, los altares para quemar incienso a Baal.
En cuanto a ti, no ruegues por este pueblo, no eleves gritos ni plegarias en favor de ellos, porque yo no escuchar, cuando clamen hacia m a causa de su desgracia.
Qu viene a hacer mi amada en mi Casa? Su conducta no es ms que doblez. Acaso los votos y la carne consagrada alejarn de ti la desgracia? Entonces s podras alegrarte.
"Olivo frondoso de hermosa figura" es el nombre que te dio el Seor. Pero en medio de un gran estruendo, l prendi fuego a su follaje y arden sus ramas.
El Seor de los ejrcitos, que te haba plantado, anuncia una desgracia contra ti, a causa del mal que la casa de Israel y la casa de Jud han cometido para agraviarme, quemando incienso en honor de Baal.
El Seor de los ejrcitos me lo ha hecho saber y yo lo s. Entonces t me has hecho ver sus acciones.
Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdan contra m sus maquinaciones: "Destruyamos el rbol mientras tiene savia, arranqumoslo de la tierra de los vivientes, y que nadie se acuerde ms de su nombre!".
Seor de los ejrcitos, que juzgas con justicia, que sondeas las entraas y los corazones, que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he confiado mi causa!
Por eso, as habla el Seor contra los hombres de Anatot, que intentan quitarte la vida, diciendo: "No profetices en nombre del Seor, si no quieres morir en nuestras manos!".
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos: Yo los voy a castigar: sus jvenes morirn bajo la espada, sus hijos y sus hijas morirn de hambre.
No quedar ningn resto, porque har venir una desgracia sobre la gente de Anatot, el ao en que tengan que dar cuenta.
T eres demasiado justo, Seor, para que yo te recrimine; sin embargo, quiero tratar contigo una cuestin de justicia. Por qu prospera el camino de los malvados y estn en paz todos los traidores?
T los plantas y ellos echan races, crecen y producen fruto. T ests cerca de sus labios y lejos de sus sentimientos.
Pero t me conoces, Seor, t me ves, has sondeado mi actitud hacia ti. Arrstralos como ovejas al matadero, resrvalos para el da de la masacre.
Hasta cundo el pas estar de duelo y se secar toda la hierba del campo? Por la maldad de los que habitan en l perecen las bestias y los pjaros. Porque ellos dicen: "El no ve nuestros senderos!".
Si ya te fatiga una carrera de a pie, cmo competirs con los caballos? Si en una tierra de paz no te sientes seguro, qu hars en la espesura del Jordn?
Porque hasta tus hermanos y la casa de tu padre, hasta ellos mismos te traicionan, ellos mismos gritan a voz en cuello detrs de ti. No te fes de ellos, cuando te dirigen hermosas palabras.
He abandonado mi casa, he rechazado mi herencia, he entregado lo que ms quera al poder de sus enemigos.
Mi herencia ha sido para m como un len en la selva; ella lanz rugidos contra m, por eso la detesto.
Mi herencia es un pjaro multicolor, asediado por las aves de rapia. Vayan, re nanse, todas las fieras del campo, vengan a devorar!
Muchos pastores han arrasado mi via, han pisoteado mi parcela, han hecho de mi parcela deliciosa un desierto desolado;
la han convertido en una desolacin, est de duelo, desolada delante de mi; todo el pas est devastado, sin que nadie se lo tome a pecho.
Por todos los montes del desierto llegaron devastadores, porque el Seor tiene una espada que devora de un extremo al otro del pas; no hay paz para ningn ser viviente!
Sembraron trigo y cosecharon espinas, se han agotado sin ningn provecho: avergncense de sus cosechas, por el ardor de la ira del Seor!
As habla el Seor: A todos mi malos vecinos que tocan la herencia que hice heredar a mi pueblo Israel, yo los voy a arrancar de su suelo, y a la casa de Jud la arrancar de en medio de ellos.
Pero, despus de haberlos arrancado, me compadecer nuevamente de ellos y los har volver, cada uno a su herencia y cada uno a su pas.
Y si ellos aprenden los caminos de mi pueblo, jurando por mi Nombre, por la vida del Seor, como ellos ensearon a mi pueblo a jurar por Baal, entonces sern edificados en medio de mi pueblo.
Pero si no escucha, yo arrancar a esa gente: la arrancar y la har desaparecer -orculo del Seor-.
As me habl el Seor: "Ve a comprarte una faja de lino; te la ajustars a la cintura, pero no la meters en el agua".
Yo compr la faja, conforme a la palabra del Seor, y me la ajust a la cintura.
La palabra del Seor me lleg por segunda vez, en estos trminos:
"Toma la faja que habas comprado y que llevas puesta a la cintura. Ve en seguida a Perat y escndela all en la hendidura de una roca".
Yo fui a esconderla en Perat, como el Seor me lo haba ordenado.
Al cabo de muchos das, el Seor me dijo: "Ve enseguida a Perat y recoge la faja que yo te mand esconder all".
Yo fui a Perat, cav y recog la faja del lugar donde la haba escondido: la faja estaba estropeada, no serva para nada.
Entonces la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
As habla el Seor: De esa misma manera destruir el orgullo de Jud y el gran orgullo de Jerusaln.
Este pueblo malvado, que se niega a escuchar mis palabras, que sigue los impulsos de su corazn obstinado, que va detrs de otros dioses para servirlos y postrarse delante de ellos, ser como esta faja que ya no sirve para nada.
Porque as como la faja se adhiere a la cintura del hombre, as yo me haba adherido a toda la casa de Israel y a toda la casa de Jud -orculo del Seor- para que ellos fueran mi pueblo, ni renombre, mi honor y mi gloria. Pero no han escuchado!
T les dirs esta palabra: As habla el Seor, el Dios de Israel: "Todo cntaro debe llenarse de vino". Y si ellos te dicen: "No sabemos acaso que todo cntaro debe llenarse de vino?",
t les responders: "As habla el Seor: Yo voy a llenar de bebida embriagante a todos los habitantes de este pas: a los reyes descendientes de David que se sientan en su trono, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los habitantes de Jerusaln.
Los har pedazos unos contra otros, a los padres y a los hijos juntamente -orculo del Seor-: no me dejar llevar de la piedad, ni de la clemencia, ni de la compasin, sino que los destruir".
Escuchen y presten atencin, no sean altaneros, porque ha hablado el Seor!
Den gloria al Seor, su Dios, antes que l haga oscurecer, antes que los pies de ustedes tropiecen contra las montaas del crepsculo! Ustedes aguardan la luz, y l la cambiar en tinieblas, la convertir en densa oscuridad.
Si ustedes no escuchan esto, mi alma llorar en secreto, por el orgullo de ustedes; llorar a lgrima viva, mis ojos se disolvern en lgrimas, porque el rebao del Seor ir al cautiverio.
Digan al rey y a la reina madre: Sintense en el suelo, porque se les ha cado de la cabeza la corona de gloria.
Las ciudades del Ngueb estn bloqueadas y nadie abre paso. Todo Jud ha sido deportado, deportado masivamente.
Levanta los ojos, Jerusaln, y mira a los que llegan del Norte! Dnde est el rebao que se te haba confiado, las ovejas que eran tu gloria?
Qu dirs cuando te impongan como jefes a esos mismos que t habas acostumbrado a ser tus amigos ntimos? No sers acaso presa de los dolores como una parturienta?
Tal vez te digas entonces: "Por qu me pasa esto?". Por tu gran iniquidad te han levantado las faldas, han sido violados tus talones.
Puede un Etope cambiar de piel o un leopardo de pelaje? As ustedes, podran hacer el bien, habituados como estn a hacer el mal?
Pero yo los dispersar como paja al viento del desierto.
Esta es tu suerte, la parte que yo he medido para ti -orculo del Seor- Porque t me has olvidado y has confiado en la mentira,
yo, a mi vez, te alzar las faldas hasta el rostro para que se vea tu vergenza.
Tus adulterios y tus relinchos, tu infame prostitucin! Sobre las colinas, en los campos, he visto tus Inmundicias. Ay de ti, Jerusaln, que no te purificas! Hasta cundo seguirs as?
Palabra del Seor que lleg a Jeremas con motivo de la gran sequa:
Jud est de duelo y sus puertas desfallecen; estn lgubres, aterradas, y se eleva el clamor de Jerusaln.
Los nobles mandan a sus criados en busca de agua: ellos van a las cisternas, pero no encuentran agua; vuelven con los cntaros vacos; avergonzados y confundidos, se agarran la cabeza.
Al ver el suelo agrietado, porque no hay lluvia en el pas, los campesinos, avergonzados, se agarran la cabeza.
S, hasta la cierva en el campo, deja abandonadas sus cras, por falta de pasto;
los asnos salvajes se paran en los montes desolados, aspiran el aire como los chacales; sus ojos se consumen, porque no hay ms hierba.
Si muestra iniquidad atestigua contra nosotros, obra, Seor, a causa de tu Nombre! Porque son muchas nuestras apostasas, hemos pecado contra ti.
Seor, esperanza de Israel, su salvador en el tiempo de la angustia: por qu te comportas como un extranjero en el pas, como un viajero que slo acampa para pernoctar?
Por qu procedes como un hombre aturdido, como un guerrero impotente para salvar? Pero t, Seor, ests en medio de nosotros, nosotros somos llamados con tu Nombre: no nos abandones!
As habla el Seor acerca de este pueblo: Cmo les gusta vagabundear! No refrenan sus pasos! Pero el Seor no se complace en ellos: ahora se va a acordar de sus faltas y va a castigar sus pecados.
El Seor me dijo: No ruegues en favor de este pueblo, no pidas por su bien.
Aunque ayunen, no escuchar sus gritos; aunque ofrezcan holocaustos y oblaciones, no los aceptar. Antes bien, los voy a exterminar por la espada, por el hambre y la peste.
Entonces dije: "Ah, Seor! Mira que los profetas les dicen: Ustedes no vern la espada ni pasarn hambre, porque yo les dar una paz duradera en este lugar".
El Seor me respondi: Es falso eso que los profetas profetizan en mi Nombre; yo no los envi, no les di ninguna orden ni les habl. Visiones engaosas, vana adivinacin, fantasas de su imaginacin: eso es lo que lo ellos profetizan para ustedes.
Por eso, acerca de los profetas que profetizan en mi Nombre sin que yo los haya enviado, y que andan diciendo: "No habr espada ni hambre en este pas": As habla el Seor: Por la espada y el hambre sern aniquilados esos profetas!
Y aquellos a quienes ellos profetizan, sern arrojados por las calles de Jerusaln, a consecuencia del hambre y de la espada, sin que haya nadie para enterrarlos, ni a ellos, ni a sus mujeres, ni a sus hijos ni a sus hijas. Yo derramar sobre ellos su propia maldad.
T les dirs esta palabra: Que mis ojos se deshagan en lgrimas, da y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable.
Si salgo al campo abierto, veo las vctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. S, hasta el profeta y el sacerdote recorren el pas y no logran comprender.
Has rechazado del todo a Jud? Ests disgustado con Sin? Por qu nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, y no hay nada bueno...! el tiempo de la curacin, y sobrevino el espanto!
Reconocemos, Seor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti.
A causa de tu Nombre, no desprecie, no envilezcas el trono de tu Gloria: acurdate, no rompas tu Alianza con nosotros!
Entre los dolos de las naciones, hay alguien que haga llover? Es el cielo el que enva los chaparrones? No eres t, Seor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres t el que has hecho todo esto.
El Seor me dijo: Aunque Moiss y Samuel se presentaran delante de m, yo no me conmovera de este pueblo. chalos fuera de mi presencia y que se vayan!
Y si ellos te dicen: "A dnde iremos?", t les responders: El destinado a la muerte, a la muerte, el destinado a la espada, a la espada, el destinado al hambre, al hambre, el destinado al cautiverio, al cautiverio!
Yo mandar contra ellos cuatro clases de castigos -orculo del Seor-: la espada para matar, los perros para arrastrar, los pjaros del cielo y las fieras de la tierra para devorar y destruir.
Har de ellos el espanto de todos los reinos de la tierra, a causa de Manass, hijo de Ezequas, rey de Jud, por todo lo que l hizo en Jerusaln.
Quin tendr piedad de ti, Jerusaln, y quin se condoler por ti? Quin se apartar de su camino para averiguar cmo ests?
Fuiste t la que me rechazaste -orculo del Seor-, la que te volviste atrs. Entonces, yo extend mi mano y te destru, cansado de tenerte compasin.
Yo los avent con la horquilla por las ciudades del pas. Dej sin hijos a mi pueblo, lo hice perecer, porque no se apartaban de sus caminos.
Hice a sus viudas ms numerosas que la arena de los mares; hice venir sobre las madres de los jvenes guerreros; un devastador en pleno medioda; hice caer de repente sobre ellas la angustia y el pnico.
Desfallece la que dio a luz siete veces, est a punto de expirar; su sol se ha puesto en pleno da, qued avergonzada y confundida. Al resto de ellos los entregar a la espada delante de sus enemigos -orculo del Seor-.
Qu desgracia, madre ma, que me hayas dado a luz, a m, un hombre discutido y controvertido por todo el pas! Yo no di ni recib nada prestado, pero todos me maldicen.
Que as sea, Seor, si no te he servido bien, si en el tiempo de la desgracia y de la angustia, no intervine ante ti por mi enemigo! [15 a] T lo sabes!
Se puede quebrar el hierro, el hierro del Norte, y el bronce?
Tu riqueza y tus tesoros los entregar como botn, gratuitamente, por todos tus pecados, en todo tu territorio.
Har que sirvas a tus enemigos en un pas que no conocas, porque un fuego se encendi en mis narices y arde contra ustedes.
Seor, acurdate de m, tmame en cuenta, y vngame de mis perseguidores; no dejes que me arrebaten, abusando de tu paciencia: mira que soporto injurias por tu causa.
Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegra de mi corazn, porque yo soy llamado con tu Nombre, Seor, Dios de los ejrcitos.
Yo no me sent a disfrutar en la reunin de los que se divierten; forzado por tu mano, me mantuve apartado, porque t me habas llenado de indignacin.
Por qu es incesante mi dolor, por qu mi llaga es incurable, se resiste a sanar? Sers para m como un arroyo engaoso, de aguas inconstantes?
Por eso, as habla el Seor: Si t vuelves, yo te har volver, t estars de pie delante de m, si separas lo precioso de la escoria, t sers mi portavoz. Ellos se volvern hacia ti, pero t no te volvers hacia ellos.
Yo te pondr frente a este pueblo como una muralla de bronce inexpugnable. Te combatirn, pero no podrn contra ti, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte -orculo del Seor-.
Yo te librar de la mano de los malvados y te rescatar del poder de los violentos.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
No tomes para ti una mujer ni tengas hijos e hijas en este lugar.
Porque as habla el Seor acerca de los hijos y de las hijas que han nacido en este lugar, de las madres que los dan a luz y de los padres que los engendran en este pas:
Ellos morirn de una muerte horrible y no sern llorados ni sepultados: se convertirn en estircol sobre la superficie del suelo; sern exterminados por la espada y el hambre, y sus cadveres sern pasto de las aves del cielo y de los animales de la tierra.
Ms an, as habla el Seor: No entres en una casa donde hay un banquete fnebre; no vayas a lamentarte ni te conduelas con ellos. Porque yo he retirado de este pueblo mi paz, la fidelidad y la compasin -orculo del Seor-.
Grandes y pequeos morirn en este pas; no sern enterrados ni llorados, y nadie se har incisiones ni se rapar la cabeza por ellos.
No se partir el pan para el que est de duelo, con el fin de consolarlo por el muerto, ni se le har beber la copa del consuelo, por su padre o por madre.
No entres en la casa donde hay un festejo, para sentarte a la mesa con ellos a comer y beber.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo har desaparecer de este lugar, ante los ojos de ustedes y en sus propios das, el grito de alegra y el grito de jbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa.
Cuando t anuncies a este pueblo todas estas cosas, ellos te dirn: "Por qu el Seor nos amenaza con esta calamidad tan grande? Cul es nuestra iniquidad, cul es el pecado que hemos cometido contra el Seor, nuestro Dios?".
Entonces t les responders: Es porque los padres de ustedes me han abandonado -orculo del Seor- y han ido detrs de otros dioses, los han servido y se han postrado delante de ellos; me han abandonado a m y no han observado mi Ley.
En cuanto a ustedes, han obrado peor que sus padres: cada uno sigue los impulsos de su corazn obstinado y perverso, sin escucharme a m.
Pero yo los arrojar de esta tierra, a un pas que ni ustedes ni sus padres han conocido, y all servirn a otros dioses da y noche, porque no les tendr compasin.
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que no se dir ms: "Por la vida del Seor que hizo subir a los israelitas del pas de Egipto",
sino ms bien: "Por la vida del Seor que hizo subir a los israelitas del pas del Norte y de todos los pases adonde los haba expulsado". Yo los har volver a este suelo, que haba dado a sus padres.
Yo voy a enviar numerosos pescadores -orculo del Seor- y ellos los pescarn; despus de esto, enviar numerosos cazadores que los cazarn por todas las montaas y colinas, y hasta en las hendiduras de las rocas.
Porque yo tengo los ojos fijos sobre todos sus caminos; ellos no se me ocultan, y su iniquidad no puede esconderse a mis ojos.
Yo les pagar el doble por su iniquidad y su pecado, porque ellos han profanado mi pas con los cadveres de sus dolos y han llenado mi herencia con sus abominaciones.
Seor, mi fuerza y mi fortaleza, mi refugio en el da de la angustia, hacia ti vendrn las naciones desde los confines de la tierra, y dirn: "Slo mentira heredaron nuestros padres, algo intil, que no sirve para nada".
Puede el hombre fabricarse dioses? Pero ellos no son dioses!
Por eso, yo les har conocer, esta vez s que les har conocer mi mano y mi poder, y as sabrn que mi nombre es "Seor".
El pecado de Jud est escrito con un buril de hierro, est grabado con punta de diamante sobre la tabla de su corazn y sobre los cuernos de sus altares,
como testimonio contra ellos. Sus altares y sus postes sagrados estn junto a cada rbol frondoso, sobre las colinas elevadas,
en las montaas y en campo abierto. Tu riqueza, todos tus tesoros los entregar como botn, gratuitamente, por todos tus pecados, en todo tu territorio.
Tendrs que desprenderte de tu herencia, la que yo te haba dado. har que sirvas a tus enemigos en un pas que no conocas, porque el fuego de mi ira que ustedes encendieron arder para siempre.
As habla el Seor: Maldito el hombre que confa en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazn se aparta del Seor!
El es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhspita.
Bendito el hombre que confa en el Seor y en l tiene puesta su confianza!
El es como un rbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus races hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un ao de sequa y nunca deja de dar fruto.
Nada ms tortuoso que el corazn humano y no tiene arreglo: quin puede penetrarlo?
Yo, el Seor, sondeo el corazn y examino las entraas, para dar a cada uno segn su conducta, segn el fruto de sus acciones.
Perdiz que empolla huevos sin haberlos puesto es el que adquiere riqueza injustamente: en la mitad de sus das tiene que abandonarla y, al final, resulta un insensato.
Trono de gloria, exaltado desde el comienzo, es el lugar de nuestro Santuario!
T, Seor, eres la esperanza de Israel: todos los que te abandonan quedarn confundidos, los que se apartan de ti sern escritos en el polvo, porque han abandonado el manantial de agua viva.
Sname, Seor, y quedar sano, slvame y estar a salvo, porque t eres mi alabanza!
Mira cmo me dicen: "Dnde est la palabra del Seor? Que se cumpla!".
Pero yo no te instigu a mandar una desgracia ni he deseado el da irreparable. T lo sabes: lo que sala de mi boca est patente delante de tu rostro.
No seas para m un motivo de terror, t, mi refugio en el da de la desgracia.
Que se avergencen mis perseguidores, y no yo; que se aterroricen ellos, y no yo! Atrae sobre ellos un da de desgracia, quibralo con un doble quebranto.
As me habl el Seor: Ve, prate en la puerta del Pueblo, por donde entran y salen los reyes de Jud, y en todas las puertas de Jerusaln,
y diles: Escuchen la palabra del Seor, reyes de Jud y Jud todo entero, y todos ustedes, habitantes de Jerusaln que entran por estas puertas!
As habla el Seor: Cudense bien, por su propia vida, de llevar una carga en da sbado y de introducirla por la puertas de Jerusaln.
No saquen ninguna carga de sus casas en da sbado, ni hagan ningn trabajo. Santifiquen el da sbado, como yo les orden a sus padres.
Pero ellos no escucharon ni inclinaron su odo, sino que se negaron obstinadamente a escuchar y aprender la leccin.
Si ustedes me escuchan verdaderamente -orculo del Seor- y no introducen ninguna carga por las puertas de esta ciudad en da sbado; si santifican el da sbado no haciendo ningn trabajo,
entonces, por las puertas de esta ciudad, entrarn reyes que se sientan en el trono de David; entrarn montados en carros y caballos, ellos y sus prncipes, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln. Esta ciudad ser habitada para siempre,
y de las ciudades de Jud y de los alrededores de Jerusaln, de la Sefel, de la Montaa y del Ngueb, se traern holocaustos y sacrificios, oblaciones e incienso, y se traer el sacrificio de alabanza a la Casa del Seor.
Pero si ustedes no escuchan mi orden de santificar el da sbado, y de no llevar cargas cuando entran por las puertas de Jerusaln en da sbado, entonces yo encender en sus puertas un fuego que devorar los palacios de Jerusaln, y no se extinguir.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, en estos trminos:
"Baja ahora mismo al taller del alfarero, y all te har or mis palabras".
Yo baj al taller del alfarero, mientras el trabajaba en el torno.
Y cuando la vasija que estaba haciendo le sala mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, l volva a hacer otra, segn le pareca mejor.
Entonces la palabra del Seor me llego en estos trminos:
No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? -orculo del Seor-. S, como la arcilla en la mano del alfarero, as estn ustedes en mi mano, casa de Israel.
A veces yo hablo, con respecto a una nacin o a un reino, de arrancar, derribar y perder;
Pero la nacin de la que habl se convierte de su maldad, entonces me arrepiento del mal que haba pensado infligirle.
Otras veces hablo, con respecto a una nacin o a un reino, de edificar y plantar;
pero si esa nacin hace lo malo a mis ojos, sin escuchar mi voz, entonces me arrepiento del bien que haba prometido hacerle.
Y ahora, habla en estos trmino a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: As habla el Seor: Miren que yo fabrico contra ustedes una desgracia y medito contra ustedes un proyecto, Vuelvan de su mal camino, enmienden su conducta y sus acciones.
Pero ellos dirn: "Es intil! Queremos seguir nuestros propios designios, obraremos cada uno segn los impulsos de nuestro corazn obstinado y perverso".
Por eso, as habla el Seor: Pregunten entre las naciones: Quin ha odo nada igual? Ha cometido la cosa ms horrible la virgen de Israel,
Abandona las cuestas rocosas la nieve del Lbano? Se agotan las aguas de las montaas frescas y fluyentes?
Mi pueblo, en cambio, se ha olvidado de m! Ellos queman incienso a la Nada y han tropezado en sus caminos, en los senderos antiguos, para ir por sendas desviadas, por un camino sin trazar.
As han hecho de su pas una devastacin, un motivo de burla perpetua. Todo el que pase por all se quedar pasmado y mover la cabeza.
Yo los dispersar como el viento del este delante del enemigo: yo les mostrar la espalda, no el rostro, en el da de su ruina.
Ellos dijeron: "Vengan, tramemos un plan contra Jeremas, porque no le faltar la instruccin al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algn cargo contra l, y no prestemos atencin a sus palabras".
Prstame atencin, Seor, y oye la voz de los que me acusan!
Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me present delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.
Por eso, entrega sus hijos al hambre y djalos a merced de la espada. Que sus mujeres se queden sin hijos y sin marido, que sus hombres mueran vctimas de la peste, que sus jvenes caigan bajo la espada en el combate!
Que se oiga el clamor que sale de sus casa, cuando mandes de repente salteadores contra ellos! Porque han cavado una fosa para atraparme y han ocultado trampas bajo mis pies.
Pero t, Seor, conoces bien sus planes asesinos contra m. No les perdones su iniquidad, que su pecado no se borre de tu vista! Que tropiecen delante de ti, y en el tiempo de tu ira, obra contra ellos!
As habl el Seor a Jeremas: Ve a comprar un cntaro de arcilla. Luego llevars contigo a algunos de los ancianos del pueblo y de los ancianos de los sacerdotes,
saldrs al valle de Ben Hinnm, que est a la entrada de la puerta de la Alfarera, y proclamars all las palabras que yo te indicar.
T dirs: Escuchen la palabra del Seor, reyes de Jud y habitantes de Jerusaln. As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo har venir sobre este lugar una desgracia tal, que a todo el que oiga hablar de ella le zumbarn los odos.
Porque ellos me han abandonado y han enajenado este lugar, quemando en l incienso a otros dioses, que no conocan ellos, ni sus padres, ni los reyes de Jud, y porque han llenado este lugar de sangre inocente.
Han edificado lugares altos a Baal, para quemar en el fuego a sus hijos como holocaustos a Baal, cosa que yo no haba ordenado ni dicho, y que jams se me pas por la mente.
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que este lugar ya no ser llamado "el Tfet" ni "valle de Ben Hinnm", sino "valle de la Masacre".
Yo frustrar en este lugar el designio de Jud y de Jerusaln; los har caer delante de sus enemigos por la espada y por la mano de aquellos que atentan contra su vida, y entregar sus cadveres como pasto a las aves del cielo y a los animales de la tierra.
Convertir esta ciudad en una devastacin y en un motivo de estupor: todo el que pase junto a ella quedar pasmado y silbar de estupor al ver todas sus plagas.
Yo les har comer la carne de sus hijos y de sus hijas, y se comern unos a otros, bajo la presin del asedio a que los sometern sus enemigos y los que atentan contra su vida.
T quebrars el cntaro a la vista de los hombres que te hayan acompaado,
y les dirs: As habla el Seor de los ejrcitos: De esta misma manera quebrar a este pueblo y a esta ciudad, como se quiebra una vasija de alfarero que ya no se puede reparar, y los muertos sern enterrados en Tfet, porque no habr otro sitio donde enterrarlos.
As tratar a este lugar -orculo del Seor- y a los que habitan en l: har a esta ciudad semejante a Tfet.
Las casas de Jerusaln y las casas de los reyes de Jud sern impuras como el lugar de Tfet: s, todas esas casas sobre cuyos techos se quem incienso a todo el Ejrcito de los cielos y se derramaron libaciones a otros dioses.
Cuando Jeremas regres de Tfet. adonde el Seor lo haba enviado a profetizar, se par en el atrio de la Casa del Seor, y dijo a todo el pueblo:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: "Miren que yo atraigo sobre esta ciudad y sobre sus poblados toda la desgracia con que los haba amenazado, porque ellos se han obstinado en no escuchar mis palabras".
El sacerdote Pasjur, hijo de Imer, inspector principal de la Casa del Seor, oy a Jeremas profetizar estas cosas.
Entonces mand golpear a Jeremas, el profeta, y lo hizo poner en el cepo que est en la puerta Alta de Benjamn, en la Casa del Seor.
Pero a la maana siguiente, cuando Pasjur sac a Jeremas del cepo, este le dijo: "El nombre que dio el Seor no es Pasjur, sino "Terror por todas partes".
Porque as habla el Seor: Yo har que seas presa del terror, t y todos tus amigos; ellos caern bajo la espada de sus enemigos, y t lo vers con tus propios ojos. Y yo entregar a todo Jud en manos del rey de Babilonia, que los deportar a Babilonia y los herir con la espada.
Todas las riquezas de esta ciudad, todas sus ganancias y todo lo que hay de precioso en ella, junto con todos los tesoros de los reyes de Jud, los entregar en manos de sus enemigos: ellos los saquearn, los tomarn y se los llevarn a Babilonia.
En cuanto a ti, Pasjur, t y todos los que habitan en tu casa irn al cautiverio: llegars a Babilonia y all morirs, y all sers enterrado, t y todos tus amigos a quienes les has profetizado falsamente".
T me has seducido, Seor, y yo me dej seducir! Me has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el da, todos se burlan de m.
Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: "Violencia, devastacin!". Porque la palabra del Seor es para m oprobio y afrenta todo el da.
Entonces dije: "No lo voy a mencionar, ni hablar ms en su Nombre". Pero haba en mi corazn como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no poda.
Oa los rumores de la gente: "Terror por todas partes! Denncienlo! S, lo denunciaremos!". Hasta mis amigos ms ntimos acechaban mi cada: "Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre l y nos tomaremos nuestra venganza".
Pero el Seor est conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarn y no podrn prevalecer; se avergonzarn de su fracaso, ser una confusin eterna, inolvidable.
Seor de los ejrcitos, que examinas al justo, que ves las entraas y el corazn, que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa.
Canten al Seor, alaben al Seor, porque l libr la vida del indigente del poder de los malhechores!
Maldito el da en que nac! El da en que mi madre me dio a luz jams sea bendecido!
Maldito el hombre que dio a mi padre la noticia: "Te ha nacido un hijo varn", llenndolo de alegra!
Que ese da sea como las ciudades que el Seor destruy sin arrepentirse, que oiga gritos por la maana y un alarido al tiempo de medioda,
porque no me hizo morir desde el seno materno: as mi madre hubiera sido mi tumba y su gravidez hubiera durado para siempre!
Por qu sal del vientre materno para no ver ms que pena y afliccin, y acabar mis das avergonzado?
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, cuando el rey Sedecas le envi a Pasjur, hijo de Malquas, y al sacerdote Sefanas, hijo de Maasas, para decirle:
"Por favor, consulta al Seor por nosotros, ya que Nabucodonosor, rey de Babilonia, nos hace la guerra. Tal vez el Seor renueve por nosotros todas sus maravillas, y lo fuerce a retirarse".
Jeremas les dijo: "Dganle a Sedecas:
As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo har retroceder las armas de guerra que ustedes empuan, con las que combaten al rey de Babilonia y a los caldeos que los asedian desde fuera de los muros, y las amontonar en medio de esta ciudad.
Yo mismo combatir contra ustedes con mano fuerte y brazo poderoso, con ira, furor y una gran irritacin.
Herir a los habitantes de esta ciudad, hombres y animales, y ellos morirn de una gran peste.
Despus de esto -orculo del Seor- entregar a Sedecas, rey de Jud, a sus servidores y a la poblacin que an quede es esta ciudad despus de la peste, de la espada y el hambre; los entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, en manos de sus enemigos y en manos de los que atentan contra su vida: l los pasar al filo de la espada, sin piedad, sin clemencia y sin compasin".
Y a este pueblo le dirs: "As habla el Seor" Miren que yo pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte.
El que permanezca en esta ciudad morir por la espada, el hambre y la peste; pero el que salga y se rinda a los caldeos que los asedian, vivir, y su vida ser para l un botn.
Porque yo he vuelto mi rostro hacia esta ciudad para mal y no para bien -orculo del Seor-: ella ser entregada en manos del rey de Babilonia, que la har arder por el fuego".
A la casa real de Jud: Escuchen la palabra del Seor!
Casa de David, as habla el Seor: Hagan justicia cada maana, y libren al explotado de la mano del opresor, no sea que mi furor estalle como un fuego y arda sin que nadie lo extinga, a causa de la maldad de sus acciones.
Aqu estoy contra ti, Moradora del valle, Roca de la llanura! -orculo del Seor-. Ustedes dicen: "Quin bajar contra nosotros, quin entrar en nuestras guaridas?".
Soy yo el que los voy a castigar conforme al fruto de sus acciones -orculo del Seor-. Yo prender fuego a su bosque y l consumir todos sus alrededores.
As habla el Seor: Baja a la casa del rey de Jud, y pronuncia all esta palabra.
T dirs: Escucha la palabra del Seor, rey de Jud que te sientas en el trono de David, t y tambin tus servidores y tu pueblo, que entran por estas puertas.
As habla el Seor: Practiquen el derecho y la justicia; libren al explotado de la mano del opresor; no maltraten ni hagan violencia al extranjero, al hurfano y a la viuda; no derramen sangre inocente en este lugar.
Porque si ustedes cumplen realmente esta palabra, entonces, por las puertas de esta Casa, entrarn reyes que se sientan en el trono de David; entrarn montados en carros y caballos, ellos con sus servidores y su pueblo,
Pero si ustedes no escuchan estas palabras, juro por m mismo -orculo del Seor- que esta Casa se convertir en un montn de ruinas.
Porque as habla el Seor acerca de la casa real de Jud: T eras para m como Galaad, como una cumbre del Lbano, pero juro que te convertir en un desierto, en una ciudad deshabitada.
Consagrar contra ti destructores, cada uno con sus armas; ellos talarn tus cedros escogidos y los harn caer en el fuego.
Numerosas naciones pasarn junto a esta ciudad, y se dirn unos a otros: "Por qu el Seor trat as a esta gran ciudad?".
Y se les responder: "Porque abandonaron la alianza del Seor, su Dios, y los sirvieron".
No lloren por el que est muerto ni se lamenten por l. Lloren ms bien por el parte, porque l no volver nunca ms ni ver otra vez su pas natal.
Porque as habla el Seor acerca de Salm, hijo de Josas, Rey de Jud, que sucedi en el trono a su padre Josas: "El que sali de este lugar ya no regresar:
morir en el lugar adonde ha sido deportado, no ver ms que este pas".
Ay del que edifica su casa sin respetar la justicia y sus pisos altos sin respetar el derecho, del que hace trabajar de balde a su prjimo y no le remunera su trabajo!
Ay del que dice: "Me edificar una casa espaciosa, con pisos altos bien aireados", y luego le abre ventanas, la recubre de cedro y la pinta de rojo vivo!
Eres acaso rey porque ostentas la mejor madera de cedro? Acaso tu padre no coma y beba? Pero tambin practicaba el derecho y la justicia, y entonces todo lo iba bien.
El juzgaba la causa del pobre y del indigente, y entonces todo le iba bien. No es eso conocerme? -orculo del Seor-.
Pero t no tienes ojos ni corazn ms que para tus ganancias, para derramar sangre inocente, para practicar la opresin y la violencia.
Por eso, as habla el Seor acerca de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud: Pobre de ese hombre! Nadie se lamentar por l: "Ay, hermano mo! Ay, hermana ma!". Nadie se lamentar por l: "Ay, seor! Ay, su Majestad!".
Ser sepultado como un asno, ser arrastrado y arrojado ms all de las puertas de Jerusaln.
Sube hasta el Lbano y grita, levanta tu voz en Basn, grita desde los Abarm, porque todos tus amantes han sido destrozados!
Yo te habl cuando estabas tranquila, pero t dijiste: "No escuchar!". Este ha sido tu camino desde tu juventud: nunca has escuchado mi voz.
A todos tus pastores los apacentar el viento, tus amantes irn al cautiverio; entonces quedars avergonzada y confundida por toda tu maldad.
T, que habitas en el Lbano, que anidas entre los cedros, cmo gemirs cuando te asalten los dolores y un temblor como de parturienta!
Lo juro por mi vida! -orculo del Seor-: Aunque Conas, hijo de Joaqum, rey de Jud, fuera un anillo en mi mano derecha, de all lo arrancara.
Yo entregar en manos de los que atentan contra tu vida, en manos de los que t ms temes, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de los caldeos.
Yo te arrojar, a ti y a tu madre que te dio a luz, a un pas extrao, donde ustedes no han nacido, y all morirn.
Pero al pas al que ansan volver, all no volvern.
Es este hombre, Conas, una vasija despreciable, rota, un objeto que ya nadie quiere? Por qu l y su descendencia han sido arrojados, echados a un pas que no conocan?
Tierra, tierra, tierra! Escucha la palabra del Seor: Inscriban a este hombre: "Sin hijo, un fracasado en la vida", porque ninguno de su descendencia lograr sentarse en el trono de David ni seguir dominando en Jud.
Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebao de mi pastizal! -orculo del Seor-.
Por eso, as habla el Seor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones -orculo del Seor-.
Yo mismo reunir el resto de mis ovejas, de todos los pases adonde las haba expulsado, y las har volver a sus praderas, donde sern fecundas y se multiplicarn.
Yo suscitar para ellas pastores que las apacentarn; y ya no temern ni se espantarn, y no se echar de menos a ninguna -orculo del Seor-.
Llegarn los das -orculo del Seor- en que suscitar para David un germen justo; l reinar como rey y ser prudente, practicar la justicia y el derecho en el pas.
En sus das, Jud estar a salvo e Israel habitar seguro. Y se lo llamar con este nombre: "El Seor es nuestra justicia".
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que ya no se dir: "Por la vida del Seor que hizo subir a los israelitas del pas de Egipto",
sino ms bien: "por la vida del Seor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del pas del Norte y de todos los pases adonde los haba expulsado, para que habiten en su propio suelo".
A los profetas: Se me parte el corazn en el pecho, se aflojan todos mis huesos; soy como un hombre borracho, como un hombre vencido por el vino, a causa del Seor y a causa de sus santas palabras.
Porque el pas est lleno de adlteros -s, a causa de la maldicin, el pas est de duelo, se han secado las praderas del desierto-: ellos corren hacia la maldad y emplean su fuerza para la injusticia.
Hasta el profeta y el sacerdote son impos, aun en mi propia Casa encuentro su maldad -orculo del Seor-.
Por eso su camino ser para ellos como un terreno resbaladizo; sern empujados a las tinieblas y all caern. Porque yo atraer sobre ellos desgracia en el ao de su castigo -orculo del Seor-.
Entre los profetas de Samara, yo he visto el desatino: ellos profetizaban por Baal y extraviaron a mi pueblo Israel.
Pero entre los profetas de Jerusaln, he visto cosas horribles: son adlteros, viven en la mentira, tienden la mano a los malhechores, y as nadie se convierte de su maldad! Todos ellos son para m como Sodoma y los habitantes de la ciudad, como Gomorra.
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos contra los profetas: Yo les har comer ajenjo y les dar de beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusaln ha salido la impiedad a todo el pas.
As habla el Seor de los ejrcitos: No escuchen las palabras de los profetas que profetizan para ustedes: no hacen ms que ilusionarlos, lo que dicen son visiones de su imaginacin, no lo que sale de la boca del Seor.
Ellos se atreven a decir a los que desprecian la palabra del Seor: "Ustedes tendrn paz!". Y a los de corazn obstinado, les dicen: "No les suceder nada malo!".
Pero quin de ellos asisti al consejo del Seor para ver y escuchar su palabra? Quin prest atencin y oy su palabra?
Miren el huracn del Seor: se ha desencadenado el furor, se desata el torbellino, y se abate sobre la cabeza de los malvados.
La ira del Seor no se volver atrs hasta haber ejecutado y cumplido los designios de su corazn. Al trmino de estos das, ustedes comprendern esto claramente.
Yo no envi a esos profetas, pero ellos corrieron; yo no les habl, pero ellos profetizaron.
Si hubieran asistido a mi consejo, habran proclamado mis palabras a mi pueblo, lo habran hecho volver de su mal camino y de la maldad de sus acciones.
Acaso yo soy Dios slo de cerca -orculo del Seor- y no soy Dios de lejos?
Puede un hombre esconderse en un lugar secreto sin que yo lo vea? -orculo del Seor- Acaso no lleno el cielo y la tierra? -orculo del Seor-.
Yo escuch lo que dicen los profetas que profetizan falsamente en mi Nombre, diciendo: "He tenido un sueo! He tenido un sueo!".
Hasta cundo continuar esto en el corazn de los profetas, que profetizan falsamente y vaticinan sus propios pensamientos engaosos?
Con los sueos que se cuentan unos a otros, ellos piensan hacer que mi pueblo se olvide de mi Nombre, como sus padres olvidaron mi Nombre por el de Baal.
El profeta que tenga un sueo, que cuente ese sueo, y el que tenga mi palabra, que pronuncie fielmente mi palabra. Qu tiene en comn la paja con el grano? -orculo del Seor-.
No es mi palabra como fuego -orculo del Seor- como martillo que pulveriza la roca?
Por eso, aqu estoy contra los profetas -orculo del Seor- que se roban mis palabras unos a otros.
Aqu estoy contra los profetas -orculo del Seor- que se sueltan su lengua para proferir orculos
Aqu estoy contra los profetas que profetizan sueos engaosos -orculo del Seor- que los cuentan y extravan a mi pueblo con sus mentiras y sus jactancias, siendo as que yo no los envi ni los mand, y que no sirven de nada para este pueblo -orculo del Seor-.
Y cuando este pueblo, o un profeta, o un sacerdote, te pregunten: "Cul es la "carga" del Seor?, t les responders: -orculo del Seor-.
En cuanto al profeta, el sacerdote o al hombre de este pueblo que diga: "Carga del Seor", yo castigar a ese hombre y a su casa.
As deber hablar cada uno con su prjimo o con su hermano: "Qu ha respondido el Seor?" y "Qu ha dicho el Seor?".
Pero ustedes no mencionarn la "carga del Seor", porque la "carga" para cada uno ser su palabra, ya que ustedes han distorsionado las palabras del Dios viviente, el Seor de los ejrcitos, nuestro Dios.
Al profeta les hablars as: "Qu te ha respondido el Seor?" y Qu ha dicho el Seor?".
Pero si ustedes dicen: "Carga del Seor", entonces, as habla el Seor: Ustedes han pronunciado esta palabra: "Carga del Seor", siendo as que yo les prohib que dijeran: "Carga del Seor".
Por eso, yo los levantar como una "carga" y los arrojar lejos de mi presencia, a ustedes y a la ciudad que yo les he dado, tanto a ustedes como a sus padres.
Yo les infligir un oprobio perpetuo y una ignominia eterna, que no se olvidar jams.
El Seor me hizo ver dos canastas de higos, puestas delante del Templo del Seor. Esto sucedi despus que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deport de Jerusaln a Jeconas, hijo de Joaqum, rey de Jud, as como tambin a los prncipes de Jud, a los artesanos y a los cerrajeros, y se los llev a Babilonia.
Una canasta tena higos muy malos, tan malos que no se los poda comer.
El Seor me dijo: "Qu ves, Jeremas?". "Higos, respond; los higos buenos son muy buenos; los higos malos son muy malos, tan malos que no se los puede comer".
Entonces la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
As habla el Seor, Dios de Israel: Como a estos higos buenos, as mirar yo para su bien a los deportados de Jud que envi de este lugar al pas de los caldeos.
Yo pondr mis ojos sobre ellos para su bien, y los har volver a este pas; los edificar y no los demoler, los plantar y nos los arrancar.
Les dar un corazn para que me conozcan a m, que soy el Seor ; ellos sern mi Pueblo y yo ser su Dios, porque volvern a m de todo corazn.
Pero como a esos higos malos, que de tan malos no se los puede comer -s, as habla el Seor- de esa misma manera, tratar a Sedecas, rey de Jud, a sus prncipes y al resto de Jerusaln, tanto a los que han quedado en este pas como a los que habitan en el pas de Egipto.
Yo har de ellos un objeto de terror para todos los reinos de la tierra, un objeto de escarnio, de stira y de risa, y una maldicin en todos los lugares adonde los expulsar.
Enviar contra ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que desaparezcan por completo del suelo que les di a ellos y a sus padres.
Palabra que lleg a Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud, el cuarto ao de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud, es decir, el primer ao de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Esto es lo que dijo el profeta Jeremas acerca de todo el pueblo de Jud y de todos los habitantes de Jerusaln:
Desde el ao trece de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, hasta el da de hoy -son ya veintitrs aos- me ha llegado la palabra del Seor, y yo les he hablado incansablemente, sin que ustedes me escucharan.
Tambin el Seor les ha enviado incansablemente a todos sus servidores los profetas, pero ustedes no han escuchado ni han inclinado sus odos para or.
El les deca: Vulvanse cada uno de su mal camino y de la maldad de sus acciones, y habitarn en el suelo que les ha dado el Seor, a ustedes y a sus padres, desde siempre y para siempre.
No vayan detrs de otros dioses para servirlos y para postrarse delante de ellos, no me agravien con la obra de sus manos, y no les har ningn mal.
Pero ustedes no me escucharon -orculo del Seor- agravindome con la obra de sus manos, para su propia desgracia.
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos: Porque ustedes no han escuchado mis palabras,
yo mando a buscar todos los clanes del Norte -orculo del Seor- y a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi servidor, y los hago venir contra este pas, contra sus habitantes y contra todas estas naciones de alrededor. As los consagrar al exterminio total, y los convertir en una desolacin, en un motivo de estupor y en ruinas perpetuas.
Har desaparecer de entre ellos el grito de alegra y el grito de jbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa, el ruido del molino y la luz de la lmpara.
Todo este pas ser una ruina y una devastacin, y esas naciones servirn al rey de Babilonia durante setenta aos.
Pero cuando hayan pasado los setenta aos, yo castigar por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nacin -orculo del Seor- as como tambin al pas de los caldeos, y los convertir en desolaciones perpetuas.
Yo har venir sobre ese pas todas las palabras que pronunci contra l, todo lo que est escrito en este libro. Esto es lo que profetiz Jeremas contra todas las naciones.
Porque tambin a ellas las sometern naciones poderosas y grandes reyes, y yo les retribuir segn su conducta y segn la obra de sus manos.
Porque as me ha hablado el Seor, Dios de Israel: "Toma de mi mano esta copa de vino del furor, y dsela de beber a todas las naciones a las que yo te envo;
ellas la bebern, se marearn y se enloquecern, a causa de la espada que envo en medio de ellas".
Yo tom la copa de la mano del Seor y se la hice beber a todas las naciones a las que me haba enviado el Seor :
a Jerusaln y a las ciudades de Jud, a sus reyes y a sus prncipes, para convertirlos en una ruina, una devastacin, como sucede en el da de hoy;
al Faran, rey de Egipto, a sus servidores, a sus prncipes y a todo su pueblo;
a toda la mezcla de pueblos, a todos los reyes del pas de Us; a todos los reyes del pas de los filisteos: a Ascaln, Gaza, Ecrn y el resto de Asdod;
a Edom, Moab y los amonitas;
a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn, a los reyes de las costas lejanas que estn ms all del mar;
a Dedn, Tem y Buz; a todos los "Sienes rapadas:;
a todos los reyes de Arabia que habitan en el desierto;
a todos los reyes de Zimr, a todos los reyes de Elam, a todos los reyes de Media;
a todos los reyes del Norte, prximos y lejanos, uno despus del otro: o sea, a todos los reyes de la tierra que estn sobre la superficie del suelo. Y el rey de Sesac beber despus de ellos.
T les dirs: As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Beban hasta embriagarse, vomiten y caigan para no levantarse ms, delante de la espada que yo envo en medio de ustedes!
Y si ellos se niegan a tomar de tu mano la copa para beber, t les dirs: As habla el Seor de los ejrcitos: Tendrn que beber!
Porque si yo inflijo un castigo, comenzando por la ciudad que es llamada con mi Nombre, ustedes, van a quedar impunes? No, no quedarn impunes, porque yo llamo a la espada contra todos los habitantes de la tierra -orculo del Seor de los ejrcitos-.
En cuanto a ti, profetiza contra ellos todas estas palabras. T les dirs: El Seor ruge desde lo alto, desde su santa morada alza su voz; ruge con furia contra su redil, lanza un grito como los que pisan la uva contra todos los habitantes de la tierra.
Llega el estruendo hasta el confn de la tierra, porque el Seor est en pleito con las naciones, entabla juicio a todo ser viviente, y a los malvados los entrega a la espada -orculo del Seor-.
As habla el Seor de los ejrcitos: Miren cmo pasa la desgracia de nacin en nacin; se desata una gran tempestad desde los extremos de la tierra.
Habr vctimas del Seor, en aquel da, desde un extremo a otro de la tierra; no sern lloradas ni recogidas ni enterradas: se convertirn en estircol sobre la superficie del suelo.
Giman, pastores y griten, revulquense en el polvo, encargados del rebao! Porque les ha llegado el da de la matanza y caern como carneros escogidos.
No hay asilo para los pastores, no escaparn los encargados del rebao!
Escuchen el clamor de los pastores, el gemido de los encargados del rebao, porque el Seor devasta sus pastizales,
sus prsperas praderas son destruidas, ante el ardor de la ira del Seor!
Un cachorro de len abandona su guarida: s, el pas es una devastacin, a causa de la espada arrasadora, a causa del ardor de su ira.
Al comienzo del reinado de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud, lleg esta palabra a Jeremas, de parte del Seor :
As habla el Seor: Prate en el atrio de la Casa del Seor y di a toda la gente de las ciudades de Jud que vienen a postrarse en la Casa del Seor todas las palabras que yo te mand decirles, sin omitir ni una sola.
Tal vez escuchen y se conviertan de su mal camino; entonces yo me arrepentir del mal que pienso hacerles a causa de la maldad de sus acciones.
T les dirs: As habla el Seor: Si ustedes no me escuchan ni caminan segn la Ley que yo les propuse;
si no escuchan las palabras de mis servidores los profetas, que yo les envo incansablemente y a quienes ustedes no han escuchado,
entonces yo tratar a esta Casa como trat a Silo y har de esta ciudad una maldicin para todas las naciones de la tierra.
Los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas mientras l pronunciaba estas palabras en la Casa del Seor.
Y apenas Jeremas termin de decir todo lo que el Seor le haba ordenado decir al pueblo, los sacerdotes y los profetas se le echaron encima, diciendo: "Vas a morir!
Porque has profetizado en nombre del Seor, diciendo: Esta Casa ser como Silo, y esta ciudad ser arrasada y quedar deshabitada". Entonces todo el pueblo se amonton alrededor de Jeremas den la Casa del Seor.
Al enterarse de esto, los jefes de Jud subieron de la casa del rey a la Casa del Seor, y se sentaron para el juicio a la entrada de la puerta Nueva de la Casa del Seor.
Los sacerdotes y los profetas dijeron a los jefes y a todo el pueblo: "Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como ustedes lo han escuchado con sus propios odos".
Pero Jeremas dijo a los jefes y a todo el pueblo: "El Seor es el que me envi a profetizar contra esta Casa y contra esta ciudad todas las palabras que ustedes han odo.
Y ahora, enmienden su conducta y sus acciones, y escuchen la voz del Seor, su Dios, y el Seor se arrepentir del mal con que los ha amenazado.
En cuanto a m, hagan conmigo lo que les parezca bueno y justo.
Pero sepan que si ustedes me hacen morir, arrojan sangre inocente sobre ustedes mismo, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque verdaderamente el Seor me ha enviado a ustedes para decirles todas estas palabras".
Los jefes y todo el pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: "Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Seor, nuestro Dios".
Entonces se levantaron algunos hombres de entre los ancianos del pas, y dijeron a toda la asamblea del pueblo:
"Miqueas de Morset profetiz en los das de Ezequas, rey de Jud, y dijo a todo el pueblo de Jud: As habla el Seor de los ejrcitos: Sin ser un campo arado, Jerusaln, un montn de ruinas, y la montaa del Templo, una altura boscosa.
Acaso Ezequas, rey de Jud, y todo Jud lo hicieron morir? No temi l al Seor y aplac el rostro del Seor, de suerte que el Seor se arrepinti del mal con que los haba amenazado? Nosotros, en cambio, estamos por hacernos un dao enorme a nosotros mismos".
Hubo adems otro hombre que profetizaba en nombre del Seor: Uras, hijo de Semaas, de Quiriat Iearm. El profetiz contra esta ciudad y contra este pas en los mismos trminos que Jeremas.
El rey Joaqum, todos sus guardias y los jefes oyeron sus palabras, y el rey intent darle muerte. Al enterarse, Uras sinti temor y huy a Egipto.
Pero el rey Joaqum envi a Egipto a Elnatn acompaado de algunos hombres.
Ellos sacaron a Uras de Egipto y lo llevaron ante el rey Joaqum, que lo hizo matar con la espada y arroj su cadver a la fosa comn.
Sin embargo, Ajicam, hijo de Safn, protegi a Jeremas e impidi que fuera entregado en manos del pueblo para ser ejecutado.
Al comienzo del reinado de Sedecas, hijo de Josas, rey de Jud, lleg a Jeremas esta palabra, de parte del Seor :
As me ha hablado el Seor: Fabrcate unas ataduras y unas barras de yugo, y ajstalas a tu cuello.
Luego enviars un mensaje al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los amonitas, al rey de Tiro y al rey de Sidn, por medio de los mensajeros que vinieron a Jerusaln para ver a Sedecas, rey de Jud.
T les ordenars que comuniquen esto a sus seor: As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Digan a sus seores:
Con mi gran fuerza y mi brazo poderoso, yo hice la tierra, al hombre y los animales que estn sobre la superficie de la tierra, y los entrego a quien me parece bien.
Ahora, yo entregu todos estos pases en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi servidor; hasta los animales del campo se los di para que lo sirvan.
Todas las naciones lo servirn, a l, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que tambin a su pas le llegue la hora, y lo sometan a servidumbre numerosas naciones y grandes reyes.
En cuanto a la nacin o al reino que no lo sirva a l, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no someta su cuello al yugo del rey de Babilonia, yo castigar a esa nacin con la espada, el hambre y la peste -orculo del Seor- hasta hacerla desaparecer completamente por medio de l.
No escuchen entonces a sus profetas, a sus adivinos, a sus nigromantes, a sus astrlogos y a sus hechiceros, que les dicen: "Ustedes no servirn al rey de Babilonia!".
Porque ellos les profetizan lo que es falso, para alejarlos de su propio suelo, para que yo los expulse y ustedes perezcan.
En cambio, a la nacin que someta su cuello al yugo del rey de Babilonia y lo sirva, yo la instalar en su propio suelo -orculo del Seor- para que lo cultive y habite en l.
Yo habl a Sedecas, rey de Jud, en estos mismos trminos: Sometan su cuello al yugo del rey de Babilonia, srvanlo a l y a su pueblo, y vivirn.
Por qu morirn, t y tu pueblo, por la espada, el hambre y la peste, segn lo que dijo el Seor a toda nacin que no sirva al rey de Babilonia?
No escuchen las palabras de los profetas que les dicen: "Ustedes no servirn al rey de Babilonia!" Porque es falso lo que ellos les profetizan.
No, yo no los envi -orculo del Seor- y ellos profetizan falsamente en mi Nombre, para que yo los expulse y ustedes perezcan junto con los profetas que profetizan para ustedes.
A los sacerdotes y a todo el pueblo, les habl en estos trmino: As habla el Seor: No escuchen las palabras de los profetas que les profetizan diciendo: "Los objetos de la Casa del Seor sern trados ahora de Babilonia, y muy pronto". Porque es mentira lo que ellos profetizan para ustedes.
No les hagan caso: sirvan al rey de Babilonia, y vivirn. Por qu esta ciudad tendr que convertirse en una ruina?
Pero si ellos son realmente profetas, y si la palabra del Seor est con ellos, que intervengan ante el Seor de los ejrcitos, para evitar que lleguen a Babilonia los objeto que an quedan en la Casa del Seor, en la casa de Jud y en Jerusaln.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos acerca de las columnas, del Mar de bronce, de las bases y de los dems objetos que an quedan en esta ciudad,
esos que no se llev el rey de Babilonia cuando deport de Jerusaln a Babilonia a Jeconas, hijo de Joaqum, rey de Jud, y a todos los notables de Jud y de Jerusaln.
S, as habla el Seor de los ejrcitos, Dios de Israel, acerca de los objetos que an quedan en la Casa del Seor, en la casa del rey de Jud y en Jerusaln:
Sern llevados a Babilonia, y all quedarn hasta el da en que me ocupar de ellos -orculo de Seor-. Entonces, los har subir y los har volver a este lugar.
Aquel mismo ao, al comienzo del reinado de Sedecas, rey de Jud, el cuarto ao, en el quinto mes, Ananas, hijo de Azur, que era un profeta de Gaban, me habl as en la Casa del Seor, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo:
"As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo he quebrado el yugo del rey de Babilonia!
Dentro de dos aos, devolver a este lugar los objeto de la Casa del Seor de Nabucodonosor, rey de Babilonia, sac de este lugar y se llev a Babilonia.
Y tambin a Jeconas, hijo de Joaqum, rey de Jud, y a todos los deportados de Jud que fueron a Babilonia, los har volver a este lugar -orculo del Seor- cuando yo quiebre el yugo del rey de Babilonia".
Entonces el profeta Jeremas se dirigi al profeta Ananas, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban de pie en la Casa del Seor,
y el profeta Jeremas dijo: "Amn! Que as lo haga el Seor! Que el Seor cumpla tus palabras, las que t has profetizado, haciendo volver los objetos de la Casa del Seor y a todos los deportados, de Babilonia a este lugar.
Sin embargo, escucha bien esta palabra que yo digo a tus odos, y a los odos de todo el pueblo:
Los profetas que nos han precedido desde siempre, a m y a ti, profetizaron la guerra, el hambre y la peste a numerosos pases y contra grandes reinos.
Pero si un profeta profetiza la paz, slo cuando se cumple la palabra de ese profeta, l es reconocido como profeta verdaderamente enviado por el Seor".
El profeta Ananas tom la barra que estaba sobre el cuello de Jeremas y la quebr.
Luego dijo, en presencia de todo el pueblo: "As habla el Seor: De esta misma manera, dentro de dos aos, yo quebrar el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que est encima del cuello de todas las naciones". Y el profeta Jeremas se fue por su camino.
Despus que el profeta Ananas quebr la barra que estaba sobre el cuello del profeta Jeremas, la palabra del Seor lleg a Jeremas, en estos trminos:
"Ve a decirle a Ananas: As habla el Seor: T has quebrado barras de madera, pero yo no pondr en lugar de ellas barras de hierro.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo he puesto un yugo de hierro sobre todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y ellas lo servirn; hasta los animales del campo se los he dado".
El profeta Jeremas dijo al profeta Ananas: "Escucha bien, Ananas! El Seor no te ha enviado, y t has infundido confianza a este pueblo valindote de una mentira.
Por eso, as habla el Seor: Yo te enviar lejos de la superficie del suelo: este ao morirs, porque has predicado la rebelin contra el Seor".
El profeta Ananas muri ese mismo ao, en el sptimo mes.
Estos son los trminos de la carta que el profeta Jeremas envi desde Jerusaln al resto de los ancianos que estaban en el exilio, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor haba deportado de Jerusaln a Babilonia,
despus que partieron de Jerusaln el rey Jeconas, la reina madre, los eunucos, los prncipes de Jud y de Jerusaln, los herreros y los cerrajeros.
La carta fue llevada por Eleas, hijo de Safn, y por Guemaras, hijo de Jilquas, a quienes Sedecas, rey de Jud, haba enviado a Babilonia, para entrevistarse con Nabucodonosor, rey de Babilonia. Esa carta deca:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel, a todos los desterrados que yo hice deportar de Jerusaln a Babilonia:
Construyan casas y habtenlas; planten huertas y coman sus frutos;
csense y tengan hijos e hijas; casen a sus hijos y den a sus hijas como esposas, para que tengan hijos e hijas: multiplquense all y no disminuyan.
Busquen la prosperidad del pas adonde yo los he deportado, y rueguen al Seor en favor de l, porque de su prosperidad depende la prosperidad de ustedes.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: No se dejen engaar por los profetas que estn en medio de ustedes, ni por sus adivinos; no escuchen los sueos que ellos suean,
porque ellos les profetizan falsamente en mi Nombre, sin que yo los haya enviado -orculo del Seor-.
Porque as habla el Seor: Una vez que se hayan cumplido setenta aos para Babilonia, yo los visitar y realizar en favor de ustedes mi promesa, hacindolos volver a este lugar.
Porque yo conozco muy bien los planes que tengo proyectados sobre ustedes -orculo del Seor-: son planes de prosperidad y no de desgracia, para asegurarles un porvenir y una esperanza.
Entonces, cuando ustedes me invoquen y vengan a suplicarme, yo los escuchar;
cuando me busquen, me encontrarn, porque me buscarn de todo corazn,
y yo me dejar encontrar por ustedes -orculo del Seor-. Yo cambiar la suerte de ustedes y los reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde los expuls -orculo del Seor-. Yo cambiar la suerte de ustedes y los reunir de todas las naciones y de todos los lugares adonde los expuls -orculo del Seor- y los har volver al lugar de donde los haba deportado.
Porque ustedes dicen: "El Seor nos ha suscitado profetas en Babilonia",
Porque as habla el Seor al rey que sienta en el trono de David y a todo el pueblo que habita en esta ciudad, a sus hermanos que no partieron con ustedes al exilio;
as habla el Seor de los ejrcitos: Yo enviar contra ellos la espada, el hambre y la peste; los har semejantes a higos en mal estado, que de tan malos no se pueden comer;
los perseguir con la espada, el hambre y la peste, y har de ellos un objeto de terror para todos los reinos de la tierra, una imprecacin y un objeto de horror, de estupor y de escarnio en todas las naciones adonde los expulsar,
porque no han escuchado mis palabras -orculo del Seor-, siendo as que yo les envi incansablemente a mis servidores los profetas. Pero ustedes no me han escuchado -orculo del Seor-
En cuanto a ustedes, todos los deportados que yo envi de Jerusaln a Babilonia, escuchen la palabra del Seor.
as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel, acerca de Ajab, hijo de Colaas, y de Sedecas, hijo de Maasas, que profetizan para ustedes la mentira en mi Nombre: Yo los entrego en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que los herir a la vista de ustedes.
Y ellos darn origen a una maldicin que repetirn todos los deportados de Jud en Babilonia: "Que el Seor te trate como a Sedecas y como a Ajab, a quienes el rey de Babilonia hizo asar en el fuego!",
porque han cometido una locura en Israel, adulterando con la mujer del prjimo y pronunciando en mi Nombre palabras que yo no les haba mandado. Yo lo s y soy testigo! -orculo del Seor-.
En cuanto a Semaas, de Nejelam, t le dirs:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: T has enviado en tu nombre cartas a todo el pueblo que est en Jerusaln, al sacerdote Sofonas, hijo de Maasas, y a todos los sacerdotes, en estos trminos:
"El Seor te ha constituido sacerdote en lugar del sacerdote Iehoiad, para que vigiles en la Casa del Seor a cualquier exaltado que quiera pasar por profeta, y lo metas en el cepo y en el calabozo.
Por qu entonces no has reprendido a Jeremas de Anatot que profetiza para ustedes?
Porque l nos mand decir a Babilonia: "Esto va para largo. Construyan casas, y habtenlas; planten huertas y coman sus frutos..."
El sacerdote Sofonas ley esta carta en presencia del profeta Jeremas,
y la palabra del Seor lleg a Jeremas en estos trminos:
Enva este mensaje a todos los deportados: "As habla el Seor acerca de Semaas, de Nejelam: Porque Semaas les ha profetizado sin que yo lo haya enviado, y les ha infundido confianza por medio de una mentira,
por eso, as habla el Seor: Yo voy a castigar a Semaas, de Nejelam, y a su descendencia: ninguno de los suyos habitar en medio de este pueblo ni ver el bien que yo har a mi pueblo -orculo del Seor- porque l ha profetizado la rebelin contra el Seor.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, en estos trminos:
As habla el Seor, el Dios de Israel: Escribe en un libro todas las palabras que yo te he dirigido,
porque llegarn los das -orculo del Seor- en que cambiar la suerte de mi pueblo Israel y Jud -dice el Seor- y los har volver al pas que he dado a sus padres, y ellos lo poseern.
Estas son las palabras que el Seor dirigi a Israel y a Jud:
As habla el Seor: Hemos odo un grito de terror, es el pnico y no la paz!
Averigen y vean si puede un varn dar a luz. Por qu, entonces, veo a todos los hombres con las manos en las caderas como una parturienta? Por qu todos los rostros se han puesto lvidos?
Ay! Porque es grande aquel Da, y no hay otro igual. Es un tiempo de angustia para Jacob, pero l se salvar de la angustia.
Aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos- yo quebrar el yugo de su cuello y romper sus ataduras. Ya no servirn a extranjeros,
sino que servirn al Seor, su Dios, y a David, su rey, que yo les suscitar.
Y t no temas, servidor mo Jacob, -orculo del Seor- no te espantes, Israel! Porque yo te salvar de un pas lejano, y a tu descendencia, del pas de su cautiverio. Jacob volver y vivir en calma, tranquilo y sin que nadie lo perturbe.
porque yo estoy contigo -orculo del Seor- para salvarte. S, yo aniquilar a todas las naciones entre las cuales te haba dispersado, pero a ti no te aniquilar: te corregir con equidad, pero no te dejar impune.
Porque as habla el Seor: Tu herida es incurable, irremediable tu llaga!
Nadie defiende tu causa, no hay remedio para tu herida, t ya no tienes cura.
Todos tus amantes te han olvidado, no se interesan por ti. Porque yo te he golpeado como golpea un enemigo, con un castigo cruel, a causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves.
Por qu gritas a causa de tu herida, de tu dolor incurable? A causa de tu gran iniquidad, porque tus pecados eran graves, yo te hice todo esto.
Pero los que te devoran sern devorados y todos tus adversarios irn al cautiverio; los que te despojan sern despojados y a los que te saquean, los entregar al saqueo.
S, yo cicatrizar tu llaga y te sanar de todas tus heridas -orculo del Seor- porque te llaman "La Expulsada, esa Sin, de la que nadie se preocupa".
As habla el Seor: S, yo cambiar la suerte de las carpas de Jacob y tendr compasin de sus moradas; la ciudad ser reconstruida sobre sus escombros y el palacio se levantar en su debido lugar.
De all saldrn cantos de alabanza y risas estridentes. Los multiplicar y no disminuirn, los glorificar y no sern menoscabados.
Sus hijos sern como en los tiempos antiguos, su comunidad ser estable ante m y yo castigar a todos sus opresores.
Su jefe ser uno de ellos y de en medio de ellos saldr su soberano. Yo lo har acercarse, y l avanzar hacia m, porque si no, quin se atrevera a avanzar hacia m? -orculo del Seor-
Ustedes sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
Miren el huracn del Seor, ha estallado el furor, arrecia la tempestad, gira sobre la cabeza de los malvados!
El ardor de la ira del Seor no se volver atrs hasta haber ejecutado y cumplido los designios de su corazn. Al trmino de estos das, ustedes lo entendern.
En aquel tiempo -orculo del Seor- yo ser el Dios de todas las familias de Israel y ellos sern mi Pueblo.
As habla el Seor: Hall gracia en el desierto el pueblo que escap de la espada; Israel camina hacia su descanso.
De lejos se le apareci el Seor: Yo te am con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad.
De nuevo te edificar y sers reedificada, virgen de Israel; de nuevo te adornars con tus tamboriles y saldrs danzando alegremente;
de nuevo plantars vias sobre los montes de Samara: los que las planten tendrn los primeros frutos.
Porque llega el da en que la los vigas gritarn sobre la montaa de Efram: "De pie, subamos a Sin, hacia el Seor, nuestro Dios!".
Porque as habla el Seor: Griten jubilosos por Jacob, aclamen a la primera de las naciones! Hganse or, alaben y digan: "El Seor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel!".
Yo los hago venir del pas del Norte y los reno desde los extremos de la tierra; hay entre ellos ciegos y lisiados, mujeres embarazadas y parturientas: es una gran asamblea la que vuelve aqu!
Haban partido llorando, pero yo los traigo llenos de consuelo; los conducir a los torrentes de agua por un camino llano, donde ellos no tropezarn. Porque yo soy un padre para Israel y Efram es mi primognito.
Escuchen, naciones, la palabra del Seor, anncienla en las costas ms lejanas! Digan: "El que dispers a Israel lo reunir, y lo cuidar como un pastor a su rebao".
Porque el Seor ha rescatado a Jacob, lo redimi de una mano ms fuerte que l.
Llegarn gritando de alegra a la altura de Sin, afluirn hacia los bienes del Seor, hacia el trigo, el vino nuevo y el aceite, hacia las cras de ovejas y de vacas. Sus almas sern como un jardn bien regado y no volvern a desfallecer.
Entonces la joven danzar alegremente, los jvenes y los viejos se regocijarn; yo cambiar su duelo en alegra, los alegrar y los consolar de su afliccin.
Colmar a los sacerdotes con la grasa de las vctimas, y mi pueblo se saciar de mis bienes -orculo del Seor-.
As habla el Seor: Escuchen! En Ram se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen.
As habla el Seor: Reprime tus sollozos, ahoga tus lgrimas, porque tu obra recibir su recompensa -orculo del Seor- y ellos volvern del pas enemigo.
S, hay esperanza para tu futuro -orculo del Seor-: los hijos regresarn a su patria.
Oigo muy bien a Efram que se estremece de pesar: "Me has corregido, y yo acept la correccin como un ternero no domado. Convirteme y yo me convertir, porque t, Seor, eres mi Dios.
S, despus de apartarme, me arrepent, y al darme cuenta, me he golpeado el pecho. Estoy avergonzado y confundido, porque cargo con el oprobio de mi juventud".
Es para m Efram un hijo querido o un nio mimado, para que cada vez que hablo de l, todava lo recuerde vivamente? Por eso mis entraas se estremecen por l, no puedo menos que compadecerme de l -orculo del Seor-.
Levanta para ti mojones, colcate seales, fjate bien en el sendero, en el camino que has recorrido. Vuelve, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades!
Hasta cundo irs de aqu para all, hija apstata? Porque el Seor crea algo nuevo en el pas: la mujer rodea al varn.
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: De nuevo se dir esta palabra en el pas de Jud y en sus ciudades, cuando yo haya cambiado su suerte: Que el Seor te bendiga, morada de justicia, Montaa santa!
All se establecern Jud y todas sus ciudades, los agricultores y los que se desplazan con los rebaos.
Porque yo abrevar a los que estn agotados y colmar a los que estn exhaustos.
De pronto me despert y abr los ojos, y mi sueo haba sido agradable.
Llegarn los das -orculo del Seor- en que yo sembrar la casa de Israel y la casa de Jud con semilla de hombres y semilla de animales.
Y as como yo he velado sobre ellos para arrancar y derribar, para demoler, perder y hacer el mal, as tambin velar sobre ellos para edificar y para plantar -orculo del Seor-.
En aquellos das, no se dir ms: Los padres comieron uva verde y los hijos sufren la dentera.
No, cada uno morir por su propia iniquidad: todo el que coma uva verde sufrir la dentera.
Llegarn los das -orculo del Seor- en que establecer una nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Jud.
No ser como la Alianza que establec con sus padres el da en que los tom de la mano para hacerlos salir del pas de Egipto, mi Alianza que ellos rompieron, aunque yo era su dueo -orculo del Seor-.
Esta es la Alianza que establecer con la casa de Israel, despus de aquellos das -orculo del Seor-: pondr mi Ley dentro de ellos, y la escribir en sus corazones; yo ser su Dios y ellos sern mi Pueblo.
Y ya no tendrn que ensearse mutuamente, dicindose el uno al otro: "Conozcan al Seor". Porque todos me conocern, del ms pequeo al ms grande -orculo del Seor-. Porque yo habr perdonado su iniquidad y no me acordar ms de su pecado.
As habla el Seor, el que puso el sol para alumbrar el da, la luna y las estrella para iluminar la noche, el que agita el mar y rugen sus olas; su nombre es Seor de los ejrcitos:
Si este ordenamiento dejara de regir delante de mi -orculo del Seor- entonces, tambin la descendencia de Israel dejara de ser para siempre una nacin delante de m.
As habla el Seor: Si se pudieran medir los cielos en lo alto y explorar aqu abajo los cimientos de la tierra, tambin yo rechazara a la descendencia de Israel a causa de todo lo que hicieron -orculo del Seor-.
Llegarn los das -orculo del Seor- en que la ciudad ser reconstruida para el Seor, desde la torre de Jananel hasta la puerta del ngulo.
La cuerda de medir se extender en lnea recta hasta la colina de Gareb, y luego girar hacia Goa.
Todo el valle de los cadveres y de la ceniza de los sacrificios, y todos los campos hasta el torrente Cedrn, hasta el ngulo de la puerta de los Caballos, al oriente, estarn consagrados al Seor: nunca ms se arrancar, nunca ms se demoler!
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, el dcimo ao de Sedecas, rey de Jud, que era el ao decimoctavo de Nabucodonosor.
En ese entonces, el ejrcito del rey de Babilonia estaba asediando a Jerusaln, y el profeta Jeremas estaba preso en el patio de la guardia, en la casa del rey de Jud.
All lo haba puesto preso Sedecas, porque profetizaba en estos trminos: "As habla el Seor: Miren que yo voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l la tomar;
Sedecas no escapar de las manos de los caldeos, sino que caer en manos del rey de Babilonia; l le hablar cara a cara y lo ver con sus propios ojos;
Sedecas ser llevado a Babilonia, y all permanecer hasta que yo me ocupe de l -orculo del Seor-. Si ustedes combaten contra los caldeos, no conseguirn nada".
Jeremas dijo: "La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Janamel, hijo de tu to Salm, viene hacia ti para decirte: Compra mi campo que est en Anatot, porque a ti te corresponde adquirirlo, en virtud del derecho de rescate".
Janamel, el hijo de mi to, vino a verme en el patio de la guardia, segn la palabra del Seor, y me dijo: "Cmprame mi campo que est en Anatot, en el pas de Benjamn, porque t tienes el derecho de adquisicin y de rescate: cmpramelo". Yo comprend que esa era la palabra del Seor ;
compr a Janamel, el hijo de mi to, el campo que est en Anatot, y le pes la plata: diecisiete siclos de plata.
Hice la escritura, la sell, la certifiqu con testigos y pes la plata en una balanza.
Luego tom la escritura de la compra -la que haba sido sellada, con las clusulas y las estipulaciones, y la que haba quedado abierta -
y la entregu a Baruc, hijo de Neras, hijo de Maasas, en presencia de Janamel, el hijo de mi to, en presencia de los testigos que haban firmado la escritura de la compra, y en presencia de todos los judos que estaban en el patio de la guardia.
Luego, a la vista de ellos, di esta orden a Baruc:
"As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Toma estas escrituras -la que est sellada y la que est abierta- y mtelas en una vasija de arcilla, para que se conserven por mucho tiempo.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: De nuevo se comprarn casas, campos y vias en este pas".
Despus de entregar la escritura de la compra a Baruc, hijo de Neras, yo dirig al Seor esta splica;
"Ah, Seor! T has hecho el cielo y la tierra con tu gran fuera y tu brazo poderoso: para ti no hay nada imposible.
T das prueba de fidelidad a millares, y retribuyes la iniquidad de los padres en el pecho de sus hijos despus de ellos. Dios grande y fuerte, cuyo nombre es Seor de los ejrcitos,
grande en consejo y poderoso en obras, que tienes los ojos abiertos sobre los caminos de los hombres, para dar a cada uno segn su conducta y segn el fruto de sus acciones!
T has hecho signos y prodigios en el pas de Egipto, y tambin en Israel y entre los hombres hasta el da de hoy, y as te has ganado un renombre, como se ve en el da de hoy.
T has hecho salir a tu pueblo Israel del pas de Egipto, con signos y prodigios, con mano fuerte y brazo poderoso, provocando un gran terror.
T les has dado esta tierra, como se lo habas jurado a sus padres, una tierra que mana leche y miel.
Pero cuando entraron y tomaron posesin de ella, no escucharon tu voz ni caminaron segn tu Ley: no hicieron nada de lo que t les habas mandado, y t les enviaste toda esta desgracia.
Ahora, los terraplenes llegan hasta la ciudad para expugnarla, y la ciudad va ser entregada, por la espada, el hambre y la peste, en manos de los caldeos que combaten contra ella. As se ha cumplido lo que t habas dicho, y t lo ests viendo.
Sin embargo, eres t el que me ha dicho: "Compra el campo a precio de plata y toma unos testigos", mientras la ciudad es entregada en manos de los caldeos".
La palabra del Seor lleg a Jeremas en estos trminos:
Yo, el Seor, soy el Dios de todo ser viviente: hay algo imposible para m?
Por eso, as habla el Seor: Yo voy a entregar esta ciudad en manos de los caldeos y en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y l la tomar.
Los caldeos que combaten contra esta ciudad entrarn en ella, le prendern fuego y la quemarn, con las casas sobre cuyos techos se quemaba incienso a Baal y se derramaban libaciones a otros dioses, a fin de agraviarme.
Porque los hijos de Israel y los hijos de Jud han hecho desde su juventud lo que es malo a mis ojos; porque los hijos de Israel no han hecho ms que agraviarme con la obra de sus manos -orculo del Seor-.
S, esta ciudad ha sido para m un motivo de ira y de furor, desde el da en que fue edificada hasta el da de hoy, y yo la apartar lejos de mi rostro,
a causa de todo el mal que los hijos de Israel y los hijos de Jud han cometido para agraviarme: ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln.
Ellos me han vuelto la espalda, no el rostro; y aunque trat de ensearles incansablemente, no han escuchado ni aprendido la leccin.
Han puesto sus dolos inmundos en la Casa que es llamada con mi Nombre, para volverla impura.
Han edificado los lugares altos de Baal que estn en el valle de Ben Hinnm, para hacer pasar por el fuego en honor de Moloc a sus hijos y a sus hijas, cosas que yo no les haba mandado ni se me haba pasado por la mente: cometer esta abominacin para hacer pecar a Jud!
Y ahora, as habla el Seor, el Dios de Israel, a esta ciudad de la que ustedes dicen: "Va a caer en manos del rey de Babilonia, por la espada, el hambre y la peste".
Yo los reunir de todos los pases adonde los haba expulsado a causa de mi ira, de mi furor y de mi gran irritacin; los har volver a este lugar y har que vivan seguros.
Ellos sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
Les dar un corazn ntegro y una conducta ntegra, a fin de que me teman constantemente, para su propia felicidad y la de sus hijos despus de ellos.
Establecer con ellos una alianza eterna, por la cual nunca dejar de seguirlos para hacerles el bien, y pondr mi temor en sus corazones, para que nunca se aparten de m.
Mi alegra ser colmarlos de bienes, y los plantar slidamente en este pas, con todo mi corazn y con toda mi alma.
Porque as habla el Seor: As como atraje sobre este pas toda esta gran desgracia, as tambin atraer sobre ellos todo el bien que les prometo.
Entonces se comprarn campos en este pas del que ustedes dicen: "Es un pas desolado, sin hombres ni animales, que va a caer en manos de los caldeos".
Se comprarn campos a precio de plata, se firmarn escrituras, se las sellar, se pondrn testigos en el pas de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln, en todas las ciudades de Jud, en las ciudades de la Montaa, en las ciudades de la Sefel y en las ciudades del Ngueb. Porque yo cambiar su suerte -orculo del Seor-.
La palabra del Seor lleg a Jeremas por segunda vez, mientras todava estaba detenido en el patio de la guardia, en estos trminos:
As habla el Seor que hizo la tierra y la form para que subsistiera -su nombre es el Seor!-:
Invcame y yo te responder, y te anunciar cosas grandes e impenetrables, que t no conocas.
Porque as habla el Seor, el Dios de Israel, acerca de las casas de esta ciudad y de las casas de los reyes de Jud, derribadas para levantar terraplenes y empalizadas,
a fin de combatir a los caldeos y llenar la ciudad con los cadveres de los hombres que yo her en mi ira y en mi furor, porque ocult mi rostro a esta ciudad a causa de todas sus maldades:
Yo voy a cicatrizar su llaga y la voy a sanar; los sanar y les descubrir tesoros de paz y seguridad.
Cambiar la suerte de Jud y la suerte de Israel, y los reconstruir como al principio.
Los purificar de toda la iniquidad con que pecaron contra m, les perdonar todas las iniquidades con que pecaron y se rebelaron contra m.
Jerusaln ser para m un nombre gozoso, un honor y una gloria, entre todas las naciones de la tierra, que oirn todo el bien que yo les hago: ellas temern y temblarn por todo el bienestar y toda la paz que les concedo.
As habla el Seor: En este lugar del que ustedes dicen: "Est desierto, sin hombres ni animales", en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, que estn devastadas, sin hombres ni habitantes ni animales, se oir de nuevo
el grito de alegra y el grito de jbilo, el canto del esposo y el canto de la esposa, y el canto de los que dicen, mientras presentan el sacrificio de alabanza en la Casa del Seor: "Den gracias al Seor de los ejrcitos, porque es bueno el Seor, porque es eterno su amor". S, yo cambiar la suerte de este pas, y ser como al principio, dice el Seor.
As habla el Seor de los ejrcitos: En este lugar que est desierto, sin hombres ni animales, y en todas sus ciudades, habr de nuevo un redil donde los pastores harn descansar a sus rebaos.
En todas las ciudades de la Montaa, en las ciudades de la Sefel, en las ciudades del Ngueb, en el pas de Benjamn, en los alrededores de Jerusaln y en las ciudades de Jud, las ovejas pasarn de nuevo bajo las manos del que las recuenta, dice el Seor.
Llegarn los das -orculo del Seor- en que yo cumplir la promesa que pronunci acerca de la casa de Israel y la casa de Jud:
En aquellos das y en aquel tiempo, har brotar para David un germen justo, y l practicar la justicia y el derecho en el pas.
En aquellos das, estar a salvo Jud y Jerusaln habitar segura. Y la llamarn as: "El Seor es nuestra justicia".
Porque as habla el Seor: Nunca le faltar a David un sucesor que se siente en el trono de la casa de Israel.
Y a lo sacerdotes levitas nunca les faltar un descendiente que est delante de mi para ofrecer el holocausto, hacer quemar la oblacin y presentar el sacrificio cada da.
La palabra del Seor lleg a Jeremas en estos trminos:
As habla el Seor: Si ustedes pueden romper mi alianza con el da y mi alianza con la noche, de manera que el da y la noche no aparezcan ms a su tiempo,
entonces tambin se romper mi alianza con mi servidor David, de manera que no tenga ms un hijo que reine sobre su trono, y mi alianza con los sacerdotes levitas, mis ministros.
As como no se puede contar el ejrcito del cielo, ni medir la arena del mar, as multiplicar la descendencia de David, mi servidor, y a los levitas, que son mis ministros.
La palabra del Seor lleg a Jeremas en estos trminos:
No ves lo que dice esta gente: "A las dos familias que haba elegido, el Seor las ha rechazado"? As desprecian a mi pueblo, y ya no lo consideran una nacin.
As habla el Seor: Si yo no establec mi alianza con el da y con la noche, si no fij el ordenamiento del cielo y de la tierra,
entonces tambin rechazar a la descendencia de Jacob y de David, mi servidor, no tomando de ella jefes para el linaje de Abraham, de Isaac y de Jacob. Pero no, yo cambiar su suerte y me compadecer de ellos.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, mientras Nabucodonosor, rey de Babilonia, y todo su ejrcito, junto con todos los reinos de la tierra sometidos a su dominio y todos los pueblos, combatan contra Jerusaln y contra todas sus ciudades:
As habla el Seor, el Dios de Israel: Ve a decir a Sedecas, rey de Jud: As habla el Seor: Mira que yo voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, y l la incendiar.
T mismo no te librars de l, porque ciertamente sers capturado y entregado en sus manos, Tus ojos vern los ojos del rey de Babilonia, l te hablar cara a cara, y t irs a Babilonia.
Sin embargo, escucha la palabra del Seor, Sedecas, rey de Jud! As habla el Seor acerca de ti: T no morirs por la espada,
sino que morirs en paz. Y As como se quemaron perfumes por tus padres, los reyes antiguos que te han precedido, as se quemarn perfumes por ti, y se entonar por ti la lamentacin: "Ay Seor!". Esta es la palabra que yo te he dicho -orculo del Seor-.
El profeta Jeremas dijo a Sedecas, rey de Jud, todas estas palabras en Jerusaln.
Mientras tanto, el ejrcito del rey de Babilonia combata contra Jerusaln y contra todas las ciudades de Jud que todava quedaban, o sea, contra Laquis y contra Azec. Porque estas eran las nicas plazas fuertes que haban quedado entre las ciudades de Jud.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, despus que el rey Sedecas concert un pacto con todo el pueblo de Jerusaln, para proclamar una liberacin:
Cada uno deba dejar en libertad a su esclavo hebreo -varn o mujer- de manera que nadie retuviera como esclavo a un hermano suyo judo.
Todos los jefes y todo el pueblo que haban participado en la alianza, aceptaron dejar en libertad a sus esclavos y esclavas, de manera que ya no los tendran a su servicios: aceptaron y los dejaron en libertad.
Pero despus se volvieron atrs e hicieron retornar a los esclavos y esclavas que haban dejado en libertad, y los redujeron de nuevo a la esclavitud.
Entonces la palabra del Seor lleg a Jeremas en estos trminos:
As habla el Seor, el Dios de Israel: Yo estableca una alianza con sus padres, el da en que los hice salir del pas de Egipto, del lugar de esclavitud, diciendo:
"Al cabo de cada siete aos, cada uno de ustedes dejar libre a su hermano, al hebreo que se haya vendido a ti: l te servir seis aos, y despus lo dejars en libertad". Pero sus padres no escucharon ni inclinaron sus odos.
Hoy ustedes se haban convertido y haban hecho lo que es recto a mis ojos, proclamando cada uno la liberacin de su prjimo, ustedes haban hecho un pacto en mi presencia, en la Casa que es llamada con mi Nombre.
Pero despus se volvieron atrs y profanaron mi Nombre: cada uno hizo retornar a su esclavo y a su esclava, que haban dejado enteramente libres, y los redujeron de nuevo a la esclavitud.
Por eso, as habla el Seor: Ustedes no me han escuchado, proclamando cada uno la liberacin de su hermano y de su prjimo. Ahora, yo proclamo para ustedes una liberacin -orculo del Seor-: los dejo librados a la espada, a la peste y al hambre, y los convertir en un motivo de horror para todos los reyes de la tierra.
Y a los hombres que transgredieron mi alianza, que no cumplieron las clusulas del pacto que haban concertado en mi presencia, los tratar como al ternero que ellos cortaron en dos y entre cuyos pedazos pasaron.
A los jefes de Jud y a los jefes de Jerusaln, a los eunucos y a los sacerdotes, y a toda la gente del pas que pasaron entre los pedazos del ternero,
los entregar en manos de sus enemigos y en manos de los que atentan contra sus vidas, y sus cadveres sern pasta de los pjaros del cielo y de los animales de la tierra.
En cuanto a Sedecas, rey de Jud, y a sus jefes, los entregarn en manos de sus enemigos, en manos de los que atentan contra sus vidas, y en manos del ejrcito del rey de Babilonia, que acaba de levantar el asedio.
Yo dar una orden -orculo del Seor- y los har volver hacia esta ciudad: combatirn contra ella, la tomarn y la incendiarn. Y a las ciudades de Jud las convertir en un pas desolado y sin habitantes.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, en los das de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud, en estos trminos:
"Ve al clan de los recabitas y habla con ellos; llvalos a la Casa del Seor, a una de las salas, y dales a beber vino".
Yo tom entonces a Iaazanas, hijo de Jeremas, hijo de Jabasinas, as como a sus hermanos, a todos sus hijos y a toda la familia de los recabitas.
Los llev a la Casa del Seor, a la sala de los hijos de Jann, hijo de Igdalas, hombre de Dios, la que estaba al lado de la sala de los jefes, encima de la sala de Maasas, hijo de Salm, guardin del umbral.
Luego puse ante los hijos de la familia de los recabitas jarras llenas de vino y copas, y les dije: "Beban el vino".
Pero ellos respondieron: "Nosotros no bebemos vino. Porque Jonadab, hijo de Recab, nuestro antepasado, nos ha dado esta orden: Nunca beban vino, ni ustedes, ni sus hijos.
No edifiquen casas, no siembren semillas, no planten vias ni tengan nada de eso; habiten en carpas durante toda la vida, a fin de vivir largos das sobre el suelo donde ustedes residen como extranjeros.
Y nosotros hemos obedecido las instrucciones de Jonadab, hijo de Recab, nuestro antepasado, en todo lo que l nos orden: nosotros no bebemos vino durante toda la vida, lo mismo que nuestras mujeres, nuestros hijos y nuestras hijas;
no edificamos casas para habitar, no tenemos vias ni campos ni sembrados,
sino que habitamos en carpas. As obedecemos y obramos en todo conforme a lo que nos ha ordenado Jonadab, nuestro antepasado.
Pero cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi contra el pas, dijimos: Vengan, entremos en Jerusaln para escapar del ejrcito de los caldeos y del ejrcito de Aram. Por eso estamos ahora en Jerusaln".
La palabra del Seor lleg entonces a Jeremas, en estos trminos:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Ve a decir a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: No aprendern ustedes la leccin ni escucharn mis palabras?
La palabra de Jonadab, hijo de Recab, se ha puesto en prctica, l orden a sus hijos que no bebieran vino, y ellos no lo han bebido hasta el da de hoy, obedeciendo la orden de sus antepasados; yo, en cambio, les he hablado a ustedes incansablemente, y no me han escuchado.
Les envi incansablemente a todos mis servidores los profetas, para decirles: Vuelvan de su mal camino, enmienden sus acciones, no vayan detrs de otros dioses para servirlos, y entonces habitarn en el suelo que yo les he dado, a ustedes y a sus padres. Pero ustedes no han inclinado el odo ni me han escuchado!
As, los hijos de Jonadab, hijo de Recab, cumplieron la orden que les haba dado su padre, mientras que este pueblo no me ha escuchado.
Por eso, as habla el Seor, el Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo voy a atraer sobre Jud y sobre todos los habitantes de Jerusaln toda la desgracia con que los haba amenazado. Porque les habl, y ellos no escucharon, los llam, y ellos no respondieron.
Y a la familia de los recabitas, Jeremas, el Dios de Israel: Porque ustedes han obedecido la orden de Jonadab, su antepasado; porque han observado todos sus mandamientos y han obrado conforme a lo que l les orden,
por eso, as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Nunca le faltar a Jonadab, hijo de Recab, un descendiente que est todos los das en mi presencia".
El cuarto ao de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud, lleg a Jeremas esta palabra de parte del Seor :
Toma un rollo y escribe en l todas las palabras que yo te he dicho acerca de Israel, de Jud y de todas las naciones, desde que comenc a hablarte en tiempos de Josas, hasta el da de hoy.
Tal vez los de la casa de Jud, al enterarse de todo el mal que tengo pensado hacerles, se vuelvan cada uno de su mal camino, y as yo pueda perdonarles su iniquidad y su pecado.
Jeremas llam a Baruc, hijo de Neras, y Baruc escribi en un rollo, bajo el dictado de Jeremas, todas las palabras que el Seor le haba dicho.
Luego Jeremas dio esta orden a Baruc: "Yo estoy impedido; no puedo entrar en la Casa del Seor.
Por eso irs t, y leers las palabras del Seor en el rollo que has escrito bajo mi dictado. Lo hars a odos del pueblo, en la Casa del Seor, en el da del ayuno; y que lo oigan tambin todos los hombres de Jud que vengan de sus ciudades.
Tal vez su plegaria llegue hasta el Seor, y se vuelva cada uno de su mal camino. Porque es grande la ira y el furor con que el Seor ha amenazado a este pueblo".
Baruc, hijo de Neras, hizo exactamente lo que le haba ordenado el profeta Jeremas, leyendo en el rollo las palabras del Seor, en la Casa del Seor.
El quinto ao de Joaqum, hijo de Josas, en el noveno mes, se convoc para un ayuno del Seor a todo el pueblo de Jerusaln y a todo el pueblo que llegaba de las ciudades de Jud a Jerusaln.
Entonces Baruc ley en el rollo las palabras de Jeremas, en la Casa del Seor, en la sala de Guemaras, hijo de Safn, el secretario, en el atrio superior, a la entrada de la puerta Nueva de la Casa del Seor ; y lo hizo en presencia de todo el pueblo.
Miqueas, hijo de Guemaras, hijo de Safn, al or todas las palabras del Seor escritas en el rollo,
baj a la casa del rey, a la sala del secretario, donde estaban sesionando todos los jefes: Elisam, el secretario, Delaas, hijo de Semaas, Elnatn, hijo de Acbor, Guemaras, hijo de Safn, Sedecas, hijo de Ananas, y todos los dems jefes.
Y Miqueas les cont todo lo que haba odo cuando Baruc lea en el rollo, delante de todo el pueblo.
Entonces todos los jefes enviaron a Iehud, hijo de Natanas, hijo de Selemas, hijo de Cus, para que dijera a Baruc: "Toma el libro que has ledo en presencia del pueblo y ven". Baruc, hijo de Neras, tomo consigo el rollo y se present ante ellos.
Ellos le dijeron: "Sintate y lelo delante de nosotros". Baruc lo ley delante de ellos.
Y cuando oyeron todas las palabras, temblando, se miraron unos a otros, y exclamaron: "Es preciso que comuniquemos al rey todas estas palabras".
Luego interrogaron a Baruc, diciendo: "Indcanos cmo has escrito todas estas palabras".
Baruc les respondi: "Jeremas me dictaba de viva voz todas estas palabras, y yo escriba con tinta en el rollo".
Los jefes dijeron a Baruc: "Ve y ocltate, t lo mismo que Jeremas; que nadie sepa dnde estn".
Y despus de depositar el rollo en la sala de Elisam, el secretario, se presentaron ante el rey en la corte, y lo pusieron al tanto de todo.
El rey envi a Iehud para que tomara el rollo, y este lo tom de la sala del secretario Elisam, Iehud lo ley delante del rey y de todos los jefes que estaban de pie junto a l.
El rey estaba sentado en la sala de invierno -era entonces el noveno mes- y haba ante l un brasero encendido.
Y a medida que Iehud lea tres o cuatro columnas, el rey las cortaba con el cortaplumas del secretario y las arrojaba al fuego del brasero. As hasta que todo el rollo se consumi por completo en el fuego del brasero.
Pero ni el rey ni sus servidores temblaron al or todas estas palabras, ni se rasgaron las vestiduras.
Y aunque Elnatn, Delaas y Guemaras intervinieron ante el rey para que no quemara el rollo, l no les hizo caso.
Luego el rey orden a Ierajmel, hijo del rey, a Seraas, hijo de Azriel, y a Selemas, hijo de Abdel, que apresaran a Baruc, el escriba, y a Jeremas, el profeta. Pero el Seor los mantuvo ocultos.
La palabra del Seor lleg a Jeremas, despus que el rey quem el rollo con las palabras que haba escrito Baruc bajo el dictado de Jeremas, en estos trminos:
"Toma otro rollo y escribe en l todas las palabras que estaban en el primer rollo, el que quem Joaqum, rey de Jud.
Y t dirs contra Joaqum, rey de Jud: As habla el Seor: T has quemado este rollo, diciendo: Por qu has escrito que el rey de Babilonia vendr indefectiblemente, que l arrasar este pas y har desaparecer de l a hombres y animales?
Por eso, as habla el Seor contra Joaqum, rey de Jud: El no tendr un descendiente que se siente en el trono de David, y su cadver ser arrojado al calor durante el da y al fro durante la noche.
A l, a su descendencia y a sus servidores, los castigar por su iniquidad, y har venir sobre ellos, sobre los habitantes de Jerusaln y sobre la gente de Jud, todo el mal con que los amenac, sin que ellos me escucharan".
Entonces Jeremas tom otro rollo y se lo entreg a Baruc, hijo de Neras, el escriba. Este escribi en l, bajo el dictado de Jeremas, todas las palabras del rollo que Joaqum, rey de Jud, haba quemado en el fuego. Y adems, fueron aadidas muchas otras palabras como aquellas.
El rey Sedecas, hijo de Josas -a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba constituido rey en el pas de Jud- rein en lugar de Conas, hijo de Joaqum.
Pero ni l, ni sus servidores, ni el pueblo del pas escucharon las palabras que haba dicho el Seor por medio del profeta Jeremas.
El rey Sedecas envi a Iucal, hijo de Selemas, y al sacerdote Sefanas, hijo de Maasas, para que dijeran al profeta Jeremas: "Ruega por nosotros al Seor, nuestro Dios".
Mientras tanto, Jeremas se desplazaba libremente en medio del pueblo, y an no lo haban puesto en la crcel.
Adems, las tropas del Faran haban salido de Egipto, y los caldeos que sitiaban a Jerusaln, al or la noticia, haban levantado el asedio.
La palabra del Seor lleg al profeta Jeremas, en estos trminos:
As habla el Seor, el Dios de Israel: Esto es lo que le dirn al rey de Jud, que los enva a consultarme: El ejrcito del Faran que sali en auxilio de ustedes, se volver a su pas, a Egipto.
Entonces los caldeos volvern, combatirn contra esta ciudad, la tomarn y la incendiarn.
As habla el Seor: No se engaen a ustedes mismos, diciendo: "Seguro que los caldeos se irn lejos de nosotros". Porque ellos no se irn!
Aun cuando derrotaran a todo el ejrcito de los caldeos que combaten contra ustedes, y no les quedaran ms que algunos heridos, estos se levantaran cada uno en su carpa y prenderan fuego a esta ciudad.
Como el ejrcito de los caldeos se haba alejado de Jerusaln por el avance de las tropas del Faran,
Jeremas quiso salir de Jerusaln para ir al pas de Benjamn, a fin de ocuparse all de una reparticin de bienes en medio de los suyos.
Y mientras estaba en la puerta de Benjamn, donde se encontraba un capitn de guardias llamado Jiras, hijo de Selemas, hijo de Ananas, este detuvo al profeta Jeremas, diciendo: "Vas a pasarte a los caldeos!".
Jeremas respondi: "Es falso! Yo no me paso del lado de los caldeos". Pero Jiras no lo escuch; detuvo a Jeremas y lo llev ante los jefes.
Estos se irritaron contra Jeremas, lo golpearon y lo encarcelaron en la casa de Jonatn, el secretario, que haban convertido en prisin.
As Jeremas fue a parar dentro de una cisterna abovedada y pas all mucho tiempo.
El rey Sedecas lo mand atraer, y lo interrog secretamente en su propia casa, diciendo: "Hay alguna palabra de parte del Seor?". "S", respondi Jeremas, y aadi: "T sers entregado en manos del rey de Babilonia".
Luego Jeremas dijo al rey Sedecas: "Qu falta comet contra ti, contra tus servidores y contra este pueblo, para que me hayan puesto en una prisin?
Dnde estn los profetas que les profetizaban, diciendo: El rey de Babilonia no vendr contra ustedes ni contra este pas?
Y ahora, dgnate escuchar, rey, mi seor! Que mi splica llegue hasta ti: No me hagas volver a la casa de Jonatn, el secretario, no sea que muera all!".
Entonces el rey Sedecas mand poner bajo custodia a Jeremas en el patio de la guardia, y orden que le dieran cada da una rosca de pan de la calle de los Panaderos, hasta que no hubiera ms pan en la ciudad. Y Jeremas permaneci en el patio de la guardia.
Sefatas, hijo de Matn, Guedalas, hijo de Pasjur, Iucal, hijo de Selemas, y Pasjur, hijo de Malquas, oyeron las palabras que Jeremas deca a todo el pueblo:
"As habla el Seor: El que permanezca en esta ciudad morir por la espada, el hambre y la peste; el que se rinda a los caldeos vivir y su vida ser para l un botn: s, l quedar con vida.
As habla el Seor: Esta ciudad ser entregada al ejrcito del rey de Babilonia, y este la tomar".
Los jefes dijeron al rey: "Que este hombre sea condenado a muerte, porque con semejantes discursos desmoraliza a los hombres de guerra que an quedan en esta ciudad, y a todo el pueblo. No, este hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia".
El rey Sedecas respondi: "Ah lo tienen en sus manos, porque el rey ya no puede nada contra ustedes".
Entonces ellos tomaron a Jeremas y lo arrojaron al aljibe de Malquas, hijo del rey, que estaba en el patio de la guardia, descolgndolo con cuerdas. En el aljibe no haba agua sino slo barro, y Jeremas se hundi en el barro.
Ebed Mlec, el cusita, un eunuco de la casa del rey, se enter de que haban puesto a Jeremas en el aljibe. Mientras el rey estaba sentado a la puerta de Benjamn,
Ebed Mlec sali de la casa del rey y le dijo:
"Rey, mi seor, esos hombres han obrado mal tratando as a Jeremas; lo han arrojado al aljibe, y all abajo morir de hambre, porque ya no hay pan en la ciudad".
El rey dio esta orden a Ebed Mlec, el cusita: "Toma de aqu a tres hombres contigo, y saca del aljibe a Jeremas, el profeta, antes de que muera".
Ebed Mlec tom consigo a tres hombres y entr en la casa del rey, en el vestuario; tom de all unos trapos y unos vestidos viejos, y se los hizo llegar a Jeremas con unas cuerdas, dentro del aljibe.
Ebed Mlec, el cusita, dijo a Jeremas: "Colcate estos trapos y estos vestidos viejos entre las axilas y las cuerdas". Jeremas lo hizo as.
Ellos tiraron a Jeremas con las cuerdas y lo sacaron del aljibe. Y Jeremas permaneci en el patio de la guardia.
El rey Sedecas mand que le trajeran a Jeremas, el profeta, a la tercera entrada de la Casa del Seor. El rey dijo a Jeremas: "Tengo que preguntarte una cosa; no me ocultes nada".
Jeremas respondi a Sedecas: "Si te la digo, seguro que me hars morir; y si te doy un consejo, no me escuchars".
Pero el rey Sedecas hizo este juramento a Jeremas, en secreto: "Por la vida del Seor que nos ha dado la vida, no te har morir ni te pondr en manos de los hombres que atentan contra tu vida!".
Jeremas dijo a Sedecas: "As habla el Seor, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: Si te rindes a los jefes del rey de Babilonia, tu vida estar a salvo, y esta ciudad no ser incendiada: vivirs t, y tambin tu familia.
Pero si no te rindes a los jefes del rey de Babilonia, esta ciudad ser entregada en manos de los caldeos e incendiada, y t no escapars de sus manos".
El rey Sedecas dijo a Jeremas: "Estoy preocupado por los judos que se pasaron al enemigo; temo que los caldeos me entreguen en sus manos, y ellos me traten desconsideradamente".
Jeremas respondi: "No te entregarn. Escucha entonces la voz del Seor en esto que yo te digo; as te ir bien y estar a salvo tu vida.
Pero si te niegas a rendirte, esto es lo que el Seor me hizo ver:
todas las mujeres que an quedan en la casa del rey de Jud sern llevadas a los jefes de los caldeos, y ellas dirn: Te han seducido y han podido contra ti tus amigos ms ntimos! Apenas tus pies se hundieron en el fango, ellos se echaron por atrs.
A todas tus mujeres y a tus hijos se los llevarn a los caldeos; y t mismo no escapars de sus manos, sino que caers en manos del rey de Babilonia. En cuanto a esta ciudad, ser consumida por el fuego".
Sedecas dijo a Jeremas: "Que nadie se entere de estas palabras, y t no morirs.
Si los jefes se enteran de que yo habl contigo, y vienen a decirte: "Infrmanos sobre lo que has dicho al rey y sobre lo que l te dijo; no nos ocultes nada y no te haremos morir",
t les dirs: "He pedido encarecidamente al rey que no me haga volver a la casa de Jonatn, a morir all".
Todos los jefes, en efecto, fueron a ver a Jeremas y lo interrogaron. Pero l les inform atenindose a lo que le haba ordenado el rey, y ellos lo dejaron tranquilo, porque nadie haba odo la conversacin.
Jeremas permaneci en el patio de la guardia hasta el da en que Jerusaln fue tomada. Y l estaba all cuando Jerusaln fue tomada.
El noveno ao de Sedecas, rey de Jud, en el dcimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg hasta Jerusaln con todo su ejrcito, y la sitiaron.
El undcimo ao de Sedecas, el da nueve del cuarto mes, se abri una brecha en la ciudad.
Entonces entraron todos los jefes del rey de Babilonia, y se instalaron en la puerta del Medio: Nergalsarser, Samgarneb, Sarsequm, jefe de los eunucos, Nergalsarser, gran mago, y todos los otros jefes del rey de Babilonia.
Al ver esto, Sedecas, rey de Jud, y todos los hombres de guerra huyeron de la ciudad, saliendo de noche por el camino del jardn del rey, por la puerta entre las dos murallas, y tomaron el camino de la Arab.
Las tropas de los caldeos los persiguieron, y alcanzaron a Sedecas en las estepas de Jeric. Lo apresaron y lo hicieron subir a Ribl, en el pas de Jamat, ante Nabucodonosor, rey de Babilonia, y este dict sentencia contra l.
El rey de Babilonia hizo degollar en Ribl a los hijos de Sedecas ante sus propios ojos, y tambin a todos los nobles de Jud.
A Sedecas le sac los ojos y lo at con una doble cadena de bronce, para llevarlo a Babilonia.
Los caldeos incendiaron la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron las murallas de Jerusaln.
Nebuzaradn, comandante de la guardia, deport a Babilonia al resto de la poblacin que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado a l, y al resto de los artesanos.
Slo a los ms pobres entre el pueblo, a los que no posean nada, Nebuzaradn, comandante de la guardia, los dej en el pas de Jud, asignndoles en aquel da vias y terrenos.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba dado esta orden a Nebuzaradn, comandante de la guardia, acerca de Jeremas:
"Tmalo, mira por l, y no le hagas ningn mal, sino trtalo como l te diga".
Nebuzaradn, comandante de la guardia, Nebusazbn, jefe de los eunucos, Nergalsarser, jefe de los magos, y todos los altos oficiales del rey de Babilonia,
mandaron sacar a Jeremas del patio de la guardia, y se lo encomendaron a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn, para que los dejara ir a su casa. As Jeremas permaneci en medio del pueblo.
La palabra del Seor lleg a Jeremas, mientras estaba detenido en el patio de la guardia, en estos trminos:
Ve a decir a Ebed Mlec, el cusita: As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo voy a cumplir mis palabras acerca de esta ciudad, para mal y no para bien; t las tendrs presentes en aquel da.
Pero yo te librar en aquel da -orculo del Seor- y t no sers entregado en las manos de los hombres que temes.
porque ciertamente yo te dejar escapar, y no caers bajo la espada; tu vida ser para ti un botn, porque has confiado en m -orculo del Seor-.
Palabra que lleg a Jeremas de parte del Seor, despus que Nebuzaradn, comandante de la guardia, lo dej ir de Ram, donde lo encontr atado con cadenas entre todos los cautivos de Jerusaln y de Jud, que eran deportados a Babilonia.
El comandante de la guardia tom aparte a Jeremas y le dijo: "El Seor, tu Dios, anunci esta desgracia para este lugar,
y la hizo venir; l obr conforme a lo que haba dicho. Porque ustedes han pecado contra el Seor y no han escuchado su voz, les ha sobrevenido esto.
Y ahora, yo te libro hoy de las cadenas que tienes en tus manos. Si quieres venir conmigo a Babilonia, ven y yo velar por ti; pero si prefieres no venir conmigo a Babilonia, no lo hagas. Tienes todo el pas delante de ti: ve adonde te guste o te convenga ir".
Y como l an no se decida a volver, aadi: "Vuelve junto a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn, a quien el rey de Babilonia nombr gobernador de las ciudades de Jud y permanece con l en medio del pueblo, o ve adonde te convenga ir". El comandante de la guardia le dio vveres y un regalo, y lo despidi.
Jeremas se fue junto a Godolas, hijo de Ajicam, a Misp, y permaneci con l, en medio del pueblo que haba quedado en el pas.
Todos los jefes de las tropas que estaban en el campo, lo mismo que sus hombres, se enteraron de que el rey de Babilonia, gobernador del pas, y le haba encomendado a los hombres, las mujeres y los nios, y a la gente pobre del pas, que no haban sido deportados a Babilonia.
Ellos se presentaron a Godolas en Misp: eran Ismael, hijo de Natanas, Iojann, hijo de Caraj, Seras, hijo de Tanjumet, los hijos de Efai el netofita y Iazanas, hijo de Maac, junto con sus hombres.
Godolas, hijo de Ajicn, hijo de Safn, les hizo este juramento, a ellas y sus hombres: "No tengan miedo de servir a los caldeos; permanezcan en el pas, sirvan al rey de Babilonia, y les ir bien.
Yo permanecer en Misp, para estar a las rdenes de los caldeos que vengan hasta nosotros. En cuanto a ustedes, recojan el vino, los frutos y el aceite, pnganlos en recipientes, y permanezcan en las ciudades que ocupan".
Tambin los judos que estaban en Moab, entre los amonitas y en Edom, y los que estaban en todos los dems pases, oyeron que el rey de Babilonia haba dejado un resto de Jud y le haba puesto como gobernador a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn.
Todos esos judos volvieron de los lugares adonde haban sido expulsados; y una vez llegados al pas de Jud, junto a Godolas, en Misp, recogieron vino y frutos en gran cantidad.
Iojann, hijo de Caraj, y todos los jefes de las tropas que estaban en el campo, se presentaron a Godolas, en Misp,
y le dijeron: "No sabes acaso que Baals, rey de los amonitas, envi a Ismael, hijo de Natanas, para que atente contra tu vida?". Pero Godolas, hijo de Ajicam, no les crey.
Entonces Iojann, hijo de Caraj, dijo en secreto a Godolas, en Misp: "Djame que vaya a matar a Ismael, hijo de Natanas, sin que nadie se entere. Por qu va a atentar contra tu vida? Por qu van a ser dispersados todos los judos que se han reunido junto a ti, y por qu va a perecer todo el resto de Jud?".
Pero Godolas, hijo de Ajicam, respondi a Iojann, hijo de Caraj: "No hagas eso, porque es falso lo que t dices acerca de Ismael".
Ahora bien, en el sptimo mes, Ismael, hijo de Natanas, hijo de Elisam, que era de estirpe real, fue con diez hombres a Misp, a ver a Godolas, hijo de Ajicam, y comieron todos juntos all en Misp.
De pronto, Ismael, hijo de Natanas, se levant con los diez hombres que lo acompaaban, e hirieron con la espada a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn: as hicieron morir a quien el rey de Babilonia haba designado gobernador del pas.
Ismael mat tambin a todos los judos que estaban con Godolas en Misp, y a los guerreros caldeos que se encontraban all.
Al da siguiente del asesinato de Godolas, cuando nadie lo saba an,
llegaron unos hombres de Siquem, de Silo y Samara, ochenta en total, con la barba rada, la ropa desgarrada, y con el cuerpo lleno de incisiones, trayendo oblaciones e incienso para presentarlos en la Casa del Seor.
Ismael, hijo de Natanas, les sali al encuentro desde Misp. El iba llorando, y cuando los alcanz les dijo: "Vengan a ver a Godolas, hijo de Ajicam!".
Pero cuando llegaron al centro de la ciudad, Ismael, hijo de Natanas, y los hombres que lo acompaaban, los degollaron y los arrojaron dentro de la cisterna.
Entre ellos se encontraban diez hombres, que dijeron a Ismael: "No nos mates, porque tenemos escondido en el campo trigo, cebada, aceite y miel". Y l desisti de hacerlos morir junto con sus hermanos.
La cisterna donde Ismael arroj los cadveres de los hombres que haba matado era la gran cisterna que haba hecho el rey As para defenderse de Bas, rey de Israel; es esa la que Ismael, hijo de Natanas, llen de vctimas.
Luego Ismael llev cautivo a todo el resto de la gente que estaba en Misp, as como tambin a las hijas del rey, que Nebuzaradn, comandante de la guardia, haba confiado a Godolas, hijo de Ajicam. Ismael, hijo de Natanas, los llev cautivos y parti con la intencin de pasar a territorio amonita.
Cuando Iojann, hijo de Caraj, y todos los jefes de las tropas que estaban con l, se enteraron del crimen que haba cometido Ismael, hijo de Natanas,
reunieron a todos los hombres y fueron a combatir contra l. Lo alcanzaron junto a las grandes Aguas de Gaban.
Al ver a Iojann, hijo de Caraj, y a todos los jefes de las tropas que lo acompaaban, toda la gente que estaba con Ismael se alegr.
Toda la gente que Ismael llevaba cautiva desde Misp dio media vuelta y se fue con Iojann, hijo de Caraj.
En cuanto a Ismael, hijo de Natanas, escap de Iojann con ocho hombres, y se fue a territorio amonita.
Iojann, hijo de Caraj, y todos los jefes de las tropas que lo acompaaban, tomaron a todo el resto del pueblo que Ismael, hijo de Natanas, se haba llevado cautivo desde Misp, despus de dar muerte a Godolas, hijo de Ajicam: eran hombres de guerra, mujeres, nios y eunucos, a los que l hizo volver de Gaban.
Emprendieron la marcha e hicieron un alto en Guerut Quimhn -que est en las cercanas de Beln- con el propsito de seguir adelante y entrar en Egipto,
lejos de los caldeos. Ellos les teman, en efecto, porque Ismael, hijo de Natanas, haba matado a Godolas, hijo de Ajicam, a quien el rey de Babilonia haba designado gobernador del pas.
Entonces todos los jefes de las tropas, con Iojann, hijo de Caraj, Azaras, hijo de Maasas, y todo el pueblo, desde el ms pequeo al ms grande, acudieron
al profeta Jeremas y le dijeron: "Que nuestra splica llegue hasta ti! Ruega al Seor, tu Dios, en favor de todo este resto, porque de los muchos que ramos hemos quedado unos pocos, como lo ves con tus propios ojos.
Que el Seor, tu Dios, nos indique el camino que debemos seguir y lo que debemos hacer".
El profeta Jeremas les dijo: "De acuerdo. Voy a rogar al Seor, su Dios, como ustedes dicen, y les comunicar todo lo que el Seor les responda, sin ocultarle nada".
Ellos dijeron a Jeremas: "Que el Seor sea un testigo veraz y fidedigno contra nosotros, si no obramos en todo conforme a la palabra que el Seor, tu Dios, te enviar para nosotros.
Nos guste o no, oiremos la voz del Seor, nuestro Dios, para que nos vaya bien por haber obedecido la voz del Seor, nuestro Dios".
Al cabo de diez das, la palabra del Seor lleg a Jeremas.
El llam a Iojann, hijo de Caraj, a todos los jefes de las tropas que estaban con l, y tambin a todo el pueblo, del ms pequeo al ms grande,
y les dijo: "As habla el Seor, el Dios de Israel, a quien ustedes me enviaron para presentarle una splica:
Si ustedes permanecen en este pas, yo los edificar y no los demoler, los plantar y no los arrancar, porque me arrepiento del mal que les hice.
No teman al rey de Babilonia, del que ahora tienen miedo; no le teman -orculo del Seor- porque yo estoy con ustedes para salvarlos y para librarlos de su mano.
Yo har que ustedes encuentren compasin, y l se compadecer de ustedes y los dejar habitar en el pas.
Pero si ustedes, desoyendo la voz del Seor, su Dios, dicen: "No permaneceremos en este pas";
si dicen: "No, entraremos en el pas de Egipto; all no veremos guerra, no oiremos el sonido de la trompeta, ni estaremos hambrientos de pan; es all donde queremos permanecer",
entonces, escuchen la palabra del Seor, ustedes, resto de Jud: As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Si ustedes pretenden a toda costa entrar en Egipto, para residir all,
la espada que ustedes temen los alcanzar all, en Egipto, y el hambre que les da miedo se adherir a ustedes all, en Egipto, y morirn.
Todos los que pretendan a toda costa entrar en Egipto para residir all, morirn por la espada, el hambre y la peste; ninguno de ellos sobrevivir ni escapar a la desgracia que atraer sobre ellos.
Porque as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Como se ha derramado mi ira y mi furor sobre los habitantes de Jerusaln, as se derramar sobre ustedes mi furor cuando entren en Egipto; ustedes se convertirn en imprecacin, devastacin, maldicin e ignominia, y no volvern ms a este lugar".
Pero Jeremas dijo: "Esta es la palabra que el Seor les dirige, resto de Jud: "No entren en Egipto". Sepan bien que hoy yo les hago una solemne advertencia.
Ustedes se han perjudicado a s mismos cuando me enviaron ante el Seor, su Dios, diciendo: "Ruega en favor nuestro al Seor, nuestro Dios; comuncanos todo lo que diga el Seor, nuestro Dios, y nosotros lo haremos".
Hoy se lo he comunicado a ustedes, pero ustedes no han odo la voz del Seor, su Dios, en nada de lo que l me envi a decirles.
Y ahora pueden estar seguros de que morirn por la espada, el hambre y la peste, en el lugar donde quieren entrar para residir all".
Apenas Jeremas termin de comunicar a todo el pueblo todas las palabras del Seor, su Dios, las que el Seor haba mandado decirles -las palabras antes mencionadas -
Azaras, hijo de Maasas, Iojann, hijo de Caraj, y todos aquellos hombres arrogantes dijeron a Jeremas: "Es falso lo que t dices! No es el Seor, nuestro Dios, el que te ha enviado a decirnos: "No entren en Egipto para residir all"
Es Baruc, hijo de Neras, el que te instiga contra nosotros, a fin de entregarnos en manos de los caldeos, para que ellos nos maten o nos destierren a Babilonia".
Pero Iojann, hijo de Caraj, lo mismo que todos los jefes de las tropas y todo el pueblo, se negaron a escuchar la voz del Seor, que les mandaba quedarse en el pas de Jud.
Iojann, hijo de Caraj, y todos los jefes de las tropas tomaron a todo el resto de Jud, a los que haban vuelvo a residir en el pas de Jud, despus de haber sido dispersados entre las naciones vecinas:
a los hombres, las mujeres, los nios y las hijas del rey, a todas las personas que Nebuzaradn, comandante de la guardia, haba dejado con Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safn, y tambin al profeta Jeremas y a Baruc, hijo de Neras.
Y ellos entraron en el pas de Egipto, porque no escucharon la voz del Seor. As llegaron a Tafnis.
La palabra del Seor lleg a Jeremas en Tafnis, en estos trminos:
Toma en tus manos unas piedras grandes, y hndelas, a la vista de algunos judos, en el cemento del piso de ladrillos que est a la entrada de la casa del Faran, en Tafnis.
Luego les dirs: As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Miren que yo mando traer a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi servidor: l instalar su trono encima de estas piedras que yo he hundido, y extender sobre ellas su baldaquino.
El vendr y castigar al pas de Egipto: El destinado a la muerte, a la muerte, el destinado al cautiverio, al cautiverio, el destinado a la espada, a la espada!
Prender fuego a los templos de los dioses de Egipto, los quemar y llevar cautivos a los dioses; espulgar el pas de Egipto como un pastor espulga su ropa, y saldr de all sano y salvo.
Har pedazos los obeliscos de Bet Semes -la que est en el pas de Egipto- e incendiar los templos de los dioses de Egipto.
Palabra que lleg a Jeremas para todos los judos que habitaban en Egipto, los que habitaban en Migdol, en Tafnis, en Nof y en el distrito de Patrs:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Ustedes han visto todo el mal que atraje sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud: hoy ellas estn en ruinas y sin habitantes,
a causa del mal que cometieron para agraviarme, yendo a quemar incienso en honor de otros dioses que no conocas ellos, ni ustedes, ni sus padres.
Yo les envi incansablemente a todos mis servidores los profetas, para decirles: No cometan estas cosas abominables que yo detesto.
Pero ellos no han escuchado ni han inclinado su odo, a fin de convertirse de su maldad dejando de quemar incienso a otros dioses.
Entonces se derramaron mi ira y mi furor, y abrasaron las ciudades de Jud y las calles de Jerusaln, que se han convertido en ruina y desolacin, como sucede en el da de hoy.
Y ahora, as habla el seor, Dios de los ejrcitos, el Dios de Israel: Por qu se hacen un mal tan grande a ustedes mismos? Por qu se hacen exterminar de en medio de Jud, hombres y mujeres, nios y pequeos, sin dejar para ustedes ni siquiera un resto?
Esto es lo que consiguen, agravindome con las obras de sus manos y quemando incienso a otros dioses en el pas de Egipto, donde han entrado para residir all, a fin de hacerse exterminar y convertirse en maldicin e ignominia entre todas las naciones de la tierra.
Acaso han olvidado la maldad de sus padres, la maldad de los reyes de Jud y la de sus prncipes, la maldad de ustedes mismos y de sus mujeres, cometidas en el pas de Jud y en las calle de Jerusaln?
Hasta el da de hoy, ellos no han sentido compuncin ni temor y no han caminado conforme a mi Ley y a mis preceptos, que yo puse delante de ustedes y de sus padres.
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Yo vuelvo mi rostro contra ustedes para su mal, para exterminar a todo Jud
Tomar al resto de Jud que se empe en entrar en Egipto para residir all, y todos desaparecern completamente en el pas de Egipto: caern bajo la espada, desaparecern completamente por el hambre desde el ms pequeo al ms grande, morirn por la espada y el hambre, y se convertirn en imprecacin, devastacin, maldicin e ignominia.
Yo pedir cuanta a los que habitan en el pas Egipto como le ped cuanta a Jerusaln por medio de la espada, el hambre y la peste.
No habr fugitivo ni sobreviviente para el resto de Jud, para los que entraron el pas de Egipto a fin de residir all. En cuanto a volver al pas de Jud, adonde ellos suspiran por volver, no, no volvern, salvo algunos fugitivos.
Todos los hombres que saban que sus mujeres quemaban incienso a otros dioses, as como tambin las mujeres presentes -una gran asamblea- y todo el pueblo que habitaba en el pas de Egipto, en Patrs, respondieron a Jeremas:
"En lo que respecta a la palabra que nos has dirigido en nombre del Seor, no te escucharemos.
Por el contrario, llevaremos a cabo la promesa que ha salido de nuestra boca: quemaremos incienso a la Reina de los cielos y le haremos libaciones, como lo hacamos nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros prncipes, en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln. Entonces nos sacibamos de pan, ramos felices y no veamos la desgracia.
Pero desde que dejamos de quemar incienso a la Reina de los cielos y de derramarle libaciones, carecemos de todo y desapareceremos completamente por la espada y el hambre".
Y las mujeres aadieron: "Cuando nosotros quemamos incienso a la Reina de los cielos y le derramamos libaciones, acaso hacemos tortas con su figura y le derramamos libaciones sin el consentimiento de nuestros maridos?".
Jeremas dijo entonces a todo el pueblo, a los hombres, a las mujeres y a toda la gente que le haba dado esa respuesta:
"Acaso el Seor no record y tuvo bien presente ese incienso que ustedes quemaban en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, ustedes y sus padres, sus reyes y sus prncipes, y tambin el pueblo del pas?
Y como el Seor ya no poda soportar las malas acciones y las abominaciones que ustedes cometan, su pas se ha convertido en un desierto, una devastacin y una maldicin, y ha quedado despoblado, como en el da de hoy.
Porque ustedes quemaron incienso y pecaron contra el Seor, porque ustedes no escucharon la voz del Seor ni caminaron segn su Ley, sus preceptos y sus testimonios, por eso les ha sobrevenido esta desgracia, como en el da de hoy".
Jeremas dijo a todos los hombres y todas las mujeres: "Escuchen la palabra del Seor, todos ustedes, gente de Jud, que estn en el pas de Egipto:
As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Ustedes, las mujeres, con su boca han declarado esto, y con sus manos lo han llevado a cabo: "Cumpliremos nuestros votos de quemar incienso a la Reina de los cielos y derramarle libaciones". Muy bien: cumplan sus votos, hagan libaciones!
Pero escuchen la palabra del Seor, todos ustedes, gente de Jud que habitan en el pas de Egipto: Juro por mi gran Nombre -dice el Seor- que mi Nombre no ser ms invocado por la boca de ningn hombre de Jud, y que nadie dir: Por la vida del Seor! en todo el pas de Egipto.
Yo vigilo sobre ustedes para mal y no para bien: todos los hombres de Jud que estn en el pas de Egipto desaparecern completamente por la espada y por el hambre, hasta ser exterminados.
Slo unos pocos librados de la espada retornarn de Egipto al pas de Jud. Y todo el resto de Jud, los que entraron el pas de Egipto para residir all, sabrn qu palabra se realiza, si la ma o la de ellos.
Y esta ser para ustedes -orculo del Seor- la seal de que yo voy a castigarlos, en este lugar, a fin de que sepan que mis palabras contra ustedes se cumplirn seguramente para su propio mal:
As habla el Seor: Voy a entregar al faran Jofr, rey de Egipto, en manos de sus enemigos y en manos de los que atentan contra su vida, como entregu a Sedecas, rey de Jud, en manos de su enemigo Nabucodonosor, rey de Babilonia, que intentaba quitarle la vida".
Palabra que el profeta Jeremas dirigi a Baruc, hijo de Neras, cuando l, bajo el dictado de Jeremas, escriba estas palabras en un rollo, en el cuarto ao de Joaqum, hijo de Josas, rey de Jud:
"As habla el Seor, el Dios de Israel, acerca de ti, Baruc:
T dices: "Pobre de m, porque el Seor aade afliccin a mi dolor! Estoy cansado de gemir, y no encuentro descanso!".
Esto es lo que le dirs a Baruc: As habla el Seor: Lo que haba edificado, lo voy a demoler; lo que haba plantado, lo voy a arrancar.
T buscas para ti grandes cosas! No las busques ms, porque yo har venir una desgracia sobre todo ser viviente -orculo del Seor- pero yo no har que t conserves la vida como botn dondequiera que vayas".
Esta es la palabra del Seor que lleg al profeta Jeremas, acerca de las naciones.
Para Egipto, concerniente al ejrcito del faran Necao, rey de Egipto, que se encontraba junto al ro Eufrates, en Carquemis, y a quien Nabucodonosor, rey de Babilonia, derrot en el cuarto ao de Joaqum hijo de Josas, rey de Jud.
Apronten el escudo y el broquel, y avancen para el combate!
Ensillen los caballos y que monten los jinetes! Formen con los cascos puestos, bruan las lanzas, vistan las corazas!
Pero qu es lo que veo? Estn aterrados, retroceden! Sus guerreros son derrotados, huyen a la desbandada, sin mirar para atrs. Cunde el terror por todas partes! -orculo del Seor-.
El ms gil no puede huir ni escapa el ms valiente: al norte, a orillas del Eufrates, ellos tropiezan y caen.
Quin es ese que sube como el Nilo y cuyas aguas se encrespan como los ros?
Es Egipto el que sube como el Nilo y cuyas aguas se encrespan como los ros. El deca: "Subir, cubrir la tierra, har perecer la ciudad y sus habitantes.
A la carga, corceles, avancen enfurecidos los carros, salgan los valientes, gente de Cus y de Put que empuan el escudo, y lidios que tensan el arco!".
Pero ese da es para el Seor de los ejrcitos un da de venganza para vengarse de sus adversarios. La espada devora y se sacia, se abreva de su sangre. Porque el Seor de los ejrcitos tiene un sacrificio en el pas del Norte, junto al ro Eufrates.
Sube a Galaad, recoge blsamo, virgen, hija de Egipto! En vano multiplicas los remedios, tu llaga no cicatriza.
Las naciones han conocido tu ignominia, la tierra est llena de tus gritos, porque un valiente tropieza contra el otro y caen los dos juntos.
Palabra que el Seor dirigi al profeta Jeremas, cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg para atacar al pas de Egipto.
Anncienlo en Egipto, proclmenlo en Nigdol, hganlo or en Nof y Tafnis! Digan: De pie, preprate, porque la espada devora a tu alrededor!
Por qu huye Apis, por qu tu Toro no ha resistido? El Seor lo ha atropellado!
Tu muchedumbre tropieza y cae, y se dicen unos a otros: "Arriba, volvamos a nuestro pueblo, a nuestra tierra natal, lejos de la espada destructora!".
Den este nombre al Faran, rey de Egipto: "Puro alboroto, pero a destiempo".
Juro por mi vida -orculo del Rey cuyo nombre es Seor de los ejrcitos- que alguien vendr, como el Tabor entre las montaas y como el Carmelo sobre el mar!
Prepara el equipaje para el destierro, hija que habitas en Egipto, porque Nof ser una devastacin, incendiada, despoblada.
Egipto era una ternera magnfica, un tbano del Norte la acomete.
Hasta sus mercenarios, en medio de ella, eran como ternos cebados; pero ellos tambin retroceden, huyen todos juntos, no resisten. Porque les llega el da de su ruina, el tiempo en que tendrn que dar cuenta.
Escuchen! Son como una serpiente que silba, porque avanzan con mpetu, llegan hasta ella con hachas como si fueran leadores;
talan su bosque -orculo del Seor- aunque era impenetrable. Porque son ms numerosos que langostas y no se los puede contar.
Est avergonzada la hija de Egipto, es entregada al pueblo del Norte!
El Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel, ha dicho: "Yo voy a castigar a Amn de No, al Faran y a Egipto, a todos sus dioses y a sus reyes, al Faran y a los que confan en l.
Los entregar en manos de los que atentan contra su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus servidores. Pero despus de esto, Egipto ser habitado como en los tiempos antiguos -orculo del Seor-".
Y t no temas, servidor mo Jacob, no te espantes, Israel! Porque yo te salvar de un pas lejano, y a tu descendencia, del pas de su cautiverio. Jacob volver y vivir en calma, tranquilo y sin que nadie lo perturbe.
T no temas, servidor mo Jacob -orculo del Seor-, porque yo estoy contigo. S, yo aniquilar a todas las naciones adonde yo mismo te expuls, pero a ti no te aniquilar: te corregir con equidad, aunque no te dejar impune.
Palabra del Seor, concerniente a los filisteos, que lleg al profeta Jeremas antes que el Faran derrotara a Gaza.
As habla el Seor: Miren! Las aguas suben desde el Norte, se convierten en un torrente desbordado; inundan la tierra y lo que ella contiene, la ciudad y sus habitantes. Gritan los hombres, lanzan gemidos todos los habitantes del pas.
Al fragor de los casos de sus corceles, al estruendo de sus carros de guerra, al tumulto de sus ruedas, los padres se desentienden de sus hijos, porque sus manos desfallecen.
Es a causa del da que llega para arrasar a todos los filisteos, para cortar a Tiro y a Sidn todo resto de ayuda. Porque el Seor arrasa a los filisteos, al resto de la isla de Caftor.
Gaza se rap la cabeza, Ascaln est perdida. Asdod, resto de los anaquitas, Hasta cundo te hars incisiones?
Ah, espada del Seor! Hasta cundo no descansars? Vuelve a tu vaina, qudate tranquila y clmate!
Cmo puede descansar, cuando el Seor le da una orden? Hacia Ascaln y hacia la costa del mar, hacia all le ha dado cita.
Para Moab. As habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Ay de Nebo, porque ha sido devastada! Ha sido tomada Quiriataim, la ciudadela est humillada y deshecha!
Ya no existe la gloria de Moab! En Jesbn traman el mal contra ella: "Vengan, extirpmosla como nacin!". Tambin t, Madmn, sers reducida a silencio, la espada avanza detrs de ti.
Oigan el clamor de Joronaim: devastacin y desastre total!
Moab ha sido destrozado, se hacen or los gritos hasta Sor!
S, por la cuesta de Lujit la gente sube llorando; s, por la pendiente de Joronam se oye un grito: "Desastre!".
Huyan, slvese quien pueda, como un matorral en el desierto!
Por haber confiado en tus obras y en tus tesoros, tambin t sers capturado. Quems ir hacia el destierro, con sus sacerdotes y sus prncipes.
El devastador ocupar cada ciudad, ni una sola escapar perecer el valle y ser arrasada la meseta, como lo ha dicho el Seor.
Traigan sal para Moab, porque ser completamente destruido; sus ciudades sern una desolacin, donde nadie habita.
Maldito el que ejecuta con negligencia el trabajo del Seor! Maldito el que aparta su espada de la sangre!
Moab vivi tranquilo desde su juventud, l reposaba sobre sus heces; no lo trasvasaban de vasija en vasija -no haba ido al destierro-. As se conserv su sabor y no se alter su aroma.
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que yo enviar trasvasadores que lo trasvasarn; ellos vaciarn sus vasijas y rompern sus tinajas.
Y Moab se avergonzar de Quems, como la casa de Israel se avergonz de Betel, en quien confiaba.
Cmo pueden decir: "Somos guerreros, hombres valientes para el combate"?
El devastador de Moab subi contra l, lo mejor de sus jvenes baja el matadero -orculo del Rey cuyo nombre es Seor de los ejrcitos-.
La ruina de Moab es inminente, se precipita su desgracia.
Condulanse por l, todos ustedes, sus vecinos, todos lo que conocen su nombre. Digan: "Cmo se ha quebrado el cetro poderoso, el bastn lleno de gloria!".
Baja de la gloria, sintate en el estircol, hija que habitas en Dibn! Porque el devastador de Moab ha subido contra ti, ha destruido tus plazas fuertes.
Prate en el camino, al acecho, habitante de Aroer; pregunta al fugitivo y al prfugo, dile: "Qu ha sucedido?".
Moab est derrotado! S, ha sido deshecho! Lancen gritos y alaridos! Anuncien sobre el Arnn: Moab est devastado!
Llega un juicio al pas de la meseta, a Joln e Iahs, contra Mefaat,
contra Dibn, contra Nebo, contra Bet Diblataim,
contra Quiriataim, contra Bet Gamul, contra Bet Men,
contra Queriot, contra Bosr, y contra todas las ciudades del pas de Moab, lejanas y cercanas.
Ha sido abatido el poder de Moab y se ha roto su brazo! -orculo del Seor-.
Embriguenlo, porque ha desafiado al Seor! que Moab se revuelque en su vmito y se convierta tambin l en un motivo de risa.
Acaso no te reas de Israel? Lo han sorprendido entre ladrones, para que siempre que hables de l sacudas la cabeza?
Abandonen las ciudades y habiten en las rocas, habitantes de Moab! Hagan como la paloma que pone su nido en las laderas de un barranco!
Hemos odo el orgullo de Moab, el muy orgullosos: qu altanera, qu orgullo, qu arrogancia, qu altivez en su corazn!
Yo conozco su petulancia -orculo del Seor- sus vanas habladuras, sus obras inconsistentes.
Por eso gimo a causa de Moab, lanzo gritos por todo Moab, suspiro por la gente de Quir Jarset.
Lloro por ti como por Iazer, via de Sibm; tus sarmientos sobrepasaban el mar, llegaban hasta Iazer. Pero sobre tu cosecha y tu vendimia ha irrumpido un devastador.
El gozo y la alegra se han retirado de los vergeles del pas de Moab. Yo hice secar el vino de las cubas, el pisador no pisa las uvas, el grito del pisador ya no es grito de vendimia.
El clamor de Jesbn llega hasta Eleal; alzan la voz hasta Iahs, desde Sor hasta Joronaim y Eglat Selisi. Porque hasta las aguas de Nimrim son una desolacin.
Yo har desaparecer de Moab -orculo del Seor- al que sube a los lugares altos y quema incienso a sus dioses.
Por eso mi corazn lanza un quejido por Moab como una flauta; mi corazn lanza un quejido como una flauta por la gente de Quir Jarset. Por eso se han perdido las ganancias que haban obtenido.
Porque estn rapadas todas las cabezas y radas todas las barbas; en todas las manos hay incisiones y todos llevan cilicio.
Sobre los techos de Moab y en sus plazas no hay ms que lamentos; porque yo he destrozado a Moab como un vaso que nadie quiere -orculo del Seor-.
Cmo ha quedado deshecho! Giman! Con qu vergenza Moab ha vuelto la espalda! Moab se ha convertido en la risa y el espanto de sus vecinos.
Porque as habla el Seor: Miren! El planea como un guila, extiende sus alas hacia Moab.
Las ciudades son tomadas, conquistadas las plazas fuertes. El corazn de los valientes de Moab, en ese da, es como el corazn de una parturienta.
Moab ha sido aniquilado como pueblo, por haber desafiado al Seor.
Pnico, fosa y red sobre ti, habitante de Moab! -orculo del Seor-.
El que escape del pnico caer en la fosa; el que suba de la fosa ser atrapado en la red. Porque yo atraer esto sobre Moab, el ao en que tengan que dar cuenta.
A la sombra de Jesbn se detienen los fugitivos exhaustos, pero sale un fuego de Jesbn y una llama de la ciudad de Sijn; ella devora las sienes de Moab y el crneo de los turbulentos.
Ay de ti, Moab! Ha perecido el pueblo de Quems! Porque tus hijos son llevados prisioneros, y tus hijas al cautiverio.
Pero yo cambiar la suerte de Moab, en los das futuros -orculo del Seor-. Hasta aqu el juicio de Moab.
Para los amonitas. As habla el Seor: Acaso Israel no tiene hijos, no tiene heredero? Por qu Milcm ha heredado Gad y su pueblo se establecido en sus ciudades?
Por eso llegan los das -orculo del Seor- en que har or a Rab de los amonitas el grito de guerra: ella ser una colina desolada, sus ciudades sern incendiadas, e Israel heredar a sus herederos, dice el Seor.
Gime, Jesbn, porque Hai ha sido devastada, lancen gritos, hijas de Rab! Pnganse un cilicio, lamntense, y vayan de aqu para all por los cercos, porque Milcm va al cautiverio, con sus sacerdotes y sus prncipes!
Por qu te gloras de los valles, de tu frtil valle, hija apstata, t que confas en tus tesoros y dices: "Quin me atacar?".
Yo hago venir sobre ti el pnico -orculo del Seor de los ejrcitos- desde todos tus alrededores: ustedes sern expulsados, cada uno por su lado, y nadie reunir a los fugitivos.
Despus de esto, cambiar la suerte de los amonitas -orculo del Seor-.
Para Edom. As habla el Seor de los ejrcitos: No hay ms sabidura en Temn? Estn faltos de consejo los inteligentes o se desgast su sabidura?
Huyan, vuelvan la espalda, escndanse bajo tierra habitantes de Dedn, porque yo atraigo la ruina sobre Esa, es el momento de dar cuenta!
Si llegan hasta ti vendimiadores, no dejarn ni un racimo; si son ladrones nocturnos, arrasarn a su gusto.
S, yo mismo desnud a Esa, puse al descubierto sus escondites, y no puede ocultarse. Su raza y sus hermanos han sido devastados, sus vecinos ya no existen.
Deja a tus hurfanos, yo los har vivir, y que tus viudas confen en m!
Porque as habla el Seor: Los que no estaban condenados a beber la copa, la tuvieron que beber. Y t vas a quedar impune? No, no vas quedar impune, sino que la vas a beber!
S, lo juro por m mismo -orculo del Seor-: Bosr se convertir en devastacin, oprobio, desierto y maldicin, y todas sus ciudades sern ruinas eternas.
He odo un mensaje de parte del Seor, un heraldo ha sido enviado a las naciones: "Renanse! Al asalto de la ciudad! De pie para el combate!".
Porque yo te hago pequeo entre las naciones, despreciable entre los hombres.
Te enga tu suficiencia, la soberbia de tu corazn, a ti, que habitas en las hendiduras de la roca, que ocupas la altura de una colina. Aunque eleves tu nido como el guila, de all te precipitar -orculo del Seor-.
Edom se convertir en una devastacin; todo el que pase junto a ella quedar pasmado, y silbar de estupor al ver todas sus plagas.
Como en la catstrofe de Sodoma y Gomorra, y de sus ciudades vecinas -dice el Seor- all no habitar ms ningn hombre, no residir ningn ser humano.
Como un len que sube de la espesura del Jordn a una pradera siempre verde, as yo los har huir de all en un instante, y all establecer a mi elegido. Porque quin es como yo? Quin me citar a juicio? Quin es el pastor que se me opondr?
Por eso, oigan el plan del Seor sobre Edom, sus proyectos sobre los habitantes de Temn: S, hasta las ovejas ms pequeas sern arrastradas, su pradera se asombrar a causa de ellas.
Por el estruendo de su cada tiembla la tierra, y el eco resuena hasta el Mar Rojo.
Miren! El sube, planea como el guila, despliega sus alas sobre Bosr; el corazn de los guerreros de Edom, en aquel da, ser como el corazn de una parturienta.
Para Damasco. Jamat y Arpad estn avergonzadas, porque han odo una mala noticia; su corazn se deshace de ansiedad, no puede calmarse.
Damasco desfallece, emprende la huida, la asalta el terror, es presa de la angustia y los dolores como una parturienta.
Cmo est abandonada la ciudad gloriosa, la ciudad de la alegra!
Por eso sus jvenes caern en sus plazas y todos los hombres de guerra perecern aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos-.
Yo prender fuego a la fortaleza de Damasco y l devorar los palacios de Ben Hadad.
Para Quedar y los reinos de Jasor, derrotados por Nabucodonosor, rey de Babilonia. As habla el Seor: De pie! Al asalto de Quedar! Devasten a los hijos del Oriente!
Tomen sus carpas y sus rebaos, sus toldos y sus equipajes; qutenles sus camellos y griten contra ellos: "Terror por todas partes!".
Huyan, emigren rpidamente, escndanse bajo tierra, habitantes de Jasor -orculo del Seor- porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha tramado un plan contra ustedes, ha urdido contra ustedes un proyecto.
De pie! Avancen contra una nacin despreocupada, que se siente segura -orculo del Seor- que no tiene puertas ni cerrojos, y vive apartada!
Sus camellos sern el botn, y sus muchos rebaos, la presa. Yo dispersar a los cuatro vientos a los "Sienes rapadas", de todos lados atraer su ruina -orculo del Seor-.
Jasor ser una guarida de chacales, una desolacin para siempre; all no habitar ningn hombre, no residir ningn ser humano.
Palabra que el Seor dirigi al profeta Jeremas acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedecas, rey de Jud:
As habla el Seor de los ejrcitos: Yo voy a quebrar el arco de Elam, principio de su fuerza.
Har venir contra Elam cuatro vientos desde los cuatro confines del cielo. Los dispersar a los cuatro vientos, y no habr ni una sola nacin adonde no lleguen los expulsado de Elam.
Aterrar a Elam delante de sus enemigos y delante de los que atentan contra su vida; atraer sobre ellos una desgracia, el ardor de mi ira -orculo del Seor-. Enviar la espada detrs de ellos, hasta haberlos exterminado.
Porque pondr mi trono en Elam, y har desaparecer de all al rey y a los prncipes -orculo del Seor-.
Pero en los das futuros, yo cambiar la suerte de Elam -orculo del Seor-.
Palabra que el Seor dirigi a Babilonia, al pas de los caldeos, por medio del profeta Jeremas:
Anncienlo entre las naciones, proclmenlo, no lo oculten! Digan: Bel se ha cubierto de vergenza! Marduc ha sido destrozado! Sus estatuas han sido humilladas, estn destrozados sus dolos!
Porque del Norte sube una nacin contra ella: dejar su tierra devastada y no habr ms habitantes; tanto los hombres como los animales han emigrado, se han ido.
En aquellos das y en aquel tiempo -orculo del Seor- vendrn los hijos de Israel, junto con los hijos de Jud; irn llorando mientras caminan y buscarn al Seor, su Dios.
Preguntarn por el camino de Sin, con el rostro vuelto hacia ella: "Vengan, unmonos al Seor en una alianza eterna, inolvidable!".
Ovejas perdidas, eso era mi pueblo: sus pastores las extraviaban, las hacan rondar por las montaas; iban de montaa en colina, olvidndose de su redil.
El que las encontraba, las devoraba, sus adversarios decan: "No somos culpables, porque ellos pecaron contra el Seor, morada de justicia, esperanza de sus padres".
Emigren de en medio de Babel, salgan del pas de los caldeos! Sean como los machos cabros a la cabeza del rebao.
Porque yo suscito y hago subir contra Babilonia una asamblea de grandes naciones del Norte, que se alinearn contra ella, y as ser conquistada. Sus flechas son como las de un hbil guerrero que nunca vuelve con las manos vacas.
Caldea ser saqueada, y todos sus saqueadores se saciarn -orculo del Seor-.
S, algrense, divirtanse, expoliadores como una ternera en el pasto, relinchen como padrillos!
La madre de ustedes ha sido humillada, est confundida la que los dio a luz. ahora es la ltima de las naciones, un desierto, un pramo, una estepa.
A causa de la irritacin del Seor, no ser ms habitada, toda ella ser una desolacin. El que pase por Babilonia quedar pasmado y silbar de estupor al ver todas sus heridas.
Formen fila alrededor de Babilonia, todos ustedes, los que tensan el arco; disparen contra ella, no ahorren las flechas, porque ha pecado contra el Seor!
Lancen alaridos a su alrededor! Ella se rinde, caen sus bastiones, se derrumban sus murallas. Esta es la venganza del Seor! Vnguense de ella, hganle lo mismo que ella hizo
Supriman de Babilonia al sembrador, y al que empua la hoz en el tiempo de la cosecha. Ante la espada destructora, cada uno se vuelve hacia su pueblo, cada uno huye a su pas.
Israel era una oveja descarriada, ahuyentada por los leones. Primero la devor el rey de Asiria, y ahora, ltimamente, le quebr los huesos Nabucodonosor, rey de Babilonia.
Por eso, as habla el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel: Voy a pedir cuenta al rey de Babilonia y a su pas, como le ped cuenta al rey de Asiria.
Har volver a Israel a su pastizal, para que paste en el Carmelo y en Basn y se sacie en la montaa de Efram y Galaad.
En aquellos das y en aquel tiempo -orculo del Seor- se buscar la iniquidad de Israel, y habr desaparecido, los pecados de Jud, y no se encontrarn, porque yo perdonar a los que deje con vida.
Sube al pas de Merataim, sube contra l y contra los habitantes de Pecod! Masacra y consagra al exterminio lo que queda de l -orculo del Seor- y obra como yo te orden!
Hay ruido de guerra en el pas y un desastre total!
Cmo fue abatido y se hizo pedazos el martillo de toda la tierra! Cmo ha quedado desolada Babilonia entre las naciones!
Te puse una trampa y quedaste atrapada, sin darte cuenta, Babilonia. Has sido sorprendida y tomada, porque habas provocado al Seor.
El Seor abri su arsenal y extrajo las armas de su furor, porque el Seor de los ejrcitos tiene una tarea en el pas de los caldeos.
Vengan aqu todos, sin excepcin, abran sus graneros, amontnenla como gavillas, consgrenla al exterminio: que no quede nada!
Masacren todos sus bueyes, que bajen al matadero. Ay de ellos, porque les ha llegado el da, el tiempo de dar cuenta!
Oigan! Fugitivos y prfugos de Babel vienen a anunciar en Sin la venganza del Seor, nuestro Dios, la venganza de su Templo.
Convoquen a los arqueros contra Babel, a todos los que tensan el arco; acampen contra ella, a su alrededor, que no escape ni uno solo. Retribyanle conforme a sus obras, trtenla segn lo que ella hizo, porque ha sido arrogante con el Seor, con el Santo de Israel!
Por eso caern sus jvenes en las plazas y todos sus hombres de guerra perecern en aquel da -orculo del Seor-.
Aqu estoy contra ti, Arrogante, -orculo del Seor de los ejrcitos- porque ha llegado tu da, el tiempo en que tendrs que dar cuenta.
Entonces tropezar y caer la Arrogante, sin que nadie la haga levantar. Prender fuego a sus ciudades y l devorar todos sus contornos.
As habla el Seor de los ejrcitos: Los hijos de Israel estn oprimidos junto con los hijos de Jud; sus carceleros los retienen y se niegan a soltarlos.
Pero su redentor es fuerte, su nombre es Seor de los ejrcitos: l si que defender su causa para dar tranquilidad a la tierra y hacer temblar a los habitantes de Babel.
Una espada contra los caldeos -orculo del Seor- y sobre los habitantes de Babel, sobre sus prncipes y sus sabios!
Una espada sobre sus adivinos, y ellos desvaran! Una espada sobre sus adivinos, y ellos desvaran! Una espada sobre sus guerreros, y son presa del pnico!
Una espada sobre sus caballos y sus carros, y sobre la mezcla de gente que hay en ella, y se vuelven como mujeres! Una espada sobre sus tesoros, y son saqueados!
Una espada sobre sus aguas, y ellas se secan! Porque es un pas de dolos y se gloran de esas figuras horrendas.
Por eso las fieras del desierto habitarn all con las hienas, y vivirn all los avestruces; nunca ms ser habitada, y nadie morar all de generacin en generacin.
Como cuando Dios provoc la catstrofe de Sodoma y Gomorra y de sus ciudades vecinas -orculo del Seor- all no habitar ms ningn hombres, no residir ningn ser humano.
Miren! Un pueblo viene del Norte, una gran nacin y reyes numerosos surgen desde el confn de la tierra.
Empuan el arco y la jabalina, son crueles e implacables; su estruendo es como el rugido del mar, van montados a caballo, alineados como un solo hombre, contra ti, hija de Babilonia.
Cuando el rey de Babilonia oy la noticia desfallecieron sus manos, la angustia se apoder de l, y un temblor como de parturienta.
Como un len que sube de la espesura del Jordn a una pradera siempre verde, as yo los har huir de all en un instante, y all establecer a mi elegido. Porque quin es como yo? Quin me citar a juicio? Quin es el pastor que se me opondr?
Por eso, oigan el plan del Seor sobre Babilonia, sus proyectos sobre el pas de los caldeos. S, hasta las ovejas ms pequeas sern arrastradas, la pradera se asombrar a causa de ellas.
Por el estruendo de la toma de Babilonia tiembla la tierra, y el eco resuena entre las naciones.
As habla el Seor: Miren que yo suscito contra Babilonia y contra los habitantes de Leb Camai un viento arrasador!
Yo envo aventadores a Babilonia, para que la avienten y vacen su tierra. S, la atacarn de todas partes en el da de su desgracia!
Que el arquero tense su arco y se yerga en su coraza. No perdonen a sus jvenes, consagren al exterminio todo su ejrcito.
Que caigan vctimas de la espada en el pas de los caldeos, y sean traspasados en sus calles.
Porque su pas est lleno de crmenes contra el Santo de Israel; porque Israel y Jud no han enviudado de su Dios, el Seor de los ejrcitos.
Huyan de en medio de Babilonia y slvese quien pueda! No perezcan por culpa de ella! Porque este es para el Seor el tiempo de la venganza; l le dar su merecido.
Babilonia era una copa de oro en la mano del Seor, para embriagar a toda la tierra; las naciones bebieron su vino, por eso se enloquecieron.
De pronto cay Babilonia y se quebr. -Giman por ella! Traigan blsamo para su dolor, a ver si se cura.
-Hemos querido curar a Babilonia, pero no san. -Djenla y vaymonos, cada uno a su pas, porque el juicio contra ella llega hasta el cielo y se eleva hasta las nubes!
El Seor nos ha reivindicado: vengan a contar en Sin la obra del Seor, nuestro Dios!
Afilen las flechas, provanse de escudos! El Seor despert el espritu del rey de los Medos, porque tiene pensado destruirla. S, esta es la venganza de nuestro Dios, la venganza de su Templo!
Levanten un estandarte contra los muros de Babilonia, refuercen la guardia, aposten centinelas, tiendan emboscadas! Porque el Seor decidi llevar a cabo lo que dijo contra los habitante de Babel.
T que habitas junto a las aguas caudalosas y eres rica en tesoros: ha llegado tu fin, el trmino de tus ganancias.
El Seor de los ejrcitos lo jur por s mismo: "Te llenar de hombres como de langostas, y entonarn contra ti el canto de los vendimiadores".
Con su poder, l hizo la tierra, con su sabidura, afianz el mundo, y con su inteligencia extendi el cielo.
Cuando l truena, retumban las aguas en el cielo, hace subir las nubes desde el horizonte, desata la lluvia con los relmpagos, hace salir el viento de sus depsitos.
El hombre queda aturdido, sin comprender, el fundidor se avergenza de su dolo, porque su estatua es una mentira y no hay en nada de eso aliento de vida;
son pura vanidad, una obra ridcula, perecern cuando haya que dar cuenta.
Pero no es como ellos la Parte de Jacob, porque l ha modelado todas las cosas; Israel es la tribu de su herencia, su nombre es Seor de los ejrcitos.
T fuiste para m un martillo, un arma de guerra. Contigo martill naciones, contigo destru reinos,
contigo martill caballos y jinetes, contigo martill carros de guerra y conductores,
contigo martill hombres y mujeres, contigo martill ancianos y nios, contigo martill jvenes y muchachas,
contigo martill pastores y rebaos, contigo martill labradores y yuntas, contigo martill gobernadores y prefectos.
Pero yo har pagar a Babilonia y a todos los habitantes de Caldea, a la vista de ustedes, todo el mal que ellos hicieron en Sin -orculo del Seor-.
Aqu estoy contra ti, Montaa de la Destruccin -orculo del Seor- que destruas toda la tierra! Extender mi mano contra ti, te har rodar de lo alto de las rocas y har rodar de lo alto de las rocas y har de ti una montaa de brasas.
No se extraer de ti ni piedra angular ni piedra de fundacin, porque sers una desolacin eterna -orculo del Seor-.
Levanten un estandarte en el pas, toquen la trompeta entre las naciones! Convoquen a las naciones para la guerra santa, recluten a los reinos contra ella: a Ararat, Min y Asquenaz. Designen oficiales para el reclutamiento, hagan avanzar los caballos como langostas erizadas.
Alisten naciones contra ella, al rey de Media, a sus gobernadores y a todos sus prefectos, a toda la tierra bajo su dominio.
La tierra tiembla y se sacude, porque se cumple contra Babel el proyecto del Seor de reducir su pas a una devastacin sin habitantes.
Los guerreros de Babilonia dejaron de combatir, se quedaron en las fortalezas; se ha secado su vigor, se han vuelto como mujeres; sus moradas han sido incendiadas, se han roto sus cerrojos.
Va corriendo un emisario tras otro, un mensajero tras otro, para anunciar al rey de Babilonia que toda su ciudad ha sido tomada.
Los vados han sido ocupados, los bastiones, incendiados, los hombres de guerra estn despavoridos.
Porque as habla el Seor de los ejrcito, el Dios de Israel: La hija de Babilonia es como una era en el momento de ser apisonada; un poco ms, y llegar para ella el tiempo de la cosecha.
Me ha devorado, me ha consumido Nabucodonosor, rey de Babilonia! Me ha dejado como un plato vaco! Me ha tragado como el Dragn, ha llenado su vientre con mis delicias y me ha expulsado!
Que la violencia hecha a mi carne caiga sobre Babel!, dice la que habita en Sin. Caiga mi sangre sobre los habitantes de Caldea!, dice Jerusaln.
Por eso, as habla el Seor: Yo voy a defender tu causa y a encargarme de tu venganza; yo secar su mar y agotar su manantial.
Babel ser un montn de escombros, una guarida de chacales, una devastacin y un motivo de estupor, un lugar deshabitado
Rugen todos juntos como cachorros de len, gruen como cras de leonas.
Mientras entran en calor, les preparo un festn los embriagar para que se emboten; as dormirn un sueo eterno y no se despertarn -orculo del Seor-.
Los har bajar como corderos al matadero, como carneros y chivos.
Cmo ha sido tomada Sesac y conquistada la gloria de toda la tierra! Cmo ha sido devastada Babilonia en medio de las naciones!
El mar subi contra Babel, la cubri el tumulto de sus olas.
Sus ciudades son una devastacin, un pramo, una estepa, nadie habita en ellas, por all no pasa ningn hombre.
Yo castigar a Bel en Babel, sacar de su boca lo que se trag; las naciones no afluirn ms hacia l, y hasta el muro de Babilonia caer.
Salgan de en medio de ella, pueblo mo, y salve cada uno su vida del ardor de la ira del Seor!
No se descorazonen, ni teman por los rumores que se oirn en el pas. Un ao correr un rumor y otro el ao siguiente: la violencia reinar en el pas y un tirano se levantar contra otro.
Porque llegarn los das en que pedir cuenta a los dolos de Babilonia: todo su pas se cubrir de vergenza y caern sus vctimas en medio de ella.
Gritarn jubilosos contra Babilonia el cielo, la tierra y lo que hay en ella, porque del Norte llegarn sus devastadores -orculo del Seor-.
Babilonia tambin tiene que caer por las vctimas de Israel, as como cayeron por Babilonia las vctimas de toda la tierra.
Vayan, salvados de la espada, no se detengan! Acurdense del Seor desde lejos y piensen en Jerusaln!
Sentamos vergenza al or el ultraje, la confusin cubra nuestro rostro, porque penetraron extranjeros en los lugares santos de la Casa del Seor.
Por eso, llegarn los das -orculo del Seor- en que castigar a los dolos de Babilonia y las vctimas gemirn en todo su pas.
Aunque Babel se eleve hasta el cielo y haga inaccesible su alta fortaleza, le llegarn devastadores de parte ma -orculo del Seor-.
Oigan! Un clamor sale de Babilonia, un gran estruendo del pas de los caldeos.
Porque el Seor devasta a Babilonia y hace cesar su gran estrpito: sus olas braman como las aguas caudalosas y resuena el estruendo de su voz.
Porque llega contra Babilonia un devastador: sus guerreros son capturados, se quiebran sus arcos. S, el Seor es el Dios de las represalias: l paga estrictamente.
Yo embriagar a sus prncipes y a sus sabios, a sus gobernadores, a sus prefectos y sus guerreros: ellos dormirn el sueo eterno y no se despertarn -orculo del Rey cuyo nombre es Seor de los ejrcitos-.
As habla el Seor de los ejrcitos: Los muros de Babilonia, la extensa, sern arrasados por completo, y sus altas puertas sern incendiadas. As, los pueblos se fatigan por nada y slo para el fuego se extenan las naciones.
Esta es la orden que el profeta Jeremas dio a Seraas, hijo de Neras, hijo de Maasas, cuando este parti para Babilonia con Sedecas, rey de Jud, en el cuarto ao de su reinado. Seraas era el encargado de las etapas durante la marcha.
Jeremas haba escrito en un libro toda la desgracia que deba sobrevenir a Babilonia, todas estas palabras escritas contra Babilonia.
Y Jeremas dijo a Seraas: "Cuando llegues a Babilonia, procura leer en voz alta todas estas palabras.
Luego dirs: "Seor, t has dicho de este lugar que sera destruido, de manera que no quedara en l ningn habitante, ni hombre ni animal, sino que sera una desolacin perpetua".
Y cuando hayas acabado de leer este libro, lo atars a una piedra y lo arrojars en medio del Eufrates.
Entonces dirs: De esta manera se hundir Babilonia, y no se levantar nunca ms de la desgracia que yo har venir sobre ella". Aqu concluyen las palabras de Jeremas.
Sedecas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremas, y era de Libn.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho Joaqum.
Esto sucedi en Jerusaln y en Jud a causa de la ira del Seor, hasta que al fin, l los arroj lejos de su presencia. Sedecas se rebel contra el rey de Babilonia.
El noveno ao del reinado de Sedecas, el da diez del dcimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, lleg con todo su ejrcito contra Jerusaln. Ellos acamparon frente a la ciudad y la cercaron con una empalizada.
La ciudad estuvo bajo el asedio hasta el ao undcimo del rey Sedecas.
En el cuarto mes, el da nueve del mes, mientras apretaba el hambre en la ciudad y no haba ms pan para la gente del pas,
se abri una brecha en la ciudad. Entonces huyeron todos los hombres de guerra, saliendo de la ciudad durante la noche, por el camino de la puerta entre las dos murallas que est cerca del jardn del rey; y mientras los caldeos rodeaban la ciudad, ellos tomaron el camino de la Arab.
Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y alcanzaron a Sedecas en las estepas de Jeric, donde se desband todo su ejrcito, dejndolo solo.
Los caldeos capturaron al rey y lo hicieron subir hasta Ribl, en el pas de Jamat, ante el rey de Babilonia, que dict sentencia contra l.
El rey de Babilonia hizo degollar a los hijos de Sedecas ante sus propios ojos, y tambin a todos los jefes de Jud, en Ribl.
Luego le sac los ojos a Sedecas y lo at con una doble cadena de bronce. As lo llev a Babilonia, donde lo tuvo prisionero hasta el da de su muerte.
El da diez del quinto mes -era el decimonoveno ao de Nabucodonosor, rey de Babilonia- Nebuzaradn, comandante de la guardia, que prestaba servicios ante el rey de Babilonia, entr en Jerusaln.
Incendi la Casa del Seor, la casa del rey y todas las casas de Jerusaln, y prendi fuego a todas las casas de los nobles.
Despus, el ejrcito de los caldeos que estaba con el comandante de la guardia derrib todas las murallas que rodeaban a Jerusaln.
Nebuzaradn, el comandante de la guardia, deport a toda la poblacin que haba quedado en la ciudad, a los desertores que se haban pasado al rey de Babilonia y al resto de los artesanos.
Pero dej una parte de la gente pobre del pas como viadores y cultivadores.
Adems, los caldeos hicieron pedazos las columnas de bronce de la Casa del Seor, las bases y el Mar de bronce que estaba en la Casa del Seor, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
Tomaron tambin las ollas, las palas, los cuchillos, los aspersorios, las fuentes y todos los utensilios de bronce que servan para el culto.
El comandante de la guardia tom asimismo las palanganas, los pebeteros, los aspersorios, las ollas, los candelabros, las fuentes y las bandejas: todos los objetos de oro y plata.
En cuanto a las dos columnas, al nico Mar de bronce, a los doce bueyes de bronce que los sostenan y a las bases que haba hecho el rey Salomn para la Casa del Seor, no se poda evaluar el peso de bronce de todos esos objetos.
En lo que respecta a las columnas, la altura de una columna era de nueve metros; un hilo de seis metros meda su circunferencia; su espesor era de cuatro dedos, y era hueca por dentro.
Estaba rematada por un capitel de bronce, y la altura del capitel era de dos metros y medio. Sobre el capitel, todo alrededor, haba una moldura en forma de red y de granadas, todo de bronce. La segunda columna, con sus granadas, era igual a la primera.
Haba noventa y seis granadas que sobresalan en relieve, y las granadas eran cien en total, alrededor de toda la red.
El comandante de la guardia apres a Seraas, el sumo sacerdote, a Sefanas, el segundo sacerdote, y a los tres guardianes del umbral.
En la ciudad apres tambin a un eunuco, que estaba al frente de los hombres de guerra, a siete hombres del servicio personal del rey que fueron sorprendidos en la ciudad, al secretario del jefe del ejrcito, encargado de enrolar al pueblo del pas, y a sesenta hombres del pueblo que estaban en medio de la ciudad.
Despus de tomarlos prisioneros, Nebuzaradn, comandante de la guardia, los llev ante el rey de Babilonia, a Ribl.
El rey de Babilonia los mand golpear y ejecutar en Ribl, en el pas de Jamat. As fue deportado Jud lejos de su tierra.
Este es el nmero de la poblacin deportada por Nabucodonosor: en el sptimo ao, 3023 judos;
en el ao decimoctavo de Nabucodonosor, de Jerusaln, 832 personas;
en el ao vigsimo tercero de Nabucodonosor, Nebuzaradn, comandante de la guardia, deport a 745 judos. En total: 4600 personas.
El trigsimo sptimo ao de la deportacin de Joaqun, rey de Jud, el da veinticinco del duodcimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, en el ao de su entronizacin, indult a Joaqun, rey de Jud, y lo hizo salir de la prisin.
Le habl amigablemente y le asign un sitial ms elevado que el de los reyes que estaban con l en Babilonia.
Le hizo cambiar su ropa de prisionero, y Joaqun comi siempre en su presencia, durante toda su vida.
Su mantenimiento fue asegurado por el rey de Babilonia con una asignacin regular para cada da, hasta el da de su muerte, durante toda su vida.
El ao treinta, el da quinto del cuarto mes, mientras me encontraba en medio de los deportados, a orillas del ro Quebar, se abri el cielo y tuve visiones divinas.
El da cinco del mes -era el ao quinto de la deportacin del rey Joaqun -
la palabra del Seor lleg a Ezequiel, hijo del sacerdote Buz, en el pas de los caldeos, a orillas del ro Quebar. All la mano del Seor descendi sobre l.
Yo mir, y vi un viento huracanado que vena del norte, y una gran nube con un fuego fulgurante y un resplandor en torno de ella; y de adentro, de en medio del fuego, sala una claridad como de electro.
En medio del fuego, vi la figura de cuatro seres vivientes, que por su aspecto parecan hombres.
Cada uno tena cuatro rostros y cuatro alas.
Sus piernas eran rectas; sus pies, como pezuas de ternero, y resplandecan con el fulgor del bronce bruido.
Por debajo de sus alas, aparecan unas manos de hombre, sobre los cuatro costados; los cuatro seres tenan rostros y alas.
Sus alas se tocaban una a la otra, y ellos no se volvan cuando avanzaban: cada uno iba derecho hacia adelante.
En cuanto a la forma de sus rostros, los cuatro tenan un rostro de hombre, un rostro de len a la derecha, un rostro de toro a la izquierda, y un rostro de guila.
Sus alas estaban extendidas hacia lo alto: cada uno tena dos alas que se tocaban entre s y otras dos que les cubran el cuerpo.
Ellos avanzaban de frente: iban adonde los impulsaba el espritu, y no se volvan al avanzar.
Entre los seres vivientes haba un fuego como de brasas incandescentes, como de antorchas, que se agitaba en medio de ellos; el fuego resplandeca, y de l salan rayos.
Los seres vivientes iban y venan, y parecan relmpagos.
Yo mir a los seres vivientes, y vi que en el suelo, al lado de cada uno de ellos, haba una rueda.
El aspecto de las ruedas era brillante como el topacio y las cuatro tenan la misma forma. En cuanto a su estructura, era como si una rueda estuviera metida dentro de otra.
Cuando avanzaban, podan ir en las cuatro direcciones, y no se volvan al avanzar.
Las cuatro ruedas tenan llantas, y yo vi que las llantas estaban llenas de ojos, en todo su alrededor.
Cuando los seres vivientes avanzaban, tambin avanzaban las ruedas al lado de ellos, y cuando los seres vivientes se elevaban por encima del suelo, tambin se elevaban las ruedas.
Ellos iban adonde los impulsaba el espritu, y las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Cuando ellos avanzaban, avanzaban las ruedas, y cuando ellos se detenan, se detenan las ruedas; y cuando ellos se elevaban por encima del suelo, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
Sobre las cabezas de los seres vivientes, haba una especie de plataforma reluciente como el cristal, que infunda temor y se extenda por encima de sus cabezas.
Ellos estaban debajo de la plataforma con las alas erguidas, tocndose una a la otra, mientras las otras dos les cubran el cuerpo.
Yo o el ruido de sus alas cuando ellos avanzaban: era como el ruido de aguas torrenciales, como la voz del Todopoderoso, como el estruendo de una multitud o de un ejrcito acampado. Al detenerse, replegaban sus alas.
Y se produjo un estruendo sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.
Encima de la plataforma que estaba sobre sus cabezas, haba algo as como una piedra de zafiro, con figura de trono; y encima de esa especie de trono, en los ms alto, una figura con aspecto de hombre.
Entonces vi un fulgor como de electro, algo as como un fuego que lo rodeaba desde lo que pareca ser su cintura para abajo; vi algo as como un fuego y una claridad alrededor de l;
como el aspecto del arco que aparece en las nubes los das de lluvia, as era la claridad que lo rodeaba. Este era el aspecto, la semejanza de la gloria del Seor. Al verla, ca con el rostro en tierra y o una voz que hablaba.
Esa voz me dijo: Levntate, hijo de hombre, porque voy a hablarte
Cuando me habl, un espritu entr en m y me hizo permanecer de pie, y yo escuch al que me hablaba.
El me dijo: Hijo de hombre, yo te envo a los israelitas, a un pueblo de rebeldes que se han rebelado contra m; ellos y sus padres se han sublevado contra m hasta el da de hoy.
Son hombres obstinados y de corazn endurecido aquellos a los que yo te envo, para que les digas: "As habla el Seor".
Y sea que escuchen o se nieguen a hacerlo -porque son un pueblo rebelde- sabrn que hay un profeta en medio de ellos.
En cuanto a ti, hijo de hombre, no les temas ni tengas miedo de lo que digan, porque ests entre cardos y espinas, y sentado sobre escorpiones; no tengas miedo de lo que digan ni te a cobardes delante de ellos, porque son un pueblo rebelde.
T les comunicars mis palabras, sea que escuchen o se nieguen a hacerlo, porque son un pueblo rebelde.
Y t, hijo de hombre, escucha lo que te voy a decir; no seas rebelde como ese pueblo rebelde: abre tu boca y come lo que te dar.
Yo mir y vi una mano extendida hacia m, y en ella haba un libro enrollado.
Lo despleg delante de m, y estaba escrito de los dos lados; en l haba cantos fnebres, gemidos y lamentos.
El me dijo: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: como este rollo, y ve a hablar a los israelitas.
Yo abr mi boca y l me hizo comer ese rollo.
Despus me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entraas con este libro que yo te doy. Yo lo com y era en mi boca dulce como la miel.
El me dijo: Hijo de hombre, dirgete a los israelitas y comuncales mis palabras.
Porque no se te enva a un pueblo que habla una lengua oscura y difcil, sino al pueblo de Israel.
Si yo te enviar a pueblos numerosos que hablan una lengua oscura y difcil, cuyas palabras no entiendes, ellos te escucharan.
Pero el pueblo de Israel no querr escucharte, porque no quieren escucharme a m, ya que todos los israelitas tienen la frente y dura y el corazn endurecido.
Por eso yo har tu rostro duro como el de ellos y tu frente dura como la de ellos:
har roo frente como el diamante, que es ms duro que la roca. No les tengas miedo ni te acobardes delante de ellos, porque son un pueblo rebelde.
El me dijo: Hijo de hombre, recibe en tu corazn y escucha atentamente todas las palabras que yo te dir;
despus, dirgete a tus compatriotas que estn en el exilio y hblales. Sea que te escuchen o que se nieguen a hacerlo, les dirs: "as habla el Seor".
Entonces un espritu me arrebat y o detrs de m el estruendo de un gran tumulto, cuando la gloria del Seor se levant de su sitio;
o el ruido que hacan las alas de los seres vivientes al juntarse una con la otra, el ruido de las ruedas al lado de ellos y el estruendo de un gran tumulto.
El espritu me arrebat y me llev, y yo fui, amargado y lleno de furor, mientras la mano del Seor pesaba fuertemente sobre m.
As llegu a Tel Aviv, junto a los deportados, que habitaban a orillas del ro Quebar; y all permanec siete das como aturdido en medio de ellos.
Al cabo de siete das, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, t les advertirs de parte ma.
Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si t no se lo adviertes, si no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, y de esa manera salve su vida, el malvado morir por su culpa, pero a ti te pedir cuenta de su sangre.
Si t, en cambio, adviertes al malvado y l no se convierte de su maldad y de su mala conducta, l morir por su culpa, pero t habrs salvado tu vida.
Y cuando el justo se aparte de su justicia para hacer el mal, yo lo har tropezar, y l morir porque t no se lo has advertido: morir por su propio pecado y no le sern tenidas en cuenta sus obras de justicia, pero a ti te pedir cuenta de su sangre.
Si t, en cambio, adviertes al justo para que no peque y el justo no peca, l vivir porque ha sido advertido, y t habrs salvado tu vida.
La mano del Seor descendi sobre m y l me dijo: Levntate, sal al valle y all te hablar.
Yo me levant y sal al valle: la gloria del Seor estaba all como la gloria que haba visto junto al ro Quebar, y ca con el rostro en tierra.
Entonces un espritu entr en m y me hizo permanecer de pie. El me habl y me dijo: Ve a encerrarte dentro de tu casa.
En cuanto a ti, hijo de hombre, pondrs sobas sobre ti y te atarn con ellas, para que no puedas presentarte en medio de ellos.
Yo har que se te pegue la lengua al paladar y quedars mudo: as dejars de reprenderlos, porque son un pueblo rebelde.
Pero cuando yo te hable, abrir tu boca y les dirs: "as habla el Seor: el que quiera escuchar que escuche, y el que no quiera escuchar que no escuche", porque son un pueblo rebelde.
Hijo de hombre, toma un ladrillo, colcalo delante de ti y graba sobre l la ciudad de Jerusaln.
Luego la sitiars: levantars contra ella torres de asedio, hars terraplenes, instalars campamentos y emplazars a su alrededor mquinas de guerra.
Toma en seguida una sartn de hierro y colcala como muro de hierro entre ti y la ciudad. Mrala fijamente: ella quedar sitiada y t sers el que la asedia. Esto es una seal para los israelitas.
Acustate sobre el lado izquierdo, y yo pondr sobre ti las culpas de los israelitas; t cargars con sus culpas durante todo el tiempo que ests acostado sobre ese lado.
Yo te he fijado un nmero de das equivalente a los aos de su iniquidad: por eso, durante trescientos noventa das cargars con las culpas del pueblo de Israel.
Al cabo de estos das, te acostars por segunda vez, sobre el lado derecho, y cargars con las culpas del pueblo de Jud durante cuarenta das: yo te he fijado un da par cada ao.
Despus dirigirs tu rostro y tu brazo desnudo hacia el asedio de Jerusaln y profetizars contra ella.
Yo te ato con sogas, para que no puedas darte vuelta de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los das de tu asedio.
Toma tambin trigo, cebada, habas, lentejas, mijo y espelta: chalos en un recipiente y preprate con eso la comida. T comers de ese pan durante todo el tiempo que ests acostado de un lado, o sea durante ciento noventa das.
Cada da pesars una racin de veinte siclos, y la comers a una hora determinada.
Tambin bebers el agua medida -la sexta parte de un hin- y la bebers a una hora determinada.
Preparars este alimento en forma de galleta de cebada y lo cocers sobre excrementos humanos, a la vista del pueblo.
Y t dirs: "as habla el Seor, el Dios de Israel: As de impuro ser el pan que comern los israelitas, entre las naciones adonde yo los arrojar".
Entonces exclam: Seor, yo nunca he incurrido en impureza! Desde mi infancia hasta el presente, jams he comido un animal encontrado muerto o despedazado, ni ha entrado carne impura en mi boca.
El me respondi: "Est bien, te permito que en lugar de excrementos humanos uses bosta de vaca para hacer tu pan".
Luego aadi: "Hijo de hombre, yo acabar con las reservas de pan que hay en Jerusaln: comern angustiosamente el pan racionado y bebern ansiosamente el agua medida.
De esta manera, al faltar el pan y el agua, todos desfallecern y se pudrirn a causa de sus culpas".
Hijo de hombre, toma mi espada afilada, sala como navaja de afeitar y psala por tu cabeza y por tu barba; despus toma una balanza y divide en partes el pelo que hayas cortado.
Una tercera parte, la quemars en medio de la ciudad, cuando se cumplan los das del asedio: la otra tercera parte, la cortars con la espada, alrededor de toda la ciudad; y la tercera parte restante, la esparcirs al viento -y yo desenvainar la espada detrs de ellos-.
De esta ltima parte, tomars una pequea cantidad y la recogers en tu manto.
Y de all mismo, recogers unos pocos cabellos, los arrojars al fuego y los quemars. De all saldr fuego sobre todo Israel.
As habla el Seor: Esta es la ciudad de Jerusaln. Yo le haba puesto en medio de las naciones, con otro pases a su alrededor.
Pero ella se rebel contra mis leyes con una maldad mayor que la de las naciones, y contra mis preceptos, ms que los pases que la rodean. S, han despreciado mis leyes y no han seguido mis preceptos.
Por eso, as habla el Seor: Porque ustedes han sido ms rebeldes que las naciones que los rodean y no han seguido mis preceptos, porque no han practicado mis leyes y ni siquiera han procedido segn las costumbres de las naciones que los rodean,
por eso, as habla el Seor: Yo tambin me pongo contra ti y har justicia a la vista de todas las naciones:
har contigo lo que nunca hice ni har jams, a causa de todas tus abominaciones.
Por eso, los padres comern a sus hijos, y los hijos comern a sus padres; te infligir justos castigos y dispersar a todos los vientos todo lo que reste de ti.
Por eso, juro por mi vida -orculo del Seor-: por haber contaminado mi Santuario con todos tus horrores y todas tus abominaciones, tambin yo te arrasar, sin una mirada de piedad y sin compadecerme.
Una tercera parte de tu pueblo morir por la peste y perecer de hambre en medio de ti; la otra tercera parte caer al filo de la espada en tus alrededores; y a la tercera parte restante, la dispersar a todos los vientos y desenvainar la espada detrs de ellos.
Desahogar mi ira, saciar mi furor contra ellos y me vengar; y cuando haya desahogado mi furor contra ellos, sabrn que yo, el Seor, he hablado llevado por mis celos.
Te convertir en ruinas y en oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasen.
Sers oprobio y objeto de ultraje, escarmiento y motivo de horror para las naciones que te rodean, cuando yo te inflija justos castigos con ira, con indignacin y con violentos reproches. Yo, el Seor, he hablado.
Y cuando arroje contra ustedes las flechas siniestras del hambre, las flechas exterminadoras que enviar para destruirlos, yo les har pasar hambre y acabar con las reservas de pan.
Enviar contra ustedes el hambre y las bestias feroces, y ellas te privaran de tus hijos; pasarn por ti la peste y la sangre, y har venir la espada contra ti. Yo, el Seor, he hablado.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia las montaas de Israel y profetiza contra ellas.
Dirs: Montaas de Israel, escuchen la palabra del Seor. As habla el Seor a las montaas y a las colinas. Yo har caer la espada sobre ustedes y har desaparecer sus lugares altos.
Sus altares sern devastados, sus braseros para el incienso sern destrozados y har caer los cadveres de ustedes delante de sus dolos.
Pondr los cadveres de los israelitas delante de sus dolos y dispersar sus huesos alrededor de sus altares.
En todos los lugares donde ustedes habiten, las ciudades quedarn en ruinas y los lugares altos sern devastados. As quedarn en ruinas y execrados sus altares, destrozados y arrasados sus dolos, derribados sus braseros para el incienso y aniquiladas sus obras.
Los cadveres caern en medio de ustedes, y as sabrn que yo soy el Seor.
Pero yo dejar mi resto. Y cuando los que se hayan librado de la espada estn en medio de las naciones, cuando ustedes sean dispersados entre los pueblos,
los sobrevivientes se acordarn de m, en medio de las naciones donde hayan sido deportados. Yo desgarrar su corazn prostituido que se apart de mi y sus ojos que se prostituyeron detrs de sus dolos; sentirn horror de s mismos por las maldades que cometieron con todas sus abominaciones.
Y sabrn que yo, el Seor, no en vano los amenac con estos males.
As habla el Seor: Aplaude, patalea y di: "bien hecho!", por todas las execrables abominaciones del pueblo de Israel, que va a perecer por la espada, el hambre y la peste.
El que est lejos morir por la peste; el que est cerca caer bajo la espada; y el que quede sitiado morir de hambre. As desahogar mi furor contra ellos.
Y ustedes sabrn que yo soy el Seor, cuando sus cadveres estn en medio de sus dolos, alrededor de sus altares, en toda colina elevada y en todas las cumbres de las montaas, bajo todo rbol frondoso y bajo todo terebinto tupido, all mismo donde ofrecan perfume agradable a todos sus dolos.
Extender mi mano contra ellos, har del pas una devastacin y una desolacin, desde el desierto hasta Ribl, en todos los lugares donde habitan, y ellos sabrn que yo soy el Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Y t, hijo de hombre, di: As habla el Seor a la tierra de Israel: Es el fin! Llega el fin sobre los cuatro extremos del pas.
Ya ha llegado tu fin! Voy a derramar mi ira sobre ti, te juzgar segn tu conducta y har recaer sobre ti todas tus abominaciones.
No te mirar con piedad y no me compadecer, porque har recaer sobre ti tu mala conducta, y tus abominaciones persistirn en medio de ti: as ustedes sabrn que yo soy el Seor.
As habla el Seor: Una desgracia nunca vista! Ya llega la desgracia!
Llega el fin, se acerca el fin para ti, ya es inminente!
Te toca el turno, habitante del pas! Llega el tiempo, el da est cerca. Hay confusin y no alegra en las montaas!
Ahora, en seguida, derramar mi furor sobre ti, desahogar mi ira contra ti, te juzgar segn tu conducta y har recaer sobre ti todas tus abominaciones.
No te mirar con piedad y no me compadecer, har recaer sobre ti tu mala conducta, y tus abominaciones persistirn en medio de ti: as ustedes sabrn que yo, el Seor, soy el que golpeo.
Ya llega el da, ay llega! Te toca el turno, ha florecido la vara, ha germinado el orgullo!
La violencia se ha alzado como vara de maldad. No queda nada de ellos, nada de su tumulto ni de su agitacin; no hay tregua para ellos.
Ha llegado el tiempo, el da es inminente; que el comprador no se alegre ni el vendedor se entristezca, porque la ira amenaza a toda la multitud.
No, el vendedor no recuperar lo que ha vendido, aunque siga viviendo. Porque la visin que amenaza a la multitud no ser revocada, y a causa de su iniquidad, nadie podr retener su vida.
Tocarn la trompeta y se harn los preparativos, pero nadie acudir al combate, porque mi ira amenaza a toda la multitud.
Afuera la espada, adentro la peste y el hambre! El que est en el campo morir por la espada y al que est en la ciudad, lo consumirn el hambre y la peste.
Los sobrevivientes huirn, y estarn en las montaas como las palomas de los valles; y todos morirn, cada uno por su culpa.
Todas las manos desfallecern y flaquearn todas las rodillas.
Se vestirn de sayal y los invadir el pnico; habr confusin en todos los rostros y todas las cabezas sern rapadas.
Arrojarn su plata por las calles y su oro se convertir en basura: su plata y su oro no podrn salvarlos el da del furor del Seor. No saciarn su avidez, ni llenarn sus entraas, porque el oro y la plata fueron la piedra de tropiezo que los hizo caer en la iniquidad
Pusieron su orgullo en la hermosura de sus joyas e hicieron con ellas las imgenes abominables de sus dolos. Por eso las convertir en inmundicia:
las entregar como botn a los extranjeros y como despojos a los impos de la tierra, y ellos las profanarn.
Apartar de ellos mi rostro y mi tesoro ser profanado: entrarn en l los invasores y lo profanarn.
Llevarn a cabo una matanza porque el pas est lleno de juicios por homicidio y la ciudad llena de violencia.
Har venir a las naciones ms feroces, para que se adueen de sus casas; acabar con la soberbia de los poderosos y sern profanados sus santuarios.
Llega la angustia! Buscarn la paz, pero no la tendrn;
vendr una desgracia sobre otra y una mala noticia tras otra. Implorarn una visin al profeta, le faltar la enseanza al sacerdote y el consejo a los ancianos.
El rey estar de duelo, el prncipe se cubrir de desolacin y temblarn las manos de la gente. Yo los tratar conforme a su conducta, los juzgar segn sus juicios, y sabrn que yo soy el Seor.
El sexto ao, el quinto del sexto mes, mientras yo estaba sentado en mi casa y los ancianos de Jud estaban sentados delante de m, descendi sobre m la mano del Seor.
Yo mir y vi una figura con aspecto humano. Desde lo que pareca ser su cintura para abajo, haba fuego, y desde su cintura para arriba, haba una especie de claridad, un fulgor como de electro.
Extendi algo as como una mano y me tom por un mechn de mis cabellos. Un espritu me levant entre la tierra y el cielo y me llev en una visin divina a Jerusaln, hasta la entrada de la puerta interior que da hacia el norte, all donde est emplazado el dolo de los celos que provoca los celos de Dios.
All estaba la gloria del Dios de Israel, tal como yo la haba visto en el valle.
El me dijo: "Hijo de hombre, levanta tus ojos hacia el norte". Yo levant mis ojos hacia el norte y vi que al norte de la puerta del altar, justo a la entrada, estaba el dolo de los celos.
El me dijo: "Hijo de hombres, ves lo que lo que hacen? Ves las grandes abominaciones que cometen aqu los israelitas para que yo me aleje de mi Santuario? Pero t vers abominaciones ms grandes todava".
Despus me llev a la entrada del atrio; yo mir y vi que haba un agujero en el muro.
El me dijo: "Hijo de hombre, abre un boquete en el muro". Yo abr un boquete y vi que haba una puerta.
El me dijo: "Entra y mira las abominaciones que estn cometiendo ah".
Yo entr y mir, y vi que haba toda clase de reptiles y de animales horribles y todos los dolos de la casa de Israel, grabados en todas las paredes.
Setenta hombres de entre los ancianos del pueblo de Israel -entre los cuales se encontraba Iazanas, hijo de Satn- estaban de pie delante de ellos: cada uno tena un incensario en la mano, y suba el perfume de una nube de incienso.
El me dijo: "Hijo de hombre, ves lo que los ancianos del pueblo de Israel hacen a escondidas, cada uno en su habitacin adornada de pinturas? Porque ellos piensan: El Seor no nos ve; el Seor ha abandonado el pas".
Despus, l me dijo: "Vers que cometen abominaciones ms grandes todava".
Y me llev hasta la entrada de la puerta de la Casa del Seor, lo que da hacia el norte, y vi que all haba unas mujeres sentadas llorando a Tamuz.
El me dijo: "Has visto, hijo de hombre? T vers abominaciones ms grandes todava".
Luego me llev hacia el atrio interior de la Casa del Seor, y vi que a la entrada del Templo del Seor, entre el vestbulo y el altar, haba unos veinticinco hombres, dando la espalda al Templo del Seor, y con sus rostros vueltos hacia el oriente; y ellos se postraron hacia el oriente, delante del sol.
El me dijo: "Has visto, hijo de hombre? No le basta al pueblo de Jud cometer las abominaciones que aqu cometen, que tambin han llenado el pas de violencia y no cesan de irritarme? Ellos llevan el ramo hasta su nariz.
Yo tambin obrar con furor, sin una mirada de piedad y sin tener compasin. Gritarn con toda su voz a mis odos, pero no los escuchar.
El grit fuertemente a mis odos: "Acrquense, Castigos de la ciudad, cada uno con su instrumento de exterminio en la mano".
Entonces llegaron seis hombres del lado de la puerta superior que mira hacia el norte, cada uno con su instrumento de destruccin en la mano. En medio de ellos haba un hombre vestido de lino, con la cartera de escriba en la cintura. Todos entraron y se detuvieron delante del altar de bronce.
La gloria del Dios de Israel se levant de encima de los querubines sobre los cuales estaba, se dirigi hacia el umbral de la Casa, y llam al hombre vestido de lino que tena la cartera de escriba en la cintura.
El Seor le dijo: "Recorre toda la ciudad de Jerusaln y marca con una T la frente de los hombres que gimen y se lamentan por todas las abominaciones que se cometen en medio de ella".
Luego o que les deca a los otros: "Recorran la ciudad detrs de l, hieran sin una mirada de piedad y sin tener compasin.
Maten y exterminen a todos, ancianos, jvenes, nios y mujeres, pero no se acerquen a ninguno que este marcado con la T. Comiencen por mi Santuario". Y comenzaron por los ancianos que estaban delante de la Casa.
Despus dijo: "Contaminen la Casa y llenen de vctimas los atrios, luego salgan y golpeen en la ciudad".
Mientras ellos heran, yo qued solo y ca con el rostro en tierra. Entonces grit: "Ah, Seor! Vas a exterminar todo el resto de Israel, derramando tu furor contra Jerusaln?".
El me respondi: "La iniquidad de la casa de Israel y de Jud es inmensamente grande; el pas est lleno de sangre y la ciudad est colmada de injusticia, porque ellos piensan: "El Seor ha abandonado el pas, el Seor no ve nada".
Yo tampoco tendr una mirada de piedad ni me compadecer, sino que har recaer sobre ellos su mala conducta".
Entonces el hombre vestido de lino, que tena la cartera de escriba en la cintura, dio cuenta diciendo: "Hice lo que t me habas ordenado".
Yo mir, y sobre la plataforma que estaba encima de la cabeza de los querubines, haba como una piedra de zafiro: por encima de ellos, se vea algo as como la figura de un trono.
El Seor dijo al hombre vestido de lino: "Entra en medio del crculo, debajo del querubn, llena tus manos con las brasas incandescentes que estn entre los querubines, y esprcelas sobre la ciudad". Y el hombre entr all, ante mis propios ojos.
Cuando el hombre entr, los querubines estaban a la derecha de la Casa y la nube llenaba el atrio interior.
La gloria del Seor se elev por encima del querubn y se dirigi hacia el umbral de la Casa: la nube llen la Casa, y el atrio de llen de claridad de la gloria del Seor.
El ruido de las alas de los querubines se oy hasta en el atrio exterior, como la voz del Todopoderoso cuando habla.
Cuando el Seor orden al hombre vestido de lino que tomara fuego de en medio del crculo, entre los querubines, el hombre avanz y se detuvo al lado de la rueda.
El querubn extendi su mano hacia el fuego que estaba entre los querubines, lo tom y lo puso en las manos del hombre vestido de lino: este lo recibi y sali.
Entonces apareci bajo las alas de los querubines algo as como una mano de hombre.
Yo mir, y vi que haba cuatro ruedas al lado de los querubines, una al lado de cada uno, y el aspecto de las ruedas era brillante como el topacio.
En cuanto a su aspecto, las cuatro tenan la misma forma, y era como si una rueda estuviera metida dentro de la otra.
Cuando avanzaban, podan ir en las cuatro direcciones y no se volvan al avanzar, porque iban derecho hacia el lugar adonde estaba orientada la cabeza, sin volverse al avanzar.
Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos y sus alas, lo mismo que las ruedas, estaban llenas de ojos, alrededor de las cuatro ruedas.
Yo o que se daba a estas ruedas el nombre de "crculo".
Cada uno de ellos tena cuatro rostros: el primero era un rostro de querubn, el segundo, un rostro de hombre, el tercero, un rostro de len y el cuarto, un rostro de guila.
Los querubines se elevaron: eran los mismos seres vivientes que yo haba visto a orillas del ro Quebar.
Cuando los querubines avanzaban, las ruedas avanzaban al lado de ellos, y cuando desplegaban sus alas para elevarse por encima del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.
Cuando los querubines se detenan, ellas tambin se detenan, y cuando se elevaban, las ruedas se elevaban al mismo tiempo, porque el espritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
La gloria del Seor sali de encima del umbral de la Casa y se detuvo sobre los querubines.
Al salir, los querubines desplegaron sus alas y se elevaron del suelo, ante mis propios ojos, y las ruedas lo hicieron al mismo tiempo. Ellos se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la Casa de Seor, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto.
Eran los seres vivientes que yo haba visto debajo del Dios de Israel a orillas del ro Quebar, y reconoc que eran querubines.
Cada uno tena cuatro rostros y cuatro alas, y una especie de manos de hombre debajo de sus alas.
En cuanto a la forma de sus rostros, era la misma que yo haba visto en una visin a orillas del ro Quebar. Cada uno avanzaba derecho hacia adelante.
Un espritu me levant y me llev a la puerta oriental de la Casa del Seor, la que da hacia el oriente, y vi que a la entrada de la puerta haba veinticinco hombres. En medio de ellos divis a Iazanas, hijo de Azur, y a Pelatas, hijo de Benaas, jefes del pueblo.
El me dijo: Hijo de hombre, estos son los que hacen planes perversos y dan malos consejos en esta ciudad.
Ellos dicen: "An no est cerca el momento de reconstruir las casas. La ciudad es la olla y nosotros somos la carne".
Por eso, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.
El espritu del Seor cay sobre m y me dijo: Di: As habla el Seor: Ustedes han dicho esto, casa de Israel, y yo s lo que estn pensando.
Ustedes han multiplicado las vctimas en esta ciudad, han llenado de cadveres sus calles.
Por eso, as habla el Seor: Los cadveres que ustedes han puesto en medio de la ciudad, esa es la carne, y la ciudad es la olla, de la que los har salir a ustedes.
Ya que tienen miedo de la espada, ya atraer la espada contra ustedes -orculo del Seor-.
Los har salir de en medio de la ciudad, los entregar en manos de extranjeros y les infligir justos castigos.
Ustedes caern bajo la espada; los juzgar en el territorio mismo de Israel, y as sabrn que yo soy el Seor.
Ni esta ciudad ser para ustedes una olla, ni ustedes sern la carne en medio de ella: yo los juzgar en el territorio mismo de Israel.
Entonces sabrn que yo soy el Seor, cuyos preceptos ustedes no han seguido y cuyas leyes no han practicado, porque han imitado las costumbres de las naciones que estn a su alrededor,
Y mientras yo profetizaba, muri Pelatas, hijo de Benaas. Yo ca con el rostro en tierra y grit fuertemente: "Ah, Seor, t ests exterminando al resto de Israel!".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, los habitantes de Jerusaln dicen esto de tus hermanos, de tus parientes y de toda la casa de Israel: "Ellos estn lejos del Seor ; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesin".
Por eso di: As habla el Seor: S, yo los conduje a naciones lejanas s, yo los dispers entre los pueblos, pero soy momentneamente un santuario para ellos, en los pases adonde han ido.
Por eso di: As habla el Seor: Yo los reunir de entre los pueblos, los congregar de entre los pases donde han sido dispersados y les dar la tierra de Israel.
Ellos entrarn all y exterminarn todos los dolos y todas las abominaciones.
Yo les dar otro corazn y pondr dentro de ellos un espritu nuevo: arrancar de su cuerpo el corazn de piedra y les dar un corazn de carne,
a fin de que sigan mis preceptos y observen mis leyes, ponindolas en prctica. As ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios.
En cuanto a aquellos cuyo corazn va detrs de sus dolos y de sus abominaciones, yo har recaer sobre sus cabezas su mala conducta -orculo del Seor-.
Entonces los querubines desplegaron sus alas, y las ruedas se movieron junto con ellos. La gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos, en lo alto.
La gloria del Seor se elev de en medio de la ciudad y se detuvo sobre la montaa que est al oriente de la ciudad.
El espritu me elev y me llev a Caldea, donde estaban los deportados. Esto sucedi en mi visin, por obra del Espritu de Dios. Luego se alej de m la visin que yo haba contemplado,
y cont a los deportados todas las cosas que el Seor me haba hecho ver.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, t habitas en medio de un pueblo rebelde: ellos tienen ojos para ver, pro no ven, tienen odos para or, pero no oyen, porque son un pueblo rebelde.
En cuanto a ti, hijo de hombre, prepara tu equipaje como si tu vieras que ir al exilio, y parte en pleno da, a la vista de ellos. Emigrars del lugar donde te encuentras hacia otro lugar, a la vista de ellos: tal vez as comprendan que son un pueblo rebelde.
Sacars tu equipaje en pleno da, a la vista de ellos, y saldrs por la tarde, tambin a al vista de ellos, como salen los deportados.
Abrirs un boquete en el muro y saldrs por l, a la vista de ellos.
Cargars el equipaje sobre tus espaldas y saldrs cuando sea de noche, cubrindote el rostro para no ver el pas, porque yo te he convertido en un presagio para el pueblo de Israel.
Yo hice exactamente lo que se me haba ordenado: saqu mi equipaje en pleno da como quien parte para el exilio, y por la tarde abr un boquete en el muro con la mano. Sal cuando estaba oscuro y cargu el equipaje sobre mis espaldas, a la vista de ellos.
A la maana, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, no te ha preguntado la casa de Israel, ese pueblo rebelde, qu es lo que ests haciendo?
Diles: As habla el Seor: Este orculo se refiere al prncipe que est en Jerusaln y a todo el pueblo de Israel que vive en medio de ella.
Diles tambin: Yo soy un presagio para ustedes. Lo mismo que yo hice se har con ellos: sern deportados e irn al exilio.
El prncipe que est en medio de ellos cargar el equipaje sobre sus espaldas durante la noche, y saldr por el boquete que abrirn en el muro para hacerlo salir; y l se cubrir el rostro, para no ver el pas.
Yo tender mi red sobre l y l quedar preso en mi trampa. Lo llevar a Babilonia, la tierra de los caldeos, pero no la ver y morir all.
Y a todos los que lo rodean, a su guardia y a todas sus tropas, los dispersar a todos los vientos y desenvainar la espada detrs de ellos.
Y cuando los disperse entre las naciones y los disemine por los pases, sabrn que yo soy el Seor.
Pero dejar que un pequeo nmero de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan: as se sabr que yo soy el Seor.
El Seor me dirigi su palabra en estos trminos:
Hijo de hombre, comers tu pan con estremecimiento y bebers tu agua con inquietud y ansiedad.
Y dirs a la poblacin del pas: As habla el Seor a los habitantes de Jerusaln que viven en la tierra de Israel: Ustedes comern su pan con ansiedad y bebern su agua con terror, para que el pas quede horrorizado porque est lleno de violencia de todos sus habitantes.
Las ciudades habitadas quedarn en ruinas y el pas se convertir en un desierto: as ustedes sabrn que yo soy el Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, qu significa ese refrn que se escucha en la tierra de Israel: "Pasan los das y no se cumple ninguna visin"?
T diles, en cambio: As habla el Seor: Yo acabar con este refrn y no se lo repetir ms en Israel. Diles ms bien: Se acercan los das en que toda visin se cumplir;
ya no habr ms visiones ilusorias ni predicciones engaosas en medio de la casa de Israel,
porque yo, el Seor, dir lo que tenga que decir, y la palabra que pronuncie se cumplir sin demora. S, en vida de ustedes, pueblo rebelde, pronunciar una palabra y la cumplir -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, el pueblo de Israel dice: "Las visiones que este tiene van para largo; l profetiza para un futuro lejano".
Por eso, diles: As habla el Seor: En adelante, todas mis palabras se cumplirn sin demora; lo que yo diga se realizar -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel; profetiza, y di a los que profetizan por su propia iniciativa: Escuchen al palabra del Seor.
As habla el Seor: Ay de los profetas insensatos que siguen su propia inspiracin, sin haber tenido ninguna visin!
Chacales entre las ruinas: eso han sido tus profetas, Israel!
Ustedes no han subido a las brechas ni han levantado un muro alrededor de la casa de Israel, a fin de que pueda resistir en el combate, el da del Seor.
Tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engaosas, esos que andan diciendo: "Orculo del Seor!", sin que el Seor los haya enviado. Y todava esperan que l confirme sus anuncios!
O no es verdad que ustedes tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engaosas, cuando dicen: "Orculo del Seor!, sin que yo haya hablado?
Por eso, as habla el Seor: Por haber hablado falsamente y haber tenido visiones engaosas, yo estoy aqu contra ustedes -orculo del Seor-.
Mi mano se alzar contra los profetas que tienen visiones ilusorias y hacen predicciones engaosas: ellos no participarn en el consejo de mi pueblo, no sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarn en la tierra de Israel. As ustedes sabrn que yo soy el Seor.
Porque ellos extraviaron a mi pueblo, anunciando: "Paz!", cuando en realidad no haba paz, y mientras mi pueblo se construa una pared inconsistente, ellos la recubran con cal;
por eso, di a esos que recubren con cal: Vendr una lluvia torrencial, yo har caer piedras duras de granizo, y se desatar un viento huracanado.
Y cuando la pared se haya derrumbado, les preguntarn: "Dnde est la cal con que la haban recubierto?".
Por eso, as habla el Seor: En mi furor, desatar un viento huracanado; en mi ira, enviar una lluvia torrencial; y en mi enojo, har caer piedras duras de granizo, hasta que todo quede derruido.
Derribar la pared que ustedes recubrieron con cal, la dejar a ras del suelo, y sus cimientos quedarn al desnudo. La pared se desplomar, y ustedes perecern en medio de ella. As sabrn que yo soy el Seor.
Y una vez que se haya desahogado mi ira contra esa pared y contra los que la recubran con cal, les dir: Ya no existe la pared, ni tampoco los que la recubran,
esos profetas que profetizaban sobre Jerusaln y tenan para ella visiones de paz, cuando no haba paz -orculo del Seor-.
Y t, hijo de hombre, vuelve tu rostro contra las hijas de tu pueblo que profetizan por su propia iniciativa, y profetiza contra ellas.
Dirs: As habla el Seor: Ay de aquellas que tejen ligaduras mgicas para atar las mano, y preparen velos para las cabezas de gente de todas las edades, a fin de atrapar vidas humanas! Ustedes pretenden atrapar la vida de la gente de mi pueblo y preservar la suya propia!
Me han profanado delante de mi pueblo por unos puados de cebada y unas migajas de pan, matando a los que no deben morir, dejando con vida a los que no deben vivir, y diciendo mentiras a mi pueblo, que siempre est dispuesto a escucharlas.
Por eso, as habla el Seor: Yo estoy contra las ligaduras que ustedes usan para atrapar como pjaros las vidas humanas. Las arrancar de los brazos de ustedes, y dejar en libertad las vidas humanas. Las arrancar de los brazos de ustedes, y dejar en libertad las vidas que ustedes han atrapado.
Tambin romper sus velos, y librar a mi pueblo de las manos de ustedes, para que ya no sean una presa en sus manos. As sabrn que yo soy el Seor.
Ustedes hacen sufrir al justo con engaos, cuando yo no lo hago sufrir y reconfortan al impo para que no se convierta de su mala conducta y salve su vida.
Por eso, no tendrn ms falsas visiones ni volvern a hacer predicciones: yo librar a mi pueblo de las manos de ustedes, y as sabrn que yo soy el Seor.
Algunos de los ancianos de Israel vinieron a verme, y se sentaron ante m.
Entonces la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, esta gente tiene el corazn apegado a sus dolos y ha puesto delante de s lo que es ocasin de sus culpas. Voy a dejar que ellos me consulten?
Por eso, habla con ellos y diles: As habla el Seor: Si un hombre de Israel que tiene el corazn apegado a sus dolos y ha puesto delante de s lo que es ocasin de sus culpas, va y se presenta al profeta, yo mismo, el Seor, me ver obligado a responderle, a causa de la multitud de sus dolos.
Lo har, a fin de llegar al corazn del pueblo de Israel, porque todos se han alejado de mi a causa de sus dolos".
Por eso, di a la casa de Israel: As habla el Seor: Convirtanse, aprtense de sus dolos; aparten su rostro de todas sus abominaciones
Porque si un hombre de Israel, o un extranjero que reside en Israel, se aleja de m, erige en su corazn un altar para sus dolos y pone delante de s lo que es ocasin de sus culpas, y si luego se presenta al profeta para consultarme, yo mismo, el Seor, me ver obligado a responderle.
Volver mi rostro contra ese hombre, har que sirva de escarmiento y de ejemplo, y lo extirpar de en medio de mi pueblo. As ustedes sabr que yo soy el Seor.
Pero si el profeta se deja seducir y pronuncia una palabra, habr sido yo, el Seor, el que sedujo a ese profeta: extender mi mano contra l y lo exterminar de en medio de mi pueblo Israel.
Uno y otro cargarn con esa culpa: el profeta y el que lo consulta sern igualmente culpables.
As, nunca ms el pueblo de Israel andar errante lejos de m, y no volver a mancharse con todas sus rebeldas: ellos sern mi Pueblo y yo ser su Dios -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, si un pas peca contra m cometiendo alguna infidelidad, yo extender mi mano contra l y agotar todas sus reservas de alimento: enviar el hambre sobre l y extirpar por igual a hombres y animales.
Pero si se encuentran en ese pas estos tres hombres: No, Daniel y Job, ellos salvarn su vida a causa de su justicia -orculo del Seor-.
Si yo suelto las bestias feroces contra ese pas para dejarlo despoblado, y l se convierte en un desierto intransitable, a causa de las fieras;
aunque se encuentren en ese pas estos tres hombres, juro por mi vida -orculo del Seor- que no podrn salvar ni a sus hijos ni a sus hijas: ellos solos se salvarn, mientras que el pas quedar desierto.
O bien, si yo atraigo la espada contra ese pas, diciendo: "Pase la espada por este pas y extirpe de l a hombres y animales";
aunque se encuentren en ese pas estos tres hombres, juro por mi vida -orculo del Seor- que no podrn salvar ni a sus hijos ni a sus hijas: ellos se salvarn.
O si envo la peste contra ese pas y desahogo en forma sangrienta mi indignacin contra ellos, extirpando por igual a hombres y animales;
aunque se encuentren en ese pas No, Daniel y Job, juro por mi vida -orculo del Seor- que no podrn salvar ni a sus hijos ni a sus hijas: ellos solos se salvarn a causa de su justicia.
As habla el Seor: Aunque yo envi contra Jerusaln mis cuatro terribles castigos -la espada, el hambre, las bestias feroces y la peste- para extirpar de ella a hombres y animales,
ah queda un resto de sobrevivientes que hacen salir a sus hijos y a sus hijas y vienen adonde estn ustedes. Ustedes vern su mala conducta y sus obras, y se consolarn de la desgracia que atraje sobre Jerusaln, de todo lo que mand contra ella.
Ellos los consolarn, porque ustedes vern su mala conducta y sus obras, y as sabrn que no sin motivo hice todo esto en la ciudad -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, en qu aventaja la lea de la vid a la de cualquier otra rama de los rboles del bosque?
Se saca de ella madera para emplearla en una obra? Se hace con ella una percha para colgar alguna cosa?
No, se la echa al fuego para ser consumida: el fuego devora sus dos extremos y arde tambin el centro. Servir entonces para alguna cosa?
Cuando todava estaba intacta, no se utilizaba para nada: cunto menos se har algo con ella, una vez que el fuego la devore y est quemada!
Por eso, as habla el Seor: como la lea de la vid, entre los rboles del bosque, la arroj al fuego para que se consuma, as arrojo a los habitantes de Jerusaln.
Yo vuelvo mi rostro contra ellos: salieron del fuego, pero el fuego los devorar. Entonces ustedes sabrn que yo soy el Seor, cuando vuelva mi rostro contra ellos.
Yo har del pas una desolacin, porque han sido infieles -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, da a conocer a Jerusaln sus abominaciones.
T dirs: As habla el Seor a Jerusaln: Por tus orgenes y tu nacimiento, perteneces al pas de Canan; tu padre era un amorreo y tu madre una hitita.
Al nacer, el da en que te dieron a luz, tu cordn umbilical no fue cortado, no fuiste lavada con agua para ser purificada ni frotada con sal, ni envuelta en paales.
Nadie se compadeci de ti para hacerte alguna de esas cosas, sino que fuiste arrojada en pleno campo, porque dabas asco el da que naciste.
Yo pas junto a ti, te vi revolcndote en tu propia sangre y entonces te dije: "Vive
y crece como un retoo del campo". T comenzaste a crecer, te desarrollaste y te hiciste mujer; se formaron tus senos y crecieron tus cabellos, pero estaban completamente desnuda.
Yo pas junto a ti y te vi. Era tu tiempo, el tiempo del amor; extend sobre ti el borde de mi mano y cubr tu desnudez; te hice un juramento, hice una alianza contigo -orculo del Seor- y t fuiste ma.
Yo te lav con agua, limpi la sangre que te cubra y te perfum con leo.
Te puse un vestido bordado, te calc con zapatos de cuero fino, te ce con una banda de lino y te cubr con un manto de seda.
Te adorn con joyas, puse brazaletes en tus muecas y un collar en tu cuello;
coloqu un anillo en tu nariz, pendientes en tus orejas y una esplndida diadema en tu cabeza.
Estabas adornada de oro y de plata, tu vestido era de lino fino, de seda y de tela bordada; te alimentabas con la mejor harina, con miel y aceite. Llegaste a ser extraordinariamente hermosa y te convertiste en una reina.
Tu fama se extendi entre las naciones, porque tu belleza era perfecta gracias al esplendor con que yo te haba adornado -orculo del Seor-.
Pero t te preciaste de tu hermosura y te aprovechaste de tu fama para prostituirte; te entregaste sin pudor a todo el que pasaba y fuiste suya.
Tomaste tus vestidos para hacerte lugares altos de vivos colores, y te prostituiste en ellos.
Tomaste tus joyas hechas con mi oro y mi plata, que yo te haba regalado, y te fabricaste imgenes de hombres con las que te prostituiste.
Tomaste tus vestidos bordados para cubrirlas, y pusiste delante de ellas mi aceite y mi incienso.
Y el pan que yo te haba dado, la mejor harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, los ofreciste delante de ellas como perfume de aroma agradable -orculo del Seor-.
Tomaste a tus hijos y a tus hijas, los que t habas engendrado para m, y los sacrificaste a esas imgenes como alimento. Acaso no te bastaba con prostituirte,
que tambin inmolaste a mis hijos y los entregaste, hacindolos pasar por el fuego en honor de ellas?
En medio de todas tus abominaciones y prostituciones, no te acordaste de los das de tu juventud, cuando estabas completamente desnuda, revolcndote en tu sangre.
Y en el colmo de tu maldad -ay, ay de ti!, orculo del Seor-
te has edificado una colina y has levantado un montculo en todas las plazas.
A la entrada de todos los caminos edificaste un montculo, hiciste de tu hermosura una cosa abominable y entregaste tu cuerpo a todo el que pasaba, multiplicando tus prostituciones.
Te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpo robusto, y multiplicaste tus prostituciones para provocarme.
Por eso, yo extend mi mano contra ti, Racion tu alimento y te entregu a la avidez de tus enemigos, a las ciudades de los filisteos, avergonzadas ellas mismas de tu conducta infame.
No satisfecha con esto, te prostituiste a los asirios; te prostituiste a ellos, y an as no quedaste satisfecha.
Entonces multiplicaste tus prostituciones en una tierra de comerciantes, en Caldea, pero ni siquiera con esto quedaste satisfecha.
Qu enloquecido estaba tu corazn -orculo del Seor- cuando hacas todo esto, obra de una prostituta empedernida!
Cuando t edificabas una colina a la entrada de todos los caminos, y levantabas un montculo en todas las plazas, no eras como la prostituta que busca un salario.
La mujer adltera, en lugar de su marido, recibe un regalo.
A todas las prostitutas se les da un regalo; t, en cambio, dabas regalos a todos tus amantes, t los sobornabas a fin de que acudieran a ti de todas partes para tus prostituciones.
Al prostituirte, te suceda lo contrario que a las otras mujeres: nadie corra detrs de ti, eras t la que pagabas y nadie te pagaba a ti. Hacas exactamente lo contrario!
Por eso, prostituta, escucha la palabra del Seor,
As habla el Seor: Por haberte exhibido desvergonzadamente y haber descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus dolos abominables, y por la sangre de tus hijos que les has ofrecido,
por todo eso, yo voy a reunir a todos tus amantes, a los que has complacido y amado, y tambin a los que has odiado; los reunir contra ti, de todas partes, descubrir ante ellos tu desnudez, y ellos vern toda tu desnudez.
Te aplicar el castigo de las mujeres adlteras y sanguinarias y descargar sobre ti mi furor y mis celos.
Yo te entregar en sus manos. Ellos arrasarn tus colinas y demolern tus montculos; te despojarn de tus vestidos, te arrebatarn tus joyas y te dejarn completamente desnuda.
Incitarn a la asamblea contra ti, te lapidarn y te atravesarn con sus espadas,
Quemarn tus casas y te infligirn justos castigos a la vista de una multitud de mujeres. Yo te har renunciar a la prostitucin y ya no hars ms regalos.
As se apaciguar mi furor contra ti y mis celos se apartarn de ti, quedar tranquilo y no me irritar ms.
Porque no te has acordado de los das de tu juventud y has provocado mi ira con todas estas cosas, yo har recaer tu mala conducta sobre tu cabeza -orculo del Seor- Acaso no has cometido una infamia con todas tus prcticas abominables?
Todos los que hacen proverbios, harn uno acerca de ti, diciendo: "De tal madre, tal hija".
S, t eres la hija de tu madre, que senta asco de su marido y de sus hijos; eres la hermana de tus hermanas, que sentan asco de sus maridos y de sus hijos: la madre de ustedes era una hitita y su padres un amorreo.
Tu hermana mayor es Samara, que junto con sus hijas habita a tu izquierda, y tu hermana menor es Sodoma, que junto con sus hijas habita a tu derecha.
Pero t no te has contentado con seguir sus caminos y practicar sus mismas abominaciones, sino que te has corrompido ms que ellas en todos tus caminos.
Juro por mi vida -orculo del Seor- que tu hermana Sodoma y sus hijas no han obrado como t y tus hijas.
Esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: soberbia, buena mesa y total despreocupacin. Adems de esto, ella y sus hijas no socorrieron al pobre y al indigente;
se enorgullecieron y cometieron abominaciones en mi presencia. Por eso las rechac, como t lo has visto.
Samara no cometi ni la mitad de tus pecados. T has cometido ms abominaciones que tus hermanas, y con las abominaciones cometidas has hecho que ellas parecieran justas.
Carga, entonces, con tu ignominia, por haber intercedido en favor de tus hermanas: t, con tus pecados, te has hecho ms abominable que ellas, y ellas con ms justas que t. Avergnzate y carga con tu ignominia, ya que has hecho justas a tus hermanas.
Yo cambiar su suerte, la suerte de Sodoma con sus hijas y la suerte de Samara con sus hijas, y cambiar tu suerte en medio de ellas,
a fin de que cargues con tu ignominia y sientas vergenza de lo que has hecho, para consuelo de ellas.
Tu hermana Sodoma y sus hijas, lo mismo que Samara y sus hijas, volvern a su antigua condicin. Y t tambin volvers a tu antigua condicin.
Acaso no has comentado muchas cosas acerca de Sodoma, en el da de tu orgullo,
antes que fuera descubierta tu desnudez? Lo mismo que ella, t eres ahora objeto de burla para las ciudades de Edom y de todas sus vecinas, y para las ciudades de los filisteos, que se burlan de ti en tus alrededores.
As cargars con tu infamia y con tus abominaciones -orculo del Seor-.
Porque as habla el Seor: Yo obrar contigo como has obrado t, que despreciaste el juramento imprecatorio, quebrantando la alianza.
Pero yo me acordar de la alianza que hice contigo en los das de tu juventud y establecer para ti una alianza eterna.
T te acordars de tu conducta y te sentirs avergonzada, cuando yo tome a tus hermanas, a las mayores y a las menores que t, y te las d como hijas, sin que ellas participen de tu alianza.
Yo establecer mi alianza contigo, y t sabrs que yo soy el Seor,
para que te acuerdes y te avergences, y para que en tu confusin no te atrevas a abrir la boca, cuando yo te haya perdonado todo lo que has hecho -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, plantea un enigma y narra una parbola a la casa de Israel.
T dirs: As habla el Seor: El guila grande, de grandes alas y largas plumas, de espeso plumaje, lleno de colorido, lleg hasta el Lbano y tom la copa de un cedro.
Arranc la ms alta de sus ramas y la llev a un pas de comerciantes, la puso en una ciudad de mercaderes.
Tom adems una semilla del pas y la sembr en un campo de cultivo: la plant como un sauce junto a abundantes aguas.
Ella brot y se convirti en una vid, exuberante, de tamao pequeo, que volva sus ramas hacia el guila y tena sus races debajo de ella. As se convirti en una vid, produjo ramas y dio sarmientos.
Pero haba otra guila grande, de grandes alas y abundante plumaje, y esa vid le tendi ansiosamente sus races y dirigi sus ramas hacia ella, para que la regara mejor que el terreno donde haba sido plantada.
Ella estaba plantada en un campo frtil, junto a abundantes aguas, para dar sarmientos y producir frutos, para convertirse en una esplndida vid.
Por eso, dirs: As habla el Seor: Podr florecer esa vid? Acaso no se la arrancar de raz y se cortarn sus frutos para que se sequen todos sus tiernos retoos? S, se secar, y no har falta un brazo fuerte ni mucha gente para arrancarla de raz.
Ahora est bien plantada: podr florecer? Apenas la toque el viento del este, no quedar completamente seca? En el mismo lugar donde brot, se secar!
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Di a este pueblo rebelde: No saben lo que esto significa? Luego dirs: El rey de Babilonia lleg a Jerusaln, tom a su rey y a sus prncipes y se los llev consigo a Babilonia.
Tom, en cambio, a un vstago de estirpe real, hizo un pacto con l, lo comprometi con un juramento y se llev a todos los hombres importantes del pas,
para que ese reino fuera humilde e incapaz de sublevarse, para que mantuviera su pacto, y as pudiera subsistir.
Pero el prncipe se rebel contra el rey, enviando mensajeros a Egipto a fin de obtener caballos y un ejrcito numeroso. Ahora bien, prosperar el que ha hecho esto? El que viol el pacto, escapar con vida?
Juro por mi vida -orculo del Seor- que l morir en Babilonia, en el lugar donde reside el rey que lo hizo reinar, cuyo juramento despreci y cuyo pacto quebrant.
Y el Faran no podr intervenir en favor de l con un gran ejrcito y tropas numerosas, en el momento del combate, cuando se levante terraplenes y se construyan empalizadas para exterminar muchas vidas humanas.
El prncipe despreci un juramento y quebrant un pacto; haba dado su mano, y despus hizo todo esto: no escapar con vida!
Por eso, as habla el Seor: Juro por mi vida que har recaer sobre su cabeza; mi juramento, que l despreci, y mi pacto, que l quebrant.
Tender sobre l mi red y quedar prendido en mi trampa. Lo llevar a Babilonia, y all le har rendir cuenta de la infidelidad que cometi contra m,
Lo mejor de sus escuadrones caer bajo la espada, y los sobrevivientes sern dispersados a todos los vientos. As sabrn que yo, el Seor, he hablado.
As habla el Seor: Yo tambin tomar la copa de un gran cedro, cortar un brote de la ms alta de sus ramas, y lo plantar en una montaa muy elevada:
lo plantar en la montaa ms alta de Israel. El echar ramas y producir frutos, y se convertir en un magnfico cedro. Pjaros de todas clases anidarn en l, habitarn a la sombra de sus ramas.
Y todos los rboles del campo sabrn que yo, el Seor, humillo al rbol elevado y exalto al rbol humillado, hago secar el rbol verde y reverdecer al rbol seco. Yo, el Seor, lo he dicho y lo har.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Por qu andan repitiendo este refrn en la tierra de Israel: "Los padres comieron uva verde, y los hijos sufren la dentera"?
Juro por mi vida -orculo del Seor- que ustedes nunca ms dirn este refrn en Israel.
Porque todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo: la persona que peca, esa morir.
Si un hombre es justo y practica el derecho y la justicia;
si no participa de las comidas sagradas en las montaas y no levanta sus ojos hacia los dolos de la casa de Israel; si no deshonra a la mujer de su prjimo y no se acerca a una mujer en los das de su menstruacin;
si no oprime a nadie, si devuelve la prenda al deudor y no quita nada por la fuerza; si da su pan al hambriento y viste al desnudo;
si no presta con usura ni cobra intereses; si aparta su mano de la injusticia y juzga imparcialmente en los litigios;
si camina segn mis preceptos y observa mis leyes, obrando con fidelidad, ese hombre es justo y seguramente vivir -orculo del Seor-.
Pero si engendra un hijo ladrn y sanguinario, que hace alguna de esas cosas,
mientras que l no ha hecho ninguna de ellas, un hijo que participa de las comidas sagradas en las montaas y deshonra a la mujer de su prjimo;
que oprime al pobre y al indigente, que saca las cosas por la fuerza y no devuelve la prenda; que levanta sus ojos a los dolos y comete abominaciones;
que presta con usura y cobra intereses: este hijo no vivir. A causa de todas las abominaciones que cometi, morir irremediablemente, y su sangre recaer sobre l.
Pero si un hombre engendra un hijo que ve todos los pecados cometidos por su padre, los ve, pero no los imita:
no participa de las comidas sagradas en las montaas ni levanta sus ojos a los dolos de la casa de Israel; no deshonra a la mujer de su prjimo;
no oprime a nadie, no retiene la prenda ni saca las cosas por la fuerza; da su pan al hambriento, viste al desnudo
y aparta su mano de la injusticia; no presta con usura ni cobra intereses; cumple mis leyes y camina segn mis preceptos: ese hijo no morir por las culpas de su padres, sino que vivir.
Pero su padre, que oprimi y sac las cosas por la fuerza, y no hizo el bien en medio de su pueblo, l si morir a causa de sus culpas.
Ustedes preguntarn: "Por qu el hijo no carga con las culpas de su padre?", Porque el hijo practic el derecho y la justicia, observ todos mis preceptos y los puso en prctica, por eso vivir.
La persona que peca, esa morir; el hijo no cargar con las culpas del padre, ni el padre cargar con las culpas del hijo. Sobre el justo recaer su justicia, y sobre el malvado, su maldad.
Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, seguramente vivir, y no morir.
Ninguna de las ofensas que haya cometido le ser recordada: a causa de la justicia que ha practicado, vivir.
Acaso deseo yo la muerte del pecador -orculo del Seor- y no que se convierta de su mala conducta y viva?
Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, acaso vivir? Ninguna de las obras justas que haya hecho ser recordada: a causa de la infidelidad y de pecado que ha cometido, morir.
Ustedes dirn: "El proceder del Seor no es correcto". Escucha, casa de Israel: Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mo, el que no es correcto?
Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido.
Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, l mismo preserva su vida.
El ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que haba cometido: por eso, seguramente vivir, y no morir.
Y sin embargo, la casa de Israel dice: "El proceder del Seor no es correcto". Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mo, el que no es correcto?
Por eso, casa de Israel, yo los juzgar a cada uno de ustedes segn su conducta -orculo del Seor-. Convirtanse y aprtense de todas sus rebeldas, de manera que nada los haga caer en el pecado.
Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldas que han cometido contra m y hganse un corazn nuevo y un espritu nuevo. Por qu quieres morir, casa de Israel?
Yo no deseo la muerte de nadie -orculo del Seor-. Convirtanse, entonces, y vivirn.
Entona una lamentacin sobre los prncipes de Israel.
T dirs: Tu madre s que era una leona en medio de los leones! Recostada entre los cachorros, amamantaba sus cras.
A uno de sus cachorros lo enalteci y l se convirti en un len: aprendi a desgarrar su presa, devor a los hombres.
Pero las naciones se concertaron contra l y qued atrapado en su fosa: as lo llevaron con garfios a la tierra de Egipto.
Al ver que nada poda esperar, que su esperanza estaba perdida, tom a otro de sus cachorros e hizo de l un len.
El se paseaba entre los leones, convertido en un len: aprendi a desgarrar su presa, devor a los hombres.
Hizo estragos en sus palacios, devast sus ciudades; la tierra y sus habitantes se espantaron por el fragor de sus rugidos.
Las naciones marcharon contra l, desde las regiones circundantes: tendieron sus redes contra l, y qued atrapado en su fosa.
Lo encerraron con garfios en una jaula, lo llevaron al rey de Babilonia y lo pusieron en una fortaleza, para que no volviera a orse su voz por las montaas de Israel.
Tu madre se pareca a una vid, plantada al borde de las aguas: desbordada de frutos y de hojas, porque el agua era abundante.
Le salieron unas ramas vigorosas, que fueron cetros de soberanos. Su talla se elev por encima del follaje, era bien visible por su altura, por la abundancia de sus ramas.
Pero fue arrancada con furor y arrojada por el suelo. El viento del este sec sus frutos, que fueron cortados y se secaron; y el fuego devor su rama vigorosa.
Ahora est plantada en el desierto, en una tierra reseca y sedienta.
De su rama ha salido un fuego que devor sus ramas y sus frutos. Ya no hay en ella ninguna rama vigorosa, ningn cetro de soberanos. Esta es una lamentacin, y se la canta como tal.
El sptimo ao, el da diez del quinto mes, algunos de los ancianos de Israel vinieron a consultar al Seor y se sentaron delante de m.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: As habla el Seor: Ustedes han venido a consultarme? Juro por mi vida que no permitir que ustedes me consulten -orculo del Seor-.
Vas a juzgarlos? Vas a juzgarlos, hijo de hombre? Dales a conocer las abominaciones de sus padres.
T les dirs: As habla el Seor: El da en que eleg a Israel, alc mi mano para hacer un juramento a la descendencia de Jacob y me manifest a ellos en la tierra de Egipto; alc mi mano y les dije: Yo soy el Seor, su Dios,
Aquel da, alc mi mano, jurndoles que los hara salir del pas de Egipto y los llevara a una tierra que yo mismo haba explorado para ellos: una tierra que mana leche y miel, el ms esplndido de todos los pases.
Les dije: Arrojen lejos de ustedes las cosas abominables que atraen sus miradas y no se contaminen con los dolos de Egipto: Yo soy el Seor, su Dios.
Pero ellos se rebelaron contra m y no quisieron escucharme: ninguno arroj las cosas abominables que atraan sus miradas y no abandonaron los dolos de Egipto. Entonces y o pens derramar mi furor y desahogar mi ira contra ellos en la tierra de Egipto.
Pero actu a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones en medio de las cuales habitaban: yo me manifest a ellos ante los ojos de aquellas naciones, hacindolos salir del pas de Egipto.
Yo los hice salir de pas de Egipto y los conduje al desierto.
Les di mis preceptos y les hice conocer mis leyes, que hacen vivir al hombre que las practica.
Les di adems mis sbados, como una seal entre ellos y yo, para que supieran que yo, el Seor, soy el que los santifico.
Pero la casa de Israel se rebel contra mi en el desierto: ellos no siguieron mis preceptos y despreciaron mis leyes, que hacen vivir al hombre que las practica, y no hicieron ms que profanar mis sbados. Entonces pens derramar mi furor sobre ellos en el desierto para exterminarlos.
Pero actu a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones, en cuya presencia los haba hecho salir de Egipto.
No obstante, alc mi mano en el desierto para jurarles que no los dejara entrar en la tierra que les haba dado, esa tierra que mana leche y miel, el ms esplndido de todos los pases.
Yo obr as, porque haban despreciado mis leyes, no haban seguido mis preceptos y haban profanado mis sbados, por el apego que tenan a sus dolos.
Con todo, tuve compasin de ellos, de manera que no los destru ni los extermin en el desierto.
Dije entonces a sus hijos en el desierto: No sigan los preceptos de sus padres, no observen sus leyes ni se contaminen con sus dolos.
Yo, el Seor, soy su Dios; sigan mis preceptos y observen mis leyes, ponindolas en prctica.
Santifiquen mis sbados: que ellos sean una seal entre ustedes y yo, para que se sepa que yo, el Seor, soy su Dios.
Pero tambin los hijos se rebelaron contra m, no siguieron mis preceptos ni observaron mis leyes, ponindolas en prctica -esas leyes que hacen vivir al hombre que las practica- y profanaron mis sbados. Entonces pens derramar mi furor y desahogar mi ira contra ellos en el desierto.
Sin embargo, retir mi mano y actu a causa de mi Nombre, para que no fuera profanado a los ojos de las naciones, en cuya presencia los haba hecho salir.
Pero una vez ms, alc mi mano en el desierto, para jurarles que los dispersara entre las naciones y los diseminara por los pases,
ya que no haban practicado mis leyes, haban despreciado mis preceptos y profanado mis sbados, y tenan la mirada puesta en los dolos de sus padres.
Incluso, llegu a imponerles preceptos que no eran buenos, y leyes que no dan la vida.
Yo los contamin con sus propias ofrendas, cuando inmolaban en el fuego a todos los primognitos, y los hice con el fin de inspirarles horror, para que supieran que yo soy el Seor.
Por eso, hijo de hombre, habla a la casa de Israel y diles: As habla el Seor: Sus padres me ultrajaron ms todava, cometiendo esta infidelidad contra m:
cuando los hice entrar en la tierra que, con la mano levantada, haba jurado darles, ellos, al ver cualquier colina o cualquier rbol frondoso, ofrecan all sus sacrificios, presentaban all sus ofrendas provocativas, depositaban all sus perfumes de aroma agradable y derramaban all sus libaciones.
Yo les dije entonces: "Qu es ese lugar alto al que ustedes van?". Y lo llamaron "Lugar alto" hasta el da de hoy.
Por eso, di a la casa de Israel: As habla el Seor: Ustedes se estn contaminando de la misma manera que sus padres y se estn prostituyendo con sus abominaciones!
Al presentar sus dones, inmolando a sus hijos en el fuego, se estn contaminando con todos sus hijos hasta el da de hoy, y yo me dejar consultar por ustedes, casa de Israel? Juro por mi vida -orculo del Seor- que no me dejar consultar por ustedes.
No suceder nada de lo que ustedes se imaginan cuando dicen: "Seremos como las dems naciones, como las tribus de los otros pases, servidores de la madera y de la piedra".
Juro por mi vida -orculo del Seor- que reinar sobre ustedes con mano fuerte y brazo extendido, y con furor incontenible.
Los sacar de entre los pueblos y los reunir de entre los pases donde haban sido dispersados con mano fuerte y brazo extendido, y con furor incontenible.
Los llevar al desierto de los pueblos y all entrar en juicio con ustedes cara a cara.
As como entr en juicio con sus padres en el desierto del pas de Egipto, as lo har con ustedes -orculo del Seor-.
Los har pasar bajo la vara y los introducir en el vnculo de la alianza.
Excluir de entre ustedes a los rebeldes y a los que me han sido infieles: a ellos los har salir del pas donde viven como extranjeros, pero no entrarn en la tierra de Israel, y as ustedes sabrn que yo soy el Seor.
En cuanto a ustedes, casa de Israel, as habla el Seor: Que cada uno vaya a servir a sus dolos, pero juro que despus ustedes me escucharn y ya no profanarn ms mi santo Nombre con sus ofrendas y sus dolos.
Porque en mi santa montaa, en la santa montaa de Israel -orculo del Seor-, all me servir todo el pueblo de Israel, congregado enteramente en el pas. All los recibir con agrado y aceptar sus ofrendas, lo mejor de sus contribuciones y los dones que me consagren.
Yo los recibir a ustedes con un perfume de aroma agradable, cuando los haga salir de entre los pueblos y los rena de entre los pases donde estaban dispersos, y por medio de ustedes pondr de manifiesto mi santidad a los ojos de las naciones.
Y cuando los haga entrar en la tierra de Israel, en el pas que, con la mano levantada, jur dar a sus padres, ustedes sabrn que yo soy el Seor.
All se acordarn de su conducta y de todas las acciones con las cuales se han contaminado, y sentirn asco de ustedes mismos a causa de todas las maldades que han cometido.
Y ustedes, casa de Israel, sabrn que yo soy el Seor, cuando acte en favor de ustedes a causa de mi Nombre, y no segn su mala conducta y sus acciones corrompidas -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro en direccin al sur, vaticina hacia el sur y profetiza contra el bosque del campo del Ngueb.
T dirs al bosque del Ngueb: Escucha la palabra del Seor. As habla el Seor: Yo voy a prenderte fuego, y l consumir todo rbol verde y todo rbol seco. La llama ardiente no se extinguir y arder toda la superficie, desde el Ngueb hasta el norte.
Y todos los mortales vern que yo, el Seor, soy el que encend ese fuego, que no se extinguir.
Yo exclam: Ay, Seor! Ellos andan diciendo de m: "Este no es ms que un fabulador!".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo del hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusaln, vaticina contra sus santuarios y profetiza contra la tierra de Israel.
T dirs a la tierra de Israel: As habla el Seor: Aqu estoy contra ti: yo sacar mi espada de su vaina y extirpar de ti al justo y al impo.
Porque quiero extirpar de ti al justo y al impo, por eso saldr mi espada de su vaina contra todos ustedes, desde el sur hasta el norte.
Y todos los mortales sabrn que yo, el Seor, he sacado mi espada de su vaina, y no volver a ser envainada.
Y t, hijo de hombre, gime; agobiado por el dolor, gime amargamente a la vista de ellos.
Y cuando te pregunten: "Por qu gimes?", t les responders: Es por una noticia. Apenas llegue, desfallecern todos los corazones, se paralizarn todas las manos, decaern todos los espritus y flaquearn todas las rodillas. Y a est por llegar, ya va a suceder -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Profetiza, hijo de hombre, y di: As habla el Seor: Una espada, una espada afilada y bruida!
Afilada para provocar una masacre, bruida para fulgurar como el rayo,
Se la hizo bruir para empuarla: la espada fue afilada y bruida para ponerla en mano de un verdugo.
Grita, lamntate, hijo de hombre, porque ella se alza contra mi pueblo, contra todos los prncipes de Israel, entregados a la espada junto con mi pueblo! Por eso, golpate el pecho,
porque es el momento de la prueba... -orculo del Seor-.
Y t, hijo de hombre, profetiza, golpea con las palmas de tus manos. Que la espada duplique y triplique sus golpes: ella es la espada de las matanzas, la gran espada de la matanza que los tiene acorralados.
Para que desfallezcan los corazones y haya muchas vctimas, yo he puesto en todas las puertas una espada, hecha para fulgurar como el rayo, bruida para provocar una masacre.
Muestra tu filo a la derecha, toma posicin a la izquierda, donde quiera seas dirigida!
Yo tambin golpear con las palmas de mis manos y aplacar mi furor. Yo, el Seor, he hablado.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Y t, hijo de hombre, traza dos caminos para que llegue la espada del rey de Babilonia. Los dos caminos arrancarn de un mismo pas. A la entrada de cada camino, pondrs una seal indicando la direccin de una ciudad.
T trazars el camino para que la espada llegue a Rab de los amonitas, y a Jud, que tiene su plaza fuerte en Jerusaln.
Porque el rey de Babilonia se ha detenido en el encrucijada, all donde se bifurcan los caminos, para consultar los presagios: sacude las flechas, consulta a los dolos y examina el hgado de las vctimas.
En su mano derecha est el presagio que seala "Jerusaln", para ordenar la matanza, lanzar el grito de guerra, colocar arietes contra las puertas, levantar terraplenes y construir torres de asalto.
A los habitantes de Jerusaln les parecer que ese presagio es falso, porque tienen a su favor un juramento solemne. Pero l les recordar su delito, y sern capturados.
Por eso, as habla el Seor: Porque ustedes, al ser descubiertas sus rebeldas, al ponerse en evidencia los pecados que han cometido en todas sus acciones, han hecho que se les recordara su delito; y por que se han acordado de ustedes, por eso, sern capturados.
En cuanto a ti, infame malvado, prncipe de Israel, cuyo da ha llegado al mismo tiempo que la expiacin final,
as habla el Seor: Saquen el turbante, quiten la diadema! Esto ya no ser ms as: lo humilde ser elevado, lo excelso ser humillado.
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar.
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar. [ (Ezekiel 21:33) Y t, hijo de hombre, profetiza. T dirs: As habla el Seor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. T dirs: Una espada, una espada! Desenvainada para la masacre, bruida para devorar, para fulgurar como el rayo, ] 
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar. [ (Ezekiel 21:33) Y t, hijo de hombre, profetiza. T dirs: As habla el Seor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. T dirs: Una espada, una espada! Desenvainada para la masacre, bruida para devorar, para fulgurar como el rayo, ] [ (Ezekiel 21:34) para descargarla sobre el cuello de los infames malvados, cuyo da llegar al mismo tiempo que la expiacin final, mientras se tienen acerca de ti visiones ilusorias y se predice la mentira. ] 
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar. [ (Ezekiel 21:33) Y t, hijo de hombre, profetiza. T dirs: As habla el Seor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. T dirs: Una espada, una espada! Desenvainada para la masacre, bruida para devorar, para fulgurar como el rayo, ] [ (Ezekiel 21:34) para descargarla sobre el cuello de los infames malvados, cuyo da llegar al mismo tiempo que la expiacin final, mientras se tienen acerca de ti visiones ilusorias y se predice la mentira. ] [ (Ezekiel 21:35) Vuelve la espada a la vaina! En el mismo lugar donde fuiste creado, en tu pas de origen, yo te juzgar. ] 
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar. [ (Ezekiel 21:33) Y t, hijo de hombre, profetiza. T dirs: As habla el Seor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. T dirs: Una espada, una espada! Desenvainada para la masacre, bruida para devorar, para fulgurar como el rayo, ] [ (Ezekiel 21:34) para descargarla sobre el cuello de los infames malvados, cuyo da llegar al mismo tiempo que la expiacin final, mientras se tienen acerca de ti visiones ilusorias y se predice la mentira. ] [ (Ezekiel 21:35) Vuelve la espada a la vaina! En el mismo lugar donde fuiste creado, en tu pas de origen, yo te juzgar. ] [ (Ezekiel 21:36) Derramar mi indignacin sobre ti, atizar contra ti el fuego de mi furor, y te entregar en manos de gente brutal, artfices del exterminio. ] 
Ruinas, ruinas, todo lo convierto en ruinas! Pero esto no suceder hasta que llegue aquel a quien le pertenece el juicio, y a l se lo dar. [ (Ezekiel 21:33) Y t, hijo de hombre, profetiza. T dirs: As habla el Seor acerca de los amonitas y de sus sarcasmos. T dirs: Una espada, una espada! Desenvainada para la masacre, bruida para devorar, para fulgurar como el rayo, ] [ (Ezekiel 21:34) para descargarla sobre el cuello de los infames malvados, cuyo da llegar al mismo tiempo que la expiacin final, mientras se tienen acerca de ti visiones ilusorias y se predice la mentira. ] [ (Ezekiel 21:35) Vuelve la espada a la vaina! En el mismo lugar donde fuiste creado, en tu pas de origen, yo te juzgar. ] [ (Ezekiel 21:36) Derramar mi indignacin sobre ti, atizar contra ti el fuego de mi furor, y te entregar en manos de gente brutal, artfices del exterminio. ] [ (Ezekiel 21:37) Sers presa del fuego, tu sangre correr en medio del pas, y no quedar ni el recuerdo de ti, porque yo, el Seor, he hablado. ] 
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Y t, hijo de hombre, no vas a juzgar, no vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Dale a conocer todas sus abominaciones.
T le dirs: As habla el Seor: Ay de la ciudad que derrama sangre en medio de ella para que llegue su hora, y se fabrica dolos para contaminarse!
Por la sangre que has derramado te has hecho culpable, y por los dolos que fabricaste te has contaminado; has hecho que se acercara tu da y que llegara el trmino de tus aos. Por eso te he convertido en el oprobio de las naciones y en la irrisin de todos los pases.
Los que estn cerca y los que estn lejos se burlarn de ti, ciudad famosa por tu impureza, grande por tu anarqua.
En ti, los prncipes de Israel se valen de su poder slo para derramar sangre.
En ti se desprecia al padre y a la madres, se extorsiona al extranjero que reside en medio de ti, y se oprime al hurfano y a la viuda.
T menosprecias mis cosas santas y profanas mis sbados.
En ti hay calumniadores que incitan a derramar sangre y hay gente que participa de las comidas sagradas en las montaas. En ti se cometen ignominias:
se descubre la desnudez del padre y se fuerza a la mujer a tener relaciones en el perodo de su menstruacin.
Uno comete abominacin con la mujer de su prjimo; otro contamina a su nuera de una manera infame; otro viola a su hermana, la hija de su propio padre.
En ti se acepta soborno para derramar sangre. Practicas la usura y prestas a inters, extorsionas a tu prjimo y te olvidas de mi -orculo del Seor-.
Pero yo voy a golpear con las palmas de mis manos, a causa de las ganancias que has obtenido y de la sangre que corre en medio de ti.
Podr resistir tu corazn y estarn firmes tus manos, los das en que yo me enfrente contigo? Yo, el Seor, lo he dicho y lo har.
Te dispersar entre las naciones, te diseminar por toros pases y eliminar de ti tu impureza.
T te has profanado a ti misma a los ojos de las naciones, pero sabrs, que yo soy el Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, la casa de Israel se ha convertido para m en escoria: todos, sean plata, cobre, estao, hierro o plomo, se han convertido en escoria dentro del crisol.
Por eso, as habla el Seor: Porque todos ustedes se han convertido en escoria, yo voy a amontonarlos en medio de Jerusaln.
As como se amontona plata, cobre, hierro, plomo y estao en medio del crisol, y se atiza el fuego para fundirlos, as yo los amontonar en mi ira y en mi furor; los pondr all y los fundir.
Los amontonar, atizar contra ustedes el fuego de mi furor y los fundir en medio de Jerusaln.
Como se funde la palta en medio del crisol, a s ustedes sern fundidos en medio de ella, y sabrn que yo, el Seor, he derramado mi furor contra ustedes.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, dile a Jerusaln: T eres una tierra que no ha sido purificada, sobre la que no ha llovido en el da de la ira.
Hay una conjuracin de profetas en medio de ella. Como un len rugiente que despedaza la presa, han devorado a la gente, se han apoderado de las riquezas y objetos preciosos y han multiplicado las viudas en la ciudad.
Sus sacerdotes han violado mi Ley, han profanado mis cosas santas; no han separado lo sagrado de lo profano, ni han hecho conocer la diferencia entre lo puro y lo impuro; han cerrado sus ojos a mis sbados y yo he sido profanado en medio de ellos.
Sus jefes, en medio de la ciudad, son como lobos que despedazan la presa, derramando sangre y haciendo perecer ala gente, a fin de acumular ganancias.
Sus profetas los recubren con cal, proponiendo falsas visiones y predicciones engaosas. Ellos dicen: "As habla el Seor", cuando el Seor no haba hablado.
Los terratenientes practican la extorsin, cometen robos, explotan al pobre y al indigente, y atropellan al extranjero, contra todo derecho.
Yo busqu entre ellos un hombre que levantara un cerco y se mantuviera firme sobre la brecha delante m, pero no lo encontr.
Entonces derram mi furia contra ellos, los extermin con el fuego de mi furor e hice recaer sobre sus cabezas su mala conducta -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, haba dos mujeres, hijas de una misma madre,
que se prostituyeron en Egipto, se prostituyeron en su juventud; all manosearon sus senos, all acariciaron sus pechos virginales.
La mayor se llamaba Ohol, y su hermana, Oholib. Ellas fueron mas y engendraron hijos e hijas -Ohol es el nombre de Samara, y Oholib, el de Jerusaln -
Ohol se prostituy mientras me perteneca: se enamor perdidamente de sus amantes, de los asirios, guerreros
vestidos de prpura, gobernadores y prefectos, todos jvenes y atrayentes, hbiles jinetes.
Ella ofreci sus prostituciones a lo mejor de los asirios y despus de enamorarse perdidamente, se contamin con todos sus dolos.
Pero no dej de prostituirse con los Egipcios, que se haban acostado con ella, cuando era joven, acariciando sus pechos virginales y prodigando sobre ella sus prostituciones.
Por eso la entregu en manos de sus amantes, en manos de los asirios, de los que se haba enamorado perdidamente.
Ellos descubrieron su desnudez, tomaron a sus hijos y a sus hijas, y a ella misma la mataron con la espada. As se hizo famosa entre las mujeres, por el castigo que le haban infligido.
Su hermana Oholib vio todo esto, pero se entreg a una pasin ms perversa y se prostituy ms que su hermana.
Ella se enamor perdidamente de los asirios, gobernadores y prefectos, guerreros esplndidamente vestidos, hbiles jinetes, todos jvenes y atrayentes.
Yo vi que se haba contaminado: las dos haban tomado el mismo camino.
Pero Oholib fue ms lejos todava con sus prostituciones: vio unos hombres esculpidos en el muro, imgenes de caldeos pintados de rojo,
con cinturones ceidos a las caderas, con amplios turbantes en la cabeza, todos ellos con prestancia de oficiales; eran imgenes de babilonios, originarios de Caldea.
Apenas los vio, se enamor perdidamente de ellos y les envi mensajeros a Caldea.
Los babilonios fueron a compartir el lecho de sus amores y la contaminaron con sus prostituciones, y una vez que se contamin, su corazn se hasti de ellos.
Ella haba puesto de manifiesto sus prostituciones y haba descubierto su desnudez. Entonces mi corazn se hasti de ella, como me haba hastiado de su hermana.
Multiplic sus prostituciones, acordndose de los das de su juventud, cuando se prostitua en Egipto:
se enamor perdidamente de hombres disolutos, que tiene miembros de asnos y semen de padrillos.
T aorabas la lascivia de tu juventud, cuando los Egipcios manoseaban tus senos, acariciando tus pechos juveniles!
Por eso, Oholib, as habla el Seor: Y o voy a suscitar contra ti a tus amantes, de los que te habas hastiado, y los traer contra ti de todas partes:
a los babilonios y a todos los caldeos, a los de Pecod, de Soa y de Coa -y con ellos, a todos los asirios- jvenes atrayentes, gobernadores y prefectos, escuderos, guerreros y jinetes.
Llegarn contra ti desde el Norte, con carros y rodados, al frente de una multitud de pueblos, y te atacarn por todas partes con escudos y cascos. Yo los encargar del juicio, y ellos te juzgarn conforme a sus leyes.
Desatar mis celos contra ti, y ser tratada con furor: te arrancarn la nariz y las orejas, y lo quede de ti caer bajo la espada. Se apoderarn de tus hijos y de tus hijas, y lo que quede de ti ser devorado por el fuego.
Te despojarn de tus vestidos y se apoderarn de tus joyas.
Pondr fin a tu lascivia y a la prostitucin que comenzaste en Egipto; ya no levantars tus ojos hacia ellos y no te acordars ms Egipto.
Porque as habla el Seor: Voy a entregarte en manos de los que t detestas, en manos de aquellos de los que te has hastiado.
Te tratarn con odio, se apoderarn de todo el fruto de tus esfuerzos y te abandonarn completamente desnuda. As quedar al descubierto la vergenza de tus prostituciones. Tu lascivia y tus prostituciones
sern la causa de todo esto, porque te has prostituido yendo detrs de las naciones y te has contaminado con sus odos.
Por haber seguido el camino de tu hermana, yo pondr su copa en tu mano.
As habla el Seor: T bebers la copa de tu hermana, ancha y profunda, de gran capacidad. Sers motivo de burla y escarnio.
Te llenars de embriaguez y de afliccin. Copa de ruina y desolacin es la copa de tu hermana Samara!
T la bebers hasta las heces, la rompers con tus dientes, y con sus pedazos te desgarrars los pechos. Porque yo he hablado -orculo del Seor-.
Por eso, as habla el Seor: Porque t me has olvidado y me has arrojado detrs de tu espada, carga t tambin con tu lascivia y tus prostituciones.
El Seor me dijo: Hijo de hombre, no vas a juzgar a Ohol y Oholib? Dales a conocer sus abominaciones.
porque han sido adlteras y hay sangre en sus manos; han cometido adulterios con sus dolos y les han ofrecido como alimento a mis hijos, los que ellas me haban engendrado,
Y todava me hicieron algo ms: contaminaron mi Santuario en aquel da y profanaron mis sbados.
Y mientras inmolaban a sus hijos en honor de sus dolos, entraban ese mismo da en mi Santuario para profanarlo. Esto es lo que han hecho en medio de mi casa!
Ms an, ellas mandaron llamar por medio de un mensajero a hombres que deban venir de lejos. As llegaron aquellos para los que t te baaste, te pintaste los ojos y te adornaste con joyas.
Luego te recostaste en un lecho suntuoso, ante una mesa servida donde habas puesto mi incienso y mi aceite.
All se escuchaba el ruido de una multitud despreocupada; y junto a hombres comunes, haba all sabeos trados del desierto. Ellos pusieron pulseras en los brazos de las mujeres y esplndidas coronas en sus cabezas.
Entonces, yo pens de esa mujer consumida por tantos adulterios: Ahora todos se van a prostituir con ella.
Y se acercaron a ella como a una prostituta, se acercaron a Ohol y Oholib, esas mujeres lascivas.
Pero hombres justos las juzgarn como se juzga a las adlteras y a las sanguinarias, porque son adlteras y hay sangre en sus manos.
Porque as habla el Seor: Que se convoque contra ellas una asamblea y se las entregue a la vejacin y al saqueo.
Que la asamblea las mate a pedradas, y se las despedace con la espada; que se degelle a sus hijos y a sus hijas, y que se prenda fuego a sus casas.
As har desaparecer la lascivia del pas. Todas las mujeres recibirn una leccin y no imitarn la mala conducta de ustedes.
Sobre ustedes recaer su propia lascivia y cargarn con los pecados de idolatra. Entonces sabrn que yo soy el Seor.
El ao noveno, el da diez del dcimo mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, anota la fecha del da de hoy, justo la de este da, porque hoy mismo el rey de Babilonia se ha lanzado contra Jerusaln.
Di una parbola a ese pueblo rebelde. T les dirs: As habla el Seor: Arrima la olla al fuego, arrmala y chale agua.
Agrgale trozos de carne, los mejores trozos -la pata y la espalda-, llnala con los mejores huesos.
Toma lo mejor del rebao y amontona lea debajo de ella, para que hierva a borbotones y se cocinen hasta los huesos.
Por eso, as habla el Seor: Ay de la ciudad sanguinaria, esa olla herrumbrada cuya herrumbre no desaparece! Vacala pedazo a pedazo, sin que la suerte caiga sobre ella.
Porque la sangre que derram est en medio de ella: la puso sobre la roca desnuda, no la derram por tierra ni la cubri con el polvo.
Para que desborde mi ira, para dar lugar a mi vergenza, he puesto su sangre sobre la roca desnuda, a fin de que no sea cubierta.
Por eso, as habla el Seor: Ay de la ciudad sanguinaria! Yo tambin voy a encender una gran hoguera.
Amontona la lea, enciende el fuego, cocina bien la carne, prepara el condimento, y que se consuman los huesos.
Coloca luego la olla vaca sobre las brasas, y el bronce se ponga al rojo vivo, para que se fundan las impurezas dentro de ella y se consuma se herrumbre.
Pero es tanta su herrumbre, que no desaparece ni con el fuego.
Yo he querido purificarte de tu infame lascivia, pero t no te has dejado purificar: por eso, no quedar purificada hasta que no haya apaciguado mi furor contra ti,
Yo, el Seor, he hablado y esto suceder: obrar y no me volver atrs, no tendr compasin ni me arrepentir. Conforme a tu conducta y a tus malas acciones se te juzgar -orculo del Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero t no te lamentars, ni llorars, ni derramars lgrimas.
Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cete el turbante, clzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo.
Yo habl al pueblo por la maana, y por la tarde muri mi esposa; y a la maana siguiente hice lo que se me haba ordenado.
La gente me dijo: "No vas a explicarnos qu significa lo que haces?".
Yo les dije: Las palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Di a la casa de Israel: As habla el Seor: Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caern bajo la espada,
y ustedes harn lo mismo que yo: no se cubrirn la barba, no comern el pan de duelo,
no se quitarn el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarn, ni llorarn, sino que se consumirn a causa de sus culpas y gemirn unos con otros.
Ezequiel habr sido para ustedes un presagio: ustedes harn lo mismo que l hizo, y cuando esto suceda sabrn que yo soy el Seor.
En cuanto a ti, hijo de hombre, el da en que yo les quite su refugio, su esplndida alegra, la delicia de sus ojos, la pasin de sus vidas, y tambin a sus hijos y a sus hijas,
ese da llegar hasta ti un fugitivo para comunicarte la noticia.
Ese da tu boca se abrir para hablar al fugitivo y ya no te quedars mudo; sers para ellos un presagio, y as sabrn que yo soy el Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia los amonitas y profetiza contra ellos.
T dirs a los amonitas: Escuchen la palabra del Seor: As habla el Seor: Porque te has burlado de mi Santuario cuando fue profanado, de la tierra de Israel cuando fue devastada, y del pueblo de Jud cuando iba al destierro,
por eso, te voy a entregar en posesin a los Orientales: ellos instalarn en ti sus campamentos y establecern en ti sus moradas; ellos comern tus frutos y bebern tu leche.
Convertir a Rab en un pastizal de camellos y a las ciudades de los amonitas en un corral de ovejas: as ustedes sabrn que yo soy el Seor.
As habla el Seor: Porque has aplaudido y pataleado, porque te has regocijado, con todo el desprecio de tu alma, a causa de la tierra de Israel,
por eso yo extender mi mano contra ti; te entregar como presa a las naciones, te extirpar de entre los pueblos, y te har desaparecer de entre los pases y te aniquilar: as sabrs que yo soy el Seor.
As habla el Seor: Porque Moab ha dicho: "La casa de Jud es igual que todas las naciones",
por eso yo, desmantelar la ladera de Moab, arrasar de un extremo al otro sus ciudades, las joyas de ese pas: Bet Iesimot, Baal Men y Quiriataim.
Los entregar en posesin a los Orientales, junto con los amonitas, para que no quede ni el recuerdo de los amonitas entre las naciones.
e infligir justos castigos a Moab; as sabrn que yo soy el Seor.
As habla el Seor: Porque Edom; se ha vengado implacablemente de la casa de Jud y se ha hecho gravemente culpable al vengarse de ella,
por eso, as habla el Seor: Yo extiendo mi mano contra Edom; exterminar de l a hombres y animales, y lo convertir en una ruina. Desde Temn hasta Dedn, todos caern bajo la espada.
Me vengar de Edom, por medio de mi pueblo Israel: l lo tratar conforme a mi ira y mi furor, y Edom conocer mi venganza -orculo del Seor-.
As habla el Seor: Porque los filisteos han obrado por venganza y se han vengado con profundo desprecio, por el afn de destruir, a causa de una antigua enemistad,
por eso, as habla el Seor: Yo extiendo mi mano contra los filisteos; extirpar a los quereteos y har perecer al resto de los que habitan la costa del mar.
Ejecutar contra ellos terribles venganzas, castigndolos furiosamente; y cuando ejecute mi venganza contra ellos, sabrn que yo soy el Seor.
En el ao undcimo, el primer da del mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, porque Tiro se ha redo de Jerusaln, diciendo: "La "Puerta de los pueblos" se ha roto a pedazos! Ha llegado mi turno: yo me llenar de riquezas, ahora que ella est en ruinas!",
por eso, as habla el Seor: Aqu estoy, Tiro, contra ti: Yo har subir contra ti a naciones numerosas, como el mar hace subir su oleaje.
Destruirn las murallas de Tiro y derribarn sus torres. Barrer de ella hasta el polvo y la convertir en una roca desnuda.
Ella ser en medio del mar un lugar para secar las redes, porque yo ha hablado -orculo del Seor-. S, Tiro ser presa de las naciones
y sus poblados de tierra adentro sern aniquilados por la espada. As se sabr que yo soy el Seor.
Porque as habla el Seor: Yo voy a traer contra Tiro, desde el Norte, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, y l vendr con caballos, carros de guerra y jinetes, y con una coalicin de pueblos numerosos.
El pasar por la espada a tus poblados de tierra adentro. Armar contra ti torres de asalto, elevar contra ti terraplenes y levantar contra ti sus escudos.
Lanzar golpes de ariete contra tus muros y demoler tus torres con sus hachas.
Ser tal la cantidad de sus caballos que te dejar cubierta de polvo. Tus murallas temblarn al estruendo de su caballera, de sus ruedas y sus carros, cuando l entre por tus puertas como se entra en una ciudad expugnada.
Pisotear todas tus calles con los cascos de sus caballos; matar a tu pueblo con la espada, y tus slidos pilares se derrumbarn por tierra.
Se llevarn tus riquezas como botn, saquearn tus mercancas, derribarn tus murallas y demolern tus lujosas mansiones. Hundirn en el fondo del mar tus piedras, tus vigas y tus escombros.
Yo har cesar la algaraba de tus canciones y ya no se escuchar el sonido de tus ctaras.
Te convertir en una roca desnuda, en un lugar para secar las redes. No volvers a ser edificada, porque yo, el Seor, he hablado -orculo del Seor-.
As habla el Seor a Tiro: Cmo temblarn las costas lejanas por el estruendo de tu cada, cuando giman las vctimas y haya una mortandad en medio de ti!
Todos los prncipes del mar bajarn de sus tronos, se quitarn sus mantos y se despojarn de sus vestiduras bordadas. Estremecidos de espanto, se sentarn en el suelo, temblarn sin cesar y quedarn consternados por ti.
Ellos entonarn por ti esta lamentacin: "Cmo has desaparecido, barrida por los mares, t, ciudad tan ilustre, poderosa en el mar, cuyos habitantes infundan terror en todo el continente!
Ahora tiemblan las costas en el da de tu cada, y las islas que estn en el mar se horrorizan de tu desenlace!".
Porque as habla el Seor: Cuando yo haga de ti una ciudad en ruinas, como las ciudades donde nadie habita; cuando haga subir contra ti el ocano y te cubran las aguas caudalosas,
entonces te precipitar con los que bajan a la Fosa, con los hombres del pasado; te har habitar en las regiones profundas, en las soledades perpetuas, con los que bajan a la Fosa, para que no vuelvas a ser restablecida en la tierra de los vivientes.
Har que seas un objeto de espanto, y no existirs ms. Te buscarn, y no te encontrarn jams -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, entona una lamentacin sobre Tiro.
T le dirs a Tiro, la que tiene su trono sobre los puertos del mar y trafica con los pueblos hasta en las costas ms lejanas: As habla el Seor: Tiro, t decas: "Yo soy una nave de perfecta hermosura".
Tu territorio est en el corazn del mar. Tus constructores te hicieron de una hermosura perfecta.
Con cipreses de Senir fabricaron para ti todo tu maderaje. Tomaron un cedro del Lbano para erigirte un mstil.
Con encinas de Basn hicieron tus remos. Te hicieron la cubierta de marfil incrustado en madera de pino de las costas de Quitm.
De lino recamado de Egipto estaba hecha tu vela, para que te sirviera de estandarte. Tu toldo era de prpura violeta y escarlata de las costas de Elis.
Los habitantes de Sidn y de Arvad eran tus remeros. A bordo iban tus expertos, Tiro, ellos eran tus timoneles.
Tenas veteranos y expertos de Guebal, para reparar tus averas. Tenas todas las naves del mar y sus marineros, para negociar tus mercancas.
Hombres de Persia, de Lud y de Put servan en tu ejrcito como guerreros. Ellos colgaban de ti escudos y cascos y realzaban tu esplendor.
Hombres de Arvad, con tu ejrcito, defendan tus muros por todas partes, y los gamaditas, apostados en sus torres, colgaban sus escudos alrededor de tus muros, haciendo que tu hermosura fuera perfecta.
Tarsis comerciaba contigo por la gran abundancia de todas tus riquezas: entregaba plata, hierro, estao y plomo a cambio de tus mercaderas.
Javn, Tubal y Msec traficaban contigo: entregaban esclavos y objetos de bronce a cambio de tus mercancas.
La gente de Bet Togarm entregaba caballos de tiro, caballos de montar y mulos, a cambio de tus mercaderas.
Los hombres de Rodas traficaban contigo; numerosas islas participaban de tu comercio: te daban como pago colmillos de marfil y madera de bano.
Edom comerciaba contigo por la abundancia de tus productos: entregaba topacio, prpura escarlata, brocados, lino fino, corales y rubes, a cambio de tus mercaderas.
Incluso Jud y la tierra de Israel traficaban contigo: entregaban trigo de Minit, mijo, miel, aceite y resina, a cambio de tus mercaderas.
Damasco comerciaba contigo por la abundancia de tus productos, por al abundancia de todas tus riquezas: te abasteca de vino de Jelbn y de lana de Sjar.
Vedn; y Javn, desde Uzal, entregaban hierro forjado, casia y caa aromtica, a cambio de tus mercaderas.
Dedn traficaba contigo abastecindote de monturas.
Arabia y todos los prncipes de Quedar participaban de tu comercio: negociaban contigo a cambio de corderos, carneros y chivos.
Los comerciantes de Sab y de Raem traficaban contigo: entregaban los mejores blsamos, toda clase de piedras preciosas y oro, a cambio de tus mercaderas.
Jarn, Can y Edn, los comerciantes de Sab, Asur y Quilmad traficaban contigo:
ellos abastecan tus mercados a cambio de esplndidos vestidos, de mantos de prpura violeta, tejidos recamados, tapices multicolores y cuerdas slidamente trenzadas.
Las naves de Tarsis transportaban tus mercaderas. Te llenaste de una carga muy pesada en el corazn de los mares.
Tus remeros te llevaron por las aguas profundas. Pero el viento del este te destroz en el corazn de los mares.
Tus riquezas, tus mercancas, tus cargamentos, tus marineros y tus timoneles, los que reparan tus averas y tus gentes de comercio, todos tus hombres de guerra y toda la tripulacin que llevas contigo se hundirn en el corazn de los mares el da de tu naufragio.
Al or los gritos de tus timoneles, temblarn las riberas.
Entonces descendern de sus naves todos los que empuan los remos. Los marineros y todos los timoneles del mar permanecern en tierra.
Ellos harn or su clamor a causa de ti, y gritarn amargamente. Se cubrirn la cabeza de polvo y se revolcarn en la ceniza.
Se raparn los cabellos por tu causa y se ceirn un sayal. Llorarn por ti llenos de amargura, con amargos lamentos.
Entonarn una lamentacin entre gemidos, se lamentarn por ti, diciendo: "Quin era igual a Tiro en medio de los mares?
Cuando se desembarcaban tus mercancas enriquecas a los reyes de la tierra.
Pero ahora ests destrozada por el mar en lo profundo de las aguas. Tus mercancas y toda tu tripulacin se han hundido contigo.
Los habitantes de las costas lejanas estn consternados por ti; a sus reyes se les erizaron los cabellos y tienen el rostro demudado.
Los mercaderes de los pueblos silban a causa de ti; te has convertido en un motivo de espanto y no existirs nunca ms".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, di al prncipe de Tiro: As habla el Seor: Tu corazn se llen de arrogancia y dijiste: "Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazn de los mares". T, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios!
S, eres ms sabio que Daniel: ningn secreto te supera.
Con tu sabidura y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros.
Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazn se llen de arrogancia a causa de tantas riquezas.
Por eso, as habla el Seor: Porque te has considerado igual a un dios,
Yo traigo contra ti gente extranjera, las ms feroces de las naciones: ellos desenvainarn la espada contra tu bella sabidura, y profanarn tu esplendor.
Te precipitarn en la Fosa y morirs de muerte violenta en el corazn de los mares.
Te atrevers a decir: "Yo soy un dios", delante de tus verdugos" Sers un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen.
Tendrs la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo ha hablado -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, entona una lamentacin sobre el rey de Tiro, T le dirs: As habla el Seor: Eras un modelo de perfeccin, lleno de sabidura y de acabada hermosura.
Estabas en Edn, el Jardn de Dios, recubierto de piedras preciosas de todas las especies: sardo, malaquita y diamante, crislito, nix y jaspe, zafiro, topacio y esmeralda. Llevabas adornos labrados en oro y encajes preparados para ti el da en que fuiste creado.
Yo haba hecho de ti un querubn protector, con sus alas desplegadas; estabas en la montaa santa de Dios y te paseabas entre piedras de fuego.
Eras irreprochable en tus caminos desde el da en que fuiste creado, hasta que apareci tu iniquidad:
a fuerza de tanto traficar, tu interior se llen de violencia y caste en el pecado. Por eso yo te expulso como algo profanado lejos de la montaa de Dios; te hago desaparecer, querubn protector, de entre las piedras de fuego.
Tu corazn se llen de arrogancia a causa de tu hermosura; corrompiste tu sabidura a causa de tu esplendor. Pero yo te arroj por tierra y te expuse como espectculo delante de los reyes.
Con tus numerosas culpas, con tu comercio venal, profanaste tus santuarios. Pero yo hago brotar de ti mismo el fuego que te devora. Te reducir a ceniza sobre el suelo delante de todos los que te miran.
Todos los pueblos que te conocen estn consternados pro ti; te has convertido en un motivo de espanto y no existirs nunca ms.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Sidn y profetiza contra ella.
T dirs: As habla el Seor: voy a ser glorificado en medio de ti. Y cuando le inflija un justo castigo y manifieste en ella mi santidad, se sabr que yo soy el Seor.
Enviar la peste contra ella y la sangre correr por sus calles: las vctimas caern bajo la espada alzada contra ella de todas partes. As se sabr que yo soy el Seor.
Entonces ya no habr para la casa de Israel ni espina punzante ni aguijn doloroso entre todos los vecinos que la desprecian. As se sabr que yo soy el Seor.
As habla el Seor: Cuando yo rena a la casa de Israel de entre los pueblos en que ha sido dispersada, manifestar mi santidad por medio de ellos, a los ojos de las naciones. Ellos habitarn en su propio suelo, el que di a mi servidor Jacob:
vivirn seguros en l, construirn casas, plantarn vias y habitarn seguros, cuando yo inflija un justo castigo a todos los pueblos vecinos que la desprecien. As se sabr que yo soy el Seor, su Dios.
El dcimo ao, el da doce del dcimo mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro contra el Faran, rey de Egipto, y profetiza contra l y contra todo Egipto.
Habla y di: As habla el Seor: Aqu estoy contra ti, Faran, rey de Egipto, enorme dragn recostado en el cauce de sus Nilos, que dices: "El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice".
Yo te pondr garfios en las mandbulas, pegar a tus escamas los peces de tus Nilos y te sacar fuera de sus corrientes, con todos los peces de tus Nilos pegados a tus escamas.
Te arrojar en el desierto, a ti y a todos los peces de tus Nilos; quedars tendido en pleno campo y no sers recogido ni enterrado. Te dar como pasto a las bestias de la tierra y a los pjaros del cielo.
Entonces todos los habitantes de Egipto sabrn que yo soy el Seor. Porque t has sido un apoyo de caa para la casa de Israel:
apenas te agarraban, te partas y les desgarrabas toda la mano; cuando se apoyaban en ti, te quebrabas y hacas vacilar todos sus miembros.
Por eso, as habla el Seor: Yo traigo contra ti una espada, y extirpar de ti a hombres y animales.
La tierra de Egipto ser una desolacin y una ruina, y ellos sabrn que yo soy el Seor. Por haber dicho: "El Nilo me pertenece, yo mismo me lo hice",
por eso, aqu estoy contra ti y contra tus Nilos. Dejar a la tierra de Egipto desolado y en ruinas, desde Migdol hasta Siene, y hasta la frontera de Cus.
Ningn pie humano transitar por ella, ningn pie de animal la cruzar, y estar deshabitada durante cuarenta aos.
Yo har de la tierra de Egipto la ms desolada entre las tierras desoladas, y sus ciudades sern una desolacin entre las ciudades en ruinas, durante cuarenta aos. Dispersar a los egipcios entre las naciones y los diseminar por los pases.
Porque as habla el Seor: Al cabo de cuarenta aos, reunir a los egipcios de entre los pueblos en los que haban sido dispersados.
Cambiar la suerte de Egipto y los har volver a al tierra de Patrs, su pas de origen. All sern un reino humilde,
el ms humilde de los reinos, y Egipto ya no se levantar por encima de las naciones. Yo mismo lo har pequeo, para que no pueda dominar a las naciones.
Ya no ofrecer una falsa seguridad a la casa de Israel, ni har que se le recuerde un delito, por haber ido detrs de l. As se sabr que yo soy el Seor.
El ao vigsimo sptimo, el da primero del primer mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha exigido de su ejrcito un gran esfuerzo contra Tiro. Todas las cabezas han quedado rapadas y todas las espaldas llagadas, pero l no ha logrado de Tiro, ni para s ni para su ejrcito, ninguna recompensa por el esfuerzo realizado.
Por eso, as habla el Seor: Voy a entregar la tierra de Egipto al rey de Babilonia. El se llevar sus riquezas, saquear sus despojos y se apoderar del botn, que servir de recompensa para su ejrcito.
En retribucin por el esfuerzo realizado contra Tiro, yo le entrego la tierra de Egipto, porque ellos trabajaron para m -orculo del Seor-.
Aquel da, yo acrecentar la fuerza de la casa de Israel, y har que t puedas hablar libremente en medio de ellos. As sabrn que yo soy el Seor.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Profetiza, hijo de hombre, y di: As habla el Seor: Giman, diciendo: "Ay! Qu da!".
Porque se acerca un da, se acerca el da del Seor. Ser un da cargado de nubarrones, el tiempo de las naciones.
La espada penetrar en Egipto, Cus se retorcer de espanto, cuando caigan las vctimas en Egipto, cuando sean arrebatadas sus riquezas y derruidos sus cimientos.
Cus, Put y Lud, toda esa mezcla de pueblos, y los libios, y los hijos del pas de la Alianza, caern con ellos bajo la espada.
As habla el Seor: Caern los que sostienen a Egipto. se derrumbar su arrogante podero: desde Migdol hasta Siene, todos caern bajo la espada -orculo del Seor-.
Sern los ms desolados entre los pases desolados y sus ciudades estarn entre las ciudades en ruinas. Y sabrn que yo soy el Seor,
cuando prenda fuego a Egipto y sean destrozados todos los que lo apoyan.
Aquel da, mensajeros enviados por m partirn en barco, para dar la alarma en Cus, que vive confiada. Ellos se estremecern de espanto en el da de Egipto, que ya est por llegar.
As habla el Seor: Yo har cesar el tumulto de Egipto por la mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
El y su pueblo, la ms feroz de las naciones, sern llevados para arrasar el pas.
Convertir en tierra seca los canales del Nilo y vender el pas a gente malvada. Devastar el pas y todo lo que hay en l por manos de extranjeros. Yo, el Seor, he hablado.
As habla el Seor: Har desaparecer los dolos y acabar con los falsos dioses de Nof. No habr ms un prncipe en Egipto y har cundir el terror en ese pas.
Devastar a Patrs, incendiar a Son e infligir justos castigos a No.
Derramar mi furor en Sin -la plaza fuerte de Egipto- y extirpar el tumulto de No.
Prender fuego a Egipto, Sin se retorcer de dolor, se abrirn brechas en No y los adversarios de No la ocuparn en pleno da.
Los jvenes de On y de Pi Bset caern bajo la espada y esas mismas ciudades irn al cautiverio.
En Tafnis el da de oscurecer, cuando yo quiebre all el cetro de Egipto y se acabe su arrogante podero. A ella la cubrir un nubarrn y sus hijas irn al cautiverio.
Infligir justos castigos a Egipto, y se sabr que yo soy el Seor.
En el ao undcimo, el da siete del primer mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, yo quiebro el brazo del Faran, rey de Egipto; y nadie lo cura dndole medicamentos y aplicndole un vendaje, para que se fortalezca y pueda empuar la espada.
Por eso, as habla el Seor: Aqu estoy contra el Faran, rey de Egipto: yo quebrar sus dos brazos -el sano y el roto- y har caer la espada de su mano.
Dispersar a los egipcios entre las naciones y los diseminar entre los pases.
Pero fortalecer los brazos del rey de Babilonia y pondr mi espada en su mano; y quebrar los brazos del Faran, que lanzar gemidos delante de l como un herido de muerte.
Fortalecer los brazos del rey de Babilonia, mientras que al Faran se le caern los brazos. Y cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y l la extienda contra el pas de Egipto, se sabr que yo soy el Seor.
Dispersar a los egipcios entre las naciones y los diseminar por los pases. Entonces se sabr que yo soy el Seor.
En el ao undcimo, el primer da del tercer mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, di al Faran, rey de Egipto, y a todos sus sbditos: A quin te asemejaste por tu grandeza?
A un ciprs, a un cedro del Lbano, de hermoso ramaje, de follaje tupido, de altura tan elevada que su copa emerge entre las nubes.
Las aguas lo hicieron crecer y el ocano subterrneo lo elev, haciendo correr sus ros en torno del lugar donde estaba plantado, y enviando sus canales a todos los rboles del campo.
Por eso super en altura a todos los rboles del campo; su ramaje se hizo frondoso y se alargaron sus ramas, regadas por las aguas caudalosas, cuando l echaba sus brotes.
En su ramaje anidaban todos los pjaros del cielo; bajo sus ramas tenan cra todas las bestias del campo, y a su sombra se albergaban todas las grandes naciones.
Era hermoso por su grandeza, por la envergadura de su copa, porque sus races se hundan en las aguas caudalosas.
Ningn cedro en el Jardn de Dios poda hacerle sombra; no haba entre los cipreses ramas semejantes a las suyas, y ninguno de los pltanos era comparable a su ramaje. Ningn rbol en el Jardn de Dios se le asemejaba en hermosura.
Yo lo haba embellecido con abundantes ramas, y lo envidiaban todos los rboles del Edn que estn en el Jardn de Dios.
Por eso, as habla el Seor: Por haberse elevado tan alto, por haber erguido su copa entre las nubes, y por haberse ensoberbecido a causa de su altura,
por todo eso, yo lo puse en manos de un jefe de naciones, que lo tratar conforme a su maldad. Yo lo he rechazado,
y gente extranjera, las ms feroces de las naciones, lo han talado y arrojado por las montaas. Sus ramas cayeron en todos los valles, y su copa se desgaj en los cauces de todos los ros del pas. Todos los pueblos de la tierra se han apartado de su sombra, y lo han abandonado.
Sobre su tronco cado se posan todos los pjaros del cielo, y en sus ramas se cobijan todas las bestias del campo,
para que ningn rbol plantado junto a las aguas se eleve tan alto ni levante su copa entre las nubes, y para que ningn rbol bien regado intente erguirse hasta ellas con toda su altura. Porque todos estn destinados a la muerte, a las regiones profundas, en medio de los seres humanos que bajan a la Fosa!
As habla el Seor: Cuando el cedro de precipit en el Abismo, yo hice que el ocano subterrneo estuviera de duelo a causa de l: lo cerr, contuve sus ros, y las grandes aguas quedaron detenidas. Vest de luto al Lbano por causa de l, y todos los rboles del campo languidecieron.
Hice temblar a las naciones por el estruendo de su cada, cuando lo precipit en el Abismo, con los que bajan a la Fosa. En las regiones subterrneas se consolaron todos los rboles de Edn, lo ms selecto y lo mejor del Lbano, todos los rboles bien regados.
Tambin ellos, los que lo auxiliaban y vivan a su sombra en medio de las naciones, bajaron con l al Abismo, donde estn las vctimas de la espada.
A quin te asemejabas en gloria y en grandeza, entre los rboles de Edn? Y sin embargo has sido precipitado a las regiones subterrneas, con los rboles de Edn! Ah ests tendido, en medio de incircuncisos, con las vctimas de la espada. Este es el Faran y todos sus sbditos -orculo del Seor-.
El ao duodcimo, el primer da del duodcimo mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, entona una lamentacin sobre el Faran, rey de Egipto. T le dirs: Ests perdido, len de las naciones! T, como un dragn en los mares, resoplabas con tus narices, enturbiabas el agua con tus patas y agitabas sus corrientes.
As habla el Seor: Yo tender mi red sobre ti en la asamblea de las naciones numerosas y ellas te alzarn con mis redes.
Te estrellar contra el suelo, te arrojar en pleno campo, y har que se posen sobre ti todos los pjaros del cielo y que se sacien contigo todas las bestias de la tierra.
Pondr tu carne sobre las montaas y llenar los valles con tus despojos.
Regar la tierra con el flujo de tu sangre hasta la cima de las montaas, y los cauces de los ros se llenarn de ella.
Y cuando te hayas extinguido, yo cubrir los cielos y oscurecer las estrellas, cubrir el sol con una nube y la luna no har brillar su luz
Oscurecer a causa de ti todos los astros luminosos del cielo, y envolver a tu pas en las tinieblas -orculo del Seor-.
Yo afligir el corazn de muchos pueblos, cuando yo lleve a tus cautivos entre las naciones, a pases que t no conocas.
Dejar consternados por tu causa a pueblos numerosos; se erizarn los cabellos de sus reyes, a causa de ti, cuando levante mi espada contra ellos, y temblarn estremecidos, cada uno por su propia vida, en el da de tu cada.
Porque as habla el Seor: La espada del rey de Babilonia te alcanzar
Por la espada de guerreros, los ms feroces entre las naciones, yo har caer a tu multitud. Ellos abatirn la soberbia de Egipto y toda su multitud ser destruida.
Har perecer todo su ganado del borde de las aguas caudalosas: ya no las enturbiar el pie del hombre ni la pezua de los animales.
Entonces har que sus aguas queden limpias, y que sus ros corran como el aceite -orculo del Seor-.
Y cuando convierta a Egipto en una desolacin y el pas sea despojado de todo lo que lo llena, cuando hiera a todos los que lo habitan, se sabr que yo soy el seor.
Esta es una lamentacin que entonarn las hijas de las naciones. La entonarn sobre Egipto y sobre toda su multitud -orculo del Seor-.
El Ao duodcimo, el da quince del mes, la palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, entona un canto fnebre sobre la multitud de Egipto y hndela, a ella y a las capitales de las naciones ms ilustres, en las regiones ms profundas, con los que bajan a la Fosa.
Eres t ms privilegiado que otros? Baja y acustate con los incircuncisos!
Ellos caern entre las vctimas de la espada. Una espada est dispuesta: arrastren a Egipto y a toda su multitud!
Entonces los ms fuertes guerreros y sus ayudantes les dirn, desde el medio del Abismo: "Han bajado y yacen tendidos los incircuncisos, vctimas de la espada!".
All est Asiria con toda su asamblea en torno de su tumba, vctimas todos ellos, cados bajo la espada.
Su tumba ha sido puesta en lo ms hondo de la Fosa y su asamblea est en torno de su tumba: son todos vctimas, los cados bajo la espada, los que sembraban el terror por la tierra de los vivientes!
All est Elan con toda su multitud en torno de su tumba, vctimas todos ellos, cados bajo la espada: son los que bajaron incircuncisos a las regiones profundas, los que expandan el terror por la tierra de los vivientes! Ahora cargan con su ignominia, junto con los que bajan a la Fosa.
Se le ha puesto un lecho en medio de las vctimas, con toda su multitud en torno de su tumba: son los incircuncisos, vctimas de la espada, porque sembraron el terror por la tierra de los vivientes, Ahora cargan con su ignominia junto con los que bajan a la Fosa, y han sido puestos en medio de las vctimas.
All estn Msec, Tubal y toda su multitud en torno de su tumba, todos incircuncisos, atravesados por al espada, porque expandieron el terror por la tierra de los vivientes.
Ellos no yacen con los hroes cados antiguamente -con los que bajaron al Abismo con sus armas de guerra, con sus espadas debajo de sus cabezas y sus escudos sobre sus restos- porque el terror de los hroes reinaba en la tierra de los vivientes.
T, en cambio, yacers en medio de los incircuncisos, con las vctimas de la espada.
All est Edom, con sus reyes y todos sus prncipes que, a pesar de su podero, fueron puestos entre las vctimas de la espada. Ellos yacen entre los incircuncisos, entre los que bajaron a la fosa.
All estn todos los prncipes del Norte y todos los sidonios, que bajaron avergonzados junto con las vctimas, a pesar del terror que inspiraba su bravura, Yacen incircuncisos entre las vctimas de la espada, y cargan con su ignominia junto con los que bajan a la Fosa.
El Faran los ver y se consolar a la vista de toda esa multitud. El Faran y todo su ejrcito sern vctimas de la espada -orculo del Seor-.
S, yo dej que sembrara el terror en la tierra de los vivientes, pero yacer en medio de los incircuncisos, junto con las vctimas de la espada, el Faran y toda su multitud -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, habla a la gente de tu pueblo, T les dirs: Si yo hago venir la espada contra un pas, la gente de ese pas toma a uno de sus hombres y lo pone como centinela;
cuando este ve venir la espada sobre el pas, toca la trompeta para advertir al pueblo.
Si alguien escucha el sonido de la trompeta, pero no hace caso de la alarma, y entonces llega la espada y lo mata, la sangre de este hombre recaer sobre su propia cabeza.
El escuch el sonido de la trompeta, pero no hizo caso: su sangre recaer sobre l. En cambio, si hace caso de la alarma, habr salvado su vida.
Pero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, de manera que el pueblo no es advertido, y cuando llega la espada mata a alguno de ellos, este perecer por su culpa, pero al centinela le pedir cuenta de su sangre.
Tambin a ti, hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, t les advertirs de mi parte.
Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si t no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morir por su culpa, pero a ti te pedir cuenta de su sangre.
Si t, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y l no se convierte, l morir por su culpa, pero t habrs salvado tu vida.
Y t, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Ustedes andan diciendo: "Nuestras rebeldas y nuestros pecados pesan sobre nosotros, y nos estamos consumiendo a causa de ellos. Cmo podremos vivir?".
T diles, en cambio: "Juro por mi vida -orculo del Seor- que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. Convirtanse, convirtanse de su conducta perversa! Por qu quieren morir, casa de Israel?".
Y t, hijo de hombre, di a la gente de tu pueblo: Al justo no lo librar su justicia si comete un delito; al impo no lo har sucumbir su maldad si se convierte de ella. Y cuando un justo peque, no podr sobrevivir a causa de su justicia.
Si yo digo al justo: "Vivirs", pero l, confiado en su justicia, comete una iniquidad, no quedar ningn recuerdo de su justicia: l morir por la iniquidad que cometi.
Por el contrario, si digo al malvado: "Morirs", pero l se convierte de su pecado y practica el derecho y la justicia:
si devuelve lo que tom en prenda, si restituye lo que arrebat por la fuerza y observa los preceptos de vida, dejando de cometer la iniquidad, l ciertamente vivir y no morir.
No quedar contra l el recuerdo de ninguno de los pecados que cometi: ha practicado el derecho y la justicia, por eso vivir.
La gente de tu pueblo dice: "El proceder del Seor no es correcto". Pero es el proceder de ellos el que no es correcto.
Cuando el justo se aparta de su justicia y comete la iniquidad, muere a causa de eso.
Y cuando el malvado se convierte de su maldad y practica el derecho y la justicia, vive a causa de eso.
Ustedes dicen: "La conducta del Seor no es correcta". Pero yo los juzgar a cada uno de ustedes segn su conducta, pueblo de Israel.
En el ao undcimo de nuestro exilio, el da cinco del dcimo mes, un fugitivo lleg de Jerusaln y me dio esta noticia: "La ciudad ha sido tomada".
La mano del Seor haba descendido sobre m por la tarde, antes que llegara el fugitivo; y a la maana siguiente, apenas lleg, el Seor me abri la boca. Entonces recuper el habla y ya no me qued mudo.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, los que habitan en esas ruinas, en la tierra de Israel, andan diciendo: "Abraham, que era uno solo, recibi esta tierra en posesin. Nosotros somos muchos, y se nos ha dado esta tierra en posesin".
Por eso, diles: As habla el Seor: Ustedes comen vctimas sin desangrar, levantan sus ojos a sus dolos, derraman sangre, y pretenden poseer el pas!
Ustedes confan en sus espadas, cometen lo que es abominable, contaminan a la mujer de su prjimo, y pretenden poseer el pas!
T les dirs: As habla el Seor: Juro por mi vida que los que estn entre las ruinas caern bajo la espada, a los que estn por el campo los dar como pasto a las fieras, y los que estn en las fortalezas y en las cuevas morirn de peste.
Har de este pas un desierto desolado, y se acabar su arrogante podero. Las montaas de Israel quedarn devastadas y nadie ms pasar por ellas.
Y cuando yo convierte a este pas en un desierto desolado, por todas las abominaciones que han cometido, entonces se sabr que yo soy el Seor.
Hijo de hombre, la gente de tu pueblo se rene para hablar de ti junto a los muros y las puertas de las casas, y se dicen unos a otros: "Vamos a escuchar qu palabra nos dirige el Seor".
Acuden a ti en tropel y se sientan delante de ti; escuchan tus palabras, pero no las practican. Porque hay mucho amor en sus palabras, pero lo nico que buscan es su propio inters.
T eres para ellos como un cantor de canciones de amor, que tiene buena voz y toca armoniosamente. Escuchan tus palabras, y nadie las cumple.
Pero cuando todo esto suceda -y ya esta a punto de suceder! - sabrn que haba un profeta en medio de ellos.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Profetiza, hijo de hombre profetiza contra los pastores de Israel! T dirs a esos pastores: As habla el Seor: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a s mismos! Acaso los pastores no deben apacentar el rebao?
Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas ms gordas, y no apacientan el rebao.
No han fortalecido a la oveja dbil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad.
Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado,
y andan errantes por todas las montaas y por todas las colinas elevadas. Mis ovejas estn dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas!
Por eso, pastores, oigan la palabra del Seor.
Lo juro por mi vida -orculo del Seor-: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredacin y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a si mismos, y no a mis ovejas;
por eso, pastores, escuchen la palabra del Seor :
As habla el Seor: Aqu estoy yo contra los pastores. Yo buscar a mis ovejas para quitrselas de sus manos, y no les dejar apacentar mi rebao. As los pastores no se apacentarn ms a s mismos. Arrancar a las ovejas de su boca, y nunca ms ellas sern su presa.
Porque as habla el Seor: Aqu estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebao y me ocupar de l.
Como el pastor se ocupa de su rebao cuando est en medio de sus ovejas dispersas, as me ocupar de mis ovejas y las librar de todos los lugares donde se haban dispersado, en un da de nubes y tinieblas.
Las sacar de entre los pueblos, las reunir de entre las naciones, las traer a su propio suelo y las apacentar sobre las montaas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del pas.
Las apacentar en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estar en las montaas altas de Israel. All descansarn en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarn con ricos pastos sobre las montaas de Israel.
Yo mismo apacentar a mis ovejas y las llevar a descansar -orculo del Seor-.
Buscar a la oveja perdida, har volver a la descarriada, vendar a la herida y curar a la enferma, pero exterminar a la que est gorda y robusta. Yo las apacentar con justicia.
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebao, as habla el Seor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.
No les basta con apacentarse en buenos pastizales, que pisotean el resto del pasto? No les basta con beber agua limpia, que enturbian el resto con sus pies?
As mis ovejas tienen que comer lo que ustedes han pisoteado, y tienen que beber lo que ustedes han enturbiado con sus pies!
Por eso, as les habla el Seor: Yo mismo voy a juzgar entre la oveja gorda y la oveja flaca.
Porque ustedes han empujado con el costado y con la espalda, y han atacado con los cuernos a las ms dbiles hasta dispersarlas fuera del pastizal,
yo acudir en auxilio de mis ovejas y ellas no estarn ms expuestas a la depredacin: yo juzgar entre oveja y oveja.
Suscitar al frente de ellas a un solo pastor, a mi servidor David, y l las apacentar: las apacentar y ser su pastor.
Yo, el Seor, ser su Dios, y mi servidor David ser prncipe en medio de ellas. Yo, el Seor, he hablado.
Yo establecer para ellos una alianza de paz y har desaparecer del pas a las bestias feroces. Ellos habitarn seguros en el desierto y dormirn en los bosques.
Har que ellos y los alrededores de mi colina sean una bendicin, y har caer la lluvia a su debido tiempo, una lluvia de bendicin.
Loa rboles del campo darn sus frutos y la tierra dar sus productos, y ellos vivirn seguros en su propio suelo. Y cuando rompa las barras de su yugo y los libre de las manos de los que los tienen esclavizados, sabrn que yo soy el Seor.
Ya no sern presa de las naciones ni los devorarn las bestias salvajes. Vivirn seguros, sin que nada los perturbe.
Y har brotar para ellos una plantacin famosa: no habr ms vctimas del hambre en el pas ni tendrn que soportar los insultos de las naciones.
As sabrn que yo, el Seor, estoy con ellos, y que ellos son mi Pueblo, la casa de Israel -orculo del Seor-.
Ustedes, mis ovejas, son el rebao humano que yo apaciento, y yo soy su Dios -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia la montaa de Ser y profetiza contra ella.
T le dirs: As habla el Seor: Aqu estoy contra ti, montaa de Ser! Yo extender mi mano contra ti y te convertir en un desierto desolado.
Dejar tus ciudades en ruinas y t misma sers una desolacin. As sabrs que yo soy el Seor.
Porque has mantenido una antigua enemistad y has entregado a los israelitas al filo de la espada, en el da de su desastre, en el da de la expiacin final;
por eso juro por mi vida -orculo del Seor-: Te convertir en sangre y la sangre te perseguir. Te has hecho reo de sangre y la sangre te perseguir!
Yo har de la montaa de Ser un desierto desolado, y extirpar de ella al que va y al que viene.
Llenar sus montes de vctimas: las vctimas de las espada caern en tus colinas, en tus valles y en todos los cauces de tus ros.
Te convertir en una desolacin eterna y tus ciudades no volvern a ser habitadas. As ustedes sabrn que yo soy el Seor.
Porque t dices: "Las dos naciones y los dos territorios me pertenecen: los voy a tomar en posesin", siendo as que el Seor estaba all,
por eso, juro por mi vida -orculo del Seor- que voy a obrar con el mismo furor y con el mismo celo con que obraste t, en tu odio contra ellos, y me dar a conocer a ti cuando te juzgue.
Entonces sabrs que yo, el Seor, he odo todas las blasfemias que pronunciaste contra las montaas de Israel, cuando dijiste: "Estn devastadas; nos han sido entregadas como presa!".
Ustedes me han desafiado con su lengua y han multiplicado sus palabras contra m, Pero yo he odo todo.
As habla el Seor: Yo te convertir en una desolacin, para alegra de toda la tierra.
As como t te alegraste cuando qued desolada la herencia de la casa de Israel, yo har lo mismo contigo: quedars desolada, montaa de Ser, igual que todo Edom! As se sabr que yo soy el Seor.
Y t, hijo de hombre, profetiza sobre las montaas de Israel. T dirs: Montaas de Israel, escuchen la palabra del Seor!
As habla el Seor: Porque el enemigo ha dicho contra ustedes: "Ah, estas alturas antiguas han pasado a ser posesin nuestra!".
por eso, profetiza diciendo: As habla el Seor: S, ustedes han sido devastadas y asediadas por todas partes, hasta convertirse en posesin del resto de las naciones, y han sido objeto de las habladuras y difamaciones de la gente.
Por eso, montaas de Israel, escuchen la palabra del Seor: As habla el Seor a las montaas, a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles, a las ruinas desiertas y a las ciudades abandonadas, que han sido saqueadas y escarnecidas por el resto de las naciones vecinas.
Por eso, as habla el Seor: S, en el ardor de mis celos, yo hablo contra el resto de las naciones contra todo Edom, que con el corazn desbordante de alegra y el alma llena de desprecio, se han atribuido la posesin de mi pas, para destruirlo y saquearlo.
Por eso, profetiza sobre la tierra de Israel. T dirs a las montaas y a las colinas, a los cauces de los torrentes y a los valles: As habla el Seor: Yo he hablado en mis celos y en mi furor, porque ustedes han soportado el oprobio de las naciones.
Por eso, as habla el Seor: Juro con la mano levantada que son las naciones vecinas las que cargarn con su propia ignominia.
Ustedes, en cambio, montaas de Israel, echarn ramas y producirn frutos para mi pueblo Israel, que ya est a punto de llegar.
S, yo voy hacia ustedes, me vuelvo hacia ustedes! Sern cultivadas y sembradas,
y multiplicar sobre ustedes a los hombres de todo el pueblo de Israel. Las ciudades sern habitadas y las ruinas reconstruidas.
Multiplicar sobre ustedes a hombres y animales, y ellos sern numerosos y fecundos. Har que ustedes vuelvan a poblarse como en los tiempos antiguos y las har ms prsperas que al comienzo. As sabrn que yo soy el Seor.
Yo har que los hombres de mi pueblo Israel caminen sobre ustedes, y ellos tomarn posesin de ti: t sers una herencia para ellos y ya no los privars de sus hijos.
As habla el Seor: Porque te han dicho: "T devoras a los hombres y privas de sus hijos a tu nacin",
por eso, ya no volvers a devorar a los hombres ni a privar de sus hijos a tu nacin -orculo del Seor-.
Nunca ms te har escuchar el ultraje de las naciones; ya no soportars el oprobio de los pueblos ni privars de sus hijos a tu nacin -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contamin con su conducta y sus acciones: su conducta era ante m como la impureza de una mujer en su menstruacin.
Entonces derram mi furor sobre ellos, por la sangre que haban derramado sobre el pas y los dolos con que lo haban contaminado.
Los dispers entre las naciones y ellos se diseminaron por los pases. Los juzgu segn su conducta y sus acciones.
Y al llegar a las naciones adonde haban ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: "Son el pueblo del Seor, pero han tenido que salir de su pas".
Entonces yo tuve compasin de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde haba ido.
Por eso, di al pueblo de Israel: As habla el Seor: Yo no obro por consideracin a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mis santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido.
Yo santificar mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrn que yo soy el Seor -orculo del Seor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes.
Yo los tomar de entre las naciones, los reunir de entre todos los pases y los llevar a su propio suelo.
Los rociar con agua pura, y ustedes quedarn purificados. Los purificar de todas sus impurezas y de todos sus dolos.
Les dar un corazn nuevo y pondr en ustedes un espritu nuevo: les arrancar de su cuerpo el corazn de piedra y les dar un corazn de carne.
Infundir mi espritu en ustedes y har que signa mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes.
Ustedes habitarn en la tierra que yo ha dado a sus padres. Ustedes sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
Los salvar de todas sus impurezas. Llamar al trigo y lo multiplicar, y no enviar ms el hambre sobre ustedes.
Multiplicar los frutos de los rboles y los productos de los campos, para que ya no tengan que soportar entre las naciones el oprobio del hambre.
Ustedes se acordarn de su mala conducta y de sus acciones perversas, y sentirn asco de ustedes mismos a causa de sus culpas y sus abominaciones.
Yo no obro por consideracin a ustedes, spanlo bien -orculo del Seor-. Sientan vergenza y confusin por su conducta, pueblo de Israel.
As habla el Seor: El da en que los purifique de todas sus culpas, yo poblar las ciudades y las ruinas sern reconstruidas.
La tierra devastada ser cultivada, despus de haber sido una desolacin a la vista de todos los que pasaban.
Entonces dirn: "Esta tierra haba sido devastada, pero ahora es como un jardn de Edn; las ciudades estaban en ruinas, devastadas y derruidas, y ahora son plazas fuertes habitadas".
Y las naciones que hayan quedado alrededor de ustedes sabrn que yo, el Seor, he reconstruido lo que estaba derruido y replantado lo que haba sido devastado. Yo, el Seor, lo he dicho y lo har.
As habla el Seor: Yo me dejar buscar por el pueblo de Israel, para concederles tambin esto: los multiplicar como un rebao humano,
Como un rebao de ovejas consagradas; como el rebao reunido en Jerusaln con motivo de sus fiestas. As las ciudades en ruinas se llenarn de un rebao humano, y sabrn que yo soy el Seor.
La mano del Seor se pos sobre m, y el Seor me sac afuera por medio de su espritu y me puso en el valle, que estaba lleno de huesos.
Luego me hizo pasar a travs de ellos en todas las direcciones, y vi que los huesos tendidos en el valle eran muy numerosos y estaban resecos.
El Seor me dijo: "Hijo de hombre, podrn revivir estos huesos?". Yo respond: "T lo sabes, Seor".
El me dijo: "Profetiza sobre estos huesos, dicindoles: Huesos secos, escuchen la palabra del Seor.
As habla el Seor a estos huesos: Yo voy a hacer que un espritu penetre en ustedes, y vivirn.
Pondr nervios en ustedes, har crecer carne sobre ustedes, los recubrir de piel, les infundir un espritu, y vivirn. As sabrn que yo soy el Seor".
Yo profetic como se me haba ordenado, y mientras profetizaba, se produjo un temblor, y los huesos se juntaron unos con otros.
Al mirar, vi que los huesos se cubran de nervios, que brotaba la carne y se recubran de piel, pero no haba espritu en ellos.
Entonces el Seor me dijo: "Convoca profticamente al espritu, profetiza, hijo de hombre, T dirs al espritu: As habla el Seor: Ven, espritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos para que revivan".
Yo profetic como l me lo haba ordenado, y el espritu penetr en ellos. As revivieron y se incorporaron sobre sus pies. Era un ejrcito inmenso.
Luego el Seor me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel. Ellos dicen: "Se han secado nuestros huesos y se ha desvanecido nuestro esperanza. Estamos perdidos!".
Por eso, profetiza dicindoles: As habla el Seor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los har salir de ellas, y los har volver, pueblo mo, a la tierra de Israel.
Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrn que yo soy el Seor.
Yo pondr mi espritu en ustedes, y vivirn; los establecer de nuevo en su propio suelo, y as sabrn que yo, el Seor, lo he dicho y lo har -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, toma un trozo de madera y escribe sobre l: "Jud y los israelitas que le estn unidos". Toma despus otro trozo y escribe: "Jos, madera de Efram, y toda la casa de Israel unida a l".
Jntalos luego uno con el otro, de manera que formen una sola pieza de madera y sean una sola cosa en tu mano.
Y cuando la gente de tu pueblo te pregunte: No vas a explicarnos qu quieres decir con esto?",
T les responders: As habla el Seor: Yo voy a tomar la madera de Jos, que est en la mano de Efram, y a las tribus de Israel unidas a l, y les aadir la madera de Jud. As har de todos ellos un solo trozo de madera, y sern una sola cosa en mi mano.
Los trozos de madera sobre los que hayas escrito debern estar en tu mano, bien a la vista de ellos.
Entonces les dirs: As habla el Seor: Yo voy a tomar a los israelitas de entre las naciones adonde haban ido; los reunir de todas partes y los llevar a su propio suelo.
Har de ellos una sola nacin en la tierra, en las montaas de Israel, y todos tendrn un solo rey: ya no formarn dos naciones ni estarn ms divididos en dos reinos.
Ya no volvern a contaminarse con sus dolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeldas. Los salvar de sus pecados de apostasa y los purificar: ellos sern mi Pueblo y yo ser su Dios.
Mi servidor David reinar sobre ellos y todos ellos tendrn un solo pastor. Observarn mis leyes, cumplirn mis preceptos y los pondrn en prctica.
Habitarn en la tierra que di a mi servidor Jacob, donde habitaron sus padres. All habitarn para siempre, ellos, sus hijos y sus nietos; y mi servidor David ser su prncipe eternamente.
Establecer para ellos una alianza de paz, que ser para ellos una alianza eterna. Los instalar, los multiplicar y pondr mi Santuario en medio de ellos para siempre.
Mi morada estar junto a ellos: yo ser su Dios y ellos sern mi Pueblo.
Y cuando mi Santuario est en medio de ellos para siempre, las naciones sabrn que yo soy el Seor, el que santifico a Israel.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, el prncipe supremo de Msec y Tubal, en el pas de Magog, y profetiza contra l.
T dirs: As habla el Seor: Aqu estoy contra ti, Gog, prncipe supremo de Msec y Tubal.
Yo te har volver, te pondr garfios en las mandbulas y te har salir con todo tu ejrcito: caballos y jinetes, todos ellos perfectamente equipados, una multitud inmensa, todos con escudos y broqueles, y armados cada uno con su espada.
Persia, Cus y Put estarn con ellos, todos con escudos y cascos.
Gmer con todos sus escuadrones, Bet Togarm, en los confines del norte, con todos sus escuadrones, y numerosos pueblos estarn contigo.
Preprate y permanece alerta, t y toda la coalicin que se ha concentrado junto a ti, y ponte a mi disposicin.
Despus de muchos das, se te encomendar una misin. Al cabo de los aos, t irs a un pas restaurado de una masacre, a una nacin congregada de entre pueblos numerosos en las montaas de Israel, que habrn estado en ruinas durante largo tiempo. Una vez que hayan sido sacados de entre los pueblos, todos ellos vivirn confiados.
Entonces subirs como una tempestad, llegars como un nubarrn hasta cubrir el pas, t con todos tus escuadrones, y numerosos pueblos contigo.
As habla el Seor: Aquel da, los pensamientos acudirn a tu mente y maquinars un proyecto perverso.
T dirs: "Voy a subir contra un pas abierto, atacar a gente pacfica que vive confiada en ciudades sin murallas, sin cerrojos ni puertas".
T irs a saquear los despojos, a conquistar un botn y a poner tu mano sobre unas ruinas que se han vuelto a poblar, sobre un pueblo que ha sido reunido de entre las naciones, que se ocupa de su ganado y de sus bienes, y habita en el Ombligo de la Tierra.
Sab, Dedn, los comerciantes de Tarsis y todos sus traficantes te dirn: "Vienes a saquear los despojos? Has concentrado esta multitud para conquistar un botn, para llevarte plata y oro, para obtener ganado y posesiones, y para saquear grandes despojos?".
Por eso, profetiza, hijo de hombre. T le dirs a Gog: As habla el Seor: Aquel da, cuando mi pueblo Israel viva confiado, no es cierto que t te movilizars?
Vendrs de tu pas, de los confines del norte, acompaado de pueblos numerosos, todos montados a caballo, con una enorme multitud y un ejrcito incontable.
Subirs contra mi pueblo Israel como un nubarrn, hasta cubrir el pas. Esto suceder al cabo de mucho tiempo: entonces, yo te har venir contra mi pas, para que las naciones me conozcan, cuando por medio de ti, Gog, manifieste mi santidad a la vista de ellas.
As habla el Seor: S, t eres aquel de quien yo habl antiguamente en medio de mis servidores, los profetas de Israel. En aquellos das, durante aos, ellos profetizaron que yo te llevara contra los israelitas.
Pero aquel da, cuando Gog llegue a la tierra de Israel -orculo del Seor- estallar mi furor.
En mis celos y en el fuego de mi indignacin, lo declaro: S, aquel da habr un gran temblor en el suelo de Israel.
Temblarn ante m los peces del mar, los pjaros del cielo, las bestias del campo, todos los reptiles que se arrastran por el suelo y todos los hombres que hay sobre la faz de la tierra. Se desplomarn las montaas, caern las pendientes escarpadas y todos los muros se derrumbarn por tierra.
Convocar contra Gog toda clase de terrores -orculo del Seor- y unos volvern la espada contra otros.
Le har rendir cuentas por medio de la peste y de la sangre; har caer una lluvia torrencial, duras piedras de granizo, fuego y azufre, sobre l, sobre sus escuadrones y sobre los numerosos pueblos que estarn con l.
As manifestar mi grandeza y mi santidad y me dar a conocer a la vista de numerosas naciones, y ellas sabrn que yo soy el Seor.
Y t, hijo de hombre profetiza contra Gog. Dirs: As habla el Seor: Aqu estoy contra ti, Gog, prncipe supremo de Msec y Tubal.
Yo te har volver, te conducir, te har subir desde los confines del norte y te llevar a las montaas de Israel.
Derribar tu arco de tu mano izquierda y har caer tus flechas de tu mano derecha.
Caers sobre las montaas de Israel, t con todos tus escuadrones y los pueblos numerosos que te acompaen. Yo te entregar como pasto a las aves de rapia de todas las especies y a las fieras salvajes.
Caers en campo abierto, porque yo he hablado -orculo del Seor-.
Enviar fuego sobre Magog y sobre los que viven confiados en las costas lejanas, y ellos sabrn que yo soy el Seor.
Dar a conocer mi santo Nombre en medio de mi pueblo Israel y no dejar que mi santo Nombre vuelva a ser profanado. As sabrn las naciones que yo soy el Seor, santo en Israel.
Miren que va a llegar todo esto, y va a suceder -orculo del Seor-. Este es el da que yo he anunciado.
Entonces los habitantes de las ciudades de Israel saldrn a encender fuego y quemarn las armas: broqueles y escudos, arcos y flechas, mazas y lanzas. Durante siete das se har fuego con ellas.
No tomarn lea del campo ni la cortarn en los bosques, sino que harn fuego con las armas. Despojarn a los que los despojaron y saquearn a sus depredadores -orculo del Seor-.
Aquel da, yo le dar a Gog un mausoleo, una tumba en Israel: el valle de Abarm, al este del Mar, el que cierra el camino a los que pasan. All enterrarn a Gog y a toda su multitud, y se lo llamar valle de Hamn Gog.
El pueblo de Israel los enterrar durante siete meses, a fin de purificar el pas.
Todo el pueblo del pas se movilizar para enterrarlos, y esto ser un honor para ellos, el da en que yo ser glorificado -orculo del Seor-.
Pondrn aparte algunos hombres encargados permanentemente de recorrer el pas y de enterrar a los que hayan quedado tendidos por el suelo, a fin de purificarlo. Al cabo de siete meses comenzarn la bsqueda.
Los encargados de recorrer el pas pasarn, y cuando alguno vea huesos humanos, pondr una seal al lado de ellos, hasta que los sepultureros los entierren en el valle de Hamn Gog
y as purifiquen el pas. Tambin una ciudad recibir el hombre de Hamon.
En cuanto a ti, hijo de hombre, as habla el Seor: Di a todos los pjaros y a todas las fieras salvajes: Renanse y vengan! Renanse de todas partes para el sacrificio que yo les ofrezco, un gran sacrificio sobre las montaas de Israel. Ustedes comern carne y bebern sangre;
comern la carne de guerreros valerosos y bebern la sangre de prncipes de la tierra: carneros, corderos, chivos y toros, engordados todos ellos en Basn.
Comern grasa hasta saciarse, bebern sangre hasta embriagarse, en mi sacrificio, el que yo inmol para ustedes.
En mi mesa, ustedes se saciarn de caballos y jinetes, de guerreros valerosos y soldados de todas clases -orculo del Seor-.
Yo har valer mi gloria entre las naciones, y todas ellas vern mi juicio, que yo mismo ejecut, y mi mano, que yo descargu sobre ellas.
Y el pueblo de Israel sabr, de ese da en adelante, que yo soy el Seor, su Dios.
Las naciones sabrn que la casa de Israel fue al exilio por sus propias culpas, porque ellos se rebelaron contra m. Entonces les ocult mi rostro, los entregu en manos de sus adversarios y todos cayeron bajo la espada.
Los trat conforme a su impureza y a sus rebeldas, y les ocult mi rostro.
Por eso, as habla el Seor: Ahora voy a cambiar la suerte de Jacob: tendr compasin de toda la casa de Israel y me mostrar celoso de mi santo Nombre.
Ellos olvidarn su ignominia y todas las rebeldas que cometieron contra m cuando habiten seguros en su propio suelo, sin que nada los perturbe.
Cuando yo los haga volver de entre los pueblos y los congregue lejos de los pases de sus enemigos, manifestar mi santidad por medio de ellos a la vista de naciones numerosas.
Ellos sabrn que yo, le Seor, soy su Dios, cuando los congregue en su propio suelo despus de haberlos deportado entre las naciones, sin dejar all a ninguno de ellos.
Y ya no les ocultar ms mi rostro, porque habr derramado mi espritu sobre la casa de Israel -orculo del Seor-.
El ao vigsimo quinto de nuestro exilio, al comienzo del ao, el dcimo da del mes, es decir, catorce aos despus de la destruccin de la ciudad, ese mismo da, la mano del Seor descendi sobre m, y l me llev all.
En una visin divina, me llev a la tierra de Israel y me pos sobre una montaa muy alta, sobre la que haba algo as como las construcciones de una ciudad, al sur.
El me llev hasta all, y yo vi a un hombre que por su aspecto pareca de bronce, con una cuerda de lino y una vara de medir en la mano. Estaba de pie en el prtico.
El hombre me dijo: "Hijo de hombre, mira bien, escucha cuidadosamente y presta atencin a todo lo que te voy a mostrar, porque has sido trado aqu para que yo te muestre todo esto. Comunica luego al pueblo de Israel todo lo que vas a ver".
All haba un muro, que rodeaba toda la parte exterior de la Casa. La vara de medir que el hombre tena en la mano era de seis codos, a razn de codo y palmo, es decir, de medio metro por cada codo. El hombre midi el espesor y la altura de la construccin, y ambos medan una vara.
Luego fue hasta la puerta que daba en direccin al oriente, subi sus gradas y midi el umbral de la puerta: su anchura era de una vara.
Cada celda lateral meda una vara de largo por una de ancho; el espacio entre una celda y otra era de dos metros y medio; y el umbral de la puerta, por el lado del vestbulo de la puerta, hacia el interior, era de una vara.
El midi el vestbulo de la puerta:
este tena cuatro metros, y sus pilares eran de un metro. El vestbulo de la puerta estaba situado hacia el interior.
Las celdas de la puerta que daba hacia el este, eran tres de un lado y tres del otro, y todas tenan la misma dimensin. Tambin los pilares tenan la misma dimensin, de un lado y del otro.
El midi la anchura de la entrada de la puerta, que era de cinco metros, y la longitud de la puerta, que era de seis metros y medio.
Delante de las celdas, a uno y otro lado, haba una baranda de medio metro; y cada celda meda tres metros por tres.
Tambin midi la puerta, desde el techo de una celda al de la celda de enfrente: su ancho era de doce metros y medio, desde una abertura a la otra.
Luego midi el vestbulo, que era de diez metros, y el atrio rodeaba todo el vestbulo de la puerta.
El corredor que iba desde el frente de la puerta hasta la fachada del vestbulo de la puerta interior, era de veinticinco metros.
Sobre las celdas y sus pilares haba ventanas con enrejados, hacia el interior de la puerta, todo en derredor. De la misma manera, la parte interior del vestbulo estaba rodeada de ventanas, y sobre las columnas haba grabados en forma de palmeras.
El hombre me llev hasta el atrio exterior, y all vi unas habitaciones y un pavimento construido alrededor de todo el atrio: haba treinta habitaciones sobre el pavimento.
El pavimento bordeaba las puertas, en toda la extensin de las mismas: este era el pavimento interior.
El midi la anchura del atrio, desde el frente de la puerta interior hasta el frente del atrio interior, por la parte de afuera: el ancho era de cincuenta metros al este y al norte.
El hombre midi el ancho y el largo de la puerta que daba hacia el norte, sobre el atrio exterior.
Sus celdas -tres de un lado y tres del otro-, sus pilares y su vestbulo tenan la misma dimensin que los de la primera puerta: veinticinco metros de largo y doce metros y medio de ancho.
Sus ventanas, su vestbulo y sus palmeras tenan la misma dimensin que las de la puerta que daba hacia el este. A ella se suba por siete gradas, frente a las cuales estaba su vestbulo.
All haba una puerta que daba al atrio interior, frente a la puerta del norte, igual que para la puerta del este. El hombre midi la distancia de una puerta a la otra, y era de cincuenta metros.
Luego me condujo en direccin al sur, y yo vi que haba una puerta que daba hacia el sur. El midi las celdas, los pilares y el vestbulo: estos tenan las mismas dimensiones que los anteriores.
La puerta y su vestbulo estaban rodeados de ventanas semejantes a las ventas anteriores. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio
Su escalinata tena siete gradas y enfrente de ella estaba su vestbulo. Tambin tena palmeras sobre los pilares, que estaban uno de un lado y otro del otro.
El atrio interior tena una puerta en direccin al sur. El hombre midi la distancia de una puerta a la otra en direccin al sur, y era de cincuenta metros.
El hombre me llev hasta el atrio interior por la puerta del sur, y midi la puerta del sur. Sus dimensiones eran las mismas que las anteriores.
Sus celdas, sus pilares y su vestbulo, estaba rodeada de ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio.
A su alrededor haba unos vestbulos de doce metros y medio de largo y dos metros y medio de ancho.
Su vestbulo daba hacia el atrio exterior; haba palmeras grabadas sobre sus pilares y su escalinata tena ocho gradas.
El hombre me llev hasta el atrio interior, hacia el este, y midi la puerta: esta tena la misma dimensin de las anteriores.
Sus celdas, sus pilares y su vestbulo tenan tambin las mismas dimensiones que los anteriores, La puerta y su vestbulo estaban rodeados de ventanas. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio.
Su vestbulo daba hacia el atrio exterior; haba palmeras sobre sus pilares, de un lado y del otro, y su escalinata tena ocho gradas.
El hombre me llev hasta la puerta del norte y la midi: esta tena la misma dimensin que las anteriores.
Ella tena sus celdas, sus pilares y su vestbulo, con ventanas alrededor. Su largo era de veinticinco metros y su ancho de doce metros y medio.
Su vestbulo daba hacia el atrio exterior; haba palmeras sobre sus pilares, de un lado y del otro, y su escalinata tena ocho gradas.
Tambin haba una habitacin que daba sobre el vestbulo de la puerta: all se lavaba el holocausto.
En el vestbulo de la puerta haba dos mesas de un lado y dos mesas del otro para inmolar sobre ellas el holocausto, la vctima del sacrificio de reparacin.
Fuera del vestbulo;, a un lado de quien sube hacia la entrada de la puerta del norte, haba dos meses, y al otro lado, hacia el vestbulo de la puerta, otras dos mesas.
Habuatro mesaun lado de la puerta, y cuatro del otro, es decir, ocho mesas para inmolar las vctimas.
Adems, haba cuatro mesas para el holocausto, talladas en piedra, que tenan setenta y cinco centmetros de largo, setenta y cinco de ancho y cincuenta de alto. Sobre ellas se depositaban los instrumentos para inmolar las vctimas del holocausto y de los sacrificios.
En la parte interior, haba unas ranuras de un palmo dispuestas alrededor. Sobre estas mesas se colocaba la carne de las ofrendas.
El hombre me llev hacia el atrio interior, y vi que en l haba dos habitaciones, una sobre el lado de la puerta del norte, en direccin al sur, y otra sobre el lado de la puerta del sur, en direccin al norte.
El me dijo: "Esta habitacin que da hacia el sur es para los sacerdotes encargados del culto de la Casa,
y la habitacin que da hacia el norte es para los sacerdotes encargados del culto del altar. Estos son los hijos de Sadoc, aquellos levitas que se acercan al Seor para servirlo".
El hombre midi el atrio: su largo era de cincuenta metros y su ancho de otros cincuenta, es decir, un cuadrado. Y el altar estaba delante de la Casa.
El hombre me llev hasta el vestbulo de la Casa y midi sus pilares: tenan dos metros y medio, el de un lado y el del otro. Luego midi el ancho de la puerta: era de siete metros. Tambin midi las paredes laterales de la puerta; estas tenan un metro y medio de un lado, y uno y medio del otro.
El largo del vestbulo era de seis metros. A l se suba por diez gradas, y tena columnas junto a los pilares, una de cada lado.
El hombre me introdujo en el Templo y midi los pilares: estos tenan tres metros de ancho, a un lado y al otro.
El ancho de la entrada era de cinco metros y las paredes laterales de la entrada medan dos metros y medio de un lado, y lo mismo del otro. Luego midi el largo del Templo: veinte metros, y su ancho: diez metros.
En seguida entr en el recinto interior y midi el pilar de la entrada, que era de un metro. Tambin midi la entrada, que tena tres metros, y las paredes laterales de la entrada, que tenan dos metros y medio, por uno y otro lado.
Despus midi su largo: diez metros, y su ancho: otros diez metros sobre el frente del Templo. Entonces me dijo: "Este es el Santo de los santos".
El hombre midi la pared de la Casa, cuyo espesor era de tres metros, y el edificio lateral, que tena un ancho de dos metros alrededor de toda la Casa.
Las piezas laterales estaban dispuestas unas sobre otras, formando tres pisos de treinta piezas cada uno. Haba adems unos soportes que sobresalan alrededor de la pared exterior de la Casa, para que las piezas laterales estuvieran sostenidas, pero no por la pared de la Casa.
La Casa se ensanchaba hacia arriba, porque una rampa suba cada vez ms alto, por el costado de la Casa, hasta las piezas laterales superiores. Por eso la Casa tena un ensanchamiento hacia arriba y as, del piso inferior se suba al superior, a travs del intermedio.
Yo vi una elevacin alrededor de la Casa: era la terraza que serva de fundamento a las piezas laterales y que meda una vara completa, es decir, tres metros.
El espesor de la pared exterior del edificio lateral era de dos metros y medio, y el espacio libre entre las piezas laterales de la Casa
y las habitaciones tena un ancho de diez metros, alrededor de toda la Casa.
El edificio lateral tena unas puertas que daban al espacio libre: una puerta en direccin al norte, y otra en direccin al sur. El ancho del espacio libre era de dos metros y medio, todo alrededor.
La construccin que estaba frente al patio, por el lado oeste, tena un ancho de treinta y cinco metros; toda la pared de la construccin tena dos metros y medio de espesor, y su largo era de cuarenta y cinco metros.
El hombre midi la Casa: cincuenta metros de largo; el patio, la construccin y sus muros: cincuenta metros de largo;
el ancho de la fachada de la Casa y del patio hacia el este: cincuenta metros.
El midi el ancho de la construccin frente al patio, por su parte posterior, y tambin sus galeras de uno y otro lado: cincuenta metros. El interior del Templo y los vestbulos del atrio,
los umbrales, las ventanas con enrejados y las galeras de los tres costados, frente al umbral, estaban revestidos de madera por todas partes, desde el suelo hasta las ventanas, y tambin las ventanas estaban recubiertas.
Hasta por encima de la entrada, hasta el interior de la Casa y tambin por fuera, alrededor de toda la pared, en el interior y en el exterior, haba figuras
grabadas: eran querubines. Cada querubn tena dos rostros:
un rostro de hombre vuelto hacia la palmera de un lado, y un rostro de len vuelto hacia la palmera del otro lado. Estaban grabados en toda la pared de la Casa:
los querubines y las palmeras estaban grabados sobre la pared, desde el suelo hasta por encima de la entrada.
Los postes de la puerta del Templo eran cuadrados, y delante del Santo de los santos haba algo que tena el aspecto
de un altar de madera, de un metro y medio de altura, uno de largo y uno de ancho. Sus ngulos, su base y sus paredes eran de madera. El hombre me dijo: "Esta es la mesa que est delante del Seor".
El Templo tena una puerta doble y tambin el Santo de los santos
tena una puerta doble: eran puertas con dos hojas movibles, dos para una puerta y dos para la otra.
Sobre la puerta del Templo estaban representados querubines y palmeras, iguales a los de las paredes; y sobre la fachada del vestbulo, por fuera, haba un alero de madera.
Haba ventanas con enrejados y palmeras, de un lado y de otro, sobre las paredes laterales del vestbulo, las piezas laterales de la Casa y los aleros.
El hombre me hizo salir hacia el atrio exterior, en direccin al norte, y me llev hasta las habitaciones que estaban frente al patio y frente a al construccin, hacia el norte.
Su largo era de cincuenta metros por el norte, y su ancho de veinticinco metros.
De frente a las puertas del atrio interior y de frente al pavimento del atrio exterior, haba unas galeras que corran paralelamente una en cada uno de los tres pisos.
Delante de las habitaciones haba un corredor de cinco metros de ancho hacia el interior y de cincuenta metros de largo. Sus puertas daban hacia el norte.
Las habitaciones superiores eran ms estrechas que las inferiores y las intermedias, porque las galeras les quitaban espacio,
ya que estaban dispuestas en tres pisos y no tenan columnas como las columnas del atrio: por eso eran ms estrechas que las habitaciones interiores y las intermedias, a partir del suelo.
La pared exterior, que corresponda a las habitaciones en direccin al atrio exterior, tena un largo de veinticinco metros sobre el frente de las habitaciones.
Porque el largo de las habitaciones que daban al atrio exterior era de veinticinco metros, mientras que las que daban al frente del Templo tenan cincuenta metros.
Ms abajo de estas habitaciones haba una entrada, situada al este del que entraba por el atrio exterior.
A lo ancho del muro del atrio, en direccin al sur, sobre el frente del patio y sobre el frente de la construccin, haba unas habitaciones
con un pasillo delante de ellas. Su aspecto era el mismo que el de las habitaciones situadas hacia el norte: tenan el mismo largo, el mismo ancho, las mismas salidas, las mismas disposiciones y las mismas entradas.
Al pie de las habitaciones que daban al sur, haba una entrada al comienzo de cada pasillo, frente al muro situado sobre la parte oriental.
El hombre me dijo: "Las habitaciones del norte y del sur, que estn frente al patio, son las habitaciones santas donde los sacerdotes que se acercan al Seor comern las cosas santsimas. All se depositarn las cosa santsimas: la oblacin, la vctima del sacrificio por el pecado y la del sacrificio de reparacin, porque ese lugar es santo.
Cuando los sacerdotes entren en el Santuario, no saldrn del lugar santo al atrio exterior sin dejar antes en ellas las vestiduras utilizadas para el culto, porque esas vestiduras son sagradas. Debern ponerse otra ropa para acercarse el sitio destinado al pueblo"
Cuando el hombre termin de medir el interior de la Casa, me hizo salir hacia la puerta que daba al oriente, y midi todo el contorno.
Midi con la vara de medir el lado oriental: doscientos cincuenta metros. Se volvi
y midi el lado septentrional: doscientos cincuenta metros. Se volvi
hacia el lado meridional y lo midi: doscientos cincuenta metros.
Se volvi hacia el lado occidental y lo midi: doscientos cincuenta metros
El midi los cuatro costados, y all haba un muro circundante de doscientos cincuenta metros de largo por doscientos cincuenta de ancho, para separar lo sagrado de lo profano.
El hombre me llev hacia la puerta que miraba al oriente,
y yo vi que la gloria del Dios de Israel vena desde el oriente, con un ruido semejante al de las aguas caudalosas, y la tierra se ilumin con su Gloria.
Esta visin era como la que yo haba visto cuando el Seor vino a destruir la ciudad, y como la que haba visto junto al ro Quebar. Entonces ca con el rostro en tierra.
La gloria del Seor entr en la Casa por la puerta que daba al oriente.
El espritu me levant y me introdujo en el atrio interior, y yo vi que la gloria del Seor llenaba la Casa.
Y o que alguien me hablaba desde la Casa, mientras el hombre permaneca de pie junto a m.
La voz me dijo: "Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde se asienta la planta de mis pies. Aqu habitar para siempre en medio de los israelitas. El pueblo de Israel no profanar ms mi Nombre: ni ellos ni sus reyes con sus prostituciones, ni los cadveres de sus reyes con sus tumbas.
Al poner su umbral junto al mo y los postes de sus puertas al lado de los mos, con un simple muro de por medio, los israelitas mancharon mi santo Nombre con las abominaciones que cometieron, y yo los devor con mi indignacin.
Pero, de ahora en adelante, alejarn de mi sus prostituciones y los cadveres de sus reyes, y yo habitar en medio de ellos para siempre.
En cuanto a ti, hijo de hombre, describe la Casa al pueblo de Israel. Que ellos se avergencen de sus culpas y tomen las medidas de su dueo.
Y si se avergenzan de lo que hicieron, t les dars a conocer la forma de la Casa y su diseo, sus salidas y sus entradas, y todos los preceptos y leyes concernientes a ella. Fjalas por escrito a la vista de todos, para que observen todo lo concerniente a ella y lo realicen.
Esta es la ley concerniente a la Casa: todo su mbito y sus alrededores, sobre la cima de la montaa, son un lugar santsimo. Tal es la ley concerniente a al Casa".
Estas son las dimensiones del altar, con sus medidas en codos, a razn de un codo y palmo, es decir, de medio metro por cada codo. La fosa circundante meda cuatro de alto por medio de ancho, con un reborde de un palmo sobre su contorno altura del altar era la siguiente:
desde el basamento sobre el suelo hasta la plataforma inferior, un metro de alto y medio de ancho; y desde la plataforma pequea hasta la plataforma ms grande, dos metros de alto y uno de ancho.
Desde all hasta al ara del altar haba dos metros, y por encima de ella sobresalan cuatro cuernos.
El ara meda seis metros de largo por seis de ancho: era un cuadrado perfecto.
La plataforma superior era un cuadrado de siete metros de largo por siete de ancho, con un reborde de veinticinco centmetros. La fosa circundante era de medio metro, y sus gradas estaban vueltas hacia el oriente.
El hombre me dijo: Hijo de hombre, as habla el Seor: Estas son las prescripciones concernientes al altar, cuando sea erigido para ofrecer el holocausto sobre l y rociarlo con sangre.
T dars un ternero como sacrificio por el pecado a los sacerdotes levitas, a los descendientes de Sadoc que se acercan a m para servirme -orculo del Seor-.
Luego tomars una parte de su sangre y la echars sobre los cuatro cuernos del altar, sobre los cuatro ngulos del zcalo y alrededor de todo su reborde. As le quitars el pecado y hars la expiacin por l.
Despus tomars el ternero del sacrificio por el pecado, y este ser quemado en una dependencia de la Casa, fuera del Santuario.
El segundo da, ofrecers un chivo sin defecto como sacrificio por el pecado y se quitar el pecado del altar, como se haba hecho con el ternero.
Cuando hayas acabado de quitar el pecado, tomars un ternero sin defecto y un carnero sin defecto, sacados del rebao,
y los presentars delante del Seor: los sacerdotes les echarn sal y los ofrecern en holocausto al Seor.
Durante siete das, ofrecers diariamente un chivo en sacrificio por el pecado; tambin se ofrecer un ternero y un carnero sin defecto, sacados del rebao.
Durante siete das se har la expiacin por el altar, se lo purificar y se lo dedicar.
Al cabo de estos das, desde el da octavo en adelante, los sacerdotes ofrecern sobre el altar los holocaustos de ustedes y sus sacrificios de comunin, y yo los aceptar -orculo del Seor-.
El hombre me hizo volver en direccin a la puerta exterior del Santuario, la que miraba hacia el oriente, y esa puerta estaba cerrada.
Entonces el Seor me dijo: "Esta puerta permanecer cerrada. No ser abierta, y nadie entrar por ella, porque el Seor, el Dios de Israel, ha entrado por ella. Por eso permanecer cerrada.
Solamente el prncipe en ejercicio se sentar all para comer en la presencia del Seor. El entrar por el camino del vestbulo de la puerta y saldr por ese mismo camino".
Luego me llev por la puerta septentrional hacia la fachada de la Casa. Yo mir, y vi que la gloria del Seor llenaba la Casa del Seor. Entonces ca con el rostro en tierra.
El Seor me dijo: Presta atencin, hijo de hombre; mira bien, y escucha cuidadosamente lo que te voy a decir acerca de todas las prescripciones concernientes a la Casa del Seor y a todo su ritual. Ten bien en cuenta quines podrn ser admitidos en la Casa del Seor y quines debern ser excluidos del Santuario.
T dirs a esos rebeldes, al pueblo de Israel: As habla el Seor: Basta ya, pueblo de Israel, de todas las abominaciones que ustedes han cometido,
introduciendo gente extranjera, de corazn y cuerpo incircuncisos, para que estuvieran en mi Santuario y profanaran mi Casa, mientras ustedes me ofrecan grasa y sangre como alimento! As ustedes, con todas sus abominaciones, quebrantaron mi alianza.
No se encargaron ustedes mismos de ejercer mi sagrado ministerio, sino que pusieron a esa gente para que lo ejerciera en lugar de ustedes, en mi propio Santuario.
Por eso, as habla el Seor: Ningn extranjero, de corazn y cuerpo incircuncisos, ninguno de los extranjeros que residen en medio de Israel, podr entrar en mi Santuario.
Los levitas, que me abandonaron cuando Israel se descarriaba lejos de m para seguir a sus dolos, cargarn con su culpa:
ellos tendrn a su cargo en mi Santuario la custodia de las puertas de la Casa y el cuidado de la Casa. Ellos inmolarn el holocausto y el sacrificio para el pueblo, y estarn ante el pueblo para servirlo.
Porque ellos lo sirvieron delante de sus dolos e hicieron caer en la iniquidad a la casa de Israel, por eso yo levanto mi mano contra ellos -orculo del Seor- y ellos cargarn con su culpa:
no se aproximarn a m para ejercer la funcin sacerdotal, ni se aproximarn a mis cosas santas -las cosas santsimas- sino que cargarn con el oprobio y las abominaciones que cometieron.
Yo los pongo como encargados del cuidado de la Casa y de todo el servicio que deba prestarse en ella.
En cambio, los sacerdotes levticos, hijos de Sadoc, que ejercieron el ministerio en mi Santuario cuando Israel se descarriaba lejos de m, se acercarn a m para servirme y estarn en mi presencia para ofrecerme la grasa y la sangre -orculo del Seor-.
Ellos entrarn en mi Santuario, se acercarn a mi mesa para servirme y se encargarn de mi servicio.
Cuando entren por las puertas del atrio interior, se revestirn con vestiduras de lino: no llevarn ropa de lana cuando presten servicio a las puertas del atrio interior y en la Casa.
Tendrn turbantes de lino sobre su cabeza y tambin usarn calzoncillos de lino. No se ceirn con nada que haga transpirar.
Cuando salgan al atrio exterior, donde est el pueblo, se quitarn las vestiduras que se hayan puesto para prestar servicio, dejndolas en las habitaciones del Santuario, y se pondrn otra ropa, para no santificar al pueblo con sus vestiduras.
No se raparn la cabeza ni dejarn crecer libremente sus cabellos, sino que se cortarn los cabellos cuidadosamente.
Ningn sacerdote beber vino cuando deba entrar en el atrio interior.
Ellos no se casarn con una viuda ni con una mujer repudiada, sino slo con una virgen de la raza del pueblo de Israel. Pero podrn casarse con la viuda de otro sacerdote.
Los sacerdotes instruirn a mi pueblo sobre la diferencia entre lo sagrado y lo profano, y le ensearn a distinguir lo puro de lo impuro.
En los litigios, ellos tendrn autoridad para juzgar: juzgarn segn mis leyes, observarn mis preceptos y mis instrucciones en todas mis solemnidades, y observarn mis sbados.
Los sacerdotes no tocarn a un hombre muerto, para no incurrir en impureza, a no ser que se trate de padre o la madre, de un hijo o de una hija, o de un hermano o hermana que no haya tenido marido.
Despus de su purificacin, se contarn siete das,
y el da que entren en el lugar santo, en el atrio interior, para prestar servicio en el lugar santo, ofrecern su sacrificio por el pecado -orculo del Seor-.
Los sacerdotes no tendrn una herencia, porque yo soy su herencia. Ustedes no les darn una propiedad en Israel, porque yo soy su propiedad.
Ellos se alimentarn con la oblacin y con las vctimas del sacrificio por el pecado y del sacrificio de reparacin. Todo lo dedicado al Seor en Israel, ser para ellos.
Tambin ser para el sacerdote la mejor de todas las primicias y de todas las ofrendas que ustedes presenten. Ustedes entregarn al sacerdote lo mejor de sus moliendas, para que la bendicin permanezca sobre tu casa.
Los sacerdotes no comern ningn animal encontrado muerto o destrozado por las fieras, sea ave o ganado.
Cuando ustedes hagan el sorteo para repartirse el pas en herencia, reservarn un tributo para el Seor, una fraccin santa de territorio, de doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. Ese territorio ser santo en toda su extensin.
De all se destinar para el Santuario un cuadrado de doscientos cincuenta metros de cada lado, con una zona de veinticinco metros alrededor de l.
Sobre esta rea medirs un espacio de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho: all estar el Santuario, el lugar santsimo.
Esta ser la fraccin santa del pas, destinada a los sacerdotes que sirven al Santuario y se acercan al Seor para servirlo: ellos tendrn all un sitio para sus casas y pastizales para su ganado.
Un espacio de doce mil quinientos metros de largo y cinco mil de ancho ser para los levitas que sirven a la Casa: ellos poseern all ciudades donde habitar.
Como propiedad de la ciudad, ustedes demarcarn un espacio de dos mil quinientos metros de ancho por doce mil quinientos de largo, junto a la parte reservada al Santuario: esto ser para todo el pueblo de Israel.
Al prncipe le corresponder una propiedad, a ambos lados de la parte reservada al Santuario y de los lmites de la ciudad: se extender a lo largo de ellos, por el lado occidental hacia el oeste y por el lado oriental hacia el este. Esa propiedad tendr una longitud igual a la de las otras partes del pas, desde la frontera occidental hasta la frontera oriental
del pas. Esa ser su propiedad en Israel. As mis prncipes no oprimirn ms a mi pueblo, sino que dejarn el pas al pueblo de Israel, segn sus tribus.
As habla el Seor: Ya es demasiado, prncipes de Israel! Acaben con la violencia y la depredacin, practiquen el derecho y la justicia, dejen de extorsionar a mi pueblo -orculo del Seor-.
Tengan balanzas justas, un ef justo y un bat justo.
El ef y el bat tendrn la misma capacidad, de manera que tanto el bat como el ef contendrn la dcima parta del jmer. Segn el jmer se medir su capacidad.
El siclo ser de veinte gueras. Veinte siclos ms veinte siclos y quince siclos sern para ustedes una mina.
Este es el tributo que ustedes reservarn: un sexto de ef por jmer de trigo y un sexto de ef por jmer de cebada.
Y esta es la medida para el aceite: un dcimo de bat por cor, a razn de diez bat por jmer.
Se reservar una cabeza de ganado menor por cada rebao de doscientos animales, entre los rebaos de Israel, para la oblacin, el holocausto y los sacrificios de comunin, como expiacin en favor de ellos -orculo del Seor-.
Todo el pueblo del pas deber reservar este tributo para el prncipe de Israel.
Pero el prncipe se encargar de los holocaustos, la ablacin y la libacin, en las fiestas, los das de luna nueva, los sbados y todas las solemnidades del pueblo de Israel. El proveer lo necesario para le sacrificio por el pecado, para la oblacin, el holocausto y los sacrificios de comunin, a fin de expiar por el pueblo de Israel.
As habla el Seor: El primer da del primer mes, tomars un ternero sin defecto para quitar el pecado del Santuario.
El sacerdote tomar sangre de la vctima por el pecado y la pondr sobre los postes de la puerta de la Casa, sobre los cuatro ngulos del zcalo del altar y sobre los postes de la puerta del atrio interior.
Lo mismo har el primer da del sptimo mes, en favor de cualquiera que haya pecado por inadvertencia o ignorancia. As harn la expiacin por la Casa.
El da catorce del primer mes, ustedes celebrarn la fiesta de la Pascua. Durante siete das se comer pan sin levadura.
Aquel da, el prncipe ofrecer un ternero por s mismo y por todo el pueblo del pas, en sacrificio por el pecado.
Durante los siete das de la fiesta, cada uno de los siete das, ofrecer siete terneros y siete carneros sin defecto en holocausto al Seor, y un chivo en sacrificio por el pecado.
Como oblacin, ofrecer una medida de harina por cada ternero y cada carnero, y siete litros de aceite por cada medida.
El da quince del sptimo mes, con ocasin de la Fiesta, el prncipe har lo mismo durante siete das: el mismo sacrificio por el pecado, el mismo holocausto, la misma oblacin y el mismo aceite.
As habla el Seor: la puerta del atrio interior que mira hacia el este, permanecer cerrada durante los seis das laborables, pero se la abrir el da sbado. Tambin se la abrir el da de la luna nueva.
El prncipe entrar desde afuera, por el vestbulo de la puerta, y se quedar de pie junto al poste de la puerta. Los sacerdotes ofrecern su holocausto y su sacrificio de comunin, y l se postrar sobre el umbral de la puerta. Luego saldr, pero la puerta no se cerrar hasta la tarde.
Tambin la gente del pueblo se postrar a la entrada de esta puerta, delante del Seor, los sbados y los das de luna nueva.
El holocausto que el prncipe ofrecer al Seor el da sbado, ser de seis corderos sin defecto y de un carnero sin defecto;
la oblacin ser de una medida de harina por el carnero, y por los corderos dar lo que pueda, ms siete litros de aceite por cada medida.
El da de la luna nueva, en cambio, presentar un ternero sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto.
Tambin ofrecer, como oblacin, una medida de harina por el ternero, otra medida por el carnero, y lo que pueda dar por los corderos, ms siete litros de aceite por cada medida.
Cuando el prncipe entre, lo har por el camino del vestbulo de la puerta, y saldr por ese mismo camino.
Pero cuando la gente del pueblo se presente delante del Seor, en ocasin de las fiestas, el que entre para adorar por el camino de la puerta septentrional, saldr por el camino de la puerta meridional, y el que entre por el camino de la puerta septentrional: no volver por el camino por donde haya entrado, sino que saldr por el lado opuesto.
El prncipe estar en medio de ellos: entrar cuando ellos entren y saldr cuando ellos salgan.
En las fiestas y solemnidades, la oblacin consistir en una medida de harina por el ternero, en otra medida por el carnero, y en lo que pueda dar por los corderos, ms siete litros de aceite por cada medida.
Cuando el prncipe presente una ofrenda voluntaria, un holocausto o un sacrificio de comunin como ofrenda voluntaria al Seor, se le abrir la puerta que mira hacia el este. El ofrecer su holocausto y sus sacrificios de comunin como lo hace el da sbado; luego saldr, y la puerta se cerrar cuando haya salido.
Cada da ofrecers en holocausto al Seor un cordero nacido en el ao y sin defecto: lo ofrecers cada maana.
Tambin ofrecers cada maana, como oblacin al Seor, la sexta parte de una medida de harina y dos litros de aceite para amasar la harina de la mejor calidad. Esta es una institucin perpetua, fijada para siempre.
Cada maana se ofrecer el cordero, la oblacin y el aceite, como holocausto perpetuo.
As habla el Seor: Si el prncipe hace a alguno de sus hijos un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecer a su hijo: ser su propiedad por derecho hereditario.
Pero si hace a alguno de sus servidores un regalo tomado de su herencia, el regalo pertenecer al servidor hasta el ao de la remisin: entonces, l tendr que devolverlo al prncipe. Solamente a sus hijos pertenecer su herencia.
El prncipe no tomar nada de la herencia del pueblo para privarlo de lo que le pertenece: slo de su propio patrimonio legar bienes a sus hijos, para que mi pueblo no se disperse, al ser privado de su propiedad.
El hombre me llev por la entrada que estaba al lado de la puerta, hacia las habitaciones santas reservadas a los sacerdotes, esas que miran hacia el norte, y vi que al fondo, hacia el oeste, haba un espacio.
El me dijo: "Aqu est el lugar donde los sacerdotes harn hervir la vctima del sacrificio de reparacin y del sacrificio por el pecado, y donde harn cocer la oblacin, para que no se saque nada del atrio exterior, y as no quede santificado el pueblo.
Luego me hizo salir al atrio exterior y me hizo pasar por los cuatro ngulos del atrio: haba un patio en cada ngulo del atrio.
En los cuatro ngulos del atrio haba pequeos patios de veinte metros de largo y quince de ancho, todos de las mismas dimensiones.
Alrededor de los cuatro haba una hilera de piedras, y en la parte baja de las hileras, todo alrededor, haba unos fogones.
El me dijo: "Estas son las cocinas donde los servidores de la Casa hervirn los sacrificios del pueblo".
El hombre me hizo volver a la entrada de la Casa, y vi que sala agua por debajo del umbral de la Casa, en direccin al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descenda por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del Altar.
Luego me sac por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. All vi que el agua flua por el costado derecho.
Cuando el hombre sali hacia el este, tena una cuerda en la mano. Midi quinientos metros y me hizo caminar a travs del agua, que me lleg a los tobillos.
Midi otros quinientos metros y me hizo caminar a travs del agua, que me lleg a las rodillas. Midi otros quinientos metros y me hizo caminar a travs del agua, que me lleg a la cintura.
Luego midi otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua haba crecido: era un agua donde haba que nadar, un torrente intransitable.
El hombre me dijo: "Has visto, hijo de hombre?", y me hizo volver a la orilla del torrente.
Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, haba una inmensa arboleda.
Entonces me dijo: "Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas.
Hasta donde llegue el torrente, tendrn vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habr peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarn saneadas, y habr vida en todas parte adonde llegue el torrente.
Los pescadores se apostarn a su orilla: desde Engad hasta En Eglaim habr lugares para tender las redes. All habr tantas clases de peces como en el Mar Grande, y sern muy numerosos.
Pero sus charcos y sus lagunas no sern saneados, sino que quedarn como salinas.
Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecern rboles frutales de todas las especies. No se marchitarn sus hojas ni se agotarn sus frutos, y todos los meses producirn nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirn de alimento y sus hojas de remedio".
As habla el Seor: Esta es al frontera del pas que ustedes se repartirn como herencia, entre las doce tribus de Israel, asignando dos partes a Jos.
Lo heredarn todos por igual, porque yo jur con la mano en alto que se lo dara a sus padres, y por eso este pas le corresponde a ustedes como herencia.
La frontera del pas es la siguiente: por el lado septentrional, desde el Mar Grande, en direccin a Jetln, hasta la Entrada de Jamat: Sedal,
Berot, Sibraim -que est entre el territorio de Damasco y el territorio de Jamat- y Jaser Ticn, hacia el territorio de Jaurn.
La frontera ir desde el mar hasta Jasar Enn, quedando al norte el territorio de Damasco y tambin el de Jamat: este es el lado septentrional.
Por el lado orienta, entre Jaurn y Damasco, entre Galaad y el pas de Israel, la frontera estar delimitada por el Jordn, hasta el mar oriental, en direccin a Tamar: este es el lado oriental.
Por el lado meridional, hacia el sur, la frontera ir desde Tamar hasta las aguas de Merib de Cads, hacia el Torrente, hasta el Mar Grande: este es el lado meridional, hacia el sur.
Por el lado occidental, el Mar Grande servir de frontera hasta enfrente de la Entrada de Jamat: este es el lado occidental.
Ustedes se repartirn el pas segn las tribus de Israel,
de la siguiente manera lo sortearn como herencia para ustedes y para los extranjeros que residan y tengan hijos en medio de ustedes, por que a ellos debern tratarlos como a un israelita de nacimiento: as ellos recibirn una herencia con ustedes, entre las tribus de Israel.
En la tribu donde resida el extranjero, all le darn su herencia -orculo del Seor-.
Estos son los nombres de las tribus. Por el extremo septentrional, bordeando el camino de Jetln, hacia la Entrada de Jamat y Jasar Enn, con el territorio de Damasco hacia el norte, al borde de Jamat, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Dan.
Sobre la frontera de Dan, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Aser.
Sobre la frontera de Aser, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Neftal.
Sobre la frontera de Neftal, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Manass.
Sobre la frontera de Manass, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parta para Efram.
Sobre la frontera de Efram, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Rubn.
Sobre la frontera de Rubn, desde el lado occidental: una parte para Jud.
Sobre la frontera de Jud, desde el lado oriental hasta el lado occidental: all estar el tributo que ustedes reservarn para el Seor. Tendr doce mil quinientos metros de ancho, y su longitud ser igual que las otras partes, desde el lado oriental hasta el lado occidental. El Santuario estar en el medio.
El tributo que ustedes reservarn para el Seor tendr doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho.
Este tributo sagrado estar distribuido de la siguiente manera: a los sacerdotes les corresponder una extensin de doce mil quinientos metros de largo por el norte, de cinco mil metros de ancho por el oeste, de cinco mil metros de ancho por el este, y de doce mil quinientos metros de largo por el sur. El Santuario del Seor estar en el medio.
Esta parte ser para los sacerdotes consagrados, los hijos de Sadoc, que ejercieron mi ministerio y no se descarriaron como los levitas, cuando se descarriaron los israelitas.
As, a los sacerdotes les corresponder una fraccin de la parte reservada del pas, una porcin santsima junto al territorio de los levitas.
En cuanto a los levitas, tambin ellos tendrn una extensin de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho, a lo largo del territorio de los sacerdotes. En total, tendrn doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho.
No se podr vender, permutar o expropiar nada de esta porcin escogida del pas, porque est consagrada al Seor.
Los dos mil quinientos metros que quedarn a lo largo de estos doce mil quinientos metros, sern un espacio profano para la ciudad, destinados a viviendas y pastizales. La ciudad estar en el medio,
y sus dimensiones sern las siguientes: dos mil quinientos cincuenta metros por el lado del norte, y otros tantos por el sur, el este y el oeste.
La ciudad tendr unos pastizales de ciento veinticinco metros cada uno, al norte, al sur, al este y al oeste.
En cuanto a la extensin restante, a lo largo de la parte reservada para el Seor -es decir, cinco mil metros hacia el este y otros tantos hacia el oeste-, lo que all se produzca servir para alimentar a los que trabajen en la ciudad.
La cultivarn esos mismos trabajadores, tomados de entre todas las tribus de Israel.
El conjunto de la parte reservada tendr doce mil quinientos metros por doce mil: as, lo que ustedes reservarn ser un cuadrado, incluyendo lo que pertenece a la ciudad.
El resto ser para el prncipe, a uno y otro lado de la parte reservada y de la que pertenece a la ciudad. A l le corresponder una extensin de doce mil quinientos metros pro el lado este, hasta la frontera oriental; y de doce mil quinientos metros por el lado oeste, hasta la frontera occidental, a lo largo de las otras partes. La parte reservada y el Santuario del templo quedarn en el medio.
La propiedad de los levitas y lo que pertenece a la ciudad estarn entre la frontera de Jud y la frontera de Benjamn, en medio de lo que pertenecer al prncipe.
En cuanto al resto de las tribus, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Benjamn.
Sobre la frontera de Benjamn, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Simen.
Sobre la frontera de Simen, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Isacar.
Sobre la frontera de Isacar, desde el lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Zabuln.
Sobre la frontera de Zabuln, desde la lado oriental hasta el lado occidental: una parte para Gad.
Sobre la frontera de Gad, por el lado meridional, hacia el sur, la frontera llegar desde Tamar hasta las aguas de Merib de Cads, hasta el Torrente y hasta el Mar Grande.
Este es el pas que ustedes se distribuirn por sorteo, como herencia para las tribus de Israel: estas sern sus partes -orculo del Seor-.
Estas son las salidas de la ciudad. El lado septentrional medir dos mil doscientos cincuenta metros.
Las puertas de la ciudad llevarn los nombres de las tribus de Israel. Habr tres puertas al norte: la puerta de Rubn, la de Jud y la de Lev.
El lado oriental medir dos mil quinientos cincuenta metros y tendr tres puertas: la puerta de Jos, la de Benjamn y la de Dan.
El lado meridional medir dos mil doscientos cincuenta metros y tendr tres puertas, la puerta de Simen, la de Isacar y la de Zabuln.
El lado occidental medir dos mil doscientos cincuenta metros y tendr tres puertas: la puerta de Gad, la de Aser y la de Neftal.
El permetro total ser de nueve mil metros. Y en adelante, el nombre de la ciudad ser: "El Seor est all".
Palabra del Seor que fue dirigida a Oseas, hijo de Beer, en tiempos de Ozas, de Jotam, de Ajaz y de Ezequas, reyes de Jud, y en tiempos de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel.
Comienzo de lo que habl el Seor por medio de Oseas. El Seor le dijo:  "Ve, toma por esposa a una mujer entregada a la prostitucin, y engendra hijos de prostitucin, porque el pas no hace ms que prostituirse, apartndose del Seor".
El fue y tom por esposa a Gmer, hija de Diblaim; ella concibi y le dio un hijo.
Entonces el Seor dijo a Oseas: "Llmalo Izreel, porque dentro de poco tiempo pedir cuenta a la casa de Jeh por la sangre derramada en Izreel, y pondr fin al reinado de la casa de Israel.
Aquel da, yo quebrar el arco de Israel en el valle de Izreel".
Ella concibi otra vez y dio a luz una hija. El Seor dijo a Oseas: "Llmala "No compadecida", porque ya no volver a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retirar mi compasin.
Pero me compadecer de la casa de Jud, y los salvar por medio del arco, ni de la espada, ni de las armas de guerra, ni tampoco por medio de caballos y jinetes".
Despus que dej de amamantar a "No compadecida", Gmer concibi y dio a luz un hijo.
Entonces el Seor dijo: "Llmalo "No es mi pueblo", porque ustedes no son mi pueblo, ni yo ser para ustedes "El que es"".
El nmero de los israelitas ser como la arena del mar, que no se puede medir ni contar; y en lugar de decirles: "Ustedes no son mi pueblo", les dirn: "Hijos del Dios viviente".
Entonces los hijos de Jud se reunirn con los hijos de Israel: designarn para s un jefe nico y desbordarn del pas, porque ser grande el da de Izreel.
Digan a sus hermanos: "Mi pueblo" y a sus hermanas: "compadecida".
Acusen a su madre, acsenla! Porque ella no es mi mujer ni yo soy su marido. Que aparte de su rostro sus prostituciones, y sus adulterios de entre sus senos.
Si no, la desnudar por completo y la dejar como el da en que naci; har de ella un desierto, la convertir en tierra rida y la har morir de sed.
Y no tendr compasin de sus hijos, porque son hijos de prostitucin.
S, su madre se prostituy, la que los concibi se cubri de vergenza, porque dijo: "Ir detrs de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas".
Por eso voy a obstruir su camino con espinas, la cercar con un muro, y no encontrar sus senderos.
Ir detrs de sus amantes y no los alcanzar, los buscar y no los encontrar. Entonces dir: Volver con mi primer marido, porque antes me iba mejor que ahora".
Ella no reconoci que era yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite fresco; el que le prodigaba la plata y el oro que ellos emplearon para Baal.
Por eso retirar mi trigo a su tiempo y mi vino en su estacin; arrancar mi lana y mi lino, con los que cubra su desnudez.
Ahora descubrir su deshonra a la vista de todos sus amantes, y nadie la librar de mi mano.
Har cesar toda su alegra, sus fiestas, sus novilunios, sus sbados y todas sus solemnidades.
Devastar su via y su higuera, de las que ella deca: "Este es el salario que me dieron mis amantes". Las convertir en una selva y las devorarn los animales del campo.
Le pedir cuenta por los das de los Baales, a los que ella quemaba incienso, cuando se adornaba con su anillo y su collar e iba detrs de sus amantes, olvidndose de m -orculo del Seor-.
Por eso, yo la seducir, la llevar al desierto y le hablar de su corazn.
Desde all, le dar sus viedos y har del valle de Acor una puerta de esperanza. All, ella responder como en los das de su juventud, como el da en que suba del pas de Egipto.
Aquel da -orculo del Seor- t me llamars: "Mi esposo" y ya no me llamars: "Mi Baal".
Le apartar de la boca los nombres de los Baales, y nunca ms sern mencionados por su nombre.
Yo establecer para ellos, en aquel da una alianza con los animales del campo, con las aves del cielo y los reptiles de la tierra; extirpar del pas el arco, la espada y la guerra, y har que descansen seguros.
Yo te desposar para siempre, te desposar en la justicia y el derecho, en el amor y la misericordia;
te desposar en la fidelidad, y t conocers al Seor.
Aquel da yo responder -orculo del Seor- responder a los cielos y ellos respondern a la tierra;
Aquel da yo responder -orculo del Seor- responder a los cielos y ellos respondern a la tierra; [ (Hosea 2:24) y la tierra responder al trigo, al vino nuevo y al aceite fresco, y ellos respondern a Izreel. ] 
Aquel da yo responder -orculo del Seor- responder a los cielos y ellos respondern a la tierra; [ (Hosea 2:24) y la tierra responder al trigo, al vino nuevo y al aceite fresco, y ellos respondern a Izreel. ] [ (Hosea 2:25) Yo la sembrar para m en el pas; tendr compasin de "No compadecida" y dir a "No es mi pueblo": "T eres Mi Pueblo!" y l dir: "Dios mo!". ] 
El Seor me dijo: "Ve una vez ms, y ama a una mujer amada por otro y adltera, como ama el Seor a los israelitas, mientras ellos se vuelven a otros dioses y aman las tortas de uvas".
Yo la compr por quince siclos de plata, y por una carga y media de cebada.
Entonces le dije: "Durante mucho tiempo, estars conmigo; no te prostituirs ni te entregars a otro hombre. Y yo har lo mismo contigo".
Porque durante mucho tiempo, los israelitas estarn sin rey y sin jefe, sin sacrificio y sin piedra conmemorativa, sin efod y sin dolos familiares.
Despus los israelitas volvern y buscarn al Seor, su Dios, y a David, su rey; y acudirn con temor al Seor y a sus bienes, en los das futuros.
Escuchen la palabra del Seor, israelitas, porque el Seor tiene un pleito con los habitantes del pas; ya no hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el pas.
Slo perjurio y engao, asesinato y robo, adulterio y extorsin, y los crmenes sangrientos se suceden uno tras otro.
Por eso, el pas est de duelo y languidecen todos sus habitantes; hasta los animales del campo y los pjaros del cielo, y an los peces del mar, desaparecern.
No, que nadie acuse ni haga reproches! Mi pleito es contigo, sacerdote!
T tropezars en pleno da; tambin el profeta tropezar en la noche junto contigo, y yo har perecer a tu madre.
Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque t has rechazado el conocimiento, yo te rechazar de mi sacerdocio; porque has olvidado la instruccin de tu Dios, tambin yo me olvidar de tus hijos.
Todos, sin excepcin, pecaron contra m, cambiaron su Gloria por la Ignominia.
Se alimentan con el pecado de mi pueblo y estn vidos de su iniquidad.
Pero al sacerdote le suceder lo mismo que al pueblo: yo le pedir cuenta de su conducta y le retribuir sus malas acciones.
Comern, pero no se saciarn, se prostituirn, pero no aumentarn, porque han abandonado al Seor, para entregarse a la prostitucin.
El vino y el mosto hacen perder la razn.
Mi pueblo consulta a su pedazo de madera y su vara lo adoctrina, porque un espritu de prostitucin lo extrava y se han prostituido lejos de su Dios.
Sacrifican en las cumbres de las montaas y queman incienso sobre las colinas, bajo la encina, el lamo y el terebinto, porque su sombra es agradable. Por eso se prostituyen las hijas de ustedes y sus nueras cometen adulterio.
Pero yo no pedir cuenta a sus hijas por su prostitucin ni a sus nueras por su adulterio, porque ellos mismos se van aparte con prostitutas y ofrecen sacrificios con las consagradas a la prostitucin. As, un pueblo que no entiende va la ruina!
Si t te prostituyes, Israel, que al menos Jud no se haga culpable! No vayan a Guilgal, no suban a Bet Aven, ni juren por la vida del Seor!
S, Israel se ha vuelto obstinado como una vaca empacada. Puede ahora el Seor apacentarlos como a corderos en campo abierto?
Israel est apegado a los dolos: djalo!
Cuando terminan de embriagarse se entregan a la prostitucin; sus jefes aman la Ignominia.
El viento los envolver con sus alas y se avergonzarn de sus sacrificios
Escuchen esto, sacerdotes, presta atencin, casa de Israel, atienden, casa del rey, porque el juicio es con ustedes! S, ustedes han sido una trampa en Misp y una red tendida sobre el Tabor.
Ellos ahondaron la fosa de Sitm y yo los voy a corregir a todos.
Yo conozco a Efram y no se me oculta Israel: porque t, Efram, has inducido a la prostitucin, Israel se ha vuelto impuro.
Sus acciones no los dejan volver a su Dios, porque hay en medio de ellos un espritu de prostitucin y no conocen al Seor.
La arrogancia de Jacob atestigua contra l; Israel y Efram tropiezan por su propia culpa y junto con ellos, tambin tropieza Jud.
Con sus rebaos y su ganado irn en busca del Seor, pero no lo encontrarn: l se ha librado de ellos.
Han traicionado al Seor, porque engendraron bastardos: ahora la luna nueva los va a devorar, a ellos junto con sus campos.
Hagan sonar el cuerno en Guibe y la trompeta en Ram! Den la alarma en Bet Aven! Alerta, Benjamn!
Efram ser una desolacin en el da del castigo; entre las tribus de Israel, yo hago saber una cosa cierta.
Los jefes de Jud han sido como los que desplazan los lmites: sobre ellos derramar mi furor a raudales.
Efram est oprimido, se ha conculcado el derecho, porque l haba resuelto ir detrs de la inmundicia.
Yo ser como polilla para Efram y como caries para la casa de Jud.
Cuando Efram vio su enfermedad y Jud su llaga, Efram acudi a Asiria y Jud envi mensajeros al gran rey. Pero l no puede sanarlos ni curarlos de la llaga.
Porque yo soy como un len para Efram y como un cachorro de len para la casa de Jud. Yo, yo mismo desgarrar y me ir, me llevar la presa y nadie me la arrancar.
Yo me ir, regresar a mi lugar, hasta que ellos se reconozcan culpables y busquen mi rostro: en su angustia, me buscarn ardientemente.
"Vengan, volvamos al Seor: l nos ha desgarrado, pero nos sanar; ha golpeado, pero vendar nuestras heridas.
Despus de dos das nos har revivir, al tercer da nos levantar, y viviremos en su presencia.
Esforcmonos por conocer al Seor: su aparicin es cierta como la aurora. Vendr a nosotros como la lluvia, como la lluvia de primavera que riega la tierra".
Qu har contigo, Efram? Qu har contigo, Jud? Porque el amor de ustedes es como nube matinal, como el roco de pronto se disipa.
Por eso los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras de mi boca, y mi juicio surgir como la luz.
Porque yo quiero amor y no sacrificios, conocimiento de Dios ms que holocaustos.
Ellos violaron mi alianza en Adam, all me traicionaron.
Galaad es una ciudad de malhechores, llena de improntas de sangre.
Como bandidos que estn al acecho, una banda de sacerdotes asesina en el camino de Siquem; es una infamia lo que hacen!
En la casa de Israel he visto una cosa horrible; all se prostituye Efram, se contamina Israel.
Tambin a ti, Jud, se te ha destinado una cosecha, cuando yo cambie la suerte de mi pueblo.
Cuando yo quera sanar a Israel, se revel la culpa de Efram, las maldades de Samara. S, ellos obran de mala fe; el ladrn penetra en la casa, mientras una banda despoja afuera.
Y no se detienen a pensar que yo me acuerdo de toda su maldad. Ahora los rodean sus malas acciones y ellas estn delante de mi rostro.
Con su perfidia, ellos entretienen al rey, y con sus mentiras, a los prncipes.
Son todos adlteros! Se parecen a un horno encendido, que el panadero deja de avivar desde que se amasa la pasta hasta que ha fermentado.
En la fiesta de nuestro rey, los prncipes se enervan bajo los ardores del vino; l tiende la mano a esos burlones.
Porque ellos se acercaron encubiertamente, aunque su corazn es como un horno. Toda la noche se adormece su furor, y a la maana se enciende como una llama de fuego.
Todos ellos se inflaman como un horno y devoran a sus jefes. As han cado sus reyes uno tras otro, pero nadie entre ellos clama hacia m!
Efram se mezcla con los pueblos, es un pastel cocido a medias.
Los extranjeros han devorado su vigor, y l no lo sabe. Tambin le han salido canas, y l no lo sabe.
La arrogancia de Israel atestigua contra l, pero ellos no vuelven al Seor, su Dios; a pesar de todo esto, no lo buscan.
Efram es como una paloma ingenua, falta de discernimiento: apelan a Egipto, se van hacia Asiria.
Pero all donde vayan, yo tender sobre ellos mi red; los har caer como pjaros del cielo, los atrapar apenas se oiga que estn reunidos.
Ay de ellos, porque han huido lejos de m! Sobre ellos la devastacin, porque se han rebelado contra m! S, yo quiero rescatarlos, pero ellos dicen mentiras contra m!
No gritaron hacia m de corazn, cuando se lamentaban en sus lechos. Por trigo y vino nuevo se hacen incisiones y se han obstinado contra m.
Yo mismo los dirig, fortalec sus brazos, pero ellos traman el mal contra m.
Se vuelven, pero no hacia lo alto, son como un arco fallido. Sus jefes caern bajo la espada, por la insolencia de su lenguaje: esto har que se ran de ellos en Egipto.
Lleva a tu boca la trompeta! Como un guila, se abate la desgracia sobre la casa del Seor, porque ellos han transgredido mi alianza y se han rebelado contra mi Ley.
Ellos gritan hacia m: "Dios mo, nosotros, los de Israel, te conocemos!".
Pero Israel ha rechazado el bien: el enemigo lo perseguir.
Entronizaron reyes pero sin contar conmigo; designaron prncipes, pero sin mi aprobacin. Se hicieron dolos con su plata y su oro, para su propio exterminio.
Yo rechazo tu ternero, Samara; mi ira se ha encendido contra ellos. Hasta cundo no podrn recobrar la inocencia?
Porque ese ternero proviene de Israel: lo hizo un artesano, y no es Dios. S, el ternero de Samara quedar hecho pedazos.
Porque siembran vientos, recogern tempestades. Tallos sin espiga no produce harina, y si la produce, se la tragarn los extranjeros.
Israel ha sido tragado! Ahora estn entre las naciones como un objeto sin valor,
porque ellos subieron a Asiria. El asno salvaje se queda solo, pero Efram paga los amores con regalos.
Aunque hagan regalos entre las naciones, ahora los voy a reunir, y dentro de poco se retorcern bajo el peso del rey de los prncipes.
Efram multiplic los altares para expiar el pecado, pero esos altares le han servido slo para pecar.
Por ms que escriba para l mis prescripciones de mi Ley, se las tendra por una cosa extraa.
En cuanto a los sacrificios que me ofrecen, que los inmolen, que se coman la carne! El Seor no los aceptar! Ahora, l se acordar de sus culpas y pedir cuanta de sus pecados: entonces ellos regresarn a Egipto.
Israel se olvid de su Creador y se construy palacios Jud multiplic sus plazas fuertes, pero no enviar fuego a sus ciudades y l consumir sus ciudadelas.
No te alegres, Israel, no te regocijes como los pueblos! Porque te has prostituido lejos de tu Dios y has amado el salario de las prostitutas sobre todas las eras de trigo.
Pero la era y el lagar no los alimentarn y el vino nuevo los dejar defraudados.
No habitarn en el pas del Seor: Efram regresar a Egipto, y en Asiria comern un alimento impuro.
No harn al Seor libaciones de vino y sus sacrificios no le agradarn; su pan ser como un pan de duelo, y todos los que lo coman quedarn contaminados, porque ese pan ser para ellos mismos y no entrar en la Casa del Seor.
Qu harn ustedes el da de la solemnidad, el da de la fiesta del Seor?
Ellos escaparon a la devastacin, pero Egipto los reunir, Menfis los enterrar, la ortiga heredar sus tesoros de plata, las espinas invadirn sus carpas.
Han llegado los das de pedir cuenta, han llegado los das de la retribucin: que lo sepa Israel! El profeta se vuelve loco, el hombre del espritu delira, a causa de la enormidad de tu falta y de tu gran hostilidad.
El profeta, centinela de Efram, est junto a Dios, pero se le tiende una red en todos sus caminos y l encuentra hostilidad hasta en la Casa de su Dios.
Ellos se han corrompido profundamente como en los das de Guibe; pero l se acordar de sus culpas y pedir cuenta de sus pecados.
Como uvas en el desierto, yo encontr a Israel; como una breva en la higuera, al comienzo de la estacin, yo vi a sus padres. Pero, al llegar a Baal Peor, se consagraron a la Ignominia y se hicieron abominables como el objeto de su amor.
Efram! Su gloria saldr volando como un pjaro: no habr ms parto, ni embarazo, ni concepcin.
Aunque cren a sus hijos, se los quitar antes que sean hombres. S, ay de ellos cuando yo los abandone!
Cuando yo vi a Efram, era una plantacin en una pradera, pero tendr que llevar sus hijos al verdugo.
Dales, Seor...! Qu les dars? Dales un vientre estril y pechos resecos.
Toda su perversidad se manifest en Guilgal: all comenc a detestarlos. Por la maldad de sus acciones los arrojar de mi casa, ya no los amar ms; todos sus jefes son rebeldes.
Efram est herido, se ha secado su raz, ya no fructificar. Aunque tengan hijos, yo matar el fruto preciosos de sus entraas.
Mi Dios los rechazar porque no lo escucharon, y andarn errantes entre las naciones.
Israel era una via exuberante, que produca su fruto. Cuanto ms se multiplicaban sus frutos, ms multiplicaba l los altares; cuanto mejor le iba al pas, mejores haca l las piedras conmemorativas.
Su corazn est dividido, ahora tendrn que expiar: el mismo Seor destrozar sus altares, devastar sus piedras conmemorativas.
Seguramente dirn entonces: "No tenemos rey, porque no hemos temido al Seor. Pero el rey que podra hacer por nosotros?".
Se pronuncian palabras, se jura en falso, se firman alianzas, mientras el derecho crece como la hierba venenosa en los surcos de los campos.
Los habitantes de Samara tiemblan por el ternero de Bet Aven. S, su pueblo est de duelo por l, lo mismo que sus sacerdotes: que se alegren de su gloria, ahora que ha sido desterrada lejos de nosotros!
El ternero ser llevado a Asiria como tributo para el gran rey. Efram soportar el oprobio e Israel se avergonzar de sus intrigas.
Samara est completamente perdida! Su rey es como una astilla sobre la superficie de las aguas.
Los lugares altos de Aven, el pecado de Israel, tambin sern destruidos; espinas y cardos invadirn sus altares. Ellos dirn entonces a las montaas: "Cbrannos", y a las colinas: "Caigan sobres nosotros!".
Desde los das de Guibe, t has pecado, Israel! All se han quedado! No los sorprender en Guibe la guerra contra los injustos?
Yo los corregir como me parezca: los pueblos se reunirn contra ellos, cuando sean corregidos por su doble crimen.
Efram era una ternera bien adiestrada, le gustaba trillar. Pero yo hice pasar el yugo sobre su hermosa cerviz: yo uncir a Efram, Jud tendr que arar, Jacob pasar el rastrillo.
Siembren semillas de justicia, cosechen el fruto de la fidelidad, roturen un campo nuevo: es tiempo de buscar al Seor, hasta que l venga y haga llover para ustedes la justicia.
Ustedes han arado la maldad, han cosechado la injusticia, han comido el fruto de la mentira. Porque has confiado en tu podero, en la multitud de tus guerreros,
habr un tumulto en medio de tu pueblo; todas tus fortalezas sern devastadas, como Salmn devast a Bet Arbel en el da del combate, cuando fue aplastada la madre con sus hijos.
Esto es lo que les hizo Betel, por la enorme maldad de ustedes: al despuntar el alba, el rey de Israel estar completamente perdido.
Cuando Israel era nio, yo lo am, y de Egipto llam a mi hijo.
Pero cuanto ms los llamaba, ms se alejaban de m; ofrecan sacrificios a los Baales y quemaban incienso a los dolos.
Y yo haba enseado a caminar a Efram, lo tomaba por los brazos! Pero ellos no reconocieron que yo los cuidaba.
Yo los atraa con lazos humanos, con ataduras de amor; era para ellos como los que alzan a una criatura contra sus mejillas, me inclinaba hacia l y le daba de comer.
Efram volver a Egipto y Asiria ser su rey, porque rehusaron volver a m.
La espada har estragos en sus ciudades, destrozar los barrotes de sus puertas y los devorar a causa de sus intrigas.
Mi pueblo est aferrado a su apostasa: se los llama hacia lo alto, pero ni uno solo se levanta.
Cmo voy a abandonarte, Efram? Cmo voy a entregarte, Israel? Cmo voy a tratarte como a Adm o a dejarte igual que Sebom? Mi corazn se subleva contra m y se enciende toda mi ternura:
no dar libre curso al ardor de mi ira, no destruir otra vez a Efram. Porque yo soy Dios, no un hombre: soy el Santo en medio de ti, y no vendr con furor.
Ellos irn detrs del Seor ; l rugir como un len, y cuando se ponga a rugir, sus hijos vendrn temblando del Occidente.
Vendrn temblando desde Egipto como un pjaro, y como una paloma, desde el pas de Asiria; y yo los har habitar en sus casas -orculo del Seor-.
Efram me ha rodeado de mentira y la casa de Israel, de falsedad. -Pero Jud est todava cerca de Dios y se mantiene fiel al muy Santo-.
Efram se apacienta de viento y corre todo el da tras el viento del este; multiplica el fraude y la devastacin; hacen una alianza con Asiria y llevan aceite a Egipto.
El Seor tiene un pleito con Israel, pedir a Jacob de su conducta, le retribuir segn sus acciones.
En el seno materno suplant a su hermano y cuando fue adulto luch con Dios.
Luch con el ngel y venci, llor y le implor. En Betel lo encontr, y all Dios habl con l.
-El Seor es el Dios de los ejrcitos: "el Seor" es su nombre!-.
T volvers con la ayuda de tu Dios: observa la fidelidad y la rectitud, y espera siempre en tu Dios.
Canan tiene en su mano balanzas falsas, le gusta defraudar.
Efram dijo: "S, yo me enriquec, he amasado una fortuna; pero en todas mis ganancias, no encontrarn en m ningn delito que sea pecado".
Yo soy el Seor, tu Dios, desde el pas de Egipto: te har habitar de nuevo en carpas, como en los das del Encuentro.
Yo hablar a los profetas y multiplicar las visiones, y por medio de los profetas, hablar en parbolas.
Galaad es pura falsedad, ellos se han convertido en nada; en Guilgal sacrifican toros: as sus altares sern como un montn de piedras sobre los surcos del campo.
Jacob huy a los campos de Aram. Israel sirvi por una mujer y por una mujer, cuid los rebaos.
Pero, por un profeta, el Seor hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta l fue protegido.
Pero, por un profeta, el Seor hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta l fue protegido. [ (Hosea 12:15) Efram apen a Dios amargamente: su Seor arrojar sobre l la sangre vertida, y le devolver sus agravios. ] 
Cuando hablaba Efram cunda el terror, l se haba encumbrado en Israel, pero se hizo culpable a causa de Baal y muri.
Ahora siguen pecando: se fabrican estatuas de metal fundido, hacen con su plata dolos de su invencin. Obra de artesanos es todo eso! Luego dicen: "Ofrzcanles sacrificios". Hombres besan a terneros!
Por eso sern como nube de la maana, como roco que pronto se disipa, como paja aventada lejos de la era, como humo que sale por la ventana.
Pero yo soy el Seor, tu Dios, desde el pas de Egipto: no conoces a otro Dios ms que a m, y fuera de m no hay salvador.
Yo te conoc en el desierto, en la tierra de la aridez.
Al llegar a sus campos de pastoreo, ellos se saciaron; y una vez saciados, se enorgulleci su corazn;: por eso se olvidaron de m.
Yo ser para ellos como un len, como un leopardo estar al acecho junto al camino;
los atacar como una osa privada de su cra, desgarrar las fibras de su corazn, los devorar all mismo como una leona, y las fieras los destrozarn.
Ah ests maltrecho, Israel! Quin podr socorrerte?
Dnde est tu rey, para salvarte, y tus jueces, para defenderte, aquellos de los que decas: "Dame un rey y prncipes"?
En mi ira, yo te di un rey y en mi furor, te lo quitar.
La iniquidad de Efram est guardada bajo sello, su pecado, escondido en lugar seguro.
Llegan los dolores del parto para que l nazca, pero es un hijo que no se da maa: llegada la hora, no atina a salir del seno materno!
Y yo voy a rescatarlos del poder del Abismo? Voy a redimirlos de la muerte? Dnde est, Muerte, tu pestilencia? Dnde estn tus plagas, Abismo? La compasin se oculta a mis ojos.
Por ms que Efram prosperes entre sus hermanos, llegar el viento del este, el soplo del Seor, que sube del desierto, y se agotar su fuente, se secar su manantial. El despojar el tesoro de todos los objeto preciosos.
Samara tendr que expiar, porque se ha rebelado contra su Dios. Ellos caern bajo la espada, su recin nacidos sern estrellados y abrirn el vientre de las embarazadas.
Vuelve, Israel, al Seor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer.
Preparen lo que van decir y vuelvan al Seor. Dganle: "Borra todas las faltas, acepta lo que hay de bueno, y te ofreceremos el fruto de nuestros labios.
Asiria no nos salvar, ya no montaremos a caballo, ni diremos ms "Dios nuestro!" a la obra de nuestras manos, porque slo en ti el hurfano encuentra compasin".
Yo los curar de su apostasa, los amar generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos.
Ser como roco para Israel: l florecer como el lirio, hundir sus races como el bosque del Lbano;
sus retoos se extendern, su esplendor ser como el del olivo y su fragancia como la del Lbano.
Volvern a sentarse a mi sombra, harn revivir el trigo, florecern como la via, y su renombre ser como el del vino del Lbano.
Efram, qu tengo an que ver con los dolos? Yo le respondo y velo por l. Soy como un ciprs siempre verde, y de m procede tu fruto.
Efram, qu tengo an que ver con los dolos? Yo le respondo y velo por l. Soy como un ciprs siempre verde, y de m procede tu fruto. [ (Hosea 14:10) Que el sabio comprenda estas cosas! Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Seor son rectos: por ellos caminarn los justos, pero los rebeldes tropezarn en ellos. ] 
Palabra del Seor, que fue dirigida a Joel, hijo de Petuel.
Escuchen esto, ancianos, presten atencin, todos los habitantes del pas! Sucedi algo as en los das de ustedes o en los das de sus padres?
Cuntenlo a sus hijos, y estos a los suyos, y ellos a la siguiente generacin.
Lo que dej la oruga, lo devor la langosta, lo que dej la langosta, lo devor el pulgn, lo que dej el pulgn, lo devor el roedor.
Despierten, borrachos, y lloren! Lamntense todos los bebedores de vino, porque el vino nuevo se les ha retirado de la boca.
Un pueblo ha subido contra mi pas, un pueblo poderoso e innumerable; sus dientes son dientes de len y tiene colmillos de leona.
El convirti mi via en una desolacin e hizo trizas mi higuera; las pel por completo y las derrib, y sus ramas se volvieron blancas!
Gime, como una virgen vestida de luto por el esposo de su juventud.
La ofrenda y la libacin han desaparecido de la Casa del Seor.
El campo est devastado, la tierra est de duelo, porque el trigo ha sido arrasado, ha faltado el vino nuevo y el aceite fresco se agot.
Afljanse, labradores, lamntense, viadores, por el trigo y la cebada, porque se ha perdido la cosecha de los campos.
La via est seca y la higuera marchita; granados, palmeras y manzanos, todos los rboles del campo se han secado. S, el gozo, lleno de confusin, se ha apartado de los seres humanos.
Vstanse de duelo y lamntense, sacerdotes! Giman, servidores del altar! Vengan, pasen la noche vestidos de penitencia, ministros de mi Dios! Porque se ha privado a la Casa de su Dios de ofrenda y libacin.
Prescriban un ayuno, convoquen a una reunin solemne, congreguen a los ancianos y a todos los habitantes del pas, en la Casa del Seor, su Dios, y clamen al Seor.
Ah, que Da! Porque est cerca el Da del Seor, y viene del Devastador como una devastacin.
No ha sido retirado el alimento delante de nuestros ojos, y tambin el gozo y la alegra, de la Casa de nuestro Dios?
Los granos se han petrificado bajo los terrones; los silos estn devastados, los graneros en ruinas, porque se ha perdido el trigo.
Cmo muge el ganado! Las manadas de vacas vagan sin rumbo, porque no tienen donde pastar. Tambin los rebaos de ovejas desfallecen!
Seor, yo clamo a ti, porque el fuego ha devorado los pastizales de la estepa, las llamas han consumido todos los rboles del campo.
Hasta los animales del campo suspiran por ti, porque los cauces de agua se han secado, y el fuego ha devorado los pastizales de la estepa.
Toquen la trompeta en Sin, hagan sonar la alarma en mi Montaa santa! Tiemblen todos los habitantes del pas, porque llega el Da del Seor, porque est cerca!
Da de tinieblas y oscuridad, da nublado y de sombros nubarrones! Como la aurora que se extiende sobre las montaas, avanza un pueblo numeroso y fuerte como no los hubo jams, ni lo habr despus de l, hasta en las generaciones ms lejanas.
Delante de l, el fuego devora, detrs de l, la llama consume. El pas es como un jardn de Edn delante de l, detrs de l, un desierto desolado. Nada se le escapa!
Su aspecto es como el de los caballos, se abalanzan como corceles:
como un estrpito de carros de guerra que saltan sobre la cima de los montes; como el crepitar de la llama ardiente que devora la hojarasca; como un pueblo fuerte en orden de batalla.
Ante l, los pueblos se estremecen, se crispan todos los rostros.
Se abalanzan como valientes, como guerreros escalan las murallas. Cada uno avanza hacia adelante y no se entrecruzan sus caminos.
No se atropellan entre s, cada uno va por su lnea; arremeten en medio de las flechas, sin romper la formacin.
Se precipitan sobre la ciudad, se abalanzan sobre las murallas, suben a las casas, entran por las ventanas como el ladrn.
Ante l, la tierra tiembla, los cielos se conmueven, el sol y la luna se ensombrecen, las estrellas pierden su brillo!
El Seor hace or su voz al frente de sus tropas: qu numerosos son sus batallones, que poderoso el que ejecuta su palabra! Porque el Da del Seor es grande y terrible: quin podr soportarlo?
Pero an ahora -orculo del Seor- vuelvan a m de todo corazn, con ayuno, llantos y lamentos.
Desgarren su corazn y no sus vestiduras, y vuelvan al Seor, su Dios, porque l es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas.
Quin sabe si l no se volver atrs y se arrepentir, y dejar detrs de s una bendicin: la ofrenda y la libacin para el Seor, su Dios!
Toquen la trompeta en Sin, prescriban un ayuno, convoquen a una reunin solemne,
renan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, renan a los pequeos y a los nios de pecho! Que el recin casado salga de su alcoba y la recin casada de su lecho nupcial!
Entre el vestbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Seor, y digan: "Perdona, Seor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! Por qu se ha de decir entre los pueblos: Dnde est su Dios?".
El Seor se llen de celos por su tierra y se compadeci de su pueblo.
El Seor respondi y dijo a su pueblo: "Ahora, yo les envo el trigo, el vino nuevo y el aceite, y ustedes se saciarn con esto. Nunca ms los entregar al oprobio entre las naciones.
Al que viene del Norte lo alejar de ustedes, lo arrojar a una tierra rida y desolada: su vanguardia, hacia el mar oriental, su retaguardia, hacia el mar occidental; y subir su hedor, subir su pestilencia". -Porque l ha hecho grandes cosas!-.
No temas, tierra, algrate y regocjate, porque el Seor ha hecho grandes cosas!
No teman, animales del campo! Los pastizales de la estepa han reverdecido, los rboles producen sus frutos, la higuera y la via dan sus riquezas.
Algrense, habitantes de Sin, regocjense en el Seor, su Dios! Porque l les ha dado la lluvia de otoo en su justa medida, e hizo caer sobre ustedes, como en otros tiempos, el aguacero de otoo y de primavera.
Las eras se llenarn de trigo, y los lagares desbordarn de vino nuevo y aceite fresco.
Yo los resarcir por los aos en que lo devoraron todo la langosta y el pulgn, el roedor y la oruga, mi gran ejrcito que envi contra ustedes.
Comern abundantemente hasta saciarse, y alabarn el nombre del Seor, su Dios, que ha hecho maravillas con ustedes. Mi pueblo jams quedar confundido!
As ustedes sabrn que yo estoy en medio de Israel, que yo soy el Seor, su Dios, y no hay otro. Mi pueblo jams quedar confundido!
Despus de esto, yo derramar mi espritu sobre todos los hombres: sus hijos y sus hijas profetizarn, sus ancianos tendrn sueos profticos y sus jvenes vern visiones.
Tambin sobre los esclavos y las esclavas derramar mi espritu en aquellos das.
Har prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego y columnas de humo.
El sol se convertirn en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Da del Seor, da grande y terrible.
Entonces, todo el que invoque el nombre del Seor se salvar, porque sobre el monte Sin y en Jerusaln se encontrar refugio, como lo ha dicho el Seor, y entre los sobrevivientes estarn los que llame el Seor.
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] [ (Joel 4:17) As ustedes sabrn que yo soy el Seor, su Dios, que habito en Sin, mi santa Montaa. Jerusaln ser un lugar santo, y los extranjeros no pasarn ms por ella. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] [ (Joel 4:17) As ustedes sabrn que yo soy el Seor, su Dios, que habito en Sin, mi santa Montaa. Jerusaln ser un lugar santo, y los extranjeros no pasarn ms por ella. ] [ (Joel 4:18) Aquel da, las montaas destilarn vino nuevo y manar leche de las colinas; por todos los torrentes de Jud corrern las aguas, y brotar un manantial de la Casa del Seor, que regar el valle de las Acacias. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] [ (Joel 4:17) As ustedes sabrn que yo soy el Seor, su Dios, que habito en Sin, mi santa Montaa. Jerusaln ser un lugar santo, y los extranjeros no pasarn ms por ella. ] [ (Joel 4:18) Aquel da, las montaas destilarn vino nuevo y manar leche de las colinas; por todos los torrentes de Jud corrern las aguas, y brotar un manantial de la Casa del Seor, que regar el valle de las Acacias. ] [ (Joel 4:19) Egipto se convertir en una desolacin y Edom en un desierto desolado, a causa de la violencia cometida contra las hijos de Jud, cuya sangre inocente derramaron en su pas. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] [ (Joel 4:17) As ustedes sabrn que yo soy el Seor, su Dios, que habito en Sin, mi santa Montaa. Jerusaln ser un lugar santo, y los extranjeros no pasarn ms por ella. ] [ (Joel 4:18) Aquel da, las montaas destilarn vino nuevo y manar leche de las colinas; por todos los torrentes de Jud corrern las aguas, y brotar un manantial de la Casa del Seor, que regar el valle de las Acacias. ] [ (Joel 4:19) Egipto se convertir en una desolacin y Edom en un desierto desolado, a causa de la violencia cometida contra las hijos de Jud, cuya sangre inocente derramaron en su pas. ] [ (Joel 4:20) Pero Jud ser habitada para siempre y Jerusaln por todas las generaciones. ] 
 [ (Joel 4:1) Porque en aquellos das, en aquel tiempo, cuando yo cambie la suerte de Jud y de Jerusaln, ] [ (Joel 4:2) congregar a todas las naciones y las har bajar al valle de Josafat. All entrar en juicio con ellas a favor de Israel, mi pueblo y mi herencia, porque lo han dispersado entre las naciones y se han repartido mi tierra. ] [ (Joel 4:3) Echaban suertes sobre mi pueblo, cambiaban a un muchacho por una prostituta, vendan a una muchacha por vino y se lo beban. ] [ (Joel 4:4) Y ustedes tambin, Tiro y Sidn y todos los distritos de Filistea, qu quieren de m? Van a tomar represalias contra m? Si las toman, yo las har caer muy pronto sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:5) Ustedes, que sacaron mi plata y mi oro y se llevaron a sus templos mis tesoros preciosos; ] [ (Joel 4:6) Ustedes, que vendieron los hijos de Jud y de Jerusaln a los habitantes de Javn, para alejarlos de su territorio! ] [ (Joel 4:7) Yo los har resurgir del lugar donde ustedes los vendieron y har recaer esas represalias sobre sus cabezas. ] [ (Joel 4:8) Vender a los hijos y a las hijas de ustedes, los entregar a los hijos de Jud, y ellos los vendern a los sabeos, a una nacin lejana, porque ha hablado el Seor. ] [ (Joel 4:9) Publiquen esto entre las naciones: Santifquense para el combate! Animen a los valientes! Que se presenten y suban todos los hombres de guerra! ] [ (Joel 4:10) Forjen espadas con sus azadones y lanzas con sus hoces; que el dbil diga: "Soy un valiente!". ] [ (Joel 4:11) Aprense a venir todas las naciones de alrededor, y congrguense all. Que desciendan tus valientes, Seor! ] [ (Joel 4:12) Que despierten y suban las naciones al valle de Josafat! Porque all me sentar para juzgar a todas las naciones de alrededor. ] [ (Joel 4:13) Pongan mano a la hoz: la mies est madura; vengan a pisar: el lagar est lleno; las cubas desbordan: tan grande es su maldad! ] [ (Joel 4:14) Multitudes innumerables en el valle de la Decisin! Porque se acerca el Da del Seor en el valle de la Decisin. ] [ (Joel 4:15) El sol y la luna se oscurecen, las estrellas pierden su brillo. ] [ (Joel 4:16) El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: tiemblan el cielo y la tierra! Pero el Seor ser un refugio para su pueblo, un resguardo para los israelitas! ] [ (Joel 4:17) As ustedes sabrn que yo soy el Seor, su Dios, que habito en Sin, mi santa Montaa. Jerusaln ser un lugar santo, y los extranjeros no pasarn ms por ella. ] [ (Joel 4:18) Aquel da, las montaas destilarn vino nuevo y manar leche de las colinas; por todos los torrentes de Jud corrern las aguas, y brotar un manantial de la Casa del Seor, que regar el valle de las Acacias. ] [ (Joel 4:19) Egipto se convertir en una desolacin y Edom en un desierto desolado, a causa de la violencia cometida contra las hijos de Jud, cuya sangre inocente derramaron en su pas. ] [ (Joel 4:20) Pero Jud ser habitada para siempre y Jerusaln por todas las generaciones. ] [ (Joel 4:21) Yo vengar su sangre, no la dejar impune, y el Seor tendr su morada en Sin. ] 
Palabras de Ams, uno de los pastores de Tcoa. Esto es lo que vio acerca de Israel en tiempos de Ozas, rey de Jud, y en tiempos de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto.
El dijo: El Seor ruge desde Sin y desde Jerusaln hace or su voz: los campos de pastoreo estn desolados y se ha secado la cumbre del Carmelo.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Damasco, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque trillaron a Galaad con trilladoras de hierro,
yo enviar fuego contra la casa de Jazael, y l consumir los palacios de Ben Hadad;
har saltar el cerrojo de Damasco, extirpar de Bicat Aven a los habitantes y de Bet Edn al que empua el cetro, y el pueblo de Aram ser deportado a Quir -dice el Seor.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Gaza, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque deportaron poblaciones enteras para entregarlas a Edom,
yo enviar fuego contra los muros y de Gaza y l consumir sus palacios;
extirpar de Asdod a los habitantes, y de Ascaln al que empua el cetro; volver mi mano contra Edom, y el resto de los filisteos perecer, dice el Seor.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Tiro, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque entregaron a Edom poblaciones enteras de cautivos, sin acordarse de una alianza entre hermanos,
yo enviar fuego contra los muros de Tiro y l consumir sus palacios.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Edom, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque persigui a su hermano con la espada y ahog todo sentimiento de piedad; porque conserva su enojo para siempre y mantiene incesantemente su furor,
yo enviar fuego contra Temn y l consumir los palacios de Bosr.
As habla el Seor: Por tres crmenes de los amonitas, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque abrieron el vientre de las embarazadas de Galaad, a fin de ensanchar su propio territorio,
yo incendiar los muros de Rab y el fuego consumir sus palacios, entre gritos de guerra, en un da de combate, entre la borrasca, en un da de tempestad;
y su rey ir al cautiverio, junto con todos sus oficiales, dice el Seor.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Moab, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque l quem los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos,
yo enviar fuego contra Moab y l consumir los palacios de Queriot; Moab morir en el tumulto, entre gritos de guerra, al sonido de la trompeta;
extirpar al juez de en medio de l, y con l, matar a todos sus oficiales, dice el Seor.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Jud, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque despreciaron la Ley del Seor y no observaron sus preceptos; porque los extraviaron sus falsos dioses, a los que haban seguido sus padres,
yo enviar fuego contra Jud y l consumir los palacios de Jerusaln.
As habla el Seor: Por tres crmenes de Israel, y por cuatro, no revocar mi sentencia. Porque ellos venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias;
pisotean sobre el polvo de la tierra la cabeza de los dbiles y desvan el camino de los humildes; el hijo y el padre tienen relaciones con la misma joven, profanando as mi santo Nombre;
se tienden sobre ropas tomadas en prenda, al lado de cualquier altar, y beben en la Casa de su Dios el vino confiscado injustamente...
Y pensar que yo destru ante ellos al amorreo, cuya altura era igual a la de los cedros y que era fuerte como las encinas: arranqu su fruto por arriba y sus races por debajo!
Y a ustedes, los hice subir del pas de Egipto y los conduje cuarenta aos por el desierto, para que tomaran en posesin el pas del amorreo.
Yo suscit profetas entre sus hijos y nazireos entre sus jvenes; no es as, israelitas? -orculo del Seor-.
Pero ustedes hicieron beber vino a los nazireos y ordenaron a los profetas: "No profeticen!".
Por eso, yo los voy a aplastar, como aplasta un carro cargado de gavillas.
El hombre veloz no tendr escapatoria, el fuerte no podr valerse de su fuerza ni el valiente salvar su vida;
el arquero no resistir, el de piernas giles no escapar, el jinete no salvar su vida,
y el ms valeroso entre los valientes huir desnudo aquel da -orculo del Seor-.
Escuchen esta palabra que el Seor pronuncia contra ustedes, israelitas, contra toda la familia que yo hice subir del pas de Egipto:
Slo a ustedes los eleg entre todas las familias de la tierra; por eso les har rendir cuenta de todas sus iniquidades.
Van juntos dos hombres sin haberse puesto de acuerdo?
Ruge el len en la selva sin tener una presa? Alza la voz el cachorro desde su guarida sin haber cazado nada?
Cae el pjaro a tierra sobre una trampa si no hay un cebo? Salta la trampa del suelo sin haber atrapado nada?
Suena la trompeta en una ciudad sin que el pueblo se alarme? Sucede una desgracia en la ciudad sin que el Seor la provoque?
Porque el Seor no hace nada sin revelar su secreto a sus servidores los profetas.
El len ha rugido: quin no temer? El Seor ha hablado: quin no profetizar?
Hagan or su voz en los palacios de Asiria y en los palacios de Egipto, y digan: Renanse en las montaas de Samara, y vean cuntos desrdenes hay en medio de ella, cuntas opresiones en su interior.
No saben obrar con rectitud -orculo del Seor- esos que amontonan violencia y devastacin en sus palacios.
Por eso, as habla el Seor: El enemigo cercar el pas, te despojar de tu podero y tus palacios sern saqueados.
As habla el Seor: Como el pastor arranca de las fauces del len dos patas o la punta de una oreja, as sern sentados en Samara, en un rincn del divn, sobre un lecho confortable.
Escuchen y atestigen contra la casa de Jacob -orculo del Seor de los ejrcitos-:
El da en que yo castigue a Israel por sus crmenes, castigar los altares de Betel; los ngulos del altar sern demolidos y caern por tierra.
Derribar la casa de invierno junto con la casa de verano; desaparecern las casas de marfil y las mansiones se derrumbarn -orculo del Seor-.
Escuchen esta palabra, vacas de Basn, que estn sobre las montaas de Samara, ustedes, que oprimen a los dbiles, maltratan a los indigentes y dicen a sus maridos: "Trae de beber!".
El Seor ha jurado por su santidad: S, llegarn das sobre ustedes en que las levantarn con garfios, y hasta a la ltima de ustedes, con arpones.
Saldrn por las brechas, una tras otra, y sern arrojadas hacia el Hermn -orculo del Seor-.
Vayan a Betel, y pequen, a Guilgal, y pequen ms todava! Ofrezcan sus sacrificios por la maana, y al tercer da sus diezmos;
quemen masa fermentada en accin de gracias, proclamen pblicamente sus ofrendas voluntarias, ya que es eso lo que les gusta, israelitas, -orculo del Seor-.
Yo les hice pasar hambre en todas sus ciudades, y los priv de pan en todas sus poblaciones, pero ustedes no han vuelto a m! -orculo del Seor-.
Yo les negu la lluvia tres meses antes de la cosecha; hice llover sobre una ciudad y sobre la otra no; un campo reciba la lluvia y el campo donde no llova, se secaba;
dos y tres ciudades se arrastraban hasta la otra ciudad, para beber agua, y no calmaban su sed; pero ustedes no han vuelto a m! -orculo del Seor-.
Yo los castigu con la segua y el pulgn, devast sus huertas y sus vias; la langosta devor sus higueras y olivares, pero ustedes no han vuelto a m! -orculo del Seor-.
Yo desencaden la peste contra ustedes, como la peste de Egipto; mat con la espada a sus jvenes, mientras sus caballos eran capturados; hice subir hasta sus narices el hedor de sus campamentos, pero ustedes no han vuelto a m! -orculo del Seor-.
Yo les envi una catstrofe como la de Sodoma y Gomorra, y ustedes fueron como un tizn salvado del incendio, pero ustedes no han vuelto a m! -orculo del Seor-.
Por eso, mira cmo voy a tratarte, Israel; y ya que te voy a tratar as, preprate a enfrentarte con tu Dios, Israel.
Porque el que forma las montaas y crea el viento, el que descubre al hombre cul es sus designio, el que hace la aurora y las tinieblas, el que camina sobre las alturas de la tierra, se llama "Seor, Dios de los ejrcitos".
Escuchen esta palabra que yo pronuncio contar ustedes, es un canto fnebre, casa de Israel:
Ha cado y no volver a levantarse la virgen de Israel; yace postrada sobre su suelo y nadie la levanta.
Porque as habla el Seor, a la casa de Israel: De la ciudad que sale a combatir con mil hombres quedarn slo cien, y de la que sale con cien no quedarn ms que diez para la casa de Israel.
As habla el Seor a la casa de Israel: Bsquenme a m, y vivirn.
No busquen a Betel, no vayan a Guilgal, no pasen a Berseba, porque Guilgal ir cautiverio y Betel se reducir a nada.
Busquen al Seor y vivirn, no sea que l caiga como fuego sobre la casa de Jos, y devore a Betel, sin que nadie lo apague.
Ay de los que convierten el derecho en veneno y echan por tierra la justicia!
El que hace las Plyades y el Orin, el que cambia las tinieblas en aurora y la luz del da en oscuridad, el que convoca a las aguas del mar y las derrama sobre la tierra, se llama "el Seor".
El desencadena la ruina sobre la fortaleza y la ruina alcanza a la plaza fuerte.
Ay de los que aborrecen al que recrimina en la Puerta y detestan al que habla con integridad!
Por eso, por haber esquilmado al dbil, exigindole un tributo de grano, esas casas de piedras talladas que ustedes construyeron, no las habitarn, de esas vias selectas que plantaron, no bebern el vino.
Porque yo conozco la multitud de sus crmenes y la enormidad de sus pecados, opresores del justo, que exigen rescate y atropellan a los pobres en la Puerta!
Por eso, el hombre sensato se calla en este tiempo, porque es un tiempo de desgracia.
Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y as el Seor, Dios de los ejrcitos, estar con ustedes, como ustedes dicen.
Aborrezcan el mal, amen el bien, y hagan triunfar el derecho en la Puerta: tal vez el Seor, Dios de los ejrcitos, tenga piedad del resto de Jos.
Por eso, as habla el Seor, Dios de los ejrcitos: Habr lamentaciones en todas las plazas y gemidos en todas las calles. Convocarn a los campesinos para el duelo y a las plaideras para los lamentos.
Habr lamentaciones en todas las vias, cuando yo pase en medio de ti, dice el Seor.
Ay de los que suspiran por el Da del seor! Qu ser para ustedes el Da del Seor? Ser tinieblas y no luz!
Como cuando alguien huye de un len y se topa con un oso; o al entrar en su casa, apoya su mano contra la pared y lo muerde una serpiente...
El Da del Seor ser tinieblas y no luz, ser oscuro, sin ningn resplandor!
Yo aborrezco, desprecio sus fiestas, y me repugnan sus asambleas.
Cuando ustedes me ofrecen holocaustos, no me complazco en sus ofrendas ni miro sus sacrificios de terneros cebados.
Aleja de m el bullicio de tus cantos, no quiero or el sonido de tus arpas.
Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable.
Acaso ustedes me ofrecieron sacrificios y oblaciones en el desierto durante cuarenta aos, casa de Israel?
Ustedes se llevarn a Sicut, su rey, y a Quevn, su dios estelar, esos dolos que se han fabricado,
porque yo los deportar ms all de Damasco, dice el Seor, cuyo nombre es "Dios de los ejrcitos".
Ay de los que se sienten seguros en Sin y de los que viven confiados en la montaa de Samara, esos notables de la primera de las naciones, a los que acude la casa de Israel!
Pasen por Caln y vean, de all, vayan a Jamat la grande, bajen despus a Gat de Filistea. Son ellas ms prsperas que estos reinos, y su territorio es ms grande que el de ustedes?
Ustedes creen alejar el da de la desgracia y apresuran el reinado de la violencia!
Acostados en lechos de marfil y apoltronados en sus divanes, comen los corderos del rebao y los terneros sacados del establo.
Improvisan al son del arpa, y como David, inventan instrumentos musicales;
beben el vino en grandes copas y se ungen con los mejores aceites, pero no se afligen por la ruina de Jos.
Por eso, ahora irn al cautiverio al frente de los deportados, y se terminar la orga de los libertinos.
El Seor lo ha jurado por s mismo -orculo del Seor, Dios de los ejrcitos-: Yo aborrezco el orgullo de Jacob, y detesto sus palacios; entregar la ciudad y todo lo que hay en ella.
Y si quedan diez hombres en una sola casa, morirn.
Slo quedarn unos pocos fugitivos para sacar los huesos de la casa; y si se pregunta al que est en el fondo de la casa: "Hay alguien todava contigo?", l responder: "Nadie", y aadir: "Silencio! No hay que pronunciar ahora el nombre del Seor!".
Porque el Seor da una orden y bajo sus golpes, la casa grande se derrumba y la pequea se agrieta.
Acaso galopan los caballos por las rocas o se ara con bueyes en el mar? Pero ustedes convierten el derecho en veneno y el fruto de la justicia en ajenjo.
Ustedes se alegran a causa de Lo Dabar y dicen: "No es acaso por nuestra fuerza que nos hemos apoderado de Carnan?".
Por eso, yo voy a suscitar contra ustedes, casa de Israel -orculo del Seor, Dios de los ejrcitos- una nacin que los oprimir, desde la Entrada de Jamat hasta el torrente de la Arab.
El Seor me hizo ver esto: El formaba langostas, cuando comenzaba a crecer la hierba, la que brota despus de la siega destinada al rey.
Cuando ellas terminaron de devorar la hierba del pas yo dije: "Perdona, Seor, por favor. Cmo subsistir Jacob? Es tan pequeo!
El Seor se arrepinti de esto: "No suceder", dijo el Seor.
El Seor me hizo ver esto: El convocaba al fuego para juzgar; el fuego devor el gran ocano y estaba por devorar los campos.
Yo dije: "Basta, Seor, por favor. Cmo subsistir Jacob? Es tan pequeo!".
El Seor se arrepinti de eso: "Tampoco esto suceder", dijo el Seor.
el Seor me hizo ver esto: El estaba de pie junto a un muro, con una plomada en la mano.
El Seor me pregunt: "Qu ves, Ams?". Yo respond: "Una plomada". El Seor me dijo: "Voy a tirar la plomada en medio de mi pueblo Israel; ya no voy a perdonarlo ms.
Los lugares altos de Isaac sern devastados, y los santuarios de Israel arrasados, cuando me levante con la espada contra la casa de Jeroboam".
Amasas, el sacerdote de Betel, mand a decir a Jeroboam, rey de Israel: "Ams conspira contra ti en medio de la casa de Israel; el pas ya no puede tolerar todas sus palabras.
Porque l anda diciendo: "Jeroboam morir por la espada e Israel ir al cautiverio lejos de su pas"".
Despus, Amasas dijo a Ams: "Vete de aqu, vidente, refgiate en el pas de Jud, gnate all la vida y profetiza all.
Pero no vuelvas a profetizar en Betel, porque este es un santuario del rey, un templo del reino".
Ams respondi a Amasas: "Yo no soy profeta, ni hijo de profetas, sino pastor y cultivador de sicmoros;
pero el Seor me sac de detrs del rebao y me dijo: "Ve a profetizar a mi pueblo Israel".
Y Ahora, escucha la palabra del Seor. T dices: "No profeticen contra Israel, no vaticines contra la casa de Isaac".
Por eso, dice el Seor: "Tu mujer se prostituir en plena ciudad, tus hijos y tus hijas caern bajo la espada; tu suelo ser repartido con la cuerda, t mismo morirs en tierra impura e Israel ir al cautiverio lejos de su pas"".
El Seor me hizo ver esto: Haba una canasta de frutos maduros.
Y l me pregunt: "Qu ves, Ams?". Yo respond: "Una canasta de frutos maduros". El Seor me dijo: "Mi pueblo Israel est maduro para su fin, ya no voy a perdonarlo ms".
Aquel da, los cantos del palacio se convertirn en gemidos -orculo del Seor-. Sern tantos los cadveres, que se los arrojar en cualquier lugar!
Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del pas.
Ustedes dicen: "Cundo pasar el novilunio para que podamos vender el grano, y el sbado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar;
compraremos a los dbiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo".
El Seor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: Jams olvidar ninguna de sus acciones.
No temblar la tierra a causa de esto y estarn de duelo todos sus habitantes? Crecer toda entera como el Nilo, se hinchar y bajar como el Ro de Egipto.
Aquel da -orculo del Seor- yo har que el sol se ponga al medioda, y en pleno da cubrir la tierra de tinieblas;
cambiar sus fiestas en duelo y todos sus cantos en lamentaciones; har que todos se cian un sayal y que se rapen todas las cabezas; har que estn de duelo como por un hijo nico, y su final ser como un da de amargura.
Vendrn das -orculo del Seor- en que enviar hambre sobre el pas, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de escuchar la palabra del Seor.
Se arrastrarn de un mar a otro e irn errantes del norte al este, buscando la palabra del Seor, pero no la encontrarn.
Aquel da, desfallecern de sed las jvenes hermosas y los jvenes.
Los que juran por el dolo de Samara, diciendo: "Por la vida de tu Dios, Dan!" y Por la vida de tu Poder, Berseba!", todos ellos caern para no levantarse ms.
Yo vi al Seor de pie junto al altar, y l dijo: Golpea el capitel y temblarn los umbrales! Destruye a todos los que van a la cabeza, y a los ltimos, los matar por la espada. No escapar ningn fugitivo, ni uno solo se podr evadir.
Si fuerzan la entrada del Abismo, mi mano los sacar de all; si suben hasta el cielo, de all los derribar;
si se esconden en la cumbre del Carmelo, all los buscar y agarrar; si se ocultan de mi vista en el fondo del mar, all mandar a la Serpiente que los muerda;
si van cautivos delante de sus enemigos, all ordenar a la espada que los mate; yo tendr puestos mis ojos sobre ellos para su mal y no para su bien.
El Seor de los ejrcitos toca la tierra y ella se deshace, y todos sus habitantes estn de duelo; la tierra entera crece como el Nilo y luego baja como el Ro de Egipto.
El construy en el cielo las gradas de su trono y ciment su bveda sobre la tierra; l convoca a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra: su nombre es "el Seor "!
Israelitas, no son ustedes para m como los cusitas? -orculo del Seor-. Acaso no hice salir a Israel del pas de Egipto, como a los filisteos de Caftor y a los arameos de Quir?
Los ojos del Seor estn puestos en ese reino pecador, para exterminarlo de la faz de la tierra. Pero yo no exterminar completamente a la casa de Jacob -orculo del Seor-.
Porque dar una orden y zarandear a la casa de Israel entre todas las naciones, como se zarandea el trigo en la criba, sin que caiga a tierra un solo grano.
As morirn por la espada todos los pecadores de mi pueblo, esos que decan: "No se acercar, no nos suceder la desgracia".
Aquel da, yo levantar la choza derruida de David, reparar sus brechas, restaurar sus ruinas, y la reconstruir como en los tiempos pasados,
para que ellos tomen posesin del resto de Edom y de todas las naciones que han sido llamadas con mi Nombre -orculo del Seor, que cumplir todo esto-.
Llegan los das -orculo del Seor- en que el labrador seguir de cerca al que siega, y el que vendimia al que siembra. Las montaas harn correr el vino nuevo y destilarn todas las colinas.
Yo cambiar la suerte de mi pueblo Israel; ellos reconstruirn las ciudades devastadas y las habitarn, plantarn viedos y bebern su vino, cultivarn huertas y comern sus frutos.
Los plantar en su propio suelo, y nunca ms sern arrancados del suelo que yo les di, dice el Seor, tu Dios.
Visin de Abdas sobre Edom. [1 c] Hemos odo un mensaje de parte del Seor, un heraldo ha sido enviado a las naciones: "De pie! Al asalto de la ciudad! Al combate!". [1 b] As habla el Seor:
Yo te hago pequeo entre los pueblos, t eres el ms despreciado!
La soberbia de tu corazn te enga, a ti, que habitas en las hendiduras de la roca, que pones tu morada en las alturas, y dices en tu corazn: "Quin me precipitar por tierra?".
Aunque te encumbres como el guila, aunque coloques tu nido entre las estrellas, de all te precipitar -orculo del Seor-.
Si vinieran ladrones a tu casa, o asaltantes nocturnos, se llevaran ms de lo que necesitan? Si vinieran vendimiadores, no dejaran algunos racimos? En cambio t cmo has sido arrasado!
Cmo ha sido registrado Esa y han sido explorados sus tesoros escondidos!
Te han expulsado hasta las fronteras, todos tus aliados te han engaado; tus amigos te han derrotado, los que compartan tu pan tendieron un lazo bajo tus pies: "Ya no hay ms inteligencia en l!".
Acaso ese da -orculo del Seor- no har desaparecer a los sabios de Edom y la inteligencia de la montaa de Esa?
Tus valientes tendrn miedo, Temn, a fin de que todo hombre sea extirpado de la montaa de Esa. Por la masacre,
por la violencia contra tu hermano Jacob, la vergenza te cubrir y t sers extirpado para siempre.
El da en que estabas all presente, cuando los extranjeros llevaban a su ejrcito cautivo, cuando extraos franqueaban sus puertas y echaban suertes sobre Jerusaln, t tambin eras como uno de ellos.
No mires con aire de triunfo a tu hermano en el da de su desastre! No te alegres por los hijos de Jud en el da de su perdicin! No profieras insolencias en el da de la angustia!
No entres por la puerta de mi pueblo en el da de su ruina! No te regocijes, tambin t, al ver su desgracia en el da de su ruina! No extiendas tu mano hacia sus riquezas en el da de su ruina!
No te apostes en las encrucijadas para exterminar a sus fugitivos! No entregues a sus sobrevivientes en el da de la angustia!
Porque est cerca el Da del Seor contra todas las naciones! Lo mismo que t has hecho, se te har a ti: tu merecido recaer sobre tu cabeza!
S, como ustedes bebieron sobre mi Montaa santa, as bebern sin cesar todas las naciones: bebern y se hartarn, y sern como si nunca hubieran existido!
Pero sobre la montaa de Sin habr refugiados -ese ser un lugar santo- y la casa de Jacob reconquistar sus posesiones.
La casa de Jacob ser un fuego, la casa de Jos, una llama y la casa de Esa, la paja! La abrasarn y la consumirn, y no habr sobrevivientes en la casa de Esa, porque ha hablado el Seor.
Los del Ngueb poseern la montaa de Esa y la Sefel, el pas de los filisteos; ellos poseern el territorio de Efram y el territorio de Samara, y Benjamn ocupar Galaad.
Los deportados, este ejrcito de los israelitas, poseern el pas de los cananeos hasta Sarepta, y los deportados de Jerusaln que estn en Sefarad, poseern las ciudades del Ngueb.
Ellos subirn victoriosos a la montaa de Sin, para juzgar a la montaa de Esa. Y al Seor pertenecer la realeza!
La palabra del Seor se dirigi a Jons, hijo de Amitai, en estos trminos:
"Parte ahora mismo para Nnive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta m".
Pero Jons parti para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Seor. Baj a Jope y encontr all un barco que zarpaba hacia Tarsis; pag su pasaje y se embarc para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Seor.
Pero el Seor envi un fuerte viento sobre el mar, y se desencaden una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse.
Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios, y arrojaron el cargamento al mar para aligerar la nave. Mientras tanto, Jons haba descendido al fondo del barco, se haba acostado y dorma profundamente.
El jefe de la tripulacin se acerc a l y le pregunt: "Qu haces aqu dormido? Levntate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos".
Luego se dijeron unos a otros: "Echemos suertes para saber por culpa de quin nos viene este desgracia". As lo hicieron, y la suerte recay sobre Jons.
Entonces le dijeron: "Explcanos por qu nos sobrevino esta desgracia. Cul es tu oficio? De dnde vienes? Cul es tu pas? A qu pueblo perteneces?".
El les respondi: "Yo soy hebreo y venero al Seor, el Dios del cielo, el que hizo el mar y la tierra".
Aquellos hombres sintieron un gran temor, y le dijeron: "Qu has hecho!", ya que comprendieron, por lo que l les haba contado, que hua de la presencia del Seor.
Y como el mar se agitaba cada vez ms, le preguntaron: "Qu haremos contigo para que el mar se nos calme?".
Jons les respondi: "Levntenme y arrjenme al mar, y el mar se les calmar. Yo s muy bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad".
Los hombres se pusieron a remar con fuerza, para alcanzar tierra firme; pero no lo consiguieron, porque el mar se agitaba cada vez ms contra ellos.
Entonces invocaron al Seor, diciendo: "Seor, que no perezcamos a causa de la vida de este hombre! No nos hagas responsables de una sangre inocente, ya que t, Seor, has obrado conforme a tu voluntad".
Luego, levantaron a Jons, lo arrojaron al mar, y en seguida se aplac la furia del mar.
Los hombres, llenos de un gran temor al Seor, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos.
El Seor hizo que un gran pez se tragara a Jons, y este permaneci en el vientre el pez tres das y tres noches.
Entonces Jons or al Seor, su Dios, desde el vientre del pez,
diciendo: "Desde mi angustia invoqu al Seor, y l me respondi; desde el seno del Abismo, ped auxilio, y t escuchaste mi voz.
T me arrojaste a lo ms profundo, al medio del mar: la corriente me envolva, todos tus torrentes y tus olas pasaron sobre m!
Entonces dije: He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguir mirando hacia tu santo Templo.
Las aguas me rodeaban hasta la garganta y el Abismo me cercaba; las algas se enredaban en mi cabeza.
Yo baj hasta las races de las montaas: sobre m se cerraron para siempre los cerrojos de la tierra; pero t me hiciste subir vivo de la Fosa, Seor, Dios mo.
Cuando mi alma desfalleca, me acord del Seor, y mi oracin lleg hasta ti, hasta tu santo Templo.
Los que veneran dolos vanos abandonan su fidelidad,
pero yo, en accin de gracias, te ofrecer sacrificios y cumplir mis votos: La salvacin viene del Seor!".
pero yo, en accin de gracias, te ofrecer sacrificios y cumplir mis votos: La salvacin viene del Seor!". [ (Jonah 2:11) Entonces el Seor dio una orden al pez, y este arroj a Jons sobre la tierra firme. ] 
La palabra del Seor fue dirigida por segunda vez a Jons, en estos trminos:
"Parte ahora mismo para Nnive, la gran ciudad, y annciale el mensaje que yo te indicar".
Jons parti para Nnive, conforme a la palabra del Seor. Nnive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres das para recorrerla.
Jons comenz a internarse en la ciudad y camin durante todo un da, proclamando: "Dentro de cuarenta das, Nnive ser destruida".
Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el ms grande hasta el ms pequeo.
Cuando la noticia lleg al rey de Nnive, este se levant de su trono, se quit su vestidura real, se visti con ropa de penitencia y se sent sobre ceniza.
Adems, mand proclamar en Nnive el siguiente anuncio: "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningn hombre ni animal, ni el ganado mayor ni el menor, debern probar bocado: no pasten ni beban agua;
vstanse con ropa de penitencia hombres y animales; clamen a Dios con todas sus fuerzas y convirtase cada uno de su mala conducta y de la violencia que hay en sus manos.
Tal vez Dios se vuelva atrs y se arrepienta, y aplaque el ardor de su ira, de manera que no perezcamos".
Al ver todo lo que los ninivitas hacan para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepinti de las amenazas que les haba hecho y no las cumpli.
Jons se disgust mucho y qued muy enojado.
Entonces or al Seor, diciendo: "Ah, Seor! No ocurri acaso lo que yo deca cuando an estaba en mi pas? Por eso trat de huir a Tarsis lo antes posible. Yo saba que t eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarte y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas.
Ahora, Seor, qutame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo".
El Seor le respondi: "Te parece que tienes razn para enojarte?".
Jons sali de Nnive y se sent al este de la ciudad: all levant una choza y se sent a la sombra de ella, para ver qu iba a suceder en la ciudad.
Entonces el Seor hizo crecer all una planta de ricino, que se levant por encima de Jons para darle sombra y librarlo de su disgusto. Jons se puso muy contento al ver esa planta.
Pero al amanecer del da siguiente, Dios hizo que un gusano picara el ricino y este se sec.
Cuando sali el sol, Dios hizo soplar un sofocante viento del este. El sol golpe la cabeza de Jons, y este se sinti desvanecer. Entonces se dese la muerte, diciendo: "Prefiero morir antes que seguir viviendo".
Dios le dijo a Jons: "Te parece que tienes razn de enojarte por ese ricino?". Y l respondi: "S, tengo razn para estar enojado hasta la muerte".
El Seor le replic: "T te conmueves por ese ricino que no te ha costado ningn trabajo y que t no has hecho crecer, que ha brotado en una noche y en una noche se sec,
y yo, no me voy a conmover por Nnive, la gran ciudad, donde habitan ms de ciento veinte mil seres humanos que no saben distinguir el bien del mal, y donde hay adems una gran cantidad de animales?".
Palabra del Seor que lleg a Miqueas de Morset, en tiempos de Jotam, Ajaz y Ezequas, reyes de Jud. Esto es lo que l vio acerca de Samara y Jerusaln.
Escuchen, todos los pueblos; presten atencin, tierra y todo lo que hay en ella! Que el Seor sea testigo contra ustedes, el Seor, desde su santo Templo.
Porque el Seor sale de su Lugar sagrado, desciende y camina sobre las alturas de la tierra.
A su paso se derriten las montaas y se agrietan los valles, como la cera ante el fuego, como el agua derramada por una pendiente.
Todo esto, por la rebelda de Jacob, por el pecado de la casa de Israel. Cul es la rebelda de Jacob? No es acaso Samara? Y cul es el pecado de Jud? No es acaso Jerusaln?
Yo har de Samara un campo de ruinas, una tierra para plantar viedos; har rodar sus piedras hasta el valle y pondr al desnudo sus cimientos.
Todas sus estatuas sern destrozadas, todos sus salarios sern presa de las llamas, y yo arrasar todos sus dolos. Porque ella los amonton con salarios de prostitutas y volvern a ser salario de prostitucin.
A causa de esto, me lamentar y gemir, andar descalzo y desnudo, lanzar aullidos como los chacales, gritos lastimeros como los avestruces.
Porque el golpe es irremediable! S, ha llegado hasta Jud, hasta tocar la Puerta de mi pueblo, hasta la misma Jerusaln.
No lo anuncien en Gat, no vayan a llorar en Boqum! En Bet Leafr, revulquense en el polvo!
Toquen la trompeta, habitantes de Safir! No ha salido avergonzada de su ciudad la poblacin de Saann? El lamento de Bet Esel los priva a ustedes de su apoyo.
Ha temblado por sus bienes la poblacin de Marot. Porque la desgracia ha bajado de parte del Seor hasta la puerta de Jerusaln.
Engancha los corceles al carro, poblacin de Laquis! -All comenz el pecado de la hija de Sin, porque en ti se encontraron las rebeldas de Israel-.
Por eso sers entregada como dote junto con Morset Gat. Bet Aczib ser una decepcin para los reyes de Israel.
Tambin contra ti llevar al conquistador, poblacin de Mares! Se ir para siempre de Adulam la gloria de Israel!
Arrncate los cabellos, crtalos, a causa de tus hijos queridos! Agranda tu calvicie como la del buitre, porque han ido al cautiverio, lejos de ti!
Ay de los que proyectan iniquidades y traman el mal durante la noche! Al despuntar el da, lo realizan, porque tienen el poder en su mano.
Codician campos y los arrebatan, casas, y se apoderan de ellas; oprimen al dueo y a su casa, al propietario y a su herencia.
Por eso, as habla el Seor: Yo proyecto contra esta gente una desgracia tal que ustedes no podrn apartar el cuello, ni andar con la cabeza erguida, porque ser un tiempo de desgracia.
Aquel da, se proferir contra ustedes una stira y se entonar esta lamentacin: "Hemos sido completamente devastados; se transfiere a otros la parte de mi pueblo! Cmo me la quita a m y reparte nuestros campos al que nos lleva cautivos?".
Por eso, no tendrs a nadie que arroje la cuerda para medirte un lote, en la asamblea del Seor.
"No vaticinen! -vaticinan ellos-. No hagan estos vaticinios: El oprobio no se alejar!
Acaso ha sido maldecida la casa de Jacob? Se ha agotado la paciencia del Seor? Es esa su manera de obrar? No habla con benevolencia al que camina con rectitud?".
Desde hace tiempo, mi pueblo se erige en enemigo; ustedes arrancan el manto de encima de la ropa a los que pasan confiados, al volver de la guerra.
Echan de sus casas amadas a las mujeres de mi pueblo, a sus nios los privan para siempre de mi honor.
Levntense y caminen, este no es un lugar de reposo! A causa de la impureza, t provocas la destruccin, y la destruccin ser cruel.
Si apareciera un hombre que corre tras el viento y propala esta mentira: "Yo te vaticino vino y licor!", ese s sera el profeta de este pueblo.
S, yo voy a reunir a todo Jacob, voy a congregar al resto de Israel; los juntar como a ovejas en un corral, como a un rebao en medio de su pastizal: ser una ruidosa multitud de hombres!
El que abre camino sube a la vanguardia, los dems se abren camino, franquean la puerta y salen por ella: su rey pasa al frente de ellos, el Seor marcha a la cabeza!
Despus dije: Escuche, jefes de Jacob y magistrados de la casa de Israel! No les corresponde a ustedes conocer el derecho,
a ustedes, que odian el bien y aman el mal, que arrancan la piel de la gente y la carne de encima de sus huesos?
Ellos devoran la carne de mi pueblo, le arrancan la piel, le quiebran los huesos, lo despedazan como carne que se echa en la olla, como carne dentro de la caldera.
Entonces clamarn al Seor, pero l no les responder. El les ocultar su rostro en ese tiempo por las malas acciones que han cometido.
As habla el Seor contra los profetas que extravan a mi pueblo: Cuando sus dientes tienen algo que morder, ellos gritan: "Paz!". Pero al que no les llena la boca, le declaran la guerra santa.
Por eso, ustedes tendrn noches sin visiones, y tinieblas en vez de presagios. El sol se ocultar para los profetas y el da se les oscurecer.
Los videntes quedarn avergonzados y los adivinos sern confundidos. Todos se cubrirn la barba, porque no habr respuesta de Dios.
Yo, en cambio, gracias al espritu del Seor, estoy lleno de fuerza, de justicia y de coraje, para denunciar su rebelda a Jacob y su pecado a Israel.
Escuchen esto, jefes de la casa de Jacob y magistrados del pueblo de Israel, ustedes, que abominan la justicia y tergiversan el derecho,
que edifican con sangre a Sin y a Jerusaln con injusticia!
Sus jueces juzgan por regalos, sus sacerdotes instruyen por un sueldo, sus profetas adivinan por dinero, y todava se apoyan en el Seor, diciendo: "No est el Seor en medio de nosotros? No nos puede pasar nada malo!".
Por eso, a causa de ustedes, Sin ser un campo arado, Jerusaln, un montn de ruinas, y la montaa del Templo, una altura boscosa.
Suceder al fin de los tiempos que la montaa de la Casa del Seor ser afianzada sobre la cumbre de las montaas y se elevar por encima de las colinas. Los pueblos afluirn hacia ella
y acudirn naciones numerosas, que dirn: "Vengan, subamos a la Montaa del Seor y a la Casa del Dios de Jacob! El nos instruir en sus caminos y caminaremos por sus sendas". Porque de Sin saldr la Ley y de Jerusaln, la palabra del Seor.
El ser juez entre pueblos numerosos y rbitro de naciones poderosas, hasta las ms lejanas. Con sus espadas forjarn arados y podaderas con sus lanzas. No levantar la espada una nacin contra otra ni se adiestrarn ms para la guerra.
Cada uno se sentar bajo su parra y bajo su higuera, sin que nadie lo perturbe, porque ha hablado la boca del Seor de los ejrcitos.
Todos los pueblos caminan cada uno en el nombre de su dios; pero nosotros caminamos en el nombre del Seor, nuestro Dios, por siempre jams.
Aquel da -orculo del Seor- yo reunir a las ovejas tullidas, congregar a las descarriadas y a la que yo haba maltratado.
De las tullidas, har un resto, y de las alejadas, una nacin poderosa. Y el Seor reinar sobre ellas en la montaa de Sin, desde ahora y para siempre.
Y t, Torre del Rebao, Altura de la hija de Sin, a ti llegar otra vez la antigua soberana, la realeza de la hija de Jerusaln.
Y ahora por qu lanzas alaridos? Acaso no tienes un rey, o ha desaparecido tu consejero, para que te retuerzas como una parturienta?
Returcete y sufre, hija de Sin, como una parturienta, porque ahora vas a salir de la ciudad y habitars al descampado. T llegars hasta Babilonia y all sers liberada; all el Seor te redimir de la mano de tus enemigos.
Ahora se han reunido contra ti numerosas naciones, que dicen: "Que sea profanada, para que nuestros ojos se regocijen a la vista de Sin!".
Pero ellos no conocen los planes del Seor ni comprenden su designio: l los ha reunido como gavillas en la era.
Levntate y trilla, hija de Sin! Yo har de hierro tu cuerno, y tus pezuas, de bronce: triturars a pueblos numerosos; consagrars al Seor su botn, y sus riquezas al Seor de toda la tierra.
Levntate y trilla, hija de Sin! Yo har de hierro tu cuerno, y tus pezuas, de bronce: triturars a pueblos numerosos; consagrars al Seor su botn, y sus riquezas al Seor de toda la tierra. [ (Micah 4:14) Ahora, reagrupa tus tropas, ciudad sitiada! Han puesto un asedio contra nosotros; golpean con la vara en la mejilla al juez de Israel. ] 
Y t, Beln Efrat, tan pequea entre los clanes de Jud, de ti me nacer el que debe gobernar a Israel: sus orgenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Seor los abandonar hasta el momento en que d a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volver junto a los israelitas.
El se mantendr de pie y los apacentar con la fuerza del Seor, con la majestad del nombre del Seor, su Dios. Ellos habitarn tranquilos, porque l ser grande hasta los confines de la tierra.
Y l mismo ser la paz! Si Asiria invade nuestro pas y pisa nuestros palacios, le opondremos siete pastores y ocho prncipes del pueblo:
Ellos apacentarn a Asiria con la espada y al pas de Nemrod con el acero. Y l nos librar de Asiria, si llega a invadir nuestro pas y pisa nuestra frontera.
Entonces, el resto de Jacob ser, en medio de pueblos numerosos, como roco que baja del Seor, como chaparrn sobre la hierba, que no espera en el hombre ni aguarda nada de los seres humanos.
Entonces, el resto de Jacob ser entre las naciones, en medio de pueblos numerosos, como un len entre los animales de la selva, como un cachorro de len entre los rebaos; cuando l pasa, pisotea y destroza, sin que nadie pueda librar.
Que tu mano se alce contra tus adversarios y sean extirpados todos tus enemigos.
Aquel da -orculo del Seor- yo extirpar tus caballos de en medio de ti y har desaparecer tus carros de guerra;
extirpar las ciudades de tu pas y derribar todas tus fortalezas;
extirpar de tus manos los sortilegios y no tendrs ms adivinos;
extirpar de en medio de ti tus dolos y tus piedras conmemorativas, y ya no volvers a postrarte ante la obra de tus manos;
arrancar de en medio de ti tus postes sagrados y derribar tus dolos.
Y me vengar con ira y furor de las naciones que no hayan obedecido!
Escuchen lo que dice el Seor: Levntate, convoca a juicio a las montaas y que las colinas escuchen tu voz!
Escuchen, montaas, el pleito del Seor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Seor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel;
"Qu te hice, pueblo mo, o en qu te molest? Respndeme.
Ser porque te hice subir de Egipto, porque te rescat de un lugar de esclavitud y envi delante de ti a Moiss, Aarn y Miriam?
Recuerda, pueblo mo, lo que tramaba Balac, rey de Moab, y qu le respondi Balaam, hijo de Beor. Recuerda el trayecto desde Sitm hasta Guilgal, y as reconocers los actos justicieros del Seor".
Con qu me presentar al Seor y me postrar ante el Dios de las alturas? Me presentar a l con holocaustos, con terneros de un ao?
Aceptar el Seor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? Ofrecer a mi primognito por mi rebelda, al fruto de mis entraas por mi propio pecado?
Se te ha indicado, hombre, qu es lo bueno y qu exige de ti el Seor: nada ms que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.
La voz del Seor llama a la ciudad. -Es prudente temer tu Nombre!-. Oigan, tribu de Jud y asamblea de la ciudad!
Tendr que tolerar todava en la casa del impo los tesoros mal adquiridos y la execrable medida rebajada?
Puedo tener por justas las balanzas falsas o la bolsa de pesas fraudulentas?
Sus ricos estn llenos de violencia, sus habitantes hablan falsamente y la lengua es pura mentira en su boca!
Por eso, yo comenc a golpearte y a devastarte por tus pecados.
T comers, pero no te saciars, y el hambre te devorar por dentro; ahorrars, pero no conservars, y lo que conserves, yo lo entregar a la espada.
Sembrars, pero no cosechars; pisars la aceituna, pero no te ungirs con aceite, tendrs mosto, pero no bebers el vino.
T observas los decretos de Omr y todas las prcticas de la casa de Ajab; procedes segn sus consejos, para que yo te entregue a la desolacin, y a tus habitantes a la burla. Ustedes soportarn el oprobio de los pueblos!
Ay de m! He llegado a ser como los segadores en verano, como el que rebusca despus de la vendimia: ni un racimo para comer, ni una breva de las que tanto me gustan!
El hombre fiel ha desaparecido del pas: no queda ni un justo entre los hombres! Todos estn al acecho para derramar sangre, cada uno atrapa a su hermano en la red.
Sus manos se emplean para el mal; para hacer un favor, el prncipe exige y el juez reclama una gratificacin; el poderoso manifiesta su avidez y se pervierte la justicia.
El mejor entre ellos es como una zarza, el ms justo, peor que una mata espinosa. Pero ha llegado tu castigo, el da anunciado por tus centinelas: es el momento de su consternacin.
No se fen de un compaero, no tengan confianza en un amigo; cudate de abrir la boca delante de la que se recuesta en tu pecho.
Porque el hijo denigra al padre, la hija se alza contra su madre, la nuera contra su suegra, y cada uno tiene como enemigos a los de su casa.
Pero yo aguardo al Seor, espero en el Dios de mi salvacin. Mi Dios me escuchar!
No te alegres de mi suerte, enemiga ma, porque si he cado, me levantar; si habito en las tinieblas, el Seor es mi luz.
Tengo que soportar la ira del Seor, porque he pecado contra l, hasta que l juzgue mi causa y me haga justicia. El me har salir a la luz y yo contemplar su justicia.
Mi enemiga lo ver y se cubrir de vergenza, ella, que me deca: "Dnde est el Seor, tu Dios?". Mis ojos gozarn al verla, cuando sea pisoteada como el barro de las calles.
Llega el da de reconstruir tus murallas! Aquel da se extendern tus fronteras;
aquel da vendrn hacia ti desde Asiria hasta Egipto y desde Egipto hasta el Ro, de un mar hasta el otro y de una montaa hasta la otra.
La tierra quedar desolada a causa de sus habitantes, como pago de sus malas acciones.
Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebao de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. Que sean apacentados en Basn y en Galaad, como en los tiempos antiguos!
Como en los das en que salas de Egipto, mustranos tus maravillas.
Las naciones vern y se avergonzarn de todo su podero; se taparn la boca con la mano y quedarn sordos sus odos.
Lamern el polvo como la serpiente, como los gusanos de la tierra; saldrn temblorosas de sus refugios, irn temblando hacia el Seor, nuestro Dios, y sentirn temor delante de ti.
Qu dios es como t, que perdonas la falta y pasas por alto la rebelda del resto de tu herencia? El no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad.
El volver a compadecerse de nosotros y pisotear nuestras faltas. T arrojars en lo ms profundo del mar todos nuestros pecados.
Manifestars tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.
Orculo sobre Nnive. Libro de la visin de Nahm de Elcs.
[lef] El seor es un Dios celoso y vengador, el Seor es vengador e irascible. El Seor se venga de sus adversarios y guarda rencor a sus enemigos.
El seor es lento para enojarse, pero es grande en poder y no deja a nadie impune. [Bet] El camina en la tempestad y el huracn, la nube es el polvo de sus pies.
[Gumel] El increpa al mar y lo seca, y agota todos los ros; [Dlet]. el Basn y el Carmelo languidecen, se marchita el verdor del Lbano.
[He] Las montaas tiemblan ante l, se deshacen las colinas; [Vau] en su presencia se hunde la tierra, el mundo y todos sus habitantes.
[Zain] Quin se mantendr de pie ante su furor? Quin resistir el ardor de su ira? [Jet] Su furia se derrama como fuego, y las rocas se parten ante l.
[Tet] El Seor es bueno con los que esperan en l, es un refugio en el da de la angustia; [Iod] reconoce a los que confan en l
cuando pasa la inundacin; aniquila a los que se rebelan contra l [Caf] y persigue a sus enemigos en las tinieblas.
Que traman ustedes contra el Seor? El aniquila por completo, y la calamidad no se repetir dos veces.
Como un manojo de espinas enmaraadas, como la paja seca, ellos sern completamente devorados.
De ti ha salido el que trama el mal contra el Seor, el que concibe planes siniestros.
As habla el Seor: Por compactos y numerosos que sean, ellos sern talados y desaparecern. Aunque yo te humill, ya no volver a humillarte.
Ahora quebrar el yugo que pesa sobre ti y romper tus ataduras.
El Seor decreta contra ti: Ninguna descendencia perpetuar tu nombre; extirpar del templo de tus dioses las imgenes esculpidas y fundidas, y har de tu sepulcro una ignominia.
Miren sobre las montaas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Jud, cumple tus votos, porque el hombre siniestro no pasar ms por ti: ha sido exterminado por completo.
Un destructor te ataca de frente! Monta guardia en la fortaleza, vigila los accesos, cete el cinturn, concentra todas tus fuerzas!
S, el Seor ha restaurado la via de Jacob y la via de Israel. Los salteadores las haban saqueado y haban destruido sus sarmientos.
El escudo de sus valientes est enrojecido, sus guerreros visten de prpura; los carros relucen con el fuego de los aceros mientras se los dispone para el combate; y los conductores se enardecen.
Los carros avanzan con furia en campo abierto y se precipitan sobre las plazas; su aspecto es como de antorchas, corren de aqu para all como relmpagos.
Se convoca a las tropas escogidas, tropiezan en su carrera! Se abalanzan sobre la muralla y se coloca el parapeto.
Se abren las puertas que dan a los ros y se derrumba el palacio.
La Estatua es retirada y llevada al exilio; sus servidoras gimen como palomas y se golpean el pecho.
Nnive es como un estanque, cuyas aguas se escurren. "Detnganse! Detnganse!". Pero nadie se vuelve.
"Arrasen con la plata, arrase con el oro!" Es una reserva inagotable, hay montones de objetos preciosos!
Devastacin, depredacin, desolacin! El corazn desfallece, se aflojan las rodillas, tiembla todo su cuerpo, se crispan todos los rostros.
Dnde est la guarida de los leones, la cueva de los cachorros, donde el len iba a llevar su cra, sin que nadie lo espantara?
El len despedazaba para cebar a sus cras y estrangulaba para sus leonas; llenaba de presas su escondrijo y sus guaridas de rapias.
El len despedazaba para cebar a sus cras y estrangulaba para sus leonas; llenaba de presas su escondrijo y sus guaridas de rapias. [ (Nahum 2:14) Aqu estoy contra ti! -orculo del Seor de los ejrcitos- Levantar una humareda con tus carros y la espada devorar tus cachorros; suprimir de la tierra tus rapias y ya no se oir la voz de tus mensajeros. ] 
Ay de la ciudad sanguinaria, repleta de mentira, llena de rapia, que nunca suelta la presa!
Chasquido de ltigos, estrpito de ruedas, galope de caballos, rodar de carros,
carga de caballera, centelleo de espadas, relampagueo de lanzas! Multitud de vctimas, cuerpos a montones, cadveres por todas partes! Se tropiezan con los cadveres!
Por las muchas prostituciones de la prostituta llena de encanto, maestra en sortilegios, que esclavizaba a naciones y tribus con sus prostituciones y sortilegios,
aqu estoy contra ti! -orculo del Seor de los ejrcitos -Te descubrir las faldas hasta el rostro, mostrar a las naciones tu desnudez y a los reinos tu infamia.
Arrojar inmundicias sobre ti, te cubrir de ignominia y te expondr como espectculo.
As, todo el que te ve huir lejos de ti, diciendo: "Nnive ha sido devastada! Quin se lamentar por ella? Dnde ir a buscar alguien que te consuele?".
Acaso vales ms que No Amn, asentada entre las corrientes del Nilo, rodeada por las aguas, con un mar como baluarte y el agua como muralla?
Cus y Egipto eran su fuerza, una fuerza ilimitada; Put y los libios eran sus auxiliares.
Tambin ella fue deportada, tuvo que ir al cautiverio. Tambin sus recin nacidos fueron estrellados en todas las encrucijadas. Se ech la suerte sobre sus nobles, todos sus grandes fueron cargados de cadenas.
Tambin t sers embriagada y quedars embotada. Tambin t buscars un refugio delante del enemigo.
Todas tus plazas fuertes son higueras cargadas de brevas: se las sacude, y ellas caen en la boca del que las come.
Tus tropas, dentro de ti, son una sarta de mujeres! A tu enemigo se le abren de par en par las puertas de tu pas: el fuego ha devorado tu cerrojos!
Abastcete de agua para el asedio, refuerza tus defensas, entre en el barro y pisa la arcilla, toma el molde para los ladrillos!
All el fuego te devorar, la espada te exterminar. Prolifera como el pulgn! Prolifera como la langosta!
Has multiplicado tus traficantes ms que las estrellas del cielo.
Tus capitanes son como langostas, tus escribas, como un enjambre de insectos, que se posan sobre los cercos en un da de fro. Sale el sol y se escapan, [16 b] el pulgn despliega sus alas y vuela, [17 b] y nadie sabe dnde est.
Cmo se han adormecido tus pastores, rey de Asiria! Tus tropas escogidas yacen inertes, tu pueblo est disperso por las montaas y no hay quien los rena.
Tu fractura no tiene remedio, tu herida es incurable. Todos los que oyen la noticia aplauden por tu ruina. Porque sobre quin no ha pasado tu incesante maldad?
Orculo que el profeta Habacuc recibi en una visin.
Hasta cundo, Seor, pedir auxilio sin que t escuches, clamar hacia ti: "Violencia", sin que t salves?
Por qu me haces ver la iniquidad y te quedas mirando la opresin? No veo ms que saqueo y violencia, hay contiendas y aumenta la discordia.
Por eso la Ley no tiene vigencia y el derecho no aparece jams: s, el impo asedia al justo, por eso sale a luz un derecho falseado!
Miren a las naciones y observen, asmbrense y queden pasmados, porque en estos das realizar una obra que si se la contaran, no la creeran.
S, yo voy a suscitar a los caldeos, ese pueblo salvaje e impetuoso, que recorre las extensiones de la tierra, para usurpar moradas ajenas.
Es aterrador y temible: en l solo se funda su derecho y preeminencia!
Sus caballos son ms giles que leopardos, ms rapaces que lobos nocturnos; sus jinetes galopan, sus jinetes vienen de lejos, vuelan como el guila que se lanza sobre su presa.
Todos llegan para la violencia con el rostro tendido hacia adelante, y amontonan cautivos como arena!
El se burla de los reyes, los soberanos son un juguete para l, juega con las ciudades fortificadas, levanta un terrapln y las conquista.
Entonces, cambia el viento y sigue adelante... El hace de la fuerza su dios!
No eres t, Seor, desde los tiempos antiguos, mi Dios, mi Santo, que no muere jams? T, Seor, pusiste a ese pueblo para hacer justicia, t, mi Roca, lo estableciste para castigar.
Tus ojos son demasiado puros para mirar el mal y no puedes contemplar la opresin. Por qu, entonces, contemplas a los traidores y callas cuando el impo devora a uno ms que l?
T tratas a los hombres como a los peces del mar, como a reptiles, que no tienen jefe!
El los pesca a todos con el anzuelo, los barre y los recoge con sus redes! Por eso se alegra y se regocija,
y ofrece sacrificios e incienso a sus redes, porque gracias a ellas su porcin es abundantes y sus manjares, suculentos.
Vaciar sus redes sin cesar, masacrando a los pueblos sin compasin?
Me pondr en mi puesto de guardia y me apostar sobre el muro; vigilar para ver qu me dice el Seor, y qu responde a mi reproche.
El Seor me respondi y dijo: Escribe la visin, grbala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido.
Porque la visin aguarda el momento fijado, ansa llegar a trmino y no fallar; si parece que se demora, esprala, porque vendr seguramente, y no tardar.
El que no tiene el alma recta, sucumbir, pero el justo vivir por su fidelidad.
Ciertamente, la riqueza es traidora, y el hombre presuntuoso no subsistir, el que dilata su garganta como el Abismo y es insaciable como la Muerte, el que rene para s a todas las naciones y acapara para l a todos los pueblos!
No entonarn todos estos contra l stiras, sarcasmos y enigmas? Ellos dirn: Ay del que acumula lo que no le pertenece -hasta cundo?- y se carga de objeto prendados!
No se levantarn de repente tus acreedores, y no se despertarn tus expoliadores? T sers una buena presa para ellos!
Por haber despojado a numerosas naciones, lo que resta de esos pueblos te despojar a ti, a causa de la sangre humana derramada y de la violencia contra el pas, contra la ciudad y todos sus habitantes.
Ay del que acumula para su casa ganancias deshonestas, a fin de establecer en lo alto su nido y escapar a los golpes de la desgracia!
Hiciste un proyecto vergonzoso para tu casa: al diezmar a numerosos pueblos, atentas contra tu propia vida.
Porque la piedra gritar desde el muro y desde el armazn le responder la viga.
Ay del que edifica una ciudad con sangre y la funda sobre la injusticia!
No proviene del Seor de los ejrcitos que slo para el fuego se fatiguen los pueblos y las naciones se extenen por nada?
Porque la tierra se llenar del conocimiento de la gloria del Seor, como las aguas cubren el mar.
Ay del que hace beber a su prjimo! T derramas tu veneno hasta embriagarlo, para contemplar su desnudez!
Te has saciado de ignominia, no de gloria; bebe t tambin y muestra tu prepucio! El cliz de la mano del Seor se volver sobre ti, y tu gloria se convertir en ignominia.
Porque la violencia hecha al Lbano te cubrir y la matanza de los animales te aterrar, a causa de la sangre humana derramada y de la violencia contra el pas, contra la ciudad y todos sus habitantes.
De qu sirve una imagen esculpida, para que el artista la talle, o una imagen de metal fundido, un orculo falso, para que el artista ponga su confianza en ella, fabricando dolos mudos?
Ay del que dice al madero: "Despierta", y a la piedra muda: "Levntate"! Puede eso pronunciar un orculo? Sin duda, est recubierto de oro y plata, pero no hay soplo de vida en su interior!
El Seor reside en su santo Templo, guarde silencio toda la tierra delante de l!
Oracin del profeta Habacuc, en el tono de las lamentaciones.
Seor, yo he odo tu renombre! He visto tu obra, Seor! En el curso de los aos, hazla revivir, en el curso de los aos, manifistala; pero en la conmocin, acurdate de tener piedad!
Dios viene de Temn, y el Santo, del monte Parn. Su majestad cubre los cielos, y su alabanza cubre los cielos, y su alabanza llena la tierra.
Su resplandor es como la luz, brotan rayos de sus manos, y all est el secreto de su fuerza.
Delante de l avanza la Peste, y la Fiebre sigue sus pasos.
El se detiene, y hace vacilar la tierra, mira, y hace estremecer a las naciones. Se desmoronan las montaas eternas, se hunden las colinas antiguas, sus caminos de siempre!
Yo he visto anonadados a los campamentos de Cusn, se conmueven las carpas del pas de Madin.
Arde la ira del Seor contra los ros? Tu clera se enciende contra los ros y tu furor contra el mar, para que montes en tus caballos, en tus carros de guerra victoriosos?
T pones al desnudo tu arco y sacias de flechas su cuerda. Abres la tierra, y brotan torrentes.
Te ven las montaas y se espantan, pasa una lluvia torrencial, y el ocano hace or su voz y levanta sus manos en alto.
El sol y la luna se detienen en su morada, a la luz de tus flechas que vuelan, al resplandor del centelleo de lanza.
Con furia recorres la tierra, con ira pisoteas las naciones.
Has salido para salvar a tu pueblo, para salvar a tu Ungido; has abatido el techo de la casa del impo, has descubierto sus cimientos hasta la roca.
Has traspasado con tus flechas la cabeza de sus jefes, que se lanzaban tempestuosamente para destrozarme, entre gritos de alegra, como quien devora a un pobre ocultamente.
Con tus caballos has surcado el mar, entre el bullir de las aguas caudalosas.
Al orlo, se conmovieron mis entraas, ante el fragor, balbucean mis labios; la caries penetra en mis huesos y debajo de m tiemblan mis pasos. Espero tranquilo el da de la angustia, que le sobrevendr al pueblo que nos ataca.
Porque la higuera no florece, ni se recoge nada en las vias; fracasa la cosecha del olivo y los campos no dan alimento; las ovejas desaparecern del corral y no hay bueyes en los establos.
Pero yo me alegrar en el Seor, me regocijar en Dios, mi Salvador.
El Seor, mi Seor, es mi fortaleza: l da a mis pies la agilidad de las gacelas y me hace caminar por las alturas.
Palabra del Seor dirigida a Sofonas, hijo de Cus, hijo de Guedalas, hijo de Amaras, hijo de Ezequas, en tiempos de Josas, hijo de Amn, rey de Jud.
Yo lo arrasar todo de la superficie de la tierra -orculo del Seor-.
Arrasar a los hombres y a las bestias, arrasar a los pjaros del cielo y a los peces del mar; har caer a los malvados y extirpar a los hombres de la superficie de la tierra -orculo del Seor-.
Extender mi mano contra Jud y contra todos los habitantes de Jerusaln; extirpar de este lugar todo lo que queda de Baal, el nombre de sus ministros y a los sacerdotes junto con ellos.
Exterminar a los que se postran en las terrazas ante el Ejrcito de los cielos, a lo que se postran delante del Seor y juran por Milcm,
a los que se apartan del Seor, a los que no lo buscan ni lo consultan.
Silencio delante del Seor, porque el Da del Seor est cerca! S, el Seor ha preparado un sacrificio y ha consagrado a sus invitados.
El da del sacrificio del Seor, yo pedir cuenta a los jefes y a los hijos del rey, y a todos los que se visten a la moda extranjera.
Aquel da pedir cuenta a todos los que saltan por encima del umbral, a los que llenan de violencia y de fraude la casa de su seor.
Aquel da -orculo del Seor- se oir un clamor desde la puerta de los Peces, un alarido desde la Ciudad nueva y un gran estruendo desde las colinas.
Giman, habitantes del Mortero, porque todos los mercaderes han sido aniquilados, y han sido extirpados todos los que pesan la plata.
En aquel tiempo yo escudriar con lmparas a Jerusaln y pedir cuenta a los hombres que se sientan sobre sus heces, los que dicen en su corazn: "El Seor no hace ni bien ni mal".
Entonces, su riqueza ser entregada al saqueo y sus casas, a la desolacin; construirn casas y no las habitarn, plantarn vias y no bebern su vino.
Est cerca el gran Da del Seor! Est cerca y llega rpidamente! Qu amargo es el clamor del Da del Seor! Hasta el valeroso lanza un grito estridente!
Da de ira ser aquel da, da de angustia y afliccin, da de ruina y desolacin, da de tinieblas y oscuridad, da nublado y de sombros nubarrones,
da de sonidos de trompeta y de gritos de guerra contra las ciudades fortificadas y contra las almenas elevadas!
Yo llenar a los hombres de angustia, y ellos caminarn como ciegos, porque han pecado contra el Seor ; su sangre ser derramada como polvo y sus entraas, como estircol:
ni su plata ni su oro podrn librarlos. En el Da de la ira del Seor y por el fuego de sus celos, ser devorada toda la tierra; porque l har un terrible exterminio de todos los habitantes de la tierra.
Renanse, s, renanse, gente sin vergenza,
antes que sean aventados como la paja que desaparece en un da, antes que llegue sobre ustedes el ardor de la ira del Seor, antes que llegue sobre ustedes el Da de la ira del Seor!
Busquen al Seor, ustedes, todos los humildes de la tierra, los que ponen en prctica sus decretos. Busquen la justicia, busquen la humildad, tal vez as estarn protegidos en el Da de la ira del Seor.
Porque Gaza ser abandonada y Ascaln quedar desolada; Asdod ser expulsada en pleno da y Ecrn ser arrancada de raz.
Ay de los habitantes de la liga del mar, del pueblo de los quereteos! La palabra del Seor est contra ustedes, Canan, tierra de los filisteos: "Yo te har perecer, hasta dejarte sin habitantes!".
La liga del mar se convertir en un pastizal, en campos de pastoreo y en corrales de ovejas.
Y la liga pertenecer al resto del pueblo de Jud: apacentarn sus ganados junto al mar y al caer la tarde, descansarn en las casas de Ascaln; porque el Seor, su Dios, los visitar y cambiar su suerte.
Yo escuch los insultos de Moab y las injurias de los amonitas, cuando insultaron a mi pueblo y se engrandecieron a costa de su territorio.
Por eso, juro por mi vida -orculo del Seor de los ejrcitos, Dios de Israel- Moab quedar como Sodoma y los amonitas como Gomorra: un campo de cardos, una mina de sal, una tierra desolada para siempre. El resto de mi pueblo los saquear, lo que quede de mi nacin los heredar.
Eso es lo que recibirn a cambio de su orgullo, porque han insultado al pueblo del Seor de los ejrcitos, y se han engrandecido a costa de l.
El Seor se mostrar terrible con ellos, cuando l reduzca a nada a todos los dioses de la tierra y se postren ante l, cada una en su lugar, hasta las naciones de las costas ms lejanas.
Tambin ustedes, cusitas, sern vctimas de mi espada!...
El extender su mano contra el Norte y har desaparecer a Asiria; convertir a Nnive en una desolacin, en una tierra rida como el desierto.
En medio de ella descansarn los rebaos, los animales de toda clase; hasta el pelcano y el erizo pasarn la noche en sus capiteles; el bho gritar en la ventana y el cuervo sobre el umbral, porque el maderaje de cedro ha sido arrancado.
As quedar la ciudad feliz, la que viva segura y deca en su corazn: "Yo, y nadie ms que yo!". Cmo es que se ha convertido en una desolacin, en un refugio de animales? Todos los que pasan junto a ella, silban y hacen gestos con la mano.
Ay de la rebelde, de la impura, de la ciudad opresora!
Ella no escuch el llamado, no aprendi la leccin, no puso su confianza en el Seor ni se acerc a su Dios.
Sus jefes, en medio de ella, son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos, que no dejan nada para roer a la maana;
sus profetas son fanfarrones, hombres traicioneros; sus sacerdotes han profanado las cosas santas y han violado la Ley.
El Seor es justo en medio de ella, no comete injusticias; l dicta su sentencia cada maana, nunca falta al despuntar el da. Pero el injusto no conoce la vergenza.
Yo he arrasado naciones, sus almenas fueron destruidas; dej desiertas sus calles, nadie las transita; sus ciudades fueron saqueadas, no queda ni un hombre, ni un solo habitante!
Yo pensaba: "Al menos t me temers, t aprenders la leccin; no podr apartarse de sus ojos todo aquello con que yo la he castigado". Pero ellos no se cansaron de pervertir todas sus acciones!
Por eso, esprenme -orculo del Seor- esperen el da en que yo me levantar como testigo; porque yo he decidido reunir a las naciones y congregar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignacin y todo el ardor de mi ira. Porque por el fuego de mis celos ser devorada toda la tierra.
Entonces, yo har que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre el Seor y lo sirvan con el mismo empeo.
Desde ms all de los ros de Cus, mis adoradores, los que estn dispersos, me traern ofrendas.
Aquel da, ya no tendrs que avergonzarte de las malas acciones con las que me has ofendido, porque yo apartar a esos jactanciosos prepotentes que estn en medio de ti, y ya no volvers a engrerte sobre mi santa Montaa.
Yo dejar en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiar en el nombre del Seor.
El resto de Israel no cometer injusticias ni hablar falsamente; y no se encontrarn en su boca palabras engaosas. Ellos pacern y descansarn sin que nadie los perturbe.
Grita de alegra, hija de Sin! Aclama, Israel! Algrate y regocjate de todo corazn, hija de Jerusaln!
El Seor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Seor, est en medio de ti: ya no temers ningn mal.
Aquel da, se dir a Jerusaln: No temas, Sin, que no desfallezcan tus manos!
El Seor, tu Dios, est en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegra a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegra,
como en los das de fiesta. Yo apart de ti la desgracia, para que no cargues ms con el oprobio.
En aquel tiempo, yo exterminar a todos tus opresores, salvar a las ovejas tullidas, reunir a las descarriadas, y les dar fama y renombre en todos los pases donde tuvieron que avergonzarse.
En aquel tiempo, yo los har volver, en aquel tiempo, los reunir. S, les dar fama y renombre entre todos los pueblos de la tierra, cuando cambie la suerte de ustedes ante sus propios ojos, dice el Seor.
En el segundo ao del rey Daro, el primer da del sexto mes, la palabra del Seor fue dirigida, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud y a Josu, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, en estos trminos:
As habla el Seor de los ejrcitos: Este pueblo dice: Todava no ha llegado el momento de reconstruir la Casa del Seor.
Y la palabra del Seor llego, por medio del profeta Ageo, en estos trminos:
Es este acaso el momento de que ustedes vivan en sus casas revestidas de madera, mientras esta Casa est en ruinas?
Ahora bien, as habla el Seor de los ejrcitos: Consideren la situacin en que se encuentran!
Ustedes han sembrado mucho, pero han cosechado poco; han comido, pero no se han saciado; han bebido, pero no han apagado su sed; se han vestido, pero no se han abrigado; y el asalariado ha puesto su jornal en saco roto.
a   As habla el Seor de los ejrcitos:
Suban a la montaa, traigan madera y reconstruyan la Casa; yo la aceptar gustoso y manifestar mi gloria, dice el Seor. [7 b] Consideren la situacin en que se encuentran!
Ustedes esperaban mucho y la cosecha fue escasa. Y yo avent lo que ustedes haban llevado a su casa. Por qu? -orculo del Seor de los ejrcitos-. A causa de mi Casa, que est en ruinas, mientras cada uno de ustedes se preocupa por la suya propia.
Por eso, por culpa de ustedes, el cielo ha retenido el roco y la tierra ha rehusado sus frutos.
Yo he llamado a la sequa sobre la tierra y sobre las montaas, sobre el trigo, el vino nuevo, el aceite fresco y sobre todo lo que produce el suelo, sobre los hombres y los animales, y sobre todo el trabajo de sus manos.
Entonces Zorobabel, hijo de Sealtiel, Josu, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote y todo el resto del pueblo escucharon la voz del Seor, su Dios y las palabras del profeta Ageo, segn la misin que el Seor, su Dios, le haba encomendado. Y el pueblo sinti temor en la presencia del Seor.
Ageo, el mensajero del Seor, habl al pueblo conforme al mensaje del Seor, diciendo: "Yo estoy con ustedes -orculo del Seor-".
Entonces el Seor despert el espritu de Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, el de Josu, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y el espritu de todo el resto del pueblo: ellos fueron y se pusieron a trabajar en el Templo de su Dios, el Seor de los ejrcitos.
Era el da veinticuatro del sexto mes, del segundo ao del rey Daro.
El da veintiuno del sptimo mes, la palabra del Seor lleg, por medio del profeta Ageo, en estos trminos:
Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, a Josu, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y al resto del pueblo:
Queda alguien entre ustedes que halla visto esta Casa en su antiguo esplendor? Y qu es lo que ven ahora? No es como nada ante sus ojos?
Animo, Zorobabel! -orculo del Seor-. Animo, Josu, hijo de Iehosadac, Sumo Sacerdote! Animo, todo el pueblo del pas! -orculo del Seor-. Manos a la obra! Porque yo estoy con ustedes -orculo del Seor de los ejrcitos
segn el compromiso que contraje con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi espritu permanece en medio de ustedes. No teman!
Porque as habla el Seor de los ejrcitos: Dentro de poco tiempo, yo har estremecer el cielo y la tierra, el mar y el suelo firme.
har estremecer a todas las naciones: entonces afluirn los tesoros de todas las naciones y llenar de gloria esta Casa dice el Seor de los ejrcitos.
Son mos el oro y la plata! -orculo del Seor de los ejrcitos
la gloria ltima de esta Casa ser ms grande que la primera, dice el Seor de los ejrcito, y en este lugar yo dar la paz -orculo del Seor de los ejrcitos-.
El da veinticuatro del noveno mes el segundo ao de Daro, la palabra del Seor lleg al profeta Ageo, en estos trminos:
As habla el Seor de los ejrcitos: Consulta a los sacerdotes sobre el caso siguiente:
Si alguien lleva en los pliegues de su ropa carne ofrecida en sacrificio y toca con ellos pan, caldo, vino, aceite o cualquier clase de alimentos, todo esto quedar consagrado? Los sacerdotes respondieron: "No!".
Ageo prosigui: Si alguien contaminado por un cadver toca alguna de estas cosas, quedarn impuras? Los sacerdotes respondieron: S, quedarn impuras!
Entonces Ageo tom la palabra y dijo: As es este pueblo! As es esta nacin delante de m! -orculo del Seor- As es toda la obra de sus manos! Y lo que ellos ofrecen aqu es impuro!".
Y ahora reflexionen desde hoy en adelante. Antes de poner piedra sobre piedra en el Templo del Seor,
qu les pasaba a ustedes? Alguien iba a pesar un montn de grano estimado en veinte medidas, y no haba mas que diez; iba al lagar para sacar cincuenta medidas, y no haba ms que veinte.
Yo los castigu con la sequa, el pulgn y el granizo en toda la obra de sus manos, pero ustedes no han vuelto a mi! -orculo del Seor-.
Reflexionen desde hoy en adelante, desde el da veinticuatro del noveno mes en que se pusieron los cimientos del Templo del Seor. Reflexionen:
Queda an semilla en el granero? todava no han dado nada la vid, la higuera, el granado y el olivo? A partir de este da, yo dar mi bendicin.
La palabra del Seor lleg por segunda vez a Ageo, el da veinticuatro del mismo mes, en estos trminos:
Habla a Zorobabel, gobernador de Jud, y dile: Yo har estremecer el cielo y la tierra,
derribar el trono de los reinos y destruir el poder de los reinos de las naciones; derribar los carros y sus conductores, los caballos y sus jinetes caern abatidos, cada uno bajo la espada de su hermano.
Aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos- yo te tomar a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi servidor -orculo del Seor- y har de ti un anillo para sellar, porque yo te he elegido -orculo del Seor de los ejrcitos
En el octavo mes del segundo ao de Daro, la palabra del Seor lleg al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Id, en estos trminos:
El Seor se irrit violentamente contra los padres de ustedes.
T les dirs: As habla el Seor de los ejrcitos: Vuelvan a m -orculo del Seor de los ejrcitos- y yo volver a ustedes, dice el Seor de los ejrcitos.
No sean como sus padres, a quienes los antiguos profetas interpelaron, diciendo: As habla el Seor de los ejrcitos: Vuelvan de sus malos caminos y de sus malas acciones. Pero ellos no escucharon, ni me prestaron atencin -orculo del Seor-.
Dnde estn sus padres? Y los profetas viven para siempre?
Pero mis palabras y mis decretos, que yo haba ordenado a mis servidores los profetas, acaso no alcanzaron a sus padres? Por eso, ellos se convirtieron y dijeron: "El Seor de los ejrcitos nos ha tratado segn nuestros caminos y nuestras acciones, como haba resuelto hacerlo".
El vigsimo cuarto da del undcimo mes, que es el mes de Seta, en el segundo ao de Daro, la palabra del Seor fue dirigida al profeta Zacaras, hijo de Berequas, hijo de Id, en estos trminos:
Yo tuve una visin durante la noche: Haba un hombre montado en un caballo rojo. Estaba parado entre los mirtos que se encuentran en la hondonada, y detrs de l haba caballos rojos, alazanes, negros y blancos.
Yo pregunt: "Quines son estos, mi Seor?". Y el ngel que hablaba conmigo me respondi: "Yo te indicar quines son estos".
El hombre que estaba entre los mirtos dijo: "Estos son los que el Seor envi a recorrer la tierra".
Ellos se dirigieron al ngel del Seor que estaba entre los mirtos, y le dijeron: "Venimos de recorrer la tierra y hemos visto que toda la tierra est en calma y tranquila".
Entonces el ngel del Seor dijo: "Seor de los ejrcitos, hasta cundo esperars para compadecerte de Jerusaln y de las ciudades de Jud, contra las cuales ests irritado desde hace setenta aos?".
El seor dirigi al ngel que hablaba conmigo palabras buenas, palabras consoladoras.
Entonces el ngel me dijo: "Proclama esto: As habla el Seor de los ejrcitos: Yo siento un gran celo por Jerusaln y por Sin,
y estoy violentamente irritado contra las naciones seguras de s mismas; porque yo estaba un poco irritado, pero ellas agravaron la desgracia.
Por eso, as habla el Seor: Yo he vuelvo a Jerusaln con piedad; all ser reconstruida mi Casa -orculo del Seor de los ejrcitos- y la cuerda de medir ser tendida sobre Jerusaln.
Proclama tambin esto: As habla el Seor de los ejrcitos: Mis ciudades rebosarn de bienes; el Seor consolar de nuevo a Sin y elegir otra vez a Jerusaln".
Yo levant los ojos, y tuve una visin: Haba cuatro cuernos.
Entonces pregunt al ngel que hablaba conmigo: "Qu son estos cuernos?". El me respondi: "Son los cuernos que dispersaron a Jud, a Israel y a Jerusaln".
Despus el Seor me mostr cuatro herreros.
Yo pregunt: "Qu vienen a hacer estos?". El me respondi: "Aquellos son los cuernos que dispersaron a Jud, a tal punto que nadie poda levantar la cabeza; pero estos han venido para aterrarlos, para derribar los cuernos de las naciones que atacaron al pas de Jud, a fin de dispersarlo".
Yo levant los ojos, y tuve una visin: Haba un hombre que tena en la mano una cuerda de medir.
Entonces le pregunt: "A dnde vas?". El me respondi: "Voy a medir Jerusaln, para ver cunto tiene de ancho y cunto de largo".
Mientras el ngel que hablaba conmigo estaba all, otro ngel le sali a su encuentro
y le dijo: "Corre, habla a ese joven y dile: "Jerusaln ser una ciudad abierta por la gran cantidad de hombres y animales que habr en ella.
Yo ser para ella -orculo del Seor- una muralla de fuego a su alrededor, y ser su Gloria en medio de ella"".
Vamos! Huyan del pas del Norte -orculo del Seor- porque yo los dispers a los cuatro vientos del cielo -orculo del Seor-
Vamos! Slvate, Sin, t, que habitas en Babilonia!
Porque as habla el Seor de los ejrcitos a las naciones que los despojaron -ya que el que los toca a ustedes, toca la pupila de mis ojos-:
S, yo levanto mi mano contra ellos, y sern despojados por sus mis mismos esclavos! As ustedes sabrn que me ha enviado el Seor de los ejrcitos!
S, yo levanto mi mano contra ellos, y sern despojados por sus mis mismos esclavos! As ustedes sabrn que me ha enviado el Seor de los ejrcitos! [ (Zechariah 2:14) Grita de jbilo y algrate, hija de Sin: porque yo vengo a habitar en medio de ti -orculo del Seor-. ] 
S, yo levanto mi mano contra ellos, y sern despojados por sus mis mismos esclavos! As ustedes sabrn que me ha enviado el Seor de los ejrcitos! [ (Zechariah 2:14) Grita de jbilo y algrate, hija de Sin: porque yo vengo a habitar en medio de ti -orculo del Seor-. ] [ (Zechariah 2:15) Aquel da, muchas naciones se unirn al Seor: ellas sern un pueblo para l y habitarn en medio de ti. As sabrs que me ha enviado a ti el Seor de los ejrcitos! ] 
S, yo levanto mi mano contra ellos, y sern despojados por sus mis mismos esclavos! As ustedes sabrn que me ha enviado el Seor de los ejrcitos! [ (Zechariah 2:14) Grita de jbilo y algrate, hija de Sin: porque yo vengo a habitar en medio de ti -orculo del Seor-. ] [ (Zechariah 2:15) Aquel da, muchas naciones se unirn al Seor: ellas sern un pueblo para l y habitarn en medio de ti. As sabrs que me ha enviado a ti el Seor de los ejrcitos! ] [ (Zechariah 2:16) El Seor tendr a Jud como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegir de nuevo a Jerusaln. ] 
S, yo levanto mi mano contra ellos, y sern despojados por sus mis mismos esclavos! As ustedes sabrn que me ha enviado el Seor de los ejrcitos! [ (Zechariah 2:14) Grita de jbilo y algrate, hija de Sin: porque yo vengo a habitar en medio de ti -orculo del Seor-. ] [ (Zechariah 2:15) Aquel da, muchas naciones se unirn al Seor: ellas sern un pueblo para l y habitarn en medio de ti. As sabrs que me ha enviado a ti el Seor de los ejrcitos! ] [ (Zechariah 2:16) El Seor tendr a Jud como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegir de nuevo a Jerusaln. ] [ (Zechariah 2:17) Que callen todos los hombres delante del Seor, porque l surge de su santa Morada! ] 
Luego me hizo ver al Sumo Sacerdote Josu, de pie ante el ngel del Seor, mientras el Adversario estaba a su derecha para acusarlo.
El ngel del Seor te reprima, Adversario! S, que te reprima el Seor, el que eligi a Jerusaln! No es este acaso un tizn salvado del fuego?".
Josu, de pie delante del ngel, estaba vestido con ropa sucia.
El ngel tom la palabra y dijo a los que estaban de pie delante de l: "Qutenle la ropa sucia". Luego dijo a Josu: "Yo te he sacado de encima tu iniquidad y te pondr vestiduras de fiesta".
Y aadi: "Coloquen sobre su cabeza un turbante limpio y pnganle vestiduras de fiesta". Ellos le pusieron el turbante limpio sobre la cabeza y las vestiduras de fiesta, mientras el ngel del Seor permaneca all de pie.
Despus el ngel del Seor advirti solemnemente a Josu:
"As habla el Seor de los ejrcitos: Si vas por mis caminos y observas mis mandamientos, t mismo gobernars mi Casa y cuidars mis atrios, y yo te dar libre acceso entre los que estn aqu.
Escucha, Josu, Sumo Sacerdote, t y tus compaeros que se sientan delante de ti -porque estos hombres son un presagio-: Yo suscitar a mi servidor "Germen".
S, esta es la piedra que pongo delante de Josu: sobre esta nica piedra hay siete ojos. Yo mismo voy a grabar su inscripcin -orculo del Seor de los ejrcitos- y voy a eliminar la iniquidad de este pas en un solo da.
Aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos- ustedes se invitarn unos a otros debajo de la parra y de la higuera.
El ngel que hablaba conmigo volvi y me despert, como a quien se lo despierta de su sueo.
El me pregunt: "Qu ves?". Yo le respond: "Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior: sobre el candelabro hay siete lmparas, y siete mecheros para las lmparas que estn arriba de l.
A su lado hay dos olivos" uno a la derecha y otro a la izquierda del recipiente".
Yo tom la palabra y dije al ngel que hablaba conmigo: "Qu son estas cosas, mi Seor?".
El ngel que hablaba conmigo me respondi: "No sabes qu son estas cosas?" Yo le dije: "No, mi Seor". [6 a]  El me respondi: [10 b]  "Estas siete lmparas son los ojos del Seor que vigilan toda la tierra".
b   Esta es la palabra del Seor acerca de Zorobabel: No por el poder ni por la fuerza, sino por mi espritu...! -dice el Seor de los ejrcitos-.
Quin eres t, gran montaa? Ante Zorobabel te convertirs en una llanura! El sacar la piedra maestra a los gritos de: "Qu hermosa, qu hermosa es!".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la terminarn. As sabrn que me ha enviado a ustedes el Seor de los ejrcitos.
Quin despreci el da de los modestos comienzos? Que se alegre, al ver la piedra elegida en manos de Zorobabel.
Entonces tom la palabra y le dije: "Qu son esos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?".
Por segunda vez le pregunt: "Qu son las dos ramas de olivo, que derraman aceite dorado a travs de los dos tubos de oro?".
El me respondi: "No sabes lo que son esas cosas?". Yo le dije: "No, mi Seor".
El me respondi: "Son los dos Ungidos que estn de pie junto al Seor de toda la tierra".
Yo levant de nuevo los ojos y tuve una visin: Haba un rollo que volaba.
El ngel me pregunt: "Qu ves?". Yo le respond: "Veo un rollo que vuela: tiene diez metros de largo por cinco de ancho".
El me dijo: "Esta es la Maldicin que se desencadena sobre todo el pas. Porque segn lo escrito de un lado, todo ladrn ser eliminado, y segn lo escrito del otro, todo perjuro ser eliminado.
Yo la desencadenar -orculo del Seor de los ejrcitos: ella entrar en la casa del ladrn y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre; se instalar en medio de su casa, y la consumir junto con sus maderas y sus piedras".
El ngel que hablaba conmigo se adelant y me dijo: "Levanta los ojos y mira qu es eso que avanza".
Yo le pregunt: "Qu es eso?". El me respondi: "Es un recipiente que avanza". El agreg: "Esta es la culpa de ellos en todo el pas".
Entonces se levant un disco de plomo, y vi una mujer instalada en el interior del recipiente.
El ngel me dijo: "Esta es la Maldad". Luego la arroj al interior del recipiente y arroj la masa de plomo sobre la abertura.
Yo levant los ojos y tuve una visin. Haba dos mujeres que avanzaban. El viento soplaba en sus alas: ellas tenan dos alas como las de la cigea, y levantaron el recipiente entre la tierra y el cielo.
Yo pregunt al ngel que hablaba conmigo: "A dnde llevan el recipiente?".
El me respondi: "Le van a edificar una casa en la tierra de Senaar, y cuando est preparada, la colocarn sobre su pedestal".
Yo levant de nuevo los ojos y tuve una visin: Haba cuatro carros que salan de entre las dos montaas, y las montaas eran de bronce.
El primer carro era tirado por caballos rojos; el segundo por caballos negros;
el tercero por caballos blancos y el cuarto por caballos manchados.
Tom la palabra y dije al ngel que hablaba conmigo: "Qu son estos, mi Seor?".
El me respondi: "Ellos avanzan de los cuatro vientos del cielo, despus de haberse presentado ante el Seor de toda la tierra.
El carro de caballos rojos avanza hacia el pas del oriente; el de los caballos negros hacia el norte; el de los blancos hacia el occidente; y el de los manchados hacia el sur".
Ellos avanzaron llenos de bro, ansiosos por recorrer la tierra. El ngel les dijo: "Vayan a recorrer la tierra". Y ellos recorrieron la tierra.
El me llam y me dijo: "Mira, los que avanzan hacia el pas del Norte hacen reposar mi espritu en ese pas".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Recoge las ofrendas de los deportados: de Jeldai, de Tobas y de Iedaas. T mismo irs ese da a la casa de Josas, hijo de Sefanas, adonde ellos acaban de llegar de Babilonia:
tomars la plata y el oro, hars una corona y la pondrs sobre la cabeza de Josu, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote.
T le dirs: As habla el Seor de los ejrcitos: Aquha y un hombre llamado "Germen"" all donde est, algo va a germinar, y el reconstruir el Templo del Seor.
El reconstruir el Templo del Seor, llevar las insignias reales, se sentar y dominar en su trono. Habr un sacerdote a su derecha, y habr un perfecto acuerdo entre los dos.
Y la corona ser para Jeldai, Tobas y Iedaas, y para Josas, hijo de Sefanas, un memorial en el Templo del Seor.
Entonces los que estn lejos vendrn y reconstruirn el Santuario del Seor. As sabrn que me envi a ustedes el Seor de los ejrcitos. Esto suceder si escuchan verdaderamente la voz del Seor, su Dios.
El cuarto ao del rey Daro, el da cuatro del noveno mes, el mes de Quisleu,
Betel Sarser, gran mago del rey, y sus hombres enviaron una delegacin para aplacar el rostro del Seor
y preguntar a los sacerdotes de la Casa del Seor de los ejrcitos y a los profetas: "Debo seguir llorando e imponindome privaciones en el quinto mes, como lo he hecho durante tantos aos?".
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
Habla a todo el pueblo del pas y a los sacerdotes, dicindoles: Si ustedes han ayunado y se han lamentado en el quinto y el sptimo mes desde hace setenta aos, es por m que han practicado esos ayunos?
Y cuando comen y beben no lo hacen por ustedes mismos?
No son estas las palabras que proclam el Seor por intermedio de los antiguos profetas, cuando Jerusaln estaba habitada y tranquila, rodeada de sus ciudades, y estaban poblados el Ngueb y la Sefel?
La palabra del Seor lleg a Zacaras en estos trminos:
As habla el Seor de los ejrcitos: Hagan justicia de verdad, practiquen mutuamente la fidelidad y la misericordia.
No opriman a la viuda ni al hurfano, al extranjero ni al pobre, y no piensen en hacerse mal unos a otros.
Pero ellos no quisieron hacer caso: se mostraron rebeldes y endurecieron sus odos para no or;
endurecieron su corazn como el diamante para no escuchar la instruccin y las palabras que el Seor de los ejrcitos les haba dirigido por su espritu, por intermedio de los antiguos profetas. Entonces el Seor de los ejrcitos se irrit profundamente.
Y sucedi lo siguiente: As como l llamaba y ellos no escuchaban, as tambin ellos llamarn y yo no escuchar, dice el Seor de los ejrcitos.
Yo los esparca como un torbellino por todas las naciones que ellos no conocan, y el pas fue devastado detrs de ellos, sin que nadie fuera ni volviera. De una tierra de delicias, ellos hicieron una desolacin.
La palabra del Seor lleg en estos trminos:
As habla el Seor de los ejrcitos: Siento un gran celo por Sin y ardo de pasin por ella.
As habla el Seor: Yo he vuelto a Sin, y habitar en medio de Jerusaln. Jerusaln ser llamada "Ciudad de la Fidelidad", y la montaa del Seor de los ejrcitos, "Montaa Santa".
As habla el Seor de los ejrcitos: Los ancianos y las ancianas se sentarn de nuevo en las plazas de Jerusaln, cada uno con su bastn en la mano, a causa de sus muchos aos.
Las plazas de la ciudad se llenarn de nios y nias, que jugarn en ellas.
Si esto parece imposible a los ojos del resto de este pueblo, ser tambin imposible para m? -orculo del Seor de los ejrcitos-.
As habla el Seor de los ejrcitos: Yo salvo a mi pueblo de los pases del oriente. y de los pases donde se pone el sol.
Los har volver y habitarn en medio de Jerusaln. Ellos sern mi Pueblo, y yo ser su Dios, en la fidelidad y en la justicia.
As habla el Seor de los ejrcitos: Que se fortalezcan las manos de ustedes, los que escuchan en estos das, de la boca de los profetas, estas palabras pronunciadas desde el da en que se pusieron los cimientos de la Casa del Seor de los ejrcitos, para la reconstruccin del Templo.
Porque antes de estos das no haba salario para los hombres ni racin para los animales, ni haba seguridad para los que iban y venan, a causa del enemigo: yo haba lanzado a todos los hombres, unos contra otros.
Pero ahora, yo no tratar al resto de este pueblo como en los tiempo pasados -orculo del Seor de los ejrcitos-.
Porque hay semillas de paz: la via dar su fruto, la tierra sus productos y el cielo su roco. Yo dar todo esto como herencia al resto de este pueblo.
Y as como ustedes, pueblo de Jud y pueblo de Israel, fueron una maldicin entre las naciones, as yo los salvar, y ustedes sern una bendicin. No teman! Que sus manos se fortalezcan!
Porque as habla el Seor de los ejrcitos: As como yo haba resuelto hacerles mal cuando sus padres me irritaban -dice el Seor de los ejrcitos- y no me arrepent,
as, en cambio, decid en estos das hacer el bien a Jerusaln y al pueblo de Jud. No teman!
Esto es lo que debern practicar: dganse mutuamente la verdad y dicten en sus puertas sentencias que restablezcan la paz;
no piensen en hacerse mal unos a otros y no amen el falso juramento. Porque yo aborrezco todo eso -orculo del Seor-.
La palabra del Seor me lleg en estos trminos:
"As habla el Seor de los ejrcitos: El ayuno del cuarto, del quinto, del sptimo y el dcimo mes se convertirn para la casa de Jud en alegra, en gozo y en hermosas solemnidades. Pero amen la verdad y la paz!".
As habla el Seor de los ejrcitos: Vendrn asimismo pueblos y habitantes de muchas ciudades.
Los habitantes de una ciudad irn a otra, diciendo: "Vamos a apaciguar el rostro del Seor y a buscar al Seor de los ejrcitos; yo tambin quiero ir".
Pueblos numerosos y naciones poderosas vendrn a Jerusaln a buscar al Seor de los ejrcitos y a apaciguar el rostro del Seor.
As habla el Seor de los ejrcitos: En aquellos das, diez hombres de todas las lenguas que hablan las naciones, tomarn a un judo por el borde de sus vestiduras y le dirn: "Queremos ir con ustedes, porque hemos odo que Dios est con ustedes".
Orculo. La palabra del Seor lleg al pas de Jadrac, y en Damasco est su reposo; porque al Seor pertenece la fuente de Aram, como todas las tribus de Israel,
y tambin Jamat, que est en su frontera, y Tiro y Sidn. Por su gran sabidura,
Tiro se construy una fortaleza, amonton plata como polvo y oro fino como barro de las calles.
Pero el Seor va a apoderarse de eso, arrojar su podero en el mar y ella misma ser presa de las llamas.
Lo ver Ascaln y temer; tambin Gaza, y se retorcer de dolor, y lo mismo Ecrn, porque su esperanza qued defraudada; Gaza no tendr ms rey, Ascaln ya no ser habitada
y gente bastarda se instalar en Asdod. Yo aniquilar el orgullo del filisteo,
quitar la sangre de su boca y sus abominaciones de entre sus dientes. El tambin ser un resto para nuestro Dios, ser como un jefe en Jud, y Ecrn ser como un jebuseo.
Yo acampar junto a mi casa como una guardia contra los que pasan y vuelven: no pasar ms entre ellos ningn opresor, porque ahora he visto con mis ojos.
Algrate mucho, hija de Sin! Grita de jbilo, hija de Jerusaln! Mira que tu Rey viene hacia ti; l es justo y victoriosos, es humilde y est montado sobre un asno, sobre la cra de un asna.
El suprimir los carros de Efram y los caballos de Jerusaln; el arco de guerra ser suprimido y proclamar la paz a las naciones. Su dominio se extender de un mar hasta el otro, y desde el Ro hasta los confines de la tierra.
En cuanto a ti, por la sangre de alianza yo librar a tus cautivos de la fosa sin agua.
Vuelvan a la plaza fuerte, cautivos llenos de esperanza. S, hoy mismo lo declaro: yo te dar una doble compensacin.
Porque yo tend mi arco: es Jud; lo arm con Efram. Lanzar a tus hijos, Sin, contra tus hijos, Javn; te empuar como una espada de guerrero.
El Seor aparecer sobre ellos, y su flecha partir como el rayo. El Seor har sonar la trompeta y avanzar en los torbellinos del sur.
El Seor de los ejrcitos los escudar; ellos triunfarn y pisotearn las piedras de las hondas, bebern la sangre como si fuera vino, se llenarn como la copa de la aspersin, como los ngulos del altar.
El Seor, su Dios, los salvar en aquel da, como al rebao de su pueblo; como piedras de una diadema, resplandecern sobre su tierra.
Qu felicidad y qu hermosura! El trigo dar vigor a los jvenes y el vino nuevo a las jvenes.
Pidan al Seor la lluvia en el tiempo de la primavera. El Seor es el que produce los relmpagos; l les dar una lluvia abundante, y a cada uno la hierba en su campo.
Porque los dolos dan respuestas vanas, y los adivinos ven visiones engaosas, relatan sueos quimricos y dan consuelos ilusorios. Por eso la gente ha partido como un rebao, estn afligidos porque no tienen pastor.
Mi ira se ha encendido contra los pastores y yo castigar a los machos cabros. Cuando el Seor de los ejrcitos visite a su rebao -la casa de Jud- har de ella su caballo de honor en el combate.
De l saldr la Piedra angular, de l la Estaca, de l el arco de guerra, de l todos los jefes. Todos juntos
sern como hroes, que pisotean el barro de las calles en el combate; combatirn porque el Seor estar con ellos, mientras que los jinetes quedarn confundidos.
Yo fortificar a la casa de Jos. Los restablecer porque tendr piedad de ellos, y sern como si yo no los hubiera rechazado, porque yo soy el Seor, su Dios, y los escuchar.
Efram ser como un hroe, y su corazn se alegrar como con el vino: sus hijos vern y se regocijarn, su corazn se llenar de jbilo en el Seor.
Les silbar y los reunir, porque yo los he liberado, y ellos sern tan numerosos como antes.
Yo los disemin entre los pueblos, pero se acordarn de mi en las regiones lejanas, criarn a sus hijos y estos volvern.
Los har volver del pas de Galaad y en el Lbano, y no habr lugar suficiente para ellos.
Atravesarn el mar de Egipto, l golpear las olas en el mar, y se secarn las profundidades del Nilo. Ser abatido el orgullo de Asiria, y el cetro de Egipto ser arrebatado.
Yo los fortalecer en el Seor, y ellos avanzarn en su Nombre -orculo del Seor-
Abre tus puertas, Lbano, y que tus cedros sean presa de las llamas.
Gime, ciprs, porque ha cado el cedro, porque los poderosos han sido arrasados. Giman, encinas de Basn, porque ha sido abatida la selva impenetrable.
Escuchen el gemido de los pastores, porque ha sido arrasado su esplendor; escuchen el rugido de los leones, porque ha sido arrasado el orgullo del Jordn.
As habla el Seor, mi Dios: Apacienta las ovejas destinadas al matadero,
aquellas que sus compradores matan impunemente, mientras los vendedores dicen: "Bendito sea el Seor, ya soy rico!", y los pastores no se compadecen de ellas.
No, ya no tendr compasin de los habitantes del pas -orculo del Seor- y entregar a cada uno en manos de su vecino y en manos de su rey; ellos aplastarn el pas, y yo no los librar de sus manos.
Entonces apacent las ovejas destinadas al matadero por los traficantes de ovejas. Tom dos bastones: a uno lo llam "Favor" y al otro "Vnculo". Me puse a apacentar las ovejas,
e hice desaparecer a los tres pastores en un mes. Pero yo perd la paciencia con ellas, y ellas tambin se hastiaron de m.
Yo dije: "No las apacentar ms! La que quiera morir, que muera! La que quiera desaparecer, que desaparezca! Y las que queden, que se devoren entre s!".
Despus tom mi bastn "Favor", y lo quebr para romper mi pacto, el que yo haba establecido con todos los pueblos.
El pacto qued roto ese da, y los traficantes de ovejas que me observaban reconocieron que esa era una palabra del Seor.
Yo les dije: "Si les parece bien, pguenme mi salario; y si no, djenlo". Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.
Pero el Seor me dijo: "Echa al Tesoro ese lindo precio en que he sido valuado por ellos!". Yo tom los treinta siclos de plata y los ech en el Tesoro de la Casa del Seor.
Despus quebr mi segundo bastn "Vnculo", para romper la fraternidad entre Jud e Israel.
El Seor me dijo: Toma ahora la mochila de un pastor insensato.
Porque yo voy a suscitar en el pas un pastor que no se preocupar de la oveja perdida, ni buscar a la extraviada, ni curar a la herida, ni alimentar a la sana, sino que comer la carne de las ms gordas y les arrancar hasta las pezuas.
Pobre del pastor intil que abandona el rebao! La espada caiga sobre su brazo y sobre su ojo derecho! Que su brazo se seque por completo y que su ojo derecho se apague totalmente!
Vaticinio. Palabra del Seor sobre Israel. Orculo del Seor que despleg los cielos, ciment la tierra y form el espritu del hombre en su interior.
Yo har de Jerusaln una copa de vrtigo para todos los pueblos de alrededor, y lo mismo pasar con Jud cuando asedien a Jerusaln.
Aquel da, yo har de Jerusaln una piedra pesada para todos los pueblos: todos los que intenten levantarla se desgarrarn gravemente. Y se reunirn contra ella todas las naciones de la tierra.
Aquel da -orculo del Seor- yo aturdir a todos los caballos y enloquecer a sus jinetes; abrir mis ojos sobre la casa de Jud y enceguecer a todos los pueblos.
Y los jefes de Jud dirn en su corazn: "La fuerza para los habitantes de Jerusaln est en el Seor de los ejrcitos, su Dios".
Aquel da, yo har a los jefes de Jud semejantes a un brasero encendido bajo la lea, a una antorcha encendida en las gavillas. Ellos consumirn a derecha e izquierda a todos los pueblos de alrededor, pero Jerusaln quedar instalada en el mismo lugar.
El Seor salvar primero las carpas de Jud, a fin de que la gloria de la casa de David y la gloria de los habitantes de Jerusaln no se eleven en detrimento de Jud.
Aquel da, el Seor escudar a los habitantes de Jerusaln: el ms dbil entre ellos ser como David, y la casa de David ser como Dios, como el ngel del Seor al frente de ellos.
Aquel da, yo me pondr a destruir todas las naciones que vendrn contra Jerusaln.
Derramar sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusaln un espritu de gracia y de splica; y ellos mirarn hacia m, En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarn por l como por un hijo nico y lo llorarn amargamente como se llora al primognito.
Aquel da, habr un gran lamento en Jerusaln, como el lamento de Hadad Rimn, en la llanura de Meguido.
El pas se lamentar, familia por familia: la familia de la casa de David por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Natn por su lado, y sus mujeres por su lado;
la familia de la casa de Lev por su lado, y sus mujeres por su lado; la familia de la casa de Semei por su lado, y sus mujeres por su lado;
todas las familias restantes, cada una por su lado, y sus mujeres por su lado.
Aquel da, habr una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, a fin de lavar el pecado y la impureza.
Aquel da -orculo del Seor de los ejrcitos- yo extirpar del pas el nombre de los dolos y no se los volver a mencionar; de la misma manera, expulsar de esta tierra a los profetas y el espritu de impureza.
Y suceder que si alguien profetiza todava, su padre y su madre que lo engendraron le dirn: "T no vivirs, porque has dicho una mentira en nombre del Seor!". Y su padre y su madre, que lo engendraron, lo traspasarn mientras profetiza.
Aquel da, los profetas se avergonzarn cada uno de su visin, mientras estn profetizando, y no se pondrn ms el manto de pelos para engaar.
Cada uno dir: "Yo no soy profeta, yo soy un hombre que cultiva la tierra, porque la tierra es mi ocupacin desde mi juventud".
Y si se le pregunta: "Qu son esas heridas en tu pecho?", l responder: "Las he recibido en la casa de mis amigos".
Despierta, espada, contra mi pastor y contra el hombre que me acompaa! -orculo del Seor de los ejrcitos-. Hiere al pastor y que se dispersen las ovejas, y yo volver mi mano contra los pequeos.
Entonces, en todo el pas -orculo del Seor- dos tercios sern exterminados, perecern y slo un tercio quedar en l.
Yo har pasar ese tercio por el fuego, y los purificar como se purifica la plata, los probar como se prueba el oro. El invocar mi Nombre, y yo lo escuchar; yo dir: "Este es mi Pueblo!" y l dir: "El Seor es mi Dios!".
Mira que llega un da para el Seor, y tus despojos sern repartidos en medio de ti.
Yo reunir a todas las naciones para combatir contra Jerusaln. La ciudad ser tomada, las casas saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la ciudad partir para el exilio, pero el resto del pueblo no ser extirpado de la ciudad.
Entonces el Seor saldr a combatir contra esas naciones, como cuando l combate en el da de la batalla.
Aquel da, sus pies se asentarn sobre el monte de los Olivos, que est frente a Jerusaln, hacia el este. El monte de los Olivos se partir por la mitad, de este a oeste, formando un inmenso valle: una mitad de la montaa se retirar hacia el norte y la otra mitad hacia el sur.
Y el valle de mis montaas quedar obstruido como lo fue a causa del terremoto, en tiempos de Ozas, rey de Jud. Y vendr el Seor, mi Dios, y todos los santos con l.
Aquel da, no habr ms astros luminosos, fro ni hielo.
Ser un da nico -el Seor lo conoce- y no habr da ni noche, sino que al anochecer habr luz.
Aquel da, saldrn de Jerusaln aguas vivas, la mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno.
El Seor ser rey sobre toda la tierra: aquel da, l ser el nico Seor y ser nico su Nombre.
Todo el pas se convertir en una llanura, desde Gueba hasta Rimn, al sur de Jerusaln. Y esta ser encumbrada y habitada en su mismo lugar, desde la puerta de Benjamn hasta el lugar de la puerta Antigua, es decir, hasta la puerta de los ngulos, y desde la torre de Jananel hasta los Lagares del rey.
Se habitar en ella, y ya no habr nada consagrado al extermino: Jerusaln ser habitada con seguridad.
Y el Seor castigar a todos los pueblos que hayan hecho la guerra contra Jerusaln con esta plaga: har que se pudra su carne cuando todava estn en pie, sus ojos se pudrirn en sus rbitas y su lengua dentro de su boca.
Aquel da, cundir entre ellos un pnico enorme enviado por el Seor ; cada uno agarrar la mano de su compaero y levantarn la mano unos contra otros.
Jud tambin combatir en Jerusaln, y se amontonarn las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro, plata y ropa, en cantidad enorme.
Y ser igual la plaga de los caballos, mulos, camellos, asnos y de todos los animales que se encuentren en esos campamentos: ser una plaga igual a aquella!
Y todos los sobrevivientes de todas las naciones que hayan luchado contra Jerusaln, subirn ao tras ao a postrarse delante del Rey, Seor de los ejrcitos, y a celebrar la fiesta de las Chozas.
Y si alguno de las familias de la tierra no sube a Jerusaln para postrarse delante del Rey, Seor de los ejrcitos, no habr lluvia para ellos.
Si la familia de Egipto no sube y no viene, caer sobre ellos la plaga con que el Seor herir a las naciones que no suban para celebrar la fiesta de las Chozas.
Este ser el castigo de Egipto y el castigo de todas las naciones que no suban para celebrar la fiesta de las Chozas.
Aquel da, los cascabeles de los caballos llevarn esta inscripcin: "Consagrado al Seor"; y las ollas de la Casa del Seor sern como copas de la aspersin delante del altar.
Y toda olla en Jerusaln y en Jud estar consagrada al Seor de los ejrcitos: todos los que ofrezcan sacrificios irn a buscarlas para cocinar las vctimas en ellas. Y Aquel da, ya no habr ms traficantes en la Casa del Seor de los ejrcitos.
Orculo. Palabra del Seor a Israel por medio de Malaquas.
Yo los he amado!, dice el Seor, y ustedes dicen: "En qu nos has amado?". Esa no era el hermano de Jacob? -orculo del Seor-. Sin embargo, yo am a Jacob
y aborrec a Esa. Yo hice de sus montaas una desolacin y di su herencia a los chacales del desierto.
Si Edom dice: "Hemos sido destruidos, pero reconstruiremos nuestras ruinas!", as habla el Seor de los ejrcitos: Ellos edificarn, y yo demoler, se los llamar "Territorio de maldad" y "Pueblo contra quien el Seor est enojado para siempre".
Ustedes lo vern con sus ojos y dirn: "Grande es el Seor, an ms all del territorio de Israel!".
El hijo honra a su padre y el servidor teme a su seor. Pero si yo soy Padre, dnde est mi honor? si soy Seor, dnde est mi temor?, les dice el Seor de los ejrcitos, a ustedes, sacerdotes, que desprecian mi Nombre. Y ustedes dicen: "En qu hemos despreciado tu Nombre?".
Presentando sobre mi altar un alimento manchado, Y ustedes dicen: "En qu te hemos manchado?". Diciendo: "La mesa del Seor es despreciable".
Cuando ustedes presentan un animal ciego para el sacrificio, no estn obrando mal? Y cuando presentan un animal rengo o enfermo, no estn obrando mal? Ofrcelos a tu gobernador, a ver si te recibe bien y se muestra favorable, dice el Seor de los Ejrcitos.
Y ahora, aplaquen el rostro de Dios, para que l tenga piedad de nosotros. Todo esto viene de las manos de ustedes, acaso l se les mostrar favorable?, dice el Seor de los ejrcitos.
No habr alguien entre ustedes que cierre las puertas, para que no enciendan en vano el fuego de mi altar? Yo no me complazco en ustedes, dice el Seor de los ejrcitos, y no acepto las ofrendas de sus manos.
Pero desde la salida del sol hasta su ocaso, mi Nombre es grande entre las naciones y en todo lugar se presenta a mi Nombre un sacrificio de incienso y una ofrenda pura; porque mi Nombre es grande entre las naciones, dice el Seor de los ejrcitos.
Pero ustedes lo profanan cuando dicen: "La mesa del Seor est manchada, y su alimento es despreciable".
Ustedes dicen: "Qu fastidio!" y me provocan dice el Seor de los ejrcitos. Cuando traen un animal robado, rengo o enfermo, cuando traen esas ofrendas, puedo yo aceptarlas de sus manos?, dice el Seor.
Maldito sea el tramposo que tiene un animal macho en su rebao, lo ofrece en voto y despus sacrifica al Seor uno mutilado! Porque yo soy un gran Rey, dice el Seor de los ejrcitos, y mi Nombre es temible entre las naciones.
Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes!
Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Seor de los ejrcitos, yo enviar sobre ustedes la maldicin y maldecir sus bendiciones; ya las he maldecido, porque ustedes no se deciden a hacer eso.
Yo les quebrar el brazo, les tirar estircol a la cara -el estircol de sus fiestas- y ustedes sern barridos con l.
Entonces sabrn que yo les hice esta advertencia, para que subsista mi alianza con Lev, dice el Seor de los ejrcitos.
Mi alianza con l era vida y paz, y yo se las conceda; era temor, y l me tema y reverenciaba mi Nombre.
La verdadera doctrina estaba en su boca y en sus labios no haba maldad; l caminaba conmigo en paz y con rectitud, y apartaba a muchos del mal.
Porque los labios del sacerdotes guardan la ciencia y de su boca se busca la instruccin, porque es el mensajero del Seor de los ejrcitos.
Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Lev, dice el Seor de los ejrcitos.
Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepcin de personas al aplicar la Ley.
No tenemos todos un solo Padre? No nos ha creado un solo Dios? Por qu nos traicionamos unos a otros, profanando as la alianza de nuestros padres?
Jud ha traicionado, y se ha cometido una abominacin en Israel y en Jerusaln. Porque Jud ha profanado lo que est consagrado al Seor, lo que l ama, casndose con la hija de un dios extranjero.
Al hombre que hace esto, que el Seor le arranque de los campamentos de Jacob al testigo, al garante y aun al que presenta la ofrenda al Seor de los ejrcitos.
Ustedes hacen todava otra cosa: cubren el altar del Seor de lgrimas, llantos y gemidos, porque l no se vuelve ms hacia la ofrenda, ni la acepta de las manos de ustedes.
Y ustedes dicen: "Por qu?". Porque el Seor ha sido testigo entre ti y la esposa de tu juventud, a la que t traicionaste, aunque ella era tu compaera y la mujer de tu alianza.
No ha hecho l un solo ser, que tiene carne y espritu? Y qu busca este nico ser? Una descendencia dada por Dios. Tengan cuidado, entonces, de su espritu y que nadie traicione a la mujer de su juventud.
Porque si alguien repudia por aversin, cubre su ropa de violencia, dice el Seor de los ejrcitos, el Dios de Israel. Tengan cuidado, entonces, de su espritu y no traicionen.
Ustedes cansan al Seor con sus palabras, y dicen: "En qu lo cansamos?". Cuando ustedes dicen: "Todo el que obra mal es bien visto por el Seor, y l se complace en ello" o tambin: "Dnde est el Dios de la justicia?".
Yo envo a mi mensajero, para que prepare el camino delante de m. Y en seguida entrar en su Templo el Seor que ustedes buscan; y el ngel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Seor de los ejrcitos.
Quin podr soportar el Da de su venida? Quin permanecer de pie cuando aparezca? Porque l es como el fuego del fundidor y como la leja de los lavanderos.
El se sentar para fundir y purificar: purificar a los hijos de Lev y los depurar como al oro y la plata; y ellos sern para el Seor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Jud y de Jerusaln ser agradable al Seor, como en los tiempos pasados, como en los primeros aos.
Yo me acercar a ustedes para el juicio y atestiguar decididamente contra los adivinos, los adlteros y los perjuros, contra los que oprimen al asalariado, a la viuda y al hurfano, contra los que violan el derecho del extranjero, y no temen, dice el Seor de los ejrcitos.
Porque yo, el Seor, no he cambiado, pero ustedes no dejan de ser hijos de Jacob!
Desde la poca de sus padres, ustedes se apartan de mis preceptos y nos observan. Vuelvan a m y yo me volver a ustedes!, dice el Seor de los ejrcitos. Ustedes dicen: "Cmo volveremos?".
Puede un hombre defraudar a Dios? Sin embargo, ustedes me defraudan a m! Ustedes dicen: "En qu te hemos defraudado?". En el diezmo y en los tributos.
Sobre ustedes pesa una maldicin, porque ustedes, la nacin entera, me defraudan.
Lleven el diezmo ntegro a la casa del Tesoro, para que haya alimento en mi Casa. Somtanme a esta prueba, dice el Seor de los ejrcitos, y vern si no les abro las compuertas del cielo y derramo para ustedes la bendicin en abundancia.
Yo les espantar la langosta, para que no destruya los frutos de la tierra y la via no les quede estril en el campo, dice el Seor de los ejrcitos.
Todas las naciones los proclamarn felices, porque ustedes sern una tierra de delicias, dice el Seor de los ejrcitos.
Ustedes hablan duramente contra m, dice el Seor,
y todava preguntan: "Qu hemos dicho contra ti?". Ustedes dicen: "Es intil servir a Dios, y qu ganamos con observar sus mandamientos o con andar enlutados delante del Seor de los ejrcitos?
Por eso llamamos felices a los arrogantes: prosperan los que hacen el mal; desafan a Dios, y no les pasa nada!".
Entonces se hablaron unos a otros los que temen al Seor. El Seor prest atencin y escuch: ante l se escribi un memorial, en favor de los que temen al Seor y respetan su Nombre.
Ellos sern mi propiedad exclusiva, dice el Seor de los ejrcitos, en el Da que yo preparo. Yo tendr compasin de ellos, como un hombre tiene compasin de su hijo que lo sirve.
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve.
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] 
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] [ (Malachi 3:20) Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillar el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrn brincando como terneros bien alimentados. ] 
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] [ (Malachi 3:20) Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillar el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrn brincando como terneros bien alimentados. ] [ (Malachi 3:21) Ustedes pisotearn a los impos, que sern ceniza bajo la planta de sus pies, en el Da que yo preparo, dice el Seor de los ejrcitos. ] 
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] [ (Malachi 3:20) Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillar el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrn brincando como terneros bien alimentados. ] [ (Malachi 3:21) Ustedes pisotearn a los impos, que sern ceniza bajo la planta de sus pies, en el Da que yo preparo, dice el Seor de los ejrcitos. ] [ (Malachi 3:22) Acurdense de la Ley de Moiss, mi servidor, a quien yo prescrib, en el Horeb, preceptos y leyes para todo Israel. ] 
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] [ (Malachi 3:20) Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillar el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrn brincando como terneros bien alimentados. ] [ (Malachi 3:21) Ustedes pisotearn a los impos, que sern ceniza bajo la planta de sus pies, en el Da que yo preparo, dice el Seor de los ejrcitos. ] [ (Malachi 3:22) Acurdense de la Ley de Moiss, mi servidor, a quien yo prescrib, en el Horeb, preceptos y leyes para todo Israel. ] [ (Malachi 3:23) Yo les voy a enviar a Elas, el profeta, antes que llegue el Da del Seor, grande y terrible. ] 
Ustedes volvern a ver la diferencia entre el justo y el impo, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. [ (Malachi 3:19) Porque llega el Da, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal sern como paja; el Da que llega los consumir, dice el Seor de los ejrcitos, hasta no dejarles raz ni rama. ] [ (Malachi 3:20) Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillar el sol de justicia que trae la salud en sus rayos, y saldrn brincando como terneros bien alimentados. ] [ (Malachi 3:21) Ustedes pisotearn a los impos, que sern ceniza bajo la planta de sus pies, en el Da que yo preparo, dice el Seor de los ejrcitos. ] [ (Malachi 3:22) Acurdense de la Ley de Moiss, mi servidor, a quien yo prescrib, en el Horeb, preceptos y leyes para todo Israel. ] [ (Malachi 3:23) Yo les voy a enviar a Elas, el profeta, antes que llegue el Da del Seor, grande y terrible. ] [ (Malachi 3:24) El har volver el corazn de los padres hacia sus hijos y el corazn de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el pas con el exterminio total. ] 
Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunin de los impos,
sino que se complace en la ley del Seor y la medita de da y de noche!
El es como un rbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldr bien.
No sucede as con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento.
Por eso, no triunfarn los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos;
porque el Seor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal.
Por qu se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos?
Los reyes de la tierra se sublevan, y los prncipes conspiran contra el Seor y contra su Ungido:
"Rompamos sus ataduras, librmonos de su yugo".
El que reina en el cielo se sonre; el Seor se burla de ellos.
Luego los increpa airadamente y los aterra con su furor:
"Yo mismo establec a mi Rey en Sin, mi santa Montaa".
Voy a proclamar el decreto del Seor: El me ha dicho: "T eres mi hijo, yo te he engendrado hoy
Pdeme, y te dar las naciones como herencia, y como propiedad, los confines de la tierra.
Los quebrars con un cetro de hierro, los destrozars como a un vaso de arcilla"
Por eso, reyes, sean prudentes; aprendan, gobernantes de la tierra.
Sirvan al Seor con temor;
temblando, rndanle homenaje, no sea que se irrite y vayan a la ruina, porque su enojo se enciende en un instante. Felices los que se refugian en l!
Salmo de David. Cuando hua de su hijo Absaln
Seor, qu numerosos son mis adversarios, cuntos los que se levantan contra m!
Cuntos son los que dicen de m: "Dios ya no quiere salvarlo"!
Pero T eres mi escudo protector y mi gloria, t mantienes erguida mi cabeza.
Invoco al Seor en alta voz, y l me responde desde su santa Montaa.
Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Seor me sostiene.
No temo a la multitud innumerable, apostada contra m por todas partes.
Levntate, Seor! Slvame, Dios mo! T golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados.
Levntate, Seor! Slvame, Dios mo! T golpeas en la mejilla a mis enemigos y rompes los dientes de los malvados. [ (Psalms 3:9) En ti, Seor, est la salvacin, y tu bendicin sobre tu pueblo! ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda, Salmo de David.
Respndeme cuando te invoco, Dios, mi defensor, t, que en la angustia me diste un desahogo: ten piedad de m y escucha mi oracin.
Y ustedes, seores, hasta cuando ultrajarn al que es mi Gloria, amarn lo que falso y buscarn lo engaoso?
Sepan que el Seor hizo maravillas por su amigo: l me escucha siempre que lo invoco.
Tiemblen, y no pequen ms; reflexionen en sus lechos y guarden silencio,
ofrezcan los sacrificios que son debidos y tengan confianza en el Seor.
Hay muchos que preguntan: "Quin nos mostrar la felicidad, si la luz de tu rostro, Seor, se ha alejado de nosotros?".
Pero t has puesto en mi corazn ms alegra que cuando abundan el trigo y el vino.
Pero t has puesto en mi corazn ms alegra que cuando abundan el trigo y el vino. [ (Psalms 4:9) Me acuesto en paz y en seguida me duermo, porque slo t, Seor, aseguras mi descanso. ] 
Del maestro de coro. Para flautas. Salmo de David.
Seor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos;
oye mi clamor, mi Rey y mi Dios, porque te estoy suplicando.
Seor, de madrugada ya escuchas mi voz: por la maana te expongo mi causa y espero tu respuesta.
T no eres un Dios que ama la maldad; ningn impo ser tu husped,
ni los orgullosos podrn resistir delante de tu mirada. T detestas a los que hacen el mal
y destruyes a los mentirosos. Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Seor!
Pero yo, por tu inmensa bondad, llego hasta tu Casa, y me postro ante tu santo Templo con profundo temor.
Guame, Seor, por tu justicia, porque tengo muchos enemigos: breme un camino llano.
En su boca no hay sinceridad, su corazn es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, aunque adulan con la lengua.
Castgalos, Seor, como culpables, que fracasen sus intrigas; explsalos por sus muchos crmenes, porque se han rebelado contra ti.
As se alegrarn los que en ti se refugian y siempre cantarn jubilosos; t proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarn de gozo.
As se alegrarn los que en ti se refugian y siempre cantarn jubilosos; t proteges a los que aman tu Nombre, y ellos se llenarn de gozo. [ (Psalms 5:13) Porque t, Seor, bendices al justo, como un escudo lo cubre tu favor. ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. En octava. Salmo de David.
Seor, no me reprendas por tu enojo ni me castigues por tu indignacin.
Ten piedad de m, porque me faltan las fuerzas; sname, porque mis huesos se estremecen.
Mi alma est atormentada, y t, Seor, hasta cundo...?
Vulvete, Seor, rescata mi vida, slvame por tu misericordia,
porque en la Muerte nadie se acuerda de ti, y quin podr alabarte en el Abismo?
Estoy agotado de tanto gemir: cada noche empapo mi lecho con llanto, inundo de lgrimas mi cama.
Mis ojos estn extenuados por el pesar y envejecidos a causa de la opresin.
Aprtense de m todos los malvados, porque el Seor ha odo mis sollozos.
El Seor ha escuchado mi splica, el Seor ha aceptado mi plegaria.
El Seor ha escuchado mi splica, el Seor ha aceptado mi plegaria. [ (Psalms 6:11) Que caiga sobre mis enemigos la confusin y el terror, y en un instante retrocedan avergonzados! ] 
Lamentacin de David. La que cant al Seor a propsito de Cus, el benjaminita.
Seor, Dios mo, en ti me refugio: slvame de todos los que me persiguen;
lbrame, para que nadie pueda atraparme como un len, que destroza sin remedio.
Seor, Dios mo, si comet alguna bajeza, o hay crmenes en mis manos;
si he pagado con traicin a mi amigo o he despojado sin razn a mi adversario:
que el enemigo me persiga y me alcance, que aplaste mi vida contra el suelo y deje tendidas mis entraas en el polvo.
Levntate, Seor, lleno de indignacin; lzate contra el furor de mis adversarios. Despierta para el juicio que has convocado:
que una asamblea de pueblos te rodee, y presdelos tu, desde lo alto.
El Seor es el Juez de las naciones: jzgame, Seor, conforme a mi justicia y de acuerdo con mi integridad.
Que se acabe la maldad de los impos! T que sondeas las mentes y los corazones, t que eres un Dios justo, apoya al inocente.
Mi escudo es el Dios Altsimo, que salva a los rectos de corazn.
Dios es un Juez justo y puede irritarse en cualquier momento.
Si no se convierten, afilar la espada, tender su arco y apuntar;
preparar sus armas mortferas, dispondr sus flechas incendiarias.
El malvado concibe la maldad, est grvido de malicia y da a luz la mentira.
Cav una fosa y la ahond, pero l mismo cay en la fosa que hizo:
su maldad se vuelve sobre su cabeza, su violencia recae sobre su crneo.
su maldad se vuelve sobre su cabeza, su violencia recae sobre su crneo. [ (Psalms 7:18) Dar gracias al Seor por su justicia y cantar al nombre del Seor Altsimo. ] 
Del maestro de coro. Con la ctara de Gat. Salmo de David.
Seor, nuestro Dios, qu admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu majestad sobre el cielo:
con la alabanza de los nios y de los ms pequeos, erigiste una fortaleza contra tus adversarios para reprimir al enemigo y al rebelde.
Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y la estrellas que has creado:
qu es el hombre para que pienses en l, el ser humano para que lo cuides?
Lo hiciste poco inferior a los ngeles, lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies:
todos los rebaos y ganados, y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas.
las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. [ (Psalms 8:10) Seor, nuestro Dios, qu admirable es tu Nombre en toda la tierra! ] 
Del maestro de coro. Para oboes y arpa. Salmo de David. Accin de gracias por la justicia de Dios
[lef] Te doy gracias, Seor, de todo corazn y proclamar todas tus maravillas
Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altsimo.
[Bet] Cuando retrocedan mis enemigos, tropezaron y perecieron delante de ti,
porque t defendiste mi derecho y mi causa, sentndote en el trono como justo Juez.
[Gumel] Escarmentaste a las naciones, destruiste a los impos y borraste sus nombres para siempre;
desapareci el enemigo: es una ruina irreparable; arrasaste las ciudades, y se perdi hasta su recuerdo
[He] Pero el Seor reina eternamente y establece su trono para el juicio:
l gobierna al mundo con justicia y juzga con rectitud a las naciones.
[Vau] El Seor es un baluarte para el oprimido, un baluarte en los momentos de peligro.
Confen en ti los que veneran tu Nombre, porque t no abandonas a los que te buscan!
[Zain] Canten al Seor, que reina en Sin, proclamen entre los pueblos sus proezas.
Porque l pide cuenta de la sangre, se acuerda de los pobres y no olvida su clamor.
[Jet] El Seor se apiad de m, contempl mi afliccin; me tom y me alz de las puertas de la Muerte,
para que pudiera proclamar sus alabanzas y alegrarme por su victoria en las puertas de Sin.
[Tet] Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron, su pie qued atrapado en la red que ocultaron.
El Seor se dio a conocer, hizo justicia, y el impo se enred en sus propias obras.
[Iod] Vuelvan al Abismo los malvados, todos los pueblos que se olvidan de Dios.
[Caf] Porque el pobre no ser olvidado para siempre ni se malogra eternamente la esperanza del humilde.
Levntate, Seor! que los hombres no se envanezcan, y las naciones sean juzgadas en tu presencia.
Levntate, Seor! que los hombres no se envanezcan, y las naciones sean juzgadas en tu presencia. [ (Psalms 9:21) Infndeles pnico, Seor, para que aprendan que no son ms que hombres. ] 
[Lmed] Por qu te quedas lejos, Seor, y te ocultas en los momentos de peligro?
El pobre se consume por la soberbia del malvado y queda envuelto en las intrigas tramadas contra l.
[Mem] Porque el malvado se jacta de su ambicin, el codicioso blasfema y menosprecia al Seor;
el impo exclama en el colmo de su arrogancia: "No hay ningn Dios que me pida cuenta". Esto es lo nico que piensa.
[Nun] Sus caminos prosperan constantemente; tus juicios, all arriba, lo tienen sin cuidado; elimina de un soplo a todos sus rivales
y se dice a s mismo: No vacilar, ser siempre feliz, no tendr contrariedades".
[Pe] Su boca est llena de maldiciones, de engaos y de violencias; detrs de sus palabras hay malicia y opresin;
se pone al acecho en los poblados y mata al inocente en lugares ocultos. [Ain] Sus ojos espan a los dbiles;
acecha ocultamente como el len en su guarida; se agazapa para atrapar al pobre, y lo atrapa arrastrndolo en sus redes.
[Sade] Espa, se inclina, se dobla, y cae sobre el dbil con todas sus fuerzas.
Luego piensa: "Dios lo olvida; aparta su rostro y nunca ve nada".
[Qof] Levntate, Seor Dios, alza tu mano, no te olvides de los pobres!
Por qu el malvado desprecia a Dios, pensando que t no pides cuenta?
[Res] Pero t lo ests viendo: t consideras los trabajos y el dolor, para tomarlos en tus propias manos. El dbil se encomienda a ti; t eres el protector del hurfano.
[Sin] Quiebra el brazo del malvado y del impo, castiga su malicia y no subsistir!
El Seor reina para siempre y los paganos desaparecern de la tierra.
[Tau] T, Seor, escuchas los deseos de los pobres, los reconfortas y les prestas atencin.
T haces justicia al hurfano y al oprimido: que el hombre hecho de tierra no infunda ms temor!
Del maestro de coro. De David. Yo tengo mi refugio en el Seor, Cmo pueden decirme entonces: "Escapa a la montaa como un pjaro,
porque los malvados tienden su arco y ajustan sus flechas a la cuerda, para disparar desde la penumbra contra los rectos de corazn?
Cuando ceden los cimientos, qu puede hacer el justo?"
Pero el Seor est en su santo Templo, el Seor tiene su trono en el cielo. Sus ojos observan el mundo, sus pupilas examinan a los hombres:
el Seor examina al justo y al culpable, y odia al que ama la violencia.
Que l haga llover brasas y azufre sobre los impos, y les toque en suerte un viento abrasador.
Porque el Seor es justo y ama la justicia, y los son rectos vern su rostro.
Del maestro de coro. En octava. Salmo de David.
Slvanos, Seor, porque ya no hay gente buena, ha desaparecido la lealtad entre los hombres!
No hacen ms que mentirse unos a otros, hablan con labios engaosos y doblez de corazn.
Que el Seor elimine los labios engaosos y las lenguas jactanciosas de los que dicen:
"En la lengua est nuestra fuerza; nuestros labios no defienden, quin nos dominar?".
"Por los sollozos del humilde y los gemidos del pobre, ahora me levantar -dice el Seor- y dar mi ayuda al que suspira por ella".
Las promesas del Seor son sinceras como plata purificada en el crisol, depurada siete veces.
T nos protegers, Seor, nos preservars para siempre de esa gente;
T nos protegers, Seor, nos preservars para siempre de esa gente; [ (Psalms 12:9) por todas partes merodean los malvados y se encumbran los hombres ms indignos. ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
Hasta cundo me tendrs olvidado, Seor? Eternamente? Hasta cundo me ocultars tu rostro?
Hasta cundo mi alma estar acongojada y habr pesar en mi corazn, da tras da? Hasta cundo mi enemigo prevalecer sobre m?
Mrame, respndeme, Seor, Dios mo! Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueo de la muerte,
para que mi enemigo no pueda decir: "Lo he vencido", ni mi adversario se alegre de mi fracaso.
Yo confo en tu misericordia: que mi corazn se alegre porque me salvaste. Cantar al Seor porque me ha favorecido!
Del maestro de coro. De David. El necio se dice a s mismo: "No hay Dios". Todos estn pervertidos, hacen cosas abominables, nadie practica el bien.
El Seor observa desde el cielo a los seres humanos, para ver si hay alguien que sea sensato, alguien que busque a Dios.
Todos estn extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
Nunca aprendern los malvados, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan, y no invocan al Seor?
Miren cmo tiemblan de espanto, porque Dios est a favor de los justos.
ustedes se burlan de las aspiraciones del pobre, pero el Seor es su refugio.
Ojal venga desde Sin la salvacin de Israel! Cuando el Seor cambie la suerte de su pueblo, se alegrar Jacob, se regocijar Israel.
Salmo de David. Seor, quin habitar en tu santa Montaa?
El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazn
y no calumnia con su lengua. El que no hace mal a su prjimo ni agravia a su vecino,
el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Seor. El que no se retracta de lo que jur, aunque salga perjudicado;
el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede as, nunca vacilar.
Mictn de David. Protgeme, Dios mo, porque me refugio en ti.
Yo digo al Seor: "Seor, t eres mi bien, no hay nada superior a ti".
Ellos, en cambio, dicen a los dioses de la tierra: "Mis prncipes, ustedes son toda mi alegra".
Multiplican sus dolos y corren tras ellos, pero yo no les ofrecer libaciones de sangre, ni mis labios pronunciarn sus nombres.
El Seor es la parte de mi herencia y mi cliz, t decides mi suerte!
Me ha tocado un lugar de delicias, estoy contento con mi herencia.
Bendecir al Seor que me aconseja, hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Seor: l est a mi lado, nunca vacilar.
Por eso mi corazn se alegra, se regocijan mis entraas y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregars la Muerte ni dejars que tu amigo vea el sepulcro.
Me hars conocer el camino de la vida, sacindome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.
Oracin de David. Escucha, Seor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta odo a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad.
T me hars justicia, porque tus ojos ven lo que es recto:
si examinas mi corazn y me visitas por las noches, si me pruebas al fuego, no encontrars malicia en m. Mi boca no se excedi
ante los malos tratos de los hombres; yo obedec fielmente a tu palabra,
y mis pies se mantuvieron firmes en los caminos sealados: mis pasos nunca se apartaron de tus huellas!
Yo te invoco, Dios mo, porque t me respondes: inclina tu odo hacia m y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu gracia, t que salvas de los agresores a los que buscan refugio a tu derecha.
Protgeme como a la pupila de tus ojos; escndeme a la sombra de tus alas
de los malvados que me acosan, del enemigo mortal que me rodea.
Se han encerrado en su obstinacin, hablan con arrogancia en los labios;
sus pasos ya me tienen cercado, se preparan para derribarme por tierra,
como un len vido de presa, como un cachorro agazapado en su guarida.
Levntate, Seor, enfrntalo, doblgalo; lbrame de los malvados con tu espada,
y con tu mano, Seor, slvame de los hombres: de los mortales que lo tienen todo en esta vida. Llnales el vientre con tus riquezas; que sus hijos tambin queden hartos y dejen el resto para los ms pequeos.
Pero yo, por tu justicia, contemplar tu rostro, y al despertar, me saciar de tu presencia.
Del maestro de coro. De David, el servidor del Seor, que dirigi al Seor las palabras de este canto, cuando l lo libr de todos sus enemigos y de las manos de Sal.
Dijo: Yo te amo, Seor, mi fuerza,
Seor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador, mi Dios, el peasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqu al Seor, que es digno de alabanza y qued a salvo de mis enemigos.
Las olas de la Muerte me envolvieron, me aterraron los torrentes devastadores,
me cercaron los lazos del Abismo, las redes de la Muerte llegaron hasta m,
Pero en mi angustia invoqu al Seor, grit a mi Dios pidiendo auxilio, y l escuch mi voz desde su Templo, mi grito lleg hasta sus odos.
Entonces tembl y se tambale la tierra; vacilaron los fundamentos de las montaas, y se conmovieron a causa de su furor;
de su nariz se alz una humareda, de su boca, un fuego abrasador, y arrojaba carbones encendidos.
El Seor inclin el cielo, y descendi con un espeso nubarrn bajo sus pies;
mont en el Querubn y emprendi vuelo, planeando sobre las alas del viento.
Se envolvi en un manto de tinieblas; un oscuro aguacero y espesas nubes lo cubran como un toldo;
las nubes se deshicieron en granizo y centellas al fulgor de su presencia.
El Seor tronaba desde el cielo, el Altsimo haca or su voz;
arroj sus flechas y los dispers, multiplic sus rayos y sembr la confusin.
Al proferir tus amenazas, Seor, al soplar el vendaval de tu ira, aparecieron los cauces del mar y quedaron a la vista los cimientos.
El tendi su mano desde lo alto y me tom, me sac de las aguas caudalosas;
me libr de mi enemigo poderoso, de adversarios ms fuertes que yo.
Ellos me enfrentaron en un da nefasto, pero el Seor fue mi apoyo:
me sac a un lugar espacioso, me libr, porque me ama.
El Seor me recompens por mi justicia, me retribuy por la inocencia de mis manos:
porque segu fielmente los caminos del Seor, y no me apart de mi Dios, haciendo el mal;
porque tengo presente todas sus decisiones y nunca me alej de sus preceptos.
Tuve ante l una conducta irreprochable y me esforc por no ofenderlo.
El Seor me premi, porque yo era justo y mis manos eran inocentes a sus ojos.
T eres bondadoso con los buenos y eres ntegro con el hombre intachable;
eres sincero con los que son sinceros y te muestras astuto con los falsos.
Porque t salvas al pueblo oprimido y humillas los ojos altaneros;
t eres mi lmpara, Seor; Dios mo, t iluminas mis tinieblas.
Contigo puedo asaltar una muralla; con mi Dios, puedo escalar cualquier muralla.
El camino de Dios es perfecto, la promesa del Seor es digna de confianza. El Seor es un escudo para los que se refugian en l,
porque quin es Dios fuera del Seor? y quin es la Roca fuera de nuestro Dios?
El es el Dios que me cie de valor y hace intachable mi camino;
el que me da la rapidez de un ciervo y me afianza en las alturas;
el que adiestra mis manos para la guerra y mis brazos para tender el arco de bronce.
Me entregaste tu escudo victorioso y tu mano derecha me sostuvo: me engrandeciste con tu triunfo,
me hiciste dar largos pasos, y no se doblaron mis tobillos.
Persegu y alcanc a mis enemigos, no me volv hasta que fueron aniquilados;
los derrot y no pudieron rehacerse, quedaron abatidos bajo mis pies.
T me ceiste de valor para la lucha, doblegaste ante m a mis agresores;
pusiste en fuga a mis enemigos, y yo extermin a mis adversarios.
Imploraron, pero nadie los salv; gritaban al Seor, pero no les responda.
Los deshice como polvo barrido por el viento, los pis como el barro de las calles.
T me libraste de un ejrcito incontable y me pusiste al frente de naciones: pueblos extraos son mis vasallos.
Gente extranjera me rinde pleitesa; apenas me oyen nombrar, me prestan obediencia.
Los extranjeros palidecen ante m y, temblando, abandonan sus refugios.
Viva el Seor! Bendita sea mi Roca! Glorificado sea el Dios de mi salvacin,
el Dios que venga mis agravios y pone a los pueblos a mis pies!
T me liberas de mis enemigos, me haces triunfar de mis agresores y me libras del hombre violento.
Por eso te alabar entre las naciones y cantar, Seor, en honor de tu Nombre.
Por eso te alabar entre las naciones y cantar, Seor, en honor de tu Nombre. [ (Psalms 18:51) El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido, a David y a su descendencia para siempre. ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos;
un da transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia.
Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz,
resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. All puso una carpa para el sol,
y este, igual que un esposo que sale de su alcoba, se alegra como un atleta al recorrer su camino.
El sale de un extremo del cielo, su rbita llega hasta el otro extremo, y no hay nada que escape a su calor.
La ley del Seor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Seor es verdadero, da sabidura al simple.
Los preceptos del Seor son rectos, alegran el corazn; los mandamientos del Seor son claros, iluminan los ojos.
la palabra del Seor es pura, permanece para siempre; los juicios del Seor son la verdad, enteramente justos.
Son ms atrayentes que el oro, que el oro ms fino; ms dulces que la miel, ms que el jugo del panal.
Tambin a mi me instruyen: observarlos es muy provechoso.
Pero Quin advierte sus propios errores? Purifcame de las faltas ocultas.
Presrvame, adems, del orgullo, para que no me domine; entonces ser irreprochable y me ver libre de ese gran pecado.
Presrvame, adems, del orgullo, para que no me domine; entonces ser irreprochable y me ver libre de ese gran pecado. [ (Psalms 19:15) Ojal sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Seor, mi Roca y mi redentor! ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
El Seor te haga triunfar en el momento del peligro, que el nombre del Dios de Jacob sea tu baluarte.
Que l te auxilie desde su Santuario y te proteja desde Sin;
que se acuerde de todas tus ofrendas y se encuentre aceptables tus holocaustos.
Que satisfaga todos tus deseos y cumpla todos sus proyectos,
para que aclamemos tu victoria y alcemos los estandartes en nombre de nuestro Dios. Que el Seor te conceda todo lo que pides!
Ahora s que el Seor ha dado la victoria a su Ungido, lo ha hecho triunfar desde su santo cielo con las proezas de su mano salvadora.
Unos se fan de sus carros y otros de sus caballos, pero nuestra fuerza est en el nombre de nuestro Dios.
Ellos tropezaron y cayeron, mientras nosotros nos mantuvimos erguidos y confiados.
Ellos tropezaron y cayeron, mientras nosotros nos mantuvimos erguidos y confiados. [ (Psalms 20:10) Seor, concede la victoria al rey, escchanos cuando te invocamos! ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
Seor, el rey se regocija por tu fuerza y cunto se alegra por tu victoria!
T has colmado los deseos de su corazn, no le has negado lo que pedan sus labios.
Porque te anticipas a bendecirlo con el xito y pones en su cabeza una corona de oro puro.
Te pidi larga vida y se la diste: das que se prolongan para siempre.
Su gloria se acrecent por tu triunfo, t lo revistes de esplendor y majestad;
le concedes incesantes bendiciones, lo colmas de alegra en tu presencia.
S, el rey confa en el Seor y con la gracia del Altsimo no vacilar.
Tu mano alcanzar a todos tus enemigos, tu derecha vencer a los que te odian.
Los convertirs en un horno encendido, cuando se manifieste tu presencia. El Seor los consumir con su enojo, el fuego los destruir por completo:
eliminars su estirpe de la tierra, y a sus descendientes de entre los hombres.
Ellos trataron de hacerte mal, urdieron intrigas, pero sin resultado:
porque t hars que vuelvan la espalda, apuntndoles a la cara con tus arcos.
porque t hars que vuelvan la espalda, apuntndoles a la cara con tus arcos. [ (Psalms 21:14) Levntate, Seor, con tu fuerza, para que cantemos y celebremos tus proezas! ] 
Del maestro de coro. Segn la meloda de "La cierva de la aurora". Salmo de David.
Dios mo, Dios mo, por qu me has abandonado? Por qu ests lejos de mi clamor y mis gemidos?
Te invoco de da, y no respondes, de noche, y no encuentro descanso;
y sin embargo, t eres el Santo, que reinas entre las alabanzas de Israel.
En ti confiaron nuestros padres: confiaron, y t los libraste;
clamaron a ti y fueron salvados, confiaron en ti y no quedaron defraudados.
Pero yo soy un gusano, no un hombre; la gente me escarnece y el pueblo me desprecia;
los que me ven, se burlan de m, hacen una mueca y mueven la cabeza, diciendo:
"Confi en el Seor, que l lo libre; que lo salve, si lo quiere tanto".
T, Seor, me sacaste del seno materno, me confiaste al regazo de mi madre;
a ti fui entregado desde mi nacimiento, desde el seno de mi madre, t eres mi Dios.
No te quedes lejos, porque acecha el peligro y no hay nadie para socorrerme.
Me rodea una manada de novillos, me acorralan toros de Basn;
abren sus fauces contra m como leones rapaces y rugientes.
Soy como agua que se derrama y todos mis huesos estn dislocados; mi corazn se ha vuelto como cera y se derrite en mi interior;
mi garganta est seca como una teja y la lengua se me pega al paladar.
Me rodea una jaura de perros, me asalta una banda de malhechores; taladran mis manos y mis pies [16 c] y me hunden en el polvo de la muerte.
Yo puedo contar todos mis huesos; ellos me miran con aire de triunfo,
se reparten entre s mi ropa y sortean mi tnica.
Pero t, Seor, no te quedes lejos; t que eres mi fuerza, ven pronto a socorrerme
Libra mi cuello de la espada y mi vida de las garras del perro.
Slvame de la boca del len, salva a este pobre de los toros salvajes.
Yo anunciar tu Nombre a mis hermanos, te alabar en medio de la asamblea:
"Albenlo, los que temen al Seor; glorifquenlo, descendientes de Jacob; tmanlo, descendientes de Israel.
Porque l no ha mirado con desdn ni ha despreciado la miseria del pobre: no le ocult su rostro y lo escuch cuando pidi auxilio"
Por eso te alabar en la gran asamblea y cumplir mis votos delante de los fieles:
los pobres comern hasta saciarse y los que buscan al Seor lo alabarn. Que sus corazones vivan para siempre!
Todos los confines de la tierra se acordarn y volvern al Seor; todas las familias de los pueblos se postrarn en su presencia.
Porque slo el Seor es rey y l gobierna a las naciones.
Todos los que duermen en el sepulcro se postrarn en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarn la rodilla ante l, y los que no tienen vida
glorificarn su poder. Hablarn del Seor a la generacin futura,
glorificarn su poder. Hablarn del Seor a la generacin futura, [ (Psalms 22:32) anunciarn su justicia a los que nacern despus, porque esta es la obra del Seor. ] 
Salmo de David. El Seor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas; me gua por el recto sendero, por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas, no temer ningn mal, porque t ests conmigo: tu vara y tu bastn me infunden confianza.
T preparas ante m una mesa, frente a mis enemigos; unges con leo mi cabeza y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompaan a lo largo de mi vida; y habitar en la Casa del Seor, por muy largo tiempo.
Salmo de David. Del Seor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes
porque l la fund sobre los mares, l la afirm sobre las corrientes del ocano.
Quin podr subir a la Montaa del Seor y permanecer en su recinto sagrado?
El que tiene las manos limpias y puro el corazn; el que no rinde culto a los dolos ni jura falsamente:
l recibir la bendicin del Seor, la recompensa de Dios, su Salvador.
As son los que buscan al Seor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob.
Puertas, levanten sus dinteles, levntense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!
Y quin es ese Rey de la gloria? Es el Seor, el fuerte, el poderoso, el Seor poderoso no los combates.
Puertas, levanten sus dinteles, levntense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!
Y quin es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Seor de los ejrcitos.
De David. [lef] A ti, Seor, elevo mi alma,
[Bet] Dios mo, yo pongo en ti mi confianza; que no tenga que avergonzarme ni se ran de m mis enemigos!
[Gumel] Ninguno de los que esperan en ti tendr que avergonzarse: se avergonzarn los que traicionan en vano.
[Dlet] Mustrame, Seor, tus caminos, ensame tus senderos.
[He] Guame por el camino de tu fidelidad; ensame, porque t eres mi Dios y mi salvador, [Vau] y yo espero en ti todo el da.
[Zain] Acurdate, Seor, de tu compasin y de tu amor, porque son eternos.
[Jet] No recuerdes los pecados ni las rebeldas de mi juventud: por tu bondad, Seor, acurdate de mi segn tu fidelidad.
[Tet] El Seor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados;
[Iod] l gua a los humildes para que obren rectamente y ensea su camino a los pobres.
[Caf] Todos los senderos del Seor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza.
[Lmed] Por el honor de tu Nombre, Seor, perdona mi culpa, aunque es muy grande!
[Mem] Hay alguien que teme al Seor? El le indicar el camino que debe elegir:
[Nun] su alma descansar feliz y su descendencia poseer la tierra.
[Smec] El Seor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza.
[Ain] Mis ojos estn siempre fijos en el Seor, porque l sacar mis pies de la trampa.
[Pe] Mrame, Seor, y ten piedad de m, porque estoy solo y afligido:
[Sade] alivia las angustias de mi corazn, y scame de mis tribulaciones.
[Qof] Mira mi afliccin y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.
[Res] Mira qu numerosos son mis enemigos y qu violento es el odio que me tienen.
[Sin] Defiende mi vida y lbrame: que no me avergence de haber confiado en ti;
[Tau] la integridad y la rectitud me protegen, porque yo espero en ti, Seor.
Salva, Dios mo, a Israel de todas sus angustias.
De David. Jzgame, Seor, porque he procedido con integridad. Yo he confiado en el Seor, sin desviarme jams.
Examname, Seor, y prubame, sondea hasta lo ms ntimo de mi ser;
porque tu amor est siempre ante mis ojos, y yo camino en tu verdad.
No me reno con la gente falsa ni me doy con los hipcritas;
odio la compaa de los malhechores y no me uno a los malvados.
Por eso lavo mis manos en seal de inocencia y doy vueltas alrededor de tu altar,
proclamando tu alabanza en alta voz y narrando tus maravillas.
Yo amo la Casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria.
No me incluyas entre los pecadores ni entre los hombres sanguinarios:
ellos tienen las manos llenas de infamia, y su derecha est repleta de sobornos.
Yo, en cambio, procedo ntegramente: lbrame y concdeme tu gracia.
Mis pies estn firmes sobre el camino llano, y en la asamblea bendecir al Seor.
De David. El Seor es mi luz y mi salvacin, a quin temer? El Seor es el baluarte de mi vida, ante quin temblar?
Cuando se alzaron contra m los malvados para devorar mi carne, fueron ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropezaron y cayeron.
Aunque acampe contra m un ejrcito, mi corazn no temer; aunque estalle una guerra contra m, no perder la confianza.
Una sola cosa he pedido al Seor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Seor todos los das de mi vida, para gozar de la dulzura del Seor y contemplar su Templo.
S, l me cobijar en su Tienda de campaa en el momento del peligro; me ocultar al amparo de su Carpa y me afirmar sobre una roca.
Por eso tengo erguida mi cabeza frente al enemigo que me hostiga; ofrecer en su Carpa sacrificios jubilosos, y cantar himnos al Seor.
Escucha, Seor, yo te invoco en alta voz, apidate de m y respndeme!
Mi corazn sabe que dijiste: "Busquen mi rostro". Yo busco tu rostro, Seor,
no lo apartes de m. No alejes con ira a tu servidor, t, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Seor me recibir.
Indcame, Seor, tu camino y guame por un sendero llano,
No me entregues a la furia de mis adversarios, porque se levantan contra m testigos falsos, hombres que respiran violencia.
Yo creo que contemplar la bondad del Seor en la tierra de los vivientes.
Espera en el Seor y s fuerte; ten valor y espera en el Seor.
De David. Yo te invoco, Seor; t eres mi Roca, no te quedes callado, porque si no me respondes, ser como los que bajan al sepulcro.
Oye la voz de mi plegaria, cuando clamo hacia ti, cuando elevo mis manos hacia tu Santuario.
No me arrastres con los malvados ni con los que hacen el mal: con los que hablan de paz a su prjimo, mientras su corazn est lleno de maldad.
Trtalos conforme a sus acciones, como corresponde a su mala conducta; trtalos segn la obra de sus manos, pgales su merecido.
Ellos no valoran lo que hace el Seor ni la obra de sus manos: por eso l los derribar y no volver a edificarlos.
Bendito sea el Seor, porque oy la voz de mi plegaria;
el Seor es mi fuerza y mi escudo, mi corazn confa en l. Mi corazn se alegra porque recib su ayuda: por eso le dar gracias con mi canto.
El Seor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvacin para su Ungido.
Salva a tu pueblo y bendice a tu herencia; apacintalos y s su gua para siempre.
Salmo de David. Aclamen al Seor, hijos de Dios, aclamen al gloria y el poder del Seor!
Aclamen la gloria del hombre del Seor, adrenlo al manifestarse su santidad!
La voz del Seor sobre las aguas! El Dios de la gloria hace or su trueno: el Seor est sobre las aguas torrenciales.
La voz del Seor es potente, la voz del Seor es majestuosa!
La voz del Seor parte los cedros, el Seor parte los cedros del Lbano;
hace saltar al Lbano como a un novillo y al Sirin como a un toro salvaje.
La voz del Seor lanza llamas de fuego;
la voz del Seor hace temblar el desierto, el Seor hace temblar el desierto de Cads.
La voz del Seor retuerce las encinas, el Seor arrasa las selvas. En su Templo, todos dicen: "Gloria!".
El Seor tiene su trono sobre las aguas celestiales, el Seor se sienta en su trono de Rey eterno.
El Seor fortalece a su pueblo, el Seor bendice a su pueblo con la paz.
Salmo Canto para la Dedicacin del Templo. De David.
Yo te glorifico, Seor, porque t me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de m.
Seor, Dios mo, clam a ti y t me sanaste.
T, Seor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro.
Canten al Seor, sus fieles; den gracias a su santo Nombre,
porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lgrimas, por la maana renace la alegra.
Yo pensaba muy confiado: "Nada me har vacilar".
Pero eras t, Seor, con tu gracia, el que me afirmaba sobre fuertes montaas, y apenas ocultaste tu rostro, qued conturbado.
Entonces te invoqu, Seor, e implor tu bondad:
"Qu se ganar con mi muerte o con que yo baje al sepulcro? Acaso el polvo te alabar o proclamar tu fidelidad?
Escucha, Seor, ten piedad de m; ven a ayudarme, Seor".
T convertiste mi lamento en jbilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta,
T convertiste mi lamento en jbilo, me quitaste el luto y me vestiste de fiesta, [ (Psalms 30:13) para que mi corazn te cante sin cesar. Seor, Dios mo, te dar gracias eternamente! ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
Yo me refugio en ti, Seor, que nunca me vea defraudado! Lbrame, por tu justicia
inclina tu odo hacia m y ven pronto a socorrerme. S para m una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque t eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guame y condceme.
Scame de la red que me han tendido, porque t eres mi refugio.
Yo pongo mi vida en tus manos: t me rescatars, Seor, Dios fiel.
Yo detesto a los que veneran dolos vanos y confo en el Seor.
Tu amor ser mi gozo y mi alegra! Cuando t viste mi afliccin y supiste que mi vida peligraba,
no me entregaste al poder del enemigo, me pusiste en un lugar espacioso.
Ten piedad de m, Seor, porque estoy angustiado: mis ojos, mi garganta y mis entraas estn extenuados de dolor.
Mi vida se consume de tristeza, mis aos, entre gemidos; mis fuerzas decaen por la afliccin y muy huesos estn extenuados.
Soy la burla de todos mis enemigos y la irrisin de mis propios vecinos; para mis amigos soy motivo de espanto, los que me ven por la calle huyen de m,
Como un muerto, he cado en el olvido, me he convertido en una cosa intil.
Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra m y traman quitarme la vida.
Pero yo confo en ti, Seor, y te digo: "T eres mi Dios,
mi destino est en tus manos". Lbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen.
Que brille tu rostro sobre tu servidor, slvame por tu misericordia;
Seor, que no me avergence de haberte invocado. Que se avergencen los malvados y bajen mudos al Abismo;
que enmudezcan los labios mentirosos, los que profieren insolencias contra el justo con soberbia y menosprecio.
Qu grande es tu bondad, Seor! T la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos.
T los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaa, lejos de las lenguas pendencieras.
Bendito sea el Seor! El me mostr las maravillas de su amor en el momento del peligro.
En mi turbacin llegu a decir: "He sido arrojado de tu presencia". Pero t escuchaste la voz de mi splica, cuando yo te invocaba.
Amen al Seor, todos sus fieles, porque l protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios.
Amen al Seor, todos sus fieles, porque l protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios. [ (Psalms 31:25) Sean fuertes y valerosos, todos los que esperan en el Seor. ] 
De David. Poema. Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta!
Feliz el hombre a quien el Seor no le tiene en cuenta las culpas, y en cuyo espritu no hay doblez!
Mientras me qued callado, mis huesos se consuman entre continuos lamentos,
porque de da y de noche tu mano pesaba sobre m; mi savia se secaba por los ardores del verano.
Pero yo reconoc mi pecado, no te escond mi culpa, pensando: "Confesar mis faltas al Seor". Y t perdonaste mi culpa y mi pecado!
Por eso, que todos tus fieles te supliquen en el momento de la angustia; y cuando irrumpan las aguas caudalosas no llegarn hasta ellos.
T eres mi refugio, t me libras de los peligros y me colmas con la alegra de la salvacin.
Yo te instruir, te ensear el camino que debes seguir; con los ojos puestos en ti, ser tu consejero.
No sean irracionales con el caballo y la mula, cuyo bro hay que contener con el bozal y el freno para poder acercarse.
Cuntos son los tormentos del malvado! Pero el Seor cubrir con su amor al que confa en l.
Algrense en el Seor, regocjense los justos! Canten jubilosos los rectos de corazn!
Aclamen, justos, al Seor; es propio de los buenos alabarlo.
Alaben al Seor con la ctara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas;
entonen para l un canto nuevo, toquen con arte, profiriendo aclamaciones.
Porque la palabra del Seor es recta y l obra siempre con lealtad;
l ama la justicia y el derecho, y la tierra est llena de su amor.
La palabra del Seor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejrcitos celestiales;
l encierra en un cntaro las aguas del mar y pone en un depsito las olas del ocano.
Que toda la tierra tema al Seor, y tiemblen ante l los habitantes del mundo;
porque l lo dijo, y el mundo existi, l dio una orden, y todo subsiste.
El Seor frustra el designio de las naciones y deshace los planes de los pueblos,
pero el designio del Seor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las generaciones.
Feliz la nacin cuyo Dios es el Seor, el pueblo que l se eligi como herencia!
El Seor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres;
l mira desde su trono a todos los habitantes de la tierra;
modela el corazn de cada uno y conoce a fondo todas sus acciones.
El rey no vence por su mucha fuerza ni se libra el guerrero por su gran vigor;
de nada sirven los caballos para la victoria: a pesar de su fuerza no pueden salvar.
Los ojos del Seor estn fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.
Nuestra alma espera en el Seor; l es nuestra ayuda y nuestro escudo.
Nuestro corazn se regocija en l: nosotros confiamos en su santo Nombre.
Seor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.
De David. Cuando se fingi demente delante de Abimlec, y tuvo que irse, echado por l.
[lef] Bendecir al Seor en todo tiempo, su alabanza estar siempre en mis labios.
[Bet] Mi alma se glora en el Seor; que lo oigan los humildes y se alegren.
[Gumel] Glorifiquen conmigo al Seor, alabemos su Nombre todos juntos.
[Dlet] Busqu al Seor: l me respondi y me libr de todos mis temores.
[He] Miren hacia l y quedarn resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarn.
[Zain] Este pobre hombre invoc al Seor: l lo escuch y los salv de sus angustias.
[Jet] El ngel del Seor acampa en torno de sus fieles, y los libra.
[Tet] Gusten y vean qu bueno es el Seor! Felices los que en l se refugian!
[Iod] Teman al Seor, todos sus santos, porque nada faltar a los que lo temen.
[Caf] Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Seor no carecen de nada.
[Lmed] Vengan, hijos, escuchen: voy a ensearles el temor del Seor.
[Mem] Quin es el hombre que ama la vida y desea gozar de das felices?
[Nun] Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas.
[Smec] Aprtate del mal y practica el bien, busca la paz y sigue tras ella.
[Ain] Los ojos del Seor miran al justo y sus odos escuchan su clamor;
[Pe] pero el Seor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra.
[Sade] Cuando ellos claman, el Seor los escucha y los libra de todas sus angustias.
[Qof] El Seor est cerca del que sufre y salva a los que estn abatidos.
[Res] El justo padece muchos males, pero el Seor lo libra de ellos.
[Sin] El cuida todos sus huesos, no se quebrar ni uno solo.
[Tau] La maldad har morir al malvado, y los que odian al justo sern castigados;
[Tau] La maldad har morir al malvado, y los que odian al justo sern castigados; [ (Psalms 34:23) [Vau] Pero el Seor rescata a sus servidores, y los que se refugian en l no sern castigados. ] 
De David. Combate, Seor, a los que me atacan, pelea contra los que me hacen la guerra.
Toma el escudo y el broquel, levntate y ven en mi ayuda;
empua la lanza y la jabalina para enfrentar a mis perseguidores; dime: "Yo soy tu salvacin".
Que sufran una derrota humillante los que intentan quitarme la vida; que vuelvan la espalda confundidos los que traman mi perdicin.
Que sean como la paja ante el viento, mientras el ngel del Seor los arrastra;
que su camino sea oscuro y resbaladizo, mientras el ngel del Seor los persigue.
Porque me tendieron sus redes sin motivo y me cavaron una fosa mortal:
que los sorprenda un desastre imprevisto; que sean atrapados por sus propias redes, y caigan en la fosa que ellos mismos cavaron!
Pero yo me alegrar en el Seor, me regocijar por su victoria;
todo mi ser proclamar: "Seor, no hay nadie igual a ti; t libras al dbil de las manos del ms fuerte, y al pobre, de aquel que lo despoja".
Se presentan contra m testigos falsos; me piden cuenta de cosas que ignoro;
me devuelven mal por bien, dejando mi alma desolada.
Yo, en cambio, cuando ellos estaban enfermos, me cubra con ropas de penitente, afliga mi alma con ayunos y oraba con la cabeza inclinada.
Ellos eran para m como un amigo o un hermano, y yo andaba triste y abatido, como quien llora la muerte de su madre.
Pero cuando tropec ellos se alegraron, se juntaron todos contra m y me golpearon sorpresivamente; me desgarraban sin cesar,
se burlaban de m con crueldad y rechinaban contra m sus dientes.
Seor, cunto tiempo vas a tolerarlo? Lbrame de los animales rugientes, salva mi vida de los leones;
y te dar gracias en la gran asamblea, te alabar en medio de una multitud.
Que no canten victoria mis enemigos traicioneros, ni se guien el ojo los que me odian sin motivo!
Ellos no hablan de paz, sino que atacan a los oprimidos de la tierra; traman planes engaosos
y se ren de m a carcajadas, diciendo: "Lo hemos visto con nuestros propios ojos".
T tambin lo has visto, Seor, no te calles; no te quedes lejos de m, Seor;
despirtate, levntate, Dios mo, Seor mo, defiende mi causa!
Jzgame segn tu justicia, Seor; Dios mo, que no canten victoria sobre m;
que no piensen: "Se cumpli nuestro deseo", ni digan: "Lo hemos devorado".
Que sufran una derrota humillante los que se alegran de mi desgracia; que se cubran de confusin y de vergenza los que se envalentonan contra m.
Canten, en cambio, y algrense, los que desean mi triunfo; los que desean mi felicidad, repitan siempre: "Qu grande es el Seor que en la paz de su siervo se complace!".
Entonces mi lengua pregonar tu justicia, y cada da proclamar tu alabanza.
Del maestro de coro. De David, el servidor del Seor.
El pecado habla al impo en el fondo de su corazn; para l no hay temor de Dios,
porque se mira con tan buenos ojos que no puede descubrir ni aborrecer su culpa.
Las palabras de su boca son maldad y traicin; dej de ser sensato y de practicar el bien;
en su lecho, slo piensa hacer el mal, se obstina en el camino del crimen y no reprueba al malvado.
Tu misericordia, Seor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes.
Tu justicia es como las altas montaas, tus juicios, como un ocano inmenso. T socorres a los hombres y a las bestias:
qu inapreciable es tu misericordia, oh Dios! Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas.
Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias.
En ti est la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz.
Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos del corazn.
Que el pie del orgulloso no me alcance ni me derribe la mano del malvado!
Que el pie del orgulloso no me alcance ni me derribe la mano del malvado! [ (Psalms 36:13) Miren cmo cayeron los malhechores: fueron derribados, y ya no podrn levantarse. ] 
De David. [lef] No te exasperes a causa de los malos, ni envidies a los que cometen injusticias,
porque pronto se secarn como el pasto y se marchitarn como la hierba verde.
[Bet] Confa en el Seor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Seor sea tu nico deleite, y l colmar los deseos de tu corazn.
[Gumel] Encomienda tu suerte al Seor, confa en l, y l har su obra;
har brillar tu justicia como el sol y tu derecho, como la luz del medioda.
[Dlet] Descansa en el Seor y espera en l; no te exasperes por el hombre que triunfa, ni por el que se vale de la astucia [14 c] para derribar al pobre y al humilde.
[He] Domina tu enojo, reprime tu ira; no te exasperes, no sea que obres mal;
porque los impos sern aniquilados, y los que esperan al Seor, poseern la tierra.
[Vau] Un poco ms, y el impo ya no existir; si buscas su casa, ya no estar;
pero los humildes poseern la tierra y gozarn de una gran felicidad.
[Zain] El malvado urde intrigas contra el justo, y al verlo, rechinan sus dientes;
pero el Seor se burla de l, sabiendo que se le acerca la hora.
[Jet] Los impos desenvainan la espada y tienden sus arcos para matar al justo;
pero su espada les atravesar el corazn y sus arcos quedarn destrozados.
[Tet] Vale ms la pobreza del justo que las grandes riquezas del malvado:
porque los brazos del impo se quebrarn, pero el Seor sostiene a los justos.
[Iod] El Seor se preocupa de los buenos y su herencia permanecer para siempre;
no desfallecern en los momentos de penuria, y en los tiempos de hambre quedarn saciados.
[Caf] Pero los malvados irn a la ruina, y los enemigos del Seor pasarn como la hermosura de los prados, se disiparn ms pronto que el humo.
[Lmed] El impo pide prestado y no devuelve, el justo, en cambio, da con generosidad;
los que el Seor bendice, poseern la tierra, y los que l maldice, sern exterminados.
[Mem] El Seor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace:
aunque caiga no quedar postrado, porque el Seor lo lleva de la mano.
[Nun] Yo fui joven, ahora soy viejo, y nunca vi un justo abandonado, ni a sus hijos mendigando el pan;
l presta siempre con generosidad y su descendencia ser bendecida.
[Smec] Aljate del mal, practica el bien, y siempre tendrs una morada,
porque el Seor ama la justicia y nunca abandona a sus fieles. [Ain] Los impos sern aniquilados y su descendencia quedar extirpada,
pero los justos poseern la tierra y habitarn en ella para siempre.
[Pe] La boca del justo expresa sabidura y su lengua dice lo que es recto:
la ley de Dios est en su corazn y sus pasos no vacilan.
[Sade] El malvado est al acecho del justo con la intencin de matarlo,
pero el Seor no lo abandona en sus manos ni deja que lo condenen en el juicio.
[Qof] Espera en el Seor y sigue su camino: [40 b] l te librar de los impos; [34 b] te honrar con la posesin de la tierra y t mismo vers la ruina de los malos.
[Res] Yo vi a un impo lleno de arrogancia, que floreca como un cedro frondoso;
pas otra vez, y ya no estaba, lo busqu, y no se lo pudo encontrar.
[Sin] Observa al inocente, fjate en el bueno; el que busca la paz tendr una descendencia;
pero los pecadores sern aniquilados y su descendencia quedar extirpada.
[Tau] La salvacin de los justos viene del Seor, l es su refugio en el momento del peligro;
el Seor los ayuda y los libera, los salva porque confiaron en l.
Salmo de David. En memoria.
Seor, no me reprendas por tu enojo ni me castigues por tu indignacin.
Porque me han traspasado tus flechas y tu brazo se descarg sobre m:
no hay parte sana en mi carne, a causa de tu furor. No hay nada intacto en mis huesos, a causa de mis pecados;
me siento ahogado por mis culpas: son como un peso que supera mis fuerzas.
Mis heridas hieden y supuran, a causa de mi insensatez;
estoy agobiado, decado hasta el extremo, y ando triste todo el da.
Siento un ardor en mis entraas, y no hay parte sana en mi carne;
estoy agotado, deshecho totalmente, y rujo con ms fuerza que un len.
T, Seor, conoces todos mis deseos, y no se te ocultan mis gemidos:
mi corazn palpita, se me acaban las fuerzas y me falta hasta la luz de mis ojos.
Mis amigos y vecinos se apartan de mis llagas, mis parientes se mantienen a distancia;
los que atentan contra m me tienden lazos, y los que buscan mi ruina me amenazan de muerte; todo el da proyectan engaos.
Pero yo, como un sordo, no escucho; como un mudo, no abro la boca:
me parezco a uno que no oye y no tiene nada que replicar.
Yo espero en ti, Seor: t me responders, Seor, Dios mo.
Slo te pido que no se ran de m, ni se aprovechen cuando tropiecen mis pies.
Porque estoy a punto de caer y el dolor no se aparta de m:
s, yo confieso mi culpa y estoy lleno de pesar por mi pecado.
Mi enemigos mortales son fuertes; y son muchos los que me odian sin motivo,
los que me retribuyen con maldades y me atacan porque busco el bien.
Pero t, Seor, no me abandones, Dios mo, no te quedes lejos de m;
Pero t, Seor, no me abandones, Dios mo, no te quedes lejos de m; [ (Psalms 38:23) apresrate a venir en mi ayuda, mi Seor, mi salvador! ] 
Del maestro de coro. De Iedutn. Salmo de David.
Yo pens: "Voy a vigilar mi proceder para no excederme con la lengua; le pondr una mordaza a mi boca, mientras tenga delante al malvado".
Entonces me encerr en el silencio, call, pero no me fue bien: el dolor se me haca insoportable;
el corazn me arda en el pecho, y a fuerza de pensar, el fuego se inflamaba, hasta que al fin tuve que hablar!
Seor, dame a conocer mi fin y cul es la medida de mis das para que comprenda lo frgil que soy:
no me diste ms que un palmo de vida, y mi existencia es como nada ante ti. Ah est el hombre: es tan slo un soplo,
pasa lo mismo que una sombra; se inquieta por cosas fugaces y atesora sin saber para quin.
Y ahora, Seor, qu esperanza me queda? Mi esperanza est puesta slo en ti:
lbrame de todas mis maldades, y no me expongas a la burla de los necios.
Yo me callo, no me atrevo a abrir la boca, porque eres t quien hizo todo esto.
Aparta de m tus golpes: me consumo bajo el peso de tu mano!
T corriges a los hombres, castigando sus culpas; carcomes como la polilla sus tesoros: un soplo, nada ms, es todo hombre.
Escucha, Seor, mi oracin; presta odo a mi clamor; no seas insensible a mi llanto, porque soy un husped en tu casa, un peregrino, lo mismo que mis padres.
Escucha, Seor, mi oracin; presta odo a mi clamor; no seas insensible a mi llanto, porque soy un husped en tu casa, un peregrino, lo mismo que mis padres. [ (Psalms 39:14) No me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes que me vaya y ya no exista ms. ] 
Del maestro de coro. De David. Salmo.
Esper confiadamente en el Seor: l se inclin hacia m y escuch mi clamor.
Me sac de la fosa infernal, del barro cenagoso; afianz mis pies sobre la roca y afirm mis pasos.
Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, temern y confiarn en el Seor.
Feliz el que pone en el Seor toda su confianza, y no se vuelve hacia los rebeldes que se extravan tras la mentira!
Cuntas maravillas has realizado, Seor, Dios mo! Por tus designios en favor nuestro, nadie se te puede comparar. Quisiera anunciarlos y proclamarlos, pero son innumerables.
T no quisiste vctima ni oblacin; pero me diste un odo atento; no pediste holocaustos ni sacrificios,
entonces dije: "Aqu estoy.
En el libro de la Ley est escrito lo que tengo que hacer: yo amo. Dios mo, tu voluntad, y tu ley est en mi corazn".
Proclam gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, t lo sabes, Seor.
No escond tu justicia dentro de m, proclam tu fidelidad y tu salvacin, y no ocult a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad.
Y t, Seor, no te niegues a tener compasin de m; que tu amor y tu fidelidad me protejan sin cesar.
Porque estoy rodeado de tantos males, que es imposible contarlos. Las culpas me tienen atrapado y ya no alcanzo a ver: son ms que los cabellos de mi cabeza, y me faltan las fuerzas.
Lbrame, Seor, por favor; Seor, ven pronto a socorrerme.
Que se avergencen y sean humillados los que quieren acabar con mi vida. Que retrocedan confundidos los que desean mi ruina;
queden pasmados de vergenza los que se ren de m.
Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria; "Qu grande es el Seor!"
Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria; "Qu grande es el Seor!" [ (Psalms 40:18) Yo soy pobre y miserable, pero el Seor piensa en m; t eres mi ayuda y mi libertador, no tardes, Dios mo! ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
Feliz el que se ocupa del dbil y del pobre: el Seor lo librar en el momento del peligro.
El Seor lo proteger y le dar larga vida, lo har dichoso en la tierra y no lo entregar a la avidez de sus enemigos.
El Seor lo sostendr en su lecho de dolor y le devolver la salud.
Yo dije: "Ten piedad de m, Seor, sname, porque pequ contra ti".
Mis enemigos slo me auguran desgracias: "Cundo se morir y desaparecer su nombre?".
Si alguien me visita, habla con falsedad, recoge malas noticias y las divulga al salir.
Mis adversarios se juntan para murmurar contra m, y me culpan de los males que padezco, diciendo:
"Una enfermedad incurable ha cado sobre l; ese que est postrado no volver a levantarse".
Hasta mi amigo ms ntimo, en quien yo confiaba, el que comi mi pan, se puso contra m.
Pero t, Seor, ten piedad de m; levntame y les dar su merecido.
En esto reconozco que t me amas, en que mi enemigo no canta victoria sobre m.
T me sostuviste a causa de mi integridad, y me mantienes para siempre en tu presencia.
T me sostuviste a causa de mi integridad, y me mantienes para siempre en tu presencia. [ (Psalms 41:14) Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, desde siempre y para siempre! Amn! Amn! ] 
Del maestro de coro. Poema de los hijos de Cor.
Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, as mi alma suspira por ti, mi Dios.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: Cundo ir a contemplar el rostro de Dios?
Las lgrimas son mi nico pan de da y de noche, mientras me preguntan sin cesar: "Dnde est tu Dios?"
Al recordar el pasado, me dejo llevar por la nostalgia: cmo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos de alegra y alabanza, en el jbilo de la fiesta!
Por qu te deprimes, alma ma? Por qu te inquietas? Espera en Dios, y yo volver a darle gracias, a l, que es mi salvador y mi Dios
Mi alma est deprimida: por eso me acuerdo de ti, desde la tierra del Jordn y el Hermn, desde el monte Misar.
Un abismo llama a otro abismo, con el estruendo de tus cataratas; tus torrentes y tus olas pasaron sobre m.
De da, el Seor me dar su gracia; y de noche, cantar mi alabanza al Dios de mi vida.
Dir a mi Dios: "Mi Roca, por qu me has olvidado? Por qu tendr que estar triste,  oprimido por mi enemigo?".
Mis huesos se quebrantan por la burla de mis adversarios; mientras me preguntan sin cesar: "Dnde est tu Dios?"
Mis huesos se quebrantan por la burla de mis adversarios; mientras me preguntan sin cesar: "Dnde est tu Dios?" [ (Psalms 42:12) Por qu te deprimes, alma ma? Por qu te inquietas? Espera en Dios, y yo volver a darle gracias, a l, que es mi salvador y mi Dios. ] 
Jzgame, oh Dios, y defiende mi causa contra la gente sin piedad; lbrame del hombre falso y perverso.
Si t eres mi Dios y mi fortaleza, por qu me rechazas? Por qu tendr que estar triste, oprimido por mi enemigo?
Envame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guen a tu santa Montaa, hasta el lugar donde habitas.
Y llegar al altar de Dios, el Dios que es la alegra de mi vida; y te dar gracias con la ctara, Seor, Dios mo.
Por qu te deprimes, alma ma? Por qu te inquietas? Espera en Dios, y yo volver a darle gracias, a l, que es mi salvador y mi Dios.
Del maestro de coro. De los hijos de Cor. Poema.
Oh Dios, nuestros padres nos contaron, y por eso lleg a nuestros odos, la obra que hiciste antiguamente,
con tu propia mano, cuando ellos vivan. T expulsaste a las naciones para plantarlos a ellos; y para hacerlos crecer, destruiste a los pueblos.
No ocuparon la tierra con su espada ni su brazo les obtuvo la victoria: fue tu mano derecha y tu brazo, fue la luz de tu rostro, porque los amabas.
Eras t, mi Rey y mi Dios, el que decida las victorias de Jacob:
con tu auxilio embestimos al enemigo y en tu Nombre aplastamos al agresor.
Porque yo no confiaba en mi arco ni mi espada me dio la victoria:
t nos salvaste de nuestros enemigos y confundiste a nuestros adversarios.
Dios ha sido siempre nuestro orgullo: damos gracias a tu Nombre eternamente.
Pero ahora nos rechazaste y humillaste: dejaste de salir con nuestro ejrcito,
nos hiciste retroceder ante el enemigo y nuestros adversarios nos saquearon.
Nos entregaste como ovejas al matadero y nos dispersaste entre las naciones;
vendiste a tu pueblo por nada, no sacaste gran provecho de su venta.
Nos expusiste a la burla de nuestros vecinos, a la risa y al escarnio de los que nos rodean;
hiciste proverbial nuestra desgracia y los pueblos nos hacen gestos de sarcasmo.
Mi oprobio est siempre ante m y mi rostro se cubre de vergenza,
por los gritos de desprecio y los insultos, por el enemigo sediento de venganza.
Y todo esto nos ha sobrevenido sin que nos hayamos olvidado de ti, sin que hayamos traicionado tu alianza!
Nuestro corazn no se volvi atrs ni nuestros pasos se desviaron de tu senda,
como para que nos aplastaras en un lugar desierto y nos cubrieras de tinieblas.
Si hubiramos olvidado el nombre de nuestro Dios y recurrido a un dios extrao,
Dios lo habra advertido, porque l conoce los secretos ms profundos.
Por tu causa nos dan muerte sin cesar y nos tratan como a ovejas que van al matadero.
Despierta, Seor! Por qu duermes? Levntate, no nos rechaces para siempre!
Por qu ocultas tu rostro y te olvidas de nuestra desgracia y opresin?
Estamos hundidos en el polvo, nuestro cuerpo est pegado a la tierra.
Estamos hundidos en el polvo, nuestro cuerpo est pegado a la tierra. [ (Psalms 44:27) Levntate, ven a socorrernos; lbranos por tu misericordia! ] 
Del maestro de coro. Segn la meloda de "Los lirios". De los hijos de Cor. Poema. Canto de amor.
Me brota del corazn un hermoso poema, yo dedico mis versos al rey: mi lengua es como la pluma de un hbil escribiente.
T eres hermoso, el ms hermoso de los hombres; la gracia se derram sobre tus labios, porque Dios te ha bendecido para siempre.
Cete, guerrero, la espada a la cintura;
con gloria y majestad, avanza triunfalmente; cabalga en defensa de la verdad y de los pobres. Tu mano hace justicia y tu derecha, proezas;
tus flechas con punzantes, se te rinden los pueblos y caen desfallecidos los rivales del rey.
Tu trono, como el de Dios, permanece para siempre; el cetro de tu realeza es un cetro justiciero:
t amas la justicia y odias la iniquidad. Por eso el Seor, tu Dios, prefirindote a tus iguales, te consagr con el leo de la alegra:
tus vestiduras exhalan perfume de mirra, loe y acacia. Las arpas te alegran desde los palacios de marfil;
una hija de reyes est de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.
Escucha, hija ma, mira y presta atencin! Olvida tu pueblo y tu casa paterna,
y el rey se prendar de tu hermosura. El es tu seor: inclnate ante l;
la ciudad de Tiro vendr con regalos y los grandes del pueblo buscarn tu favor.
Embellecida con corales engarzados en oro
y vestida de brocado, es llevada hasta el rey. Las vrgenes van detrs, sus compaeras la guan,
con gozo y alegra entran al palacio real.
Tus hijos ocuparn el lugar de tus padres, y los pondrs como prncipes por toda la tierra.
Tus hijos ocuparn el lugar de tus padres, y los pondrs como prncipes por toda la tierra. [ (Psalms 45:18) Yo har clebre tu nombre por todas las generaciones; por eso, los pueblos te alabarn eternamente. ] 
Del maestro de coro. De los hijos de Cor. Para oboes. Canto.
Dios es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros.
Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montaas se desplomen hasta el fondo del mar;
aunque bramen y se agiten sus olas, y con su mpetu sacudan las montaas. El Seor de los ejrcitos est con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
Los canales del Ro alegran la Ciudad de Dios, la ms santa Morada del Altsimo.
Dios est en medio de ella: nunca vacilar; l la socorrer al despuntar la aurora.
Tiemblan las naciones, se tambalean los reinos: l hace or su voz y se deshace la tierra.
El Seor de los ejrcitos est con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.
Vengan a contemplar las obras del Seor, l hace cosas admirables en la tierra:
elimina la guerra hasta los extremos del mundo; rompe el arco, quiebra la lanza y prende fuego a los escudos.
Rndanse y reconozcan que yo soy Dios: yo estoy por encima de las naciones, por encima de toda la tierra.
Rndanse y reconozcan que yo soy Dios: yo estoy por encima de las naciones, por encima de toda la tierra. [ (Psalms 46:12) El Seor de los ejrcitos est con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. ] 
Del maestro de coro. De los hijos de Cor. Salmo.
Aplaudan, todos los pueblos, aclamen a Dios con gritos de alegra;
porque el Seor, el Altsimo, es temible, es el soberano de toda la tierra.
El puso a los pueblos bajo nuestro yugo, y a las naciones bajo nuestros pies;
l eligi para nosotros una herencia, que es el orgullo de Jacob, su predilecto.
Dios asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas.
Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey:
Dios es el Rey de toda la tierra, cntenle un hermoso himno.
Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado.
Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su trono sagrado. [ (Psalms 47:10) Los nobles de los pueblos se renen con el pueblo del Dios de Abraham: de Dios son los poderosos de la tierra, y l se ha elevado inmensamente. ] 
Canto. Salmo de los hijos de Cor.
El Seor es grande y digno de alabanza, en la Ciudad de nuestro Dios.
Su Santa Montaa, la altura ms hermosa, es la alegra de toda la tierra. La Montaa de Sin, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey:
Dios se manifest como un baluarte en medio de sus palacios.
Porque los reyes se aliaron y avanzaron unidos contra ella;
pero apenas la vieron quedaron pasmados y huyeron despavoridos.
All se apoder de ellos el terror y dolores como los del parto,
como cuando el viento del desierto destroza las naves de Tarsis.
Hemos visto lo que habamos odo en la Ciudad de nuestro Dios, en la Ciudad del Seor de los ejrcitos, que l afianz para siempre.
Nosotros evocamos tu misericordia en medio de tu Templo, oh Dios.
Tu alabanza, lo mismo que tu nombre, llega hasta los confines de la tierra. Tu derecha est llena de justicia:
se alegra la Montaa de Sin; las ciudades de Jud se regocijan a causa de tus juicios.
Den una vuelta alrededor de Sin y cuenten sus torreones;
observen sus baluartes y miren sus palacios, para que puedan decir a la prxima generacin:
observen sus baluartes y miren sus palacios, para que puedan decir a la prxima generacin: [ (Psalms 48:15) "As es Dios, nuestro Dios por los siglos de los siglos, aquel que nos conduce". ] 
Del maestro de coro. De los hijos de Cor. Salmo.
Oigan esto, todos los pueblos; escuchen, todos los habitantes del mundo:
tanto los humildes como los poderosos, el rico lo mismo que el pobre.
Mi boca hablar sabiamente, mis reflexiones sern muy sensatas.
Voy a inspirarme para componer un proverbio, revelar mi enigma al son de la ctara.
Por qu voy a temer en los momentos de peligro, cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de esos que confan en sus riquezas y se jactan de su gran fortuna?
No, nadie puede rescatarse a s mismo ni pagar a Dios el precio de su liberacin,
el precio de su rescate es demasiado caro, y todos desaparecern para siempre.
para poder seguir viviendo eternamente sin llegar a ver el sepulcro:
Cualquiera ve que mueren los sabios, necios e ignorantes perecen por igual, y dejan a otros sus riquezas:
la tumba es su residencia perpetua, su morada por los siglos de los siglos, por ms que hayan posedo muchas tierras.
Ningn hombre permanece en la opulencia, sino que muere lo mismo que los animales:
este es el destino de los que tienen riquezas, y el final de la gente insaciable.
Sern puestos como ovejas en el Abismo, la Muerte ser su pastor; bajarn derecho a la tumba, su figura se desvanecer y el Abismo ser su mansin.
Pero Dios rescatar mi vida, me sacar de las garras del Abismo.
No te preocupes cuando un hombre se enriquece o aumenta el esplendor de su casa:
cuando muera, no podr llevarse nada, su esplendor no bajar con l.
Aunque en vida se congratulaba, diciendo: "Te alabarn porque lo pasas bien",
igual ir a reunirse con sus antepasados, con esos que nunca vern la luz.
igual ir a reunirse con sus antepasados, con esos que nunca vern la luz. [ (Psalms 49:21) El hombre rico no reflexiona, y muere lo mismo que los animales. ] 
Salmo de Asaf. El Dios de los dioses, el Seor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso.
Dios resplandece desde Sin, que es el dechado de toda hermosura:
ya viene nuestro Dios, y no callar; un fuego devorador lo precede, la tempestad ruge a su alrededor.
El llama desde lo alto al cielo y a la tierra, para entablar un juicio contra su pueblo:
"Renanme a mis amigos, a los que sellaron mi alianza con un sacrificio".
Que el cielo proclame su justicia, porque Dios es el nico Juez!
"Escucha, pueblo mo, yo te hablo; Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Seor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios: tus holocaustos estn siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales.
Porque son mas todas las fieras de la selva, y tambin el ganado de las montaas ms altas.
Yo conozco los pjaros de los montes y tengo ante m todos los animales del campo.
Si tuviera hambre, no te dira, porque es mo el mundo y todo lo que hay en l.
Acaso voy a comer la carne de los toros o a beber la sangre de los cabritos?
Ofrece al Seor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altsimo;
invcame en los momentos de peligro: yo te librar, y t me glorificars".
Dios dice al malvado: "Cmo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca,
t, que aborreces toda enseanza y te despreocupas de mis palabras?
Si ves a un ladrn, tratas de emularlo; haces causa comn con los adlteros;
hablas mal sin ningn reparo y tramas engaos con tu lengua;
te sientas a conversar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu propia madre.
Haces esto, y yo me voy a callar? Piensas acaso que soy como t? Te acusar y te argir cara a cara,
Entiendan bien esto, los que olvidan a Dios, no sea que yo los destruya sin remedio.
El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad; y al que va por el buen camino le har gustar la salvacin de Dios".
Del maestro de coro. Salmo de David.
Cuando el profeta Natn lo visit, despus que aquel se haba unido a Betsab.
Ten piedad de m, oh Dios, por tu bondad, por tu gran compasin, borra mis faltas!
Lvame totalmente de mi culpa y purifcame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado est siempre ante m.
Contra ti, contra ti solo pequ e hice lo que es malo a tus ojos. Por eso, ser justa tu sentencia y tu juicio ser irreprochable;
yo soy culpable desde que nac; pecador me concibi mi madre.
T amas la sinceridad del corazn y me enseas la sabidura en mi interior.
Purifcame con el hisopo y quedar limpio; lvame, y quedar ms blanco que la nieve.
Annciame el gozo y la alegra: que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas.
Crea en m, Dios mo, un corazn puro, y renueva la firmeza de mi espritu.
No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de m tu santo espritu.
Devulveme la alegra de tu salvacin, que tu espritu generoso me sostenga:
yo ensear tu camino a los impos y los pecadores volvern a ti.
Lbrame de la muerte, Dios, salvador mo, y mi lengua anunciar tu justicia!
Abre mis labios, Seor, y mi boca proclamar tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espritu contrito, t no desprecias el corazn contrito y humillado.
mi sacrificio es un espritu contrito, t no desprecias el corazn contrito y humillado. [ (Psalms 51:20) Trata bien a Sin por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusaln, ] 
mi sacrificio es un espritu contrito, t no desprecias el corazn contrito y humillado. [ (Psalms 51:20) Trata bien a Sin por tu bondad; reconstruye los muros de Jerusaln, ] [ (Psalms 51:21) Entonces aceptars los sacrificios rituales -las oblaciones y los holocaustos- y se ofrecern novillos en tu altar. ] 
Del maestro de coro. Poema de David.
Cuando el edomita Doeg vino a avisar a Sal, dicindole: "David ha entrado en casa de Ajimlec".
Por qu te jactas de tu malicia, hombre prepotente y sin piedad?
Ests todo el da tramando maldades, tu lengua es como navaja afilada, y no haces ms que engaar.
Prefieres el mal al bien, la mentira a la verdad;
amas las palabras hirientes, lengua mentirosa!
Por eso Dios te derribar, te destruir para siempre, te arrojar de tu carpa, te arrancar de la tierra de los vivientes.
Al ver esto, los justos sentirn temor y se reirn de l, diciendo:
"Este es el hombre que no puso su refugio en Dios, sino que confi en sus muchas riquezas y se envalenton por su maldad".
"Este es el hombre que no puso su refugio en Dios, sino que confi en sus muchas riquezas y se envalenton por su maldad". [ (Psalms 52:10) Yo, en cambio, como un olivo frondoso en la Casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia de Dios. ] 
"Este es el hombre que no puso su refugio en Dios, sino que confi en sus muchas riquezas y se envalenton por su maldad". [ (Psalms 52:10) Yo, en cambio, como un olivo frondoso en la Casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia de Dios. ] [ (Psalms 52:11) Te dar gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamar la bondad de tu Nombre delante de tus fieles. ] 
Del maestro de coro. Para la enfermedad. Poema de David.
El necio se dice a s mismo: "No hay Dios". Todos estn pervertidos, hacen cosas abominables, nadie practica el bien.
Dios observa desde el cielo a los seres humanos, para ver si hay alguien que sea sensato, alguien que busque a Dios.
Todos estn extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
Nunca aprendern los malvados, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan, y no invocan al Seor?
Ellos temblaron de espanto donde no haba nada que temer; Dios ha dispersado los huesos de tus agresores: t los has confundido, porque Dios los rechaz.
Ellos temblaron de espanto donde no haba nada que temer; Dios ha dispersado los huesos de tus agresores: t los has confundido, porque Dios los rechaz. [ (Psalms 53:7) Ojal venga desde Sin la salvacin de Israel! Cuando el Seor cambie la suerte de su pueblo, se alegrar Jacob, se regocijar Israel. ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema de David.
Cuando los habitantes de Zif vinieron a decir a Sal: "No se ha escondido David entre nosotros?".
Dios mo, slvame por tu Nombre, defindeme con tu poder,
Dios mo, escucha mi splica, presta atencin a las palabras de mi boca.
Porque gente soberbia se ha alzado contra m, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios.
Pero Dios es mi ayuda, el Seor es mi verdadero sostn:
que el mal recaiga sobre mis adversarios, destryelos, Seor, por tu felicidad!
que el mal recaiga sobre mis adversarios, destryelos, Seor, por tu felicidad! [ (Psalms 54:8) Te ofrecer un sacrificio voluntario, dar gracias a tu Nombre, porque es bueno, ] 
que el mal recaiga sobre mis adversarios, destryelos, Seor, por tu felicidad! [ (Psalms 54:8) Te ofrecer un sacrificio voluntario, dar gracias a tu Nombre, porque es bueno, ] [ (Psalms 54:9) porque me has librado de todos mis adversarios y he visto la derrota de mis enemigos. ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Poema de David.
Dios mo, escucha mi oracin, no seas insensible a mi splica;
atindeme y respndeme. La congoja me llena de inquietud;
estoy turbado por los gritos el enemigo, por la opresin de los malvados: porque acumulan infamias contra m y me hostigan con furor.
Mi corazn se estremece dentro de mi pecho, me asaltan los horrores de la muerte,
me invaden el temor y el temblor, y el pnico se apodera de m.
Quin me diera alas de paloma para volar y descansar!
Entonces huira muy lejos, habitara en el desierto.
Me apurara a encontrar un refugio contra el viento arrasador y la borrasca.
Confunde sus lenguas, Seor, divdelas, porque no veo ms que violencia y discordia en la ciudad,
rondando da y noche por sus muros. Dentro de ella hay maldad y opresin,
en su interior hay ruindad; la crueldad y el engao no se apartan de sus plazas.
Si fuera mi enemigo el que me agravia, podra soportarlo; si mi adversario se alzara contra m, me ocultara de l.
Pero eres t, un hombre de mi condicin, mi amigo y confidente,
con quien viva en dulce intimidad: juntos bamos entre la multitud a la Casa de Dios!
Que la muerte los sorprenda, que bajen vivos al Abismo, porque dentro de sus moradas slo existe la maldad.
Yo, en cambio, invoco a mi Dios, y el Seor me salvar.
De tarde, de maana, al medioda, gimo y me lamento, pero l escuchar mi clamor.
El puso a salvo mi vida; se acerc cuando eran muy numerosos los que estaban contra m.
Dios, que reina desde siempre, los oy y los humill. Porque ellos no se corrigen ni temen a Dios;
alzan las manos contra sus aliados y violan los pactos.
Su boca es ms blanda que la manteca, pero su corazn desea la guerra; sus palabras son ms suaves que el aceite, pero hieren como espadas.
Confa tu suerte al Seor, y l te sostendr: nunca permitir que el justo perezca.
Confa tu suerte al Seor, y l te sostendr: nunca permitir que el justo perezca. [ (Psalms 55:24) Y t, Dios mo, los precipitars en la fosa ms profunda. Los hombres sanguinarios y traidores no llegarn ni a la mitad de sus das. Yo, en cambio, confo en ti, Seor. ] 
Del maestro de coro. Segn la meloda de "La paloma de los dioses lejanos". De David. Mictn. Cuando los filisteos se apoderaron de l en Gat.
Ten piedad de m, Seor, porque me asedian, todo el da me combaten y me oprimen:
mis enemigos me asedian sin cesar, son muchos los que combaten contra m.
Cuando me asalta el temor, yo pongo mi confianza en ti, Dios Altsimo;
confo en Dios y alabo su Palabra, confo en l y ya no temo: qu puede hacerme un simple mortal?
Me afligen constantemente con sus palabras, slo piensan en hacerme dao;
conspiran, se esconden y siguen mis rastros, esperando la ocasin de quitarme la vida.
Podrn librarse a pesar de su maldad? Derriba a esa gente, Dios mo, con tu enojo!
T has anotado los pasos de mi destierro; recoge mis lgrimas en tu odre: acaso no est todo registrado en tu Libro?
Mis enemigos retrocedern cuando te invoque. Yo s muy bien que Dios est de mi parte;
confo en Dios y alabo su palabra;
confo en l y ya no temo: qu pueden hacerme los hombres?
Debo cumplir, Dios mo, los votos que te hice: te ofrecer sacrificios de alabanza,
Debo cumplir, Dios mo, los votos que te hice: te ofrecer sacrificios de alabanza, [ (Psalms 56:14) porque t libraste mi vida de la muerte y mis pies de la cada, para que camine delante de Dios en la luz de la vida. ] 
Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictn. Cuando huyendo de Sal, se escondi en la cueva.
Ten piedad de m, Dios mo, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia.
Invocar a Dios, el Altsimo, al Dios que lo hace todo por m:
l me enviar la salvacin desde el cielo y humillar a los que me atacan. Que Dios enve su amor y su fidelidad!
Yo estoy tendido en medio de leones que devoran con avidez a los hombres; sus dientes son lanzas y flechas, su lengua, una espada afilada.
Levntate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!
Ellos tendieron una red a mi paso, para que yo sucumbiera; cavaron una fosa ante m, pero cayeron en ella.
Mi corazn est firme. Dios mo, mi corazn est firme. Voy a cantar al son de instrumentos:
despierta, alma ma! Despierten, arpa y ctara, para que yo despierte a la aurora!
Te alabar en medio de los pueblos, Seor, te cantar entre las naciones,
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes.
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes. [ (Psalms 57:12) Levntate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! ] 
Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictn.
Acaso ustedes, los poderosos, pronuncian realmente sentencias justas y gobiernan a los hombres con rectitud?
No! Ustedes cometen injusticias a plena conciencia y favorecen la opresin en la tierra.
Los impos estn extraviados desde el seno materno; desde su nacimiento se descarriaron los impostores.
Tienen un veneno semejante al de las vboras; son como una serpiente sorda, que cierra los odos,
para no or la voz del encantador, la voz del mago que ejerce su arte con destreza.
Rmpeles, Dios mo, los dientes en la boca; arrncales, Seor, esos colmillos de leones.
Que se diluyan como agua que se evapora; que se marchiten como hierba pisoteada.
Sean como una babosa que se deshace al pasar, como un aborto de mujer que no lleg a ver el sol.
Que los arrastre el vendaval -verdes o quemados- antes que produzcan espinas como una zarza.
El justo se alegrar al contemplar la Venganza y lavar sus pies en la sangre de los impos.
El justo se alegrar al contemplar la Venganza y lavar sus pies en la sangre de los impos. [ (Psalms 58:12) Entonces dirn los hombres: "S, el justo recibe su recompensa; s, hay un Dios que hace justicia en la tierra". ] 
Del maestro de coro. "No destruyas". De David. Mictn. Cuando Sal dio orden de vigilar su casa para matarlo.
Lbrame de mis enemigos, Dios mo, defindeme de los que se levantan contra m;
lbrame de los que hacen el mal y slvame de los hombres sanguinarios.
Mira cmo me estn acechando: los poderosos se conjuran contra m; sin rebelda ni pecado de mi parte, Seor,
sin culpa ma, se disponen para el ataque. Despierta, ven a mi encuentro y observa,
Seor Dios de los ejrcitos, Dios de Israel: levntate para castigar a las naciones, no tengas compasin de los traidores.
Vuelven al atardecer, aullando como perros, y recorren la ciudad.
Mira cmo sueltan sus lenguas, hay puales en sus labios, y dicen: "Quin nos va a or?".
Pero t, Seor, res de ellos y te burlas de todos los paganos.
Yo miro hacia ti, fuerza ma, porque Dios es mi baluarte;
l vendr a mi encuentro con su gracia y me har ver la derrota de mis enemigos.
Qutales la vida, Dios mo, y que mi pueblo no lo olvide: disprsalos y derrbalos con tu poder, t, Seor, que eres nuestro escudo.
Cada palabra que pronuncian es un pecado en su boca; queden atrapados en su orgullo, por las blasfemias y mentiras que profieren!
Extermnalos con tu furor, extermnalos y que no existan ms: as se sabr que Dios gobierna en Israel y hasta los confines de la tierra.
Vuelven al atardecer, aullando como perros, y recorren la ciudad:
vagan en busca de comida; mientras no se sacian, siguen ladrando.
Pero yo cantar tu poder, y celebrar tu amor de madrugada, porque t has sido mi fortaleza y mi refugio en el peligro.
Pero yo cantar tu poder, y celebrar tu amor de madrugada, porque t has sido mi fortaleza y mi refugio en el peligro. [ (Psalms 59:18) Yo te cantar, fuerza ma, porque t eres mi baluarte, Dios de misericordia! ] 
Del maestro de coro. Segn la meloda de "El lirio del testimonio". Mictn de David. Para ensear.
Cuando luch contra Aram Naharaim y contra Aram de Sob, y Joab volvi para derrotar a Edom, en el valle de la Sal, dando muerte a doce mil hombres.
Oh Dios, t nos has rechazado, nos has deshecho! Estabas irritado: vulvete a nosotros!
Hiciste temblar la tierra, la agrietaste: repara sus grietas, porque se desmorona.
Impusiste a tu pueblo una dura prueba, nos hiciste beber un vino embriagador.
Diste a tus fieles la seal de retirada, para que huyeran de los arqueros.
Slvanos con tu poder, respndenos, para que se pongan a salvo tus predilectos!
Dios habl desde su Santuario: "Yo repartir triunfalmente a Siquem y distribuir el valle de Sucot.
Mo es Galaad, Manass me pertenece; Efram es mi yelmo, mi cetro es Jud,
Moab es la vasija donde yo me lavo; plantar mis sandalias en Edom y cantar victoria sobre Filistea".
Quin me llevar hasta la ciudad fortificada, quin me conducir hasta Edom,
si t, oh Dios, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejrcito?
si t, oh Dios, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejrcito? [ (Psalms 60:13) Danos tu ayuda contra el adversario, porque es intil el auxilio de los hombres. ] 
si t, oh Dios, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejrcito? [ (Psalms 60:13) Danos tu ayuda contra el adversario, porque es intil el auxilio de los hombres. ] [ (Psalms 60:14) Con Dios alcanzaremos la victoria y l aplastar a nuestros enemigos. ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. De David.
Dios mo, escucha mi clamor, atiende a mi plegaria!
Yo te invoco desde los confines de la tierra, mientras mi corazn desfallece. Condceme a una roca inaccesible,
porque t eres para m un refugio y una fortaleza frente al enemigo.
Que yo sea siempre un husped en tu Carpa y pueda refugiarme al amparo de tus alas!
Porque t, Dios mo, tienes en cuenta mis votos y me das la herencia de los que temen tu Nombre.
Aade das a los das del rey: que duren sus aos por muchas generaciones;
que reine para siempre en la presencia de Dios, que la Gracia y la Fidelidad lo protejan.
que reine para siempre en la presencia de Dios, que la Gracia y la Fidelidad lo protejan. [ (Psalms 61:9) As cantar a tu Nombre eternamente y das tras da cumplir mis votos. ] 
Del maestro de coro. Al estilo de Iedutn. Salmo de David.
Slo en Dios descansa mi alma, de l me viene la salvacin.
Slo l es mi Roca salvadora; l es mi baluarte: nunca vacilar.
Hasta cundo se ensaarn con un hombre para derribarlo entre todos, como si fuera un muro inclinado o un cerco que est por derrumbarse?
Slo piensan en menoscabar mi dignidad y se complacen en la mentira; bendicen con la boca y maldicen con el corazn.
Slo en Dios descansa mi alma, de l me viene la esperanza.
Slo l es mi Roca salvadora, l es mi baluarte: nunca vacilar.
Mi salvacin y mi gloria estn en Dios: l es mi Roca firme, en Dios est mi refugio.
Confen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en l su corazn, porque Dios es nuestro refugio.
Los hombres no son ms que un soplo, los poderosos son slo una ficcin: puestos todos juntos en una balanza, pesaran menos que el viento.
No se fen de la violencia, ni se ilusionen con lo robado; aunque se acrecienten las riquezas no pongan el corazn en ellas.
Dios ha dicho una cosa, dos cosas yo escuch: que el poder pertenece a Dios,
Dios ha dicho una cosa, dos cosas yo escuch: que el poder pertenece a Dios, [ (Psalms 62:13) y a ti, Seor, la misericordia. Porque t retribuyes a cada uno segn sus acciones. ] 
Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Jud.
Oh Dios, t eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.
S, yo te contempl en el Santuario para ver tu poder y tu gloria.
Porque tu amor vale ms que la vida, mis labios te alabarn.
As te bendecir mientras viva y alzar mis manos en tu Nombre.
Mi alma quedar saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabar con jbilo en los labios.
Mientras me acuerdo de ti en mi lecho y en las horas de la noche medito en ti,
veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas.
Mi alma est unida a ti, tu mano me sostiene,
Que caigan en lo ms profundo de la tierra los que buscan mi perdicin;
que sean pasados al filo de la espada y arrojados como presa a los chacales.
que sean pasados al filo de la espada y arrojados como presa a los chacales. [ (Psalms 63:12) Pero el rey se alegrar en Dios; y los que juran por l se gloriarn, cuando se haga callar a los traidores. ] 
Del maestro de coro. Salmo de David.
Dios mo, escucha la voz de mi lamento, protgeme del enemigo temible.
Aprtame de la conjuracin de los malvados, de la agitacin de los que hacen el mal.
Ellos afilan su lengua como una espada y apuntan como flechas sus palabras venenosas,
para disparar a escondidas contra el inocente, tirando de sorpresa y sin ningn temor.
Se obstinan en sus malos propsitos y esconden sus trampas con astucia, pensando: "Quin podr verlo?".
Proyectan maldades y disimulan sus proyectos: su interior es un abismo impenetrable.
Pero Dios los acribilla a flechazos y quedan heridos de improviso;
su misma lengua los lleva a la ruina, y aquellos que los ven mueven la cabeza.
Por eso, todos los hombres sentirn temor; proclamarn esta obra de Dios y reconocern lo que l hizo.
Por eso, todos los hombres sentirn temor; proclamarn esta obra de Dios y reconocern lo que l hizo. [ (Psalms 64:11) El justo se alegrar en el Seor y encontrar un refugio en l; y se gloriarn todos los rectos de corazn. ] 
Del maestro de coro. De David. Canto.
A ti, oh Dios, te corresponde un canto de alabanza en Sin, y todos tienen que cumplir sus votos,
porque t escuchas las plegarias. A ti acuden todos los hombres
bajo el peso de sus culpas; nuestras faltas nos abruman, pero t las perdonas.
Feliz el que t eliges y atraes para que viva en tus atrios: que nos saciemos con los bienes de tu Casa, con los dones sagrados de tu Templo!
Por tu justicia, Dios, salvador nuestro, nos respondes con obras admirables: t eres la esperanza de los confines de la tierra y de las islas ms remotas.
T afianzas las montaas con tu poder, revestido de fortaleza;
acallas el rugido de los mares, el estruendo de las olas y el tumulto de los pueblos.
Los que habitan en las tierras ms lejanas temen tus obras prodigiosas; t haces que canten de alegra el oriente y el occidente.
Visitas la tierra, la haces frtil y la colmas de riquezas; los canales de Dios desbordan de agua, y as preparas sus trigales:
riegas los surcos de la tierra, emparejas sus terrones; la ablandas con aguaceros y bendices sus brotes.
T coronas el ao con tus bienes, y a tu paso rebosa la abundancia;
rebosan los pastos del desierto y las colinas se cien de alegra.
rebosan los pastos del desierto y las colinas se cien de alegra. [ (Psalms 65:14) Las praderas se cubren de rebaos y los valles se revisten de trigo: todos ellos aclaman y cantan. ] 
Del maestro de coro. Canto. Salmo. Aclame a Dios toda la tierra!
Canten la gloria de su Nombre! Tribtenle una alabanza gloriosa,
digan a Dios: "Qu admirables son tus obras!". Por la inmensidad de tu poder, tus enemigos te rinden pleitesa;
toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
Vengan a ver las obras de Dios, las cosas admirables que hizo por los hombres:
l convirti el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Ro. Por eso, alegrmonos en l,
que gobierna eternamente con su fuerza; sus ojos vigilan a las naciones, y los rebeldes no pueden sublevarse.
Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan or bien alto su alabanza:
l nos concedi la vida y no dej que vacilaran nuestros pies.
Porque t nos probaste, oh Dios, nos purificaste como se purifica la plata;
nos hiciste caer en una red, cargaste un fardo sobre nuestras espaldas.
Dejaste que cabalgaran sobre nuestras cabezas, pasamos por el fuego y por el agua, hasta que al fin nos diste un respiro!
Yo vengo a tu Casa a ofrecerte holocaustos, para cumplir los votos que te hice:
los votos que pronunciaron mis labios y que mi boca prometi en el peligro.
Te ofrecer en holocausto animales cebados, junto con el humo de los carneros; te sacrificar bueyes y cabras.
Los que temen a Dios, vengan a escuchar, yo les contar lo que hizo por m:
apenas mi boca clam hacia l, mi lengua comenz a alabarlo.
Si hubiera tenido malas intenciones, el Seor no me habra escuchado;
pero Dios me escuch y atendi al clamor de mi plegaria.
Bendito sea Dios, que no rechaz mi oracin ni apart de m su misericordia.
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Canto.
Que Dios tenga piedad y nos bendiga, haga brillar su rostro sobre nosotros,
para que en la tierra se reconozca su dominio, y su victoria entre las naciones.
Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!
Que canten de alegra las naciones, porque gobiernas a los pueblos con justicia y guas a las naciones de la tierra.
Que los pueblos te den gracias, oh Dios, que todos los pueblos te den gracias!
La tierra ha dado su fruto: el Seor, nuestro Dios, nos bendice.
La tierra ha dado su fruto: el Seor, nuestro Dios, nos bendice. [ (Psalms 67:8) Que Dios nos bendiga, y lo teman todos los confines de la tierra. ] 
Del maestro de coro. De David. Salmo. Canto.
Se alza Dios! Sus enemigos se dispersan y sus adversarios huyen delante de l.
T los disipas como se disipa el humo; como se derrite la cera ante el fuego, as desaparecen los impos ante Dios.
Pero los justos se regocijan, gritan de gozo delante de Dios y se llenan de alegra.
Canten a Dios, entonen un himno a su Nombre! branle paso al que cabalga sobre las nubes! Su Nombre es "el Seor": griten de alegra en su presencia!
Dios en su santa Morada es padre de los hurfanos y defensor de las viudas:
l instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos, mientras los rebeldes habitan en un lugar desolado.
Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando avanzabas por el desierto,
tembl la tierra y el cielo dej caer su lluvia, delante de Dios -el del Sina-, delante de Dios, el Dios de Israel.
T derramaste una lluvia generosa, Seor: tu herencia estaba exhausta y t la reconfortaste;
all es estableci tu familia, y t, Seor, la afianzars por tu bondad para con el pobre.
El Seor pronuncia una palabra y una legin de mensajeros anuncia la noticia:
"Huyen los reyes, huyen con sus ejrcitos, y te repartes como botn los adornos de un palacio.
No se queden recostados entre los rebaos! Las alas de la Paloma estn recubiertas de plata, y su plumaje, de oro resplandeciente"
Cuando el Todopoderoso dispers a los reyes, caa la nieve sobre el Monte Umbro.
Montaas divinas, montaas de Basn, montaas escarpadas, montaas de Basn!
Por qu miran con envidia, montaas escarpadas, a la Montaa que Dios prefiri como Morada? All el Seor habitar para siempre!
Los carros de guerra de Dios son dos miradas de escuadrones relucientes; el Seor est en medio de ellos, el Sina est en el Santuario!
Subiste a la altura llevando cautivos, recogiste dones entre los hombres -incluso entre los rebeldes- cuando te estableciste all, Seor Dios.
Bendito sea el Seor, el Dios de nuestra salvacin! El carga con nosotros da tras da;
l es el Dios que nos salva y nos hace escapar de la muerte.
S, Dios aplastar la cabeza de sus enemigos, el crneo de los que se obstinan en sus delitos.
Dice el Seor: "Los traer de Basan, los traer desde los abismos del mar,
para que hundas tus pies en la sangre del enemigo y la lengua de tus perros tambin tenga su parte".
Ya apareci tu cortejo, Seor, el cortejo de mi Rey y mi Dios hacia el Santuario:
los cantores van al frente, los msicos, detrs; las jvenes, en medio, van tocando el tamboril.
Bendigan al Seor en medio de la asamblea! Bendigan al Seor desde la fuente de Israel!
All Benjamn, el ms pequeo, abre la marcha con los prncipes de Jud, vestidos de brocado, y con los prncipes de Zabuln y los prncipes de Neftal.
Tu Dios ha desplegado tu poder: s fuerte, Dios, t que has actuado por nosotros!
A causa de tu Templo, que est en Jerusaln, los reyes te presentarn tributo.
Reprime a la Fiera de los juncos, al tropel de los toros y terneros: que esos pueblos se rindan a tus pies, trayendo lingotes de oro. El Seor dispers a los pueblos guerreros;
telas preciosas llegan de Egipto y Etiopa, con sus propias manos, presenta sus dones a Dios.
Canten al Seor, reinos de la tierra, entonen un himno a Dios,
al que cabalga por el cielo, por el cielo antiqusimo! El hace or su voz poderosa,
reconozcan el poder de Dios! Su majestad brilla sobre Israel y su poder, sobre las nubes.
reconozcan el poder de Dios! Su majestad brilla sobre Israel y su poder, sobre las nubes. [ (Psalms 68:36) T eres temible, oh Dios, desde tus santuarios. El Dios de Israel concede a su pueblo el poder y la fuerza. Bendito sea Dios! ] 
Del maestro de coro. Segn la meloda de "Los lirios". De David.
Slvame, Dios mo, porque el agua me llega a la garganta!
Estoy hundido en el fango del Abismo y no puedo hacer pie; he cado en las aguas profundas, y me arrastra la corriente.
Estoy exhausto de tanto gritar, y mi garganta se ha enronquecido; se me ha nublado la vista de tanto esperar a mi Dios.
Ms numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; ms fuertes que mis huesos, los que me atacan sin razn. Y hasta tengo que devolver lo que yo no he robado!
Dios mo, t conoces mi necedad, no se te ocultan mis ofensas.
Que no queden defraudados por mi culpa los que esperan en ti, Seor del universo; que no queden humillados por mi causa los que te buscan, Dios de Israel.
Por ti he soportado afrentas y la vergenza cubri mi rostro;
me convert en un extrao para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre:
porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre m los ultrajes de los que te agravian.
Cuando aflijo mi alma con ayunos, aprovechan para insultarme;
cuando me visto de penitente, soy para ellos un motivo de risa;
los que estn a la puerta murmuran contra m, y los bebedores me hacen burla con sus cantos.
Pero mi oracin sube hasta ti, Seor, en el momento favorable: respndeme, Dios mo, por tu gran amor, slvame, por tu fidelidad.
Scame del lodo para que no me hunda, lbrame de los que me odian y de las aguas profundas;
que no me arrastre la corriente, que no me trague el Abismo, que el Pozo no se cierre sobre m.
Respndeme, Seor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasin vulvete a m;
no te ocultes el rostro a tu servidor, respndeme pronto, porque estoy en peligro.
Acrcate a mi y resctame, lbrame de mis enemigos:
t conoces mi afrenta, mi vergenza y mi deshonra, todos mis enemigos estn ante ti.
La vergenza me destroza el corazn, y no tengo remedio. Espero compasin y no la encuentro, en vano busco un consuelo:
pusieron veneno en mi comida, y cuando tuve sed me dieron vinagre.
Que su mesa se convierta en una trampa, y sus manjares, en un lazo;
que se nuble su vista y no vean y sus espaldas se queden sin fuerza.
Descarga sobre ellos tu indignacin, que los alcance el ardor de tu enojo;
que sus poblados se queden desiertos y nadie habite en sus carpas.
Porque persiguen al que t has castigado y aumentan los dolores del que t has herido.
Imptales una culpa tras otra, no los declares inocentes;
brralos del Libro de la Vida, que no sean inscritos con los justos.
Yo soy un pobre desdichado, Dios mo, que tu ayuda me proteja:
as alabar con cantos el nombre de Dios, y proclamar su grandeza dando gracias;
esto agradar al Seor ms que un toro, ms que un novillo con cuernos y pezuas.
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan a Dios:
porque el Seor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos.
Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos;
porque Dios salvar a Sin y volver a edificar las ciudades de Jud:
porque Dios salvar a Sin y volver a edificar las ciudades de Jud: [ (Psalms 69:37) el linaje de sus servidores la tendr como herencia, y los que aman su nombre morarn en ella. ] 
Del maestro de coro. De David. En memoria.
Lbrame, Dios mo! Seor, ven pronto a socorrerme!
Que se avergencen y sean humillados los que quieren acabar con mi vida. Que retrocedan confundidos los que desean mi ruina;
que vuelvan la espalda avergonzados los que se ren de m.
Que se alegren y regocijen en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que desean tu victoria: "Qu grande es nuestro Dios!".
Que se alegren y regocijen en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que desean tu victoria: "Qu grande es nuestro Dios!". [ (Psalms 70:6) Yo soy pobre y miserable: ven pronto, Dios mo; t eres mi ayuda y mi libertador, no tardes, Seor! ] 
Yo me refugio en ti, Seor, que nunca tenga que avergonzarme!
Por tu justicia, lbrame y resctame, inclina tu odo hacia m, y slvame.
S para m una roca protectora, t que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque t eres mi Roca y mi fortaleza.
Lbrame, Dios mo, de las manos del impo, de las garras del malvado y del violento!
Porque t, Seor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud.
En ti me apoy desde las entraas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector, y mi alabanza est siempre ante ti.
Soy un motivo de estupor para muchos, pero t eres mi refugio poderoso.
Mi boca proclama tu alabanza y anuncia tu gloria todo el da.
No me rechaces en el tiempo de mi vejez, no me abandones, porque se agotan mis fuerzas;
mis enemigos hablan contra m, y los que me acechan se confabulan, diciendo:
"Dios lo tiene abandonado: persgnalo, captrenlo, porque no hay nadie quien lo libre".
Oh Dios, no te quedes lejos de m; Dios mo, ven pronto a socorrerme!
Queden confundidos y humillados los que atentan contra mi vida! Queden cubiertos de oprobio y de vergenza los que buscan mi perdicin!
Yo, por mi parte, seguir esperando y te alabar cada vez ms.
Mi boca anunciar incesantemente tus actos de justicia y salvacin, aunque ni siquiera soy capaz de enumerarlos.
Vendr a celebrar las proezas del Seor, evocar tu justicia, que es slo tuya.
Dios mo, t me enseaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas.
Ahora que estoy viejo y lleno de canas, no me abandones, Dios mo, hasta que anuncie las proezas de tu brazo a la generacin que vendr.
Tu justicia llega hasta el cielo, oh Dios: t has hecho grandes cosas, y no hay nadie igual a ti, Dios mo.
Me hiciste pasar por muchas angustias, pero de nuevo me dars la vida; me hars subir de lo profundo de la tierra,
acrecentars mi dignidad y volvers a consolarme.
Entonces te dar gracias con el arpa, por tu fidelidad, Dios mo; te cantar con la ctara, a ti, el Santo de Israel.
Mis labios te cantarn jubilosos, y tambin mi alma, que t redimiste.
Yo hablar de tu justicia todo el da, porque quedarn confundidos y avergonzados los que buscan mi perdicin.
De Salomn. Oh Dios, concede tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.
Que las montaas traigan al pueblo la paz, y las colinas, la justicia;
que l defienda a los humildes del pueblo, socorra a los hijos de los pobres y aplaste al opresor.
Que dure tanto como el sol y la luna, a lo largo de las generaciones;
que sea como lluvia que cae sobre el csped y como chaparrones que riegan la tierra.
Que en sus das florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro, y desde el Ro hasta los confines de la tierra.
Que se inclinen ante l las tribus del desierto, y sus enemigos muerdan el polvo;
que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Seb le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones.
Porque l librar al pobre que suplica y al humilde que est desamparado.
Tendr compasin del dbil y del pobre, y salvar la vida de los indigentes.
Los rescatar de la opresin y la violencia, y la sangre de ellos ser preciosa ante sus ojos.
Por eso, que viva largamente y le regalen oro de Arabia; que oren por l sin cesar y lo bendigan todo el da.
Que en el pas abunden los trigales y ondeen sobre las cumbres de las montaas; que sus frutos broten como el Lbano y florezcan como la hierba de los campos.
Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que l sea la bendicin de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz.
Bendito sea el Seor, Dios de Israel, el nico que hace maravillas.
Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. Amn! Amn!
Fin de las oraciones de David, hijo de Jes.
Salmo de Asaf. Qu bueno es Dios para Israel, para los limpios de corazn!
Pero casi se desvan mis pasos, falt poco para que diera un traspi,
porque tuve envidia de los presuntuosos, al ver la prosperidad de los malvados.
Para ellos no hay sufrimientos, su cuerpo est sano y robusto;
no comparten las penas de los hombres ni son golpeados como los dems.
Por eso, el orgullo es su collar y la violencia, el manto que los cubre;
la malicia se les sale por los poros, su corazn rebosa de malos propsitos.
Se burlan y hablan con maldad; desde lo alto, amenazan con prepotencia;
su boca se insolenta contra el cielo y su lengua se pasea por la tierra.
Por eso, el pueblo de Dios se vuelve hacia ellos, y beben el agua a raudales.
Ellos dicen: "Acaso Dios lo va a saber? Se va a enterar el Altsimo?"
As son esos malvados y, siempre tranquilos, acrecientan sus riquezas.
Entonces, en vano mantuve puro mi corazn y lav mis manos en seal de inocencia?
Porque yo era golpeado todo el da y cada maana soportaba mi castigo.
Si hubiera dicho: "Voy a hablar como ellos", habra traicionado al linaje de tus hijos.
Yo reflexionaba, tratando de entenderlo, pero me resultaba demasiado difcil.
Hasta que entr en el Santuario de Dios y comprend el fin que les espera!
S, t los pones en un terreno resbaladizo y los precipitas en la ruina.
Qu pronto quedan devastados y acaban consumidos por el horror!
Son como un sueo al despertar, Seor; al levantarte, disipas hasta su imagen.
Cuando se agriaba mi corazn y me torturaba en mi interior,
yo era un necio y no comprenda, era como un animal ante ti.
Pero yo estoy siempre contigo, t me has tomado de la mano derecha;
me guiars con tu consejo y despus, me recibirs con gloria.
A quin sino a ti tengo yo en el cielo? Si estoy contigo, no deseo nada en la tierra.
Aunque mi corazn y mi carne se consuman, Dios es mi herencia para siempre y la Roca de mi corazn.
Los que se apartan de ti terminan mal, t destruyes a los que te son infieles.
Mi dicha es estar cerca de Dios: yo he puesto mi refugio en ti, Seor, para proclamar todas tus acciones.
Poema de Asaf. Por qu, oh Dios, nos rechazaste para siempre y arde tu indignacin contra las ovejas de tu rebao?
Acurdate de pueblo que adquiriste en otro tiempo, de la tribu que rescataste para convertirla en tu herencia; acurdate de Sin, donde pusiste tu Morada.
Vuelve tus pasos hacia esta ruina completa: todo lo destruy el enemigo en el Santuario.
Rugieron tus adversarios en el lugar de tu asamblea, pusieron como seales sus propios estandartes.
Alzaron sus hachas como en la espesura de la selva;
destrozaron de un golpe todos los adornos, los deshicieron con martillos y machetes;
prendieron fuego a tu Santuario, profanaron, hasta arrasarla, la Morada de tu Nombre.
Haban pensado: "Acabemos con ellos, quememos todos los templos de Dios en el pas".
Ya no vemos seales ni quedan profetas: no hay nadie entre nosotros que sepa hasta cundo.
Hasta cundo, oh Dios, te insultar el enemigo? Nunca cesar el adversario de despreciar tu Nombre?
Por qu retiras tu mano, Seor, y la mantienes oculta en el pecho?
Pero t, oh Dios, eres mi Rey desde el principio, t lograste victorias en medio de la tierra:
deshiciste el Mar con tu poder y quebraste las cabezas del dragn marino;
aplastaste las cabezas de Leviatn y lo diste como alimento a las fieras del desierto.
Hiciste brotar manantiales y torrentes, secaste los ros caudalosos;
tuyo es el da, tuya tambin la noche, t afirmaste la luna y el sol;
fijaste las fronteras de la tierra, formaste el verano y el invierno.
Recuerda, Seor, que el enemigo te ha ultrajado, un pueblo insensato ha despreciado tu Nombre:
no entregues a los buitres la vida de tu Paloma ni te olvides para siempre de los pobres.
Ten presente tu alianza, porque todos los rincones del pas estn repletos de violencia.
Que el dbil no retroceda lleno de confusin, que el pobre y el oprimido alaben tu Nombre.
Levntate, oh Dios, defiende tu causa, recuerda que el insensato te ultraja sin cesar.
No olvides los gritos de tus adversarios, porque crece el tumulto de los que se alzan contra ti.
Del maestro de coro "No destruyas". Salmo de Asaf. Canto.
Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias; los que invocan tu Nombre narran tus maravillas.
"En el momento que yo decida, juzgar con rectitud.
Se conmueve la tierra con todos sus habitantes, pero yo he afianzado sus columnas.
Digo a los arrogantes: "Basta de arrogancia!", y a los impos: "No levanten la frente!",
no levanten la frente contra el cielo ni hablen con actitud insolente".
Porque ni del oriente ni del occidente, ni del desierto ni de las montaas...
Dios es el nico Juez, que a unos humilla, y a otros exalta!
Hay una copa en la mano del Seor, con un vino espumante, lleno de aromas: la ofrece, y la sorben hasta el final, la beben todos los malvados de la tierra.
Pero yo me alegrar para siempre, cantar al Dios de Jacob:
Pero yo me alegrar para siempre, cantar al Dios de Jacob: [ (Psalms 75:11) l quebrar el poder de los malvados y acrecentar el poder de los justos. ] 
Del maestro de coro. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Canto.
Dios es bien conocido en Jud, su Nombre es grande en Israel.
En Jerusaln est su Tienda de campaa, en Sin se levanta su Morada.
All quebr las flechas fulgurantes del arco, el escudo, la espada y las armas de guerra.
T eres resplandeciente, majestuoso!
Montaas de botn fueron arrebatadas a los valientes, que ya duermen el sueo de la muerte: a los guerreros no les respondieron los brazos.
Por tu amenaza, Dios de Jacob, quedaron inmviles los carros de guerra y los caballos.
Slo t eres temible: quin podr resistir delante de ti al mpetu de tu ira?
Desde el cielo proclamas la sentencia: la tierra tiembla y enmudece,
cuando te alzas para el juicio, oh Dios, para salvar a los humildes de la tierra.
S, el furor de los hombres tendr que alabarte, los que sobrevivan al castigo te festejarn.
Hagan votos al Seor, su Dios, y cmplanlos; los que estn a su alrededor, traigan regalos al Temible,
Hagan votos al Seor, su Dios, y cmplanlos; los que estn a su alrededor, traigan regalos al Temible, [ (Psalms 76:13) al que deja sin aliento a los prncipes y es temible para los reyes de la tierra. ] 
Del maestro de coro. Al estilo de Iedutn. De Asaf. Salmo.
Invocar a Dios con toda mi voz, gritar a Dios, y l me escuchar.
Busco al Seor en el momento de mi angustia; de noche, tiendo mi mano sin descanso, y mi alma rechaza todo consuelo.
Yo me acuerdo de Dios, y me lamento; medito, y mi espritu desfallece:
t no me dejas conciliar el sueo, estoy turbado, y no puedo hablar.
Pienso en los tiempos antiguos, me acuerdo de los das pasados;
reflexiono de noche en mi interior, medito, y mi espritu se pregunta:
Puede el Seor rechazar para siempre? Ya no volver a mostrarse favorable?
Se habr agotado para siempre su amor, y habr caducado eternamente su promesa?
Se habr olvidado Dios de su clemencia o, en su enojo, habr contenido su compasin?
Entonces dije -y este es mi dolor!-: "Cmo ha cambiado la derecha del Altsimo!".
Yo recuerdo las proezas del Seor, s, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;
evoco todas sus acciones, medito en todas sus hazaas.
Oh Dios, tus caminos son santos. Hay otro dios grande como nuestro Dios?
T eres el Dios que hace maravillas, y revelaste tu poder entre las naciones.
Con tu brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de Jos.
Cuando te vieron las aguas, oh Dios, cuando te vieron las aguas, temblaron, se agitaron hasta los abismos del mar!
Las nubes derramaron aguaceros, retumbaron los densos nubarrones y zigzaguearon tus rayos.
El trueno reson en la bveda del cielo, tus relmpagos iluminaron el mundo, tembl y se tambale la tierra.
Te abriste un camino entre las aguas, un sendero entre las aguas caudalosas, y no qued ningn rastro de tus huellas.
Te abriste un camino entre las aguas, un sendero entre las aguas caudalosas, y no qued ningn rastro de tus huellas. [ (Psalms 77:21) T guiaste a tu pueblo como a un rebao, por medio de Moiss y de Aarn. ] 
Poema de Asaf. Pueblo mo, escucha mi enseanza, presta atencin a las palabras de mi boca:
yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado.
Lo que hemos odo y aprendido, lo que nos contaron nuestros padres,
no queremos ocultarlo a nuestros hijos, lo narraremos a la prxima generacin: son las glorias del Seor y su poder, las maravillas que l realiz.
El dio una norma a Jacob, estableci una ley en Israel, y orden a nuestros padres ensear estas cosas a sus hijos.
As las aprendern las generaciones futuras y los hijos que nacern despus; y podrn contarlas a sus propios hijos,
para que pongan su confianza en Dios, para que no se olviden de sus proezas y observen sus mandamientos.
As no sern como sus padres, una raza obstinada y rebelde, una raza de corazn inconstante y de espritu infiel a Dios:
como los arqueros de la tribu de Efram, que retrocedieron en el momento del combate.
Ellos no mantuvieron su alianza con Dios, se negaron a seguir su Ley;
olvidaron sus proezas y las maravillas que les hizo ver,
cuando hizo prodigios a la vista de sus padres, en la tierra de Egipto, en los campos de Tanis:
abri el Mar para darles paso y contuvo las aguas como un dique;
de da los guiaba con la nube y de noche, con el resplandor del fuego.
Parti las rocas en el desierto y les dio de beber a raudales:
sac manantiales del peasco, hizo correr las aguas como ros.
Pero volvieron a pecar contra l y a rebelarse contra el Altsimo en el desierto:
tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo.
Hablaron contra Dios, diciendo: "Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?
Es verdad que cuando golpe la roca, brot el agua y desbordaron los torrentes; pero podr tambin darnos pan y abastecer de carne a su pueblo?".
El Seor, al orlos, se indign, y un fuego se encendi contra Jacob; su enojo se alz contra Israel,
porque no creyeron en Dios ni confiaron en su auxilio.
Entonces mand a las nubes en lo alto y abri las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos el man, les dio como alimento un trigo celestial;
todos comieron en pan de ngeles, les dio comida hasta saciarlos.
Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur;
hizo llover sobre ellos carne como polvo y pjaros como arena del mar:
los dej caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas.
Ellos comieron y se hartaron, pues les dio lo que haban pedido;
pero apenas saciaron su avidez, cuando an estaban con la boca llena,
la ira de Dios se desat contra ellos: hizo estragos entre los ms fuertes y abati a lo mejor de Israel.
A pesar de todo, volvieron a pecar y no creyeron en sus maravillas;
por eso l acab sus das como un soplo, y sus aos en un solo instante.
Cuando los haca morir, lo buscaban y se volvan a l ansiosamente;
recordaban que Dios era su Roca, y el Altsimo, su libertador.
Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentan con sus lenguas;
su corazn no era sincero con l y no eran fieles a su alianza.
Pero l, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimi su enojo y no dio rienda suelta a su furor:
saba que eran simples mortales, un soplo que pasa y ya no vuelve.
Cuntas veces lo irritaron en el desierto y lo afligieron en medio de la soledad!
Volvan a tentar a Dios y a exasperar al Santo de Israel,
sin acordarse de lo que hizo su mano, cuando los rescat de la opresin.
Porque l hizo portentos en Egipto y prodigios en los campos de Tanis;
convirti en sangre sus canales, y tambin sus ros, para que no bebieran;
les mand tbanos voraces y ranas que hacan estragos.
Entreg sus cosechas al pulgn y el fruto de sus trabajos a las langostas;
destruy sus viedos con el granizo y sus higueras con la helada;
desat la peste contra el ganado y la fiebre contra los rebaos.
Lanz contra ellos el ardor de su enojo, su ira, su furor y su indignacin -un tropel de mensajeros de desgracias-
dando as libre curso a su furor; no los quiso librar de la muerte, hizo que la peste acabara con sus vidas.
Hiri a los primognitos de Egipto, a los hijos mayores de la tierra de Cam;
sac a su pueblo como a un rebao, y los gui como a ovejas por el desierto:
los condujo seguros y sin temor, mientras el Mar cubra a sus adversarios.
Los llev hasta su Tierra santa, hasta la Montaa que adquiri con su mano;
delante de ellos expuls a las naciones, les asign por sorteo una herencia e instal en sus carpas a las tribus de Israel.
Pero ellos tentaron e irritaron a Dios, no observaron los preceptos del Altsimo;
desertaron y fueron traidores como sus padres, se desviaron como un arco fallido.
Lo afligieron con sus lugares de culto, le provocaron celos con sus dolos:
Dios lo advirti y se llen de indignacin, y rechaz duramente a Israel.
Abandon la Morada de Silo, la Carpa donde habitaba entre los hombres;
entreg su Fortaleza al cautiverio, su Arca gloriosa en manos del enemigo
Entreg su pueblo a la espada, se enfureci contra su herencia;
el fuego devor a sus jvenes, y no hubo canto nupcial para sus vrgenes;
sus sacerdotes cayeron bajo la espada, y sus viudas no pudieron celebrar el duelo.
Pero el Seor se levant como de un sueo, como un guerrero adormecido por el vino:
l hiri al enemigo con la espada, le infligi una derrota completa.
Rechaz a los campamentos de Jos y no eligi a la tribu de Efram:
eligi a la tribu de Jud, a la montaa de Sin, su predilecta.
Construy su Santuario como el cielo en lo alto, como la tierra, que ciment para siempre;
y eligi a David, su servidor, sacndolo de entre los rebaos de ovejas.
Cuando iba detrs de las ovejas, lo llam para que fuera pastor de Jacob, su pueblo, y de Israel, su herencia;
l los apacent con integridad de corazn y los gui con la destreza de su mano.
Salmo de Asaf. Oh Dios, los paganos invadieron tu herencia, profanaron tu santo Templo, hicieron de Jerusaln un montn de ruinas;
dieron los cadveres de tus servidores como pasto a las aves del cielo, y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra.
Derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusaln y nadie les daba sepultura.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisin y la burla de los que nos rodean.
Hasta cundo, Seor? Estars enojado para siempre? Ardern tus celos como un fuego?
Derrama tu furor sobre las naciones que no te reconocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre,
porque han devorado a Jacob, y han devastado su dominio.
No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadcete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos.
Aydanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; lbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre.
Por qu han de decir los paganos: "Dnde est su Dios?". Que se ponga de manifiesto entre las naciones, ante nuestros propios ojos, cmo has vengado la sangre de tus servidores, que ha sido derramada.
Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que estn condenados a muerte.
Devuelve siete veces a nuestros vecinos la afrenta que te hicieron, Seor.
Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebao, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones.
Del maestro de coro. Segn la meloda de "Los lirios". Testimonio. De Asaf. Salmo.
Escucha, Pastor de Israel, t que guas a Jos como a un rebao; t que tienes el trono sobre los querubines,
resplandece entre Efram, Benjamn y Manass; reafirma tu poder y ven a salvarnos.
Resturanos, Dios de los ejrcitos, que brille tu rostro y seremos salvados!
Seor, Dios de los ejrcitos, hasta cundo durar tu enojo, a pesar de las splicas de tu pueblo?
Les diste de comer un pan de lgrimas, les hiciste beber lgrimas a raudales;
nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
Resturanos, Seor de los ejrcitos, que brille tu rostro y seremos salvados!
T sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste;
le preparaste el terreno, ech races y llen toda la regin.
Las montaas se cubrieron con su sombra, y los cedros ms altos con sus ramas;
extendi sus sarmientos hasta el mar y sus retoos hasta el Ro.
Por qu has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan?
Los jabales del bosque la devastan y se la comen los animales del campo.
Vulvete, Dios de los ejrcitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid,
la cepa que plant tu mano, el retoo que t hiciste vigoroso.
Que perezcan ante el furor de tu mirada los que le prendieron fuego y la talaron!
Que tu mano sostenga al que est a tu derecha, al hombre que t fortaleciste,
y nunca nos apartaremos de ti: devulvenos la vida e invocaremos tu Nombre.
y nunca nos apartaremos de ti: devulvenos la vida e invocaremos tu Nombre. [ (Psalms 80:20) Resturanos, Seor, Dios de los ejrcitos, que brille tu rostro y seremos salvados! ] 
Del maestro de coro. Con la ctara de Gat. De Asaf.
Canten con jbilo a Dios, nuestra fuerza, aclamen al Dios de Jacob!
Entonen un canto, toquen el tambor, y la ctara armoniosa, junto con el arpa.
Toquen la trompeta al salir la luna nueva, y el da de luna llena, el da de nuestra fiesta.
Porque esta es una ley para Israel, un precepto del Dios de Jacob:
l se la impuso como norma a Jos, cuando sali de la tierra de Egipto. Oigo una voz desconocida que dice: [11 c] "Abre tu boca y la llenar con mi palabra.
Yo quit el peso de tus espaldas y tus manos quedaron libres de la carga.
Clamaste en la afliccin, y te salv; te respond oculto entre los truenos, aunque me provocaste junto a las aguas de Merib.
Oye, pueblo mo, yo atestiguo contra ti, ojal me escucharas, Israel!
No tendrs ningn Dios extrao, no adorars a ningn dios extranjero:
yo, el Seor, soy tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto.
Pero mi pueblo no escuch mi voz, Israel no me quiso obedecer;
por eso los entregu a su obstinacin, para que se dejaran llevar por sus caprichos.
Ojal mi pueblo me escuchara, e Israel siguiera mis caminos!
Yo sometera a sus adversarios en un instante, y volvera mi mano contra sus opresores.
Los enemigos del Seor tendran que adularlo, y ese sera su destino para siempre;
Los enemigos del Seor tendran que adularlo, y ese sera su destino para siempre; [ (Psalms 81:17) yo alimentara a mi pueblo con lo mejor del trigo y lo saciara con miel silvestre". ] 
Salmo de Asaf. Dios se levanta en la asamblea divina y juzga en medio de los dioses;
"Hasta cundo juzgarn injustamente y favorecern a los malvados?
Defiendan al desvalido y al hurfano, hagan justicia al oprimido y al pobre;
libren al dbil y al indigente, resctenlos del poder de los impos!".
Pero ellos caminan en la oscuridad, faltos de inteligencia y comprensin, mientras vacilan los fundamentos de la tierra.
Yo haba pensado: "Ustedes son dioses, todos son hijos del Altsimo".
Pero morirn como cualquier hombre, caern como cualquiera de los prncipes.
Levntate, oh Dios, juzga a la tierra, porque t eres el dueo de todas las naciones.
Canto. Salmo de Asaf.
Oh Dios, no te quedes callado, Dios mo, no guardes silencio, no permanezcas inmvil!
Mira cmo se agitan tus enemigos y alzan la cabeza tus adversarios:
hacen planes contra tu pueblo y conspiran contra tus protegidos.
Dicen: "Vamos a eliminarlos como nacin, que ya ni se mencione el nombre de Israel".
As conspiran de comn acuerdo y sellan una alianza contra ti.
Son los campamentos de Edom, los ismaelitas, moabitas y agarenos;
Guebal, Amn y Amalec; Filistea, con los habitantes de Tiro;
hasta los asirios se aliaron con ellos y prestaron ayuda a los descendientes de Lot.
Trtalos como a Madin y como a Ssara, como a Jabn en el torrente Quisn:
ellos fueron exterminados en Endor y se convirtieron en abono de la tierra.
Trata a sus jefes como a Oreb y a Zeeb, y a sus prncipes como a Zeb y a Salman,
los que dijeron: "Conquistemos para nosotros los territorios de Dios!".
Convirtelos, Dios mo, en hojarasca, en paja agitada por el viento.
Como fuego que abrasa la selva, como llama que incendia las montaas,
persguelos con tu tormenta, llnalos de terror con tu borrasca.
Cbreles el rostro de ignominia, para que busquen tu Nombre, Seor.
Queden avergonzados, aterrados para siempre, y desaparezcan llenos de confusin,
Queden avergonzados, aterrados para siempre, y desaparezcan llenos de confusin, [ (Psalms 83:19) para que reconozcan que slo t llevas el nombre de "Seor", el Altsimo sobre toda la tierra. ] 
Del maestro de coro. Con la ctara de Gat. De los hijos de Cor. Salmo.
Qu amable es tu Morada, Seor del Universo!
Mi alma se consume de deseos por los atrios del Seor; mi corazn y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.
Hasta el gorrin encontr una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Seor del universo, mi Rey y mi Dios.
Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar!
Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinacin!
Al pasar por el valle rido, lo convierten en un oasis; caen las primeras lluvias, y lo cubren de bendiciones;
ellos avanzan con vigor siempre creciente hasta contemplar a Dios en Sin.
Seor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob;
protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido.
Vale ms un da en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados.
Porque el Seor es sol y escudo; Dios da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud.
Porque el Seor es sol y escudo; Dios da la gracia y la gloria, y no niega sus bienes a los que proceden con rectitud. [ (Psalms 84:13) Seor del universo, feliz el hombre que confa en ti! ] 
Del maestro de coro. De los hijos de Cor. Salmo.
Fuiste propicio, Seor, con tu tierra, cambiaste la suerte de Jacob;
perdonaste la culpa de tu pueblo, lo absolviste de todos sus pecados;
reprimiste toda tu indignacin y aplacaste el ardor de tu enojo.
Resturanos, Dios, salvador nuestro; olvida tu aversin hacia nosotros!
Vas a estar enojado para siempre? Mantendrs tu ira eternamente?
No volvers a darnos la vida, para que tu pueblo se alegre en ti?
Manifistanos, Seor, tu misericordia y danos tu salvacin!
Voy a proclamar lo que dice el Seor: el Seor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazn.
Su salvacin est muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitar en nuestra tierra.
El Amor y la Verdad se encontrarn, la Justicia y la Paz se abrazarn;
la Verdad brotar de la tierra y la Justicia mirar desde el cielo.
El mismo Seor nos dar sus bienes y nuestra tierra producir sus frutos.
El mismo Seor nos dar sus bienes y nuestra tierra producir sus frutos. [ (Psalms 85:14) La Justicia ir delante de l, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. ] 
Oracin de David. Inclina tu odo, Seor, respndeme, porque soy pobre y miserable;
protgeme, porque soy uno de tus fieles, salva a tu servidor que en ti confa.
T eres mi Dios: ten piedad de m, Seor, porque te invoco todo el da;
reconforta el nimo de tu servidor, porque a ti, Seor, elevo mi alma.
T, Seor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan:
atiende, Seor, a mi plegaria, escucha la voz de mi splica!
Yo te invoco en el momento de la angustia; porque t me respondes.
No hay otro dios igual a ti, Seor, ni hay obras como las tuyas.
Todas las naciones que has creado vendrn a postrarse delante de ti y glorificarn tu Nombre, Seor.
porque t eres grande, Dios mo, y eres el nico que hace maravillas.
Indcame tu camino, Seor, para que yo viva segn tu verdad; orienta totalmente mi corazn al temor de tu Nombre.
Te dar gracias, Dios mo, de todo corazn, y glorificar tu Nombre eternamente;
porque es grande el amor que me tienes, y t me libraste del fondo del Abismo.
Dios mo, los orgullosos se levantaron contra m, y una banda de forajidos atenta contra mi vida sin preocuparse para nada de ti.
Pero t, Seor, Dios compasivo y bondadoso, lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
vuelve hacia m tu rostro y ten piedad de m; fortalece a tu servidor, salva a tu hijo de tu servidora.
Dame una prueba de tu bondad, para que mis adversarios queden confundidos, al ver que t, Seor, eres mi ayuda y mi consuelo.
De los hijos de Cor. Salmo. Canto. Esta es la ciudad que fund el Seor sobre las santas Montaas!
El ama las puertas de Sin ms que a todas las moradas de Jacob.
Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios:
"Contar a Egipto y a Babilonia entre aquellos que me conocen; filisteos, tirios y etopes han nacido en ella".
As se hablar de Sin: "Este, y tambin aqul, han nacido en ella, y el Altsimo en persona la ha fundado".
Al registrar a los pueblos, el Seor escribir: "Este ha nacido en ella".
Y todos cantarn, mientras danzan: "Todas mis fuentes de vida estn en ti".
Canto. Salmo de los hijos de Cor. Del maestro de coro, Para la enfermedad. Para la afliccin. Poema de Hernn, el aborigen.
Seor, mi Dios y mi salvador, da y noche estoy clamando ante ti:
que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tu odo a mi clamor!
Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida est al borde del Abismo;
me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas.
Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los cados que yacen en el sepulcro, como aquellos en los que t ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano.
Me has puesto en lo ms hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas;
tu indignacin pesa sobre m, y me ests ahogando con tu oleaje.
Apartaste de m a mis conocidos, me hiciste despreciable a sus ojos; estoy prisionero, sin poder salir,
y mis ojos se debilitan por la afliccin. Yo te invoco, Seor, todo el da, con las manos tendidas hacia ti.
Acaso haces prodigios por los muertos, o se alzan los difuntos para darte gracias?
Se proclama tu amor en el sepulcro, o tu fidelidad en el reino de la muerte?
Se anuncian tus maravillas en las tinieblas, o tu justicia en la tierra del olvido?
Yo invoco tu ayuda, Seor, desde temprano te llega mi plegaria:
Por qu me rechazas, Seor? Por qu me ocultas tu rostro?
Estoy afligido y enfermo desde nio, extenuado bajo el peso de tus desgracias;
tus enojos pasaron sobre m, me consumieron tus terribles aflicciones.
Me rodearon todo el da como una correntada, me envuelven todos a la vez.
Me rodearon todo el da como una correntada, me envuelven todos a la vez. [ (Psalms 88:19) T me separaste de mis parientes y amigos, y las tinieblas son mis confidentes. ] 
Poema de Etam, el aborigen.
Cantar eternamente el amor del Seor, proclamar tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque t has dicho: "Mi amor se mantendr eternamente, mi fidelidad est afianzada en el cielo.
Yo sell una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor:
"Establecer tu descendencia para siempre, mantendr tu trono por todas las generaciones".
El cielo celebre tus maravillas, Seor, y tu fidelidad en la asamblea de los santos,
porque quin es comparable al Seor en las alturas? quin como el Seor entre los hijos de Dios?
Dios es temible en el consejo de los santos, ms grande y terrible que cuantos estn a su alrededor,
Seor, Dios del universo, hay alguien como t? T eres fuerte y ests rodeado de fidelidad.
T dominas la soberbia del mar y calmas la altivez de sus olas;
t aplastaste a Rahab como a un cadver, deshiciste a tus enemigos con tu brazo poderoso.
Tuyo es el cielo, tuya la tierra: t cimentaste el mundo y todo lo que hay en l;
t has creado el norte y el sur, el Hermn y el Tabor aclaman tu Nombre.
Tu brazo est lleno de poder, tu mano es fuerte, alta es tu derecha;
la Justicia y el Derecho son la base de tu trono, el Amor y la Fidelidad te preceden.
Feliz el pueblo que sabe aclamarte! Ellos caminarn a la luz de tu rostro;
se alegrarn sin cesar en tu Nombre, sern exaltados a causa de tu justicia.
Porque t eres su gloria y su fuerza; con tu favor, acrecientas nuestro poder.
S, el Seor es nuestro escudo, el Santo de Israel es realmente nuestro rey.
T hablaste una vez en una visin y dijiste a tus amigos: "Impuse la corona a un valiente, exalt a un guerrero del pueblo.
Encontr a David, mi servidor, y lo ung con el leo sagrado,
para que mi mano est siempre con l y mi brazo lo haga poderoso.
El enemigo no lo aventajar, ni podrn oprimirlo los malvados:
yo aplastar a sus adversarios ante l y golpear a los que lo odian.
Mi fidelidad y mi amor lo acompaarn, su poder crecer a causa de mi Nombre:
extender su mano sobre el mar y su derecha sobre los ros.
El me dir: "T eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora".
Yo lo constituir mi primognito, el ms alto de los reyes de la tierra.
Le asegurar mi amor eternamente, y mi alianza ser estable para l;
le dar una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo.
Si sus hijos abandonan mi enseanza y no proceden de acuerdo con mis juicios;
si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos,
castigar sus rebeldas con la vara y sus culpas, con el ltigo.
Pero a l no le retirar mi amor ni desmentir mi fidelidad;
no quebrantar mi alianza ni cambiar lo que sali de mis labios.
Una vez jur por mi santidad -jams mentir a David!-:
"Su descendencia permanecer para siempre y su trono, como el sol en mi presencia;
como la luna, que permanece para siempre, ser firme su sede en las alturas".
Pero t te has irritado contra tu Ungido, lo has rechazado y despreciado;
desdeaste la alianza con tu servidor, profanaste por tierra su insignia real.
Abrirse brechas en todas sus murallas, redujiste a escombros todas sus fortalezas;
los que pasan por el camino lo despojan, y es la burla de todos sus vecinos.
Alzaste la mano de sus adversarios, llenaste de alegra a sus enemigos;
mellaste el filo de su espada y no lo sostuviste en el combate.
Le quitaste su cetro glorioso y derribaste por tierra su trono;
abreviaste los das de su juventud y lo cubriste de vergenza.
Hasta cundo, Seor? Te ocultars para siempre? Arder tu furor como el fuego?
Recuerda, Seor, qu corta es mi vida y qu efmeros creaste a los hombres.
Quin vivir sin ver la muerte? Quin se librar de las garras del Abismo?
Dnde est, Seor, tu amor de otro tiempo, el que juraste a David por tu fidelidad?
Recuerda, Seor, las afrentas de tu servidor: yo tengo que soportar los insultos de los pueblos.
Cmo afrentan las huellas de tu Ungido!
Cmo afrentan las huellas de tu Ungido! [ (Psalms 89:53) Bendito sea el Seor eternamente! Amn! Amn! ] 
Oracin de Moiss, hombre de Dios. Seor, t has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Antes que fueran engendradas las montaas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, t eres Dios.
T haces que los hombres vuelvan al polvo, con slo decirles: "Vuelvan, seres humanos".
Porque mil aos son ante tus ojos como el da de ayer, que ya pas, como una vigilia de la noche.
T los arrebatas, y son como un sueo, como la hierba que brota de maana:
por la maana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita.
Estamos consumidos por tu ira y consternados por tu indignacin!
Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos, y nuestros secretos a la luz de tu mirada.
Nuestros das transcurren bajo el peso de tu enojo, y nuestros aos se acaban como un suspiro.
Nuestra vida dura apenas setenta aos, y ochenta, si tenemos ms vigor: en su mayor parte son fatiga y miseria, porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.
Quin puede conocer la violencia de tu enojo y ver el fondo de tu indignacin?
Ensanos a calcular nuestros aos, para que nuestro corazn alcance la sabidura.
Vulvete, Seor! Hasta cundo...? Ten compasin de tus servidores.
Scianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida.
Algranos por los das en que nos afligiste, por los aos en que soportamos la desgracia.
Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor est sobre tus hijos.
Que descienda hasta nosotros la bondad del Seor; que el Seor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.
T que vives al amparo del Altsimo y resides a la sombra del Todopoderoso,
di al Seor: "Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confo".
El te librar de la red del cazador y de la peste perniciosa;
te cubrir con sus plumas, y hallars un refugio bajo sus alas.
No temers los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de da,
ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol.
Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, t no sers alcanzado: [4 c] su brazo es escudo y coraza.
Con slo dirigir una mirada, vers el castigo de los malos,
porque hiciste del Seor tu refugio y pusiste como defensa al Altsimo.
No te alcanzar ningn mal, ninguna plaga se acercar a tu carpa,
porque hiciste del Seor tu refugio y pusiste como defensa al Altsimo
Ellos te llevarn en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra;
caminars sobre leones y vboras, pisotears cachorros de len y serpientes.
"El se entreg a m, por eso, yo lo glorificar; lo proteger, porque conoce mi Nombre;
me invocar, y yo le responder. Estar con l en el peligro, lo defender y lo glorificar;
le har gozar de una larga vida y le har ver mi salvacin".
Salmo. Canto. Para el da sbado.
Es bueno dar gracias al Seor, y cantar, Dios Altsimo, a tu Nombre;
proclamar tu amor de madrugada, y tu fidelidad en las vigilias de la noche,
con el arpa de diez cuerdas y la lira, con msica de ctara.
T me alegras, Seor, con tus acciones, cantar jubiloso por la obra de tus manos.
Qu grandes son tus obras, Seor, qu profundos tus designios!
El hombre insensato no conoce y el necio no entiende estas cosas.
Si los impos crecen como la hierba y florecen los que hacen el mal, es para ser destruidos eternamente:
t, en cambio, eres el Excelso para siempre.
Mira, Seor, cmo perecen tus enemigos y se dispersan los que hacen el mal.
Pero a m me das la fuerza de un toro salvaje y me unges con leo pursimo.
Mis ojos han desafiado a mis calumniadores, mis odos han escuchado la derrota de los malvados.
El justo florecer como la palmera, crecer como los cedros del Lbano:
trasplantado en la Casa del Seor, florecer en los atrios de nuestro Dios.
En la vejez seguir dando frutos, se mantendr fresco y frondoso,
En la vejez seguir dando frutos, se mantendr fresco y frondoso, [ (Psalms 92:16) para proclamar qu justo es el Seor, mi Roca, en quien no existe la maldad. ] 
Reina el Seor, revestido de majestad! El Seor se ha revestido, se ha ceido de poder. El mundo est firmemente establecido: no se mover jams!
Tu trono est firme desde siempre, t existes desde la eternidad.
Los ros hacen resonar sus voces, Seor, los ros hacen resonar su fragor.
Pero ms fuerte que las aguas impetuosas, ms fuerte que el oleaje del mar, es el Seor en las alturas.
Tus testimonios, Seor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.
Dios vengador de las injusticias, Seor, Dios justiciero, manifistate!
Levntate, Juez de la tierra, dales su merecido a los soberbios!
Hasta cundo triunfarn, Seor, hasta cuando triunfarn los malvados?
Hasta cuando hablarn con arrogancia y se jactarn los malhechores?
Ellos pisotean a tu pueblo, Seor, y oprimen a tu herencia;
matan a la viuda y al extranjero, asesinan a los hurfanos;
y exclaman: "El Seor no lo ve, no se da cuenta el Dios de Jacob".
Entiendan, los ms necios del pueblo! y ustedes, insensatos, cundo recapacitarn?
El que hizo el odo, no va a escuchar? El que form los ojos, no va a ver?
Dejar de castigar el que educa a las naciones y da a los hombres el conocimiento?
El Seor conoce los planes de los hombres y sabe muy bien que son vanos!
Feliz el que es educado por ti, Seor, aquel a quien instruyes con tu ley,
para darle un descanso despus de la adversidad, mientras se cava una fosa para el malvado.
Porque el Seor no abandona a su pueblo ni deja desamparada a su herencia:
la justicia volver a los tribunales y los rectos de corazn la seguirn.
Quin se pondr a mi favor contra los impos? Quin estar a mi lado contra los malhechores?
Si el Seor no me hubiera ayudado, ya estara habitando en la regin del silencio.
Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Seor, me sostiene;
cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegra.
Podr aliarse contigo un tribunal inicuo, que comete injusticias en nombre de la ley?
Ellos atentan contra la vida de los justos y condenan a muerte al inocente.
Pero el Seor es mi fortaleza, mi Dios es la Roca en que me refugio:
l les devolver a su misma iniquidad y los destruir por su malicia, El Seor, nuestro Dios, los destruir!
Vengan, cantemos con jbilo al Seor, aclamemos a la Roca que nos salva!
Lleguemos hasta l dndole gracias, aclamemos con msica al Seor!
Porque el Seor es un Dios grande, el soberano de todos los dioses:
en su mano estn los abismos de la tierra, y son suyas las cumbres de las montaas;
suyo es el mar, porque l lo hizo, y la tierra firme, que formaron sus manos.
Entren, inclinmonos para adorarlo! Doblemos la rodilla ante el Seor que nos cre!
Porque l es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que l apacienta, las ovejas conducidas por su mano. Ojal hoy escuchen la voz del Seor:
"No endurezcan su corazn como en Merib, como en el da de Mas, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque haban visto mis obras.
Cuarenta aos me disgust esa generacin, hasta que dije: "Es un pueblo de corazn extraviado, que no conoce mis caminos".
Por eso jur en mi indignacin: "Jams entrarn en mi Reposo".
Canten al Seor un canto nuevo, cante al Seor toda la tierra;
canten al Seor, bendigan su Nombre, da tras da, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Seor es grande y muy digno de alabanza, ms temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son ms que apariencia, pero el Seor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y hermosura.
Aclamen al Seor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Seor;
aclamen la gloria del nombre del Seor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
adoren al Seor al manifestarse su santidad: que toda la tierra tiemble ante l!
Digan entre las naciones: "el Seor reina! El mundo est firme y no vacilar. El Seor juzgar a los pueblos con rectitud".
Algrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en l;
regocjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los rboles del bosque.
Griten de gozo delante del Seor, porque l viene a gobernar la tierra: l gobernar al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.
El Seor reina! Algrese la tierra, regocjense las islas incontables.
Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono.
Un fuego avanza ante l y abrasa a los enemigos a su paso;
sus relmpagos iluminan el mundo; al verlo, la tierra se estremece.
Las montaas se derriten como cera delante del Seor, que es el dueo de toda la tierra.
Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria.
Se avergenzan los que sirven a los dolos, los que se gloran en dioses falsos; todos los dioses se postran ante l.
Sin escucha y se llena de alegra, se regocijan las ciudades de Jud, a causa de tus juicios, Seor.
Porque t, Seor, eres el Altsimo: ests por encima de toda la tierra, mucho ms alto que todos los dioses.
T amas, Seor, a los que odian el mal, proteges la vida de tus fieles y los libras del poder de los malvados.
Nace la luz para el justo, y la alegra para los rectos de corazn.
Algrense, justos, en el Seor y alaben su santo Nombre.
Salmo. Canten al Seor un canto nuevo, porque l hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.
El Seor manifest su victoria, revel su justicia a los ojos de las naciones:
se acord de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.
Aclame al Seor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos.
Canten al Seor con el arpa y al son de instrumentos musicales;
con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Seor, que es Rey.
Resuene el mar y todo lo que hay en l, el mundo y todos sus habitantes;
aplaudan las corrientes del ocano, griten de gozo las montaas al unsono.
Griten de gozo delante del Seor, porque l viene a gobernar la tierra; l gobernar al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.
El Seor reina! Tiemblan los pueblos. El tiene su trono sobre los querubines: la tierra vacila.
Grande es el Seor en Sin!
El se alza sobre todas las naciones. Alaben tu Nombre grande y temible. Santo es el Seor!
T eres el rey poderoso que ama la justicia, t has establecido lo que es recto, t ejerces sobre Jacob el derecho y la justicia.
Glorifiquen al Seor, nuestro Dios, adrenlo ante el estrado de sus pies. Santo es el Seor!
Moiss y Aarn, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, clamaban al Seor y l les responda.
Dios les hablaba desde la columna de nube; ellos observaban sus mandamientos y los preceptos que les haba dado.
Seor, nuestro Dios, t les respondas; t eras para ellos un Dios indulgente, pero te vengabas de sus malas acciones.
Glorifiquen al Seor, nuestro Dios, y adrenlo en su santa Montaa: el Seor, nuestro Dios, es santo.
Salmo de accin de gracias. Aclame al Seor toda la tierra,
sirvan al Seor con alegra, lleguen hasta l con cantos jubilosos.
Reconozcan que el Seor es Dios: l nos hizo y a l pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebao.
Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Seor y bendigan su Nombre.
Qu bueno es el Seor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones.
De David. Salmo. Celebrar con un canto la bondad y la justicia: a ti, Seor, te cantar;
expondr con sensatez el camino perfecto: cundo vendrs en mi ayuda? Yo procedo con rectitud de corazn en los asuntos de mi casa;
nunca pongo mis ojos en cosas infames. Detesto la conducta de los descarriados y no los cuento entre mis amigos;
la gente falsa se aparta de m y nunca apruebo al malvado.
Al que difama en secreto a su prjimo lo hago desaparecer; al de mirada altiva y corazn soberbio no lo puedo soportar.
Pongo mis ojos en las personas leales para que estn cerca de m; el que va por el camino perfecto es mi servidor.
No habita dentro de mi casa el hombre traicionero; la gente mentirosa no puede permanecer delante de mi vista.
Hago desaparecer da tras da los malvados del pas, para extirpar de la Ciudad del Seor a todos los que hacen el mal.
Oracin del afligido que, en su angustia, derrama su llanto ante el Seor.
Seor, escucha mi oracin y llegue a ti mi clamor;
no me ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia m tu odo, respndeme pronto, cuando te invoco.
Porque mis das se disipan como el humo, y mis huesos arden como brasas;
mi corazn se seca, marchitado como la hierba, y hasta me olvido de comer mi pan!
Los huesos se me pegan a la piel, por la violencia de mis gemidos.
Me parezco a una lechuza del desierto, soy como el bho entre las ruinas;
estoy desvelado, y me lamento como un pjaro solitario en el tejado;
mis enemigos me insultan sin cesar, y enfurecidos, me cubren de imprecaciones.
Yo como ceniza en vez de pan y mezclo mi bebida con lgrimas,
a causa de tu indignacin y tu furor, porque me alzaste en alto y me arrojaste.
Mis das son como sombras que se agrandan, y me voy secando como la hierba.
Pero t, Seor, reinas para siempre, y tu Nombre permanece eternamente.
T te levantars, te compadecers de Sin, porque ya es hora de tenerle piedad, ya ha llegado el momento sealado:
tus servidores sienten amor por esas piedras y se compadecen de esas ruinas.
Las naciones temern tu Nombre, Seor, y los reyes de la tierra se rendirn ante tu gloria:
cuando el Seor reedifique a Sin y aparezca glorioso en medio de ella;
cuando acepte la oracin del desvalido y no desprecie su plegaria.
Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Seor:
porque l se inclin desde su alto Santuario y mir a la tierra desde el cielo,
para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte.
para proclamar en Sin el nombre del Seor y su alabanza en Jerusaln,
cuando se renan los pueblos y los reinos, y sirvan todos juntos al Seor.
Mis fuerzas se debilitaron por el camino y se abreviaron mis das;
pero yo digo: "Dios mo, no me lleves en la mitad de mi vida, t que permaneces para siempre".
En tiempos remotos, fundaste la tierra, y el cielo es obra de tus manos;
ellos se acaban, y t permaneces: se desgastan lo mismo que la ropa, los cambias como a un vestido, y ellos pasan.
T, en cambio, eres siempre el mismo, y tus aos no tienen fin.
T, en cambio, eres siempre el mismo, y tus aos no tienen fin. [ (Psalms 102:29) Los hijos de tus servidores tendrn una morada y su descendencia estar segura ante ti. ] 
De David. Bendice al Seor, alma ma, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre;
bendice al Seor, alma ma, y nunca olvides sus beneficios.
El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias;
rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura;
l colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el guila.
El Seor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos;
l mostr sus caminos a Moiss y sus proezas al pueblo de Israel.
El Seor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia;
no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente;
no nos trata segn nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, as de inmenso es su amor por los que lo temen;
cuanto dista el oriente del occidente, as aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un padre carioso con sus hijos, as es carioso el Seor con sus fieles;
l conoce de qu estamos hechos, sabe muy bien que no somos ms que polvo.
Los das del hombre son como la hierba: l florece como las flores del campo;
las roza el viento, y ya no existen ms, ni el sitio donde estaban las ver otra vez.
Pero el amor del Seor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen.
El Seor puso su trono en el cielo, y su realeza gobierna el universo.
Bendigan al Seor, todos sus ngeles, los fuertes guerreros que cumplen sus rdenes apenas oyen la voz de su palabra!
Bendigan al Seor, todos sus ejrcitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad!
Bendganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! Bendice al Seor, alma ma!
Bendice al Seor, alma ma: Seor, Dios mo, qu grande eres! Ests vestido de esplendor y majestad
y te envuelves con un manto de luz. T extendiste el cielo como un toldo
y construiste tu mansin sobre las aguas. Las nubes te sirven de carruaje y avanzas en alas del viento.
Usas como mensajeros a los vientos, y a los relmpagos, como ministros.
Afirmaste la tierra sobre sus cimientos: no se mover jams!
El ocano la cubra como un manto, las aguas tapaban las montaas;
pero t las amenazaste y huyeron, escaparon ante el fragor del trueno.
Subieron a las montaas, bajaron por los valles, hasta el lugar que les habas sealado:
les fijaste un lmite que no pasarn, ya no volvern a cubrir la tierra.
Haces brotar fuentes en los valles, y corren sus aguas por las quebradas.
All beben los animales del campo, los asnos salvajes apagan su sed.
Las aves del cielo habitan junto a ellas y hacen or su canto entre las ramas.
Desde lo alto riegas las montaas, y la tierra se sacia con el fruto de tus obras.
Haces brotar la hierba para el ganado y las plantas que el hombre cultiva, para sacar de la tierra el pan
y el vino que alegra el corazn del hombre, para que l haga brillar su rostro con el aceite y el pan reconforte su corazn.
Se llenan de savia los rboles del Seor, los cedros del Lbano que l plant;
all ponen su nido los pjaros, la cigea tiene su casa en los abetos;
los altos peascos son para las cabras, y en las rocas se refugian los erizos.
Hiciste la luna para medir el tiempo, sealaste el sol el momento de su ocaso;
mandas la oscuridad, y cae la noche: entonces rondan las fieras de la selva
y los cachorros rugen por la presa, pidiendo a Dios su alimento.
Haces brillar el sol y se retiran, van a echarse en sus guardias:
entonces sale el hombre a trabajar, a cumplir su jornada hasta la tarde.
Qu variadas son tus obras, Seor! Todo lo hiciste con sabidura, la tierra est llena de tus criaturas!
All est el mar, grande y dilatado, donde se agitan, en nmero incontable, animales grandes y pequeos.
Por l transitan las naves, y ese Leviatn que t formaste para jugar con l
Todos esperan de ti que les des la comida a su tiempo:
se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados.
Si escondes tu rostro, se espantan; si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo.
Si envas tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.
Gloria al Seor para siempre, algrese el Seor por sus obras!
El mira, y la tierra se estremece; toca las montaas, y echan humo.
Cantar al Seor toda mi vida; mientras yo exista, celebrar a mi Dios:
que mi canto le sea agradable, y yo me alegrar en el Seor.
Que los pecadores desaparezcan de la tierra y los malvados ya no existan ms. Bendice al Seor, alma ma! Aleluya!
Den gracias al Seor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten al Seor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!
Glorense en su santo Nombre, algrense los que buscan al Seor!
Recurran al Seor y a su poder, busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que l obr, sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
el Seor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.
El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que sell con Abraham, del juramento que hizo a Isaac:
l lo confirm como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel,
cuando dijo: "Yo te dar la tierra de Canan, como porcin hereditaria de todos ustedes".
Cuando formaban un grupo muy pequeo y eran extranjeros en aquellas regiones;
cuando iban de nacin en nacin y pasaban de un reino a otro pueblo,
no toler que nadie los oprimiera, y castig a reyes, por amor a ellos:
"No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas".
El provoc una gran sequa en el pas y agot las provisiones,
Pero antes envi a un hombre, a Jos, que fue vendido como esclavo:
le ataron los pies con grillos y el hierro oprimi su garganta,
hasta que se cumpli lo que l predijo, y la palabra del Seor lo acredit.
el rey orden que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad;
lo nombr seor de su palacio y administrador de todos sus bienes,
con pleno poder para instruir a los prncipes y ensear sabidura a los ancianos.
Entonces Israel entr en Egipto, Jacob residi en la tierra de Cam,
El Seor hizo a su pueblo muy fecundo, ms fuerte que sus mismos opresores;
cambi el corazn de los egipcios, para que sintieran odio por su pueblo y trataran con perfidia a sus servidores.
Luego envi a Moiss, su servidor, y a Aarn, que era su elegido;
por su intermedio realiz prodigios, hizo portentos en la tierra de Cam:
atrajo las tinieblas, y hubo oscuridad, pero ellos rechazaron sus palabras.
Transform sus aguas en sangre e hizo morir a sus peces;
el pas qued cubierto de ranas, hasta en los aposentos del rey;
dio una orden y vinieron los insectos, los mosquitos invadieron el pas.
Les mand granizo en vez de lluvia, y cayeron llamaradas en su tierra;
abati sus higueras y viedos, y destroz los rboles en sus campos;
dio una orden, y vinieron langostas y pulgones en nmero incontable
que comieron toda la hierba del campo y devoraron los frutos de la tierra.
Hiri de muerte a los primognitos del aquel pas, a las primicias de todo ser viviente;
sac a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleci entre sus tribus:
los egipcios se alegraron de su partida, porque los haba dominado el terror.
Tendi una nube para que los cubriera, y envi un fuego para alumbrarlos de noche;
pidieron de comer y les mand codornices, los saci con pan del cielo;
abri la roca, brotaron las aguas y corrieron como un ro por el desierto.
El se acord de la palabra sagrada, que haba dado a Abraham, su servidor,
e hizo salir a su pueblo con alegra, a sus elegidos, entre cantos de triunfo;
les dio las tierras de los paganos, y ellos heredaron las riquezas de los pueblos,
a fin de observar sus mandamientos y cumplir fielmente sus leyes. Aleluya!
Aleluya! Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Quin puede hablar de las proezas del Seor y proclamar todas sus alabanzas?
Felices los que proceden con rectitud, los que practican la justicia en todo tiempo!
Acurdate de m, Seor, por el amor que tienes a tu pueblo; vistame con tu salvacin,
para que vea la felicidad de tus elegidos, para que me alegre con la alegra de tu nacin y me glore con el pueblo de tu herencia.
Hemos pecado, igual que nuestros padres; somos culpables, hicimos el mal:
nuestros padres, cuando estaban en Egipto, no comprendieron tus maravillas; no recordaron la multitud de tus favores, y en el Mar Rojo desafiaron al Altsimo.
Pero l los salv por amor de su Nombre, para poner de manifiesto su poder:
increp al Mar Rojo, y este se sec; los llev por los abismos como por un desierto,
los salv de las manos del enemigo, los rescat del poder del adversario.
El agua cubri a sus opresores, ni uno solo qued con vida:
entonces creyeron en sus palabras y cantaron sus alabanzas.
Pero muy pronto se olvidaron de sus obras, no tuvieron en cuenta su designio;
ardan de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la soledad:
entonces, l les dio lo que pedan, pero hizo que una enfermedad los consumiera.
En el campamento tuvieron celos de Moiss, y de Aarn, el consagrado al Seor;
pero se abri la tierra y devor a Datn, se cerr sobre Abirn y sus secuaces;
ardi un fuego contra aquella turba, y las llamas abrasaron a los malvados.
En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido:
as cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto.
Olvidaron a Dios, que los haba salvado y haba hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.
El Seor amenaz con destruirlos, pero Moiss, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor.
Despreciaron una tierra apetecible, no creyeron en su palabra;
murmuraron dentro de sus carpas y no escucharon la voz del Seor.
Pero l alz la mano y les jur que los hara morir en el desierto.
que dispersara a sus descendientes por los pueblos y los diseminara por diversas regiones.
Luego se unieron al Baal de Peor y comieron vctimas ofrecidas a dioses muertos;
con esas acciones irritaron al Seor y cay sobre ellos una plaga.
Pero Pinjs se levant e hizo justicia, y entonces ces la plaga:
esto le fue tenido en cuenta a su favor, por todas las generaciones, para siempre.
Irritaron al Seor junto a las aguas de Merib, y Moiss sufri mucho por culpa de ellos,
porque lo amargaron profundamente, y l no supo medir sus palabras.
No exterminaron a los pueblos como el Seor les haba mandado:
se mezclaron con los paganos e imitaron sus costumbres;
rindieron culto a sus dolos, que fueron para ellos una trampa.
Sacrificaron en honor de los demonios a sus hijos y a sus hijas;
derramaron sangre inocente, y la tierra qued profanada.
Se mancharon con sus acciones y se prostituyeron con su mala conducta;
por eso el Seor se indign contra su pueblo y abomin de su herencia.
Los puso en manos de las naciones y fueron dominados por sus enemigos;
sus adversarios los oprimieron y los sometieron a su poder.
El Seor los libr muchas veces, pero ellos se obstinaron en su actitud, y se hundieron ms y ms en su maldad.
Sin embargo, el mir su afliccin y escuch sus lamentos.
Se acord de su alianza en favor de ellos y se arrepinti por su gran misericordia;
hizo que les tuvieran compasin los que los haban llevado cautivos.
Slvanos, Seor y Dios nuestro; congrganos de entre las naciones, para que podamos dar gracias a tu santo Nombre y gloriarnos de haberte alabado.
Bendito sea el Seor, Dios de Israel, desde ahora y para siempre! Y todo el pueblo diga: Amn! Aleluya!
Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Que lo digan los redimidos por el Seor, los que l rescat del poder del enemigo
y congreg de todas las regiones: del norte y del sur, del oriente y el occidente;
los que iban errantes por el desierto solitario, sin hallar el camino hacia un lugar habitable.
Estaban hambrientos, tenan sed y ya les faltaba el aliento;
pero en la angustia invocaron al Seor, y l los libr de sus tribulaciones:
los llev por el camino recto, y as llegaron a un lugar habitable.
Den gracias al Seor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres,
porque l saci a los que sufran sed y colm de bienes a los hambrientos.
Estaban en tinieblas, entre sombras de muerte, encadenados y en la miseria,
por haber desafiado las rdenes de Dios y despreciado el designio del Altsimo.
El los haba agobiado con sufrimientos, sucumban, y nadie los ayudaba;
pero en la angustia invocaron al Seor, y l los libr de sus tribulaciones:
los sac de las tinieblas y las sombras, e hizo pedazos sus cadenas.
Den gracias al Seor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres,
porque l destroz las puertas de bronce y quebr los cerrojos de hierro.
Estaban debilitados y oprimidos, a causa de sus rebeldas y sus culpas;
la comida les daba nuseas, y ya tocaban las puertas de la muerte.
Pero en la angustia invocaron al Seor, y l los libr de sus tribulaciones:
envi su palabra y los san, salv sus vidas del sepulcro.
Den gracias al Seor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres:
ofrzcanle sacrificios de accin de gracias y proclamen con jbilo sus obras.
Los que viajaron en barco por el mar, para traficar por las aguas inmensas,
contemplaron las obras del Seor, sus maravillas en el ocano profundo.
Con su palabra desat un vendaval, que encrespaba las olas del ocano:
ellos suban hasta el cielo, bajaban al abismo, se sentan desfallecer por el mareo,
se tambaleaban dando tumbos como ebrios, y su pericia no les vala de nada.
Pero en la angustia invocaron al Seor, y l los libr de sus tribulaciones:
cambi el huracn en una brisa suave y se aplacaron las olas del mar;
entonces se alegraron de aquella calma, y el Seor los condujo al puerto deseado.
Den gracias al Seor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres:
aclmenlo en la asamblea del pueblo, albenlo en el consejo de los ancianos.
El hizo de los ros un desierto y de los oasis, una tierra estril;
transform el suelo frtil en una salina, por la maldad de sus habitantes.
Convirti el desierto en un lago, y la tierra reseca en un oasis:
all puso a los hambrientos, y ellos fundaron una ciudad habitable.
Sembraron campos y plantaron vias, que produjeron frutos en las cosechas;
l los bendijo y se multiplicaron, y no dej que les faltara el ganado.
Cuando eran pocos, y estaban abatidos por el peso de la desgracia y la afliccin,
el que cubre de vergenza a los prncipes y los extrava por un desierto sin huellas,
levant a los pobres de la miseria y multiplic sus familias como rebaos.
Que los justos lo vean y se alegren, y enmudezcan todos los malvados.
El que es sabio, que retenga estas cosas y comprenda la misericordia del Seor.
Canto. Salmo de David.
Mi corazn est firme, Dios mo, mi corazn est firme. Voy a cantar al son de instrumentos: despierta, alma ma!
Despierten, arpa y ctara, para que yo despierte a la aurora!
Te alabar en medio de los pueblos, Seor, te cantar entre las naciones,
porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes.
Levntate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra!
Slvanos con tu poder, respndenos, para que se pongan a salvo tus predilectos!
Dios habl desde su Santuario: "Yo repartir triunfalmente a Siquem y distribuir el valle de Sucot.
Mo es Galaad, Manass me pertenece, Efram es mi yelmo, mi cetro es Jud.
Moab es la vasija donde yo me lavo; plantar mis sandalias en Edom y cantar victoria sobre Filistea".
Quin me llevar hasta la ciudad fortificada, quin me conducir hasta Edom,
si t, oh Dios, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejrcito?
Danos tu ayuda contra el adversario, porque es intil el auxilio de los hombres.
Danos tu ayuda contra el adversario, porque es intil el auxilio de los hombres. [ (Psalms 108:14) Con Dios alcanzaremos la victoria, y l aplastar a nuestros enemigos. ] 
Del maestro de coro. De David. Salmo. Dios de mi alabanza, no te quedes callado,
porque unos hombres malvados y mentirosos han abierto su boca contra m. Me han alabado con mentira en los labios,
me han envuelto con palabras de odio, me combaten sin motivo.
Me acusan, a cambio de mi amor, aunque yo oraba por ellos.
Me devuelven mal por bien y odio por amor, diciendo:
"Que se ponga contra l a un impo, y tenga un acusador a su derecha;
que salga condenado del juicio y su apelacin quede frustrada.
Que sean pocos sus das y que otro ocupe su cargo;
que sus hijos queden hurfanos, y su mujer, viuda.
Que sus hijos vayan errantes, pidiendo limosna, y sean echados de sus casas derruidas;
que el acreedor se apodere de sus bienes, y gente extraa le arrebate sus ganancias.
Que ni uno solo le tenga piedad, y nadie se compadezca de sus hurfanos;
que su posteridad sea exterminada, y en una generacin desaparezca su nombre.
Que el Seor recuerde la culpa de sus padres, y no borre el pecado de su madre:
que estn siempre delante del Seor, y l extirpe su recuerdo de la tierra.
Porque nunca pens en practicar la misericordia, sino que persigui hasta la muerte al pobre, al desvalido y al hombre atribulado.
Am la maldicin: que recaiga sobre l; no quiso la bendicin: que se retire de l.
Se revisti de la maldicin como de un manto: que ella penetre como agua en su interior y como aceite en sus huesos;
que sea como un vestido que lo cubra y como un cinturn que lo cia para siempre!".
Que as retribuya el Seor a mis acusadores, a aquellos que me calumnian.
Pero t, Seor, trtame bien, por el honor de tu Nombre; lbrame, por la bondad de tu misericordia.
Porque yo soy pobre y miserable, y mi corazn est traspasado;
me desvanezco como sombra que declina, soy sacudido como la langosta.
De tanto ayunar se me doblan las rodillas, y mi cuerpo est dbil y enflaquecido;
soy para ellos un ser despreciable, al verme, mueven la cabeza.
Aydame, Seor, Dios mo, slvame por tu misericordia,
para que sepan que aqu est tu mano, y que t, Seor, has hecho esto;
no importa que ellos maldigan, con tal que t me bendigas. Queden confundidos mis adversarios, mientras tu servidor se llena de alegra:
que mis acusadores se cubran de oprobio, y la vergenza los envuelva como un manto.
Yo dar gracias al Seor en alta voz, lo alabar en medio de la multitud,
porque l se puso de parte del pobre, para salvarlo de sus acusadores.
De David. Salmo. Dijo el Seor a mi Seor: "Sintate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies".
El Seor extender el poder de tu cetro: "Domina desde Sin, en medio de tus enemigos!".
"T eres prncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendr como roco, desde el seno de la aurora".
El Seor lo ha jurado y no se retractar: "T eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec".
A tu derecha, Seor, l derrotar a los reyes, en el da de su enojo;
juzgar a las naciones, amontonar cadveres y aplastar cabezas por toda la tierra.
En el camino beber del torrente, por eso erguir su cabeza.
Aleluya! [lef]   Doy gracias al Seor de todo corazn, [Bet]   en la reunin y en la asamblea de los justos.
[Gumel] Grandes son las obras del Seor: [Dlet] los que las aman desean comprenderlas.
[He] Su obra es esplendor y majestad, [Vau] su justicia permanece para siempre.
[Zain] El hizo portentos memorables, [Jet] el Seor es bondadoso y compasivo.
[Tet] Provey de alimento a sus fieles [Iod] y se acuerda eternamente de su alianza.
[Caf] Manifest a su pueblo el poder de sus obras, [Lmed] dndole la herencia de las naciones.
[Mem] Las obras de sus manos son verdad y justicia; [Nun] todos sus preceptos son indefectibles:
[Smec] estn afianzados para siempre [Ain] y establecidos con lealtad y rectitud.
[Pe] El envi la redencin a su pueblo, [Sade] promulg su alianza para siempre: [Qof] Su Nombre es santo y temible.
[Res] El temor del Seor es el comienzo de la sabidura: [Sin] son prudentes los que lo practican. [Tau] Su alabanza por siempre permanece.
Aleluya! [lef] Feliz el hombre que teme al Seor [Bet] y se complace en sus mandamientos.
[Gumel] Su descendencia ser fuerte en la tierra: [Dlet] la posteridad de los justos es bendecida.
[He] En su casa habr abundancia y riqueza, [Vau] su generosidad permanecer para siempre.
[Zain] Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: [Jet] es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
[Tet] Dichoso el que se compadece y da prestado, [Iod] y administra sus negocios con rectitud.
[Caf] El justo no vacilar jams, [Lmed] su recuerdo permanecer para siempre.
[Mem] No tendr que temer malas noticias: [Nun] su corazn est firme, confiado en el Seor.
[Smec] Su nimo est seguro, y no temer, [Ain] hasta que vea la derrota de sus enemigos.
[Pe] El da abundantemente a los pobres: [Sade] su generosidad permanecer para siempre, [Qof] y alzar su frente con dignidad.
[Res] El malvado, al verlo, se enfurece, [Sin] rechinan sus dientes y se consume; [Tau] pero la ambicin de los malvados se frustrar.
Aleluya! Alaben, servidores del Seor, alaben el nombre del Seor.
Bendito sea el nombre del Seor, desde ahora y para siempre.
Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Seor.
El Seor est sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo,
Quin es como el Seor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas,
y se inclina para contemplar el cielo y la tierra?
El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria,
para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles y su pueblo;
l honra a la mujer estril en su hogar, haciendo de ella una madre feliz.
Aleluya! Cuando Israel sali de Egipto, la familia de Jacob, de un pueblo extranjero,
Jud se convirti en su Santuario, la tierra de Israel fue su dominio.
El Mar, al verlos, huy, el Jordn se volvi atrs;
los montes saltaron como carneros y las colinas, como corderos.
Qu tienes, Mar? Por qu huyes? Y t, Jordn, por qu te vuelves atrs?
Montes, por qu saltan como carneros, y ustedes, colinas, como corderos?
Tiembla, tierra, delante del Seor, ante el rostro del Dios de Jacob,
el que convierte las rocas en estanques, y los peascos en manantiales.
No nos glorifiques a nosotros, Seor: glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad.
Por qu han de decir las naciones: "Dnde est su dios"?
Nuestro Dios est en el cielo y en la tierra, l hace todo lo que quiere.
Los dolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres.
Tienen boca, pero no hablan, tienen ojos, pero no ven;
tienen orejas, pero no oyen, tienen nariz, pero no huelen.
Tienen manos, pero no palpan, tienen pies, pero no caminan; ni un solo sonido sale de su garganta.
Como ellos sern los que los fabrican, los que ponen en ellos su confianza.
Pueblo de Israel, confa en el Seor: l es tu ayuda y tu escudo;
familia de Aarn, confa en el Seor; l es tu ayuda y tu escudo;
confen en el Seor todos los que lo temen: l es su ayuda y su escudo.
Que el Seor se acuerde de nosotros y nos bendiga: bendiga al pueblo de Israel, bendiga a la familia de Aarn,
bendiga a los que temen al Seor, a los pequeos y a los grandes.
Que el Seor los multiplique, a ustedes y a sus hijos;
y sean bendecidos por el Seor, que hizo el cielo y la tierra.
El cielo pertenece al Seor, y la tierra la entreg a los hombres.
Los muertos ya no alaban al Seor, ni tampoco a los que bajaron del sepulcro.
Nosotros, los vivientes, bendecimos al Seor, desde ahora y para siempre. Aleluya!
Amo al Seor, porque l escucha el clamor de mi splica,
porque inclina su odo hacia m, cuando yo lo invoco.
Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, ca en la angustia y la tristeza;
entonces invoqu al Seor: "Por favor, slvame la vida!".
El Seor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo;
el Seor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salv.
Alma ma, recobra la calma, porque el Seor ha sido bueno contigo.
El libr mi vida de la muerte, mis ojos de las lgrimas y mis pies de la cada.
Yo caminar en la presencia del Seor, en la tierra de los vivientes.
Tena confianza, incluso cuando dije: "Qu grande es mi desgracia!".
Yo, que en mi turbacin llegu a decir: "Los hombres son todos mentirosos!".
Con qu pagar al Seor todo el bien que me hizo?
Alzar la copa de la salvacin e invocar el nombre del Seor.
Cumplir mis votos al Seor, en presencia de todo su pueblo.
Qu penosa es para el Seor la muerte de sus amigos!
Yo, Seor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas.
Te ofrecer un sacrificio de alabanza, e invocar el nombre del Seor.
Cumplir mis votos al Seor, en presencia de todo su pueblo,
en los atrios de la Casa del Seor, en medio de ti, Jerusaln. Aleluya!
Alaben al Seor, todas las naciones, glorifquenlo, todos los pueblos!
Porque es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. Aleluya!
Aleluya! Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Que lo diga el pueblo de Israel: es eterno su amor!
Que lo diga la familia de Aarn: es eterno su amor!
Que lo digan los que temen al Seor: es eterno su amor!
En el peligro invoqu al Seor, y l me escuch dndome un alivio.
El Seor est conmigo: no temer: qu podrn hacerlo los hombres?
El Seor est conmigo y me ayuda: yo ver derrotados a mis adversarios.
Es mejor refugiarse en el Seor que fiarse de los hombres;
es mejor refugiarse en el Seor que fiarse de los poderosos.
Todos los paganos me rodearon, pero yo los derrot en el nombre del Seor;
me rodearon por todas partes, pero yo los derrot en el nombre del Seor;
me rodearon como avispas, ardan como fuego en las espinas, pero yo los derrot en el nombre del Seor.
Me empujaron con violencia para derribarme, pero el Seor vino en mi ayuda.
El Seor es mi fuerza y mi proteccin; l fue mi salvacin.
Un grito de alegra y de victoria resuena en las carpas de los justos: "La mano del Seor hace proezas,
la mano del Seor es sublime, la mano del Seor hace proezas".
No, no morir: vivir para publicar lo que hizo el Seor,
El Seor me castig duramente, pero no me entreg a la muerte.
"Abran las puertas de la justicia y entrar para dar gracias al Seor".
"Esta es la puerta del Seor: slo los justos entran por ella".
Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvacin.
La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular
Esto ha sido hecho por el Seor y es admirable a nuestros ojos.
Este es el da que hizo el Seor: alegrmonos y regocijmonos en l.
Slvanos, Seor, asegranos la prosperidad.
Bendito el que viene en nombre del Seor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Seor:
el Seor es Dios, y l nos ilumina. "Ordenen una procesin con ramas frondosas hasta los ngulos del altar".
T eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mo, yo te glorifico.
Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
[lef] Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Seor,
Felices los que cumplen sus prescripciones y lo buscan de todo corazn
los que van por sus caminos, sin hacer ningn mal.
T promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran ntegramente.
Ojal yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos!
As no sentir vergenza, al considerar tus mandamientos.
Te alabar con un corazn recto, cuando aprenda tus justas decisiones.
Quiero cumplir fielmente tus preceptos: no me abandones del todo.
[Bet] Cmo un joven llevar una vida honesta? Cumpliendo tus palabras.
Yo te busco de todo corazn: no permitas que me aparte de tus mandamientos.
Conservo tu palabra en mi corazn, para no pecar contra ti.
T eres bendito, Seor: ensame tus preceptos.
Yo proclamo con mis labios todos los juicios de tu boca.
Me alegro de cumplir tus prescripciones, ms que de todas las riquezas.
Meditar tus leyes y tendr en cuenta tus caminos.
Mi alegra est en tus preceptos: no me olvidar de tu palabra.
[Gumel] S bueno con tu servidor, para que yo viva y pueda cumplir tu palabra.
Abre mis ojos, para que contemple las maravillas de tu ley.
Soy un peregrino en la tierra, no me ocultes tus mandamientos.
Mi alma se consume, deseando siempre tus decisiones.
T amenazas a esos malditos arrogantes, que se desvan de tus mandamientos.
Aparta de m la vergenza y el desprecio, porque yo cumplo tus prescripciones.
Aunque los poderosos se confabulen contra m, yo meditar tus preceptos.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros.
[Dlet] Mi alma est postrada en el polvo: devulveme la vida conforme a tu palabra.
Te expuse mi conducta y t me escuchaste: ensame tus preceptos.
Instryeme en el camino de tus leyes, y yo meditar tus maravillas.
Mi alma llora de tristeza: consulame con tu palabra.
Aprtame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley.
Eleg el camino de la verdad, puse tus decretos delante de m.
Abrac tus prescripciones: no me defraudes, Seor.
Correr por el camino de tus mandamientos, porque t me infundes nimo.
[He] Mustrame, Seor, el camino de tus preceptos, y yo los cumplir a la perfeccin.
Instryeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazn.
Condceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegra.
Inclina mi corazn hacia tus prescripciones y no hacia la codicia.
Aparta mi vista de las cosas vanas; vivifcame con tu palabra.
Cumple conmigo tu promesa, la que hiciste a tus fieles.
Aparta de m el oprobio que temo, porque tus juicios son genuinos.
Yo deseo tus mandamientos: vivifcame por tu justicia.
[Vau] Que llegue hasta m tu misericordia, Seor, y tu salvacin conforme a tu promesa.
As responder a los que me insultan, porque confo en tu palabra.
No quites de mi boca la palabra verdadera, porque puse mi esperanza en tus juicios.
Yo cumplir fielmente tu ley: lo har siempre, eternamente.
Y caminar por un camino espacioso, porque busco tus preceptos.
Hablar de tus prescripciones delante de los reyes, y no quedar confundido.
Me deleitar en tus mandamientos que yo amo tanto.
Elevar mis manos hacia tus mandamientos y meditar tus preceptos.
[Zain] Acurdate de la palabra que me diste, con la que alentaste mi esperanza.
Lo que me consuela en la afliccin es que tu palabra me da la vida.
Los orgullosos se burlan de m como quieren, pero yo no me desvo de tu ley.
Me acuerdo, Seor, de tus antiguos juicios, y eso me sirve de consuelo.
Me lleno de indignacin ante los pecadores, ante los que abandonan tu ley.
Tus preceptos son para m como canciones, mientras vivo en el destierro
Por la noche, Seor, me acuerdo de tu Nombre, y quiero cumplir tu ley.
Esto me ha sucedido porque he observado tus mandamientos.
[Jet] El Seor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras.
Procuro de todo corazn que me mires con bondad; ten piedad de m, conforme a tu promesa.
Examino atentamente mis caminos, y dirijo mis pasos hacia tus prescripciones.
Me apresuro, sin titubear, a cumplir tus mandamientos
Los lazos de los malvados me rodean, pero yo no me olvido de tu ley,
Me levanto a medianoche para alabarte por tus justas decisiones.
Soy amigo de todos tus fieles, de los que cumplen tus leyes.
La tierra, Seor, est llena de tu amor; ensame tus preceptos.
[Tet] T fuiste bueno con tu servidor, de acuerdo con tu palabra, Seor.
Ensame la discrecin y la sabidura, porque confo en tus mandamientos.
Antes de ser afligido, estaba descarriado; pero ahora cumplo tu palabra.
T eres bueno y haces el bien: ensame tus mandamientos.
Los orgullosos traman engaos contra m: pero yo observo tus preceptos.
Ellos tienen el corazn endurecido, yo, en cambio, me regocijo en tu ley,
Me hizo bien sufrir la humillacin, porque as aprend tus preceptos.
Para m vale ms la ley de tus labios que todo el oro y la plata.
[Iod] Tus manos me hicieron y me formaron; instryeme, para que aprenda tus mandamientos.
Tus fieles vern con alegra que puse mi esperanza en tu palabra.
Yo s que tus juicios son justos, Seor, y que me has humillado con razn.
Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste.
Que llegue hasta m tu compasin, y vivir porque tu ley es toda mi alegra.
Que se avergencen los orgullosos, porque me afligen sin motivo; yo, en cambio, meditar tus preceptos.
Que se vuelvan hacia m tus fieles; los que tienen en cuenta tus prescripciones
Que mi corazn cumpla ntegramente tus preceptos, para que yo no quede confundido.
[Caf] Mi alma se consume por tu salvacin; yo espero en tu palabra.
Mis ojos se consumen por tu palabra, cundo me consolars?
Aunque estoy como un odre resecado por el humo, no me olvido de tus preceptos.
Cuntos sern los das de mi vida? Cundo juzgars a mis perseguidores?
Los orgullosos me cavan fosas, oponindose a tu ley.
Todos tus mandamientos son verdaderos; aydame, porque me persiguen sin motivo.
Por poco me hacen desaparecer de la tierra; pero no abandono tus preceptos.
Vivifcame por tu misericordia, y cumplir tus prescripciones.
[Lmed] Tu palabra, Seor, permanece para siempre, est firme en el cielo.
Tu verdad permanece por todas las generaciones; t afirmaste la tierra y ella subsiste.
Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te estn sometidas.
Si tu ley no fuera mi alegra, ya hubiera sucumbido en mi afliccin.
Nunca me olvidar de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida.
Slvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos.
Los malvados estn al acecho para perderme, pero yo estoy atento a tus prescripciones.
He comprobado que toda perfeccin es limitada: qu amplios, en cambio, son tus mandamientos!
[Mem]Cunto amo tu ley, todo el da la medito!
Tus mandamientos me hacen ms sabio que mis enemigos, porque siempre me acompaan.
Soy ms prudente que todos mis maestros, porque siempre medito tus prescripciones.
Soy ms inteligente que los ancianos, porque observo tus preceptos.
Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra.
No me separo de tus juicios, porque eres t el que me enseas.
Qu dulce es tu palabra para mi boca, es ms dulce que la miel!
Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira.
[Nun] Tu palabra es una lmpara para mis pasos, y una luz en mi camino.
Hice un juramento -y lo sostengo- de cumplir tus justas decisiones.
Estoy muy afligido, Seor: vivifcame, conforme a tu palabra.
Acepta, Seor, las ofrendas de mis labios, y ensame tus decisiones.
Mi vida est en constante peligro, pero yo no me olvido de tu ley.
Los pecadores me tienden una trampa, pero yo no me aparto de tus preceptos.
Tus prescripciones son mi herencia para siempre, porque alegran mi corazn.
Estoy decidido a cumplir tus preceptos, siempre y a la perfeccin
[Smec] Detesto la doblez del corazn y amo tu ley,
T eres mi amparo y mi escudo: yo espero en tu palabra.
Que los malvados se aparten de m: yo cumplir los mandamientos de mi Dios.
S mi sostn conforme a tu promesa, y vivir: que mi esperanza no quede defraudada.
Dame tu apoyo y ser salvado, y fijar la mirada en tus preceptos.
T abandonas a los que se desvan de tus preceptos, porque todo o que piensan es mentira.
T eliminas como escoria a los impos, por eso amo tus prescripciones.
Mi carne se estremece de temor por ti, y respecto tus decisiones.
[Ain] He obrado conforme al derecho y a la justicia: no me entregues a mis opresores.
Otorga una garanta a mi favor, para que no me opriman los orgullosos.
Mis ojos se consumen por tu salvacin y por tu promesa de justicia.
Trtame conforme a tu bondad, y ensame tus preceptos.
Yo soy tu servidor: instryeme, y as conocer tus prescripciones.,
Ha llegado, Seor, el tiempo de obrar; han quebrantado tu ley.
Por eso amo tus mandamientos y los prefiero al oro ms fino.
Por eso me guo por tus preceptos y aborrezco todo camino engaoso.
[Pe] Tus prescripciones son admirables: por eso las observo.
La explicacin de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante.
Abro mi boca y aspiro hondamente, porque anhelo tus mandamientos.
Vuelve tu rostro y ten piedad de m; es justo que lo hagas con los que aman tu Nombre.
Afirma mis pasos conforme a tu palabra, para que no me domine la maldad.
Lbrame de la opresin de los hombres, y cumplir tus mandamientos.
Que brille sobre m la luz de tu rostro, y ensame tus preceptos.
Ros de lgrimas brotaron de mis ojos, porque no se cumple tu ley.
[Sade] T eres justo, Seor, y tus juicios son rectos.
T impones tus prescripciones con justicia y con absoluta lealtad.
El celo me consume, porque mis adversarios olvidan tu palabra.
Tu palabra est bien acrisolada, y por eso la amo.
Soy pequeo y despreciable, pero no olvido tus preceptos.
Tu justicia es eterna y tu ley es la verdad.
Cuando me asalta la angustia y la opresin, tus mandamientos son toda mi alegra.
La justicia de tus prescripciones es eterna; instryeme y vivir.
[Qof] Yo clamo de todo corazn: escchame, Seor, y observar tus preceptos.
Clamo a ti: Slvame, y cumplir tus prescripciones.
Me anticipo a la aurora para implorar tu ayuda; yo espero en tu palabra.
Mis ojos se anticipan a las vigilias de la noche, para meditar tus enseanzas.
Por tu amor, oye mi voz, Seor, y vivifcame por tu justicia.
Se acercan a m los ojos que me persiguen con perfidia, los que estn alejados de tu ley.
Pero t ests cerca, Seor, y todos tus mandamientos son verdaderos.
Yo s desde hace mucho tiempo que t afirmaste para siempre tus prescripciones.
[Res] Mira mi afliccin y lbrame, porque me olvido de tu ley.
Defiende mi causa y slvame; vivifcame conforme a tu promesa.
La salvacin est lejos de los impos, porque no buscan tus preceptos.
Tu compasin es muy grande, Seor; vivifcame por tu justicia.
Son muchos los que me persiguen y me oprimen, pero yo no me desvi de tus prescripciones.
Veo a los pecadores y siento indignacin, porque no cumplen tu palabra.
Mira que yo amo tus preceptos: vivifcame, Seor, por tu amor.
Lo primordial de tu palabra es la verdad, y tus justos juicios permanecen para siempre.
[Sin] Los poderosos me persiguen sin motivo, pero yo temo nicamente tu palabra.
Yo me alegro en tu promesa, como quien logra un gran botn,
Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley.
Te bendigo muchas veces al da, porque tus juicios son justos.
Los que aman tu ley gozan de una gran paz, nada los hace tropezar.
Yo espero tu salvacin, Seor, y cumplo tus mandamientos.
Mi alma observa tus prescripciones, y las ama intensamente.
Yo observo tus mandamientos y tus prescripciones, porque t conoces todos mis caminos.
[Tau] Que mi clamor se acerque a ti, Seor: instryeme conforme a tu palabra.
Que mi plegaria llegue a tu presencia: lbrame, conforme a tu promesa,
Que mis labios expresen tu alabanza, porque me has enseado tus preceptos.
Que mi lengua se haga eco de tu promesa, porque todos tus mandamientos son justos.
Que tu mano venga en mi ayuda, porque yo eleg tus preceptos..
Yo anso tu salvacin, Seor, y tu ley es toda mi alegra.
Que yo viva y pueda alabarte, y que tu justicia venga en mi ayuda.
Ando errante como una oveja perdida: ven a buscar a tu servidor. Yo nunca olvido tus mandamientos.
Canto de peregrinacin. En mi afliccin invoqu al Seor, y l me respondi.
Lbrame, Seor, de los labios mentirosos y de la lengua traicionera!
Con qu te castigar el Seor, lengua traicionera?
Con flechas afiladas de guerrero y con brasas de retama.
Ay de m, que estoy desterrado en Msec, y vivo en los campamentos de Quedar!
Mucho tiempo he convivido con los que odian la paz.
Cuando yo hablo de paz, ellos declaran la guerra.
Canto de peregrinacin. Levanto mis ojos a las montaas: de dnde me vendr la ayuda?
La ayuda me viene del Seor, que hizo el cielo y la tierra.
El no dejar que resbale tu pie: tu guardin no duerme!
No, no duerme ni dormita el guardin de Israel.
El Seor es tu guardin, es la sombra protectora a tu derecha:
de da, no te daar el sol, ni la luna de noche.
El Seor te proteger de todo mal y cuidar tu vida.
El te proteger en la partida y el regreso, ahora y para siempre.
Canto de peregrinacin. De David. Qu alegra cuando me dijeron: "Vamos a la Casa del Seor"!
Nuestros pies ya estn pisando tus umbrales, Jerusaln.
Jerusaln, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa.
All suben las tribus, las tribus del Seor -segn es norma en Israel- para celebrar el nombre del Seor.
Porque all est el trono de la justicia, el trono de la casa de David.
Auguren la paz a Jerusaln: "Vivan seguros los que te aman!
Haya paz en tus muros y seguridad en tus palacios!".
Por amor a mis hermanos y amigos, dir: "La paz est contigo".
Por amor a la Casa del Seor, nuestro Dios, buscar tu felicidad.
Canto de peregrinacin. Levanto mis ojos hacia ti, que habitas en el cielo.
Como los ojos de los servidores estn fijos en las manos de su seor, y los ojos de la servidora en las manos de su duea: as miran nuestros ojos al Seor, nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros.
Ten piedad, Seor, ten piedad de nosotros, porque estamos hartos de desprecios!
Nuestra alma est saturada de la burla de los arrogantes, del desprecio de los orgullosos.
Canto de peregrinacin. De David. Si el Seor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-,
si el Seor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres se alzaron contra nosotros,
nos habran devorado vivos. Cuando ardi su furor contra nosotros,
las aguas nos habran inundado, un torrente nos habra sumergido,
nos habran sumergido las aguas turbulentas.
Bendito sea el Seor, que no nos entreg como presa de sus dientes!
Nuestra vida se salv como un pjaro de la trampa del cazador: la trampa se rompi y nosotros escapamos.
Nuestra ayuda est en el nombre del Seor, que hizo el cielo y la tierra.
Canto de peregrinacin. Los que confan en el Seor son como el monte Sin, que permanece inconmovible para siempre.
Jerusaln est rodeada de montaas: as rodea el Seor a su pueblo, desde ahora y para siempre.
No permanecer el cetro de los malvados sobre la herencia de los justos; no sea que tambin los justos inclinen sus manos a la maldad.
Colma de bienes, Seor, a los buenos y a los rectos de corazn.
Que el Seor haga ir con los malvados a los que se desvan por camino tortuosos! Paz a Israel!
Canto de peregrinacin. Cuando el Seor cambi la suerte de Sin, nos pareca que sobamos:
nuestra boca se llen de risas y nuestros labios, de canciones. Hasta los mismos paganos decan: "El Seor hizo por ellos grandes cosas!".
Grandes cosas hizo el Seor por nosotros y estamos rebosantes de alegra!
Cambia, Seor, nuestra suerte como los torrentes del Ngueb!
Los que siembran entre lgrimas cosecharn entre canciones.
El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas.
Canto de peregrinacin. De Salomn. Si el Seor no edifica la casa, en vano trabajan los albailes; si el Seor no custodia la ciudad en vano vigila el centinela.
Es intil que ustedes madruguen; es intil que velen hasta muy tarde y se desvivan por ganar el pan: Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
Los hijos son un regalo del Seor, el fruto del vientre es una recompensa;
como flechas en la mano de un guerrero son los hijos de la juventud.
Feliz el hombre que llena con ellos su aljaba! No ser humillado al discutir con sus enemigos en la puerta de la ciudad.
Canto de peregrinacin. Feliz el que teme al Seor y sigue sus caminos!
Comers del fruto de tu trabajo, sers feliz y todo te ir bien.
Tu esposa ser como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoos de olivo alrededor de tu mesa.
As ser bendecido el hombre que teme al Seor!
Que el Seor te bendiga desde Sin todos los das de tu vida: que contemples la paz de Jerusaln
y veas a los hijos de tus hijos! Paz a Israel!
Canto de peregrinacin. Cunto me han asediado desde mi juventud -que lo diga Israel-,
cunto me han asediado desde mi juventud, pero no pudieron contra m!
Clavaron un arado en mis espaldas y abrieron largos surcos,
Pero el Seor, que es justo, rompi el yugo de los impos.
Retrocedan llenos de vergenza todos los que aborrecen a Sin:
Sean como la hierba de los techos, que se seca antes de ser arrancada!
Con ella, el segador no llena su mano, ni cubre su pecho el que ata las gavillas.
Y nadie comenta al pasar: "El Seor los ha bendecido". Descienda sobre ustedes nuestra bendicin, en el nombre del Seor.
Canto de peregrinacin. Desde lo ms profundo te invoco, Seor,
Seor, oye mi voz! Estn tus odos atentos al clamor de mi plegaria.
Si tienes en cuenta las culpas, Seor, quin podr subsistir?
Pero en ti se encuentra el perdn, para que seas temido.
Mi alma espera en el Seor, y yo confo en su palabra.
Mi alma espera al Seor, ms que el centinela la aurora. Como el centinela espera la aurora,
espere Israel al Seor, porque en l se encuentra la misericordia y la redencin en abundancia:
l redimir a Israel de todos sus pecados.
Canto de peregrinacin. De David. Mi corazn no se ha ensoberbecido, Seor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas ni he tenido aspiraciones desmedidas.
No, yo aplaco y modero mis deseos: como un nio tranquilo en brazos de su madre, as est mi alma dentro de m.
Espere Israel en el Seor, desde ahora y para siempre.
Canto de peregrinacin. Acurdate, Seor, en favor de David, de todos sus desvelos,
del juramento que prest al Seor, del voto que hizo al Fuerte de Jacob:
"No entrar bajo el techo de mi casa ni me acostar en mi propio lecho;
no dar descanso a mis ojos ni reposo a mis prpados,
hasta que encuentre un lugar para el Seor, una Morada para el Fuerte de Jacob".
S, omos hablar del Arca de Efrat, y la encontramos en los campos de Jaar.
Entremos en su Morada, postrmonos ante el estrado de sus pies!
Levntate, Seor, entra en el lugar de tu Reposo, t y tu Arca poderosa!
Que tus sacerdotes se revistan de justicia y tus fieles griten de alegra.
Por amor a David, tu servidor, no rechaces a tu Ungido.
El Seor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractar: "Yo pondr sobre tu trono a uno de tus descendientes.
Si tus descendientes observan mi alianza y los preceptos que yo les ensear, tambin se sentarn sus hijos en tu trono para siempre".
Porque el Seor eligi a Sin, y la dese para que fuera su Morada.
"Este es mi Reposo para siempre; aqu habitar, porque lo he deseado.
Yo lo bendecir con abundantes provisiones y saciar de pan a sus pobres;
revestir a los sacerdotes con la salvacin, y sus fieles gritarn de alegra.
All har germinar el poder de David: yo prepar una lmpara para mi ungido.
Cubrir de vergenza a sus enemigos, y su insignia real florecer sobre l".
Canto de peregrinacin. De David. Qu bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!
Es como el leo perfumado sobre la cabeza, que desciende por la barba -la barba de Aarn- hasta el borde de sus vestiduras
Es como el roco del Hermn que cae sobre las montaas de Sin. All el Seor da su bendicin, la vida para siempre.
Canto de peregrinacin. Bendigan al Seor, ustedes, que son sus servidores, los que pasan en la Casa del Seor las horas de la noche.
Eleven las manos al Santuario y bendigan al Seor.
El Seor que hizo el cielo y la tierra los bendiga desde Sin.
Aleluya! Alaben el nombre del Seor, albenlo, servidores del Seor,
los que estn en la Casa del Seor, en los atrios del Templo de nuestro Dios.
Alaben al Seor, porque es bueno, canten a su Nombre, porque es amable;
porque el Seor eligi a Jacob, a Israel, para que fuera su posesin.
S, yo s que el Seor es grande, nuestro Dios est sobre todos los dioses.
el Seor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra, en el mar y en los ocanos.
Levanta las nubes desde el horizonte, con los relmpagos provoca la lluvia, saca a los vientos de sus depsitos.
El hiri a los primognitos de Egipto, tanto a los hombres como a los animales:
realiz seales y prodigios -en medio de ti, Egipto- contra el Faran y todos sus ministros.,
Derrot a muchas naciones y mat a reyes poderosos:
a Sijn, rey de los amorreos, a Og, rey de Basn, y a todos los reyes de Canan.
Y dio sus territorios en herencia, en herencia a su pueblo, Israel.
Tu Nombre, Seor, permanece para siempre, y tu recuerdo, por todas las generaciones:
porque el Seor defiende a su pueblo y se compadece de sus servidores.
Los dolos de las naciones son plata y oro, obra de las manos de los hombres:
tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, pero no ven;
tienen orejas, pero no oyen, y no hay aliento en su boca.
Qu sean como ellos los que los fabrican, y tambin los que confan en ellos!
Pueblo de Israel, bendice al Seor; familia de Aarn, bendice al Seor;
familia de Lev, bendice al Seor; fieles del Seor, bendigan al Seor.
Bendito sea el Seor desde Sin, el que habita en Jerusaln! Aleluya!
Aleluya! Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Den gracias al Dios de los Dioses, porque es eterno su amor!
Den gracias al Seor de los seores, porque es eterno su amor!
Al nico que hace maravillas, porque es eterno su amor!
al que hizo los cielos sabiamente, porque es eterno su amor!
al que afirm la tierra sobre las aguas, porque es eterno su amor!
Al que hizo los grandes astros, porque es eterno su amor!
el sol, para gobernar el da, porque es eterno su amor!
la luna y las estrellas para gobernar la noche, porque es eterno su amor!
Al que hiri a los primognitos de Egipto, porque es eterno su amor!
y sac de all a su pueblo, porque es eterno su amor!
con mano fuerte y brazo poderoso, porque es eterno su amor!
Al que abri en dos partes el Mar Rojo, porque es eterno su amor!
al que hizo pasar por el medio a Israel, porque es eterno su amor!
y hundi en el Mar Rojo al Faran con sus tropas, porque es eterno su amor!
Al que gui a su pueblo por el desierto porque es eterno su amor!
al que derrot a reyes poderosos, porque es eterno su amor!
y dio muerte a reyes temibles, porque es eterno su amor!
a Sijn, rey de los amorreos, porque es eterno su amor!
y a Og, rey de Basn, porque es eterno su amor!
Al que dio sus territorios en herencia, porque es eterno su amor!
en herencia a Israel, su servidor, porque es eterno su amor!
al que en nuestra humillacin se acord de nosotros, porque es eterno su amor!
y nos libr de nuestros opresores, porque es eterno su amor!
Al que da el alimento a todos los vivientes, porque es eterno su amor!
Den gracias al Dios de los cielos, porque es eterno su amor!
Junto a los ros de Babilonia, nos sentbamos a llorar, acordndonos de Sin,
En los sauces de las orillas tenamos colgadas nuestras ctaras.
All nuestros carceleros nos pedan cantos, y nuestros opresores, alegra: "Canten para nosotros un canto de Sin!".
Cmo podamos cantar un canto del Seor en tierra extranjera?
Si me olvidara de ti, Jerusaln, que se paralice mi mano derecha;
que la lengua se me pegue al paladar si no me acordara de ti, si no pusiera a Jerusaln por encima de todas mis alegras.
Recuerda, Seor, contra los edomitas, el da de Jerusaln, cuando ellos decan: "Arrsenla! Arrasen hasta sus cimientos!".
Ciudad de Babilonia, la devastadora, feliz el que te devuelva el mal que nos hiciste!
Feliz el que tome a tus hijos y los estrelle contra las rocas!
De David. Te doy gracias, Seor, de todo corazn, te cantar en presencia de los ngeles.
Me postrar ante tu santo Templo, y dar gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre.
Me respondiste cada vez que te invoqu y aumentaste la fuerza de mi alma.
Que los reyes de la tierra te bendigan al or las palabras de tu boca,
y canten los designios del Seor, porque la gloria del Seor es grande.
El Seor est en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos,
Si camino entre peligros, me conservas la vida, extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo, y tu derecha me salva.
El Seor lo har todo por m. Seor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus manos!
Del maestro de coro. De David. Salmo. Seor, t me sondeas y me conoces
t sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso,
te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares.
Antes que la palabra est en mi lengua, t, Seor, la conoces plenamente;
me rodeas por detrs y por delante y tienes puesta tu mano sobre m;
una ciencia tan admirable me sobrepasa: es tan alta que no puedo alcanzarla.
A dnde ir para estar lejos de tu espritu? A dnde huir de tu presencia?
Si subo al cielo, all ests t; si me tiendo en el Abismo, ests presente.
Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar,
tambin all me llevara tu mano y me sostendra tu derecha.
Si dijera: "Que me cubran las tinieblas y la luz sea como la noche a mi alrededor!",
las tinieblas no seran oscuras para ti y la noche ser clara como el da.
T creaste mis entraas, me plasmaste en el seno de mi madre:
te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. Qu maravillosas son tus obras! T conocas hasta el fondo de mi alma
y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra.
Tus ojos ya vean mis acciones, todas ellas estaban en tu Libro; mis das estaban escritos y sealados, antes que uno solo de ellos existiera.
Qu difciles son para m tus designios! Y qu inmenso, Dios mo, es el conjunto de ellos!
Si me pongo a contarlos, son ms que la arena; y si terminara de hacerlo, an entonces seguira a tu lado.
Ojal, Dios mo, hicieras morir a los malvados y se apartaran de m los hombres sanguinarios,
esos que hablan de ti con perfidia y en vano se rebelan contra ti!
Acaso yo no odio a los que te odian y aborrezco a los que te desprecian?
Yo los detesto implacablemente, y son para m verdaderos enemigos.
Sondame, Dios mo, y penetra mi interior; examname y conoce los que pienso;
observa si estoy en un camino falso y llvame por el camino eterno.
Del maestro de coro. Salmo de David.
Lbrame, Seor, de la gente malvada, protgeme de los hombres violentos,
de los que slo piensan en hacer el mal y provocan discordias todo el da.
Ellos afilan su lengua como serpientes, en sus labios hay veneno de vboras.
Defindeme, Seor, de las manos del impo, protgeme de los hombres violentos, de los que intentan hacerme tropezar y han tendido una red ante mis pies:
los prepotentes me han ocultado trampas y lazos, me han puesto acechanzas al borde del camino.
Pero yo digo al Seor: "T eres mi Dios": escucha, Seor, el clamor de mi splica;
Seor, mi Seor, mi ayuda poderosa, recubre mi cabeza en el momento del combate.
No satisfagas los deseos del malvado ni dejes que se cumplan sus proyectos;
que no levanten cabeza los que me asedian, y su maledicencia los envuelva.
Que se acumulen sobre ellos carbones encendidos, que caigan en lo profundo y no puedan levantarse.
Que los difamadores no estn seguros en la tierra, y la desgracia persiga a muerte al violento.
Yo s que el Seor hace justicia a los humildes y defiende los derechos de los pobres.
Yo s que el Seor hace justicia a los humildes y defiende los derechos de los pobres. [ (Psalms 140:14) S, los justos darn gracias a tu Nombre y los buenos vivirn en tu presencia. ] 
Salmo de David. Yo te invoco, Seor, ven pronto en mi ayuda; escucha mi voz cuando te llamo;
que mi oracin suba hasta ti como el incienso, y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde,
Coloca, Seor, un guardin en mi boca y un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes que mi corazn se incline a la maldad, o a cometer delitos con hombres perversos. No, nunca gustar de sus manjares!
Que el justo me golpee como amigo y me corrija, pero que el leo del malvado no perfume mi cabeza: yo seguir oponiendo mi oracin a sus maldades.
Sus prncipes cayeron despeados, esos que se complacan en orme decir:
"Como una piedra de molino hecha pedazos estn esparcidos nuestros huesos ante las fauces del Abismo".
Pero mis ojos, Seor, fijos en ti: en ti confo, no me dejes indefenso.
Protgeme del lazo que me han tendido y de las trampas de los que hacen el mal.
Caigan los malvados en sus propias redes, mientras yo paso sin hacerme dao!
Poema de David. Cuando estaba en la cueva. Oracin.
Invocar al Seor con toda mi voz, con toda mi voz suplicar al Seor;
expondr mi queja ante l, expresar mi angustia en su presencia.
Ya se me acaba el aliento, pero t conoces mi camino: en la senda por donde voy me han ocultado una trampa.
Miro a la derecha, observo, y no hay nadie que se ocupe de m; ya no tengo dnde refugiarme, nadie se interesa por mi vida.
Por eso clamo a ti, Seor, y te digo: "T eres mi refugio, mi herencia en la tierra de los vivientes".
Atiende a mi clamor, porque estoy en la miseria; lbrame de mis perseguidores, porque son ms fuertes que yo.
Atiende a mi clamor, porque estoy en la miseria; lbrame de mis perseguidores, porque son ms fuertes que yo. [ (Psalms 142:8) Scame de la prisin, y dar gracias a tu Nombre: porque los justos esperan que me concedas tu favor. ] 
Salmo de David. Seor, escucha mi oracin, atiende a mi plegaria; respndeme, por tu fidelidad y tu justicia.
No llames a juicio a tu servidor, porque ningn ser viviente es justo en tu presencia.
El enemigo me persigui a muerte, aplast mi vida contra el suelo; me introdujo en las tinieblas, como a los muertos de hace muchos aos.
El aliento se extingue en mi interior, mi corazn desfallece en mi pecho.
Me acuerdo de los tiempos pasados, medito todas tus acciones; considero la obra de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti: suspiro por ti como tierra reseca.
Respndeme en seguida, Seor, porque estoy sin aliento. No me ocultes tu rostro, para que yo no sea como los que bajan a la fosa.
Que yo experimente tu amor por la maana, porque confo en ti; indcame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma.
Lbrame, Seor, de mis enemigos, porque me refugio en ti;
ensame a hacer tu voluntad, porque t eres mi Dios. Que tu espritu bondadoso me conduzca por una tierra llana.
Por amor de tu Nombre, Seor, consrvame la vida. Por tu justicia, scame del peligro;
por tu fidelidad, destruye a mi enemigo; aniquila a mis opresores, porque yo soy tu servidor.
De David. Bendito sea el Seor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis manos para la lucha.
El es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; l es el escudo con que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies.
Seor, qu es el hombre para que t lo cuides, y el ser humano, para que pienses en l?
El hombre es semejante a un soplo, y sus das son como una sombra fugaz.
Inclina tu cielo, Seor, y desciende; toca las montaas para que arrojen humo.
Lanza un rayo y dispersa a tus enemigos, dispara tus flechas, y confndelos.
Extiende tu mano desde lo alto, y lbrame de las aguas caudalosas; slvame del poder de los extranjeros,
que dicen mentiras con la boca y tienen las manos llenas de traicin.
Dios mo, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,
porque t das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. Lbrame de la espada maligna,
slvame del poder de los extranjeros, que dicen mentiras con la boca y tienen las manos llenas de traicin.
Que nuestros hijos sean como plantas, florecientes en plena juventud; que nuestras hijas se asemejen a columnas, esculpidas como las de un palacio.
Que nuestros graneros estn repletos con productos de todas las especies; que nuestros rebaos se reproduzcan a millares en todas nuestras praderas.
Que nuestros bueyes estn bien cargados, que no haya brechas ni aberturas en los muros ni gritos de angustia en nuestras plazas.
Feliz el pueblo que tiene todo esto, feliz el pueblo cuyo Dios es el Seor!
Himno de David. [lef] Te alabar, Dios mo, a ti, el nico Rey, y bendecir tu Nombre eternamente;
[Bet] Da tras da te bendecir, y alabar tu Nombre sin cesar.
[Gumel] Grande es el Seor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!
[Dlet] Cada generacin celebra tus acciones y le anuncia a las otras tus portentos:
[He] Ellas publican sus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas;
[Vau]: Ellas publican tus tremendos prodigios y narran tus grandes proezas.
[Zain] divulgan el recuerdo de tu inmensa bondad y cantan alegres por tu victoria.
[Jet] El Seor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia;
[Tet] el Seor es bueno con todos y tiene compasin de todas sus criaturas.
[Iod] Que todas tus obras te den gracias, Seor, y tus fieles te bendigan;
[Caf] que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder.
[Lmed] As manifestarn a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino:
[Mem] Tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. [Nun] El Seor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones.
[Smec] El Seor sostiene a los que caen y endereza a los que estn encorvados.
[Ain] Los ojos de todos esperan en ti, y t les das la comida a su tiempo;
[Pe] abres tu mano y colmas de favores a todos los vivientes.
[Sade] El Seor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones.
[Qof] El Seor est cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad;
[Res] cumple los deseos de sus fieles, escucha su clamor y los salva;
[Sin] el Seor protege a todos sus amigos y destruye a los malvados.
[Tau] Mi boca proclamar la alabanza del Seor: que todos los vivientes bendigan su santo Nombre, desde ahora y para siempre.
Aleluya! Alaba al Seor, alma ma!
Alabar al Seor toda mi vida; mientras yo exista, cantar a mi Dios.
No confen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar:
cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos.
Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Seor, su Dios:
l hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. El mantiene su fidelidad para siempre,
hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Seor libera a los cautivos,
abre los ojos de los ciegos y endereza a los que estn encorvados.
El Seor protege a los extranjeros y sustenta al hurfano y a la viuda; [8 c] el Seor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados.
El Seor reina eternamente, reina tu Dios, Sin, a lo largo de las generaciones. Aleluya!
Aleluya! Qu bueno es cantar a nuestro Dios, qu agradable y merecida es su alabanza!
El Seor reconstruye a Jerusaln y congrega a los dispersos de Israel;
sana a los que estn afligidos y les venda las heridas.
El cuenta el nmero de las estrellas y llama a cada una por su nombre:
nuestro Seor es grande y poderoso, su inteligencia no tiene medida.
El Seor eleva a los oprimidos y humilla a los malvados hasta el polvo.
Respondan al Seor dndole gracias, toquen la ctara para nuestro Dios.
El cubre el cielo de nubes y provee de lluvia a la tierra; hace brotar la hierba en las montaas y las plantas para provecho del hombre;
dispensa su alimento al ganado, y a los pichones de cuervo que claman a l.
No le agrada el vigor de los caballos ni valora los msculos del hombre:
el Seor ama a los que lo temen y a los que esperan en su misericordia.
Glorifica al Seor, Jerusaln, alaba a tu Dios, Sin!
El reforz los cerrojos de tus puertas y bendijo a tus hijos dentro de ti;
l asegura la paz en tus fronteras y te sacia con lo mejor del trigo.
Enva su mensaje a la tierra, su palabra corre velozmente;
reparte la nieve como lana y esparce la escarcha como ceniza.
El arroja su hielo como migas, y las aguas se congelan por el fro;
da una orden y se derriten, hace soplar su viento y corren las aguas.
Revela su palabra a Jacob, sus preceptos y mandatos a Israel:
a ningn otro pueblo trat as ni le dio a conocer sus mandamientos. Aleluya!
Aleluya! Alaben al Seor desde el cielo, albenlo en las alturas;
albenlo, todos sus ngeles, albenlo, todos sus ejrcitos.
Albenlo, sol y luna, albenlo, astros luminosos;
albenlo, espacios celestiales y aguas que estn sobre el cielo.
Alaben el nombre del Seor, porque l lo orden, y fueron creados;
l los afianz para siempre, estableciendo una ley que no pasar.
Alaben al Seor desde la tierra, los cetceos y los abismos del mar;
el rayo, el granizo, la nieve, la bruma, y el viento huracanado que obedece a sus rdenes.
Las montaas y todas las colinas, los rboles frutales y todos los cedros;
las fieras y los animales domsticos, los reptiles y los pjaros alados.
Los reyes de la tierra y todas las naciones, los prncipes y los gobernantes de la tierra;
los ancianos, los jvenes y los nios,
alaben el nombre del Seor. Porque slo su Nombre es sublime; su majestad est sobre el cielo y la tierra,
y l exalta la fuerza de su pueblo. A l, la alabanza de todos sus fieles, y de Israel, el pueblo de sus amigos! Aleluya!
Aleluya! Canten al Seor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sin se regocijen por su Rey.
Celebran su Nombre con danzas, cntenle con el tambor y la ctara,
porque el Seor tiene predileccin por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes.
Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas.
Glorifiquen a Dios con sus gargantas y empuen la espada de dos filos:
para tomar venganza de los pueblos y castigar a las naciones;
para atar con cadenas a sus reyes, y con grillos de hierro a sus jefes.
As se les aplicar la sentencia dictada: esta es la victoria de todos tus fieles. Aleluya!
Aleluya! Alaben a Dios en su Santuario, albenlo en su poderoso firmamento;
albenlo por su inmensa grandeza.
Albenlo con toques de trompeta, albenlo con el arpa y la ctara;
albenlo con tambores y danzas, albenlo con laudes y flautas.
Albenlo con platillos sonoros, albenlo con platillos vibrantes,
Que todos los seres vivientes alaben al Seor! Aleluya!
Haba en el pas de Us un hombre llamado, Job. Este hombre era ntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal.
Le haban nacido siete hijos y tres hijas,
y posea una hacienda de siete mil ovejas, y tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas, adems de una servidumbre muy numerosa. Este hombre era el ms rico entre todos los Orientales.
Sus hijos tenan la costumbre de ofrecer por turno un banquete, cada uno en su propia casa, e invitaban a sus tres hermanas a comer y a beber con ellos.
Una vez concluido el ciclo de los festejos, Job los haca venir y los purificaba; despus se levantaba muy de madrugada y ofreca un holocausto por cada uno de ellos. Porque pensaba: "Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en su corazn". As proceda Job indefectiblemente.
El da en que los hijos de Dios fueron a presentarse delante del Seor, tambin el Adversario estaba en medio de ellos.
El Seor le dijo: "De dnde vienes?". El Adversario respondi al Seor: "De rondar por la tierra, yendo de aqu para all".
Entonces el Seor le dijo: "Te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como l sobre la tierra: es un hombre ntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal".
Pero el Adversario le respondi: "No por nada teme Job al Seor!
Acaso t no has puesto un cerco protector alrededor de l, de su casa y de todo lo que posee? T has bendecido la obra de sus manos y su hacienda se ha esparcido por todo el pas.
Pero extiende tu mano y tcalo en lo que posee: seguro que te maldecir en la cara!".
El Seor dijo al Adversario: "Est bien. Todo lo que le pertenece est en tu poder, pero no pongas tu mano sobre l". Y el Adversario se alej de la presencia del Seor.
El da en que sus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo en la casa del hermano mayor,
lleg un mensajero y dijo a Job: "Los bueyes estaban arando y las asnas pastaban cerca de ellos,
cuando de pronto irrumpieron los sabeos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia".
Todava estaba hablando, cuando lleg otro y le dijo: "Cay del cielo fuego de Dios, e hizo arder a las ovejas y a los servidores hasta consumirlos. Yo solo pude escapar para traerte la noticia".
Todava estaba hablando, cuando lleg otro y le dijo: "Los caldeos, divididos en tres grupos, se lanzaron sobre los camellos y se los llevaron, pasando a los servidores al filo de la espada. Yo solo pude escapar para traerte la noticia".
Todava estaba hablando, cuando lleg otro y le dijo: "Tus hijos y tus hijas coman y beban en la casa de su hermano mayor,
y de pronto sopl un fuerte viento del lado del desierto, que sacudi los cuatro ngulos de la casa. Esta se desplom sobre los jvenes, y ellos murieron. Yo solo pude escapar para traerte la noticia".
Entonces Job se levant y rasg su manto; se rap la cabeza, se postr con el rostro en tierra
y exclam: "Desnudo sal del vientre de mi madre, y desnudo volver all. El Seor me lo dio y el Seor me lo quit: bendito sea el nombre del Seor!".
En todo esto, Job no pec ni dijo nada indigno contra Dios.
El da en que los hijos de Dios fueron a presentarse delante del Seor, tambin fue el Adversario en medio de ellos, para presentarse delante del Seor.
El Seor le dijo: "De dnde vienes?". El Adversario respondi al Seor: "De rondar por la tierra, yendo de aqu para all".
Entonces el Seor le dijo: "Te has fijado en mi servidor Job? No hay nadie como l sobre la tierra: es un hombre ntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal. El todava se mantiene firme en su integridad, y en vano me has instigado contra l para perderlo".
El Adversario respondi al Seor: "Piel por piel! Un hombre da todo lo que tiene a cambio de su vida.
Pero extiende tu mano contra l y tcalo en sus huesos y en su carne: seguro que te maldecir en la cara!".
El Seor respondi al Adversario: "Est bien. Ah lo tienes en tu poder, pero resptale la vida".
El Adversario se alej de la presencia del Seor, e hiri a Job con una lcera maligna, desde la planta de los pies hasta la cabeza.
Job tom entonces un pedazo de teja para rascarse, y permaneci sentado en medio de la ceniza.
Su mujer le dijo: "Todava vas a mantenerte firme en tu integridad? Maldice a Dios y muere de una vez".
Pero l le respondi: "Hablas como una mujer insensata. Si aceptamos de Dios lo bueno, no aceptaremos tambin lo malo?". En todo esto, Job no pec con sus labios.
Tres amigos de Job se enteraron de todos los males que le haban sobrevenido, y llegaron cada uno de su pas. Eran Elifaz de Temn, Bildad de Saj y Sofar de Naam, los cuales se pusieron de acuerdo para ir a expresarles sus condolencias y consolarlo.
Al divisarlo de lejos, no lo reconocieron. Entonces se pusieron a llorar a gritos, rasgaron sus mantos y arrojaron polvo sobre sus cabezas.
Despus permanecieron sentados en el suelo junto a l, siete das y siete noches, sin decir una sola palabra, porque vean que su dolor era muy grande.
Despus de esto, Job rompi el silencio y maldijo el da de su nacimiento.
Tom la palabra y exclam:
Desaparezca el da en que nac y la noche que dijo: "Ha sido engendrado un varn"!
Que aquel da se convierta en tinieblas! Que Dios se despreocupe de l desde lo alto y no brille sobre l ni un rayo de luz.
Que lo reclamen para s las tinieblas y las sombras, que un nubarrn se cierna sobre l y lo aterrorice un eclipse de sol.
S, que una densa oscuridad se apodere de l y no se lo aada a los das del ao ni se lo incluya en el cmputo de los meses!
Que aquella noche sea estril y no entre en ella ningn grito de alegra!
Que la maldigan los que maldicen los das, los expertos en excitar a Leviatn.
Que se oscurezcan las estrellas de su aurora; que espere en vano la luz y nos vea los destellos del alba.
Porque no me cerr las puertas del seno materno ni ocult a mis ojos tanta miseria.
Por qu no me mor al nacer? Por qu no expir al salir del vientre materno?
Por qu me recibieron dos rodillas y dos pechos me dieron de mamar?
Ahora yacera tranquilo estara dormido y as descansara,
junto con los reyes y consejeros de la tierra que se hicieron construir mausoleos,
o con los prncipes que posean oro y llenaron de plata sus moradas.
O no existira, como un aborto enterrado, como los nios que nunca vieron la luz.
All, los malvados dejan de agitarse, all descansan los que estn extenuados.
Tambin los prisioneros estn en paz, no tienen que or los gritos del carcelero.
Pequeos y grandes son all una misma cosa, y el esclavo est liberado de su dueo.
Para qu dar a luz a un desdichado y la vida a los que estn llenos de amargura,
a los que ansan en vano la muerte y la buscan ms que a un tesoro,
a los que se alegraran de llegar a la tumba y se llenaran de jbilo al encontrar un sepulcro,
al hombre que se le cierra el camino y al que Dios cerca por todas partes?
Los gemidos se han convertido en mi pan y mis lamentos se derramen como agua.
Porque me sucedi lo que ms tema y me sobrevino algo terrible.
No tengo calma, ni tranquilidad, ni sosiego, slo una constante agitacin!
Entonces Elifaz de Temn tom la palabra y dijo:
Se atrevera alguien a hablarte, estando t tan deprimido? Pero quin puede contener sus palabras?
T has aleccionado a mucha gente y has fortalecido las manos debilitadas;
tus palabras sostuvieron al que tropezaba y has robustecido las rodillas vacilantes.
Pero ahora te llega el turno, y te deprimes, te ha tocado a ti, y ests desconcertado.
Acaso tu piedad no te infunde confianza y tu vida ntegra no te da esperanza?
Recuerda esto: quin pereci siendo inocente o dnde fueron exterminados los hombres rectos?
Por lo que he visto, los que cultivan la maldad y siembran la miseria, cosechan eso mismo:
ellos perecen bajo el aliento de Dios, desaparecen al soplo de su ira.
Los leones cesan de rugir y bramar y los dientes de sus cachorros son quebrados;
el len perece por falta de presa] y las cras de la leona se dispersan.
Una palabra me lleg furtivamente, su leve susurro cautiv mis odos.
Entre las pesadillas de las visiones nocturnas, cuando un profundo sopor invada a los hombres.
me sobrevino un temor, un escalofro, que estremeci todos mis huesos:
una rfaga de viento para sobre mi rostro, eriza los pelos de mi cuerpo;
alguien est de pie, pero no reconozco su semblante, es slo una forma delante de mis ojos; hay un silencio, y luego oigo una voz:
Puede un mortal ser justo ante Dios? Es puro un hombre ante su Creador?
Si l no se fa de sus propios servidores y hasta en sus ngeles encuentra errores,
cunto ms en los que habitan en casas de arcilla, y tienen sus cimientos en el polvo! Ellos son aplastados como una polilla,
de la noche a la maana quedan pulverizados: sin que nadie se preocupe, perecen para siempre.
No se les arranca la estaca de su carpa, y mueren por falta de sabidura?
Clama, a ver si alguien te responde! A cul de los santos te volvers?
Porque la exasperacin mata al insensato y la pasin hace morir al necio.
Yo he visto al insensato echar races, pero al instante maldije su morada.
Sus hijos estarn lejos de toda ayuda, aplastados en la Puerta, sin que nadie los libre.
Lo que ellos cosechen se lo comer el hambriento, y el sediento suspirar por sus riquezas.
No, el mal no sale del suelo ni la miseria brota de la tierra:
es el hombre el que engendra la miseria, como las guilas levantan vuelo hacia lo alto.
Yo, por mi parte, buscara a Dios, a l le expondra mi causa.
El realiza obras grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
Derrama la lluvia sobre la tierra y hace correr el agua por los campos.
Pone a los humildes en las alturas y los afligidos alcanzan la salvacin.
Hace fracasar los proyectos de los astutos para que no prospere el trabajo de sus manos.
Sorprende a los sabios en su propia astucia y el plan de los malvados se deshace rpidamente.
En pleno da, chocan contra las tinieblas, y andan a tientas al medioda, como si fuera de noche.
El salva al hurfano de la espada, y al indigente, de la mano del poderoso.
As, el dbil recupera la esperanza y los malvados cierran la boca.
Feliz el hombre a quien Dios reprende y que no desdea la leccin del Todopoderoso!
Porque l hiere, pero venda la herida; golpea, pero sana con sus manos.
Seis veces te librar de la angustia, y la sptima, el mal no te alcanzar.
En tiempo de hambre, te librar de la muerte, y en la guerra, del filo de la espada.
Estars protegido contra el azote de las malas lenguas y no temers cuando llegue la devastacin.
Te reirs de la devastacin y del hambre y no temers a las fieras de la tierra.
S, tendrs una alianza con las piedras del campo y las fieras estarn en paz contigo.
Sabrs que en tu carpa hay prosperidad, y cuando revises tu morada, nada faltar.
Vers que se multiplica tu descendencia y que tus retoos son como la hierba de la tierra.
Llegars a la tumba lleno de vigor como se levanta una parva a su debido tiempo.
Esto es lo que hemos comprobado, y es as: escchalo bien, y saca provecho.
Job respondi, diciendo:
Ah, si pudiera pesarse mi dolor y se pusiera en la balanza toda mi desgracia!
Ahora pesaran ms que la arena del mar, por eso digo tantos desatinos!
Las flechas del Todopoderoso estn clavadas en m y mi espritu absorbe su veneno; los terrores de Dios estn enfilados contra m.
Rebuzna el asno salvaje sobre la hierba verde o muge el toro junto a su forraje?
Se come sin sal un alimento inspido o tiene sabor la clara de huevo?
Lo que yo me resista incluso a tocar es mi alimento en la enfermedad.
Si al menor se cumpliera mi pedido y Dios me concediera lo que espero!
Si Dios se decidiera a aplastarme, si soltara su mano y me partiera en dos!
Entonces tendra de qu consolarme y saltara de gozo en mi implacable tormento, por no haber renegado de las palabras del Santo.
Qu fuerza tengo para poder esperar? Cul es mi fin para soportar con paciencia?
Tengo acaso la resistencia de las piedras o es de bronce mi carne?
No, no encuentro ninguna ayuda dentro de m mismo y se me han agotado los recursos.
Bien merece la lealtad de su amigo el hombre deshecho que ha perdido el temor a Dios.
Pero mis hermanos me han traicionado como un torrente, como el cauce de los torrentes pasajeros,
que corren turbios durante el deshielo, arrastrando la nieve derretida.
Al llegar el verano, se evaporan; con el calor, se extinguen en su propio lecho.
Las caravanas desvan su trayecto, se internan en el desierto y perecen.
Las caravanas de Tem vuelven los ojos hacia ellos, los viajantes de Sab esperan encontrarlos.
Pero se avergenzan de haber esperado, llegan hasta all, y quedan defraudados.
As son ahora ustedes para m: ven algo horrible, y se llenan de espanto.
Yo nunca les dije: "Denme algo, reglenme una parte de sus bienes,
lbrenme del poder del enemigo, resctenme de las manos de los violentos".
Instryanme, y yo me callar; hganme entender dnde est mi error,
Acaso son hirientes las palabras rectas? Pero qu se arregla con los reproches de ustedes?
O pretenden arreglarlo todo con reproches, mientras echan al viento las palabras de un desesperado?
Ustedes echaran suertes sobre un hurfano y traficaran con su propio amigo!
Decdanse de una vez, vulvanse hacia m! Acaso les voy a mentir en la cara?
Vuelvan, les ruego, y que no haya falsedad; vuelvan, est en juego mi justicia.
Acaso hay falsedad en mi lengua o mi paladar no sabe discernir la desgracia?
No es una servidumbre la vida del hombre sobre la tierra? No son sus jornadas las de un asalariado?
Como un esclavo que suspira por la sombra, como un asalariado que espera su jornal,
as me han tocado en herencia meses vacos, me han sido asignadas noches de dolor.
Al acostarme, pienso: "Cundo me levantar?". Pero la noche se hace muy larga y soy presa de la inquietud hasta la aurora.
Gusanos y costras polvorientas cubren mi carne, mi piel se agrieta y supura.
Mis das corrieron ms veloces que una lanzadera: al terminarse el hilo, llegaron a su fin.
Recuerda que mi vida es un soplo y que mis ojos no vern ms la felicidad.
El ojo que ahora me mira, ya no me ver; me buscar tu mirada, pero ya no existir.
Una nube se disipa y desaparece: as el que baja al Abismo no sube ms.
No regresa otra vez a su casa ni el lugar donde estaba lo vuelve a ver.
Por eso, no voy a refrenar mi lengua: hablar con toda la angustia de mi espritu, me quejar con amargura en el alma.
Acaso yo soy el Mar o el Dragn marino para que dispongas una guardia contra m?
Cuando pienso: "Mi lecho me consolar, mi cama compartir mis quejidos",
entonces t me horrorizas con sueos y me sobresaltas con visiones.
Ms me valdra ser estrangulado, prefiero la muerte a estos huesos despreciables!
Yo no vivir eternamente: djame solo, porque mis das son un soplo.
Qu es el hombre para que lo tengas tan en cuenta y fijes en l tu atencin,
visitndolo cada maana y examinndolo a cada instante?
Cundo dejars de mirarme? No me dars tregua ni para tragar saliva?
Si pequ, qu dao te hice, a ti, guardin de los hombres? Por qu me has tomado como blanco y me he convertido en una carga para ti?
Por qu no perdonas mis ofensas y pasas por alto mis culpas? Mira que muy pronto me acostar en el polvo, me buscars, y ya no existir!
Bildad de Saj replic, diciendo:
Hasta cundo hablars de esta manera y tus palabras sern un viento impetuoso?
Acaso Dios distorsiona el derecho y el Todopoderoso tergiversa la justicia?
Si tus hijos pecaron contra l, l los dej librados a sus propios delitos.
En cambio, si t recurres a Dios e imploras al Todopoderoso,
si te mantienes puro y recto, seguramente, l pronto velar por ti y restablecer tu morada de hombre justo.
Tus comienzos habrn sido poca cosa, frente a la grandeza de tu porvenir.
Interroga, si no, a las generaciones pasadas, considera lo que experimentaron sus padres.
Nosotros somos de ayer y no sabemos nada, nuestros das sobre la tierra son una sombra.
Ellos te instruirn y te hablarn, sacarn de su corazn estas palabras.
Brota el papiro fuera de los pantanos? Crece el junto donde no hay agua?
Tierno an, y sin que nadie lo corte, se seca ms pronto que cualquier otra hierba.
Tal es la suerte de los que olvidan a Dios, as perece la esperanza del impo.
Su confianza es apenas un hilo, su seguridad, una tela de araa.
Se apoya sobre su casa, y ella no resiste, se aferra a ella, y no queda en pie.
Ah est lleno de savia ante los rayos del sol, sus retoos se extienden sobre su jardn;
sus races se entrelazan en el pedregal, se prenden al terreno rocoso.
Pero apenas lo arrancan de su sitio, este reniega de l, diciendo: "Nunca te vi".
Esa es la buena suerte que le toca, mientras otro brota del polvo!
No, Dios no desdea al hombre ntegro, ni toma de la mano a los malvados.
El llenar otra vez tu boca de risas y tus labios de aclamaciones jubilosas.
Los que te odian se cubrirn de vergenza, y la carpa de los malvados no existir ms
Job respondi, diciendo:
S, yo s muy bien que es as: cmo un mortal podra tener razn contra Dios?
Si alguien quisiera disputar con l, no podra responderle ni una vez entre mil.
Su corazn es sabio, su fuerza invencible: quin le hizo frente y se puso a salvo?
El arranca las montaas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
El crea la Osa Mayor y el Orin, las Plyades y las Constelaciones del sur.
El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
El pasa junto a m, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
Si arrebata una presa, quin se lo impedir o quin le preguntar qu es lo que hace?
Dios no reprime su furor: los secuaces de Rahab yacen postrados a sus pies.
Cunto menos podra replicarle yo y aducir mis argumentos frente a l!
An teniendo razn, no podra responder y debera implorar al que me acusa.
Aunque lo llamara y l me respondiera, no creo que llegue a escucharme.
El me aplasta por una insignificancia y multiplica mis heridas sin razn.
No me da tregua ni para tomar aliento, sino que me sacia de amarguras.
Si es cuestin de fuerza, l es el ms fuerte; si de justicia, quin podra emplazarlo?
Si tengo razn, por mi propia boca me condena; si soy ntegro, me declara perverso.
Yo soy un hombre ntegro: nada me importa de m mismo y siento desprecio por mi vida!
Todo es igual! Por eso digo: "El extermina al ntegro y al malvado".
Si un azote siembra la muerte de improviso, se re de la desesperacin de los inocentes.
Si un pas cae en manos de un malvado, pone un velo sobre el rostro de los jueces: si no es l, quin otro puede ser?
Mis das pasan ms rpido que un corredor, huyen sin ver la felicidad.
Se deslizan como barcas de junco, como un guila que se lanza sobre su presa.
Si pienso: "Voy a olvidarme de mis quejas, voy a poner buena cara y sonrer".
me asalta el terror por todos mis pesares, sabiendo que t no me absuelves.
Ser juzgado culpable, para qu entonces fatigarme en vano?
Aunque me lavara con nieve y purificara mis manos con potasa,
t me hundiras en el fango y hasta mi ropa sentira abominacin por m.
No, l no es un hombre como yo, para responderle y comparecer juntos en un juicio!
Si hubiera al menos un rbitro entre nosotros, que pusiera su mano sobre los dos,
para que Dios aparte su vara de m y no me atemorice su terror!
Entonces le hablara sin temor, porque estoy convencido de que no soy as.
Mi alma est asqueada de la vida, quiero dar libre curso a mi queja, expresar toda mi amargura.
Dir a Dios: "No me condenes, dame a conocer por qu me recriminas".
Es un placer para ti oprimir, despreciar la obra de tus manos y favorecer el designio de los malvados?
Acaso tienes ojos de carne? Ves t las cosas como las ven los hombres?
Son tus das como los de un mortal y tus aos como los das de un hombre,
para que ests al acecho de mi culpa y vayas en busca de mi pecado,
an sabiendo que no soy culpable y que nadie puede librar de tu mano?
Tus manos me modelaron y me hicieron, y luego, cambiando de parecer, me destruyes.
Acurdate que me hiciste de la arcilla y que me hars retornar al polvo.
Acaso no me derramaste como leche y me cuajaste como el queso?
Me revestiste de piel y de carne y me tejiste con huesos y tendones.
Me diste la vida y me trataste con amor, y tu solicitud preserv mi aliento.
Pero t ocultabas alto en tu corazn, ahora comprendo lo que tenas pensado!
Si yo peco, t me vigilas y no me absuelves de mi culpa.
Si soy culpable, ay de m! Si soy inocente, tampoco puedo alzar cabeza, saturado de ignominia, embriagado de afliccin.
Si me levanto, t me cazas como un len y redoblas contra mi tu asombroso poder.
Suscitas contra m nuevos testigos, acrecientas tu furor contra m y me atacas con tropas de relevo.
Por qu me sacaste del seno materno? Yo habra expirado sin que nadie me viera,
sera como si nunca hubiera existido, me habran llevado del vientre a la tumba.
Duran tan poco los das de mi vida! Aprtate de m! As podr sonrer un poco,
antes que me vaya, para no volver, a la regin de las tinieblas y las sombras,
a la tierra de la oscuridad y el desorden, donde la misma claridad es tiniebla.
Sofar de Naam respondi, diciendo:
No habr una respuesta para tanto palabrero? Tendr siempre razn el que habla demasiado?
Tu locuacidad har callar a los dems y te burlars sin que nadie te confunda?
T has dicho: "Mi doctrina es pura y estoy limpio ante tus ojos".
En cambio, si Dios hablara y abriera sus labios contra ti;
si te revelara los secretos de la sabidura, tan sutiles para el entendimiento, sabras que Dios olvida una parte de tu culpa.
Puedes t escrutar las profundidades de Dios o vislumbrar la perfeccin del Todopoderoso?
Ella es ms alta que el cielo: qu puedes hacer t? Es mas honda que el Abismo: qu puedes entender?
Por su extensin, es ms larga que la tierra y ms ancha que el mar.
Si Dios pasa y aprisiona, y si convoca a juicio, quin se lo impedir?
El conoce a los hombres falsos, ve la maldad y no la sabr discernir?
Pero un necio asentar cabeza cuando se domestique un asno salvaje de la estepa.
En cuanto a ti, si enderezas tu corazn y extiendes tus manos hacia Dios,
si alejas la maldad que hay en tus manos y no dejas que la injusticia habite en tu carpa,
entonces s erguirs tu frente inmaculada, estars firme y nada temers.
As te olvidars de las penas, las recordars como una correntada pasajera.
La vida se alzar ms radiante que el medioda, la oscuridad ser como una alborada.
Estars seguro, porque habr una esperanza; observars a tu alrededor, y te acostars tranquilo.
Descansars sin que nadie te perturbe y muchos tratarn de ganarse tu favor.
Pero los ojos de los malvados se consumen, les falta todo refugio y el ltimo suspiro ser su nica esperanza.
Job respondi, diciendo:
Realmente, ustedes son la voz del pueblo y junto con ustedes morir la sabidura!
Pero yo tambin, como ustedes, soy capaz de entender, no estoy en nada por debajo de ustedes; o acaso hay alguien que ignore estas cosas?
El que invoca a Dios para que l le responda, ha llegado a ser la irrisin de sus amigos: el justo, el perfecto, es un motivo de irrisin!
"A la desgracia, el desprecio -as opina la gente feliz- un golpe ms para el que se tambalea!".
Las carpas de los salteadores estn en paz; hay seguridad para los que provocan a Dios, para el que tiene a Dios en un puo.
Pero interroga a las bestias, y te instruirn, a los pjaros del cielo, y te informarn,
a los reptiles de la tierra, y te ensearn.
Quin no sabe, entre todos ellos, que todo esto lo hizo la mano del Seor?
El tiene en su mano la vida de todo viviente y el espritu de todo ser humano.
Acaso el odo no discierne las palabras como el paladar gusta los alimentos?
En los cabellos blancos est la sabidura y en la edad avanzada, la inteligencia.
Pero con Dios estn la sabidura y el poder, a l pertenecen el consejo y la inteligencia.
Si l destruye, nadie reconstruye; si aprisiona, nadie puede abrir.
Si l retiene las aguas, hay sequa; si las suelta, inundan la tierra.
Con l estn la fuerza y la prudencia, a l pertenecen el que yerra y el que hace errar.
El hace andar descalzos a los consejeros y priva a los jueces de su sano juicio.
Desata los cinturones de los reyes y les ata una cuerda a la cintura.
Hace andar descalzos a los sacerdotes y derriba a los que estn firmemente establecidos.
Deja sin habla a los ms seguros y priva de la razn a los ancianos.
Cubre de desprecio a los nobles y afloja el cinturn de los tiranos.
Despoja a las profundidades de sus tinieblas y hace salir la oscuridad a la luz
Exalta a las naciones y las hace desaparecer, expande a los pueblos y los suprime.
Priva de inteligencia a los jefes de la tierra y los hace vagar por un desierto sin caminos:
as andan a tientas en la oscuridad, sin luz, y se tambalean como ebrios.
S, todo esto lo vi con mis propios ojos, lo escuch con mis odos y lo entend,
Lo que ustedes saben, lo s yo tambin: no estoy por debajo de ustedes.
Pero yo quiero hablarle al Todopoderoso, mi deseo es discutir con Dios.
Ustedes lo encubren todo con sus mentiras, mdicos intiles son todos ustedes!
Si se callaran de una vez, daran una prueba de sabidura!
Escuchen, entonces, mi defensa; presten atencin a mi querella.
Es por Dios que ustedes hablan falsamente y para favorecerlo apelan al engao?
Se muestran parciales en atencin a l y pretenden ser los abogados de Dios?
Eso los beneficiar cuando l los examine? Jugarn con l como se juega con un hombre?
No, l ser el primero en acusarlos si toman partido solapadamente.
Acaso no los espantar su majestad, y su terror no se abatir sobre ustedes?
Las que ustedes alegan son sentencias de ceniza, sus respuestas son de barro.
Dejen de hablarme, soy yo el que hablar, no importa lo que me pueda pasar!
Arriesgar el todo por el todo y pondr en peligro mi vida.
Que l me mate! Ya no tengo esperanza, slo quiero defender mi conducta ante l.
Y esto mismo ser un triunfo para m, porque ningn impo puede comparecer ante l.
Oigan, oigan bien mis palabras, que mis declaraciones lleguen a sus odos.
Estoy preparado para el juicio, yo s que la razn estar de mi par.
Hay alguien que me pueda incriminar? Entonces aceptara quedarme callado y expirar.
Concdeme dos cosas solamente, y as no me ocultar de tu presencia:
aparte de m la palma de tu mano y que tu terror no me atemorice.
Luego llmame, y yo te responder, o hablar yo, y t me responders.
Cuntas son mis culpas y mis pecados? Dame a conocer mi rebelda y mi pecado.
Por qu ocultas tu rostro y me consideras tu enemigo?
Quieres atemorizar a una hoja llevado por el viento? Vas a perseguir a una paja reseca?
T me dictas contra m sentencias amargas y me imputas las culpas de mi juventud,
t que pones mis pies en el cepo, t que vigilas todos mis senderos y cercas las plantas de mis pies!
As este hombre se deshace como madera carcomida, como ropa devorada por la polilla.
El hombre, nacido de mujer, tiene una vida breve y cargada de tormentos:
como una flor, brota y se marchita; huye sin detenerse, como una sombra.
Y sobre alguien as t abres los ojos, lo enfrentas contigo en un juicio!
Pero quin sacar lo puro de lo impuro? Nadie, ciertamente.
Ya que sus das estn determinados y t conoces el nmero de sus meses, ya que le has puesto un lmite infranqueable,
aparta de l tu mirada y djalo solo, para que disfrute de su jornada como un asalariado!
Para el rbol hay una esperanza: si es cortado, an puede reverdecer y no dejar de tener retoos.
Aunque su raz haya envejecido en el suelo y su tronco est muerto en el polvo,
apenas siente el agua, produce nuevos brotes y echa ramas, como una planta joven.
Pero el hombre, cuando muere, queda inerte; el mortal que expira, dnde est? [14 a] si un hombre muere, podr revivir?
El agua del mar se evapora, un ro se agota y se seca:
as el hombre se acuesta y no se levanta; desaparecern los cielos, antes que l se despierte, antes que se alce de su sueo.
Ah, si t me ocultaras en el Abismo, si me escondieras hasta que pase tu enojo y me fijaras un plazo para acordarte de m!
-Un hombre, una vez muerto, podr revivir?-. Entonces yo esperara, todos los das de mi servicio, hasta que llegue mi relevo:
t llamaras, y yo te respondera, ansiaras ver la obra de tus manos.
Porque entonces no contaras mis pasos ni observaras mi pecado;
mi delito estara bajo sello en una bolsa y cubriras mi culpa con un enduido.
Pero la montaa cae y se desmorona, la roca es removida de su sitio;
las aguas desgastan las piedras, al polvo de la tierra se lo lleva el aguacero: as t destruyes la esperanza del mortal!
Lo abates para siempre, y l se va, desfiguras su rostro y lo despides.
Se honra a sus hijos, pero l no lo sabe; si son envilecidos, l no se da cuenta.
Slo en carne propia siente el sufrimiento, slo por s mismo est de duelo!
Elifaz de Temn replic, diciendo:
Acaso un sabio da respuestas en el aire y llena de viento su interior?
Arguye con palabras intiles y con discursos que no sirven de nada?
Ms an, t destruyes la piedad, y anulas la reflexin delante de Dios!
Porque es tu culpa la que inspira tus palabras y eliges el lenguaje de la gente astuta.
Tu misma boca te condena, no yo; tus propios labios atestiguan contra ti.
Eres t el primer hombre que naci? Fuiste dado a luz antes que las colinas?
Has tenido acceso al consejo divino y has acaparado la sabidura?
Qu sabes t que nosotros no sepamos? Qu entiendes t ms que nosotros?
Aqu tambin hay ancianos de cabellos blancos, gente de ms edad que tu mismo padre.
No te basta el consuelo que Dios te da y una palabra pronunciada con dulzura?
Por qu te dejas arrastrar por tus impulsos? Qu significan esos ojos huraos,
cuando vuelves tu saa contra Dios y lanzas denuestos por la boca?
Qu es el hombre para que sea puro y el nacido de mujer para que sea justo?
Si Dios no se fa ni siquiera de sus santos y el cielo no es puro a sus ojos.
cunto menos ese ser abominable y corrompido, el hombre, que bebe como agua la iniquidad!
Yo te voy a explicar, escchame; djame contarte algo que vi.
Es lo que refieren los sabios, lo que no les ocultaron sus padres:
a ellos solos les fue dada la tierra y ningn extrao pasaba en medio de ellos.
El malvado se atormenta todos los das de su vida, muy pocos aos estn reservados al hombre cruel;
voces horribles resuenan en sus odos, en plena paz, lo asalta el devastador.
El no espera evadirse de las tinieblas y est destinado a la espada.
Anda errante como pasto de los buitres y sabe que su ruina es segura. El da tenebroso
lo aterra, la angustia y la opresin lo acometen, como un rey preparado para el ataque.
Porque extenda su mano contra Dios y se envalentonaba contra el Todopoderoso:
arremeta contra l con el cuello tendido, con todo el espesor de sus escudos blindados,
porque haba untado su rostro con grasa y haba robustecido sus lomos.
Ahora habita en ciudades destruidas, en casas donde ya nadie vive, que amenazan convertirse en escombros.
El no se enriquecer, no durar su fortuna, ni sus posesiones se extendern por el pas.
No escapar de las tinieblas, una llama secar sus retoos, su flor ser arrastrada por el viento.
Que no confe en la mentira, porque se equivoca, y su recompensa ser la decepcin.
Su follaje se marchitar antes de tiempo y su ramaje no mantendr su verdor.
Como una vid, perder sus uvas todava agrias, como un olivo dejar caer sus flores.
S, la raza del impo es estril, el fuego devora la carpa del hombre venal.
El que concibe malicia, engendra maldad, y su vientre est grvido de mentira.
Job respondi, diciendo:
Ya escuch muchos discursos semejantes tristes consoladores son todos ustedes!
Terminarn de una vez las palabras en el aire? Qu es lo que te incita a replicar as?
Tambin yo hablara como ustedes, si ustedes estuvieran en mi lugar. Los ensordecera con palabras y les hara gestos de conmiseracin.
Los reconfortara con mi boca y mis labios no dejaran de moverse.
Pero si hablo, no se alivia mi dolor; si me callo, tampoco se aparta de m.
Porque ahora, l me ha extenuado y desolado, todos sus temores
me tienen acorralado; se levanta contra m con testigo, mi debilidad me acusa en mi propia cara.
Su ira me desgarra y me hostiga, l rechina sus dientes contra m. Mi adversario me atraviesa con la mirada;
ellos abrieron sus fauces contra m. me golpearon con desprecio las mejillas, se confabularon todos contra m.
Dios me entrega al poder del injusto, me arroja en manos de los malvados.
Yo estaba tranquilo y l me destroz, me tom por el cuello y me hizo pedazos. Me puso como blanco ante l,
sus flechas vuelan a mi alrededor. Traspasa mis riones sin piedad y derrama por tierra mi hiel.
Abre en m una brecha tras otra, arremete contra m como un guerrero.
Llevo cosido un cilicio a mi piel, tengo hundida la frente en el polvo.
Mi rostro est enrojecido por el llanto y la oscuridad envuelve mis pupilas.
Sin embargo, no hay violencia en mis manos y mi plegaria es pura.
Tierra, no cubras mi sangre, que no haya un lugar de descanso para mi clamor!
An ahora, mi testigo est en el cielo y mi garante, en las alturas.
Mis amigos se burlan de m, mientras mis ojos derraman lgrimas ante Dios.
Que l sea rbitro entre un hombre y Dios, como entre un hombre y su prjimo!
Porque mis aos estn contados y voy a emprender el camino sin retorno.
Se me ha agotado el aliento, se han extinguido mis das, slo me queda el sepulcro!
No soy acaso el blanco de las burlas y no me desvelan sus provocaciones?
Deposita junto a ti una fianza a mi favor: si no, quin estrechar mi mano?
T cerraste su corazn al discernimiento; por eso, no los dejars triunfar.
Se anuncia el reparto a los amigos, mientras los ojos de los hijos desfallecen!
Me has convertido en burla de la gente, soy como alguien a quien se escupe en la cara.
Mis ojos se debilitan por la tristeza y todos mis miembros son como la sombra.
Los hombres rectos quedan consternados por esto, y el inocente se indigna contra el impo.
Pero el justo se afianza en su camino y el de manos puras redobla su energa.
Vengan todos ustedes, vengan otra vez: no encontrar un solo sabio entre ustedes!
Han pasado mis das, se han deshecho mis planes y las aspiraciones de mi corazn.
Ellos cambian la noche en da: "La luz, dicen, est cerca de las tinieblas".
Qu puedo esperar? El Abismo es mi morada, en las tinieblas extend mi lecho.
Yo grito a la Fosa: "T eres mi padre!", y los gusanos: "Mi madre y mis hermanos!".
Dnde est entonces mi esperanza? Y mi felicidad, quin la ver?
Bajarn conmigo al Abismo? Nos hundiremos juntos en el polvo?
Bildad de Saj respondi, diciendo:
Hasta cundo nos impedirs hablar? Reflexiona, y luego hablaremos.
Por qu seremos tenidos por animales y pasaremos por torpes ante tus ojos?
T, que te desgarras en tu enojo: acaso la tierra quedar desierta por tu causa o la roca ser removida de su sitio?
S, la luz del malvado se extingue y la llama de su fuego no brilla ms.
La luz se oscurece en su carpa y su lmpara se apaga sobre l.
Se acortan sus pasos vigorosos, su propio designio lo hace tropezar.
Porque sus pies lo meten en una trampa y va caminando entre redes:
un lazo le aprisiona el taln y un cepo se cierra sobre l.
Lo espera una cuerda oculta en el suelo y una trampa tendida sobre el camino.
Lo asaltan terrores por todas partes y lo amenazan a cada paso.
Su vigor se convierte en hambre y la ruina permanece a su lado;
la enfermedad corroe su piel, el Primognito de la Muerte devora sus miembros.
Lo arrancan de la seguridad de su carpa y lo llevan ante el Rey de los terrores.
El fuego se instala en su carpa y se esparce azufre sobre su morada.
Por debajo se secan sus races y por arriba se marchita su ramaje.
Su recuerdo desaparece de la tierra y se borra su nombre en la regin.
Lo arrojan de la luz a las tinieblas y lo arrastran fuera del mundo.
No tiene estirpe ni posteridad en su pueblo, no quedan sobrevivientes donde l habitaba.
El Occidente se estremece por su destino y el Oriente es presa del horror.
S, tales son las moradas del injusto, este es el lugar del que no conoce a Dios.
Job respondi, diciendo:
Hasta cundo me va a afligir y me van a torturar con sus palabras?
Ya es la dcima vez que me ultrajan, que me maltratan desvergonzadamente.
Aunque fuera verdad que comet un error, mi error me concierne slo a m.
Ustedes se envalentonan contra m y me imputan mi ignominia:
pero sepan que es Dios el que me agravia y que l me ha envuelto en su red.
Si grito: "Violencia!", no tengo respuesta; si pido auxilio, no se hace justicia.
El cerc mi camino y no puedo pasar; cubri de tinieblas mi sendero.
Me ha despojado de mi honor y quit la corona de mi cabeza.
Me demoli por completo, y ya me voy; arranc, como un rbol, mi esperanza.
Encendi su indignacin contra m y me trat como a su enemigo.
Sus escuadrones llegaron en tropel, se abrieron camino hasta m y acamparon alrededor de mi carpa.
Mis hermanos se alejaron de m y soy un extrao para mis amigos.
Desaparecieron mis allegados y familiares, me olvidaron
los huspedes de mi casa. Mis servidoras me consideran un extrao, me he convertido en un intruso para ellas.
Llamo a mi servidor, y no responde, aunque se lo pida por favor.
Mi mujer siente asco de mi aliento, soy repugnante para los hijos de mis entraas.
Hasta los nios pequeos me desprecian: cuando me levanto, se burlan de m.
Mis amigos ntimos me abominan, los que yo amaba se vuelven contra m.
Los huesos se me pegan a la piel y se me desprenden los dientes de las envas.
Apidense, apidense de m, amigos mos, porque me ha herido la mano de Dios!
Por qu ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne?
Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce;
si con un punzn de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre!
Porque yo s que mi Redentor vive y que l, el ltimo, se alzar sobre el polvo
Y despus que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, ver a Dios.
S, yo mismo lo ver, lo contemplarn mis ojos, no los de un extrao. Mi corazn se deshace en mi pecho!
Si ustedes dicen: "Cmo lo perseguiremos y qu pretexto encontraremos para procesarlo?",
teman que la espada los hiera a ustedes mismos, porque esas son culpas dignas de la espada: y entonces sabrn que hay un juez.
Sofar de Naam respondi, diciendo:
Mis pensamientos me obligan a replicar, porque no puedo dominar mi excitacin.
Tengo que or reproches injuriosos, pero mi inteligencia me inspira una respuesta.
No sabes acaso que desde siempre, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
el jbilo de los malvados acaba pronto y la alegra del impo dura slo un instante?
Aunque su altura se eleve hasta el cielo y llegue a tocar las nubes con la cabeza,
l perece para siempre, como sus excrementos, y sus conocidos preguntan: "Dnde est?".
Huye como un sueo, y nadie lo encuentra, desechado como una visin nocturna,
El ojo que lo miraba no lo ve ms, el lugar que ocupaba lo pierde de vista.
Sus hijos indemnizan a los que l empobreci y sus propias manos restituyen las riquezas
El vigor juvenil que llenaba sus huesos yace con l en el polvo.
El mal era dulce a su boca y l lo disimulaba bajo su lengua;
lo saboreaba y no lo soltaba, lo retena en medio de su paladar;
pero su comida se corrompe en las entraas, es un veneno de vboras dentro de l.
Tiene que vomitar las riquezas que trag, Dios se las arranca de su vientre.
El mamaba veneno de serpientes y lo mata la lengua de la vbora!
Ya no ve ms los arroyos de aceite ni los torrentes de miel y leche cuajada.
Devuelve las ganancias sin tragarlas, y no disfruta de lo que lucr con sus negocios,
porque oprimi y dej sin amparo a los pobres, y usurp casas que no haba edificado.
Su voracidad no conoca descanso y nada escapaba a sus deseos;
nadie se libraba de su avidez, por eso no dura su prosperidad.
En el colmo de la abundancia, lo asalta la angustia, le sobrevienen toda clase de desgracias.
Mientras l llena su vientre, Dios descarga el ardor de su ira y hace llover el fuego de su enojo sobre l.
Si escapa del arma de hierro, lo traspasa el arco de bronce:
la flecha le sale por la espalda, y la punta fulgurante por el hgado. Lo invaden los terrores,
todas las tinieblas estn reservadas para l, lo consume un fuego que nadie atiza y que devora lo que an queda de su carpa.
Los cielos revelan su iniquidad y la tierra se levanta contra l.
Un diluvio se lleva su casa, una correntada, en el da de la ira.
Esta es la porcin que Dios asigna al malvado, la herencia que le tiene destinada.
Job respondi, diciendo:
Oigan, oigan bien mis palabras, concdanme al menos este consuelo!
Tengan paciencia mientras hablo yo, y una vez que haya hablado, se podrn burlar.
Acaso yo me quejo de un hombre o no tengo motivo para estar indignado?
Vulvanse a m, y quedarn consternados, se pondrn la mano sobre la boca.
Cuando me acuerdo, yo mismo me horrorizo y todo mi cuerpo se estremece.
Cmo es posible que vivan los malvados, y que aun siendo viejos, se acreciente su fuerza?
Su descendencia se afianza ante ellos, sus vstagos crecen delante de sus ojos.
Sus casas estn en paz, libres de temor, y no los alcanza la vara de Dios.
Su toro fecunda sin fallar nunca, su vaca tiene cra sin abortar jams.
Hacen correr a sus nios como ovejas, sus hijos pequeos saltan de alegra.
Entonan canciones con el tambor y la ctara y se divierten al son de la flauta.
Acaban felizmente sus das y descienden en paz al Abismo.
Y ellos decan a Dios: "Aprtate de nosotros, no nos importa conocer tus caminos!
Qu es el Todopoderoso para que lo sirvamos y qu ganamos con suplicarle?".
No tienen la felicidad en sus manos? No est lejos de Dios el designio de los malvados?
Cuntas veces se extingue su lmpara y la ruina se abate sobre ellos? Cuntas veces en su ira l les da su merecido,
y ellos son como paja delante del viento, como rastrojo que se lleva el huracn?
Reservar Dios el castigo para sus hijos? Que lo castigue a l, que l lo sienta!
Que sus propios ojos vean su fracaso, que beba el furor del Todopoderoso!
Qu le importar de su casa despus de l, cuando se haya cortado el nmero de sus meses?
Pero puede ensearse la sabidura a Dios, a l, que juzga a los seres ms elevados?
Uno muere en la plenitud de su vigor, enteramente feliz y tranquilo,
con sus caderas repletas de grasa y la mdula de sus huesos bien jugosa.
Otro muere con el alma amargada, sin haber gustado la felicidad.
Despus, uno y otro yacen juntos en el polvo y los recubren los gusanos.
S, yo s lo que ustedes piensan, los razonamientos que alegan contra m!
"Dnde est, dicen ustedes, la casa del potentado y la carpa en que habitaban los malvados?".
Pero no han preguntado a los que pasan por el camino? No han advertido, por las seales que dan,
que el impo es preservado en el da de la ruina y es puesto a salvo en el da del furor?
Quin le devuelve el mal que hizo?
Es llevado al cementerio, y una lpida monta guardia sobre l.
Son dulces para l los terrones del valle; todo el mundo desfila detrs de l, y ante l, una multitud innumerable.
Qu intil es el consuelo que me ofrecen! Sus respuestas son puras falacias.
Elifaz de Temn replic, diciendo:
Puede un hombre ser til a Dios? Incluso el ms capaz, le es til en algo?
Le importa al Todopoderoso que t seas justo? Obtiene una ganancia si tu conducta es perfecta?
Es por tu piedad que te reprueba y entabla un juicio contigo?
No es ms bien por tu enorme maldad y porque tus faltas no tienen lmite?
T exigas sin motivo prendas a tus hermanos y despojabas de su ropa a los desnudos.
No dabas de beber al extenuado y negabas el pan al hambriento.
"El pas pertenece al de brazo fuerte; el privilegiado se instala en l!".
Despedas a las viudas con las manos vacas y quebraban los brazos de los hurfanos.
Por eso ahora ests rodeado de lazos y te estremece un terror repentino.
Se oscureci la luz, y no ves; te sumergen las aguas desbordadas.
No est Dios en la cima del cielo? Mira qu alta es la bveda estrellada!
Por eso dijiste: "Qu sabe Dios? Puede juzgar a travs de los nubarrones?
Las nubes lo tapan, no puede ver; l se pasea por los bordes del cielo".
Quieres seguir por el camino antiguo que recorrieron los hombres perversos?
Ellos fueron arrebatados antes de tiempo, cuando un ro inund sus cimientos.
Decan a Dios: "Aprtate de nosotros! Qu puede hacernos el Todopoderoso?".
Y aunque l llenaba sus casas de bienes, el designio de los malvados segua lejos de l.
Los justos lo ven y se alegran, el inocente se burla de ellos:
"No ha sido aniquilada su fortuna y el fuego devor hasta sus residuos?".
Llega a un acuerdo con Dios, reconcliate, y as alcanzars la felicidad.
Recibe la instruccin de sus labios y guarda sus palabras en tu corazn.
Si vuelves al Todopoderoso con humildad y alejas de tu carpa la injusticia;
si arrojas el oro en el polvo y el oro de Ofir entre las piedras del torrente,
entonces el Todopoderoso ser tu oro, l ser un montn de plata para ti.
En el Todopoderoso estar tu deleite y levantars tu rostro hacia Dios.
T le suplicars y l te escuchar, y podrs cumplir tus votos.
Si te propones algo, te saldr bien, y sobre tus senderos brillar la luz.
Porque l humilla la altivez del soberbio pero salva al que baja los ojos.
El libra al hombre inocente, y t te librars por la pureza de tus manos.
Job respondi diciendo:
Tambin hoy, mi queja es un desafo, mientras gimo bajo el peso de su mano.
Ah, si supiera cmo encontrarlo, si pudiera llegar hasta su tribunal!
Yo expondra mi causa ante l y llenara mi boca de recriminaciones.
Sabra entonces cul sera su respuesta, y estara atento a lo que l me dijera.
Le hara falta mucha fuerza para disputar conmigo? No, slo bastara que me prestara atencin.
All, un hombre recto discutira con l, y yo hara triunfar mi derecho para siempre.
Pero voy hacia adelante, y l no est, hacia atrs, y no lo percibo:
lo busco a la izquierda, y no lo diviso, vuelvo a la derecha, y no los veo.
Sin embargo, l sabe en qu camino estoy: si me prueba en mi crisol, saldr puro como el oro.
Mis pies han seguido sus pasos, me mantuve en su camino y no me desvi.
No me apart del mandamiento de sus labios, guard en mi pecho las palabras de su boca.
Pero l ya decidi: quin lo har volver atrs? Lo que l desea, lo hace.
El va a ejecutar mi sentencia, y hay en l muchos designios semejantes.
Por eso, le tengo temor, reflexiono, y tiemblo ante l.
Dios me ha quitado el nimo, el Todopoderoso me ha llenado de espanto:
porque no son las tinieblas las que me aniquilan ni tampoco la oscuridad que cubre mi rostro.
Por qu al Todopoderoso no se le ocultan los tiempos, pero sus fieles no ven esos das?
Los malvados remueven los mojones, se apoderan del rebao y del pastor.
Se llevan el asno de los hurfanos, toman en prenda el buey de la viuda;
Desvan al indigente del camino, y los pobres del pas tienen que esconderse.
Como asnos salvajes en el desierto, salen los pobres, buscando una presa; y aunque ellos trabajan hasta la tarde, no tienen pan para sus hijos.
Cosechan en el campo del impo, vendimian la via del malvado.
Pasan la noche desnudos, por falta de ropa, sin un abrigo para taparse del fro.
Empapados por el aguacero de las montaas, sin refugio, se acurrucan contra las rocas.
arrancan al hurfano del pecho materno y toman en prenda al nio pequeo del pobre.
Andan desnudos, por falta de ropa, cargan las gavillas, y estn hambrientos.
Exprimen el aceite entre dos mquinas de moler, pisotean el lagar, y estn sedientos.
De la ciudad, salen los gemidos de los moribundos, las gargantas de los heridos piden auxilio, pero Dios no escucha sus plegarias!
Hay otros que se rebelan contra la luz: no reconocen sus caminos ni se detienen en sus senderos.
El asesino se levanta antes del alba para matar al pobre y al indigente. El ladrn merodea por la noche, [16 a] en la oscuridad, perfora las casa.
El adltero aguarda la penumbra, pensando: "Ningn ojo me ver!", y se cubre la cara con un velo.
b  Ellos se encierran durante el da, todos ellos ignoran la luz.
Porque, para ellos, la maana es la hora sombra, estn habituados a los temores de la noche. [18 a] Acaso no es as? Quin me puede desmentir o reducir a la nada mis palabras?
Es algo frgil sobre la superficie de las aguas, su posesin es maldecida en el pas y nadie toma el camino de sus viedos.
La sequa y el calor consumen las aguas de la nieve, y el Abismo arrebata a aquellos que pecaron.
El seno que lo form se olvida de l, nadie ms se acuerda de su hombre, y la injusticia es quebrada como un rbol.
El maltrataba a la estril privada de hijos y no haca ningn bien a la viuda.
Pero aquel que con su fuerza sojuzga a los tiranos, se levanta, y no le permite que cuente ms con su vida.
El lo dejaba apoyarse con seguridad, pero sus ojos vigilaban sus caminos.
 [ (Job 24:26)  ] 
 [ (Job 24:26)  ] [ (Job 24:27)  ] 
 [ (Job 24:26)  ] [ (Job 24:27)  ] [ (Job 24:28) Se encumbr por un instante, y ya no existe, se dobla como una hierba amarga que se arranca y se marchita como la cabeza de una espiga. ] 
Bildad de Saj replic, diciendo:
Su dominio es soberano y temible: l hace reinar la paz en sus alturas.
Se pueden contar sus legiones? Sobre quin no se alza su luz?
Cmo puede un hombre ser justo ante Dios o ser puro un hijo de mujer?
Si hasta la luna no tiene brillo ni las estrellas son puras a sus ojos,
cunto menos el hombre, ese gusano, el hijo del hombre, que es slo una lombriz!
Job replic, diciendo:
Qu bien has ayudado al dbil y socorrido al brazo sin fuerza!
Qu bien has aconsejado al ignorante y enseado la prudencia al simple!
A quin le has dirigido tus palabras y quin inspiraba lo que sali de ti?
Bajo la tierra se retuercen las Sombras, las aguas y los que habitan en ellas.
El Abismo est desnudo ante l, y nada cubre a la Perdicin.
El extiende el Norte sobre el vaco, suspende la tierra sobre la nada.
Encierra el agua en sus densos nubarrones, y las nubes no se rompen bajo su peso.
Oscurece la faz de la luna llena, desplegando sus nubes contra ella.
Traz un crculo sobre la superficie de las aguas, en el lmite mismo de la luz y las tinieblas.
Las columnas del cielo vacilan, presas de terror por su amenaza.
Con su fuerza, reprimi al Mar, con su inteligencia, quebrant a Rahab.
Con su soplo, despej los cielos, su mano traspas a la Serpiente huidiza.
Y esto no es ms que un vestigio de su poder! Qu eco tan dbil percibimos de l! Quin entender, entonces, su podero atronador?
Job continu pronunciando su poema, y dijo:
Por el Dios viviente, que me priva de mi derecho, y por el Todopoderoso, que me llen de amargura;
mientras haya en m un aliento de vida y el soplo de Dios est en mis narices,
mis labios no dirn nada falso ni mi lengua pronunciar una mentira!
Lejos de m darles la razn a ustedes: hasta que expire, no renunciar a mi integridad!
Me aferr a mi justicia, y no la soltar mi corazn no se avergenza de ninguno de mis das.
Que mi enemigo tenga la suerte del malvado, y mi adversario, la del hombre injusto!
Porque qu puede esperar el impo, aunque suplique, aunque eleve su alma a Dios?
Acaso Dios escuchar su grito cuando le sobrevenga la calamidad?
Se deleita l en el Todopoderoso e invoca a Dios en todo tiempo?
Yo los instruyo sobre la conducta de Dios, no oculto las intenciones del Todopoderoso, por qu se pierden en pensamientos vanos?
Si todos ustedes ya lo han comprobado, por qu se pierden en pensamientos vanos?
Esta es la parte que Dios asigna al malvado y la herencia que los violentos reciben del Todopoderoso.
Si tienen muchos hijos, la espada los espera, y sus vstagos no se saciarn de pan.
A los que sobrevivan, los sepultar la Muerte, y sus viudas no llorarn.
Si l acumula plata como polvo y amontona ropa fina como arcilla,
que siga amontonando!: un justo se vestir con ella y un inocente heredar la plata.
Se edific una casa como la araa, como la choza que hace un guardin.
Se acuesta rico, pero es por ltima vez: abre los ojos, y no queda nada.
En pleno da lo asaltan los terrores y por la noche lo arrebata un torbellino.
El viento del este lo levanta y se lo lleva, lo barre del lugar donde habita.
Se lo hostiga sin compasin y tiene que huir de la mano que lo hiere.
La gente aplaude por su ruina y se lo silba por todas partes.
Hay un sitio de donde se extrae la plata y un lugar donde se refina el oro;
el hierro se saca del polvo y la piedra fundida da el cobre.
El hombre disipa las tinieblas y explora hasta el lmite ms extremo la roca lbrega y sombra.
Gente extranjera perfora galeras ignoradas por el pie del caminante; all, lejos de los mortales, oscilan suspendidos en el vaco.
La tierra, de donde sale el alimento, se transforma en su interior como por el fuego.
Sus piedras son el lugar del zafiro y contienen polvo de oro.
El ave de rapia no conoce ese camino y el ojo del buitre nunca lo vio.
No lo pisaron los animales feroces ni el len anduvo por l.
El hombre extiende su mano al pedernal y conmueve las montaas hasta su raz.
Abre tneles en la roca y ve toda clase de piedras preciosas.
Explora las fuentes de los ros y saca a luz tesoros escondidos.
Pero la Sabidura, de dnde sale? Y cul es el lugar de la Inteligencia?
El hombre no conoce su camino ni se la encuentra en la tierra de los vivientes.
El Abismo dice: "No est en m", y el Mar: "No est conmigo".
No se puede dar oro fino a cambio de ella ni se la compra a precio de plata.
No se la evala con oro de Ofir ni con nix precioso o zafiro.
No se le igualan ni el oro ni el cristal, ni se la puede cambiar por vasos de oro.
Los corales y el cuarzo, mejor ni nombrarlos!, y adquirir la Sabidura vale ms que las perlas.
El topacio de Cus no se le iguala, ni se la puede evaluar con oro fino.
La Sabidura, entonces, de dnde viene? Y cul es el lugar de la Inteligencia?
Ella se oculta a los ojos de todos los vivientes y se esconde de los pjaros del cielo.
La Perdicin y la Muerte dicen: "Slo su fama lleg a nuestros odos".
Dios es el que discierne sus caminos y slo l sabe dnde est,
porque l mira hasta los confines de la tierra y ve todo lo que hay bajo el cielo.
Cuando l daba consistencia al viento y fijaba las medidas de las aguas;
cuando impona una ley a la lluvia y un camino al estampido de los truenos,
entonces, l la vio y la valor, la apreci y la escrut hasta el fondo.
Y dijo al hombre: "El temor de Dios es la Sabidura, y apartarse del mal, la Inteligencia".
Job continu pronunciando su poema, y dijo:
Si pudiera volver a los tiempos pasados, a los das en que Dios cuidaba de m,
cuando haca brillar su lmpara sobre mi cabeza y yo caminaba a su luz entre las tinieblas!
Si estuviera como en el otoo de mi vida, cuando Dios protega mi carpa,
cuando el Todopoderoso an estaba conmigo y me rodeaban mis hijos;
cuando mis pies se baaban en lecha cuajada y la roca derramaba para m arroyos de aceite!
Si yo sala a la puerta principal de la ciudad y ocupaba mi puesto en la plaza,
los jvenes se retiraban al verme, los ancianos se levantaban y permanecan de pie.
Los prncipes retenan sus palabras y se tapaban la boca con la mano;
a los jefes se les apagaba la voz, se les pegaba la lengua al paladar.
S, el que me oa me felicitaba y el que me vea daba testimonio a mi favor.
Porque yo salvaba al pobre que peda auxilio y al hurfano privado de ayuda.
El desesperado me haca llegar su bendicin, y yo alegraba el corazn de la viuda.
Me haba revestido de justicia, y ella me cubra, mi rectitud era como un manto y un turbante.
Yo era ojos para el ciego y pies para el lisiado,
era un padre para los indigentes y examinaba a fondo el caso del desconocido.
Rompa las mandbulas del injusto y le haca soltar la presa de sus dientes.
Entonces pensaba: "Morir en mi nido, multiplicar mis das como el ave fnix
Mi raz se extender hacia el agua y el roco se posar en mi ramaje.
Mi gloria ser siempre nueva en m y el arco rejuvenecer en mi mano".
Ellos me escuchaban con expectacin, callaban para or mi consejo.
Despus que yo hablaba, nadie replicaba, mi palabra caa sobre ellos gota a gota.
Me esperaban como a la lluvia, abran su boca como a la lluvia de primavera.
Si les sonrea, les costaba creerlo y no queran perderse la luz de mi rostro.
Yo les elega el camino y me pona al frente; me instalaba como un rey con sus tropas y adonde yo los llevaba, se dejaban guiar.
Pero ahora se re de m hasta la gente ms joven que yo., a cuyos padres yo no consideraba dignos de juntarlos con los perros de mis rebaos.
De qu me hubiera servido la fuerza de sus manos? Ellos haban perdido todo su vigor:
agotados por la penuria y el hambre, roan el suelo reseco, la tierra desierta y desolada.
Arrancaban malezas de los matorrales y races de retama eran su alimento.
Se los expulsaba de en medio de los hombres; se los echaba a gritos, como a un ladrn.
Habitaban en los barrancos de los torrentes, en las grietas del suelo y los peascos.
Rebuznaban entre los matorrales, se apretujaban bajo los cardos
Gente envilecida, raza sin nombre, echados a golpes del pas!
Y ahora, ellos me hacen burla con sus cantos, soy el tema de sus dichos jocosos!
Abominan y se alejan de m no les importa escupirme en la cara.
Porque Dios afloj mi cuerda y me humill, ellos tambin pierden el freno ante m.
A mi derecha se levanta una turba: se abren camino hasta mi para arruinarme.
destruyen mi sendero para perderme: atacan sin que nadie los detenga,
irrumpen como por una ancha brecha, avanzan rodando como un torbellino.
Los terrores se han vuelto contra m. mi dignidad es arrastrada como por el viento, mi esperanza de salvacin ha pasado como una nube.
Y ahora mi vida se diluye en mi interior, me han tocado das de afliccin.
De noche, siento taladrar mis huesos, los que me roen no se dan descanso.
El me toma de la ropa con gran fuerza, me cie como el cuello de mi tnica.
El me ha arrojado en el fango, y me asemej al polvo y la ceniza.
Clamo a ti, y no me respondes; me presento, y no me haces caso.
Te has vuelto despiadado conmigo, me atacas con todo el rigor de tu mano.
Me levantas y me haces cabalgar en el viento, y me deshaces con la tempestad.
S, ya lo s, me llevas a la muerte, al lugar de reunin de todos los vivientes.
Acaso no tend mi mano al pobre cuando en su desgracia me peda auxilio?
No llor con el que viva duramente y mi corazn no se afligi por el pobre?
Yo esperaba lo bueno y lleg lo malo, aguardaba la luz y lleg la oscuridad.
Me hierven las entraas incesantemente, me han sobrevenido das de afliccin.
Ando ensombrecido y sin consuelo, me alzo en la asamblea y pido auxilio.
Me he convertido en hermano de los chacales y en compaero de los avestruces.
Mi piel ennegrecida se me cae, mis huesos arden por la fiebre.
Mi ctara slo sirve para el duelo y mi flauta para acompaar a los que lloran.
Yo establec un pacto con mis ojos para no fijar la mirada en ninguna joven.
Porque cul es la porcin que Dios asigna desde lo alto y la herencia que el Todopoderoso distribuye desde el cielo?
No es la ruina para el injusto y el desastre para los que hacen el mal?
Acaso l no ve mis caminos y cuenta todos mis pasos?
Si camin al lado de la mentira y mis pies corrieron hacia el engao,
que Dios me pese en una balanza justa y reconocer mi integridad!
Si mi paso se desvi del camino y mi corazn fue detrs de lo que vean mis ojos; si alguna mancha se adhiri a mis manos,
que otro coma lo que yo siembro y mis retoos sean arrancados de raz!
Si me dej seducir por alguna mujer o acech a la puerta de mi vecino,
que mi mujer muela el grano para otro y que otros abusen de ella!
Porque eso s que es una infamia, un delito reprobado por los jueces;
es un fuego que devora hasta la Perdicin y exterminar de raz todas mis cosechas.
Si desestim el derecho de mi esclavo o el de mi servidora, cuando litigaban conmigo,
qu har cuando Dios se levante, qu le replicar cuando me pida cuenta?
El que me hizo a m, no lo hizo tambin a l? No es uno mismo el que nos form en el seno materno?
Si rehus a los pobres lo que ellos deseaban y dej desfallecer los ojos de la viuda;
si com yo solo mi pedazo de pan, sin que el hurfano lo compartiera
-yo, que desde mi juventud lo cri como un padre y lo gui desde el vientre de mi madre-
si vi a un miserable sin ropa o a un indigente sin nada para cubrirse,
y no me bendijeron en lo ntimo de su ser por haberse calentado con el velln de mis corderos;
si alc mi mano contra un hurfano, porque yo contaba con una ayuda en la Puerta,
que mi espada se desprenda del cuello y mi brazo sea arrancado de su juntura!
Porque el terror de Dios me acarreara la ruina y no podra resistir ante su majestad.
Si deposit mi confianza en el oro y dije al oro fino: "T eres mi seguridad";
si me alegr de tener muchas riquezas y de haber adquirido una enorme fortuna;
si a la vista del sol resplandeciente y de la luna que pasaba radiante,
mi corazn se dej seducir en secreto y le envi besos con la mano:
tambin eso sera un delito reprobado por los jueces, porque yo habra renegado del Dios de lo alto!
Acaso me alegr del infortunio de mi enemigo y me regocij cuando le toc una desgracia?
No, no dej que mi boca pecara, pidiendo su muerte con una imprecacin.
No decan los hombres de mi carpa: "Hay alguien que no se saci con su carne?".
Ningn extranjero pasaba la noche afuera, y yo abra mi puerta al caminante.
Si ocult mis transgresiones como un hombre cualquiera, escondiendo mi culpa en mi pecho,
porque tema el murmullo de la gente o me asustaba el desprecio de mis parientes, y me quedaba en silencio, sin salir a la puerta...
Ah, si alguien quisiera escucharme! Aqu est mi firma: que el Todopoderosos me responda! En cuanto al documento que escriba mi oponente,
yo lo llevar sobre mis espaldas, y me lo ceir como una corona.
S, le manifestar cada uno de mis pasos; como un prncipe, me acercar hasta l. [40 c] Aqu terminan las palabras de Job.
Si mi tierra grit venganza contra m y tambin sus surcos derramaron lgrimas;
si com sus frutos sin pagar y extorsion a sus propietarios,
que en lugar de trigo salgan espinas, y en vez de cebada, ortigas punzantes!
Estos tres hombres dejaron de responder a Job, porque l estaba convencido de su justicia.
Entonces se encendi la ira de Elih, hijo de Baraquel, el buzita de la familia de Ram. Su ira se encendi contra Job, porque l pretenda ser ms justo que Dios.
Y su ira se encendi tambin contra sus tres amigos, porque no haban encontrado una respuesta, con lo cual condenaban a Dios.
Mientras ellos hablaban con Job, Elih se haba mantenido a la expectativa, porque ellos tenan ms edad que l.
Pero al ver que estos tres hombres se haban quedado sin respuesta, se llen de indignacin.
Entonces Elih, hijo de Baraquel, el buzita, tom la palabra y dijo: Yo soy muy joven todava y todos ustedes son ancianos; por eso me sent intimidado, temeroso de exponerles mi saber.
Yo pensaba: "Que hable la edad, que los muchos aos enseen la sabidura".
Pero es el espritu que hay en el hombre y el soplo del Todopoderoso, el que lo hace inteligente:
no son los viejos los ms sabios, ni los ancianos comprenden lo que es recto.
Por eso les digo: "Escchenme, tambin yo expondr mi saber".
Yo esperaba que ustedes hablaran, prestaba odo a sus razonamientos; mientras trataban de expresarse,
fijaba mi atencin en ustedes. Pero no hay nadie que haya refutado a Job, ninguno de ustedes respondi a sus palabras.
No digan, entonces" "Hemos hallado la sabidura; es Dios el que nos instruye, no un hombre".
No voy a dirigir palabras como esas, no voy a responder como lo hacen ustedes.
Han quedado consternados, no han vuelto a responder; se han quedado sin palabras.
Y esper bastante! Si ellos no hablan, si se quedan all y no responden ms,
yo tambin recitar mi saber.
Porque las palabras bullen dentro de m, el espritu me impulsa en mi interior.
Mi pecho es como un vino que no tiene salida y hace estallar los odres nuevos.
Quiero hablar para desahogarme, abrir mis labios y responder.
No tomar partido por nadie, no adular a ningn hombre.
Porque yo no s lo que es adular: si lo hiciera, pronto me llevara mi Creador.
Vamos, Job, escucha mis palabras, oye atentamente lo que voy a decir!
Ya ves que he abierto mi boca, mi lengua ha comenzado a hablar.
Mi corazn desborda de palabras sabias, mis labios dirn la pura verdad.
A m me hizo el soplo de Dios, el aliento del Todopoderoso me dio la vida.
Respndeme, si eres capaz; preprate, y toma posicin ante m.
Para Dios, yo soy igual que t, yo tambin fui modelado de la arcilla.
Por eso, no te espantar el temor a m ni el peso de mi mano te abrumar.
S, t has dicho a mis odos -yo escuch el sonido de tus palabras-:
"Soy puro, no comet ninguna falta; estoy limpio y libre de culpa;
sin embargo l encuentra pretextos contra m y me considera su enemigo:
Pone mis pies en el cepo y vigila todos mis pasos".
Pero yo te respondo: En esto no tienen razn, porque Dios es ms grande que el hombre.
Por qu pretendes litigar con l como si no respondiera a ninguna de tus palabras?
En realidad, Dios habla una vez, y luego otra, sin que se preste atencin.
En un sueo, en una visin nocturna, cuando un profundo sopor invade a los hombres y ellos estn dormidos en su lecho,
entonces, l se revela a los mortales y los atemoriza con apariciones,
para apartar al hombre de sus malas obras y extirpar el orgullo del mortal;
para preservar su alma de la Fosa] y su vida, del Canal subterrneo.
Tambin lo corrige en su lecho por el sufrimiento, cuando sus huesos tiemblan sin cesar:
el hombre siente nusea de la comida y pierde el gusto por los manjares apetecibles;
su carne desaparece de las miradas y se trasparentan sus huesos, que antes no se vean;
su alma se acerca a la Fosa y su vida, a las aguas de la Muerte.
Si hay un ngel junto a l, un intrprete, uno entre mil, para indicarle al hombre su deber;
si l tiene compasin y dice: "Lbralo de bajar a la Fosa, yo he encontrado un rescate".
entonces su carne recupera la frescura juvenil y l vuelve a los das de su adolescencia;
invoca a Dios, que se le muestra propicio, contempla su rostro con gritos de alegra, anuncia a los dems su salvacin,
y entona, entre los hombres, este canto: "Yo haba pecado y tergiversado el derecho, pero l no me trat como corresponda;
libr mi alma de pasar por la Fosa y mi vida contempla la luz!".
Todo esto es lo que hace Dios, dos y tres veces, en favor del hombre,
para hacer volver su vida de la Fosa e iluminarlo con la luz de los vivientes.
Atiende, Job, escchame; cllate, y yo hablar.
Si tienes algo que decir, replcame, habla, porque yo quisiera darte la razn.
De lo contrario, escchame; cllate, y te ensear la sabidura.
Elih tom la palabra y dijo:
Escuchen, sabios, mis palabras, y ustedes, los expertos, prstenme atencin!
Porque el odo discierne las palabras como el paladar gusta los alimentos.
Decidamos entre nosotros lo que es recto, reconozcamos todos juntos lo que es bueno.
Porque Job declara: "Yo tengo razn, pero Dios me priv de mi derecho.
El miente en lo que concierne a mi caso; mi llaga es incurable, aunque no comet ninguna falta".
Hay alguien como Job, que bebe los sarcasmos como agua,
que va en compaa de los malhechores y camina con los hombres perversos?
Porque l dice: "Al hombre no le sirve de nada tratar de obtener el favor de Dios".
Por eso, escchenme, hombres sensatos: lejos de Dios la maldad, y del Todopoderoso, la injusticia!
Porque l retribuye al hombre segn sus obras y trata a cada uno conforme a su conducta.
No, no es cierto que Dios hace el mal y que el Todopoderoso tergiversa el derecho!
Quin le ha encomendado la tierra y quin lo encarg del mundo entero?
Si l retirara su espritu y recogiera su aliento de vida,
todos los vivientes expiraran a la vez y los hombres volveran al polvo.
Si tienes inteligencia, escucha esto, presta atencin al sonido de mis palabras.
Sabra gobernar al Justo, al Poderoso?
A l, que llama "Intil!" a un rey y "Malvados!" a los dignatarios,
que no toma partido por los prncipes ni favorece al rico en perjuicio del pobre, porque todos son obra de sus manos!
Ellos mueren en un instante, en plena noche; l hiere a los nobles, y desaparecen, depone al hombre fuerte sin la ayuda de nadie.
Porque sus ojos miran los caminos del hombre y l observa sus pasos:
no hay tinieblas ni oscuridad donde puedan ocultarse los que hacen el mal.
Porque l no fija al hombre una fecha para presentarse a juicio ante Dios:
l quebrante a los grandes sin previo examen y pone a otros en lugar de ellos.
As, porque l conoce todas sus acciones, los derriba en una noche, y quedan aplastados.
Los abofetea como a malhechores en un lugar que est a la vista de todos,
porque se negaron a seguirlo y no comprendieron todos sus caminos,
haciendo que llegara hasta l el grito del pobre y que l escuchara el clamor de los oprimidos.
Si l se queda inmvil, quin lo sacudir? Si cubre su rostro, quin lo ver? El vigila, sin embargo, a naciones e individuos
para que no reine ningn hombre impo, uno de esos que son una trampa para el pueblo.
T solo tienes que decir a Dios: "Yo fui seducido, no volver a hacer el mal;
instryeme, hasta que pueda ver. Si comet una injusticia, no voy a reincidir".
Acaso l retribuir segn tu parecer, siendo as que t has despreciado su instruccin? Ya que eres t el que decide, no yo, dile todo lo que sepas.
Los hombres sensatos me dirn y tambin todo sabio que me escuche:
"Job no sabe lo que dice y sus palabras carecen de sentido".
Que Job sea examinado hasta el final por haber respondido como un hombre perverso.
Porque l, a su pecado, aade la rebelda, aplaude en medio de nosotros y multiplica sus palabras contra Dios.
Elih tom la palabra y dijo:
Piensas que ests en tu derecho, al decir: "Soy ms justo que Dios"?
Porque t dices: "De qu me sirve, qu gano yo con no pecar?".
Pero yo te dar una respuesta, a ti y a tus amigos contigo.
Mira hacia el cielo y contempla, observa las nubes: son ms altas que t!
Si pecas, qu dao le causas? Con tus muchas rebeldas, qu le puedes hacer?
Si eres justo, qu le das o qu recibe l de tu mano?
A un hombre como t afecta tu maldad, y tu justicia, a un simple mortal!
Se grita bajo el peso de la opresin, se pide auxilio contra el brazo de los poderosos.
Pero nadie dice: "Dnde est Dios, mi Creador, el que hace resonar cantos en la noche,
el que nos instruye ms que a las bestias de la tierra y nos hace ms sabios que a los pjaros del cielo?".
Entonces, por ms que griten, l no responde, a causa del orgullo de los malvados.
No, Dios no escucha las cosas vanas, el Todopoderoso no se da por aludido!
Menos an cuando t dices que no lo ves, que hay un juicio pendiente ante l, y que t lo esperas.
Y ahora, porque su enojo no castiga y l no tiene muy en cuenta las rebeldas,
Job ha abierto su boca en vano, y es por ignorancia que se excede en el hablar.
Elih tom la palabra y dijo:
Soprtame un poco, y yo te instruir: an queda algo por decir en defensa de Dios.
Traer de lejos mi saber para justificar a mi Creador
No, mis palabras no mienten: es un maestro consumado el que est junto a ti.
Dios es grande y no se retracta, l es grande por la firmeza de sus decisiones.
El no deja vivir al malvado y hace justicia a los oprimidos
No retira sus ojos de los justos, los sienta en el trono con los reyes y los exalta para siempre.
Si a veces estn atados con cadenas, o prisioneros en los lazos de opresin,
es para denunciarles sus acciones y las rebeldas que cometieron en su arrogancia.
El les abre el odo para que se corrijan y los exhorta a convertirse de la maldad.
Si ellos escuchan y se someten, acaban sus das prsperamente y sus aos en medio de delicias;
pero si no escuchan, atraviesan el Canal y perecen a causa de su ignorancia.
Los de corazn impo, que acumulan rencor y no piden auxilio cuando l los encadena,
mueren en plena juventud, como se consumen los de vida licenciosa.
Con la opresin, l salva al oprimido y le abre el odo por medio de la afliccin.
Tambin a ti te invita a pasar de la angustia a un lugar espacioso y sin estrechez, donde tu mesa, bien servida, estar llena de manjares.
Pero si tu medida est colmada para el juicio condenatorio, el juicio y la sentencia te arrastrarn.
Que el furor no te incite a la rebelda ni te extrave la magnitud de la expiacin.
Acaso en el peligro valdrn ante Dios tus riquezas y todos los alardes de la fuerza?
No suspires por aquella noche en que los pueblos sern arrancados de su sitio,
Cudate de volverte hacia la maldad, ya que por eso fuiste probado con la desgracia!
S, Dios es sublime por la fuerza: quin instruye como l?
Quin inspecciona su conducta? Quin puede decirle: "Has obrado mal"?
Acurdate ms bien de exaltar su obra, que otros hombres celebren con sus cantos.
Todo el mundo la contempla, el hombre la percibe desde lejos.
S, Dios es tan grande que no podemos comprenderlo, el nmero de sus aos es insondable.
El atrae hacia lo alto las gotas de agua y destila la lluvia que alimenta las vertientes:
la lluvia que derraman las nubes y que cae a raudales sobre el suelo.
Quin comprender el desplazamiento de las nubes y el fragor que sale de su morada?
El extiende su luz a su alrededor y sumerge las profundidades del ocano.
As l sustenta a los pueblos y les da alimento en abundancia.
Cubre de rayos la palma de sus manos y le seala un blanco seguro.
Su trueno anuncia su llegada, y en su ira, l crea la tempestad.
Tambin por eso tiembla mi corazn y se me salta fuera del pecho.
Escuchen el estampido de su voz y el estruendo que sale de su boca!
El lanza su rayo bajo los cielos y hasta los confines de la tierra llega su fulgor.
Detrs de l, ruge una voz: hace tronar su voz majestuosa y no retiene los relmpagos mientras se deja or su voz.
Dios nos hace contemplar maravillas, realiza grandes cosas, que no llegamos a entender.
Cuando dice a la nieve: "Cae sobre la tierra", y a los aguaceros: "Lluevan con fuerza",
l suspende la actividad de los hombres, para que todos reconozcan su obra;
las fieras se meten en sus guaridas y se refugian en sus madrigueras.
De la constelacin austral irrumpe la tormenta, y el fro, de los vientos del norte.
Al soplo de Dios se forma el hielo y se congela la extensin de las aguas.
El carga la nube de humedad, y el nubarrn expande su relmpago,
que gira en derredor, conforme a sus planes, para ejecutar cada uno de sus mandatos por toda la superficie de la tierra:
sea que cumpla su voluntad para un castigo o para dispensar sus beneficios.
Presta atencin a esto, Job, detente y considera las maravillas de Dios.
Sabes acaso cmo Dios las dirige y cmo su nube hace brillar el rayo?
Sabes cmo se balancean las nubes, maravillas de un maestro en sabidura?
T, que no soportas el ardor de tu ropa, cuando la tierra est en calma bajo el viento del sur,
puedes extender con l la bveda del cielo, slida como un espejo de metal fundido?
Ensanos qu debemos decirle: no discutiremos ms, a causa de la oscuridad.
Si yo hablo, alguien se lo cuenta? Hay que informarlo de lo que dice un hombre?
Hasta ahora no se vea la luz: estaba oscurecida por las nubes; pero pas un viento y las disip.
Un ureo resplandor viene del norte; una terrible tempestad reina en torno de Dios!
Es el Todopoderoso, y no lo podemos alcanzar! El es sublime por su fuerza y su equidad, grande por su justicia y no oprime a nadie.
Por eso le temen los hombres, y l no tiene en cuenta ni siquiera a los sabios.
El Seor respondi a Job desde la tempestad, diciendo:
Quin es ese que oscurece mi designio con palabras desprovistas de sentido?
Ajstate el cinturn como un guerrero: yo te preguntar, y t me instruirs!
Dnde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indcalo, si eres capaz de entender.
Quin fij sus medidas? Lo sabes acaso? Quin tendi sobre ella la cuerda para medir?
Sobre qu fueron hundidos sus pilares o quin asent su piedra angular,
mientras los astros de la maana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?
Quin encerr con dos puertas al mar, cuando l sala a borbotones del seno materno,
cuando le puse una nube por vestido y por paales, densos nubarrones?
Yo trac un lmite alrededor de l, le puse cerrojos y puertas,
y le dije: "Llegars hasta aqu y no pasars; aqu se quebrar la soberbia de tus olas".
Has mandado una vez en tu vida a la maana, le has indicado su puesto a la aurora,
para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados?
Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tie lo mismo que un vestido:
entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.
Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del ocano?
Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra?
Abarcas con tu inteligencia la extensin de la tierra? Indcalo, si es que sabes todo esto.
Por dnde se va adonde habita la luz y dnde est la morada de las tinieblas,
para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa?
Seguro que lo sabes, porque ya habas nacido y es muy grande el nmero de tus das!
Has penetrado hasta los depsitos de la nieve y has visto las reservas del granizo,
que yo guardo para los tiempos de angustia, para los das de guerra y de combate?
Por qu camino se expande la luz y el viento del este se propaga sobre la tierra?
Quin ha abierto un cauce al aguacero y un camino al estampido de los truenos,
para hacer llover sobre una tierra despoblada, sobre un desierto donde ningn hombre habita,
para regar los pramos desolados y hacer brotar una hierba en la estepa?
Acaso la lluvia tiene un padre, y quin ha engendrado las gotas del roco?
Del vientre de quin sale el hielo y quin da a luz la escarcha del cielo,
cuando las aguas se endurecen como piedra y se congela la superficie del ocano?
Anudas t los lazos de las Plyades o desatas las cuerdas del Orin?
Haces salir las Hadas a su tiempo y guas a la Osa y sus cachorros?
Conoces las leyes de los cielos? Regulas su dominio sobre la tierra?
Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que te cubra una masa de agua?
Parten los relmpagos cuanto t los envas y ellos te dicen: "Aqu estamos"?
Quin puso en el ibis la sabidura o quin dio al gallo la inteligencia?
Quin cuenta las nubes sabiamente y quin inclina los odres del cielo,
cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre s?
Cazas t la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros,
cuando se agazapan en sus guaridas y estn al acecho en la espesura?
Quin prepara las provisiones para el cuervo, cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?
Sabes t cmo dan a luz las cabras monteses? Observas el parto de las ciervas?
Cuentas los meses de su gravidez y conoces el tiempo de su alumbramiento?
Ellas se agachan, echan sus cras y depositan sus camadas.
Sus cras se hacen robustas y crecen, se van al campo y no vuelven ms.
Quin dej en libertad el asno salvaje y solt las ataduras del onagro?
Yo le di la estepa como casa y como morada, la tierra salitrosa.
El se re del tumulto de la ciudad, no oye vociferar al arriero.
Explora las montaas en busca de pasto, va detrs de cada brizna verde.
Aceptar servirte el toro salvaje y pasar la noche junto a tu establo?
Lo mantendrs sobre el surco con una rienda y trillar los valles detrs de ti?
Contaras con l porque tiene mucha fuerza o podras encomendarle tus trabajos?
Confas acaso que l volver para reunir los granos en tu era?
El avestruz bate sus alas alegremente, pero no tiene el plumaje de la cigea.
Cuando abandona sus huevos en la tierra y deja que se calienten sobre el polvo,
olvida que un pie los puede pisar y que una fiera puede aplastarlos.
Es cruel con sus cras, como si no fueran suyas, y no teme que sea vana su labor,
porque Dios le neg la sabidura y no le concedi la inteligencia.
Pero apenas se levanta y toma impulso, se re de caballo y de su jinete.
Le das t la fuerza al caballo y revistes su cuello de crines?
Lo haces saltar como una langosta? Es terrible su relincho altanero!
El piafa de contento en la llanura, se lanza con bro al encuentro de las armas:
se re del miedo y no se asusta de nada, no retrocede delante de la espada.
Por encima de l resuena la aljaba, la lanza fulgurante y la jabalina.
Rugiendo de impaciencia, devora la distancia, no se contiene cuando suena la trompeta.
Relincha a cada toque de trompeta, desde lejos olfatea la batalla, las voces de mando y los gritos de guerra.
Es por tu inteligencia que se cubre de plumas el halcn y despliega sus alas hacia el sur?
Por una orden tuya levanta vuelo el guila y pone su nido en las alturas?
La roca es su morada de da y de noche, la pea escarpada es su fortaleza
Desde all est al acecho de su presa y sus ojos miran a lo lejos.
Sus pichones se hartan de sangre; donde hay cadveres, all est ella.
El Seor se dirigi a Job, y le dijo:
Va a ceder el que discute con el Todopoderoso? Va a replicar el que reprueba a Dios?
Y Job respondi al Seor:
Soy tan poca cosa! Qu puedo responderte? Me tapar la boca con la mano.
Habl una vez, y no lo voy a repetir; hay una segunda vez, y ya no insistir.
El Seor respondi a Job desde la tempestad, diciendo:
Ajstate el cinturn como un guerrero: yo te preguntar, y t me instruirs!
Quieres realmente anular mi sentencia, y condenarme a m, para justificarte?
Tienes acaso un brazo como el de Dios y truena tu voz como la de l?
Adrnate entonces de magnificencia y altivez, revstete de esplendor y majestad!
Da libre curso a los desbordes de tu ira y humilla al orgulloso con tu sola mirada.
Con una mirada, doblega al arrogante, aplasta a los malvados all donde estn.
Hndelos a todos juntos en el polvo, encirralos en la prisin subterrnea!
Entonces, yo mismo te alabar por la victoria obtenida con tu mano.
Mira ante ti a Behemot: l se alimenta de pasto como un buey.
Cunta fuerza hay en sus riones, qu vigor en los msculos de su vientre!
Endereza su cola como un cedro, los nervios de sus muslos estn bien entrelazados.
Sus huesos son tubos de bronce: sus miembros, como barras de hierro.
Es la primera de las obras de Dios, que lo convirti en el adalid de sus compaeros,
porque las montaas le aportan un tributo, y tambin las fieras que retozan en ellas.
El se recuesta bajo los lotos, en lo oculto de los caaverales y pantanos.
Los lotos lo cubren con su sombra, los sauces del torrente lo rodean.
Si el ro se enfurece, no se perturba; est sereno, aunque un Jordn le llegue a la garganta.
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn?
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] [ (Job 40:28) Har un pacto contigo y lo tomars como esclavo para siempre? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] [ (Job 40:28) Har un pacto contigo y lo tomars como esclavo para siempre? ] [ (Job 40:29) Jugars con l como con un pjaro y lo atars para entretenimiento de tus hijas? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] [ (Job 40:28) Har un pacto contigo y lo tomars como esclavo para siempre? ] [ (Job 40:29) Jugars con l como con un pjaro y lo atars para entretenimiento de tus hijas? ] [ (Job 40:30) Traficarn con l los pescadores y se lo disputarn los comerciantes? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] [ (Job 40:28) Har un pacto contigo y lo tomars como esclavo para siempre? ] [ (Job 40:29) Jugars con l como con un pjaro y lo atars para entretenimiento de tus hijas? ] [ (Job 40:30) Traficarn con l los pescadores y se lo disputarn los comerciantes? ] [ (Job 40:31) Acribillars con dardos su piel y su cabeza a golpes de arpn? ] 
Quin podr tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzn? [ (Job 40:25) Y a Leviatn, podrs pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda? ] [ (Job 40:26) Le meters un junco en las narices o perforars con un garfio sus mandbulas? ] [ (Job 40:27) Acaso te har largas splicas o te dirigir palabras tiernas? ] [ (Job 40:28) Har un pacto contigo y lo tomars como esclavo para siempre? ] [ (Job 40:29) Jugars con l como con un pjaro y lo atars para entretenimiento de tus hijas? ] [ (Job 40:30) Traficarn con l los pescadores y se lo disputarn los comerciantes? ] [ (Job 40:31) Acribillars con dardos su piel y su cabeza a golpes de arpn? ] [ (Job 40:32) Prueba a ponerle la mano encima piensa en el combate y desistirs. ] 
Tu esperanza se vera defraudada: con slo mirarlo quedaras aterrado.
No es demasiado feroz para excitarlo? Quin podra resistir ante l
Quin lo enfrent, y qued sano y salvo? Nadie debajo de los cielos!
No dejar de mencionar sus miembros, hablar de su fuerza incomparable.
Quin rasg el exterior de su manto o atraves su doble coraza?
Quin forz las puertas de sus fauces? En torno de sus colmillos reina el terror!
Su dorso es una hilera de escudos, trabados por un sello de piedra.
Se aprietan unos contra otros, ni una brisa pasa en medio de ellos.
Estn adheridos entre s, forman un bloque y no se separan.
Su estornudo arroja rayos de luz, sus ojos brillan como los destellos de la aurora.
De sus fauces brotan antorchas, chispas de fuego escapan de ellas.
Sale humo de sus narices como de una olla que hierve sobre el fuego.
Su aliento enciende los carbones, una llamarada sale de su boca.
En su cerviz reside la fuerza y cunde el pnico delante de l.
Sus carnes son macizas: estn pegadas a l y no se mueven.
Su corazn es duro como una roca, resistente como una piedra de molino.
Cuando se yergue, tiemblan las olas, se retira el oleaje del mar.
La espada lo toca, pero no se clava, ni tampoco la lanza, el dardo o la jabalina.
El hierro es como paja para l, y el bronce, como madera podrida.
Las flechas no lo hacen huir, las piedras de la honda se convierten en estopa.
La maza le parece una brizna de hierba y se re del estruendo del sable.
Tiene por debajo tejas puntiagudas, se arrastra como un rastrillo sobre el barro.
Hace hervir las aguas profundas como una olla, convierte el mar en un pebetero.
Deja detrs de l una estela luminosa: el ocano parece cubierto de una cabellera blanca.
No hay en la tierra nadie igual a l, ha sido hecho para no temer nada.
Mira de frente a los ms encumbrados, es el rey de las bestias ms feroces.
Job respondi al Seor, diciendo:
Yo s que t lo puedes todo y que ningn proyecto es irrealizable para ti.
S, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro.
"Escucha, djame hablar; yo te interrogar y t me instruirs".
Yo te conoca slo de odas, pero ahora te han visto mis ojos.
Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.
Despus de haber dirigido estas palabras a Job, el Seor dijo a Elifaz de Temn: "Mi ira se ha encendido contra ti y contra tus dos amigos, porque no han dicho la verdad acerca de m, como mi servidor Job".
Ahora consganse siete toros y siete carneros, y vayan a ver a mi servidor Job. Ofrecern un holocausto por ustedes mismos, y mi servidor Job interceder por ustedes. Y yo, en atencin a l, no les infligir ningn castigo humillante, por no haber dicho la verdad acerca de m, como mi servidor Job.
Entonces Elifaz de Temn, Bildad de Saj y Sofar de Naam fueron a hacer lo que les haba dicho el Seor, y el Seor tuvo consideracin con Job.
Despus, el Seor cambi la suerte de Job, porque l haba intercedido en favor de sus amigos, y duplic todo lo que Job tena.
Todos sus hermanos y sus hermanas, lo mismo que sus antiguos conocidos, fueron a verlo y celebraron con l un banquete en su casa. Se compadecieron y lo consolaron por toda la desgracia que la haba enviado el Seor. Y cada uno de ellos le regl una moneda de plata y un anillo de oro.
El Seor bendijo los ltimos aos de Job mucho ms que los primeros. El lleg a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
Tuvo adems siete hijos y tres hijas.
A la primera la llam "Paloma", a la segunda "Canela", y a la tercera "Sombra para los prpados".
En todo el pas no haba mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos.
Despus de esto, Job vivi todava ciento cuarenta aos, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generacin.
Job muri muy anciano y colmado de das.
Proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel,
para conocer la sabidura y la instruccin, para entender las palabras profundas,
para obtener una instruccin esmerada -justicia, equidad y rectitud-
para dar perspicacia a los incautos, y al joven, ciencia y reflexin;
Que escuche el sabio, y acrecentar su saber, y el inteligente adquirir el arte de dirigir.
para entender los proverbios y las sentencias agudas, las palabras de los sabios y sus enigmas.
El temor del Seor es el comienzo de la sabidura, los necios desprecian la sabidura y la instruccin.
Escucha, hijo mo, la instruccin de tu padre y no rechaces la enseanza de tu madre,
porque son una diadema de gracia para tu cabeza y un collar para tu cuello.
Hijo mo, si los pecadores intentan seducirte, t no aceptes.
Si ellos dicen: "Ven con nosotros, tendamos una emboscada sangrienta, acechemos por puro gusto al inocente;
tragumoslos vivos como el Abismo, todos enteros, como los que bajan a la Fosa;
hallaremos toda clase de bienes preciosos, llenaremos nuestras casas con el botn;
tendrs tu parte igual que nosotros, todos haremos una bolsa comn".
hijo mo, no los acompaes por el camino, retira tus pies de sus senderos,
porque sus pies corren hacia el mal y se apresuran para derramar sangre.
Pero en vano se tiende la red, si pueden verla todos los pjaros:
ellos tienden contra s mismos una emboscada sangrienta, estn al acecho contra sus propias vidas.
Tal es la suerte del que obtiene ganancias injustas; le quitan la vida al que las posee.
La Sabidura clama por las calles, en las plazas hace or su voz;
llama en las esquinas ms concurridas, a la entrada de las puertas de la ciudad, dice sus palabras:
"Hasta cundo, incautos, amarn la ingenuidad? Hasta cundo los insolentes se complacern en su insolencia y los necios aborrecern la ciencia?
Tengan en cuenta mi reproche: yo voy a abrirles mi corazn y les har conocer mis palabras.
Porque llamo y ustedes se resisten, extiendo mi mano y nadie presta atencin,
porque ustedes desoyen todos mis consejos y no aceptan mi reproche,
yo, a mi vez, me reir de la ruina de ustedes, me burlar cuando los asalte el terror,
cuando los invada el terror como una tormenta y les llegue la ruina como un huracn. cuando les sobrevengan la angustia y la tribulacin:
entonces me llamarn, y yo no responder, me buscarn ansiosamente, y no me encontrarn.
Porque ellos aborrecieron la ciencia y no eligieron el temor del Seor,
porque no quisieron mi consejo y despreciaron todos mis reproches,
gustarn el fruto de su propia conducta, se hartarn de sus consejos.
Porque a los ingenuos los mata su propio extravo y la desidia pierde a los necios,
pero el que me escucha vivir seguro y estar tranquilo, sin temer ningn mal".
Hijo mo, si recibes mis palabras y guardas contigo mis mandamientos,
prestando odo a la sabidura e inclinando tu corazn al entendimiento;
si llamas a la inteligencia y elevas tu voz hacia el entendimiento,
si la buscas como si fuera plata y la exploras como un tesoro,
entonces comprenders el temor del Seor y encontrars la ciencia de Dios.
Porque el Seor da la sabidura, de su boca proceden la ciencia y la inteligencia.
El reserva su auxilio para los hombres rectos, es un escudo para los que caminan con integridad;
l protege los senderos de la equidad y cuida el camino de sus fieles.
Entonces comprenders la justicia y la equidad, la rectitud y todas las sendas del bien.
Porque la sabidura penetrar en tu corazn y la ciencia ser la delicia de tu alma;
la reflexin cuidar de ti y la inteligencia te proteger,
para librarte del mal camino, del hombre que habla con perversidad;
de los que abandonan los senderos de la rectitud, para tomar por caminos tenebrosos;
de los que gozan haciendo el mal y se regocijan en las perversiones de la maldad;
de los que van por caminos tortuosos y por senderos retorcidos.
As te librars de la mujer ajena, de la extraa que se vale de palabras seductoras,
que abandona al amigo de su juventud y olvida la alianza de su Dios.
su casa se hunde en la muerte y sus senderos van hacia las Sombras;
los que entren en ella no podrn volver atrs ni alcanzarn los senderos de la vida.
As t irs por el camino de los buenos y seguirs el sendero de los justos,
porque los rectos habitarn la tierra y los hombres ntegros permanecern en ella.
Pero los malvados sern extirpados de la tierra y los traidores sern arrancados de ella.
Hijo mo, no olvides mi enseanza, y que tu corazn observe mis mandamientos,
porque ellos te aportarn largos das, aos de vida y prosperidad.
Que nunca te abandonen la buena fe y la lealtad: talas a tu cuello. escrbelas sobre la tabla de tu corazn,
y encontrars favor y aprobacin a los ojos de Dios y de los hombres.
Confa en el Seor y de todo corazn y no te apoyes en tu propia inteligencia;
reconcelo a l en todos sus caminos y l allanar tus senderos.
No seas sabio a tus propios ojos, teme al Seor y aprtate del mal:
eso ser un remedio para tu carne y savia para tus huesos.
Honra al Seor con tus bienes y con las primicias de todas tus ganancias:
as tus graneros se llenarn de trigo y tus lagares desbordarn de vino nuevo.
No desprecies, hijo mo, la correccin del Seor, ni te disgustes cuando l te reprende,
porque el Seor reprende a los que ama como un padre a su hijo muy querido.
Feliz el hombre que encontr la sabidura y el que obtiene la inteligencia,
porque ganarla vale ms que la plata y ella rinde ms que el oro fino!
Es ms preciosa que las perlas y nada apetecible se le puede igualar.
En su mano derecha hay larga vida, y en su izquierda, riqueza y gloria.
Sus caminos son caminos deliciosos y todos sus senderos son apacibles.
Es un rbol de vida para los que se aferran a ella y los que la retienen son felices.
Por la sabidura, el Seor fund la tierra, por la inteligencia, afianz los cielos;
por su ciencia brotaron los ocanos y las nubes destilan el roco.
Conserva, hijo mo, la prudencia y la reflexin; que ellas no se aparten de tus ojos.
Ellas sern vida para tu alma y gracia para tu cuello.
Entonces irs seguro por el camino y tu pie no tropezar.
Si te acuestas, no temblars, y una vez acostado, tu sueo ser agradable.
No temers ningn sobresalto ni a los malvados que llegan como una tormenta.
Porque el Seor ser tu seguridad y preservar tu pie de la trampa.
No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que est en tus manos hacerlo.
No digas a tu prjimo: "Vuelve despus, maana te dar", si tienes con qu ayudarlo.
No trames el mal contra tu prjimo, mientras vive confiado junto a ti.
No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningn mal.
No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos.
Porque el hombre perverso es abominable para el Seor, y l reserva su intimidad para los rectos.
La maldicin del Seor est en la casa del malvado, pero l bendice la morada de los justos.
El se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.
Los sabios heredarn la gloria, pero los necios cargarn con la ignominia.
Escuchen, hijos, la instruccin de un padre, presten atencin, para poder comprender:
lo que yo les doy es una sana doctrina, no abandonen mi esperanza.
Yo tambin fui un hijo para mi padre, tierno y muy querido a los ojos de mi madre.
El me deca para instruirme: Que tu corazn retenga mis palabras, observa mis mandamientos y vivirs.
Adquiere la sabidura, adquiere la inteligencia, no olvides las palabras de mi boca ni te desves de ellas.
No la abandones, y ella te proteger, mala, y ella te cuidar.
El comienzo de la sabidura es tratar de adquirirla; con todo lo que poseas, adquiere la inteligencia.
Aprciala al mximo, y ella te encumbrar; te glorificar, si t la abrazas.
Pondr en tu cabeza una diadema de gracia, te obsequiar una corona de gloria.
Escucha, hijo mo, y recibe mis palabras. y tus aos de vida se multiplicarn.
Yo te instruyo sobre el camino de la sabidura, te encamino por senderos rectos.
Cuando camines, no se acortar tu paso, y si corres, no tropezars.
Afrrate a la instruccin, no la sueltes; gurdala bien, porque ella es tu vida.
No entres en la senda de los malvados ni avances por el camino de los malos.
Evtalo, no pases por all, desvate de l, y pasa de largo.
Porque ellos no duermen, si no hacen el mal; pierden el sueo, si no hacen caer a alguien,
ya que se alimentan con el pan de la maldad y beben el vino de la violencia.
La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta que es pleno da.
Pero el camino de los malos es como una densa oscuridad: ellos no saben dnde van a tropezar.
Hijo mo, presta atencin a lo que te digo, inclina tu odo a mis palabras.
Que ellas no se aparten de tus ojos, gurdalas bien dentro de tu corazn,
porque son vida para los que las encuentran y salud para todo ser viviente.
Con todo cuidado vigila tu corazn, porque de l brotan las fuentes de la vida.
Aparta de ti las palabras perversas y aleja de tus labios la malicia.
Que tus ojos miren de frente y tu mirada vaya derecho hacia adelante.
Fjate bien dnde pones los pies y que sean firmes todos tus caminos.
No te desves ni a derecha ni a izquierda, aparta tus pies lejos del mal.
Hijo mo, atiende a mi sabidura, inclina tu odo a mi inteligencia,
para que guardes la debida discrecin y tus labios conserven la ciencia.
Porque los labios de la mujer ajena destilan miel y su paladar en ms suave que el aceite,
pero al final, ella es amarga como el ajenjo, cortante como una espada de doble filo.
Sus pies descienden a la Muerte, sus pasos se precipitan en el Abismo;
ella no tiene en cuenta el sendero de la vida, va errante sin saber adonde.
Por eso, hijos, escchenme y no se aparten de las palabras de mi boca.
Aleja de ella tu camino y no te acerques a la entrada de su casa,
no sea que entregues a otros tu honor y tus aos, a un hombre cruel;
que gente extraa se sacie con tu fuerza y tus trabajos vayan a parar a casa ajena,
y que al fin tengas que gemir, cuando estn consumidos tu cuerpo y tu carne.
Entonces dirs, "Cmo aborrec la instruccin y mi corazn despreci las advertencias?
Yo no escuch la voz de mis maestros ni atend a los que me enseaban.
Falt poco para que estuviera en el colmo de la desgracia, en medio de la asamblea y de la comunidad".
Bebe el agua de tu cisterna y la que fluye de tu propio pozo.
Que tus fuentes no se dispersen hacia afuera ni tus corrientes de agua, por las calles.
Que ellas sean para ti solo y que no haya extraos junto a ti.
Bendita sea tu fuente, y encuentra tu alegra en la mujer de tu juventud,
cierva amable, graciosa gacela! Que en todo tiempo te embriaguen sus amores y ests siempre prendado de su afecto.
Hijo mo, por qu te dejars prendar por la mujer ajena y abrazars los pechos de una extraa?
Los caminos del hombre estn bajo la mirada del Seor y l tiene en cuenta todos sus senderos.
El malvado ser presa de sus propias faltas y quedar atrapado en los lazos de su pecado.
Morir por falta de instruccin y se extraviar por su gran necedad.
Hijo mo, si te has hecho garante de tu prjimo y has estrechado tu mano en favor de otro,
si te has enredado con tus palabras y te has dejado atrapar por tu propia boca,
entonces, hijo mo, obra s para librarte, ya que has cado en las manos de tu prjimo: ve a echarte a sus pies e importnalo,
no concedas descanso a tus ojos ni reposo a tus prpados;
lbrate como una gacela de la red y como un pjaro de la mano del cazador.
Fjate en la hormiga, perezoso, observa sus costumbres y aprende a ser sabio:
ella, que no tiene jefe ni capataz ni dueo.
se provee de alimento en verano y junta su comida durante la cosecha.
Hasta cundo estars recostado, perezoso, cundo te levantars de tu sueo?
"Dormir un poco, dormitar otro poco, descansar otro poco de brazos cruzados":
as te llegar la pobreza como un salteador y la miseria como un hombre armado.
Es un infame, un malvado, el que tiene la boca llena de perversidad;
guia el ojo, toca con los pies, hace una sea con los dedos:
en su corazn depravado maquina el mal, siempre est sembrando discordias.
Por eso, llegar su ruina de repente, ser destrozado de improviso y sin remedio.
Hay seis cosas que detesta el Seor, y siete que son para l una abominacin;
los ojos altaneros, la lengua mentirosa y las manos que derraman sangre inocente;
el corazn que trama proyectos malignos, los pies rpidos para correr hacia el mal,
el falso testigo que profiere mentiras, y el que siembra discordias entre hermanos.
Observa, hijo mo, el precepto de tu padre y no rechaces la enseanza de tu madre.
talos a tu corazn constantemente, andalos a tu cuello.
Que ellos te guen mientras caminas, que velen sobre ti cuando ests acostado, y conversen contigo cuando despiertas.
Porque el precepto es una lmpara, la enseanza, una luz, y las reglas de la instruccin, un camino de vida,
a fin de preservarte de una mala mujer y de la lengua seductora de una extraa.
No codicies su hermosura en tu corazn ni te dejes cautivar por sus miradas.
Porque el precio de una prostituta es un mendrugo de pan, pero una mujer casada anda a la pesca de una vida lujosa.
Puede un hombre ponerse fuego en el pecho sin que se inflame su ropa?
Se puede caminar sobre brasas sin quemarse los pies?
Eso le pasa al que se acuesta con la mujer de su prjimo: el que la toque no quedar impune.
Acaso no se desprecia al ladrn, aunque robe para sacar su apetito cuando tiene hambre?
Una vez descubierto, paga siete veces y tiene que entregar todos los bienes de su casa.
El que comete adulterio es un insensato, se arruina a s mismo el que obra as:
lo que conseguir son golpes e ignominia, y su oprobio nunca se borrar.
Porque los celos enfurecen al varn, y no tendr compasin en el da de la venganza;
no aceptar ninguna compensacin, ni querr saber nada aunque quieras darle ms.
Hijo mo, observa mis palabras y atesora mis mandamientos.
Observa mis preceptos, y vivirs, guarda mi enseanza como la pupila de tus ojos.
talos a tus dedos, escrbelos sobre la tabla de tu corazn.
Di a la Sabidura: "T eres mi hermana", y llama "Amiga" a la Inteligencia,
para preservarte de la mujer ajena, de la extraa que se vale de palabras seductoras.
Mientras yo estaba a la ventana de mi casa, mir a travs de mi reja,
y vi entre los incautos, divis entre los adolescentes a un joven falto de juicio,
que pasaba por la calle, junto a la esquina, y se diriga hacia la casa de ella,
en el crepsculo, al caer el da, en medio de la noche y la oscuridad.
De pronto, le sale al paso esa mujer, con aire de prostituta y el corazn lleno de astucia:
es bulliciosa, procaz, sus pies no paran en su casa;
unas veces en las calles, otras en las plazas, est al acecho en todas las esquinas.
Ella lo agarra, lo cubre de besos, y le dice con todo descaro:
"Tena que ofrecer sacrificios de comunin, hoy mismo he cumplido mis votos;
por eso sal a tu encuentro, ansiosa por verte, y te encontr.
He cubierto mi lecho con mantas de telas multicolores, de hilo de Egipto;
he perfumado mi cama con mirra, con loes y cinamomo.
Ven! Embriagumonos de amor hasta la maana, entregumonos a las delicias del placer.
Porque mi marido no est en casa, ha emprendido un largo viaje,
se llev la bolsa del dinero, no volver hasta la luna llena".
As lo persuade con su gran desenvoltura, lo arrastra con sus labios seductores.
En seguida, l la sigue, como un buey que es llevado al matadero, como un ciervo que cae en el lazo,
hasta que una flecha le atraviesa el hgado, como un pjaro que se precipita en la trampa, sin advertir que est en juego su vida.
Y ahora, hijo mo, escchame, y presta atencin a las palabras de mi boca:
que tu corazn no se desve hacia sus caminos, que no se extrave por sus senderos,
porque son muchas las vctimas que ella hizo caer, y eran fuertes todos los que ella mat:
su casa es el camino del Abismo, que baja a las cmaras de la Muerte.
No est llamando la Sabidura y no hace or su voz la Inteligencia?
En las cumbres ms altas que bordean el camino, apostada en el cruce de los senderos,
al lado de las puertas, a la entrada de la ciudad, en los lugares de acceso, ella dice en alta voz:
"A ustedes, hombres, yo los llamo, y mi voz se dirige a los seres humanos.
Entiendan, incautos, qu es la perspicacia; entiendan, necios, qu es la sensatez.
Escuchen: es muy importante lo que voy a decir, mis labios se abren para expresar lo que es recto.
S, mi boca profiere la verdad, la maldad es una abominacin para mis labios.
Todas mis palabras son conformes a la justicia, no hay en ellas nada retorcido o sinuoso;
todas son exactas para el que sabe entender y rectas para los que ha hallado la ciencia.
Adquieran mi instruccin, no la plata, y la ciencia ms que el oro acrisolado.
Porque la Sabidura vale ms que las perlas, y nada apetecible se le puede igualar".
Yo, la Sabidura, habito con la prudencia y poseo la ciencia de la reflexin.
El temor del Seor es detestar el mal: yo detesto la soberbia, el orgullo, la mala conducta y la boca perversa.
A m me pertenecen el consejo y la habilidad, yo soy la inteligencia, mo es el poder.
Por m reinan los reyes y los soberanos decretan la justicia;
por m gobiernan los prncipes y los nobles juzgan la tierra.
Yo amo a los que me aman y los que me buscan ardientemente, me encontrarn.
Conmigo estn la riqueza y la gloria, los bienes perdurables y la justicia.
Mi fruto vale ms que el oro, que el oro fino, y rindo ms que la plata acrisolada.
Yo voy por el sendero de la justicia, en medio de las sendas de la equidad,
para repartir posesiones a los que me aman y para colmar sus tesoros.
El Seor me cre como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.
Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orgenes de la tierra.
Yo nac cuando no existan los abismos, cuando no haba fuentes de aguas caudalosas.
Antes que fueran cimentadas las montaas, antes que las colinas, yo nac,
cuando l no haba hecho an la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.
Cuando l afianzaba el cielo, yo estaba all; cuando trazaba el horizonte sobre el ocano,
cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infunda poder a las fuentes del ocano,
cuando fijaba su lmite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra,
yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba da tras da, recrendome delante de l en todo tiempo,
recrendome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.
Y ahora, hijos, escchenme: felices los que observan mis caminos!
Escuchen la instruccin y sean sabios: no la descuiden!
Feliz el hombre que me escucha, velando a mis puertas da tras da y vigilando a la entrada de mi casa!
Porque el que me encuentra ha encontrado la vida y ha obtenido el favor del Seor;
pero el que peca contra m se hace dao a s mismo y todos los que me odian, aman la muerte.
La Sabidura edific su casa, tall sus siete columnas,
inmol sus vctimas, mezcl su vino, y tambin prepar su mesa.
Ella envi a sus servidoras a proclamar sobre los sitios ms altos de la ciudad:
"El que sea incauto, que venga aqu". Y al falto de entendimiento, le dice:
"Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezcl.
Abandonen la ingenuidad, y vivirn, y sigan derecho por el camino de la inteligencia".
El que corrige a un insolente se atrae la ignominia, y el que reprende a un malvado, el deshonor,
No reprendas a un insolente, no sea que te odie; reprende a un sabio, y te amar,
Da al sabio y se har ms sabio an, instruye al justo y ganar en saber.
El comienzo de la sabidura es el temor del Seor, y la ciencia del Santo es la inteligencia.
Porque tus das se multiplicarn gracias a m y se aadirn aos a tu vida.
Si eres sabio, lo eres para ti, si eres insolente, t solo lo sufrirs.
La seora Necedad es turbulenta, es estpida y no sabe nada.
Ella se sienta a la puerta de su casa, en una silla, sobre las alturas de la ciudad,
para gritar a los transentes que van derecho por el camino:
"El que sea incauto, que venga aqu". Y al falto de entendimiento, le dice:
"Las aguas robadas son dulces y el pan quitado a escondidas, delicioso!".
Pero l no sabe que all estn las Sombras, y sus invitados, en las profundidades del Abismo.
Proverbios de Salomn. Un hijo sabio es la alegra de su padre, pero un hijo necio es la afliccin de su madre.
Tesoros mal adquiridos no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
El Seor no deja que el justo sufra hambre, pero rechaza la avidez de los malvados.
La mano indolente empobrece, pero el brazo laborioso enriquece.
El que junta en verano es un hombre precavido, el que duerme en la cosecha es despreciable.
Las bendiciones descienden sobre el justo, la boca de los malvados encubre la violencia.
La memoria del justo es bendecida, pero el nombre de los malvados se pudrir.
El de corazn sabio acepta los mandamientos, pero el de labios necios va a la perdicin.
El que camina con integridad camina seguro, el que sigue caminos tortuosos ser descubierto.
El que guia el ojo hace sufrir, el que reprende con franqueza da tranquilidad.
La boca del justo es una fuente de vida, pero la de los malvados encubre la violencia.
El odio provoca altercados, pero el amor cubre todas las faltas.
En labios del inteligente se encuentra la sabidura, y la vara es para las espaldas del insensato.
Los sabios atesoran la ciencia, pero la boca del necio es una ruina inminente.
La fortuna del rico es su plaza fuerte, la pobreza de los dbiles es su ruina.
El salario del justo lleva a la vida, la renta del impo, al pecado.
El que respeta la instruccin camina hacia la vida, pero el que rechaza la reprensin se extrava.
El que disimula su odio tiene labios mentirosos, y el que levanta una calumnia es un necio.
Donde abundan las palabras nunca falta el pecado, el que refrena sus labios es un hombre precavido.
Plata acrisolada es la lengua del justo, el corazn de los malvados no vale gran cosa.
Los labios del justo sustentan a muchos, pero los necios mueren por falta de sensatez.
La bendicin del Seor es la que enriquece, y nada le aade nuestro esfuerzo.
Cometer una infamia es una diversin para el insensato, y lo mismo es la sabidura para el hombre inteligente.
Al malvado le suceder lo que teme, y a los justos se les dar lo que desean.
Pasa la tormenta, y ya no existe el malvado, pero el justo tiene cimientos eternos.
Como vinagre para los dientes y humo para los ojos, as es el perezoso para el que le da un encargo.
El temor del Seor acrecienta los das, pero los aos de los malvados sern acortados.
La esperanza de los justos es alegre, pero la expectativa de los malvados se desvanecer.
El camino del Seor es refugio para el hombre ntegro y ruina para los que hacen el mal.
El justo no vacilar jams, pero los malvados no habitarn la tierra.
De la boca del justo brota la sabidura, pero la lengua perversa ser extirpada.
Los labios del justo destilan benevolencia, y la boca de los malvados, perversidad.
El Seor aborrece las balanzas falseadas, pero le agradan las pesas exactas.
Junto con la arrogancia llega la ignominia, pero la sabidura est con los humildes.
La integridad gua a los hombres rectos, pero la perversidad arruina a los traidores.
La fortuna no sirve de nada en el da de la ira, pero la justicia libra de la muerte.
La justicia del hombre ntegro allana su camino, pero el malvado cae por su maldad.
La justicia libra a los hombres rectos, pero los traidores quedan atrapados por su avidez.
Cuando muere el malvado, se desvanece toda esperanza y se esfuma la confianza puesta en las riquezas.
El justo es librado del peligro y en lugar de l cae el malvado.
El impo arruina al prjimo con su boca, pero los justos se salvan por su experiencia.
Cuando los justos son felices, se alegra la ciudad, cuando perecen los malvados, se oyen gritos de alegra.
Con la bendicin de los hombres rectos se levanta una ciudad, la boca de los malvados la destruye.
El que desprecia a su prjimo es un insensato, y el hombre inteligente sabe callar.
El chismoso revela los secretos, pero el hombre fiel guarda la debida reserva.
Por falta de gobierno un pueblo se hunde, pero se salva si hay muchos hombres de consejo.
El que sale fiador de otro la pasa muy mal, el que evita las fianzas est seguro.
Una mujer agraciada obtiene la gloria, y los audaces obtienen la riqueza.
El hombre fiel se hace bien a s mismo, pero el cruel atormenta su propia carne.
El malvado obtiene un salario engaoso, y el que siembra justicia, una recompensa segura.
As como la justicia conduce a la vida, el que va detrs del mal camina hacia la muerte.
Los corazones tortuosos son abominables para el Seor, pero los que caminan con integridad gozan de su favor.
Tarde o temprano, el malo no quedar impune, pero la descendencia de los justos se salvar.
Anillo de oro en la trompa de un cerdo es la mujer hermosa pero falta de juicio.
Los justos no desean ms que el bien, y los malvados slo pueden esperar el furor.
Uno da generosamente y acrecienta su haber, otro ahorra ms de la cuenta y acaba en la indigencia.
El hombre generoso prosperar, y al que da de beber le saciarn la sed.
El pueblo maldice al que acapara el trigo, pero cubre de bendiciones al que lo vende.
El que busca ardientemente el bien se gana el favor, pero al que busca el mal, el mal lo alcanzar.
El que confa en su riqueza se marchita, pero los justos crecern como el follaje.
El que perturba su propia casa heredar viento, y el necio ser esclavo del sabio.
El fruto de la justicia es rbol de vida, y el sabio cautiva los corazones.
Si el justo es retribuido en la tierra, cunto ms el malvado y el pecador!
El que ama la correccin, ama la ciencia, y el que detesta la reprensin se embrutece.
El hombre de bien obtiene el favor del Seor, pero el Seor condena al malicioso.
Nadie se afianza por medio de la maldad, pero la raz de los justos ser inconmovible.
Una mujer perfecta es la corona de su marido, la desvergonzada es como caries en sus huesos.
Los proyectos de los justos son rectos, las maquinaciones de los malvados no son ms que engao.
Las palabras de los malvados son emboscadas sangrientas, pero a los hombres rectos los libra su propia boca.
Apenas derribados, los malvados no existen ms, pero la casa de los justos se mantiene en pie.
A un hombre se lo alaba por su buen juicio, pero el de corazn falso cae en la ignominia.
Ms vale hombre sencillo que se basta a s mismo, que jactancioso al que le falta el pan.
El justo provee a las necesidades de su ganado, pero las entraas de los malvados son crueles.
El que cultiva su tierra se saciar de pan, pero el que persigue quimeras es un insensato.
El malvado codicia la presa de los impos, pero la raz de los justos est bien afianzada.
En el pecado de los labios hay una trampa funesta, pero el justo escapa del peligro.
El hombre se sacia con el fruto de sus palabras, y cada uno recibe el salario de su trabajo.
Al necio le parece que su camino es recto, pero el sabio escucha un consejo.
El necio manifiesta en seguida su disgusto pero el hombre prudente disimula una afrenta.
El que dice la verdad declara lo que es justo, pero el testigo falso es un impostor.
El charlatn corta como una espada, pero la lengua de los sabios es un remedio.
Los labios veraces permanecen para siempre, pero la lengua mentirosa, slo por un instante.
Hay engao en el corazn de los que traman el mal, y alegra para los que dan consejos saludables.
Al justo no le pasar nada malo, pero los malvados estn llenos de desgracias.
Los labios mentirosos son abominables para el Seor, pero los que practican la verdad gozan de su favor.
El hombre prudente disimula lo que sabe, pero el corazn de los necios proclama su insensatez.
La mano laboriosa dominar, la indolente pagar tributo.
La inquietud deprime el corazn del hombre, pero una buena palabra lo reconforta.
El justo aventaja a los dems, pero a los malvados los extrava su conducta.
El indolente no tiene presa de caza para asar, y el bien ms preciado es un hombre laborioso.
En el sendero de la justicia est la vida, y el camino que ella sigue no lleva a la muerte.
Un hijo sabio ama la correccin, pero el insolente no escucha el reproche.
El hombre comer del fruto de sus palabras, pero los traidores estn vidos de violencia.
El que vigila su boca protege su vida, el que abre demasiado sus labios acaba en la ruina.
El perezoso codicia y su deseo es vano, pero el deseo de los laboriosos ser colmado.
El justo detesta la mentira, pero el malvado causa vergenza y confusin.
La justicia preserva al que camina con integridad, pero la maldad arruina al pecador.
Hay quien presume de rico y no tiene nada, y hay quien se hace el pobre y posee grandes bienes.
La riqueza es una garanta para la vida de un hombre, pero el pobre no escucha amenazas,
La luz de los justos resplandece, pero la lmpara de los malvados se extingue.
El fatuo provoca discordias con su presuncin, y la sabidura est con los que se dejan aconsejar.
La riqueza adquirida de golpe no dura, pero el que junta poco a poco, la acrecienta.
La esperanza diferida enferma el corazn, el deseo colmado es un rbol de vida.
El que desprecia la palabra se perder, pero el que respeta los mandamientos ser recompensado.
La enseanza del sabio es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte.
El buen juicio se gana el favor, pero los traidores caminan hacia su ruina.
El hombre prudente sabe bien lo que hace, pero el necio va ostentando su insensatez.
Un mal emisario hunde en la desgracia, pero un enviado fiel devuelve la salud.
Miseria e ignominia para el que desecha la correccin, el que tiene en cuenta una advertencia ser honrado.
Deseo cumplido es deleite para el alma, apartarse del mal es una abominacin para los necios.
Acude a los sabios, y te hars sabio, pero el que frecuenta a los necios se echa a perder.
El mal persigue a los pecadores, y el bien recompensa a los justos.
El hombre de bien deja una herencia a los hijos de sus hijos, pero la fortuna del pecador est reservada para el justo.
El surco de los pobres da comida en abundancia, pero hay quien se pierde por falta de justicia.
El que mezquina la vara odia a su hijo, el que lo ama se esmera por corregirlo.
El justo come hasta saciarse, pero el estmago de los malvados est vaco.
La sabidura edifica una casa, pero la necedad la destruye con sus propias manos.
El que camina con rectitud teme al Seor, el que va por caminos tortuosos lo desprecia.
De la boca del necio brota el orgullo, los labios de los sabios son su defensa.
Donde no hay bueyes, el establo est limpio, pero la fuerza de un toro da mucha ganancia.
Un testigo veraz no engaa, pero el testigo falso profiere mentiras.
El insolente busca sabidura y no la encuentra, pero la ciencia es fcil para el inteligente.
Aljate de la presencia de un necio: no hallars ciencia en sus labios.
La sabidura del prudente es saber discernir su camino, la insensatez de los necios es puro engao.
El necio se burla de los sacrificios expiatorios, pero entre los hombres rectos se encuentra el favor de Dios.
El corazn conoce su propia amargura y ningn extrao se asocia a su alegra.
La casa de los malvados ser destruida, pero la carpa de los rectos florecer.
Hay caminos que parecen rectos, pero al final son caminos de muerte.
Tambin entre risas, sufre el corazn, y al fin la alegra termina en pesar.
El descarriado se sacia con los frutos de su conducta, y el hombre de bien con sus acciones.
El incauto cree todo lo que le dicen, pero el prudente vigila sus pasos.
El sabio teme el mal y se aparta de l, el necio es temerario y se siente seguro.
El iracundo comete locuras, el hombre reflexivo sabe aguantar.
La herencia de los incautos es la necedad, la corona de los prudentes es la ciencia.
Los malos se doblegarn ante los buenos, y los malvados, a las puertas del justo.
El pobre resulta odioso aun para su vecino, pero el rico tiene muchos amigos.
El que desprecia a su prjimo peca, pero feliz el que se apiada de los humildes!
No viven extraviados los que traman el mal? Pero hay amor y fidelidad para los que se dedican al bien.
Toda fatiga trae algn provecho, pero la charlatanera slo aporta indigencia.
La corona de los sabios es la prudencia, la diadema de los necios, la insensatez.
Un testigo veraz salva las vidas, el que profiere mentiras es un impostor.
El temor del Seor es un refugio seguro, que sirve de defensa para los hijos.
El temor del Seor es fuente de vida, que aparta de los lazos de la muerte.
Un pueblo numeroso es la gloria del rey, la falta de sbditos es la ruina del soberano.
El que tarda en enojarse muestra gran inteligencia, el iracundo pone de manifiesto su necedad.
Un corazn apacible es la vida del cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.
El que oprime al dbil ultraja a su Creador, el que se apiada del indigente, lo honra.
El malvado es arrasado por su propia malicia, el justo encuentra un refugio en su integridad.
En el corazn inteligente reposa la sabidura, pero entre los necios no se la conoce.
La justicia exalta a una nacin, pero el pecado es la vergenza de los pueblos.
El favor del rey es para el servidor prudente y su furor, para el desvergonzado.
Una respuesta suave aplaca la ira, una palabra hiriente exacerba el furor.
La lengua de los sabios hace amable la ciencia, pero la boca de los necios rebosa necedad.
Los ojos del Seor estn en todas partes, vigilando a los malos y a los buenos.
La lengua afable es un rbol de vida, la lengua perversa hiere en lo ms vivo.
El necio desprecia la instruccin de su padre, el que acepta la reprensin se muestra prudente.
En casa del justo hay mucha riqueza, en las ganancias del malo hay turbacin.
Los labios de los sabios siembran la ciencia, no as el corazn de los necios.
El sacrificio de los malvados es abominable para el Seor, la plegaria de los hombres rectos obtiene su favor.
El Seor abomina la conducta del malvado, pero ama al que va tras la justicia.
El que abandona la senda recibir su escarmiento, el que detesta la reprensin morir.
El Abismo y la Perdicin estn delante del Seor: cunto ms los corazones de los hombres!
Al insolente no le gusta que lo reprendan, ni va adonde estn los sabios.
Un corazn contento alegra el semblante, un corazn afligido abate el espritu.
Un corazn inteligente busca la ciencia, la boca de los necios se alimenta de necedad.
Para el desdichado, todos los das son malos, pero el corazn feliz siempre est de fiesta.
Ms vale poco con temor del Seor, que un gran tesoro con inquietud.
Ms vale un plato de legumbres con amor que un buey cebado, pero con odio.
El hombre iracundo provoca altercados, el que tarda en enojarse aplaca las disputas.
El camino del perezoso es como un cerco de espinas, pero la senda de los laboriosos est despejada.
Un hijo sabio es la alegra de su padre, un hijo necio desprecia a su madre.
La necedad es la alegra del insensato, pero el inteligente va derecho por su camino.
Por falta de deliberacin, fracasan los planes, con muchos consejeros, se llevan a cabo.
Es un placer para el hombre dar una buena respuesta, y qu buena es una palabra oportuna!
El prudente sube por un sendero de vida, y as se aparta del Abismo profundo.
El Seor derriba la casa de los soberbios, pero mantiene en pie los linderos de la viuda.
Las malas intenciones son abominables para el Seor, pero le agradan las palabras puras.
El que obtiene ganancias deshonestas perturba su casa, el que detesta el soborno vivir.
El justo medita antes de responder, pero la boca de los malos rebosa maldad.
El Seor est lejos de los malvados, pero escucha la plegaria de los justos.
Una mirada luminosa alegra el corazn, una buena noticia vigoriza los huesos.
El odo atento a una advertencia saludable se hospedar en medio de los sabios.
El que rechaza la correccin se desprecia a s mismo, el que escucha una reprensin adquiere sensatez.
El temor del Seor es escuela de sabidura, y la humildad precede a la gloria.
El hombre hace proyectos en su corazn, pero el Seor pone la respuesta en sus labios.
El hombre piensa que todos sus caminos son puros, pero el Seor pesa los corazones.
Encomienda tus obras al Seor, y se realizarn tus proyectos.
El Seor lo hizo todo con un fin, incluso al malvado, para el da nefasto.
El corazn altanero es abominable para el Seor, tarde o temprano no quedar impune.
Por la bondad y la fidelidad se expan las faltas, y con el temor del Seor se evita el mal.
Cuando el Seor se complace en la conducta de un hombre, lo reconcilia hasta con sus mismos enemigos.
Ms vale poco con justicia que abundantes ganancias con injusticia.
El corazn del hombre se fija un trayecto, pero el Seor asegura sus pasos.
Hay un orculo en los labios del rey: l no se equivoca cuando dicta sentencia.
La bscula y las balanzas justas pertenecen al Seor, y son obra suya todas las pesas de la bolsa.
El rey aborrece las malas acciones, porque un trono se afianza gracias a la justicia.
Los labios justos gozan del favor del rey: l ama al que habla con rectitud.
El furor del rey es mensajero de muerte, pero un hombre sabio lo aplaca.
Cuando el resto del rey est radiante, hay vida, y su favor es como lluvia de primavera.
Adquirir sabidura vale ms que el oro fino, adquirir inteligencia es preferible a la plata.
La senda de los hombres rectos es apartarse del mal, el que vigila su camino preserva su vida.
Antes de la catstrofe est el orgullo, y antes de la cada, el espritu altanero.
Ms vale ser humilde entre los pobres que repartir el botn con los orgullosos.
El que est atento a la palabra encontrar la dicha, y feliz el que confa en el Seor!
El que sabe discernir tiene fama de inteligente, y las palabras dulces son ms persuasivas.
El buen juicio es fuente de vida para el que lo posee, pero la necedad es el castigo de los necios.
El corazn del sabio da sensatez a su boca y hace ms persuasivas sus palabras.
Las palabras amables son un panal de miel, dulce al paladar y saludable para el cuerpo.
Hay caminos que parecen rectos, pero al final son caminos de muerte.
El hambre del trabajador trabaja para l, porque su boca lo estimula.
El hombre infame cava la desgracia, y en sus labios hay como un fuego devorador.
El hombre perverso siembra discordia, y el calumniador separa a los amigos.
El hombre violento seduce a su prjimo para llevarlo por el mal camino.
El que cierra los ojos, maquinando cosas perversas, y aprieta los labios, ya ha cometido el mal.
Corona de gloria son los cabellos blancos, y se la encuentra en el camino de la justicia.
El que tarda en enojarse vale ms que un hroe, y el dueo de s mismo, ms que un conquistador.
Las suertes se echan en los pliegues del manto, pero la decisin viene del Seor.
Mejor un mendrugo seco con tranquilidad que una casa llena de banquetes con discordia.
El servidor prudente se impondr al hijo desvergonzado y compartir la herencia con los hermanos.
Hay un crisol para la plata y un horno para el oro, pero el que prueba los corazones es el Seor.
El malhechor hace caso a la maledicencia, el mentiroso presta odo a la lengua maligna.
El que se burla del pobre ultraja a su Creador, el que se alegra de una desgracia no quedar impune.
Corona de los ancianos son los nietos, y la gloria de los hijos son sus padres.
No le queda bien al necio un lenguaje refinado, cunto menos a los nobles la mentira!
Un reglo es un talismn para el que lo da: dondequiera que vaya, todo le sale bien.
El que disimula una ofensa cultiva la amistad, volver sobre la cosa separa del amigo.
Hace ms una reprensin a un hombre inteligente que cien golpes a un necio.
El malvado slo busca la rebelin, pero le ser enviado un mensajero cruel.
Ms vale toparse con una osa privada de sus cras que con un necio en su locura.
Si alguien devuelve mal por bien, la desdicha no se apartar de su casa.
Iniciar un altercado es abrir una compuerta: retrate antes que estalle la disputa.
Absolver al malvado y condenar al justo son dos cosas que abomina el Seor.
Para qu sirve el dinero en manos de un necio? Para adquirir sabidura? Si no tiene inteligencia!
El amigo ama en cualquier ocasin, y un hermano nace para compartir la adversidad.
Es un insensato el que estrecha la mano para salir fiador de su prjimo.
El que ama las querellas ama el pecado, el que alza demasiado su puerta busca la ruina.
El corazn perverso no hallar la felicidad, y la lengua tortuosa caer en la desgracia.
El que engendra a un tonto, es para su afliccin, y no hay alegra para el padre de un necio.
Un corazn alegre es el mejor remedio, pero el espritu abatido reseca los huesos.
El malvado acepta regalos bajo cuerda para torcer los senderos de la justicia.
Delante del hombre inteligente est la sabidura, pero el necio mira a cualquier parte.
Un hijo necio es la tristeza de su padre y la amargura de aquella que lo engendr.
Si no est bien multar a un hombre justo, golpear a los nobles supera toda medida.
El que mide sus palabras es un hombre que sabe, y el que mantiene su sangre fra es inteligente.
Hasta el necio, si calla, puede pasar por sabio, y por inteligente, si cierra los labios.
El que vive aislado sigue sus caprichos y se irrita contra todo sano consejo.
El insensato no desea comprender, sino revelar sus propias opiniones.
Junto con la maldad, llega la ignominia, y con la prdida del honor, el desprecio.
Aguas profundas son las palabras de un hombre, torrente desbordante es la fuente de la sabidura.
No est bien rehabilitar al malvado, perjudicando al justo en el juicio.
Los labios del insensato promueven litigios y su boca incita a golpear.
La boca del insensato es su ruina y sus labios, una trampa para su vida.
Las palabras del detractor son como golosinas que bajan hasta el fondo de las entraas.
El que se deja estar en su trabajo es hermano del que destruye.
El nombre del Seor es una torre fortificada: el justo corre hacia ella y se pone a salvo.
La fortuna del rico es su plaza fuerte, se la imagina como un muro inexpugnable.
Antes de la ruina el hombre se ensoberbece, pero la humildad precede a la gloria.
El que responde antes de escuchar muestra su necedad y se atrae el oprobio.
El espritu de un hombre lo sostiene en su enfermedad, pero quin levantar a un espritu abatido?
Un corazn inteligente adquiere conocimiento, y el odo de los sabios busca la ciencia.
Un reglo abre paso al que lo da y lo introduce en la presencia de los grandes.
El primero en defender su causa tiene razn, hasta que llega la parte adversa y lo impugna.
Las suertes ponen fin a los litigios y deciden entre los poderosos.
Un hermano ofendido es ms irreductible que una plaza fuerte, y los litigios son como cerrojo de ciudadela.
El hombre sacia su estmago con el fruto de sus palabras: cada uno se sacia con lo que sale de sus labios.
La muerte y la vida dependen de la lengua, y los que son indulgentes con ella comern de su fruto.
El que encontr una mujer encontr la felicidad y obtuvo el favor del Seor.
El pobre habla suplicando, pero el rico responde duramente.
Hay compaeros que llevan a la ruina y hay amigos ms apegados que un hermano.
Ms vale un pobre que camina con integridad que un hombre insensato y de labios tortuosos.
Sin la ciencia, ni el mismo celo es bueno, y el que se precipita malogra su intento.
La necedad del hombre pervierte su camino, y luego su corazn se irrita contra el Seor.
La fortuna multiplica los amigos, pero el pobre se ve separado hasta de su amigo.
El testigo falso no quedar impune y el que profiere mentiras no escapar.
Son muchos los que adulan al noble y todos son amigos del que hace regalos.
Al pobre hasta sus hermanos lo aborrecen, cunto ms se alejarn de l sus amigos!
El que adquiere buen juicio se ama a s mismo, al que es razonable le ir bien.
El testigo falso no quedar impune y el que profiere mentiras perecer.
No te sienta bien al insensato una vida confortable, cunto menos a un esclavo gobernar a los prncipes!
El buen juicio de un hombre aplaca su ira, y su gloria es pasar por alto una ofensa.
Como rugido de len es la furia del rey, y su favor, como roco sobre la hierba.
Un hijo insensato es una calamidad para su padre, y las rencillas de una mujer son una gotera incesante.
Casa y fortuna son herencia de los padres, pero una mujer prudente es un don del Seor.
La pereza hace caer en el letargo, y la persona indolente pasar hambre.
El que guarda los preceptos se guarda a s mismo, el que descuida su propia conducta morir.
El que se apiada del pobre presta al Seor, y l le devolver el bien que hizo.
Corrige a tu hijo mientras haya esperanza, pero no te arrebates hasta hacerlo morir.
El hombre irascible se expone a las multas, si tratas de ayudarlo, empeoras las cosas.
Escucha el consejo y acepta la correccin, y al fin llegars a ser sabio.
Hay muchos proyectos en el corazn del hombre, pero slo se realiza el designio del Seor.
Lo que se espera de un hombre es la fidelidad y ms vale ser pobre que mentiroso.
El temor del Seor lleva a la vida, el que se sacia de l pasa la noche sin ser visitado por el mal.
El perezoso hunde su mano en el plato y ni siquiera es capaz de llevrsela a la boca.
Golpea al insolente, y el simple se har precavido, reprende al inteligente, y sabr entender.
El que maltrata a su padre y echa a su madre es un hijo que causa vergenza y deshonor.
Si dejas, hijo mo, de escuchar la instruccin, te extraviars lejos de las palabras de la sabidura.
El testigo infame se burla del derecho, y la boca de los malvados devora la iniquidad.
Hay castigos establecidos para los insolentes y golpes, para las espaldas de los necios.
El vino es excitante y la bebida turbulenta: el que se embriaga no se har sabio.
Como rugido de len es la furia del rey: el que lo pone fuera de si se juega la vida.
Es un honor para el hombre evitar las disputas, pero el necio provoca su estallido.
El perezoso no ara en otoo, en la cosecha busca, y no hay nada.
Aguas profundas son los designios del corazn humano: el hombre inteligente sabe extraerlas.
Muchos se precian de su fidelidad, pero quin encontrar a un hombre sincero?
El justo camina con integridad, felices sus hijos despus de l!
Un rey sentado en el tribunal discierne con su mirada toda maldad.
Quin puede decir: "Purifiqu mi corazn, estoy limpio de mi pecado"?
Usar dos pesas y dos medidas, ambas cosas las hizo el Seor.
Por su manera de obrar, el nio ya da a conocer si su conducta ser pura y recta.
El odo que oye y el ojo que ve: ambas cosas las hizo el Seor.
No ames el sueo, para no empobrecerte, abre bien los ojos y te saciars de pan.
"Malo, malo!", dice el comprador, pero apenas sale, se felicita.
Hay oro y muchas perlas, pero nada ms precioso que una boca sabia.
Toma su ropa, porque sali fiador de otro, tmalo a l como prenda, porque dio su aval a gente extraa.
Es agradable al hombre el pan de la mentira, pero despus la boca se le llena de guijarros.
Los proyectos se afianzan con el consejo y la guerra se hace con estrategia.
El calumniador descubre los secretos, no tengas nada que ver con un charlatn.
Al que maldice a su padre y a su madre se le apagar la lmpara en plena oscuridad.
Fortuna adquirida rpidamente al comienzo no ser bendecida al final.
No digas: "Voy a pagar mal con mal", espera en el Seor y l te salvar.
El Seor abomina el uso de dos pesas, las balanzas falseadas no son nada bueno.
Del Seor dependen los pasos del hombre: cmo puede el hombre comprender su camino?
Es una trampa para el hombre consagrar algo a la ligera y recapacitar despus de hacer un voto.
Un rey sabio discierne a los malvados y hace girar la rueda sobre ellos.
El espritu del hombre es una lmpara del Seor, que sondea hasta el fondo de sus entraas.
La bondad y la fidelidad custodian al rey, y l sostiene su trono por la justicia.
La gloria de los jvenes es su vigor, y el esplendor de los ancianos, los cabellos blancos.
Las llagas de una herida son un remedio para el mal y los golpes curan hasta el fondo de las entraas.
El corazn del rey es una corriente de agua en manos del Seor: l lo dirige hacia donde quiere.
Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Seor pesa los corazones.
Practicar la justicia y el derecho agrada al Seor ms que los sacrificios.
Los ojos altaneros, el corazn arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado.
Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia.
Tesoros adquiridos con engaos son ilusin fugaz de los que buscan la muerte.
La rapia de los malvados los arrastra a ellos mismos, porque se niegan a practicar el derecho.
Tortuoso es el camino del criminal, pero el que es puro obra con rectitud.
Ms vale habitar en un rincn del techo que compartir la casa con una mujer pendenciera.
El alma del malvado desea el mal, l no se apiada de su prjimo.
El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio.
El justo observa la casa del malvado, y precipita en la desgracia a los malos.
El que cierra los odos al clamor del dbil llamar y no se le responder.
Un reglo hecho a escondidas aplaca la ira y un obsequio bajo cuerda, la furia violenta.
Practicar la justicia es una alegra para el justo, pero es una calamidad para los malhechores.
El que se extrava del camino de la prudencia descansar en la Asamblea de las Sombras.
El que ama el placer termina en la indigencia, el que ama el vino y la buena vida no se enriquecer.
El malvado servir de rescate por el justo y el traidor, por los hombres rectos.
Ms vale habitar en un pas desierto que con una mujer pendenciera y de mal genio.
En la morada del sabio hay tesoros preciosos y perfume, pero el necio se los devora.
El que va tras la justicia y la fidelidad encontrar vida, justicia y honor.
El sabio toma por asalto una ciudad de valientes, y abate la fuerza en que ella confiaba.
El que guarda su boca y su lengua guarda su vida de las angustias.
Insolente se lama al arrogante y altanero que acta con excesiva soberbia.
El deseo mata al perezoso, porque sus manos se niegan a trabajar.
El malvado ambiciona todo el da, pero el justo da sin rehusar jams.
El sacrificio de los malvados es una abominacin, cunto ms si se lo ofrece con infamia!
El testigo mentiroso perecer, pero el hombre que escucha, siempre podr hablar.
El malvado se muestra atrevido, pero el que es recto afianza su camino.
No hay sabidura, ni inteligencia, ni consejo delante del Seor.
Se equipa el caballo para el da del combate, pero la victoria pertenece al Seor.
Vale ms el buen nombre que las muchas riquezas, y ser estimado vale ms que la plata y el oro.
El rico y el pobre tienen esto en comn: el Seor los hizo a los dos.
El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan.
Premio de la humildad son el temor del Seor, la riqueza, el honor y la vida.
Hay espinas y trampas en el camino del hombre tortuoso: el que cuida de s mismo se aparta de ellas.
Inicia al nio en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartar de l.
El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor.
El que siembra injusticia cosechar desgracias y la vara de su furor lo aniquilar.
El hombre generoso ser bendecido, porque comparte su pan con el pobre.
Echa al insolente y cesar la pelea: no habr ms discordias ni insultos.
El que ama la pureza del corazn y habla con gracia, tiene al rey por amigo.
Los ojos del Seor vigilan la ciencia, y l confunde las palabras del traidor.
El perezoso dice: "Afuera hay un len, voy a ser ultimado en medio de la calle".
Fosa profunda es la boca de las mujeres ajenas: el que irrita al Seor caer en ella.
La necedad est adherida al corazn del joven: la vara de la correccin la alejar de l.
El que explota al dbil para engrandecerse tendr que dar al rico y acabar en la indigencia.
Palabras de los sabios. Inclina tu odo, escucha mis palabras, y presta atencin a mi experiencia:
ser una delicia conservarlas dentro de ti y tenerlas siempre a punto sobre tus labios.
Para que pongas tu confianza en el Seor, hoy te voy a instruir tambin a ti.
Acaso no te he escrito treinta discursos, que contienen consejos e instrucciones,
para hacerte conocer con exactitud las palabras verdaderas, y as puedas responder fielmente al que te enva?
No robes al dbil porque es dbil, ni atropelles al pobre en la puerta de la ciudad,
porque el Seor defender su causa, y a los que lo despojan, los despojar de la vida.
No te juntes con un hombre irascible ni vayas con un hombre iracundo,
no sea que aprendas sus costumbres y te pongas una trampa a ti mismo.
No seas de los que estrechan la mano, de los que salen fiadores por una deuda:
si no tienes con qu pagar, te quitarn el lecho donde te acuestas.
No desplaces los linderos antiguos, esos que colocaron tus padres.
Ves a un hombre hbil en su oficio? El se presentar delante de los reyes y no estar al servicio de gente mediocre.
Si te sientas a la mesa con un seor, fjate bien en lo que tienes delante;
clava un cuchillo en tu garganta, si tienes mucho apetito.
No ambiciones sus manjares, porque son un alimento engaoso.
No te afanes por enriquecerte, deja de pensar en eso.
Tus ojos vuelan hacia la riqueza, y ya no hay nada, porque ella se pone alas y vuela hacia el cielo como un guila.
No comas el pan del hombre malicioso ni codicies sus manjares,
porque l es en realidad como piensa dentro de s: "Come y bebe", te dice, pero su corazn no est contigo.
El bocado que comiste, lo vomitars, y habrs desperdiciado tus lindas palabras.
No hables a los odos de un insensato, porque despreciar el buen sentido de tus palabras.
No desplaces los linderos antiguos, ni te metas en los campos de los hurfanos,
porque su Vengador es poderoso y defender su causa contra ti.
Abre tu corazn a la instruccin y tus odos a las palabras de la ciencia.
No mezquines la correccin a un nio: si lo golpeas con la vara, no morir.
T lo golpears con la vara, y librars su vida del Abismo.
Hijo mo, si tu corazn es sabio, tambin se alegrar mi corazn:
mis entraas se regocijarn, cuando tus labios hablen con rectitud.
Que tu corazn no envidie a los pecadores, sino que siempre tema al Seor.
As, ciertamente, tendrs un porvenir y tu esperanza no quedar defraudada.
Escucha, hijo mo, y te hars sabio, y enderezars tu corazn por el buen camino.
No te juntes con los borrachos ni con los que se hartan de carne,
porque el borracho y el glotn se empobrecen, y la modorra hace andar vestido con harapos.
Escucha a tu padre, que te engendr, y no desprecies a tu madre cuando sea vieja.
Adquiere la verdad y no la vendas, lo mismo que la sabidura, la instruccin y la inteligencia.
El padre de un justo se llena de gozo, el que tiene un hijo sabio se alegra por l:
que se alegren tu padre y tu madre y se llene de gozo la que te hizo nacer!
Hijo mo, prstame atencin y acepta de buena gana mis caminos.
Porque la prostituta es una fosa profunda y la mujer extraa, un pozo estrecho:
tambin ella est al acecho como un ladrn y multiplica las traiciones entre los hombres.
Para quin los lamentos? Para quin los quejidos? Para quin las querellas? Para quin los suspiros? Para quin las heridas sin motivo? Para quin la mirada turbia?
Para los que se pasan bebiendo y van en busca de vino aromatizado.
No mires el vino: qu rojo es! Cmo centellea en la copa! Cmo fluye suavemente!
Pero al fin muerde como una serpiente y pica como una vbora.
Tus ojos vern cosas extraas, tu corazn hablar sin ton ni son;
sers como un hombre acostado en alta mar, acostado en la punta de un mstil.
"Me han golpeado, pero no me doli; me han pegado, pero no me di cuenta. Cundo me despertar? Volver a pedir ms todava!".
No envidies a los malvados ni desees estar con ellos,
porque su corazn slo trama violencia y sus labios no hablan ms que de fechoras.
Con la sabidura se construye una casa y con la inteligencia se mantiene firme;
con la ciencia se llenan las despensas de todos los bienes precios y agradables.
Ms vale un sabio que un hombre fuerte y un hombre instruido que uno muy vigoroso,
porque la guerra se gana con estrategia y la victoria, con el nmero de consejeros.
La sabidura es demasiado elevada para el necio: en la puerta de la ciudad, l no abre la boca.
Al que slo piensa en hacer el mal se lo llama maestro en malignidad.
La necedad no trama ms que el pecado, y el insolente se hace abominable a los hombres.
Si flaqueas en el da de la adversidad, qu poca fuerza tienes!
Libra a los que son arrastrados a la muerte, salva a los que van con pasos vacilantes al suplicio.
Si dices: "Este no es asunto mo!", no lo tendr en cuenta el que pesa los corazones? Aquel que te observa lo sabr y retribuir a cada uno segn sus obras.
Come miel, hijo mo, porque es buena; la miel de panal es dulce a tu paladar.
Ten presente que as es la sabidura para tu alma: si la encuentras, tendrs un porvenir y tu esperanza no quedar defraudada.
No aceches, malvado, la morada del justo ni despojes su vivienda,
porque el justo, aunque caiga siete veces, se levantar, mientras que los malvados se hunden en la desgracia.
Si cae tu enemigo, no te alegres, y si tropieza, no te regocijes,
no sea que el Seor lo vea y lo tome a mal, y aparte de l su indignacin.
No te exasperes contra los malhechores ni tengas envidia de los malvados,
porque el malvado no tiene porvenir y su lmpara se extinguir.
Teme al Seor, hijo mo, y tambin al rey, y no te mezcles con los sediciosos,
porque su calamidad surgir de repente y quin conoce la ruina que causarn ellos dos?
Tambin estas son palabras de los sabios. No est bien hacer acepcin de personas en el juicio.
Al que dice a un culpable: "T eres inocente", lo maldicen los pueblos y lo execran las naciones;
a quienes lo condenan todo les va bien y sern bendecidos con la felicidad.
Da un beso en los labios el que da una respuesta acertada.
Ordena tu trabajo afuera, prepralo en el campo, y despus edificars tu casa.
No atestiges sin motivo contra tu prjimo: acaso pretendes engaar con tus labios?
No digas: "Le har lo mismo que l me hizo, le pagar conforme a sus obras".
Yo pas junto al campo de un holgazn y junto a la via de un falto de entendimiento,
y vi que las ortigas haban crecido por todas partes, los cardos cubran la superficie y su cerco de piedras estaba demolido.
Al ver esto, me puse a reflexionar, mir y aprend la leccin:
"Dormir un poco, dormitar otro poco, y descansar otro poco de brazos cruzados":
as te llegar la pobreza como un salteador y la miseria como un hombre armado.
Estos tambin son proverbios de Salomn, coleccionados por los hombres de Ezequas, rey de Jud.
Es gloria de Dios mantener oculta una cosa, y gloria de los reyes investigarla.
El cielo por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazn de los reyes son impenetrables.
Quita las escorias de la plata, y saldr un vaso para el orfebre;
quita al malvado de la presencia del rey, y su trono se afianzar en la justicia.
No te des importancia en la presencia del rey ni te pongas en el lugar de los grandes:
ms vale que te digan: "Sube aqu", que verte humillado ante un noble. Lo que han visto tus ojos,
no te apresures a llevarlo a juicio; porque qu hars al final, cuando tu prjimo te cubra de confusin?
Defiende tu causa contra tu prjimo, pero no reveles el secreto de otro,
no sea que te eche en cara el que lo oye y tu infamia sea irreparable.
Manzanas de oro con filigranas de plata es la palabra dicha oportunamente.
Anillo de oro y collar de oro fino es el sabio que reprende al que sabe escuchar.
Como frescura de nieve en tiempo de cosecha es el emisario fiel para aquel que lo enva: l reconforta el nimo de su seor.
Nubes y viento, pero sin lluvia, es el que se jacta de dar y no da nada.
Con mucha paciencia se convence a un magistrado, y la lengua suave quiebra hasta un hueso.
Has encontrado miel? Come lo indispensable, no sea que te hartes y la tengas que vomitar.
Pon tu pie raramente en la casa de tu vecino, no sea que se harte de ti y te aborrezca.
Maza, espada y flecha puntiaguda es el que atestigua falsamente contra su prjimo.
Diente picado, pie que vacila es confiar en el traidor cuando llega la adversidad.
Quitar el manto en un da de fro, echar vinagre sobre una llaga es entonar canciones a un corazn afligido.
Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber:
as acumulas carbones encendidos sobre tu cabeza y el Seor te recompensar.
El viento del norte engendra la lluvia y la lengua simuladora, un rostro irritado.
Ms vale habitar en un rincn del techo que compartir la casa con una mujer pendenciera.
Agua fresca para una garganta reseca es una buena noticia que llega de un pas lejano.
Fuente enturbiada y manantial contaminado es el justo que vacila ante el malvado.
No es bueno comer mucha miel ni buscar excesivos honores.
Ciudad desmantelada y sin muralla es el hombre que no domina su genio.
Como nieve en verano y lluvia en la cosecha, as de mal le sienta la gloria al insensato.
Como revolotea el pjaro y vuela la golondrina, as no alcanza una maldicin gratuita.
El ltigo para el caballo, el freno para el asno, y la vara para las espaldas del insensato.
No respondas al insensato segn su necedad, no sea que tambin t te asemejes a l;
responde al insensato segn su necedad, no sea que pase por sabio a sus propios ojos.
Se mutila los pies, bebe sinsabores, el que enva mensajes por medio de un necio.
Como las piernas vacilantes del rengo, as es un proverbio en boca de los necios.
Como sujetar una piedra en la honda, es tributar honores a un insensato.
Espina en la mano de un borracho es un proverbio en la boca de los insensatos.
Arquero que hiere a todos los que pasan es el que toma a sueldo a un insensato o a un borracho.
Como el perro vuelve sobre su vmito, as el insensato reincide en su necedad.
Has visto a un hombre que se tiene por sabio? Se puede esperar ms de un necio que de l.
El perezoso dice: "Hay un len en el camino! Un len por las plazas!.
La puerta gira sus bisagras y el perezoso sobre su lecho.
El perezoso hunde su mano en el plato y se fatiga de slo llevarla a la boca.
El perezoso se tiene por ms sabio que siete personas que responden con acierto.
Como agarrar de las orejas a un perro suelto, es entrometerse en una disputa ajena.
Como un loco que arroja al azar teas y flechas mortferas,
as es el hombre que engaa a su prjimo y despus le dice: "No era ms que una broma!".
Sin lea se apaga el fuego, y si no hay un detractor se apacigua la pelea.
Carbn para las brasas y lea para el fuego es el pendenciero para atizar una disputa.
Las palabras del detractor son como golosinas que bajan hasta el fondo de las entraas.
Escorias de plata aplicadas a un vaso de barro son los labios melosos con un corazn maligno.
El que odia finge con sus labios, pero alberga engao en su interior:
si adopta un tono amable, no te fes, porque hay siete abominaciones en su corazn;
el odio se puede ocultar con astucia, pero en la asamblea se descubrir su malicia.
El que cava una fosa caer en ella, al que hace rodar una piedra, se le vuelve encima.
La lengua mentirosa detesta a sus vctimas y la boca aduladora causa la ruina.
No te glores del da de maana, porque no sabes lo que depara cada da.
Que te alabe otro, no tu boca, que sea un extrao, no tus propios labios.
Pesada es la piedra y tambin la arena, pero ms pesado an es el despecho de un necio.
Cruel es el furor, agua desbordada la ira, pero quin resistir a los celos?
Ms vale una reprensin abierta que un cario disimulado.
Leal es la herida que inflige el amigo, engaosa los besos del enemigo.
El hombre satisfecho pisotea un panal de miel, para el hambriento, hasta lo amargo es dulce.
Como pjaro que anda lejos de su nido, as es el hombre que anda lejos de su hogar.
El aceite perfumado alegra el corazn, y la dulzura de un amigo, ms que el propio consejo.
No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre, ni acudas a tu hermano en el da del infortunio: ms vale vecino cerca que hermano lejos.
S sabio, hijo mo, alegra mi corazn, y podr replicar al que me denigra.
El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan.
Toma su ropa, porque sali fiador de otro, tmalo a l como prenda, porque dio su aval a gente extraa.
Saludar al prjimo en alta voz, de madrugada, es tenido en cuenta como una maldicin.
Gotera incesante en da de lluvia y mujer pendenciera, se asemejan:
querer frenarla es como frenar el viento o recoger aceite con la mano.
El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el prjimo.
El que cuida una higuera comer de su fruto y el que respeta a su patrn recibir honores.
Como el rostro se refleja en el agua, as el hombre se mira a s mismo en los dems.
El Abismo y la Perdicin son insaciables, e insaciables son tambin los ojos del hombre.
Hay un crisol para la plata y un horno para el oro, pero el hombre es apreciado por su reputacin.
Aunque machaques al necio en un mortero, entre los granos, con un pisn, su necedad no se apartar de l.
Conoce bien el estado de tus ovejas, presta mucha atencin a tus rebaos,
porque la riqueza no dura para siempre ni una diadema indefinidamente.
Una vez cortada la hierba, aparecido el renuevo y apilado el heno de las montaas,
ten corderos para vestirte, chivos para pagar el precio de un campo,
y bastante leche de cabra para alimentarte, para mantener a tu familia y para que vivan tus servidoras.
El malvado huye sin que nadie lo persiga. pero el justo est seguro como un cachorro de len.
Cuando hay rebelin en un pas, son muchos sus jefes; con un hombre inteligente y experto, reina la estabilidad.
Hombre pobre que explota a los dbiles es como lluvia torrencial que deja sin pan.
Los que abandonan la Ley elogian al malvado, los que la observan se indignan contra l.
Los malvados no entienden lo que es recto, los que buscan al Seor lo entienden todo.
Ms vale un pobre que camina con integridad que un rico de caminos tortuosos.
El que observa la Ley es un hombre inteligente, el que frecuenta a los libertinos deshonra a su padre.
El que acrecienta su fortuna con usura e inters la acumula para el que se compadece de los pobres.
Si uno aparta su odo para no or la Ley, hasta su plegaria es una abominacin.
El que extrava a los rectos por el mal camino caer l mismo en su propia fosa, pero los hombres ntegros heredarn la felicidad.
El hombre rico se tiene por sabio, pero el pobre inteligente lo conoce a fondo.
Cuando triunfan los justos, hay gran fiesta; cuando se imponen los malvados, todos se esconden.
El que encubre sus delitos no prosperar, pero el que los confiesa y abandona, obtendr misericordia.
Feliz el hombre que siempre teme al Seor, pero el obstinado caer en la desgracia.
Len rugiente y oso hambriento es el malvado que domina a un pueblo dbil.
Un prncipe sin inteligencia multiplica las extorsiones, pero el que detesta el lucro prolongar sus das.
El hombre cargado con la sangre de otro huir hasta el sepulcro: que nadie lo detenga!
El que camina con integridad se salvar, el que va tortuosamente por dos caminos, cae en uno de ellos.
El que cultiva su suelo se saciar de pan, el que persigue quimeras se hartar de pobreza.
El hombre sincero ser colmado de bendiciones, el que quiere hacerse rico de golpe no quedar impune.
No est bien hacer acepcin de personas, pero un hombre se vuelve venal por un bocado de pan.
El malicioso corre detrs de la fortuna, sin saber que le sobrevendr la indigencia.
El que reprende a otro ser al fin ms estimado que el hombre de lengua aduladora.
El que despoja a su padre y a su madre y dice: "Esto no es una falta", es compaero del que destruye.
El hombre ambicioso siembra discordias, el que confa en el Seor tendr prosperidad.
El que se fa de s mismo es un insensato, el que procede sabiamente se salvar.
El que da al pobre no conocer la indigencia, pero al que cierra los ojos lo llenarn de maldiciones.
Cuando triunfan los malvados, todos se esconden; cuando desaparecen, se multiplican los justos.
El hombre reacio a las reprensiones ser destrozado de golpe y sin remedio.
Cuando gobiernan los justos, el pueblo se alegra; cuando domina un malvado, el pueblo gime.
El que ama la sabidura es la alegra de su padre, el que frecuenta prostitutas dilapida sus bienes.
Con el derecho, un rey da estabilidad al pas, pero el que lo abruma con impuestos lo arruina.
El hombre que adula a su prjimo le tiende una red bajo sus pies.
En el crimen del malvado hay una trampa, pero el justo corre lleno de alegra.
El justo se preocupa por la causa de los pobres, pero el malvado es incapaz de comprender.
Los provocadores alborotan la ciudad, pero los sabios calman la efervescencia.
Cuando un sabio entra en pleito con un necio, sea que se irrite o se divierta, no resuelve nada.
Los sanguinarios odian al hombre ntegro, pero los rectos buscan su compaa.
El insensato da libre curso a su mal humor, pero el sabio lo refrena y apacigua.
Si un jefe se deja llevar de habladuras, todos sus servidores se vuelven malvados.
El pobre y el opresor tienen esto en comn: el Seor ilumina los ojos de los dos.
Si un rey juzga a los pobres conforme a la verdad, su trono estar firme para siempre.
La vara y la reprensin dan sabidura, pero el joven consentido avergenza a su madre.
Cuando se multiplican los malvados, aumentan los crmenes, pero los justos vern su cada.
Corrige a tu hijo, y l te dar tranquilidad y colmar tu alma de delicias.
Cuando no hay visin proftica, el pueblo queda sin freno, pero feliz el que observa la Ley!
A un esclavo no se lo corrige con palabras: aunque entienda, no las tiene en cuenta.
Has visto a un hombre que se apura a hablar? Se puede esperar ms de un necio que de l.
Si a un esclavo se le consiente desde su infancia, terminar por convertirse en un rebelde.
El hombre irascible siembra discordias, el furibundo multiplica los crmenes.
El orgullo lleva al hombre a la humillacin, el de espritu humilde alcanzar honores.
El cmplice de un ladrn se odia a s mismo: oye la frmula imprecatoria, pero no lo denuncia.
El miedo tiende al hombre una trampa, pero el que confa en el Seor se pone a salvo.
Muchos buscan el favor del que gobierna, pero el derecho de cada uno viene del Seor.
El hombre inicuo es abominable para los justos, el que sigue el camino recto es abominable para el malvado.
Palabras de Agur, hijo de Iaqu, de Mas. Orculo de este gran hombre: Me he fatigado, Dios, me he fatigado, Dios, y estoy exhausto!
S, soy demasiado torpe para ser un hombre y no tengo la inteligencia de un ser humano;
nunca aprend la sabidura, y qu puedo saber de la ciencia del Santo!
Quin subi a los cielos y descendi? Quin recogi el viento en sus puos? Quin contuvo las aguas en su manto? Quin estableci los confines de la tierra? Cul es su nombre y el nombre de su hijo, si es que lo sabes?
Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en l.
No aadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso.
Hay dos cosas que yo te pido, no me la niegues antes que muera:
aleja de m la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la racin necesaria,
no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: "Quin es el Seor?", o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el nombre de mi Dios.
No denigres a un servidor delante de su patrn, no sea que l te maldiga y cargues con la culpa.
Hay cierta clase de gente que maldice a su padre y no bendice a su madre,
gente que se considera pura y no se ha lavado de su inmundicia.
Qu altaneros son los ojos de esa gente, cunto desdn hay en sus miradas!
Sus dientes son espadas y sus mandbulas, cuchillos, para devorar a los desvalidos de la tierra y a los ms pobres entre los hombres.
La sanguijuela tiene dos hijas: "Dame!" y "Dame!". Hay tres cosas insaciables y cuatro que nunca dicen: "Basta!".
el Abismo y el vientre estril, la tierra, que no se sacia de agua, y el fuego, que nunca dice: "Basta!".
Al ojo que se burla de su padre y desprecia la vejez de su madre, lo vaciarn los cuervos del torrente y lo devorarn los aguiluchos.
Hay tres cosas que me superan y cuatro que no comprendo:
el camino del guila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del hombre en una joven.
Esta es la conducta de la mujer adltera: come, se limpia la boca y exclama: "No hice nada malo!".
Por tres cosas tiembla la tierra y hay cuatro que no puede soportar:
un esclavo que llega a rey, un tonto que se harta de pan,
una mujer odiada que encuentra marido y una esclava que hereda a su seora.
Hay cuatro seres, lo ms pequeos de la tierra, que son sabios entre los sabios:
las hormigas, pueblo sin fuerza, que aseguran sus provisiones en verano;
los damanes, pueblo sin poder, que instalan sus casa en la roca;
las langostas, que no tienen rey, pero avanzan todas en escuadrones;
la lagartija, que puedes agarrar con la mano, pero habita en los palacios de los reyes.
Hay tres cosas de paso majestuoso y cuatro que caminan con elegancia:
el len, el ms fuerte entre los animales, que no retrocede ante nada;
el gallo vigoroso, o el chivo, y el rey al frente de su regimiento.
Si fuiste tan tonto que te exaltaste a ti mismo y luego reflexionaste, tpate bien la boca,
porque apretando la leche se saca manteca, apretando la nariz se saca sangre y apretando la ira se saca una disputa.
Palabras de Lemuel, rey de Mas, que le inculc su madre:
No, hijo mo! No, hijo de mis entraas! No, hijo de mis votos!
No entregues tu vigor a las mujeres, ni tu vida a las que corrompen a los reyes.
No es propio de los reyes, Lemuel, no es propio de los reyes beber vino, ni de los prncipes desear bebidas fuertes,
no sea que por beber se olviden de los decretos y traicionen la causa de los desvalidos.
Den bebida fuerte al que va a perecer y vino al que est sumido en la amargura:
que beba y se olvide de su miseria y no se acuerde ms de su desgracia.
Abre tu boca en favor del mudo y en defensa de todos los desamparados;
abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del desvalido y del pobre.
[lef] Una buena ama de casa, quin la encontrar? Es mucho ms valiosa que las perlas.
[Bet] El corazn de su marido confa en ella y no le faltar compensacin.
[Gumel]Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los das de su vida.
[Dlet] Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos.
[He] Es como los barcos mercantes: trae sus provisiones desde lejos.
[Vau] Se levanta cuando an es de noche, distribuye la comida a su familia y las tareas a sus servidoras.
[Zain] Tiene en vista un campo, y lo adquiere, con el fruto de sus manos planta una via.
[Jet] Cie vigorosamente su cintura y fortalece sus brazos para el trabajo.
[Tet] Ve con agrado que sus negocios prosperan, su lmpara no se apaga por la noche.
[Iod] Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso.
[Caf] Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente.
[Lmed] No teme por su casa cuando nieva, porque toda su familia tiene la ropa forrada.
[Mem] Ella misma se hace sus mantas, y sus vestidos son de lino fino y prpura.
[Nun] Su marido es respetado en la puerta de la ciudad, cuando se sienta entre los ancianos del lugar.
[Smec] Confecciona telas finas y las vende, y provee de cinturones a los comerciantes.
[Ain] Est revestida de fortaleza y dignidad, y afronta confiada el porvenir.
[Pe] Abre su boca con sabidura y hay en sus labios una enseanza fiel.
[Sade] Vigila la marcha de su casa y no come el pan ociosamente.
[Qof] Sus hijos se levantan y la felicitan, y tambin su marido la elogia:
[Res] "Muchas mujeres han dado pruebas de entereza, pero t las superas a todas!".
[Sin] Engaoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Seor merece ser alabada.
[Tau] Entrguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben pblicamente.
Durante el tiempo de los Jueces hubo una gran sequa en el pas, y un hombre de Beln de Jud emigr a los campos de Moab, con su mujer y sus dos hijos.
El hombre se llamaba Elimlec, su esposa Noem, y sus dos hijos, Majln y Quilin: eran efrateos, de Beln de Jud. Una vez llegados a los campos de Moab, se establecieron all.
Al morir Elimlec, el esposo de Noem, ella se qued con sus hijos.
Estos se casaron con mujeres moabitas -una se llamaba Orp y la otra Rut- y as vivieron unos diez aos.
Pero tambin murieron Majln y Quilin, y Noem se qued sola, sin hijos y sin esposo.
Entonces se decidi a volver junto con sus nueras, abandonando los campos de Moab, porque se enter de que el Seor haba visitado a su pueblo y le haba proporcionado alimento.
As abandon, en compaa de sus nueras, el pas donde haba vivido. Mientras regresaban al pas de Jud,
Noem dijo a sus nueras: "Vyanse, vuelva cada una a la casa de su madre. Que el Seor tenga misericordia de ustedes, como ustedes la tuvieron con mis hijos muertos y conmigo!
Que el Seor les d un lugar para vivir tranquilas, en compaa de un nuevo esposo". Y las bes. Pero ellas prorrumpieron en sollozos
y le respondieron: "No, volveremos contigo a tu pueblo".
Noem insisti: "Regresen, hijas mas. Por qu quieren venir conmigo? Acaso tengo an hijos en mi seno para que puedan ser sus esposos?
Vulvanse, hijas mas, vayan. Yo soy demasiado vieja para casarme. Y aunque dijera que todava no perd las esperanzas, que esta misma noche voy a unirme con un hombre, y que tendr hijos,
esperaran ustedes hasta que ellos se hagan grandes? Dejaran por eso de casarse? No, hijas mas; mi suerte es ms amarga que la de ustedes, porque la mano del Seor se ha desatado contra m".
Ellas volvieron a prorrumpir en sollozos, pero al fin Orp despidi a su suegra con un beso, mientras que Rut se qued a su lado.
Noem le dijo: "Mira, tu cuada regresa a su pueblo y a sus dioses; regresa t tambin con ella".
Pero Rut le respondi: "No insistas en que te abandone y me vuelva, porque yo ir adonde t vayas y vivir donde t vivas. Tu pueblo ser mi pueblo y tu Dios ser mi Dios.
Morir donde t mueras y all ser enterrada. Que el Seor me castigue ms de lo debido, si logra separarme de ti algo que no sea la muerte".
Al ver que Rut se obstinaba en ir con ella, Noem dej de insistir.
Entonces caminaron las dos juntas hasta llegar a Beln. Su llegada conmocion a toda la ciudad, y las mujeres exclamaban: "Pero si esta es Noem!".
Ella, en cambio, responda: "No me llamen ms Noem; dganme Mar, porque el Todopoderoso me ha llenado de amargura.
Part llena de bienes y el Seor me hace volver sin nada. Por qu me siguen llamando Noem, si el Seor da testimonio contra m y el Todopoderoso me ha hecho desdichada?".
As regres Noem con su nuera, la moabita Rut, la que haba venido de los campos de Moab. Cuando llegaron a Beln, comenzaba la cosecha de la cebada.
Noem tena, por parte de su esposo, un pariente muy rico llamado Booz, de la familia de Elimlec.
Rut, la moabita, dijo una vez a Noem: "Djame ir a recoger espigas al campo, detrs de alguien que me haga ese favor". "Puedes ir, hija ma", le respondi ella.
Entonces Rut se puso a recoger espigas en el campo, detrs de los que cosechaban, y tuvo la suerte de hacerlo en una parcela perteneciente a Booz, el de la familia de Elimlec.
En ese preciso momento, llegaba Booz de Beln y salud a los cosechadores, diciendo: "El Seor est con ustedes". "El Seor te bendiga", le respondieron.
Booz pregunt al capataz: "De quin es esta muchacha?".
El capataz le respondi: "Es una joven moabita que volvi con Noem de los campos de Moab.
Ella pidi que le permitieran recoger y juntar las espigas detrs de los cosechadores. Desde que lleg por la maana, ha estado de pie todo el tiempo, y ahora est aqu descansando un poco".
Entonces Booz dijo a Rut: "yeme bien, hija ma! No vayas a recoger espigas a otro campo ni te alejes para nada de aqu; qudate junto a mis servidores.
Fjate en qu terreno cosechan y ve detrs de ellos. Ya di orden a mis servidores para que no te molesten. Si tienes sed, ve a beber en los cntaros el agua que ellos saquen".
Rut se postr con el rostro en tierra y exclam: "Por qu te he cado en gracia para que te fijes en m, si no soy ms que una extranjera?".
Booz le respondi: "Me han contado muy bien todo lo que hiciste por tu suegra despus que muri tu marido, y cmo has dejado a tu padre, a tu madre y tu tierra natal, para venir a un pueblo desconocido.
Que el Seor te pague lo que has hecho; que te recompense con creces el Seor, el Dios de Israel, al que has acudido para refugiarte bajo sus alas".
Rut le dijo: "Ojal pueda contar siempre con tu favor! T me has consolado y me has hablado amistosamente, a pesar de que ni siquiera soy como una de tus servidoras".
A la hora de la comida, Booz le dijo: "Acrcate aqu; come de este pan y moja tu bocado en el vinagre". Rut se sent al lado de los cosechadores y l le ofreci un puado de grano tostado. Ella comi hasta quedar saciada y an le sobr.
Cuando se levant para volver a recoger las espigas, Booz orden a sus servidores: "Djenla recoger tambin entre las gavillas y no la molesten.
Ms an, saquen algunas espigas de las gavillas y djenlas caer, y cuando ella las recoja, no le digan nada".
As Rut estuvo recogiendo espigas hasta el atardecer. Luego desgran lo que haba recogido, y era casi una bolsa de cebada.
Ella tom el grano, regres a la ciudad y mostr a su suegra lo que haba recogido. Tambin sac la comida que le haba sobrado y se la dio.
Su suegra le pregunt: "Dnde has ido hoy a recoger espigas? Dnde estuviste trabajando? Bendito sea el que se interes por ti!". Rut cont a su suegra con quin haba estado trabajando y le dijo: "Estuve trabajando en el campo de un hombre llamado Booz".
Entonces Noem exclam: "Bendito sea de parte del Seor, que no deja de manifestar su bondad ni a los vivos ni a los muertos!". Luego aadi: "Ese hombre es pariente cercano nuestro, es uno de los que tienen el deber de responder por nosotros".
Rut dijo a su suegra: "Incluso me permiti quedarme con sus servidores hasta que termine la cosecha".
Noem le respondi: "Es conveniente, hija ma, que vayas con las servidoras de ese hombre; as nadie te molestar en otro campo".
Rut sigui recogiendo espigas con las servidoras de Booz, hasta que termin la cosecha de la cebada y del trigo. Mientras tanto, viva con su suegra.
Entonces Noem, su suegra, le dijo: "Hija ma, yo quisiera conseguirte un lugar seguro, donde puedas ser feliz.
Por otra parte, Booz, el hombre con cuyas servidoras estuviste, es pariente cercano nuestro. Esta noche l estar aventando la cebada en la era.
Lvate, perfmate, cbrete con tu manto y baja a la era. No dejes que te reconozca antes que termine de comer y beber.
Cuando se acueste, fjate en el lugar donde l est acostado; entonces ve, destpale los pies y acustate all, Despus l mismo te indicar lo que debes hacer".
Ella le respondi: "Har todo lo que me has dicho".
Rut baj a la era e hizo todo lo que su suegra le haba mandado.
Booz comi y bebi, y se puso alegre. Luego fue a acostarse junto a la parva de cebada. Ella fue sigilosamente, le destap los pies y se acost.
A eso de la media noche, el hombre se despert sobresaltado, y al incorporarse, vio que haba una mujer acostada a sus pies.
"Y t, quin eres?", le pregunt. "Soy Rut, tu servidora, respondi ella; extiende tu manta sobre tu servidora, porque a ti te toca responder por m".
El exclam: "Que el Seor te bendiga, hija ma! T has realizado un segundo acto de piedad filial, mejor que el primero, al no pretender a ningn joven, ni pobre ni rico.
Y ahora, no temas, hija ma. Har por ti todo lo que me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe muy bien que eres una mujer virtuosa.
Es verdad que a m me toca responder por ti, pero hay otro pariente ms cercano que yo.
Pasa aqu la noche; y maana, si l quiere ejercer contigo su derecho, que lo haga; de lo contrario, lo har yo. Te lo juro. Acustate hasta que amanezca".
Rut qued acostada a sus pies hasta la madrugada, y se levant a la hora en que un hombre todava no puede reconocer a otro, porque Booz no quera que se supiera que la mujer haba venido a la era.
Entonces le dijo: "Trae el manto que tienes puesto y sujtalo bien". Mientras ella lo sujet, l midi media bolsa de cebada y puso la carga sobre sus hombros. Despus, ella entr en la ciudad.
Cuando lleg adonde estaba su suegra, esta le dijo: "Cmo te ha ido, hija ma?". Rut le cont todo lo que el hombre haba hecho por ella,
y aadi: "Me entreg esta media bolsa de cebada, dicindome que no deba volver con las manos vacas a la casa de mi suegra".
Noem respondi: "Qudate tranquila, hija ma, hasta que veas cmo se resuelve todo esto. Seguramente este hombre no descansar hasta arreglar hoy mismo este asunto".
Booz subi hasta la puerta de la ciudad y se sent all. Cuando pas por ese lugar el pariente del que haba hablado antes, le dijo: "Amigo, acrcate y sintate aqu". El hombre se acerc y se sent.
Luego Booz llam a diez ancianos de la ciudad, dicindoles: "Sintense aqu". Ellos se sentaron,
y l dijo a su pariente: "Noem ha vuelto de los campos de Moab y ha puesto en venta la parcela de nuestro hermano Elimlec.
Me ha parecido bien informarte de esto y sugerirte que la compres en presencia de los que estn aqu sentados y de los ancianos de mi pueblo. Si t quieres ejercer tu derecho de rescate, puede hacerlo; de lo contrario, dmelo para que yo lo sepa. T eres el primero que puede ejercer ese derecho, y despus vengo yo". El hombre le respondi: "Est bien, lo har".
Pero Booz aadi: "Si le compras a Noem la parcela de campo, tambin tendrs que casarte con Rut, la moabita, esposa del difunto, a fin de perpetuar el nombre de este sobre el patrimonio".
El respondi: "En esas condiciones yo no puedo comprar, porque perjudicara a mis herederos. Ejerce t mi derecho, porque yo no puedo hacerlo".
En Israel exista antiguamente la costumbre de quitarse la sandalia y drsela al otro para convalidar los convenios de rescate o de intercambio. Esta era la manera de testificar en Israel.
Por eso el pariente dijo a Booz: "Adquirela para ti", y se quit la sandalia.
Entonces Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: "Ustedes son hoy testigos de que yo compro a Noem todas las posesiones de Elimlec, de Quilin y de Majln.
Tambin son testigos de que tomo por esposa a Rut, la moabita, que fue mujer de Majln, para perpetuar el nombre del difunto sobre su patrimonio y para que ese nombre no desaparezca de entre sus hermanos ni en la puerta de su ciudad".
Toda la gente que estaba en la puerta de la ciudad y los ancianos respondieron: "Somos testigos. Que el Seor haga a esta mujer semejante a Raquel y a La, las dos que edificaron la casa de Israel! Que llegues a ser poderoso en Efrat y adquieras renombre en Beln!
Que el Seor te d una descendencia por medio de esta joven, para que tu casa sea como la de Peres, el hijo que Tamar dio a Jud".
Booz se cas con Rut y se uni a ella. El Seor hizo que ella concibiera y diera a luz un hijo.
Entonces las mujeres dijeron a Noem: "Bendito sea el Seor, que hoy no te deja faltar quien responda por ti! Su nombre ser proclamado en Israel.
El te reconfortar y ser tu apoyo en la vejez, porque te lo ha engendrado tu nuera que te quiere tanto y que vale para ti ms que siete hijos".
Noem tom al nio, lo puso sobre su regazo y se encarg de criarlo.
Las vecinas le dieron su nombre, diciendo: "Le ha nacido un hijo a Noem", y lo llamaron Obed. Este fue el padre de Jes, el padre de David.
Esta es la descendencia de Peres: Peres fue padre de Jesrn;
Jesrn fue padre de Ram; Ram fue padre de Aminadab;
Aminadab fue padre de Najsn; Najsn fue padre de Salm;
Salm fue padre de Booz; Booz fue padre de Obed;
Obed fue padre de Jes y Jes fue padre de David.
El Canto ms hermoso, de Salomn.
Que me bese ardientemente con su boca! Porque tus amores son ms deliciosos que el vino; {La Amada}
s, el aroma de tus perfumes es exquisito, tu nombre es un perfume que se derrama: por eso las jvenes se enamoran de ti. {La Amada}
Llvame contigo: corramos! El rey me introdujo en sus habitaciones: gocemos y alegrmonos contigo, celebremos tus amores ms que el vino! Cunta razn tienen para amarte! {La Amada}
Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusaln, como los campamentos de Quedar, como las carpas de Salm. {La Amada}
No se fijen en mi tez morena: he sido tostada por el sol. Los hijos de mi madre se irritaron contra m, me pusieron a cuidar las vias, y a mi propia via no la pude cuidar! {La Amada}
Dime, amado de mi alma, dnde llevas a pastar el rebao, dnde lo haces descansar al medioda, para que yo no ande vagando junto a los rebaos de tus compaeros. {La Amada}
Si t no lo sabes, la ms bella de las mujeres! sigue las huellas del rebao y lleva a pastar tus cabritos junto a las cabaas de los pastores. {Coro}
Yo te comparo, amada ma, a una yegua uncida al carro del Faran. {El Amado}
qu hermosas son tus mejillas entre los aros y tu cuello entre los collares! {El Amado}
Te haremos pendientes de oro, con incrustaciones de plata. {Coro}
Mientras el rey est en su divn, mi nardo exhala su perfume. {La Amada}
Mi amado es para m una bolsita de mirra que descansa entre mis pechos. {La Amada}
Mi amado es para m un racimo de alhea en las vias de Engad. {La Amada}
Qu hermosa eres, amada ma, qu hermosa eres! Tus ojos son palomas! {El Amado}
Qu hermoso eres, amado mo, eres realmente encantador! Qu frondoso es nuestro lecho! {La Amada}
Las vigas de nuestra casa son los cedros y nuestro artesonado, los cipreses. {La Amada}
Yo soy el narciso de Sarn, el lirio de los valles. {La Amada}
Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jvenes. {El Amado}
Como un manzano entre los rboles silvestres, es mi amado entre los jvenes: yo me sent a su sombra tan deseada y su fruto es dulce a mi paladar. {La Amada}
El me hizo entrar en la bodega y enarbol sobre m la insignia del Amor. {La Amada}
Reconfrtenme con pasteles de pasa, reanmenme con manzanas, porque estoy enferma de amor. {La Amada}
Su izquierda sostiene mi cabeza y con su derecha me abraza. {La Amada}
Jrenme, hijas de Jerusaln, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarn ni desvelarn a mi amor, hasta que ella quiera! {El Amado}
La voz de mi amado! Ah viene, saltando por las montaas, brincando por las colinas. {La Amada}
Mi amado es como una gacela, como un ciervo joven. Ah est: se detiene detrs de nuestro muro; mira por la ventana, espa por el enrejado. {La Amada}
Habla mi amado, y me dice: "Levntate, amada ma, y ven, hermosa ma! {La Amada}
Porque ya pas el invierno, cesaron y se fueron las lluvias. {La Amada}
Aparecieron las flores sobre la tierra, lleg el tiempo de las canciones, y se oye en nuestra tierra el arrullo de la trtola. {La Amada}
La higuera dio sus primeros frutos y las vias en flor exhalan su perfume. Levntate, amada ma, y ven, hermosa ma! {La Amada}
Paloma ma, que anidas en las grietas de las rocas, en lugares escarpados, mustrame tu rostro, djame or tu voz; porque tu voz es suave y es hermoso tu semblante". {La Amada}
Cacen a los zorros, a esos zorros pequeos que arrasan las vias, y nuestras vias estn en flor! {Coro}
Mi amado es para m, y yo soy para mi amado, que apacienta su regao entre los lirios! {La Amada}
Antes que sople la brisa y huyan las sombras vuelve, amado mo, como una gacela, o como un ciervo joven, por las montaas de Beter! {La Amada}
En mi lecho, durante la noche, busqu al amado de mi alma. Lo busqu y no lo encontr! {La Amada}
Me levantar y recorrer la ciudad; por las calles y las plazas, buscar al amado de mi alma. Lo busqu y no lo encontr! {La Amada}
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad: "Han visto al amado de mi alma?". {La Amada}
Apenas los haba pasado, encontr al amado de mi alma. Lo agarr, y no lo soltar hasta que lo haya hecho entrar en la casa de mi madre, en la habitacin de la que me engendr. {La Amada}
Jrenme, hijas de Jerusaln, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarn ni desvelarn a mi amor, hasta que ella quiera. {El Amado}
Qu es eso que sube del desierto, como una columna de humo, perfumada de mirra y de incienso y de todos los perfumes exticos? {Coro}
Es la litera de Salomn! La rodean setenta guerreros, de los ms valientes de Israel: {La Amada}
todos ellos provistos de espada, adiestrados para el combate, cada uno con su espada a la cintura por temor a los peligros de la noche. {La Amada}
El rey Salomn se hizo una litera con maderas del Lbano. {La Amada}
Sus columnas las hizo de plata, su respaldo de oro, su asiento de prpura, con el interior revestido de bano. Hijas de Jerusaln, {La Amada}
salgan a contemplar al rey Salomn, con la corona que le ci su madre, el da de su boda, el da de su alegra. {La Amada}
Qu hermosa eres, amada ma, qu hermosa eres! Tus ojos son palomas, detrs de tu velo. Tus cabellos, como un rebao de cabras que baja por las laderas de Galaad. {El Amado}
Tus dientes, como un rebao de ovejas esquiladas que acaban de baarse: todas ellas han tenido mellizos y no hay ninguna estril. {El Amado}
Como una cinta escarlata son tus labios y tu boca es hermosa. Como cortes de granada son tus mejillas, detrs de tu velo. {El Amado}
Tu cuello es como la torre de David, construida con piedras talladas: de ella cuelgan mil escudos, toda clase de armaduras de guerreros. {El Amado}
Tus pechos son como dos ciervos jvenes, mellizos de una gacela, que pastan entre los lirios. {El Amado}
Antes que sople la brisa y huyan las sombras, ir a la montaa de la mirra, a la colina del incienso. {El Amado}
Eres toda hermosa, amada ma, y no tienes ningn defecto. {El Amado}
Ven conmigo del Lbano, novia ma, ven desde el Lbano! Desciende desde la cumbre del Aman, desde las cimas del Sanir y del Hermn, desde la guarida de los leones, desde los montes de los leopardos. {El Amado}
Me has robado el corazn hermana ma, novia ma! Me has robado el corazn con una sola de tus miradas, con una sola vuelta de tus collares! {El Amado}
Qu hermosos son tus amores, hermana ma, novia ma! Tus amores son ms deliciosos que el vino, y el aroma de tus perfumes, mejor que todos los ungentos. {El Amado}
Tus labios destilan miel pura, novia ma! Hay miel y leche bajo tu lengua, y la fragancia de tus vestidos es como el aroma del Lbano. {El Amado}
Eres un jardn cerrado hermana ma, novia ma; eres un jardn cerrado, una fuente sellada. {El Amado}
Tus brotes son un vergel de granadas, con frutos exquisitos: alhea con nardos, {El Amado}
nardo y azafrn, caa aromtica y canela, con todos los rboles de incienso, mirra y loe, con los mejores perfumes. {El Amado}
Fuente que riega los jardines, manantial de agua viva, que fluye desde el Lbano! {El Amado}
Despierta, viento del norte, ven, viento del sur! Soplen sobre mi jardn para que exhale su perfume! Que mi amado entre en su jardn y saboree sus frutos deliciosos! {La Amada}
Yo entr en mi jardn, hermana ma, novia ma: recog mi mirra y mi blsamo. com mi miel y mi panal, beb mi vino y mi leche. Coman, amigos mos, beban, y embriguense de amor! {El Amado}
Yo duermo, pero mi corazn vela: oigo a mi amado que golpea. "breme, hermana ma, mi amada, paloma ma, mi preciosa! Porque mi cabeza est empapada por el roco y mi cabellera por la humedad de la noche". {La Amada}
"Ya me quit la tnica, cmo voy a ponrmela de nuevo? Ya me lav los pies, cmo voy a ensucirmelos?". {La Amada}
Mi amado pas la mano por la abertura de la puerta, y se estremecieron mis entraas. {La Amada}
Me levant para abrirle a mi amado, y mis manos destilaron mirra, fluy mirra de mis dedos, por el pasador de la cerradura. {La Amada}
Yo misma le abr a mi amado, pero l ya haba desaparecido. El alma se me fue detrs de l! Lo busqu, y no lo encontr, lo llam y no me respondi! {La Amada}
Me encontraron los centinelas que hacen la ronda en la ciudad; los guardias de las murallas me golpearon y me hirieron, me arrancaron el manto. {La Amada}
Jrenme, hijas de Jerusaln, que si encuentran a mi amado, le dirn... qu le dirn? Que estoy enferma de amor. {La Amada}
Qu tiene tu amado ms que los otros, t, la ms hermosa de las mujeres? Qu tiene tu amado ms que los otros para que nos conjures de esa manera? {Coro}
Mi amado es apuesto y sonrosado, se distingue entre diez mil. {La Amada}
Su cabeza es un lingote de oro puro, sus cabellos son ramas de palmera, negros como un cuervo. {La Amada}
Sus ojos son dos palomas junto a una corriente de agua, que se baan en leche y se posan sobre un estanque. {La Amada}
Sus mejillas son canteros perfumados, almcigos de hierbas aromticas. Sus labios son lirios que destilan mirra pura. {La Amada}
Sus manos, brazaletes de oro, adornados con piedras de Tarsis. Su vientre, un bloque de marfil, todo incrustado de zafiros. {La Amada}
Sus piernas, columnas de alabastro, asentadas sobre bases de oro puro. Su aspecto es como el Lbano, esbelto como los cedros. {La Amada}
Su paladar rebosa dulzura y todo en l es una delicia. As es mi amado, as es mi amigo, hijas de Jerusaln. {La Amada}
Adnde se ha ido tu amado, t, la ms hermosa de las mujeres? Adnde se dirigi tu amado, para que lo busquemos contigo? {Coro}
Mi amado ha bajado a su jardn, a los canteros perfumados, para apacentar su rebao en los jardines, para recoger lirios. {La Amada}
Mi amado es para m, y yo soy para mi amado, que apacienta su rebao entre los lirios! {La Amada}
Eres bella, amiga ma, como Tirs, hermosa como Jerusaln! {El Amado}
Aparta de m tus ojos, porque me fascinan. Tus cabellos son un rebao de cabras que bajan por las laderas de Galaad. {El Amado}
Tus dientes, como un rebao de ovejas que acaban de baarse: todas ellas han tenido mellizos y no hay ninguna estril. {El Amado}
Como cortes de granada son tus mejillas, detrs de tu velo. {El Amado}
Son sesenta las reinas, ochenta las concubinas, e innumerables las jvenes. {El Amado}
Pero una sola es mi paloma mi preciosa. Ella es la nica de su madre, la preferida de la que la engendr: al verla, la felicitan las jvenes, las reinas y concubinas la elogian. {El Amado}
"Quin es esa que surge como la aurora, bella como la luna, resplandeciente como el sol, imponente como escuadrones con sus insignias?". {El Amado}
Yo baj al jardn de los nogales, a ver los retoos del valle, a ver si brotaba la via, si florecan los granados... {La Amada}
Y sin que yo me diera cuenta, me encontr en la carroza con mi prncipe. {La Amada}
Vuelve, vuelve Sulamita, vuelve, vuelve, para que te veamos! Por qu miran a la Sulamita, bailando entre dos coros? {Coro. El Amado}
Qu bellos son tus pies en las sandalias, hija de prncipe! Las curvas de tus caderas son como collares, obra de las manos de un orfebre. {El Amado}
Tu ombligo es un cntaro, donde no falta el vino aromtico. Tu vientre, un haz de trigo, bordeado de lirios. {El Amado}
Tus pechos son como dos ciervos jvenes, mellizos de una gacela. {El Amado}
Tu cuello es como una torre de marfil. Tus ojos, como las piscinas de Jesbn, junto a la puerta Mayor. Tu nariz es como la Torre del Lbano, centinela que mira hacia Damasco. {El Amado}
Tu cabeza se yergue como el Carmelo, tu cabellera es como la prpura: un rey est prendado de esas trenzas! {El Amado}
Qu hermosa eres, qu encantadora, mi amor y mi delicia! {El Amado}
Tu talle se parece a la palmera, tus pechos a sus racimos. {El Amado}
Yo dije: Subir a la palmera, y recoger sus frutos. Que tus pechos sean como racimos de uva, tu aliento como aroma de manzanas, {El Amado}
y tu paladar como un vino delicioso, que corre suavemente hacia el amado, fluyendo entre los labios y los dientes! {El Amado}
Yo soy para mi amado, y l se siente atrado hacia m. {La Amada}
Ven, amado mo, salgamos al campo! Pasaremos la noche en los poblados; {La Amada}
de madrugada iremos a las vias, veremos si brotan las estepas, si se abren las flores, si florecen las granadas... All te entregar mi amor. {La Amada}
de madrugada iremos a las vias, veremos si brotan las estepas, si se abren las flores, si florecen las granadas... All te entregar mi amor. {La Amada} [ (Song of Solomon 7:14) Las mandrgoras exhalan su perfume, los mejores frutos estn a nuestro alcance: los nuevos y los aejos, amado mo, los he guardado para ti. {La Amada} ] 
Ah, si t fueras mi hermano, criado en los pechos de mi madre! Al encontrarte por la calle podra besarte, sin que la gente me despreciara. {La Amada}
Yo te llevara a la casa de mi madre, te hara entrar en ella, y t me ensearas... Te dara de beber, vino aromatizado y el juego de mis granadas. {La Amada}
Su izquierda sostiene mi cabeza y con su derecha me abraza. {La Amada}
Jrenme, hijas de Jerusaln, que no despertarn, ni desvelarn a mi amor, hasta que ella quiera. {El Amado}
Quin es esa que sube del desierto, reclinada sobre su amado? Te despert debajo del manzano, all donde tu madre te dio a luz, donde te dio a luz la que te engendr. {Coro. El Amado}
Grbame como un sello sobre tu corazn, como un sello sobre tu lazo, porque el Amor es fuerte como la Muerte, inflexibles como el Abismo son los celos. Sus flechas son flechas de fuego, sus llamas, llamas del Seor. {La Amada}
Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor, ni los ros anegarlo. Si alguien ofreciera toda su fortuna a cambio del amor, tan slo conseguira desprecio. {La Amada}
Tenemos una hermana pequea, an no le han crecido los pechos. Qu haremos con nuestra hermana, cuando vengan a pedirla? {Los hermanos}
Si fuera una muralla, le pondramos almenas de plata; si fuera una puerta, la reforzaramos con tablas de cedro. {Los hermanos}
Yo soy una muralla, y mis pechos son como torreones: por eso soy a los ojos de l como quien ha encontrado la paz. {La hermana menor}
Salomn tena una via en Baal Hamn; la confi a unos cuidadores, y cada uno le traa mil siclos de plata por sus frutos. {El Amado}
Mi via es slo para m, para ti, Salomn, son los mil siclos, y doscientos para los cuidadores. {El Amado}
T que habitas en los jardines!, mis compaeros prestan odo a tu voz; deja que yo te oiga decir: {El Amado}
"Aprate, amado mo, como una gacela, como un ciervo joven, sobre las montaas perfumadas". {El Amado}
Palabras de Cohlet, hijo de David, rey en Jerusaln.
Vanidad, pura vanidad!, dice Cohlet. Vanidad, pura vanidad! Nada ms que vanidad!
Qu provecho saca el hombre de todo el esfuerzo que realiza bajo el sol?
Una generacin se va y la otra viene, y la tierra siempre permanece.
El sol sale y se pone, y se dirige afanosamente hacia el lugar de donde saldr otra vez.
El viento va hacia el sur y gira hacia el norte; va dando vueltas y vueltas, y retorna sobre su curso.
Todos los ros van al mar y el mar nunca se llena; al mismo lugar donde van los ros, all vuelven a ir.
Todas las personas estn gastadas, ms de lo que se puede expresar. No se sacia el ojo de ver y el odo no se cansa de escuchar?
Lo que fue, eso mismo ser; lo que se hizo, eso mismo se har: no hay nada nuevo bajo el sol!
Si hay algo de lo que dicen: "Mira, esto s que es algo nuevo". en realidad, eso mismo ya existi muchsimo antes que nosotros.
No queda el recuerdo de las cosas pasadas, ni quedar el recuerdo de las futuras en aquellos que vendrn despus.
Yo, Cohlet, he sido rey de Israel, en Jerusaln,
y me dediqu a investigar y a explorar con sabidura todo lo que se hace bajo el cielo: es esta una ingrata tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella.
As observ todas las obras que se hacen bajo el sol, y vi que todo es vanidad y correr tras el viento.
Lo torcido no se puede enderezar, ni se puede contar lo que falta.
Entonces me dije a m mismo: Yo acumul una gran sabidura, ms que todos mis predecesores en Jerusaln, y mi corazn ha visto mucha sabidura y ciencia.
Me dediqu a conocer la sabidura, la ciencia, la locura y la necedad, y advert que tambin eso es correr tras el viento.
Porque mucha sabidura trae mucha afliccin, y el que acumula ciencia, acumula dolor.
Yo me dije a m mismo: "Ven, te har experimentar el placer; goza del bienestar". Pero tambin esto es vanidad.
De la risa, dije: "No es ms que locura". y de la alegra: "Para qu sirve?".
Decid estimular mi carne con el vino, manteniendo la mente lcida, y dejarme llevar de la insensatez, hasta ver qu les conviene hacer a los hombres bajo el cielo, en los contados das de su vida.
Emprend grandes obras: me constru mansiones y plant viedos;
me hice jardines y parques, y plant all toda clase de rboles frutales;
me fabriqu cisternas, para regar el bosque donde crecan los rboles;
compr esclavos y esclavas, y algunos me nacieron en casa; pose tambin ganado en abundancia, ms que todos mis predecesores en Jerusaln.
Amonton adems plata y oro, y tesoros dignos de reyes y de provincias; me consegu cantores y cantoras, y muchas mujeres hermosas, que son la delicia de los hombres.
Llegu a ser tan grande, que super a todos mis predecesores en Jerusaln. Sin embargo, la sabidura permaneca siempre conmigo.
No negu a mis ojos nada de lo que pedan, ni priv a mi corazn de ningn placer; mi corazn se alegraba de todo mi trabajo, y este era el premio de todo mi esfuerzo.
Pero luego dirig mi atencin a todas las obras que haban hecho mis manos y a todo el esfuerzo que me haba empeado en realizar, y vi que todo es vanidad y correr tras el viento: no se obtiene ningn provecho bajo el sol!
Entonces volv mis ojos hacia la sabidura, hacia la locura y la insensatez. Porque qu har el sucesor del rey? Lo mismo que ya se haba hecho antes.
Y vi que la sabidura aventaja a la insensatez, como la luz a las tinieblas:
el sabio tiene los ojos bien puestos, mientras que el necio camina en tinieblas. Pero yo s tambin que a los dos les espera la misma suerte.
Y me dije a m mismo: si la suerte del necio ser tambin la ma, para qu, entonces, me hice ms sabio? Y pens que tambin esto es vanidad.
Porque no perdurar el recuerdo ni del sabio ni del necio: con el paso de los das, todo cae en el olvido. As es: el sabio muere igual que el necio!
Y llegu a detestar la vida, porque me da fastidio todo lo que se hace bajo el sol. S, todo es vanidad y correr tras el viento.
Y tambin detest todo el esfuerzo que haba realizado bajo el sol, y que tendr que dejar al que venga despus de m.
Y quin sabe si l ser sabio o necio? Pero ser el dueo de lo que yo he conseguido con esfuerzo y sabidura bajo el sol. Tambin esto es vanidad.
Y llegu a desesperar de todo el esfuerzo que haba realizado bajo el sol.
Porque un hombre que ha trabajado con sabidura, con ciencia y eficacia, tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningn esfuerzo. Tambin esto es vanidad y una grave desgracia.
Qu le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?
Porque todos sus das son penosos, y su ocupacin, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazn. Tambin esto es vanidad.
Lo nico bueno para el hombre es comer y beber, y pasarla bien en medio de su trabajo. Yo vi que tambin esto viene de la mano de Dios.
Porque quin podra comer o gozar si no es gracias a l?
Porque al que es de su agrado l le da sabidura, ciencia y alegra; al pecador, en cambio, lo ocupa en amontonar y atesorar para drselo al que agrada a Dios. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol:
un tiempo para nacer y un tiempo para morir, un tiempo para plantar y un tiempo para arrancar lo plantado;
un tiempo para matar y un tiempo para curar, un tiempo para demoler y un tiempo para edificar;
un tiempo para llorar y un tiempo para rer, un tiempo para lamentarse y un tiempo para bailar;
un tiempo para arrojar piedras y un tiempo para recogerlas, un tiempo para abrazarse y un tiempo para separarse;
un tiempo para buscar y un tiempo para perder, un tiempo para guardar y un tiempo para tirar;
un tiempo para rasgar y un tiempo para coser, un tiempo para callar y un tiempo para hablar;
un tiempo para amar y un tiempo para odiar, un tiempo de guerra y un tiempo de paz.
Qu provecho obtiene el trabajador con su esfuerzo?
Yo vi la tarea que Dios impuso a los hombres para que se ocupen de ella.
El hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero tambin puso en el corazn del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin.
Yo comprend que lo nico bueno para el hombre es alegrarse y buscar el bienestar en la vida.
Despus de todo, que un hombre coma y beba y goce del bienestar con su esfuerzo, eso es un don de Dios.
Yo reconoc que todo lo que hace Dios dura para siempre: no hay que aadirle ni quitarle nada, y Dios obra as para que se tenga temor en su presencia.
Lo que es, ya fue antes, lo que ha de ser, ya existi, y Dios va en busca de lo que es fugaz.
Yo he visto algo ms bajo el sol: en lugar del derecho, la maldad y en lugar de la justicia, la iniquidad.
Entonces me dije a m mismo: Dios juzgar al justo y al malvado, porque all hay un tiempo para cada cosa y para cada accin.
Yo pens acerca de los hombres: si Dios los prueba, es para que vean que no se distinguen de los animales.
Porque los hombres y los animales tienen todos la misma suerte: como mueren unos, mueren tambin los otros. Todos tienen el mismo aliento vital y el hombre no es superior a las bestias, porque todo es vanidad.
Todos van hacia el mismo lugar; todo viene del polvo y todo retorna al polvo.
Quin sabe si el aliento del hombre sube hacia lo alto, y si el aliento del animal baja a lo profundo de la tierra?
Por eso, yo vi que lo nico bueno para el hombre es alegrarse de sus obras, ya que esta es su parte: Quin, en efecto, lo llevar a ver lo que habr despus de l?
Yo volv mis ojos a todas las opresiones que se cometen bajo el sol: ah estn las lgrimas de los oprimidos, y no hay quien los consuele. La fuerza est del lado de los opresores, y no hay nadie que les d su merecido.
Entonces tuve por ms felices a los muertos, porque ya estn muertos, que a los vivos, porque viven todava;
y consider ms feliz an al que todava no ha existido, porque no ha visto las infamias que se cometen bajo el sol.
Yo vi que todo el esfuerzo y toda la eficacia de una obra no son ms que rivalidad de unos contra otros. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
El necio se cruza de brazos y se devora a s mismo.
Ms vale un puado con tranquilidad, que las dos manos bien llenas a costa de fatigas y de correr tras el viento.
Luego volv mis ojos a otra cosa vana bajo el sol:
un hombre est completamente solo, no tiene hijo ni hermano, pero nunca pone fin a su esfuerzo ni se sacia de ambicionar riquezas. Entonces, para quin me esfuerzo y me privo del bienestar? Tambin esto es vanidad y una tarea ingrata.
Valen ms dos juntos que uno solo, porque es mayor la recompensa del esfuerzo.
Si caen, uno levanta a su compaero; pero pobre del que est solo y se cae, sin tener a nadie que lo levante!
Adems, si se acuestan juntos, sienten calor, pero uno solo cmo se calentar?
Y a uno solo se lo domina, pero los dos podrn resistir, porque la cuerda trenzada no se rompe fcilmente.
Ms vale un joven pobre y sabio que un rey viejo y necio, que ya no es capaz de hacerse aconsejar.
Aunque aquel sali de la crcel para reinar y haba sido pobre en su propio reino,
yo vi a todos los vivientes que caminan bajo el sol ponerse de parte del joven sucesor, que se erigi en lugar del otro.
Era una multitud interminable la que l encabezaba. Pero los que vendrn despus tampoco estarn contentos con l, porque tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
Era una multitud interminable la que l encabezaba. Pero los que vendrn despus tampoco estarn contentos con l, porque tambin esto es vanidad y correr tras el viento. [ (Ecclesiastes 4:17) Vigila tus pasos cuando vayas a la Casa de Dios. Acrcate dispuesto a escuchar, ms bien que a ofrecer el sacrificio de los insensatos, porque ellos no se dan cuenta que obran mal. ] 
No te apures a abrir la boca y que tu corazn no se apresure a proferir una palabra delante de Dios. Porque Dios est en el cielo, y t, sobre la tierra: s parco en tus palabras,
ya que los sueos vienen de las muchas ocupaciones y las palabras necias, de hablar demasiado.
Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque a l no le agradan los necios: el voto que hayas hecho, cmplelo.
Ms te vale no hacer un voto que hacerlo y no cumplirlo.
No dejes que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios: "Ha sido por inadvertencia". Por qu Dios tendr que irritarse contra tu palabra y arruinar la obra de tus manos?
Porque en los muchos sueos abundan las ilusiones y el palabrero. T, simplemente, teme a Dios.
Si ves que en la provincia se oprime al pobre y se violan el derecho y la justicia, no te sorprendas por eso. Porque un grande tiene un superior que lo vigila, y hay otros grandes por encima de ellos.
De todas maneras, lo que ms aprovecha a un pas es un rey con campos bien cultivados.
El que ama el dinero no se sacia jams, y al que ama la opulencia no le bastan sus ganancias. Tambin esto es vanidad.
Donde abundan las provisiones son muchos los que las devoran. Y qu beneficio reportan a su dueo, fuera de poder mirarlas con sus propios ojos?
Dulce es el sueo del trabajador, sea que coma poco o mucho; al rico, en cambio, el estmago lleno no lo deja dormir.
Hay un mal muy penoso que yo he visto bajo el sol: es la riqueza guardada por su dueo para su propia desgracia.
Esta riqueza se pierde en un mal negocio, y el hijo que l engendr se queda sin nada.
El sali desnudo del vientre de su madre, y as volver, como haba venido; de su esfuerzo no saca nada que pueda llevrselo consigo,
Este es ciertamente un mal muy penoso: se fue exactamente como haba venido, y de qu le aprovech esforzarse por nada?
Adems, todos sus das comi oscuramente, con mucho dolor, malestar e irritacin.
Yo he comprobado esto: lo ms conveniente es comer y beber y encontrar la felicidad en el esfuerzo que uno realiza bajo el sol, durante los contados das de vida que Dios le concede a cada uno: porque esta es la parte reservada a los hombres.
Adems, si Dios ha dado a un hombre riquezas y posesiones, y le permite disfrutar de ellas, tomar la parte que le toca y alegrarse de su trabajo, eso es un donde Dios!
No, l no piensa demasiado en la brevedad de la vida, cuando Dios lo tiene ocupado con pensamientos alegres.
Hay un mal que yo he visto bajo el sol y que resulta muy pesado para el hombre
A uno Dios le ha dado riquezas, posesiones y honores, y no le falta nada de todo lo que desea. Pero Dios no le permite disfrutar de eso, sino que lo disfruta un extrao. Esto es vanidad y un mal penoso.
Si un hombre tiene cien hijos y vive muchos aos, por ms numerosos que sean los das de sus aos. si su alma no se sacia de felicidad y ni siquiera le dan sepultura, yo digo que un aborto es ms feliz que l.
Porque este ha venido en vano y se va hacia las tinieblas, y su nombre ser cubierto por las tinieblas;
no ha visto ni conocido el sol, pero descansa ms tranquilo que aquel.
Y aunque ese hombre hubiera vivido dos mil aos sin ser en ellos la felicidad, acaso no van todos al mismo sitio?
Todo el esfuerzo del hombre va a parar a su boca, pero el deseo no se satisface jams.
En qu aventaja el sabio al necio? Qu ventaja tiene el pobre que sabe enfrentarse con la vida?
Vale ms lo que se ve con los ojos que lo que se imagina con el deseo. Tambin esto es vanidad y correr tras el viento.
Lo que existe, ya ha sido llamado por su nombre. Ya se sabe lo que es el hombre, y que l no puede entrar en pleito con aquel que es ms fuerte que l.
Donde abundan las palabras, aumenta la vanidad, y qu aprovecha eso al hombre?
Porque quin sabe lo que es bueno para el hombre en la vida, durante los contados das de su vida fugaz que l pasa como una sombra? Quin puede, en efecto indicar al hombre lo que habr despus de l bajo el sol?
Ms vale el buen nombre que un buen perfume y el da de la muerte, ms que el del nacimiento.
Ms vale ir a una casa donde hay duelo que asistir a un banquete, porque ese es el fin de todo hombre y all reflexionan los vivientes.
Ms vale la tristeza que la risa, porque el rostro serio ayuda a pensar.
El corazn del sabio est en la casa de duelo y el del necio, en el lugar de diversin.
Ms vale escuchar el reproche de un sabio que or el canto de los necios.
porque como el crepitar de las espinas bajo la olla, as es la risa de los necios. Y tambin esto es vanidad.
La opresin puede enloquecer a un sabio, y los regalos pierden el corazn.
Ms vale el fin de una cosa que su comienzo y ms vale ser paciente que pretender demasiado.
No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo se alberga en el pecho de los necios.
No digas: "A qu se debe que el tiempo pasado fue mejor que el presente?". Porque no es la sabidura la que te lleva a hacer esa pregunta.
La sabidura vale tanto como una herencia y el provechosa para los que ven la luz del sol.
Porque estar a la sombra de la sabidura es como estar a la sombra del dinero, y la ventaja de la ciencia es que la sabidura hace vivir al que la posee.
Observa la obra de Dios: quin puede enderezar lo que l torci?
Disfruta de los das felices y en los das adversos, reflexiona: Dios hizo que se sucedan unos a otros, de manera que el hombre no descubra nada de lo que vendr despus de l.
Yo he visto de todo en mis das vanos: hay justos que parecen a pesar de su justicia y malvados que sobreviven a pesar de su maldad.
No seas excesivamente justo ni quieras ser demasiado sabio: para qu te vas a arruinar?
No seas demasiado malo ni te comportes como un necio: para qu vas a morir antes de tiempo?
Lo mejor es procurar esto sin dejar de lado aquello: el que teme a Dios sabe unir las dos cosas.
La sabidura hace ms fuerte al sabio que diez magistrados de una ciudad.
No hay un hombre justo sobre la tierra que haga el bien sin pecar jams.
Tampoco prestes atencin a todo lo que se dice. no sea que escuches a tu servidor que te maldice.
Porque, adems, t sabes muy bien cuntas veces has maldecido a otros.
Yo experiment todo esto con sabidura, pensando: "Voy a ser sabio". Pero ella est fuera de mi alcance:
lo que existe es lejano y profundo, ms profundo de lo que se puede vislumbrar.
Yo me dediqu con el mayor empeo a conocer, a explorar, y a buscar la sabidura y la razn de las cosas y reconoc que la maldad es una insensatez, y la necedad, una locura.
Y yo encuentro ms amarga que la muerte a la mujer, cuando ella misma es una trampa, su corazn, una red, y sus brazos, ataduras. Con el favor de Dios, uno puede librarse, pero el pecador se deja atrapar.
Mira: esto es lo que descubr, dice Cohlet. tratando de razonar caso por caso.
Pero esto es lo que todava busco, sin haberlo encontrado: He logrado encontrar a un hombre entre mil, pero entre todas las mujeres no hall ni una sola.
En resumen, he descubierto lo siguiente: Dios hizo recto al hombre, pero ellos se buscan muchas complicaciones.
Quin es como el sabio y quin sabe interpretar los hechos? La sabidura de un hombre ilumina su rostro, y as se transforma la aspereza de su semblante.
Observa la orden del rey y esto, a causa del juramento hecho a Dios.
No te apresures a retirarte de su presencia ni te obstines en nada malo, porque l hace lo que quiere:
la palabra del rey es soberana y nadie puede decirle: "Qu haces?".
El que observa el mandamiento no experimenta ningn mal, y el corazn del sabio sabe que hay un tiempo y un juicio.
Para cada cosa, en efecto, hay un tiempo y un juicio; pero un gran mal pesa sobre el hombre,
y es que l ignora lo que va a suceder, porque quin le indicar cmo ser eso?
Ningn hombre es dueo del aliento vital, para poder retenerlo, y nadie tiene dominio sobre el da de la muerte; no hay tregua en este combate y la maldad no librar al que la comete.
Esto es lo que vi cuando prest atencin a todo lo que se hace bajo el sol, mientras un hombre domina a otro para hacerle el mal.
As, yo vi a hombres malvados que eran sepultados honrosamente: ellos partieron del Lugar santo, y en la ciudad se olvidaba cmo haban obrado. Tambin esto es vanidad.
Como la sentencia contra las malas acciones no se ejecuta inmediatamente, el corazn de los seres humanos se llena de deseos de hacer el mal.
El pecador que hace cien veces el mal puede, a pesar de todo, vivir largo tiempo. Sin embargo, yo s muy bien que la felicidad es para los que temen a Dios, porque ellos sienten temor en su presencia.
Pero no habr felicidad para el malvado: l, como una sombra no vivir largamente, porque no tiene temor de Dios.
Hay una cosa vana que acontece sobre la tierra; a algunos justos le sucede lo que corresponde a la manera de obrar de los malvados, y a algunos malvados les sucede lo que corresponde a la manera de obrar de los justos. Yo digo que tambin esto es vanidad.
Por eso, elogi la alegra, ya que lo nico bueno para el hombre bajo el sol es comer, beber, y sentirse contento: esto es lo que le sirve de compaa en sus esfuerzos mientras duran los das de su vida, que Dios le concede bajo el sol.
Cuando me dediqu a conocer la sabidura y a ver la tarea que se realiza bajo el sol, sin que los ojos se entreguen al sueo ni de da ni de noche,
entonces yo vi toda la obra de Dios. El hombre no puede descubrir la obra que se hace bajo el sol. Por ms que se esfuerce en buscar, no encuentra; y aunque el sabio diga que conoce, en realidad, nada puede descubrir.
S, yo me puse a pensar en todo esto y vi que los justos, los sabios y sus acciones estn en la mano de Dios. Pero el hombre ni siquiera sabe si es objeto de amor o de aversin. Todo lo que est ante l es vanidad,
porque a todos les espera la misma suerte: al justo y al impo, al bueno y al malo, al puro y al impuro, al que ofrece sacrificios y al que no los ofrece; lo mismo le pasa al bueno y al pecador, al que jura y al que teme hacer un juramento.
Esto es lo malo en todo lo que sucede bajo el sol: como es igual la suerte de todos, el corazn de los hombres se llena de maldad, la locura est dentro de ellos mientras viven, y despus, acaban entre los muertos.
Mientras uno est unido a todos los vivientes, siempre hay esperanza, porque "ms vale perro vivo que len muerto".
Los vivos, en efecto, saben que morirn, pero los muertos no saben nada: para ellos ya no hay retribucin, porque su recuerdo cay en el olvido.
Se han esfumado sus amores, sus odios y sus rivalidades, y nunca ms podrn compartir todo lo que se hace bajo el sol.
Ve, entonces, come tu pan con alegra y bebe tranquilamente tu vino, porque a Dios ya le agradaron tus obras.
Que tu ropa sea siempre blanca y nunca falte el perfume en tu cabeza.
Goza de la vida con la mujer que amas, mientras dure esa vana existencia que Dios te concede bajo el sol, porque esa es tu parte en la vida y en el esfuerzo que realizas bajo el sol.
Todo lo que est al alcance de tu mano realzalo con tus propias fuerzas, porque no hay obra, ni proyecto, ni ciencia, ni sabidura, en el Abismo adonde t irs.
Adems, yo vi otra cosa bajo el sol: la carrera no la gana el ms veloz, ni el ms fuerte triunfa en el combate; el pan no pertenece al ms sabio, ni la riqueza al ms inteligente, ni es favorecido el ms capaz, porque en todo interviene el tiempo y el azar.
El hombre no sabe cundo llega su hora: como los peces atrapados en la red fatal, como los pjaros aprisionados por el lazo, as los hombres se ven sorprendidos por la adversidad cuando cae de improviso sobre ellos.
Tambin he visto bajo el sol un caso de sabidura que considero realmente notable
Haba una pequea ciudad, con pocos habitantes; un gran rey la atac, la cerc, y construy contra ella grandes empalizadas.
All se encontraba un hombre pobre pero sabio, que salv la ciudad con su sabidura. A pesar de eso, nadie se acord ms de ese pobre hombre.
Entonces pens: "Ms vale maa que fuerza". pero la sabidura del pobre es despreciada y nadie escucha sus palabras.
Las palabras de los sabios odas con calma valen ms que los gritos del que gobierna a los necios.
Vale ms la sabidura que las mquinas de guerra, pero una sola falla malogra mucho bien.
Una mosca muerta corrompe y hace fermentar el leo del perfumista. Pesa ms un poco de insensatez que la sabidura y la gloria.
El sabio piensa rectamente, y el necio lo hace torcidamente.
Por cualquier camino que vaya, al necio le falta el buen sentido, y hace que se diga de l: "Es un necio".
Si el que gobierna se irrita contra ti, no te salgas de quicio, porque la sangre fra evita grandes fallas.
Hay un mal que yo he visto bajo el sol, como error que procede de la autoridad:
el necio es promovido a los puestos ms altos y los nobles rebajados a los puestos inferiores.
Yo vi esclavos montados a caballo y prncipes de a pie, como los esclavos.
El que cava una fosa cae en ella y al que derriba un cerco, lo muerde una serpiente.
El que saca piedras se lastima con ellas y el que corta lea est expuesto al peligro.
Si el hierro est mellado, y no lo afilan, es preciso redoblar las fuerzas: por eso es provechoso emplear bien la sabidura.
Si la serpiente muerde porque falla el encantamiento, qu provecho saca el encantador?
Las palabras del sabio son recibidas con agrado, pero al necio lo pierde su propia lengua:
cuando empieza a hablar, dice insensateces, y cuando termina, las peores locuras;
el insensato multiplica las palabras. El hombre no sabe lo que va a suceder: quin puede anunciarle lo que vendr despus de l?
El esfuerzo fatiga al necio, porque no se da maa ni para ir a la ciudad.
Ay de ti, nacin, si tu rey es un joven y tus prncipes comen desde la maana!
Feliz de ti, nacin, si tienes por rey a un noble de nacimiento, y tus prncipes comen cuando es debido, para reparar sus fuerzas y no para embriagarse!
Por la pereza se desploman las vigas y por la dejadez se viene abajo la casa.
Para divertirse se celebra un banquete, el vino alegra la vida y el dinero responde por todo!
Ni siquiera en privado maldigas al rey, y ni en tu habitacin maldigas a un rico, porque un pjaro puede hacer correr la voz y la indiscrecin tiene alas.
Arroja tu pan sobre la superficie del agua y, a la larga, lo volvers a encontrar.
Da una parte a siete, y aun a ocho personas, porque ignoras qu calamidades pueden venir sobre la tierra.
Cuando las nubes se llenan, derraman lluvia sobre la tierra; y si un rbol cae hacia el sur o hacia el norte, queda en el mismo lugar donde cay.]
El que mira el viento no siembra y el que mira las nubes no cosecha.
As como ignoras cmo llega el aliento vital a los huesos en el seno de la mujer embarazada, as tambin ignoras la obra de Dios, que hace todas las cosas.
Siembra tu semilla por la maana y no dejes que tu brazo descanse hasta la tarde, porque no sabes si es esto o aquello lo que va a prosperar, o si ambas cosas son igualmente buenas.
Dulce es la luz y es bueno para los ojos la luz del sol.
Si un hombre vive muchos aos, que disfrute de todos ellos, pero recuerde que sern muchos los das sombros y que todo lo que sucede es vanidad.
Algrate, muchacho, mientras eres joven, y que tu corazn sea feliz en tus aos juveniles. Sigue los impulsos de tu corazn y lo que es un incentivo para tus ojos; pero ten presente que por todo eso Dios te llamar a juicio.
Aparta de tu corazn la tristeza y aleja de tu carne el dolor, porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente.
Acurdate de tu Creador en los das de tu juventud, antes que lleguen los das penosos y vengan los aos en los que dirs: "No encuentro en ellos ningn placer";
antes que se oscurezcan el sol y la luz, la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes cargadas de lluvia.
En aquel da temblarn los guardianes de la casa y se encorvarn los hombres vigorosos; se detendrn las moledoras, que ya sern pocas, y se oscurecern las que miran por las ventanas;
se cerrarn las puertas de la calle, mientras declina el ruido del molino; cesar el canto de los pjaros y enmudecern las que entonan canciones.
Entonces se temern las cuestas empinadas y los terrores acecharn por el camino. El almendro estar florecido, se pondr pesada la langosta y la alcaparra perder su eficacia. Porque el hombre se va a su morada eterna, mientras las plaideras rondan por la calle.
S, acurdate de l antes que se corte la hebra de plata y se quiebre la ampolla de oro, antes que se haga pedazos el cntaro en la fuente y se rompa la cuerda del aljibe;
antes que el polvo vuelva a la tierra, como lo que es, y el aliento vuelva a Dios, porque es l quien lo dio.
Vanidad, pura vanidad!, dice Cohlet. Nada ms que vanidad!
Cohlet, adems de ser sabio, tambin ense la ciencia al pueblo; l pes, examin y ajust numerosos proverbios.
Cohlet trat de encontrar sentencias agradables y escribi exactamente palabras verdaderas
Los dichos de los sabios son como aguijones y las colecciones de sentencias, como mojones bien plantados, dones de un solo pastor.
Una advertencia ms, hijo mo: multiplicar los libros es una cosa interminable y estudiar demasiado deja el cuerpo exhausto.
En conclusin: una vez odo todo esto, teme al Seor y observa sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre.
Dios llevar a juicio todas las obras, aun loa que est escondido, sea bueno o malo.
[[lef] Cmo est solitaria la ciudad populosa! Se ha quedado como una viuda la grande entre las naciones; la princesa entre las provincias tiene que pagar tributo.
[Bet] Pasa la noche llorando, las lgrimas corren por sus mejillas. No hay nadie que la consuele entre todos los que la amaban: todos sus amigos la han traicionado, se han convertido en enemigos.
[Gumel] Jud est desterrada, en la miseria y en la ms dura esclavitud. Ella habita entre las naciones, sin encontrar un descanso. Todos sus perseguidores la alcanzaron en angostos desfiladeros.
[Dlet] Los caminos de Sin estn de duelo, porque nadie acude a las fiestas. Todas sus puertas estn desoladas, gimen sus sacerdotes, sus vrgenes estn afligidas, y qu amargura hay en ella!
[He] Sus adversarios han prevalecido, sus enemigos estn tranquilos, porque el Seor la ha llenado de afliccin por sus muchas rebeldas. Sus nios han partido al cautiverio delante del adversario.
[Vau] La hija de Sin ha perdido todo su esplendor. Sus prncipes parecan ciervos que no encuentran donde pastar: iban caminando sin fuerzas delante del perseguidor.
[Zain] Jerusaln recuerda sus das de miseria y de vida errante, cuando cay su pueblo en poder del adversario, sin que nadie la socorriera. Sus adversarios la miraban y se rean de su ruina.
[Jet] Jerusaln ha pecado gravemente y se ha convertido en algo inmundo. Los que la honraban la consideran despreciable, porque han visto su desnudez; tambin ella gime y se vuelve hacia atrs.
[Tet] Hasta en sus vestidos aparece su impureza! Ella no pens en el futuro, y cay de manera portentosa, sin que nadie la consolara! "Mira, Seor, mi opresin porque triunfa el enemigo!".
[Iod] El adversario extendi su mano hacia todos sus tesoros. S, ella ha visto a los paganos entrar en su Santuario, aunque t mismo habas prohibido que entraran en tu asamblea!
[Caf] Todo su pueblo va gimiendo en busca de pan; dan sus tesoros a cambio de alimento para recobrar sus fuerzas. "Mira, Seor, y fjate cmo estoy envilecida!".
[Lmed] Todos ustedes, los que pasan por el camino, fjense bien y miren si hay un dolor comparable al mo: a este dolor que me atormenta, porque el Seor ha querido afligirme en el da de su furor!
[Mem] El envi un fuego desde lo alto, lo hizo bajar hasta mis huesos. Tendi una red a mis pies, me hizo retroceder. Me convirti en una desolacin, estoy siempre dolorida.
[Nun] El ha vigilado mis rebeldas, ellas se entrelazan en su mano. Su yugo est sobre mi cuello, hace flaquear mi fuerza. El Seor me ha puesto en unas manos a las que no puedo resistir.
[Smec] El Seor derrib a mis valientes, que estaban dentro de m. Convoc contra m una asamblea para destrozar a mis jvenes. El Seor pisote en el lagar a la virgen hija de Jud.
[Ain] A causa de esto, estoy llorando, mis ojos se deshacen en llanto, porque est lejos de m el consolador que podra reanimarme. Mis hijos estn desolados, porque triunfa el enemigo.
[Pe] Sin extiende sus manos, pero nadie la consuela. El Seor dio rdenes contra Jacob a sus adversarios de alrededor. Jerusaln ha llegado a ser una cosa inmunda en medio de ellos.
[Sade] Pero el Seor es justo, porque yo fui rebelde a su palabra. Oigan bien, todos los pueblos, y miren mi dolor! Mis vrgenes y mis jvenes han partido al cautiverio.
[Qof] Llam a mis amantes, pero ellos me engaaron. Mis sacerdotes y mis ancianos han expirado en la ciudad, mientras buscaban alimento para recobrar sus fuerzas.
[Res] Mira, Seor, cmo estoy angustiada, me hierven las entraas! Mi corazn se conmueve en mi interior, porque he sido rebelde. Afuera, me priva de hijos la espada, adentro, la muerte.
[Sin] Oigan cmo estoy gimiendo, sin que nadie me consuele! Todos mis enemigos, al or mi desgracia, se alegraron de lo que has hecho. Que llegue el Da que t has anunciado, y que ellos estn igual que yo!
[Tau] Que llegue hasta tu presencia toda su maldad! Trtalos como me trataste a m por todas mis rebeldas, porque son muchos mis gemidos y mi corazn est sufriendo.
[lef] Cmo cubri de nubes el Seor, en su enojo, a la hija de Sin! Precipit del cielo a la tierra la gloria de Israel; no se acord del estrado de sus pies, en el da de su ira.
[Bet] El Seor devor sin piedad todas las moradas de Jacob; derrib en su indignacin las fortalezas de la hija de Jud; ech por tierra y profan el reino y sus prncipes.
[Gumel] Abati, en el ardor de su ira, toda la fuerza de Israel; retir su mano derecha frente al enemigo; encendi en Jacob una llama como de fuego que devora a su alrededor.
[Dlet] Tendi su arco como un enemigo, afirm su mano derecha; como un adversario, dio muerte a lo ms apuesto de la juventud; en el campamento de la hija de Sin derram como un fuego su furor.
[He] El Seor se port como un enemigo y devor a Israel: devor todos sus palacios, destruy sus fortalezas; multiplic en la hija de Jud las lamentaciones y los lamentos.
[Vau] Desmantel su morada como una huerta, arras el Lugar de los encuentros. El Seor hizo olvidar en Sin las fiestas y los sbados; despreci, en el mpetu de su ira, al rey y al sacerdote.
[Zain] El Seor rechaz su propio altar, repudi su Santuario; entreg en manos del enemigo los muros de sus palacios; se lanzaron gritos en la Casa del Seor como en un da de fiesta.
[Jet] El Seor decidi arrasar la muralla de la hija de Sin: tom sus medidas y no retir su brazo hasta dejarla derruida; cubri de luto el antemural y el muro, que se desmoronaron juntamente.
[Tet] Sus puertas se hundieron en la tierra, l quebr sus cerrojos; su rey y sus prncipes estn entre las naciones, no hay ms Ley! Tampoco sus profetas obtienen visiones de parte del Seor.
[Iod] Estn sentados en el suelo, silenciosos, los ancianos de la hija de Sin; se han cubierto la cabeza de polvo, se han vestido con un sayal. Dejan caer su cabeza hasta el suelo las vrgenes de Jerusaln.
[Caf] Mis ojos se deshacen en llanto, me hierven las entraas; mi bilis se derrama en la tierra por el desastre de la hija de mi pueblo, mientras desfallecen sus nios y pequeos en las plazas de la ciudad.
[Lmed] Ellos preguntan a sus madres: "Dnde hay pan y vino?", mientras caen desfallecidos como heridos de muerte en las plazas de la ciudad, exhalando su espritu en el regazo de sus madres.
[Mem] A quin podr compararte? A quin te asemejar, hija de Jerusaln? A quin te igualar, para poder consolarte, virgen hija de Jerusaln? Porque tu desastre es inmenso como el mar: quin te sanar?
[Nun] Tus profetas te transmitieron visiones falsas e ilusorias. No revelaron tu culpa a fin de cambiar tu suerte, sino que te hicieron vaticinios falsos y engaosos.
[Smec] Al verte, golpean las manos todos los que pasan por el camino; silban y mueven la cabeza sobre la hija de Jerusaln: "Es esta el dechado de toda hermosura, la alegra de toda la tierra?".
[Ain] Abren sus fauces contra ti todos tus enemigos; silban, rechinan los dientes, diciendo: "La hemos devorado! S, este es el da que esperbamos: ya lo alcanzamos, lo estamos viendo".
[Pe] El Seor ha realizado su designio, ha cumplido su palabra, la que haba decretado hace tiempo: demoli sin compasin, hizo que el enemigo se alegrara de tu suerte, exalt el poder de tus adversarios.
[Sade] Invoca al Seor de corazn, gime, hija de Sin! Deja correr tus lgrimas a raudales, de da y de noche: no te concedas descanso, que no repose la pupila de tus ojos!
[Qof] Levntate, y grita durante la noche, cuando comienza la ronda! Derrama tu corazn como agua ante el rostro del Seor! Eleva tus manos hacia l, por la vida de tus nios pequeos, que desfallecen de hambre en todas las esquinas!
[Res] Mira, Seor, y considera a quin has tratado as! Puede ser que las mujeres se coman a sus hijos, a los pequeos que antes mimaban? Puede ser que se asesine en el Santuario al sacerdote y al profeta?
[Sin] En las calles estn tendidos el nio y el anciano; mis vrgenes y mis jvenes cayeron bajo la espada; t has sembrado la muerte en el da de tu ira, has degollado sin piedad.
[Tau] Convocaste como para un da de fiesta los terrores que me rodean; en el da de la ira del Seor no hay escapados ni sobrevivientes. A los que yo haba mimado y hecho crecer los aniquil mi enemigo!
[lef] Yo soy el hombre que ha soportado la miseria bajo la vara de su furor.
El me condujo y me hizo caminar por las tinieblas, y no por la luz.
Slo contra m, una y otra vez, vuelve su mano todo el da.
[Bet] El marchit mi carne y mi piel, quebr todos mis huesos.
Edific contra m un cerco de veneno y fatiga.
Me confin en las tinieblas, como a los que murieron hace mucho tiempo.
[Gumel] Me tiene cercado y no puedo salir, hizo pesada mi cadena.
Por ms que grite y pida auxilio, cierra el paso a mi plegaria.
Cerc mis caminos con piedras talladas, entorpeci mis senderos.
[Dlet] Fue para m un oso en acecho, un len agazapado.
Me apart del camino y me desgarr, me dej desolado.
Apunt con su arco e hizo de m el blanco de su flecha.
[He] Me clav en los riones las flechas de su aljaba.
Fui la irrisin de mi pueblo, el motivo constante de sus cantos burlones.
El me saci de amargura, me abrev con ajenjo.
[Vau] Parti mis dientes con un guijarro, me revolc en la ceniza.
Ya no hay paz para mi alma, me olvid de la felicidad.
Por eso dije: "Se ha agotado mi fuerza y la esperanza que me vena del Seor".
[Zain] Recordar mi opresin y mi vida errante es ajenjo y veneno.
Mi alma no hace ms que recordar y se hunde dentro de m;
Pero me pongo a pensar en algo y esto me llena de esperanza:
[Jet] La misericordia del Seor no se extingue ni se agota su compasin;
ellas se renuevan cada maana, qu grande es tu fidelidad!
El Seor es mi parte, dice mi alma, por eso espero en l.
[Tet] El Seor es bondadoso con los que esperan en l, con aquellos que lo buscan.
Es bueno esperar en silencio la salvacin que viene del Seor.
Es bueno para el hombre cargar con el yugo desde su juventud.
[Iod] Que permanezca solitario y silencioso, cuando el Seor se lo impone.
Que ponga su boca sobre el polvo: tal vez haya esperanza!
Que ofrezca su mejilla al que lo golpea y se sacie de oprobios.
[Caf] Porque el Seor nunca rechaza a los hombres para siempre.
Si aflige, tambin se compadece, por su gran misericordia.
Porque l no humilla ni aflige de corazn a los hijos de los hombres.
[Lmed] Cuando se aplasta bajo los pies a todos los prisioneros de un pas;
cuando se conculca el derecho de un hombre ante el rostro del Altsimo;
cuando se perjudica a alguien en un pleito, acaso no lo ve el Seor ?
[Mem] Quin dijo algo y eso sucedi, sin que el Seor lo ordenara?
No salen de la boca del Altsimo los males y los bienes?
De qu se queja el hombre mientras vive? Que domine ms bien su pecado!
[Nun] Examinemos a fondo nuestra conducta y volvamos al Seor!
Levantemos en nuestras manos el corazn hacia el Dios del cielo.
Hemos sido infieles y rebeldes; t no has perdonado!
[Smec] Te has cubierto de indignacin y nos has perseguido, has matado sin piedad!
Te has cubierto con una nube para que no pase la plegaria.
Nos has convertido en basura y desecho en medio de los pueblos.
[Ain] Abren sus fauces contra nosotros todos nuestros enemigos.
Nos asaltan el terror y la fosa, la ruina y el desastre.
Ros de lgrimas brotan de mis ojos, por el desastre de la hija de mi pueblo.
[Pe] Mis ojos lloran sin descanso, no hay un alivio,
hasta que el Seor vuelva su mirada y observe desde el cielo.
Mis ojos me hacen sufrir al ver las hijas de mi ciudad.
[Sade] Me han cazado como a un pjaro los que me odian sin razn.
Ahogaron mi vida en un pozo y arrojaron piedras sobre m.
Las aguas corrieron sobre mi cabeza, y yo exclam: "Estoy perdido!".
[Qof] Entonces invoqu tu Nombre, Seor, desde lo ms profundo del pozo.
T escuchaste mi voz: "No cierres tu odo a mi grito de auxilio!".
Te acercaste el da que te invoqu y dijiste: "No temas!".
[Res] T has defendido mi causa, Seor, has rescatado mi vida.
Has visto el dao que me hacen, defiende mi derecho!
Has visto su sed de venganza, todos sus planes contra m.
[Sin] Has escuchado sus insultos, Seor, todos sus planes contra m.
Los labios de mis agresores y sus maquinaciones estn contra m todo el da.
Mralos cuando se sientan o se levantan: soy el motivo de sus cantos burlones.
[Tau] T les dars su merecido, Seor, conforme a la obra de sus manos.
Les endurecers el corazn, y tu maldicin caer sobre ellos.
Los perseguirs con saa y los exterminars debajo de los cielos.
[lef] Cmo se ha oscurecido el oro, se ha empaado el oro ms puro! Las piedras sagradas estn tiradas en todas las esquinas.
[Bet] Los hijos de Sin, tan preciados, valuados a precio de oro fino, cmo son tenidos por vasos de arcilla, obra de las manos de un alfarero!
[Gumel] Hasta los chacales presentan las ubres para amamantar a sus cachorros; pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel como los avestruces del desierto.
[Dlet] La lengua de las criaturas se pega al paladar a causa de la sed; los nios pequeos piden pan, y nadie se lo reparte.
[He] Los que coman manjares exquisitos desfallecen por las calles; los que se haban criado entre prpura se abrazan a los residuos.
[Vau] La iniquidad de la hija de mi pueblo ha superado el pecado de Sodoma, que fue destruida en un instante sin que se moviera una mano contra ella.
[Zain] Sus jvenes eran ms puros que la nieve, ms blancos que la leche; sus cuerpos, ms rojizos que el coral, su figura, un zafiro.
[Jet] Su semblante se ha vuelto ms oscuro que el holln, no se los reconoce por las calles; tienen la piel pegada a los huesos, reseca como madera.
[Tet] Fueron ms dichosos los muertos por la espada, que los muertos por el hambre: aquellos se desangraron, traspasados; estos, por falta de frutos en los campos.
[Iod] Las mismas manos de tiernas mujeres cocinaron a sus hijos: ellos les sirvieron de alimento en el desastre de la hija de mi pueblo.
[Caf] El Seor desahog su furor, derram el ardor de su ira; encendi un fuego en Sin que devor hasta sus cimientos.
[Lmed] Nunca hubieran credo los reyes de la tierra ni todos los habitantes del mundo, que entraran el adversario y el enemigo por las puertas de Jerusaln.
[Mem] Esto sucedi por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
[Nun] Vagaban como ciegos por las calles, manchados de sangre, de manera que no se poda tocar sus vestiduras.
[Smec] "Aprtense! Un impuro! -les gritaban- Aprtense, aprtense! No toquen!". Si huan y vagaban entre las naciones, se deca: "No pueden quedarse ms aqu!".
[Pe] El rostro del Seor los dispers, no volver a mirarlos. Ya no se respeta a los sacerdotes ni se tiene piedad de los ancianos.
[Ain] An se consuman nuestros ojos, aguardando en vano una ayuda; en nuestros puestos de guardia, mirbamos hacia una nacin que no puede salvar.
[Sade] Se acechaban nuestros pasos, no podamos andar por las calles. Se acercaba nuestro fin, se haban cumplido nuestros das: s, haba llegado nuestro fin!
[Qof] Nuestros perseguidores eran ms veloces que las guilas del cielo: nos hostigaban en las montaas, nos tendan emboscadas en el desierto.
[Res] El Ungido del Seor, nuestro aliento vital, qued atrapado en sus fosas: aquel de quien decamos: "A su sombra viviremos entre las naciones!".
[Sin] Regocjate y algrate, hija de Edom, t que habitas en el pas de Us! Tambin t recibirs la copa: te embriagars y te desnudars.
[Tau] Tu iniquidad se ha borrado, hija de Sin: l no volver a desterrarte! El castigar tu culpa, hija de Edom, pondr al descubierto tus pecados!
Recuerda Seor, lo que nos ha sucedido, mira y contempla nuestro oprobio!
Nuestra herencia pas a manos de extranjeros, nuestras casas, a manos de extraos.
Estamos hurfanos, sin padre, nuestras madres son como viudas.
Tenemos que pagar el agua que bebemos, la lea nos cuesta dinero.
Somos empujados con el yugo al cuello, estamos fatigados, no nos dan respiro.
Tendemos las manos hacia Egipto, hacia Asiria, para saciarnos de pan.
Nuestros padres pecaron, y ya no existen: nosotros cargamos con sus culpas.
Estamos dominados por esclavos y nadie nos arranca de sus manos.
Arriesgamos la vida para conseguir nuestro pan, afrontando la espada del desierto.
Nuestra piel quema como un horno, por los ardores del hambre.
Han violado a las mujeres en Sin, a las vrgenes en las ciudades de Jud.
Los prncipes fueron colgados de las manos, no se respet la dignidad de los ancianos.
Los jvenes arrastraron la piedra de moler, los nios se doblaron bajo el peso de la lea.
Los ancianos ya no acuden a la puerta de la ciudad, los jvenes ya no tocan sus ctaras.
Ces la alegra de nuestro corazn, nuestra danza se ha cambiado en luto.
Se ha cado la corona de nuestras cabezas: ay de nosotros, porque hemos pecado!
Por esto nuestro corazn est dolorido, por esto se nublan nuestros ojos:
porque el monte Sin est desolado y los zorros se pasean por l.
Pero t, Seor, reinas para siempre, tu trono permanece eternamente.
Por qu nos tendrs siempre olvidados y nos abandonars toda la vida?
Vulvenos hacia ti, Seor, y volveremos: renueva nuestros das como en los tiempos pasados!
O es que nos has desechado completamente y te has irritado con nosotros sin medida?
Era el tiempo de Asuero, aquel que rein sobre ciento veintisiete provincias, desde la India hasta Etiopa.
En aquellos das, mientras el rey Asuero tena instalado sus trono real en la ciudadela de Susa,
en el tercer ao de su reinado, ofreci un banquete a todos sus oficiales y servidores. Los jefes del ejrcito de los persas y de los medos, los nobles y los gobernadores de provincia se reunieron en su presencia.
As, durante largo tiempo -ciento ochenta das!- l hizo ostentacin de la fastuosidad de su gloria real y del magnfico esplendor de su grandeza.
Al cabo de ese tiempo, el rey ofreci un banquete de siete das, en el patio del jardn del palacio real, a toda la poblacin que se encontraba en la ciudadela de Susa, desde el ms grande al ms pequeo.
Haba colgaduras de lino blanco y de prpura violeta, sujetas a argollas de plata y a columnas de alabastro, con cordones de lino fino y de prpura roja; haba divanes de oro y plata sobre un piso de prfido, alabastro, ncar y mrmol negro.
Se daba de beber en copas de oro, todas de formas diversas, y el vino del reino corra a raudales, gracias a la prodigalidad del rey.
La regla era que nadie fuera forzado a beber, porque el rey haba ordenado a todos sus mayordomos que respetaran los deseos de cada uno.
La reina Vasti, por su parte, haba ofrecido un banquete a las mujeres en el palacio del rey Asuero.
El sptimo da, cuando el rey estaba alegre por el vino, orden a Mehumn, Bizet, Jarbon, Bigt, Abagt, Zetar y Carcs -los siete eunucos que estaban al servicio del rey Asuero-
que trajeran a su presencia a la reina Vasti, luciendo la diadema real, para mostrar su belleza a la gente y a los prncipes, porque ella era muy hermosa.
Pero la reina Vasti no quiso ir, contrariando as la orden del rey transmitida por los eunucos. Entonces el rey sinti una gran indignacin y tuvo un arrebato de ira.
Luego consult a los juristas, porque todos los asuntos del rey deban ser tratados delante de los expertos en la ley y el derecho.
Los que estaban ms cerca de l, eran Carsen, Setar, Admat, Tarss, Meres, Marsen y Memucn, los siete jefes de Persia y de Media que pertenecan al consejo real y ocupaban los primeros puestos en el reino.
El rey les pregunt: "Segn la ley, qu se debe hacer con la reina Vasti, por no haber cumplido la orden del rey Asuero que le transmitieron los eunucos?".
Memucn respondi en presencia del rey y de los prncipes: "La reina Vasti no slo ha ofendido al rey, sino tambin a todos los jefes y a todos los pueblos de todas las provincias del rey Asuero.
Porque su manera de proceder llegar a odos de todas las mujeres, y eso har que desprecien a sus maridos, diciendo: "El rey Asuero mand que llevaran a su presencia a la reina Vasti, y ella no se present".
Hoy mismo, las princesas de Persia y de Media que oigan hablar de la conducta de la reina replicarn en el mismo tono a sus esposos, los altos oficiales del rey, y entonces s que habr desprecio e irritacin!
Si al rey le parece bien, haga publicar un dictamen real, que se inscribir con carcter irrevocable en las leyes de los persas y los medos, prohibiendo a la reina Vasti presentarse ante el rey Asuero y confiriendo su ttulo de reina a otra mejor que ella.
As, cuando el decreto promulgado por el rey sea conocido a lo largo y a lo ancho de su inmenso reino, todas las mujeres honrarn a sus maridos, desde el ms grande hasta el ms humilde".
La propuesta agrad al rey y a sus oficiales, y el rey hizo lo que haba dicho Memucn:
envi cartas a todas sus provincias, a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propia lengua, ordenando que el marido fuera seor en su casa y que en ella se hablara el idioma del marido.
Algn tiempo despus, cuando al rey Asuero se le pas el enojo, se acord de Vasti, de lo que haba hecho y de lo que se haba decretado contra ella.
Entonces, los cortesanos que estaban a su servicio dijeron: "Hay que buscar para el rey algunas jvenes vrgenes y hermosas.
Que el rey designe inspectores en todas las provincias de su reino, para que ellos renan en el harn de la ciudadela de Susa a todas las jvenes vrgenes y hermosas. Se las pondr bajo la vigilancia de Hegu, el eunuco del rey encargado de las mujeres, y se las proveer de cremas de belleza.
Y la joven que ms agrade al rey reinar en lugar de Vasti". Al rey le agrad la propuesta, y as se hizo.
En la ciudadela de Susa haba un judo llamado Mardoqueo, hijo de Jar, hijo de Semei, hijo de Quis, un benjaminita
que perteneca al grupo de los deportados que Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba llevado cautivos desde Jerusaln, con Jeconas, rey de Jud.
Mardoqueo haba criado a Hadas -es decir, a Ester- hija de un to suyo, que haba quedado hurfana de padre y madre. La joven era muy hermosa y atractiva, y a la muerte de sus padres, Mardoqueo la haba adoptado como hija.
Al publicarse la orden y el edicto del rey, y una vez que fueron reunidas muchas jvenes en la ciudadela de Susa, bajo el cuidado de Hegu, tambin Ester fue llevada a la casa del rey y confiada a Hegu, el encargado de las mujeres.
La joven le cay en gracia y se gan su favor. Por eso, l le entreg de inmediato las cremas de belleza, fij su rgimen de comida y le asign las siete doncellas ms distinguidas del palacio real. Luego la traslad con sus doncellas, al mejor departamento del harn.
Ester no haba manifestado de qu pueblo ni de qu familia era, porque Mardoqueo le haba ordenado que no lo manifestara.
Y todos los das, este iba y vena frente al patio del harn, para saber cmo se encontraba Ester y cmo la trataban.
Despus de haber observado durante doce meses lo establecido en el estatuto de las mujeres, a cada joven le llegaba el turno de presentarse ante el rey Asuero. Porque el tratamiento de belleza comprenda dos etapas: seis meses para ungirse con aceite de mirra, y seis meses ms para embellecerse con aromas y otros cosmticos usados por las mujeres.
Y cuando una joven se presentaba ante el rey, le daban todo lo que quera llevar consigo del harn al palacio real.
Ella iba por la tarde, y a la maana siguiente volva a un segundo harn, bajo la vigilancia de Saasgaz, el eunuco del rey encargado de las concubinas. Ya no se presentaba ms ante el rey, a no ser que este deseara estar con ella y la llamara expresamente.
Cuando le toc el turno a Ester, hija de Abijil -que era to de Mardoqueo, su padre adoptivo- ella no pidi nada fuera de lo que le indic Hegu, el eunuco del rey encargado de las mujeres. Ester se ganaba la simpata de todos los que la vean.
As fue conducida ante el rey Asuero, al palacio real, en el dcimo mes, que es el mes de Tebet, en el sptimo ao de su reinado.
El se enamor de Ester ms que de todas las otras mujeres y ella se gan su favor ms que todas las dems jvenes. El rey puso la diadema real sobre su cabeza y la proclam reina en lugar de Vasti.
Luego ofreci un gran banquete a todos sus oficiales y servidores -el banquete de Ester- y adems concedi franquicias a todas las provincias y otorg regalos con la liberalidad digna de un rey.
Mientras se haca un segundo reclutamiento de muchachas jvenes, Mardoqueo ocupaba un puesto en la puerta real.
Ester, por su parte, no haba manifestado de qu familia ni de qu pueblo era, de acuerdo con lo que le haba ordenado Mardoqueo, porque ella segua cumpliendo sus rdenes como cuando estaba bajo su tutela.
En aquellos das, mientras Mardoqueo ocupaba un puesto en la puerta real, Bigtn y Teres, dos eunucos del rey que custodiaban la entrada, estaban descontentos y planeaban un atentado contra el rey Asuero.
Al enterarse del plan, Mardoqueo inform a la reina Ester, y ella, a su vez, le habl al rey por encargo de Mardoqueo.
Una ves investigado el caso y confirmada la denuncia, los dos eunucos fueron colgados de un patbulo, y el hecho fue consignado por escrito en el libro de las Crnicas, en presencia del rey.
Algn tiempo despus, el rey Asuero promovi a Amn, hijo de Hamdat, el agaguita, a la ms alta dignidad, asignndole un sitial ms elevado que el de todos los dems ministros que estaban con l.
Todos los servidores de la puerta real doblaban la rodilla y se postraban ante Amn, porque as lo haba ordenado el rey. Pero Mardoqueo no se arrodillaba ni se postraba.
Entonces los servidores de la puerta real preguntaron a Mardoqueo: "Por qu desobedeces la orden del rey?".
Y como todos los das le decan lo mismo, sin que l les hiciera caso, lo denunciaron a Amn, para ver si Mardoqueo haca valer sus razones, porque les haba dicho que l era judo.
Al ver que Mardoqueo no doblaba la rodilla ni se postraba ante l, Amn se enfureci.
Pero le pareci demasiado poco castigarlo a l solo: como le haban dicho a qu pueblo perteneca Mardoqueo, Amn trat de exterminar al pueblo de Mardoqueo, a todos los judos que haba en el imperio de Asuero.
El primer mes, que es el mes de Nisn, en el duodcimo ao del rey Asuero, se ech el "Pur" -es decir, la suerte- en presencia de Amn, tomando da por da y mes por mes, y la suerte cay sobre el da trece del duodcimo mes, o sea, el mes de Adar.
Amn dijo entonces al rey Asuero: "En todas las provincias de tu reino, hay un pueblo particular, disperso entre los otros pueblos y aislado de los dems. Sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no cumplen las leyes reales. Al rey no le conviene tolerarlos.
Si le parece bien, se dar por escrito la orden de eliminarlos. Y yo depositar diez mil talentos de plata en las manos de los administradores, para que ingresen en el tesoro real".
Entonces el rey se quit el anillo que llevaba su sello y se lo dio a Amn, el agaguita, el opresor de los judos.
Luego le dijo: "El dinero ser para ti. En cuanto al pueblo, trtalo como mejor te parezca".
Los secretarios del rey fueron convocados el da trece del primer mes. Y tal como lo haba ordenado Amn, se redact un escrito dirigido a los prefectos reales, a los gobernadores de cada una de las provincias y a los jefes de cada pueblo, a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propia lengua. Los escritos estaban redactados en nombre del rey Asuero y sellados con el anillo real.
Luego los mensajeros llevaron estos documentos a todas las provincias del rey, con la orden de exterminar, matar y eliminar a todos los judos, jvenes y viejos, mujeres y nios, y de confiscar sus bienes. Esto deba hacerse en un mismo da, el da trece del duodcimo mes, es decir, el mes de Adar.
Una copia del escrito sera promulgada con fuerza de ley en cada provincia y comunicada a todos los pueblos, a fin de que estuvieran preparados para aquel da.
De acuerdo con la orden del rey, los mensajeros partieron rpidamente, y el edicto tambin fue promulgado en la ciudadela de Susa. Mientras el rey y Amn coman y beban tranquilamente, en la ciudad de Susa reinaba la consternacin.
Cuando Mardoqueo se enter de lo que haba pasado, rasg sus vestiduras se puso un sayal, se cubri de ceniza y sali por la ciudad dando gritos de amargura,
hasta llegar frente a la puerta real, porque nadie poda franquearla vestido con esa ropa.
En cada provincia, a medida que iba llegando la orden del rey y su decreto, haba un gran duelo entre los judos, con ayunos, lgrimas y lamentaciones. Y el sayal y la ceniza sirvieron de lecho para muchos.
Las doncellas y los eunucos de Ester fueron a comunicrselo, y la reina se estremeci de angustia. Luego envi ropa a Mardoqueo para que se quitara el sayal y se vistiera, pero l no quiso saber nada.
Entonces Ester llam a Hatac, uno de los eunucos que el rey haba puesto a su servicio, y lo mand a ver a Mardoqueo a fin de averiguar qu pasaba y por qu haca eso.
Hatac sali a ver a Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad, frente a la puerta real.
Mardoqueo lo puso al tanto de lo que suceda y de la suma de dinero que Amn haba prometido entregar al tesoro real por el exterminio de los judos.
Tambin le dio una copia del texto del decreto que se haba promulgado en Susa ordenando ese exterminio. El deba mostrrselo a Ester, informarla de todo y ordenarle que se presentara ante el rey para implorarle gracia y suplicarle en favor de su pueblo.
Hatac fue a informar a Ester de lo que le haba dicho Mardoqueo.
Entonces ella le orden que fuera a decir a Mardoqueo:
"Todos los servidores del rey y el pueblo de las provincias del reino saben que hay una ley segn la cual debe morir cualquier hombre o mujer que se presente ante el rey, en el atrio interior, sin haber sido llamado. Esto, a menos que el rey extienda hacia l su cetro de oro para perdonarle la vida. En cuanto a m, ya hace treinta das que no he sido llamada a la presencia del rey".
Cuando informaron a Mardoqueo de lo que haba dicho Ester,
l mand que le respondieran: "No te imagines que por estar en la casa del rey vas a ser la nica en escapar con vida entre todos los judos.
No, si te quedas callada en este preciso momento, el alivio y la liberacin les vendrn a los judos de otra parte, mientras que t y la casa de tu padre desaparecern. Quin sabe si no has llegado a ser reina precisamente para una ocasin como esta!".
Ester mand responder a Mardoqueo:
"Ve a reunir a todos los judos que estn en Susa, y ayunen por m. No coman ni beban durante tres das, ni de da ni de noche. Yo, por mi parte, tambin ayunar junto con mis servidoras. As me presentar al rey, por ms que sea en contra de la ley. Y si es necesario que muera, morir".
Mardoqueo se retir e hizo lo que Ester le haba ordenado.
Al tercer da, Ester se puso sus vestiduras reales y lleg hasta el patio interior del palacio, frente a la sala del rey. El rey estaba sentado en su trono, en la sala real, frente a la puerta de entrada.
Al ver a la reina Ester, que estaba de pie en el patio, el rey la mir con benevolencia y extendi hacia ella el cetro de oro que tena en la mano. Entonces Ester se acerc y toc la punta del cetro.
El rey dijo a Ester: "Qu tienes, reina Ester? Qu es lo que quieres? Incluso la mitad de mi reino te ser concedida!".
Ester respondi: "Si al rey le parece bien, venga hoy con Amn al banquete que he preparado en su honor".
Entonces el rey orden: "Avisen inmediatamente a Amn que acepte la invitacin de Ester!". El rey fue con Amn al banquete preparado por Ester
y, en el momento de brindar, le dijo: "Qu es lo que pides, Ester? Lo que sea, te ser concedido. Qu es lo que quieres? Aunque sea la mitad de mi reino, lo tendrs".
Ester respondi: "Sabes cul es mi peticin y mi deseo?
Si el rey me ha concedido su favor, y si a l le parece bien acceder a mi pedido y complacer mi deseo, que venga con Amn al banquete que les voy a preparar, y maana responder a la pregunta del rey".
Amn haba salido aquel da contento y de buen humor. Pero al ver en la puerta real a Mardoqueo, que no se levantaba ni temblaba ante l, se llen de furor.
Sin embargo, se contuvo y se fue a su casa. Luego mand buscar a sus amigos y a Zeres, su mujer,
y les estuvo hablando del esplendor de sus riquezas, de sus muchos hijos y de lo que el rey haba hecho para engrandecerlo, elevndolo por encima de los dems ministros y servidores de la corte.
Luego Amn aadi: "Adems, la reina Ester prepar un banquete y me invit a m solo junto con el rey. Y tambin maana ser su invitado en compaa del rey.
Pero todo esto no significa nada para m, mientras vea a ese judo Mardoqueo sentado en la puerta real".
Entonces Zeres, su mujer, y todos sus amigos le dijeron: "Que hagan levantar un patbulo de veinticinco metros, y maana por la maana le dirs al rey que cuelguen all a Mardoqueo. As irs contento al banquete con el rey". La propuesta agrad a Amn e hizo levantar el patbulo.
Aquella noche, como el rey no poda conciliar el sueo, hizo traer el libro de las Memorias o Crnicas, y lo leyeron en su presencia.
All constaba por escrito cmo Mardoqueo haba denunciado a Bigtn y a Teres, los dos eunucos del rey guardianes de la entrada, que haban atentado contra el rey Asuero.
El rey pregunt: "Qu honor o distincin se le otorg a Mardoqueo a causa de esto?". "No se le dio nada", respondieron los cortesanos que estaban a su servicio.
Luego el rey pregunt: "Quin anda por el patio?". En aquel momento, Amn llegaba al atrio exterior del palacio, para pedir al rey que colgara a Mardoqueo del patbulo que haba hecho preparar para l.
Los cortesanos dijeron al rey: "Es Amn el que est en el patio". "Que entre!", orden el rey.
Apenas entr Amn, el rey le pregunt: "Qu habra de hacerle a un hombre a quien el rey quiere honrar?". Amn pens entonces: "Hay alguien a quien el rey quiere honrar ms que a m?".
Por eso dijo al rey: "Si hay alguien a quien el rey quiera honrar,
que traigan una vestidura real usada por el rey y un caballo que l ha montado, y que pongan en la cabeza de la cabalgadura una diadema real.
Luego entregarn la vestidura y el caballo a un alto dignatario de la nobleza real, vestirn al hombre a quien el rey quiere honrar y lo pasearn a caballo por la calle principal de la ciudad, proclamando delante de l: "As es tratado el hombre a quien el rey quiere honrar".
Entonces el rey dijo a Amn: "Toma en seguida la vestidura y el caballo, tal como lo has indicado, y haz eso mismo con Mardoqueo, el judo que est sentado en la puerta real. No omitas nada de lo que has dicho".
Amn tom la vestidura y el caballo, visti a Mardoqueo y lo pase por la calle principal de la ciudad, proclamando delante de l: "As es tratado el hombre a quien el rey quiere honrar".
Luego Mardoqueo volvi a la puerta real, mientras Amn regresaba precipitadamente a su casa, dolorido y tapndose la cara de vergenza.
Amn cont a Zeres, su mujer, y a todos sus amigos lo que haba pasado. Entonces sus consejeros y Zeres, su mujer, le dijeron: "Si ese Mardoqueo, ante quien has comenzado a caer, pertenece a la raza de los judos, no podrs derrotarlo; caers irremediablemente ante l".
Todava estaban hablando con Amn, cuando llegaron los eunucos del rey, y lo llevaron rpidamente al banquete que haba preparado Ester.
El rey y Amn fueron al banquete con la reina Ester.
Aquel segundo da, en el momento de brindar, el rey volvi a decir a Ester: "Qu es lo que pides, reina Ester? Lo que sea, te ser concedido. Qu es lo que quieres? Aunque sea la mitad del reino, lo tendrs".
La reina Ester tom la palabra y dijo: "Rey, si ests dispuesto a hacerme un favor y si esto es lo que te agrada, mi peticin es que me concedas la vida y mi deseo es que perdones la vida a mi pueblo.
Porque yo y mi pueblo hemos sido entregados al exterminio, a la muerte y a la destruccin. Si hubiramos sido vendidos como esclavos y esclavas, me habra callado, ya que esa desgracia no habra perjudicado al rey".
El rey Asuero tom la palabra y dijo a la reina Ester: "Quin es y dnde est el que ha concebido semejante cosa?".
Ester respondi: "El enemigo y adversario es ese miserable de Amn!". Amn qued aterrorizado ante el rey y la reina.
Y el rey, en un arrebato de ira, se retir del banquete y fue hacia el jardn del palacio. Mientras tanto, Amn se qued para implorar por su vida a la reina Ester, porque vea que el rey ya haba decidido su ruina.
Cuando el rey volvi del jardn del palacio a la sala del banquete, Amn estaba tendido sobre el divn donde se recostaba Ester. Entonces el rey exclam: "Y todava se atreve a violar a la reina estando yo en la casa!". Apenas el rey pronunci esta palabra, se abalanzaron sobre Amn y le taparon el rostro,
y Jarbon, uno de los eunucos, dijo en presencia del rey: "Precisamente en casa de Amn se ha instalado un patbulo de veinticinco metros; l mismo lo hizo levantar para Mardoqueo, aquel que salv al rey con su denuncia". El rey orden: "Culguenlo all!".
As colgaron a Amn del patbulo que l haba preparado para Mardoqueo, y se calm la furia del rey.
Ese mismo da, el rey Asuero entreg a la reina Ester tomas las posesiones de Amn, el opresor de los judos, y Mardoqueo fue presentado al rey, porque Ester le haba revelado el lazo de parentesco que tena con ella.
El rey se sac el anillo que le haba retirado a Amn y se lo dio a Mardoqueo, y Ester puso a este al frente de todas las posesiones de Amn.
Luego Ester habl de nuevo en presencia del rey. Cay a sus pies, llor y le suplic que anulara los planes perversos que Amn, el agaguita, haba maquinado contra los judos.
El rey tendi hacia Ester el cetro de oro. Ella se levant, permaneci de pie en presencia del rey
y dijo: "Si al rey le parece bien y quiere hacerme un favor, si lo juzga conveniente y est contento conmigo, haga revocar por escrito los documentos que Amn, hijo de Hamdat, el agaguita, concibi y escribi para eliminar a los judos de todas las provincias del rey.
Cmo podr resistir, al ver la desgracia que se abatir sobre mi pueblo? Cmo podr ser testigo de la desaparicin de mi estirpe?"
El rey Asuero dijo entonces a la reina Ester y a Mardoqueo, el judo: "Ya ven que he dado a Ester todas las posesiones de Amn y que a l lo han colgado del patbulo, por haber atentado contra los judos.
Ahora ustedes, por su parte, escriban como mejor les parezca en favor de los judos. Hganlo en nombre del rey y sellen el escrito con el anillo real, porque un documento escrito en nombre del rey y sellado con el anillo real, no puede ser revocado".
Los secretarios del rey fueron convocados en aquel mismo momento, el da veintitrs del tercer mes, que es el mes de Sivn. Y tal como lo orden Mardoqueo, se redact un documento dirigido a los judos, a los prefectos, los gobernadores y los jefes de las provincias -eran ciento veintisiete provincias, desde la India hasta Etiopa- a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propia lengua, y tambin a los judos en su escritura y su lengua.
Los escritos estaban redactados en nombre del rey Asuero y sellados con el anillo real, y se los envi por medio de mensajeros a caballo, montados en corceles de pura sangre de las caballerizas del reino.
En dichos documentos, el rey facultaba a los judos, en cualquier ciudad donde estuvieran, a reunirse y defender sus vidas, a destruir, matar y eliminar, incluyendo a los nios y mujeres, a toda la gente armada de cualquier provincia o pueblo que los atacaran, y tambin a saquear sus bienes.
Y todo esto en un mismo da, el da trece del duodcimo mes -es decir, el mes de Adar- en todas las provincias del rey Asuero.
Una copia del documento deba ser promulgada con fuerza de ley en cada provincia y comunicada a todos los pueblos, de manera que los judos estuvieran preparados aquel da para vengarse de sus enemigos.
De inmediato, por orden del rey, partieron a toda velocidad los mensajeros montados en los caballos de las caballerizas reales, y el decreto fue promulgado tambin en la ciudadela de Susa.
Mardoqueo sali de la presencia del rey llevando una vestidura real de prpura violeta y lino blanco, una gran corona de oro y un manto de lino fino y escarlata. En la ciudad de Susa resonaban los gritos de alegra.
Y para los judos todo era luz y alegra, regocijo y honor.
En cada provincia y en cada ciudad, a medida que iba llegando la orden del rey y su decreto, los judos se sentan desbordantes de gozo y alegra, y celebraban banquetes y fiestas. Y muchos entre la gente del pas se profesaban judos, porque el temor a los judos se haba apoderado de ellos.
El trece del duodcimo mes -que es el mes de Adar- da en que se deba ejecutar la orden del rey y su decreto, cuando los enemigos de los judos esperaban dominarlos, se produjo un cambio de situacin: de hecho, fueron los judos los que se impusieron sobre sus enemigos.
Ellos se reunieron en sus respectivas ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para atacar a los que buscaban su ruina. Nadie les opuso resistencia, porque el temor a los judos se haba apoderado de todos los pueblos.
Todos los jefes de las provincias, los prefectos, los gobernadores y los funcionarios del rey les prestaron su apoyo, porque el temor a Mardoqueo se haba apoderado de ellos,
ya que este ocupaba un alto cargo en el palacio real y su fama se extenda por todas las provincias: Mardoqueo, en efecto, se engrandeca cada vez ms.
Los judos pasaron al filo de la espada a todos sus enemigos: fue una verdadera masacre, un exterminio. Trataron como quisieron a los que los odiaban,
y en la ciudadela de Susa mataron y exterminaron a quinientos hombres,
dando muerte, especialmente, a Parsandata, Dalfn, Aspata,
Porata, Adalas, Aridata,
Parmasta, Arisai, Aridai y Vaisata,
los diez hijos de Amn, hijo de Hamdat, el opresor de los judos. Los mataron, pero no recogieron ningn botn.
Ese mismo da, lleg a conocimiento de rey el nmero de los que haban sido matados en la Ciudadela de Susa.
El rey dijo entonces a la reina Ester: "En la ciudadela de Susa, los judos mataron y exterminaron a quinientos hombres y a los diez hijos de Amn. Qu no habrn hecho en el resto de las provincias reales! Pero qu es lo que pides? Lo que sea, te ser concedido. Qu otra cosa deseas? Se har lo que t digas".
Ester respondi: "Si al rey le parece bien, que a los judos de Susa les sea permitido actual tambin maana conforme al decreto vlido para hoy, y que los hijos de Amn sean colgados del patbulo".
El rey orden que as se hiciera: en Susa se promulg un decreto y los diez hijos de Amn fueron colgados.
As, los judos de Susa se reunieron una vez ms el da catorce del mes de Adar y mataron all a trescientos hombres, pero no recogieron ningn botn.
En cuanto a los dems judos de las provincias reales, tambin se reunieron para defender sus vidas y as se libraron de los ataques de sus adversarios: ellos mataron a setenta y cinco mil entre sus enemigos, pero no recogieron ningn botn.
Esto sucedi el da trece del mes de Adar; el catorce descansaron y celebraron ese da con banquetes y alegra.
Pero los judos de Susa, que se haban concentrado el trece y el catorce, descansaron el da quince y lo festejaron con banquetes y alegra.
Por eso los judos de las zonas rurales celebran el da catorce del mes de Adar como un da de alegra, de banquetes y fiesta, y en l se envan regalos unos a otros.
Mardoqueo consign estas cosas por escrito y envi cartas a todos los judos de todas las provincias del rey Asuero, tanto a los que estaban cerca como a los ms alejados.
En ellas dispona que celebraran cada ao el catorce y el quince del mes de Adar,
por ser esos los das en que los judos haban quedando libres de sus enemigos, y por ser ese el mes en que la afliccin se les haba cambiado en alegra y el duelo en un da de fiesta. Por eso deban festejarlos como das de banquetes y alegra, enviarse regalos unos a otros y ofrecer donativos a los pobres.
Los judos hicieron una tradicin de lo que haban comenzado a festejar y de lo que les haba ordenado Mardoqueo.
Porque Amn, hijo de Hamdat, el agaguita, el opresor de todos los judos, haba proyectado eliminar a los judos y haba echado el "Pur" -es decir, la suerte- con el fin de confundirlos y eliminarlos.
Pero, cuando se present ante el rey, este orden por escrito que recayera sobre la cabeza de Amn el plan perverso que haba concebido contra los judos, y lo colgaron del patbulo, a l y a sus hijos.
Por eso a aquellos das se los llam "Purm" de la palabra "Pur". De acuerdo con el contenido de aquella carta, y por lo que haban visto y les haba sucedido,
los judos instituyeron para ellos mismos, para sus descendientes y para todos sus adeptos, la tradicin irrevocable de celebrar anualmente esos dos das, segn lo dispuesto en aquel escrito y en la fecha fijada.
Estos das son conmemorados y celebrados de generacin en generacin, en cada familia, en cada provincia y en cada ciudad. Y estos das de "Purm" nunca dejarn de ser festejados entre los judos, ni se borrar su recuerdo entre sus descendientes.
La reina Ester, hija de Abijil, y Mardoqueo, el judo, escribieron urgiendo el cumplimiento de esta segunda carta relativa a los "Purm".
Se mandaron cartas a todos los judos de las ciento veintisiete provincias del rey Asuero, con saludos y expresiones de lealtad,
para instituir estos das de los "Purm", en las fechas fijadas, como lo haban ordenado Mardoqueo, el judo, y la reina Ester, y como lo haban establecido para s mismos y para sus descendientes, con algunas clusulas sobre ayunos y lamentaciones.
As, la orden de Ester confirm la institucin de los "Purm", y esto qued consignado por escrito.
El rey Asuero impuso un tributo al continente y a las islas del mar.
Por lo dems, todo lo concerniente a sus hazaas y a su valor, y el relato detallado de la alta dignidad que el rey confiri a Mardoqueo, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Media y de Persia?
Porque Mardoqueo, el judo, era el segundo despus del rey Asuero. Los judos lo consideraban un gran hombre y era amado por la multitud de sus hermanos; l procuraba el bienestar de su pueblo y promova la felicidad de toda su estirpe.
El tercer ao del reinado de Joaqum, rey de Jud, lleg a Jerusaln Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la siti.
El Seor entreg en sus manos a Joaqum, rey de Jud, y una parte de los objetos de la Casa de Dios. Nabucodonosor los llev al pas de Senaar, y deposit los objetos en el tesoro de su dios.
El rey orden a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que seleccionara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble,
algunos jvenes sin ningn defecto fsico, de buena presencia, versados en toda clase de sabidura, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instruyera en la literatura y en la lengua de los caldeos.
El rey les asign para cada da una porcin de sus propios manjares y del vino que l beba. Ellos deban ser educados durante tres aos, y al cabo de esos aos se pondran al servicio del rey.
Entre ellos se encontraban Daniel, Ananas, Misael y Azaras, que eran Judos.
Pero el jefe de los eunucos les puso otros nombres: a Daniel lo llam Baltasar; a Ananas, Sadrac; a Misael, Mesac, y a Azaras, Abed Neg.
Daniel estaba decidido a no contaminarse con los manjares del rey y con el vino que l beba, y rog al jefe de los eunucos que no lo obligara a contaminarse.
Dios hizo que l se ganara el afecto y la simpata del jefe de los eunucos.
Pero este dijo a Daniel: "Yo temo a mi seor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si l llega a ver el rostro de ustedes ms demacrado que el de los jvenes de su misma edad, ustedes haran peligrar mi cabeza delante del rey".
Daniel dijo al guardia a quien el jefe de los eunucos haba confiado el cuidado de Daniel, Ananas, Misael y Azaras:
"Por favor, pon a prueba a tus servidores durante diez das; que nos den legumbres para comer y agua para beber;
compara luego nuestros rostros con el de los jvenes que comen los manjares del rey, y acta con tus servidores conforme a lo que veas".
El acept la propuesta, y los puso a prueba durante diez das.
Al cabo de esos das, se vio que ellos tenan mejor semblante y estaban ms rozagantes que todos los jvenes que coman los manjares del rey.
Desde entonces, el guardia les retir los manjares y el vino que deban tomar, y les dio legumbres.
Dios concedi a estos cuatro jvenes ciencia e inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabidura, y Daniel poda entender visiones y sueos de toda ndole.
Al cabo de los das que el rey haba fijado para que le fueran presentados los jvenes, el jefe de los eunucos los llev ante Nabucodonosor.
El rey convers con ellos, y entre todos no se encontr ningn otro como Daniel, Ananas, Misael y Azaras. Ellos permanecieron al servicio del rey,
y en todo lo que el rey les pregunt sobre cuestiones de sabidura y discernimiento, los encontr diez veces superiores a todos los magos y adivinos que haba en todo su reino.
As continu Daniel hasta el primer ao del rey Ciro.
El segundo ao del reinado de Nabucodonosor, este tuvo unos sueos, y su espritu qued tan perturbado que no pudo seguir durmiendo.
El rey mand llamar a los magos, los adivinos, los hechiceros y los caldeos, para que le explicaran sus sueos. Ellos fueron a presentarse delante del rey,
y l les dijo: "He tenido un sueo, y mi espritu est ansioso por conocer ese sueo".
Los caldeos respondieron al rey: "Viva el rey eternamente! Di a tus servidores lo que has soado, y nosotros expondremos la interpretacin".
Pero el rey tom la palabra y dijo a los caldeos: "Mi decisin ya est tomada: si no me dan a conocer el sueo y su interpretacin, ustedes sern cortados en pedazos y sus casas quedarn reducidas a un basural.
En cambio, si me exponen el sueo y su interpretacin, recibirn de m obsequios, regalos y grandes honores. Por lo tanto, expnganme el sueo y su interpretacin".
Ellos respondieron por segunda vez, diciendo: "Que el rey diga a sus servidores lo que ha soado, y nosotros expondremos la interpretacin".
El rey replic: "Yo s ciertamente que ustedes estn tratando de ganar tiempo, porque han visto que mi decisin est tomada.
Pero si no me dan a conocer el sueo, habr para ustedes una sola sentencia. Ustedes se han confabulado para entretenerme con palabras engaosas y perversas, hasta que los tiempos cambien. Por eso dganme el sueo, y as sabr que pueden exponerme su interpretacin".
Los caldeos respondieron delante del rey, diciendo: "No hay ningn hombre sobre la tierra que pueda exponer lo que pide el rey, ya que ningn rey, por grande y poderoso que sea, ha pedido jams una cosa semejante a un mago, adivino o caldeo.
Lo que pide el rey es excesivo, y no hay nadie que pueda exponerlo ante el rey, fuera de los dioses, cuya morada no est con los mortales".
El rey se enfureci terriblemente a causa de esto, y orden ejecutar a todos los sabios de Babilonia.
Se promulg el decreto de hacer morir a los sabios, y tambin se busc a Daniel y a sus compaeros para darles muerte.
Entonces Daniel se dirigi con cautela y discrecin a Arioc, capitn de guardias del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia.
El tom la palabra y dijo a Arioc, comandante del rey: "Por qu este decreto tan perentorio de parte del rey?". Arioc inform del asunto a Daniel
y este fue a pedir al rey que le concediera un plazo para exponerle la interpretacin.
Daniel se fue a su casa e inform del asunto a Ananas, Misael y Azaras, sus compaeros,
instndolos a implorar misericordia ante el Dios del cielo acerca de aquel misterio, a fin de que no los hicieran perecer, a ellos y a l, con el resto de los sabios de Babilonia.
Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visin nocturna, y l bendijo al Dios del cielo.
Daniel tom la palabra y exclam: "Bendito sea el nombre de Dios, desde siempre y para siempre, porque a l pertenecen la sabidura y la fuerza.
El hace alternar los tiempos y las estaciones, l depone y entroniza a los reyes, da la sabidura a los sabios y el conocimiento a los que saben discernir.
El revela las cosas profundas y ocultas, conoce lo que est en las tinieblas y la luz habita junto a l.
A ti, Dios de mis padres, yo te alabo y glorifico, porque me has dado la sabidura y la fuerza; y ahora me has manifestado lo que te habamos pedido, porque nos has hecho conocer lo concerniente al rey".
A causa de esto, Daniel se present a Arioc, a quien el rey haba encargado ejecutar a los sabios de Babilonia, y le habl de esta manera: "No hagas morir a los sabios de Babilonia. Llvame ante la presencia del rey, y yo le expondr la interpretacin".
Arioc llev rpidamente a Daniel ante la presencia del rey, y le dijo: "He hallado entre los deportados de Jud a un hombre que har conocer al rey la interpretacin".
El rey tom la palabra y dijo a Daniel, llamado Beltsasar: "Eres t capaz de darme a conocer el sueo que tuve y su interpretacin?".
Daniel respondi ante el rey, diciendo: "El rey interroga sobre un misterio que no se lo puede aclarar ningn sabio, adivino, mago o astrlogo.
Sin embargo, hay en el cielo un Dios que revela los misterios, y que ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que suceder en los das venideros. Tu sueo y las visiones de tu imaginacin, cuando estabas en tu lecho, fueron estos:
A ti, mientras estabas en tu lecho, te sobrevinieron pensamientos acerca de lo que va a suceder en adelante, y el que revela los misterios te ha hecho conocer lo que va a suceder.
En cuanto a m, este misterio me ha sido revelado no porque yo tenga una sabidura superior a la de todos los vivientes, sino para que se ponga de manifiesto al rey la interpretacin, y as conozcas los pensamientos de tu corazn.
T, rey, estabas mirando, y viste una gran estatua. Esa estatua, enorme y de un brillo extraordinario, se alzaba delante de ti, y su aspecto era impresionante.
Su cabeza era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce;
sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla.
T estabas mirando, y de pronto se desprendi una piedra, sin que interviniera ninguna mano: ella golpe la estatua sobre sus pies de hierro y de arcilla, y los pulveriz.
Entonces fueron pulverizados al mismo tiempo el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; fueron como la paja en la era durante el verano: el viento se los llev y no qued ningn rastro. En cuanto a la piedra que haba golpeado la estatua, se convirti en una gran montaa, y llen toda la tierra.
Este fue el sueo; ahora diremos su interpretacin en presencia del rey.
T, rey, eres el rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha conferido la realeza, el poder, la fuerza y la gloria;
l ha puesto en tus manos a los hombres, los animales del campo y las aves del cielo, cualquiera sea el lugar donde habitan, y te ha hecho dominar sobre todos ellos: por eso la cabeza de oro eres t.
Despus de ti surgir otro reino inferior a ti, y luego aparecer un tercer reino, que ser de bronce y dominar sobre toda la tierra.
Y un cuarto reino ser duro como el hierro: as como el hierro tritura y pulveriza todo -como el hierro que destroza- l los triturar y destrozar a todos ellos.
Tambin has visto los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, porque ese ser un reino dividido: habr en l algo de la solidez de hierro, conforme a lo que has visto del hierro mezclado con la masa de arcilla;
pero como los dedos de los pies son en parte de hierro y en parte de arcilla, una parte del reino ser fuerte, y una parte frgil.
T has visto el hierro mezclado con la masa de arcilla, porque ellos se mezclarn entre s por lazos matrimoniales, pero no llegarn a adherirse mutuamente, como el hierro no se mezcla con la arcilla.
Y en los das de estos reyes, el Dios del cielo suscitar un reino que nunca ser destruido y cuya realeza no pasar a otro pueblo: l pulverizar y aniquilar a todos esos reinos, y l mismo subsistir para siempre,
porque t has visto, que una piedra se desprenda de la montaa, sin la intervencin de ninguna mano, y ella pulveriz el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande hace conocer al rey lo que va a suceder en adelante. El sueo es cierto y su interpretacin digna de fe".
Entonces el rey Nabucodonosor cay con el rostro en tierra, se postr delante de Daniel y orden que le ofrecieran oblaciones y perfumes de aroma agradable.
El rey se dirigi a Daniel y le dijo: "Realmente, el Dios de ustedes es el Dios de los dioses, el Seor de los reyes, y el que revela los misterios, porque t has podido revelarme este misterio".
Luego el rey confiri a Daniel un alto rango y le otorg numerosos y magnficos regalos. Le dio autoridad sobre toda la provincia de Babilonia y lo hizo jefe de todos los sabios de Babilonia.
Daniel rog al rey que pusiera al frente de la administracin de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y Abed Neg, y l permaneci en la corte del rey.
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro, de treinta metros de alto y tres de ancho, y la erigi en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia.
Luego mand reunir a los strapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas, magistrados y a todos los jefes de provincia, para que asistieran a la dedicacin de la estatua que haba erigido el rey Nabucodonosor.
Entonces se reunieron los strapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, juristas, magistrados y todos los jefes de provincia, para la dedicacin de la estatua que haba erigido el rey Nabucodonosor. Y se pusieron de pie ante la estatua erigida por el rey.
El heraldo proclam con fuerza: "A todos ustedes, pueblos, naciones y lenguas, se les ordena lo siguiente:
Apenas escuchen el sonido de la trompeta, el pfano, la ctara, la sambuca, el lad, la cornamusa y de todo clase de instrumentos, ustedes debern postrarse y adorar la estatua de oro que ha erigido el rey Nabucodonosor.
El que no se postre para adorarla ser arrojado inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente".
Por tal motivo, apenas todos los pueblos oyeron el sonido de la trompeta, el pfano, la ctara, la sambuca, el lad, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron para adorar la estatua de oro que haba erigido el rey Nabucodonosor.
En ese mismo momento, se acercaron unos caldeos y acusaron a los judos.
Tomando la palabra, dijeron al rey Nabucodonosor: "Viva el rey eternamente!
T, rey, has ordenado que todo el que oiga el sonido de la trompeta, el pfano, la ctara, la sambuca, el lad, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, tiene que postrarse y adorar la estatua de oro;
y que todo el que no se postre para adorarla, debe ser arrojado dentro de un horno de fuego ardiente.
Pero hay unos judos, Sadrac, Mesac y Abed Neg, a quienes t has encomendado la administracin de la provincia de Babilonia: esos hombres no te han hecho caso, rey; ellos no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que t has erigido".
Entonces Nabucodonosor, lleno de indignacin y de furor, mand traer a Sadrac, Mesac y Abed Neg. Cuando esos hombres fueron trados ante la presencia del rey,
Nabucodonosor tom la palabra y les dijo: "Es verdad Sadrac, Mesac y Abed Neg, que ustedes no sirven a mis dioses y no adoran la estatua de oro que yo erig?
Estn dispuestos ahora, apenas oigan el sonido de la trompeta, el pfano, la ctara, la sambuca, el lad, la cornamusa y de toda clase de instrumentos, a postrarse y adorar la estatua que yo hice? Porque si ustedes no la adoran, sern arrojados inmediatamente dentro de un horno de fuego ardiente. Y qu Dios podr salvarlos de mi mano?".
Sadrac, Mesac y Abed Neg respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: "No tenemos necesidad de darte una respuesta acerca de este asunto.
Nuestro Dios, a quien servimos, puede salvarnos del horno de fuego ardiente y nos librar de tus manos.
Y aunque no lo haga, ten por sabido, rey, que nosotros no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que t has erigido".
Nabucodonosor se llen de furor y la expresin de su rostro se alter frente a Sadrac, Mesac y Abed Neg. El rey tom la palabra y orden activar el horno siete veces ms de lo habitual.
Luego orden a los hombres ms fuertes de su ejrcito que ataran a Sadrac, Mesac y Abed Neg, para arrojarlos en el horno de fuego ardiente.
Entonces estos tres, con sus mantos, sus calzados, sus gorros y toda su ropa, fueron atados y arrojados dentro del horno ardiente.
Como la orden del rey era perentoria y el horno estaba muy encendido, la llamarada mat a los hombres que haban llevado a Sadrac, Mesac y Abed Neg.
En cuanto a estos tres, Sadrac, Mesac y Abed Neg, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiente.
*    Y ellos caminaban en medio de las llamas, alabando a Dios y bendiciendo al Seor.
*    Azaras, de pie en medio del fuego, tom la palabra y or as:
*    "Bendito eres, Seor, Dios de nuestros padres, y digno de alabanza, que tu Nombre sea glorificado eternamente.
*    Porque t eres justo en todo lo que has hecho por nosotros, todas tus obras son verdaderas, tus caminos son rectos y todos tus juicios son verdad.
*    T has ejecutado justas sentencias, en todo lo que has hecho recaer sobre nosotros y sobre Jerusaln, la Ciudad santa de nuestros padres. Con verdad y justicia nos has tratado as, a causa de nuestros pecados.
*    S, nosotros hemos pecado y cometido la iniquidad, apartndonos de ti. S, hemos pecado gravemente no hemos escuchado tus mandamientos,
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien.
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] [ (Daniel 3:96) [29]   Por eso, yo doy este decreto: "Todo pueblo, nacin o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, ser cortado en pedazos y su casa quedar reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera". ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] [ (Daniel 3:96) [29]   Por eso, yo doy este decreto: "Todo pueblo, nacin o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, ser cortado en pedazos y su casa quedar reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera". ] [ (Daniel 3:97) [30]   Entonces Nabucodonosor hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Neg en la provincia de Babilonia. ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] [ (Daniel 3:96) [29]   Por eso, yo doy este decreto: "Todo pueblo, nacin o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, ser cortado en pedazos y su casa quedar reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera". ] [ (Daniel 3:97) [30]   Entonces Nabucodonosor hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Neg en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98) [31]   "El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: Tengan ustedes paz en abundancia! ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] [ (Daniel 3:96) [29]   Por eso, yo doy este decreto: "Todo pueblo, nacin o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, ser cortado en pedazos y su casa quedar reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera". ] [ (Daniel 3:97) [30]   Entonces Nabucodonosor hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Neg en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98) [31]   "El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: Tengan ustedes paz en abundancia! ] [ (Daniel 3:99) [32]   Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha realizado en mi favor el Dios Altsimo: ] 
*    no los hemos observado ni cumplido, segn lo que t nos habas mandado para nuestro bien. [ (Daniel 3:31) *    S, todo lo que t has hecho recaer sobre nosotros, todo lo que nos has hecho, lo has hecho con toda justicia. ] [ (Daniel 3:32) *    Nos has entregado en las manos de nuestros enemigos, gente sin ley, los peores impos, y a un rey injusto, el ms perverso de la tierra. ] [ (Daniel 3:33) *    Y ahora no podemos abrir la boca, la vergenza y el oprobio cayeron sobre tus servidores y sobre aquellos que te adoran. ] [ (Daniel 3:34) *    No nos abandones para siempre a causa de tu Nombre, no anules tu Alianza, ] [ (Daniel 3:35) *    no apartes tu misericordia de nosotros, por amor a Abraham, tu amigo, a Isaac, tu servidor, y a Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36) *    a quienes prometiste una descendencia numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que est a la orilla del mar. ] [ (Daniel 3:37) *    Seor, hemos llegado a ser ms pequeos que todas las naciones, y hoy somos humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38) *    Ya no hay ms en este tiempo, ni jefe, ni profeta, ni prncipe, ni holocausto, ni sacrificio, ni oblacin, ni incienso, ni lugar donde ofrecer las primicias, ] [ (Daniel 3:39) *    y as, alcanzar tu favor. Pero que nuestro corazn contrito y nuestro espritu humillado nos hagan aceptables ] [ (Daniel 3:40) *    como los holocaustos de carneros y de toros, y los millares de corderos cebados; que as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, y que nosotros te sigamos plenamente, porque no quedan confundidos los que confan en ti. ] [ (Daniel 3:41) *    Y ahora te seguimos de todo corazn, te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42) *    No nos cubras de vergenza, sino trtanos segn tu benignidad y la abundancia de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43) *    Lbranos conforme a tus obras maravillosas, y da gloria a tu Nombre, Seor . ] [ (Daniel 3:44) *    Que sean confundidos todos los que hacen dao a tus servidores: que sean cubiertos de vergenza, privados de todo dominio, y que su fuerza sea quebrantada. ] [ (Daniel 3:45) *    Que ellos sepan que t eres el Seor, el nico Dios, glorioso sobre la tierra". ] [ (Daniel 3:46) *   Los servidores del rey, que los haban arrojado en el horno, no cesaban de alimentar el fuego con betn, resina, estopa y sarmientos. ] [ (Daniel 3:47) *   La llama se elevaba hasta veinticinco metros por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48) *   y al extenderse, abras a los caldeos que se hallaban alrededor del horno. ] [ (Daniel 3:49) *   Pero el ngel del Seor baj al horno al mismo tiempo que Azaras y sus compaeros; alej del horno la llama de fuego ] [ (Daniel 3:50) *   y produjo en medio del horno como una brisa, una frescura de roco, de manera que el fuego no los toc para nada ni les caus dao ni tormento. ] [ (Daniel 3:51) *   Entonces los tres, a una sola voz, se pusieron a celebrar, a glorificar y a bendecir a Dios dentro del horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52) *   "Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, alabado y exaltado eternamente. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre, alabado y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:53) *   Bendito seas en el Templo de tu santa gloria, aclamado y glorificado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:54) *   Bendito seas en el trono de tu reino, aclamado por encima de todo y exaltado eternamente. ] [ (Daniel 3:55) *   Bendito seas t, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines, alabado y exaltado eternamente por encima de todo. ] [ (Daniel 3:56) *   Bendito seas en el firmamento del cielo, aclamado y glorificado eternamente. ] [ (Daniel 3:57) *   Todas las obras del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:58) *   ngeles del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:59) *   Cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:60) *   Todas las aguas que estn sobre los cielos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:61) *   Todos los ejrcitos celestiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:62) *   Sol y luna, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:63) *   Astros del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:64) *   Lluvias y rocos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:65) *   Todos los vientos, bendigan al Seor albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:66) *   Fuego y calor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:67) *   Fro y heladas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:68) *   Rocos y escarchas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:69) *   Hielos y fros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:70) *   Heladas y nieves, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:71) *   Noches y das, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:72) *   Luz y tinieblas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:73) *   Rayos y nubes, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:74) *   Que la tierra bendiga al Seor, que lo alabe y glorifique eternamente. ] [ (Daniel 3:75) *   Montaas y colinas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:76) *   Todo lo que brota sobre la tierra, bendiga al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:77) *   Manantiales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:78) *   Mares y ros, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:79) *   Cetceos y todo lo que se mueve en las aguas, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:80) *   Todas las aves del cielo, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:81) *   Todas las fieras y animales, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:82) *   Todos los hombres, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:83) *   Israel, bendice al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:84) *   Sacerdotes del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:85) *   Servidores del Seor, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:86) *   Espritus y almas de los justos, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:87) *   Santos y humildes de corazn, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! ] [ (Daniel 3:88) *   Ananas, Azaras y Misael, bendigan al Seor, albenlo y glorifquenlo eternamente! Porque l nos ha librado del Abismo, nos ha salvado del poder de la muerte. El nos ha arrancado del horno de llamas ardientes, nos ha rescatado de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89) *   Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor! ] [ (Daniel 3:90) *   Todos los que temen al Seor, bendigan al Seor, al Dios de los dioses, albenlo y denle gracias, porque es eterno su amor!". ] [ (Daniel 3:91) [24]   El rey Nabucodonosor qued estupefacto y se levant rpidamente. Y tomando la palabra, dijo a sus cortesanos: "No eran tres los hombres que fueron atados y arrojados dentro del fuego?". Ellos le respondieron, diciendo: "As es, rey". ] [ (Daniel 3:92) [25]   El replic: "Sin embargo, yo veo cuatro hombres que caminan libremente por el fuego sin sufrir ningn dao, y el aspecto del cuarto se asemeja a un hijo de los dioses". ] [ (Daniel 3:93) [26]   Entonces Nabucodonosor se acerc a la puerta del horno de fuego ardiente y, tomando la palabra, dijo: "Sadrac, Mesac y Abed Neg, servidores del Dios altsimo, salgan y vengan". Y Sadrac, Mesac y Abed Neg salieron de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:94) [27]   Una vez reunidos los prefectos, los gobernadores y los cortesanos del rey, comprobaron que el fuego no haba tenido poder sobre el cuerpo de aquellos hombres, que sus cabellos no se haban quemado, que sus mantos estaban intactos y que ni siquiera el olor del fuego se haba adherido a ellos. ] [ (Daniel 3:95) [28]   Nabucodonosor tom la palabra y dijo: "Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, porque ha enviado a su ngel y ha salvado a sus servidores, que confiaron en l y, quebrantando la orden del rey, entregaron su cuerpo antes que servir y adorar a cualquier otro dios que no fuera su Dios. ] [ (Daniel 3:96) [29]   Por eso, yo doy este decreto: "Todo pueblo, nacin o lengua que hable irreverentemente contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed Neg, ser cortado en pedazos y su casa quedar reducida a un basural, porque no hay otro dios que pueda librar de esa manera". ] [ (Daniel 3:97) [30]   Entonces Nabucodonosor hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed Neg en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98) [31]   "El rey Nabucodonosor, a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre toda la tierra: Tengan ustedes paz en abundancia! ] [ (Daniel 3:99) [32]   Me ha parecido bien publicar los signos y prodigios que ha realizado en mi favor el Dios Altsimo: ] [ (Daniel 3:100) [33]   Qu grandes son sus signos! Qu poderosos sus prodigios! Su reino es un reino eterno y su dominio dura de generacin en generacin! ] 
Yo, Nabucodonosor, estaba tranquilo en mi casa y floreciente en mi palacio,
cuando tuve un sueo que me horroriz: las obsesiones que me asaltaron en mi lecho y las visiones de mi imaginacin me llenaron de espanto.
Entonces orden que hicieran comparecer en mi presencia a todos los sabios de Babilonia, para que me dieran a conocer la interpretacin del sueo.
Se presentaron los magos, los adivinos, los caldeos y los astrlogos, y yo cont el sueo delante de ellos, pero ellos no me hicieron conocer la interpretacin.
Finalmente, se present ante m Daniel -llamado Beltsasar, segn el nombre de mi dios- en quien reside el espritu de los dioses santos, y yo cont el sueo delante de l:
"Beltsasar, jefe de los magos, yo s que en ti reside el espritu de los dioses santos y que ningn misterio te desconcierta: escucha las visiones del sueo que he tenido y dime su interpretacin.
Yo contemplaba en mi lecho las visiones de mi imaginacin: Vi un rbol gigantesco en el centro de la tierra.
El rbol creci y se volvi corpulento; su altura llegaba hasta el cielo y se lo vea desde los extremos de toda la tierra.
Su follaje era hermoso y su fruto abundante: haba en l comida para todos. Debajo de l se guarecan los animales de los campos, y en sus ramas anidaban los pjaros del cielo; de l se alimentaban todos los vivientes.
Yo contemplaba recostado en mi lecho las visiones de mi imaginacin, y vi que un Guardin, un Santo, descenda del cielo.
El gritaba con fuerza y deca: "Derriben el rbol y corten sus ramas, arranquen sus hojas y dispersen sus frutos; que huyan los animales de debajo de l y los pjaros, de sus ramas.
Pero dejen en la tierra el tronco con sus races, sujeto con cadenas de hierro y bronce, entre la hierba de los campos. Que sea empapado por el roco del cielo y comparta con los animales la hierba de la tierra;
que sea cambiado su corazn de hombre y adquiera instintos de animal, y que siete tiempos pasen sobre l.
Por un decreto de los Guardianes se pronuncia esta sentencia, y por una orden de los Santos, esta decisin, para que los vivientes reconozcan que el Altsimo domina sobre la realeza de los hombres, que l la da a quien quiere y eleva al ms humilde de los hombres".
Este es el sueo que tuve, yo, el rey Nabucodonosor; y t, Beltsasar, dame su interpretacin, porque ninguno de los sabios de mi reino ha podido hacrmela conocer. T s que eres capaz de hacerlo, porque en ti reside el espritu de los dioses santos".
Daniel, llamado Beltsasar, qued aturdido por un instante y sus pensamientos lo llenaron de espanto. Pero el rey tom la palabra y dijo: "Beltsasar, que no te espanten el sueo y su interpretacin". Beltsasar respondi, diciendo: "Seor mo, que este sueo sea para tus enemigos, y su interpretacin para tus adversarios!
El rbol que t viste, que creci y se volvi corpulento, cuya altura llegaba hasta el cielo y se lo vea desde toda la tierra,
que tena un hermoso follaje y fruto abundante, en el que haba alimentos para todos, bajo el cual habitaban los animales de los campos y en cuyas ramas anidaban los pjaros del cielo,
ese rbol eres t, rey. Porque t has crecido y te has hecho poderoso; ha crecido tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio se extiende hasta los extremos de la tierra.
El rey ha visto adems a un Guardin, un Santo, que descenda del cielo y deca: "Derriben el rbol y destryanlo. Pero dejen en la tierra el tronco con sus races, sujeto con cadenas de hierro y bronce, entre la hierba de los campos. Que sea empapado por el roco del cielo y que tenga su parte con los animales de los campos, hasta que pasen sobre l siete tiempos".
Esta es la interpretacin, rey, y es el decreto del Altsimo que alcanza a mi seor el rey.
T sers arrojado de entre los hombres, y convivirs con los animales de los campos; te alimentars de hierba como los bueyes y sers empapado por el roco del cielo; siete tiempos pasarn sobre ti, hasta que reconozcas que el Altsimo domina sobre la realeza de los hombres y que l la da a quien quiere.
Y si se ha ordenado dejar el tronco con las races del rbol, es porque conservars tu realeza, apenas hayas reconocido que es el Cielo el que domina.
Por eso, rey, acepta mi consejo: redime tus pecados con la justicia y tus faltas con la misericordia hacia los pobres; tal vez as tu prosperidad ser duradera".
Todo esto le sucedi al rey Nabucodonosor.
Al cabo de doce meses, mientras se paseaba por la terraza del palacio real de Babilonia,
el rey tom la palabra y dijo: "No es esta la gran Babilonia, que yo edifiqu como residencia real gracias a mi podero y para gloria de mi majestad?".
La palabra estaba todava en la boca del rey, cuando cay del cielo una voz: "A ti, rey Nabucodonosor, se dirige esta palabra: La realeza te ser retirada.
Te arrojarn de entre los hombres y convivirs con los animales de los campos; te alimentars de hierba como los bueyes, y pasarn sobre ti siete tiempos, hasta que reconozcas que el Altsimo domina sobre la realeza de los hombres y l la da a quien quiere".
En ese mismo instante, la palabra se cumpli en Nabucodonosor: l fue arrojado de entre los hombres; empez a comer hierba como los bueyes y su cuerpo fue empapado por el roco, hasta que sus cabellos crecieron como plumas de guila y sus uas, como las de los pjaros.
Al cabo de los das fijados, yo, Nabucodonosor, levant mis ojos hacia al cielo, y recobr la razn. Entonces bendije al Altsimo, glorifiqu y celebr al que vive eternamente, cuyo dominio es un dominio eterno y cuyo reino dura de generacin en generacin.
Todos los habitantes de la tierra no cuentan para nada ante l; l hace lo que le agrada con el Ejrcito de los cielos y con los habitantes de la tierra, y no hay nadie que pueda tomarle la mano y decirle: "Qu haces?".
En ese momento, recobr la razn; y para gloria de mi realeza, tambin recuper la majestad y el esplendor. Mis familiares y mis dignatarios acudieron a m; yo fui restablecido en mi reino y mi grandeza se acrecent extraordinariamente.
Ahora yo, Nabucodonosor, glorifico, exalto y celebro al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad y sus caminos son justicia. Y l tiene poder para humillar a los que caminan con arrogancia.
El rey Baltasar ofreci un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebi vino en la presencia de esos mil.
Estimulado por el vino, Baltasar mand traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, haba sacado del Templo de Jerusaln, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.
Entonces trajeron los vasos de oro que haban sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusaln, y bebieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas.
Mientras beban vino, glorificaban a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.
De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana, que escriban sobre el estuco del muro del palacio real, frente al candelabro, y el rey vea el extremo de esa mano que escriba.
Entonces el rey cambi de color y sus pensamientos lo llenaron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrechocaban sus rodillas.
El rey grit con fuerza que hicieran venir a los adivinos, a los caldeos y los astrlogos. Y tomando la palabra, dijo a los sabios de Babilonia: "Cualquiera que lea la inscripcin y me la interprete, se vestir de prpura, llevar un collar de oro en su cuello, y ocupar el tercer puesto en el reino".
Pero cuando entraron todos los sabios del rey, no fueron capaces de leer la inscripcin ni de hacer conocer al rey su interpretacin.
El rey Baltasar sinti un gran temor, cambi de color, y sus dignatarios quedaron consternados.
La reina, enterada de las palabras del rey y de sus dignatarios, entr en la sala del banquete y, tomando la palabra, dijo: "Viva el rey eternamente! Que tus pensamientos no te llenen de espanto y no cambies de color.
En tu reino hay un hombre que posee el espritu de los dioses santos; mientras viva tu padre, se encontr en l una clarividencia, una perspicacia y una sabidura igual a la sabidura de los dioses; el rey Nabucodonosor, tu padre, lo constituy jefe de los magos, los adivinos, los caldeos y los astrlogos.
Ahora bien, ya que en este Daniel, a quien el rey dio el nombre de Beltsasar, se ha encontrado un espritu superior, as como tambin ciencia, inteligencia, y el arte de interpretar sueos, resolver enigmas y solucionar problemas, que se llame a Daniel y l expondr la interpretacin".
Daniel fue introducido en la presencia del rey, y este, tomando la palabra, le dijo: "As que t eres Daniel, uno de los deportados judos que el rey, mi padre, hizo venir de Jud?
Yo he odo decir que en ti reside el espritu de los dioses, y que se han hallado en ti clarividencia, perspicacia y una sabidura superior.
Acaban de ser trados a mi presencia los sabios y los adivinos, para que lean esta inscripcin y me la interpreten, pero ellos no han sido capaces de interpretar la cosa.
Yo he odo de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si t ahora puedes leer la inscripcin y me haces conocer su interpretacin, te vestirs de prpura, llevars un collar de oro en tu cuello y ocupars el tercer puesto en el reino".
Daniel tom la palabra y dijo en presencia del rey: "Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de todas maneras, yo leer al rey la inscripcin y le har conocer su interpretacin.
Escucha, rey: El Dios Altsimo dio a tu padre Nabucodonosor la realeza, y tambin magnificencia, gloria y majestad.
Y a causa de la magnificencia que le concedi, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban de temor delante de l: l mataba y haca vivir a quien quera, exaltaba y humillaba a quien quera.
Pero cuando se ensoberbeci su corazn y su espritu se obstin hasta la arrogancia, fue depuesto de su trono real y le fue retirada la gloria.
El fue expulsado de entre los hombres y adquiri instintos de bestia; convivi con los asnos salvajes, se aliment de hierba como los bueyes y su cuerpo fue empapado por el roco, hasta que supo que el Dios Altsimo domina sobre la realeza de los hombres y entroniza a quien l quiere.
Pero t, su hijo Baltasar, no has querido humillarte, aunque sabas todo esto.
Te has exaltado contra el Seor del cielo: han trado a tu presencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en ellos, t y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu aliento y a quien pertenecen todos tus caminos.
Por eso ha sido enviada esta mano de parte de l, y ha sido trazada esta inscripcin.
Esta es la inscripcin que ha sido trazada: Men, Tequel, Parsn.
Y esta es la interpretacin de las palabras: Men: Dios ha contado los das de tu reinado y les ha puesto fin;
Tequel: t has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso;
Parsn: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas".
Entonces Baltasar mand revestir de prpura a Daniel e hizo poner en su cuello el collar de oro y proclamar que ocupara el tercer puesto en el reino.
Esa misma noche, mataron a Baltasar, rey de los caldeos.
Y Daro el medo lo sucedi en el trono a los sesenta y dos aos de edad.
Daro consider oportuno poner al frente del reino a ciento veinte strapas, distribuidos por todo el reino,
y establecer sobre ellos a tres ministros -entre los cuales estaba Daniel- a quienes esos strapas deban rendir cuenta, a fin de que no se atentara contra los intereses del rey.
Ahora bien, este Daniel sobresala entre los ministros y strapas, porque haba en l un espritu superior, y el rey pensaba ponerlo al frente de todo el reino.
Por eso los ministros y los strapas trataron de encontrar un pretexto para acusar a Daniel en lo referente a los asuntos del reino. Pero no pudieron encontrar ningn pretexto ni falta, porque l era fiel y no se le descubri ninguna negligencia ni falta.
Esos hombres, dijeron: "No encontraremos ningn motivo de acusacin contra Daniel, sino es en la Ley de su Dios".
Los ministros y los strapas acudieron precipitadamente al rey y hablaron as: "Viva eternamente el rey Daro!
Todos los ministros del reino, los prefectos y los strapas, los familiares y los gobernadores, se han puesto de acuerdo para que el rey promulgue un edicto y ponga en vigencia una prohibicin, a saber: Todo el que dentro de los prximos treinta das dirija una plegaria a cualquier dios u hombre que no seas t, rey, ser arrojado en el foso de los leones.
Por lo tanto, rey, promulga la prohibicin y consgnala por escrito, para que no sea modificada, conforme a la ley de los medos y de los persas, que es irrevocable".
A causa de esto, el rey Daro puso por escrito la prohibicin.
Cuando Daniel supo que el documento haba sido firmado, entr en su casa. Esta tena en el piso superior unas ventanas que se abran en direccin a Jerusaln, y tres veces por da, l se pona de rodillas, invocando y alabando a su Dios, como lo haba hecho antes.
Aquellos hombres acudieron precipitadamente y encontraron a Daniel orando y suplicando a su Dios.
Entonces de presentaron ante el rey y, refirindose a la prohibicin real, le dijeron: "Acaso no has escrito una prohibicin segn la cual todo el que dirija una oracin dentro de los prximos treinta das, a cualquier dios u hombre que no seas t, rey, debe ser arrojado al foso de los leones?". El rey tom la palabra y dijo: "As es, en efecto, segn la ley de los medos y de los persas, que es irrevocable".
Entonces ellos tomaron la palabra y dijeron en presencia del rey: "Daniel, uno de los deportados de Jud, no te ha hecho caso, rey, ni a ti ni a la prohibicin que t has escrito, y tres veces al da hace su oracin".
Al or esto, el rey se apen profundamente y puso todo su empeo por salvar a Daniel: hasta el atardecer se esforz por librarlo.
Pero esos hombres acudieron precipitadamente al rey y le dijeron: "Tienes que saber, rey, que segn la ley de los medos y de los persas, ninguna prohibicin o edicto promulgado por el rey puede ser modificado".
Entonces el rey mand traer a Daniel y arrojarlo al foso de los leones. El rey tom la palabra y dijo a Daniel: "Tu Dios, al que sirves con tanta constancia, te salvar".
Luego trajeron una piedra y la pusieron sobre la abertura del foso; el rey la sell con su anillo y con el anillo de sus dignatarios, para que no se cambiara nada en lo concerniente a Daniel.
El rey se retir a su palacio; ayun toda la noche, no hizo venir a sus concubinas y se le fue el sueo.
Al amanecer, apenas despuntado el da, el rey se levant y fue rpidamente al foso de los leones.
Cuando se acerc a l, llam a Daniel con voz angustiosa. El rey tom la palabra y dijo a Daniel: "Daniel, servir del Dios viviente, ha podido tu Dios, al que sirves con tanta constancia, salvarte de los leones?".
Daniel dijo al rey: "Viva el rey eternamente!
Mi Dios ha enviado a su ngel y ha cerrado las fauces de los leones, y ellos no me han hecho ningn mal, porque yo he sido hallado inocente en su presencia; tampoco ante ti, rey, haba cometido ningn mal".
El rey sinti una gran alegra a causa de Daniel, y orden que lo sacaran del foso. Daniel fue sacado del foso, y no se le encontr ni un rasguo, porque haba confiado en su Dios.
Luego el rey mand traer a los hombres que haban acusado a Daniel y los hizo arrojar al foso de los leones, con sus hijos y sus mujeres. Y no haban llegado an al fondo del foso, cuando ya los leones se apoderaron de ellos y les trituraron todos los huesos.
Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan sobre la tierra: "Tengan ustedes paz en abundancia!
Yo ordeno que en todo el dominio de mi reino se tiemble y se sienta temor ante el Dios de Daniel, porque l es el Dios viviente y subsiste para siempre; su reino no ser destruido y su dominio durar hasta el fin.
El salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra. El ha salvado a Daniel del poder de los leones".
El salva y libera, realiza signos y prodigios en el cielo y sobre la tierra. El ha salvado a Daniel del poder de los leones". [ (Daniel 6:29) As este Daniel estuvo en auge bajo el reinado de Daro y bajo el reinado de Ciro el persa. ] 
El ao primero de Baltasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueo y unas visiones en su imaginacin, mientras se hallaba en su lecho. El escribi el sueo. Este es el comienzo del relato.
Daniel tom la palabra y dijo: Yo miraba en mis visiones nocturnas, y vi los cuatro vientos del cielo que agitaban el gran mar.
Y cuatro animales enormes, diferentes entre s, emergieron del mar.
El primero era como un len y tena alas de guila. Yo estuve mirando hasta que fueron arrancadas sus alas; l fue levantado de la tierra y puesto de pie sobre dos patas como un hombre, y le fue dado un corazn de hombre.
Luego vi otro animal, el segundo, semejante a un oso; l estaba medio erguido y tena tres costillas en su boca, entre sus dientes. Y le hablaban as: "Levntate, devora carne en abundancia!".
Despus de esto, yo estaba mirando y vi otro animal como un leopardo; tena cuatro alas de pjaro sobre el dorso y tambin cuatro cabezas, y le fue dado el dominio.
Despus de esto, yo estaba mirando en las visiones nocturnas y vi un cuarto animal, terrible, espantoso y extremadamente fuerte; tena enormes dientes de hierro, coma, trituraba y el resto lo pisoteaba con las patas. Era diferente de todos los animales que lo haban precedido, y tena diez cuernos.
Yo observaba los cuernos, y vi otro cuerno, pequeo, que se elevaba entre ellos. Tres de los cuernos anteriores fueron arrancados delante de l, y sobre este cuerno haba unos ojos como de hombre y una boca que hablaba con insolencia.
Yo estuve mirando hasta que fueron colocados unos tronos y un Anciano se sent. Su vestidura era blanca como la nieve y los cabellos de su cabeza como la lana pura; su trono, llamas de fuego, con ruedas de fuego ardiente.
Un ro de fuego brotaba y corra delante de l. Miles de millares lo servan, y centenares de miles estaban de pie en su presencia. El tribunal se sent y fueron abiertos unos libros
Yo miraba a causa de las insolencias que deca el cuerno: estuve mirando hasta que el animal fue muerto, y su cuerpo destrozado y entregado al ardor del fuego.
Tambin a los otros animales les fue retirado el dominio, pero se les permiti seguir viviendo por un momento y un tiempo.
Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que vena sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; l avanz hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta l.
Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasar, y su reino no ser destruido.
Yo, Daniel, qued profundamente turbado en mi espritu, y las visiones de mi imaginacin me llenaron de espanto.
Me acerqu a uno de los que estaban de pie y le pregunt la verdad acerca de todo aquello. El me habl y me hizo conocer la interpretacin de las cosas.
"Esos cuatro animales enormes son cuatro reyes que se alzarn de la tierra;
y los Santos del Altsimo recibirn la realeza, y la poseern para siempre, por los siglos de los siglos".
Entonces quise saber la verdad acerca del cuarto animal, que era diferente de todos los dems, extremadamente horrible, y que tena dientes de hierro y garras de bronce: el que devoraba, trituraba y pisoteaba el resto con las patas;
y tambin acerca de los diez cuernos de su cabeza, y del otro cuerno que se haba elevado y ante el cual haban cado tres; es decir, el cuerno que tena ojos y una boca que hablaba con insolencia, y que pareca ms grande que los otros.
Yo miraba, y este cuerno haca la guerra a los Santos del Altsimo y prevaleca sobre ellos,
hasta que vino el Anciano, se hizo justicia a los Santos del Altsimo y lleg el momento en que los Santos entraron en posesin de la realeza.
El habl as: "En lo que respecta al cuarto animal, habr sobre la tierra un cuarto reino, diferente de todos los reinos: l devorar toda la tierra, la pisotear y la triturar.
En cuanto a los diez cuernos, de este reino surgirn diez reyes, y otro surgir despus de ellos: ser diferente de los anteriores y abatir a tres reyes.
Hablar contra el Altsimo y maltratar a los Santos del Altsimo. Tratar de cambiar los tiempos festivos y la Ley, y los Santos sern puestos en sus manos por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo.
Pero luego se sentar el tribunal, y a ese rey se le quitar el dominio, para que sea destruido y aniquilado definitivamente.
Y la realeza, el dominio y la grandeza de todos los reinos bajo el cielo sern entregados al pueblo de los Santos del Altsimo. Su reino es un reino eterno, y todos los imperios lo servirn y le obedecern".
Aqu termina el relato. En cuanto a m, Daniel, mis pensamientos me llenaron de espanto y cambi de color. Y yo conserv estas cosas en mi corazn.
El tercer ao del reinado del rey Baltasar, se me present una visin, a m, Daniel, despus de aquella que se me haba presentado anteriormente.
En esa visin, yo estaba mirando; y mientras miraba, estaba en Susa, la ciudadela que est en la provincia de Elam. En esa visin, yo estaba mirando, y me encontraba junto al ro Ulai.
Alc mis ojos, mir, y vi un carnero que estaba parado ante el ro. Tena dos cuernos; los dos cuernos eran altos, pero uno era ms alto que el otro, y el ms alto se elev en ltimo trmino.
Yo vi al carnero que embesta hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur. Ningn animal poda resistir ante l, y nadie poda librar de su poder; l obraba a su arbitrio y se engrandeca.
Prest atencin, y vi un chivo que vena del occidente, sobre la faz de toda la tierra, sin tocar el suelo; ese chivo tena un cuerno imponente entre sus ojos.
Lleg hasta el carnero de los dos cuernos, que yo haba visto parado ante el ro, y corri hacia l con todo el ardor de su fuerza.
Lo vi avanzar hacia el carnero, hecho una furia contra l; lo golpe y le quebr sus dos cuernos, y el carnero no tuvo fuerza para resistir ante l: lo arroj por tierra y lo pisote, y no hubo nadie que librara al carnero de su poder.
As el chivo se engrandeci enormemente; pero una vez que se hizo fuerte, el cuerno grande se quebr, y cuatro cuernos imponentes se elevaron en lugar de l, hacia los cuatro vientos del cielo.
De uno de ellos sali otro cuerno pequeo, que se agrand mucho hacia el sur, hacia el oriente y hacia la Hermosura.
Se agrand hasta el Ejrcito del cielo, hizo caer por tierra a una parte de este Ejrcito y de las estrellas, y las pisote.
Se agrand hasta llegar al Jefe del Ejrcito y le suprimi el sacrificio perpetuo; el lugar de su Santuario fue avasallado,
lo mismo que su Ejrcito. Sobre el sacrificio perpetuo fue instalada la iniquidad, y se ech por tierra la verdad. El tuvo xito en todo lo que emprendi.
Entonces o a un Santo que hablaba, y otro Santo dijo al que hablaba: "Hasta cundo se ver el sacrificio perpetuo suprimido, la iniquidad desoladora instalada, el Lugar santo y el Ejrcito pisoteados?".
El respondi: "Hasta que pasen dos mil trescientas tardes y maanas: entonces el Lugar santo ser reivindicado".
Mientras yo, Daniel, miraba la visin y trataba de comprender, vi que estaba de pie frente a m alguien con aspecto de hombre.
Y o una voz de hombre en medio del ro Ulai, que gritaba, diciendo: "Gabriel, explcale la aparicin a este hombre".
El lleg hasta donde yo estaba, y cuando lleg, sent un gran temor y ca sobre mi rostro. El me dijo: "Entiende, hijo de hombre, que la visin se refiere al tiempo del Fin".
Mientras l me hablaba, yo ca en trance con el rostro en tierra. El me toc y me hizo poner de pie en el lugar donde estaba.
Luego aadi: "Voy a hacerte saber lo que suceder al trmino de la Indignacin, porque el Fin llegar en el momento fijado.
El carnero que viste con dos cuernos representa a los reyes de los medos y de los persas;
el chivo velludo es el rey de Javn, y el gran cuerno que estaba entre sus ojos es el primer rey.
Una vez quebrado este, los cuatro que surgieron en lugar de l son los cuatro reinos que surgirn de su nacin, pero no con su misma fuerza.
Al fin de su reinado, cuando los pecadores hayan colmado la medida, surgir un rey atrevido y astuto.
Su podero se acrecentar, pero no por su propia fuerza; causar destrucciones inauditas y tendr xito en lo que emprenda, destruir a los poderosos, al pueblo de los Santos.
Gracias a su astucia, el engao triunfar por medio de l, su corazn se ensoberbecer y destruir tranquilamente a muchos. Se alzar contra el Jefe de los jefes, pero luego ser destrozado sin que intervenga ninguna mano.
La visin de las tardes y las maanas, tal como ha sido expuesta, es verdad. En cuanto a ti, oculta la visin, porque es para das lejanos".
Yo, Daniel, me desvanec y estuve enfermo varios das. Luego me levant y me dediqu a los asuntos del rey. La visin me dej perplejo, y no atinaba a comprender.
El primer ao de Daro, hijo de Asuero, de la raza de los medos, que fue constituido rey sobre el reino de los caldeos,
el primer ao de su reinado, yo, Daniel, investigaba en los Libros el nmero de aos que, segn la palabra del Seor al profeta Jeremas, deban cumplirse sobre las ruinas de Jerusaln: eran setenta aos.
Yo volv mi rostro hacia el Seor Dios para obtener una respuesta, con oraciones y splicas.
Or al Seor, mi Dios, y le hice esta confesin: "Ah, Seor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos!
Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos.
No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del pas.
A ti, Seor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergenza reflejada en el rostro, como les sucede en este da a los hombres de Jud, a los habitantes de Jerusaln y a todo Israel, a los que estn cerca y a los que estn lejos, en todos los pases adonde t los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti.
A nosotros, Seor, la vergenza reflejada en el rostro, y tambin a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti!
Al Seor, nuestro Dios, la misericordia y el perdn, porque nos hemos rebelado contra l!
Nosotros no hemos escuchado la voz del Seor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que l puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.
Todo Israel ha transgredido tu Ley y se ha apartado para no escuchar tu voz. Entonces se descargaron sobre nosotros la imprecacin y el juramento que estn escritos en la Ley de Moiss, servidor de Dios, porque nosotros pecamos contra el Seor.
Y l cumpli la palabra que haba pronunciado contra nosotros y contra los jueces que nos juzgaban, haciendo recaer sobre nosotros una gran desgracia, porque nunca ha sucedido bajo el cielo lo que sucedi en Jerusaln.
Toda esa desgracia nos sobrevino segn lo que est escrito en la Ley de Moiss. Pero nosotros no hemos aplacado la ira del Seor, nuestro Dios, convirtindonos de nuestra iniquidad y reconociendo tu fidelidad.
El Seor estuvo atento a estas calamidades y las descarg sobre nosotros, porque el Seor, nuestro Dios, es justo en todas las obras que hizo; pero nosotros no hemos escuchado su voz.
Y ahora, Seor, Dios nuestro, que hiciste salir a tu pueblo del pas de Egipto con mano poderosa, y as te ganaste un renombre que perdura hasta el da de hoy, nosotros hemos pecado y hemos hecho el mal.
Seor, por todas tus obras de justicia, que tu ira y tu furor se aparten de tu Ciudad, de Jerusaln, tu santa Montaa. Porque a causa de nuestros pecados y de las iniquidades de nuestros padres, Jerusaln y tu pueblo son el escarnio de todos los que nos rodean.
Y ahora, Dios nuestro, escucha la oracin y las splicas de tu servidor, y a causa de ti mismo, Seor, que brille tu rostro sobre tu Santuario desolado.
Inclina tu odo, Dios mo, y escucha; abre tus ojos y mira nuestras ruinas y la ciudad que es llamada con tu Nombre, porque no presentamos nuestras splicas delante de ti a causa de nuestros actos de justicia, sino a causa de tu gran misericordia.
Seor, escucha! Seor, perdona! Seor, presta atencin y obra! No tardes ms, a causa de ti, Dios mo, porque tu Ciudad y tu pueblo son llamados con tu Nombre!".
Yo hablaba todava, orando y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y presentando mi splica delante del Seor, mi Dios, en favor de la Montaa santa de mi Dios;
yo hablaba todava en oracin, cuando Gabriel, ese hombre al que haba visto al comienzo en la visin, se acerc a m en rpido vuelo, a la hora de la oblacin de la tarde.
El me instruy y me habl, diciendo: "Daniel, yo he salido para abrirte la inteligencia.
Cuando t comenzabas tus splicas, sali una palabra, y yo he venido a anuncirtela, porque t eres objeto de predileccin. Discierne la palabra y entiende la visin.
Setenta semanas han sido fijadas sobre tu pueblo y tu Ciudad santa, para poner fin a la transgresin, para sellar el pecado, para expiar la iniquidad, para instaurar la justicia eterna, para sellar la visin y al profeta, y para ungir el Santo de los santos.
Tienes que saber y comprender esto: Desde que sali la orden de reconstruir a Jerusaln, hasta que aparezca un Jefe ungido, pasarn siete semanas; luego, durante sesenta y dos semanas, ella ser reconstruida con la plaza y el foso, pero en tiempos de angustia.
Y despus de las sesenta y dos semanas, ser suprimido un ungido inocente; en la Ciudad y en el Lugar santo, har estragos el pueblo de un jefe invasor; pero su fin sobrevendr en un cataclismo, y hasta el fin habr guerra y las devastaciones decretadas.
El impondr una alianza a muchos durante una semana; y durante la mitad de la semana har cesar el sacrificio y la oblacin. Y sobre un ala del Templo estar la Abominacin de la desolacin, hasta que el exterminio decretado se derrame sobre el devastador".
El ao tercero de Ciro, rey de Persia, una palabra fue revelada a Daniel, que haba recibido el nombre de Beltsasar. Esta palabra es verdadera y se refiere a un gran combate. El prest atencin a la palabra y le fue dada la inteligencia en el transcurso de la visin.
En aquellos das, yo, Daniel, estuve de duelo tres semanas enteras:
no com ningn manjar exquisito; ni la carne ni el vino entraron en mi boca, ni me hice ninguna uncin, hasta que se cumplieron tres semanas enteras.
Y el da veinticuatro del primer mes, yo estaba a orillas del Gran Ro, es decir, el Tigris.
Alc mis ojos y vi a un hombre vestido de lino y ceido con un cinturn de oro fino de Ufaz.
Su cuerpo brillaba como el crislito, su rostro tena el aspecto del relmpago, sus ojos eran como antorchas de fuego, sus brazos y sus piernas como el fulgor del bronce bruido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.
Slo yo, Daniel, vea la aparicin; los hombres que estaban conmigo no la vieron, sino que los invadi un gran temor y huyeron a esconderse.
As qued yo solo contemplando esta gran aparicin, y me sent desfallecer; mi semblante se demud hasta desfigurarse, y no pude sobreponerme.
Yo o el sonido de sus palabras y, al orlo, ca en trance con el rostro en tierra.
De pronto, una mano me toc y me hizo poner, temblando, sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
Luego me dijo: "Daniel, hombre predilecto, fjate en las palabras que voy a decirte, y ponte de pie en el lugar donde ests, porque ahora yo he sido enviado a ti". Y mientras me deca estas palabras, yo me puse de pie, temblando.
El me dijo: "No temas, Daniel, porque desde el primer da en que te empeaste en comprender y en humillarte delante de tu Dios, fueron odas tus palabras, y yo he venido a causa de ellas.
El Prncipe del reino de Persia me opuso resistencia durante veintin das, pero Miguel, uno de los primeros Prncipes, ha venido en mi ayuda. Yo lo dej all, junto al Prncipe de los reyes de Persia,
y vine para hacerte comprender lo que suceder a tu pueblo en los das venideros, porque tambin esta es una visin para aquellos das".
Mientras l me diriga estas palabras, volv mi rostro hacia el suelo y me qued mudo.
De pronto, una figura como la de un hijo de hombre toc mis labios. Yo abr mi boca y me puse a hablar, y dije al que estaba de pie frente a m: "Mi Seor, ante esta aparicin, yo me estremec de dolor y no pude sobreponerme.
Y cmo podra este servidor hablar con mi Seor, aqu presente, si ahora me faltan las fuerzas y ya me he quedado sin aliento?".
Aquel que pareca un hombre me volvi a tocar y me fortaleci.
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido".
El respondi: "Sabes por qu he venido hasta ti? Ahora vuelvo a combatir contra el Prncipe de Persia, y una vez que haya concluido, vendr el Prncipe de Javn.
Pero yo te voy a indicar lo que est consignado en el Libro de la Verdad. No hay nadie para fortalecerme contra ellos, fuera de Miguel, el Prncipe de ustedes.
Yo, por mi parte, estuve apostado para darle fuerza y apoyo, durante el primer ao de Daro el medo.
Y ahora voy a anunciarte la verdad. Todava surgirn tres reyes en Persia, y el cuarto poseer riquezas ms grandes que todos los dems. Y cuando este se haya hecho poderoso por su riqueza, movilizar todo contra el reino de Javn.
Luego surgir un rey guerrero, que ejercer un dominio inmenso y har lo que le parezca.
Sin embargo, apenas logre afianzarse, su reino ser dividido y repartido a los cuatro vientos del cielo, pero no en provecho de sus descendientes, y sin el dominio que l haba ejercido. Porque su reino ser arrancado de raz y pasar a otros, distintos de aquellos.
El rey del Sur se har poderoso, pero uno de sus jefes ser ms fuerte que l, y ejercer un dominio ms grande que el suyo.
Al cabo de algunos aos, ellos se aliarn, y la hija del rey del Sur se presentar al rey del Norte para concertar un acuerdo equitativo. Pero ella no conservar la fuerza de su brazo, y su descendencia no subsistir: ella misma ser entregada, y junto con ella, los que la haban llevado, as como su hijo y el que la haba sostenido. En aquellos tiempos,
surgir en lugar de su padre un retoo de las mismas races que ella: l atacar al ejrcito y penetrar en la fortaleza del rey del Norte, luchar contra ellos y vencer.
Hasta a sus dioses, con sus estatuas de metal fundido y sus objetos de plata y oro, los llevar cautivos a Egipto; y l, durante algunos aos, se mantendr alejado del rey del Norte.
Este ltimo penetrar entonces en el reino del rey del Sur, y luego regresar a su pas.
Los hijos del rey del Norte reanudarn las hostilidades y reunirn una gran multitud de tropas. Uno de ellos irrumpir como un ro desbordado, inundar y llevar las hostilidades hasta su fortaleza.
El rey del Sur se irritar y saldr a combatir contra el rey del Norte. Este pondr en pie de guerra una gran multitud, pero ella caer en manos del rey del Sur.
La multitud ser aniquilada; entonces se ensoberbecer su corazn y abatir a millares de hombres, pero ya no ser el ms fuerte.
El rey del Norte pondr otra vez en pie de guerra una multitud ms grande que la primera y, al cabo de algunos aos, irrumpir con un gran ejrcito y muy bien pertrechado.
En aquellos tiempos, se alzarn muchos contra el rey del Sur, y unos hombres violentos de tu pueblo se levantarn para dar cumplimiento a una visin, pero fracasarn.
El rey del Norte vendr, levantar terraplenes y tomar una ciudad fortificada. Las fuerzas del Sur no resistirn, y ni siquiera sus tropas escogidas tendrn vigor para resistir.
El invasor har lo que le parezca y nadie se le opondr; se instalar en el pas de la Hermosura, y el pas entero caer en sus manos.
Entonces se dispondr a someter todo el reino del Sur, y concertar un acuerdo con l: le dar una mujer excepcional para destruirlo, pero eso no perdurar ni le dar resultado.
Se volver hacia las regiones costeras, y conquistar un buen nmero de ellas; pero un magistrado acabar con el ultraje, sin que l pueda devolverle la afrenta.
Luego se volver hacia las fortalezas de su pas, pero tropezar, caer y no se lo encontrar ms.
En lugar de l, surgir uno que har pasar a un recaudador de tributos por la tierra ms hermosa del reino, pero en unos das ser destrozado, aunque no de frente ni en la guerra.
En lugar de l, surgir un plebeyo, que no estar investido de la dignidad real. El llegar tranquilamente y se aduear de la realeza por medio de intrigas.
Las fuerzas opositoras sern barridas ante l y quedarn destrozadas, as como tambin el prncipe de la Alianza.
Se valdr de los pactos concertados con l para actuar dolosamente: as se encumbrar y se har fuerte con poca gente.
Entrar tranquilamente en las regiones ms frtiles de la provincia, y har lo que no haban hecho ni sus padres ni los padres de sus padres: distribuir entre su gente botn, despojos y riquezas, y har planes contra las fortalezas, pero slo por un tiempo.
Al frente de un gran ejrcito, excitar su fuerza y su coraje contra el rey del Sur, y este entrar en guerra con un gran ejrcito, extremadamente fuerte, pero no resistir, porque se confabularn contra l.
Los mismos que coman de sus manjares lo destrozarn, su ejrcito ser barrido y caern muchas vctimas.
Los dos reyes, llenos de malas intenciones, se dirn mentiras sentados a la misma mesa; pero no se lograr nada, porque el tiempo fijado todava est por venir.
El regresar a su pas con grandes riquezas y lleno de aversin contra la Alianza santa: actuar y luego regresar a su pas.
En el tiempo fijado, retornar al Sur, pero esta ltima vez no ser como la primera.
Naves de Quitm vendrn contra l, y se desanimar; se volver atrs y desahogar su furor contra la Alianza santa; a su regreso, llegar a un entendimiento con aquellos que abandonen la Alianza santa.
Fuerzas enviadas por l atacarn, profanarn el Santuario y la Ciudadela, abolirn el sacrificio perpetuo e instalarn la Abominacin de la desolacin.
Por medio de intrigas, l har apostatar a los transgresores de la Alianza, pero el pueblo de los que conocen a Dios se mantendr firme y entrar en accin.
Hombres prudentes del pueblo instruirn a muchos, pero sern vctimas de la espada y del fuego, del cautiverio y del saqueo, durante algunos das.
Mientras ellos caigan, recibirn un poco de ayuda, y muchos se unirn a ellos, pero hipcritamente.
Algunos de los hombres prudentes caern, a fin de ser purificados, acrisolados y blanqueados, hasta el tiempo del Fin, porque el plazo est fijado.
El rey obrar a su arbitrio, se exaltar y engrandecer por encima de todo dios, y dir cosas monstruosas contra el Dios de los dioses. Y tendr xito hasta que se agote la Ira, porque lo que est decretado se ejecutar.
El no respetar a los dioses de sus padres, ni al dios favorito de las mujeres; no respetar a ninguna divinidad, porque se engrandecer por encima de todo.
En su lugar honrar al dios de las fortalezas: honrar a un dios que no conocieron sus padres, con oro, plata, piedras preciosas y objetos de valor.
Utilizar como defensores de la fortaleza al pueblo de un dios extranjero; y a todo el que lo reconozca lo colmar de honores, le dar autoridad sobre muchos y le distribuir parcelas de tierra.
En el tiempo del Fin, el rey del Sur acometer contra l. El rey del Norte lo atacar como un torbellino, con carros de guerra, caballera y numerosas naves; penetrar en los pases como un ro desbordado y los inundar.
Entrar en el pas de la Hermosura, y caern millares de hombres, pero se librarn de su mano Edom, Moab y el resto de los amonitas.
Extender su mano sobre los pases, y el pas de Egipto no escapar.
Se aduear de los tesoros de oro y plata, y de todos los objetos preciosos de Egipto; los libios y los cusitas marcharn en su squito.
Pero noticias llegadas de Oriente y del Norte lo llenarn de espanto; entonces partir lleno de furor para destruir y exterminar a mucha gente.
Plantar los pabellones de su palacio entre el mar y la montaa santa de la Hermosura, y luego llegar a su fin, sin que nadie venga en su ayuda.
En aquel tiempo, se alzar Miguel, el gran Prncipe, que est de pie junto a los hijos de tu pueblo. Ser un tiempo de tribulacin, como no lo hubo jams, desde que existe una nacin hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, ser liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro.
Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarn, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.
Los hombres prudentes resplandecern como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseado a muchos la justicia brillarn como las estrellas, por los siglos de los siglos.
En cuanto a ti, Daniel, oculta estas palabras y sella el Libro hasta el tiempo del fin. Muchos buscarn aqu y all, y aumentar el conocimiento.
Yo, Daniel, mir y vi que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del ro y otro en la orilla opuesta.
Uno de ellos dijo al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro: "Para cundo ser el fin de estos prodigios?".
Yo o al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro. El alz su mano derecha, y su mano izquierda hacia el cielo y jur por aquel que vive eternamente: "Pasar un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; y cuando se haya acabado de aplastar la fuerza del pueblo santo, se acabarn tambin todas estas cosas".
Yo o, pero no entend. Entonces dije: "Seor mo, cul ser la ltima de estas cosas?".
El respondi: "Ve Daniel, porque estas palabras estn ocultas y selladas hasta el tiempo final.
Muchos sern purificados, blanqueados y acrisolados; los malvados harn el mal, y ningn malvado podr comprender, pero los prudentes comprendern.
A partir del momento en que ser abolido el sacrificio perpetuo y ser instalada la Abominacin de la desolacin, pasarn mil doscientos noventa das.
Feliz el que sepa esperar y llegue a mil trescientos treinta y cinco das!
En cuanto a ti, ve hacia el fin: t descansars y te levantars para recibir tu suerte al fin de los das.
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] [ (Daniel 13:60) Entonces toda la asamblea clam en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en l. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] [ (Daniel 13:60) Entonces toda la asamblea clam en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en l. ] [ (Daniel 13:61) Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca haba convencido de falso testimonio, y se les aplic la misma pena que ellos haban querido infligir a su prjimo: ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] [ (Daniel 13:60) Entonces toda la asamblea clam en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en l. ] [ (Daniel 13:61) Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca haba convencido de falso testimonio, y se les aplic la misma pena que ellos haban querido infligir a su prjimo: ] [ (Daniel 13:62) Para cumplir la Ley de Moiss, se los conden a muerte, y ese da se salv la vida de una inocente. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] [ (Daniel 13:60) Entonces toda la asamblea clam en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en l. ] [ (Daniel 13:61) Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca haba convencido de falso testimonio, y se les aplic la misma pena que ellos haban querido infligir a su prjimo: ] [ (Daniel 13:62) Para cumplir la Ley de Moiss, se los conden a muerte, y ese da se salv la vida de una inocente. ] [ (Daniel 13:63) Jilquas y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, lo mismo que Joaqun, su marido, y todos sus parientes, porque nada indigno se haba hallado en ella. ] 
 [ (Daniel 13:1) Haba en Babilonia un hombre llamado Joaqun. ] [ (Daniel 13:2) El se haba casado con una mujer llamada Susana, hija de Jilquas, que era muy hermosa y tema a Dios, ] [ (Daniel 13:3) porque sus padres eran justos y haban instruido a su hija segn la Ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4) Joaqun era muy rico y tena un jardn contiguo a su casa. Muchos judos iban a visitarlo, porque era el ms estimado de todos. ] [ (Daniel 13:5) Aquel ao, se haba elegido como jueces a dos ancianos del pueblo. A ellos se refiere la palabra del Seor: "La iniquidad sali en Babilonia de los ancianos y de los jueces que se tenan por guas del pueblo". ] [ (Daniel 13:6) Esos ancianos frecuentaban la casa de Joaqun y todos los que tenan algn pleito acudan a ellos. ] [ (Daniel 13:7) Hacia el medioda, cuanto todos ya se haban retirado, Susana iba a pasearse por el jardn con su esposo. ] [ (Daniel 13:8) Los dos ancianos, que la vean todos los das entrar para dar un paseo, comenzaron a desearla. ] [ (Daniel 13:9) Ellos perdieron la cabeza y apartaron sus ojos para no mirar al Cielo y no acordarse de sus justos juicios. ] [ (Daniel 13:10) Los dos ardan de pasin por ella, pero se ocultaban mutuamente su tormento, ] [ (Daniel 13:11) porque sentan vergenza de confesar el deseo que tenan de acostarse con ella, ] [ (Daniel 13:12) y se las ingeniaban para verla todos los das. ] [ (Daniel 13:13) Un da, despus de decirse el uno al otro: "Volvamos a casa, es la hora de almorzar", se separaron y se fueron cada uno por su lado, ] [ (Daniel 13:14) pero ambos volvieron sobre sus pasos y se encontraron frente a frente. Obligados a darse una explicacin, ambos confesaron su pasin y se pusieron de acuerdo para buscar el momento en que pudieran sorprender a solas a Susana. ] [ (Daniel 13:15) Una vez, mientras ellos aguardaban una ocasin favorable, Susana entr como en los das anteriores, acompaada solamente por dos jvenes servidoras, y como haca calor, quiso baarse en el jardn. ] [ (Daniel 13:16) All no haba nadie, fuera de los ancianos, escondidos y al acecho. ] [ (Daniel 13:17) Ella dijo a las servidoras: "Triganme la crema y los perfumes, y cierren la puerta del jardn para que pueda baarme". ] [ (Daniel 13:18) Las servidoras obedecieron, cerraron la puerta del jardn y salieron por la puerta lateral para ir a buscar lo que Susana les haba ordenado, sin saber que los ancianos estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19) En cuanto las servidoras salieron, ellos se levantaron y arrojndose sobre ella le dijeron: ] [ (Daniel 13:20) "La puerta del jardn est cerrada y nadie nos ve. Nosotros ardemos de pasin por ti; consiente y acustate con nosotros. ] [ (Daniel 13:21) Si te niegas, daremos testimonio contra ti, diciendo que un joven estaba contigo y que por eso habas hecho salir a tus servidoras". ] [ (Daniel 13:22) Susana gimi profundamente y dijo: "No tengo salida: si consiento me espera la muerte, si me resisto no escapar de las manos de ustedes. ] [ (Daniel 13:23) Pero prefiero caer entre sus manos sin haber hecho nada, que pecar delante del Seor". ] [ (Daniel 13:24) Susana grit con todas sus fuerzas; los dos ancianos tambin se pusieron a gritar contra ella, ] [ (Daniel 13:25) y uno de ellos corri a abrir la puerta del jardn. ] [ (Daniel 13:26) Al or esos gritos en el jardn, la gente de la casa se precipit por la puerta lateral para ver lo que ocurra, ] [ (Daniel 13:27) y cuando los ancianos contaron su historia, los servidores quedaron desconcertados, porque jams se haba dicho nada semejante de Susana. ] [ (Daniel 13:28) Al da siguiente, cuando el pueblo se reuni en casa de Joaqun, su marido, tambin llegaron los ancianos con la intencin criminal de hacer morir a Susana. ] [ (Daniel 13:29) Ellos dijeron en presencia del pueblo: "Manden a buscar a Susana, hija de Jilquas, la mujer de Joaqun". Fueron a buscarla, ] [ (Daniel 13:30) y ella se present acompaada de sus padres, sus hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31) Susana era una mujer muy delicada y de gran hermosura, ] [ (Daniel 13:32) y como tena puesto el velo, aquellos malvados se lo hicieron quitar para complacerse con su belleza. ] [ (Daniel 13:33) Todos sus familiares lloraban, lo mismo que todos los que la vean. ] [ (Daniel 13:34) Los dos ancianos se levantaron en medio de la asamblea y le pusieron las manos sobre la cabeza. ] [ (Daniel 13:35) Ella, baada en lgrimas, levant sus ojos al cielo, porque su corazn estaba lleno de confianza en el Seor . ] [ (Daniel 13:36) Los ancianos dijeron: "Mientras nos pasebamos solos por el jardn, esta mujer entr all con dos servidoras; cerr la puerta y despus hizo salir a las servidoras. ] [ (Daniel 13:37) Entonces lleg un joven que estaba escondido y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38) Nosotros, que estbamos en un rincn del jardn, al ver la infamia, nos precipitamos hacia ellos. ] [ (Daniel 13:39) Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque l era ms fuerte que nosotros, y abriendo la puerta, se escap. ] [ (Daniel 13:40) En cuanto a ella, la apresamos y le preguntamos quin era ese joven, ] [ (Daniel 13:41) pero ella no quiso decirlo. De todos esto somos testigos". La asamblea les crey porque eran ancianos y jueces del pueblo, y Susana fue condenada a muerte. ] [ (Daniel 13:42) Pero ella clam en alta voz: "Dios eterno, t que conoces los secretos, t que conoces todas las cosas antes que sucedan, ] [ (Daniel 13:43) t sabes que ellos han levantado contra m un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra m". ] [ (Daniel 13:44) El Seor escuch su voz: ] [ (Daniel 13:45) cuando la llevaban a la muerte, suscit el santo espritu de un joven llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46) que se puso a gritar: "Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!". ] [ (Daniel 13:47) Todos se volvieron hacia l y le preguntaron: "Qu has querido decir con esto?". ] [ (Daniel 13:48) De pie, en medio de la asamblea, l respondi: "Son ustedes tan necios, israelitas? Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! ] [ (Daniel 13:49) Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella". ] [ (Daniel 13:50) Todo el pueblo se apresur a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: "Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qu piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano". ] [ (Daniel 13:51) Daniel les dijo: "Seprenlos bien a uno del otro y yo los interrogar". ] [ (Daniel 13:52) Cuando estuvieron separados, Daniel llam a uno de ellos y le dijo: "Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometas anteriormente ] [ (Daniel 13:53) cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvas a los culpables, a pesar de que el Seor ha dicho: "No hars morir al inocente y al justo". ] [ (Daniel 13:54) Si es verdad que t la viste, dinos bajo qu rbol los has visto juntos". El respondi: "Bajo una acacia". ] [ (Daniel 13:55) Daniel le dijo entonces: "Has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios ya ha recibido de l tu sentencia y viene a partirte por el medio". ] [ (Daniel 13:56) Despus que lo hizo salir, mand venir al otro y le dijo: "Raza de Canan y no de Jud, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazn! ] [ (Daniel 13:57) As obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo haca que ellas se les entregaran. Pero una hija de Jud no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! ] [ (Daniel 13:58) Dime ahora, bajo qu rbol los sorprendiste juntos?". El respondi: "Bajo un ciprs". ] [ (Daniel 13:59) Daniel le dijo entonces: "T tambin has mentido a costa de tu cabeza: el ngel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. As acabar con ustedes". ] [ (Daniel 13:60) Entonces toda la asamblea clam en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en l. ] [ (Daniel 13:61) Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca haba convencido de falso testimonio, y se les aplic la misma pena que ellos haban querido infligir a su prjimo: ] [ (Daniel 13:62) Para cumplir la Ley de Moiss, se los conden a muerte, y ese da se salv la vida de una inocente. ] [ (Daniel 13:63) Jilquas y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, lo mismo que Joaqun, su marido, y todos sus parientes, porque nada indigno se haba hallado en ella. ] [ (Daniel 13:64) Desde ese da, Daniel fue grande a los ojos del pueblo. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] [ (Daniel 14:38) Y Daniel dijo: "T, Dios, te acordaste de m, y no abandonaste a los que te aman". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] [ (Daniel 14:38) Y Daniel dijo: "T, Dios, te acordaste de m, y no abandonaste a los que te aman". ] [ (Daniel 14:39) Despus se levant y comi, mientras que el ngel de Dios volvi a llevar en seguida a Habacuc a su lugar. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] [ (Daniel 14:38) Y Daniel dijo: "T, Dios, te acordaste de m, y no abandonaste a los que te aman". ] [ (Daniel 14:39) Despus se levant y comi, mientras que el ngel de Dios volvi a llevar en seguida a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40) El sptimo da, el rey fue a llorar a Daniel. Se acerc al foso, mir y vio que Daniel estaba tranquilamente sentado. ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] [ (Daniel 14:38) Y Daniel dijo: "T, Dios, te acordaste de m, y no abandonaste a los que te aman". ] [ (Daniel 14:39) Despus se levant y comi, mientras que el ngel de Dios volvi a llevar en seguida a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40) El sptimo da, el rey fue a llorar a Daniel. Se acerc al foso, mir y vio que Daniel estaba tranquilamente sentado. ] [ (Daniel 14:41) Entonces exclam: "T eres grande, Seor, Dios de Daniel, y no hay otro Dios fuera de ti!". ] 
Luego me dijo: "No temas, hombre predilecto. La paz est contigo! S fuerte y valeroso!". Mientras l me hablaba, recobr las fuerzas y le dije: Que hable mi Seor, ya que me has fortalecido". [ (Daniel 14:1) El rey Astiages fue a reunirse con sus padres y le sucedi Ciro el Persa. ] [ (Daniel 14:2) Daniel viva junto al rey, el cual lo estimaba ms que a cualquier otro de sus amigos. ] [ (Daniel 14:3) Haba en Babilonia un dolo llamado Bel, a quien se le ofreca todos los das ms de seiscientos kilos de harina, de la mejor calidad, cuarenta ovejas y ms de doscientos litros de vino. ] [ (Daniel 14:4) El rey veneraba al dolo e iba todos los das a adorarlo; Daniel, en cambio, adoraba a su Dios. ] [ (Daniel 14:5) El rey le dijo: "Por qu no adoras a Bel?" El le respondi: "Yo no venero dolos hechos por la mano del hombre, sino slo al Dios viviente que ha creado el cielo y la tierra y que tiene dominio sobre todo ser viviente". ] [ (Daniel 14:6) Entonces dijo el rey: "T no crees que Bel es un dios vivo? No ves lo que come y bebe diariamente?". ] [ (Daniel 14:7) Daniel se puso a rer y le dijo: "No te engaes, rey, por dentro es de arcilla y por fuera de bronce, y no ha comido ni bebido jams". ] [ (Daniel 14:8) El rey se enfureci, mand llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo: "Si no me dicen quin consume este alimento ustedes morirn, pero si demuestran que es Bel el que lo come, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel". ] [ (Daniel 14:9) Daniel dijo al rey: "Que se haga segn tu palabra". Los sacerdotes eran setenta, sin contar las mujeres y los nios. ] [ (Daniel 14:10) El rey fue con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11) y los sacerdotes de Bel le dijeron: "Nosotros vamos a salir de aqu y t, rey, vas a servir la comida y a ofrecer el vino aromatizado; luego cierra la puerta y sllala con tu anillo. Cuando vengas maana por la maana, si no compruebas que Bel se lo ha comido todo, moriremos nosotros; si no, morir Daniel, que ha mentido contra nosotros". ] [ (Daniel 14:12) Ellos estaban seguros de s mismos, porque haban hecho debajo de la mesa una entrada secreta, por donde penetraban todos los das para llevarse las ofrendas. ] [ (Daniel 14:13) Cuando salieron, el rey hizo poner los alimentos delante de Bel. ] [ (Daniel 14:14) Pero Daniel mand a sus servidores que trajeran ceniza y la esparcieran por todo el suelo del templo, sin ms testigos que el rey. Despus salieron, cerraron la puerta, la sellaron con el anillo real y se fueron. ] [ (Daniel 14:15) Los sacerdotes fueron de noche, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y comieron y bebieron todo. ] [ (Daniel 14:16) Muy de madrugada, el rey fue junto con Daniel ] [ (Daniel 14:17) y le pregunt: "Daniel, los sellos estn intactos?". "Estn intactos, rey", le respondi. ] [ (Daniel 14:18) Apenas abri la puerta, el rey mir la mesa y exclam: "T eres grande, Bel, y en ti no hay engao". ] [ (Daniel 14:19) Daniel se puso a rer, retuvo al rey para que no avanzara ms adentro y dijo: "Fjate en el suelo y reconoce de quin son esas huellas". ] [ (Daniel 14:20) "Veo huellas de hombres, de mujeres y de nios", dijo el rey, ] [ (Daniel 14:21) y lleno de furia mand arrestar a los sacerdotes, con sus mujeres y sus hijos. Ellos le mostraron entonces la puerta secreta por donde entraban para consumir lo que estaba sobre la mesa. ] [ (Daniel 14:22) El rey los mand matar y entreg a Bel en manos de Daniel, que destruy el dolo y su templo. ] [ (Daniel 14:23) Tambin haba un gran Dragn, que era venerado por los babilonios. ] [ (Daniel 14:24) El rey dijo a Daniel: "Vas a decir que tambin este es de bronce? Mralo, l vive, come y bebe; no puedes negar que es un dios vivo: adralo, entonces". ] [ (Daniel 14:25) Daniel le respondi: "Yo adoro al Seor, mi Dios, porque l es el Dios viviente. Si t me lo permites, rey, yo matar a este Dragn sin espada ni palo". ] [ (Daniel 14:26) El rey se lo permiti. ] [ (Daniel 14:27) Entonces Daniel tom resina, grasa y crines, las coci, hizo con todo esto unas bolitas, y las ech en las fauces del Dragn. Este se las trag y revent. Daniel dijo: "Miren lo que ustedes veneran!". ] [ (Daniel 14:28) Cuando los babilonios se enteraron, se enfurecieron y se amotinaron contra el rey, diciendo: "El rey se hizo judo: destruy la estatua de Bel, mat al Dragn y masacr a los sacerdotes". ] [ (Daniel 14:29) Despus fueron a decir al rey: "Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu familia". ] [ (Daniel 14:30) Ante esta amenaza, el rey se vio obligado a entregarles a Daniel. ] [ (Daniel 14:31) Ellos lo arrojaron al foso de los leones, donde permaneci seis das. ] [ (Daniel 14:32) En el foso haba siete leones a los que se daba diariamente dos personas y dos ovejas, pero esta vez no les dieron nada, para que devoraran a Daniel. ] [ (Daniel 14:33) En ese momento, el profeta Habacuc, que estaba en Judea, acababa de hacer preparar un guiso y de poner pequeos trozos de pan en una canasta, e iba hacia el campo a llevar su comida a los segadores. ] [ (Daniel 14:34) El ngel del Seor dijo a Habacuc: "Lleva la comida que tienes a Daniel, que est en Babilonia, en el foso de los leones". ] [ (Daniel 14:35) "Seor, respondi Habacuc, nunca he visto a Babilonia y no conozco ese foso". ] [ (Daniel 14:36) El ngel del Seor lo tom por la cabeza y lo llev de los cabellos hasta Babilonia, al borde del foso, con la rapidez de su espritu. ] [ (Daniel 14:37) Habacuc exclam: "Daniel, Daniel, toma la comida que el Seor te enva". ] [ (Daniel 14:38) Y Daniel dijo: "T, Dios, te acordaste de m, y no abandonaste a los que te aman". ] [ (Daniel 14:39) Despus se levant y comi, mientras que el ngel de Dios volvi a llevar en seguida a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40) El sptimo da, el rey fue a llorar a Daniel. Se acerc al foso, mir y vio que Daniel estaba tranquilamente sentado. ] [ (Daniel 14:41) Entonces exclam: "T eres grande, Seor, Dios de Daniel, y no hay otro Dios fuera de ti!". ] [ (Daniel 14:42) Despus hizo salir a Daniel del foso y mand arrojar en l a los que haban querido destruirlo, y al instante ellos fueron devorados en su presencia. ] 
En el primer ao de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Seor pronunciada por Jeremas, el Seor despert el espritu de Ciro, rey de Persia, y este mand proclamar de viva voz y pro escrito en todo su reino:
"As habla Ciro, rey de Persia: El Seor, el Dios del cielo, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusaln, de Jud.
Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, que su Dios lo acompae y suba a Jerusaln, de Jud, para reconstruir la Casa del Seor, el Dios de Israel, el Dios que est en Jerusaln.
Que la poblacin de cada lugar ayude a todos los que queden de ese pueblo, en cualquier parte donde residan, proporcionndoles plata, oro, bienes y ganado, como as tambin otras ofrendas voluntarias para la Casa del Dios que est en Jerusaln".
Entonces los jefes de familia de Jud y de Benjamn, los sacerdotes y los levitas, y todos los que se sintieron movidos por Dios, se pusieron en camino para ir a reconstruir la Casa del Seor que est en Jerusaln.
Sus vecinos les proporcionaron toda clase de ayuda: plata, oro, bienes, ganado y gran cantidad de objetos preciosos, adems de toda clase de ofrendas voluntarias.
El rey Ciro mand tomar los utensilios de la Casa del Seor que Nabucodonosor haba llevado desde Jerusaln y haba depositado en el templo de su dios.
Ciro, rey de Persia, los puso en manos del tesorero Mitrdates, y este los cont para entregrselos a Sesbasar, el jefe de Jud.
El inventario fue el siguiente: copas de oro para la ofrenda: 30; de plata: 1000; cuchillos: 29;
vasos de oro: 30; de plata: 410; otros utensilios: 1000.
Total de los utensilios de oro y plata: 5400. Todo esto se lo llev Sesbasar, cuando se permiti a los deportados subir de Babilonia a Jerusaln.
Estas son las personas de la provincia que regresaron de la cautividad en el exilio, y que volvieron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad, despus de haber sido deportadas a Babilonia por el rey Nabucodonosor.
Los que llegaron con Zorobabel fueron Josu, Nehemas, Seraas, Reelaas, Najaman, Mardoqueo, Bilsn, Mispar, Bigvai, Rejm y Baan. El nmero de la gente del pueblo fue el siguiente:
los hijos de Paros: 2172;
los hijos de Sefatas: 372;
los hijos de Araj: 775;
los hijos de Pajat Moab, es decir, los hijos de Josu y de Joab: 2812;
los hijos de Elam: 1254;
los hijos de Zat: 945;
los hijos de Sacai: 760;
los hijos de Ban: 642;
los hijos de Bebai: 623;
los hijos de Azgad: 1222;
los hijos de Adonicam: 666;
los hijos de Bigvai: 2056;
loa hijos de Adn: 454;
los hijos de Ater, es decir, de Ezequas: 98;
los hijos de Besai: 323;
los hijos de Ior: 112;
los hijos de Jas: 223;
los hijos de Guibar: 95;
los hijos de Beln: 123;
los hombres de Netof: 56;
los hombres de Anatot: 128;
los hijos de Bet Azmvet: 42;
los hijos de Quiriat Iearim, de Queefir y de Beerot: 743;
los hijos de Haram y de Gueba: 621;
los hombres de Micms: 122;
los hombres de Betel y de Ai: 223;
los hijos de Nebo: 52;
los hijos de Magbis: 156;
los hijos del otro Elam: 1254;
loa hijos de Jarm: 320;
los hijos de Lot, de Jad y de On: 725;
los hijos de Jeric: 345;
los hijos de Sena: 3630.
Sacerdotes: los hijos de Iedaas, de la casa de Josu: 973;
los hijos de Imer: 1052;
los hijos de Pasjur: 1247;
los hijos de Jarm: 1017;
Levitas: los hijos de Josu, es decir, de Cadmiel y los hijos de Hodavas: 74.
Cantones: los hijos de Asaf: 128.
Porteros: los hijos de Salm, los hijos de Ater, los hijos de Talmn, los hijos de Acub, los hijos de Jatit, los hijos de Sobai: en total, 139.
Empleados del Templo: los hijos de Sij, los hijos de Jasuf, los hijos de Tabaot,
los hijos de Quers, los hijos de Sia, los hijos de Padn,
los hijos de Levan, los hijos de Jagab, los hijos de Acub,
los hijos de Jagab, los hijos de Salmai, los hijos de Jann,
los hijos de Guidel, los hijos de Gajar, los hijos de Reaas,
los hijos de Resn, los hijos de Necod, los hijos de Gazam,
los hijos de Uz, los hijos de Pasaj, los hijos de Besai,
los hijos de Asn, los hijos de los meunitas, los hijos de los nefusitas,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Jacuf, los hijos de Jarjur,
los hijos de Baslut, los hijos de Mejid, los hijos de Jars,
los hijos de Barcs, los hijos de Sisr, los hijos de Tmaj,
los hijos de Nesaj, los hijos de Jatif.
Hijos de los servidores de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Sofret, los hijos de Perud,
los hijos de Iaal, los hijos de Darcn, los hijos de Guidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Jatil, los hijos de Poquret Sebaim, los hijos de Am.
El total de los empleados del Templo y de los hijos de los servidores de Salomn: 392.
Los que volvieron de Tel Melaj, Tel Jars, Querub, Adn e Imer, y que no pudieron probar si su familia y su estirpe eran de origen israelita, fueron los siguientes:
los hijos de Delaas, los hijos de Tobas, los hijos de Necod: 652.
Y entre los sacerdotes: los hijos de Hobaas, los hijos de Hacs y los hijos de Barzilai, que se haba casado con una de las hijas de Barzilai, el galaadita y adopt el nombre de este.
Ellos buscaron la lista de sus antepasados, pero no la encontraron, y por eso los excluy del sacerdocio, como ilegtimos,
y el gobernador les prohibi comer de las ofrendas sagradas, hasta que un sacerdote consultara a Dios por medio del Urm y el Tumn.
El conjunto ascenda a 42360 personas,
sin contar sus esclavos y esclavas, que eran 7337. Haba tambin 200 cantores y cantoras,
y tenan 736 caballos, 245 mulas,
435 camellos y 6720 asnos.
al llegar a la casa del seor que est en Jerusaln, algunos jefes de familia hicieron ofrendas voluntarias para la casa del Seor, a fin de que fuera erigida en el mismo lugar donde haba estado.
segn sus posibilidades, entregaron al tesoro del culto 61000 dracmas de oro, 5000 minas de plata y 100 tnicas sacerdotales.
Los sacerdotes, los levitas y una parte del pueblo se establecieron en Jerusaln; los cantores, los porteros, los empleados del Templo y todos los otros israelitas se instalaron en sus respectivas ciudades.
Cuando lleg el sptimo mes, los israelitas ya estaban en sus respectivas ciudades y todo el pueblo se congreg en Jerusaln como un solo hombre.
Entonces Josu, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Sealtiel, con sus hermanos, reconstruyeron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre l holocaustos, como est escrito en la Ley de Moiss, el hombre de Dios.
Erigieron el altar en el mismo lugar donde haba estado, a pesar del temor que les inspiraban los habitantes del pas, y ofrecieron sobre l holocaustos al Seor, los holocaustos de la maana y de la tarde.
Tambin celebraron la fiesta de las Chozas, como est prescrito, ofreciendo diariamente el nmero de holocaustos fijado para cada da.
Despus ofrecieron el holocausto perpetuo y los holocaustos de los sbados, de los novilunios y de todas las solemnidades dedicadas al Seor, adems de lo que cada uno quera ofrecer voluntariamente al Seor.
Desde el primer da del sptimo mes, se comenz a ofrecer holocaustos al Seor, cuando todava no se haban puesto los cimientos del Templo del Seor.
Entonces se entreg dinero a los que tallaban la piedra y a los carpinteros, y se mandaron vveres, bebidas y aceite a los sidonios y a los tirios para que enviaran por mar a Jope maderas de cedro del Lbano, conforme a la autorizacin otorgada por Ciro, rey de Persia.
El segundo ao de su llegada al Templo de Dios en Jerusaln, en el segundo mes, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josu, hijo de Josadac, con el resto de sus hermanos, los sacerdotes, los levitas y todos los que haban vuelto del exilio a Jerusaln, comenzaron la obra y designaron a algunos levitas mayores de veinte aos para que dirigieran los trabajos de la Casa del Seor.
Josu, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, y los hijos de Hodavas, se pusieron a dirigir todos juntos a los que trabajaban en la construccin de la Casa de Dios, y lo mismo hicieron los hijos de Jenadad, con sus hijos y sus hermanos los levitas.
Una vez que los constructores pusieron los cimientos del Templo del Seor, se presentaron los sacerdotes, revestidos y con trompetas, y tambin los levitas, hijos de Asaf, con sus cmbalos, para alabar al Seor, segn lo establecido por David, rey de Israel.
Ellos cantaban al Seor, alabndolo y dndole gracias: "Porque l es bueno, porque es eterno su amor hacia Israel". Y todo el pueblo prorrumpa en grandes aclamaciones, alabando al Seor, porque se ponan los cimientos de la Casa del Seor.
Muchos sacerdotes, levitas y jefes de familia, ya ancianos, que haban visto el primer Templo, prorrumpieron en llanto, mientras vean poner los cimientos del nuevo; pero muchos otros proferan aclamaciones de jbilo.
No se poda distinguir entre las aclamaciones de jbilo y el llanto de la gente, porque las aclamaciones del pueblo eran tan grandes que se oan desde lejos.
Cuando los enemigos de Jud y de Benjamn se enteraron de que los antiguos exiliados estaban construyendo un Templo para el Seor, el Dios de Israel,
se presentaron a Zorobabel, a Josu y a los jefes de familia, y les dijeron: "Permtannos edificar junto con ustedes, porque tambin nosotros buscamos al mismo Dios y le ofrecemos sacrificios, desde que Asharadn, rey de Asiria, nos trajo aqu".
Zorobabel, Josu y los dems jefes de familia israelitas les respondieron: "No podemos edificar junto con ustedes una Casa para nuestro Dios: la edificaremos nosotros solos para el Seor, el Dios de Israel, como lo orden Ciro, rey de Persia".
Entonces la gente del pas, empez a desanimar y a atemorizar al pueblo de Jud, para que no siguiera edificando.
Incluso, sobornaron contra ellos a algunos consejeros, para hacer fracasar el proyecto, y lo consiguieron durante todo el tiempo de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Daro, rey de Persia.
Al comienzo del reinado de Jerjes, ellos presentaron por escrito una denuncia contra los habitantes de Jud y de Jerusaln.
Y en tiempos de Artajerjes, Bisln, Mitrdates, Tabeel y otros colegas, le escribieron al mismo Artajerjes, rey de Persia. El texto del documento estaba redactado en arameo y traducido.
El gobernador Rejm y el secretario Simsai escribieron al rey Artajerjes una carta contra Jerusaln, en estos trminos:
"Rejm, el gobernador, Simsai, el secretario, y sus dems colegas; los jueces y los legados, funcionarios persas; la gente de Uruc, de Babilonia y de Susa -es decir, los elamitas -
y los dems pueblos que el gran Asurbanipal desterr y estableci en las ciudades de Samara y en la regin que est de este lado del Eufrates..."
Y esta es la copia de la carta que le enviaron: "Al rey Artajerjes, tus servidores, los habitantes de este lado del Eufrates, etc.
El rey ha de saber que los judos que estaban a tu lado y llegaron a Jerusaln estn reconstruyendo esta ciudad rebelde y perversa: tratan de restaurar sus murallas y reparan sus cimientos.
Sepa bien el rey que si se reconstruye esta ciudad y se levantan sus murallas, ya no se pagarn impuestos, contribuciones ni derechos de peaje, y que al fin de cuentas, esta ciudad perjudicar a los reyes.
Ahora bien, a nosotros que somos vasallos aliados de la casa real, nos resulta intolerable que se haga esta afrenta al rey. Por eso enviamos al rey estas informaciones,
a fin de que se investigue en los Anales de tus predecesores. En ellos comprobars que esta es una ciudad rebelde, perjudicial para los reyes y las provincias; y que en ella se han fomentado insurrecciones desde los tiempos ms remotos. Por ese motivo fue destruida.
Hacemos saber al rey que si se reconstruye esta ciudad y se restauran sus murallas, muy pronto ya no tendrs ninguna posesin de este lado del Eufrates".
El rey envi esta respuesta: "A Rejm, gobernador, a Simsai, secretario, y a los dems colegas residentes en Samara y en toda la regin que est del otro lado del Eufrates, paz, etc.
El documento que ustedes nos enviaron ha sido ledo en su traduccin, delante de m.
Di orden de que se investigara, y se ha comprobado que esa ciudad se ha sublevado contra los reyes desde los tiempos ms remotos y que en ella se han producido revueltas e insurrecciones.
Hubo en Jerusaln reyes poderosos que llegaron a dominar toda la regin que est del otro lado del Eufrates, y a los cuales se pagaban impuestos, contribuciones y derechos de peaje.
Manden, por lo tanto, que se interrumpan los trabajos de esa gente y que esa ciudad no sea reconstruida hasta nueva orden.
Acten diligentemente en este asunto, no sea que aumente el mal en perjuicio de los reyes".
Apenas la copia del documento del rey Artajerjes fue leda delante del gobernador Rejm, del secretario Simsai, y de sus colegas, ellos partieron rpidamente hacia Jerusaln, donde estaban los judos, y por la fuerza de las armas, les obligaron a suspender los trabajos.
As fueron interrumpidas las obras de la Casa de Dios en Jerusaln, y quedaron suspendidas hasta el segundo ao del reinado de Daro, rey de Persia.
Entonces el profeta Ageo y el profeta Zacaras, hijo de Id, comenzaron a profetizar a los judos de Judea y de Jerusaln, en nombre del Dios de Israel que velaba sobre ellos.
Al orlos, Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josu, hijo de Josadac, se decidieron a reanudar la construccin de la Casa de Dios que est en Jerusaln, acompaados por los profetas de Dios que los apoyaban.
En ese mismo tiempo, Tatnai, gobernador de la regin de este lado del Eufrates, Setar Boznai y sus colegas fueron a verlos y les preguntaron: "Quin les dio la orden de edificar esta Casa y de restaurar este Santuario?".
Y aadieron: "Cmo se llaman los hombres que construyen este edificio?".
Pero Dios tena puesta su mirada sobre los ancianos de los judos, y no se los oblig a suspender los trabajos, hasta tanto se hiciera llegar un informe a Daro y se recibiera una respuesta oficial de este asunto.
Esta es la copia de la carta de Tatnai, gobernador de la regin de este lado del Eufrates, Setar Boznai, y sus colegas, los legados de la regin de este lado del Eufrates, enviaron al rey Daro.
Ellos le enviaron un informe en estos trminos: "Al rey Daro, pez.
Sepa el rey que hemos ido a la provincia de Jud, a la Casa del gran Dios. Se la est reconstruyendo con bloques de piedra, y sus muros son revestidos de madera. El trabajo se hace con mucho empeo y adelanta rpidamente.
Hemos interrogado a los ancianos, dicindoles: "Quin les dio la orden de edificar esta Casa y de restaurar este Santuario?".
Adems, les hemos preguntado cmo se llamaban, para hacrtelo saber, y hemos consignado por escrito los hombres de los que estn al frente.
Ellos nos respondieron: "Nosotros somos los servidores del Dios del cielo y de la tierra, y estamos reconstruyendo la Casa que fue construida hace ya muchos aos. Un gran rey de Israel comenz a construirla y la concluy.
Pero nuestros padres irritaron al Dios del cielo, y l los entreg en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, que destruy esta Casa y deport al pueblo a Babilonia.
Sin embargo, Ciro, rey de Babilonia, en el primer ao de su reinado, autoriz la reconstruccin de esta Casa de Dios.
Adems, el rey Ciro hizo retirar del templo de Babilonia los utensilios de oro y plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor haba sacado del Templo de Jerusaln y llevado al de Babilonia. Luego esos utensilios fueron devueltos a un tal Sesbasar, al que el rey Ciro nombr comisionado.
El les dijo: Toma estos utensilios, ve a depositarlos en el Templo de Jerusaln, y que la Casa de Dios sea reconstruida en el mismo sitio.
Entonces vino Sesbasar y puso los cimientos de la Casa de Dios que est en Jerusaln; desde ese momento hasta ahora se ha continuado la construccin, pero todava no se ha terminado".
Ahora, si al rey le parece conveniente, que se investigue en los archivos reales de Babilonia si es verdad que el rey Ciro dio la orden de reconstruir esta Casa de Dios en Jerusaln. Luego, que el rey nos enve su decisin acerca de este asunto.
Entonces, por orden del rey Daro, se hicieron investigaciones en los archivos de la tesorera de Babilonia,
y se encontr en Ecbtana, la fortaleza situada en la provincia de los medos, un rollo redactado en estos trminos: "Memorndum:
El primer ao de su reinado, el rey Ciro dio esta orden acerca de la Casa de Dios en Jerusaln. La Casa ser reconstruida como lugar en el que se ofrecen sacrificios, y sern puestos sus cimientos. Tendr treinta metros de alto por treinta de ancho,
y habr tres hileras de bloques de piedra y una de madera. Los gastos corrern por cuenta de la casa real.
Adems, sern restituidos los utensilios de oro y de plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor sac del Templo de Jerusaln y llev a Babilonia, para que todo vuelva a ocupar su lugar en el Templo de Jerusaln y sea depositado nuevamente en la Casa de Dios".
"Por lo tanto, ustedes, Tatnai, gobernador de la regin del otro lado del Eufrates, Setar Boznai y todos sus colegas, los legados de la regin del otro lado del Eufrates, no intervengan en este asunto.
Dejen trabajar en esa Casa de Dios al comisionado de Judea y a los ancianos de los judos. Que se reconstruya esa Casa de Dios en el mismo sitio.
Estas son mis rdenes acerca de la conducta que ustedes deben observar frente a los ancianos de los judos, para la reconstruccin de esa Casa de Dios: los gastos que ellos hagan sern pagados totalmente y sin interrupcin de los fondos reales, utilizando los impuestos percibidos en la regin del otro lado del Eufrates.
Tambin se les entregar sin falta, cada da, lo necesario para los holocaustos del Dios del Cielo -novillos, carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite- segn las indicaciones de los sacerdotes de Jerusaln,
para que ellos ofrezcan al Dios del cielo sacrificios de aroma agradable y rueguen por la vida del rey y de sus hijos.
Yo ordeno asimismo: Si alguien no cumple este edicto, se arrancar una viga de su casa y se lo ajusticiar sobre ella. Luego, se reducir su casa a un montn de escombros, a causa de este delito.
Que el Dios que ha establecido all su Nombre destruya a cualquier rey o pueblo que intente transgredir esta orden, destruyendo esa Casa de Dios que est en Jerusaln! Yo, Daro, he promulgado este decreto. Que sea cumplido estrictamente.
Entonces Tatnai, gobernador de la regin del otro lado del Eufrates, Setar Boznai y sus colegas, cumplieron estrictamente las instrucciones enviadas por el rey Daro.
Los ancianos de los judos llevaron adelante la obra, bajo el impulso del profeta Ageo y de Zacaras, hijo de Id. As terminaron la construccin, conforme a la orden del Dios de Israel y a los decretos de Ciro y Daro.
La Casa fue concluida el da veintitrs del mes de Adar, en el sexto ao del reinado de Daro.
Todos los israelitas -los sacerdotes, los levitas, y el resto de los repatriados- celebraron alegremente la Dedicacin de esta Casa de Dios.
Para su Dedicacin, ofrecieron cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos. Adems, ofrecieron doce chivos, segn el nmero de tribus de Israel, como sacrificio por el pecado de todo el pueblo.
Despus establecieron a los sacerdotes segn sus categoras y a los levitas segn sus clases, para el servicio de Dios en Jerusaln, como est escrito en el libro de Moiss.
Los repatriados celebraron la Pascua el da catorce del primer mes.
Como todos los levitas se haban purificado, estaban puros e inmolaron la vctima pascual para todos los que haban vuelto del destierro, para sus hermanos los sacerdotes y para ellos mismos.
Comieron la vctima pascual los israelitas que haban vuelto del destierro y todos los que haban renunciado a la impureza de la gente de pas y se haban unido a ellos para buscar al Seor, el Dios de Israel.
Durante siete das celebraron alegremente la fiesta de los cimos, porque el Seor los haba llenado de gozo haciendo cambiar la actitud del rey de Asiria hacia ellos, a fin de fortalecer sus manos en los trabajos de la Casa de Dios, el Dios de Israel.
Despus de estos acontecimientos, bajo el reinado de Artajerjes, rey de Persia, lleg desde Babilonia Esdras, hijo de Seraas, hijo de Azaras, hijo de Jilquas,
hijo de Salm, hijo de Sadoc, hijo de Ajitub,
hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Meralot,
hijo de Serajas, hijo de Uz, hijo de Buqu,
hijo de Abisa, hijo de Pinjs, hijo de Eleazar, hijo del Sumo Sacerdote Aarn.
Esdras era un escriba muy versado en la Ley de Moiss, que haba sido dada por el Seor, el Dios de Israel. Como la mano del Seor, su Dios, estaba con l, el rey le concedi todo lo que peda.
El sptimo ao del reinado de Artajerjes, subieron a Jerusaln un buen nmero de israelitas, de sacerdotes, de levitas, de cantores, de porteros y de empleados del Templo.
Esdras lleg a Jerusaln en el quinto mes del sptimo ao del reinado de Artajerjes.
El haba decidido salir de Babilonia el primer da del primer mes, y lleg a Jerusaln el primer da del quinto mes, porque la mano bondadosa del Seor, su Dios, estaba sobre l.
Esdras se haba dedicado de todo corazn a investigar la Ley del Seor, a practicarla, y a ensear en Israel sus preceptos y sus normas.
Esta es la copia del documento que el rey Artajerjes envi a Esdras, el sacerdote escriba, especialmente instruido en el texto de los mandamientos del Seor y de sus preceptos concernientes a Israel.
"Artajerjes, rey de reyes, al sacerdote Esdras, escriba de la Ley del Dios del cielo, paz, etc.
Yo he dado esta orden: Cualquier miembro del pueblo de Israel que est dentro de mi reino y se ofrezca voluntariamente para ir contigo a Jerusaln, incluidos sus sacerdotes y levitas, puede hacerlo.
T irs como enviado del rey y de sus siete consejeros, para inspeccionar a Jud y a Jerusaln, de acuerdo con la Ley de tu Dios, que llevas en tus manos.
Tambin llevars la plata y el oro que el rey y sus consejeros han ofrecido voluntariamente al Dios de Israel, que reside en Jerusaln,
lo mismo que toda la plata y el oro que recojas en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias hechas por el pueblo y los sacerdotes para la Casa de su Dios que est en Jerusaln.
Con este dinero, comprars novillos, carneros, corderos, como as tambin lo necesario para las oblaciones y libaciones correspondientes, y ofrecers todo esto sobre el altar de la Casa de tu Dios que est en Jerusaln.
La plata y el oro que sobren, senlos como les parezca ms conveniente, a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de su Dios.
Deposita delante de tu Dios en Jerusaln los utensilios que te fueron entregados para el servicio de la Casa de tu Dios.
Si tuvieras necesidad de hacer otros gastos para la Casa de tu Dios, se cubrirn con los fondos del tesoro del rey.
Yo mismo, el rey Artajerjes, ordeno a todos los tesoreros de la regin que est del otro lado del Eufrates: "Entreguen exactamente todo lo que les pida el sacerdote Esdras, escriba de la Ley de Dios del cielo,
dndole cien talentos de plata, cien bolsas de trigo, cien barriles de vino, tres mil seiscientos litros de aceite y sal a discrecin.
Todo lo que el Dios del cielo ordene para su Casa, deber cumplirse escrupulosamente, a fin de que su ira no se descargue sobre el territorio del rey y de sus hijos.
Les comunicamos, adems, que est prohibido cobrar impuestos, contribuciones o derechos de peaje, a los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y empleados de la Casa, en una palabra, a todos los servidores de esta Casa de Dios".
Y t, Esdras, con esa sabidura de tu Dios que reside en ti, designa jueces y magistrados, para hacer justicia a todo el pueblo que est del otro lado del Eufrates, es decir, a todos los que conocen la Ley de tu Dios. Y ensea esa Ley a quienes no la conocen.
El que no observe la Ley de tu Dios y la ley del rey ser rigurosamente castigado con la muerte, la expulsin, la multa o la crcel".
Bendito sea el Seor, el Dios de nuestros padres, que inspir al rey esta decisin de glorificar la Casa del Seor que est en Jerusaln,
y me hizo ganar el favor del rey, de sus consejeros y de los ms importantes funcionarios reales! Yo cobr nimo porque el Seor estaba conmigo, y reun a algunos jefes de Israel para que me acompaaran.
Estos son los jefes de familia, con sus respectiva genealoga, que partieron conmigo de Babilonia, bajo el reinado de Artajerjes.
De los hijos de Pinjs: Gersn; de los hijos de Itamar: Daniel; de los hijos de David: Jats,
hijo de Secanas; de los hijos de Pars: Zacaras, con el cual fueron registrados 150 hombres;
de los hijos de Pajat Moab: Elijonai, hijo de Zerajas, con 200 hombres;
de los hijos de Zat: Secanas, hijo de Iajaziel, con 300 hombres;
de los hijos de Adn: Ebed, hijo de Jonatn, con 50 hombres;
de los hijos de Elam: Isaas, hijo de Atalas, con 70 hombres;
de los hijos de Sefatas: Zabadas, hijo de Miguel, con 80 hombres;
de los hijos de Joab: Abdas, hijo de Iejiel, con 218 hombres;
de los hijos de Ban: Selomit, hijo de Josifas, con 160 hombres;
de los hijos de Bebai: Zacaras, hijo de Bebai, con 28 hombres,
de los hijos de Azgad: Iojann, hijo de Hacatn, con 110 hombres;
de los hijos de Adonicam: los menores, a saber, Eliflet, Jeiel y Semaas, con 60 hombres;
y de los hijos de Bigvai: Utai, hijo de Zacur, con 70 hombres.
Yo los reun a orillas del ro que va hacia Ahav y all acampamos durante tres das. Vi que haba gente del pueblo y sacerdotes, pero no encontr ningn levita.
Entonces llam a los jefes Eliezer, Ariel, Semaas, Elnatn, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesuln, y a los instructores Joiarib y Elnatn,
y los envi a ver a Id, jefe de Casifa, con la orden precisa de lo que deban decir a l y a sus hermanos que residan en esa localidad, a fin de que nos mandaran servidores para la Casa de nuestro Dios.
Gracias a que la mano bondadosa de nuestro Dios estaba sobre nosotros, ellos nos enviaron un hombre muy capaz, llamado Serebas, de los hijos de Majl, hijo de Lev, hijo de Israel, junto con sus hijos y sus hermanos: en total, dieciocho hombres.
Adems, nos enviaron a Jasabas, de los hijos de Merar, junto con su hermano Isaas y con sus hijos: en total, veinte hombres;
y de entre los empleados del Templo de David y los Jefes haban puesto al servicio de los levitas, enviaron doscientos veinte hombres, todos registrados personalmente.
All, a orillas del ro Ahav, proclam un ayuno, para humillarnos delante de nuestro Dios, a fin de pedirle un feliz viaje para nosotros y nuestros hijos y para todos nuestros vienes.
Porque hubiera sido vergonzoso pedir al rey gente armada y jinetes, para que nos protegieran en el camino contra el enemigo. Al contrario, nosotros habamos dicho al rey: "La mano de nuestro Dios se extiende para bendecir a todos los que lo buscan, y su poder y su ira caen sobre todos los que lo abandonan".
As ayunamos e invocamos a nuestro Dios, y l nos escuch.
Despus tom aparte a doce de los jefes de los sacerdotes, y adems a Serebas y a Jasabas, junto con diez de sus hermanos;
y pes delante de ellos la plata, el oro y los utensilios, que el rey, sus consejeros y sus funcionarios y todos los israelitas residente all, haban ofrecido para la Casa de nuestro Dios.
Pes y puse en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, utensilios de plata por valor de cien talentos, cien talentos de oro,
veinte copas de oro de mil dricos y dos vasos de bronce bruido tan preciosos como el oro.
Luego les dije: "Ustedes estn consagrados al Seor; estos utensilios son sagrados; esta plata y este oro son una ofrenda voluntaria para el Seor, el Dios de nuestros padres.
Gurdenlos cuidadosamente, hasta que los pesen delante de los jefes de los sacerdotes y de los levitas, y delante de los jefes de familia de Israel, en las habitaciones de la Casa del Seor en Jerusaln".
Los sacerdotes y los levitas recibieron la plata, el oro y los utensilios que haban sido pesados, para trasladarlos a Jerusaln, a la Casa de nuestro Dios.
El da doce del primer mes, partimos de las orillas del ro Ahav para ir a Jerusaln. La mano de nuestro Dios est sobre nosotros, y l nos present durante la marcha de los ataques enemigos y de las emboscadas.
Al llegar a Jerusaln, descansamos tres das.
El cuarto da, fueron pesados la plata, el oro y los utensilios en la Casa de nuestro Dios, y se entreg todo al sacerdote Meremot, hijo de Uras, y a Eleazar, hijo de Pinjs, junto a los cuales estaban los levitas Josabad, hijo de Josu, y Noadas, hijo de Binu.
Despus de comprobar la cantidad y el peso, se tom nota de peso total. En aquel tiempo,
los deportados que haban vuelto del exilio ofrecieron como holocausto al Dios de Israel doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce chivos por el pecado: todo, en holocausto al Seor.
Y se entregaron los decretos del rey a los strapas y gobernadores de la regin de este lado del Eufrates, los cuales presentaron su apoyo al pueblo y a la Casa de Dios.
Una vez terminado todo esto, se me presentaron los jefes para decirme: "El pueblo de Israel, los sacerdotes y los levitas no se han separado de la gente del pas, que practica cosas abominables: los cananeos, los hititas, los perizitas, los jebuseos, los amonitas, los moabitas, los egipcios y los amorreos.
Al contrario, se casaron y casaron a sus hijos con mujeres de esos pueblos, y as la raza santa se ha mezclado con la gente del pas. Los jefes y los magistrados fueron los primeros en participar de esta traicin!".
Al or esto, yo desgarr mi tnica y mi manto, me arranqu los pelos de la cabeza y de la barba, y me sent lleno de consternacin.
A causa de esta traicin de los deportados, todos los que teman las palabras del Dios de Israel se reunieron junto a m. Yo permanec sentado y lleno de consternacin, hasta la hora de la ofrenda de la tarde.
Entonces me levant, y con la tnica y el manto desgarrados, ca de rodillas, extenda las manos hacia el Seor, mi Dios,
y dije: "Dios mo, estoy tan avergonzado y confundido que no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades se han multiplicado hasta cubrirnos por completo, y nuestra culpa ha subido hasta el cielo.
Desde los das de nuestros padres hasta hoy, nos hemos hecho muy culpables, y a causa de nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, fuimos entregados a los reyes extranjeros, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergenza, como nos sucede en el da de hoy.
Pero ahora, hace muy poco tiempo, el Seor, nuestro Dios, nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto de sobrevivientes y de darnos un refugio en su Lugar santo. As nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud.
Porque nosotros estamos sometidos; pero nuestro Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre. El nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, para animarnos a levantar la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y ara darnos una muralla en Jud y en Jerusaln.
Y ahora, Dios nuestro, qu ms podemos decir? Porque hemos abandonado tus mandamientos,
los que nos habas dado por medio de tus servidores los profetas, diciendo: "La tierra en la que entrarn para tomar posesin de ella es una tierra manchada por gente del pas, por las abominaciones con que la han llenado de un extremo al otro a causa de su impureza.
Por eso, no entreguen sus hijas a los hijos de ellos ni casen a sus hijos con las hijas de esa gente. No busquen nunca su paz ni su bienestar. As ustedes llegarn a ser fuertes, comern los mejores frutos de la tierra, y la dejarn en herencia a sus hijos para siempre".
Despus de todo lo que nos ha sucedido por nuestras malas acciones y nuestra gran culpa -aunque t, Dios nuestro, no has tenido en cuenta todo el alcance de nuestra iniquidad y nos has dejado estos sobrevivientes -
cmo es posible que volvamos a violar tus mandamientos y a emparentarnos con esta gente abominable? No te irritaras hasta destruirnos, sin dejar ni un resto con vida?
Seor, Dios de Israel, porque t eres justo, hemos sobrevivido como un resto. Aqu estamos en tu presencia con nuestras culpas, a pesar de que en estas condiciones nadie puede comparecer delante de ti".
Mientras Esdras, baado en llanto y postrado delante de la Casa de Dios, oraba y haca esta confesin, una gran cantidad de israelitas -hombres, mujeres y nios- se congregaron a su alrededor, derramando abundantes lgrimas.
Entonces Secanas, hijo de Iejiel, de los hijos de Elam, dijo a Esdras: "Hemos traicionado a nuestro Dios, al casarnos con mujeres extranjeras de la gente del pas. A pesar de esto, todava queda una esperanza para Israel.
Ahora hagamos una alianza con nuestro Dios, comprometindonos a echar a todas nuestras mujeres extranjeras y a los hijos nacidos de ellas, conforme a tu consejo y al de aquellos que respetan el mandamiento de nuestro Dios. Qu se cumpla lo que ordena la Ley!
Levntate, porque este asunto es de tu incumbencia, y nosotros estaremos contigo! Anmate y manos a la obra!".
Esdras se levant e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que procederan como l lo haba dicho. Y todos lo juraron.
Esdras se alej de la Casa de Dios y se dirigi a la habitacin de Iojann, hijo de Eliasib, donde pas la noche sin comer ni beber, porque estaba afligido a causa de al traicin de los repatriados.
Se lanz entonces una proclama en Jud y en Jerusaln, para que todos los repatriados se reunieran en Jerusaln.
Al que no se presentara en el plazo de tres das, por decisin de los jefes y de los ancianos, se le confiscaran todos sus bienes y se lo excluira de la asamblea de los que haban vuelto al exilio.
Todos los hombres de Jud y de Benjamn se reunieron en Jerusaln dentro de los tres das. Era el da veinte del noveno mes. Todo el pueblo se ubic en la plaza de la Casa de Dios, lleno de temor por este asunto y tambin porque llova a cntaros.
El sacerdote Esdras se levant y les dijo: "Ustedes cometieron una traicin, al casarse con mujeres extranjeras: as aumentaron la culpa de Israel.
Pero ahora, den gracias al Seor, el Dios de nuestros padres, y cumplan su voluntad, separndose de la gente del pas y de las mujeres extranjeras".
Toda la asamblea respondi en alta voz: "S, haremos lo que t nos digas,
pero el pueblo es muy numeroso y estamos en poca de lluvias. No podemos permanecer a la intemperie, y adems, esto no es cuestin de un da o dos, porque somos muchos los que hemos pecado en esto.
Sera mejor que nuestros jefes representen a toda la asamblea: todos los que, dentro de nuestras ciudades, se hayan casado con mujeres extranjeras, vendrn a presentarse en la fecha sealada, acompaados de los ancianos y de los jueces de cada ciudad, hasta que se haya alejado de nosotros la ira de nuestro Dios a causa de este asunto".
Solamente Jonatn, hijo de Azael, y Iajzas, hijo de Tigv, se opusieron a esta manera de proceder, apoyados por Mesuln y el levita Sabtai.
Pero los repatriados hicieron como se haba propuesto. El sacerdote Esdras eligi un jefe de familia por cada grupo, designndolos personalmente a cada uno. El primer da del dcimo mes, comenzaron las sesiones para examinar las causas;
y hasta el primer da del primer mes, no quedaron resueltos los casos de todos los hombres que se haban casado con mujeres extranjeras.
Entre los miembros de las familias sacerdotales que se haban casado con mujeres extranjeras, estaban los siguientes: entre los hijos de Josu, hijo de Josadac, y entre sus hermanos: Maasas, Eliezer, Iarib y Guedalas.
Estos se comprometieron bajo juramento a echar a sus mujeres, y ofrecieron un carnero en sacrificio de reparacin por su culpa.
Entre los hijos de Imer: Janah y Zebadas;
entre los hijos de Jarm: Maasas, Elas, Semaas, Iejiel y Uzas;
entre los hijos de Pasjur: Elionai, Maasas, Ismael, Natanael, Iosabad y Elas.
Entre los levitas: Iosabad, Simei, Quelaas -o Quelit- Petaas, Iejud y Eliezer.
Entre los cantores: Eliasib y Zacur. Entre los porteros: Salm, Telm y Ur.
Entre los israelitas: de los hijos de Pars: Ramas, Izas, Malquas, Miamm, Eleazar, Malquas y Benaas;
de los hijos de Elam: Matanas, Zacaras, Iejiel, Abd, Ieremot y Elas;
de los hijos de Zat: Elionai, Eliasib, Matanas, Ieremot, Zabad y Aziz;
de los hijos de Bebai: Iojann, Jananas, Zabai y Atlai;
de los hijos de Ban: Mesuln, Maluc, Adaas, Iasub, Seal y Ieramot;
de los hijos de Pajat Moab: Adn, Quelal, Benaas, Maasas, Matanas, Besalel, Binu y Manass;
de los hijos de Jarm: Eliezer, Isas, Malquas, Semaas, Simen,
Benjamn, Maluc y Semaras;
de los hijos de Jasm: Matenai, Matat, Zabad, Eliflet, Ieremai, Manass y Simei;
de los hijos de Ban: Maadai, Amram, Uel,
Benaas, Bedas, Quelui,
Vanas, Meremot, Eliasib,
Matanas, Matenai y Iasai;
de los hijos de Binu: Simei,
Selemas, Natn y Adaas;
de los hijos de Sacai: Sasai, Sarai,
Azarel, Selemas, Semaras,
Salm, Amaras y Jos;
de los hijos de Nebo: Jeiel, Matitas, Zabad, Zebin, Iadai, Joel y Benaas.
Todos estos se haban casado con extranjeras, y despidieron a sus mujeres y a sus hijos.
Palabras de Nehemas, hijo de Jacalas. En el mes de Quisleu, el vigsimo ao de Artajerjes, mientras yo estaba en Susa, la ciudadela,
lleg Janan, uno de mis hermanos, con algunos hombres de Jud. Yo les pregunt por los judos -el resto que haba sobrevivido al cautiverio- y por Jerusaln.
Ellos me respondieron: "Los que han sobrevivido al cautiverio, all en la provincia, soportan muchas penurias y humillaciones. Las murallas de Jerusaln estn en ruinas y sus puertas han sido incendiadas".
Al or estas palabras, me sent a llorar, y estuve de duelo varios das, ayunando y orando ante el Dios del cielo.
Entonces dije: "Ah, Seor, Dios del cielo! T eres el Dios grande y temible, que mantienes la alianza y eres fiel con aquellos que te aman y observan tus mandamientos.
Que tus odos estn atentos y tus ojos abiertos, para escuchar la plegaria de tu servidor, la que ahora yo te dirijo da y noche por los israelitas, tus servidores, confesando sus pecados, porque hemos pecado contra ti. S, yo y la casa de mi padre hemos pecado!
Nos hemos portado mal contigo, no hemos observado los mandamientos, los preceptos y las leyes que prescribiste a Moiss, tu servidor.
Acurdate, sin embargo, de la palabra que ordenaste pronunciar a Moiss, tu servidor: "Si ustedes son infieles, yo los dispersar entre los pueblos.
Pero si se convierten a m, si observan y practican mis mandamientos, aunque sus desterrados estn en los confines del cielo, yo los congregar y los traer al lugar que eleg para hacerlo morada de mi Nombre".
Ellos son tus servidores y tu pueblo, los que t has rescatado con tu gran fuerza y tu brazo poderoso!
Ah, Seor! Que tus odos estn atentos a la plegaria de tu servidor y a la plegaria de tus servidores, que se complacen en venerar tu Nombre. Permteme lograr mi cometido y que sea bien recibido por el rey".
En el mes de Nisn, el vigsimo ao del reinado de Artajerjes, siendo yo el encargado del vino, lo tom y se lo ofrec al rey. Como nunca haba estado triste en su presencia,
el rey me pregunt: "Por qu tienes esa cara tan triste? T no ests enfermo. Seguramente hay algo que te aflige". Yo experiment una gran turbacin,
y dije al rey: "Viva el rey para siempre! Cmo no voy a estar con la cara triste, si la ciudad donde estn las tumbas de mis padres se encuentra en ruinas y sus puertas han sido consumidas por el fuego?".
El rey me dijo: Qu es lo que quieres? Yo me encomend al Dios del cielo,
y le respond: "Si es del agrado del rey y t ests contento con tu servidor, envame a Jud, a la ciudad donde estn las tumbas de mis padres, para que yo la reconstruya".
El rey, que tena a la reina sentada a su lado, me dijo: "Cunto tiempo durar tu viaje y cundo estars de regreso?". Al rey le pareci bien autorizar mi partida, y yo le fij un plazo.
Luego dije al rey: "Si el rey lo considera conveniente, se me podran dar cartas para los gobernadores del otro lado del Eufrates, a fin de que me faciliten el viaje a Jud.
Tambin podran darme una carta para Asaf, el supervisor de los parques del rey, a fin de que me provea de madera para armar las puertas de la ciudadela del Templo, para las murallas de la ciudad y para la casa donde voy a vivir". El rey me concedi todo eso, porque la mano bondadosa de mi Dios estaba sobre m.
Yo me present ante los gobernadores del otro lado del Eufrates y les entregu las cartas del rey. Adems, el rey me haba hecho escoltar por oficiales del ejrcito y por algunos jinetes.
Pero cuando Sambalat, el joronita, y Tobas, el esclavo amonita, se enteraron de mi llegada, se disgustaron mucho de que alguien viniera a prestar ayuda a los israelitas.
Al llegar a Jerusaln, dej pasar tres das.
Luego me levant de noche, acompaado de unos pocos hombres, sin comunicar a nadie lo que Dios me haba inspirado hacer en favor de Jerusaln y sin llevar otro animal que aquel en el que iba montado.
Sal de noche por la puerta del Valle, en direccin a la fuente del Dragn y a la puerta del Basural, e inspeccion atentamente las murallas de Jerusaln, all donde haba brechas y donde las puertas haban sido consumidas por el fuego.
Prosegu mi camino hacia la puerta de la Fuente y hacia el estanque del Rey, pero no encontr un lugar por donde pasar con mi cabalgadura.
Sub entonces de noche por el Cedrn, inspeccionando siempre las murallas, y luego volv atrs, pasando de nuevo por la puerta del Valle.
Los magistrados no saban adnde haban ido ni qu haban hecho: hasta ese momento, yo no haba comunicado nada a los judos, ni a los sacerdotes, ni a los notables, ni a los magistrados, ni a los otros encargados de los trabajos.
Entonces dije: "Ustedes ven en qu lamentable situacin nos encontramos. Jerusaln est en ruinas y sus puertas incendiadas. Reconstruyamos las murallas de Jerusaln, y no seremos ms objeto de oprobio!".
Luego les expliqu cmo la mano bondadosa de mi Dios haba estado sobre m y tambin les comuniqu las palabras que me haba dicho el rey. "Vamos, dijeron ellos, pongmonos a trabajar!". Y emprendieron esta buena obra con toda decisin.
Cuando Sambalat, el joronita, Tobas, el esclavo amonita, y Gusem, el rabe, se enteraron de esto, se burlaron de nosotros y nos despreciaron, diciendo: "Qu estn haciendo? Se van a rebelar contra el rey?".
Yo, por mi parte, les respond: "El Dios del cielo nos coronar con el xito. Nosotros, sus servidores, nos pondremos a trabajar. Ustedes, en cambio, no tienen parte, ni derechos, ni recuerdos en Jerusaln".
Entonces se levant Eliasib, el Sumo Sacerdote, con sus hermanos, los sacerdotes, y reconstruyeron la puerta de las Ovejas: la consagraron, y colocaron sus hojas; luego continuaron hasta la torre de los Cien y hasta la torre de Jananel, y consagraron la muralla.
Junto a ellos trabajaron los hombres de Jeric, y a continuacin Sacur, hijo de Imr.
Los hijos de Jasen construyeron la puerta de los pescados: hicieron el armazn y colocaron las hojas, los cerrojos y las barras.
Junto a ellos trabaj Meremot, hijo de Uras, hijo de Hacs; luego Mesulam, hijo de Berequas, y a continuacin Sadoc, hijo de Baan.
Junto a ellos trabajaron los habitantes de Tcoa, pero sus notables se negaron a colaborar con las autoridades.
La puerta de la Vieja la restauraron Ioiad, hijo de Pasaj, y Mesulam, hijos de Besodas: hicieron el armazn y colocaron las hojas, los cerrojos y las barras.
Junto a ellos trabajaron Melatas de Gaban y Iadn de Meronot, como as tambin los hombres de Gaban y de Misp, por cuenta del gobernador de la provincia que est a este lado del Eufrates.
Junto a l trabaj Uziel, hijo de Harhai, del gremio de los orfebres, y a continuacin Jananas, del gremio de los perfumistas: ambos dejaron terminada la muralla de Jerusaln hasta el muro Ancho.
Junto a ellos trabaj Refaas, hijo de Jur, jefe de una mitad del distrito de Jerusaln.
Junto a l trabaj Iedaas, hijo de Jarumaf, al frente de su casa, y a continuacin Jats, hijo de Hasabnas.
En un segundo sector trabajaron Malquas, hijo de Harm, y Jasub, hijo de Pjat Moab, hasta la torre de los Hornos.
Junto a l trabaj Salm, hijo de Halojs, jefe de una mitad del distrito de Jerusaln, y tambin sus hijos.
La puerta del Valle la restauraron Jann y los habitantes de Zanaj: la reconstruyeron, colocaron las hojas, los cerrojos y las barras, y levantaron quinientos metros de muralla, hasta la puerta del Basural.
La puerta del Basural la restaur Malquas, hijo de Recab, jefe del distrito de Bet Ha Qurem: l la reconstruy y coloc las hojas, los cerrojos y las barras.
La puerta de la Fuente la restaur Salm, hijo de Col Joz, jefe del distrito de Misp: l la reconstruy, la recubri y coloc las hojas, los cerrojos y las barras; tambin rehizo el muro del estanque del canal, junto al jardn del rey, hasta las escaleras que bajan de la Ciudad de David.
Despus de l trabaj Nehemas, hijo de Azbuc, jefe de la mitad del distrito de Betsur; l repar hasta el lugar que est enfrente de las tumbas de David, hasta el estanque artificial y hasta la Casa de los Valientes.
Despus de l trabajaron los levitas, entre ellos Rejm, hijo de Ban; junto a l, Jasabas, jefe de la mitad del distrito de Queil, trabaj en su propio distrito.
Despus de l trabajaron sus hermanos: Binu, hijo de Jenadad, jefe de la mitad del distrito de Queil.
Junto a l, Ezer, hijo de Josu, jefe de Misp, repar otro sector, frente a la subida del Arsenal, en direccin del ngulo.
Despus de l trabaj Baruc, hijo de Zabat: l repar otro sector, desde el ngulo hasta la puerta de la casa de Eliasib, el Sumo Sacerdote.
Despus de l trabaj Meremot, hijo de Uras, hijo de Hacs: l repar otro sector, desde la puerta de la casa de Eliasib hasta el extremo de la misma.
Despus de l trabajaron los sacerdotes venidos de los alrededores.
A continuacin trabajaron Benjamn y Jasub, frente a sus propias casas. Despus de ellos trabaj Azaras, hijo de Maasas, hijo de Ananas, al costado de la suya.
Despus de l trabaj Binu, hijo de Jenadad: l repar otro sector, desde la casa de Azaras hasta el ngulo y la Esquina.
En cuanto a Palai, hijo de Uzai, lo hizo frente al ngulo y a la torre superior, que sobresale de la casa del rey, junto al patio de la Prisin. Despus de l trabaj Pedaas, hijo de Pars,
b  hasta enfrente de la puerta de las Aguas, hacia el este, y hasta enfrente de la torre que sobresale.
Despus de l trabajaron los hombres de Tcoa, en otro sector, desde enfrente de la torre que sobresale hasta el muro de Ofel. [26 a]  Los empleados del Templo habitaban en Ofel.
Junto a la puerta de los Caballos trabajaron los sacerdotes, cada uno enfrente de su casa.
Despus de ellos trabaj Sadoc, hijo de Imer, enfrente de su casa, y a continuacin Semaas, hijo de Secanas, guardin de la puerta Oriental.
Despus de l trabaj Jananas, hijo de Selemas, y Jann, el sexto hijo de Salaf, en otro sector. A continuacin trabaj Mesulam, hijo de Berequas, frente a su vivienda.
Despus de l trabaj Malquas, del gremio de los orfebres, hasta la casa de los empleados del Templo y de los comerciantes, frente a la puerta de la Inspeccin y hasta la habitacin alta del ngulo.
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes.
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] 
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34) y dijo delante de sus hermanos y de las tropas de Samara: "Qu pretenden hacer esos judos incapaces? Piensan acaso reconstruir, ofrecer sacrificios, terminar en un da? Harn revivir esas piedras extradas de un montn de escombros y todas calcinadas?". ] 
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34) y dijo delante de sus hermanos y de las tropas de Samara: "Qu pretenden hacer esos judos incapaces? Piensan acaso reconstruir, ofrecer sacrificios, terminar en un da? Harn revivir esas piedras extradas de un montn de escombros y todas calcinadas?". ] [ (Nehemiah 3:35) Y Tobas, el amonita, que estaba a su lado, aadi: "Djalos que construyan! Bastar que suba un zorro para hacer que se desmoronen sus murallas de piedra!" ] 
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34) y dijo delante de sus hermanos y de las tropas de Samara: "Qu pretenden hacer esos judos incapaces? Piensan acaso reconstruir, ofrecer sacrificios, terminar en un da? Harn revivir esas piedras extradas de un montn de escombros y todas calcinadas?". ] [ (Nehemiah 3:35) Y Tobas, el amonita, que estaba a su lado, aadi: "Djalos que construyan! Bastar que suba un zorro para hacer que se desmoronen sus murallas de piedra!" ] [ (Nehemiah 3:36) Escucha, Dios nuestro, cmo somos despreciados! Que sus ultrajes recaigan sobre sus cabezas, y entrgalos al desprecio en una tierra de cautiverio. ] 
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34) y dijo delante de sus hermanos y de las tropas de Samara: "Qu pretenden hacer esos judos incapaces? Piensan acaso reconstruir, ofrecer sacrificios, terminar en un da? Harn revivir esas piedras extradas de un montn de escombros y todas calcinadas?". ] [ (Nehemiah 3:35) Y Tobas, el amonita, que estaba a su lado, aadi: "Djalos que construyan! Bastar que suba un zorro para hacer que se desmoronen sus murallas de piedra!" ] [ (Nehemiah 3:36) Escucha, Dios nuestro, cmo somos despreciados! Que sus ultrajes recaigan sobre sus cabezas, y entrgalos al desprecio en una tierra de cautiverio. ] [ (Nehemiah 3:37) No encubras su iniquidad y que su pecado no se borre de tu presencia, porque han agraviado a los constructores. ] 
Y entre la habitacin alta del ngulo y la puerta de las Ovejas, trabajaron los orfebres y los comerciantes. [ (Nehemiah 3:33) Cuando Sambalat se enter de que nosotros estbamos restaurando las murallas, se enfureci y manifest una gran irritacin. Se burl de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34) y dijo delante de sus hermanos y de las tropas de Samara: "Qu pretenden hacer esos judos incapaces? Piensan acaso reconstruir, ofrecer sacrificios, terminar en un da? Harn revivir esas piedras extradas de un montn de escombros y todas calcinadas?". ] [ (Nehemiah 3:35) Y Tobas, el amonita, que estaba a su lado, aadi: "Djalos que construyan! Bastar que suba un zorro para hacer que se desmoronen sus murallas de piedra!" ] [ (Nehemiah 3:36) Escucha, Dios nuestro, cmo somos despreciados! Que sus ultrajes recaigan sobre sus cabezas, y entrgalos al desprecio en una tierra de cautiverio. ] [ (Nehemiah 3:37) No encubras su iniquidad y que su pecado no se borre de tu presencia, porque han agraviado a los constructores. ] [ (Nehemiah 3:38) A pesar de todo, trabajamos en la reconstruccin de la muralla, que fue enteramente restaurada hasta media altura. El pueblo, en efecto, se haba tomado la obra muy a pecho. ] 
Cuando Sambalat, Tobas, los rabes, los amonitas y los asdoditas se enteraron de que progresaba la reparacin de las murallas de Jerusaln -porque comenzaban a cerrarse las brechas- se enfurecieron,
y se coaligaron para atacar a Jerusaln y provocar disturbios.
Entonces invocamos a nuestro Dios y montamos guardia de da y de noche para protegernos de ellos.
El pueblo de Jud deca: "Flaquea la mano de obra y hay demasiados escombros; as nosotros no podremos reconstruir la muralla"
Nuestros adversarios decan: "No sabrn ni vern nada, hasta que irrumpamos en medio de ellos. Entonces los mataremos y pondremos fin a la obra".
Y cuando llegaban los judos que vivan cerca de ellos, nos repetan insistentemente: "Van a atacarlos desde todos los lugares donde habitan".
Yo apost entonces a mi gente en las partes bajas, por detrs de las murallas, en los puntos desguarnecidos, disponiendo al pueblo por familias, con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
Y al ver que tenan miedo, me levant y dije a los notables, a los magistrados y al resto del pueblo: "No les tengan miedo! Acurdense del Seor grande y temible, y combatan por sus hermanos, sus hijos, sus hijas, sus mujeres y sus casas".
Cuando nuestros enemigos advirtieron que estbamos alerta y que Dios haba desbaratado sus planes, volvimos todos a las murallas, cada uno a su trabajo.
Pero, a partir de ese da, slo la mitad de mi gente haca el trabajo, mientras la otra mitad tena en la mano las lanzas, los escudos, los arcos y las corazas, y los jefes estaban detrs de toda la casa de Jud.
Los que reconstruan las murallas y los que transportaban las cargas iban armados: con una mano hacan el trabajo y con la otra empuaban el arma;
y los que construan tenan cada uno la espada ceida a la cintura mientras trabajaban. Adems, haba junto a m un hombre encargado de hacer sonar el cuerpo.
Yo dije a los notables, a los magistrados y al resto del pueblo: "La obra es considerable y extensa, y nosotros estamos esparcidos sobre la muralla, lejos unos de otros.
All donde oigan el sonido del cuerno, corran a reunirse con nosotros: nuestro Dios combatir a favor nuestro".
As hacamos el trabajo -mientras una mitad empuaba las lanzas- desde que despuntaba el alba hasta que aparecan las estrellas.
En aquella oportunidad, dije tambin al pueblo: "Que cada uno, con su servidor, pase la noche en Jerusaln; de noche, para montar guardia, y de da, para trabajar".
Pero ni yo, ni mis hermanos, ni mi gente, ni los guardias que me seguan, nos quitbamos la ropa, y cada uno llevaba el arma en su mano derecha.
Entre la gente del pueblo y sus mujeres se levant una gran protesta contra sus hermanos judos.
Haba algunos que decan: "Tenemos que entregar en prenda a nuestros hijos y nuestras hijas para conseguir trigo con qu comer y vivir".
Otros decan: "Tenemos que empear nuestros campos y nuestras vias para obtener trigo en medio de la escasez".
Y haba otros que decan: "Hemos tenido que hipotecar nuestros campos y nuestras vias para pagar el tributo al rey.
Ahora bien, nuestra carne es como la carne de nuestros hermanos, nuestros hijos son como los de ellos. Sin embargo, nosotros tenemos que someter a esclavitud a nuestros hijos y nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas ya han sido sometidas. Y no podemos hacer nada, porque nuestros campos y nuestras vias pertenecen a otros".
Yo sent una gran indignacin al or su queja y esas palabras.
Y despus de haber deliberado conmigo mismo, dirig un reproche a los notables y a los magistrados, dicindoles: "Ustedes imponen una carga a sus hermanos". Luego convoqu contra ellos una gran asamblea,
y les dije: "Nosotros, en la medida de nuestros recursos, hemos comprado a nuestros hermanos judos que haban sido vendidos a las naciones. Y ahora son ustedes los que venden a sus hermanos, y ellos son vendidos a nosotros mismos!". Todos quedaron callados, sin encontrar qu responder.
Yo segu diciendo: "Lo que ustedes hacen no est bien. No deberan vivir en el temor de nuestro Dios, para evitar el desprecio de los paganos, nuestros enemigos?
Tambin yo, mis hermanos y mi gente les hemos prestado dinero y trigo. Condonemos esa deuda.
Devulvanles hoy mismo sus campos, sus vias, sus olivares y sus casas, y anulen la deuda de la plata, el trigo, el vino y el aceite que ustedes les prestaron".
Ellos respondieron: "Restituiremos todo, sin reclamarles nada; haremos como t dices". Entonces llam a los sacerdotes e hice jurar a la gente que obraran conforme a esta palabra.
Luego sacud el pliegue de mi manto y dije: "as sacuda Dios, fuera de su casa y de sus bienes, a todo aquel que no cumpla esta palabra; que as sea sacudido y dejado sin nada". Toda la asamblea respondi: "Amn!" y alab al Seor. El pueblo obr conforme a esta palabra.
Adems, desde el da en que se me design para el cargo de gobernador en el pas de Jud, desde el vigsimo hasta el trigsimo segundo ao del rey Artajerjes, es decir, durante doce aos, ni yo ni mis hermanos comimos del impuesto debido al gobernador.
Los primeros gobernadores que me haban precedido gravaban al pueblo, exigindole cada da pan y vino por valor de cuarenta siclos de plata, y tambin sus funcionarios tiranizaban al pueblo. Yo, en cambio, no obr de esa manera por temor a Dios.
Tambin trabaj personalmente en la reconstruccin de las murallas, no adquir ningn campo, y todos mis hombres se reunieron all para trabajar.
A mi mesa se sentaban los notables y los magistrados -ciento cincuenta personas- sin contar los que acudan a nosotros de las naciones vecinas.
Lo que se preparaba cada da -un buey, seis carneros escogidos y algunas aves- corra por mi cuenta; y cada diez das, se traan odres de vino en cantidad. Sin embargo, nunca exig el impuesto debido al gobernador, porque el pueblo ya deba soportar un duro trabajo.
Acurdate, Dios mo, para mi bien, de todo lo que hice por este pueblo!
Cuando Sambalat, Tobas, Gusem, el rabe, y los dems enemigos nuestros supieron que yo haba reconstruido las murallas y que no quedaba en ellas ninguna brecha -aunque hasta entonces no haba colocado las hojas de las puertas-
Sambalat y Gusem mandaron a decirme: "Ven a entrevistarte con nosotros en Quefirm, en el valle de On". Pero, en realidad, lo que se proponan era hacerme el mal.
Entonces les envi unos mensajeros para decirles: "Tengo muchsimo trabajo, y no puedo bajar. Por qu va a suspenderse la obra mientras yo la abandono por bajar a verlos?".
Cuatro veces me hicieron la misma invitacin, y siempre les di la misma respuesta.
Por quinta vez, Sambalat me mand a decir lo mismo por medio de su servidor, que traa en la mano una carta abierta.
En ella estaba escrito: "Se oye decir entre la gente -y lo confirma Gasm- que t y los judos piensan sublevarse, y por eso reconstruyes las murallas. Segn esos rumores, t vas a ser su rey,
e incluso has establecido profetas para que proclamen en Jerusaln, refirindose a ti: "Hay un rey en Jud!". Y ahora el rey va a ser informado de todo esto. Ven, entonces, y pongmonos de acuerdo".
Yo le mand a decir: "No ha sucedido nada de lo que t dices, sino que son puras invenciones tuyas".
En realidad, lo que ellos queran eran intimidarnos, pensando: "Sus manos se cansarn de trabajar, y la obra no se realizar". Y ahora, Seor, fortalece mis manos!
Entonces fui a la casa de Semaas, hijo de Delaas, hijo de Mehetabel, que se hallaba impedido, y l dijo: "Encontrmonos en la Casa de Dios, en el interior del Templo, y cerremos sus puertas; porque van a venir a matarte y esta es la noche en que vendrn a hacerlo".
Yo repliqu: "Va a huir un hombre como yo? Y qu hombre de mi condicin podra entrar en el Templo y permanecer con vida? No entrar!".
Yo haba reconocido, en efecto, que no era Dios el que lo haba enviado: si haba pronunciado esa profeca acerca de m, era porque lo haba enviado Tobas.
Lo haban sobornado para que yo me dejara intimidar y, obrando de esa manera, cometiera un pecado. As me habran infamado, para cubrirme de oprobio.
Acurdate, Dios mo, de Tobas, por lo que hizo, y tambin de Noadas, la profetisa, y de todos los dems profetas que trataban de intimidarme.
Las murallas quedaron terminadas el da veinticinco de Elul, al cabo de cincuenta y dos das.
Cuando todos nuestros enemigos se enteraron, todas las naciones vecinas quedaron vivamente impresionadas; se sintieron muy humilladas a sus propios ojos y reconocieron que el trabajo haba sido ejecutado gracias a nuestro Dios.
Aun en aquellos das, algunos notables de Jud se carteaban frecuentemente con Tobas,
porque estaban ligados a l por un juramento, ya que era yerno de Secanas, hijo de Ar, y su hijo Iojann se haba casado con la hija de Mesulam, hijo de Berequas.
Ellos hablaban bien de l en mi presencia y le transmitan mis palabras. Tobas, por su parte, enviaba cartas para intimidarme.
Cuando estuvieron reconstruidas las murallas y yo coloqu las hojas de las puertas, fueron instalados porteros, como as tambin cantores y levitas.
Puse al frente de Jerusaln a mi hermano Janan, y design a Ananas comandante de la ciudadela, porque era un hombre de confianza y temeroso de Dios, ms que muchos otros.
Luego les dije: "Las puertas de Jerusaln no se abrirn hasta que comience a calentar el sol, y antes que se haya puesto, se las cerrar con barras. Adems, los habitantes de Jerusaln montarn guardia, cada uno en su puesto, cada uno en frente de su casa. Lista de los primeros repatriados
La ciudad era amplia en todo sentido y espaciosa, pero la poblacin era poco numerosa y no se reconstruan las casas.
Por eso mi Dios me inspir reunir a los notables, a los magistrados y al pueblo, para hacer el registro genealgico. Busqu el registro de los que haban subido al comienzo y encontr escrito lo siguiente:
Estas son las personas de la provincia que volvieron de la cautividad y del exilio. Despus de haber sido deportadas por Nabucodonosor, rey de Babilonia, volvieron a Jerusaln y a Jud, cada cual a su ciudad.
Llegaron con Zorobabel, Josu, Nehemas, Azaras, Raamas, Najaman, Mardoqueo, Bilsn, Mispret, Bigvai, Nejm y Baan. Lista de los hombres del pueblo de Israel:
los hijos de Pars: 2172;
los hijos de Sefatas: 372;
los hijos de Araj: 652;
los hijos de Pajat Moab, es decir, los hijos de Josu y de Joab: 2818
los hijos de Elam: 1254;
los hijos de Zat: 845;
los hijos de Sacai: 760;
los hijos de Binui: 648;
los hijos de Bebai: 628;
los hijos de Azgad: 2322;
los hijos de Adonicam: 667;
los hijos de Bigvai: 2067;
los hijos de Adn: 655;
los hijos de Ater, por parte de Ezequas: 98;
los hijos de Jasn: 328;
los hijos de Besai: 324;
los hijos de Jarif: 112;
los hijos de Gaban: 95;
los hombres de Beln y Netof: 188;
los hombres de Anatot: 128;
los hombres de Bet Azmvet: 42;
los hombres de Quiriat Iearm, Quefir y Beerot: 743;
los hombres de Ram y Gueba: 621;
los hombres de Micms: 122;
los hombres de Betel y de Ai: 123;
los hombres de Nebo: 52;
los hijos del otro Elam: 1254;
los hijos de Jarm: 320 ;
los hijos de Jeric: 345;
los hijos de Lod, Jadid y On: 721;
los hijos de Sena: 3930.
Sacerdotes: los hijos de Iedaas, de la casa de Josu: 973;
los hijos de Imer: 1052;
los hijos de Pasjur: 1247;
los hijos de Jarm: 1017.
Levitas: Los hijos de Josu, es decir, de Cadmiel y de los hijos de Hodv: 74.
Cantores: los hijos de Hodv: 74
Porteros: los hijos de Salm, los hijos de Ater, los hijos de Talmn; los hijos de Acub, los hijos de Jatit, los hijos de Sobai: 138.
Empleados del Templo: los hijos de Sig, los hijos de Jasuf, los hijos de Tabaot,
los hijos de Quers, los hijos de Sa, los hijos de Padn,
los hijos de Leban, los hijos de Jagab, los hijos de Salmai,
los hijos de Jann, los hijos de Guidel, los hijos de Gajar,
los hijos de Reaas, los hijos de Resn, los hijos de Necod,
los hijos de Gazn, los hijos de Uz, los hijos de Pasaj,
los hijos de Besai, los hijos de los meunitas, los hijos de los nefisitas,
los hijos de Bacbuc, los hijos de Jacuf, los hijos de Jarjur,
los hijos de Baslit, los hijos de Mejid, los hijos de Jars,
los hijos de Barcs, los hijos de Jacuf, los hijos de Jarjur,
los hijos de Nesaj, los hijos de Jatif,
hijos de los esclavos de Salomn: los hijos de Sotai, los hijos de Sofret, los hijos de Perid,
los hijos de Iaal, los hijos de Darcn, los hijos de Guidel,
los hijos de Sefatas, los hijos de Jatil, los hijos de Poquret Ha Sebaim, los hijos de Amn.
Total de los empleados del Templo y de los hijos de los esclavos de Salomn: 392.
Provenientes de Tel Melaj, Tel Jars, Querub, Adn e Imer, que no pudieron probar si su familia y su raza eran de origen israelita:
los hijos de Delaas, los hijos de Tobas, los hijos de Necod: 642.
Y entre los sacerdotes, los hijos de Jobaas, los hijos de Jacs, los hijos de Barzilai, que se haba casado con una de las hijas de Barzilai, el Gaaladita, y adopt el nombre de este.
Estos buscaron el registro de sus genealogas, pero no lo encontraron; por eso se los excluy del sacerdocio como ilegtimos,
y el gobernador les prohibi comer de las ofrendas sagradas, hasta que un sacerdote consultara a Dios por medio del Urm y el Tumn.
Toda la asamblea comprenda 42360 personas,
sin contar sus servidores y servidoras, que eran 7337. Haba tambin 245 cantores y cantoras.
Sus camellos eran 435 y sus asnos 6720.
Algunos jefes de familia hicieron ofrendas voluntarias para la obra. El gobernador entreg al Tesoro 1000 monedas de oro, 50 copas, 30 tnicas sacerdotales y 500 minas de plata.
Los jefes de familia entregaron al Tesoro de la obra 20000 monedas de oro y 2200 minas de plata.
Lo que entreg el resto del pueblo ascendi a 20000 monedas de oro, 2000 monedas de plata y 67 tnicas sacerdotales.
Los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, una parte del pueblo, los empleados del Templo y todo Israel se establecieron en sus ciudades. Al llegar el sptimo mes, los israelitas estaban establecidos en ellas.
Todo el pueblo se reuni como un solo hombre en la plaza que est ante la puerta del Agua. Entonces dijeron a Esdras, el escriba, que trajera el libro de la Ley de Moiss, que el Seor haba dado a Israel.
El sacerdote Esdras trajo la Ley ante la Asamblea, compuesto por los hombres, las mujeres y por todos los que podan entender lo que se lea. Era el primer da del sptimo mes.
Luego, desde el alba hasta promediar el da, ley el libro en la plaza que est ante la puerta del Agua, en presencia de los hombres, de las mujeres y de todos los que podan entender. Y todo el pueblo segua con atencin la lectura del libro de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie sobre una tarima de madera que haban hecho para esa ocasin. Junto a l, a su derecha, estaban Matitas, Sem, Anaas, Uras, Jilquas y Maaseas, y a su izquierda Pedaas, Misael, Malquas, Jasm, Jasbadan, Zacaras y Mesulam.
Esdras abri el libro a la vista de todo el pueblo -porque estaba ms alto que todos- y cuando lo abri, todo el pueblo se puso de pie.
Esdras bendijo al Seor, el Dios grande y todo el pueblo, levantando las manos, respondi: "Amn! Amn!". Luego se inclinaron y se postraron delante del Seor con el rostro en tierra.
Josu, Ban, Serebas, Iamn, Acub, Sabtai, Hodas, Maaseas, Quelit, Azaras, Jozabad, Jann y Pelaas -los levitas- exponan la Ley al pueblo, que se mantena en sus puestos.
Ellos lean el libro de la Ley de Dios, con claridad, e interpretando el sentido, de manera que se comprendi la lectura.
Entonces Nehemas, el gobernador, Esdras, el sacerdote escriba, y los levitas que instruan al pueblo, dijeron a todo el pueblo: "Este es un da consagrado al Seor, su Dios: no estn tristes ni lloren". Porque todo el pueblo lloraba al or las palabras de la Ley.
Despus aadi: "Ya pueden retirarse; coman bien, beban un buen vino y manden una porcin al que no tiene nada preparado, porque este es un da consagrado a nuestro Seor. No estn tristes, porque la alegra en el Seor es la fortaleza de ustedes".
Y los levitas serenaban al pueblo, diciendo: "Tranquilcense! Este da es santo: no estn tristes".
Todo el pueblo se fue a comer y a beber, a repartir porciones y a hacer grandes festejos, porque haban comprendido las palabras que les haban enseado. La celebracin de la fiesta de las Chozas
El segundo da, los jefes de familia de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron junto a Esdras, el escriba, para profundizar las palabras de la Ley.
Y en la Ley que el Seor haba promulgado por medio de Moiss, encontraron escrito que los israelitas deban habitar en chozas durante la Fiesta del Sptimo mes,
y que deban anunciarlo y publicar la proclama por todas sus ciudades y por Jerusaln, en estos trminos: "Salgan a la montaa y traigan ramas de olivo, de olivo silvestre, de mirto, de palmera y de rboles frondosos, para hacer chozas, como est escrito".
El pueblo fue a buscar ramas, y se hicieron chozas sobre sus techos, en sus patios y en los atrios de la Casa de Dios, en la plaza de la puerta del Agua y en la plaza de la puerta de Efram.
Toda la asamblea de los que haban vuelto del cautiverio hicieron chozas y habitaron en ellas. Desde los das de Josu, hijo de Nun, hasta ese da, los israelitas no haban hecho nada igual. La alegra fue muy grande.
Da tras da, desde el primer da de la semana hasta el ltimo, se ley el libro de la Ley de Dios. Durante siete das se celebr la Fiesta, y el octavo da hubo una asamblea solemne, como est establecido.
El da veinticuatro de ese mes, los israelitas se reunieron para un ayuno, vestidos de sayales y cubiertos de polvo.
Los de la estirpe de Israel se separaron de todos los extranjeros y se presentaron para confesar sus pecados y las faltas de sus padres.
Una vez ubicados en sus puestos, durante una cuarta parte del da se ley el libro de la Ley del Seor, su Dios, y durante otra cuarta parte, confesaron sus pecados y se postraron delante del Seor, su Dios.
Sobre la tribuna de los levitas se levant Josu, junto con Binu, Cadmiel, Sebanas, Bun, Serebas, Ban y Quenan, y clamaron en alta voz al Seor, su Dios.
Luego los levitas Josu, Cadmiel, Ban, Jasbanas, Serebas, Hodas, Sebanas y Petajas dijeron: "Levntense, bendigan al Seor, su Dios, desde siempre y para siempre! Sea bendecido tu Nombre glorioso, que supera toda bendicin y alabanza".
Y Esdras dijo: "T eres el Seor, slo t! T hiciste los cielos, lo ms alto del cielo y todo su ejrcito, la tierra y todo lo hay en ella, los mares y todo lo que contienen, A todo eso le das vida. y el ejrcito del cielo se postra ente ti.
T, Seor, eres el Dios que elegiste a Abram, lo hiciste salir de Ur de los caldeos y le pusiste por nombre Abraham.
Al ver que su corazn te era fiel, concluiste con l la alianza, para darle el pas de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jebuseos y guirgasitas, y para drselo a su descendencia. Y has cumplido tus palabras, porque eres justo.
T viste la miseria de nuestros padres en Egipto, oste su clamor junto al Mar Rojo,
Hiciste signos y prodigios contra el Faran, contra sus servidores y todo el pueblo de su pas, porque sabas con qu arrogancia los haban tratado; as adquiriste un renombre que perdura hasta hoy.
Abriste ante ellos el mar, y ellos lo cruzaron sin mojarse los pies; pero a sus perseguidores los hundiste en el abismo, como una piedra en las aguas caudalosas.
Los guiaste de da con una columna de nube y de noche, con una columna de fuego, para iluminarles el camino que deban recorrer.
T bajaste a la montaa del Sina y hablaste con ellos desde el cielo; les diste normas justas y leyes fidedignas, preceptos y mandamientos excelentes.
Les hiciste conocer tu santo da sbado y les prescribiste mandamientos, preceptos y una Ley, por medio de Moiss, tu servidor.
T les diste pan del cielo para saciar su hambre, hiciste brotar agua de la roca para calmar su sed, y les mandaste ir a tomar posesin de la tierra que, con la mano en alto, habas jurado darles.
Pero nuestros padres se mostraron arrogantes, se obstinaron y desoyeron tus mandamientos.
Se negaron a obedecer, sin acordarse de las maravillas que habas hecho por ellos; se obstinaron, empecinndose en volver a su servidumbre en Egipto. Pero t eres el Dios del perdn, compasivo y misericordioso, lento para enojarte y lleno de fidelidad; por eso, no los has abandonado.
Ellos se fabricaron un ternero de metal fundido, diciendo: "Aqu est tu Dios, el que te hizo salir de Egipto", y as cometieron un gran ultraje.
Pero an entonces, por tu gran misericordia, no los abandonaste en el desierto: la columna de nube no se alej de ellos de da, para guiarlos por el camino, no la columna de fuego durante la noche, para iluminarles el camino que deban recorrer.
T les diste tu buen espritu, para que supieran discernir; no les quitaste el man de la boca y les diste agua para calmar su sed.
Cuarenta aos los sustentaste en el desierto y nunca les falt nada: no se gastaron sus vestidos ni se les hincharon los pies.
T les entregaste reinos y pueblos, y se los repartiste como zona fronteriza: tomaron posesin del pas de Sijn, rey de Jesbn, y del pas de Og, rey de Basn.
Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los introdujiste en la tierra que habas prometido a sus padres en posesin.
Los hijos entraron y tomaron posesin del pas, y t sometiste ante ellos a los habitantes del pas, los cananeos: los pusiste en sus manos, igual que a sus reyes y a los pueblos del pas, para que ellos los trataran a su arbitrio.
As conquistaron plazas fuertes y un suelo frtil; se aduearon de casas llenas de toda clase de bienes, de cisternas excavadas, vias y olivares y de rboles frutales en abundancia. Comieron hasta saciarse y engordaron, y por tu gran bondad, vivieron en medio de delicias.
Pero despus fueron indciles y se rebelaron contra ti: arrojaron tu Ley a sus espaldas, mataron a los profetas que los conminaban a volver a ti, y cometieron grandes ultrajes.
T los entregaste en manos de sus opresores, y ellos los opriman. En el momento de la opresin, clamaban a ti; t los escuchabas desde el cielo y, por tu gran misericordia, les mandabas salvadores que los salvaban de sus opresores.
Pero apenas se sentan tranquilos, volvan a hacer el mal delante de ti, y t los abandonabas en manos de sus enemigos, que los opriman; ellos volvan a invocarte y t los oas desde el cielo: cuntas veces los salvaste por tu misericordia!
T los conminabas a que volvieran a tu Ley, pero ellos se mostraron arrogantes y no obedecieron tus mandamientos; pecaron contra tus normas, las que el hombre debe cumplir para tener la vida; volvieron la espalda con rebelda, se obstinaron y no obedecieron.
T fuiste paciente con ellos durante muchos aos; les advertiste con tu espritu, por medio de tus profetas; pero ellos no escucharon y t los entregaste en manos de otros pueblos.
Sin embargo, por tu gran misericordia, no los has exterminado ni abandonado, porque eres un Dios compasivo y misericordioso.
Y ahora, Dios nuestro, Dios grande, poderoso y temible, que mantienes la alianza y la fidelidad, no menosprecies las tribulaciones que nos han sobrevenido a nosotros, a nuestros reyes y a nuestros jefes, a nuestros sacerdotes y profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los tiempos de los reyes de Asiria hasta el da de hoy.
T has sido justo en todo lo que nos ha sobrevenido, porque t has obrado con fidelidad y nosotros cometimos el mal.
S, nuestros reyes, nuestros jefes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no practicaron la ley, no hicieron caso de tus mandamientos ni de las advertencias que les habas hecho.
Durante su reinado, en medio de los grandes bienes que les concediste, y en la tierra espaciosa y frtil que les entregaste, ellos no te sirvieron ni se convirtieron de sus malas acciones.
Mira que hoy estamos esclavizados, s, somos esclavos aqu, en el pas que diste a nuestros padres, para que gozramos de sus frutos y de sus bienes.
Sus abundantes productos son para los reyes que t nos has impuesto a causa de nuestros pecados, y ellos disponen a su arbitrio de nuestras personas y nuestro ganado. En qu opresin hemos cado!".
Como consecuencia de todo esto, asumimos un firme compromiso y lo consignamos por escrito. En el documento sellado atestiguan nuestros jefes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes.
En el documento sellado firmaron: Nehemas, el gobernador, hijo de Jacalas, y Sedecas;
Seraas, Azaras, Jeremas,
Pasjur, Amaras, Malaquas,
Jats, Sebanas, Maluc,
Jarm, Meremot, Abdas,
Daniel, Guinetn, Baruc,
Mesulam, Abas, Miamn,
Maazas, Bilgai, Semaas: estos son los sacerdotes.
Luego los levitas: Josu, hijo de Azanas, Binu, de los hijos de Jenanad, Cadmiel,
y sus hermanos: Sebanas, Hodas, Quelit, Pelaas, Jann,
Mic, Rejob, Jasabas,
Zacur, Serebas, Sebanas,
Hodas, Ban, Benin.
Luego los jefes del pueblo: Pars, Pjat Moab, Eln, Zat, Ban,
Bun, Asgad, Bebai,
Adonas, Bigvai, Adn,
Ater, Ezequas, Azur,
Hodas, Jasm, Besai,
Jarif, Anatot, Nebai,
Magpis, Mesulam, Jezir,
Mesezabel, Sadoc, Iadua,
Pelatas, Jann, Anaas,
Oseas, Jananas, Jasub,
Halojs, Pilj, Sobec,
Rejm, Jasabn, Maaseas,
Ajas, Jann, Ann,
Maluc, Jarm, Baan.
El resto del pueblo, de los sacerdotes y levitas, los porteros, los cantores, los empleados del Templo, en una palabra, todos los que se separaron de los pueblos extranjeros para seguir la Ley de Dios, lo mismo que sus mujeres y sus hijos, y todos los que son capaces de entender,
se unen a sus hermanos y a sus dignatarios, y se comprometen con imprecacin y juramento a proceder segn la Ley de Dios, que ha sido dada por medio de Moiss, el servidor de Dios, y a observar y practicar todos los mandamientos del Seor, nuestro Dios, sus normas y preceptos. Las clusulas del compromiso
En particular, no daremos nuestras hijas a la gente del pas ni tomaremos sus hijas como esposas para nuestros hijos.
Si la gente del pas trae mercancas o cualquier otro objeto, para vender en da sbado, no les compraremos nada en sbado o en da festivo. El sptimo ao, dejaremos los campos sin cultivar y cancelaremos cualquier clase de deuda.
Nos imponemos la obligacin de dar cada ao un tercio de siclo para el culto de la Casa de nuestro Dios,
para el pan de la ofrenda y la oblacin perpetua, para el holocausto diario y los sacrificios del sbado, de las neomenias y solemnidades, para las ofrendas consagradas y los sacrificios de expiacin por los pecados de Israel, en una palabra, para todo el servicio de la Casa de nuestro Dios.
En cuanto a la ofrenda de lea, los sacerdotes, los levitas y el pueblo hemos echado suertes para que cada una de nuestras familias la traiga por turno a la Casa de nuestro Dios, en los tiempos fijados, ao tras ao, a fin de que arda en el altar del Seor, nuestro Dios, como est escrito en la Ley.
Nos obligamos asimismo a traer a la Casa del Seor, ao tras ao, los primeros frutos de nuestro suelo, las primicias de todos los rboles frutales
y los primognitos de nuestros hijos y de nuestro ganado, como est escrito en la Ley. Los primognitos de nuestro ganado sern llevados a la Casa de nuestro Dios para los sacerdotes que prestan servicio en ella.
Lo mejor de nuestra molienda, de nuestros productos, de toda clase de frutos, del vino nuevo y del aceite fresco, los llevaremos a los sacerdotes para los depsitos de la Casa de nuestro Dios; el diezmo de nuestro suelo ser para los levitas, y ellos mismos cobrarn el diezmo en todas las ciudades de nuestras zonas de cultivo.
Un sacerdote, hijo de Aarn, estar con los levitas cuando cobren el diezmo, y los levitas harn llegar la dcima parte del diezmo a la Casa de nuestro Dios, para los depsitos del Tesoro.
Un sacerdote, hijo de Aarn, estar con los levitas cuando cobren el diezmo, y los levitas harn llegar la dcima parte del diezmo a la Casa de nuestro Dios, para los depsitos del Tesoro. [ (Nehemiah 10:40) Porque en esos depsitos los israelitas y los hijos de Lev colocarn las ofrendas de trigo, de vino nuevo y aceite fresco. All estn tambin los utensilios del Santuario, los sacerdotes que prestan servicio, los porteros y los cantores. As no descuidaremos la Casa de nuestro Dios. ] 
Los jefes del pueblo se establecieron en Jerusaln. El resto del pueblo fue sorteado para que uno de cada diez hombres viviera en Jerusaln, la Ciudad santa, y los otro nueve en las de ms ciudades.
Y el pueblo bendijo a todos los hombres que se ofrecieron voluntariamente para vivir en Jerusaln.
Estos son los jefes de la provincia que se establecieron en Jerusaln, y en las otras ciudades de Jud. As, todo Israel, los sacerdotes, los levitas, los empleados del Templo y los hijos de los servidores de Salomn, vivan en sus respectivas ciudades, cada uno en su propiedad.
En Jerusaln vivan hijos de Jud e hijos de Benjamn. De los hijos de Jud: Atalas, hijo de Uzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Mahalalel, de los descendientes de Peres;
Maaseas, hijo de Baruc, hijo de Col Jos, hijo de Jazaas, hijo de Adaas, hijo de Ioiarib, hijo de Zacaras, hijo de Sel.
El total de los descendientes de Peres que vivan en Jerusaln era de 468 hombres aguerridos.
Los hijos de Benjamn eran: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Ioed, hijo de Pedaas, hijo de Colaas, hijo de Maaseas, hijo de Itiel, hijo de Isaas,
y sus hermanos Gabai y Salai, en un total de 928 hombres aguerridos.
Joel, hijo de Sicri, estaba al frente de ellos, y Jud, hijo de Hasena, era el segundo jefe de la ciudad.
De los sacerdotes: Iedaas, hijo de Ioiarib, Iaqum,
Seraas, hijo de Jilquas, hijo de Mesuln, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ajitub, superintendente de la Casa de Dios,
y sus hermanos, que estaban dedicados al servicio del Templo: en total, 822; Adaas, hijo de Ierojam, hijo de Pelaas, hijo de Ams, hijo de Zacaras, hijo de Pasjur, hijo de Malquas,
y sus hermanos, jefes de familia: en total, 242; y Amasi, hijo de Azarel, hijo de Ajzi, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,
y sus hermanos, hombres aguerridos: en total 128. Zabdiel, hijo de Haguedolm, estaba al frente de ellos.
De los levitas: Semaas, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabas, hijo de Bun;
Sabti y Jozabad, jefes levticos encargados de los asuntos exteriores de la Casa de Dios;
Matanas, hijo de Mic, hijo de Zabd, hijo de Asaf, que diriga el canto de los himnos y entonaba la oracin de accin de gracias; Bacbuquas, el segundo entre sus hermanos; Abd, hijo de Sama, hijo de Galal, hijo de Iedutn.
El total de los levitas en la Ciudad santa era de 284.
Los porteros: Acub, Talmn y sus hermanos, que custodiaban las puertas: en total 172.
El resto de los israelitas, de los sacerdotes levitas vivan en todas las ciudades de Jud, cada uno en su propiedad.
Los empleados del Templo habitaban el Ofel; Sij y Guisp estaban al frente de ellos.
El jefe de los levitas de Jerusaln era Uz, hijo de Ban, hijo de Jasabas, hijo de Matanas, hijo de Mic; era uno de los hijos de Asaf, que estaban encargados del canto en el culto de la Casa de Dios.
Haba, en efecto, una ordenanza del rey y un reglamento que fijaba a los cantores, lo que deban hacer cada da.
Petajas;, hijo de Mesezabel, de los hijos de Zraj, hijo de Jud, era comisionado del rey para todos los asuntos del pueblo.
En los pueblos de campaa viva una parte de los hijos de Jud: en Quiriat Arb y sus poblados; en Dibn y sus poblados; en Icabsel y sus alrededores;
en Iesu, Molad, Bet Plet,
Jasar Sual, Berseba y sus poblados;
en Siclag, Mejon y sus poblados;
en En Rimn, Sore, Iarmut,
Zanaj, Adulam y sus alrededores, en Laquis y su campaa; en Azec y sus poblados. Se establecieron desde Berseba hasta el valle de Hinn.
Los hijos de Benjamn vivan en Gueba, Micms, Ai, Betel y sus poblados;
en Anatot, Nob, Anaas,
Jasor, Ram, Guitaim,
Jadid, Sebom, Nebalat,
Lod, On y el valle de los Artesanos.
Entre los levitas hubo grupos que fueron de Jud a Benjamn
Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zorobabel, hijo de Sealtiel, y con Josu: Seraas, Jeremas, Esdras,
Amaras, Maluc, Jats,
Secanas, Rejm, Meremot,
Id, Guinetn, Abas,
Miamn, Maadas, Bilg,
Semaas, y tambin Ioiarib, Iedaas,
Sal, Amoc, Jilquas, Iedaas. Estos eran los jefes de los sacerdotes y de sus hermanos, en tiempos de Josu.
Los levitas eran: Josu, Binu, Cadmiel, Serebas, Jud y Matanas, encargado de este ltimo con sus hermanos de los himnos de alabanza.
Bacbuquas, Un y sus hermanos los asistan en sus cargos.
Josu fue padre de Ioiaqum; Ioiaqum fue padre de Eliasib; Eliasib fue padre de Ioiad;
Ioiad fue padre de Jonatn; Jonatn fue padre de Iada.
En la poca de Ioiaqum, los jefes de las familias sacerdotales era: de la familia de Seraas: Meraas; de la de Jeremas: Jananas;
de la de Esdras: Mesulam; de la de Amaras: Iejojanam;
de la de Melic: Jonatn; de la de Sebanas: Jos;
de la de Jarm: Adn; de la de Meraiot: Jelci;
de la de Id: Zacaras;
de la de Adas: Zicr; de la de Miamn...; de la de Maadas: Piltal;
de la de Bilg: Samu; de la de Semaas: Jonatn;
adems, de la de Ioiarib: Mateni; de la de Iedaas: Uz;
de la de Sali: Cali; de la de Amoc: Eber;
de la de Jilquas: Jasabas; de la de Iedaas: Netanel.
En la poca de Eliasib, de Ioiad, de Iojann y de Iada, los jefes de las familias sacerdotales fueron registrados hasta el reinado de Daro, el persa.
Los jefes de familia de los hijos de Lev fueron registrados en el libro de las Crnicas, hasta la poca de Iojann, hijo de Eliasib.
Los jefes de los levitas eran Jasabas, Serebas, Josu, Binu, Cadmiel y sus hermanos, que los asistan alternndose por grupos en la alabanza y en la accin de gracias, segn la orden de David, hombre de Dios.
Matanas, Bacbuquas, Abdas, Mesulam, Talmn y Acub eran porteros y hacan guardia en los depsitos que estaban junto a las puertas.
Todos estos vivan en tiempos de Ioiaqum, hijo de Josu, hijo de Josadac, y en tiempos del gobernador Nehemas y del sacerdote escriba Esdras.
Cuando se dedicaron las murallas de Jerusaln, se fue a buscar a los levitas de todos los sitios donde vivan para llevarlos a Jerusaln, a fin de celebrar alegremente esa dedicacin, con cantos de accin de gracias y con msica de cmbalos, arpas y ctaras.
Los cantores, hijos de Lev, se reunieron de la regin cercana a Jerusaln, de los pueblos de los Netofatitas,
de Bet Guilgal, de los campos de Gueba y de Azmvet; porque los cantores se haban construdo pueblos alrededor de Jerusaln.
Los sacerdotes y los levitas se purificaron, y luego purificaron al pueblo, las puertas y las murallas.
Yo mand entonces a los jefes de Jud que subieran a las murallas y organic dos grandes coros. El primero avanzaba por encima de las murallas hacia la derecha, en direccin de la puerta del Basural.
Detrs de este grupo iba Josaas y la mitad de los jefes de Jud.
como as tambin Azaras, Esdras, Mesulam,
Jud, Miamn, Semaas y Jeremas,
elegidos entre los sacerdotes y provistos de trompetas. Despus iban Zacaras, hijo de Jonatn, hijo de Semaas, hijo de Matanas, hijo de Mic, hijo de Zacur, hijo de Asaf,
con sus hermanos Semaas, Azarel, Milalai, Guilalai, Maai, Netanel, Jud y Janan, provistos de los instrumentos musicales de David, hombre de Dios. Y el escriba Esdras iba al frente de todos ellos.
A la altura de la puerta de la Fuente, subieron derecho por las gradas de la Ciudad de David, por la cuesta de la muralla, encima de la casa de David, hasta la puerta del Agua, hacia el este.
El segundo coro avanzaba hacia la izquierda; yo iba detrs con la otra mitad de los jefes del pueblo, por encima de la muralla, pasando por la torre de los Hornos y hasta el muro Ancho,
y despus por encima de la puerta de Efram, la puerta de la Vieja, la puerta de los Pescados, la torre de Jananel y la torre de los Cien, hasta la puerta de las Ovejas, y nos detuvimos en la puerta de la Inspeccin.
Los dos coros se ubicaron en la Casa de Dios. Junto a m estaban la mitad de los magistrados
y los sacerdotes Eliaqum, Maaseas, Miniamn, Miqueas, Elioenai, Zacaras y Jananas, provistos de trompetas
y Maaseas, Semaas, Eleazar, Uz, Iehojann, Malaquas, Elam y Ezer. Los cantores entonaron su canto bajo la direccin de Izrajas.
Aquel da, se ofrecieron grandes sacrificios y hubo mucha alegra, porque Dios les haba dado un gran motivo de gozo. Tambin las mujeres y los nios compartan la alegra, y el regocijo de Jerusaln se oa desde lejos.
En aquel tiempo, se nombr a los encargados de los depsitos destinados a almacenar las contribuciones, las primicias y los diezmos, a fin de guardar las porciones asignadas por la Ley a los sacerdotes y levitas, las cuales provenan de los campos cercanos a las ciudades. Porque la gente de Jud estaba contenta con los sacerdotes y levitas que ejercan sus funciones.
Ellos, en efecto, aseguraban el culto de su Dios y los ritos de purificacin -lo mismo que los cantores y porteros- conforme a las rdenes de David y de su hijo Salomn.
Porque desde tiempos antiguos, en los das de David, Asaf haba sido el jefe de los cantores y se entonaban cantos de alabanza y de accin de gracias a Dios.
Todo Israel, en tiempos de Zorobabel y de Nehemas, daba da tras da las porciones asignadas a los cantores y porteros. Tambin se daba a los levitas las ofrendas santas, y estos entregaban su parte a los hijos de Aarn.
Aquel da, se ley el libro de Moiss en presencia del pueblo, y en l se encontr escrito: "El amonita y el moabita no entrarn jams en la asamblea de Dios,
porque no acogieron a los israelitas con pan y agua, sino que contrataron contra ellos a Balaam para que los maldijera, peor nuestro Dios cambi la maldicin en bendicin".
Cuando escucharon la Ley, separaron de Israel a todos los mestizos.
Antes de esto, Eliasib, el sacerdote encargado de las dependencias de la Casa de nuestro Dios, un pariente de Tobas,
haba acondicionado para este una habitacin amplia, donde antes se depositaban las ofrendas, el incienso, los utensilios, el diezmo del trigo, del vino nuevo y del aceite fresco, o sea, lo que estaba mandado para los levitas, los cantores y los porteros, y lo reservado para los sacerdotes.
Mientras tanto, yo estaba ausente de Jerusaln, porque el trigsimo segundo ao de Artajerjes, rey de Babel, haba ido a ver al rey. Al cabo de un tiempo, con el permiso del rey,
volv a Jerusaln y me enter de la mala accin que haba cometido Eliasib en beneficio de Tobas, al acondicionarle una sala en el recinto de la Casa de Dios.
Esto me disgust muchsimo, y arroj fuera de su habitacin todo el mobiliario de la casa de Tobas.
Luego mand purificar las habitaciones e hice poner de nuevo all los utensilios de la Casa de Dios, las ofrendas y el incienso.
Supe tambin que no se entregaban las porciones a los levitas, y que los levitas y cantores encargados del culto se haban refugiado cada uno en su campo.
Entonces encar a los magistrados y les dije: "Por qu se ha descuidado la Casa de Dios?". Luego reun a los levitas y cantores y los restablec en sus puestos.
Todo Jud trajo a los depsitos los diezmos del trigo, del vino nuevo y del aceite fresco;
y puse al frente de los depsitos al sacerdote Selemas, al escriba Sadoc, y a Pedaas, uno de los levitas, y como ayudante, a Jann, hijo de Zacur, hijo de Matanas, porque se los consideraba personas de confianza. Ellos eran los encargados de distribuir las porciones entre sus hermanos.
Por todo esto, acurdate de m, Dios mo, y no olvides las obras de piedad que realic por la Casa de mi Dios y por su culto!
En aquellos das, vi gente en Jud que pisaba los lagares durante el sbado. Otros acarreaban gavillas y tambin cargaban sobre los asnos vino, uvas, higos y toda clase de cargas, para traerlos a Jerusaln en da sbado. Y yo los reprend, mientras venda sus mercaderas.
Adems, algunos tirios que se haban establecido en Jerusaln, hacan entrar pescado y toda clase de mercancas para venderlas durante el sbado a los judos, en Jerusaln.
Yo encar a los notables de Jud y les dije" "Ustedes obran mal profanando el da sbado!
Eso mismo hicieron sus padres, y por eso nuestro Dios envi tantas desgracias sobre nosotros y sobre esta ciudad. Al profanar el sbado, ustedes aumentan la ira de Dios contra Israel".
Cuando las puertas de Jerusaln estaban en penumbra, antes del sbado, mand que las cerraran y orden que no las reabrieran hasta pasado el sbado. Adems apost a algunos de mis hombres junto a las puertas, para que no entrara ninguna carga el da sbado.
Una o dos veces, los traficantes y vendedores de toda clase de mercancas pasaron la noche fuera de Jerusaln.
Pero yo les advert: "Por qu pasan la noche delante de la muralla? Si lo vuelven a hacer, los har detener". Desde entonces, ya no volvieron ms durante el sbado.
Luego orden a los levitas que se purificaran y fueran a custodiar las puertas, a fin de santificar el da sbado. Tambin por esto, acurdate de m, Dios mo, y ten piedad de m, por tu gran fidelidad!
Tambin vi en esos das que algunos judos se haban casado con mujeres asdoditas, amonitas y moabitas.
La mitad de sus hijos hablaban asdodeo u otras lenguas, pero ya no saban hablar la lengua de los judos.
Yo los reprend y los maldije, golpe a algunos, les tir de los cabellos y los conjur en nombre de Dios, dicindoles: "No entreguen sus hijas a los hijos de ellos, ni se casen con sus hijas, ni ustedes, ni sus hijos!"
No fue acaso por esto que pec Salomn, rey de Israel? Entre tantas naciones, no haba otro rey semejante a l; era amado por su Dios y Dios lo haba hecho rey de todo Israel. Sin embargo, incluso a l, lo hicieron pecar las mujeres extranjeras.
Tambin de ustedes se oir decir que cometen ese gran crimen de traicionar a nuestro Dios, casndose con mujeres extranjeras?
Yo ech de mi lado a uno de los hijos de Ioiad, hijo del Sumo Sacerdote Eliasib, que era yerno de Sambalat, el joronita.
Acurdate de esta gente, Dios mo, porque mancillaron el sacerdocio y la alianza de los sacerdotes y de los levitas!
Yo los purifiqu de todo elemento extranjero. Establec para los sacerdotes y los levitas reglamentos que determinaban la tarea de cada uno,
e hice lo mismo para la ofrenda de la lea, en los tiempos fijados, y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para mi bien!
Adn, Set, Ens;
Quenn, Mahalalel, Ired;
Henoc, Matusaln, Lmec;
No, Sem, Cam y Jafet.
Los descendientes de Jafet fueron Gmer, Magog, Madai, Iavn, Tbal, Msec y Tirs.
Los descendientes de Gmer fueron Asquenaz, Rifat y Togarm.
Los descendientes de Iavn fueron Elis, Tarsis, Quitm y Rodanm.
Los descendientes de Cam fueron Cus, Misraim, Put y Canan.
Los descendientes de Cus fueron Seb, Javil, Sabt, Raem y Sabtec. Los descendientes de Raem fueron Seb y Dedn.
Cus fue padre de Nimrod, que fue el primer guerrero sobre la tierra.
Misraim fue padre de los Iuditas, de los anamitas, de los Iahabitas, de los naftujitas,
de los patrusitas, de los caslujitas y de los caftoritas, de donde proceden los filisteos.
Canan fue padre de Sidn, su primognito, y de Jet;
tambin de los jebuseos, de los amorreos, de los guirgasitas,
de los jivitas, de los arqueos, de los sineos,
de los arvaditas, de los semaritas y de los jamateos.
Los descendientes de Sem fueron Elam, Asur, Arpaxad, Lud y Aram. Los descendientes de Aram fueron Us, Jul, Guter y Msec.
Arpaxad fue padre de Slaj y este fue padre de Eber.
Eber tuvo dos hijos; el nombre del primero era Pleg, porque fue en su tiempo cuando se dividi la tierra. Su hermano se llamaba Ioctn.
Ioctn fue padre de Almodad, Slef, Jasarmvet, Iraj,
Hadoram, Uzal, Dicl,
Ebal, Abimael, Sab,
Ofir, Javil y Iobab. Todos estos fueron descendientes de Ioctn.
Sem, Arpaxad, Slaj,
Plej, Re,
Serug, Najor, Traj, 1Ch 1:27   Abram, o sea, Abraham.
Los hijos de Abraham fueron Isaac e Ismael.
Esta fue su descendencia: El primognito de Ismael fue Nebaiot; luego, Quedar, Abdeel, Mibsam,
Mism, Dum, Mas, Jadad, Tem,
Ietur, Nafis y Quedm. Estos son los hijos de Ismael.
Descendientes de Quetur, concubina de Abraham: ella dio a luz a Zimrn, Iocsn, Medn, Madin, Isbac y Saj. Los hijos de Iocsn fueron Sab y Dedn.
Los hijos de Madin fueron Ef, Efer, Henoc, Abid y Elda. Todos estos son descendientes de Quetur.
Abraham fue padre de Isaac. Los hijos de Isaac fueron Esa e Israel.
Los descendientes de Esa fueron Elifaz, Reuel, Ies, Iaelam, Cor.
Los hijos de Elifaz fueron Temn, Omar, Sef, Gaetam, Quenaz, Timn y Amalec.
Los hijos de Reuel fueron Njat, Zraj, Sam y Miz.
Los descendientes de Ser fueron Lotn, Sobal, Siben, An, Disn, Eser y Disn.
Los hijos de Lotn fueron Jor y Homam; y la hermana de Lotn fue Timn.
Los hijos de Sobal fueron Alin, Manjat, Ebal, Sef y Onam. Los hijos de Siben fueron Ai y An.
Los descendientes de An fueron Disn y sus hijos, a saber, Jamrn, Esbn, Itrn y Quern.
Los hijos de Eser fueron Bilhn, Zaavn y Iaacn. Los hijos de Disn fueron Us y Arn.
Los reyes que reinaron en Edom antes que los israelitas tuvieran un rey son los siguientes: Bela, hijo de Beor, rein en Edom, y el nombre de su ciudad era Dinhab.
Cuando muri Bela, lo sucedi Iobab, hijo de Zraj, de Bosr.
Cuando muri Iobab, lo sucedi Jusam, del pas de los temanitas.
Cuando muri Jusam, lo sucedi Hadad, hijo de Bedad, el que derrot a Madin en el campo de Moab; el nombre de su ciudad era Avit.
Cuando muri Hadad, lo sucedi Saml, lo sucedi Saml, de Masrec.
Cuando muri Saml, lo sucedi Sal, de Rejobot del Ro.
Cuando muri Sal, lo sucedi Baal Jann, hijo de Acbor.
Cuando muri Baal Jann, hijo de Acbor, lo sucedi Hadad; el nombre de su ciudad era Pai, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, que a su vez, era hija de Mezahab.
Muri Hadad, y hubo caudillos en Edom: el caudillo Timn, el caudillo Ali, el caudillo Ietet,
el caudillo Oholibam, el caudillo El, el caudillo Pinn,
el caudillo Quenaz, el caudillo Temn, el caudillo Mibsar,
el caudillo Magdiel, el caudillo Iram. Estos fueron los caudillos de Edom.
Estos son los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev y Jud, Isacar y Zabuln,
Dan, Jos y Benjamn, Neftal, Gad y Aser.
Los descendientes de Jud fueron Er, Onn y Sel; los tres le nacieron de la hija de Su, la cananea. Er, el primognito de Jud, era malo a los ojos del Seor, y el Seor le quit la vida.
Tamar, la nuera de Jud, le dio a luz a Peres y a Zraj. Los hijos de Jud fueron cinco en total.
Los hijos de Peres fueron Jesrn y Jamul.
Los hijos de Zraj fueron Zimr, Etn, Hemn, Calcol y Dard: cinco en total.
El hijo de Carm fue Acar, que perturb a Israel por haber violado el anatema.
El hijo de Etn fue Azaras.
Los hijos que tuvo Jesrn fueron Ierajmeel, Ram y Quelubai.
Ram fue padre de Aminadab; Aminadab fue padre de Najsn, prncipe de los hijos de Jud.
Najsn fue padre de Salm; Salm fue padre de Booz.
Booz fue padre de Obed; Obed fue padre de Jes.
Jes fue padre de Eliab, su primognito; de Abinadab, su segundo hijo; de Sime, el tercero;
de Natanael, el cuarto; de Radai, el quinto;
de Osm, el sexto; de David, el sptimo.
Sus hermanas fueron Serui y Abigail. Los hijos de Serui fueron Abisai, Joab y Asahel: tres en total.
Abigail dio de luz a Amas, cuyo padre fue Iter el ismaelita.
Caleb, hijo de Jesrn, tuvo hijos con Azub, su mujer, y con Ieriot. Sus hijos fueron Ieser, Sobab y Ardn.
Cuando muri Azub, Caleb tom por esposa a Efrat, y de ella le naci Jur.
Jur fue padre de Ur, y Ur fue padre de Besalel.
Despus Jesrn se uni a la hija de Maquir, padre de Galaad, El tena sesenta aos cuando la tom por esposa, y de ella le naci Segub.
Segub fue padre de Iar, el cual fue dueo de veintitrs ciudades en el pas de Galaad,
pero Guesur y Aram le quitaron los campamentos de Iar, y adems, Quenat y sus poblados: sesenta ciudades en total. Todos ellos eran descendientes de Maquir, padre de Galaad.
Cuando muri Jesrn, Caleb se uni a Efrat, la esposa de su padre Jesrn, y de ella naci Asjur, padre de Tcoa.
Los descendientes de Ierajmeel, el primognito de Jesrn fueron Ram, su primognitos, Bun, Orn, Osm y Ajas.
Ierajmeel tuvo otra mujer, llamada Atar, que fue la madre de Onam.
los hijos de Ram, el primognito de Ierajmeel, fueron Mas, Iamn y Equer.
Los hijos de Onam fueron Samai y Iad; los hijos de Samai fueron Nadab y Abisur.
La esposa de Abisur se llamaba Abihil, y ella dio a luz a Ajbn y Molid.
Los hijos de Nadab fueron Sled y Apaim. Sled muri sin tener hijos,
y el hijo de Apaim fue Isei. El hijo de Isei fue Sesn, y el hijo de Sesn, Ajlai.
Los hijos de Iad, el hermano de Samai, fueron Iter y Jonatn. Iter muri sin tener hijos,
y los hijos de Jonatn fueron Plet y Zaz. Estos fueron los descendientes de Ierajmeel.
Sesn no tuvo hijos. sino hijas; l tena tambin un esclavo egipcio que se llamaba Iarj,
a quien dio como esposa a una de sus hijas, y esta fue madre de Atai.
Atai fue padre de Natn; Natn fue padre de Zabad;
Zabad fue padre de Eflal; Eflal fue padre de Obed;
Obed fue padre de Jeh; Jeh fue padre de Azaras;
Azaras fue padre de Jeles; Jeles fue padre de Elas;
Elas fue padre de Sismai; Sismai fue padre de Salm;
Salm fue padre de Iecamas, Iecamas fue padre de Elisam.
Los descendientes de Caleb, el hermano de Ierajmeel, fueron los siguientes: Mes, su primognito, que fue padre de Zif, y los hijos de Mares, padre de Hebrn.
Los hijos de Hebrn fueron Cor, Tapaj, Rquem y Sem.
Sem fue padre de Rjam, el padre de Iorqueam; Rquem fue padre de Samai.
El hijo de Samai fue Man, y Man fue padre de Bet Sur.
Ef, la concubina de Caleb, dio a luz a Jarn, Mos y Gazz; Jarn fue padre de Gazz.
Los hijos de Iahdai fueron Regum, Jotam, Guesn, Plet, Ef y Saf.
Maac, la concubina de Caleb, dio a luz a Sber y a Tirjan.
Tambin dio de luz a Saf, el padre de Madman, y a Sev, el padre de Macben y de Guibe. La hija de Caleb fue Acs.
Estos fueron los hijos de Caleb. Los descendientes de Jur, el primognito de Efrat, fueron Sobal, padre de Quiriat Iearim;
Salm, padre de Beln; Jref, padre de Bet Gader.
Los descendientes de Sobal, el padre de Quiriat Iearim, fueron Haro -es decir, la mitad de los manajatitas-
y los clanes de Quiriat Iearim, a saber, los itres, los putes, los sumates y los misraes. De ellos proceden los sorates y los de Estaol.
Los descendientes de Salm fueron Beln y los netofates, Atrot Bet Joab -la otra mitad de los manajatitas- los sores,
los clanes de los sofres que habitaban en Iabs, los tirates, los simates y los sucates. Estos son los quenitas, descendientes de Jamat, padre de la casa de Recab.
Estos son los hijos que le nacieron a David en Hebrn: Amnn, hijo de Ajinam, de Izreel, su primognito; Daniel, hijo de Abigail de Carmel, su segundo hijo;
Absaln, hijo de Maac, hija de Talmai, rey de Guesur, el tercero; Adonas, hijo de Jaguit, el cuarto;
Sefatas, hijo de Abital, el quinto; Itream, hijo de su esposa Egl, el sexto.
Estos seis hijos le nacieron a David en Hebrn, donde rein siete aos y seis meses. Adems, David rein en Jerusaln treinta y tres aos,
y estos son los hijos que le nacieron en Jerusaln: Sime, Sobab, Natn y Salomn, los cuatro hijos de Betsab, hija de Amiel.
Tambin Ibjar, Elisam, Eliflet,
Nog, Nfeg, Iafa,
Elisam, Eliad, Eliflet, o sea, nueve.
Estos son todos los hijos de David, sin contar los hijos de sus concubinas. La hermana de ellos fue Tamar.
El hijo de Salomn fue Roboam; el hijo de Roboam, Abas; el hijo de Abas, As; el hijo de As, Josafat;
el hijo de Josafat, Joram; el hijo de Joram, Ocozas; el hijo de Ocozas, Jos;
el hijo de Jos, Amasas; el hijo de Amasas, Azaras; el hijo de Azaras, Jotam;
el hijo de Jotam, Acaz; el hijo Acaz, Ezequas; el hijo de Jotam, Acaz; el hijo de Acaz, Ezequas; el hijo de Ezequas, Manass;
el hijo de Manass, Amn; el hijo de Amn, Josas.
Los hijos de Josas fueron Iojann, su primognito; Joaqum su segundo hijo; Sedecas, el tercero; y Salm, el cuarto.
Los hijos de Joaqum fueron Jeconas y Sedecas.
Los descendientes de Jeconas, el prisionero, fueron Sealtiel,
Malquiram, Pedaas, Senasar, Iecamas, Hosam y Nedabas.
Los hijos de Pedaas fueron Zorobabel y Simei; los hijos de Zorobabel, Mesulam, Jananas, y Selomit, hermana de ellos.
Los hijos de Mesulam, Jasub, Ohel, Berequas, Jasadas y Iusab Jsed: cinco en total.
El hijo de Jananas fue Pelatas; el hijo de Pelatas, Isaas; el hijo de Isaas, Refaas, Arnn; el hijo de Arnn, Abdas; el hijo de Abdas, Secanas.
Los hijos de Secanas fueron Semaas, Jats, Igal, Baraj, Nearas y Safat: seis en total.
Los hijos de Nearas fueron Elioenai, Ezequas, Azricam: tres en total.
Los hijos de Elioenai fueron Hodas, Eliasib, Pelaas, Acub, Iojann, Delaas y Anan: siete en total.
Los descendientes de Jud fueron Peres, Jesrn, Carm, Jur y Sobal.
Reaas, hijo de Sobal, fue padre de Ijat; Ijat fue padre de Ajumai y de Lahad. Estas son las familias de los soreatitas.
Los descendientes de Etam fueron Izreel, Ism e Ibds. Su hermana se llamaba Haslelpon.
Penuel fue padre de Guedor, y Ezer padre de Jus. Estos son los hijos de Jur, el primognito de Efrat, padre de Beln.
Asjur, padre de Tcoa, tuvo dos esposas: Jel y Naar.
Naar dio a luz a Ajuzam, a Jfer, a los timnitas y a los ajastaritas. Estos son los hijos de Naar.
Los hijos de Jel fueron Sret, Sjar y Etnn.
Cos fue padre de Anub, de Hasobeb, y de las familias de Ajarjel, hijo de Harum.
Pero Iabs fue ms clebre que sus hermanos, y su madre le puso el nombre de Iabs, diciendo: "Di a luz con dolor".
Iabs invoc al Dios de Israel, exclamando: "Si me bendices verdaderamente, ensanchars mis fronteras, tu mano estar conmigo y alejars el mal para que desaparezca mi afliccin". Y Dios le concedi lo que l haba pedido.
Quelub, hermano de Suj, fue padre de Mejir, que fue a su vez padre de Estn.
Estn fue padre de Bet Raf, de Pasej, y de Tejin, el padre de Ir Najs. Estos son los hombres de Rec.
Los hijos de Quenaz fueron Otniel y Seraas; los hijos de Otniel, Jatat y Meonatai.
Meonatai fue padre de Ofr, y Seraas fue padre de Joab, fundador del valle de los Herreros, porque eran herreros.
Los hijos de Caleb, hijo de Iefun, fueron Ir, El y Nam. El hijo de El fue Quenaz.
Los hijos de Iehalelel fueron Zif, Zif, Tiri y Asarel.
Los hijos de Ezr fueron Iter, Mred, Efer y Ialn. Bita dio a luz a Miriam, a Samai, y a Isbaj, padre de Estemoa.
La mujer de Estemoa, la de Jud, dio a luz a Ired, padre de Guedor, a Hber, padre de Soc, y a Iecutiel, padre de Zanaj. Estos son los hijos de Bita, la hija del Faran, que Mred haba tomado por esposa.
Tambin tuvo hijos la mujer de Odas, hermana de Njam, padre de Queil, el garmita, y de Estemoa, el maacatita.
Los hijos de Simn fueron Amnn, Rin, Ben Jann y Tiln. Los hijos de Isei fueron Zjet y Ben Zjet.
Los descendientes de Sel, hijo de Jud, fueron Er, padre de Lec, Lad padre de Mares, y las familias de los que trabajan el lino en Bet Asbea.
Ioquim, los hombres de Cozeb, Jos y Saraf se casaron en Moab, antes de volver a Beln. Estos son hechos muy antiguos.
Ellos eran alfareros y habitaban en Netam y Gueder; vivan all con el rey, trabajando a su servicio.
Los descendientes de Simen fueron Nemuel, Iamn, Iarib, Zraj y Sal.
El hijo de Sal fue Salm; el hijo de Salm, Mibsam; el hijo de Mibsam, Mism;
el hijo de Mism, Jamuel; el hijo de Jamuel, Zacur; el hijo de Zacur, Simei.
Simei tuvo diecisis hijos y seis hijas; pero sus hermanos no tuvieron muchos hijos, y todos sus clanes no fueron tan numerosos como los descendientes de Jud.
Ellos habitaban en Berseba, Molad, Jasar Sual,
Bilh, Esem, Tolad,
Betuel, Jorm, Siquelag,
Bet Marcabot, Jasar Susm, Bet Bir y Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reinado de David.
Sus poblados fueron Etam, Ain, Rimn, Toqun y Asn -cinco ciudades en total -
y todos los poblados que estn alrededor de aquellas ciudades, hasta Baalat. All habitaron y fueron registrados por grupos.
Mesobab, Iamlec, Ios, hijo de Amasas;
Joel, Jeh, hijo de Iosibas, hijo de Seraas, hijo de Asiel;
Elioenai, Iaacob, Iesojaas, Asaas, Adiel, Iesimiel y Benaas;
Ziz, hijo de Sif, hijo de Aln, hijo de Iedaas, hijo de Simr, hijo de Semaas:
todos estos que han sido mencionados por sus nombres, fueron jefes en sus clanes, y sus familias se multiplicaron considerablemente.
Se dirigieron a la entrada de Guerar, hasta el oriente del valle, buscando pastos para sus ganados.
Y hallaron pastos abundantes y buenos, y una tierra espaciosa, tranquila y segura, porque antes haban vivido all los descendientes de Cam.
Los que fueron mencionados por sus nombres, llegaron en tiempos de Ezequas, rey de Jud, y destruyeron los campamentos de los descendientes de Cam y los refugios que all se encontraban, consagrndolos al exterminio total hasta el da de hoy. All se establecieron en lugar de ellos, porque haba pasto para sus ganados.
Algunos de los hijos de Simen -quinientos hombres- fueron a la montaa de Ser, siendo sus jefes Pelatas, Nearas, Refaas y Uziel, hijos de Isei;
y despus de derrotar al resto de Amalec, que haba huido, habitaron all hasta el da de hoy.
Descendientes de Rubn, el primognito de Israel. Rubn fue el primero en nacer, pero como profan el lecho de su padre, su primogenitura fue entregada a los hijos de Jos, al hijo de Israel, y no fue inscrito en las genealogas como el primognito.
Jud, en efecto, prevaleci entre sus hermanos y de l procede el Prncipe; pero la primogenitura pertenece a Jos.
Los descendientes de Rubn, el primognito de Israel, fueron Henoc, Pal, Jesrn y Carm.
El hijo de Joel fue Semaas; el hijo de Semaas, Gog; el hijo de Gog, Simei;
el hijo de Simei, Mic; el hijo de Mic, Reaas; el hijo de Reaas, Baal;
el hijo de Baal, Beer, a quien Tiglat Pilser, rey de Asiria, llev cautivo. Este era jefe de los Rubenitas.
Sus hermanos, agrupados por familias segn sus genealogas, eran Ieiel, el primero, luego Zacaras,
y Bel, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel. Estos habitaban en Aroer y se extendan hasta Nebo y Baal Men.
Tambin se extendan hacia el oriente, hasta el borde del desierto que limita con el ro Eufrates, porque sus ganados se haban multiplicado en la tierra de Galaad.
En tiempos de Sal combatieron contra los agareos, y estos cayeron en sus manos. As ocuparon sus campamentos por toda la parte oriental de Galaad.
Los hijos de Gad habitaban frente a ellos en la tierra de Basn hasta Salc.
Joel fue el primero que se estableci en Basn; Sefn, el segundo; luego lo hicieron Ianai y Safat.
Sus hermanos, agrupados por familias, fueron Micael, Mesulam, Seb, Iorai, Iacn, Za y Hber: siete en total.
Estos son los hijos de Abijil, hijo de Jur, hijo de Iaraj, hijo de Guilad, hijo de Micael, hijo de Iesisai, hijo de Iajd, hijo de Buz.
As, hijo de Abdiel, hijo de Gun, era jefe de sus familias.
Ellos habitaban en Galaad, en Basn y sus poblados, y en todos los campos de pastoreo de Sarn, hasta sus confines.
Todos ellos fueron registrados en tiempos de Jotam, rey de Jud, y de Jeroboam, rey de Israel,
Los hijos de Rubn, los de Gad y la mitad de la tribu de Manass, eran muy valientes, llevaban escudo y espada y manejaban el arco. Los que estaban adiestrados para la guerra formaban un ejrcito de cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta hombres.
Ellos combatieron contra los agareos, contra Ietur, Nafs y Nodab,
y Dios los ayud, de tal manera que los agareos y todos los que estaban con ellos, cayeron en sus manos; en el combate invocaron a Dios y l les fue propicio, porque confiaban en l.
As lograron capturar sus ganados -cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas, dos mil asnos- adems de cien mil personas.
Como era Dios el que combata a favor de ellos, dieron muerte a muchos enemigos y ocuparon su lugar hasta el exilio.
Los hijos de la mitad de la tribu de Manass se establecieron en el pas, desde Basn hasta Baal Hermn, Senir y la montaa del Hermn. Ellos eran muy numerosos.
Estos son los jefes de sus familias: Efer, Isei, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodavas y Iajdiel, hombres valientes y jefes famosos de sus respectivas familias.
Pero fueron infieles al Dios de sus padres, y se prostituyeron siguiendo a los dioses de los pueblos del pas que Dios haba destruido delante de ellos.
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy.
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] [ (I Chronicles 5:37) Azaras fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] [ (I Chronicles 5:37) Azaras fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:38) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Salm; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] [ (I Chronicles 5:37) Azaras fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:38) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Salm; ] [ (I Chronicles 5:39) Salm fue padre de Jilquas; Jilquas fue padre de Azaras; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] [ (I Chronicles 5:37) Azaras fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:38) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Salm; ] [ (I Chronicles 5:39) Salm fue padre de Jilquas; Jilquas fue padre de Azaras; ] [ (I Chronicles 5:40) Azaras fue padre de Seraas ; Seraas fue padre de Iehosadac; ] 
Por eso, el Dios de Israel suscit contra ellos a Pul, es decir, a Tiglat Pileser, y este deport a los rubenitas, a los gaditas y a la mitad de la tribu de Manass, y los llev a Jalaj, Jabor, Jar y al ro Gozn, hasta el da de hoy. [ (I Chronicles 5:27) Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat, y Merar. ] [ (I Chronicles 5:28) Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel. ] [ (I Chronicles 5:29) Los hijos de Amram fueron Aarn, Moiss y Miriam. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar. ] [ (I Chronicles 5:30) Eleazar fue padre de Pinjs; Pinjs fue padre de Abisa; ] [ (I Chronicles 5:31) Abisa fue padre de Buqu; Buqu fue padre de Uz; ] [ (I Chronicles 5:32) Uz fue padre de Zerajas; Zerajas fue padre de Meraiot; ] [ (I Chronicles 5:33) Meraiot fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:34) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Ajimas; ] [ (I Chronicles 5:35) Ajimas fue padre de Azaras; Azaras fue padre de Iojann; ] [ (I Chronicles 5:36) Iojann fue padre de Azaras, el cual ejerci el sacerdocio en el Templo que Salomn edific en Jerusaln; ] [ (I Chronicles 5:37) Azaras fue padre de Amaras; Amaras fue padre de Ajitub; ] [ (I Chronicles 5:38) Ajitub fue padre de Sadoc; Sadoc fue padre de Salm; ] [ (I Chronicles 5:39) Salm fue padre de Jilquas; Jilquas fue padre de Azaras; ] [ (I Chronicles 5:40) Azaras fue padre de Seraas ; Seraas fue padre de Iehosadac; ] [ (I Chronicles 5:41) Iehosadac fue al destierro, cuando el Seor deport a los habitantes de Jud y de Jerusaln por medio de Nabucodonosor. ] 
Los descendientes de Lev fueron Gersn, Quehat y Merar.
Los nombres de los hijos de Gersn son los siguientes: Libn y Sim.
Los hijos de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel.
Los hijos de Merar fueron Majl y Mus. Estas son las familias de los levitas, agrupadas segn sus padres.
El hijo de Gersn fue Libn; Ijat; el hijo de Ijat, Zim;
el hijo de Zim, Ioaj; el hijo de Ioaj, Id; el hijo de Id, Zraj; el hijo de Zraj, Ieotrai.
El hijo de Quehat fue Aminadab; el hijo de Aminadab, Cor; el hijo de Cor, Asir;
el hijo de Asir, Elcan; el hijo de Elcan, Ebiasaf; el hijo de Ebiasaf, Asir;
el hijo de Asir, Tjat; el hijo de Tjat, Uriel; el hijo de Uriel, Ozas; el hijo de Ozas, Sal.
Los hijos de Elcan fueron Amasai y Ajimot.
El hijo de Ajimot fue Elcan; el hijo de Elcan, Sofai; el hijo de Sofai, Njat;
el hijo de Njat, Eliab; el hijo de Eliab, Ierojam; el hijo de Ierojam, Elcan; el hijo de Elcan, Samuel.
Los hijos de Samuel fueron Joel, el primognito, y Abas, el segundo.
El hijo de Merar fue Majl; el hijo de Majl, Libn; el hijo de Libn, Simei; el hijo de Simei, Uz,
El hijo de Uz, Sim; el hijo de Zim, Jaguas; el hijo de Jaguas, Asaas.
Estos son los cantores que puso David para dirigir el canto en la Casa del Seor, desde que el Arca descans en ella.
Ellos servan como cantores ante la Morada -la Carpa del Encuentro- hasta que Salomn edific el Templo del Seor en Jerusaln, y prestaban servicio conforme a su reglamento.
Los que ejercan ese ministerio y sus hijos son los siguientes: De los descendientes de Quehat: Hemn el cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel,
hijo de Elcan, hijo de Ierojam, hijo de Eliel, hijo de Taj,
hijo de Sud, hijo de Elcan, hijo de Mjat, hijo de Amasai,
hijo de Elcan, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sefanas,
hijo de Tjat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor,
hijo de Ishar, hijo de Quehat, hijo de Lev, hijo de Israel.
Adems, su hermano Asaf, que asista a su derecha. Asaf era hijo de Berequas, hijo de Sim,
hijo de Micael, hijo de Baasas, hijo de Malquas,
hijo de Etn, hijo de Zraj, hijo de Adaas,
hijo de Etn, hijo de Zim, hijo de Simei,
hijo de Ijat, hijo de Gersn, hijo de Lev.
Los hijos de Merar, sus hermanos, que asistan a su izquierda, eran Etn, hijo de Quis, hijo de Abd, hijo de Maluc,
Hijo de Jasabas, hijo de Amasas, hijo de Jilquas,
hijo de Ams, hijo de Ban, hijo de Smer,
hijo de Majl, hijo de Mus, hijo de Merar, hijo de Lev.
Sus hermanos, los levitas, estaban encargados de todo el servicio de la Morada de la Casa de Dios.
Pero Aarn y sus hijos eran los que quemaban las ofrendas en el altar de los holocaustos y en el altar de los perfumes: ellos se ocupaban de todo lo concernientes a las cosas santsimas y del rito de expiacin en favor de Israel, segn lo que haba ordenado Moiss, el servidor de Dios.
El hijo de Aarn fue Eleazar; el hijo de Eleazar, Pinjs; el hijo de Pinjs, Abisa;
el hijo de Abisa, Buqu; el hijo de Buqu, Uz; el hijo de Uz, Zerajas;
el hijo de Zerajas, Meraiot; el hijo de Meraiot, Amaras; el hijo de Amaras, Ajitub;
el hijo de Ajitub, Sadoc; el hijo de Sadoc, Ajimas.
Estos son los lugares de residencia de los descendientes de Aarn, segn los lmites de sus campamentos: A los descendientes de Aarn, de la familia de los quehatitas -porque la suerte cay primero sobre ellos -
se les dio Hebrn en el pas de Jud, con sus campos de pastoreo vecinos;
pero el campo de la ciudad y sus poblados fueron dados a Caleb, hijo de Iefun.
Las ciudades de refugio concedidas a los hijos de Aarn fueron Hebrn, Libn con sus campos de pastoreo; Iatir y Estemoa con sus campos de pastoreo;
Jilaz, Debir,
Asn y Bet Semes, con sus respectivos campos de pastoreo.
Y de la tribu de Benjamn, se les dio Gueba, Almet y Anatot, con sus respectivos campos de pastoreo. En total, sus ciudades fueron trece, distribuidas segn sus familias.
A los otros hijos de Quehat les dieron por sorteo, conforme a sus familias, diez ciudades de la tribu de Efram, de la tribu de Dan y de media tribu de Manass.
A los hijos de Gersn, segn sus familias, les correspondieron trece ciudades de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manass en el Basn.
A los hijos de Merar, segn sus familias, les tocaron en suerte doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln.
Los israelitas dieron a los levitas estas ciudades con sus campos de pastoreo.
Ellos les entregaron, mediante un sorteo, las ciudades de las tribus de Jud, de Simen y de Benjamn antes mencionadas.
A las otras familias de los descendientes de Quehat, les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efram.
Les fueron asignadas las siguientes ciudades de refugio: Siqum, en la montaa de Efram, Guzer,
Iocmeam, Bet Jorn,
Aialn y Gat Rimn, con sus respectivos campos de pastoreo.
Y de la mitad de la tribu de Manass les fueron asignadas Aner y Biln, con sus respectivos campos de pastoreo. Esto es lo que se dio a las familias de los otros hijos de Quehat.
A los hijos de Gersn, se les dio: de la mitad de la tribu de Manass, Goln, en Basn, y Astarot, con sus respectivos campos de pastoreo.
De la tribu de Isacar, Cads, Dobrat,
Ramot y Anm, con sus respectivos campos de pastoreo.
De la tribu de Aser, Masal, Abdn,
Jucoc y Rejob, con sus respectivos campos de pastoreo.
De la tribu de Neftal, Quedes, en Galilea, Jamn y Quiriataim, con sus respectivos campos de pastoreo.
A los dems hijos de Merar, se les dio: de la tribu de Zabuln, Rimn y Tabor, con sus respectivos campos de pastoreo.
De la tribu de Rubn, en la otra parte del Jordn, frente a Jeric, al este del Jordn: Bser en el desierto, Iahsa,
Quedemot y Mefaat, con sus respectivos campos de pastoreo.
De la tribu de Gad, Ramot, en Galaad, Majanaim,
Jesbn y Iazer, con sus respectivos campos de pastoreo.
Los descendientes de Isacar fueron Tol, Pu, Iasub y Simrn: cuatro en total.
Los descendientes de Tol fueron Uzi, Refaas, Ieriel, Iajmai, Ibsam y Samuel, hombres valerosos y jefes de las familias de Tol; su nmero, en tiempos de David, segn sus listas genealgicas, era de 22600 hombres.
Los descendientes de Uz fueron Izrajas y los hijos de Izrajas; Micael, Abdas, Joel e Isaas: cinco jefes en total.
Ellos tenan divisiones armadas para la guerra, registradas por familias segn sus listas genealgicas, en nmero de 36000 hombres, porque tenan muchas mujeres e hijos.
Sus hermanos de todos los clanes de Isacar eran hombres valerosos, 87000 en total, y todos ellos estaban registrados.
Los descendientes de Benjamn fueron Bela, Bquer, Iediael: tres en total.
Los descendientes de Bela fueron Esbn, Uz, Uziel, Ierimot e Ir: cinco en total; eran jefes de familia y hombres valerosos. Todos estaban registrados y su nmero era de 22034.
Los descendientes de Bquer fueron Zemir, Jos, Eliezer, Elioenai, Omr, Ieremot, Abas, Anatot y Almet; todos estos eran hijos de Bquer.
Estaban registrados segn sus listas genealgicas y segn los jefes de sus familias, y tenan 20200 hombres valerosos.
Los descendientes de Iediael fueron Bilhn y los hijos de Bilhn: Ies, Benjamn, Ehd, Quenaan, Zetn, Tarsis y Ajisjar.
Todos estos fueron hijos de Iediael, jefes de familia y hombres valerosos; su nmero era de 17200 aptos para combatir en la guerra.
Supm y Jupm eran hijos de Ir; Jusm, hijo de Ajer.
Los descendientes de Neftal fueron Iajasiel, Gun, Iser y Salm, hijos de Bilh.
Los descendientes de Manass fueron los siguientes: Asriel, que fue hijo de su concubina aramea, la cual dio a luz tambin a Maquir, padre de Galaad.
Maquir le dio una esposa a Jupm y a otra a Supm. El nombre de su hermana era Maac. El segundo de sus descendientes se llamaba Selofjad, y este no tuvo ms que hijas.
Maac, la mujer de Maquir, dio a luz un hijo, a quien llam Peres. Su hermano se llamaba Seres, y sus hijos Ulam y Rquem.
El hijo de Ulam fue Bedn. Estos son los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manass.
Su hermana Amolequet dio a luz a Ishod, Abizer y Majl.
Los hijos de Semid fueron Ajin, Squem, Licj y Aniam.
El hijo de Efram fue Sutlaj; el hijo de Sutlaj, Bred; el hijo de Bred, Tjat; el hijo de Tjat, Elead; el hijo de Elead, Tjat;
el hijo de Tjat, Zabad; el hijo de Zabad, Sutlaj. A los otros dos hijos de Efram -Ezer y Ebad- los mataron los hombres de Gat, nativos del pas, porque haban bajado a apoderarse de sus ganados.
Su padre estuvo de duelo por ellos durante mucho tiempo, y sus hermanos fueron a consolarlo.
Despus se uni a su mujer, la cual concibi y dio a luz un hijo, al que llam Beri, por la desgracia que haba sufrido su familia.
Su hija fue Seer, que edific Bet Jorn, la de Arriba y la de Abajo, y Uzn Seer.
Adems, su hijo fue Rfaj; el hijo de Rfaj, Rsef; el hijo de Rsef, Tlaj; el hijo de Tlaj, Tajn;
el hijo de Tajn, Ladn; el hijo de Ladn, Amihud; el hijo de Amihud, Elisam;
el hijo de Elisam, Nun; el hijo de Nun, Josu.
Su posesin y sus lugares de residencia eran Betel y sus poblados adyacentes; al este, Naarn; al oeste, Guzer y sus poblados adyacentes; y adems, Siqum con sus poblados adyacentes, hasta Ai y sus poblados adyacentes.
En poder de los hijos de Manass estaban Bet Sen, Tanac, Meguido y Dor, todos ellos con sus respectivos poblados adyacentes. En estas ciudades habitaban los hijos de Jos, hijo de Israel.
Los descendientes de Aser fueron Imn, Isv, Beri y Sraj, la hermana de estos.
Los descendientes de Beri fueron Jber y Malquiel, que fue padre de Birzait.
Jber fue padre de Iaflet, de Smer, de Jotn, y de Su, la hermana de estos.
Los descendientes de Iaflet fueron Pasac, Bimhal y Asvat. Estos son los hijos de Iaflet.
Los descendientes de su hermano Smer fueron Rog, Jub y Aram.
Los descendientes de su hermano Hlem fueron Sofaj, Imn, Seles y Amal.
Los descendientes de Sofaj fueron Saj, Jarnefer, Sal, Ber, Imr,
Bser, Hod, Sam, Sils, Itrn y Beer.
Los descendientes de Iter fueron Iefun, Pisp y Ar.
Los descendientes de Ul fueron Araj, Janiel y Risas.
Todos estos fueron descendientes de Aser, jefes de familias, guerreros selectos y valerosos, jefes entre los prncipes. Al ser registrados para el servicio militar, su nmero alcanz a 26000 hombres.
Benjamn fue padre de Bela, su primognito; de Asbel, su segundo hijo; de Ajraj, el tercero;
de Noj, el cuarto, y de Raf, el quinto.
Los hijos de Bela fueron Adar, Guer, padre de Ehd,
Abisu, Naamn, Ajoaj,
Guer, Sefufn y Juram.
Los hijos de Ehd, los jefes de familia de los que vivan en Gueba y a los que hicieron emigrar a Manjat,
fueron Naamn, Ajas y Guer. Este los condujo en su emigracin, y fue padre de Uz y Ajijud.
Sajaraim tuvo hijos en los campos de Moab, despus de haber repudiado a sus mujeres Jusm y Baar.
De su nueva mujer le nacieron Iobab, Sibas, Mes, Malcn,
Ies, Saquas y Mirm. Estos fueron sus hijos, jefes de familia.
De Jusm le haban nacido Abitub y Elpal.
Los hijos de Elpal fueron Eber, Misn y Smed, el cual edific On, Lud y sus poblados adyacentes.
Beri y Sem fueron jefes de familia de los habitantes de Aialn, los que obligaron a huir a los habitantes de Gat.
Sus hermanos fueron Sesac y Ieremot.
Los hijos de Beri fueron Zebadas, Arad, Eder,
Micael, Isp y Ioj.
Los hijos de Elpal fueron Zebadas, Mesulam, Jizqu, Jeber,
Ismerai, Izlas y Iobab.
Los hijos de Simei fueron Iaqum, Zicr, Zabd,
Elienai, Siletai, Eliel.
Adaas, Beraas y Simrat.
Los hijos de Sesac fueron Ispn, Eber, Eliel,
Abdn, Zicr, Jann,
Ananas, Elam, Antotas,
Ifdas y Penuel.
Los hijos de Ierojam fueron Samserai, Sejaras, Atalas,
Iaaresas, Elas y Zicr.
Estos eran los jefes de familia segn sus listas genealgicas, y habitaban en Jerusaln.
En Gaban habitaba Ab Gaban, cuya esposa se llamaba Maac.
Su hijo primognito fue Abdn; los otros fueron Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab.
Guedor, Aji y Zquer.
Miclot fue padre de Sim. Tambin estos habitaban en Jerusaln, lo mismo que sus hermanos.
Ner fue padre de Quis; Quis fue padre de Sal; Sal fue padre de Jonatn, Malquisa, Abinadab y Esbaal.
El hijo de Jonatn, fue Meribaal; Meribaal fue padre de Mic.
Los hijos de Mic fueron Pitn, Mlec, Tarea y Ajaz.
Ajaz fue padre de Iehoad; Iehoad fue padre de Almet, Azmvet y Zimr; Zimr fue padre de Mos;
Mos fue padre de Bin; Bin fue padre de Raf; Raf fue padre de Elas; Elas fue padre de Asel.
Asel tuvo seis hijos, que se llamaban Azricam, Bocr, Ismael, Searas, Abdas y Jann. Todos estos fueron hijos de Asel.
Los hijos de su hermano Esec fueron : Ulam, el primognito; Ies, el segundo; Eliflet, el tercero.
Los hijos de Ulam fueron guerreros valerosos y hbiles arqueros tuvieron muchos hijos y nietos; 150 en total. Todos estos eran descendientes de Benjamn.
Cuando fueron deportados a Babilonia por sus infidelidades, todos los israelitas estaban registrados en las listas genealgicas y en el libro de los reyes de Israel y de Jud.
Los primeros que volvieron a habitar en sus propiedades y ciudades fueron israelitas, sacerdotes, levitas y empleados del Templo.
En Jerusaln habitaron descendientes de Jud, de Benjamn, de Efram y de Manass.
De los descendientes de Jud: Utai, hijo de Amihud, hijo de Omr, hijo de Imr, hijo de Ban, de los hijos de Peres, hijo de Jud.
De los silonitas: Asaas, el primognito, y sus hijos.
De los hijos de Zraj: Ieuel y sus hermanos: 690 en total.
De los descendientes de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Hodavas, hijo de Hasnu;
Ibneas, hijo de Ierojam; El, hijo de Uz, hijo de Micr; y Mesulam, hijo de Sefatas, hijo de Reuel, hijo de Ibnas,
con sus hermanos, segn sus listas genealgicas: 956 en total. Todos estos eran jefes de sus respectivas familias.
De los sacerdotes: Iedaas, Iehoiarib, Iaqum;
Azaras, hijo de Jilquas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ajitub, prefecto de la Casa de Dios;
Adaas hijo de Ierojam, hijo de Pasjur, hijo de Malquas; Masai, hijo de Adiel, hijo de Iajzer, hijo de Mesulam, hijo de Mesilemit, hijo de Imer;
y sus hermanos, jefes de sus respectivas familias; 1760 hombres para el culto de la Casa de Dios.
De los levitas: Semaas, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabas, de los hijos de Merar;
Bacbacar, Heres, Galal y Matanas, hijo de Mic, hijo de Zicr, hijo de Asaf;
Abdas, hijo de Semaas, hijo de Galal, hijo de Iedutn; y Berequas, hijo de As, hijo de Elcan, que habitaba en los poblados de los netofates.
Los porteros eran Salm, Acub, Talmn, Ajimn y sus hermanos. Salm era su jefe,
y ellos estn hasta el presente junto a la puerta del rey, al este. Los porteros del campamento de los hijos de Lev fueron:
Salm, hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, hijo de Craj, y sus hermanos los corajitas, de la misma familia. Ellos se ocupan del culto como guardianes de los umbrales de la Carpa, porque sus padres haban tenido a su cargo la guardia de acceso al campamento del Seor.
Antiguamente, su jefe haba sido Pinjs, hijo de Eleazar. Que el Seor est con l!
Zacaras, hijo de Meselemas, era portero de la entrada de la Carpa del Encuentro.
En total de los elegidos como porteros de los umbrales era de 212, y estaban inscritos en sus poblados. David y Samuel, el vidente, los haban establecido en sus cargos permanentemente.
Tanto ellos como sus hijos tenan bajo su custodia la entrada de la Carpa, es decir, de la Casa del Seor.
Haba porteros en los cuatro puntos cardinales: al este, al oeste, al norte y al sur.
Sus hermanos, que habitaban en sus poblados, tenan que ir peridicamente a estar con ellos durante siete das.
Los cuatro jefes de los porteros, en cambio, estaban de servicio permanentemente. Estos eran los levitas y tenan a su cargo las cmaras y los tesoros de la Casa de Dios.
Pasaban la noche alrededor de la Casa de Dios, porque estaban encargados de custodiarla y tenan que abrirla todas las maanas.
Algunos de ellos tenan el cuidado de los utensilios del culto, y los contaban cada vez que los ponan y los sacaban.
Otros tenan a su cuidado los utensilios, todos los vasos sagrados, la harina de las ofrendas, el vino, el aceite, el incienso y los aromas.
Pero los que hacan la mezcla de los perfumes aromticos eran sacerdotes.
Matatas, uno de los levitas, el primognito de Salm, el coreta, estaba en cargado permanentemente de las ofrendas que se frean en la sartn.
Entre los quehatitas, sus hermanos, algunos estaban encargados de preparar cada sbado los panes de la ofrenda.
Tambin haba cantores, jefes de familias levticas, que vivan en las habitaciones del templo, exentos de todo otro servicio, porque se ocupaban da y noche de su ministerio.
Estos son, segn sus listas genealgicas, los jefes de las familias levticas que habitaban en Jerusaln.
En Gaban habitaban Ab Gaban y Ieiel, cuya mujer se llamaba Maac.
Su hijo primognito fue Abdn, y los otros, Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab,
Guedor, Aji, Zacaras y Miclot.
Miclot fue padre de Simam. Tambin estos habitaban en Jerusaln, lo mismo que sus hermanos.
Ner fue padre de Quis. Quis fue padre de Sal, Sal fue padre de Jonatn, de Malquisa, de Abinadab y de Esbaal.
El hijo de Jonatn fue Meribaal. Meribaal fue padre de Mic.
Los hijos de Mic fueron Pitn, Mlec, Tajrea
y Ajaz. Ajaz fue padre de Iar; Iar fue padre de Almet, de Azmavet y de Zimr; Zimr fue padre de Mos;
Mos fue padre de Bin. El hijo de Bin fue Refaas; el hijo de Refaas, Elas; y el hijo de Elas, Asel,
Asel tuvo seis hijos, que se llamaban Azricam, Bocr, Ismael, Searas, Abdas y Jann. Estos fueron los hijos de Asel.
Los filisteos entablaron combate con Israel. Los hombres de Israel huyeron ante ellos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelbo.
Los filisteos persiguieron de cerca a Sal y a sus hijos y mataron a Jonatn, Abinadab y Malquisa, los hijos de Sal.
El peso del combate recay entonces sobre Sal. Los arqueros lo descubrieron, y fue herido por ellos.
Sal dijo a su escudero: "Saca tu espada y traspsame, no sea que vengan esos incircuncisos, para vergenza ma". Pero su escudero no quiso hacerlo, porque tena mucho miedo. Entonces Sal tom la espada y se arroj sobre ella.
Al ver que Sal estaba muerto, tambin su escudero se ech sobre su espada y muri.
As murieron Sal y sus tres hijos; toda su casa muri al mismo tiempo.
Todos los hombres de Israel que estaban en el valle, al ver que la gente hua y que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron sus ciudades y se dieron a la fuga. Luego vinieron los filisteos y se establecieron all.
Al da siguiente, cuando llegaron los filisteos para despojar a las vctimas, encontraron a Sal y a sus hijos tendidos sobre el monte Gelbo.
Entonces despojaron a Sal y se llevaron su cabeza y sus armas. Luego enviaron mensajeros por todo el pas de los filisteos, para anunciar la buena noticia a sus dolos y al pueblo.
Depositaron las armas de Sal en el templo de dios y colgaron su cabeza en el templo de Dagn.
Cuando todo Iabs de Galaad oy lo que los filisteos haban hecho a Sal,
todos los hombres valientes emprendieron la marcha, retiraron el cadver de Sal y los cadveres de sus hijos, y se los llevaron a Iabs. All sepultaron sus huesos bajo el Terebinto de Iabs y ayunaron siete das.
As muri Sal, por haberse rebelado contra el Seor, no observando su palabra, y por haber evocado y consultado al espritu de un muerto,
en lugar de consultar al Seor. Por eso el Seor lo hizo morir y transfiri la realeza a David, hijo de Jes.
Todo Israel se congreg junto a David en Hebrn y le dijeron: "Nosotros somos de tu misma sangre!
Ya desde antes, incluso cuando Sal reinaba sobre nosotros, eras t el que conduca a Israel. Y ahora el Seor te ha dicho: "T apacentars a mi pueblo Israel, tu sers el jefe de mi pueblo Israel!"".
Todos los ancianos de Israel fueron a Hebrn, donde estaba el rey: David estableci una alianza con ellos en Hebrn, en presencia del Seor, y ellos lo ungieron como rey sobre Israel, conforme el Seor lo haba anunciado por medio de Samuel.
David, con todo Israel, avanz sobre Jerusaln -es decir, Jebs- donde estaban los jebuseos, que habitaban el pas,
pero estos le dijeron: "Aqu no podrs entrar!". A pesar de eso, David conquist la fortaleza de Sin, que es la Ciudad de David.
David haba dicho: "El primero que mate a un jebuseo ser comandante en jefe". Joab, hijo de Serui, fue el primero en subir y se convirti en jefe.
David se instal en la fortaleza, y por eso la llamaron "Ciudad de David".
Luego construy la ciudad en derredor, desde el Mil hasta los alrededores, y Joab restaur el resto de la ciudad.
As David se iba engrandeciendo cada vez ms, y el Seor de los ejrcitos estaba con l.
Estos son los jefes de los Guerreros de David, que lo sostuvieron durante su reinado, y se unieron a todo Israel para hacerlo rey, conforme a la palabra del Seor acerca de Israel.
Esta es la lista de los Guerreros que tena David: Iasobam, hijo de Jacmon, jefe de los Tres, que empu su lanza y mat a ms de trescientos de una sola vez.
Despus de l, Eleazar, hijo de Dod, el ajotita, uno de los Tres Valientes.
Este estaba con David en Pas Damn, donde los filisteos se haban concentrado para el combate. All haba una parcela de campo toda sembrada de cebada, y el pueblo huy delante de los filisteos.
Pero l se apost en medio del campo, lo defendi y derrot a los filisteos, As el Seor alcanz una gran victoria.
Tres de los Treinta bajaron juntos a la pea de la cueva de Adulam, donde estaba David, mientras los filisteos acampaban en el valle de Refam.
David se encontraba entonces en el refugio y una guarnicin filistea estaba en Beln.
David manifest este deseo: "Quin me diera de beber agua del pozo que est junto a la puerta de Beln!".
Los Tres Valientes irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo que est junto a la puerta de Beln y se la llevaron a David. Pero l no quiso beberla y la derram como libacin al Seor,
diciendo: "Lbreme Dios de hacer tal cosa! Voy a beber la sangre de estos hombres, al precio de su vida? Ellos la han trado, arriesgando su vida". Y no quiso beber. Esto es lo que hicieron los Tres Valientes.
Abisai, hermano de Joab, era el jefe de los Treinta. El empu su lanza contra trescientos hombres y los mat, ganndose un renombre entre los Treinta.
Era el ms famoso de ellos, y fue su jefe, pero no lleg a igualar a los Tres.
Benaas, hijo de Iehoiad, era un hombre valiente, rico en hazaas, oriundo de Cabsel. El mat a los dos hroes de Moab, y fue l quien baj a la cisterna un da de nieve para matar al len.
Tambin abati al egipcio que meda dos metros y medio de alto y tena en su mano una lanza gruesa como el palo grande de un telar. Benaas lo enfrent con un garrote, le arranc la lanza de la mano y le dio muerte con su propia lanza.
Esto es lo que hizo Benaas, hijo de Iehoiad, y as se gan un renombre entre los treinta Guerreros.
El era el ms famoso de los Treinta, pero no lleg a igualar a los Tres. David lo incorpor a su guardia personal.
Los Guerreros valerosos fueron Asahel, hermano de Joab; Eljann, hijo de Dod, de Beln;
Samot, de Jarod; Jeles, el pelonita;
Ir, hijo de Iqus, de Tcoa; Abizer, de Anatot;
Sibecai, de Jus; IIai, el ajotita;
Majrai, de Netof; Jled, hijo de Baan, de Netof;
Itai, hijo de Ribai, de Guibe de los hijos de Benjamn; Benaas, de Pireatn;
Jurai, de los torrentes de Gas; Abiel, el arbatita;
Azmvet, de Bejurm; Eliajab, de Saalbn;
Ben Hasm, el guizonita; Jonatn, hijo de Sagu, el ararita;
Ajiam, hijo de Sacar, el ararita; Elifal, hijo de Ur;
Jfer, de Mequer; Ajas, el pelonita;
Jesr, de Carmel; Naarai, hijo de Ezbai;
Joel, hermano de Natn; Mibjar, hijo de Agr;
Selc, el amonita; Najrai, de Beerot, escudero de Joab, hijo de Serui;
Ir, de Iatir; Gareb, de Iatir;
Uras, el hitita; Zabad, hijo de Ajlai;
Adin, hijo de Siz, el rubenita, jefe de los rubenitas, que estaba al frente de los Treinta;
Jann, hijo de Maac; Josafat, el mitnita;
Uzas, de Astarot; Sama y Ieiel, hijos de Jotam, de Aroer;
Iediael, hijo de Simr; Joj, su hermano, el tisita.
Elieel, el majavita; Ieribai y Iosavas, hijo de Elnaam; Itm, el moabita;
Eliel, Obed y Iaasiel, de Sob.
Estos son los que se unieron a David en Siquelag, mientras l se mantena alejado de Sal, hijo de Quis. Ellos estaban entre los guerreros de refuerzo para los combates.
Manejaban el arco y la honda con la derecha y con la izquierda, para lanzar flechas y piedras. Eran benjaminitas, parientes de Sal.
Los principales eran Ajizer y Jos, hijos de Sema, de Guibe, y los otros, Ieziel y Plet, hijos de Azmvet; Berac y Jeh, de Anatot;
Ismaas, de Gaban, un guerrero de los Treinta y jefe entre ellos;
Jeremas, Iajaziel, Iojann, Iozabad, de Guederot;
Eluzai, Ierimot, Bealas, Semaras y Sefatas, de Jarif;
Elcan, Isaas, Azarel, Iozer, Iasobam, los coretas;
Ioel y Zebadas, hijos de Ierojam, de Guedor.
Tambin algunos gaditas se pasaron a David en el refugio del desierto; eran hombres valerosos, guerreros preparados para el combate, diestros en el manejo del escudo y la lanza, con rostros de len y rpidos como gacelas de los montes.
Su jefe era Ezer; el segundo, Abdas; el tercero, Eliab;
el cuarto, Misman; el quinto, Jeremas;
el sexto, Atai; el sptimo, Eliel;
el octavo, Iojann; el noveno, Elzabad;
el dcimo, Jeremas; el undcimo, Macbanai.
Estos eran los jefes de los gaditas, en el ejrcito: el menor de ellos vala por cien y el mayor por mil.
Fueron ellos los que atravesaron el Jordn en el primer mes, cuando se desborda por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles, al este y al oeste.
Tambin fueron al refugio, donde estaba David, algunos hombres de Benjamn y de Jud.
David se present ante ellos y les dijo: "Si vienen como amigos para ayudarme, yo estoy dispuesto a unirme con ustedes; pero si vienen para entregarme a mis enemigos, siendo as que no hay violencia en mis manos, que lo vea el Dios de nuestros padres y haga justicia!".
Entonces el espritu descendi sobre Amasai, el jefe de los Treinta, y este exclam: "Estamos de tu parte, David! Estamos contigo, hijo de Jes! Paz, paz para ti, y paz para el que te ayuda! Porque tu Dios viene en tu auxilio!". David les dio la bienvenida y los puso al frente de sus divisiones.
Tambin algunos hombres de Manass se plegaron a David, cuando l iba con los filisteos a combatir contra Sal; pero esa gente no pudo ayudarlo porque los prncipes de los filisteos, reunidos en consejo, lo despidieron, diciendo: "El se pondr de parte de Sal, su seor, a costa de nuestras vidas".
Cuando regres a Siquelag, se plegaron a l algunos de la tribu de Manass: Adn, Iozabad, Iediael, Micael, Iozabad, Elih y Siletai, jefes de mil hombres en Manass.
Estos fueron una buena ayuda para David y su tropa, porque todos eran guerreros valerosos y llegaron a ser jefes del ejrcito.
Da tras da David reciba refuerzos, de manera que su campamento lleg a ser enormemente grande.
Este es el nmero de los hombres equipados con sus armas, que se presentaron ante David en Hebrn, para transferirle el reino de Sal, conforme a la orden del Seor:
Hombres de Jud, armados de escudo y lanza: 6800 equipados para la guerra.
Hombres de Simen, guerreros valerosos para el ejrcito: 7100.
Hombres de Lev: 4600;
adems, Iehoiad, prncipe de los aaronitas con otros 3700,
y Sadoc, joven guerrero valeroso, con veintids jefes de su familia.
Hombres de Benjamn, parientes de Sal: 3000, la mayor parte de los cuales haban estado al servicio de la casa de Sal.
Hombres de Efram: 20800 guerreros valerosos, ilustres en sus propias familias.
Hombres de la tribu de Manass: 18000 designados nominalmente para ir a proclamar rey a David.
Hombres de Isacar, expertos en el conocimiento de los tiempos, para discernir lo que Israel deba hacer: 200 jefes, y todos sus hermanos bajo sus rdenes.
Hombres de Zabuln: 50000 aptos para la guerra, y preparados para combatir con toda clase de armas y luchar audazmente y sin vacilacin.
Hombres de Neftal: 1000 jefes con 37000 hombres, armados de escudo y lanza.
Hombres de Dan preparados para el combate: 28600.
Hombres de Aser, aptos para la guerra y preparados para combatir: 40000.
Hombres de la Transjordania, es decir, de Rubn, de Gad y de la mitad de la tribu de Manass: 120000, provistos de toda clase de armas de guerra.
Todos estos hombres de guerra, formados en orden de batalla, fueron a Hebrn, sinceramente dispuestos a proclamar a David rey de todo Israel; y tambin todo el resto de Israel estaba decidido unnimemente a hacer rey a David.
Durante tres das, permanecieron all, comiendo y bebiendo con David, porque sus hermanos los haban provisto de vveres.
Durante tres das, permanecieron all, comiendo y bebiendo con David, porque sus hermanos los haban provisto de vveres. [ (I Chronicles 12:41) Adems, de los pueblos vecinos, y hasta de Isacar, Zabuln y Neftal haban trado vveres en asnos, camellos, mulas y bueyes, provisiones de harina, tortas de higo y pasas, vino y aceite, y ganado mayor y menor en abundancia; porque reinaba la alegra en Israel. ] 
Despus de consultar a los jefes de mil y de cien hombres y a todos los oficiales,
David dijo a toda la asamblea de Israel: "Si a ustedes les parece bien y si el Seor, nuestro Dios, as lo decide, enviaremos mensajeros a nuestros hermanos que han quedado en todas las regiones de Israel y, adems, a los sacerdotes y levitas en sus ciudades y poblados, a fin de que se renan con nosotros.
Entonces traeremos junto a nosotros el Arca de nuestro Dios, ya que no nos hemos preocupado de ella en los tiempos de Sal".
Toda la asamblea resolvi hacerlo as, porque el pueblo entero dio su aprobacin.
David reuni a todo Israel, desde el Torrente de Egipto hasta la Entrada de Jamat, para traer el Arca de Dios desde Quiriat Iearim.
Luego se dirigi con todo Israel a Baal, a Quiriat Iearim, que est en Jud, para subir desde all el Arca de Dios, que lleva el nombre del Seor, el que tiene su trono sobre los querubines.
Pusieron el Arca de Dios sobre un carro nuevo y la llevaron desde la casa de Abinadab. Uz y Aji conducan el carro,
mientras David y todo Israel bailaban con todas sus fuerzas delante de Dios, cantando y tocando ctaras, arpas, tamboriles, cmbalos y trompetas.
Cuando llegaron a la era de Quidn, Uz extendi su mano para sostener el Arca, porque los bueyes haban resbalado.
Entonces la ira del Seor se encendi contra Uz y lo hiri de muerte por haber extendido su mano hacia el Arca, y Uz muri all mismo delante de Dios.
David se conmovi, porque el Seor haba acometido contra Uz, y aquel lugar se llam Peres Uz -que significa "Brecha de Uz"- hasta el da de hoy.
Aquel da David tuvo miedo de Dios, y dijo: "Cmo voy a llevar a mi casa el Arca de Dios?".
Y no traslad el Arca a su casa, a la Ciudad de David, sino que mand que la llevaran a la casa de Obededom de Gat.
El Arca de Dios permaneci tres meses en la casa de Obededom. Y el Seor bendijo la casa de Obededom y todos sus bienes.
Jiram, el rey de Tiro, envi a David mensajeros con maderas de cedro, albailes y carpinteros, para edificarle una casa.
As David reconoci que el Seor lo haba afianzado como rey sobre Israel, porque su reino haba sido enaltecido a causa de su pueblo Israel.
David tom como esposas a otras mujeres en Jerusaln y tuvo ms hijos e hijas.
Estos son los nombres de los hijos que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn y Salomn,
Ibjar, Elisa y Elplet,
Nog, Nfeg y Iafa,
Elisam, Beeliad y Eliflet.
Cuando los filisteos oyeron que haban ungido a David como rey de todo Israel, subieron para atacarlo. Pero David lo supo y les sali al encuentro.
Los filisteos vinieron y se desplegaron por el valle de Refam.
David entonces consult a Dios: "Debo atacar a los filisteos? Los entregars en mis manos?". Y el Seor le respondi: "Sube, y yo los entregar en tus manos!".
Ellos subieron a Baal Perasm, y all David los derrot. Entonces dijo: "Dios ha abierto ante m una brecha entre mis enemigos, como una brecha abierta por las aguas". Por eso se llam a ese lugar Baal Perasm -que significa "Seor de las Brechas"-.
Los filisteos abandonaron all a sus dioses, y David dijo: "Que sean arrojados al fuego!".
Los filisteos volvieron a desplegarse por el valle.
David consult nuevamente a Dios, y l le respondi: "No subas a perseguirlos! Da una vuelta por detrs de ellos y enfrntalos desde el lado de las balsameras.
Cuando oigas ruidos de pasos sobre la copa de las balsameras, ataca decididamente, porque Dios saldr delante de ti para derrotar al ejrcito de los filisteos".
David hizo lo que el Seor le haba ordenado y derrot al ejrcito de los filisteos, desde Gaban hasta Guzer.
La fama de David se extendi por todas las regiones, porque el Seor lo hizo temible delante de todos los pueblos.
David construy casas en la Ciudad de David y prepar un lugar para el Arca de Dios, levantando para ella una Carpa.
Despus dijo: "El Arca de Dios slo puede ser transportada por los levitas, porque el Seor los ha elegido para trasladar el Arca del Seor y para servirlo constantemente".
Entonces David reuni en Jerusaln a todo Israel, para hacer subir el Arca del Seor al lugar que le haba preparado.
Tambin reuni a los hijos de Aarn y a los levitas:
de los descendientes de Quehat, a Uriel, el jefe, y a sus hermanos: ciento veinte en total;
de los de Merar, a Asaas, el jefe, y a sus hermanos: doscientos veinte en total;
de los de Gersn, a Joel, el jefe, y a sus hermanos: ciento treinta en total;
de los hijos de Elisafn, a Semaas, el jefe, y a sus hermanos: doscientos en total;
de los de Hebrn, a Eliel, el jefe, y a sus hermanos: ochenta en total;
de los descendientes de Uziel, a Aminadab, el jefe, y a sus hermanos: ciento doce en total.
Despus David llam a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaas, Joel, Semaas, Eliel y Aminadab,
y les dijo: "Ustedes son los jefes de la familia de los levitas. Santifquense, ustedes y sus hermanos, para subir el Arca del Seor, el Dios de Israel, al lugar que yo le he preparado.
Por no haber estado ustedes all la primera vez, el Seor, nuestro Dios, acometi contra nosotros, ya que no fuimos a consultarlo como est mandado".
Entonces los sacerdotes y levitas se santificaron para subir el Arca del Seor, el Dios de Israel.
Los hijos de los levitas trasladaron el Arca de Dios, sostenindola sobre sus hombros con unas andas, como lo haba ordenado Moiss segn la palabra del Seor.
David orden a los jefes de los levitas que organizaran a sus hermanos los cantores, con instrumentos musicales, arpas, ctaras y cmbalos, para que los hicieran resonar alegremente.
Los levitas designaron a Hemn, hijo de Joel; entre sus hermanos, a Asaf, hijo de Berequas; y entre los hijos de Merar, sus hermanos, a Etn, hijo de Cusaas.
Junto con ellos, a sus hermanos de segundo orden: Zacaras, hijo de Iaaziel, Semiramot, Iejiel, Un, Eliab, Benaas, Maaseas, Matitas, Elifleh, Micneas, Obededm y Ieiel, los porteros.
Los cantores Hemn, Asaf y Etn hacan resonar cmbalos de bronce.
Zacaras, Aziel, Semiramot, Iejiel, Un, Eliab, Maasas y Benaas tenan arpas de tonos altos.
Matitas, Elifleh, Micneas, Obededm, Ieiel y Azazais tenan ctaras de octava, para dirigir el canto.
Quenanas, jefe de los levitas, diriga el traslado, porque era muy experto.
Berequas y Elcan eran porteros del Arca.
Los sacerdotes Sebanas, Josafat, Natanael, Amasai, Zacaras, Benaas y Eliezer, tocaban las trompetas delante del Arca de Dios. Obededm y Iejas eran porteros del Arca.
David, los ancianos de Israel y los jefes de mil hombres fueron con gran alegra a subir el Arca de la Alianza del Seor, desde la casa de Obededom.
Y porque Dios haba asistido a los levitas que trasladaban el Arca de la Alianza del Seor, se inmolaron siete toros y siete carneros.
David iba revestido con un manto de lino, lo mismo que todos los levitas que llevaban el Arca, los cantores y Quenanas, el que diriga el traslado. David llevaba adems un efod de lino.
Todo Israel subi el Arca de la Alianza del Seor entre aclamaciones y al son de cuernos, trompetas, cmbalos, arpas y ctaras.
Cuando el Arca de la Alianza del Seor entraba en la Ciudad de David, Mical, la hija de Sal, estaba mirando por una ventana, y al ver al rey David saltando y bailando, lo despreci en su corazn.
Luego introdujeron el Arca de Dios y la colocaron en medio de la Carpa que David haba hecho levantar para ella, y ofrecieron delante de Dios holocaustos y sacrificios de comunin.
Cuando David termin de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunin, bendijo al pueblo en nombre del Seor,
y distribuy entre todos los israelitas, hombres y mujeres, una porcin de pan, un pastel de dtiles y uno de pasas de uva.
David puso de servicio delante del Arca del Seor a algunos levitas, para conmemorar, celebrar y glorificar al Seor, el Dios de Israel.
Asaf era el jefe; Zacaras, el segundo; y adems, Uziel, Semiramot, Iejiel, Matitas, Eliab, Benaas, Obededom y Ieiel, con instrumentos musicales, arpas y ctaras. Asaf haca sonar los cmbalos.
Los sacerdotes Benaas y Iajaziel tocaban ininterrumpidamente las trompetas delante del Arca de la Alianza de Dios.
Aquel da David dispuso por primera vez que el Seor fuera alabado por Asaf y sus hermanos de esta manera:
"Den gracias al Seor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas;
canten al Seor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas!
Glorense en su santo Nombre, algrense los que buscan al Seor!
Recurran al Seor y a su poder, busquen constantemente su rostro;
recuerden las maravillas que l obr, sus portentos y los juicios de su boca!
Descendientes de Israel, su servidor, hijos de Jacob, su elegido:
el Seor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos.
El se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones,
del pacto que sell con Abraham, del juramento que hizo a Isaac:
l lo confirm como norma para Jacob, como alianza eterna para Israel,
cuando dijo: "Yo te dar la tierra de Canan, como porcin hereditaria de todos ustedes".
Cuando formaban un grupo muy pequeo y eran extranjeros en aquellas regiones;
cuando iban de nacin en nacin y pasaban de un reino a otro pueblo,
no toler que nadie los oprimiera, y castig a reyes, por amor a ellos:
"No toquen a mis ungidos ni maltraten a mis profetas".
Cante al Seor toda la tierra, da tras da, proclamen su victoria.
Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.
Porque el Seor es grande y muy digno de alabanza, ms temible que todos los dioses.
Los dioses de los pueblos no son ms que apariencia, pero el Seor hizo el cielo;
en su presencia hay esplendor y majestad, en su Santuario, poder y alegra.
Aclamen al Seor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Seor;
aclamen la gloria del nombre del Seor, presntense ante l, trayendo una ofrenda.
Que toda la tierra tiemble ante l! El mundo est firmemente establecido: no se mover jams!
Algrese el cielo y exulte la tierra, digan entre las naciones: "El Seor reina!".
Resuene el mar y todo lo que hay en l, regocjese el campo con todos sus frutos.
Griten de gozo los rboles del bosque, griten de gozo delante del Seor, porque l viene a gobernar la tierra.
Den gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterno su amor!
Dganle: "Slvanos, Dios de nuestra salvacin! Congrganos y lbranos de las naciones, para que demos gracias a tu santo Nombre y nos gloriemos en tu alabanza".
Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, desde siempre y para siempre!". Y todo el pueblo respondi: "Amn!". "Alabanza al Seor!".
David dej delante del Arca de la Alianza del Seor a Asaf y a sus hermanos, para que prestaran servicio permanentemente delante del Arca, segn el ritual de cada da;
tambin dej a Obededom y a sus sesenta y ocho hermanos. Obededom, hijo de Iedutn, y Jos eran porteros.
Al sacerdote Sadoc y a sus hermanos, los sacerdotes, los puso delante de la Morada del Seor, en el lugar alto de Gaban,
para que ofrecieran constantemente sacrificios al Seor en el altar de los holocaustos, por la maana y por la tarde, segn lo que est escrito en la Ley que el Seor dio a Israel.
Con ellos estaban Hemn, Iedutn y los dems que haban sido elegidos nominalmente para celebrar al Seor: "Porque es eterno su amor!".
Hemn y Iedutn tenan consigo trompetas, cmbalos e instrumentos musicales para acompaar los cantos de Dios. Los hijos de Iedutn eran porteros.
Luego, todo el pueblo se fue a su casa, y David se volvi para bendecir a su casa.
Cuando David se estableci en su casa, dijo al profeta Natn: "Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de la Alianza del Seor est bajo una tienda de campaa".
Natn respondi a David: "Puedes hacer todo lo que tienes pensado, porque el Seor est contigo".
Pero aquella misma noche, la palabra del Seor lleg a Natn en estos trminos:
"Ve a decirle a mi servidor David: As habla el Seor: No eres t el que me edificar la casa para que yo la habite.
Porque desde el da en que hice subir a Israel hasta el da de hoy, nunca habit en una casa, sino que anduve de carpa en carpa y de morada en morada.
Y mientras iba caminando entre todo Israel, acaso dije a uno solo de sus Jueces, a los que mand apacentar a mi pueblo: "Por qu no me han edificado una casa de cedro"?
Y ahora, esto es lo que le dirs a mi servidor David: As habla el Seor de los ejrcitos: Yo te saqu del campo de pastoreo, de detrs del rebao, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel.
Estuve contigo dondequiera que fuiste y extermin a todos tus enemigos delante de ti. Yo har que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.
Fijar un lugar para mi pueblo Israel y lo plantar para que tenga all su morada. Ya no ser perturbado, y los malhechores no seguirn devorndolo como antes.
Desde el da en que constitu Jueces sobre mi pueblo Israel, yo he sometido a todos tus enemigos. Y ahora te anuncio que el Seor te edificar una casa.
S, cuando llegues al trmino de tus das y te vayas con tus padres, yo elevar despus de ti a uno de tus descendientes, a uno de entre tus hijos, y afianzar su realeza.
El me edificar una Casa y yo afianzar su trono para siempre.
Yo ser un padre para l, y l ser para m un hijo. Y jams retirar de l mi fidelidad, como se la retir a aquel que te precedi.
Lo establecer en mi Casa y en mi reino para siempre, y su trono ser estable eternamente".
Natn comunic a David todas estas palabras y toda esta visin.
Entonces el rey David fue a sentarse delante del Seor y exclam: "Quin soy yo, Seor Dios, y qu es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aqu?
Y como esto te pareci demasiado poco, Dios mo, tambin has hecho una promesa acerca de la casa de tu servidor, para un futuro lejano. T me has mirado como a un hombre de alto rango, Seor Dios!
Qu ms podra decirte David sobre el honor que le has dispensado, si t ya conoces a tu servidor?
Por amor a tu servidor y conforme a tu designio, Seor, t has realizado toda esta gran obra, dando as a conocer tu inmensa grandeza.
S, Seor, no hay nadie como t, ni hay Dios fuera de ti, por todo lo que hemos escuchado con nuestros propios odos.
Y hay sobre la tierra una sola nacin como tu pueblo Israel, ese pueblo a quien el mismo Dios fue a rescatar para s, a fin de hacerse un nombre grande y temible, expulsando a naciones enteras ante el pueblo que rescataste de Egipto?
T has hecho que tu pueblo Israel fuera tu Pueblo para siempre, y t, Seor, eres su Dios.
Y ahora, Seor, que se mantenga firme eternamente la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho.
Que se mantenga firme, y que tu Nombre sea engrandecido para siempre. Que se diga: "El Seor de los ejrcitos es el Dios de Israel, es Dios para Israel!". Y que la casa de David, tu servidor, est bien afianzada delante de ti.
Porque t mismo, Dios mo, le has revelado a tu servidor que le edificars una casa; por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria.
Y ahora t, Seor, que eres Dios, le has prometido estos bienes a tu servidor.
Por eso, dgnate bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia; porque lo que t has bendecido, Seor, queda bendito para siempre".
Despus de esto, David derrot a los filisteos y los someti, despojndolos de Gat y sus poblados.
Tambin derrot a los moabitas, y estos pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo.
David derrot a Hadadzer, rey de Sob, cuando este iba establecer su dominio sobre el ro Eufrates.
Captur mil carros, siete mil soldados de caballera y veinte mil hombres de a pie, y mutil todos los caballos de los carros de guerra, reservndose slo cien.
Los arameos de Damasco acudieron en auxilio de Hadadzer, pero David derrot a veintids mil de esos arameos.
Luego puso gobernadores en Aram de Damasco, y los arameos pasaron a ser vasallos de David, sometidos a tributo. El Seor daba la victoria a David en todas sus campaas.
David se apoder de los escudos de oro que llevaban los oficiales de Hadadzer, y se los llev a Jerusaln.
De Tibjat y de Cun, ciudades de Hadadzer, David trajo una enorme cantidad de bronce, con el que Salomn hizo el Mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
Cuando Tou, rey de Jamat, oy que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadadzer, rey de Sob,
le envi a su hijo Hadoram para saludarlo y felicitarlo por haber hecho la guerra y derrotado a Hadadzer, ya que este era su rival. Adems, le envi toda clase de objetos de plata, oro y bronce,
y David consagr tambin esos objetos, como lo haba hecho con la plata y el oro que haba trado de todas las naciones: de Edom, de Moab, de los amonitas, de los filisteos y de Amalec.
Abisai, hijo de Serui, derrot a dieciocho mil edomitas en el valle de la Sal.
Luego puso gobernadores en Edom y todos los edomitas pasaron a ser vasallos de David. El Seor daba la victoria a David en todas sus campaas.
David rein sobre todo Israel, y administraba el derecho y la justicia a todo su pueblo.
Joab, hijo de Serui, era el comandante del ejrcito; Josafat, hijo de Ajilud, el heraldo;
Sadoc, hijo de Ajitub, y Ajimlec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; Saus, el secretario;
Benaas, hijo de Iehoiad, comandaba a los queretos y peleteos; y los hijos de David eran los principales al lado del rey.
Despus de esto, muri Najs, el rey de los amonitas, y rein su hijo en lugar de l.
David dijo: "Voy a comportarme lealmente con Jann, hijo de Najs, porque su padre ha sido leal conmigo". Entonces envi a unos mensajeros para presentarle sus condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al pas de los amonitas para darle el psame a Jann,
los jefes de los amonitas dijeron a Jann: "Crees que David te hace llegar sus condolencias para honrar a tu padre? No ser que sus servidores han venido como espas, para sembrar la agitacin y explorar el pas?".
Entonces Jann hizo detener a los servidores de David, los rap, les cort la ropa a la altura de las caderas y los despidi.
Apenas lo pusieron al tanto de lo sucedido con aquellos hombres, David orden que fueran a recibirlos, porque estaban muy avergonzados. Y el rey les mand a decir: "Qudense en Jeric hasta que les crezca la barba, y despus vengan".
Cuando los amonitas se dieron cuenta de que se haban enemistado con David, Jann y los amonitas enviaron mil talentos de plata para contratar carros de guerra y caballera en Aram Naharaim, en Aram de Maac y en Sob.
As contrataron treinta y dos mil carros de guerra y al rey de Maac con sus tropas, que fueron a acampar frente a Madab, mientras los amonitas se concentraban fuera de sus ciudades y acudan al combate.
David, al enterarse, envi a Joab con todo el ejrcito y con sus guerreros.
Los amonitas salieron y formaron en orden de batalla, pero los reyes que haban venido se mantuvieron aparte, en campo abierto.
Cuando Joab vio que haba dos frentes de batalla, uno delante de l y otro detrs, seleccion a lo ms escogido de Israel y los aline frente a los arameos,
dejando el resto de la tropa a las rdenes de su hermano Abisai. Estos tomaron posiciones frente a los amonitas,
y Joab dijo: "Si los arameos son ms fuertes que yo, t vendrs en mi ayuda; y si los amonitas son ms fuertes que t, yo ir a auxiliarte.
Animo! Luchemos valerosamente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! Y que el Seor haga lo que le parezca bien!".
Luego Joab avanz con sus tropas para enfrentarse con los arameos y estos huyeron delante de l.
Cuando los amonitas vieron que los arameos haban huido, tambin ellos huyeron delante de Abisai, el hermano de Joab, y entraron en la ciudad, Joab, por su parte, se volvi a Jerusaln.
Los arameos, al ver que haban sido vencidos por Israel, enviaron mensajeros para movilizar a los arameos del otro lado del Ro. Sofc, el jefe del ejrcito de Hadadzer, estaba al frente de ellos.
Cuando informaron de esto a David, l concentr a todo Israel, cruz el Jordn, lleg adonde ellos estaban y tom posiciones contra ellos. David se dispuso en orden de batalla frente a los arameos, y estos entraron en combate.
Los arameos huyeron delante de Israel, y David mat a siete mil soldados de caballera y cuarenta mil hombres de a pie. Tambin dio muerte a Sofc, el jefe del ejrcito.
Cuando los que estaban al servicio de Hadadzer vieron que Israel los haba derrotado, hicieron las paces con David y le quedaron sometidos. En adelante, los arameos no quisieron prestar ms ayuda a los amonitas.
Al comenzar el ao, en la poca en que los reyes salen de campaa, Joab condujo al grueso del ejrcito y arras el pas de los amonitas. Luego puso sitio a Rab, mientras David permaneca en Jerusaln. Cuando Joab expugn y destruy a Rab,
David tom la corona de la cabeza del dios Milcm y comprob que pesaba un talento de oro. La corona tena una piedra preciosa, que fue colocada sobre la frente de David. El se llev tambin de la ciudad un enorme botn.
En cuanto a la poblacin, la hizo salir de la ciudad y la oblig a trabajar con sierras, con picos de hierro y hachas. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego David y todo el ejrcito se volvieron a Jerusaln.
Despus de esto, se entabl un combate contra los filisteos en Guzer. Fue entonces cuando Sibecai, el jusatita, mat a Sipai, uno de los descendientes de los refam, y los filisteos fueron sometidos.
Luego hubo otro combate contra los filisteos, y Eljann, hijo de Jar, mat a Lajm, hermano de Goliat, el de Gat. El asta de su lanza era gruesa como el palo grande de un telar.
Tambin hubo un combate en Gat. All haba un hombre de enorme estatura, que tena seis dedos en cada mano y seis en cada pie, veinticuatro en total. Tambin l era descendiente de Raf.
Y como desafiaba a Israel, lo mat Jonatn, hijo de Sime, hermano de David.
Estos hombres eran descendientes de Raf, en Gat, y fueron abatidos por la mano de David y de sus servidores.
Satn se alz contra Israel e instig a David a hacer un censo de Israel.
David dijo a Joab y a los jefes del pueblo: "Vayan a hacer el recuento de Israel, desde Berseba hasta Dan, y triganme el resultado para que sepa cuntos son".
Joab respondi: "Que el Seor multiplique a su pueblo cien veces ms! Pero, rey y seor mo, no son todos ellos tus servidores? Por qu entonces mi seor hace esto? Por qu cargar con una culpa a Israel?".
Sin embargo, la orden del rey prevaleci sobre el parecer de Joab, y este sali a recorrer todo Israel. Luego volvi a Jerusaln
y present a David las cifras del censo de la poblacin: en todo Israel haba 1100000 hombres aptos para el servicio militar, y en Jud, 470000.
Pero Joab no incluy en el censo ni a Lev ni a Benjamn, porque consideraba abominable la orden del rey.
Dios vio esto con malos ojos y castig a Israel.
Entonces David dijo a Dios: "He cometido un grave pecado al obrar de esta manera. Dgnate ahora borrar la falta de tu servidor, porque me he comportado como un necio".
El Seor dirigi su palabra a Gad, el vidente de David, en estos trminos:
"Ve a decir a David: As habla el Seor: Te propongo tres cosas. Elige una, y yo la llevar a cabo".
Gad se present a David y le dijo: "As habla el Seor: Tienes que elegir,
o bien tres aos de hambre; o bien tres meses de derrotas ante tus enemigos, bajo los golpes de espada de tus adversarios; o bien tres das en que la espada del Seor y la peste asolarn el pas y el ngel del Seor har estragos en todo el territorio de Israel. Ahora mira bien qu debo responder al que me envi".
David dijo a Gad: "Estoy en un grave aprieto! Prefiero caer en manos del Seor, porque es muy grande su misericordia, antes que caer en manos de los hombres".
Entonces el Seor envi la peste a Israel, y cayeron setenta mil hombres de Israel.
Dios mand un ngel a Jerusaln para exterminarla; pero cuando la estaba exterminando, el Seor mir y se arrepinti del mal que le infliga, y dijo al ngel exterminador: "Basta ya! Retira tu mano!". El ngel del Seor estaba junto a la era de Ornn, el jebuseo.
David alz los ojos, y vio al ngel del Seor erguido entre la tierra y el cielo, con su espada desenvainada en la mano, apuntando hacia Jerusaln. David y los ancianos, vestidos de sayales, cayeron con el rostro en tierra,
y David dijo a Dios: "No he sido yo el que orden hacer el recuento del pueblo? No he sido yo el que ha pecado y ha obrado mal? Pero estos, las ovejas, qu han hecho? Seor, Dios mo, descarga tu mano sobre m y sobre la casa de mi padre, pero no castigues a tu pueblo!".
El ngel del Seor orden a Gad que dijera a David: "Que David suba a erigir un altar al Seor en la era de Ornn, el jebuseo".
David subi, conforme a la palabra que haba dicho Gad en nombre del Seor.
Ornn, que estaba trillando el trigo, al darse vuelta, haba visto al ngel, y los cuatro hijos que estaban con l se haban escondido.
David lleg adonde estaba Ornn. Este dirigi una mirada y, al ver a David, sali de la era y se postr delante de l con el rostro en tierra.
David dijo entonces a Ornn: "Cdeme el terreno de la era para edificar en l un altar al Seor; entrgamelo por su valor real, y as cesar la plaga que azota a mi pueblo".
Ornn respondi a David: "Tmala, y que mi seor el rey haga con ella lo que mejor le parezca. Te doy los bueyes para los holocaustos, los trillos para que sirvan de lea y el trigo para la oblacin. Yo te entrego todo esto".
Pero el rey David dijo a Ornn: "De ninguna manera! La comprar por su precio real en plata, porque no voy a tomar para el Seor lo que te pertenece, ni voy a ofrecer un holocausto que no cuesta nada".
As David entreg a Ornn por ese terreno la suma de seiscientos siclos de oro.
All edific David un altar al Seor, y ofreci holocaustos y sacrificios de comunin. Invoc al Seor, y l le respondi enviando fuego del cielo sobre el altar del holocausto.
Y el Seor orden al ngel que volviera a enfundar su espada.
En aquel tiempo, al ver que el Seor le haba respondido en la era de Ornn, el jebuseo, David ofreci sacrificios all.
La Morada del Seor, que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar de los holocaustos estaban entonces en el lugar alto de Gaban.
Pero David no haba podido presentarse all para consultar a Dios, porque la espada del ngel del Seor lo haba llenado de terror.
David dijo: "Esta es la Casa del Seor Dios, y este el altar para el holocausto de Israel!".
David orden que se reuniera a todos los extranjeros residentes en el territorio de Israel y los emple como obreros para que tallaran las piedras destinadas a la construccin de la Casa de Dios.
Tambin prepar hierro en abundancia, para clavar las hojas de las puertas y para las grampas, bronce en cantidad incalculable,
y madera de cedro sin medida, porque los sidonios y los tirios haban trado a David madera de cedro en abundancia.
David, en efecto, pensaba: "Mi hijo Salomn es todava joven y dbil, y la Casa que hay que edificar para el Seor debe ser extraordinariamente grandiosa, de manera que se hable de ella y sea famosa en todos los pases. Por eso, yo har los preparativos". As, David hizo grandes preparativos antes de su muerte.
Despus llam a su hijo Salomn y le orden que edificara una Casa para el Seor, el Dios de Israel.
David dijo a Salomn: "Hijo mo, yo me haba propuesto edificar una Casa para el nombre del Seor, mi Dios.
Pero la palabra del Seor me lleg en estos trminos: "T has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras; t no edificars una Casa para mi Nombre, porque has derramado mucha sangre sobre la tierra delante de m.
Te nacer un hijo, que ser hombre de paz; yo lo har vivir en paz con todos los enemigos de su alrededor, porque su nombre ser Salomn, y mientras l viva, conceder paz y tranquilidad a Israel.
El edificar una Casa para mi Nombre; l ser para m un hijo y yo ser para l un padre, y afianzar su trono real sobre Israel para siempre".
Ahora, hijo mo, que el Seor est contigo, para que logres edificar la Casa del Seor, tu Dios, como l lo ha predicho de ti.
Y que el Seor te d discernimiento e inteligencia cuando te ponga al frente de Israel, a fin de que observes la Ley del Seor, tu Dios.
Si te empeas por cumplir los decretos y las leyes que el Seor ha ordenado a Moiss para Israel, entonces prosperars. S fuerte y valeroso! No temas ni te acobardes!
Mira lo que yo he preparado con mucha dificultad para la Casa del Seor: cien mil talentos de oro, un milln de talentos de plata y una incalculable cantidad de bronce y de hierro. He preparado tambin maderas y piedras que t tendrs que acrecentar.
Tienes a tu disposicin un buen nmero de obreros, talladores de piedras, orfebres y expertos en toda clase de obras.
El oro, la plata, el bronce y el hierro son incalculables. Preprate para la obra y que el Seor est contigo".
Despus David orden a todos los jefes de Israel que ayudaran a su hijo Salomn:
"Acaso no est con ustedes el Seor, su Dios? No les ha dado paz por todas partes? Porque l ha puesto en sus manos a los habitantes del pas, y todo el pas est sometido al Seor y a su pueblo.
Dedquense ahora de todo corazn y con toda su alma a buscar al Seor, su Dios. Preprense a edificar el Santuario del Seor, su Dios, a fin de trasladar a la Casa que se va edificar para el nombre del Seor el Arca de la Alianza del Seor y los utensilios consagrados a Dios".
Cuando David ya era un anciano de edad muy avanzada, proclam a su hijo Salomn rey de Israel.
Reuni a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas,
y se hizo el censo de los levitas mayores de treinta aos: su nmero, contados uno por uno, sumaba 38000 hombres.
De estos, 24000 estaban al frente del servicio de la Casa del Seor; 6000 eran escribas y jueces,
4000 porteros, y los otros 4000 alababan al Seor con los instrumentos que David haba fabricado con ese fin.
David los distribuy por clases, segn los hijos de Lev: Gersn, Quehat y Merar.
Los descendientes de Gersn fueron Ladn y Simei.
Los hijos de Ladn fueron Iejiel, el primero, y luego, Zetam y Joel: tres en total.
Los hijos de Simei fueron Selomit, Jaziel y Harn: tres en total. Estos fueron los jefes de sus familias de Ladn.
Los hijos de Simei fueron Ijat, Ziz, Ies y Beri. Estos fueron los cuatro hijos de Simei.
Ijat era el jefe y Ziz el segundo; Ies y Beri no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron registrados en el censo como una sola familia.
Los descendientes de Quehat fueron Amram, Ishar, Hebrn y Uziel: cuatro en total.
Los hijos de Amram fueron Aarn y Moiss. Aarn fue separado, junto con sus hijos, para consagrar perpetuamente las cosas santsimas, para quemar incienso delante del Seor, y para servirlo y bendecir en su Nombre eternamente.
En cuanto a Moiss, hombre de Dios, sus hijos fueron contados en la tribu de Lev.
Los hijos de Moiss fueron Gersn y Eliezer.
El primer hijo de Gersn fue Sebuel,
y el primer hijo de Eliezer, Rejabas. Eliezer no tuvo ms hijos, pero los hijos de Rejabas fueron muy numerosos.
El primer hijo de Ishar fue Selomit.
Los hijos de Hebrn fueron Ierias, el primero, Amaras, el segundo, Iajaziel, el tercero, y Iecamam, el cuarto.
Los hijos de Uziel fueron Mic, el primero, e Isas, el segundo.
Los hijos de Merar fueron Majl y Mus. Los hijos de Majl fueron Eleazar y Quis.
Eleazar muri sin tener hijos; slo tuvo hijas, y los hijos de Quis, sus hermanos, las tornaron por esposas.
Los hijos de Mus fueron Majl, Eder y Ieremot: tres en total.
Estos son los hijos de Lev, segn sus familias, los jefes de ellas, registrados nominalmente en el censo, uno por uno. Ellos estaban dedicados al servicio de la Casa del Seor, a partir de los veinte aos de edad.
Porque David haba dicho: "El Seor, el Dios de Israel, ha dado paz a su pueblo y habita en Jerusaln para siempre.
De manera que los levitas ya no tienen que transportar la Morada ni todos los utensilios destinados a su servicio".
Conforme a estas ltimas disposiciones de David, se hizo el cmputo de los hijos de Lev de veinte aos para arriba.
Estaban a las rdenes de los hijos de Aarn, para el servicio de la Casa del Seor, teniendo a su cargo los atrios y las habitaciones, la purificacin de todas las cosas sagradas y la obra del servicio de la Casa de Dios.
Asimismo, tenan a su cargo los panes de la ofrenda, la harina para la oblacin, las tortas sin levadura, las ofrendas fritas a la sartn o cocidas, y todas las medidas de capacidad y longitud.
Tenan que presentarse cada maana y cada tarde, para dar gracias y alabar al Seor.
Adems, deban ofrecer los holocaustos al Seor en los sbados, novilunios y solemnidades, segn el nmero y el rito establecido delante del Seor para siempre.
En resumen, ellos tenan a su cargo el cuidado de la Carpa del Encuentro y la custodia del Santuario, y deban servir a los hijos de Aarn, sus hermanos, en el culto de la Casa del Seor.
Los descendientes de Aarn tambin estaban distribuidos por clases. Los hijos de Aarn fueron Nadab, Abih, Eleazar e Itamar.
Nadab y Abih murieron antes que su padre, sin tener hijos; y fueron Eleazar e Itamar los ejercieron las funciones sacerdotales.
David junto con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y con Ajimlec, de los hijos de Itamar, los dividi en clases y los registr segn sus funciones.
Entre los hijos de Eleazar, haba ms varones que entre los hijos de Itamar, y por eso, al ser divididos, los jefes de familia fueron diecisis entre los hijos de Eleazar, y ocho entre los hijos de Itamar.
Unos y otros fueron divididos por sorteo, porque tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar haba jefes consagrados y jefes al servicio de Dios.
El escriba Semaas, hijo de Natanael, uno de los levitas, los inscribi en presencia del rey de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoc, de Ajimlec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levticas. Se echaba la suerte, una vez por Itamar y dos veces por Eleazar.
La primera suerte cay sobre Iehoiarib; la segunda sobre Iedaas;
la tercera sobre Jarm; la cuarta sobre Seorm;
la quinta sobre Malquas; la sexta sobre Miamm;
la sptima sobre Hacs; la octava sobre Abas;
la novena sobre Iesa; la dcima sobre Secanas;
la undcima sobre Eliasib; la duodcima sobre Iaqum;
la decimotercera sobre Jup; la decimocuarta sobre Iesebab;
la decimoquinta sobre Bilg; la decimosexta sobre Imer;
la decimosptima sobre Jezir; la decimoctava sobre Hapiss;
la decimonovena sobre Petajas; la vigsima sobre Ezequiel;
la vigsima primera sobre Iaqun; la vigsima segunda sobre Gamul;
la vigsima tercera sobre Delaas; la vigsima cuarta sobre Maazas.
Esta fue su distribucin por turnos para entrar en la Casa del Seor, conforme al reglamento establecido por Aarn, su padre, como lo haba ordenado el Seor, el Dios de Israel.
Los hijos de Lev que an quedaban eran los siguientes: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Iejdas;
de Rejabas y sus hijos, el jefe era Isas;
de los isharitas, Selomot, de los hijos de Selomot, Ijat;
de los hijos de Hebrn, el jefe era Ieras, Amaras el segundo, Iajziel el tercero, y Iecamam el cuarto;
de los hijos de Uziel, Mic; de los hijos de Mic, Samir.
Isaas era hermano de Mic, y el jefe de los hijos de Isas era Zacaras.
De los hijos de Merar: Majl y Mus, adems de los descendientes de su hijo Iaazas.
Hijos de Merar por la lnea de su hijo Iaazas: Sham, Zacur e Ibr.
Por parte de Majl, Eleazar, que no tuvo hijos.
Por parte de Quis, su hijo Ierajmel.
Los hijos de Mus eran Majl, Eder y Ierimot. Estos eran los hijos de Lev, agrupados por familias.
Tambin ellos, igual que sus hermanos, los hijos de Aarn, participaron del sorteo en presencia del rey David, de Sadoc, de Ajimlec, y de los jefes de las familias sacerdotales y levticas. En cada familia, el jefe fue tratado de la misma manera que su hermano menor.
David y los jefes del ejrcito separaron para el servicio del culto a los hijos de Asaf, de Hemn y de Iedutn, los cuales profetizaban, acompandose con ctaras, arpas y cmbalos. La lista de los encargados de este servicio es la siguiente:
De los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Netanas y Asarel, hijos de Asaf. Estos estaban bajo la direccin de Asaf, el cual profetizaba conforme a las rdenes del rey.
De Iedutn: los hijos de Iedutn, a saber, Guedalas, Ser, Isaas, Jasabas, Matitas y Simei: seis en total. Estos estaban bajo la direccin de su padre Iedutn, el cual profetizaba al son de la ctara para celebrar y alabar al Seor.
De Hemn: los hijos de Hemn, a saber, Buquas, Matanas, Uziel, Sebuel, Ierimot, Jananas, Janan, Eliat, Guidalt, Romant Ezer, Iosbecas, Malot, Hotir y Majaziot.
Todos estos eran los hijos de Hemn, el vidente del rey en los asuntos referentes a Dios. Para exaltar su poder, Dios haba dado a Hemn catorce hijos y tres hijas.
Todos ellos estaban bajo la direccin de su padre, para cantar en la Casa del Seor al son de cmbalos, arpas y ctaras al servicio de la Casa de Dios, siguiendo las indicaciones del rey, de Asaf, de Iedutn y de Hemn.
Eran doscientos ochenta y ocho en total, contando a sus hermanos, todos los cuales haban sido instruidos y eran expertos en el canto del Seor.
Se sortearon los turnos para el servicio, tanto del grande como del pequeo, del maestro como del discpulo.
La primera suerte recay sobre el asafita Jos; la segunda sobre Guedalas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la tercera sobre Zacur, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la cuarta sobre Isr, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la quinta sobre Netanas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la sexta sobre Buquas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la sptima sobre Iesarel, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la octava sobre Isaas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la novena sobre Metanas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la dcima sobre Simei, con sus hijos y hermanos: doce total;
la undcima sobre Azarel, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la undcima sobre Jasabas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimotercera sobre Subael, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimocuarta sobre Matitas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimoquinta sobre Ieremot, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimosexta sobre Jananas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimosptima sobre Iosbecas, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimoctava sobre Janan, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la decimonovena sobre Malot, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la vigsima sobre Eliat, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la vigsima primera sobre Hotir, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la vigsima segunda sobre Guidalt, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la vigsima tercera sobre Majaziot, con sus hijos y hermanos: doce en total;
la vigsima cuarta sobre Romant Ezer, con sus hijos y hermanos: doce en total.
Los grupos de porteros fueron los siguientes: De los coretas: Meselemas, hijo de Cor, uno de los hijos de Ebiasaf.
Los hijos de Meselemas fueron: el primognito, Zacaras; el segundo, Iediael; el tercero, Zebadas; el cuarto, Iatniel;
el quinto, Elam; el sexto, Iehojann, y el sptimo, Eliehoenai.
Los hijos de Obededm: el primognito, Semaas; el segundo, Iehozabad; el tercero, Ioaj; el cuarto, Sacar; el quinto, Natanael;
el sexto, Amiel; el sptimo, Isacar, y el octavo, Peuletai. Dios, en efecto, lo haba bendecido.
A su hijo Semaas le nacieron hijos, que tuvieron autoridad sobre sus familias, porque eran hombres muy valientes.
Los hijos de Semaas fueron Otn, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, Elih y Semaquas, hombres valientes.
Todos estos fueron hijos de Obededm; ellos, sus hijos y sus hermanos eran hombres de gran valor y aptitud para el servicio: eran sesenta y dos en total.
Meselemas tuvo hijos y hermanos: eran en total dieciocho hombres valientes.
Jos, de los hijos de Merar, tuvo hijos: el principal de ellos fue Simr, porque aunque no era el primognito, su padre lo constituy jefe;
el segundo fue Jilquas; el tercero, Tebalas; el cuarto, Zacaras. Los hijos de Jos fueron trece en total.
Los jefes de estos grupos de porteros, lo mismo que sus hermanos, tenan a su cargo la custodia de la Casa del Seor.
Se echaron suertes para cada puerta, entre todas las familias, tanto las pequeas como las principales.
La puerta oriental le toc en suerte a Selemas. Despus sortearon la puerta del norte, y esta le toc en suerte a su hijo Zacaras, que era prudente consejero.
A Obededm le toc el sur, y a sus hijos los almacenes.
A Supm y a Jos, les toc el lado occidental, con la puerta de Salequet, en el camino de la subida. Las guardias estaban dispuestas de esta manera:
en la puerta oriental, haba seis levitas por da; en la del norte, cuatro por da, en la del sur, cuatro por da; en los almacenes, dos y dos;
en el Parbar, al oeste, haba cuatro para la subida y dos para el Parbar.
Estos eran los grupos de los porteros de los hijos de los coretas y de los hijos de Merar.
Los levitas, sus hermanos, que estaban encargados de los tesoros de la Casa de Dios y de los depsitos de las cosas sagradas, eran los siguientes:
Los hijos de Ladn -descendientes de Gersn por la lnea de Ladn- tenan a los iejielitas como jefes de las familias de Ladn, el gersonita.
Los hijos de Iejiel, Zetn y su hermano Joel eran los encargados de los tesoros de la Casa del Seor.
De los amramitas, isharitas, hebronitas y uzielitas,
Subael hijo de Gersn, hijo de Moiss, era el tesorero mayor.
Sus hermanos por parte de Eliezer fueron: el hijo de Eliezer, Rejabas; el hijo de Rejabas, Isaas; el hijo de Isaas, Joram; el hijo de Joram, Zicr; el hijo de Zicr, Selomit.
Selomit y sus hermanos estaban al frente de los tesoros de las ofrendas sagradas que haban sido dedicadas por el rey David, por los jefes de familias, por los jefes de mil y de cien hombres, y por otros oficiales del ejrcito.
Ellos haban consagrado algo del botn de guerra para el sostenimiento de la Casa del Seor.
Y los que haban consagrado el vidente Samuel, Sal, hijo de Quis, Abner, hijo de Ner, y Joab, hijo de Serui, en una palabra, todas las cosas sagradas estaban bajo la custodia de Selomit y sus hermanos.
De los isharitas, Quenanas y sus hijos administraban como secretarios y jueces los asuntos de Israel.
De los hebronitas, Jasabas y sus hermanos -1700 hombres valiosos- tenan a su cargo la administracin de Israel al oeste del Jordn, en todos los asuntos referentes al Seor y al servicio del rey.
El jefe de los hebronitas era Ierias. En el ao cuarenta del reinado de David, se hicieron averiguaciones sobre las genealogas de los hebronitas, y se encontr entre ellos a hombres valerosos en Iezer de Galaad.
Los hermanos de Ierias -2700 jefes de familia, hombres de gran valor- fueron puestos por el rey David al frente de los rubenitas, de los gaditas y de la mitad de la tribu de Manass, en todos los asuntos referentes a Dios y al rey.
El nmero de los israelitas -incluyendo los jefes de familia, los jefes de mil y cien hombres y los oficiales que servan al rey en lo referente a las divisiones que entraban y salan de servicio cada mes, a lo largo de todo el ao- era de 24000 hombres por cada divisin.
Al frente de la primera divisin, la del primer mes, estaba Iasobam, hijo de Zabdiel: su divisin tena 24000 hombres.
El perteneca a la familia de Peres y era el jefe de todos los oficiales del primer mes.
Al frente de la divisin del segundo mes estaba Dodai, el ajojita: su divisin tena 24000 hombres.
El jefe del tercer regimiento, el del tercer mes, era Benaas, hijo del sacerdote Iehoiad: su divisin tena 24000 hombres.
Benaas era uno de los Treinta guerreros y se hallaba al frente de ellos; en su divisin estaba tambin su hijo Amizabad.
El cuarto, el del cuarto mes, era Asahel, hermano de Joab, y le sucedi su hijo Zebadas: su divisin tena 24000 hombres.
El quinto jefe, el del quinto mes, era Samhut, el izrajita: su divisin tena 24000 hombres.
El sexto, el del sexto mes, era Ir, hijo de Iqus, el tecota: su divisin tena 24000 hombres.
El sptimo, el del sptimo mes, era Jeles, el pelonita, de los descendientes de Efram: su divisin tena 24000 hombres.
El octavo, el del octavo mes, era Sibecai, de Jus, de los zarjitas: su divisin tena 24000 hombres.
El noveno, el del noveno mes, era Abizer, de Anatot, de los benjaminitas: su divisin tena 24000 hombres.
El dcimo, el del dcimo mes, era Maharai, de Netof, de los zarjitas: su divisin tena 24000 hombres.
El undcimo, el del undcimo mes, era Benaas, de Pireatn, de los descendientes de Efram: su divisin tena 24000 hombres.
El duodcimo, el del duodcimo mes, era Jeldai, de Netof, de la estirpe de Otniel: su divisin tena 24000 hombres.
Los jefes que estaban al frente de las tribus de Israel fueron los siguientes: De Rubn: Eliezer, hijo de Zicr. De Simen: Sefatas, hijo de Maac.
De Lev: Jasabas, hijo de Quemuel. De Aarn: Sadoc.
De Jud: Elih, uno de los hermanos de David. De Isacar: Omr, hijo de Micael.
De Zabuln: Ismaas, hijo de Abdas. De Neftal: Ierimot, hijo de Azriel.
De los descendientes de Efram: Oseas, hijo de Azazas. De la mitad de la tribu de Manass: Joel, hijo de Pedaas.
De la mitad de la tribu de Manass, en Galaad: Id, hijo de Zacaras. De Benjamn: Iaasiel, hijo de Abner.
De Dan: Azarel, hijo de Ierojam. Estos eran los jefes de las tribus de Israel.
David no hizo el censo de los que tenan menos de veinte aos, porque el Seor le haba prometido que multiplicara a Israel como las estrellas del cielo.
Joab, hijo de Serui, haba comenzado a hacer el censo, pero no lo termin, porque a causa de l, la ira del Seor se descarg sobre Israel. Por eso el resultado del censo no figura en el libro de las Crnicas del rey David.
Azmvet, hijo de Adiel, era el encargado de los tesoros del rey. Jonatn, hijo de Uzas, el encargado de los depsitos de los campos, de las ciudades, de los poblados y de las fortalezas.
Ezr, hijo de Quelub, el encargado de los agricultores que trabajaban las tierras.
Simei, de Ram, el encargado de las vias. Sabd, de Ram, el encargado de las vias. Sabd, el sifmita, el encargado del producto de las vias y de las bodegas.
Baal Jann, de Guder, el encargado de los olivares y los sicomoros de la Sefel. Jos, el encargado de los depsitos de aceite.
Sitrai, de Sarn, el encargado del ganado vacuno que pastaba en Sarn. Safat, hijo de Adlai, el encargado del ganado vacuno de los valles.
Obil, el ismaelita, el encargado de los camellos. Jejdeas, de Meronot, el encargado de las asnas.
Y Iazz, de Agar, el encargado del ganado menor. Todos estos eran los encargados de los bienes que pertenecan al rey David.
Jonatn, to de David, hombre prudente e instruido, era consejero. Iejiel, hijo de Iacmon, era preceptor de los hijos del rey.
Ajitfel era consejero del rey. Jusai, el arquita, era amigo del rey.
Los sucesores de Ajitfel fueron Iehoiad, hijo de Benaas, y Abiatar. Joab era el jefe del ejrcito real.
David reuni en Jerusaln a todos los jefes de Israel, a los jefes de las tribus, a los jefes de las divisiones que estaban al servicio del rey, a los jefes de mil y de cien hombres, a los administradores de todos los bienes y del ganado del rey y de sus hijos, a los funcionarios, a los guerreros y a todos los hombres de valor.
El rey David se puso de pie y dijo: "iganme, hermanos y pueblo mo. Yo me haba propuesto construir una Casa donde descansara el Arca de la Alianza del Seor, que es la tarima de los pies de nuestro Dios, y haba hecho preparativos para su construccin.
Pero Dios me dijo: "T no edificars la Casa para mi Nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado sangre".
Sin embargo, el Seor, el Dios de Israel, me eligi entre toda mi familia, a fin de que yo fuera rey de Israel para siempre. Porque l eligi como gua a la tribu de Jud, y entre las familias de Jud, a la casa de mi padre; y entre los hijos de mi padre se complaci en m para hacerme rey sobre todo Israel.
Y entre todos mis hijos -porque el Seor me ha dado muchos- eligi a mi hijo Salomn para que se sentara en el trono de la realeza del Seor sobre Israel.
Y l me dijo: "Tu hijo Salomn edificar mi Casa y mis atrios; porque lo he elegido como hijo y yo ser para l un padre.
Afianzar su reino para siempre, si se mantiene firme en el cumplimiento de mis mandamientos y mis leyes como en el da de hoy".
Y ahora, a la vista de todo Israel, que es la asamblea del Seor, y delante de nuestro Dios que nos escucha, yo les digo: "cumplan y observen todos los mandamientos del Seor, nuestro Dios, para que puedan poseer esta hermosa tierra y puedan dejarla como herencia a sus hijos despus de ustedes para siempre".
Y t, Salomn, hijo mo, reconoce al Dios de tu padre, y srvelo con un corazn ntegro y con nimo generoso, porque el Seor sondea todos los corazones y penetra hasta el fondo de todos los pensamientos. Si lo buscas, l se dejar encontrar; pero si lo abandonas, l te rechazar para siempre.
Ten presente que el Seor te ha elegido para que le edifiques una Casa como Santuario. S fuerte, y manos a la obra!".
David dio a su hijo Salomn el diseo del vestbulo y de los dems edificios, de los almacenes, de las habitaciones superiores, de las salas interiores y del lugar del Propiciatorio.
Le entreg tambin el diseo de todo lo que haba proyectado para los atrios de la Casa del Seor, para las habitaciones de alrededor, para los tesoros de la Casa de Dios, para los depsitos de las cosas sagradas,
para las clases de los sacerdotes y de los levitas, para la manera de ejercer el servicio de la Casa del Seor y para los utensilios destinados al culto de la Casa del Seor.
Determin el peso del oro y la plata para todos los objetos de oro y plata que deban utilizarse en cada servicio;
fij asimismo el peso del oro y la plata para los candelabros de oro y plata con sus lmparas, segn el uso a que estaban destinados;
tambin determin el peso del oro para cada una de las mesas de los panes de la ofrenda, y el peso de la plata destinada a las mesas de plata;
el oro puro para los tenedores, los aspersorios y las jarras; el peso del oro y de la plata para cada una de las copas de oro y plata;
y el peso del oro refinado para el altar del incienso; finalmente, entreg el modelo de la carroza y de los querubines que cubren con sus alas extendidas el Arca de la Alianza del Seor.
Todo esto haba sido escrito por la mano del Seor, para dar a conocer los detalles del diseo.
David dijo a su hijo Salomn: "S fuerte y valeroso, y manos a la obra! No temas ni te acobardes, porque el Seor Dios, mi Dios, estar contigo: l no te dejar ni te abandonar hasta que hayas terminado toda la obra necesaria para el servicio de la Casa del Seor.
Aqu estn las clases de los sacerdotes y levitas para todo el servicio de la Casa de Dios. En todo este trabajo contars con la ayuda de obreros adiestrados para cualquier tipo de tareas. Tambin los jefes y todo el pueblo estarn a tus rdenes".
El rey David dijo a toda la asamblea: "Mi hijo Salomn, el nico elegido por Dios, es todava joven e inexperto, mientras que la obra es grande, porque este palacio no es para los hombres, sino para Dios.
Por eso, con todas mis fuerzas he preparado para la Casa de mi Dios, oro para los objetos de oro, plata para los de plata, bronce para los de bronce, hierro para los de hierro, madera para los de madera; y tambin, piedras de nix y de engaste, piedras brillantes y de varios colores, piedras preciosas de toda clase y alabastro en abundancia.
Ms an, lo que yo poseo personalmente en oro y plata, lo entrego por amor a la Casa de mi Dios, adems de todo lo que he preparado para el Templo santo:
tres mil talentos de oro, en oro de Ofir, y siete mil talentos de plata finsima para recubrir las paredes de los edificios
y para hacer los objetos de oro y plata y todas las obras de orfebrera. Quin de ustedes esta dispuesto a ofrecer sus dones al Seor con la misma generosidad?".
Entonces los jefes de familia, los jefes de las tribus de Israel, los jefes de mil y de cien hombres, y los encargados de las obras del rey, entregaron espontneamente sus ofrendas,
y dieron para el servicio de la Casa de Dios cinco mil talentos de oro, diez mil dricos, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro.
Los que tenan piedras preciosas, las entregaron en manos de Iejiel, el gersonita, para el tesoro de la Casa del Seor.
El pueblo se alegr por estas ofrendas voluntarias, porque las haban presentado al Seor de todo corazn. Y tambin el rey David se llen de alegra.
Despus David bendijo al Seor en presencia de toda la asamblea, diciendo: "Bendito seas, Seor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre!
Tuya, Seor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. Tuyo, Seor, es el reino; t te elevas por encima de todo.
De ti proceden la riqueza y la gloria; t lo gobiernas todo, en tu mano estn el poder y la fuerza, es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas.
Por eso, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu Nombre glorioso.
Porque quin soy yo y quin es mi pueblo, para que podamos presentarte estas ofrendas voluntarias? En realidad, todo viene de ti y de tu mano procede lo que te damos.
Nosotros somos extranjeros y peregrinos delante de ti, como lo fueron nuestros padres: nuestros das sobre la tierra pasan como una sombra, sin esperanza.
Seor, Dios nuestro, todas estas riquezas que hemos preparado para edificar una Casa a tu santo Nombre, proceden de tu mano y todo es tuyo.
Yo s, Dios mo, que t sondeas el corazn y amas la rectitud: por eso, con rectitud de corazn, te he ofrecido espontneamente todas estas cosas, y ahora veo con alegra que el pueblo aqu presente te ofrece sus dones generosamente.
Seor, Dios de nuestros padres Abraham, Isaac e Israel, conserva para siempre estos mismos pensamientos en el corazn de tu pueblo y dirige su corazn hacia ti.
Concede a mi hijo Salomn un corazn ntegro, para que observe y cumpla todos tus mandamientos, tus testimonios y tus leyes, y edifique el Templo que yo te he preparado".
Despus David dijo a toda la asamblea: "Bendigan al Seor, su Dios!". Y toda la asamblea bendijo al Seor, el Dios de sus padres, y se postr delante del Seor y del rey.
Al da siguiente ofrecieron sacrificios y holocaustos al Seor: mil novillos, mil carneros y mil corderos, con sus libaciones, y un gran nmero de sacrificios por todo Israel.
Aquel da, comieron y bebieron con gran alegra en la presencia del Seor. Luego proclamaron como segundo rey a Salomn, hijo de David, y lo ungieron como prncipe del Seor. Sadoc fue ungido como sacerdote.
Salomn se sent como rey en el trono del Seor, en lugar de su padre David. El prosper y todo Israel le obedeci.
Todos los jefes y guerreros, lo mismo que todos los hijos del rey David, juraron fidelidad al rey Salomn.
El Seor engrandeci sobremanera a Salomn a los ojos de todo Israel, y le concedi un reinado glorioso como nunca haba tenido ningn otro rey de Israel antes de l.
David, hijo de Jes, haba reinado sobre todo Israel.
Cuarenta aos dur su reinado sobre Israel. Rein siete aos en Hebrn y treinta y tres en Jerusaln.
Muri despus de una dichosa vejez, lleno de aos, de riqueza y de gloria, y le sucedi su hijo Salomn.
Los hechos del rey David, desde el primero hasta el ltimo, estn escritos en las Crnicas de Samuel, el vidente, en las de Natn, el profeta, y en las de Gad, el vidente,
con todo lo referente a su reinado y a sus hazaas, y a las vicisitudes que le sobrevinieron a l, a Israel y a todos los reinos de aquellas regiones.
Salomn, hijo de David, se afianz en su trono, y el Seor, su Dios, estaba con l y lo engrandeci sobremanera.
Salomn habl a todo Israel, a los jefes de mil y de cien hombres, a los jueces y a todos los prncipes de todo Israel, o sea, a los jefes de familia.
Despus Salomn fue con toda la asamblea al lugar alto de Gaban, donde estaba la Carpa del Encuentro de Dios, que Moiss, el servidor del Seor, haba construido en el desierto.
El Arca de Dios, en cambio, haba sido llevada por David de Quiriat Iearim al lugar que l mismo le haba preparado en Jerusaln, levantando all una tienda de campaa para ella.
Pero el altar de bronce que haba hecho Besalel, hijo de Ur, hijo de Jur, estaba en Gaban delante de la Morada del Seor, y Salomn fue junto con la asamblea a consultarlo all al Seor.
Salomn subi al altar de bronce que estaba junto a la Carpa del Encuentro, y ofreci sobre l mil holocaustos, en la presencia del Seor.
Aquella misma noche, Dios se apareci a Salomn y le dijo: "Pdeme lo que quieras".
Salomn respondi a Dios: "T has tratado a mi padre David con gran fidelidad y me has hecho reinar en lugar de l.
Ahora, Seor Dios, que se cumpla la promesa que le hiciste a mi padre David, ya que t me has constituido rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.
Por eso, dame sabidura e inteligencia, para que yo pueda guiar a este pueblo, porque quin podra juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?".
Dios respondi a Salomn: "Ya que me haces esta peticin y no reclamas riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la muerte de tus enemigos, ni tampoco una larga vida, sino que pides sabidura e inteligencia para juzgar a mi pueblo, del cual te he constituido rey,
por eso te son concedidas la sabidura y el entendimiento, y adems te dar riquezas, posesiones y gloria, como no las tuvo ninguno de los reyes antes de ti, ni las tendr ninguno despus de ti".
Salomn regres a Jerusaln desde el lugar alto de Gaban, donde estaba la Carpa del Encuentro, y rein sobre Israel.
Salomn reuni carros de guerra y caballera: lleg a tener mil cuatrocientos carros y doce mil caballos, y los acanton en las ciudades destinadas a las carros, y en Jerusaln, junto al rey.
El hizo que la plata y el oro fueran en Jerusaln tan comunes como las piedras, y la madera de cedro tan abundante como los sicomoros de la Sefel.
Los caballos de Salomn procedan de Musr y de Cilicia. Los agentes del rey los adquiran en Cilicia, a un precio fijo.
Cada carro importado de Musr costaba seiscientos siclos de plata; cada caballo ciento cincuenta. En las mismas condiciones, por medio de esos agentes, se exportaban para todos los reyes hititas y para los reyes de Aram.
Cada carro importado de Musr costaba seiscientos siclos de plata; cada caballo ciento cincuenta. En las mismas condiciones, por medio de esos agentes, se exportaban para todos los reyes hititas y para los reyes de Aram. [ (II Chronicles 1:18) Salomn decidi construir una Casa para el nombre del Seor y un palacio real para s mismo. ] 
Entonces reclut setenta mil hombres para transportar cargas y ochenta mil para extraer las piedras de las montaas, y puso tres mil seiscientos capataces al frente de ellos.
Salomn mand a decir a Jiram, rey de Tiro: "Haz conmigo lo mismo que hiciste con mi padre David, cuando le enviaste maderas de cedro para que se construyera una casa donde habitar.
Ahora yo voy a construir una Casa para el nombre del Seor, mi Dios, y voy a consagrarla a l para quemar incienso aromtico en su presencia, para presentar las ofrendas dispuestas continuamente, y para ofrecer los holocaustos de la maana y de la tarde, de los sbados, los novilunios y las solemnidades del Seor, nuestro Dios, y eso para siempre en Israel.
La Casa que voy a construir ser grande, porque nuestro Dios es ms grande que todos los dioses.
Pero quin ser capaz de construirle una Casa, si ni siquiera el cielo y lo ms alto del cielo pueden contenerlo? Y quin soy yo para construirle una Casa, aunque slo sea para quemar incienso en su presencia?
Envame, entonces, un hombre hbil en trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la prpura escarlata, el carmes y la prpura violeta, y que sepa esculpir; l trabajar con los artesanos que tengo conmigo en Jud y en Jerusaln, y que mi padre David haba puesto a mi disposicin.
Envame tambin madera de cedro, de ciprs y de sndalo del Lbano, porque s que tus servidores saben talar los rboles del Lbano. Mis servidores trabajarn con los tuyos
para prepararme madera en abundancia, porque la Casa que quiero construir ser grande y digna de admiracin.
Yo dar a los que corten la madera veinte mil cargas de trigo y otras tantas de cebada, veinte mil barriles de vino y otros tantos de aceite: todo esto para el mantenimiento de tus servidores".
Jiram, rey de Tiro, respondi en una carta que envi al rey Salomn: "Por el amor que el Seor tiene a su pueblo te ha constituido rey sobre l".
Y agregaba: "Bendito sea el Seor, el Dios de Israel! El hizo el cielo y la tierra, y dio al rey David un hijo sabio, prudente e inteligente que construir una Casa para el Seor y un palacio real para s mismo.
Por eso, ahora te envi a Juram Ab, un hombre hbil e inteligente,
hijo de una mujer danita, cuyo padre era de Tiro. El sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, las piedras preciosas, la madera, la prpura escarlata, la prpura violeta, el lino fino y el carmes. Tambin sabe hacer toda clase de esculturas y ejecutar cualquier obra que se le proponga, junto con tus artesanos y los de tu padre David, mi seor.
Que mi seor enve a sus servidores el trigo, la cebada, el aceite y el vino que ha prometido:
nosotros cortaremos toda la madera del Lbano que necesites y te la llevaremos en balsas, por mar, hasta Jope; y luego t mandars que la suban a Jerusaln".
Salomn hizo el censo de todos los extranjeros residentes en Israel, semejante al que haba hecho su padre David, y se comprob que estos eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
Destin a setenta mil de ellos para transportar las cargas, a ochenta mil para extraer las piedras de las montaas, y puso al frente de ellos a tres mil seiscientos capataces para hacer trabajar al pueblo.
Salomn comenz a construir la Casa del Seor en Jerusaln, sobre el monte Moria, donde el Seor se haba aparecido a su padre David, en el lugar que haba preparado David sobre la era de Ornn, el jebuseo.
Comenz la construccin en el segundo mes, en el cuarto ao de su reinado.
Y estas son las bases fijadas por Salomn para edificar la Casa de Dios: el largo meda treinta metros, o sea, sesenta codos de la antigua medida, y el ancho era de diez metros.
El Vestbulo que estaba al frente, cuya longitud cubra todo el ancho de la Casa, era de diez metros, y tena una altura de sesenta metros. Adems, lo recubri por dentro de oro puro.
A la nave central la revisti de madera de ciprs y luego la recubri de oro fino, sobre el que hizo representar palmeras y guirnaldas.
Recubri la nave con un decorado de piedras preciosas, y el oro empleado era oro de Parvaim.
Tambin revisti de oro los postes, los umbrales, los muros y las puertas de la nave, e hizo grabar querubines sobre las paredes.
Hizo asimismo el recinto del Santo de los santos: su longitud, que cubra todo el ancho de la Casa, era de diez metros, y tena diez metros de ancho. Y lo revisti con seiscientos talentos de oro fino.
El peso de los clavos era de cincuenta siclos de oro, y recubri de oro el artesonado.
Hizo dos querubines, obra de escultores, en el interior del Santo de los santos, y se los revisti de oro.
Las alas de los querubines medan diez metros de largo: un ala del primer querubn, de dos metros y medio, tocaba el muro de la Casa; la otra alta, de dos metros y medios, tocaba el alta del otro querubn.
Un ala del otro querubn, de dos metros y medio, tocaba el muro de la Casa; la otra ala, de dos metros y medio, se juntaba con el ala del primer querubn.
As, las alas desplegadas de los dos querubines medan diez metros. Ellos estaban erguidos sobre sus pies, con el rostro vuelto hacia el interior.
Salomn hizo adems el velo de prpura violeta y de prpura roja, de carmes y de lino, sobre el cual hizo bordar querubines.
Delante de la Casa hizo colocar dos columnas de diecisiete metros y medio de alto, rematadas por un capitel de dos metros y medio.
Hizo guirnaldas en forma de collar y las puso en lo alto de las columnas; adems, hizo cien granadas y las coloc en las guirnaldas.
Y erigi las columnas al frente del Templo, una a la derecha y otra a la izquierda. A la columna derecha la llam Iaqum, y a la izquierda, Boaz.
Salomn hizo un altar de bronce, de diez metros de largo, diez de ancho y cinco de alto.
El hizo adems el Mar de metal fundido, que meda cinco metros de dimetro y tena forma circular; su altura era de dos metros y medio, y una cuerda de quince metros meda su circunferencia.
Debajo del borde, todo alrededor, haba unas figuras de toros -diez cada cinco metros- que rodeaban todo el contorno del Mar; haba dos hileras de toros, fundidos con el Mar en una sola pieza.
El Mar estaba asentado sobre doce toros, tres vueltos hacia el norte, tres hacia el oeste, tres hacia el sur y tres hacia el este. El Mar se elevaba por encima de ellos, que estaban con sus partes traseras vueltas hacia el interior.
Su espesor meda un palmo, y su borde tena forma de copa, semejante al cliz de una azucena. Su capacidad era de ms de cien mil litros.
Tambin hizo diez recipientes para el agua; los coloc cinco a la derecha y cinco a la izquierda, para las abluciones; en ellos se lavaba lo que serva para el holocausto, pero los sacerdotes hacan su abluciones en el Mar de bronce.
Hizo asimismo los diez candeleros de oro, conforme al modelo prescrito, y los puso en la nave central, cinco a la derecha y cinco a la izquierda.
Hizo diez mesas y las coloc en la nave central, cinco a la derecha y cinco a la izquierda. Hizo cien copas de oro.
Hizo el atrio de los sacerdotes, y la gran explanada con sus puertas, a las que recubri de bronce.
En cuanto al Mar, lo puso al lado derecho, hacia el sudeste.
Juram hizo las ollas, las palas y los aspersorios. As termin el trabajo que deba hacer para el rey Salomn en la Casa de Dios:
las dos columnas, las dos esferas de los capiteles que remataban las columnas, las dos redes para cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
las cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas para cada red, a fin de cubrir las dos esferas de los capiteles que estaban encima de las columnas;
los diez soportes y los diez recipientes sobre los soportes;
el Mar nico y los doce toros que estaban debajo de l;
las ollas, las palas y los tenedores. Todos estos objetos, Juram Ab los hizo para el rey Salomn, para la Casa del Seor, en bronce reluciente.
El rey los hizo fundir en la regin del Jordn, sobre el suelo arcilloso, entre Sucot y Sered.
Salomn hizo todos esos objetos en tal cantidad, que no se pudo calcular el peso del bronce.
Salomn mand hacer asimismo todos los objetos que estaban en la Casa del Seor: el altar de oro y las mesas sobre las que pona el pan de la ofrenda;
los candeleros y sus lmparas, para encenderlas conforme al ritual ante el lugar santsimo, todo de oro fino;
los clices, las lmparas y las pinzas -todo del oro ms puro!
los cuchillos, los aspersorios, las tazas y los incensarios de oro fino; la entrada de la Casa, sus puertas interiores para el Santo de los santos, y las puertas de la nave central, todo de oro.
As fue terminado todo el trabajo que hizo el rey Salomn para la Casa del Seor. Salomn llev todas las ofrendas que haba consagrado su padre David: la plata, el oro y los dems utensilios, y los deposit en los tesoros de la Casa de Dios.
Entonces Salomn reuni en Jerusaln a los ancianos de Israel, a todos los jefes de las tribus y a los prncipes de las casas paternas de los israelitas, para subir el Arca de la Alianza del Seor desde la Ciudad de David, o sea, desde Sin.
Todos los hombres de Israel se reunieron junto al rey durante la Fiesta del sptimo mes.
Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los levitas levantaron el Arca,
y la subieron con la Carpa del Encuentro y con todos los objetos sagrados que haba en la Carpa. Los que trasladaron todo eso fueron los sacerdotes levticos.
Mientras tanto, el rey Salomn y toda la comunidad de Israel reunida junto a l delante del Arca, sacrificaban carneros y toros, en tal cantidad que no se los poda contar ni calcular.
Los sacerdotes introdujeron el Arca de la Alianza del Seor en su sitio, en el lugar santsimo de la Casa -el Santo de los santos- bajo las alas de los querubines.
Los querubines desplegaban sus alas sobre el sitio destinado el Arca, y recubran por encima el Arca y sus andas.
Las andas eran tan largas que sus extremos se vean desde el Santo, por delante del lugar santsimo, aunque no se las vea desde afuera. All han estado el da de hoy.
En el Arca se encontraban nicamente las dos tablas de piedra que Moiss, en el Horeb, haba puesto all: las tablas de la Alianza que el Seor haba hecho con los israelitas a su salida de Egipto.
Mientras los sacerdotes salan del Santo -porque todos los sacerdotes que se hallaban presentes se haban santificados, sin distincin de clases -
los levitas cantores en pleno -Asaf, Hemn y Iedutn, con sus hijos y sus hermanos- vestidos de lino fino, estaban de pie al oriente del altar, con cmbalos, arpas y ctaras. Junto a ellos haba ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas.
Los que tocaban las trompetas y los cantores hacan or sus voces al unsono, para alabar y celebrar al Seor. Y cuando ellos elevaban la voz al son de las trompetas, de los cmbalos y de los instrumentos musicales, para alabar al Seor "porque es bueno, porque es eterno su amor", una nube llen el Templo, la Casa del Seor,
de manera que los sacerdotes no pudieron continuar sus servicios a causa de la nube, porque la gloria del Seor llenaba la Casa de Dios.
Entonces Salomn dijo: "El Seor ha decidido habitar en la nube oscura.
S, yo te he construido la Casa de tu seoro, un lugar donde habitars para siempre".
Despus el rey se volvi y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras esta permaneca de pie.
El dijo: "Bendito sea el Seor, el Dios de Israel, que ha cumplido con su mano lo que su boca haba anunciado a mi padre David, cuando le dijo:
"Desde el da en que hice salir del pas de Egipto a mi pueblo, no eleg otra ciudad, entre todas las tribus de Israel, para que all se edificara una Casa donde residiera mi Nombre, ni eleg a otro hombre para que fuera prncipe de mi pueblo Israel,
sino que eleg a Jerusaln para que all residiera mi Nombre, y eleg a David para que estuviera al frente de mi pueblo Israel".
Mi padre David pens edificar una Casa para el nombre del Seor, el Dios de Israel.
Pero el Seor dijo a mi padre David: "T has pensado edificar una Casa para mi Nombre, y has hecho bien al pensar as.
Sin embargo, no sers t el que edificar la Casa, sino un hijo nacido de tus entraas: l construir la Casa para mi Nombre".
Y el Seor cumpli la palabra que haba dicho: yo he sucedido a mi padre David y me he sentado en el trono de Israel, como lo haba dicho el Seor. Yo edifiqu la Casa para el nombre del Seor, el Dios de Israel,
y all he puesto el Arca donde se encuentra la Alianza que el Seor concluy con los israelitas".
Salomn, puesto de pie ante el altar del Seor, frente a toda la asamblea del Israel, extendi las manos.
Porque l haba hecho un estrado de bronce, de dos metros y medio de largo, dos y medio de ancho, y uno y medio de alto, y lo haba colocado en medio del atrio. Salomn subi al estrado, se arrodill frente a toda la asamblea de Israel, extendi sus manos hacia el cielo
y dijo: "Seor, Dios de Israel, ni en el cielo ni en la tierra hay un Dios como t, que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo corazn.
T has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habas hecho, y hoy mismo has realizado con tu mano lo que haba dicho tu boca.
Y ahora, Seor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, la promesa que le hiciste, diciendo: "Nunca te faltar un descendiente que est sentado delante de m en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, caminando conforme a mi Ley, como has caminado t".
Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
Pero es posible que Dios habite realmente con los hombres en la tierra? Si el cielo y lo ms alto del cielo no pueden contenerte, cunto menos esta Casa que yo he construido!
No obstante, Seor, Dios mo, vuelve tu rostro hacia la oracin y la splica de tu servidor, y escucha el clamor y la oracin que te dirige tu servidor.
Que tus ojos estn abiertos da y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que dijiste que all residira tu Nombre. Escucha la oracin que tu servidor dirige hacia este lugar!
Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
Cuando un hombre peque contra su prjimo, se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, y l viene a pronunciar la imprecacin sobre tu altar, en esta Casa,
escucha t desde el cielo, acta y juzga a tus servidores: castiga al culpable, dndole su merecido, y absuelve al inocente, tratndolo segn su justicia.
Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, si ellos se convierten y celebran tu nombre si oran y suplican delante de ti en esta Casa,
escucha t desde el cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y trelo de nuevo a la tierra que les diste a ellos y a sus padres.
Cuando el cielo se cierre y no haya lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, si celebran tu Nombre y se convierten de su pecado, porque t los humillaste,
escucha t desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, mostrndoles el buen camino que deben seguir, y enva lluvia a la tierra que diste en herencia a tu pueblo.
Cuando haya hambre en el pas, o haya peste, quemazn o plaga en los sembrados, langosta o pulgn; cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, o sobrevenga un flagelo o una epidemia,
cualquiera sea la oracin o la splica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, sintindose tocado por su desgracia y su dolor, y con las manos extendidas hacia esta Casa.
escchalas t desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y perdona a cada uno segn su conducta, t que conoces su corazn, porque slo t conoces el corazn de los humanos.
As los israelitas sentirn temor de ti y seguirn tus caminos, mientras vivan en el suelo que diste a sus padres.
Tambin al extranjero, que no pertenece a tu pueblo Israel, y llegue de un pas lejano a causa de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido, si l viene a orar hacia esta Casa,
escucha t desde el cielo, desde el lugar donde habitas, y concede al extranjero todo lo que te pida. As todos los pueblos de la tierra conocern tu Nombre, sentirn temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrn que esta Casa, que yo he construido, es llamada con tu Nombre.
Cuando tu pueblo salga a combatir contra sus enemigos, por el camino que t le seales, si ellos oran al Seor vueltos hacia la ciudad que t has elegido y hacia la Casa que yo edifiqu para tu Nombre,
escucha t desde el cielo esa oracin y esa splica, y hazles justicia.
Cuando pequen contra ti -porque no hay hombre que no peque- y t, irritado contra ellos, los pongas a merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un pas enemigo, prximo o lejano,
si en el pas al que han sido deportados reflexionan y se convierten, si en el pas de sus vencedores te suplican, diciendo: "Hemos pecado, somos culpables, hemos cometido el mal!";
si en el pas de los enemigos que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazn y con toda el alma, si te suplican en direccin al pas que diste a sus padres, a la ciudad que t has elegido y a la Casa que yo edifiqu para tu Nombre,
escucha t desde el cielo, desde el lugar donde habitas, esa oracin y esa splica, y hazles justicia: perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti.
S, Dios mo, que tus ojos estn abiertos y tus odos atentos a las splicas que se hagan en este lugar.
Y ahora, levntate, Seor Dios, entra en el lugar de tu Reposo, t y tu Arca poderosa! Que tus sacerdotes se revistan de la salvacin y tus fieles gocen de felicidad!
Seor Dios, no rechaces a tu Ungido, acurdate de los favores concedidos a David, tu servidor!".
Cuando Salomn termin de orar, baj fuego del cielo y devor el holocausto y los sacrificios. La gloria del Seor llen la Casa,
y los sacerdotes no podan entrar en ella, porque la gloria del Seor llenaba la Casa del Seor.
Todos los israelitas, al ver que bajaba el fuego y que la gloria del Seor se posaba sobre la Casa, se postraron con el rostro en tierra sobre el pavimento, mientras adoraban y celebraban al Seor, "porque es bueno, porque es eterno su amor".
El rey y todo el pueblo ofrecieron sacrificios delante del Seor.
El rey Salomn ofreci en sacrificio 22000 bueyes y 20000 carneros. Fue as como el rey y todo el pueblo dedicaron la Casa de Dios.
Los sacerdotes ocupaban sus puestos, y los levitas tocaban los instrumentos musicales que haba hecho el rey David para celebrar al Seor, "porque es eterno su amor". Mientras el mismo David alababa a Dios por medio de ellos, los sacerdotes tocaban las trompetas en el lado opuesto y todo el pueblo permaneca de pie.
Salomn consagr el centro del atrio que est delante de la Casa del Seor, ofreciendo all los holocaustos y la grasa de los sacrificios de comunin, porque el altar de bronce que l haba hecho no poda contener los holocaustos, la oblacin y la grasa de los sacrificios.
En aquella ocasin, Salomn, y con l todo Israel, celebr la Fiesta durante siete das. Se congreg una asamblea inmensa, venida desde la Entrada de Jamat hasta el Torrente de Egipto.
al octavo da, tuvo lugar una asamblea solemne, porque haban celebrado la dedicacin del altar durante siete das y la Fiesta durante otros siete das.
El da veintitrs del sptimo mes, Salomn despidi al pueblo y ellos se fueron a sus campamentos, con el corazn desbordante de alegra por el bien que el Seor haba hecho a David, a Salomn y a su pueblo Israel.
Salomn termin la Casa del Seor y la casa del rey, llevando as a cabo todo lo que se haba propuesto hacer para la Casa del Seor y para su propia casa.
Entonces el Seor se apareci a Salomn durante la noche y le dijo: "He odo tu oracin y me he elegido este lugar como Templo para los sacrificios.
Cuando yo cierre el cielo y no haya lluvia, cuando ordene a la langosta que devore el pas, cuando enve a mi pueblo la peste,
si mi pueblo, el que es llamado con mi Nombre, se humilla y suplica, si busca mi rostro y se convierte de sus malos caminos, yo escuchar desde el cielo, perdonar su pecado y har que su pas se restablezca.
A partir de ahora, mis ojos estarn abiertos y mis odos atentos a la splica que se haga en este lugar.
Y a partir de ahora, yo he elegido y consagrado esta Casa, a fin de que mi Nombre resida en ella para siempre: mis ojos y mi corazn estarn all todos los das.
En cuanto a ti, si caminas en mi presencia como lo hizo tu padre David, practicando todo lo que te mandado, observando mis preceptos y mis leyes,
entonces yo mantendr tu trono real, como se lo asegur a tu padre David, cuando dije: "Nunca te faltar un descendiente que gobierne Israel".
Pero si defeccionan y abandonan los preceptos y mandamientos que puse delante de ustedes, si van a servir a otros dioses y se postran delante de ellos,
entonces los arrancar de mi suelo, el que yo les he dado, arrojar lejos de mi presencia esta Casa que consagr a mi Nombre, y la convertir en objeto de burla y de irrisin entre todos los pueblos.
Y esta Casa, que fue tan magnfica, ser motivo de estupor para todo el que pase junto a ella, a tal punto que se preguntar: "Por qu el Seor ha tratado as a este pas y a esta Casa?".
Y se responder: "Porque abandonaron al Seor, el Dios de sus padres, que los haba hecho salir de Egipto, y porque siguieron a otros dioses, se postraron delante de ellos y los sirvieron: por eso el Seor atrajo sobre ellos esta calamidad".
Al cabo de los veinte aos que tard Salomn en construir la Casa del Seor y su propia casa,
l reconstruy las ciudades que le haba dado Jiram y estableci en ellas a los israelitas.
Luego se dirigi a Jamat de Sob y se apoder de ella.
Reconstruy Tadmor en el desierto, como asimismo todos los centros de aprovisionamiento que haba edificado en Jamat.
Reconstruy Bet Jorn de Arriba y Bet Jorn de Abajo -plazas fuertes con muros, puertas y cerrojos -
y tambin Baalat, todos los centros de aprovisionamiento que tena Salomn, todas las ciudades para los carros de guerra y la caballera, y todas las dems construcciones que Salomn quiso levantar en Jerusaln, en el Lbano y en todo el pas sometido a su dominio.
A los sobrevivientes de los hititas, los amorreos, los perizitas, los jivitas y los jebuseos, que no pertenecan a Israel
-es decir, a sus descendientes, que haban quedado despus de ellos en el pas, porque los israelitas no los haban exterminado- Salomn les impuso trabajos serviles hasta el da de hoy.
Pero no someti a esclavitud a ningn israelita, sino que a ellos los emple como hombres de guerra, jefes de sus escuderos y comandantes de sus carros de guerra y su caballera.
Los supervisores de los capataces puestos por Salomn eran doscientos cincuenta hombres, que dirigan al personal.
Salomn hizo subir a la hija del Faran desde la Ciudad de David a la casa que haba edificado para ella, porque l deca: "Mi mujer no puede habitar en la casa de David, el rey de Israel, ya que los lugares donde ha entrado el Arca del Seor son sagrados".
Entonces Salomn comenz a ofrecer holocaustos al Seor sobre el altar que haba erigido ante el vestbulo del Templo.
Segn el rito de cada da, ofreca lo que haba mandado Moiss para los sbados, los novilunios y las tres solemnidades anuales, a saber; la fiesta de los cimos, la fiesta de las Semanas y la fiesta de las Chozas.
Adems, conforme a las disposiciones de su padre David, asign a las clases sacerdotales sus respectivas funciones; estableci en sus cargos a los levitas, para cantar alabanzas y oficiar en presencia de los sacerdotes, segn el rito de cada da; y a los porteros, segn sus clases, los encarg de cada una de las puertas, porque as lo haba mandado David, el hombre de Dios.
Ellos no se apartaron en nada de lo mandado por el rey en lo referente a los sacerdotes y a los levitas, ni tampoco en lo concerniente a los tesoros.
As se llev a cabo toda la obra de Salomn, desde el da en que se pusieron los cimientos de la Casa del Seor hasta su terminacin. La Casa del Seor qued totalmente concluida.
Entonces Salomn se dirigi a Esin Guber y a Elat, a orillas del mar, en el pas de Edom.
Jiram, por medio de sus servidores, le envi una flota y algunos marineros, buenos conocedores del mar. Ellos fueron a Ofir con los servidores de Salomn, y trajeron de all cuatrocientos talentos de oro, que entregaron al rey Salomn.
La reina de Sab oy hablar de la fama de Salomn, y fue a ponerlo a prueba, proponindole unos enigmas. Lleg a Jerusaln con un squito imponente, con camellos cargados de perfumes, de gran cantidad de oro y de piedras preciosas. Cuando se present ante Salomn, le expuso todo lo que tena pensado decirle.
Salomn respondi a todas sus preguntas: no hubo para l ninguna cuestin tan oscura que no se la pudiera explicar.
Cuando la reina vio toda la sabidura de Salomn, las casa que haba construido,
los manjares de su mesa, los aposentos de sus servidores, el porte y la librea de sus camareros y de sus coperos, y los holocaustos que ofreca en la Casa del Seor, se qued sin aliento
y dijo al rey: "Realmente era verdad lo que haba odo decir en mi pas acerca de ti y de tu sabidura!
Yo no lo quera creer, sin venir antes a verlo con mis propios ojos. Pero ahora compruebo que no me haban contado ni siquiera la mitad: el cmulo de tu sabidura supera la fama que lleg a mis odos.
Felices tus mujeres, y felices tambin estos servidores tuyos, que estn constantemente delante de ti, escuchando tu sabidura!
Y bendito sea el Seor, tu Dios, que te ha mostrado su favor, ponindote sobre su trono como rey, al servicio del Seor, tu Dios! S, por su amor a Israel, y a fin de hacerlo subsistir para siempre, tu Dios te ha puesto como rey al frente de ellos, para que ejercieras el derecho y la justicia!".
La reina regal al rey ciento veinte talentos de oro, una enorme cantidad de perfumes y piedras preciosas; nunca ms hubo tantos perfumes como los que la reina de Sab dio al rey Salomn.
Los servidores de Jiram y de Salomn, que haban trado el oro de Ofir, trajeron tambin madera de sndalo y piedras preciosas.
Con la madera de sndalo, el rey hizo unos tablados para la Casa del Seor y para la casa del rey, y tambin ctaras y arpas para los msicos. Nunca se haba visto nada semejante en el pas de Jud.
Por su parte, el rey Salomn dio a la reina de Sab todo lo que a ella se le ocurri pedir, mucho ms de lo que ella misma haba trado al rey. Despus, la reina emprendi el camino de regreso a su pas, acompaada de su squito.
El peso del oro que reciba Salomn en un solo ao ascenda a seiscientos sesenta y seis talentos.
sin contar lo que aportaba el trfico de los viajantes y mercaderes. Todos los reyes de Arabia y los gobernadores del pas llevaban oro y plata a Salomn.
El rey Salomn hizo doscientos grandes escudos de oro trabajado a martillo, empleando para cada uno seiscientos siclos de oro,
y trescientos escudos ms pequeos, tambin de oro trabajado a martillo, empleando para cada uno trescientos siclos de oro. Luego el rey los ubic en la sala llamada Bosque del Lbano.
El rey hizo, adems, un gran trono de marfil, al que recubri de oro puro.
El trono tena seis gradas, una plataforma de oro, unos sostenes, y brazos a ambos lados del asiento; junto a los brazos haba dos leones de pie,
y otros doce leones de pie sobre las seis gradas, a uno y otro lado. En ningn reino se haba hecho nada igual.
Toda la vajilla del rey Salomn era de oro, y todo el mobiliario de la sala llamada Bosque del Lbano, de oro fino; no se usaba la plata, a la que en tiempos de Salomn no se la tena en cuenta para nada.
Porque el rey dispona de una flota que iba a Tarsis con los servidores de Jiram, y una vez cada tres aos las naves de alta mar llegaban cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales.
El rey Salomn super a todos los reyes de la tierra en riqueza y sabidura.
Todos los reyes de la tierra trataban de ver a Salomn para or la sabidura que Dios haba puesto en su corazn.
Y cada uno aportaba sus presentes: objetos de plata y oro, trajes, armas, perfumes, caballos y mulas. As, ao tras ao.
Salomn lleg a tener cuatro mil caballerizas para los caballos y los carros de guerra, y doce mil caballos, que acanton en las ciudades de guarnicin y en Jerusaln, junto a l.
El dominaba sobre todos los reyes, desde el Ro hasta el pas de los filisteos y hasta la frontera de Egipto.
El rey hizo que la plata fuera en Jerusaln tan comn como las piedras, y que la madera de cedro fuera tan abundante como los sicomoros de la Sefel.
Los caballos para Salomn se importaban de Musr y de todos los pases.
El resto de los hechos de Salomn, desde el comienzo hasta el fin, est escrito en las Crnicas del profeta Natn, en la Profeca de Ajas, el silonita, y en las Visiones del vidente Id acerca de Jeroboam, hijo de Nebat.
Salomn rein sobre todo Israel, en Jerusaln, durante cuarenta aos.
Luego se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David, su padre. Su hijo Roboam rein en lugar de l.
Roboam se dirigi a Siquem, porque all haba ido todo Israel para proclamarlo rey.
Cuando se enter Jeroboam, hijo de Nebat -que estaba todava en Egipto, adonde haba huido del rey Salomn- se volvi de Egipto.
Lo mandaron llamar, y l se present con toda la asamblea de Israel. Entonces hablaron as a Roboam:
"Tu padre hizo muy penoso nuestro yugo. Alivia t ahora la dura servidumbre y el penoso yugo que nos impuso tu padre, y te serviremos".
El les replic: "Vuelvan a verme dentro de tres das". Y el pueblo se retir.
El rey Roboam fue a consultar a los ancianos que haban asistido a su padre Salomn, cuando este an viva, y les pregunt: "Qu respuesta me aconsejan dar a este pueblo?".
Ellos le hablaron as: "Si te comportas bien con este pueblo, si eres condescendiente con ellos y les respondes con buenas palabras, sern siempre tus servidores".
Pero l desech el consejo que le haban dado los ancianos, y fue a consultar a los jvenes que se haban criado con l y lo servan como asistentes.
Les pregunt: "Y ustedes, qu aconsejan? Qu debemos responder a este pueblo que me ha dicho: "Alivia el yugo que nos impuso tu padre"?".
Los jvenes que se haban criado con l le dijeron: "Al pueblo que te ha dicho: "Tu padre nos impuso un yugo pesado, pero t alvianos la carga", diles esto: "Mi dedo meique es ms grueso que la cintura de mi padre!
Si mi padre los carg con un yugo pesado, yo lo har ms pesado an; si l los castig con ltigos, yo usar lonjas con puntas de hierro".
Al tercer da, Jeroboam y todo el pueblo comparecieron ante Roboam, segn lo que haba indicado el rey cuando dijo: "Vuelvan a verme al tercer da".
Pero el rey Roboam les respondi duramente; desech el consejo de los ancianos
y, siguiendo el consejo de los jvenes, les habl as: "Mi padre les impuso un yugo pesado, y yo lo har ms pesado an; si l los castig con ltigos, yo usar lonjas con puntas de hierro".
As el rey no escuch al pueblo, porque este era el medio de que se vala Dios para cumplir la palabra que l haba dicho a Jeroboam, hijo de Nebat, por boca de Ajas de Silo.
Y cuando todo Israel vio que el rey no los haba escuchado, el pueblo respondi: "Qu parte tenemos nosotros con David? No tenemos herencia comn con el hijo de Jes! A tus carpas, Israel! Ahora, ocpate de tu casa, David!". Todo Israel se fue a sus campamentos,
pero Roboam sigui reinando sobre los israelitas que habitaban en las ciudades de Jud.
El rey Roboam envi a Adoram, el encargo del reclutamiento, pero los israelitas lo mataron a pedradas. Y el mismo rey Roboam tuvo que subir precipitadamente a su carro para huir a Jerusaln.
Fue as como Israel se rebel contra la casa de David hasta el da de hoy.
Roboam lleg a Jerusaln y convoc a la casa de Jud y a Benjamn -ciento ochenta mil guerreros adiestrados- para ir a combatir contra Israel y recuperar el reino.
Pero la palabra del Seor lleg a Semaas, un hombre de Dios, en estos trminos:
"Di a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la gente de Israel que est en Jud y en Benjamn:
As habla el Seor: No suban a combatir contra sus hermanos; que cada uno vuelva a su casa, porque esto ha sucedido por disposicin ma". Ellos escucharon las palabras del Seor y desistieron de su campaa contra Jeroboam.
Roboam habit en Jerusaln y construy ciudades fortificadas en Jud.
Reconstruy Beln, Etam, Tcoa,
Betsur, Soc, Adulam,
Gat, Mares, Zif,
Adoraim, Laquis, Azec,
Sor, Aialn y Hebrn, ciudades fortificadas que estn en Jud y en Benjamn.
El reforz sus fortificaciones y puso en ellas comandantes y depsitos de vveres, aceite y vino.
En cada ciudad haba escudos y lanzas. El rey las hizo extremadamente fuertes, y as le estuvieron sometidos Jud y Benjamn.
Los sacerdotes y levitas de todo Israel acudan desde sus territorios para plegarse a Roboam.
En efecto, los levitas abandonaron sus campos de pastoreo y sus posesiones y se fueron a Jud y a Jerusaln, porque Jeroboam y sus hijos les impedan ejercer el sacerdocio del Seor,
al instituir por su cuenta sacerdotes para los lugares altos, para los stiros y para los terneros que l haba fabricado.
Gente de todas las tribus de Israel, que buscaba de todo corazn al Seor, el Dios de Israel, fue detrs de ellos a Jerusaln, para ofrecer sacrificios al Seor, el Dios de sus padres.
As fortalecieron el reino de Jud y durante tres aos, consolidaron a Roboam, hijo de Salomn, ya que durante tres aos se sigui el camino de David y Salomn.
Roboam tom por esposa a Majalat, hija de Ierimot, hijo de David y de Abijil, hijo de Eliab, hijo de Jes.
Ella le dio varios hijos: Ies, Semaras y Zaham.
Despus tom a Maac, hija de Absaln, de la que le nacieron Abas, Atai, Ziz y Selomit.
Roboam am a Maac, hija de Absaln, ms que a todas sus mujeres y concubinas, ya que tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y fue padre de veintiocho hijos y de sesenta hijas.
Roboam puso al frente de sus hermanos a Abas, hijo de Maac, constituyndolo prncipe heredero, porque quera hacerlo rey.
Adems, supo distribuir hbilmente a sus hijos por todas las regiones de Jud y de Benjamn, en todas las ciudades fortificadas, dndoles gran cantidad de vveres y procurndoles muchas mujeres.
Pero cuando Roboam consolid su reino y se hizo fuerte, abandon la Ley del Seor, y con l todo Israel.
Y por haber sido infieles al Seor, en el ao quinto del rey Roboam, subi contra Jerusaln Sisac, rey de Egipto,
con tres mil doscientos carros de guerra, sesenta mil jinetes y una multitud innumerable que vena con l de Egipto, en la que haba libios, suques y cusitas.
As se apoder de las ciudades fortificadas de Jud y lleg a Jerusaln.
Entonces el profeta Semaas se present a Roboam y a los jefes de Jud, que se haban concentrado en Jerusaln ante el avance de Sisac, y les dijo: "As habla el Seor: Ustedes me han abandonado en manos de Sisac".
Los jefes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: "El Seor es justo!".
Cuando el Seor vio que se haban humillado, la palabra del Seor lleg a Semaas, en estos trminos: "Ellos se han humillado: no los destruir, sino que los librar dentro de poco, y mi furor no se derramar sobre Jerusaln por la mano de Sisac.
Pero le estarn sometidos, y as sabrn lo que es servirme a m y lo que es servir a los reyes de la tierra".
Sisac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln y se apoder de los tesoros de la Casa del Seor y de la casa del rey. Se apoder de todo, incluso de los escudos de oro que haba hecho Salomn.
En lugar de ellos, el rey Roboam hizo unos escudos de bronce, y se los confi a los jefes de los guardias que custodiaban el acceso a la casa del rey.
Cada vez que el rey iba a la Casa del Seor, los guardias los llevaban, y luego los volvan a dejar en la sala de guardia.
Por haberse humillado, la ira del Seor se apart de l y no lo destruy por completo, ya que an haba algo bueno en Jud.
El rey Roboam se reafirm en Jerusaln y sigui reinando. Roboam tena cuarenta y un aos cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que el Seor eligi entre todas las tribus de Israel para poner su Nombre en ella. Su madre se llamaba Naam, la amonita.
El obr mal, porque no se empe en buscar al Seor de corazn.
Los hechos de Roboam, desde el principio hasta el fin, estn escritos en las Crnicas del profeta Semaas y del vidente Id, para ser registrados en las genealogas. Roboam y Jeroboam estuvieron continuamente en guerra.
Roboam se fue a descansar con sus padres, y fue sepultado en la Ciudad de David. Su hijo Abas rein en lugar de l.
En el ao decimoctavo del reinado de Jeroboam, comenz a reinar Abas sobre Jud
y rein tres aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Micaa, hija de Uriel, de Guibe. Abas y Jeroboam se hicieron la guerra.
Abas entr en combate con un ejrcito de cuatrocientos mil guerreros escogidos, y Jeroboam se aline contra l con ochocientos mil guerreros escogidos.
Abas se par sobre el monte Semaraim, que est en la montaa de Efram, y dijo: "Escuchen, Jeroboam y todo Israel!
Acaso no saben que el Seor, el Dios de Israel, ha dado a David y a sus hijos del reino de Israel para siempre, por medio de una alianza de sal?
Pero Jeroboam, hijo de Nebat, servidor de Salomn, hijo de David, se revel contra su seor.
Unos hombres intiles e impos se unieron a l y prevalecieron sobre Roboam, hijo de Salomn, porque Roboam era joven y dbil, y no supo hacerles frente.
Ahora ustedes tratan de resistir a la soberana del Seor, que est en manos de los hijos de David! Ustedes son una enorme multitud y tienen los terneros de oro que Jeroboam les dio como dioses!
Acaso no han expulsado a los sacerdotes del Seor, a los hijos de Aarn y a los levitas, para establecer sacerdotes a la manera de los pueblos paganos? Porque cualquiera que viene con un ternero y siete carneros para recibir la investidura, puede llegar a ser sacerdote de los que no son dioses.
En cuanto a nosotros, nuestro Dios es el Seor y no le hemos abandonado: los sacerdotes que sirven al Seor son los hijos de Aarn y los que ejercen el ministerio son los levitas.
Todas las maas y todas las tardes, ellos ofrecen holocaustos al Seor y queman el incienso aromtico, disponen los panes de la ofrenda sobre la mesa pura y encienden todas las tardes el candelabro de oro con sus lmparas. Porque nosotros observamos las disposiciones del Seor, nuestro Dios, que ustedes han abandonado.
Aqu est Dios al frente de nosotros, aqu estn los sacerdotes con las trompetas, listos para hacer resonar el grito de guerra contra ustedes! Israelitas, no hagan la guerra contra el Seor, el Dios de sus padres, porque nada conseguirn!".
Mientras tanto, Jeroboam hizo dar un rodeo para tender una emboscada y atacar a los hombres de Jud por la espalda, de manera que ellos quedaron delante de Jud y la emboscada detrs.
Al darse vuelta, los de Jud advirtieron que les presentaban combate por delante y por detrs. Entonces clamaron al Seor y los sacerdotes tocaron las trompetas.
Los hombres de Jud lanzaron el grito de guerra, y mientras ellos gritaban, Dios derrot a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud.
Los israelitas huyeron delante de Jud, pero Dios los entreg en sus manos:
Abas y su ejrcito les infligieron una gran derrota, y cayeron quinientos mil hombres escogidos de Israel.
En esa ocasin, los israelitas quedaron humillados, mientras que los de Jud se fortalecieron por haberse apoyado en el Seor, el Dios de sus padres.
Abas persigui a Jeroboam y le arrebat las ciudades de Betel, Iesan y Efrn con sus respectivos poblados,
Jeroboam ya no recuper su podero en los tiempos de Abas: el Seor lo hiri gravemente y l muri.
Abas, por el contrario, se hizo cada vez ms fuerte. Tuvo catorce mujeres, veintids hijos y diecisis hijas.
El resto de la historia de Abas, sus obras y sus hazaas, estn escritos en el Comentario del profeta Id.
El resto de la historia de Abas, sus obras y sus hazaas, estn escritos en el Comentario del profeta Id. [ (II Chronicles 13:23) Abas se fue a descansar con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David. Su hijo As rein en lugar de l. En tiempos de este el pas goz de paz durante diez aos. ] 
As hizo lo que era bueno y recto a los ojos del Seor, su Dios.
Suprimi los altares de los cultos extranjeros y los lugares altos; rompi las piedras conmemorativas y los pilares sagrados,
y exhort a Jud a buscar al Seor, el Dios de sus padres, y a practicar la Ley y los mandamientos.
Mand suprimir de todas las ciudades de Jud los lugares altos y los altares de incienso; y el reino estuvo en paz bajo su reinado.
Edific ciudades fortificadas en Jud, porque el pas estaba en paz, y durante aquellos aos nadie le hizo la guerra ya que el Seor le haba dado tranquilidad.
Entonces As dijo a Jud: "Construyamos estas ciudades, rodendolas de murallas, torres, puertas y cerrojos. Tenemos el pas a nuestra disposicin, porque hemos buscado al Seor, nuestro Dios, y por eso, l nos ha buscado a nosotros y nos ha dado tranquilidad por todas partes". Y ellos construyeron las ciudades con todo xito.
As tena en Jud un ejrcito de trescientos mil hombres, provistos de escudos grandes y lanzas, y otro en Benjamn, de doscientos ochenta mil hombres armados con escudos pequeos y arcos. Todos ellos eran guerreros valerosos.
Zraj, el cusita, avanz contra ellos con un ejrcito de un milln de hombres y trescientos carros de guerra, y lleg hasta Mares.
As sali a su encuentro, y ambos se dispusieron para el combate en el valle de Sefat, junto a Mares.
Entonces As invoc al Seor, su Dios, diciendo: "T solo, Seor, puedes ayudar al dbil contra el fuerte! Aydanos, Seor, Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos y en tu Nombre marchamos contra esta inmensa muchedumbre! Seor, t eres nuestro Dios! Que ningn mortal prevalezca contra ti!".
El Seor derrot a los cusitas delante de As y de Jud, y los cusitas huyeron.
As y las tropas que lo acompaaban, los persiguieron hasta Guerar. Cayeron tantos etopes que no qued ningn sobreviviente, porque quedaron destrozados delante del Seor y de su campamento. Los hombres de Jud recogieron un enorme botn.
Tambin derrotaron a todas las ciudades de los alrededores de Guerar, porque el terror del Seor se haba apoderado de ellas, y las saquearon ya que haba en ellas un gran botn.
Atacaron asimismo los campamentos de los que apacentaban los rebaos, y se llevaron una gran cantidad de ovejas y camellos. Despus regresaron a Jerusaln.
Azaras, hijo de Oded, sobre el que haba descendido el espritu de Dios,
sali al encuentro de As y le dijo: "Escchenme, As y todo Jud y Benjamn! El Seor est con ustedes cuando ustedes estn con l. Si lo buscan, l se dejar encontrar por ustedes; si lo abandonan, l los abandonar.
Durante mucho tiempo Israel estuvo sin verdadero Dios, sin sacerdote que lo instruyera y sin ley.
Pero en su angustia, ellos se volvieron hacia el Seor, el Dios de Israel; lo buscaron, y el Seor se dej encontrar por ellos.
En aquellos tiempos no haba paz para nadie, sino grandes tribulaciones sobre todos los habitantes del pas.
La gente y las ciudades se destruan unas contra otras, porque Dios las perturbaba con toda clase de calamidades.
Pero ustedes, mantnganse firmes y no desfallezcan! Porque sus obras sern recompensadas".
Al or estas palabras y la profeca que haba pronunciado Azaras, hijo de Oded, As se decidi a eliminar los dolos abominables de todo el territorio de Jud y Benjamn, y tambin de las ciudades que haba conquistado en la montaa de Efram. Adems, restaur el altar del Seor que estaba delante del Vestbulo del Templo.
Luego reuni a todo Jud y Benjamn, y a los hombres de Efram, de Manass y de Simen que residan con ellos, porque mucha gente de Israel se haba pasado de As, al ver que el Seor, su Dios, estaba con l.
Ellos se reunieron en Jerusaln el tercer mes del ao quince del reinado de As.
Aquel da sacrificaron al Seor setecientos bueyes y siete mil ovejas del botn que haban trado,
e hicieron un pacto, comprometindose a buscar al Seor, el Dios de sus padres, con todo su corazn y con toda su alma:
a todo el que no buscara al Seor, el Dios de Israel, se lo haba morir, fuera grande o pequeo, hombre o mujer.
As lo juraron al Seor en alta voz. con gritos de jbilo y al son de trompetas y cuernos.
Todo Jud se alegr a causa del juramento, porque lo haba prestado de todo corazn y haba buscado sinceramente al Seor. Por eso el Seor se dej encontrar por ellos y les dio paz por todas partes.
El rey As despoj incluso del rango de Reina Madre a su abuela Maac, por haber dedicado un horrendo fetiche a la diosa Aser. As elimin ese fetiche, lo redujo a polvo y lo quem en el torrente Cedrn.
Sin embargo, no desaparecieron de Israel los lugares altos, aunque el corazn de As perteneci ntegramente al Seor durante toda su vida.
El hizo llevar a la Casa del Seor las ofrendas consagradas por su padre y las que l mismo haba consagrado: plata, oro y otros utensilios.
Y no hubo guerra hasta el ao treinta y cinco del reinado de As.
El ao trigsimo sexto del reinado de As, Bas, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Ram, para cortarle las comunicaciones a As, rey de Jud.
Entonces As recogi plata y oro de los tesoros de la Casa del Seor y de la casa del rey, y se los envi a Ben Hadad, rey de Aram, que resida en Damasco, con el siguiente mensaje:
"Hay una alianza entre t y yo, como la hubo entre mi padre y el tuyo. Aqu te envo plata y oro. Rompe tu alianza con Bas, rey de Israel, para que l se retire de mi territorio".
Ben Hadad le hizo caso y envi a los jefes de su ejrcito contra las ciudades de Israel. Ellos atacaron a In, Dan, Abel Maim y todos los depsitos de las ciudades de Neftal.
Cuando se enter Bas, suspendi la fortificacin de Ram e interrumpi los trabajos.
El rey As moviliz entonces a todo Jud, y se llevaron las piedras y la madera con que Bas estaba fortificando Ram. Con ellas, As fortific Gueba y Misp.
En aquel tiempo, el vidente Janan se present ante As, rey de Jud, y le dijo: "Por haberte apoyado en el rey de Aram en vez de apoyarte en el Seor, tu Dios, el ejrcito del rey de Aram se te ha escapado de las manos.
Acaso los cusitas y los libios no formaban un ejrcito numeroso, con una enorme cantidad de carros de guerra y caballera? Y sin embargo, por haberte apoyado en el Seor, l los entreg en tus manos.
Porque los ojos del Seor recorren toda la tierra para sostener a aquellos cuyo corazn est con l ntegramente. En esto te has comportado como un necio. Por eso, de ahora en adelante vivirs en guerra".
As se irrit contra el vidente y lo hizo poner en la crcel, porque se haba enfurecido con l a causa de esto. Por aquel mismo tiempo, As oprimi tambin a una parte del pueblo.
En cuanto a los hechos de As, desde el principio hasta el fin, estn escritos en el Libro de los reyes de Jud y de Israel.
En el trigsimo noveno ao de su reinado, As se enferm gravemente de los pies. Pero ni siquiera en su enfermedad recurri al Seor, sino a los mdicos.
As muri en el cuadragsimo primer ao de su reinado, y se fue a descansar con sus padres.
Lo sepultaron en la tumba que se haba hecho cavar en la Ciudad de David. Lo depositaron sobre un lecho lleno de ungentos y de diversos perfumes cuidadosamente preparados, y se encendi en su honor una enorme hoguera.
En lugar de As rein su hijo Josafat, el cual logr imponerse sobre Israel.
Instal destacamentos en todas las ciudades fortificadas de Jud, y puso gobernadores en el territorio de Jud y en las ciudades de Efram que haba conquistado su padre As.
El Seor estuvo con Josafat, porque l sigui los caminos que su padre haba seguido al comienzo, y no busc a los Baales,
sino que busc al Dios de su padre y procedi conforme a sus mandamientos, sin imitar lo que haca Israel.
El Seor afianz el reino bajo su poder, y todo Jud le haca regalos, de manera que su riqueza y su gloria llegaron a ser muy grandes.
Su corazn sigui fervientemente los caminos del Seor, y l hizo desaparecer otra vez de Jud los lugares altos y los postes sagrados.
El tercer ao de su reinado envi a sus oficiales Ben Jil, Abdas, Zacaras, Natanael y Miqueas, para que ensearan en las ciudades de Jud.
Con ellos iban los levitas Semaas, Netanas, Zebadas, Asahel, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas, y tambin los sacerdotes Elisam y Joram:
todos ellos ensearon en Jud, llevando consigo el libro de la Ley del Seor, y recorrieron todas las ciudades de Jud, enseando al pueblo.
El terror del Seor se apoder de todos los reinos de los pases que rodeaban a Jud, de manera que no hicieron la guerra contra Josafat.
Algunos filisteos trajeron a Josafat presentes y plata en calidad de tributo. Tambin los rabes le trajeron siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos chivos.
As Josafat prosperaba cada da ms, y construy en Jud fortalezas y ciudades de aprovisionamiento.
Josafat tena abundantes reservas en las ciudades de Jud, y un regimiento de guerreros en Jerusaln.
Ellos estaban enrolados por clanes, de la siguiente manera: De Jud, jefes de mil hombres: Adn, el jefe, con 300000 guerreros.
A su lado, Iehojann, con 280000 hombres.
A su lado, Amasas, hijo de Zicr, que se haba consagrado espontneamente al Seor, con 200000 guerreros.
De Benjamn: Eliad, guerrero valeroso, con 200000 hombres armados de arco y escudo.
A su lado, Iehozabad, con 180000 hombres equipados para la guerra.
Estos eran los que estaban al servicio del rey, sin contar los que l haba apostado en las ciudades fortificadas de todo Jud.
Josafat tuvo riquezas y gloria en abundancia. Y como se haba emparentado con Ajab,
al cabo de unos aos baj a visitarlo a Samara. Ajab sacrific gran cantidad de ovejas y bueyes para l y para la gente que lo acompaaba, y lo indujo a subir contra Ramot de Galaad.
Ajab, rey de Israel, dijo a Josafat, rey de Jud: "Iras conmigo contra Ramot de Galaad?". Josafat respondi al rey de Israel: "Cuenta conmigo como contigo mismo, con mi gente como con la tuya".
Pero aadi: "Consulta primero la palabra del Seor".
El rey de Israel reuni a los profetas -unos cuatrocientos hombres- y les pregunt: "Podemos ir a combatir contra Ramot de Galaad, o debo desistir?". Ellos respondieron: "Sube, y el Seor la entregar en manos del rey".
Pero Josafat insisti: "No queda por ah algn profeta del Seor para consultar por medio de l?".
El rey de Israel dijo a Josafat: "S, queda todava un hombre por cuyo intermedio se podra consultar al Seor. Pero yo lo detesto, porque nunca me vaticina nada bueno, sino slo desgracias: es Miqueas, hijo de Iml". "No hable el rey de esa manera", replic Josafat.
Entonces el rey de Israel llam a un eunuco y orden: "Que venga en seguida Miqueas, hijo de Iml".
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono, con sus vestiduras reales, sobre la explanada que est a la entrada de la puerta de Samara, mientras todos los profetas vaticinaban delante de ellos.
Sedecas, hijo de Canaan, se haba hecho unos cuernos de hierro y deca: "As habla el Seor: Con esto embestirs a Aram hasta acabar con l"
Y todos los profetas vaticinaban en el mismo sentido, diciendo: "Sube a Ramot de Galaad y triunfars! El Seor la entregar en manos del rey".
El mensajero que haba ido a llamar a Miqueas le dijo: "Mira que las palabras de los profetas anuncian a una sola voz buena fortuna para el rey. Habla t tambin como uno de ellos, y anuncia la victoria".
Pero Miqueas replic: "Por la vida del Seor, slo dir lo que mi Dios me diga!".
Cuando se present al rey, este le dijo: "Miqueas, podemos ir a combatir contra Ramot de Galaad, o debo desistir?". El le respondi: "Sube y triunfarn; ellos sern entregados en manos de ustedes".
Pero el rey le dijo: "Cuntas veces tendr que conjurarte a que no me digas ms que la verdad en nombre del Seor?".
Miqueas dijo entonces: "He visto a todo Israel disperso por las montaas, como ovejas sin pastor. El Seor ha dicho: Estos ya no tienen dueo; vulvase cada uno a su casa den paz".
El rey de Israel dijo a Josafat: "No te haba dicho que este no me vaticina nada bueno, sino slo desgracias?".
Miqueas sigui diciendo: "Por eso, escuchen la palabra del Seor: Yo vi al Seor sentado en su trono, y todo el Ejrcito de los cielos estaba de pie a su derecha y a su izquierda.
El Seor pregunt: "Quin seducir a Ajab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad?". Ellos respondieron, uno de una manera y otro de otra.
Entonces se adelant el espritu y, puesto de pie delante del Seor, dijo: "Yo lo seducir". "Cmo?", pregunt el Seor.
El respondi: "Ir y ser un espritu de mentira en la boca de todos sus profetas". Entonces el Seor le dijo: "T logrars seducirlo. Ve y obra as".
Ahora, el Seor ha puesto un espritu de mentira en la boca de estos profetas, porque l ha decretado tu ruina".
Sedecas, hijo de Canaan, se acerc a Miqueas y le dio una bofetada, diciendo: "Por dnde se me escap el espritu del Seor para hablarte a ti?".
Miqueas repuso: "Eso lo vers el da en que vayas de una habitacin a otra para esconderte".
Entonces el rey de Israel orden: "Tomen a Miqueas y llvenlo a Amn, el gobernador de la ciudad, y a Jos, el hijo del rey.
Ustedes dirn: As habla el rey: Encierren a este hombre en la crcel y tnganlo a pan y agua, hasta que yo regrese victorioso".
Miqueas replic: "Si t regresas victorioso, quiere decir que el Seor no ha hablado por mi boca".
El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, subieron hacia Ramot de Galaad.
Y el rey de Israel dijo a Josafat: "Yo me voy a disfrazar para entrar en batalla, pero t qudate con tus vestiduras". El rey de Israel se disfraz, y entraron en combate.
El rey de Aram, por su parte, haba dado esta orden a los comandantes de sus carros de guerra: "No ataquen a nadie, ni pequeo ni grande, sino slo al rey de Israel".
Cuando los comandantes de los carros vieron a Josafat, dijeron: "Es el rey de Israel!", y lo rodearon para atacarlo. Josafat lanz un grito y el seor lo socorri: Dios los alej de l.
Los comandantes de los carros, al ver que ese no era el rey de Israel, dejaron de perseguirlo.
Pero un hombres dispar su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la coraza. El rey dijo al conductor de su carro: "Vuelve atrs y scame del campo de batalla, porque estoy malherido".
Aquel da, el combate fue muy encarnizado. El rey de Israel se mantuvo de pie sobre su carro frente a los arameos hasta la tarde, y muri a la puesta del sol.
Cuando Josafat, rey de Jud, regresaba sano y salvo a Jerusaln,
le sali al encuentro Jeh, hijo de Janan, el vidente, y el dijo: "Tenas que ayudar al impo y favorecer a los que odian al Seor? Por eso has trado sobre ti la clera del Seor.
Sin embargo, tienes algunas cosas buenas, porque has quemado los postes sagrados que han desaparecido del pas, y te has esforzado por buscar a Dios de todo corazn".
Josafat resida en Jerusaln, pero sali de nuevo para visitar a su pueblo, desde Berseba hasta la montaa de Efram, y lo hizo volver al Seor, el Dios de sus padres.
Estableci jueces en el pas, en todas y casa una de las ciudades fortificadas de Jud,
y dijo a los jueces: "Miren bien lo que hacen, porque ustedes no deben juzgar en nombre de los hombres, sino del Seor, que est con ustedes cuando administran la justicia.
Que permanezca sobre ustedes el temor del Seor! Tengan mucho cuidado con lo que hacen, porque el Seor, nuestro Dios, no tolera la injusticia, ni la acepcin de personas, ni el soborno".
Tambin en Jerusaln, Josafat estableci levitas, sacerdotes y jefes de familia de Israel, para dictar las sentencias del Seor y dirimir los pleitos entre los habitantes de Jerusaln.
Les dio estas instrucciones: "Obren siempre con temor del Seor, con fidelidad e integridad de corazn.
En todo pleito que provenga de sus hermanos residentes en cualquier ciudad -ya sean causas de sangre o cuestiones relativas a la Ley, a los mandamientos, a los preceptos y a las costumbres- ustedes debern instruirlos, para que no se hagan culpables delante del Seor y su ira no se encienda contra ustedes y contra sus hermanos. Obren de esta manera, y no se harn culpables.
El sacerdote Amaras tendr autoridad sobre ustedes en todos los asuntos concernientes al Seor, y Zebadas, hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en todos los asuntos concernientes al rey. Los levitas les servirn de escriban. Tengan nimo y pnganse a trabajar! Y que el Seor est con los hombres de bien!".
Despus de un tiempo, los moabitas y los amonitas, junto con algunos amonitas, fueron a combatir contra Josafat.
Entonces informaron a Josafat, dicindole: "Una gran multitud, procedente de Edom, avanza contra ti desde el otro lado del mar, y ya estn en Jasasn Tamar, es decir, en Engad.
Josafat, muy atemorizado, decidi consultar al Seor y proclam un ayuno en todo Jud.
Jud se reuni para implorar al Seor, y acudi gente de todas las ciudades.
Entonces Josafat se puso de pie en medio de la asamblea de Jud y de Jerusaln, en la Casa del Seor, delante del atrio nuevo,
y dijo: "Seor, Dios de nuestros padres, acaso no eres t el Dios del cielo y el que dominas a todos los reinos de las naciones? No estn en tu mano la fuerza y el poder, sin que nadie pueda resistirte?
No has sido t, Dios nuestro, el que expulsaste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y se la entregaste para siempre a los descendientes de tu amigo Abraham?
Ellos la han habitado y han edificado un Santuario para tu Nombre, diciendo:
"Si nos sobreviene alguna desgracia -la espada, el castigo, la peste o el hambre- nos presentaremos delante de esta Casa y delante de ti, porque tu Nombre reside en ella; te invocaremos den nuestra angustia, y t oirs y nos salvars".
Mira ahora a los amonitas, a los moabitas y a los de las montaas de Ser: t no permitiste que Israel entrara en sus tierras cuando sala de Egipto, y por eso l se apart de ellos y no los destruy.
Ahora ellos nos pagan viniendo a expulsarnos de tu propiedad, la que t nos has dado en posesin.
Dios nuestro, no hars justicia contra ellos? Porque nosotros no tenemos fuera contra esta gran multitud que viene a atacarnos, y no sabemos qu hacer. Pero nuestros ojos estn puestos en ti".
Todo Jud permaneca de pie delante del Seor, con sus nios, sus mujeres y sus hijos.
Entonces el espritu del Seor descendi sobre Iajaziel, hijo de Zacaras, hijo de Benaas, hijo de Ieiel, hijo de Matanas, uno de los levitas de los hijos de Asaf, que estaba en medio de la asamblea.
Y l dijo: "Presten atencin, todo Jud, todos ustedes, habitantes de Jerusaln, y t, rey Josafat! As les habla el Seor: No teman ni se acobarden ante esa gran muchedumbre, porque esta guerra no es de ustedes sino de Dios.
Bajen a atacarlos maana: ellos suben por la cuesta de Sis y ustedes los encontrarn al extremo del valle, frente al desierto de Ieruel.
No tendrn necesidad de combatir en esta ocasin: detnganse all sin moverse y vern la salvacin que el Seor les tienen preparada. No teman ni se acobarden, Jud y Jerusaln! Salgan maana a enfrentarse con ellos, porque el Seor estar con ustedes".
Josafat se postr con el rostro en tierra; y todo Jud y los habitantes de Jerusaln se postraron ante el Seor para adorarlo.
Y los levitas del grupo de los descendientes de Quehat y de los descendientes de Cor se levantaron para alabar en alta voz al Seor, el Dios de Israel.
Al da siguiente, muy de madrugada, salieron hacia el desierto de Tcoa. Mientras salan, Josafat se puso de pie y dijo: "Escuche, Jud y habitantes de Jerusaln! Tengan confianza en el Seor, nuestro Dios, y estarn seguros; confen en sus profetas y triunfarn".
Despus de consultar al pueblo, design a unos cantores, para que avanzaran al frente de los guerreros, revestidos con los ornamentos sagrados y alabaran al Seor, diciendo: "Alaben al Seor, porque es eterno su amor!".
En el momento en que ellos comenzaron las aclamaciones y las alabanzas, el Seor sembr la discordia entre los amonitas, los moabitas y los de las montaas de Ser que haba venido a invadir a Jud, y se batieron entre s.
Los amonitas y los moabitas se levantaron contra los habitantes de las montaas de Ser, para consagrarlos al exterminio total y aniquilarlos, y cuando acabaron con los habitantes de Ser, se destruyeron mutuamente.
Cuando los hombres de Jud llegaron a la cima que domina el desierto y volvieron sus ojos hacia la multitud, no vieron ms que cadveres tendidos por tierra, porque ninguno haba podido escapar.
Josafat y su pueblo fueron a saquear los despojos y encontraron mucho ganado, provisiones, ropa y objetos preciosos: fue tanto lo que recogieron que no se lo podan llevar. Emplearon tres das en saquear el botn, porque era muy abundante.
Al cuarto da se reunieron en el valle de la Bendicin, donde bendijeron al Seor; por eso se dio a este lugar el nombre de valle de la Bendicin hasta el da de hoy.
Despus, todos los hombres de Jud y de Jerusaln, con Josafat a la cabeza, regresaron jubilosamente a Jerusaln, porque el Seor los haba hecho triunfar sobre sus enemigos.
Entraron en Jerusaln, en la Casa del Seor, al son de arpas, ctaras y trompetas.
El terror de Dios se apoder de los reyes de todos los pases, cuando estos se enteraron de que el Seor haba combatido contra los enemigos de Israel.
El reinado de Josafat goz de tranquilidad, y su Dios le dio paz por todas partes.
Josafat rein sobre Jud. Tena treinta y cinco aos cuando inici su reinado, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Azub, hija de Silj.
Sigui en todo el camino de su padre As y no se apart de l, haciendo lo que es recto a los ojos del Seor.
Sin embargo, no desaparecieron los lugares altos y el pueblo an no se haba entregado de corazn al Dios de sus padres.
El resto de los hechos de Josafat, desde el comienzo hasta el fin, estn escritos en las Memoras de Jeh, hijo de Janan, que se encuentran incluidas en el Libro de los reyes de Israel.
Despus de esto, Josafat, rey de Jud, se ali con Ocozas, rey de Israel, aunque este proceda mal.
Se asoci con l para construir barcos que fueran a Tarsis, y los fabricaron en Esin Guber.
Entonces Eliezer, hijo de Dodaas, de Mares, profetiz contra Josafat diciendo: "Por haberte aliado con Ocozas, el Seor abri una brecha en tus obras". En efecto, los barcos naufragaron y no pudieron ir a Tarsis.
Josafat se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con sus antepasados en la Ciudad de David. Su hijo Joram lo sucedi en el trono.
Joram tena seis hermanos, hijos de Josafat, que eran: Azaras, Iejiel, Zacaras, Azariahu, Micael y Sefatas. Todos eran hijos de Josafat, rey de Israel.
Su padre les haba hecho muchos regalos de oro, plata y objetos preciosos, adems de algunas ciudades fortificadas de Jud. Pero l haba entregado el reino a Joram porque era el hijo mayor;
y cuando Joram tom posesin del reino de su padre y se afianz en el poder, degoll a todos sus hermanos y a algunos de los jefes de Israel.
Joram tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
Sigui el camino de los reyes de Israel, conforme a lo que haba hecho la casa de Ajab, porque se haba casado con una hija de Ajab; e hizo lo que es malo a los ojos del Seor.
Pero el Seor no quiso destruir a la casa de David, en razn de la alianza que haba concluido con l, y de la promesa que le haba hecho de darles, a l y a sus hijos, una lmpara para siempre.
Durante el reinado de Joram, Edom se rebel contra Jud, y se instituy un rey.
Entonces Joram cruz la frontera con sus jefes y todos sus carros de guerra. Durante la noche atac a los edomitas que lo tenan cercado, a l y a los jefes de los carros de guerra.
Sin embargo, Edom se libr de la dominacin de Jud hasta el da de hoy. Tambin Libn se rebel contra l en esa misma poca, porque l haba abandonado al Seor, el Dios de sus padres.
Adems, Joram construy los lugares altos en las montaas de Jud, incit a la prostitucin a los habitantes de Jerusaln e hizo extraviar a Jud.
Entonces le lleg un escrito del profeta Elas que deca: "As habla el Seor, el Dios de tu padre David: T no has seguido los caminos de tu padre Josafat, ni los de As, rey de Jud,
sino que imitaste a los reyes de Israel e incitaste a Jud y a los habitantes de Jerusaln a que se prostituyeran como la familia de Ajab. Tambin has asesinado a tus hermanos, la familia de tu padre, que eran mejores que t.
Por eso el Seor infligir un terrible castigo a tu pueblo, a tus hijos, a tus mujeres y a todos tus bienes.
T mismo padecers muchas dolencias, y una enfermedad maligna te ir carcomiendo las entraas da tras da".
El Seor excit contra Joram la hostilidad de los filisteos y de los rabes vecinos de los cusitas,
que atacaron a Jud, la invadieron y se apoderaron de todos los tesoros que haba en el palacio real, y tambin de sus hijos y de sus mujeres; solamente le qued Ocozas, que era el menor de sus hijos.
Por ltimo, el Seor lo hiri con una enfermedad incurable del vientre.
Y despus de un tiempo, al cabo de dos aos, la enfermedad le carcomi las entraas, y muri en medio de terribles dolores. Su pueblo no quem perfumes por l, como haba hecho por sus padres.
Tena treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln. Se fue sin que lo lloraran, y lo sepultaron en la Ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
Los habitantes de Jerusaln proclamaron rey den lugar de Joram a Ocozas, su hijo menor, porque la banda que invadi el campamento con los rabes haba asesinado a todos los hijos mayores. As rein Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud.
Ocozas tena cuarenta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein un solo ao en Jerusaln. Su madre se llamaba Atala, y era hija de Omr.
El tambin sigui los caminos de la casa de Ajab, porque su madre lo instigaba a cometer el mal.
Hizo lo que es malo a los ojos del Seor, como los de la familia de Ajab, porque despus de la muerte de su padre, ellos fueron sus consejeros para ruina de l.
Por consejo de ellos, fue con Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, a combatir contra Jazael, rey de Aram, en Ramot de Galaad. Los arameos hirieron a Joram,
y este volvi a Izreel para hacerse curar de las heridas que le haban infligido en Ramot, en la batalla contra Jazael, rey de Aram. Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud, baj a Izreel para visitar a Joram, hijo de Ajab, que se encontraba enfermo.
Esta visita a Joram estaba dispuesta por Dios para ruina de Ocozas. Porque cuando lleg, sali con Joram a luchar contra Jeh, hijo de Nims, a quien el Seor haba ungido para extirpar la casa de Ajab.
Mientras Jeh haca justicia con la familia de Ajab, se encontr con los jefes de Jud y con los hijos de los hermanos de Ocozas, que estaban a su servicio, y los mat.
Despus busc a Ocozas, y lo capturaron en Samara, donde se haba ocultado. Luego lo llevaron a la presencia de Jeh y lo mataron. Pero le dieron sepultura, porque decan: "Es el hijo de Josafat, el que busc al Seor de todo corazn". En la familia de Ocozas no qued nadie capaz de reinar.
Atala, la madre de Ocozas, al ver que haba muerto su hijo, comenz a exterminar todo el linaje real de la tribu de Jud.
Pero Joseb, hija del rey, tom a Jos, hijo de Ocozas, lo sac de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que serva de dormitorio. Joseb, hija del rey Joram, esposa del sacerdote Iehoiad y hermana de Ocozas, lo ocult a los ojos de Atala y no lo mataron.
As estuvo con ellos seis aos en la Casa de Dios, mientras Atala reinaba sobre el pas.
Al sptimo ao, Iehoiad se arm de valor y reuni a los centuriones: a Azaras, hijo de Ierojam, a Ismael, hijo de Iehojann, a Azaras, hijo de Obed, a Maaseas, hijo de Adas, y a Elisafat, hijo de Zicr. Hizo un pacto con ellos,
y recorrieron todo el territorio de Jud congregando a los levitas de todas las ciudades y a los jefes de familia de Israel. Cuando llegaron a Jerusaln,
toda la asamblea sell una alianza con el rey en la Casa de Dios. Iehoiad les dijo: "Aqu est el hijo del rey. El debe reinar, como lo dijo el Seor acerca de los descendientes de David.
Ustedes harn lo siguiente: un tercio de ustedes, los sacerdotes y levitas que entran de servicio el da sbado, montarn guardia en las puertas;
otro tercio ocupar la casa del rey, y el otro tercio se quedar en la puerta del Fundamento. Mientras tanto, todo el pueblo permanecer en los atrios de la Casa del Seor.
Que nadie entre en la Casa del Seor, fuera de los sacerdotes y levitas que estn de servicio. Ellos podrn entrar, porque estn consagrados. Pero todo el pueblo observar las prescripciones del Seor.
Los levitas formarn un crculo alrededor del rey, con las armas en la mano. Cualquiera que intente penetrar en el Templo, morir. Permanezcan junto al rey dondequiera que vaya".
Los levitas y todo Jud ejecutaron exactamente lo que les haba ordenado el sacerdote Iehoiad. Cada uno de ellos tom a sus hombres -los que entraban de servicio y los que eran relevados el da sbado- porque el sacerdote Iehoiad no haba exceptuado a ninguna de las clases.
El sacerdote Iehoiad entreg a los centuriones las lanzas, los escudos y los broqueles del rey David, que estaban en la Casa de Dios.
Luego apost a toda la tropa, casa uno con una jabalina en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un crculo alrededor del rey.
Entonces hicieron salir al hijo del rey, le impusieron la diadema y el Testimonio, lo proclamaron rey, y Iehoiad y sus hijos lo ungieron, aclamando: "Viva el rey!".
Atala oy el gritero de la gente que corra y aclamaba al rey, y se dirigi hacia la Casa del Seor, donde estaba el pueblo.
Y al ver al rey de pie sobre el estrado, junto a la entrada, a los jefes y las trompetas junto al rey, a todo el pueblo que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, y a los cantores que dirigan las aclamaciones con sus instrumentos musicales, rasg sus vestiduras y grit: "Traicin! Traicin!".
Entonces el sacerdote Iehoiad imparti rdenes a los centuriones encargados de la tropa, dicindoles: "Hganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada". Porque el sacerdote haba dicho: "No la maten la Casa del Seor".
La llevaron a empujones, y por la entrada de la puerta de los Caballos leg a la casa del rey; all la mataron.
Iehoiad sell una alianza entre el Seor, el rey y todo el pueblo, comprometindose este a ser el pueblo del Seor.
Luego, todo el pueblo se dirigi al templo de Baal, lo derrib y destroz sus altares y sus imgenes. Y a Matn, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares.
Iehoiad estableci puestos de guardia en la casa del Seor, a las rdenes de los sacerdotes que David haba distribuido en la Casa del Seor, para ofrecer holocaustos al Seor -como est escrito en la Ley de Moiss -con alegra y con cantos, segn las prescripciones de David.
Puso porteros en las puertas de la Casa del Seor, para que no entrara absolutamente nada impuro.
Despus reuni a los centuriones, a los dignatarios, a las autoridad del pueblo y a toda la gente del pas; hizo descender a la Casa del Seor al rey, y entraron en la casa del rey por la puerta Alta. All hicieron sentar al rey en el trono real.
Toda la gente del pas se alegr y la ciudad permaneci en calma. A Atala la haban pasado al filo de la espada.
Jos tena siete aos cuando inici su reinado, y rein cuarenta aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Sibia, y era de Berseba.
Jos hizo lo que es recto a los ojos del Seor mientras vivi el sacerdote Iehoiad,
Este lo hizo casar con dos mujeres, y l tuvo hijos e hijas.
Despus de esto, Jos resolvi restaurar la Casa del Seor.
Reuni a los sacerdotes y a los levitas, y les dijo: "Salgan todos los aos por las ciudades de Jud, y recojan dinero de todo Israel para restaurar la Casa de nuestro Dios. Hganlo lo antes posible". Pero los levitas no se apresuraron a hacerlo.
Entonces el rey llam al Sumo Sacerdote Iehoiad y le pregunt: "Por qu no les has insistido a los levitas para que traigan de Jud y de Jerusaln las contribuciones que Moiss, el servidores de Dios, y la asamblea de Israel prescribieron para la Carpa del Testimonio?
Porque Atala, la impiedad en persona, y sus secuaces han dejado deteriorar la Casa de Dios, y han destinado al culto de los Baales las ofrendas consagradas a la Casa del Seor".
Entonces el rey orden que se hiciera una cofre y se lo colocara junto a la puerta de la casa del Seor, en la parte exterior;
y se proclam en Jud y en Jerusaln que trajeran al Seor la contribucin que Moiss, el servidor de Dios, haba impuesto a Israel en el desierto.
Todos los jefes y el pueblo se alegraron, y traan sus ofrendas y las echaban en el cofre hasta que se llenaba.
Cuando era el momento de llevar el cofre a la administracin real por medio de los levitas, si vean que haba mucho dinero vena el secretario del rey y el inspector del Sumo Sacerdote, vaciaban el cofre para retirar el dinero y luego lo volvan a colocar en su lugar. As se haca cada da, y se reuna mucho dinero.
El rey y Iehoiad se lo entregaban a los encargados de las obras de la Casa del Seor, y tambin herreros y fundidores de bronce para repararla.
Cuando los obreros pusieron manos a la obra, el trabajo fue progresando hasta que la Casa de Dios qued restaurada y consolidada.
Y una vez terminada la obra, trajeron el resto del dinero al rey y a Iehoiad, a fin de que se fabricaran utensilios para la Casa del Seor: recipientes para el uso litrgico y para los holocaustos, vasos y objetos de oro y plata. Mientras vivi Iehoiad se ofrecieron continuamente holocaustos en la Casa del Seor.
Iehoiad envejeci y muri colmado de das, cuando tena ciento treinta aos.
Lo sepultaron junto a los reyes, en la Ciudad de David, porque haba obrado bien en Israel en lo que respecta a Dios y a su Casa.
Despus de la muerte de Iehoiad, los jefes de Jud fueron a postrarse delante del rey, y este se dej llevar por sus palabras.
Entonces abandonaron la Casa del Seor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los dolos. Por este pecado, se desat la indignacin del Seor contra Jud y Jerusaln.
Les envi profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Seor, pero no quisieron escucharlos.
El espritu de Dios revisti a Zacaras, hijo del sacerdote Iehoiad, y este se present delante del pueblo y les dijo: "As habla Dios: Por qu quebrantan los mandamientos del Seor? As no conseguirn nada. Por haber abandonado al Seor, l los abandonar a ustedes!".
Ellos se confabularon contra l, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Seor.
El rey Jos no se acord de la fidelidad que le haba profesado Iehoiad, padre de Zacaras, e hizo matar a su hijo, el cual exclam al morir: "Que el Seor vea esto y les pida cuenta!".
Al comenzar el ao, el ejrcito de los arameos subi a combatir contra Jos. Invadieron Jud y Jerusaln, ejecutaron a todos los jefes que haba en el pueblo, y enviaron el botn al rey de Damasco.
Aunque el ejrcito de Aram haba venido con pocos hombres, el Seor entreg en sus manos a un ejrcito mucho ms numeroso, por haberlo abandonado a l, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Jos,
y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiracin contra l para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiad, y lo mataron cuando estaba en su lecho. As muri, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.
Los conjurados fueron Zabad, hijo de Simat, la monita, y Jozabad, hijo de Simrit, la moabita.
Todo lo que se refiere a sus hijos, a los numerosos orculos pronunciados contra l y a al restauracin de la Casa de Dios, est escrito en el Comentario al libro de los Reyes. Su hijo Amasas rein en lugar de l.
Amasas tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Iehoadn, y era de Jerusaln.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, aunque no de todo corazn.
Cuando su poder real qued plenamente afianzado, mat a los servidores que haban dado muerte al rey, su padre.
Pero no hizo morir a los hijos de ellos, cumpliendo lo que est en la Ley, en el libro de Moiss, donde el Seor prescribi lo siguiente: "Los padres no morirn por las culpas de los hijos, ni los hijos por las de los padres, sino que cada uno morir por su propio pecado".
Amasas reuni a la gente de Jud y puso al frente de todo Jud y de Benjamn, agrupados por familias, jefes de mil y de cien hombres. Registr a los que tenan ms de veinte aos, y comprob que haba trescientos mil guerreros aptos para salir en campaa, armados de lanza y escudo.
Luego reclut cien mil mercenarios de Israel, por cien talentos de plata.
Pero un hombre de Dios se present ante l y le dijo: "Que no vaya contigo, rey, un ejrcito de Israel, porque el Seor no est con Israel, con esos efraimitas.
Si ellos te acompaan, por ms que luches valerosamente, Dios te har caer ante el enemigo. Porque es Dios el que tiene poder para socorrer y derribar".
Pero Amasas dijo al hombre de Dios: "Y qu pasa con los cien talentos de plata que entregu a la tropa de Israel?". El hombre de Dios respondi: "El Seor puede darte mucho ms".
Entonces Amasas licenci a la tropa que haba venido de Efram, para que se fueran a su tierra. Ellos se indignaron contra Jud y volvieron enfurecidos a su tierra.
Amasas se sinti fuerte ya avanz al frente de sus tropas hasta el valle de la Sal, donde mat a diez mil hombres de Ser.
Los hombres de Jud capturaron vivo a otros diez mil y los llevaron hasta la cumbre de La Roca. Desde all los despearon, y todos murieron destrozados.
Mientras tanto, las tropas que Amasas haba despedido para que no fueran con l a la guerra, invadieron las ciudades de Jud, desde Samara hasta Bet Jorn, y mataron a tres mil personas, recogiendo adems un gran botn.
Despus que Amasas volvi de derrotar a los edomitas, introdujo a los dioses de los habitantes de Ser y los tom como propios, se postr delante de ellos y les quem incienso.
Entonces la ira del Seor se encendi contra Amasas y el envi un profeta para decirle: "Por qu has buscado a los dioses de esa gente, que no han podido salvar a su pueblo de tus manos?".
Mientras el profeta le estaba hablando, Amasas le replic: "Quin te ha nombrado consejero del rey? No insistas! O quieres que te maten?". El profeta desisti, no sin antes decir: "Yo s que Dios ha decidido destruirte, por haber hecho esto y no haber escuchado mi consejo".
Despus de hacerse aconsejar, Amasas, rey de Jud, envi mensajeros a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, para decirle: "Ven a enfrentarte conmigo cara a cara!".
Pero Jos, rey de Israel, mand a decir a Amasas, rey de Jud: "El cardo del Lbano mand a decir al cedro del Lbano: Dale tu hija por esposa a mi hijo. Pero un animal salvaje del Lbano pas y pisote el cardo.
T dices: "He derrotado a Edom", y por eso tu corazn se ha engredo y se glora. Qudate ahora en tu casa! Para qu comprometerte en una guerra desastrosas y sucumbir, t y Jud contigo?".
Amasas no hizo caso, porque Dios as lo haba dispuesto, para entregarlo en manos de Jos por haber venerado a los dioses de Edom.
Entonces subi Jos, rey de Israel, y se enfrentaron l y Amasas, rey de Jud, en Bet Semes de Jud.
Jud cay derrotado ante Israel, y cada uno huy a su carpa.
Jos, rey de Israel, tom prisionero en Bet Semes a Amasas, hijo de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud. Lo llev a Jerusaln y abri una brecha de doscientos metros en el muro de Jerusaln, desde la puerta de Efram hasta la puerta del ngulo.
Se apoder de todo el oro y la plata y de todos los objetos que se hallaban en la Casa de Dios, al cuidado de Obededom; se llev los tesoros de la casa del rey y algunos rehenes, y se volvi a Samara.
Amasas, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
El resto de los hechos de Amasas, desde el comienzo hasta el fin, no est escrito en el Libro de los reyes de Jud y de Israel?
A partir del momento en que Amasas dej de seguir al Seor, se urdi una conspiracin contra l en Jerusaln. El huy a Laquis, pero lo hicieron perseguir hasta Laquis y all le dieron muerte.
Despus lo trasladaron sobre unos caballos, y fue sepultado con sus padres en la Ciudad de David.
Todo el pueblo de Jud tom a Ozas, que tena diecisis aos, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amasas.
El fue quien reconstruy Elat y la recuper para Jud despus de la muerte del rey.
Ozas tena diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jecolas, y era de Jerusaln.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, tal como lo haba hecho su padre Amasas.
Busc a Dios durante la vida de Zacaras, que lo haba instruido en el temor de Dios, y mientras busc al Seor, Dios lo hizo prosperar.
Ozas sali a combatir contra los filisteos y derrib las murallas de Gat, de Iabn y de Asdod. Despus construy fortalezas en Asdod y en la regin de los filisteos.
Dios lo ayud contra los filisteos, contra los rabes que habitaban en Gur Baal y contra los meonitas.
Los amonitas le pagaban tributo, y su fama se extendi hasta las fronteras de Egipto, porque se haba hecho muy poderoso.
Adems, construy torres en Jerusaln, en la puerta del ngulo, en la puerta del Valle y en la Esquina, y las fortific.
Tambin construy torres en el desierto y abri muchas cisternas, porque tena abundante ganado en la llanura y en la meseta. Tena adems labradores y viadores en las montaas y en los viedos, ya que era amante de la agricultura.
Ozas tena un ejrcito equipado para la guerra y pronto para salir en campaa, agrupados segn el censo realizado por el escriba Ieiel y el secretario Maaseas. Este ejrcito estaba a las rdenes de Jananas, uno de los oficiales del rey.
Los jefes de familia que estaban al frente de soso guerreros valerosos sumaban en total dos mil seiscientos.
Estos tenan bajo su mando un ejrcito de trescientos siete mil quinientos soldados, capacitados para ayudar valientemente al rey contra sus enemigos.
Ozas provey a todo este ejrcito de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas.
Adems, mand construir en Jerusaln mquinas de guerra ideadas por expertos, para ser colocadas sobre las torres y los ngulos, a fin de arrojar flechas y grandes piedras. Su fama se extendi hasta muy lejos, porque con la ayuda extraordinaria de Dios lleg a hacerse fuerte.
Pero cuando se hizo fuerte, su corazn se ensoberbeci hasta pervertirse, y se rebel contra el Seor, su Dios, entrando en el Templo del Seor para ofrecer incienso sobre el altar de los perfumes.
Detrs de l entr el sacerdote Azaras con otros ochenta sacerdotes del Seor, hombres valerosos,
los cuales se opusieron al rey Ozas, dicindole: "Ozas, no te corresponde a ti ofrecer incienso al Seor, sino a los sacerdotes hijos de Aarn, que han sido consagrados para quemar el incienso. Aljate del Santuario, porque te has rebelado, y eso no ser para ti un ttulo de gloria a los ojos del Seor Dios".
Ozas, que tena el incensario en la mano para ofrecer el incienso, se enfureci contra los sacerdotes. Pero en ese mismo momento le brot lepra en su frente, delante de los sacerdotes, en el Templo del Seor, junto al altar de los perfumes.
El Sumo Sacerdote Azaras y todos los dems sacerdotes, al volverse hacia l, vieron que tena lepra en la frente. Entonces lo expulsaron de all, y l mismo se apresur a salir porque el Seor lo haba herido.
El rey Ozas qued leproso hasta el da de su muerte. Tuvo que habitar en una casa apartada, porque estaba excluido de la Casa del Seor a causa de su lepra. Su hijo Jotam estaba al frente del palacio real y gobernaba a todo el pueblo del pas.
El resto de los hechos de Ozas, desde el comienzo hasta el fin, fue escrito por el profeta Isaas, hijo de Ams.
Ozas se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron con ellos en el campo adyacente a la sepultura de los reyes, porque dijeron: "Es un leproso". Su hijo Jotam rein en lugar de l.
Jotam tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Ierus y era hija de Sadoc.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, como haba hecho su padre Ozas, pero no entr en el Templo del Seor. Mientras tanto, el pueblo segua corrompindose.
Fue l quien construy la puerta superior de la Casa del Seor, e hizo muchas obras en el muro de Ofel.
Construy asimismo ciudades en la montaa de Jud, y edific fortines y torres en los bosques.
Combati contra el rey de los amonitas y lo venci. Aquel ao, los amonitas le entregaron cien talentos de plata, diez mil medidas de trigo y diez mil de cebada. Lo mismo le pagaron el segundo y el tercer ao.
Jotam se hizo poderoso, porque proceda rectamente ante el Seor, su Dios.
El resto de los hechos de Jotam, sus guerras y sus proezas, estn escritas en el Libro de los reyes de Israel y de Jud.
Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln.
Jotam se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Su hijo Ajaz rein en lugar de l.
Ajaz tena veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. El no hizo lo que es recto a los ojos del Seor, a diferencia de su padre David.
Sigui los caminos de los reyes de Israel, e incluso hizo dolos de metal fundido para los Baales.
Quem incienso en el valle de Ben Hinnm e inmol a sus hijos den el fuego, segn las costumbres abominables de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
Ofreci sacrificios y quem incienso en los lugares altos, sobre las colinas y bajo todo rbol frondoso.
Entonces el Seor, su Dios, lo entreg en manos del rey de los arameos. Estos lo derrotaron y capturaron gran cantidad de prisioneros que fueron llevados a Damasco. Tambin fue entregado en manos del rey de Israel, que le infligi una gran derrota;
Pcaj, hijo de Remalas, mat en un solo da a ciento veinte mil hombres valientes de Jud, porque haban abandonado al Seor, el Dios de sus padres.
Zicr, un hombre valiente de Efram, mat a Maaseas, hijo del rey, a Azricam, mayordomo del palacio, y a Elcan, que ocupaba el segundo lugar despus del rey.
Los israelitas capturaron doscientos mil prisioneros entre las mujeres, los hijos y las hijas de sus hermanos; tambin les arrebataron un enorme botn y se lo llevaron a Samara.
Haba all un profeta del Seor, llamado Obed. El sali al encuentro del ejrcito que llegaba a Samara y les dijo: "El Seor, el Dios de sus padres, se enfureci contra Jud y lo entreg en manos de ustedes. Pero ustedes lo han masacrado con una furia tal que clama al cielo!
Y ahora pretenden convertir a los habitantes de Jud y de Jerusaln en esclavos y esclavas de ustedes! Acaso no son ustedes los verdaderos culpables delante del Seor, su Dios?
Por eso, escchenme y devuelvan los prisioneros que han capturado entre sus hermanos, porque la ira del Seor se ha encendido contra ustedes".
Entonces Azaras, hijo de Iojanam, Berequas, hijo de Mesilemot, Ezequas, hijo de Salm y Amas, hijo de Jadlai -que eran algunos de los jefes de los efraimitas- se levantaron contra los que regresaban de la expedicin
y les dijeron: "No traigan aqu a esos prisioneros, porque nos haramos culpables delante del Seor! Ustedes tratan de aumentar nuestros pecados y nuestras culpas, siendo as que nuestra culpa es ya demasiado grande y la ira del Seor pesa sobre Israel!".
Los soldados abandonaron a los prisioneros y el botn delante de los jefes y de toda la asamblea,
y algunos hombres, designados expresamente, se hicieron cargo de los prisioneros: vistieron a los que estaban desnudos con lo que haban recogido en el botn, les dieron ropa y calzado; los alimentaron, les dieron de beber y los perfumaron. Finalmente, los llevaron de vuelta, cargando sobre asnos a los que estaban dbiles, y los condujeron hasta Jeric, la ciudad de las Palmeras, junto a sus hermanos. Despus regresaron a Samara.
En ese tiempo, el rey Ajaz mand a pedir auxilio a los reyes de Asiria.
Porque los edomitas haban invadido de nuevo y derrotado a Jud, llevndose algunos prisioneros.
Los filisteos haban saqueado las ciudades de la Sefel y del Ngueb de Jud, se haban apoderado de Bet Semes, Aialn y Gederot, y tambin de Soc, Timn y Guimz, con sus respectivos poblados, establecindose en ellas.
As el Seor humillaba a Jud por culpa de Ajaz, rey de Jud, que haba fomentado el desenfreno en Jud y se haba rebelado contra el Seor.
Tiglat Pilser, rey de Asiria, en lugar de apoyarlo, lo atac y lo siti.
Ajaz tuvo que despojar la Casa del Seor, el palacio real y las casa de los prncipes, y le entreg todo al rey de Asiria; pero esto no le sirvi de nada.
Incluso durante el asedio, el rey Ajaz persisti en su rebelda contra el Seor.
El mismo ofreci sacrificios a los dioses de Damasco que lo haban derrotado, diciendo: "Ya que estos dioses ayudan a los reyes de Aram, yo les ofrecer sacrificios para que me ayuden tambin a m". Pero ellos causaron su ruina y la de todo Israel.
Ajaz junt los utensilios de la Casa de Dios y los hizo pedazos, cerr las puertas de la Casa del Seor y se edific altares en todos los rincones de Jerusaln;
y en cada una de las ciudades de Jud erigi lugares altos para quemar incienso a los dioses extranjeros, provocando as la indignacin del Seor, el Dios de sus padres.
El resto de los hechos de Ajaz y todas sus acciones, desde el comienzo hasta el fin, estn escritos en el Libro de los reyes de Jud y de Israel.
Ajaz se fue a descansar con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de Jerusaln, pero no lo llevaron al sepulcro de los reyes de Israel. Su hijo Ezequas rein en lugar de l.
Ezequas tena veintinueve aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Abi y era hija de Zacaras.
El hizo lo que es recto a los ojos del Seor, tal como haba hecho su padre David.
En el primer mes del primer ao de su reinado, Ezequas abri las puertas de la Casa del Seor y las restaur.
Despus convoc a los sacerdotes y a los levitas, los reuni en el atrio oriental
y les dijo: "Escchenme, levitas! Purifquense ahora y purifiquen la Casa del Seor, el Dios de sus padres, eliminando todas las impurezas que hay en el Santuario.
Porque nuestros padres se han rebelado y han hecho lo que es malo a los ojos del Seor, nuestro Dios; lo han abandonado y han apartado su rostro de la Morada del Seor, volvindole la espalda.
Tambin cerraron las puertas del Vestbulo del Templo, extinguieron las lmparas y no ofrecieron ms incienso ni holocaustos al Dios de Israel en su Santuario.
Por eso el Seor se irrit contra Jud y Jerusaln, y lo convirti en objeto de horror, de estupor y de burla, como ustedes pueden ver con sus propios ojos.
Por eso nuestros padres cayeron bajo la espada, y fueron llevados al cautiverio nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres!
Ahora yo quiero hacer una alianza con el Seor, el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira.
No sean negligentes, hijos mos, ya que el Seor los eligi a ustedes para que estn en su presencia, lo sirvan, le rindan culto y le ofrezcan incienso".
Entonces se presentaron los levitas: De los descendientes de Quehat: Majat, hijo de Amasai, y Joel, hijo de Azaras; de los descendientes de Merar: Quis, hijo de Abd, y Azaras, hijo de Iehalelel; de los descendientes de Gersn: Ioaj, hijo de Zim, y Edn, hijo de Ioaj;
de los descendientes de Elisafn; Simr y Ieiel; de los descendientes de Asaf: Zacaras y Matanas;
de los descendientes de Hernn: Iejiel y Simei; de los descendientes de Iedutn: Semaas y Uziel.
Estos reunieron a sus hermanos, se purificaron y luego fueron a purificar el Templo del Seor, conforme a la orden del rey y segn la palabra del Seor.
Despus, los sacerdotes penetraron en el interior de la Casa del Seor para purificarla, y sacaron al atrio todos los objetos impuros que encontraron en el Templo del Seor: all los recogan los levitas y los arrojaban al torrente del Cedrn.
El primer da del primer mes comenzaron la purificacin, y al octavo da llegaron al vestbulo del Santuario. Emplearon otros ocho das en purificar la Casa del Seor, de manera que la purificacin qued concluida el da diecisis del primer mes.
Entonces entraron a las habitaciones del rey Ezequas y le dijeron: "Hemos purificado toda la Casa del Seor, el altar de los holocaustos con todos sus utensilios, y la mesa de los panes de la ofrenda con todos sus utensilios.
Hemos restaurado y purificado todos los objetos que el rey Ajaz haba profanado con sus rebeldas durante su reinado: ahora estn delante del altar del Seor".
El rey Ezequas se levant de madrugada, reuni a los jefes de la ciudad y subi a la Casa del Seor.
Trajeron siete terneros, siete carneros, siete corderos y siete chivos para ofrecerlos en sacrificio expiatorio por el reino, por el Santuario y por Jud, y el rey orden a los sacerdotes, hijos de Aarn, que los ofrecieran en holocausto sobre el altar del Seor.
Primero inmolaron los terneros, y los sacerdotes recogieron la sangre y con ella hicieron una aspersin sobre el altar. Luego inmolaron los carneros y con su sangre hicieron una aspersin sobre el altar. Despus inmolaron los corderos y con sus sangre hicieron una aspersin sobre el altar.
Por ltimo, acercaron los chivos para el sacrificio expiatorio y los colocaron delante del rey y de la asamblea para que les impusieran las manos.
Los sacerdotes los inmolaron, y con la sangre derramada sobre el altar ofrecieron un sacrificio expiatorio por todo Israel, porque el rey haba ordenado que el holocausto y el sacrificio expiatorio se ofreciera por todo Israel.
El rey instal a los levitas en el Templo del Seor, con cmbalos, arpas y ctaras, como lo haban ordenado David, Gad, el vidente del rey, y el profeta Natn: este era, en efecto, un mandamiento de Dios, que haba sido dado por medio de sus profetas.
Cuando los levitas estuvieron preparados con los instrumentos de David y los sacerdotes con las trompetas,
Ezequas orden que se ofreciera el holocausto sobre el altar. En el momento de comenzar el holocausto, comenzaron tambin los cantos del Seor y sonaron las trompetas acompaadas por los instrumentos de David, rey de Israel.
Toda la asamblea permaneci postrada, mientras se cantaban los himnos y resonaban las trompetas, hasta que termin el holocausto.
Cuando se termin de ofrecer el holocausto, el rey y todos los que lo acompaaban, doblaron sus rodillas y se postraron.
Despus, el rey Ezequas y los jefes ordenaron a los levitas que alabaran al Seor con las palabras de David y de Asaf, el vidente. Ellos cantaron jubilosamente las alabanzas e, inclinndose, se postraron.
Ezequas tom la palabra y dijo: "Ahora que ustedes han sido consagrados al Seor, acrquense y presenten en la Casa del Seor sacrificios y ofrendas de accin de gracias". Entonces la asamblea ofreci sacrificios y ofrendas de accin de gracias, y los que eran generosos presentaron tambin holocaustos.
El nmero de holocaustos que ofreci la asamblea fue de sesenta terneros, cien carneros y doscientos corderos. Todo esto se ofreci como holocausto al Seor.
Se consagraron tambin seiscientos terneros y tres mil cabras y ovejas.
Pero como los sacerdotes eran pocos y no daban abasto para degollar todas las vctimas de los holocaustos, sus hermanos levitas les ayudaron hasta que el trabajo qued concluido y los sacerdotes se purificaron, porque los levitas se haban mostrado ms dispuestos a purificarse que los sacerdotes.
Hubo una gran cantidad de holocaustos, adems de la grasa de los sacrificios de comunin y de las libaciones para los holocaustos. As qued restablecido el culto en la Casa del Seor.
Ezequas y todo el pueblo se alegraron de que Dios hubiera predispuesto al pueblo, ya que todo pudo hacerse tan rpidamente.
Entonces Ezequas dio rdenes a todo Israel y Jud, y tambin escribi cartas a Efram y a Manass para que acudieran a la casa del Seor, en Jerusaln, a celebrar la Pascua en honor del Seor, el Dios de Israel.
El rey, sus jefes y toda la asamblea de Jerusaln se pusieron de acuerdo para celebrar esta Pascua en el segundo mes,
ya que no haban podido celebrarla a su debido tiempo, porque los sacerdotes no se haban purificado en nmero suficiente y el pueblo no se haba reunido en Jerusaln.
Esto pareci bien al rey y a toda la asamblea,
y decidieron anunciarlo a todo Israel, desde Berseba hasta Dan, para que fueran a celebrar la Pascua en honor del Seor, el Dios de Israel, en Jerusaln, porque la mayora no la haba celebrado como estaba prescrito.
Los enviados recorrieron todo Israel y Jud con las cartas del rey de sus jefes. En ellas se deca lo siguiente, conforme a la orden del rey: "Israelitas: vuelvan al Seor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y l se volver al resto que ha quedado de ustedes, y a los que han escapado de las manos de los reyes de Asiria.
No sean como sus padres y sus hermanos, que se rebelaron contra el Seor, el Dios de sus padres, y por eso l los entreg a la devastacin, como ustedes lo estn viendo.
No se obstinen como sus padres, extiendan sus manos hacia el Seor y entren en el Santuario que l ha santificado para siempre. Sirvan al Seor, su Dios, y el ardor de su ira se apartar de ustedes.
Si ustedes se convierten al Seor, sus hermanos y sus hijos sern tratados con misericordia y por aquellos que los han deportado, y podrn volver a esta tierra, porque el Seor, su Dios, es bondadoso y compasivo: l no apartar su rostro de ustedes si ustedes vuelven a l".
Los enviados fueron de ciudad en ciudad, por el territorio de Efram y Manass hasta Zabuln, pero todos se rean y se burlaban de ellos.
Solamente algunos hombres de Aser, de Manass y de Zabuln se sometieron y fueron a Jerusaln.
Pero fue sobre todo en Jud donde la mano del Seor movi los corazones para que se cumpliera unnimemente la orden del rey de los jefes, conforme a la palabra del Seor.
Una gran multitud se reuni en Jerusaln para celebrar la fiesta de los cimos en el segundo mes: fue una asamblea muy numerosa.
Primero retiraron los altares que haba en Jerusaln y todos los altares para el incienso, y los arrojaron al torrente Cedrn.
Luego inmolaron la Pascua el da catorce del segundo mes. Llenos de compuncin, los sacerdotes y los levitas se purificaron y ofrecieron holocaustos en el Templo del Seor.
Ocuparon sus puestos, conforme al ritual segn la ley de Moiss, el hombre de Dios, y los sacerdotes hacan aspersiones con la sangre que reciban de manos de los levitas.
Como en la asamblea haba muchos que no se haban purificado, los levitas se encargaron de inmolar las vctimas pascuales de todos los que no estaban debidamente purificados para consagrarlos al Seor.
En efecto, una gran parte del pueblo, sobre todo de Efram, de Manass, de Isacar y de Zabuln, no se haban purificado y, sin embargo, comieron la Pascua sin ajustarse a los prescrito. Pero Ezequas rog por ellos, diciendo: "Que el Seor por su bondad perdone
a todos los que estn dispuestos a buscar de corazn a Dios, el Seor, el Dios de sus padres, aunque no tengan la pureza requerida para las cosas santas!".
El Seor escuch a Ezequas y perdon al pueblo.
Los israelitas que se encontraban en Jerusaln celebraron con alegra la fiesta de los cimos durante siete das, mientras los levitas y los sacerdotes alababan diariamente al Seor con todas sus fuerzas.
Ezequas habl cordialmente a todos los levitas que se haban aplicado con tanto acierto al servicio del Seor. Y as continuaron la solemnidad durante siete das, ofreciendo los sacrificios de comunin y alabando al Seor, el Dios de sus padres.
Luego toda la asamblea resolvi prolongar la fiesta siete das ms, y as pasaron otros siete das de gran alegra.
Porque Ezequas, rey de Jud, haba reservado para la asamblea mil terneros y siete mil cabras y ovejas, mientras que los jefes haban aportado mil novillos y diez mil ovejas, y ya se haban purificado muchos sacerdotes.
Reinaba una gran alegra en toda la asamblea de Jud, lo mismo que entre los sacerdotes y levitas, entre los que haban llegado de Israel, los forasteros que llegaban del territorio de Israel y los habitantes de Jud.
Hubo una alegra muy grande en Jerusaln, porque desde los tiempos de Salomn, hijo de David, rey de Israel, no haba sucedido nada semejante en Jerusaln.
Despus, los sacerdotes levticos se pusieron a bendecir al pueblo: su voz fue escuchada y su oracin lleg hasta la santa morada de Dios en el cielo.
Una vez terminada la fiesta, los israelitas que se encontraban all salieron por las ciudades de Jud y destrozaron las piedras conmemorativas, talaron los postes sagrados y demolieron los lugares altos y los altares de todo Jud y Benjamn, y tambin los de Efram y Manass, hasta destruirlos completamente. Luego todos los israelitas regresaron a sus ciudades, cada uno a su posesin.
Ezequas restableci las clases de los sacerdotes y levitas, clase por clase, cada una segn su servicio sacerdotal o levtico, para ofrecer los holocaustos y los sacrificios de comunin, para servir al culto y cantar alabanzas e himnos en las puertas del campamento del Seor.
El rey destin una parte de sus rentas para los holocaustos de la maana y de la tarde, de los sbados, de los novilunios y de las solemnidades, como est escrito en la Ley del Seor.
Luego mand al pueblo que habitaba en Jerusaln que entregara la parte correspondiente a los sacerdotes y levitas, a fin de que estos pudieran dedicarse enteramente a la Ley del Seor.
Cuando se promulg la orden, los israelitas aportaron abundantemente las primicias del trigo, del vino nuevo, del aceite fresco, de la miel y de todos los productos del campo, y entregaron en abundancia el diezmo de todo.
Tambin la gente de Israel y de Jud que habitaba en las ciudades de Jud, entreg el diezmo del ganado mayor y menor, como asimismo el diezmo de las cosas santas consagradas al Seor, acumulndolas en montones.
Comenzaron a hacer los montones en el tercer mes, y en el sptimo ya haban terminado.
Ezequas y los jefes fueron a ver los montones, y bendijeron al Seor y a su pueblo Israel.
Ezequas pidi informacin a los sacerdotes y a los levitas acerca de esos montones,
y Azaras, el Sumo Sacerdote, de la casa de Sadoc, le respondi: "Desde que empezaron a traer las ofrendas a la Casa del Seor, hemos comido hasta saciarnos y ha sobrado muchsimo, porque el Seor ha bendecido a su pueblo: toda esta cantidad es lo que ha sobrado".
Ezequas mand preparar unas despensas en la Casa del Seor. As lo hicieron,
y todos llevaron puntualmente las ofrendas, los diezmos y los dones consagrados. El levita Conanas era el encargado de principal y tena a su hermano Simei como ayudante.
Iejiel, Azazas, Njat, Azael, Ierimot, Ioazabad, Eliel, Ismaquas, Mjat y Benaas eran los inspectores, a las rdenes de Conanas y de su hermano Simei, por disposicin del rey Ezequas y de Azaras, el mayordomo de la Casa de Dios.
El levita Cor, hijo de Imn, guardin de la puerta de Oriente, estaba encargado de las ofrendas voluntarias hechas a Dios, para administrar las ofrendas del Seor y los dones santsimos.
El tena bajo sus rdenes a Edn, Miniamn, Josu, Semaas, Amaras y Secanas, repartidos permanentemente en las ciudades sacerdotales para proveer a sus hermanos, tanto pequeos como grandes, segn sus clases:
adems de los que estaban inscritos en el registro de los varones, de tres aos para arriba, todos los que entraban en la Casa del Seor reciban cada da su parte, segn sus funciones y sus clases.
La inscripcin de los sacerdotes se haca por casa paternas, y la de los levitas -a partir de los veinte aos- por funciones y por clases.
Esa inscripcin vala para toda la familia -para sus mujeres, sus hijos e hijas- es decir, para toda la asamblea, porque estaban consagrados fielmente al servicio de las cosas santas.
En cuanto a los hijos de Aarn, a los sacerdotes que vivan en los campos suburbanos de sus respectivas ciudades, haba para cada ciudad personas designadas expresamente, con el fin de repartir las provisiones a todos los varones de familia sacerdotal y a todos los levitas inscritos en el registro.
As procedi Ezequas en todo Jud, e hizo lo que es bueno, recto y leal delante del Seor, su Dios.
En todas las obras que emprendi por el servicio de la Casa de Dios, por la Ley y los mandamientos, obr buscando a Dios de todo corazn, y tuvo xito.
Despus de estos acontecimientos y de todas estas pruebas de fidelidad, Senaquerib, rey de Asiria, invadi Jud, siti las ciudades fortificadas y mand expugnarlas.
Cuando Ezequas vio que Senaquerib haba venido con la intencin de atacar a Jerusaln,
consult a sus jefes y a sus guerreros sobre la conveniencia de cortar el agua de las fuentes que estaban fuera de la ciudad, y ellos lo apoyaron.
Entonces se reuni una gran multitud y taparon todas las fuentes y el arroyo que corra en medio de esa regin, diciendo: "As, cuando lleguen los reyes de Asiria, no encontrarn agua en abundancia".
Ezequas obr con decisin: repar todas las brechas de la muralla, levant torres sobre ella y otro muro por fuera, fortific el Mil en la Ciudad de David y fabric gran cantidad de dardos y escudos.
Tambin puso jefes militares al frente del pueblo, los reuni junto a l en la plaza de la puerta de la ciudad, y los anim dicindoles:
"Sean fuertes y tengan valor! No teman ni se acobarden ante el rey de Asiria y ante toda la multitud que lo acompaa, porque el que est con nosotros es ms poderoso que el que est con l.
Con l no hay ms que un brazo de carne, pero con nosotros est el Seor, nuestro Dios, para socorrernos y combatir a nuestro lado". El pueblo se sinti reconfortado por las palabras de Ezequas, rey de Jud.
Despus de esto, Senaquerib, rey de Asiria, que se encontraba en Laquis con todas sus tropas, envi a sus servidores a Jerusaln para decir a Ezequas, rey de Jud, y a todo el pueblo de Jud que estaba en Jerusaln:
"As habla Senaquerib, rey de Asiria: En qu confan ustedes para permanecer sitiados en Jerusaln?
No ven que Ezequas los est engaando y que l los expone a morir de hambre y de se, cuando dice: "El Seor, nuestro Dios, nos librar de la mano del rey de Asiria"?
No ha sido el mismo Ezequas el que elimin sus lugares altos y sus altares, diciendo a Jud y a Jerusaln: "Slo ante un altar se postrarn y sobre l quemarn incienso"?
Ustedes saben muy bien lo que hemos hecho, yo y mis padres, y a todos los pueblos de las diversas regiones. Acaso los dioses de esas naciones pudieron salvar a sus pases de mis manos?
Entre todos los dioses de esas naciones que mis padres consagraron al exterminio, hubo alguno capaz de librar a su pueblo de mis manos? Tampoco su dios podr entonces librarlos a ustedes!
Que Ezequas no los engae ni los seduzca de esa manera! No le crean, porque ningn dios de ninguna nacin ni de ningn reino pudo salvar a su pueblo de mis manos ni de las manos de mis padres: cunto menos su dios podr librarlos a ustedes!".
Mientras los servidores de Senaquerib seguan hablando contra el Seor Dios y contra Ezequas, su servidor,
Senaquerib escribi una carta para ultrajar al Seor, el Dios de Israel, y desafiarlo en estos trminos: "As como en los otros pases los dioses de las naciones no han podido librar a sus pueblos, tampoco podr el dio de Ezequas librar a su pueblo de mis manos".
Los servidores de Senaquerib gritaban a voz en cuello, en lengua hebrea, al pueblo de Jerusaln que se hallaba sobre la muralla, para intimidarlos y asustarlos, a fin de apoderarse de la ciudad.
Y hablaban del Dios de Jerusaln como si fuera uno de los dioses de los pueblos de la tierra, obra de manos humanas.
El rey Ezequas y el profeta Isaas, hijo de Ams, oraron y clamaron al Cielo.
Entonces el Seor envi un ngel que aniquil a todos los guerreros valientes, a los jefes y a los oficiales en el campamento del rey de Asiria. Este tuvo que volver a su pas, completamente avergonzado, y all, al entrar en el templo de su dio, algunos de sus hijos lo asesinaron.
As salv el Seor a Ezequas y a los habitantes de Jerusaln de las manos de Senaquerib, rey de Asiria, y de las manos de todos los dems, y les dio paz en todas sus fronteras.
Muchos llevaron a Jerusaln ofrendas para el Seor y regalos para Ezequas, rey de Jud, el cual, despus de esto, adquiri gran prestigio ante todas las naciones.
En aquel tiempo, Ezequas cay gravemente enfermo y estuvo a punto de morir. Entonces implor al Seor; el Seor le respondi y le concedi una seal extraordinaria.
Pero Ezequas no correspondi al beneficio recibido: al contrario, su corazn se ensoberbeci, y as atrajo la ira del Seor contra l, contra Jud y contra Jerusaln.
Ezequas se arrepinti de su orgullo, junto con los habitantes de Jerusaln, y la ira del Seor no se abati ms sobre ellos en tiempos de Ezequas.
Ezequas tuvo riquezas y gloria en abundancia. Adquiri tesoros de plata, oro, piedras preciosas, aromas, escudos y toda clase de objetos valiosos,
as como depsitos para sus provisiones de trigo, de vino y de aceite, establos para toda clase de ganado y rebaos para los establos.
Levant ciudades y tuvo gran cantidad de rebaos y ganado menor y mayor, porque Dios le haba dado muchsimos bienes.
Ezequas fue el que obstruy la salida superior de las aguas de Guijn y las canaliz bajo tierra hacia la parte occidental de la Ciudad de David. Ezequas tuvo xito en todas sus empresas.
Sin embargo, durante las conversaciones con los prncipes de Babilonia, enviados para informarse sobre la sea; extraordinaria ocurrida en el pas, Dios lo abandon para ponerlo a prueba y conocer sus sentimientos.
El resto de los hechos de Ezequas y sus obras de piedad estn escritos en la Visin del profeta Isaas, hijo de Ams, y en el Libro de los reyes de Jud y de Israel.
Ezequas se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en la cuesta de los sepulcros de los hijos de David. Todos los habitantes de Jud y de Jerusaln le tributaron honras fnebres. Su hijo Manass rein en lugar de l.
Manass tena doce aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, siguiendo las costumbres abominables de las naciones que el Seor haba desposedo delante de los israelitas.
Reedific los lugares altos que haba derribado su padre Ezequas; erigi altares a los Baales, hizo postes sagrados, y se postr delante de todo el Ejrcito de los cielos y lo sirvi.
Edific altares en la Casa del Seor, de la que el mismo Seor haba dicho: "En Jerusaln estar mi Nombre para siempre".
Edific altares a todo el Ejrcito de los cielos en los dos atrios de la Casa del Seor.
Inmol a sus propios hijos en el fuego, en el valle de Ben Hinnm, practic la astrologa, la magia y la hechicera, e instituy nigromantes y adivinos. Persisti en hacer lo que es malo a los ojos del Seor, provocando su indignacin.
La estatua del dolo que haba hecho, la instal en la Casa de Dios, de la que el mismo Dios haba dicho a David y a su hijo Salomn: "En esta Casa y en Jerusaln, que yo eleg entre todas las tribus de Israel, pondr mi Nombre para siempre.
Ya no permitir que Israel ande errante lejos del suelo que destin a sus padres, con tal que se empeen en practicar todo lo que les he mandado, de acuerdo con la Ley, los preceptos y las normas, transmitidos por Moiss".
Manass extravi a Jud y a los habitantes de Jerusaln, a tal punto que obraron peor que las naciones que el Seor haba exterminado delante de los israelitas.
El seor habl a Manass y a su pueblo, pero ellos no le prestaron atencin.
Entonces el Seor hizo venir contra ellos a los jefes del ejrcito del rey de Asiria, y estos capturaron a Manass con garfios, lo sujetaron con doble cadena de bronce y lo llevaron a Babilonia.
En medio de su angustia l aplac al Seor, su Dios, humillndose profundamente delante del Dios de sus padres.
Le suplic, y el Seor lo escuch benignamente: oy su plegaria lo hizo volver a su reino, en Jerusaln. As reconoci Manass que el Seor es Dios.
Despus de esto, construy una muralla exterior a la Ciudad de David, al oeste del Guijn, en el valle, hasta la puerta de los Peces, rodeando el Ofel, y la hizo muy alta. Adems, puso jefes militares en todas las ciudades fuertes de Jud.
Luego retir de la Casa del Seor los dioses extranjeros y el dolo. Hizo lo mismo con todos los altares que l mismo haba erigido en la montaa de la Casa del Seor y en Jerusaln, arrojndolos fuera de la ciudad.
Restaur el altar del Seor e inmol sobre l sacrificios de comunin y de accin de gracias, y orden que Jud sirviera al Seor, el Dios de Israel.
El pueblo, sin embargo, continuaba ofreciendo sacrificios en los lugares altos, aunque slo el Seor, su Dios.
El resto de los hechos de Manass, la oracin hecha a su Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre del Seor, el Dios de Israel, estn escritos en los Anales de los reyes de Israel.
Su plegaria y cmo fue escuchado, todo su pecado y su prevaricacin, los sitios donde edific lugares altos y erigi postes sagrados e dolos, antes de humillarse, estn escritos en las Memorias de Jozai.
Manass se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron a su casa. Su hijo Amn rein en lugar de l.
Amn tena veintids aos cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln.
El hizo lo que es malo a los ojos del Seor, como lo haba hecho su padre Manass. Ofreci sacrificios y sirvi a todos los dolos que haba hecho su padre Manass.
Pero no se humill delante del Seor, como se haba humillado su padre Manass, sino que multiplic sus culpas.
Sus servidores conspiraron contra l y lo mataron en su palacio.
Pero el pueblo del pas mat a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y el mismo pueblo proclam rey en lugar de l a su hijo Josas.
Josas tena ocho aos cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln.
Hizo lo que es recto a los ojos del Seor y sigui los caminos de su padre David, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
En el octavo ao de su reinado, cuando todava era joven, comenz a buscar al Dios de su padre David, y en el ao duodcimo comenz a purificar a Jud y Jerusaln de los lugares altos, de los postes sagrados y de los dolos esculpidos o de metal fundido.
Fueron derribados en su presencia los altares de los Baales, e hizo pedazos los incensarios que haba encima de ellos; destroz los postes sagrados y los dolos esculpidos o de metal fundido, los redujo a polvo, y lo esparci sobre las tumbas de los que les haban ofrecido sacrificios.
Quem los huesos de los sacerdotes sobre sus altares, y as purific a Jerusaln y a Jud.
En las ciudades de Manass, de Efram, de Simen, e incluso de Neftal, en todas sus plazas,
derrib los altares, destruy los postes sagrados y los dolos hasta reducirlos a polvo, y destroz todos los incensarios en todo el pas de Israel. Luego regres a Jerusaln.
El ao decimoctavo de su reinado, una vez que purific el pas y la Casa, Josas envi a Safn, hijo de Asalas, y a Ioj, hijo de Ioajaz, el archivista, a reparar la Casa del Seor, su Dios.
Ellos se presentaron a Jilquas, el sumo sacerdote, y le entregaron el dinero recaudado para la Casa de Dios, que los levitas guardianes del umbral haban recogido de Manass, de Efram y de todo el resto de Israel, de todo Jud y Benjamn, y de los habitantes de Jerusaln.
Luego ese dinero se puso en manos de los que dirigan los trabajos, de los encargados de supervisar la Casa del Seor, y ellos lo entregaron a los que ejecutaban las obras que se hacan en la Casa del Seor, para restaurar y reparar el edificio.
Tambin se lo dieron a los carpinteros y albailes, a fin de comprar piedras talladas y madera para el armazn y las vigas de las construcciones, que los reyes de Jud haban dejado deteriorarse.
Estos hombres realizaban su trabajo a conciencia. Como encargados al frente de ellos estaban los levitas Ijat y Abdas, de los hijos de Merar, y Zacaras y Mesulam, de los hijos de Quehat, que dirigan las obras. Los levitas, que saban tocar instrumentos musicales,
acompaaban a los que llevaban las cargas y dirigan a todos los obreros, cualquiera fuera su oficio. Otros levitas eran escriba, inspectores y porteros.
Mientras retiraban el dinero recaudado para la Casa del Seor, el sacerdote Jilquas encontr el libro de la Ley promulgada por Moiss.
Entonces Jilquas tom la palabra y dijo a Safn, el secretario: "He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Seor". Jilquas entreg el libro a Safn,
y este se lo llev al rey, cuando fue a darle cuenta, diciendo: "Tus servidores hicieron todo lo que les habas encomendado:
han volcado la plata que se encontraba en la Casa del Seor y se le entregaron a los encargados y a los que ejecutan los trabajos".
Luego el secretario Safn anunci al rey: "Jilquas, el sacerdote, me ha dado un libro". Y Safn lo ley delante del rey.
Cuando el rey oy las palabras de la Ley, rasg sus vestiduras,
y dio esta orden a Jilquas, a Ajicam, hijo de Safn, a Abdn, hijo de Mic, a Safn, el secretario, y a Asaas, el servidor del rey:
"Vayan a consultar al Seor por m y por el resto de Israel y de Jud, acerca de las palabras del libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Seor que se ha derramado sobre nosotros, ya que nuestros padres no han observados la palabra del Seor y no han obrado conforme a todo lo que est escrito en este libro".
Jilquas y los que haban sido designados por el rey fueron a ver a la profetisa Julda, esposa de Salm, hijo de Tocat, hijo de Jasr, el encargado del vestuario. Ella habitaba en Jerusaln, en el barrio nuevo. Y una vez que le expusieron el caso,
les dijo: "As habla el Seor, el Dios de Israel: Dganle al hombre que los ha enviado:
As habla el Seor: Yo voy a traer una desgracia sobre este lugar y sobre sus habitantes, cumpliendo as todas las maldiciones escritas en el libro que han ledo ante el rey de Jud.
Porque me han abandonado y han quemado incienso a otros dioses, provocando mi indignacin con todas las obras de sus manos, mi furor se derramar sobre este lugar, y no se extinguir.
Pero al rey de Jud que los enva a consultar al Seor, le dirn: As habla el Seor, el Dios de Israel: En lo que respecta a las palabras que t has escuchado...
Porque tu corazn se ha conmovido y te has humillado delante de Dios al or sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque te has humillado delante de m, has rasgado tus vestiduras y has llorado en mi presencia, tambin yo he escuchado -orculo del Seor-.
Yo voy a reunirte con tus padres: sers sepultado en paz y tus ojos no vern nada de la desgracia que atraer sobre este lugar". Ellos llevaron la respuesta al rey.
El rey mand reunir a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln.
Luego subi a la Casa del Seor, acompaado de todos los hombres de Jud y de los habitantes de Jerusaln -los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, desde el ms grande al ms pequeo- y les ley todas las palabras del libro de la Alianza, que haba sido hallado en la Casa del Seor.
Despus, de pie sobre su estrado, el rey sell delante del Seor la alianza que obliga a seguir al Seor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazn y con toda el ama, poniendo en prctica las palabras de la alianza escritas en aquel libro.
El hizo que se comprometieran todos los que se encontraban en Jerusaln y en Benjamn, y los habitantes de Jerusaln obraron conforme a la alianza de Dios, el Dios de sus padres.
Josas hizo desaparecer todas las abominaciones de los territorios pertenecientes a los israelitas, y oblig a todos los que se encontraban en Israel a servir al Seor, su Dios. Durante toda su vida, ellos no dejaron de seguir al Seor, el Dios de sus padres.
Josas celebr en Jerusaln la Pascua del Seor, e inmolaron la vctima pascual el da catorce del primer mes.
Restableci a los sacerdotes en sus funciones y los anim a dedicarse enteramente al servicio de la Casa del Seor.
Luego dijo a los levitas que instruan a todo Israel y estaban consagrados al Seor: "Pongan el Arca santa en el Templo que edific Salomn, hijo de David, rey de Israel: ya no tendrn que llevarla sobre los hombros. Ahora sirvan al Seor, su Dios, y a su pueblo Israel.
Agrpense por familias, segn sus clases, conforme a lo que establecieron por escrito David, rey de Israel, y su hijo Salomn.
Ocupen el sitio que les corresponde en el Santuario, segn los grupos de las familias de sus hermanos, la gente del pueblo, de manera que a cada familia le corresponda una seccin de los levitas.
Inmolen la Pascua, santifquense y preprenla para sus hermanos, a fin de que ellos puedan celebrarla segn la palabra del Seor transmitida por Moiss".
Josas entreg para la gente del pueblo ganado menor -corderos y cabritos -en nmero de treinta mil, como vctimas pascuales para todos los que se encontraban all, y dio adems tres mil bueyes. Todo esto provena de los bienes del rey.
Tambin sus jefes entregaron ofrendas voluntarias para el pueblo, los sacerdotes y los levitas. Jilquas, Zacaras y Iejiel, mayordomos de la Casa de Dios, dieron a los sacerdotes dos mil seiscientas vctimas pascuales y trescientos bueyes.
Conanas, Semaas y Netanel, sus hermanos, y Jasabas, Ieiel y Iozabad, jefe de los levitas, dieron a estos cinco mil vctimas pascuales y quinientos bueyes.
Una vez organizado el servicio, los sacerdotes ocuparon sus puestos, lo mismo que los levitas, Segn sus clases, conforme a la orden del rey.
Luego se inmol la Pascua, y los sacerdotes hacan la aspersin con la sangre recibida de manos de los levitas, mientras estos desollaban las vctimas.
Adems, cuando daban su parte a los grupos de familias de la gente del pueblo, separaban lo que se deba ofrecer al Seor en holocausto, como est escrito en el libro de Moiss. E hicieron lo mismo con los bueyes.
Despus asaron al fuego la vctima pascual, como est establecido, cocinaron las otras ofrendas consagradas, en ollas, cacerolas y fuentes, y las repartieron rpidamente entre toda la gente del pueblo.
Luego prepararon la Pascua para ellos y para los sacerdotes, porque los sacerdotes, hijos de Aarn, haban estado ocupados en ofrecer los holocaustos y las grasas hasta la noche: por eso los levitas prepararon la Pascua para s mismos y para los sacerdotes, hijos de Aarn.
Los cantores, hijos de Asaf, estaban en sus puestos, segn las prescripciones de David y de Asaf, de Hemn y de Iedutn, el vidente del rey; y tambin los porteros ocupaban cada uno su puesto: ninguno de ellos tuvo necesidad de apartarse de su servicio, porque sus hermanos, los levitas, les prepararon la Pascua.
As se organiz aquel da todo el servicio del Seor, para celebrar la Pascua y ofrecer los holocaustos sobre el altar del Seor, segn la orden del rey Josas.
Los israelitas que se encontraban all celebraron la Pascua en aquella ocasin, y tambin la fiesta de los cimos durante siete das.
Nunca se haba celebrado en Israel una Pascua como esta desde los das del profeta Samuel; ninguno de los reyes de Israel haba celebrado una Pascua como la que celebr Josas con los sacerdotes y los levitas, con todo Jud, con los israelitas all presentes y con los habitantes de Jerusaln.
Fue el ao dieciocho del reinado de Josas cuando se celebr esta Pascua.
Despus de todo esto, cuando Josas ya haba reorganizado el culto del Templo, subi Necao, rey de Egipto, para combatir en Carquems, junto al ro Eufrates. Josas le sali al paso,
pero Necao le envi mensajeros para decirle: "Qu hay entre nosotros, rey de Jud? Ahora no vengo contra ti, sino contra una dinasta que me hace la guerra. Dios me ha dicho que me apure. No te opongas a Dios, que est conmigo, no sea que l te destruya".
Pero Josas no cedi, y se obstin en combatirlo. Sin escuchar las palabras de Necao, que procedan de la boca de Dios, fue a presentarle batalla en la llanura de Meguido.
Los arqueros dispararon contra el rey Josas, y este dijo a sus servidores: "Squenme, porque estoy gravemente herido".
Sus servidores lo sacaron de sus carro de guerra, lo subieron a otro carro y lo llevaron a Jerusaln, donde muri. El fue sepultado en los sepulcros de sus padres, y todo Jud y Jerusaln hicieron duelo por Josas.
Jeremas compuso una lamentacin sobre Josas, y todos los cantores y cantoras han hablado de l en sus cantos fnebres hasta el da de hoy. Estos cantos se hicieron tradicionales en Israel y ahora estn escritos en las Lamentaciones.
El resto de los hechos del rey Josas, sus obras de piedad, acordes con lo que prescribe la Ley del Seor,
y todo lo que l hizo, desde el comienzo hasta el fin, est escrito en el Libro de los reyes de Israel y de Jud.
Pueblo del pas tom entonces a Joacaz, hijo de Josas, y lo proclam rey en Jerusaln en lugar de su padre.
Joacaz tena veintitrs aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln.
El rey de Egipto lo destituy para que no reinara en Jerusaln, e impuso al pas un tributo de cien talentos de plata y un talento de oro.
el rey de Egipto design a Eliaquim, hermano de Joacaz, rey de Jud y de Jerusaln, y le cambi su nombre por el de Joaqum. A su hermano Joacaz, Necao lo tom prisionero y se lo llev a Egipto.
Joaqum tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Hizo lo que es malo a los ojos del Seor, su Dios.
Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi a atacarlo y lo sujet con doble cadena de bronce, para conducirlo a Babilonia.
Nabucodonosor llev tambin a Babilonia parte de los objetos de Casa del Seor y los puso en su palacio de Babilonia.
El resto de los hechos de Joaqum, las abominaciones que cometi y todo lo que recay sobre l est escrito en el Libro de los reyes de Israel y de Jud. Su hijo Joaqum rein en lugar de l.
Joaqun tena dieciocho aos cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln. Hizo lo que es malo a los ojos del Seor.
Al comienzo del ao, el rey Nabucodonosor mand que lo llevaran prisionero a Babilonia, junto con los objetos preciosos de la Casa del Seor, y proclam rey de Jud y de Jerusaln a su pariente Sedecas.
Sedecas tena veintin aos cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln.
Hizo lo que es malo a los ojos del Seor, su Dios, y no quiso humillarse delante del profeta Jeremas, que hablaba de parte del Seor.
Incluso, se rebel contra el rey Nabucodonosor, que le haba hecho jurar fidelidad delante de Dios. El se obstin y endureci su corazn, en lugar de volverse al Seor, el Dios de Israel.
De la misma manera, todos los jefes de Jud, los sacerdotes y el pueblo multiplicaron sus infidelidades, imitando todas las abominaciones de los paganos, y contaminaron el Templo que el Seor se haba consagrado en Jerusaln.
El Seor, el Dios de sus padres, les llam la atencin constantemente por medio de sus mensajeros, porque tena compasin de su pueblo y de su Morada.
Pero ellos escarnecan a los mensajeros de Dios, despreciaban sus palabras y ponan en ridculo a sus profetas, hasta que la ira del Seor contra su pueblo subi a tal punto, que ya no hubo ms remedio.
Entonces Dios hizo subir contra ellos al rey de los caldeos, y este hizo morir por la espada a sus jvenes en el interior de su Santuario, sin perdonar a nadie, ni joven ni virgen, ni anciano ni hombre encanecido: los entreg a todos en sus manos.
Todos los objetos de la Casa de Dios, grandes y pequeos, los tesoros de la Casa del Seor, y los tesoros del rey y de sus jefes, todo se lo llev a Babilonia.
Ellos quemaron la Casa de Dios, demolieron las murallas de Jerusaln, prendieron fuego a todos sus palacios y destruyeron todos sus objetos preciosos.
Nabucodonosor deport a Babilonia a los que haban escapado de la espada y estos se convirtieron en esclavos del rey y de sus hijos hasta el advenimiento del reino persa.
As se cumpli la palabra del Seor, pronunciada por Jeremas: "La tierra descans durante todo el tiempo de la desolacin, hasta pagar la deuda de todos sus sbados, hasta que se cumplieron setenta aos".
En el primer ao del reinado de Ciro, rey de Persia, para se cumpliera la palabra del Seor pronunciada por Jeremas, el Seor despert el espritu de Ciro, el rey de Persia, y este mand proclamar de vida voz y por escrito en todo su reino:
"As habla Ciro, rey de Persia: El Seor, el Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra y l me ha encargado que le edifique una Casa en Jerusaln, de Jud. Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, que el Seor, su Dios, lo acompae y que suba...!".
