 Al principio cre Dios los ciclos y la tierra.
 La tierra estaba confusa y vaca, y las tinieblas cubran la haz del abismo, pero el espritu de Dios se cerna sobre la superficie de las aguas.
 Dijo Dios: Haya luz, y hubo luz.
 y vio Dios ser buena la luz, y la separ de las tinieblas;
 y a la luz llam da y a las tinieblas noche, y hubo tarde y maana, da primero.
 Dijo luego Dios: Haya firmamento en medio de las aguas, que separe unas de otras; y as fue.
 E hizo Dios el firmamento, separando aguas de aguas, las aguas que estaban debajo del firmamento de las que estaban sobre el firmamento. Y vio Dios ser bueno.
 Llam Dios al firmamento cielo, y hubo tarde y maana, da segundo.
 Dijo luego: Jntense en un lugar las aguas de debajo de los cielos y aparezca lo seco. As se hizo,
 y se juntaron las aguas de debajo de los cielos en sus lugares y apareci lo seco; y a lo seco llam Dios tierra, y a la reunin de las aguas, mares. Y vio Dios ser bueno.
 Dijo luego: Haga brotar la tierra hierba verde, hierba con semilla y rboles frutales, cada uno con su fruto segn su especie y con su simiente, sobre la tierra. Y as fue.
 Y produjo la tierra hierba verde, hierba con semilla, y rboles frutales, con su semilla cada uno. Vio Dios ser bueno;
 y hubo tarde y maana, da tercero.
 Dijo luego Dios: Haya en el firmamento de los cielos lumbreras para separar el da de la noche y servir de seales a estaciones, das y aos;"
 y luzcan en el firmamento de los cielos, para alumbrar la tierra. Y as fue.
 Hizo Dios los dos grandes luminares, el mayor para presidir el da, y el menor para presidir la noche, y las estrellas;
 y los puso en el firmamento de los cielos para alumbrar la tierra,
 y presidir el da y la noche, y separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios ser bueno,
 y hubo tarde y maana, da cuarto.
 Dijo luego Dios: Hiervan de animales las aguas y vuelen sobre la tierra las aves bajo el firmamento de los cielos. Y as fue.
 Y cre Dios los grandes monstruos del agua y todos los animales que bullen en ella, segn su especie, y todas las aves aladas, segn su especie. Y vio Dios ser bueno,
 y los bendijo diciendo: Procread y multiplicaos, y henchid las aguas del mar, y multiplquense sobre la tierra las aves.
 Y hubo tarde y maana, da quinto.
 Dijo luego Dios: Brote la tierra seres animados segn su especie, ganados, reptiles, bestias de la tierra segn su especie. Y as fue.
 Hizo Dios todas las bestias de la tierra segn su especie, los ganados segn su especie y todos los reptiles de la tierra segn su especie. Y vio Dios ser bueno.
 Djose entonces Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre las bestias de la tierra, y sobre cuantos animales se mueven sobre ella.
 Y cre Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios le cre, y los cre macho y hembra;
 y los bendijo Dios, dicindoles: Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra.
 Dijo tambin Dios: Ah os doy cuantas hierbas de semilla hay sobre la haz d la tierra, y cuantos rboles producen fruto de simiente, para que todos os sirvan de alimento.
 Tambin a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, y a todos los vivientes que sobre la tierra estn y se mueven, les doy por comida cuanto de verde hierba la tierra produce. Y as fue.
 Y vio Dios ser muy bueno cuanto haba hecho, y hubo tarde y maana, da sexto.
 As fueron acabados los cielos, y la tierra, y todo su cortejo.
 Y, rematada en el da sexto toda la obra que haba hecho, descans Dios el da sptimo de cuanto hiciera;
 y bendijo el da sptimo y lo santific, porque en l descans Dios de cuanto haba creado y hecho.
 Este es el origen de los cielos y la tierra cuando fueron creados. Al tiempo de hacer Yahv Elohim los cielos y la tierra,
 no haba an arbusto alguno en el campo, ni germinaba la tierra hierbas, por no haber todava llovido Yahv Elohim sobre la tierra ni haber todava hombre que la labrase,
 y sacase agua de la tierra para regar toda la superficie del suelo.
 Form Yahv Elohim al hombre del polvo de la tierra y le inspir en el rostro aliento de vida, y fue as el hombre ser animado.
 Plant luego Yahv Elohim un jardn en Edn, al oriente, y all puso al hombre a quien formara
 Hizo Yahv Elohim brotar en l de la tierra toda clase de rboles hermosos a la vista y sabrosos al paladar, y en el medio del jardn el rbol de la vida y el rbol de la ciencia del bien y del mal.
 Sala de Edn un ro qu regaba el jardn, y de all se parta en cuatro brazos.
 El primero se llamaba Pisn, y es el que rodea toda la tierra de Evila, donde abunda el oro,
 un oro muy fino, y a ms tambin bedelio y gata;
 y el segundo se llama Guijn, y es el que rodea toda la tierra de Cus;"
 el tercero se llama Tigris, y corre al oriente de Asiria; el cuarto es el Eufrates."
 Tom, pues, Yahv Elohim al hombre y le puso en el jardn de Edn para que lo cultivase y guardase,
 y le dio este mandato: De todos los rboles del paraso puedes comer,
 pero del rbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el da que de l comieres, ciertamente morirs.
 Y se dijo Yahv Elohim: No es bueno que el hombre est solo; voy a hacerle una ayuda semejante a l.
 Y Yahv Elohim trajo ante Adn todos cuantos animales del campa y cuantas aves del cielo form de la tierra, para que viese cmo los llamara, y fuese el nombre de todos los vivientes el que l les diera.
 Y dio Adn nombre a todos los ganados, y a todas las aves del cielo, y a todas las bestias del campo; pero entre todos ellos no haba paa Adn ayuda, semejante a l."
 Hizo, pues, Yahv Elohim caer sobre Adn un profund sopor, y, dormido, tom una de sus costillas, cerrando en su lugar la carne,
 y de la costilla que de Adn tomara, form Yahv Dios a la mujer y se la present a Adn.
 Adn exclam: Esto s que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esto se llamar varona, porque del varn ha sido tomada.
 Dejar el hombre a su padre y a su madre y se adherir a su mujer, y vendrn a ser los dos una sola carne.
 Estaban ambos desnudos, Adn y su mujer, sin avergonzarse de ello.
 Pero la serpiente, la ms astuta de cuantas bestias del campo hiciera Yahv Elohim, dijo a la mujer: Conque os ha mandado Elohim que no comis de los rboles todos del paraso?
 Y respondi la mujer a la serpiente: Del fruto de los rboles del paraso comemos,
 pero del fruto del que est en medio del paraso nos ha dicho Dios: No comis de l, ni lo toquis siquiera, no vayis a morir.
 Y dijo la serpiente a la mujer: No, no moriris;"
 es que sabe Elohim que el da en que de l comis se os abrirn los ojos y seris como Elohim, conocedores del bien y del mal.
 Vio, pues, la mujer que el rbol era bueno al gusto y hermoso a la vista y deseable para alcanzar por l la sabidura, y tom de su fruto y comi, y dio de l tambin a su marido, que tambin con ella comi.
 Abrironse los ojos de ambos, y, viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceidores.
 Oyeron a Yahv Elohim, que se paseaba por el jardn al fresco del da, y se escondieron de Yahv Elohim, Adn y su mujer, en medio de la arboleda del jardn.
 Pero llam Yahv Elohim a Adn, diciendo: Adn, dnde ests?
 Y ste contest: Te he odo en el jardn, y, temeroso, porque estaba desnudo, me escond,
 Y quin, le dijo, te ha hecho saber que estabas desnudo? Es que has comido del rbol que te prohib comer?
 Y dijo Adn: La mujer que me diste por compaera me dio de l y com.
 Dijo, pues, Yahv Elohim a la mujer: Por qu has hecho eso? Y contest la mujer: La serpiente me enga y com.
 Dijo luego Yahv Elohim a la serpiente: Por haber hecho esto, maldita sers entre todos los animales y entre todas las bestias del campo. Te arrastrars sobre tu pecho y comers el polvo todo el tiempo de tu vida.
 Pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; ste te aplastar la cabeza, y t le acechars a l el calcaal.
 A la mujer le dijo: Multiplicar los trabajos de tus preeces; parirs con dolor los hijos y buscars con ardor a tu marido, que te dominar.
 A Adn le dijo: Por haber escuchado a tu mujer, comiendo del rbol de que te prohib comer, dicindote: No comas de l, por ti ser maldita la tierra; con trabajo comers de ella todo el tiempo de tu vida;"
 te dar espinas y abrojos y comers de las hierbas del campo.
 Con el sudor de tu rostro comers el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella has sido tomado, ya que polvo eres y al polvo volvers.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Djose Yahv Dios: He ah a Adn hecho como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender su mano al rbol de la vida y, comiendo de l, viva para siempre."
 Y le arroj Yahv Elohim del jardn de Edn a labrar la tierra de que haba sido tomado.
 Expuls a Adn y puso delante del jardn de Edn un querubn que blanda flameante espada para guardar el camino del rbol de la vida.
 Conoci Adn a su mujer, que concibi y pari a Can, diciendo: He adquirido de Yahv un varn.
 Volvi a parir y tuvo a Abel, su hermano. Fue Abel pastor, y Can labrador.
 Y al cabo de tiempo hizo Can ofrenda a Yahv de los frutos de la tierra,
 y se lo hizo tambin Abel de los primognitos de sus ganados, de lo mejor de ellos; agradse Yahv de Abel y su ofrenda,"
 pero no de Can y de la suya. Se enfureci Can y andaba cabizbajo;"
 y Yahv le dijo: Por qu ests enfurecido y por qu andas cabizbajo?
 No es verdad que, si obraras bien, andaras erguido, mientras que, si no obras bien, estar el pecado a la puerta? Y siente apego a ti, y t debes dominarle.
 Dijo Can a Abel, su hermano: Vamos al campo. Y, cuando estuvieron en el campo, se alz Can contra Abel, su hermano, y le mat.
 Pregunt Yahv a Can: Dnde est Abel, tu hermano? Contestle: No s; soy acaso el guardin de mi hermano?
 Qu has hecho?  le dijo l . La voz de la sangre de tu hermano est clamando a m desde la tierra.
 Ahora, pues, maldito sers de la tierra, que abri su boca para recibir de mano tuya la sangre de tu hermano.
 Cuando la labres, te negar sus frutos y andars por ella fugitivo y errante.
 Dijo Can a Yahv: Insoportablemente grande es mi castigo.
 Ahora me arrojas de esta tierra; oculto a tu rostro habr de andar fugitivo y errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matar,
 Pero Yahv le dijo: No ser as. Si alguien matare a Can, sera ste siete veces vengado. Puso, pues, Yahv a Can una seal, para que nadie que le encontrase, le matara.
 Can, alejndose de la presencia del Seor, habit la tierra de Nod, al oriente de Edn.
 Conoci Can a su mujer, que concibi y pari a Enoc. Psose aqul a edificar una ciudad, a la que dio el nombre de Enoc, su hijo.
 A Enoc le naci Irad, e Irad engendr a Mejuyael; Mejuyael a Matusael, y Matusael a Lamec."
 Lamec tom dos mujeres, una de nombre Ada, otra de nombre Sela.
 Ada pari a Yabel, que fue el padre de los que habitan tiendas y pastorean.
 El nombre de su hermano fue Yubal, el padre de cuantos tocan la ctara y la flauta.
 Tambin Sela tuvo un hijo, Tubalcan, forjador de instrumentos de bronce y de hierro. Hermana de Tubalcan fue Naamah.
 Dijo, pues, Lamec a sus mujeres: Ada y Sela, od mi voz; mujeres de Lamec, dad odos a mis palabras: Por una herida matar a un hombre, y a un joven por un rasguo."
 Si Can sera vengado siete veces, Lamec lo ser setenta veces siete.
 Conoci de nuevo Adn a su mujer, que pari un hijo, a quien puso por nombre Set, diciendo: Hame dado Dios otro descendiente por Abel, a quien mat Can.
 Tambin a Set le naci un hijo, al que llam Ens; entonces comenz a invocar el nombre de Yahv."
 Este es el libro de la descendencia de Adn. Cuando cre Dios al hombre, le hizo a imagen de Dios
 Hzolos macho y hembra, y les bendijo, y les dio al crearlos el nombre de hombres.
 Tenia Adn ciento treinta aos cuando engendr un hijo a su imagen y semejanza, y le llam Set;"
 vivi Adn, despus de engendrar a Set, ochocientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de la vida de Adn novecientos treinta aos, y muri.
 Era Set de ciento cinco aos cuando engendr a Ens;"
 vivi, despus de engendrar a Ens, ochocientos siete aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron los das todos de su vida novecientos doce aos, y muri.
 Era Ens de noventa aos cuando engendr a Cainn;"
 vivi, despus de engendrar a Cainn, ochocientos quince aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de la vida de Ens novecientos cinco aos, y muri.
 Era Cainn de setenta aos cuando engendr a Malaleel;"
 vivi, despus de engendrar a Malaleel, ochocientos cuarenta aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de su vida novecientos diez aos, y muri.
 Era Malaleel de sesenta y cinco aos cuando engendr a Yared.
 Vivi, despus de engendrar a Yared, ochocientos treinta aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de su vida ochocientos noventa aos, y muri.
 Era Yared de ciento sesenta y dos aos cuando engendr a Henoc;"
 vivi, despus de engendrar a Henoc, ochocientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de su vida novecientos sesenta y dos aos, y muri.
 Era Henoc de sesenta y cinco aos cuando engendr a Matusaln.
 Anduvo Henoc en la presencia de Dios, despus de engendrar a Matusaln, trescientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de la vida de Henoc trescientos sesenta y cinco aos,
 y anduvo constantemente en la presencia de Yahv, y desapareci, pues se lo llev Dios.
 Era Matusaln de ciento ochenta y siete aos cuando engendr a Lamec;"
 vivi, despus de engendrar a Lamec, setecientos ochenta y dos aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de Matusaln novecientos sesenta y nueve aos, y muri.
 Era Lamec de ciento ochenta y dos aos cuando engendr un hijo,
 al que puso por nombre No, diciendo: Este nos consolar de nuestros quebrantos y del trabajo de nuestras manos por la tierra que maldijo Yahv.
 Vivi Lamec, despus de engendrar a No, quinientos noventa y cinco aos, y engendr hijos e hijas.
 Fueron todos los das de Lamec setecientos setenta y siete aos, y muri.
 Era No de quinientos aos, y engendr a Sem, Cam y Jafet.
 Cuando comenzaron a multiplicarse los hombres sobre la tierra y tuvieron hijas,
 viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron de entre ellas por mujeres las que bien quisieron.
 y dijo Yahv: No permanecer por siempre mi espritu en el hombre, porque no es ms que carne. Ciento veinte aos sern sus das.
 Haba entonces gigantes en la tierra, y tambin despus, cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres y les engendraron hijos; stos son los hroes famosos muy de antiguo."
 Viendo Yahv cunto haba crecido la maldad del hombre sobre la tierra y cmo todos sus pensamientos y deseos de su corazn slo y siempre tendan al mal,
 se arrepinti de haber hecho al hombre en la tierra, dolindose grandemente en su corazn,
 y dijo: Voy a exterminar al hombre que cre de sobre la haz de la tierra, al hombre, a los animales, a los reptiles y hasta las aves del cielo, pues me pesa de haberlos hecho.
 Pero No hall gracia a los ojos de Yahv.
 Esta es la descendencia de No: No era varn justo y perfecto entre sus contemporneos, y siempre anduvo con Dios.
 Engendr tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
 La tierra estaba corrompida ante Dios y llena toda de violencias.
 Viendo, pues, Dios que toda la tierra era corrupcin, pues toda carne haba corrompido su camino sobre la tierra,
 dijo a No: Veo venir el fin de todos, pues la tierra est llena toda de sus violencias y voy a exterminarlos con la tierra.
 Hazte un arca de maderas resinosas, divdela en compartimientos y la calafateas con pez por dentro y por fuera.
 Hazla as: trescientos codos de largo, cincuenta de ancho y treinta de alto;"
 hars en ella un tragaluz, y a un codo sobre ste acabars el arca por arriba; la puerta la haces a un costado; hars en ella un primero, un segundo y un tercer piso,"
 pues voy a arrojar sobre la tierra un diluvio de aguas que exterminar cuanto abajo el cielo tiene hlito de vida. Cuanto hay en la tierra perecer,
 Pero contigo har yo mi alianza, y entrars en el arca t y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
 De todos los animales meters en el arca parejas para que vivan contigo:
 de las aves, de las bestias y de todo reptil de la tierra, dos de cada clase vendrn a ti para conservarles la vida.
 Recoge alimentos de toda clase, para que a ti y a ellos os sirvan de comida.
 Hizo, pues, No en todo como Dios se lo mand.
 Dijo Yahv a No: Entra t y toda tu familia en el arca, pues slo t has sido hallado justo ante m en esta generacin.
 De todos los animales puros toma dos setenas, machos y hembras, y de los impuros dos parejas, machos y hembras.
 Tambin de las aves puras, dos setenas, machos y hembras, para que perdure su prole sobre la haz de la tierra,
 porque dentro de siete das voy a llover sobre la tierra cuarenta das y cuarenta noches, y exterminar de sobre ella cuanto hice.
 Hizo No cuanto Dios le mandara.
 Era No de seiscientos aos cuando las aguas del diluvio inundaron la tierra.
 Y ante las aguas del diluvio entr No en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos,
 y los animales limpios y los inmundos; las aves y cuanto se arrastra sobre la tierra,"
 entraron con No en el arca de dos en dos, macho y hembra, segn se lo haba ordenado Dios.
 Pasados los siete das, las aguas del diluvio cubrieron la tierra.
 A los seiscientos aos de la vida de No, el segundo mes, el da diecisiete de l, se rompieron todas las fuentes del abismo, se abrieron las cataratas del cielo,
 y estuvo lloviendo sobre la tierra durante cuarenta das y cuarenta noches.
 Aquel mismo da entraron en el arca No y sus hijos, Sem, Cam y Jafet; su mujer y las mujeres de sus tres hijos,"
 y las fieras todas segn su especie; todos los ganados segn su especie; todo reptil que se arrastra sobre la tierra, segn su especie; toda ave, segn su especie; todo pjaro, toda especie de voltil."
 Entraron con No en el arca, de dos en dos, de toda carne que tiene hlito de vida.
 De toda carne entraron macho y hembra, como i lo haba mandado Dios, y tras l cerr Yahv.
 Diluvse durante cuarenta das sobre la tierra, crecieron las aguas y levantaron el arca, que se alz sobre la tierra.
 Siguieron creciendo, creciendo, las aguas sobre la tierra, y el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
 Tanto crecieron las aguas, que cubrieron todos los altos montes de debajo del cielo.
 Quince ce dos subieron las aguas por encima de ellos.
 Pereci toda carne que se mueve sobre la tierra, aves, ganados, bestias, y todos los reptiles que se arrastran por la tierra, todos los hombres,
 y todo cuanto viva sobre la tierra seca.
 Fueron exterminados todos los vivientes sobre la superficie de la tierra, desde el hombre a la bestia, y los reptiles y las aves del cielo, quedando slo No y los que con l estaban en el arca.
 Ciento cincuenta das estuvieron altas las aguas sobre la tierra.
 Acordse Dios de No y de todas las fieras y bestias que con l estaban en el arca, e hizo Dios pasar un viento sobre la tierra y comenzaron a menguar las aguas.
 Cerrronse las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y ces la lluvia de los cielos,
 y las aguas iban menguando poco a poco sobre la haz de la tierra; comenzaron a bajar al cabo de ciento cincuenta das."
 El da veintisiete del sptimo mes se asent el arca sobre los montes de Ararat.
 Siguieron menguando las aguas hasta el mes dcimo, y el da primero de este mes aparecieron las cumbres de los montes.
 Pasados cuarenta ms, abri No la ventana que haba hecho en el arca,
 y, para ver cunto haban menguado las aguas, solt un cuervo, que volando iba y vena mientras se secaban las aguas sobre la tierra.
 Siete das despus, para ver si se haban secado ya las aguas sobre la haz de la tierra, solt una paloma,
 que, como no hallase dnde hacer pie, se volvi al arca, porque las aguas cubran todava la haz de la tierra. Sac l la mano y, agarrndola, la meti en el arca.
 Esper otros siete das, y al cabo de ellos solt otra vez la paloma,
 que volvi a l a la tarde, trayendo en el pico una ramita de olivo. Conoci por esto No que las aguas no cubran ya la tierra;"
 pero todava esper otros siete das, y volvi a soltar la paloma, que no volvi ms a l.
 El ao seiscientos uno, en el primer mes, el da primero de l, comenz a secarse la superficie de la tierra, y, abriendo No el techo del arca, vio que estaba seca la superficie de la tierra.
 El da veintisiete del segundo mes estaba ya seca la tierra.
 Habl, pues, Dios a No, y le dijo:
 Sal del arca t y tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo.
 Saca contigo tambin a todos los animales de toda especie, aves, ganados, y todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra; llenad la tierra, procread y multiplicaos sobre ella.
 Sali, pues, No con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos,
 y salieron tambin todas las fieras, ganados, aves y reptiles que se arrastran sobre la tierra, segn sus especies.
 Alz No un altar a Yahv y, tomando de todos los animales puros y de todas las aves puras, ofreci sobre el altar un holocausto.
 Y aspir Yahv el suave olor, y se dijo en su corazn: No volver ya ms a maldecir a la tierra por el hombre, pues los deseos del corazn humano, desde la adolescencia, tienden al mal; no volver ya a exterminar cuanto vivo hice sobre la tierra."
 Mientras dure la tierra, habr sementera y cosecha, fro y calor, verano e invierno, da y noche.
 Bendijo Dios a No y a sus hijos, dicindoles: Procread y multiplicaos y llenad la tierra;"
 que os teman y de vosotros se espanten todas las fieras de la tierra, y todos los ganados, y todas las aves del cielo, todo cuanto sobre la tierra se arrastra, y todos los peces del mar: los pongo todos en vuestro poder.
 Cuanto vive y se mueve os servir de comida; y asimismo os entrego toda verdura."
 Solamente os abstendris de comer carne con su alma, es decir, con sangre.
 Y ciertamente yo demandar vuestra sangre, que es vuestra vida, de mano de cualquier viviente, como la demandar de mano del hombre, extrao o deudo.
 El que derramare la sangre humana, por mano de hombre ser derramada la suya; porque el hombre ha sido hecho a imagen de Dios."
 Vosotros, pues, cread y multiplicaos, y henchid la tierra y dominadla.
 Dijo tambin Dios a No y a sus hijos:
 Ved, yo voy a establecer mi alianza con vosotros y con vuestra descendencia despus de vosotros,
 y con todo ser viviente que est con vosotros, aves, ganados y fieras del campo, todos los salidos con vosotros del arca.
 Hago con vosotros pacto de no volver a exterminar a todo viviente por las aguas de un diluvio y de que no habr ya ms un diluvio que destruya la tierra,
 Y aadi Dios: Esta es la seal del pacto que establezco entre m y vosotros, y cuantos vivientes estn con vosotros, por generaciones sempiternas:
 pongo mi arco en las nubes para seal de pacto con la tierra,
 y cuando cubriere yo de nubes la tierra, aparecer el arco,
 y me acordar de mi pacto con vosotros y con todos los vivientes de la tierra, y no volvern ms las aguas del diluvio a destruirla.
 Estar el arco en las nubes, y yo lo ver, para acordarme de mi pacto eterno entre Dios y toda alma viviente y toda carne que hay sobre la tierra.
 Esta es, dijo Dios a No, la seal del pacto que establezco entre m y toda carne que est sobre la tierra.
 Fueron los hijos de No, salidos del arca, Sem, Cam y Jafet; Cam era padre de Canan."
 Estos tres eran los hijos de No, y de ellos se pobl toda la tierra.
 No, agricultor, comenz a plantar una via.
 Bebi de su vino, y se embriag, y se desnud en medio de su tienda.
 Vio Cam, el padre de Canan, la desnudez de su padre, y fue a decrselo a sus hermanos, que estaban fuera;"
 y, tomando Sem y Jafet el manto, se lo pusieron sobre los hombros, y yendo de espaldas, vuelto el rostro, cubrieron, sin verla, la desnudez de su padre.
 Despierto No de su embriaguez, supo lo que haba hecho el ms pequeo de sus hijos,
 y dijo: Maldito Canan; siervo de los siervos de sus hermanos ser.
 Y aadi: Bendito Yahv, Dios de Sem, y sea Canan siervo suyo.
 Dilate Dios a Jafet, y habite ste en las tiendas de Sem, y sea Canan su siervo.
 Vivi No despus del diluvio trescientos cincuenta aos,
 siendo todos los das de su vida novecientos cincuenta aos, y muri.
 Esta es la descendencia de No: Sem, Cam y Jafet. Nacironle hijos a stos despus del diluvio.
 Hijos de Jafet fueron: Gomer, Magog, Madai, Javn, Tubal, Mosoc y Tiras;"
 hijos de Gomer: Asquenaz, Rifat y Togorma;"
 hijos de Javn: Elisa y Tarsis, Quitim y Rodanira.
 De stos se poblaron las islas de las gentes en sus tierras segn sus lenguas, familias y naciones.
 Hijos de Cam fueron: Cus, Misrayim, Put y Canan.
 Hijos de Cus: Seba, Evila, Sabta, Rama y Sabteca. Hijos de Rama: Seba y Dadn.
 Cus engendr a Nemrod, que fue quien comenz a dominar sobre la tierra,
 pues era un robusto cazador ante Yahv, y de ah se dijo: Como Nemrod, robusto cazador ante Yahv.
 Fue el comienzo de su reino Babel, Ereq, Acad y Calne, en tierra de Senaar.
 De esta tierra sali Asur, y edific Nnive, Rejobot-Hir, Calaj
 y Resen, entre Nnive y Calaj; sta fue la ciudad grande."
 Misrayim engendr a los Ludim, los Anamim, los Leabim y los Naftujim,
 los Petrusim y los Caslujim, de los cuales salieron los Pelistim y los Captorim.
 Canan engendr a Sidn, su primognito, y a Jet,
 al jebuseo, al amorreo, al guergueseo,
 al jeveo, al araqueo y al sineo,
 al arvadeo, al semareo y al jamateo, de los que descendieron despus las familias del cananeo.
 Los lmites del cananeo eran desde Sidn, viniendo hasta Guerar, hasta Gaza, y viniendo hacia Sodoma, Gomorra, Adama y Sebom, hasta Lesa.
 Estos son los hijos de Cam, segn sus familias, lenguas, regiones y naciones.
 Tambin le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber y hermano mayor de Jafet.
 Son hijos de Sem: Elam, Asur, Arfaxad, Lud, Aram y Cainn.
 Arfaxad engendr a Salaj, y Salaj a Heber.
 A Heber le nacieron dos hijos; el uno se llam Paleg, porque en su tiempo se dividi la tierra; su hermano se llam Yoqtn."
 -- omitido por parfrasis --
 Yoqtn engendr a Almodad, a Selef, a Jasarmavet, a Yaraj,
 a Adoram, a Uzal, a Diqla,
 a Obal, a Abimel, a Seb,
 a Ofir, a Javilla y a Yohab. Todos stos fueron hijos de Yoqtn.
 y habitaron desde Mesa, segn se va a Safar, el monte oriental.
 Estos son los hijos de Sem, segn sus familias, regiones y naciones.
 Estas son las familias de los hijos de No, segn sus generaciones y naciones. De stos se dividieron los pueblos en la tierra despus del diluvio.
 Era la tierra toda de una sola lengua y de una misma palabra.
 En su marcha desde oriente hallaron una llanura en la tierra de Senaar, y se establecieron all.
 Dijronse unos a otros: Vamos a hacer ladrillos y a cocerlos al fuego. Y se sirvieron de los ladrillos como de piedra, y el betn les sirvi de cemento.
 Y dijeron: Vamos a edificarnos una ciudad y una torre cuya cspide toque a los cielos y nos haga famosos, por si tenemos que dividirnos por la haz de la tierra.
 Baj Yahv a ver la ciudad y la torre que estaban haciendo los hijos de los hombres,
 y se dijo: He aqu un pueblo uno; tienen todos una lengua sola. Se han propuesto esto, y nada les impedir llevarlo a cabo.
 Bajemos, pues, y confundamos su lengua, de modo que no se entiendan unos a otros.
 Y los dispers de all Yahv por toda la haz de la tierra, y as cesaron de edificar la ciudad.
 Por eso se llam Babel, porque all confundi Yahv las lenguas de la tierra toda, y de all los dispers por la haz de toda la tierra.
 Esta es la descendencia de Sem: era Sem de cien aos cuando engendr a Arfaxad, dos aos despus del diluvio,
 Vivi Sem despus de engendrar a Arfaxad quinientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Arfaxad treinta y cinco aos, y engendr a Selaj;"
 vivi despus de engendrar a Selaj trescientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Selaj treinta aos, y engendr a Heber;"
 vivi despus de engendrar a Heber cuatrocientos tres aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Heber treinta y cuatro aos, y engendr a Paleg;"
 vivi despus de engendrar a Paleg cuatrocientos treinta aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Paleg treinta aos, y engendr a Reu;"
 vivi despus que engendr a Reu doscientos nueve aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Reu treinta y dos aos, y engendr a Sarug;"
 vivi despus de engendrar a Sarug doscientos siete aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Sarug treinta aos, y engendr a Najor;"
 vivi despus de engendrar a Najor doscientos aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Najor veintinueve aos, y engendr a Teraj;"
 vivi despus de engendrar a Teraj ciento diecinueve aos, y engendr hijos e hijas.
 Vivi Teraj setenta aos, y engendr a Abram, a Najor y a Harn.
 Esta es la descendencia de Teraj: Teraj engendr a Abram, Najor y Harn. Harn engendr a Lot,
 y muri antes de Teraj, su padre, en la tierra de su nacimiento, en Ur de los Caldeos.
 Tomaron Abram y Najor mujer cada uno; el nombre de la de Abram, Sarai, y el de la de Najor, Milc, hija de Harn, el padre de Milc y de Yisc
 Era Sarai estril y no tena hijos.
 Tom, pues, Teraj a Abram, su hijo; a Lot, el hijo de Harn, hijo de su hijo, y a Sarai, su nuera, la mujer de su hijo Abram, y los sac de Ur de los Caldeos, para dirigirse a la tierra de Canan, y, llegados a Jarrn, se quedaron all."
 Siendo Teraj de doscientos cinco aos, muri en Jarrn.
 Dijo Yahv a Abram: Sal de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicar.
 Yo te har un gran pueblo, te bendecir y engrandecer tu nombre, que ser bendicin.
 Y bendecir a los que te bendigan y maldecir a los que te maldigan. Y sern bendecidas en ti todas las familias de la tierra.
 Fuese Abraham conforme le haba dicho Yahv; llevando consigo a Lot. Al salir de Jarrn era Abram de setenta y cinco aos."
 Tom, pues, Abram a Sarai, su mujer, y a Lot, su sobrino, y toda su familia, y la hacienda y personas que en Jarrn haban adquirido. Salieron para dirigirse a la tierra de Canan, y llegaron a ella.
 Penetr en ella Abram hasta el lugar de Siquem, hasta el encinar de Moreh. Entonces estaban los cananeos en aquella tierra.
 Y se le apareci Yahv a Abram y le dijo: A tu descendencia dar yo esta tierra. Alz all un altar a Yahv, que se le haba aparecido,
 y, saliendo hacia el monte que est frente a Betel, asent all sus tiendas, teniendo a Betel al occidente y a Hai al oriente, y alz all un altar a Yahv, e invoc el nombre de Yahv.
 Levant Abram sus tiendas para ir al Negueb,
 pero hubo un hambre en aquella tierra, y baj a Egipto para peregrinar all, por haber en aquella tierra gran escasez.
 Cuando estaba ya prximo a entrar en Egipto, dijo a Sarai, su mujer: Mira, que s que eres mujer hermosa,
 y, cuando te vean los egipcios, dirn: Es su mujer, y me matarn a m, y a ti te dejarn la vida;"
 di, pues, te ruego, que eres mi hermana, para que as me traten bien por ti, y por amor de ti salve yo mi vida.
 Cuando, pues, hubo entrado Abram en Egipto, vieron los egipcios que su mujer era muy hermosa,
 y, vindola los jefes del faran, se la alabaron mucho, y la mujer fue llamada al palacio del faran.
 A Abram le trataron muy bien por amor de ella, y tuvo ovejas, ganados y asnos, siervos y siervas, asnas y camellos.
 Pero Yahv afligi con grandes plagas al faran y a su casa por Sarai, la mujer de Abram;"
 y, llamando el faran a Abram, le dijo: Por qu me has hecho esto? Por qu no me diste a saber que era tu mujer?
 Por qu dijiste: Es mi hermana, dando lugar a que la tomase yo por mujer? Ahora, pues, ah tienes a tu mujer; tmala y vete.
 Y dio el faran rdenes acerca de l a sus hombres, y stos le condujeron a l y a su mujer con todo cuanto era suyo.
 Subi, pues, de Egipto Abram con su mujer, toda su hacienda, y con Lot hacia el Negueb.
 Era Abram muy rico en ganados y en plata y en oro,
 y se volvi desde el Negueb hacia Betel,
 hasta el lugar donde estuvo antes acampado entre Betel y Hai, al lugar del altar que all alzara al principio, e invoc all el nombre de Yahv.
 Tambin Lot, que acompaaba a Abram, tena rebaos, ganados y tiendas,
 y no podan habitar juntos en aquella tierra, por ser muy grandes sus haciendas para poder habitar juntamente.
 Hubo contiendas entre los pastores del ganado de Abram y los del ganado de Lot. Habitaban entonces aquella tierra cananeos y fereceos.
 Dijo, pues, Abram a Lot: Que no haya contiendas entre los dos, ni entre mis pastores y los tuyos, pues somos hermanos.
 No tienes ante ti toda la regin? Seprate, pues, de m, te lo ruego; si t a la izquierda, yo a la derecha; si t a la derecha, yo a la izquierda.
 Alzando Lot sus ojos, vio toda la hoya del Jordn, enteramente regada, antes de que destruyera Yahv a Sodoma y a Gomorra, que era como un jardn de Yahv, y a partir de Soar se pareca a Egipto.
 Eligi, pues, Lot la hoya del Jordn, y se dirigi a oriente, separndose el uno del otro.
 Abram sigui en la tierra de Canan, y Lot habit en las ciudades de la hoya del Jordn, teniendo su morada en Sodoma.
 Eran los habitantes de Sodoma malos y pecadores ante Yahv en muy alto grado.
 Dijo Yahv a Abram despus que Lot se haba separado de l: Alza tus ojos y, desde el lugar donde ests, mira al norte y al medioda, al oriente y al occidente.
 Toda esta tierra que ves, te la dar yo a ti y a tu descendencia para siempre.
 Har tu descendencia como el polvo de la tierra; si hay quien pueda contar el polvo de la tierra, se ser quien pueda contar tu descendencia."
 Anda y camina por esta tierra a lo largo y a lo ancho, que a ti te la dar toda.
 Levant, pues, Abram sus tiendas y se fue a habitar al encinar de Mambr, cerca de Hebrn, y alz all un altar a Yahv.
 Sucedi que en tiempo de Amrafel, rey de Senaar; Arioc, rey de Elasar; Codorlaomer, rey de Elam, y Tadal, rey de Goyim,"
 hicieron guerra a Bara, rey de Sodoma; a Birsa, rey de Gomorra; a Sinab, rey de Adama; a Sember, rey de Seboyim, y al rey de Bela, que es Sohar."
 Todos estos se concentraron en el valle de Sidim, que es el mar de la Sal.
 Por doce aos haban estado sometidos a Codorlaomer, pero el ao trece se rebelaron.
 El catorce vino Codorlaomer y los reyes con l coligados, y derrotaron a los Refaim en Astarot-Qarnayim, y a los Zuzim en Ham, a los Enim en el llano de Quiryatayim, y a los joritas en los montes de Seir hasta El-Parn, que est junto al desierto;"
 -- omitido por parfrasis --
 y, volvindose, vinieron a la fuente de Mispat  Juicio, que es Qades, y talaron todos los campos de los amalecitas y los de los amorreos que habitaban en Jasesn-Tamar.
 Salironles al encuentro el rey de Sodoma, el de Gomorra, el de Adama, el de Seboyim y el de Bela, que es Sohar, y presentaron batalla en el valle de Sidim
 contra Codorlaomer, rey de Elam; Tadal, rey de Goyim; Amrafel, rey de Senaar, y Arioc, rey de Elasar, cuatro reyes contra cinco"
 Haba en el valle de Sidim muchos pozos de betn. Los reyes de Sodoma y de Gomorra se dieron a la fuga, y cayeron all muchos, y los que se salvaron huyeron al monte.
 Saquearon todas las haciendas de Sodoma y de Gomorra y todas sus provisiones y se retiraron.
 Llevbanse tambin, con toda su hacienda, a Lot, hijo del hermano de Abram, pues moraba en Sodoma;"
 y fue uno de los fugitivos a decrselo a Abram el hebreo, que habitaba en el encinar deMambr, amorreo, hermano de Escol y de Aner, que haban hecho alianza con Abram;"
 y como supo Abram que haba sido hecho cautivo su hermano, reuni los capaces de llevar armas de entre sus domsticos, trescientos dieciocho, y persigui a los aprehensores hasta Dan,
 y, dividiendo su tropa, cay sobre ellos por la noche, l y sus siervos, y los derrotaron, persiguindolos hasta Job, que est a la izquierda de Damasco,
 y recobr todo el botn, y a Lot, su hermano, con toda su hacienda, mujeres y pueblo.
 Despus que volvi de derrotar a Codorlaomer y a los reyes que con l estaban, salile al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Save, que es el valle del rey;"
 y Melquisedec, rey de Salem, sacando pan y vino, como era sacerdote del Altsimo,
 bendijo a Abram, diciendo: Bendito Abram del Dios Altsimo, el dueo de los cielos y la tierra.
 Y bendito el Dios Altsimo, que ha puesto a tus enemigos en tus manos. Y le dio a Abram el diezmo de todo.
 Dijo el rey de Sodoma a Abram: Dame las personas; la hacienda tmala para ti;
 pero Abram dijo al rey de Sodoma: Alzo mi mano a Yahv, el Dios Altsimo, el dueo de cielos y tierra,
 si desde un hilo hasta una correa de zapato tomare yo nada de cuanto es tuyo, para que no digas: Yo enriquec a Abram,
 salvo lo que han comido los mozos y la parte de los que me han acompaado, Aner, Escol y Mambr. Estos cogern sus partes.
 Despus de estos sucesos habl Yahv a Abram en visin, dicindole: No temas, Abram; yo soy tu escudo; tu recompensa ser muy grande.
 Contestle Abram: Seor mo, Yahv, qu vas a darme? Yo me ir sin hijos, y ser heredero de mi casa ese damasceno Eliezer.
 No me has dado descendencia, y ser mi criado quien me herede.
 Pero en seguida le respondi Yahv: No te heredar ste, sino, al contrario, uno salido de tus entraas, se te heredar.
 Y, sacndole fuera, le dijo: Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas; as de numerosa ser tu descendencia.
 Y crey Abram a Yahv, y le fue reputado por justicia.
 Djole despus Yahv: Yo soy Yahv, que te saqu de Ur de los Caldeos para darte esta tierra en posesin.
 Preguntle Abram: Mi Seor Yahv, en qu conocer que he de poseerla?
 Y le dijo Yahv: Elgeme una vaca de tres aos, una cabra de tres aos tambin, y un carnero igualmente de tres aos, y una trtola y un palomino.
 Tom Abram todo esto, y parti los animales por la mitad, pero no las aves, y puso de cada uno una parte frente a la otra.
 Bajaban las aves sobre las carnes muertas, y Abram las espantaba.
 Cuando estaba ya el sol para ponerse, cay un sopor sobre Abram, y fue presa de gran terror, y le envolvi densa tiniebla.
 Y dijo a Abram: Has de saber que tu descendencia ser extranjera en una tierra no suya, y estar en servidumbre, y la oprimirn por cuatrocientos aos;"
 pero yo juzgar al pueblo que los esclavizar, y saldrn de all despus con mucha hacienda;"
 pero t irs a reunirte en paz con tus padres, y sers sepultado en buena ancianidad.
 A la cuarta generacin volvern ac, pues todava no se han consumado las iniquidades de los amorreos.
 Puesto ya el sol, y en denssimas tinieblas, apareci una hornilla humeando y un fuego llameante, que pas por entre la mitad de las vctimas.
 En aquel da hizo Yahv pacto con Abram, dicindole: A tu descendencia he dado esta tierra desde el ro de Egipto hasta el gran ro, el Eufrates;"
 al quineo, al quineceo, al cadmoneo,
 al jeveo, al fereceo, a los refaim,
 al amorreo, al cananeo, al guergueseo y al jebuseo.
 Sarai, la mujer de Abram, no tena hijos. Pero tenia una esclava egipcia de nombre Agar,
 y dijo a Abram: Mira, Yahv me ha hecho estril; entra, pues, a mi esclava, a ver si por ella puedo tener hijos. Escuch Abram a Sarai,"
 Tom, pues, Sarai, la mujer de Abram, a Agar, su esclava egipcia, al cabo de diez aos de habitar Abram en la tierra de Canan, y se la dio por mujer a su marido, Abram.
 Entr ste a Agar, que concibi, y, viendo que haba concebido, miraba con desprecio a su seora.
 Dijo, pues, Sarai a Abram: Mi afrenta sobre ti cae; yo puse mi esclava en tu seno, y ella, viendo que ha concebido, me desprecia. Juzgue Yahv entre ti y m.
 Y Abram dijo a Sarai: He aqu que en tus manos est tu esclava; haz con ella como bien te parezca. Maltratla Sarai, y ella huy de su presencia;"
 la encontr el ngel de Yahv junto a la fuente que hay en el desierto, camino de Sur,
 y le dijo: Agar, esclava de Sarai, de dnde vienes y adnde vas?; y le respondi ella: Voy huyendo de Sarai, mi seora.
 Vuelve a tu seora  le dijo el ngel de Yahv  y humllate bajo su mano;"
 y aadi: Yo multiplicar tu descendencia. Que por lo numerosa no podr contarse.
 Mira, has concebido y parirs un hijo, y le llamars Ismael, porque ha escuchado Yahv tu afliccin.
 Ser un onagro de hombre; su mano contra todos, y las manos de todos contra l, y habitar frente a todos sus hermanos.
 Dio Agar a Yahv, que le haba hablado, el nombre de t eres El-Roi, pues se dijo: No he visto tambin aqu al que me ve?
 Por eso llam al pozo Ber-Jai-Roi. Es el que est entre Cades y Barad.
 Pari Agar a Abram un hijo, y le dio Abram el nombre de Ismael.
 Tena Abram ochenta y seis aos cuando Agar pari a Ismael.
 Cuando era Abram de noventa y nueve aos, se le apareci Yahv y le dijo: Yo soy el Saday; anda en mi presencia y s perfecto."
 Yo har contigo mi alianza y te multiplicar muy grandemente.
 Cay Abram rostro a tierra y sigui dicindole Yahv:
 Cuanto a m, he aqu mi pacto contigo: sers padre de una muchedumbre de pueblos,
 y ya no te llamars Abram, sino Abraham, porque yo te har padre de una muchedumbre de pueblos.
 Te acrecentar muy mucho y te har pueblos, y saldrn de ti reyes;"
 yo establezco contigo y con tu descendencia despus de ti, por sus generaciones, mi pacto eterno de ser tu Dios y el de tu descendencia despus de ti,
 y he de darte a ti, y a tu descendencia despus de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canan, en eterna posesin.
 Dijo Dios a Abraham: T guarda mi pacto, t y tu descendencia despus de ti por sus generaciones.
 Esto es mi pacto, que has de observar t y tu descendencia despus de ti:
 circuncidad todo varn. Circuncidaris la carne de vuestro prepucio, y sta ser la seal del pacto entre m y vosotros.
 A los ocho das de nacido, todo varn ser circuncidado en vuestras generaciones: los siervos, los nacidos en casa, los comprados, aunque no sean de vuestra estirpe.
 Todos, todos los criados en casa o comprados, se circuncidarn, y llevaris en vuestra carne la seal de mi pacto por siempre;"
 y el incircunciso que no circuncidare la carne de su prepucio, ser borrado de su pueblo; rompi mi pacto.
 Dijo tambin Dios a Abraham: Sarai, tu mujer, no se llamar ya Sarai, sino Sara,
 pues la bendecir, y te dar de ella un hijo, a quien bendecir, y engendrar pueblos, y saldrn de l reyes de pueblos.
 Cay Abraham sobre su rostro, y se rea, dicindose en su corazn: Conque a un centenario le va a nacer un hijo, y Sara, ya nonagenaria, ya a parir?
 Y dijo a Dios: Ojal que viva a tus ojos Ismael!
 Pero le respondi Dios: De cierto que Sara, tu mujer, te parir un hijo, a quien llamars Isaac, con quien establecer yo mi pacto sempiterno y con su descendencia despus de l.
 Tambin te he escuchado en cuanto a Ismael. Yo le bendecir y le acrecentar y multiplicar muy grandemente. Doce jefes engendrar, y le har un gran pueblo;"
 pero mi pacto lo establecer con Isaac, el que te parir Sara el ao que viene por este tiempo.
 Y, como acab de hablarle, desapareci Dios.
 Tom, pues, Abraham a Ismael, su hijo, y a todos los siervos, los nacidos en casa y los comprados, todos los varones de su casa, y circuncid la carne de su prepucio aquel mismo da, como se lo haba mandado Yahv.
 Era Abraham de noventa y nueve aos cuando circuncid la carne de su prepucio,
 e Ismael de trece aos cuando fue circuncidado.
 En el mismo da fueron circuncidados Abraham e Ismael, su hijo,
 y todos los varones de su casa, los nacidos en ella y los extraos comprados, se circuncidaron con l.
 Aparecise Yahv un da en el encinar de Mambr. Estaba sentado a la puerta de la tienda, a la hora del calor,
 y, alzando los ojos, vio parados cerca de l a tres varones. En cuanto los vio, saliles al encuentro desde la puerta de la tienda, y se postr en tierra,
 dicindoles: Seor mo, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases de largo junto a tu siervo;"
 har traer un poco de agua para lavar vuestros pies, y descansaris debajo del rbol,
 y os traer un bocado de pan y os confortaris; despus seguiris, pues por eso habis pasado junto a vuestro siervo. Ellos contestaron: Haz como has dicho.
 y se apresur Abraham a llegarse a la tienda donde estaba Sara, y le dijo: Date prisa; amasa tres seas de flor de harina y cuece en el rescoldo unas hogazas.
 Corri al ganado y tom un ternero recental y bueno y se lo dio a un mozo, que se apresur a prepararlo;"
 y, tomando leche cuajada y leche recin ordeada y el ternero ya dispuesto, se lo puso todo delante, y l se qued junto a ellos debajo del rbol mientras coman.
 Dijronle: Dnde est Sara, tu mujer? En la tienda est, contest l.
 Y dijo uno de ellos: A otro ao por este tiempo volver sin falta, y ya tendr un hijo Sara, tu mujer. Sara oa desde la puerta de la tienda, que estaba a espaldas del que hablaba.
 Eran ya Abraham y Sara ancianos, muy entrados en aos, y haba cesado ya a Sara la menstruacin.
 Rise, pues, Sara dentro, diciendo: Cuando estoy ya consumida, voy a remocear, siendo ya tambin viejo mi seor?
 Y dijo Yahv a Abraham: Por qu se ha redo Sara, dicindose: De veras voy a parir, siendo tan vieja?
 Hay algo imposible para Yahv? A otro ao por este tiempo volver, y Sara tendr ya un hijo.
 Temerosa, Sara neg haberse redo, diciendo: No me he redo; pero El le dijo: S, te has redo.
 Levantronse los tres varones y se dirigieron hacia Sodoma, y Abraham iba con ellos para despedirlos.
 Yahv dijo: Voy a encubrir yo a Abraham lo que voy a hacer,
 habiendo l de ser, como ser, un pueblo grande y fuerte y habiendo de bendecirle todos los pueblos de la tierra?
 Pues bien s que mandar a sus hijos y a su casa despus de l que guarden los caminos de Yahv y hagan justicia y juicio, para que cumpla Yahv a Abraham cuanto le ha dicho.
 Y prosigui Yahv: El clamor de Sodoma y Gomorra ha crecido mucho, y su pecado se ha agravado en extremo;"
 voy a bajar a ver si sus obras han llegado a ser como el clamor que ha venido hasta m, y si no, lo sabr.
 Y partindose de all dos de los varones, se encaminaron a Sodoma. Abraham sigui estando con Yahv.
 Acercsele, pues, y le dijo: Pero vas a exterminar juntamente al justo con el malvado?
 Si hubiera cincuenta justos en la ciudad, los exterminaras acaso y no perdonaras al lugar por los cincuenta justos?
 Lejos de ti obrar as, matar al justo con el malvado y que sea el justo como el malvado; lejos eso de ti; el juez de la tierra toda, no va a hacer justicia?
 Y le dijo Yahv: Si hallare en Sodoma cincuenta justos, perdonara por ellos a todo el lugar.
 Prosigui Abraham y dijo: Mira, te ruego, ya que he comenzado a hablar a mi Seor, aunque soy polvo y ceniza:
 Si de los cincuenta justos faltaren cinco, destruiras por los cinco a toda la ciudad? Y le contest: No la destruira si hallase all cuarenta y cinco justo.
 Insisti Abraham todava, y dijo: Y si se hallasen all cuarenta? Contestle: Tambin por los cuarenta lo hara.
 Volvi a insistir Abraham: No te incomodes, Seor, si hablo todava: Y si se hallasen all treinta justos? Repuso: Tampoco lo hara si se hallasen treinta.
 Volvi a insistir: Seor, ya que comenc; y si se hallasen all veinte justos? Y contest: No la destruira por los veinte.
 Todava Abraham: Perdona, Seor, slo una sola vez ms: Y si se hallasen diez? Y le contest: Por los diez no la destruira.
 Fuese Yahv despus de haber hablado as a Abraham, y ste se volvi a su lugar.
 Llegaron a Sodoma los d0os ngeles ya de tarde, y Lot estaba sentado a la puerta de la ciudad. Al verlos, se levant Lot y les sali al encuentro, e inclin su rostro a tierra,
 diciendo: Mirad, seores; os ruego que vengis a la casa de vuestro siervo, para pernoctar en ella y lavaros los pies. Cuando os levantis por la maana, seguiris vuestro camino. Y le contestaron: No; pasaremos la noche en la plaza.
 Instles mucho, y se fueron con l a su casa, donde les prepar de comer, y coci panes cimos y comieron.
 Antes que fueran a acostarse, los hombres de la ciudad, los habitantes de Sodoma, rodearon la casa, mozos y viejos, todos sin excepcin.
 Llamaron a Lot y le dijeron: Dnde estn los hombres que han venido a tu casa esta noche? Scanoslos, para que los conozcamos.
 Sali Lot a la puerta, y, cerrndola tras s,
 les dijo: Por favor, hermanos, no hagis semejante maldad.
 He aqu que tengo dos hijas que no han conocido varn; os las sacar, para que hagis con ellas como bien os parezca; pero a esos hombres no les hagis nada, pues para eso se han acogido a la sombra de mi techo.
 Ellos le respondieron: Qutate all! Quien ha venido como extranjero, va a querer gobernarnos ahora? Te trataremos a ti peor que a ellos. Forcejeaban con Lot violentamente, y estaban ya para romper la puerta, cuando,
 sacando los hombres su mano, metieron a Lot dentro de la casa y cerraron la puerta.
 A los que estaban fuera los hirieron de ceguera, desde el menor hasta el mayor, y no pudieron ya dar con la puerta.
 Dijeron los dos hombres a Lot: Tienes aqu alguno, yerno, hijo o hija? Todo cuanto tengas en esta ciudad, scalo de aqu,
 porque vamos a destruir este lugar, pues es grande su clamor en la presencia de Yahv, y ste nos ha mandado para destruirla.
 Sali, pues, Lot para hablar a sus yernos, los que haban de tomar por mujeres a sus hijas, y les dijo: Levantaos y salid de este lugar, porque va a destruir Yahv esta ciudad; y les pareci a sus yernos que se burlaba."
 En cuanto sali la aurora, dieron prisa los ngeles a Lot, dicindole: Levntate, toma a tu mujer y a las dos hijas que tienes, no sea que perezcas t tambin por las iniquidades de la ciudad.
 Y como se retardase, agarrronlos de la mano los hombres a l, a su mujer y a sus dos hijas, pues quera Yahv salvarle, y, sacndolos, los pusieron fuera de la ciudad.
 Una vez fuera, le dijeron: Slvate; no mires atrs y no te detengas en parte alguna del contorno; huye al monte si no quieres perecer.
 Djoles Lot: No, por favor, seores;"
 vuestro siervo ha hallado gracia a vuestros ojos, pues me habis hecho el gran beneficio de salvarme la vida; pero yo no podr salvarme en el monte sin el riesgo de que me alcance la destruccin y perezca."
 Mirad, ah cerca est esa ciudad en que podr refugiarme; es bien pequea; permitid que me salve en ella: no es bien pequea? As vivira.
 Y le dijeron: He aqu que te concedo tambin la gracia de no destruir esa ciudad de que hablas.
 Pero apresrate a refugiarte en ella, pues no puedo hacer nada mientras en ella no hayas entrado t. Por eso se dio a aquella ciudad el nombre de Soar.
 Sala el sol sobre la tierra cuando entraba Lot en Soar,
 e hizo Yahv llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de Yahv desde el cielo.
 Destruy estas ciudades y toda la hoya, y cuantos hombres haba en ellas, y hasta las plantas de la tierra.
 La mujer de Lot mir atrs, y se convirti en un bloque de sal.
 Levantse Abraham de maana y fue al lugar donde haba estado con Yahv,
 y, mirando hacia Sodoma y Gomorra y toda la hoya, vio que sala de la tierra una humareda, como humareda de horno.
 Cuando destruy Yahv las ciudades de la hoya, se acord de Abraham, y salv a Lot de la destruccin al aniquilar las ciudades donde habitaba Lot.
 Subi Lot desde Soar, y habit en el monte con sus hijas, porque tema habitar en Soar, y mor en una caverna con sus dos hijas.
 Y dijo la mayor a la menor: Nuestro padre es ya viejo, y no hay aqu hombres que entren a nosotras, como en todas partes se acostumbra.
 Vamos a embriagar a nuestro padre y acostarnos con l, a ver si tenemos de l descendencia.
 Embriagaron, pues, a su padre aquella misma noche, y se acost con l la mayor, sin que l la sintiera, ni al acostarse ella ni al levantarse.
 Al da siguiente dijo la mayor a la menor: Ayer me acost yo con mi padre; embriagumosle tambin esta noche, y te acuestas t con l para ver si tenemos descendencia de nuestro padre.
 Embriagaron, pues, tambin aquella noche a su padre, y se acost con l la menor, sin que al acostarse ella ni al levantarse lo sintiera.
 Y concibieron de su padre las dos hijas de Lot.
 Pari la mayor un hijo, a quien llam Moab, que es el padre de Moab hasta hoy.
 Tambin la menor pari un hijo, a quien llam Ben Amm, que es el padre de los Bene-Ammn hasta hoy.
 Partise de all Abraham para la tierra del Negueb, y habit entre Cades y Sur, y mor en Guerar.
 Abraham deca de Sara, su mujer: Es mi hermana. Abimelec, rey de Guerar, mand tomar a Sara;"
 pero vino Dios a Abimelec en sueos durante la noche, y le dijo: Mira que vas a morir por la mujer que has tomado, pues tiene marido.
 Abimelec, que no se haba acercado a ella, respondi: Seor, mataras as al inocente?
 No me ha dicho l: Es mi hermana?; y no me ha dicho ella: Es mi hermano? Con pureza de corazn y con manos inocentes hice yo esto.
 Y le dijo Dios en el sueo: Bien s yo que lo has hecho con pureza de corazn; por eso te he impedido que pecaras contra m, y no he consentido que la tocaras."
 Ahora, pues, devuelve la mujer al marido, pues l, que es profeta, rogar por ti y vivirs; pero, si no se la devuelves, sabe que ciertamente morirs t con todos los tuyos.
 Por la maana llam Abimelec a sus servidores y les cont todo esto, y fueron presa de gran terror.
 Llam despus a Abraham y le dijo: Qu es lo que nos has hecho? En qu te he faltado yo para que trajeras sobre m y sobre mi reino tan grave pecado? Lo que has hecho con nosotros no debe hacerse.
 Y dijo Abimelec a Abraham: Qu es lo que has visto para que eso hicieras?
 Y le respondi Abraham: Es que me dije: De seguro que no hay temor de Dios en este lugar, y van a matarme por causa de mi mujer.
 Aunque es tambin en verdad mi hermana, hija de mi padre, pero no de madre, y la tom por mujer;"
 y desde que me hizo Dios errar fuera de la casa de mi padre, le dije: Has de hacerme la merced de decir en todos los lugares adonde lleguemos que eres mi hermana.
 Tom, pues, Abimelec ovejas y bueyes, siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvi a Sara, su mujer,
 y le dijo: Tienes la tierra a tu disposicin; mora donde bien te parezca.
 Y Sara le dijo: Mira, a tu hermano le he dado mil monedas de plata; srvante de velo para los ojos y a cuantos contigo estn, y todo as estar arreglado.
 Rog Abraham por Abimelec, y cur Dios a Abimelec, a su mujer y a sus siervos, y engendraron,
 pues haba Yahv cerrado enteramente todo tero en la casa de Abimelec por lo de Sara, la mujer de Abraham.
 Visit, pues, Yahv a Sara, como le dijera, e hizo con ella lo que le prometi;"
 y concibi Sara, y dio a Abraham un hijo en su ancianidad, al tiempo que le haba dicho Dios.
 Dio Abraham el nombre de Isaac a su hijo, el que le naci de Sara.
 Circuncid Abraham a Isaac, su hijo, a los ocho das, como se lo haba mandado Dios.
 Era Abraham de cien aos de edad cuando le naci Isaac, su hijo.
 Y dijo Sara: Me ha hecho rer Dios, y cuantos lo sepan reirn conmigo.
 Y aadi: Quin haba de decir a Abraham: Amamantar hijos Sara? Pues yo le he dado un hijo en su ancianidad.
 Creci el nio, y le destetaron, y dio Abraham un gran banquete el da del destete de Isaac.
 Y vio Sara al hijo de Agar, la egipcia, el que haba ella parido a Abraham, burlndose (de su hijo Isaac);"
 y dijo a Abraham: Echa a esa esclava y a su hijo, pues el hijo de una esclava no ha de heredar con mi hijo, con Isaac.
 Muy duro se le haca esto a Abraham, por causa de su hijo;"
 pero le dijo Dios: No te d pena por el nio y la esclava; haz lo que te dice Sara, que es por Isaac por quien ser llamada tu descendencia."
 Tambin al hijo de la esclava le har un pueblo, por ser descendencia tuya.
 Se levant, pues, Abraham de maana y, cogiendo pan y un odre de agua, se lo dio a Agar, ponindoselo a la espalda, y con ello al nio, y la despidi. Ella se fue y erraba por el desierto de Bersab.
 Se acab el agua del odre, y ech al nio bajo un arbusto,
 y fue a sentarse frente a l a la distancia de un tiro de arco, dicindose: No quiero ver morir al nio; y se sent enfrente del nio, que lloraba en voz alta."
 Oy Dios al nio, y el ngel de Dios llam a Agar desde los cielos, diciendo: Qu tienes, Agar? No temas, que ha escuchado Yahv la voz del nio, que ah est.
 Levntate, toma al nio y cgele de la mano, pues he de hacerle un gran pueblo.
 Y abri Dios los ojos de Agar, hacindola ver un pozo, adonde fue y llen el odre de agua, dando de beber al nio.
 Fue Dios con el nio, que creci y habit en el desierto, y de mayor fue arquero.
 Habit en el desierto de Farn, y su madre tom para l mujer de la tierra de Egipto.
 Sucedi por entonces que Abimelec y Picol, jefe de su ejrcito, dijo a Abraham: Dios est contigo en todo cuanto haces.
 Jrame, pues, ahora por Dios que no has de engaarme a m ni a mis descendientes, y que, como te favorec yo a ti, as hars t conmigo y con la tierra por donde andas.
 Y dijo Abraham: Te lo juro.
 Pero reconvino Abraham a Abimelec por causa de un pozo de aguas de que se haban apoderado los siervos de Abimelec,
 y contest Abimelec: No s quin haya hecho eso; t tampoco me habas dicho nada de ello, y nada he sabido hasta ahora.
 Tom, pues, Abraham ovejas y bueyes y se las dio a Abimelec, e hicieron entre ambos alianza.
 Apart Abraham siete corderas del rebao,
 y le pregunt Abimelec: Para qu son esas siete corderas que has apartado?
 Abraham le contest: Para que las recibas de mi mano y me sirvan de prueba de que he abierto este pozo.
 Por eso se llam aquel lugar Berseb,
 porque all juraron ambos, e hicieron alianza en Berseb. Y se levant Abimelec y Picol, jefe de su ejrcito, y se volvieron a la tierra de los filisteos.
 Abraham plant en Berseb un tamarindo, e invoc all el nombre de Yahv, el Dios eterno,
 y anduvo mucho tiempo Abraham por tierra de los filisteos.
 Despus de todo esto, quiso probar Dios a Abraham, y, llamndole, dijo: Abraham! Y ste contest: Heme aqu.
 Y le dijo Dios: Anda, toma a tu hijo, a tu unignito, a quien tanto amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah y ofrcemelo all en holocausto sobre uno de los montes que yo te indicar.
 Se levant, pues, Abraham de maana, aparej su asno y, tomando consigo dos mozos y a Isaac, su hijo, parti la lea para el holocausto y se puso en camino para el lugar que le haba dicho Dios.
 Al tercer da alz Abraham sus ojos, y vio de lejos el lugar.
 Dijo a sus dos mozos: Quedaos aqu con el asno; yo y el nio iremos hasta all, y, despus de haber adorado, volveremos a vosotros.
 Y tomando Abraham la lea para el holocausto, se la carg a Isaac, su hijo; tom l en su mano el fuego y el cuchillo, y siguieron ambos juntos."
 Dijo Isaac a Abraham: Padre mo Qu quieres, hijo mo?, le contest. Y l dijo: Aqu llevamos el fuego y la lea; pero la res para el holocausto, dnde est?
 Y Abraham le contest: Dios se proveer de res para el holocausto, hijo mo; y siguieron juntos los dos."
 Llegados al lugar que le dijo Dios, alz Abraham el altar y dispuso sobre l la lea, at a su hijo y le puso sobre el altar, encima de la lea.
 Agarr el cuchillo y tendi luego su brazo para degollar a su hijo.
 Pero le grit desde los cielos el ngel de Yahv, dicindole: Abraham, Abraham! Y ste contest: Heme aqu.
 No extiendas tu brazo sobre el nio  le dijo  y no le hagas nada, porque ahora he visto que en verdad temes a Dios, pues por m no has perdonado a tu hijo, a tu unignito.
 Alz Abraham los ojos, y vio tras s un carnero enredado por los cuernos en la espesura, y cogi el carnero y lo ofreci en holocausto en vez de su hijo.
 Llam Abraham a aquel lugar Yahv-yire  Yahv ve; por lo que todava se dice: En el monte de Yahv se proveer.
 Llam el ngel de Yahv a Abraham por segunda vez desde los cielos,
 y le dijo: Por m mismo juro, palabra de Yahv, que por haber t hecho cosa tal, de no perdonar a tu hijo, a tu unignito,
 te bendecir largamente, y multiplicar grandemente tu descendencia, como las estrellas del cielo o como las arenas de la orilla del mar, y se aduear tu descendencia de las puertas de tus enemigos,
 y la bendecirn todos los pueblos de la tierra, por haberme t obedecido.
 Volvise Abraham a los mozos, y, levantndose, fueron juntos a Bersab, y habit Abraham en Bersab.
 Despus de todo esto recibi Abraham noticia, dicindole: Tambin Melca ha dado hijos a Najor, tu hermano;"
 Hus es el primognito, Buz su hermano, y Camuel, padre de Aram;"
 Quesed, Jaz, Pildas, Yidlaf y Batuel.
 Batuel fue el padre de Rebeca. Estos son los ocho hijos que dio Melca a Najor, hermano de Abraham.
 Tambin su concubina, de nombre Reum, le pari a Tebaj, Gajam, Tajas y Maaca.
 Vivi Sara ciento veintisiete aos.
 Muri en Quiriat-Arb, que es Hebrn, en la tierra de Canan. Vino Abraham a llorar a Sara y hacer duelo por ella,
 y, cuando se levant de junto a su muerta, habl as a los hijos de Jet:
 Soy entre vosotros extranjero y husped. Dadme en propiedad una sepultura donde pueda sepultar a mi muerta, apartndola de mi vista.
 Los hijos de Jet contestaron a Abraham:
 yenos, seor, por favor: T eres entre nosotros un prncipe de Dios; sepulta a la muerta en el mejor de nuestros sepulcros; ninguno de nosotros te negar su sepulcro para que en l sepultes a tu muerta.
 Alzse Abraham, e inclinndose profundamente ante el pueblo de aquella tierra, los hijos de Jet,
 les dijo: Si de veras queris que pueda yo apartar mi muerta de mi vista, sepultndola, escuchadme y rogad por m a Efrn, el hijo de Sojar,
 que por su justo precio me ceda para sepultura en propiedad, en presencia vuestra, su caverna de Macpela, que est al trmino de su campo.
 Efrn estaba sentado entre los hijos de Jet, y respondi Efrn, el jeteo, a Abraham en presencia de los hijos de Jet y de cuantos entraban por las puertas de la ciudad:
 No, seor mo, yeme; yo te doy el campo y la caverna que se halla a su extremo; te la doy ante los hijos de mi pueblo; sepulta a tu muerta.
 Abraham volvi a prosternarse ante la gente de aquella tierra,
 y habl as a Efrn, oyndolo todos: yeme, te ruego; yo te dar el precio del campo. Recbelo t, y sepultar en l a mi muerta.
 Respondi Efrn a Abraham dicindole:
 Seor mo, yeme: qu es para m ni para ti una tierra de cuatrocientos siclos de plata? Sepulta a tu muerta,
 Oy Abraham a Efrn y pesle ante los hijos de Jet la plata que ste haba dicho, cuatrocientos siclos de plata corriente en el mercado.
 Vino, pues, a ser propiedad de Abraham, ante los hijos de Jet y de cuantos entraban por la puerta de la ciudad,
 el campo de Efrn en Macpela, frente a Mambr, con la caverna que hay en l, y todos los rboles del campo y sus contornos.
 Despus de esto sepult Abraham a Sara, su mujer, en la caverna de Macpela, frente a Mambr, que es Hebrn, en tierra de Canan.
 El campo, con la caverna que hay en l, vino a ser sepultura de la propiedad de Abraham, recibida de los hijos de Jet.
 Era Abraham ya viejo, muy entrado en aos, y Yahv le haba bendecido en todo.
 Dijo, pues, Abraham al ms antiguo de los siervos de su casa, el que administraba cuanto tena: Pon, te ruego, tu mano bajo mi muslo,
 y jrame por Yahv, Dios de los cielos y de la tierra, que no tomars mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en medio de los cuales habito,
 sino que irs a mi tierra, a mi parentela, a buscar mujer para mi hijo Isaac.
 Y le dijo el siervo: Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, habr de llevar all a tu hijo a la tierra de donde saliste?
 Djole Abraham: Gurdate muy bien de llevar all a mi hijo.
 Yahv, Dios de los cielos, que me sac de la casa de mi padre y de la tierra de mi nacimiento, que me ha hablado y me jur, diciendo: A tu descendencia dar esta tierra, enviar a su ngel ante ti y traers de all mujer para mi hijo.
 Si la mujer no quiere venir contigo, quedars libre de este juramento; pero de ninguna manera volvers all a mi hijo.
 Puso, pues, el siervo la mano bajo el muslo de Abraham, su seor, y le jur.
 Tom el siervo diez de los camellos de su seor y se puso en camino, llevando consigo cuanto de bueno tena su seor, y se dirigi a Aram Naharayim, a la ciudad de Najor.
 Hizo que los camellos doblasen sus rodillas fuera de la ciudad junto a un pozo de aguas, ya de tarde, a la hora de salir las que van a coger agua,
 y dijo: Yahv, Dios de mi amo Abraham, haz que me salga ahora buen encuentro, y mustrate benigno con mi seor Abraham.
 Voy a ponerme junto al pozo de agua mientras las mujeres de la ciudad vienen a buscar agua;"
 la joven a quien yo dijere: Inclina tu cntaro, te ruego, para que yo beba, y ella me respondiere: Bebe t y dar tambin de beber a tus camellos, sea la que destinas a tu siervo Isaac, y conozca yo as que te muestras propicio a mi seor.
 Y sucedi que, antes que l acabara de hablar, sala con el cntaro al hombro Rebeca, hija de Batuel, hijo de Melca, la mujer de Najor, hermano de Abraham.
 La joven era muy hermosa y virgen, que no haba conocido varn. Baj al pozo, llen su cntaro y volvi a subir.
 Salile al encuentro el siervo, y le dijo: Dame, por favor, a beber un poco de agua de tu cntaro.
 Bebe, seor mo, le contest ella, y, bajando el cntaro, lo tom con sus manos y le dio a beber.
 Cuando hubo l bebido, le dijo: Tambin para tus camellos voy a sacar agua, hasta que hayan bebido lo que quieran.
 Y se apresur a vaciar el cntaro en el abrevadero, y corri de nuevo al pozo a sacar ms agua, hasta que hubo sacado para todos los camellos.
 El hombre la contemplaba en silencio y se preguntaba si haba prosperado Yahv su camino o no.
 Cuando hubieron acabado de beber los camellos, tom el siervo un arillo de oro de medio siclo de peso y dos brazaletes de diez siclos, tambin de oro, y, dndoselos,
 le pregunt: De quin eres hija t? Dime, por favor, si no habra lugar en casa de tu padre para pasar all la noche.
 Ella contest: Soy hija de Batuel, el hijo que Melca dio a Najor.
 Y aadi: Hay en nuestra casa paja y heno en abundancia y lugar para pernoctar.
 Postrse entonces el hombre y ador a Yahv,
 diciendo: Bendito sea Yahv, Dios de mi seor Abraham, que no ha dejado de hacer gracia y mostrarse fiel a mi seor, y a m me ha conducido derecho a la casa de los hermanos de mi seor.
 Corri la joven a contar en casa de su madre lo que haba pasado.
 Tena Rebeca un hermano de nombre Labn, que se apresur a ir al pozo en busca del hombre.
 Haba visto el arillo y los brazaletes en la mano de su hermana y le haba odo decir: As me ha hablado el hombre. Vino, pues, a l, que segua con sus camellos junto a la fuente,
 y le dijo: Ven, bendito de Yahv; por qu te ests ah fuera? Ya he preparado yo la casa y lugar para los camellos.
 Fue, pues, el hombre a casa. Labn desaparej los camellos, dio a stos paja y heno, y agua al hombre y a los que le acompaaban, para lavarse los pies,
 y despus le sirvi de comer; pero el hombre dijo: No comer mientras no diga lo que tengo que decir. Respondile: Di.
 Este dijo: Yo soy siervo de Abraham.
 Yahv ha bendecido largamente a mi seor y le ha engrandecido, dndole ovejas y bueyes, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos.
 Parile Sara, la mujer de mi seor, un hijo en su ancianidad, y a l le ha dado todos sus bienes.
 Mi seor me ha hecho jurar: No tomars para mi hijo mujer de entre los hijos de los cananeos, de la tierra en que habito;"
 sino que irs a la casa de mi padre, a mi parentela, y de all traers mujer para mi hijo.
 Yo dije a mi seor,: Quiz no quiera venir conmigo la mujer;"
 y l me contest: Yahv, ante quien yo ando, mandar contigo su ngel y har que tu camino tenga buen xito, y tomars mujer para mi hijo de mi parentela y de la casa de mi padre.
 Quedars desligado del juramento si fueses a mi parentela y no te la dieren; libre quedars entonces.
 Llegu hoy a la fuente y dije: Yahv, Dios de mi seor Abraham, te ruego que, si en verdad quieres prosperar el camino que traigo,
 hagas que, mientras yo me quedo junto a la fuente, la joven que salga a buscar agua y a quien diga yo: Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cntaro,
 y me diga ella: Bebe, y sacar tambin para tus camellos, sea la mujer que Yahv ha destinado para esposa del hijo de mi seor.
 No haba yo acabado de decir esto en mi corazn, cuando sala Rebeca con su cntaro al hombro, baj a la fuente y sac agua. Yo le dije: Dame de beber, te lo ruego.
 Baj ella en seguida el cntaro de sobre su hombro y dijo: Bebe, y dar tambin de beber a tus camellos; y beb yo, y ella dio tambin de beber a mis camellos."
 Yo le pregunt: De quin eres hija? Ella me respondi: Soy hija de Batuel, el hijo de Najor, que le dio Melca. Entonces puse yo el arillo en su nariz, y los brazaletes en sus manos,
 y me inclin, postrndome ante Yahv, y bendije a Yahv, Dios de mi seor Abraham, que me haba trado por camino derecho para tomar a la hija de su hermano para mujer de su hijo.
 Ahora, si queris hacer gracia y fidelidad a mi seor, decdmelo; si no, decdmelo tambin, y me dirigir a la derecha o a la izquierda.
 Labn y su casa contestaron, diciendo: De Yahv viene esto; nosotros no podemos decirte ni bien ni mal."
 Ah tienes a Rebeca, tmala y vete, y sea la mujer del hijo de tu seor, como lo ha dicho Yahv.
 Cuando el siervo de Abraham hubo odo estas palabras, se postr en tierra ante Yahv;"
 y, sacando objetos de plata y oro y vestidos, se los dio a Rebeca, e hizo tambin presentes a su hermano y a su madre.
 Pusironse luego a comer y a beber, l y los que con l venan, y pasaron la noche. A la maana, cuando se levantaron, dijo el siervo: Dejad que me vaya a mi seor.
 El hermano y la madre de Rebeca dijeron: Que est la joven con nosotros todava algunos das, unos diez, y despus partir.
 El les contest: No retrasis mi vuelta, ya que Yahv ha hecho feliz el xito de mi viaje; dejadme partir, para que vuelva a mi seor.
 Dijronle, pues: Llamemos a la joven y preguntmosle lo que ella quiere.
 Llamaron a Rebeca y le preguntaron: Quieres partir luego con este hombre? Y ella respondi: Partir.
 Dejaron, pues, ir a Rebeca, su hermana, y a su nodriza con el siervo de Abraham y sus hombres,
 y bendecan a Rebeca, diciendo: Hermana nuestra eres; que crezcas en millares de millares y se aduee tu descendencia de las puertas de tus enemigos.
 Montaron, pues, Rebeca, sus doncellas y su nodriza en los camellos, y se fueron tras el hombre, y ste se parti con Rebeca.
 Volva un da Isaac del pozo de Jai-Roi, pues habitaba entonces en el Negueb,
 y haba salido por la tarde para pasearse por el campo, y, alzando los ojos, vio venir camellos.
 Tambin Rebeca alz sus ojos, y, viendo a Isaac, se ape del camello,
 y pregunt al siervo: Quin es aquel hombre que viene por el campo a nuestro encuentro? El siervo le respondi: Es mi seor. Ella cogi el velo y se cubri.
 El siervo cont a Isaac cuanto haba ocurrido,
 e Isaac condujo a Rebeca a la tienda de Sara, su madre; la tom por mujer y la am, consolndose de la muerte de su madre."
 Volvi Abraham a tomar mujer, de nombre Quetura,
 que le pari a Zimrn, Yoqsn, Medn, Midin, Yisbaq y Suaj.
 Yoqsn engendr a Seb y a Dedn. Hijos de Dedii son los Asurim, los Letusim y los Leumim.
 Los hijos de Midin fueron Ef, Efer, Janoc, Abid y Elda. Estos son todos los descendientes de Quetura.
 Abraham dio todos sus bienes a Isaac.
 A los hijos de las concubinas les hizo donaciones; pero, viviendo l todava, los separ de su hijo Isaac hacia oriente, a la tierra de oriente."
 Vivi Abraham ciento setenta y cinco aos.
 Expir y muri Abraham en senectud buena, anciano y lleno de das, y fue a reunirse con su pueblo.
 Isaac e Ismael, sus hijos, le sepultaron en la caverna de Macpela, en el campo de Efrn, hijo de Seor el jeteo, frente a Mambr.
 Es el campo que compr Abraham a los hijos de Jet. All fue sepultado con Sara, su mujer.
 Despus de la muerte de Abraham, Dios bendijo a Isaac, su hijo, y habit junto al pozo de Jai-Roi.
 Esta es la descendencia de Ismael, hijo de Abraham y de Agar, la egipcia, esclava de Sara.
 He aqu los nombres de los hijos de Ismael segn sus nombres y sus generaciones. El primognito de Ismael fue Nebayot; despus, Quedar, Abdel, Mibsam,"
 Mism, Dum, Mass,
 Jadad, Tem, Yetur, Nafis y Quedm.
 Estos son los hijos de Ismael, stos sus nombres segn sus poblados y campamentos; stos fueron los doce jefes de sus tribus."
 Vivi Ismael ciento treinta y siete aos, y expir y muri, yendo a reunirse con su pueblo.
 Sus hijos habitaron desde Evila hasta Sur, que est frente a Egipto, segn se va a Asur, frente a todos sus hermanos.
 Esta es la historia de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendr a Isaac.
 Era Isaac de cuarenta aos cuando tom por mujer a Rebeca, hija de Batuel, arameo, de Padn-Aram, y hermana de Labn, arameo.
 Rog Isaac a Yahv por su mujer, que era estril, y fue odo por Yahv, y concibi Rebeca, su mujer.
 Chocbanse en su seno los nios, y dijo: Si es as, para qu (he de vivir) yo? Y fue a consultar a Yahv,
 que le dijo: Dos pueblos llevas en tu seno, dos pueblos que al salir de tus entraas se separarn. Una nacin prevalecer sobre la otra, y el mayor servir al menor.
 Lleg el tiempo del parto, y salieron de su seno dos gemelos.
 Sali el primero uno rojo, todo l peludo como un manto, y se llam Esa.
 Despus sali su hermano, agarrando con la mano el taln de Esa, y se le llam Jacob. Era Isaac de sesenta aos cuando nacieron.
 Crecieron los nios, y fue Esa diestro cazador y hombre agreste, mientras que era Jacob hombre apacible y amante de la tienda.
 Isaac, porque le gustaba la caza, prefera a Esa, y Rebeca a Jacob.
 Hizo un da Jacob un guiso, y, llegando Esa del campo muy fatigado,
 dijo a Jacob: Por favor, dame a comer de ese guiso rojo, que estoy desfallecido. Por esto se le dio a Esa el nombre de Edom
 Contestle Jacob: Vndeme ahora mismo tu primogenitura.
 Respondi Esa: Estoy que me muero; qu me importa la primogenitura?
 Jramelo ahora mismo, le dijo Jacob; y jur Esa, vendiendo a Jacob su primogenitura."
 Diole entonces Jacob pan y el guiso de lentejas, y, una vez que comi y bebi, se levant Esa y se fue, sin drsele nada de la primogenitura.
 Hubo en aquella tierra un hambre distinta de la primera que hubo en tiempo de Abraham, y fue Isaac a Guerar, a Abimelec, rey de los filisteos;"
 pero se le apareci Yahv y le dijo: No bajes a Egipto.
 Sigue habitando en esta tierra, donde yo te diga; peregrina por ella, que yo estar contigo y te bendecir, pues a ti y a tu descendencia dar todas estas tierras, cumpliendo el juramento que hice a Abraham, tu padre,"
 y multiplicar tu descendencia como las estrellas del cielo, y le dar todas estas tierras, y la bendecirn todos los pueblos de la tierra,
 por haberme obedecido Abraham y haber guardado mi mandato, mis preceptos, mis ordenaciones y mis leyes.
 Habit, pues, Isaac en Guerar.
 Preguntronle los hombres del lugar por su mujer, y l deca: Es mi hermana. Pues tema decir que era su mujer, no fuera que le mataran los hombres del lugar por Rebeca, que era muy hermosa.
 Como se prolongase su estancia en Guerar, mirando un da Abimelec, rey de los filisteos, por la ventana, vio que estaba Isaac acariciando a Rebeca, su mujer.
 Llam Abimelec a Isaac, y le dijo: De cierto que es tu mujer. Por qu, pues, dices: Es mi hermana? Y le contest Isaac: Es que me dije: No vaya yo a morir por causa suya.
 Respondile Abimelec: Cmo nos has hecho esto? Hubiera podido alguno tomar a tu mujer, y hubieras arrojado sobre nosotros un delito.
 Dio, pues, Abimelec una orden a todo el pueblo, diciendo: El que toque a este hombre o a su mujer, morir.
 Sembr Isaac en aquella tierra, y recogi aquel ao ciento por uno, pues le bendijo Yahv.
 Engrandecise y fue creciendo cada vez ms, hasta hacerse muy poderoso.
 Tena mucha hacienda de ovejas y bueyes y mucha servidumbre, y los filisteos llegaron a envidiarle.
 Todos los pozos abiertos por los siervos de su padre, Abraham, los cegaron los filisteos, llenndolos de tierra.
 Dijo Abimelec a Isaac: Vete de aqu, porque has llegado a ser mucho ms poderoso que nosotros.
 Fuese Isaac y acamp en el valle de Guerar, y habit all.
 Volvi a abrir los pozos abiertos en tiempo de Abraham, su padre, cegados por los filisteos despus de la muerte de Abraham, dndoles los mismos nombres que les haba dado su padre.
 Cavaron los siervos de Isaac en el valle, y alumbraron una fuente de aguas vivas;"
 pero los pastores de Guerar rieron con los de Isaac, diciendo: Estas aguas son nuestras. Y llam al pozo Ezeq, porque haba habido ria por l.
 Excavaron sus siervos otro pozo, por el cual hubo tambin un altercado, y lo llam Sitna.
 Yndose ms lejos, excav otro pozo, por el cual no hubo ya querellas, y le llam Rejobot, diciendo: Ahora ya nos ha dado Yahv holgura y prosperaremos en esta tierra.
 Subi despus a Berseb,
 y se le apareci Yahv en la noche, y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, tu padre; nada temas, que yo estoy contigo: Yo te bendecir y multiplicar tu descendencia por Abraham, mi siervo.
 Alz all un altar e invoc el nombre de Yahv; plant all su campamento, y abrieron tambin all sus siervos un pozo."
 Vinieron a l, desde Guerar, Abimelec, Ajurot, amigo suyo, y Picol, jefe de su ejrcito;"
 e Isaac les dijo: Para qu habis venido a m vosotros, que me odiis y me habis arrojado de entre vosotros?
 Ellos respondieron: Porque hemos visto claramente que est Yahv contigo, y nos hemos dicho: Haya en medio de nosotros un juramento entre ti y nosotros. Queremos hacer alianza contigo,
 de no hacernos t mal, como no te hemos tocado nosotros a ti, hacindote slo bien y dejndote partir en paz T eres ahora el bendito de Yahv.
 Isaac les prepar un banquete, y comieron y bebieron.
 A la maana siguiente se levantaron, y se juraron unos a otros, y les despidi Isaac, yndose ellos en paz.
 Aquel mismo da vinieron los siervos de Isaac a informarle acerca del pozo que estaban haciendo, y le dijeron: Hemos hallado agua;"
 e Isaac llam al pozo Seb; por eso se llam la ciudad Berseb hasta el da de hoy."
 Era Esa de cuarenta aos, y tom por mujeres a Judit, hija de Beeri, jeteo, y a Basemat, hija de Eln, jeteo,
 que fueron para Isaac y Rebeca una amarga pesadumbre.
 Cuando envejeci Isaac, se debilitaron sus ojos y no vea. Llam, pues, a Esa, su hijo mayor, y le dijo: Hijo mo. Este contest: Heme aqu.
 Mira, le dijo, yo ya soy viejo y no s cul ser el da de mi muerte.
 Toma, pues, tus armas, la aljaba, el arco, y sal al campo a cazar algo,
 y me haces un guiso como sabes que a m me gusta, y me lo traes para que lo coma y despus te bendiga antes de morir.
 Rebeca estuvo oyendo lo que Isaac deca a Esa, su hijo. Esa sali al campo a cazar algo para traerlo;"
 y Rebeca dijo a Jacob, su hijo: Mira, he odo a tu padre hablar a Esa, tu hermano, y decirle:
 Treme caza y prepramela para que la coma y te bendiga delante de Yahv antes de mi muerte.
 Ahora, pues, hijo mo, obedceme y haz lo que yo te mando.
 Anda, vete al rebao y treme dos cabritos gordos, para que yo haga con ellos a tu padre un guiso como a l le gusta,
 y se lo lleves a tu padre, y lo coma y te bendiga antes de su muerte,
 Contest Jacob a Rebeca, su madre: Mira que Esa, mi hermano, es hombre velludo, y yo lampio,
 y, si me toca mi padre, aparecer ante l como un mentiroso, y traer sobre m una maldicin en vez de la bendicin.
 Djole su madre: Sobre m tu maldicin, hijo mo; pero t obedceme. Anda y tremelos.
 Fue, pues, all l, los cogi y se los trajo a su madre que hizo el guiso como a su padre le gustaba.
 Tom Rebeca vestidos de Esa, su hijo mayor, los mejores que tena en la casa, y se los visti a Jacob, su hijo menor;"
 y con las pieles de los cabritos le cubri las manos y lo desnudo del cuello;"
 puso el guiso y pan, que haba hecho, en manos de Jacob, su hijo,
 y ste se lo llev a su padre, y le dijo: Padre mo. Heme aqu, hijo mo, contest Isaac. Quin eres, hijo mo?
 Y le contest Jacob: Yo soy Esa, tu hijo primognito. He hecho como me dijiste. Levntate, pues, te ruego; sintate y come de mi caza, para que me bendigas.
 Y dijo Isaac a su hijo: Cmo tan pronto hallaste, hijo mo?, y le respondi: Porque hizo Yahv, tu Dios, que se me pusiera delante.
 Dijo Isaac a Jacob: Anda, acrcate para que yo te palpe, a ver si eres o no mi hijo Esa.
 Acercse Jacob a Isaac, su padre, que le palp y dijo: La voz es de Jacob, pero las manos son de Esa;"
 y no le conoci, porque estaban sus manos velludas como las de Esa, su hermano, y se dispuso a bendecirle.
 Todava le pregunt: De verdad eres t mi hijo Esa?, y l contest: Yo soy.
 Djole, pues: Acrcame la caza para que yo coma de ella, hijo mo, y te bendiga. Acercsela Jacob y comi y bebi.
 Djole despus Isaac: Acrcate y bsame, hijo mo.
 Acercse l y le bes; y en cuanto oli la fragancia de sus vestidos, le bendijo, diciendo: Oh, es el olor de mi hijo como el olor de un campo al que ha bendecido Yahv!"
 Dte Dios el roco del cielo y la grosura de la tierra y abundancia de trigo y mosto.
 Srvante pueblos y prostrnense ante ti naciones. S seor de tus hermanos, y pstrense ante ti los hijos de tu madre.
 En cuanto acab Isaac de bendecir a Jacob, no bien haba salido ste de la presencia de Isaac, su padre, Esa, su hermano, que vena del campo
 y haba hecho su guiso y se lo traa a su padre, dijo a ste: Levntese mi padre y coma de la caza de su hijo para que me bendiga.
 Djole Isaac, su padre: Pues quin eres t? Contestle: Yo soy tu hijo primognito, Esa.
 Pasmse Isaac grandemente, y repuso: Y quin es entonces el que me ha trado la caza y he comido de todo ello antes que t vinieras, y le he bendecido, y bendito est?
 Al or Esa las palabras de su padre, rompi a gritar y a llorar amargamente, y le dijo: Bendceme tambin a m, padre mo.
 Isaac le contest: Tu hermano ha venido con engao y se ha llevado la bendicin.
 Djole Esa: No es su nombre Jacob? Dos veces me ha suplantado: me quit la primogenitura y ahora me ha quitado mi bendicin. Y aadi: No tienes ya bendicin para m?
 Respondi Isaac y dijo a Esa: Mira, le he hecho seor tuyo, y todos sus hermanos se los he dado por siervos; le he atribuido el trigo y el mosto. A ti, pues, qu voy a hacerte, hijo mo?
 Y dijo Esa a su padre: No tienes ms que una bendicin, padre mo? Bendceme tambin a m, padre mo; y llor en voz alta."
 Respondi Isaac dicindole: He aqu que fuera de la grosura de la tierra ser tu morada, y fuera del roco que baja de los cielos.
 Vivirs de tu espada y servirs a tu hermano; mas, cuando te revuelvas, rompers su yugo de sobre tu cuello.
 Concibi Esa contra su hermano Jacob un odio profundo por lo de la bendicin que le haba dado su padre, y se dijo en su corazn: Cerca estn los das del duelo por mi padre; despus matar a Jacob, mi hermano.
 Supo Rebeca lo que haba dicho Esa, su hijo mayor, y mand llamar a Jacob, su hijo menor, y le dijo: He aqu que tu hermano Esa quiere matarte.
 Anda, pues, obedceme, hijo mo, y huye a Jarrn, a Labn, mi hermano,
 y estte algn tiempo con l, hasta que la clera de tu hermano se aparte de ti,
 se aplaque su ira y se haya olvidado de lo que le has hecho; yo mandar all a buscarte. Habra de verme privada de vosotros dos en un solo da?
 Rebeca dijo a Isaac: Me pesa la vida a causa de las hijas de Jet; si Jacob toma mujer de entre las hijas de esta tierra, para qu quiero vivir?
 Llam, pues, Isaac a Jacob, y le bendijo, y le mand: No tomes mujer de entre las hijas de Canan.
 Anda y vete a Padn Aram, a casa de Batuel, el padre de tu madre, y toma all mujer de entre las hijas de Labn, hermano de tu madre;"
 el Dios omnipotente te bendecir, te har crecer, y te multiplicar, y te har muchedumbre de pueblos,
 y te dar la bendicin de Abraham a ti y a tu descendencia contigo, para que poseas la tierra en que como extranjero habitas, que dio Dios a Abraham.
 Despidi, pues, Isaac a Jacob, que se fue a Padn Aram, a Labn, hijo de Batuel, arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esa.
 Viendo Esa que Isaac haba bendecido a Jacob y que, al bendecirle, le haba mandado irse a Padn Aram para tomar mujer de all, dicindole: No tomes mujer de entre las hijas de Canan,
 y que, obedeciendo a su padre y a su madre, se haba ido Jacob a Padn Aram,
 conoci Esa que disgustaban a Isaac, su padre, las hijas de Canan,
 y se fue a Ismael y, sobre las que ya tena, tom por mujer a Majalat, hermana de Nebayot, hija de Ismael, hijo de Abraham.
 Sali, pues, Jacob de Berseb, para dirigirse a Jarrn.
 Lleg a un lugar donde se dispuso a pasar la noche, pues el sol se pona ya, y, tomando una de las piedras que en el lugar haba, la puso de cabecera y se acost.
 Tuvo un sueo. Vea una escala apoyndose en la tierra, y bajaban los ngeles de Dios.
 Junto a l estaba Yahv, que le dijo: Yo soy Yahv, el Dios de Abraham, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra sobre la cual ests acostado te la dar a ti y a tu descendencia."
 Ser sta como el polvo de la tierra, y te ensanchars a occidente y a oriente, a norte y a medioda, y en ti y en tu descendencia sern bendecidas todas las naciones de la tierra.
 Yo estoy contigo, y te bendecir adondequiera que vayas, y volver a traerte a esta tierra, y no te abandonar hasta cumplir lo que te digo.
 Despert Jacob de su sueo, y se dijo: Ciertamente est Yahv en este lugar, y yo no lo saba;"
 y, atemorizado, aadi: Qu terrible es este lugar! No es sino la casa de Dios y la puerta de los cielos.
 Levantse Jacob bien de maana, y, tomando la piedra que haba tenido por cabecera, la alz como memoria y verti leo sobre ella.
 Llam a este lugar Betel, aunque la ciudad se llam primero Luz.
 E hizo Jacob voto diciendo: Si Yahv est conmigo, y me protege en mi viaje, y me da pan que comer y vestidos que vestir,
 y retorno en paz a la casa de mi padre, Yahv ser mi Dios;"
 esta piedra que he alzado como memoria ser casa de Dios, y de todo cuanto a m me dieres, te dar el diezmo.
 Volvi a emprender Jacob la marcha, y lleg a la tierra de los hijos de Oriente.
 Vio en el campo un pozo, junto al cual descansaban tres rebaos, pues era el pozo en que se abrevaban los ganados.
 Reunanse all, se quitaba una gran piedra que lo tapaba y se daba de beber al ganado, volviendo a poner en su lugar la piedra que cubra la boca del pozo.
 Jacob pregunt a los pastores: De dnde sois, hermanos? De Jarrn somos, le respondieron ellos.
 Conocis a Labn, hijo de Najor? Le conocemos, contestaron.
 Y est bien?, sigui preguntando Jacob. S, bien est; mirad, ah viene Raquel, su hija, con su rebao.
 El les dijo: Todava es muy de da, no es tiempo de recoger el ganado. Por qu no abrevis los rebaos y los volvis a que pasten?
 Ellos le respondieron: No podemos hacerlo hasta que se renan todos los rebaos y se quite la piedra de la boca del pozo; entonces damos de beber al ganado.
 Todava estaba Jacob hablando con ellos, cuando lleg Raquel con el rebao de su padre, pues ella era pastora.
 Y cuando vio Jacob a Raquel, hija de Labn, hermano de su madre, y el rebao de Labn, hermano de su madre, se acerc, removi la piedra de sobre la boca del pozo y abrev el rebao de Labn, hermano de su madre.
 Bes Jacob a Raquel y alz la voz llorando.
 Dio a saber a Raquel que era hermano de su padre e hijo de Rebeca, y ella corri a contrselo a su padre.
 En cuanto oy Labn lo que de Jacob, hijo de su hermana, le deca, corri a su encuentro, le abraz, le bes y le llev a su casa. Cont Jacob a Labn lo que ocurra,
 y ste le dijo: S, eres hueso mo y carne ma. Y mor Jacob con Labn un mes entero.
 Pasado ste, le dijo Labn: Acaso porque eres hermano mo vas a servirme de balde? Dime cul va a ser tu salario.
 Tena Labn dos hijas: una, la mayor, de nombre La; otra, la menor, de nombre Raquel."
 La era tierna de ojos, pero Raquel era muy esbelta y hermosa.
 Amaba Jacob a Raquel, y dijo a Labn: Te servir siete aos por Raquel, tu hija menor.
 Y contest Labn: Mejor es que te la d a ti que drsela a un extrao. Qudate conmigo.
 Y sirvi Jacob por Raquel siete aos, que le parecieron slo unos das, por el amor que le tena.
 Jacob dijo a Labn: Dame mi mujer, pues se ha cumplido el tiempo y entrar a ella.
 Reuni Labn a todos los hombres del lugar y dio un convite;"
 y por la noche, tomando a La, su hija, se la llev a Jacob, que entr a ella.
 Dio Labn a La, su hija, su sierva Zelfa, para que fuera sierva de ella.
 Llegada la maana, vio Jacob que era La, y dijo a Labn: Por qu me has hecho esto? No te he servido por Raquel? Por qu me has engaado?
 Labn le respondi: No es en nuestro lugar costumbre dar la menor antes que la mayor.
 Acabada esta semana, te dar tambin despus la otra por el servicio que me prestes durante otros siete aos.
 Hzolo as Jacob, y, cumplida la semana, diole Labn a Raquel, su hija, por mujer,
 y con ella a Bala, su sierva, para sierva de ella.
 Entr tambin a Raquel Jacob, y la am ms que a La, y sirvi por ella otros siete aos.
 Viendo Yahv que La era desamada, abri su matriz, mientras que Raquel era estril.
 Concibi La, y pari un hijo, al que llam Rubn, diciendo: Yahv ha mirado mi afliccin, y ahora mi marido me amar.
 Concibi de nuevo y pari un hijo, diciendo: Yahv ha odo que yo era desamada, y me ha dado ste ms, y le llam Simen.
 Concibi otra vez, y pari un hijo, diciendo: Ahora mi marido se apegar a m, pues le he parido tres hijos; y por eso le llam Lev."
 Concibi nuevamente, y pari un hijo, diciendo: Ahora s que he de alabar a Yahv, y por eso le llam Jud. Y ces de tener hijos.
 Raquel, viendo que no daba hijos a Jacob, estaba celosa de su hermana, y dijo a Jacob: Dame hijos o me muero.
 Airse Jacob contra Raquel, y le dijo: Por ventura soy yo Dios, que te he hecho estril?
 Ella le dijo: Ah tienes a mi sierva Bala; entra a ella, que para sobre mis rodillas y tenga yo prole por ella.
 Diole, pues, su sierva por mujer, y Jacob entr a ella.
 Concibi Bala y pari a Jacob un hijo,
 y dijo Raquel: Dios me ha hecho justicia, me ha odo y me ha dado un hijo; por eso le llam Dan."
 Concibi otra vez Bala, sierva de Raquel, y pari un segundo hijo a Jacob,
 diciendo Raquel: Luchas de Dios he luchado con mi hermana, y la he vencido; por eso le llam Neftal."
 Viendo La que haba dejado de tener hijos, tom a Zelfa, su esclava, y se la dio por mujer a Jacob.
 Zelfa, esclava de La, pari a Jacob un hijo, y La dijo:
 Qu buena fortuna!, y le llam Gad.
 Pari Zelfa, esclava de La, un segundo hijo a Jacob;"
 y dijo La: Por dicha ma, pues las hijas me han hecho feliz, y le llam Aser.
 Sali Rubn al tiempo de la siega del trigo, y hall en el campo unas mandrgoras, y se las trajo a La, su madre, y dijo Raquel a La: Dame, por favor, de las mandrgoras de tu hijo.
 La le contest: Te parece todava poco haberme quitado el marido, que quieres quitarme tambin las mandrgoras de mi hijo? Y le dijo Raquel: Pues que duerma esta noche contigo a cambio de las mandrgoras de tu hijo.
 Vino Jacob del campo por la tarde, y, salindole La al encuentro, le dijo: Entra a m, pues te he comprado por unas mandrgoras de mi hijo. Y durmi con ella Jacob aquella noche,
 y oy Yahv a La, que concibi y pari a Jacob el quinto hijo.
 Y dijo La: Dios me ha pagado mi merced por haber dado mi sierva a mi marido; y le llam Isacar."
 Concibi de nuevo La, y pari a Jacob un sexto hijo,
 diciendo: Dios me ha hecho un buen don; ahora mi marido morar conmigo, pues le he dado seis hijos; y le llam Zabuln."
 Despus pari una hija, a la que llam Dina.
 Acordse Dios de Raquel, la oy y la hizo fecunda.
 Concibi, pues, y pari un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta,
 y le llam Jos, pues dijo: Que me aada Yahv otro hijo.
 Cuando Raquel pari a Jos, dijo Jacob a Labn: Djame irme a mi lugar, a mi tierra.
 Dame mis mujeres, por las que te he servido, y me ir, pues bien sabes t qu buen servicio te he hecho.
 Respondile Labn: Si he hallado gracia a tus ojos, yo s por agero que por causa tuya me ha bendecido Yahv.
 Fjame tu salario y yo te lo dar.
 Contestle Jacob: T bien sabes cmo te he servido y lo que conmigo ha venido a ser tu ganado.
 Bien poco era lo que antes tenas, pero se ha aumentado grandemente, y Yahv te ha bendecido a mi paso. Ahora, pues, habr de hacer tambin yo por mi casa.
 Labn le dijo: Dime qu es lo que he de darte. No has de darme nada  le contest Jacob, sino hacer lo que voy a decirte, y volver a apacentar tu ganado y a guardarlo.
 Yo pasar hoy por entre todos tus rebaos, y separar toda res manchada o rayada entre los corderos y toda res manchada entre las cabras. Eso ser mi salario.
 Mi probidad responder as por m a la maana, cuando vengas a reconocer mi salario; todo cuanto no sea manchado entre las cabras y rayado entre los corderos, ser en m un robo.
 Y respondi Labn: Bien, sea como dices.
 Pero aquel mismo da separ todos los machos cabros manchados, todas las cabras manchadas y cuantas tenan algo de blanco, y entre los corderos todos los rayados y manchados, y as se los entreg a sus hijos,
 hacindoselos llevar a tres das de camino de donde estaba Jacob. Jacob sigui apacentando el resto del ganado de Labn.
 Tom Jacob varas verdes de lamo, de almendro y de pltano, y, haciendo en ellas unos cortes, las desdescortezaba, dejando lo blanco de las varas al descubierto.
 Puso despus las varas as descortezadas en los canales de los abrevaderos adonde vena el ganado a beber;"
 y las que se apareaban a la vista de las varas, paran cras rayadas y manchadas.
 Jacob separ el ganado, poniendo delante cuanto de rayado y manchado haba en los rebaos de Labn, y puso su grey aparte, sin dejar que se mezclara con la de Labn.
 Era cuando las reses vigorosas entraban en calor cuando pona Jacob las varas a su vista en los abrevaderos, para que se apareasen ante las varas;"
 pero ante las dbiles no las pona, y as las cras dbiles eran las de Labn, y las fuertes las de Jacob.
 Vino a ser Jacob rico en extremo, dueo de numerosos rebaos, de siervos y de siervas, de camellos y de asnos.
 Oy Jacob a los hijos de Labn decir: Ha cogido Jacob todo lo de nuestro padre, y con lo nuestro ha hecho todas esas riquezas.
 Vio que la cara de Labn no era ya para l lo que haba sido antes,
 y Yahv le dijo: Vulvete a la tierra de tu padre y a tu parentela, que yo estar contigo.
 Mand a llamar, pues, Jacob a Raquel y a La, para que fueran al campo adonde estaba con su ganado,
 y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para m ya el que antes era, aunque el Dios de mi padre ha estado conmigo.
 Bien sabis vosotras que yo he servido a vuestro padre con todas mis fuerzas,
 y que vuestro padre se ha burlado de m, mudando diez veces mi salario; pero Dios no le ha permitido perjudicarme."
 Cuando l deca: Tu salario sern las reses manchadas, todas las ovejas paran corderos manchados; y si deca: Las reses rayadas sern tu salario, todas las ovejas paran corderos rayados."
 Es, pues, Dios el que ha tomado lo de vuestro padre y me lo ha dado a m.
 Cuando las ovejas entran en calor, vi yo en sueos que los carneros que cubran a las ovejas eran rayados y manchados,
 y mi ngel me dijo en el sueo: Jacob; le respond: firme aqu.
 Y l dijo: Alza tus ojos y mira: todos los carneros que cubren a las ovejas son rayados y manchados, porque yo he visto lo que te ha hecho Labn.
 Yo soy el Dios de Betel, donde ungiste t un monumento y me hiciste el voto. Levntate, pues, sal de esta tierra y torna a la tierra de tu parentela.
 Raquel y La respondieron: Tenemos acaso nosotras parte o herencia en la casa de nuestro padre?
 No nos ha tratado como extraas, vendindonos y comiendo nuestro precio?
 Y, adems, cuanto le ha quitado Dios, nuestro es y de nuestros hijos. Haz, pues, ya lo que Dios te ha mandado.
 Levantse Jacob e hizo montar a sus mujeres y a sus hijos sobre los camellos, y, llevando consigo todos sus ganados y todo cuanto en Padn Aram haba adquirido,
 se encamin hacia Isaac, su padre, a tierra de Canan.
 Labn haba ido al esquileo, y Raquel rob los terafim de su padre.
 Jacob enga a Labn, arameo, y no le dio cuenta de su huida.
 Huy con todo cuanto tena, y, ya en camino, atraves el ro y se dirigi al monte de Galaad.
 Al tercer da dijronle a Labn que Jacob haba huido;"
 y, tornando consigo a sus parientes, le persigui durante siete das, hasta darle alcance en el monte de Galaad.
 Vino Dios en sueos durante la noche a Labn, arameo,
 y le dijo: Gurdate de decir a Jacob nada, ni en bien ni en mal. Cuando alcanz Labn a Jacob, haba ste fijado sus tiendas en el monte, y Labn fij tambin la suya y las de sus parientes en el mismo monte de Galaad.
 Dijo, pues, Labn a Jacob: Qu es lo que has hecho? Escaparte de m, llevndote mis hijas como si fuesen cautivas de guerra!
 Por qu has huido secretamente, engandome, en vez de advertirme, y te hubiera despedido yo jubilosamente con cantos, tmpanos y ctaras?
 Sin dejarme siquiera abrazar a mis hijos y a mis hijas! Has obrado insensatamente.
 Mi mano es lo suficientemente fuerte para haceros mal, pero el Dios de tu padre me ha hablado la pasada noche, dicindome: Gurdate de decir a Jacob cosa alguna, ni en bien ni en mal.
 Y si es que te vas porque anhelas irte a la casa de tu padre, por qu me has robado mis dioses?
 Jacob respondi: Es que tema, pensando que quiz me quitaras tus hijas.
 Cuanto a lo de tus dioses, aquel a quien se los encuentres, que muera. En presencia de nuestros hermanos busca cuanto sea tuyo y tmalo. Jacob no saba que era Raquel la que los haba robado.
 Labn penetr en la tienda de Jacob, en la de La y en la de sus siervas, y no hall nada. Despus de salir de la tienda de La, entr en la de Raquel;"
 pero Raquel haba tomado los terafim y los haba escondido en el palanqun del camello, sentndose encima. Labn rebusc por toda la tienda, pero no hall nada.
 Raquel le dijo: No se irrite mi seor porque no pueda levantarme ante l, pues me hallo con lo que comnmente tienen las mujeres. As fue cmo, despus de buscar y rebuscar Labn en toda la tienda, no pudo hallar los terafim.
 Jacob mont en clera y reproch a Labn, dicindole: Qu crimen es el mo? Cul es mi pecado para que as me persigas?
 Despus de buscar y rebuscar en todas mis cosas, qu has hallado tuyo? Presntalo aqu ante mis hermanos y los tuyos, y que juzguen ellos entre los dos.
 He pasado en tu casa veinte aos; tus ovejas y tus cabras no abortaron, y yo no me he comido los corderos de tus rebaos."
 Lo destrozado no te lo llevaba, la prdida iba a cuenta ma. Me reclamabas lo que me robaban de da y lo que me robaban de noche.
 He vivido devorado por el calor del da y por el fro de la noche, y hua de mis ojos el sueo.
 He llevado en tu casa veinte aos; catorce te he servido por tus dos hijas, seis por tus ganados, y me has mudado diez veces el salario."
 Si no hubiera sido por el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y por el Terror de Isaac, ahora me hubieras dejado ir de vaco. Dios ha visto mi afliccin y el trabajo de mis manos, y ha juzgado la pasada noche.
 Respondile Labn y dijo a Jacob: Las hijas, hijas mas son; los hijos son hijos mos; el ganado es mo tambin, y cuanto ves es mo; a estas mis hijas y a los hijos que han parido, qu les hara yo hoy?"
 Ven, pues, hagamos alianza t y yo y que Dios sea testigo entre ti y m.
 Tom, pues, Jacob una piedra y la alz en monumento,
 y dijo a sus hermanos que recogieran piedras y las reunieran en un montn, y comieron sobre l.
 Le llam Labn Yegar-Sahaduta, mientras que Jacob le llam Yagar Galaad.
 Y dijo Labn: Este montn es hoy testigo entre ti y m. Por eso le llam Galaad,
 y tambin Mispah, por haber dicho Labn: Que vele Yahv entre los dos cuando nos hayamos separado el uno del otro.
 Si t maltratas a mis hijas o tomas otras mujeres adems de ellas, no habr hombre que pueda argirte; pero he aqu que Dios es testigo entre ti y m.
 Y aadi Labn: He aqu el monumento y he aqu el testigo que he alzado entre ti y m.
 Este montn es testigo de que yo no lo pasar yendo contra ti, ni t lo pasars para hacerme dao.
 El Dios de Abraham, el Dios de Najor, juzgue entre nosotros. Jur, pues, Jacob por el Terror de Isaac, su padre;"
 ofreci un sacrificio en el monte e invit a sus hermanos a comer. Comieron y pasaron la noche en el monte.
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 Al da siguiente se levant Labn de maana, bes a sus hijos y a sus hijas y los bendijo. Despus se march para volverse a su lugar.
 Jacob prosigui su camino, y le salieron al encuentro ngeles de Dios.
 Al verlos, dijo Jacob: Este es el campamento de Dios; y por eso llam a aquel lugar Majanayim."
 Envi Jacob ante s mensajeros a Esa, su hermano, a tierras de Seir, en los campos de Edom, mandndoles:
 As habis de decir a mi seor Esa: He aqu lo que dice Jacob, tu siervo: He estado con Labn y he morado con l hasta ahora.
 Tengo bueyes y asnos, ovejas, siervos y siervas, y quiero hacrselo saber a mi seor, para hallar gracia a sus ojos.
 Los mensajeros volvieron, diciendo a Jacob: Hemos ido a ver a tu hermano Esa, y viene l a tu encuentro con cuatrocientos hombres.
 Jacob se atemoriz grandemente y se angusti; dividi en dos partes a los que le acompaaban, los rebaos, los ganados y los camellos, dicindose:"
 Si encuentra Esa una parte y la destroza, quiz pueda salvarse la otra;"
 y dijo: Dios de mi padre Abraham, Dios de mi padre Isaac, Yahv, que me dijiste: Vuelve a tu tierra, al lugar de tu nacimiento, que yo te favorecer,
 Muy poco soy para todas las gracias que a tu siervo has hecho, y toda la fidelidad que con l has tenido, pues pas este ro Jordn llevando slo mi cayado, y vuelvo ahora con dos escuadras.
 Lbrame, te ruego, de la mano de mi hermano, de la mano de Esa, pues le temo, no sea que venga a matarnos a todos, la madre con sus hijos.
 T me has dicho: Yo te favorecer grandemente y har tu descendencia como las arenas del mar, que por lo numerosas no pueden contarse.
 Pas all Jacob aquella noche, y de cuanto tena tom para hacer presentes a Esa, su hermano: doscientas cabras y veinte machos;"
 doscientas ovejas y veinte carneros;"
 treinta camellas criando, con sus cras; cuarenta vacas y diez toros; veinte asnas y diez asnos,"
 y, poniendo en manos de sus siervos cada uno de los hatos separadamente, les dijo: Id delante de m, dejando un espacio entre hato y hato.
 Al primero le dio esta orden: Si te encuentra Esa, mi hermano, y te pregunta: De quin eres, adonde vas y de quin es eso que llevas?,
 le responders: De tu siervo Jacob; es un presente que enva a mi seor, a Esa, y l viene tambin detrs de nosotros.
 La misma orden dio al segundo y al tercero, y a todos cuantos llevaban el ganado, dicindoles: As habis de hablar a Esa cuando le encontris.
 Le diris: He aqu que tu siervo Jacob viene detrs de nosotros. Pues se deca: Le aplacar con los presentes que van delante y luego le ver; quiz me acoja bien."
 Los presentes pasaron delante de l, y l se qued all aquella noche en el campamento;"
 y levantndose todava de noche y tomando a sus dos mujeres, a sus dos siervas y sus once hijos, les hizo pasar el vado de Yaboq.
 Pas tambin despus cuanto tena.
 Quedse Jacob solo, y hasta rayar la aurora estuvo luchando con l un hombre, el cual,
 viendo que no le poda, le dio un golpe en la articulacin del muslo, y se relaj el tendn del muslo de Jacob luchando con l.
 El hombre dijo a Jacob: Djame ya que me vaya, que sale la aurora. Pero Jacob respondi: No te dejar ir si no me bendices.
 El le pregunt: Cul es tu nombre? Jacob, contest ste.
 Y l le dijo: No te llamars ya en adelante Jacob, sino Israel, pues has luchado con Dios y con hombres y has vencido.
 Rogle Jacob: Dame, por favor, a conocer tu nombre; pero l le contest: Para qu preguntas por mi nombre?; y le bendijo all."
 Jacob llam a aquel lugar Peniel, pues dijo: He visto a Dios cara a cara y ha quedado a salvo mi vida.
 Sala el sol cuando pas de Panuel, e iba cojeando del muslo.
 Sala el sol cuando pas de Panuel, e iba cojeando del muslo. [ (Genesis 32:33)  Por eso los hijos de Israel no comen, todava hoy, el tendn femoral de la articulacin del muslo, por haber sido herido en l Jacob. ] 
 Alz Jacob los ojos, y vio venir hacia l a Esa con cuatrocientos hombres. Haba repartido sus hijos entre La, Raquel y las dos siervas,
 poniendo en cabeza a estas dos con sus hijos; despus a La con los suyos, y en ltimo lugar a Raquel con Jos."
 El se puso delante de todos y se postr en tierra siete veces antes de llegar su hermano.
 Esa corri a su encuentro, le abraz, cay sobre su cuello y le bes. Ambos lloraban.
 Luego, alzando los ojos, vio Esa a las mujeres y a los nios, y pregunt: Quines son estos que traes contigo? Jacob le contest: Son los hijos que Dios ha dado a tu siervo.
 Aproximronse las siervas con sus hijos, y se postraron.
 Luego se acercaron Jos y Raquel, y se postraron.
 Esa les pregunt: Qu pretendes con todos estos hatos que he ido encontrando? Hallar gracia a los ojos de mi seor.
 Contestle Esa: Tengo mucho, hermano mo; sea lo tuyo para ti.
 No, te ruego  respondi Jacob ; si es que he hallado gracia a tus ojos, acepta de mi mano el presente, ya que he visto tu faz como si viera la de Dios, y me has acogido favorablemente,"
 Acepta, pues, el presente que te hago, pues Dios me ha favorecido y tengo de todo. Tanto le inst, que acept Esa.
 Este le dijo: Pongmonos en marcha; yo ir delante de ti.
 Jacob le respondi: Bien ve mi seor que hay nios tiernos y que llevo ovejas y vacas que estn criando, y si durante un da se les hiciera marchar apresuradamente, todo el ganado morira.
 Pase, pues, mi seor delante de su siervo, y yo seguir lentamente al paso de los rebaos que llevo delante y al paso de los nios, hasta llegar a Seir, a mi seor.
 Dijo Esa: Dejar, pues, detrs de m una parte de la gente que llevo. Pero Jacob respondi: Y para qu eso, si hallo gracia a los ojos de mi seor?
 Volvise, pues, a Seir Esa aquel mismo da.
 Jacob parti para Sucot, y se hizo all una casa y apriscos para ganados; por eso se llam Sucot aquel lugar."
 Lleg Jacob en paz a la ciudad de Siquem, en tierra de Canan, de vuelta de Padn Aram, y acamp frente a la ciudad.
 Compr a los hijos de Jamor, padre de Siquem, el trozo de tierra donde haba asentado sus tiendas por cien quesitas,
 y alz all un altar, que llam El-Elohe-Israel.
 Sali Dina, la hija que haba parido La a Jacob,
 y, vindola Siquem, hijo de Jamor, jeveo, prncipe de aquella tierra, la tom, se acost con ella y la viol.
 De tal modo se prend de Dina, la hija de Jacob, que la am y le habl al corazn.
 Y dijo Siquem a Jamor, su padre; Tmame esa joven por mujer.
 Supo Jacob que Dina, su hija, haba sido violada; pero, como sus hijos estaban en el campo con el ganado, se call hasta su vuelta."
 Jamor, padre de Siquem, sali para hablar a Jacob.
 Cuando de vuelta del campo le oyeron los hijos de Jacob, se llenaron de ira y de furor por el ultraje hecho a Israel acostndose con la hija de Jacob, cosa que no deba hacerse.
 Jamor les habl diciendo: Siquem, mi hijo, est prendado de vuestra hija; ddsela, os ruego, por mujer;"
 haced alianza con nosotros; dadnos vuestras hijas y tomad las nuestras para vosotros, y habitad con nosotros."
 La tierra estar a vuestra disposicin para que habitis en ella, la recorris y tengis propiedades en ella.
 Siquem, por su parte, dijo al padre y a los hermanos de Dina: Halle yo gracia a vuestros ojos, y os dar lo que me pidis.
 Aumentad mucho la dote y las ddivas. Cuanto me digis, os lo dar; pero dadme a la joven por mujer.
 Los hijos de Jacob respondieron a Siquem y a su padre dolosamente por el estupro de Dina, su hermana, y le dijeron:
 No podemos hacer eso de dar nuestra hermana a un incircunciso, porque eso sera para nosotros una afrenta.
 Slo podramos venir en ello con una condicin: que seis como nosotros y se circunciden todos vuestros varones.
 Entonces os daramos nuestras hijas y tomaramos las vuestras, y habitaramos juntos, y seramos un solo pueblo;"
 pero, si no consents en circuncidaros, tomaremos a nuestra hija y nos iremos.
 Estas palabras agradaron a Jamor y a Siquem, hijo de Jamor.
 El joven no dio largas a la cosa, por lo enamorado que estaba de la hija de Jacob y por ser el de ms respeto de la casa de su padre.
 Fueron, pues, Jamor y Siquem, su hijo, a las puertas de la ciudad, y hablaron a los hombres de su ciudad, diciendo:
 Estos hombres son gente de paz en medio de nosotros; que se establezcan en esta tierra y la recorran; la tierra es a ambas manos espaciosa para ellos. Tomaremos por mujeres a sus hijas y les daremos a ellos las nuestras;"
 pero slo consienten en habitar con nosotros y ser con nosotros un pueblo si se circuncida entre nosotros todo varn, como lo estn ellos.
 Sus ganados, sus bienes y todas sus bestias, no sern as nuestros? Slo falta que accedamos a su peticin, y habitarn entre nosotros.
 Escucharon a Jamor y a Siquem cuantos salan por las puertas de la ciudad, y todo varn fue circuncidado.
 Al tercer da, cuando estaban con los dolores, dos de los hijos de Jacob, hermanos de Dina, penetraron sin peligro en la ciudad, espada en mano, y mataron a todos los varones.
 Pasaron a filo de espada a Jamor y a Siquem, su hijo, y, sacando a Dina de la casa de Siquem, salieron.
 Los hijos de Jacob se arrojaron sobre los muertos y saquearon la ciudad por haber sido deshonrada su hermana.
 Llevronse sus ovejas, sus bueyes, sus asnos, cuanto haba en la ciudad y cuanto haba en los campos.
 Todos sus bienes, todos sus nios, todas sus mujeres, los cautivaron y se los llevaron, y robaron cuanto haba en la ciudad.
 Dijo Jacob a Simen y Lev: Habis perturbado mi vida, hacindome odioso a los habitantes de esta tierra, a cananeos y fereceos. Yo tengo poca gente. Ellos se reunirn contra m y me matarn, destruyndome a m y a mi casa.
 Ellos le respondieron: Y haba de ser tratada nuestra hermana como una prostituta?
 Dijo Dios a Jacob: Anda, sube a Betel para habitar all y alza un altar al Dios que se te apareci cuando huas de Esa, tu hermano.
 Jacob dijo a su familia y a cuantos estaban con l: Arrojad todos los dioses extraos que haya entre vosotros; purificaos y mudaos de ropas,"
 pues vamos a subir a Betel y a alzar all un altar al Dios que me oy el da de mi angustia y me acompa en el viaje que hice.
 Entregaron, pues, todos los dioses extraos que pudieron haber a mano y los pendientes de sus orejas a Jacob, que los enterr bajo la encina que hay en Siquem.
 Partieron, y se extendi el terror de Dios por las ciudades del contorno, y no los persiguieron.
 Lleg Jacob y cuantos con l iban a Luz, que es Betel, en la tierra de Canan.
 Alz all un altar y llam a este lugar El-Betel, porque all se le apareci Dios cuando hua de su hermano.
 Muri Dbora, la nodriza de Rebeca, y fue enterrada por debajo de Betel, bajo una encina, que se llam la encina del llanto.
 Aparecisele de nuevo Dios a Jacob, de vuelta de Padn-Aram, y le bendijo,
 diciendo: Tu nombre es Jacob, pero no sers ya llamado Jacob; tu nombre ser Israel; y le llam Israel."
 Y le dijo: Yo soy el El Saday; s prolfico y multiplcate. De ti saldr un pueblo, un conjunto de pueblos, y de tus lomos saldrn reyes."
 La tierra que di a Abraham y a Isaac te la dar a ti y a tu descendencia despus de ti.
 Y ascendi Dios del lugar donde le haba hablado,
 en el que levant Jacob un monumento de piedras, y en l hizo una libacin y derram leo sobre l,
 dando el nombre de Betel al lugar donde Dios le haba hablado.
 Partironse de Betel, y, cuando estaban todava a un kibrat de camino para llegar a Efrata, pari Raquel, teniendo un parto muy difcil.
 Entre las angustias del parto, le dijo la partera: No temas, que tambin ste es hijo.
 Y al exhalar el alma, pues estaba moribunda, le llam Ben-on; pero su padre le llam Benjamn."
 Muri Raquel y fue sepultada en el camino de Efrata, que es Beln,
 y alz Jacob sobre la tumba de Raquel un monumento, que todava subsiste.
 Partise Jacob y plant sus tiendas ms all de Migdal-Eder.
 Durante su estancia en esta regin vino Rubn y se acost con Bala, la concubina de su padre, y lo supo Jacob. Los hijos de Jacob eran doce.
 Hijos de La: Rubn, el primognito de Jacob; Simen, Lev, Jud, Isacar y Zabuln."
 Hijos de Raquel: Jos y Benjamn.
 Hijos de Bala, la sierva de Raquel: Dan y Neftal.
 Hijos de Zelfa, la sierva de La: Gad y Aser. Estos son los hijos que nacieron a Jacob en Padn-Aram.
 Fue Jacob a donde estaba Isaac, su padre, a Mambr, a Qiriat-Arb, que es Hebrn, donde habitaban Abraham e Isaac.
 Vivi Isaac ciento ochenta aos,
 y muri y se reuni con su pueblo, anciano y lleno de das. Esa y Jacob, sus hijos, le sepultaron.
 Esta es la descendencia de Esa, que es Edom.
 Esa tom sus mujeres de entre las hijas de Canan: a Ada, hija de Eln, jeteo; a Olibama, hija de Ana, hija de Siben, jeveo."
 Adems, a Basmat, hija de Ismael, hermana de Nebayot.
 Ada le pari a Elifaz; Basmat, a Reuel,"
 y Olibama, a Yeus, Yalam y Qoraj. Tales son los hijos de Esa que le nacieron en tierra de Canan.
 Esa tom a sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las gentes de su casa, sus ganados y todas sus bestias, y todos los bienes que haba adquirido en Canan, y se fue a una tierra lejos de Jacob, su hermano;"
 pues, siendo muchos los bienes de uno y otro, no podan habitar juntos, y la tierra en que se movan no les bastaba a causa de sus muchos ganados.
 Establecise Esa en el monte de Seir. Esa es Edom.
 He aqu los nombres de los hijos de Esa, padre de Edom, en el monte de Seir:
 Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esa; Rajel, hijo de Basmat, mujer de Esa."
 Los hijos de Elifaz fueron: Temn, Omar, Sefo, Gatam y Quenaz.
 Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esa, y le pari a Amalee. Estos son los hijos de Ada, mujer de Esa.
 Los hijos de Reuel: Najat, Zaraj, Samma y Miza.
 Estos son los hijos de Basmat, mujer de Esa. Los hijos de Olibama, hija de Ana, hija de Siben, mujer de Esa, fueron: Jeus, Yalam y Coraj.
 He aqu los jefes de los hijos de Esa: Hijos de Elifaz, primognito de Esa, el jefe Temn, el jefe Omar, el jefe Sefo, el jefe Quenaz,
 el jefe Qoraj, el jefe Gatam, el jefe Amalec. Estos son los jefes de Elifaz en la tierra de Edom; son los hijos de Ada."
 Hijos de Reuel, hijo de Esa: el jefe Najat, el jefe Zaraj, el jefe Samma y el jefe Miza. Estos son los jefes de Reuel en la tierra de Edom; stos son los hijos de Basmat, mujer de Esa."
 Hijos de Olibama, mujer de Esa: el jefe Jeus, el jefe Yalam y el jefe Qoraj. Estos son los jefes de Olibama, hija de Ana, mujer de Esa.
 Estos son los hijos de Esa, stos sus jefes; l es Edom."
 Los hijos de Seir el jurrita, que habitaban la regin: Lotn, Sobal, Siben, Ana,
 Disn, Eser, Disn. Estos son los jefes de los jurritas, hijos de Seir, en la tierra de Edom.
 Los hijos de Lotn fueron: Jori y Hemn; Tamma, hermana de Lotn."
 Los hijos de Sobal: Alvn, Manajat, Ebal, Sef y Onam.
 Los hijos de Siben: Aya y Ana. Este Ana es el que hall en el desierto los manantiales de agua caliente mientras apacentaba el ganado de Siben, su padre.
 Los hijos de Ana: Disn y Olibama, hija de Ana.
 Los hijos de Disn: Jemdam, Esebn, Jetrn y Casam.
 Los hijos de Eser: Balam, Zaayam y Acam.
 Los hijos de Disn: Us y Aram.
 He aqu los jefes de los jurritas: el jefe Lotn, el jefe Sobal, el jefe Siben,
 el jefe Ana, el jefe Disn, el jefe Eser, el jefe Disn. Estos son los jefes de los jurritas, cada uno de sus jefes en la tierra de Edom.
 He aqu los reyes que han reinado en tierra de Edom antes que reinara un rey sobre los hijos de Israel:
 Bela, hijo de Beor, rein en Edom, y el nombre de su capital era Dinab.
 Muri Bela y le sucedi Yobab, hijo de Zerah, de Bosra.
 Muri Yobab y le sucedi Jusam, de la tierra de Temn.
 Muri Jusam y le sucedi Hadad, hijo de Bedad, que derrot a Madin en los campos de Moab; el nombre de su ciudad era Avit."
 Muri Hadad y le sucedi Samla, de Masreqah.
 Muri Samla y le sucedi Sal de Rejobot, junto al ro.
 Muri Sal y le sucedi Baal-Jann, hijo de Acbor.
 Muri Baal-Jann, hijo de Acbor, y le sucedi Hadar; el nombre de su capital era Pau, y el de su mujer, Metabel, hija de Matrad, hija de Mezahab."
 Estos son los nombres de los jefes de Esa segn sus tribus y territorios. El jefe Timna, el jefe Alva, el jefe Yeter,
 el jefe Olibama, el jefe Ela, el jefe Pinn,
 el jefe Quenaz, el jefe Temn, el jefe Mibsar,
 el jefe Magdiel, el jefe Iram. Estos son los jefes de Edom segn sus moradas en la tierra que ocupan.
 Habit Jacob en la tierra por donde peregrin su padre, en la tierra de Canan.
 Esta es la historia de Jacob: Cuando tena Jos diecisiete aos, siendo todava un adolescente, iba con sus hermanos, los hijos de Bala y los hijos de Zelfa, mujeres de su padre, a apacentar el ganado, e hizo llegar Jos a su padre la psima fama de aqullos.
 Israel amaba a Jos ms que a todos sus otros hijos, por ser el hijo de su ancianidad, y le hizo una tnica talar.
 Viendo sus hermanos que su padre le amaba ms que a todos, llegaron a odiarle, y no podan hablarle pacficamente.
 Tuvo tambin Jos un sueo, que cont a sus hermanos y que acrecent ms todava el odio de stos contra l.
 Djoles: Od, si queris, este sueo que he tenido.
 Estbamos nosotros en el campo atando gavillas, y vi que se levantaba mi gavilla y se tena en pie, y las vuestras la rodeaban y se inclinaban ante la ma, adorndola.
 Y sus hermanos le dijeron: Es que vas a reinar sobre nosotros y vas a dominarnos? Estos sueos y las palabras de Jos fueron causa de que le odiaran todava ms.
 Tuvo Jos otro sueo, que cont tambin a sus hermanos, diciendo: He aqu que he tenido otro sueo, y he visto que el sol, la luna y once estrellas me adoraban.
 Cont el sueo a su padre y a sus hermanos, y aqul le increp, dicindole: Qu sueo es ese que has soado? Acaso vamos a postrarnos en tierra ante ti yo, tu madre y tus hermanos?
 Sus hermanos le envidiaban, pero a su padre le daba qu pensar.
 Fueron sus hermanos a apacentar el ganado de su padre en Siquem,
 y dijo Israel a Jos: Tus hermanos estn apacentando en Siquem. Ven que te mande a ellos. El respondi: Heme aqu.
 Pues vete a ver si estn bien tus hermanos y el ganado, y vuelve a decrmelo. Y le envi desde el valle de Hebrn, y se dirigi Jos a Siquem.
 Encontrle un hombre errando por el campo y le pregunt: Qu buscas?
 Y l le contest: A mis hermanos busco. Haz el favor de decirme dnde estn apacentando.
 Contestle el hombre: Se han ido de aqu, pues les o decir: Vamonos a Dotan.
 Vironle ellos desde lejos, antes que a ellos se aproximara, y concibieron el proyecto de matarle.
 Dijronse unos a otros: He aqu que viene el de los sueos;"
 vamos a matarle y le arrojaremos a uno de estos pozos, y diremos que le ha devorado una fiera; as veremos de qu le sirven los sueos.
 Rubn, que esto oa, quera librarle de sus manos, y les dijo: Matarle, no;"
 no vertis sangre; arrojadle a ese pozo que hay en el desierto y no pongis las manos sobre l. Quera librarle de sus manos para devolverlo a su padre."
 Cuando lleg Jos hasta sus hermanos, despojronle de la tnica, la tnica talar que llevaba,
 y, cogindole, le arrojaron al pozo, un pozo vaco que no tena agua.
 Sentronse a comer, y, alzando los ojos, vieron venir una caravana de ismaelitas que vena de Galaad, cuyos camellos iban cargados de estoraque, tragacanto y ludano, que llevaban a Egipto;"
 y dijo Jud a sus hermanos: Qu sacaramos de matar a nuestro hermano y ocultar su sangre?
 Vamos a vendrselo a esos ismaelitas y no pongamos en l nuestra mano, pues es hermano nuestro y carne nuestra. Asintieron sus hermanos;"
 y, cuando pasaban los mercaderes madianitas, sacaron a Jos, subindole del pozo, y por veinte monedas de plata se lo vendieron a los ismaelitas, que le llevaron a Egipto.
 Volvi Rubn al pozo, pero no estaba en l Jos, y, rasgando sus vestiduras,
 volvise a donde estaban sus hermanos, y dijo: El joven no parece, adonde ir yo ahora?
 Tomaron la tnica talar de Jos y, matando un macho cabro, la empaparon en la sangre,
 la tomaron y se la llevaron a su padre, diciendo: Esto hemos encontrado; mira a ver si es o no la tnica de tu hijo.
 Reconocindola l, dijo: La tnica de mi hijo es; una fiera le ha devorado, ha despedazado enteramente a Jos.
 Rasg Jacob sus vestiduras, vistise de saco e hizo duelo por su hijo durante mucho tiempo.
 Venan todos sus hijos y sus hijas a consolarle; pero l rechazaba todo consuelo, diciendo: En duelo bajar al seol, a mi hijo. Y su padre le lloraba."
 los madianitas le vendieron en Egipto a Putifar, ministro del faran y jefe de la guardia.
 Sucedi entonces que baj Jud, apartndose de sus hermanos, y lleg hasta un adulamita de nombre Jir.
 Vio all a una cananea llamada Sa, y la tom por mujer, y entr a ella,
 que concibi y pari un hijo, al que llam Er.
 Concibi de nuevo y pari un hijo, a quien llam Onn;"
 volvi a concebir, y pari un hijo, a quien llam Sel; cuando le pari ste, hallbase en Quezib."
 Tom Jud para Er, su primognito, una mujer llamada Tamar.
 Er, primognito de Jud, fue malo a los ojos de Yahv, y Yahv le mat.
 Entonces dijo Jud a Onn: Entra a la mujer de tu hermano y tmala, como cuado que eres, para suscitar prole a tu hermano.
 Pero Onn, sabiendo que la prole no era suya, cuando entraba a la mujer de su hermano, se derramaba en tierra para no dar prole a su hermano.
 Era malo a los ojos de Yahv lo que haca Onn, y le mat tambin a l.
 Dijo entonces Jud a Tamar, su nuera: Qudate como viuda en casa de tu padre hasta que sea grande mi hijo Sel. Pues se deca: No vaya a morir tambin ste como sus hermanos. Fuese, pues, Tamar y habitaba en casa de su padre.
 Pas mucho tiempo, y muri la hija de Sa, mujer de Jud. Pasado el duelo por ella, subi Jud con su amigo Jir, el adulamita, al esquileo de su ganado a Timn.
 Hicironselo saber a Tamar, dicindole: Mira, tu suegro ha ido a Timn al esquileo de su ganado.
 Despojse ella de sus vestidos de viuda, se cubri con un velo, y cubierta se sent a la entrada de Enam, en el camino de Timn, pues vea que Sel era ya mayor y no le haba sido dada por mujer.
 Jud, al verla, la tom por una meretriz, pues tena tapada la cara.
 Dirigise a donde estaba y le dijo: Djame entrar a ti, pues no conoci que era su nuera. Ella le respondi: Qu vas a darme por entrar a m?
 Y l contest: Te mandar un cabrito del rebao. Ella le dijo: Si me das una prenda hasta que lo mandes...
 Qu prenda quieres que te d?, le dijo l. Ella contest: Tu sello, el cordn de que cuelga y el bculo que llevas en la mano. El se lo dio, y entr a ella, que concibi de l.
 Luego se levant, se fue y, quitndose el velo, volvi a vestirse sus ropas de viuda.
 Mand Jud el cabrito por medio de su amigo el adulamita, para que retirase la prenda de manos de la mujer; pero ste no la hall."
 Pregunt a las gentes del lugar, diciendo: Dnde est la meretriz que se sienta en Enam a la vera del camino? Y ellos le respondieron: No ha habido aqu ninguna meretriz.
 Volvi, pues, a Jud y le dijo: No la he hallado, y las gentes del lugar me han dicho que no ha habido all ninguna meretriz.
 Y dijo Jud: Que se quede con ello, no vaya a burlarse de nosotros; yo ya he mandado el cabrito y t no la has hallado.
 Al cabo de unos tres meses avisaron a Jud, diciendo: Tamar, tu nuera, se ha prostituido, y de sus prostituciones est encinta. Jud contest: Sacadla y quemadla.
 Cuando la sacaban, mand ella a decir a su suegro: Del hombre cuyas son estas cosas estoy encinta. Mira a ver de quin son ese anillo, ese cordn y ese bculo.
 Los reconoci Jud, y dijo: Mejor que yo es ella, pues no se la he dado a Sel, mi hijo. Pero no volvi a conocerla ms.
 Cuando lleg el tiempo del parto, tena en el seno dos gemelos.
 Al darlos a luz, sac uno de ellos una mano, y la partera la tom, y at a ella un hilo rojo, diciendo: Este ha sido el primero en salir;"
 pero l retir la mano y sali su hermano. Vaya rotura que has hecho!, dijo ella, y le llam Fares;"
 luego sali su hermano, que tena el hilo atado a la mano, y le llam Zaraj.
 Entretanto, a Jos, que haba sido llevado a Egipto y comprado a los ismaelitas por Putifar, ministro del faran y jefe de la guardia, egipcio,
 le protegi Yahv, siendo afortunado mientras estuvo en la casa de su seor el egipcio,
 el cual vio que Yahv estaba con l, y que todo cuanto haca, Yahv lo haca prosperar por su mano.
 Hall, pues, Jos gracia a los ojos de su seor, y le serva a l.
 Hzole mayordomo de su casa, y puso en su mano todo cuanto tena. Bendijo Yahv por Jos a la casa de Putifar, y derram Yahv su bendicin sobre todo cuanto tena en casa y en el campo,
 y l lo dej todo en mano de Jos y no se cuidaba de nada, a no ser de lo que coma. Era Jos de hermosa presencia y bello rostro.
 Sucedi despus de todo esto que la mujer de su seor puso en l sus ojos, y le dijo: Acustate conmigo.
 Rehus l, diciendo a la mujer de su seor: Cuando mi seor no me pide cuentas de nada de la casa y ha puesto en mi mano cuanto tiene,
 y no hay en esta casa nadie superior a m, sin haberse reservado l nada fuera de ti, por ser su mujer, voy a hacer yo una cosa tan mala y a pecar contra Dios?
 Y como hablase ella a Jos un da y otro da, y ni la escuchase l, negndose a acostarse con ella y aun a estar con ella,
 un da que entr Jos en la casa para cumplir con su cargo y no haba nadie en ella,
 le agarr por el manto, diciendo: Acustate conmigo. Pero l, dejando en su mano el manto, huy y se sali fuera.
 Viendo ella que haba dejado el manto en sus manos y se haba ido huyendo,
 se puso a gritar, llamando a las gentes de su casa, y les dijo a grandes voces: Mirad, nos han trado a ese hebreo para que se burle de nosotros; ha entrado a m para acostarse conmigo,"
 y cuando vio que yo alzaba mi voz para llamar, ha dejado su manto junto a m y ha salido fuera.
 Dej ella el manto de Jos cerca de s, hasta que vino su seor a casa,
 y le habl as: Ese siervo hebreo que nos has trado ha entrado a m para burlarse de m,
 y cuando vio que alzaba mi voz y llamaba, dej junto a m su manto y huy fuera.
 Al or su seor lo que le deca su mujer, esto y esto es lo que me ha hecho tu siervo, mont en clera,
 y, tomando a Jos, le meti en la crcel donde estaban encerrados los presos del rey, y all en la crcel qued Jos.
 Pero estaba Yahv con Jos, y extendi sobre l su favor, hacindole grato a los ojos del jefe de la crcel,
 que puso en su mano a todos los presos; y cuanto all se haca, era l quien lo haca."
 De nada se cuidaba por s el jefe de la crcel, porque estaba Yahv con Jos, y cuanto haca ste, Dios lo llevaba a buen trmino.
 Sucedi despus que, habiendo faltado contra su seor, el rey de Egipto, el copero y el repostero del rey,
 se encoleriz el faran contra sus dos ministros, el jefe de los coperos y el jefe de los reposteros,
 y los encarcel en la casa del jefe de la guardia, en la crcel donde estaba preso Jos.
 Psolos el jefe de la guardia bajo la custodia de Jos, y ste les serva el tiempo que estuvieron en la crcel.
 El jefe de los coperos y el jefe de los reposteros del rey de Egipto, que estaban presos en la crcel, tuvieron ambos un sueo la misma noche, cada uno el suyo; y cada sueo de diversa significacin."
 Cuando por la maana vino a ellos Jos y los vio tristes,
 pregunt a los dos ministros que con l estaban presos en la casa de su seor, dicindoles: Por qu tenis hoy mala cara?
 Ellos le contestaron: Hemos tenido un sueo y no hay quien lo interprete. Djoles Jos: No es de Dios la interpretacin de los sueos? Contdmelo, si queris.
 El jefe de los coperos cont a Jos su sueo, dicindole: En mi sueo tena ante m una vid
 con tres sarmientos, que estaban como echando brotes, suban y florecan y maduraban sus racimos.
 Tena en mis manos la copa del faran, y, tomando los racimos, los exprim en la copa del faran y la puse en sus manos.
 Jos le dijo: Esta es la interpretacin del sueo: los tres sarmientos son tres das.
 Dentro de tres das, el faran exaltar tu cabeza, y te restablecer en tu cargo, y pondrs la copa del faran en sus manos, como antes lo hacas, cuando eras copero.
 A ver si te acuerdas de m cuando te vaya bien, y me haces la gracia de recordarme al faran para que me saque de esta casa,
 pues he sido furtivamente sacado de la tierra de los hebreos, y aun aqu nada he hecho para que me metieran en prisin.
 Viendo el jefe de los reposteros cuan favorablemente haba interpretado el sueo, dijo a Jos: Pues he aqu el mo: Llevaba yo sobre mi cabeza tres canastillas de pan blanco.
 En el canastillo de encima haba toda clase de pastas de las que hacen para el faran los reposteros, y las aves se las coman del canastillo que llevaba sobre mi cabeza.
 Contest Jos diciendo: Esta es la interpretacin: los tres canastillos son tres das.
 Dentro de tres das te quitar el faran la cabeza y te colgar de un rbol, y comern las aves tus carnes.
 Al da tercero, que era el del natalicio del faran, dio ste un banquete a todos sus servidores, y en medio de ellos trajo a la memoria al jefe de los coperos y al jefe de los reposteros,
 restableciendo al jefe de los coperos en su cargo de poner la copa en manos del faran,
 y colgando al jefe de los reposteros, como lo haba interpretado Jos.
 Pero el jefe de los coperos no se acord ms de Jos, sino que se olvid de l.
 Al cabo de dos aos so el faran que estaba a orillas del ro,
 y vea subir de l siete vacas hermosas y metidas en carnes, que se pusieron a pacer entre los juncos,
 pero he aqu que despus subieron del ro otras siete vacas feas y muy flacas, y se pusieron junto a las siete que estaban a la orilla del ro,
 y las siete vacas feas y flacas se comieron a las siete hermosas y gordas; y el faran se despert."
 Volvi a dormirse, y por segunda vez so que vea siete espigas, que salan de una sola caa de trigo muy granadas y hermosas;"
 pero detrs de ellas brotaron siete espigas flacas y quemadas por el viento solano,
 y las siete espigas flacas y quemadas devoraron a las siete espigas hermosas y granadas, y se despert el faran. Este fue el sueo.
 A la maana estaba perturbado su espritu y mand llamar a todos los adivinos y a todos los sabios de Egipto; les cont su sueo, pero no hubo quien lo interpretara."
 Entonces habl al faran el jefe de los coperos, diciendo: Ahora me acuerdo de mi falta.
 Estaba el faran irritado contra sus siervos, y nos haba hecho encerrar en la casa del jefe de la guardia a m y al jefe de los reposteros.
 Tuvimos ambos un sueo, la misma noche yo y l, cada uno el suyo y de distinta interpretacin.
 Estaba all con nosotros un joven hebreo, siervo del jefe de la guardia, y le contamos nuestros sueos, y l nos dio la interpretacin; a cada uno le interpret el suyo,"
 y como lo interpret l, as nos sucedi: yo fui restablecido en mi cargo y l fue colgado.
 Mand, pues, el faran llamar a Jos, y apresuradamente le sacaron de la prisin. Se cort el pelo, se mud de ropas y se fue a ver al faran.
 Este le dijo: He tenido un sueo, y no hay quien me lo interprete, y he odo decir de ti que en cuanto oyes un sueo lo interpretas.
 Jos respondi: No yo; Dios ser el que d una respuesta favorable al faran.
 Habl, pues, el faran a Jos: Este es mi sueo: Estaba yo en la ribera del ro,
 y vi subir del ro siete vacas gordas y hermosas que se pusieron a pacer en el juncal;"
 y he aqu que detrs de ellas suban otras siete vacas malas, feas y flacas, como no las he visto en toda la tierra de Egipto,
 y las vacas malas y feas se comieron a las primeras siete vacas gordas,
 que entraron en su vientre sin que se conociera que haban entrado, pues el aspecto de aqullas sigui siendo tan malo como al principio. Y me despert.
 Vi tambin en sueos que salan de una misma caa siete espigas granadas y hermosas,
 y que salan de ella siete espigas malas, secas y quemadas del viento solano,
 y las siete espigas secas devoraron a las siete hermosas. Se lo he contado a los adivinos y no ha habido quien me lo explique.
 Jos dijo al faran: El sueo del faran es uno solo. Dios ha dado a conocer al faran lo que va a hacer.
 Las siete vacas hermosas son siete aos, y las siete espigas hermosas son siete aos; el sueo es uno solo."
 Las siete vacas flacas y malas que suban detrs de las otras son otros siete aos, y las siete espigas secas y quemadas del viento solano son siete aos de hambre.
 Es lo que he dicho al faran: que Dios le ha hecho ver lo que va a hacer.
 Vendrn siete aos de gran abundancia en toda la tierra de Egipto,
 y detrs de ellos vendrn siete aos de escasez, que harn se olvide toda la abundancia en la tierra de Egipto, y el hambre consumir la tierra.
 No se conocer la abundancia en la tierra a causa de la escasez, porque sta ser muy grande.
 Cuanto a la repeticin del sueo al faran por dos veces, es que el suceso est firmemente decretado por Dios, y que Dios se apresurar a hacerlo.
 Ahora, pues, busque el faran un hombre inteligente y sabio y pngale al frente de la tierra de Egipto.
 Nombre el faran intendentes que visiten la tierra y recojan el quinto de la cosecha de la tierra de Egipto en los tiempos de la abundancia;"
 renan el producto de los aos buenos que van a venir, y hagan acopio de trigo a disposicin del faran,
 para mantenimiento de las ciudades, y consrvelo para que sirva a la tierra de reserva para los siete aos de hambre que vendrn sobre la tierra de Egipto, y no perezca de hambre la tierra.
 Parecieron muy bien estas palabras al faran y a toda su corte,
 y el faran dijo a sus cortesanos: Podramos, por ventura, encontrar un hombre como ste, lleno del espritu de Dios?
 y dijo a Jos: Toda vez que Dios te ha dado a conocer estas cosas, no hay persona tan inteligente y sabia como t.
 T sers quien gobierne mi casa, y todo mi pueblo te obedecer; slo por el trono ser mayor que t,
 y aadi: He aqu que te pongo sobre toda la tierra de Egipto.
 Quitse el faran el anillo de su mano y lo puso en la mano de Jos; hizo que le vistieran blancas vestiduras de lino y puso en su cuello un collar de oro,"
 y mand que, montado sobre el segundo de sus carros, se gritara ante l abrek, y as fue puesto al frente de toda la tierra de Egipto.
 Djole tambin el faran: Yo soy el faran, y sin ti no alzar, nadie mano ni pie en toda la tierra de Egipto.
 Llam el faran a Jos con el nombre de Zfnat Panaj, y le dio por mujer a Asenet, hija de Putifar, sacerdote de On. Sali Jos por toda la tierra de Egipto.
 Tena treinta aos cuando se present al faran, rey de Egipto, y le dej para recorrer toda la tierra de Egipto.
 La tierra produjo a montones durante los siete aos de abundancia,
 y Jos recogi el producto de los siete aos que de ella hubo en Egipto, y lo almacen en las ciudades, depositando en cada una de ellas los productos de los campos que la rodeaban,
 llegando a reunir tanto trigo como las arenas del mar; en tan gran cantidad, que hubo que dejar de contar, porque no poda contarse."
 Antes que llegara el tiempo de la escasez, nacironle a Jos dos hijos, que le pari Asenet, hija de Putifar, sacerdote de On.
 Dio al primero el nombre de Manass, porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todas mis penas y toda la casa de mi padre;"
 y al segundo le llam Efram, diciendo: Dios me ha dado fruto en la tierra de mi afliccin.
 Acabronse los siete aos de abundancia que hubo en Egipto,
 y comenzaron los siete aos de escasez, como lo haba anunciado Jos; y hubo hambre en todas las tierras, mientras haba pan en toda la tierra de Egipto;"
 y clamaba el pueblo al faran por pan, y el faran deca a todos los egipcios: Id a Jos y haced lo que os diga.
 Cuando el hambre se extendi por toda la superficie de aquella tierra, abri Jos los graneros, y lo que en ellos haba se lo venda a los egipcios, pues creca el hambre en la tierra de Egipto.
 De todas las tierras venan a Egipto a comprar a Jos, pues el hambre era grande en toda la tierra.
 Viendo Jacob que haba trigo en Egipto, dijo a sus hijos: Qu estis ah mirndoos unos a otros?
 He odo decir que en Egipto hay trigo. Bajad, pues, all para comprrnoslo, y vivamos, y no muramos.
 Bajaron, pues, diez de los hermanos de Jos a Egipto a comprar pan;"
 a Benjamn, el hermano de Jos, no le mand Jacob con sus hermanos por temor de que le sucediera alguna desgracia.
 Llegaron los hijos de Israel con otros que venan tambin a comprar trigo, pues haba hambre en toda la tierra de Canan.
 Como era Jos el jefe de la tierra y el que venda el trigo a cuantos venan a comprarlo, los hermanos de Jos entraron y se postraron ante l rostro a tierra.
 Al verlos, Jos los reconoci, pero disimul, y les habl con dureza, dicindoles: De dnde vens?; y ellos respondieron: De la tierra de Canan para comprar mantenimientos.
 Conoci Jos a sus hermanos, pero ellos no le conocieron a l.
 Acordse Jos de los sueos que les haba contado, y les dijo: Vosotros sois unos espas que habis venido a reconocer las partes no fortificadas del pas.
 Ellos le dijeron: No, seor mo; tus siervos han venido a comprar mantenimientos;"
 todos nosotros somos hijos del mismo padre; somos gente buena; no son tus siervos unos espas.
 El repuso: No, sois unos espas que habis venido a ver lo indefenso de la tierra.
 Ellos dijeron: Eramos tus siervos doce hermanos, todos del mismo padre, en la tierra de Canan; el ms pequeo se qued con nuestro padre, y el otro no vive ya.
 Insisti Jos: Es lo que os he dicho: sois unos espas.
 Pero voy a probaros. Por la vida del faran que no saldris de aqu mientras no venga vuestro hermano menor.
 Mandad a uno de vosotros a buscar a vuestro hermano, y los dems quedaris aqu presos. As probar si lo que decs es verdad, y si no, por la vida del faran que sois unos espas.
 Y les hizo meter a todos juntos en prisin por espacio de tres das.
 Al tercero les dijo Jos: Haced esto y viviris, pues yo temo a Dios.
 Si en verdad sois gente buena, que se quede uno de los hermanos preso en la crcel donde estis, y los otros id a llevar el trigo para remediar el hambre de vuestras casas,
 y me trais a vuestro hermano menor para probar la verdad de vuestras palabras, y no moriris.
 Ellos se dijeron unos a otros: Ciertamente somos nosotros reos de culpa contra nuestro hermano, a quien vimos con angustia de su alma pedirnos compasin, y no le escuchamos. Por eso ha venido sobre nosotros esta desventura.
 Rubn les dijo: No os advert yo, dicindoos: No pequis contra el joven, y no me escuchasteis? Ved cmo ahora se nos demanda su sangre.
 Ellos no saban que Jos les entenda, pues l les haba hablado por medio de intrprete.
 Alejse Jos llorando, y, cuando volvi, les habl, y eligi a Simen entre ellos, y le hizo atar ante los ojos de los otros.
 Mand Jos que llenaran de trigo sus sacos, que pusieran en el de cada uno su dinero y les diesen provisiones para el camino, y as se hizo.
 Ellos cargaron el trigo sobre los asnos y se partieron de all.
 Abri uno de ellos el saco para dar pienso a su asno en el lugar donde pernoctaron, y vio que su dinero estaba en la boca del saco,
 y dijo a sus hermanos: Me han devuelto mi dinero; aqu est en mi saco.Quedronse estupefactos, y unos a otros se decan temblando: Qu ser esto que ha hecho Dios con nosotros?
 Llegaron a Jacob, su padre, a la tierra de Canan, y le contaron cuanto les haba sucedido:
 El hombre que es seor de aquella tierra nos habl duramente y nos tom por espas de la tierra.
 Nosotros le dijimos: Somos gente buena, no somos espas.
 Eramos doce hermanos, hijos todos del mismo padre; uno ha desaparecido, el ms pequeo est con nuestro padre en la tierra de Canan."
 Y nos dijo el hombre, seor de la tierra: En esto sabr que sois gente buena: dejad aqu a uno de vosotros, tomad con qu atender a la necesidad de vuestras casas y partid;"
 traedme a vuestro hermano pequeo; as sabr que no sois unos espas, sino gente buena. Entonces os devolver a vuestro hermano y podris recorrer la tierra.
 Cuando vaciaron los sacos, cada uno encontr el paquete de su dinero en la boca de su saco, y, al ver los paquetes de dinero, ellos y su padre se llenaron de temor.
 Jacob, su padre, les dijo: Vais a dejarme sin hijos! Jos desapareci, Simen desapareci, y vais a llevaros a Benjamn? Todo esto ha venido sobre m.
 Rubn dijo a su padre: Haz morir a mis dos hijos si yo no te devuelvo a Benjamn. Entrgamelo y yo te lo devolver.
 El le contest: No bajar mi hijo con vosotros. Su hermano muri y no queda ms que l. Si en el viaje que vais a hacer le ocurre una desgracia, haris descender en dolor mis canas al sepulcro.
 Pero el hambre era ya muy grande en la tierra,
 y, cuando se acabaron las provisiones que haban trado de Egipto, les dijo su padre: Volved a comprarnos algo que comer.
 Pero Jud le contest: Aquel hombre nos dijo terminantemente: No me veris si no trais con vosotros a vuestro hermano menor.
 Si mandas con nosotros a nuestro hermano, bajaremos y te compraremos provisiones;"
 pero, si no, no bajaremos, pues el hombre aquel nos dijo: No veris mi rostro a no ser que vuelva con vosotros vuestro hermano.
 Y dijo Israel: Por qu me habis hecho este mal, de dar a conocer a aquel hombre que tenais otro hermano?
 Y le contestaron: Aquel hombre nos pregunt insistentemente sobre nosotros y sobre nuestra familia, y nos dijo: Vive todava vuestro padre? Tenis algn otro hermano? Y nosotros contestamos segn las preguntas. Sabamos acaso que iba a decirnos: Traed a vuestro hermano?
 Y Jud dijo a Israel, su padre: Deja ir al nio conmigo, para que podamos ponernos en camino y podamos vivir y no muramos nosotros, t y nuestros pequeos.
 Yo te respondo de l; t le reclamars de mi mano, y si no te lo vuelvo a traer y te lo pongo delante, ser reo ante ti para siempre."
 Si no nos hubiramos retrasado tanto, estaramos ya dos veces de vuelta,
 Israel, su padre, les dijo: Si es as, haced esto: tomad de los mejores productos de esta tierra en vuestro equipaje y bajdselos al hombre aquel como presente: un poco de tragacanto, un poco de miel, astrgalo, ludano, alfsigos y almendras.
 Tomad plata de nuevo, y lo que hallasteis en la boca de vuestro saco devolvedlo, pues quiz ha sido un error.
 Tomad a vuestro hermano e id y volved a ver a aquel hombre.
 Que el Dios omnipotente os haga hallar gracia ante ese hombre para que deje volver a vuestro hermano y a Benjamn. Cuanto a m, si he de verme privado de mis hijos, sea.
 Tomaron ellos el presente y el dinero doble y a Benjamn, y bajaron a Egipto y se presentaron a Jos.
 Apenas vio Jos con ellos a Benjamn, dijo a su mayordomo: Haz entrar en casa a esas gentes, y mata mucho y prepralo, pues esas gentes comern conmigo al medioda.
 El mayordomo hizo lo que le orden Jos, e introdujo a aquellas gentes en casa.
 Mientras los llevaba a casa de Jos llenos de temor, se decan: Es por lo del dinero que volvi en nuestros sacos por lo que nos traen aqu: para asaltarnos, caer sobre nosotros y hacernos esclavos con nuestros asnos,
 Acercndose al mayordomo, le dijeron:
 Perdone, mi seor. Nosotros vinimos ya una vez a comprar vveres.
 Al llegar al lugar donde a la vuelta pasamos la noche, abrimos los sacos y vimos que el dinero de cada uno de nosotros estaba justo a la boca de nuestros sacos.
 Hemos vuelto a traerlo con nosotros, y traemos al mismo tiempo otra cantidad para comprar provisiones. Nosotros no sabemos quin puso nuestro dinero en los sacos.
 Que sea la paz con vosotros  les dijo el mayordomo; no temis. Ha sido vuestro Dios, el Dios de vuestro padre, el que os puso ese tesoro en los sacos. Yo recib vuestro dinero. Y les sac a Simen."
 Despus de hacerlos entrar en la casa, les dio agua para que se lavaran los pies, y dio tambin pienso a los asnos.
 Ellos prepararon su presente, esperando que viniera Jos a medioda, pues haban sido advertidos de que comeran all.
 Vino Jos a casa, y le presentaron el regalo que haban trado con ellos, postrndose ante l rostro a tierra.
 El les pregunt si estaban buenos y les dijo: Vuestro anciano padre, de quien me hablasteis, vive todava?
 Ellos le respondieron: Tu siervo, nuestro padre, est bien, vive todava, y se inclinaron profundamente.
 Jos alz los ojos y vio a Benjamn, su hermano, hijo de su madre, y dijo: Es este vuestro hermano pequeo, de quien me habis hablado?; y aadi: Que Dios te bendiga, hijo mo.
 Apresurse Jos a buscar dnde llorar, pues se conmovieron sus entraas a la vista de su hermano; entr en su cmara y all llor."
 Sali despus de haberse lavado la cara, y, haciendo esfuerzos por contenerse, dijo: Servid la comida.
 Sirvieron a Jos aparte, aparte a sus hermanos y aparte tambin a los egipcios que coman con l, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, por ser esto para ellos cosa abominable.
 Pusieron a los hermanos de Jos frente a l: el primognito segn su primogenitura, y el ms joven segn su edad, y se miraban atnitos unos a otros.
 Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamn era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compaa suya.
 Jos dio orden a su mayordomo de llenar cuanto pudiera de vveres los sacos de aquellas gentes y de poner el dinero de cada uno en la boca del saco.
 Pon tambin mi copa le dijo, la copa de plata, en la boca del saco del ms joven, juntamente con el dinero. El mayordomo hizo lo que le haba mandado Jos.
 Despuntaba el alba cuando despidieron a los hebreos con sus asnos.
 Haban salido de la ciudad, pero no estaban lejos, cuando Jos dijo a su mayordomo: Anda y sal en la persecucin de esas gentes, y, cuando les alcances, diles: Por qu habis devuelto mal por bien? Por qu me habis robado la copa de plata?
 Es donde bebe mi seor y de la que se sirve para adivinar. Habis obrado muy mal.
 Cuando les alcanz, les dijo estas mismas palabras.
 Ellos le contestaron: Por qu habla as mi seor? Lejos de tus siervos hacer semejante cosa.
 Hemos vuelto a traerte desde la tierra de Canan el dinero que hallamos a la boca de nuestros sacos; cmo bamos a robar de la casa de tu seor plata ni oro?"
 Aquel de tus siervos en cuyo poder sea hallada la copa, muera, y seamos tambin nosotros esclavos de tu seor.
 Bien est, sea como decs. Aquel a quien se le encuentre la copa ser mi esclavo, y vosotros quedaris en libertad,
 Baj cada uno a tierra su saco a toda prisa y lo abri.
 El mayordomo los reconoci, comenzando por el del mayor y acabando por el del ms joven, y se hall la copa en el saco de Benjamn.
 Rasgaron sus vestiduras, cargaron de nuevo los asnos y volvieron a la ciudad.
 Jud lleg con sus hermanos a la casa de Jos, que estaba all todava, y postrronse rostro a tierra,
 Jos les dijo: Qu es lo que habis hecho? No sabais que un hombre como yo haba de adivinarlo?
 Jud respondi: Qu vamos a decir, mi seor? Cmo hablar, cmo justificarnos? Dios ha hallado la iniquidad de tus siervos, y somos esclavos tuyos, tanto nosotros cuanto aquel en cuyo poder se ha hallado la copa.
 Lejos de m hacer eso dijo Jos; aquel a quien se le ha encontrado la copa ser mi esclavo; vosotros subiris en paz a vuestro padre.
 Acercse entonces Jud y le dijo: Por favor, seor mo, que pueda decir tu siervo unas palabras en tu odo sin que contra tu siervo se encienda tu clera, pues eres como otro faran.
 Mi seor ha preguntado a tus siervos: Tenis padre todava? Y tenis algn hermano?
 Y nosotros contestamos: Tenemos un padre anciano y tenemos otro hermano, hijo de su ancianidad. Tena ste un hermano que muri y ha quedado slo l de su madre, y su padre le ama mucho.
 T dijiste a tus siervos: Tradmelo, que yo pueda verle.
 Nosotros dijimos a mi seor: No puede el nio dejar a su padre; si le deja, morir su padre."
 Pero t dijiste a tus siervos: Si no baja con vosotros vuestro hermano menor, no veris ms mi rostro.
 Cuando subimos a tu servidor, mi padre, le dimos cuenta de las palabras de mi seor;"
 y cuando mi padre nos dijo: Volved a bajar para comprar algunos vveres,
 le contestamos: No podemos bajar, a no ser que vaya con nosotros nuestro hermano pequeo, pues no podemos presentarnos ante ese hombre si nuestro hermano no nos acompaa.
 Tu siervo, nuestro padre, nos dijo: Bien sabis que mi mujer me dio dos hijos;"
 el uno sali de casa, y seguramente fue devorado, pues no le he visto ms;"
 si me arrancis tambin a ste y le ocurre una desgracia, haris bajar mis canas en dolor al sepulcro.
 Ahora, cuando yo vuelva a tu siervo, mi padre, si no va con nosotros el joven, de cuya vida est pendiente la suya,
 en cuanto vea que no est, morir, y tus siervos habrn hecho bajar en dolor al sepulcro las canas de tu siervo, nuestro padre.
 Tu siervo ha salido responsable del joven al tomarlo a mi padre, y ha dicho: Si yo no le traigo otra vez, ser reo ante mi padre para siempre.
 Permteme, pues, que te ruegue que quede tu siervo por esclavo de mi seor en vez del joven, y que ste vuelva con sus hermanos.
 Cmo voy a poder yo subir a mi padre si no llevo al nio conmigo? No; que no vea yo la afliccin en que caer mi padre.
 Entonces Jos, viendo que no poda contenerse ms ante todos los que all estaban, grit: Salgan todos! No qued nadie con l cuando se dio a conocer a sus hermanos.
 Lloraba Jos tan fuertemente, que le oyeron los egipcios y le oy toda la casa del faran.
 Yo soy Jos  les dijo . Vive todava mi padre? Pero sus hermanos no pudieron contestarle, pues se llenaron de terror ante l.
 El les dijo: Acercaos a m. Acercronse ellos, y les dijo: Yo soy Jos, vuestro hermano, a quien vendisteis para que fuese trado a Egipto.
 Pero no os aflijis y no os pese haberme vendido para aqu, pues para vuestra vida me ha trado Dios aqu antes de vosotros.
 Van dos aos de hambre en esta tierra, y durante otros cinco no habr arada ni cosecha.
 Dios me ha enviado delante de vosotros para dejaros un resto sobre la tierra y haceros vivir para una gran salvacin.
 No sois, pues, vosotros los que me habis trado aqu; es Dios quien me trajo, y me ha hecho padre del faran y seor de toda su casa, y me ha puesto al frente de toda la casa de Egipto."
 Apresuraos y subid a mi padre y decidle: As dice Jos, tu hijo: Me ha hecho Dios seor de toda la tierra de Egipto; baja, pues, a m sin tardar,"
 y habitars en la tierra de Gosn, y estars cerca de m, t, tus hijos y los hijos de tus hijos, con tus rebaos, tus ganados y todo cuanto tienes;"
 all te mantendr yo, pues quedan todava otros cinco aos de hambre, y as no perecers t, tu casa y todo cuanto tienes.
 Con vuestros mismos ojos veis, y ve mi hermano Benjamn con los suyos, que soy yo mismo el que os habla.
 Contad a mi padre cunta es mi gloria en Egipto y todo cuanto habis visto, y apresuraos a bajar aqu a mi padre.
 Y se ech sobre el cuello de Benjamn, su hermano, y llor; y lloraba tambin Benjamn sobre el suyo."
 Bes tambin a todos sus hermanos, llorando mientras los abrazaba, y despus sus hermanos estuvieron hablando con l.
 Corri por la casa del faran la voz de que haban venido los hermanos de Jos, y se complacieron de ello el faran y sus cortesanos.
 Y dijo el faran a Jos: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestros asnos, id a la tierra de Canan,
 tomad a vuestro padre y vuestras familias y venid a m. Yo os dar lo mejor de la tierra de Egipto, y comeris lo mejor de la tierra.
 Mandles que llevasen de Egipto carros para sus hijos y sus mujeres, traigan con ellos a su padre y vengan;"
 que no les pese de tener que dejar sus cosas, pues suyo ser lo mejor de la tierra de Egipto.
 Hicieron as los hijos de Israel, y les dio Jos carros, segn la orden del faran, y provisiones para el camino.
 Dioles tambin vestidos para mudarse, y a Benjamn trescientos (siclos) de plata y cinco vestidos.
 Mand tambin a su padre asnos cargados con lo mejor de Egipto, y diez asnos cargados de trigo, de pan y de vveres para su padre, para el camino.
 Despus despidi a sus hermanos, que partan, dicindoles: No vayis a reir en el camino.
 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a la tierra de Canan, a Jacob, su padre,
 y le dijeron: Vive todava Jos y es el jefe de toda la tierra de Egipto.
 Pero l no se conmovi, pues no les crea. Dijronle cuanto les haba mandado Jos y les haba dicho; y al ver Jacob los carros que le mandaba Jos para trasladarle, se reanim,"
 y dijo: Basta, mi hijo vive todava; ir y le ver antes de morir.
 Partise Israel con todo cuanto tena, y, al llegar a Bersab, ofreci sacrificios al Dios de su padre, Isaac.
 Dios habl a Israel en visin nocturna, dicindole: Jacob, Jacob; l contest: Heme aqu;"
 y le dijo: Yo soy El, el Dios de tu padre; no ternas bajar a Egipto, pues yo te har all un gran pueblo."
 Yo bajar contigo a Egipto y te har volver a subir.
 Jos te cerrar los ojos. Levantse Jacob y dej a Bersab, y los hijos de Israel pusieron a Jacob, su padre, y a sus mujeres e hijos, en los carros que haba mandado el faran para transportarlos.
 Llevronse tambin sus ganados y los bienes que haban adquirido en la tierra de Canan, y Jacob se encamin a Egipto con toda su familia.
 Llev con l a Egipto a sus hijos y a los hijos de sus hijos, a sus hijas y a las hijas de sus hijas; toda su familia entr con l en Egipto."
 He aqu los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto: Jacob y sus hijos, el primognito, Rubn.
 Hijos de Rubn: Janoc, Fal, Jesrom y Carmi.
 Hijos de Simen: Yemuel, Yamn, Obad, Yakn, Sojar y Sal, hijo de la cananea.
 Hijos de Lev: Gersn, Quehat y Merar.
 Hijos de Jud: Er, Onn, Sel, Fares y Zeraj. Pero Er y Onn haban muerto en la tierra de Canan. Hijos de Fares: Jesrom y Yamuel.
 Hijos de Isacar: Tola, Pa, Yob y Simrn.
 Hijos de Zabuln: Sered, Eln y Yajleel.
 Estos son los hijos que La pari a Jacob en Padn-Aram, con su hija Dina. Sus hijos e hijas eran en total treinta y tres personas.
 Hijos de Gad: Sifyn y Jaggu, Sun y Esbn, Er, Arod y Arel.
 Hijos de Aser: Yimn, Yisv, Yisv, Beri y Seraj, hermana de ellos. Hijos de Beri: Jeber y Malkiel.
 Estos son los hijos de Zelfa, la esclava que haba dado Labn a La, su hija, y que ella pari a Jacob. Diecisis personas.
 Hijos de Raquel, la mujer de Jacob: Jos y Benjamn.
 Nacieron a Jos, en Egipto, de Asenet, hija de Putifar, sacerdote de On, Manass y Efram.
 Hijos de Benjamn: Bela, Beker, Asbel, Guer, Naamn, Ej, Ros, Muppim, Juepim y Ared.
 Estos son los hijos de Raquel que le nacieron a Jacob: en total catorce personas.
 Hijos de Dan: Jusim.
 Hijos de Neftal: Yajseel, Gun, Yeser y Sillem.
 Estos son los hijos de Bilh, que dio Labn a Raquel, su hija, y de ella le nacieron a Jacob. En todo, siete personas.
 El total de las personas que vinieron con Jacob a Egipto procedentes de l, sin contar las mujeres de sus hijos, era de sesenta y seis.
 Los hijos de Jos nacidos en Egipto eran dos. El total de las personas de la familia de Jacob que vinieron a Egipto fueron setenta.
 Jacob haba mandado delante de l a Jud para que se presentase a Jos y se informase acerca de Gosn; y, llegado a la tierra de Gosn,"
 hizo Jos preparar su carro, y, subiendo en l, se fue a Gosn al encuentro de Israel, su padre. En cuanto le vio, se ech al cuello, y llor largo tiempo sobre su cuello.
 Israel dijo a Jos: Ya puedo morir, pues he visto tu rostro y vives todava.
 Jos dijo a sus hermanos: Voy a subir a dar la noticia al faran: Han venido mis hermanos y toda la casa de mi padre, que estaba en la tierra de Canan.
 Son pastores y tienen rebaos de ovejas y bueyes, que con todo lo suyo han trado consigo.
 Cuando el faran os llame y pregunte: Cul es vuestra ocupacin?,
 le diris: Tus siervos somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, nosotros y nuestros padres; para que habitis en la tierra de Gosn, porque los egipcios abominan de todos los pastores.
 Fue Jos a anunciar al faran: Mi padre y mis hermanos, con sus ovejas y sus bueyes y todo cuanto tienen, han venido de la tierra de Canan y estn en la tierra de Gosn.
 Habiendo llevado consigo a cinco de sus hermanos, se los present al faran;"
 y el faran les pregunt: Cul es vuestra ocupacin? Ellos respondieron: Nosotros, tus siervos, somos ganaderos desde nuestra infancia hasta ahora, y lo mismo fueron nuestros padres.
 Dijronle tambin: Hemos venido para habitar en esta tierra, pues no tenemos pasto para nuestros rebaos, por ser grande el hambre en la tierra de Canan. Permite, pues, que habiten tus siervos en la tierra de Gosn.
 Y el faran dijo a Jos: Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
 Tienes a tu disposicin toda la tierra de Egipto; establece a tu padre y a tus hermanos en lo mejor de la tierra; que habiten en la tierra de Gosn, y si sabes que hay entre ellos hombres capaces, hazlos mayorales de mis ganados.
 Jos hizo venir a su padre y le present al faran. Jacob salud al faran,
 y ste le pregunt: Cuntos aos tienes?
 Jacob contest: Ciento treinta son los aos de mi peregrinacin. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinacin de mis padres.
 Jacob salud de nuevo al faran y se retir de su presencia.
 Jos estableci a su padre y a sus hermanos, asignndoles una propiedad en la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en el distrito de Rameses, como lo haba mandado el faran,
 y provey de pan a su padre y a sus hermanos y a toda la casa de su padre, segn el nmero de las familias.
 Ya no haba pan en toda aquella tierra, pues el hambre era muy grande, y Egipto y la tierra de Canan estaban exhaustos por el hambre.
 Jos lleg a recoger, a cambio de trigo, todo cuanto dinero haba en el pas de Egipto y en la tierra de Canan, e hizo entrar el dinero en la casa del faran,
 Cuando se acab el dinero en la tierra de Egipto y en la tierra de Canan, venan todos los egipcios a Jos, dicindole: Danos pan. Vamos a morir en tu presencia? Mira que ya nos falta dinero.
 Jos les dijo: Puesto que os falta dinero, traedme vuestros ganados y os dar pan a cambio de ellos.
 Trajeron sus ganados, y Jos les dio pan a cambio de caballos, rebaos de ovejas y de bueyes y de asnos. Aquel ao los provey de trigo a cambio de todos sus ganados.
 Pasado ste, vinieron al siguiente, y le dijeron: No se le oculta a nuestro seor que se nos ha acabado el dinero y que le hemos dado nuestros ganados, ni a nuestro seor se le oculta que nos no queda ms que nuestro cuerpo y nuestras tierras.
 Vamos a perecer ante ti nosotros y nuestras tierras? Cmpranos y compra nuestras tierras por pan: seremos nosotros y nuestras tierras esclavos del faran; danos para sembrar, para que podamos vivir y no muramos y no se queden yermas nuestras tierras.
 Jos adquiri para el faran todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, obligados por el hambre, vendieron cada uno su campo, y la tierra vino a ser propiedad del faran,
 y someti a la servidumbre del faran tierras y pueblos desde el uno al otro extremo de la tierra de Egipto.
 Slo dej de comprar las tierras a los sacerdotes, porque stos reciban del faran una porcin y no tuvieron que vender sus tierras.
 Y dijo Jos al pueblo: Hoy os he comprado para el faran a vosotros y a vuestras tierras. Ah tenis para sembrar; sembrad vuestras tierras."
 Al tiempo de la recoleccin, daris el quinto al faran, y las otras cuatro partes sern para vosotros, para sembrar y para manteneros vosotros, los de vuestra casa y vuestras familias.
 Ellos le dijeron: Nos das la vida. Que hallemos gracia a los ojos de nuestro seor, y seremos siervos del faran.
 Dio Jos una ley, que todava hoy subsiste, por la cual pertenece al faran el quinto del producto de las tierras de Egipto. Slo las tierras de los sacerdotes no son del faran.
 Habit Israel en la tierra de Egipto, en la regin de Gosn, y adquirieron all posesiones, creciendo y multiplicndose grandemente.
 Vivi Jacob en la tierra de Egipto diecisiete aos, siendo todos los das de su vida ciento cuarenta y siete aos.
 Cuando los das de Israel se acercaban a su fin, llam a su hijo Jos y le dijo: Si he hallado gracia a tus ojos, pon, te ruego, la mano bajo mi muslo y haz conmigo favor y fidelidad. No me sepultes en Egipto.
 Cuando me duerma con mis padres, scame de Egipto y sepltame en su sepulcro. Jos le respondi: Har lo que me dices.
 Jramelo, dijo Jacob. Jos se lo jur, e Israel se postr sobre la cabecera del lecho.
 Despus de todo esto vinieron a decir a Jos: He aqu que tu padre est enfermo; tom Jos consigo a sus dos hijos, Manass y Efram."
 Anuncironselo a Jacob, diciendo: He aqu que tu hijo viene a verte; y, haciendo un esfuerzo, se sent en el lecho."
 Despus dijo a Jos: El Dios omnipotente (El Saday) se me apareci en Luz, tierra de Canan, y me bendijo diciendo:
 Yo te acrecentar y te multiplicar, y te har muchedumbres de pueblos, y dar esta tierra a tu descendencia despus de ti, para que por siempre la poseas.
 Los dos hijos que antes de mi venida a ti, a la tierra de Egipto, te nacieron en ella, sern hijos mos. Efram y Manass sern hijos mos, como lo son Rubn y Simen;"
 pero los que t has engendrado despus de ellos, sern tuyos, y bajo el nombre de sus hermanos sern llamados a la herencia.
 Cuando volva de Padn Aram, se me muri Raquel en el camino, en tierra de Canan, a distancia de un kibrat de Efrat, y all la sepult en el camino de Efrat, que es Beln.
 Vio Israel a los hijos de Jos y pregunt: Estos, quines son?
 Jos respondi a su padre: Son mis hijos, los que me ha dado Dios aqu. Acrcalos, te ruego, para que los bendiga.
 Los ojos de Israel se haban oscurecido por la edad y no poda ya ver. Jos los acerc, y l los bes y los abraz,
 diciendo a Jos: No cre ya ver ms tu rostro, y he aqu que Dios me ha dejado verte a ti y tambin a tu prole.
 Jos los sac de entre las rodillas de su padre y, postrndose ante l en tierra,
 los puso, a Efram a su derecha y a la izquierda de Israel, y a Manass a su izquierda y a la derecha de Israel, y los acerc.
 Israel extendi su mano derecha y la puso sobre la cabeza de Efram, que era el menor, y su izquierda sobre la cabeza de Manass. De intento lo hizo, aunque Manass era el primognito.
 Bendijo a Jos diciendo: Que el Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me ha sustentado desde que existo hasta hoy,
 que el ngel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos nios. Que se llamen con mi nombre y con el nombre de mi padre Abraham e Isaac, y se multipliquen grandemente en medio de la tierra.
 Jos, al ver que su padre pona su mano derecha sobre la cabeza de Efram, se disgust; y, tomando la mano de su padre de sobre la cabeza de Efram para ponerla sobre la de Manass,"
 le dijo: No es as, padre mo, pues el primognito es ste; pon la mano derecha sobre su cabeza.
 Pero su padre rehus, diciendo: Lo s, hijo mo, lo s; tambin l ser un pueblo, tambin l ser grande; pero su hermano menor ser ms grande que l, y su descendencia vendr a ser muchedumbre de pueblos.
 Los bendijo, pues, Israel aquel da, diciendo: Por ti bendecirn a Israel, diciendo: Hgate Dios como a Efram y Manass. Y puso a Efram antes de Manass.
 Israel dijo a Jos: Yo voy a morir, pero Dios estar con vosotros y os reconducir a la tierra de vuestros padres.
 Te doy a ti, a ms de lo de tus hermanos, una parte que yo tom a los amorreos con mi espada y con mi arco.
 Jacob llam a sus hijos y les dijo: Reunos, que voy a anunciar lo que os suceder a lo ltimo de los das.
 Reunos y escuchad, hijos de Jacob; escuchad a Israel, vuestro padre:"
 Rubn, t eres mi primognito, mi fuerza y el fruto de mi primer vigor, cumbre de dignidad y cumbre de fuerza.
 Herviste como el agua; no tendrs la supremaca, porque subiste al lecho de tu padre. Cometiste entonces una profanacin, subiste a mi lecho."
 Simen y Lev son hienas. Instrumentos de violencia son sus armas.
 No entre mi alma en sus designios ni se una mi corazn a su asamblea, porque en su furor degollaron hombres y caprichosamente desjarretaron toros.
 Maldita su clera por violenta, maldito, por cruel, su furor. Yo los dividir en Jacob y los dispersar en Israel.
 T en verdad eres Jud; te alabarn tus hermanos, tu mano pesar sobre la cerviz de tus enemigos, postrarnse ante ti los hijos de tu padre."
 Cachorro de len, Jud, de la presa subes, hijo mo; posando te agachas como len, como leona, quin (la hostigar) para que se levante?"
 No faltar de Jud el cetro, ni de entre sus pies el bculo, hasta que venga aquel cuyo es, y a l darn obediencia los pueblos.
 Atar a la vid su pollino, a la vid generosa el hijo de la asna; lavar en vino sus vestidos, y en la sangre de las uvas su manto."
 Brillan por el vino sus ojos, y de la leche blanquean sus dientes.
 Zabuln habitar en la costa del mar, la costa de las naves, y tendr su flanco junto a Sidn.
 Isacar es un robusto asno, que descansa en sus establos.
 Vio que su lugar de reposo era bueno y que era deleitosa la tierra, y prest los lomos a la carga, y hubo de servir como tributario.
 Dan juzgar a su pueblo como una de las tribus de Israel.
 Es dan como serpiente en el camino, como vbora en el sendero, que, mordiendo los talones al caballo, hace caer hacia atrs al caballero. Tu salvacin espero, oh Yahv!
 -- omitido por parfrasis --
 Gad: salteadores le asaltan, y l les pica los talones.
 Aser: su pan es suculento, har las delicias de los reyes.
 Neftal es una cierva en libertad, que da bellos cervatillos.
 Jos es un novillo, un novillo hacia la fuente (sus hijas subieron sobre la muralla).
 Los arqueros le hostigan, los tiradores de saetas le atacan.
 Pero la cuerda del arco se les rompe, y su poderoso brazo se encoge, por el podero del Fuerte de Jacob, por el nombre del Pastor de Israel.
 En el Dios de tu padre hallars tu socorro, en El-Saday, que te bendecir con bendiciones del cielo arriba, bendiciones del abismo abajo, bendiciones del seno y de la matriz.
 Las bendiciones de tu padre sobrepasarn a las bendiciones de los montes eternos, superarn la belleza de las eternas colinas, que caigan sobre la cabeza de Jos, sobre la frente del prncipe de sus hermanos.
 Benjamn es lobo rapaz, que a la maana devora la presa y a la tarde reparte los despojos.
 Estas son las doce tribus de Israel, y esto es lo que les habl su padre, bendicindolas a cada una con una bendicin.
 Despus les mand: Yo voy a reunirme con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la caverna que est en el campo de Efrn el jeteo,"
 en la caverna del campo de Macpela, frente a Mambr, en tierra de Canan, que es la caverna que compr Abraham a Efrn el jeteo, con su campo, para tener sepultura de su propiedad.
 All estn sepultados Abraham, Sara, su mujer; Isaac y Rebeca, su mujer, y all sepult yo a La."
 El campo y la caverna que en l hay fueron comprados a los hijos de Jet.
 Cuando acab Jacob de dar estas rdenes a sus hijos, junt sus pies en el lecho y expir, yendo a reunirse con su pueblo.
 Cay Jos sobre el rostro de su padre y llor sobre l y le bes.
 Mand Jos a los mdicos que tena a su servicio embalsamar a su padre, y los mdicos embalsamaron a Israel,
 empleando en ello cuarenta das, que es el tiempo que se emplea para embalsamar. Los egipcios hicieron duelo por l durante sesenta das.
 Pasados los das del duelo, habl Jos a las gentes de la casa del faran, dicindoles: Si he hallado gracia a vuestros ojos, haced llegar esto, os lo ruego, a odos del faran.
 Mi padre me hizo jurar diciendo: Voy a morir; sepltame en la sepultura que tengo en la tierra de Canan. Que me permita, pues, subir a sepultar a mi padre, y volver.
 Y le contest el faran: Sube y sepulta a tu padre, segn tu juramento.
 Subi, pues, Jos a sepultar a su padre, y subieron con l todos los servidores del faran, los ancianos de su casa y los ancianos de la tierra de Egipto,
 toda la casa de Jos, sus hermanos y la casa de su padre, no dejando en la tierra de Gosn ms que a los nios, las ovejas y los bueyes.
 Jos llevaba consigo carros y caballeros; as que el cortejo era muy grande."
 Llegados a la era de Atad, que est al otro lado del Jordn, hicieron all muy grande llanto, e hizo Jos un duelo de siete das por su padre.
 Los moradores de la tierra, los cananeos, al ver el duelo en la era de Atad, se dijeron: Gran duelo es este de los egipcios; por eso se dio el nombre de Abel-Misrayim a este lugar, que est al lado de all del Jordn."
 Los hijos de Jacob hicieron con su padre lo que les haba mandado,
 llevndole a la tierra de Canan y sepultndole en la caverna del campo de Macpela, que haba comprado Abraham a Efrn el jeteo para tener sepultura de su propiedad, frente a Mambr.
 Despus de haber sepultado a su padre, Jos volvi a Egipto con sus hermanos y cuantos haban subido con l para sepultar a su padre.
 Cuando los hermanos de Jos vieron que haba muerto su padre, se dijeron: Si nos guardar rencor Jos y nos devolver todo el mal que le hemos hecho?
 Y mandaron decir a Jos: Tu padre, antes de morir, nos mand que te dijramos:
 Perdona el crimen de tus hermanos y su pecado, pues ciertamente te hicieron mucho mal; pero, por favor, te ruego, perdona el crimen de los servidores del Dios de tu padre. Jos llor al orlos."
 Sus hermanos se prosternaron ante l y le dijeron: Somos tus siervos.
 El les dijo: No temis; estoy yo acaso en el lugar de Dios?"
 Vosotros creais hacerme mal, pero Dios ha hecho de l un bien, cumpliendo lo que hoy sucede, de poder conservar la vida de un pueblo numeroso.
 No temis, pues yo seguir mantenindoos a vosotros y a vuestros nios. As los consol, hablndoles al corazn.
 Habit Jos en Egipto, l y la casa de su padre.
 Vivi ciento diez aos, y vio a los hijos de Efram hasta la tercera generacin; tambin recibi sobre sus rodillas, al nacer, a los hijos de Makir, hijo de Manass."
 Jos dijo a sus hermanos: Voy a morir, pero Dios ciertamente os visitar y os har subir de esta tierra a la tierra que jur dar a Abraham, Isaac y Jacob.
 Hizo jurar Jos a los hijos de Israel, dicindoles: Ciertamente os visitar Dios; entonces llevad de aqu mis huesos.
 Muri Jos en Egipto a los cientos diez aos, y fue embalsamado y puesto en un atad en Egipto.
 Estos son los nombres de los hijos de Israel que vinieron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia:
 Rubn, Simen, Lev y Jud;"
 Isacar, Zabuln y Benjamn;"
 Dan y Neftal; Gad y Aser."
 Setenta eran todas las personas descendientes de Jacob. Jos estaba entonces en Egipto.
 Muri Jos y murieron sus hermanos y toda aquella generacin.
 Los hijos de Israel haban crecido y se haban multiplicado, llegando a ser muchos en nmero y muy poderosos, y llenaban aquella tierra.
 Alzse en Egipto un rey nuevo que no saba de Jos, y dijo a su pueblo:
 Los hijos de Israel forman un pueblo ms numeroso y fuerte que nosotros.
 Tenemos que obrar astutamente para impedir que siga creciendo y que, si sobreviniese una guerra, se una contra nosotros a nuestros enemigos y logre salir de esta tierra.
 Pusieron, pues, sobre ellos capataces que los oprimiesen con onerosos trabajos en la edificacin de Pitom y Ramss, ciudades-almacenes del faran.
 Pero cuanto ms se los oprima, tanto ms crecan y se multiplicaban, y llegaron a temer a los hijos de Israel.
 Sometieron los egipcios a los hijos de Israel a cruel servidumbre,
 hacindoles amarga la vida con rudos trabajos de mortero, de ladrillos y del campo, obligndoles cruelmente a hacer cuanto les exigan.
 Orden el rey de Egipto a las parteras de los hebreos, de las cuales una se llamaba Sifr y la otra Pa, dicindoles:
 Cuando asistis al parto a las hebreas y al lavar la criatura veis que es nio, le matis; si es nia, que viva.
 Pero las parteras eran temerosas de Dios y no hacan lo que les haba mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los nios.
 El rey de Egipto las mand llamar y les dijo: Por qu habis hecho dejar con vida a los nios?
 Y le dijeron las parteras al faran: Es que no son las mujeres hebreas como las egipcias. Son ms robustas, y antes de que llegue la partera, ya han parido.
 Favoreci Dios a las parteras, y el pueblo segua creciendo y multiplicndose.
 Por haber temido a Dios las parteras, prosper l sus casas.
 Mand, pues, el faran a todo su pueblo que fueran arrojados al ro cuantos nios nacieran a los hebreos, preservando slo a las nias.
 Habiendo tomado un hombre de la casa de Lev mujer de su linaje,
 concibi sta y pari un hijo, y, vindole muy hermoso, le tuvo oculto durante tres meses.
 No pudiendo tenerle ya escondido ms tiempo, tom una cestilla de papiro, la calafate con betn y pez y, poniendo en ella al nio, la dej en el juncal a orillas del Nilo.
 La hermana del nio estaba a poca distancia para ver qu pasaba.
 Baj la hija del faran a baarse en el Nilo, y sus doncellas se pusieron a pasear por la ribera. Vio la cestilla en medio del juncal y mand a una de sus doncellas que la trajera.
 Al abrirla vio al nio, que lloraba, y, compadecida de l, se dijo: Es un hijo de los hebreos.
 La hermana del nio dijo entonces a la hija del faran: Quieres que vaya a buscarte entre las mujeres de los hebreos una nodriza para que crie al nio?
 Ve, dijo la hija del faran, y la joven fue a llamar a la madre del nio.
 La hija del faran le dijo: Toma este nio, cramelo, y yo te dar la merced La mujer tom al nio y le cri.
 Cuando fue grandecito, se lo llev a la hija del faran, y fue para ella como un hijo. Diole el nombre de Moiss, pues se dijo: De las aguas le saqu.
 Cuando ya fue grande, Moiss sala a ver a sus hermanos, siendo testigo de la opresin en que estaban, y un da vio cmo un egipcio maltrataba a uno de sus hermanos, a un hebreo;"
 mir a uno y otro lado, y, no viendo a nadie, mat al egipcio y le enterr en la arena.
 Sali tambin al da siguiente, y vio a dos hebreos riendo, y dijo al agresor: Por qu maltratas a tu prjimo?
 Este le respondi: Y quin te ha puesto a ti como jefe y juez entre nosotros? Es que quieres matarme, como mataste ayer al egipcio? Moiss se atemoriz, y se dijo: Ciertamente la cosa se sabe.
 El faran supo lo que haba pasado, y buscaba a Moiss para darle muerte; pero ste huy del faran y se refugi en la tierra de Madin."
 Estando sentado junto a un pozo, siete hijas que tena el sacerdote de Madiii vinieron a sacar agua y llenar los canales para abrevar el ganado de su padre.
 Llegaron unos pastores y las echaron de all; pero Moiss se levant, sali en defensa de las jvenes y abrev su ganado."
 De vuelta ellas a la casa de Raguel, su padre, les pregunt ste: Cmo vens hoy tan pronto?
 Ellas respondieron: Es que un egipcio nos ha librado de la mano de los pastores, y aun l mismo se puso a sacar agua y abrev nuestro ganado.
 Dijo l a sus hijas: Y dnde est? Por qu habis dejado all a ese hombre? Id a llamarle para que coma algo.
 Moiss accedi a quedarse en casa de aquel hombre, que le dio por mujer a su hija Sfora.
 Sfora le pari un hijo, a quien llam l Gersom, pues dijo: Extranjero soy en tierra extranjera.
 Pasado mucho tiempo, muri el rey de Egipto, y los hijos de Israel seguan gimiendo bajo dura servidumbre, y clamaron. Sus gritos, arrancados por la servidumbre, subieron hasta Dios.
 Y Dios oy sus gemidos, y se acord de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
 Mir Dios a los hijos de Israel y atendi.
 Apacentaba Moiss el ganado de Jetro, su suegro, sacerdote de Madin. Llevlo un da ms all del desierto, y, llegado al monte de Dios, Horeb,
 se le apareci el ngel de Yahv en llama de fuego, de en medio de una zarza. Vea Moiss que la zarza arda y no se consuma,
 y se dijo: Voy a ver qu gran visin es sta y por qu no se consume la zarza.
 Vio Yahv que se acercaba para mirar, y Dios le llam de en medio de la zarza: Moiss, Moiss! El respondi: Heme aqu.
 Dios le dijo: No te acerques. Quita las sandalias de tus pies, que el lugar en que ests tierra santa es;"
 y aadi: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Moiss se cubri el rostro, pues tema mirar a Dios.
 Yahv le dijo: He visto la afliccin de mi pueblo en Egipto y he odo los clamores que le arranca su opresin, y conozco sus angustias.
 He bajado para librarle de las manos de los egipcios y subirle de esa tierra a una tierra frtil y espaciosa, una tierra que mana leche y miel, la tierra que habitan cananeos, jteos, amorreos, fereceos, jeveos y jebuseos.
 El clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta m, y he visto la opresin que sobre ellos hacen pesar los egipcios.
 Ve, pues; yo te envo al faran para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel, de Egipto.
 Moiss dijo a Dios: Y quin soy yo para ir al faran y sacar de Egipto a los hijos de Israel?
 Dios le dijo: Yo estar contigo, y sta ser la seal de que soy yo quien te enva: cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, daris culto a Dios sobre este monte.
 Moiss dijo a Dios: Pero si voy a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me enva a vosotros, y me preguntan cul es su nombre, qu voy a responderles?
 Y Dios dijo a Moiss: Yo soy el que soy. As responders a los hijos de Israel: Yo soy me manda a vosotros.
 Y prosigui: Esto dirs a los hijos de Israel: Yahv, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me manda a vosotros. Este es para siempre mi nombre, es mi memorial de generacin en generacin.
 Ve, rene a los ancianos de Israel y diles: Yahv, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y me ha encomendado que os diga: Os he visitado y he visto lo que hacis en Egipto,
 y he dicho: Yo os sacar de la opresin de los egipcios y os subir a la tierra de los cananeos, de los jteos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos; a una tierra que mana leche y miel."
 Ellos te escucharn, y t, con los ancianos de Israel, irs al rey de Egipto y le diris: Yahv, el Dios de los hebreos, se nos ha mostrado. Deja, pues, que vayamos camino de tres das por el desierto para sacrificar a Yahv, nuestro Dios.
 Bien s yo que el rey de Egipto no os permitir ir sino en mano poderosa.
 Pero yo tender la ma, y castigar a Egipto con toda suerte de prodigios, que obrar en medio de ellos, y despus os dejar salir.
 Yo har que halle el pueblo gracia a los ojos de los egipcios, y cuando salgis, no saldris con las manos vacas,
 sino que cada mujer pedir a su vecina y a la que vive en su casa objetos de plata, de oro y vestidos, que pondris vosotros a vuestros hijos y a vuestras hijas, y os llevaris los despojos de Egipto.
 Moiss respondi: No van a creerme, no van a escucharme; me dirn que no se me ha aparecido Yahv.
 Yahv le dijo: Qu es lo que tienes en la mano? El respondi: Un cayado.
 Tralo a tierra, le dijo Yahv. El lo tir, y el cayado se convirti en serpiente, y Moiss ech a correr, huyendo de ella.
 Yahv dijo a Moiss: Extiende la mano y agrrala por la cola. Moiss extendi la mano y la tom, y la serpiente volvi a ser cayado en su mano.
 Para que crean que se te ha aparecido Yahv, el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
 Djole, adems, Yahv: Mete tu mano en el seno. Metila l, y cuando la sac estaba cubierta de lepra, como la nieve.
 Yahv le dijo: Vuelve a meterla. El volvi a meterla, y, cuando despus la sac, estaba la mano como toda su carne.
 Si no te creen a la primera seal, te creern a la segunda,
 y si an a esta segunda no creyeran, coges agua del ro y la derramas en el suelo, y el agua que cojas se volver en el suelo sangre.
 Moiss dijo a Yahv: Pero, Seor, yo no soy hombre de palabra fcil, y esto no es ya de ayer ni de anteayer, y aun ahora que te habla tu siervo soy torpe de boca y de lengua.
 Yahv le respondi: Y quin ha dado al hombre la boca? Y quin hace al sordo y al mudo, al que ve y al ciego? No soy por ventura yo, Yahv?
 Ve, pues; yo estar en tu boca y te ensear lo que has de decir.
 Moiss replic: Ah Seor!, manda tu mensaje, te lo pido, por mano del que debas enviar.
 Encendise entonces en clera Yahv contra Moiss y le dijo: No tienes a tu hermano Aarn el levita? El es de fcil palabra. Al encuentro te sale, y al verte se alegrar su corazn.
 Habale a l y pon en su boca las palabras, y yo estar en tu boca y en la suya, y os mostrar lo que habis de hacer.
 El hablar por ti al pueblo y te servir de boca, y t sers Dios para l.
 El cayado que tienes en la mano llvalo, y con l hars los prodigios.
 Fuese Moiss, y, de vuelta a casa de su suegro, le dijo: Hazme el favor de dejarme partir a ver a mis hermanos de Egipto, si viven todava. Jetro dijo a Moiss: Vete en paz.
 En tierra de Madin dijo Yahv a Moiss: Ve, retorna a Egipto, pues han muerto ya los que buscaban tu vida.
 Tom, pues, Moiss a su mujer y a su hijo y montndolos sobre un asno, volvi a Egipto, llevando en sus manos el cayado de Dios.
 Yahv le dijo: Partido para volver a Egipto, ten cuenta de hacer delante del faran los prodigios que yo he puesto en tu mano; pero yo endurecer su corazn y no dejar salir al pueblo;"
 pero t le dirs: As habla Yahv: Israel es mi hijo, mi primognito.
 Yo te mando que dejes a mi hijo ir a servirme, y si te niegas a dejarle ir, yo matar a tu hijo, a tu primognito.
 Por el camino, en un lugar donde pasaba la noche, salile Yahv al encuentro, y quera matarle;"
 pero Sfora, agarrando en seguida un cuchillo de piedra, circuncid a su hijo, y toc sus pies diciendo: Esposo de sangre eres para m,
 y le dej, diciendo ella lo de esposo de sangre por la circuncisin.
 Yahv dijo a Aarn: Ve al desierto al encuentro de Moiss. Parti Aarn, y, encontrndose con su hermano en el monte de Dios, le bes.
 Moiss dio a conocer a Aarn todo lo que Yahv le haba dicho al encomendarle la misin y los prodigios que le haba mandado hacer.
 Prosiguieron Moiss y Aarn su camino, y, llegados, reunieron a los ancianos de Israel.
 Aarn refiri todo lo que Dios haba dicho a Moiss, y ste hizo los prodigios a los ojos del pueblo.
 El pueblo crey, y al ver que Yahv haba visitado a los hijos de Israel y haba atendido a su afliccin, postrndose, le adoraron.
 Presentronse Moiss y Aarn al faran y le dijeron: He aqu lo que dice Yahv, Dios de Israel: Deja ir a mi pueblo para que me celebren fiesta en el desierto.
 Pero el faran respondi: Y quin es Yahv para que yo le obedezca, dejando ir a Israel? No conozco a Yahv y no dejar ir a Israel.
 Ellos le dijeron: El Dios de los hebreos se nos ha mostrado. Deja, pues, que vayamos al desierto, tres jornadas de camino, y ofrezcamos sacrificios a Yahv, para que no venga sobre nosotros peste ni espada.
 Pero el rey de Egipto les dijo: Por qu vosotros, Moiss y Aarn, distrais al pueblo de sus trabajos? Idos al trabajo que os hayan impuesto.
 Y se dijo: Ese pueblo es ya ms numeroso que el de la regin; qu ser si se le deja holgar, relevndole de sus trabajos forzados?
 Aquel mismo da dio el faran a los capataces del pueblo y a los escribas la orden
 de no facilitar, como hasta entonces, la paja para hacer los adobes, sino que fueran ellos a recogerla.
 Pero exigales la misma cantidad de adobes que antes, sin quitar ni uno,
 pues huelgan, y por eso gritan: Tenemos que ir a sacrificar a nuestro Dios. Cargadlos de trabajos, que estn ocupados y no den odos a los embustes.
 Fueron, pues, los capataces y los escribas, y dijeron al pueblo: Od lo que dice el faran: No os dar en adelante la paja,
 id vosotros a recogerla donde podis; pero no se os disminuir en nada la tarea impuesta.
 El pueblo se dispers por toda la tierra de Egipto en busca de paja.
 Los capataces los apremiaban: Acabad la tarea impuesta para cada da, como cuando se os daba la paja.
 Fueron castigados los escribas de los hijos de Israel que haban puesto sobre ellos los exactores del faran, dicindoles: Por qu ni anteayer, ni ayer, ni hoy habis completado la tarea de adobes como antes?
 Fueron los escribas de los hijos de Israel a quejarse al faran, diciendo: Cmo haces as con tus siervos?
 A tus siervos no se les da paja y se nos dice: Haced los mismos adobes, y azotan a tus siervos como si la culpa fuera de tu pueblo.
 El faran respondi: Es que holgis, holgis, y por eso decs: Queremos ir a sacrificar a Yahv.
 Id, pues, a trabajar; no se os dar la paja, y habis de hacer la misma cantidad de adobes.
 Los escribas de Israel vironse angustiados por decrseles que no se disminuira en nada la cantidad de adobes y que haban de hacer cada da la misma tarea.
 Encontrronse con Moiss y Aarn, que estaban esperando a que saliesen de la casa del faran,
 y les dijeron: Que vea Yahv y juzgue, pues vosotros habis sido causa de que el faran no pueda vernos, y habis puesto la espada en sus manos para que nos mate.
 Entonces Moiss se volvi a Yahv, diciendo: Seor, por qu castigas a este pueblo? Para qu me has enviado?
 Desde que fui al faran para hablarle en tu nombre, maltrata al pueblo, y t no haces nada por librarle.
 Yahv dijo a Moiss: Ahora vers lo que voy a hacer al faran. Con mano fuerte los dejar ir, con mano fuerte los echar l mismo de su tierra.
 Dios habl a Moiss y le dijo: Yo soy Yahv.
 Yo me mostr a Abraham, a Isaac y a Jacob como El-Sadday, pero no les manifest mi nombre de Yahv.
 No slo hice con ellos mi alianza de darles la tierra de Canan, la tierra de sus peregrinaciones, donde habitaron como extranjeros,
 sino que ahora he escuchado los gemidos de los hijos de Israel, que tienen los egipcios en servidumbre, y me he acordado de mi alianza.
 Di, por tanto, a los hijos de Israel: Yo soy Yahv, yo os libertar de los trabajos forzados de los egipcios, os librar de su servidumbre y os salvar a brazo tendido y por grandes juicios.
 Yo os har mi pueblo, y ser vuestro Dios, y sabris que yo soy Yahv, vuestro Dios, que os librar de la servidumbre egipcia
 y os introducir en la tierra que jur dar a Abraham, a Isaac y a Jacob, y os la dar en posesin. Yo, Yahv.
 As habl Moiss a los hijos de Israel; pero ellos no le escucharon, por lo angustioso de su dura servidumbre."
 Habl Yahv a Moiss y le dijo:
 Ve a hablar al faran, rey de Egipto, para que deje salir a los hijos de Israel fuera de su tierra.
 Moiss le respondi: Los hijos de Israel no me escuchan, cmo va a escucharme el faran a m, que soy incircunciso de labios?
 Yahv habl a Moiss y a Aarn y les dio rdenes para los hijos de Israel y para el faran, rey de Egipto, con el fin de sacar de Egipto a los hijos de Israel.
 Estas son las cabezas de sus linajes: Hijos de Rubn, primognito de Israel: Janoc, Falu, Jesrn y Carmi; stos son los linajes de Rubn."
 Hijos de Simen: Jamuel, Jas-mn, Ahod, Jagun, Sojar y Sal, hijos de la cananea; stos son los linajes de Simen."
 He aqu los nombres dlos hijos de Lev con sus linajes: Gersn, Caat y Merar. Vivi Lev ciento treinta y siete aos.
 Hijos de Gersn: Lobni y Se-me, con sus generaciones.
 Hijos de Caat: Amram, Jisar, Hebrn y Oziel. Vivi Caat ciento treinta y tres aos.
 Hijos de Merar: Majli y Mus. Estos son los linajes de los levitas segn sus familias.
 Amram tom por mujer a Yokebed, que le pari a Aarn y a Moiss. Vivi Amram ciento treinta y siete aos.
 Hijos de Jisar: Cor, Nefeg y Zicri.
 Hijos de Oziel: Misael, Elisafn y Patri.
 Aarn tom por mujer a Elisabet, hija de Aminadab, hermana de Najsn, la cual pari a Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
 Hijos de Cor: Aser, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coretas.
 Eleazar, hijo de Aarn, tom por mujer a una hija de Futiel, que pari a Fins. Tales son los jefes de los linajes de los levitas segn sus familias.
 Estos son Aarn y Moiss, a quienes dijo Yahv: Sacad de Egipto a los hijos de Israel, segn sus escuadras.
 Ellos son los que hablaron al faran, rey de Egipto, para sacar de Egipto a los hijos de Israel, Moiss y Aarn.
 Cuando habl Yahv a Moiss en tierra de Egipto,
 dijo a Moiss: Yo soy Yahv; di al faran, rey de Egipto, cuanto te diga.
 Y Moiss dijo a Yahv: Yo soy incircunciso de labios; como va a escucharme el faran?
 Dijo Yahv a Moiss: Mira, te he puesto como Dios para el faran, y Aarn, tu hermano, ser tu profeta.
 T le dirs a l lo que yo te diga a ti, y Aarn, tu hermano, se lo dir al faran, para que deje salir de la tierra a los hijos de Israel.
 Yo endurecer el corazn del faran y multiplicar mis seales y mis prodigios en la tierra de Egipto.
 El faran no os escuchar, y yo pondr mi mano sobre Egipto, y sacar de la tierra de Egipto a mis ejrcitos, a mi pueblo, a los hijos de Israel, por grandes juicios.
 Los egipcios sabrn que yo soy Yahv cuando tienda yo mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel.
 Moiss y Aarn hicieron lo que Yahv les mandaba; tal cual se lo mand, as lo hicieron."
 Tena Moiss ochenta aos, y Aarn ochenta y tres, cuando hablaron al faran.
 Yahv dijo a Moiss y a Aarn:
 Cuando el faran os diga haced un prodigio, le dices a Aarn: Toma tu cayado y chalo delante del faran y se convertir en serpiente.
 Moiss y Aarn fueron al faran e hicieron lo que Yahv les haba mandado. Aarn arroj su cayado delante del faran y de sus cortesanos, y el cayado se convirti en serpiente.
 Hizo llamar tambin el faran a sus sabios y encantadores de Egipto,
 y tambin ellos echaron cada uno su bculo, que se convirtieron en serpientes. Pero el de Aarn devor a todos los otros.
 El corazn del faran se endureci y no escuch a Moiss y a Aarn, como se lo haba dicho Yahv.
 Yahv dijo a Moiss: El corazn del faran se ha endurecido y rehusa dejar salir al pueblo.
 Ve a verle maana por la maana. Saldr para ir a la orilla de las aguas; t te ests esperndolo a la orilla del ro, tomas en tu mano el cayado que se convirti en serpiente,"
 y le dices: Yahv, Dios de los hebreos, me manda decirte: Deja ir a mi pueblo para que me sacrifique en el desierto. Hasta ahora no me has escuchado.
 Pues he aqu lo que dice Yahv: Para que sepas que yo soy Yahv, voy a golpear con el cayado que tengo en la mano las aguas del ro, y se convertirn en sangre.
 Los peces que hay en el ro morirn, el ro se infectar, y los egipcios repugnarn el agua del ro.
 Yahv dijo a Moiss: Di a Aarn: Toma el cayado y tiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ros, sobre sus canales, sobre sus estanques y sobre todas sus reuniones de aguas. Todas se convertirn en sangre, y habr sangre en todo Egipto, lo mismo en las vasijas de madera que en las vasijas de piedra.
 Moiss y Aarn hicieron lo que Yahv les haba mandado, y Aarn, levantando el cayado, golpe las aguas del ro a la vista del faran y de todos sus servidores, y toda el agua del ro se volvi en sangre.
 Los peces que haba en el ro murieron, el ro se inficion, los egipcios no podan beber el agua, y hubo, en vez de ella, sangre en toda la tierra de Egipto.
 Pero los magos de Egipto hicieron otro tanto con sus encantamientos, y el corazn se endureci, y no escuch a Moiss y a Aarn, como haba dicho Yahv.
 El faran se volvi, y entr en su palacio sin hacer caso.
 Los egipcios cavaron en las orillas del ro para buscar agua potable, pues no podan beber las del ro.
 Pasaron siete das desde que Yahv haba herido el ro,
 Pasaron siete das desde que Yahv haba herido el ro, [ (Exodus 7:26)  y Yahv dijo a Moiss: Ve a ver al faran y dile: Deja salir a mi pueblo para que me sacrifique. ] 
 Pasaron siete das desde que Yahv haba herido el ro, [ (Exodus 7:26)  y Yahv dijo a Moiss: Ve a ver al faran y dile: Deja salir a mi pueblo para que me sacrifique. ] [ (Exodus 7:27)  Si rehusas dejarle ir, voy a castigar con ranas a toda la tierra. ] 
 Pasaron siete das desde que Yahv haba herido el ro, [ (Exodus 7:26)  y Yahv dijo a Moiss: Ve a ver al faran y dile: Deja salir a mi pueblo para que me sacrifique. ] [ (Exodus 7:27)  Si rehusas dejarle ir, voy a castigar con ranas a toda la tierra. ] [ (Exodus 7:28)  En el ro bullirn ranas, subirn y penetrarn en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de todos tus servidores y de tu pueblo, en los hornos y en las artesas;" ] 
 Pasaron siete das desde que Yahv haba herido el ro, [ (Exodus 7:26)  y Yahv dijo a Moiss: Ve a ver al faran y dile: Deja salir a mi pueblo para que me sacrifique. ] [ (Exodus 7:27)  Si rehusas dejarle ir, voy a castigar con ranas a toda la tierra. ] [ (Exodus 7:28)  En el ro bullirn ranas, subirn y penetrarn en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de todos tus servidores y de tu pueblo, en los hornos y en las artesas;" ] [ (Exodus 7:29)  subirn las ranas sobre ti, sobre tus servidores y sobre tu pueblo. ] 
 Yahv dijo a Moiss: Dile a Aarn: Extiende tu mano con el cayado sobre los ros, sobre los canales y sobre los estanques, y haz subir ranas sobre la tierra de Egipto.
 Aarn extendi su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron las ranas y cubrieron la tierra de Egipto.
 Pero los magos hicieron otro tanto con sus encantamientos, haciendo subir ranas sobre la tierra de Egipto.
 El faran llam a Moiss y a Aarn y les dijo: Pedid a Yahv que aleje de m y de mi pueblo las ranas, y dejar salir al pueblo a sacrificar a Yahv.
 Moiss dijo al faran: Dime cundo he de rogar por ti, por tus servidores y por todo tu pueblo, para que aleje Yahv las ranas de ti y de tus casas y no queden ms que en el ro.
 Maana, respondi l. Moiss le dijo: As ser, y para que sepas que no hay como Yahv, nuestro Dios,
 las ranas se alejarn de ti y de tus casas, de tus servidores y de tu pueblo, y no quedarn ms que en el ro.
 Salieron Moiss y Aarn de la casa del faran, y Moiss rog a Yahv sobre lo que de las ranas haba prometido al faran.
 Hizo Yahv como le peda Moiss, y murieron las ranas en las casas, en los atrios y en los campos.
 Reunironlas en los montes, y se infest la tierra.
 Pero el faran, viendo que se le daba respiro, endureci su corazn, y no escuch a Moiss y a Aarn, como Yahv haba dicho.
 Yahv dijo a Moiss: Dile a Aarn: Extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra, que se convertir en mosquitos en toda la tierra de Egipto.
 Aarn extendi su mano con el cayado y golpe el polvo de la tierra, y vinieron mosquitos sobre los hombres y los animales. Todo el polvo de la tierra se convirti en mosquitos en toda la tierra de Egipto.
 Los magos quisieron hacer otro tanto con sus encantamientos, pero no pudieron. Haba mosquitos sobre hombres y animales,
 y los magos dijeron al faran: El dedo de Dios est aqu. Pero el corazn del faran se endureci, y, como haba dicho Yahv, no escuch.
 Yahv dijo a Moiss: Levntate temprano y presntate al faran al tiempo que sale l para ir a la ribera, y dile: As habla Yahv: Deja ir a mi pueblo para que me d culto.
 Si no dejas ir a mi pueblo, voy a mandar tbanos contra ti, contra tus servidores y contra tu pueblo, contra vuestras casas, y se llenarn de ellos las casas de los egipcios y la tierra que stos habitan;"
 pero distinguir en ese da el pas de Gosn, donde habita mi pueblo, y all no habr tbanos, para que sepas que yo soy Yahv en medio de la tierra.
 Har distincin entre mi pueblo y el tuyo. Maana ser este prodigio.
 Hzolo as Yahv, y vino una muchedumbre de tbanos sobre la casa del faran y las de sus servidores, y sobre la tierra de Egipto, y se corrompi la tierra por los tbanos.
 Llam el faran a Moiss y a Aarn y les dijo: Id y sacrificad a vuestro Dios en esta tierra.
 Pero Moiss respondi: No puede ser as, pues para los egipcios es abominacin el sacrificio que nosotros hacemos, y si a su vista lo ofreciramos, nos apedrearan.
 Tenemos que ir por el desierto tres das de camino, para sacrificar a Yahv, nuestro Dios, como l nos diga.
 El faran contest: Yo os dejar que vayis a sacrificar a Yahv, vuestro Dios, en el desierto; pero no os vayis ms lejos, y rogad por m.
 Moiss respondi: Al salir de tu casa, rogar por ti a Yahv, y maana se alejarn los tbanos del faran, de sus servidores y de su pueblo; pero que el faran no nos engae ms, y permita al pueblo ir a sacrificar a Yahv.
 Sali Moiss de casa del faran y rog a Yahv.
 Yahv hizo lo que le peda Moiss, y los tbanos se alejaron del faran, de sus servidores y del pueblo, sin quedar ni uno.
 Pero el faran endureci su corazn tambin esta vez y no dej salir al pueblo.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Yahv dijo a Moiss: Ve al faran y dile: As habla Yahv, Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo a que me d culto.
 Si rehusas dejarlos ir y todava los retienes,
 caer la mano de Yahv sobre los ganados que estn en tus campos, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre los bueyes y sobre las ovejas, una peste muy mortfera.
 Yahv har distincin entre los ganados de Israel y los ganados de los egipcios, y nada perecer de lo perteneciente a los hijos de Israel.
 Yahv fij el momento, diciendo: Maana har esto Yahv en esta tierra.
 Hzolo Yahv al da siguiente. Pereci todo el ganado de los egipcios, y no muri un solo animal de los ganados de los hijos de Israel.
 El faran se inform, y ni un animal de los ganados de los hijos de Israel haba muerto. Pero el corazn del faran se endureci y no dej ir al pueblo.
 Yahv dijo a Moiss y Aarn: Tomad un puado de ceniza del horno, y que la tire Moiss hacia el cielo, a la vista del faran,
 para que se convierta en un polvo fino sobre toda la tierra de Egipto y produzca en toda la tierra de Egipto a hombres y a animales pstulas eruptivas y tumores.
 Tomaron la ceniza del horno y se presentaron al faran. Moiss la tir hacia el cielo, y se produjeron en hombres y animales pstulas y tumores.
 Los magos no pudieron continuar en presencia de Moiss, porque les salieron tumores, como a todos los egipcios.
 Y Yahv endureci el corazn del faran, que no escuch a Moiss y a Aarn, como Yahv se lo haba dicho a Moiss.
 Dijo Yahv a Moiss: Levntate temprano, presntate al faran y dile: As habla Yahv, el Dios de los hebreos: Deja ir a mi pueblo a que me d culto,
 porque esta vez voy a desencadenar mis plagas contra ti, contra tus servidores y contra tu pueblo, para que sepas que no hay como yo en toda la tierra.
 Si yo hubiera tendido mi mano y te hubiera herido con la peste, t y tu pueblo habrais desaparecido de la tierra;"
 pero te he dejado con vida para que por ti brille mi poder, y mi nombre sea celebrado en toda la tierra.
 Te opones todava como un muro entre m y mi pueblo para no dejarle ir;"
 pues sabe que maana a esta hora har llover una granizada tan fuerte como no la hubo jams en Egipto desde el da que se fund hasta hoy.
 Retira, pues, tus ganados y cuanto tienes en el campo, cuantos hombres y animales haya en el campo, y si no se retiran, sern heridos por el granizo y morirn.
 Aquellos de los servidores del faran que temieron la palabra de Yahv, mandaron retirar a su casa siervos y ganados.
 Pero los que no atendieron a la palabra de Yahv, dejaron a sus siervos y a sus ganados en el campo.
 Yahv dijo a Moiss: Tiende tu mano hacia el cielo para que caiga el granizo en toda la tierra de Egipto sobre hombres y animales, y sobre todas las verduras del campo.
 Moiss tendi su cayado hacia el cielo, y Yahv mand truenos y granizo, y el fuego se precipit sobre la tierra.
 Yahv llovi granizo sobre la tierra de Egipto, y mezclado con el granizo cay fuego, y tan fuerte era el granizo, que no lo hubo semejante en toda la tierra de Egipto desde que comenz a ser pueblo.
 El granizo hiri en toda la tierra de Egipto cuanto haba en los campos, hombres y animales. Machac tambin todas las hierbas del campo y destroz todos los rboles del campo.
 Slo en la tierra de Gosn, donde habitaban los hijos de Israel, no cay granizo.
 El faran mand llamar a Moiss y a Aarn y les dijo: Esta vez he pecado; Yahv es justo, y yo y mi pueblo, impos."
 Rogad a Yahv para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y os dejar ir, y no quedaris ms aqu.
 Moiss dijo: Cuando haya salido de la ciudad, alzar mis manos a Yahv, y cesarn los truenos, y dejar de granizar, para que sepas que de Yahv es la tierra,
 aunque s que ni t ni tus servidores temis todava a Yahv, Dios.
 El lino y la cebada haban sido destrozados, pues la cebada estaba todava en espiga, y el lino en flor;"
 pero el trigo y la escanda no, por ser tardos.
 Moiss dej al faran y sali de la ciudad, alz sus manos a Yahv, y cesaron los truenos y el granizo, y dej de llover sobre la tierra.
 Viendo el faran que haban cesado la lluvia, el granizo y los truenos, acrecent su pecado,
 y endureci su corazn hasta el extremo, y no dej salir a los hijos de Israel, como le mandaba Yahv por boca de Moiss.
 Yahv dijo a Moiss: Ve al faran, porque yo he endurecido su corazn y el de sus servidores para obrar en medio de todos los prodigios que vas a ver,
 para que cuentes a tus hijos y a los hijos de tus hijos cuan grandes cosas hice yo entre los egipcios y qu prodigios obr en medio de ellos, y sepan que yo soy Yahv.
 Moiss y Aarn fueron al faran y le dijeron: As habla Yahv, el Dios de los hebreos: Hasta cundo no querrs someterte a m? Deja ir a mi pueblo para que me sacrifique.
 Si te resistes y no quieres dejarle, maana traer sobre todo tu territorio la langosta
 que cubrir toda la tierra, sin que se vea nada de ella, y devorar todo el resto salvado del granizo, royendo todos los rboles que crecen en vuestros campos.
 Y llenarn tus casas y las casas de tus servidores y de todos los egipcios. Tanta como no la vieron ni tus padres ni tus abuelos desde que comenzaron a ser sobre la tierra hasta hoy. Moiss se retir y sali de la casa del faran.
 Dijeron al faran sus servidores: Hasta cundo vamos a padecer este escndalo? Deja a esa gente que sirvan a Yahv, su Dios. Todava no ves que va a perecer Egipto?
 E hicieron venir a Moiss y a Aarn ante el faran, que les dijo: Id y servid a vuestro Dios. Quines sois los que habis de ir?
 Dijo Moiss: Hemos de ir todos, con nuestros nios y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestros bueyes, porque es la fiesta de Yahv.
 El faran les contest: As sea Yahv con vosotros, como os dejar yo ir a vosotros y a vuestros hijos. Y tened cuidado, pues se ve que obris con malicia,
 No; id los hombres solos y dad culto a Yahv, pues eso fue lo que pedisteis. Y en seguida fueron arrojados de la presencia del faran."
 Pero Yahv dijo a Moiss: Tiende tu mano sobre la tierra de Egipto, para que venga sobre l la langosta, que suba sobre la tierra de Egipto y devore todo lo que dej el granizo.
 Moiss tendi su cayado sobre la tierra de Egipto, y Yahv hizo soplar sobre la tierra el viento solano durante todo el da y toda la noche. A la maana, el viento solano haba trado la langosta.
 Subieron por toda la tierra de Egipto y se posaron sobre todo el territorio de Egipto en tan gran cantidad como ni la hubo ni la habr nunca.
 Cubrieron toda la superficie de la tierra y oscurecieron la tierra. Devoraron todas las hierbas de la tierra, todos cuantos frutos de los rboles, todo cuanto haba dejado el granizo, y no qued nada de verde, ni en los rboles ni de las hierbas de los campos, en toda la tierra de Egipto.
 El faran llam en seguida a Moiss y a Aarn, y dijo: He pecado contra Yahv, vuestro Dios, y contra vosotros.
 Perdonad mi pecado por esta vez, y rogad a Yahv, vuestro Dios, que aleje de m esta muerte.
 Sali Moiss de la presencia del faran y rog a Yahv,
 y ste hizo dar vuelta al viento, que sopl muy fuertemente del poniente y, arrastrando la langosta, la precipit en el mar Rojo. No qued ni una en todo el territorio de Egipto.
 Pero Yahv endureci el corazn del faran, y ste no dej salir a los hijos de Israel.
 Dijo Yahv a Moiss: Alza tu mano al cielo, y haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tan densas que se palpen.
 Alz Moiss al cielo su mano, y hubo denssimas tinieblas en todo Egipto durante tres das.
 Durante ellos no se vean unos a otros, y nadie se mova del sitio donde estaba; pero los hijos de Israel tenan luz en la regin que habitaban."
 El faran llam a Moiss y a Aarn y dijo: Id, servid a Yahv, pero que queden aqu vuestras ovejas y vuestros bueyes; aun a los nios podis llevroslos con vosotros.
 Moiss respondi: Tienes que poner en nuestras manos de qu hacer sacrificios y holocaustos a Yahv, nuestro Dios.
 Nuestros ganados han de venir tambin con nosotros; no ha de quedar ni una ua, porque de ellos hemos de tomar lo que ofrezcamos a Yahv, nuestro Dios, y ni nosotros siquiera sabemos, hasta que lleguemos all, las vctimas que a Yahv habremos de ofrecer.
 Yahv endureci el corazn del faran, y el faran no quiso dejarlos ir.
 Dijo a Moiss: Sal de aqu y gurdate de volver a aparecer en mi presencia, porque el da que parezcas delante de m, morirs.
 T lo has dicho respondi Moiss, no volver a aparecer delante de ti.
 Yahv dijo a Moiss: Slo una plaga ms voy a hacer venir sobre el faran y sobre Egipto, y despus de ella no slo os dejar, sino que os echar de aqu.
 Di, pues, al pueblo que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y oro.
 Yahv hizo que hallase gracia el pueblo a los ojos de los egipcios, y aun el mismo Moiss era muy estimado y respetado por los servidores del faran y por el pueblo.
 Moiss dijo: He aqu lo que dice Yahv: En medio de la noche pasar por la tierra de Egipto,
 y morir todo primognito de la tierra de Egipto, desde el primognito del faran, que se sienta sobre su trono, hasta el primognito de la esclava que est detrs de la muela, y todos los primognitos del ganado.
 Entonces se alzar en toda la tierra de Egipto gran gritero, como sin lo hubo ni lo habr.
 Pero entre los hijos de Israel, en hombres y animales, ni siquiera ladrar un perro, para que sepis la diferencia que hace Yahv entre Egipto e Israel.
 Todos cuantos servidores tuyos estn aqu, irn entonces a decirme, prosternndose ante m: Sal t y todo el pueblo que te obedece. Despus de eso, yo saldr. Y, muy encolerizado, se retir de la presencia del faran.
 Yahv haba dicho a Moiss: El faran no os escuchar, para que se multipliquen mis prodigios en la tierra de Egipto.
 Moiss y Aarn haban obrado todos estos prodigios ante el faran, pero Yahv endureci el corazn del faran, y no quera dejar salir de su tierra a los hijos de Israel.
 Yahv dijo a Moiss y a Aarn en tierra de Egipto:
 Este mes ser para vosotros el comienzo del ao, el mes primero del ao.
 Hablad a toda la asamblea de Israel y decidles: El da diez de este mes tome cada uno, segn las casas paternas, una res menor por cada casa.
 Si la casa fuere menor de lo necesario para comer la res, tome a su vecino, al de la casa cercana, segn el nmero de personas, computndolo para la res segn lo que cada cual puede comer.
 La res ser sin defecto, macho, primal, cordero o cabrito.
 Lo reservaris hasta el da catorce de este mes, y todo Israel lo inmolar entre dos luces.
 Tomarn de su sangre y untarn los postes y el dintel de la casa donde se coma.
 Comern la carne esa misma noche, la comern asada al fuego, con panes cimos y lechugas silvestres.
 No comern nada de l crudo, ni cocido al agua, todo asado al fuego, cabeza, patas y entraas.
 No dejaris nada para el da siguiente; si algo quedare, lo quemaris."
 Habis de comerlo as: ceidos los lomos, calzados los pies, y el bculo en la mano, y comiendo de prisa, pues es el paso de Yahv.
 Esa noche pasar yo por la tierra de Egipto y matar a todos los primognitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los animales, y castigar a todos los dioses de Egipto. Yo, Yahv.
 La sangre servir de seal en la casa donde estis; yo ver la sangre y pasar de largo, y no habr para vosotros plaga mortal cuando yo hiera la tierra de Egipto."
 Este da ser para vosotros memorable, y lo celebraris solemnemente en honor de Yahv de generacin en generacin; ser una fiesta a perpetuidad."
 Por siete das comeris panes zimos; desde el primer da no habr ya levadura en vuestras casas, y quien del primero al sptimo da comiera pan con levadura, ser borrado de Israel."
 El da primero tendris asamblea santa, y lo mismo el da sptimo. No haris en ellos obra alguna, fuera de lo tocante a aderezar lo que cada cual haya de comer;"
 y guardaris los zimos, porque en ese mismo da saqu yo vuestros ejrcitos de la tierra de Egipto. Guardaris ese da de generacin en generacin, como institucin perpetua.
 El primer mes, desde el da catorce del mes, comeris pan sin levadura hasta el da veintiuno.
 Por siete das no habr levadura en vuestras casas, y quien coma pan fermentado ser borrado de la congregacin de Israel, sea extranjero o indgena.
 No comeris pan fermentado; en todas vuestras moradas se comern panes zimos.
 Convoc Moiss a todos los ancianos de Israel y les dijo: Tomad del rebao para vuestras familias e inmolad la Pascua.
 Tomando un manojo de hisopo, lo mojis en la sangre del cordero, untis con ella el dintel y los dos postes, y que nadie salga fuera de la puerta de su casa hasta maana,
 pues pasar Yahv por Egipto para castigarle, y viendo la sangre en el dintel y en los dos postes, pasar de largo por vuestras puertas y no permitir al exterminador entrar en vuestras casas para herir.
 Guardaris este rito perpetuo para vosotros y para vuestros hijos,
 y cuando hayis entrado en la tierra que Yahv os dar, segn su promesa, guardaris este rito.
 Cuando os pregunten vuestros hijos: Qu significa para vosotros este rito?,
 les responderis: Es el sacrificio de la Pascua de Yahv, que pas de largo por las casas de los hijos de Israel en Egypto cuando hiri a Egipto, salvando nuestras casas. El pueblo se prostern y ador.
 Los hijos de Israel fueron e hicieron lo que Yahv haba mandado a Moiss y a Aarn.
 En medio de la noche mat Yahv a todos los primognitos de la tierra de Egipto, desde el primognito del faran, que se sienta sobre su trono, hasta el primognito del preso en la crcel, y a todos los primognitos de los animales.
 El faran se levant de noche, l, todos sus servidores y todos los egipcios, y reson en Egipto un gran clamor, pues no haba casa donde no hubiera un muerto.
 Aquella noche llam el faran a Moiss y a Aarn y les dijo: Id, salid de en medio de nosotros, vosotros y los hijos de Israel, e id a servir a Yahv, como habis dicho.
 Llevad vuestras ovejas y vuestros bueyes, como habis pedido; id os y dejadme.
 Los egipcios apremiaban al pueblo, dndoles prisa para que salieran de su tierra, pues decan: Vamos a morir todos.
 Tom, pues, el pueblo la masa antes de que fermentara y, envolviendo en sus mantos las artesas que la contenan, se las echaron al hombro.
 Los hijos de Israel haban hecho lo que les dijera Moiss, y haban pedido a los egipcios objetos de plata y oro y vestidos.
 Yahv hizo que hallaran gracia a los ojos de los egipcios, que accedieron a la peticin, y se llevaron aqullos los despojos de Egipto.
 Partieron los hijos de Israel de Ramess para Sucot en nmero de unos seiscientos mil infantes, sin contar los nios.
 Suba, adems, con ellos una gran muchedumbre de toda suerte de gentes y muchas ovejas y bueyes y muy gran nmero de animales.
 Cocieron bajo la ceniza la masa que haban sacado de Egipto, e hicieron panes cimos, pues la masa no haba podido fermentar, por la mucha prisa que para salir les daban, y ni para comer pudieron preparar nada.
 La estancia de los hijos de Israel en Egipto dur cuatrocientos treinta aos.
 En aquel mismo da salieron de la tierra de Egipto todos los ejrcitos de Yahv. Aquella noche en que salv Yahv a Israel y le sac de la tierra de Egipto,
 ser noche de vigilias a Yahv, y con vigilias a Yahv las celebrarn todos los hijos de Israel por todas sus generaciones.
 Dijo Yahv a Moiss y a Aarn: Esta es la ley de la Pascua. No la comer ningn extranjero.
 Al siervo comprado al precio de plata le circuncidars y la comer;"
 pero el adventicio y el mercenario no la comern.
 Se comer toda en casa, y no sacaris fuera de ella nada de sus carnes, ni quebrantaris ninguno de sus huesos.
 Toda la asamblea de Israel comer la Pascua.
 Si alguno de los extranjeros que habite contigo quisiera comer la Pascua de Yahv, deber circuncidarse todo varn en su casa, y entonces podr comerla, como si fuera indgena; pero ningn incircunciso podr comerla."
 La misma ley ser para el indgena y para el extranjero que habita con vosotros.
 Todos los hijos de Israel hicieron lo que Yahv haba mandado a Moiss y a Aarn.
 Aquel mismo da sac Yahv de la tierra de Egipto a los hijos de Israel por escuadras.
 Habl Yahv a Moiss y le dijo:
 Consgrame todo primognito. Todos los primognitos de los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, mos son.
 Moiss dijo al pueblo: Acordaos siempre del da en que salisteis de Egipto, de la casa de la servidumbre, pues ha sido la poderosa mano de Yahv la que os ha sacado. No se comer pan fermentado.
 Sals hoy en el mes de Abib.
 Cuando te introduzca Yahv en la tierra de los cananeos, de los jteos, de los amorreos, de los jeveos y de los jebuseos, que a tus padres jur darte, tierra que mana leche y miel, guardars este rito en este mismo mes.
 Durante siete das comers pan zimo, y el da sptimo ser fiesta de Yahv.
 Se comer pan zimo durante siete das, y no se ver pan fermentado ni levadura en todo el territorio.
 Dirs entonces a tus hijos: Esto es en memoria de lo que por m hizo Yahv al salir de Egipto.
 Esto ser para ti como una seal en tu mano, como un recuerdo a tus ojos, para que tengas en tu boca la ley de Yahv, porque con su poderosa mano te ha sacado Yahv de Egipto.
 Observars esto al tiempo fijado, de ao en ao.
 Cuando te haya introducido Yahv en la tierra de los cananeos, como lo jur a tus padres, y te la haya dado,
 consagrars a Yahv todo cuanto abre la vulva; y de todo primer parto de los animales que tengas, el macho lo consagrars a Yahv;"
 el del asno lo redimirs por un cordero, y si no lo redimes, lo desnucars. Tambin redimirs a todo primognito humano de entre tus hijos.
 Y cuando tu hijo te pregunte maana: Qu significa esto?, le dirs: Con su poderosa mano nos sac Yahv de Egipto, de la casa de la servidumbre.
 Como el faran se obstinaba en no dejarnos salir, Yahv mat a todos los primognitos de la tierra de Egipto, desde los primognitos de los hombres hasta los primognitos de los animales; por eso yo sacrifico a Yahv todo primognito de los animales y redimo todo primognito de mis hijos."
 Esto ser como una seal en tu mano, como un recuerdo a tus ojos, porque fue con su poderosa mano como nos sac Yahv de Egipto.
 Cuando el faran dej salir al pueblo, no le condujo Yahv por el camino de la tierra de los filisteos, aunque ms corto, pues se dijo: No se arrepienta el pueblo si se ve atacado, y se vuelva a Egipto.
 Hzole Yahv rodear por el camino del desierto, hacia el mar Rojo. Los hijos de Israel suban en buen orden desde Egipto.
 Moiss haba recogido los huesos de Jos, pues haba hecho jurar Jos a los hijos de Israel que, cuando Yahv los visitara, se llevaran consigo sus huesos lejos de all.
 Partieron de Sucot, acamparon en Etam, al extremo del desierto.
 Iba Yahv delante de ellos, de da, en columna de nube, y de noche en columna de fuego, para alumbrarlos y que pudiesen as marchar lo mismo de da que de noche.
 La columna de nube no se apartaba del pueblo de da, ni de noche la de fuego.
 Yahv dijo a Moiss:
 Habla a los hijos de Israel, que cambien de rumbo y vayan a acampar en Pihajirot, entre Migdal y el mar, frente a Baalsefn; all acamparis cerca del mar."
 El faran se dir respecto de los hijos de Israel: Andan errantes por la tierra, el desierto les cierra el paso.
 Yo endurecer el corazn del faran, y l os perseguir; pero yo har brillar mi gloria en el faran y en todo su ejrcito, y sabrn los egipcios que yo soy Yahv. Hicieron as los hijos de Israel."
 Anunciaron al rey de Egipto que haba huido el pueblo, y el corazn del faran y el de sus servidores se trocaron en orden al pueblo y dijeron: Qu es lo que hemos hecho, dejando salir a Israel y privndonos de sus servicios?
 El faran hizo preparar su carro y llev consigo a su pueblo.
 Tom seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto y jefes para el mando de todos.
 Yahv endureci el corazn del faran, rey de Egipto, y el faran persigui a los hijos de Israel; pero stos haban salido con muy alta mano."
 Los egipcios llegaron en su persecucin al lugar donde acampaban cerca del mar. Todos los caballos de los carros del faran, sus caballeros y su ejrcito los alcanzaron en Pihajirot, frente a Baalsefn.
 El faran se acercaba; los hijos de Israel, alzando los ojos, vieron a los egipcios marchar contra ellos, y, llenos de terror, clamaron a Yahv,"
 y dijeron a Moiss: Es que no haba sepulcros en Egipto, que nos has trado al desierto a morir? Qu es lo que has hecho con sacarnos de Egipto?
 No te decamos nosotros en Egipto: Deja que sirvamos a los egipcios, que mejor es para nosotros servir en Egipto que morir en el desierto?
 Moiss respondi al pueblo: No temis, estad tranquilos, y veris la victoria que en este da os dar Yahv, pues los egipcios que hoy veis no volveris a verlos jams.
 Yahv combatir con nosotros; vosotros estaos tranquilos.
 Yahv dijo a Moiss: A qu esos gritos? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha.
 T alza tu cayado y tiende el brazo sobre el mar y divdelo, para que los hijos de Israel pasen por el medio en seco.
 Yo endurecer el corazn de los egipcios, para que entren tambin detrs de ellos, y har brillar mi gloria sobre el faran y sobre todo su ejrcito, sus carros y sus caballeros,
 y los egipcios sabrn que yo soy Yahv, cuando el faran, sus carros y sus caballeros hagan resplandecer mi gloria.
 El ngel de Dios que marchaba delante de las huestes de Israel, se puso detrs de ellas; la columna de nube que iba delante de ellos se puso detrs,"
 entre el campo de los egipcios y el de Israel, y se hizo tenebrosa y sombra toda la noche, y las dos huestes no se acercaron una a otra durante toda la noche.
 Moiss tendi su mano sobre el mar e hizo soplar Yahv sobre el mar toda la noche un fortsimo viento solano, que le sec, y se dividieron las aguas.
 Los hijos de Israel entraron en medio del mar, a pie enjuto, formando para ello las aguas una muralla a derecha e izquierda.
 Los egipcios se pusieron a perseguirlos, y todos los caballos del faran, sus carros y sus caballeros entraron en el mar en seguimiento suyo.
 A la vigilia matutina mir Yahv desde la nube de fuego y humo a la hueste egipcia y la perturb.
 Hizo que las ruedas de los carros se enredasen unas en otras, de modo que slo muy penosamente avanzaban. Los egipcios dijeron entonces: Huyamos ante Israel, que Yahv combate por l contra los egipcios.
 Pero Yahv dijo a Moiss: Tiende tu mano sobre el mar, y las aguas se reunirn sobre los egipcios, sus carros y sus caballeros.
 Moiss tendi su mano sobre el mar, y, al despuntar el da, el mar recobr su estado ordinario, y los egipcios en fuga dieron en l, y arroj Yahv a los egipcios en medio del mar.
 Las aguas, al reunirse, cubrieron carros, caballeros y todo el ejrcito del faran, que haban entrado en el mar en seguimiento de Israel, y no escap uno solo.
 Pero los hijos de Israel pasaron a pie enjuto por en medio del mar, formando para ellos las aguas una muralla a derecha e izquierda.
 Aquel da libr Yahv a Israel de los egipcios, cuyos cadveres vio Israel en las playas del mar.
 Israel vio la mano potente que mostr Yahv para con Egipto, y el pueblo temi a Yahv, y crey en Yahv y en Moiss, su siervo.
 Entonces cantaron Moiss y los hijos de Israel a Yahv este canto diciendo: Cantar a Yahv, que se ha mostrado sobre modo glorioso; El arroj al mar el caballo y el caballero."
 Yahv es mi fortaleza y el objeto de mi canto; El fue mi salvador, El es mi Dios, y yo le alabar; es el Dios de mi padre, yo le exaltar."
 Yahv es un fuerte guerrero, Yahv es su nombre.
 Precipit en el mar los carros del faran y su ejrcito; la flor de sus capitanes se la trag el mar Rojo."
 Cubrironlos los abismos, y cayeron al fondo como una piedra.
 Tu diestra, oh Yahv!, engrandecida por la fortaleza; tu diestra, oh Yahv!, detroz al enemigo."
 En la plenitud de tu podero derribaste a los adversarios; diste rienda suelta a tu furor, y los devor como paja."
 Al soplo de tu ira amontonronse las aguas, se pararon las corrientes olas, como un dique; cuajronse los abismos en el fondo del mar."
 Djose el enemigo: Los perseguir, los alcanzar; me repartir sus despojos, hartarse mi alma. Desenvainar mi espada, y los despojar mi mano.
 Enviaste tu soplo, y los cubri el mar; se hundieron como plomo en las poderosas aguas."
 Quin como t, oh Yahv!, entre los dioses? Quin como t, magnfico en santidad, terrible en maravillosas hazaas, obrador de prodigios?
 Tendiste tu diestra, y se los trag la tierra.
 En tu misericordia t acaudillaste al pueblo que redimiste, y por tu podero lo condujiste a tu santa morada.
 Supironlo los pueblos, y temblaron; el terror se apoder de los filisteos."
 Los prncipes de Edom se estremecieron, se apoder la angustia de los fuertes de Moab. Todos los habitantes de Canan perdieron su valor.
 Cayeron sobre ellos el espanto y la angustia. Por la fuerza de tu brazo se quedaron inmviles como una hasta que tu pueblo, oh Yahv!, pas; piedra, hasta que pas el pueblo que redimiste."
 T le introdujiste y le plantaste en el monte de tu heredad, oh Yahv!; en el santuario, oh Yahv!, que fundaron tus manos."
 Yahv reinar por siempre jams.
 Entraron en el mar los caballos del faran, sus carros y sus caballeros, y ech Yahv sobre ellos las aguas del mar. Mas los hijos de Israel pasaron por en medio del mar a pie enjuto.
 Mara la profetisa, hermana de Aarn, tom en sus manos un tmpano, y todas las mujeres seguan en pos de ella con tmpanos y en coros,
 y Mara les responda: Cantad a Yahv, que ha hecho resplandecer su gloria, precipitando en el mar el caballo y el caballero.
 Mand Moiss que los hijos de Israel se partieran del mar Rojo. Avanzaron hacia el desierto del sur y marcharon por l tres das, sin hallar agua.
 Llegaron a Mara, pero no pudieron beber el agua de Mar, por ser amarga; por eso se dio a este lugar el nombre de Mar."
 El pueblo murmuraba contra Moiss: Qu vamos a beber?
 Moiss clam a Yahv, que le indic un madero que l ech en el agua, y sta se endulz. All dio al pueblo leyes y le puso a prueba.
 Les dijo: Si escuchas a Yahv, tu Dios; si obras lo que es recto a sus ojos, si das odo a sus mandatos y guardas todas sus leyes, no traer sobre ti ninguna de las plagas con que aflig a Egipto, porque yo soy Yahv, tu salvador.
 Llegaron a Elim, donde haba doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon all junto a las aguas.
 Partieron de Elim, y toda la congregacin de los hijos de Israel lleg al desierto de Sin, que est entre Elim y el Sina, el da quince del segundo mes despus de su salida de Egipto.
 Toda la asamblea de los hijos de Israel se puso a murmurar contra Moiss y Aarn.
 Los hijos de Israel decan: Por qu no hemos muerto de mano de Yahv en Egipto, cuando nos sentbamos junto a las ollas de carne y nos hartbamos de pan? Nos habis trado al desierto para matar de hambre a toda esta muchedumbre.
 Yahv dijo a Moiss: Voy a haceros llover comida de lo alto de los cielos. El pueblo saldr a recoger cada da la porcin necesaria para ponerle yo a prueba, viendo si marcha o no segn la ley.
 El da sexto preparen para llevar el doble de lo que recogen cada da.
 Moiss y Aarn dijeron a todos los hijos de Israel: Esta tarde sabris que es Yahv quien os ha sacado de Egipto,
 y a la maana veris la gloria de Yahv, pues ha odo vuestras murmuraciones, que van contra Yahv; porque nosotros, qu somos para que murmuris contra nosotros?
 Moiss dijo: Esta tarde os dar a comer Yahv carnes, y maana pan a saciedad, pues ha odo vuestras murmuraciones contra l; pues nosotros qu? No van contra nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahv
 Moiss dijo a Aarn: Di a toda la congregacin de Israel que se acerque a Yahv, pues ha odo Yahv todas sus murmuraciones.
 Mientras hablaba Aarn a toda la asamblea de los hijos de Israel, volvironse stos de cara al desierto, y apareci la gloria de Yahv en la nube.
 Yahv dijo a Moiss:
 He odo las murmuraciones dlos hijos de Israel. Diles: Entre dos luces comeris carne, y maana os hartaris de pan, y sabris que yo soy Yahv vuestro Dios.
 A la tarde vieron subir codornices que cubrieron el campo, y a la maana haba en todo l una capa de roco.
 Cuando el roco se evapor, vieron sobre la superficie del desierto una cosa menuda, como granos, como escarcha sobre la tierra.
 Los hijos de Israel, al verla, se preguntaban unos a otros: Manhu? (qu es esto?); pues no saban lo que era. Moiss les dijo: Ese es el pan que os da Yahv para alimento."
 Esto es lo que Yahv ha ordenado: Recoged cada uno de vosotros segn precise para alimentarse, un mer por cabeza, segn el nmero de personas; cada uno recoger para cuantos tenga en su tienda.
 Los hijos de Israel no obedecieron, y recogieron unos ms y otros menos.
 Pero, al medir luego con el mer, hallaron que el que haba recogido de ms, no tena nada de ms, y el que haba recogido de menos, no tena nada de menos, sino que tena cada uno lo que para su alimento necesitaba.
 Moiss dijo: Que nadie deje nada para maana.
 No obedecieron a Moiss, y muchos dejaron algo para el da siguiente; pero se llen de gusanos y se pudri. Irritse Moiss contra ellos."
 Todas las maanas recogan el man, cada cual segn su consumo, y cuando el sol dejaba sentir sus ardores, el resto se derreta.
 El da sexto recogieron doble cantidad de alimento, dos mer por cabeza. Los principales del pueblo vinieron a decrselo a Moiss,
 que contest: Eso es lo que ha mandado Yahv. Maana es sbado, da de descanso, consagrado a Yahv. Coced lo que hayis de cocer y hervid lo que hayis de hervir, y lo que sobre guardadlo para maana.
 Guardronlo para el da siguiente, y no se pudri ni se agusan.
 Moiss dijo: Comed eso hoy, que es sbado, y hoy no lo habr en el campo.
 Recogeris seis das; el sptimo, sbado, no lo hallaris.
 Al sptimo da salieron algunos del pueblo a recoger, pero no haba.
 Y Yahv dijo a Moiss: Hasta cundo rehusaris guardar mis mandatos y mis leyes?
 Mirad que Yahv os ha dado el sbado, y por eso el da sexto os da para los dos das. Que se quede cada uno en su puesto y no salga de l el da sptimo.
 El pueblo descans el da sptimo,
 Los israelitas dieron a este alimento el nombre de man. Era parecido a la semilla del cilantro, blanco, y tena un sabor como de torta de harina de trigo amasada con miel.
 Moiss dijo: Yahv ha ordenado que se llene un mer de man para conservarlo, y que puedan ver vuestros descendientes el pan con que os aliment en el desierto cuando os sac de la tierra de Egipto.
 Dijo, pues, Moiss a Aarn: Toma una vasija, pon en ella un mer de man lleno y depostalo ante Yahv, que se conserve para vuestros descendientes.
 Aarn lo deposit ante el testimonio para que se conservase, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 Comieron los hijos de Israel el man durante cuarenta aos hasta que llegaron a la tierra habitada. Lo comieron hasta llegar a los confines de la tierra de Canan.
 El mer es la dcima parte del ef.
 Partise la congregacin de los hijos de Israel del desierto de Sin, segn las etapas que Yahv les ordenaba, y acamparon en Rafidim, donde no hall el pueblo agua que beber.
 Entonces el pueblo se querell contra Moiss, diciendo: Danos agua que beber. Moiss les respondi: Por qu os querellis contra m? Por qu tentis a Yahv?
 Pero el pueblo, sediento, murmuraba contra Moiss y deca: Por qu nos hiciste salir de Egipto, para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?
 Moiss clam a Yahv, diciendo: Qu voy a hacer yo con este pueblo? Poco ms y me apedrean.
 Yahv dijo a Moiss: Vete delante del pueblo y lleva contigo a los ancianos de Israel; lleva en tu mano el cayado con que heriste el ro, y ve,"
 que yo estar ante ti en la roca que hay en Horeb. Hiere la roca, y saldr de ella agua para que beba el pueblo. Hzolo as Moiss en presencia de los ancianos de Israel,
 y dio a este lugar el nombre de Masa y Merib, por la querella de los hijos de Israel y porque haban tentado a Yahv, diciendo: Est Yahv en medio de nosotros o no?
 Amalee vino a Rafidim a atacar a los hijos de Israel,
 y Moiss dijo a Josu: Elige hombres y ataca maana a Amar lee. Yo estar sobre el vrtice de la colina con el cayado de Dios en la mano.
 Josu hizo lo que le haba mandado Moiss, y atac a Amalee. Aarn y Jur subieron con Moiss al vrtice de la colina.
 Mientras Moiss tena alzada la mano, llevaba Israel la ventaja, y cuando la bajaba, prevaleca Amalee.
 Moiss estaba cansado, y sus manos le pesaban; tomando, pues, una piedra, la pusieron debajo de l para que se sentara, y al mismo tiempo Aarn y Jur sostenan sus manos, uno de un lado y otro de otro, y as no se le cansaron las manos hasta la puesta del sol,"
 y Josu derrot a Amalee al filo de la espada.
 Yahv dijo a Moiss: Pon esto por escrito para recuerdo, y di a Josu que yo borrar a Amalee de debajo del cielo.
 Moiss alz un altar y le dio el nombre de Yahv-Nissi,
 diciendo: Pues alz la mano contra el trono de Yahv, estar Yahv en guerra contra Amalee de generacin en generacin.
 Jetro, sacerdote de Madin, suegro de Moiss, supo lo que haba hecho Yahv en favor de Moiss y de Israel, su pueblo, que haba sacado de Egipto.
 Tom Jetro, suegro de Moiss, a Sfora, mujer de Moiss, a quien haba hecho volverse,
 y a los dos hijos de Sfora, de los cuales uno se llamaba Gersom, porque Moiss haba dicho: Soy un extranjero en tierra extranjera;"
 y el otro Eliezer, porque haba dicho: El Dios de mi padre me ha socorrido y me ha librado de la espada del faran.
 Jetro, suegro de Moiss, con los hijos y la mujer de Moiss, vino a ste al desierto, donde estaba acampado, al monte de Dios.
 Mand decir a Moiss: Yo, tu suegro Jetro, voy a ti con tu mujer, y con ella sus dos hijos.
 Moiss sali al encuentro de su suegro y, prosternndose, le bes. Despus de preguntarse uno a otro por la salud, entraron en la tienda de Moiss.
 Moiss cont a su suegro todo cuanto haba hecho Yahv al faran y a los egipcios en favor de Israel, y todas las contrariedades que en el camino haban tenido, y cmo Yahv le haba librado de ellas.
 Jetro se felicit de todo el bien que Yahv haba hecho a Israel, librndole de la mano de los egipcios.
 Bendito sea Yahv, dijo, que os ha librado de la mano de los egipcios y de la del faran.
 Ahora s bien que Yahv es ms grande que todos los dioses, pues se ha mostrado grande, haciendo recaer sobre los egipcios su maldad.
 Jetro, suegro de Moiss, ofreci a Dios un holocausto y sacrificios; Aarn y todos los ancianos de Israel comieron con l ante Dios."
 Al da siguiente sentse Moiss para juzgar al pueblo, y el pueblo estuvo delante de l desde la maana hasta la tarde.
 El suegro de Moiss, viendo lo que el pueblo haca, dijo: Cmo haces eso con el pueblo? Por qu te sientas t solo a juzgar, y todo el mundo est delante de ti desde la maana hasta la tarde?
 Moiss respondi a su suegro: Es que el pueblo viene a m para consultar a Dios.
 Cuando tienen alguna querella, vienen a m, y yo dicto sentencia entre ellos, hacindoles saber los mandatos de Dios y sus leyes.
 El suegro de Moiss dijo a ste: Lo que haces no est bien. Te consumes neciamente y consumes al pueblo, que tiene que estar delante de ti.
 se trabajo es superior a tus fuerzas, y no puedes llevarlo t solo.
 yeme, voy a darte un consejo, y que Dios sea contigo. S t el representante del pueblo ante Dios y lleva ante l los asuntos.
 Ensales el camino que han de seguir y lo que han de hacer.
 Pero escoge de entre todo el pueblo a hombres capaces y temerosos de Dios, ntegros, enemigos de la avaricia, y constituidlos sobre el pueblo como jefes de millar, de centena, de cincuentena y de decena.
 Que juzguen ellos al pueblo en todo tiempo y lleven a ti los asuntos de mayor importancia, decidiendo ellos mismos en los menores. Aligera tu carga y que te ayuden ellos a soportarla.
 Si esto haces y Yahv te comunica sus mandatos, podrs sostenerte, y el pueblo podr atender en paz a lo suyo.
 Sigui Moiss el consejo de su suegro e hizo lo que haba dicho.
 Eligi entre todo el pueblo a hombres capaces, que puso sobre el pueblo como jefes de millar, de centena, de cincuentena y de decena.
 Ellos juzgaban al pueblo en todo tiempo, y llevaban a Moiss los asuntos graves, resolviendo por s todos los pequeos.
 Despidi Moiss a su suegro, y Jetro se volvi a su tierra.
 El da primero del tercer mes, despus de la salida de Egipto, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sina,
 Partieron de Rafidim, y, llegados al desierto del Sina, acamparon en el desierto. Israel acamp frente a la montaa.
 Subi Moiss a Dios, y Yahv le llam desde lo alto de la montaa, diciendo: Habla as a la casa de Jacob, di esto a los hijos de Israel:
 Vosotros habis visto lo que yo he hecho a Egipto y cmo os he llevado sobre las alas de guila y os he trado a m.
 Ahora, si os mi voz y guardis mi alianza, vosotros seris mi propiedad entre todos los pueblos; porque ma es toda la tierra,"
 pero vosotros seris para m un reino de sacerdotes y una nacin santa. Tales son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.
 Moiss vino y llam a los ancianos de Israel y les expuso todas estas palabras, como Yahv se lo haba mandado.
 El pueblo todo entero respondi: Nosotros haremos todo cuanto ha dicho Yahv. Moiss fue a transmitir a Yahv las palabras del pueblo,
 y Yahv dijo a Moiss: Yo vendr a ti en densa nube, para que vea el pueblo que yo hablo contigo y tenga siempre fe en m.
 Yahv le dijo: Ve al pueblo y santifcalos hoy y maana. Que laven sus vestidos,
 y estn prestos para el da tercero, porque al tercer da bajar Yahv, a la vista de todo el pueblo, sobre la montaa del Sina.
 T marcars al pueblo un lmite en torno, diciendo: Guardaos de subir vosotros a la montaa y de tocar el lmite, porque quien tocare la montaa morir.
 Nadie pondr la mano sobre l, sino que ser lapidado o asaeteado. Hombre o bestia, no ha de quedar con vida. Cuando las voces, la trompeta y la nube hayan desaparecido de la montaa, podrn subir a ella.
 Baj de la montaa Moiss a donde estaba el pueblo, y le santific, y ellos lavaron sus vestidos.
 Despus dijo al pueblo: Aprestaos durante tres das, y nadie toque mujer.
 Al tercer da por la maana hubo truenos y relmpagos, y una densa, nube sobre la montaa, y un fuerte sonido de trompetas, y el pueblo temblaba en el campamento.
 Moiss hizo salir de l al pueblo para ir al encuentro de Dios, y se quedaron al pie de la montaa.
 Todo el Sina humeaba, pues haba descendido Yahv en medio del fuego, y suba el humo, como el humo de un horno, y todo el pueblo temblaba.
 El sonido de la trompeta se haca cada vez ms fuerte. Moiss hablaba, y Yahv le responda mediante el trueno.
 Descendi Yahv sobre la montaa del Sina, sobre la cumbre de la montaa, y llam a Moiss a la cumbre, y Moiss subi a ella.
 Y Yahv dijo a Moiss: Baja y prohbe terminantemente al pueblo que traspase el trmino marcado para acercarse a Yahv y ver, no vayan a perecer muchos de ellos.
 Que aun los sacerdotes, que son los que se acercan a Yahv, se santifiquen, no los hiera Yahv.
 Moiss dijo a Yahv: El pueblo no podr subir a la montaa del Sina, pues lo has prohibido terminantemente, diciendo que sealara un lmite en torno a la montaa y la santificara.
 Yahv le respondi: Ve, baja y sube luego con Aarn, pero que los sacerdotes y el pueblo no traspasen los trminos para acercarse a Yahv, no los hiera.
 Moiss baj y se lo dijo al pueblo.
 Y habl Dios todo esto, diciendo:
 Yo soy Yahv, tu Dios, que te ha sacado de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre.
 No tendrs otro Dios que a m.
 No te hars imgenes talladas, ni figuracin alguna de lo que hay en lo alto de los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
 No te postrars ante ellas y no las servirs, porque yo soy Yahv, tu Dios; un Dios celoso, que castiga en los hijos las iniquidades de los padres hasta la tercera y cuarta generacin de los que me odian,"
 y hago misericordia hasta mil generaciones de los que me aman y guardan mis mandamientos.
 No tomars en falso el nombre de Yahv, tu Dios, porque no dejar Yahv sin castigo al que tome en falso su nombre.
 Acurdate del da del sbado para santificarlo.
 Seis das trabajars y hars tus obras,
 pero el sptimo da es da de descanso, consagrado a Yahv, tu Dios, y no hars en l trabajo alguno, ni t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que est dentro de tus puertas;"
 pues en seis das hizo Yahv los cielos y la tierra, el mar y cuanto en ellos se contiene, y el sptimo descans; por eso bendijo Yahv el da del sbado y lo santific."
 Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas largos aos en la tierra que Yahv, tu Dios, te da.
 No matars.
 No adulterars.
 No robars.
 No testificars contra tu prjimo falso testimonio.
 No desears la casa de tu prjimo, ni la mujer de tu prjimo, ni su siervo ni su sierva, ni su buey ni su asno, ni nada de cuanto le pertenece.
 Todo el pueblo oa los truenos y el sonido de la trompeta, y vea las llamas y la montaa humeante, y, atemorizados y llenos de pavor, se estaban lejos.
 Dijeron a Moiss: Habanos t, y te escucharemos; pero que no nos hable Dios, no muramos.
 Respondi Moiss: No temis, que para probaros ha venido Dios, para que tengis siempre ante vuestros ojos su temor y no pequis.
 El pueblo se estuvo a distancia, pero Moiss se acerc a la nube donde estaba Dios.
 Yahv dijo a Moiss: Habla as a los hijos de Israel: Vosotros mismos habis visto cmo os he hablado desde el cielo.
 No os hagis conmigo dioses de plata, ni os hagis dioses de oro.
 Me alzars un altar de tierra, sobre el cual me ofrecers tus holocaustos, tus hostias pacficas, tus ovejas y tus bueyes. En todos los lugares donde yo haga memorable mi nombre, vendr a ti y te bendecir.
 Si me alzas altar de piedras, no lo hars de piedras labradas, porque, al alzar tu cincel contra la piedra, la profanas.
 No subirs por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez.
 He aqu las leyes que les dars:
 Si compras un siervo hebreo, te servir por seis aos; al sptimo saldr libre sin pagar nada."
 Si entr solo, solo saldr; si teniendo mujer, saldr con l su mujer."
 Pero, si el amo le dio mujer y ella le dio hijos o hijas, la mujer y los hijos sern del amo, y l saldr solo.
 Si el siervo dijere: Yo quiero a mi amo a mi mujer y a mis hijos, no quiero salir libre,
 entonces el amo le llevar ante Dios, y, acercndose a la puerta de la casa o a la jamba de ella, le perforar la oreja con un punzn, y el siervo lo ser suyo de por vida.
 Si vendiera un hombre a su hija por sierva, no saldr sta como los otros siervos.
 Si desplaciera a su amo y no la tomare por esposa, permitir ste que sea redimida, pero no podr venderla a extraos despus de haberla despreciado.
 Si la destinaba a su hijo, la tratar como se tratan las hijas;"
 y si para ste tomare otra mujer, proveer a la sierva de alimento, de vestido y lecho;"
 y si de estas tres cosas no la proveyere, podr ella salirse sin pagar nada, sin rescate.
 El que hiera mortalmente a otro ser castigado con la muerte;"
 pero, si no pretenda herirle, y slo porque Dios se lo puso ante la mano le hiri, yo le sealar un lugar donde refugiarse.
 Si de propsito mata un hombre a su prjimo traidoramente, de mi altar mismo le arrancars para darle muerte.
 El que hiera a su padre o a su madre ser muerto.
 El que robe un hombre, hyalo vendido o tngalo en su poder, ser muerto.
 El que maldijere a su padre o a su madre ser muerto.
 Si rien dos hombres y uno hiere al otro con piedra o con el puo, sin causarle la muerte, pero de modo que ste tuviese que hacer cama,
 si el herido se levanta y puede salir fuera apoyado en su bastn, el que le hiri ser quito, pagndole lo no trabajado y lo gastado en la cura.
 Si uno hiere con palo a su siervo o a su sierva, de modo que muriere a su mano, el amo ser reo de crimen;"
 pero si sobreviviere un da o dos, no, pues hacienda suya era.
 Si en ria de hombres golpeare uno a una mujer encinta, hacindola parir, y el nio naciere sin ms dao, ser multado con la cantidad que el marido de la mujer pida y decidan los jueces;"
 pero, si resultare algn dao, entonces dar vida por vida,
 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
 quemadura por quemadura, cardenal por cardenal.
 Si uno diere a su siervo o a su sierva un golpe en un ojo y se lo hiciere perder, habr de ponerle en libertad en compensacin del ojo.
 Y si le hiciera caer al siervo o a la sierva un diente, le dar libertad en compensacin de su diente.
 Si un buey acornea a un hombre o a una mujer y se sigue la muerte, el buey ser lapidado, no se comer su carne, y el dueo ser quito.
 Pero, si ya de antes el buey acorneaba, y, requerido el dueo, no lo tuvo encerrado, el buey ser lapidado si mata a un hombre o a una mujer, pero el dueo ser tambin reo de muerte.
 Si en vez de la muerte le pidieren al dueo un precio como rescate de la vida, pagar lo que se le imponga.
 si el buey hiere a un nio o a una nia, se aplicar esta misma ley;"
 pero, si el herido fuese un siervo o una sierva, pagar el dueo del buey treinta siclos de plata al dueo del esclavo o de la esclava, y el buey ser lapidado.
 Si uno abre una cisterna o cava una y no la cubre y cayere en ella un buey o un asno,
 pagar el dueo de la cisterna en dinero el precio al dueo de la bestia, pero la muerta ser para l.
 Si el buey de uno acornea a un buey de otro, y ste muere, se vender el buey vivo, partindose el precio, y se repartirn igualmente el buey muerto.
 Pero, si se sabe que el buey acorneaba ya de tiempo atrs y su dueo no lo tuvo encerrado, dar ste buey por buey, y el buey muerto ser para l.
 Si el ladrn fuere sorprendido forzando de noche y fuese herido y muriese, no ser el que le hiere reo de sangre;"
 pero, si hubiese ya salido el sol, responder de la sangre.
 El ladrn restituir, y si no tiene con qu, ser vendido por lo que rob; y si lo que rob, buey, asno u oveja, se encuentra todava vivo en sus manos, restituir el doble."
 Si uno daa un campo o una via, dejando pastar su ganado en el campo o en la via de otro, restituir por lo mejor del campo o lo mejor de la via.
 Si propagndose un fuego por los espinos quema mieses recogidas o en pie, o un campo, el que encendi el fuego pagar el dao.
 Si uno da a otro en depsito dinero o utensilios y fueran stos robados de la casa de otro, el ladrn, si es hallado, restituir el doble.
 Si no aparece el ladrn, el dueo de la casa se presentar ante Dios, jurando no haber puesto su mano sobre lo ajeno.
 Toda acusacin de fraude, sea de buey, de asno, de oveja, de vestido, de cualquier cosa desaparecida, de que se diga esto es, decdase por juramento ante Dios. Aquel a quien Dios condenare, restituir el doble a su prjimo.
 Si uno entrega en depsito a su prjimo asno, buey, oveja o cualquier otra bestia, y lo depositado muere o se estropea, o es capturado por los enemigos sin que nadie lo haya visto,
 se interpondr por ambas partes el juramento de Yahv de no haber puesto el depositario mano sobre el bien de su prjimo. El dueo aceptar el juramento, y el depositario no ser obligado a restituir;"
 pero, si la bestia le fue robada, restituir al dueo.
 Si la bestia fuere despedazada, presntese lo destrozado, y no tendr que restituir.
 Si uno pide a otro prestada una bestia, y sta se estropea o muere no estando presente el dueo, el prestatario ser obligado a restituir;"
 pero, si estaba presente el dueo, no tendr que restituir el prestatario. Si el prstamo fue por precio, reciba el dueo lo estipulado.
 Si uno seduce a una virgen no desposada y tiene con ella comercio carnal, pagar su dote y la tornar por mujer.
 Si el padre rehusa drsela, el seductor pagar la dote que se acostumbra dar por las vrgenes,
 No dejars con vida a la hechicera.
 El reo de bestialidad ser muerto.
 Los que ofrezcan sacrificios a dioses extraos sern exterminados.
 No maltratars al extranjero ni le oprimirs, pues extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.
 No daars a la viuda ni al hurfano.
 Si eso haces, ellos clamarn a m, y yo oir sus clamores;"
 se encender mi clera y os destruir por la espada, y vuestras mujeres sern viudas, y vuestros hijos, hurfanos.
 Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita en medio de vosotros, no te portars con l como acreedor y no le exigirs usura.
 Si tomas en prenda el manto de tu prjimo, se lo devolvers antes de la puesta del sol,
 porque con eso se cubre l, con eso viste su carne, y con qu va a dormir? Clamar a m, y yo le oir, porque soy misericordioso.
 No blasfemars contra Dios ni maldecirs de los prncipes de tu pueblo.
 No dilatars ofrecerme el diezmo de tu era y de tu lagar. Me dars el primognito de tus hijos.
 As hars con el primognito de tus vacas y ovejas; quedar siete das con su madre, y al octavo me lo dars."
 Sed para m santos. No comeris la carne despedazada en el campo; se la echaris a los perros."
 -- omitido por parfrasis --
 No esparzas rumores falsos. No te unas con los impos para testificar en falso.
 No te dejes arrastrar al mal por la muchedumbre; en las causas no respondas porque as responden otros, falseando la justicia;"
 ni aun en las de los pobres mentirs por compasin de ellos.
 Si encuentras al buey o al asno de tu enemigo perdidos, llvaselos.
 Si encuentras el asno de tu enemigo cado bajo la carga, no pases de largo; aydale a levantarlo."
 No tuerzas el derecho del pobre en sus causas.
 Aljale de toda mentira y no hagas morir al inocente y al justo, porque yo no absolver al culpable de ello.
 No recibas regalos, que ciegan a los prudentes y tuercen la justicia.
 No hagis dao al extranjero; ya sabis lo que es un extranjero, pues extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto."
 Sembrars tu tierra seis aos y recogers sus cosechas;"
 al sptimo la dejars descansar, que coman los pobres de tu pueblo, y lo que queda, lo coman las bestias del campo. Eso hars tambin con las vias y los olivares.
 Seis das trabajars, y descansars al sptimo, para que descansen tu buey y tu asno y se recobre el hijo de tu esclava y el extranjero.
 Guardad cuanto os he mandado. No te acuerdes del nombre de dioses extraos ni se oiga en tus labios.
 Tres veces cada ao celebraris fiesta solemne en mi honor.
 Guardad la fiesta de los zimos comiendo zimo siete das, como os he mandado, en el mes de Abib, pues en ese mes saliste de Egipto. No te presentars ante m con las manos vacas.
 Tambin la solemnidad de la recoleccin, de las primicias de tu trabajo, de cuanto hayas sembrado en tus campos. Tambin la solemnidad del fin de ao y de la recoleccin, cuando hubieres recogido del campo todos sus frutos.
 Tres veces en el ao comparecer todo varn ante Yahv, tu Dios.
 No acompaars de pan fermentado la sangre de tu vctima ni dejars la carne de sta para el da siguiente.
 Llevars a la casa de Yahv, tu Dios, las primicias de los frutos de tu suelo. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
 He aqu que yo mandar un ngel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto.
 Actale y escucha su voz, no le resistas, porque no perdonar vuestras rebeliones y porque lleva mi nombre.
 Pero, si le escuchas y haces cuanto l te diga, yo ser enemigo de tus enemigos y afligir a los que te aflijan,
 pues mi ngel marchar delante de ti y te conducir a la tierra de los amorreos, de los jteos, de los fereceos, de los cananeos, de los jeveos y de los jebuseos, que yo exterminar.
 No adores a sus dioses ni les sirvas; no imites sus costumbres y derriba y destruye sus cipos."
 Servirs a Yahv, tu Dios, y El bendecir tu pan y tu agua y alejar de en medio de vosotros las enfermedades,
 y no habr en vuestra tierra mujer que se quede sin hijos ni sea estril y vivirs largos aos.
 Mi terror te preceder, y perturbar a todos los pueblos a que llegues, y todos tus enemigos volvern ante ti las espaldas,
 y mandar ante ti tbanos, que pondrn en fuga a jeveos, cananeos y jteos delante de ti.
 No los arrojar en un solo ao, no quede la tierra desierta y se multipliquen contra ti las fieras.
 Poco a poco los har desaparecer ante ti hasta que crezcas y poseas la tierra.
 Te doy por confines desde el mar Rojo hasta el mar de Palestina y desde el desierto hasta el ro. Pondr en tus manos a los habitantes de esa tierra y los arrojars de ante ti.
 No pactars con ellos ni con sus dioses,
 no sea que, habitando en tu tierra, te hagan pecar contra ti y sirvas a sus dioses, que sera tu ruina.
 Y dijo a Moiss: Sube a Yahv t, Aarn, Nadab y Abi, con setenta de los ancianos de Israel, y adoraris desde lejos.
 Slo Moiss se acercar a Yahv, pero ellos no se acercarn, ni subir con ellos el pueblo.
 Vino, pues, Moiss y transmiti al pueblo todas las palabras de Yahv y sus leyes, y el pueblo a una voz respondi: Todo cuanto ha dicho Yahv lo cumpliremos.
 Escribi Moiss todas las palabras de Yahv. Levantse de maana y alz al pie de la montaa un altar y doce piedras, por las doce tribus de Israel,
 y mand a algunos jvenes, hijos de Israel, y ofrecieron a Yahv holocaustos; inmolaron toros, vctimas pacficas a Yahv."
 Tom Moiss la mitad de la sangre, ponindola en vasijas, y la otra mitad la derram sobre el altar.
 Tomando despus el libro de la alianza, se lo ley al pueblo, que respondi: Todo cuanto dice Yahv lo cumpliremos y obedeceremos.
 Tom l la sangre y asperj al pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que pact con vosotros conforme a todas estas palabras.
 Subi Moiss con Aarn, Nadab y Abi y setenta ancianos de Israel,
 y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies haba como un pavimento de baldosas de zafiro, brillantes como el mismo cielo,
 No extendi su mano contra los elegidos de Israel; le vieron, comieron y bebieron."
 Dijo Yahv a Moiss: Sube a m al monte y estte all. Te dar unas tablas de piedra, y escritas en ellas las leyes y mandamientos que te he dado, para que se las ensees.
 Cuando iba a subir Moiss a la montaa con Josu, su ministro,
 dijo a los ancianos: Esperadnos aqu hasta que volvamos. Quedan con vosotros Aarn y Jur; si alguna cosa grave hay, llevadla a ellos.
 Subi Moiss ala montaa, y la nube le cubri.
 La gloria de Yahv estaba sobre el monte del Sina, y la nube le cubri durante seis das. Al sptimo llam Yahv a Moiss de en medio de la nube.
 La gloria de Yahv pareca a los hijos de Israel como un fuego devorador sobre la cumbre de la montaa.
 Moiss penetr dentro de la nube y subi a la montaa, quedando all cuarenta das y cuarenta noches.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Di a los hijos de Israel que me traigan ofrendas; vosotros las recibiris para m de cualquiera que de buen corazn las ofrezca."
 He aqu las ofrendas que recibiris de ellos: oro, plata y bronce;"
 prpura violeta y prpura escarlata, carmes; lino fino y pelo de cabra;"
 pieles de carnero teidas de rojo y pieles de tejn, maderas de acacia;"
 aceite para las lmparas, aromas para el leo de uncin y para el incienso aromtico;"
 piedras de nice y otras piedras de engaste para el efod y el pectoral.
 Que me hagan un santuario y habitar en medio de ellos.
 Os ajustaris a cuanto voy a mostrarte como modelo del santuario y de sus utensilios.
 Se har una arca de madera de acacia dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto.
 La cubrirs de oro puro por dentro y por fuera y en torno de ella pondrs una moldura de oro.
 Fundirs para ella cuatro anillos de oro, que pondrs en los cuatro ngulos, dos de un lado, dos del otro.
 Hars unas barras de madera de acacia y las cubrirs de oro,
 y las pasars por los anillos de los lados del arca para que pueda llevarse.
 Las barras quedarn siempre en los anillos y no se sacarn.
 En el arca pondrs el testimonio que yo te dar.
 Hars un propiciatorio de oro puro de dos codos y medio de largo y un codo y medio de ancho.
 Hars dos querubines de oro, de oro batido, a los dos extremos del propiciatorio,
 uno al uno, otro al otro lado de l. Los dos querubines estarn a los dos extremos.
 Estarn cubriendo cada uno con sus alas desde arriba el propiciatorio, de cara el uno al otro, mirando al propiciatorio.
 Pondrs el propiciatorio sobre el arca, encerrando en ella el testimonio que yo te dar.
 All me revelar a ti, y de sobre el propiciatorio, de en medio de los querubines, te comunicar yo todo cuanto para los hijos de Israel te mandare.
 Hars de madera de acacia una mesa de dos codos de largo, un codo de ancho y codo y medio de alto;"
 la revestirs de oro puro y hars en ella una moldura todo en derredor.
 Hars tambin un reborde de un codo de alto en torno enguirnaldado de oro.
 Le hars tambin cuatro anillos de oro y los pondrs en los cuatro ngulos, cada uno a su pie,
 y por debajo de la moldura de oro, para meter por ellos las barras para llevar la mesa.
 Las barras para llevar la mesa las hars tambin de madera de acacia, que cubrirs de oro.
 Hars tambin sus platos, sus navetas, sus copas, sus tazas para las libaciones,
 y tendr sobre esa mesa perpetuamente ante m los panes de la proposicin.
 Hars un candelabro de oro puro, todo lo hars de oro batido, con su base, su tallo, sus clices, sus bulbos y sus lirios salientes de l.
 Seis brazos saldrn de sus lados, tres del uno y tres del otro.
 Tres clices a modo de flores de almendro tendr el primer brazo, con sus bulbos y sus lirios; tres clices a modo de flores de almendro, con sus bulbos y sus lirios, el segundo, y lo mismo todos los seis brazos que salen del tallo."
 El tallo llevar cuatro clices a modo de flores de almendro, con sus bulbos y sus lirios;"
 de cada dos brazos saldr una flor, una sobre los dos inferiores, y otra sobre los dos siguientes, y otra sobre los dos superiores.
 Todo har un solo cuerpo, y todo de oro puro, batido.
 Hars para l siete lmparas, que pondrs sobre el candelabro para que luzcan de frente.
 Las despabiladeras y la cazoleta donde se apaguen los pabilos cortados sern de oro puro.
 Un talento de oro puro se emplear para hacer el candelabro con todos sus utensilios.
 Mira y hazlo conforme al modelo que se te ha mostrado.
 La morada la hars de diez cortinas de hilo torzal de lino teido de prpura violeta, prpura escarlata y carmes, entretejido y representando querubines en tejido plumario.
 Cada cortina tendr veintiocho codos de largo y cuatro codos de ancho; todas las cortinas tendrn las mismas dimensiones."
 Las unirs de cinco en cinco,
 y pondrs lazos de prpura violeta en el borde de la cortina que termina el primer conjunto, y lo mismo en el extremo del segundo.
 Cincuenta lazos en el borde del primero y cincuenta en el borde del segundo, correspondindose los lazos los unos con los otros. Pondrs cincuenta anillas en uno de los conjuntos de las cortinas y cincuenta en el otro, contrapuestas entre s.
 Hars cincuenta garfios de oro, y unirs con ellos una cortina a la otra para que hagan una sola morada.
 Hars tambin once tapices de pelo de cabra para el tabernculo que cubrir la morada.
 Cada tapiz tendr treinta codos de largo y cuatro de ancho.
 Los unirs en dos grupos, uno de cinco y el otro de seis, de modo que el sexto tapiz del segundo se doble sobre el frente del tabernculo.
 Hars cincuenta anillos de bronce para el borde de uno de los conjuntos, para que pueda unirse al otro, y cincuenta para el borde del otro, para que pueda unirse al primero.
 Hars tambin cincuenta garfios de bronce para unir anillos con anillos, de modo que todo haga un solo tabernculo.
 Lo sobrante de los tapices de la tienda, esto es, la mitad del tapiz sobrante, pender sobre la parte posterior de la morada;"
 un codo de un lado, un codo del otro, que es lo que sobra del largo del tabernculo, se extender sobre los lados de la morada, a uno y a otro, para cubrirlos.
 Hars tambin para el tabernculo una cubierta de pieles de carnero teidas de escarlata, y otra sobre sta de pieles de tejn.
 Hars tambin para la morada tablones de madera de acacia, que pondrs de pie,
 y tendrn cada uno diez codos de largo y codo y medio de ancho,
 En cada uno habr dos espigas paralelas entre s; as hars para todos los tablones del tabernculo."
 De estos tablones, veinte estarn en el lado del austro, hacia el medioda.
 Hars cuarenta basas de plata para debajo de los veinte tablones, dos basas para debajo de cada tabln, para las dos espigas,
 En el otro lado de la morada que mira al aquiln hars otros veinte tablones
 y cuarenta basas de plata, dos basas para debajo de cada tabln.
 Al lado que mira al occidente pondrs seis tablones,
 y otros dos en cada uno de los ngulos posteriores de la morada,
 unidos ambos de abajo arriba, de modo que cada dos vengan a hacer un tabln angular.
 Son, pues, entre todos ocho tablones con sus diecisis basas de plata.
 Hars tambin barras traveseras de madera de acacia, cinco para los tablones de un lado,
 cinco para los del otro y cinco para los tablones de la morada del lado que cierra el fondo a occidente.
 La barra travesera de en medio, que pasar por el medio de los tablones, se extender a todo lo largo de cada pared, desde el uno al otro extremo.
 Los tablones los recubrirs de oro, y hars de oro los anillos en que han de entrar las barras traveseras, y stas las recubrirs tambin de oro.
 Toda la morada la hars conforme al modelo que en la montaa te ha sido mostrado.
 Haz tambin un velo de lino torzal, de prpura violeta, prpura escarlata y carmes, entretejido en tejido plumario, figurando querubines.
 Le colgars de cuatro columnas de madera de acacia recubiertas de oro, provistas de corchetes de oro, y sus cuatro basas de plata.
 Colgars el velo de los corchetes, y all, detrs del velo, pondrs el arca del testimonio. El velo servir para separar el lugar santo del lugar santsimo.
 Pondrs sobre el arca del testimonio el propiciatorio, en el lugar santsimo.
 La mesa la pondrs delante del velo, y frente a la mesa, el candelabro. Este, del lado meridional de la morada; la mesa, del lado norte."
 Hars tambin para la entrada del habitculo un velo de lino torzal, prpura violeta, prpura escarlata, entretejido en tejido plumario.
 Para este velo hars cinco columnas de madera de acacia recubiertas de oro y con corchetes de oro, y fundirs para ellas cinco basas de bronce.
 Hars un altar de madera de acacia de cinco codos de largo y cinco de ancho, cuadrado, y tres codos de alto.
 A cada uno de sus cuatro ngulos pondrs un cuerno; saldrn del altar y los revestirs de bronce."
 Hars para el altar un vaso para recoger las cenizas, paleta, aspersorio e incensario; todos estos utensilios sern de bronce."
 Hars para l una rejilla de bronce en forma de malla y a los cuatro ngulos de la rejilla pondrs cuatro anillos de bronce.
 La colocars debajo de la corona del altar, a la mitad de la altura de ste.
 Hars para el altar barras de madera de acacia y las recubrirs de bronce.
 Pasarn por sus anillas y estarn a ambos lados del altar cuando hayan de transportarse.
 Lo hars hueco, en tableros, como en la montaa ha sido mostrado.
 Hars para la inorada un atrio. Del lado del medioda tendr el atrio cortinas de lino torzal en una extensin de cien codos a lo largo del lado
 y veinte columnas con sus basas de bronce. Los corchetes de las columnas y sus anillos sern de plata,
 Lo mismo en el lado del norte, tendr cortinas en un largo de cien codos, y veinte columnas con sus veinte basas de bronce. Los corchetes de las columnas y sus anillos sern de plata.
 Del lado del occidente tendr cortinas a lo largo de cincuenta codos, y diez columnas con sus diez basas.
 Del lado de oriente tendr tambin cincuenta codos,
 y en l habr cortinas a lo largo de quince codos desde un extremo
 y quince desde el otro, con tres columnas y tres basas en una parte y tres columnas y tres basas en la otra.
 Para la entrada del atrio habr un velo de veinte codos, de lino torzal en prpura violeta, prpura escarlata y carmes, entretejido en tejido plumario, que colgar de cuatro columnas con sus cuatro basas.
 Todas las columnas que cierran el atrio tendrn corchetes de plata y basas de bronce.
 Ser el atrio de cien codos de largo, cincuenta de ancho de ambos lados y cinco de alto, de lino torzal y basas de bronce.
 Todos los utensilios para el servicio de la morada, todos sus clavos y todos los clavos del atrio sern de bronce.
 Manda a los hijos de Israel que traigan aceite de olivas molidas para alimentar continuamente la lmpara.
 En el tabernculo de la reunin, del lado de ac del velo tendido delante del testimonio, Aarn y sus hijos las prepararn para que ardan de la noche a la maana en presencia de Yahv. Es ley perpetua para los hijos de Israel, de generacin en generacin.
 Y t haz que se acerque Aarn, tu hermano, con sus hijos, de en medio de los hijos de Israel, para que sean mis sacerdotes: Aarn, Nadab, Abi, Eleazar e Itamar, hijos de Aarn.
 Hars a Aarn, tu hermano, vestiduras sagradas para gloria y ornamento.
 Te servirs para ello de los hombres diestros que ha llenado el espritu de sabidura, y ellos harn las vestiduras de Aarn para consagrarle, para que ejerza mi sacerdocio.
 He aqu lo que han de hacer: un pectoral, un efod, una sobretnica, una tnica a cuadros, una tiara y un ceidor.
 Se emplearn para ellas oro y telas tejidas en jacinto, prpura y carmes y lino fino.
 El Efod le harn de oro e hilo torzal de lino, prpura violeta, prpura escarlata y carmes artsticamente entretejidos
 Tendr dos hombreras para unirse la una con la otra banda, dos por extremo, y as se unirn.
 El cinturn que llevar para ceirse ser del mismo tejido que l, de lino torzal, oro, prpura y violeta, prpura escarlata y carmes.
 Toma dos piedras de nice y graba en ella los nombres de los hijos de Israel,
 seis de ellos en una y seis en la otra, por el orden de su generacin,
 Las tallars como se tallan las piedras preciosas, y grabars los nombres de los hijos de Israel como se graban los sellos, y las engarzars en oro,
 y las pondrs en las hombreras del efod, una en cada una, para memoria de los hijos de Israel; y as llevar Aarn sus nombres sobre los hombros ante Yahv, para memoria."
 Hars tambin engarces de oro,
 y dos cadenillas de oro puro, a modo de cordn, y las fijars en los engarces.
 Hars un pectoral del juicio artsticamente trabajado, del mismo tejido del efod, de hilo torzal de lino, oro, prpura violeta, prpura escarlata y carmes.
 Ser cuadrado y doble, de un palmo de largo y uno de ancho.
 Lo guarnecers de pedrera en cuatro filas. En la primera fila pondrs una sardnica, un topacio y una esmeralda;"
 en la segunda, un rub, un zafiro y un diamante;"
 en la tercera, un palo, un gata y una amatista,
 y en la cuarta, un crislito, un nice y un jaspe. Todas estas piedras irn engarzadas en oro,
 doce en nmero, segn los nombres de los hijos de Israel. Como se graban los sellos, as se grabar en cada una el nombre de una de las doce tribus.
 Hars para el pectoral cadenillas de oro puro retorcidas a modo de cordn,
 y dos anillos de oro, que pondrs a dos de los extremos del pectoral;"
 pasarn los dos cordones de oro por los dos anillos fijados en los extremos del pectoral;"
 y fijars dos extremidades de los cordones a los engarces del pectoral, y las otras dos extremidades las unirs a los engarces de la parte anterior de las dos piedras de los hombros del efod.
 Hars otros dos anillos de oro, que pondrs a los dos extremos inferiores del pectoral, en el borde interior que se aplica al efod,
 y dos anillos de oro, que pondrs en la parte superior de las hombreras del efod, por delante, cerca de la unin, y por encima del cinturn del efod.
 Se unir el pectoral por sus anillos a los anillos del efod con una cinta de jacinto, para que quede el pectoral por encima del cinturn, sin poder separarse de l.
 As, cuando entre Aarn en el santuario, llevar sobre su corazn los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio, en memoria perpetua ante Yahv.
 Pondrs tambin en el pectoral del juicio los urim y los tummim para que estn sobre el corazn de Aarn cuando se presente ante Yahv, y lleve as constantemente sobre su corazn ante Yahv el juicio de los hijos de Israel.
 La tela de la sobretnica del efod la hars toda enteriza de jacinto.
 Tendr en medio una abertura para la cabeza, y esta abertura tendr todo en torno un refuerzo, tejido como el que llevan las orlas de los vestidos para que no se rompan.
 En la parte inferior pondrs granadas de jacinto, de prpura y de carmes, alternando con campanillas de oro, todo en derredor;"
 una campanilla de oro y una granada sobre la orla de la vestidura todo en torno
 Aarn se revestir de ella para su ministerio, para que se haga or el sonido de las campanillas cuando entre y salga del santuario de Yahv y no muera.
 Hars una lmina de oro puro y grabars en ella como se graban los sellos: Santidad de Yahv.
 La sujetars con una cinta de jacinto a la tiara por delante.
 Estar sobre la frente de Aarn, y Aarn llevar las faltas cometidas en todo lo santo que consagren los hijos de Israel en toda suerte de santas ofrendas; estar constantemente sobre la frente de Aarn ante Yahv para que hallen gracia ante l.
 La tnica la hars de lino, y una tiara tambin de lino, y un cinturn de varios colores.
 Para los hijos de Aarn hars tnicas, cinturones y tiaras para gloria y ornamento.
 De estas vestiduras revestirs a Aarn, tu hermano, y a sus hijos. Los ungirs, les llenars las manos y los santificars para que me sirvan de sacerdotes.
 Hazles calzones de lino para cubrir su desnudez, que lleguen desde la cintura hasta los muslos.
 Los llevarn Aarn y sus hijos cuando entren en el tabernculo de la reunin y cuando se acerquen al altar para servir en el santuario; as no incurrirn en falta y no morirn. Es ley perpetua sta para Aarn y para sus descendientes despus de l.
 He aqu lo que has de hacer para consagrar los sacerdotes a mi servicio: tomars de entre el ganado un novillo y dos carneros, todos sin tacha;"
 panes cimos, tortas cimas amasadas en aceite y frisuelos cimos untados con aceite, todo hecho de flor de harina de trigo;"
 y lo pondrs en un cestillo, y lo presentars as al tiempo de la presentacin del novillo y de los dos carneros.
 Haz a Aarn y a sus hijos avanzar a la entrada del tabernculo de la reunin y lvalos con agua.
 Despus, tomando las vestiduras, viste a Aarn la tnica, la sobretnica, el efod y el pectoral y cele el efod con el cinturn.
 Pon sobre su cabeza la tiara, y en la tiara la lmina de la santidad.
 Toma el leo de unciones, derrmalo sobre la cabeza y ngele.
 Haz que se acerquen sus hijos, y les revistes las tnicas,
 los cies con los cinturones y les pones las tiaras. A ellos corresponder el sacerdocio por ley perpetua. T instituirs a Aarn y a sus hijos.
 Trae luego el novillo ante el tabernculo de la reunin, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo.
 Degella el novillo ante Yahv, a la entrada del tabernculo de la reunin;"
 toma la sangre del novillo, y con tu dedo unta de ella los cuernos del altar y la derramas al pie del altar,
 Toma todo el sebo que cubre las entraas, la redecilla del hgado y los dos rones con el sebo que los envuelve, y lo quemas todo en el altar.
 La carne del novillo, la piel y los excrementos los quemars fuera del campamento. Este es el sacrificio por el pecado.
 Tomars luego uno de los carneros, y Aarn y sus hijos pondrn sus manos sobre la cabeza de aqul.
 Degella el carnero y riega con su sangre el altar todo en derredor.
 Descuartiza el carnero, y, lavando las entraas y las patas, las pones sobre los otros trozos y la cabeza,
 y lo quemars todo sobre el altar. Es el holocausto a Yahv de suave olor, el sacrificio a Yahv por el fuego.
 Toma luego el otro carnero, y Aarn y sus hijos le pondrn sus manos sobre la cabeza.
 Degella el carnero y, tomando su sangre, unta de l el lbulo de la oreja derecha de Aarn y el lbulo de la oreja derecha de sus hijos, el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y regars de sangre el altar todo en derredor.
 Toma de la sangre que habr sobre el altar, y el leo de la uncin, y asperge y unge a Aarn y sus vestiduras, y as ser consagrado l y sus vestiduras, sus hijos y sus vestiduras.
 Toma el sebo del carnero, la cola, el sebo que cubre las entraas, la redecilla del hgado, los dos rones con el sebo que los envuelve y la pata derecha, pues este carnero es carnero de inauguracin.
 Tambin el cestillo de cimos puesto ante Yahv; toma un pan, una torta y un frisuelo,"
 y pon todo esto en las palmas de las manos de Aarn y de sus hijos, y haz que las agiten como ofrenda agitada ante Yahv.
 Luego los tomars de sus manos y los quemars en el altar, encima del holocausto, en suave olor ante Yahv, para ofrecrselo.
 Tomars el medio pecho del carnero de inauguracin, que sera de Aarn, y lo agitars como ofrenda agitada ante Yahv; sta ser su parte.
 Santificars el otro medio de agitacin y el brazuelo de elevacin que han sido agitados y elevados del carnero de inauguracin, lo que cede en favor de Aarn y de sus hijos, y sa ser la parte de Aarn y de sus hijos.
 Esa ser la parte de Aarn y de sus hijos por ley perpetua, que guardarn los hijos de Israel, pues es ofrenda de elevacin, y, en los sacrificios eucarsticos de los hijos de Israel, la ofrenda de elevacin es de Yahv.
 Las vestiduras sagradas que usar Aarn sern despus de l las de sus hijos; con ellas sern ungidos y con ellas se les llenarn las manos."
 Siete das las llevar el que de sus hijos sea sacerdote en lugar suyo y entre en el tabernculo de la reunin para ministrar en el santuario.
 Tomars la carne del carnero de inauguracin y la hars cocer en lugar santo.
 Aarn y sus hijos comern a la entrada del tabernculo de la reunin la carne del carnero y los cimos del cestillo.
 Comern lo que ha servido para su expiacin, para llenarles las manos y consagrarles. No comer de ello ningn extrao, porque son cosas santas.
 Si algo queda de las carnes de la consagracin o de los panes para el da siguiente, lo quemarn y no se comer, porque es cosa santa.
 Cumplirs, respecto de Aarn y de sus hijos, todo cuanto te he mandado.
 Durante siete das los consagrars, y cada da ofrecers el novillo en sacrificio por el pecado sobre el altar, para expiacin, y le ungirs y le santificars.
 Durante siete das expiars el altar y lo santificars, y el altar ser santsimo, y cuanto a l toque ser santo.
 He aqu lo que sobre el altar ofrecers: dos corderos primales cada da perpetuamente,
 uno por la maana, el otro entre dos luces;"
 con el primero ofrecers un dcimo de flor de harina amasado con un cuarto de hin de aceite de oliva machacada y una libacin de un cuarto de hin de vino.
 El segundo cordero lo ofrecers entre dos luces, con una ofrenda y una libacin iguales a las de la maana, en olor de suavidad;"
 es sacrificio por el fuego a Yahv, holocausto perpetuo en vuestras generaciones, a la entrada del tabernculo de la reunin, ante Yahv, all donde me har presente para hablarte.
 All me har yo presente a los hijos de Israel y ser consagrado por mi gloria.
 Yo consagrar el tabernculo de la reunin y el altar, y consagrar a Aarn y a sus hijos para que sean sacerdotes a mi servicio.
 Habitar en medio de los hijos de Israel y ser su Dios.
 Conocern que yo, Yahv, soy su Dios, que los he sacado de la tierra de Egipto para habitar entre ellos; yo, Yahv, su Dios.
 Hars tambin un altar para quemar en l incienso. Lo hars de madera de acacia,
 de un codo de largo, un codo de ancho, cuadrado, y de dos de alto. Sus cuernos harn un cuerpo con l.
 Lo revestirs de oro puro por arriba, por los lados todo en torno y los cuernos, y hars todo en derredor una moldura de oro.
 Hars para l dos anillos de oro para cada dos de sus lados, y los pondrs debajo de la moldura a ambos lados, para las barras con que pueda transportarse.
 Las barras sern de madera de acacia y las revestirs de oro.
 Colocars el altar delante del velo que oculta el arca del testimonio y el propiciatorio que est sobre el testimonio, all donde yo he de encontrarme contigo.
 Aarn quemar en l incienso; lo quemar todas las maanas al preparar las lmparas,"
 y entre dos luces cuando las ponga en el candelabro. As se quemar el incienso ante Yahv perpetuamente entre vuestros descendientes.
 No ofreceris sobre el altar ningn perfume profano, ni holocaustos, ni ofrendas, ni derramaris sobre l ninguna libacin;"
 Aarn har la expiacin sobre los cuernos del altar, una vez por ao, con la sangre de la vctima expiatoria; y la expiacin la har una vez por ao de generacin en generacin. Este altar es santsimo de Yahv.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Cuando enumeres a los hijos de Israel para hacer el censo, cada uno ofrecer a Yahv un rescate por su vida, para que no sean heridos de plaga alguna al ser empadronados.
 Lo que dar cada uno de los que han de comprender el censo ser medio siclo del peso del siclo del santuario, que es de veinte geras; medio siclo ser el don a Yahv."
 Todo hombre comprendido en el censo de veinte aos para arriba har ese don a Yahv;"
 ni el rico dar ms ni el pobre menos del medio siclo para pagar el don a Yahv como rescate de vuestras vidas.
 T recibirs de los hijos de Israel este rescate y lo aplicars al servicio del tabernculo de la reunin; ser para los hijos de Israel memoria ante Yahv en rescate de sus vidas.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Haz un piln de bronce con su base de bronce para las abluciones. Lo pondrs entre el tabernculo de la reunin y el altar, y pondrs agua en l,
 de la que tornarn Aarn y sus hijos para lavarse las manos y los pies.
 Con esta agua se lavarn para que no mueran cuando entren en el tabernculo de la reunin, cuando se acerquen al altar para el ministerio, para quemar un sacrificio a Yahv.
 Se lavarn pies y manos, y as no morirn. Esta ser ley perpetua para ellos, para Aarn y su descendencia de generacin en generacin.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Toma aromas, quinientos siclos de mirra virgen; la mitad, es decir, doscientos cincuenta siclos, de cinamomo aromtico, y doscientos cincuenta siclos de caa aromtica;"
 quinientos siclos de casia, segn el peso del siclo del santuario, y un hin de aceite de oliva.
 Con esto hars el leo de la santa uncin, y un perfume compuesto con arreglo al arte de la perfumera, que ser el leo para la uncin sagrada
 Con l ungirs el tabernculo de la reunin, el arca del testimonio,
 la mesa con todos sus utensilios, el candelero con sus utensilios, el altar del incienso,
 el altar de los holocaustos con sus utensilios y el piln con su base.
 As los consagrars, y sern santsimos; cuanto tocare ser santo."
 Con l ungirs a Aarn y a sus hijos y los consagrars para mi servicio como sacerdotes.
 Hablars as a los hijos de Israel. Ese ser el leo de la uncin sagrada para m de generacin en generacin.
 No se derramar sobre cuerpo de hombre alguno ni haris parecido a l de la misma composicin; ser cosa consagrada, y como cosa sagrada la miraris."
 Cualquiera que haga otro semejante o de l diere a un profano, ser borrado de en medio de mi pueblo.
 Yahv dijo a Moiss: Toma aromas, estacte, ua aromtica, glbano e incienso pursimo. Aromas e incienso entrarn por cantidades iguales,
 y hars con ellos el timiama, compuesto segn el arte de perfumera, salado, puro, santo.
 Lo pulverizars y lo pondrs delante del testimonio en el tabernculo de la reunin, donde he de encontrarme yo contigo. Ser para vosotros cosa santsima el perfume que hagas
 y nadie har para s otro de la misma composicin; lo mirars como cosa sagrada, perteneciente a Yahv."
 Cualquiera que haga otro semejante para aspirar su aroma ser borrado de en medio de su pueblo.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Sabrs que yo llamo por su nombre a Besalel, hijo de Uri, hijo de Jur, de la tribu de Jud.
 Le he llenado del espritu de Dios, de sabidura, de entendimiento y de ciencia en toda clase de obras,
 para proyectar obras artsticas, para labrar el oro, la plata y el bronce,
 para tallar piedras y engastarlas, para tallar la madera y ejecutar trabajos de toda suerte.
 Le asocio Odolas, hijo de Ajisemec, de la tribu de Dan. He puesto la sabidura en el corazn de todos los hombres hbiles para que ejecuten todo lo que te he mandado hacer:
 el tabernculo de la reunin, el arca del testimonio, el propiciatorio de encima y todos los muebles del tabernculo,
 la mesa con sus utensilios, el candelabro de oro con sus utensilios, el altar de los perfumes,
 el altar de los holocaustos con sus utensilios, el piln con su base;"
 las vestiduras sagradas para Aarn y sus hijos, para ejercer los ministerios sacerdotales;"
 el leo de uncin y el timiama aromtico para el santuario. Cuanto yo te he mandado hacer, ellos lo harn.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: No dejis de guardar mis sbados, porque el sbado es entre m y vosotros una seal para vuestras generaciones, para que sepis que soy yo, Yahv, el que os santifico.
 Guardaris el sbado, porque es cosa santa. El que lo profane ser castigado con la muerte; el que en l trabaje ser borrado de en medio de su pueblo."
 Se trabajar seis das, pero el da sptimo ser da de descanso completo, dedicado a Yahv. El que trabaje en sbado ser castigado con la muerte.
 Los hijos de Israel guardarn el sbado y lo celebrarn por sus generaciones y sus descendientes, como alianza perpetua;"
 ser entre mi y ellos una seal perpetua, pues en seis das hizo Yahv los cielos y la tierra, y el sptimo da ces en su obra y tom aliento.
 Cuando hubo acabado Yahv de hablar a Moiss en la montaa del Sina, le dio las dos tablas del testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.
 El pueblo, viendo que Moiss tardaba en bajar de la montaa, se reuni en torno de Aarn y dijo: Nada, haznos un dios que vaya delante de nosotros. Porque ese Moiss, ese hombre que nos ha sacado de Egipto, no sabemos qu ha sido de l.
 Aarn les dijo: Tomad los arillos de oro que tengan en sus orejas vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestras hijas, y tradmelos.
 Todos se quitaron los arillos de oro que llevaban en las orejas y se los trajeron a Aarn.
 El los recibi de sus manos, hizo un molde, y en l un becerro fundido, y ellos dijeron: Israel, ah tienes a tu dios, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.
 Al ver eso Aarn, alz un altar ante la imagen y clam: Maana habr fiesta en honor de Yahv.
 Al da siguiente, levantndose de maana, ofrecieron holocaustos y sacrificios eucarsticos, y el pueblo se sent luego a comer y a beber, y se levantaron despus para danzar.
 Yahv dijo entonces a Moiss: Ve, baja, que tu pueblo, el que t has sacado de la tierra de Egipto, ha prevaricado.
 Bien pronto se han desviado del camino que les prescrib. Se han hecho un becerro fundido y se han prosternado ante l, diciendo: Israel, ah tienes a tu dios, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.
 Yahv dijo a Moiss: Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.
 Djame, pues, que se desfogue contra ellos mi clera y los consuma. Yo te har a ti una gran nacin.
 Moiss implor a Yahv, su Dios, y le dijo: Por qu, oh Yahv!, vas a desfogar tu clera contra tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y brazo fuerte?
 Por qu habrn de poder decir los egipcios: Para mal suyo los sac de la tierra de Egipto, para hacerlos perecer en las montaas y para exterminarlos de sobre la tierra? Apaga tu clera y perdona la iniquidad de tu pueblo.
 Acurdate de Abraham, Isaac y Jacob, tus siervos, a los cuales, jurando por tu nombre, dijiste: Yo multiplicar vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda la tierra de que os he hablado se la dar a vuestros descendientes en eterna posesin.
 Y se arrepinti Yahv del mal que haba dicho hara a su pueblo.
 Volvise Moiss y baj de la montaa, llevando en sus manos las dos tablas del testimonio, que estaban escritas de ambos lados, por una y por otra cara.
 Eran obra de Dios, lo mismo que la escritura grabada sobre las tablas.
 Josu oy el ruido que el pueblo haca lanzando gritos, y dijo a Moiss: En el campamento resuena ruido de batalla.
 Moiss respondi: No son gritos de victoria ni gritos de derrota; oigo la voz de los que cantan.
 Cuando estuvo cerca del campamento, vio el becerro y las danzas y, encendido en clera, tir las tablas y las rompi al pie de la montaa.
 Tom el becerro que haban hecho y lo quem, desmenuzndolo hasta reducirlo a polvo, que mezcl con agua, hacindosela beber a los hijos de Israel.
 Moiss dijo a Aarn: Qu te ha hecho este pueblo para que t hayas echado sobre l tan gran pecado?
 Aarn respondi: Que no se encienda la clera de mi seor. T mismo sabes cuan inclinado al mal es este pueblo.
 Me dijeron: Haznos un dios que marche delante de nosotros, porque ese Moiss, ese hombre que nos sac de la tierra de Egipto, no sabemos qu ha sido de l.
 Yo les dije: Que los que tienen oro se despojen de l. Me lo dieron, lo ech al fuego, y de l sali este becerro.
 Moiss, viendo que el pueblo estaba sin freno, pues se lo haba quitado Aarn, hacindole objeto de burla para sus adversarios,
 se puso a la entrada del campamento y grit: A m los de Yahv! Y todos los hijos de Lev se reunieron en torno de l.
 Y l les dijo: As habla Yahv, Dios de Israel: Case cada uno su espada sobre su muslo, pasad y repasad el campamento de la una a la otra puerta, y mate cada uno a su hermano, a su amigo, a su deudo.
 Hicieron los hijos de Lev lo que mandaba Moiss, y perecieron aquel da unos tres mil del pueblo,
 Moiss les dijo: Hoy habis llenado vuestras manos a Yahv, hacindole cada uno oblacin del hijo y del hermano; por ello recibiris hoy bendicin.
 Al da siguiente dijo Moiss al pueblo: Habis cometido un gran pecado. Yo ahora voy a subir a Yahv, a ver si os alcanzo el perdn.
 Volvise Moiss a Yahv y le dijo: Oh, este pueblo ha cometido un gran pecado I Se han hecho un dios de oro.
 Pero perdnales su pecado o brrame de tu libro, del que t tienes escrito.
 Yahv dijo a Moiss: A l, que ha pecado contra m, es al que borrar de mi libro.
 Ve ahora y conduce al pueblo a donde yo te he dicho. Mi ngel marchar delante de ti; pero, cuando llegue el da de mi visitacin, yo los castigar por su pecado.
 Y castig Yahv al pueblo por el becerro de oro que les hizo Aarn.
 Habl Yahv a Moiss y le dijo: Anda, subid ya de aqu t y el pueblo que has sacado de Egipto, e id a la tierra que con jurament promet a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia se la dar.
 Yo mandar delante de ti un ngel, que arrojar al cananeo, al amorreo, al jeteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo.
 Sube a la tierra que mana leche y miel, pero yo no subir en medio de ti, porque eres un pueblo de dura cerviz, no sea que te destruya en el camino.
 Al or estas duras palabras, el pueblo se acongoj, y ya nadie se visti sus galas.
 Entonces dijo Yahv a Moiss: Di a los hijos de Israel: Sois un pueblo de dura cerviz; si un solo instante subiera con vosotros, os aniquilara. Depon, pues, tus galas, y ya sabr yo lo que he de hacer.
 Los hijos de Israel se despojaron de sus galas a partir del monte Horeb.
 Moiss tom la tienda y la puso fuera del campamento, a alguna distancia; le dio el nombre de tienda de reunin, y todo el que buscaba a Yahv, iba a la tienda de reunin, que estaba fuera del campamento."
 Cuando Moiss se diriga a la tienda, se levantaba el pueblo todo, estndose todos a la puerta de sus tiendas, y seguan con sus ojos a Moiss hasta que este entraba en la tienda.
 Una vez que entraba en ella Moiss, bajaba la columna de nube y se paraba a la entrada de la tienda, y Yahv hablaba con Moiss.
 Todo el pueblo, al ver la columna de nube parada ante la tienda, se alzaba y se prosternaba a la entrada de sus tiendas.
 Yahv hablaba a Moiss cara a cara, como habla un hombre a su amigo. Luego volva Moiss al campamento, pero su ministro, el joven Josu, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.
 Moiss dijo a Yahv: T me dices: Haz subir a este pueblo, pero no me das a saber a quin mandars conmigo, a pesar de que me has dicho: Te conozco por tu nombre y has hallado gracia a mis ojos.
 Si, pues, en verdad he hallado gracia a tus ojos, dame a conocer el camino, para que yo, conocindolo, vea que he hallado gracia a tus ojos Considera que este pueblo es tu pueblo.
 Yahv le respondi: Ir yo mismo contigo y te dar descanso.
 Moiss aadi: Si no vienes t delante, no nos saques de este lugar,
 pues en qu vamos a conocer yo y tu pueblo que hemos hallado gracia a tus ojos sino en que marches con nosotros, y nos gloriemos yo y tu pueblo entre todos los pueblos que habitan sobre la tierra?
 Dijo Yahv a Moiss: Tambin a eso que me pides accedo, pues has hallado gracia a mis ojos y te conozco por tu nombre. Yo mismo ir delante de ti y te guiar.
 Moiss le dijo: Mustrame tu gloria;"
 y Yahv respondi: Yo har pasar ante ti toda mi bondad y pronunciar ante ti mi nombre, Yahv, pues yo hago gracia a quien hago gracia y tengo misericordia de quien tengo misericordia; pero mi faz no podrs verla, porque no puede hombre verla y vivir.
 y aadi: Ah en ese lugar te pondrs conmigo sobre la roca.
 Cuando pase mi gloria, yo te meter en el hueco de la roca,
 y te cubrir con mi mano mientras paso;"
 luego retirar mi mano y me vers las espaldas; pero mi faz no la vers.
 Yahv dijo a Moiss: Haz dos tablas de piedra como las primeras, y escribir en ellas lo que tenan las primeras, que rompiste,
 y est pronto para maana subir temprano y presentarte a m en la cumbre del monte.
 Que no suba nadie contigo, ni parezca nadie en ninguna parte de la montaa, ni oveja ni buey paste junto a la montaa.
 Moiss tall dos piedras como las dos primeras y, levantndose muy temprano, subi a la montaa del Sina, como se lo haba mandado Yahv, llevando en sus manos las dos tablas de piedra.
 Yahv descendi en la nube y, ponindose all junto a l, pronunci el nombre de Yahv,
 y, pasando delante de l, exclam: Yahv, Yahv; Dios misericordioso y clemente, tardo a la ira, rico en misericordia y fiel,"
 que mantiene su gracia por mil generaciones, y perdona la iniquidad, la rebelin y el pecado, pero no los deja impunes, y castiga la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generacin.
 Moiss se ech en seguida a tierra, y, prosternndose,
 dijo: Seor, si he hallado gracia a tus ojos, dgnate, Seor, marchar en medio de nosotros, porque este pueblo es de dura cerviz; perdona nuestras iniquidades y nuestros pecados y tmalos por heredad tuya.
 Yahv respondi: He aqu que yo voy a pactar alianza. Yo har ante todo tu pueblo prodigios cuales no se han hecho jams en ninguna tierra ni en ninguna nacin, para que el pueblo que te rodea vea la obra de Dios, porque he de hacer cosas terribles.
 Atiende bien a lo que te mando hoy: Yo arrojar ante ti al amorreo, al cananeo, al jeteo, al fereceo, al jeveo y al jebuseo.
 Gurdate de pactar con los habitantes de la tierra contra la cual vas, pues sera para vosotros la ruina.
 Derribad sus altares, romped sus cipos y destrozad sus aseras.
 No adores otro Dios que yo, porque Yahv se llama celoso, es un Dios celoso.
 No pactes con los habitantes de esa tierra, no sea que al prostituirse ellos ante sus dioses, ofrecindoles sacrificios, te inviten, y comas de sus sacrificios,
 y tomes a sus hijas para tus hijos, y sus hijas, al prostituirse ante sus dioses, arrastren a tus hijos a prostituirse tambin ellos ante sus dioses.
 No te hars dioses de metal fundido.
 Guardars la fiesta de los zimos; durante siete das comers pan zimo, como te lo he mandado, en el tiempo sealado, en el mes de Abib, pues en este mes saliste de Egipto."
 Todo primognito es mo. De todos los animales, de bueyes, de ovejas, mo es.
 El primognito del asno lo redimirs con una oveja, y si no le redimes a precio, lo desnucars. Redimirs al primognito de tus hijos y no te presentars a m con las manos vacas.
 Seis das trabajars; el sptimo descansars; no arars en l ni recolectars."
 Celebrars la fiesta de las semanas, la de las primicias de la recoleccin del trigo, y la solemnidad de la recoleccin al fin del ao.
 Tres veces al ao se prosternarn ante el Seor, Yahv, Dios de Israel, todos los varones;"
 pues yo arrojar de ante ti a las gentes y dilatar tus fronteras, y nadie insidiar tu tierra mientras subas para presentarte ante Yahv, tu Dios, tres veces al ao.
 No asociars a pan fermentado la sangre de la vctima, y el sacrificio de la fiesta de la Pascua no lo guardars durante la noche hasta el siguiente da.
 Llevars a la casa de Yahv, tu Dios, las primicias de los frutos de tu suelo. No cocers un cabrito en la leche de su madre.
 Yahv dijo a Moiss: Escribe estas palabras, segn las cuales hago alianza contigo y con Israel.
 Estuvo Moiss all cuarenta das y cuarenta noches, sin comer y sin beber, y escribi Yahv en las tablas los diez mandamientos de la Ley.
 Cuando baj Moiss de la montaa del Sina, traa en sus manos las dos tablas del testimonio, y no saba que su faz se haba hecho radiante desde que haba estado hablando con Yahv.
 Aarn y todos los hijos de Israel, al ver cmo resplandeca la faz de Moiss, tuvieron miedo de acercarse a l.
 Llamlos Moiss, y Aarn y los jefes de la asamblea volvieron y se acercaron, y l les habl.
 Acercronse luego todos los hijos de Israel, y l les comunic todo lo que les haba mandado Yahv en la montaa del Sina.
 Cuando Moiss hubo acabado de hablar, se puso un velo sobre el rostro.
 Al entrar Moiss ante Yahv para hablar con l, se quitaba el velo hasta que sala; despus sala a decir a los hijos de Israel lo que se le haba mandado."
 Los hijos de Israel vean la radiante faz de Moiss, y Moiss volva despus a cubrir su rostro con el velo, hasta que entraba de nuevo a hablar con Yahv.
 Convoc Moiss la asamblea de todo Israel, y les dijo: He aqu lo que Yahv ha mandado hacer:
 Seis das trabajaris, pero el sptimo ser para vosotros santo, da de descanso, consagrado a Yahv. El que en ese da haga un trabajo cualquiera, ser castigado con la muerte.
 El sbado no encenderis la lumbre en ninguna de vuestras moradas.
 Moiss habl a toda la asamblea de los hijos de Israel, y les dijo: He aqu lo que ha mandado Yahv:
 Tomad de vuestros bienes para hacer ofrenda a Yahv. Ofrezcan todos voluntariamente una ofrenda de oro, plata, bronces,
 jacinto, prpura, carmes, lino, pelo de cabr,
 pieles de tejn teidas de rojo y teidas de jacinto, madera de acacia,
 aceite para el candelabro, aromas para el leo de la uncin y para el timiama,
 piedras de nice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
 Cuantos de vosotros seis hbiles, vengan para ejecutar todo lo que Yahv ha mandado:
 el habitculo con su tabernculo, su cubierta, sus anillos, sus tablones, sus travesanos, sus columnas y sus basas;"
 el arca y sus .barras; el propiciatorio y el velo de separacin;"
 la mesa con sus barras y los panes de la proposicin;"
 el candelabro con sus utensilios, sus lmparas y el aceite para el candelabro;"
 el altar del timiama y sus barras; el leo de uncin y el timiama aromtico; la cortina de la puerta de entrada al habitculo;"
 el altar de los holocaustos, su rejilla de bronce, sus barras y todos sus utensilios; la pila y su base;"
 las cortinas del atrio, sus columnas, sus basas y la cortina para la puerta del atrio;"
 los clavos del habitculo y del atrio y sus cuerdas;"
 las vestiduras sagradas para el servicio del santuario, las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarn y las vestiduras de sus hijos para los ministerios sacerdotales.
 Una vez que la asamblea de Israel sali de la presencia de Moiss, vinieron todos los de corazn generoso,
 y todos aquellos a quienes impulsaba su nimo a ofrecer dones a Yahv para la obra del tabernculo del testimonio y todo cuanto para el culto y las vestiduras sagradas era necesario.
 Vinieron hombres y mujeres, y todos los de nimo dispuesto ofrecieron pendientes, arillos, anillos, cadenas, brazaletes y toda suerte de objetos de oro, presentando cada uno la ofrenda de oro que dedicaba a Yahv.
 Cuantos tenan jacinto, prpura, carmes, lino, pelo de cabra y pieles de carnero teidas de rojo y pieles de tejn, las trajeron.
 Los que tenan plata o bronce se lo trajeron a Yahv. Lo mismo hicieron los que tenan madera de acacia para los objetos destinados al culto.
 Todas las mujeres que tenan habilidad para ello hilaron con sus manos lino, y trajeron su labor, el jacinto, la prpura, el carmes, el lino.
 Todas las mujeres bien dispuestas y que tenan habilidad para ello, hilaron pelo de cabra.
 Los principales del pueblo trajeron piedras de nice y piedras de engaste para el efod y el pectoral;"
 aromas y aceite para el candelabro, para el leo de uncin y para el timiama.
 Todos los hijos de Israel, hombres y mujeres, de corazn bien dispuesto, para contribuir a la obra que Yahv haba mandado hacer a Moiss, trajeron a Yahv ofrendas voluntarias.
 Moiss dijo a los hijos de Israel: Sabed que Yahv ha elegido a Besalel, hijo de Ur, hijo de Jur, de la tribu de Jud.
 El le ha llenado del espritu de Dios, de sabidura, de entendimiento y de ciencia para toda suerte de obras,
 para proyectar, para trabajar el oro, la plata y el bronce;"
 para grabar piedras y engastarlas, para tallar la madera y hacer toda clase de obras de arte.
 E1 ha puesto en su corazn el don de la enseanza, as como en el de Oliab, hijo de Ajisemec, de la tribu de Dan.
 Los ha llenado de inteligencia para ejecutar toda obra de escultura de arte, para tejer en diversos dibujos el jacinto, la prpura, el carmes, el lino; para ejecutar toda suerte de trabajos y para proyectar combinaciones."
 Besalel, Oliab y todos los hombres hbiles, en cuyo corazn haba puesto Yahv inteligencia y se sentan impulsados en su corazn para trabajar en esta obra, hicieron lo destinado al servicio del santuario como Dios se lo haba mandado a Moiss.
 Llam Moiss a Besalel y a Oliab y a todos los hombres hbiles a quienes haba dado Yahv entendimiento y corazn dispuesto, a ponerse a la obra para realizarla,
 y ellos tomaron de Moiss los dones que los hijos de Israel haban trado para ejecutar las obras destinadas al servicio del santuario, y cada maana segua el pueblo trayendo a Moiss sus voluntarias ofrendas.
 Pero un da los que hacan las obras para el santuario dejaron el trabajo,
 y vinieron a decir a Moiss: El pueblo trae bastante ms de lo que se necesita para hacer lo que el Seor ha mandado.
 Y Moiss hizo publicar en el campamento que ninguno, hombre o mujer, trajera ya ms dones para el santuario, y se impidi al pueblo traer ms.
 Lo reunido bastaba y sobraba para todo lo que haba de hacerse.
 Los hombres hbiles, de los que trabajaron en la obra, hicieron el habitculo de diez cortinas de hilo torzal, de lino, jacinto, prpura y carmes, con querubines, en un artstico tejido.
 El largo de cada cortina era de veintiocho codos, y el ancho, de cuatro, todas de las mismas medidas.
 Unironse cinco de estas cortinas en un conjunto, y cinco en otro.
 Se pusieron los lazos del jacinto al borde de la cortina que terminaba el primer conjunto, y lo mismo se hizo al borde de la ltima cortina del segundo.
 Cincuenta lazos para la primera cortina y otros cincuenta para el borde de la segunda de la ltima del segundo conjunto, correspondiendo los lazos unos con otros.
 Se hicieron cincuenta garfios de oro, con los que se unan unas a otras las cortinas, de modo que el habitculo hiciera un solo conjunto.
 Se hicieron los tapices de pelo de cabra, para servir de tabernculo sobre el habitculo;"
 cada uno de treinta codos de largo y cuatro de ancho, todos de la misma medida.
 Se unieron estos tapices, cinco en una parte y seis en otra.
 Se pusieron cincuenta lazos en el borde de la cortina que terminaba una parte y cincuenta en el borde de la que terminaba la otra,
 y cincuenta garfios de bronce para unir las cortinas, de modo que formasen un todo.
 Se hizo para el tabernculo una cubierta de pieles de tejn teidas de rojo, y encima otra de pieles de carnero, teidas de jacinto.
 Hicironse los tablones para el habitculo; eran de madera de acacia, para ponerse de pie;"
 cada uno de diez codos de largo y codo y medio de ancho.
 Cada tabln tena dos espigas, cerca una de otra, y as se hicieron todos los tablones del habitculo.
 Se hicieron veinte tablones para el habitculo en el costado del medioda, hacia el sur.
 Se pusieron las cuarenta basas de plata debajo de los veinte tablones, dos para cada una, para sus dos espigas.
 Para el segundo costado, el del norte, se hicieron otros veinte tablones,
 con sus cuarenta basas de plata, dos para debajo de cada uno.
 Se hicieron seis tablones para el fondo del habitculo, al lado de occidente,
 y dos para los ngulos del habitculo en el fondo;"
 eran dobles desde la basa hasta arriba, junto al primer anillo; as se hicieron estos tablones para los dos ngulos."
 Haba, pues, ocho tablones con diecisis basas, dos bajo cada tabln.
 Se hicieron cinco travesanos de madera de acacia para los tablones de un costado del habitculo,
 cinco para los del otro costado y cinco para los del fondo del lado de occidente.
 El travesano de en medio se extenda a todo lo largo de los tablones del uno al otro extremo.
 Se revistieron de oro los tablones y se hicieron de oro los anillos por donde pasaban las barras traveseras, y se revistieron stas de oro.
 Se hizo el velo de jacinco, prpura, carmes e hilo de lino torzal, con querubines trazados en un artstico tejido.
 Se hicieron para l cuatro columnas de madera de acacia revestida de oro, con garfios de oro, y se fundieron para ellas cuatro basas de plata.
 Se hizo para la entrada del tabernculo un velo de jacinto, prpura, carmes e hilo torzal, en tejido de vario dibujo.
 Se hicieron para este velo cinco columnas con sus garfios, revistiendo de oro los capiteles y los anillos, siendo de bronce las cinco basas.
 Besalel hizo el arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, y uno y medio de ancho, y uno y medio de alto.
 La revisti de oro puro por dentro y por fuera e hizo en ella una moldura todo en derredor.
 Fundi para ella cuatro anillos de oro, ponindolos a sus cuatro pies, dos a un lado y dos al otro.
 Hizo las barras de acacia, y las revisti de oro,
 y pas las barras por los anillos de los lados para poder llevarla.
 Hizo el propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho;"
 y los dos querubines de oro, de oro batido, haciendo un cuerpo con los dos extremos del propiciatorio;"
 los dos querubines salan del propiciatorio mismo en sus dos extremos;"
 tenan las alas desplegadas hacia lo alto y cubran con ellas el propiciatorio, de cara el uno al otro, y con el rostro vuelto hacia el propiciatorio.
 Hizo la mesa de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, un codo de ancho y codo y medio de alto.
 La revisti de oro puro, e hizo la moldura todo en derredor.
 Hizo el reborde de oro, de un codo de alto, y en l una moldura de oro, todo en derredor.
 Fundi para la mesa cuatro anillos de oro y los puso a los cuatro pies de ella.
 Los anillos estaban cerca del reborde, y servan para recibir las barras con que transportarla.
 Hizo las barras de acacia y las revisti de oro; servan para llevar la mesa."
 Hizo todos los utensilios de la mesa, sus platos, sus cazoletas, sus copas y sus tazas para las libaciones, todo de oro puro.
 Hizo de oro puro el candelabro, con su pie y su tallo de oro batido; sus clices, sus globos y sus lirios hacan un cuerpo con l."
 De su tallo salan seis brazos, tres de un lado y tres de otro.
 Tena en el primer brazo tres clices de flor de almendro figurando un botn que se abre, y otros tres de la misma forma en el segundo brazo, y lo mismo en todos los seis brazos que salan del candelabro.
 En el talle del candelabro haba otros cuatro clices de flor de almendro figurando un botn que se abre,
 el primero en el arranque de los dos primeros brazos, el segundo en el arranque de los dos ltimos.
 Los brazos y sus clices hacan todos un cuerpo con el candelabro, y todo l era una sola masa de oro puro.
 Hizo siete lmparas con sus despabiladeras y su plato de oro, de oro puro todo.
 Se emple para hacer el candelabro y sus utensilios un talento de oro puro.
 Hizo el altar del timiama, de madera de acacia, de un codo de largo, un codo de ancho y dos codos de alto; sus cuernos hacan con l un solo cuerpo;"
 le revisti de oro puro por encima, por los lados, todo en derredor y los cuernos, y le adorn con una moldura de oro puro todo en derredor.
 Por debajo de la moldura coloc los anillos de oro a los dos ngulos, dos en cada lado, para recibir las barras que servan para transportarlo.
 Hizo las barras de madera de acacia y las revisti de oro.
 Hizo tambin el leo de la uncin y el timiama segn las reglas del arte de la perfumera.
 Hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia, de cinco codos de largo, cinco de ancho, cuadrado, y tres codos de alto.
 A los cuatro ngulos hizo los cuernos, formando con l un solo cuerpo, y los revisti de bronce.
 Hizo todos sus utensilios, los vasos para la ceniza, las palas, las bandejas, los tenedores y los braseros. Todos estos utensilios eran de bronce.
 Hizo para el altar una rejilla de bronce, a modo de malla, y la coloc debajo de la cornisa del altar, hacia la mitad de l, por debajo.
 Fundi cuatro anillos para las cuatro puntas de la rejilla de bronce, para recibir las barras.
 Hizo las barras de madera de acacia y las revisti de bronce,
 y pas las barras por los anillos a los dos lados del altar, para transportarlo. Lo hizo hueco, en tableros.
 Hizo el piln de bronce, con los espejos de las mujeres que velaban a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Hizo el atrio. Las cortinas del atrio para el lado del medioda eran de lino torzal y de cien codos de largo.
 Haba veinte columnas con sus veinte basas de bronce. Los garfios de las columnas y sus anillos eran de plata.
 Del lado del norte haba cien codos de cortina con veinte columnas y sus veinte basas de bronce. Los garfios de las columnas y los anillos eran de plata.
 Del lado de occidente haba cincuenta codos de cortina y diez columnas con sus diez basas. Los corchetes de las columnas y sus garfios eran de plata.
 En el lado de delante, al oriente, haba cincuenta codos;"
 quince codos de cortina de una parte y tres columnas con sus basas,
 y quince codos de cortina de la otra, con tres columnas y tres basas; una parte a un lado de la entrada del atrio, la otra al otro."
 Todas las cortinas que cerraban el atrio eran de hilo torzal de lino;"
 las basas de las columnas, de bronce; los garfios y los anillos, de plata, y los capiteles estaban revestidos de plata."
 La cortina de la entrada del atrio estaba tejida en vario dibujo, en hilo torzal, jacinto, prpura y carmes; era de veinte codos de largo y cinco de alto en lo ancho, segn la medida de las otras cortinas del atrio."
 Sus cuatro columnas y sus cuatro basas, de bronce; los garfios y los anillos, de plata, y los capiteles, revestidos de plata."
 Todos los clavos para el habitculo y el recinto del atrio eran de bronce.
 He aqu el cmputo de lo empleado para el habitculo; el habitculo del testimonio, hecho por los levitas de orden de Moiss y bajo la direccin de Itamar, hijo del sacerdote Aarn."
 Besalel, hijo de Ur, hijo de Jur, de la tribu de Jud, hizo cuanto Yahv haba mandado a Moiss,
 teniendo por ayudante a Oliab, hijo de Ajisemec, de la tribu de Dan, hbil escultor, dibujante, para tejido en varios dibujos en jacinto, prpura y carmes, de lino torzal.
 El total de oro empleado en la obra del santuario, producto de las ofrendas, veintinueve talentos con setecientos treinta siclos al peso del siclo del santuario.
 La plata de los de la asamblea que fueron incluidos en el censo se elev a cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos al peso del siclo del santuario.
 Era una beca por cabeza, medio siclo, segn el siclo del santuario, para cada hombre comprendido en el censo, de veinte aos para arriba, o sea, de seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
 Los cien talentos de plata se emplearon para fundir las basas del santuario, las del velo; cien talentos, un talento por basa."
 Con los mil setecientos setenta y cinco siclos se hicieron los garfios para las columnas y se revistieron los capiteles.
 El bronce ofrendado subi a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.
 De l se hicieron las basas de la entrada del tabernculo de la reunin, el altar de bronce, con su rejilla, y todos sus utensilios;"
 las basas del recinto del atrio y las de la puerta, y todas las otras piezas de bronce del habitculo y del recinto del atrio.
 Con el jacinto, la prpura y el carmes se hicieron tambin las vestiduras sagradas para el ministerio del santuario; las vestiduras sagradas de Aarn, como lo haba mandado Yahv:"
 el efod, de oro, hilo torzal de lino, jacinto, prpura y carmes en obra plumaria.
 Lamin el oro y cort las lminas en hilos para entretejerlos con el jacinto, la prpura y el carmes en obra plumaria;"
 las dos hombreras que unan una a la otra las dos bandas por dos extremos;"
 el cinturn del efod que ste lleva unido y es del mismo tejido, oro, jacinto, prpura y carmes.
 Tall dos piedras de nice, encerradas en dos cpsulas de oro, para el engaste, y con los nombres de los hijos de Israel grabados segn el arte de los grabadores de sellos;"
 y las puso a las hombreras del efod, para memoria de los hijos de Israel, como a Moiss se lo mand Yahv.
 Se hizo el pectoral, artsticamente trabajado, del mismo tejido del efod, oro, jacinto y prpura y carmes, en hilo torzal de lino.
 Era cuadrado y doble, de un palmo de largo y uno de ancho.
 Se le guarneci de cuatro filas de piedras; en la primera fila, una sardnice, un topacio y una esmeralda;"
 en la segunda, un rub, un zafiro y un diamante;"
 en la tercera, un palo, un gata y una amatista;"
 y en la cuarta, un crislito, una nice y un jaspe.
 Las piedras estaban engastadas en cpsulas de oro y correspondan a los nombres de los hijos de Israel, las doce segn sus nombres, grabados en ellas como se graban los sellos, un nombre en cada una.
 Se hicieron para el pectoral cadenillas de oro torcidas en forma de cordones;"
 dos cpsulas de oro y dos anillos de oro, y se pusieron los anillos a los extremos superiores del pectoral.
 Se pasaron los dos cordones de oro por los dos anillos de los extremos del pectoral a las dos cpsulas colocadas delante de las hombreras del efod.
 Se fijaron estos dos cordones a las dos cpsulas puestas en las hombreras del efod.
 Se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en los dos extremos inferiores del pectoral, a la parte baja del efod por de fuera;"
 se hicieron otros dos anillos de oro, que se pusieron en las dos hombreras del efod, abajo, en la parte delantera, cerca de la juntura, por encima del cinturn del efod,
 y fijaron el pectoral, unindose por sus anillos a los anillos del efod con una cinta de jacinto, para que se sostuviese el pectoral sobre la cintura del efod, sin separarse de l, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Se hizo la sobretnica del efod, toda de una pieza, tejida en jacinto.
 Tena en medio una abertura semejante a la de una cota y con un reborde todo en torno para que no se rasgase.
 Se pusieron en la orla inferior granadas de jacinto, de prpura y carmes, en hilo de lino torzal,
 y se hicieron las campanillas de oro puro, ponindolas entre las granadas en el borde inferior de la vestidura, todo en derredor,
 una campanilla y una granada, una campanilla y una granada, en el borde de la vestidura todo en derredor, para el ministerio, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 Se hicieron las tnicas de lino tejidas de Aarn y sus hijos;"
 las tiaras de lino para el ministerio; los calzones de hilo torzal de lino;"
 el cinturn de torzal de lino, jacinto, prpura y carmes en tejido plumario, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 Hicieron de oro puro la lmina, la diadema sagrada, y grabaron en ella, como se graban los sellos, Santidad de Yahv,
 y se la at como una cinta de jacinto a la tiara, arriba, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 As se acab toda la obra del habitculo y del tabernculo de la reunin, y los hijos de Israel hicieron todo lo que Yahv haba mandado a Moiss, as lo hicieron.
 Presentaron a Moiss el habitculo, el tabernculo y todos los objetos que hacan parte de ellos, los garfios, las tablas, los travesanos, las columnas, las basas,
 la cubierta de pieles de carnero teidas de rojo, la cubierta de pieles de tejn y el velo de separacin,
 el arca del testimonio con sus barras y el propiciatorio;"
 la mesa con todos sus utensilios, y los panes de la proposicin;"
 el candelabro de oro puro con sus lmparas; las lmparas que haban de ponerse en l; todos sus utensilios y el aceite para las lmparas;"
 el altar de oro, el leo de la uncin y el timiama; el velo para la entrada del tabernculo;"
 el altar de bronce y la rejilla de bronce, sus barras y todos sus utensilios; la pila con su base;"
 las cortinas del atrio, sus columnas, sus basas; la cortina de la entrada del atrio, sus cuerdas y sus clavos] y todos los utensilios para el servicio del habitculo, para el tabernculo de la reunin;"
 las vestiduras sagradas para el servicio del santuario, las del sacerdote Aarn y las de sus hijos para las funciones sacerdotales.
 Los hijos de Israel haban hecho todas sus obras conforme a lo que Yahv haba mandado a Moiss.
 Moiss lo examin todo, viendo lo que haban hecho, y todo lo haban hecho como Yahv se lo haba mandado, y Moiss los bendijo.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 El da primero del mes preparars el habitculo y el tabernculo de la reunin,
 y pondrs en l el arca del testimonio y la cubrirs con el velo;"
 llevars la mesa y dispondrs lo que en ella se ha de poner; llevars el candelabro y colocars en l las lmparas;"
 pondrs el altar de oro para el timiama delante del arca del testimonio, y el habitculo del tabernculo de la reunin.
 Pondrs el altar de los holocaustos delante de la entrada del tabernculo de la reunin.
 Pondrs la pila entre el tabernculo de la reunin y el altar y echars agua en ella:
 alzars el atrio en torno y pondrs la cortina a la entrada del atrio.
 Tomars leo de uncin, ungirs el habitculo y cuanto en l se contiene; lo consagrars con todos los utensilios, y ser santo;"
 ungirs el altar de los holocaustos y todos sus utensilios; consagrars el altar y ser santsimo;"
 ungirs la pila con su base y la consagrars.
 Hars avanzar a Aarn y a sus hijos cerca de la entrada del tabernculo y los lavars en el agua,
 y luego revestirs a Aarn de sus vestiduras sagradas, y ser sacerdote a mi servicio;"
 hars acercar a sus hijos y, despus de revestirlos de sus tnicas,
 los ungirs como ungiste al padre, y sern sacerdotes a mi servicio. Esta uncin los ungir sacerdotes perpetuamente entre sus descendientes.
 Moiss hizo todo lo que le ordenaba Yahv; como se lo orden, as lo hizo."
 El da primero del ao segundo fue alzado el tabernculo;"
 Moiss lo alz, puso los tablones, las barras, los travesanos, y alz las columnas;"
 extendi el tabernculo sobre el habitculo y puso por encima la cubierta del tabernculo, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 Tom el testimonio y lo puso dentro del arca, y puso las barras del arca, y encima de ella el propiciatorio.
 Llev el arca al habitculo, y, habiendo colocado el velo de separacin, ocult el arca del testimonio, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Puso la mesa en el tabernculo de la reunin al lado norte del habitculo, por fuera del velo,
 y dispuso en ella los panes, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Puso el candelabro en el tabernculo de la reunin, frente por frente de la mesa, al lado meridional del habitculo,
 y coloc en l las lmparas, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Puso el altar de oro en el tabernculo de la reunin, delante del velo,
 y quem sobre l el timiama, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Puso la cortina a la entrada del habitculo.
 Coloc el altar de los holocaustos a la entrada del habitculo, y ofreci el holocausto y la oblacin, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Puso el piln entre el tabernculo de la reunin y el altar, y ech agua en l para las abluciones;"
 Moiss, Aarn y sus hijos se lavaron en l las manos y pies.
 Siempre que entraban en el tabernculo de la reunin para acercarse al altar, se lavaban, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Alz el atrio en torno del habitculo y del altar, y puso la cortina a la entrada del atrio. As acab Moiss su obra.
 Entonces la nube cubri el tabernculo de la reunin, y la gloria de Yahv llen el habitculo.
 Moiss no pudo ya entrar en el tabernculo de la reunin, porque estaba encima la nube, y la gloria de Yahv llenaba el habitculo.
 Todo el tiempo que los hijos de Israel hicieron sus marchas, se ponan en movimiento cuando se alzaba la nube sobre el tabernculo;"
 y si la nube no se alzaba, no marchaban hasta el da que se alzaba.
 Pues la nube de Yahv se posaba durante el da sobre el tabernculo, y durante la noche la nube se haca gnea a la vista de todos los hijos de Israel, todo el tiempo que duraron sus marchas.
 Llam Yahv a Moiss y le habl desde el tabernculo de la reunin, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Quien de vosotros ofreciera a Yahv una ofrenda de reses, ofrecer ganado mayor o ganado menor.
 Si su ofrenda es de holocausto de ganado mayor, ser de un macho inmaculado; lo traer a la puerta del tabernculo del testimonio, para que sea grato a Yahv;"
 pondr su mano sobre la cabeza de la vctima, y ser aceptada sta para expiacin suya,
 e inmolar la res ante Yahv. Los sacerdotes, hijos de Aarn, llevarn la sangre y la derramarn en torno al altar que est a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Desollarn el holocausto y lo descuartizarn.
 Los hijos del sacerdote Aarn pondrn fuego en el altar y dispondrn la lea sobre el fuego,
 y ordenarn sobre ella los trozos con la cabeza y lo pegado al hgado,
 las entraas y las patas, lavadas antes en agua, y todo lo quemar el sacerdote sobre el altar. Es holocausto, ofrenda encendida de suave olor a Yahv.
 Si la ofrenda es de ganado menor, holocausto de oveja o de cabra, ofrecer un macho inmaculado,
 y lo inmolar al lado del altar que mira al norte ante Yahv; y los sacerdotes, hijos de Aarn, derramarn la sangre en torno del altar."
 Lo descuartizarn, y con la cabeza y el sebo lo dispondr el sacerdote sobre la lea encendida del altar.
 Las entraas y las patas se lavarn en agua, y todo lo quemar el sacerdote sobre el altar. Es holocausto, ofrenda encendida de suave olor a Yahv.
 Si la ofrenda a Yahv fuere un holocausto de aves, ofrecer trtolas o pichones.
 El sacerdote llevar la vctima al altar y, quitndole la cabeza, la quemar en el altar; la sangre la dejar correr sobre un lado del altar;"
 los intestinos con sus excrementos los tirar junto al altar, al lado de oriente, en el lugar donde se echa la ceniza.
 Le romper las alas, y sin separarlas del todo, el sacerdote la quemar sobre la lea encendida en el altar. Es holocausto, ofrenda encendida de suave olor a Yahv.
 Quien ofrezca a Yahv una oblacin de ofrenda incruenta, su oblacin ser de flor de harina, sobre la cual habr derramado aceite y pondr incienso.
 La llevar al sacerdote de los hijos de Aarn, quien, tornando un puado de harina con aceite y todo el incienso, lo quemar sobre el altar, como combustin, en memoria, en olor suave a Yahv.
 Lo que resta de la oblacin ser para Aarn y sus hijos, santsimo de las combustiones a Yahv.
 Si ofrecieres oblacin de cosas cocidas al horno, ser de pastas de flor de harina, sin levadura, amasadas con aceite o untadas con aceite, sin levadura.
 Si la oblacin fuera de frisuelos fritos en sartn, ser de flor de harina amasada con aceite, sin levadura;"
 la partirs en trozos y echars aceite encima; es una oblacin."
 Si la oblacin fuere de cosa cocida en la parrilla, ser de flor de harina amasada con aceite.
 Llevars la oblacin hecha de estas cosas a Yahv, y la entregars al sacerdote, quien la presentar ante el altar, y, al ofrecerla,
 tomar de la oblacin la memoria, y la quemar sobre el altar. Es sacrificio, ofrenda encendida en olor de suavidad a Yahv.
 El resto ser de Aarn y sus hijos, santsimo de las oblaciones a Yahv.
 Toda oblacin que ofrezcis a Yahv ha de ser sin levadura, pues nada fermentado ni que contenga miel ha de quemarse en el sacrificio a Yahv.
 Podris, s, presentarlo como ofrenda de primicias, pero no se pondr sobre el altar como ofrenda de suave olor.
 A toda oblacin que presentes, le pondrs sal; no dejars que a tu ofrenda le falte la sal de la alianza de Yahv; en todas tus ofrendas ofrecers sal."
 Si hicieres a Yahv una oblacin de primicias, la hars de espigas tostadas al fuego y hechas una pasta. As ofrecers la oblacin de tus primicias,
 y derramars aceite sobre ella, y pondrs encima incienso. Es una oblacin.
 De ella quemar el sacerdote el memorial, una parte de la pasta en aceite y todo el incienso. Es combustin de Yahv.
 Quien ofreciere un sacrificio pacfico, si lo ofreciere de ganado mayor, macho o hembra, sin defecto lo ofrecer a Yahv.
 Pondr la mano sobre la cabeza de la vctima y la degollar a la entrada del tabernculo de la reunin; y los sacerdotes, hijos de Aarn, derramarn la sangre en torno del altar."
 De este sacrificio pacfico ofrecer a Yahv en combustin el sebo que envuelve las entraas y cuanto hay sobre ellas,
 los dos rones, con el sebo que los recubre, y el que hay entre los rones y los lomos, y el que hay en el hgado sobre los rones,
 y lo quemarn los hijos de Aarn en el altar, encima del holocausto puesto sobre la lea encendida. Es sacrificio de combustin de suave olor a Yahv.
 Si lo que ofrece es ganado menor, macho o hembra, en sacrificio pacfico a Yahv, lo ofrecer inmaculado.
 Si es cordero, lo presentar ante Yahv,
 pondr su mano sobre la cabeza de la vctima y la degollar ante el tabernculo de la reunin. Los hijos de Aarn derramarn la sangre en torno del altar.
 De este sacrificio pacfico ofrecern a Yahv en combustin la cola toda entera, que se cortar desde la rahadilla; el sebo que envuelve las entraas y cuanto hay sobre ellas,"
 los dos rones, el sebo que lo recubre y el que hay entre ellos y los lomos, y la redecilla del hgado sobre los rones,
 El sacerdote lo quemar sobre el altar. Es alimento de combustin a Yahv.
 Si ofreciera una cabra, la presentar a Yahv,
 pondr su mano sobre la cabeza de la vctima y la degollar a la entrada del tabernculo de la reunin, y los hijos de Aarn derramarn la sangre en torno del altar.
 De la vctima se tomar, para ofrecer oblacin de combustin a Yahv, el sebo que cubre las entraas y cuanto hay sobre ellas,
 los dos rones, con el sebo que los recubre, y el que hay entre ellos y los lomos, y la redecilla del hgado sobre los rones.
 El sacerdote lo quemar sobre el altar, alimento de combustin de suave olor a Yahv. Todo el sebo pertenece a Yahv.
 Esta es una ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitis. Vosotros no comeris ni sebo ni sangre.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Si pecare alguno por ignorancia, haciendo algo contra cualquiera de los mandatos prohibitivos de Yahv e hiciera alguna de estas cosas:
 si es el sacerdote ungido el que peca, haciendo as culpable al pueblo, ofrecer a Yahv por su pecado un novillo sin defecto en sacrificio expiatorio.
 Llevar el novillo a la entrada del tabernculo de la reunin ante Yahv, y, despus de poner la mano sobre la cabeza, lo degollar ante Yahv.
 El sacerdote ungido tomar la sangre del novillo y la llevar al tabernculo de la reunin,
 y, mojando un dedo en la sangre, har siete aspersiones ante Yahv hacia el velo del santuario;"
 untar de ella los cuernos del altar de los perfumes y derramar todo el resto de la sangre del novillo en torno del altar de los holocaustos, que est a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Tomar luego el sebo del novillo sacrificado por el pecado, el sebo que cubre las entraas y cuanto hay sobre ellas,
 los dos rones con el sebo que los cubre, y el que hay entre ellos y los lomos, y la redecilla del hgado sobre los rones,
 como se coge en el novillo del sacrificio pacfico, y lo quemar en el altar de los holocaustos.
 La piel del novillo, sus carnes, la cabeza, las patas, las entraas y los excrementos,
 lo llevar todo fuera del campamento a un lugar puro, donde se tiran las cenizas, y lo quemar sobre la lea. Se quemar en el lugar donde se tiran las cenizas.
 Si fuera la asamblea toda del pueblo la que por ignorancia pecare, sin darse cuenta, haciendo algo que los mandatos de Yahv prohben, incurriendo as en culpa,
 al darse cuenta la asamblea del pecado cometido, ofrecer en sacrificio expiatorio un novillo, que se llevar a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Los ancianos de la asamblea pondrn sus manos sobre la cabeza del novillo y le degollarn ante Yahv;"
 el sacerdote ungido llevar la sangre del novillo ante Yahv en el tabernculo de la reunin,
 y, mojando su dedo en la sangre, asperger siete veces ante Yahv en el tabernculo de la reunin,
 y la derramar al pie del altar de los holocaustos, que est a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Luego tomar todo el sebo del novillo y lo quemar en el altar,
 haciendo con este novillo como con el novillo anterior. As los expiar el sacerdote y les ser perdonado.
 Llevar el novillo fuera del campamento y lo quemar como el anterior. Este es el sacrificio por el pecado de la asamblea de los hijos de Israel.
 Si el que pec es un jefe del pueblo, haciendo por ignorancia algo de lo que los mandamientos de Yahv, su Dios, prohiben, incurriendo as en culpa,
 al darse cuenta del pecado cometido, llevar como ofrenda un macho cabro sin defecto;"
 pondr su mano sobre la cabeza y lo degollar en el lugar donde se degellan los holocaustos a Yahv; es sacrificio por el pecado."
 El sacerdote mojar su dedo en la sangre de la vctima y untar de ella los cuernos del altar de los holocaustos, y la derramar al pie del altar.
 Despus quemar todo el sebo en el altar, como se quema en los sacrificios pacficos. As le expiar el sacerdote de su pecado, y le ser perdonado.
 Si el que por ignorancia pec es uno del pueblo, haciendo algo que Yahv ha prohibido hacer, e incurriendo as en culpa,
 al caer en la cuenta de su pecado, llevar en ofrenda una cabra sin defecto, hembra, por el pecado cometido;"
 pondr su mano sobre la cabeza de la vctima por el pecado y la degollar en el lugar donde se ofrecen los holocaustos.
 El sacerdote mojar su dedo en la sangre de la vctima, untar en ella los cuernos del altar de los holocaustos y la derramar al pie del altar.
 Despus, tornando el sebo, como en el sacrificio pacfico, lo quemar en el altar en suave olor a Yahv. As le expiar el sacerdote, y le ser perdonado.
 Si lo que ofrece en sacrificio por el pecado es un cordero, llevar una cordera sin defecto,
 pondr su mano sobre la cabeza de la vctima por el pecado y la degollar en sacrificio de expiacin en el lugar donde se ofrecen los holocaustos.
 El sacerdote mojar su dedo en la sangre de la vctima y untar de ella los cuernos del altar de los holocaustos, y derramar la sangre al pie del altar.
 Despus, tornando el sebo, como en el sacrificio pacfico, lo quemar en el altar sobre las combustiones de Yahv. As le expiar el sacerdote por el pecado cometido, y le ser perdonado.
 Si uno pecare oyendo a otro imprecar, y siendo testigo de la imprecacin, porque lo vio o de otro modo lo conoci, y, sin embargo, no lo denunci, contrayendo as reato,
 o si tocare sin darse cuenta algo impuro, sea el cadver impuro de una bestia, sea el cadver impuro de un reptil, hacindose impuro l mismo y contrayendo reato,
 o tocare, sin darse cuenta, cualquiera impureza humana, dndose cuenta de ello despus, contrayendo as reato;"
 o vanamente jurare de ligero hacer algo, de mal o de bien, de lo que uno suele jurar vanamente, sin darse cuenta, y cae despus en ella,
 el que de uno de estos modos incurre en reato, por el reato de uno de estos modos contrado, confesar su pecado,
 ofrecer a Yahv por su pecado una hembra de ganado menor, oveja o cabra, y el sacerdote le expiar de su pecado.
 Si no pudiese ofrecer una res, ofrecer a Yahv dos trtolas o dos pichones, uno por el pecado y otro en holocausto,
 y los llevar al sacerdote, que ofrecer primero el que es por el pecado, quitndole la cabeza sin separarla del todo,
 y haciendo con la sangre la aspersin de un lado del altar, dejando que el resto fluya al pie del altar; es sacrificio por el pecado."
 Despus el otro lo ofrecer en holocausto, segn suele hacerse, y as har el sacerdote la expiacin del pecado cometido, y le ser perdonado,
 Si tampoco pudiera ofrecer dos trtolas o dos pichones, llevar en ofrenda por su pecado un dcimo de efah de flor de harina como ofrenda por su pecado; no pondr en ella ni aceite ni incienso, porque es ofrenda por el pecado,"
 lo llevar al sacerdote, quien, tomando un puado para memorial, lo quemar en el altar sobre las combustiones de Yahv; as es ofrenda por el pecado."
 As le expiar el sacerdote por el pecado cometido en una de aquellas tres cosas, y le ser perdonado. El resto ser para el sacerdote, como en la oblacin.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Si uno por ignorancia prevaricase, pecando contra las cosas santas que son de Yahv, ofrecer por el delito un carnero sin defecto, tomado del ganado, estimado en siclos, segn el peso del siclo del santuario,
 y restituir el dao causado, con el recargo de un quinto, entregndolo al sacerdote, quien har por l la expiacin del reato, y le ser perdonado.
 Si uno pecare por ignorancia, haciendo sin darse cuenta algo de lo prohibido por Yahv, contrayendo reato y llevando sobre s la iniquidad,
 traer al sacerdote un carnero sin defecto del ganado, segn la cuanta del pecado. El sacerdote le expiar por el pecado cometido por ignorancia, y le ser perdonado.
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv.
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] [ (Leviticus 5:22)  o se apropiase algo perdido que encontr, y ms si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] [ (Leviticus 5:22)  o se apropiase algo perdido que encontr, y ms si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, ] [ (Leviticus 5:23)  pecando y contrayendo reato, restituir ntegramente a su dueo lo robado, defraudado, confindole en depsito lo encontrado y negado, ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] [ (Leviticus 5:22)  o se apropiase algo perdido que encontr, y ms si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, ] [ (Leviticus 5:23)  pecando y contrayendo reato, restituir ntegramente a su dueo lo robado, defraudado, confindole en depsito lo encontrado y negado, ] [ (Leviticus 5:24)  o aquello sobre que falsamente jur, con el recargo de un quinto del valor, el da de su sacrificio por el delito, ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] [ (Leviticus 5:22)  o se apropiase algo perdido que encontr, y ms si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, ] [ (Leviticus 5:23)  pecando y contrayendo reato, restituir ntegramente a su dueo lo robado, defraudado, confindole en depsito lo encontrado y negado, ] [ (Leviticus 5:24)  o aquello sobre que falsamente jur, con el recargo de un quinto del valor, el da de su sacrificio por el delito, ] [ (Leviticus 5:25)  y ofrecer a Yahv en sacrificio por el delito un carnero sin defecto de la grey, segn su estimacin, y lo llevar al sacerdote;" ] 
 Este es sacrificio por el delito, pues se hizo reo de delito contra Yahv. [ (Leviticus 5:20)  Habl Yahv a Moiss, diciendo: ] [ (Leviticus 5:21)  El que con desprecio a Yahv pecare, negando a uno de su pueblo un depsito, una prenda puesta en sus manos, que injustamente se apropi, o con violencia le quitase algo, ] [ (Leviticus 5:22)  o se apropiase algo perdido que encontr, y ms si perjurase en cualquiera de estas cosas en que los hombres suelen perjurar, ] [ (Leviticus 5:23)  pecando y contrayendo reato, restituir ntegramente a su dueo lo robado, defraudado, confindole en depsito lo encontrado y negado, ] [ (Leviticus 5:24)  o aquello sobre que falsamente jur, con el recargo de un quinto del valor, el da de su sacrificio por el delito, ] [ (Leviticus 5:25)  y ofrecer a Yahv en sacrificio por el delito un carnero sin defecto de la grey, segn su estimacin, y lo llevar al sacerdote;" ] [ (Leviticus 5:26)  el sacerdote har por l la expiacin ante Yahv, y le ser perdonado el delito de que se hizo reo. ] 
 Yahv habl a Moiss, diciendo: Manda a Aarn y a sus hijos y diles:
 Esta es la ley del holocausto; el holocausto arder sobre el hogar del altar de la noche a la maana, y el fuego del altar se tendr siempre encendido."
 El sacerdote, revestido de la tnica de lino y puestos sobre su carne los calzones de lino, quitar la ceniza que deje el fuego que consumi el holocausto, y la pondr al lado del altar;"
 luego, quitndose esas vestiduras y ponindose otras, llevar la ceniza fuera del campamento a un lugar puro,
 El fuego arder siempre en el altar, sin apagarse; el sacerdote lo alimentar con lea todas las maanas, pondr sobre ella el holocausto y quemar all el sebo de los sacrificios pacficos."
 Es fuego perenne que ha de arder en el altar sin apagarse.
 Esta es la ley de la oblacin: Los hijos de Aarn los presentars a Yahv ante el altar.
 El sacerdote tomar un puado de flor de harina con su aceite y todo el incienso puesto sobre la ofrenda, y lo quemar en el altar, en olor de suavidad, como memorial a Yahv.
 Lo que resta de la ofrenda lo comern Aarn y sus hijos. Lo comern sin levadura, en lugar santo, en el atrio del tabernculo de la reunin.
 No se cocer con levadura. Es la parte que yo les destino de mis ofrendas de combustin; cosa santsima, como el sacrificio por el pecado y el sacrificio por el delito,"
 Lo comern los varones hijos de Aarn. Es ley perpetua para vuestros descendientes sobre las ofrendas hechas a Yahv por el fuego. Quienquiera que la toque se santificar.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 He aqu la ofrenda que han de hacer Aarn y sus hijos el da de su uncin: un dcimo de efah de flor de harina, como oblacin perpetua, la mitad por la maana y la mitad por la tarde.
 Se freir en la sartn, amasada con aceite, y la ofrecer caliente en suave olor a Yahv.
 Es la ley perpetua ante Yahv; toda se quemar."
 Toda oblacin de sacerdote se quemar toda, no se comer.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Di a Aarn y a sus hijos: Esta es la ley del sacrificio por el pecado. Se inmolar donde se inmola ante Yahv el holocausto. Es cosa santsima.
 El sacerdote que la ofrece, la comer en lugar santo, en el atrio del tabernculo de la reunin.
 Quienquiera que tocare la carne, se santificar. Si la sangre mojara alguna vestidura, ser lavada en lugar santo.
 La vasija en que se cueza, si es de barro, se romper; si es de bronce, se fregar, y lavar en agua."
 La comern los varones de los sacerdotes; es cosa santsima."
 Pero no se comer nunca vctima expiatoria cuya sangre se haya de llevar al tabernculo de la reunin para hacer la expiacin del santuario; ser quemada al fuego.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Esta es la ley del sacrificio por el delito. Es cosa santsima.
 La vctima del sacrificio por el delito ser degollada en el lugar donde se degella el holocausto. La sangre se derramar en torno del altar.
 Se ofrecer todo el sebo, la cola, el sebo que recubre las entraas,
 los dos rones con el sebo que los recubre, y el que hay entre los rones y los lomos, y la redecilla del hgado sobre los rones.
 El sacerdote lo quemar en el altar. Es combustin de Yahv, vctima por el delito.
 Comern la carne los varones de entre los sacerdotes, en lugar santo; es cosa santsima."
 Como el sacrificio por el pecado, as ser el sacrificio por el delito. La ley para uno y para otro es la misma. La vctima ser del sacerdote que la ofrezca.
 Del sacerdote que ofrezca un holocausto ser la piel de la vctima que ha ofrecido.
 Toda oblacin cocida al horno, en sartn o en cazuela, ser del sacerdote que la ofrece.
 Toda ofrenda amasada con aceite o seca ser para los hijos de Aarn, para todos.
 He aqu la ley del sacrificio pacfico que se ofrece a Yahv:
 Si se ofrece en accin de gracias, con la vctima eucarstica ofrecern panes cimos amasados con aceite, tortas cimas untadas de aceite, frisuelos de flor de harina amasada en aceite.
 Tambin podrn ofrecerse con la vctima del sacrificio pacfico, ofrecido en accin de gracias, panes fermentados.
 De cada una de estas ofrendas se presentar por elevacin una pieza, reservada a Yahv, que ser del sacerdote que haya hecho la aspersin de la sangre de la vctima pacfica.
 La carne de la vctima del sacrificio pacfico eucarstico se comer el da mismo que se ofrece, sin dejar nada para el da siguiente.
 Si la vctima se ofrece en cumplimiento de un voto, o como ofrenda voluntaria, se comer el da en que se ofrece,
 y lo que reste se comer el da siguiente; pero si algo queda para el tercer da, se quemar."
 Si alguno comiera carne del sacrificio pacfico el da tercero, el sacrificio no ser aceptado, no se le computar al que le ofreci, sino que ser abominacin, y el que as comi contraer reato.
 La carne que haya tocado una cosa impura no se la comer, se quemar.
 La carne podr comerla quienquiera que est puro; pero el que, estando impuro, comiera la carne de la vctima pacfica ofrecida a Yahv, ser borrado de su pueblo,"
 y todo aquel que tocare inmundicia de hombre, de animal o de cualquiera otra abominacin inmunda, y comiera de esta carne, ser borrado de su pueblo.
 Yahv habl a Moiss, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles:
 No comeris sebo de buey, de oveja ni de cabra.
 Del sebo de un animal muerto o destrozado por una alimaa podris serviros para cualquier uso, pero de ninguna manera lo comeris.
 Y quienquiera que comiere sebo de animales de los que se ofrecen a Yahv en holocausto, ser borrado de su pueblo.
 No comeris sangre, ni de ave ni de bestia, en ninguno de los lugares en que habitis.
 El que comiere sangre de cualquier especie, ser borrado de su pueblo.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: El que ofreciere a Yahv una vctima pacfica,
 traer l mismo a Yahv el don de su hostia pacfica, tomar con sus manos el sebo de la vctima y el pecho, balanceando ste ante Yahv;"
 el sacerdote quemar el sebo ante el altar, y el pecho ser para Aarn y sus hijos.
 Daris tambin al sacerdote el pernil derecho, como ofrenda reservada de vuestras hostias pacficas.
 El pernil derecho ser de aquel, entre los hijos de Aarn, que ofrezca la sangre del sacrificio pacfico y la grasa como porcin,
 pues yo me he reservado de las vctimas pacficas de los hijos de Israel el pecho del balanceo y el pernil de la elevacin para drselos a Aarn y a sus hijos, como ley perpetua para los hijos de Israel.
 Esa es la parte de Aarn y de sus hijos en las combustiones a Yahv desde el da en que fueron promovidos a ejercer ante m el sacerdocio;"
 por eso ha mandado Yahv a los hijos de Israel drsela desde el da de su uncin, y ser ley perpetua de generacin en generacin.
 Tal es la ley del holocausto y de la ofrenda del sacrificio por el pecado y por el delito, del sacrificio de consagracin y del sacrificio pacfico,
 que dio Yahv a Moiss en el monte Sina el da en que mand a los hijos de Israel que ofrecieran sus oblaciones a Yahv en el desierto del Sina.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Toma a Aarn y con l a sus hijos, las vestiduras, el leo de la uncin, el novillo para el sacrificio por el pecado, los dos carneros y el cestillo de panes cimos,
 y convoca toda la asamblea a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Hizo Moiss lo que le mandaba Yahv, y, reunida la asamblea a la entrada del tabernculo de la reunin,
 les dijo Moiss: He aqu lo que Yahv ha mandado hacer.
 Despus hizo que se acercaran Aarn y sus hijos, y los lav con agua.
 Visti a Aarn la tnica, se la ci, le visti la sobreveste y el efod y le ci con el cinturn del efod, atndoselo;"
 le puso el pectoral con el urim y el tummin,
 cubri su cabeza con la tiara, poniendo en la parte anterior de ella la diadema de oro, la diadema de santidad, como le haba mandado Yahv;"
 y, tomando luego el leo de la uncin, ungi el tabernculo y cuanto en l haba, y lo consagr.
 Asperj siete veces el altar y lo ungi con todos sus utensilios, como tambin la pila y su base, y los consagr.
 Derram el leo de uncin sobre la cabeza de Aarn, y le ungi, consagrndole.
 Hizo luego que se acercaran los hijos de Aarn, y les visti sus tnicas, los ci y les puso sus tiaras, como se lo haba mandado Yahv.
 Hizo traer el novillo para el sacrificio del pecado, y Aarn y sus hijos pusieron sus manos sobre el novillo para el sacrificio por el pecado.
 Moiss lo degoll y, tomando su sangre, unt con su dedo los cuernos del altar todo en torno, y lo purific, derramando la sangre al pie del altar, y lo consagr para hacer sobre l el sacrificio expiatorio.
 Torn todo el sebo que recubre las entraas, la redecilla del hgado y los dos rones con su sebo, y lo quem todo en el altar.
 El novillo, su piel, sus carnes y sus excrementos se quemaron fuera del campamento, como se lo haba mandado Yahv a Moiss.
 Hizo que acercaran el carnero del holocausto, y Aarn y sus hijos le pusieron sus manos sobre la cabeza.
 Moiss lo degoll, y derram su sangre en torno del altar.
 Lo descuartiz, y Moiss quem la cabeza y los trozos y el sebo.
 Se lavaron en agua las entraas y las patas, y Moiss quem todo el carnero en el altar; era holocausto de suave olor, un sacrificio por el fuego, como se lo haba mandado Yahv a Moiss."
 Hizo que acercasen el otro carnero, el del sacrificio de inauguracin, y Aarn y sus hijos le pusieron la mano sobre la cabeza.
 Moiss lo degoll, tom su sangre y unt con ella el lbulo de la oreja derecha de Aarn, el pulgar de su mano derecha y el de su pie derecho.
 Hizo acercar a los hijos de Aarn, y les unt con la sangre el lbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho, derramando luego la sangre en torno del altar.
 Tom, despus el sebo, la cola, todo el sebo que cubre las entraas, la redecilla del hgado, los dos rones con su sebo y el pemil derecho.
 Tom del cestillo de los cimos, puesto ante Yahv, un pan cimo, una torta cima amasada con aceite y un frisuelo, y los puso sobre el sebo y sobre el pernil derecho;"
 y despus de haber puesto todo esto en las manos de Aarn y sus hijos, lo balancearon stos como ofrenda a Yahv.
 Moiss lo tom de sus manos y lo quem en el altar encima del holocausto, pues era el sacrificio de inauguracin de suave olor, combustin a Yahv.
 Moiss tom luego el pecho del carnero de inauguracin y lo balance ante Yahv; sta fue la porcin de Moiss, como se lo haba mandado Yahv."
 Tom Moiss el leo de uncin y sangre de la que haba en el altar, asperj a Aarn y sus vestiduras y a los hijos de Aarn y a sus vestiduras, consagrando a Aarn y sus vestiduras y a los hijos de Aarn y sus vestiduras.
 Moiss dijo a Aarn y a sus hijos: Coced la carne a la entrada del tabernculo de la reunin; es all donde habis de comerla con el pan que hay en el cestillo de la inauguracin, como yo lo he mandado, diciendo: Aarn y sus hijos lo comern."
 Lo que reste de la carne y del pan lo quemaris.
 Durante siete das no saldris de la entrada del tabernculo de la reunin, hasta que se cumplan los das de vuestra inauguracin, pues vuestra inauguracin durar siete das,
 como se ha hecho hoy para expiaros. Os quedaris los siete das, da y noche,
 a la entrada del tabernculo de la reunin, y guardaris lo que ha mandado Yahv, para no morir, porque esto es lo que El me ha mandado.
 Aarn y sus hijos hicieron lo que Yahv les mand por Moiss.
 El da octavo, Moiss llam a Aarn, a sus hijos y a los ancianos de Israel,
 y dijo a Aarn: Toma un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto, ambos sin defecto, y ofrcelos a Yahv.
 Hablars a los hijos de Israel, diciendo: Tomad un macho cabro para el saorificio de expiacin, un becerro y un cordero primal para el holocausto, ambos sin defecto;"
 un buey y un carnero para el sacrificio pacfico, para inmolarlos ante Yahv; y una ofrenda amasada con aceite, porque hoy se os dar a ver Yahv.
 Trajeron ante el tabernculo de la reunin cuanto haba mandado Moiss, y toda la asamblea se acerc ponindose ante Yahv.
 Moiss dijo: Esto es lo que ha mandado Yahv; ha cedi y se os mostrar la gloria de Yahv.
 Dijo, pues, a Aarn: Acrcate al altar, ofrece tu sacrificio por el pecado y tu holocausto y haz la expiacin por ti y por el pueblo; presenta tambin la ofrenda del pueblo y haz la expiacin por l, como lo ha mandado Yahv.
 Aarn se acerc al altar y degoll el novillo, vctima del sacrificio por el pecado ofrecido por l.
 Los hijos de Aarn le presentaron la sangre, y, mojando l su dedo, unt de ella los cuernos del altar y la derram al pie del altar.
 Quem en el altar el sebo y los rones y la redecilla del hgado de la vctima por el pecado, como Yahv se lo haba mandado a Moiss;"
 pero la carne y la piel las quem fuera del campamento.
 Degoll el holocausto, y sus hijos le presentaron la sangre, que l derram en torno del altar.
 Le presentaron el holocausto descuartizado, con la cabeza, y l los quem en el altar.
 Lav las entraas y las patas y las quem encima del holocausto.
 Luego present la ofrenda del pueblo. Tom el macho cabro por el pecado, ofrecido por el pueblo, y, degollndolo, ofreci la expiacin como la vctima primera.
 Ofreci el holocausto y lo sacrific segn el rito.
 Present la ofrenda, y tomando un puado, lo quem encima del holocausto de la maana.
 Degoll el toro y el carnero del sacrificio pacfico por el pueblo. Los hijos de Aarn le presentaron la sangre, que l derram en torno del altar;"
 y el sebo del toro y del carnero, la cola y el sebo que recubre las entraas, los rones y la redecilla del hgado;"
 las partes grasas las puso sobre los pechos. Aarn quem los sebos en el altar;"
 despus balance los pechos ante Yahv, y el pernil derecho en ofrenda balanceada, como lo haba mandado Moiss.
 Aarn, alzando su mano hacia el pueblo, le bendijo, y baj despus de haber ofrecido el sacrificio por el pecado, el holocausto y el sacrificio pacfico.
 Moiss y Aarn entraron en el tabernculo de la reunin, y, cuando salieron, bendijeron al pueblo, y la gloria de Yahv se apareci a todo el pueblo,
 y el fuego mandado por Yahv consumi en el altar el holocausto y los sebos. A su vista, el pueblo todo lanz gritos de jbilo y se postraron en tierra.
 Los hijos de Aarn, Nadab y Abi, tomaron cada uno un incensario y, poniendo fuego en ellos y echando incienso, presentaron ante Yahv un fuego extrao, cosa que no les haba sido ordenada.
 Entonces sali ante Yahv un fuego que los abras, y murieron ante Yahv.
 Dijo Moiss a Aarn: Esto es lo que declar Yahv al decir: Yo me mostrar santo en aquellos que se me acercan y glorificado ante el pueblo todo. Aarn call.
 Moiss llam a Misael y a Elisafn, hijos de Uziel, to de Aarn, y les dijo: Acercaos y llevad a vuestros hermanos lejos del santuario, fuera del campamento.
 Ellos se acercaron y los llevaron con sus tnicas fuera del campamento, como se lo haba mandado Moiss.
 Moiss dijo a Aarn, a Eleazar y a Itamar, hijos de Aarn: No desnudis vuestras cabezas ni rasguis vuestras vestiduras, no sea que muris y se irrite Yahv contra toda la asamblea. Que vuestros hermanos, toda la casa de Israel, lloren el incendio que ha encendido Yahv.
 Vosotros no salgis del tabernculo de la reunin, no sea que muris, porque llevis sobre vosotros el leo de la uncin de Yahv. Ellos hicieron lo que Moiss les mandaba.
 Yahv habl a Aarn, diciendo:
 No bebers vino ni bebida alguna inebriante, t ni tus hijos, cuando hayis de entrar en el tabernculo de la reunin, no sea que muris. Es ley perpetua entre tus descendientes,
 para que sepis discernir entre lo santo y lo profano, lo puro y lo impuro,
 y ensear a los hijos de Israel todas las leyes que por medio de Moiss les ha dado Yahv.
 Moiss dijo a Aarn, a Eleazar y a Itamar, los dos hijos que le quedaban a Aarn: Tomad lo que resta de las ofrendas de combustin, las ofrendas a Yahv, y comedio sin levadura cerca del altar, pues es cosa santsima.
 Lo comeris en lugar santo. Es tu derecho y el derecho de tus hijos sobre las ofrendas hechas a Yahv, como me lo ha sido ordenado.
 Comeris en lugar puro, t y tus hijos y tus hijas, el pecho balanceado y el pernil elevado, porque estos trozos se te dan como derecho tuyo y de tus hijos sobre los sacrificios pacficos de los hijos de Israel.
 El pernil de elevacin y el pecho de balanceo, que con el sebo destinado al fuego se presenta a Yahv para hacer la ofrenda, a ti y a tus hijos os pertenecen por ley perpetua, como lo ha mandado Yahv.
 Moiss pregunt por el macho cabro que haba sido sacrificado por el pecado, y se encontr con que haba sido quemado; y airado contra Eleazar e Itamar, los hijos de Aarn que quedaban, les dijo:"
 Por qu no habis comido la vctima por el pecado en el lugar santo? Es cosa santsima, y Yahv os lo ha dado para que llevis vosotros la iniquidad de la asamblea y os hagis por ella expiacin ante Yahv;"
 mas no habiendo sido llevada la sangre dentro del santuario, debais haber comido la carne en lugar santo, como lo he mandado.
 Aarn dijo a Moiss: Hoy se han ofrecido ante Yahv la vctima por el pecado y el holocausto, y me ha pasado esto. Poda comer hoy la vctima por el pecado? Habra sido esto grato a Yahv?
 Oylo Moiss y se dio por satisfecho.
 Yahv habl a Moiss y Aarn, diciendo:
 Hablad a los hijos de Israel y decidles: He aqu los animales que comeris entre las bestias de la tierra:
 todo animal de pezua hendida y casco partido y que rumie, lo comeris;"
 pero no comeris los que slo rumian o slo tienen partida la pezua. El camello, que rumia, pero que no tiene la pezua partida, ser inmundo para vosotros;"
 el conejo, que rumia y no tiene la pezua partida, es inmundo;"
 la liebre, que es rumiante y no tiene la pezua hendida, es inmunda;"
 el cerdo, que tiene la pezua hendida y no rumia, es inmundo para vosotros.
 No comeris su carne ni tocaris sus cadveres; estn inmundos para vosotros.
 He aqu los animales que entre los acuticos comeris: Todo cuanto tiene aletas y escamas, tanto en el mar como en los ros, lo comeris;"
 pero abominaris de cuanto no tiene aletas y escamas en el mar y en los ros, de entre los animales que se mueven en el agua y de entre todos los vivientes que en ella hay,
 Sern para vosotros abominacin; no comeris sus carnes y tendris como abominacin sus cadveres."
 Todo cuanto en las aguas no tiene aletas ni escamas, lo tendris por abominacin.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Todo voltil que anda sobre cuatro patas lo tendris por abominacin;"
 pero, entre los insectos alados que marchan sobre cuatro patas, comeris aquellos que tienen ms largas las de atrs para saltar sobre la tierra.
 He aqu de entre stos los que comeris: toda especie de langosta: el solam, el jargol, el jagab segn las especies.
 Todo otro voltil de cuatro patas lo tendris por inmundo, y comindolos os haris inmundos.
 Quien tocare uno de sus cadveres se contaminar, y ser inmundo hasta la tarde;"
 y si tocare algo de esto muer-to, lavar sus vestiduras, y ser inmundo hasta la puesta del sol.
 Todo animal que tenga pezua, pero no partida ni rumie, ser para vosotros inmundo, y quien tocare su cadver ser inmundo.
 Los que andan sobre la planta de los pies sern para vosotros inmundos, y quien tocare su cadver ser inmundo hasta la tarde,
 y quien transportare su cadver lavar sus vestiduras y ser inmundo hasta la tarde.
 Tambin estos animales sern para vosotros inmundos de entre los que andan por la tierra: la comadreja, el ratn y la tortuga en todas sus especies;"
 el musgao, el camalen, la salamandra, el lagarto y el topo.
 Estos son los para vosotros inmundos entre los reptiles; quien tocare su cadver ser inmundo hasta la tarde."
 Todo objeto sobre el que cayere uno de estos cadveres ser manchado; y los utensilios de madera, vestidos, pieles, sacos, todo objeto de uso, ser puesto en agua y ser inmundo hasta la tarde;"
 toda vasija de barro donde algo de esto caiga quedar manchada y la romperis;"
 todo alimento preparado con agua quedar manchado, y lo mismo toda bebida, cualquiera que sea el vaso que la contenga;"
 todo aquello sobre lo cual caiga algo de estos cadveres quedar manchado, y por contaminado lo tendris.
 Las fuentes y las cisternas donde hay cantidad de agua quedarn puras, mas quien tocare el cadver ser impuro.
 Si alguno de estos cuerpos muertos cayere sobre una simiente que ha de sembrarse, la simiente quedar pura;"
 pero, si se le hubiere echado agua encima y cae alguno de estos cuerpos muertos, la tendris por manchada.
 Si muere uno de los animales cuya carne podis comer, quien tocare el cadver lavar sus vestidos y quedar impuro hasta la tarde.
 El que de estos cadveres comiere, lavar sus vestidos y quedar inmundo hasta la tarde; y el que los llevare, lavar sus vestidos y ser inmundo hasta la tarde."
 Ser para vosotros abominacin todo reptil que repta sobre la tierra.
 No comeris ningn animal que repta sobre la tierra, sea de los que se arrastran sobre su vientre, sea de los que marchan sobre cuatro o sobre muchas patas; los tendris por abominacin."
 No os hagis abominables por los reptiles que reptan ni os hagis impuros por ellos; seris manchados por ellos."
 Porque yo soy Yahv, vuestro Dios, vosotros os santificaris y seris santos, porque yo soy santo, y no os mancharis con ninguno de los reptiles que reptan sobre la tierra.
 Pues yo soy Yahv, que os ha sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Santos seris vosotros, porque santo soy yo.
 Esta es la ley referente a los cuadrpedos, las aves, todos los seres vivientes que se mueven en las aguas y todos los que reptan sobre la tierra,
 para que distingis entre lo puro y lo impuro, entre lo que puede y no puede comerse.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando d a luz una mujer y tenga un hijo, ser impura durante siete das; ser impura como en el tiempo de la menstruacin."
 El octavo da ser circuncidado el hijo,
 pero ella quedar todava en casa durante treinta y tres das en la sangre de su purificacin; no tocar nada santo ni ir al santuario hasta que se cumplan los das de su purificacin."
 Si da a luz hija, ser impura durante dos semanas, como al tiempo de su menstruacin, y se quedar en casa durante sesenta y seis das en la sangre de su purificacin.
 Cuando se cumplan los das de su purificacin, segn que haya tenido hijo o hija, se presentar ante el sacerdote, a la entrada del tabernculo de la reunin, con un cordero primal en holocausto y un pichn o una trtola en sacrificio por el pecado.
 El sacerdote los ofrecer ante Yahv, y har por ella la expiacin, y ser pura del flujo de la sangre. Esta es la ley para la mujer que da a luz hijo o hija.
 Si no puede ofrecer un cordero, tomar dos trtolas o dos pichones, uno para el holocausto y otro para el sacrificio por el pecado; el sacerdote har por ella la expiacin y ser pura."
 Yahv habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
 Cuando tenga uno en la piel de su carne un tumor, sarpullido o mancha blanca que se presente en su piel como la plaga de la lepra, ser llevado a Aarn, sacerdote, o a uno de sus hijos, sacerdotes.
 El sacerdote examinar la plaga de la piel de la carne, y si viere que los pelos de la llaga se han vuelto blancos y que la parte afectada est ms hundida que el resto de la piel, es plaga de lepra; y el sacerdote que le haya examinado le declarar impuro."
 Si tiene sobre la piel de su carne una mancha blanca que no aparece ms hundida que el resto de la piel, y el pelo no se ha vuelto blanco, el sacerdote le recluir durante siete das.
 El da sptimo le examinar; y si el mal no parece haber cundido ni haberse extendido sobre la piel, le recluir por segunda vez otros siete das,"
 y al sptimo da lo examinar nuevamente; si la parte enferma se ha puesto menos brillante y la mancha no se ha extendido sobre la piel, el sacerdote le declarar puro; es una erupcin. Lavar sus vestiduras y ser puro."
 Pero si, despus de haber sido examinado por el sacerdote y declarado puro, la mancha se extendiere, ser llevado a l nuevamente para que le vea;"
 y si la mancha brillante ha crecido en la piel, le declarar inmundo, que es lepra.
 Si uno tuviera la plaga de la lepra, ser llevado al sacerdote,
 que le examinar; y si viere ste en la piel un tumor blanco y que se han vuelto blancos los pelos, y en el tumor se nota la carne viva,"
 ser juzgada lepra inveterada en la piel de su carne; y el sacerdote le declarar impuro; no le recluir, pues es impuro."
 Pero, si la lepra se ha extendido hasta llegar a cubrir toda la piel del enfermo desde la cabeza hasta los pies, en cuanto a la vista del sacerdote aparece, le examinar;"
 y si, en efecto, cubre todo su cuerpo, declarar puro al enfermo; pues se ha puesto todo blanco, ser puro."
 Si en el as afectado aparece la carne viva, ser impuro,
 y el sacerdote, al ver la carne viva, le declarar impuro, pues la carne viva es impura, es lepra.
 Si la carne viva se pone otra vez blanca, se presentar el enfermo al sacerdote,
 que le examinar; y si la llaga se ha puesto en verdad blanca, el sacerdote le declarar puro; es puro."
 Cuando uno tenga en su cuerpo, sobre su piel, una lcera cicatrizada,
 y apareciere en ella una escamosidad blanca o rojiza, se presentar al sacerdote,
 quien le examinar. Si la mancha est ms hundida que el resto de la piel, y el pelo se ha vuelto blanco, le declarar impuro, es lepra que se ha presentado en la lcera cicatrizada.
 Si el color de los pelos no se ha vuelto blanco y la escamosidad rojiza no est ms hundida que el resto de la piel, le recluir por siete das;"
 y si se ha extendido, le declarar impuro; es lepra;"
 pero, si est como estaba, sin extenderse la mancha, es la cicatriz de la lcera, y el sacerdote le declarar puro.
 Si uno tiene en su cuerpo, en la piel, una quemadura producida por el fuego, y sobre la seal de la quemadura aparece una mancha blanca o de color rojizo,
 el sacerdote le examinar. Si el pelo se ha vuelto blanco en la mancha y sta aparece ms hundida que el resto de la piel, es lepra que ha brotado en la quemadura; el sacerdote le declarar impuro."
 Pero, si el sacerdote ve que el pelo de la mancha no se ha vuelto blanco y que sta no aparece ms hundida que el resto de la piel, y fuere de un color suboscuro, le recluir durante siete das, y despus,
 al sptimo, le examinar. Si la mancha se ha extendido sobre la piel, el sacerdote le declarar impuro; es lepra."
 Si est como estaba, sin extenderse sobre la piel, y es de color plido, es la quemadura, y le declarar puro, pues es la cicatriz de la quemadura.
 Si un hombre o una mujer tuviera una llaga en la cabeza o en la barba,
 el sacerdote le examinar. Si est ms hundida que el resto de la piel, y el pelo se ha vuelto rojizo y ms ralo, el sacerdote le declarar impuro; es tina, lepra de la cabeza o de la barba."
 Pero si la llaga no se ha extendido ni est ms hundida que el resto de la piel, y el pelo no est rojizo, recluir al afectado por siete das,
 y al sptimo examinar la llaga. Si sta no se ha extendido y el pelo no ha mudado el color ni est la llaga ms hundida que la piel,
 le har que se afeite fuera de la parte afectada y le recluir por siete das,
 y al sptimo examinar la llaga; si no se ha extendido ni est ms hundida que la piel, le declarar puro; el hombre lavar sus vestiduras y ser puro."
 Pero si, despus de declarado puro, la llaga se extendiere sobre la piel,
 le examinar el sacerdote; y si, en efecto, se ha extendido, no hay que mirar si el pelo se ha hecho rojizo; es impuro."
 Mas, si la llaga no se ha extendido y el pelo est negro, la llaga est curada, es puro, y puro le declarar el sacerdote.
 Si cualquier hombre o mujer tiene en su piel manchas blancas,
 el sacerdote le examinar. Si las manchas son de color suboscuro, es empeine que le ha salido a la piel; es puro."
 Si a uno se le caen los pelos de la cabeza y se queda calvo, es calvicie de atrs; es puro
 Si los pelos se le caen a los lados de la cara, es calvicie anterior; es puro."
 Pero, si en la calva posterior o anterior apareciere llaga de color blanco rojizo, es lepra que ha salido en el occipucio o en el simpudo.
 El sacerdote le examinar, y si la llaga escamosa es de un blanco rojizo, como el de la lepra en la piel de la carne,
 es leproso; es impuro, e impuro le declarar el sacerdote, pues es leproso de la cabeza."
 El leproso, manchado de lepra, llevar rasgadas sus vestiduras, desnuda la cabeza, y cubrir su barba, e ir clamando: Inmundo, inmundo!
 Todo el tiempo que le dure la lepra, ser inmundo. Es impuro y habitar solo; fuera del campamento tendr su morada."
 Si apareciere mancha de lepra en un vestido, sea de lana, sea de lino,
 o en hilo de trama o de urdimbre, o en una piel o un objeto cualquiera de cuero;"
 si la mancha es de color verdoso o rojizo, es plaga de lepra.
 Se la ensear al sacerdote, quien despus de examinar la mancha encerrar el objeto por siete das.
 El sptimo examinar de nuevo la mancha; si sta se ha extendido sobre el vestido, el hilo de trama o de urdimbre, la piel u objeto de cuero, es plaga de lepra tenaz; la cosa es impura."
 Se quemar el vestido, el hilo de trama o de urdimbre, la piel o el objeto en que se halla la mancha, pues es lepra tenaz; el objeto ser quemado al fuego."
 Pero si la mancha del vestido, de la urdimbre, de la trama o del objeto de cuero no se ha extendido,
 mandar lavar aquello en que apareci la lepra, y lo encerrar por otros siete das.
 Si despus de lavado ve que la mancha no ha mudado de aspecto, aunque no haya cundido, es inmundo, y se quemar, porque est infectado en el reverso y en el anverso.
 Pero, si el sacerdote ve que despus del lavado la parte manchada ha mudado de color, la arrancar del vestido o del cuero, de la urdimbre o de la trama;"
 y si despus de esto se viera que en el vestido, o en la urdimbre, o en la trama, o en el objeto de cuero cunde todava la mancha, se quemarn.
 Pero si despus del lavado, en la urdimbre, o la trama, o el objeto de cuero, la mancha ha desaparecido, se lavar otra vez y ser puro.
 Tal es la ley de la lepra del vestido, de lana o lino, de la urdimbre o de la trama y de todo objeto de cuero, para declararlos mundos o inmundos.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Esta es la ley del leproso para el da de su purificacin: ser conducido al sacerdote,
 que saldr a su encuentro fuera del campamento y le examinar. Si la plaga de la lepra ha desaparecido del leproso,
 mandar tomar para el que ha de purificarse dos avecillas puras vivas, madera de cedro, un hilo de prpura e hisopo;"
 degollar una de las aves encima de una vasija llena de agua,
 y, tomando el ave viva, el cedro, el hilo de prpura y el hisopo, los mojar, lo mismo que el ave viva, en la sangre del ave degollada sobre al agua viva;"
 asperjar siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y lo declarar puro, dando suelta en el campo al ave viva.
 Luego, el que ha de ser purificado lavar sus vestidos, raer su pelo y se baar en agua, y ser puro. Podr ya entrar en el campamento, pero quedar por siete das fuera de su tienda.
 El da sptimo raer todo su pelo; lavar sus vestidos y baar su cuerpo en agua, y ser limpio."
 El da octavo tomar dos corderos sin defecto y una oveja primal sin defecto y tres dcimos de efah de flor de harina, amasada con aceite, y un log de aceite.
 El sacerdote que haga la purificacin presentar ante Yahv al hombre que ha de purificarse, con todas esas cosas, a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Tomar uno de los dos corderos, para ofrecerlo en sacrificio expiatorio, y el log de aceite, y lo agitar ante Yahv;"
 luego degollar el cordero donde se inmola la vctima expiatoria y el holocausto, en lugar santo, porque la vctima del sacrificio expiatorio, como la del sacrificio por el pecado, es para el sacerdote, es cosa santsima.
 El sacerdote, tomando la sangre del sacrificio expiatorio, untar de ella el lbulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y del pie derecho.
 Tomar el log de aceite y, echando de l en la palma de su mano izquierda,
 meter el ndice de su mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda, y har con l por siete veces aspersin ante Yahv.
 Despus, del aceite que le queda en la mano, untar el lbulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho, encima de la sangre de la vctima;"
 el resto del aceite que le queda en la palma lo echar sobre la cabeza del que se purifica, cumpliendo as la expiacin por l ante Yahv.
 Luego, el sacerdote ofrecer el sacrificio por el pecado, haciendo la expiacin del que se purifica de su mancha;"
 y despus de inmolar el holocausto, lo ofrecer en el altar con la oblacin, y as har por l la expiacin y ser puro.
 Si fuere pobre y no pudiera procurarse las vctimas ordinarias, tomar slo un cordero, que se ofrecer en sacrificio expiatorio, en ofrenda de expiacin. Llevar una dcima de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda, y un log de aceite;"
 tambin dos trtolas o dos pichones, segn sus facultades, uno como vctima expiatoria, el otro para el holocausto.
 Lo presentar el da octavo al sacerdote para su purificacin a la entrada del tabernculo de la reunin, ante Yahv.
 El sacerdote tomar el cordero de expiacin y el log de aceite y los agitar ante Yahv;"
 y despus de haber inmolado el cordero del sacrificio de expiacin, tomar de su sangre y la pondr en el lbulo de la oreja derecha del que se purifica y sobre el dedo pulgar de la mano derecha y el del pie derecho.
 Echar luego aceite en la palma de su mano izquierda,
 y con el dedo ndice de su mano derecha har siete veces aspersin ante Yahv;"
 untar del aceite que tiene en la mano el lbulo de la oreja derecha del que se purifica y el pulgar de la mano derecha y el del pie derecho en el lugar donde puso la sangre de la vctima expiatoria.
 Lo que le quede en la mano lo echar sobre la cabeza del que se purifica para hacer por l la expiacin ante Yahv.
 Despus ofrecer una de las trtolas o uno de los pichones que haya podido procurarse,
 el uno en sacrificio por el pecado, el otro en holocausto con la ofrenda; y as, el sacerdote har la expiacin ante Yahv del que se purifica."
 Esta es la ley de la purificacin del que tiene plaga de lepra y no puede presentar las vctimas ordinarias.
 Yahv habl a Moiss y Aarn, diciendo:
 Cuando hayis entrado en la tierra de Canan, que yo voy a daros en posesin, y mandare yo la plaga de la lepra a alguna casa de la tierra que poseeris,
 el dueo de la casa ir a ponerlo en conocimiento del sacerdote, dicindole: Noto que hay en mi casa una mancha.
 El sacerdote mandar desocupar la casa antes de ir a examinar la mancha, para que no se contamine cuanto hay en ella. Desocupada, ir el sacerdote a examinarla.
 Examinar la mancha, y si en las paredes de la casa hallare cavidades verdosas o rojizas como hundidas en la pared,
 saldr a la puerta de la casa y la har cerrar por siete das.
 Al sptimo da volver el sacerdote, y si ve que la mancha ha cundido en las paredes de la casa,
 mandar quitar las piedras manchadas y arrojarlas fuera de la ciudad, en un lugar impuro;"
 har raspar la casa toda en lo interior, arrojndose en un lugar impuro el polvo que se raspe.
 Se tomarn otras piedras y se pondrn en el lugar de las quitadas, y se revocar de nuevo.
 Si la mancha reapareciese de nuevo en la casa despus de haber quitado las piedras y de haberla raspado y revocado de nuevo,
 volver el sacerdote a examinarla. Si la mancha hubiese cundido en la casa, es lepra corrosiva de la casa; es impura."
 Se demoler, y las piedras, la madera y todo el mortero se llevarn fuera de la ciudad a un lugar inmundo.
 Quien entrare en la casa durante el tiempo que se ha tenido cerrada, ser impuro hasta la tarde.
 Quien hubiere dormido en ella lavar sus vestidos, y quien en ella hubiere comido lavar sus vestidos.
 Pero si el sacerdote, al volver a la casa, ve que la mancha no ha cundido en ella despus que la casa ha sido revocada de nuevo, declarar pura la casa, pues el mal se ha curado.
 Entonces tomar para expiar la casa dos avecillas, madera de cedro, lana escarlata e hisopo;"
 degollar una de las aves sobre una vasija de barro con agua viva,
 y, tomando luego la madera de cedro, el hisopo, la lana escarlata con la otra ave viva, lo mojar en la sangre del ave degollada sobre el agua viva y asperjar la casa siete veces.
 Purificar la casa con la sangre del ave, el agua viva, el ave viva, la madera de cedro, el hisopo y la lana escarlata,
 y dar suelta al ave viva fuera de la ciudad, en el campo.
 Tal es la ley de toda clase de mancha de lepra o de tina,
 y de la lepra de los vestidos y de las casas,
 de los tumores y postillas, y de las manchas blancas,
 para declarar lo mundo y lo inmundo. Esta es la ley de la lepra.
 Yahv hablo a Moiss y a Aarn, diciendo:
 Hablad a los hijos de Israel y decidles: Cualquier hombre que padezca flujo seminal en su carne ser inmundo.
 Esta es la ley de su inmundicia en el flujo, ya sea por destilar su carne el flujo, ya sea por retenerlo, es inmundo.
 El lecho en que se acueste, el asiento en que se siente, ser inmundo.
 Quien tocare su lecho lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Quien se sentare sobre un objeto sobre el que se sent el que padece el flujo, lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Quien tocare la carne del enfermo, lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Si el enfermo escupe sobre un hombre puro, ste lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 El carro en que viaje el enfermo ser inmundo.
 Quien tocare algo que haya estado debajo del enfermo, ser impuro hasta la tarde, y quien le transporte lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Todo aquel a quien el enfermo tocare sin haberse antes lavado las manos en agua, lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Toda vasija de barro que tocare se romper; la de madera se lavar en agua."
 Cuando est curado de su flujo, contar siete das para su purificacin, lavar sus vestidos, baar su cuerpo en agua viva y ser puro.
 Al octavo da, tomando dos trtolas o dos pichones, se presentar a Yahv, a la entrada del tabernculo de la reunin, y se los dar al sacerdote,
 que los ofrecer, uno en sacrificio expiatorio, el otro en holocausto, y har por l la expiacin ante Yahv por su flujo.
 El hombre que efundiere su semen, lavar con agua todo su cuerpo,
 y toda ropa o piel en que se efunda ser lavada con agua, y ser inmunda hasta la tarde.
 La mujer con quien se acostare con emisin del semen, se lavar como l, y, como l, ser inmunda hasta la tarde.
 La mujer que tiene su flujo, flujo de sangre en su carne, estar siete das en su impureza. Quien la tocare ser impuro hasta la tarde.
 Aquello sobre que durmiere o se sentare durante su impureza, ser impuro,
 y quien tocare su lecho lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Si alguno tocare un mueble sobre el que ella se sent, lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Lo que hubiere sobre su lecho o sobre su asiento, quien lo tocare ser impuro hasta la tarde.
 Pero, si uno se acostare con ella, ser sobre l su impureza, ser impuro por siete das, y el lecho en que durmiere est inmundo.
 La mujer que tuviere flujo de sangre por ms tiempo del acostumbrado, prolongndose ste ms all de los das de su impureza, ser impura todo el tiempo que dure el flujo, como en el tiempo del menstruo,
 El lecho en el cual duerma y todo objeto sobre el que se siente, ser impuro como en el tiempo del menstruo;"
 y quien los tocare ser impuro, y lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde.
 Cuando curare de su flujo, contar siete das, despus de los cuales ser pura.
 Al octavo da tomar dos trtolas o dos pichones y los llevar al sacerdote a la entrada del tabernculo de la reunin.
 El sacerdote los ofrecer, uno en sacrificio expiatorio y el otro en holocausto, y har por ella la expiacin ante Yahv de la inmundicia de su flujo.
 Ensead a los hijos de Israel a purificarse de sus inmundicias, no sea que por ellas mueran, por manchar el tabernculo que est en medio de ellos.
 Esta es la ley del que padece flujo y efunde el semen, hacindose inmundo,
 y de la mujer en su flujo menstrual; de cuantos padecen flujo, hombres o mujeres, y del hombre que se acuesta con una mujer impura.
 Despus de la muerte de los dos hijos de Aarn, heridos al acercarse ante Yahv,
 dijo Yahv a Moiss: Di a tu hermano Aarn que no entre nunca en el santuario a la parte interior del velo, delante del propiciatorio que est sobre el arca, no sea que muera, pues yo me muestro en la nube sobre el propiciatorio,
 He aqu el rito segn el cual entrar Aarn en el santuario: tomar un novillo para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
 Se revestir de la tnica santa de lino y se pondr sobre sus carnes el calzn de lino; se ceir un cinturn de lino y cubrir su cabeza con la tiara de lino, vistindoselos despus de haberse lavado en el agua."
 Recibir de la asamblea de los hijos de Israel dos machos cabros para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto.
 Aarn ofrecer su novillo por el pecado, y har la expiacin por s y por su casa.
 Tomar despus los dos machos cabros y, presentndolos ante Yahv a la entrada del tabernculo de la reunin,
 echar sobre ellos las suertes, una la de Yahv y otra la de Azazel.
 Aarn har acercar el macho cabro sobre que recay la suerte de Yahv y le ofrecer en sacrificio por el pecado;"
 el macho cabro sobre el que cay la suerte de Azazel, le presentar vivo ante Yahv, para hacer la expiacin y soltarle despus a Azazel.
 Aarn ofrecer el novillo del sacrificio por el pecado, haciendo la expiacin por s y por su casa. Despus de degollar su novillo por el pecado,
 tomar del altar un incensario lleno de brasas encendidas, de ante Yahv, y dos puados de perfume oloroso pulverizado, y lo llevar todo detrs de la cortina;"
 echar el perfume oloroso en el fuego ante Yahv, para que la nube de incienso cubra el propiciatorio que est sobre el testimonio y no muera.
 Tomando luego la sangre del novillo, asperjar con su dedo el frente del propiciatorio, haciendo con el dedo siete aspersiones.
 Degollar el macho cabro expiatorio del pueblo y, llevando su sangre detrs del velo, har como con la sangre del novillo, asperjndola sobre el propiciatorio y delante de l,
 y as purificar el santuario de las impurezas de los hijos de Israel y de todas las transgresiones con que hayan pecado. Lo mismo har con el tabernculo de la reunin, que est entre ellos en medio de impurezas.
 Que no haya nadie en el tabernculo de la reunin desde que l entre para hacer la expiacin del santuario hasta que salga, hecha la expiacin por s y por su casa y por toda la asamblea de Israel.
 Despus ir al altar que est ante Yahv y har la expiacin de l, y, tomando sangre del novillo y sangre del macho cabro, untar de ellas los cuernos del altar todo en torno;"
 har con su dedo siete veces la aspersin de sangre y le santificar y le purificar de las impurezas de los hijos de Israel.
 Hecha la expiacin del santuario, del tabernculo de la reunin y del altar, presentar el macho cabro vivo;"
 pondr Aarn sus dos manos sobre la cabeza del macho cabro vivo, confesar sobre l todas sus culpas, todas las iniquidades de los hijos de Israel y todas las transgresiones con que han pecado, y los echar sobre la cabeza del macho cabro, y lo mandar al desierto por medio de un hombre designado para ello.
 El macho cabro llevar sobre s todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada, y el que lo lleve lo dejar en el desierto.
 Despus Aarn entrar en el tabernculo de la reunin y se desnudar de las vestiduras de lino, que se visti para entrar en el santuario;"
 y, quitadas, se lavar su cuerpo con agua en lugar santo, y se pondr sus vestiduras. Saldr luego, ofrecer su holocausto y el del pueblo, har la expiacin por s y por el pueblo,
 y quemar en el altar el sebo del sacrificio por el pecado.
 El que hubiere ido a soltar el macho cabro a Azazel, lavar sus vestidos y baar en agua su cuerpo, despus de lo cual podr entrar en el campamento.
 Sern llevados fuera del campamento el novillo y el macho cabro inmolados por el pecado, cuya sangre se introdujo en el santuario para hacer la expiacin, y se consumirn por el fuego sus pieles, sus carnes y sus excrementos.
 El que los queme lavar luego sus vestidos, baar en agua su cuerpo, y despus podr entrar en el campamento.
 Esta ser para todos ley perpetua; el sptimo mes, el da diez del mes, mortificaris vuestras personas y no haris trabajo alguno, ni el indgena ni el extranjero que habita en medio de vosotros;"
 porque en ese da se har la expiacin por vosotros, para que os purifiquis y seis purificados ante Yahv de todos vuestros pecados.
 Ser para vosotros da de descanso, sbado, y mortificaris vuestras personas. Es ley perpetua.
 La expiacin la har el sacerdote que haya sido ungido y haya sido iniciado para ejercer las funciones sacerdotales en lugar de su padre. Se revestir de las vestiduras de lino, las vestiduras sagradas,
 y har la expiacin del santuario de la santidad, del tabernculo de la reunin y del altar, la de los sacerdotes y la de todo el pueblo de la asamblea.
 Ser para vosotros ley perpetua, y se har la expiacin una vez por ao para los hijos de Israel por sus pecados. Hzose lo que Yahv haba mandado a Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a Aarn y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: He aqu lo que ha mandado Yahv:
 A todo hombre de la casa de Israel que en el campamento o fuera del campamento degelle un buey, una oveja o una cabra,
 sin haberla llevado a la entrada del tabernculo de la reunin para presentarlo en ofrenda a Yahv ante el santuario, le ser imputada la sangre; ha derramado sangre, y ser borrado de en medio de su pueblo."
 Por tanto, los hijos de Israel, en vez de inmolar sus vctimas en el campo, las traern al sacerdote ante Yahv a la entrada del tabernculo de la reunin, y las ofrecern a Yahv en sacrificio pacfico;"
 el sacerdote derramar la sangre en el altar de Yahv a la entrada del tabernculo de la reunin, y quemar el sebo en olor de suavidad a Yahv.
 As no ofrecern sus sacrificios a los stiros, con los cuales se prostituyen. Esta ser para ellos ley perpetua de generacin en generacin.
 Diles, pues: Todo hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que habitan en medio de ellos que ofrezca un holocausto o un sacrificio,
 y no llevare la vctima a la entrada del tabernculo de la reunin para ser sacrificada a Yahv, ser borrado de en medio del pueblo.
 Todo hombre de la casa de Israel o de los extranjeros que habitan en medio de ellos que coma sangre de un animal cualquiera, yo me volver contra el que la coma y le borrar de en medio de mi pueblo,
 porque la vida de la carne est en la sangre, y yo os he mandado ponerla sobre el altar para expiacin de vuestras personas, y la sangre expa por ser vida.
 Por eso he mandado a los hijos de Israel: Nadie de entre vosotros ni de los extranjeros que habiten en medio de vosotros comer sangre.
 Todo hombre de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en medio de ellos, que cazare un animal o un ave puros, verter la sangre o la cubrir de tierra;"
 porque la vida de toda carne est en la sangre; en la sangre est la vida. Por eso he mandado yo a los hijos de Israel: no comeris la sangre de carne alguna, porque la vida de toda carne est en la sangre; quien la comiere ser borrado."
 Todo indgena o extranjero que comiere carne mortecina o desgarrada lavar sus vestidos, se baar en agua y ser impuro hasta la tarde; despus ser puro."
 Si no lava sus vestidos y su cuerpo, contraer reato.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles:
 Yo soy Yahv, vuestro Dios. No haris lo que se hace en la tierra de Egipto, donde habis morado, ni haris lo que se hace en la tierra de Canan, adonde yo os llevo; no seguiris sus costumbres."
 Practicaris mis mandamientos y cumpliris mis leyes; las seguiris. Yo, Yahv, vuestro Dios."
 Guardaris mis leyes y mis mandamientos; el que los cumpliere vivir por ellos. Yo, Yahv."
 Ninguno de vosotros se acercar a una consangunea suya para descubrir su desnudez. Yo, Yahv.
 No descubrirs la desnudez de tu padre ni la de tu madre; es tu madre; no descubrirs su desnudez."
 No descubrirs la desnudez de la mujer de tu padre; es la desnudez de tu padre."
 No descubrirs la desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre; nacida en la casa o fuera de ella, no descubrirs su desnudez."
 No descubrirs la desnudez de la hija de tu hijo o de la hija de tu hija, porque es tu propia desnudez.
 No descubrirs la desnudez de la hija de la mujer de tu padre, nacida de tu padre; es tu hermana."
 No descubrirs la desnudez de la hermana de tu padre; es la carne de tu padre."
 No descubrirs la desnudez de la hermana de tu madre; es la carne de tu madre."
 No descubrirs la desnudez del hermano de tu padre acercndote a su mujer; es tu ta,"
 No descubrirs la desnudez de tu nuera; es la mujer de tu hijo; no descubrirs su desnudez."
 No descubrirs la desnudez de la mujer de tu hermano; es la desnudez de tu hermano."
 No descubrirs la desnudez de una mujer y de su hija, ni tomars a la hija de su hijo, ni a la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientes; es una infamia."
 No tomars a la hermana de tu mujer para hacer de ella una rival suya descubriendo su desnudez con la de tu mujer en vida de sta.
 No te acercars a una mujer durante el tiempo de su impureza para descubrir su desnudez.
 No tendrs comercio con la mujer de tu prjimo, manchndote con ella.
 No dars hijo tuyo para ser pasado en honor de Moloc; no profanars el nombre de tu Dios. Yo, Yahv."
 No te ayuntars con hombre como con mujer; es una abominacin."
 No te ayuntars con bestia, manchndote con ella. La mujer no se pondr ante una bestia, prostituyndose ante ella; es una perversidad."
 No os manchis con ninguna de estas cosas, pues con ellas se han manchado los pueblos que yo voy a arrojar delante de vosotros.
 Han manchado la tierra; yo castigar sus maldades, y la tierra vomitar a sus habitantes."
 Pero vosotros guardad mis leyes y mis mandamientos, no cometis ninguna de esas abominaciones, ni indgena ni extranjero de los que habitan en medio de vosotros.
 Porque todas estas abominaciones son las que han cometido los hombres de esa tierra que la habitaron antes de vosotros, y la tierra se ha manchado.
 Que no os vomite la tierra por haberos manchado, como vomit a los pueblos que antes de vosotros la habitaron;"
 porque cualquiera que cometa una de esas abominaciones ser borrado de en medio de mi pueblo.
 Guardad mis mandamientos, no practicando ninguna de esas prcticas abominables que se practicaban antes de vosotros, y no os manchis con ellas. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel y diles:
 Sed santos, porque yo soy santo, Yahv, vuestro Dios.
 Terna cada uno a su padre y a su madre y guardad mis sbados. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 Cuando ofrezcis a Yahv un sacrificio pacfico, ofreced-lo de manera que sea aceptable.
 La vctima ser comida el da de su inmolacin o al da siguiente; lo que quedare para el da tercero ser quemado por el fuego."
 Si alguno comiere de ellos al tercer da, es abominacin; el sacrificio no ser aceptable."
 El que lo haga contraer reato, porque profana lo consagrado a Yahv, y ser borrado de en medio de su pueblo.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 No hurtaris ni os haris engao y mentira unos a otros.
 No jures en falso por mi nombre; es profanar el nombre de Dios. Yo, Yahv."
 No oprimas a tu prjimo ni le despojes violentamente. No quede en tu mano hasta el siguiente da el salario del jornalero.
 No profieras maldicin contra el sordo ni pongas ante el ciego tropiezos para hacerle caer; has de temer a tu Dios. Yo, Yahv."
 No hagas injusticia en tus juicios, ni favoreciendo al pobre ni complaciendo al poderoso; juzga a tu prjimo segn justicia"
 No vayas sembrando entre el pueblo la difamacin; no depongas contra la sangre de tu prjimo. Yo, Yahv."
 No odies en tu corazn a tu hermano, pero reprndele para no cargarte t por l con un pecado.
 No te vengues y no guardes rencor contra los hijos de tu pueblo. Amars a tu prjimo como a ti mismo. Yo, Yahv.
 Guardad mis mandamientos: No aparears bestias de diversa especie, ni sembrars en tu campo simiente de dos especies, ni llevars vestido tejido de dos especies de lino.
 Si alguno yaciera con mujer esclava, desposada de otro, no rescatada ni puesta en libertad, castigeseles, no con la muerte, pues ella no era libre.
 Ofrecer por su pecado el hombre ante Yahv, a la entrada del tabernculo de la reunin, un carnero en sacrificio de expiacin;"
 el sacerdote har por l la expiacin ante Yahv, con el carnero del sacrificio expiatorio por el pecado cometido, y le ser perdonado.
 Cuando hubiereis entrado en la tierra y plantareis rboles frutales de cualquier especie, sus frutos los miraris como incircuncisos; durante tres aos sern para vosotros incircuncisos y no los comeris."
 Al cuarto ao, todos sus frutos sern consagrados a Yahv.
 Al quinto ao comeris ya sus frutos, y el rbol aumentar vuestras utilidades. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 No comeris carne con sangre ni practicaris la adivinacin ni la magia.
 No raparis en redondo la cabeza ni raeris los lados de vuestra barba.
 No os haris incisiones en vuestra carne por un muerto ni imprimiris en ella figura alguna. Yo, Yahv.
 No profanes a tu hija, prostituyndola, que no se entregue la tierra a la prostitucin y se llene de crmenes.
 Observad mis sbados y reverenciad mi santuario.
 No acudis a los que evocan a los muertos ni a los adivinos, ni los consultis, para no mancharos con su trato. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 lzate ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano. Teme a tu Dios. Yo, Yahv.
 Si viene un extranjero para habitar en vuestra tierra, no le oprimis;"
 tratad al extranjero que habita en medio de vosotros como al indgena de entre vosotros; male como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo, Yahv, vuestro Dios."
 No hagis injusticia, ni en los juicios, ni en las medidas de longitud, ni en los pesos, ni en las medidas de capacidad.
 Tened balanzas justas, pesos justos, un ef justo y un hin justo. Yo, Yahv, vuestro Dios, que os he sacado de la tierra de Egipto.
 Guardad todas mis leyes y mandamientos y practicadlos. Yo, Yahv.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Di a los hijos de Israel: Quienquiera que de entre los hijos de Israel, o de los extranjeros que habitan en Israel, ofrezca a Moloc un hijo suyo, ser castigado con la muerte; el pueblo le lapidar"
 Yo me volver contra ese hombre y le exterminar de en medio de su pueblo por haber entregado a Moloc a uno de sus hijos, manchando mi santuario y profanando mi santo nombre.
 Si el pueblo cerrase los ojos respecto de este hombre que ofreci a Moloc a uno de sus hijos, y no le diera muerte,
 yo me volver contra l y contra su parentela, y le exterminar de en medio de su pueblo y a cuantos como l se prostituyan ante Moloc.
 Si alguno acudiera a los que evocan a los muertos y a los que adivinan, prostituyndose ante ellos, yo me volver contra l y le exterminar de en medio de su pueblo.
 Santifcaos y sed santos, porque yo soy Yahv, vuestro Dios.
 Guardad mis leyes y practicadlas. Yo, Yahv, que os santifica.
 Quien maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte; caiga su sangre sobre l."
 Si adultera un hombre con la mujer de su prjimo, hombre y mujer adlteros sern castigados con la muerte.
 Si uno se acuesta con la mujer de su padre, descubriendo as la desnudez de su padre, los dos sern castigados con la muerte; caiga sobre ellos su sangre."
 Si uno se acuesta con su nuera, ambos sern castigados con la muerte; han cometido un crimen vergonzoso; caiga su sangre sobre ellos."
 Si uno se acuesta con otro como se hace con una mujer, ambos hacen cosa abominable, y sern castigados con la muerte. Caiga su sangre sobre ellos.
 Si uno toma por mujeres la hija y la madre, es un crimen abominable; sern quemados l y ellas, para que no se d entre vosotros crimen semejante."
 El que tenga comercio con una bestia ser castigado con la muerte, y la bestia la mataris.
 Si una mujer se acerca a una bestia, prostituyndose ante ella, matars a la mujer y a la bestia; ambas sern muertas; caiga sobre ellas su sangre."
 Si uno toma a su hermana, hija de su padre o de su madre, viendo l la desnudez de ella, y ella la desnudez de l, es un crimen, y los dos sern borrados de su pueblo a la vista de los hijos de su pueblo; l ha descubierto la desnudez de su hermana; lleve sobre s su iniquidad."
 Si uno se acuesta con mujer mientras sta tiene el flujo menstrual y descubre su desnudez su flujo, y ella descubre el flujo de su sangre, sern ambos borrados de en medio de su pueblo.
 No descubras la desnudez de la hermana de tu madre ni la de la hermana de tu padre, porque es descubrir tu propia carne. Llevarn sobre s su iniquidad.
 Si uno se acuesta con su ta, descubre la desnudez de su ta. Llevarn sobre s la iniquidad; no tendrn hijos."
 Si uno toma mujer de su hermano, es una inmundicia. Descubri la desnudez de su hermano. No tendrn hijos.
 Guardad todas mis leyes y todos mis mandamientos y ponedlos por obra, para que no os vomite la tierra adonde os llevo.
 No imitis las costumbres de las gentes que yo voy a arrojar de delante de vosotros; ellos hacan estas maldades, y yo los aborrec."
 Yo os he dicho: vosotros poseeris esa tierra, yo os la dar en posesin; es una tierra que mana leche y miel. Yo, Yahv, vuestro Dios, que os he separado de las gentes."
 Distinguid entre animales puros e impuros, entre aves puras e impuras, y no os hagis abominables por los animales, por las aves ni por cuanto repta sobre la tierra, que yo os he enseado a tener por impuro.
 Sed santos para m, porque yo, Yahv, soy santo, y os he separado de las gentes para que seis mos.
 Todo hombre o mujer que evoque a los muertos y se d a la adivinacin ser muerto, lapidado; caiga sobre ellos su sangre.
 Yahv dijo a Moiss: Habla a los sacerdotes hijos de Aarn y diles
 que ninguno se contamine por un muerto de los de su pueblo, a no ser por prximo consanguneo, por su madre, por su padre, por su hijo, por su hija, por su hermano,
 por su hermana virgen que viva con l y no se hubiere casado; por sa puede contaminarse."
 Pero no por sus otros parientes, profanndose1.
 No se raern la cabeza ni los lados de la barba, ni se harn incisiones en la carne.
 Sern santos para su Dios y no profanarn su nombre, pues son ellos los que ofrecen las combustiones de Yahv, pan de su Dios, y han de ser santos.
 No tomarn mujer prostituida o deshonrada, ni desposada, ni mujer repudiada por su marido, porque el sacerdote est consagrado a su Dios.
 Por santo le tendrs, pues l ofrece el pan de tu Dios, y ser santo para ti, porque santo soy yo, Yahv, que lo santifico.
 Si la hija de un sacerdote se profana prostituyndose, profana a su padre y ser quemada en el fuego.
 El sumo sacerdote, de entre sus hermanos, sobre cuya cabeza se derram el leo de la uncin, a quien se le llen la mano para vestirse las vestiduras sagradas, no desnudar su cabeza, no rasgar su vestido,
 ni se acercar a ningn muerto, ni se contaminar ni por su padre ni por su madre.
 No se saldr del santuario, ni profanar el santuario de su Dios, pues el leo de la uncin de su Dios es corona suya. Yo, Yahv.
 Tomar virgen por mujer,
 no viuda, ni repudiada, ni desflorada, ni prostituida. Tomar una virgen de las de su pueblo,
 y no deshonrar su descendencia en medio de su pueblo, porque yo soy Yahv, quien le santifico.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a Aarn y dile: Ninguno de tu estirpe, segn sus generaciones, que tenga una deformidad corporal, se acercar a ofrecer el pan de su Dios.
 Ningn deforme se acercar, ni ciego, ni cojo, ni mutilado, ni monstruoso,
 ni quebrado de pie o mano,
 ni jorobado, ni enano, ni bisojo, ni sarnoso, ni tinoso, ni hermoso.
 Ninguno de la estirpe de Aarn que tenga una deformidad corporal se acercar para ofrecer las combustiones de Yahv; es defectuoso, no se acercar a ofrecer el pan de su Dios;"
 podr comer el pan de su Dios, lo santsimo y lo santo,
 mas no entrar detrs del velo ni acercarse al altar, porque tiene defecto y no debe contaminar mi santuario. Yo, Yahv, que los santifico.
 As habl Moiss a Aarn y a sus hijos y a todos los hijos de Israel.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Habla a Aarn y a sus hijos para que respeten las cosas santas que me consagran los hijos de Israel, y no profanen mi santo nombre. Yo, Yahv.
 Diles: Cualquiera de vuestra estirpe de vuestras generaciones que tenga sobre s alguna impureza, gurdese de acercarse a las cosas santas que los hijos de Israel ofrecen a Yahv; si lo hiciere, ser borrado de ante m. Yo, Yahv."
 El que de la estirpe de Aarn tuviere lepra o flujo, no comer de las cosas santas hasta no quedar puro.
 Lo mismo el que haya tocado a un inmundo manchado por el contacto de un cadver, o que haya derramado el semen, o que haya tocado un reptil que le contamin, o que est contaminado por haber tocado a un impuro que le transmiti su impureza, cualquiera que sta sea.
 Quien tocare algo de eso ser impuro hasta la tarde, y no comer cosa santa; se baar en agua,"
 y despus de la puesta del sol ser puro, y podr comer cosas santas, pues son su comida.
 No comer de animal mortecino ni desgarrado, manchndose con ello. Yo, Yahv.
 Que guarden todos mis mandamientos, no sea que por algo de esto incurran en pecado y mueran por haber profanado las cosas santas. Yo, Yahv, que los santifico.
 Ningn extrao comer las cosas santas, ni el que habite en la casa del sacerdote ni el mercenario las comern;"
 pero el esclavo comprado a precio por el sacerdote y el nacido en su casa podrn comerlas, pues son su alimento.
 La hija de un sacerdote casada con un extrao no podr comer de las cosas santas;"
 pero, si enviudare o fuese repudiada sin tener hijos y vuelve a la casa de su padre, como estaba en ella en su juventud, podr comer de lo que come su padre; mas ningn extrao lo comer."
 Quien por inadvertencia comiere una cosa santa, la restituir al sacerdote con un quinto de ms.
 No profanen los sacerdotes las cosas santas de los hijos de Israel, lo reservado a Yahv,
 y se carguen la fealdad del delito cuando coman las cosas santas. Yo, Yahv, que los santifico.
 Yahv habl a Moiss diciendo:
 Habla a Aarn y a sus hijos y a todos los hijos de Israel, y diles: Quienquiera de la casa de Israel o de los extranjeros que presente su ofrenda, sea en cumplimiento de un voto, sea como ofrenda voluntaria, si lo que ofrece a Yahv es holocausto,
 para que sea aceptable, la vctima ha de ser sin defecto de entre los bueyes, las ovejas o las cabras.
 No ofreceris nada defectuoso, pues no sera aceptable.
 Cuando uno ofrezca a Yahv ganado mayor o ganado menor en sacrificio pacfico, sea para cumplir un voto, sea como ofrenda voluntaria, la vctima, para ser aceptable, ha de ser perfecta, sin defecto.
 Un animal ciego, cojo o mutilado, ulcerado, sarnoso o tinoso no se lo ofreceris a Yahv, ni quemaris nada de l en el altar a Yahv.
 Podrs inmolar como ofrenda voluntaria un buey o una oveja que tenga un miembro demasiado largo o demasiado corto, pero esa vctima no sera aceptable para el cumplimiento de un voto.
 No ofreceris a Yahv un animal que tenga los testculos aplastados, hundidos, cortados o arrancados; no lo ofreceris a Yahv; eso no lo haris nunca en vuestra tierra."
 Ni de la mano de un extranjero recibiris tales vctimas para ofrecerlas como alimento de vuestro Dios, pues estn corrompidas y manchadas y no seran aceptables.
 Yahv dijo a Moiss:
 Al nacer un becerro, un cordero o un cabrito, quedarn siete das a la ubre de la madre; a partir del da octavo sern en adelante agradables para ser ofrecidos a Yahv en sacrificio por el fuego;"
 sea buey o cordero, no inmolis en el mismo da el animal y su cra.
 Cuando ofrezcis a Yahv un sacrificio de accin de gracias, lo ofreceris de manera que sea aceptable;"
 la vctima ser comida el da mismo, sin dejar nada para el da siguiente. Yo, Yahv.
 Guardad mis mandamientos y ponedlos por obra; yo, Yahv."
 No profanis mi santo nombre; sea yo santificado en medio de los hijos de Israel. Yo, Yahv, que os santifico,"
 y os he sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahv.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Estas son las solemnidades, asambleas santas, que convocaris.
 Seis das trabajaris, pero el sptimo, que es sbado, es santo, da de descanso y de santa asamblea. No haris en l trabajo alguno. Es el descanso consagrado a Yahv dondequiera que habitis.
 Estas son las fiestas de Yahv, las asambleas santas que convocaris a su tiempo.
 El mes primero, el da catorce del mes, entre dos luces, es la pascua de Yahv.
 El quince del mes es la fiesta de los zimos de Yahv. Durante siete das comeris pan sin levadura.
 El primer da convocaris asamblea santa, y no haris ningn trabajo servil.
 Ofreceris a Yahv por siete das consecutivos sacrificios por el fuego. El sptimo da convocaris asamblea santa y no haris en l ningn trabajo servil.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra que yo os dar y hagis en ella la recoleccin, llevaris al sacerdote una gavilla de espigas, primicias de vuestra recoleccin; u y l agitar la gavilla ante Yahv para que os sea propicio; el sacerdote la agitar al da siguiente al sbado,"
 -- omitido por parfrasis --
 y el da que ofrezcis la gavilla, sacrificaris en holocausto a Yahv un cordero primal sin defecto,
 acompaaris la oblacin de dos dcimas de flor de harina, como ofrenda de combustin de olor suave a Yahv; la libacin ser de vino, un cuarto de hin.
 No comeris ni pan, ni trigo tostado, ni espigas frescas de lo nuevo hasta el da en que llevis la ofrenda a vuestro Dios. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitis.
 A partir del da siguiente al sbado, del da en que traigis la gavilla de espigas, contaris siete semanas completas.
 Contados as cincuenta das hasta el da siguiente del sptimo sbado, ofreceris a Yahv una nueva oblacin.
 Llevaris de vuestra casa, para agitarlos, dos panes hechos con dos dcimas de flor de harina y cocidos con levadura. Son las primicias de Yahv.
 Con estos panes ofreceris en holocausto a Yahv siete corderos primales sin defecto, un novillo y dos carneros, acompaando la ofrenda y la libacin, en sacrificio de combustin de suave olor a Yahv.
 Inmolaris tambin un macho cabro en sacrificio por el pecado y dos corderos primales en sacrificio pacfico.
 El sacerdote los mecer con los panes de las primicias, en ofrenda mecida ante Yahv; y los panes, lo mismo que los dos corderos consagrados a Yahv, sern para el sacerdote."
 Ese mismo da convocaris asamblea santa, y no haris en l ningn trabajo servil. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitis.
 Cuando hagis la recoleccin en vuestra tierra, no segars hasta el lmite extremo del campo ni recogers lo que queda para espigar; lo dejars para el pobre y el extranjero. Yo, Yahv, vuestro Dios."
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Al sptimo mes, el da primero del mes tendris fiesta solemne, anunciada a son de trompeta, asamblea santa.
 No haris en l ningn trabajo servil y ofreceris a Yahv sacrificios de combustin.
 Yahv habl as a Moiss:
 El da dcimo del sptimo mes es el da de la expiacin; tendris asamblea santa, os mortificaris, y ofreceris a Yahv sacrificios de combustin."
 No haris en ese da ningn trabajo servil, porque es da de expiacin y se ha de hacer la expiacin por vosotros ante Yahv, vuestro Dios.
 Todo el que en ese da no se afligiere, ser borrado de en medio de su pueblo;"
 y todo el que en ese da haga un trabajo cualquiera, yo le exterminar de en medio de su pueblo.
 No haris trabajo alguno. Es ley perpetua para vuestros descendientes dondequiera que habitis.
 Ser para vosotros sbado, da de reposo, de ofrenda mecida, y os afligiris; el noveno da del mes, desde la tarde hasta la tarde siguiente, guardaris vuestro sbado.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: El da quince de este sptimo mes es la fiesta de los Tabernculos, durante siete das, en honor de Yahv.
 El da primero, asamblea santa; no haris en l ningn trabajo servil."
 Durante siete das ofreceris a Yahv sacrificios de combustin. El da octavo, asamblea santa, y ofreceris a Yahv sacrificios de combustin. Es asamblea santa; no haris en l ningn trabajo servil."
 Estas son las fiestas de Yahv que convocaris para tener en ellas asamblea santa y ofrecer a Yahv sacrificios de combustin, holocaustos y oblaciones, vctimas y libaciones, cada da lo que corresponda,
 adems de los sbados de Yahv, de vuestros dones, de vuestros votos y de todas las ofrendas voluntarias que presentis a Yahv.
 El da quince del sptimo mes, cuando hayis recogido los frutos de la tierra, celebraris la fiesta de Yahv durante siete das. El primer da ser de descanso, e igualmente el octavo.
 El primer da tomaris gajos de frutales hermosos, ramos de palmera, ramas de rboles frondosos, de sauces de ribera, y os regocijaris ante Yahv, vuestro Dios, durante siete das.
 Celebraris esta fiesta durante siete das cada ao. Es ley perpetua para vuestros descendientes, y la celebraris el sptimo mes.
 Moraris los siete das en cabanas; todo indgena de Israel morar en cabanas,"
 para que sepan sus descendientes que yo hice habitar en tiendas a los hijos de Israel cuando los saqu de la tierra de Egipto. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 Moiss promulg las fiestas de Yahv a los hijos de Israel.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Manda a los hijos de Israel que te traigan para el candelabro aceite puro de olivas molidas, para alimentar continuamente las lmparas.
 Por defuera del velo que est delante del testimonio, en el tabernculo de la reunin, Aarn las preparar para que ardan continuamente, de la tarde a la maana, en presencia de Yahv. Es ley perpetua para vuestros descendientes.
 Dispondrs siempre las lmparas en el candelabro de oro puro, para que ardan continuamente ante Yahv.
 Tomars flor de harina y cocers doce panes de dos dcimas cada uno,
 y los colocars, en dos rimeros de seis cada uno, sobre la mesa de oro delante de Yahv.
 Pondrs incienso puro sobre cada rimero, que sea para el pan perfume de combustin a Yahv.
 Cada sbado, de continuo, lo dispondrs as ante Yahv, de parte de los hijos de Israel, en perpetua alianza.
 Sern para Aarn y sus hijos, que los comern en lugar santo, porque es para ellos cosa santsima entre las ofrendas de combustin hechas a Yahv. Es ley perpetua.
 El hijo de una mujer israelita, pero de padre egipcio, que habitaba entre los hijos de Israel, ri en el campo con el hijo de una mujer israelita y de un padre israelita;"
 y profiri el nombre de Yahv y le maldijo. Su madre se llamaba Sulamit, hija de Dabri, de la tribu de Dan.
 Le encarcelaron hasta que Moiss pronunciase de parte de Yahv lo que haba de hacerse;"
 y Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Saca del campo al blasfemo; que cuantos le han odo le pongan su mano sobre la cabeza y que toda la asamblea le lapide."
 Y hablars a los hijos de Israel, diciendo: Quienquiera que maldijere a su Dios llevar sobre s su iniquidad;"
 y quien blasfemare el nombre de Yahv ser castigado con la muerte; toda la asamblea le lapidar. Extranjero o indgena, quien blasfemare de Yahv, morir."
 Quien hiera a otro mortalmente, morir.
 Quien hiera mortal-mente una bestia, restituir bestia por bestia.
 Al que maltrata a su prjimo se le har como l ha hecho:
 fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le har la misma herida que l haya hecho a su prjimo."
 Quien matare una bestia, pagela; pero quien matare a un hombre, ser muerto."
 una sola ley tendris para el extranjero, igual que para el indgena, porque yo soy Yahv, vuestro Dios.
 Moiss se lo comunic a los hijos de Israel, y conducido el blasfemo fuera del campamento, le lapidaron, haciendo lo que Yahv haba mandado a Moiss.
 Yahv habl a Moiss en el monte Sina, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que Yahv os da, descansar la tierra; ser un descanso en honor de Yahv."
 Seis aos sembrars tu campo y seis aos vendimiars tu via y recogers sus productos;"
 pero el sptimo ser un sbado de descanso para la tierra, sbado en honor de Yahv. Ni sembrars en l tu campo, ni podars tu via,
 ni recogers lo que de s dieren; ni el trigo que d tu campo ni las uvas que d tu via las vendimiars; ser para la tierra ao de descanso."
 Lo que la tierra diere de s os servir de comida a ti, a tu siervo y a tu sierva, a tu jornalero y al extranjero que habita contigo,
 a tus bestias y a los animales de tu tierra; todo su producto os servir de alimento."
 Contars siete semanas de aos, siete veces siete aos, viniendo a ser el tiempo de las siete semanas de cuarenta y nueve aos.
 El da dcimo del sptimo mes hars que resuene el sonido de la trompeta, el sonido de la expiacin; haris resonar el sonido de la trompeta por toda vuestra tierra,"
 y santificaris el ao cincuenta, y pregonaris la libertad por toda la tierra para todos los habitantes de ella. Ser para vosotros jubileo, y cada uno de vosotros recobrar su propiedad, volver a su familia.
 El ao cincuenta ser para vosotros jubileo; no sembraris ni recogeris lo que de s diere la tierra, ni vendimiaris la via no podada;"
 porque es el jubileo, que ser sagrado para vosotros. Comeris el fruto que de s dieren los campos.
 En este ao jubilar volver cada uno a su posesin.
 Si vendis a vuestro prjimo o le compris alguna cosa, que nadie perjudique a su hermano.
 Comprars a tu prjimo conforme al nmero de aos transcurridos despus del jubileo, y conforme al nmero de aos de cosecha te vender l a ti.
 Cuantos ms aos queden, tanto ms aumentars el precio; cuantos menos queden, tanto ms lo bajars, porque es el nmero de las cosechas lo que se vende."
 Que nadie de vosotros defraude a su hermano; teme a tu Dios, porque yo soy Yahv, vuestro Dios."
 Cumplid mis leyes y poned por obra mis mandamientos, guardadlos y viviris seguros en la tierra.
 La tierra dar sus frutos, comeris a saciedad y habitaris en ella en seguridad.
 Si preguntis: Qu comeremos el ao sptimo, pues que no sembramos ni cosechamos nuestros frutos?,
 yo os mandar mi bendicin el ao sexto, y producir frutos para tres aos.
 Sembraris el ao octavo y comeris de la cosecha aeja; hasta la cosecha del ao venidero comeris frutos aejos."
 Las tierras no se vendern a perpetuidad, porque la tierra es ma, y vosotros sois en lo mo peregrinos y extranjeros.
 En todo el territorio de vuestra posesin daris derecho a redimir la tierra.
 Si tu hermano empobreciere y vendiere algo de su propiedad, vendr el que tenga derecho, su pariente ms prximo, y rescatar lo vendido por su hermano.
 Si no tuviere rescatador, que busque l con qu hacer el rescate;"
 entonces descontar los aos desde la venta y pagar al comprador lo que reste, volviendo a su propiedad.
 Si no halla de qu pagar el resto, lo vendido quedar en poder del comprador hasta el ao del jubileo, y entonces ser libre, y el vendedor tornar a entrar en su propiedad.
 Si vendiere uno una casa en ciudad amurallada, tendr derecho al rescate durante un ao a partir de la venta; su derecho al rescate durar un ao entero."
 Si la casa situada en una ciudad amurallada no es rescatada dentro del ao completo, ser por siempre del que la compr y de sus descendientes; no quedar libre el ao del jubileo."
 Las casas de los pueblos no amurallados sern tenidas como feudo de la tierra, podrn ser rescatadas y sern liberadas el ao del jubileo.
 Por lo que hace a las ciudades de los levitas, las casas que en ellas tengan los levitas sern perpetuamente rescatables.
 Cuando la casa de un levita no fuere rescatada, la casa vendida en ciudad, de las que les han sido dadas, quedar liberada en el jubileo, porque las casas de los levitas en sus ciudades son su posesin en medio de los hijos de Israel.
 Los campos situados en derredor de las ciudades de los levitas no podrn venderse, pues son su posesin a perpetuidad.
 Si empobreciere tu hermano y te tendiere su mano, acgele y viva contigo como extranjero y peregrino;"
 no le dars tu dinero a usura ni de tus bienes a ganancia. Terne a tu Dios y viva contigo tu hermano.
 No le prestes tu dinero a usura ni tus vveres a ganancia.
 Yo, Yahv, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para daros la tierra de Canan para ser vuestro Dios.
 Si empobreciere tu hermano cerca de ti y se te vende, no le trates como siervo;"
 sea para ti como mercenario; te servir hasta el ao del jubileo."
 Saldr de tu casa l y sus hijos con l, y volver a su familia, entrando de nuevo en la propiedad de sus padres.
 Porque son siervos mos que saqu yo de la tierra de Egipto y no han de ser vendidos como esclavos.
 No los dominars duramente, sino que temers a Yahv, tu Dios.
 Los esclavos o esclavas que tengas, tomadlos de las gentes que estn en derredor vuestro; de ellos compraris siervos y siervas."
 Tambin podris comprar de entre los hijos de los extranjeros que viven con vosotros y de entre los que de su linaje han nacido en medio de vosotros, y sern propiedad vuestra.
 Se los dejaris en herencia a vuestros hijos despus de vosotros, como posesin hereditaria, sirvindoos de ellos siempre; pero de vuestros hermanos, los hijos de Israel, ninguno de vosotros ser para su hermano un amo duro."
 Si el extranjero o peregrino que vive en medio de vosotros se enriqueciere, y un hermano tuyo cerca de l empobreciere, y se vendiere al extranjero que vive contigo o a uno de su linaje,
 tendr derecho a su rescate despus de haberse vendido; cualquiera de sus hermanos podr redimirle;"
 su to, o el hijo de su to, o un pariente prximo podr redimirle; o si l ganare con qu, l mismo se redimir."
 Contar al que le compr los aos desde su venta al ao del jubileo, y el precio de venta se computar segn el nmero de aos, valorando sus jornadas de trabajo como las de un jornalero.
 Si quedan todava muchos aos, pagar su rescate conforme al nmero de esos aos, pagar el precio en que se vendi;"
 si quedan pocos aos hasta el da del jubileo, har la cuenta, y conforme al nmero de esos aos pagar su rescate.
 Le tratar como a un ajustado por ao, y no consentirs que a tus ojos le trate su amo con dureza.
 Si no es rescatado por sus parientes, quedar libre el ao del jubileo, l y sus hijos consigo.
 Porque son mos los hijos de Israel, son siervos mos, que saqu yo de la tierra de Egipto. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 No os hagis dolos, ni os alcis cipos, ni pongis en vuestra tierra piedras esculpidas para prosternaros ante ellos, porque soy yo, Yahv, vuestro Dios.
 Guardad mis sbados y reverenciad mi santuario. Yo, Yahv.
 Si cumpls mis leyes, si guardis mis mandamientos y los ponis por obra,
 yo mandar las lluvias a su tiempo, la tierra dar sus frutos, y los rboles del campo darn los suyos.
 La trilla se prolongar entre vosotros hasta la vendimia, y la vendimia hasta la sementera, y comeris vuestro pan a saciedad y habitaris en seguridad en vuestra tierra.
 Dar paz a la tierra; nadie turbar vuestro sueo, y dormiris sin que nadie os espante. Har desaparecer de vuestra tierra los animales dainos, y no pasar por vuestro pas la espada."
 Perseguiris a vuestros enemigos, que caern ante vosotros al filo de la espada.
 Cinco de vosotros perseguirn a ciento, ciento de vosotros perseguirn a diez mil, y vuestros enemigos caern ante vosotros al filo de la espada.
 Yo volver a vosotros mi rostro, y os har fecundos y os multiplicar, y yo mantendr mi alianza con vosotros.
 Comeris lo aejo, y habris de sacar fuera lo aejo para encerrar lo nuevo, u Establecer mi morada entre vosotros y no os abominar mi alma.
 -- omitido por parfrasis --
 Marchar en medio de vosotros y ser vuestro Dios, y vosotros seris mi pueblo.
 Yo, Yahv, vuestro Dios, que os saqu de la tierra de Egipto para que no fueseis esclavos en ella, romp las coyundas de vuestro yugo y hago que podis andar erguida la cabeza.
 Pero, si no me escuchis y no ponis por obra mis mandamientos, si desdeis mis leyes,
 menospreciis mis mandamientos y no los ponis por obra, y rompis mi alianza,
 ved lo que tambin yo har con vosotros: echar sobre vosotros el espanto, la consuncin y la calentura, que debilitan los ojos y consumen la vida; sembraris en vano vuestra simiente, pues sern los enemigos los que la comern;"
 me volver airado contra vosotros y seris derrotados por vuestros enemigos; os dominarn los que os aborrecen, y huiris sin que os persiga nadie."
 Si despus de esto no me obedecis todava, echar sobre vosotros plagas siete veces mayores por vuestros pecados;"
 quebrantar la fuerza de vuestro orgullo; har como de hierro vuestro cielo y como de bronce vuestra tierra."
 Sern vanas vuestras fatigas, pues no os dar la tierra sus productos, ni los rboles de ella sus frutos.
 Y si todava os oponis a m y no queris obedecerme, os castigar otras siete veces ms por vuestros pecados;"
 lanzar contra vosotros fieras que devoren vuestros hijos, destrocen vuestro ganado y os reduzcan a escaso nmero, de modo que queden desiertos vuestros caminos.
 Si con tales castigos no os converts a m y segus marchando contra m,
 yo a mi vez marchar contra vosotros y os rechazar, y os herir tambin siete veces ms por vuestros pecados;"
 esgrimir contra vosotros la espada vengadora de mi alianza; os refugiaris en vuestras ciudades, y yo mandar en medio de vosotros la peste y os entregar en manos de vuestros enemigos,"
 quebrantando todo vuestro sostn de pan; diez mujeres bastarn para cocer el pan en un solo horno y os lo darn tasado; comeris y no os hartaris."
 Si todava no me obedecis y segus oponindoos a m,
 yo me opondr a vosotros con furor y os castigar siete veces por vuestros pecados.
 Comeris las carnes de vuestros hijos, comeris las carnes de vuestras hijas;"
 destruir vuestros lugares excelsos, abatir vuestras estelas consagradas al sol; amontonar vuestros cadveres sobre los cadveres de vuestros dolos, y mi alma os abominar."
 Convertir vuestras ciudades en desiertos, saquear vuestros santuarios y no aspirar ya ms el suave olor de vuestros perfumes.
 De vastar la tierra, y vuestros enemigos, que sern los que la habiten, quedarn pasmados;"
 y a vosotros os dispersar yo entre las gentes y os perseguir con la espada desenvainada en pos de vosotros; vuestra tierra ser devastada, y vuestras ciudades quedarn desiertas."
 Entonces disfrutar la tierra de sus sbados, durante todo el tiempo que durare la soledad y estis vosotros en la tierra de vuestros enemigos. Entonces descansar la tierra y gozar de sus sbados.
 Todo el tiempo que quedar devastada, tendr el descanso que no tuvo en vuestros sbados, cuando erais vosotros los que la habitabais.
 A los que de vosotros sobrevivan, yo les infundir espanto tal en sus corazones, en la tierra de sus enemigos, que el moverse de una hoja los sobresaltar y los har huir como se huye de la espada, y caern sin que nadie los persiga;"
 y tropezarn los unos con los otros, como si huyeran delante de la espada, aunque nadie los persiga; y no podris resistir ante vuestros enemigos;"
 y pereceris entre las gentes, y la tierra de vuestros enemigos os devorar.
 Los que sobrevivan sern consumidos por sus iniquidades en la tierra enemiga, y consumidos por las iniquidades de sus padres.
 Confesarn sus iniquidades y las de sus padres por las prevaricaciones con que contra m prevaricaron,
 y que, por habrseme opuesto a m, me opuse yo a ellos y los ech a tierra de enemigos. Humillarn su corazn incircunciso y reconocern sus iniquidades;"
 y yo entonces me acordar de mi alianza con Jacob, de mi alianza con Isaac, de mi alianza con Abraham, y me acordar de su tierra.
 Ellos tendrn que abandonar la tierra, que gozar de sus sbados, yerma, lejos de ellos. Sern sometidos al castigo de sus iniquidades por haber menospreciado mis mandamientos y haber aborrecido mis leyes.
 Pero, aun con todo esto, cuando estn en tierra enemiga, yo no los rechazar, ni abominar de ellos hasta consumirlos del todo, ni romper mi alianza con ellos, porque yo soy Yahv, su Dios.
 Me acordar por ellos de mi alianza antigua, cuando los saqu de la tierra de Egipto a los ojos de las gentes para ser su Dios. Yo, Yahv.
 Estos son los mandamientos, estatutos y leyes que Yahv estableci entre s y los hijos de Israel, en el monte Sina, por medio de Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Si uno hace voto a Yahv, se estimarn para Yahv las personas, como las estimas t.
 Un hombre de veinte a sesenta aos lo estimars en cincuenta siclos de plata, segn el peso del siclo del santuario.
 Una mujer la estimars en treinta siclos.
 De los cinco a los veinte aos estimars un mozo en veinte siclos, y una moza en diez.
 De un mes a cinco aos, estimars en cinco siclos un nio y en tres siclos una nia.
 De sesenta aos para arriba, estimars en quince siclos un hombre y en diez una mujer.
 Si el que hizo el voto es demasiado pobre para pagar el valor de tu estimacin, ser presentado al sacerdote, que fijar el precio segn los recursos del hombre aquel.
 Si el voto es de animales de los que se ofrecen a Yahv, cuanto as se ofrece en don a Yahv ser cosa santa.
 No ser mudado, no se pondr uno malo en vez de uno bueno, ni uno bueno en vez de uno malo; si se permutare un animal por otro, ambos sern cosa santa."
 Si es de animal impuro, de los que no pueden ofrecerse a Yahv en sacrificio, se le presentar al sacerdote,
 que lo estimar segn sea de bueno o de malo, y se estar a la estimacin del sacerdote.
 Si se le quiere rescatar, se aadir un quinto a su valor.
 Si uno santifica a su casa, consagrndola a Yahv, el sacerdote har la estimacin de ella, segn que sea de buena o de mala, y se estar a la estimacin del sacerdote.
 Si se la quisiere rescatar, se aadir un quinto al precio de tu estimacin y ser suya.
 Si uno santifica parte de la tierra de su propiedad, tu estimacin ser conforme a su sembradura, a razn de cincuenta siclos por cada jmer de cebada de sembradura.
 Si la santifica antes del ao de jubileo, habr de atenerse a tu estimacin;"
 pero, si es despus del jubileo cuando santifica su campo, el sacerdote lo estimar segn el nmero de aos que quedan para el jubileo, haciendo la rebaja de tu estimacin.
 Si el que santific el campo quiere rescatarlo, aadir un quinto al precio de tu estimacin, y el campo quedar suyo.
 Si no los rescata o lo vende a uno de otra familia, el campo no podr ser rescatado ms;"
 y cuando al jubileo quede libre, ser consagrado a Yahv, como campo de voto, y pasar a ser propiedad del sacerdote.
 Si uno consagra a Yahv un campo comprado por l, que no es parte de su heredad,
 el sacerdote calcular el valor segn tu estimacin y los aos que falten para el jubileo, y el hombre pagar aquel mismo da lo fijado, como cosa consagrada a Yahv.
 El ao del jubileo, el campo volver a quien lo haba vendido y de cuya heredad era parte.
 Toda estimacin se har segn el siclo del santuario, que es de veinte guerras.
 Nadie, sin embargo, podr consagrar el primognito de su ganado, que, como primognito, pertenece a Yahv; buey u oveja, de Yahv es."
 Si se tratare de animal impuro, ser redimido conforme a tu estimacin, aadiendo sobre ella un quinto, y si no lo redimieres, ser vendido conforme a tu estimacin.
 Nada de aquello que se consagre a Yahv con anatema, sea hombre o animal o campo de su propiedad, podr ser vendido ni rescatado; cuanto se consagra a Yahv con anatema es cosa santsima."
 Nada consagrado con anatema podr ser rescatado; habr de ser muerto."
 Todo diezmo de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los rboles, es de Yahv, es cosa consagrada a Yahv.
 Si alguno quisiere rescatar parte de su diezmo, habr de aadir el quinto.
 Los diezmos del ganado mayor o menor, de todo cuanto pasa bajo el cayado, son de Yahv,
 No se mirar si es bueno o si es malo, ni se trocar; y si se trocare, el animal y su trueque sern ambos cosa santa, y no podrn ser rescatados."
 Estos son los mandamientos que dio Yahv a Moiss para los hijos de Israel en el monte Sina.
 El da primero del segundo mes del ao segundo despus de la salida de Egipto, habl Yahv a Moiss en el desierto del Sina, en el tabernculo de la reunin, diciendo:
 Haz un censo general de toda la asamblea de los hijos de Israel, por familias y por linajes, describiendo por cabezas los nombres de todos los varones
 de veinte aos para arriba, de todos los aptos para el servicio de las armas de Israel. T y Aarn haris el censo, segn sus escuadras.
 Tendris con vosotros para asistiros un hombre por cada tribu, jefe de linaje.
 He aqu los nombres de los que os han de asistir: De Rubn, Elisur, hijo de Sedeur.
 De Simen, Selamiel, hijo de Zurisadai.
 De Jud, Nasn, hijo de Aminadab.
 De Isacar, Natanael, hijo de Suar.
 De Zabuln, Eliab, hijo de Jeln.
 De los hijos de Jos: De Efram, Elisama, hijo de Amiud. De Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur.
 De Benjamn, Abidn, hijo de Geden.
 De Dan, Ajiezer, hijo de Amisadai.
 De Aser, Feguiel, hijo de Ocrn.
 De Gad, Eliasab, hijo de Deuel.
 De Neftal, Ajira, hijo de Enn.
 Estos sern los nombrados de la comunidad: sus prncipes de sus tribus, jefes de los millares de Israel.
 Moiss y Aarn tomaron a estos varones designados por sus nombres,
 y convocaron la asamblea toda para el da primero del segundo mes, y se hizo el censo por familias y linajes, registrndose por cabezas los nombres de los de veinte aos para arriba.
 Como se lo haba mandado Yahv a Moiss, as se hizo el censo en el desierto del Sina.
 Hijos de Rubn, primognito de Israel, sus descendientes por familias y linajes, contando por cabezas los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas;"
 fueron contados de la tribu de Rubn cuarenta y seis mil quinientos.
 Hijos de Simen, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba, todos los hombres aptos para servirse de las armas,
 fueron contados de la tribu de Simen cincuenta y nueve mil trescientos.
 Hijos de Gad, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte aos para arriba aptos para servirse de las armas,
 fueron contados de la tribu de Gad cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta.
 Hijos de Jud, sus descencientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los de veinte aos para arriba aptos para servirse de las armas;"
 fueron contados de la tribu de Jud setenta y cuatro mil seiscientos.
 Hijos de Isacar, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba aptos para servirse de las armas,
 fueron contados de la tribu de Isacar cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
 Hijos de Zabuln, sus descendientes por familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba aptos para servirse de las armas,
 fueron contados de la tribu de Zabuln cincuenta y siete mil cuatrocientos.
 Hijos de Jos: de los hijos de Efram, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 fueron contados de la tribu de Efram cuarenta mil quinientos
 Hijos de Manass, por sus familias y linajes, contando los nombres de todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 se contaron de la tribu de Manass treinta y dos mil doscientos.
 Hijos de Benjamn, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 se contaron de la tribu de Benjamn treinta y cinco mil cuatrocientos.
 Hijos de Dan, por familias y linajes, contando todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 se contaron de la tribu de Dan sesenta y dos mil setecientos.
 Hijos de Aser, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 se contaron de la tribu de Aser cuarenta y un mil quinientos.
 Hijos de Neftal, por sus familias y linajes, contando todos los varones de veinte aos para arriba aptos para las armas,
 se contaron de la tribu de Neftal cincuenta y tres mil cuatrocientos.
 Estos fueron todos los contados de los hijos de Israel por sus linajes, los que contaron Moiss y Aarn con los doce prncipes de Israel, uno por cada tribu;"
 siendo todos los contados de los hijos de Israel, segn sus linajes, de veinte aos para arriba aptos para hacer la guerra en Israel,
 seiscientos tres mil quinientos cincuenta.
 Los levitas no fueron contados entre stos segn la tribu,
 porque haba hablado Yahv a Moiss, diciendo:
 Slo dejars de contar la tribu de Lev; no los contars entre los hijos de Israel,"
 sino que pondrs a los levitas en el tabernculo del testimonio, sobre todos sus utensilios y sobre todo cuanto le pertenece. Ellos llevarn el tabernculo y todos sus utensilios, y servirn en l, y sentarn sus tiendas en derredor del tabernculo.
 Y cuando el tabernculo hubiera de trasladarse, los levitas lo desarmarn; y cuando hubiera de pararse, ellos lo armarn, y el extrao que se acercare morir."
 Los hijos de Israel sentarn sus tiendas cada uno en su cuartel, bajo la propia ensea, por orden de escuadras;"
 pero los levitas sentarn las suyas alrededor del tabernculo del testimonio, para que la congregacin de los hijos de Israel no incurra en ira; los levitas tendrn la guarda del tabernculo del testimonio.
 Hicieron los hijos de Israel cuanto mand Yahv a Moiss; as lo hicieron."
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Que acampen los hijos de Israel cada uno junto a su ensea, bajo las banderas de sus linajes, frente al tabernculo de reunin y en torno a l.
 Delante, al oriente, acampar Jud con su ensea y escuadras. De los hijos de Jud es jefe Naasn, hijo de Ami-nadab;"
 su cuerpo de ejrcito, segn el censo, es de setenta y cuatro mil seiscientos hombres.
 A sus lados acampar la tribu de Isacar; el jefe de los hijos de Isacar es Natanael, hijo de Suar,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cincuenta y cuatro mil cuatrocientos hombres.
 Despus la tribu de Zabuln; el jefe de los de Zabuln es Eliab, hijo de Jeln,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cincuenta y siete mil cuatrocientos hombres.
 El total para el campo de Jud es, segn el censo, de ciento ochenta y seis mil cuatrocientos nombres por sus escuadras. Sern los primeros que se pongan en marcha.
 Al medioda, la ensea del campamento de Rubn, con sus escuadras. El jefe de los hijos de Rubn es Elisur, hijo de Sedeur,
 y su cuerpo de ejrcito, segn el censo, es de cuarenta y seis mil quinientos hombres.
 A sus lados acampar la tribu de Simen; el jefe de los hijos de Simen es Salamiel, hijo de Zurisagn,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cincuenta y nueve mil trescientos hombres.
 Despus la tribu de Gad; el jefe de los hijos de Gad es Aliasab, hijo de Deuel,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cuarenta y cinco mil seiscientos cincuenta hombres.
 El total del campo de Rubn es, segn el censo, de ciento cincuenta y un mil cuatrocientos cincuenta hombres. Se pondrn en marcha los segundos.
 Despus avanzar el tabernculo de la reunin, yendo el campo de los levitas en medio de los otros. Seguirn en la marcha el orden de su campamento, cada uno segn su puesto y su ensea.
 Al occidente, la ensea de Efram; el jefe de los hijos de Efram es Elisama, hijo de Amiud,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cuarenta mil quinientos hombres.
 A sus lados acampar la tribu de Manass; el jefe de la tribu de Manass es Gamaliel, hijo de Pedasur,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de treinta y dos mil doscientos hombres.
 La tribu de Benjamn; el jefe de los hijos de Benjamn es Abidn, hijo de Geden,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de treinta y cinco mil cuatrocientos hombres.
 El total del campo de Efram es, segn el censo, de ciento ocho mil cien hombres; se pondrn en marcha los terceros."
 Al norte, la ensea del campo es Dan, con sus tropas. El jefe de los hijos de Dan es Ajiezer, hijo de Amisadai,
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de sesenta y dos mil setecientos hombres.
 A sus lados acampar la tribu de Aser; el jefe de los hijos de Aser es Feguiel, hijo de Ocrn,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cuarenta y un mil quinientos hombres.
 La tribu de Neftal; el jefe de los hijos de Neftal es Ajira, hijo de Enn,"
 y su cuerpo de ejrcito es, segn el censo, de cincuenta y tres mil cuatrocientos hombres.
 El total del campamento de Dan es, segn el censo, de ciento cincuenta y siete mil seiscientos hombres. Se pondrn en marcha los ltimos, segn sus enseas.
 Estos fueron los hijos de Israel inscritos en el censo, segn sus linajes. El total de todos los hombres inscritos, repartidos en varios campos, segn sus cuerpos de ejrcito, fue de seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres.
 Los levitas no fueron comprendidos en el censo con los hijos de Israel, segn la orden que Yahv haba dado a Moiss.
 Los hijos de Israel hicieron todo lo que a Moiss haba mandado Yahv. As acamparon, segn sus enseas, y as se ponan en marcha cada uno segn sus familias y su linaje.
 He aqu las descendencias de Aarn y Moiss al tiempo en que Yahv habl a Moiss en la montaa del Sina.
 He aqu los nombres de los hijos de Aarn: Nadab, el primognito; Abi, Eleazar e Itamar."
 Estos son los nombres de los hijos de Aarn, sacerdotes ungidos y consagrados para el sacerdocio.
 Nadab y Abi murieron al llevar ante Yahv un fuego extrao en el desierto del Sina y no dejaron hijos. Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio con Aarn, su padre.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Llama a la tribu de Lev, que se acerque a Aarn, el sacerdote, y se ponga a su servicio.
 Ellos se encargarn de todo cuanto sea necesario para l y para toda la asamblea ante el tabernculo de la reunin, haciendo as el servicio del tabernculo.
 Tendrn a su cargo todos los utensilios del tabernculo de la reunin y cuanto necesiten los hijos de Israel en el servicio del tabernculo.
 Dars los levitas a Aarn y a sus hijos, se los dars enteramente de entre los hijos de Israel.
 A Aarn y a sus hijos les encomendars las funciones de su sacerdocio; el extrao que se acercare al santuario ser castigado con la muerte.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Yo he tomado de en medio de Israel a los levitas en lugar de todo primognito que abre la vulva de su madre, entre los hijos de Israel, y los levitas sern mos,
 porque mo es todo primognito; el da en que yo mat a todos los primognitos en la tierra de Egipto, me consagr a m todos los primognitos de Israel, tanto de hombres como de animales; son mos. Yo, Yahv.
 Y habl Yahv a Moiss en el desierto del Sina, diciendo:
 Enumera a los hijos de Lev segn sus linajes y familias.
 Haz el censo de todos los varones de un mes para arriba. Y Moiss hizo el censo segn la orden de Yahv, como ste se lo haba mandado.
 Estos fueron los hijos de Lev, por sus nombres: Gersn, Caat y Merar.
 Nombres de los hijos de Gersn, por sus familias: Libn y Seme.
 Hijos de Caat, por sus familias: Amram, Jesuar, Jebrn y Oziel.
 Hijos de Merar, por familias: Mojl y Mus. Estas son las familias de Lev segn sus linajes.
 De Gersn proceden las familias de Libn y la de Seme: stos son los linajes de Gersn.
 Los enumerados de ellos en el censo de todos los varones de un mes para arriba fueron siete mil quinientos.
 Los linajes de Gersn sentarn sus tiendas a espaldas del tabernculo, a occidente.
 El jefe del linaje de los gersonitas es Eliasaf, hijo de Lael.
 Cuanto al tabernculo de la reunin, los hijos de Gersn tenan a su cargo la tienda, y sus cubiertas, el velo de la entrada en la tienda, la cortina de la entrada del atrio,
 y las de ste en torno al tabernculo y del altar, y las cuerdas para todo su servicio.
 De Caat proceden los linajes de los amramitas, los jezeritas, los jebronitas y los uzielitas; stos son los linajes de Caat."
 El censo de todos los varones de un mes para arriba dio ocho mil seiscientos adscritos al servicio del santuario.
 Los linajes de los hijos de Caat acampaban al medioda del tabernculo.
 El jefe de los linajes de las familias de Caat era Elisafn, hijo de Oziel.
 Estaban a su cargo el arca, la mesa, el candelabro, los altares y los utensilios sagrados de su servicio y el velo con todo lo que perteneca a su servicio.
 El jefe supremo de los levitas era Eleazar, hijo del sacerdote Aarn, a quien corresponda la superintendencia de todos los adscritos al servicio del santuario.
 De Merar proceden los linajes de los mojlitas y los musitas. Estos son los linajes de Merar.
 Los enumerados de ellos, conforme al censo de todos los varones de un mes para arriba, fueron seis mil doscientos.
 El jefe de los linajes de Merar era Suriel, hijo de Abijail; acampaban al lado norte del tabernculo."
 Al cargo de los hijos de Merar estaban los tablones del tabernculo con sus barras,
 sus columnas y sus basas y todo su servicio, y las columnas del atrio con sus basas, sus clavos y sus cuerdas.
 Delante del tabernculo de la reunin, a levante, acampaban Moiss, Aarn y sus hijos, que velaban el cuidado del santuario para los hijos de Israel; todo extrao que se acercaba era castigado con la muerte."
 Los levitas que Moiss y Aarn enumeraron de orden de Yahv fueron, contando de todos los linajes los varones de un mes para arriba, veintids mil.
 Yahv dijo a Moiss: Haz el censo de todos los primognitos de entre los hijos de Israel de un mes para arriba, contndolos por sus nombres.
 Tomars para m a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas, en lugar de los primognitos del ganado de los hijos de Israel. Yo, Yahv.
 Moiss hizo el censo de todos los primognitos de los hijos de Israel, segn la orden que Yahv le haba dado.
 Todos los primognitos varones, contados por sus nombres, de un mes para arriba, fueron veintids mil doscientos setenta y tres.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Toma a los levitas en lugar de los primognitos de los hijos de Israel, y el ganado de los levitas en lugar de los primognitos de sus ganados. Los levitas son mos. Yo., Yahv.
 Para el rescate de los doscientos setenta y tres primognitos de los hijos de Israel, que sobrepasan el nmero de los levitas,
 toma cinco siclos por cabeza, segn el sido del santuario, que es de veinte gueras.
 Ese dinero se lo entregars a Aarn y a sus hijos, como rescate de los que sobrepasan el nmero de los levitas.
 Moiss tom el dinero de los primognitos de los hijos de Israel, que sobrepasaban el nmero de los levitas,
 mil trescientos sesenta y cinco siclos, segn el siclo del santuario.
 Moiss entreg a Aarn y a sus hijos el dinero del rescate, segn la orden de Yahv, segn lo que Yahv haba dicho a Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Haz el censo de los hijos de Caat de entre los hijos de Lev, segn sus familias y linajes,
 desde los treinta aos para arriba hasta los cincuenta, todos los que han de prestar servicio o cumplir alguna funcin en el tabernculo de la reunin.
 Estos sern los servicios de los hijos de Caat en el tabernculo de la reunin; consistirn en lo tocante a las cosas santsimas."
 Cuando hubiere de levantarse el campamento, vendr Aarn y sus hijos a bajar el velo y cubrirn con l el arca del testimonio;"
 pondrn encima una cubierta de pieles de tejn, y tendern por encima de toda ella un pao de jacinto, y colocarn las barras del arca.
 Tendern sobre la mesa de los panes de la proposicin una tela de jacinto y pondrn encima de ellos los platos, los clices, las cazoletas y los vasos de las libaciones; el pan perpetuo ir sobre ella;"
 tendern encima una tela carmes, con que la envolvern, y una cubierta de pieles de tejn, y pondrn las barras de la mesa.
 Tomarn una tela de jacinto, con la que cubrirn el candelabro con sus lmparas, sus despabiladeras, sus platos para los pabilos cortados, y todos los utensilios para el aceite que se emplean en su servicio,
 y con todos sus utensilios; los cubrirn de pieles de tejn y los pondrn sobre unas angarillas,"
 Tendern un pao de jacinto sobre el altar de oro y, despus de cubrirlo con pieles de tejn, le pondrn las barras.
 Tomarn todos los utensilios para el servicio del santuario y, metindolos en una tela de jacinto, los cubrirn con pieles de tejn y los colocarn sobre unas angarillas.
 Quitarn del altar las cenizas y tendern sobre l un pao de prpura escarlata;"
 pondrn encima de l todos los utensilios de su servicio, los braseros, los tenedores, las paletas y las bandejas, todos los utensilios del altar, y lo cubrirn con pieles de tejn y le pondrn las barras.
 Cuando Aarn y sus hijos hayan acabado de cubrir el santuario y sus utensilios todos y se levante el campamento, vendrn los hijos de Caat para llevarlos, pero sin tocar las cosas santas, no sea que mueran. He aqu lo que del tabernculo de la reunin transportarn los hijos de Caat.
 Eleazar, hijo de Aarn, el sacerdote, tendr bajo su vigilancia el aceite del candelabro, el timiama, la oblacin perpetua y el leo de la uncin, as como todo el tabernculo y cuanto l contiene, el santuario con todos sus utensilios.
 Yahv habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
 Tened cuidado de que los hijos del linaje de Caat no sean extirpados de en medio de los levitas,
 y haced de modo que tengan segura la vida y no mueran si se acercan a las cosas santsimas; sean Aarn y sus hijos los que entren para encargar a cada uno su servicio y su cargo;"
 pero ellos que no entren para ver un solo instante las cosas santas, no sea que mueran.
 Yahv habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
 Haz tambin el censo de los hijos de Gersn, segn sus familias y linajes,
 haciendo el censo de treinta aos para arriba, hasta los cincuenta, de todos los que han de prestar sus servicios y cumplir alguna funcin en el tabernculo de la reunin.
 He aqu los servicios de los linajes de Gersn, lo que habrn de hacer y lo que habrn de llevar.
 Llevarn las cortinas del habitculo y tienda de la reunin; su cubierta y la cubierta de pieles de tejn con que se cubren,"
 las cortinas del atrio y la de la puerta de la entrada del atrio, todo lo que rodea la tienda y el altar, sus cuerdas y todos los utensilios de su servicio, y harn cuanto con ellos se ha de hacer.
 A las rdenes de Aarn y sus hijos estar el servicio de los gersonitas en todo cuanto stos han de hacer y llevar; vosotros asignaris a cada uno determinadamente lo que hayan de transportar."
 Este es el servicio de los linajes de Gersn en el tabernculo de la reunin, y su vigilancia estar a cargo de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
 Haz el censo de los hijos de Merar segn sus familias y linajes,
 contndolos desde los treinta aos para arriba hasta los cincuenta, todos los adscritos al servicio y para cumplir sus funciones en el tabernculo de la reunin.
 He aqu lo que habrn de transportar, segn sus servicios, en el tabernculo de la reunin: los tablones del habitculo, sus traveseros, sus columnas, sus basas,
 y las columnas del atrio en derredor, con sus basas, sus estacas y sus cuerdas, y todos los utensilios de sus basas, y les indicaris determinadamente los utensilios que han de transportar.
 Este es el oficio del linaje de los hijos de Merar, conforme a su servicio en el tabernculo de la reunin, bajo la vigilancia de Itamar, hijo del sacerdote Aarn.
 Moiss y Aarn y los prncipes de la asamblea hicieron el censo de los hijos de Caat por linajes y familias,
 de cuantos eran de treinta aos para arriba hasta los cincuenta;"
 y los enumerados segn sus familias y sus linajes fueron dos mil setecientos cincuenta;"
 stos fueron los enumerados del linaje de los caatitas, todos los que hacan el servicio en el tabernculo de la reunin, que Moiss y Aarn enumeraron de orden de Yahv dada a Moiss.
 Hzose el censo de los hijos de Gersn por familias y linajes,
 desde los treinta aos para arriba hasta los cincuenta, de cuantos hacan servicio en el tabernculo de la reunin,
 y fueron enumerados por familias y linajes dos mil seiscientos treinta.
 Estos son los enumerados de los hijos de Gersn, todos los que hacan servicio en el tabernculo de la reunin, que Moiss y Aarn enumeraron de orden de Yahv.
 Hzose el censo de las familias de los hijos de Merar por familias y linajes,
 desde los treinta aos para arriba hasta los cincuenta, de cuantos prestaban servicio en el tabernculo de la reunin,
 y fueron enumerados por familias tres mil doscientos.
 Estos son los enumerados de las familias de Merai, que Moiss y Aarn enumeraron segn la orden de Yahv dada a Moiss.
 Todos los que fueron enumerados en el censo que Moiss y Aarn y los prncipes de Israel hicieron de los levitas, por familias y linajes,
 desde los treinta aos para arriba hasta los cincuenta,
 todos los que prestaban servicio de ministerio o de transporte en el tabernculo de la reunin, vinieron a ser ocho mil quinientos ochenta.
 Segn la orden dada por Yahv a Moiss, fueron designados cada uno para su propio ministerio y su propio cargo, y los designados fueron aquellos que Yahv haba mandado.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Manda a los hijos de Israel que hagan salir del campamento a todo leproso, a todo el que padece flujo y a todo inmundo por un cadver.
 Hombres o mujeres, todos los haris salir del campamento para que no contaminen el campamento en que habitan. As lo hicieron los hijos de Israel, hacindoles salir del campamento;"
 como lo orden Moiss, as lo hicieron los hijos de Israel.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Di a los hijos de Israel: Si un hombre o mujer comete uno de esos pecados que perjudican al prjimo, prevaricando contra Yahv y hacindose culpable,
 confesar su pecado y restituir enteramente el dao, aadiendo un quinto; restituir a aquel a quien perjudic;"
 y si no hubiera ya nadie a quien pertenezca, la restitucin la har a Yahv, y ser entregada al sacerdote, adems del carnero expiatorio con que se har la expiacin del culpable.
 Toda ofrenda de cosas consagradas por los hijos de Israel que stos presentan al sacerdote, de ste es;"
 cuanto cada uno consagre, de l es; lo que se presenta al sacerdote, de ste es.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Si la mujer de uno fornicare y le fuese infiel,
 durmiendo con otro en concbito de semen, sin que haya podido verlo el marido ni haya testigos, por no haber sido hallada en el lecho,
 y se apoderare del marido el espritu de los celos, y tuviese celos de ella, hyase ella manchado en realidad o no se haya manchado,
 la llevar al sacerdote, y ofrecer por ella una oblacin de la dcima parte de un ef de harina de cebada, sin derramar aceite sobre ella ni poner incienso encima, porque es ofrenda de celos, ofrenda de memoria para traer el pecado a la memoria.
 El sacerdote har que se acerque y se est ante Yahv;"
 tomar del agua santa en una vasija de barro, y, cogiendo un poco de la tierra del suelo del tabernculo, la echar en el agua.
 Luego l sacerdote, haciendo estar a la mujer ante Yahv, le descubrir la cabeza y le pondr en las manos la ofrenda de memoria, la ofrenda de los celos, teniendo l en la mano el agua amarga de la maldicin;"
 y la conjurar, diciendo: Si no ha dormido contigo ninguno y si no te has descarriado, contaminndote y siendo infiel a tu marido, indemne seas del agua amarga de la maldicin;"
 pero si te descarriaste y fornicaste, infiel a tu marido, contaminndote y durmiendo con otro,
 el sacerdote le conjurar con el juramento de execracin, diciendo: Hgate Yahv maldicin y execracin en medio de tu pueblo, y seqense tus muslos e hnchese tu vientre,
 entre esta agua de maldicin en tus entraas, para hacer que tu vientre se hinche y se pudran tus muslos; la mujer contestar: Amn, amn."
 El sacerdote escribir estas maldiciones en una hoja y las diluir en el agua amarga,
 y har beber el agua amarga de la maldicin.
 Luego tomar de la mano de la mujer la ofrenda de los celos y la agitar ante Yahv y la llevar al altar;"
 y, tomando un puado de la ofrenda de memoria, lo quemar en el altar, haciendo despus beber el agua a la mujer.
 Darle a beber el agua; y si se hubiere contaminado, siendo infiel a su marido, el agua de maldicin entrar en ella con su amargura, se le hinchar el vientre, se le secarn los muslos y ser maldicin en medio de su pueblo."
 Si, por el contrario, no se contamin y es pura, quedar ilesa y ser fecunda.
 Esta es ley de los celos para cuando una mujer haya sido infiel a su marido y se haya contaminado,
 o que el espritu de los celos se haya apoderado de su marido y tenga celos de ella; presentar a su mujer ante Yahv, y el sacerdote har con ella cuanto en esta ley se prescribe."
 As el marido quedar libre de culpa, y la mujer llevar sobre s su pecado.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel: Si uno, hombre o mujer, hiciere voto de consagracin, consagrndose a Yahv,
 se abstendr de vino y de toda bebida embriagante; no beber vinagre ni bebida de vino ni bebida embriagante; ni comer uvas frescas ni secas;"
 durante todo el tiempo de su nazareato no comer fruto alguno de la vid, desde la piel hasta los granos de la uva.
 Durante todo el tiempo de su voto de nazareo no pasar la navaja por su cabeza; hasta que se cumpla el tiempo por que se consagr a Yahv, ser santo y dejar libremente crecer su cabellera."
 Durante su tiempo de consagracin a Yahv no se acercar a cadver alguno;"
 no se contaminar ni por su padre, ni por su madre, ni por su hermano, ni por su hermana, si muriesen; porque lleva sobre su cabeza la consagracin a su Dios."
 Todo el tiempo de su nazareato est consagrado a Yahv.
 Si ante l muriese alguno repentinamente, manchndose as su cabeza consagrada, se raer la cabeza en el da de su purificacin; se la raer el sptimo da,"
 y al octavo presentar al sacerdote dos trtolas o dos pichones a la entrada del tabernculo de la reunin.
 El sacerdote ofrecer uno en sacrificio por el pecado y otro en holocausto, haciendo por l la expiacin de su pecado por el muerto.
 Este da el nazareo consagrar otra vez su cabellera, la consagrar de nuevo a Yahv por el tiempo de su nazareato, y ofrecer un cordero primal en sacrificio de expiacin; el tiempo precedente no le ser contado, por haberse contaminado su nazareato."
 Esta es la ley del nazareo: el da en que se cumpla el tiempo de su nazareato, se presentar a la entrada del tabernculo de la reunin para hacer su ofrenda a Yahv:
 un cordero primal, sin defecto, para el holocausto; una oveja, sin defecto, para el sacrificio por el pecado; un carnero, sin defecto, para el sacrificio pacfico,"
 y un cestillo de panes zimos, de tortas de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda y libacin.
 El sacerdote los presentara a Yahv y ofrecer su sacrificio por el pecado y su holocausto,
 Despus presentar a Yahv el carnero de su sacrificio pacfico, con el cestillo de panes zimos, y har la oblacin y la libacin.
 El nazareo raer a la entrada del tabernculo de la reunin su cabeza consagrada, y, tomando los cabellos de su cabeza consagrada, los echar al fuego que arde bajo el sacrificio pacfico.
 Luego el sacerdote tomar la espalda ya cocida del carnero, un pan zimo del cestillo y una torta zima, y se las pondr en las manos del nazareo despus que se haya rado la cabeza consagrada;"
 y el sacerdote lo agitar ante Yahv. Es la cosa santa del sacerdote, adems del pecho mecido y del brazuelo reservado. Despus ya podr el nazareo beber vino.
 Esta es la ley del nazareo, que hace voto, y de su ofrenda a Yahv por su nazareato, fuera de aquello que sus posibilidades le consientan aadir. Har de conformidad con su voto, segn la ley del nazareato.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a Aarn y a sus hijos, diciendo: De este modo habris de bendecir a los hijos de Israel:
 Que Yahv te bendiga y te guarde.
 Que haga resplandecer su faz sobre ti y te obligue su gracia.
 Que vuelva a ti su rostro y te d la paz.
 As invocarn mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo les bendecir.
 El da en que acab Moiss de erigir el tabernculo y de ungirlo y consagrarlo con todos sus utensilios, ungindolos y consagrndolos,
 los prncipes de Israel, jefes de sus linajes, presentaron sus ofrendas; eran los prncipes que haban presidido el censo."
 Llevaron sus ofrendas ante Yahv: seis carros cubiertos y doce bueyes, un carro por cada dos y un buey por cada uno de los prncipes, y los presentaron ante el tabernculo.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Recibe de ellos eso, y que se destine al servicio del tabernculo de la reunin; se los dars a los hijos de Lev, a cada uno segn las necesidades de su servicio.
 Moiss, tomando los carros y los bueyes, se los entreg a los levitas;"
 dio dos carros y cuatro bueyes a los hijos de Gersn, segn sus funciones;"
 cuatro carros y ocho bueyes a los hijos de Merar, conforme a su servicio, bajo la vigilancia de Itamar, hijo de Aarn, sacerdote;"
 pero no dio ninguno a los hijos de Caat, porque el servicio suyo de las cosas santas haban de hacerlo llevndolas sobre sus hombros.
 Los prncipes hicieron su ofrenda para la dedicacin del altar cuando fue ungido, presentando su ofrenda sobre el altar,
 Yahv dijo a Moiss: Que presenten los prncipes su ofrenda uno a uno, para la dedicacin del altar.
 Aquel da, el primero present su ofrenda, Nasn, hijo de Aminadab, de la tribu de Jud,
 ofreciendo un plato de plata de ciento treinta siclos de peso y un jarro de plata de setenta siclos, segn el peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para las ofrendas;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Nasn, hijo de Aminadab.
 El segundo da hizo ofrenda Natanael, hijo de Suar, prncipe de Isacar.
 Ofreci un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro, de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.
 El tercer da, el prncipe de los hijos de Zabuln, Eliab, hijo de Jeln,
 ofreci un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, llenos ambos de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jeln.
 El cuarto da, el prncipe de los hijos de Rubn, Elisur, hijo de Sedeur,
 ofreci un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.
 El quinto da, el prncipe de los hijos de Simen, Salamiel, hijo de Surisadai,
 ofreci: un plato de plata de ciento setenta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Salamiel, hijo de Surisadai.
 El sexto da, el prncipe de los hijos de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel,
 ofreci un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero, un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.
 El sptimo da, el prncipe de los hijos de Efram, Elisama, hijo de Amiud,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Elisama, hijo de Amiud.
 El octavo da, el prncipe de los hijos de Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos, un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Gamaliel.
 El noveno da, el prncipe de los hijos de Benjamn, Abidn, hijo de Geden,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Abidn, hijo de Geden.
 El dcimo da, el prncipe de los hijos de Dan, Ajiezer, hijo de Amisadn,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, al peso del siclo del santuario, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio,
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajiezer, hijo de Amisadn.
 El undcimo da, el prncipe de los hijos de Aser, Feguiel, hijo de Ocrn,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de plata de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Feguiel, hijo de Ocrn.
 El duodcimo da, el prncipe de los hijos de Neftal, Ajira, hijo de Enn,
 ofreci: un plato de plata de ciento treinta siclos; un jarro de setenta siclos, ambos llenos de flor de harina amasada con aceite, para la ofrenda;"
 una taza de oro de diez siclos, llena de perfumes;"
 un novillo, un carnero y un cordero primal, para el holocausto;"
 un macho cabro, para el sacrificio expiatorio;"
 y para el sacrificio pacfico, dos bueyes, cinco carneros, cinco machos cabros y cinco corderos primales. Esta fue la ofrenda de Ajira, hijo de Enn.
 Estos fueron los dones de los prncipes de Israel para la dedicacin del altar el da en que se ungi: doce platos de plata, doce jarros de plata, doce tazas de oro;"
 cada plato, de ciento treinta siclos de peso; cada jarro, de setenta siclos; total de la plata de estos utensilios, dos mil cuatrocientos siclos, al peso del siclo del santuario;"
 doce tazas de oro llenas de perfume, de diez siclos cada una, al siclo del santuario; total del oro de las tazas, ciento veinte siclos."
 Total de los animales para el sacrificio: doce novillos, doce carneros y doce corderos primales, con sus ofrendas, y doce machos cabros para el sacrificio expiatorio.
 Total de los animales para el sacrificio pacfico: veinticuatro bueyes, sesenta carneros, sesenta machos cabros y sesenta corderos primales. Estos son los dones ofrecidos para la dedicacin del altar cuando se ungi.
 Cuando Moiss entraba en el tabernculo de la reunin para hablar con Yahv, oa la voz que le hablaba desde encima del propiciatorio puesto sobre el arca del testimonio, entre los dos querubines; as le hablaba Yahv."
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Aarn y diles: Cuando pongas las lmparas del candelabro, ponas de modo que las siete alumbren hacia adelante.
 As lo hizo Aarn, y puso las lmparas en la parte anterior del candelabro, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 El candelabro era de oro batido; su pie, sus flores, todo de oro batido; lo haba hecho Moiss conforme al modelo que le haba mostrado Yahv."
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Toma a los levitas de en medio de los hijos de Israel y purifcalos.
 He aqu lo que hars para purificarlos: Haz sobre ellos una aspersin con agua expiatoria; que pasen la navaja por todo su cuerpo, laven sus vestidos y se purifiquen."
 Que tomen un novillo, con su ofrenda de flor de harina amasada con aceite; y toma t otro para el sacrificio por el pecado."
 Haz que se acerquen los levitas al tabernculo, y convoca a toda la asamblea de los hijos de Israel.
 Una vez que hayas hecho a los levitas acercarse ante Yahv, los hijos de Israel pondrn sus manos sobre ellos,
 y Aarn ofrecer los levitas en ofrenda mecida ante Yahv de parte de los hijos de Israel, para que sirvan a Yahv.
 Los levitas pondrn sus manos sobre la cabeza de los novillos, y t los ofrecers, uno en sacrificio por el pecado, el otro en holocausto a Yahv, para hacer la expiacin de los levitas.
 Hars que los levitas estn en pie ante Aarn y sus hijos, y los ofrecers en ofrenda mecida a Yahv.
 As los separars de en medio de los hijos de Israel, y los levitas sern mos,
 y vendrn luego a servir en el tabernculo de la reunin. As los purificars, y los ofrecers en ofrenda mecida,
 porque son donados a m enteramente de en medio de los hijos de Israel, y yo los he tomado para m en lugar de todos los primognitos que abren la vulva de su madre, de los primognitos de entre los hijos de Israel;"
 pues todo primognito de los hijos de Israel es mo, lo mismo los de los hombres que los de los animales; el da en que her todos los primognitos de la tierra de Egipto me los consagr,"
 y he tomado a los levitas en lugar de todos los primognitos de los hijos de Israel,
 y se los he dado enteramente a Aarn y a sus hijos de en medio de los hijos de Israel, para que hagan el servicio de los hijos de Israel en el tabernculo de la reunin y para que hagan la expiacin de los hijos de Israel, para que los hijos de Israel no sean castigados con plaga, acercndose al santuario.
 Moiss, Aarn y toda la asamblea de los hijos de Israel hicieron con los levitas cuanto Yahv haba mandado a Moiss; eso hicieron con ellos los hijos de Israel."
 Los levitas se purificaron, lavaron sus vestidos; Aarn los ofreci en ofrenda mecida ante Yahv; hizo la expiacin para purificarlos,"
 y luego vinieron los levitas a prestar sus servicios en el tabernculo de la reunin a las rdenes de Aarn y sus hijos. Como Yahv se lo haba mandado a Moiss respecto a los levitas, as se hizo con ellos.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Esto es lo que toca a los levitas: Desde los veinticinco aos arriba, los levitas estarn al servicio del tabernculo de la reunin para cumplir en l sus funciones.
 A los cincuenta cesarn en sus funciones y no servirn ms;"
 ayudarn a sus hermanos en el tabernculo de la reunin, en la guarda de l, pero no prestarn ms servicio. As has de hacer con los levitas en cuanto a sus funciones.
 Yahv habl a Moiss en el desierto del Sina el primer mes del segundo ao despus de la salida de la tierra de Egipto. Dijo:
 Que celebren los hijos de Israel la Pascua a su tiempo.
 El da catorce de este mes, entre dos luces, la celebraris conforme a todas las leyes y a todos los ritos que a ella se refieren.
 Moiss habl a los hijos de Israel para que celebraran la Pascua;"
 y la celebraron el da catorce del primer mes, entre dos luces, en el desierto del Sina. Conforme a todo cuanto haba mandado Yahv a Moiss, as hicieron los hijos de Israel.
 Haba algunos hombres que estaban impuros por un cadver, y no pudieron celebrar la Pascua en ese da. Presentndose aquel mismo da ante Moiss y Aarn, les dijeron:
 Estamos impuros por un cadver; por qu habremos de vernos privados de presentar nuestra ofrenda a Yahv, a su tiempo, con los dems hijos de Israel?
 y Moiss les respondi: Esperad que sepa yo lo que cuanto a vosotros dispone Yahv.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Si alguno de vosotros o de vuestros descendientes est impuro por un cadver o est en viaje lejos, celebrar la Pascua de Yahv.
 En el segundo mes, el da catorce de l, entre dos luces, la celebrar. La comern con pan cimo y lechugas amargas;"
 no dejarn de ella nada para el da siguiente, ni quebrantarn ninguno de sus huesos; la celebrarn conforme a todos sus ritos."
 Si alguno, estando limpio y no estando de viaje, dejare de celebrarla, ste ser borrado de su pueblo; por no haber ofrecido a su tiempo su ofrenda a Yahv, llevar sobre s su culpa."
 Si el extranjero que habitare entre vosotros celebra la Pascua, guardar todas las leyes y ritos que a ella se refieren. La ley ser la misma para vosotros; la misma para el extranjero que para el nativo.
 El da en que fue alzado el tabernculo, la nube cubri el tabernculo, y desde la tarde hasta la maana hubo sobre el tabernculo como un fuego.
 As suceda constantemente: de da lo cubra la nube, y de noche la nube pareca de fuego.
 Cuando la nube se alzaba del tabernculo, partan los hijos de Israel, y en el lugar en que se paraba la nube, all acampaban los hijos de Israel.
 A la orden de Yahv partan los hijos de Israel, y a la orden de Yahv sentaban su campo; cuanto tiempo estaba la nube sobre el tabernculo, estbanse quietos."
 Cuando la nube se detena muchos das sobre el tabernculo, aguardaban los hijos de Israel la orden de Yahv y no se movan;"
 y cuando la nube estaba pocos das sobre el tabernculo, a la orden de Yahv posaban y a la orden de Yahv partan.
 Cuando la nube se detena desde la tarde a la maana, y a la maana se levantaba, partan; y si se levantaba a la noche, entonces partan."
 Fuese dos das, un mes o un ao, mientras la nube se detena sobre el tabernculo, estndose sobre l, los hijos de Israel seguan acampados y no se movan; cuando ella se alzaba, se movan ellos."
 A la orden de Yahv acampaban y a la orden de Yahv partan, guardando el mandato de Yahv, como Yahv se lo haba dicho a Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Hazte dos trompetas de plata batida a martillo, que te sirvan para convocar la asamblea y para hacer mover el campamento.
 Cuando se toquen las dos, acudir a ti toda la asamblea a la puerta del tabernculo de la reunin;"
 cuando se toque una sola, se congregarn a ti los prncipes jefes de los millares de Israel.
 A un toque estrepitoso, movern su campamento los acampados al oriente.
 A un segundo toque de la misma clase, movern su campamento los acampados al medioda; estos toques son para ponerse en movimiento."
 Tambin para reunir la asamblea las tocaris, pero no con ese toque.
 Los hijos de Aarn, los sacerdotes, sern los que toquen las trompetas, y stas sern para vosotros de uso obligatorio por siempre en vuestras generaciones.
 Cuando en vuestra tierra saliereis a la guerra contra el enemigo que os atacare, tocaris alarma con las trompetas, y servirn de recuerdo ante Yahv, vuestro Dios, para que os salve de vuestros enemigos.
 Tambin en vuestros das de alegra, en vuestras solemnidades y en las fiestas del comienzo del mes, tocaris las trompetas; y en vuestros holocaustos y vuestros sacrificios pacficos sern para vosotros un recuerdo cerca de vuestro Dios. Yo, Yahv, vuestro Dios."
 En el ao segundo, el segundo mes, a veinte del mes se alz la nube de sobre el tabernculo del testimonio,
 y los hijos de Israel marcharon, por etapas, del desierto del Sina al desierto de Farn, donde la nube se par,
 movindose por primera vez a la orden de Yahv por Moiss.
 La primera en moverse fue la ensea del campo de los hijos de Jud, con sus escuadras. Jefe de las escuadras de aqullos era Nasn, hijo de Aminadab.
 Jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Isacar, Natanael, hijo de Suar;"
 y jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Zabuln, Eliab, hijo de Jeln.
 Desmontado que fue el tabernculo, pusironse luego en marcha los hijos de Gersn y los hijos de Merar, llevando el tabernculo.
 Luego se puso en marcha la ensea del campo de Rubn, por sus escuadras.
 El jefe de sus escuadras era Elisur, hijo de Sedeur; el jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Simen, Selamiel, hijo de Zurisadai;"
 y el jefe de las escuadras de los hijos de la tribu de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel.
 Comenzaron luego a marchar los hijos de Caat, llevando el santuario; y en tanto que ellos llegaban, se dispona el tabernculo."
 Despus se puso en marcha la ensea del campo de los hijos de Efram por sus escuadras; jefe de sus escuadras era Elisama, hijo de Amiud;"
 jefe de las escuadras de la tribu de Manass, Gamaliel, hijo de Pedasur;"
 jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Benjamn, Abidn, hijo de Geden.
 Despus se puso en marcha la ensea del campo de los hijos de Dan, por sus escuadras, a retaguardia de los otros campos; jefe de las escuadras de los hijos de Dan era Ajiezer, hijo de Amisadai;"
 jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Aser, Feguiel, hijo de Ocrn;"
 jefe de las escuadras de la tribu de los hijos de Neftal, Ajira, hijo de Enn.
 Los hijos de Israel se pusieron en marcha con sus escuadras por orden.
 Moiss dijo entonces a Jobab, hijo de Raguel, madiani-ta, su suegro: Nosotros nos vamos para el lugar que Yahv nos ha dicho: Yo os lo dar; ven con nosotros y te favoreceremos; porque Yahv ha prometido favorecer a Israel.
 El respondi: No, me ir a mi tierra y a mi parentela.
 Moiss insisti: No nos dejes, pues t conoces bien los lugares donde habremos de acampar y podrs servirnos de gua;"
 si vienes, nosotros te daremos parte de lo que nos d Yahv.
 As se marcharon del monte de Yahv, e hicieron tres das de camino; y el arca de la alianza de Yahv fue con ellos tres das de camino, buscando dnde acampar."
 La nube de Yahv los acompaaba de da desde que levantaron el campamento.
 Cuando movan el arca, deca Moiss: Levntate, Yahv; disprsense tus enemigos. Y huyan ante ti los que te aborrecen."
 Y cuando el arca se posaba, deca: Psate, oh Yahv!, entre las miradas de Israel.
 Aconteci que el pueblo se quej a odos de Yahv, y, al orlo Yahv, ardi en ira, y encendi contra ellos un fuego que abras una de las alas del campamento.
 Clam entonces el pueblo a Moiss, y Moiss or a Yahv, y el fuego se apag;"
 y llamaron a aquel lugar Tabera, porque all se haba encendido contra ellos el fuego de Yahv.
 El vulgo adventicio que en medio de ellos habitaba tena tantas ganas de comer carne, que aun los hijos de Israel se pusieron a llorar y a decir: Quin nos diera carne que comer!
 Cmo nos acordamos de tanto pescado como de balde comamos en Egipto, de los cohombros, de los melones, de los puerros, de las cebollas, de los ajos!
 Ahora est al seco nuestro apetito, y no vemos sino el man.
 El man era parecido a la semilla del cilantro y tena un color como de bedelio.
 Esparcase el pueblo para recogerlo, y lo molan en molinos o lo majaban en morteros, y, cocindolo en una caldera, hacan de l tortas, que tenan un sabor como de pasta amasada con aceite.
 Cuando de noche caa el roco sobre el campo, caa tambin el man.
 Oy Moiss las lamentaciones del pueblo, que por familias se reuna a las puertas de las tiendas, encendiendo el ardor de la ira de Yahv; y desagrad a Moiss,"
 que dijo a Yahv: Por qu tratas tan mal a tu siervo? Por qu no ha hallado gracia a tus ojos y has echado sobre m la carga de todo este pueblo?
 Lo he concebido yo o lo he parido para que me digas: Llvale en tu regazo, como lleva la nodriza al nio a quien da de mamar, a la tierra que juraste dar a tus padres?
 Dnde tengo yo carne para alimentar a todo este pueblo? Por qu llora a m clamando: Danos carne que comer?
 Yo no puedo soportar solo a este pueblo. Me pesa demasiado.
 Si as has de hacer conmigo, dame la muerte, te lo ruego; y si es que he hallado gracia a tus ojos, que no me vea ya ms as afligido.
 Entonces dijo Yahv a Moiss: Elgeme a setenta varones de los hijos de Israel, de los que t sabes que son ancianos del pueblo y de sus principales, y trelos a la puerta del tabernculo; que esperen all contigo."
 Yo descender, y contigo hablar all, y tomar del espritu que hay en ti y lo pondr sobre ellos, para que te ayuden a llevar la carga del pueblo y no la lleves t solo.
 Y di al pueblo: Santifcaos para la manara, y comeris carne, ya que habis llorado a Yahv diciendo: Quin nos diera carne que comer! Mejor ciertamente estbamos en Egipto!
 No comeris un da, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte;"
 la comeris todo un mes, hasta que se os salga por las narices y os produzca nuseas, por haber menospreciado a Yahv, que est en medio de vosotros, y haber llorado, diciendo: Por qu hemos salido de Egipto?
 Moiss le dijo: Seiscientos mil infantes cuenta el pueblo en medio del cual estoy, y me dices: Yo les dar carne, y la comern todo un mes.
 Bastar para ello degollar todas las ovejas y todos los bueyes? Se juntarn todos los peces del mar para darles abasto?
 Yahv replic a Moiss: Acaso se ha acortado el brazo de Yahv? Ya vers si es o no es como yo te he dicho.
 Sali Moiss y transmiti al pueblo lo que haba dicho Yahv; y eligi los setenta varones de entre los ancianos de Israel y los puso en derredor del tabernculo."
 Descendi Yahv en la nube y habl a Moiss; tom del espritu que resida en l y lo puso sobre los setenta ancianos; y cuando sobre ellos se pos el espritu, pusironse a profetizar, y no cesaban."
 Habanse quedado en el campamento dos de ellos, uno llamado Eldad y otro llamado Medad; y tambin sobre ellos se pos el espritu; eran de los nombrados, pero no se presentaron ante el tabernculo, y se pusieron a profetizar en el campamento."
 Corri un mozo a avisar a Moiss, diciendo: Eldad y Medad estn profetizando en el campamento.
 Josu, hijo de Nun, ministro de Moiss desde su juventud, dijo: Mi seor, Moiss, impdeselo.
 Y Moiss le respondi: Tienes celos por m? Ojal que todo el pueblo de Yahv profetizara y pusiese Yahv sobre ellos su espritu!
 Volvise Moiss al campamento, y con l los ancianos de Israel.
 Vino un viento de Yahv, trayendo desde el mar codornices, que dej sobre el campamento, hasta la altura de dos codos sobre la tierra.
 El pueblo estuvo todo el da, toda la noche y todo el da siguiente recogiendo codornices; el que menos, recogi diez jmer, y las pusieron a secar en los alrededores del campamento."
 An tenan la carne entre sus dientes, antes de que hubiesen podido acabar de comerlas, y encendise en el pueblo el furor de Yahv, y Yahv hiri al pueblo con una plaga;"
 siendo llamado aquel lugar Quibrot-Hat-tawa, porque all qued sepultado el pueblo glotn.
 De Quibrot-Hat-tawa partieron a Jaserot y acamparon all.
 Mara y Aarn murmuraban de Moiss por la mujer cusita que ste haba tomado, pues haba tomado Moiss por mujer a una cusita.
 Decan: Acaso slo con Moiss habla Yahv? No nos ha hablado tambin a nosotros? Oy esto Yahv.
 Moiss era hombre manssimo, ms que cuantos hubiese sobre la haz de la tierra.
 Y dijo luego a Moiss, a Aarn y a Mara: Id los tres al tabernculo de la reunin.
 Una vez all, descendi Yahv en la columna de nube y, ponindose a la entrada del tabernculo, llam a Aarn y a Mara. Salieron ambos,
 y l les dijo: Od mis palabras: Si uno de vosotros profetizara, yo me revelara a l en visin y le hablara en sueos.
 No as a mi siervo Moiss, que es en toda mi casa el hombre de confianza.
 Cara a cara hablo con l, y a las claras, no por figuras; y l contempla el semblante de Yahv. Cmo, pues, os habis atrevido a difamar a mi siervo Moiss?
 Y, encendido en furor contra ellos, fuese Yahv.
 Apenas se haba retirado del tabernculo la nube, apareci Mara cubierta de lepra, como la nieve; y mir Aarn a Mara, y la vio cubierta de lepra."
 Dijo entonces Aarn a Moiss: Oh mi seor, no eches sobre nosotros el peso de nuestro pecado ! Neciamente hemos obrado, hemos pecado.
 Que no quede como el abortivo, que sale del vientre de su madre ya medio consumido.
 Clam entonces Moiss a Yahv, diciendo: Rugote, oh Dios!, que la sanes.
 Respondi Yahv: Si su padre la hubiera escupido en el rostro, no quedara por siete das llena de vergenza? Que sea echada fuera del campamento por siete das, y despus volver.
 Fue, pues, Mara echada fuera del campamento, y el pueblo no se movi hasta que hubiera tornado.
 -- omitido por parfrasis --
 Partise despus el pueblo de Jaserot y acamp en el desierto de Farn.
 Yahv habl a Moiss, diciendo: Manda a algunos hombres a explorar la tierra de Canan que voy a daros:
 manda a uno por cada tribu y que sean todos de los principales entre ellos.
 Mandlos Moiss desde el desierto de Farn, segn el mandato de Yahv, todos los jefes de los hijos de Israel.
 Sus nombres son: de la tribu de Rubn, Samua, hijo de Zecur;"
 de la tribu de Simen, Safat, hijo de Jur;"
 -(6) de la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jebn;"
 de la tribu de Isacar, Jigal, hijo de Jos;"
 de la tribu de Efram, Osea, hijo de Nun;"
 de la tribu de Benjamn, Falti, hijo de Rafu;"
 de la tribu de Zabuln, Gadiel, hijo de Sod;"
 de la tribu de Jos de Manass, Gad, hijo de Sas;"
 de la tribu de Dan, Amiel, hijo de Guemal;"
 de la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel;"
 de la tribu de Neftal, Najb, hijo de Vaps;"
 de la tribu de Gad, Guel, hijo de Maqu.
 Estos son los nombres de los mandados por Moiss para explorar la tierra. A Osea, hijo de Nun, le dio Moiss el nombre de Josu.
 -(17) Mandlos, pues, Moiss a explorar la tierra de Canan, dicindoles: Subid de aqu al Negueb; despus subid a la montaa,"
 -(18) y observad la tierra cmo es, qu gente la habita, si fuerte o floja, si poca o mucha;"
 -(19) qu tal es la tierra habitada, si buena o mala; cules son sus ciudades, si abiertas o amuralladas;"
 -(20) Cua1 es su terreno, si frtil o pobre, si con rboles o sin ellos. Animaos y traed algunos frutos de esa tierra. Era esto al tiempo de las primeras uvas.
 -(21) Subieron y reconocieron la tierra desde el desierto de Sin hasta Rejob, a la entrada de Jamat.
 -(22) Subieron al Negueb y llegaron a Hebrn, donde estaban Ajinam, Sesa y Tolmai, hijos de Enaq. Hebrn fue fundada siete aos antes que Tanis en Egipto.
 -(23) Llegaron hasta el valle de Escol, cortaron un sarmiento con racimos de uvas, que trajeron dos en un palo, y granadas e higos.
 -(24) Llamaron a aquel lugar Najal-Escol, por el sarmiento de vid que all hallaron los hijos de Israel.
 -(25) Volvieron de explorar la tierra al cabo de cuarenta das,
 -(26) y, llegados, se presentaron a Moiss y a Aarn y a toda la asamblea de los hijos de Israel en el desierto de Farn, en Cades;"
 -(27) e hicieron relacin a ellos y a toda la asamblea, mostrando los frutos de la tierra, y contaron as: Hemos llegado a la tierra adonde nos mandasteis; en verdad mana leche y miel; he aqu sus frutos;"
 -(28) pero la gente que la habita es fuerte, y sus ciudades son muy grandes y estn amuralladas; hemos visto tambin all a los hijos de Enaq."
 -(29) Los amalecitas habitan la regin del Negueb; los jteos, jebuseos y amorreos, la parte montaosa; los cananeos, las costas del mar y a lo largo del Jordn.
 -(30) Caleb, imponiendo silencio al pueblo, que murmuraba contra Moiss, clam: Subamos, subamos luego! La conquistaremos, seremos ms fuertes que ellos!
 -(31) Pero los que haban subido con l dijeron: No debemos subir contra aquella gente; es ms fuerte que nosotros.
 -(32) Y desacreditaban entre los hijos de Israel la tierra que haban explorado, diciendo: Es una tierra que devora a sus habitantes, y todos cuantos hemos visto de ellos eran de gran talla.
 -(32) Y desacreditaban entre los hijos de Israel la tierra que haban explorado, diciendo: Es una tierra que devora a sus habitantes, y todos cuantos hemos visto de ellos eran de gran talla. [ (Numbers 13:34)  -(33) Hasta gigantes hemos visto all, ante los cuales nos pareci a nosotros que ramos como langostas; y as les parecamos nosotros a ellos. ] 
 Entonces toda la muchedumbre rompi a gritar, y el pueblo se pas toda la noche llorando;"
 y todos los hijos de Israel murmuraban contra Moiss y Aarn, y todos decan:  Ah si hubiramos muerto en la tierra de Egipto o muriramos siquiera en este desierto!
 Por qu quiere llevarnos Yahv a esa tierra a perecer a la espada y que sean nuestras mujeres y nuestros hijos presa de otros? No sera mejor que nos volviramos a Egipto?
 Y unos y otros se decan: Elijamos un jefe y volvmonos a Egipto.
 Entonces Moiss y Aarn cayeron sobre sus rostros ante toda la asamblea de los hijos de Israel.
 Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefon, que eran de los que haban explorado la tierra, rasgaron sus vestiduras,
 y hablaron a toda la asamblea de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por la que hemos pasado en reconocimiento es sobremanera buena.
 Si agradamos a Yahv, El nos har entrar en esa tierra y nos la dar. Es una tierra que mana leche y miel.
 No os rebelis contra Yahv y no tengis miedo de la gente de esa tierra, que nos la comeremos como pan. Ellos se han quedado sin amparo, y Yahv est con nosotros.
 Toda la asamblea de Israel quera lapidarlos, pero la gloria de Yahv se mostr en el tabernculo de la reunin a todos los hijos de Israel,
 y Yahv dijo a Moiss: Hasta cundo ha de ultrajarme este pueblo? Hasta cundo no ha de creerme, despus de todos los prodigios que en medio de ellos he obrado?
 Voy a herirle de mortandad y a hacer de ti una gran nacin, ms grande y ms fuerte que ellos,
 Pero Moiss respondi a Yahv: Y lo sabrn los egipcios, de cuyo poder sacaste a este pueblo,
 y se lo dirn a los habitantes de esa tierra. Todos ellos saben, oh Yahv!, que habitas en medio de este pueblo, que te dejas ver la cara, que se posa sobre ellos tu nube, que vas delante de ellos, de da en columna de nube y de noche en columna de fuego.
 Si, pues, destruyes a este pueblo como si fuera un solo hombre, los pueblos a los que ha llegado tu fama dirn:
 Por no haber podido llevar a ese pueblo a la tierra que le haba prometido, los ha destruido Yahv en el desierto.
 Haz, pues, mi Seor, que resplandezca tu fortaleza, como t mismo dijiste.
 Yahv, tardo a la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelda, aunque no lo deja impune, y visita la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generacin,
 perdona, pues, la iniquidad de este pueblo segn tu gran misericordia, como desde Egipto hasta aqu lo has perdonado.
 Djole Yahv: Los perdono, segn me lo pides;"
 mas por mi vida y por mi gloria, que llena la tierra toda,
 que todos aquellos que han visto mi gloria y todos los prodigios que yo he obrado en Egipto y en .el desierto, y todava me han tentado diez y diez veces, desoyndome,
 no vern la tierra que a sus padres jur dar. No; ninguno de los que as me han ultrajado la ver."
 Slo a mi siervo Caleb, que con espritu del todo diferente me sigui enteramente, le har yo entrar en esa tierra donde ha estado ya, y su descendencia la tendr en posesin.
 Pero el amalecita y el cananeo habitarn en la llanura. Maana mismo volveos, y partid al desierto, camino del mar Rojo.
 Yahv habl a Moiss y a Aarn, diciendo:
 Hasta cundo voy a estar oyendo lo que contra m murmura esta turba depravada, las quejas contra m de los hijos de Israel?
 Diles, pues: Por mi vida, palabra de Yahv, que lo que a mis odos habis susurrado, eso har yo con vosotros;"
 en este desierto yacern vuestros cadveres. De todos vosotros, los que en vuestro censo fuisteis contados de veinte aos para arriba, que habis murmurado contra m,
 ninguno entrar en la tierra que con juramento os promet por habitacin. Slo Caleb, hijo de Jefon, y Josu, hijo de Nun.
 Pero a vuestros hijos, los que dijisteis que seran presa ajena, a stos los introducir yo; y ellos disfrutarn la tierra que vosotros habis desdeado."
 Cuanto a vosotros, en este desierto yacern vuestros cadveres.
 Vuestros hijos errarn por el desierto cuarenta aos, llevando sobre s vuestras rebeldas, hasta que vuestros cuerpos se consuman en el desierto.
 Tantos como fueron los das de la exploracin de la tierra, cuarenta, tantos sern los aos que llevaris sobre vosotros vuestras rebeldas: cuarenta aos, ao por da; y experimentaris as mi aversin por vosotros."
 Yo, Yahv, yo lo he dicho. Eso har en esta perversa muchedumbre que se ha confabulado contra m. En este desierto se consumirn: en l morirn.
 Todos aquellos a quienes mand Moiss a explorar la tierra y de vuelta concitaron a la muchedumbre a murmurar contra l, desacreditando la tierra;"
 todos cuantos haban hablado mal de ella, murieron de mala muerte ante Yahv.
 Slo Josu, hijo de Nun, y Caleb, hijo de Jefon, quedaron con vida de todos aquellos hombres que fueron a explorar la tierra.
 Moiss refiri todo esto a los hijos de Israel, y el pueblo qued desolado.
 Subieron por la maana a la cumbre de un monte, diciendo: Vamos a subir a la tierra de que nos habl Yahv, porque hemos pecado.
 Djoles entonces Moiss: Por qu queris contravenir a la orden de Yahv? Eso no puede saliros bien.
 No subis, porque no va Yahv en medio de vosotros y seris derrotados por el enemigo.
 Los amalecitas y cananeos estn del lado de all, frente a vosotros, y caeris bajo su espada; porque, habiendo vuelto vosotros las espaldas a Yahv, El no estar con vosotros.
 Ellos temerariamente se obstinaron en subir a la cumbre del monte, pero el arca de la alianza de Yahv y Moiss no se movieron de en medio del campamento.
 Bajaron el amalecita y el cananeo, que habitaban en aquellos montes, y los derrotaron, ponindolos en fuga y persiguindolos hasta Jorm.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra de vuestra habitacin, que yo voy a daros,
 y hagis a Yahv ofrenda de combustin, holocausto o sacrificio para cumplir un voto, o de vuestra voluntad, o en una de vuestras solemnidades, presentando a Yahv suave olor en bueyes u ovejas,
 quien haga ofrenda a Yahv le presentar una ofrenda de flor de harina, un dcimo de ef amasada con un cuarto de hin de aceite, que aadir al holocausto o al sacrificio,
 y un cuarto de hin de vino para la libacin por cada cordero.
 Si es por carnero, aadir por cada uno la ofrenda de dos dcimas de ef de flor de harina amasada con un tercio de hin de aceite;"
 y presentar un tercio de hin de vino para la libacin, perfume grato a Yahv.
 Si fuere de buey el holocausto, ya en cumplimiento de voto, ya de sacrificio pacfico a Yahv,
 presentar, a ms de l, a Yahv, como ofrenda, tres dcimas de ef de flor de harina amasada con medio hin de aceite,
 y medio de vino para la libacin, combustin de olor agradable a Yahv.
 As har por cada buey, carnero o cabrito.
 Cualquiera que sea el nmero de las vctimas que ofrezcis, eso haris por cada una.
 As lo harn todos los naturales al ofrecer vctimas de combustin en olor grato a Yahv.
 Y si en vuestras generaciones un extranjero que habite en medio de vosotros o est entre vosotros ofreciera ofrenda de combustin, de suave olor a Yahv, lo har como lo hagis vosotros.
 Una misma ley regir ante Yahv para vosotros, los de la congregacin, y para el extranjero que con vosotros mora.
 Una misma ley, un mismo derecho tendris entre vosotros y el extranjero que habita entre vosotros.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra a la cual os llevo,
 cuando comis el pan de esa tierra, ofreceris de l oblacin a Yahv.
 Como primicia de vuestra masa ofreceris un pan, del mismo modo que ofreceris las primicias de vuestra era.
 De las primicias de vuestras masas ofreceris oblacin a Yahv en vuestras generaciones.
 Si por inadvertencia faltareis, no poniendo por obra todos estos mandamientos que Yahv os ha dado por Moiss,
 todo lo que Yahv os ha mandado por Moiss desde el da en que para vosotros lo dispuso, para todas vuestras generaciones en adelante,
 entonces la inadvertencia cometida por la congregacin ser expiada por la ofrenda de ella toda, de un novillo en holocausto de suave olor a Yahv, con la oblacin y la libacin ritual, y un macho cabro por el pecado.
 El sacerdote haga la expiacin por toda la congregacin de los hijos de Israel, y les ser perdonado, porque fue por ignorancia y han presentado a Yahv su ofrenda de combustin y la vctima expiatoria por su inadvertencia ante Yahv.
 Y le ser perdonado a toda la congregacin de los hijos de Israel y al extranjero que en medio de ellos habita, porque del pueblo todo fue la inadvertencia.
 Si el que por inadvertencia pec fuese uno solo, ofrecer un cabrito primal por el pecado,
 y el sacerdote har la expiacin ante Yahv por el que pec por inadvertencia, para expiarle, y le ser perdonado.
 Para el indgena de los hijos de Israel y para el extranjero que habita en medio de vosotros tendris la misma ley cuanto al pecado cometido por inadvertencia.
 Pero cualquiera que sea, indgena o extranjero, el que con altiva mano obrara, ultrajando a Yahv,
 se ser enteramente borrado de en medio de su pueblo; por haber menospreciado la palabra de Yahv y haber traspasado su mandato, ser exterminado y llevar sobre s su iniquidad.
 Sucedi, cuando estaban los hijos de Israel en el desierto, que encontraron a un hombre recogiendo lea en sbado;"
 y los que le encontraron le denunciaron a Moiss y a Aarn y a toda la asamblea;"
 y le encarcelaron, porque no haba sido todava declarado lo que haba de hacerse con l.
 Yahv dijo a Moiss: Sin remisin, muera ese hombre. Que lo lapide el pueblo todo fuera del campamento.
 Y fue llevado fuera del campamento y lapidado, como se lo mand Yahv a Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles que de generacin en generacin se hagan flecos en los bordes de sus mantos, y aten los flecos de cada borde con un cordn de color de jacinto,
 para que les sirva, cuando lo vean, para acordarse de todos los mandamientos de Yahv, para que los pongan por obra, sin irse detrs de los deseos de su corazn y de sus ojos, a los que se prostituyen;"
 porque as, acordndoos de mis preceptos y ponindolos por obra, seris santos a vuestro Dios.
 Yo, Yahv, vuestro Dios, que os ha sacado de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Yo, Yahv, vuestro Dios.
 Cor, hijo de Isar, hijo de Caat, hijo de Levi; Datan y Abirn, hijos de Eliab, y On, hijo de Felet, de los descendientes de Rubn,"
 se alzaron y se pusieron frente a Moiss, arrastrando tras de s a doscientos cincuenta varones de los hijos de Israel, todos de los principales de la asamblea, de los del consejo, hombres distinguidos
 Se conjuraron contra Moiss y Aarn, y dijeron a stos: Bsteos ser uno de tantos, pues santos son todos los de la asamblea y en medio de todos est Yahv. Con qu derecho os levantis vosotros sobre la asamblea de Yahv?
 Apenas oy esto Moiss, se ech rostro a tierra.
 Despus habl a Cor y a toda su faccin, diciendo: Maana dar Yahv a conocer quin es el suyo y quin es el santo que desea cerca de s; y al elegido, El a s lo acercar."
 Haced esto: Tomad vuestros incensarios, Cor y toda su faccin;"
 poned maana fuego en ellos, y sobre el fuego, el incienso ante Yahv; aquel a quien elija Yahv, se ser el santo. Esto os bastar, hijos de Lev.
 Y volvindose despus a Cor, aadi:
 Odme, hijos de Lev: Os parece todava poco el haberos Yahv, Dios de Israel, segregado de la congregacin de Israel, acercndoos a s para que le sirvis en el tabernculo de Yahv y estis delante de la comunidad como ministros suyos?
 Porque El os ha elegido de ese modo a ti y a todos tus hermanos, hijos de Lev, ambicionis tambin ahora el sacerdocio?
 T y tus partidarios habis conspirado contra Yahv. Qu es Aarn para que contra l vayan vuestras murmuraciones?
 Moiss mand llamar a Datan y a Abirn, hijos de Eliab; pero ellos respondieron: No queremos ir;"
 todava te parece poco habernos sacado de una tierra que mana leche y miel, para traernos a morir a un desierto, que tambin quieres seguir tiranizndonos?
 No es a una tierra que mana leche y miel a donde nos has trado; ni un trozo de tierra nos has dado en posesin, ni una via; crees que estn ciegos todos estos hombres? No, no vamos.
 Moiss, muy enojado, dijo a Yahv: No atiendas a su oblacin. Ni un asno siquiera he tomado yo de ellos; a nadie he perjudicado.
 Y luego dijo a Cor: Tu y tus partidarios presentaos maana ante Yahv; t y ellos y Aarn."
 Tomad cada uno un incensario y poned en l el incienso, y llegaos a Yahv cada uno con su incensario, doscientos cincuenta incensarios, t tambin y Aarn, con su incensario cada uno.
 Tomaron, pues, cada uno su incensario, pusieron en ellos el fuego y echaron sobre l incienso y se presentaron a la entrada del tabernculo del testimonio con Moiss y Aarn.
 Cor haba llevado tras s a toda la asamblea a la entrada del tabernculo de la reunin, y la gloria de Yahv se mostr a toda la asamblea.
 Yahv dijo a Moiss y Aarn:
 Apartaos de esa turba, que voy a destruirla en seguida.
 Ellos, postrndose rostro a tierra, dijeron: Oh Dios, Dios del espritu de toda carne! No es uno el que ha pecado? Por qu airarte contra toda la congregacin?
 Yahv habl entonces a Moiss, diciendo:
 Habla a la congregacin y di: Apartaos de en derredor del tabernculo y de las tiendas de Cor, Datan y Abirn.
 Levantose Moiss y se fue a donde estaban Datan y Abirn, yendo tras l los ancianos,
 y habl a la congregacin, diciendo: Apartaos luego de las tiendas de estos impos; no toquis nada suyo, para que no perezcis por sus pecados.
 Apartse la muchedumbre de en derredor de las tiendas de Cor, Datan y Abirn. Datan y Abirn salieron a la puerta de sus tiendas y se quedaron all en pie con sus mujeres, sus hijos y sus pequeos.
 Dijo entonces Moiss: Ahora vais a saber que es Yahv quien me ha enviado para hacer cuanto he hecho y que no lo hice de mi propio impulso.
 Si stos mueren de muerte natural, como mueren los hombres, no ha sido Yahv el que me ha enviado;"
 pero, si haciendo Yahv algo inslito, abre la tierra su boca y se los traga con todo cuanto es suyo y bajan vivos al seol, conoceris que estos hombres han irritado a Yahv.
 Apenas acab de decir estas palabras, rompise el suelo debajo de ellos,
 abri la tierra su boca y se los trag a ellos, sus casas y a todos los partidarios de Cor con todo lo suyo.
 Vivos se precipitaron en el abismo y los cubri la tierra, siendo exterminados de en medio de la asamblea.
 Todo Israel, que all en torno se hallaba, al or sus gritos, huy por miedo de que los tragase tambin a ellos la tierra.
 Tambin los doscientos cincuenta hombres que ofrecan el incienso fueron abrasados por un fuego de Yahv.
 -(17:1) Despus habl a Moiss, diciendo:
 -(2) Manda a Eleazar, hijo de Aarn, sacerdote, que saque del incendio los incensarios, apartando el fuego, porque estn santificados.
 -(3) Los incensarios de esos que contra sus vidas pecaron, hazlos laminar, y reviste con las lminas el altar, pues se ofreci con ellos a Yahv, quedando santificados, y servirn de recuerdo para los hijos de Israel.
 -(4) Tom Eleazar los incensarios de bronce con que haban ofrecido los abrasados, y los mand laminar para revestir el altar,
 -(5) para memoria de los hijos de Israel, para que ningn extrao a la estirpe de Aarn se acerque a ofrecer el timiama ante Yahv, para no incurrir en la muerte de Cor y de sus secuaces, como lo haba mandado Yahv a Moiss.
 -(6) Al da siguiente, la muchedumbre de los hijos de Israel murmuraba contra Moiss y Aarn, diciendo: Vosotros habis exterminado al pueblo de Yahv.
 -(7) Y mientras la asamblea se reuna contra Moiss y Aarn, stos se dirigieron al tabernculo de la reunin; y he aqu que le cubri la nube y apareci la gloria de Yahv."
 -(8) Moiss y Aarn se acercaron al tabernculo de la reunin,
 -(9) y Yahv habl a Moiss, diciendo:
 -(10) Quitaos de en medio de esa turba, que voy luego a destruirla. Ellos se prosternaron rostro a tierra,
 -(11) y Moiss dijo a Aarn: Toma el incensario; pon en l fuego del altar e incienso y corre a esa muchedumbre y expala, porque se ha encendido la ira de Yahv y ha comenzado ya la mortandad.
 -(12) Tom Aarn el incensario, como se lo mandara Moiss, y corri a la asamblea; ya haba comenzado la plaga a hacer estragos en el pueblo; pero l tom el incienso e hizo expiacin por el pueblo,"
 -(13) y se qued entre los muertos y los vivos hasta que ces la mortandad.
 -(14) Haban perecido en aquella mortandad catorce mil setecientos, sin contar los que murieron por lo de Cor.
 -(15) Despus, cuando hubo cesado la mortandad, se volvi Aarn a la entrada del tabernculo de la reunin, donde estaba Moiss.
 -(16) Habl Yahv a Moiss, dicindole:
 -(17) Habla a los hijos de Israel y haz que te entreguen una vara cada uno de los prncipes de casa patriarcal, una por cada una de las doce casas patriarcales, y escribe en cada una el nombre de una de ellas.
 -(18) El nombre de Aarn lo escribirs en la vara de Lev, pues cada vara ha de llevar el nombre del cabeza de cada casa patriarcal.
 -(19) Ponas todas en el tabernculo, delante del testimonio, desde el cual yo hablo.
 -(20) Florecer la vara de aquel a quien elija yo, a ver si hago cesar de una vez las quejas y murmuraciones de los hijos de Israel contra vosotros.
 -(21) Habl Moiss a los hijos de Israel, y todos sus jefes le entregaron las varas, una por cada casa patriarcal, doce varas; a ellas se uni la vara de Aarn."
 -(22) Y Moiss las puso todas ante Yahv en el tabernculo de la reunin.
 -(23) Al da siguiente vino Moiss al tabernculo, y la vara de Aarn, la de la casa de Lev, haba echado brotes, yemas, flores y almendras.
 -(24) Sac Moiss las varas a los hijos de Israel, y tom cada uno su vara.
 -(25) Yahv dijo a Moiss: Vuelve la vara de Aarn al testimonio, y gurdese en l, para que sirva de memoria a los hijos de los rebeldes y que cesen as sus quejas contra m y no mueran.
 -(26) Hzolo as Moiss; como Yahv se lo haba mandado, as lo hizo."
 -(27) Los hijos de Israel hablaron a Moiss, diciendo: Est visto, muertos somos, perdidos, perdidos todos;"
 -(28) cuantos pretenden acercarse al tabernculo de Yahv perecen. En verdad habremos de perecer todos?
 Dijo Yahv a Aarn: T y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaris sobre vosotros la iniquidad del santuario; t y tus hijos contigo, la de vuestro sacerdocio."
 Acerca a ti a tus hermanos, la tribu de Lev, la tribu de tu padre; admtelos contigo al servicio del santuario como adjuntos, para que te sirvan cuando t y tus hijos estis en el tabernculo de la reunin."
 Estarn a tu servicio y al de todo el tabernculo; pero no han de acercarse ni a los utensilios del santuario ni al altar, para no morir ellos y vosotros."
 Los tendrs como adjuntos, y tendrn a su cuidado el tabernculo de la reunin, para hacer todo el servicio. Ningn extrao se acercar a vosotros.
 Tendris el cuidado del santuario y del altar, para que no se desfogue ya ms la ira contra los hijos de Israel.
 Yo he tomado de entre los hijos de Israel a los levitas, vuestros hermanos, y os los he dado a vosotros, don de Yahv, para hacer el servicio del tabernculo de la reunin.
 Pero t y tus hijos ejerceris vuestro sacerdocio en cuanto concierne al altar y del velo adentro; sois vosotros los que habis de hacer este servicio. Yo os he dado en puro don vuestro sacerdocio, y el extrao que pretenda acercarse morir."
 Dijo tambin Yahv a Aarn: Te encomiendo tambin la guarda de mis ofrendas, y os doy todas las cosas santas de los hijos de Israel, por razn de la uncin, a ti y a tus hijos por ley perpetua.
 He aqu lo que de las cosas santsimas te corresponder de las combustiones. Todas sus ofrendas, toda oblacin, todo sacrificio expiatorio que me ofrezcan, todas estas cosas, como cosas santsimas, sern para ti y para tus hijos.
 Las comeris en lugar santsimo, las comern todos los varones y sern cosas santas para vosotros.
 Tambin ser tuyo esto otro: lo que de sus dones se reserva, de toda ofrenda mecida de los hijos de Israel; os lo doy a ti y a tus hijos contigo, por estatuto perpetuo; todo el que sea puro de tu casa, lo comer."
 Todo lo mejor del aceite, del mosto y del trigo,
 las primicias de su tierra, que han de traer a Yahv, tuyas son; todos los que de tu casa estn limpios, comern de ellos."
 Todo cuanto en Israel sea consagrado al anatema, te pertenecer.
 Todo primognito de toda carne, as de los hombres como de los animales que han de ofrecer a Yahv, ser tuyo.
 Hars rescatar los primognitos de los hombres y los primognitos de los animales impuros. Hars que sean rescatados cuando tengan un mes, y segn tu estimacin, en cinco siclos de plata, al siclo del santuario, que es de veinte geras;"
 pero no aceptars rescate por el primognito de una vaca, de una oveja o de una cabra; sern cosas santas; derramars su sangre en torno del altar, quemars su sebo en sacrificio de combustin, de olor grato a Yahv,"
 y su carne ser para ti como lo es el pecho que se mece y el brazuelo derecho.
 Todo cuanto de las cosas santas se reserva, lo que reservan los hijos de Israel para Yahv, te lo doy a ti, a tus hijos y a tus hijas contigo en estatuto perpetuo; es pacto de sal perpetuo, ante Yahv, contigo y con toda tu descendencia."
 Dijo tambin Yahv a Aarn: T no tendrs tu parte de la heredad en su tierra, y no habr parte para ti en medio de ellos; soy yo tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel."
 Yo doy como heredad a los hijos de Lev todas las dcimas, por el servicio que prestan, por el servicio del tabernculo de la reunin.
 Los hijos de Israel no han de acercarse ya ms al tabernculo de la reunin, no lleven sobre s el pecado y mueran.
 Sern los levitas los que harn el servicio del tabernculo de la reunin, y ellos los que sobre s llevarn la iniquidad. Por ley perpetua entre vuestros descendientes no tendrn heredad en medio de los hijos de Israel,
 pues yo les doy por heredad las dcimas que los hijos de Israel han de entregar a Yahv; por eso les digo: No tendris heredad en medio de Israel.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Habla a los levitas y diles: Cuando recibis de los hijos de Israel las dcimas de sus bienes, que yo os doy por heredad vuestra, presentaris a Yahv en ofrenda una dcima del diezmo,
 y esta ofrenda os ser contada como si fuese el trigo de la era o el mosto del lagar.
 As ofreceris tambin vosotros a Yahv una oblacin de todas las dcimas que recibis de los hijos de Israel, y esta ofrenda reservada a Yahv se la daris al sacerdote Aarn.
 En todos los dones que recibis, reservaris la ofrenda a Yahv, de todo lo mejor, la porcin santa que de ellos habis de consagrarle.
 Les dirs: Una vez reservado lo mejor, la dcima ser para los levitas, como fruto de la tierra o fruto del lagar;"
 la comeris en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias, porque es vuestro salario por el servicio que prestis en el tabernculo de la reunin.
 Una vez ofrecido lo mejor en ofrenda, no incurrs ya en culpa ni profanis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriris.
 Habl Yahv a Moiss y Aarn, dicindoles:
 He aqu la ordenacin de ley que prescribe Yahv: Di a los hijos de Israel que te traigan una vaca roja perfecta, sin defecto, y que no haya llevado todava el yugo sobre s;"
 se la entregaris a Eleazar, sacerdote, y l la sacar fuera del campamento, la har degollar en su presencia,
 y, tomando de su sangre con un dedo, asperjar con ella hacia el frente del tabernculo de la reunin siete veces.
 Har quemar la vaca en su presencia, quemando la piel, la carne y la sangre y los excrementos.
 Tomar luego el sacerdote madera de cedro, hisopo y prpura, y lo echar en medio del fuego en que arde la vaca.
 El sacerdote lavar luego sus vestidos y su cuerpo con agua, y entrar despus en el campamento; ser inmundo el sacerdote hasta la tarde."
 Lo mismo el que la quem, lavar con agua sus vestiduras y su cuerpo, y ser inmundo hasta la tarde.
 Un hombre limpio recoger las cenizas; las recoger y las llevar fuera del campamento a un lugar limpio, y las guardar la asamblea de los hijos de Israel para el agua expiatoria. Es agua de expiacin."
 El que recogi las cenizas de la vaca, lavar sus vestidos y ser inmundo hasta la tarde. Ser sta para los hijos de Israel, y para el extranjero que habita entre ellos, ley perpetua.
 El que tocare un muerto, cualquier cadver humano, se hace impuro por siete das,
 y se purificar con este agua al tercer da, y al sptimo ser puro; no quedar limpio hasta el sptimo."
 Quien tocare un muerto, el cadver de un hombre, y no se purificare, contamina el tabernculo de Yahv, y ser borrado de Israel, porque no se purific con el agua lustral; ser inmundo, quedando sobre l su inmundicia."
 Esta es la ley: Cuando muriere alguno en una tienda, todo el que entre en la tienda y cuanto en ella hay ser inmundo por siete das;"
 toda vasija que no tenga tapadera ser inmunda;"
 y cualquiera que en campo abierto tocare un muerto de espada o un muerto cualquiera, o huesos humanos, o un sepulcro, ser inmundo por siete das.
 Para quien est inmundo, tomarn de la ceniza de la vaca quemada en sacrificio expiatorio y echarn sobre ella un vaso de agua viva;"
 uno que est limpio tomar hisopo y, mojndolo en el agua, asperjar la tienda y todos los muebles y todas las personas que en ella hubiere, o al que hubiere tocado huesos humanos, o al matado, o al muerto, o un sepulcro.
 El limpio asperjar al inmundo el tercero y el sptimo da; y, purificado el impuro el sptimo da, lavar sus vestidos, y a la tarde ser puro."
 El inmundo que no se purifique ser borrado de la congregacin, por haber contaminado el santuario de Yahv; no habiendo sido rociado con el agua lustral, es inmundo."
 Ser ley perpetua, y el que haga aspersin al otro con el agua lustral, lavar sus vestidos, y quien tocare el agua lustral ser inmundo hasta la tarde.
 Todo el que tocare el inmundo, ser inmundo, y quien algo de ello tocare, ser inmundo hasta la tarde.
 Llegaron los hijos de Israel, toda la congregacin, al desierto de Sin, el primer mes, y acamp el pueblo en Cades. All muri Mara y all fue sepultada.
 No haba all agua para la muchedumbre, y sta se amotin contra Moiss y Aarn.
 El pueblo se quejaba contra Moiss, y deca: Ojal hubiramos perecido cuando perecieron nuestros hermanos ante Yahv!
 Por qu has trado al pueblo de Yahv a este desierto a morir, nosotros y nuestros ganados?
 Por qu nos sacaste de la tierra de Egipto, para traernos a un lugar tan horrible como ste, que no puede sembrarse ni tiene vias, ni higueras, ni granados, y donde ni agua siquiera hay para beber?
 Moiss y Aarn se apartaron de la muchedumbre, a la entrada del tabernculo de la reunin, y postrronse rostro a tierra. Apareci la gloria de Yahv,
 y Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Toma el cayado y rene a la muchedumbre, t y Aarn, tu hermano, y en su presencia hablad a la roca, y sta dar sus aguas; de la roca sacars agua para dar de beber a la muchedumbre y a sus ganados.
 Moiss tom de delante de Yahv el cayado, como se lo haba l mandado,
 y, juntando Moiss y Aarn a la muchedumbre delante de la roca, les dijo: Od, rebeldes ! Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca ?
 Alz Moiss su brazo e hiri con el cayado la roca dos veces, y brotaron de ella aguas en abundancia, y bebi la muchedumbre y sus ganados.
 Yahv dijo entonces a Moiss y a Aarn: Porque no habis credo en m, santificndome a los ojos de los hijos de Israel, no introduciris vosotros a este pueblo en la tierra que yo les he dado.
 Estas son las aguas de Merib, donde los hijos de Israel se querellaron contra Yahv, que les dio una prueba de su santidad.
 Mand Moiss embajadores desde Cades al rey de Edom para que le dijesen: Israel, tu hermano, te dice: T sabes todas las peripecias que nos han ocurrido:
 cmo nuestros padres bajaron a Egipto, y hemos estado en Egipto largo tiempo, y cmo nos maltrataron los egipcios a nosotros y a nuestros padres;"
 cmo clamamos a Yahv, y oy ste nuestra voz y mand a su ngel, que nos sac de Egipto; y que estamos aqu en Cades, ciudad situada al extremo de tu territorio."
 Te rogamos, pues, que nos des paso libre por tu territorio. No atravesaremos tus sembrados ni tus vias ni beberemos el agua de tus pozos; iremos por el camino real, sin apartarnos ni a derecha ni a izquierda, hasta que salgamos de tu territorio"
 Edom respondi: No pasars, saldr a tu encuentro con la espada.
 Dijronle entonces los hijos de Israel: Iremos por el camino trillado, y si de tus aguas bebo yo y mis ganados, te daremos el precio de ellas; es cosa de nada, slo con mis pies tocar tu tierra.
 Pero Edom respondi: No pasars. Y sali Edom contra l con mucha gente fuertemente armada.
 No dio Edom paso por su territorio, e Israel se alej de l.
 Alzando de Cades el campamento, lleg Israel con toda la muchedumbre al monte Hor.
 Yahv habl a Moiss y a Aarn en el monte Hor, que est en los confines de la tierra de Edom, diciendo:
 Aarn va a reunirse con su pueblo, pues no ha de entrar en la tierra que yo voy a dar a los hijos de Israel, porque fuisteis rebeldes a mi mandato en las aguas de Merib.
 Toma a Aarn y a su hijo Eleazar y sube con ellos al monte Hor,
 y all que se desnude Aarn de sus vestiduras, y reviste de ellas a Eleazar, su hijo, porque all se reunir Aarn con los suyos; all morir.
 Hizo Moiss lo que mandaba Yahv, y a la vista de toda la asamblea subieron al monte Hor.
 Moiss hizo que se desnudara Aarn de sus vestiduras, y revisti de ellas a Eleazar, su hijo; y all muri Aarn en la cumbre del monte. Moiss y Eleazar bajaron del monte,"
 y, viendo la muchedumbre que Aarn haba muerto, hicieron duelo por l todas las familias de Israel por treinta das.
 El cananeo, el rey de Arad, que habitaba en el Negueb, al or que vena Israel por el camino de Atarim, los atac y tom prisioneros.
 Hizo entonces Israel voto a Yahv, diciendo: Si entregas a este pueblo en mis manos, yo destruir sus ciudades.
 Oy Yahv la voz de Israel, y le entreg el cananeo, a quien dio al anatema, destruyndolos a ellos y a sus ciudades, por lo cual fue llamado aquel lugar Jorm.
 Partironse del monte Hor en direccin al mar Rojo, rodeando la tierra de Edom; y el pueblo, impaciente,"
 murmuraba por el camino contra Dios y contra Moiss, diciendo: Por qu nos habis sacado de Egipto a morir en este desierto? No hay pan ni agua y estamos ya cansados de un tan ligero manjar como ste.
 Mand entonces Yahv contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordan, y muri mucha gente de Israel.
 El pueblo fue entonces a Moiss y le dijo: Hemos pecado murmurando contra Yahv y contra ti; pide a Yahv que aleje de nosotros las serpientes. Moiss intercedi por el pueblo,"
 y Yahv dijo a Moiss: Hazte una serpiente de bronce y pona sobre un asta, y cuantos mordidos la miren, sanarn.
 Hizo, pues, Moiss una serpiente de bronce y la puso sobre un asta; y cuando alguno era mordido por una serpiente, miraba a la serpiente de bronce y se curaba."
 Partironse los hijos de Israel y acamparon en Obot;"
 y partidos de Obot, acamparon junto a lye-Abarim, en el desierto que hay frente a Moab, al oriente.
 Partidos de all, acamparon junto al torrente Zared;"
 y partidos de all, acamparon a la otra orilla del Amn, en el desierto, que proviene del confn de los amorreos, pues el Amn es confn de Moab, entre Moab y los amorreos.
 Por eso se deca en el libro de las Guerras de Yahv: Contra Vaheb en Suf, contra el torrente de Amn
 las angosturas del torrente que se extiende hacia la y se apoya en los confines de Moab. (regin de Ar)
 De all vinieron a Beer; es el pozo a que se refera Yahv cuando dijo a Moiss: Rene al pueblo y yo le dar agua.
 Entonces cant Israel este canto: Mana, pozo; cantadle."
 Pozo cavado por los prncipes, alumbrado por los nobles del pueblo con sus cetros, con sus bastones.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Israel mand embajadores a Sen, rey amorreo, para decirle:
 Djanos pasar por tu territorio; no iremos ni por los campos ni por las vias, ni beberemos el agua de tus pozos; iremos por el camino real hasta salir de tus fronteras.
 Sen se neg a dejar pasar a Israel por su territorio, y, reuniendo a toda su gente, sali al encuentro de Israel en el desierto y le dio la batalla en Yahsa.
 Israel le derrot al filo de la espada, y se apoder de su tierra desde el Amn hasta el Yaboq, hasta los hijos de Amn, pues Yahsa era frontera de los amonitas.
 Conquist Israel todas estas ciudades, y habit en las ciudades de los amorreos, en Hesebn y en todas las ciudades que de ella dependen,
 pues Hesebn era la residencia de Sen, rey de los amorreos, que haba hecho antes la guerra al rey de Moab, y se haba apoderado de toda su tierra hasta el Amn.
 Por eso cantaban los trovadores: Id a Hesebn, edificad y fortificad la ciudad de Sen.
 Fuego ha salido de Hesebn, llama de la ciudad de que devor las ciudades de Moab [Sen; y consumi las alturas del Amn."
 Ay de ti, Moab! Has perecido, pueblo de Gamos; fueron dados a la fuga tus hijos, y sus hijas por cautivas del rey de los amorreos."
 Pero al rey de los amorreos, Sen, le han arrebatado el noval desde Hesebn hasta Dibn. Y sus mujeres, humilladas, hasta tener que encender el fuego en Mdaba.]
 As habit Israel en la tierra de los amorreos.
 Mand Moiss reconocer a Yazer, y se apoderaron de las ciudades que de ella dependan, expulsando de ellas a los amorreos que all habitaban;"
 y volvindose, subieron camino de Basan, salindoles al encuentro Og, rey de Basan, con todo su pueblo para la batalla en Edray.
 Yahv dijo a Moiss: No le temas, que a tus manos te lo entregar, a l, a su pueblo y toda su tierra, y hars con l lo que hiciste de Sen, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebn.
 Y le derrotaron a l y toda su gente, hasta no dejar ni uno, y se apoderaron de su tierra.
 Partieron los hijos de Israel y acamparon en los llanos de Moab, al otro lado del Jordn, frente a Jeric.
 Balac, hijo de Sefor, supo cuanto haba hecho Israel a los amorreos;"
 y Moab temi grandemente al aparecer aquel pueblo tan numeroso, y se amedrent ante los hijos de Israel.
 Moab dijo a los ancianos de Madin: Este pueblo va a devorar nuestros contornos como devora un buey la hierba del campo. Era entonces rey de Moab Balac, hijo de Sefor.
 Mand, pues, mensajeros a Balaam, hijo de Beor, a Petur, que est junto al ro, en tierra de los hijos de Amn, para que le llamasen, dicindole: Mira, ha salido de Egipto un pueblo que cubre la superficie de la tierra y est ya cerca de m.
 Ven, pues, y maldceme a este pueblo, pues es ms fuerte que yo, a ver si as podemos hacer que le derrotemos, pues s que es bendito aquel a quien t bendices, y maldito aquel a quien t maldices.
 Fueron, pues, ancianos de Moab y ancianos de Madin, llevando en sus manos el precio del conjuro, y, llegados a Balaam, le transmitieron las palabras de Balac.
 El les dijo: Pasad aqu esta noche, y yo os responder segn lo que me diga Yahv. Quedronse los prncipes de Moab con Balaam;"
 Dios vino en la noche a Balaam y le dijo: Quines son esos que estn contigo?
 Balaam respondi a Dios: Balac, hijo de Sefor, rey de Moab, los ha mandado a m para decirme:
 Un pueblo salido de Egipto est ya aqu y cubre toda la superficie de la tierra; ven, pues, luego a maldecirlo, a ver si puedo derrotarle y rechazarle.
 pero Dios dijo a Balaam: No vayas con ellos; no maldigas a ese pueblo, porque bendito es.
 Balaam, levantndose de maana, dijo a los prncipes de Balac: Idos a vuestra tierra, porque Yahv se niega a dejarme ir con vosotros.
 Odo esto, los prncipes de Moab se levantaron, y, tornados a Balac, le dijeron: Balaam se ha negado a venir con nosotros.
 Pero Balac mand de nuevo a otros prncipes, ms en nmero y ms respetables que los primeros,
 que, llegados a Balaam, le dijeron: He aqu lo que te dice Balac, hijo de Sefor: No te niegues a venir a verme,
 que yo te colmar de bienes y har todo lo que t me digas; ven, te ruego, a maldecirlo.
 Balaam respondi a los siervos de Balac: Aunque me diese Balac su casa llena de plata y de oro, no podra yo traspasar las rdenes de Yahv, mi Dios, ni en poco ni en mucho;"
 pero podis quedaros aqu tambin esta noche para saber lo que vuelve a decirme Yahv.
 Durante la noche vino Dios a Balaam y le dijo: Ya que stos han venido otra vez a llamarte, levntate y vete con ellos, pero no hagas ms que lo que yo te diga.
 Levantse Balaam de maana, aparej su asna y se fue con los prncipes de Moab.
 Pero Dios estaba indignado de que fuese, y el ngel de Yahv se puso delante de l en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam montado en su asna, y llevaba consigo a dos de sus criados.
 El asna, al ver al ngel de Yahv parado en el camino con la espada desenvainada en la mano, se sali del camino y se ech al campo, y Balaam se puso a fustigarla para retraerla al camino.
 Entonces el ngel se puso en una estrechura entre las vias, entre pared de un lado y pared de otro;"
 y, al verle el asna, echse contra una de las paredes, cogiendo entre ella y la pared la pierna de Balaam. Este se puso de nuevo a fustigarla.
 El ngel de Yahv volvi a ponerse en una angostura, de donde ni a derecha ni a izquierda poda desviarse;"
 y al verle el asna, se ech debajo de Balaam, quien, enfurecido, la fustig ms.
 Abri entonces Yahv la boca del asna, que dijo a Balaam: Qu te he hecho yo para que por tres veces me hayas fustigado ?
 Y Balaam respondi: Por qu te burlas de m? Si tuviera ahora mismo una espada, ahora mismo te matara.
 Y el asna dijo a Balaam: No soy yo tu asna? T me has montado desde que yo soy tuya hasta hoy. Te he hecho yo nunca cosa semejante? Y l respondi: No.
 Entonces abri Yahv los ojos a Balaam, y ste vio al ngel de Yahv, que estaba en el camino con la espada desenvainada en la mano. Balaam se postr echndose sobre el rostro,
 y el ngel de Yahv le dijo: Por qu por tres veces has fustigado a tu asna? Es que he salido yo para cerrarte el camino, porque es malo ante m el que llevas.
 El asna me ha visto y ha querido luego apartarse tres veces de delante de m; si ella no me hubiera esquivado, te hubiera matado a ti, dejndola a ella viva.
 Entonces Balaam dijo al ngel de Yahv: He pecado; no saba que t me cerrabas el camino; si te parece mal, ahora mismo me volver.
 El ngel de Yahv respondi a Balaam: Ve con esos hombres, pero di solamente lo que te diga yo. Sigui, pues, Balaam con los prncipes de Balac.
 Este, sabiendo que vena Balaam, le sali al encuentro hasta Ir-Moab, que est en la frontera del Amn, en lo ltimo de la frontera.
 Balac dijo a Balaam: He mandado a llamarte. Por qu no viniste? No estoy yo acaso en situacin de tratarte con la debida honra?
 Balaam respondi a Balac: Aqu me tienes ya; pero podr yo decir lo que quisieres? La palabra que Dios ponga en mi boca, sa ser la que te diga.
 Sigui Balaam a Balac, y llegaron a Quiriat-Jusot.
 Balac inmol bueyes y ovejas, mandndoselos a Balaam y a los prncipes que le acompaaban.
 A la maana siguiente tom Balac a Balaam y le hizo subir a Bamot-Baal, desde donde se vea un ala del pueblo.
 Balaam dijo a Balac: lzame aqu siete altares y tenme pronto siete novillos y siete carneros.
 Balac hizo lo que Balaam haba dicho, e inmolaron un novillo y un carnero en cada uno de los altares.
 Despus dijo Balaam a Balac: T qudate ah junto a tu holocausto, mientras me alejo yo, a ver si me sale Yahv al encuentro; y lo que me d a conocer, eso te dir. Y se alej hacia un monte desnudo."
 Sali Dios al encuentro de Balaam, y ste le dijo: He dispuesto siete altares y he ofrecido en cada uno de ellos un novillo y un carnero.
 Y Yahv puso en boca de Balaam su palabra y aadi despus: Trnate a Balac y dile esto.
 Vuelto a l, lo vio parado ante su holocausto, junto con los prncipes de Moab;"
 y, comenzando su parbola, dijo: De Aram me ha trado Balac, el rey de Moab de los montes de oriente: Ven y maldceme a Jacob, ven y excrame a Israel.
 Cmo voy a maldecir yo al que Dios no maldice? Cmo voy a execrar yo al que Yahv no execra?
 Desde las cimas de las rocas le veo, desde lo alto de los collados le contemplo. Es un pueblo que tiene aparte su morada
 Quin es capaz de contar el polvo de Jacob? Quin es capaz de enumerar las miradas de Israel? Muera yo la muerte de los justos y sea mi fin semejante al suyo.
 Balac dijo a Balaam: Qu es lo que conmigo has hecho? Te he llamado para maldecir a mis enemigos, y no has hecho otra cosa que bendecirlos.
 El respondi: No he de tener yo el cuidado de proferir lo que en mis labios pone Yahv?
 Balac le dijo: Ven conmigo a otro sitio, desde donde puedas contemplarle, y maldcemelo desde all.
 Llevle al campo de Zofim, en la cumbre del monte Fasga; y despus de alzar siete altares e inmolar en cada uno un novillo y un carnero,"
 dijo Balaam a Balac: Estte ah junto a tu holocausto, mientras yo voy all.
 Sali Yahv al encuentro de Balaam y puso en su boca la palabra y le dijo: Vuelve a Balac y dile esto.
 Volvise l y vio que estaba Balac junto a su holocausto, y con l los prncipes de Moab; y Balac le pregunt: Qu es lo que ha dicho Yahv?
 Y tomando Balaam su parbola, dijo: Levntate, Balac, y oye; dame odos, hijo de Sefor:"
 No es Dios un hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para arrepentirse. Lo ha dicho l, y no lo har? Lo ha prometido, y no lo mantendr?
 De bendecir he recibido yo orden, bendicin ha dado El; yo no puedo revocarla."
 No se ve iniquidad en Jacob, no hay en Israel perversidad; Yahv, su Dios, est con l; Rey aclamado es en medio de l."
 l Dios que de Egipto le ha sacado, es para l la fuerza del unicornio.
 No hay en Jacob hechicera, ni hay adivinacin en Israel. A su tiempo se le dir a Jacob y a Israel lo que Dios va a cumplirle.
 He ah un pueblo que se alza como leona y que se yergue como len; No se acostar sin haber devorado su presa, sin haber bebido la sangre de sus vctimas.
 Y Balac dijo a Balaam: No le maldigas, pero al menos no le bendigas.
 Balaam, respondiendo, dijo a Balac: No te dije ya que no puedo hacer sino cuanto me diga Yahv?
 Entonces dijo Balac a Balaam: Ven, que te lleve a otro sitio, a ver si quiere Dios de una vez que desde all le maldigas.
 Y llev a Balaam a la cima del Fogor, que mira al desierto.
 Balaam dijo a Balac: lzame siete altares aqu y disponme los siete novillos y los siete carneros.
 Hzolo as Balac, como Balaam lo deca, y ofreci un novillo y un carnero en cada uno de los altares.
 Haba visto Balaam que Yahv se complaca en bendecir a Israel, y por eso no fue ya, como las otras veces, en busca del presagio, sino que se volvi de cara al desierto,
 y, alzando los ojos, vio a Israel, acampado, tribu por tribu. Vino sobre l el espritu de Yahv,
 y, tomando su parbola, dijo: Orculo de Balaam, hijo de Beor, orculo del hombre de los ojos cerrados,
 orculo de quien oye palabra de Dios, del que ve visiones del Omnipotente, de quien al caer se le abrieron los ojos.
 Qu bellas son tus tiendas, oh Jacob! Qu bellos tus tabernculos, oh Israel!
 Se extiende como un amplio valle, como un jardn a lo largo de un ro, como loe plantado por Yahv, como cedro que est junto a las aguas.
 Desbrdanse de sus cubos las aguas, su simiente goza de aguas abundantes. Yrguese sobre Agag, su rey; exaltarse su reino."
 El Dios que de Egipto le ha sacado, es para l como la fuerza del unicornio. Devora a las naciones enemigas, tritura sus huesos, las traspasa con sus saetas.
 Se agacha, se posa como un len, como una leona, quin la concitar? El que te bendiga ser bendecido, y el que te maldiga, maldito ser.
 Encendido en ira Balac contra Balaam y palmeteando, le dijo: Te he llamado para maldecir a mis enemigos, y t los has colmado de bendiciones ya por tres veces,
 Ahora huye pronto a tu tierra; yo pensaba honrarte grandemente, pero Yahv te ha privado de la gloria.
 Respondile Balaam: No dije yo a tus mensajeros:
 Aunque me diera Balac su casa llena de plata y oro, no podr contravenir la orden de Dios, haciendo por m mismo cosa alguna, ni buena ni mala, contra sus rdenes, y solamente lo que Yahv me diga, eso le dir?
 Ahora, pues, que voy a irme a mi pueblo, ven que te diga lo que este pueblo ha de hacer al tuyo al fin de los tiempos,
 Y, volviendo a tomar la palabra, dijo: Orculo de Balaam, hijo de Beor, orculo del hombre de los ojos cerrados;"
 orculo del que oye palabras de Dios, del que conoce los consejos del Altsimo (Elyn), del que ve visiones del Omnipotente (Saday), de quien al caer se le abrieron los ojos.
 La veo, pero no ahora; la contemplo, pero no de cerca: Alzase de Jacob una estrella, surge de Israel un cetro que aplasta las sienes de Moab y el crneo de los hijos del tumulto."
 Edom es su posesin: Ser, presa de sus enemigos; Israel acrecienta su poder,"
 de Jacob sale el dominador, que devasta de las ciudades las reliquias.
 Y, mirando a Amelec, prosigui: La primera de las naciones es Amalee, pero su fin ser eterna ruina.
 Luego, mirando a los quenitas, prosigui su parbola: Por fuerte que sea su morada, aunque ponga en las rocas su nido,
 el quenita ser devastado, hasta que Asur le lleve cautivo.
 Y volviendo a proferir su orculo, prosigui: Quin vivir cuando Dios lo ponga por obra?
 Vendrn naves de Quitim, que oprimirn a Asur y oprimirn a Eber; tambin ste ser dado a la ruina.
 Partise despus Balaam y se volvi a su tierra, y tambin Balac se fue por su camino.
 Estuvo Israel estacionado en Setim, y el pueblo se prostituy por el trato con las hijas de Moab.
 Invitbanle stas a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo coma y se prosternaba ante ellos.
 Israel se fue tras Baalfegor, y la ira de Yahv se encendi contra Israel.
 Dijo Yahv a Moiss: Rene a todos los jefes del pueblo, y cuelga a sos del patbulo ante Yahv cara al sol, para que se aparte de Israel la clera encendida de Yahv.
 Dijo, pues, Moiss a los jueces de Israel: Matad a cualquiera de los vuestros que haya servido a Baalfegor.
 En esto lleg uno de los hijos de Israel e introdujo en medio de sus hermanos a una madianita a los ojos mismos de Moiss y en presencia de toda la comunidad de los hijos de Israel, mientras stos lloraban a la entrada del tabernculo de la reunin.
 Vindolo Fins, hijo de Eleazar, sacerdote, se alz en medio de la asamblea, y, tomando una lanza,
 se fue tras el hijo de Israel, hasta la parte posterior de su tienda, y los alance a los dos, al hombre y a la mujer, en sus vientres, y ces el azote entre los hijos de Israel.
 En aquella plaga murieron veinticuatro mil.
 Habl Yahv a Moiss, dicindole:
 Fins, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, sacerdote, ha apartado mi furor de los hijos de Israel, por el celo con que ha celado mi honor; por eso no he consumido yo en el furor de mi celo a los hijos de Israel."
 Por tanto, le dirs que yo hago con l una alianza de paz, alianza de un sacerdocio eterno,
 para l y para su descendencia, por haber sido celador de su Dios y haber hecho la expiacin por los hijos de Israel.
 El israelita que fue muerto juntamente con la madianita se llamaba Zimr, hijo de Sal, y era jefe de una de las familias de la tribu de Simen.
 La madianita se llamaba Cozb, hija de Sur, jefe de la tribu de una de las casas patriarcales de Madin.
 Yahv habl a Moiss, dicindole:
 Tratad a los madianitas como enemigos y destruidlos,
 porque como enemigos os han tratado ellos, seducindoos con sus malas artes por medio de Fogor y de Cozb, hija del prncipe de Madin, su hermana, que muri cuando la plaga por lo de Fogor.
 Despus de esta plaga habl Yahv a Moiss y a Eleazar hijo de Aarn, sacerdote, dicindoles:
 Haced el censo de los hijos de Israel por sus casas patriarcales y sus linajes, de veinte aos arriba, de los hbiles para el servicio de las armas.
 Moiss y Eleazar, sacerdote, hablaron al pueblo en los llanos de Moab, cerca del Jordn, frente a Jeric, diciendo al pueblo:
 Hgase el censo de los de veinte aos para arriba, como Yahv se lo mand a Moiss. Los hijos de Israel salidos de la tierra de Egipto:
 Rubn, primognito de Israel. Hijos de Rubn: de Henoc, la familia de los henoquitas; de Fal, la familia de los faluitas;"
 de Esrn, la familia de los esronitas; de Carm, la familia de los carmitas."
 Estas son las familias de los rubenitas, y fueron contados cuarenta y tres mil setecientos treinta.
 Hijos de Fal, Eliab;"
 hijos de Eliab: Namuel, Datan y Abirn. Estos, Datan y Abirn, miembros del consejo, se rebelaron contra Moiss y Aarn con la faccin de Cor en la rebelin contra Yahv,
 cuando abri la tierra sus fauces y se los trag con Cor, muriendo los de la faccin y devorando el fuego a doscientos cincuenta hombres, para servir de escarmiento al pueblo.
 Pero los hijos de Cor no perecieron.
 Hijos de Simen por sus familias: de Namuel, la familia de los namuelitas; de Yamn, la familia de los yaminitas; de Yaquin, la familia de los yaquinitas;"
 de Zare, la familia de los zaretas; de Sal, la familia de los saulitas."
 Estas son las familias de los simeonitas. Fueron contados veintids mil doscientos.
 Hijos de Gad por sus familias: de Safn, la familia de los safonitas; de Jagu, la familia de los jaguitas; de Sun, la familia de los sunitas;"
 de Ozn, la familia de los oznitas; de Er, la familia de los eritas;"
 de Arod, la familia de los aroditas; de Arel, la familia de los arelitas."
 Estas son las familias de los hijos de Gad. Fueron contados cuarenta mil quinientos.
 Hijos de Jud: Er y Onn, que murieron en la tierra de Canan.
 Hijos de Jud por sus familias: de Sela, la familia de los selitas;"
 de Fares, la familia de los faresitas; de Zare, la familia de los zaretas. Hijos de Fares: de Esrn, la familia de los esronitas; de Jamul, la familia de los jamulitas."
 Estas son las familias de Jud. Fueron contados setenta y seis mil quinientos.
 Hijos de Isacar por sus familias: de Tola, la familia de los tolitas; de Fu, la familia de los fuitas;"
 de Yasub, la familia de los yasubitas; de Semrn, la familia de los semramtas."
 Estas son las familias de Isacar. Se contaron setenta y cuatro mil trescientos.
 Hijos de Zabuln por sus familias: de Sared, la familia de los sare-ditas; de Eln, la familia de los elonitas; de Yajlel, la familia de los yajlelitas."
 Estas son las familias de Zabuln. Se contaron sesenta mil quinientos.
 Hijos de Jos por sus familias: Manass y Efram.
 Hijos de Manass: de Maquir, la familia de los maquiritas. Maquir engendr a Galaad; de Galaad, la familia de los galaditas."
 Estos son los hijos de Galaad: de leser, la familia de los ieseritas; de Jeleq, la familia de los jelequitas;"
 de Asriel, la familia de los asrieli-tas; de Siquem, la familia de los siquemitas;"
 de Semid, la familia de los semidatas; de Jefer, la familia de los jeferitas."
 Salfad, hijo de Jefer, no tuvo hijos varones, sino solamente hijas, y los nombres de las hijas de Salfad son: Majl, Noa, Jogl, Milca y Tirs.
 Esas son las familias de Manass. Se contaron cincuenta y dos mil setecientos.
 Hijos de Efram por sus familias: de Sutalaj, la familia de los sutalajitas; de Beker, la familia de los bekeritas; de Tajan, la familia de los tajanitas."
 Hijos de Sutalaj: de Ern, la familia de los eronitas.
 Estas son las familias de Efram. Se contaron treinta y dos mil quinientos. Estos son los hijos de Jos por sus familias.
 Hijos de Benjamn por sus familias: de Bela, la familia de los belatas; de Asbel, la familia de los asbelitas; de Ajiram, la familia de los ajiramitas;"
 de Sufam, la familia de los sufamitas; de Jufam, la familia de los jufamitas."
 Hijos de Bela fueron Arde y Noamn: de Arde, la familia de los arditas; de Noamn, la familia de los noamitas."
 Estos son los hijos de Benjamn por sus familias. Se contaron cuarenta y cinco mil seiscientos.
 Hijos de Dan por sus familias: de Sujam, la familia de los sujamitas. Estas son las familias de Dan por sus familias.
 Se contaron de la familia de Sujam sesenta y cuatro mil cuatrocientos.
 Hijos de Aser por sus familias: de Yimn, la familia de los yimna-tas; de Yesu, la familia de los yesutas; de Bera, la familia de los beriatas."
 Hijos de Bera: de Jber, la familia de los jeberitas; de Malkiel, la familia de los malkielitas."
 La hija de Aser se llamaba Saraj.
 Estas son las familias de los hijos de Aser. Se contaron cincuenta y cuatro mil cuatrocientos.
 Hijos de Neftal por sus familias: de Yajsel, la familia de los yajselitas; de Gun, la familia de los gunitas;"
 de Yeser, la familia de los yeseritas; de Selem, la familia de los selemitas."
 Estas son las familias de Neftal por sus familias. Se contaron cuarenta y cinco mil cuatrocientos.
 Los hijos de Israel incluidos en el censo fueron: seiscientos un mil setecientos treinta hombres.
 Habl Yahv a Moiss, dicindole:
 A stos repartirs la tierra en heredad, segn el nmero de sus hombres.
 A los ms numerosos les dars una parte mayor; a los menos numerosos, una parte menor. A cada uno le ser atribuida la heredad segn el censo."
 La distribucin de la tierra se har, sin embargo, por suertes. Recibir cada una la tierra segn los nombres de las familias patriarcales.
 Por suertes se distribuir la tierra entre el mayor y el menor.
 Este es el censo de los levitas por sus familias: de Gersn, la familia de los gersonitas; de Caat, la familia de los caatitas; de Merar, la familia de los meraritas."
 Estas son las familias de Levi: la familia de los libnitas, la familia de los jebronitas, la familia de los majlitas, la familia de los musitas, la familia de los coretas. Caat engendr a Amram,
 y la mujer de Amram se llamaba Yokebed, hija de Lev, que le naci a Lev en Egipto,
 y le pari a Amram, Aarn y Moiss, y Mara, hermana de stos. De Aarn nacieron Nadab y Abi, Eleazar e Itamar.
 Nadab y Abi murieron cuando ofrecan a Yahv el fuego profano.
 Hecho el censo de todos los varones de un mes para arriba, se contaron veintitrs mil. No se contaron entre los hijos de Israel, porque no haba de asignrseles heredad alguna en medio de los hijos de Israel.
 Este es el censo que hicieron Moiss y Eleazar, sacerdote, en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
 Entre stos no haba ninguno de los enumerados en el censo que haban hecho en el desierto del Sina,
 pues les haba dicho Yahv que moriran en el desierto; no qued ni uno, excepto Caleb, hijo de Jefon, y Josu, hijo de Nun."
 Acercronse las hijas de Salfad, hijo de Jfer, hijo de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manass, hijo de Jos, que se llamaban Majl, Noa, Yogl, Milka y Tirs;"
 y presentndose a Moiss ante Eleazar, sacerdote, y ante todos los prncipes de la asamblea, a la entrada del tabernculo de la reunin, dijeron:
 Nuestro padre ha muerto en el desierto, y no era de la tropa dlos que se confabularon contra Yahv, de la tropa de Cor; pero ha muerto por su pecado y no ha dejado hijos."
 Por qu va a ser el nombre de nuestro padre borrado de en medio de su familia por no haber dejado hijos? Danos una heredad entre los hermanos de nuestro padre.
 Moiss llev la cosa ante Yahv,
 y Yahv dijo a Moiss:
 Las hijas de Salfad tienen razn. Dales en heredad una propiedad entre los hermanos de su padre, y que pase a ellas la heredad de su padre.
 Habla a los hijos de Israel y diles: Si uno muere sin dejar hijos, haris pasar su heredad a la hija;"
 y si no hay tampoco hija, pasar a sus hermanos la heredad.
 Si no hay hermanos, daris la heredad a los hermanos de su padre;"
 y si no hay hermanos de su padre, pasaris la heredad al ms prximo pariente de la familia; de ste ser. Esta ser para los hijos de Israel regla de derecho, como se lo ha ordenado Yahv a Moiss."
 Dijo Yahv a Moiss: Sube a ese monte de Abarirn para ver la tierra que voy a dar a los hijos de Israel;"
 la vers, pero tambin t te reunirs con tu pueblo, como Aarn, tu hermano, se ha reunido,
 por haber sido rebeldes a mi mandato en el desierto de Sin, al rebelarse la muchedumbre, en vez de santificar ante ellos mi nombre, con ocasin de las aguas de Merib, en Cades, en el desierto de Sin.
 Moiss habl a Yahv, diciendo:
 Que Yahv, el Dios de los espritus de toda carne, constituya sobre la asamblea un hombre
 que los conduzca y acaudille, para que la comunidad de Yahv no sea como rebao de ovejas sin pastor.
 Yahv dijo a Moiss: Toma a Josu, hijo de Nun, hombre en quien reside el espritu, y pon tu mano sobre l.
 Ponle ante Eleazar, sacerdote, y ante toda la asamblea, y le instalars ante sus ojos.
 Transmtele una parte de tu autoridad, para que la asamblea de los hijos de Israel le obedezcan.
 Que se presente al sacerdote Eleazar, que consultar por l el juicio del urim ante Yahv; y, segn este juicio, saldrn y entrarn los hijos de Israel y toda la asamblea con l.
 Hizo Moiss lo que le orden Yahv; y tomando a Josu, le llev ante Eleazar y ante toda la asamblea,"
 y, poniendo sobre l sus manos, le instituy como se lo haba dicho Yahv a Moiss.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuidad de presentarme a sus tiempos mis ofrendas, mis alimentos, sacrificios de combustin, de olor suave para m.
 Diles: He aqu el sacrificio de combustin que ofreceris a Yahv: Cada da dos corderos primales, sin defecto, como holocausto perpetuo.
 Ofreceris uno de los corderos a la maana y el otro entre dos luces,
 y por oblacin un dcimo de ef de flor de harina amasada con un cuarto de hin de aceite de olivas molidas.
 Es el holocausto perpetuo que se ofreca en el monte Sina, de olor suave, sacrificio de combustin a Yahv.
 La libacin ser de un cuarto de hin por cada cordero, y la libacin de vino la hars en lugar santo.
 El segundo cordero lo ofrecers entre dos luces, con una ofrenda y una libacin como para el de la maana; es sacrificio de combustin de suave olor a Yahv.
 El da del sbado, dos corderos primales sin defecto, y como oblacin, dos dcimas de flor de harina amasada con aceite, y su libacin
 Es el holocausto del sbado, para cada sbado, a ms de holocausto perpetuo, y su libacin,
 Al comienzo de vuestros meses ofreceris como holocausto a Yahv dos novillos, un carnero y siete corderos primales sin defecto;"
 y como oblacin por cada novillo, tres dcimas de flor de harina amasada con aceite; por el carnero, dos dcimas de flor de harina amasada con aceite;"
 y por cada uno de los corderos, una dcima de flor de harina amasada con aceite. Es holocausto de agradable olor, sacrificio de combustin a Yahv.
 Las libaciones sern de un medio hin de virio, para un novillo; de un tercio de hin, para un carnero, y de un cuarto de hin, para un cordero. Este es el holocausto del comienzo del mes, para cada uno de los meses del ao."
 Se ofrecer a Yahv un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo y su oblacin.
 El mes primero, a los catorce das del mes, ser la Pascua de Yahv.
 El da quince de ese mes ser da de fiesta. Se comer durante siete das pan cimo.
 El primero habr asamblea santa, y no haris ningn trabajo servil.
 Ofreceris en sacrificio de combustin un holocausto a Yahv, de dos novillos, un carnero y siete corderos primales sin defecto;"
 y como oblacin, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por novillo, dos por carnero
 y una por cada una de los siete corderos.
 Ofreceris tambin un macho cabro en sacrificio por el pecado, para expiaros,
 y lo ofreceris a ms del holocausto de la maana, el holocausto perpetuo.
 Ofreceris estos sacrificios cada da durante siete das; es el alimento consumido por el fuego, de olor agradable a Yahv; y los ofreceris sin perjuicio del holocausto perpetuo y de su libacin."
 El sptimo da tendris asamblea santa y no haris en l trabajo servil alguno.
 Adems, el da de las Primicias, en que presentaris a Yahv una oblacin de lo nuevo, y en vuestra fiesta de las Semanas, tendris asamblea santa y no haris trabajo servil alguno.
 Ofreceris, como holocausto de olor suave a Yahv, dos novillos, un carnero y siete corderos primales;"
 y como oblacin, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por cada novillo, dos por el carnero
 y una por cada uno de los siete corderos.
 Ofreceris un macho cabro para expiaros.
 Esto sin perjuicio del holocausto perpetuo y de la oblacin, eligiendo las vctimas sin defecto y aadiendo las libaciones ordinarias.
 El sptimo mes, el da primero del mes, tendris asamblea santa y no haris en l trabajo servil alguno. Ser para vosotros el da del sonar de las trompetas.
 Ofreceris, como holocausto de suave olor a Yahv, un novillo, un carnero y siete corderos primales sin defecto;"
 y como oblacin, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por el novillo, dos por el carnero
 y una por cada uno de los siete siete corderos.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, para expiaros.
 Lo ofreceris a ms del holocausto del mes y su oblacin, y del holocausto perpetuo y su oblacin, y de sus libaciones, segn lo prescrito. Son sacrificios de combustin, de grato olor a Yahv.
 El da diez de ese mismo mes tendris asamblea santa, y afligiris vuestras almas, y no haris en l trabajo alguno.
 Ofreceris en holocausto de olor grato a Yahv un novillo, un carnero y siete corderos primales sin defecto;"
 y como oblacin, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por el novillo, dos por el carnero
 y una por cada uno de los siete corderos.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del sacrificio expiatorio, del holocausto perpetuo y de sus oblaciones y libaciones.
 El da quince del prximo mes tendris asamblea santa y no haris en l trabajo servil alguno, y celebraris la fiesta en honor de Yahv durante siete das,
 ofreciendo en holocausto, sacrificio de combustin, de olor grato a Yahv, trece novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto;"
 y como oblacin, flor de harina amasada con aceite, tres dcimas por cada uno de los trece novillos, dos por cada uno de los carneros
 y una por cada uno de los catorce corderos.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo y de su oblacin y sus libaciones.
 El segundo da ofreceris doce novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto;"
 con la oblacin y las libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y segn su rito,
 y un macho cabro por el pecado, a ms del holocausto perpetuo, su oblacin y libaciones.
 El da tercero ofreceris once novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto;"
 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y conforme al rito,
 y un macho cabro por el sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo, su oblacin y sus libaciones.
 El cuarto da ofreceris diez novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto,
 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y conforme al rito.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo, de su oblacin y de su libacin.
 El quinto da ofreceris nueve novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto,
 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y conforme al rito.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo y de su oblacin y libacin.
 El sexto da ofreceris ocho novillos, dos carneros y catorce corderos primales sin defecto,
 con sus oblaciones y libaciones, por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y conforme al rito.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo y de su oblacin y libacin.
 El sptimo da ofreceris siete novillos, dos careros y catorce corderos primales sin defecto,
 con sus oblaciones y libaciones por los novillos, los carneros y los corderos, segn su nmero y conforme al rito.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo, de su oblacin y de su libacin.
 El da octavo tendris asamblea solemne y no haris en l trabajo alguno.
 Ofreceris en holocausto sacrificio de combustin de olor grato a Yahv, un toro, un carnero y siete corderos primales sin defecto,
 con sus oblaciones y sus libaciones por el toro, el carnero y los corderos, segn su nmero y conforme al rito.
 Ofreceris un macho cabro en sacrificio por el pecado, a ms del holocausto perpetuo y de su oblacin y libacin.
 Estos son los sacrificios que en vuestras fiestas ofreceris a Yahv, independientemente de vuestros votos y de vuestras ofrendas voluntarias, holocaustos, oblaciones y sacrificios pacficos.
 -- omitido por parfrasis --
 Moiss habl a los jefes de las tribus de Israel, diciendo:
 He aqu lo que manda Yahv:
 Si uno hace un voto a Yahv, o un juramento por el cual se obliga a s mismo, no faltar a su palabra; cuanto sali de su boca, hgalo."
 Si una mujer nubil en la casa de su padre hace un voto a Yahv y se obliga a alguna privacin,
 y su padre, al conocer el voto o la obligacin contrada, nada dice, todo voto que haya hecho y toda obligacin que haya contrado sern vlidos;"
 pero, si al tener conocimiento de ello el padre lo desaprueba, todos los votos que haya hecho y todas las obligaciones que haya contrado sern nulos, y Yahv la perdonar, por haberlo desaprobado su padre.
 Si cuando se casa est ligada por algn voto o por palabra salida de sus labios,
 si, al saberlo su marido, se calla el da que lo ha sabido, sus votos son vlidos, y, asimismo, las obligaciones que haya contrado tendrn valor.
 Pero, si al saberlo su marido lo desaprueba, anula el voto que hizo y la palabra que sali de sus labios, con lo cual se oblig, y Yahv la perdonar.
 El voto de una viuda o de una repudiada y la obligacin que contrajere, son vlidos.
 Si, ya en la casa de su marido, una mujer hace un voto o se obliga a algo con juramento,
 y su marido, al saberlo, nada dice y no le desaprueba, todos sus votos sern vlidos, as como las obligaciones que contraiga.
 Pero, si su marido, al saberlo, lo anula, todo cuanto sali de sus labios, votos y obligaciones, quedan sin valor; los anul su marido, y Yahv la perdonar."
 Todo voto y todo juramento por el cual se obligara a mortificar su persona, puede el marido ratificarlo o anularlo.
 Pero, si el marido un da y otro guarda silencio, ratifica todos los votos que ella haya hecho y todas las obligaciones que haya contrado; los ratifica por haber callado al tener conocimiento de ellos."
 Si en lo sucesivo los anula, llevar sobre s la iniquidad de su mujer.
 Si en lo sucesivo los anula, llevar sobre s la iniquidad de su mujer. [ (Numbers 30:17)  Esta es la ley que Yahv dio a Moiss para entre marido y mujer y para entre padre e hija mientras sta es nubil en la casa de su padre. ] 
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Venga a los hijos de Israel de los madianitas, y despus te reunirs con tu pueblo.
 Moiss habl al pueblo, diciendo: Armad de entre vosotros hombres para la guerra que marchen contra Madin para ejecutar en ellos la venganza de Yahv;"
 mil hombres por cada una de las tribus de Israel.
 Hzose, pues, entre las tribus de Israel la leva de mil hombres por tribu, doce mil hombres armados en guerra.
 Moiss los mand al combate, mil hombres por tribu, y con ellos mand a la lucha a Fins, el hijo de Eleazar, el sacerdote, que llevaba consigo los objetos sacerdotales y las trompetas resonantes.
 Avanzaron contra Madin, conforme a la orden que Yahv haba dado a Moiss, y mataron a todos los varones.
 A ms de los que haban cado, mataron a los reyes de Madin, Ewi, Re-quem, Sur, Jur y Reb, cinco reyes de Madin; y mataron tambin al filo de la espada a Balaam, hijo de Beor;"
 tomaron todas sus mujeres y nios, sus ganados y toda su posesin;"
 y quemaron todas sus ciudades, y aldeas, y tiendas; u y cogiendo la presa, cuanto haban tomado en hombres y animales,"
 -
 llevaron a Moiss y a Eleazar, sacerdote, y a toda la asamblea de Israel, los prisioneros, los despojos y el botn, al campamento en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
 Moiss y el sacerdote Eleazar y todos los prncipes de la asamblea salieron al encuentro fuera del campamento;"
 y, airado Moiss contra los jefes de millares y de centurias que venan del combate,
 les dijo: Por qu habis dejado la vida a las mujeres?
 Fueron ellas las que por consejo de Balaam arrastraron a los hijos de Israel a ser infieles a Yahv en lo de Baalfegor.
 Matad, de los nios, a todo varn, y de las mujeres, a cuantas han conocido lecho de varn;"
 las que no han conocido lecho de varn, reservoslas;"
 y vosotros acampad fuera del campamento durante siete das; quien hubiera matado a un hombre o hubiera tocado a un muerto, purifiqese al tercero y al sptimo das, vosotros y vuestros prisioneros."
 Purificad tambin todos los vestidos, todo objeto de cuero o hecho con pelo de cabra, y todo utensilio de madera.
 Eleazar, sacerdote, dijo a los hombres de guerra que haban ido al combate: He aqu lo que manda la ley de Yahv dada a Moiss:
 el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estao y el plomo,
 todo lo que puede resistir al fuego, pasadlo por el fuego, y ser puro; lo que no resiste el fuego, lo haris pasar por el agua;"
 lavaris vuestros vestidos el da sptimo y seris puros, y ya podris luego entrar en el campamento.
 Dijo Yahv a Moiss:
 T y Eleazar, sacerdote, y todos los cabezas de familia de la comunidad, haced el cmputo de todo lo cogido, tanto en hombres como en animales,
 y distribuye el botn entre los combatientes que han ido a la guerra y el resto de la comunidad.
 De lo de los combatientes que han ido a la guerra, tomars como tributo a Yahv uno por cada quinientos, tanto en hombres como en bueyes, asnos y ovejas;"
 lo tomars de su mitad, y lo entregars a Eleazar, sacerdote, como tributo a Yahv.
 De la mitad de los hijos de Israel tomars el uno por cincuenta, tanto en hombres como en bueyes, asnos, ovejas y animales de toda clase, y se lo dars a los levitas, que velan el servicio del tabernculo de Yahv.
 Moiss y Eleazar, sacerdote, hicieron lo que Yahv haba mandado a Moiss;"
 y result que del botn tomado por las tropas combatientes quedaban seiscientas setenta y cinco mil ovejas,
 setenta y dos mil cabezas de ganado bovino
 y sesenta y un mil asnos,
 y de las mujeres que no haban compartido lecho de varn, treinta y dos mil almas.
 La mitad correspondiente a los que haban ido a la guerra fue: de ovejas, trescientas treinta y siete mil quinientas,
 y el tributo a Y'ahv, de seiscientos setenta y cinco;"
 de bueyes, treinta y seis mil, y el tributo a Yahv, setenta y dos;"
 de asnos, treinta mil quinientos, y el tributo a Yahv, sesenta y uno;"
 de personas, diecisis mil, y el tributo a Yahv, treinta y dos almas.
 Moiss dio a Eleazar, sacerdote, el tributo reservado a Yahv, como ste se lo haba mandado a Moiss.
 La mitad correspondiente a los hijos de Israel, que Moiss haba separado de la de los combatientes,
 la mitad que tocaba a la comunidad fue de trescientas treinta y siete mil quinientas ovejas,
 treinta y seis mil bueyes,
 treinta mil quinientos asnos
 y diecisis mil personas.
 De esta mitad correspondiente a los hijos de Israel, tom Moiss el uno por cincuenta en hombres y animales y se lo dio a los levitas, que velan al servicio del tabernculo de Yahv, como ste se lo haba mandado a Moiss.
 Entonces los jefes de la expedicin, jefes de los millares y jefes de las centurias, se presentaron a Moiss
 y le dijeron: Tus siervos han hecho la lista de los hombres de guerra que han estado a nuestras rdenes, y no falta ni uno.
 Trenos, pues, como ofrenda a Yahv, los objetos de oro que cada uno ha cogido, brazaletes, cadenas, anillos, pendientes, collares, para hacer la expiacin por nosotros ante Yahv.
 Moiss y Eleazar, sacerdote, recibieron de ellos el oro, todos los objetos artsticamente trabajados.
 Todo el oro que presentaron a Yahv, de parte de los jefes de millares y de los jefes de centurias, fue de diecisis mil setecientos cincuenta siclos.
 Los hombres de tropa tuvieron todo su botn para cada uno.
 Moiss y Eleazar, sacerdote, tomando el oro de los jefes de millares y de centurias, lo llevaron al tabernculo de la reunin, como memoria de los hijos de Israel ante Yahv.
 Eran muy numerosos los rebaos de los hijos de Rubn y los de los hijos de Gad; extraordinariamente numerosos; y viendo que la tierra de Yaazer y la de Galaad sera una tierra muy a propsito para apacentarlos,"
 vinieron a Moiss y a Eleazar, y a los prncipes de la asamblea, y les dijeron:
 Atarot, Dibn, Yaazer, Nemr, Hesebn, Eleale, Sabn, Nebo y Ben,
 esa tierra que Yahv ha herido ante la congregacin de Israel, es tierra muy a propsito para los ganados, y vuestros siervos los tienen.
 Si, pues, dijeron, tus siervos han hallado gracia a tus ojos, dse a tus siervos en heredad esta tierra, y no nos hagas pasar el Jordn.
 Moiss respondi a los hijos de Gad y a los hijos de Rubn: Van a ir a la guerra vuestros hermanos y vais a quedaros vosotros aqu?
 Por qu queris desanimar a los hijos de Israel para que no pasen a la tierra que les da Yahv?
 As hicieron ya vuestros padres, cuando yo les mand desde Cadesbarne a explorar la tierra.
 Subieron hasta el valle de Escol, vieron la tierra y acobardaron a los hijos de Israel para que no se atreviesen a ir a la tierra que les dar Yahv;"
 y la clera de Yahv se encendi aquel da, y jur, diciendo:
 Esos que han subido de Egipto, de veinte aos para arriba, rio vern la tierra que con juramento promet a Abraham, Isaac y Jacob, porque no han seguido fielmente mis caminos,
 fuera de Caleb, hijo de Jefon el quenecita, y Josu, hijo de Nun, que fielmente han seguido los caminos de Yahv.
 Encendise contra Israel la clera de Yahv, y le ha hecho ir y venir por el desierto durante cuarenta aos, hasta extinguirse toda la generacin que haba obrado mal ante Yahv.
 Y ahora vosotros sucedis a vuestros padres, prole de pecadores, para encender ms todava la clera de Yahv contra Israel.
 Porque, si os volvis de El, har que permanezca (Israel) en el desierto, y seris la ruina de todo el pueblo.
 Ellos, acercndose a Moiss, le dijeron: Nosotros edificaremos aqu apriscos para nuestros ganados y ciudades para nuestros nios;"
 pero, armados, iremos sin demora delante de los hijos de Israel, hasta que los hayamos introducido en el lugar que ellos han de ocupar; nuestros hijos quedarn en ciudades fortificadas a causa de los habitantes de esta tierra;"
 pero nosotros no volveremos a nuestras casas hasta que los hijos de Israel hayan tomado cada uno posesin de su heredad,
 pues no queremos tener heredad para nosotros al otro lado del Jordn, ni ms all, porque tendramos ya nuestra heredad de este lado del Jordn, al oriente.
 Moiss les dijo: Si eso hacis, hi, armados para combatir ante Yahv,
 todos vuestros hombres de guerra pasan el Jordn ante Yahv, hasta que hayan arrojado ante s a sus enemigos,
 y no os volvis a vuestras casas hasta que la tierra quede sometida a Yahv, entonces inculpables seris ante Yahv y ante Israel, y esta tierra ser vuestra posesin ante Yahv.
 Pero si no hacis lo que prometis ante Yahv, estad ciertos de que vuestro pecado os alcanzar
 Edificad, pues, ciudades para vuestros hijos y apriscos para vuestros ganados, y cumplid la palabra que ha salido de vuestra boca.
 Los hijos de Gad y los hijos de Rubn dijeron a Moiss: Tus siervos harn cuanto mi seor les mande;"
 nuestros hijos y nuestras mujeres, nuestros rebaos y nuestros ganados, quedarn en las ciudades de Galaad;"
 y tus siervos, todos nuestros hombres, armados para el combate, iremos a la guerra ante Yahv, como mi seor lo ha dicho.
 Entonces dio Moiss rdenes acerca de ellos a Eleazar, sacerdote; a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de familias de las tribus de Israel,"
 diciendo: Si los hijos de Gad y los hijos de Rubn pasan con vosotros el Jordn con todos sus hombres armados, para combatir ante Yahv, una vez conquistada la tierra, les daris por heredad la tierra conquistada de Galaad;"
 pero, si no pasan con vosotros armados, se establecern en medio de vosotros en la tierra de Canan.
 Los hijos de Gad y los hijos de Rubn respondieron: Haremos lo que Yahv ha dicho a sus siervos.
 Pasaremos armados ante Yahv a la tierra de Canan, y la posesin de nuestra heredad quedar del lado de all del Jordn.
 Moiss dio a los hijos de Gad, a los de Rubn y a la media tribu de Manass, hijo de Jos, el reino de Sen (Sijn), rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basan; la tierra con sus ciudades y el territorio en torno de las ciudades."
 Los hijos de Gad edificaron Dibn, Atarot, Aroer,
 Ata-rot-Sofn, Yaazer, Yegboa,
 Bet-Nimra y Bet-Harn, ciudades fuertes, e hicieron apriscos para sus ganados.
 Los hijos de Rubn edificaron Hesebn, Eleale, Quiriat-Yearim,
 Nebo y Bal-Men, cuyos nombres fueron mudados, y Sebama, y dieron nuevos nombres a las ciudades que edificaban.
 Los hijos de Makir, hijo de Manass, marcharon contra Galaad, y, conquistndola, arrojaron a los amorreos que all estaban.
 Moiss dio Galaad a Makir, hijo de Manass, que se estableci all.
 Jair, hijo de Manass, march tambin y se apoder de sus burgos, que llam Jawot-Jair.
 Tambin march Nojab y se apoder de Canat y de las ciudades de ella pendientes, llamndola, de su nombre, Nojab.
 He aqu las estaciones de los hijos de Israel cuando salieron, segn sus escuadras, de la tierra de Egipto, conducidos por Moiss y Aarn.
 Moiss describi su salida segn sus estaciones a voluntad de Yahv, y son stas las estaciones de su marcha:
 Partieron de Rameses el primer mes, el da quince del primer mes. Al da siguiente a la Pascua, los hijos de Israel salieron con mano alzada a la vista de todos los egipcios.
 Los egipcios estaban sepultando a sus primognitos, que haba herido Yahv entre ellos, haciendo as justicia contra sus dioses.
 Partieron, pues, los hijos de Israel de Rameses y acamparon en Sucot.
 Partidos de Su-cot, acamparon en Etam, que est en el extremo del desierto.
 Partidos de Etam, volvieron hacia Piajirot, que est frente a Baalsefn, y acamparon frente a Migdol.
 Partidos de Piajirot, pasaron por en medio del mar hacia el desierto, e hicieron tres das de camino en el desierto de Etam, y acamparon en Mar.
 Partidos de Mar, llegaron a Elim, donde haba doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon all.
 Partidos de Elim, acamparon junto al mar Rojo.
 Partidos del mar Rojo, acamparon en el desierto de Sin.
 Partidos del desierto de Sin, acamparon en Dafca.
 Partidos de Dafca, acamparon en Alus.
 Partidos de Alus, acamparon en Rafidim, donde no haba agua para que bebiera el pueblo.
 Partidos de Rafidim, acamparon en el desierto del Sina.
 Partidos del desierto del Sina, acamparon en Quibrot-hat-tawah.
 Partidos de Quibrot-hat-ta-wah, acamparon en Jaserot.
 Partidos de Jaserot, acamparon en Retma.
 Partidos de Retma, acamparon en Remn Pares.
 Partidos de Remn Pares, acamparon en Lebna.
 Partidos de Lebna, acamparon en Resa.
 Partidos de Resa, acamparon en Quelata.
 Partidos de Quelata, acamparon en el monte Sefer.
 Partidos del monte Sefer, acamparon en Jarada.
 Partidos de Jarada, acamparon en Maquelot.
 Partidos de Maquelot, acamparon en Tajat.
 Partidos de Tajat, acamparon en Taraj.
 Partidos de Taraj, acamparon en Mitca.
 Partidos de Mitca, acamparon en Jasmona.
 Partidos de Jasmona, acamparon en Moserot.
 Partidos de Moserot, acamparon en Bene Yaaqn.
 Partidos de Bene Yaaqn, acamparon en Jor Hagidgad.
 Partidos de Jor Hagidgad, acamparon en en Yotbat.
 Partidos de Yotbat, acamparon en Abron.
 Partidos de Abron, acamparon en Asiongaber.
 Partidos de Asiongaber, acamparon en el desierto de Sin, que es Cades.
 Partidos de Cades, acamparon en el monte Hor, al extremo de la tierra de Edom.
 Aarn, sacerdote, subi al monte Hor por orden de Yahv, y muri all el ao cuadragsimo despus de la salida de Egipto, el quinto mes, el primero del mes.
 Tena Aarii ciento veintitrs aos cuando muri en la cima del monte Hor.
 Fue entonces cuando el canaiieo rey de Arad, que habitaba el Ne-gueb, en la tierra de Canan, tuvo conocimiento de la llegada de los hijos de Israel.
 Partidos del monte Hor, acamparon en Salmona.
 Partidos de Salmona, acamparon en Punn.
 Partidos de Punn, acamparon en Obot.
 Partidos de Obot, acamparon en lye-Haabarim, en los confines de Moab.
 Partidos de lye-Haabarim, acamparon en Dibn Gad.
 Partidos de Dibn Gad, acamparon en Almn-Diblatajim.
 Partidos de Almn-Diblatajim, acamparon en los montes de Abarim, frente a Nebo.
 Partidos de los montes de Abarim, acamparon en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric;"
 acamparon a lo largo del Jordn desde Bet-Haisimot hasta Abel-Sittim, en los llanos de Moab.
 En los llanos de Moab habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Di a los hijos de Israel: Cuando hubiereis pasado el Jordn para la tierra de Canan,
 arrojad de delante de vosotros a todos los habitantes de la tierra,
 y destruid todas sus esculturas y todas sus imgenes fundidas, y devastad todos sus excelsos.
 Tomad posesin de la tierra y habitadla, pues para que la poseis os la doy. Distribuidla por suerte entre las familias. A las ms numerosas les daris mayor heredad, y una menor heredad a las menos numerosas. La que en suerte le tocare a cada una, sa ser su heredad, y la recibiris en posesin segn vuestras tribus patriarcales.
 Si no arrojis de delante de vosotros a los habitantes de la tierra, los que de ellos dejis en medio de vosotros sern como espinas en vuestros ojos y aguijn en vuestros flancos, y os hostilizarn en la tierra que vais a habitar,
 y yo mismo os tratar a vosotros como haba resuelto tratarlos a ellos.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis entrado en la tierra de Canan, he aqu el territorio que ser vuestra parte: la tierra de Canan segn sus fronteras:
 del lado meridional ir por el desierto de Sin a lo largo de Edom. Vuestra frontera meridional arrancar del extremo del mar de la Sal, a oriente;"
 se inclinar al sur, por la subida de Aqrabim; pasar por Sin, llegando hasta el medioda de Cadesbarne, y continuar por Jasar-Adar, pasando por Asemn,"
 y desde Asemn ir hasta el torrente de Egipto, para morir en el mar.
 Por frontera occidental tendris el mar Grande, que por este lado os servir de confn.
 El lmite septentrional ser: a partir del mar Grande le trazaris por el monte Hor;"
 del monte Hor le llevaris hasta la entrada de Jamat, llegando a Sdala,
 y continuar por Zifrn, para terminar en Jasar-Enn; ste ser vuestro confn septentrional."
 La frontera oriental la llevaris desde Jasar Enn a Sefama; u bajar de Sefama a Ribla, al este de An, descendiendo de aqu al oriente hasta el mar de Kineret,"
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 y, llegando hasta el Jordn, seguir a lo largo de ste, para morir en el mar de la Sal. Esta ser vuestra tierra y las fronteras que la rodearn.
 Moiss dio esta orden a los hijos de Israel: Esta es la tierra que por suertes habis de distribuir y que Yahv ha ordenado dar a las nueve y media tribus;"
 porque la tribu de los hijos de Rubn y la de los hijos de Gad han recibido ya su heredad segn sus familias, y la media tribu de Manass ha recibido tambin la suya.
 Estas tribus y la media tribu tienen ya su heredad al lado de all del Jordn, frente a Jeric, al oriente.
 Habl Yahv a Moiss, diciendo:
 He aqu los nombres de los que han de hacer la distribucin de la tierra entre vosotros: Eleazar, sacerdote, y Josu, hijo de Nun.
 Tomaris tambin un prncipe de cada tribu para distribuiros la tierra.
 He aqu los nombres de stos: Por la tribu de Jud, Caleb, hijo de Jefon;"
 por la tribu de los hijos de Simen, Samuel, hijo de Amiud;"
 por la tribu de Benjamn, Elidad, hijo de Kisln;"
 por la tribu de los hijos de Dan, el prncipe Buqu, hijo de Yogl;"
 por los hijos de Jos: por la tribu de los hijos de Manass, el prncipe Janiel, hijo de Efod;"
 por la tribu de los hijos de Efram, el prncipe Quemuel, hijo de Seftn;"
 por la tribu de los hijos de Zabuln, el prncipe Elisafn, hijo de Parnaj;"
 por la tribu de los hijos de Isacar, el prncipe Paltiel, hijo de Ozn;"
 por la tribu de los hijos de Aser, el prncipe Ajiud, hijo de Salom;"
 por la tribu de los hijos de Neftal, el prncipe Pedael, hijo de Amiud.
 Estos son aquellos a quienes manda Yahv distribuir la tierra de Canan entre los hijos de Israel.
 Habl Yahv a Moiss en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric, diciendo:
 Manda a los hijos de Israel que de la heredad de su posesin cedan a los levitas ciudades, en las que puedan habitar. Dadles tambin lugares de pastos en los contornos de esas ciudades.
 Que tengan ciudades en qu habitar y pastos para sus animales, para sus ganados y para todas sus bestias.
 Los lugares de pasto en torno de las ciudades que daris a los levitas sern: a partir de los muros de la ciudad, para afuera, de mil codos en torno;"
 y la extensin de fuera de la ciudad, dos mil codos a la parte de oriente, dos mil codos a la parte de medioda, dos mil codos a la parte de occidente y dos mil codos a la parte del norte, quedando en medio la ciudad. Estos sern los lugares de pastos de sus ciudades.
 De las ciudades mismas que daris a los levitas, seis sern las ciudades de refugio, donde pueda acogerse el homicida; y las otras, cuarenta y dos en nmero;"
 en total, cuarenta y ocho ciudades con sus lugares de pasto. En cuanto a las ciudades que de los hijos de Israel habis de dar a los levitas,
 tomaris ms de los que tengan ms, y menos de los que tengan menos. Cada uno ceder para los levitas sus ciudades en proporcin de la heredad que haya recibido.
 Yahv habl a Moiss, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayis pasado el Jordn, en la tierra de Canan,
 elegiris ciudades que sean para vosotros ciudades de refugio, donde pueda refugiarse el homicida que hubiera matado a alguno sin querer.
 Estas ciudades os servirn de asilo contra el vengador de la sangre, para que no sea muerto el homicida antes de comparecer en juicio ante la asamblea.
 Las ciudades a esto destinadas sern seis, que sern para vosotros ciudades de refugio.
 Destinaris tres del lado de all del Jordn y tres en la tierra de Canan para ciudades de refugio,
 para los hijos de Israel, para el extranjero y para el que habita en medio de vosotros, para que quien haya matado a alguno sin querer, pueda refugiarse en ellas.
 Si le hiri con instrumentos de hierro y se sigue la muerte, es homicida, y el matador ser muerto;"
 lo mismo si le hiri con piedra en mano capaz de causar la muerte, y sta se sigue; es homicida y ser castigado con la muerte;"
 lo mismo si le hiri manejando un instrumento de madera capaz de producir la muerte, y sta se sigue; es homicida y ser muerto."
 El vengador de la sangre matar por s mismo al homicida; cuando le encuentre le matar."
 Si por odio le derrib, o le arroj de propsito encima alguna cosa, y se sigue la muerte,
 o si por odio le golpe con las manos y se sigue la muerte, el que hiri ser castigado con la muerte; es homicida. El vengador de la sangre le matar cuando le encuentre."
 Mas si, al contrario, por azar, sin odio, le derriba o le arroja encima alguna cosa sin querer,
 o sin verle le tira encima una piedra que puede causar la muerte, y la muerte se sigue, sin que fuera su enemigo ni buscase su mal,
 juzgar la asamblea entre el que hiri y entre el vengador de la sangre segn las leyes.
 La asamblea librar al homicida del vengador de la sangre, le volver a la ciudad de asilo donde se refugi, y all morar hasta la muerte del sumo sacerdote ungido con el leo sagrado.
 Si el homicida sale del territorio de la ciudad de asilo en que se refugi,
 y el vengador de la sangre le encuentra fuera del territorio de su ciudad de refugio y le mata, no ser responsable de su muerte;"
 porque el homicida debe morar en su ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote, y, muerto ya el sumo sacerdote, podr retornar a la tierra donde est su posesin.
 Estas disposiciones sern normas de derecho, y para todas vuestras generaciones, dondequiera que moris.
 En todo caso de homicidio, a deposicin de testigos, se quitar la vida al homicida; un testigo solo no basta para deponer contra uno y condenarle a muerte."
 No aceptaris rescate por la vida del homicida que deba ser condenado a muerte; ha de ser muerto."
 Tampoco aceptaris rescate para dejar salir al refugiado de su ciudad de asilo y habitar en su tierra antes de la muerte del sumo sacerdote.
 No dejis que se contamine la tierra en que habitis; porque la sangre contamina la tierra, y no puede la tierra purificarse de la sangre en ella vertida sino con la sangre de quien la derram."
 No profanis la tierra que habitis, donde habito yo tambin, porque yo soy Yahv, que habito en medio de los hijos de Israel.
 Presentronse ante Moiss y ante los prncipes jefes de las casas de los hijos de Israel los jefes de las casas de los hijos de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manass, de entre las familias de Jos,
 y hablaron, diciendo: Yahv ha mandado a mi seor dar por suertes la tierra de heredad a los hijos de Israel; mi seor ha recibido tambin orden de dar la heredad de Salfad, nuestro hermano, a sus hijas,"
 Si ellas se casan con uno de otra tribu de los hijos de Israel, su heredad se substraer a la heredad de nuestros padres, yendo a aumentar la heredad de la tribu a que ellos pertenezcan, y disminuir lo que nos haya tocado en suerte.
 Y aun cuando llegase el jubileo para los hijos de Israel, la heredad quedara aadida a la de la tribu a que pertenezcan y substrada de la tribu de nuestros padres.
 Moiss, por mandato de Yahv, dio esta orden a los hijos de Israel: La tribu de los hijos de Jos dice bien.
 He aqu lo que respecto de las hijas de Salfad manda Yahv: Podrn casarse con quien quieran, siempre que sea dentro de las familias de las tribus de sus padres.
 La heredad de los hijos de Israel no pasar de tribu a tribu, porque los hijos de Israel han de quedar ligados cada uno a la heredad de la tribu de sus padres.
 Toda hija que posea una heredad en alguna de las tribus de los hijos de Israel, tomar por marido un hombre de una de las familias de la tribu de su padre, para que los hijos de Israel conserven cada uno la heredad de sus padres.
 Ninguna heredad pasar de una tribu a otra, sino que cada una de las tribus de Israel estar ligada a su heredad.
 Como se orden Yahv a Moiss, as lo hicieron las hijas de Salfad,
 Majl, Tirs, Jogl, Milc, Noa, hijas de Salfad: se casaron con hijos de sus tos.
 Se casaron en las familias de los hijos de Manass, hijo de Jos, y su heredad qued en la tribu de la familia de su padre.
 Estas son las rdenes y las leyes que dio Yahv por Moiss a los hijos de Israel en los llanos de Moab, junto al Jordn, frente a Jeric.
 Estas son las palabras que dirigi Moiss a todo Israel al otro lado del Jordn, en el desierto, en el Araba, que est frente a Suf, entre Farn, Tofel, Labn, Jaserot y Dizahab,
 a diez jornadas de camino de Horeb a Cadesbarne por el camino de los montes de Ser.
 El ao cuarenta, el undcimo mes, el da primero del mes, habl Moiss a los hijos de Israel de todo aquello que Yahv le mandara hacer respecto de ellos
 despus de haber sido derrotados Sen, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebn, y Og, rey de Basan, que habitaba en Astarot y Edrai.
 Al lado de all del Jordn, en tierra de Moab, psose Moiss a inculcarles esta ley, y dijo:
 Yahv, nuestro Dios, nos habl en Horeb, diciendo: Ya habis morado bastante en este monte;"
 ea, levantad el campamento; id a las montaas de los amorreos y de todos sus otros habitantes: al Araba, a la montaa, a la Sefela, al Negueb, a las costas del mar, a la tierra de los cananeos, al Lbano hasta el gran ro, el Eufrates."
 Yo os entrego esa tierra; id y tomad posesin de la tierra que a vuestros padres Abrahn, Isaac y Jacob jur Yahv darles, a ellos y a su descendencia despus de ellos.
 Entonces os habl as: Yo no puedo por m solo soportaros.
 Yahv, vuestro Dios, os ha multiplicado hasta el punto de ser hoy tan numerosos como las estrellas del cielo, u Que Yahv, Dios de vuestros padres, os multiplique mil veces ms y os bendiga, como El os ha prometido.
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 Pero cmo soportar yo por m solo vuestra carga, vuestro peso y vuestras querellas?
 Elegid de vuestras tribus hombres sabios, inteligentes, probados, para que yo los constituya sobre vosotros.
 Y vosotros me respondisteis: Est bien lo que nos mandas hacer.
 Entonces tom yo de los principales de vuestras tribus, hombres sabios y probados, y los constitu en vuestros capitanes, jefes de millares, de centurias, de cincuentenas y de decenas, y magistrados en vuestras tribus."""
 Al mismo tiempo di a vuestros jefes este mandato: Od a vuestros hermanos, juzgad segn justicia las diferencias que pueda haber entre ellos o con los extranjeros.
 No atenderis en vuestros juicios a la apariencia de las personas; od a los pequeos como a los grandes, sin temor a nadie, porque de Dios es el juicio; y si alguna causa hallis demasiado difcil, llevdmela a m para que yo la conozca.
 Entonces os mand cuanto en esto habais de hacer.
 Partidos de Horeb, atravesamos todo el vasto y horrible desierto que habis visto en direccin a las montaas de los amorreos, como nos lo haba mandado Yahv, nuestro Dios, y llegamos a Cadesbarne.
 Entonces os dije: Habis llegado ya a las montaas de los amorreos, que Yahv, nuestro Dios, va a daros.
 Mira: Yahv, tu Dios, te da en posesin esa tierra; sube y apodrate de ella, conforme a la promesa que te ha hecho Yahv, Dios de tus padres. No temas, no te acobardes.
 Pero os presentasteis a m todos para decirme: Mandemos por delante hombres que nos exploren la tierra y nos informen acerca del camino por donde debemos subir y de las ciudades adonde hemos de llegar.
 Parecime bien la propuesta, y tom de entre vosotros doce, uno por cada tribu.
 Partieron, y despus de atravesar la parte montuosa llegaron al valle de Escol y lo exploraron.
 Tomaron frutos de los de la tierra para trarnoslos, y nos dijeron en su relato: Es una buena tierra la que nos da Yahv, nuestro Dios.
 Sin embargo, vosotros os negasteis a subir, y fuisteis rebeldes a las rdenes de Yahv, vuestro Dios.
 Murmurasteis en vuestras tiendas, diciendo: Nos odia Yahv, y por eso nos ha sacado de Egipto para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.
 Adonde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han acobardado al decirnos: Es una gente ms numerosa y de mayor estatura que nosotros; son grandes sus ciudades, y las murallas de stas se alzan hasta el cielo, y hasta hemos visto all hijos de Enaq.
 Yo os dije: No os acobardis, no les tengis miedo;"
 Yahv, vuestro Dios, que marcha delante de vosotros, combatir El mismo por vosotros, segn cuanto por vosotros a vuestros mismos ojos hizo en Egipto
 y en el desierto, por donde has visto cmo te ha llevado Yahv, tu Dios, como lleva un hombre a su hijo, por todo el camino que habis recorrido hasta llegar a este lugar.
 Con todo, vosotros ni por esto confiasteis en Yahv, vuestro Dios,
 que delante de vosotros marchaba por el camino buscndoos los lugares de acampamento, en fuego durante la noche, para mostraros el camino que habais de seguir, y en nube durante el da.
 Yahv oy el rumor de vuestras palabras, y, montando en clera, jur, diciendo:
 Ninguno de los hombres de esta perversa generacin llegar a la buena tierra que yo jur dar a vuestros padres,
 excepto Caleb, hijo de Yefon; ste la ver, y yo le dar a l y a sus hijos la tierra que l ha pisado, porque ha seguido fielmente a Yahv.
 Yahv se irrit tambin contra m por vosotros, y dijo: Tampoco t entrars en ella.
 Josu, hijo de Nun, tu lugarteniente, entrar; fortalcele, porque l ha de poner a Israel en posesin de esa tierra."
 Y vuestros nios, de quienes habis dicho que seran presa del enemigo; vuestros hijos, que no distinguen hoy todava entre el bien y el mal, sern los que entren; a ellos se la dar y ellos la poseern."
 Vosotros volveos y partid por el desierto camino del mar Rojo.
 Vosotros respondisteis, dicindome: Hemos pecado contra Yahv; queremos subir y combatir como Yahv, nuestro Dios, ha mandado; y, cindoos vuestras armas, os dispusisteis inconsideradamente a subir a la montaa."
 Yahv me dijo: Diles: No subis y no combatis, porque yo no ir en medio de vosotros; no os hagis derrotar por vuestros enemigos.
 Yo os lo dije; pero vosotros no me escuchasteis, os resististeis a las rdenes de Yahv, y fuisteis tan presuntuosos, que os empeasteis en subir a la montaa."
 Entonces los amorreos, que habitan en esas montaas, salieron contra vosotros y os persiguieron como persiguen las abejas; os derrotaron en Ser hasta Jorm."
 Vinisteis y llorasteis ante Yahv; pero Yahv no escuch vuestra voz, no os dio odos."
 As estuvisteis tanto tiempo en Cades, todo el tiempo que all habis morado.
 Mudando de direccin, partimos por el desierto camino del mar Rojo, como Yahv me lo haba ordenado; y anduvimos largo tiempo dando vueltas en torno a las montaas de Ser."
 Yahv me dijo:
 Harto tiempo habis estado rodeando estas montaas; volved a tomar la direccin norte."
 Da esta orden al pueblo: Vais a pasar por las fronteras de vuestros hermanos los hijos de Esa, que habitan en Ser. Ellos os temern; pero guardaos bien"
 de tener querellas con ellos, porque yo no os dar nada de su tierra, ni siquiera lo que puede pisar la planta de un pie. Yo he dado a Esa las montaas de Ser en posesin.
 Compraris de ellos a precio de plata los alimentos que comis y aun el agua que bebis;"
 porque Yahv, tu Dios, te ha bendecido en todo el trabajo de tus manos y te ha provisto en tu viaje por este vasto desierto, y ya desde cuarenta aos ha estado contigo Yahv, sin que nada te haya faltado.
 Pasamos, pues, flanqueando a nuestros hermanos los hijos de Esa, que habitan en Ser, camino del Araba a Elat y a Asiongaber, y, dando vuelta, avanzamos por el camino del desierto de Moab.
 Entonces me dijo Yahv: No hostiguis a los moabitas y no trabis lucha con ellos, pues no he de darte nada de su tierra en posesin; he dado a los hijos de Lot Ar en posesin."
 Antes habitaban all los emitas, pueblo grande, numeroso, de alta talla, como los enaquitas;"
 tambin ellos, como los enaquitas, pasaban por re-fatas, pero los moabitas les daban el nombre de emitas.
 Por lo contrario, en Ser habitaban antes los jorritas; pero los hijos de Esa los desposeyeron, y, exterminndolos, se establecieron en su tierra, como lo hace Israel en la tierra de su posesin que le dar Yahv."
 Ahora, pues, levantaos y atravesad el Zared. Y atravesamos el torrente Zared.
 El tiempo que duraron nuestras marchas desde Cades-barne al torrente Zared fue de treinta y ocho aos, hasta que hubo desaparecido toda la generacin de hombres de guerra de en medio del campamento, como Yahv se lo haba jurado.
 La mano de Yahv pes sobre ellos en el campamento hasta hacerlos desaparecer a todos.
 Cuando la muerte hubo hecho desaparecer de en medio del pueblo a todos aquellos hombres de guerra,
 me habl Yahv, diciendo:
 Hoy vas a pasar la frontera de Moab, el Ar, y vas a acercarte a los hijos de Amn, pero sin pasar sus confines.
 No los ataques y no les hagas la guerra, porque yo no he de darte en posesin nada de la tierra de los hijos de Amn. Se la he dado toda en posesin a los hijos de Lot.
 Tambin era tenida esta tierra por pas de los re-fatas; habitaron antes all los refatas, que los amonitas llamaban zumzumitas;"
 pueblo grande, numeroso, de alta talla, como los enaquitas. Yahv los destruy ante los amonitas, que los expulsaron y se establecieron en su tierra.
 Lo mismo hizo Yahv por los hijos de Esa, que habitaban en Ser, destruyendo ante ellos a los jrreos; los expulsaron y se establecieron en su lugar hasta el da de hoy."
 Los heveos, que habitaban en cortijos hasta Gaza, fueron destruidos por los caftorim, que, salidos de Caftor, se establecieron en su lugar.
 Levantaos, pasad el torrente del Amn; yo entrego en tus manos a Sen, rey de Hesebn, amorreo, con su tierra; comienza la conquista, hazle la guerra.
 Aquel da comenz a extenderse el terror y el miedo a ti entre los pueblos que hay bajo el cielo; al or hablar de ti temblarn y se dolern."
 Entonces desde el desierto de Quedemot mand embajadores a Sen, rey de Hesebn, que le dijeran en trminos amistosos:
 Djame atravesar tu territorio; seguir siempre el camino, sin apartarme ni a la derecha ni a la izquierda;"
 me venders por dinero los vveres que coma y por dinero me dars el agua que beba; djame slo atravesar a pie,"
 como lo han hecho ya los hijos de Esa, que habitan en Ser, y los moabitas, que habitan en Ar, hasta que a travs del Jordn llegue a la tierra que Yahv, nuestro Dios, nos da.
 Pero Sen, rey de Hesebn, no quiso dejarnos pasar por su territorio, porque Yahv, tu Dios, hizo inflexible su espritu y endureci su corazn para entregarle en tus manos, como hoy lo est.
 Yahv me dijo: Comienzo yo por entregarte a Sen y su tierra. Emprende la conquista para apoderarte de ella.
 Sali Sen a nuestro encuentro con toda su gente para darnos la batalla en Yas.
 Yahv, nuestro Dios, nos lo entreg, y le derrotamos a l, a sus hijos y a todo su pueblo.
 Tomamos todas sus ciudades y dimos al anatema todos sus lugares de habitacin, hombres, mujeres y nios, sin dejar con vida uno solo.
 Slo tomamos para nosotros los ganados y los despojos de las ciudades que habamos conquistado.
 Desde Aroer, que est al borde del valle del Amn, y desde las ciudades que estn en el valle hasta Galaad, no hubo ciudad suficientemente fuerte para poder resistirnos; Yahv, nuestro Dios, nos las entreg todas."
 Pero no te acercaste a la tierra de los hijos de Amn, ni a ningn lugar de la orilla derecha del torrente Yaboq, ni a las ciudades de la montaa, ni a ninguno de los lugares de que Yahv, nuestro Dios, te haba prohibido apoderarte.
 Volvindonos, subimos por el camino de Basan; y Og rey de Basan, nos sali al encuentro con toda su gente para darnos la batalla de Edrai."
 Yahv me dijo: No le temas; le he entregado en tus manos a l, a todo su pueblo y su territorio; trtalo como trataste a Sen, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebn.
 Yahv, nuestro Dios, entreg tambin en nuestras manos a Og, rey de Basan, con todo su pueblo, y los derrotamos hasta destruirlos,
 devastando todas sus ciudades, sin quedar lugar de habitacin que nos escapara; sesenta ciudades, toda la regin de Argob, el reino de Og, en Basan."
 Todas estas ciudades, que estaban amuralladas con muy altos muros, con puertas y cerrojos, sin contar las ciudades abiertas, que eran en gran nmero,
 las dimos al anatema, como habamos hecho con Sen, rey de Hesebn, dando al anatema ciudades, hombres, mujeres y nios,
 pero conservamos para nosotros todo el ganado y el botn de las ciudades.
 Tomamos, pues, entonces a los dos reyes de los amorreos toda la tierra del lado de all del Jordn, desde el torrente del Amn hasta el monte Hermn.
 Los sidonios al Hermn le llaman Siryon, y los amorreos Sanir.
 Todas las ciudades del llano, todo Galaad y todo Basan, hasta Selja y Edrai, capitales del reino de Og, en Basan,
 pues Og, rey de Basan, era el nico que de la raza de los refam quedaba; su lecho, lecho de hierro, se ve en Rabat, de los hijos de Amn, largo de nueve codos, y de cuatro codos ancho, codos humanos.
 Tornamos posesin de la tierra, que di a los rubenitas y a los gaditas, a partir de Aroer, en el valle del Amn, as como de la mitad de la montaa de Galaad con sus ciudades.
 Di a la mitad de la tribu de Manass el resto de Galaad y toda la parte de Basan, que perteneca al reino de Og; toda la regin de Argob, todo el Basan, todo lo que hoy se llama tierra de Refam."
 Jair, hijo de Manass, obtuvo toda la regin de Argob hasta la frontera de los gesuritas y de los maakatitas, y dio su nombre a los burgos de Basan, llamados hasta hoy Jawot-Yair.
 A Makir le di Galaad;"
 a los rubenitas y a los gaditas les di una parte de Galaad y hasta el torrente Amn, sirviendo de lmite el medio del valle y hasta el torrente de Yaboq, frontera de los hijos de Amn,
 como tambin el Araba, con el Jordn por lmite, desde Kineret hasta el mar del Araba, el mar de la Sal, al pie de las faldas del Pasga al oriente.
 Entonces os di yo esta orden: Yahv, vuestro Dios, os ha dado esa tierra para que sea posesin vuestra; y vosotros todos, hombres robustos, marcharis delante de vuestros hermanos los hijos de Israel;"
 slo vuestras mujeres, vuestros nios y vuestros ganados  yo s que tenis muchos ganados  se quedarn en las ciudades que os he dado
 hasta que Yahv conceda quieta morada a vuestros hermanos, como a vosotros, y tomen tambin ellos posesin de la tierra que Yahv, vuestro Dios, les da al otro lado del Jordn. Volveris entonces cada uno a la heredad que os he dado.
 Entonces di tambin rdenes a Josu, diciendo: Con tus ojos has visto todo lo que Yahv, vuestro Dios, ha hecho con esos dos reyes; as har Yahv tambin a todos los reinos contra los cuales vas a marchar."
 No los temas, que Yahv, vuestro Dios, combate por vosotros.
 Entonces ped a Yahv gracia, diciendo:
 Seor, Yahv! T has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu potente brazo; pues qu Dios hay, ni en los cielos ni en la tierra, que pueda hacer las obras que t haces y tan poderosas hazaas?"
 Djame, te pido, atravesar para que pueda ver la excelente tierra del lado de all del Jordn, esas herniosas montaas del Lbano.
 Pero Yahv, como fuera de s, por causa vuestra rio me escuch, antes bien me dijo: Basta, no vuelvas a hablarme de eso;"
 sube a la cima del monte Pasga y dirige tus ojos hacia occidente, el septentrin, el medioda y el oriente, y contempla con tus ojos, pues no has de pasar este Jordn.
 Manda a Josu, infn-dele valor y fortaleza, pues l es quien lo pasar a la cabeza de este pueblo y le pondr en posesin de la tierra que t no puedes ms que ver.
 Nos quedamos, pues, en el valle, frente a Bet-Peor.
 Ahora, pues, Israel, guarda las leyes y mandamientos que yo te inculco y ponlos por obra, para que vivas y entris y os posesionis de la tierra que os da Yahv, Dios de vuestros padres.
 No aadis nada a lo que yo os prescribo ni nada quitis, sino guardad los mandamientos de Yahv, vuestro Dios, que yo os prescribo.
 Con vuestros ojos habis visto lo que hizo Yahv por lo de Baal Fegor. A cuantos se fueron tras Baal Fegor los extermin Yahv, vuestro Dios, de en medio de vosotros.
 Por lo contrario, vosotros, los que fuisteis fieles a Yahv, vuestro Dios, estis todava vivos todos.
 Mirad: Yo os he enseado leyes y mandamientos, como Yahv, mi Dios, me los ha enseado a m, para que los pongis por obra en la tierra que vais a entrar para poseerla.
 Guardadlos y ponedlos por obra, pues en ellos est vuestra sabidura y vuestro entendimiento a los ojos de los pueblos, que, al conocer todas estas leyes, se dirn: Sabia e inteligente es, en verdad, esta gran nacin.
 Porque cul es, en verdad, la gran nacin que tenga dioses tan cercanos a ella como Yahv, nuestro Dios, siempre que le invocamos ?
 Y cul la gran nacin que tenga leyes y mandamientos justos, como toda esta Ley que yo os propongo hoy?
 Cuida, pues, con gran cuidado no olvidarte de cuanto con tus ojos has visto y no dejarlo escapar de tu corazn por todos los das de tu vida; antes bien, ensaselo a tus hijos y a los hijos de tus hijos."
 Acurdate del da en que estuviste ante Yahv, tu Dios, en Horeb; cuando Yahv me me dijo: Convoca al pueblo a asamblea para que yo le haga or mis palabras y sepan temerme todos los das de su vida sobre la tierra y se lo enseen a sus hijos.
 Vosotros os acercasteis, quedndoos en la falda del monte, mientras ste arda en fuego, cuyas llamas se elevaban hasta el corazn del cielo: tiniebla, nube y oscuridad.
 Entonces os habl Yahv de en medio del fuego, y osteis bien sus palabras, pero no visteis figura alguna; era slo una voz."
 Os promulg su alianza y os mand guardarla: los diez mandamientos, que escribi sobre las tablas de piedra.
 Y a mi me mand entonces Yahv que os ensease las leyes y mandatos que habis de guardar en la tierra que vais a pasar para poseerla.
 Puesto que el da en que os habl Yahv de en medio del fuego, en Horeb, no visteis figura alguna,
 guardaos bien de corromperos hacindoos imagen alguna tallada ni de hombre ni de mujer,
 ni de animal ninguno de cuantos viven sobre la tierra, ni de ave que vuela en el cielo,
 ni de animal que repta sobre la tierra, ni de cuantos peces viven en el agua, debajo de la tierra;"
 ni alzando tus ojos al cielo, al sol, a la luna, a las estrellas, a todo el ejrcito de los cielos, te engaes, adorndolos y dndoles culto, porque es Yahv, tu Dios, quien se los ha dado a todos los pueblos de debajo los cielos.
 Pero a vosotros os tom Yahv y os sac del horno de hierro de Egipto para que fuerais el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.
 Yahv se irrit contra m por causa vuestra, y jur que yo no pasara el Jordn y no entrara en la buena tierra que Yahv, tu Dios, te da en heredad.
 Voy a morir en esta tierra sin pasar el Jordn; vosotros lo pasaris y poseeris esa buena tierra."
 Guardaos, pues, de olvidaros de la alianza que Yahv, vuestro Dios, ha hecho con vosotros y gurdate de hacerte imagen esculpida de cuanto Yahv, tu Dios, te ha prohibido,
 porque Yahv, tu Dios, es fuego abrasador, es un Dios celoso.
 Cuando tengis hijos e hijos de vuestros hijos y ya de mucho tiempo habitis en esa tierra, si corrompindoos os hacis dolos de cualquiera clase, haciendo el mal a los ojos de Yahv, vuestro Dios, y provocando su indignacin,
 yo invoco hoy como testigos a los cielos y a la tierra que de cierto desapareceris de la tierra de que, pasado el Jordn, vais a posesionaros; no se prolongarn en ella vuestros das; seris enteramente destruidos."
 Yahv os dispersar entre las gentes, y slo quedaris de vosotros un corto nmero en medio de las naciones a que Yahv os dispersar.
 All serviris a sus dioses, obra de las manos de los hombres, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.
 All buscaris a Yahv, vuestro Dios, y le hallaris si con todo tu corazn y con toda tu alma le buscas.
 En medio de tus angustias, cuando todo esto haya venido sobre ti, en los ltimos tiempos, te convertirs a Yahv, tu Dios, y le oirs;"
 porque Yahv, tu Dios, es misericordioso. No te rechazar ni destruir del todo, ni se olvidar de la alianza que a tus padres jur.
 Pregunta a los das que te han precedido, desde aquel en que Dios cre al hombre sobre la tierra, y desde el uno al otro cabo de los cielos si se ha visto jams cosa tan grande ni se ha odo nada semejante.
 Qu pueblo ha odo la voz de su Dios hablndole en medio del fuego como la has odo t, quedando con vida?
 Jams prob un dios a venir a tomar por s un pueblo de en medio de pueblos a fuerza de pruebas, de seales y prodigios, de luchas a mano fuerte y brazo extendido, de tremendas hazaas, como las que hizo por vosotros en Egipto Yahv, vuestro Dios, vindolas t con tus mismos ojos.
 A ti se te hicieron ver para que conocieras que Yahv es en verdad Dios y que no hay otro Dios ms que El.
 Desde el cielo te habl para ensearte, y sobre la tierra te ha hecho ver su gran fuego, y de en medio del fuego has odo sus palabras.
 Porque am a tus padres, eligi despus de ellos a su descendencia; y con su asistencia, con su gran poder, te sac de Egipto,"
 arroj de ante ti a pueblos ms numerosos y ms fuertes que t, para darte entrada en su tierra y drtela en heredad, como hoy lo ves.
 Reconoce, pues, hoy y revuelve en tu corazn que Yahv s que es Dios arriba, all en los cielos, y abajo, aqu sobre la tierra, y que no hay otro sino El.
 Guarda sus leyes y sus mandamientos que hoy yo te prescribo, para que seas feliz, t y tus hijos despus de ti, y permanezcas largos aos en la tierra que te da Yahv, tu Dios.
 Entonces Moiss eligi tres ciudades de la regin al oriente del Jordn
 que sirviesen de refugio al homicida que hubiera matado involuntariamente a su prjimo, sin ser antes enemigo suyo; para que, refugindose en una de ellas, tuviera salva la vida:"
 Beser, en el desierto, en la altiplanicie, para los rubenitas; Ramot, en Galaad, para los gaditas, y Goln, en Basan, para los manasetas."
 Esta es la Ley que Moiss puso ante los ojos de los hijos de Israel.
 Estos son los estatutos, leyes y mandamientos que Moiss haba dado a los hijos de Israel, a su salida de Egipto,
 al otro lado del Jordn, en el valle que hay frente a Bet-Peor, en la tierra de Sen, rey de los amorreos, que habitaba en Hesebn y haba sido derrotado por Moiss y los hijos de Israel a su salida de Egipto.
 Se apoderaron de su tierra y de la de Og, rey de Basan, dos de los reyes de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordn, al oriente;"
 su territorio se extenda desde Aroer, a orillas del torrente del Amn, hasta el monte Siryon,
 con todo el Araba, que es el Hermn, del otro lado del Jordn, al oriente, hasta el mar del Araba, al pie del Pasga.
 Oye, Israel, las leyes y los mandamientos que hoy voy a hacer resonar en tus odos; aprndetelos y pon mucho cuidado en guardarlos."
 Yahv, nuestro Dios, hizo con vosotros una alianza en Horeb.
 No hizo Yahv esta alianza con nuestros padres; la hizo con nosotros, que hoy vivimos todava todos."
 Yahv nos habl cara a cara sobre la montaa en medio del fuego.
 Yo estaba entonces entre Yahv y vosotros para traeros sus palabras, pues vosotros tenais miedo del fuego, y no subisteis a la cumbre de la montaa. El dijo:
 Yo soy Yahv, tu Dios, que te ha sacado de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre.
 No tendrs mas Dios que a m.
 No te hars imagen esculpida de cuanto hay arriba en los cielos, ni abajo sobre la tierra, ni de cuanto hay en las aguas, ms abajo de la tierra.
 No las adorars ni las dars culto, porque yo, Yahv, tu Dios, soy tu Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generacin de los que me aborrecen
 y hago misericordia por mil (generaciones) a los que me aman y guardan mis mandamientos,
 No tomars el nombre de Yahv, tu Dios, en falso, porque Yahv no dejar impune al que tome en falso su nombre.
 Guarda el sbado para santificarlo, como te lo ha mandado Yahv, tu Dios.
 Seis das trabajars y hars tus obras,
 pero el sptimo es sbado de Yahv, tu Dios. No hars en l trabajo alguno ni t, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el extranjero que est dentro de tus puertas, para que tu siervo y tu sierva descansen como descansas t.
 Acurdate de que siervo fuiste en la tierra de Egipto, y de que Yahv, tu Dios, te sac de all con mano fuerte y brazo tendido; y por eso, Yahv, tu Dios, te manda guardar el sbado."
 Honra a tu padre y a tu madre, como Yahv, tu Dios, te lo ha mandado, para que vivas largos aos y seas feliz en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar.
 No matars.
 No adulterars.
 No robars.
 No dirs falso testimonio contra tu prjimo.
 No desears a la mujer de tu prjimo, ni desears su casa, ni su campo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada de cuanto a tu prjimo pertenece.
 Estas son las palabras que Yahv dirigi a toda vuestra comunidad desde la montaa, en medio de fuego, de nube y de tinieblas, con fuerte voz, y no aadi ms. Las escribi sobre dos tablas le piedra que l me dio.
 Cuando osteis su voz de en medio de las tinieblas estando la montaa toda en fuego, os acercasteis luego a m todos los jefes de las tribus y todos los ancianos
 y me dijisteis: Yahv, nuestro Dios, nos ha hecho ver su gloria y su grandeza, y or su voz en medio del fuego; hoy hemos visto a Dios hablar al hombre y quedar ste con vida."
 Por qu, pues, morir devorados por ese gran fuego si seguimos oyendo la voz de Yahv, nuestro Dios?
 Porque de toda carne, quin como nosotros ha odo la voz del Dios vivo hablando de en medio del fuego y ha quedado con vida?
 Acrcate t y oye lo que te diga Yahv, nuestro Dios, y transmtenos a nosotros cuanto Yahv, nuestro Dios, te diga, y nosotros le escucharemos y lo haremos.
 Yahv escuch vuestras palabras cuando me hablabais y me dijo: He odo las palabras que el pueblo te ha dirigido; est bien lo que dicen."
 Oh si tuvieran siempre ese mismo corazn y siempre me temieran y guardaran mis mandamientos para ser por siempre felices, ellos y sus hijos!
 Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.
 Pero t qudate aqu conmigo, y yo te dir todas las leyes, mandamientos y preceptos que t les has de ensear para que los pongan por obra en la tierra que yo les voy a dar en posesin.
 Poned, pues, mucho cuidado en hacer cuanto Yahv, vuestro Dios, os manda;"
 seguid en todo los caminos que Yahv, vuestro Dios, os prescribe, para que vivis y seis dichosos y duris largos aos en la tierra que vais a poseer.
 Esta es la Ley  los mandatos, los preceptos  que Yahv vuestro Dios, me mand que os ensease, para que la cumplis en la tierra en que vais a entrar y vais a poseer;"
 para que temis a Yahv, tu Dios, t y tus hijos y los hijos de tus hijos, y, guardando todos los das de tu vida todas sus leyes y todos sus mandamientos que yo te inculco, vivas largos aos.
 Escchalos, Israel, y ten sumo cuidado en ponerlos por obra, para que seas dichoso y os multipliquis grandemente, segn lo que ha dicho Yahv, el Dios de tus padres, de darles la tierra que mana leche y miel.
 Oye, Israel: Yahv, nuestro Dios, es l solo Yahv.
 Amars a Yahv, tu Dios, con todo tu corazn, con toda tu alma, con todo tu poder,
 y llevars muy dentro del corazn todos estos mandamientos que yo te doy.
 Inclcaselos a tus hijos, y, cuando ests en tu casa, cuando viajes, cuando te acuestes, cuando te levantes, habla siempre de ellos.
 tatelos a tus manos para que te sirvan de seal; pntelos en la frente, entre tus ojos;"
 escrbelos en los postes de tu casa y en tus puertas.
 Cuando Yahv, tu Dios, te introduzca en la tierra que a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, jur darte, ciudades grandes y hermosas que t no has edificado,
 casas llenas de toda suerte de bienes que t no has llenado, cisternas que t no has excavado, vias y olivares que t no has plantado; cuando comas y te hartes,"
 gurdate de olvidarte de Yahv, que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre.
 Teme a Yahv, tu Dios; srvele a l y jura por su nombre."
 No te vayas tras otros dioses, de los dioses de los pueblos que te rodean;"
 porque Yahv, tu Dios, que est en medio de ti, es un Dios celoso, y la clera de Yahv, tu Dios, se encendera contra ti y te exterminara de sobre la tierra.
 No tentis a Yahv, vuestro Dios, como le tentasteis en Masa.
 Guardad con gran cuidado los mandamientos de Yahv, vuestro Dios; los preceptos y las leyes que l os da."
 Haz lo que es recto y bueno a los ojos de Yahv, para que seas dichoso
 y entres, para poseerla, en la buena tierra que Yahv con juramento prometi a tus padres, cuando ante ti arroj a todos tus enemigos, como l lo ha dicho.
 Cuando un da te pregunte tu hijo, diciendo: Qu son estos mandamientos, estas leyes y preceptos que Yahv, nuestro Dios, os ha prescrito?,
 t responders a tu hijo: Nosotros ramos en Egipto esclavos del faran, y Yahv nos sac de all con su potente mano.
 Yahv hizo a nuestros ojos grandes milagros y prodigios terribles contra Egipto, contra el faran y contra toda su casa,
 y nos sac de all para conducirnos a la tierra que con juramento haba prometido a nuestros padres.
 Yahv nos ha mandado poner por obra sus leyes y temer a Yahv, nuestro Dios, para que seamos dichosos siempre y El nos conserve la vida, como hasta ahora ha hecho;"
 y es para nosotros la justicia guardar sus mandamientos y ponerlos por obra ante Yahv, nuestro Dios, como El nos lo ha mandado.
 Cuando Yahv, tu Dios, te introduzca en la tierra que vas a poseer y arroje delante de ti a muchos pueblos, a jteos, guergueseos, amorreos, cananeos, fereceos, jeveos y jebu-seos, siete naciones ms numerosas y poderosas que t,
 y Yahv, tu Dios, te las entregue y t las derrotes, las dars al anatema, no hars pactos con ellas ni les hars gracia.
 No contraigas matrimonios con ellas, no des tus hijas a sus hijos ni tomes sus hijas para tus hijos,
 porque ellas desviaran a tus hijos de en pos de m y los arrastraran a servir a otros dioses, y la ira de Yahv se encendera contra vosotros y os destruira prontamente.
 As, por el contrario, habrs de hacer con ellos: derribaris sus altares, romperis sus cipos, abatiris sus aseras y daris al fuego sus imgenes talladas, 6porque eres un pueblo santo para Yahv, tu Dios.
 Porque eres un pueblo santo para Yahv, tu Dios. Yahv, tu Dios, te ha elegido para ser l pueblo de su porcin entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.
 Si Yahv se ha ligado con vosotros y os ha elegido, no es por ser vosotros los ms en nmero entre todos los pueblos, pues sois el ms pequeo de todos los pueblos.
 Porque Yahv os am y porque ha querido cumplir el juramento que hizo a vuestros padres, os ha sacado de Egipto Yahv con mano poderosa, redimindoos de la casa de la servidumbre, de la mano del faran, rey de Egipto.
 Has de saber, pues, que Yahv, tu Dios, es Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos;"
 pero retribuye en cara al que le aborrece, destruyndole; no tarda en darle en cara su merecido."
 Guarda, pues, t sus mandamientos, las leyes y estatutos que te prescribe hoy, ponindolos por obra.
 Si escuchis sus mandatos, y los guardis, y los ponis por obra, en retorno, Yahv, tu Dios, te guardar su alianza y la misericordia que a tus padres jur.
 Te amar, te bendecir y te multiplicar; bendecir el fruto de tus entraas y el fruto de tu suelo: tu trigo, tu mosto, tu aceite, las cras de tus vacas y las cras de tus ovejas, en la tierra que a tus padres jur darte."
 Sers bendito sobre todos los pueblos, no habr estriles en ti ni en tus ganados.
 Yahv alejar de ti las enfermedades, no mandar sobre ti ninguna de las plagas malignas de Egipto que t conoces y afligir con ellas a los que te odian.
 Devorars a todos los pueblos que Yahv, tu Dios, va a entregarte; tus ojos no los perdonarn, y no servirs a sus dioses, porque eso sera para ti la ruina."
 Y si se te ocurriere decir: Cmo voy a poder expulsar a esas naciones, que son ms numerosas que yo?
 No las temas. Acurdate de lo que Yahv, tu Dios, hizo con el faran y con todo Egipto,
 las grandes pruebas que vieron tus ojos, los portentos y prodigios, la mano fuerte y el brazo tendido con que Yahv, tu Dios, te sac; as har tambin Yahv, tu Dios, con todos los pueblos que t temes."
 Aun tbanos mandar Yahv, tu Dios, contra ellos hasta hacer perecer a los supervivientes o a los que se escondiesen.
 No los temas, porque en medio de ti est Yahv, tu Dios; el Dios grande y terrible."
 Yahv, tu Dios, expulsar a esas naciones poco a poco; no podrs exterminarlas en un da, no sea que las fieras salvajes se multipliquen contra ti."
 Yahv, tu Dios, te los entregar y los conturbar con gran conturbacin hasta que desaparezcan;"
 entregar en tus manos sus reyes y hars desaparecer sus nombres de debajo de los cielos; nadie podr resistirle hasta que los hayas destruido."
 Consumirs por el fuego las imgenes esculpidas de sus dioses; no codicies la plata ni el oro que haya sobre ellas, apropindotelo, y cayendo en una trampa, porque es abominable a Yahv, tu Dios,"
 y no has de introducir en tu casa abominacin para no hacerte como ello es, anatema. Detstalo y abomnalo como abominacin por ser cosa dada al anatema.
 Tened gran cuidado de poner por obra los mandamientos que os prescribo hoy, para que vivis y os multipliquis y entris, para poseerla, en la tierra que Yahv jur dar a vuestros padres.
 Acurdate de todo el camino que Yahv, tu Dios, te ha hecho andar todos estos cuarenta aos por el desierto para castigarte y probarte, para conocer los sentimientos de tu corazn y saber si guardas o no sus mandamientos.
 El te afligi, te hizo pasar hambre y te aliment con el man, que no conocieron tus padres, para que aprendieras que no slo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la palabra de Dios.
 Tus vestidos no se envejecieron sobre ti, ni se hincharon tus pies durante esos cuarenta aos,
 para que reconocieras en tu corazn que Yahv, tu Dios, te instruye como instruye un hombre a su hijo;"
 y guardars los mandamientos de Yahv, tu Dios, marchando por sus caminos y temindole.
 Ahora, Yahv, tu Dios, va a introducirte en una buena tierra; tierra de torrentes, de fuentes, de aguas profundas que brotan en los valles y en los montes;"
 tierra de trigo, de cebada, de vias, de higueras y de granados; tierra de olivos, de aceite y de miel;"
 tierra donde comers tu pan con abundancia y no carecers de nada; tierra cuyas piedras son hierro y de cuyas montaas sale el cobre."
 Comers y te hartars; bendice, pues, a Yahv por la buena tierra que te ha dado."
 Gurdate bien de olvidarte de Yahv, tu Dios, dejando de observar sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos que hoy te prescribo yo;"
 no sea que, cuando comas y te hartes, cuando edifiques y habites hermosas casas,
 y veas multiplicarse tus bueyes y tus ovejas, y acrecentarse tu plata, tu oro y todos tus bienes,
 te ensoberbezcas en tu corazn y te olvides de Yahv, tu Dios, que te sac de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre,
 y te ha conducido a travs de vasto y horrible desierto, de serpientes de fuego y escorpiones, tierra rida y sin aguas; que hizo brotar para ti agua de la roca pedernalina"
 y te ha dado a comer en el desierto el man, que tus padres no conocieron, castigndote y probndote para a la postre hacerte bien,
 no dijeras: Mi fuerza y el poder de mi mano me ha dado esta riqueza.
 Acurdate, pues, de Yahv, tu Dios, que es quien te da poder para adquirirla, cumpliendo como hoy la alianza que a tus padres jur.
 Si, olvidndote de Yahv, te llegaras a ir tras de otros dioses y les sirvieras y te prosternaras ante ellos, yo doy testimonio hoy contra vosotros de que con toda certeza pereceris;"
 como las naciones que Yahv hace perecer ante vosotros, as vosotros pereceris por no haber escuchado la voz de Yahv, vuestro Dios.
 Escucha, Israel: Estis hoy para pasar el Jordn y marchar a la conquista de naciones ms numerosas y ms poderosas que t; de grandes ciudades, cuyas murallas se levantan hasta el cielo;"
 de un pueblo numeroso, de elevada estatura, los hijos de Enaq, que ya conoces y de quienes has odo hablar. Quin podr resistir contra estos hijos de Enaq?
 Has de saber desde hoy que Yahv, tu Dios, ir El mismo delante de ti como fuego devorador, que los destruir, los humillar ante ti, y t los arrojars y los destruirs pronto, como te lo ha dicho Yahv.
 No digas luego en tu corazn cuando Yahv, tu Dios, los arroje de delante de ti: Por mi justicia me ha puesto Yahv en posesin de esta tierra. Por la iniquidad de esos pueblos, Yahv los arrojar de ante ti.
 No por tu justicia ni por la rectitud de tu corazn vas a entrar en posesin de esa tierra, sino por la maldad de esas naciones los expulsa Yahv de delante de ti; para cumplir la palabra que con juramento dio a tus padres Abraham, Isaac y Jacob."
 Entiende que no por tu justicia te da Yahv, tu Dios, la posesin de esa buena tierra; porque eres pueblo de dura cerviz.
 Acurdate, no olvides cunto has irritado a Yahv, tu Dios, en el desierto; desde el da en que salisteis de la tierra de Egipto hasta que habis llegado a este lugar, habis sido rebeldes a Yahv."
 Ya en Horeb provocasteis la ira de Yahv, y Yahv se irrit contra vosotros hasta querer destruiros.
 Cuando sub yo a la cumbre de la montaa para recibir las tablas de la alianza que Yahv haca con vosotros, y estuve all cuarenta das y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua,
 y me dio Yahv las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios, que contenan todas las palabras que El os haba dicho en la montaa, en medio del fuego, el da de la congregacin;"
 al cabo de los cuarenta das y cuarenta noches me dio Yahv las dos tablas de piedra, las tablas de la alianza,
 y me dijo entonces: Anda, baja presto de aqu, porque tu pueblo, el que has sacado de Egipto, se ha corrompido; pronto se ha apartado del camino que yo le mand y se han hecho una imagen fundida.
 Y me dijo Yahv: Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz;"
 djame que le destruya y que borre su nombre de debajo de los cielos, y te har a ti una nacin ms poderosa y ms nvimerosa que ese pueblo.
 Yo me volv y baj de la montaa, que estaba toda en fuego, trayendo en mis manos las dos tablas de la alianza;"
 mir y vi que habais pecado contra Yahv, vuestro Dios; os habais hecho un becerro fundido, apartndoos bien pronto del camino que Yahv os haba prescrito;"
 agarr entonces las dos tablas y con mis manos las tir, rompindolas ante vuestros ojos.
 Luego me postr en la presencia de Yahv, como la primera vez, durante cuarenta das y cuarenta noches, sin comer pan y sin beber agua, por todos los pecados que vosotros habais cometido, haciendo lo malo a los ojos de Yahv, irritndole.
 Yo estaba espantado de ver la clera y el furor con que Yahv estaba enojado contra vosotros, hasta querer destruiros; pero todava esta vez me escuch Yahv."
 Estaba Yahv tambin fuertemente irritado contra Aarn, hasta el punto de querer hacerle perecer, y yo interced entonces por Aarn;"
 y tom vuestro pecado, el que os habais hecho, y lo arroj al fuego, y desmenuzndolo bien hasta reducirlo a polvo, ech el polvo en el torrente que baja de la montaa.
 En Taber, en Masa y en Quibrot-at-tawah excitasteis tambin la clera de Yahv;"
 y cuando Yahv os hizo subir de Cadesbarne, diciendo: Subid y tomad posesin de la tierra que os doy, fuisteis rebeldes a las rdenes de Yahv, vuestro Dios; no tuvisteis confianza en El y no obedecisteis a su voz."
 Habis sido rebeldes a Yahv desde el da en que El comenz a poner en vosotros sus ojos.
 Yo me postr ante Yahv aquellos cuarenta das y cuarenta noches que estuve postrado, porque Yahv hablaba de destruiros,
 y le rogu, diciendo: Seor, Yahv!, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, redimida por tu grandeza, sacndolo de Egipto con tu mano poderosa.
 Acurdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob; no mires a la dureza, de este pueblo, a su perversidad y a su pecado;"
 que no puedan decir los de la tierra de que nos has sacado: Por no poder Yahv hacerlos entrar en la tierra que les haba prometido y porque los odiaba, los ha sacado fuera para hacerlos morir en el desierto.
 Son tu pueblo, tu heredad, que con tu gran poder y brazo tendido has sacado fuera.
 Entonces me dijo Yahv: Hazte dos tablas de piedra como las primeras y sube a m a la montaa; haz tambin un arca de madera;"
 yo escribir sobre estas tablas las palabras que estaban escritas sobre las primeras, que t rompiste, y las guardars en el arca.
 Hice, pues, un arca de madera de acacia, y, habiendo cortado dos tablas de piedra como las primeras, sub con ellas a la montaa.
 El escribi sobre estas tablas lo que estaba escrito en las primeras, los diez mandamientos que Yahv os haba dicho en la montaa de en medio del fuego el da de la congregacin, y me las dio.
 Yo me volv y, bajando de la montaa, puse las tablas en el arca que haba hecho, y all han quedado, como Yahv me lo mand.
 Los hijos de Israel partieron de Berot-Bene Yahqan para Moser. All muri Aarn y all fue enterrado. Elea-zar, su hijo, fue sacerdote en su lugar.
 De all partieron para Gadgad, y de Gadgad para Yotbat, regin rica en aguas.
 En ese tiempo separ Yahv la tribu de Lev para llevar el arca de la alianza de Yahv, para que estuvieran en su presencia y le sirvieran y bendijeran su nombre, como hasta hoy.
 Por eso Lev no tiene parte ni heredad entre sus hermanos, porque es Yahv su heredad, como Yahv te lo ha dicho.
 Yo me estuve en la montaa como anteriormente, cuarenta das y cuarenta noches; y Yahv me escuch esta vez tambin y no quiso ya destruiros."
 Me dijo Yahv: Levntate y ve a ponerte a la cabeza del pueblo para que entren y se posesionen de la tierra que a sus padres jur darles.
 Ahora, pues, Israel, qu es lo que de ti exige Yahv, tu Dios, sino que temas a Yahv, tu Dios, siguiendo por todos sus caminos, amando y sirviendo a Yahv, tu Dios, con todo tu corazn, con toda tu alma,
 y guardando los mandamientos de Yahv y sus leyes, que hoy te prescribo yo, para que seas dichoso?
 Mira: De Yahv, tu Dios, son los cielos de los cielos, la tierra y todo cuando en ella se contiene.
 Y slo con tus padres se lig amndolos, y a su descendencia despus de ellos, a vosotros, os ha elegido de entre todos los pueblos, como hoy.
 Circuncidad, pues, vuestros corazones y no endurezcis ms vuestra cerviz;"
 porque Yahv, vuestro Dios, es el Dios de dioses, el Seor de los seores, el Dios grande, fuerte y terrible, que no hace acepcin de personas ni recibe regalos,
 hace justicia al hurfano y a la viuda,
 ama al extranjero y le alimenta y le viste. Amad tambin vosotros al extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
 Teme a Yahv, tu Dios; srvele, apgate a El y jura por su nombre."
 El es tu gloria, El es tu Dios, que por ti ha hecho cosas grandes y terribles que con tus mismos ojos has visto.
 Tus padres bajaron a Egipto en nmero de setenta personas, y ahora Yahv, tu Dios, ha hecho de ti una muchedumbre como las estrellas del cielo.
 Ama, pues, a tu Dios y cumple lo que de ti demanda: sus leyes y sus preceptos, sus mandamientos.
 Reconoced hoy, pues no hablo ahora a vuestros hijos, que no saben y no vieron la enseanza de Yahv, vuestro Dios; su grandeza, su mano fuerte y su brazo tendido;"
 los prodigios y portentos que en medio de Egipto obr contra el faran, rey de Egipto, y contra toda su tierra;"
 lo que hizo con el ejrcito egipcio, con sus caballos y sus carros, arrojando sobre ellos las aguas del mar Rojo cuando os perseguan y destruyndolos hasta hoy;"
 lo que por vosotros ha hecho en el desierto hasta que habis llegado a este lugar;"
 lo que hizo con Datan y Abirn, hijos de Eliab, hijo de Rubn, cuando, abriendo la tierra su boca, se los trag con sus casas, sus tiendas y todos sus secuaces en medio de todo Israel.
 Porque con vuestros ojos habis visto todos los grandes prodigios que ha hecho Yahv.
 Guardad, pues, todos sus mandamientos que hoy os prescribo yo, para que seis fuertes y entris y os adueis de la tierra a que vais a pasar para tomar posesin de ella
 y para que se dilaten vuestros das sobre la tierra que Yahv jur dar a vuestros padres, a ellos y a su descendencia; la tierra que mana leche y miel."
 Porque la tierra en que vais a entrar para poseerla no es como la de Egipto, de donde habis salido, donde echabas tu simiente y la regabas con tu pie como se riega una huerta.
 La tierra en que vais a entrar para poseerla es una tierra de montes y valles que riega la lluvia del cielo;"
 es una tierra de que cuida Yahv, tu Dios, y sobre la cual tiene siempre puestos sus ojos desde el comienzo del ao hasta el fin.
 Si vosotros obedecis los mandatos que os prescribo, amando a Yahv, vuestro Dios, y sirvindole con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma,
 yo dar a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, la temprana y la tarda; y t cosechars tu trigo, tu mosto y tu aceite."
 Yo dar tambin hierba en tus campos para tus ganados, y de ellos comers y te saciars.
 Pero cuidad mucho de que no se deje seducir vuestro corazn y, desvindoos, sirvis a otros dioses y os prosternis ante ellos;"
 porque la clera de Yahv se encendera contra vosotros y cerrara el cielo, y no habra ms lluvia, y la tierra no dara ms su frutos, y desapareceras presto de la buena tierra que Dios os da.
 Poned, pues, en vuestro corazn y en vuestra alma las palabras que yo os digo; atadlas por recuerdo a vuestras manos y ponedlas como frontal entre vuestros ojos."
 Ensedselas a vuestros hijos, habladles de ellas, ya cuando ests en tu casa, ya cuando vayas de viaje, al acostarte y al levantarte.
 Escrbelas en los postes de tu casa y en tus puertas,
 para que vuestros das y los das de vuestros hijos sobre la tierra que a vuestros padres Yahv jur darles sean tan numerosos como los das de los cielos sobre la tierra.
 Porque, si cuidadosamente guardis estos mandamientos que yo os prescribo, amando a vuestro Dios, marchando siempre por sus sendas y apegndoos a El,
 Yahv arrojar de ante vosotros a todos los pueblos ms numerosos y ms poderosos que vosotros;"
 cuanto pise la planta de vuestros pies, vuestro ser, y vuestras fronteras se extendern desde el desierto al Lbano, desde el ro Eufrates hasta el mar occidental; todo ser dominio vuestro."
 Nadie podr resistir ante vosotros; Yahv, vuestro Dios, esparcir ante vosotros, como os lo ha dicho, el miedo y el terror sobre toda tierra donde pongis vuestro pie."
 Ved, yo os pongo hoy delante bendicin y maldicin;"
 la bendicin, si cumpls los mandamientos de Yahv, vuestro Dios, que yo os prescribo hoy;"
 la maldicin, si no cumpls los mandamientos de Yahv vuestro Dios, y, apartndoos del camino que yo os prescribo hoy, os vais tras otros dioses que no habis conocido
 Y cuando Yahv, vuestro Dios, te haya hecho entrar en la. tierra de que vas a tomar posesin, pronunciars la bendicin sobre el Garizim, y la maldicin sobre el monte Ebal;"
 esas montaas del otro lado del Jordn, detrs del camino de occidente en la tierra de los cananeos que habitan en el Araba, frente a Galgal, junto al encinar de Mor.
 Porque vais a pasar el Jordn y a posesionaros de la tierra que Yahv, vuestro Dios, os da, y la poseeris y habitaris en ella.
 Tened, pues, gran cuidado de cumplir todos los mandamientos que hoy os propongo.
 He aqu, pues, las leyes y preceptos que cuidaris de poner por obra en la tierra que Yahv, Dios de vuestros padres, os dar en posesin todo el tiempo que vivis sobre la tierra.
 Destruiris enteramente todos los lugares donde las gentes que vais a desposeer han dado culto a sus dioses sobre los altos montes, sobre los collados y bajo todo rbol frondoso;"
 abatiris sus altares, romperis sus cipos, destruiris sus aseras, quemaris sus imgenes talladas y sus dioses y haris desaparecer de la memoria sus nombres.
 No haris as cuanto a Yahv, vuestro Dios,
 sino que le buscaris en el lugar que l elija entre todas las tribus, para poner en l su santo nombre y hacer en l su morada; all iris;"
 all le presentaris vuestros holocaustos y sacrificios, vuestras dcimas, vuestras primicias y la ofrenda alzada de vuestras manos, vuestros votos y oblaciones voluntarias, y los primognitos de vuestras vacas y ovejas.
 All comeris delante de Yahv, vuestro Dios, y os regocijaris vosotros y vuestras familias, gozando de los bienes que vuestras manos adquieran y con que Yahv, tu Dios, te bendiga.
 No haris cada uno como bien le parezca, como lo hacemos nosotros aqu ahora,
 porque no habis llegado todava al descanso y a la heredad que Yahv, tu Dios, te da.
 Mas pasaris el Jordn y habitaris en la tierra que Yahv, vuestro Dios, os dar en heredad; y entonces os dar reposo contra todos vuestros enemigos que os rodean y habitaris en seguridad,"
 Entonces, en el lugar que Yahv, vuestro Dios, elija para que en l more su santo nombre, all llevaris todo lo que yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestras dcimas, las ofrendas elevadas de vuestras manos y las ofrendas escogidas de vuestros votos a Yahv.
 All os regocijaris en la presencia de Yahv, vuestro Dios; vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, y el levita que est dentro de vuestras puertas, ya que ste no ha recibido parte y heredad con vosotros."
 Gurdate de ofrecer holocaustos en cualquier lugar a que llegues;"
 los ofrecers en el lugar que Yahv haya elegido en una de tus tribus; all liars todo lo que yo te mando."
 Pero cuando quieras podrs matar y comer la carne en todas tus ciudades, conforme a la bendicin que Yahv, tu Dios, te haya otorgado. Podrn comerla lo mismo el impo que el puro, como se hace con la gacela y el ciervo;"
 mas no comers sangre; la derramars sobre la tierra como el agua."
 No podrs comer en cualquiera de tus ciudades las dcimas de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, ni los primognitos de tus vacas y tus ovejas, ni nada de cuanto ofrezcas en cumplimiento de un voto; ni tus ofrendas voluntarias, ni las oblaciones de la elevacin."
 Delante de Yahv, tu Dios, en el lugar que Yahv, tu Dios, elija, las comers, t, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva y el levita que more en tus ciudades; all te regocijars ante Yahv, tu Dios, disfrutando de los bienes que adquiera tu mano."
 Gurdate de desamparar al levita en todo el tiempo que vivas sobre tu tierra.
 Cuando Yahv tu Dios, haya extendido tus fronteras, como te lo ha prometido, y digas: Quiero comer carne, porque siente deseo de ella mi alma, podrs comerla cuantas veces quieras.
 Si el lugar que Yahv, tu Dios, elija para poner en l su nombre est lejano, podrs matar tu ganado mayor y menor que Yahv te d, segn lo que te ha prescrito, y comerlo en tu ciudad a tu deseo.
 Lo comers como se come la gacela y el ciervo; el puro y el impuro podrn comerlo uno y otro,"
 pero atente siempre a la prohibicin de comer sangre; es la vida, y no debes comer la vida de la carne;"
 no la comers; la derramars sobre la tierra, como el agua;"
 no la comers, para que seas dichoso t y tus hijos despus de ti, haciendo lo que es recto a los ojos de Yahv.
 Pero las ofrendas sagradas que se te imponen y las que t hagas en cumplimiento de un voto, sas tmalas y ve al lugar que Yahv elija;"
 y all ofrecers tus holocaustos, carne y sangre, en el altar de Yahv, tu Dios; en los sacrificios, la sangre ser derramada en el altar de Yahv, tu Dios, y la carne la comers t."
 Escucha y guarda todo esto que yo te mando, para que seas dichoso, t y tus hijos despus de ti por siempre, haciendo lo que es recto a los ojos de Yahv, tu Dios.
 Cuando Yahv, tu Dios, haya exterminado a los pueblos que de delante de ti va a arrojar y ya los hayas destruido y habites en la tierra,
 gurdate de imitarlos, cayendo en una trampa despus de haber desaparecido de delante de ti, y de indagar acerca de sus dioses, diciendo: Cmo acostumbraban esas gentes a servir a sus dioses? Voy a hacer yo tambin como ellos hacan.
 No obres as con Yahv, tu Dios, porque cuanto hay de aborrecible y abominable a Yahv, lo hacan ellos para sus dioses, hasta quemar en el fuego a sus hijos y a sus hijas en honor suyo.
 Todo lo que yo te mando, gurdalo diligentemente, sin aadir ni quitar nada.
 Si se alzare en medio de ti un profeta o un soador que te anuncia una seal o un prodigio,
 aunque se cumpliere la seal o prodigio de que te habl, diciendo: Vamos tras de otros dioses  dioses que t no conoces  sirvmosles,
 no escuches las palabras de ese profeta o ese soador, porque te prueba Yahv, tu Dios, para saber si amis a Yahv, vuestro Dios, con todo vuestro corazn y toda vuestra alma.
 Tras de Yahv, vuestro Dios, habis de ir; a El habis de temer, guardar sus mandamientos, obedecer su voz, servirle y allegaros a El."
 Y ese profeta o soador ser condenado a muerte por haber aconsejado la rebelin contra Yahv, vuestro Dios, que os sac de Egipto y os libr de la casa de la servidumbre para apartaros del camino por donde Yahv, tu Dios, te ha mandado ir. As hars desaparecer la maldad de en medio de ti.
 Si tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo o tu hija, o la mujer que descansa en tu regazo, o tu amigo, aunque le quieras como a tu propia alma, te incitare en secreto, diciendo: Vamos a servir a otros dioses  dioses que no conociste ni t ni tus padres
 de entre los dioses de los pueblos que os rodean, cercanos o lejanos, del uno al otro cabo de la tierra ,
 no asientas ni le escuches, ni tenga tu ojo piedad de l, ni le tengas compasin ni le encubras;"
 denuncale irremisiblemente y sea tu mano la primera que contra l se alce para matarle, siguiendo despus las de todo el pueblo;"
 le lapidaris hasta que muera por haber buscado apartarte de Yahv, tu Dios, que te sac de Egipto, de la casa de la servidumbre.
 As, todo Israel lo sabr y temer hacer ms una semejante maldad en medio de ti.
 Si de una de las ciudades que Yahv, tu Dios, te ha dado por morada oyeres decir:
 Gentes malvadas, salidas de en medio de ti, andan seduciendo a los habitantes de la ciudad, diciendo: Vamos a servir a otros dioses, dioses que no has conocido,
 inquirirs, examinars y preguntars cuidadosamente; si el rumor es verdadero y cierto el hecho, si se ha cometido en medio de ti tal abominacin,"
 entonces, dando al anatema esa ciudad con todo cuanto hay en ella y sus ganados, no dejes de pasarla a filo de la espada;"
 y, reuniendo todo su botn en medio de la plaza, quemars completamente la ciudad con su botn para Yahv, tu Dios; sea para siempre un montn de ruinas y no vuelva a ser edificada."
 Que no se te pegue a las manos nada de cuanto fue dado al anatema, para que se vuelva Yahv del furor de su ira, y te haga gracia y misericordia, y te multiplique, como a tus padres se lo jur,
 si oyes la voz de Yahv, tu Dios, y guardas todos sus mandamientos que yo hoy te prescribo, haciendo lo que es recto a los ojos de Yahv, tu Dios.
 Vosotros sois hijos de Yahv, vuestro Dios. No os hagis incisiones ni os decalvis entre los ojos por un muerto.
 Porque t eres un pueblo consagrado a Yahv, tu Dios, y te ha elegido Yahv, tu Dios, para que seas su pueblo singular de entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.
 No comas abominacin alguna.
 He aqu los animales que comeris: el buey, la oveja y la cabra;"
 el ciervo, la gacela y el corzo; la cabra montes, el antlope, el bfalo, la gamuza;"
 todo animal que tenga la pezua dividida, el pie hendido y rumie;"
 pero no comeris los que solamente rumian ni los que solamente tienen la pezua dividida y el pie hendido; el camello, la liebre, el conejo, rumian, pero no tienen la pezua hendida; son inmundos para vosotros;"
 el puerco, que tiene la pezua hendida, pero no rumia, es inmundo para vosotros. No comeris sus carnes ni tocaris sus cadveres.
 De los animales que viven en el agua comeris los que tienen aletas y escarnas;"
 pero cuantos no tienen aletas y escamas no los comeris; son para vosotros inmundos."
 Comeris toda ave pura.
 He aqu los que no comeris: el guila, el quebrantahuesos, el buitre,
 el milano y toda suerte de halcones;"
 toda suerte de cuervos;"
 el avestruz, el mochuelo, la lechuza;"
 el ibis, el buho y el pelcano;"
 la cerceta, el mergo, la cigea;"
 la garza de todas clases, la abubilla y el murcilago.
 Tendris tambin por inmundo todo insecto alado; no lo comeris."
 Comeris los voltiles puros.
 No comeris mortecino de ningn animal; podrs drselo al extranjero que reside en tus ciudades o vendrselo; vosotros sois un pueblo consagrado a Yahv, tu Dios. No cocers el cabrito en la leche de su madre.
 Diezmars todo producto de tus sementeras, de lo que d tu campo cada ao;"
 y comers delante de Yahv, tu Dios, en el lugar que El elija para hacer habitar en l su nombre, el diezmo de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, y los primognitos de tus vacas y ovejas, para que aprendas a temer siempre a Yahv, tu Dios;"
 pero si el camino fuere largo para poder llevarlos all, por estar t demasiado lejos del lugar que elija Yahv para hacer habitar en l su nombre, cuando Yahv te bendiga
 lo venders; y, tomando el dinero en tus manos, irs con l al lugar que Yahv, tu Dios, elija."
 All comprars con dinero lo que desees: bueyes, ovejas, vino u otro licor fermentado, lo que quieras; y comers all, delante de Yahv, y te regocijars t y tu casa."
 No dejars de lado al levita que mora en tu ciudad, porque l no tiene parte ni heredad contigo.
 Al fin de cada tercer ao separars todos los diezmos de los productos de aquel ao y los depositars en tu ciudad;"
 all vendr el levita que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el hurfano y la viuda que haya en tus ciudades, y comern y se saciarn, para que Yahv, tu Dios, te bendiga en todas las obras de tus manos.
 Cada sptimo ao hars la remisin.
 He aqu cmo se ha de hacer la remisin: Todo acreedor que haya prestado condonar al deudor lo prestado; no lo exigir ya ms a su prjimo una vez publicada la remisin de Yahv;"
 podrs exigirlo del extranjero, pero no de tu hermano, al que hars la remisin
 para que no haya entre ti pobres; porque Yahv te bendecir seguramente en la tierra que Yahv, tu Dios, te ha dado en heredad para que la poseas,"
 siempre que oigas la voz de Yahv, tu Dios, poniendo por obra cuidadosamente todos sus mandatos que yo hoy te prescribo.
 Porque Yahv, tu Dios, te bendecir, como l te lo ha dicho, y prestars a muchos pueblos, y no tendrs que tomar prestado de nadie; dominars a muchas naciones, y ellas no te dominarn a ti.
 Si hubiere en medio de ti un necesitado de entre tus hermanos, en tus ciudades, en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar, no endurecers tu corazn ni cerrars tu mano a tu hermano pobre,
 sino que le abrirs tu mano y le prestars con qu poder satisfacer sus necesidades segn lo que necesite.
 Gurdate de que se alce en tu corazn este bajo pensamiento: Est ya cercano el ao sptimo, el ao de la remisin; y de mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada, no sea que l clame a Yahv contra ti y te cargues con un pecado."
 Debes darle, sin que al darle se entristezca tu corazn; porque por ello Yahv, tu Dios, te bendecir en todos tus trabajos y en todas tus empresas."
 Nunca dejar de haber pobres en la tierra; por eso te doy este mandamiento: abrirs tu mano a tu hermano, al necesitado y al pobre de tu tierra.
 Si uno de tus hermanos, un hebreo o una hebrea, se te vende, te servir seis aos; pero el sptimo le despedirs libre de tu casa;"
 y al despedirle libre de tu casa no le mandars vaco,
 sino que le dars algo de tu ganado, de tu era y de tu lagar, hacindole partcipe de los bienes con que Yahv, tu Dios, te bendice a ti.
 Acurdate de que esclavo fuiste en la tierra de Egipto y de que Yahv, tu Dios, te libert; por eso te doy yo este mandato."
 Y si tu esclavo te dice: No quiero salir de tu casa, porque te amo a ti y a tu casa, y se halla bien contigo,
 entonces, tomando un punzn, le agujerears la oreja junto a la puerta, y ser esclavo tuyo para siempre; lo mismo hars con tu sierva."
 Que no te pese darle por libre, porque sirvindote seis aos te ha valido el doble del salario de un jornalero, y Yahv, tu Dios, te bendecir en cuanto hagas.
 Consagrars a Yahv, tu Dios, todos los primognitos, todo primognito macho de tus vacas y ovejas; no hars trabajar al primognito de tu vaca ni esquilars al primognito de tus ovejas,"
 sino que lo comers cada ao t y tu familia, delante de Yahv, tu Dios, en el lugar que El elija.
 Pero si es defectuoso, si ciego o cojo o con otro defecto, no se lo ofrecers en sacrificio a Yahv, tu Dios.
 Lo comers en tus ciudades como se come la gacela o el ciervo; lo comer el puro y el impuro;"
 pero no comers la sangre; la derramars sobre la tierra, como el agua.
 Guarda el mes de Abib celebrando la Pascua de Yahv, tu Dios, porque precisamente en el mes de Abib te sac Yahv, tu Dios, de Egipto, de noche.
 Inmolars la Pascua a Yahv, tu Dios, de las cras de las ovejas y de las vacas en el lugar que Yahv, tu Dios, haya elegido para poner en l su nombre;"
 no comers pan cimo, el pan de la afliccin, porque de prisa saliste de Egipto; para que as te acuerdes toda tu vida del da en que saliste de Egipto."
 No se ver levadura esos siete das en toda la extensin de tu territorio y nada de la vctima que a la tarde inmolares quedar para la noche hasta la maana siguiente.
 No sacrificars la Pascua en cualquiera de las ciudades que te dar Yahv, tu Dios;"
 slo en el lugar que Yahv, tu Dios, elija para hacer habitar en l su nombre; sacrificars la Pascua a la tarde, al ponerse el sol, al tiempo de tu salida de Egipto."
 La cocers y la comers en el lugar que Yahv, tu Dios, elija, y de all te volvers a la maana siguiente para irte a tus tiendas.
 Durante seis das comers pan cimo, y el da sptimo ser la solemnidad de Yahv, tu Dios, y no hars en l trabajo alguno.
 Contars siete semanas; desde el da en que comienza a meterse la hoz en el trigo comenzars a contar las siete semanas;"
 y celebrars la fiesta de las Semanas en honor de Yahv, tu Dios, con ofrendas voluntarias, que hars conforme Yahv, tu Dios, te haya bendecido,
 Te regocijars en la presencia de Yahv, tu Dios, en el lugar que elija para hacer habitar en l su nombre, t y tu hijo, tu siervo, tu sierva, el levita que mora en tus ciudades, as como el extranjero, el hurfano y la viuda que habitan en medio de ti.
 Acurdate de que siervo fuiste en Egipto y cuida de poner en obra estos mandamientos.
 Celebrars la fiesta de los Tabernculos durante siete das, una vez recogido el producto de tu era y de tu lagar;"
 te regocijars en esta fiesta, t, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, as como el levita, el extranjero, el hurfano y la viuda que habitan en tu ciudad.
 Celebrars la fiesta en honor de Yahv, tu Dios, en el lugar que haya elegido, para que Yahv, tu Dios, te bendiga en todas tus cosechas y en todo trabajo de tus manos, y te dars todo a la alegra.
 Tres veces al ao, todo varn de entre vosotros se presentar delante de Yahv, tu Dios, en el lugar que El haya elegido: en la festividad de los cimos, en la de las Semanas y en la de los Tabernculos; y no se presentar ante Yahv con las manos vacas."
 Cada cual har sus ofrendas conforme a las bendiciones que Yahv, tu Dios, te haya otorgado.
 Te constituirs jueces y escribas en todas las ciudades que Yahv, tu Dios, te dar segn tribus, que juzguen al pueblo justamente.
 No tuerzas el derecho, no hagas acepcin de personas, no recibas regalos, porque los regalos ciegan los ojos de los sabios y corrompen las palabras de los justos.
 Sigue estrictamente la justicia, para que vivas y poseas la tierra que te dar Yahv, tu Dios.
 No plantars rbol alguno a modo de asera junto al altar que elevares a Yahv, tu Dios;"
 ni alzars cipos, que eso lo detesta Yahv, tu Dios.
 No sacrificars a Yahv, tu Dios, buey ni oveja que tenga defecto, porque es abominacin ante Yahv, tu Dios.
 Si en medio de ti, en alguna de las ciudades que Yahv, tu Dios, te dar, hubiere hombre o mujer que hiciere lo que es malo a los ojos de Yahv, tu Dios, traspasando su alianza,
 yndose tras otros dioses para servirles y postrarse ante ellos, ante el sol o la luna, o cualquier astro del ejrcito de los cielos, cosa que yo no he mandado,
 cuando la cosa llegue a ti, hars una escrupulosa investigacin; si el rumor es verdadero y el hecho cierto, si se cometi tal abominacin en Israel,"
 llevars a tus puertas al hombre o mujer que tal maldad ha cometido y los lapidars hasta que mueran.
 Slo sobre la palabra de dos o tres testigos se condenar a muerte al que haya de ser condenado; no ser condenado a muerte sobre la palabra de un solo testigo."
 Las manos de los testigos se alzarn las primeras contra l para hacerlo morir y despus seguirn las del pueblo. Has de extirpar el mal de en medio de l.
 Si una causa te resultare difcil de resolver sobre delito de sangre, sobre colisin de derechos, sobre heridas, objetos de querella entre tus puertas, te levantars y subirs al lugar que Yahv, tu Dios, haya elegido,
 y te irs a los sacerdotes, hijos de Lev, al juez entonces en funciones, y le consultars; l te dir la sentencia que haya de darse conforme a derecho."
 Obrars segn la sentencia que te hayan dado en el lugar que haya elegido Yahv y pondrs cuidado en ajustarte a lo que ellos te hayan enseado.
 Obrars conforme a la ley que ellos te enseen y a la sentencia que te hayan dado, sin apartarte ni a la derecha ni a la izquierda de lo que te hayan dado a conocer.
 El que, dejndose llevar de la soberbia, no escuchare al sacerdote que est all para servir a Yahv, tu Dios, o no escuchare al juez, ser condenado a muerte.
 As extirpars el mal de en medio de Israel, y tu pueblo, al saberlo, temer y no se dejar llevar de la soberbia.
 Cuando hayas entrado en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar y te hayas posesionado de ella, y establecido en ella tu morada, si te dices: Voy a poner sobre m un rey, como lo tienen todas las naciones que me rodean,
 pondrs sobre ti al rey que Yahv, tu Dios, elija; uno de tus hermanos tomars para hacerle rey sobre ti; no podrs darte por rey un extranjero que no sea tu hermano;"
 pero que no tenga gran nmero de caballos ni pretenda volver al pueblo a Egipto, porque Yahv, tu Dios, ha dicho: No volvis nunca jams por ese camino.
 Que 110 tenga mujeres en gran nmero, para que no se desve su corazn; ni grandes cantidades de oro y plata."
 En cuanto se siente en el trono de su realeza, escribir para s en un libro una copia de esta Ley, que se halla en poder de los sacerdotes levticos.
 La tendr consigo y la leer todos los das de su vida, para que aprenda a temer a Yahv, su Dios, y a guardar todas las palabras de esta Ley y todos estos mandamientos, y los ponga por obra,
 para que no se alce su corazn sobre el de sus hermanos y no se aparte ni a la derecha ni a la izquierda, y as prolongue los das de su reinado, l y sus hijos, en medio de Israel.
 Los sacerdotes levticos, toda la tribu de Lev, no tendrn parte y heredad en Israel; se mantendrn de los sacrificios de combustin a Yahv y de la heredad de ste."
 No tendrn heredad en medio de sus hermanos; Yahv es su heredad, como l se lo ha dicho."
 Estos sern los derechos de los sacerdotes sobre el pueblo, sobre aquellos que ofrezcan en sacrificio un buey o una oveja: se dar al sacerdote el brazuelo, las mandbulas y el cuajar.
 Tambin le dars las primicias de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, y las primicias del esquileo de tus ovejas;"
 porque a l le ha elegido Yahv, tu Dios, de entre todas las tribus de Israel para estar ante El y ministrar en nombre de Yahv, l y sus hijos, por siempre.
 Si un levita sale de alguna de tus ciudades de todo Israel, donde peregrin para venir con todo el deseo de su alma al lugar que Yahv elegir,
 ministrar en nombre de Yahv, tu Dios, como todos sus hermanos los levitas que all estn delante de Yahv,
 y comer una porcin igual a la de los otros, excluyendo a los sacerdotes de los dolos y a los magos.
 Cuando hayas entrado en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar, no imites las abominaciones de esas naciones,
 y no haya en medio de ti quien haga pasar por el fuego a su hijo o a su hija, ni quien se d a la adivinacin, ni a la magia, ni a las hechiceras
 y encantamientos; ni quien consulte a encantadores, ni a espritus, ni a adivinos, ni pregunte a los muertos."
 Es abominacin ante Yahv cualquiera que esto hace, y precisamente por tales abominaciones arrojar Yahv, tu Dios, de delante de ti a esas gentes.
 S puro ante Yahv, tu Dios.
 Esas gentes que vas a desposeer consultan a hechiceros y adivinos; pero a ti nada de eso te permite Yahv, tu Dios."
 Yahv, tu Dios, te suscitar de en medio de ti, de entre tus hermanos, un profeta como yo; a l le oirs,"
 precisamente como a Yahv, tu Dios, pediste en Horeb el da de la asamblea, diciendo: Que no oiga yo la voz de Yahv, mi Dios, y no vea este gran fuego para no morir.
 Entonces me dijo Yahv: Dicen bien hablando as.
 Yo les suscitar de en medio de sus hermanos un profeta como t; pondr en su boca mis palabras, y l les comunicar cuanto yo le mande."
 A quien no escuchare las palabras que l dir en mi nombre, yo le pedir cuenta.
 Pero el profeta que ose decir en nombre mo lo que yo le haya mandado decir o hable en nombre de otros dioses, debe morir.
 Y si te dices en tu corazn: Cmo voy a conocer yo la palabra que no ha dicho Yahv?
 Cuando un profeta te hable en nombre de Yahv, si lo que dijo no se cumple, no se realiza, es cosa que no ha dicho Yahv; en su presuncin habl el profeta; no le temas.
 Cuando Yahv, tu Dios, haya exterminado las naciones cuya tierra te dar, y las hayas desposedo, y habites en sus ciudades y en sus casas,
 te separars tres ciudades de en medio de la tierra que Yahv, tu Dios, te dar en posesin;"
 allanars los caminos y dividirs en tres regiones el territorio que Yahv, tu Dios, te dar en heredad, para que todo homicida pueda refugiarse en esas ciudades.
 He aqu el caso en que el homicida que all se refugie tendr salva la vida: si mat a su prjimo sin querer, sin que antes fuera enemigo suyo ni ayer ni anteayer.
 As, si uno va a cortar lea en el bosque con otro y, mientras maneja con fuerza el hacha para derribar el rbol, salta del mango el hierro y da a su prjimo y le mata, se huir a una de las ciudades, y tendr salva la vida.
 Si no, el vengador de la sangre persiguira en su furor al homicida, y, si el camino era demasiado largo, le alcanzara y le herira de muerte; y, sin embargo, ese hombre no mereca la muerte, pues que ni de ayer ni de anteayer tena odio."
 Por eso te doy este mandato: Separa tres ciudades;"
 y si Yahv, tu Dios, ensancha tus fronteras, como a tus padres se lo ha jurado, y te da toda la tierra que a tus padres jur darte,
 siempre que guardes y pongas por obra todos los mandamientos que te prescribo hoy, amando a Yahv, tu Dios, y siguiendo todos sus caminos aadirs a esas tres otras ciudades,
 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra que Yahv, tu Dios, te dar por heredad y no caiga sangre sobre ti.
 Pero si uno que odiara a su prjimo le acechare, se echare sobre l y le hiriere mortalmente, y huyera a una de esas ciudades,
 los ancianos de la ciudad le mandarn prender y le entregarn en manos del vengador de la sangre para que muera.
 No tendris piedad de l; quitars de Israel sangre inocente y prosperars.
 No movers los trminos de tu prjimo de donde los pusieron los antepasados en la heredad de tu propiedad, en la tierra que Yahv, tu Dios, va a darte en posesin.
 Un solo testigo no vale contra uno en cualquier delito o en cualquier pecado, cualquiera que sea el pecado. En la palabra de dos o tres testigos se apoyar la sentencia.
 Si surgiere contra uno un testigo malo, acusndole de un delito,
 los dos interesados en la causa se presentarn ante Yahv, ante los sacerdotes y los jueces en funciones en ese tiempo,
 quienes si, despus de una escrupulosa investigacin, averiguan que el testigo, mintiendo, haba dado falso testimonio contra su hermano,
 le castigarn, hacindole a l lo que l pretenda se hiciera con su hermano; as quitars el mal de en medio de Israel."
 Los otros, al saberlo, temern y no cometern esa mala accin en medio de ti;"
 no tendr tu ojo piedad; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.
 Cuando vayas a hacer la guerra a tus enemigos, al ver los caballos y los carros de un pueblo ms poderoso que t, no los temers, porque Yahv, tu Dios, que te sac de Egipto, est contigo.
 Cuando se vaya a dar la batalla, avanzar el sacerdote y hablar al pueblo,
 y le dir: Oye, Israel! Hoy vais a dar la batalla a vuestros enemigos; que no desfallezca vuestro corazn; no temis, no os asustis ni os aterris ante ellos,"
 porque Yahv, vuestro Dios, marcha con vosotros para combatir con vosotros contra vuestros enemigos, y El os salvar.
 Luego hablarn al pueblo los escribas, diciendo: Quin ha construido una casa nueva y no la ha estrenado ? Que se vaya y vuelva a su casa, no muera en la batalla y sea otro el que la estrene.
 Quin ha plantado una via y no la ha vendimiado todava? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y la vendimie otro.
 Quin se ha desposado con una mujer y todava no la ha tomado? Que se vaya y vuelva a su casa, no sea que muera en la batalla y la tome otro.
 Los escribas seguirn hablando al pueblo y le dirn: Quin tiene miedo y siente desfallecer su corazn? Que se vaya y vuelva a su casa, para que no desfallezca, como el suyo, el corazn de sus hermanos.
 Cuando los escribas hayan acabado de hablar al pueblo, los jefes de las tropas se colocarn a la cabeza del ejrcito.
 Cuando te acercares a una ciudad para atacarla, le brindars la paz.
 Si la acepta la gente de ella y te abre, ser hecha tributaria y te servir.
 Si en vez de hacer paces contigo quiere la guerra, la sitiars;"
 y cuando Yahv, tu Dios, la pusiere en tus manos, pasars a todos los varones al filo de la espada;"
 pero las mujeres, y los nios, y los ganados, y cuanto haya en la ciudad, todo su botn, lo tomars para ti, y podrs comer los despojos de tus enemigos que Yahv, tu Dios, te dar.
 As hars con todas las ciudades situadas lejos de ti que no sean de las ciudades de estas gentes.
 Pero en las ciudades de las gentes que Yahv, tu Dios, te dar por heredad, no dejars con vida a nada cuanto respira;"
 dars al anatema esos pueblos: a los jteos, amorreos, canaiieos, fereceos, jeveos y jebuseos, como Yahv, tu Dios, te lo ha mandado,
 para que no aprendis a imitar las abominaciones a que esas gentes se entregan para con sus dioses y no pequis contra Yahv, vuestro Dios.
 Si para apoderarte de una ciudad enemiga tienes que hacer un largo asedio, no destruyas la arboleda metiendo en ella el hacha; come sus frutos y no los tales, que no es un hombre el rbol del campo para que pueda reforzar la defensa contra ti."
 Los rboles que veas que no son de fruto, podrs destruirlos y derribarlos, para hacer ingenios con que combatir a la ciudad en guerra contigo hasta que caiga.
 Si en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar en posesin fuere encontrado un hombre muerto en el campo sin que se sepa quin le mat,
 tus ancianos y los jueces irn a medir las distancias del lugar donde est el cadver hasta las ciudades del contorno.
 Los ancianos de la ciudad ms prxima al lugar del cadver tomarn una becerra que no haya trabajado, que no haya llevado sobre s el yugo,
 y la llevarn a un valle inculto, que nunca haya sido arado ni sembrado; y all, en el valle, la degollarn."
 Entonces vendrn los sacerdotes, hijos de Lev, porque a ellos los eligi Yahv, tu Dios, para que le sirvan y para bendecir el nombre de Yahv, y por su palabra ha de decidirse toda contestacin y toda percusin.
 Y se llegarn todos los ancianos de la ciudad que est ms cerca del muerto y lavarn sus manos sobre la becerra degollada en el valle,
 y respondern: No han derramado nuestras manos esta sangre ni lo han visto nuestros ojos;"
 expa a tu pueblo Israel, a quien redimiste, oh Yahv!, y no imputes la sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les ser perdonada.
 As quitars de en medio de ti la sangre inocente y hars lo que es recto a los ojos de Yahv.
 Cuando hagas la guerra a los pueblos enemigos y Yahv, tu Dios, te los d en tus manos y hagas cautivos,
 si entre ellos vieres a una mujer hermosa y la deseas, la tomars por mujer,
 la entrars en tu casa, y ella se raer la cabeza y se cortar las uas,
 y, quitndose los vestidos de su cautividad, quedar en tu casa; llorar a su padre y a su madre por tiempo de un mes; despus entrars a ella y sers su marido, y ella ser tu mujer."
 Si despus te desagradare, le dars la libertad y no la venders por dinero ni la maltratars, pues t la humillaste.
 Cuando un hombre tenga dos mujeres, la una amada, la otra aborrecida, si la amada y la aborrecida le dieran hijos y el primognito fuera de la aborrecida,
 el da en que distribuya sus bienes entre sus hijos no podr dar a los hijos de la amada el derecho de primogenitura con preferencia al de la aborrecida si ste es el primognito;"
 mas habr de reconocer por primognito al hijo de la aborrecida, dndole de sus bienes dos tantos, porque es el primognito de su robustez, y suyo es el derecho de la primogenitura.
 Cuando uno tenga un hijo indcil y rebelde que no obedece a la voz de su padre ni a la de su madre, y aun castigndole no los obedece,
 lo tomarn su padre y su madre y lo llevarn a los ancianos de su ciudad; y a la puerta de ella"
 dirn a los ancianos de la ciudad: Este hijo nuestro es indcil y rebelde y no obedece a nuestra voz; es un desenfrenado y un borracho;"
 y le lapidarn todos los hombres de la ciudad. As quitars el mal de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, temer.
 Cuando uno que cometi un delito digno de la muerte sea colgado de un madero,
 su cadver no quedar en la noche, no dejars de enterrarlo el mismo da, porque el ahorcado es maldicin de Dios, y no has de manchar la tierra que Yahv, tu Dios, te dar en heredad.
 Si encuentras perdidos el buey o la oveja de tu hermano, no te retires; llvaselos a tu hermano."
 Si tu hermano habita lejos de ti y no le conoces, recoge el animal en tu casa y tenlo contigo hasta que tu hermano venga a buscarlo y devulveselo.
 Lo mismo hars con su asno, con su manto y con todo cuanto perdido encontrares.
 Si ves el asno de tu hermano o su buey cado en el camino, no te desentiendas; aydale a levantarlos.
 No llevar la mujer vestidos de hombre, ni el hombre vestidos de mujer, porque el que tal hace es abominacin a Yahv, tu Dios.
 Si en tus caminos encuentras un nido de pjaros, o en un rbol o en tierra, con pollos o con huevos, y la madre sobre ellos, no cojas la madre con los pollos;"
 deja libre a la madre y no cojas ms que los pollos, para que seas dichoso y vivas largos aos.
 Cuando construyas una casa nueva, pondrs un pretil en derredor de tu terrado; no eches sangre sobre tu casa si alguien se cayera de l.
 No plantes en tu via una segunda simiente, porque todo sera declarado cosa santa, l0sembrado y el producto de la via.
 No ares con buey y asno uncidos juntos.
 No lleves vestido tejido de lana y de lino juntamente.
 Te hars borlas en las cuatro puntas del vestido con que te cubras.
 Si un hombre, despus de haber tornado mujer y haber entrado a ella, la aborreciere
 y la imputare falsamente delitos y la difamase, diciendo: He tomado a sta por mujer y cuando a ella entr no la hall virgen,
 el padre y la madre de ella tomarn las pruebas de su virginidad y las presentarn a los ancianos de la ciudad en las puertas.
 El padre de la joven dir: Yo he dado por mujer mi hija a este hombre, y l, habindola aborrecido, le imputa cosas deshonrosas,
 diciendo: No la he hallado virgen. Ah estn las pruebas de la virginidad de mi hija, y desplegarn la sbana ante los ancianos de la ciudad.
 stos tomarn al hombre y le castigarn;"
 le impondrn una multa de cien siclos de plata, que entregarn al padre de la joven por haber esparcido la difamacin de una virgen de Israel; tendr que tomarla por mujer y nunca en la vida podr repudiarla."
 Pero si la acusacin fuese verdadera, habindose hallado no ser virgen la joven,
 la llevar a la entrada de la casa de su padre, y las gentes de la ciudad la lapidarn hasta matarla por haber cometido una infamia en Israel, prostituyndose en la casa paterna; as quitars el mal de en medio de ti."
 Si un hombre fuere sorprendido yaciendo con una mujer casada, sern muertos los dos, el hombre que yaci con la mujer y la mujer. As quitars el mal de en medio de Israel.
 Si una joven virgen se despos a un hombre y, encontrndola en tanto otro en la ciudad, yace con ella,
 los llevaris a los dos a la puerta de la ciudad y los lapidaris hasta matarlos; a la joven, por no haber gritado en la ciudad; al hombre, por haber deshonrado a la mujer de su prjimo."
 Pero, si fue en el campo donde el hombre encontr a la joven desposada y, hacindola violencia, yaci con ella, ser slo el hombre el que muera.
 A ella nada le hars; no hay en ella reato de muerte, porque es como si un hombre se arroja sobre otro y le mata; el caso es igual."
 Sorprendida en el campo, la joven grit, pero no haba nadie que la socorriese.
 Si un hombre encuentra una joven virgen, no desposada, la toma y yace con ella y fueren sorprendidos,
 el hombre que yaci con ella dar al padre de la joven cincuenta siclos de plata, y ella ser su mujer, por haberla l deshonrado, y no podr repudiarla en su vida.
 -(23:1) Nadie tomar la mujer de su padre ni levantar la cubierta del lecho paterno.
 -(2)No ser admitido en la asamblea de Yahv aquel cuyos rganos genitales hayan sido aplastados o amputados,
 -(3) El fruto de una unin ilcita no ser admitido en la asamblea de Yahv; ni aun a la dcima generacin entrar."
 -(4) Amonitas y moabitas no sern admitidos ni aun a la dcima generacin; 11 0 entrarn jams,"
 -(5) porque no vinieron a vuestro encuentro con el pan y el agua en el camino cuando salisteis de Egipto y porque trajeron contra ti a Balan, hijo de Beor, de Petur, de Aram Naharayim, para que te maldijera;"
 -(6) aunque Yahv, tu Dios, no quiso or a Balan y mud su maldicin en bendicin, porque Yahv, tu Dios, te ama.
 -(7) No buscars su amistad ni cuidars de su bienestar jams en los das de tu vida.
 -(8) No detestes al edornita, porque es hermano tuyo; no detestes al egipcio, porque extranjero fuiste en su tierra;"
 -(9) sus hijos a la tercera generacin podrn ser admitidos en la asamblea de Yahv.
 -(10)Cuando salgas en guerra contra tus enemigos, gurdate de toda cosa mala.
 -(11)Si hubiera alguno impuro por accidente nocturno, slgase fuera del campamento
 -(12)y no entre hasta que, al caer de la tarde, se bae en agua. A la puesta del sol podr entrar en el campamento.
 -(13)Tendrs fuera del campamento un lugar donde agacharte para hacer tus necesidades,
 -(14)llevando, a ms de las armas, un palo, con el que hars un hoyo para agacharte; y, despus de haberte agachado, tapars tus excrementos;"
 -(15)porque Yahv, tu Dios, anda en medio de tu campamento para protegerte y entregar en tu poder a tus enemigos, y tu campamento debe ser santo, para que Yahv no vea en ti nada de indecente y no aparte de ti sus ojos.
 -(16)No entregars a su amo un esclavo huido que se haya refugiado en tu casa.
 -(17)Tenle contigo en medio de tu tierra en el lugar que l elija, en una de tus ciudades, donde bien le viniera, sin causarle molestias.
 -(18)Que no haya prostituta de entre las hijas de Israel, ni prostituto de entre los hijos de Israel.
 -(19)No lleves a la casa de Yahv ni la merced de una ramera ni el precio de un perro para cumplir un voto, que lo uno y lo otro es abominacin para Yahv, tu Dios.
 -(20)NO exijas de tus hermanos inters alguno ni por dinero, ni por vveres, ni por nada de lo que con usura se presta.
 -(21)Puedes exigrselo al extranjero, pero no a tu hermano, para que Yahv, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas en la tierra que vas a entrar para poseerla.
 -(22)Cuando hicieres un voto a Yahv, tu Dios, no retardes el cumplimiento, pues Yahv, tu Dios, de cierto te pedir cuenta de ellos, y cargaras con un pecado.
 -(23)Si no haces voto, no cometes pecado;"
 -(24)pero la palabra salida de tus labios la mantendrs y la cumplirs conforme al voto libremente hecho a Yahv, tu Dios, que tu boca pronunci.
 -(25)Sj entras en la via de tu prjimo, podrs comer uvas hasta saciar tu apetito, pero no guardarlas en recipiente alguno tuyo.
 -(26)Si entras en la mies de tu prjimo, podrs tomar unas espigas con la mano, pero no meter la hoz en la mies de tu prjimo.
 Si un hombre toma una mujer y es su marido y sta luego no le agrada porque ha notado en ella algo torpe, le escribir el libelo de repudio y, ponindoselo en la mano, la mandar a su casa.
 Una vez que de la casa de l sali, podr ella ser mujer de otro hombre.
 Si tambin el segundo marido la aborrece y le escribe el libelo de repudio y, ponindoselo en la mano, la manda a su casa, o si el segundo marido que la tom por mujer muere,
 no podr el primer marido volver a tomarla por mujer despus de haberse ella marchado, porque esto es una abominacin para Yahv, y no has de llevar el pecado a la tierra que Yahv, tu Dios, te dar en heredad.
 Cuando un hombre sea recin casado, no ir a la guerra ni se le ocupar en cosa alguna; quede libre en su casa durante un ao para contentar a la mujer que tom.
 No tomars en prenda las dos piedras de una muela, ni la piedra de encima, porque es tomar la vida en prenda.
 Si se descubriere que alguno secuestr a su hermano de entre los hijos de Israel para hacerle esclavo o que le vendi, el ladrn ser condenado a muerte. Quitars el mal de en medio de ti.
 Ten cuidado con la plaga de la lepra, guardando escrupulosamente y cumpliendo cuanto te digan los sacerdotes levitas; todo cuanto yo les he prescrito lo pondris escrupulosamente por obra."
 Acurdate de lo que con Mara hizo Yahv, tu Dios, durante el camino, a la salida de Egipto.
 Si prestas algo a tu prjimo, no entrars en su casa para tomar prenda;"
 esperars fuera de ella a que el deudor te saque fuera la prenda.
 Si ste es pobre, no te acostars sobre la prenda;"
 se la devolvers al ponerse el sol, para que l se acueste sobre su vestido y te bendiga, y esto ser para ti justicia ante Yahv, tu Dios.
 No oprimas al jornalero pobre e indigente, sea uno de tus hermanos o uno de los extranjeros que moran en tu tierra, en tus ciudades.
 Dale cada da su salario, sin dejar pasar sobre esta deuda la puesta del sol, porque es pobre y lo necesita. De otro modo, clamara a Yahv contra ti y t cargaras con un pecado.
 No morirn los padres por la culpa de los hijos, ni los hijos por la culpa de los padres; cada uno sea condenado a muerte por sus pecados.
 No hagas injusticia al extranjero ni al hurfano, ni tornes en prenda las ropas de la viuda.
 Acurdate de que esclavo fuiste en Egipto y de que Yahv, tu Dios, te libr; por eso te mando hacer as.
 Cuando en tu campo siegues tu mies, si olvidas alguna gavilla, no vuelvas a buscarla; djala para el extranjero, el hurfano y la viuda, para que te bendiga Yahv, tu Dios, en todo trabajo de tus manos."
 Cuando sacudas tus olivos, no hagas tras de ti rebusco en sus ramas; djalo para el extranjero, el hurfano y la viuda."
 Cuando vendimies tu via, no hagas en ella rebusco; djalo para el extranjero, el hurfano y la viuda."
 Acurdate de que esclavo fuiste en Egipto, y por eso te mando hacer as.
 Si, cuando entre algunos hubiera pleito y, llegado el juicio, absolviendo los jueces al justo y condenando al reo,
 fuere el delincuente condenado a la pena de azotes, el juez le har echarse en tierra y le har azotar conforme a su delito, llevando cuenta de los azotes;"
 pero no le har dar ms de cuarenta, no sea que, pasando mucho de este nmero, quede tu hermano afrentado ante ti.
 No pongas bozal al buey que trilla.
 Cuando dos hermanos habitan uno junto al otro y uno de los dos muere sin dejar hijos, la esposa del muerto no se casar fuera con un extrao; su cuado ir a ella y la tomar por mujer,"
 y el primognito que de ella tenga se alzar en nombre del hermano muerto para que su nombre no desaparezca de Israel.
 Si al hombre no le agrada tomar a su cuada, subir sta a la puerta, a los ancianos, y les dir: Mi cuado se niega a suscitar en Israel el nombre de su hermano; no quiere cumplir su obligacin de cuado tomndome por mujer.
 Los ancianos de la ciudad le harn venir y le hablarn. Si persiste en la negativa y dice: No me agrada tomarla por mujer,
 su cuada se acercar a l en presencia de los ancianos, le quitar del pie un zapato y le escupir en la cara diciendo: Esto se hace con el hombre que no edifica la casa de su hermano.
 Y su casa ser llamada en Israel la casa del descalzado.
 Si mientras rien dos hombres, uno con otro, la mujer del uno, interviniendo para librar a su marido de las manos del que le golpea, agarrara a ste por las partes vergonzosas,
 le cortars las manos sin piedad.
 No tendrs en tu bolso pesa grande y pesa chica.
 No tendrs en tu casa dos efs, uno grande y otro chico.
 Tendrs pesas cabales y justas, y efs cabales y justos, para que se alarguen tus das sobre la tierra que Yahv, tu Dios, te dar.
 Porque es abominacin para Yahv, tu Dios, quien eso hace, cometiendo una iniquidad.
 Acurdate de lo que te hizo Amalee en el camino, a la salida de Egipto;"
 cmo, sin temor de Dios, te asalt en el camino y cay sobre los rezagados que venan detrs de ti cuando ibas t cansado y fatigado.
 Cuando Yahv, tu Dios, te d el reposo, librndote de todos tus enemigos en derredor, en la tierra que El te dar en heredad para que la poseas, extinguirs la memoria de Amalee de debajo del cielo; no lo olvides.
 Cuando hubieres entrado en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar en heredad y tornares posesin de ella y te establecieres,
 tomars una parte de las primicias de todos los productos de tu suelo que coseches en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar y, ponindola en una cesta, irs al lugar que Yahv, tu Dios, haya elegido para establecer en l su nombre.
 Te presentars al sacerdote entonces en funciones y le dirs: Yo reconozco hoy ante Yahv, tu Dios, que he entrado en la tierra que Yahv jur a nuestros padres darnos.
 El sacerdote recibir de tu mano la cesta y la pondr delante del altar de Yahv, tu Dios;"
 y, tomando de nuevo la palabra, dirs: Un arameo errante fue mi padre, y baj a Egipto en corto nmero para morar all como forastero, y creci hasta hacerse gran muchedumbre, de mucha y robusta gente.
 Afligironnos los egipcios y nos persiguieron, imponindonos rudsimas cargas;"
 y clamamos a Yahv Dios de nuestros padres, que nos oy y mir nuestra humillacin, nuestro trabajo y nuestra angustia,
 y nos sac de Egipto con mano poderosa y brazo tendido, en medio de gran pavor, prodigios y portentos;"
 y nos introdujo en este lugar, dndonos una tierra que mana leche y miel.
 Por eso ofrezco ahora las primicias de la tierra que Yahv me ha dado; y las dejars ante Yahv, tu Dios; y, adorado Yahv, tu Dios,"
 te regocijars con los bienes que Yahv, tu Dios, te ha dado a ti y a tu casa; t, el levita y el peregrino que mora en medio de ti.
 Cuando hubieras acabado de separar la dcima de los frutos de tus campos, el ao tercero, ao del diezmo, dars de ella al levita, al peregrino, al hurfano y a la viuda para que coman y se sacien en tu ciudad,
 y dirs ante Yahv, tu Dios: He tomado de mi casa lo santo y se lo he dado al levita, al peregrino, al hurfano y a la viuda, conforme a lo que me has mandado; no he traspasado tus mandatos ni los he olvidado,"
 no he comido nada de ello en mi luto, no he consumido nada en estado de impureza, no lo he dado a los muertos, he obedecido a la voz de Yahv, mi Dios, y en todo he hecho lo que t me has mandado;"
 mira desde tu santa morada, desde los cielos, y bendice a tu pueblo Israel y la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres, la tierra que mana leche y miel.
 Hoy Yahv, tu Dios, te manda que pongas por obra estos preceptos y mandatos, que los guardes y practiques con todo tu corazn y toda tu alma.
 Hoy has hecho que Yahv te diga que l ser tu Dios; y has prometido seguir sus caminos, guardar sus leyes, sus mandamientos y sus preceptos, y obedecer a su voz."
 Yahv te ha dicho hoy que sers para l un pueblo singular, como ya te lo haba dicho antes, guardando todos sus mandamientos;"
 y dndote el Altsimo, sobre todas las naciones que El ha hecho, la superioridad y la gloria, en fama y en esplendor, para que vengas a ser un pueblo santo para Yahv, tu Dios, como El te lo ha dicho.
 Moiss con todos los ancianos de Israel dio al pueblo esta orden: Guardad todo mandamiento que yo os prescribo hoy.
 Cuando hayis pasado el Jordn a la tierra que Yahv, tu Dios, te dar, levantars grandes piedras, que revocars de cal,
 y escribirs en ellas todas las palabras de esta Ley apenas hayas pasado para llegar a la tierra que Yahv, tu Dios, te dar; tierra que mana leche y miel, como Yahv, tu Dios, se lo prometi a tus padres."
 Cuando pasis el Jordn alzaris esas piedras, como yo te lo mando hoy, sobre el monte Ebal y las revocars con cal.
 Alzars all un altar a Yahv; un altar de piedras a las que no haya tocado el hierro;"
 alzars con piedras brutas el altar a Yahv, tu Dios, y ofrecers sobre l holocaustos a Yahv, tu Dios;"
 le ofrecers sacrificios pacficos y all comers y te regocijars ante Yahv, tu Dios;"
 escribirs sobre esas piedras todas las palabras de esta Ley con caracteres bien claros.
 Moiss y los sacerdotes levitas hablaron a todo Israel, diciendo: Guarda silencio, Israel, y escucha: Hoy eres el pueblo de Yahv, tu Dios.
 Obedece, pues, a la voz de Yahv, tu Dios, y pon por obra sus mandamientos y sus leyes que yo hoy te prescribo.
 El mismo da dio Moiss al pueblo esta orden:
 Cuando hayis pasado el Jordn, Simen, Lev, Jud, Isacar, Jos y Benjamn se estarn sobre el monte Garizim para la bendicin del pueblo;"
 los otros, Rubn, Gad, Aser, Zabuln, Dan y Neftal, sobre el monte Ebal, para la maldicin.
 Los levitas alzarn la voz y dirn a todos los hombres de Israel:
 Maldito quien haga escultura o imagen fundida, abominacin a Yahv, obra de artfice, y la ponga en lugar oculto! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien deshonre a su padre o a su madre! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien reduzca los trminos de su prjimo! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien lleve al ciego fuera de su camino! Y todo el pueblo responder: Arnn!
 Maldito quien haga entuerto al extranjero, al hurfano y a la viuda! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien yace con la mujer de su padre para alzar la cubierta del lecho de su padre! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien tuviere parte con una bestia cualquiera! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien yace con su hermana, hija de su padre o de su madre! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien yace con su suegra! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien ocultamente hiere a su prjimo ! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien reciba dones para herir de muerte una vida, sangre inocente! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Maldito quien no mantenga las palabras de esta Ley cumplindolas ! Y todo el pueblo responder: Amn!
 Si de verdad escuchas la voz de Yahv, tu Dios, guardando diligentemente todos sus mandamientos que hoy te prescribo, ponindolos por obra, Yahv, tu Dios, te pondr en alto sobre todos los pueblos de la tierra, y vendrn sobre ti
 y te alcanzarn todas estas bendiciones por haber escuchado la voz de Yahv, tu Dios.
 Sers bendito en la ciudad y bendito en el campo.
 Ser bendito el fruto de tu vientre y el fruto de tu suelo, el de tus bestias, las cras de tus vacas y las de tu grey.
 Bendita ser tu canasta y bendita tu artesa.
 Bendito sers en tu entrar y bendito en tu salir.
 Pondr Yahv a tus enemigos, los que contra ti se alcen, en derrota delante de ti; vendrn contra ti por un camino y por siete caminos huirn delante de ti."
 Yahv mandar la bendicin para que te acompae en tus graneros y en todo trabajo de tus manos. Te bendecir en la tierra que Yahv, tu Dios, te dar.
 Yahv te confirmar por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, si guardas los mandamientos de Yahv, tu Dios;"
 y vern todos los pueblos de la tierra que est sobre ti el nombre de Yahv y te temern.
 Yahv te colmar de dones y te bendecir el fruto de tus entraas, el fruto de tus ganados, el fruto de tu suelo, en la tierra que a tus padres jur darte.
 Yahv te abrir sus tesoros, el cielo, para dar a tu tierra la lluvia a su tiempo, bendiciendo todo el trabajo de tus manos. Prestars a muchas gentes y de ninguna tomars prestado.
 Pondrte Yahv a la cabeza, no a la cola; estars siempre en alto y nunca abajo si obedeces los mandatos de Yahv, tu Dios, que yo te prescribo hoy, y los guardas y los pones por obra,"
 sin apartarte ni a la derecha ni a la izquierda de todos los mandamientos que yo re prescribo hoy, no yndote tras otros dioses para servirles.
 Pero si no obedeces a la voz de Yahv, tu Dios, guardando todos sus mandamientos y todas sus leyes que yo te prescribo hoy, he aqu las maldiciones que sobrevendrn sobre ti:
 maldito sers en la ciudad y maldito en el campo,
 maldita tu canasta y maldita tu artesa,
 maldito ser el fruto de tus entraas y el fruto de tu suelo, y las cras de tus vacas y de tus ovejas;"
 maldito en tu entrar y en tu salir.
 Y Yahv mandar contra ti la maldicin, la turbacin y la amenaza en todo cuanto emprendas hasta que seas destruido y perezcas bien pronto por la perversidad de tus obras, con que te apartaste de m.
 Yahv har que se te pegue la mortandad hasta consumirte sobre la tierra en que vas a entrar para poseerla.
 Yahv te herir de tisis, de fiebre, de inflamacin, de ardor, de sequa, de quemadura, de podredumbre, que te perseguirn hasta destruirte.
 Tu cielo, sobre tu cabeza, ser de bronce, y el suelo, bajo tus pies, de hierro.
 Yahv mandar sobre tu tierra, en vez de lluvia, polvo y arena, que bajarn del cielo sobre ti hasta que perezcas.
 Yahv har que seas derrotado por tus enemigos; marchars contra ellos por un camino y huirs por siete de ellos, y sers vejado en todos los reinos de la tierra."
 Tu cuerpo ser pasto de todas las aves del cielo y de todas las bestias de la tierra, sin que haya nadie que las espante.
 Yahv te herir con las lceras de Egipto, con almorranas, con sarna, con tina, de que no curars.
 Yahv te herir de locura, de ceguera y de delirio;"
 en pleno da andars palpando como palpa el ciego en tinieblas. No tendr xito ninguno de tus proyectos y te vers siempre oprimido y despojado, sin que nadie te socorra.
 Tomars una mujer y otro la gozar, construirs una casa y no la habitars t.
 Tu buey ser degollado a tus ojos y no lo comers t; tu asno te lo quitarn y no te lo devolvern; tus ovejas las tomarn tus enemigos y nadie te socorrer;"
 tus hijos y tus hijas sern presa de otro pueblo; tus ojos lo vern y los buscars todo el da, pero tu mano no tendr fuerza para trartelos."
 El fruto de tu suelo y el producto de tu trabajo se lo comer un pueblo que no conoces; sers siempre oprimido y aplastado."
 Te volvers loco a la vista de lo que con tus ojos contemplars.
 Yahv te herir en tus rodillas y en tus muslos de lcera maligna, que no curar, y te cubrir de ellas desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
 Yahv te har ir a ti y a tu rey, al que sobre ti pongas, a un pueblo que no has conocido ni t ni tus padres, y all servirs a otros dioses, a leos y a piedras,
 y sers objeto de pasmo, de fbula y de burla en todos los pueblos a que Yahv te llevar.
 Echars en tu campo mucha simiente y cosechars poco, porque se lo comer la langosta.
 Plantars vias y las labrars, pero no bebers su vino ni vendimiars nada, porque se lo comer el gusano.
 Tendrs en todo tu trmino olivos, pero no te ungirs con su aceite, porque la aceituna se caer.
 Engendrars hijos e hijas, pero no sern para ti, porque sern llevados cautivos.
 Todos tus rboles y todos los frutos de tu suelo los roer la langosta.
 El extranjero que habita en medio de ti subir por encima de ti cada vez ms alto, y t bajars cada vez ms bajo;"
 te prestar l, pero t no le prestars; l vendr a ser cabeza, y t cola."
 Vendrn sobre ti todas estas maldiciones y te perseguirn y te alcanzarn hasta que del todo perezcas por no haber obedecido la voz de Yahv, tu Dios, guardando las leyes y los mandamientos que El te prescriba,
 y sern prodigio y portento en ti y en tu descendencia para siempre.
 Por no haber servido a Yahv alegre y de buen corazn, en abundancia de bienes,
 habrs de servir en hambre, en sed, en desnudez y en la indigencia de todo a los enemigos que Yahv mandar contra ti; l pondr sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruya."
 Yahv har venir contra ti desde lejos, desde el cabo de la tierra, una nacin que vuela como el guila, cuya lengua no conoces;"
 gente de feroz aspecto, que no tiene miramientos con el anciano ni perdona al nio,
 que devorar las cras de tus ganados y el fruto de tu suelo hasta que seas exterminado; no te dejar ni trigo, ni mosto, ni aceite, ni las cras de tus vacas y de tus ovejas hasta hacerte perecer."
 Pondr sitio a todas tus ciudades hasta que caigan en tierra las altas y fuertes murallas en que habrs puesto tu confianza; te asediar en todas tus ciudades, en toda la tierra que Yahv, tu Dios, te habr dado."
 Comers el fruto de tus entraas, la carne de tus hijos y de tus hijas, que Yahv, tu Dios, te habr dado; tanta ser la angustia y el hambre a que te reducir tu enemigo."
 El hombre de entre vosotros ms delicado y ms hecho al lujo mirar con malos ojos a su hermano, a la mujer que en su seno reposa y a los hijos que todava le queden,
 para no tener que dar a ninguno de ellos de la carne de sus hijos, que l se comer por no quedarle otra cosa en el cerco y en la angustia a que te reducir tu enemigo en todas tus ciudades.
 La mujer de en medio de ti ms delicada, la ms hecha al lujo, demasiado blanda y delicada para probar a poner sobre el suelo la planta de su pie, mirar con malos ojos al marido que en su seno reposa, a su hijo y a su hija,
 a las secundinas que salen de entre sus pies y al hijo que acabar de dar a luz; porque, faltos de todo, llegaris hasta comer todo eso en secreto en el asedio y opresin a que te reducir tu enemigo en tus ciudades."
 Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta Ley escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y terrible de Yahv, tu Dios,
 har Yahv portentosos tus azotes y los azotes de tu descendencia; azotes grandes y continuos, enfermedades graves y obstinadas;"
 arrojar sobre ti todas las plagas de Egipto, ante las cuales te aterrorizaste, y se pegarn a ti.
 Vendr sobre ti toda otra clase de enfermedades y azotes no escritos en el libro de esta Ley.
 Yahv te los echar encima hasta que seas exterminado; quedaris pocos, cuando erais como las estrellas del cielo en muchedumbre, por no haber escuchado la voz de Yahv, tu Dios."
 As como se gozaba Yahv en vosotros hacindoos beneficios y multiplicndoos, as se gozar sobre vosotros arruinndoos y destruyndoos. As seris exterminados de la tierra en que vais a entrar para posesionaros de ella,
 y te dispersar Yahv por entre todos los pueblos del uno al otro cabo de la tierra; y all servirs a otros dioses que ni t ni tus padres conocisteis, leo y piedra."
 Tampoco en medio de estos pueblos tendrs tranquilidad ni hallars punto donde posar tranquilamente la planta de tus pies; por lo contrario, te dar Yahv un corazn pvido, unos ojos decados y un alma angustiada,"
 y tendrs da y noche la vida pendiente como de un hilo ante ti; da y noche estars temeroso y no tendrs seguridad;"
 a la maana dirs: Oh, si fuese de noche! Y a la noche dirs: Oh, si fuese de da!, por el miedo que se apoderar de tu corazn y por lo que tus ojos vern.
 Acabar Yahv por haceros volver en naves a Egipto, por el camino de que yo haba dicho: No volvers ms por l; all seris ofrecidos a vuestros enemigos en venta como esclavos y esclavas, y no habr quien os compre.
 Acabar Yahv por haceros volver en naves a Egipto, por el camino de que yo haba dicho: No volvers ms por l; all seris ofrecidos a vuestros enemigos en venta como esclavos y esclavas, y no habr quien os compre. [ (Deuteronomy 28:69)  -(29:1)Estas son las palabras de la alianza que mand Yahv a Moiss hacer con los hijos de Israel en la tierra de Moab, adems de la alianza que con ellos hizo en Horeb. ] 
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 -(1)Convoc Moiss a los hijos de Israel y les dijo: Habis visto todo cuanto a vuestros ojos hizo Yahv en la tierra de Egipto al faran, a todos sus servidores y a toda su tierra;"
 -(2)los grandes portentos que tus ojos vieron, los milagros y los prodigios grandes.
 -(3)Pero Yahv no os ha dado todava hasta hoy un corazn que entienda, ojos que vean y odos que escuchen.
 -(4)Por cuarenta aos os ha conducido a travs del desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros; tu sandalia no se ha envejecido en tu pie;"
 -(5)no habis comido pan ni habis bebido vino ni licor, para que sepis que soy yo, Yahv, vuestro Dios;"
 -(6)y al llegar a esta regin, Sen, rey de Hesebn, y Og, rey de Basan, salieron contra ti en guerra, pero los derrotarnos
 -(7)y nos apoderamos de su tierra, dndosela en posesin a los rubenitas, gaditas y a media tribu de Manass.
 -(8)Por eso debis guardar todas las palabras de esta alianza, para asegurar el feliz xito de cuanto emprendis.
 -(9)Hoy estis todos ante Yahv, vuestro Dios; los jefes de vuestras tribus, los jueces, los ancianos, los oficiales, todos los varones de Israel;"
 -(10) y vuestros hijos, y vuestras mujeres, y todos los peregrinos que se hallan dentro del campamento, desde tu leador hasta tu aguador, 11 para que hagas con Yahv, tu Dios, tu alianza y tu juramento
 de hacerte El su pueblo y de tenerle t a El por tu Dios, como se lo prometi y jur por ti a Abrahn, a Isaac y a Jacob.
 Pero no slo con vosotros hago yo esta alianza y este juramento,
 sino con todos los que estis hoy con nosotros ante Yahv, nuestro Dios, y los que no estn hoy con nosotros,
 Sabis cmo hemos morado en la tierra de Egipto y cmo hemos pasado por entre los pueblos por que habis pasado;"
 habis visto sus abominaciones y sus dolos, leo y piedra, plata y oro, que hay entre ellos.
 No haya, pues, entre vosotros hombre ni mujer, familia ni tribu, que se aparte hoy de Yahv, nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esos pueblos; no haya entre vosotros raz que produzca veneno o ajenjo;"
 nadie, al or las palabras de este juramento, se bendiga en su corazn, diciendo: Paz tendr aunque persista en el propsito de mi corazn;"
 de modo que se una la sed a la gana de beber.
 -(19)Yahv no perdonar a se, sino que se encendern contra l la clera y el celo de Yahv, se echarn sobre l todas las maldiciones escritas en este libro
 -(20)y Yahv borrar su nombre de debajo de los cielos.
 -(21)Yahv le elegir para entregarle a la desventura de entre todas las tribus de Israel, conforme a las maldiciones de esta alianza escritas en el libro de esta Ley.
 -(22)Las generaciones venideras, los hijos que despus de vosotros nacern y los extranjeros que de lejanas tierras vengan, a la vista de las plagas y de las calamidades con que habr castigado Yahv a esta tierra -azufre y sal, quemada toda la tierra, sin sembrarse ni germinar, sin que nazca en ella la hierba, como la catstrofe de Sodoma y Gomorra, de Adama y Seboim, que destruy Yahv en su furor ,
 -(23)dirn todos: Cmo es que as ha dejado Yahv a esta tierra? Qu ira y furor tan grande ha sido ste?
 -(24)Y les contestarn: Es por haber roto el pacto de Yahv, el Dios de sus padres, que con ellos hizo cuando los sac de Egipto;"
 -(25)se fueron a servir a dioses extraos y les sirvieron; dioses que no conocan y que no eran sus dioses,"
 -(26)y se encendi el furor de Yahv contra esta tierra, y ech sobre ella todas las maldiciones que estn escritas en este libro;"
 -(27) y los arranc Yahv de esta tierra con clera, con furor, con gran indignacin, y los arroj a otras tierras como estn hoy.
 -(28)Las cosas ocultas slo son para Yahv, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre, para que se cumplan todas las palabras de esta Ley.
 Cuando te sobrevengan todas estas cosas y traigas a la memoria la bendicin y la maldicin que hoy te propongo, y en medio de las gentes a las que te arrojar Yahv, tu Dios,
 te conviertas a Yahv, tu Dios, y obedezcas a su voz, conforme a todo lo que yo te mando hoy, t y tus hijos, con todo tu corazn y toda tu alma,
 tambin Yahv, tu Dios, reducir a tus cautivos, tendr misericordia de ti y te reunir de nuevo en medio de todos los pueblos entre los cuales te dispers.
 Aunque se hallasen tus hijos dispersos en el ltimo cabo de los cielos, de all los reunir Yahv, tu Dios, y de all ir a tomarlos.
 Yahv, tu Dios, volver a traerte a la tierra que poseyeron tus padres, y volvers a poseerla, y El te bendecir y te multiplicar ms que a ellos.
 Circuncidar Yahv, tu Dios, tu corazn y el corazn de tus descendientes, para que ames a Yahv, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma, y vivas.
 Por lo contrario, Yahv, tu Dios, arrojar todas estas maldiciones sobre tus enemigos, sobre los que te odiaron y te persiguieron,
 y t obedecers a la voz de Yahv, tu Dios, cumpliendo todos sus mandatos que hoy te propongo.
 Te har abundar Yahv en toda obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tus ganados, en el fruto de tu tierra, y te bendecir, porque volver a complacerse Yahv en hacerte bien, como se complaca en hacrselo a tus padres;"
 si, obedeciendo a la voz de Yahv, tu Dios, guardas todos sus preceptos y mandatos, como est escrito en esta Ley, y te conviertes a Yahv, tu Dios, con todo tu corazn y con toda tu alma.
 En verdad, esta Ley que hoy te impongo no es muy difcil para ti ni es cosa que est lejos de ti.
 No est en los cielos para que puedas decir: Quin puede subir por nosotros a los cielos para cogerla y drnosla a conocer, y que as la cumplamos?
 No est al otro lado de los mares para que puedas decir: Quin pasar por nosotros al otro lado de los mares para cogerla y drnosla a conocer, y que as la cumplamos?
 La tienes enteramente cerca de ti; la tienes en tu boca, en tu mente, para poder cumplirla.
 Mira: hoy pongo ante ti la vida con el bien, la muerte con el mal.
 Si oyes el precepto de Yahv, tu Dios, que hoy te mando, de amar a Yahv, tu Dios, seguir sus caminos y guardar sus mandamientos, decretos y preceptos, vivirs y te multiplicars, y Yahv, tu Dios, te bendecir en la tierra en que vas a entrar para poseerla.
 Pero, si se aparta tu corazn y no escuchas, sino que te dejas arrastrar a la adoracin y al servicio de otros dioses,
 hoy te anuncio que irs a la segura ruina y que no durars largo tiempo sobre la tierra a cuya conquista vas despus de pasar el Jordn.
 Yo invoco hoy por testigos a los cielos y a la tierra de que os he propuesto la vida y la muerte, la bendicin y la maldicin. Escoge la vida, para que vivas, t y tu descendencia,
 amando a Yahv, tu Dios; obedeciendo a su voz y adhirindote a El, porque en eso est tu vida y tu perduracin: en habitar la tierra que Yahv jur dar a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob.
 As que Moiss acab de dirigir estas palabras a todo Israel, dijo de nuevo:
 Yo ya tengo ciento veinte aos; no puedo ya salir ni entrar; adems, me ha dicho Yahv: T no pasars el Jordn."
 Yahv, tu Dios, pasar delante de ti, y destruir delante de ti a todas esas gentes, y t las heredars. Josu pasar delante de ti, como te lo ha dicho Yahv,
 y har Yahv con ellos como hizo con Sen y Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, destruyndolos;"
 y os los entregar Yahv, y haris con ellos conforme a todo cuanto yo os he mandado;"
 esforzaos, pues; tened nimo y no temis ante ellos ni les tengis miedo, que Yahv, tu Dios, va contigo, y no te dejar ni te desamparar.
 Llam, pues, Moiss a Josu y le dijo ante todo Israel: Esfurzate y ten nimo, porque t has de entrar con este pueblo en la tierra que a sus padres jur Yahv darles, y t los pondrs en posesin de ella;"
 y Yahv marchar delante de ti, estar contigo y no te dejar ni te abandonar; por esto no has de temer ni acobardarte.
 Escrita esta Ley, entregsela Moiss a los sacerdotes, hijos de Lev, que llevan el arca de la alianza de Yahv, y a todos los ancianos de Israel,
 mandndoles: Al fin de cada septenio, al llegar el ao de la remisin, en la fiesta de los Tabernculos,
 cuando vendr todo Israel a presentarse ante Yahv, tu Dios, en el lugar que El elija, leers esta Ley ante todo Israel, a sus odos.
 Reunirs al pueblo, hombres, mujeres y nios, y a todos los peregrinos que se hallen en tus ciudades, para que la oigan y aprendan a temer a Yahv, vuestro Dios, y estn siempre atentos a cumplir todas las palabras de esta Ley.
 Especialmente vuestros hijos, que nada saben de ella, habrn de orla, para aprender a temer a Yahv, vuestro Dios, todo el tiempo que vivis sobre la tierra a la cual os dirigs, en pasando el Jordn, para apoderaros de ella.
 Entonces dijo Yahv a Moiss: Mira que ya se acerca para ti el da de tu muerte; llama, pues, a Josu, y esperad a la entrada del tabernculo de la reunin que le d yo mis rdenes. Fueron, pues, Moiss y Josu y esperaron a la entrada del tabernculo de la reunin."
 Aparecise Yahv en el tabernculo, en la columna de nube, a la entrada del tabernculo,
 y dijo Yahv a Moiss: He aqu que vas ya a dormirte con tus padres, y este pueblo se levantar y se prostituir ante dioses ajenos, los de la tierra adonde va, y me dejar y romper mi pacto, el que con l he hecho;"
 y se encender entonces mi furor contra l, y yo los abandonar y esconder de ellos mi rostro, y los devorarn, y vendrn sobre ellos muchos males y aflicciones; y entonces se dirn: No es por no estar ya mi Dios en medio de m por lo que sobre m han venido todos estos males y aflicciones?"
 Y yo entonces ocultar mi rostro de ellos por tanto mal como hicieron yndose tras otros dioses.
 Escribid, pues, este cntico; ensedselo a los hijos de Israel, pondselo en su boca, para que este cntico me sirva de testimonio contra los hijos de Israel;"
 porque cuando yo los haga entrar en la tierra que con juramento promet a sus padres, tierra que mana leche y miel; cuando hayan comido y se hayan hartado y hayan engordado, se volvern a otros dioses y los servirn, y a m me despreciarn y rompern mi alianza."
 Y cuando venga sobre ellos una muchedumbre de males y aflicciones, este cntico dar testimonio contra ellos, porque no se dar al olvido en la boca de sus descendientes. Porque yo conozco su ndole y veo lo que hoy hace aun antes de haberle introducido en la tierra que jur darles.
 Escribi, pues, Moiss este cntico aquel da y se lo ense a los hijos de Israel.
 A Josu, hijo de Nun, le mand y le dijo: Esfurzate y ten nimo, que t introducirs a los hijos de Israel en la tierra que les he jurado y yo ser contigo.
 Y, acabado que hubo Moiss de escribir en un libro las palabras de esta Ley hasta terminarla,
 mand a los levitas que llevaban el arca de la alianza de Yahv, diciendo:
 Tomad este libro de la Ley y ponedlo en el arca de la alianza de Yahv, vuestro Dios; que est all como testimonio contra ti;"
 porque yo conozco tu rebelda y tu cerviz; aun viviendo yo hoy con vosotros, sois rebeldes a Yahv, cunto ms despus que yo muera!"
 Congregad a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros escribas, que quiero proferir, oyndolo ellos, estas palabras, invocando como testigos contra ellos a los cielos y a la tierra;"
 pues s bien que despus de mi muerte os pervertiris del todo y os apartaris del camino que os he mandado, y que en tiempos venideros os alcanzar la desventura por haber hecho lo que es malo a los ojos de Yahv, irritndole con las obras de vuestras manos.
 Moiss pronunci a odos de la asamblea de Israel las palabras de este cntico hasta el fin.
 Escuchad, cielos, y hablar, y oiga la tierra las palabras de mi boca.
 Caiga a gotas, como la lluvia, mi doctrina. Destile como el roco mi discurso, como la llovizna sobre la hierba, como las gotas de la lluvia sobre el csped.
 Porque voy a celebrar el nombre de Yahv. Dad gloria a nuestro Dios!
 El es la Roca! Sus obras son perfectas, todos sus caminos son justos; es fiel y no hay en El iniquidad. Es justo, es recto.
 Indignamente se portaron con El sus hijos, generacin malvada y perversa.
 As pagas a Yahv, pueblo loco y necio? No es El el padre que te cri, el que por s mismo te hizo y te form?
 Trae a la memoria los tiempos pasados, atiende a los aos de todas las generaciones; pregunta a tu padre, y te ensear;"
 Cuando distribuy el Altsimo su heredad entre las gentes, cuando dividi a los hijos de los hombres, estableci los trminos de los pueblos segn el nmero de los hijos de Israel.
 Pues la porcin propia de Yahv es su pueblo, su lote hereditario es Jacob.
 Le hall en tierra desierta, en regin inculta, entre aullidos de bestias; le rode y le ense, le guard como la nia de sus ojos."
 Como el guila que incita a su nidada revolotea sobre sus polluelos, as El extendi sus alas y los cogi, y los llev sobre sus plumas.
 Slo Yahv le guiaba; no estaba con El ningn dios ajeno."
 Le subi a las alturas de la tierra, le nutri de los frutos de los campos, le dio a chupar miel de las rocas, y aceite de dursimo slice.
 La nata de las vacas y la leche de las ovejas, con la grosura de los corderos y los carneros, de los toros de Basan y de los machos cabros. Con la flor de trigo bebiste la sangre de la uva, la espumosa bebida.
 Comi Jacob y se hart, engord Yesurn y recalcitr  engordaste, te cebaste, te henchiste , y volvi la espalda a Dios, su Hacedor, y despreci al Dios de su salvacin.
 Provocronle con dioses ajenos, irritndole con abominaciones;"
 inmolaron a demonios, a no-dioses, a dioses que no haban conocido, nuevos, de ha poco advenedizos, a los que no sirvieron sus padres.
 De la Roca que te cri te olvidaste, diste al olvido a Dios, tu Hacedor.
 Y violo Yahv, y se irrit, hastiado por sus hijos y sus hijas.
 Dijo: Esconder de ellos mi rostro, ver cul ser su fin, porque es una generacin perversa, hijos sin fidelidad alguna.
 Ellos me han provocado con no-dioses, me han irritado con vanidades; yo los provocar a ellos con no-pueblo y los irritar con gente insensata."
 Ya se ha encendido el fuego de mi ira, y arder hasta lo profundo del seol, y devorar la tierra con sus frutos
 Amontonar sobre ellos males y ms males, lanzar contra ellos todas mis saetas.
 Los consumir el hambre y los devorar la fiebre y la nauseabunda pestilencia. Mandar contra ellos los dientes de las fieras, y el veneno de los reptiles que se arrastran por el polvo.
 A los que fuera estn los matar la espada, y a los de dentro, el espanto. Lo mismo a mancebos que a doncellas, lo mismo al que mama que al encanecido.
 Ya hubiera dicho yo: Voy a exterminarlos del todo, voy a borrar de entre los hombres su memoria,
 si no hubiera sido por la arrogancia de los enemigos, porque se envaneceran sus perseguidores y diran: Ha vencido nuestra mano, no es Yahv quien ha hecho todo esto.
 Es gente sin consejo, no tienen conocimiento.
 Si fueran sabios, comprenderan esto y atenderan a lo que les espera.
 Cmo puede uno solo perseguir a mil, y dos poner en fuga a diez mil, sino porque su Roca se los vendi y Yahv los ha entregado?
 Porque no es como nuestra Roca la roca suya, son jueces nuestros mismos enemigos23 .
 De cierto, su vid es de la vid de Sodoma, de los campos de Gomorra sus sarmientos, sus uvas son uvas ponzoosas, sus racimos son racimos amargusimos,
 Veneno de dragones es su vino, veneno mortal de spides.
 Acaso no tengo yo esto guardado, encerrado en mis archivos,
 para el da de la venganza y la retribucin, para el tiempo en que resbalarn sus pies? Pues cerca est el da de su perdicin y ya lo que les espera se aproxima.
 De cierto, Yahv har justicia a su pueblo y tendr misericordia de sus siervos cuando vea que desapareci ya su fuerza
 Y dir entonces: Dnde estn ahora sus dioses, la roca a que ellos se acogan;"
 los que coman las grasas de sus vctimas y beban el vino de sus libaciones? Que se levanten ahora y os socorran y sean vuestros protectores.
 Ved, pues, que yo soy yo, yo solo, y que no hay Dios alguno ms que yo. Yo doy la vida, yo doy la muerte; yo hiero, yo sano; no hay nadie que se libre de mi mano."
 Ciertamente, yo alzo al cielo mi mano y juro por mi eterna vida:
 Cuando yo afile el rayo de mi espada y tome en mis manos el juicio, yo retribuir con mi venganza a mis enemigos y dar su merecido a los que me aborrecen.
 Emborrachar de sangre mis saetas, y mi espada se hartar de carne; de la sangre de los muertos y de los cautivos, de las cabezas de los jefes enemigos."
 Regocijaos, gentes, por su pueblo, porque ha sido vengada la sangre de sus siervos, le ha vengado de sus enemigos y har la expiacin de la tierra y de su pueblo.
 Vino Moiss e hizo or al pueblo todas las palabras de este cntico. Con l estaba Josu, hijo de Nun.
 Cuando hubo acabado de dirigir al pueblo estas palabras,
 aadi: Meted en vuestro corazn todas las palabras que hoy os he pronunciado y ensedselas a vuestros hijos para que escrupulosamente pongan por obra todas las palabras de esta Ley.
 Porque no es cosa indiferente para vosotros; es vuestra vida, y cumplindolo prolongaris vuestros das sobre la tierra que vais a poseer pasando el Jordn.
 Aquel mismo da habl Yahv a Moiss, diciendo:
 Sube a este monte de Abarim  el monte Nebo, en tierra de Moab, frente a Jeric  y contempla desde all la tierra de Canan, que voy a dar en posesin a los hijos de Israel;"
 y muere en ese monte que vas a subir y renete con tu pueblo, como muri Aarn, tu hermano, en el monte Hor y se reuni all a los suyos;"
 porque pecasteis contra m en medio de los hijos de Israel, en las aguas de Merib, en Cades, en el desierto de Sin, no santificando mi nombre en medio de los hijos de Israel.
 T vers ante ti la tierra, pero no entrars en esa tierra que voy a dar a los hijos de Israel.
 He aqu las bendiciones con que antes de morir bendijo Moiss a los hijos de Israel.
 Dijo: Yahv, saliendo del Sina,
 Has hecho gracia al pueblo, todos los santos estn en tu mano y estn postrados a tus pies, levantndose a una orden tuya.
 Moiss nos ha prescrito la Ley. Su heredad es la casa de Jacob.
 Hzose El Rey de Yesurn cuando se reunieron los jefes del pueblo juntamente con las tribus de Israel.
 Viva Rubn y no se extinga aunque sean poco numerosos sus varones.
 Y sobre Jud dijo: Oye, oh Yahv!, la voz de Jud y trele a su pueblo. Por l luch tu mano, fuiste ayuda contra sus enemigos.
 A Lev le dijo: Da a Lev tus tummim, y tus urim a tu favorito, a quien probaste en Mass y con quien contendiste en las aguas de Merib.
 El que dijo a su padre: No te conozco, y a sus hermanos no consider, y desconoci a sus hijos por haber guardado tus palabras, por haber observado tu pacto.
 Ellos ensearn tus juicios a Jacob, y tu Ley a Israel, y pondrn a tus narices el timiama, y el holocausto en tu altar.
 Bendice, oh Yahv!, sus bienes y acepta las obras de sus manos. Hiere el dorso de los que contra l se alcen, y los que le odien que no se levanten.
 A Benjamn le dijo: Amado de Yahv, reposar siempre en seguridad. Es el Altsimo su proteccin19 , y descansar sobre sus espaldas.
 A Jos le dijo: Bendita de Yahv sea tu tierra, de lo mejor del cielo arriba, y abajo, de las aguas del abismo;"
 de lo mejor de los frutos que madura el sol, de los frutos selectos de la luna;"
 de lo mejor de los viejos montes, de lo mejor de los antiguos collados;"
 de los dones exquisitos de la tierra y de su abundancia, gracioso don del que se apareci en la zarza; desciendan sobre la cabeza de Jos, sobre la frente del prncipe de sus hermanos."
 Como un toro primognito es su gloria, son sus cuernos los cuernos del bfalo, con que postra a las gentes, a los trminos todos de la tierra. Tales son las miradas de Efram, las miradas de Manass.
 A Zabuln le dijo: Gzate, Zabuln, en tus negocios, y t, Isacar, en tus tiendas.
 Ellos llaman a los pueblos, y all ofrecen sacrificios de justicia. Ellos chupan la abundancia de los mares, y los escondidos tesoros en la arena.
 Y sobre Gad dijo: Bendito el que ensanch a Gad; como leona se halla tumbado, y desgarra el brazo y la cabeza."
 El se provey de las primicias, pues all fue decretada su parte cuando se reunieron los prncipes del pueblo; ejecut la justicia de Yahv, y sus fallos justos con Israel.
 Y sobre Dan dijo l: Dan es un cachorro de len que salta de Basan.
 Y sobre Neftal dijo: Neftal, colmado de favores, lleno de la bendicin de Yahv, la mar y sus peces son su posesin.
 Y sobre Aser dijo l: Bendito Aser entre los hijos (de Jacob); sea l preferido entre sus hermanos; en el aceite meter sus pies."
 De hierro y bronce son tus cerrojos; mientras vivas goces de reposo.
 No hay para Yesurn otro Dios; el que en auxilio suyo marcha sobre los cielos, y en su majestad sobre las nubes."
 Su refugio es el Dios eterno; su sostn, los brazos eternos. Expulsa delante de ti al enemigo y dice: Extermina!"
 Habite Israel en seguridad, more aparte la fuente de Jacob, en la tierra del trigo y del mosto, cuyos cielos difunden el roco.
 Venturoso t, Israel. Quin semejante a ti, pueblo salvado por Yahv? El es tu escudo de defensa, El es la espada de tu gloria.
 Subi Moiss desde los llanos de Moab al monte Nebo, a la cima del Fasga, que est frente a Jeric; y Yahv le mostr la tierra toda, desde Galaad hasta Dan;"
 todo Neftal, la tierra de Efram con Manass, toda la tierra de Jud hasta el mar occidental,
 el Negueb y todo el campo de Jeric, la ciudad de las palmas hasta Segor;"
 y le dijo Yahv: Ah tienes la tierra que jur dar a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia se la dar; te la hago ver con tus ojos, pero no entrars en ella. Moiss, el siervo de Dios,"
 muri en la tierra de Moab, conforme a la voluntad de Yahv.
 El le enterr en el valle, en la tierra de Moab, frente a Bet-Fogor, y nadie hasta hoy conoce su sepulcro.
 Tena, cuando muri, ciento veinte aos, y ni se haban debilitado sus ojos ni se haba mustiado su vigor.
 Los hijos de Israel lloraron a Moiss en los llanos de Moab durante treinta das, cumplindose los das de llanto por el duelo de Moiss.
 Josu, hijo de Nun, estaba lleno del espritu de sabidura, pues haba puesto Moiss sus manos sobre l. Los hijos de Israel le obedecieron, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 No ha vuelto a surgir en Israel profeta semejante a Moiss, con quien cara a cara tratase Yahv;"
 ni en cuanto a las maravillas y portentos que Yahv le mand hacer en la tierra de Egipto contra el faran y contra todos sus servidores y todo su territorio,
 ni en cuanto a su mano poderosa y a tantos terribles prodigios como hizo a los ojos de todo Israel.
 Despus de la muerte de Moiss, siervo de Yahv, habl Yahv a Josu, hijo de Nun, ministro de Moiss, diciendo:
 Moiss, mi siervo, ha muerto. lzate ya, pues, y pasa ese Jordn, t y tu pueblo, a la tierra que yo doy a los hijos de Israel.
 Cuantos lugares pise la planta de vuestros pies, os los doy, como promet a Moiss.
 Desde el desierto hasta el Lbano y el ro grande, el Eufrates, y hasta el mar grande, a occidente, ser vuestro territorio.
 Nadie podr resistir ante ti por todos los das de tu vida; yo ser contigo como fui con Moiss; no te dejar ni te abandonar."
 Esfurzate y ten nimo, porque t has de introducir a este pueblo a posesionarse de la tierra que a sus padres jur darles.
 Esfurzate, pues, y ten gran valor para cumplir cuidadosamente cuanto Moiss, mi siervo, te ha prescrito. No te apartes ni a la derecha ni a la izquierda, para que triunfes en todas tus empresas.
 Que ese libro de la Ley no se aparte nunca de tu boca; tenlo presente da y noche, para procurar hacer cuanto en l est escrito, y as prosperars en todos tus caminos y tendrs buen suceso."
 No te mando yo? Esfurzate, pues, y ten valor; nada te asuste, nada temas, porque Yahv, tu Dios, ir contigo adondequiera que t vayas.
 Dio, pues, Josu a los oficiales del pueblo esta orden:
 Recorred el campamento y dad esta orden al pueblo: Preparaos y proveeos, porque dentro de tres das pasaris ese Jordn para ir a ocupar la tierra que Yahv, vuestro Dios, os da en posesin.
 A los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manases les dijo:
 Acordaos de lo que os mand Moiss, siervo de Yahv, dicindoos: Yahv, vuestro Dios, os ha concedido el reposo, dndoos esta tierra.
 Vuestras mujeres, vuestros nios y vuestros ganados quedarn en la tierra que Moiss os dio de este lado del Jordn; pero vosotros, armados, iris delante de vuestros hermanos, todos vuestros hombres fuertes y valientes, y los auxiliaris,"
 hasta que Yahv haya dado a vuestros hermanos el reposo, como a vosotros, tomando tambin ellos posesin de la tierra que Yahv, vuestro Dios, les da. Despus volveris a la tierra que Moiss, siervo de Yahv, os dio al lado de ac del Jordn, a oriente.
 Ellos respondieron a Josu, diciendo: Cuanto nos mandas lo haremos, y adondequiera que nos enves iremos.
 Como en todo obedecimos a Moiss, as te obedeceremos a ti. Que quiera Yahv, tu Dios, estar contigo, como estuvo con Moiss.
 Quien rebelndose contra tus rdenes te desobedezca, morir. Esfurzate y ten valor.
 Josu, hijo de Nun, mand en secreto dos espas desde Setim, dicindoles: Id a explorar la tierra y Jeric. Puestos en camino, llegaron los dos hombres a Jeric y entraron en la casa de una cortesana de nombre Rahab y pararon all.
 Al rey de Jeric le dieron noticia, diciendo: Hombres de entre los hijos de Israel han llegado aqu durante la noche para explorar la tierra.
 El rey mand decir a Rahab: Saca a esos hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa, porque han venido para explorar toda la tierra.
 Ella tomo a los dos hombres y los escondi en el terrado, y dijo: Cierto que han venido hombres a m, pero yo no saba de dnde eran,
 y cuando esta tarde se iban a cerrar las puertas, han salido y no s adonde han ido; daos prisa a perseguirlos y de seguro los alcanzaris.
 Pero ella los haba subido al terrado y los haba escondido debajo de tascos de lino que para ello dispuso en el terrado.
 Aquellos hombres fueron en su persecucin por el camino que va a los vados del Jordn, y, una vez que salieron, se cerraron las puertas.
 Antes de que los espas se acostasen, subi Rahab al terrado y les dijo:
 Yo s que Yahv os ha entregado esta tierra; el terror de vuestro nombre se ha apoderado de nosotros,"
 pues hemos sabido cmo Yahv, a vuestra salida de Egipto, sec las aguas del mar Rojo y cmo habis tratado a los dos reyes de los amorreos del lado de all del Jordn, Sen y Og, que disteis al anatema.
 Al saberlo, nuestro corazn ha desmayado, y todos se han acobardado ante vosotros; porque Yahv, vuestro Dios, es Dios arriba, en los cielos, y abajo, sobre la tierra."
 Ahora, pues, os pido que me juris por Yahv que, como yo he tenido misericordia de vosotros, la tendris vosotros tambin de la casa de mi padre
 y dejaris la vida a mi padre, a mi madre, a mis hermanos y hermanas y a todos los suyos, y que nos libraris de la muerte.
 Los hombres le dijeron: Te juramos por nuestra vida que, si no nos denuncias, cuando Yahv nos entregue esta tierra, haremos contigo misericordia y fidelidad.
 Ella los baj con una cuerda por la ventana, pues su casa estaba adosada a la muralla. Antes les dijo:
 Idos al monte, no sea que los que os persiguen den con vosotros; estad all escondidos durante tres das, hasta que aqullos estn de vuelta, y luego id vuestro camino.
 Los hombres le dijeron: Mira cmo habrs de hacer para que cumplamos el juramento que te hemos hecho:
 Cuando entremos en esta tierra, ata este cordn de hilo de prpura a la ventana por la cual nos has descolgado y rene contigo en tu casa a tu padre, a tu madre, a tus hermanos y a toda la casa de tu padre.
 Si alguno sale fuera de la puerta de tu casa, su sangre ser sobre su cabeza y nosotros seremos inocentes; pero si alguien pone la mano sobre alguno de los que contigo estn en tu casa, su sangre sea sobre nuestra cabeza."
 Si nos denuncias, seremos libres del juramento que nos has pedido.
 Ella respondi: Sea como decs. Luego los despidi y se fueron, y ella at el cordn de prpura a la ventana.
 Los espas se fueron al monte y se estuvieron escondidos all tres das. Los que los perseguan los estuvieron buscando por el camino, sin hallarlos.
 Los dos espas, bajando del monte, repasaron el Jordn, se fueron a Josu, hijo de Nun, y le contaron todo lo sucedido, diciendo:
 Cierto es que Yahv ha entregado en nuestras manos toda esa tierra, pues los habitantes de ella estn acobardados de nosotros.
 Josu, levantndose bien de maana, parti de Setim, l y todos los hijos de Israel, y, llegados al Jordn, hicieron all alto y pasaron all la noche antes de atravesarlo.
 Al cabo de tres das, los oficiales recorrieron el campamento
 y dieron al pueblo esta orden: Cuando veis el arca de la alianza de Yahv, vuestro Dios, llevada por los sacerdotes, hijos de Lev, partiris de este lugar donde estis acampados y os pondris en marcha tras ella;"
 pero, dejando entre vosotros y ella una distancia de dos mil codos, sin acercaros a ella, para que podis ver el camino que habis de seguir, pues no habis pasado nunca por l.
 Y Josu dijo al pueblo: Santifcaos, porque maana Yahv har prodigios en medio de vosotros.
 Despus habl Josu a los sacerdotes, diciendo: Llevad el arca de la alianza e id delante del pueblo. Ellos llevaron el arca de la alianza, adelantndose al pueblo.
 Yahv dijo a Josu: Hoy voy a comenzar a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo estoy contigo, como estuve con Moiss.
 T da esta orden a los sacerdotes que llevan el arca de la alianza: Cuando lleguis al borde de las aguas del Jordn, os paris en el Jordn.
 Josu dijo a los hijos de Israel: Acercaos y od las palabras de Yahv, vuestro Dios.
 Y dijo Josu: En esto vais a conocer que el Dios vivo est en medio de vosotros y que no dejar de arrojar delante de vosotros a los cananeos, los jteos, los jeveos, los fereceos, los guergueseos, los amorreos y los jebuseos.
 El arca de la alianza del dueo de toda la tierra va a entrar delante de vosotros en el Jordn.
 Tomad doce hombres de entre las tribus de Israel, uno por cada tribu;"
 y cuando los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del dueo de toda la tierra pongan la planta de sus pies en las aguas del Jordn, las aguas del Jordn se partirn, y las que bajan de arriba se pararn en montn.
 Cuando hubo salido el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordn, precedidos por los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza,
 en el momento en que los que llevaban el arca llegaron al Jordn y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca se mojaron en la orilla de las aguas  pues el Jordn se desborda por todas sus orillas al tiempo de la siega ,
 las aguas que bajaban de arriba se pararon, se amontonaron a mucha distancia, desde la ciudad de Adam, que est cerca de Sartn, y las que bajaban hacia el mar del Araba, el mar de la Sal, quedaron enteramente partidas de las otras, y el pueblo pas frente a Jeric.
 Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahv se estuvieron en seco a pie firme en medio del Jordn, mientras todo Israel pasaba en seco, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordn.
 Cuando toda la gente hubo acabado de pasar el Jordn, Yahv dijo a Josu:
 Tomad de entre el pueblo doce hombres, uno por cada tribu,
 y dadles esta orden: De ah, del lecho del Jordn, donde los sacerdotes han estado a pie firme, coged doce piedras, traedlas y depositadlas en el lugar donde acampis esta noche.
 Josu llam doce hombres, que eligi entre los hijos de Israel, uno por tribu;"
 les dijo: Id al medio del Jordn, ante el arca de Yahv, vuestro Dios, y echaos al hombro una piedra cada uno, segn el nmero de las tribus de los hijos de Israel,
 para que sea seal en medio de vosotros. Cuando un da os pregunten vuestros hijos: Qu significan para vosotros estas piedras?
 les responderis: Las aguas del Jordn se partieron ante el arca de la alianza de Yahv; cuando ella pas el Jordn, las aguas del ro se dividieron; y esas piedras sern para siempre jams un memorial para los hijos de Israel.
 Los hijos de Israel cumplieron la orden de Josu. Tomaron del medio del Jordn doce piedras, como se lo mand Yahv a Josu, segn el nmero de las tribus de los hijos de Israel, y, llevndolas consigo al lugar donde pasaron la noche, las depositaron all.
 Josu alz doce piedras en el lecho del Jordn, en el lugar donde haban estado a pie firme los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza, y all han estado hasta hoy.
 Los sacerdotes que llevaban el arca se estuvieron a pie quieto en medio del Jordn, hasta que se hizo todo cuanto Yahv haba mandado a Josu decir al pueblo,, conforme a todo cuanto Moiss haba ordenado a Josu, y el pueblo se; apresur a pasar."
 Cuando el pueblo hubo acabado de pasar, el arca de Yahv y los sacerdotes se pusieron al frente del pueblo.
 Los hijos de Rubn, los de Gad y la media tribu de Manases, armados, iban en vanguardia delante de los hijos de Israel, como se lo haba mandado Moiss.
 Unos cuarenta mil hombres de ellos, armados en guerra, pasaron ante Yahv a los llanos de Jeric.
 Aquel da engrandeci Yahv a Josu a los ojos de todo Israel, y stos le respetaron, como haban respetado a Moiss, todos los das de su vida.
 Yahv habl a Josu, diciendo:
 Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio que salgan del Jordn;"
 y Josu dio a los sacerdotes esta orden: Salid del Jordn;"
 y en cuanto los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza de Yahv salieron del medio del Jordn y asentaron la planta de su pie en la tierra seca, las aguas del ro volvieron a su lugar y se desbordaron, como antes estaban, por todas las orillas.
 El pueblo sali del Jordn el da diez del mes primero y acamp en Glgala, al lmite oriental de Jeric.
 Josu alz en Glgala las doce piedras que haban cogido del Jordn,
 y dijo a los hijos de Israel: Cuando un da os pregunten vuestros hijos: Qu significan esas piedras?
 instruid a vuestros hijos, diciendo: Israel pas este Jordn a pie enjuto;"
 porque Yahv, vuestro Dios, sec delante de vosotros las aguas del Jordn, como lo haba hecho Yahv, vuestro Dios,
 con las aguas del mar Rojo, que sec delante de nosotros hasta que hubimos pasado,
 con las aguas del mar Rojo, que sec delante de nosotros hasta que hubimos pasado, [ (Joshua 4:25)  (24) para que todos los pueblos de la tierra sepan que es poderosa la mano de Yahv y vosotros conservis siempre el temor de Yahv, vuestro Dios. ] 
 Cuando todos los reyes de los amrteos, a occidente del Jordn, y todos los reyes de los cananeos de cerca del mar supieron que Yahv haba secado las aguas del Jordn hasta que ellos pasaron, desmay su corazn, y perdieron todo su valor ante los hijos de Israel.
 Entonces dijo Yahv a Josu: Hazte cuchillos de piedra y circuncida a los hijos de Israel.
 Hzose Josu cuchillos de piedra y circuncid a los hijos de Israel en el collado de Aralot (collado de los Prepucios).
 He aqu por qu los circuncid Josu: Todos los salidos de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, haban muerto en el desierto, durante el camino, despus de la salida de Egipto.
 El pueblo que sali estaba circuncidado; pero los nacidos en el desierto durante el camino despus de la salida de Egipto no haban sido circuncidados;"
 pues los hijos de Israel anduvieron durante cuarenta aos por el desierto, hasta que perecieron todos los hombres de guerra salidos de Egipto, por no haber escuchado la voz de Yahv. Yahv les haba jurado que no les dejara ver la tierra que conjuramento haba prometido a sus padres darles, la tierra que mana leche y miel.
 Los hijos de aqullos les sucedieron en su lugar; y stos son los que circuncid Josu, porque estaban sin circuncidar, pues no haban sido circuncidados durante el camino."
 Cuando todos se circuncidaron, quedronse en el campamento hasta curarse;"
 y Yahv dijo a Josu: Hoy he quitado de sobre vosotros el oprobio de Egipto. Y aquel lugar fue llamado Cagala hasta hoy.
 Los hijos de Israel acamparon en Cagala; y all, el da catorce del mes, celebraron la Pascua, a la tarde, en los llanos de Jeric."
 Comieron de los frutos de la tierra, desde el da despus de la Pascua, panes cimos y trigo tostado ya aquel mismo da;"
 y el da siguiente de comer de los frutos de la tierra, no tuvieron ya el man, y comieron ya aquel ao de los frutos de la tierra de Canan.
 Estando Josu cerca de Jeric, alz los ojos y vio que estaba un hombre delante de l, en pie, con la espada desnuda en la mano; y Josu se fue hacia l y le dijo: Eres de los nuestros o de los enemigos?
 Y l le respondi: No; soy un prncipe del ejrcito de Yahv, que vengo ahora.
 Entonces Josu se prostern rostro a tierra y, adorando, dijo: Qu es lo que manda mi seor a su siervo?
 Entonces Josu se prostern rostro a tierra y, adorando, dijo: Qu es lo que manda mi seor a su siervo? [ (Joshua 5:16)  (15) El prncipe del ejrcito de Yahv dijo a Josu: Descalza tus pies, pues el lugar que pisas es santo. Hzolo as Josu. ] 
 Tena Jeric cerradas las puertas y bien echados sus cerrojos por miedo a los hijos de Israel, y nadie sala ni entraba en ella.
 Yahv dijo a Josu: Mira, he puesto en tus manos a Jeric, a su rey y a todos sus hombres de guerra.
 Marchad vosotros, todos los hombres de guerra, en torno a la ciudad, dando una vuelta en derredor suyo. As haris por seis das.
 Siete sacerdotes llevarn delante del arca siete trompetas resonantes. Al sptimo da daris siete vueltas en derredor de la ciudad, yendo los sacerdotes tocando sus trompetas.
 Cuando ellos toquen repetidamente el cuerno potente y oigis el sonar de las trompetas, todo el pueblo se pondr a gritar fuertemente, y las murallas de la ciudad se derrumbarn. Entonces subir el pueblo, cada uno enfrente de s.
 Josu, hijo de Nun, llam a los sacerdotes y les dijo: Llevad el arca de la alianza, y que siete sacerdotes vayan con siete trompetas resonantes delante del arca de Yahv.
 Dijo tambin al pueblo: Marchad y dad tambin una vuelta a la ciudad, yendo los armados delante del arca de Yahv.
 As que Josu hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes con las siete trompetas resonantes iban tocando las trompetas delante de Yahv, y el arca de la alianza de Yahv iba en pos de ellos.
 Los hombres de guerra iban delante de los sacerdotes que tocaban las trompetas, y la retaguardia, detrs del arca. Durante la marcha se tocaban las trompetas.
 Josu haba dado al pueblo esta orden: No gritis ni hagis or vuestra voz, ni salga de vuestra boca una palabra hasta el da en que yo os diga: Gritad. Entonces gritaris.
 El arca de Yahv dio una vuelta en derredor de la ciudad, una vuelta sola, y se volvieron al campamento, donde pasaron la noche.
 Al da siguiente se levant Josu bien de maana, y los sacerdotes llevaron el arca de Yahv.
 Los siete sacerdotes que llevaban las siete trompetas resonantes delante del arca de Yahv se pusieron en marcha tocando las trompetas. Los hombres de guerra iban delante de ellos, y detrs la retaguardia segua al arca de Yahv; y durante la marcha iban tocando las trompetas"
 Dieron el segundo da la vuelta en derredor de la ciudad y se volvieron al campamento; esto mismo hicieron por siete das."
 Al da siguiente se levantaron con el alba, y dieron del mismo modo siete vueltas alrededor de la ciudad.
 A la sptima, mientras los sacerdotes tocaban las trompetas, Josu dijo al pueblo: Gritad, porque Yahv os entrega la ciudad.
 La ciudad ser dada a Yahv en anatema, con todo cuanto en ella hay. Slo Rahab, la cortesana, vivir, ella y cuantos con ella estn en su casa, por haber escondido a los exploradores que habamos mandado.
 Guardaos bien de lo dado al anatema, no sea que, tomando algo de lo que as habis consagrado, hagis anatema el campamento de Israel y traigis sobre l la confusin.
 Toda la plata, todo el oro y todos los objetos de bronce y de hierro sern consagrados a Yahv y entrarn en su tesoro.
 Los sacerdotes tocaron las trompetas, y cuando el pueblo, odo el sonido de las trompetas, se puso a gritar clamorosamente, las murallas de la ciudad se derrumbaron, y cada uno subi a la ciudad frente de s.
 Apoderndose de la ciudad, dieron al anatema todo cuanto en ella haba, y al filo de la espada a hombres y mujeres, nios y viejos, bueyes, ovejas y asnos.
 Pero Josu dijo a los dos exploradores: Entrad en la casa de Rahab, la cortesana, y sacad a esa mujer con todos los suyos, como se lo habis jurado.
 Los jvenes, los espas, entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y a todos los suyos, y los pusieron en lugar seguro, fuera del campamento de Israel.
 Los hijos de Israel quemaron la ciudad con todo cuanto en ella haba, salvo la plata y el oro y todos los objetos de bronce y de hierro, que pusieron en el tesoro de la casa de Yahv.
 Josu dej la vida a Rahab, la cortesana, y a la casa de su padre, que habit en medio de Israel hasta hoy, por haber ocultado a los enviados por Jesu a explorar a Jeric.
 Entonces jur Josu, diciendo: Maldito de Yahv quien se ponga a reedificar esta ciudad de Jeric. Al precio de la vida de su primognito ponga los cimientos; al precio de la de su hijo menor ponga las puertas.
 Yahv fue con Josu, y su fama se extendi por toda la tierra.
 Los hijos de Israel cometieron una prevaricacin en lo del anatema. Acn, hijo de Jarmi, hijo de Zabdi, hijo de Zare, de la tribu de Jud, se apropi objetos de los dados al anatema, y la clera de Yahv se encendi contra los hijos de Israel.
 Josu mand desde Jeric hombres hacia Hai, que est al oriente de Betel, y les dijo: Id a explorar la tierra. Llegaron y reconocieron Hai.
 De vuelta a Josu, le dijeron: No se necesita que el pueblo todo se ponga en marcha contra la ciudad. Dos o tres mil hombres que suban bastaran para tomar Hai, pues sus habitantes son pocos en nmero; no es preciso que todo el pueblo se fatigue.
 Pusironse, pues, en marcha unos tres mil hombres, que emprendieron la fuga ante los hombres de Hai.
 Las gentes de Hai les mataron unos treinta y seis hombres y los persiguieron desde la puerta hasta Sebarim, batindolos en la bajada. El corazn del pueblo desmay y perdi todo valor.
 Josu rasg sus vestiduras, y se postr rostro en tierra ante el arca de Yahv, hasta por la tarde, l y los ancianos de Israel, y echaron polvo sobre sus cabezas.
 Josu dijo: Oh Seor, Yahv! por qu has hecho pasar el Jordn a este pueblo, para entregarnos en manos de los amorreos, que nos destruyan? Por qu no hemos sabido quedarnos al otro lado del Jordn?
 Por favor, Yahv, qu voy a poder decir yo despus de haber vuelto Israel las espaldas ante los enemigos?
 Lo sabrn los cananeos y todos los habitantes de la tierra, y nos envolvern y harn desaparecer de la tierra nuestro nombre. Y qu hars t por la gloria de tu nombre?
 Yahv dijo a Josu: Levntate; por qu te echas sobre tu rostro?"
 Israel ha pecado y ha llegado a traspasar mi alianza, la que yo le he mandado guardar, hasta tomar cosas de las dadas al anatema, robarlas, mentir y guardarlas entre sus enseres.
 Por eso los hijos de Israel no han podido resistir ante sus enemigos y les dieron las espaldas, porque han venido a ser anatema. Ya no estar yo en adelante en medio de ellos, si no quitis de en medio de vosotros el anatema.
 Levntate, santifica al pueblo, y diles: Santifcaos para maana, porque as dice Yahv, Dios de Israel: Hay en medio de ti, oh Israel! un anatema, y no podrs resistir ante el enemigo mientras no hayas quitado el anatema de en medio de vosotros.
 Os acercaris maana por tribus; y la tribu que Yahv seale, se acercar por familias; y la familia que seale Yahv, se acercar por casas; y la casa sealada por Yahv, se acercar por cabezas."
 El que fuere cogido en el anatema, ser consumido por el fuego, por haber traspasado la alianza de Yahv y haber cometido en Israel una maldad.
 Al da siguiente de maana, Josu hizo que se acercara Israel por tribus, y fue sealada la tribu de Jud.
 Hizo acercarse a las familias de Jud, y fue sealada la familia de Zare. Hizo acercarse a la familia de Zare, por casas, y fue sealada la casa de Zabdi.
 Hizo acercarse a la casa de Zabdi, por cabezas, y fue sealado Acn, hijo de Jazmi, hijo de Labdi, hijo de Zare, de la tribu de Jud.
 Josu dijo a Acn: Hijo mo, anda, da gloria a Yahv, Dios de Israel, y rndele honor. Confisame lo que has hecho, no me lo ocultes.
 Acn respondi a Josu, diciendo: Es cierto, soy yo el que ha pecado contra Yahv, Dios de Israel. He aqu lo que he hecho:
 Vi entre los despojos un hermoso manto de Senaar, doscientos siclos de plata y una barra de oro de cincuenta siclos de peso, y, codicioso, los tome, y los enterr en medio de mi tienda, poniendo debajo el dinero.
 Josu mand entonces comisionados, que fueron corriendo a la tienda y vieron los objetos enterrados en la tienda de Acn, y debajo el dinero.
 Tomronlo de en medio de la tienda y se lo llevaron a Josu y a los hijos de Israel, y lo depositaron ante Yahv.
 Josu tomo a Acn, hijo de Zare, y le condujeron al valle de Acor.
 Josu dijo: Por qu nos has puesto en perturbacin? Pertrbete a ti hoy Yahv. Y todo Israel le lapid. Despus de lapidado, fue quemado en el fuego,
 y echaron sobre Acn un gran montn de piedras, que todava hoy subsiste. Yahv aplac el ardor de su clera. Por eso se llam a aquel lugar valle de Acor, hasta el da de hoy.
 Yahv dijo a Josu: No temas ni te acobardes. Toma contigo a todos los hombres de guerra, levntate y sube contra Hai. Mira, pongo en tus manos al rey de Hai, a su pueblo, su ciudad y su territorio.
 Trata a Hai y a su rey como trataste a Jeric y a su rey; pero el botn y el ganado, tomadlo para vosotros. Pon una emboscada detrs de la ciudad.
 Josu se dispuso a subir con todos los hombres de guerra contra Hai. Escogi treinta mil, todos ellos hombres valerosos, y los hizo partir de noche, dndoles esta orden:
 Estad sobre aviso; poneos en emboscada detrs de la ciudad, sin alejaros mucho, y estad todos prontos."
 Yo, con la gente que llevo conmigo, nos acercaremos a la ciudad, y cuando salgan a nuestro encuentro como la primera vez, huiremos ante ellos.
 Ellos saldrn en persecucin nuestra; y cuando los hayamos atrado lejos de la ciudad, porque se dirn: Huyen delante de nosotros, como la primera vez;"
 entonces, saliendo vosotros de la emboscada, os apoderis de la ciudad. Yahv, vuestro Dios, la entregar en vuestras manos.
 Cuando la hayis tomado, la incendiaris. Haced segn lo que ha dicho Yahv. Ved, sas son mis rdenes.
 Josu los hizo partir; y ellos fueron a ponerse en emboscada entre Betel y Hai, al occidente de Hai. Josu pas la noche en medio del pueblo."
 Levantse Josu bien de maana, y, despus de revisar al pueblo, avanz a la cabeza de l, l y los ancianos de Israel, contra Hai.
 Todos los hombres de guerra que estaban con l subieron y se acercaron; llegados frente a Hai, se detuvieron al norte de la ciudad, teniendo el valle entre ellos y Hai."
 Tom Josu unos cinco mil hombres, y los puso en emboscada entre Betel y Hai, al occidente de la ciudad.
 Luego que todo el pueblo hubo tomado posiciones al norte de la ciudad, y la emboscada al occidente de ella, avanz Josu durante la noche al medio del valle.
 Cuando el rey de Hai vio esto, se levant de prisa, bien de maana, para combatir a los hijos de Israel. Y sin saber que detrs de la ciudad haba una emboscada contra ella, el rey, con todo su pueblo, se dirigi a un cierto lugar del llano.
 Josu y todo Israel, fingindose derrotados por ellos, huyeron por el camino del desierto;"
 se reuni toda la gente que haba en la ciudad, para perseguirlos con gran gritero, y persiguieron a Josu, que los alej as de la ciudad.
 No hubo ni uno de Hai que no saliera tras de Israel y le persiguiera, dejando abierta la ciudad.
 Yahv dijo a Josu: Tiende hacia Hai el dardo que llevas en la mano, porque voy a poner en tu poder la ciudad. Josu tendi hacia la ciudad el dardo que tena en la mano,
 y las gentes de la emboscada se levantaron prestamente del lugar donde estaban, y, corriendo, entraron en la ciudad, se apoderaron de ella y le pusieron fuego.
 Cuando los de Hai miraron atrs y vieron el humo que de la ciudad suba al cielo, ya no pudieron ponerse en salvo por ningn lado; pues el pueblo, que hua camino del desierto, se volvi contra los que le perseguan."
 Josu y todo Israel, viendo que la ciudad haba sido tomada por los emboscados y cmo suba el humo de la ciudad, se volvieron y derrotaron a los de Hai;"
 los otros salieron de la ciudad a su encuentro; los de Hai se vieron envueltos por los de Israel, de un lado por unos, del otro por otros; y los de Israel los batieron, sin dejar ni un superviviente ni un fugitivo;"
 tomaron vivo al rey de Hai y se lo llevaron a Josu.
 Cuando Israel hubo acabado de exterminar en el campo a todos los habitantes de Hai, camino del desierto, por donde los haban perseguido, y todos hasta el ltimo hubieron sido pasados a filo de espada, todo Israel se volvi a la ciudad y la pasaron tambin a filo de espada.
 El nmero de muertos aquel da fue de doce mil hombres y mujeres, todas las gentes de Hai.
 Josu no retir la mano que tena tendida con el dardo hasta que no hubo dado el anatema a todos los habitantes de Hai
 Los de Israel slo reservaron para ellos el ganado y el botn de esta ciudad, como Yahv se lo haba mandado a Josu.
 Josu quem a Hai, convirtindola en un montn de ruinas, que todava hoy subsiste.
 Hizo colgar de un rbol al rey de Hai y le dej all hasta la tarde; a la puesta del sol dio orden de tomar el cadver y arrojarlo a la puerta de la ciudad, echando sobre l un gran montn de piedras, que todava subsiste hoy."
 Entonces Josu edific un altar a Yahv sobre el monte Ebal,
 segn la orden que Moiss, siervo de Dios, haba dado a los hijos de Israel, corno est escrito en el libro de la Ley de Moiss; un altar de piedras brutas a las cuales no haba tocado el hierro. Ofrecieron en l holocaustos a Yahv y sacrificios eucarsticos."
 All, sobre las piedras, escribi Josu una copia de la ley que Moiss haba escrito delante de los hijos de Israel.
 Todo Israel, sus ancianos, sus oficiales y sus jueces, estaban a los dos lados del arca, ante los sacerdotes hijos de Lev que llevaban el arca de la alianza de Yahv; los extranjeros, lo mismo que los hijos de Israel, una mitad del lado del monte Garizim, otra mitad del lado del monte Ebal, segn la orden que Moiss, siervo de Dios, haba dado antes, para comenzar a bendecir al pueblo de Israel."
 Ley despus Josu todas las palabras de la Ley, la bendicin y la maldicin, conforme a todo lo que est escrito en el libro de la Ley.
 Ni una palabra de cuanto haba prescrito Moiss se omiti en la lectura que hizo Josu, en presencia de toda la asamblea, de los hijos de Israel, de mujeres y nios y de los extranjeros que iban en medio de ellos.
 Cuando supieron estos sucesos todos los reyes del lado de ac del Jordn, los de la montaa y los del llano y los de las costas del mar Grande, frente al Lbano; los jteos, los amorreos, los cananeos, los fereceos, los jeveos y los jebuseos,"
 se unieron todos para combatir a Josu y a Israel de comn acuerdo.
 Los habitantes de Gaban, al saber cmo haba tratado Josu a Jeric y a Hai,
 recurrieron a la astucia y se pusieron en camino, llevando provisiones para el viaje. Tomaron sacos viejos sobre sus asnos, cueros viejos de vino, rotos y remendados;"
 zapatos viejos y recosidos para sus pies, y se pusieron vestidos viejos; todo el pan que traan para el camino estaba duro y hecho migas."
 Llegaron a Josu, al campamento de Cagala, y le dijeron a l y a los de Israel: Venimos de muy lejanas tierras para hacer alianza con vosotros; hagmosla, pues.
 Y los de Israel respondieron a aquellos jeveos: Quiz vosotros habitis en medio nuestro; cmo vamos a poder hacer alianza con vosotros?
 Ellos respondieron a Josu: Somos siervos tuyos. Y Josu les dijo: Quines sois y de dnde vens?
 Respondieron ellos: Tus siervos vienen de muy lejanas tierras, por fama de Yahv, tu Dios, pues hemos odo hablar de cuanto hizo en Egipto
 y de lo que ha hecho a los reyes de los amorreos de la otra parte del Jordn, Sen, rey de Hesebn, y Og, rey de Basan, que habitaba en Astarot.
 Por eso nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos han dicho: Tomad con vosotros provisiones para el camino e id a su encuentro y decidles: Somos siervos vuestros, haced alianza con nosotros.
 Aqu tienes nuestro pan; estaba caliente cuando lo cogimos en nuestras casas para el camino, el da en que partimos para venir a vosotros; y ahora, como veis, est seco y en migajas;"
 estos odres de vino eran nuevos cuando los llenamos; y ya los veis, rotos; nuestros vestidos y nuestros zapatos se han hecho viejos por lo largo del camino.
 Los de Israel tomaron de sus provisiones, y sin consultar a Yahv,
 Josu les otorg la paz y concert con ellos que les dejara la vida, y tambin los prncipes de la asamblea les juraron.
 Tres das despus de concertada la alianza supieron que eran vecinos suyos y que habitaban en medio de ellos.
 Los hijos de Israel partieron y llegaron a sus ciudades al tercer da. Eran sus ciudades Gaban, Cafir, Beriot y Quiriat-Jearim.
 No los destruyeron, por el juramento que los prncipes de la asamblea les haban hecho por el nombre de Yahv, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuraba contra los prncipes."
 Los prncipes dijeron a la asamblea: Nosotros les hemos jurado por Yahv, Dios de Israel; no podemos, pues, tocarlos; pero he aqu cmo los trataremos: les dejaremos la vida, por no atraer sobre nosotros la clera de Yahv, por el juramento que les hemos hecho;"
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 y aadieron los prncipes: Que vivan, pues, pero que sirvan de leadores y aguadores para toda la congregacin; y se hizo como los prncipes dijeron."
 Josu hizo llamar a los gabaonitas, y les habl as: Por qu nos habis engaado, diciendo: Estamos muy alejados de vosotros, cuando habitis en medio de nosotros?
 Ahora, pues, malditos sois, y no dejaris de ser esclavos, para cortar la lea y sacar el agua para la casa de mi Dios.
 Ellos respondieron a Josu, diciendo: Es que supimos la orden que Yahv, tu Dios, haba dado a Moiss, su siervo, de que toda la tierra se os entregara y de que todos sus habitantes fueran exterminados delante de vosotros. Por eso tuvimos gran miedo por nuestras vidas, y por eso hemos hecho esto.
 Estamos en tus manos; trtanos como te parezca bueno y justo tratarnos.
 Josu hizo de ellos lo que haba dicho, y los libr de la mano de los hijos de Israel, para que no los matasen;"
 pero los destin desde entonces a cortar la lea y a sacar el agua para la asamblea y para el altar de Yahv, en el lugar que Yahv eligiese, lo que hacen todava hoy.
 Al saber Adonisedec, rey de Jerusaln, que Josu se haba apoderado de Hai y que la haba dado al anatema  como haba hecho con Jeric y su rey, as hizo con Hai y su rey  y que los habitantes de Gaban haban hecho paces con los de Israel y moraban entre ellos,
 temieron mucho, porque Gaban era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, ms grande todava que Hai, y sus hombres eran valientes.
 Adonisedec, rey de Jerusaln, mand decir a Oham, rey de Hebrn; a Faram, rey de Jerimot; a Jafia, rey de Laquis, y a Davir, rey de Egln:"
 Subid a m y prestadme vuestra ayuda para combatir a Gaban, que ha hecho paces con Josu y con los hijos de Israel.
 Cinco reyes de los amorreos: el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jerimot, el rey de Laquis y el rey de Egln, se juntaron y subieron con todos sus ejrcitos, y acamparon cerca de Gaban, asedindola.
 Los de Gaban mandaron a decir a Josu, al campamento de Galgala: No dejes de socorrer a tus siervos; sube prestamente a nosotros y socrrenos, porque se han unido contra nosotros todos los reyes de los amorreos que habitan en la montaa.
 Josu subi a Glgala, l y todos los hombres de guerra con l, todos los valientes guerreros.
 Yahv haba dicho a Josu: No los ternas, porque te los entregar en tus manos y ninguno de ellos podr resistir ante ti.
 Josu se ech sobre ellos de improviso; haban hecho la marcha desde Glgala, andando toda la noche."
 Yahv arroj en medio de ellos la turbacin ante Israel, e Israel los derrot junto a Gaban; y persiguindolos por el camino que va a Betorn, los bati hasta Azeca y Maceda."
 Cuando iban huyendo delante de los hijos de Israel en la bajada de Betorn, Yahv hizo caer sobre ellos grandes piedras del cielo hasta Azeca, y murieron muchos, siendo ms los muertos por las piedras de granizo que los muertos por la espada de los hijos de Israel.
 Aquel da, el da en que Yahv entreg a los amorreos en las manos de los hijos de Israel, habl Josu a Yahv, y a la vista de Israel, dijo: Sol, detente sobre Gaban; y t, luna, sobre el valle de Ayaln."
 Y el sol se detuvo, y se par la luna, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. No est esto escrito en el libro de Jaser? El sol se detuvo en medio del cielo, y no se apresur a ponerse, casi un da entero.
 No hubo, ni antes ni despus, da como aquel en que obedeci Yahv a la voz de un hombre, porque Yahv combata por Israel.
 Josu, con todo Israel, se torn al campamento, a Cagala.
 Los cinco reyes huyeron y se refugiaron en la caverna de Maceda.
 Se lo comunicaron a Josu, diciendo: Han sido hallados los cinco reyes, escondidos en la caverna de Maceda.
 Josu dijo: Rodad grandes piedras a la boca de la caverna y poned a unos cuantos hombres que la guarden;"
 pero vosotros no os paris: perseguid al enemigo y picadle la retaguardia; no los dejis entrar en sus ciudades, porque Yahv, vuestro Dios, los ha entregado en vuestras manos.
 Cuando Josu y los hijos de Israel los hubieron enteramente derrotado y batido, hasta exterminarlos, y se refugiaron en las ciudades fuertes los que pudieron escapar,
 se vino todo el pueblo tranquilamente al campamento, a Josu en Maceda, sin que hubiera quien moviese la lengua contra los hijos de Israel.
 Josu dijo: Abrid la boca de la caverna, sacad a los cinco reyes y tradmelos.
 Lo hicieron as, llevando a los cinco reyes, que sacaron de la caverna: el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn, el rey de Jerimot, el rey de Laquis y el rey de Egln.
 Una vez delante de Josu, llam ste a todos los hombres de Israel y dijo a los jefes de los hombres de guerra que le haban acompaado: Acercaos y poned vuestro pie sobre el cuello. Ellos se acercaron y pusieron su pie sobre su cuello,
 y Josu dijo: No temis y no os acobardis; sed firmes y valientes, pues as tratar Yahv a todos vuestros enemigos, contra los cuales combats.
 Despus Josu hizo darles muerte y los mand colgar de cinco rboles, y all estuvieron colgados hasta la tarde.
 Al ponerse del sol los hizo bajar de los rboles y echarlos en la caverna donde se haban escondido, y pusieron a la boca de la caverna grandes piedras, que todava se ven hoy all.
 Aquel mismo da se apoder Josu de Maceda y la destruy con todos los vivientes que en ella haba y su rey, pasndola a filo de espada. Dio al anatema la ciudad y a todos los vivientes que en ella haba, sin dejar uno solo, y trat a su rey como haba tratado al de Jeric.
 Pas Josu con todo Israel de Maceda a Libna y la atac.
 Yahv la entreg tambin a las manos de Israel, con su rey, y la pas a filo de espada a ella y a cuantos en ella haba, sin dejar escapar uno, y a su rey le trat como haba tratado al de Jeric.
 Pas luego Josu, y con l todo Israel, de Libna a Laquis, y la atac, acampando ante ella.
 Yahv entreg a Laquis en las manos de Israel, que la tom al segundo da y la pas a filo de espada, con todos los vivientes que en ella haba, como haba hecho en Libna.
 Entonces Horam, rey de Gazer, subi para socorrer a Laquis; pero Josu le derrot a l y a su pueblo, sin dejar escapar a nadie."
 Josu, y con l todo Israel, pas de Laquis a Egln; pusieron su campo junto a la ciudad y la atacaron."
 Aquel mismo da la tomaron y pasaron a filo de espada a todos los vivientes que haba en ella, y la dieron al anatema, como haban hecho con Laquis.
 Josu, con todo Israel, subi de Egln a Hebrn y atacaron la ciudad;"
 tomada, la pasaron a filo de espada a ella y a su rey, a todas las ciudades de ella dependientes y a todos los vivientes que en ellas se hallaban, sin dejar a nadie, como lo haba hecho Josu en Egln, y la dio al anatema con todos los vivientes que en ella haba.
 Josu, y todo Israel con l, se volvi contra Dabir y la atac;"
 tomada, con su rey y todas las ciudades de ella dependientes, las pasaron a filo de espada, y dieron al anatema a todos los vivientes que all haba, sin dejar escapar a nadie. Josu trat a Dabir y a su rey corno haba tratado a Hebrn.
 Josu bati toda la tierra, la montaa, el medioda, los llanos y las pendientes, con todos sus reyes, sin dejar escapar a nadie y dando al anatema a todo viviente, como lo haba mandado Yahv, Dios de Israel.
 Batilos Josu desde Cadesbarne hasta Gaza y todo el territorio de GosnhastaGaban.
 Josu tomo a todos sus reyes y toda su tierra en una sola expedicin, porque Yahv, Dios de Israel, combati por Israel.
 Despus Josu, y todo Israel con l, torn al campamento, a Glgala.
 Al tener noticia de estos sucesos Jabn, rey de Jasor, mand una embajada a Jobab, rey de Madn; al rey de Simern, al rey de Acsaf,"
 y a los reyes que estaban al norte de la montaa, y en el Araba, al sur de Queneret, en la llanura, y en las alturas de Dor, al occidente,
 y a los cananeos de oriente y de occidente, a los amorreos, a los jteos, a los fereceos, a los jebuseos de la montaa y a los jeveos del pie del Hermn, en el territorio de Masfa.
 Salieron con ellos todos sus ejrcitos, gente Innumerable, como las arenas que hay a las orillas del mar, con una gran muchedumbre de caballos y carros.
 Reunironse todos y vinieron a acampar concentrados junto a las aguas de Merom para combatir a Israel.
 Yahv dijo a Josu: No los temas, porque maana, a esta misma hora, yo te los dar traspasados delante de Israel: desjarretars sus caballos y quemars sus carros.
 Josu y todos los hombres de guerra llegaron de improviso cerca de las aguas de Merom y se precipitaron sobre ellos.
 Yahv los dio enteramente en manos de Israel, que los bati y persigui hasta Sidn la grande, hasta las aguas de Misrefot y hasta el valle de Masfa, a oriente. Los bati sin dejar escapar uno solo.
 Josu los trat como Yahv se lo haba dicho; solto sus caballos y dio al fuego sus carros."
 Entonces se volvi Josu y tom y pas a su rey al filo de la espada. Jasor era antes la capital de todos estos reinos. Pasaron a filo de la espada a todos los vivientes que en ella se hallaban, dndolos todos al anatema; nada qued de cuanto viva, y Jasor fue dado a las llamas,"
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 Josu tom todas las ciudades de estos reyes, y tomo a todos sus reyes y los pas a filo de la espada, dndolos al anatema, como se lo haba mandado Moiss, siervo de Yahv.
 Israel no quem ninguna de las ciudades de la montaa, fuera de Jasor, que incendi Josu.
 Todo el botn de estas ciudades y sus ganados los tomaron los hijos de Israel para ellos; pero pasaron a filo de espada a todos los hombres, hasta exterminarlos, sin dejar uno."
 Lo que haba mandado Yahv a Moiss, su siervo, lo mand ste a Josu, que lo ejecut sin quitar palabra de cuanto Yahv haba mandado a Moiss.
 As se apoder Josu de todo este territorio, de la montaa, de todo el medioda, de todo el distrito de Gosen, de la llanura, del Araba, de la montaa de Israel y de sus llanos,
 desde la montaa desnuda que se alza hacia Ser, hasta Baal Gad, en el valle del Lbano, al pie del monte Hermn. Tomo a todos sus reyes y les dio muerte,
 La guerra que hizo Josu contra todos estos reyes dur largo tiempo;"
 no hubo ciudad que hiciese paces con los hijos de Israel, fuera de los jeveos, que habitaban en Gaban; todas las tomaron por la fuerza de las armas;"
 porque era designio de Yahv que estos pueblos endureciesen su corazn en hacer la guerra a Israel, para que Israel los diese al anatema, sin tener para ellos misericordia, y los destruyera, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 En este tiempo se puso Josu en marcha y extermin a los enaquim de la montaa de Hebrn, de Dabir y de Anab, de toda la montaa de Jud y de toda la montaa de Israel. Josu los dio al anatema con todas sus ciudades.
 No qued un enaquim en todo el territorio de los hijos de Israel; slo quedaron en Gaza, en Gat y en Azoto.
 Se apoder Josu de todo el territorio, conforme a todo lo que Yahv haba dicho a Moiss, y se lo dio en heredad a Israel por partes, segn sus tribus, y la tierra descans de la guerra.
 He aqu los reyes de la tierra que bati Israel, apoderndose de sus territorios, al otro lado del Jordn, a oriente, desde el torrente del Arnn hasta el monte Hermn, y todo el Araba, a oriente:
 Sen, rey de los amorreos, residente en Hesebn; su dominio se extenda desde Aroer, a orillas del torrente del Arnn, y desde el medio de este valle, sobre la mitad de Galaad, hasta el torrente de Jacob, en la frontera de los hijos de Amn;"
 sobre el Araba hasta el mar de Queneret, a oriente, y sobre el mar del Araba, el mar de la Sal, a oriente, hacia Betjesimot, y del lado del medioda, al pie de las pendientes del Pasga.
 El territorio de Og, rey de Basan, de los restos de los refam, residentes en Astarot y en Edra.
 Su dominio se extenda sobre la montaa de Hermn, sobre Saleja, sobre todo Basan, hasta la frontera de Garur y de Macat y hasta la mitad de Galaad, territorio de Sen, rey de Hesebn.
 Moiss, siervo de Dios, y los hijos de Israel los batieron; y Moiss, siervo de Yahv, dio sus territorios en heredad a los rubenitas y gaditas y a media tribu de Manases."
 Reyes de la tierra que bati Josu y los hijos de Israel de este lado del Jordn, a occidente, desde Baal Gad, en el valle del Lbano, hasta la montaa desnuda que se alza hacia Ser, cuyos territorios dio Josu en heredad a las tribus de Israel, segn sus familias,
 en la montaa, en la llanura, en el Araba, en las vertientes, en el desierto, en el Negueb; de los jteos, de los amorreos, de los cananeos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos;"
 el rey de Jeric, el rey de Hai, cerca de Betel;"
 el rey de Jerusaln, el rey de Hebrn,
 el rey de Jerimot, el rey de Laquis,
 el rey de Egln, el rey de Guezer,
 el rey de Dabir, el rey de Gueder,
 el rey de Jorma, el rey de Arad,
 el rey de Libna, el rey de Odulam,
 el rey de Maceda, el rey de Betel,
 el rey de Tafuaj, el rey de Ofer,
 el rey de Afeg, el rey de Lasaron;"
 el rey de Madn, el rey de Jasor,
 el rey de Simern, el rey de Acsaf,
 el rey de Tanac, el rey de Mageddo,
 el rey de Cades, el rey de Janeam, en el Carmelo;"
 el rey de Dor, en las alturas de Dor; el rey de Goyim, junto a Guilgal;"
 el rey de Tirsa. En todo, treinta y un reyes.
 Josu era ya viejo, entrado en aos, y Yahv le dijo: Eres ya viejo, de edad avanzada, y queda todava mucha tierra por conquistar.
 Mira lo que queda: todos los distritos de los filisteos y todo el territorio de Gesur;"
 desde el Sijor, que corre al oriente de Egipto, hasta la frontera de Acarn, hacia el norte, que se reputa como de los cananeos; los cinco prncipes de los filisteos: el de Gaza, el de Azoto, el de Ascaln, el de Gat y el de Acarn; los jeveos al medioda;"
 toda la tierra de los cananeos, y Ara, que es de los sidonios, hasta Afee, hasta la frontera de los amorreos;"
 la tierra de los gueblitas y todo el Lbano a oriente, desde Baal Gad, al pie del monte Hermn, hasta la entrada de Hamat;"
 todos los habitantes de la montaa, desde el Lbano hasta las aguas de Misrefot; todos los sidonios. Yo los arrojar de delante de los hijos de Israel. Pero distribuye por suertes esta tierra en heredad a los hijos de Israel, como yo lo he mandado."
 Ahora, pues, distribuye esta tierra entre las nueve tribus y la media de Manases.
 Con la otra mitad, los rubenitas y gaditas recibieron ya su heredad, que les dio Moiss al otro lado del Jordn, a oriente, como se la distribuy Moiss, siervo de Yahv:
 desde Aroer, a orillas del torrante del Arnn, y desde la ciudad que est en medio del valle, toda la llanura de Madaba hasta Dibn;"
 todas las ciudades de Sen, rey de los amorreos que reinaba en Hesebn, hasta la frontera de los hijos de Am-mn;"
 Galaad, el territorio de Gesur y de Macat, toda la montaa de Hermn y todo el Basan, hasta Saleca;"
 todo el reino de Og, en Basan, que remaba en Astarot, y en Edra, y eran los ltimos restos de los refam. Moiss bati a estos reyes y los desposey;"
 pero los hijos de Israel no desposeyeron a los guesuritas y a los macatitas, y Gesur y Macat habitan en medio de ellos hasta hoy.
 La tribu de Levi fue la sola a que Moiss no dio heredad, porque las combustiones de Yahv, Dios de Israel, son su heredad, como l se lo dijo.
 Moiss haba dado a los hijos de la tribu de Rubn una parte segn las familias.
 Tuvieron por territorio, a partir de Aroer, a orillas del torrente del Arnn y de la ciudad situada en medio del valle, toda la llanura hasta Madaba;"
 Hesebn y todas las ciudades del llano, Dibn, Bamot Baal, Bet Baal, Man,
 Jahsa, Quedamot, Mefat,
 Quiryatam Sabama, Sa-rat Asar, en el monte del valle;"
 Bet Fogor, las pendientes del Pasga, Bet Jesimot,
 todas las ciudades del llano y todo el reino de Sen, rey de los amorreos, que remaba en Hesebn; Moiss le derrot a l y a los prncipes de Madin, Ev, Requem, Sur, Jur y Rebe, tributarios de Sen, que habitaban la tierra."
 El adivino Balaam, hijo de Beor, fue tambin del nmero de los que los hijos de Israel pasaron a filo de espada.
 As el territorio de los hijos de Rubn llegaba hasta el Jordn y sus riberas. Esta fue la heredad, las ciudades y sus pueblos, de los hijos de Rubn y sus familias.
 Moiss dio a la tribu de Gad una parte segn sus familias.
 Su territorio comprenda: Jaser, todas las ciudades de Galaad, la mitad de la tierra de los hijos de Ammn hasta Aroer, que est enfrente de Raba,
 desde Hesebn hasta Ramat, Masfe y Betonim, y desde Majanam hasta la frontera de Debir;"
 y en el valle de Bet Aram, Bet Nimra, Sucot y Safn, parte del reino de Sen, rey de Hesebn, el Jordn y sus riberas, hasta el cabo del mar de Queneret, del otro lado del Jordn, a oriente.
 Esta fue la heredad, ciudades con sus pueblos, de los hijos de Gad segn sus familias.
 Moiss dio a la media tribu de Manases una parte, segn sus familias.
 Tuvieron por territorio, a partir de Majanam, todo Basan, todo el reino de Og, rey de Basan, y todos los burgos de Jair en Basan, sesenta ciudades;"
 la mitad de Galaad, Astarot y Edra, ciudades del reino de Og en Basan, fueron dadas a Maquir, hijo de Manases, a la mitad de los hijos de Maquir, segn sus familias.
 Estas son las partes que distribuy Moiss, cuando estaba en los llanos de Moab, del otro lado del Jordn, frente a Jeric, a oriente.
 Pero Moiss no dio parte a la tribu de Lev; Yahv, Dios de Israel, es su parte, como l se lo ha dicho."
 He aqu lo que los hijos de Israel recibieron en heredad en la tierra de Canan; lo que les distribuyeron Eleazar, sacerdote; Josu, hijo de Nun, y los jefes de familia de las tribus de los hijos de Israel."
 Fue la suerte la que asign su heredad, corno Yahv se lo haba mandado a Moiss, a las nueve tribus y a la media tribu de Manases.
 Pues Moiss haba ya dado su heredad a dos tribus y a media de la de Manases, al otro lado del Jordn. No dio nada de la herencia a los levitas en medio de ellos.
 Los hijos de Jos formaban dos tribus, Manases y Efram, y no se dio a los levitas parte en el territorio, fuera de las ciudades de su habitacin y los campos de pastos para sus ganados y rebaos.
 Los hijos de Israel cumplieron lo que Yahv haba mandado a Moiss, y distribuyeron la tierra.
 Algunos de los hijos de Jud se acercaron a Josu, en Glgala, y Caleb, hijo de Jefon, el quineceo, le dijo: Ya sabes lo que a Moiss, siervo de Dios, dijo Yahv respecto de m y de ti en Cadesbarne.
 Cuarenta aos tena yo cuando Moiss, siervo de Yahv, me mand de Cadesbarne para explorar la tierra, y yo le hice relacin segn la sinceridad de mi corazn.
 Mientras que mis hermanos, los que conmigo haban subido, descorazonaron al pueblo, yo segu enteramente a Yahv, mi Dios.
 Aquel da hizo Moiss este juramento: La tierra que pisaren tus pies ser tu herencia y la de tus hijos perpetuamente, porque t has seguido enteramente a Yahv.
 Ahora, pues, Yahv me ha conservado la vida, como lo prometi durante los cuarenta y cinco aos transcurridos desde que Yahv dirigi a Moiss esta palabra, mientras caminaba Israel por el desierto, y tengo ahora ochenta y cinco aos;"
 pero ya ves que estoy fisicamente bien hoy, como lo estaba al tiempo en que Moiss me mand; mi fuerza es ahora la misma de entonces para luchar, para salir y para entrar."
 Dame, pues, este monte, de que habl Yahv aquel da, pues all estn los enaquim, y tienen ciudades grandes y fuertes; quiz quiera Yahv estar conmigo y logre arrojarlos, segn la palabra de Yahv.
 Josu bendijo a Caleb, hijo de Jefon, y le dio Hebrn en heredad.
 Por eso Hebrn pertenece en heredad a Caleb, hijo de Jefon, el quineceo, hasta el da de hoy, porque sigui enteramente a Yahv, Dios de Israel.
 Hebrn se llam antes Quiriat-Arb. Arb fue el hombre ms grande de los enaquim. La tierra descans de la guerra.
 La parte que en suerte toc a la tribu de los hijos de Jud, segn sus familias, se extenda hasta la frontera de Edorn, en el desierto de Sin, al medioda por el confn meridional.
 Su frontera meridional parta desde la extremidad del mar de la Sal, de la parte de este mar que se vuelve hacia el sur,
 y se prolongaba al medioda de la subida de Acrabim; pasaba a Sin y suba al medioda de Cadesbarne; pasaba a Esrn, suba hacia Adar y se volva a Carca;"
 pasaba luego a Asmn y continuaba hasta el torrente de Egipto, para morir en el mar. Esta os ser la frontera meridional.
 La frontera oriental fue el mar de la Sal hasta la desembocadura del Jordn. La frontera septentrional parta de la parte del mar de la Sal donde desemboca el Jordn,
 suba hacia Bet Aga, pasaba al norte de Bet Araba, suba hasta la pea de Bon, hijo de Rubn;"
 segua subiendo a Deber, a partir del valle, a Ajor, y volva hacia el norte del lado de Glgala,que est al frente del monte de Adomim, al sur del torrente; pasaba a En Semes y llegaba a En Rogel;"
 de all suba por el valle de Ben Hinn, viniendo por el medioda hasta tocar el lmite de Jebs, que es Jerusaln, y suba luego por la cima del monte que est frente al valle de Hinn, a occidente, y al extremo del valle de Refam, al norte.
 Desde la cima del monte se inclinaba hacia los manantiales de agua de Nefto, segua hacia las ciudades de la montaa de Efrn y se volva en direccin a Bala, que es Quiriat-Jearim.
 De Bala se volva la frontera a occidente, hacia el monte Seir; pasaba por la vertiente septentrional del monte Jarim, que es Quesaln; bajaba a Betsemes y pasaba por Timna;"
 continuaba al norte por la vertiente de Acarn y se diriga hacia Secrona; pasaba por el monte de Bala y llegaba a Jabnel, para morir en el mar."
 La frontera occidental era el mar Grande; ste era el lmite. Estas fueron las fronteras de los hijos de Jud segn sus familias."
 Se haba dado a Caleb, hijo de Jefon, una parte en medio de los hijos de Jud, como Yahv se lo haba mandado a Josu; Quiriat-Arb, del padre de Enac, que es Hebrn."
 Caleb arroj de all a los tres hijos de Enac: Sesai, Ajuman y Tolmar, descendientes de Enac.
 De all subi contra los habitantes de Dabir, que se llamaba antes Quiriat Sefer.
 Caleb dijo: Al que bata y tome Quiriat Sefer le dar por mujer a mi hija Acsa.
 La tom Otoniel, hijo de Quenaz, hermano de Caleb, y ste le dio su hija Acsa por mujer.
 Cuando iba ella a la casa de Otoniel, incitla ste a que pidiera a su padre un campo; bajse ella del asno, y Caleb le dijo: Qu tienes?
 Ella le respondi: Hazme un don; pues que me has heredado en tierra de secano, dame tambin tierra de regado. El le dio el Gulot (Fuentes) superior y el inferior."
 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Jud segn sus familias.
 Las ciudades situadas al extremo de la tribu de los hijos de Jud, hacia la frontera de Edom, en el Negueb, son: Cabsel, Edel, Jagur,
 Quina, Dimona, Adada,
 Cades, Asor y Jetnn;"
 Zif, Telem, Balot,
 Asor el nuevo y Cariot, Esrom,
 Aman, Sama, Molada,
 Asergada, Asemn, Bet Felet,
 Asarsual, Berseba y Baciotia;"
 Bala, Jim, Esem,
 Eltolad, Quesil, Jorma,
 Siceleg, Madmana, Sansana,
 Lebaot, Sel-jim, Ain y Remn; en todo, veintinueve ciudades con sus pueblos."
 En la Sefela (Llanura), Estaol, Sarea, Asena,
 Zanoe, Ain Ganim, Tafuaj, Enaim,
 Jerimot, Adulam, Soc, Azeca,
 Saram, Aditam, Guedera y Guederotam; catorce ciudades con sus pueblos."
 Sean, Adasa, Migdal-Gad,
 De-leam, Masefa, Jactel,
 Laquis, Bascat, Egln,
 Cabn, Lejma, Cetlis,
 Guiderot, Bet Dagn, Nahama y Marceda; diecisis ciudades con sus pueblos."
 Lebana, ter, Asan,
 Jefta, Esna, Nesib,
 Queila, Ajzob, Maresa: nueve ciudades con sus pueblos.
 Acarn, con las ciudades de ella dependientes y sus pueblos.
 A partir de Acarn, del lado de occidente, todas las ciudades cercanas a Azoto, con sus pueblos;"
 Azoto, las ciudades dependientes de ella y sus pueblos; Gaza, las ciudades de su dependencia y sus pueblos, hasta el torrente de Egipto y el mar Grande, que es la frontera."
 En la montaa, Samir, Jeter, Socot,
 Dana, Quiriat Sana, que es Dabir;"
 Anab, Istemo, Anim,
 Gosem, Jaln y Gilo; once ciudades con sus pueblos."
 Arab, Duma, Esn,
 Janum, Bet Tafuaj, Afeca,
 Junta Quiriat Arbe, que es Hebrn, y Sior; nueve ciudades con sus pueblos."
 Man, Carmel, Zif, Juta,
 Jezrael, Jocdam, Zanoe,
 Acan, Gueba, Tamna; diez ciudades con sus pueblos."
 Jaljul, Besur, Guedor,
 Marat, Bet Anot y Eltecn; seis ciudades con sus pueblos."
 Quiriat Baal, que es Quiriat Jearim, y Harab; dos ciudades con sus pueblos."
 En el desierto, Bet Araba, Mendn Secaca,
 Nebsn, Ir Armelaj y Engaddi; seis ciudades con sus pueblos."
 Los hijos de Jud no pudieron expulsar a los jebuseos; habitan en Jerusaln con los hijos de Jud, hasta hoy."
 La parte que toc en suerte a los hijos de Jos comenzaba en el lado de oriente, en el Jordn de Jeric, en las aguas de Jeric, y por la montaa sube de Jeric al monte de Betel;"
 segua de Betel, Luz, y, pasando a lo largo del territorio de los arqueos, por Atorot,
 bajaba a occidente hacia la frontera de los jefletitas hasta la de Betorn de Abajo y hasta Gazer, para morir en el mar.
 Esta es la heredad que recibieron los hijos de Jos, Manases y Efram.
 He aqu la frontera de los hijos de Efram segn sus familias. El lmite de su heredad era, a oriente, Atarot Adar hasta Betorn de Arriba;"
 se diriga por el lado de occidente hacia Micmetat, al norte; volva luego a oriente hacia Tanat Silo y pasaba por delante de ella, al oriente, hasta Janoaj;"
 de Janoaj bajaba a Atarot y Narata, tocaba en Jeric y llegaba hasta el Jordn;"
 de Tafuaj iba a occidente al torrente de Cana, para morir en el mar. Esta era la heredad de los hijos de Efram segn sus familias.
 Los hijos de Efram tuvieron tambin ciudades separadas en medio de la heredad de los hijos de Manases.
 No expulsaron a los cananeos que habitaban en Gazer, y los cananeos han habitado hasta hoy en medio de Efram, pero sometidos a tributo.
 La tribu de Manases tuvo este territorio, pues era el primognito de Jos. Maquir, primognito de Manases y padre de Galaad, haba recibido Galaad y Basan, pues era hombre de guerra.
 Tambin fue atribuida una parte a los otros hijos de Manases, segn sus familias: a los hijos de Abezier, a los hijos de Elec, a los hijos de Esriel, a los hijos de Siquem, a los hijos de Jefer y a los hijos de Semida; stos eran los hijos varones de Manases, hijo de Jos, segn sus familias."
 Salfad, hijo de Jefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manases, no tuvo hijos, sino hijas, cuyos nombres son: Majla, Noa, Jogla, Milca y Tirsa.
 Presentronse a Eleazar, sacerdote, delante de Josu, hijo de Nun, y delante de los prncipes, y dijeron: Yahv mand a Moiss que nos diera heredad en medio de nuestros hermanos. Se les dio, pues, segn el mandato de Yahv, heredad en medio de los hermanos de su padre.
 Tocaron a Manases diez suertes, adems del territorio de Galaad y de Basan, que est al otro lado del Jordn,
 pues las hijas de Manases tuvieron su heredad entre los hijos; la tierra de Galaad fue para los otros hijos de Manases."
 La frontera de Manases parta de Aser hacia Micmetat, que est junto a Siquem, e iba despus a derecha hacia los habitantes de Em-Tafuaj;"
 el territorio de Tafuaj toc a Manases; pero Tafuaj, en la frontera de Manases, fue para los hijos de Efram;"
 bajaba la frontera del torrente de Cana hasta el medio del torrente. Las ciudades de este territorio que tocaron a Efram estaban en medio de las ciudades de Manases. La frontera de Manases pasaba al norte del torrente y terminaba en el mar;"
 el territorio al medioda era de Efram, y el del norte de Manases, y su trmino era el mar; hacia el norte tocaban con Aser, hacia oriente con Isacar."
 Manases tuvo en los territorios de Isacar y de Aser: Betsn y las ciudades que de ella dependen; Jeblam y las ciudades de su dependencia; los habitantes de Dor y las ciudades de su dependencia; los habitantes de Endor y las ciudades de su dependencia; los habitantes de Tanac y las ciudades de su dependencia, y los habitantes de Megiddo y las ciudades de su dependencia."
 Los hijos de Manases no pudieron expulsar a los habitantes de estas ciudades, y continu el cananeo habitando en aquella tierra;"
 sometieron a los cananeos a tributo, pero no los expulsaron.
 Los hijos de Jos hablaron a Josu, diciendo: Cmo nos has dado en heredad una sola suerte y una sola parte, a nosotros, que somos un pueblo numeroso, al que Yahv ha bendecido hasta ahora?
 Josu les dijo: Puesto que eres un pueblo numeroso, sube al monte y rotura una parte en la tierra de los fereceos y los refam, ya que la montaa de Efram te viene demasiado estrecha.
 Los hijos de Jos dijeron: La montaa no nos basta, y todos los cananeos que habitan en el valle disponen de carros de hierro, lo mismo que los de Betsn y las ciudades de su dependencia y los que habitan el valle de Jezrael.
 Josu respondi a la casa de Jos, a Efram y Manases: Eres un pueblo numeroso, tu fuerza es mucha, no puedes tener una sola suerte,
 pero la montaa ser tuya; t roturars el bosque, y sus trminos te pertenecern; expulsars a los cananeos, por carros de hierro que tengan y por fuertes que sean.
 Se reuni en Silo toda la asamblea de los hijos de Israel y alzaron all el tabernculo de la reunin. El territorio estaba sometido.
 Quedaban siete tribus, de entre los hijos de Israel, que todava no haban recibido su heredad.
 Josu dijo a los hijos de Israel: Hasta cundo vais a ser negligentes en apoderaros de la tierra que Yahv, Dios de vuestros padres, os ha dado?
 Elegid tres hombres por cada tribu, y yo los enviar para que vayan a recorrer la tierra y hagan de ella una descripcin, con vistas a la distribucin que hay que hacer, y me la traigan.
 La dividiris en siete partes: Jud quedar dentro de sus fronteras, al medioda, y la casa de Jos dentro de las suyas, al norte.
 Describid, pues, la tierra en siete partes, traedme la descripcin, y yo har el sorteo de ella para vosotros, aqu ante Yahv, nuestro Dios;"
 pues para los levitas no ha de haber parte en medio de vosotros, por ser el sacerdocio de Yahv su heredad; Gad, Rubn y media tribu de Manases han recibido ya su heredad al otro lado del Jordn, a oriente, la que les dio Moiss, siervo de Yahv.
 Levantronse los hombres y se pusieron en camino, y al partirse para hacer la descripcin de la tierra, les dio Josu sus rdenes, diciendo: Id, recorred la tierra, describidla y volved a m, y yo os har el sorteo aqu ante Yahv, en Silo.
 Partieron, pues; recorrieron la tierra, la describieron en un rollo segn sus ciudades, dividindola en siete partes, y volvieron a Josu, al campo en Silo."
 Josu les hizo el sorteo en Silo, en presencia de Yahv, y distribuy all la tierra entre los hijos de Israel, segn sus familias.
 La parte de la tribu de Benjamn fue sacada a suerte segn sus familias, y el territorio que les toc en suerte tena sus fronteras entre los hijos de Jud y los hijos de Jos.
 Del lado del norte parta su frontera del Jordn, suba al norte sobre la vertiente de Jeric, se elevaba por la montaa a occidente y terminaba en el desierto de Bet Aven;"
 de all iba a Luz, al medioda, que es Betel; luego bajaba a Atarot Adar por la montaa que hay al medioda de Betorn de Abajo."
 Del lado de occidente se prolongaba la frontera, volviendo hacia el medioda, desde la montaa situada frente a Betorn, al sur, y terminaba en Quiriat Baal, que es Quiriat-Jearim, ciudad de los hijos de Jud; esto por el lado de occidente."
 Por el lado del medioda parta del extremo de Quiriat-Jearim hasta la fuente de aguas de Naftoaj;"
 bajaba al extremo de la montaa que est frente al valle de Ben Hinn y al norte del valle de Refam, y bajaba luego por el valle de Hinn hacia el lmite meridional de los jebuseos, hasta la fuente de Rogel;"
 volvase al norte y pasaba luego por En Semes, segua por Guelitot, que est frente a la subida de Adomim, y bajaba a la pea de Bon, hijo de Rubn;"
 pasaba por la vertiente septentrional, frente al Araba; bajaba al Araba,"
 y segua por la vertiente septentrional de Bet Jogla, para morir en el extremo norte del mar de la Sal, hacia la desembocadura del Jordn, al medioda.
 Esta era la frontera meridional. El Jordn era el lmite de la frontera oriental. Esta fue la heredad de los hijos de Benjamn con todas sus fronteras, segn sus familias.
 Las ciudades de la tribu de Benjamn, segn sus familias, eran: Jeric, Bet Jogla, Emec Casis,
 Bet Araba, Semaram, Betel,
 Avim, Afara, Ofra,
 Quefar Emora, Ofni y Gaba; doce ciudades con sus pueblos."
 Gaban, Rama Berot,
 Misfe, Cafira, Amosa,
 Requem, Jirfel, Trela,
 Sela, Eef, Jebs, que es Jerusaln; Gabat y Quiriat; catorce ciudades con sus pueblos. Esta fue la heredad de los hijos de Benjamn segn sus familias."
 La suerte atribuy la segunda parte a Simen, a la tribu de los hijos de Simen, segn sus familias; tuvieron su heredad en medio de la heredad de los hijos de Jud."
 Su heredad fue: Ber-seba, Sabe, Molada,
 Aser Sual, Bala, Asem,
 Eltolad Betul, Jarma,
 Siceleg, Bet Marcabot, Jasersusa,
 Bet Lebaot y Sarujen; trece ciudades con sus pueblos;"
 An, Remn, Atar y Asan, cuatro ciudades con sus pueblos,
 as como todos los burgos de los alrededores de estas ciudades, hasta Baalat Beer, que es la Ramat del Sur. Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Simen segn sus familias.
 La heredad de los hijos de Simen se tom de la parte de los hijos de Jud, demasiado grande para ellos, y fue en medio de su territorio donde los hijos de Simen recibieron su heredad.
 La tercera parte toc en suerte a los hijos de Zabuln segn sus familias; la frontera de su heredad se extenda hasta Sarid;"
 suba al occidente hacia Marala y tocaba en Debaset, y luego ral torrente, ante Jocnam.
 De Sarid se volva a oriente, al sol levante, hasta los confines de Queselet Tabor; se prolongaba hacia Daberet y suba a Jafia;"
 de all pasaba a oriente a Guita Jefer por Itacasn, y se diriga a Remn, que confina con Noa;"
 volva del lado norte hacia Anatn y terminaba en el valle de Jeftael;"
 Catat, Nalal, Seremn, Jedala y Betlejem; doce ciudades con sus pueblos."
 Esta fue la heredad de los hijos de Zabuln segn sus familias; las ciudades y los pueblos."
 La cuarta parte toc en suerte a Isacar, a los hijos de Isacar, segn sus familias.
 Su territorio era: Jezrael, Quesulot, Sunem,
 Jafaram, Sin, Anajerat,
 Rabot, Quesyn, Abes,
 Ramet, En Ganim, En Jadda y Bet Fases.
 La frontera tocaba en el Tabor, en Sejesima y en Betsames, y se extenda hasta el Jordn; diecisis ciudades con sus pueblos."
 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Isacar segn sus familias; las ciudades y los pueblos."
 La quinta parte toc en suerte a la tribu de los hijos de Aser segn sus familias.
 Su territorio fue Jelcat, Jal, Beten, Acsaf,
 Elmelec, Amad y Mesal; la frontera tocaba a occidente al Carmelo y a Sijor Lebanat;"
 despus se tornaba a oriente hacia Bet Dagn, tocaba a la de Zabuln y al valle de Jeftael, al norte de Bec Emec, y de Nejiel, y se prolongaba hacia Cabul, a la izquierda,
 y hacia Abrn, Rejob, Jamn y Cana, hasta Sidn la Grande;"
 se diriga luego hacia Rama, hasta la ciudad fuerte de Tiro, y hacia Josa, para morir en el mar, cerca del distrito de Ac-ziba;"
 adems, Ama, Afee y Rejob; veintids ciudades con sus pueblos."
 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Aser segn sus familias; sus ciudades y sus pueblos."
 La sexta parte toc en suerte a los hijos de Neftal segn sus familias.
 Su frontera iba desde Jelef, a partir del encinar que hay en Senanim, hacia Adami; Negueb y Jabnel hasta Lecum, e iba hasta el Jordn;"
 volva hacia occidente a Azonot Tabor, y de all segua a Jucoca; tocaba a la de Zabuln, al medioda; a la de Aser, a occidente, y al Jordn, a oriente."
 Las ciudades fuertes eran: Asedim, Ser, Jamat, Recat, Queneret Edema,
 Arama, Jasor,
 Cades, Edra, En Jasor,
 Jern, Migdael, Joren, Bet Anat y Bet Sames; diecinueve ciudades con sus pueblos."
 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Neftal segn sus familias; sus ciudades y sus pueblos."
 La sptima parte toc en suerte a la tribu de los hijos de Dan segn sus familias.
 El territorio de su heredad comprenda Saraa, Estaol, Ir Semes,
 Selebn, Ayaln, Jtela,
 Eln, Temna, Acrn,
 Elteque, Guibetn, Balat,
 Jud, Bene Ba-rac, Gat Renn,
 Mejarcn y Racn, con el territorio frente a Jope.
 El territorio de los hijos de Dan se extendi ms all de sus lmites, pues los hijos de Dan subieron a combatir contra Lesem, se apoderaron de ella y la pasaron a filo de espada; posesionndose de ella, se establecieron all y la llamaron Dan, del nombre de su padre."
 Esta fue la heredad de la tribu de los hijos de Dan segn sus familias; sus ciudades y sus pueblos."
 Terminada la distribucin de la tierra, segn sus lmites, los hijos de Israel dieron a Josu, hijo de Nun, una heredad en medio de ellos.
 Por mandato de Yahv le dieron la ciudad que l pidi, Tamnat-Sara, en la montaa de Efram; Josu reedific la ciudad y habit all."
 Estas fueron las heredades que Eleazar, sacerdote; Josu, hijo de Nun, y los jefes de familias de las tribus de los hijos de Israel distribuyeron por suerte en Silo, en presencia de Yahv, a la entrada del tabernculo de la reunin, terminando la distribucin de la tierra."
 Yahv habl a Josu, diciendo:
 Habla a los hijos de Israel y diles: Designad, como os lo mand Moiss, las ciudades de asilo,
 onde pueda refugiarse el homicida que haya matado a alguno sin querer y le sirvan de refugio contra el vengador de la sangre.
 El homicida huir a una de estas ciudades, se detendr a la puerta de la ciudad y expondr su caso a los ancianos de ella; stos le recibirn entre ellos en la ciudad y le darn habitacin donde more con ellos."
 Si el vengador de la sangre le persigue, no le entregarn en sus manos, porque sin querer mat a su prjimo, a quien de antes no odiaba.
 El homicida quedar en la ciudad hasta que comparezca ante la asamblea para ser juzgado y hasta la muerte del sumo sacerdote que entonces lo sea. Luego se volver y entrar en su ciudad y en su casa, en la ciudad de donde huy.
 Sealaron, pues, a Cades en Galilea, en la montaa de Neftal; a Siquem, en la montaa de Efram, y a Quiriat-Arb, que es Hebrn, en la montaa de Jud."
 Del otro lado del Jordn, a oriente de Jeric, designaron Bosor, en el desierto, en la llanura, ciudad de la tribu de Rubn; Ramot, en Galaad, de la tribu de Gad, y Goln, en Basan, de la tribu de Manases."
 Estas fueron las ciudades sealadas a todos los hijos de Israel y a los extranjeros que habitan en medio de ellos para que cualquiera que matase a alguno impensadamente pudiera refugiarse en ellas y no muriera a manos del vengador de la sangre antes de comparecer ante la asamblea.
 Los jefes de familia de los levitas se acercaron a Eleazar, sacerdote; a Josu, hijo de Nun, y a los jefes de familia de las tribus de los hijos de Israel,"
 y les hablaron en Silo, en tierra de Canan, diciendo: Yahv mand a Moiss que nos diese ciudades donde habitar, con sus campos para nuestros ganados.
 Los hijos de Israel dieron a los levitas, de sus heredades, segn el mandato de Yahv, estas ciudades, con sus campos.
 Sali la suerte para la familia de los caatitas, y los hijos del sacerdote Aarn, de entre los levitas, obtuvieron por suerte tres ciudades de la tribu de Jud, de la de Simen y de la de Benjamn;"
 los otros hijos de Caat obtuvieron por suerte diez ciudades de las familias de la tribu de Efram, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manases.
 Los hijos de Gersn obtuvieron por suerte trece ciudades, de las familias de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la media tribu de Manases, en Basan.
 Los hijos de Merar, segn sus familias, obtuvieron doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln.
 Los hijos de Israel dieron por suerte a los hijos de Lev esas ciudades y sus contornos, como Yahv se lo haba mandado a Moiss.
 Dieron de la tribu de los hijos de Jud y de la tribu de los hijos de Simen estas ciudades;"
 pues la suerte de los hijos de Aarn, de la familia de Caat, de los hijos de Lev, fue la primera.
 Dironles, pues, en la montaa de Jud, la ciudad de Arb, padre de Enac, que es Hebrn, con sus contornos;"
 pero los campos de esta ciudad y las ciudades de ella dependientes se las dieron a Caleb, hijo de Jefon, en heredad.
 Dieron a los hijos del sacerdote Aarn la ciudad de refugio para los homicidas, Hebrn y su contorno, as como Libna y su contorno,
 Jeter y su contorno, Estemo y su contorno,
 Jeln y su contorno, Dabir y su contorno,
 Asn, Juta, Bet-sames, con sus contornos; nueve ciudades de estas dos tribus."
 De la tribu de Benjamn, Gaban y su contorno, Gueba y su contorno,
 Anatot y Almn y sus contornos; cuatro ciudades."
 En todo, las ciudades de los sacerdotes, hijos de Aarn, trece ciudades y sus contornos;"
 pero a las familias de los hijos de Caat, hijos de Lev, y a los otros hijos de Caat, les seal la suerte ciudades de la tribu de Efram.
 Se les dio la ciudad de refugio para los homicidas, Siquem y su contorno, en la montaa de Efram, y Gazer con su contorno;"
 Quisam y Betorn, con sus contornos; cuatro ciudades."
 De la tribu de Dan, El-teco, Guibetn,
 Ayaln y Gat Rimmn, con sus contornos; cuatro ciudades."
 De la media tribu de Manases, Tanac, con su contorno, y Gat Rimmn, con sus contornos; dos ciudades."
 En todo, diez ciudades con sus contornos para las familias de los otros hijos de Caat.
 Se dio a los hijos de Gersn, de entre las familias de los hijos de Lev, de la media tribu de Manases, la ciudad de refugio para los homicidas, Goln, en Basan, y su contorno, como tambin Bosra y su contorno; dos ciudades."
 De la tribu de Isacar, Quisyn, Daberet,
 Jaramut y En Ganim y sus contornos; cuatro ciudades."
 De la tribu de Aser, Masal, Abdn,
 Jelcat y Rejob, con sus contornos; cuatro ciudades."
 De la tribu de Neftal, la ciudad de refugio para los homicidas, Cades, en Galilea, con su contorno, como tambin Jamot, Dor y Cartn, con sus contornos; tres ciudades."
 En todo, las ciudades de los gersonitas, segn sus familias, trece ciudades con sus contornos.
 A las familias de los hijos de Merar, al resto de los hijos de Lev, en la tribu de Zabuln, Jocneam, Carta,
 Damna y Nalol, con sus contornos; cuatro ciudades;"
 de la tribu de Rubn, Besor y Jasa, con sus contornos; Quedemot y Mefat, con sus contornos; cuatro ciudades;"
 (38) y de la tribu de Gad, la ciudad de refugio para los homicidas, Ramot, en Galaad, y su contorno, as como Majanam,(39) Jesebn y Jazer, con sus contornos; cuatro ciudades."
 (40) En todo, las ciudades sealadas por la suerte a los hijos de Merar, segn sus familias, el resto de las familias de los hijos de Lev, doce ciudades.
 (41) Todas las ciudades de los hijos de Lev, en medio de las posesiones de los hijos de Israel, cuarenta y ocho ciudades y sus contornos.
 (42) Cada una de estas ciudades tena en torno suyo un campo, y as para todas las ciudades.
 (43) Yahv dio a Israel toda la tierra que a sus padres haba jurado darles, y se posesionaron de ella y se establecieron all.
 (44) Yahv les concedi el descanso en torno suyo, como se lo haba jurado a sus padres; ninguno de sus enemigos pudo resistirles, y Yahv los entreg a todos en sus manos."
 (45) Las buenas palabras que Yahv haba dicho a la casa de Israel, todas se cumplieron.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Entonces llam Josu a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manases, y les dijo:
 Habis guardado todo lo que os mand Moiss, siervo de Yahv; habis obedecido a mi voz en todo cuanto os he mandado."
 No habis abandonado a vuestros hermanos durante este largo espacio de tiempo hasta hoy, y habis observado fielmente el mandato de Yahv, vuestro Dios.
 Ahora, pues, que Yahv, vuestro Dios, ha concedido a vuestros hermanos el descanso, como se lo haba prometido, volveos y tornad a vuestras tiendas en la tierra que os pertenece, que Moiss, siervo de Yahv, os dio al otro lado del Jordn.
 Pero tened gran cuidado de poner por obra los mandamientos y las leyes que Moiss, siervo de Dios, os ha prescrito, amando a Yahv, vuestro Dios; marchando por todos sus caminos, guardando sus mandamientos, apegndoos a l y sirvindole con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma.
 Josu los bendijo y los despidi, y ellos se fueron a sus tiendas.
 Moiss haba dado a una mitad de la tribu de Manases un territorio en Basan, y Josu dio a la otra mitad un territorio en medio de sus hermanos del lado de ac del Jordn, a occidente. Al mandarles a sus tiendas, Josu los bendijo,
 dicindoles: Volvis a vuestras tiendas con grandes riquezas, rebaos muy numerosos y mucha plata, oro, bronce y hierro y vestidos; partid con vuestros hermanos los despojos de vuestros enemigos.
 Los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manases, dejando en Silo a los hijos de Israel, en la tierra de Canan, se volvieron, para ir a la tierra de Galaad, que era la propiedad que haban recibido, como Yahv se lo mand a Moiss.
 Cuando llegaron a las regiones del Jordn que pertenecen a la tierra de Canan, los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manases edificaron all un altar en la ribera del Jordn, un altar muy grande
 Los hijos de Israel lo supieron cuando se les dijo: Mirad que los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manases han edificado un altar en los confines de la tierra de Canan, en los distritos del Jordn, del lado de los hijos de Israel.
 Cuando los hijos de Israel lo supieron, se reuni en Silo toda la asamblea de los hijos de Israel para subir contra ellos y hacerles la guerra.
 Los hijos de Israel mandaron a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases, en tierra de Galaad, a Fines, hijo del sacerdote Eleazar,
 y con l a diez prncipes, un prncipe de casa por cada una de las tribus de Israel, todos jefes de casa patriarcal en medio de los millares de Israel.
 Llegados a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la meda tribu de Manases, en tierra de Galaad, les hablaron, diciendo:
 As habla toda la asamblea de Yahv: Qu infidelidad es la que habis cometido contra el Dios de Israel, apartndoos as de Yahv y edificndoos un altar, volvindoos contra Yahv?
 No os basta la maldad de Fogor, de que no nos hemos purificado todava hasta hoy, a pesar de la plaga que afligi a la asamblea de Yahv,
 para que os apartis hoy vosotros de Yahv? Si hoy os volvis contra Yahv, maana se volver la ira de Yahv contra toda la asamblea de Israel,
 Si miris como impuro el territorio que es vuestra propiedad, pasad a la tierra que es propiedad de Yahv, donde Yahv ha establecido su morada, y estableceos en medio de nosotros, pero no os volvis contra Yahv y contra nosotros, edificndoos un altar distinto del altar de Yahv, nuestro Dios.
 Acn, hijo de Zar, cometi la infidelidad cuanto a las cosas dadas al anatema, y la clera de Yahv vino sobre toda la asamblea de Israel, y no fue l solo el que pereci por su crimen.
 Los hijos de Rubn, los hijos de Gad y la media tribu de Manases respondieron as a los jefes de los millares de Israel:
 El Todopoderoso Dios, Yahv, sabe; el Todopoderoso Dios, Yahv, sabe, y sabr toda la asamblea de los hijos de Israel: Si ha sido por rebelin y por infidelidad contra Yahv, que no nos salve hoy."
 Si hemos edificado un altar para apartarnos de Yahv, para ofrecer all holocaustos y oblaciones y hacer sacrificios eucarsticos, que Yahv nos pida cuenta de ello.
 Ms bien hemos obrado por temor de que llegara algn da en que vuestros hijos dijeran a los nuestros: Qu hay de comn entre vosotros y Yahv, el Dios de Israel?
 Yahv ha puesto el Jordn como frontera entre vosotros y nosotros, hijos de Rubn y de Gad; no tenis parte alguna con Yahv. De este modo, vuestros hijos seran causa de que los nuestros no temieran ya a Yahv."
 Y nos dijimos: Pongmonos a edificar un altar, no para ofrecer holocaustos y sacrificios,
 sino para que sea testimonio entre nosotros y vosotros, y nuestros descendientes despus de nosotros, de que servimos a Yahv en su presencia, con nuestros holocaustos, nuestros sacrificios y nuestras vctimas pacficas, para que vuestros hijos no digan un da a los nuestros: No tenis parte en Yahv.
 Nos dijimos: Si algn da llegaran a decirnos eso a nosotros y a nuestros descendientes, les responderamos: Mirad la forma del altar que nuestros padres edificaron, no con el fin de que sirviera para holocaustos y sacrificios, sino para ser testimonio entre nosotros y vosotros.
 Lejos de nosotros querer rebelarnos contra Yahv y apartarnos hoy de El alzando un altar para holocaustos, oblaciones y sacrificios distintos del altar de Yahv, nuestro Dios, que est ante su tabernculo.
 El sacerdote Fins y los prncipes de la asamblea que le acompaaban, al or las palabras de los hijos de Rubn, de los hijos de Gad y de la media tribu de Manases, se dieron por satisfechos;"
 y Fins, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los hijos de Rubn, a los hijos de Gad y a la media tribu de los hijos de Manases: Reconocemos ahora que est Yahv en medio de nosotros, puesto que no habis cometido contra Yahv esa infidelidad, librando as de la mano de Yahv a los hijos de Israel.
 Fins, hijo del sacerdote Eleazar, y los prncipes dejaron a los hijos de Rubn y a los hijos de Gad y a la media tribu de Manases y se volvieron de la tierra de Galaad a la tierra de Canan, a los hijos de Israel, a los cuales hicieron relacin.
 La cosa agrad a los hijos de Israel; bendijeron a Dios y no hablaron ms de subir armados contra ellos para devastar la tierra que habitaban los hijos de Rubn y los hijos de Gad."
 Los hijos de Rubn y los hijos de Gad llamaron al altar Ed (Testigo), porque es testimonio para nosotros de que Yahv es Dios.
 Haba pasado largo tiempo desde que Yahv diera a los hijos de Israel el descanso, librndolos en derredor de todos sus enemigos; y Josu era ya viejo, de edad avanzada."
 Convoc entonces Josu a todo Israel, a sus ancianos, sus jefes, sus jueces y sus oficiales, y les dijo: Yo soy ya viejo, de edad avanzada.
 Vosotros habis visto todo cuanto Yahv, vuestro Dios, ha hecho con todas las naciones que tenais ante vosotros; porque es Yahv, nuestro Dios, el que por vosotros ha combatido."
 Ved: Yo os he distribuido por suertes, en heredad para vuestras tribus, esas gentes que han quedado y aquellas que yo extermin, desde el Jordn hasta el mar Grande, a occidente.
 Yahv, vuestro Dios, las rechazar y las expulsar ante vosotros y os dar en posesin su territorio, como Yahv, vuestro Dios, os lo ha dicho.
 Esforzaos, pues, en guardar y poner por obra todo lo que est escrito en el libro de la Ley de Moiss, sin apartaros ni a la derecha ni a la izquierda.
 No os mezclis con esas gentes que han quedado en medio de vosotros, no invoquis el nombre de sus dioses, ni juris por ellos, ni los sirvis, ni os prosternis ante ellos,
 sino adherios a Yahv, vuestro Dios, como hasta ahora lo habis hecho.
 Yahv ha arrojado de delante de vosotros naciones grandes y poderosas, y ninguna ha podido resistiros hasta hoy.
 Uno solo de vosotros persegua a mil, porque Yahv, vuestro Dios, combata por vosotros, como os lo haba dicho.
 Tened gran cuidado de vosotros mismos, amando a Yahv, vuestro Dios;"
 porque si os apartis de El y os ligis con los restos de esas gentes que han quedado entre vosotros; si contrais matrimonios con ellas, mezclndoos con ellas y mezclndose ellas con vosotros,"
 sabed bien que Yahv, vuestro Dios, no seguir arrojndolas delante de vosotros, sino que sern para vosotros un lazo y una trampa, aguijn en vuestros costados y espinas en vuestros ojos, hasta que desaparezcis de sobre esta excelente tierra que os ha dado Yahv, vuestro Dios.
 Yo estoy ya para irme por el camino de todos. Reconoced con todo vuestro corazn y con toda vuestra alma que todas las buenas promesas que Yahv, vuestro Dios, os ha hecho se han cumplido; ninguna ha quedado sin efecto, ninguna ha cado."
 Lo mismo, pues, que todas las buenas palabras que Yahv, vuestro Dios, os ha dado se han cumplido, lo mismo tambin cumplir Yahv contra vosotros sus palabras de amenaza, hasta que os haga desaparecer de sobre esta excelente tierra que Yahv, vuestro Dios, os ha dado;"
 si traspasis la alianza de Yahv, vuestro Dios, la que El os ha prescrito, y os vais a servir a otros dioses y os prosternis ante ellos, la clera de Yahv se encender contra vosotros y desapareceris bien pronto de sobre la tierra buena que El os ha dado.
 Josu reuni en Siquern a todas las tribus de Israel y convoc a los ancianos, a los jefes, a los jueces y a los oficiales. Todos se presentaron ante Dios,
 y Josu dijo a todo el pueblo: He aqu lo que dice Yahv, Dios de Israel: Vuestros padres Tar, padre de Abraham y de Najor, habitaron al principio al otro lado del ro y servan a otros dioses.
 Yo tom a vuestro padre Abraham del lado all del ro, y le conduje a travs de toda la tierra de Canan, y multipliqu su prosperidad, dndole a Isaac.
 A Isaac le di a Jacob y Esa, y yo di a Esa en posesin la montaa de Ser, y Jacob y su hijos bajaron a Egipto.
 Despus envi a Moiss y Aarn y her a Egipto con mi mano, como en medio de l lo hice, y os saqu de all.
 Saqu de Egipto a vuestros padres, y llegasteis al mar. Los egipcios persiguieron a vuestros padres con carros y caballos hasta el mar Rojo.
 Clamaron ellos a Yahv, y Yahv puso tinieblas entre vosotros y los egipcios y redujo sobre stos las aguas del mar, que los cubri. Vuestros ojos han visto lo que yo hice en Egipto y habis estado largo tiempo en el desierto.
 Yo os traje a la tierra de los amorreos, que habitaban del otro lado del Jordn, y ellos combatieron contra vosotros. Yo os los entregu en vuestras manos y os posesionasteis de su tierra, y yo los destru delante de vosotros.
 Balac, hijo de Sefor, rey de Moab, se alz para luchar contra Israel, e hizo llamar a Balaam, hijo de Beor, para que os maldijera.
 Pero yo no quise dar odos a Balaam, y l os bendijo repetidamente y yo os libr de las manos de Balac.
 Pasasteis el Jordn y llegasteis a Jeric. Las gentes de Jeric combatieron contra vosotros, los amorreos, los fereceos, los cananeos, los jteos, lor guergueseos, los jeveos y los jebuseos, y yo os los puse en vuestras manos.
 Mand delante de vosotros tbanos, que los echaron delante de vosotros. No ha sido vuestro arco ni vuestra espada.
 Yo os he dado una tierra que no habis cultivado, ciudades que no habis edificado, y en ellas habitis, y comis el fruto de vias y olivares que no habis plantado.
 Temed a Yahv y servidle con integridad, y en verdad, quitad los dioses a quienes sirvieron vuestros padres al otro lado del ro y en Egipto y servid a Yahv.
 Y si no os parece bien servirle, elegid hoy a quien queris servir, si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres al lado all del ro, si a los dioses de los amorreos, cuya tierra habis ocupado. En cuanto a m y a mi casa toca, nosotros serviremos a Yahv.
 El pueblo respondi, diciendo: Lejos de nosotros querer apartarnos de Yahv para servir a otros dioses,
 porque Yahv es nuestro Dios, el que nos sac de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre; el que ha hecho a nuestros ojos tan grandes prodigios; el que nos ha guardado durante todo el largo camino que hemos recorrido y entre todos los pueblos por en medio de los cuales hemos pasado."
 Yahv ha arrojado delante de nosotros a todos los pueblos, a los amorreos, que habitaban en esta tierra. Tambin nosotros serviremos a Yahv, porque El es nuestro Dios.
 Josu dijo al pueblo: Vosotros no seris capaces de servir a Yahv, que es un Dios santo, un Dios celoso; El no perdonar vuestras transgresiones y vuestros pecados;"
 cuando os apartis de Yahv y sirvis a dioses extraos, El se volver, y despus de haberos hecho el bien, os dar el mal y os consumir.
 El pueblo respondi: No, no; queremos servir a Yahv.
 Y Josu dijo al pueblo: Testigos sois hoy contra vosotros mismos de que habis elegido a Yahv para servirle.
 Quitad, pues, los dioses ajenos que hay entre vosotros y volved vuestros corazones a Yahv, Dios de Israel.
 Y el pueblo dijo a Josu: Serviremos a Yahv, nuestro Dios, y obedeceremos su voz.
 Josu concluy aquel da una alianza con el pueblo y le dio en Siquem leyes y mandatos;"
 y escribi estas palabras en el libro de la Ley de Dios, y, tomando una gran piedra, la alz all debajo de la encina que hay en el lugar consagrado a Yahv.
 Dijo a todo el pueblo: Esta piedra servir de testimonio contra vosotros, pues ella ha odo todas las palabras que Yahv os ha dicho y ser testimonio contra vosotros para que no neguis a vuestro Dios.
 Y Josu mand al pueblo que se fuese cada uno a su heredad.
 Despus de esto, Josu, hijo de Nun, siervo de Yahv, muri a la edad de ciento diez aos.
 Fue sepultado en la tierra de su posesin, en Tamnat Sar, en la montaa de Efram, al norte del monte Gas.
 Israel sirvi a Yahv durante toda a vida, de Josu y durante toda la vida de los ancianos que le Sobrevivieron y conocan cuanto haba hecho Yahv a favor de Israel.
 Los huesos de Jos, que los hijos de Israel haban trac de Egipto, fueron enterrados en Siquern, en el trozo de tierra que Jacob haba comprado por cien quesitas a los hijos de Jamor, padre de Siquern, y fueron propiedad de los hijos de Jos.
 Eleazar, hijo de Aarn, muri y fue sepultado en Gueba ciudad de Fins, su hijo, a quien haba sido dada, en la montaa de Efram.
 Despus de muerto Josu, consultaron los hijos de Israel a Yahv, diciendo: Quin de nosotros subir antes contra el cananeo y le combatir?
 Y respondi Yahv: Jud subir, pues he dado la tierra en sus manos.
 Y dijo Jud a Simen, su hermano: Sube conmigo a la parte que me ha tocado, a hacer la guerra al cananeo, y tambin ir luego yo contigo a la que te ha tocado a ti. Y fue con l Simen.
 Subi, pues, Jud, y puso Yahv en sus manos al cananeo y al fereceo, y derrotaron en Becez a diez mil hombres.
 Habiendo encontrado en Becez a Adonisedec, le atacaron y detrotaron a los cananeos y fereceos.
 Huy Adonisedec, y ellos le persiguieron, y, cogindole, le amputaron los pulgares de las manos y de los pies.
 Y dijo Adonisedec: Setenta reyes con los pulgares de manos y pies amputados migajeaban debajo de mi mesa. Me devuelve Dios lo que yo les hice a ellos; y le llevaron a Jerusaln y all muri."
 Atacaron los hijos de Jud a Jerusaln; y habindola tomado, pasaron a los habitantes a filo de espada y pegaron fuego a la ciudad."
 Bajaron luego los hijos de Jud para combatir a los cananeos que habitaban en el monte, en el Negueb y en la Sefela.
 March Jud contra los cananeos que habitaban en Hebrn, antes llamado Cariat Arbe, y bati a Sesai, Ajimn y Tolmai.
 De all march contra los habitantes de Dabir, que se llam antes Quiriat Sefer.
 Caleb dijo: Al que ataque y tome a Quiriat Sefer le dar por mujer mi hija Acsa.
 Otoniel, hijo de Quenaz, el hermano menor de Caleb, se apoder de ella, y Caleb le dio su hija Acsa por mujer.
 Cuando era llevada a la casa de Otoniel, l la incit a que pidiera a su padre un campo. Bajse ella del asno, y Caleb le pregunt: Qu tie. nes?
 Ella dijo: Hazme una gracia. Ya que me has dado tierra de secano, dame tambin regados. Y le dio Caleb el Gulat superior y el Gulat inferior.
 Los hijos de Jobab el quineo, suegro de Moiss, subieron de la ciudad de las Palmeras con los hijos de Jud al desierto que est al medioda de Jud, segn se baja de Arad, y vinieron a habitar con los amalecitas.
 March despus Jud con Simen, su hermano, y batieron a los cananeos que habitaban en Sefat; la destruyeron totalmente, y se llam la ciudad Jorma."
 Pero no se apoder Jud de Gaza y de su territorio, ni de Ascaln y Acarn con los suyos.
 Fue Yahv con Jud, y se apoder Jud de la parte montaosa, pero no pudo expulsar a los habitantes del llano, que tenan carros de hierro.
 Atribuyse Hebrn a Caleb, como lo haba dicho Moiss, y aqul arroj de all a los tres hijos de Enac.
 Los hijos de Benjamn no expulsaron a los jebuseos que habitaban en Jerusaln, y los jebuseos han habitado hasta el da de hoy con los hijos de Benjamn.
 Tambin la casa de Jos subi contra Betel, y Yahv estuvo con ellos.
 La casa de Jos hizo una exploracin cerca de Betel, que antes se llam Luz,
 y los emboscados cogieron a un hombre que sala de la ciudad y le dijeron: Ensanos por dnde se entra en la ciudad, y te haremos gracia.
 El les ense por dnde podran entrar en la ciudad, y ellos la pasaron a filo de espada, pero dejaron en libertad a aquel hombre y a toda su familia.
 Este hombre se fue a tierra de jteos y edific all una ciudad, a la que dio el nombre de Luz, y as se llama todava hoy.
 Manases no expuls a los habitantes de Betsn y de las ciudades de ella dependientes, ni a los de Tanac, Dor, Jeblam, Mageddo y las ciudades dependientes de ellas, y los cananeos se arriesgaron a permanecer en esta tierra.
 Cuando Israel fue suficientemente fuerte, los hicieron tributarios, pero no los arrojaron.
 Efram no expuls a los cananeos que habita-ban Gazer, y los cananeos siguieron habitando en medio de Efram.
 Zabuln no expuls a los habitantes de Quetrom ni a los de Nalol, y los cananeos siguieron habitando en medio de Zabuln, pero fueron hechos tributarios.
 Aser no expuls a los habitantes de Ac, ni a los de Sidn, ni a los de Majaleb, de Aczib, de Jelba, de Afee y de Rejob;"
 y los hijos de Aser habitan en la tierra en medio de los cananeos, porque no los expulsaron.
 Neftal no expuls a los habitantes de Bet Se-mes ni a los de Bet Anat, y habit en medio de los cananeos, habitantes de aquella tierra; pero los habitantes de Bet Semes y de Bet Anat fueron sometidos a tributo."
 Los amorreos rechazaron a los hijos de Dan hacia los montes y no los dejaban bajar al llano;"
 arriesgronse los amorreos a quedarse en el Har Jeres, en Ayaln y en Selebim; pero la mano de la casa de Jos pes mucho sobre ellos y fueron sometidos a tributo."
 El territorio de los idumeos se extenda desde la subida de Acrabim y desde Sela para arriba.
 Subi el ngel de Yahv de Glgala a Betel, y dijo: Yo os he hecho subir de Egipto y os he trado a la tierra que jur a vuestros padres, y he dicho: No romper mi pacto eterno con vosotros
 si vosotros no pactis con los habitantes de esta tierra; habis de destruir sus altares. Pero vosotros no me habis obedecido; por qu habis obrado as?"
 Pues yo tambin me he dicho: No los arrojar de ante vosotros, y los tendris por enemigos, y sus dioses sern para vosotros un lazo.
 Cuando el ngel de Yahv hubo dicho estas palabras a todos los hijos de Israel, lloraron todos a voces.
 Llamaron a este lugar Boquim, y ofrecieron all sacrificios a Yahv.
 Cuando Josu despidi al pueblo y se fueron los hijos de Israel cada uno a su heredad para posesionarse de la tierra,
 el pueblo sirvi a Yahv durante toda la vida de Josu y la de los ancianos que le sobrevivieron y haban visto toda la grande obra que Yahv haba hecho en favor de Israel,
 Josu, hijo de Nun, siervo de Yahv, muri a la edad de ciento diez aos
 y fue sepultado en el territorio de su heredad, en Timnat Heres, en los montes de Efram, al norte del monte Gas.
 Toda aquella generacin fue a reunirse con sus padres, y surgi una nueva generacin, que no conoca a Yahv ni la obra que ste haba hecho en favor de Israel.
 Los hijos de Israel hicieron el mal a los ojos de Yahv y sirvieron a los baales.
 Se apartaron de Yahv, el Dios de sus padres, que los haba sacado de Egipto, y se fueron tras Otros dioses, de entre los dioses de los pueblos que los rodeaban, y se postraron ante ellos, irritando a Yahv.
 Apartndose de Yahv, sirvieron a Baal y Astart.
 Encendise en clera Yahv contra Israel y los entreg en manos de salteadores, que los asaltaban y los vendan a los enemigos del contorno, y llegaron a no poder ya resistir a sus enemigos.
 En cualquier .salida que hacan pesaba sobre ellos para mal la mano de Yahv, como El se lo haba dicho, como se lo haba jurado, y se vieron en muy gran aprieto.
 Yahv suscit jueces, que los libraron de los salteadores;"
 pero, desobedeciendo tambin a los jueces, se prostituyeron, yndose detrs de dioses extraos, y los adoraron, apartndose bien pronto del camino que haban seguido sus padres, obedeciendo los preceptos de Yahv; no hicieron ellos as."
 Cuando Yahv les suscitaba un juez, estaba con l y los libraba de la Opresin de sus enemigos durante la vida del juez, porque se compadeca Yahv de sus gemidos, a causa de los que los opriman y los vejaban.
 En muriendo el juez, volvan a corromperse, ms todava que sus padres, yndose tras de los dioses extraos para servirlos y adorarlos, sin dejar de cometer sus crmenes, y persistan en sus caminos.
 Encendise la clera de Yahv contra Israel, y dijo: Pues que este pueblo ha roto el pacto que yo haba establecido con sus padres y no me obedece,
 tampoco seguir yo arrojando de ante ellos a ninguno de los pueblos que dejara Josu al morir,
 para por ellos poner a Israel a prueba, si seguira o no los caminos de Yahv, andando por ellos como sus padres.
 Y Yahv dej en paz, sin apresurarse a expulsarlos, a aquellos pueblos que no haba entregado en manos de Josu.
 He aqu los pueblos que dej Yahv para probar por ellos a Israel, a cuantos no conocieron las guerras de Canan;"
 slo para probar a las generaciones de los hijos de Israel, acostumbrando a la guerra a los que no la haban hecho antes:
 cinco prncipes de los filisteos; todos los cananeos; los sidonios, y los jteos que habitaban el monte Lbano, desde el monte Baal Hermn hasta la entrada de Jamat."
 Estos pueblos haban de servir para por ellos probar a Israel y saber si obedecera los mandatos que Yahv haba dado a sus padres por medio de Moiss.
 Los hijos de Israel habitaban en medio de los cananeos, de los jteos, de los amorreos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos.
 Tomaron por mujeres a las hijas de stos y dieron a los hijos de ellos las hijas propias y sirvieron a sus dioses.
 Hicieron el mal los hijos de Israel a los ojos de Yahv, y, olvidndose de Yahv, su Dios, sirvieron a los baales y aseras.
 Encendise la clera de Yahv contra Israel y los entreg a manos de Cusan Risatam, rey de Edom, y los hijos de Israel sirvieron a Cusan Risatam ocho aos.
 Clamaron a Yahv los hijos de Israel, y suscit Yahv a los hijos de Israel un libertador, que los libert: Otoniel, hijo de Quenaz, el hermano menor de Caleb.
 Vino sobre l el espritu de Yahv, y juzg a Israel y sali a hacer la guerra. Puso Yahv en sus manos a Cusan Risatam, rey de Edom, y pas su mano sobre Cusan Risatam;"
 y estuvo en paz la tierra durante cuarenta aos, y muri Otoniel, hijo de Quenaz.
 Volvieron otra vez a hacer mal los hijos de Israel a los ojos de Yahv. Y Yahv hizo fuerte a Egln, rey de Moab, contra los hijos de Israel, porque hacan el mal a los ojos de Yahv.
 Egln se uni con los hijos de Amn y con Amalee, y march contra Israel, le derrot y conquist la ciudad de Tamarn;"
 y sirvieron los hijos de Israel a Egln, rey de Moab, dieciocho aos.
 Clamaron los hijos de Israel a Yahv, y Yahv les suscit un libertador: Aod, hijo de Gera, benja-minita, zurdo. Los hijos de Israel enviaron por medio de l un presente a Egln, rey de Moab.
 Habase hecho Aod un pual de dos filos de un palmo de largo, que se ci bajo sus vestidos, sobre el muslo derecho.
 Present los dones a Egln, rey de Moab, que era un hombre muy gordo;"
 y, hecha la presentacin, despidi a los que haban trado el presente.
 Llegado a Happesilim, cerca de Cagala, se volvi y le dijo: Tengo que decirte, oh rey! una cosa en secreto. El dijo: Salid; y se salieron todos los que estaban con l."
 Entr donde estaba l tomando el fresco en el cenador alto, que era slo para l, y le dijo: Tengo que comunicarte una palabra de parte de Dios, oh rey! Egln se levant de su silla;"
 y entonces Aod, tomando con su mano izquierda el pual que sobre el muslo derecho llevaba, se lo clav en el vientre,
 entrndole tambin el puo tras la hoja y cerrndosela gordura en derredor de la hoja, pues no sac del vientre el pual; y saltando por la ventana,"
 sali Aod al prtico, cerrando tras s las puertas del cenador y echando el cerrojo.
 Una vez que hubo salido, vinieron los servidores y, viendo que las puertas del cenador tenan echado el cerrojo, se dijeron: Seguramente est haciendo alguna necesidad en el cubculo de verano.
 Esperaron mucho tiempo, hasta perder la paciencia, y como las puertas del cenculo alto no se abran, cogieron la llave y abrieron, viendo que su amo yaca en tierra muerto.
 Mientras estaban ellos perplejos, huy velozmente Aod, pas de Happesilim y se puso en salvo en Seirat.
 En cuanto lleg a la tierra de Israel, hizo tocar las trompetas en el monte de Efram. Los hijos de Israel bajaron con l de la montaa, y l se puso al frente de ellos
 y les dijo: Seguidme, que Yahv ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos los moabitas. Bajaron tras l y se apoderaron de los vados del Jordn, frente a Moab, sin dejar pasar a nadie.
 Derrotaron entonces a Moab. De unos diez mil hombres, todos robustos y valientes, no escap uno solo.
 Aquel da qued Moab humillado bajo la mano de Israel; y la tierra qued en paz durante ochenta aos, mientras vivi Aod."
 Despus de Aod, Samgar, hijo de Anat, derrot a seis-cientos filisteos con una aijada de bueyes, libertando tambin l a Israel.
 Muerto Aod, volvieron los hijos de Israe la hacer el mal a los ojos de Yahv,
 y los entreg Yahv en mano de Jabn, rey de Canan, que reinaba en Jasor y tena por jefe de su ejrcito a Sisara, que resida en Jaroset Gom.
 Clamaron los hijos de Israel a Yahv, pues tenan aqullos novecientos carros de hierro y desde haca veinte aos opriman duramente a los hijos de Israel.
 Juzgaba en aquel tiempo a Israel Dbora, profetisa, mujer de Lapidot.
 Sentbase para juzgar debajo de la palmera de Dbora, entre Rama y Betel, en el monte de Efram; y los hijos de Israel iban a ella a pedir justicia."
 Mand llamar Dbora a Barac, hijo de Abinam, de Cades, de Neftal, y le dijo: No te manda Yahv, Dios de Israel? Ve a ocupar el monte Tabor y lleva contigo diez mil hombres de los hijos de Neftal y de los de Zabuln.
 Yo te traer all, al torrente de Cisn, a Sisara, jefe del ejrcito de Jabn, y a sus carros y sus tropas, y los pondr en tus manos.
 Djole Barac: Si vienes t conmigo, voy; si no vienes t, no voy. Porque yo no s en qu da el ngel de Yahv me dar el xito.
 Ella le contest: Ir, s, ir contigo; porque ya no ser gloria tuya la expedicin que vas a emprender, porque a manos de una mujer entregar Yahv a Sisara. Levantse Dbora y se fue con Barac a Cades."
 Convoc Barac a Zabuln y Neftal y subi con diez mil hombres, subiendo tambin con l Dbora.
 Jeber el quneo se haba separado de los otros quneos, hijos de Jobab, suegro de Moiss, y haba plantado sus tiendas en el encinar de Besananim, cerca de Cades.
 Hicieron saber a Sisara que Barac, hijo de Abinoam, suba al monte Tabor;"
 y Sisara reuni todos sus carros, novecientos carros de hierro, y todo el ejrcito de que dispona, y sali de Jaroset Gom al torrente de Cisn.
 Dijo entonces Dbora a Barac: Anda, que hoy es el da en que Yahv entrega a Sisara en tus manos. No va l delante de ti?
 Baj Barac del monte Tabor con los diez mil hombres que llevaba, y puso Yahv en fuga a Sisara, a todos sus carros y a todo su ejrcito ante Barac. Sisara se baj de su carro y huy a pie.
 Barac persigui con su infantera a los carros y al ejrcito hasta Jaroset Gom, y todo el ejrcito de Sisara cay a filo de espada, sin que quedara ni un solo hombre.
 Sisara huy a pie a la tienda de Jael, la mujer de Jeber el quineo, pues haba paz entre Jabn, rey de Jasor, y la casa de Jeber el quineo.
 Sali Jael al encuentro de Sisara y le dijo: Entra, seor mo; entra en mi casa y no temas. Entr l en la tienda, y ella le tap con una alfombra."
 Djole l: Dame, por favor, un poco de agua, que tengo sed. Y sacando ella el odre de la leche, le dio a beber y volvi a cubrirle.
 Djole l: Estte a la puerta de la tienda, y si viene alguno preguntando si hay aqu algn hombre, dile que no.
 Cogi Jael, mujer de Jeber, un clavo de los de fijar la tienda, y, tomando en su mano un martillo, se acerc a l calladamente y le clav en la sien el clavo, que penetr en la tierra; y l, que estaba profundamente dormido, desfalleci y muri."
 Lleg entonces Barac, que iba persiguiendo a Sisara. Jael sali a su encuentro y le dijo: Ven que te ensee al hombre a quien vienes buscando. Entr y hall a Sisara en tierra muerto, clavado el clavo en la sien.
 Aquel da humill Yahv a Jabn, rey de Canan, ante los hijos de Israel,
 y la mano de los hijos de Israel pes cada vez ms sobre Jabn, rey de Canan, hasta que le destruyeron.
 Aquel da cantaron Dbora y Barac, hijo de Abinoam, este canto:
 Los prncipes de Israel al frente, ofrecise el pueblo al peligro. Bendecid a Yahv.
 Od, reyes; dadme odo, prncipes. Yo, yo cantar a Yahv. Yo cantar a Yahv, Dios de Israel."
 Cuando t, oh Yahv! salas de Ser, cuando subas desde los campos de Edom, tembl ante ti la tierra, destilaron los cielos y las nubes se deshicieron en agua.
 Derritironse los montes a la presencia de Yahv, a la presencia de Yahv, Dios de Israel.
 En los das de Samgar, hijo de Anat; en los das de Jael, estaban desiertos los caminos; los que antes andaban por caminos trillados, banse por senderos desviados;"
 desiertos estaban los lugares indefensos, desiertos en Israel, hasta que me levant yo, hasta que me levant yo, madre en Israel.
 A las puertas estaba la guerra; y no se vea ni un escudo ni una lanza entre los cuarenta mil de Israel."
 Se va mi corazn tras los prncipes de Israel. Los que del pueblo os ofrecisteis al peligro, bendecid a Yahv.
 Los que montis blancas asnas, los que os sentis sobre tapices, los que ya vais por los caminos, cantad El que fue lugar de rapia, es ya lugar de regocijo.
 Cantad en l las justicias de Yahv, las justicias que ha hecho Yahv, a los lugares indefensos de Israel. Entonces pudo ya el pueblo de Yahv bajar a sus puertas.
 Despierta, despierta, Dbora. Despierta, despierta, entona un canto. Levntate, Barac; apresa a los que te aprisionaban, hijo de Abinoam."
 Entonces vencieron los pequeos a los grandes; prevaleci el pueblo de Yahv contra los fuertes."
 Los de Efram los exterminaron en el valle. Detrs de ti (Dbora) iba Benjamn con tu ejrcito. De Maquir bajaron los jefes, de Zabuln los capitanes;"
 los prncipes de Isacar estn con Dbora. Barac se precipit con los infantes en el valle. En las filas de Rubn hay grandes ansiedades de corazn.
 Y por qu te quedaste en tus apriscos, oyendo las nautas de tus pastores? En las filas de Rubn hay grandes ansiedades de corazn.
 Galaad descansaba al otro lado del Jordn. Y Dan, por qu se qued junto a sus naves? Aser, a orillas del mar, descansaba en sus puertos;"
 pero Zabuln es un pueblo que ofrece su vida a la muerte. Lo mismo es tambin Neftal desde lo alto de los campos.
 Vinieron los reyes, combatieron; lucharon entonces los reyes de Canan en Tanac, junto a las aguas de Megiddo. No cogieron plata por botn."
 Desde los calos combatieron las estrellas; desde sus rbitas combatieron las estrellas contra Sisara."
 El torrente de Cisn los arrastr, el torrente de Cisn pisa los cadveres de los fuertes.
 Entonces resonaron los cascos de los caballos en la veloz huida de los guerreros. Maldecid a Meroc, dijo el ngel de Yahv.
 Maldecid, maldecid a sus habitantes, porque no cooperaron a la victoria de Yahv, a la ayuda de Yahv a sus valientes.
 Bendita entre las mujeres Jael, mujer de Jeber el quineo; bendita entre las mujeres de su tienda."
 Le pidi agua, y ella le dio leche; en el vaso de honor le sirvi leche;"
 cogi el clavo con la izquierda, con la derecha el pesado martillo, rompindole la cabeza. Rompile la cabeza, le atraves la sien.
 El se retorci, cay, yaci, a sus pies se retorci, cay donde se retorci, all mismo qued exnime.
 Mira por la ventana la madre de Sisara, por entre las celosas, y grita: Por qu tarda en venir su carro? Por qu tardan en orse los pasos de su cuadriga?
 La ms avisada de sus mujeres le contesta, y ella repite las mismas palabras:
 Seguramente est repartiendo los despojos, una joven, dos jvenes para cada uno, un vestido, dos vestidos de varios colores para Sisara, un vestido, dos vestidos bordados a su cuello.
 Perezcan as todos los enemigos, oh Yahv! fuerza. y sean los que te aman como el sol cuando nace con toda su
 Perezcan as todos los enemigos, oh Yahv! fuerza. y sean los que te aman como el sol cuando nace con toda su [ (Judges 5:32)  La tierra estuvo en paz durante cuarenta aos. ] 
 Los hijos de Israel hicieron mal a los ojos de Yahv, y Yahv los entreg en manos de Madin durante siete aos.
 La mano de Madin pes fuertemente sobre Israel. Por miedo de Madin se hicieron los hijos de Israel los antros que hay en los montes, las cavernas y las alturas fortificadas.
 Cuando Israel haba sembrado, suba Madin con Amalee y con los Bene Quedem y marchaban contra ellos;"
 acampaban en medio de Israel y devastaban los campos hasta cerca de Gaza, no dejando subsistencia alguna en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos,
 pues suban con sus ganados y sus tiendas como una nube de langostas. Ellos y sus camellos eran innumerables y venan a la tierra para devastarla.
 Israel vino a ser muy pobre a causa de Madin, y los hijos de Israel clamaron a Yahv.
 Cuando los hijos de Israel clamaron a Yahv contra Madin,
 Yahv les envi un profeta, que les dijo: As habla Yahv, Dios de Israel: Yo os hice subir de Egipto y os saqu de la servidumbre;"
 yo os libr de la mano de los egipcios y de la mano de todos vuestros opresores; yo los arroj ante vosotros y os di su tierra."
 Entonces os dije: Yo soy Yahv, vuestro Dios; no temis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitis. Pero vosotros no habis escuchado mi voz.
 Vino el ngel de Yahv y se sent bajo el terebinto de Ofra, que era propiedad de Jos, abiezerita, cuando Geden, su hijo, estaba batiendo el trigo en el lagar para esconderlo de Madin.
 Aparecisele el ngel de Yahv y le dijo: Yahv contigo, valiente hroe.
 Geden le dijo: Por favor, mi seor; si Yahv est con nosotros, por qu nos sucede todo esto? Dnde estn todos los prodigios que nos contaron nuestros padres, diciendo: Yahv nos hizo subir de Egipto? Y ahora Yahv nos ha abandonado y nos ha puesto en las manos de Madin.
 El ngel de Yahv se volvi a l y le dijo: Ve y, con esa fuerza que t tienes, libra a Israel de las manos de Madin; no soy yo quien te enva?
 Geden le dijo: De gracia, seor, con qu voy a libertar yo a Israel? Mi familia es la ms dbil de las de Manases, y yo soy el ms pequeo de la casa de mi padre.
 El ngel de Yahv le dijo: Yo estar contigo y derrotars a Madin como si fuera un solo hombre.
 Geden le dijo: Si he hallado gracia a tus ojos, dame una seal de que eres t quien me habla,
 y no te vayas de aqu hasta que vuelva yo con una ofrenda y te la presente. Y l le dijo: Aqu me estar hasta que t vuelvas.
 Entrse Geden y prepar un cabrito, y con un ef de harina hizo panes cimos; y poniendo la carne en un cestillo y el caldo en una olla, los llev debajo del terebinto y se los present."
 El ngel de Yahv le dijo: Coge la carne y los cimos, ponlos encima de aquella piedra y vierte sobre ellos el caldo. Hzolo as Geden; y el ngel de Yahv,"
 alzando el bculo que tena en la mano, toc con la punta la carne y los panes. Surgi en seguida fuego de la piedra, que consumi la carne y los panes, y el ngel de Yahv desapareci de su vista.
 Viendo Geden que era el ngel de Yahv, dijo: Ay, Seor, Yahv! Entonces he visto cara a cara al ngel de Yahv?
 Djole Yahv: La paz sea contigo; no temas, no morirs.
 Geden alz all un altar a Yahv y le llam Yahv-Salom, que todava existe en Ofra de Abiezer.
 Aquella misma noche le dijo Yahv a Geden: Coge el toro gordo de tu padre, el toro de siete aos; derriba el altar de Baal que tiene tu padre y corta la asera que hay cerca,"
 y construye con la lea un altar a Yahv, tu Dios, en lo alto de este fuerte; y tomando el toro segundo, lo ofreces en holocausto sobre la lea de la asera que cortars.
 Tom, pues, Geden diez hombres de entre sus criados e hizo como le haba mandado Yahv; pero, como no se atreviese a hacerlo de da, por temor de la casa de su padre y de las gentes de la ciudad, lo hizo de noche."
 Cuando, al levantarse a la maana siguiente, las gentes de la ciudad vieron que el altar de Baal haba sido destruido, cortada la asera que haba cerca y el toro segundo ofrecido en holocausto sobre el altar construido,
 se preguntaban unos a otros: Quin ha hecho esto? Inquirieron, buscaron, y alguien dijo: Geden, el hijo de Jos, ha hecho esto. Entonces dijeron a Jos las gentes de la ciudad:
 Saca a tu hijo para que muera, pues ha derribado el altar de Baal y ha cortado la asera que estaba cerca.
 Jos respondi a todos los que estaban delante de l: Os toca a vosotros defender a Baal? Sois vosotros los que le habis de salvar a l? Quien tome partido por Baal ser muerto hoy mismo. Si Baal es dios, que se deenda a s mismo, ya que le han derribado su altar.
 Aquel da dieron a Geden el nombre de Jerobaal, diciendo: Que sea Baal quien se vengue de l, pues que ha derribado su altar.
 Todo Madin, Amalee y los Bene Quedem se juntaron y pasaron el Jordn; vinieron a acampar en el valle de Jezrael."
 El espritu de Yahv revisti a Geden, que toc la trompeta, y los abiezeritas le siguieron
 Envi mensajeros a todo Manases, que se reuni tambin para seguirle. Mandlos tambin a Aser, a Zabuln y a Neftal, que subieron a su encuentro.
 Dijo Geden a Dios: Si en verdad quieres salvar a Israel por mi mano, como me has dicho,
 voy a poner un velln de lana al sereno; si slo el velln se cubre de roco, quedando todo el suelo seco, conocer que libertars a Israel por mi mano, como me lo has dicho. As sucedi."
 A la maana siguiente levantse muy temprano, y, exprimiendo el velln, sac de l el roco, una cazuela llena de agua.
 Geden dijo a Dios: Que no se encienda tu clera contra m si hablo todava otra vez; quisiera hacer otra prueba con el velln: que sea el velln el que se quede seco y caiga el roco sobre todo el suelo.
 As lo hizo Dios aquella noche: slo el velln qued seco, y todo el suelo estaba cubierto de roco.
 A la maana siguiente, Jerobaal, que es Geden, fue a acampar, con toda la gente que estaba con l, por encima de la fuente de Jarod. El campamento de Madin estaba debajo del de Geden, al norte de las colinas de Mor, en el valle.
 Y dijo Yahv a Geden: Es demasiada la gente que tienes contigo para que yo entregue en sus manos a Madin y se glore luego Israel contra m, diciendo: Ha sido mi mano la que me ha librado.
 Haz llegar esto a odos de la gente: El que tema y tenga miedo, que se vuelva y se retire. Veintids mil hombres se volvieron, y quedaron slo diez mil.
 Yahv dijo a Geden: Todava es demasiada la gente. Hazlos bajar al agua y all te los seleccionar; y aquel de quien yo te diga: Ese ir contigo, vaya; y todos aquellos de quienes te diga: Esos no irn contigo, que no vayan.
 Hizo bajar al agua Geden a la gente, y dijo Yahv a Geden: Todos los que en su mano laman el agua con la lengua, como la lamen los perros, ponlos aparte de los que para beber doblen su rodilla.
 Trescientos fueron los que al beber lamieron el agua en su mano, llevndola a la boca; todos los dems se arrodillaron para beber."
 Y dijo Yahv a Geden: Con esos trescientos hombres que han lamido el agua os libertar y entregar a Madin en tus manos. Todos los dems, que se vaya cada uno a su casa.
 Se proveyeron de cntaros y cogieron las trompetas, y a todos los otros israelitas los mand a cada uno a su tienda, quedndose con los trescientos hombres. El campamento de Madin estaba abajo, en el valle.
 Aquella noche le dijo Yahv: Levntate y baja al campamento, porque te los entrego en tus manos.
 Y si temes atacar, baja con Fura, tu escudero, al campamento,
 y escucha lo que dicen, y se fortalecern tus manos y atacars el campamento. Baj con Fura, su escudero, hasta el extremo del campamento donde estaban los hombres de armas.
 Madin, Amalee y los Bene Quedem se haban extendido por el valle, numerosos como langostas, y sus camellos eran innumerables, como las arenas del mar.
 Cuando lleg Geden, estaba un hombre contando a su compaero su sueo, dicindole: He tenido un sueo. Rodaba por el campamento de Madin un pan de cebada, que lleg hasta una tienda y choc contra ella, la derrib y la hizo rodar por tierra, y la tienda qued por tierra.
 El compaero le dijo: Eso no es sino la espada de Geden, hijo de Jos, varn de Israel, de Jezrael. Dios ha puesto en sus manos a Madin y a todo el campamento.
 Como Geden oy el sueo y la explicacin, se prostern; y volvindose al campamento de Israel, les dijo: Arriba, que Yahv ha entregado en nuestras manos el campamento de Madin.
 Dividi en tres escuadras los trescientos hombres y les entreg a todos trompetas, cntaros vacos, y en los cntaros, antorchas encendidas,
 dicindoles: Miradme a m y haced como me veis hacer. En cuanto llegue yo a los lmites del campamento, hacis lo que yo haga.
 Cuando toque yo la trompeta y la toquen los que van conmigo, la tocaris tambin vosotros en derredor de todo el campamento, y gritaris: Por Yahv y por Geden!
 Geden y el centenar de hombres que le acompaaban llegaron a los lmites del campamento al comienzo de la segunda vigilia, en cuanto acababan de relevarse los centinelas, y tocaron las trompetas y rompieron los cntaros que llevaban en la mano.
 Los tres cuerpos tocaron las trompetas, rompieron los cntaros, y cogiendo las teas con la mano izquierda y las trompetas con la derecha para tocarlas, gritaban: Espada por Yahv y por Geden!
 Quedronse cada uno en su puesto en derredor del campamento, y todo el campamento se puso a correr, a gritar y a huir.
 Mientras los trescientos hombres tocaban las trompetas, hizo Yahv que volviesen todos su espada los unos contra los otros en todo el campamento, y huy el campamento hasta Bet Hassita en la direccin de Sareda, hasta los lmites del Abel Mejola, junto a Tabat.
 Reunironse los hombres de Israel, de Neftal, de Aser y de todo Manases, y persiguieron a los de Madin.
 Geden mand mensajeros por todo el monte de Efram para decirles: Bajad al encuentro de Madin y tomad, antes que lleguen, los vados hasta Bet Bara, en el Jordn. Reunironse todos los hombres de Efram y tomaron los vados hasta Bet Bara, en el Jordn.
 Se apoderaron de dos prncipes de Madin, Oreb y Zeb, y dieron muerte a Oreb en la roca de Oreb y a Zeb en el lagar de Zeb. Persiguieron a Madin y llevaron a Geden las cabezas de Oreb y Zeb del otro lado del Jordn.
 Dijronle los hombres de Efram: Cmo has hecho con nosotros eso de no llamarnos cuando ibas a combatir con Madin? Y se querellaron violentamente contra l.
 El les dijo: Qu es lo que he hecho yo para lo vuestro? No ha sido mejor el rebusco de Efram que la vendimia de Abiezer?
 En vuestras manos ha puesto Dios a los prncipes de Madin, Oreb y Zeb. Qu he podido yo hacer comparable a lo vuestro? Calmse su clera contra l cuando as les habl.
 Lleg Geden al Jordn, lo pas con los trescientos hombres que llevaba, cansados de la persecucin,
 y dijo a las gentes de Sucot: Dad, os ruego, unos panes a la gente que me sigue, que estn cansados y van en persecucin de Zebaj y Salmana, reyes de Madin.
 Respondironle los jefes de Sucot: Acaso tienes ya en tus manos el puo de Zebaj y Salmana, para que demos pan a tu tropa?
 Y Geden les dijo: Cuando Yahv haya puesto en mis manos a Zebaj y Salmana, yo desgarrar vuestras carnes con espinas y cardos del desierto.
 Desde all subi a Fanuel, e hizo a las gentes de Fanuel la misma peticin, recibiendo la misma respuesta de los hijos de Sucot.
 Y dijo tambin a las gentes de Fanuel: Cuando vuelva vencedor, arrasar esta fortaleza.
 Zebaj y Salmana estaban en Carcor con su ejrcito, unos quince mil hombres, los que haban quedado de todo el ejrcito de los Bene Quedem, pues haban perecido ciento veinte mil hombres de armas.
 Geden subi por el camino de los que moran en tiendas, al oriente de Nobaj y de Jogbea, y atac el campamento, que se crea a seguro.
 Zebaj y Salmana huyeron. El los persigui y se apoder de los dos reyes de Madin, Zebaj y Salmana, y derrot a todo su ejrcito.
 Volvise Geden, hijo de Jos, de la batalla por la subida de Jares;"
 y habiendo cogido a un joven de los de Sucot, le interrog, y ste le dio por escrito los nombres de los jefes y ancianos de Sucot, setenta y siete hombres.
 Entonces vino Geden a las gentes de Sucot y dijo: Ved aqu a Zebaj y Salmana, con los que me zaheristeis diciendo: Acaso tienes ya en tu poder el puo de Zebaj y Salmana, para que demos de comer a tus tropas fatigadas?
 Cogi, pues, a los ancianos de la ciudad, y con espinas y cardos del desierto castig a los de Sucot.
 Arras la fortaleza de Fanuel y mat a los hombres de la ciudad.
 Dijo a Zebaj y Salmana: Cmo eran los hombres que matasteis en el Tabor? Ellos respondieron: Eran como t. Cada uno de ellos pareca un hijo de rey.
 El les dijo: Eran hermanos mos, hijos de mi madre. Vive Yahv, que no os matara si no les hubierais dado muerte.
 Y dijo a Jeter, su primognito: Anda, mtalos. El joven no desenvain la espada por tener miedo, pues era todava muy nio;"
 y Zebaj y Salmana dijeron: Levntate y mtanos t, porque eres un valiente. Levantse Geden y los mat, y tomo las lunetas que llevaban al cuello sus camellos.
 Las gentes de Israel dijeron a Geden: Reina sobre nosotros t, tu hijo y los hijos de tu hijo, pues nos has libertado de las manos de Madin.
 Respondiles Geden: No reinar yo sobre vosotros ni reinar tampoco mi hijo. Yahv ser vuestro rey;"
 y aadi: Voy a pediros una cosa. Dadme cada uno de su botn los arillos de nariz que habis tomado. Los enemigos, como ismaelitas, llevaban arillos de oro en la nariz.
 Ellos respondieron: Con mucho gusto te los daremos; y, extendiendo un manto, fueron echando en l cada uno los arillos del botn."
 Y fue el peso de los arillos de oro que haba pedido Geden de tres mil setecientos siclos de oro, sin contar las lunetas y los pendientes, ni los vestidos de prpura que llevaban los reyes de Madin, ni los collares que al cuello llevaban sus camellos.
 Con este oro hizo Geden un efod, que puso en su ciudad, en Ofra. Todo Israel iba a prostituirse ante este efod, que fue un lazo para Geden y para su casa.
 Madin qued humillado ante los hijos de Israel y no volvi a levantar la cabeza, quedando la tierra en paz durante cuarenta aos, los das de Geden.
 Jerobaal, hijo de Jos, se volvi a su casa;"
 y tuvo Geden setenta hijos, todos nacidos de l, pues fueron muchas sus mujeres.
 Una concubina que tena en Siquem le pari tambin un hijo, al que puso por nombre Abimelec.
 Muri Geden, hijo de Jos, en buena ancianidad, y fue sepultado en la sepultura de Jos, su padre, en Ofra de Abiezer.
 Muerto Geden, los hijos de Israel se prostituyeron de nuevo ante los baales y tomaron por su dios a Baal-Berit,
 y no se acordaron ms de Yahv, su Dios, que los haba librado de los enemigos que los rodeaban.
 No se mostraron agradecidos a la casa de Jerobaal (Geden), segn el mucho bien que ste haba hecho por Israel.
 Abimelec, hijo de Jerobaal, se fue a Siquem y habl a los hermanos de su madre y a toda la familia de la casa del padre de su madre, dicindoles:
 Hablad al odo a todos los varones de Siquem: Qu es mejor para vosotros: que os dominen setenta hombres, todos hijos de Jerobaal, o que os domine uno solo? Acordaos de que yo soy hueso vuestro y carne vuestra.
 Habiendo hablado de l los hermanos de su madre a todos los habitantes de la ciudad conforme a aquellas palabras, se inclin su corazn hacia Abimelec, pues se dijeron: Este es hermano nuestro;"
 y le dieron setenta siclos de plata de la casa de Baal-Berit, con los que asold a los hombres vagos y pervertidos que le siguieron.
 Baj con ellos a la casa de su padre, a Ofra, y mat a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta hombres, a todos sobre una misma piedra. Slo se salv Jotn, el hijo menor de Jerobaal, que pudo esconderse.
 Reunironse entonces todos los habitantes de Siquem y todos los de Bet Milo, y, viniendo, proclamaron rey a Abimelec junto al terebinto de Mu-sab, que est en Siquem.
 Spolo Jotn y fue a ponerse en la cresta del monte Gari-zim; y, alzando su voz, les dijo a gritos desde all: Odme, habitantes de Siquem, as os oiga Dios a vosotros.
 Pusironse en camino los rboles para ungir un rey que reinase sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros.
 Contestles el olivo: Voy yo a renunciar a mi aceite, que es mi gloria ante Dios y ante los hombres, para ir a hamacarme sobre los rboles?
 Dijeron, pues, los rboles a la higuera: Ven t y reina sobre nosotros.
 Y les respondi la higuera: Voy a renunciar yo a mis dulces v ricos frutos para ir a mecerme sobre los rboles?
 Dijeron, pues, los rboles a la vid: Ven t y reina sobre nosotros.
 Y les contest la vid: Voy yo a renunciar a mi mosto, alegra de Dios y de los hombres, para ir a mecerme sobre los rboles?
 Y dijeron todos los rboles a la zarza espinosa: Ven t y reina sobre nosotros.
 Y dijo la zarza espinosa a los rboles: Si en verdad queris ungirme por rey vuestro, venid y poneos a mi sombra, y si no, que salga fuego de la zarza espinosa y devore a los cedros del Lbano.
 Ahora bien: si al elegir rey a Abimelec habis obrado bien y justamente; si os habis portado con Jerobaal y su casa como ella mereca"
 pues mi padre combati por vosotros, y, exponiendo su vida, os libr del poder de Madin,
 levantndoos hoy contra la casa de mi padre y matando a sus hijos, setenta sobre una misma piedra, y haciendo rey de las gentes de Siquem a Abimelec, hijo de una esclava suya, porque es hermano vuestro;"
 si habis obrado leal y justamente hoy con Jerobaal y su casa, que haga Abimelec vuestra felicidad y que hagis vosotros la suya.
 Pero, si no, que salga de Abimelec un fuego que devore a los habitantes de Siquem y de Bet Milo, y salga de Siquem y de Bet Milo un fuego que devore a Abimelec.
 Retirse Jotn y emprendi la huida, yndose a Ber, donde habit, por miedo de Abimelec, su hermano.
 Tres aos domin Abimelec sobre Israel.
 Mand Dios un mal espritu entre Abimelec y los habitantes de Siquem, e hicieron traicin los habitantes de Siquem a Abimelec,
 para que el asesinato de los setenta hijos de Jeroboal y la sangre de ellos cayese sobre Abimelec, su hermano, que los haba matado, y sobre los habitantes de Siquem, que le haban prestado ayuda para matar a sus hermanos.
 Pusieron los habitantes de Siquem en lo alto de los montes asechanzas, que despojaban a cuantos pasaban cerca de ellos por los caminos, y llego esto a conocimiento de Abimelec.
 Vino a Siquem Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos. Los de Siquem pusieron en l su confianza,
 y salieron al campo, vendimiaron sus vias, pisa, ron e hicieron gran fiesta; y entrando en la casa de su dios, comieron y bebieron, maldiciendo a Abimelec. Quin es Abimelec y quin es Siquem "
 dijo Gaal, hijo de Obed  para que le sirvamos? No sirvieron el hijo de Jerobaal y Zebul, su gobernador, a los hombres de Jamor, padre de Siquem? Por qu, entonces, vamos a servirles a ellos nosotros?
 Quin me diera este pueblo en mis manos! Yo expulsara a Abimelec. Le dira: Refuerza tu ejrcito y sal.
 Llegaron a odos de Zebul, gobernador de la ciudad, las palabras de Gaal, hijo de Obed, y, montando en clera,
 mand secretamente mensajeros a Abimelec a Aruma para decirle: Mira que ha venido Gaal, hijo de Obed, a Siquem con sus hermanos, y est sublevando a la ciudad contra ti.
 Sal, pues, de noche t y la gente que tienes contigo y ponte en el campo de emboscada.
 Por la maana, al salir del sol, levntate y cae sobre la ciudad; y cuando Gaal y los que le siguen salgan contra ti, haz contra ellos lo que puedas.
 Levantse Abimelec y toda la gente que con l tena, de noche, y se pusieron en emboscada cerca de Siquem, divididos en cuatro cuerpos.
 Sali Gaal, hijo de Obed, a la puerta de la ciudad, y se alz Abimelec y el cuerpo que con l estaba de la emboscada.
 Vio Gaal a la gente, y dijo a Zebul: cmo baja gente de las cumbres de los montes. Y le dijo Zebul: Son las sombras de los montes, que se te hacen hombres.
 Volvi a mirar Gaal, y dijo: Es gente que baja del interior de la tierra y otro cuerpo que viene por el camino de la encina de los adivinos.
 Djole entonces Zebul: Dnde est ahora tu boca, con que dijiste: Quin es Abimelec para que le sirvamos? No es sa la gente para ti despreciable? Sal, pues, a darle la batalla.
 Sali Gaal, y a la vista de los habitantes de Siquem combati contra Abimelec, que le puso en fuga.
 Gaal huy de l, y cayeron muchos hasta la puerta de la ciudad.
 Abimelec volvi a Aruma mientras que Zebul impidi a Gaal y los suyos permanecer en la ciudad.
 Al da siguiente sali el pueblo al campo, y lo supo Abimelec,
 que, cogiendo su gente, la haba dividido en tres cuerpos, los haba puesto en el campo en emboscada, y, cuando vio que el pueblo sala de la ciudad, se levant, arremeti contra ellos,
 y, avanzando Abimelec con el cuerpo que le segua, se puso a la puerta de la ciudad, mientras que los otros dos cuerpos se extendan por el campo y destrozaban a cuantos en l haba.
 Abimelec combati a la ciudad durante todo aquel da y se apoder de ella, dando muerte a cuantos all haba; la destruy y la sembr de sal."
 As que lo oyeron los que estaban en la fortaleza de Siquem, se fueron a la torre del templo de El-Berit.
 Supo Abimelec que se haban reunido todos los habitantes de la fortaleza de Siquem,
 y subi al monte Selmn con toda la gente que llevaba; y, tomando en su mano un hacha, cort una rama de un rbol y se la puso al hombro, mandando a su gente que hiciera prestamente lo que le vea hacer a l."
 Cort, pues, tambin toda la gente cada uno su rama; y siguiendo a Abimelec, las pusieron contra la fortaleza, y prendindoles fuego, la incendiaron, muriendo all todos los habitantes de la fortaleza de Siquem, unos mil entre hombres y mujeres."
 Fue luego Abimelec a Tebes, que siti y tom.
 Pero haba en Tebes, en medio de la ciudad, una fuerte torre, en la que se refugiaron todos los habitantes de la ciudad, hombres y mujeres, y, cerrando tras s, se subieron a lo alto de la torre.
 Abimelec lleg a la torre, la atac y se aproxim para pegar fuego a la puerta,
 y entonces una mujer le lanz contra la cabeza un pedazo de rueda de molino y le rompi el crneo.
 Llam l en seguida a su escudero, y le dijo: Saca tu espada y mtame, para que no pueda decirse que me mat una mujer. El joven le traspas, y muri Abimelec.
 Viendo los hijos de Israel que haba muerto Abimelec, furonse cada uno a su casa.
 As hizo caer Dios sobre la cabeza de Abimelec el mal que haba hecho a su padre, asesinando a sus setenta hermanos;"
 y sobre las gentes de Siquem, todo el mal que haban hecho, cumplindose en ellos la maldicin de Jotn, hijo de Jerobaal.
 Despus de Abimelec surgi para librar a Israel Tola, hijo de Fu, hijo de Dod, hombre de Isacar. Habit en Samir, en los montes de Efram.
 Juzg a Israel durante veintitrs aos y muri, siendo sepultado en Samir.
 Despus de l surgi Jair, de Galaad, que juzg a Israel por veintids aos.
 Tuvo treinta hijos, que montaban treinta asnos y eran dueos de treinta ciudades, llamadas todava Javot Jair, en la tierra de Galaad.
 Muri Jair y fue sepultado en Camn.
 Volvieron los hijos de Israel a hacer mal a los ojos de Yahv, y sirvieron a los baales y astarts, a los dioses de Sidn, a los de Moab, a los de los hijos de Amn, a los de los filisteos, y se apartaron de Yahv, no sirvindole ms.
 Encendise la ira de Yahv contra Israel y los entreg en manos de los filisteos y en manos de los hijos de Amn,
 que durante dieciocho aos oprimieron y afligieron con gran violencia a los hijos de Israel, a todos los hijos de Israel que habitaban al otro lado del Jordn, en la tierra de los amorreos, en Galaad.
 Los hijos de Amn pasaron el Jordn para combatir a Jud, a Benjamn y a la casa de Efram, vindose Israel muy apretado.
 Clamaron a Yahv los hijos de Israel, diciendo: Hemos pecado contra ti, porque hemos dejado a nuestro Dios y hemos servido a los baales.
 Yahv dijo a los hijos de Israel: No os he hecho yo subir de Egipto? Y los amorreos, y los hijos de Amn, y los filisteos,
 y los de Sidn y Amalee os oprimieron, y clamasteis a m y os salv yo de sus manos?
 Pero vosotros me habis dejado a m para servir a dioses extraos. Por eso no os liberar ya ms.
 Id e invocad a los dioses que os habis dado; que os libren ellos al tiempo de vuestra angustia.
 Los hijos de Israel dijeron a Yahv: Hemos pecado; castganos como quieras, pero lbranos ahora.
 Quitaron de en medio de ellos los dioses extraos y sirvieron a Yahv, que no pudo soportar la afliccin de Israel.
 Reunironse los hijos de Amn y acamparon en Galaad; y se reunieron tambin los hijos de Israel, acampando en Masfa."
 El pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: Quin ser el que comenzar a combatir a los hijos de Amn? Que sea l quien mande a todos los habitantes de Galaad.
 Era Jeft, el galadita, un fuerte guerrero, hijo de una meretriz, y tuvo por padre a Galaad.
 La mujer de Galaad dio a ste otros hijos, que, cuando fueron grandes, arrojaron de casa a Jeft, diciendo: No vas t a heredar en la casa de nuestro padre, pues eres hijo de otra mujer.
 Jeft huy de sus hermanos y habit en tierra de Tob. Unironse con l gentes perdidas, que salan con l.
 Al cabo de das hicieron guerra los hijos de Amn contra Israel,
 y fueron entonces los ancianos de Galaad a la tierra de Tob en busca de Jeft.
 Y le dijeron: Ven; sers nuestro jefe en la guerra contra los hijos de Amn.
 Respondi Jeft a los ancianos de Galaad, dicindoles: No sois vosotros los que me aborrecis y me arrojasteis de la casa de mi padre? A qu vens a m ahora, cuando os veis en aprieto ?
 Los ancianos de Galaad respondieron: Por eso venimos a ti ahora, para que vengas a combatir con nosotros a los hijos de Amn y seas nuestro jefe y de todos los habitantes de Galaad.
 Contestles Jeft: Si me llevis con vosotros a combatir contra los hijos de Amn, en el caso de que Yahv me los entregue, ser vuestro jefe.
 Dijronle los ancianos a Galaad: Sea Yahv testigo entre nosotros si no hiciremos lo que dices,
 Parti Jeft con los ancianos de Galaad y le hicieron su jefe y caudillo, y repiti Jeft sus palabras en presencia de Yahv, en Masfa.
 Mand Jeft mensajeros al rey de los hijos de Arnn que le dijeran: Qu hay entre ti y m para que hayas venido contra m a combatir la tierra?
 El rey de los hijos de Arnn respondi a los mensajeros de Jeft: Cuando subi Israel de Egipto, se apoder de mi tierra desde el Arnn hasta el Jaboc y hasta el Jordn. Devulvemela, pues, ahora pacficamente.
 Jeft mand nuevos mensajeros al rey de los hijos de Amn
 que le dijeran: He aqu lo que dice Jeft: Israel no se apoder de la tierra de Moab ni de la tierra de los hijos de Amn.
 Cuando Israel subi de Egipto, march por el desierto hasta el mar Rojo y lleg a Cades.
 Entonces envi Israel mensajeros al rey de Edom para que le dijeran: Te ruego me dejes pasar por tu tierra; pero el rey de Edom no se lo consinti; tambin se los envi al rey de Moab, que rehus; e Israel se qued en Cades."
 Despus, marchando por el desierto, rode la tierra de Edom y la tierra de Moab, y lleg al oriente de la tierra de Moab y acamp del lado de all del Arnn, sin entrar en tierra de Moab, pues el Arnn es el lmite de Moab.
 Israel envi mensajeros a Sen, rey de los amorreos, rey de Hesebn, para decirle: Te ruego que nos dejes pasar por tu tierra hasta nuestro lugar.
 Pero Sen no se fi de Israel, dejndole pasar por su tierra, y reuniendo a toda su gente, acamp en Jahsa y luch contra Israel.
 Yahv, Dios de Israel, puso a Sen con todo su pueblo en las manos de Israel, que los derrot y se apoder de la tierra de los amorreos, que habitaban en aquella regin.
 Se apoder de toda la tierra de los amorreos desde el Arnn hasta el Jaboc y desde el desierto hasta el Jordn.
 Ahora, pues, que Yahv, Dios de Israel, desposey a los amorreos ante su pueblo Israel, pretendes t apoderarte de su tierra ?
 Eso que Gamos, tu dios, te ha dado en posesin, no lo posees t? Y no vamos a poseer nosotros lo que Yahv, nuestro Dios, nos ha dado en posesin?
 Querrs t ser mejor que Balac, hijo de Sefor, rey de Moab? Acaso ha disputado ste a Israel su tierra? Le ha hecho acaso la guerra?
 Hace trescientos aos que habita Israel en Hesebn y en Jazer y en las ciudades que de ellas dependen, lo mismo que en todas las que estn a orillas del Jordn. Por qu no las habis tomado durante todo ese tiempo?
 Yo no te he hecho mal alguno; pero t obras mal conmigo hacindome la guerra. Que Yahv, el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Amn.
 El rey de los hijos de Amn desoy lo que Jeft le mand a decir.
 El espritu de Yahv fue sobre Jeft, y, pasando por Ga-laad y Manases, lleg hasta Masfa de Galaad, y de Masfa de Galaad pas a retaguardia de los hijos de Amn.
 Jeft hizo voto a Yahv, diciendo: Si pones en mis manos a los hijos de Amn,
 el que a mi vuelta, cuando venga yo en paz de vencerlos, salga de la puerta de mi casa a mi encuentro, ser de Yahv y se lo ofrecer en holocausto.
 Avanz Jeft contra los hijos de Amn y se los dio Yahv en sus manos,
 batindolos desde Aroer hasta segn se va a Menit, veinte ciudades, y hasta Abel Queramim. Fue una gran derrota, y los hijos de Amn quedaron humillados ante los hijos de Israel.
 Al volver Jeft a Masfa, sali a recibirle su hija con tmpanos y danzas. Era su hija nica; no tena ms hijos ni hijas."
 Al verla rasg l sus vestiduras y dijo: Ah, hija ma, me has abatido del todo, y t misma te has abatido al mismo tiempo! He abierto mi boca a Yahv sobre ti y no puedo volverme atrs.
 Ella le dijo: Padre mo, si has abierto tu boca a Yahv, haz conmigo lo que de tu boca sali, pues te ha vengado Yahv de tus enemigos, los hijos de Amn.
 Y aadi: Hazme esta gracia: djame que por dos meses vaya con mis compaeras por les montes, llorando mi virginidad.
 Ve, le contest l, y ella se fue por los montes con sus compaeras y llor por dos meses su virginidad.
 Pasados los dos meses, volvi a su casa y l cumpli en ella el voto que haba hecho. No haba conocido varn.
 De ah viene la costumbre en Israel de que cada ao se renan las hijas de Israel para llorar a la hija de Jeft, galadita, por cuatro das.
 Los hijos de Efram se reunieron, y, pasando a Safn, dijeron a Jeft: Por qu fuiste a combatir a los hijos de Amn sin habernos llamado a combatir contigo? Vamos a pegar fuego a tu casa.
 Jeft les respondi: Estaba yo y estaba mi pueblo en gran contienda con los hijos de Amn. Entonces os llam yo, pero no me habis librado vosotros de sus manos.
 Viendo que no haba quien me librase, puse mi vida en mis manos, march contra los hijos de Amn, y Yahv me los entrego. Por qu, pues, vens hoy a hacerme la guerra?
 Reuni Jeft a todas las gentes de Galaad y libr batalla contra Efram. Y los hombres de Galaad derrotaron a los de Efram, que decan de ellos: Vosotros, galaditas, sois huidos de Efram; ni sois de Efram ni de Manases.
 Los galaditas se apoderaron de los vados del Jordn, enfrente de Efram; y cuando llegaba alguno de los fugitivos de Efram, diciendo: Dejadme pasar, le preguntaban: Eres efraimita? Responda: No.
 Entonces ellos le decan: A ver, di: shibbolet, y l deca sibbolet, pues no podan pronunciar as. Los hombres de Galaad le cogan y le degollaban junto a los vados del Jordn. Murieron entonces cuarenta y dos mil hombres de Efram.
 Juzg a Israel Jeft, galadita, durante seis aos, y muri, siendo sepultado en una de las ciudades de Galaad.
 Despus de l fue juez en Israel Abesn, de Beln.
 Tuvo treinta hijos y treinta hijas. Cas a stas con gente de fuera y trajo de fuera mujeres para sus hijos.
 Juzg a Israel siete aos, muri y fue sepultado en Beln.
 Despus de l juzg a Israel Eln, de Zabuln, durante diez aos;"
 muri Eln, de Zabuln, y fue sepultado en Ayaln, en tierra de Zabuln.
 Despus de l juzg a Israel Abdn, hijo de Hilel, de Faratn.
 Tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que montaban sobre setenta asnos. Juzg a Israel durante ocho aos,
 muri y fue sepultado en Faratn, en el monte de Efram, en tierra de Salim.
 Volvieron los hijos de Israel a hacer el mal a los ojos de Yahv, y Yahv los dio en manos de los filisteos durante cuarenta aos.
 Haba un hombre de Sora, de la familia de Dan, de nombre Manu. Su mujer era estril y no le haba dado hijos.
 El ngel de Yahv se apareci a la mujer y le dijo: Eres estril y sin hijos, pero vas a concebir y parirs un hijo.
 Mira, pues, que no bebas vino ni licor alguno inebriante ni comas nada inmundo,
 pues vas a concebir y a parir un hijo a cuya cabeza no ha de tocar la navaja, porque ser nazareo de Dios el nio desde el vientre de su madre y ser el que primero librar a Israel de la mano de los filisteos.
 Fue la mujer y dijo a su marido: Ha venido a m un hombre de Dios. Tena el aspecto de un ngel de Dios muy temible. Yo no le pregunt de dnde vena ni me dio a conocer su nombre,
 pero me dijo: Vas a concebir y parir un hijo. No bebas, pues, vino ni otro licor inebriante y no comas nada inmundo, porque el nio ser nazareo de Dios desde el vientre de su madre hasta el da de su muerte.
 Entonces Manu or a Yahv, diciendo: De gracia, Seor: que el hombre de Dios que enviaste venga otra vez a nosotros para que nos ensee lo que hemos de hacer con el nio que ha de nacer.
 Oy Dios la oracin de Manu y volvi el ngel de Dios a la mujer de Manu cuando estaba sta sentada en el campo y no estaba con ella su marido.
 Corri ella en seguida a anuncirselo a su marido, dicindole: El hombre que vino a m el otro da acaba de aparecrseme.
 Levantse Manu y, siguiendo a su mujer, fue hacia el hombre y le dijo: Eres t el que has hablado a esta mujer? El respondi: Yo soy.
 Repuso Manu: Cuando tu palabra se cumpla, qu hay que guardar y qu habremos de hacerle?
 El ngel de Yahv dijo a Manu: La mujer, que se abstenga de cuanto la he dicho:
 que no tome nada de cuanto procede de la vid, no beba vino ni otro licor inebriante y no coma nada inmundo; cuanto le mand ha de observarlo.
 Manu dijo al ngel de Yahv: Te ruego que permitas que te retengamos mientras te traemos preparado un cabrito.
 El ngel de Yahv dijo a Manu: Aunque me retengas, no comera tus manjares; pero, si quieres preparar un holocausto, ofrceselo a Yahv. Manu, que no saba que era el ngel de Yahv,"
 le dijo: Cul es tu nombre, para que te honremos cuando tu palabra se cumpla?
 El ngel de Yahv le respondi: Para qu me preguntas mi nombre, que es Admirable?
 Manu tom el cabrito y la oblacin para ofrecerlo a Yahv en holocausto sobre la roca, y sucedi un prodigio a la vista de Manu y su mujer.
 Cuando suba la llama de sobre el altar hacia el cielo, el ngel de Yahv se puso sobre la llama del altar. Al verlo Manu y su mujer, cayeron rostro a tierra,
 y ya no vieron ms al ngel de Yahv,
 y dijo a su mujer: Vamos a morir, porque hemos visto a Dios.
 La mujer le contest: Si Yahv quisiera hacernos morir, no habra recibido de nuestras manos el holocausto y la oblacin ni nos hubiera hecho ver todo esto ni or hoy todas estas cosas.
 Pari la mujer un hijo y le dio el nombre de Sansn. Creci el nio, y Yahv le bendijo,
 y comenz a mostrarse en l el espritu de Yahv en el campo de Dan, entre Sora y Estaol.
 Baj Sansn a Timna y vio all una mujer de entre las hijas de los filisteos;"
 y cuando volvi a subir, dijo a su padre y a su madre: He visto en Timna una mujer de las hijas de los filisteos; id a tomrmela por mujer.
 Dijronle su padre y su madre: Acaso no hay mujeres entre las hijas de tus hermanos y entre todo tu pueblo para que vayas t a tomar mujer de los filisteos, incircuncisos? Repuso Sansn y dijo a su padre: Tmame sa, pues me gusta.
 Su padre y su madre no saban que aquello vena de Yahv, que buscaba una ocasin de parte de los filisteos, que eran los que entonces opriman a Israel.
 Baj Sansn a Timna, cuando al llegar a los olivares de Timna le sali al encuentro un joven len rugiendo.
 Apoderse de Sansn el espritu de Yahv, y, sin tener nada a mano, destroz al len como se destroza un cabrito. No dijo nada a su padre ni a su madre de lo que haba hecho.
 Baj y habl a la mujer que le haba gustado.
 Tiempo despus, bajando para desposarse con ella, se desvi para ver el cadver del len, y vio que haba un enjambre de abejas con miel en la osamenta del len.
 Cogila con sus manos y sigui andando y comiendo; y cuando lleg a su padre y a su madre, les dio de ella, sin decirles que la haba tomado de la osamenta del len, y ellos la comieron."
 Baj, pues, Sansn a casa de la mujer, y Sansn dio all un banquete, segn la costumbre de los mozos.
 Y porque le teman, invitaron a treinta mozos para acompaarle.
 Sansn les dijo: Quisiera que me permitierais proponeros un enigma.Si dentro de los siete das del convite me lo descifris acertada mente, yo tendr que daros treinta camisas y treinta tnicas;"
 pero, si no podis descifrrmelo, seris vosotros los que habris de darme a m treinta camisas y treinta tnicas. Ellos le dije ron: Propon tu enigma, que lo oigamos.
 El les dijo: Del que come sali lo que se come, y del fuerte, la dulzura. Tres das pasaron sin que pudieran descifrar el enigma.
 Lleg el da sptimo. A la mujer de Sansn le haban dicho: Persuade a tu marido a que te d la solucin del enigma; si no, te quemaremos a ti y la casa de tu padre. Nos habis invitado para robarnos?
 Ella lloraba y le deca: Me aborreces; has propuesto un enigma a los hijos de mi pueblo y no quieres explicrmelo a m. El le respondi: No se lo he explicado ni a mi padre ni a mi madre, y voy a explicrtelo a ti?
 AS le haba estado llorando durante los siete das del convite; pero el sptimo da tanto lo importun, que l dio la explicacin, y ella se la comunic a los hijos de su pueblo."
 Los de la ciudad dijeron a Sansn el da sptimo antes de la puesta del sol: Qu ms dulce que la miel? Qu ms fuerte que el len? El les contest: Si no hubierais arado con mi novilla, no hubierais descifrado mi enigma.
 Apoderse de l el espritu de Yahv, y, bajando a Ascaln, mat all a treinta hombres, los despoj y dio las tnicas a los que haban descifrado el enigma. Muy enfurecido, se subi a casa de sus padres.
 La mujer de Sansn fue entregada a uno de los mozos que le haban servido de compaeros.
 Al cabo de das, al tiempo de la siega, fue Sansn a visitar a su mujer, llevando un cabrito, y dijo: Quiero entrar a mi mujer en su cmara.
 Pero el padre le neg la entrada, diciendo: Yo cre que la habas aborrecido enteramente y se la he entregado a tu compaero. Su hermana menor es ms hermosa todava que ella. Tmala por mujer en lugar suyo.
 Sansn le dijo: Ahora, ya sin culpa de mi parte contra los filisteos, podr hacerles dao.
 Se fue, y cogiendo trescientas zorras y teas, at a las zorras dos a dos, cola con cola, y puso entre ambas colas una tea.
 Encendi luego las teas y solt a las zorras en las mieses de los filisteos, abrasando los montones de gavillas, los trigos todava en pie y hasta los olivares.
 Los filisteos se preguntaban: Quin ha hecho esto? Y se les dijo: Ha sido Sansn, el yerno del timneo, porque ste le ha quitado su mujer y se la ha dado a un compaero suyo. Los filisteos subieron y la quemaron a ella y a la casa de su padre.
 Sansn les dijo: Eso habis hecho? Pues yo no parar hasta vengarme de vosotros.
 Y les tundi ancas y muslos, haciendo en ellos gran destrozo, y se baj luego a la caverna del roquedo de Etam.
 Subieron entonces los filisteos y acamparon en Jud, extendindose por Leji.
 Los de Jud les preguntaron: Por qu habis subido contra nosotros? Ellos respondieron: Hemos venido a atar a Sansn para tratarle como l nos ha tratado a nosotros.
 Bajaron, pues, tres mil hombres de Jud a la caverna del roquedo de Etam, y dijeron a Sansn: No sabes que los filisteos nos dominan? Por qu nos has hecho eso? El les respondi: He hecho con ellos como ellos han hecho conmigo.
 Ellos repusieron: Hemos bajado para atarte y entregarte atado en manos de los filisteos. Sansn respondi: Jurad que no vais a matarme.
 Ellos le dijeron: No; solamente a atarte, para entregarte a los filisteos; pero no te mataremos. Y, atndole con dos cuerdas nuevas, le hicieron subir al roquedo."
 Llegados a Leji, los filisteos les salieron al encuentro lanzando gritos de jbilo. Apoderse entonces de l el espritu de Yahv, y las cuerdas que a los brazos tena fueron corno hilos de lino quemados por el fuego; las ligaduras cayeron de sus manos,"
 y, viendo cerca una quijada de asno fresca, la tomo y derroto con ella a mil hombres.
 Dijo Sansn: Con una quijada de asno los he aporreado bien; con una quijada de asno he matado a mil hombres.
 Y dicho esto, tir la quijada y llam a aquel lugar Ramat Leji.
 Devorado por la sed, clam a Yahv, diciendo: Eres t el que por la mano de tu siervo has hecho esta gran liberacin; voy a caer ahora, muerto de sed, en la mano de los incircuncisos?
 Y abri Yahv el piln que hay en Leji y brot de l agua. Bebi, se recobr y vivi, y la llam por eso la fuente de En Hacore, que es la que hay todava en Leji.
 Sansn juzg a Israel, en tiempo de los filisteos, durante veinte aos.
 Fue Sansn a Gaza, donde haba una meretriz, a la cual entr.
 Se les dijo a las gentes de Gaza: Ha venido aqu Sansn. Y le cercaron y estuvieron toda la noche en acecho cerca de la puerta de la ciudad. Se estuvieron tranquilos durante la noche, dicindose: Al alba le mataremos.
 Sansn estuvo acostado hasta media noche. A media noche se levant, y, tomando las dos hojas de la puerta de la ciudad con las jambas y el cerrojo, se las ech al hombro y las llev a la cima del monte que mira hacia Hebrn.
 Despus am a una mujer del valle de Sorec, de nombre Dalila.
 Los prncipes de los filisteos subieron a ella y la dijeron: Sedcele para saber en qu est su gran fuerza y cmo podramos apoderarnos de l, para atarle y castigarle. Si lo haces, te daremos cada uno mil cien siclos de plata. Dijo, pues,
 Dalila a Sansn: Dime, te ruego, en qu est tu gran fuerza y con qu habras de ser atado para sujetarte.
 Sansn respondi: Si me atasen con siete cuerdas hmedas, que no se hubieran secado todava, me quedara sin fuerzas y sera como otro hombre cualquiera.
 Subironle los prncipes de los filisteos las siete cuerdas hmedas, sin secar todava, y ella le at con ellas.
 Como tena en su cuarto gentes en acecho, le grit: Sansn, los filisteos sobre ti! El rompi las cuerdas como se rompe un cordn de estopa cuando se le pega fuego, y qued desconocido el secreto de su fuerza.
 Dalila dijo a Sansn: Te has burlado de m y me has engaado. Dime, pues, ahora con qu hay que atarte.
 El le dijo: Si me atan con cuerdas nuevas que no hayan sido empleadas para ningn otro uso, me quedar sin fuerzas y ser como otro cualquiera.
 Dalila cogi cuerdas nuevas y le at con ellas. Despus le grit: Sansn, los filisteos sobre ti! pues tena en el cuarto gentes en acecho. El rompi como un hilo las cuerdas que tena en los brazos.
 Dalila dijo a Sansn: Hasta ahora te has burlado de m y no me has dicho ms que mentiras. Dime de una vez con qu hay que atarte. El le dijo: Si entretejes con un lizo las siete trenzas de mi cabeza y las fijas con una clavija de tejedor, me quedar sin fuerzas y ser como otro hombre cualquiera.
 Dalila le adormeci y entreteji con un lizo las siete trenzas, las fij con la clavija de tejedor y le grit: Sansn, los filisteos sobre ti! Y despertando de su sueo, arranc la clavija y el entretejido, y qued desconocido el secreto de su fuerza.
 Ella le dijo: Cmo puedes decir que me quieres, cuando tu corazn no est conmigo? Por tres veces te has burlado de m y no me has descubierto en qu est tu gran fuerza.
 Y le importunaba incesantemente, siempre insistiendo en su demanda, hasta llegar a producirle un tedio de muerte.
 Y le abri de par en par su corazn, diciendo: Nunca ha tocado la navaja mi cabeza, pues soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si me rapasen, perdera mi fuerza, quedara dbil y sera como todos los otros hombres,
 Dalila vio que en verdad le haba abierto de par en par su corazn; y mand llamar a los prncipes de los filisteos, dicindoles: Subid, que esta vez ya me ha abierto de par en par su corazn. Subieron, llevando el dinero en sus manos."
 Le durmi ella sobre sus rodillas, y, llamando un hombre, hizo que raparan las siete trenzas de la cabellera de Sansn, que comenz a debilitarse. Haba perdido su fuerza,
 y ella le dijo entonces: Sansn, los filisteos sobre ti! El se despert, diciendo: Saldr como tantas otras veces y me sacudir, pues no saba que Yahv se haba apartado de l.
 Los filisteos lo tomaron prisionero, le sacaron los ojos y, llevndole a Gaza, le encadenaron con doble cadena de bronce, y en la crcel le pusieron a hacer dar vueltas a la muela.
 Entretanto, volvieron a crecerle los pelos de la cabeza, despus de haber sido rapada.
 Los prncipes de los filisteos se congregaron para ofrecer un gran sacrificio a Dagn, su dios, y, para regocijarse, decan: Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansn, nuestro enemigo.
 El pueblo, al verle, alababa a su dios, diciendo: Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a nuestro enemigo, al que asolaba nuestra tierra y mat a tanta gente.
 Cuando su corazn se alegr, dijeron: Que traigan a Sansn para que nos divierta.
 Sansn fue sacado de la crcel y tuvo que bailar ante ellos. Habanle puesto entre las columnas, y Sansn dijo al mozo que le haca de lazarillo: Djame tocar las columnas que sostienen la casa, para apoyarme.
 Estaba la casa llena de hombres y mujeres. All estaban los prncipes de los filisteos, y haba sobre el techo ms de tres mil personas, hombres y mujeres, viendo bailar a Sansn.
 Entonces invoc Sansn a Yahv, diciendo: Seor, Yahv, acurdate de m; devulveme la fuerza slo por esta vez, para que ahora me vengue de los filisteos por mis dos ojos.
 Sansn se agarr a las dos columnas centrales que sostenan la casa, y, haciendo fuerza sobre ellas, sobre la una con la mano derecha, sobre la otra con la mano izquierda,
 dijo: Muera yo con los filisteos! Tan fuertemente sacudi las columnas, que la casa se hundi sobre los prncipes de los filisteos y sobre todo el pueblo que all estaba, siendo los muertos que hizo al morir ms que los que haba hecho en vida.
 Sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron y se lo llevaron, y le sepultaron entre Sora y Estaol, en la sepultura de Manu, su padre. Juzg a Israel durante veinte aos.
 Haba un hombre de los montes de Efram, Mica de nombre.
 Dijo ste a su madre: Los mil cien siclos de plata que habas puesto aparte, por los que te o lamentarte a veces, yo los tengo, yo te los quit.
 Djole su madre: Bendito de Yahv seas, hijo mo. Devolvi, pues, los mil cien siclos de plata a su madre, que dijo: Quiero consagrar a Yahv este dinero y que de mi mano pase a mi hijo, para que se haga una imagen tallada y chapeada. Ah, pues, te lo entrego.
 Habiendo, pues, devuelto l a su madre el dinero, tom su madre doscientos siclos y se los dio a un orfice, y ste hizo una imagen tallada y chapeada, que qued en la casa de Mica;"
 y as un hombre como Mica vino a tener una casa de Dios. Hzose tambin un efod y unos terafim, y llen la mano de uno de sus hijos para que hiciera de sacerdote.
 No haba entonces rey en Israel, y haca cada uno lo que bien le pareca.
 Un joven de Beln de Jud, de nombre Jonatn, levita, que habitaba all,
 saliendo de la ciudad de Beln de Jud, se puso a recorrer la tierra para buscar dnde vivir, y, pasando por los montes de Efram, lleg en su camino a la casa de Mica,
 Preguntle Mica: De dnde vienes? y el levita le contest: Soy de Beln de Jud y ando a ver si encuentro dnde vivir.
 El jle Mica: Qudate conmigo y me servirs de padre y de sacerdote. Te dar diez siclos de plata al ao, vestidos y comida. Y pas all el levita la noche
 y consinti en quedarse con Mica, para quien fue el joven como otro hijo.
 Llen, pues, Mica la mano del levita, y el joven hizo con l de sacerdote, quedndose en casa de Mica.
 Dijo Mica: Ahora s que de cierto me favorecer Yahv, pues tengo por sacerdote a un levita. No haba por aquel entonces rey en Israel.
 En aquellos das, la tribu de Dan andaba buscando dnde establecerse, pues no le haba tocado hasta entonces heredad en medio de las otras tribus de Israel.
 Mandaron, pues, los hijos de Dan de entre los suyos a cinco exploradores, hombres fuertes; los mandaron de Sora y de Estaol para que recorriesen la tierra y la explorasen, dicindoles: Id a reconocer la tierra. Llegaron los cinco hombres, por los montes de Efram, hasta la casa de Mica, y pasaron all la noche."
 Estando cerca de la casa de Mica, conocieron por la voz al joven levita, y, acercndose a l, le preguntaron: Quin te ha trado a ti aqu? Qu haces aqu y qu tienes aqu?
 El les contest: Mica ha hecho por m esto y lo otro, y me he ajustado con l y le sirvo de sacerdote.
 Ellos le dijeron: Entonces consulta a Dios para que sepamos si prosperar el viaje que hemos emprendido.
 Y les dijo el sacerdote: Id tranquilos; est ante Yahv el camino que segus.
 Reemprendieron su camino los cinco hombres y llegaron a Lais. Vieron que la gente de ella viva en seguridad, a modo de los sidonios, pacfica y tranquilamente, sin que nadie daase a nadie, y que eran ricos y estaban alejados de los sidonios y no tenan relacin con la Siria.
 Volvironse, pues, a sus hermanos, a Sora y Estaol, que les preguntaron: Qu trais? Ellos contestaron:
 Hemos ido y recorrido el pas hasta Lais y hemos visto un pueblo que mora tranquilo segn las costumbres de los sidonios, alejado de stos y sin comunicacin con la Siria. Subamos luego contra ellos. Hemos visto la tierra y es muy buena. Os estis quietos? No dilatis la ida, para apoderarnos de esa tierra.
 Daris con un pueblo que vive seguro. La tierra es amplia, y Dios la ha puesto en vuestras manos. Es una tierra que produce de todo.
 Salieron, pues, de Sora y Estaol seiscientos hombres de las familias de Dan, armados en guerra,
 y subiendo, acamparon en Quiriat-Jearim, de Jud, por lo cual se llam hasta hoy este lugar Majane Dan, al occidente de Quiriat-Jearim.
 Pasaron de all a los montes de Efram y llegaron hasta la casa de Mica.
 Los cinco hombres que haban ido a explorar la tierra de Lais dijeron a sus hermanos: Sabis que en esta casa hay un efod, y terafim, y una imagen tallada y chapeada? Ved vosotros lo que se ha de hacer.
 Pasaron adelante; y entrando en la casa del joven levita, la casa de Mica, le preguntaron por su salud."
 Los seiscientos hombres de los hijos de Dan, armados en guerra, se quedaron a la entrada de la puerta.
 Subieron los cinco exploradores y entraron para apoderarse del efod, de los terafim, y de la imagen chapeada, mientras estaba el sacerdote a la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados en guerra.
 Despus que entraron en la casa de Mica, se apoderaron del efod, de los terafim, y de la imagen tallada y chapeada, les dijo el sacerdote: Qu hacis?
 Ellos le dijeron: Cllate; ponte la mano en la boca; vente con nosotros y sers nuestro padre y nuestro sacerdote. Qu te es mejor, ser sacerdote de la casa de un solo hombre o serlo de una tribu y de una familia de Israel?"
 Algresele al sacerdote el corazn, y, tomando el efod, los terafim, y la imagen tallada, se fue con aquella gente.
 Pusironse en marcha de nuevo, llevando por delante a los nios, a los animales y las cosas de precio;"
 y estaban ya lejos de la casa de Mica, cuando ste y los hombres que habitaban las casas vecinas de la de Mica se reunieron para salir en persecucin de los hijos de Dan.
 Gritaron a los hijos de Dan; y stos, volviendo la cara, dijeron a Mica: Qu te ocurre, para que nos vengas dando voces?
 El contest: Mi dios, el que yo he hecho, me lo habis quitado junto con el sacerdote, y os marchis. Qu me queda entonces? Y todava me preguntis qu me ocurre?
 Dijronle los hijos de Dan: No nos hagas or ms tu voz si no quieres que hombres irritados se arrojen sobre vosotros y pierdas tu vida y la de los de tu casa.
 Prosiguieron los hijos de Dan su camino; y Mica, viendo que eran ms fuertes que l, se volvi y torn a su casa."
 Llevronse, pues, lo que haba hecho Mica y el sacerdote que tena, y marcharon contra Lais, contra el pueblo tranquilo y confiado, y los pasaron a filo de espada y prendieron fuego a la ciudad.
 No hubo quien la librara, por lo lejos que estaba Sidn y por no tener relacin con la Siria. Estaba en el valle que se extiende hacia Bet Rejobot. Los hijos de Dan reedificaron la ciudad y habitaron en ella,
 y la llamaron Dan, del nombre de su padre, hijo de Israel, pues antes se llamaba Lais.
 Los hijos de Dan se erigieron la imagen tallada de Mica; Jonatn, hijo de Gersn, hijo de Moiss, l y sus hijos, fueron sacerdotes de la tribu de Dan hasta el tiempo de la emigracin de Dan."
 Permaneci entre ellos la imagen tallada de Mica, que l se haba hecho, todo el tiempo que estuvo en Silo la casa de Dios.
 Sucedi por aquel tiempo, cuando no haba rey en Israel, que un levita que peregrinaba en el lmite septentrional de los montes de Efram tom por mujer a una concubina de Beln de Jud.
 Se disgust con l la concubina y le dej para irse a la casa de su padre, a Beln de Jud, donde se estuvo por espacio de cuatro meses.
 Su marido, llevando consigo un mozo y dos asnos, se encamin donde ella estaba para hablarle al corazn y reducirla. Hzole entrar ella en la casa de su padre, que al verle sali muy contento a recibirle.
 Instle su suegro, el padre de la joven, y se qued all por tres das, comiendo, bebiendo y pasando la noche all.
 Al cuarto da se levant de maana y se dispuso a marchar; pero el padre de la joven dijo a su yerno: Toma antes un bocado de pan, para refocilarte, y luego partirs.
 Sentronse ambos y comieron y bebieron; y el padre de la joven dijo al marido: Anda, qudate hoy a pasar aqu la noche alegremente.
 Levantse el marido para marcharse, pero le inst su suegro, y se qued a pasar la noche all.
 Levantse de maana el da quinto, para emprender la marcha; y le dijo el padre de la joven: Anda, toma un refrigerio y diferid la marcha hasta el caer del da; y se pusieron a comer juntos."
 Levantse el marido para marcharse l, la concubina y el mozo; pero el suegro, el padre de la joven, le dijo: Mira, comienza ya a caer la tarde; anda, pasad la noche aqu, que el da se acaba ya; pasa aqu la noche, que se te alegre el corazn, y maana os levantis bien temprano para volveros a tu casa,
 El marido rehus pasar all la noche, se levant y parti. Lleg frente a Jebs, que es Jerusaln, con el par de asnos y la concubina.
 Cuando estaba cerca de Jebs, el da haba ya bajado mucho, y dijo el mozo a su amo: Ser mejor que nos desviemos hacia la ciudad de los jebuseos, para pasar all la noche.
 El amo le respondi: No, no torceremos hacia la ciudad extraa? en la que no hay hijos de Israel;"
 lleguemos a Gueba; y aadi: Anda, vamos a acercarnos a uno de esos dos lugares, y pasaremos la noche en Gueba o en Rama.
 Prosiguironla marcha, y al ponerse el sol llegaron cerca de Gueba de Benjamn.
 Tomaron, pues, hacia all, para pasar la noche en Gueba. Entraron y se sentaron en la plaza de la ciudad; y no hubo quien los admitiera en su casa, para pasar en ella la noche."
 Lleg en esto un anciano que vena de trabajar en el campo; era un hombre de los montes de Efram, que se hallaba en Gueba; los habitantes del lugar eran benjaminitas."
 Cuando, al levantar los ojos, vio al viajero en la plaza de la ciudad, le dijo: Adonde vas y de dnde vienes?
 El le contest: Vamos de Beln de Jud al lmite septentrional de los montes de Efram, de donde soy yo. Haba ido a Beln de Jud y voy a mi casa, pero nadie me admite en su casa.
 Sin embargo, tenemos paja y forraje para los asnos, y tambin pan y vino para m, para tu sierva y para el mozo que acompaa a tus siervos; no necesitamos nada.
 El anciano le dijo: Sea contigo la paz; de cuanto te es necesario te proveer yo; no te quedes en la plaza.
 Hzolos entrar en su casa y dio forraje a los asnos. Lavronse los pies los viajeros y despus comieron y bebieron.
 Mientras estaban refocilndose, los hombres de la ciudad, gente perversa, aporrearon fuertemente la puerta, diciendo al anciano dueo de la casa: Scanos al hombre que ha entrado en tu casa, para que le conozcamos.
 El dueo de la casa sali a ellos y les dijo: No, hermanos mos, no hagis tal maldad, os lo pido; pues que este hombre ha entrado en mi casa, no cometis semejante crimen."
 Aqu estn mi hija, que es virgen, y la concubina de l; yo os las sacar fuera para que abusis de ellas y hagis con ellas como bien os parezca; pero a este hombre no le hagis semejante infamia.
 Aquellos hombres no quisieron escucharle, y entonces el levita cogi a su concubina y la sac fuera. La conocieron y estuvieron abusando de ella toda la noche, hasta la maana, dejndola al romper la aurora.
 Al venir la maana, cay la mujer a la entrada de la casa donde estaba su seor, y all qued hasta que fue de da.
 Su marido se levant de maana y abri la puerta de la casa para salir y continuar su camino, y vio que la mujer, su concubina, estaba tendida a la entrada de la casa con las manos sobre el umbral.
 El le dijo: Levntate y vamos; pero nadie respondi. Psola entonces el marido sobre su asno y parti para su lugar."
 Llegado a su casa, cogi un cuchillo y la concubina y parti miembro por miembro, en doce trozos, que mand por toda la tierra de Israel.
 Y a los enviados encarg que dijeran a todos los israelitas: Se ha visto jams tal cosa desde que los hijos de Israel subieron de Egipto hasta el presente? Miradlo bien, deliberad y resolved. A su vista decan todos: Jams ha sucedido cosa parecida ni se ha visto tal desde que los hijos de Israel subieron de Egipto hasta hoy.
 Salieron, pues, los hijos de Israel desde Dan hasta Berseba y la regin de Galaad y se reunieron como un solo hombre en Masfa, delante de Yahv.
 Los jefes de todo el pueblo y todas las tribus de Israel estuvieron presentes en la asamblea del pueblo de Dios: cuatrocientos mil hombres de a pie, armados.
 Supieron los de Benjamn que los hijos de Israel haban subido a Masfa. Los hijos de Israel dijeron: Sepamos cmo se ha cometido el crimen.
 Tom entonces la palabra el levita marido de la mujer que haba sido muerta, y dijo: Yo haba entrado en Gueba de Benjamn con mi concubina para pasar all la noche.
 Los habitantes de Gueba se levantaron contra m y rodearon de noche la casa donde estaba, con intencin de matarme. Hicieron fuerza a mi concubina, hasta dejarla muerta.
 La tome y la cort en trozos, que mand por todo el territorio de la heredad de Israel, porque han cometido un crimen infame en Israel.
 Todos estis aqu, hijos de Israel; deliberad y decidid aqu mismo.
 Y ponindose el pueblo todo en pie, como un solo hombre, dijeron: No vuelva nadie a sus tiendas ni se vaya nadie a su casa.
 Lo que hay que hacer con Gueba es ir contra ella a la suerte.
 Tmense de todas las tribus de Israel diez hombres por cada ciento, ciento por cada mil y mil por cada diez mil, que vayan en busca de vveres para la gente; y cuando estn de vuelta, que sea tratada Gueba de Benjamn conforme a la infamia que ha cometido en Israel.
 Quedronse, pues, reunidos en torno a la ciudad todos los hijos de Israel, unidos como un solo hombre.
 Haban enviado las tribus de Israel mensajeros a todas las familias de Benjamn, que les dijeran: Qu crimen es este que se ha cometido entre vosotros?
 Entregad luego a los perversos de Gueba para que les demos muerte y extirpemos el mal de en medio de Israel; pero los benjaminitas no accedieron a la demanda de sus hermanos los hijos de Israel."
 Y saliendo de sus ciudades, se reunieron en Gueba para combatir contra los hijos de Israel.
 Los hijos de Benjamn que, salidos de sus ciudades, se reunieron entonces en Gueba fueron veintisis mil hombres de guerra, sin contar los habitantes de Gueba.
 Haba, de entre stos, setecientos hombres escogidos, zurdos, todos capaces de lanzar con la honda una piedra contra un cabello sin errar el blanco.
 El nmero de los hijos de Israel reunidos, no contando a los de Benjamn, fue de cuatrocientos mil; todos hombres de guerra."
 Levantronse, pues, los hijos de Israel y subieron a Betel, y, consultando a Dios, preguntaron: Quin subir primero a combatir a los hijos de Benjamn? Respondi Yahv: Jud subir el primero.
 Pusironse en marcha de maana los hijos de Israel y acamparon contra Gueba.
 Avanzaron los hijos de Israel para combatir a los de Benjamn, y se pusieron en orden de batalla contra ellos delante de Gueba.
 Salieron los hijos de Benjamn de Gueba, y echaron por tierra en aquel da a veintids mil hombres de Israel.
 Los hombres de Israel hicironse fuertes y presentaron nuevamente batalla en el mismo lugar donde se pusieron el primer da;"
 haban subido antes a llorar ante Yahv hasta la tarde, y haban consultado, diciendo: Marchamos todava a combatir a Benjamn, nuestro hermano?; y Yahv haba respondido: Marchad contra l.
 Acercronse, pues, los hijos de Israel a los hijos de Benjamn el segundo da;"
 y salieron a su encuentro en Gueba los hijos de Benjamn, y echaron por tierra esta vez a dieciocho mil hombres de los hijos de Israel, todos hombres de guerra.
 Subi todo el pueblo, todos los hijos de Israel, a Betel; y all lloraron ante Yahv, ayunaron aquel da hasta la tarde y ofrecieron holocaustos y hostias pacficas ante Yahv. Luego consultaron a Yahv."
 Por entonces estaba all el arca de la alianza de Dios;"
 y Fins, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, serva ante ella. Preguntaron, pues: Marchar todava otra vez para combatir a los hijos de Benjamn, mi hermano, o debo desistir? Yahv respondi: Marcha, que maana lo pondr en tu mano.
 Israel puso en torno a Gueba una emboscada;"
 y al tercer da subieron los hijos de Israel contra los hijos de Benjamn, y se ordenaron en batalla ante Gueba, como las otras veces.
 Los hijos de Benjamn salieron al encuentro del pueblo, dejndose arrastrar lejos de la ciudadComenzaron a herir y matar gente en el campo, como las otras veces, en los dos caminos, de los cuales el uno sube a Betel y el otro a Gaban, unos treinta hombres de Israel.
 Los hijos de Benjamn se decan: Derrotados ante nosotros como antes. Y los hijos de Israel dijeron: Huyamos y atraigmoslos sobre estos caminos, lejos de la ciudad; y abandonando todos sus posiciones, se pusieron en orden de batalla en Baal Tamar."
 Los emboscados de Israel, al occidente de Gueba, se echaron fuera de su puesto,
 y llegaron contra Gueba diez mil hombres escogidos de todo Israel. El combate fue duro, pues los hijos de Benjamn no se dieron cuenta del gran desastre que les amenazaba.
 Yahv bati a Benjamn ante Israel, y los hijos de Israel mataron aquel da veinticinco mil cien hombres de Benjamn, hombres de guerra.
 Vironse derrotados los hijos de Benjamn, y se dieron cuenta de que Israel haba cedido terreno ante ellos porque confiaba en la emboscada que haba puesto contra Gueba.
 Los emboscados se echaron rpidamente sobre la ciudad y, avanzando contra ella, la pasaron a filo de espada.
 Los hijos de Israel haban convenido con los de la emboscada en una seal, diciendo: Haced subir de la ciudad una gran nube de humo.
 Al verla los hijos de Israel, simularon la fuga. Los de Benjamn haban ya matado unos treinta hombres y se decan: Helos ah abatidos ante nosotros, como en la primera batalla.
 Cuando la nube de humo comenz a alzarse como una columna sobre la ciudad, volvieron los ojos atrs y vieron que toda la ciudad suba en fuego hacia el cielo.
 Dironles entonces la cara los hijos de Israel; y los de Benjamn, aterrados ante el desastre que se les vena encima."
 volvieron las espaldas ante los hijos de Israel y emprendieron la huida, camino del desierto; pero la batalla los apretaba, y los que venan de la ciudad los exterminaron."
 Cercaron a Benjamn, le persiguieron sin descanso, le aplastaron, hasta el oriente de Gueba.
 Dieciocho mil nombres cayeron de Benjamn, todos gente valiente.
 De entre los que huan hacia el desierto, hacia la roca de Rimn, mataron los de Israel por las subidas cinco mil, y siguieron persiguindolos hasta acabar con ellos, y mataron otros mil.
 El nmero total de los de Benjamn que perecieron aquel da fue de veinticinco mil hombres de guerra, todos valientes.
 Seiscientos hombres de los que emprendieron la huida hacia el desierto y pudieron llegar a la roca de Rimn permanecieron all durante cuatro meses.
 Los hijos de Israel se volvieron sobre Benjamn y pasaron a filo de espada las ciudades, hombres y ganados y todo cuanto hallaron, e incendiaron cuantas ciudades encontraron.
 Los hombres de Israel haban jurado en Masfa, diciendo: Ninguno de nosotros dar por mujer su hija a uno de Benjamn.
 Vino el pueblo de Betel y estuvo all ante Dios toda la tarde. Alzando su voz, lamentbase grandemente, diciendo:
 Por qu, oh Yahv, Dios de Israel! ha sucedido que en Israel venga hoy a faltar una tribu?
 Al da siguiente, levantndose de maana, alzaron all un altar, ofrecieron holocaustos y hostias pacficas,
 y se preguntaron: Quin de entre las tribus de Israel no ha subido a la asamblea de Yahv? Porque haban jurado solemnemente contra quien no subiera ante Yahv a Masfa, diciendo: Ser castigado con la muerte.
 Los hijos de Israel se compadecieron de Benjamn y su hermano, y se decan: Hoy ha sido amputada de Israel una tribu.
 Qu haremos por ellos, para procurar mujeres a los que se quedan? Porque hemos jurado por Yahv no darles por mujeres nuestras hijas.
 Dijronse, pues: Hay alguno entre las tribus de Israel que no haya subido ante Yahv a Masfa? Y ninguno de Jabes Galaad haba venido al campo, a la asamblea.
 Hicieron un recuento del pueblo, y no se hall ninguno de Jabes Galaad.
 Entonces envi contra ellos la asamblea doce mil hombres de los ms valientes con esta orden: Id y pasad a filo de espada a los habitantes de Jabes Galaad, con sus mujeres y nios, u Pero habis de hacer as: Anatematizad a todo hombre y a toda mujer que haya conocido varn.
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 Hallaron entre los habitantes de Jabes Galaad cuatrocientas jvenes vrgenes que no haban conocido varn compartiendo su lecho y las llevaron al campo de Silo, en la tierra de Canan.
 Mand entonces toda la asamblea mensajeros que hablaran a los hijos de Benjamn que estaban en la roca de Rimn, y les ofrecieron la paz.
 Volvieron los de Benjamn entonces, y se les dieron por mujeres las que haban sobrevivido de las mujeres de Jabes Galaad, pero no hubo bastantes.
 El pueblo se compadeca de Benjamn, porque haba abierto Yahv una brecha en las tribus de Israel;"
 y los ancianos de la asamblea se preguntaron: Cmo haremos para procurar mujeres a los de Benjamn, puesto que sus mujeres han sido muertas?
 Y decan: Quede en Benjamn la heredad de los que han escapado, para que no desaparezca una de las tribus de Israel;"
 pero nosotros no podemos darles por mujeres nuestras hijas, porque los hijos de Israel han jurado diciendo: Maldito quien d a los de Benjamn su hija por mujer.
 Y dijeron: Cerca est la fiesta de Yahv, que de ao en ao se celebra en Silo  ciudad situada al norte de Betel, al oriente del camino que de Betel sube a Siquem y al medioda de Lebona.
 Y dieron a los de Benjamn esta orden:
 Id y poneos en emboscada en las vias. Estad atentos, y, cuando veis salir a las hijas de Silo para danzar en coro, sals vosotros de las vias y os llevis cada uno a una de ellas para mujer, y os volvis a la tierra de Benjamn.
 Si los padres o los hermanos vienen a reclamrnoslas, les diremos: Dejadlos en paz, pues con las de Tabes Galaad tomadas en guerra no ha habido una para uno y no habis sido vosotros los que se las habis dado, que lo entonces serais culpables,
 Hicieron as los hijos de Benjamn, y cogieron de entre las que danzaban una cada uno, llevndoselas y volvindose a su heredad. Reedificaron las ciudades y habitaron en ellas.
 Furonse entonces los hijos de Israel cada uno a su tribu, a su familia, volviendo todos a su heredad.
 No haba entonces rey en Israel, y haca cada uno lo que bien le pareca.
 Al tiempo en que gobernaban los jueces, hubo hambre en la tierra; y sali de Beln de Jud un hombre con su mujer y dos hijos, para habitar como extranjeros en los campos de Moab"
 Llambase el hombre Elimelec; la mujer, Noem, y los dos hijos, Majaln el uno y Quelyn el otro, efrateos, de Beln de Jud. Llegaron a la tierra de Moab y habitaron all."
 Muri Eli-melec, marido de Noem, y se qued la mujer con los dos hijos,
 que haban tomado mujeres moabitas, una de nombre Orfa y la otra Rut. Permanecieron all por unos diez aos,
 y murieron ambos, Majaln y Quelyn, quedndose la mujer sin hijos y sin marido.
 Levantse la mujer con sus dos nueras para dejar la tierra de Moab, pues haba odo decir que haba mirado Yahv a su pueblo, dndole pan.
 Sali con las dos nueras del lugar donde estaba y emprendi el camino para volver a la tierra de Jud.
 Y dijo Noem a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de vuestra madre, y que os haga Yahv gracia, como la habis hecho vosotras con los muertos y conmigo.
 Que os d Yahv hallar paz cada una en la casa de su marido. Y las bes. Alzando la voz, pusironse a llorar,
 y le decan: No; nos iremos contigo a tu pueblo.
 Noem les dijo: Volveos, hijas mas; para qu habis de venir conmigo? Tengo, por ventura, todava en mi seno hijos que puedan ser maridos vuestros?"
 Volveos, hijas mas; andad. Soy ya demasiado vieja para volver a casarme. Y aunque me quedara todava esperanza y esta misma noche estuviera casada y tuviera hijos, ibais a esperar vosotras hasta que fueran grandes?"
 Ibais por eso a dejar de volver a casaros? No, hijas mas; mi pena es ms grande que la vuestra, porque pesa sobre m la mano de Yahv.
 Y, alzando la voz, se pusieron otra vez a llorar. Despus Orfa bes a su suegra; pero Rut se abraz a ella."
 Noem le dijo: Mira, tu cuada se ha vuelto a su pueblo y a su dios; vulvete t corno ella.
 Rut le respondi: No insistas en que te deje y me vaya lejos de ti; donde vayas t, ir yo; donde mores t, morar yo; tu pueblo ser mi pueblo, y tu Dios ser mi Dios;"
 donde mueras t, all morir y ser sepultada yo. Que Yahv me castigue con dureza si algo, fuera de la muerte, me separa de ti.
 Viendo que Rut estaba decidida a seguirla, ces Noem en sus instancias.
 Juntas hicieron el camino hasta llegar a Beln; y cuando entraron, toda la ciudad se conmovi al verlas, y las mujeres se decan: Es sa Noem?
 Y ella les contestaba: No me llamis ms Noem; llamadme Mar, porque el Omnipotente me ha llenado de amargura."
 Sal con las manos llenas, y Yahv me ha hecho volver con las manos vacas. Por qu, pues, habrais de llamarme ms Noem, una vez que Yahv da testimonio contra m y me ha aigido el Omnipotente?
 As se volvi Noem con Rut la moabita, su nuera, y vino de la tierra de Moab, llegando de los campos de Moab a Beln cuando comenzaba la siega de las cebadas.
 Tena Noem un pariente por parte de su marido, Elimelec, hombre poderoso, de nombre Booz.
 Dijo Rut a Noem: Si quieres, ir a espigar al campo donde me acojan benvolamente; y Noem le dijo: Ve, hija ma.
 Fue, pues, Rut, y se puso a espigar en un campo detrs de los segadores. Dise precisamente el caso de que el campo era de Booz, el pariente de Noem;"
 y he aqu que vino ste de Beln para visitar a los segadores, a quienes dijo: Yahv sea con vosotros; contestndole ellos: Yahv te bendiga.
 Y pregunt Booz al criado suyo que estaba al frente de los segadores: De quin es esa joven?;"
 y l le contest: Es una joven moabita que se ha venido con Noem de la tierra de Moab.
 Me dijo: Djame espigar detrs de los segadores. Desde la maana hasta ahora est aqu, y bien poco que ha descansado en la cabana.
 Dijo Booz a Rut: Oyes, hija ma? No vayas a otros campos a espigar ni te apartes de aqu.
 nete a mis criados y vete con ellos al campo donde se siegue. Ya dir a mis criados que nadie te toque; y si tienes sed, te vas al hato y bebes de lo que beban los criados.
 Postrse Rut rostro en tierra, y dijo: De dnde a m haber hallado gracia a tus ojos y serte conocida yo, una mujer extraa?
 El le contest: S lo que has hecho por tu suegra despus de muerto su marido, y que has dejado a tus parientes y la tierra en que naciste para venir con ella a un pueblo para ti desconocido.
 Que Yahv te pague lo que has hecho y recibas cumplida recompensa de Yahv, Dios de Israel, a quien te has confiado y bajo cuyas alas te has refugiado.
 Ella le dijo: Que halle yo gracia a tus ojos, mi seor, que me has consolado y has hablado al corazn de tu sierva, aunque no soy yo ni como una de tus criadas.
 A la hora de comer, dijo Booz a Rut: Acrcate ac, come y moja tu pan en el vinagre. Ella se sent al lado de los segadores, y l le dio una porcin de trigo tostado, de que comi ella hasta saciarse, y le sobr; y guardando lo que le haba sobrado,"
 se levant para seguir espigando. Booz mand a sus criados, dicindoles: Dejadla espigar tambin entre los haces, sin reirle,
 y sacad vosotros mismos algunas espigas de las gavillas y tiradlas para que ella las recoja, sin decirle nada.
 Estuvo espigando Rut en el campo hasta por la tarde; y despus de batir lo que haba espigado, haba como un ef de cebada."
 Lo tomo y se volvi a la ciudad y mostr a su suegra lo que haba espigado. Sac tambin lo que haba guardado, lo que despus de comer le sobrara, y se lo dio.
 Su suegra le dijo: Dnde has espigado hoy y dnde has trabajado? Bendito sea el que se ha interesado por ti. Rut dio a conocer a su suegra dnde haba trabajado, diciendo: El nombre del hombre en cuyo campo he trabajado es Booz;"
 y dijo Noem a su nuera: Bendito l de Yahv, que la gracia que hizo a los vivos se la ha hecho tambin a los muertos; y aadi Noem: Es pariente cercano nuestro ese hombre, es de los que tienen sobre nosotros el derecho del levirato;"
 Rut aadi: Tambin me ha dicho: Sigue con mis gentes hasta que se sieguen todas mis cosechas.
 Y Noem dijo a Rut, su nuera: Mejor es, hija ma, que vayas con sus criados, no te vayan a tratar mal en otro campo.
 Sigui, pues, Rut espigando con los criados de Booz hasta el fin de la siega de las cebadas y de los trigos y habitando con su suegra.
 Dijo Noem, la suegra de Rut, a sta: Hija ma, voy a procurarte una posicin para que seas feliz.
 Booz, con cuyos criados has estado, es pariente nuestro, y esta noche va hacer en su era la limpia de la cebada.
 Lvate, ngete, vstete y baja a la era. Procura que no te vea hasta que no haya acabado de comer y beber;"
 y cuando vaya a acostarse, mira bien dnde se acuesta, y entra despus y, levantando la cubierta de sus pies, te acuestas a ellos. El mismo te dir qu es lo que has de hacer.
 Ella le respondi: Har cuanto t me mandes.
 Baj, pues, a la era e hizo todo cuanto le haba mandado su suegra.
 Booz comi y bebi y se alegr su corazn. Fue a acostarse al extremo de la hacina, y Rut se acerc calladamente, descubri sus pies y se acost.
 A media noche tuvo el hombre un sobresalto, e incorporndose, vio que a sus pies estaba acostada una mujer,
 y pregunt: Quin eres t? Ella respondi: Soy Rut, tu sierva; extiende tu manto sobre tu sierva, pues tienes sobre ella el derecho del levirato.
 El dijo: Bendita de Yahv seas, hija ma; tu proceder ha sido a lo ltimo mejor todava que al principio, pues no has buscado ningn joven, pobre o rico,"
 No temas, hija ma; yo har por ti cuanto me digas, pues sabe muy bien todo el pueblo que habita dentro de las puertas de mi ciudad que eres una mujer virtuosa."
 Yo tengo, en verdad, el derecho del levirato, pero hay otro que es pariente ms prximo que yo.
 Pasa ah la noche, y maana, si l quiere hacer uso de su derecho, que lo haga, y si no quiere hacerlo, yo lo har, vive Yahv. Acustate hasta la maana.
 Quedse ella acostada a sus pies hasta la maana, levantndose antes de que los hombres puedan reconocerse unos a otros. El mand: Que no se sepa que esta mujer ha venido a la era.
 Y aadi: Coge el manto que te cubre y sostnlo. Sostvolo ella, y le ech l seis medidas de cebada, que le carg, y ella entr en la ciudad.
 Cuando lleg Rut a casa de su suegra, le pregunt sta: Qu has hecho, hija ma? Ella le cont lo que el hombre haba hecho por ella,
 y aadi: Me ha dado, adems, estas seis medidas de cebada, dicindome: No vuelvas a casa de tu suegra con las manos vacas.
 Noem le dijo: Estte tranquila, hija ma, hasta ver cmo acaba la cosa, pues ese hombre no descansar hasta terminar hoy mismo este asunto.
 Booz subi a la puerta de la ciudad y se sent all. Vio pasar al pariente mencionado y le dijo: Detente y sintate aqu, fulano. Detvose el hombre y se sent.
 Llam Booz a diez de los ancianos de la ciudad y dijo: Sentaos aqu. Una vez sentados,
 dijo al pariente prximo: Noem, que ha vuelto de la tierra de Moab, vende la porcin de campo que fue de nuestro hermano Elimelec.
 He querido darte cuenta de ello para decirte: Cmprala si quieres, en presencia de los ancianos de la ciudad que estn aqu sentados. Si quieres usar de tu derecho de levirato, usa; y si no quieres, manifistalo para que yo lo sepa, pues no hay nadie que antes que t tenga ese derecho; despus de ti vengo yo. l respondi: La comprar.
 Booz le dijo: Al comprar a Noem el campo, tendrs que recibir a Rut la moabita por mujer, como mujer del difunto, para hacer vivir el nombre del difunto en su heredad.
 El otro respondi: As no puedo comprarlo, por temor de perjudicar a mis herederos. Cmpralo t, pues yo no puedo hacerlo.
 Haba en Israel la costumbre, en caso de compra o de cambio, para convalidar el contrato, de quitarse el uno un zapato y drselo al otro Esto serva de prueba en Israel.
 El pariente prximo haba dicho a Booz: Cmpralo t por tu cuenta. Y se quit el zapato.
 Booz dijo a los ancianos y a todos los presentes: Testigos sois hoy de que yo compro a Noem cuanto perteneci a Elimelec, a Quelyn y a Majaln,
 y que tomo al mismo tiempo por mujer a Rut la moabita, mujer de Majaln, para que no se borre de entre sus hermanos y de la puerta de la ciudad el nombre del difunto. Testigos sois de ello.
 Respondi todo el pueblo que estaba en la puerta y los ancianos: Somos testigos. Haga Yahv que la mujer que entra en tu casa sea como La y Raquel, que edificaron la casa de Israel. Que por ella seas poderoso en Efrata y tengas renombre en Beln.
 Que sea tu casa como la casa de Fares, el que Tamar dio a Jud, por^i descendencia que de esa joven te d Yahv.
 Tom Booz a Rut y la recibi por mujer, y entr a ella, y Yahv le concedi concebir y parir un hijo.
 Las mujeres decan a Noem: Bendito Yahv, que no ha consentido que te faltase hoy un redentor. Que su nombre sea celebrado en Israel.
 Que sea el consuelo de tu alma y el sostn de tu vejez, pues te lo ha dado tu nuera, que tanto te quiere, y es para ti mejor que siete hijos.
 Noem tom al nio, se lo puso al seno y fue su madrina.
 Las vecinas le dieron nombre al decir: A Noem le ha nacido un hijo, y le llamaron Obed. Este fue padre de Isa, padre de David.
 He aqu la posteridad de Fares: Fares engendr a Esrom;"
 Esrom engendr a Aram; Aram engendr a Aminadab;"
 Aminadab engendr a Naa-sn; Naasn engendr a Salmn,"
 Salmn engendr a Booz; Booz engendr a Obed;"
 Obed engendr a Isa, e Isa engendr a David.
 Haba entre las gentes de Rama un hombre de la familia de Suf, originario de los montes de Efram, llamado Elcana, hijo de Jeroam, hijo de Eli, hijo To, hijo de Suf, efraimita.
 Tena dos mujeres, de nombre una Ana y otra Penena. Penena tena hijos, pero Ana era estril.
 Suba de su ciudad este hombre de ao en ao para adorar a Yahv Sebaot y ofrecerle sacrificios en Silo. Estaban all los dos hijos de Hel, Ofni y Fins, sacerdotes de Yahv.
 El da en que ofreca Elcana su sacrificio, daba a Penena, su mujer, su porcin y la de sus hijos e hijas.
 A Ana le daba solamente una porcin; pues, aunque amaba mucho a Ana, Yahv haba cerrado su tero."
 Irritbala su rival y la exasperaba por haberla Yahv hecho estril.
 As haca cada ao cuando suban a la casa de Yahv, y siempre la mortificaba del mismo modo. Ana lloraba y no coma.
 Elcana, su marido, le deca: Ana, por qu lloras y no comes? Por qu est triste tu corazn? No soy yo para ti mejor que diez hijos?
 Un ao, despus que hubieron comido y bebido en Silo, se levant Ana. Hel, el sacerdote, estaba sentado en una silla ante la puerta del tabernculo de Yahv.
 Ella, amargada el alma, oraba a Yahv, llorando muchas lgrimas,
 e hizo un voto diciendo: Oh Yahv Sebaot! si te dignas reparar en la angustia de tu esclava, y te acuerdas de m y no te olvidas de tu esclava, y das a tu esclava hijo varn, yo lo consagrar a Yahv por todos los das de su vida, y no tocar la navaja a su cabeza.
 Mientras as oraba reiteradamente a Yahv, Hel le estaba mirando la cara.
 Ana hablaba para s, moviendo los labios, pero sin que se oyera su voz, y Hel la tom por ebria,
 y le dijo: Hasta cundo te va a durar la embriaguez?; anda a que se te pase el vino.
 Ana contest: No, mi seor; soy una mujer que tiene el corazn afligido. No he bebido vino ni otro ningn licor inebriante; es que estaba derramando mi alma ante Yahv,"
 No tomes a tu sierva como una mujer cualquiera. Lo grande de mi dolor y mi afliccin expona yo de ese modo. Djole entonces Hel: Vete en paz y que el Dios de Israel te otorgue lo que tanto le has pedido,
 Que halle gracia a tus ojos tu sierva. Fuese, y comi y bebi con su marido, y no hizo ya la cara de antes. Levantronse de maana, y despus de postrarse ante Yahv se marcharon, volviendo a su casa, a Rama. Elcana conoci a Ana, su mujer, y Yahv se acord de ella.
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 Al volver del tiempo, haba concebido y parido Ana un hijo, al que puso por nombre Samuel, porque a Dios se lo haba pedido;"
 y subi Elcana con toda su casa a sacrificar a Yahv el sacrificio anual y cumplir su voto.
 Ana no subi, sino que dijo a su marido: Cuando el nio se haya destetado, yo le llevar para presentrselo a Yahv y para que se queda ya all para siempre.
 Elcana, su marido, le dijo: Haz lo que mejor te parezca. Qudate hasta que le destetes y que Yahv cumpla tu palabra. Quedse la mujer en casa, amamantando a su hijo hasta que le destet.
 Destetado, le subi consigo, llevando un toro de tres aos, un ef de harina y un odre de vino, y le condujo a la casa de Yahv en Silo. El nio iba con ella.
 Inmolaron el toro, y Ana, la madre del nio, present ste a Hel.
 Ana le dijo: yeme por tu vida, mi seor: Yo soy aquella mujer que estuvo aqu cerca de ti orando a Yahv.
 Este nio le peda yo, y Yahv me ha concedido lo que ped;"
 tambin ahora quiero yo drselo a Yahv por todos los das de su vida, para que sea siempre donado a Yahv. Y adoraron all a Yahv.
 Or Ana diciendo: Mi alma salta de jbilo en Yahv; Yahv ha levantado mi frente y ha abierto mi boca contra mis enemigos, porque esper de l la salud."
 No hay santo como Yahv, no hay fuerte como nuestro Dios.
 Dejaos de hablar altaneramente; no salgan de vuestra boca arrogancias, que Yahv es Dios sapientsimo y no se ocultan a su vista las maldades."
 Rompise el arco de los poderosos, cironse los dbiles de fortaleza;"
 los hartos pusironse a servir por la comida, y se holgaron los hambrientos; pari la estril siete hijos y se marchit la que muchos tena,"
 que Yahv da la muerte y da la vida, hace bajar al sepulcro y subir de l.
 A uno empobrece o enriquece, humilla o exalta.
 Levanta del polvo al pobre, de la basura saca al indigente, para hacer que se siente entre los prncipes y darle parte en un trono de gloria; pues suyos son los fundamentos de la tierra, Y El sobre ellos puso el orbe."
 El atiende a los pasos de los piadosos, y los malvados perecern en las tinieblas. No vence el hombre por su fuerza,
 aterrados sern los enemigos de Yahv; desde los cielos tronar contra ellos. Yahv juzga los confines de la tierra; robustecer a su rey y erguir la frente de su Ungido."
 Volvise Ana a Rama, a su casa, y el nio qued sirviendo en el ministerio de Yahv en presencia de Hel, sacerdote.
 Los hijos de Hel eran hombres perversos, que desconocan a Yahv y las obligaciones de los sacerdotes para con el pueblo.
 Cuando alguno ofreca sacrificios, mientras estaba cocindose la carne, vena un criado del sacerdote con un tenedor en la mano;"
 lo meta en la caldera, caldero, olla o puchero, y cuanto sacaba con el tenedor era para el sacerdote.
 As hacan con cuantos de Israel venan all, a Silo. Aun antes de que se quemara el sebo, vena el criado del sacerdote y deca al que sacrificaba: Dame la carne para asrsela al sacerdote; no recibir de ti carne cocida, sino cruda.
 Y si el hombre le deca: Espera a que se queme el sebo, como siempre, y luego cogers lo que t quieras, le responda el criado: No; tienes que drmela ahora mismo, y si no, la cojo yo por la fuerza.
 Muy grande era el pecado de aquellos jvenes ante Yahv, pues hacan odioso a los hombres el ofrecer ante Yahv.
 Samuel ministraba ante Yahv vestido de un efod de lino.
 Hacale su madre un mantito y se lo traa de ao en ao, cuando suba con su marido a ofrecer el sacrificio anual.
 Hel bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Que te d Yahv hijos de esta mujer por el que le prestaste. Volvironse ellos a su casa,
 y Yahv visit a Ana, que concibi y pari tres hijos y dos hijas. El joven Samuel iba creciendo en la presencia de Yahv.
 Hel era ya muy viejo, y supo lo que sus hijos hacan a todo Israel y cmo dorman con las mujeres que velaban a la puerta del tabernculo de la congregacin;"
 y les dijo: Por qu hacis cosas tales y tan malas como las que de vosotros he odo a todo este pueblo ?
 No, hijos mos, que no es bueno lo que de vosotros oigo. Estis haciendo que el pueblo de Yahv se aparte de l.
 Si un hombre ofende a otro hombre, est de por medio Dios para juzgarle; pero si un hombre ofende a Yahv, de quin puede esperar la intervencin? No hicieron caso de lo que les deca su padre, pues quera Yahv matarlos."
 Entre tanto, el nio Samuel iba creciendo y se haca grato tanto a Yahv como a los hombres.
 Vino a Hel un hombre de Dios y le dijo: As habla Yahv. Yo me revel claramente a la casa de tu padre cuando eran esclavos en Egipto, en la casa del Faran.
 Yo me le eleg de entre todas las tribus de Israel para sacerdote, para que subiese al altar a quemar el incienso y para que llevase ante m el efod. Yo di a la casa de tu padre todas las combustiones de los hijos de Israel.
 Por qu, pues, envidias mis vctimas y mis ofrendas, las que yo mand se ofreciesen en mi casa, y tienes en ms a tus hijos que a m, engordndoos de lo mejor de todas las oblaciones de Israel, mi pueblo?
 Por eso he aqu lo que dice Yahv, Dios de Israel: Yo haba dicho y repetido a tu casa y a la casa de tu padre que ministrarais ante m por siempre; pero ahora dice Yahv: Lejos de m eso, porque yo honro a los que me honran y desprecio a los que me desprecian."
 Tiempo vendr en que yo amputar tu brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que ya no haya nunca ancianos en tu casa
 y siempre veas ante ti un rival. Aun en las prosperidades de Israel, no habr nunca ancianos en tu casa.
 No har desaparecer de mi altar a todos tus descendientes, de modo que se consuman sus ojos y desfallezca su alma; pero todos los de tu casa morirn por la espada;"
 te servir de seal lo que suceder a tus hijos Ofni y Fins; ambos morirn en el mismo da."
 Yo me suscitar un sacerdote fiel, que obrar segn mi corazn y segn mi alma; le edificar una casa estable, y l andar siempre en presencia de mi ungido;"
 y cuantos de tu casa queden, vendrn a prosternarse ante l, pidindole una moneda de plata y un pedazo de pan; y le dirn: Haz el favor de colocarme en alguna de tus funciones sacerdotales, para que tenga un pedazo de pan que comer.
 El joven Samuel ministraba a Yahv en presencia de Hel. Era por entonces rara la palabra de Yahv y no era frecuente la visin.
 Un da, estando acostado en su lugar Hel, cuyos ojos se haban oscurecido y no podan ver, cuando todava no se haba apagado la lmpara de Dios en el santuario,
 Samuel, que dorma en el santuario de Yahv, donde estaba el arca de Dios,
 oy la voz de Yahv, que le llamaba: Samuel!; l contest: Heme aqu;"
 y corri a Hel y le dijo: Aqu estoy; me has llamado. Hel contest: No te he llamado, vuelve a acostarte. Y fue a acostarse."
 Yahv llam otra vez a Samuel; y ste se levant, y, yendo adonde estaba Hel, le dijo: Heme aqu, pues me has llamado. Hel repuso: No te he llamado, hijo mo; vulvete y acustate.
 Samuel no conoca todava a Yahv, pues todava no se le haba revelado la palabra de Yahv.
 Yahv volvi a llamar a Samuel por tercera vez, y ste se levant y fue a Hel y le dijo: Heme aqu, pues que me has llamado.
 Comprendi entonces Hel que era Yahv quien llamaba al joven, y le dijo: Anda, acustate, y si vuelven a llamarte, di: Habla, Yahv, que tu siervo escucha. Samuel se fue y se acost en su lugar.
 Vino Yahv, se par y llam como las otras veces: Samuel, Samuel! Samuel contest: Habla, que tu siervo escucha.
 Y dijo Yahv a Samuel: Voy a hacer en Israel una cosa que a cuantos la oigan les retiirn ambos odos.
 Entonces cumplir cuanto a Hel le he dicho, todo lo que de su casa le he dicho; comenzar y acabar."
 Yo le he dicho que iba a castigar a su casa para siempre por el crimen que l saba que sus hijos maldecan a Dios, y l no los corrigi.
 Por eso he jurado a la casa de Hel que su crimen no ser expiado ni con sacrificios ni con oblaciones.
 Samuel sigui acostado hasta la maana, y despus abri las puertas de la casa de Yahv. No se atreva a contar a Hel su visin;"
 pero ste llam a Samuel, diciendo: Samuel, hijo mo; y ste contest: Heme aqu.
 Hel le pregunt: Qu es lo que te ha dicho Yahv? Te ruego que no me ocultes nada. Que Yahv te castigue si me ocultas algo de cuanto te ha dicho.
 Samuel se lo cont todo, sin ocultarle nada; y Hel dijo: El es Yahv; haga lo que parezca bien a sus ojos.
 Samuel lleg a ser grande, y Yahv estaba con l y no dej que cayera por tierra nada de cuanto l deca.
 Todo Israel, desde Dan hasta Berseba, reconoci que era Samuel un verdadero profeta de Yahv.
 Yahv sigui aparecindosele en Silo. Hel estaba ya muy viejo, y los hijos de ste seguan por el mismo camino, psimo ante Yahv.
 Sucedi por entonces que los filisteos se reunieron para hacer la guerra a Israel. Israel sali al encuentro de los filisteos para combatir. Acamparon cerca de Eben-Ezer, y los filisteos estaban acampados en Afee.
 Habiendo presentado batalla los filisteos contra Israel, se empe el combate, e Israel fue derrotado por los filisteos, que mataron en el combate, en el campo, unos cuatro mil hombres.
 El pueblo se recogi en el campamento,, y los ancianos se preguntaron: Por qu nos ha derrotado Yahv hoy ante los filisteos ? Vamos a traer de Silo el arca de la alianza de Yahv, para que est entre nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos.
 Mandaron a Silo, y se trajo de all el arca de la alianza de Yahv Sebaot, que se sienta sobare los querubines, y con ella fueron los dos hijos de Hel, Ofni y Fins.
 Cuando el arca de la alianza de Yahv entr en el campamento, todo Israel lanz tan grandes gritos de jbilo, que hacan retemblar la tierra.
 Oyeron los filisteos el vocero y dijeron: Qu vocero es ste tan grande que se oye hoy en el campamento de los hebreos? Y supieron que haba sido trada al campamento el arca de Yahv.
 Atemorizronse los filisteos, y decan: Ha venido Dios al campamento. Desgraciados de nosotros! Cosa tal no haba sucedido hasta ahora.
 Desgraciados de nosotros! Quin nos librar de la mano de esos dioses poderosos? Acaso no son stos los que castigaron a Egipto con toda suerte de plagas y con peste en el desierto?
 Esforzaos y sed hombres, filisteos; no tengamos que servirles nosotros a ellos, como os sirven ellos a vosotros. Sed hombres, luchad.
 Combatieron, pues, los filisteos y fue derrotado Israel, huyendo cada uno a sus tiendas. Fue una gran derrota, en la que cayeron de Israel treinta mil peones,
 y fue tomada el arca de Dios, y murieron los dos hijos de Hel, Ofni y Fins.
 Un hombre de Benjamn, de los huidos del campo de batalla, vino corriendo a Silo aquel mismo da, con los vestidos desgarrados y la cabeza cubierta de polvo.
 Cuando lleg, estaba Hel sentado en una silla, a la vera del camino, cerca de la puerta, esperando, pues su corazn temblaba por el arca de Dios. Entr el hombre en la ciudad para informarla, y toda ella fue un grito.
 Al orlo Hel, pregunt: Qu ruido, qu tumulto es se? Entonces vino el hombre para darle la noticia.
 Hel tena noventa y ocho aos; sus ojos se haban quedado rgidos y no vea."
 El hombre dijo a Hel: Vengo del campo de batalla, de donde he huido hoy. Hel le pregunt: Y qu ha pasado, hijo mo?
 El le contest: Israel ha huido ante los filisteos; ha habido muchos muertos del pueblo; tambin tus dos hijos, Ofni y Fins, han sido muertos, y el arca de Dios ha sido tomada.
 Apenas hubo mentado el arca de Dios, cay Hel de su silla hacia atrs, junto a la puerta, y se desnuc y muri, pues era ya muy anciano y estaba muy pesado. Haba juzgado a Israel durante cuarenta aos.
 Su nuera, la mujer de Fins, estaba encinta, ya para dar a luz. Al saber la noticia de la toma del arca de Dios, de la muerte de su suegro y de su marido, se dobleg y pari, pues le sobrevinieron los dolores del parto.
 Como se vea morir, las mujeres que estaban junto a ella le decan: Animo, que has parido un hijo; pero ella ni responda ni entenda."
 Llam al hijo Icabod,
 diciendo: Ha pasado de Israel la gloria, por haber sido tomada el arca de Dios y por la muerte de su suegro y de su marido. Ella dijo: Ha pasado la gloria de Israel, porque ha sido tomada el arca de Dios.
 Tomaron, pues, los filisteos el arca de Dios y la llevaron de Eben-Ezer a Azoto,
 y la metieron en el templo de Dagn y la pusieron junto a Dagn,
 Al da siguiente, levantndose de maana, vieron los filisteos a Dagn tendido en tierra y con la cara contra ella, delante del arca de Yahv. Lo tomaron y volvieron a ponerle en su sitio;"
 pero al otro da, cuando se levantaron, encontraron a Dagn tendido en tierra boca abajo y cortadas la cabeza y las manos, que yacan en el umbral, sin quedar de Dagn ms que el tronco.
 Por esto los sacerdotes de Dagn, y cuantos entran en el templo de Dagn en Azoto, no pisan todava el umbral del templo.
 La mano de Yahv pes grandemente sobre los de Azoto y los desol e hiri con tumores a Azoto y su territorio.
 Viendo los de Azoto lo que pasaba, dijeron: Que no quede entre nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano pesa mucho sobre nosotros y sobre Dagn, nuestro dios.
 Y convocando a todos los prncipes de los filisteos para que vinieran, se preguntaron: Qu haremos con el arca del Dios de Israel? Ellos contestaron: Que lleven el arca del Dios de Israel a Gat.
 La llevaron, y la mano de Yahv se dej sentir sobre la ciudad, y hubo en ella gran espanto, pues hiri a las gentes de la ciudad, pequeos y grandes.
 Entonces mandaron el arca de Dios a Acarn. Pero, en cuanto entr el arca de Dios en Acarn, los acaronitas se pusieron a gritar: Han trado aqu el arca del Dios de Israel para que nos mate a todos, a nosotros y a nuestro pueblo.
 Y convocaron a todos los prncipes de los filisteos, que dijeron: Devolved el arca del Dios de Israel; que vuelva a su sitio, para que no nos mate a nosotros y a nuestro pueblo; pues haba en toda la ciudad un terror mortal, y la mano de Dios pesaba sobre ella muy fuertemente."
 Los que no moran eran heridos de hemorroides, y los desesperados gritos de la ciudad suban hasta el cielo.
 Siete meses estuvo el arca de Yahv en la tierra de los filisteos.
 Congregaron stos a sacerdotes y adivinos, y les preguntaron: Qu hemos de hacer con el arca de Yahv? Decidnos cmo hemos de devolverla a su sitio.
 Ellos respondieron: Si volvis el arca del Dios de Israel, no la mandis de vaco, y no dejis de hacerle una ofrenda de desagravio; si os curis, sabris que era su mano la que pesaba sobre vosotros sin alzarse.
 Preguntaron los filisteos: Y qu desagravio hemos de hacerle? Respondieron: Cinco tumores de oro y cinco ratas de oro, segn el nmero de los prncipes de los filisteos, pues una misma es la plaga que a vosotros y a vuestros prncipes aflige.
 Haced, pues, una imagen de vuestros tumores y de las ratas que asuelan la tierra, y honrad al Dios de Israel; quiz deje as de hacer sentir su mano sobre vosotros, sobre vuestros dioses y sobre vuestra tierra."
 Para qu endurecer vuestro corazn, como endurecieron el suyo Egipto y el Faran? No tuvieron que dejar salir a los hijos de Israel despus que los hubo castigado ?
 Haced, pues, un carro nuevo, tomad dos vacas que estn criando y que no hayan sido nunca puestas al yugo; uncid las vacas al carro, y dejad los terneros lejos de ellas, en el establo."
 Coged luego el arca, la ponis sobre el carro, y junto a ella, en un cofre, los objetos que haris como ofrenda de desagravio, y la devolvis; que ella se vaya."
 Seguidla con los ojos: si sube por el camino de su tierra hacia Bet Semes, ser que Yahv nos ha infligido tanto mal; si no, sabremos que no ha sido su mano la que nos ha herido y que esto ha sucedido por casualidad.
 Hicironlo as, y, tomando dos vacas que estaban criando, las uncieron al carro y dejaron los terneros en el establo.
 Pusieron sobre el carro el arca de Yahv y el cofre, con las ratas de oro y las figuras de sus tumores.
 Las vacas tomaron el camino de Bet Semes y siguieron derechamente por l; iban andando y mugiendo, sin declinar ni a la derecha ni a la izquierda. Los prncipes de los filisteos fueron tras ellas, hasta llegar al territorio de Bet Semes."
 Las gentes de Bet Semes estaban segando el trigo en el valle, y, alzando los ojos, vieron el arca con gran alegra.
 El carro lleg al campo de Josu, betsemita, y se par en l. Haba all una gran piedra, y partieron las maderas del carro y ofrecieron las vacas a Yahv en holocausto.
 Los levitas, bajando del carro el arca de Yahv y el cofre que estaba junto a ella y contena los objetos de oro, los pusieron sobre la gran piedra. Las gentes de Bet Semes ofrecieron aquel da holocaustos y sacrificios pacficos a Yahv.
 Los cinco prncipes de los filisteos, despus de ver esto, se volvieron a Acarn aquel mismo da.
 Estos son los tumores de oro que los filisteos donaron a Yahv como ofrenda de desagravio; uno por Azoto, uno por Gaza, uno por Ascaln, uno por Gat y uno por Acarn."
 Tambin las ratas de oro eran segn el nmero de ciudades de los cinco prncipes, tanto de las fortificadas como de las no amuralladas. Testigo la gran piedra que todava hoy queda en el campo de Josu betsemita, sobre la cual se depuso el arca de Yahv.
 Los hijos de Jeconas no se alegraron con las gentes de Bet Semes al ver el arca de Yahv, e hiri ste de entre ellos a setenta hombres. El pueblo hizo gran duelo por haberlos herido Yahv con tan gran plaga;"
 y las gentes de Bet Semes se decan: Quin puede estar delante de Yahv, este Dios santo? Y adonde habr de ir al alejarse de nosotros?
 Mandaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-Jearim para que les dijeran: Los filisteos han devuelto el arca de Yahv; bajad para subirla con vosotros.
 Mandaron mensajeros a los habitantes de Quiriat-Jearim para que les dijeran: Los filisteos han devuelto el arca de Yahv; bajad para subirla con vosotros. [ (I Samuel 6:22)  Las gentes de Quiriat-Jearim vinieron y subieron el arca, depositndola en la casa de Abinadab, que est sobre una colina; y consagraron a Eliezer, su hijo, para que custodiase el arca de Yahv." ] 
 Mucho tiempo pas, veinte aos, desde que el arca fue depositada en Quiriat-Jearim, y toda la casa de Israel se volvi a Yahv.
 -- omitido por parfrasis --
 Dijo, pues, Samuel: Si de todo corazn os converts a Yahv, quitad de en medio de vosotros los dioses extraos y las astarts; enderezad vuestro corazn a Yahv y servidle slo a El, y El os librar de las manos de los filisteos.
 Los hijos de Israel quitaron todos los baales y astarts y sirvieron slo a Yahv.
 Samuel les dijo: Congregad a todo Israel en Masfa, y yo rogar a Yahv por vosotros.
 Reunironse en Masfa, y sacando agua, la derramaron en tierra ante Yahv; y ayunaron aquel da, y clamaban: Hemos pecado contra Yahv.
 Samuel juzgaba a los hijos de Israel en Masfa. Habiendo sabido los filisteos que los hijos de Israel se haban congregado en Masfa, subieron sus prncipes contra Israel. Tuvieron miedo de los filisteos los hijos de Israel,
 y dijeron a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Yahv, nuestro Dios, para que nos libre de la mano de los filisteos.
 Samuel tom un cordero de leche y lo ofreci entero en holocausto a Yahv, y clam a Yahv por Israel, y Yahv lo escuch.
 Mientras Samuel ofreca el holocausto, se acercaron los filisteos para atacar a Israel; pero Yahv hizo tronar muy fuertemente aquel da sobre los filisteos y los puso en derrota, siendo batidos por los hijos de Israel."
 Los hombres de Israel, saliendo de Masfa, persiguieron a los filisteos en derrota hasta ms abajo de Bet-Car.
 Samuel cogi una piedra y la puso entre Masa y Jesana; la llam Eben-Ezer, diciendo: Hasta aqu nos socorri Yahv.
 As humillados, no volvieron los filisteos ms contra la tierra de Israel; y pes la mano de Yahv sobre ellos durante toda la vida de Samuel."
 Las ciudades que los filisteos haban tomado a Israel volvieron a poder de ste, desde Acarn hasta Gat. Israel arranc de las manos de los filisteos su territorio, y hubo tambin paz entre Israel y los amorreos.
 Samuel juzg a Israel todo el tiempo de su vida.
 Cada ao haca un recorrido por Betel, Cagala y Masfa, y all, en todos estos lugares, juzgaba a Israel.
 Volvase luego a Rama, donde estaba su casa, y all juzgaba a Israel. Alz all un altar a Yahv.
 Cuando envejeci Samuel, puso para juzgar a Israel a sus dos hijos;"
 el primognito, de nombre Joel, y el segundo, de nombre Abia, y juzgaban en Berseba.
 Pero los hijos de Samuel no siguieron los caminos de ste, sino que se apartaban de ellos por avaricia, recibiendo presentes y violando la justicia.
 Reunironse todos los ancianos de Israel, y vinieron a Samuel, en Rama,
 y le dijeron: T eres ya viejo y tus hijos no siguen tus caminos; danos un rey para que nos juzgue, como todos los pueblos.
 Desagrad a Samuel que le dijeran: Danos un rey para que nos juzgue, y or ante Yahv;"
 pero Yahv dijo a Samuel: Oye la voz del pueblo en cuanto te pide, pues no es a ti a quien rechazan, sino a m, para que no reine sobre ellos.
 Como han hecho conmigo desde que los saqu de Egipto hasta ahora, dejndome para irse a servir a otros dioses, as hacen ahora contigo.
 Escchalos, pues; pero da testimonio contra ellos y dales a conocer cmo los tratar el rey que reinar sobre ellos."
 Samuel transmiti al pueblo que le peda rey todo lo que le haba dicho Yahv,
 y les dijo: Ved cmo os tratar el rey que reinar sobre vosotros: Coger a vuestros hijos y los pondr sobre sus carros y entre sus aurigas y los har correr delante de su carro.
 De ellos har jefes de mil, de ciento y de cincuenta; les har labrar sus campos, recolectar sus mieses, fabricar sus armas de guerra y el atelaje de sus carros."
 Tomar a vuestras hijas para perfumeras, cocineras y panaderas.
 Tomar vuestros mejores campos, vias y olivares, y se los dar a sus servidores.
 Diezmar vuestras cosechas y vuestros vinos para sus eunucos y servidores.
 Coger vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores bueyes y asnos para emplearlos en sus obras,
 Diezmar vuestros rebaos, y vosotros mismos seris esclavos suyos.
 Entonces clamaris a Yahv, pero Yahv no responder, puesto que habis pedido un rey.
 El pueblo desoy a Samuel, y dijeron: No, no, que haya sobre nosotros un rey,
 y as seremos como todos los pueblos; nos juzgar nuestro rey, y saldr al frente de nosotros para combatir nuestros combates.
 Samuel, despus de or las palabras del pueblo, se las repiti a Yahv;"
 y Yahv le dijo: Escchalos y pon sobre ellos un rey. Entonces dijo Samuel al pueblo: Vayase cada uno a su ciudad.
 Haba en Benjamn un hombre llamado Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afia, de Gueba de Benjamn. Era hombre valiente,
 y tena un hijo de nombre Sal, todo un buen mozo. No haba hijo de Israel ms alto que l, y a todos les sacaba la cabeza.
 Extravironse las asnas de Quis, padre de Sal; y dijo Quis a Sal, su hijo: Lleva contigo un mozo y vete en busca de las asnas.
 Recorri los montes de Efram y atraves la tierra de Salisa, sin hallarlas. Recorrieron tambin la regin de Salim, y tampoco estaban all; volvieron a tierra de Benjamn, y tampoco las hallaron."
 Cuando llegaron a la regin de Suf, dijo Sal al mozo que le acompaaba: Vamos a volvernos, no sea que mi padre, ms que por las asnas, est ya intranquilo por nosotros.
 El mozo le dijo: Mira, en esta ciudad hay un hombre de Dios muy famoso. Cuanto l dice, seguramente sucede. Vamos, pues, all, que quiz l nos diga el camino que hemos de seguir.
 Sal dijo al mozo: Vamos all; pero qu vamos a llevarle a ese hombre de Dios? Ya no hay provisiones en las alforjas, y nosotros no tenemos nada que podamos ofrecerle como presente.
 El mozo le dijo: Mira, he encontrado un cuarto de siclo de plata; se lo dar al hombre de Dios y l nos indicar nuestro camino.
 En otro tiempo, en Israel, los que iban a consultar a Dios se decan unos a otros: Venid, vamos a consultar al vidente; pues al que llaman hoy profeta le llamaban antes vidente.
 Sal dijo al mozo: Has tenido buena idea, vamos; y se dirigieron a la ciudad, donde estaba el hombre de Dios."
 Cuando suban el repecho que conduce a la ciudad, encontraron a unas jvenes que haban salido a coger agua, y les preguntaron: Est aqu el vidente?
 Ellas les respondieron, diciendo: S, aqu est; mirad, all delante; pero id pronto, porque ha venido hoy a la ciudad por tener el pueblo un sacrificio en la altura."
 En cuanto entris en la ciudad, id a verle, antes que suba a la altura para la comida, pues el pueblo no comer antes que llegue l, que es quien ha de bendecir el sacrificio, y despus comern los invitados. Subid, pues, ahora mismo y le hallaris.
 Ellos subieron a la ciudad. Cuando entraban en ella, encontraron a Samuel, que sala para subir a la altura.
 Un da antes de la llegada de Sal haba advertido Yahv a Samuel, dicindole:
 Maana, a esta hora, yo te mandar a un hombre de Benjamn, y t le ungirs por jefe de mi pueblo, de Israel, y l librar a mi pueblo de la mano de los filisteos, pues he visto la humillacin de mi pueblo y han llegado ante m sus clamores.
 Luego que Samuel vio a Sal, le dijo Yahv: Este es el hombre de quien te habl ayer. Este reinar sobre mi pueblo.
 Sal se acerc a Samuel dentro de la puerta y le dijo: Haras el favor de indicarme dnde est la casa del vidente?
 Samuel le contest: Soy yo el vidente; sube delante de m a la altura y comeris hoy conmigo. Maana te despedir y te dir cuanto tienes en tu corazn."
 Por las asnas que hace tres das perdiste, no te inquietes; han sido halladas. De quin va a ser cuanto de precioso hay en Israel? No va a ser tuyo y de toda la casa de tu padre?
 Sal respondi: Pues no soy yo benjaminita? No soy yo de la mnima tribu de Israel, de Benjamn, y no es mi familia la menor de las familias de Benjamn? Por qu me dices esto?
 Samuel, tomando a Sal y a su mozo, les introdujo en el comedor y les dio el primer lugar, a la cabeza de los invitados, que eran unos treinta hombres.
 Samuel dijo al cocinero: Dame la porcin que te mand pusieras aparte.
 El cocinero tomo un pernil y lo puso delante de Sal. Es la porcin que se te reservaba  dijo a ste Samuel. Poni delante de ti y come, pues la hice guardar cuando convoqu al pueblo, para el momento oportuno. Comi Sal con Samuel aquel da.
 Bajaron de la altura a la ciudad, prepararon el lecho a Sal en la terraza y luego se acost.
 Al da siguiente, a la aurora, llam Samuel a Sal, que estaba sobre la terraza, y le dijo: Levntate y te despedir. Levantse Sal y salieron ambos juntos.
 Cuando hubieron bajado al extremo de la ciudad, dijo Samuel a Sal: Dile al mozo que pase delante de nosotros. Tom el mozo la delantera, y dijo Samuel: Detente ahora, que te d a conocer lo que dice Yahv.
 Tomo Samuel una redoma de leo, la verti sobre la cabeza de Sal y le bes, diciendo: Yahv te unge por prncipe de su heredad. T reinars sobre el pueblo de Yahv y le salvars de la mano de los enemigos que le rodean. Esto te ser seal de que Yahv te ha ungido como jefe de su heredad.
 Cuando hoy me dejes, encontrars al medioda dos hombres cerca del sepulcro de Raquel, en tierra de Benjamn, que te dirn: Las asnas que has ido a buscar han aparecido, y tu padre no piensa ya en ellas, sino en vosotros, y dice: Cmo har yo para saber de mi hijo?
 Siguiendo tu camino, llegars a la encina de Tabor, y te encontrars con tres hombres subiendo a Dios a Betel, y llevando uno tres cabritos, y el otro tres panes, y el otro una bota de vino;"
 despus de preguntarte por tu salud, te darn dos de los panes, que t tomars de sus manos;"
 luego llegars a Gueba Elohim, donde hay una guarnicin de filisteos; y al entrar en la ciudad te encontrars con un grupo de profetas bajando del excelso, precedidos de salterios, tmpanos, flautas y arpas, y profetizando."
 El espritu de Yahv se apoderar de ti, y profetizars con ellos y te transformars en otro hombre.
 Cuando todas estas seales se hayan cumplido en ti, haz lo que te venga a mano, pues Dios estar contigo.
 Baja antes que yo a Cagala, adonde ir a reunir-me contigo para ofrecer holocaustos y sacrificios eucarsticos. Espera siete das, hasta que yo vaya y te diga lo que has de hacer.
 En cuanto volvi Sal las espaldas para apartarse de Samuel, se sinti otro, y todas las seales aquellas le sucedieron el mismo da.
 Cuando llegaron a Gueba, encontrronse con un tropel de profetas, y le arrebat el espritu de Dios y se puso a profetizar en medio de ellos,
 Cuantos de antes le conocan se preguntaban: Qu le ha pasado al hijo de Quis? Sal entre los profetas!
 Uno de los presentes contest: Y quin es el padre de esos otros? Por eso ha quedado en proverbio: Tambin Sal entre los profetas?
 Cuando hubo acabado de profetizar, subi a Gueba.
 Un to de Sal pregunt a ste: Adonde habis ido? Sal respondi: A buscar las asnas, pero no las hemos visto por ninguna parte y fuimos a casa de Samuel.
 El to le dijo: Cuntame lo que te ha dicho Samuel.
 Y Sal respondi: Nos dio a saber que las asnas haban aparecido; pero en cuanto a lo del reino, nada le dijo de lo que le haba hablado Samuel,"
 Samuel convoc al pueblo ante Yahv en Masfa,
 y dijo a los hijos de Israel: As habla Yahv, Dios de Israel: Yo os saqu de Egipto; yo os he librado de la mano de los egipcios y de la de cuantos reyes os oprimieron;"
 y vosotros hoy rechazis a vuestro Dios, que os ha librado de vuestros males y de vuestras aflicciones, y le decs: No, pon sobre nosotros un rey! Presentaos ahora ante Yahv por tribus y por familias.
 Samuel hizo que se acercasen todas las tribus de Israel, y fue sacada la tribu de Benjamn.
 Hizo acercarse a la tribu de Benjamn por familias, y sali la familia de Hammatri; e hizo acercar a la familia de Hammatri, por varones, y fue elegido Sal, hijo de Quis."
 Buscronle, pero no le hallaron. Preguntaron entonces de nuevo a Yahv: Ha venido? Y Yahv respondi: Est escondido entre los bagajes.
 Corrieron a sacarle de all, y cuando estuvo en medio del pueblo, sobresala de entre todos de los hombros arriba.
 Samuel dijo al pueblo: Aqu tenis al elegido de Yahv. No hay entre todos otro como l. Y el pueblo se puso a gritar: Viva el rey!
 Entonces expuso Samuel al pueblo el derecho real y lo escribi en un libro, que deposit ante Yahv;"
 y despidi Samuel al pueblo todo, cada uno a su casa. Tambin Sal se fue a su casa, a Gueba, acompaado de una tropa de hombres robustos, cuyos corazones haba tocado Dios.
 Sin embargo, algunos perversos decan: Este va a salvarnos? Y desprecindole, no le hicieron presentes.
 Pas cosa de un mes, y subi Najas, amonita, y siti a Jabes Galaad. Los habitantes de Jabes dijeron a Najas: Pacta con nosotros y te serviremos.
 Pero Najas amonita les respondi: Pactar a condicin de sacaros a cada uno de vosotros el ojo derecho y hacer de esto oprobio para todo Israel.
 Dijronle los ancianos de Jabes: Danos tregua de siete das para mandar mensajeros por todo Israel; si no viene nadie a socorrernos, nos rendiremos a ti.
 Vinieron mensajeros a Gueba de Sal, y contaron al pueblo esto, y el pueblo todo llor a voz en grito.
 Vena entonces Sal del campo tras de sus bueyes, y pregunt: Qu tiene el pueblo para llorar as? Contronle lo que decan los de Jabes.
 En cuanto lo oy le arrebat el espritu de Yahv y se encendi en clera.
 Cogi un par de bueyes, los cort en pedazos y mand stos por todo el territorio de Israel por medio de mensajeros que dijeran: As sern tratados los bueyes de cuantos no se pongan en marcha tras Sal, El terror de Yahv cay sobre el pueblo, que se puso en marcha como un solo hombre.
 Sal los revist en Bezec; y los hijos de Israel eran trescientos mil; los de Jud, treinta mil."
 Dijo a los mensajeros que haban venido de Jabes: Decid a los hombres de Jabes Galaad: Maana al medioda seris socorridos. Los mensajeros llevaron la noticia a los hombres de Jabes, que se llenaron de alegra,
 y dijeron a los amonitas: Maana nos rendiremos a vosotros para que con nosotros hagis lo que bien os parezca,
 Al da siguiente dividi Sal el pueblo en tres cuerpos; y a la vigilia matutina penetraron en el campamento de los amonitas y los estuvieron batiendo hasta la hora de ms calor. Los que escaparon se dispersaron de tal modo, que no quedaron dos hombres juntos."
 El pueblo deca a Samuel: Quines son los que decan: Sal va a reinar sobre nosotros? Entrganos esas gentes para que les demos muerte.
 Pero Sal dijo: Nadie ser muerto hoy, pues hoy ha salvado Yahv a Israel.
 Y dijo Samuel al pueblo: Venid y vayamos a Glgala para renovar all el reino.
 Todo el pueblo fue a Glgala, y restablecieron a Sal rey ante Yahv en Glgala y ofrecieron sacrificios eucarsticos, dando Sal y todo el pueblo muestras de gran regocijo.
 Dijo Samuel a todo Israel: Ya veis que os he odo en cuanto me habis dicho y que he puesto sobre vosotros un rey.
 Ahora, pues, tenis ya rey que marche a vuestra cabeza. Yo ya soy viejo y he encanecido, y mis hijos ah los tenis entre vosotros, como unos de tantos, He estado al frente de vosotros desde mi juventud hasta hoy.
 Aqu me tenis. Dad testimonio de m ante Yahv y ante su ungido. He quitado a nadie un buey? He quitado anadie un asno? He oprimido a nadie? He perjudicado a nadie? He aceptado de nadie presentes, ni aun un par de sandalias? Dad testimonio contra m y yo responder.
 Ellos respondieron: No nos has perjudicado, no nos has oprimido, de nadie has aceptado nada.
 El les dijo: Testigo Yahv contra vosotros, y lo es tambin hoy su ungido, de que nada habis hallado en mis manos. El pueblo respondi: Testigo.
 Samuel aadi: Yahv, que hizo a Moiss y Aarn y sac a vuestros padres de Egipto, es testigo.
 Ahora, pues, poneos delante de Yahv, que quiero juzgaros ante Yahv por los beneficios que os ha hecho a vosotros y a vuestros padres.
 Cuando Jacob con sus hijos entr en Egipto y los humillaron los egipcios, y vuestros padres clamaron a Yahv, Yahv les mand a Moiss y Aarn, que los sacaron de Egipto y los establecieron en este lugar.
 Pero se olvidaron de Yahv, su Dios, y ste los entreg en manos de Sisara, jefe del ejrcito de Jasor; en manos de los filisteos, en manos del rey de Moab, que les hicieron la guerra."
 Clamaron a Yahv diciendo: Hemos pecado, porque hemos abandonado a Yahv y herrros servido a los baales y a las astarts. Lbranos ahora y nosotros te serviremos.
 Mandles Yahv a Jerobaal, Abdn, Jeft y Samuel, y os libr de manos de los enemigos que tenais en torno vuestro, y habis habitado vuestras casas en seguridad.
 Y ahora, cuando habis visto que Najas, rey de los hijos de Amn, se pona en marcha contra vosotros, me habis dicho: No, que reine un rey sobre nosotros, cuando Yahv, vuestro Dios, era vuestro rey.
 Ah tenis, pues, el rey que habis querido y habis pedido; Yahv le ha puesto por rey vuestro."
 Si temis a Yahv, si le servs y obedecis; si no sois rebeldes a los mandamientos de Yahv, viviris vosotros y vuestro rey, que reinar sobre vosotros."
 Pero, si no obedecis a Yahv, si sois rebeldes a sus mandatos, tendris contra vosotros la mano de Yahv y contra vuestro rey para destruiros.
 Quedaos todava para que veis el prodigio que va a obrar Yahv a vuestros ojos.
 No estamos en el tiempo de la siega de los trigos? Pues yo voy a invocar a Yahv, y Yahv tronar y llover, y veris as cuan grande es a los ojos de Yahv el mal que habis hecho pidiendo un rey.
 Invoc Samuel a Yahv, y aquel mismo da dio Yahv truenos y lluvia, y todo el pueblo tuvo gran temor de Yahv y de Samuel;"
 y dijeron a ste: Ruega por tus siervos a Yahv, tu Dios, para que no muramos, pues a todos nuestros pecados hemos aadido el de pedirnos un rey.
 Samuel les dijo: No temis; habis hecho todo ese mal, pero no cesis de seguir a Yahv y servirle con todo vuestro corazn."
 No os apartis de l, porque ser ir tras vanidades que no os daran provecho ni ayuda alguna, porque de nada sirven.
 Yahv, por la gloria de su nombre, no abandonar a su pueblo, ya que ha querido haceros el pueblo suyo.
 Lejos tambin de m pecar contra Yahv, dejando de rogar por vosotros; yo os mostrar el camino bueno y derecho."
 Temed slo a Yahv, servidle fielmente y con todo vuestro corazn, pues ya habis visto los prodigios que ha hecho en medio de vosotros.
 Pero, si perseveris en el mal, pereceris vosotros y vuestro rey.
 Era Sal de ... aos cuando comenz a reinar, y haba ya reinado dos aos sobre Israel.
 Sal eligi para s tres mil hombres de Israel. Dos mil estaban con l en Mijmas y sobre el monte de Betel, y mil con Jonatn, en Gueba de Benjamn. El resto del pueblo lo mand cada uno a su tienda.
 Jonatn bati a la guarnicin de filisteos que haba en Gueba, y, al saberlo, dijeron los filisteos: Se han rebelado los hebreos. Sal hizo que tocasen la trompeta por toda la tierra;"
 y todo Israel oy que decan: Sal ha batido a la guarnicin de los filisteos; e Israel se hizo odioso a los filisteos, y fue convocado el pueblo por Sal a Glgala."
 Reunironse los filisteos para combatir contra Israel; tres mil carros y seis mil caballeros, y de pueblo un nmero comparable a las arenas del mar. Vinieron a acampar en Mijmas, al oriente de Bet-Aven."
 Los hombres de Israel se vieron en gran aprieto, pues estaban casi cercados, y se ocultaron en las cavernas, en la maleza y en las peas, en las torres y en las cisternas;"
 y los de ms lejos pasaron el Jordn y se internaron en tierra de Gad y de Galaad. Sal estaba todava en Glgala, y la gente que estaba con l se dispersaba.
 Esper siete das, segn el trmino que haba fijado Samuel; pero Samuel no vena, y la gente se dispersaba cada vez ms."
 Entonces dijo Sal: Traedme el holocausto y las hostias pacficas; y ofreci el holocausto."
 Apenas ofrecido el holocausto, vino Samuel, y Sal sali a su encuentro para saludarle.
 Samuel le dijo: Qu has hecho? Sal respondi: Viendo que la gente se dispersaba, que t no venas en el trmino fijado y que los filisteos acampaban en Mijmas,
 me dije: Los filisteos van a venir a atacarme a Glgala y yo no he implorado a Yahv. Entonces, obligado por la necesidad, he ofrecido el holocausto.
 Samuel dijo a Sal: Has obrado neciamente y has desobedecido el mandato de Yahv, tu Dios. Estaba Yahv para afirmar tu reino sobre Israel para siempre;"
 pero ahora ya tu reino no persistir. Ha buscado Yahv un hombre segn su corazn para que sea jefe de su pueblo, porque t no has cumplido lo que Dios te haba mandado.
 Levantse Samuel y subi de Glgala, prosiguiendo su camino. El resto del pueblo fue en pos de Sal al encuentro del ejrcito, y llegaron a Gueba de Benjamn. Sal revist su tropa, y quedaban con l unos seiscientos hombres.
 Sal, Jonatn, su hijo, y la gente que con ellos quedaba se apostaron en Gueba de Benjamn, mientras los filisteos acampaban en Mijmas.
 Salieron del campamento de los filisteos tres tropas en algara para saquear la tierra. Una tom el camino de Ofra, hacia la tierra de Sual;"
 otra, el de Bet Horn, y la tercera, el de Gueba, que domina el valle de Sebom, hacia el desierto.
 No haba en toda la tierra de Israel herrero alguno, pues los filisteos se haban dicho: Que no puedan los hebreos forjar espadas ni lanzas.
 Todo Israel tena que bajar a tierra de los filisteos para aguzar cada uno su reja, su segur, su azadn o su pico.
 No se dispona ms que de la lima para sacar el filo a toda clase de segures, tridentes y hoces y para aguzar
 Llegado el da del combate de Mijmas, no haba en mano del pueblo todo que estaba con Sal y Jonatn espada ni lanza ms que las de Sal y las de Jonatn, su hijo.
 Los filisteos haban salido para guarnecer el paso de Mijmas.
 Un da Jonatn dijo a su escudero: Anda, vamos a pasar al puesto de los filisteos, que est all del otro lado. Nada haba dicho a su padre.
 Sal estaba apostado al extremo de Gueba, bajo el granado que estaba junto a la era, y tena con l unos seiscientos hombres,
 Ajas, hijo de Ajitub, hermano de Icabod, hijo de Fins, hijo de Hel, era sacerdote de Yahv en Silo, y llevaba el efod. Tampoco la gente saba nada de adonde haba ido Jonatn.
 Entre los pasos por donde Jonatn intentaba llegar al puesto de los filisteos haba un diente de roca de un lado y otro del otro, el uno de nombre Boses y el otro Sene.
 Uno de ellos se alza al norte, enfrente de Mijmas, y el otro al medioda, enfrente de Gueba.
 Jonatn dijo a su escudero: Anda, vamos a pasar al puesto de los incircuncisos; puede ser que Yahv nos ayude, pues nada le impide salvar con muchos o con pocos.
 Su escudero le respondi: Haz lo que quieras. Donde t vayas, pronto estoy a seguirte.
 Jonatn le dijo: Vamos a pasar hacia sos y a dejarnos ver de ellos.
 Si nos dicen: Esperad a que vayamos, nosotros nos quedaremos donde estemos y no subiremos a ellos;"
 pero si nos dicen: Subid ac, subiremos, porque Yahv nos los ha entregado en nuestras manos. Esa ser para nosotros la seal,
 Hici-ronse ver ambos del puesto de los filisteos, y stos dijeron: Mirad, los hebreos salen de los agujeros donde se haban metido;"
 y, dirigindose a Jonatn y a su escudero, dijeron: Subid a nosotros y os ensearemos una cosa. Jonatn dijo al escudero: Sube detrs de m, que Yahv los ha puesto en manos de Israel.
 y sirvindose de manos y pies, subi Jonatn, seguido de su escudero. Los filisteos volvieron la espalda ante Jonatn, que los hera, mientras detrs de l los mataba el escudero.
 Esta primera matanza que hizo Jonatn y su escudero fue de unos veinte hombres; en un espacio como de la mitad de una yugada."
 Trascendi el espanto al campamento, al llano y a todos los puestos de los filisteos, y aun las tres columnas de saqueadores fueron presa del terror. Temblaba la tierra. Fue: un espanto de Dios.
 Los centinelas de Sal que estabam en Gueba de Benjamn vieron cmo la muchedumbre se dispersaba y corra de un lado para otro.
 Sal dijo a la gente que tena con l: Pasad revista y ved quin falta de entre nosotros. Pasronla, y se hall que faltaban Jonatn y su escudero.
 Dijo entonces Sal a Ajas: Trae el efod; pues haba llevado el efod y lo tena all aquel da delante de Israel."
 Mientras Sal hablaba con el sacerdote, iba extendindose y creciendo el tumulto en el campamento de los filisteos; y Sal dijo al sacerdote: Retira tu mano.
 Sal y cuantos con l estaban se reunieron y avanzaron hasta el lugar de la lucha, y vieron que los filisteos haban vuelto sus armas unos contra otros y la confusin era grandsima.
 Los hebreos que de antes estaban con los filisteos y haban subido con ellos al campamento, se pusieron tambin al lado de los de Israel, que estaban con Sal y Jonatn.
 Los que de Israel se haban ocultado en los montes de Efram, al tener noticia de la huida de los filisteos, se pusieron igualmente a perseguirlos.
 As libr Yahv aquel da a Israel. El combate sigui hasta Bet-Horn. Vinieron a ser los que se reunieron con Sal unos diez mil hombres, y se extendi la lucha por todos los montes de Efram.
 Sal cometi aquel da una gran imprudencia, pues conjur al pueblo, diciendo: Maldito el hombre que coma nada hasta la tarde, mientras no me haya vengado de mis enemigos. Y nadie prob bocado.
 El pueblo estaba extenuado por la fatiga,
 y lleg a un bosque donde haba mucha miel en el suelo. A pesar de ver la miel corriendo por el suelo, nadie la tom para llevrsela a la boca, por temor del juramento hecho.
 Pero Jonatn, que nada saba del juramento que su padre haba hecho hacer al pueblo, meti la punta del bastn que llevaba en la mano en un panal de miel y se la llev a la boca con la mano, y le brillaron los ojos.
 Uno del pueblo le advirti: Tu padre ha hecho jurar al pueblo, diciendo: Maldito el hombre que coma hoy.
 Jonatn respondi: Mi padre ha hecho hoy mucho mal al pueblo. No veis cmo han brillado mis ojos slo con haber probado un poco de miel?
 Si el pueblo hubiera comido hoy del botn tomado a los enemigos, cunto mayor habra sido la derrota de los filisteos!
 Batieron aquel da a los filisteos desde Mijmas hasta Ayaln. El pueblo, desfallecido,
 cuando volvi sobre el botn, tomo ovejas, bueyes y terneros, y, matndolos en el suelo, comi la carne con su sangre.
 Dijronle a Sal que el pueblo haba pecado contra Yahv comiendo la carne con su sangre; y dijo: Habis prevaricado. Traedme luego una piedra grande;"
 y aadi: Id por todo el pueblo y decidle que me traiga cada uno su buey o su oveja y que la degelle aqu. Despus comeris y no pecaris contra Yahv comiendo la carne con sangre. Llev cada cual lo que tena en su mano y lo desoll sobre la piedra.
 Sal alz un altar a Yahv. Fue el primer altar que alz Sal a Yahv.
 Sal dijo: Vamos a salir a perseguir a los filisteos durante la noche, a destrozarlos hasta que luzca el da, sin dejar uno solo con vida. Y le dijeron: Haz cuanto bien te parezca. Y l dijo al sacerdote: Acrcate;"
 y consult a Dios: He de bajar en persecucin del enemigo? Los entregars en manos de Israel? Pero Yahv no dio aquel da respuesta.
 Sal dijo: Acercaos aqu todos los jefes del pueblo y buscad, a ver por quin haya sido cometido el pecado;"
 pues por vida de Yahv, el salvador de Israel, que si hubiera sido por Jonatn, mi hijo, sin remisin morir. Nadie del pueblo os responderle.
 Dijo, pues, a todo Israel: Poneos todos vosotros de un lado, y yo y mi hijo, Jonatn, nos pondremos del otro. El pueblo contest: Haz como bien te parezca.
 Sal dijo: Yahv, Dios de Israel, cmo es que no respondes hoy a tu siervo? Si en m o en Jonatn, mi hijo, est este pecado, Yahv, Dios de Israel, da urim, ysi est la iniquidad en el pueblo, datummim. Y fueron sealados por la suerte Jonatn y Sal y librado el pueblo.
 Sal dijo: Echad ahora la suerte entre m y Jonatn, mi hijo, y aquel que sealare Yahv, morir. Pero el pueblo dijo: No ser as. Sal persisti, y fue echada la suerte entre l y Jonatn, su hijo; y fue sealado Jonatn."
 Sal dijo a Jonatn: Dime qu has hecho. Y Jonatn respondi: He gustado un poco de miel con la punta del bastn que llevaba en la mano, y por eso voy a morir?
 Sal dijo: Que me castigue Dios con todo rigor si no mueres, Jonatn.
 El pueblo dijo entonces a Sal: Va a morir Jonatn, el que ha hecho en Israel esta gran liberacin? Jams! Vive Yahv, no caer a tierra un solo cabello de su cabeza, pues hoy ha obrado con Dios. As salv el pueblo a Jonatn y no muri.
 Sal desisti de salir en persecucin de los filisteos, y stos llegaron a su tierra.
 Mientras Sal rein sobre Israel, hizo la guerra a todos los enemigos de en torno: a Moab, a los hijos de Amn, a Aram Bet Rejob, al rey de Soba y a los filisteos, venciendo en todas partes a donde se volva.
 Lleg a ser muy fuerte; derrot a Amalee y libr a Israel de las manos de cuantos antes le saqueaban."
 Los hijos de Sal fueron Jonatn, Isvi y Melquisa; sus dos hijas se llamaron Merob la mayor y Micol la menor."
 La mujer de Sal se llamaba Ajinam, hija de Ajimas. El nombre del jefe de su ejrcito era Abner, hijo de Ner, to de Sal.
 Quis, padre de Sal, y Ner, padre de Abner, eran hijos de Abiel.
 La guerra contra los filisteos fue encarnizada durante toda la vida de Sal; y en cuanto vea Sal un hombre robusto y valiente, le pona a su servicio."
 Samuel dijo a Sal: A m me envi Yahv para que te ungiera rey de su pueblo, Israel. Escucha, pues, ahora lo que te dice Yahv:
 As habla Yahv Sebaot: Tengo presente lo que hizo Amalee contra Israel cuando le cerr el camino a su salida de Egipto. Ve, pues, ahora y castiga a Amalee,
 y da al anatema cuanto es suyo. No perdones: mata a hombres, mujeres y nios, aun los de pecho; bueyes y ovejas, camellos y asnos."
 Dio, pues, Sal la orden al pueblo y lo congreg en Telam. Cont doscientos mil infantes y diez mil hombres de Jud.
 Avanz Sal hasta las ciudades de Amalee y puso una emboscada en el torrente;"
 y dijo a los quneos: Id, retiraos, salid de en medio de Amalee, no sea que os veis envueltos con l; pues vosotros tratasteis con benevolencia a los hijos de Israel cuando suban de Egipto. Retirronse, pues, de Amalee los quneos."
 Sal bati a Amalee desde E vila hasta Sur, frente a Egipto.
 Cogi vivo a Agag, rey de Amalee, y dio al anatema a todo el pueblo, pasndolo a filo de espada.
 Pero Sal y el pueblo dejaron con vida a Agag y las mejores ovejas y los mejores bueyes, los ms gordos y cebados, y los corderos, no dndolos al anatema, y destruyendo solamente lo malo y sin valor.
 Yahv dirigi a Samuel su palabra, diciendo:
 Estoy arrepentido de haber hecho rey a Sal, pues se aparta de m y no hace lo que digo. Samuel se entristeci y estuvo clamando a Yahv toda la noche;"
 y levantndose de maana para ir al encuentro de Sal, supo que haba ido al Carmelo, donde se haba alzado un monumento, y de vuelta, pasando ms all, haba bajado a Glgala.
 Dirigise, pues, a donde estaba Sal, y le dijo Sal: Bendito seas de Yahv. He cumplido la orden de Yahv.
 Samuel le contest: Qu es entonces ese balar de ovejas que llega a mis odos y ese mugir de bueyes que oigo?
 Sal respondi: Los han trado de Amalee, pues el pueblo ha reservado las mejores ovejas y los mejores bueyes para los sacrificios de Yahv, tu Dios; el resto ha sido dado al anatema.
 Samuel dijo entonces a Sal: Basta; voy a darte a conocer lo que Yahv me ha dicho esta noche. Sal le dijo: Habla.
 Samuel dijo: No es verdad que, hallndote t pequeo a tus propios ojos, has venido a ser el jefe de las tribus de Israel y te ha ungido Yahv rey sobre Israel?
 Yahv te dio una misin, dicindote: Ve y da al anatema a esos pecadores de Amalee y combtelos hasta exterminarlos.
 Por qu no has obedecido al mandato de Yahv y te has echado sobre el botn, haciendo mal a los ojos de Yahv?
 Sal contest a Samuel: Yo he obedecido el mandato de Yahv y he seguido el camino que me orden Yahv: he destruido a los amalecitas y he trado a Agag, rey de Amalee.
 El pueblo ha tomado del botn esas ovejas y esos bueyes, como primicias de lo dado al anatema, para sacrificarlos a Yahv, su Dios, en Glgala.
 Pero Samuel repuso: No quiere mejor Yahv la obediencia a sus mandatos que no los holocaustos y las vctimas? Mejor es la obediencia que las vctimas. Y mejor escuchar que ofrecer el sebo de los carneros.
 Tan pecado es la rebelin como la supersticin, y la resistencia como la idolatra. Pues que t has rechazado el mandato de Yahv, l te rechaza tambin a ti como rey.
 Dijo entonces Sal a Samuel: He pecado traspasando el mandamiento de Yahv y tus palabras; tem al pueblo y le escuch. Perdona, pues, te ruego, mi pecado,"
 y vulvete conmigo para adorar a Yahv.
 Samuel le contest: No me volver contigo, porque t rechazaste el mandato de Yahv, y Yahv te rechaza a ti para que no reines en Israel.
 Volvise Samuel para irse, pero Sal le cogi por la orla del manto, que se rompi;"
 y le dijo Samuel: Hoy ha roto Yahv de sobre ti el reino para entregrselo a otro mejor que t;"
 y el Esplendor de Israel no se doblegar, no se arrepentir, pues no es un hombre para que se arrepienta.
 Sal dijo: He pecado; pero hnrame ahora, te lo ruego, en presencia de los ancianos de mi pueblo y en presencia de Israel, y ven conmigo a adorar a Yahv, tu Dios.
 Volvise Samuel y sigui a Sal, y ste ador a Yahv.
 Samuel dijo: Traedme a Agag, rey de Amalee; y Agag se acerc a l, temblando, y dijo: Qu amarga es la muerte!
 Samuel repuso: As como a tantas madres priv tu espada de hijos, as ser entre las mujeres tu madre privada de su hijo. Y destroz a Agag ante Yahv, en Glgala.
 Partise Samuel para Rama, y Sal subi a su casa de Gueba de Sal.
 No volvi Samuel a ver a Sal hasta el da de su muerte, pero se lamentaba por Sal de que se hubiera Yahv arrepentido de haberle hecho rey de Israel.
 Dijo Yahv a Samuel: Hasta cundo vas a estar t llorando sobre Sal, a quien he rechazado para que no reine ms sobre Israel? Llena tu cuerno de leo y ve; te envo a casa de Isa de Beln, pues he elegido entre sus hijos al rey que yo quiero.
 Cmo voy a ir?  contest Samuel  ; lo sabr Sal y me matar. Yahv le dijo: Lleva contigo una ternera, y dirs: He venido para ofrecer a Yahv un sacrificio."
 Invitars al sacrificio a Isa, y ya te indicar yo luego lo que has de hacer, ungiendo al que yo te seale.
 Hizo Samuel lo que le mandaba Yahv, y lleg a Beln. Los ancianos acudieron inquietos a l y dijeron: Tu llegada es para bien?
 E1 contest: S, he venido para ofrecer un sacrificio a Yahv. Santifcaos y venid conmigo al sacrificio. Santific a Isa y a sus hijos y los invit al sacrificio.
 Cuando se presentaron ante l, al ver a Eliab, se dijo Samuel: Seguro que se halla ante Yahv su ungido.
 Pero Yahv dijo a Samuel: No tengas en cuenta su figura y su gran talla, que yo le he descartado. No ve Dios como el hombre; el hombre ve la figura, pero Yahv mira el corazn.
 Isa llam a Abinadab y le hizo pasar ante Samuel. Samuel dijo: Tampoco es ste el que ha elegido Yahv.
 Hizo Isa pasar a Sama, y Samuel dijo: Tampoco ste es el que ha elegido Yahv.
 Isa hizo pasar ante Samuel a sus siete hijos, y Samuel le dijo: A ninguno de stos ha elegido Yahv.
 Pregunt entonces Samuel a Isa: Son stos todos tus hijos? Y l le respondi: Queda el ms pequeo, que est apacentando las ovejas. Samuel le dijo: Manda a buscarle, pues no nos sentaremos a comer mientras no venga l.
 Isa mand a buscarle. Era rubio, de hermosos ojos y muy bella presencia. Yahv dijo a Samuel: Levntate y ngele, pues se es.
 Samuel, tomando el cuerno de leo, le ungi a la vista de sus hermanos; y desde aquel momento, en lo sucesivo, vino sobre David el espritu de Yahv. Samuel se levant y se volvi a Rama."
 El espritu de Yahv se retir de Sal, y le turbaba un mal espritu mandado de Yahv.
 Y dijeron a Sal sus servidores: Te ves turbado por un mal espritu de Dios;"
 permite, seor, que tus siervos te digan que se busque a un diestro taedor de arpa, que, cuando se apodere de ti el mal espritu de Dios, la toque y halles alivio.
 Sal les dijo: Buscadme, pues, un buen msico y tradmelo.
 Tomando uno de los servidores la palabra, dijo: Yo conozco a un hijo de Isa, de Beln, que sabe tocar el arpa. Es hombre fuerte y valiente, hombre de guerra y discreto en el hablar, y est Yahv con l.
 Sal envi mensajeros a Isa para decirle: Mndame a David, tu hijo, el que est con las ovejas.
 Isa tom un asno, lo carg con diez panes, un odre de vino y un cabrito, y se lo mand a Sal por David, su hijo.
 Llegado a casa de Sal, David se present a l. Sal le tomo cario y le hizo escudero suyo.
 Sal dijo a Isa: Que se quede, te ruego, conmigo David, a mi servicio, pues ha hallado gracia a mis ojos.
 Cuando el mal espritu de Dios se apoderaba de Sal, David tomo el arpa, la tocaba, y Sal se calmaba y se pona mejor, y el espritu malo se alejaba de l.
 Los filisteos, juntando sus tropas para hacer la guerra, se reunieron en Soco, que pertenece a Jud. Acamparon entre Soco y Azeca, en Efes Domim.
 Reunironse tambin Sal y los hombres de Israel y vinieron al valle del Terebinto, y pusironse all en orden de batalla contra los filisteos.
 Estaban stos acampados en un monte, y los de Israel en un monte opuesto, mediando entre ellos el valle que los separaba.
 Sali al medio, de las filas de los filisteos, un hombre llamado Goliat, de Gat, que tena de talla seis codos y un palmo.
 Cubra su cabeza un casco de bronce y llevaba una coraza escamada, de bronce tambin, de cinco mil siclos de peso.
 A los pies llevaba botas de bronce y a las espaldas un escudo, tambin de bronce.
 El asta de su lanza era como el enjullo de un telar, y la punta de la lanza, de hierro, pesaba seiscientos siclos. Delante de l iba su escudero.
 Goliat separ, y, dirigindose a las tropas de Israel, ordenadas en batalla, les grit: Para qu os habis puesto en orden de batalla? No soy yo un filisteo, y vosotros siervos de Sal? Elegid de entre vosotros un hombre que baje a pelear conmigo.
 Si en la lucha me vence, que me mate y os quedaremos sujetos; pero, si soy yo el que le venzo y le mato a l, seris vosotros los que nos quedaris sujetos y nos serviris.
 El filisteo aadi: Yo arrojo hoy este reto al ejrcito de Israel. Dadme un hombre y lucharemos. Al or las palabras del filisteo,
 Sal y todo Israel se asombraron y llenaron de miedo.
 David era hijo de un efrateo, de Beln de Jud, que tena ocho hijos, llamado Isa, y era al tiempo de Sal uno de los hombres ms ancianos.
 Los tres hijos mayores de Isa haban salido para la guerra, y se llamaban el mayor Eliab; el segundo, Abinadab, y Samma el tercero."
 David era el menor; y cuando las tropas marcharon tras de Sal,"
 David iba y vena y apacentaba las ovejas de su padre en Beln.
 El filisteo sala de su campo maana y tarde, y estuvo haciendo as por cuarenta das.
 Isa dijo a David, su hijo: Toma ese ef de trigo tostado y esos diez panes y corre al campamento donde estn tus hermanos;"
 lleva tambin esos diez requesones para el jefe de su millar. Visitas a tus hermanos para ver cmo estn y les preguntas si quieren algo.
 Sal, ellos y todos los hombres de Israel estaban en el valle del Teberinto, en campaa contra los filisteos.
 David se levant de madrugada y, dejando las ovejas al cuidado de un pastor, se fue cargado de lo que le mandara Isa.
 Lleg al campamento cuando el ejrcito sala a ordenarse en batalla, lanzando sus gritos de guerra.
 Israelitas y filisteos se ordenaban en batalla, ejrcito contra ejrcito. David dej los objetos que traa en manos de un guardia del bagaje y corri hacia las filas del ejrcito. En cuanto lleg, pregunt a sus hermanos cmo estaban;"
 pero mientras hablaba con ellos, he aqu que el campen, el filisteo de Gat, Goliat de nombre, sali de las filas de los filisteos y se puso a decir lo de los otros das, oyndolo David.
 En viendo a aqul, todos los hombres de Israel se retiraron ante l, temblando de miedo.
 Decanse unos a otros: Veis a ese hombre que avanza? Viene a desafiar a Israel. Al que le mate le colmar el rey de riquezas, le dar su hija por mujer y eximir de tributos la casa de su padre.
 David pregunt a los que tena cerca: Qu darn al que mate a este filisteo y arranque a Israel la afrenta? Quin es ese filisteo, ese incircunciso, para insultar as al ejrcito del Dios vivo?
 La gente le repiti las mismas palabras, diciendo: Esto es lo que harn al que le mate.
 Eliab, su hermano, que haba odo hablar a aquellos hombres, se encendi en clera contra David y le dijo: Para qu has bajado y a quin has dejado tu rebaito en el desierto? Ya conozco tu orgullo y la malicia de tu corazn. Para ver la batalla has bajado t.
 David le contest: Qu he hecho? Sencillamente hablar una palabra.
 Y apartndose de l, se dirigi a otro, hacindole la misma pregunta, y recibi la misma respuesta.
 Los que haban odo las palabras de David se las repitieron a Sal, que le mand venir.
 David dijo a Sal: Que no desfallezca el corazn de mi seor por el filisteo ese. Tu siervo ir a luchar contra l.
 Sal le dijo: Tu no puedes ir a batirte con ese filisteo; eres todava un nio y l es hombre de guerra desde su juventud.
 David dijo a Sal: Cuando tu siervo apacentaba las ovejas de su padre y vena un len o un oso y se llevaba una oveja del rebao,
 yo le persegua, le golpeaba y le arrancaba de la boca la oveja; y si se volva contra m, le agarraba por la quijada, le hera y le mataba."
 Tu siervo ha matado leones y osos, y ese filisteo incircunciso ser como uno de ellos. No ser capaz de ir, de batirle y quitarle y quitar el oprobio de Israel? Porque quin es ese incircunciso que ha insultado al ejrcito del Dios vivo?
 Y aadi: Yahv, que me libr del len y del oso, me librar tambin de la mano de ese filisteo. Sal entonces le dijo: Ve y que Yahv sea contigo.
 Sal hizo que vistieran a David sus ropas, psole sobre la cabeza un casco de bronce y le cubri de una coraza.
 Despus David se ci la espada de Sal sobre sus ropas y prob de andar, pues nunca haba ensayado la armadura; y dijo a Sal: No puedo andar con estas armas, no estoy acostumbrado; y deshacindose de ellas,"
 agarro su cayado, eligi en el torrente cinco chinarros bien lisos y los meti en su zurrn de pastor, y con la honda en la mano avanz hacia el filisteo.
 El filisteo se acerc poco a poco a David, precedido de su escudero.
 Mir, vio a David y le despreci por muy joven, de blondo y bello rostro.
 Djole, pues: Crees que yo soy un perro para venir contra m con un cayado? No  contest David , eres todava peor que un perro.
 Maldjole el filisteo por sus dioses, y aadi: Ven, que d tus carnes a las aves del cielo y a las bestias del campo.
 David respondi al filisteo: T vienes contra m con espada, lanza y venablo, pero yo voy contra ti en el nombre de Yahv Sebaot, Dios de los ejrcitos de Israel, a los que has insultado.
 Hoy te entregar Yahv en mis manos; yo te herir, te cortar la cabeza y dar tu cadver y los del ejrcito de los filisteos a las aves del cielo y a los animales de la tierra; y sabr as toda la tierra que Israel tiene un Dios,"
 y sabrn todos stos que no por la espada ni por la lanza salva Yahv, porque l es el Seor de la guerra, y os entregar en nuestras manos.
 El filisteo se levant, se puso en marcha y avanz hacia David. David ech a correr a lo largo del frente del ejrcito, para ir al encuentro del filisteo;"
 meti la mano en el zurrn, sac de l un chinarro y lo lanz con la honda. El chinarro se clav en la frente del filisteo, y ste cay de bruces a tierra.
 As David, con una honda y una piedra, venci al filisteo y le hiri de muerte.
 Corri, parndose ante el filisteo, y, no teniendo espada a la mano, cogi la de l, sacndola de la vaina; le mat y le cort la cabeza. Viendo los filisteos muerto a su campen, pusironse en fuga,"
 y los hombres de Israel, levantndose y lanzando los gritos de guerra, persiguieron a los filisteos hasta la entrada de Gat y hasta las puertas de Acarn, y cayeron filisteos en el camino de Seram hasta Gat y Acarn.
 A la vuelta de la persecucin de los filisteos, los hombres de Israel saquearon su campamento.
 David tomo la cabeza y las armas clel filisteo y llev a Jerusaln la cabeza, y las armas las puso en su tienda.
 Cuando Sal hubo visto a David avanzar contra el filisteo, dijo a Abner, el jefe de su ejrcito: De quin es hijo ese joven, Abner? Abner respondi:
 Por tu vida que no lo s, oh rey! Y el rey le dijo: Infrmate, pues, a ver de quin es hijo.
 De vuelta David de la muerte del filisteo, Abner le tomo y le llev ante Sal, teniendo todava en la mano la cabeza del filisteo.
 Sal le pregunt: De quin eres hijo, mozo? Y David le contest: Soy hijo de tu siervo Isa, de Beln.
 Cuando hubo acabado de hablar David con Sal, el alma de Jonatn se apeg a la de David, y le am Jonatn como a s mismo.
 Aquel da tom Sal a David y no le dej que se fuera a la casa de su padre.
 Jonatn hizo pacto con David, pues le amaba como a su alma,
 y, quitndose el manto que llevaba, se lo puso a David, as como sus arreos militares, su espada, su arco y su cinturn.
 David sala a combatir donde le mandaba Sal, y siempre proceda con acierto. Sal le puso al mando de hombres de guerra, y toda la gente estaba contenta con l, aun los servidores de Sal.
 Cuando hicieron su entrada despus de haber muerto David al filisteo, salan las mujeres de todas las ciudades de Israel, cantando y danzando delante del rey Sal con tmpanos y tringulos alegremente,
 y, alternando, cantaban las mujeres en coro: Sal mat sus mil, pero David sus diez mil.
 Sal se irrit mucho, y esto le desagrad, pues deca: Dan diez mil a David y a m mil; nada le falta si no es el reino.
 Desde entonces miraba Sal a David con malos ojos.
 Al otro da se apoder de Sal el mal espritu, y desvariaba en su casa. David tocaba el arpa, como otras veces. Tena Sal en la mano su lanza,
 y, blandindola, la lanz contra David, diciendo: Voy a clavar a David en la pared. Pero David esquiv el golpe por dos veces.
 Comenz Sal a temer a David, pues vea que estaba Yahv con ste, mientras que de l se haba apartado.
 Alejle de s, hacindole jefe de millar, y David entraba y sala a la vista de todo el pueblo;"
 en todas sus empresas se mostr acertado, porque Yahv estaba con l.
 Vio, pues, Sal que era muy precavido, y le tema.
 Todo Israel y todo Jud amaba a David, que a su vista entraba y sala.
 Dijo Sal a David: Mira, te dar por mujer a mi hija mayor, Merob; pero has de mostrarte valiente y hacer las guerras de Yahv; pues se deca: No quiero poner mis manos sobre l; que le maten las de los filisteos.
 David respondi a Sal: Quin soy yo y qu es mi vida, qu la casa de mi padre, para* que sea yo yerno del rey?
 Pero cuando lleg el tiempo en que Merob, la hija mayor de Sal, haba de ser entregada a David, se la dio por mujer a Hadriel, de Mejol.
 Micol, la otra hija de Sal, amaba a David; lo supo Sal, y esto le agrad"
 pues se deca: Se la dar para que le sirva de lazo y le haga caer en las manos de los filisteos. Dijo, pues, Sal a David: Por segunda vez voy a darte ocasin de ser yerno mo.
 Al mismo tiempo dio rdenes a sus servidores, dicindoles: Hablad a David a escondidas de m y decidle: El rey te estima y todos sus servidores te queremos; haz por ser yerno del rey.
 Dijronle a David esto los servidores, y respondi David: Os parece cosa fcil eso de ser yerno del rey? Yo soy hombre de poco y de poca hacienda.
 Furonle a contar a Sal sus servidores lo que deca David,
 y l les dijo: Habladle as: No necesita el rey dote; slo quiere cien prepucios de filisteos para vengarse de sus enemigos. As pensaba Sal que caera David en manos de los filisteos."
 Cuando los servidores dijeron a David las palabras que haba dicho Sal, le agrad a aqul la condicin puesta para ser yerno del rey.
 Y sali David con los que estaban a su mando y mat cien filisteos, trayndose sus prepucios, y los entreg al rey. Y cuando se cumplieron los das para ser su yerno, dile Sal por mujer su hija Micol.
 Sal vio claramente que Yahv estaba con David y que todo Israel le amaba.
 Temale Sal ms y ms cada vez, y fue toda su vida enemigo de David.
 Los prncipes de los filisteos hacan incursiones; pero cada vez que salan, David, por su habilidad, alcanzaba mejor suceso que todos los otros servidores de Sal, y su nombre lleg a ser muy celebrado."
 Propuso Sal a Jonatn, su hijo, y a todos sus servidores matar a David; y Jonatn, hijo de Sal, que amaba mucho a David,"
 se lo comunic a ste, dicindole: Sal, mi padre, busca matarte. Ponte, pues, en guardia; maana, por favor, no te dejes ver y escndete."
 Yo saldr con mi padre al campo adonde t ests; hablar de ti a mi padre, ver qu piensa y te lo comunicar.
 Jonatn habl a su padre en favor de David, dicindole: No peque el rey contra su siervo David, pues l no ha pecado contra ti. Al contrario, cuanto hace es para bien tuyo;"
 ha expuesto su vida, ha derrotado al filisteo, y Yahv ha obrado por l una gran liberacin en todo Israel. T lo has visto y te has alegrado. Por qu, pues, vas a hacerte reo de sangre inocente haciendo morir a David sin culpa suya?
 Sal escuch a Jonatn y jur: Vive Yahv! No morir.
 Y Jonatn llam a David y le transmiti estas palabras; le llev luego a Sal y se qued David a su servicio, como estaba antes."
 Comenz de nuevo la guerra, y David march contra los filisteos y les dio la batalla, infligindoles una gran derrota y ponindolos en fuga.
 Un espritu malo de Yahv se apoder de Sal, y estando ste sentado en su casa con la lanza en la mano, mientras tocaba David el arpa,
 quiso Sal clavar a David en la pared, pero esquiv ste el golpe, y la lanza qued clavada en el muro. Huy David;"
 aquella noche Sal mand gente a la casa de David para prenderle y matarle a la maana; pero Micol, mujer de David, le inform de ello, dicindole: Si no te escapas esta misma noche, maana mismo te matarn,
 y le descolg por la ventana. David huy, ponindose en salvo.
 Micol tomo luego los terafim y los meti en el lecho, puso una piel de cabra en el lugar de la cabeza y ech sobre ella una cubierta.
 Cuando Sal mand gente para prender a David, ella les dijo: Est malo.
 Sal volvi a mandarlos para que viesen a David, y les dijo: Tradmelo en su lecho para que lo haga matar.
 Volvieron ellos, pero hallaron en el lecho los terafim y la piel de cabra en el sitio de la cabeza.
 Sal dijo a Micol: Por qu me has engaado as y has dejado escapar a mi enemigo para que se ponga a salvo? Micol respondi a Sal: Me dijo: Djame ir o te mato.
 As huy David y se salv. Fuese a casa de Samuel, en Rama, y le cont cuanto haba hecho Sal. Despus se fue con Samuel a habitar en Nayot, en Rama.
 Dijronle a Sal: Mira, David est en Nayot, en Rama.
 Sal mand gente para prenderle, y, viendo a tropa de profetas profetizando, con Samuel a la cabeza, se apoder de ellos el espritu de Yahv y pusironse ellos tambin a profetizar.
 Dieron a conocer esto a Sal, y ste mand nueva gente, y tambin stos se pusieron a profetizar. Por tercera vez envi otros, pero tambin stos profetizaron.
 Entonces fue Sal en persona a Rama, y al llegar a la cisterna de la era que hay en el teso, pregunt: Dnde estn Samuel y David? Y le respondieron: Estn en Nayot de Rama.
 Dirigise all, a Nayot de Rama. El espritu de Dios se apoder de l, e iba profetizando hasta que lleg a Nayot de Rama,
 y, quitndose sus vestiduras, profetiz l tambin ante Samuel, y se estuvo desnudo por tierra todo aquel da y toda la noche. De ah el proverbio: Tambin Sal entre los profetas?
 David huy de Nayot de Rama, fue a ver a Jonatn y le dijo: Qu he hecho yo? Qu crimen he cometido contra tu padre para que de muerte me persiga?
 Jonatn le dijo: No, no ser as; no morirs. Haba de celarme a m eso mi padre? No hace mi padre cosa alguna, ni grande ni pequea, sin drmela a conocer. Por qu haba de ocultarme sta? No hay nada de eso.
 Y jur nuevamente a David. Pero ste dijo: Sabe muy bien tu padre que me quieres, y se habr dicho: Que no lo sepa Jonatn, no vaya a darle pena; pero por Dios y por tu vida, que no hay ms que un paso entre m y la muerte.
 Jonatn dijo a David: Di qu quieres que haga, que yo har cuanto me pidas.
 David le respondi: Maana es el novilunio, y yo debera sentarme junto al rey en el convite. Me ir y me ocultar en el campo hasta la tarde.
 Si tu padre advierte mi ausencia, le dices: David me rog que le permitiera ir de una escapada a Beln, su ciudad, porque se celebra el sacrificio anual de toda la familia.
 Si contesta: Bien est, ser que a tu siervo no le amenaza mal ninguno; pero si se enfurece, sabrs que tiene resuelta mi prdida."
 Hazme, pues, ese favor, ya que hemos hecho entre los dos alianza por el nombre de Yahv. Si algn crimen hay en m, qutame t mismo la vida. Para qu llevarme a tu padre?
 Jonatn le dijo: Lejos de ti ese pensamiento; pero si llego a saber que verdaderamente mi padre tiene resuelta tu perdicin, te lo har a conocer, te lo juro.
 Pregunt David a Jonatn: Y quin me va a informar de la cosa y de si tu padre decide algo contra m?
 Jonatn le contest: Ven, vamos al campo Y salieron los dos al campo.
 Jonatn dijo all a David: Por Yahv, Dios de Israel, te juro que yo sondear a mi padre maana o pasado maana Si la cosa va bien para David y no mando quien te informe,
 que castigue Yahv a Jonatn con todo rigor. Si mi padre trata de hacerte mal, te informar tambin para que te vayas en paz y que te asista Yahv, como asisti antes a mi padre.
 Si todava vivo entonces, usa conmigo de la bondad de Yahv; y si he muerto,"
 no dejes de usarla jams con mi casa; y cuando Yahv haya arrancado de la tierra a todos los enemigos de David,"
 persista el nombre de Jonatn con la casa de David y tome Yahv venganza de los enemigos de David.
 Jonatn jur una vez ms a David por el gran amor que le tena, pues le amaba como a su propia vida.
 Dijo Jonatn: Maana es el novilunie; se notar tu ausencia, pues se echar de ver vaco tu asiento;"
 al tercer da se notar ms; vienes y te escondes en el mismo lugar donde te esconders maana, junto a la piedra hito."
 Yo lanzar tres flechas hacia all, como si tirara al blanco, y mandar al mozo que vaya a buscarlas.
 Si le digo: Mira, las flechas estn ms ac de ti, cgelas, entonces vienes, que es seal de que las cosas van bien para ti y no hay nada que temer, vive Yahv.
 Pero si le digo: Mira, las flechas estn ms all de ti, entonces vete, porque es que Yahv quiere que te vayas.
 En cuanto a lo que uno al otro nos hemos prometido, Yahv es testigo entre los dos.
 David se escondi en el campo. Llegado el novilunio, el rey asisti a la comida del festn.
 Sentse en su sitio, como de costumbre, en la silla cercana a la pared. Jonatn se sent enfrente, y Abner al lado de Sal; pero la silla de David estaba vaca."
 Sal nada dijo aquel da, pensando que algo le habra pasado y que se habra contaminado. Seguramente es eso, que no estar puro, se dijo.
 Al siguiente da, segundo del novilunio, la silla de David estaba tambin vaca, y Sal pregunt a Jonatn: Cmo el hijo de Isa no ha venido a comer ni ayer ni hoy?
 Jonatn contest a Sal: David me pidi poder ir con premura a Beln.
 Me dijo: Te ruego me des permiso para ir, pues tenemos maana en la ciudad un sacrificio de familia, y mis hermanos me han convocado. Si, pues, he hallado gracia a tus ojos, permteme que vaya de una escapada a ver a mis hermanos. Esta es la causa de que no haya venido a sentarse a la mesa del rey.
 Entonces se encendi en clera Sal contra Jonatn y le increp: Hijo perverso y contumaz! No s yo bien que t prefieres al hijo de Isa, para vergenza tuya y vergenza de la desnudez de tu madre?
 Pues mientras el hijo de Isa viva sobre la tierra, no habr seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda, pues, a prenderle y tremele, porque hijo es de muerte.
 Jonatn respondi a Sal, su padre, dicindo-le: Por qu ha de morir? Qu ha hecho?
 Sal blandi contra l su lanza para herirle. Comprendi Jonatn que su padre estaba enteramente resuelto a hacer morir a David
 Leyantse, pues, de la mesa muy enojado y no asisti a la comida del segundo da del novilunio, por estar muy apenado por David, contra quien se haba declarado francamente su padre.
 Al siguiente da por la maana sali Jonatn al campo, como haba convenido con David, acompaado de un mozo,
 a quien dijo: Corre a cogerme las flechas que tiro. Corri el mozo, y Jonatn, entre tanto, dispar otra flecha, de modo que pasase ms all de l.
 Cuando el mozo llegaba al lugar donde estaba la flecha que Jonatn haba tirado, ste le grit: La flecha est ms all de ti,
 y sigui diciendo, como si al mozo se dirigiera: Pronto, date prisa, no te detengas. El mozo de Jonatn recogi la flecha y se vino hacia donde estaba su seor.
 Nada saba el mozo. Slo Jonatn y David lo entendan.
 Jonatn dio sus armas al mozo que le acompaaba, y le dijo: Anda, llvalas a la ciudad.
 Ido el mozo, se alz David de junto a la piedra y echse rostro a tierra por tres veces. Despus ambos se abrazaron y lloraron, derramando David muchas lgrimas.
 Jonatn dijo a David: Vete en paz, ya que uno a otro nos hemos jurado, en nombre de Yahv, que El estar entre ti y m y entre mi descendencia y la tuya para siempre.
 David se levant y se fue y Jonatn se volvi a la ciudad.
 Lleg David a Nob, donde estaba Ajimelec, sacerdote, que le sali, asustado, al encuentro y le dijo: Cmo vienes t solo, sin que nadie te acompae?
 David le respondi: Me ha dado el rey una orden y me ha dicho: Que nadie sepa nada del asunto por que te envo ni de la orden que te he dado. A los mozos les he dicho que se renan en tal lugar.
 Mira, pues, lo que tienes a mano y dame cinco panes o lo que encuentres.
 El sacerdote respondi a David: No tengo a mano pan del ordinario; pero hay pan santo, siempre que tus mozos se hayan abstenido de trato con mujeres.
 David le contest: Eso s, nos hemos abstenido ayer y anteayer, desde que salimos. Los vasos de los mozos estn puros, y como el camino que llevamos es desviado, es seguro que hoy estn puros sus vasos.
 Dile entonces el sacerdote panes santos, por no tener ms que panes de los de la proposicin, de los que haban sido retirados de la presencia de Yahv para reemplazarlos por otros recientes.
 Estaba all aquel da uno de los servidores de Sal retenido en el santuario, de nombre Doeg, edomita, jefe de los cursores de Sal.
 Pregunt David a Ajimelec: Tienes a mano una lanza o una espada? pues no he trado mis armas, porque urga la orden del rey.
 El sacerdote respondi: Ah est la espada de Goliat, el filisteo, que t mataste en el valle del Terebinto. All la tienes envuelta en un pao, detrs del efod; si sta quieres, cgela, pues otra no hay. David le dijo: Ninguna mejor; dmela.
 Levantse, pues, David y, huyendo de Sal, se encamin aquel mismo da a Aquis, rey de Gat.
 Los servidores de Aquis dijeron a ste: Ah est David, rey de la tierra; aquel de quien cantaban: Mat Sal sus mil, pero David sus diez mil.
 David comprendi lo que aquellas palabras encerraban, y, temiendo mucho de Aquis, rey de Gat,
 fingi haber perdido la razn y haca entre ellos el loco; tocaba el tambor en las puertas y dejaba caer la saliva sobre su barba."
 Aquis dijo a sus servidores: No veis que ese hombre est loco? Para qu me lo habis trado?
 Aquis dijo a sus servidores: No veis que ese hombre est loco? Para qu me lo habis trado? [ (I Samuel 21:16)  Me faltan a m locos, y me trais a se para que vea sus locuras? Voy a tenerlo yo en mi casa? ] 
 Partise de all David y huy a la caverna de Odulam. Al saberlo, sus hermanos y toda la casa de su padre bajaron a l,
 y todos los perseguidos, los endeudados y descontentos se le unieron, llegando as a mandar a unos cuatrocientos hombres.
 De all fuese David a Masfa, en tierra de Moab, y dijo al rey de Moab i Te ruego que recibas entre vosotros a mi padre y a mi madre hasta que yo sepa lo que de m har Dios.
 Y trajo a su padre y a su madre al rey de Moab, y all con l habitaron mientras estuvo David en la caverna.
 l profeta Gad dijo a David: No sigas en la caverna; ve y vuelve a tierra de Jud. Volvise David y se refugi en el bosque de Jaret."
 Supo Sal que David y los suyos haban sido vistos y, estando en Gueba en el alto, bajo el tamarindo, con la lanza en la mano y rodeado de todos sus servidores,
 les dijo Sal: Escuchad, benjaminitas: Va a daros tambin a vosotros el hijo de Isa campos y vias y va a haceros a todos jefes de mil y jefes de ciento,
 para que as todos os hayis conjurado contra m y no haya nadie que me informe de que mi hijo se ha ligado con el hijo de Isa, y nadie de vosotros se duela de m y me advierta que mi hijo ha sublevado contra m a un servidor mo, para que me tienda asechanzas, como est haciendo?
 Doeg el edomita, que estaba entre los servidores de Sal, respondi: Yo he visto al hijo de Isa en Nob con Ajimelec, hijo de Ajitob.
 Ajimelec consult por l a Yahv y le dio vveres y la espada de Goliat el filisteo.
 El rey hizo llamar a Ajimelec, sacerdote, hijo de Ajitob, y a toda la casa de su padre, los sacerdotes que haba en Nob, y todos vinieron al rey,
 que dijo: Oyes, hijo de Ajitob?; y ste contest: Aqu me tienes, mi seor.
 Y aadi Sal: Por qu os habis ligado contra m t y el hijo de Isa? T le has dado pan y una espada, y consultaste por l a Yahv para que l se sublevara contra m y me tendiera emboscadas, como lo est haciendo.
 Ajimelec respondi al rey: Quin de entre todos tus servidores como David, de una probada fidelidad, yerno del rey, admitido a sus consejos y tan honrado por toda tu casa?
 Es acaso ese da el primero en que he consultado yo a Yahv por l? Lejos de m semejante cosa. No me haga el rey cargos que pesaran sobre toda la casa de mi padre, pues tu siervo no sabe nada de todo eso, ni poco ni mucho.
 El rey le dijo: Vas a morir, Ajimelec, t y toda la casa de tu padre;"
 y mand a los guardias que tena cerca: Volveos y dad muerte a los sacerdotes de Yahv, pues han dado mano a David y, sabiendo bien que hua, no me informaron de ello. Los guardias del rey no quisieron poner su mano sobre los sacerdotes de Yahv.
 Entonces dijo el rey a Doeg: Vulvete y mata a los sacerdotes. Y Doeg, edomita, se volvi, y l mat aquel da a los sacerdotes: ochenta y cinco hombres de los que vestan efod de lino.
 Sal pas tambin a cuchillo a Nob, ciudad sacerdotal; hombres y mujeres, nios, hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todos fueron pasados a cuchillo."
 Un hijo de Ajimelec, hijo de Ajitob, pudo escapar. Llambase Abiatar; fue a refugiarse a David"
 y le dio la noticia de que Sal haba matado a todos los sacerdotes de Yahv;"
 David dijo a Abiatar: Ya pens yo aquel da que Doeg, edomita, que estaba en Nob, no dejara de informar a Sal. Soy yo la causa de la muerte de toda la casa de tu padre.
 Qudate conmigo y nada temas, que quien a ti te persigue es quien me persigue a m, y aqu estars bien guardado.
 Vinieron a decirle a David que los filisteos estaban atacando a Queila y haban saqueado las eras;"
 y David consult a Yahv, preguntando: Ir a batir a los filisteos? Y Yahv respondi: Ve, batirs a los filisteos y librars a Queila.
 Pero la gente de David le dijo: Aqu, en Jud, tenemos que guardarnos; qu ser si vamos a Queila contra las tropas de los filisteos?
 Consult David otra vez a Yahv, y Yahv le respondi: lzate y baja a Queila, pues te he dado los filisteos en tus manos.
 Fue, pues, David a Queila con su gente y atac a los filisteos, los puso en fuga, apoderndose de su ganado y hacindoles experimentar una gran derrota, librando as a los habitantes de Queila.
 Abiatar, hijo de Ajimelec, que haba recibido a David, baj con l a Queila, llevando consigo el efod.
 Cuando Sal supo que David haba ido a Queila, se dijo: Dios me lo entrega, pues ha ido a encerrarse en una ciudad que tiene puertas y cerrojos.
 Sal reuni al pueblo para la guerra, para bajar a Queila y sitiar en ella a David y a los suyos;"
 pero David supo el mal designio que contra l tramaba Sal y dijo al sacerdote Abiatar: Trae el efod;"
 y luego pregunt: Yahv, Dios de Israel, tu siervo sabe que Sal se dispone a venir a Queila para destruir la ciudad por causa ma.
 Bajar contra ella Sal, como a tu siervo le han dicho? Yahv, Dios de Israel, dgnate descubrrselo a tu siervo. Y Yahv respondi: Bajar.
 Volvi a preguntar David: Los habitantes de Queila, me entregarn a m y a los mos en manos de Sal? Y Yahv respondi: Te entregarn.
 Entonces se levant David con su gente, unos seiscientos hombres, y, saliendo de Queila, iban y venan a la aventura. Informado de que David haba salido de Queila, suspendi Sal su marcha.
 David andaba por el desierto, acogindose a los lugares fuertes, y se estableci en la montaa del desierto de Zif.
 Sal no dejaba de perseguirle constantemente, pero Dios no le puso en sus manos. Mientras andaba David por el desierto, temi por saber que Sal se haba puesto en campaa para quitarle la vida; y estando en el desierto de Zif, en Joresa,"
 fue en su busca Jonatn, hijo de Sal, a Joresa, y le anim en Dios, dicindole:
 Nada temas, pues la mano de Sal, mi padre, no te alcanzar. T reinars sobre Israel y yo ser tu segundo. Sal, mi padre, lo sabe muy bien.
 Renovaron ambos su pacto ante Yahv, y, quedndose David en Joresa, Jonatn se volvi a casa.
 Los de Zif haban ido a Gueba a decir a Sal: David est escondido entre nosotros en los lugares fuertes, en Joresa, en la colina de Jaquila, que est al medioda del desierto.
 Baja, pues, oh rey! corno ests desendolo, que ponerle en tus manos es cosa nuestra.
 Sal les dijo: Bendgaos Yahv por haberos dolido de mi suerte.
 Pero id, os ruego, y observad mejor todava por dnde anda, inquirid y ved cules son sus andanzas y quin le ha visto, porque, segn me han dicho, es muy astuto.
 Examinad y reconoced todos los escondrijos donde se oculta y volved luego a m con informes exactos, y entonces ir con vosotros, y si all est, yo le descubrir entre todas las familias de Jud.
 Furonse, pues, otra vez a Zif, precediendo a Sal; pero David con los suyos se haba retirado al desierto de Man, al medioda del desierto."
 Sal sali con su gente en busca de David, y, habindolo sabido ste, baj de las rocas, quedndose en el desierto de Man.
 Informado de ello Sal, fue en persecucin de David al desierto de Man. Marchaba l por un lado de la montaa, y David y sus gentes, por el opuesto lado. Mientras se apresuraba David para escapar de Sal y ste y sus gentes perseguan a David y los suyos para apoderarse de ellos,
 vino un mensajero a decir a Sal: Apresrate, pues los filisteos han invadido la tierra;"
 y Sal hubo de desistir de perseguir a David, para salir al encuentro de los filisteos. Por eso se llama todava hoy aquel lugar Roca de la Separacin.
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 Subi David y se estableci en los lugares fuertes de Engaddi.
 De vuelta Sal de perseguir a los filisteos, supo que David estaba en el desierto de Engaddi,
 y, tomando tres mil hombres elegidos de entre todo Israel, iba en busca de David y los suyos por el roquedo de Jealim;"
 y llegado a unos rediles que haba junto al camino, entr en una caverna que all haba, para hacer una necesidad. David y sus gentes estaban en el fondo de la caverna,
 y los hombres de David decan a ste: Ah tienes el da que Yahv te anunci, dicindote que entregara a tu enemigo en tus manos; trtale como bien te parezca. David se levant y, acercndose calladamente, cort la orla del manto de Sal."
 Luego le lata fuerte el corazn por haber cortado la orla del manto de Sal;"
 y dijo a sus hombres: Lbreme Yahv de hacer cosa tal contra mi seor, el ungido de Yahv; poner mi mano sobre el que es el ungido de Yahv.
 Reprimi David con sus palabras a los suyos y no dej que se echasen sobre Sal. Levantse luego Sal para proseguir su camino;"
 y entonces se levant tambin David y, saliendo de la caverna, se puso a gritarle: Oh rey, mi seor! Sal mir atrs, y David se ech rostro a tierra, prosternndose;"
 y dijo luego a Sal: Por qu escuchas lo que te dicen algunos de que yo pretendo tu mal?
 Hoy ven tus ojos cmo Yahv te ha puesto en mis manos en la caverna; pero yo te he preservado, dicindome: No pondr yo mi mano sobre mi seor, que es el ungido de Yahv."
 Mira, padre mo, mira! En mi mano tengo la orla de tu manto. Yo la he cortado con mi mano; y cuando no te he matado, reconoce y comprende que no hay en m ni maldad ni rebelda y que no he pecado contra ti. T, por el contrario, andas a la caza de mi vida para quitrmela."
 Que juzgue Yahv entre m y tu y sea Yahv el que me vengue, que yo no pondr mi mano sobre ti.
 De los malos, la malicia, dice el proverbio; pero yo no pondr nunca mi mano sobre ti."
 Y contra quin se ha puesto en marcha el rey de Israel? A quin persigues? A un perro muerto, a una pulga.
 Juzgue y pronuncie Yahv entre m y t. Que l vea, que l tome mi causa y que su sentencia me libre de tus manos.
 Cuando hubo acabado de hablar David, dijo Sal: Eres t, hijo mo, David? Y, alzando la voz, se puso a llorar y dijo:
 Mejor eres t que yo, pues t me has hecho bien y yo te pago con mal.
 T has probado hoy que obras benvolamente conmigo, pues que Yahv me ha puesto en tus manos y t no me has matado,
 Quin es el que se encuentra con su enemigo y le deja seguir en paz su camino ? Que Yahv te pague lo que conmigo has hecho hoy.
 Bien s ya que t reinars y que la realeza de Israel se afirmar en tus manos.
 Jrame, pues, por Yahv, que no destruirs a mi descendencia despus de m y que no borrars mi nombre de la casa de mi padre.
 Jrame, pues, por Yahv, que no destruirs a mi descendencia despus de m y que no borrars mi nombre de la casa de mi padre. [ (I Samuel 24:23)  David se lo jur a Sal, y ste se volvi a su casa, y David y sus hombres subieron a un lugar fuerte. ] 
 En tanto muri Samuel, y todo Israel se reuni para llorarle, y fue sepultado en su casa en Rama. David baj al desierto de Man.
 Haba en Man un hombre muy rico, cuyos bienes estaban en el Carmel; tena tres mil ovejas y mil cabras. Hallbase en el Carmel para el esquileo de sus ovejas."
 Llambase el hombre Nabal, y su mujer Abigal; era una mujer de mueho entendimiento y muy hermosa, mientras que l era un hombre duro y malo; era del linaje de Galeb."
 Supo David en el desierto que Nabal estaba de esquileo,
 y le mand diez mozos a los que dijo: Subid al Carmel e id en busca de Nabal; y despus de saludarle de mi parte,"
 le hablis de esta manera: La paz sea contigo, con tu casa y con cuanto tienes.
 He sabido que ests de esquileo. Pues bien, tus pastores han estado tiempo con nosotros; nunca les hemos hecho ningn mal ni les ha faltado nada del ganado mientras han estado en el Carmel."
 Pregntales a ellos y te lo dirn. Que hallen, pues, gracia a tus ojos estos mozos, ya que llegamos en un da de jbilo. Da, pues, a tus siervos y a tu hijo David lo que halles a mano.
 Cuando llegaron los hombres de David y en nombre de ste repitieron todas sus palabras, se quedaron esperando;"
 pero Nabal les respondi: Quin es David y quin el hijo de Isa? Son hoy muchos los siervos que andan huidos de su seor.
 Voy a tomar yo mi comida y mi bebida y el ganado que he matado para mis esquiladores para drselo a gente que no s de dnde es?
 Los servidores de David, dando media vuelta, tomaron el camino y se tornaron, y, una vez llegados, repitieron a David lo que Nabal les haba dicho.
 Entonces David dijo: Case cada uno su espada. Cironsela, y se ci tambin David la suya, y sali con unos cuatrocientos hombres, dejando doscientos custodiando el bagaje.
 Uno de los criados de Nabal fue a decirle a Abigal, su mujer: David ha mandado del desierto unos mensajeros a saludar a nuestro amo, que los ha tratado duramente.
 Siempre esas gentes se mostraron buenas con nosotros y nunca nos molestaron ni nada nos falt de nuestros rebaos cuando estbamos en el campo.
 Antes nos servan de defensa de noche y de da todo el tiempo que estuvimos con ellos guardando el ganado.
 Mira t lo que has de hacer, porque la prdida de nuestro amo y de su casa es segura, y es tan malo, que no se le puede hablar.
 En seguida Abigal tomo doscientos panes, dos odres de vino, cinco carneros ya preparados, cinco medidas de trigo tostado, cien atados de uvas pasas y doscientas masas de higos secos, y, hacindolo cargar todo sobre asnos,
 dijo a sus criados: Pasad vosotros delante, que yo os sigo. Nada dijo a su marido;"
 y cuando, montada en su asno, bajaba por lo cubierto del monte, se encontr con David y su gente, que bajaban frente a ella.
 David se haba dicho: Muy en vano he guardado yo todo cuanto ese hombre tiene en el desierto, y he hecho que nada de lo suyo le faltara; me ha pagado mal por bien."
 Que castigue Dios a su siervo David si de aqu al alba queda con vida un solo hombre en todo lo de Nabal.
 En cuanto Abigal se dio cuenta de la presencia de David, bajse del asno y, echndose ante David rostro a tierra,
 se prostern a sus pies y le dijo: Caiga sobre m, seor, la falta. Deja que te hable tu esclava y escucha sus palabras.
 No haga cuenta mi seor de ese malvado de Nabal, porque es lo que su nombre significa, un necio, y est loco. Yo, mi seor, no vi a los que mi seor envi.
 Y ahora, mi seor, como vive Yahv, que te ha preservado Yahv de derramar sangre y tomar por tu mano la venganza, ojal que todos tus enemigos y cuantos te persiguen sean como Nabal.
 Ah tienes este presente que tu sierva trae a mi seor; que se reparta entre la gente que sigue a mi seor."
 Perdona, te ruego, la falta de tu sierva, pues, de cierto, Yahv har a mi seor casa estable, ya que mi seor combate los combates de Yahv, y no vendr sobre ti el mal en todo el tiempo de tu vida.
 Si alguno se levanta para perseguirte y buscar tu vida, la vida de mi seor estar atada en el haz de los vivos ante Yahv, tu Dios, y la de tus enemigos ser volteada dentro de lo cavo de la honda.
 Cuando Yahv haga a mi seor todo el bien que le ha prometido y le haga jefe de Israel,
 no sentir mi seor el remordimiento de haber derramado sangre inocente y de haberse vengado por su mano. Cuando, pues, Yahv favorezca a mi seor, acurdate de tu esclava.
 David dijo a Abigal: Bendito Yahv, Dios de Israel, que te ha mandado hoy a mi encuentro!
 Bendita tu sabidura y bendita t, que me has impedido hoy derramar sangre y vengarme por mi mano!
 De otro modo, vive Yahv, Dios de Israel, que no me dej hacer el mal! si t no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, que de aqu al alba no le hubiera quedado a Nabal hombre vivo.
 David recibi de la mano de Abigal lo que ella haba trado, y le dijo: Sube en paz a tu casa; te he odo y he acogido tu peticin.
 Volvise Abigal a casa de Nabal. Hallbase ste sentado a un gran banquete, como de rey, y estaba enteramente ebrio. Nada le dijo ella, ni poco ni mucho, hasta ser de da;"
 pero a la maana, cuando ya haba digerido el vino, le cont su mujer lo que haba pasado, y el corazn se le qued como muerto, como una piedra.
 Unos diez das despus, Yahv hiri a Nabal y muri ste.
 Cuando supo David la muerte de Nabal, se dijo: Bendito Yahv, que ha defendido mi causa contra el ultraje que me hizo Nabal e impidi a su siervo hacer el mal! Yahv ha hecho que la maldad de Nabal recayera sobre su cabeza. Despus mand mensajeros a Abigal para proponerla que quera tomarla por mujer.
 Llegados a casa de Abigal, en el Carmel, los mensajeros la hablaron de esta manera: David nos enva a ti para decirte que quiere tomarte por mujer.
 Ella se levant y, postrndose rostro a tierra, dijo: Que tu sierva sea una esclava para lavar los pies a los servidores de mi seor.
 Levantse luego Abigal y, montando sobre su asno, acompaada de cinco de sus mozas, sigui a los mensajeros de David, y fue su mujer.
 David tom tambin por mujer a Aji-noam, de Jezrael. Una y otra fueron mujeres de David.
 Sal haba dado su hija Micol, mujer de David, a Palt, de Galim, hijo de Lais.
 Vinieron los de Zif a Sal, a Gueba, y le dijeron que David estaba en la colina de Jaquila, al medioda del desierto;"
 y Levantndose, baj al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres, escogidos de Israel, al desierto de Zif, en busca de David.
 Acamp Sal sobre la colina de Jaquila, frente al desierto, junto al camino. David andaba por el desierto. Sabiendo David que haba venido Sal al desierto en busca suya,
 mand espas que le informaran que Sal vena por el camino de Queila.
 Levantse y fue al campo donde acampaba Sal y explor el lugar donde dorma con Abner, hijo de Ner, jefe de su ejrcito. Dorma Sal en la barricada, en derredor de la cual acampaba la gente.
 Dirigindose, pues, a Ajimelec, jeteo, y a Abisa, hijo de Sarvia, hermano de Joab, les dijo: Quin baja conmigo al campo de Sal? Abisa contest: Yo bajar contigo.
 Llegaron David y Abisa y encontraron a Sal durmiendo en el medio del campamento, con la lanza clavada en tierra, junto a la cabecera. Abner y la gente dorma en torno de l.
 Abisa dijo a David: Dios ha entregado hoy en tus manos a tu enemigo. Djame que ahora mismo le atraviese con mi lanza y de un golpe le clave en la tierra; no tendr que repetir.
 Pero David le dijo: No le mates. Quien pusiere su mano sobre el ungido de Yahv, quedara impune?
 Y aadi: Tan cierto como vive Yahv que, si no le hiere l y le llega su da y muere, o muere en la guerra,
 Yahv me libre de poner la mano sobre su ungido. Tome la lanza y el jarro que est junto a la cabecera, y vamonos.
 Llevse David la lanza y el jarro que estaban junto a la cabecera de Sal y se fueron. Nadie los vio, ni se dio nadie cuenta de nada; nadie se despert, todos dorman, pues haba hecho caer Yahv sobre ellos un profundo sopor."
 David pas al otro lado y se puso lejos, sobre la cumbre de una colina, separndolos largo trecho,
 y grit a la gente y a Abner, hijo de Ner: Abner! No contestas? Abner respondi: Quin eres t que as me llamas?
 David dijo a Abner: No eres t un valiente? Quin como t en Israel? Cmo no guardas a tu rey y seor?
 Alguien ha venido a matar al rey, tu seor. Eso no est bien. Como vive Yahv, que mereces la muerte por no guardar a tu seor, el ungido de Yahv. Busca la lanza y el jarro que tena el rey junto a su cabecera.
 Sal conoci la voz de David y dijo: Eres t, hijo mo, David? David contest: Yo soy, oh rey, mi seor!
 y aadi: Por qu persigue el rey a su siervo? Qu he hecho yo? Qu crimen he cometido?
 Si es Yahv quien te excita contra m, que El reciba el olor de una ofrenda; pero, si son los hombres, malditos sean de Yahv, pues me echan ahora de mi puesto en la heredad de Yahv, diciendo: Vete a servir a dioses ajenos,
 Que no caiga mi sangre sobre la tierra lejos de la faz de Yahv, ya que el rey se ha puesto a perseguirme como se persigue por los montes a una perdiz.
 Sal dijo: He pecado. Vuelve, David, hijo mo, que yo no te har ya mal, puesto que mi vida ha sido hoy preciosa a tus ojos. He obrado como un insensato y he faltado mucho.
 David respondi: Aqu tienes tu lanza, rey. Que venga un mozo a buscarla.
 Yahv dar a cada uno segn su justicia y su fidelidad. Hoy te ha puesto en mis manos, y yo no he querido alzar mi mano contra el ungido de Yahv.
 Como ha sido hoy preciosa tu vida a mis ojos, as lo sea la ma a los ojos de Yahv y me libre l de toda angustia.
 Sal dijo a David: Bendito seas hijo mo, David! Afortunado sers en todas tus empresas' David prosigui su camino y Sal se volvi a su casa.
 David se dijo: Un da u otro voy a perecer a manos de Sal; lo mejor ser que luego me refugie en la tierra de los filisteos, para que desista Sal de buscarme en la de Israel; as escapar de sus manos.
 Levantse, pues, y pas con los seiscientos hombres que le seguan a la tierra de Aquis, hijo de Maoc, rey de Gat.
 Quedse con sus gentes cerca de Aquis, en Gat, cada uno con su familia. David con sus dos mujeres, Ajinoam, de Jezrael, y Abigal, del Carmel, mujer de Nabal.
 Sabiendo Sal que David haba huido a Gat, no volvi a perseguirle.
 David dijo a Aquis: Si he hallado gracia a tus ojos, que me designen en una de las ciudades del campo un lugar donde habitar. Para qu ha de habitar tu siervo en la ciudad real?
 Entonces le design Aquis Siceleg, y por eso Siceleg pertenece hasta hoy a los reyes de Jud.
 El tiempo que pas David entre los filisteos fue de un ao y cuatro meses.
 David y sus gentes suban y hacan excursiones contra los guesurianos, contra los gizritas y contra los amalecitas, pues todos stos habitaban la regin, desde Telam, segn se va al sur, hasta el Egipto.
 David asolaba estas tierras, sin dejar vivos hombre ni mujer, apoderndose de ovejas, bueyes, asnos, camellos y vestidos, y se volva a Aquis.
 Este le preguntaba: A quin habis atacado hoy? David contestaba: Al medioda de Jud, al medioda de Jerameel, al medioda de los quneos.
 David no dejaba con vida hombre ni mujer, trayndolos a Gat por temor de que informasen contra ellos, diciendo: Esto es lo que ha hecho David. As procedi todo el tiempo que estuvo en la tierra de los filisteos.
 Aquis se fiaba de David y se deca: Se est haciendo odioso a su pueblo y ser para siempre mi servidor.
 Por aquel tiempo reunieron los filisteos sus tropas en un solo ejrcito para ir contra Israel. Aquis dijo entonces a David: Sabrs que has de venir conmigo a la campaa, t y tus hombres.
 David le contest: Ya vers lo que hace tu siervo. Aquis aadi: Yo te confiar la guardia de mi persona para siempre.
 Haba muerto Samuel. Todo Israel le haba llorado, y haba sido sepultado en Rama, su ciudad. Sal haba hecho desaparecer de aquella tierra a todos los evocadores de los muertos y adivinos.
 Los filisteos, reunindose, vinieron a acampar en Sunam, y Sal, reuniendo a todo Israel, acamp en Gelbo.
 A la vista del campamento de los filisteos, Sal tembl y se le agit el corazn.
 Consult a Yahv, pero Yahv no le responda ni por sueos, ni por los urim, ni por profetas,
 y dijo a sus servidores: Buscadme una pitonisa para que vaya a consultarla. Sus servidores le dijeron: En Endor hay una pitonisa.
 Y Sal, disfrazndose, fue all acompaado de dos hombres. Llegados de noche a la casa de la mujer, Sal le dijo: Prediceme el futuro, evocando a un muerto, haz que aparezca el que yo te digo.
 Ella contest: Bien sabrs lo que ha hecho Sal, que ha borrado de esta tierra a todos los evocadores y adivinos. Me tiendes un lazo para hacerme morir?
 Sal le jur por Yahv, diciendo: Como vive Yahv que por esto no te ha de venir ningn mal.
 Djole la mujer: A quin he de evocar? Y Sal contest: Evcame a Samuel.
 A la vista de Samuel, la mujer lanz un grito y dijo a Sal:
 Por qu me has engaado? T eres Sal. El rey le dijo: No temas. Qu es lo que ves? La mujer dijo a Sal: Veo un dios que se alza de la tierra.
 Y cul es su figura? pregunt Sal. Ella respondi: Es un anciano que sube envuelto en su manto. Comprendi Sal que era Samuel, y se prostern rostro a tierra.
 Samuel dijo a Sal: Por qu has turbado mi reposo, evocndome? Sal respondi: Estoy en gran aprieto. Los filisteos me hacen la guerra y Yahv se ha retirado de m. No me ha respondido ni por profetas ni por sueos. Te he evocado para que me digas qu he de hacer.
 Samuel dijo: Cmo me consultas t, siendo as que Yahv se ha retirado de ti para ponerse al lado de tu prjimo?
 Yahv hace lo que te haba predicho por mi boca: arranca el reino de tus manos para drselo a otro, a David.
 Porque no obedeciste a Yahv y no trataste a Amalee segn el ardor de su clera, por eso Yahv hace eso contigo.
 Entregar a Israel, juntamente contigo, a manos de los filisteos. Maana, t y tus hijos estaris conmigo y Yahv entregar el campamento de Israel a los filisteos.
 Sal se turb y cay a tierra cuan largo era, pues las palabras de Samuel le llenaron de espanto y faltronle las fuerzas, pues no haba tomado nada ni en el da ni en la noche.
 La mujer se acerc a Sal y, viendo su gran turbacin, le dijo: Tu sierva no ha hecho ms que obedecerte, exponiendo su vida.
 Escucha, pues, t tambin a tu sierva, y permite que te ofrezca un trozo de pan para que tengas fuerzas para proseguir tu camino.
 El contest: No comer nada. Sus servidores, unindose a la mujer, insistieron, y l se rindi a sus instancias. Levantse de tierra y se sent sobre el divn.
 Tena en casa la mujer un ternero gordo; matle luego, y, tomando harina, coci unos cimos"
 y los present a Sal y a sus servidores, quienes, despus de comer, se levantaron y partieron aquella misma noche.
 Reunieron los filisteos todas sus tropas en Afee, e Israel acampaba cerca de la fuente de Jezrael.
 Mientras avanzaban los prncipes de los filisteos a la cabeza de sus centenas y sus millares, David y los suyos marchaban a retaguardia con Aquis.
 Y los jefes de los filisteos preguntaron: Qu hacen aqu estos hebreos? Aquis les dijo: No veis que es David, siervo de Sal, rey de Israel, que est conmigo hace das y aos, sin que haya hallado yo la menor cosa que reprocharle desde que se pas a nosotros hasta ahora?
 Pero los jefes de los filisteos se enfurecieron contra Aquis y le dijeron: Despide a ese hombre, y que se vuelva al lugar que le has designado; que no venga a la batalla, no se revuelva contra nosotros durante el combate. Cmo podra l volver a la gracia de su amo mejor que ofrecindole cabezas de nuestros hombres?"
 No es ese David del que cantaban danzando: Sal mat sus mil, pero David sus diez mil?
 Aquis llam a David y le dijo: Como vive Yahv que t eres un hombre leal y que yo veo con buenos ojos toda tu conducta en esta expedicin, sin haber visto en ti nada malo desde que llegaste a m hasta hoy; pero a los prncipes no les agradas."
 Vulvete, pues, y torna en paz para no desagradar a los prncipes de los filisteos.
 David respondi: Pero qu te he hecho yo y qu has hallado t en tu siervo, desde que estoy junto a ti hasta hoy, para que no marche yo a combatir a los enemigos de mi seor el rey?
 Aquis respondi a David: Yo s bien que t has sido bueno conmigo, como un ngel de Dios; pero los jefes de los filisteos dicen: Que no suba con nosotros a la batalla."
 As que levntate de maana t y los siervos de tu seor que han venido contigo; iris al lugar que os he sealado; no guardes resentimiento en tu corazn, porque me eres grato; levantaos bien de maana y partid en cuanto sea de da,
 David y sus gentes se levantaron bien temprano y partieron de vuelta a la tierra de los filisteos, y los filisteos subieron a Jezrael.
 Cuando al tercer da lleg David con sus hombres a Siceleg, los amalecitas haban irrumpido contra el Negueb y contra Siceleg y la haban tomado e incendiado.
 Haban apresado a las mujeres y a todos los que all estaban, pequeos y grandes, pero sin matar a nadie, y, llevndoselos, se haban puesto en camino.
 Cuando llegaron David y sus gentes a la ciudad y vieron que haba sido quemada y que sus mujeres, hijos e hijas haban sido llevados cautivos,
 alzaron la voz y lloraron hasta ms no poder.
 Haban sido llevadas las dos mujeres de David, Aji-noam, de Jezrael, y Abigal, del Carmel, mujer de Nabal.
 David se vio muy angustiado, pues la gente hablaba de lapidarle, ya que todos estaban muy amargados, cada uno por sus hijos y sus hijas. Pero David se confort en Yahv, su Dios.
 Dijo, pues, al sacerdote Abiatar, hijo de Ajimelec: Trae el efod. Aplic Abiatar el efod,
 y David consult a Yahv, diciendo: He de perseguir a esa banda? La alcanzar? Yahv respondi: Persigela, porque de cierto la alcanzars y recobrars.
 Psose David en marcha con los seiscientos hombres que le seguan. Cuando llegaron al torrente de Besor, doscientos quedaron sin pasar ms all, rezagados por la fatiga.
 David continu la persecucin con cuatrocientos hombres,
 Encontraron en el campo a un egipcio, que llevaron a David;"
 dironle pan que comiera y agua que bebiera y un trozo de torta de higos secos y un racimo de pasas. Una vez que con el alimento se recobr, pues haba estado tres das y tres noches sin comer ni beber,
 le pregunt David: De quin y de dnde eres t? El respondi: Soy un esclavo egipcio al servicio de un amalecita, y hace tres das me abandon mi amo porque enferm.
 Habamos hecho una incursin en el Negueb de Queret y en el de Jud y en el Negueb de Caleb, y hemos incendiado Siceleg.
 David le pregunt: Quieres guiarme hacia donde est la banda? El le respondi: Jrame por Dios que no me matars ni me entregars a mi amo, y te guiar a donde est la banda.
 Guilos, y vieron que estaban los amalecitas esparcidos por todo el campo, comiendo, bebiendo y bailando, pues era muy grande el botn que haban tomado en la tierra de los filisteos y en la de Jud.
 David los bati desde la aurora hasta la tarde, y no escap ninguno de ellos, fuera de cuatrocientos mozos, que huyeron montados en camellos.
 David recobr cuanto los amalecitas se llevaran y rescat a sus dos mujeres.
 No falt nadie, ni chico ni grande, ni nio ni nia, ni nada del botn y de cuanto se haban llevado. David lo recobr todo;"
 y, tomando el ganado mayor y menor, se pusieron en marcha delante de l, diciendo: Este es el botn de David.
 Lleg David a los doscientos hombres que, fatigados, no haban podido seguirle y se quedaron junto al torrente de Besor. Salieron stos al encuentro de David y de los que venan con l, y David se acerc a ellos y los salud amistosamente.
 Pero lo peor de cuanto de malo haba en la tropa de David se puso a decir: Pues que no han venido con nosotros, no les daremos parte del botn que hemos cogido; que coja cada uno su mujer y sus hijos y se los lleve y se vayan.
 Pero David dijo: No hagis eso despus de lo que nos ha dado Yahv; porque l nos ha guardado y ha puesto en nuestras manos la banda que vino contra nosotros."
 Eso, ni orse siquiera. La parte debe ser la misma para el que combate y para el que custodia el bagaje. Todos partirn por igual.
 Y as se hizo aquel da y en lo sucesivo, quedando esto como ley y norma, que todava se observa.
 De vuelta a Siceleg, David mand parte del botn a los ancianos de Jud, diciendo: Ah va para vosotros un presente del botn de los enemigos de Yahv,
 Mand a los de Betul, a los de Ramat del Negueb, a los de Jatir,
 a los de Arara, a los de Sifamot, a los de Estamoa,
 a los del Carmel, a los de las ciudades de los jeramelitas, a los de las ciudades de los quenitas,
 a los de Jorma, a los de Borasn, a los de Atac,
 a los de Hebrn y a los de todos los lugares por donde David y sus gentes haban estado.
 Libraron batalla los filisteos, y los hijos de Israel se pusieron en fuga ante los filisteos, y cayeron muchos en los montes de Gelbo,
 Los filisteos se pusieron a perseguir a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, a Abinadab y a Melquisa, hijos de Sal.
 El peso de la batalla carg principalmente sobre Sal. Habindole descubierto los arqueros, le hirieron en las caderas,
 y dijo a su escudero: Saca tu espada y traspsame, no me hieran esos incircuncisos y me afrenten. El escudero no obedeci, por el gran temor que tena; y tomando Sal su propia espada, se ech sobre la punta de ella."
 El escudero, vindole muerto, se arroj igualmente sobre la suya, y muri con l.
 As murieron aquel da juntos Sal y sus tres hijos y su escudero.
 Los de Israel, que estaban en las ciudades del lado de ac del Jordn, viendo huir a los hijos de Israel y sabiendo que Sal y sus hijos haban muerto, abandonaron sus ciudades para emprender tambin la fuga, y, viniendo los filisteos, las ocuparon.
 Al da siguiente vinieron los filisteos para despojar a los muertos, y hallaron a Sal y a sus tres hijos que yacan sobre los montes de Gelbo.
 Cortaron la cabeza de Sal y se apoderaron de sus armas, e hicieron publicar esta buena noticia por toda la tierra de los filisteos, en los templos de sus dolos y entre el pueblo.
 Las armas de Sal las depositaron en el templo de Astart, y su cuerpo lo colgaron de las murallas de Betsn.
 Los habitantes de Jabes Galaad, habiendo sabido lo que los filisteos haban hecho con Sal,
 reunieron a los ms valientes, y, despus de marchar durante toda la noche, llegaron hasta Betsn, y, tomaron de sus murallas el cadver de Sal y los de sus hijos, se volvieron con ellos a Jabes, donde los quemaron.
 Tomaron sus huesos y los sepultaron bajo el terebinto de Jabes, y ayunaron siete das.
 Despus de la muerte de Sal, cuando haca dos das que David, victorioso de los amalecitas, estaba en Siceleg,
 lleg el tercer da al campamento un hombre que vena del campo de Sal, desgarrados los vestidos y cubierta la cabeza de polvo. Guando estuvo cerca de David, se ech a tierra, prosternndose,
 y David le pregunt: De dnde vienes? El respondi: Vengo huido del campamento de Israel.
 David pregunt: Qu ha sucedido? Guntamelo. El respondi: El pueblo huy de la batalla y gran nmero de hombres han cado. Sal mismo y Jonatn, su hijo, han sido muertos.
 David dijo al joven que le daba estas noticias: Y cmo sabes t que han muerto Sal y su hijo Jonatn?
 El joven que le daba las noticias respondi: Yo me hallaba por casualidad en el monte Gelbo, y vi a Sal apoyado sobre su lanza, mientras se acercaban a l carros y caballeros, que estaban ya para alcanzarle;"
 y volvindose, me vio y me llam. Yo respond: Aqu me tienes.
 Me dijo: Quin eres t? Yo le respond: Soy un amalecita.
 Y l me dijo: Acrcate a m y mtame, porque me siento presa de una angustia, mientras todava tengo en m toda la vida.
 Yo me acerqu a l y le mat, pues saba muy bien que no sobrevivira a su derrota; y tomando la diadema que llevaba en la cabeza y el brazalete que tena en su brazo, se los he trado aqu a mi seor.
 David, tomando sus vestiduras, las rasg, y tambin todos los hombres que con l estaban,
 Hicieron duelo, llorando y ayunando hasta la tarde, por Sal, por su hijo Jonatn y por el pueblo de Yahv, que haban cado a la espada,
 David dijo al joven que le haba trado las noticias: De dnde eres t? El respondi: Soy hijo de un extranjero, de un amalecita.
 Y David le dijo: Y cmo te atreviste a tender tu mano para dar muerte al ungido de Yahv?
 Y llamando a uno de los suyos, le dijo: chate sobre l y mtale. El hombre hiri al amalecita, que muri.
 David dijo: Caiga tu sangre sobre tu cabeza. Tu misma boca ha atestiguado contra ti al decir: Yo he dado la muerte al ungido de Yahv.
 David cant una elega por Sal y Jonatn, su hijo,
 Est escrita en el libro del Justo, para que la aprendan los nios de Jud:
 Tu gloria, Israel, ha perecido en tus montes. Cmo cayeron los hroes?
 No lo propalis en Gat, no lo publiquis por las calles de Ascaln; que no se regocijen las hijas de los filisteos V no salten de jbilo las hijas de los incircuncisost"
 Montes de Gelbo! No caiga sobre vosotros ni roco ni lluvi ni seis campos de primicias, porque all fue abatido el escudo de los hroes, el escudo de Sal, como si no fuera ungido con el leo.
 De la sangre de los muertos, de la grasa de los valientes, el arco de Jonatn no se hartaba nunca, la espada de Sal no se blanda en vano.
 Sal y Jonatn, amados y queridos, inseparables en vida, tampoco se separaron en la muerte, ms giles que las guilas, ms fuertes que los leones.
 Hijas de Israel, llorad por Sal, que os vesta de lino fino y adornaba de oro vuestros vestidos.
 Cmo han cado los hroes en medio de la batalla? Cmo fue traspasado Jonatn en las alturas?
 Angustiado estoy por ti, oh Jonatn, hermano mo! Me eras carsimo, y tu amor era para m dulcsimo, ms que el amor de las mujeres.
 Cmo han cado los hroes? Cmo han perecido las armas del combate?
 Despus de esto, consult David a Yahv, diciendo: He de subir a alguna de las ciudades de Jud? Y Yahv respondi: Sube. Pregunt David: A cul de ellas subir? Y Yahv respondi: A Hebrn.
 Subi, pues, all David con sus dos mujeres, Ajinoam de Jezrael y Abigal del Carmel, mujer de Nabal.
 Hizo tambin que subieran los que estaban con l, cada uno con su familia, y habitaron en las ciudades de Hebrn.
 Vinieron los hombres de Jud y ungieron all a David rey de la casa de Jud. Supo David que las gentes de Jabes Galaad haban dado sepultura a Sal;"
 y David envi mensajeros a los hombres de Jabes Galaad que les dijeran: Benditos seis de Yahv por la misericordia que habis hecho con vuestro seor Sal dndole sepultura.
 Que haga Yahv con vosotros misericordia y verdad. Yo tambin os pagar con favores lo que habis hecho.
 Fortaleced vuestras manos y tened valor, pues que, muerto Sal, los hombres de Jud me han ungido por rey suyo.
 Pero Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Sal, tom a Isbaal, hijo de Sal, y, llevndole a Majanam,
 le alz por rey de Galaad, de Aser, de Jezrael, de Efram, de Benjamn y de todo Israel.
 Cuarenta aos tena Isbaal, hijo de Sal, cuando comenz a reinar en Israel, y rein dos aos. Slo la casa de Jud segua a David.
 El tiempo que David rein en Hebrn sobre la casa de Jud fue de siete aos y seis meses.
 Abner, hijo de Ner, y los seguidores de Isbaal, hijo de Sal, salieron de Majanam para Gaban.
 Joab, hijo de Sarvia, y los seguidores de David se pusieron en marcha. Encontrronse cerca del estanque de Gaban y acamparon los unos de un lado del estanque, los otros del otro,
 Abner dijo a Joab: Salgan unos cuantos jvenes y combatan a nuestra vista. Joab respondi: Que salgan.
 Y salieron, avanzando en igual nmero, doce de Benjamn, por Isbaal, hijo de Sal, y doce de los seguidores de David;"
 y cogiendo cada uno a su adversario por la cabeza, le hundi la espada en el costado y cayeron todos a una, llamndose por eso aquel lugar Campo de las Rocas, que est en Gaban.
 Hubo aquel da muy recia batalla, y Abner y los hombres de Israel fueron vencidos por los seguidores de David.
 Estaban all los tres hijos de Sarvia: Joab, Abisa y Azael. Azael era ligero de pies, como un corzo de los campos,
 y persigui a Abner, sin apartarse de en pos de l ni a la derecha ni a la izquierda.
 Abner mir detrs de s y le dijo: Eres t, Azael? El respondi: Yo soy.
 Y Abner le dijo: Aprtate o a la derecha o a la izquierda, coge a uno de esos mozos y toma sus despojos. Pero Azael no quiso apartarse de l,
 y Abner dijo entonces a Azael: Aprtate de en pos de m o te derribo en tierra, y cmo podra yo levantar mis ojos delante de Joab, tu hermano?
 Pero Azael rehus retirarse, y Abner le hiri entonces, sin volverse, con la lanza en el abdomen, salindole la lanza por detrs, y all cay y muri. Todos, al llegar al lugar donde haba cado Azael, se detenan.
 Joab y Abisa persiguieron a Abner, llegando, al ponerse del sol, a la colina de Amma, que est frente a Guiaj, del lado del desierto de Gaban.
 Los hijos de Benjamn se reunieron detrs de Abner en apretado haz y se apostaron en lo alto de la colina;"
 y Abner, llamando a Joab, le dijo a voces: Hasta cundo no dejar de devorar la espada? No sabes que al fin viene la desesperacin? A cundo esperas para decir a los tuyos que dejen de perseguir a sus hermanos?
 Y Joab respondi: Por Dios vivo que, si no hubieras hablado t, el pueblo no habra dejado de perseguir a sus hermanos hasta maana.
 Y Joab hizo sonar la trompeta, y el pueblo se detuvo, y no persiguieron ya a Israel, cesando el combate.
 Abner y sus gentes, despus de marchar toda la noche por el Araba, pasaron el Jordn, cruzaron todo el Bitrn y llegaron a Majanam.
 joab, cesando en la persecucin de Abner, reuni a todo el pueblo. Faltaban de los servidores de David diecinueve hombres y Azael.
 Los seguidores de David haban herido de muerte a trescientos sesenta hombres de los de Benjamn, de los de Abner.
 Lievarn a Azael y le sepultaron en el sepulcro de su padre en Beln. Joab y sus hombres marcharon toda la noche y llegaron a Hebrn al despuntar el da.
 Fue larga la guerra entre la casa de David y la casa de Sal; pero David iba fortalecindose cada vez ms, y la casa de Sal cada vez ms debilitndose."
 En Hebrn nacironle hijos a David: su primognito fue Amnn, hijo de Ajinoam de Jez-rael;"
 el segundo, Dodiya, de Abigal del Carmel, mujer de Nabal; el tercero, Absaln, hijo de Maaca, hija de Talmai, rey de Guesur;"
 el cuarto, Adonas, hijo de Agit; el quinto, Safata, hijo de Abital;"
 el sexto, Jetram, de Egla, mujer de David. Estos son los hijos que nacieron a David en Hebrn.
 Durante la guerra entre la casa de Sal y la casa de David, era Abner el que tena fuerte por la casa de Sal.
 Haba tenido Sal una concubina, de nombre Resfa, hija de Aya; e Isbaal dijo a Abner: Por qu has entrado en la concubina de mi padre ?
 Abner, muy irritado por lo que le deca Isbaal, respondi: Soy yo acaso hoy una cabeza de perro? Hasta hoy he favorecido yo a la casa de Sal, tu padre, y a sus hermanos y amigos, y no te he puesto en las manos de David, y t me recriminas hoy por causa de esa mujer?
 As haga Dios a Abner y as le aada si no hago yo con David conforme a lo que le ha jurado Yahv,
 que quitara el reino a la casa de Sal y confirmara el trono de David sobre Israel y sobre Jud, desde Dan hasta Berseba.
 No pudo Isbaal responder a Abner palabra, porque le tema.
 Envi, pues, Abner mensajeros de su parte a David para que le dijeran: Haz alianza conmigo, y mi mano te ayudar a traer a ti a todo Israel.
 David respondi: Est bien, yo har alianza contigo; pero te pido una cosa: que no vengas a verme sin traer contigo a Micol, la hija de Sal, cuando vengas a verme.
 Despus de esto mand David mensajeros a Isbaal, hijo de Sal, que le dijeran: Devulveme mi mujer, Micol, que adquir a costa de cien prepucios de filisteos.
 Mand Isbaal a quitrsela a su marido Paltiel, hijo de Lais, y
 el marido se fue tras ella, siguindola y llorando hasta Bajurim. Abner le dijo: Anda y vulvete; y l entonces se volvi."
 Habl Abner a los ancianos de Israel' diciendo: No es de ayer vuestro deseo de que David reinase sobre vosotros;"
 cumplidlo, pues, ahora, pues que Yahv ha hablado a David, diciendo: Por mano de mi siervo David librar yo a mi pueblo Israel de la mano de los filisteos y de la mano de todos sus enemigos.
 Habl tambin Abner a los hijos de Benjamn, y fue luego a Hebrn a comunicar a David la disposicin en que estaba Israel y toda la casa de Benjamn.
 Vino, pues, Abner a David, a Hebrn, con veinte hombres, y David dio un banquete a Abner y a los que con l haban venido.
 Y Abner dijo a David: Voy a levantarme, y partir para reunir a todo Israel y traerle a mi seor el rey. Ellos harn alianza contigo y t reinars como deseas. David despidi luego a Abner, y ste se fue en paz.
 Vinieron los servidores de David y Joab, de vuelta de una expedicin, trayendo consigo gran botn. No estaba ya Abner con David en Hebrn; ya le haba despedido David y ya se haba ido l en paz;"
 pero, al llegar Joab con el ejrcito que mandaba, dieron aviso a Joab, diciendo: Abner, hijo de Ner, ha venido a estar con el rey, y ste le ha despedido, y l se ha ido en paz.
 Vino entonces Joab al rey y le dijo: Cmo has hecho esto? Ha venido a estar contigo Abner; por qu, pues, le has dejado irse en paz?"
 No sabes t que Abner, hijo de Ner, ha venido a engaarte y a espiarte en tus entradas y salidas y sorprender tus planes?
 Y en saliendo de estar con David, mand Joab algunos tras Abner, que le trajeron desde la cisterna de Sira sin que David supiera nada.
 Cuando Abner estuvo de vuelta en Hebrn, Joab, llevndole aparte dentro de la puerta, como para hablarle en secreto, le hiri en el vientre y le mat, en venganza de la sangre de Azael, su hermano.
 Al saberlo David, dijo: Inocente soy yo para siempre, yo y mi reino, delante de Yahv, de la sangre de Abner, hijo de Ner.
 Caiga su sangre sobre la cabeza de Joab y sobre toda la casa de su padre. Haya siempre en la casa de Joab quien padezca el flujo, leproso, quien ande con bculo, quien muera a cuchillo, quien carezca de pan.
 Joab y Abisa, su hermano, mataron a Abner porque ste haba muerto a Azael, hermano de los dos, en la batalla de Gaban.
 David dijo a Joab y a todo el pueblo que con l estab Rasgad vuestras vestiduras, ceios de saco y haced duelo Abner. Y el rey David iba detrs del fretro.
 Sepultaron1 Abner en Hebrn. Y llor el rey en alta voz sobre la turnb de Abner, y todo el pueblo llor con l.
 El rey cant una elega por Abner y dijo: Ha muerto Abner la muerte del insensato?
 No estaban atadas tus manos ni encadenados tus pies. Caste como caen los malvados. Todo el pueblo sigui llorando a Abner,
 y se acercaron a David para hacerle tomar algn alimento antes de que acabase el da; pero David jur: Hgame esto Yahv y esto me aada si como nada antes de la puesta del sol.
 Todo el pueblo lo supo, viendo con agrado lo que haca el rey;"
 y comprendi aquel da que no haba sido obra del rey la muerte de Abner hijo de Ner.
 El rey dijo a sus servidores: No veis que ha cado hoy en Israel un gran capitn y un gran hombre ?
 Por lo que a m hace, yo soy todava dbil, aunque ungido, y esos hombres, los hijos de Sarvia, son ms duros que yo. Que Yahv pague al que ha hecho el mal, segn su malicia.
 Cuando supo Isbaal que Abner haba muerto en Hebrn, se le cayeron los brazos, y todo Israel qued consternado.
 Estaban con el hijo de Sal dos jefes de bandidos, uno de nombre Baa y otro de nombre Recab, hijos de Rimn de Berot, de los hijos de Benjamn, pues Berot se cuenta tambin como parte de Benjamn.
 Estos berptitas haban huido de Guitam y haban habitado all hasta entonces.
 Un hijo de Jonatn, hijo de Sal, tena cinco aos; y al llegar de Jezrael la noticia de la muerte de Sal y Jonatn, le tomo la nodriza para huir con l, y en la precipitacin de la fuga le dej caer y qued rengo; se llamaba Mefibaal."
 Los hijos de Rimn de Berot, Recab y Baa, vinieron durante las horas del calor
 y entraron en la casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta; la portera, limpiando trigo, se haba dormido; y Recab y Baa Allegaron sin ser vistos hasta la alcoba donde Isbaal dorma, e hirindole, le mataron, y cortndole la cabeza, se la llevaron y huyeron por el camino del Araba toda la noche."
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 Trajeron a David, a Hebrn, la cabeza de Isbaal, y dijeron al rey: Ah tienes la cabeza de Isbaal, hijo de Sal, tu enemigo, que te persegua; Yahv ha vengado hoy a mi seor, el rey, de Sal y de su descendencia.
 Pero David, respondiendo a Recab y Dana, su hermano, hijos de Rimn de Berot, les dijo: Vive Yahv, que me salv de toda angustia,
 que si al que me anunci, diciendo: Ha muerto Sal, creyendo anunciarme cosa grata para m, le tome y le mat en Siceleg, cuando pareca que era digno de albricias por la noticia,
 cunto ms ahora, que unos malvados han quitado la vida a un hombre inocente, en su casa, en su lecho, no habr de demandar su sangre de vuestras manos, exterminndoos de sobre la tierra?
 Dio, pues, orden David a sus gentes de matarlos, y, cortndoles manos y pies, los colgaron junto a la piscina de Hebrn. La cabeza de Isbaal la tomaron y la sepultaron en el sepulcro de Abner, en Hebrn.
 Vinieron a David, a Hebrn, todas las tribus de Israel, y hablaron, diciendo: Hueso tuyo y carne tuya somos;"
 ya antes, cuando reinaba Sal sobre nosotros, t sacabas a Israel y entrabas con l. Adems, Yahv te ha dicho: Apacienta mi pueblo y s el jefe de Israel.
 Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel a David, a Hebrn; y David hizo con ellos alianza en Hebrn ante Yahv, y ungieron a David rey sobre todo Israel."
 Treinta aos tena David cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos.
 Rein en Hebrn, sobre Jud, siete aos y seis meses, y treinta y tres aos en Jerusaln, sobre todo Israel y Jud.
 El rey se dirigi con su gente a Jerusaln, contra los jebuseos, que habitaban la tierra, que dijeron a David: No entrars t aqu; ciegos y rengos bastarn para impedrtelo. Con lo que queran decir: Jams entrar David aqu.
 Pero David se apoder de la fortaleza de Sin, que es la ciudad de David.
 Pues haba dicho: Quin, batiendo al jebuseo, llegar a alcanzar por el tnel a los ciegos y rengos, aborrecidos del alma de David? Por eso qued en proverbio: No entrarn en la casa los ciegos y los rengos.
 David estableci su residencia en la fortaleza, y la llam la ciudad de David y edific en derredor, desde el terrapln para adentro.
 David iba creciendo en poder cada vez ms, y Yahv, Dios Sebaot, estaba con l.
 Hiram, rey de Tiro, envi a David una embajada y maderas de cedro, carpinteros y canteros, que edificaron la casa de David.
 Conoci David que Yahv le haba confirmado rey de Israel y que realzaba su reino por amor de Israel, su pueblo.
 Tom David ms concubinas y mujeres en Jerusaln despus de venir de Hebrn, y le nacieron hijos e hijas.
 He aqu los nombres de los que le nacieron en Jerusaln: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
 Jibjar, Eliua, Nefeg, Jafia,
 Elisama, Elijada y Elifelet.
 Cuando los filisteos supieron que David haba sido ungido rey de todo Israel, subieron todos en busca suya, y David, que lo supo, baj a la fortaleza.
 Los filisteos hicieron una incursin en el valle de Refam,
 y David consult a Yahv, diciendo: Subir contra los filisteos? Los entregars en mis manos? Y Yahv dijo a David: Sube, pues de cierto los entregar en tus manos.
 Vino, pues, David a Baal Parasim, donde los derrot, y dijo: Yahv ha roto a mis enemigos como rompen las aguas. Por eso se dio a aquel lugar el nombre de Baal Parasim.
 Dejaron all sus dolos, que David y su gente se llevaron.
 Volvieron los filisteos a subir y a invadir el valle de Refam.
 Consult David a Yahv: Subir contra los filisteos? Los entregars en mis manos? Y El le respondi: No subas a su encuentro; rodea por detrs de ellos y atcalos por la espalda desde el lado de las balsameras."
 Cuando entre las balsameras oigas ruido de pasos, ataca fuertemente, porque es Yahv que marcha delante de ti para derrotar al ejrcito de los filisteos.
 David hizo lo que Yahv le mand, y bati a los filisteos desde Gaban hasta Guezer.
 Volvi a reunir David a los selectos de Israel, treinta mil hombres,
 y, acompaado de todo el pueblo congregado tras l, se puso en marcha desde Baalat Jud, para subir el arca de Dios, sobre la cual se invoca el nombre de Yahv Sebaot, sentado entre los querubines.
 Pusieron sobre un carro nuevo el arca de Dios y la sacaron de la casa de Abinadab, que est sobre la colina. Oza y Ajio, hijos de Abinadab, guiaban el carro.
 Iba Oza al lado del arca de Dios, y Ajio iba delante;"
 David y toda la casa de Israel iban danzando delante de Yahv con todas sus fuerzas, con arpas, salterios, adufes, flautas y cmbalos.
 Cuando llegaron a la era de Nacn, tendi Oza la mano hacia el arca de Dios y la tomo, porque los bueyes daban sacudidas.
 Encendise de pronto contra Oza la clera de Yahv, y cay all muerto, junto al arca de Dios.
 Entristecise David de que hubiese herido Yahv a Oza, y fue llamado aquel lugar Peres Oza, hasta hoy.
 Atemorizse entonces David de Yahv y dijo: Corno voy a llevar a m el arca de Yahv?
 Y desisti ya de llevar a s el arca de Yahv a la ciudad de David, y la hizo llevar a la casa de Obededom de Gat.
 Tres meses estuvo el arca de Yahv en casa de Obededom de Gat, y Yahv le bendijo a l y a toda su casa.
 Dijronle a David: Yahv ha bendecido a la casa de Obededom y a cuanto tiene con l por causa del arca de Dios; y ponindose David en camino, subi el arca de Dios de la casa de Obededom a la ciudad de David, con un jubiloso cortejo."
 Como los que llevaban el arca de Yahv hubieron andado seis pasos, sacrificaba un buey y un carnero cebado.
 David danzaba con toda su fuerza delante de Yahv y vesta un efod de lino.
 As subieron David y toda la casa de Israel, entre gritos de jbilo y sonar de trompetas.
 Cuando el arca de Yahv lleg a la ciudad de David, Micol, hija de Sal, mir por la ventana; y al ver al rey David saltando y danzando delante de Yahv, le menospreci en su corazn."
 Una vez que el arca de Yahv fue introducida y puesta en su lugar, en medio del tabernculo que David haba alzado para ella, David ofreci a Yahv holocaustos y sacrificios eucarsticos.
 Acabado que hubo de ofrecer los holocaustos y los sacrificios eucarsticos, bendijo al pueblo en nombre de Yahv Sebaot.
 Reparti a todo el pueblo, a toda la muchedumbre de Israel, hombres y mujeres, a cada uno una torta, un pedazo de carne y un racimo de uvas, y el pueblo se fue cada uno a su casa.
 Cuando se volvi David a la suya para bendecirla, Micol, la hija de Sal, le sali al encuentro, diciendo: Qu gloria hoy para el rey de Israel haberse desnudado a los ojos de las siervas de sus siervos como se desnuda un juglar!
 David respondi a Micol: Delante de Yahv, que con preferencia a tu padre y a toda su casa me eligi para hacerme jefe de su pueblo, de Israel, danzar yo,
 y an ms vil que esto quiero parecer todava y rebajarme ms a tus ojos, y ser as honrado a los ojos de las siervas de que t has hablado.
 Y ya Micol, hija de Sal, no tuvo ms hijos hasta el da de su muerte.
 Cuando el rey se hubo establecido en su casa y le hubo dar Yahv el descanso, librndole de todos sus enemigos en derredor,
 dijo a Natn, profeta: Ya ves; yo habito en casa de cedro, y el arca de Yahv est en una tienda.
 Natn respondi al rey: Anda, haz lo que tienes en tu corazn, pues que Yahv est contigo.
 Pero aquella misma noche tuvo Natn palabra de Yahv: Anda
 y ve a decir a David, mi siervo: As habla Yahv: Vas a edificarme t una casa para que yo habite en ella?
 Mira, yo no he habitado en casa desde el da en que saqu de Egipto a los hijos de Israel hasta hoy, sino que he andado en una tienda, en un tabernculo.
 Y en todo el tiempo en que anduve con los hijos de Israel, he dicho yo palabra a ninguno de los jefes de Israel, a quienes mand que apacentaran mi pueblo de Israel, de hacerme una casa de cedro?
 Di, pues, a David, mi siervo: As habla Yahv Sebaot: Yo te tom de la majada, de detrs de las ovejas, para que fueses prncipe de mi pueblo, de Israel.
 He estado contigo por dondequiera que has ido; he exterminado delante de ti a todos tus enemigos y te estoy haciendo un nombre grande, como el de los grandes de la tierra,"
 estableciendo a mi pueblo, Israel, y plantndolo en su lugar para que habite en l y no sea perturbado y los hijos de la iniquidad no le aflijan como antes.
 Desde el da en que constitu jueces sobre mi pueblo, Israel, y dndote descanso de todos tus enemigos. Hcete, pues, saber Yahv que l te edificar casa a ti;"
 y que cuando se cumplieren tus das y te duermas con tus padres, suscitar a tu linaje despus de ti, el que saldr de tus entraas, y afirmar su reino.
 El edificar casa a mi nombre y yo establecer su trono por siempre.
 Yo le ser a l padre y l me ser a m hijo. Si obrare el mal, yo le castigar con varas de hombres y con azotes de hijos de hombres;"
 pero no apartar de l mi misericordia, como la apart de Sal, arrojndole de delante de ti.
 Permanente ser tu casa para siempre ante mi rostro, y tu trono estable por la eternidad.
 Conforme a todas estas palabras y a toda esta visin habl Natn a David;"
 y entrndose el rey David, puesto delante de Yahv, dijo: Mi Seor, Yahv, quin soy yo y qu es mi casa para que hasta tal punto me hayas trado?
 Y aun esto ha sido poco a tus ojos, mi Seor, Yahv, y has hablado acerca de la casa de tu siervo para lo por venir, aventajndome sobre los otros hombres, mi Seor, Yahv!
 Qu ms podr decirte David? T, oh mi Seor, Yahv! conoces a tu siervo.
 Todas estas grandezas las haces segn tu palabra y segn tu corazn, y se las has dado a conocer a tu siervo.
 Qu grande eres, mi Seor, Yahv! No hay nadie que se te asemeje ni hay Dios fuera de ti, como lo hemos odo con nuestros odos.
 Y hay sobre la tierra un pueblo como tu pueblo, Israel, que haya rescatado Dios para hacerle el pueblo suyo, dndole su nombre y haciendo por l tan terribles y portentosas maravillas como en favor de tu pueblo hiciste, redimindole de Egipto y expulsando las gentes?
 Has confirmado a tu pueblo, Israel, por pueblo tuyo, para que sea tu pueblo para siempre jams y seas t su Dios.
 Manten, pues, siempre, mi Seor, Yahv, la palabra que has dicho de tu siervo y de su casa, y obra segn tu palabra
 y sea glorificado por siempre tu nombre; y dgase: Yahv Sebaot es el Dios de Israel. Sea firme ante ti la casa de tu siervo David,"
 pues que t mismo, Yahv Sebaot, Dios de Israel, te has revelado a tu siervo, diciendo: Yo te edificar a ti casa.
 Por esto se atreve tu siervo a dirigirte esta plegaria: Oh mi Seor, Yahv! T eres Dios, y tus palabras son verdaderas y has prometido a tu siervo hacerle esta gracia.
 Tenlo, pues, a bien y bendice la casa de tu siervo para que subsista siempre delante de ti; porque t, mi Seor, Yahv, has hablado, y con tu bendicin ser por siempre bendita la casa de tu siervo.
 Despus de esto bati David a los filisteos y los humill, arrebatando de las manos de los filisteos las ciudades de la costa.
 Bati tambin a los moabitas, y, hacindolos postrarse en tierra, los midi echando sobre ellos las cuerdas; y dos de las medidas las conden a muerte y a la otra le dej la vida. Los moabitas quedaron sometidos a David y le pagaron tributo."
 Bati a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Soba, cuando iba camino para restablecer su dominio hasta el Eufrates.
 Tomle David mil setecientos caballeros y veinte mil infantes; desjarret a todos los caballos de los carros de guerra, no dejando ms de cien tiros de carros."
 Habiendo venido en socorro de Hada-dezer, rey de Soba, los sirios de Damasco, bati David a veinte mil de ellos;"
 puso guarniciones en la Siria de Damasco, y se le sometieron los sirios, hacindose tributarios. Yahv dio a David la victoria por dondequiera que fue.
 Tom David los escudos de oro que llevaban los de Hadadezer y los trajo a Jerusaln.
 Tom tambin gran cantidad de bronce en Tebaj y Berotai, ciudades de Hadadezer.
 Cuando Tou, rey de Jamat, supo que David haba derrotado a todas las fuerzas de Hadadezer,
 mand a Hadurn, su hijo, al rey David para saludarle y felicitarle por haber atacado y vencido a Hadadezer, pues Tou estaba constantemente en guerra con Hadadezer. Hadurn trajo vasos de oro, vasos de plata y vasos de bronce;"
 y el rey David los consagr tambin a Yahv, como haba hecho con la plata y el oro de las gentes que haba sometido,
 de Edom, de Moab, de los hijos de Ammn, de los filisteos, de Amalee, y el botn que haba tomado a Hadadezer, hijo de Rojob, rey de Soba.
 David adquiri gran fama, y, de vuelta de la victoria de Siria, combati en el valle de la Sal, derrotando a dieciocho mil edomitas.
 Puso guarniciones en Edom, y todo Edom le qued sometido. Yahv le daba la victoria por dondequiera que iba.
 Rein David sobre todo Israel, haciendo derecho y justicia a todo su pueblo.
 Joab, hijo de Sarvia, era el jefe del ejrcito; Josafat, hijo de Ajilud, era cronista;"
 Sadoc y Abiatar, hijo de Ajimelec, hijo de Ajitub, eran sacerdotes; y Saraya, secretario."
 Banayas, hijo de Joyada, era el jefe de los cereteos y los feleteos, y los hijos de David eran sacerdotes.
 David pregunt: Queda todava alguno de la casa de Sal a quien pueda favorecer por amor a Jonatn?
 Haba un servidor de la casa de Sal, de nombre Siba; hicironle, pues, venir a David, y el rey le dijo: Eres t Siba? El respondi: Tu siervo.
 El rey le pregunt: No queda ninguno de la casa de Sal a quien pueda yo hacer misericordia de Dios? Siba respondi al rey: Queda todava un hijo de Jonatn, que est lisiado de ambos pies.
 Dnde est? pregunt el rey; y Siba respondi: Est en casa de Maquir, hijo de Amiel, en Lodabar.
 El rey David mand a buscarle a la casa de Maquir, hijo de Amiel, a Lodabar;"
 y, llegado a David Mefibaal, hijo de Jonatn, hijo de Sal, se ech sobre su rostro, prosternndose, y David le dijo: Mefibaal. El respondi: Aqu tienes a tu siervo.
 David le dijo: Nada temas, porque quiero favorecerte por amor a Jonatn, tu padre. Te devolver todas las tierras de Sal, tu padre, y comers siempre a mi mesa.
 El se prostern y dijo: Qu es tu siervo para que pongas tu vista en un perro muerto como yo?
 El rey llam a Siba, servidor de Sal, y le dijo: Todo cuanto pertenece a Sal y a toda su casa, se lo doy al hijo de tu amo.
 T cultivars para l las tierras, t, tus hijos y tus siervos, y le traers la cosecha, para que la casa de tu amo tenga de qu vivir, y Mefibaal, tu amo, comer siempre a mi mesa. Siba tena quince hijos y veinte siervos;"
 y dijo al rey: Todo se har como el rey, mi seor, se lo manda a su siervo. Mefibaal coma a la mesa de David, como uno de los hijos del rey.
 Mefibaal tena un hijo pequeo, que se llamaba Mica, y todos los que vivan en la casa de Siba eran siervos de Mefibaal;"
 pero ste moraba en Jerusaln, porque coma siempre a la mesa del rey; era cojo de ambos pies."
 Despus de esto muri el rey de los hijos de Amn, y le sucedi Jann, su hijo.
 David dijo: Voy a mostrar benevolencia a Jann, hijo de Najas, como su padre me la mostr a m. Y envi David embajadores para darle el psame por la muerte de su padre. Cuando los embajadores de David llega-ron a la tierra de los hijos de Amn,
 dijeron los prncipes de los hijos de Amn a su seor: Crees t que para honrar a tu padre ha mandado David consoladores? No los ha mandado ms bien para explorar la ciudad con el fin de destruirla?
 Entonces Jann, tomando a los embajadores de David, raples la mitad de la barba y les cort los vestidos hasta la mitad de las nalgas, y los despach.
 En cuanto lo supo David, mand quienes les salieran al encuentro, porque aqullos estaban en gran confusin, y les dijeran: Quedaos en Jeric hasta que os vuelva a crecer la barba, y entonces volveris.
 Viendo los hijos de Amn que se haban hecho odiosos a David, concertaron tomar a sueldo a veinte mil infantes de los sirios de Bet-Rojob y de Soba y doce mil de los reyes de Maaca y de Tob.
 Spolo David, y mand salir contra ellos a Joab con todo el ejrcito y sus veteranos.
 Salieron los hijos de Amn, y se ordenaron en batalla a la entrada de la puerta; los sirios de Soba y de Rojob, as como las gentes de Tob y de Maaca, estaban aparte en el campo."
 Al ver Joab que tena un frente de batalla delante de s y otro detrs, eligio entre lo mejor de su ejrcito un cuerpo que oponer a los sirios,
 y puso el resto del pueblo a las rdenes de Abisa, su hermano, para hacer cara a los hijos de Amn,
 y dijo: Si ves que los sirios me superan, vienes en mi ayuda, y si los hijos de Amn te superan a ti, yo ir a socorrerte.
 Esfurzate y luchemos valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y que haga Yahv lo que mejor le parezca.
 Avanz Joab con su hueste para atacar a los sirios, pero stos se pusieron en fuga ante l;"
 y los hijos de Amn, viendo que huan los sirios, huyeron tambin ellos ante Abisa, entrndose en la ciudad. Joab se volvi contra los hijos de Amn y retorn a Jerusaln;"
 pero los sirios, vindose vencidos por Israel, reconcentraron sus fuerzas;"
 y Hadadezer hizo venir a los sirios que estaban al otro lado del ro, que vinieron a Jelam, mandados por Sobac, jefe del ejrcito de Hadadezer.
 Spolo David, y, reuniendo a todo Israel, pas el Jordn y vino a Jelam. Los sirios presentaron batalla a David y se trab el combate;"
 pero huyeron delante de Israel, y David les mat los caballos de setecientos carros, mil caballeros y cuarenta mil hombres de a pie. Mat tambin al jefe del ejrcito, Sobac, que qued muerto all.
 Todos los reyes vasallos de Hadadezer, vindose vencidos por Israel, hicieron la paz con Israel y se le sometieron, y los sirios no osaron ya socorrer a los hijos de Amn.
 Al ao siguiente, al tiempo en que los reyes suelen ponerse en campaa, mand David a Joab con todos sus servidores y todo Israel. Mataron a los hijos de Amn y pusieron sitio en Raba, pero David se qued en Jerusaln.
 Una tarde levantse del lecho y se puso a pasear en la terraza de la casa real, y vio desde all a una mujer que estaba bandose y era muy bella.
 Hizo preguntar David quin era aquella mujer, y le dijeron: Es Betsab, hija de Eliam, mujer de Uras el jeteo.
 David envi gentes en busca suya; vino ella a su casa y l durmi con ella. Purificada de su inmundicia, volvise a su casa."
 Qued encinta y lo hizo saber a David, mandando a decirle: Estoy encinta.
 Entonces David expidi a Joab esta orden: Mndame a Uras el jeteo. Y Joab mand a Uras a David.
 Presentse Uras a David, y el rey le pidi nuevas de Joab, del ejrcito y de las operaciones militares,
 y despus dijo a Uras: Baja a tu casa y lvate los pies. Sali Uras de la casa del rey, y detrs de l un obsequio del rey;"
 pero Uras se acost a la puerta del palacio real, con los dems servidores de su seor, y no baj a su casa.
 Dijronle a David: Uras no ha bajado a su casa. Y David le dijo: Despus de haber estado fuera, cmo no has bajado a tu casa?
 Uras respondi a David: El arca, Israel y Jud habitan en tiendas; mi seor, Joab y los servidores de mi seor acampan al raso, e iba yo a entrar en mi casa para comer y beber y dormir con mi mujer? Por tu vida y por la vida de tu alma que no har yo cosa semejante.
 David dijo a Uras: Qudate aqu todava hoy, y maana te despachar. Quedse, pues, Uras en Jerusaln aquel da;"
 y al da siguiente David le convid a comer con l, y Uras se embriag, y sali ya tarde a acostarse con los servidores de su seor y no baj a su casa.
 A la maana siguiente escribi David a Joab una carta y se la mand por mano de Uras.
 En esta carta haba escrito: Poned a Uras en el punto donde ms dura sea la lucha, y cuando arrecie el combate, retiraos y dejadle solo, para que caiga muerto.
 Joab, que asediaba la ciudad, puso a Uras en el sitio donde saba que estaban los ms valerosos defensores.
 Los de la ciudad hicieron una salida contra Joab, y cayeron muchos del pueblo, de los servidores de David, y entre ellos cay muerto Uras el jeteo.
 Joab mand uno que informara a David de lo sucedido en el combate,
 y le dio esta orden: Cuando hayas acabado de contar al rey lo sucedido en el combate,
 si se enciende su clera y dice: Por qu os habis acercado a la ciudad para trabar combate? No sabais que los sitiados haban de arrojar sus tiros contra vosotros?
 Quin mat a Abimelec, hijo de Jerobaal? No fue una mujer, que lanz sobre l un pedazo de rueda de molino, de cuya herida muri en Tebes? Por qu, pues, os acercasteis a la muralla? le dirs: Tu siervo Uras el jeteo ha muerto tambin.
 Parti el mensajero al rey a Jerusaln, y a su llegada cont a David todo lo que Joab le haba ordenado y todos los episodios del combate. David se dej llevar de la clera contra Joab y dijo al mensajero: Por qu os habis acercado a la ciudad? No sabais que lanzaran proyectiles desde lo alto de la muralla? Pues quin hiri a Abimelec, hijo de Jerobaal? No fue una mujer, que lanz una muela de molino desde lo alto de la muralla y le hizo morir en Tebes? Por qu, pues, os habis acercado a la muralla?
 El mensajero dijo a David: Porque aquellas gentes, en ms nmero que nosotros, hicieron una salida, pero los rechazamos hasta la puerta.
 Sus arqueros tiraban contra tus servidores desde lo alto de la muralla, y muchos de los servidores del rey fueron muertos: entre ellos tu siervo Uras el jeteo qued muerto tambin.
 David dijo al mensajero: He aqu lo que dirs a Joab: No te apures demasiado por este asunto, porque la espada devora unas veces a uno, otras veces a otro. Refuerza el ataque contra la ciudad y destruyela. Y alentle as.
 La mujer de Uras supo la muerte de su marido y le llor.
 Pasado el duelo, mand David a buscarla y la introdujo en su casa y la tom por mujer, y ella le dio un hijo. Lo que haba hecho David fue desagradable a los ojos de Yahv.
 Yahv le envi el profeta Natn para decirle: Juzga este caso: Haba en una ciudad dos hombres, el uno rico y el otro pobre.
 El rico tena muchas ovejas y muchas vacas,
 y el pobre no tena ms que una sola ovejuela, que l haba comprado y criado, que con l y con sus hijos haba crecido juntamente, comiendo de su pan y bebiendo de su vaso y durmiendo en su seno, y era para l como una hija.
 Lleg un viajero a casa del rico, y ste, no queriendo tocar a sus ovejas ni a sus bueyes para dar de comer al viajero que a su casa lleg, tom la ovejuela del pobre y se la aderez al husped.
 Encendido David fuertemente en clera contra aquel hombre, dijo a Natn: Vive Yahv, que el que tal hizo es digno de la muerte,
 y que ha de pagar la oveja con cuatro tantos encima por haber hecho tal cosa, obrando sin piedad!
 Natn dijo entonces a David: T eres ese hombre! He aqu lo que dice Yahv, Dios de Israel: Yo te ung rey de Israel y te libr de las manos de Sal;"
 yo te he dado la casa de tu seor, y he puesto en tu seno las mujeres de tu seor, y te he dado la casa de Israel y de Jud; y, por si esto fuera poco, te aadira todava otras cosas mucho mayores."
 Cmo, pues, menospreciando a Yahv, has hecho lo que es malo a sus ojos? Has herido a espada a Uras, jeteo; tomaste por mujer a su mujer, y a l le mataste con la espada de los hijos de Amn."
 Por eso no se apartar ya de tu casa la espada, por haberme menospreciado, tomando por mujer a la mujer de Uras, jeteo.
 As dice Yahv: Yo har surgir el mal contra ti de tu misma casa, y tomar ante tus mismos ojos tus mujeres y se las dar a otro, que yacer con ellas a la cara misma de este sol;"
 porque t has obrado ocultamente, pero yo har esto a la presencia de todo Israel y a la cara del sol.
 David dijo a Natn: He pecado contra Yahv. Y Natn dijo a David: Yahv te ha perdonado tu pecado. No morirs;"
 mas, por haber hecho con esto que menospreciasen a Yahv sus enemigos, el hijo que te ha nacido morir.
 Y Natn se fue a su casa. Hiri Yahv al nio que haba dado a luz la mujer de Uras, que enferm gravemente.
 Entonces rog David a Dios por el nio y ayun y se recogi, pasando las noches acostado en tierra.
 Los ancianos de su casa fueron a l para hacer que se levantase de la tierra, mas l no quiso, y ni coma con ellos.
 Al sptimo da muri el nio, y los servidores no se atrevan a darle la noticia de su muerte, pues se decan: Si cuando an viva el nio le hablbamos y no quera or nuestra voz, cunto ms no lo har cuando le digamos que el nio ha muerto?
 Mas David, al ver que sus servidores cuchicheaban entre s, comprendi que el nio haba muerto, y pregunt a sus servidores: Ha muerto el nio? Y ellos le respondieron: Ha muerto.
 Levantse entonces de tierra David; se ba, se ungi, se mud sus ropas y, entrando en la casa de Yahv, or. Vuelto a casa, pidi que le trajeran de comer, y comi."
 Dijronle sus servidores: Qu es lo que haces? Cuando el nio an viva, ayunabas por l y llorabas, y ahora que ha muerto te has levantado y has comido.
 Y l respondi: Cuando an viva el nio, ayunaba y lloraba, diciendo: i Quin sabe si Yahv se apiadar de m y har que el nio viva!
 Ahora que ha muerto, para qu he de ayunar? Podr ya volverle la vida? Yo ir a l, pero l no vendr ms a m.
 Consol David a Betsab, su mujer, y, entrando a ella, durmi con ella, y ella le dio un hijo, a quien llam Salomn,
 al que am Yahv, que envi a Natn profeta, el cual le dio el nombre de Jedidia por causa de Yahv.
 Joab, que asediaba Raba, de los hijos de Amn, se apoder de la ciudad de las aguas
 y mand mensajeros a David para decirle: He atacado a Raba y ya me he apoderado de la ciudad de las aguas;"
 rene, pues, al pueblo todo y ven a acampar contra la ciudad, para que no sea yo quien por m mismo la tome y sea llamada con mi nombre.
 David reuni al pueblo, y, marchando contra Raba, la atac y se apoder de ella.
 Quit la corona de Milcom de sobre su cabeza, que pesaba un talento de oro. Tena una piedra preciosa, y fue puesta en la cabeza de David, que tom de la ciudad muy gran botn.
 A los habitantes los sac de la ciudad y los puso a las sierras, a los trillos herrados, a las hachas, a los molinos y a los hornos de ladrillos. Eso mismo hizo con todas las ciudades de los hijos de Amn. Despus se torn David a Jerusaln con todo el pueblo.
 Despus de esto sucedi que, teniendo Absaln, hijo de David, una hermana, que era muy bella y se llamaba Tamar, se prend de ella Amnn, hijo de David.
 Amnn andaba por ella atormentado, hasta enfermar por Tamar, su hermana; pues siendo ella virgen, le pareca a Amnn difcil obtener nada de ella."
 Tena Amnn un amigo de nombre Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, que era muy astuto,
 y que le dijo: Hijo de rey, cmo y por qu de da en da vas enflaqueciendo? No me lo descubrirs a m? Y Amnn le dijo: Es que estoy enamorado de Tamar, la hermana de Absaln, mi hermano.
 Jonadab le dijo: Mtete en cama y hazte el enfermo, y cuando tu padre venga a verte, dile: Rugote que venga mi hermana Tamar para darme de comer, y preparando delante de m algn manjar, lo coma yo de su mano.
 Amnn se meti en cama, fingindose enfermo. Vino el rey a verle, y Amnn le dijo: Te ruego que Tamar, mi hermana, venga a hacerme delante de m un par de hojuelas y las coma yo de su mano.
 David mand a decir a Tamar a sus habitaciones: Vete a las habitaciones de tu hermano Amnn a prepararle algo de comer.
 Fue Tamar a las habitaciones de Amnn, que estaba en la cama, y, tomando la harina, la amas, hizo las hojuelas delante de l,
 y, tomando la sartn, las fri y se las present; pero l no quiso comerlas, y dijo: Que salgan todos de aqu, y todos se salieron."
 Entonces dijo Amnn a Tamar: Trae las hojuelas a la alcoba, para que yo las coma all de tu mano, y, tomando Tamar las hojuelas que haba preparado, se las llev a su hermano a la alcoba.
 Cuando se las puso delante para que las comiese, l, cogindola, le dijo: Ven, hermana ma, acustate conmigo.
 Ella le dijo: No, hermano mo, no me hagas fuerza; mira que no se hace eso en Israel. No hagas tal infamia,"
 porque adonde ira yo con mi deshonra? Y t seras uno de los perversos de Israel. Mira, habla al rey, que seguramente no rehusar darme a ti.
 Pero l no quiso darle odos, y, como era ms fuerte que ella, la violent y se ech con ella.
 Aborrecila luego Amnn con tan gran aborrecimiento, que el odio que le tom fue todava mayor que el amor con que la haba amado; y le dijo: Levntate y vete.
 Ella le respondi No, hermano mo, porque, si me echas, este mal ser mayor que el que acabas de cometer contra m. Pero l no quiso orla,
 y, llamando al mozo que le serva, le dijo: chame a sta fuera de aqu y cierra la puerta.
 Estaba ella vestida con una tnica de mangas, traje que llevaban en otro tiempo las hijas del rey vrgenes. El criado la ech fuera y cerr tras ella la puerta.
 Tamar ech ceniza sobre su cabeza, rasg la amplia tnica que vesta y, puestas sobre la cabeza las manos, se fue gritando.
 Su hermano Absaln le dijo: De modo que tu hermano Amnn ha estado contigo? Pues calla por ahora, hermana; es tu hermano; no des demasiada importancia a la cosa; y Tamar se qued desconsolada en la casa de Absaln, su hermano."
 Cuando el rey supo todo esto, enojse grandemente, pero no quiso castigar a Amnn, porque le amaba como a primognito.
 Absaln no dijo a Amnn nada, ni de bueno ni de malo, pero le odi por la violacin de su hermana Tamar.
 Al cabo de dos aos tena Absaln el esquileo en Baljasor, que est cerca de Efram, y quiso convidar Absaln a todos los hijos del rey.
 Vino Absaln al rey y le dijo: Tu siervo tiene ahora el esquileo; te ruego que venga el rey y sus siervos a la casa de tu siervo.
 El rey respondi a Absaln: No, hijo mo, no iremos todos para no serte gravosos. Y aunque le porfi, no quiso ir, y le bendijo.
 Entonces le dijo Absaln: Al menos permite que venga Amnn, mi hermano. Y qu ha de ir? le dijo el rey;"
 Mas como le importunase Absaln, dej ir con l a Amnn y a todos los hijos del rey. Absaln haba preparado un gran banquete, como banquete de rey,
 y haba dado orden a sus criados, diciendo: Estad atentos, y cuando el corazn de Amnn se haya alegrado con el vino y os diga yo: Herid a Amnn, matadle, y no temis, que yo os lo mando. Esforzaos, pues, y tened valor.
 Los criados de Absaln hicieron con Amnn lo que Absaln les haba mandado; y luego todos los hijos del rey se levantaron, montaron en sus mulos y huyeron."
 Cuando todava no estaban de vuelta, lleg a odos de David el rumor de que Absaln haba matado a todos los hijos del rey, sin que ninguno quedara;"
 y, levantndose David, rasg sus vestiduras y se ech en tierra, y todos sus servidores rasgaron delante de l sus vestiduras.
 Jonadab, hijo de Simea, hermano de David, habl y dijo: No crea mi seor que han muerto todos los jvenes hijos del rey; es Amnn slo el que ha muerto, porque era cosa que estaba en los labios de Absaln desde que Amnn forz a Tamar, su hermana."
 No crea, pues, mi seor el rey ese rumor que dice: Han muerto todos los hijos del rey, porque es slo Amnn el muerto.
 Y Absaln huy. El joven que haca de centinela, alzando los ojos, vio venir gran tropel de gentes por el camino de Joronam, en la bajada, y lo anunci al rey: He visto gentes que vienen por el camino de Joronam, por la falda de la montaa.
 Entonces dijo Jonadab al rey: Ya vienen los hijos del rey; es lo que tu siervo ha dicho;"
 y apenas acab de hablar, llegaron los hijos del rey, y, alzando la voz, lloraron. Tambin el rey y sus servidores lloraron con grandes lamentos.
 Absaln fuese huido a Talmai, hijo de Amiud, rey de Guesur, a la tierra de Maaca, y David lloraba todos los das la ausencia de su hijo.
 Estuvo all Absaln, despus que huy a Guesur, tres aos;"
 y rey David se consuma por ver a Absaln, pues de Amnn el muerto, ya se haba consolado.
 Conociendo Joab, hijo de Sarvia, que el corazn del rey estaba por Absaln,
 mand a Tecua y trajo de all una mujer ladina, y le dijo: Mira, enltate, vstete las ropas de duelo, no te unjas con leo, antes presntate como mujer que de tiempo atrs lleva luto por un muerto,
 y, entrando al rey, habale de esta manera; y puso Joab en boca de la mujer lo que haba de decir."
 Entr, pues, la mujer de Tecua al rey; y postrndose en tierra, le hizo reverencia y dijo: Oh rey, slvame!
 El rey le dijo: Qu tienes?; y ella respondi: Soy una mujer viuda, muri mi marido,"
 y tena tu sierva dos hijos. Rieron los dos en el campo, donde no haba quien los separase, y el uno, hiriendo al otro, le mat;"
 y he aqu que toda la parentela, alzndose contra tu sierva, dice: Entrganos al que mat a su hermano, para que le demos muerte por la vida de su hermano, a quien mat l; y quieren matar al heredero, apagando as el ascua que me ha quedado y no dejando a mi marido ni nombre ni sobreviviente sobre la tierra.
 El rey dijo a la mujer: Vete a tu casa, que ya dar yo rdenes sobre lo tuyo.
 Entonces dijo la mujer de Tecua al rey: Rey, mi seor, yo querra que la responsabilidad recayera sobre m y sobre la casa de mi padre, no sobre el rey y sobre su trono.
 El rey entonces respondi: Si alguno sigue inquietndote, trelo a m, que no te inquietar ms.
 Ella entonces dijo: Rugote, oh rey! que interpongas el nombre de Yahv, tu Dios, y no dejes que el vengador de la sangre aumente la ruina matando a mi hijo. Y l respondi: Vive Yahv que no caer en tierra ni un cabello de la cabeza de tu hijo.
 La mujer aadi: Permite, oh rey! a tu sierva que diga una palabra a mi seor. El rey dijo: Habla.
 Y la mujer entonces dijo: Por qu, pues, piensas t de otro modo contra el pueblo de Dios? Pues con el juicio que el rey ha pronunciado se hace como reo por no hacer el rey que vuelva su fugitivo.
 Porque todos morimos y somos como agua que se derrama en la tierra, que no puede volver a recogerse; que Dios no hace volver las almas. Medite, pues, el rey cmo el fugitivo no quede arrojado de su presencia."
 Si he venido yo a decir esto al rey, mi seor, es porque el pueblo me dio miedo y me dije: Voy a hablar al rey, a ver si hace lo que su sierva le diga.
 Seguramente el rey escuchar a su sierva y la librar de la mano del que quiere raerme a m, juntamente con mi hijo, de la heredad de Dios,
 Tu sierva ha dicho: Que me tranquilice la palabra de mi seor el rey, ya que es el rey, mi seor, como el ngel de Dios para discernir entre lo bueno y lo malo. Y ahora que Yahv, tu Dios, sea contigo.
 El rey entonces dijo a la mujer: Mira, no me ocultes nada de lo que voy a preguntarte. Y la mujer respondi: Hable el rey, mi seor.
 El rey le dijo: No anda en todo esto la mano de Joab? Y la mujer respondi: Por tu vida, oh rey, mi seor! que no se aparta lo que el rey, mi seor, dice ni a la derecha ni a la izquierda. Joab, tu siervo, me ha mandado y ha puesto en la boca de tu sierva todas estas palabras.
 Joab, tu siervo, ha hecho esto para ver de mudar el aspecto de las cosas. Pero mi seor es sabio, con la sabidura de un ngel de Dios, para conocer cuanto pasa en la tierra.
 Entonces el rey dijo a Joab Voy a hacer segn tu deseo. Ve, pues, y haz que vuelva el joven Absaln.
 Joab se ech rostro a tierra y se prostern, y, bendiciendo al rey, dijo: Ahora comprendo que tu siervo ha hallado gracia a tus ojos, oh rey, mi seor! pues ha hecho el rey lo que su siervo le ha dicho.
 Levantse luego Joab y se fue a Guesur, y trajo consigo a Absaln a Jerusaln.
 Pero el rey dijo: Que se vaya a su casa y no se me presente, y fuese Absaln a su casa sin ver al rey.
 No haba en todo Israel hombre tan hermoso como Absaln; desde la planta de los pies hasta la cabeza no haba en l defecto;"
 y cuando se cortaba el pelo, cosa que haca al fin de cada ao, porque le molestaba, y por eso se lo cortaba, pesaba el cabello de su cabeza doscientos siclos, peso real.
 Nacironle a Absaln tres hijos y una hija, de nombre Tamar, que era hermossima.
 por dos aos estuvo Absaln en Jerusaln sin poder ver al rey.
 Mand Absaln por Joab para enviarle al rey, pero Joab se neg a ir, y aunque por segunda vez le llam, no quiso ir.
 Entonces dijo a sus siervos: Ya sabis que el campo de Joab est junto al mo y que tiene all su cebada; id y prended-le fuego. Y los siervos de Absaln pegaron fuego a las tierras de Joab. Vinieron entonces los siervos de Joab, rasgadas las vestiduras, y le dijeron: Los siervos de Absaln han pegado fuego a tu campo.
 Levantse Joab y vino a casa de Absaln, y le dijo: Por qu han pegado fuego tus siervos a mis tierras?
 Y Absaln le respondi: Dos veces te he mandado a llamar para que vinieses y fueses por m al rey a decirle: Para qu he venido de Guesur? Mejor me hubiera sido estarme all. Que pueda yo ver la faz del rey, y si soy culpable, mteme.
 Fue, pues, Joab al rey y le dijo esto, y el rey llam a Absaln, que inclin a tierra su rostro ante el rey, y el rey bes a Absaln.
 Despus de esto se hizo Absaln con un carro y caballos, y cincuenta hombres iban delante de l.
 Levantbase Absaln bien de maana, y, ponindose junto al camino de la Puerta, a cualquiera que tena un pleito y vena a juicio ante el rey, le llamaba Absaln y le deca: De dnde eres? Y l contestaba: Tu siervo es de tal o cul de las tribus de Israel.
 Entonces Absaln le deca: Mira, tu causa es buena y justa, pero no tendrs quien por el rey te oiga.
 Quin me pusiera a m por juez de la tierra, para que viniesen a m cuantos tienen algn pleito o algn negocio, y yo les hara justicia!
 Y cuando alguno quera postrarse ante l, l le tenda la mano, le coga y le besaba.
 De esta suerte obraba Absaln con todos los israelitas que venan al rey en demanda de justicia, y as robaba el corazn de Israel.
 Al cabo de cuatro aos dijo Absaln al rey: Te ruego que me permitas ir a Hebrn, a cumplir un voto que he hecho a Yahv;"
 porque cuando tu siervo estaba en Guesur, en Siria, promet: Si Yahv me vuelve a Jerusaln, sacrificar a Yahv.
 El rey le dijo: Ve en paz; y l se levant y se fue a Hebrn."
 Absaln mand mensajeros por todas las tribus de Israel, diciendo: Cuando oigis sonar la trompeta, gritad: Absaln reina en Hebrn.
 De Jerusaln fueron con Absaln doscientos hombres invitados, con corazn sencillo, que nada saban.
 Tambin mand llamar Absaln a Ajitofel, guilonita, del consejo de David, a su ciudad de Gilo, que estuvo con l mientras haca sus sacrificios. La conjuracin iba creciendo, y lleg a ser grande, pues iban aumentando los secuaces de Absaln.
 Vinieron a avisar a David, diciendo: Todo Israel se va tras Absaln.
 Entonces David dijo a todos sus servidores, que estaban con l en Jerusaln: Levantaos y huyamos, porque no podramos escapar delante de Absaln. Daos prisa a salir, no sea que nos sorprenda l y eche sobre nosotros el mal, y pase la ciudad a filo de espada.
 Los servidores le dijeron: Tus siervos estn dispuestos a hacer cuanto mande el rey nuestro seor.
 Partise, pues, el rey a pie, seguido de toda su familia dejando diez concubinas al cuidado de la casa.
 El rey sali con toda su gente a pie, y se detuvieron en una casa alejada.
 Todos sus servidores iban a sus lados; los cereteos, los feleteos y las gentes de Ita, jeteo, en nmero de seiscientos, que desde Gat le haban seguido, marchaban a pie delante del rey."
 El rey dijo a Ita el jeteo: Por qu has de venir t tambin con nosotros? Vulvete y qudate con el rey, pues t eres un extranjero y ests fuera de tu tierra sin domicilio.
 Ayer llegaste, y voy a hacerte hoy errar con nosotros, cuando ni yo mismo s siquiera adonde voy? Vulvete y lleva contigo a tus hermanos, y Yahv use contigo de gracia y de verdad.
 Pero Ita respondi al rey, diciendo: Vive Dios, y vive mi seor el rey, que donde mi seor est, vivo o muerto, all estar tu siervo.
 Entonces dijo David a Ita: Ven y pasa; y pas Ita, jeteo, con toda su gente y su familia."
 Todos iban llorando en alta voz, y pasaron el torrente de Cedrn el rey y todo el pueblo, siguiendo el camino del olivar que se halla en el desierto.
 Iban tambin Sadoc y Abiatar, y con ellos todos los levitas, que llevaban el arca de la alianza de Dios. Detuvironse con el arca de la alianza de Dios hasta que toda la gente se hubo salido de la ciudad.
 Entonces dijo el rey a Sadoc y a Abiatar: Volved el arca de Dios a la ciudad y qudese en su lugar. Si hallo gracia a los ojos de Yahv, El me volver a traer y me har volver a ver el arca y el tabernculo.
 Pero si El dice: No me complazco en ti, aqu me tiene, haga El conmigo lo que bien le parezca.
 Y sigui diciendo a Sadoc: T y Abiatar volveos en paz a la ciudad con Ajimas, tu hijo, y con Jonatn, hijo de Abiatar. Vayan vuestros dos hijos con vosotros.
 Yo esperar en las llanuras del desierto hasta que me llegue de vosotros algn aviso.
 Volvironse entonces Sadoc y Abiatar a Jerusaln, llevando el arca de Dios, y se quedaron all.
 Suba David la pendiente del monte de los Olivos, y suba llorando, cubierta la cabeza y descalzos los pies. Tambin cuantos le seguan cubrironse todos la cabeza, y suban llorando.
 Dieron aviso a David de que Ajitofel estaba entre los conjurados, y dijo David: Confunde, oh Yahv! el consejo de Ajitofel.
 Cuando lleg David a la cumbre, donde se adora a Yahv, lleg ante l Cusa el arquita, amigo de David, rasgadas las vestiduras y cubierta de polvo la cabeza,
 y le dijo David: Si vienes eonmigo, me seras una carga;"
 si, por el contrario, te vuelves a la ciudad y dices a Absaln: Oh rey, siervo tuyo soy; como he servido a tu padre, as te servir a ti! podrs confundir el consejo de Ajitofel en favor mo;"
 tendrs contigo a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y podrs comunicarles cuanto sepas de la casa del rey.
 Y como tendrn consigo a sus dos hijos, Ajimas, hijo de Sadoc, y Jonatn, hijo de Abiatar, por ellos podris informarme de lo que sepis.
 Cusa, amigo de David, se torn a la ciudad cuando Absaln haca su entrada en ella.
 Cuando David hubo traspuesto la cumbre, Siba, el siervo de Mefibaal, vino a l con dos asnos aparejados y cargados de doscientos panes, cien colgajos de uvas pasas y un pellejo de vino;"
 y dijo el rey a Siba: Qu es esto? Y Siba respondi: Los asnos son para la familia del rey, para que monte en ellos; los panes y las tortas de higos y las pasas, para que coman; y el vino, para que beban los que desfallezcan en el desierto.
 El rey le pregunt: Con quin est el hijo de tu amo?; y Siba respondi: Se ha quedado en Jerusaln, diciendo: Hoy me devolver la casa de Israel el reino de mi padre.
 Y el rey dijo a Siba: Tuyo ser cuanto fue de Mefibaal. Siba respondi: Que halle yo gracia a los ojos del rey, mi seor.
 Cuando lleg el rey a Bajurim, salile al encuentro un hombre de los de la casa de Sal, de nombre Seme, hijo de Gera, que se adelant profiriendo maldiciones
 y tirando piedras a David y a los servidores de David, aunque iban los hombres de guerra a la derecha y a la izquierda del rey.
 Seme deca maldiciendo: Vete, vete, hombre sanguinario y malvado
 Yahv hace recaer sobre tu cabeza toda la sangre de la casa de Sal, cuyo reino has usurpado, y ha entregado tu reino en manos de Absaln, tu hijo. Te ha dado lo que t mereces, porque eres un hombre sanguinario.
 Entonces Abisa, hijo de Sarvia, dijo al rey: Cmo se atreve ese maldito perro muerto a maldecir al rey? Djame, te ruego, que vaya a cortarle la cabeza;"
 pero el rey le respondi: Qu tenis que ver conmigo, hijos de Sarvia? Dejadle que maldiga, que si Yahv le ha dicho: Maldice a David, quin va a decirle: Por qu lo haces?
 David dijo a Abisa y a todos sus seguidores: Ya veis que mi hijo, salido de mis entraas, busca mi vida; con mucha ms razn ese hijo de Benjamn. Dejadle maldecir, pues se lo ha mandado Yahv."
 Quiz Yahv mirar mi afliccin y me pagar con favores las maldiciones de hoy.
 Y David y sus gentes prosiguieron su camino, mientras iba Seme por el lado del monte, detrs de David, sin dejar de maldecirle y tirarle piedras y tierra.
 El rey y los que con l iban llegaron extenuados, y descansaron all.
 Cuando Absaln, llevando con l a Ajitofel, entr en Jerusaln con todo el pueblo, los hombres de Israel,
 Cusa el arquita, amigo de David, vino a su encuentro, diciendo: I Viva el rey, viva el rey!
 Absaln dijo a Cusa: Es ese el pago que das a tu amigo? Por qu no te has ido con tu amigo?
 Cusa dijo a Absaln: No, yo soy de aquel a quien Yahv y todo su pueblo, todos los hombres de Israel, han elegido, y con se quiero estar.
 Por lo dems, a quin voy a servir? No es a un hijo suyo? Como serva a tu padre, as te servir a ti.
 Absaln dijo a Ajitofel: Tened consejo para ver lo que conviene hacer;"
 y Ajitofel dijo a Absaln: Entra a las concubinas que tu padre ha dejado al cuidado de la casa, y as sabr todo Israel que has roto del todo con tu padre, y se fortalecern las manos de cuantos te siguen.
 Levantse, pues, para Absaln una tienda en la terraza, y entr a las concubinas de su padre a los ojos de todo Israel.
 Consejo que daba Ajitofel era mirado como si fuera palabra de Yahv; tal era la confianza que el consejo de Ajitofel inspiraba lo mismo a David que a Absaln."
 Ajitofel dijo a Absaln: Voy a elegir doce mil hombres para salir esta noche en persecucin de David,
 y cargar sobre l cuando est cansado y flaco de fuerzas; le atemorizar, y cuantos le siguen huirn, y herir al rey solo."
 y har que vengan a ti todos sus partidarios, el pueblo todo, como viene la novia a su novio. Es el alma de un solo hombre la que t buscas, y todo el pueblo quedar en paz.
 Agrad este consejo a Absaln y a todos los ancianos de Israel;"
 pero Absaln dijo: Llamad a Cusa el arquita y sepamos su parecer.
 Vino Cusa a Absaln, y Absaln le dijo: Esto ha dicho Ajitofel. Hemos de hacer lo que l dice? Si no, habla t.
 Y Cusa respondi a Absaln: Por esta vez el consejo de Ajitofel no es bueno.
 T sabes bien que tu padre y sus gentes son unos valientes, y exasperarlos sera co*no si en el campo a una osa le arrebataran su cra, o como un jabal enfurecido en el desierto. Tu padre es hombre de guerra, y seguramente no pasar la noche entre los suyos.
 De cierto que estar escondido en alguna caverna o en otro lugar, y si a los comienzos cayeran algunos de los tuyos, los que lo oyeran seguramente diran: Han sido derrotados los secuaces de Absaln;"
 y entonces aun el valiente cuyo corazn sea como el corazn de un len desmayara, porque todo Israel sabe que tu padre es un valiente, y que son valientes tambin los que con l estn.
 Aconsejte, pues, que renas a todo Israel, desde Dan hasta Berseba, en muchedumbre como las arenas que estn a la orilla del mar, y que t en persona vayas a darle la batalla.
 Entonces le atacaremos dondequiera que est, y daremos sobre l como roco que cae sobre la tierra, y no dejaremos ni uno de cuantos con l estn.
 Y si se acogiere a la ciudad, todos los de Israel llevarn all cuerdas, y la arrastraremos al arroyo, hasta no quedar en ella piedra sobre piedra.
 Entonces Absaln y todos los de Israel dijeron: El consejo de Cusa el arquita es mejor que el de Ajitofel; porque haba dispuesto Yahv frustrar el acertado consejo de Ajitofel para traer Yahv el mal sobre Absaln."
 Dijo luego Cusa a Sadoc y a Abiatar, sacerdotes: Esto y esto ha aconsejado Ajitofel a Absaln y a los ancianos de Israel y esto y esto aconsej yo.
 Enviad, pues, inmediatamente a dar aviso a David, diciendo: No te quedes esta noche en el campo del desierto; pasa en seguida, para que no sea destruido el rey con todos los que le siguen.
 Jonatn y Ajimas estaban junto a la fuente de Roguel, porque no podan dejarse ver viniendo a la ciudad; y all fue una sierva para darles aviso y que ellos lo hicieran luego llegar al rey David."
 Vilos, sin embargo, un mozo, que dio cuenta de ello a Absaln; pero ellos se apresuraron y llegaron a la casa de un hombre de Bajurim que tena un pozo en el patio, y en l se metieron."
 Tom la mujer una manta y cubri con ella la boca del pozo, poniendo sobre ella el grano trillado, y as nadie pudo percatarse de la cosa.
 Llegaron los seguidores de Absaln a la casa de la mujer y le preguntaron: Dnde estn Ajimas y Jonatn? Y la mujer respondi: Ya han pasado el arroyo. Y, aunque los buscaron, no los hallaron y se volvieron a Jerusaln.
 Cuando se hubieron ido, salieron del pozo y furonse luego a dar el aviso a David, dicindole: Pasad luego el vado, porque Ajitofel ha dado este consejo contra vosotros.
 Levantse entonces David con todo el pueblo que con l estaba, y pasaron el Jordn, y al alba no quedaba uno que no hubiera pasado el Jordn.
 Ajitofel, viendo que no se haba seguido su consejo, aparej su asno, levantse, se fue a su casa de la ciudad y, despus de tomar disposiciones acerca de su casa, se ahorc, y, muerto, fue sepultado en el sepulcro de su padre.
 Lleg David a Majanam, y Absaln pas el Jordn con toda la gente de Israel.
 Absaln hizo jefe de su ejrcito a Amasa en vez de Joab. Era Amasa hijo de un varn ismaelita llamado Jitra, casado con Abigal, hija de Isa, hermana de Sarvia, madre de Joab.
 Asent su campo Israel con Absaln en tierra de Galaad;"
 y en cuanto lleg David a Majanam,
 Sobi, hijo de Najas, de Raba, de los hijos de Amn, y Maquir, hijo de Amiel, de Lodabar, con Barzilai, galadita, de Roguelim, trajeron a David y a la gente que con l estaba camas, alfombras, calderas y vasijas de barro, trigo, cebada y harina, grano tostado, habas, lentejas y legumbres tostadas,
 miel, manteca, ovejas y quesos de vaca, y ofrecieron todo esto a David y a los que con l estaban para que comiesen, pues se dijeron: Seguramente estn hambrientos, fatigados y sedientos en el desierto.
 David revist las tropas y puso al frente de ellas jefes de millares y de centenas;"
 una tercera parte, a las rdenes de Joab; una tercera, a las de Abisa, hijo de Sarvia, hermano de Joab, y la otra tercera a las de Ita el jeteo. El rey dijo a su gente: Yo saldr tambin con vosotros.
 Pero la gente respondi: No, no salgas t, porque, si somos vencidos, no importara mucho aunque sucumbiramos la mitad de nosotros. Pero t, t eres para nosotros como diez mil, y es mejor que puedas salir de la ciudad a socorrernos.
 El rey respondi: Har como os parece. Estvose el rey cerca de la puerta, mientras por grupos de mil y de ciento sala la gente,
 y dio esta orden a Joab, a Abisa y a Ita: Preservad por amor mo la vida del joven Absaln; y todo el pueblo oy esta orden que dio David a todos los jefes."
 Sali, pues, la gente al campo contra Israel y trabse la batalla en los bosques de Efram.
 All sucumbi el pueblo de Israel ante los seguidores de David y se hizo una gran matanza, de veinte mil hombres.
 Dispersse la gente por toda aquella tierra, y fueron ms los que devor el bosque que los que aquel da hiri la espada.
 Al encontrarse Absaln con las gentes de David, iba montado en un mulo; y al pasar en el mulo debajo de una encina muy grande y copuda, qued aprisionada su cabeza entre las ramas de la encina, quedando colgado entre el cielo y la tierra, mientras el mulo en que iba montado escapaba."
 Vio esto uno, y le dijo a Joab: He visto a Absaln pendiente de una encina.
 Joab le dijo: Y por qu no le echaste a tierra, y yo te hubiera regalado diez siclos de plata y un talabarte?
 Pero aquel hombre le dijo: Aunque me pesaras mil de plata, no pondra yo la mano sobre el hijo del rey, pues bien omos todos que a ti, a Abisa y a Ita os dijo el rey: Guardadme a Absaln.
 Adems, hara yo traicin a mi vida, pues al rey nada se le esconde, y t mismo testificaras contra m.
 Joab le dijo entonces: No ser as, yo mismo le atravesar delante de ti; y cogiendo tres dardos en sus manos, se los clav en el corazn a Absaln, que todava viva, pendiente de la encina."
 Cercronle luego diez mozos, escuderos de Joab, que hirieron a Absaln, acabndole.
 Entonces toc Joab la trompeta, y el pueblo ces en la persecucin de Israel, porque Joab dio esta orden;"
 y cogiendo a Absaln, echronle en un gran hoyo en el bosque y lo cubrieron con un gran montn de piedras, e Israel huy cada uno a su casa.
 Habase alzado Absaln en vida un monumento en el valle del rey, diciendo: Para que se conserve la memoria de mi nombre, pues que no tengo hijos, y dio al monumento su nombre, y as se llama hoy todava el cipo de Absaln.
 Ajimas, hijo de Sadoc, dijo: Djame correr al rey para darle la noticia de que Yahv le ha hecho justicia de las manos de sus enemigos.
 Joab le dijo: No le llevars hoy t la noticia, ya se la llevars otra vez; pero no lo hagas hoy, pues que ha muerto el hijo del rey.
 Y Joab dijo a un cusita: Ve y anuncia al rey lo que has visto. El cusita se prostern ante Joab y corri.
 Ajimas, hijo de Sadoc, dijo, a pesar de todo, a Joab: Ocurra lo que ocurra, djame que corra tras el eusita. Y Joab le dijo: Por qu te empeas en correr a l, hijo mo? Este mensaje no te aprovechara.
 Ocurra lo que ocurra, yo voy, repuso Ajimas, y Joab le respondi: Ve. Ajimas corri por el camino de la Hoya y se adelant al cusita.
 Estaba David sentado entre las dos puertas. El centinela que estaba en la torre sobre la puerta alz los ojos y mir, y vio al hombre que corra solo hacia la ciudad,
 y grit para advertir al rey. El rey dijo: Si viene solo, es que trae buenas noticias. En tanto el hombre sigui acercndose hacia la ciudad,
 y el centinela descubri al otro que corra tambin, y grit del lado de la puerta: Otro que corre solo. El rey dijo: Es que tambin trae buenas noticias.
 El centinela dijo: Por el modo de correr, el primero me parece Ajimas, hijo de Sadoc. Y el rey dijo: Es hombre de bien, seguramente trae buenas noticias.
 Ajimas, gritando, dijo al rey: IVictoria! Prosternse luego ante el rey, rostro en tierra, y dijo: Bendito Yahv, tu Dios, que ha entregado a los que alzaban su mano contra mi seor el rey.
 El rey pregunt: Y el joven Absaln, est bien? Ajimas respondi: Yo vi un gran alboroto cuando Joab envi al rey tu siervo, pero no pude saber lo que pasaba.
 Y el rey le dijo: Pasa y ponte all. Pas l y se par.
 Lleg luego el cusita y dijo: Recibe, oh rey, mi seor! la nueva de que ha defendido Yahv hoy tu causa contra todos los que se alzaron contra ti.
 Y el rey pregunt al cusita: Y el joven Absaln, est bien? Y el cusita respondi: Que lo que es de ese mozo sea de los enemigos de mi seor el rey y de todos cuantos para mal se alcen contra ti.
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 Turbse entonces el rey, y, subiendo a la estancia que haba sobre la puerta, lloraba y deca:  Absaln, hijo mo! Hijo mo! Hijo mo Absaln! Quin me diera que fuera yo el muerto en vez de ti! Absaln, hijo mo, hijo mo!
 Dijeron a Joab: El rey llora a su hijo y se lamenta
 La victoria se troc aquel da en luto para todo el pueblo, porque todos supieron que el rey estaba afligido por la muerte de su hijo;"
 y la gente entr en la ciudad calladamente, como entra avergonzado el ejrcito que huye de la batalla.
 El rey, cubriendo el rostro, gema: Absaln, hijo mo! Hijo mo Absaln! Hijo mo!
 Entr Joab en casa del rey y le dijo: Hoy has llenado de confusin a todos tus siervos, que han salvado tu vida y la vida de tus hijos y tus hijas, la de tus mujeres y tus concubinas.
 Amas a los que te aborrecen y aborreces a los que te aman, pues has demostrado hoy que nada te importan tus prncipes y tus siervos, y que, si viviera Absaln, aunque todos nosotros hubiramos muerto, estaras contento.
 Levntate, pues, y sal fuera y habla con el corazn a los que te siguen; pues, de lo contrario, por Yahv juro que, si no sales, ni uno quedar esta noche contigo; y te habr de pesar de esto ms que de cuantos males han venido sobre ti desde tu mocedad hasta ahora.
 Levantse el rey, se sent a la puerta, y todo el pueblo se enter de que el rey estaba sentado a la puerta, y todos vinieron ante el rey a la puerta. Los de Israel haban huido cada uno a su casa.
 Todo el pueblo, en todas las tribus de Israel, se acusaba diciendo: El rey nos ha librado de la mano de nuestros enemigos; nos ha salvado del poder de los filisteos y ahora ha tenido que huir de la tierra por miedo a Absaln;"
 y Absaln, a quien habamos ungido nosotros, ha muerto en la batalla. Por qu, pues, no tratis de hacer volver al rey?
 El rey David mand quien dijera a Sadoc y a Abiatar, sacerdotes: Hablad a los ancianos de Jud y decidles: Vais a ser vosotros los ltimos en volver al rey a su casa? Pues lo que por todo Israel se deca haba llegado a la casa del rey.
 Vosotros sois mis hermanos, sois hueso mo y carne ma. Por qu, pues, habris de ser los ltimos en volver al rey a su casa?
 Decid asimismo a Amasa: No eres t tambin hueso mo y carne ma? Esto me haga Dios y esto me aada si no te hago jefe de mi ejrcito para siempre en lugar de Joab.
 Inclinse el corazn de todos los de Jud, para que como un solo hombre mandasen a decir al rey: Vuelve con todos tus servidores.
 Volvise, pues, el rey, y, llegado al Jordn, vino Jud a Cagala a recibir al rey y acompaarle en el paso del Jordn.
 Seme, hijo de Cuera, hijo de Benjamn, que era de Ba-jurim, apresurse a venir con los hombres de Jud a recibir al rey David,
 trayendo consigo mil hombres. Asimismo Siba, siervo de la casa de Sal, con sus quince hijos y sus veinte siervos, que pasaron el Jordn antes que el rey.
 Se dispusieron a hacer pasar la familia del rey y a hacer lo que bien le pareciera. Seme, hijo de Gera, se ech a los pies del rey en el moment en que el rey iba a pasar el Jordn
 y le dijo: Qu mi seor no me impute la iniquidad y olvide las ofensas de su siervo el da en que mi seor sali de Jerusaln. Oh rey! no atiendas a ellas,
 pues tu siervo reconoce que ha pecado, y hoy vengo el primero de toda la casa de Jos delante del rey mi seor.
 Abisa, hijo de Sarvia, tom la palabra y dijo: Pero no va a morir Seme por haber maldecido al ungido de Yahv?
 Mas David respondi: Qu tenis que ver conmigo, hijos de Sarvia? Por qu habis de oponeros hoy a m? Hoy va a morir nadie en Israel? No soy yo hoy rey de Israel?
 Y dijo a Seme: No morirs; y se lo jur el rey."
 Tambin baj a recibir al rey Mefibaal, hijo de Sal; no se haba hecho el aseo de sus pies, de sus manos y de su bigote, ni haba lavado sus vestidos desde el da en que el rey sali de Jerusaln hasta el da en que volvi en paz."
 Vino de Jerusaln a recibir al rey, y ste le dijo: Mefibaal, por qu no viniste conmigo?
 Y l respondi: Mi seor y rey, mi siervo me enga, porque tu servidor le haba dicho: Aparjame la pollina y montar en ella para ir con el rey  pues que tu siervo est rengo ,
 y l ha calumniado a tu siervo ante mi seor el rey; pero mi seor el rey, que es como un ngel de Dios, har lo que bien le parezca;"
 pues todos los de la casa de mi padre no podan esperar de mi seor el rey otra cosa que la muerte, y sin embargo, t has puesto a tu siervo entre los que comen a tu mesa. Qu derecho tengo yo a pedir nada al rey?
 El rey dijo: Para qu tantas palabras? Ya lo he dicho: T y Siba os repartiris las tierras.
 Y Mefibaal dijo al rey: Que las toma todas, ya que mi seor el rey ha vuelto a entrar en paz en su casa.
 Barzilai el galadita baj de Roguelim para acompaar al rey en el paso del ro.
 Barzilai era muy viejo, tena ya ochenta aos y haba proporcionado alimentos al rey durante su estancia en Majanam, pues era hombre muy rico.
 El rey le dijo: Vente conmigo y yo te mantendr durante tu vejez en Jerusaln.
 Pero Barzilai respondi al rey: Cuntos aos voy a vivir yo, para ir con el rey a Jerusaln?
 Tengo ya ochenta aos. Puedo ya distinguir entre lo bueno y lo malo? Puede tu siervo saborear lo que come y lo que bebe? Puedo ya or la voz de cantores y cantoras? Y por qu tu siervo tiene que ser una carga para mi seor el rey?
 Tu siervo acompaar hasta un poco ms all del Jordn al rey. Y por qu el rey me ha de conceder esta recompensa?
 Permite, te lo ruego, que tu siervo se vuelva, y muera yo en mi ciudad, cerca del sepulcro de mi padre y de mi madre.
 Pero ah tienes a tu siervo Quimam; que vaya l con el rey mi seor, y haz por l lo que quieras. El rey le dijo: Que venga conmigo Quimam, y yo har por l cuanto t quieras, y todo cuanto t me pidas, yo te lo conceder.
 Cuando todo el pueblo hubo pasado el Jordn, lo pas tambin el rey, y el rey abraz a Barzilai y le bendijo, y Barzilai se volvi a su casa.
 Dirigise luego el rey a Cagala, acompaado de Quimam y de todo el pueblo de Jud y la mitad de Israel, que escoltaban al rey.
 pero he aqu que todos los hombres de Israel se llegaron al rey y le dijeron: Por qu nuestros hermanos los hombres de Jud te han secuestrado y han pasado por el Jordn al rey y su casa? No son pueblo de David todas sus gentes?
 Los hombres de Jud respondieron a los de Israel: Es que el rey nos toca a nosotros ms de cerca; por qu os ha de enojar eso? Hemos vivido nosotros a costa del rey? Hemos recibido algo de l?
 Los hombres de Jud respondieron a los de Israel: Es que el rey nos toca a nosotros ms de cerca; por qu os ha de enojar eso? Hemos vivido nosotros a costa del rey? Hemos recibido algo de l? [ (II Samuel 19:44)  Los hombres de Israel respondieron a los de Jud: Nosotros tenemos en el rey diez partes, y an nos pertenece David ms que a vosotros. Por qu nos habis hecho esta ofensa? No hemos sido nosotros los primeros en proponer el restablecimiento del rey? Y la contestacin de los de Jud fue todava ms fuerte que la de los de Israel. ] 
 Haba all un hombre perverso llamado Seba, hijo de Bicri, benjaminita, que se puso a tocar la trompeta, diciendo: No tenemos nosotros parte con David ni heredad con el hijo de Isa. ilsrael, a tus tiendas! Cada uno a su casa!
 Y se fueron de con David todos los hombres de Israel, siguiendo a Seba, hijo de Bicri. Pero los de Jud se adhirieron a su rey desde el Jordn hasta Jerusaln.
 Cuando lleg David a Jerusaln, tomo a las diez concubinas que haba dejado al cuidado de su casa y las puso bajo guardia. Provey a su mantenimiento, pero no volvi a entrar a ellas, y encerradas estuvieron hasta el da de su muerte, viviendo como viudas.
 El rey dijo a Amasa: Convcame para dentro de tres das a los hombres de Jud, y hllate t tambin aqu presente.
 Fue, pues, Amasa a reunir a Jud, pero se detuvo ms del tiempo sealado;"
 y David dijo a Abisa: Seba, hijo de Bicri, va a hacernos ahora ms mal que Absaln. Toma, pues, a los siervos de tu seor y ve tras l, no sea que se acoja a las ciudades fuertes y se escape de nuestra vista.
 Marcharon con Abisa las gentes de Joab, los cereteos y feleteos y todos los valientes, y, saliendo de Jerusaln, fueron tras Seba, hijo de Bicri.
 Cuando llegaron a la gran piedra que hay en Gaban, les sali al encuentro Amasa. Iba Joab vestido de una tnica, y sobre ella llevaba ceida a sus lomos una espada en su vaina, y, segn avanz, se cay de ella la espada.
 Joab dijo a Amasa: Ests bien, hermano?; y con la mano derecha tom a Amasa de la barba, como para besarle."
 Amasa no hizo atencin a la espada que tena Joab en la mano, y ste le hiri con ella en el vientre, echndole a tierra las entraas, sin repetir el golpe. Amasa muri. Despus Joab y Abisa, su hermano, fueron en seguimiento de Seba, hijo de Bicri.
 Uno de los servidores de Joab se qued junto a Amasa, y deca: Los de Joab, los de David, que sigan tras Joab.
 Amasa, baado en sangre, yaca en el camino. Viendo aquel hombre que todos se paraban, apart a Amasa del camino, lo llev al campo y ech sobre l una cubierta, porque vio que cuantos venan se paraban junto a l.
 Una vez apartado del camino, iban ya todos tras Joab, en seguimiento de Seba, hijo de Bicri.
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 Hubo en tiempo de David un hambre que dur tres aos continuos; y David consult a Yahv, que le respondi: Es por la casa de Sal y por la sangre que hay sobre ella, por haber hecho perecer a los gabaonitas.
 El rey llam a los gabaonitas y les dijo: Los gabaonitas no eran de los hijos de Israel; eran un resto de los amorreos, con el cual estaban los hijos de Israel ligados con juramento; y, sin embargo, Sal haba procurado extinguirlos, por celo de los hijos de Israel y de Jud.
 Dijo, pues, David a los gabaonitas: Qu queris que os haga para expiaros y que bendigis a la heredad de Yahv? Los gabaonitas le dijeron: Nuestra querella con Sal y su casa no es cuestin de plata y oro, ni pretendemos que muera nadie en Israel Y l pregunt: Decid, pues, lo que queris, para que yo lo haga.
 Ellos respondieron al rey: Aquel hombre nos destruy y quera exterminarnos, hacindonos desaparecer de toda la tierra de Israel;"
 que se nos entreguen siete de sus hijos para que nosotros los colguemos ante Yahv en Gaban, en el monte ante Yahv. El dijo: Os los entregar.
 No entreg el rey a Mefibaal, hijo de Jonatn, hijo de Sal, por el juramento de Yahv que haban hecho entre s David y Jonatn, hijo de Sal.
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 Y tom el rey a los dos hijos que Risfa, hija de Aya, haba dado a Sal, Armoni y Mefibaal, y a los cinco hijos que Merab, hija de Sal, haba dado a Adriel, hijo de Barzilai, de Abel Me-jola,
 y se los entreg a los gabaonitas, que los colgaron en el monte ante Yahv. Todos siete murieron juntos en los primeros das de la cosecha, al comienzo de la siega de las cebadas.
 Risfa, hija de Aya, tomando un saco, se lo tendi sobre la tierra, y estuvo desde el comienzo de la cosecha de las cebadas hasta que sobre ellos cayeron del cielo las aguas de la lluvia, espantando durante el da a las aves del cielo y durante la noche a las bestias del campo.
 Dieron noticia a David de lo que haba hecho Risfa, hija de Aya, concubina de Sal;"
 y fue David a recoger los huesos de Sal y los de Jonatn, su hijo, a la ciudad de Jabes, en Galaad, cuyos habitantes los haban tomado de los muros de Betsn, donde los haban colgado los filisteos despus de derrotar a Sal en Gelbo.
 Llev de all los huesos de Sal y los de Jonatn, su hijo, y tomo tambin los de los que haban sido colgados;"
 y fueron enterrados los huesos de Sal y de su hijo Jonatn y los de los que haban sido colgados, en tierra de Benjamn, en Sela, en el sepulcro de Quis, padre de Sal, cumplindose las rdenes del rey. Despus de esto se apiad Yahv de la tierra.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Mi escudo, el cuerno de mi salvacin, mi inaccesible asilo, mi salvador de la violencia.
 Yo invoqu, alabndole, a Yahv y qued a salvo de mis enemigos.
 Ya me rodeaban con estrpito las olas de la muerte, ya me aterrorizaban los torrentes del averno,
 ya me aprisionaban las ataduras del sepulcro, ya me haban cogido los lazos de la muerte,
 y en mi angustia invocaba a Yahv, imploraba el auxilio de mi Dios. El oy mi voz desde su templo, mi clamor lleg a sus odos.
 Conmovise y tembl la tierra, vacilaron los fundamentos de los montes y se estremecieron, porque se air contra ellos.
 Suba de sus narices el humo de su ira, y de su boca fuego abrasador, carbones encendidos por l.
 Y abaj los cielos y descendi, negra obscuridad tena bajo sus pies.
 Subi sobre los querubines y vol, vol sobre las alas de los vientos.
 Puso en derredor suyo tinieblas por velo. Se cubri con calgine acuosa y densas nubes.
 Ante su resplandor se deshicieron sus nubes. En granizo y centellas de fuego.
 Tron Yahv desde los cielos, el Altsimo hizo resonar su voz,
 lanz sus saetas y los desbarat, fulmin sus muchos rayos y los constern.
 Y aparecieron arroyos de aguas, y quedaron al descubierto los fundamentos del orbe ante la increpadora ira de Yahv, al resoplido del huracn de su furor.
 Extendi su mano desde lo alto y me tomo, me sac de la muchedumbre de las aguas,
 me arranc de mi feroz enemigo, de los que me aborrecan y eran ms fuertes que yo.
 Queran asaltarme en da fatal para m. Pero fue Yahv mi fortaleza,
 y me puso en seguro,salvndome, porque se agrad de m.
 Remunerbame Yahv conforme a mi justicia, segn la pureza de mis manos me pagaba,
 pues yo haba seguido los caminos de Yahv y no me haba impamente apartado de mi Dios.
 Tena ante mis ojos todos sus mandatos y no rehua sus leyes,
 sino que fui ntegro con l y me guard de la iniquidad.
 Y me retribuy Yahv conforme a mi justicia y segn la limpieza de mis manos ante sus ojos.
 Con el piadoso mustrase piadoso, ntegro con el ntegro;"
 mustrase limpio con el limpio y sagaz con el astuto.
 T salvas al humilde, pero humillas al soberbio.
 T haces lucir mi lmpara, oh Yahv!; mi Dios, ilumina mis tinieblas."
 Ciertamente, fiado en ti, soy capaz de romper ejrcitos; fiado en mi Dios asalto murallas."
 Es perfecto el camino de Dios, la palabra de Yahv es acrisolada. Es el escudo de cuantos a l se acogen.
 Qu Dios hay fuera de Yahv? Qu roca hay fuera de nuestro Dios?
 El Dios fuerte que me ci de fortaleza y prosper mis caminos,
 que me dio pies como de ciervo y me puso sobre las alturas,
 que adiestr mis manos para la lucha y mis brazos para tender el arco.
 Me entregaste tu escudo salvador, tu diestra me fortaleca
 me hacas correr a largos pasos, sin que se cansaran mis pies.
 Persegua a mis enemigos y los alcanzaba, y no me volva sin haberlos desbaratado.
 Los machacaba, sin que pudieran levantarse; caan bajo mis pies."
 Me ceiste de fortaleza para la guerra, sometiste a los que se alzaban contra m,
 obligaste a mis enemigos a darme las espaldas y reducas al silencio a los que me odiaban.
 Vociferaban, pero no haba quien los socorriese; a Yahv, pero El no los oa."
 Y los dispersaba como el polvo lo dispersa el viento, y como al lodo de las plazas los pulverizaba.
 Me libraste de las sediciones del pueblo, me pusiste por cabeza de gentes. Pueblos que no conoca me servan.
 Los extraos me halagaban, obedcenme con diligente odo;"
 los extraos desfallecieron y salen temblando de sus refugios.
 Viva Yahv y bendito sea su nombre! Ensalzado sea el Dios, mi salvador.
 El es el Dios que me otorga la venganza, el que me somete los pueblos,
 el que me libra de mis enemigos, el que me hace superar a los que se alzan contra m, el que me libra del hombre violento;"
 por eso le dar gracias, oh Yahv! ante las gentes y cantar yo salmos en tu honor.
 El que da grandes victorias a su rey, el que hace misericordia a su ungido, David, y a su descendencia por la eternidad.
 Estas son las ltimas palabras de David: Orculo de David, hijo de Isa. Orculo del hombre puesto en lo alto, del ungido del Dios de Jacob, del dulce cantor de Israel.
 El espritu de Yahv habla por mi y su palabra est en mis labios.
 Ha hablado el Dios de Jacob. La Roca de Israel me ha dicho: Un justo dominador de los hombres, dominador en el temor de Dios,
 como la luz de la maana cuando se levanta el sol en una maana sin nubes. A sus rayos, despus de la lluvia yrguese la hierba de la tierra.
 No es as mi casa para con Dios? Porque El ha hecho conmigo una eterna alianza, en todo ordenada y que ser cumplida. El har germinar toda mi salud y todo su buen deseo,
 mientras que los impos sern todos como espinas del desierto, que nadie toca con sus manos.
 El que las junta se arma de un hierro o de un asta de lanza y son luego arrojadas al fuego.
 He aqu los nombres de los hroes de David: Jesbaal, jacamonita, era el primero de los tres; ste desnud su espada contra ochocientos hombres y los derrot de un solo mpetu."
 Despus de ste, Eleazar, hijo de Dod, ajojita; era uno de los tres ms valientes que estaban con David en Pas Damim cuando los filisteos presentaron all batalla, y, huyendo los de Israel,"
 se qued l a pie firme, blandiendo su espada, hasta que se le cans la mano y se le qued pegada a ella la espada, consiguiendo aquel da Yahv una gran victoria, pues el pueblo se torn a donde estaba Eleazar, pero slo tuvo que recoger los despojos,
 Despus de l, Sama, hijo de Ela, jaradita. Habanse concentrado los filisteos en Lej, en un lugar donde haba un trozo de terreno sembrado de lentejas, y el pueblo iba huyendo ante los filisteos;"
 Sama se puso en medio del campo aquel, lo defendi y derrot a los filisteos, obrando Yahv por l una gran victoria.
 Estos tres, los ms valientes de los treinta, haban antes bajado al tiempo de la cosecha a reunirse con David en la caverna de Odulam, mientras acampaba una tropa de filistec en el valle de Refam.
 Estaba entonces David en la fortaleza y los filisteos tenan guarnicin en Beln.
 Se le antoj a David decir: Quin me diera poder beber agua de la cisterna q est a la puerta de Beln!
 Y luego los tres valientes, atravesando el campamento de los filisteos, tomaron agua de la cisterna de Beln y se la llevaron a David; pero David no la bebi e hizo con ella una libacin a Yahv, diciendo:"
 Lejos de m, oh Yahv! hacer tal cosa. No sera beber la sangre de estos hombres, que con peligro de su vida han ido a buscarla? Y se neg a bebera. Esto hicieron los tres valientes.
 Abisa, hermano de Joab, hijo de Sarvia, era el jefe de los treinta. Blandiendo su lanza contra trescientos hombres, los derrot, y adquiri gran renombre entre los treinta,
 Era el ms considerado entre los treinta y jefe de ellos, pero no igualaba a los tres.
 Banayas, hijo de Joyada, hombre valiente y hazaoso, de Cabsel. Este mat a los dos Ariel, de Moab, y, bajando a una cisterna en un da de nieve, mat en ella a un len.
 Tambin mat a un egipcio de gran talla que blanda una lanza; acometindole con un palo, le arranc de las manos la lanza y con su propia lanza le mat."
 Esto hizo Banayas, hijo de Joyada, de fama entre los treinta
 y glorioso entre ellos, pero que no llegaba tampoco a los tres. Hzole David jefe de su guardia.
 Azael, hermano de Joab, era de los treinta; tambin Eljann, hijo de Dod, de Beln;"
 Sama, de Jarod; Elica, de Jarod;"
 Jeles, de Bet Palt; Ira, hijo de Iques, de Tecua;"
 Abiezer, de Anatot; Mebonai, jusatita;"
 Selmn, ajojita; Marai, de Netofat;"
 Jeleb, hijo de Baa, de Netofat; Itai, hijo de Ribai, de Gueba, de los hijos de Benjamn;"
 Banaya, de Paratn; Edi, de los valles de Gas;"
 Abi Albn, del Araba; Azmavet, de Barjum;"
 Eliajba, de Salabona; Jasen, de Gun;"
 Jonatn, de Sama, arodita; Ajiam, hijo de Sarar, arodita;"
 Elifelet, hijo de Ajasbai, ma-catita; Eliam, hijo de Ajitofel, de Guiln!"
 Jesra, de Carmel; Para, de Arba;"
 Jigal, hijo de Natn, y Soba, de Gad;"
 Selec, amonita; Najarai, de Betot, escudero de Joab, hijo de Sarvia;"
 Ira, jetrita; Gareb, jetrita;"
 Uras, jeteo. En total, treinta y siete.
 Volvi a encenderse el furor de Yahv contra Israel, impulsando a David a que hiciera el censo de Israel y de jud.
 Dijo, pues, David a Joab, jefe de su ejrcito: Recorre todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, y haz el censo del pueblo, para saber su nmero.
 Joab dijo al rey: Aumente Yahv, tu Dios, el pueblo cien veces otro tanto como son y valo mi seor el rey. Mas para qu quiere esto mi seor el rey?
 Pero prevaleci la orden del rey sobre Joab y sobre los jefes del ejrcito, y sali Joab, con los jefes del ejrcito, de la presencia del rey para hacer el censo del pueblo de Israel;"
 y pasado el Jordn, comenzaron por Aroer y la ciudad que est en medio del valle y por Gad hasta Jazer.
 Y fueron a Galaad y a la tierra de los jteos, hasta Cades, y luego desde Dan hasta Sidn la grande;"
 fueron a la ciudad fuerte de Tiro y a todas las ciudades de los jeveos y cananeos, y, por fin, al Negueb de Jud, a Berseba.
 Cuando hubieron as recorrido toda la tierra, volvieron a Jerusaln al cabo de nueve meses y veinte das;"
 y Joab remiti al rey el rollo del censo del pueblo. Haba en Israel ochocientos mil hombres de guerra que esgriman la espada, y quinientos mil en Jud.
 David sinti latir su corazn cuando hubo hecho el censo del pueblo, y dijo a Yahv: He pecado gravemente al hacer esto. Ahora, oh Yahv! perdona, te ruego, la iniquidad de tu siervo, pues he obrado como un insensato.
 Al da siguiente, cuando se levant David, haba llegado a Gad, profeta, el vidente de David, palabra de Yahv, diciendo:
 Ve a decir a David: As habla Yahv: Te doy a elegir entre tres cosas la que he de hacer yo a tu eleccin.
 Vino Gad a David y se lo comunic, diciendo: Qu quieres: tres aos de hambre sobre la tierra, tres meses de derrotas ante los enemigos que te persigan o tres das de peste en toda la tierra? Reflexiona, pues, y ve lo que he de responder al que me enva.
 David respondi a Gad: Estoy en una cruel angustia. Caigamos en las manos de Yahv, cuya misericordia es grande; pero que no caiga yo en las manos de los hombres.
 David escogi para s la peste. Eran los das de la mies del trigo cuando la peste comenz en el pueblo, y murieron, desde Dan a Bersab, setenta mil hombres del pueblo.
 El ngel de Yahv tenda ya su mano sobre Jerusaln para destruirla pero se arrepinti Yahv del mal y dijo al ngel que haca perecer al pueblo: Basta; retira ya tu mano. El ngel de Yahv estaba cerca de la era de Areuna el jebuseo."
 A la vista del ngel que hera al pueblo, dijo David a Yahv: Yo he pecado; pero stos, las ovejas, qu han hecho? Caiga tu mano sobre m y sobre la casa de mi padre.
 Aquel da vino Gad a David y le dijo: Sube y alza a Yahv un altar en la era de Areuna el jebuseo.
 Subi David, conforme a la orden de Gad, como se lo haba mandado a ste Yahv.
 Areuna, al mirar, vio al rey y a sus servidores que se dirigan hacia l, y, saliendo, se prostern delante del rey, rostro a tierra,
 diciendo: Cmo mi seor el rey viene a su siervo? David respondi: Vengo a comprarte esta era y a alzar en ella un altar a Yahv, para que se retire la plaga de sobre su pueblo.
 Areuna dijo a David: Tmela mi seor y ofrezca cuantos sacrificios le plazca. Ah estn los bueyes para el holocausto; los trillos y los yugos darn la lea;"
 todo eso, oh rey! se lo regala Areuna al rey. Que Yahv, tu Dios, te sea favorable.
 Pero el rey respondi a Areuna: No; quiero comprrtelo por precio de plata; no voy a ofrecer yo a Yahv, mi Dios, holocaustos que no me cuestan nada. Y compr David la era y los bueyes en cincuenta siclos de plata;"
 alz all el altar a Yahv y ofreci holocaustos y sacrificios pacficos. As se aplac Yahv con su pueblo y ces la plaga en Israel.
 Era ya viejo el rey David, entrado en aos, y, por ms que le cubran con ropas, no poda entrar en calor.
 Dijronle entonces sus servidores: Que busquen para mi seor el rey una joven virgen que le cuide y le sirva; durmiendo en su seno, el rey mi seor entrar en calor.
 Buscaron por toda la tierra de Israel una joven hermosa, y hallaron a Abisag, sunamita, y la trajeron al rey.
 Era esta joven muy hermosa y cuidaba al rey y le serva, pero el rey no la conoci.
 Adnas, hijo de Jaguit, haba levantado sus pensamientos, y deca: Yo reinar. Se haba hecho con carros y caballos y cincuenta hombres que corrieran delante de l;"
 y su padre nunca se lo haba reprochado, dicindole: Por qu haces eso? Era, adems, Adnas de hermosa presencia y haba nacido despus de Absaln.
 Se entenda con Joab, hijo de Sarvia, y con Abiatar, sacerdote, que se hicieron partidarios suyos;"
 pero el sacerdote Sadoc, Banayas, hijo de Joyada; Natn, profeta; Seme, amigo de David; Re y los valientes de David no le seguan."
 Inmol Adnas ovejas, bueyes y becerros cebados junto a la piedra de Zojelet, que est al lado de En-Roguel, e invit a todos sus hermanos y a todos los hombres de Jud que estaban al servicio del rey;"
 pero no invit a Natn, profeta; ni a Banayas, ni a los valientes, ni a Salomn, su hermano."
 Entonces dijo Natn a Betsab, madre de Salomn: No sabes que Adnas, hijo de Jaguit, pretende reinar sin que nuestro seor David lo sepa?
 Ven, pues, y sigue ahora mi consejo, para que salves tu vida y la de tu hijo Salomn.
 Ve y entra al rey David y dile: Oh rey, mi seor! No has jurado t a tu sierva, diciendo: Salomn, tu hijo, reinar despus de m, l se sentar sobre mi trono? Cmo, pues, reina Adnas?
 Y mientras t hablas con el rey, entrar yo detrs y confirmar tus palabras.
 Betsab fue a la cmara del rey. Estaba ya muy viejo y le serva Abisag, la sunamita.
 Inclinse y prosternse ante el rey, que le pregunt: Qu quieres?
 Ella le respondi: Oh seor! T has jurado a tu sierva por Yahv, diciendo: Salomn, tu hijo, reinar despus de m; l se sentar sobre mi trono;"
 y he aqu que Adonas se ha hecho rey sin que t, mi seor, el rey, sepas nada.
 Ha inmolado bueyes, becerros cebados y ovejas en gran nmero, y ha invitado a todos los hijos del rey, a Abiatar, sacerdote; a Joab, jefe del ejrcito; pero no ha invitado a Salomn, tu siervo."
 En tanto, los ojos de todo Israel estn puestos en ti, oh rey! mi seor, esperando que t declares quin es el que se ha de sentar sobre el trono del rey mi seor despus de l;"
 pues de lo contrario, cuando el rey mi seor se duerma con sus padres, mi hijo Salomn y yo seremos detenidos por culpables.
 Mientras todava esta ba ella hablando con el rey, lleg Natn, profeta.
 Se lo anunciaron a David, diciendo: Natn, profeta, est ah. Entr a la presencia del rey y se prostern ante l, rostro a tierra,
 y dijo: Oh rey mi seor! Has dicho t: Adonas reinar despus de m y se sentar sobre mi trono ?
 Porque hoy ha bajado y ha inmolado bueyes, becerros cebados y ovejas en gran nmero, y ha invitado a todos los hijos del rey, y a Joab, general del ejrcito, y al sacerdote Abiatar, que estn comiendo y bebiendo con l y han dicho: Viva Adonas rey!
 Pero ni me ha invitado a m, tu siervo; ni al sacerdote Sadoc, ni a Banayas, hijo de Joyada; ni a Salomn, tu siervo."
 Se ha hecho esto por voluntad del rey mi seor, sin dar a saber a tus siervos quin es el que se ha de sentar en el trono del rey mi seor despus de l?
 El rey David respondi: Que venga Betsab. Entr ella y se puso ante el rey,
 y el rey hizo este juramento: Vive Yahv, que libr mi alma de toda angustia,
 que as como he jurado por Yahv, Dios de Israel, diciendo: Salomn, tu hijo, reinar despus de m y se sentar en mi trono en lugar mo, ahora mismo lo har.
 Betsab se inclin rostro a tierra, prosternndose ante el rey, y dijo: Viva por siempre mi seor el rey David.
 Luego dijo el rey: Que vengan Sadoc, sacerdote; Natn, profeta, y Banayas, hijo de Joyada. Cuando estuvieron stos en presencia del rey,"
 El rey les dijo: Tomad con vosotros a los servidores de vuestro seor, montad a mi hijo Salomn sobre mi mula y bajadle a Guijn.
 All el sacerdote Sadoc y Natn, profeta, le ungirn rey de Israel, y tocaris las trompetas, gritando: Viva el rey Salomn!
 Despus volveris a subir tras l y se sentar en mi trono para que reine en mi lugar, pues a l le instituyo jefe de Israel y de Jud.
 Banayas, hijo de Joyada, respondi al rey: Amn. Hgalo as Yahv, el Dios de mi seor el rey,
 y como estuvo Yahv con el rey mi seor, est igualmente con Salomn y alce su trono sobre el trono de mi seor el rey David.
 Baj el sacerdote Sadoc con Natn, profeta; Banayas, hijo de Joyada; los cereteos y los feleteos, y, montando a Salomn sobre la mula de David, le llevaron a Guijn;"
 y tomando Sadoc, sacerdote, el cuerno de leo del tabernculo, ungi a Salomn al son de las trompetas, y grit todo el pueblo: Viva Salomn rey!
 Despus subi con l todo el pueblo, tocando las flautas y haciendo gran fiesta, y pareca retemblar la tierra con sus aclamaciones.
 Oylo Adonas, as como sus invitados, cuando terminaba su banquete; y Joab, al or el sonido de las trompetas, dijo: Por qu con tanto estrpito se alborota la ciudad?
 Todava estaba l hablando, cuando lleg Jonatn, hijo del sacerdote Abiatar. Djole Adonas: Acrcate, que t eres un valiente, y de seguro traers buenas nuevas.
 Respondi Jonatn a Adonas:
 De cierto que nuestro seor el rey David ha hecho rey a Salomn. Ha enviado con l a Sadoc, sacerdote; Natn, profeta; Banayas, hijo de Joyada; los cereteos y feleteos; y le han hecho montar sobre la mua del rey;"
 y Sadoc, sacerdote, y Natn, profeta, le han ungido rey en Guijn, y de all han subido con grandes muestras de jbilo, y toda la ciudad est en conmocin; se es el alboroto que habis odo."
  Adems, Salomn se ha sentado en el trono real,
 y los servidores del rey han ido a felicitar al rey David, diciendo: Que haga tu Dios el nombre de Salomn ms grande que el tuyo y eleve su trono sobre tu trono.
 El rey mismo se prostern en su lecho y habl as: Bendito Yahv, Dios de Israel, que ha hecho sentarse hoy sobre mi trono un sucesor de mi descendencia, vindolo mis ojos.
 Todos los convidados de Adonas se llenaron de miedo y, levantndose, furonse cada uno por su lado.
 Adonas, temiendo de Salomn, se levant y fue al tabernculo de Yahv a tomarse de los cuernos del altar.
 Vinieron a decir a Salomn: Adonas tiene miedo del rey Salomn y ha ido a tomarse de los cuernos del altar, diciendo: Que el rey Salomn me jure hoy que no har morir por la espada a su siervo.
 Salomn respondi: Si l se porta lealmente, ni uno de sus cabellos caer a tierra; pero si algo malo trama, morir.
 Mand, pues, Salomn gentes que le hicieron bajar del altar, y Adonas vino a postrarse ante el rey Salomn, que le dijo: Vete a tu casa.
 Llegaron los das de la muerte para David, y dio sus instrucciones a Salomn, su hijo, dicindole:
 Yo me voy por el camino de todos; esfurzate, pues, y s hombre."
 S fiel a Yahv, tu Dios, marchando por sus caminos, guardando sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos como estn escritos en la ley de Moiss, para que seas afortunado en cuanto hicieres y dondequiera que vayas;"
 de manera que cumpla Yahv su palabra, la que a m me ha dado, diciendo: Si tus hijos siguen su camino ante m en verdad y con todo su corazn y toda su alma, no te faltar jams un descendiente sobre el trono de Israel.
 Bien sabes tambin t mismo lo que me ha hecho Joab, hijo de Sarvia; lo que hizo con los dos jefes del ejrcito de Israel, Abner, hijo de Ner, y Amasa, hijo de Jeter, que los mat, derramando en la paz la sangre de la guerra y manchando con la sangre inocente el cinturn que cea sus lomos y los zapatos que calzaban sus pies."
 Haz, pues, con l conforme con tu sabidura y no dejes que sus canas bajen en paz a la morada de los muertos.
 Trata con benevolencia a los hijos de Barzilai el galadita y sean de los invitados a tu mesa, pues hicieron as bien conmigo cuando yo iba huyendo de Absa-ln, tu hermano.
 Ah tienes tambin a Seme, hijo de Gera, benjaminita, de Bajurim, que profiri contra m violentas maldiciones el da que iba yo a Majanam. Cuando luego me sali al encuentro al Jordn, yo le jur por Yahv, diciendo: No te har morir a espada.
 Pero t no le dejes impune, pues, como sabio que eres, sabes cmo has de tratarle, y hars que con sangre bajen sus canas al sepulcro.
 Durmise David con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David.
 El tiempo que rein David sobre Israel fue de cuarenta aos: siete aos rein en Hebrn y treinta y tres en Jerusaln.
 Sentse Salomn en el trono de David, su padre, y su reino qued muy firme.
 Adonas, hijo de Jaguit, fue en busca de Betsab, madre de Salomn. Ella le dijo: Vienes de paz? Y l respondi: De paz.
 El aadi: Quisiera decirte una palabra. Habla, le dijo ella.
 Y l dijo: T sabes que el reino era mo y que todo Israel haba puesto en m los ojos para hacerme rey; pero el reino ha sido traspasado y dado a mi hermano, porque Yahv se lo haba destinado."
 Una sola cosa te pido ahora; no me la niegues. Ella respondi: Di.
 Y l prosigui: Te pido que digas a Salomn, porque l no te lo negar, que me d por mujer a Abisag la sunamita.
 Betsab dijo: Bien; yo hablar por ti al rey.
 Betsab fue a hablar a Salomn por Adonas, y el rey se levant para salir a su encuentro, la bes, y, sentndose sobre su trono, hizo poner otro para de madre del rey y la sent a su derecha.
 Ella le dijo entonces: Tengo una cosita que pedirte; no me la niegues. Y el rey la dijo: Pide, madre ma, que yo no te negar nada.
 Ella le dijo: Que le des por mujer a Adonas, tu hermano, Abisag la sunamita.
 El rey Salomn pregunt a su madre: Por qu pides t para Adonas a Abisag la sunamita? Pide ya el reino para l, pues que es mi hermano mayor y tiene con l a Abiatar, sacerdote, y a Joab, hijo de Sarvia.
 Y jur por Yahv, diciendo: As me haga Yahv y as me aada si no ha sido pronunciada contra su vida esta palabra de Adonas.
 Ahora, pues, vive Yahv, que me ha confirmado y me ha establecido sobre el trono de David, mi padre, y me ha edificado mi casa, segn su promesa, que hoy mismo morir Adonas.
 El rey Salomn mand a Banayas, hijo de Jo-yada, que le hiri, y Adonas muri.
 Luego dijo el rey al sacerdote Abiatar: Vete a tus tierras de Anatot. T merecas la muerte, pero yo no quiero hacerte morir ahora, por haber llevado el arca de Yahv delante de David, mi padre, y porque participaste en los trabajos de mi padre.
 Ech, pues, Salomn a Abiatar para que no fuese sacerdote de Yahv, cumplindose as la palabra que haba pronunciado Yahv contra la casa de Hel en Silo.
 Llegaron estas noticias a Joab, que haba seguido el partido de Adonas, aunque no haba seguido el de Absaln, y se refugi en el tabernculo de Yahv, cogindose a los cuernos del altar.
 Dijeron a Salomn que Joab se haba refugiado en el tabernculo de Yahv y estaba agarrado a los cuernos del altar; y Salomn mand decir a Joab: Qu sucedi para que huyeses al altar? Y contest Joab: Es que he temido de ti y me he refugiado cerca del Seor. Y Salomn mand a Banayas, hijo de Joyada, diciendo: Ve y hirele.
 Llegado al tabernculo de Yahv, Banayas dijo a Joab: As habla el rey: Sal. Pero l respondi: No; quiero morir aqu. Banayas llev al rey esta respuesta, diciendo: Esto he dicho a Joab y esto me ha contestado.
 El rey dijo a Banayas: Haz como l dice: Hirele y sepltale, y quita hoy de sobre m y de sobre la casa de mi padre la sangre inocente que Joab ha derramado.
 Haga caer Yahv esa sangre sobre su cabeza, pues mat a dos hombres ms rectos y mejores que l, dndoles la muerte con la espada, sin que nada supiera mi padre, David: a Abner, hijo de Ner, jefe del ejrcito de Israel, y a Amasa, hijo de Jeter, jefe del ejrcito de Jud.
 Su sangre caer sobre la cabeza de Joab y sobre la de sus descendientes por siempre, mientras que sobre David y su descendencia, sobre su casa y su trono, dar siempre Yahv su paz.
 Subi entonces Banayas, hijo de Joyada, y le hiri, matndole, y Joab fue sepultado en su sepulcro en el desierto.
 Puso el rey en su lugar, por jefe del ejrcito, a Banayas, hijo de Joyada, y al sacerdote Sadoe en el lugar de Abiatar.
 Hizo el rey llamar a Seme y le dijo: Hazte una casa en Jerusaln y habita en ella, sin salir ni entrar para nada. El da en que salgas y pases el torrente de Cedrn,
 sabe que con toda certeza morirs; ser tu sangre sobre tu cabeza.
 Seme respondi al rey: La orden es buena. Como lo dice mi seor el rey, as har tu siervo. Seme estuvo mucho tiempo en Jerusaln;"
 pero, al cabo de tres aos, dos siervos de Seme huyeron a refugiarse junto a Aquis, hijo de Maaca, rey de Gat. Le dijeron a Seme: Tus siervos estn en Gat;"
 y, levantndose, mont en su asno y se fue a Gat, a Aquis, en busca de sus siervos, y de vuelta, se los trajo con l.
 Informaron a Salomn de que Seme haba ido de Jerusaln a Gat y estaba ya de vuelta;"
 y mandando llamar a Seme, le dijo: No te conjur yo por Yahv y no te advert que el da en que salieras ac o all sera el de tu muerte? Y me dijiste t: La orden es buena y la obedecer.
 Por qu, pues, no has guardado el juramento de Yahv y la orden que yo te di ?
 Y sigui el rey diciendo a Seme: Bien sabes t, tu corazn lo sabe muy bien, todo el mal que hiciste a David, mi padre. Yahv hace recaer tu maldad sobre tu cabeza,
 mientras que el rey Salomn ser bendecido y el trono de David afirmado por siempre ante Yahv.
 Dio el rey orden a Banayas, hijo de Joyada, que sali e hiri a Seme, y Seme muri. El reino se afirm en las manos de Salomn.
 Emparent Salomn con el faran, rey de Egipto, tomando a una hija del faran por mujer. Trjola a la ciudad de David, hasta acabar de edificar su casa, la casa de Yahv, y las murallas de Jerusaln en derredor.
 El pueblo sacrificaba en los altos, porque no haba sido hasta entonces edificada casa a Yahv.
 Salomn amaba a Yahv y marchaba segn las rdenes de David, su padre, pero sacrificaba y quemaba perfumes en los altos.
 Fue el rey a sacrificar a Gaban, que era uno de los principales altos. Mil holocaustos ofreci Salomn en aquel altar.
 Yahv se le apareci en Gaban durante la noche, en sueos, y le dijo: Pdeme lo que quieras que te d.
 Salomn respondi: T hiciste gran misericordia a David, mi padre, conforme marchaba l en tu presencia en la fidelidad, en la justicia y en la rectitud de corazn ante ti; le has guardado esta misericordia, dndole un hijo f?e se sentara sobre su trono, como lo est hoy."
 Ahora, pues, oh Yahv! mi Dios, que has hecho reinar a tu siervo en el lugar de David, mi padre, no siendo yo ms que un jovencito, que no sabe por dnde ha de entrar y por dnde ha de salir,
 y que est tu siervo en medio del pueblo que t te elegiste, un pueblo grande, que por su muchedumbre no puede contarse ni numerarse,
 da a tu siervo un corazn prudente para juzgar a tu pueblo y poder discernir entre lo bueno y lo malo; porque quin, si no, podr gobernar a un pueblo tan grande?
 Agrad al Seor que Salomn le hiciera esta peticin;"
 y Dios le dijo: Por haberme pedido esto y no haber pedido para ti ni vida larga, ni muchas riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino haberme pedido entendimiento para hacer justicia,
 yo te concedo lo que me has pedido y te doy un corazn sabio e inteligente, tal como antes de ti no ha habido otro ni lo habr en adelante despus de ti.
 Y an te aado lo que no has pedido: riquezas y gloria tales, que no habr en tus das rey alguno como t;"
 y si andas por mis caminos, guardando mis leyes y mis mandamientos, como lo hizo David, tu padre, prolongar tus das.
 Despertse Salomn de su sueo, y, de vuelta a Jerusaln, se present ante el arca de la alianza de Yahv y ofreci holocaustos y sacrificios eucarsticos y dio un banquete a todos sus servidores.
 Vinieron por entonces al rey y se presentaron ante l dos mujeres de mala vida.
 Dijo una de ellas: Escucha, mi seor: Yo moraba con esta mujer en la misma casa y all di a luz a un nio.
 A los tres das dio tambin ella a luz un nio. Habitbamos juntas, y ningn extrao haba entrado en la casa, no haba all ms que las dos.
 El hijo de esta mujer muri una noche por haberse ella acostado sobre l;"
 y ella, levantndose en medio de la noche, me quit de mi lado a mi hijo, mientras tu sierva dorma, y psolo a su lado, dejando al mo a su hijo muerto.
 Cuando yo me levant por la maana para dar el pecho a mi hijo, hllele muerto; mas, mirndole atentamente a la maana, vi que no era mi hijo, el que yo haba parido.
 La otra mujer dijo: No; mi hijo es el que vive; es el tuyo el que ha muerto. Y la primera replicaba: No; tu hijo es el muerto, y el mo el vivo. Y as disputaban en presencia del rey."
 Tom entonces el rey la palabra: La una dice: Mi hijo es el que vive, el tuyo ha muerto; y la otra dice: No; es el tuyo el que ha muerto, y el mo vive;"
 y aadi: Traedme una espada. Trajeron al rey la espada,
 y l dijo: Partid por el medio al nio vivo, y dad la mitad de l a la una y la otra mitad a la otra.
 Entonces la mujer cuyo era el nio vivo dijo al rey, pues se le conmovan todas las entraas por su hijo: Oh seor rey, dale a sa el nio, pero vivo; que no le maten. Mientras que la otra deca: Ni para m ni para ti: que le partan.
 Entonces dijo el rey: Dad a la primera el nio vivo, sin matarle; ella es su madre.
 Todo Israel supo la sentencia que el rey haba pronunciado, y todos temieron al rey, viendo que haba en l una sabidura divina para hacer justicia.
 Reinaba Salomn sobre todo Israel.
 Los jefes que tena a su servicio eran: Azaras, hijo de Sadoc, sacerdote;"
 Elijoret y Ajas, hijos de Sisa, secretarios; Josafat, hijo de Ajilud, cronista;"
 Banayas, hijo de Joyada, mandaba el ejrcito;"
 Azaras, hijo de Natn, superintendente; Zabud, hijo de Natn, era el consejero del rey."
 Ajisar, mayordomo del palacio; Adoniram, hijo de Abdar, el prefecto de los tributos."
 Tena Salomn sobre todo Israel doce intendentes, que provean al rey y a su casa, cada uno durante un mes del ao.
 Sus nombres eran: Ben Hur, en la montaa de Efram;"
 Ben Decar, en Maques, en Salebn, en Betsames, y Eln hasta Betann;"
 Ben Jesed, en Arubot; ste tena tambin Soco y toda la regin de Jefer;"
 Ben Abinadad, que tena todas las alturas de Dor, estaba casado con Tafat, hija de Salomn;"
 Baa, hijo de Ajilud, tena Tanac y Megiddo y todo Betsn, que est cerca de Sartana, por debajo de Jezrael, desde Betsn hasta Abelmejol y ms all de Jocmen;"
 Ben Gaber, en Ramot Galaad, tena los burgos de Jair, hijo de Manases, en Galaad, sesenta grandes ciudades muradas y con cerrojos de bronce;"
 Ajinadab, hijo de Ido, en Majanam;"
 Ajimas, en Neftal, tambin casado con una hija de Salomn, de nombre Basemat;"
 Baa, hijo de Jusi, en Aser Alot;"
 Josafat, hijo de Farua, en Isacar;"
 Seme, hijo de Ela, en Benjamn;"
 Guebar, hijo de Ur, en la regin de Galaad, la tierra de Sen, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basan; para esta regin haba un solo intendente."
 Jud e Israel eran numerosos como las arenas que hay en la orilla del mar, y coman, beban y se alegraban.
 (5:1) Salomn seoreaba sobre todos los reinos desde el ro hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto; todos le pagaban tributo y le estuvieron sometidos todo el tiempo de su vida."
 (2) Consuma Salomn cada da treinta coros de flor de harina y sesenta coros de harina comn, diez bueyes cebados;"
 (3) veinte bueyes de pasto y cien carneros, sin contar los ciervos, las cabras, los bfalos y las aves cebadas.
 (4) Seoreaba toda la tierra del lado de ac del ro, desde Tipsaj hasta Gaza, y tuvo paz por todos lados en derredor suyo.
 (5) Jud e Israel habitaban seguros, cada uno debajo de su parra y de su higuera, desde Dan hasta Berseba, durante toda la vida de Salomn.
 (6) Tena Salomn en sus caballerizas cuatro mil pesebres para los caballos de sus carros y doce mil caballos de silla.
 (7) Los intendentes provean al rey Salomn y a cuantos se sentaban a su mesa, cada uno un mes, sin dejar que nada faltara.
 (8) Hacan llegar tambin la cebada y la paja para los caballos de tiro y de carrera all donde se hallaran, cada uno segn las rdenes recibidas.
 (9) Dio Yahv a Salomn sabidura y un gran entendimiento y anchura de corazn, como la arena que est a orillas del mar.
 (10) La sabidura de Salomn sobrepasaba la de todos los hijos de Oriente y la sabidura toda del Egipto.
 (11) Fue ms sabio que hombre alguno; ms que Etn el ezrata; ms que Ernn, Calcol y Dorda, hijos de Majol, y su fama se extendi por todos los pueblos en derredor."
 (12) Profiri tres mil parbolas, y sus cantos fueron mil cinco;"
 (13) disert acerca de los rboles, desde el cedro del Lbano hasta el hisopo que nace en el muro, y acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y los peces.
 (14) De todos los pueblos venan para or la sabidura de Salomn, de parte de todo los reyes de la tierra, a los que haba llegado la fama de su sabidura.
 (15) Hiram, rey de Tiro, mand sus embajadores a Salomn cuando supo que haba sido ungido rey en lugar de su padre, pues siempre haba sido amigo de David.
 (16) Salomn dijo a Hiram:
 (17) T sabes que David, mi padre, no pudo hacer casa para Yahv, su Dios, por las guerras que tuvo en torno, hasta que Yahv los puso bajo las plantas de sus pies.
 (18) Ahora Yahv, mi Dios, me ha dado la paz por todas partes; no tengo enemigos ni querellas,"
 (19) y quiero edificar a Yahv, mi Dios, una casa, como se lo manifest Yahv a mi padre, diciendo: Tu hijo, el que pondr yo en tu lugar sobre tu trono, edificar casa a mi nombre.
 (20) Manda, pues, cortar para m cedros en el Lbano; mis siervos se unirn a los tuyos y yo te dar lo que t me pidas para el salario de los tuyos, pues bien sabes que no hay entre nosotros quien sepa labrar la madera como los sidonios.
 (21) Alegrse mucho Hiram cuando oy las palabras de Salomn y dijo: Bendito Yahv, que ha dado a David un hijo sabio sobre ese gran pueblo.
 (22) Y mand a Salomn esta respuesta: He odo lo que me has mandado a decir. Har lo que me pides en cuanto a la madera de cedros y cipreses.
 (23) Mis siervos los bajarn del Lbano al mar y yo los har llegar en balsas hasta el lugar que t me digas. All se desatarn, y t los tomars, y cumplirs mi deseo proveyendo de vveres a mi casa.
 (24) Hiram facilit a Salomn cuanta madera de cedro y de ciprs quiso ste;"
 (25) y Salomn daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el mantenimiento de su casa y veinte mil batos de aceite de olivas molidas. Esto es lo que cada ao entregaba Salomn a Hiram.
 (26) Yahv dio a Salomn la sabidura, como se lo haba prometido, y hubo entre Hiram y Salomn paz e hicieron una alianza.
 (27) Salomn hizo en todo Israel una leva de treinta mil hombres para el trabajo,
 (28) que enviaba al Lbano. Diez mil por mes alternativamente, estando un mes en el Lbano y dos en sus casas. El prefecto de estos trabajadores obligados era Adoniram.
 (29) Tena, adems, Salomn setenta mil hombres dedicados al transporte y ochenta mil cortadores en el monte,
 (30) sin contar los principales jefes que haba puesto Salomn al frente de las obras, en nmero de tres mil trescientos, que mandaban a los grupos de trabajadores.
 (31) Mand el rey traer grandes piedras escogidas para los cimientos de la casa, y los carpinteros
 (32) y los canteros de Salomn y los de Hiram cortaban con los guibalenses y labraban la madera y la cantera para la casa.
 El ao cuatrocientos ochenta despus de la salida de los hijos de Israel de Egipto, el cuarto ao del reinado de Salomn sobre Israel, el mes de Ziv, que es el segundo mes, comenz a edificar la casa de Yahv.
 Tena la casa que Salomn edific a Yahv sesenta codos de largo, veinte de ancho y treinta de alto.
 El vestbulo (ulam), delante del templo (hecal) de la casa, era de veinte codos de largo, el ancho de la casa, y diez de fondo por delante de la casa.
 Hizo en la casa ventanas enrejadas.
 Levant un edificio lateral en torno del hecal y del debir haciendo cmaras laterales todo en derredor.
 El piso inferior era de cinco codos de ancho; el de en medio, de seis codos de ancho, y el tercero, de siete codos, pues haba hecho retallos en el muro por fuera para no tener que empotrar en los muros."
 Cuando se construy la casa, hzose de piedras ya labradas, de modo que durante la edificacin no se oy all el golpe del martillo, ni el del pico, ni de ningn otro instrumento de hierro.
 La puerta de entrada a las habitaciones del piso inferior estaba al costado derecho de la casa, y por un caracol se suba al del medio, y de ste al tercero.
 Cuando hubo acabado de edificar la casa, la cubri con artesonado de cedro.
 A cada uno de los pisos de habitaciones que rodeaban la casa les dio cinco codos de altura y los uni a la casa con vigas de cedro.
 Entonces dirigi la palabra Yahv a Salomn, diciendo:
 T ests edificando esta casa. Si guardas mis leyes y pones por obra mis mandamientos, y guardas y observas todos mis preceptos, yo cumplir contigo mi palabra, la promesa que hice a David, tu padre,
 y habitar en medio de los hijos de Israel y no abandonar a mi pueblo, Israel.
 As, pues, edific Salomn la casa y la termin.
 Revisti Salomn los muros de la casa al interior con planchas de cedro, desde el suelo hasta el techo, revistiendo as de madera todo el interior; y el suelo lo revisti de planchas de ciprs."
 Revisti tambin de planchas de cedro los veinte codos del fondo de la casa, desde el suelo, todo lo alto de los muros, reservando este espacio para el debir.
 Los cuarenta codos de delante constituan el hecal delante del debir.
 El revestimiento interior del cedro iba tallado por entalladuras de flores abiertas y en botn, y todo era cedro, sin que se viera nada de piedra.
 Dispuso dentro, en lo ms interior de la casa, el debir para el arca de la alianza de Yahv.
 El debir tena veinte codos de largo, veinte codos de ancho y veinte de alto, y lo revisti de oro pursimo. Hizo un altar de madera de cedro
 para delante del santuario, y lo recubri de oro puro.
 Toda la casa la recubri de oro puro de arriba abajo, y recubri tambin de oro todo el altar que estaba ante el santuario (debir).
 Hizo en el santuario dos querubines de madera de olivo. La altura de uno era de diez codos, e igualmente de diez codos la del otro.
 Cinco codos era el largo de una de las alas del querubn y cinco el de la otra, haciendo en todo diez codos, desde la punta de una ala hasta la punta de la otra.
 El segundo querubn tena tambin diez codos.
 La medida y la forma eran las mismas para ambos querubines.
 Puso los querubines en medio de la casa, en el espacio interior. Tenan las alas desplegadas, y la punta del ala del primero tocaba al uno de los muros, y la punta del ala del segundo al otro muro, tocndose una a otra las otras dos alas en el medio de la casa.
 Tambin cubri de oro los querubines.
 Hizo esculpir todo en torno de la casa, en los muros, por dentro y por fuera, querubines, palmas y guirnaldas de flores.
 Tambin recubri de oro el piso de la casa, lo mismo en el espacio interior que en el exterior.
 A la entrada del santuario (debir) hizo una puerta de dos hojas, de madera de olivo, y el dintel y las jambas eran de cinco esquinas.
 Las dos hojas eran de madera de olivo y talladas con entalladuras de querubines, palmas y botones de flores; y todo, querubines, palmas y botones de flores, cubierto de oro."
 Hizo igualmente para las puertas de entrada del templo (hecal) postes de madera de olivo cuadrados.
 Ambas puertas eran de madera de ciprs, de dos hojas giratorias la una y de dos hojas giratorias la otra.
 Hizo esculpir en ellas querubines, palmas y botones de flor, y todo lo recubri de oro.
 Hizo tambin el atrio interior, de tres rdenes de piedras labradas, y uno de vigas de cedro.
 El ao cuarto, el mes de Ziv, quedaron puestos los cimientos de la casa de Yahv;"
 y el ao undcimo, el mes de Bul, que es el octavo mes, estaba terminada en todas sus partes y con todo lo necesario. La construy en el espacio de siete aos.
 Tambin edific Salomn su casa, durando trece aos la edificacin, hasta que estuvo completamente terminada.
 Construy la casa Bosque del Lbano, de cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto, sobre tres filas de columnas de cedro y capiteles de cedro sobre las columnas.
 Estaba cubierta de tablones de cedro, arriba, sobre arquitrabes que se apoyaban en las cuarenta y cinco columnas, quince columnas en cada hilera;"
 pues haba tres naves, y en cada una de ellas ventanas, que se correspondan unas enfrente de otras.
 Todas las puertas y ventanas eran cuadradas, y en las tres naves se correspondan unas a otras.
 Hizo adems un prtico de columnas de cincuenta codos de largo y treinta de ancho, y delante de ste, otro prtico con columnas y gradas delante de l.
 Hizo asimismo el saln del trono, donde juzgaba; el prtico de la justicia, cubrindolo de cedro desde el suelo hasta el techo."
 Del mismo modo fue construida la casa donde haba de habitar, en otro patio, detrs del prtico. Hizo tambin otra casa habitacin, de obra semejante a la del prtico, para la hija del Faran, que haba tomado por mujer.
 Para todas estas construcciones se emplearon grandes piedras, que haban sido cortadas con la sierra, a la medida, por el lado de dentro y el de fuera, y esto desde los cimientos hasta las cornisas, y asimismo en el exterior, hasta el gran atrio.
 Los cimientos eran de excelentes y muy grandes piedras de diez y de ocho codos,
 De ah arriba se emplearon tambin excelentes piedras cortadas a la medida y madera de cedro.
 En el gran atrio haba todo en torno tres rdenes de piedras labradas y uno de vigas de cedro. Lo mismo que en el atrio interior de la casa de Yahv, as tambin en el atrio de la casa real.
 Trajo Salomn de Tiro a Hiram, hijo de una viuda de la tribu de Neftal y de padre natural de Tiro, que trabajaba el bronce.
 Estaba Hiram lleno de sabidura, de entendimiento y de conocimiento para hacer toda suerte de obras de bronce; y vino al rey Salomn, y fue quien hizo para l toda la obra."
 Fundi dos columnas de bronce. Tena cada una dieciocho codos de alto, y un hilo de doce codos era el que poda rodear a cada una de las columnas.
 No eran macizas, sino huecas; el grueso de sus paredes era de cuatro dedos. Fundi capiteles de bronce para encima de las columnas, de cinco codos de alto el uno y cinco codos de alto el otro."
 Hizo para los capiteles de encima de las columnas reticulados y trenzados, de trenzas a modo de cadenas, uno para cada capitel.
 Hizo granadas todo en derredor del reticulado y el trenzado en dos nas,
 y para cubrir el capitel que estaba sobre una de las columnas hizo lo mismo que para el capitel de la otra. Los capiteles eran por arriba de forma de flor de loto y tenan cada uno cuatro codos.
 Haba en cada capitel sobre las columnas doscientas granadas, alrededor de dos rdenes en lo alto de cada capitel, junto al trenzado.
 Alz las columnas delante del atrio del templo. Alz la primera al lado de la derecha, y la llam Jaqun; luego la del lado de la izquierda, y la llam Boaz."
 As termin la obra de las columnas.
 Hizo asimismo un mar de fundicin de diez codos del uno al otro lado, redondo, y de cinco codos de alto, y cealo en derredor un cordn de treinta codos.
 Por debajo del borde llevaba todo en derredor coloquntidas, diez por cada codo, dispuestas en dos rdenes y fundidas al mismo tiempo que el mar.
 Estaba asentado sobre doce toros, de los cuales tres miraban al norte, tres al poniente, tres al medioda y tres al naciente. Sobre stos se apoyaba el mar, y la parte posterior de sus cuerpos quedaba por dentro.
 Tena un palmo de grueso y su labio estaba en forma de cliz, como una flor de lis. Haca dos mil batos.
 Hizo tambin diez basas de bronce, cada una de cuatro codos de largo, cuatro codos de ancho y tres de alto.
 He aqu cmo eran: estaban hechas de tableros, encerrados dentro de sus marcos y unidos.
 En los tableros, dentro de los marcos, haba leones, toros y querubines, y en los marcos, lo mismo por encima que por debajo de los leones y toros, haba adornos en relieve.
 Cada basa tena cuatro ruedas de bronce con sus ejes de bronce, y en las cuatro esquinas haba repisas de fundicin, sobre las cuales iba la fuente, y que sobresalan de los festones.
 El coronamiento de las basas tena en lo interior un hueco con una prolongacin de un codo hacia arriba; este hueco era redondo, de la misma hechura del remate y de medio codo de altura, y tambin esculpido; pero los tableros eran cuadrados, no redondos."
 Las cuatro ruedas estaban debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas, fijos en la basa. Tena cada rueda codo y medio de altura,
 y estaban hechas como las de un carro; sus ejes, llantas, rayos y cubos, todo era fundido;"
 y en las cuatro esquinas de cada basa haba cuatro repisas, que hacan un mismo cuerpo con la basa.
 La parte superior de la basa terminaba en un cilindro de medio codo de altura, cuyos apoyos y entables eran una sola pieza.
 Hizo en los tableros y en los marcos querubines, leones y palmas en todos los espacios vacos y molduras en derredor.
 As fue como hizo las diez basas; la fundicin, la medida y la forma eran las mismas para todas."
 Hizo tambin diez fuentes de bronce, cada una de cuarenta batos de cabida y de cuatro codos cada una, para asentarlas en las diez basas;"
 y puso cinco basas al lado derecho de la casa y cinco al lado izquierdo, y el mar de bronce lo puso al lado derecho, al sudeste.
 Hizo tambin Hiram los calderos, las tenazas y las copas. As termin Hiram toda la obra de bronce que Salomn le encarg para la casa de Yahv;"
 dos columnas con sus capiteles para encima de las columnas; sus reticulados y trenzados para los capiteles;"
 las cuatrocientas granadas para los reticulados y trenzados; dos filas de granadas para cada una en derredor de los capiteles;"
 las diez basas y las diez fuentes para poner so bre estas basas;"
 el mar y los doce toros que iban debajo de l;"
 los calderos, las tenazas y las copas. Todos estos utensilios que el rey Salomn mand hacer a Hiram para la casa de Yahv eran de bronce bruido.
 Hzolos fundir el rey en las llanuras del Jordn, de suelo arcilloso, entre Sucot y Sartn.
 Salomn no inquiri el peso de bronce de estos utensilios por su gran cantidad.
 Salomn hizo, adems, todos los otros utensilios para la casa de Yahv: el altar de oro, la mesa de oro, sobre la cual se ponan los panes de la proposicin;"
 los candelabros, de oro macizo, cinco a la derecha y cinco a la izquierda delante del santuario (debir), con sus flores, sus lmparas y sus despabiladeras de oro;"
 las fuentes, los cuchillos, las copas, las tazas y los braseros, de oro macizo; los goznes de oro para la puerta del interior de la casa, a la entrada del santsimo, y para la puerta de entrada del templo (hecal)."
 As se acab toda la obra que hizo el rey Salomn para la casa de Yahv. Despus tom el oro y los utensilios y los puso todos en el tesoro de la casa de Yahv.
 Entonces convoc Salomn a los ancianos de Israel, a todos los cabezas de las tribus y a los prncipes de las familias de los hijos de Israel, para trasladar el arca de la alianza de Yahv de la ciudad de David, que es Sin.
 Reunironse con el rey Salomn todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el sptimo mes, en el da solemne de la fiesta;"
 y, llegados todos los ancianos de Israel, llevaron los sacerdotes el arca.
 Llevaban el arca de Yahv, el tabernculo de la reunin y todos los utensilios sagrados del tabernculo. Los sacerdotes y los levitas los llevaban.
 El rey Salomn y toda la asamblea de Israel, convocada por l, iban delante del arca. Sacrificaron ovejas y bueyes en nmero incontable por su muchedumbre.
 Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza de Yahv en su sitio, en el santuario (debir) de la casa, en el lugar santsimo, bajo las alas de los querubines,
 pues los querubines tenan las alas extendidas sobre el lugar del arca y la cubran por encima, el arca y sus barras.
 Se haba dado a las barras una longitud suficiente para que sus extremidades se viesen desde el lugar santo, que est delante del santuario (debir), pero sin que pudiesen verse desde fuera, y as quedaron hasta el da de hoy.
 No haba en el arca ninguna otra cosa ms que las dos tablas de piedra que Moiss deposit en ella en Horeb, cuando hizo Yahv alianza con los hijos de Israel a su salida de Egipto.
 En cuanto salieron los sacerdotes del santuario, la nube llen la casa de Yahv,
 sin que pudieran permanecer all los sacerdotes para el servicio por causa de la nube, pues la gloria de Yahv llenaba la casa.
 Entonces dijo Salomn: Yahv, has dicho que habitaras en la oscuridad.
 Yo he edificado una casa para que sea tu casa, el lugar de tu habitacin para siempre.
 Volvise el rey y bendijo a toda la asamblea de Israel, mientras toda la asamblea de Israel se tena en pie,
 y dijo: Bendito Yahv, Dios de Israel, que con su misma boca habl a David, mi padre, y ha cumplido con su mano lo que haba prometido, diciendo:
 Desde el da en que yo saqu de Egipto a mi pueblo, Israel, no he elegido ciudad de entre todas las tribus de Israel para que en ella se me edificase una casa consagrada a mi nombre, aunque eleg a David para que reinase sobre mi pueblo, Israel.
 David, mi padre, tuvo en su corazn edificar una casa al nombre de Yahv, Dios de Israel;"
 pero Yahv dijo a David, mi padre: T tenas en tu corazn el deseo de edificar una casa a mi nombre; has hecho bien en tener esta voluntad,"
 pero no edificars t la casa; tu hijo, salido de tus entraas, edificar casa a mi nombre,
 Yahv ha cumpldo la palabra que dio. Yo me he levantado en el lugar de David, mi padre, y me siento sobre el trono de Israel, como se lo haba anunciado Yahv, y he edificado la casa al nombre de Yahv, Dios de Israel.
 He dispuesto un lugar para el arca de la alianza de Yahv, de la alianza que hizo con nuestros padres al sacarlos de la tierra de Egipto.
 Psose Salomn ante el altar de Yahv en presencia de toda la asamblea de Israel, y, tendiendo sus manos al cielo,
 dijo: Yahv, Dios de Israel: No hay Dios semejante a ti ni en lo alto de los cielos ni abajo sobre la tierra. T guardas la alianza y la misericordia con tus siervos, los que de todo corazn andan en tu presencia.
 As has mantenido tu palabra a tu siervo David, mi padre, y lo que por tu boca dijiste, lo has cumplido hoy con tu mano.
 Ahora, pues, oh Yahv, Dios de Israel! guarda la promesa que a David, mi padre, hiciste diciendo: No faltar de ti varn delante de m que se siente en el trono de Israel, siempre que tus hijos sigan mis caminos y anden delante de m como has andado t.
 Cmplase ahora, oh Yahv, Dios de Israel! la palabra que a David, tu siervo, mi padre, dijiste.
 Pero, en verdad, morar Dios sobre la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no son capaces de contenerte. Cunto menos esta casa que yo he edificado!
 Mas, con todo, atiende a la plegaria de tu siervo, oh Yahv, Dios mo! y oye la oracin que ante ti hace hoy tu siervo.
 Que estn abiertos tus ojos noche y da sobre este lugar, del que has dicho: En l estar mi nombre, y oye toda oracin que tu siervo haga en este lugar.
 Oye, pues, la oracin de tu siervo y la de tu pueblo, Israel; cuando oren en este lugar, yela t tambin desde el lugar de tu morada de los cielos, y, oyendo de la perdona."
 Cuando pecare alguno contra su prjimo y, hacindolo jurar, le tomen juramento delante de tu altar en esta casa,
 oye t desde los cielos, y obra juzgando a tus siervos, condenando al impo, haciendo recaer su maldad sobre su cabeza y justificando al justo para retribuirle segn su justicia.
 Cuando tu pueblo, Israel, cayere ante sus enemigos por haber pecado contra ti, y, vueltos a ti, confiesen tu nombre y oren, y te rue-guen, y te supliquen en esta casa,
 yelos t en los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo, Israel, y restituyelos a la tierra que diste a sus padres.
 Cuando se cierre el cielo y no llueva por haber ellos pecado contra ti, y te rueguen en este lugar, invocando tu nombre, convertidos del pecado por haberlos t afligido,
 oye t en los cielos, y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo, Israel, ensendoles el recto camino por donde han de ir y dando las lluvias a su tierra, la que por heredad diste a tu pueblo.
 Cuando haya en la tierra hambre o pestilencia, o tizn, aublo, langosta o pulgn invadan la tierra; y cuando el enemigo asedie a tu pueblo en su tierra, en sus ciudades; cuando haya enfermedades y plagas de cualquier clase;"
 si cada uno, si todo tu pueblo, Israel, reconociendo la llaga de su corazn y alzando las manos hacia este lugar, te hiciere oraciones y splicas,
 yelas desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdona. Obra con cada uno segn sus caminos, y segn ellos retribuyelos t, que escudrias el corazn de todos los hijos de los hombres,
 y ellos te temern durante todo el tiempo que habiten en la tierra que diste a nuestros padres.
 Cuando el extranjero, el que no es de tu pueblo, Israel, venga de tierra lejana por la fama de tu nombre,
 porque se sabr que tu nombre es grande, fuerte tu mano y tendido tu brazo; cuando venga a orar a ti en esta casa,"
 yele desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y otorga a ese extranjero lo que pida, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre para temerte como tu pueblo, Israel, y sepan que tu nombre es invocado en esta casa que yo he edificado.
 Cuando salga el pueblo para combatir a sus enemigos por el camino que t les sealares, si dirigen a Yahv sus plegarias, vueltos sus ojos a la ciudad que t has elegido y a la casa que yo he edificado a tu nombre,
 oye desde los cielos sus oraciones y hazles justicia.
 Si hubieren pecado contra ti, pues no hay hombre que no peque, y estuvieres t airado contra ellos, y los entregares al enemigo para que los cautive y los lleve a tierra enemiga, lejana o cercana;"
 si ellos vuelven en s en la tierra de su cautividad y, convertidos a ti, te suplican en la tierra adonde los llevaren y dicen: Hemos pecado, hemos hecho el mal, hemos cometido impiedad,
 y se convierten a ti de todo su corazn y de toda su alma, en la tierra de los enemigos que los cautivaron, y oran a ti, hacia su tierra, la que diste a sus padres, y hacia la ciudad que elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre,
 oye en los cielos, en la habitacin de tu morada, su oracin y su splica y hazles justicia.
 Perdona, pues, a tu pueblo, que ha pecado contra ti, todas las infracciones con que contra ti se rebelaron, y haz que hagan con ellos misericordia los que los hubieran llevado cautivos;"
 porque son tu pueblo y tu heredad, que t sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro.
 Que estn abiertos tus ojos a las oraciones de tu siervo y a la plegaria de tu pueblo, Israel, para orlos en todo aquello en que te invoquen,
 pues que t los separaste para ti, por heredad tuya, de entre todos los pueblos de la tierra, corno lo dijiste por medio de Moiss, tu siervo, cuando sacaste de Egipto a nuestros padres, oh Seor, Yahv!
 Cuando hubo acabado Salomn de hacer esta oracin y splica, levantse de delante del altar de Yahv, donde estaba arrodillado, y con las manos tendidas al cielo,
 puesto en pie, bendijo a toda la asamblea de Israel, diciendo: 
 Bendito Yahv, que ha dado el reposo a su pueblo, conforme a lo que l haba dicho; ninguna de las promesas hechas por medio de Moiss, su siervo, ha fallado."
 Que Yahv, nuestro Dios, sea con nosotros, como lo fue con nuestros padres; que no nos deje ni nos abandone,"
 sino que incline nuestros corazones hacia El, para que marchemos por todos sus caminos y sigamos sus mandamientos, y sus leyes, y sus mandatos, los que El prescribi a nuestros padres.
 Que estas mis palabras y el objeto de mis splicas estn delante de Yahv, da y noche presentes a Yahv, nuestro Dios, para que defienda la causa de su siervo y la de su pueblo, Israel, en todo tiempo;"
 para que todos los pueblos de la tierra sepan que Yahv es Dios y no hay otro.
 Que vuestro corazn sea todo para Yahv, nuestro Dios, como lo es hoy, para seguir sus leyes y guardar sus mandamientos.
 El rey y todo Israel ofrecieron sacrificios a Yahv.
 Salomn inmol veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas en sacrificios eucarsticos que ofreci a Yahv. As hizo el rey, y con l todos los hijos de Israel, la dedicacin del templo.
 Aquel da consagr el rey el atrio que est delante de la casa de Yahv, pues ofreci all holocaustos y ofrendas y los sebos de los sacrificios eucarsticos, porque el altar de bronce que hay delante de Yahv era demasiado pequeo para contener los holocaustos, las ofrendas y los sebos de los sacrificios eucarsticos.
 Celebr entonces la fiesta, y todo Israel con l. Una gran muchedumbre venida de todas partes, desde Jamat hasta el torrente de Egipto, se reuni ante Yahv, nuestro Dios, durante siete das.
 EL da octavo despidi al pueblo, y ellos bendijeron al rey yndose cada uno a su morada, alegre y lleno de gozo el corazn por todos los beneficios que Yahv haba hecho a David, su siervo, y a su pueblo, Israel.
 Cuando hubo acabado Salomn la casa de Yahv, la casa real y todo cuanto se haba propuesto hacer,
 se apareci Yahv por segunda vez a Salomn, como se le haba aparecido en Gaban,
 y le dijo: He odo tu oracin, el ruego que has hecho ante m. He santificado esa casa que has edificado, para poner en ella mi nombre para siempre, y en ella estarn siempre mis ojos y mi corazn.
 Si andas en mi presencia, como anduvo David, tu padre, en integridad de corazn y en equidad, haciendo cuanto yo te he mandado y guardando mis leyes y mandamientos,
 yo afirmar el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como se lo promet a David, tu padre, diciendo: No faltar de ti varn en el trono de Israel.
 Pero si os apartis de m vosotros y vuestros hijos, si no guardis mis mandamientos, mis leyes, las que yo os he prescrito, y os vais tras dioses ajenos para servirlos y prosternaros ante ellos,
 yo exterminar a Israel de la tierra que le he dado y echar lejos de delante de m esta casa, que he consagrado a mi nombre, e Israel ser el sarcasmo y la burla de todos los pueblos.
 Y esta casa ser una ruina, y cuantos pasen cerca de ella se quedarn pasmados y silbarn. Se dir: Por qu ha tratado as Yahv a esta tierra y esta casa?
 Y respondern: Porque abandonaron a Yahv, su Dios, que sac de la tierra de Egipto a sus padres, y se ligaron a otros dioses, prosternndose ante ellos y sirvindolos. Por eso ha hecho venir Yahv sobre ellos todo este mal.
 Al cabo de veinte aos de haber edificado Salomn las dos casas, la casa de Yahv y la casa real,
 para las cuales Hiram, rey de Tiro, haba mandado a Salomn madera de cedro y de ciprs y cuanto oro quiso, dio Salomn a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea.
 Sali Hiram de Tiro para ver las ciudades que le daba Salomn; y, no gustndole,"
 dijo: Qu ciudades me has dado, hermano? Y las llam tierras de Cabul, nombre que tienen todava hoy.
 Haba mandado Hiram a Salomn ciento veinte talentos de oro.
 He aqu cmo se regul el servicio personal impuesto por el rey Salomn a los hombres cuya leva hizo para edificar la casa de Yahv y su propia casa, el terrapln y las murallas de Jerusaln, y, adems, Jasor, Megiddo y Guezer.
 Haba subido el Faran, rey de Egipto, y, apoderndose de Guezer, la haba incendiado, matando a los cananeos que habitaban la ciudad. Despus se la dio en dote a su hija, la mujer de Salomn;"
 y Salomn edific a Guezer, Bet-Horn de abajo,
 Balaat y Tamar, en el desierto del medioda;"
 todas las ciudades de almacenes, que le pertenecan, y las destinadas a los carros y a la caballera, y todo cuanto quiso Salomn edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio,
 Toda la gente que haba quedado de los amorreos, de los jteos, de los fereceos, de los jeveos y de los jebuseos, que no pertenecan al pueblo de Israel;"
 sus descendientes que haban quedado despus de ellos en la tierra, y que los hijos de Israel no haban podido dar al anatema, los oblig Salomn a prestacin personal como lo estn hoy;"
 no emple Salomn corno tales a los hijos de Israel, que eran sus hombres de guerra, sus servidores, sus jefes, sus oficiales y los comandantes de sus carros y su caballera.
 Los jefes que Salomn puso al frente de las obras eran quinientos cincuenta, encargados de vigilar a los trabajadores.
 La hija de Faran subi de la ciudad de David a la casa que Salomn le haba edificado. Entonces fue cuando se hizo el terrapln.
 Tres veces cada ao ofreca Salomn holocaustos y sacrificios pacficos sobre el altar que l edific a Yahv, y quemaba perfumes sobre el que estaba delante de Yahv. El acab toda la casa.
 Construy tambin Salomn naves en Asiongaber, que est junto a Elat, en la costa del mar Rojo, en la tierra de Edom;"
 y mand Hiram para estas construcciones a sus siervos, diestros marineros, con los siervos de Salomn,
 y fueron hasta Ofir, y trajeron de all oro, cuatrocientos veinte talentos, que llevaron al rey Salomn.
 Lleg a la reina de Saba la fama que para gloria de Yahv tena Salomn, y vino para probarle con enigmas.
 Lleg a Jerusaln con muy numeroso squito y con camellos carga-dos de aromas, de oro en gran cantidad y de piedras preciosas. Vino a Salomn y le propuso cuanto quiso proponerle;"
 y a todas sus preguntas respondi Salomn, sin que hubiera nada que el rey no pudiera explicarle.
 La reina de Saba, al ver la sabidura de Salomn, la casa que haba edificado,
 los manjares de su mesa y las habitaciones de sus servidores, sus cometidos y los vestidos que vestan, los de los coperos, y los holocaustos que se ofrecan en la casa de Yahv, fuera de s,
 Dijo al rey: Verdad es cuanto en mi tierra me dijeron de tus cosas y de tu sabidura.
 Yo no lo crea antes de venir y haberlo visto con mis propios ojos. Pero cuanto me dijeron no es ni la mitad. Tienes ms sabidura y prosperidad que la fama que a m me haba llegado.
 Dichosas tus gentes, dichosos tus servidores, que estn siempre ante ti y oyen tu sabidura.
 Bendito Yahv, tu Dios, que te ha hecho la gracia de ponerte sobre el trono de Israel. Por el amor que Yahv tiene siempre a Israel, te ha hecho su rey para que hagas derecho y justicia.
 Dio al rey ciento veinte talentos de oro, una gran cantidad de aromas y de piedras preciosas. No se vieron nunca despus tantos aromas como los que la reina de Saba dio al rey Salomn.
 Las flotas de Hiram que traan el oro de Ofir trajeron tambin de Ofir gran cantidad de madera de sndalo y de piedras preciosas.
 Con la madera de sndalo hizo el rey las balaustradas de la casa de Yahv y de la casa del rey y arpas y salterios para los cantores. No vino despus nunca ms madera de sta y no se ha vuelto a ver hasta hoy.
 El rey Salomn dio a la reina de Saba todo cuanto ella dese y le pidi, hacindole, adems, presentes dignos de un rey como Salomn. Despus se volvi ella a su tierra con sus servidores.
 El peso de oro que cada ao llegaba a Salomn era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
 adems del que como tributo reciba de los grandes y pequeos mercaderes, de los prncipes de los beduinos y de los intendentes de la tierra.
 Hizo tambin el rey Salomn doscientos grandes escudos de oro macizo, para cada uno de los cuales emple seiscientos siclos de oro,
 y otros trescientos escudos de oro macizo, para cada uno de los cuales emple tres minas de oro, y los puso en la casa Bosque del Lbano.
 Hizo tambin el rey un gran trono de marfil, que cubri con lminas de oro pursimo.
 Seis gradas tena el trono, y el respaldo era arqueado, y tena dos brazos, uno a cada lado del asiento, y junto a los brazos dos leones,
 y doce leones en las gradas, uno a cada lado de cada una de ellas. No se ha hecho nada semejante para rey alguno.
 Todas las copas del rey Salomn eran de oro y toda la vajilla de la casa Bosque del Lbano era de oro macizo. No haba nada de plata; no se haca caso alguno de sta en tiempos de Salomn,"
 porque el rey tena en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres aos llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavones.
 Fue el rey Salomn ms grande que todos los reyes de la tierra por las riquezas y la sabidura.
 Todo el mundo buscaba ver a Salomn para or la sabidura que haba puesto Yahv en su corazn;"
 y todos le llevaban presentes, objetos de plata, de oro; vestidos, aromas, caballos y mulos, y todos los aos era lo mismo."
 Reuni carros y caballos Tena mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, que puso en las ciudades donde tena los carros, y en Jerusaln, cerca del rey.
 El rey hizo que en Jeru-saln abundara la plata como las piedras, y los cedros fueron tan numerosos como los sicmoros que crecen en el llano.
 Los caballos los traa de Musri y de Coa; una caravana de comerciantes del rey los compraba a un precio determinado;"
 un tiro de carro vena a costar, al salir de Musri, seiscientos siclos de plata, y un caballo, ciento cincuenta siclos. Traanlos tambin al mismo tiempo para los reyes de los jteos y los de Siria.
 El rey Salomn, adems de la hija del Faran, am a muchas mujeres extranjeras, moabitas, amonitas, edomitas, sido-nas y jeteas,
 de las naciones de que haba dicho Yahv a lo hijos de Israel: No entris a ellas, ni entren ellas a vosotros, porque de seguro arrastrarn vuestros corazones tras sus dioses. A stas, pues, se uni Salomn con amor.
 Tuvo setecientas mujeres de sangre real y trescientas concubinas, y las mujeres torcieron su corazn.
 Cuando envejeci Salomn, sus mujeres arrastraron su corazn hacia los dioses ajenos; y no era su corazn enteramente de Yahv, su Dios, como lo haba sido el de David, su padre;"
 y se fue Salomn tras de Astart, diosa de los sidonios, y tras de Milcom, abominacin de los amonitas;"
 e hizo Salomn el mal a los ojos de Yahv, y no sigui enteramente a Yahv, como David, su padre.
 Entonces edific Salomn, en la montaa que est frente a Jerusaln, un excelso a Gamos, abominacin de Moab, y a Milcom, abominacin de los hijos de Amn;"
 y de modo semejante hizo para todas sus mujeres extranjeras, que all quemaban perfumes y sacrificaban a sus dioses.
 Irritse Yahv contra Salomn porque haba apartado su corazn de Yahv, Dios de Israel, que se le haba aparecido dos veces
 y le haba mandado, cuanto a esto, que no se fuese tras los dioses ajenos; pero l no sigui lo que Yahv le haba mandado."
 Yahv dijo a Salomn: Pues que as has obrado y has roto mi alianza y las leyes que yo te haba prescrito, yo romper de sobre ti tu reino y se lo entregar a un siervo tuyo.
 No lo har, sin embargo, en tus das, por amor de David, tu padre; lo arrancar de las manos de tu hijo."
 Ni le arrancar tampoco todo el reino, sino que dejar a tu hijo una tribu por amor de David, mi siervo, y por amor de Jerusaln, que yo he elegido.
 Suscit Yahv a Salomn un enemigo, Hadad, idumeo, de la sangre real de Edom.
 Cuando David bati a Edom, Joab, jefe del ejrcito, subi para enterrar a los muertos y mat a todos los varones de Edom,
 quedndose con todo Israel durante seis meses en Edom, hasta exterminar a todos los varones.
 Entonces Hadad, con algunos edomitas, siervos de su padre, huy para refugiarse en Egipto, siendo todava muchacho.
 Partiendo de Madin, se fueron a Paran, y, unindose all algunos de Paran, llegaron a Egipto, junto al Faran, rey de Egipto. El Faran dio a Hadad una casa, provey a su subsistencia y le dio tierras.
 Fue Hadad muy grato al Faran, que le dio por mujer a Ano, hermana mayor de su mujer, hermana de la reina Tafnes.
 La hermana de Tafnes le dio su hijo Guenubat, a quien Tafnes educ en la casa del Faran, estando en ella Guenubat como un hijo del Faran.
 Cuando supo Hadad, en Egipto, que David se haba dormido con sus padres y que Joab, jefe del ejrcito, haba muerto, dijo al Faran: Djame ir a mi tierra;"
 y el Faran le respondi: Qu te falta cerca de m, para que quieras irte a tu tierra? Y l contest: Nada me falta, pero djame ir. Hadad se volvi a su casa. Este fue el mal que hizo Hadad, que odiaba a Israel y se alz rey de Edom.
 Suscit Dios a Salomn otro enemigo, Rezn, hijo de Eliada, que haba huido de su seor Hadadezer, rey de Soba.
 Reuni gente y se hizo jefe de banda cuando David derrot a las tropas arameas. Fuese entonces a Damasco y se estableci all, y rein en Damasco,
 siendo enemigo de Israel todo el tiempo de la vida de Salomn. Al mismo tiempo que Hadad, le haca el mal que poda, porque aborreca a Israel y reinaba en Siria.
 Tambin Jeroboam, siervo de Salomn, se alz contra el rey. Era hijo de Nabat, efrateo, de Sereda, siervo de Salomn, y tena por madre a una viuda llamada Sarva.
 He aqu la ocasin de alzarse contra el rey: estaba Salomn construyendo el terrapln para rellenar la depresin que haba en la ciudad de David, su padre.
 Jeroboam era hombre muy capaz y fuerte, y, habindole visto Salomn a la obra, dio al joven el mando de todas las gentes de trabajo de la casa de Jos.
 Por aquel tiempo sali Jeroboam de Jerusaln y le hall en el camino el profeta Ajas, de Silo. Iba ste cubierto con un manto nuevo y estaban los dos solos en el campo.
 Ajas cogi el manto nuevo que llevaba sobre s, lo parti en doce pedazos
 y dijo a Jeroboam: Coge diez pedazos, porque as habla Yahv, Dios de Israel: Voy a romper el reino en manos de Salomn y a darte a ti diez tribus.
 El tendr una tribu, por amor de David, mi siervo, y de Jerusaln, que yo he elegido entre todas las tribus de Israel.
 Porque me han abandonado y se han prosternado ante As-tart, diosa de los sidonios; ante Gamos, dios de Moab, y ante Milcom, dios de los hijos de Amn. No han marchado por mis caminos, haciendo lo que es bueno a mis ojos y guardando mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, su padre."
 No quitar de sus manos el reino, pues mantendr su reinado todos los das de su vida por amor a David, mi siervo, a quien eleg yo y que guard mis mandamientos y mis leyes.
 Pero quitar el reino de las manos de su hijo y te dar a ti diez tribus,
 dejando a su hijo una tribu, para que David, mi siervo, tenga siempre una lmpara ante m en Jerusaln, la ciudad que yo he elegido para poner all mi nombre.
 A ti te tomar yo; dominars sobre cuanto tu corazn desea y sers rey de Israel."
  Si me obedeces en cuanto yo te mande y sigues mis caminos, mis leyes y mandamientos, como lo hizo David, mi siervo, yo ser contigo y te edificar casa estable, como se la edifiqu a David, y te dar Israel.
 Humillar a la descendencia de David, mas no por siempre.
 Salomn procur dar muerte a Jeroboam; pero Jeroboam huy, refugindose en Egipto, cerca de Sesac, rey de Egipto, hasta la muerte de Salomn."
 Lo dems de los hechos de Salomn, de lo que hizo y de su sabidura, no est escrito en el libro de los hechos de Salomn?
 Rein Salomn en Jerusaln cuarenta aos sobre todo Israel,
 y luego se durmi con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David, su padre. Le sucedi Roboam, su hijo.
 Roboam fue a Siquem por haberse reunido en Siquem todo Israel para proclamarle rey.
 As que lo oy Jeroboam, hijo de Nabat, que estaba en Egipto, adonde haba huido de Salomn, se volvi de Egipto.
 Y hablaron a Roboam diciendo:
 Tu padre hizo muy pesado nuestro yugo; aligera t, pues, ahora esta dura servidumbre, y te serviremos.
 El les respondi: Id y volved a m dentro de tres das. Fuese el pueblo.
 El rey Roboam consult a los ancianos que haban estado cerca de Salomn, su padre, durante su vida, dicindoles: Qu me aconsejis que responda a este pueblo?
 Y ellos le dijeron: Si ahora te rindes a este pueblo y le complaces hablndole blandas palabras, te estar siempre sujeto.
 Pero Roboam no sigui el consejo de los ancianos, y consult a los jvenes que se haban criado con l y le rodeaban,
 dicindoles: Qu me aconsejis que responda a este pueblo que as me habla: Aligera el yugo que tu padre nos impuso?
 Y los jvenes que se haban criado con l le dijeron as: Habla de este modo al pueblo que te ha dicho: Tu padre hizo muy pesado su yugo sobre nosotros; aligralo t. Habales as: Mi dedo meique es ms grueso que los lomos de mi padre."
 Ahora, pues, mi padre os carg con pesado yugo, y yo har vuestro yugo ms pesado todava. Mi padre os azot con azotes, y yo os azotar con escorpiones.
 Vino a Roboam, pues, todo Israel al da tercero, segn lo que haba dicho el rey: Volved dentro de tres das;"
 y el rey respondi al pueblo duramente, dejando el consejo que le haban dado los ancianos,
 y le habl as, segn el consejo de los jvenes: Mi padre hizo pesado vuestro yugo, y yo lo har ms pesado todava; mi padre os azot con azotes, y yo os azotar con escorpiones.
 Desoy, pues, el rey al pueblo, porque as lo dispona Yahv para cumplir la palabra que El haba dicho por medio de Ajas, de Silo, de Jeroboam, hijo de Nabat.
 Entonces todo Israel, viendo que el rey no le escuchaba dijo al rey: Qu tenemos que ver nosotros con David? No tenemos heredad con el hijo de Isa. J A tus tiendas, Israel! Provee ahora a tu casa, David! Fuese Israel a sus tiendas (
 y Roboam no rein sobre ms hijos de Israel que los que habitaban en las ciudades de Jud).
 Mand entonces Roboam a Adoni-ram, que era prefecto de los tributos; pero ste fue lapidado por todo Israel y muri. Apresurse Roboam a montar en su carro para huir a Jerusaln;"
 y as se separ Israel de la casa de David hasta el da de hoy.
 Sabiendo que haba vuelto Jeroboam, todo Israel le mand a llamar a la asamblea y le hicieron rey de todo Israel. La tribu de Jud fue la sola que sigui a la casa de David.
 Llegado Roboam a Jerusaln, convoc a toda la casa de Jud y a la tribu de Benjamn, ciento ochenta mil hombres de guerra, para hacer la guerra a la casa de Israel y reducirla a la obediencia de Roboam, hijo de Salomn;"
 pero Semeyas, varn de Dios, recibi palabras de Yahv, diciendo:
 Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a toda la casa de Jud y de Benjamn, y a todos los del pueblo, diciendo:
 He aqu lo que dice Yahv: No subis a hacer la guerra a vuestros hermanos, los hijos de Israel. Vulvase cada uno de vosotros a su casa, porque de m ha venido esto; y ellos, obedeciendo la palabra de Dios, se volvieron, segn la palabra de Yahv."
 Jeroboam edific Siquem, en la montaa de Efram, y residi all; sali despus y edific Penuel."
 Jeroboam se dijo en su corazn: El reino podra muy bien volver otra vez a la casa de David.
 Si este pueblo sube a Jerusaln para hacer sus sacrificios en la casa de Yahv, el corazn del pueblo se volver a su seor, Roboam, rey de Jud, y me matarn a m.
 Despues de pensarlo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante tiempo habis subido a Jerusaln; ah tienes a tu dios, Israel, el que te sac de la tierra de Egipto.
 Hizo poner uno de los becerros en Betel y otro en Dan;"
 y esto indujo al pecado, pues iba el pueblo hasta Dan para adorar.
 Edific tambin Jeroboam lugares excelsos e hizo sacerdotes a gentes del pueblo que no eran de los hijos de Lev.
 Instituy Jeroboam una solemnidad en el mes octavo, el quince del mes, conforme a las de Jud, y sacrific sobre el altar. As puso tambin en Betel sacerdotes en los altos que haba construido, para que sacrificasen a los becerros que haba hecho;"
 y subi al altar que se haba hecho en Betel el da quince del octavo mes, que l a su voluntad eligi. Instituy una fiesta para los hijos de Israel y subi al altar para sacrificar.
 Lleg de Jud a Betel un hombre de Dios, por mandato de Yahv, mientras estaba Jeroboam en el altar para sacrificar;"
 y alzando su voz contra el altar, segn la palabra de Yahv', grit: Altar,altar! As habla Yahv: Nacer de la casa de David un hijo que se llamar Josas, que inmolar sobre ti a los sacerdotes de los altos que en ti sacrifican, y sobre ti quemarn huesos humanos.
 Y dio entonces mismo una seal, diciendo: Esta es la seal que da Yahv: el altar se quebrar y se derramar la ceniza que hay en l.
 Al or el rey Jeroboam las palabras del varn de Dios, lo que haba gritado contra el altar de Betel, extendi su brazo desde el altar, diciendo: Prendedle; pero la mano que contra l extendi se qued rgida y no pudo volverla a s."
 El altar se quebr y las cenizas que sobre l haba se derramaron, segn la seal que el hombre de Dios haba dado, conforme a la palabra de Yahv.
 Entonces el rey, dirigindose al hombre de Dios, dijo: Implora a Yahv, tu Dios, y rugale por m para que pueda volver a m la mano. El hombre de Dios implor a Yahv, y el rey pudo volver a s la mano, que qued como estaba antes.
 Entonces dijo el rey al hombre de Dios: Vente conmigo a mi casa para tomar algo y te har un presente.
 Pero el hombre de Dios dijo al rey: No ir contigo a tu casa aunque me dieras la mitad de ella, y no comer pan ni beber agua en este lugar,
 porque esa orden me ha sido dada por la palabra de Yahv: No comas pan, ni bebas agua, ni tomes para tu vuelta el camino por donde vayas.
 Fuese, pues, por otro camino, no tomando para volver el camino por donde haba venido a Betel.
 Habitaba en Betel a la sazn un viejo profeta, cuyos hijos vinieron a contarle lo que el hombre de Dios haba hecho aquel da en Betel y lo que haba dicho al rey;"
 y su padre les dijo: Por qu camino ha ido? Indicronle sus hijos el camino por donde se volvi el hombre de Dios venido de Jud;"
 y l les dijo: Aparejadme el asno. Ellos se lo aparejaron, y l, subiendo en el asno,
 se fue tras el hombre de Dios; y una vez que lo alcanz, mientras estaba sentado debajo de una encina, le pregunt: Eres t el hombre de Dios que ha venido de Jud? El le respondi: Yo soy.
 Djole entonces el otro: Ven conmigo a casa para tomar algn alimento.
 Pero l respondi: No puedo ir contigo ni entrar en tu casa,
 porque la palabra de Yahv me ha dicho: No comas pan, ni bebas agua, ni tomes para la vuelta el camino de la ida.
 Pero l le dijo: Yo tambin soy profeta como t, y un ngel me ha hablado de parte de Yahv, dicindome: Trele contigo a tu casa para que coma pan y beba agua. Menta,
 Volvise entonces con l el hombre de Dios, y en su casa comi pan y bebi agua.
 Pero, mientras estaban sentados a la mesa, fue palabra de Yahv al profeta que le haba hecho volver,
 que grit al venido de Jud: As habla Yahv: Por haber sido rebelde al mandato de Yahv y no haber guardado la orden que Yahv, tu Dios, te haba dado,
 y porque volvindote has comido pan y bebido agua en el lugar de que te haba dicho: No comas pan all ni bebas all agua, no entrar tu cadver en la sepultura de tus padres.
 Cuando el profeta que le haba hecho volver acab de comer pan y de beber agua, hizo que aparejaran para el otro su asno, y el hombre de Dios se fue.
 Encontr en el camino un len, que le mat, quedando su cadver tendido en el camino; el asno sigui junto a l, y el len junto al cadver."
 Los que pasaban vieron el cadver tendido en el camino y junto a l el len, y hablaron de ello en la ciudad donde moraba el viejo profeta.
  Cuando el profeta que lo haba hecho volver lo supo dijo: Es el hombre de Dios, que ha sido rebelde a la orden de Yahv, y por eso le ha entregado Yahv al len, que le ha destrozado y muerto, conforme a la palabra que Yahv le haba dicho.
 Despus, dirigindose a sus hijos, dijo: Aparejadme un asno. Aparejronlo ellos
 y se fue. Hall el cadver tendido en el camino, y el asno y el len, que estaban junto al cadver. El len ni haba devorado el cadver ni haba daado al asno.
 El profeta levant el cadver del hombre de Dios y, ponindolo sobre el asno, se lo llev, y vino con l a la ciudad, donde le llor y le sepult.
 Puso su cadver en la sepultura y le lloraba, diciendo: Ay hermano mo!
 Despus que le sepult, dijo a sus hijos: Cuando yo muera, me sepultaris en la sepultura donde est enterrado el hombre de Dios, poniendo mis huesos junto a los suyos para que mis huesos se conserven intactos junto a los suyos,
 porque se ha de cumplir la palabra que de parte de Yahv grit l contra el altar de Betel y contra todos los altares de las ciudades de Samara.
 A pesar de esto, no se apart Jeroboam de su mal camino; cre nuevos sacerdotes de entre todo el pueblo para los altos. A cualquiera que quisiera serlo le consagraba l sacerdote de los altos."
 Esto fue causa de pecado para la casa de Jeroboam, y por eso fue exterminada y borrada de sobre la haz de la tierra.
 Enferm por entonces Abiya, hijo de Jeroboam;"
 Jeroboam dijo a su mujer: Anda, levntate y disfrzate de modo que nadie sepa que eres la mujer de Jeroboam, y vete a Silo. All est Ajas, profeta, el que me anunci que sera rey de este pueblo.
 Coge contigo diez panes, tortas y una vasija de miel, y entra en su casa, y l te dir lo que va a ser del nio.
 Hzolo as la mujer de Jeroboam. Se levant, fue a Silo y entr en la casa de Ajas. Ajas no vea ya, pues por la vejez se le haban quedado fijos los ojos;"
 pero Yahv haba dicho a Ajas: La mujer de Jeroboam va a venir a consultarte acerca de su hijo, que est enfermo; y esto le dirs. Cuando lleg, quiso hacerse pasar por otra."
 As que oy Ajas el ruido de sus pasos en el momento en que traspona la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. Por qu te finges otra? Estoy encargado de anunciarte cosas muy duras.
 Ve y dile a Jeroboam: As habla Yahv, Dios de Israel: Yo te alc de en medio del pueblo y te hice jefe de mi pueblo, Israel,
 rompiendo el reino de la casa de David y dndotelo a ti. Pero t no has sido como mi siervo David, que guard mis mandamientos y me sigui de todo su corazn, no haciendo ms que lo recto a mis ojos;"
 antes hiciste el mal, ms que cuantos han sido antes de ti, hacindote otros dioses y fundiendo imgenes para irritarme, echndome tras de tus espaldas. 
 Por eso voy a hacer venir el mal sobre la casa de Jeroboam, y exterminar a todos cuantos a Jeroboam pertenecen, al esclavo y al libre en Israel, y barrer a la casa de Jeroboam, como se barren las basuras, hasta que del todo desaparezca.
 El que de la casa de Jeroboam muera en la ciudad ser devorado de los perros, y el que muera en el campo ser comido por las aves del cielo. Porque ha hablado Yahv.
 Y t lzate y vete a tu casa. En cuanto tus pies entren en la ciudad, morir el nio;"
 todo Israel le llorar y ser sepultado, pues ser el nico de la casa de Jeroboam que ser sepultado, por ser el nico de la casa de Jeroboam en quien se ha hallado algo de bueno a los ojos de Yahv, Dios de Israel.
 Yahv alzar sobre Israel un rey, que exterminar en su da la casa de Jeroboam.
 Yahv sacudir a Israel como en el agua se agita una caa, y arrancar a Israel de esta buena tierra que dio a sus padres y le dispersar al otro lado del ro por haberse hecho dolos, irritando a Yahv.
 Entregar a Israel por los pecados que ha cometido Jeroboam y los que ha hecho cometer a Israel.
 Levantse la mujer de Jeroboam y se fue. Lleg a Tirsa, y cuando tocaba con sus pies el umbral de la puerta, muri el nio.
 Se le enterr, y todo Israel le llor, segn la palabra que Yahv haba dicho por su siervo Ajas, profeta.
 Lo dems de los hechos de Jeroboam, de las guerras que hizo y de cmo rein, todo ello est escrito en las crnicas de los reyes de Israel.
 Reino veintids aos y se durmi con sus padres. Le sucedi Nadab, su hijo.
 Roboam, hijo de Salomn, rein sobre Jud. Tena cuarenta y un aos cuando empez a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que Yahv se haba elegido de entre todas las tribus de Israel para poner all su nombre. Su madre se llamaba Noama, amonita.
 Roboam hizo el mal a los ojos de Yahv, irritando su celo con los pecados que cometa, ms que cuanto lo haban hecho antes sus padres.
 Edificronse altos, con cipos y aseras sobre todas las alturas y bajo todo rbol frondoso.
 Hasta consagrados a la prostitucin idoltrica hubo en la tierra. Imitaron todas las abominaciones de las gentes que Yahv haba echado de delante de los hijos de Israel.
 El ao quinto del reinado de Roboam, Sesac, rey de Egipto, subi contra Jerusaln.
 Saque los tesoros de la casa de Yahv y los tesoros de la casa del rey; todo lo saque, con todos los escudos de oro que haba hecho Salomn."
 El rey Roboam hizo en su lugar escudos de bronce y se los entreg a los jefes de la guardia de la entrada de la casa del rey.
 Cuantas veces iba el rey a la casa de Yahv, los llevaban los de la guardia y luego los volvan al cuartel de la guardia
 El resto de los hechos de Roboam, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Siempre hubo guerra entre Roboam y Jeroboam.
 Durmise Roboam con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedi Abiam, hijo suyo.
 El ao decimoctavo del reinado de Jeroboam, hijo de Nabat, comenz a reinar en Jud Abiam.
 Rein tres aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Maaca, hija de Absaln.
 Dise a todos los pecados que antes haba cometido su padre, y su corazn no estuvo enteramente con Yahv, como lo haba estado el de David, su padre.
 Mas, por amor de David, Yahv, su Dios, dio a ste una lmpara en Jerusaln, estableciendo a su hijo despus de l y sosteniendo a Jerusaln;"
 porque David haba hecho lo recto a los ojos de Yahv y no se haba apartado de ninguno de sus mandamientos durante toda su vida, fuera de lo de Uras el jeteo.
 (Hubo guerra entre Roboam y Jeroboam mientras vivi aqul.)
 El resto de los hechos de Abiam, lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud? Hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
 Abiam se durmi con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedi Asa, su hijo.
 El ao veinte del reinado de Jeroboam comenz a reinar Asa en Jud.
 Rein cuarenta y un aos en Jerusaln, y su madre se llamaba Maaca, hija de Absaln.
 Asa hizo lo recto a los ojos de Yahv, como David, su padre.
 Arranc de la tierra a los consagrados a la prostitucin idoltrica e hizo desaparecer los dolos que sus padres se haban hecho;"
 y hasta despoj a su abuela, Maaca, de la dignidad de reina, porque se haba hecho una asera abominable; tomo la abominacin y la quem en el torrente de Cedrn."
 Pero no desaparecieron todos los altos, aunque el corazn de Asa estuvo enteramente con Yahv durante toda su vida.
 Llev a la casa de Yahv cosas consagradas por su padre y por l mismo: plata, oro y utensilios.
 Hubo guerra entre Asa y Basa, rey de Israel, durante toda su vida.
 Basa, rey de Israel, subi contra Jud y fortific Rama para impedir a Asa, rey de Jud, salir y entrar.
 Asa tom toda la plata y todo el oro que haban quedado en el tesoro de la casa de Yahv y el tesoro de la casa del rey y se lo entreg a sus servidores, que envi a Ben Adad, hijo de Tabrimn, hijo de Jezyin, rey de Siria, que resida en Damasco. El rey Asa le dijo:
 Que haya alianza entre ti y m, como la hubo entre mi padre y tu padre. Te mando este presente de plata y oro. Rompe la alianza con Basa, rey de Israel, para que ste se aleje de m.
 Ben Adad escuch a Asa y mand a los jefes de su ejrcito contra las ciudades de Israel; y devast a lyn, Dad, Abel Maaca, todo el Quenefet y toda la tierra de Neftal."
 Cuando Basa supo esto, ces de fortificar a Rama y se volvi a Tirsa.
 El rey Asa convoc a todo Jud, sin excepcin, y se apoder de las piedras y de la madera que Basa empleaba en las fortificaciones de Rama, y el rey Asa se sirvi de ellas para fortificar a Gueba de Benjamn y Misfa.
 El resto de los hechos de Asa, todas sus hazaas, cuanto hizo, las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud? Al tiempo de su vejez estuvo enfermo de los pies.
 Durmise Asa con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Le sucedi Josafat, su hijo.
 Nadab, hijo de Jeroboam, rein sobre Israel; comenz a reinar el segundo ao de Asa, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel."
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv y march por el camino de su padre, dndose a todas las abominaciones que su padre haba hecho cometer a Israel.
 Basa, hijo de Ajas, de la casa de Isacar, conspir contra l y le mat en Guibetn, que perteneca a los filisteos, mientras Nadab y todo Israel asediaba a Guibetn.
 Le mat el ao tercero de Asa, rey de Jud, y rein en lugar suyo.
 Cuando rein, destruy toda la casa de Jeroboam, sin dejar escapar a nadie, matando a cuanto respiraba, segn la palabra que Yahv haba dicho por medio de Ajas, de Silo, su siervo,
 por los pecados que Jeroboam haba cometido y los que haba hecho cometer a Israel, irritando as a Yahv, Dios de Israel.
 El resto de los hechos de Nadab, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel? (
 Hubo guerra entre Asa y Basa todos los das de su vida.)
 El ao tercero de Asa, rey de Jud, rein sobre todo Israel, en Tirsa, Basa, hijo de Ajas. Rein veinticuatro aos.
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv y march por el camino de Jeroboam, dndose a los pecados que Jeroboam haba hecho cometer a Israel.
 Recibi Jeh, hijo de Janani, palabra de Yahv contra Basa, diciendo:
 Yo te he levantado del polvo y te hice jefe de mi pueblo, Israel; mas por haber t marchado por el camino de Jeroboam y haber hecho pecar a mi pueblo, Israel, irritndome con sus pecados,"
 voy yo a barrer a Basa y a su casa, y har tu casa semejante a la de Jeroboam, hijo de Nadab.
 El que de la casa de Basa muera en la ciudad ser devorado por los perros, y el que de los suyos muera en el campo ser comido por las aves del cielo.
 l resto de los hechos de Basa, cuanto hizo, sus hazaas, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
 Basa se durmi con sus padres y fue sepultado en Tirsa. Le sucedi Ela, su hijo.
 La palabra de Yahv haba sido dirigida por medio del profeta Jeh, hijo de Janani, contra Basa y contra su casa, no slo por todo el mal que l haba hecho a los ojos de Yahv, irritndole con la obra de sus manos y hacindose semejante a la casa de Jeroboam, sino tambin por haber destruido a la casa de Jeroboam.
 El ao veintisis de Asa, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Tirsa, Ela, hijo de Basa, y rein dos aos.
 Conspir contra l Zimri, su siervo, jefe de la mitad de los carros. Estaba Ela en Tirsa comiendo y embriagndose en casa de Arsa, su mayordomo en Tirsa;"
 y entr Zimri y le hiri, matndole, el ao veintisiete de Asa, rey de Jud, y rein en su lugar.
 Hecho rey, una vez que se sent sobre el trono,
 destruy a toda la casa de Basa, sin dejar que escapara nadie de cuantos le pertenecan, ni pariente ni amigo. Destruy Zimri toda la casa de Basa, segn la palabra que Yahv haba dicho contra Basa por medio de Jeh, profeta,
 por todos los pecados que Basa y Ela, su hijo, haban cometido y haban hecho cometer a Israel, irritando con sus dolos a Yahv, Dios de Israel.
 El resto de los hechos de Ela, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
 El ao veintisiete de Asa, rey de Jud, rein siete das Zimri en Tirsa.
 Estaba el pueblo acampado contra Guibetn, que perteneca a los filisteos, y supo la noticia: Zimri ha conspirado contra el rey, y aun le ha dado muerte; y aquel mismo da todo Israel alz en el campamento por rey a Omri, jefe del ejrcito."
 Ornri, y con l todo Israel, subieron de Guibetn y pusieron cerco a Tirsa.
 Cuando Zimri vio que era tomada la ciudad, se meti en el palacio real y puso fuego a la casa con l dentro, y as muri,
 por los pecados que l haba cometido, haciendo lo malo a los ojos de Yahv y marchando por el camino de Jeroboam y dndose a los pecados que Jeroboam haba cometido para hacer pecar a Israel.
 El resto de los hechos de Zimri, la conspiracin que tram, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
 Entonces el pueblo de Israel se dividi en dos partidos; una mitad del pueblo quera hacer rey a Tibni, hijo de Guinat, y la otra mitad estaba por Omri."
 Los partidarios de Omri vencieron a los partidarios de Tibni, hijo de Guinat, y Tibni fue muerto y rein Omri.
 El ao treinta y uno de Asa, rey de Jud, comenz a reinar Omri sobre Israel, y rein doce aos. Rein en Tirsa seis aos;"
 luego compr a Semer la montaa de Samara por dos talentos de plata, y edific sobre la montaa, dando a la ciudad que edific el nombre de Samara, del monte de Semer, el dueo del monte.
 Omri hizo el mal a los ojos de Yahv y obr todava peor que los que le haban precedido.
 March por todos los caminos de Jeroboam, hijo de Nabat, y se dio a todos los pecados que Jeroboam haba hecho cometer a Israel, irritando con sus dolos a Yahv, Dios de Israel.
 El resto de los hechos de Omri, cuanto hizo, sus hazaas, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
 Se durmi Omri con sus padres y fue sepultado en Samara. Le sucedi Ajab, su hijo.
 Ajab, hijo de Omri, comenz a reinar en Israel el ao treinta y ocho de Asa, rey de Jud,
 y rein sobre Israel en Samara veintids aos. Ajab, hijo de Omri, hizo el mal a los ojos de Yahv, ms que todos cuantos le haban precedido;"
 y como si fuese todava poco darse a los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, tom por mujer a Jezabel, hija de Etbaal, rey de Sidn, y se fue tras Baal, le sirvi y se prostern ante l.
 Alz a Baal un altar en la casa de Baal, que edific en Samara.
 Hzose adems una a sera, haciendo ms que cuantos reyes le precedieron para provocar la ira de Yahv, Dios de Israel.
 En su tiempo, Jiel, de Betel, reedific a Jeric; ech los fundamentos, al precio de su primognito, Abiram, y puso las puertas al precio de Segub, su hijo menor, segn la palabra que Yahv haba dicho por medio de Josu, hijo de Nun."
 Elas, tisbita, habitante en Galaad, dijo a Ajab: Vive Yahv, Dios de Israel, a quien sirvo, que no habr en estos aos ni roco ni lluvia sino por mi palabra.
 Y dirigi Yahv a Elas su palabra, diciendo:
 Prtete de aqu, vete hacia el oriente y escndete junto al torrente de Querit, al este del Jordn.
 Bebers el agua del torrente y yo mandar a los cuervos que te den de comer all.
 Hizo segn la palabra de Yahv, y fue a asentarse junto al torrente de Querit, que est al este del Jordn.
 Los cuervos le llevaban por la maana pan, y carne por la tarde, y beba del agua del torrente;"
 pero al cabo de cierto tiempo se sec el torrente, pues no haba cado lluvia alguna sobre la tierra.
 Entonces le dirigi Yahv su palabra, diciendo:
 Levntate y vete a Sarepta, de Sidn, y mora all. Yo he dado orden a una mujer viuda para que te mantenga.
 Levantse y fuese a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una mujer viuda que recoga serojos; la llam y le dijo: Vete a buscarme, por favor, un poco de agua en un vaso para que beba;"
 y ella fue a buscarla. Llamla de nuevo cuando iba a trarselo, y le dijo: Treme tambin, por favor, un bocado de pan;"
 pero ella le contest: Vive Yahv, tu Dios, que no tengo nada de pan cocido y que no me queda ms que un puado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasija; precisamente estaba ahora tomando unos serojos para ir a preparar esto para m y para mi hijo; lo comeremos y nos dejaremos morir.
 y me dijo: No temas; ve y haz lo que has dicho; pero preprame para m antes una tortita cocida en el rescoldo y tremela, y luego ya hars para ti y para tu hijo;"
 pues he aqu lo que dice Yahv: No faltar la harina que tienes en la tinaja ni disminuir el aceite en la vasija hasta el da en que Yahv haga caer la lluvia sobre la haz de la tierra.
 Fue ella e hizo lo que le haba dicho Elas, y durante mucho tiempo tuvieron que comer ella y su familia y Elas,
 sin que faltase la harina de la tinaja ni disminuyese el aceite de la vasija, segn lo que haba dicho Yahv por Elas.
 Despus de esto enferm el hijo de la mujer duea de la casa; y su enfermedad era tan violenta, que no poda resollar."
 La mujer dijo entonces a Elas: Qu hay entre ti y m, hombre de Dios? Has venido por ventura a mi casa para traer a la memoria mis pecados y hacer morir a mi hijo?
 El le respondi: Dame ac tu hijo. El le tom del regazo de su madre, le subi a la habitacin donde l dorma y le puso en su cama,
 e invoc a Yahv, diciendo: jOh Yahv, mi Dios! Vas a afligir a la viuda que en su casa me ha hospedado, matando a su hijo?
 Tendise tres veces sobre el nio, invocando a Yahv y diciendo: Yahv, Dios mo! Que vuelva, te ruego, el alma de este nio a entrar en l.
 Yahv oy la voz de Elas, y volvi dentro del nio su alma y revivi.
 Tom entonces al nio Elas, baj y entreglo a su madre, diciendo: Mira, tu hijo vive.
 La mujer dijo a Elas: Ahora conozco que eres hombre de Dios y que es verdad en tu boca la palabra de Yahv.
 Pasados muchos das, al tercer ao, dirigi Yahv su palabra a Elas, diciendo: Ve, presntate a Ajab, que voy a hacer que caiga la lluvia sobre la haz de la tierra.
 Fue, pues, Elas para presentarse ante Ajab. El hambre era grande en Samara,
 y Ajab mand a llamar a Abdas, su mayordomo. Abdas era muy temeroso de Yahv;"
 y cuando Jezabel exterminaba a los profetas de Yahv, escondi a cien profetas, de cincuenta en cincuenta, por cincuenta das en cavernas, proveyndoles de pan y de agua.
 Ajab dijo a Abdas: Vete por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los torrentes, a ver si por all hay alguna hierba para que podamos conservar con vida a los caballos y mulos y no nos quedemos sin ganado.
 Dividironse, pues, la tierra para recorrerla, y Ajab se fue solo por un camino y Abdas se fue solo por otro.
 Cuando iba Abdas por su camino, encontrse con Elas, y como le reconcelo, echse sobre el rostro, diciendo: Eres t, mi seor, Elas?
 El le respondi: S, yo soy; vete a decir a tu seor: Ah est Elas.
 Y Abdas le contest: Qu pecado he cometido yo para que t me entregues en manos de Ajab, que seguramente me har morir?
 Vive Yahv, tu Dios, que no hay nacin ni reino adonde no haya mandado mi amo a buscarte; cuando venan dicindole que no estabas all, haca jurar al reino y a la nacin que no te haban hallado."
 Y ahora t me dices: Ve a decir a tu amo: Ah est Elas?
 Adems, en cuanto yo te deje, el espritu de Yahv te llevar yo no s dnde, y cuando vaya a informar a Ajab, l no te hallar y me matar. Sin embargo, tu siervo teme a Yahv desde su juventud.
 No le han dicho a mi seor lo que yo hice cuando Jezabel mataba a los profetas de Yahv? Yo ocult a cien profetas de Yahv, de cincuenta en cincuenta, en cavernas, y los prove de pan y de agua.
 Yahora me mandas: Ve a decir a tu amo: Ah est Elas, para que me mate?
 Pero Elas le dijo: Vive Yahv, Sebaot, a quien sirvo, que hoy mismo me presentar yo delante de Ajab.
 Abdas, yendo al encuentro de Ajab, le inform, y Ajab se volvi para ir al encuentro de Elas.
 Apenas le vio Ajab, le dijo: Eres t, ruina de Israel?
 Y Elas le respondi: No soy yo la ruina de Israel, sino t y la casa de tu padre, apartndoos de los mandamientos de Yahv y yndoos tras los baales.
 Anda, convoca a todo Israel sobre el monte Carmel y a los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal que comen de la mesa de Jezabel.
 Convoc, pues, Ajab a todos los hijos de Israel y a todos los profetas al monte Carmel;"
 y acercndose Elas a todo el pueblo, le dijo: Hasta cundo habis de estar vosotros claudicando de un lado y de otro? Si Yahv es Dios, seguidle a El; y si lo es Baal, id tras l. El pueblo no respondi nada."
 Volvi a decir Elas al pueblo: Slo quedo yo de los profetas de Yahv, mientras que hay cuatrocientos cincuenta profetas de Baal.
 Que traigan bueyes para que escojan ellos uno, lo corten en pedazos y lo pongan sobre la lea, pero sin poner fuego debajo; yo preparar otro sobre la lea, sin poner fuego debajo."
 Despus invocad vosotros el nombre de vuestro dios y yo invocar el nombre de Yahv. El dios que respondiere con el fuego, se sea Dios; y todo el pueblo respondi: Est muy bien.
 Entonces dijo Elas a los profetas de Baal: Escogeos el buey y haced vosotros primero, pues que sois los ms, e invocad el nombre de vuestro dios, pero sin poner fuego debajo.
 Tomaron ellos el buey que les entregaron, aprestronlo, y estuvieron invocando el nombre de Baal desde la maana hasta el medioda, diciendo: Baal, respndenos. Pero no haba voz ni quien respondiese, mientras estaban ellos saltando en torno del altar que haban hecho.
 Al medioda burlbase de ellos Elas, diciendo: Gritad bien fuerte; dios es, pero quiz est entretenido conversando, o tiene algn negocio, o est de viaje. Acaso est dormido, y as le despertaris.
 Ellos daban voces y ms voces y se sajaban con cuchillos y lancetas, segn su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos.
 Pasado el medioda, siguieron enfurecidos hasta la hora en que suele hacerse la ofrenda de la tarde; pero no hubo voz ni quien escuchase ni respondiese."
 Entonces dijo Elas a todo el pueblo: Acercaos. Y todo el pueblo se acerc a l. Prepar el altar de Yahv, que estaba en ruina;"
 y tomando Elas doce piedras, segn el nmero de las tribus de los hijos de Jacob, a quien haba dicho Yahv: Israel ser tu nombre,
 alz con ellas un altar al nombre de Yahv. Hizo en derredor una zanja tan grande como la superficie en que se siembran dos satos de simiente;"
 compuso la lea, cort el buey en pedazos y psolo sobre la lea.
 Dijo luego: Llenad de agua cuatro cntaros y echadla sobre el holocausto y sobre la lea. Despus dijo: Haced lo mismo otra vez. Otra vez lo hicieron. Dijo an: Hacedlo por tercera vez. Y por tercera vez lo hicieron.
 Corra el agua todo en derredor del altar y haba llenado el agua tambin la zanja.
 Cuando lleg la hora de ofrecerse el holocausto, llegse el profeta Elas y dijo: Yahv, Dios de Abra-ham, de Isaac y de Israel: que se sepa hoy que t eres Dios de Israel y que yo soy tu siervo, que todo esto hago por mandato tuyo.
 Respndeme, Yahv; respndeme, para que todo este pueblo conozca que t, oh Yahv! eres Dios y que t conviertes a ti su corazn.
 Baj entonces fuego de Yahv, que consumi el holocausto y la lea, las piedras y el polvo, y an lami las aguas que haba en la zanja.
 Viendo esto el pueblo, cayeron todos sobre sus rostros y dijeron: Yahv es Dios, Yahv es Dios!
 Y djoles Elas:  Tomad a los profetas de Baal, sin dejar que escape ninguno. Tomandolos a ellos y llevlos Elas al torrente Cisn, donde los degoll.
 Entonces dijo Elas a Ajab: Sube a comer y a beber, porque ya suena gran ruido de lluvia.
 Y subi Ajab a comer y a beber. Elas subi a la cumbre del Carmel y se postr en tierra, poniendo el rostro entre las rodillas;"
 y dijo a su siervo: Sube y mira hacia el mar. Subi l, mir y dijo: No se ve nada. Elas le dijo: Vuelve a hacerlo siete veces.
 Y a la sptima vez dijo el siervo: Veo una nubcula, como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. El le dijo: Ve y dile a Ajab: Unce y baja, no te lo impida luego la lluvia.
 Y en esto se cubri el cielo de nubes, sopl el viento y cay gran lluvia. Subi Ajab y vino a Jezrael.
 Fue sobre Elas la mano de Yahv, que ci sus lomos, y vino corriendo a Jezrael delante de Ajab.
 Ajab hizo saber a Jezabel lo que haba hecho Elas y cmo haba pasado a cuchillo a los profetas,
 y Jezabel mand a Elas un mensajero para decirle: As me hagan los dioses y as me aadan si maana a estas horas no ests t como uno de ellos.
 Temi, pues, Elas y se levant y huy para salvar su vida, y lleg a Berseba, que est en Jud; y dejando all a su siervo,"
 sigui l por el desierto un da de camino y sentse bajo una mata de retama; dese morirse, y dijo: Basta, Yahv! Lleva ya mi alma, que no soy mejor que mis padres.
 Y, echndose all, se qued dormido. Y he aqu que un ngel le toc, dicindole: Levntate y come.
 Mir l y vio a su cabecera una torta cocida y una vasija de agua. Comi y bebi y luego volvi a acostarse;"
 pero el ngel de Yahv vino por segunda vez y le toc, diciendo: Levntate y come, porque te queda todava mucho camino.
 Levantse, pues; comi y bebi, y anduvo con la fuerza de aquella comida cuarenta das y cuarenta noches hasta el monte de Dios, Horeb."
 All metise en una cueva, donde pas la noche, y le dirigi Yahv su palabra, diciendo: Qu haces aqu, Elas?
 El respondi: He sentido vivo celo por Yahv Sebaot, porque los hijos de Israel han roto tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas, de los que slo he quedado yo, y me estn buscando para quitarme la vida.
 Djole Yahv: Sal afuera y ponte en el monte ante Yahv. Y he aqu que va a pasar Yahv. Y delante de l pas un viento fuerte y poderoso que rompa los montes y quebraba las peas, pero no estaba Yahv en el viento. Y vino tras el viento un terremoto, pero no estaba Yahv en el terremoto.
 Vino tras el terremoto un fuego, pero no estaba Yahv en el fuego Tras el fuego vino un Iigero y blando susurro.
 Cuando lo oy Elas, cubrise el rostro con su manto, y, saliendo, se puso de piec a la entrada de la caverna y oy una voz que le diriga estas palabras: Qu haces aqu, Elas?
 Y l respondi: He sentido vivo celo por Yahv Sebaot, porque los hijos de Israel han roto tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas, de los que slo quedo yo, y me buscan para quitarme la vida.
 Djole entonces Yahv: Vete; vulvete por tu camino, por el desierto de Damasco, y, cuando llegues, unge a Jazael por rey de Siria,"
 y a Jeh, hijo de Nimsi, le unges por rey de Israel. A Elseo, hijo de Safat, de Abel Mejola, le ungirs para que sea profeta en lugar tuyo.
 Al que escapare de la espada de Jazael le matar Jeh, y al que escapare de la espada de Jeh le matar Elseo.
 Voy a dejar con vida en Israel a siete mil cuyas rodillas no se han doblado ante Baal y cuyos labios no le han besado.
 Parti de all y hall a Elseo, hijo de Safat, que estaba arando con doce yuntas, una de las cuales era la suya; y pasando Elas junto a l, echle su manto;"
 y l, dejando los bueyes, se vino corriendo tras Elas y le dijo: Djame ir a abrazar a mi padre y a mi madre, y te seguir. Elas le respondi: Ve y vuelve, pues ya ves lo que he hecho contigo.
 Alejse de Elas, y, cuando volvi, cogi el par de bueyes y los ofreci en sacrificio; con el yugo y arado de los bueyes coci la carne e invit a comer al pueblo, y, levantndose, sigui a Elas y se puso a su servicio."
 Ben Hadad, rey de Siria, reuni todo su ejrcito. Tena consigo treinta y dos reyes vasallos, caballos y carros. Subi y puso sitio a Samara,
 y mand mensajeros que dijesen a Ajab, rey de Israel:
 As habla Ben Hadad: Tu plata y tu oro son mos, mas tus mujeres y mos tus hijos.
 El rey de Israel respondi: Rey, mi seor, yo soy tuyo, y tuyo es, como t dices, todo lo que yo tengo.
 Volvieron los mensajeros y dijeron: As habla Ben Hadad: Yo te he mandado a decir: Entrgame tu plata y tu oro, tus mujeres y tus hijos.
 Maana, pues, a estas horas, yo mandar a ti mis servidores para que escudrien tu casa y la de tus siervos y pongan su mano sobre cuanto de precioso encuentren y me lo traigan.
 El rey de Israel convoc a todos los ancianos de Israel y les dijo: Od bien y entended que este hombre nos quiere mal; porque l me ha pedido mis mujeres y mis hijos, mi plata y mi oro, y yo no se los he rehusado.
 Todos los ancianos del pueblo dijeron a Ajab: No le oigas y nigate a ello.
 Y l les dijo a los mensajeros de Ben Hadad: Decid a vuestro seor el rey: Yo har todo lo que has mandado a decir a tu siervo la primera vez, pero esto otro no puedo hacerio. Los mensajeros se fueron y le llevaron la respuesta
 Ben Hadad mand a decir a Ajab: Que esto me hagan los dioses y esto me aadan si el polvo de Samara basta para llenar el hueco de la mano del pueblo todo que me sigue,
 Y el rey de Israel respondi: Decidle que no ha de alabarse el que se cie como el que ya se descie,
 Cuando Ben Hadad recibi esta respuesta, estaba bebiendo en su tienda con los reyes vasallos y dijo a sus servidores: Preparaos. E hicieron sus preparativos contra la ciudad.
 Acercse a Ajab, rey de Israel, un profeta y le dijo: As habla Yahv, Dios de Israel: Ves toda esta muchedumbre? Voy a entregarla en tus manos, y as sabrs que yo soy Yahv.
 Ajab pregunt: Por mano de quin? Y l respondi: As dice Yahv: Por mano de los servidores de los jefes de provincia. Ajab pregunt ms: Quin comenzar el combate? Y l respondi: T mismo,
 Entonces Ajab revist a los servidores de los jefes de provincia, en todo doscientos treinta y dos. Luego revist a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que fueron siete mil.
 Hicieron una salida al medioda, mientras Ben Hadad estaba bebiendo y embriagndose en las tiendas con los treinta y dos reyes, sus auxiliares.
 Salieron los primeros los servidores de los jefes de provincia. Ben Hadad fue informado y le dijeron: Los de Samara han hecho una salida.
 Y l respondi: Si han salido de paz, tradmelos vivos, y si han salido en guerra, tradmelos vivos.
 Una vez que los servidores de los jefes de provincia salieron de la ciudad, y tras ellos el ejrcito,
 cada uno de ellos mat a su hombre, y los sirios emprendieron la fuga. Israel los persigui. Ben Hadad, rey de Siria, se salv en un caballo con algunos de la caballera.
 El rey de Israel sali y destroz a la caballera y a los carros, haciendo en los sirios gran estrago.
 Entonces se acerc al rey de Israel el profeta y le dijo: Ve y fortifcate, y mira lo que debes hacer, porque el rey de Siria volver contra ti a la vuelta del ao.
 Los servidores del rey de Siria dijeron a ste: Su Dios es un Dios de monte; por eso nos han vencido; pero, si peleamos con ellos en el llano, los venceremos."
 Haz, pues, as: quita a los reyes sus mandos y pon jefes en lugar de ellos.
 y hazte un ejrcito semejante al que has perdido, con otros tantos caballos y otros tantos carros. Despus daremos la batalla en el llano y se ver si no los vencemos. El rey les dio odos e hizo as.
 Pasado el ao, Ben Hadad reuni a todos los sirios y vino a Afee, a dar la batalla a Israel.
 Reunironse tambin los hijos de Israel y salironle al encuentro. Asentaron su campo frente a ellos, como dos rebaitos de cabras, mientras que los sirios llenaban la tierra.
 Un hombre de Dios se acerc al rey de Israel y le dijo: As habla Yahv. Porque los sirios han dicho: Yahv es un Dios de monte y no de llano, entregar en tus manos toda esta muchedumbre, y as sabris que yo soy Yahv.
 Siete das estuvieron acampando los unos frente a los otros. El sptimo da se trab el combate, y los hijos de Israel hicieron a los sirios cien mil muertos de a pie en un da.
 El resto huy a la ciudad de Afee, y las murallas se les caan encima a los veintisiete mil hombres que quedaban. Tambin Ben Hadad se refugi en la ciudad, y andaba de cmara en cmara.
 Sus servidores le dijeron: Nosotros hemos odo que los reyes de la casa de Israel son reyes misericordiosos; vamos a vestirnos sacos sobre nuestros lomos y a ponernos sogas al cuello, y a ir as al rey de Israel, a ver si te deja la vida.
 Vistironse sacos sobre los lomos y pusironse sogas al cuello y se fueron al rey de Israel y le dijeron: Tu siervo Ben Hadad dice: Djame la vida. Ajab respondi: Vive todava? Es mi hermano.
 Tuvieron esto los hombres por buen agero y se apresuraron a tomarle por la palabra, diciendo: Ben Hadad es tu hermano. Y l dijo: Id y tradmelo. Vino a l Ben Hadad, y Ajab le hizo subir a su carro.
 Ben Hadad le dijo: Yo te devolver las ciudades que mi padre tom al tuyo y tendrs en Damasco calles para ti, como las tuvo mi padre en Samara. Y yo, repuso Ajab, te dejar ir libre, hecha esta alianza. Hizo, pues, alianza con l y le dej ir.
 Uno de los profetas dijo a un su compaero por mandato de Yahv: Hireme, te lo ruego; pero ste se neg a herirle."
 Entonces le dijo el otro: Por no haber obedecido la voz de Yahv, en cuanto me dejes te herir un len; y en cuanto se alej, encontrse con un len, que le hiri."
 Encontr el otro a otro hombre y le dijo: Hireme, te lo ruego; y ste le dio un golpe y le hiri."
 Fue a ponerse el profeta en el camino del rey y se disfraz cubrindose el rostro con un velo.
 Cuando pasaba el rey, le grit diciendo: Tu siervo estaba entre las tropas, y, apartndose uno, me entreg a un hombre, diciendo: Guarda a este hombre. Si llega a faltar, responders de su vida con la tuya o con un talento de plata.
 Mientras tu siervo andaba de una parte para otra, el hombre desapareci. El rey de Israel le dijo: T mismo te juzgas; sa es tu sentencia.
 Quitse entonces el profeta el velo de sobre los ojos, y vio el rey que era un profeta.
 Este le dijo entonces: As dice Yahv: Por haber dejado ir de tus manos al que yo haba dado al anatema, tu vida responder de la suya, y tu pueblo de su pueblo.
 Fuese el rey para su casa triste e irritado, y lleg a Samara.
 Despus de esto, Nabot, de Jezrael, tena en Jezrael una via junto al palacio de Ajab, rey de Samara;"
 y Ajab dijo a Nabot: Cdeme tu via para hacer un huerto para legumbres, pues est muy cerca de mi casa. Yo te dar otra via mejor, y si esto no te conviene, te dar en dinero su valor.
 Pero Nabot le respondi: Gurdeme Yahv de cederte la heredad de mis padres.
 Volvise Ajab a su casa entristecido e irritado por la respuesta que le haba dado Nabot de Jezrael: No te ceder la heredad de mis padres. Acostse en su lecho, vuelto el rostro, y no quiso comer.
 Jezabel, su mujer, vino a l y le dijo: Por qu ests triste y no quieres comer?
 El le respondi: He hablado a Nabot^de Jezrael y le he dicho: Cdeme tu via en venta, y si no quieres, yo te dar otra via en su lugar. Pero l me ha contestado: No te dar mi via.
 Entonces Jezabel, su mujer, le dijo: Y eres t el rey de Israel? Levntate, come y que se alegre tu corazn. Yo te har con la via de Nabot de Jezrael.
 Escribi ella unas cartas en nombre de Ajab, selllas con el sello de ste y se las mand a los ancianos y a los magistrados que habitaban con Nabot en su ciudad.
 He aqu lo que escribi en las cartas: Promulgad un ayuno y traed a Nabot delante del pueblo,
 y poned ante l a dos malvados que depongan contra l, diciendo: T has maldecido a Dios y al rey; y sacadle luego y lapidadle hasta que muera.
 Las gentes de la ciudad de Nabot, ancianos y magistrados que habitaban en la ciudad, hicieron como Jezabel les deca, segn las cartas que les mand.
 Promulgaron un ayuno, trajeron a Nabot ante el pueblo,
 y dos malvados vinieron a ponerse ante l y depusieron as contra Nabot delante del pueblo: Nabot ha maldecido a Dios y al rey. Luego le sacaron fuera de la ciudad y le lapidaron, y muri.
 Mandaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido lapidado y muerto.
 Cuando Jezabel supo que Nabot haba sido lapidado y muerto, dijo a Ajab: Levntate y ve a posesionarte de la via de Nabot de Jezrael, que se neg a cedrtela por su precio, porque Nabot no vive ya, ha muerto.
 Ajab, al or que Nabot haba muerto, se levant para bajar a la via de Nabot de Jezrael y tomar posesin de ella.
 Entonces fue la palabra de Yahv a Elas tisbita, diciendo:
 Levntate y baja al encuentro de Ajab, rey de Israel, a Samara. Est en la via de Nabot, adonde ha bajado para posesionarse de ella.
 Dile: As habla Yahv: No eres t un asesino y un ladrn? Y le dirs: As habla Yahv: En el lugar mismo donde han lamido los perros la sangre de Nabot lamern los perros tu propia sangre.
 Ajab dijo a Elas: Me has hallado, enemigo mo? Y Elas le respondi: Te he hallado. Porque t te has vendido para hacer el mal a los ojos de Yahv,
 yo har venir el mal sobre ti, yo te barrer, yo exterminar a cuantos pertenecen a Ajab, esclavo y libre, en Israel,
 y har tu casa semejante a la de Jeroboam, hijo de Nabat, y a la casa de Basa, hijo de Ajiya, porque t me has provocado y has hecho pecar a Israel.
 As habla Yahv a Jezabel: Los perros comern a Jezabel cerca del muro de Jezrael.
 El que de la casa de Ajab muera en la ciudad ser comido por los perros, y el que muera en el campo ser comido por las aves del cielo.
 Nadie hubo que como Ajab se vendiera para hacer el mal a los ojos de Yahv. Jezabel, su mujer, le incitaba a ello.
 Obr de manera enteramente abominable, yndose tras los dolos, como lo hacan los amorreos, que arroj Yahv de delante de los hijos de Israel.
 Cuando hubo odo Ajab las palabras de Elas, rasg sus vestiduras, se visti de saco y ayun; dorma con saco y caminaba humillado,"
 y Yahv dirigi a Elas tisbita su palabra, diciendo:
 Has visto cmo se humilla Ajab ante m? Porque se ha humillado ante m, yo no har venir el mal durante su vida; durante la vida de su hijo har yo venir el mal sobre su casa.
 Tres aos pasaron sin que hubiera guerra entre Siria e Israel.
 Al tercer ao, Josafat, rey de Jud, baj a ver al rey de Israel.
 El rey de Israel dijo a sus servidores: No sabis que Ramot Galaad es nuestra? Y nosotros nada hacemos para tomrsela al rey de Siria.
 Y dijo a Josafat: Quieres venir conmigo para atacar a Ramot Galaad? Josafat respondi al rey de Israel: Yo como t, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.
 Luego dijo Josafat al rey de Israel: Consulta, te ruego, la palabra de Yahv.
 El rey de Israel reuni a los profetas, en nmero de unos cuatrocientos, y les pregunt: Ir a atacar a Ramot Galaad o he de desistir de ello? Y ellos le respondieron: Sube, que Yahv la entregar en manos del rey.
 Pero Josafat pregunt: No hay aqu ningn profeta de Yahv para que podarnos consultarle?
 El rey de Israel respondi a Josafat: Queda todava aqu un hombre por el que podramos consultar a Yahv, Miqueas, hijo de Yemla; pero yo le aborrezco, porque no me profetiza bien alguno: nunca me profetiza ms que mal; y Josafat dijo: No hable as el rey.
 Entonces el rey de Israel llam a un eunuco y le dijo: Trae luego a Miqueas, hijo de Yemla.
 Estaban el rey de Israel y Josafat, rey de Jud, sentados cada uno en su trono, vestidos de sus reales vestiduras en la plaza, cerca de la entrada de la puerta de Samara, y todos los profetas estaban delante de ellos profetizando.
 Sedecas, hijo de Canana, se haba hecho unos cuernos de hierro, y deca: As habla Yahv: Con estos cuernos herir yo a los sirios hasta destruirlos.
 y todos los profetas profetizaban igualmente, diciendo: Sube a Ramot Galaad y tendrs buen suceso, pues Yahv la pondr en manos del rey.
 El mensajero que haba ido en busca de Miqueas le habl as: Todos los profetas a una voz profetizan el bien al rey; que sea, pues, tu palabra como la de todos ellos; anuncale el bien.
 Pero Miqueas le respondi: Vive Yahv que yo anunciar lo que Yahv me diga.
 Llegado al rey, djole ste: Miqueas, iremos a atacar a Ramot Galaad o hemos de desistir de ello? El respondi: Sube, tendrs buen xito, y Yahv la entregar en manos del rey.
 El rey le dijo entonces: Cuntas veces habr de conjurarte que no me digas ms que la verdad en nombre de Yahv?
 Miqueas respondi: Yo he visto a todo Israel disperso por los montes, como ovejas sin pastor, y Yahv me dijo: Son gentes que no tienen seor; que se vuelva cada uno en paz a su casa.
 El rey de Israel dijo a Josafat: No te lo haba dicho yo? No me profetiza nada bueno, no me profetiza ms que mal.
 Djole entonces Miqueas: Oye, pues, Ja palabra de Yahv: He visto a Yahv sentado sobre su trono y rodeado de todo el ejrcito de los cielos, que estaba a su derecha y a su izquierda;"
 y Yahv deca: Quin inducir a Ajab para que suba a Ramot Galaad y perezca all? Unos respondieron de un modo, otros de otro;"
 pero vino un espritu a presentarse ante Yahv y dijo: Yo, yo le inducir. Cmo? pregunt Yahv.
 Y l respondi: Yo ir, y ser espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Yahv le dijo: S, t le inducirs y saldrs con ello. Ve, pues, y haz as.
 Ahora, pues, he aqu que Yahv ha puesto el espritu de mentira en boca de todos tus profetas y ha decretado perderte.
 Llegse entonces Sedecas, hijo de Canana, que golpe a Miqueas en la mejilla, diciendo: Cmo se ha retirado de m el espritu de Yahv para hablarte a ti?
 Y Miqueas respondi: Ya lo sabrs el da en que vayas de cmara en cmara para esconderte.
 El rey de Israel dijo: Toma a Miqueas y llvalo a Amn, prefecto de la ciudad, y a Jos, hijo del rey,
 y diles: As dice el rey de Israel: Poned preso a este hombre y mantenedlo con pan escaso y agua tasada hasta que yo vuelva en paz.
 Y Miqueas respondi: Si t vuelves en paz, no ha hablado Yahv por m.
 Subieron a Ramot Galaad el rey de Israel y Josafat, rey de Jud.
 El rey de Israel dijo al de Jud: Voy a disfrazarme para ir al combate, pero tu vstete tus vestiduras. El rey de Israel se disfraz y fue al combate.
 El rey de Siria haba dado a los jefes de sus carros esta orden: No ataquis a ninguno, ni chico ni grande, sino slo al rey de Israel.
 Cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, se dijeron: Seguro que ste es el rey de Israel, y todos se dirigieron a l para atacarle. Josafat grit,
 y, viendo los jefes de los carros que no era el rey de Israel, le dejaron.
 Entonces uno dispar su arco al azar, e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, y el rey dijo a su auriga: Vulvete y scame del campo, porque estoy herido.
 El combate fue muy encarnizado aquel da. El rey estuvo retenido en su carro frente a los sirios, y por la tarde muri. La sangre de la herida corra por dentro de su carro.
 A la puesta del sol se grit por todo el campo: Cada uno a su ciudad, cada uno a su tierra.
 As muri el rey, que fue llevado a Samara y en ella le sepultaron.
 Cuando lavaron el carro en el estanque de Samara, los perros lamieron la sangre de Ajab y las rameras se lavaron en ella, segn las palabras que haba dicho Yahv.
 El resto de los hechos de Ajab, lo que hizo, la casa de marfil que construy, las ciudades que edific, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Israel?
 Ajab se durmi con sus padres, y le sucedi Ocozas, su hijo.
 Josafat, hijo de Asa, comenz a reinar en Jud el ao cuarto de Ajab, rey de Israel.
 Tena treinta y cinco aos cuando empez a reinar, y rein en Jerusaln veinticinco aos. Su madre se llamaba Azuba, hija de Silji.
 March por todos los caminos de Asa, su padre, sin apartarse, haciendo lo que es recto a los ojos de Yahv.
 Pero no desaparecieron los altos, y el pueblo sigui ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos.
 Josafat estuvo en paz con el rey de Israel.
 El resto de los hechos de Josafat, sus gestas y sus guerras, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Barri tambin de la tierra el resto de los consagrados a la prostitucin idoltrica que quedaban del tiempo de Asa, su padre.
 No haba entonces rey en Edom; un gobernador la gobernaba."
 Josafat construy naves de Tarsis para ir a Ofir en busca de oro; pero no fueron, porque las naves se destrozaron en Asiongaber."
 Entonces Ocozas, hijo de Ajab, dijo a Josafat: Quieres que vayan mis servidores con los tuyos en las naves? Pero Josafat se neg.
 Josafat se durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Le sucedi Joram, su hijo.
 Ocozas, hijo de Ajab, comenz a reinar sobre Israel en Samara el ao diecisiete de Josafat, rey de Jud, y rein dos aos sobre Israel.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv y march por los caminos de su padre y los de su madre y por el camino de Jeroboam, hijo de Nabal, que hizo pecar a Israel.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv y march por los caminos de su padre y los de su madre y por el camino de Jeroboam, hijo de Nabal, que hizo pecar a Israel. [ (I Kings 22:54)  Sirvi a Baal y se prostern ante l, y provoc a Yahv, Dios de Israel, como lo haba hecho su padre. ] 
 Despus de la muerte de Ajab, Moab se rebel contra Israel.
 Ocozas se cay por una ventana del piso superior de su casa en Samara y se hiri; y envi mensajeros, dicindoles: Id a consultar a Baalzebub, dios de Acarn, si curar de estas mis heridas;"
 pero el ngel de Yahv dijo a Elas tisbita: Levntate y sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samara y diles: No hay Dios en Israel, para que vayis a consultar a Baalzebub, dios de Acarn?
 Por eso as dice Yahv: No bajars del lecho en que has subido, pues morirs, Y Elas se fue.
 Volvieron los mensajeros a Ocozas, y l les pregunt: Cmo os habis vuelto?
 Y ellos respondieron: Ha salido a nuestro encuentro un hombre y nos ha dicho: Id y volveos al rey que os ha mandado y decidle: As habla Yahv: No hay Dios en Israel, para que mandes t a consultar a Baalzebub, dios de Acarn? Por eso no bajars t del lecho a que has subido, pues morirs.
 Ocozas les pregunt: Qu trazas tena el hombre que ha salido a vuestro encuentro y ha dicho eso?
 Ellos le respondieron: Era un hombre vestido de pieles y con un cinturn de cuero a la cintura. Ocozas dijo: Es Elas tisbita.
 Mand a l un quincuagenario con sus cincuenta hombres. Subi el jefe a Elas, que estaba sentado en la cumbre de la montaa, y le dijo: Hombre de Dios, el rey dice: Baja.
 Elas respondi al jefe de los cincuenta: Si soy hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te abrase a ti y a tus cincuenta hombres. Y baj fuego del cielo y le devor con sus cincuenta hombres.
 Ocozas mand a l a otro quincuagenario con sus cincuenta hombres. El quincuagenario habl a Elas y le dijo: Hombre de Dios, he aqu lo que dice el rey: Baja en seguida.
 Elas le respondi: Si soy hombre de Dios, que baje fuego del cielo y te devore a ti y a tus cincuenta hombres. Y baj del cielo fuego que le devor a l y a sus cincuenta hombres.
 Mand de nuevo Ocozas, por tercera vez, a un quincuagenario con sus cincuenta hombres. Este tercero subi, y a su llegada se prostern ante Elas suplicndole, y le dijo: Hombre de Dios, sea preciosa a tus ojos mi vida y la vida de tus siervos.
 Fuego del cielo ha bajado y ha devorado a los dos primeros quincuagenarios y a sus cincuenta hombres; pero ahora sea a tus ojos preciosa mi vida.
 El ngel de Yahv dijo a Elas: Baja con l. Nada temas de l. Elas se levant y baj con l para dirigirse al rey;"
 y dijo a ste: As habla Yahv: Por haber mandado mensajeros para consultar a Baalzebub, dios de Acarn, como si no hubiera en Israel Dios a quien poder consultar, no bajars del lecho a que has subido, pues morirs.
 Ocozas muri, segn la palabra de Yahv por medio de Elas, y le sucedi su hermano Joram, el ao segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Jud, pues aqul no tena hijos.
 El resto de los hechos de Ocozas, lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Aconteci que, cuando quiso Yahv arrebatar al cielo a Elas en un torbellino, sali Elas de Cagala con Elseo,
 y dijo a Elseo: Qudate aqu, te ruego, pues Yahv me manda ir a Betel. Elseo respondi: Vive Yahv, y vives t, que no te dejar. Y bajaron ambos a Betel.
 Los hijos de los profetas que haba en Betel salieron al encuentro de Elseo y le dijeron: Sabes t que Yahv alzar hoy a tu seor sobre tu cabeza? El respondi: S, lo s; callad.
 Elas le dijo: Elseo, qudate aqu, te lo ruego, pues Yahv me manda ir a Jeric. El le respondi: Por la vida de Yahv y por tu vida que no te dejar. Y llegaron a Jeric.
 Los hijos de los profetas que haba en Jeric se acercaron a Elseo y le dijeron: Sabes t que hoy ya a elevar Yahv a tu seor sobre tu cabeza? Y l les respondi: S, lo s; callad.
 Elas le dijo: Qudate aqu, te lo ruego, pues Yahv me manda ir al Jordn. Y l le respondi: Por la vida de Yahv y por tu vida que no te dejar. Y siguieron ambos su camino.
 Vinieron cincuenta hombres de los hijos de los profetas y se pararon enfrente, a distancia, y ellos dos siguieron, parndose a la orilla del Jordn.
 Tomo entonces Elas su manto, lo dobl y golpe con l las aguas, que se partieron de un lado y de otro, pasando los dos a pie enjuto.
 Cuando hubieron pasado, dijo Elas a Elseo: Pdeme lo que quieras que haga por ti antes que sea apartado de ti. Y Elseo le dijo: Que tenga yo dos partes en tu espritu.
 Elas le dijo: Difcil cosa has pedido. Si cuando yo sea arrebatado de ti me vieres, as ser; si no, no.
 Siguieron andando y hablando, y he aqu que un carro de fuego con caballos de fuego separ a uno de otro, y Elas suba al cielo en el torbellino.
 Elseo miraba y clamaba: Padre mo! Carro de Israel y auriga suyo! Y no le vio ms, y, cogiendo sus vestidos, los rasg en dos trozos,
 y cogi el manto de Elas, que ste haba dejado caer. Volvise despus, y, parndose a la orilla del Jordn,
 tomo el manto que Elas haba dejado caer, golpe con l las aguas, diciendo: Dnde est ahora Yahv, el Dios de Elas? Y en cuanto golpe las aguas, se partieron stas de un lado y de otro y pas Elseo.
 Los hijos de los profetas que haba en Jeric frente por frente, habindole visto, dijeron: El espritu de Elas reposa sobre Elseo. Y le salieron al encuentro y se prosternaron ante l rostro a tierra,
 diciendo: Hay entre tus siervos cincuenta hombres fuertes que, si quieres, irn en busca de tu seor; quiz el espritu de Yahv le ha llevado y le ha echado contra algn monte o algn valle. El les respondi: No, no los mandis.
 Pero ellos le importunaron, hasta que por fin dijo: Mandadlos. Mandaron ellos a los cincuenta, que estuvieron durante tres das buscando a Elas, pero no lo hallaron.
 Cuando estuvieron de vuelta, Elseo, que continuaba en Jeric, les dijo: No os deca yo que no fuerais?
 Las gentes de la ciudad dijeron a Elseo: El sitio de la ciudad es bueno, como lo ve mi seor; pero las aguas son malas, y la tierra, estril.
 1 les dijo: Traedme un plato nuevo y poned sal en l. Traj-ronselo ellos,
 y yendo a la fuente de las aguas, ech en ella la sal, diciendo: As dice Yahv: Yo saneo estas aguas y no saldr de ellas en adelante ni muerte ni esterilidad;"
 y las aguas quedaron saneadas hasta el da de hoy, como lo haba dicho Elseo.
 De all subi a Betel, y, segn iba por la pendiente, salieron de la ciudad unos muchachos y se burlaban de l, dicindole: Sube, calvo! Sube, calvo!
 Volvise l a mirarlos y los maldijo en nombre de Yahv; y saliendo del bosque dos osos, destrozaron a cuarenta y dos de los muchachos."
 De all subi al monte Carmel, desde donde se volvi a Samara.
 Joram, hijo de Ajab, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, el ao segundo de Joram, hijo de Josafat, rey de Jud y rein doce aos.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, no tanto, sin embargo, como su padre y su madre. Derrib los cipos d Baal que haba hecho su padre,
 pero se dio a los pecados con que Jeroboam, hijo de Nabat, haba hzcho pecar a Israel, y no se apart de ellos.
 Mesa, rey de Moab, tena muchos ganados y pagaba al rey de Israel cien mil corderos y cien mil carneros con su lana.
 A la muerte de Ajab, el rey de Moab se rebel contra el rey de Israel.
 Entonces el rey Joram sali de Samara y revist a Israel y se puso en marcha,
 mandando decir a Josafat, rey de Jud: El rey de Moab se ha rebelado contra m Quieres venir conmigo para atacar a Moab? Josafat respondi: Ir yo como t, mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.
 Y pregunt: Por qu camino subiremos? Y Joram dijo: Por el camino del desierto de Edom.
 Partieron el rey de Israel, el rey de Jud y el rey de Edom; y despus de siete das de marcha falt el agua para el ejrcito y para el ganado que le segua."
 Entonces el rey de Israel dijo: Ay! Yahv ha reunido a tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
 Pero Josafat dijo: No hay aqu ningn profeta de Yahv? Uno de los servidores del rey de Israel dijo: S, aqu est Elseo, hijo de Safat, que es el que daba aguamanos a Elas.
 El rey de Jud dijo: La palabra de Yahv es con l. El rey de Israel y el rey de Jud y el rey de Edom bajaron en busca suya.
 Elseo dijo al rey de Israel: Qu tengo yo que ver contigo? Ve a los profetas de tu padre. El rey de Israel le dijo: No, es que ha reunido Yahv tres reyes para entregarlos en manos de Moab.
 Elseo dijo: Vive Yahv Sebaot, a quien sirvo, que, si no fuera por respeto al rey de Jud, a ti ni te atendera ni te mirara siquiera.
 Traedme, pues, un taedor de arpa. Mientras el arpista tocaba el arpa, fue sobre Elseo la mano de Yahv,
 y dijo: As habla Yahv: Id y haced en el valle muchas zanjas.
 Porque as dice Yahv: No veris viento ni veris lluvia, y el valle se llenar de agua, y beberis vosotros, vuestro ejrcito y vuestro ganado.
 Pero todo esto es poca cosa a los ojos de Yahv. Yahv entregar a Moab en vuestras manos;"
 tomaris todas las plazas fuertes, talaris todos los rboles frutales y cegaris todos los manantiales de agua, y destruiris, cubrindola de piedras, toda la tierra frtil.
 Por la maana, a la hora de la presentacin de la ofrenda, vino el agua del camino del desierto de Sur por la parte de Edom, y la tierra toda se llen de agua.
 Entre tanto, los moabitas, sabiendo que suban los reyes a atacarlos, reunieron a cuantos estaban en edad de empuar las armas y se pusieron en la frontera.
 Al levantarse por la maana y ver brillar el sol sobre las aguas, a los de Moab les parecieron las aguas desde lejos como si fueran sangre;"
 y se dijeron: Es sangre; los reyes se han vuelto uno contra otro, y unos a otros se han matado. Hala, pues, Moab, a la presa!
 Mas cuando llegaron al campo de Israel, alzronse los israelitas y destrozaron a los de Moab, que se pusieron en huida delante de ellos. Siguieron en la fuga hiriendo a los de Moab,
 y asolaron sus ciudades, y en todas las tierras frtiles ech cada uno su piedra, llenndolas de ellas; cegaron los manantiales de aguas y talaron los rboles frutales. Slo qued Quir Jareset, que rodearon los honderos, arrojando sobre ella sus tiros."
 Viendo el rey de Moab que llevaba lo peor en la batalla, hizo una salida con setecientos hombres de guerra para ver de desbaratar al rey de Edom. No pudo conseguirlo;"
 y entonces, tomando a su primognito, al que haba de reinar despus de l, le ofreci en holocausto sobre la muralla. Se desat entonces gran clera contra Israel, que, retirndose de all, se volvi a su tierra.
 Una mujer de las de los hijos de los profetas clam a Elseo, diciendo: Tu siervo, mi marido, ha muerto, y bien sabes t que mi marido era temeroso de Yahv; ahora un acreedor ha venido para tomar a mis dos hijos y hacerlos esclavos.
 Elseo le dijo: Qu puedo yo hacer por ti? Dime: Qu tienes en tu casa? Ella le respondi: Tu sierva no tiene en casa absolutamente nada ms que una vasija de aceite,
 El le dijo: Vete a pedir fuera a todos los vecinos vasijas vacas, y no pidas pocas.
 Cuando vuelvas a casa, cierra la puerta tras de ti y tras de tus hijos y echa en todas esas vasijas el aceite, ponindolas aparte conforme vayan llenndose.
 Entonces ella se alej, cerr la puerta tras de s y de sus hijos; y stos fueron presentndole las vasijas, y ella las llenaba."
 Cuando estuvieron llenas todas las vasijas, dijo a su hijo: Dame otra vasija; pero l le respondi: Ya no hay ms. Estacionse entonces el aceite,"
 y ella fue a dar cuenta al hombre de Dios, que le dijo: Vete a vender el aceite y paga la deuda; y de lo que te quede vive t y tus hijos.
 Pasaba un da Elseo por Sunam. Haba all una mujer distinguida, que insistentemente le invit a comer, y siempre que por all pasaba iba a comer a su casa.
 Ella dijo a su marido: Yo s que este hombre, que pasa siempre por nuestra casa, es un santo hombre de Dios.
 Vamos a prepararle en lo alto una pequea habitacin y a ponerle all una cama, una mesa, una silla y un candelero, para que l pueda retirarse a ella cuando venga a nuestra casa.
 Habiendo vuelto un da Elseo a Sunam, se retir a la habitacin alta y se acost.
 Dijo a su siervo Guejazi: Llama a esa sunamita. Llamla Guejazi, y ella se present a l.
 Elseo dijo a Guejazi: Dile: T nos has mostrado toda esa solicitud por nosotros y este esmero; qu quieres que haga por ti? Necesitas que hable por ti al rey o al jefe del ejrcito? Y ella respondi: Yo habito en medio de mi pueblo.
 Y l dijo: Qu haremos, pues, por ella? Y Guejazi respondi: vlira, no tiene hijos y su marido es viejo.
 Entonces dijo Elseo: Llmala. La llam, y ella se par a la puerta.
 El le dijo: El ao que viene, por este tiempo, abrazars a tu hijo. No, por favor, mi seor; no engaes a tu sierva.
 La mujer qued encinta, y al ao siguiente, como se lo anunciara Elseo, por aquel mismo tiempo dio a luz un hijo.
 Creci el nio, y un da fue a donde estaba su padre con los segadores
 y dijo a su padre: Ay mi cabeza, ay mi cabeza! El padre dijo a un criado:
 Llvalo a su madre. El criado lo cogi y se lo llev a su madre. El nio estuvo sobre las rodillas de su madre hasta el medioda y luego muri.
 Ella subi, le acost en el lecho del hombre de Dios, cerr la puerta y se fue.
 Llam a su marido y le dijo: Mndame, te ruego, un criado y una asna, que quiero ir en seguida al hombre de Dios y luego volver.
 El le dijo: Para qu quieres ir a verle hoy? No es ni novilunio ni sbado. Ella respondi: Estte tranquilo.
 Hizo enalbardar la borrica y dijo al criado: Gjela y anda, y no me detengas ms que cuando yo te lo diga.
 Parti, pues, y lleg al hombre de Dios en el monte Carmelo. Cuando el hombre de Dios la vio de lejos, dijo a su criado Guejazi: Ah est la sunarnita.
 Vete corriendo a recibirla y pregntale si est bien ella y su marido y su hijo. Y ella contest: S, bien.
 Lleg luego al hombre de Dios en el monte, y, cogindose de sus pies, lleg Guejazi para desasirla; pero el hombre de Dios le dijo: Djala, que su alma est angustiada y Yahv me lo ha ocultado y no me lo ha revelado.
 Ella le dijo: Ped yo a mi seor un hijo? No te dije ya que no me engaaras?
 Entonces dijo l a Guejazi: Cete los lomos, toma en tu mano mi bordn, y si a alguno encuentras, no le saludes siquiera, y si alguno te saluda, no le respondas, y pon mi bordn sobre la cara del nio.
 La madre del nio le dijo: Por la vida de Yahv y la tuya que no te dejar.
 Levantse entonces y la sigui. Guejazi haba llegado antes que ellos y haba puesto el bordn sobre el rostro del nio; pero ste no tena ni voz ni sentido; as que se haba vuelto para decrselo a Elseo y se lo manifest, diciendo: El nio no despierta,
 Llegado Elseo a la casa, el nio estaba tendido, muerto, en la cama.
 Entr entonces l, cerr la puerta tras los dos y or a Yahv.
 Subi a la cama y se acost sobre el nio, poniendo su boca sobre la boca del nio, sus ojos sobre los del nio, y sus manos sobre las manos del nio, y se tendi sobre l. La carne del nio se recalent
 y Elseo se alej, yendo y viniendo por la habitacin, y luego volvi a subirse en la cama y se tendi sobre el nio. El nio estornud siete veces y abri los ojos.
 Llam entonces Elseo a Guejazi y le dijo: Llama a esasunamita. Llamla Guejazi, y ella vino a Elseo, que le dijo: Toma a tu hijo.
 Ella se ech a sus pies y se prostern ante l rostro a tierra; tomo a su hijo y sali."
 Elseo volvi a Cagala. Haba gran hambre en la regin y, estando los hijos de los profetas sentados ante l, dijo a su criado: Coge la olla grande y pon a cocer un potaje para los hijos de los profetas.
 Sali uno de ellos al campo para coger hierbas, y encontr una vid silvestre, y cogi de ella coloquntidas hasta llenar su vestido. Cuando estuvo de vuelta, las cort en pedazos en la olla donde estaba el potaje, pues l no las conoca.
 Sirvise la comida a aquellos hombres; pero en cuanto hubieron probado el potaje, se pusieron a gritar: La muerte est en la olla, hombre de Dios, y no pudieron comerlo."
 Elseo dijo: Traed harina. El la ech en la olla, y dijo: Servid a esas gentes; que coman. Y ya no haba en la olla nada de malo."
 Lleg de Baalsalisa un hombre a traer al hombre de Dios el pan de las primicias, veinte panes de cebada, y espigas nuevas en su saco. Elseo dijo: Da a esas gentes; que coman.
 Su criado le contest: Cmo voy a poder dar a cien personas? Pero Elseo le repiti: Da a esas gentes; que coman. As dice Yahv: Comern y sobrar.
 Puso entonces los panes ante ellos, comieron y quedaron sobras, segn la palabra de Yahv.
 Naamn, jefe del ejrcito del rey de Siria, gozaba el favor de su seor y era tenido en mucha estima, pues por medio de l haba salvado Yahv a Siria. Pero este hombre robusto y valiente era leproso.
 Haban salido los rameos por escuadras y haban cautivado a una jovencita de tierra de Israel que estaba al servicio de la mujer de Naamn;"
 y dijo un da a su seora: Oh! si mi seor estuviese cerca de un profeta que hay en Samara, el profeta le curara su lepra.
 Fue l a su seor y le dijo: Esto y esto ha dicho una jovencita de tierra de Israel;"
 y el rey de Siria dijo: Pues anda, vete a la tierra de Israel, y y0 mandar una carta al rey de Israel. Parti l, llevando diez talentos de plata, seis mil siclos de oro, diez vestidos nuevos
 y una carta para el rey de Israel, en que se deca: Cuando recibas esta carta, sabrs que te mando a mi servidor Naamn para que le cures de la lepra.
 Leda la carta, el rey de Israel rasg sus vestiduras y dijo: Soy yo acaso Dios para dar la vida o la muerte, que as se dirige a m para que yo cure a un hombre de su lepra? Sabed, pues, y ved que me busca querella.
 Cuando supo Elseo que el rey de Israel haba rasgado sus vestiduras, mand a decir al rey: Por qu has rasgado tus vestiduras ? Hazle venir a m, y sabr que hay en Israel un profeta.
 Vino Naamn con sus caballos y su carro, y se detuvo a la puerta de la casa de Elseo.
 Elseo le mand a decir por un mensajero: Ve y lvate siete veces en el Jordn, y tu carne sanar y quedars puro.
 Enojse Naamn y se fue, diciendo: Cmo! Yo esperaba que saldra en persona, se presentara a m, invocara el nombre de Yahv, su Dios; rne tocara y curara as al leproso."
 Los ros de Damasco, el Abana y el Parpar, no son mucho mejores que todas las aguas de Israel? No poda yo lavarme all y quedar limpio ? Y se iba muy enojado.
 Pero sus siervos se acercaron a l para hablarle, y le dijeron: Padre mo: Si el profeta te hubiera mandado algo muy difcil, no lo hubieras hecho? Cunto ms habindote dicho: Lvate y quedars limpio?
 Baj l entonces y se ba siete veces en el Jordn, segn la orden del hombre de Dios; y su carne qued como la carne de un nio, qued limpio."
 Volvi Naamn al hombre de Dios con todo su squito, y, cuando lleg, se present a l, diciendo: Ahora conozco que no hay en toda la tierra Dios sino en Israel. Dgnate aceptar un presente de parte de tu siervo.
 Elseo respondi: Vive Yahv, a quien sirvo, que no aceptar. Naamn insisti, pero l se neg.
 Entonces Naamn le dijo: Pues te niegas, permite que den a tu siervo tierra de sta, la carga de dos mulos, pues en adelante no ofrecer tu siervo sacrificio ni holocausto a otros dioses sino a Yahv.
 Yahv perdonar a tu siervo que, cuando mi seor entre en el templo de Rimn para adorar y se apoye en mi mano, me prosterne yo tambin en el templo de Rimn. Perdone Yahv a tu siervo si me prosterno en el templo de Rimn.
 Elseo le dijo: Vete en paz. Cuando Naamn hubo dejado a Elseo y estaba ya a cierta distancia,
 Guejazi, el criado de Elseo, dijo para s: Mi seor ha tratado demasiado bien a Naamn, ese sirio, no queriendo aceptar de l lo que traa. Vive Yahv que voy a correr tras l a ver si me da algo.
 Y Guejazi ech a correr tras Naamn. Vindole Naamn correr tras l, baj de su carro para ir a su encuentro, y le pregunt: Hay novedad?;"
 y l respondi: No, todo est bien; pero me manda mi seor para decirte: Acaban de llegar a mi casa dos jvenes de la montaa de Efram, de los hijos de los profetas; haz el favor de darme para ellos un talento de plata y dos vestidos nuevos.
 Naamn dijo: Toma dos talentos, y los meti en dos sacos, y le dio dos vestidos, haciendo que sus criados se los llevasen a Guejazi.
 Llegado a la altura, tomlos Guejazi de sus manos y los meti en casa, despidiendo a aquellas gentes, que se fueron.
 Luego fue a presentarse a su seor, que le dijo: De dnde vienes, Guejazi? El le respondi: Tu siervo no ha ido a ninguna parte.
 Pero Elseo le dijo: Estaba yo ausente en espritu cuando el hombre se baj de su carro para salirte al encuentro? Ya tienes dinero y vestidos, y luego podrs tener olivares, vias, ovejas y bueyes, siervos y siervas,
 pero la lepra de Naamn se te pegar a ti y a tu descendencia para siempre. Y Guejazi sali de la presencia de Elseo blanco de lepra como la nieve.
 Los hijos de los profetas dijeron a Elseo: El lugar en que moramos contigo nos es demasiado estrecho.
 Vamos a ir al Jordn, y tomaremos de all una viga cada uno para hacernos una habitacin. Elseo les respondi: Id.
 Uno de ellos le dijo: Ven t tambin con nosotros. El dijo: Ir;"
 y parti con ellos. Llegados al Jordn, cortaron los rboles,
 y mientras uno estaba cortndolos, el hierro fue a caer en las aguas. Se puso a clamar: Ah, mi seor! Era prestado.
 Y el hombre de Dios le pregunt: Dnde ha cado? El le indic el lugar, y Elseo, cortando un trozo de madera, lo arroj al mismo lugar, y el hierro sobrenad.
 Entonces le dijo: Cgelo; y l tendi la mano y lo cogi."
 El rey de Siria estaba en guerra con Israel, y en un consejo que tuvo con sus servidores, dijo: En tal y en cual lugar acamparemos.
 El hombre de Dios mand a decir al rey de Israel: Gurdate de ir a tal lugar, porque los sirios bajarn all.
 El rey de Israel mand gentes al lugar que el hombre de Dios haba sealado, para que estuvieran al acecho. Y esto sucedi no una ni dos veces solamente.
 El de Siria se inquiet con esto, y pregunt a sus servidores: No me diris vosotros quin nos traiciona ante el rey de Israel?
 Uno de los servidores le dijo: Nadie. Oh rey, mi seor! Es Elseo, el profeta que hay en Israel, que lleva al rey de Israel las palabras que t pronuncias en tu misma alcoba.
 El rey le dijo: Id y ved dnde est, y yo le har prender. Vinieron, pues, a decirle: Est en Dotan.
 Mand l entonces caballos y carros, una gran tropa, que llegaron de noche y cercaron la ciudad.
 El siervo del hombre de Dios se levant muy de maana y vio que la ciudad estaba cercada por una tropa con caballos y carros, y dijo al hombre de Dios: Ah, mi seor! qu haremos?
 El le respondi: Nada temas, que los que estn con nosotros son ms que los que estn con ellos.
 Elseo or y dijo: Oh Yahv! brele los ojos para que vea. Y Yahv abri los ojos del siervo, y vio ste la montaa llena de caballos y carros de fuego que rodeaban a Elseo.
 Los sirios bajaron al valle en busca de Elseo, y ste dirigi entonces a Yahv esta splica: Dgnate herir de ceguera a esta gente, Y Yahv los hiri de ceguera, conforme a la splica de Elseo.
 Elseo les dijo: No es ste el camino ni sta la ciudad. Seguidme y yo os llevar a donde est el hombre a quien buscis; y los condujo a Samara."
 Entrados en Samara, dijo Elseo: Oh Yahv! Abre los ojos de esta gente para que vea; y Yahv les abri los ojos, y vieron que estaban en medio de Samara."
 El rey de Israel, vindolos, pregunt a Elseo: Los hiero, padre mo?
 Y Elseo respondi: No los hieras, que no los has hecho t prisioneros con tu espada y tu arco. Dales pan y agua, para que coman y beban, y que se vayan a su seor.
 El rey de Israel hizo que les sirvieran una gran comida, y ellos comieron y bebieron; luego los despidi para que fueran a su seor. Las tropas sirias no volvieron ms a la tierra de Israel."
 Despus de esto, Ben Hadad, rey de Siria, reuni todo su ejrcito y, subiendo, puso cerco a Samara.
 Hubo en Samara mucha hambre, y de tal modo la apretaron, que una cabeza de asno vala ochenta siclos de plata, y el cuarto de un cab de palomina cinco siclos de plata.
 Pasando el rey por la muralla, le grit una mujer: Slvame, oh rey, mi seor!
 Y el rey respondi: Si Yahv no te salva, cmo voy a salvarte yo? Con algo de la era o con algo del lagar?
 Preguntle luego el rey: Qu te pasa? Y ella respondi: Esta mujer me dijo: Trae a tu hijo y lo comeremos hoy, y maana comeremos el mo.
 Cocimos, pues, mi hijo y lo comimos, y al da siguiente yo le dije: Trae a tu hijo para que lo comamos, pero ella ha escondido a su hijo.
 Cuando oy el rey las palabras de esta mujer, rasg sus vestiduras mientras iba por la muralla, y la gente vio que por dentro estaba vestido de saco.
 El rey dijo: Que esto me haga Yahv y esto me aada si la cabeza de Elseo, hijo de Safat, quedare hoy sobre los hombros.
 Estando, pues, Elseo sentado en casa, rodeado de los ancianos que se sentaban con l, mand el rey a uno delante de l, y antes que el mensajero llegara dijo Elseo a los ancianos: No veis cmo ese hijo de asesino manda a que me quiten la cabeza? Estad atentos: cuando llegue el mensajero, cerrad y rechazadle con la puerta; no se oye ya tras l el ruido de los pasos de su amo?
 Todava estaba hablndoles, cuando ya el rey lleg a l y le dijo: De Yahv ciertamente nos ha venido este mal. Tendr yo todava que esperar ms de Yahv?
 Entonces dijo Elseo: Od la palabra de Yahv: As dice Yahv: Maana a estas horas estar en las puertas de Samara el sea de flor de harina a un siclo, y dos seas de harina de cebada a un siclo.
 El oficial sobre cuyo brazo se apoyaba el rey respondi al hombre de Dios: Cuando Yahv abra ventanas en los cielos, suceder eso. Y l le dijo: Con tus ojos lo vers, pero no lo comers.
 Haba en la entrada de la puerta cuatro leprosos, que se decan unos a otros: Por qu nos vamos a estar aqu hasta morirnos?
 Si nos decidimos a entrar en la ciudad, moriremos por el hambre que en ella hay, y si nos quedarnos aqu, moriremos igualmente. Vamos a pasarnos al campamento de los sirios, y si nos dejan vivir, viviremos, y si nos matan, moriremos.
 Partieron, pues, al anochecer para el campamento de los sirios; y cuando llegaron a la entrada del campamento, no haba en l nadie."
 El Seor haba hecho or en el campamento de los sirios estrpito de carros y estrpito de caballos, el estrpito de un gran ejrcito, y se haban dicho unos a otros: Es el rey de Israel, que ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los jteos y a los reyes de los egipcios y viene a atacarnos.
 Y se levantaron, y al anochecer se pusieron en fuga, abandonando sus tiendas, sus caballos y sus asnos, el campamento tal cual estaba, y huyeron para salvar la vida.
 Los leprosos, llegados al campamento, penetraron en una tienda, comieron y bebieron y se llevaron de all plata, oro y vestidos, que fueron a esconder. Volvieron y penetraron en otra tienda y se llevaron cosas, que fueron a esconder.
 Despus se dijeron uno a otro: No est bien lo que hacemos. Este da es un da de buena nueva, y si nosotros nos estamos callados y esperamos la luz del da, nos suceder mal. Venid, pues, y vayamos a dar cuenta a la casa del rey.
 Partieron, dieron voces a los centinelas de la ciudad e hicieron este relato: Hemos entrado en el campamento de los sirios y all no haba nadie ni se oye voz alguna de hombre; no hay ms que caballos atados, asnos atados y las tiendas intactas.
 Los centinelas de la puerta dieron voces y transmitieron esta noticia a la casa del rey.
 El rey se levant de noche y dijo a sus servidores: Voy a deciros lo que pretenden los sirios: Como saben que estamos hambrientos, se han salido del campamento para esconderse en los campos, dicindose: Cuando salgan de la ciudad, los cogeremos vivos y entraremos en la ciudad.
 Uno de los servidores del rey dijo: Que cojan cinco de los caballos que todava quedan en la ciudad  porque tambin a ellos les sucede lo que a la muchedumbre, que han perecido  y mandemos a ver.
 Cogiere pues, dos carros con sus caballos, y el rey mand gente que siguiera tras los sirios, diciendo: Id y ved.
 Fueron tras ellos hasta el Jordn, y todo el camino estaba sembrado de vestidos y objetos que en su precipitacin haban tirado los sirios. Volvieron los mensajeros y dieron cuenta al rey.
 Sali el pueblo y saque el campamento de los sirios, y se puso el sea de flor de harina a un siclo, y a un siclo los dos seas de harina de ce da, segn lo que haba dicho Yahv.
 El rey haba entregado  custodia de la puerta al oficial sobre cuyo brazo se apoyaba e da antes, pero ste fue atropellado por el pueblo a la puerta, y muri, segn la palabra que haba pronunciado el hombre de Dios cuando el rey baj a l.
 El hombre de Dios haba dicho al rey: Maana a estas horas estarn a siclo los dos seas de harina de cebada, y a siclo el sea de flor de harina;"
 y el oficial haba respondido al hombre de Dios: Cuando Yahv abra ventanas en los cielos, veremos eso. Y Elseo le haba dicho: Con tus ojos lo vers, pero no lo comers.
 Fue en verdad lo que sucedi, pues el pueblo le atropello a la puerta y muri.
 Elseo dijo a la mujer a cuyo hijo haba resucitado: Levntate y vete, t y tu casa, y mora donde puedas, porque Yahv llama al hambre y vendr sobre la tierra por siete aos.
 Levantse la mujer e hizo lo que le deca el hombre de Dios, y se fue ella y su casa, y habit siete aos en tierra de filisteos.
 Al cabo de siete aos volvi la mujer de la tierra de los filisteos y fue a implorar al rey por su casa y su campo.
 Estaba el rey hablando con Guejazi, servidor del hombre de Dios, y le deca: Anda y cuntame todas esas grandes cosas que ha hecho Elseo;"
 y mientras estaba contando al rey cmo Elseo haba vuelto a la vida a un muerto, lleg la mujer cuyo hijo haba resucitado Elseo para implorar al rey por su casa y su campo, y dijo Guejazi: Oh mi seor rey! sa es la mujer y se es su hijo, que Elseo resucit.
 Pregunt el rey a la mujer, y ella le hizo el relato; el rey le dio un eunuco, a quien dijo: Haz que le sea devuelto a esta mujer todo lo que le pertenece, con todos los frutos de su campo, desde el da en que dej la tierra hasta hoy.
 Fue Elseo a Damasco. Estaba enfermo Ben Hadad, rey de Siria, y le avisaron, diciendo: Est aqu el hombre de Dios.
 El rey dijo a Jazael: Toma contigo un presente y vete a ver al hombre de Dios, y consulta por m a Yahv si curar de esta enfermedad.
 Fue Jazael a su encuentro, llevando consigo un presente, todo lo mejor que haba en Damasco, la carga de cuarenta camellos. Llegado, se present a l y le dijo: Tu hijo Ben Hadad, rey de Siria, me manda a ti para preguntarte: Curar de esta enfermedad?
 Elseo le respondi: Ve y dile: T curaras, pero Yahv me ha revelado que morirs.
 El hombre de Dios puso sus ojos sobre Jazael
 y los fij en l hasta hacerle enrojecer; luego se puso a llorar. El le pregunt: Por qu llora mi seor? Y Elseo le respondi: Porque s el mal que vas a hacer a los hijos de Israel: incendiars sus ciudades fuertes, pasars a cuchillo a sus mancebos, estrellars a sus nios y abrirs el seno a sus preadas.
 Y Jazael dijo: Pues qu es tu siervo, este perro, para hacer tan grandes cosas? Y Elseo respondi: Yahv me ha revelado que sers rey de Siria.
 Jazael dej a Elseo y volvi a su seor, que le pregunt: Qu te ha dicho Elseo? Y l respondi: Me ha dicho: Curars.
 Al da siguiente cogi una manta, la empap en agua y la puso sobre el rostro del rey, que muri. Jazael le sucedi.
 El ao quinto de Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, comenz a reinar Joram, hijo de Josafat, rey de Jud.
 Treinta y dos aos tena cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
 March por los caminos de los reyes de Israel, como haba hecho la casa de Ajab, pues tuvo por mujer a una hija de Ajab, e hizo el mal a los ojos de Yahv.
 Pero Yahv no quiso destruir a Jud por amor a David, su siervo, segn la promesa que le haba hecho de darle siempre una lmpara perpetuamente.
 En su tiempo se rebel Edom contra el dominio de Jud, y se dio un rey.
 Joram march a Ser con todos sus carros. Una noche arriesg combate con los edomitas, que le tenan cercado, y le derrotaron juntamente con los jefes de los carros, y el pueblo huy a sus tiendas.
 La rebelin de Edom contra el dominio de Jud dura hasta hoy. Entonces se rebel tambin Libna.
 El resto de los hechos de Joram, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las Crnicas de los reyes de Jud?
 Joram se durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. Le sucedi su hijo Ocozas.
 El ao doce de Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, comenz a reinar Ocozas, hijo de Joram, rey de Jud.
 Tena Ocozas veintids aos cuando comenz a reinar, y rein un ao en Jerusaln. Su madre se llamaba Atala, hija de Omri, rey de Israel.
 March por los caminos de la casa de Ajab e hizo el mal a los ojos de Yahv, como la casa de Ajab, con la que es taba emparentado.
 Acompa a Joram, hijo de Ajab, en G guerra contra Jazael, rey de Siria, a Ramot Galaad. Los sirio hirieron a Joram,
 y el rey Joram se volvi para hacerse curar en Jezrael de las heridas que los sirios le haban hecho en Ramot cuando combata contra Jazael, rey de Siria. Ocozas, hiio de Joram, rey de Jud, baj a Jezrael para ver a Joram, hijo de Ajab, que estaba all herido.
 Elseo, profeta, llam a uno de los hijos de los profetas y le dijo: Cete los lomos, toma esta redoma de leo y vete a Ramot Galaad.
 Cuando llegues, busca a Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi. Le haces que se levante de entre sus compaeros y le llevas aparte, a una cmara retirada,
 y, tomando la redoma de leo, lo derramas sobre su cabeza, dicindole: As habla Yahv i Yo te unjo por rey de Israel. Abres luego la puerta y huyes sin detenerte.
 El joven servidor del profeta parti para Ramot Galaad;"
 y cuando lleg, estaban los jefes del ejrcito reunidos, y dijo: Jefe, tengo que decirte una cosa. Jeh le pregunt: A quin de nosotros? El respondi: A ti, oh jefe!
 Levantse Jeh y entr en casa, y el joven derram sobre su cabeza la redoma de leo, dicindole: As habla Yahv, Dios de Israel: Yo te unjo rey de Israel, del pueblo de Yahv.
 T herirs a la casa de Ajab, tu seor, y vengars en Jezabel la sangre de mis siervos, los profetas, y la sangre de todos los siervos de Yahv.
 Toda la casa de Ajab perecer; yo exterminar a todos cuantos pertenecen a Ajab, al esclavo y al libre de Israel,"
 y har la casa de Ajab semejante a la casa de Jeroboam, hijo de Nabat, y a la casa de Basa, hijo de Ajiya.
 Los perros comern a Jezabel en el campo de Jezrael, y no habr nadie que le d sepultura. Despus, el hombre abri la puerta y huy.
 Cuando sali Jeh para reunirse con los servidores de su seor, le dijeron stos: Va todo bien? Por qu ha venido a ti ese loco? Jeh respondi: Sguramente conocis al hombre y sabis lo que me ha dicho.
 Ellos respondieron: No es verdad. Explcanos lo que ha dicho. El entonces dijo: Esto y esto es lo que ha dicho: As habla Yahv: Yo te unjo por rey de Israel.
 En seguida tomaron todos sus mantos y los pusieron debajo de l en las gradas, y, haciendo sonar las trompetas, gritaron: Jeh, rey!
 As conspir Jeh, hijo de Josafat, hijo de Nimsi, contra Joram. Joram defenda con todo Israel a Ramot Galaad contra Jazael, rey de Siria;"
 pero el rey Joram haba tenido que volverse para curarse en Jezrael de las heridas que los sirios le haban hecho cuando combata centra Jazael, rey de Siria. Jeh dijo: Pues que lo queris, sea; pero que no salga de la ciudad nadie que pueda llevar la noticia a Jezrael.
 Jeh subi a su carro y parti para Jezrael, pues Joram estaba all en cama, y Ocozas, rey de Jud, haba bajado a verle.
 El centinela que estaba en la torre de Jezrael vio venir a la tropa de Jeh y dio la noticia: Veo venir una tropa. Joram dijo: Manda que salga a su encuentro uno de a caballo para saber si es de paz.
 Sali el jinete, se present a Jeh y pregunt: As habla el rey: Es la paz? Jeh respondi: Qu te importa a ti la paz? Vulvete detrs de m. El centinela dio luego el aviso, diciendo: El mensajero ha llegado hasta ellos, pero no vuelve.
 Entonces se mand otro a caballo, que, llegado a ellos, pregunt: As habla el rey: Hay paz? Y Jeh respondi: Qu te importa a ti la paz? Vulvete detrs de m.
 El centinela volvi a decir: Tambin ste ha llegado a ellos y no vuelve; mas, al parecer, por la marcha, el que viene es Jeh, hijo de Nimsi, porque viene con mucho mpetu.
 Entonces Joram dijo: Engancha; y enganchado que fue su carro, sali Joram, rey de Israel, y Ocozas, rey de Jud, cada uno en su carro. Salieron al encuentro de Jeh, a quien hallaron en la heredad de Nabot de Jezrael."
 En cuanto vio Joram a Jeh le pregunt: Hay paz, Jeh? Y ste respondi: Qu paz mientras duren las prostituciones de Je-zabel, tu madre, y sus muchas hechiceras?
 Entonces Joram, volviendo grupas, huy y dijo a Ocozas; Traicin, Ocozas !
 Pero Jeh tendi su arco e hiri a Joram entre las espaldas, salindole la flecha por el corazn, y Joram cay en su carro.
 Jeh dijo a su oficial Bidcar:  Tomalo y trale en el campo de Nabot de Jezrael, pues me acuerdo de que, cuando yo y t bamos juntos a caballo detrs de Ajab, su padre, Yahv pronunci contra l la sentencia, diciendo:
 Yo he visto ayer la sangre de Nabot y de sus hijos, dice Yahv, y yo te dar su merecido en esta misma heredad. Tomalo pues, y trale a ese campo, segn la palabra de Yahv.
 Ocozas, rey de Jud, que vio esto, huy por el camino de Bet Ganim; pero Jeh le persigui, diciendo: Tambin a l. Y le hirieron en el carro en la subida de Gur, cerca de Jibleam; l sigui hasta Megid-do, pero all muri."
 Sus servidores le trasladaron en un carro a Jerusaln y le sepultaron en la sepultura de sus padres, en la ciudad de David.
 Ocozas haba comenzado a reinar el ao once de Joram, hijo de Ajab.
 Jeh entr en Jezrael. Sabindolo Jezabel, se pint los ojos, se pein y se puso a mirar a una ventana.
 Al pasar Jeh por la puerta, le grit: Le sali bien la cosa a Zimbri, asesino de su seor?
 El alz el rostro hacia la ventana y pregunt: Quin eres t para que quieras contender conmigo? Entonces miraron por la ventana dos o tres eunucos,
 y l les mand: Echadla abajo; y ellos la echaron, y su sangre salpic los muros y los caballos; Jeh la pisote con sus pies,"
 y despus entr, comi, bebi y dijo: Id a ver a esa maldita y enterradla, que al fin es hija de rey.
 Fueron para enterrarla; pero no hallaron de ella ms que el crneo, los pies y las palmas de las manos."
 Volvieron a dar cuenta a Jeh, que dijo: Es la amenaza que haba hecho Yahv por su siervo Elas tisbita, diciendo: Los perros comern la carne de Jezabel en el campo de Jezrael,
 y el cadver de Jezabel ser como estircol sobre la superficie del campo, en el campo de Jezrael, de modo que nadie podr decir: Esta es Jezabel.
 Haba en Samara setenta hijos de Ajab. Jeh escribi cartas, que mand a Samara, a los prncipes de la ciudad. En ellas deca:
 En cuanto recibis esta carta, pues que tenis con vosotros a los hijos de vuestro seor y, adems, carros y caballos, ciudades fortificadas y armas,
 ved cul de los hijos de vuestro seor queris mejor y os conviene poner en el trono de su padre, y combatid por la casa de vuestro seor.
 Ellos se llenaron de miedo, y se dijeron: Dos reyes no han podido resistirle, cmo vamos a resistirle nosotros?
 Y el mayordomo de palacio, los ancianos y los ayos mandaron a decir a Jeh: Nosotros somos servidores tuyos y haremos cuanto t nos digas. No elegiremos a ninguno por rey. Haz t lo que bien te parezca.
 Entonces les escribi Jeh una segunda carta, en que les deca: Si estis por m y dispuestos a obedecerme, tomad las cabezas de esos hombres, hijos de vuestro seor, y venid a m maana a estas horas a Jezrael.
 Cuando stos recibieron la carta, cogieron a los hijos del rey, setenta hombres; los degollaron y pusieron sus cabezas en canastillas, y se las mandaron a Jeh a Jezrael."
 Vino uno a informarle, diciendo: Han trado las cabezas de los hijos del rey; y l dijo: Ponedlas en dos montones a la entrada de la puerta hasta maana.
 Por la maana sali, y, presentndose ante el pueblo todo, dijo: Vosotros sois justos. Yo he conspirado contra mi seor y le he dado muerte. Pero quin ha matado a todos stos?
 Sabed, pues, que no caer por tierra ni una de las palabras que Yahv ha pronunciado contra la casa de Ajab. Yahv cumple lo que declar por medio de su siervo Elas.
 Y Jeh mat a todos cuantos de la casa de Ajab quedaban en Jezrael, a todos sus parientes, a sus familias y a sus sacerdotes, sin dejar escapar a uno solo.
 Despus se levant para ir a Samara, y, llegado a un albergue de pastores que haba en el camino,
 encontr a los hermanos de Ocozas, rey de Jud, y les pregunt: Quines sois vosotros? Y ellos le dijeron: Somos los hermanos de Ocozas, que hemos venido a saludar a los hijos del rey y a los hijos de la reina.
 Jeh dijo: Cogedlos vivos. Cogironlos vivos y los degollaron, en nmero de cuarenta y dos, en la cisterna del albergue. Jeh no dej escapar ni a uno solo.
 Partido de all, encontr a Jonadab, hijo de Recab, que vena a su encuentro; le salud y le dijo: Es sincero conmigo tu corazn, como lo es el mo contigo? Y Jonadab le respondi: Sincero. Si es as replic Jeh , dame la mano. Jonadab le dio la mano, y Jeh le hizo subir a su carro junto a l,"
 y dijo: Ven conmigo, y vers mi celo por Yahv. Llevlo, pues, en su carro;"
 y cuando lleg a Samara, mat a cuantos de Ajab quedaban en Samara, exterminndolos del todo, segn la palabra que Yahv haba dicho a Elas.
 Despus reuni a todo el pueblo y le dijo: Ajab sirvi poco a Baal; Jeh le servir ms."
 Llamad, pues, a m a todos los profetas de Baal, a todos los sacerdotes, sin que quede ni uno solo, porque quiero ofrecer a Baal un gran sacrificio. El que falte no vivir. Jeh obraba arteramente, para exterminar a los servidores de Baal.
 Dijo, pues: Promulgad una fiesta en honor de Baal. Promulgronla,
 enviando mensajeros por todo Israel, y llegaron todos los servidores de Baal, sin que ni uno dejara de venir, y entraron en la casa de Baal, que se llen de bote en bote.
 Jeh dijo al que estaba al cuidado del vestuario: Saca vestiduras para todos los siervos de Baal. El las sac,
 y fue Jeh con Jonadab a la casa de Baal y dijo a los servidores de Baal: Mirad y ved si por acaso hay aqu entre vosotros algn servidor de Yahv o si estn slo los servidores de Baal.
 Y entr Jeh para ofrecer sacrificios y holocaustos. Haba apostado fuera a ochenta hombres, dicindoles: Cualquiera que dejare escapar a alguno de estos que yo pongo en vuestras manos, me responder de su vida con la suya.
 Cuando hubo acabado de preparar los sacrificios y holocaustos, Jeh dijo a los de su guardia y a los oficiales: Entrad y matadlos, sin que ni uno quede. Los de la guardia y los oficiales pasronlos a todos a cuchillo. Penetraron luego en el templo de Baal,
 sacaron fuera el altar de Baal y lo quemaron.
 Destrozaron los cipos de Baal y, derribando el templo, hicieron de l una cloaca, que todava subsiste hoy.
 As extermin Jeh a Baal de en medio de Israel.
 Con todo, no se apart Jeh de los pecados con que Jero-boam, hijo de Nabat, hizo pecar a Israel, y dej en pie los becerros de oro que haba en Betel y Dan.
 Yahv dijo a Jeh: Por haber hecho lo que es recto a mis ojos, haciendo desaparecer a la casa de Ajab, conforme a mi voluntad, tus hijos se sentarn en el trono de Israel hasta la cuarta generacin.
 Pero Jeh no se cuid de andar con todo su corazn en la Ley de Yahv, Dios de Israel, ni se apart de los pecados con que Jeroboam haba hecho pecar a Israel.
 En aquellos das comenz Yahv a cercenar el territorio de Israel, y los hiri Jazael en toda la frontera de Israel,
 desde el Jordn, a oriente, toda la tierra de Galaad, de Gad, de Rubn y de Manases, desde Aroer, que est junto al torrente del Arnn, hasta Galaad y Basan.
 El resto de los hechos de Jeh, cuanto hizo, sus hazaas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Jeh se durmi con sus padres, y fue sepultado en Samara. Le sucedi Joacaz, su hijo.
 Haba reinado Jeh veintiocho aos sobre Israel en Samara.
 Atala, madre de Ocozas, viendo que haba muerto su hijo, levantse y extermin a toda la descendencia real.
 Pero Josaba, hija del rey Joram y hermana de Ocozas, cogi a Jos, hijo de Ocozas, y le sac furtivamente de entre los hijos del rey cuando los estaban asesinando, ocultndole de Atala, a l y a su nodriza, en la cmara dormitorio, y as pudo aqul escapar a la muerte.
 Seis aos estuvo oculto con Josaba en la casa de Yahv, y entre tanto rein Atala en la tierra.
 El ao sptimo, Joyada mand a llamar a los centuriones de los cereteos y la guardia y los introdujo en la casa de Yahv. Hizo pacto con ellos, juramentndolos en la casa de Yahv, y les mostr el hijo del rey,
 dndoles esta orden: He aqu lo que habis de hacer:
 La tercera parte de vosotros, que monta la guardia en el palacio real,
 ms las otras dos partes de vosotros, que montan la guardia en el templo de Yahv,
 con las armas en la mano, formaris en torno del rey y mataris a cualquiera que pretenda penetrar en las filas. Estaris junto al rey dondequiera que vaya.
 Cumplieron les capitanes las rdenes que les haba dado el sacerdote Joyada.
 Tom cada uno sus gentes, las que hacan el servicio el sbado, y se fueron al sacerdote Joyada. Este les entreg las lanzas y los escudos del rey David, que se hallaban en la casa de Yahv,
 y cuando los soldados de la guardia, todos con las armas en la mano, desplegaron desde el lado sur al lado norte, entre el altar y el templo,
 sac al rey, psole la diadema y los brazaletes y le ungi. Todos entonces palmotearon y gritaron: Viva el rey!
 Cuando oy Atala el estrpito del pueblo, se vino a donde estaba la gente reunida en la casa de Yahv
 y mir. Y estaba el rey sobre el estrado, segn costumbre, y cerca de l los jefes y las trompetas, y todo el pueblo daba muestras de gran jbilo, mientras sonaban las trompetas. Atala rasg sus vestiduras y clam: Traicin! Traicin!
 Entonces el sacerdote Joyada dio orden a los capitanes, que estaban a la cabeza de las tropas: Sacadla de las filas y matad a quienquiera que la siga.
 Pues el sacerdote haba dicho: Que no la maten en la casa de Yahv. Pusieron sobre ella las manos, y cuando lleg al palacio real, por la puerta de los caballos, all la mataron.
 Joyada intervino en la alianza que con Yahv hicieron el rey y el pueblo, de ser el pueblo de Yahv.
 Todo el pueblo penetr en el templo de Baal y lo demoli, destruyendo del todo su altar y sus estatuas; y al sacerdote de Baal, Matan, le dieron muerte delante del altar."
 Despus, dejando una guardia en el templo de Yahv, tom a los jefes de los cereteos y a los guardias y a todo el pueblo, y llevaron al rey desde el templo de Yahv al palacio real, donde entr por la puerta de la guardiaSentose all sobre el trono real,
 y todo el pueblo estaba lleno de alegra, y la ciudad se qued tranquila. Atala haba sido muerta en el palacio real.
 -- omitido por parfrasis --
 Tena Jos siete aos cuando comenz a reinar.
 Comenz a reinar Jos el sptimo ao de Jeh, y rein cuarenta aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Sibia, de Berseba.
 Hizo Jos lo que era recto a los ojos de Yahv todo el tiempo que le dirigi el sacerdote Joyada;"
 pero no desaparecieron los altos, y segua el pueblo sacrificando y quemando perfumes en ellos.
 Jos dijo a los sacerdotes: Todo el dinero que como ofrenda sagrada ha entrado en el templo de Yahv, el dinero del rescate de personas segn estimacin y el que voluntariamente se ofrece a la casa de Yahv,
 tmenlo los sacerdotes y emplenlo en reparar la casa de Yahv, en todo lo que necesite reparacin.
 Pero sucedi que, el ao veintitrs del reinado de Jos, los sacerdotes no haban hecho las reparaciones necesarias en la casa.
 Llam entonces el rey al sacerdote Joyada y a los otros sacerdotes y les dijo: Por qu no habis reparado lo que haba que reparar en la casa? En adelante no seris vosotros los que dispongis del dinero del pueblo, sino que lo entregaris para que se haga la reparacin de la casa.
 Los sacerdotes asintieron a no ser ellos los que recogieran el dinero del pueblo para hacer las reparaciones de la casa
 Entonces el sacerdote Joyada tom un cofre, hizo en su tapa un agujero y le puso al lado del altar, a la derecha, en el paso para la entrada en la casa de Yahv. Los sacerdotes de guardia metan all todo el dinero que se traa a la casa de Yahv;"
 y cuando se vea que en el cofre haba bastante dinero, suba el secretario del rey con el gran sacerdote y contaban el dinero que haba en la casa de Yahv.
 Iban entregando a los encargados de las obras de reparacin lo necesario para pagar a los carpinteros y dems obreros que trabajaban en la casa de Yahv,
 a los albailes y a los canteros, para el pago de las maderas y el tallado de las piedras necesarias para las reparaciones.
 Pero con todo lo que entraba en la casa de Yahv no hubo para hacer ni fuentes de plata, ni cuchillos, ni copas, ni trompetas; en suma, nada de oro ni de plata,"
 sino que hubo que emplearlo todo en la reparacin de la casa.
 No se tomaban cuentas a los que reciban el dinero para entregarlo a los que hacan las obras, porque eran personas de fidelidad.
 El dinero por el delito y el dinero por los pecados no entraba en la casa de Yahv, porque era de los sacerdotes.
 Entonces subi Jazael, rey de Siria, y atac a Gat y la tom. Jazael tena el designio de subir contra Jerusaln.
 Jos, rey de Jud, tom todas las cosas consagradas, lo que haban consagrado Josafat, Joram y Ocozas, sus padres, reyes de Jud, y lo que l mismo haba consagrado, y todo el oro que haba en el tesoro de la casa de Yahv y en el del real palacio, y envilo todo a Jazael, rey de Siria, que desisti de subir contra Jerusaln.
 El resto de los hechos de Jos, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Sus servidores conspiraron contra l, y, rebelndose, le mataron cuando bajaba a la casa del terrapln.
 Sus servidores conspiraron contra l, y, rebelndose, le mataron cuando bajaba a la casa del terrapln. [ (II Kings 12:22)  Josacar, hijo de Simat, y Josabab, hijo de Somer, sus siervos, le hirieron, y muri. Fue sepultado con sus padres en la ciudad de David, y le sucedi Amasias, su hijo. ] 
 El ao veintitrs de Jos, hijo de Ocozas, rey de Jud, comenz a reinar Joacaz, hijo de Jeh, en Samara, y rein diecisiete aos.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv y sigui los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, con que hizo pecar a Israel, y no se apart de ellos.
 Encendise el furor de Yahv contra Israel, y los entreg en manos de Jazael, rey de Siria, y en manos de Ben Hadad, hijo de Jazael, todo el tiempo que estos reyes vivieron.
 Joacaz implor a Yahv, y Yahv le oy, pues vio la opresin en que los reyes de Siria tenan a Israel.
 Se. par a Israel un libertador, que les sac de las manos de los sirios, y habitaron en sus tiendas como antes;"
 pero no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, que haba hecho pecar a Israel, sino que se dieron a ellos, y an una asera quedaba erigida en medio de Samara.
 De todo el ejrcito que tena Joacaz no le dej Yahv ms que cincuenta caballeros, diez carros y diez mil infantes, porque el rey de Siria los haba aniquilado, como si los redujera a polvo.
 El resto de los hechos de Joacaz, cuanto hizo, sus hazaas, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Joacaz se durmi con sus padres y fue sepultado en Samara. Le sucedi Jos, su hijo.
 El ao treinta y siete de Jos, rey de Jud, comenz a reinar Jos, hijo de Joacaz, en Israel, en Samara, y rein diecisis aos.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, y no se apart de ninguno de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel, sino que se dio a stos como l.
 El resto de los hechos de Jos, cuanto hizo, sus hazaas, y la guerra contra Amasias, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Jos se durmi con sus padres, y le sucedi Jeroboam. Jos fue sepultado en Samara con los reyes de Israel.
 Enferm Elseo de la enfermedad de que muri, y Jos, rey de Israel, baj a verle, llor sobre l, y dijo: Padre mo, padre mo! Carro de Israel y su auriga!
 Elseo le dijo: Toma tu arco y unas flechas. El tom arco y flechas.
 Luego dijo Elseo al rey de Israel: Pon tus manos en el arco. Y l las puso, y puso Elseo las suyas sobre las del rey.
 Luego aadi: Abre la ventana que da al oriente. Abrila, y Elseo le dijo: Dispara; y dispar. Elseo exclam: Es una flecha de liberacin de Yahv; es una flecha de liberacin contra Siria. T batirs a los sirios en Afee hasta exterminarlos.
 Elseo le dijo nuevamente:  Toma las flechas. El las tom, y Elseo le mand: Hiere la tierra; y el rey la hiri tres veces, y se detuvo."
 El hombre de Dios se irrit contra l, y le dijo: Debieras haber herido cinco o seis veces, y entonces hubieras llegado a batir a los sirios hasta la exterminacin; ahora slo tres veces los batirs.
 Elseo muri y fue sepultado. Por entonces hacan incursin en la tierra, un ao y otro, las tropas de Moab;"
 y sucedi que, mientras estaban unos sepultando a un muerto, vieron de pronto venir una de estas tropas, y arrojaron al muerto en el sepulcro de Elseo y se fueron; y en cuanto el muerto lleg a tocar los huesos de Elseo, resucit y se puso en pie."
 Jazael, rey de Siria, afligi a Israel todo el tiempo de la vida de Joacaz.
 Pero Yahv tuvo misericordia de ellos y los mir por amor de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, y no quiso destruirlos del todo, y no los arroj de ante s.
 Muri Jazael, rey de Siria, y le sucedi su hijo Ben Hadad.
 Jos, hijo de Joacaz, reconquist de manos de Ben Hadad, hijo de Jazael, las ciudades conquistadas por Jazael a Joacaz, su padre, durante la guerra. Jos bati tres veces a los sirios y recobr las ciudades de Israel.
 El ao segundo de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel, comenz a reinar Amasias, hijo de Jos, rey de Jud.
 Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Joadn, de Jerusaln.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv; no, sin embargo, como David, su padre. Obr enteramente como haba obrado Jos, su padre."
 No desaparecieron los altos, y el pueblo sigui ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos.
 Cuando hubo afirmado en sus manos el reino, castig a los servidores que haban matado al rey, su padre;"
 pero no hizo morir a los hijos de los asesinos, segn lo que est escrito en el libro de la Ley de Moiss, donde manda Yahv: No se har morir a los padres por los hijos ni se har morir a los hijos por los padres, sino que se har morir a cada uno por su pecado.
 Bati a diez mil edomitas en el valle de la Sal. Conquist en la guerra Sela, y la llam Joctel, nombre que conserva hoy todava.
 Entonces mand Amasias mensajeros a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel, para decirle: Ven que nos veamos las caras.
 Jos, rey de Israel, hizo decir a Amasias: El cardo del Lbano mand a decir al cedro del Lbano: Dame tu hija por mujer para mi hijo. Las fieras del Lbano pasaron y pisotearon el cardo.
 T has batido a los edomitas, y tu corazn se ha envanecido. Goza tu gloria y qudate en casa. Para qu meterte en una empresa desafortunada, que ser tu ruina y la de Jud?
 Pero Amasias no le escuch, y Jos, rey de Israel, subi y se vieron las caras l y Amasias, rey de Jud, en Betsams, que est en Jud.
 Jud fue batido por Israel, y cada uno huy a su tienda.
 Jos, rey de Israel, cogi prisionero en Betsams a Amasias, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Ocozas, y vino a Jerusaln e hizo una brecha de cuatrocientos codos en la muralla de Jerusaln, desde la puerta de Efram hasta la puerta de la Esquina.
 Se apoder de todo el oro y plata y de los vasos que haba en la casa de Yahv y en el tesoro del palacio real, y, tomando rehenes, retorn con ellos a Samara.
 El resto de los hechos de Jos, cuanto hizo, sus hazaas y la guerra que hizo a Amasias, rey de Jud, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Jos se durmi con sus padres, y fue sepultado en Samara con los reyes de Israel. Le sucedi Jero-boam, su hijo.
 Amasias, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
 El resto de los hechos de Amasias, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Se tram contra l una conjuracin en Jerusaln, y huy a Laquis; pero le persiguieron hasta Laquis, y all le dieron muerte."
 Le trajeron en caballos, y fue sepultado en Jerusaln con sus padres, en la ciudad de David.
 Todo el pueblo de Jud tom a Azaras, hijo de Amasias, y le puso sobre el trono, a la edad de diecisis aos, en lugar de Amasias, su padre.
 Azaras reedific a Elat y la restituy al dominio de Jud despus de dormirse el rey con sus padres.
 El ao quince de Amasias, hijo de Jos, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel en Samara Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, y rein cuarenta y un aos.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv. No se apart de ninguno de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel.
 Recobr el territorio de Israel, desde la entrada de Jamat hasta el mar del Araba, segn la palabra que haba dicho Yahv, Dios de Israel, por medio de su siervo Joas, profeta, hijo de Amitai, de Gat Jefer.
 Porque haba visto Yahv la amarga afliccin de Israel, a la que todos, esclavos y libres, haban sido reducidos, sin que hubiera quien pudiera socorrer a Israel.
 No haba resuelto Yahv todava raer el nombre de Israel de debajo del cielo, y le libr por medio de Jeroboam, hijo de Jos.
 El resto de los hechos de Jeroboam, cuanto hizo, sus hazaas en la guerra y cmo restituy al dominio de Israel Damasco y Jamat, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Jeroboam se durmi con sus padres los reyes de Israel, y le sucedi Zacaras, su hijo.
 El ao veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenz a reinar Azaras, hijo de Amasias, rey de Jud.
 Tena diecisis aos cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jola, de Jerusaln.
 Hizo lo que es recto a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho Amasias, su padre;"
 pero los altos no desaparecieron, y el pueblo segua ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos.
 Yahv hiri de lepra al rey, y leproso estuvo hasta el da de su muerte, y moraba en su casa aislada. Jotam, su hijo, estaba a la cabeza del palacio y juzgaba al pueblo.
 El resto de los hechos de Azaras, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Azaras se durmi con sus padres, y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. Le sucedi Jotam, su hijo.
 El ao treinta y ocho de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar sobre Israel, en Samara, Zacaras, hijo de Jeroboam, y rein seis meses.
 Hizo lo que era malo a los ojos de Yahv, como lo haban hecho sus padres, y no se apart de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel.
 Selum, hijo de Jabes, conspir contra l, y le hiri en Jebleam, dndole muerte. El le sucedi,
 El resto de los hechos de Zacaras escrito est en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
 As se cumpli lo que Yahv haba declarado a Jeh diciendo: Tus hijos se sentarn en el trono de Israel hasta la cuarta generacin.
 Selum, hijo de Jabes, comenz a reinar el ao treinta y nueve de Ozas (Azaras), rey de Jud, y rein un mes en Samara.
 Menajem, hijo de Gad, subi de Tirsa a Samara; hiri a Selum, hijo de Jabes, matndole, y le sucedi."
 El resto de los hechos de Selum y la conspiracin que tram est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
 Entonces Menajem castig a Tapuaj y cuanto en ella haba, con su territorio, desde Tirsa, porque no haba querido abrirle sus puertas, y abri el vientre de todas las mujeres encinta.
 El ao treinta y nueve de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar en Israel Menajem, hijo de Gad, y rein diez aos en Samara.
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv, y no se apart, mientras vivi, de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel.
 Ful, rey de Asira, vino a Israel, y Menajem le dio a Ful mil talentos de plata para que le ayudase a consolidar el reino en sus manos.
 Menajem, para obtener esta cantidad, hizo una derrama sobre todos los que en Israel eran ricos, imponiendo a cada uno cincuenta siclos de plata, para drselos al rey de Asira. El rey de Asira se volvi, y por entonces no se qued en la tierra.
 El resto de los hechos de Menajem, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Israel?
 Menajem se durmi con sus padres, y le sucedi Pecajya, su hijo.
 El ao cincuenta de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar en Israel, en Samara, Pecajya, hijo de Menajem, y rein dos aos.
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv, y no se apart de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel.
 Pecaj, hijo de Romela, su oficial, conspir contra l, y le hiri en Samara, en la torre del palacio del rey, en unin de Argob y Arie y de cincuenta hombres de entre los hijos de Galaad que le seguan. As dio muerte a Pecajya, y le sucedi.
 El resto de los hechos de Pecajya, cuanto hizo, escrito est en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
 El ao cincuenta y dos de Azaras, rey de Jud, comenz a reinar en Israel, en Samara, Pecaj, hijo de Romela, y rein veinte aos.
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv, y no se apart de los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel.
 En tiempo de Pecaj, rey de Israel, Teglatfalasar, rey de Asira, vino y tom lyyn, Abel Bet Maaca, Janoaj, Quedes y Jasor, Galay y la Galilea, todo el territorio de Neftal, y llev a sus habitantes cautivos a Asira.
 Oseas, hijo de Ela, conspir contra Pecaj, hijo de Romela, y le hiri, dndole muerte y sucedindole el ao veinte de Jotam, hijo de Ozas (Azaras)'
 El resto de los hechos de Pecaj, cuanto hizo, escrito est en el libro de las crnicas de los reyes de Israel.
 El ao segundo de Pecaj, hijo de Romela, rey de Israel, comenz a reinar Jotam, hijo de Ozas (Azaras), rey de Jud.
 Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jerus, hija de Sadoc.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho Ozas (Azaras), su padre;"
 pero no desaparecieron los altos, y el pueblo segua ofreciendo sacrificios y perfumes en ellos. Jotam edific la puerta superior de la casa de Yahv.
 El resto de los hechos de Jotam, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 En este tiempo comenz a mandar Yahv contra Jud a Rasn, rey de Siria, y a Pecaj, hijo de Romela.
 Jotam se durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David, su padre. Le sucedi Ajaz, su hijo.
 El ao diecisiete de Pecaj, hijo de Romela, comenz a reinar Ajaz, hijo de Jotam, rey de Jud;"
 tena Ajaz veinte aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. No hizo lo recto a los ojos de Yahv, su Dios, como lo haba hecho David, su padre.
 March por el camino de los reyes de Israel, y hasta hizo pasar a su hijo por el fuego, segn las abominaciones de las gentes que Yahv haba expulsado ante los hijos de Israel.
 Ofreca sacrificios y perfumes en los altos, en los collados y bajo cualquier rbol frondoso.
 Entonces Rasn, rey de Siria, y Pecaj, hijo de Romela, rey de Israel, subieron contra Jerusaln para atacarla, y sitiaron a Ajaz, pero no pudieron vencerle.
 En el mismo tiempo, el rey de Edom someti a Elat al dominio de Edom, expulsando de ella a los judos, y los edomitas se establecieron en Elat, y all habitan hasta el da de hoy.
 Ajaz mand mensajeros a Teglatfalasar, rey de Asira, para decirle: Tu siervo soy y tu hijo. Sube y lbrame de las manos del rey de Siria y de las del rey de Israel, que se alzan contra m.
 Ajiz tomo la plata y el oro que haba en la casa de Yahv y en el tesoro del palacio del rey y se lo mand en presente al rey de Asira.
 El rey de Asira le dio odos, y subi contra Damasco, la tom y llev a sus habitantes cautivos a Quir, y dio muerte a Rasn.
 El rey Ajaz fue a Damasco para ver a Teglatfalasar, rey de Asira, y, habiendo visto el altar que haba en Damasco, mand luego al sacerdote Uras el modelo y la forma exacta del altar.
 El sacerdote Uras construy uno, ajustndose al modelo enviado de Damasco por el rey Ajaz, acabndole antes de que Ajaz volviese de Damasco.
 Llegado de Damasco, vio el rey el altar, y, acercndose, subi a l;"
 hizo quemar en l su ofrenda y su holocausto, y lib en el sus libaciones y derram en l la sangre de sus sacrificios eucarsticos.
 Quit de ante la casa el altar de bronce que haba ante Yahv, para que no estuviese entre el nuevo altar y la casa de Yahv, y le puso cerca del nuevo altar, hacia el norte.
 El rey Ajaz dio al sacerdote Uras esta orden: Quema en el gran altar el holocausto de la maana y la ofrenda de la tarde, el holocausto del rey y su ofrenda, el holocausto de todo el pueblo y sus ofrendas; derrama en l sus libaciones y la sangre de todos los holocaustos y todos los sacrificios. Del altar de bronce ya dispondr yo.
 El sacerdote Uras hizo en todo conforme a lo que el rey Ajaz le haba mandado,
 y el rey Ajaz rompi los tableros de las basas y quit las fuentes que haba sobre ellas. Quit el mar de encima de los toros de bronce, que estaban debajo, y le coloc sobre un solado de piedra;"
 y para agradar al rey de Asira, mud de la casa de Yahv el prtico del sbado que se haba construido en ella, y la entrada exterior del rey.
 El resto de los hechos de Ajaz, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Ajaz se durmi con sus padres y fue sepultado con ellos en la ciudad de David. Le sucedi Ezequas, su hijo.
 El ao doce de Ajaz, rey de Jud, comenz a reinar en Israel, en Samara, Oseas, hijo de Ela, y rein nueve aos
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv, aunque no tanto como los reyes de Israel que le precedieron.
 Subi contra l Salmanasar, rey de Asira, y Oseas se le someti y le pag tributo;"
 pero el rey de Asira descubri luego una conspiracin que tramaba Oseas, que haba mandado embajadores a So, rey de Egipto, y haba dejado de pagar el tributo anual al rey de Asira, y el rey de Asira le hizo encarcelar y encadenar en una prisin.
 Recorri el rey de Asira todo el territorio y subi contra Samara, que tuvo asediada durante tres aos.
 El ao noveno de Oseas, el rey de Asira tom a Samara y llev cautivos a sus habitantes a Asira, hacindolos habitar en Calac y Jabor, junto al ro Gozan, y en las ciudades de la Media.
 Los hijos de Israel haban pecado contra Yahv, su Dios, que los haba sacado de la tierra de Egipto, de bajo el dominio de Faran, rey de Egipto, temiendo a los dioses ajenos.
 Siguieron las costumbres de las gentes que Yahv haba expulsado ante los hijos de Israel y las que haban introducido los reyes de Israel.
 Los hijos de Israel hicieron contra Yahv ocultamente cosas detestables, edificaron altos en todas sus ciudades desde la torre de atalaya hasta la ciudad murada.
 Se alzaron cipos y aseras en todo collado alto y bajo todo rbol frondoso,
 y quemaron perfumes en todos los altos, como las gentes que Yahv haba expulsado ante ellos, e hicieron maldades, con las que irritaron a Yahv.
 Sirvieron a los dolos, de quienes haba dicho Yahv: No haris tal.
 Yahv adverta a Israel y a Jud por todos sus profetas, por todos sus videntes, y les deca: Convertios de vuestros perversos caminos y guardad mis leyes y mis mandamientos, siguiendo fielmente la Ley que yo prescrib a vuestros padres y os he inculcado por medio de mis siervos los profetas.
 Pero ellos no le escucharon y endurecieron su cerviz, como lo haban hecho sus padres, que no creyeron en Yahv, su Dios.
 Rechazaron sus leyes, y la alianza que haba hecho con sus padres, y las amonestaciones que les haba hecho. Se fueron tras las vanidades, y cayeron as ellos mismos en la vanidad como los pueblos que los rodeaban, y a quienes Yahv les haba prohibido imitar.
 Traspasaron todos los mandamientos de Yahv, su Dios, y se hicieron imgenes fundidas, dos becerros, aseras, y se postraron ante todo el ejrcito de los cielos, y sirvieron a Baal.
 Hicieron pasar por el fuego a sus hijos y a sus hijas, se dieron a la adivinacin y a los encantamientos y se entregaron a cuanto era malo a los ojos de Yahv, para irritarle,
 Por eso Yahv se irrit fuertemente contra Israel, y le arroj de su presencia, y no qued ms que la tribu de Jud.
 Pero tampoco Jud guard los mandamientos de Yahv, su Dios, y ha imitado las costumbres de Israel.
 Por eso arroj Yahv de s a toda la descendencia de Israel, la humill y la entreg en manos de salteadores, hasta arrojarla de su presencia.
 Israel se separ de la casa de David y se dio por rey a Jeroboam, hijo de Nabat, que los apart de Yahv e hizo cometer a Israel un gran pecado
 Los hijos de Israel se dieron a todos los pecados de Jeroboam, que l comenz, y no se apartaron de ellos
 hasta que Yahv arroj a Israel lejos de su presencia, como lo haba anunciado por todos sus siervos los profetas. E Israel ha sido llevado cautivo lejos de su tierra, a Asira, donde est hasta el da de hoy.
 El rey de Asira mand gentes de Babilonia, de Cuta, de Av, de Jamat y de Sefarvam, y las estableci en las ciudades de Samara en lugar de los hijos de Israel. Se posesionaron de Samara y habitaron en sus ciudades.
 Cuando comenzaron a habitar all, no teman a Yahv, y Yahv mand contra ellos leones, que los devoraban.
 Dijeron, pues, al rey de Asira: Las gentes que t has trasladado, para establecerlas en las ciudades de Samara, na conocen el modo de servir al dios de aquella tierra, y ste ha mandado contra ellas leones, que los devoran porque no saben el modo de servir al dios de la tierra.
 El rey de Asira dio esta orden: Mandad que vaya all uno de los sacerdotes que de all habis trado en cautividad, que vaya a establecerse all y les ensee el modo de servir al dios de aquella tierra.
 Vino, pues, a establecerse en Betel un sacerdote de los que haban sido llevados cautivos a Samara, y les ense cmo haban de servir a Yahv.
 Pero las gentes aquellas se hicieron cada una sus dioses en las ciudades que habitaban, y los pusieron en los altos edificados por los de Samara.
 Las gentes de Babilonia se hicieron su Sucot Benot; las de Cuta, su Nergal;"
 las de Jamat, su Asima; las de Av, su Nibjn y Tar-tac, y las de Sefarvam pasaban a sus hijos por el fuego en honor de Adarmelec y Anamelec, dioses de Sefarvam."
 Tambin servan a Yahv, y se dieron sacerdotes de los altos de entre todo el pueblo; estos sacerdotes ofrecan por ellos sacrificios en los templos de los altos."
 As que teman a Yahv y le servan al mismo tiempo que a sus dioses, segn la costumbre de las gentes de que provenan.
 Todava hoy siguen haciendo como hicieron al principio. Ni temen a Yahv ni se conforman con sus leyes y mandamientos, dados por Yahv a los hijos de Jacob, a quien dio el nombre de Israel.
 Yahv haba hecho alianza con ellos y les haba dado este mandato: No temeris a otros dioses, ni os prosternaris ante ellos, ni les serviris, ni les ofreceris sacrificios.
 Temeris a Yahv, que os ha sacado de la tierra de Egipto con gran poder y brazo tendido. Slo a El temeris, slo ante El os prosternaris y slo a El ofreceris sacrificios.
 Guardaris y pondris por obra las leyes y mandamientos, los estatutos y decretos que El ha escrito para vosotros, y no serviris a otros dioses.
 No olvidaris la alianza que yo he hecho con vosotros, y no temeris a otros dioses,
 sino que temeris a Yahv, vuestro Dios, y El os librar de las manos de todos vuestros enemigos.
 Ellos no le han obedecido y siguen sus antiguas costumbres;"
 estas gentes temen a Yahv y sirven a sus dolos, y sus hijos y los hijos de sus hijos han seguido haciendo siempre hasta hoy como hicieron sus padres.
 El ao tercero de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, comenz a reinar Ezequas, hijo de Ajaz, rey de Jud.
 Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Ab, hija de Zacaras.
 Hizo lo que es recto a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho David, su padre.
 Hizo desaparecer los altos, rompi los cipos, derrib las aseras y destroz la serpiente de bronce que haba hecho Moiss, porque los hijos de Israel hasta entonces haban quemado incienso ante ella, dndole el nombre de Nejustn.
 Puso su confianza en Yahv, Dios de Israel, y de todos los reyes de Jud que le sucedieron o le precedieron no hubo ninguno semejante a l.
 Se alleg a Yahv y no se apart de El, guard todos los mandamientos que Yahv haba prescrito a Moiss.
 Yahv fue con Ezequas, que sali bien en todas sus empresas. Se rebel contra el rey de Asira y no le estuvo sujeto.
 Bati a los filisteos hasta Gaza y devast su tierra desde las torres de atalaya hasta las ciudades fuertes.
 El ao cuarto del rey Ezequas, que era el ao sptimo de Oseas, hijo de Ela, rey de Israel, Salmanasar, rey de Asira, subi contra Samara y la asedi.
 La tom al cabo de tres aos; el ao sexto de Ezequas, que era el ao noveno de Oseas, rey de Israel, fue tomada Samara."
 El rey de Asira llev cautivo a Israel a Asira y los estableci en Cala, en Cabor, junto al ro Gozan, y en las ciudades de Media,
 porque no haban escuchado la voz de Yahv, su Dios, y haban roto su alianza, y no haban obedecido y puesto por obra todo lo que Yahv haba mandado a Moiss, su siervo.
 El ao catorce del rey Ezequas, Senaquerib, rey de Asira, subi contra todas las ciudades fuertes de Jud y se apoder de ellas.
 Ezequas, rey de Jud, mand decir al rey de Asira, a Laquis: He pecado; djame y har todo lo que me impongas. El rey de Asira impuso a Ezequas, rey de Jud, trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro."
 Ezequas entreg toda la plata que haba en la casa de Yahv y en el tesoro del palacio real.
 Fue entonces cuando Ezequas destruy las puertas del templo de Yahv y los dinteles, que el mismo Ezequas, rey de Jud, haba cubierto con lminas de oro, para entregrselas al rey de Asira.
 El rey de Asira mand desde Laquis a Ezequas al copero mayor con un fuerte ejrcito a Jerusaln. Pusironse en marcha, y cuando se acercaron a Jerusaln, hicieron alto en el acueducto del estanque superior, en el camino del campo del Batanero,
 y preguntaron por el rey. Vino entonces Eliaqun, hijo de Helcas, mayordomo del rey, con Sobna, el secretario, y Joaj, hijo de Asaf, cronista;"
 y el copero mayor les habl, diciendo: Decid a Ezequas: As habla el rey grande, el rey de Asira: Qu confianza es esa que manifiestas?
 Crees t que las meras palabras son prudencia y fuerza para la guerra? En quin realmente confas para querer rebelarte contra m?
 Confas en Egipto, en esa caa rota que pincha y hiere la mano de quienquiera que en ella se apoya? As les sucede con el Faran, rey de Egipto, a cuantos confan en l.
 Y si me decs: Confiamos en Yahv, nuestro Dios, no ha hecho desaparecer Ezequas sus altos y sus altares, diciendo a Jud y a Jerusaln: Ante este altar de Jerusaln habis de ofrecer?
 Haz, pues, un convenio con mi seor el rey de Asira, y yo te dar dos mil caballos, si ests en condiciones para proveerlos de caballeros.
 Cmo podrs resistir ni a un solo jefe de los menores entre los siervos de mi seor? Confas en que Egipto te mandar carros y caballeros ?
 Y, adems, ha sido sin la voluntad de Yahv como he subido yo a este lugar para destruirlo ? Es Yahv quien me ha dicho: Sube contra esa tierra y destruyela.
 Eliaqun, hijo de Helcas; Sobna y Joaj dijeron al copero mayor: Habla a tus siervos en arameo, que lo entendemos; no nos hables en judo delante de todo el pueblo que est en las murallas.
 Entonces el copero mayor respondi: Acaso es a tu seor y a ti a quienes mi seor me ha mandado decir estas palabras, y no ms bien a la gente que hay en la muralla, para comerse sus propios excrementos y beberse su propia orina?
 Entonces se acerc el copero mayor y grit en alta voz, en judo: Escuchad la palabra del rey grande, del rey de Asira:
 As habla el rey de Asira: No os dejis engaar de Ezequas, que no podr libraros de mi mano.
 Que no os haga confiar tampoco Ezequas en Yahv, diciendo: Yahv nos librar, y esta ciudad no ser entregada en manos del rey de Asira.
 No deis odos a Ezequas, porque as habla el rey de Asira: Haced paces conmigo, rendios a m, y cada uno de vosotros comer de su via y de su higuera y beber el agua de su cisterna,
 hasta que yo venga y os lleve a otra tierra como la vuestra, a una tierra de trigo y de vino, tierra de pan y de vias, de olivos, de aceite y de miel, y all viviris y no moriris. No escuchis a Ezequas; no hace ms que engaaros cuando dice: Yahv nos librar."
 Han librado los dioses de los pueblos a su tierra del poder del rey de Asira?
 Dnde estn los dioses de Jamat y de Arfad? Dnde los dioses de Sefarvam, Ana y Av? Dnde estn los dioses de la tierra de Samara? Han librado a Samara de mi poder?
 Qu dios de stos ha librado a su tierra de mi poder, para que pueda Yahv librar de mi mano a Jerusaln?
 El pueblo estuvo callado y no dijo una sola palabra, porque el rey haba dado esta orden: No les respondais.
 Eliaqun, hijo de Helcas, mayordomo del palacio; Sobna, secretario, y Joaj, hijo de Asaf, cronista, vinieron a Ezequas, rasgadas las vestiduras, y le refirieron las palabras que el copero mayor haba dicho."
 Cuando Ezequas lo oy, rasg sus vestiduras, se cubri de saco y fue a la casa de Yahv.
 Mand a Eliaqun, mayordomo del palacio del rey; a Sobna, secretario, y a los sacerdotes ms ancianos, cubiertos de saco, al profeta Isaas, hijo de Amos,"
 para que le dijeran: As habla Ezequas: Hoy es da de angustia, de castigo y de oprobio, como si los hijos estuvieran para salir del seno de sus madres y no hubiera fuerza para el alumbramiento.
 No habr odo Dios las palabras del copero mayor, que el rey de Asira, su seor, ha mandado para insultar al Dios vivo, y dejar Yahv, tu Dios, de castigar las palabras que ha odo? Haz, pues, subir a El una plegaria por el resto que an queda.
 Los servidores del rey Ezequas fueron a Isaas,
 e Isaas les dijo: He aqu lo que diris a vuestro seor: As habla Yahv: No te asusten las palabras que has odo, con las que los servidores del rey de Asira me han ultrajado.
 Yo voy a paner sobre l un espritu tal, que, al or una noticia que recibir, se volver luego a su tierra, y all, en su tierra, yo le har morir a espada.
 El copero mayor se retir y se vio con el rey de Asira, que estaba atacando a Libna, pues se le dijo que se haba retirado de Laquis.
 Dironle noticia de Taraca, rey de Etiopa, diciendo: Se ha puesto en marcha para atacarte. El rey de Asira mand entonces de nuevo mensajeros a Ezequas, diciendo:
 Hablad as a Ezequas, rey de Jud: Que tu Dios, en quien confas, no te engae, diciendo: Jerusaln no ser entregada en manos del rey de Asira.
 Bien sabis lo que los reyes de Asira han hecho con todos los pueblos y cmo los han destruido, y vas a librarte t?
 Los dioses de los pueblos que mis padres han destruido, los libraron en Gozan, Harn, Resef, y libraron a los hijos de Edn, que habitan en Telasar?
 Dnde estn el rey de Jamat, el rey de Arfad y el rey de la ciudad de Sefarvam, de Ana y de A va?
 Ezequas tom las cartas de manos de los mensajeros y las ley. Luego subi a la casa de Yahv, y las despleg ante Yahv,
 a quien hizo esta plegaria: Yahv Dios de Israel, que te sientas sobre los querubines; t, que eres el solo Dios de todos los reinos de la tierra; t, que has hecho los cielos y la tierra, oh Yahv!"
 inclina tu odo y escucha. Abre, oh Yahv! tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib ha mandado a decir para insultar al Dios vivo.
 Es verdad, oh Yahv! que los reyes de Asira han destruido pueblos y asolado tierras
 y que han quemado sus dioses; pero sos no eran dioses, eran obra de la mano del hombre, leo y piedra, y ellos los aniquilaron."
 Lbranos, pues, Yahv, Dios nuestro, lbranos de la mano de Senaquerib, y que todos los reinos de la tierra sepan que slo t eres Dios, oh Yahv!
 Entonces Isaas, hijo de Amos, mand a decir a Ezequas: As habla Yahv, Dios de Israel: He escuchado la plegaria que t me has dirigido a causa de Senaquerib, rey de Asira.
 He aqu la palabra que Yahv ha pronunciado contra l: Te desprecia y se burla de ti, virgen hija de Sin; Detrs de ti El mueve la cabeza, hija de Jerusaln."
 A quin has insultado y ultrajado t? Contra quin has alzado tu voz? Contra quin alzaste tus ojos? Contra el Santo de Israel!
 Por tus mensajeros has ultrajado al Seor y has dicho: Con el poder de mis carros subo yo a las altas montaas, a las cimas del Lbano; Derribo los altos cedros, los selectos cipreses; Penetro en los ms remotos lugares, en los ms espesos bosques."
 Yo alumbro las aguas extranjeras para refrescarme con ellas. Y con la planta de mi pie seco todos los ros de Egipto.
 No lo has odo t? Desde mucho ha lo he preparado yo; Desde muy antiguo lo he planeado yo, y ahora lo realizo; Que sirva para reducir a montones de ruinas las ciudades fortificadas."
 Sean sus habitantes reducidos a la impotencia, aterrorizados y confusos. Como la hierba de los campos, como la hierba tierna, Como las hierbas de los tejados, como el pasto quemado por el viento solano.
 Yo s muy bien cundo te levantas y cundo te sientas, y cundo vienes y cundo vas.
 Porque te has enfurecido contra m y han llegado a mis odos tus bravatas, Por eso yo pondr mi anillo en tus narices y mi freno en tus labios. Y te har volver por el camino que has trado.
 Y he aqu lo que te servir de seal: Este ao se comer lo que retoe, y el ao que viene lo que de s brote. Pero al tercer ao sembrars, y cosechars; plantaris vias, y comeris su fruto,"
 Pues el resto de la casa de Jud que se salve y quede echar races por debajo y dar frutos por arriba.
 Porque saldr de Jerusaln un resto, y de la montaa de Sin los escapados, Y el celo de Yahv har esto.
 Por eso, as dice Yahv del rey de Asira: No entrar l en esta ciudad, ni meter en ella una mecha, Ni la acordonar con escudos, ni alzar contra ella empalizadas.
 Se volver por el camino por donde ha venido. No entrar en esta ciudad. Palabra de Yahv.
 Yo proteger esta ciudad y la salvar por amor de m y por amor de David, mi siervo.
 Aquella misma noche sali el ngel de Yahv e hiri en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres; y al levantarse por la maana, todos eran muertos."
 Entonces Senaquerib, rey de Asira, levant el campo y parti; se volvi y se qued en Nnive."
 Mientras estaba prosternado en el templo de Nisroc, su dios, Adramelec y Sarasar, sus hijos, le hirieron con la espada y huyeron a la tierra de Ararat. Su hijo Asaradn rein en su lugar.
 Por entonces enferm de muerte Ezequas, y el profeta Isaas, hijo de Amos, vino a l y le dijo: As dice Yahv: Dispon de tu casa, porque vas a morir y no vivirs ms.
 Ezequas volvi su rostro con la pared y or a Yahv, diciendo:
 Oh Yahv! Ten en cuenta que he andado ante ti fielmente y con corazn ntegro y que he hecho lo que es bueno a tus ojos. Y Ezequas lloraba con gran llanto.
 Isaas haba salido; pero antes que llegase al atrio central, recibi palabra de Yahv, que le dijo:"
 Vuelve a Ezequas, jefe de mi pueblo, y dile: As habla Yahv, el Dios de David, tu padre: He escuchado tu oracin y he visto tus lgrimas. Te curar. Dentro de tres das subirs a la casa de Yahv.
 Te aadir otros quince aos a tus das y te librar a ti y a esta ciudad de la mano del rey de Asira, y proteger a esta ciudad por amor de m y por amor de David, mi siervo.
 Isaas dijo: Tomad una masa de higos. Tomronla y se la pusieron sobre la lcera, y Ezequas san.
 Ezequas haba preguntado a Isaas: En qu seal conocer yo que Yahv me curar y que al tercer da subir a la casa de Yahv?
 Isaas le respondi: He aqu la seal por la que conocers que Yahv cumplir la palabra que ha pronunciado: La sombra avanzar diez grados o retroceder diez grados.
 Y Ezequas dijo: Poca cosa es que avance diez grados; no as que retroceda diez grados.
 Entonces Isaas, profeta, invoc a Yahv, que hizo retroceder diez grados la sombra en el reloj de Ajaz.
 Por este tiempo, Merodacbaladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, mand una carta y un presente a Ezequas, pues haba tenido noticia de su enfermedad.
 Ezequas dio audiencia a los mensajeros y les ense todos sus tesoros, la plata, el oro, los aromas y el aceite refinado, el arsenal y todo cuanto de precioso haba en el tesoro. Nada hubo que Ezequas no les enseara, en la casa y en todas sus dependencias.
 Isaas, profeta, vino luego a Ezequas y le dijo: Qu han dicho esas gentes que han venido a ti? Ezequas contest: Vienen de tierra lejana, de Babilonia.
 Isaas aadi: Qu es lo que han visto de tu casa? Ezequas respondi: Han visto todo cuanto hay en la casa; les he enseado todo mi tesoro, sin dejar nada.
 Entonces Isaas le dijo a Ezequas: Escucha la palabra de Yahv:
 Tiempo vendr en que ser llevado a Babilonia todo cuanto hay en esta casa, todo cuanto atesoraron tus padres hasta hoy, sin quedar nada.
 Y de los hijos que de ti saldrn, de los engendrados por ti, tomarn para hacer de ellos eunucos del palacio del rey de Babilonia.
 Ezequas respondi a Isaas: Buena es la palabra de Yahv que has pronunciado. Que durante mi vida haya paz.
 El resto de los hechos de Ezequas, todas sus hazaas, cmo hizo el estanque y el acueducto y trajo las aguas a la ciudad no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Ezequas se durmi con sus padres, y le sucedi Manases, su hijo.
 Doce aos tena Manases cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jafsiba.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, segn todas las abominaciones de las gentes que Yahv haba arrojado ante los hijos de Israel.
 Reedific los altos que Ezequas, su padre, haba destruido; alz altares a Baal, levant una asera, como haba hecho Ajaz, rey de Israel, y se prostern ante todo el ejrcito de los cielos y le sirvi."
 Alz altares en la casa de Yahv, de la que Yahv haba dicho: Pondr mi nombre en Jerusaln.
 Alz altares a todo el ejrcito de los cielos en los dos atrios de la casa de Yahv.
 Hizo pasar a su hijo por el fuego; se dio a la observacin de las nubes y de las serpientes, para obtener pronsticos, e instituy evocadores de los espritus y adivinadores del porvenir. Hizo enteramente lo que es malo a los ojos de Yahv, para irritarle."
 Tambin alz en la casa de Yahv la asera, en la casa de que Yahv haba dicho a David y a Salomn, su hijo: En esta casa, en Jerusaln, que he elegido entre todas las tribus de Israel, yo pondr para siempre mi nombre.
 No har errar ms el pie de Israel fuera de la tierra que yo he dado a sus padres, siempre que ellos cuiden de poner por obra los mandamientos y las leyes que yo he prescrito a mi siervo Moiss.
 Pero ellos no obedecieron, y Manases fue causa de que se descarriaran e hicieran el mal, ms todava que las gentes que Yahv haba destruido ante los hijos de Israel.
 Entonces Yahv habl por medio de sus siervos los profetas, diciendo:
 Por haber cometido Manases, rey de Jud, todas esas abominaciones, por haber obrado peor que antes de l obraron los amorreos, por haber hecho pecar a Jud con sus dolos,
 he aqu lo que dice Yahv, Dios de Israel: Voy a echar sobre Jerusaln y sobre Jud males que a quien los oyere le retiirn los odos.
 Yo echar sobre Jerusaln la cuerda de Samara y la plomada de la casa de Ajab, y fregar a Jerusaln como se friega un plato, volvindolo de un lado y de otro,
 Abandonar el resto de mi heredad y se lo entregar a sus enemigos; y sern la presa y el botn de todos sus enemigos,"
 por haber hecho lo malo a mis ojos y haberme irritado desde el da en que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.
 Derram tambin Manases mucha sangre inocente, hasta llenar a Jerusaln de un cabo al otro, sobre los pecados que l cometi y que hizo cometer a Jud, haciendo el mal a los ojos de Yahv.
 El resto de los hechos de Manases, cuanto hizo, los pecados a que se entreg, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Manases se durmi con sus padres, y fue sepultado en el jardn de su casa, en el jardn de Uza. Le sucedi Amn, su hijo.
 Veintids aos tena Amn cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Mesulemet, hija de Jarus, de Yotb.
 Hizo el rnal a los ojos de Yahv, como lo haba hecho Manases, su padre,
 y sigui en todo el camino que haba seguido su padre. Sirvi a los dolos a que haba servido su padre y se prostern ante ellos,
 apartndose de Yahv, Dios de sus padres, y no siguiendo sus caminos.
 Los servidores de Amn conspiraron contra l y mataron al rey en su casa;"
 pero el pueblo castig a todos los que haban conspirado contra el rey Amn, y puso por rey a Josas, su hijo, en lugar suyo.
 El resto de los hechos de Amn, lo que hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud ?
 Fue sepultado en su sepulcro en el jardn de Uza, y le sucedi Josas, su hijo.
 Ocho aos tena Josas cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jedida, hija de Adaya, de Boscat.
 Hizo lo que es recto a los ojos de Yahv y sigui en todo el camino de David, su padre, sin apartarse ni a la derecha ni a la izquierda.
 El ao dieciocho del reinado de Josas mand el rey a la casa de Yahv a Safan, secretario, hijo de Asala, hijo de Mesulam, dicindole:
 Sube a Helcas, sumo sacerdote, y que rena el dinero que haya en la casa de Yahv y que han recaudado del pueblo los guardias de la puerta,
 y lo entregue a los encargados de hacer las obras en la casa de Yahv, emplendolo en pagar a los que trabajan en las obras de reparacin de la casa de Yahv,
 a los carpinteros, a los maestros y albailes, y en pagar la madera y las piedras talladas para la reparacin de la casa.
 Pero que no se les exijan cuentas del dinero que se les entregue, por ser gente de probidad.
 Entonces Helcas, el sumo sacerdote, dijo a Safan, secretario: He encontrado en el templo de Yahv el libro de la Ley. Helcas dio el libro a Safan, y Safan, escriba, lo ley;"
 y fue luego a dar cuenta al rey, y le dijo: Tus siervos han reunido el dinero'que haba en el templo y se lo han entregado a los encargados de hacer las obras en la casa de Yahv.
 Y aadi: El sacerdote Helcas me ha entregado este libro; y lo ley delante del rey."
 Cuando oy el rey las palabras del libro de la Ley, rasg sus vestiduras,
 y dio esta orden al sacerdote Helcas, a Ajicn, hijo de Safan; a Acbor, hijo de Miqueas; a Safan, secretario, y a Asaya, ministro del rey:"
 Id a consultar a Yahv por m, por el pueblo y por todo Jud, respecto de las palabras del libro que se ha encontrado, porque seguro que es grande la clera de Yahv contra nosotros por no haber obedecido nuestros padres las palabras de este libro y no haber puesto por obra cuanto en l se nos manda.
 El sacerdote Helcas, Ajicam, Acbor, Safan y Asaya fueron a la profetisa Jolda, mujer de Salum, hijo de Tecua, hijo de Jarjam, guardarropa que moraba en Jerusaln, en el otro barrio de la ciudad. Una vez que le hablaron,
 les dijo ella: As habla Yahv, Dios de Israel: Decid al que a m os ha enviado:
 As dice Yahv: Yo voy a hacer venir sobre este lugar y sus habitantes los males de que habla este libro que el rey de Jud ha ledo;"
 porque me han dejado y han quemado perfumes a otros dioses, irritndome con la obra de sus manos, y mi clera se ha encendido contra este lugar, y no se apagar;"
 pero diris al rey de Jud, que os enva para consultar a Yahv: As dice Yahv, Dios de Israel: Acerca de las palabras de este libro que t has odo,
 por haberse conmovido tu corazn y haberte humillado ante Yahv al or lo que yo he anunciado contra este lugar y contra sus habitantes, que sern objeto de espanto y de execracin; por haber rasgado tus vestiduras y haber llorado ante m, yo tambin te he odo a ti, dice Yahv,"
 y por eso yo te recoger a tus padres y sers sepultado en paz, y no vern tus ojos todos los males que yo har venir sobre este lugar. Ellos llevaron al rey esta respuesta.
 El rey hizo reunir junto a l a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln,
 y subi luego a la casa de Yahv con todos los hombres de Jud y todos los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el ms pequeo hasta el ms grande; y ley delante de ellos todas las palabras del libro de la alianza que se haba encontrado en la casa de Yahv."
 Estaba el rey en pie junto a la columna; e hizo alianza con Yahv, de seguir a Yahv y guardar sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes, con todo su corazn y toda su alma, poniendo por obra las palabras de esta alianza escritas en el libro. Todo el pueblo confirm esta alianza."
 El rey mand al sumo sacerdote, Helcas; a los sacerdotes de segundo orden y a los que hacan la guardia a la puerta, que sacaran del templo de Yahv todos los enseres que haban sido hechos para Baal, para Asera y para toda la milicia del cielo, y los quem fuera de Jerusaln, en el valle de Cedrn, e hizo llevar las cenizas a Betel."
 Expuls a los sacerdotes de los dolos, puestos por los reyes de Jud para quemar perfumes en los altos, en las ciudades de Jud y en los alrededores de Jerusaln; a los que ofrecan perfumes a Baal, al Sol, a la Luna, al Zodaco y a toda la milicia de los cielos."
 Sac a Asera fuera de la casa de Yahv, fuera de Jerusaln, al valle de Cedrn, y la quem all, reducindola a ceniza, que hizo arrojar a la sepultura comn del pueblo.
 Derrib los lugares de prostitucin idoltrica del templo de Yahv, donde las mujeres tejan tiendas para Asera.
 Hizo venir de las ciudades de Jud a todos los sacerdotes, profan los altos donde los sacerdotes quemaban perfumes, desde Gueba hasta Berseba; derrib los altos de los stiros que haba delante de la puerta del gobernador Josu, a mano izquierda de la puerta de la ciudad."
 Sin embargo, los sacerdotes de los altos no suban al altar de Yahv en Jerusaln, pero coman panes cimos con sus hermanos.
 El rey profan el Tofet del valle de los hijos de Hinn, para que nadie hiciera pasar a su hijo o su hija por el fuego en honor de Moloc.
 Hizo desaparecer de la entrada de la casa de Yahv los caballos que los reyes de Jud haban dedicado al sol, cerca de la habitacin del camarero Natanmelec, en el atrio. Quem los carros del sol,
 demoli los altares que haba en la terraza de la cmara alta de Ajaz, que haban alzado los reyes de Jud, y los altares que haba hecho Manases en los dos atrios de la casa de Yahv; y despus de destrozarlos y quitarlos de all, arroj el polvo al valle de Cedrn."
 Profan el rey los altos que haba al oriente de Jerusaln, al medioda del monte de los Olivos, que Salomn, rey de Israel, haba erigido a Astart, la abominacin de los sidonios; a Gamos, la abominacin de los moabitas, y a Milcom, la abominacin de los amonitas."
 Destroz los cipos, derrib las aseras y llen los lugares donde estaban de huesos humanos.
 Derrib tambin el altar de Betel, el alto que haba hecho Jeroboam, hijo de Nabat, que haba hecho pecar a Israel; destroz sus piedras y las redujo a polvo, y quem laasera.
 Cuando Josas se volva de all, vio los sepulcros que haba en la montaa, y mand sacar de ellos los huesos y los quem sobre el altar, profanndolo conforme a la palabra de Yahv pronunciada por el hombre de Dios que haba anunciado esto.
 pregunt: Qu monumento es aquel que veo all? Los habitantes de la ciudad le respondieron: Es el sepulcro del hombre de Dios que vino de Jud y anunci estas cosas que t has hecho con el altar de Betel,
 Entonces dijo l: Dejadle en paz. Que nadie remueva sus huesos. As se conservaron intactos sus huesos, juntos con los del profeta que proceda de Samara.
 Josas hizo tambin desaparecer todos los templos de los altos de las ciudades de Samara, que haban hecho los reyes de Israel para irritar a Yahv; hizo con ellos enteramente como haba hecho con Betel."
 Inmol sobre los altares a todos los sacerdotes de los altos que haba all, y quem huesos humanos en el sitio donde haban sido elevados. Despus se volvi a Jerusaln.
 Luego mand Josas a todo el pueblo: Celebradla pascua en honor de Yahv, vuestro Dios, como est escrito en el libro de esta alianza.
 Ninguna pascua semejante a sta se haba celebrado desde el tiempo en que los jueces juzgaban a Israel ni durante todo el tiempo de los reyes de Israel y de los reyes de Jud.
 El ao dieciocho del reinado de Josas se celebr esta pascua en honor de Yahv en Jerusaln.
 Adems, hizo Josas desaparecer a los evocadores de los espritus y a los adivinos, los terafim, los dolos y todas las abominaciones que se vean en la tierra de Jud y en Jerusaln, para poner por obra las palabras de la Ley escritas en el libro que el sacerdote Helcas haba encontrado en la casa de Yahv.
 Antes de Josas no hubo rey que como l volviera a Yahv con todo su corazn, y con toda su alma, y con todas sus fuerzas, conforme a toda la Ley de Moiss; y despus de l no le ha habido tampoco semejante."
 Pero, con todo, no desisti Yahv del ardor de su gran clera, encendida contra Jud por todo lo que haba hecho Manases para irritarle.
 Yahv dijo: Quitar tambin de mi presencia a Jud, como lo he hecho con Israel, y rechazar a esta ciudad de Jerusaln, que yo haba elegido, y la casa de que yo dije: All estar mi nombre.
 EL resto de los hechos de Josas, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 En su tiempo, el faran Necao, rey de Egipto, subi contra el rey de Asira hacia el ro Eufrates. El rey Josas le sali al paso, y el faran le mat en Megiddo en cuanto le vio.
 Sus servidores le llevaron muerto en el carro, trayndolo de Megiddo a Jerusaln, y le sepultaron en su sepulcro. El pueblo tom a Joacaz, hijo de Josas, y le ungi rey en lugar de su padre.
 Veintitrs aos tena Joacaz cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. Su madre se llamaba Jamutal, hija de Jeremas de Libna.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, enteramente como lo haban hecho sus padres.
 El faran Necao le encaden en Ribla, en tierra de Jamat, y le destron, e impuso a las gentes de la tierra una contribucin de cien talentos de plata y un talento de oro.
 El faran Necao puso por rey a Eliaquim, hijo de Josas, en lugar de Josas, su padre, y le mud el nombre, ponindole el de Joaquim. Cogi a Joacaz y lo llev a Egipto, donde muri.
 Joaquim entreg al faran la plata y el oro; mas para reunir este dinero, segn la imposicin del faran, hubo de sacarlo al pueblo, determinando lo que cada uno haba de dar para entregarlo al faran Necao."
 Veinticinco aos tena Joaquim cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Sebida, hija de Pedaya, de Ruma.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, enteramente como lo haban hecho sus padres.
 En su tiempo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, se puso en campaa. Joaquim le haba estado sujeto durante tres aos pero luego se volvi y se rebel contra l.
 Entonces mand Yahv contra Joaquim tropas caldeas, tropas de los sirios, tropas de los moabitas y de los amonitas; las envi contra Jud para destruirle, segn la palabra que Yahv haba pronunciado por sus siervos los profetas."
 No sucedi esto sino por orden de Yahv, que quera arrojar a Jud de su presencia a causa de los pecados cometidos por Manases
 y de la sangre inocente derramada por Manases, que haba llenado a Jerusaln, que no quiso Yahv perdonar.
 El resto de los hechos de Joaquim, cuanto hizo, no est escrito en el libro de las crnicas de los reyes de Jud?
 Joaquim se durmi con sus padres, y le sucedi Joaqun, su hijo.
 El rey de Egipto no sali ya ms de su tierra, porque el rey de Babilonia se haba apoderado de cuanto era del rey de Egipto, desde el torrente de Egipto hasta el Eufrates.
 Dieciocho aos tena Joaqun cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln. Su madre se llamaba Nejusta, hija de Elnatn, de Jerusaln.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho su padre.
 En este tiempo subieron contra Jerusaln los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la ciudad fue asediada,
 Nabucodonocor, rey de Babilonia, lleg a la ciudad mientras sus servidores la asediaban.
 Entonces Joaqun, rey de Jud, sali al rey de Babilonia con su madre, sus servidores, sus jefes y sus eunucos. El rey de Babilonia le prendi el octavo ao de su reinado.
 Sac de all todos los tesoros del templo de Yahv y los tesoros del palacio real; rompi todos los utensilios que Salomn, rey de Israel, haba hecho para el templo de Yahv, conforme a lo que Yahv haba anunciado."
 Llev cautiva a toda Jerusaln, a todos los jefes y a todos los hombres de importancia, en nmero de diez mil, con todos los carpinteros y herreros, no dejando ms que a la gente pobre de la tierra.
 Deport a Joaqun a Babilonia, y llev cautivos, de Jerusaln a Babilonia, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus eunucos, a los grandes de la tierra;"
 a todos los hombres de armas, en nmero de siete mil, y a los carpinteros y herreros, en nmero de mil. A todos los hombres de valer, aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llev cautivos a Babilonia.
 Luego puso por rey, en lugar de Joaqun, a Matanas, su to, mudndole el nombre en el de Sedecas.
 Veintin aos tena Sedecas cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jamutai, hija de Jeremas, de Libna.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho Joaqun,
 por la clera de Yahv contra Jerusaln y contra Jud, que Yahv quera arrojar de su presencia. Sedecas se rebel contra el rey de Babilonia.
 El ao noveno del remado de Sedecas, el da diez del mes dcimo, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino con todo su ejrcito contra Jerusaln, acamp ante ella, y levantaron contra ella ingenios en derredor.
 La ciudad estuvo cercada hasta el ao undcimo del reinado de Sedecas.
 El da nueve del cuarto mes del ao undcimo de Sedecas era grande el hambre en la ciudad y no haba ya pan para la gente del pueblo.
 Entonces abrieron brecha en la ciudad, y toda la gente de guerra huy de noche por el camino de la puerta entre los muros, cerca del jardn del rey, mientras los caldeos tenan cercada la ciudad. Los huidos tomaron el camino del Araba;"
 pero el ejrcito de los caldeos persigui al rey y le dio alcance en los llanos de Jeric, y todo su ejrcito se dispers, dejndole.
 Apresaron al rey y le llevaron al rey de Babilonia, a Ribla, y le sentenciaron.
 Los hijos de Sedecas fueron degollados en su presencia; a Sedecas le sacaron los ojos, y, cargado de cadenas de bronce, le llevaron a Babilonia."
 El da sptimo del quinto mes  era el ao diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia , Nebuzardn, jefe de la guardia, servidor del rey de Babilonia, entr en Jerusaln,
 quem el templo de Yahv, el palacio real y todas las casas de Jerusaln.
 Todo el ejrcito de los caldeos, que estaba con el jefe de la guardia, demoli las murallas que rodeaban a Jerusaln.
 Nebuzardn, jefe de la guardia, llev cautivos a los que haban quedado en la ciudad, de los que se rindieron al rey de Babilonia, y al resto de la gente,
 fuera de algunos pobres que dej, como viadores y labradores.
 Los caldeos rompieron las columnas de bronce que haba en la casa de Yahv, las basas, el mar de bronce que haba en la casa de Yahv, y se llevaron el bronce a Babilonia.
 Cogieron los ceniceros, las tenazas, las palas, los cuchillos, las tazas y todos los utensilios de bronce con que se haca el servicio.
 El jefe de la guardia cogi tambin los braseros y las copas y todo cuanto era de oro y cuanto era de plata.
 Las dos columnas, el mar, las basas que Salomn haba hecho para la casa de Yahv; todos los utensilios de bronce tenan un peso incalculable."
 La altura de una columna era de dieciocho codos, y tena encima un capitel de bronce de tres codos de altura, y en derredor del capitel haba trenzados y granadas, todo de bronce; y lo mismo la otra columna."
 El jefe de la guardia cogi a Sarayas, el sumo sacerdote; a Sofonas, el segundo sacerdote, y a los tres guardias del atrio;"
 y de la ciudad, a un eunuco, que tena a sus rdenes la gente de guerra; a cinco hombres de los consejeros del rey, que fueron encontrados en la ciudad; al secretario del jefe del ejrcito encargado del alistamiento y a sesenta ms del pueblo que se hallaban en la ciudad."
 Nebuzardn, jefe de la guardia, los cogi y los llev a Ribla, al rey de Babilonia.
 El rey de Babilonia les dio muerte en Ribla, en tierra de Jamat. As fue llevado cautivo Jud lejos de su tierra.
 Nabucodonosor puso el resto del pueblo que quedaba en la tierra bajo el gobierno de Godolas, hijo de Ajicn, hijo de Safan.
 Cuando los jefes de las tropas supieron, ellos y sus hombres, que Godolas haba sido puesto por el rey de Babilonia como gobernador del territorio, vinieron a Godolas, a Misfa, Ismael, hijo de Netana; Jojann, hijo de Careaj; Sarayas, hijo de Tanjumet, de Neftoa, y Jazana, hijo de un macateo, con sus gentes."
 Godolas les jur a ellos y a sus hombres, dicindoles: No temis nada de parte de los caldeos; quedaos en la tierra, servid al rey de Babilonia, y os ir bien.
 Pero el sptimo mes, Ismael, hijo de Netana, hijo de Elisama, de sangre real, vino acompaado de diez hombres, e hirieron mor-talmente a Godolas, as como a los judos y caldeos que estaban con l en Misfa.
 Entonces todo el pueblo, pequeos y grandes, los jefes y sus tropas, se levantaron y se fueron a Egipto por temor de los caldeos.
 El ao treinta y siete de la cautividad de Joaqun, rey de Jud, el da veintisiete del duodcimo mes, Evil Merodac, rey de Babilonia, el ao primero de su reinado, alz la cabeza de Joaqun, rey de Jud, y le sac de la prisin.
 Le habl con benevolencia, y puso su trono por encima de los tronos de los reyes que con l estaban en Babilonia.
 Le hizo quitar sus vestidos de preso, y ya siempre comi a su mesa todo el tiempo de su vida.
 El rey provey constantemente a su mantenimiento todo el tiempo de su vida.
 Adn, Set, Ens,
 Cainn, Malaleel, Jared,
 Janoc, Metu-sela, Larnec,
 No, Sem, Cam y Jafet.
 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, Madai, Ja van, Tubal, Mesec y Tiras.
 Hijos de Gomer: Asquenas, Difat y Togorma,
 Hijos de Ja van: Elisa, Tarsis, Quitim y Rodanim.
 Hijos de Cam: Cus, Misram, Put y Canan.
 Hijos de Cus: Saba, Javila, Sabta, Regma, Sabteca. Hijos de Regma: Seba y Dadn.
 Cus engendr a Nimrod; ste comenz a ser potente sobre la tierra
 Misram engendr a los Ludim, los Anamim, los Leabim, los Naftujim,
 los Patrusim y los Caslujim, de los que salieron los Pelistim y los Caftorim.
 Canan engendr a Sidn, su primognito,
 y a Jet, a los jebuseos, los amorreos, los guergueseos,
 los jeveos, los arqueos, los sineos,
 los ar-vadeos, los semareos y los jmateos.
 Hijos de Sem: Elam, Asur, Arfacsad, Lud y Aram. Hijos de Aram: Us, Jul, Gueter y Mesec.
 Arfacsad engendr a Salaj, y Salaj engendr a Eber.
 A Eber le nacieron dos hijos; el nombre del uno Peleg, porque en su tiempo se dividi la tierra, y el nombre de su hermano, Joctn."
 Joctn engendr a Almodad, Selef, Jasarmavet, Jeraj,
 Adoram, Uzal, Dicla,
 Eval, Abimael, Seba,
 Qfir, Abila y Jobab. Todos stos son hijos de Joctn.
 Sem, Arfacsad, Selaj,
 Eber, Peleg, Reu,
 Sarug, Najor, Teraj,
 Abram, que es Abraham.
 Hijos de Abrahami Isaac e Ismael.
 Su posteridad: Nabot, primognito de Ismael; Quedar, Adbeel, Mibsam."
 Misma, Duma, Masa, Jadad, Tema, Jetur, Nafis y Quedma. Estos son los hijos de Ismael.
 Hijos de Quetura, concubina de Abraham: tuvo a Zimram, a Jocsam, a Medn, a Madin, a Jisbac y a Suaj.
 Hijos de Jocsam: Seba y Daban.
 Hijos de Madin: Efa, Efer, Janoc, Abida y Elda. Estos soii todos los hijos de Quetura.
 Abraham engendr a Isaac. Hijos de Isaac: Esa e Israel.
 Hijos de Esa: Elifaz, Reuel, Jes, Jelam y Cor.
 Hijos de Elifaz: Teman, Ornar, Sen, Guetam, Quenaz, Timna y Amalee.
 Hijos de Reuel: Najar, Zeraj, Samma y Miza.
 Hijos de Ser: Lotn, Sobal, Siben, Ana, Disn, Eser y Disn.
 Hijos de Lotn: Jori y Omn. Hermana de Lotn, Timna.
 Hijos de Sobal: Alian, Manajat, Ebal, Sen y Onam. Hijos de Siben: Aya y Ana. Hijo de Ana:
 Disn. Hijos de Disn: Jamram, Esbam, Jitram y Queram.
 Hijos de Eser: Biln, Zavn y Jacn. Hijos de Disn: Uz y Aran.
 He aqu los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes que reinase rey alguno sobre los hijos de Israel: Bela, hijo de Beor; el nombre de su ciudad fue Dinaba."
 Muri Bela y le sucedi Jobab, hijo de Zeraj, de Bosra.
 Muri Jobab y le sucedi Jusam, de la tierra de los temanitas.
 Muri Jusam y le sucedi Adad, hijo de Bedd. Este es el que destroz a Madin en los campos de Moab. El nombre de su ciudad fue Avit.
 Muri Adad y rein en su lugar Sambla, de Marseca.
 Muri Sambla y rein en su lugar Sal, de Rejobot.
 Muri Sal y le sucedi Baal-Jann, hijo de Acbor.
 Muri Baal-Jann y le sucedi Hadad. El nombre de su ciudad fue Pahi, y el nombre de su mujer, Metabeel, hija de Matred, hijo de Mezahab.
 Muri Hadad. Los jefes de Edom fueron: el jefe Timna, el jefe Alya, el jefe Jetet,
 el jefe Olibama, el jefe Ela, el jefe Pin,
 el jefe Quenaz, el jefe Teman, el jefe Mibsar,
 el jefe Magdiel y el jefe Iram. Estos son los jefes de Edom.
 He aqu los hijos de Israel: Rubn, Simen, Lev, Jud Isacar, Zabuln,
 Dan, Jos, Benjamn, Neftal, Gad y Aser.
 Hijos de Jud: Er, Onn y Sela; estos tres le nacieron de la hija de Sa la cananea. Er, primognito de Jud, fue malo a los ojos de Yahv, que le mat."
 Tamar, nuera de Jud, le dio Fares y Zeraj. En todo, los hijos de Jud, cinco.
 Hijos de Fa-res: Hesrn y Jamul.
 Hijos de Zeraj: Zimri, Hetn, Hernn, Calcol y Dar. En todo, cinco.
 Hijo de Carmi: Acar, que conturb a Israel cuando fue infiel acerca de las cosas dadas al anatema,
 Hijo de Etn: Azaras.
 Hijos que le nacieron a Esrn: Jerajmeel, Ram y Quelubai.
 Ram engendr a Aminadab. Aminadab engendr a Nacsn, prncipe de los hijos de Jud;"
 Nacsn engendr a Salma; Salma engendr a Booz;"
 Booz engendr a Obed; Obed engendr a Isa."
 Isa engendr a Eliab, su primognito; a Abi-nadab, su segundo; a Simea, el tercero;"
 a Netaneel, el cuarto; a Radai, el quinto;"
 a Osen, el sexto, y a David, el sptimo.
 Sus hermanas fueron Sarvia y Abigal. Hijos de Sarvia: Abisai, Joab y Azael, tres.
 Abigal pari a Amasa. El padre de Amasa fue Jeter, ismaelita.
 Caleb, hijo de Esrn, tuvo hijos de Azuba, su mujer, y de Jeriot. Los hijos que tuvo de Azuba fueron: Jeser, Sobab y Ardn.
 Muri Azuba, y Caleb tom a Efrata, que le pari a Jur.
 Jur engendr a Uri, y Uri engendr a Betsael.
 Luego entr Esrn a la hija de Maquir, padre de Galaad, cuando tena sesenta aos, y ella le pari a Segub.
 Segub engendr a Jair, que tuvo veintitrs ciudades en la tierra de Galaad.
 Los guesureos y los sirios les tomaron los burgos de Jair, con Que-nat, y las ciudades de su dependencia: sesenta ciudades. Todos stos eran hijos de Maquir, padre de Galaad.
 Despus de la muerte de Esrn vino Caleb a Efrata, que le pari a Asjur, padre de Tecua.
 Los hijos de Jerajmeel, primognito de Esrn, fueron: Ram el primognito; Buna, Oren y Osen, sus hermanos."
 Jerajmeel tuvo otra mujer llamada Atara, que fue madre de Onam.
 Los hijos de Ram, primognito de Jerajmeel, fueron: Maas, Jamn y Equer.
 Los hijos de Onam fueron: Samai y Jada. Hijos de Samai: Nadab y Abisur.
 El nombre de la mujer de Abisur era Abijail, y le pari a Ajbn y Molid.
 Hijos de Nadab: Seled y Apaim. Seled muri sin hijos.
 Hijo de Apaim, Ise. Hijo de Ise, Sesn. Hijo de Sesn, Ajla.
 Hijos de Jada, hermano de Samai: Jeter y Jonatn. Jeter muri sin hijos.
 Hijos de Jonatn: Pelet y Zaza. Estos son los hijos de Jerajmeel.
 Sesn no tuvo hijos, pero s hijas.
 Sesn tena un esclav egipcio llamado Jarja, y Sesn dio su hija por mujer a Jarja, su esclavo, a quien le pari ella a Atai.
 Atai engendr a Natn; Natn engendr a Zabad;"
 Zabad engendr a Efilal; Efilal engendr a Obed;"
 Obed engendr a Jeh; Jeh engendr a Azaras;"
 Azaras engendr a Jales; Jales engendr a Elasa;"
 Elasa engendr a Sismai; Sismai engendr a Salum;"
 Salum engendr a Jecamya; Jecamya engendr a Elisama."
 Hijos de Caleb, hermano de Jerajmeel: Mesa, su primognito, que fue padre de Zif, y los hijos de Maresa, padre de Hzbrn.
 Hijos de Hebrn: Cor, Tapuaj, Requn y Sama.
 Sama engendr a Rajam, padre de Jorqueam; Requn engendr a Samai."
 Hijo de Samai: Man; y Man, padre de Betsu."
 Efa, concubina de Caleb, pari a Jarn, Mosa y Gazez. Jarn engendr a Gazez.
 Hijos de Jodaim: Reguem, Jotn, Guesa, Pelet, Efa y Saaf.
 Maaca, concubina de Caleb, pari a Seber y Tircana.
 Tambin pari a Saaz, padre de Madmana, y a Seba, padre de Majbena y padie de Guibea. Hija de Caleb fue Acsa.
 Estos fueron hijos de Caleb: Sobal, hijo de Jur, primognito de Efrata, y Sobal, padre de Quiryat-Jearim;"
 Salma, padre de Betlejem; Jaret, padre de Bet-Gader."
 Los hijos de Sobal, padre de Quiryat-Jearim, fueron: Aro, Jasi el menajita.
 Las familias de Quiryat-Jearim fueron: los jeturianos, los pucianos, los sumacianos y los misreenos; de estas familias salieron los soreacianos y los estatolianos."
 Hijos de Salma: Betlejem y los netopacianos, Astoret, Bet-Joab, Jasi, los manajteos, los soreos,
 y las familias de escribas que habitan en Jabes; los tireacianos, los simeacianos y los socacianos. Estos son los quneos, descendientes de Jamat, padre de la casa de Recab."
 He aqu los hijos de David que le nacieron en Hebrn: el primognito, Ammn, de Ajinoam, de Jezrael; el segundo, Daniel, de Abigal, de Carmel;"
 el tercero, Absaln, de Maaca, hija de Talmai, rey de Guesur; el cuarto, Adonas, hijo de Agit;"
 el quinto, Safata, de Abital; el sexto, Jitream, de Egla, su mujer."
 Estos seis le nacieron en Hebrn. Rein all siete aos y seis meses, y en Jerusaln treinta y tres aos.
 He aqu los que le nacieron en Jerusaln: Simea, Solab, Natn y Salomn, cuatro de Betsab, hija de Ammiel;"
 Jibjar, Elisama, Elifelet,
 Noga, Nefeg, Jafia,
 Elisama, Elyada y Elifelet: nueve.
 Todos stos fueron hijos de David, y adems los hijos de las concubinas. Tamar fue su hermana.
 Hijos de Salomn: Roboam; Abiya, su hijo; Asa, su hijo; Josafat, su hijo;"
 Joram, su hijo; Ococas, su hijo; Jos, su hijo;"
 Amasias, su hijo; Azaras, su hijo; Jotam, su hijo;"
 Ajaz, su hijo; Ezequas, su hijo; Manases, su hijo;"
 Amn, su hijo; Josas, su hijo."
 Hijos de Josas: el primognito, Jojann; el segundo, Joaquim; el tercero, Se-decas; el cuarto, Salum."
 Hijos de Joaquim: Jeconas, su hijo; Sedecas, su hijo."
 Hijos de Jeconas: Asir, cuyo hijo fue Salatiel;"
 Malquiram, Pedaya, Senasar, Jecamas, Hosama y Nedabia.
 Hijos de Pedaya: Zorobabel y Sime. Hijos de Zorobabel: Mesulam y Hanana; Selomit, su hermana;"
 y Hasaba, Ohel, Berequa, Jasada, Jusab, Jesed, cinco.
 Hijos de Janania: Pelata y Jisaya; los hijos de Refaya, los hijos de Arnn, los hijos de Abdas, los hijos de Secana."
 Hijo de Secana: Semaeya. Hijos de Semaeya: Jatus, Jigueal, Bariaj, Nearia y Safat, seis
 Hijos de Nearia; Elyoenai, Ezequas y Azricam, tres."
 Hijo de Elyoenai: Joda va, Elyosib, Pelaya, Acub, Jojann, Delaya y Anani, siete.
 Hijos de Jud: Peres, Jesrn, Carmi, Jur y Sobal.
 Reaya, hijo de Sobal, engendr a Jajat; Jajat engendr a Ajumai y Lahad. Estas son las familias de los sareotitas."
 He aqu los descendientes del padre de Etam: Jezrael, Jisma y Jidbas. El nombre de su hermana era Haselponi.
 Penuel fue padre de Guedor, y Ezer, padre de Jusa. Estos son los hijos de Jur, primognito de Efrata, padre de Betlejem.
 Asjur, padre de Tecua, tuvo dos mujeres: Jele y Naar.
 Naar le pari a Ajuzam, Jefer, Temen y Ajastar; stos son los hijos de Naar."
 Hijos de Elea: Seret, Jesojar y Etnn.
 Cos engendr a Annub y Asobeba y las familias de Ajarjel, hijo de Arum.
 Jaebes fue ms ilustre que sus hermanos. Su madre le dio el nombre de Jaebes, diciendo: Porque le he parido con dolor.
 Jaebes invoc al Dios de Israel, diciendo: Si me bendices y ensanchas mis trminos y est conmigo tu mano y me preservas del mal de modo que yo no padezca. Y Dios le dio lo que le haba pedido.
 Que-lub, hermano de Suja, engendr a Mejir, que fue padre de Estn.
 Estn engendr a Bet Rafa, Paseaj y Tejina, padre de la ciudad de Najas. Estos son los hombres de Reca.
 Hijos de Quenaz: Otoniel y Serai. Hijo de Otoniel: Jatat.
 Meonatai engendr a Ofra. Sarvia engendr a Joab, padre del valle de las herreras, pues eran herreros.
 Hijos de Caleb, hijo de Jefon: Iru, Ela y Nan; y el hijo de Ela, Quenaz."
 Hijos de Jabeel: Zif, Zifa, Tirya y Asarel.
 Hijos de Esdras: Jeter, Mered, Efer y Jalom. Jeter engendr a Miriam, Samai y Jis-baj, padre de Estemoa.
 Su mujer, Judaya, pari a Jered, padre de Guedor; a Jeber, padre de Soco, y a Jecutiel, padre de Zanoaj. Estos son los hijos de Bitia, hija del Faran, que Mered tom por mujer."
 Hijos de la mujer de Odias, hermana de Najam, el padre de Queila el garmi-ta y Estemoa el macateo.
 Hijos de Simn: Ammn, Ria, Ben-Jann y Tiloa. Hijos de Jisei: Zojet y Ben-Zojet.
 Hijos de Sela, hijo de Jud: Er, padre de Leca; Laeda, padre de Maresa; y las familias de la casa donde se trabaja el lino, la casa de Arseba,"
 y Joaquim y los hombres de Cozeba, y Jos y Sarat, que dominaron en Moab y Jasub Lejem. Estas son cosas antiguas.
 Estos eran alfareros y habitaban en Netaim y Guedera, cerca del rey, y trabajaban para l.
 Hijos de Simen: Nemuel, Jamn, Jarib, Zeraj y Sal. Hijos de Sal:
 Salum, Mibsam, su hijo; Misma, su hijo."
 Hijos de Misma: Hamuel, su hijo; Zacur, su hijo; Sime, su hijo."
 Sime tuvo diecisis hijos y seis hijas. Sus hermanos no tuvieron muchos hijos, y sus familias no se multiplicaron tanto como las de los hijos de Jud.
 Habitaban en Berseba, en Mo-lada, en Jasar Sual,
 en Bila, en Esen, en Tolad,
 o en Batuel, en Jorma, en Siceleg,
 en BetMarjabot, en Jasar Susim, en Bet-Bire y en Saaraim. Estas fueron sus ciudades hasta el reino de David, y sus pueblos.
 Tenan tambin Etam, Ain, Rimmn, Toquen y Asan, cinco ciudades,
 y todos los pueblos en derredor de estas ciudades hasta Baal. Estas son sus habitaciones y sus genealogas.
 Mesebab, Jamlec; Josa, hijo de Amasia;"
 Joel, Jeh, hijo de Josibia; hijo de Seraya, hijo de Asiel."
 Elyoeani, Jacoba, Jesojaia, Asaya, Adiel, Jesimiel, Benaya,
 Ziza, hijo de Sifei, hijo de Aln, hijo de Jedaya, hijo de Simri, hijo de Semaya.
 Estos, por sus nombres, eran prncipes en sus familias, y sus casas paternas tomaron gran incremento.
 Fueron del lado de Guedor, hasta el oriente del valle, en busca de pastos para sus ganados.
 Hallaron hierba y buenos pastos y una regin vasta, tranquila y apacible; los que antes la habitaron descendan de Cam."
 Estos, descritos por sus nombres, vinieron en tiempo de Ezequas, rey de Jud, y atacaron sus tiendas y los mneos que all hallaron, y los destruyeron hasta hoy, habitando en su lugar, por haber all pastos para sus ganados.
 Tambin quinientos de ellos, de los hijos de Simen, se fueron al monte de Seir, llevando por jefes a Pelata, Nearas, Rofaas y Oziel, hijos de Isi;"
 y derrotaron a las reliquias que haban quedado de Amalee, y habitaron all hasta hoy.
 Hijos de Rubn, primognito de Israel. Era el primognito; mas, por haber manchado el lecho de su padre, el derecho de primogenitura fue dado a los hijos de Jos, hijo de Israel, y no fue contado en las genealogas como primognito."
 Jud fue en verdad poderoso entre sus hermanos, y el prncipe de ellos, pero el derecho de primogenitura fue de Jos.
 Hijos de Rubn, primognito de Israel: Janoc, Pal, Hesrn y Carm.
 Hijos de Joel: Semeya, su hijo; Gog, su hijo; Sima, su hijo;"
 Mica, su hijo; Reay, su hijo; Baal, su hijo,"
 y Beera, su hijo, que llev cautivo a Asira Teglatfalasar, rey de Asira; era prncipe de los rubenitas."
 Hermanos de Beram, segn sus familias, tal como fueron registrados en las genealogas segn sus generaciones: el primero, Jeiel; Zacaras;"
 Bela, hijo de Azaz, hijo de Sema, hijo de Joel, habit en Aroer hasta Nebo y Baal-Men.
 al oriente habitaba hasta la entrada del desierto, desde el ro Eufrates, pues tena muchos ganados en la tierra de Galaad.
 En tiempo de Sal hicieron la guerra a los agareos, que cayeron en su poder, y habitaron en sus tiendas en todo el lado oriental de Galaad.
 Enfrente de ellos habitaban los hijos de Gad, en la tierra de Basan, hasta Salea.
 Joel, el primero; Safan, el segundo; Jaenai y Safat, en Basan."
 Sus hermanos, segn las casas de sus padres: Micael, Mesulam, Sema, Joraim, Jeacam, Za y Eber, siete.
 He aqu los hijos de Abigal, hijo de Juri, hijo de Jaroaj, hijo de Galaad, hijo de Micael, hijo de Jesisai, hijo de Jajdo, hijo de Buz;"
 Aj, hijo de Abdiel, hijo de Guni, era el jefe de las casas de sus padres.
 Habitaban en Galaad, en Basan y en las ciudades de su dependencia, y en los ejidos de Sa-rn, hasta sus lmites.
 Fueron registrados todos en las genealogas en tiempo de Jotam, rey de Jud, y en tiempos de Jeroboam, rey de Israel.
 Los hijos de Rubn y de Gad y de la media tribu de Manases eran valerosos, llevaban escudo y espada, tendan el arco y eran diestros en la guerra, en nmero de cuarenta y cuatro mil setecientos sesenta aptos para la guerra.
 Hicieron la guerra a los agareos, a los itureos, a Nafis y a Nodab.
 Fueron ayudados contra ellos, y los adareos y cuantos estaban con ellos cayeron en sus manos, pues durante la lucha clamaron a Dios, que los oy por haber confiado en El.
 Tomaron sus ganados, cincuenta mil camellos, doscientas cincuenta mil ovejas, dos mil asnos y cien mil personas,
 pues hubo muchos muertos, porque el combate vena de Dios. Se establecieron en su lugar hasta el tiempo en que fueron llevados a la cautividad.
 Los hijos de la media tribu de Manases habitaban la regin desde Basan hasta Baal-Hermn, y Sanir, y la montaa de Hermn. Eran numerosos.
 He aqu los jefes de las casas de sus padres: Efer, Jisui, Eliel, Azriel, Jeremas, Hodava y Jajdiel, hombres valerosos, gente de fama, jefes de las casas de sus padres.
 Pero pecaron contra el Dios de sus padres y se prostituyeron tras los dioses de las gentes de la tierra que Dios haba destruido ante ellos;"
 y el Dios de Israel incit contra ellos el espritu de Pul, rey de Asira (el espritu de Teglatfalasar, rey de Asira), y Teglatfalasar llev cautivos a rubenitas, gaditas y a la media tribu de Manases, y los condujo a Calaj, Jahor, Har y al ro Gozan, donde habitan hasta hoy.
 (27) Hijos de Lev: Gersn, Caat y Merar.
 (28) Hijos de Caat: Amram, Jitsear, Hebrn y Uziel.
 (29) Hijos de Amram: Aarn, Moiss y Mara. Hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
 (30) Eleazar engendr a Fines; Fines engendr a Abisa;"
 (31) Abisa engendr a Buqui; Buqui engendr a Uzi;"
 (32) Uzi engendr a Zerajya; Zerajya engendr a Me-rajot."
 (33) Merajot engendr a Amara; Amara engendr a Ajitub;"
 (34) Ajitub engendr a Sadoc; Sadoc engendr a Ajimas;"
 (35) Ajimas engendr a Azaras; Azaras engendr a Jojann;"
 (36) Jojann engendr a Azaras, que ejerci el sacerdocio en la casa que Salomn edific en Jerusaln;"
 (37) Azaras engendr a Amaras;"
 (38) Amaras engendr a Ajitub; Ajitub engendr a Sadoc; Sadoc engendr a Salum;"
 (39) Salum engendr a Helcas; Helcas engendr a Azaras;"
 (40) Azaras engendr a Seraya; Seraya engendr a Jeosadec;"
 (41) Jeosadec fue a la cautividad cuando Yahv traslad a Jud y a Jerusaln por mano de Nabucodonosor.
 (6:1) Hijos de Lev: Gersn, Caat y Merar.
 (2) He aqu los nombres de los hijos de Gersn: Libni y Sime.
 (3) Hijos de Caat: Amram, Jitsear, Hebrn y Uziel.
 (4) Hijos de Merar: Majli y Musi. Estas son las familias de Lev segn sus padres.
 (5) De Gersn: Libni, su hijo; Jajat, su hijo; Zimma, su hijo;"
 (6) Joaj, su hijo; Ido, su hijo; Zeraj, su hijo; Jetrai, su hijo."
 (7) Hijos de Caat: Aminadab, su hijo; Cor, su hijo; Asir, su hijo;"
 (8) Elcana, su hijo; Ebiasaf, su hijo; Asir, su hijo;"
 (9) Tajat, su hijo; Oriel, su hijo; Ozas, su hijo; Sal, su hijo."
 (10) Hijos de Elcana: Amasa y Ajimot; Elcana, su hijo;"
 (11) Elcana Sofam, su hijo; Najat, su hijo;"
 (12) Eliab, su hijo; Jerojam, su hijo; Elcana, su hijo;"
 (13) y los hijos de Samuel, el primognito, Joel, y el segundo, Abas.
 (14) Hijos de Merar: Majli; Libni, su hijo; Sime, su hijo; Uza, su hijo;"
 (15) Simea, su hijo; Jaguiya, su hijo; Asuya, su hijo."
 (16) He aqu los que puso David para dirigir el canto en la casa de Yahv despus que el arca tuvo un lugar de reposo,
 (17) Servan de cantores ante el tabernculo, ante la tienda de la reunin, hasta que Salomn edific la casa de Yahv en Jerusaln, en la que hicieron su servicio segn las reglas que les fueron prescritas.
 (18) He aqu los que asistan con sus hijos: de entre los hijos de Caat, Hernn, cantor, hijo de Joel, hijo de Samuel,
 (19) hijo de Elcana, hijo de Jerojam, hijo de Eliel, hijo de Toaj,
 (20) hijo de Suf, hijo de Elcana, hijo de Majat, hijo de Amasa,
 (21) hijo de Elcana, hijo de Joel, hijo de Azaras, hijo de Sofona,
 (22) hijo de Tajat, hijo de Asir, hijo de Ebiasaf, hijo de Cor,
 (23) hijo de Jitsear, hijo de Caat, hijo de Lev, hijo de Israel.
 (24) Su hermano Asaf estaba a su derecha: Asaf, hijo de Baraquas, hijo de Sima,
 (25) hijo de Mi-cael, hijo de Basas, hijo de Malaquas,
 (26) hijo de Etni, hijo de Zeraj, hijo de Adaya,
 (27) hijo de Etn, hijo de Zima, hijo de Sime,
 (28) hijo de Jojat, hijo de Gersn, hijo de Lev.
 (29) Adems, los hijos de Merar estaban a su izquierda: Etn, hijo de Cus, hijo de Abdi, hijo de Maluc,
 (30) hijo de Asabas, hijo de Amasias, hijo de Helcas,
 (31) hijo de Amasa, hijo de Bani, hijo de Semer,
 (32) hijo de Majal, hijo de Mus, hijo de Merar, hijo de Lev.
 (33) Sus hermanos los levitas fueron puestos a todo el ministerio del tabernculo de la casa de Dios.
 (34) Aarn y sus hijos eran los que ofrecan los sacrificios en el altar de los holocaustos y el incienso en el altar de los perfumes, cumpliendo estos servicios en el lugar santsimo y haciendo la expiacin por Israel, segn cuanto haba mandado Moiss, siervo de Dios.
 (35) He aqu los hijos de Aarn: Eleazar, su hijo; Fines, su hijo; Abisa, su hijo;"
 (36) Buqui, su hijo; Uzi, su hijo; Zerajya, su hijo;"
 (37) Merajot, su hijo; Amara, su hijo; Ajitab, su hijo;"
 (38) Sadoc, su hijo; Ajima, su hijo."
 (39) He aqu sus habitaciones segn sus trminos y los lmites que les fueron sealados: a los hijos de Aarn, de la familia de los caatitas, que fueron los primeros sealados por la suerte,
 (40) seies dio Hebrn, en la tierra de Jud, y sus contornos;"
 (41) pero el territorio de la ciudad y sus pueblos fueron atribuidos a Caleb, hijo de Jefon.
 (42) A los hijos de Aarn se les dieron: la ciudad de refugio de Jud, Hebrn y Libna con sus contornos;"
 (43) Jeter y Estcmp con sus contornos; Jelon y sus contornos; Davir y sus contornos;"
 (44) Asan y sus contornos; Yuta y sus contornos; Betsams y sus contornos."
 (45) De la tierra de Benjamn, Guebat con sus contornos y Almat con sus contornos. Todas sus ciudades fueron trece, segn sus linajes.
 (46) A los otros hijos de Caat dio la suerte diez ciudades de familias de la tribu de Efram, de la tribu de Dan y de la media tribu de Manases.
 (47) Los hijos de Gersn, segn sus familias, tuvieron trece ciudades de la tribu de Isacar, de la tribu de Aser, de la tribu de Neftal y de la tribu de Manases en Basan.
 (48) Los hijos de Merar, segn sus familias, tuvieron por suerte doce ciudades de la tribu de Rubn, de la tribu de Gad y de la tribu de Zabuln.
 (49) los hijos de Israel dieron a los levitas estas ciudades y sus contornos.
 (50) Dironles, por suerte de la tribu de los hijos de Jud, de la tribu de los hijos de Simen y de la tribu de los hijos de Benjamn, las ciudades que designaron con sus nombres.
 (51) para las otras familias de los hijos de Caat, las ciudades de su territorio fueron de la tribu de Efram.
 (52) Les dieron la ciudad de refugio, Siquem, y sus contornos en la montaa de Efram; Guezer y sus contornos;"
 (53) Jocmeam y sus contornos;"
 (54) Ayaln y sus contornos; Gat-Rimmn y sus contornos;"
 (55) y de la media tribu de Manases, Aner y sus contornos; Bileam y sus contornos para las otras familias de los hijos de Caat."
 (56) Se dio a los hijos de Gersn: de las familias de la media tribu de Manases, Goln, en Basan, y sus contornos; Astarot y sus contornos;"
 (57) de la tribu de Isacar, Quedes y sus contornos; Dobraty sus contornos;"
 (58) Ramot y sus contornos y Anem y sus contornos;"
 (59) la tribu de Aser, Masal y sus contornos; Ab don y sus contornos;"
 (60) Jacob y sus contornos y Rejob y sus contornos;"
 (61) y dla tribu de Neftal: Quedes de Galilea y sus contornos; Jammn y sus contornos y Quiriat-Jearim y sus contornos."
 (62) Al resto de los hijos de Merar se les dieron: de la tribu de Zabuln, Rimmn y sus contornos; Tabor y sus contornos;"
 (63) y del otro lado del Jordn, frente a Jeric, al oriente del Jordn: de la tribu de Rubn, Beser, en el desierto, y sus contornos; Jasa y sus contornos;"
 (64) Quedemot y sus contornos; Mefat y sus contornos;"
 (65) y de la tribu d Gad, Ramot de Galaad y sus contornos y
 (66) Hesebn y sus contornos; Jazer y sus contornos."
 Hijos de Isacar: Tola, Pa, Jasub y Simrom, cuatro.
 Hijos de Tola: Uzi, Refaya, Jeriel, Jajmai, Jibsn y Samuel, jefes de las casas de sus padres de Tola, hombres valerosos en sus generaciones. Su nmero al tiempo de David era de veintids mil seiscientos.
 Hijo de Uzi: Jizray. Hijos de Jizray: Micael, Abdas, Joel, Jisy; en todo, cinco jefes."
 Tenan, segn sus generaciones, segn las casas de sus padres, treinta y seis mil hombres armados para la guerra, pues eran muchas sus mujeres e hijos.
 Sus hermanos de todas las familias de Isacar hombres valerosos, hacan un total de ochenta y siete mil, registrados en las genealogas.
 Hijos de Benjamn: Bela, Bequer y Jediael, tres.
 Hijos de Bela: Esbn, Ozi, Uziel, Jerimot e Iri, cinco jefes de las casas de sus padres, hombres valerosos, registrados en las genealogas, en nmero de veintids mil treinta y cuatro.
 Hijos de Bequer: Zemira, Jos, Eliezer, Elyoenai, mri, Jeremot, Abi-ya, Anatot y Alamet, todos hijos de Bequer,
 registrados en las genealogas, segn sus generaciones, como jefes de las casas de sus padres, hombres valerosos, en nmero de veinte mil doscientos.
 Hijo de Jediael: Biln. Hijos de Biln: Jehs, Benjamn, Ehud, Quenana, Zetn, Tarsis y Ajisajar,
 todos hijos de Jediael, jefes de las casas de sus padres, hombres valerosos, en nmero de diecisiete mil doscientos en estado de tomar las armas para ir a la guerra.
 Los Supim y los Jupim fueron hijos de Iri; y los Jusim, hijos de Ajer."
 Hijos de Neftal: Jajsiel, Guni, Jeser y Salum, hijos de Bila.
 Hijos de Manases: Asriel, que le dio su concubina siria, que pari tambin a Maquir, padre de Galaad.
 Maquir tom una mujer de los Jupim y Supim. La hermana se llamaba Maaca. El nombre de su segundo hijo fue Selofjad. Selofjad tuvo hijas.
 Maaca, mujer de Maquir, pari un hijo y le llam Peres; su hermano se llam Seres,"
 y fueron sus hijos Ulam y Requem. Hijo de Ulam: Bedn. Estos son los hijos de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manases.
 Su hermana, Hamo-lequet, pari a Isjod, a Abiezer y a Majla.
 Los hijos de Semida fueron: Ajiam, Siquem, Liqji y Aniam.
 Hijos de Efram: Sutelaj, Bered, su hijo; Tajat, su hijo; Eleada, su hijo; Tajat, su hijo;"
 Zabad, su hijo; Sutelaj, su hijo; Ezer y Elead. Los hombres de Gat naturales del territorio ^los mataron cuando bajaban para recoger sus ganados."
 Efram, su padre, hizo mucho tiempo duelo por ellos, y sus hermanos vinieron a consolarle.
 Despus entr a su mujer, que concibi y pari un hijo, llamndole Beria, porque su casa estaba en la desgracia.
 Tuvo por hijo a Sera, que edific a Betorn, el bajo y el alto, y a Uzensera.
 Refa, su hijo, y Reset; Telaj, su hijo; Tajan, su hijo;"
 Laedn, su hijo; Amihud, su hijo; Elisama, su hijo;"
 Nun, su hijo; Josu, su hijo."
 Tenan por posesin y habitacin Betel y las ciudades de su dependencia; al oriente, Narn; al occidente, Guezer y las ciudades de su dependencia; Siquem y las ciudades de su dependencia, hasta Gaza y las ciudades de su dependencia."
 Los hijos de Manases posean Betsn y las ciudades de su dependencia, Tanac y las ciudades de su dependencia, Megiddo y las ciudades de su dependencia, Dor y las ciudades de su dependencia. En estas ciudades habitaron los hijos de Jos, hijo de Israel.
 Hijos de Aser: Jimna, Jisva, Jisvi, y Beria, y Seraj, su hermana.
 Hijos de Beria: Jeber y Malquiel. Malquiel fue padre de Birzavia,
 y Jeber engendr a Jaflet, Somer, Jotn y a Sa, hermana de stos.
 Hijos de Jaflet: Pasac, Bimal y Ase vat. Estos son los hijos de Jaflet.
 Hijos de Somer: Aji, Roega, Juba y Aram.
 Hijos de Elem, su hermano: Sofaj, Jimna, Seles y Amal.
 Hijos de Sofaj: Suaj, Jarnefer, Sual, Beri, Jimra,
 Be-ser, Hod, Samma, Silsa, Jitrn y Beera.
 Hijos de Jeter: Jefo-n, Pispa y Ara.
 Hijos de Ula: Araj, Janiel y Risya.
 Todos estos hijos de Aser, jefes de las casas de sus padres, hombres selectos y valerosos, jefes de prncipes, registrados en nmero de veintitrs mil hombres en estado de tomar las armas para la guerra.
 Benjamn engendr a Bela, su primognito; Asbel, el segundo; Ajraj, el tercero;"
 Noja, el cuarto, y Rafa, el quinto.
 Hijos de Bela: Adar, Gera, Abihud,
 Abisa, aman, Ajoaj,
 Gera, Sefufn y Juram.
 He aqu los hijos de Ejud, que eran jefes de familias entre los habitantes de Gueba, y fueron a Manajat:
 aman, Ajas y Gera. Este los condujo y engendr a Uza y Ajud.
 Serajaim engendr hijos en la tierra de Moab despus de haber dejado a Jusim y a Bara, que eran sus mujeres.
 Tuvo de Jodes, su mujer: a Jobab, Sibia, Mesa, Malcam,
 Jes, Sequiya y Mirma. Estos son sus hijos, jefes de familia,
 Tuvo de Jusim: Abitut y Elpaal.
 Hijos de Elpaal: Heber, Misan y Semer, que edific Ono, Lod y las ciudades de su dependencia.
 Beria y Sema, que eran jefes de familia entre los habitantes de Ayaln, hicieron huir a los habitantes de Gat.
 Ajio, Sasac, Jeremot,
 Zebadas, Arad, Heder,
 Micael, Jispa y Joja, hijos de Beeras.
 Zebadas, Mesulam, Jizgu, Jeber,
 Jismerai, Jizla y Jobab, hijos de Elpaal.
 Ja-quim, Zicr, Zabd,
 Elyoenai, Silitai, Eliel,
 Adaia, Baraya, Semarat, hijos de Seme,
 Jispn, Eber, Eliel,
 Adn, Zicr, Jann,
 Janana, Helam, Anatotas,
 Jifdaas y Peniel, hijos de Sasac.
 Samsera, Sejaras, Atala, Atola,
 Jarsas, Elas, Zicr, hijos de Jerojam.
 Estos eran jefes de familias segn sus linajes. Habitaban en Jerusaln.
 El padre de Gaban habitaba en Gaban. El nombre de su mujer fue Maaca;"
 Abdn, su hijo primognito; despus Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab,"
 Guedor, Aja y Zequer.
 Mielot engendr a Simea. Estos habitaron tambin con sus hermanos en Jerusaln.
 Ner engendr a Quis, Quis engendr a Sal, Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Esbal.
 Hijo de Jonatn fue Me-ribaal, y Meribaal engendr a Mica.
 Hijos de Mica: Pitn, Melec, Tarea y Ajaz.
 Ajaz engendr a Joada; Joada engendr a Alemet, Azmavet y Zirnri; Zirnri engendr a Mosa,"
 y Mosa engendr a Bina; Rafa su hijo; Eleasa, su hijo; Asel, su hijo;"
 Asel tuvo seis hijos: Arricam, Bocr, Ismael, Searas, Oba-das y Jonn. Estos fueron hijos de Asel.
 Los hijos de Esec su hermano: Ulan, su primognito; Jeh, el segundo; Elifelet el tercero."
 Los hijos de Ulan eran fuertes y valerosos, diestros arqueros. Tuvieron muchos hijos y nietos, ciento cincuenta. Todos stos son hijos de Benjamn.
 Todo Israel est registrado en las genealogas e inscrito en el libro de los reyes de Israel. Jud fue por sus infidelidades llevado cautivo a Babilonia.
 Los primeros habitantes que entraron en sus posesiones, en sus ciudades, eran israelitas, sacerdotes, levitas y netineos.
 En Jerusaln habitaron hijos de Jud, hijos de Benjamn e hijos de Efram y Manases. De los hijos de Peres, hijo de Jud;"
 Utai, hijo de Amihud, hijo de Omri; hijo de Inri, hijo de Bani."
 De los silonitas: Asaya, el primognito, y sus hijos.
 De los hijos de Zerej: Jehuel y sus hermanos, seiscientos noventa.
 De los hijos de Benjamn: Sal, hijo de Mesulam, hijo de Hodava, hijo de Asena;"
 Jibnea, hijo de Jerojam; Ela, hijo de Uzi, hijo de Micri; Meuslam, hijo de Sefatya, hijo de Reuel, hijo de Jibniya,"
 y sus hermanos, segn sus generaciones, novecientos cincuenta y seis. Todos stos eran jefes de familias en las casas de sus padres.
 Sacerdotes: Jedaya, Jeoyarib; Jaquim,"
 Azaras, hijo de Helcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, jefe de la casa de Dios;"
 Adaya, hijo de Jerojam, hijo de Pasjur, hijo de Malquiva; Maesa, hijo de Adiel, hijo de Jajzerat, hijo de Mesulam, hijo de Mesilamit, hijo de Immer,"
 y sus hermanos, jefes de las casas de sus padres, mil setecientos sesenta hombres vigorosos ocupados en el servicio de la casa de Dios.
 Levitas: Semeya, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabia, de los hijos de Merar:
 Bacbacar, Jeres, Galal, Matania, hijo de Miqueas, hijo de Zicr, hijo de Asaf;"
 Abdas, hijo de Semeya, hijo de Galal, hijo de Jedutn; Berequas, hijo de Asa, hijo de Elcana, que habit en los poblados de Netopat."
 Porteros: Salum, Acub, Talmn, Ajmn y sus hermanos; Salum era el jefe, y hasta ahora est a la puerta del rey, a oriente."
 Estos son los porteros de entre los levitas.
 Salum, hijo de Cor, hijo de Ebiasaf, hijo de Coraj, y sus hermanos de la casa de su padre. Los coretas tenan a su cargo la guardia de la entrada de la tienda; sus padres haban hecho la guardia de la entrada al campo de Yahv,"
 y Fins, hijo de Eleazar, fue antes su jefe. Y Yahv estuvo con l.
 Zacaras, hijo de Msele-ma, era portero de la entrada de la tienda de la reunin.
 Eran, en todo, ciento doce elegidos para porteros de la entrada, y registrados en las genealogas segn sus ciudades. David y Sa muel, el vidente, los haban nombrado para sus funciones.
 Ellos y sus hijos guardaban las puertas de la casa de Yahv y de la casa de la tienda.
 Haba porteros a los cuatro vientos, a oriente y a occidente, y a norte y a medioda.
 Sus hermanos, que habitaban en sus ciudades, tenan que venir de tiempo en tiempo por siete das;"
 pero estos cuatro jefes, de los porteros, estos levitas, estaban siempre en funciones, y tenan adems a su cargo la vigilancia de las cmaras y de los tesoros de la casa de Dios;"
 pasaban la noche en torno a la casa de Dios, cuya guardia tenan y haban de abrir cada maana.
 De los levitas, algunos estaban al cuidado de los utensilios de servicio, que reciban por cuenta y entregaban por cuenta.
 Otros cuidaban de todos los utensilios del santuario, sobre la harina de flor, el vino, el aceite, el incienso y los aromas.
 Los hijos de los sacerdotes hacan la mezcla de los perfumes aromticos.
 Matitiya, uno de los levitas, primognito de Salum, coreta, se cuidaba de las tortas fritas en sartn;"
 y algunos de sus hermanos de entre los caatitas tenan a su cargo preparar para cada sbado los panes de la proposicin.
 Estos son los cantores, jefes de familia de los levitas, que moraban en las cmaras, exentos de toda otra funcin, porque de da y de noche estaban en la suya.
 Eran los jefes de familia de los levitas, jefes segn sus generaciones. Habitaban en Jerusaln.
 El padre de Gaban, Jeiel, habitaba en Gaban, y el nombre de su mujer era Maaca;"
 Abdn, su hijo primognito; despus Sur, Quis, Baal, Ner, Nadab."
 Guedor, Ajio, Zacaras y Miclot.
 Miclot engendr a Samn. Estos habitaban tambin en Jerusaln junto a sus hermanos con sus hermanos.
 Ner engendr a Quis; Quis engendr a Sal; Sal engendr a Jonatn, Malquisa, Abinadab y Esbaal."
 Hijo de Jonatn: Meribaal; Meribaal engendr a Mica."
 Hijos de Mica: Pitn, Melec, Taz-rea y Ajaz.
 Ajaz engendr a Jaera; Jaera engendr a Alemet, Azmevet y Zimri; Zimri engendr a Mosa;"
 Mosa engendr a Binoa, Rafaya, su hijo; Eleazar, su hijo; Asel, su hijo,"
 Asel tuvo seis hijos, cuyos nombres son: Azricam, Bocru, Ismael, Seara, Abdas y Jann. Estos son los hijos de Asel.
 Los filisteos dieron la batalla a Israel, y los hombres de Israel huyeron ante los filisteos, y cayeron muchos muertos en el monte de Gelbo.
 Los filisteos persiguieron a Sal y a sus hijos, y mataron a Jonatn, Abinadab y Malquisa, hijos de Sal.
 El peso de la batalla carg sobre Sal; y vindose descubierto por los arqueros, se apoder de l la angustia ante sus dardos
 Entonces dijo Sal a su escudero: Saca tu espada y traspsame con ella, no vengan esos incircuncisos y me escarnezcan pero su escudero no quiso por temor. Entonces tomo Sal si espada y se ech sobre ella.
 El escudero de Sal, vindole muerto, se ech tambin sobre su espada, y muri.
 As perecieron Sal y sus tres hijos, pereciendo con ellos toda su casa
 Todos los de Israel que estaban en el valle, viendo que haban huido los hombres y que Sal y sus hijos eran muertos, dejaron sus ciudades para ponerse tambin en fuga, y los filisteos se apoderaron de ellos.
 Al da siguiente vinieron los filisteos para despojar a los muertos, y hallaron a Sal y a sus hijos cados en el monte de Gelbo.
 Los despojaron y se llevaron su cabeza y sus armas, e hicieron pregonar las buenas noticias por toda la tierra de los filisteos a sus dolos y al pueblo.
 Pusieron las armas de Sal en el templo de su dios, y colgaron su cabeza en el templo de Dagn.
 En Jabes Galaad, al saber lo que los filisteos haban hecho con Sal,
 se le levantaron todos los hombres tiles, y tomaron el cuerpo de Sal y los de sus hijos y los transportaron a Jabes, y all los sepultaron bajo la encina de Jabes, y ayunaron por siete das.
 Muri Sal porque se haba hecho culpable de infidelidad hacia Yahv, cuyas palabras no guard, y por haber preguntado y consultado a los evocadores de los muertos.
 No obedeci a Yahv, y Yahv le mat y transfiri el reino a David, hijo de Isa.
 Todo Israel se congreg en torno a David en Hebrn, diciendo: Mira: t eres hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne.
 Ya antes, an reinando Sal, eras t el que sacabas y volvas a Israel; Yahv, tu Dios, te ha dicho: T apacentars a mi pueblo Israel y t sers el jefe de mi pueblo Israel.
 As todos los ancianos de Israel vinieron al rey, a Hebrn, y David hizo con ellos alianza en Hebrn ante Yahv. Ungieron a David por rey de Israel, segn la palabra de Yahv pronunciada por Samuel.
 March David con todo Israel contra Jerusaln, que es Je-bs. Habitaban all los jebuseos;"
 y los de Jebs dijeron a David: No entrars t aqu. Pero David se apoder de la fortaleza de Sin, que es la ciudad de David.
 David haba dicho: El que primero hiera al jebuseo ser jefe y prncipe. Y fue el primero en subir Joab, hijo de Sarvia, y fue hecho jefe.
 David se estableci en la fortaleza, que por esto se llam la ciudad de David.
 Edific la ciudad en derredor, desde el terrapln, y Joab reconstruy el resto de la ciudad.
 David vino a ser de da en da ms grande, y Yahv Sebaot estaba con l.
 He aqu los primeros de los valientes que siguieron a David y que le ayudaron con todo Israel a asegurar su dominacin y hacerle rey de Israel segn la palabra de Yahv.
 He aqu por sus nombres los valientes que siguieron a David: Jasobn, hijo de Jacmoni, jefe de los treinta. Blandi su lanza contra trescientos hombres, que derrot de una vez.
 Despus de l, Eleazar, hijo de Dod, ajojita, otro de los tres.
 Estaba ste con David en Pas Damim, donde los filisteos se haban reunido para la lucha; haba all una haza de cebada, y huyendo ya el pueblo ante los filisteos,"
 se puso en medio de la haza y la defendi, derrotando a los filisteos y obrando Yahv una gran salvacin.
 Tres de los treinta bajaron a donde estaba David, a la roca de la caverna de Odulam, cuando estaban acampados los filisteos en el valle de Refam.
 Estaba David en la fortaleza y los filisteos tenan una guarnicin en Betlehem,
 Se le ocurri a David decir: Quin me diera poder beber agua de la cisterna que est a la puerta de Betlehem!
 Y entonces los tres, pasando a travs del campamento de los filisteos, cogieron agua de la cisterna que hay a la puerta de Betlehem, y, llevndola, se la presentaron a David; pero David se neg a bebera y la derram ante Yahv,"
 diciendo: Lbreme Dios de hacer tal cosa. Voy a beber yo la sangre de estos hombres, que a riesgo de su vida han ido all ? Porque era ciertamente con riesgo de la vida como la haban trado, y no quiso bebera. Esto hicieron los tres valientes.
 Abisa, hermano de Joab, era jefe de los treinta. Blandi su lanza contra trescientos, que mat, y tuvo renombre entre los treinta,
 y era entre ellos muy considerado, pero no llegaba a los tres primeros.
 Benaya, hijo de Joyada, hombre de mucho valor y clebre por sus hazaas, de Cabsiel, mat a dos valientes de Moab, y un da de nieve, bajando a una cisterna, mat a un len.
 Mat tambin a un egipcio que tena cinco codos de estatura, y cuya lanza era como un enjullo de tejedor. Baj contra l con un palo y le arranc de la mano la lanza, con la que le mat.
 Esto hizo Benaya, hijo de Joyada, que tuvo gran renombre entre los treinta.
 Fue muy considerado entre los treinta, pero no llegaba a los tres primeros; David le puso al frente de su guardia."
 Los valientes del ejrcito: Azael, hermano de Joab; Elcana, hijo de Dod, de Betlehem;"
 amot, de Haror, y Eles, pelonita;"
 Ira, hijo de Iques, tecuita; Abiezer, de Anatot;"
 Sibeca, cusafita; Ilal, ajusita;"
 Maharai, netofatita; Jeled, hijo de Baa, netofatita;"
 Ita, hijo de Ribai, de Gueba, de los hijos de Benjamn; Ba-nayas, faratonita;"
 Jurai, de los valles de Gas; Abiel, arbatita;"
 Azmavet, bajarumita; Eliajba, salbonita;"
 Jasem, agunita; Jonatn, hijo de Sague, de Haror;"
 Aliam, hijo de Sacar, de Haror; Elifal, hijo de Ur;"
 Efer, de Mequera; Ajiya, de Paln;"
 Jesro, del Carmel; Nara, hijo de Esba;"
 Joel, hermano de Natn; Mibjar, hijo de Hagri;"
 Selec, amonita; Najrai, de Berot, escudero de Joab, hijo de Sarvia;"
 Ira, de Jeted; Garet, de Jeter;"
 Uras, jeteo; Zabad, hijo de Ajla;"
 Adina, hijo de Siza, rubenita, jefe de los rubenitas, y treinta con l;"
 Jonn hijo de Maaca; Josafat, de Mitu;"
 Ozas, de Astarot; Sarna y Jetiel, hijos de Jotn, de Aroer;"
 Jediael, hijo de Simri; Joja su hermano, tisata;"
 Eliel, de Majavim; Jeriba y Josava, hijos de Elnaam; Jitma, moabita;"
 Eliel, Obed y Joasiel, de Mesoba.
 Estos son los que vinieron a unirse a David en Siceleg, cuando estaba alejado de Sal, hijo de Quis, y fueron parte de los valientes que le prestaron su ayuda durante la guerra.
 Eran arqueros y tiraban piedras lo mismo con la mano derecha que con la izquierda, y disparaban flechas con el arco. Eran de Benjamn, del nmero de los hermanos de Sal.
 El jefe era Ajie-zar; Jos, hijo de Sema, de Guibea; Jeriel y Pelet, hijos de Azma-vet; Beraca; Jeh, de Anatot;"
 Jismaeya, de Gaban, valiente entre los treinta y jefe de los treinta; Jeremas, Jajaziel, Jojann, Jozabad, de Gueder;"
 Eluzai, Jerimot, Bealia, Semaras, Se-fatas, de Jarif;"
 Elcana, Jizjiva, Azazel, Joezer y Jesobeam, corejitas;"
 Joela y Zebadas, hijos de Jerojam, de Guedor.
 Tambin entre los gaditas fueron hombres valientes a unirse a David, en la fortaleza del desierto, soldados diestros en la guerra, armados de escudo y lanza, semejantes a leones y ligeros como cabras monteses.
 zer, el jefe; Abdas, el segundo; Eliab, el tercero;"
 Mismana, el cuarto; Jeremas, el quinto;"
 Ata el sexto; Eliel, el sptimo;"
 Jojann, el octavo; Elzabad, el noveno;"
 Jeremas, el dcimo; Macbanai, el undcimo."
 Eran hijos de Gad, jefes del ejrcito. Uno solo, el menor de todos, era capaz de atacar a cien hombres, y el mayor, a mil.
 Estos fueron los que pasaron el Jordn en el mes primero, cuando se desbordaba por todas sus mrgenes, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles, a oriente y a occidente.
 Hubo tambin de entre los hijos de Benjamn y de Jud quienes se unieron a David en la fortaleza.
 David les sali al encuentro y les dijo: Si vens a m con buenas intenciones, para ayudarme, mi corazn se apegar a vosotros; pero, si es para engaarme en provecho de mis enemigos, estando mis manos limpias de iniquidad, valo el Dios de nuestros padres y que El os lo demande.
 Entonces se revisti del espritu Amasa, que era el jefe, y dijo: A ti y a tu pueblo, hijo de Isa, paz. Paz, paz a ti y paz a cuantos te ayudan, pues te ayuda a ti tu Dios. David los recibi y los hizo jefes de las tropas.
 Tambin de los hijos de Manases vinieron a unirse a David cuando vino con los filisteos a la batalla contra Sal, aunque no combati, porque los prncipes de los filisteos, habido consejo, le despidieron diciendo: Se pasara a Sal con peligro de nuestras cabezas.
 Cuando retorn a Siceleg, stos fueron los que de Manases se le unieron: Adnas, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad, Eli y Silta, jefes de millares de Manases.
 Ayudaron a David contra las bandas de ladrones, pues eran todos hombres valerosos, y vinieron a ser jefes en el ejrcito.
 De da en da llegaban gentes a unirse a David, hasta que vino a tener un gran ejrcito, como un ejrcito de Dios.
 He aqu el nmero de hombres de guerra que, armados, vinieron a David, a Hebrn, para transferirle el reino de Sal, segn el mandato de Yahv:
 Hijos de Jud armados de escudo y lanza, seis mil ochocientos hombres de guerra.
 De los hijos de Simen, hombres valerosos para la guerra, siete mil ciento.
 De los hijos de Lev, cuatro mil seiscientos;"
 y Joya-da, prncipe de Aarn, y con l tres mil setecientos;"
 y Sadoc, joven valeroso, con veintids de los principales de la casa de su padre.
 De los hijos de Benjamn, hermano de Sal, tres mil, pues hasta entonces la mayor parte de ellos haban permanecido fieles a la casa de Sal.
 De los hijos de Efram, veinte mil ochocientos hombres valientes, gentes de renombre, segn las casas de sus padres.
 De la media tribu de Manases, dieciocho mil, que fueron nominalmente designados para ir a proclamar rey a David.
 De los hijos de Isacar, doscientos jefes, hombres inteligentes, sabedores de lo que haba de hacer Israel, y cuyo consejo era respetado por todos.
 De Zabuln, cincuenta mil, en estado de tomar las armas y provistos de toda clase de armas para el combate, prestos a librar batalla con nimo resuelto.
 De Neftal, mil jefes, y con ellos treinta y siete mil soldados, que llevaban escudo y lanza.
 De Dan, armados para la guerra, veintiocho mil seiscientos.
 De Aser, hombres de guerra prestos para el combate, cuarenta mil.
 Y del otro lado del Jordn, de los rubenitas, gaditas y de la media tribu de Manases, ciento veinte mil armados de todas armas.
 Todos estos hombres, gente de guerra, prestos para el combate, llegaron a Hebrn con leal corazn para hacer a David rey de todo Israel, y todo el resto de Israel estaba igualmente unnime en querer a David por rey.
 Estuvieron all tres das con David, comiendo y bebiendo, pues sus hermanos los haban provisto de vveres,
 y aun los que habitaban cerca, hasta Isacar y Zabuln y Neftal, trajeron, en asnos, camellos, mulos y bueyes, pan, harina, masa de higos y pasas, vino, aceite, bueyes y ovejas en abundancia, porque Israel estaba en alegra.
 Tuvo David consejo con los jefes de millares y de centenas, con todos los prncipes,
 y dijo a toda la asamblea de Israel: Si os parece bien, y que la cosa viene de Yahv, nuestro Dios, vamos a mandar a todas partes a nuestros hermanos que estn por todo Israel, a los sacerdotes y a los levitas que habitan en las ciudades, para que vengan a reunirse con nosotros,
 y traigamos el arca de nuestro Dios, pues no nos hemos cuidado de esto desde el tiempo de Sal.
 Toda la asamblea resolvi hacer as, pues la cosa pareci conveniente a todo el pueblo.
 Reuni, pues, David a todo el pueblo, desde el Sijor de Egipto hasta el camino de Jamat, para traer de Quiriat-Jearim el arca de Dios;"
 y subi David con todo Israel a Baala, de Quiriat-Jearim, que est en Jud, para trasladar de all el arca de Dios, ante la cual se invoca el nombre de Yahv, que se sienta entre los querubines.
 Pusieron el arca de Dios sobre un carro nuevo, y la llevaron de la casa de Abinadab. Conducan el carro Uza y Aji.
 David y todo Israel danzaban ante el arca con todas sus fuerzas y cantaban y tocaban arpas, salterios y tmpanos, cmbalos y trompetas.
 Cuando llegaron a la era de Cidn, Uza tendi la mano para coger el arca, porque los bueyes la ladeaban;"
 se encendi la clera de Yahv contra Uza, y Yahv le hiri por haber tendido la mano sobre el arca. Uza muri all ante Dios.
 David se apesadumbr porque haba herido Dios a Uza con tal castigo, y aquel lugar se llam hasta hoy Peres Uza.
 David entr aquel da en temor, y dijo: Cmo voy a traer a m el arca de Dios?
 Y no llev el arca de Dios con l a la ciudad de David, sino que la hizo llevar a la casa de Obededom, de Gat.
 All qued por tres meses el arca en la casa de Obededom, y Yahv bendijo la casa de Obededom y cuanto le perteneca.
 Hiram, rey de Tiro, mand embajadores a David, y le proporcion madera de cedro, canteros y carpinteros para que edificaran su casa.
 Conoci David que Yahv afirmaba su dominio sobre Israel y que ensalzaba su reino por amor de Israel, su pueblo.
 David tom entonces mujeres en Jerusaln, y tuvo hijos e hijas.
 Los nombres de los que le nacieron en Jerusaln son: Sama, Sobab, Natn, Salomn,
 Jibjar, Elisa, Elfelet,
 Noga, Nefeg, Jafia,
 Elisama, Beeliada y Elifelet.
 Cuando los filisteos supieron que David haba sido ungido rey de todo Israel, subieron todos en busca suya, y David, que lo supo, les sali al paso.
 Llegaron los filisteos y se desparramaron por el valle de Refam.
 David consult a Dios, preguntando: Subir contra los filisteos y los entregars en mis manos? Y Yahv le dijo: Sube, y los entregar en tus manos,
 Subieron ellos a Baal Perasim, donde David los derrot. Luego dijo: Dios ha dispersado por mi mano a mis enemigos, como rotura de aguas que se derraman. Por eso se dio a aquel lugar el nombre de Baal Perasim.
 Se dejaron all sus dioses, que por orden de David fueron quemados en el fuego,
 Los filisteos invadieron de nuevo el valle,
 y David consult de nuevo a Dios, y Dios le dijo: No subas contra ellos. Rodalos y chate sobre ellos desde delante de las balsameras.
 Cuando por las cimas de las balsameras oigas un estruendo, sal luego y atcalos, que ir Dios delante de ti para derrotar el campo de los filisteos.
 Hizo David como Dios le mandara, y derrot a los filisteos desde Gaban hasta Guezer.
 La fama de David se extenda por todas aquellas tierras, y puso Yahv sobre todas las gentes el temor de David.
 David hizo casa para s en la ciudad de David y prepar un lugar para el arca de Dios, alzando para ella una tienda.
 Entonces se dijo: El arca de Dios no debe ser transportada sino por los levitas, porque son los que eligi Yahv para trasladarla y para hacer su servicio por siempre.
 Reuni, pues, David a todo Israel en Jerusaln, para subir el arca de Yahv al lugar que le haba dispuesto.
 Reuni a los hijos de Aarn y a los levitas.
 De los hijos de Caat, a Uriel, jefe y sus hermanos, ciento veinte;"
 de los hijos de Merar, Asaya, jefe, y sus hermanos, doscientos veinte;"
 de los hijos de Gersn, Joel, jefe, y sus hermanos, doscientos;"
 de los hijos de Elisafn, Semeya, jefe, y sus hermanos, doscientos;"
 de los hijos de Hebrn, Eliel, jefe, y sus hermanos, ochenta;"
 de los hijos de Uziel, Aminadab, jefe, y sus hermanos, ciento doce.
 David llam a los sacerdotes Sadoc y Abiatar y a los levitas Uriel, Asaya, Joel, Semeya, Eliel y Aminadab,
 y les dijo: Vosotros sois los jefes de familia de los Isvitas; santifcaos vosotros y vuestros hermanos para subir el arca de Yahv, del Dios de Israel, al lugar que yo le he preparado."
 Por no estar vosotros all la primera vez, Yahv, nuestro Dios, nos castig, porque no fuimos a buscarle segn la ley.
 Santificronse los sacerdotes y los levitas para subir el arca de Yahv, Dios de Israel,
 Los hijos de los levitas llevaban el arca de Dios en hombros, con sus barras, como lo haba ordenado Moiss, segn el mandato de Yahv.
 David mand a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores, que hiciesen resonar los instrumentos musicales, arpas, salterios y cmbalos, en seal de regocijo;"
 y los levitas designaron a Hernn, hijo de Joel, y de entre sus hermanos, a Asaf, hijo de Baraquas, y de entre los hijos de Merar, sus hermanos, a Etn, hijo de Cusaya;"
 despus, con ellos, sus hermanos del segundo orden: Zacaras, Uziel, Semiramot, Jejiel, Un, Eliab, Banayas, Maaseyas, Matatas, Elifele, Micne-yas, Obededom y Jeiel, porteros.
 Los cantores Hernn, Asaf, y Etn llevaban cmbalos de bronce para hacerlos resonar;"
 Zacaras, Uziel, Semiramot, Jejiel, Un, Eliab, Maaseyas y Benaya llevaban salterios templados para las voces altas;"
 y Matatas, Elifele, Mienaya, Obededom, Jeiel y Azaras, con ctaras acordadas a la octava;"
 y Quenanas, jefe de los levitas, diriga el canto, pues tena mucho conocimiento de l.
 Bera-quas y Elcana eran los porteros del arca;"
 y Sebanas, Josafat, Natanael, Amas, Zacaras, Benayas y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios. Obededom y Jijas eran tambin porteros del arca.
 David, pues, los ancianos de Israel y los jefes de millares, fueron a traer el arca de la alianza de Yahv desde la casa de Obededom, con gran alegra.
 Y por haber asistido Dios a los levitas que llevaban el arca de la alianza de Yahv, se sacrificaron siete novillos y siete carneros.
 David iba vestido de un manto de biso, lo mismo que todos los levitas que llevaban el arca, los cantores y Quenanas, jefe de la msica entre los cantores. Llevaba David tambin sobre s el efod de lino.
 De esta manera llev todo Israel el arca de la alianza de Yahv entre gritos de jbilo, al son de las bocinas, las trompetas, los cmbalos, los salterios y las ctaras.
 Cuando el arca de la alianza de Yahv lleg a la ciudad de David, Micol, hija de Sal, mirando por una ventana, vio al rey David saltando y bailando delante del arca y le menospreci en su corazn.
 Trada el arca de Dios, pusironla en medio de la tienda que David haba alzado para ella, y ofrecieron ante Dios holocaustos y sacrificios eucarsticos.
 Cuando hubo acabado David de ofrecer los holocaustos y los sacrificios eucarsticos, bendijo al pueblo en nombre de Yahv,
 y distribuy a todo Israel, hombres y mujeres, a cada uno una porcin de pan, de carne y de uvas pasas.
 Puso levitas al servicio del arca de Yahv, para que invocaran, alabaran y ensalzaran a Yahv, Dios de Israel.
 Fueron: Asaf, el jefe; Zacaras, el segundo despus de l; Uziel, Semirarnot, Jejiel, Matatas, Eliab,"
 Benaya, Obededom y Jeiel, con instrumentos msicos, salterios y arpas, y Asaf era el que haca sonar los cmbalos. Los sacerdotes Benaya y Jojaziel tocaban continuamente las trompetas delante del arca de la alianza de Dios.
 Aquel da dio David a Asaf y a sus hermanos por primera vez, para cantar las alabanzas de Yahv, este canto:
 Alabad a Yahv, invocad su nombre. Pregonad a los pueblos sus hazaas.
 Cantadle, cantad salmos en su honor. Cantad todos sus portentos.
 Gloriaos en su santo nombre; Algrese el corazn de los que buscan a Yahv."
 Buscad a Yahv y fortalceos. Buscad siempre su rostro.
 Recordad cuntas maravillas ha obrado. Sus prodigios, los juicios de su boca.
 Descendientes de Abraham, su siervo; Hijos de Jacob, su elegido."
 Es Yahv nuestro Dios. Por la tierra toda prevalecen sus juicios.
 Fielmente se ha acordado siempre de su alianza, De sus promesas para mil generaciones,
 De lo que pact con Abraham, De lo que jur a Isaac.
 De lo que firmemente estableci con Jacob, Y con Israel como pacto eterno,
 Diciendo: A ti te dar la tierra de Canan Como porcin de vuestra heredad.
 Eran entonces poco numerosos, Poco numerosos y extranjeros en ella,
 Iban de una gente a otra gente Y de un reino a otro pueblo.
 Pero no consinti que nadie los oprimiese, Y por causa de ellos castig a reyes.
 No toquis a mis ungidos. No hagis mal a mis profetas.
 Cantad a Yahv, habitantes todos de la tierra; Pregonad uno y otro da su salvacin,"
 Contad a los pueblos su gloria, Sus maravillas a los pueblos todos.
 Porque Yahv es grande, digno de toda alabanza, Temible sobre todos los dioses.
 Porque los dioses de las gentes son dolos, Pero Yahv es el hacedor de los cielos.
 La gloria y la majestad sean ante El, La alabanza y el honor en su santuario.
 Dad a Yahv, oh familias de los pueblos! Dad a Yahv la gloria y la alabanza,
 Dad gloria al nombre de Yahv, Traed ofrendas y entrad en sus atrios. Adorad a Yahv en ornamentos santos,
 Temblad ante El todos los de la tierra. El afirm el orbe, y firme est.
 Algrense los cielos y regocjese la tierra, Pregnese entre las gentes: Yahv reina.
 Truene el mar con cuanto lo llena, Salte de gozo el campo y cuanto hay en l,
 Den gritos de jbilo los rboles de las selvas. Al venir Yahv, pues viene para juzgar a la tierra.
 Dad gracias a Yahv, que es bueno. Y es eterna su misericordia.
 Decid: slvanos, oh Dios! salud nuestra; Renenos y lbranos de las gentes, Para que confesemos tu santo nombre Y nos gloriemos alabndote."
 Bendito Yahv, Dios de Israel, Por eternidad de eternidades. Y diga todo el pueblo: Amn. Alabad a Yahv.
 David dej all, delante del arca de la alianza de Yahv, a Asaf y a sus hermanos, para que constantemente ministrasen delante del arca, cada cosa a su tiempo,
 y a Obededom, hijo de Jedutn, y a Josa y a sus hermanos en nmero de sesenta y ocho, estableci como porteros.
 Asimismo a Sadoc y a sus hermanos, sacerdotes, ante el tabernculo de Yahv, en la altura de Gaban.
 Para que all ofreciesen continuamente, maana y tarde, a Yahv holocaustos y cumpliesen cuanto est escrito en la Ley de Yahv, dada por Yahv a Israel.
 Con ellos estaban Hernn y Jedutn y los otros que nominalmente haban sido designados para alabar a Yahv: Porque su misericordia es eterna.
 Estaban Hernn y Jedutn con ellos, y las trompetas y los cmbalos para los que los tocaban, y los instrumentos para los cantos en honor de Dios. Los hijos de Jedutn eran los porteros.
 Todo el pueblo se fue luego cada uno a su casa, y David se volvi a bendecir a la suya.
 Una vez que David se hubo establecido en su casa, dijo a Natn, profeta: Yo estoy habitando una casa de cedro, mientras que el arca de la alianza de Yahv est bajo una tienda.
 Natn respondi a David: Haz lo que tienes en tu corazn, pues Dios est contigo.
 Pero aquella noche fue dirigida a Natn la palabra de Dios:
 Ve y dile a David, mi siervo: As habla Yahv: No sers t quien a m me edifique casa para que more en ella.
 Nunca, desde que saqu a Israel hasta hoy, he habitado en casa, sino que anduve de una parte a otra en una tienda.
 Dije yo nunca a ninguno de los jueces de Israel, a quienes mand apacentar a mi pueblo: Por qu no me hacis una casa de cedro?
 Di, pues, ahora a mi siervo David: As habla Yahv Sebaot: Yo te cog de la majada, de detrs del ganado, para que fueras jefe de mi pueblo, Israel;"
 he estado contigo por dondequiera que t has andado; he exterminado ante ti a todos tus enemigos y he hecho tu nombre semejante al de los grandes que hay en la tierra."
 He dado un lugar de habitacin a mi pueblo, Israel, y le he plantado para que se fije y no sea ya conmovido, ni los hijos de la iniquidad le destruyan,
 como antes en el tiempo en que establec los jueces sobre mi pueblo, Israel. He humillado a todos tus enemigos y te anuncio que Yahv te edificar a ti casa.
 Cuando se cumplan tus das y vayas a reunirte con tus padres, yo alzar tu descendencia, despus de ti, a uno de entre tus hijos, y yo afirmar su trono.
 El ser quien me edifique casa, y yo afirmar para siempre su trono.
 Ser padre para l, y l ser para m un hijo, y no apartar de l mi gracia, como la apart del que te precedi.
 Le establecer para siempre en mi casa y en mi reino, y su trono ser firme por toda la eternidad.
 Natn transmiti a David todas estas palabras y toda la visin,
 y el rey David fue a ponerse ante Yahv y dijo: Quin soy yo, Yahv Dios, y qu es mi casa para que t me hayas trado a donde estoy?
 Y todava esto, oh Dios! es poco a tus ojos. Hablas de la casa de tu siervo para tiempo lejano y te dignas mirarme como un hombre de excelencia,
 oh Yahv, Dios! Qu ms podr decirte David de la gloria que concedes a tu siervo? T conoces a tu siervo, oh Yahv!
 y por amor de tu siervo y conforme a tu corazn has hecho todas estas grandes cosas, revelando todas estas grandezas, oh Yahv!
 No hay semejante a ti, no hay otro Dios como t, como con nuestros odos hemos odo.
 Hay sobre la tierra una sola nacin que sea como tu pueblo, Israel, cuyo Dios fuese a rescatar un pueblo para hacerse nombrar con tantos milagros y prodigios, y arrojando a naciones delante de tu pueblo, al que redimiste de Egipto?
 T has hecho de tu pueblo, Israel, tu pueblo para siempre, y t, oh Yahv! t eres su Dios.
 Ahora, pues, oh Yahv! que la palabra que has dicho de tu siervo y de su casa sea perdurable por la eternidad y cmplela.
 Que perdure, para que tu nombre sea glorificado por siempre y se diga: Yahv Sebaot, Dios de Israel, es en verdad un Dios para Israel. Y que la casa de David, tu siervo, sea firme ante ti,
 pues que t mismo, Dios mo, has revelado a tu siervo que le edificars casa. Por eso ha osado tu siervo orarte as.
 Ahora, pues, oh Yahv! t eres Dios y t has prometido esta giacia a tu siervo.
 Bendice, pues, la casa de tu siervo, para que subsista para siempre delante de ti. Porque t, oh Yahv! la has bendecido y bendita ser por la eternidad.
 Despus de esto bati David a los filisteos y los humill, arrebatndoles de las manos Gat y las ciudades de su dependencia.
 Bati a los moabitas, que quedaron sujetos a David, pagndole tributo.
 Bati tambin David a Hadadezer, rey de Soba, en Jamat, cuando iba ste a establecer su dominio sobre el Eufrates.
 Le tom David mil carros, siete mil caballeros y veinte mil infantes; desjarret a todos sus caballos de tiro, no conservando ms que los de cien carros."
 Vinieron los sirios de Damasco en socorro de Hadadezer, rey de Soba, y David derrot a veinte mil sirios,
 puso guarniciones en la Siria de Damasco, y los sirios quedaron sujetos a David, pagndole tributo. Yahv protega a David por dondequiera que iba.
 Tomo David los escudos de oro que llevaban los servidores de Hadadezer y los llev a Jerusaln.
 Tambin se apoder de una gran cantidad de bronce en Tebaj y en Cun, ciudades de Hadadezer. De l hizo Salomn el mar de bronce, las columnas y los utensilios de bronce.
 Supo To, rey de Jamat, que David haba derrotado a todo el ejrcito de Hadadezer, rey de Soba,
 y le mand como embajador a Hadoram, su hijo, para saludarle y felicitarle por haber atacado a Hadadezer, vencindole, pues To estaba en guerra con Hadadezer. Mandle tambin toda suerte de vasos de oro, de plata y de bronce,
 que el rey David consagr a Yahv con el oro y la plata que haba tomado a todas las naciones, a Edom, a Moab, a los hijos de Amn, a los filisteos y a Amalee.
 Abisa, hijo de Sarvia, bati en el valle de la Sal a dieciocho mil edomitas.
 Puso guarniciones en Edom, y todo Edom qued sometido a David. Yahv protega a David por todas partes donde iba.
 David rein sobre todo Israel, haciendo derecho y justicia a todo el pueblo.
 Joab, hijo de Sarvia, era jefe del ejrcito; Josafat, hijo de Ajilud, era cronista;"
 Sadoc, hijo de Ajitub, y Abimelec, hijo de Abiatar, eran sacerdotes; Sisa era secretario;"
 Banayas, hijo de Joyada, era jefe de los cereteos y feleteos, y los hijos de David sus ulicos.
 Despus de esto muri Najas, rey de los hijos de Amn, sucedndole su hijo.
 David dijo: Voy a mostrar mi benevolencia a Jann, hijo de Najas, pues su padre se mostr conmigo benvolo; y le envi una embajada para consolarle por la muerte de su padre. Cuando los enviados de David llegaron a la tierra de los hijos de Amn y se presentaron a Jann para consolarle,"
 los jefes de los hijos de Amn dijeron a Jann: Crees t que para honrar a tu padre te manda David consoladores? No ser ms bien para reconocer la ciudad y destruirla y explorar la tierra para lo que han venido a ti sus servidores ?
 Entonces Jann, cogiendo a los servidores de David, los rap y les cort los vestidos por el medio hasta las nalgas, y luego los despach.
 Furonse ellos, y David, que supo lo que a sus hombres haba sucedido, mand gente que les salieran al encuentro, pues se hallaban en gran confusin, y les dijeran: Quedaos en Jeric hasta que os crezca la barba y volved luego.
 Los hijos de Amn vieron que se haban hecho odiosos a David, y Jann y los hijos de Amn mandaron mil talentos de plata para asoldar a los carros y a los caballeros de los sirios de Mesopotamia y de los sirios de Maac y Soba.
 Tomaron a sueldo treinta y dos mil carros y al rey de Maac y su pueblo, que vinieran a acampar delante de Madaba. Los hijos de Amn se reunieron en sus ciudades y salieron para combatir.
 Al recibir David estas nuevas, mand contra ellos a Joab y todo el ejrcito, hombres valerosos.
 Salieron los hijos de Amn y se ordenaron en batalla a la entrada de la ciudad; los reyes que haban venido tomaron posesin aparte en el campo."
 Viendo Joab que tena contra quien combatir de frente y a la espalda, escogi de lo ms selecto de Israel un cuerpo que oponer a los sirios,
 y el resto del pueblo lo puso a las rdenes de su hermano Abisa para hacer cara a los hijos de Amn,
 dicindole: Si los sirios son ms fuertes que yo, vas t en socorro mo, y si los hijos de Amn son ms fuertes que t, ir yo en socorro tuyo.
 Esfurzate y esforcmonos por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios, y haga Yahv lo que bien le parezca.
 Avanz Joab con los suyos para atacar a los sirios, que huyeron ante l,
 y los hijos de Amn, cuando vieron que haban huido los sirios, se pusieron tambin en fuga delante de Abisa, hermano de Joab, y se encerraron en la ciudad. Joab se volvi a Jerusaln.
 Viendo los sirios que haban sido derrotados por Israel, mandaron a buscar a los sirios del otro lado del ro, que vinieron al mando de Sofac, jefe del cjrcito de Hadadezer.
 Spolo David y reuni a todo Israel, y pasando el Jordn, march contra ellos y se prepar a atacarlos. Ordense David en batalla contra los sirios,
 y los sirios, despus de haberse batido con l, se pusieron en huida delante de Israel, y David les mat siete mil hombres de los carros y cuarenta mil infantes. Mat tambin a Sofac, jefe del ejrcito
 Los hombres de Hadadezer, vindose derrotados por Israel concertaron paces con David y se le sometieron. No volvieron ms los sirios a socorrer a los hijos de Amn.
 Al ao siguiente, al tiempo en que suelen los reyes salir a campaa, Joab, a la cabeza de un fuerte ejrcito, fue a talar la tierra de los hijos de Amn y puso sitio a Raba. David se qued en Jerusaln. Joab se apoder de Raba y la destruy.
 Quit David la corona de Milcn de encima de su cabeza, y hallla del peso de un talento de oro y que tena una piedra preciosa, que fue puesta sobre la cabeza de David. Saque la ciudad y obtuvo de ella un gran botn.
 Sac de ella a los habitantes y los puso a serrar con las sierras y a los trillos y a las hoces. Lo mismo hizo con todas las ciiidades de los hijos de Amn. Volvise luego David con todo el pueblo a Jerusaln.
 Despus de esto hubo en Guezer una batalla contra los filisteos. Entonces fue cuando Sibecai, jusatita, mat a Sipai, uno de los refam. Los filisteos quedaron humillados.
 Tambin hubo otra batalla con los filisteos, en la que Eljann, hijo de Jair, mat a un hermano de Goliat, Lajni, de Gat, que llevaba una lanza cuya asta era como un enjullo de tejedor.
 Hubo otra batalla ms en Gat, en la que se hall un hombre de alta talla que tena seis dedos en cada mano y en cada pie, veinticuatro en todo, y que descenda tambin de Rafa.
 Ret a Is rael, y Jonatn, hijo de Simea, hermano de David, le mat.
 Estos hombres eran hijos de Rafa, de Gat, y perecieron a manos de David y sus servidores.
 Alzse Satn contra Israel e incit a David a hacer el censo de Israel.
 David dijo a Joab y a los jefes del pueblo: Id a hacer el censo de Israel, desde Berseba hasta Dan, y tradmelo, para que sepa yo su nmero.
 Joab respondi a David: Ojal hiciera Yahv a su pueblo cien veces ms numeroso! Pero, rey y seor mo, no son todos servidores tuyos? Para qu pide esto mi Seor ? Para qu hacer una cosa que ser imputada como pecado a Israel ?
 El rey persisti en la orden que haba dado a Joab, y Joab parti y recorri todo Israel, y vino luego a Jerusaln. Joab entreg a David el rollo del censo del pueblo,
 y haba en todo Israel un milln cien mil hombres de guerra, y en Jud cuatrocientos setenta mil.
 No hizo entre ellos el censo de Lev y Benjamn, porque abominaba Joab la orden del rey.
 Desagrad la orden a Dios y castig a Israel.
 Entonces dijo David a Dios: He cometido con esto un gran pecado. Perdona, te ruego, la iniquidad de tu siervo, pues he obrado como un insensato.
 Yahv habl as a Gad, el vidente de David:
 Ve a decir a David: As habla Yahv: tres plagas te propongo para que elijas una con que te herir.
 Gad vino a David y le dijo: As habla Yahv:
 Elige: o tres aos de hambre, o tres meses durante los cuales huirs de tus enemigos y te alcanzar la espada de tus enemigos, o tres das durante los cuales la espada de Yahv y la peste estarn sobre la tierra, y el ngel de Yahv llevar la destruccin a todo el territorio de Israel. Ve, pues, lo que he de responder al que me enva.
 David respondi a Gad: En gran aprieto me veo, pero caiga yo en las manos de Yahv, cuya misericordia es inmensa, y no caiga en las manos de los hombres.
 Mand Yahv la peste sobre Israel, y cayeron setenta mil hombres de Israel.
 Dios mand un ngel a Jerusaln para destruirla, y, cuando ya estaba destruyndola, mir Yahv y se arrepinti de aquel mal, y dijo al ngel destructor: Basta, retira ya tu mano. El ngel de Yahv estaba junto a la era de Ornan, jebuseo.
 Y David alz los ojos y vio al ngel de Yahv entre la tierra y el cielo, teniendo en su mano, desnuda, la espada, vuelta contra Jerusaln. Entonces David y los ancianos, vestidos de saco, cayeron sobre sus rostros,
 y David dijo a Dios: No soy yo el que he mandado hacer el censo del pueblo? Yo soy quien ha pecado y ha hecho el mal; pero estas ovejas, qu han hecho? Yahv, Dios mo! Pese tu mano sobre m y sobre la casa de mi padre y no haya plaga en tu pueblo.
 El ngel de Yahv dijo a Gad que hablase a David para que subiese a alzar un altar en la era de Ornan, jebuseo,
 y subi David, cumpliendo la orden que Gad haba dado en nombre de Yahv
 Ornan, que estaba trillando el trigo, se volvi y vio al ngel y se escondi con sus cuatro hijos.
 Cuando lleg David cerca de Ornan, mir Ornan y vio a David, y, saliendo de la era se prostern ante David rostro a tierra.
 David dijo a Ornan Cdeme el campo de tu era para que yo alce en ella un altar a Yahv; cdemelo por su precio en plata, para que se retire la plaga de sobre el pueblo.
 Ornan respondi a David: Tmala, y que mi seor el rey haga en ella lo que bien le parezca; mira, te doy los bueyes para el holocausto, los trillos para lea y el trigo para la ofrenda. Todo te lo doy.
 Pero el rey dijo a Ornan: No, quiero comprrtela por su valor en plata, pues no voy a presentar yo a Yahv lo que es tuyo ni a ofrecerle un holocausto que no me cuesta nada.
 Y dio David a Ornan seiscientos siclos de oro por el lugar,
 y edific all un altar a Yahv, y le ofreci holocaustos y sacrificios eucarsticos. Invoc a Yahv, y Yahv le respondi por el fuego que del cielo descendi sobre el altar del holocausto.
 Entonces habl Yahv al ngel, que volvi la espada a la vaina.
 Viendo David que Yahv le haba odo en la era de Ornan, jebuseo, sacrificaba all,
 pues el tabernculo de Yahv, que Moiss haba hecho en el desierto, y el altar de los holocaustos estaban entonces en la altura de Gaban,
 y David no poda ir all a buscar a Yahv, pues la espada del ngel le haba llenado de espanto.
 Y dijo David: Esta ser la casa de Yahv Dios y aqu estar el altar de los holocaustos para Israel.
 Mand David que se reuniesen todos los extranjeros que haba en la tierra de Israel, y encarg a los canteros que fuesen preparando piedras talladas para la construccin de la casa de Dios.
 Prepar tambin hierro en abundancia para la clavazn de las puertas y para las grapas, y bronce en cantidad imponderable, y madera de cedro innumerable,
 pues los sidonios y los tirios haban trado a David maderas de cedro en abundancia.
 David se deca: Mi hijo Salomn es todava joven e inexperto, y la casa que ha de edificarse a Yahv ha de ser, por la grandeza, por la magnificencia, por la belleza, reputada en todas las tierras; por eso quiero hacer preparativos; y los hizo, antes de su muerte, en abundancia."
 David llam a Salomn, su hijo, y le dio orden de edificar una casa a Yahv, Dios de Israel.
 Le dijo: Hijo mo, yo tena el propsito de edificar un templo al nombre de Yahv, mi Dios;"
 pero Yahv me dijo: T has derramado mucha sangre y has hecho grandes guerras. No sers t quien edifique una casa a mi nombre, porque has derrama do ante ti mucha sangre sobre la tierra,
 He aqu que te nacer un hijo, que ser hombre de paz y a quien dar yo paz, librndole de todos sus enemigos en derredor. Su nombre ser Salomn, y durante su vida har yo venir sobre Israel la paz y la tranquilidad.
 Ese edificar una casa a mi nombre. Ser para m un hijo, y yo ser para l un padre, y afirmar para siempre el trono de su reino en Israel.
 Ahora, pues, hijo mo, que Yahv sea contigo, para que prosperes y edifiques la casa de Yahv, tu Dios, como l de ti lo ha declarado.
 Quiera darte Yahv la sabidura y la inteligencia para reinar sobre Israel en la observancia de la Ley de Yahv, tu Dios.
 Prosperars si cuidas de poner por obra los mandamientos y preceptos que mand Yahv a Moiss para Israel. Esfurzate, pues, ten nimo y no temas ni desmayes.
 Yo con mis esfuerzos he reunido para la casa de Yahv cien mil talentos de oro, un milln de talentos de plata y una cantidad imponderable de bronce y de hierro, en gran abundancia. He aprestado asimismo madera y piedra, que t acrecentars.
 Tienes a la mano un gran nmero de obreros, de canteros, carpinteros y hombres expertos en toda clase de obras.
 El oro, la plata, el bronce y el hierro son sin nmero. Levntate, pues, ponte a la obra y que Yahv sea contigo.
 Mand tambin David a todos los principales de Israel que prestasen su ayuda a Salomn, su hijo.
 No est con vosotros Yahv, vuestro Dios, y no os ha dado El paz de todas partes? El ha puesto en mis manos a los moradores de la tierra, y la tierra est sometida ante Yahv y ante su pueblo.
 Poned, pues, todo vuestro corazn y vuestro nimo en buscar a Yahv, vuestro Dios; levantaos y edificad el santuario de Yahv, Dios, para traer el arca de la alianza de Yahv y los utensilios consagrados a Dios a la casa edificada al nombre de Yahv.
 Viejo ya David y harto de das, hizo a Salomn, su hijo, rey de Israel.
 Reuni a todos los jefes de Israel, a los sacerdotes y a los levitas.
 Hzose el censo de los levitas de treinta aos arriba, y su nmero, contado por cabezas uno a uno, fue de treinta y ocho mil.
 Y dijo David: Que de ellos veinticuatro mil se dediquen a los oficios de la casa de Yahv, seis mil sean jueces y oficiales,
 cuatro mil porteros y cuatro mil dedicados a alabar a Yahv con los instrumentos que yo he hecho para ello.
 David los distribuy en rdenes segn los hijos de Lev, Gersn, Caat y Merar.
 Hijos de Gersn: Ladn y Sime.
 Hijos de Ladn, tres: Jejiel, el primero; Zetam y Joel."
 Hijos de Sime, tres: Selomit, Jaziel y Harn Estos son los jefes de las familias de Ladn.
 Hijos de Sime: Jajat, Ziza, Jeus y Be. ra.
 Estos cuatro son los hijos de Sime. Jajat era el primero y Ziza el segundo. Jeus y Beria no tuvieron muchos hijos y formaron en el censo una sola casa paterna.
 Hijos de Caat: Am-ram, Jiscar, Hebrn y Usiel, cuatro.
 Hijos de Amram: Aa-ron y Moiss. Aarn fue elegido para servir en el santo de los santos, l y sus hijos perpetuamente, para ofrecer los perfumes ante Yahv, para hacer su ministerio y bendecir por siempre su nombre.
 Los hijos de Moiss, hombre de Dios, fueron contados en la tribu de Levi.
 Los hijos de Moiss fueron Grsn y Eliezer.
 Hijo de Gersn fue Sebuel, el jefe,
 Hijo de Eliezer fue Rejaba; el jefe Eliezer no tuvo ms hijos, pero los hijos de Rejaba fueron muchos."
 Hijo de Jisear fue Selomit, el jefe.
 Los hijos de Hebrn: Jeera, el jefe; Amaras, el segundo; Jezaziel, el tercero, y Jacamn, el cuarto."
 Hijos de Uziel: Mica, el primero; Jisa, el segundo."
 Hijos de Merar: Majl y Mus. Hijos de Majl: Eleazar y Quis.
 Muri Eleazar sin hijos, pero dej hijas, y los hijos de Quis, sus hermanos, las tomaron por mujeres.
 Hijos de Mus: Majl, Eder y Jerimot, tres.
 Estos son los hijos de Lev, segn las familias de sus padres, cabezas de las casas paternas, segn el censo hecho contando por cabezas. Estaban dedicados al ministerio de la casa de Yahv desde los veinte aos arriba.
 Pues David dijo: Yahv, Dios de Israel, ha dado el reposo a su pueblo, Israel, y habitar por siempre en Jerusaln,
 y los levitas no tendrn ya que transportar el tabernculo y todos los utensilios de su servicio.
 Y as, conforme a las ltimas disposiciones de David, se hizo el censo de los hijos de Lev desde los veinte aos para arriba.
 Puestos a las rdenes de los hijos de Aarn para el servicio de la casa de Yahv, tenan a su cuidado los atrios y las cmaras, la limpieza de todas las cosas santas y las obras del servicio de la casa de Dios;"
 los panes de la proposicin, la harina de flor para las ofrendas, las tortas de pan cimo, las hojuelas fritas en sartn y las cocidas y todas las medidas de capacidad y de longitud.
 Tenan que presentarse cada maana y cada tarde para alabar y celebrar a Yahv
 y ofrecer continuamente los holocaustos a Yahv los sbados, los novilunios y las fiestas, segn el nmero y los ritos prescritos.
 Daban la guardia al tabernculo de la reunin a las rdenes de los hijos de Aarn, sus hermanos, en el servicio de la casa de Yahv.
 He aqu las clases de los hijos de Aarn: Hijos de Aarn: Nadab, Abi, Eleazar e Itamar.
 Nadab y Abi murieron antes que su padre y no dejaron hijos. Eleazar e Itamar cumplieron las funciones sacerdotales.
 David distribuy a Sadoc, de los hijos de Eleazar, y Ajimelec, de los hijos de Itamar, en turnos para el servicio.
 Hubo entre los hijos de Eleazar ms jefes que entre los hijos de Itamar, y se hizo esta divisin: los hijos de Eleazar tenan diecisis jefes de casas paternas, y los hijos de Itamar, ocho.
 Hzose la distribucin por suerte, unos con otros, y fueron jefes del santuario y jefes de Dios tanto los hijos de Eleazar como los hijos de Itamar.
 Semeyas, hijo de Na-tanael, secretario de la tribu de Lev, los inscribi delante del rey y de los prncipes, delante de Sadoc, sacerdote, y de Ajimelec, hijo de Abiatar, y de los jefes de familias de sacerdotes y levitas, y se iba sacando por suerte una casa paterna para Eleazar y una casa paterna para Itamar.
 La primera suerte toc a Jojarib; la segunda, a Jidaya;"
 la tercera, a Jorim; la cuarta, a Seorim;"
 la quinta, a Malaquas; la sexta, a Miamn;"
 la sptima, a Gos; la octava, a Abas; la novena, a Jesa; la dcima, a Secana;"
 -- omitido por parfrasis --
 la undcima, a Elyasib; la duodcima, a Jacim;"
 la decimotercera, a Jupa; la decimocuarta, a Jebab;"
 la decimoquinta, a Bilga; le decimosexta, a Imer;"
 la decimosptima, a Jezir; la decimoctava, a Afses;"
 la decimonona, a Petaya; la vigsima, a Jezaquiel;"
 la vigsimo primera, a Jaquim; la vigsimo segunda, a Gamul;"
 la vigsimo tercera, a Delaya; la vigsimo cuarta, a Maza."
 As fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Yahv a las rdenes de Aarn, conforme a los mandatos que les haba dado Yahv, Dios de Israel.
 He aqu los jefes de las otras familias de los levitas: Subael, de los hijos de Amram, y Jejdaya, de los hijos de Subael.
 De los hijos de Rejaba, el jefe era Jisa.
 Salemot era hijo de Isab, y Jajat, hijo de Salemot.
 El primognito de los descendientes de Hebrn fue Jeriyn; el segundo, Amaras; el tercero, Jaja-ziel; el cuarto, Jacmn."
 Hijo de Uziel fue Mica, e hijo de Mica, Samir.
 Jisiya era hermano de Mica, y Zacaras, hijo de Jisiya.
 Los hijos de Merar son: Majl y Mus. Uzas tuvo un hijo, llamado Beo.
 Merar tuvo adems a Uzas, Soam, Zacur y Jibr.
 Majl tuvo un hijo, llamado Eleazar, que no tuvo hijos.
 Quis tuvo un hijo, llamado Jerameel.
 Los hijos de Mus son: Majl, Eder y Jerimot. Estos son los hijos de Lev segn sus familias.
 Tambin ellos, como los hijos de Aarn fueron sorteados ante David, Sadoc, Ajimelec y los jefes de las casas paternas de sacerdotes y levitas. Todo se hizo por suerte para distribuir igualmente los oficios, siendo el jefe de familia como el menor de sus hermanos.
 David y los jefes del ejrcito separaron a los que de entre los hijos de Asaf, de Hernn y de Jedutn haban de hacer el oficio de cantores, acompandose del arpa, del salterio y de los cmbalos, cumpliendo cada uno el oficio a que se le destinaba en proporcin de su nmero.
 De los hijos de Asaf: Zacur, Jos, Natana y Asarela, bajo la direccin de Asaf, cantor del rey.
 De Jedutn: los hijos de Jedutn, Godolas, Sori, Jeseas, Josabas, Matatas y Seme, seis, bajo la direccin de su padre, Jedutn, que cantaba con el arpa para alabar y celebrar a Yahv.
 De Hernn: sus hijos, Buquas, Matanas, Oziel, Sabuel, Jerimot, Jamanas, Janan, Eliata, Guedelt, Romentiezer, Jesbacasa, Melot, Otir y Majaziot.
 Todos estos eran hijos de Hernn, vidente del rey, para cantar las alabanzas de Dios y ensalzar su poder, pues Dios haba dado a Hernn catorce hijos y tres hijas.
 Todos stos de Asaf, de Jedutn y de Hernn fueron puestos bajo la direccin de sus padres para cantar en el templo de Yahv tocando los cmbalos, las arpas y los salterios, cumpliendo los ministerios de la casa de Yahv segn el orden prescrito por el rey.
 El nmero de ellos, con sus hermanos hbiles en el arte y que enseaban a los otros a cantar las alabanzas a Yahv, era de doscientos ochenta y ocho.
 Fueron sorteados en cada clase sin acepcin de personas, jvenes y viejos, hbiles y menos hbiles.
 El primero por suerte fue Jos, de la casa de Asaf; el segundo, Godolas, por l y por sus hijos y hermanos, en nmero de doce;"
 el tercero, Zacur, y sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el cuarto, Jisr, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el quinto, Natanas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el sexto, Buquas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el sptimo, Jisreela, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el octavo, Jesaya, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el noveno, Matanas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el dcimo, Semeya, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el undcimo, Azareel, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el duodcimo, Asabas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimotercero, Sabael, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimocuarto, Matatas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimoquinto, Jerimot, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimosexto, Jananas, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el deci-mesptimo, Jesbacasa, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimoctavo, Janan, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el decimonono, Melot, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el vigsimo, Eliata, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el vigsimo primero, Otr, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el vigsimo segundo, Guedelt, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el vigsimo tercero, Majaziot, con sus hijos y hermanos en nmero de doce;"
 el vigsimo cuarto, Romemtie-zer, con sus hijos y hermanos en nmero de doce.
 Tambin fueron distribuidos los guardas de las puertas. De los hijos de Cor: Meseelemas, hijo de Cor, de los hijos de Asaf.
 Hijos de Meseelemas: Zacaras, el primognito; Jediael, el segundo; Zebadas, el tercero; Jataniel, el cuarto;"
 Elam, el quinto; Jeojann, el sexto; Elyoenai, el sptimo."
 Hijos de Obededom: Semeyas, el primognito; Jozabad, el segundo; Joaj, el tercero: Sacar, el cuarto; Netaneel, el quinto;"
 Amiel, el sexto; Isacar, el sptimo; Peultai, el octavo, pues Dios le haba bendecido."
 A Semeyas, su hijo, le nacieron hijos, que prevalecieron en la casa de su padre y eran hombres fuertes.
 Hijos de Semeyas: Otn y Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, hombres valerosos; Eliu y Samaquas."
 Todos stos eran hijos de Obededom. Ellos, sus hijos y sus hermanos fueron hombres vigorosos y de mucha fuerza para el servicio; setenta y dos de Obededom."
 Los hijos y los hermanos de Me-selemas, hombres valientes, eran en nmero de dieciocho.
 De los hijos de Merar: Josa, que tuvo por hijos: Simri, el jefe, hecho jefe por su padre a pesar de no ser el primognito;"
 Jilquiya, el segundo; Tebala, el tercero; Zacaras, el cuarto. Los hijos y los hermanos de Josa eran, en todo, trece."
 A estos rdenes de porteros, a los jefes de ellos y a sus hermanos fue encomendada la guardia para el servicio de la casa de Yahv.
 Fueron sorteados para cada puerta, pequeos y grandes, segn sus casas paternas.
 Toc por suerte a Selema el lado de oriente. Se ech la suerte para Zacaras, su hijo, que era un prudente consejero, y le toc el lado del norte.
 A Obededom, con sus hijos, le toc el lado del medioda, donde estaban tambin las despensas.
 A Josa le toc el lado de occidente, la puerta de Salequet, que sale a la calle empinada. Estos cuerpos de guardia se correspondan unos a otros.
 La puerta de oriente estaba guardada por seis levitas, y la del norte por cuatro, que se renovaban todos los das. Haba tambin cuatro por da a la puerta del medioda, y otros cuatro que servan de dos en dos en el lugar de las despensas.
 En el Par var (prtico), al occidente, cuatro en la calle y dos en el Parvar.
 De este modo fueron distribuidos los porteros, que eran todos hijos de Cor y de Merar.
 Ajas tena la guarda de los tesoros de la casa de Dios y de los utensilios sagrados.
 De entre los hijos de Laedam, los hijos de Gersn, descendientes de Laedam, jefe de las casas paternas de Laedam, gersonita, eran: Jejiel y Zetn.
 Los hijos de Jejiel, Zetn y Joel, su hermano, que guardaban los tesoros de la casa de Yahv.
 De entre los amramitas, jisearitas, hebronitas y uzelitas,
 Sebuel, hijo de Gersn, hijo de Moiss, era intendente del tesoro.
 De entre sus hermanos, los descendientes de Eliezer, cuyo hijo fue Rejaba; hijo de ste, Jesaya; hijo de ste, Jorarn; hijo de ste, Zicr; hijo de ste, Selomit;"
 Selomit y sus hermanos guardaban los tesoros de las cosas santas que haban sido consagradas por el rey David, por los jefes de las casas paternas, los jefes de millares y de centenas, y los jefes del ejrcito,
 del botn de guerra y de los despojos para la casa de Yahv.
 Todo lo que haba sido consagrado por Samuel el vidente; por Sal, hijo de Quis; por Abner, hijo de Ner; por Joab, hijo de Sarvia, todas las cosas consagradas, estaban bajo la custodia de Selomit y sus hermanos."
 De entre los jisearitas, Quenayas y sus hermanos ejercieron funciones exteriores, como oficiales y jueces en Israel.
 De entre los hebronitas, josaba y sus hermanos, hombres valientes, mil setecientos, gobernaban a los israelitas del lado de all del Jordn, en su parte occidental, tanto en lo concerniente al servicio de Yahv cuanto en lo concerniente al servicio del rey.
 Por lo que hace a los hebronitas, de quienes era jefe Jeriy, se hicieron el ao cuarenta del reinado de David investigaciones en Jazer de Galaad, segn sus genealogas y sus casas paternas;"
 y se hall que los hermanos de Jeriy, hombres valientes y robustos, eran dos mil setecientos, jefes de casas paternas. El rey David los constituy sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manases para lo tocante a Dios y lo tocante al rey.
 El nmero de los hijos de Israel que entraban en servicio de tropa para la guardia del rey, que se relevaba todos los meses del ao segn la distribucin que de ellos se haba hecho, era de veinticuatro mil cada vez; cada tropa tena sus jefes de casas paternas, sus jefes de millar y de centena y sus oficiales al servicio del rey."
 A la cabeza de la primera divisin para el primer mes estaba Jasobeam, hijo de Zabdiel; mandaba una divisin de veinticuatro mil hombres."
 Era de los hijos de Peres y mandaba a todos los jefes de la tropa del primer mes.
 A la cabeza de la divisin del segundo mes estaba Doda, ajotita; y tena bajo l a Miclot, que mandaba una parte de esta tropa, que era de veinticuatro mil hombres."
 El jefe de la tercera divisin, la del tercer mes, era Banayas, hijo de Joyada, sacerdote, y tena a su mando veinticuatro mil hombres.
 Este es el Banayas que era el ms valiente de los treinta y los superaba a todos. Su hijo Amisadab era uno de los jefes de su divisin.
 El cuarto jefe, para las tropas del cuarto mes, era Asael, hermano de Joab; y Zabdas, su hijo, despus de l. El nmero de sus tropas era de veinticuatro mil."
 El quinto jefe, para el mes quinto, era Samaot, de Jezer, y su tropa era de veinticuatro mil.
 El sexto, para el sexto mes, era Jira, hijo de Iques, de Tecua, y tena en su tropa veinticuatro mil hombres.
 El sptimo, para el sptimo mes, era Jeles, de Faln, de la tribu de Efraim; su tropa era de veinticuatro mil hombres."
 El octavo, para el octavo mes, era Sibca, de Jusat, del linaje de Zarj, que tena bajo l veinticuatro mil hombres.
 El noveno, para el noveno mes, era Abiezer, de Anatot, de los hijos de Benjamn, que mandaba veinticuatro mil hombres.
 El dcimo, para el dcimo mes, era Mara, de Netofat, descendiente de Zarj, y tena bajo s veinticuatro mil hombres.
 El undcimo, para el undcimo mes, era Banayas, de Faratn, de la tribu de Efraim; su tropa era de veinticuatro mil hombres."
 El duodcimo, para el duodcimo mes, era Jolda, de Netofat, descendiente de Otoniel, y su tropa era de veinticuatro mil hombres.
 Estos eran los jefes de las doce tribus: en la de Rubn, Eliezer, hijo de Zicr; en la de Simen, Safatas, hijo de Maac;"
 en la de Lev, Josabas, hijo de Camuel; de los aronitas, Sadoc;"
 en la de Jud, Elihu, hermano de David; en la de Isacar, Amri, hijo de Micael;"
 en la de Zabuln, Jismaas, hijo de Abdas; en la de Neftal, Jerimot, hijo de Azriel;"
 en la de Efraim, Oseas, hijo de Azacas; en la media tribu de Manases, Joel, hijo de Pedaya;"
 en la media tribu de Manases en Galaad, Jidom, hijo de Zacaras; en la tribu de Benjamn, Jasiel, hijo de Abner;"
 en la tribu de Dan, Ezriel, hijo de Jorojam. Estos eran los prncipes de las tribus de Israel.
 David no quiso contar a los que estaban por debajo de los veinte aos, porque Yahv le haba dicho que multiplicara a Israel como las estrellas del cielo.
 Joab, hijo de Sarvia, haba comenzado a hacer el censo; mas no le acab, porque esto trajo la ira sobre Israel y por eso el nmero de los que haban sido contados no est escrito en las crnicas de David."
 Azmavet, hijo de Adiel, tena a su cargo el tesoro del rey; sobre los almacenes del campo, en las ciudades, en los pueblos y en las torres estaba Jonatn, hijo de Ozas."
 Ezri, hijo de Jelub, estaba sobre los obreros del campo, que labraban las tierras;"
 Sime, de Rama, sobre las vias; Sabd, de Sefam, sobre las bodegas;"
 Baal Anam, de Gueber, sobre los olivares y higueras, en el llano; Jos, sobre las provisiones de aceite;"
 Sitra, de Sarn, sobre el ganado vacuno que se apacentaba en Sarn; Safat, hijo de Adla, sobre el ganado vacuno que se apacentaba en los valles;"
 Obid, ismaelita, sobre los camellos; Jejda, de Moronot, sobre los asnos;"
 Jazis, agareno, sobre las ovejas. Todos stos eran intendentes de la hacienda de David.
 Jonatn, to de David, era consejero, hombre de sentido y de saber; Jejiel, hijo de Jacmon, era mayordomo de los hijos del rey;"
 Ajitofel era consejero del rey; Jusa, arquita, era amigo del rey;"
 adems de Ajitofel, eran consejeros Joyada, hijo de Banayas, y Abiatar. Joab era el jefe supremo del ejrcito del rey.
 David convoc a Jerusaln a todos los jefes de Israel; a los jefes de las tribus, a los jefes de las divisiones al servicio del rey, a los jefes de millares y de centenas, a los intendentes de la hacienda y de los ganados del rey, a los hijos del rey, a los eunucos y oficiales del palacio, a todos los hombres de valer;"
 y levantndose en pie, dijo: Odme, hermanos mos y pueblo mo: Yo tena el propsito de edificar una casa de reposo para el arca de la alianza de Yahv, para el escabel de los pies de nuestro Dios, y haba ya hecho aprestos para ello;"
 pero me dijo Dios: T no edificars casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra y has derramado mucha sangre.
 Pero Yahv, Dios de Israel, me eligi de toda la casa de mi padre para que perpetuamente fuese rey de Israel, pues eligi a Jud por caudillo, y de la casa de Jud, a la familia de mi padre, y de entre los hijos de mi padre, se agrad de m para hacerme rey de todo Israel.
 De todos mis hijos, pues me ha dado Yahv muchos hijos, eligi a mi hijo Salomn para sentarse en el trono de Yahv sobre Israel;"
 y me ha dicho: Salomn, tu hijo, edificar mi casa y mis atrios, porque yo le he elegido por hijo y yo ser padre para l.
 Yo afirmar su reino para siempre, si l se esfuerza en poner por obra mis mandamientos y mis juicios como hoy.
 Ahora, pues, ante todo Israel, la congregacin de Yahv, y ante nuestro Dios, que nos oye, guardad y observad todos los mandamientos de Yahv, vuestro Dios, para que poseis la buena tierra y la dejis en heredad a vuestros hijos despus de vosotros a perpetuidad.
 Y t, Salomn, hijo mo, conoce al Dios de tu padre y srvele con corazn perfecto y nimo generoso; porque Yahv escudria los corazones de todos y penetra todos los designios y todos los pensamientos. Si t le buscas, le hallars; mas si le dejas, te rechazar para siempre."
 Mira que Yahv te ha elegido para edificar casa que sea su santuario; esfurzate y hazlo.
 Entreg David a su hijo la traza del prtico y sus dependencias y oficinas, de las salas, de las cmaras y de la casa del propiciatorio.
 Asimismo, la traza de cuanto l quera hacer para los atrios de la casa de Yahv, para las cmaras de alrededor, para los tesoros de la casa de Yahv y para los tesoros de las cosas consagradas.
 Dile tambin la distribucin de los rdenes de los sacerdotes y los levitas, para todo el ministerio de la casa de Yahv, y de los utensilios del ministerio de la casa de Yahv;"
 el modelo de los utensilios de oro, con el peso que cada uno haba de tener, y el de los utensilios de plata, con el peso de ella que haba de tener cada uno de los utensilios para el servicio.
 El peso de los candeleros de oro; el de lmparas de oro, con el peso de cada candelero y de cada lmpara; el peso de los candeleros de plata y de sus lmparas, segn el uso a que se destinaba cada candelero."
 Le dio el peso de oro para las mesas de los panes de la proposicin, para cada mesa, y la plata para las mesas de plata.
 Le dio el modelo de los tenedores, de las fuentes, de los clices de oro puro, el de las copas de oro, con el peso de cada copa;"
 el del altar de los perfumes de oro puro, con su peso de oro; el modelo del carro y de los querubines, que tienden sus alas y cubren el arca de la alianza de Yahv."
 Todo esto, dijo, me ha sido mostrado por la mano de Yahv, que me dio a entender el diseo de todas las obras.
 Dijo despus David a Salomn, su hijo: Esfurzate y anmate, y ponte a la obra; no temas ni desmayes, porque Yahv, Dios, mi Dios, estar contigo y no te dejar ni te desamparar hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Yahv."
 Las rdenes de sacerdotes y levitas, para todo el ministerio de la casa de Yahv, y todos los hombres de buena voluntad y de habilidad para toda suerte de obras, los prncipes y todo el pueblo estarn contigo para ejecutar tus rdenes.
 Despus dijo David a toda la asamblea: Slo a Salomn, mi hijo, ha elegido Dios; es joven y de corta edad, y es grande la obra, porque la casa no es para hombres, sino para Yahv Dios."
 Yo, con todo mi esfuerzo, he preparado para la casa de mi Dios oro para lo de oro, plata para lo de plata, bronce para lo de bronce, hierro para lo de hierro, madera para lo de madera, y piedras de nice, y piedras preciosas, y piedras blancas como el alabastro, y piedras de diversos colores, toda suerte de piedras preciosas y mrmol de Sais.
 Adems, en mi devocin para la casa de Yahv, guardo en mi tesoro particular oro y plata, adems del preparado para la casa del santuario, que doy para la casa de mi Dios.
 Tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata fina, para recubrir las paredes de la casa.
 Oro, pues, para las cosas de oro; plata para las cosas de plata, para todas las obras de orfebrera. Quin quiere hoy hacer ofrenda a Yahv?
 Entonces todos los prncipes de las familias, los prncipes de las tribus de Israel, los jefes de millares y de centenas y los intendentes de la hacienda real ofrecieron voluntariamente sus ofrendas,
 dando para la obra de la casa de Dios cinco mil talentos de oro y diez mil dricos, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce y cien mil talentos de hierro.
 Y todo el que se hall con piedras preciosas dilas para el tesoro de la casa de Yahv, entregndoselas a Jejiel, gersonita.
 Gozse el pueblo de haber contribuido voluntariamente con sus ofrendas, porque con entero corazn se las hacan a Yahv, y el rey David tuvo de ello gran alegra.
 David bendijo a Yahv ante toda la asamblea, diciendo: Bendito t, oh Yahv! Dios de Israel, nuestro padre, de siglo en siglo.
 Tuya es, oh Yahv! la majestad, el poder, la gloria y la victoria; tuyo el honor y tuyo cuanto hay en los cielos y en la tierra. Tuyo, oh Yahv! es el reino; t te alzas soberanamente sobre todo."
 Tuyas son las riquezas y la gloria; t eres el dueo de todo. En tu mano est la fuerza y el podero. Es tu mano la que todo lo afirma y engrandece."
 Por eso, Dios nuestro, nosotros te confesamos y alabamos tu glorioso nombre.
 Porque quin soy yo y quin es mi pueblo para que podamos hacer estas voluntarias ofrendas? Todo viene de ti, y lo que voluntariamente te ofrecemos, de ti lo hemos recibido.
 Somos ante ti extranjeros y advenedizos, como lo fueron nuestros padres. Son como la sombra nuestros das sobre la tierra, y no dan espera.
 Oh Yahv, Dios nuestro! Toda esta abundancia que para edificar la casa a tu santo nombre te hemos ofrecido, tuya es, de tu mano la hemos recibido.
 Yo s, Dios mo, que t escudrias el corazn y que amas la rectitud; por eso te he hecho yo todas mis ofrendas voluntarias en la rectitud de mi corazn, y veo ahora con alegra que todo tu pueblo, que est aqu, te ofrece voluntariamente sus dones."
 Yahv, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, nuestros padres, conserva para siempre en el corazn de tu pueblo esta voluntad y estos pensamientos y encamina a ti su corazn.
 Da asimismo a mi hijo Salomn corazn perfecto para que guarde todos tus mandamientos, tus leyes y tus mandatos, y que todos los ponga por obra, y te edifique la casa para la que yo he hecho aprestos.
 Luego dijo David a toda la asamblea: Bendecid ahora a Yahv, vuestro Dios; y toda la asamblea bendijo a Yahv, Dios de sus padres, y, postrndose, oraron ante Yahv y ante el rey."
 Sacrificaron vctimas a Yahv, y al da siguiente ofrecieron a Yahv holocaustos, mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones y muchos sacrificios por todo Israel;"
 comieron y bebieron ante Yahv aquel da con gran gozo. Dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomn, hijo de David, y le ungieron rey ante Yahv, y a Sadoc, sacerdote.
 Sentse Salomn por rey en el trono de Yahv en lugar de David, su padre; y fue prosperado, obedecindole todo Israel."
 Todos los jefes y los valientes y todos los hijos del rey David prestaron homenaje al rey Salomn,
 a quien Yahv engrandeci en extremo a los ojos de todo Israel, dndole un reinad glorioso, cual ningn rey lo tuvo antes de l en Israel.
 As rein David, hijo de Isa, sobre todo Israel,
 siendo cuarenta aos el tiempo que rein sobre Israel; siete aos rein en Hebrn y treinta y tres aos rein en Jerusaln."
 Muri en buena vejez, lleno de das, de riquezas y de gloria. Sucedile Salomn, su hijo.
 Los hechos del rey David, los primeros y los postreros, estn escritos en el libro de Samuel, vidente, y en las crnicas de Natn, profeta, y en las de Gad, vidente,
 con todo su reinado, sus hazaas y los sucesos de su tiempo que pasaron sobre l, y sobre Israel, y sobre los otros reinos de aquellas tierras.
 Salomn, hijo de David, se afirm en su reino; Yahv, su Dios, estaba con l y le engrandeci sobremanera."
 Salomn convoc a todo Israel, a los jefes de millares y centenas, a los jueces, a los prncipes de todo Israel, a los jefes de las casas paternas;"
 y fue Salomn con toda la asamblea al alto de Gaban, donde estaba el tabernculo del testimonio de Dios, que Moiss, siervo de Yahv, haba hecho en el desierto.
 El arca de Dios haba sido ya trasladada por David, de Quiriat-Jearim al lugar que l la haba preparado, pues haba alzado para ella una tienda en Jerusaln.
 All estaba tambin ante el tabernculo de Yahv el altar de bronce que haba hecho Besabel, hijo de Uri, hijo de Jur.
 Salomn y la asamblea adoraron a Yahv, y Salomn ofreci all, en el altar de bronce, que estaba ante el tabernculo del testimonio, mil holocaustos a Yahv.
 Durante la noche aparecise Dios a Salomn y le dijo: Pide que quieres que te d;"
 y Salomn respondi a Dios: T hiciste con David, mi padre, gran misericordia, y a m me has hecho reinar en su lugar.
 Ahora, pues, oh Yahv! cumple tu palabra a David, mi padre, ya que me has hecho rey de un pueblo numeroso como el polvo de la tierra.
 Dame la sabidura y el entendimiento, para que pueda conducir a este pueblo; porque quin podr gobernar a este tu gran pueblo?
 Dios dijo a Salomn: Pues que esto es lo que ms deseas, y no me has pedido riquezas, hacienda o gloria, ni la vida de tus enemigos, ni muchedumbre de das, sino que me has pedido la sabidura y el entendimiento para gobernar a mi pueblo, cuyo rey te he hecho,
 la sabidura y el entendimiento te doy; pero te dar tambin riquezas, hacienda y gloria tales como no las tuvieron nunca los reyes que te han precedido, ni las tendrn los que te sucedan.
 Tornse Salomn a Jerusaln desde el alto de Gaban desde el tabernculo del testimonio, y rein sobre Israel.
 Salomn junt carros y caballos; tuvo mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, que distribuy entre las ciudades donde tena los carros, y en Jerusaln, cerca del rey."
 Hizo la plata y el oro en Jerusaln tan comunes como las piedras, y los cedros tan numerosos como los sicmoros, que se dan con abundancia en los campos.
 De Musri traa Salomn los caballos. Iban a buscarlos a Musri y Coa mercaderes del rey, que los compraban all a un precio determinado.
 Un tiro de cuatro caballos costaba seiscientos siclos de plata, y un caballo, ciento cincuenta, y los compraban tambin para todos los reyes de los jteos y para los de Siria.
 Un tiro de cuatro caballos costaba seiscientos siclos de plata, y un caballo, ciento cincuenta, y los compraban tambin para todos los reyes de los jteos y para los de Siria. [ (II Chronicles 1:18)  Resolvi, pues, Salomn edificar una casa al nombre de Yahv y un palacio real para s. ] 
 Destin setenta mil hombres para transportar las cargas, ochenta mil para los trabajos de las canteras en los montes, y tres mil seiscientos capataces para ellos.
 Mand tambin decir a Hiram, rey de Tiro: Lo que hiciste con David, mi padre, mandndole madera de cedro para edificar el palacio en que habitara,
 hazlo tambin conmigo, para que pueda yo edificar un templo al nombre de Yahv, mi Dios, y consagrarlo para quemar incienso y aromas delante de El, tener siempre ante El los panes de la proposicin y ofrecerle holocaustos maana y tarde, as como tambin los sbados, los novilunios y las otras solemnidades de Yahv, nuestro Dios, por siempre, como El se lo ha mandado a Israel;"
 pues el templo que quiero edificar ha de ser grande, ya que grande es nuestro Dios, ms que todos los dioses;"
 y quin se creer capaz de edificar una casa digna de El? Si el cielo y los cielos de los cielos no bastan a contenerle, quin soy yo para la empresa de edificarle una casa? Gracias que slo es para quemar el incienso en su presencia.
 Envame, pues, un hombre hbil que sepa trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la prpura, la escarlata y el jacinto; que sepa hacer toda suerte de cincelados, para que dirija a los maestros que tengo yo en Jud y en Jerusaln, los cuales previno ya David, mi padre."
 Envame tambin maderas de cedro, de ciprs y de sndalo, pues yo s que tus siervos entienden de cortar los rboles del Lbano; y los mos trabajarn con los tuyos,"
 para preparar gran cantidad de madera, pues la casa que yo deseo construir ha de ser grande y magnfica.
 Yo dar a los siervos tuyos que se ocupen de cortar y derribar los rboles veinte mil coros de trigo y otro tanto de cebada, veinte mil batos de vino y veinte mil de aceite.
 Hiram, rey de Tiro, respondi en un escrito que dirigi a Salomn: Porque ama Yahv a su pueblo, te ha hecho rey de l.
 deca tambin: Bendito Yahv, Dios de Israel, que ha hecho los cielos y la tierra y ha dado al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Yahv y casa real.
 Yo, pues, te envo un hombre hbil y entendido, a Hiram-Abi,
 hijo de una mujer de las hijas de Dan, pero cuyo padre era de Tiro, que sabe trabajar el oro, la plata, el bronce, el hierro, la piedra, la madera, la prpura, el jacinto, el lino y la escarlata, y grabar toda suerte de figuras; y es ingenioso en inventar cuanto se necesita para toda clase de obras. El trabajar con tus obreros y con los de David, mi seor, tu padre."
 Manda t, pues, mi seor, a tus siervos el trigo y la cebada, el aceite y el vino que has ofrecido.
 Nosotros cortaremos en el Lbano toda la madera que necesites y la pondremos en balsas para llevarla por mar hasta Jope, y t la hars llevar de all a Jerusaln.
 Salomn hizo el censo de todos los extranjeros que haba en la tierra de Israel, despus del hecho por David, su padre, y fueron hallados ciento cincuenta y tres mil seiscientos.
 Destin de ellos setenta mil para los transportes, y ochenta mil para las canteras en los montes, y tres mil seiscientos capataces para vigilar a los obreros.
 -- omitido por parfrasis --
 Comenz, pues, Salomn a edificar la casa en Jerusaln, en el monte Mora, que haba sido mostrado a David, su padre; en el lugar que David haba dispuesto en la era de Ornan, jebuseo."
 Comenz la edificacin a dos das del mes segundo del ao cuarto de su reinado.
 He aqu el plano seguido por Salomn para la construccin de la casa de Yahv: el largo era de sesenta codos, segn la medida antigua; el ancho, de veinte codos."
 El vestbulo (ulam), que iba delante, tena un largo correspondiente al ancho de la casa de veinte codos, y su anchura era de diez codos y ciento veinte de alto; lo recubri interiormente de oro puro."
 Revisti la parte mayor de la casa (hecal) de madera de ciprs y la recubri de oro puro, haciendo grabar en ella palmas y cadenetas que se enlazaban unas con otras.
 Hizo el pavimento del templo de mrmoles preciosos y de gran belleza. El oro de que recubri los artesona-dos, las vigas, las pilastras, los muros y las puertas eran de lo ms fino.
 Hizo tambin cincelar querubines sobre los muros.
 Hizo tambin la casa del santsimo (debir), cuyo largo, que corresponda a la anchura de la casa, era de veinte codos, y su ancho, igualmente de veinte codos; y lo recubri todo de oro, que vena a pesar seiscientos talentos."
 Hizo tambin de oro los clavos, cada uno de los cuales pesaba cincuenta siclos de oro. Tambin los techos estaban revestidos de oro.
 Hizo tambin para la casa del santsimo dos querubines tallados, que cubri de oro.
 El largo de las alas de los querubines era de veinte codos, pues era cada uno de cinco codos, y la una toca ba al muro de la casa y la otra llegaba hasta el ala del otro querubn;"
 y de igual modo las del otro querubn, de cinco codos de largo, tocaba la una al muro, y la otra a la del otro querubn.
 Las alas de ambos querubines estaban desplegadas y tenan en todo veinte codos de largo. Estaban en pie y con los rostros vueltos a la entrada de la casa.
 Hizo tambin el velo, de jacinto, de prpura, de escarlata y de lino, en el cual hizo dibujar querubines.
 Hizo, adems, ante la puerta del templo dos columnas de treinta y cinco codos de altura, con sus capiteles, cada uno de los cuales tena cinco codos de alto.
 Hizo tambin en ellos cadenetas, como las del santuario (debir), y las puso en los capiteles, y con ellas se enlazaron cien granadas.
 Alz las columnas en el vestbulo del templo, la una a la derecha y la otra a la izquierda. A la que estaba a la derecha la llam Jaqun, y a la de la izquierda, Boaz.
 Hizo, adems, el altar de bronce, de veinte codos de largo, y veinte de ancho, y diez de alto.
 Tambin hizo un mar de fundicin, que tena diez codos del uno al otro borde, enteramente redondo; su altura era de cinco codos, y un cordn de treinta codos lo cea en derredor."
 Haba debajo de l figuras de toros, y estaba todo en derredor adornado de dos filas de figuras de toros, diez por cada codo, todo en torno, y todo de la misma fundicin.
 El mar descansaba sobre doce toros, de los cuales tres miraban al norte, tres al occidente, tres al medioda y tres al oriente, todos soportando el mar, y la parte posterior de los toros estaba oculta debajo del mar.
 El grueso de este vaso era de un palmo, y su borde era como el de una copa o como el de un lirio abierto; haca tres mil batos."
 Hizo igualmente diez fuentes y puso cinco de ellas a la derecha y cinco a la izquierda, para lavar all lo que haba de ser ofrecido en holocausto. Los sacerdotes se lavaban en el mar.
 Hizo diez candeleros de oro de la forma que se le haba ordenado, y los puso en el templo (hecal), cinco a un lado y cinco al otro.
 Igualmente diez mesas, y las puso en el templo (hecal), cinco a la derecha y cinco a la izquierda, y cien tazas de oro.
 Hizo, a ms, el atrio de los sacerdotes, y el gran atrio, y las puertas del mismo, que cubri de bronce.
 Asent el mar al lado derecho, al sudeste,
 Hizo tambin Hiram las calderas, las palas y las tazas, y acab toda la obra que el rey haba emprendido hacer en el templo de Dios, es decir:
 las dos columnas, los entrelazos, los dos capiteles que las coronaban y entrelazados con las granadas que los cubran.
 Hizo cuatrocientas granadas y dos retculas, de modo que haba dos filas de granadas unidas a cada una de estas retculas, que cubran los capiteles de las columnas.
 Hizo tambin basas, sobre las que asent las fuentes,
 y el mar; los doce toros sobre los que se asentaban,"
 las calderas, las palas, los tenedores; todos los enseres se los hizo Hiram-Abi al rey Salomn para la casa de Yahv del bronce mejor."
 Hzolos fundir el rey en los llanos del Jordn, en tierra arcillosa, entre Sucot y Sereda.
 La muchedumbre de estos utensilios era grande y no pudo saberse su peso en bronce.
 Hizo, pues, Salomn de oro todos los utensilios del templo de Yahv, con el altar y las mesas de los panes de la proposicin.
 Hizo tambin de un oro pursimo los candeleros con sus lmparas, para que ardieran delante del orculo (debir) segn costumbre;"
 las flores, las lamparillas y las despabiladeras, todo de oro pursimo.
 Igualmente las jofainas, las cucharillas y los incensarios, de oro puro. Las puertas del templo interior, del santsimo, as como las del templo exterior (hecal), eran de oro.
 As termin Salomn todo lo que haba determinado hacer para la casa de Yahv. Salomn hizo traer al templo todo cuanto su padre haba consagrado, y puso la plata, el oro y todos los vasos en el tesoro de la casa de Dios.
 Despus convoc a Jerusaln a todos los ancianos de Israel, a todos los prncipes de las tribus y a los jefes de familias de los hijos de Israel; para trasladar el arca de la alianza de Yahv a la ciudad de David, que es Sin."
 As se reuni todo Israel en torno del rey el da de la solemnidad del sptimo mes;"
 y cuando hubieron venido todos los ancianos de Israel, tomaron los levitas el arca
 y la llevaron al templo, con el tabernculo de la reunin y todos los utensilios del tabernculo. Los sacerdotes y los levitas llevaron todos los vasos del santuario que haba en el tabernculo.
 El rey Salomn y todo el pueblo, cuantos se haban reunido, iban delante del arca, e inmolaron carneros y bueyes sin nmero; tanta fue la muchedumbre de las vctimas."
 Los sacerdotes pusieron el arca de la alianza de Yahv en el lugar para ella destinado; es decir, en el orculo (debir) del templo, en el santsimo, bajo las alas de los querubines;"
 de modo que los querubines cubran con sus alas el lugar en que haba sido puesta, as como las barras;"
 y como las barras con que haba sido trasladada eran un poco largas, salan las cabezas de ellas un poco fuera del santuario, pero no se vean desde fuera. All ha estado siempre el arca hasta hoy.
 No haba en el arca ms que las dos tablas que en ella fueron puestas por Moiss en Horeb cuando Yahv dio su ley a los hijos de Israel a su salida de Egipto,
 Cuando los sacerdotes salieron del santuario, pues todos los sacerdotes que all se encontraban fueron santificados sin observar la distribucin de los servicios,
 los levitas cantores, los de Asaf, de Hernn y Jedutn, con sus hijos y hermanos, vestidos de lino fino, hacan resonar los cmbalos, los salterios y las ctaras, puestas al oriente del altar, con ciento veinte sacerdotes que tocaban las trompetas.
 Todos al mismo tiempo cantaban a una, entre el sonar de las trompetas, los cmbalos y los otros instrumentos msicos, y alababan y confesaban a Yahv: Porque es bueno, porque su misericordia es eterna. La casa de Yahv se llen de una nube;"
 y no pudieron ya estar all los sacerdotes para ministrar por causa de la nube, porque la gloria de Yahv llenaba la casa de Dios.
 Entonces dijo Salomn: Yahv ha dicho que habitara en la oscuridad,
 y yo he edificado una casa de morada para que El la habite para siempre.
 Luego el rey, volvindose a toda la asamblea, la bendijo estando toda en pie;"
 y prosigui: Bendito Yahv, Dios de Israel, que ha cumplido lo que por su boca prometi a David, mi padre, diciendo:
 Desde que saqu de Egipto a mi pueblo, ninguna ciudad eleg de las tribus de Israel para edificar casa donde estuviese mi nombre, ni eleg varn que fuese prncipe de mi pueblo, Israel;"
 pero eleg a Jerusaln para que en ella est mi nombre, y eleg a David para que est a la cabeza de mi pueblo, Israel.
 David, mi padre, tuvo el propsito de edificar casa al nombre de Yahv, Dios de Israel;"
 pero Yahv dijo a David, mi padre: Bien has hecho en querer edificar casa a mi nombre; bueno ha sido este propsito,"
 pero no sers t quien edifique la casa, sino tu hijo, salido de tus entraas; se ser quien edificar casa a mi nombre."
 Yahv ha cumplido lo que dijo, pues me levant yo en lugar de David, mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, corno Yahv haba dicho, y he edificado casa al nombre de Yahv, Dios de Israel,
 y he puesto en ella el arca, en la cual est el pacto de Yahv concertado con los hijos de Israel.
 Psose luego Salomn delante del altar de Yahv, en presencia de toda la asamblea de Israel; y tendiendo sus manos"
  pues haba hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, otro tanto de ancho y tres de alto, que haba mandado poner en medio del templo  y puesto en pie, arrodillndose luego, vuelto a toda la muchedumbre y alzando las manos al cielo, dijo:
 Yahv, Dios de Israel, no hay Dios semejante a ti ni en el cielo ni en la tierra; t guardas la alianza y la misericordia a tus siervos que andan delante de ti con todo su corazn;"
 otorgaste a David, mi padre, todo cuanto le prometiste, y has puesto por obra cuanto de palabra dijiste, como lo vemos hoy.
 Cumple, pues, ahora, Yahv, Dios de Israel, todo cuanto a David, mi padre, tu siervo, prometiste, diciendo: No faltar de ti varn delante de m que se siente en el trono de Israel, siempre que tus hijos guarden sus caminos, andando en mi Ley, como has andado t delante de m.
 Ahora, pues, oh Yahv, Dios de Israel! que se cumpla la palabra dada a tu siervo David.
 Pero en verdad habitar Dios con el hombre en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, cunto menos esta casa que yo he edificado!
 Pero atiende, oh Yahv, mi Dios! a la oracin de tu siervo y a su splica; oye el clamor y la oracin con que tu siervo ora delante de ti,"
 y que tus ojos estn siempre abiertos sobre esta casa da y noche, sobre este lugar de que has dicho: All estar mi nombre;"
 y que oigas la oracin que en este lugar ora tu siervo. Oye asimismo el ruego de tu siervo y de tu pueblo Israel cuando oren en este lugar; oye t desde lo alto de los cielos, desde el lugar de tu morada; oye y perdona."
 Si alguno pecare contra su prjimo, y l le pidiere que jure con juramento, y vinieren a jurar ante tu altar en esta casa,
 yele desde los cielos, y obra y juzga a tus siervos, dando su merecido al impo, haciendo recaer su impiedad sobre su cabeza, y justifica al justo, retribuyndole segn su justicia.
 Cuando tu pueblo, Israel, cayere delante de sus enemigos por haber prevaricado contra ti, y, convirtindose, confesaren tu nombre y rogaren delante de ti en esta casa,
 yelos desde los cielos, y perdona el pecado de tu pueblo Israel y vulvelos a la tierra que a ellos y a sus padres les diste.
 Si se cerraren los cielos y no hubiere lluvias, por haber pecado contra ti, y oraren a ti en este lugar, y confesaren tu nombre, convirtindose de sus pecados al afligirlos t,
 oye en los cielos y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, y ensales el buen camino, para que anden por l, y dales la lluvia sobre tu tierra, la que por heredad diste a tu pueblo.
 Si hubiera hambre en la tierra, o pestilencia, o tizn, o aublo, o langosta, o pulgn, o el enemigo los cercare en su tierra, en sus ciudades, o hubiere otra cualquiera plaga o enfermedad;"
 si un hombre, o todo Israel, hace oraciones y splicas y, reconociendo su llaga y su dolor, tendiere sus manos hacia esta casa,
 yele desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y perdona y da a cada uno conforme a sus caminos, segn su corazn; pues slo t conoces el corazn de los hijos de los hombres,"
 para que te teman y anden por tus caminos todos los das de su vida en la tierra que diste a nuestros padres.
 Cuando el extranjero, que no es de tu pueblo Israel, venido de lejanas tierras por la fama de tu nombre y de tu fuerte mano y tu tendido brazo, viniere a orar en esa casa,
 yele t desde los cielos, desde el lugar de tu morada, y haz lo que con clamores te pida el extranjero, para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre y te teman, como tu pueblo Israel, y sepan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo te he edificado.
 Si saliere tu pueblo a la guerra contra sus enemigos por el camino que les seales, y oraren a ti, hacia esta ciudad que t has elegido, hacia la casa que a tu nombre he edi-ficado,
 oye t desde los cielos su oracin, su ruego, y ampara su derecho.
 Si pecaren contra ti  pues no hay hombre que no peque, y, airado contra ellos, los entregares a sus enemigos, que los lleven cautivos a tierra enemiga, lejana o cercana
 y ellos, volviendo en s en la tierra adonde fueren llevados cautivos, se convirtieren y oraren a ti en la tierra de su cautividad y dijeren: Hemos pecado, hemos obrado inicua e impamente;"
 si se convirtieren a ti de todo corazn y con toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra, la que diste a sus padres, hacia la ciudad que t has elegido y hacia esta casa que yo he edificado a tu nombre,
 oye t desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oracin y su ruego, y perdona a tu pueblo, que pec contra ti.
 Ten, pues, oh Dios mo! abiertos tus ojos y atentos tus odos a la oracin hecha en este lugar.
 Oh Yahv, Dios! Levntate y ven a tu lugar de reposo, t y el arca de tu majestad. Que tus sacerdotes, Yahv, Dios, se revistan de salud, y tus santos gocen de tus bienes.
 Yahv, Dios, no rechaces a tu ungido; acurdate de tu misericordia con David, tu siervo!
 Cuando Salomn acab de orar, descendi del cielo fuego, que consumi los holocaustos y las vctimas, y la gloria de Yahv llen la casa.
 No podan los sacerdotes estar en la casa de Yahv, porque la gloria de Yahv llenaba la casa de Yahv.
 Al ver los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Yahv sobre la casa, cayeron a tierra sobre sus rostros en el pavimento y adoraron y confesaron a Yahv: Porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
 Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron vctimas delante de Yahv,
 y le ofreci el rey Salomn en sacrificio veintids mil bueyes y ciento veinte mil ovejas, y as fue dedicada la casa de Dios por el rey y todo el pueblo.
 Los sacerdotes asistan en su ministerio, y los levitas, con los instrumentos de msica de Yahv, que haba hecho el rey David para alabar a Yahv, cuya misericordia es eterna, y con los que le alababa tambin David. Asimismo, los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo el pueblo estaba en pie.
 Tambin santific Salomn el atrio que estaba delante de la casa de Yahv, ofreciendo all los holocaustos y el sebo de las vctimas, por ser el altar de bronce que Salomn haba hecho insuficiente para tantos holocaustos, la ofrenda y el sebo.
 Hizo Salomn fiesta con todo Israel por siete das, reunindose una gran muchedumbre desde la entrada de Jamat hasta el torrente de Egipto.
 Al octavo da celebraron asamblea santa, pues haban hecho la dedicacin del altar durante siete das y celebrado por siete das la solemnidad.
 A veintitrs del sptimo mes envi al pueblo a sus estancias, alegres y gozosos en su corazn por los beneficios que Yahv haba hecho a David, a Salomn y a su pueblo Israel.
 Acab, pues, Salomn la casa de Yahv y la casa del rey; y todo cuanto se haba propuesto hacer en la casa de Yahv y en su casa lo consigui."
 Entonces se le apareci Yahv durante la noche y le dijo: He odo tu plegaria y he elegido este lugar como la casa en que se me habrn de ofrecer sacrificios.
 Cuando yo cierre el cielo y no haya lluvia, cuando mande a la langosta devorar la tierra, cuando mande la peste entre mi pueblo,
 si mi pueblo, sobre el que se invoca mi nombre, se humilla, ruega y me busca la cara, si se aparta de sus malos caminos, yo oir desde los cielos y le perdonar su pecado y curar a la tierra.
 Mis ojos estarn siempre abiertos, y atentos mis odos a su plegaria hecha en este lugar.
 Yo elijo y santifico esta casa para que en ella sea invocado mi nombre y para morar en ella por siempre, y la tendr siempre ante mis ojos y en mi corazn.
 Y t, si andas en mi presencia como anduvo David, tu padre, haciendo todo cuanto yo he mandado, y guardas mis leyes y mis preceptos,
 yo afirmar el trono de tu reino, como se lo promet a David, tu padre, diciendo: No faltar jams un hijo tuyo que reine en Israel,
 Pero, si os volvis y dejis los mandamientos y preceptos que yo os he prescrito y os vais a servir a dioses ajenos, adorndolos,
 yo os arrancar de mi tierra, que os he dado; y esta casa que a mi nombre he santificado, la rechazar de ante m y ser la burla y el escarnio de todas las gentes;"
 y por ilustre que haya sido, ser el espanto de cuantos cerca de ella pasen, que dirn: Por qu ha hecho Yahv as con esta tierra y esta casa?
 Y se responder: Porque dejaron a Yahv, Dios de sus padres, que los haba sacado de la tierra de Egipto, y se adhirieron a dioses ajenos y los adoraron y los sirvieron; por eso ha trado El sobre ellos todos estos males.
 Al cabo de veinte aos, en los que edific Salomn la casa de Yahv y su propia casa,
 reconstruy las ciudades que le haba dado Hiram, y estableci en ellas a los hijos de Israel. Despus march Salomn contra Jamat de Soba y la tom.
 -- omitido por parfrasis --
 Edific a Tadmor, en el desierto, y todas las ciudades de municiones en Jamat.
 Edific Bethorn, el alto y el bajo, ciudades fuertes, amuralladas, con puertas y barras;"
 Balat y todas las ciudades de municin que le pertenecan, y las ciudades de los carros y de la caballera, y todo lo que quiso edificar en Jerusaln, en el Lbano y en toda la tierra de su dominio.
 Todo el pueblo que haba quedado de los jteos, amorreos, fereceos jeveos y jebuseos, que no era parte de Israel;"
 sus descendientes, que haban quedado con ellos en la tierra y no haban ex-terminado los hijos de Israel, los hizo servir en los trabajos, y as se sigue haciendo hasta hoy.
 No emple Salomn corno esclavos para sus trabajos a ningn hijo de Israel, pues stos eran hombres de guerra, jefes, oficiales, comandantes de los carros y de la caballera.
 Los jefes puestos por Salomn a la cabeza del pueblo y encargados de la vigilancia eran doscientos cincuenta,
 Salomn subi a la hija del Faran, de la ciudad de David; a la casa que para ella haba edificado, pues dijo: Mi mujer no ha de habitar en la casa de David, rey de Israel, porque los lugares en que ha estado el arca de Yahv son sagrados.
 Entonces ofreci Salomn a Yahv holocaustos en el altar de Yahv que haba alzado delante del prtico,
 ofreciendo lo que para cada da prescribi Moiss, para los sbados, los novilunios y las tres solemnidades del ao: la de los cimos, la de las semanas y la de los tabernculos.
 Estableci en sus funciones, como las haba determinado David, su padre, a los sacerdotes segn su oficio, a los levitas segn su cargo de alabar a Yahv y servir cada da a los sacerdotes en el ministerio, e igualmente a los porteros asignados a cada puerta, segn sus clases, como lo haba ordenado David, hombre de Dios.
 Nada escap a la ordenacin del rey en cuanto a los sacerdotes y levitas ni en cuanto a cosa alguna tocante a los tesoros.
 As fue dirigida toda la obra de Salomn desde el da en que se pusieron los cimientos de la casa de Yahv hasta el da en que fue terminada. Acabse, pues, la casa de Yahv.
 Entonces parti Salomn para Asin-Gueber y Elat, a orillas del mar, en tierra de Edom,
 pues Hiram, por medio de sus siervos, le haba enviado navios y marineros diestros, conocedores del mar. Fueron stos con los siervos de Salomn a Ofir, y trajeron de all cuatrocientos cincuenta talentos de oro, que entregaron a Salomn.
 Lleg a la reina de Saba la fama de Salomn, y vino a Jeru-saln para probarle con enigmas, acompaada de muy gran squito de camellos, cargados de aromas y oro en abundancia y piedras preciosas. Vino a Salomn y le dijo cuanto se le ocurri,
 y Salomn respondi a todas sus preguntas, sin que hubiera nada que l no pudiera explicarle.
 La reina de Saba, viendo la sabidura de Salomn, la casa que haba construido,
 los manjares de su mesa, el asiento de sus servidores, el porte y los vestidos de la servidumbre y la subida a la casa de Yahv,
 fuera de s dijo al rey: Verdad es cuanto de tu estado y tu sabidura haba odo en mi tierra.
 No lo crea hasta que he venido y lo he visto con mis ojos; y hallo ahora que no me haban dicho ni la mitad de tu grandeza, de tu sabidura, pues sobrepujas la fama que a m haba llegado."
 Dichosas tus gentes, dichosos tus servidores, que continuamente estn delante de ti y oyen tu sabidura.
 Bendito Yahv, tu Dios, que te ha hecho la gracia de ponerte sobre su trono, por rey para Yahv, tu Dios. Por amor de Yahv a su pueblo y por querer que por siempre subsista, te ha hecho rey de l para que le hagas derecho y justicia.
 Dio al rey ciento veinte talentos de oro, gran cantidad de aromas y de piedras preciosas, y no hubo nunca aromas como los que la reina de Saba dio a Salomn.
 Tambin los siervos de Hiram y los de Salomn, que haban trado el oro de Ofir, trajeron madera de sndalo y piedras preciosas.
 Con la madera de sndalo hizo el rey las gradas de la casa de Yahv y las de la casa del rey, e hizo tambin de ella arpas y salterios para los cantores. Nunca en tierra de Jud se haba visto semejante.
 El rey Salomn dio a la reina de Saba cuanto ella quiso y pidi, ms que lo que ella haba trado al rey. Despus volvise ella a su tierra con sus siervos.
 El peso del oro que cada ao llegaba a Salomn era de seiscientos sesenta y seis talentos de oro,
 fuera del que reciba de negociantes y comerciantes, de todos los reyes de Arabia y de los gobernadores de la tierra, que recaudaban oro y plata para Salomn.
 Hizo el rey Salomn doscientos grandes escudos de oro batido, para cada uno de los cuales emple seiscientos siclos de oro;"
 y otros trescientos escudos de oro batido, para cada uno de los cuales emple trescientos siclos de oro, y los puso en la casa Bosque del Lbano.
 Hizo un gran trono de marfil, que recubri de oro puro.
 Tena el trono seis gradas y un escabel de oro. Tena brazos a uno y otro lado de la silla, y cerca de los brazos dos leones,
 y otros doce leones sobre las seis gradas, de una y otra parte. Para ningn rey se hizo cosa semejante.
 Todos los vasos del rey Salomn eran de oro, y toda la vajilla de la casa Bosque del Lbano era de oro puro. Nada de plata. No se haca de ella estima alguna en tiempo de Salomn,
 pues tena el rey naves de Tarsis que navegaban con las de los siervos de Hiram; y llegaban cada tres aos las naves de Tarsis, trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales."
 Fue el rey Salomn ms grande que todos los reyes de la tierra por riquezas y por sabidura.
 Todos los reyes de la tierra buscaban ver a Salomn, para or la sabidura que haba puesto Dios en su corazn,
 y cada uno le traa su presente, objetos de plata, de oro, vestidos, armas aromas, caballos y mulos. Y as cada ao.
 Tena Salomn cuatro mil troncos de caballos, y los carros y doce mil jinetes que puso en las ciudades de los carros y cerca de s en Jerusaln.
 Se extendi su dominio sobre todos los reyes desde el ro hasta la tierra de los filisteos y hasta las fronteras de Egipto
 Hizo que la plata fuera en Jerusaln tan comn como las piedras y que los cedros fuesen tantos como los sicmoros, que se dan en el llano.
 Traanle los caballos de Egipto y de todas partes.
 El resto de los hechos de Salomn, los primeros y los postreros, no est escrito en los libros de Natn, profeta; en el de Ajas, silonita, y en las profecas de Ido, vidente, contra Jeroboam, hijo de Nabat?"
 Rein Salomn en Jerusaln, sobre todo Israel, cuarenta aos.
 Se durmi con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David, su padre. Le sucedi Roboam, su hijo.
 Fue Roboam a Siquem, donde se haba reunido todo Israel para proclamarle rey.
 Spolo Jeroboam, que estaba en Egipto, adonde haba huido por causa del rey Salomn, y volvi de Egipto.
 Enviaron a llamarle, y vino Jeroboam con todo Israel y hablaron a Roboam, diciendo:
 Tu padre agrav nuestro yugo. Afloja, pues, ahora la dura servidumbre y el pesado yugo con que tu padre nos oprimi, y te serviremos.
 El les respondi: Volved a m de aqu a tres das. El pueblo se fue.
 Entonces Roboam pidi consejo a los ancianos que haban servido a Salomn, su padre, mientras vivi, y djoles: Qu me aconsejis vosotros que responda a este pueblo?
 Ellos le hablaron diciendo: Si t hoy te conduces humanamente con este pueblo, y le complaces, y le das buenas palabras, ellos te servirn perpetuamente.
 Pero l, dejando el consejo que los ancianos le dieron, lo pidi a los mancebos que se haban criado con l y le asistan,
 diciendo: Qu me aconsejis vosotros que responda a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Alivia el yugo que tu padre nos impuso?
 Los mancebos que se haban criado con l le hablaron as: Diles a los que te han pedido que aligeres su yugo: Mi dedo meique es ms grueso que la cintura de mi padre.
 Si mi padre os carg de pesado yugo, yo lo agravar. Mi padre os castig con azotes, y yo os azotar con escorpiones.
 Vino, pues, Jeroboam con todo el pueblo a Roboam el tercer da, segn lo que mandara el rey, diciendo: Volved a m de aqu a tres das;"
 y el rey les respondi speramente, pues se apart el rey Roboam del consejo de los ancianos
 y sigui el consejo de los jvenes, diciendo: Mi padre agrav vuestro yugo, y yo lo agravar ms todava; mi padre os castig con azotes, y yo os azotar con escorpiones.
 No escuch el rey al pueblo, porque era cosa de Dios, para que se cumpliera la palabra que haba dicho Yahv por medio de Ajas, silonita, a Jeroboam, hijo de Nabat.
 Viendo todo Israel que no los haba escuchado el rey, respondi el pueblo al rey diciendo: Qu tenemos que ver nosotros con David? No tenemos heredad con el hijo de Isa. IA tus tiendas, Israel! Mira t ahora por tu casa, David. Y todo Israel se fue a sus estancias.
 Rein Roboam sobre los hijos de Israel que habitaban en las ciudades de Jud.
 Mand luego el rey Roboam a Adoram, prefecto de los tributos; pero los hijos de Israel le lapidaron, y muri. Entonces se apresur Roboam a subir a su carro y huy a Jerusaln."
 As se apart Israel de la casa de David hasta hoy.
 Vino Roboam a Jerusaln y reuni a la casa de Jud y a la de Benjamn, ciento ochenta mil hombres de guerra escogidos, para combatir contra Israel y reducirle al dominio de Roboam;"
 pero dirigi Yahv su palabra a Semeyas, hombre de Dios, dicindole:
 Habla a Roboam, hijo de Salomn, rey de Jud, y a todos los de Israel en Jud y Benjamn, y diles:
 As habla Yahv: No subis a luchar con vuestros hermanos; vulvase cada uno a su casa, porque soy yo quien ha hecho esto. Y ellos, escuchando la palabra de Yahv, se tornaron y no fueron contra Jeroboam."
 Habit Roboam en Jerusaln y edific y fortific ciudades en Jud.
 Fortific Beln, Etam, Tecua,
 Bet-sur, Soc, Adulam,
 Gat, Maresa, iv,
 Adoram, Laquis, Azeca,
 Sora, Ayaln y Hebrn, que eran de Jud, y otras en Benjamn,
 Guarneci tambin las fortalezas, y puso en ellas jefes, y las avituall de aceite y vino,
 las provey de armas, escudos y lanzas, fortificndolas en gran manera, y Jud y Benjamn le estuvieron sujetos.
 Los sacerdotes y levitas de todo Israel venan a l de todos sus trminos,
 y dejaban sus heredades y posesiones para venirse a Jud y a Jerusaln, pues Jeroboam y sus hijos los echaban del ministerio de Yahv.
 El se hizo sacerdotes para los altos, para los machos cabros y para los becerros que se haban fabricado,
 Tras de aqullos vinieron tambin, de todas las tribus de Israel, los que tenan puesto su corazn en seguir a Yahv y Dios de Israel, para poder sacrificar en Jerusaln a Yahv, el Dios de sus padres.
 As se fortaleci el reino de Jud y afirmaron a Roboam, hijo de Salomn, en el reino por tres aos, pues tres aos siguieron por el camino de David y Salomn.
 Tom Roboam por mujer a Majalat, hija de Jerimot, hijo de David, y Abigal, hija de Aliab, hijo de Isa,
 que le pari hijos: Jess, Semaras y Zahamzo;"
 tom despus a Maac, hija de Absaln, que le pari a Abas, Ata Ziza y Selomit.
 Am Roboam a Maac, hija de Absaln, ms que a todas sus mujeres y concubinas, pues tuvo dieciocho mujeres y sesenta concubinas, y engendr veintiocho hijos y sesenta hijas.
 Puso Roboam a Abas, hijo de Maac, por cabeza y prncipe de sus hermanos, pues quera hacerle rey;"
 y le hizo educar y esparci a sus otros hijos por todas las tierras de Jud y Benjamn y por todas las ciudades fuertes, dndoles bienes en abundancia y pidiendo para ellos muchas mujeres.
 Cuando Roboam se hubo afirmado en el reino y se sinti fuerte, se apart de la ley de Yahv, y con l todo Israel.
 El ao quinto del reinado de Roboam subi Sesac, rey de Egipto contra Jerusaln, por haberse rebelado contra Yahv,
 con mil doscientos carros y sesenta mil jinetes; y el pueblo que con l vena de Egipto no tena nmero, de libios, suquios y cusitas."
 Tom las ciudades fuertes de Jud y lleg hasta Jerusaln.
 Entonces Semeyas, profeta, se present a Roboam y a los prncipes de Jud, que estaban reunidos en Jerusaln por miedo a Sesac, y les dijo: As dice Yahv: Vosotros me habis dejado a m, y por eso tambin yo os he dejado a vosotros en manos de Sesac.
 Los prncipes de Israel y el rey se humillaron y dijeron: Justo es Yahv.
 Y viendo Yahv que se haban humillado, dirigi su palabra a Semeyas, diciendo: Se me han humillado; no los destruir, antes los salvar pronto, y no se derramar mi ira sobre Jerusaln por medio de Sesac;"
 pero habrn de servirle para que sepan distinguir entre lo que es servirme a m y servir a los reyes de las gentes.
 Subi, pues, Sesac, rey de Egipto, a Jerusaln, y pill los tesoros de la casa de Yahv y los de la casa del rey; todo se lo llev. Tom los escudos de oro que haba hecho Salomn,"
 y en vez de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce para los jefes de la guardia que custodiaban la entrada de la casa del rey.
 Cuando iba el rey a la casa de Yahv, tombanlos los de la guardia y los volvan luego al cuartel de la guardia.
 Como se humill, apartse de l la ira de Yahv, por no destruirle del todo, y las cosas mejoraron en Jud.
 Fortalecise, pues, Roboam y rein en Jerusaln. Cuarenta y un aos tena Roboam cuando comenz a reinar, y rein diecisiete aos en Jerusaln, la ciudad que eligi Yahv entre todas las tribus de Israel para poner en ella su nombre. El nombre de su madre fue Naam, amonita.
 Hizo el mal porque no aprest su corazn para buscar a Yahv.
 Los hechos de Roboam, los primeros y los postreros, no estn escritos en los libros de Semeyas, profeta, y de Ido el vidente, y en los registros de las genealogas? Hubo perpetuamente guerra entre Roboam y Jeroboam.
 Durmise Roboam con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David, y le sucedi Abas, su hijo.
 A los dieciocho aos del reinado de Jeroboam comenz a reinar en Jud Abas,
 y rein tres aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Maac, hija de Absaln. Hubo guerra entre Abas y Jeroboam.
 Reuni Abas un ejrcito de hombres de guerra escogidos y valientes, de cuatrocientos mil hombres, y Jeroboam se orden en batalla contra l con ochocientos mil hombres de guerra escogidos y valerosos.
 Alzse Abas en el monte de Semarom, de las montaas de Efram, y grit: Odme, Jeroboam y todo Israel:
 No sabis vosotros que Yahv, Dios de Israel, dio a David el reino sobre Israel para siempre a l y a sus hijos en pacto de sal?
 Pero Jeroboam, hijo de Nabat, siervo de Salomn, hijo de David, se levant y se rebel contra su seor,
 y allegndose a l hombres vanos y perversos, se sobrepusieron a Roboam, hijo de Salomn, porque Roborn mozo e inexperto, no se defendi contra ellos.
 Ahora tratis vosotros de triunfar contra el reino de Yahv, que est en manos de los hijos de David, porque sois muchos. Pero tenis con vosotros a los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
 No habis arrojado de entre vosotros a los sacerdotes de Yahv, a los hijos de Aarn y a los levitas, y os habis hecho sacerdotes a la manera de las gentes de la tierra, para que cualquiera pueda consagrarse con un becerro y siete carneros, y ser as sacerdote de los que no son dioses?
 Para nosotros Yahv es nuestro Dios; no le hemos dejado, y los sacerdotes ministros de Yahv son los hijos de Aarn, y los levitas cumplen sus funciones."
 Queman a Yahv los holocaustos cada maana y cada tarde y los perfumes aromticos; ponen los panes sobre la mesa limpia y el candelero de oro con sus lmparas cada tarde, para que ardan, porque nosotros guardamos los mandatos de Yahv, nuestro Dios, mientras que vosotros los habis dejado."
 Y Dios est, pues, con nosotros a nuestra cabeza, y estn con nosotros los sacerdotes con sus trompetas, para hacerlas resonar contra vosotros. Hijos de Israel, no hagis la guerra a Yahv, el Dios de vuestros padres, porque no os ir bien.
 Jeroboam hizo que rodeara una emboscada para acometer a los de Jud por la espalda, atacndoles as de frente y por la espalda;"
 y cuando Jud se percat, tena a Israel de frente y a las espaldas.
 Clamaron los de Jud a Yahv, y los sacerdotes tocaron las trompetas, dieron sus gritos, y as como alzaron sus gritos, Dios desbarat a Jeroboam y a todo Israel delante de Abas y de Jud.
 Huyeron los hijos de Israel ante Jud, y Dios los entreg en sus manos,
 y Abas y sus gentes hicieron en ellos gran mortandad, cayendo de Israel quinientos mil hombres escogidos.
 As fueron humillados entonces los hijos de Israel, mientras que los de Jud se fortalecieron, porque se apoyaron en Yahv, el Dios de sus padres.
 Persigui Abas a Jeroboam y le tom ciudades: Betel, con las ciudades de su dependencia; Jesana, con sus dependencias, y Efrn, con sus dependencias."
 No tuvo ya Jeroboam fuerza en tiempo de Abas; le hiri Yahv y muri."
 Abas fue poderoso, tuvo catorce mujeres y engendr veintids hijos y diecisis hijas.
 El resto de los hechos de Abas, sus hechos y sus cosas, est escrupulosamente escrito en el libro de Ido, profeta.
 El resto de los hechos de Abas, sus hechos y sus cosas, est escrupulosamente escrito en el libro de Ido, profeta. [ (II Chronicles 13:23)  Durmise Abas con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedi Asa, su hijo, en cuyo tiempo tuvo paz la tierra durante diez aos. ] 
 Asa hizo lo que es bueno y recto a los ojos de Yahv, su Dios.
 Hizo desaparecer los altares de los cultos extranjeros y los altos, demoli los cipos y abatilas aseras.
 Mand a Jud a buscar a Yahv, el Dios de sus padres, y practicar la Ley y sus mandamientos.
 Hizo desaparecer de todas las ciudades de Jud los altos y los pilares del sol, y su reinado fue reinado de paz.
 Edific ciudades fuertes en Jud, pues la tierra estaba tranquila, y no hubo guerra contra l durante aquellos aos, pues Yahv le dio paz.
 Dijo a Jud: Edifiquemos estas ciudades y rodemoslas de murallas y de torres, con puertas y barras, mientras no estamos en guerra, porque hemos buscado a Yahv, nuestro Dios, y por haberle buscado nos ha dado el reposo de todas partes. Edificronlas, pues, sin que nadie lo impidiera.
 Tena Asa un ejrcito de trescientos mil hombres de Jud, armados de escudo y lanza, y doscientos ochenta mil de Benjamn, armados de escudo, y arqueros, todos hombres valerosos.
 Subi contra ellos Zerac, cusita, con un ejrcito de mil millares y trescientos carros, y lleg hasta Maresa.
 Salile Asa al encuentro y le present batalla en el valle de Sefat, junto a Maresa.
 Clam Asa a Yahv, su Dios, diciendo: Yahv, no hay para ti diferencia entre socorrer al que tiene muchas fuerzas o al que tiene pocas. Ven, pues, en ayuda nuestra, Yahv, nuestro Dios, porque en ti nos apoyamos nosotros, y a combatir en tu nombre hemos venido contra toda esta muchedumbre. Yahv, t eres nuestro Dios; que no sea el hombre quien triunfe de ti.
 Yahv deshizo a los cusitas ante Asa y ante Jud, y los cusitas se pusieron en fuga.
 Asa y la gente que llevaba los persiguieron hasta Guerar, y cayeron los cusitas sin poder salvar su vida, porque fueron destruidos por Yahv y su ejrcito.
 Asa y su gente cogieron gran botn y batieron todas las ciudades que haba cerca de Guerar, porque el terror de Yahv se haba apoderado de ellos, y saquearon todas las ciudades, siendo muchos los despojos.
 Dieron tambin contra los apriscos y establos de los ganados, llevndose gran cantidad de ovejas y camellos. Despus se volvieron a Jerusaln.
 -- omitido por parfrasis --
 Fue el espritu de Yahv sobre Azaras, hijo de Oded,
 y se present Azaras a Asa y le dijo: yeme, Asa, y todo Jud y Benjamn: Yahv est con vosotros cuando vosotros estis con El; si vosotros le buscis, le hallaris; pero, si vosotros le abandonis, El os abandonar a vosotros."
 Durante mucho tiempo ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdote que ensease su Ley;"
 pero cuando en medio de la tribulacin se volvan a Yahv, Dios de Israel, y le buscaban, siempre le hallaron.
 No haba en aquellos tiempos paz ni para quien entraba ni para quien sala, sino muchas aflicciones sobre todos los moradores de la tierra;"
 y una gente destrua a otra gente, y una ciudad a otra ciudad, porque las conturbaba Dios con toda suerte de calamidades.
 Esforzaos, pues, vosotros y no desfallezcan vuestras manos, porque merced hay para vuestra obra.
 Cuando oy Asa las palabras y la profeca del hijo de Oded, profeta, se sinti fortalecido e hizo desaparecer las abominaciones de toda la tierra de Jud y Benjamn y de las ciudades que haba tomado en la montaa de Efram, y restaur el altar de Yahv que estaba delante del prtico de Yahv.
 Convoc a todo Jud y Benjamn y a los de Efram, Manases y Simen, que habitaban entre ellos, pues gran nmero de gentes de Israel se unieron a l cuando vieron que con l estaba Yahv, su Dios;"
 y se reunieron en Jerusaln el tercer mes del ao quince del reinado de Asa.
 Aquel da sacrificaron a Yahv, del botn que haban trado, setecientos bueyes y siete mil ovejas,
 y juraron buscar a Yahv, el Dios de sus padres, con todo su corazn y toda su alma;"
 y que cualquiera que no buscase a Yahv, Dios de Israel, muriese, fuese grande o pequeo, hombre o mujer.
 Este juramento hicieron a Yahv en medio de voces de jbilo y al son de trompetas y bocinas.
 Alegrronse de este juramento todos los de Jud, porque de todo corazn lo juraron y con toda su voluntad le buscaban; y as le hallaron, y les dio Yahv reposo de todas partes."
 Aun a Maac, su madre, el rey Asa la depuso de la dignidad de reina porque se haba hecho un dolo abominable en honor de Asera. Abati el dolo, lo redujo a polvo y lo quem en el valle de Cedrn.
 Pero los altos no desaparecieron de Israel, a pesar de que el corazn de Asa fue perfecto en todos los das de su vida.
 Meti en la casa de Yahv lo que haba sido consagrado por su padre y por l mismo, de plata, oro y vasos.
 No hubo guerra hasta los treinta y cinco aos del reinado de Asa.
 El ao treinta y seis del reinado de Asa subi contra Jud Basa, rey de Israel, y edific Rama para impedir la entrada y la salida a los de Asa, rey de Jud.
 Asa sac de los tesoros de la casa de Yahv y de los de la casa del rey la plata y el oro y se los mand con una embajada al rey de Siria, Benadad, que habitaba en Damasco. Hizo que le dijeran:
 Hagamos alianza entre los dos, como la hubo entre mi padre y tu padre. Te mando esta plata y este oro. Rompe tu alianza con Basa, rey de Israel, para que se retire de m.
 Benadad escuch a Asa y mand a los jefes de su ejrcito contra las ciudades de Israel, y batieron a Ion, Dan, Abelmin y las ciudades de aprovisionamiento de Neftal.
 Cuando lo supo Basa, ces en la edificacin de Rama y suspendi su obra.
 Entonces el rey Asa mand a todo Jud a llevarse la piedra y la madera que empleaba Basa en la edificacin de Rama, y se sirvi de ellas para edificar Gueba y Misfa.
 Por aquel tiempo, Janan el vidente fue a Asa, rey de Jud, y le dijo: Por haberte apoyado sobre el rey de Siria y no sobre Yahv, tu Dios, se te ha escapado de las manos el ejrcito del rey de Siria.
 No eran un gran ejrcito los cusitas y los libios, con carros y una muchedumbre de jinetes? Y, con todo, Yahv los puso en tus manos porque te apoyaste en El.
 Pues tiende Yahv sus ojos por toda la tierra para sostener a los que tienen para con El corazn perfecto. Has obrado en esto insensatamente, y desde ahora tendrs guerra.
 Irritse Asa contra el vidente y le puso en prisin, porque se encoleriz mucho contra l, y al mismo tiempo oprimi tambin Asa a algunos del pueblo,
 Los hechos de Asa, los primeros y los postreros, estn escritos en los libros de los reyes de Jud y de Israel.
 El ao treinta y nueve de su remado enferm Asa de los pies, padeciendo mucho de ellos; pero tampoco en su enfermedad busc a Yahv, sino a los mdicos."
 Durmise Asa con sus padres, muriendo el ao cuarenta y uno de su reinado,
 y fue sepultado en el sepulcro que l haba hecho para s en la ciudad de David.
 y fue sepultado en el sepulcro que l haba hecho para s en la ciudad de David. [ (II Chronicles 16:15)  Se le puso en un lecho lleno de aromas y perfumes, preparados segn el arte de la perfumera, y se quem adems en honor suyo una cantidad muy considerable de ellos. ] 
 A Asa le sucedi Josafat, su hijo. Se fortific contra Israel
 y puso guarniciones en todas las ciudades fuertes de Jud, as como en las de Efram, de que Asa, su padre, se haba apoderado.
 Estuvo Yahv con Josafat, porque ste anduvo por los caminos primeros de David, su padre, y no busc a los baales,
 sino que se acogi al Dios de sus padres y sigui sus mandatos, sin imitar lo que haca Israel.
 Yahv afirm el reino en las manos de Josafat, a quien traa presentes todo Jud, y tuvo gran abundancia de riquezas y mucha gloria.
 Su corazn se fortaleci en los caminos de Yahv, e hizo tambin desaparecer de Jud los excelsos y las aseras.
 El ao tercero de su reinado mand a sus prncipes Benjail, Abdas, Zacaras, Nata-niel y Miqueas por las ciudades de Jud para que enseasen,
 y con ellos a los levitas Semeyas, Netanas, Zebadas, Asael, Semiramot, Jonatn, Adonas, Tobas y Tobadonas, levitas, y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram,
 que ensearon por las ciudades de Jud, teniendo consigo el libro de la Ley de Yahv y recorriendo las ciudades de Jud enseando al pueblo.
 Cay el terror de Yahv sobre todos los reinos de las tierras que haba en torno de Jud y no osaron hacer la guerra contra Josafat.
 Los filisteos traan a Josafat presentes y tributos de plata. Traanle tambin los rabes ganados, siete mil setecientos carneros y siete mil setecientos machos cabros.
 Creca, pues, Josafat grandemente y edific en Jud fortalezas y ciudades de depsito.
 Tuvo, adems, muchas provisiones en las ciudades de Jud y hombres de guerra muy valerosos en Jerusaln.
 Este es el nmero de ellos segn las casas paternas: en Jud, jefes de millares, su jefe era Adna, y con l trescientos mil hombres muy esforzados;"
 despus de l, el jefe Jojann, y con l doscientos ochenta mil;"
 tras ste, Amasias, hijo de Zicr, que se haba consagrado voluntariamente a Yahv, y con l doscientos mil hombres valientes;"
 de Benjamn: Eliada, hombre muy valeroso, y con l doscientos mil armados de escudo y arco;"
 despus de ste, Josafat, y con l ciento ochenta mil dispuestos para la guerra.
 Estos eran los que hacan el servicio del rey, sin contar los que l haba puesto de guarnicin en todas las ciudades fuertes de Jud.
 Tuvo Josafat mucha riqueza y poder y emparent con Ajab,
 y al cabo de algunos aos baj a ver a Ajab a Samara. Ajab mat para l y para su squito gran nmero de ovejas y bueyes, y le persuadi que subiese con l contra Ramot Galaad.
 Dijo Ajab, rey de Israel, a Josafat, rey de Jud: Quieres marchar conmigo a Ramot Galaad? Y ste respondi: Yo como t, y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo.
 Y dijo Josafat al rey de Israel: Pero consulta, te ruego, la palabra de Yahv.
 Junt entonces el rey de Israel cuatrocientos profetas y les pregunt: Iremos contra Ramot Galaad o me estar quieto? Ellos le dijeron: Sube, que Dios la entregar en manos del rey.
 Pero Josafat dijo: Queda todava aqu algn profeta de Yahv por quien podamos preguntarle?
 El rey de Israel respondi a Josafat: An hay aqu un hombre por quien podemos preguntar a Yahv; pero yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre malas. Es Miqueas, hijo de Jimia. Y respondi Josafat: No diga eso el rey.
 Llam entonces el rey de Israel a un eunuco, y le dijo: Haz que venga luego Miqueas, hijo de Jimia.
 El rey de Israel y Josafat, rey de Jud, estaban sentados cada uno en su trono y vestidos de sus vestiduras reales, en la plaza que hay a la entrada de la puerta de Samara, y estaban delante de ellos todos los profetas.
 Sedecas, hijo de Quenana, se haba hecho unos cuernos de hierro, y deca: As dice Yahv: Con stos acornars a los sirios hasta destruirlos del todo.
 Lo mismo profetizaban tambin todos los profetas, diciendo: Sube a Ramot Galaad y triunfars, porque Yahv la entregar en manos del rey.
 El mensajero que haba ido a buscar a Miqueas le habl, diciendo: Mira que todos los profetas a una profetizan bienes al rey; habla, pues, como ellos y anuncia bienes.
 Miqueas respondi: Vive Yahv que yo anunciar lo que mi Dios me diga. Lleg, pues, a la presencia del rey,
 que le pregunt: Miqueas, iremos a combatir a Ramot Galaad o he de estarme quieto? Y l respondi: Subid, que lo lograris y ser entregada en vuestras manos.
 Entonces le dijo el rey: Hasta cuntas veces tendr que conjurarte, por el nombre de Yahv, que no me digas sino la verdad?
 Y l le contest: He visto a todo Israel disperso por los montes, como ovejas sin pastor; y dijo Yahv: Es que no tienen seor; que se vuelva cada uno en paz a su casa.
 Y el rey de Israel dijo a Josafat: No te deca yo que no me profetiza bien, sino mal?
 Y dijo entonces l: Od, pues, la palabra de Yahv: Yo he visto a Yahv sentado en su trono, y a su derecha y a su izquierda estaba todo el ejrcito de los cielos;"
 y Yahv dijo: Quin inducir a Ajab, rey de Israel, a que suba para caer en Ramot Galaad? Y uno deca una cosa y otro deca otra;"
 pero sali un espritu que se puso delante de Yahv y dijo: Yo le inducir. Y Yahv le pregunt: Cmo? Y l dijo:
 Saldr y me har espritu de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Yahv le dijo: T le inducirs; t saldrs con la tuya; ve y haz as."
 Y ahora ha puesto Yahv el espritu de mentira en la boca de todos estos tus profetas, pues ha decretado Yahv el mal contra ti.
 Entonces Sedecas, hijo de Quenana, se lleg a Miqueas y le dio una bofetada en la mejilla, diciendo: Por qu camino se ha ido de m el espritu de Yahv para hablarte a ti?
 Y Miqueas le respondi: Ya lo vers un da, cuando andes de cmara en cmara para esconderte.
 Entonces el rey de Israel dijo: Coged a Miqueas y llevadlo a Amn, gobernador de la ciudad, y a Jos, hijo del rey,
 y decid: Esto dice el rey: Meted a ste en la carcel y mantenedle con pan de afliccin y agua de angustia hasta que yo vuelva en paz.
 Miqueas le dijo: Si vuelves t en paz no ha hablado Yahv por m.
 Subi, pues, el rey de Israel' y con l Josafat, rey de Jud, a Ramot Galaad;"
 y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazar para entrar en la batalla t vstete tus vestiduras. Disfrazse el rey de Israel y entr as en la batalla.
 El rey de Siria haba mandado a los jefes de los carros que con l tena, diciendo: No ataquis a ninguno, ni chico ni grande, sino slo al rey de Israel.
 Y cuando los jefes de los carros vieron a Josafat, dijeron: Este es el rey de Israel, y le cercaron para combatirle. Entonces clam Josafat, y Yahv le socorri, apartndolos Dios de l.
 Los jefes de los carros se percataron de que no era el rey de Israel y se alejaron de l.
 Entonces dispar un hombre su arco al azar e hiri al rey de Israel por entre las junturas de la armadura. El rey dijo entonces a su auriga: Da la vuelta y scame del campo, que estoy herido.
 El combate fue encarnizado aquel da, y el rey de Israel estuvo en su carro hasta la tarde frente a los sirios, muriendo a la puesta del sol.
 Josafat, rey de Jud, se volvi en paz a su casa, a Jerusaln.
 Salile al encuentro Jeh el vidente, hijo de Janan, que dijo a Josafat: Socorres al impo y ayudas a los que aborrecen a Yahv? Por eso Yahv est irritado contra ti.
 Pero hay en ti buenas obras, porque has arrancado de la tierra las aseras y has puesto tu corazn en buscar a Yahv.
 Habitaba Josafat en Jerusaln; pero sali a recorrer el reino desde Berseba hasta la montaa de Efram para traerlos a todos a Yahv, el Dios de sus padres."
 Puso en la tierra jueces por todas las ciudades fuertes de Jud, de ciudad en ciudad,
 y les dijo: Mirad lo que hacis, porque no juzgis en lugar de hombres, sino en lugar de Yahv, que est cerca de vosotros cuando sentenciis.
 Sea, pues, sobre vosotros el temor de Yahv, y cuidad de guardarlo, porque no hay en Yahv, nuestro Dios, iniquidad ni acepcin de personas, ni recibir cohecho.
 Puso tambin Josafat en Jerusaln levitas, sacerdotes y jefes de las familias de Israel para que diesen a los habitantes el juicio de Yahv y decidiesen las causas.
 Les dio sus rdenes, diciendo: Haced en todo con temor de Yahv, fielmente y con corazn perfecto.
 En toda causa que venga a vosotros de vuestros hermanos que habitan en las ciudades, trtese de causas de sangre, de cuestiones de la Ley, de los mandamientos, ceremonias y preceptos, instruidlos para que no pequen contra Yahv y caiga su clera sobre vosotros y sobre vuestros hermanos, y as no pecaris.
 Amaras, sacerdote, os presidir en toda causa tocante a Yahv, y Zebadas, hijo de Ismael, prncipe de la casa de Jud, en las causas tocante al rey; tenis entre vosotros a los levitas, que sern vuestros maestros. Esforzaos, pues, y a la obra, y que Yahv sea con quien bien lo haga.
 Despus de esto, los hijos de Moab y los hijos de Amn y algunos mneos vinieron en guerra contra Josafat.
 Dieron noticia a Josafat, diciendo: Viene contra ti desde el otro lado del mar, de Edom, una gran muchedumbre, y estn ya en Ja-sasn Tamar, que es Engadi.
 En su temor, se dispuso Josafat a buscar a Yahv, y promulg un ayuno para todo Jud.
 Reunironse los de Jud para clamar a Yahv, y vinieron para buscar a Yahv de todas las ciudades de Jud.
 Puesto entonces en pie Josafat en medio de la asamblea de Jud en Jerusaln, en la casa de Yahv, delante del atrio nuevo,
 dijo: Yahv, Dios de nuestros padres: No eres t Dios en los cielos y no eres t quien domina a todos los reinos de las gentes? No eres t quien tiene en su mano la fuerza y la potencia, a que nadie puede resistir?
 Dios nuestro! No arrojaste t delante de tu pueblo, Israel, a los moradores de esta tierra y la diste para siempre a la posteridad de Abraham, tu amigo?
 Ellos la habitan y han edificado a tu nombre un santuario, diciendo:
 Si nos sobreviene alguna calamidad, la espada, el castigo, la peste o el hambre, nos presentaremos en esta casa delante de ti, pues tu nombre est en esta casa, y clamaremos a ti en la tribulacin, y t nos oirs y nos salvars.
 Ahora, pues, he aqu que los hijos de Amn y los de Moab y los del monte Ser, a cuyas tierras no dejaste que fuese Israel cuando vena de Egipto, sino que se apartase y no los destruyese,
 nos pagan queriendo echarnos de tu heredad, que t nos diste en posesin.
 Oh Dios nuestro! No los juzgars t? Porque nosotros no tenemos fuerza contra tanta muchedumbre como contra nosotros viene y no sabemos qu hacer: nuestros ojos se vuelven a ti
 Todo Jud estaba en pie delante de Yahv, con sus nios sus mujeres y sus hijos.
 Estaba all Jajaziel, hijo de Zacaras' hijo de Benaya, hijo de Jeiel, hijo de Matanas, levita, de los hijos de Asaf, sobre quien vino el espritu de Yahv en medio de la asamblea,
 y dijo: Od, Jud todo, y vosotros, los moradores de Jerusaln, y t, rey Josafat: As dice Yahv: No temis ni os amedrentis ante tan gran muchedumbre, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.
 Maana bajaris contra ellos; ellos van a subir por la cuesta de Sis, y los hallaris al extremo del valle, frente al desierto de Jeruel."
 No habr por qu peleis en esto vosotros; paraos, estaos quedos, y veris la salvacin de Yahv con vosotros. Oh Jud y Jerusaln! no temis ni desmayis; salid maana contra ellos, que Yahv estar con vosotros.
 Echse entonces Josafat rostro a tierra, y todo Jud y todos los moradores de Jerusaln se postraron ante Yahv, adorndole.
 Los levitas de los hijos de Caat y de los hijos de Cor se levantaron para alabar a Yahv, Dios de Israel, con fuerte y alta voz.
 Levantronse por la maana y salieron por el desierto de Tecua, y mientras salan, Josafat, en pie, dijo: Odme, Jud y habitantes de Jerusaln: Confiad en Yahv, vuestro Dios, y seris seguros; creed a sus profetas, y prosperaris.
 Despus, habido consejo con el pueblo, puso cantores de Yahv para alabar la hermosura de su santuario delante del ejrcito: Alabad a Yahv, porque es eterna su misericordia.
 Y en cuanto comenzaron los cantos y alabanzas, arroj Yahv discordias sobre Amn, Moab y los del monte Ser, que haban venido contra Jud, y se mataron unos a otros.
 Echronse los hijos de Amn y Moab sobre los moradores del monte Ser, para destruirlos y exterminarlos; y cuando hubieron acabado con los habitantes del monte Ser, unos a otros se destruan."
 Cuando Jud lleg a la altura desde la cual se descubre el desierto y miraron del lado donde estaba la muchedumbre, no vieron ms que cadveres por tierra; ninguno haba escapado."
 Josafat y su gente fueron a apoderarse de los despojos, hallando entre los cadveres muchas riquezas y objetos preciosos; cogiendo tantos, que no pudieron llevrselo todo de una vez, y emplearon tres das en recoger el botn: tan considerable fue."
 Al cuarto da se reunieron en el valle de Beraca, donde alabaron a Yahv. Por eso llamaron a este valle Beraca, nombre que lleva todava hoy.
 Los hombres de Jud y de Jerusaln, con Josafat a la cabeza, partieron gozosos para volverse a Jerusaln, pues Yahv los haba llenado de alegra, librndolos de sus enemigos.
 Entraron en Jerusaln, en la casa de Yahv, al son de las ctaras, los salterios y las trompetas.
 El terror de Yahv se apoder de todos los reinos de las otras tierras cuando supieron que Yahv haba combatido contra los enemigos de Israel.
 El reinado de Josafat fue tranquilo, y su Dios le dio la paz de todas partes.
 Josafat rein sobre Jud. Tena treinta y cinco aos cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Azuba, hija de Silji.
 Anduvo por el camino de Asa, su padre, sin apartarse de l, haciendo lo recto a los ojos de Yahv.
 Pero los altos no desaparecieron y el pueblo no tena su corazn firmemente apegado al Dios de sus padres.
 El resto de los hechos de Josafat, los primeros y los postreros, estn escritos en la historia de Jeh, hijo de Janan, que fue inserta en el libro de los reyes de Israel.
 Josafat, rey de Jud, se ali con el rey de Israel, Ocozas, que fue un impo,
 y se asoci con l para construir naves que fueran a Tarsis, hacindose las naves en Asiongaber.
 Entonces Eliecer, hijo de Doda va, de Maresa, profetiz contra Josafat, diciendo: Por haberte asociado con Ocozas, Yahv destruir tu obra. Las naves se destrozaron y no pudieron ir a Tarsis.
 Josafat se durmi con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedi Joram, su hijo.
 Joram, hijo de Josafat, tuvo por hermanos a Azaras, Jejiel, Zacaras, Azaras, Micael y Sefatas, todos hijos de Josafat, rey de Jud.
 Habales hecho su padre grandes donaciones de plata, oro y objetos preciosos, con ciudades fuertes en Jud; pero dej el reino a Joram, por ser el primognito."
 Cuando Joram se posesion del reino y se afirm en l, pas a cuchillo a todos sus hermanos y a algunos jefes de Israel.
 Tena Joram treinta y dos aos cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln.
 Anduvo por los caminos de los reyes de Israel, como haba hecho la casa de Ajab, pues tuvo por mujer a una hija de Ajab, e hizo lo malo a los ojos de Yahv.
 Pero no quiso Yahv destruir la casa de David por la alianza que haba hecho con David y la promesa que le hizo de darle siempre una lmpara a l y a sus hijos.
 En su tiempo se rebel Edom contra el dominio de Jud y se dio un rey.
 March Joram con sus jefes y todos sus carros, y, levantndose de noche, derrot a los de dom, que le tenan cercado a l y a los jefes de sus carros.
 Sin embargo, la rebelin de Edom contra el dominio de Jud dura hasta hoy. Tambin se rebel contra su dominio Libna porque haba dejado a Yahv, Dios de sus padres.
 Joram se hizo altos en los montes de Jud, incit a los habitantes de Jerusaln a la prostitucin idoltrica e impeli a ella a Jud.
 Recibi un escrito del profeta Elas, que deca: He aqu lo que dice Yahv, Dios de David, tu padre: Por no haber andado por los caminos de Josafat, tu padre, ni por los de Asa, rey de Jud,
 antes bien por los de los reyes de Israel; por haber hecho fornicar a Jud y a los moradores de Jerusaln, como fornica la casa de Ajab, y por haber dado muerte a tus hermanos, a la casa de tu padre, que eran mejores que t,"
 Yahv castigar a tu pueblo con una plaga muy grande, y a tus hijos, y a tus mujeres, y a tu hacienda,
 y a ti con una violenta enfermedad, con enfermedad de tus entraas, que aumentar de da en da, hasta que las entraas se te salgan por la fuerza del mal.
 Despert entonces Yahv contra Joram el espritu de los filisteos y de los rabes, que habitan cerca de los cusitas,
 los cuales subieron contra Jud, invadieron la tierra y pillaron toda la hacienda que hallaron en la casa del rey, y se llevaron a sus hijos y a sus mujeres, no quedndole otro hijo que Joacaz, el menor de todos.
 Despus de esto le hiri a l Yahv en las entraas de una enfermedad incurable,
 que fue creciendo de da en da, hasta que al fin del ao segundo se le salieron a Joram las entraas por la violencia del mal. Muri en medio de los ms acerbos dolores, y su pueblo no quem perfumes en su honor, como lo haba hecho con sus padres.
 Treinta y dos aos tena cuando comenz a reinar, y rein ocho aos en Jerusaln. Se fue sin ser llorado de nadie y le sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los reyes.
 Los habitantes de Jerusaln proclamaron sucesor de Joram a Ocozas, el menor de sus hijos, porque la tropa que haba venido al campo con los rabes haba dado muerte a todos los mayores que l. As, Ocozas, hijo de Joram, fue rey de Jud.
 Tena Ocozas veintids aos cuando comenz a reinar, y re to un ao en Jerusan. Su madre se llamaba Atala, hija de Omr.
 Anduvo por los caminos de la casa de Ajab, pues su madre le aconsejaba impamente.
 Hizo lo malo a los ojos de Yahv, como la casa de Ajab, que despus de la muerte de su padre le sirvi de consejero para su perdicin.
 Llevado de sus consejos, fue con Joram, hijo de Ajab, rey de Israel, a la guerra contra Jazael, rey de Siria, a Ramot Galaad, y los sirios hirieron a Joram.
 Volvise ste a Jezrael para curar las heridas que los sirios le haban hecho en Ramot cuando luchaba contra Jaziel, rey de Siria. Baj Ocozas a ver a Joram, hijo de Ajab, a Jezrael, donde estaba herido;"
 y por voluntad de Dios, para su ruina, baj Ocozas a ver a Joram; pues, llegado all, sali con Joram al encuentro de Jeh, hijo de Nims, a quien Yahv haba ungido para exterminar a la casa de Ajab;"
 y mientras Jeh haca justicia con la casa de Ajab, dio con los jefes de Jud y con los hijos de los hermanos de Ocozas que estaban al servicio de Ocozas, y los mat:
 busc a Ocozas, que fue hallado en Samara, donde se haba escondido; y le tomaron y llevaron a Jeh, que le dio muerte; sepultronle, porque dijeron: Es hijo de Josafat, que busc a Yahv de todo corazn. 9 No quedaba de la casa de Ocozas persona en edad de reinar,"
 y Atala, madre de Ocozas, viendo que era muerto su hijo, se alz y extermin a toda la estirpe real de la casa de Jud;"
 pero Josabat, hija del rey, cogi a Jos, hijo de Ocozas, y le arrebat de en medio de los hijos del rey cuando los mataban, escondindole a l y a su nodriza en el dormitorio. As, Josabat, hija del rey Joram, mujer del sacerdote Joyada y hermana de OcozJas, le escondi de Atala, que no pudo matarle.
 Seis aos estuvo escondido con ellos en la casa de Dios, y era en tanto Atala la que reinaba en la tierra.
 Al sptimo ao revistise Joyada de valor, y se concert con los jefes de centenas: Azaras, hijo de Jerojam; Ismael, hijo de Jojann; Azaras, hijo de Obed, Masaya, hijo de Adaya, y Elisafat, hijo de Zicr."
 Recorrieron Jud y reunieron a los levitas de todas las ciudades de Jud y a los jefes de las familias de Israel, que vinieron a Jerusaln,
 y toda la asamblea hizo alianza con el rey en la casa de Dios. Joyada les dijo: Ah tenis al hijo del rey que reinar, como lo ha dicho Yahv, de los hijos de David.
 Mirad lo que habis de hacer: el tercio de vosotros que el da del sbado entra de servicio, sacerdotes y levitas, har la guardia en los atrios;"
 otro tercio estar en el palacio del rey, y el otro, en la puerta de Jesod. Todo el pueblo se reunir en el atrio de la casa de Yahv.
 Que no entre ni salga nadie de la casa de Yahv, fuera de los sacerdotes y levitas que estn de servicio; stos podrn entrar porque estn consagrados."
 Todo el pueblo har la guardia de Yahv, y los levitas rodearn al rey por todas partes; cada uno tendr las armas en su mano, y quienquiera que entrare en la casa, morir. Estaris con el rey cuando ste entre y salga.
 Los levitas y todo Jud hicieron todo lo que el sacerdote Joyada haba mandado, y cada uno tom a los suyos, los que entraban en servicio y los que salan de servicio el sbado, pues el sacerdote Joyada no exceptu a ninguna de las divisiones.
 El sacerdote Joyada entreg a los jefes de centenas las lanzas y los escudos grandes y pequeos, que provenan del rey David y se hallaban en la casa de Dios.
 Hizo que rodeasen al rey, poniendo a todo el pueblo cada uno con las armas en la mano, desde el lado derecho hasta el lado izquierdo de la casa, junto al altar y por toda la casa.
 Y adelantando al hijo del rey pusieron sobre su cabeza la diadema y el testimonio y le proclamaron rey. Joyada y sus hijos le ungieron y gritaron: Viva el rey!
 Atala oy el estrpito del pueblo, que corra y aclamaba al rey; vino a donde estaba el pueblo en la casa de Yahv"
 y mir. Estaba el rey sentado en su estrado, a la entrada, y los jefes y las trompetas estaban junto al rey, y todo el pueblo de la tierra daba muestras de gran alegra, y sonaban las trompetas, y los cantores, con los instrumentos de msica, entonaban cnticos de alabanza. Atala rasg sus vestiduras y grit:  Conspiracin, conspiracin !
 Entonces el sacerdote Joyada, llamando a los jefes de centena que estaban al frente de las tropas, les dijo: Sacadla de las filas, y a quienquiera que la siga, le matis. Pues el sacerdote dijo: No la matis en la casa de Yahv.
 Hzosele lugar y se encamin al palacio real por la entrada de la puerta de los caballos, y all la mataron.
 Joyada hizo alianza entre Yahv, el pueblo todo y el rey, de ser el pueblo de Yahv.
 Despus de esto entr todo el pueblo en el templo de Baal y lo derribaron, echando por tierra sus altares, haciendo pedazos sus imgenes, y mataron delante del altar a Matan, sacerdote de Baal.
 Luego orden Joyada los oficios en la casa de Yahv por mano de los sacerdotes y levitas, segn la ordenacin hecha por David en la casa de Yahv, para ofrecer a Yahv holocaustos, como est escrito en la Ley de Moiss, en medio de cantos de jbilo, conforme a la ordenacin de David.
 Puso tambin los porteros a las puertas de la casa de Yahv para que por ninguna entrase ningn inmundo.
 Y tomando luego a los jefes de centena, a los jefes del pueblo y al pueblo todo de la tierra, llevaron al rey de la casa de Yahv, y, llegados al medio de la puerta principal de la casa del rey, sentaron al rey sobre el trono del reino.
 Todo el pueblo de la tierra estaba lleno de jbilo, y la ciudad se estuvo tranquila. Atala haba sido muerta a espada.
 Siete aos tena Jos cuando comenz a reinar, y rein cuarenta aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Siby, de Ber-seba.
 Hizo Jos lo que es recto a los ojos de Yahv todo el tiempo de vida del sacerdote Joyada.
 Joyada tom para Jos dos mujeres, y Jos engendr hijos e hijas.
 Despus de esto vino a Jos el pensamiento de reparar la casa de Yahv,
 y, reuniendo a los sacerdotes y levitas, les dijo: Salid por todas las ciudades de Jud y recoged cada ao de todo Israel dinero para reparar la casa de vuestro Dios, y poned en esto gran diligencia. Pero los levitas no se dieron prisa,
 y llamando el rey a Joyada, sumo sacerdote, le dijo: Por qu no has cuidado de que los levitas trajesen de Jud y de Jerusaln el tributo impuesto por Moiss, siervo de Dios, a toda la congregacin de Israel para el tabernculo del testimonio ?
 Pues la impa Atala y sus hijos han saqueado la casa de Dios, empleando para servir a los baales todo lo consagrado a la casa de Yahv.
 Mand entonces el rey que se hiciera un arca y la pusieran fuera, a la entrada de la casa de Yahv;"
 y se pregon por Jud y Jerusaln que trajesen a Yahv el tributo que Moiss, siervo de Dios, haba impuesto a Israel en el desierto.
 Todos los jefes y el pueblo todo se complacieron en ello, y traan y echaban en el arca lo que haba de pagarse.
 En el momento oportuno, cuando los levitas vean que en el arca haba mucho dinero, que haba que entregar a los intendentes del rey, el secretario del rey y el comisario del sumo sacerdote venan a vaciar el arca y luego volvan a ponerla en su sitio, haciendo as todos los das y tomando dinero en abundancia.
 El rey y Joyada se lo entregaban a los encargados de hacer las obras en la casa de Yahv para pagar a los canteros y carpinteros para la reparacin de la casa de Yahv, as como a los herreros y broncistas para reparar la casa de Yahv.
 Los oficiales trabajaron e hicieron las reparaciones necesarias, restituyendo a su estado la casa de Dios y consolidndola.
 Cuando se terminaron las obras, llevaron al rey y a Joyada el resto del dinero, y de l se hicieron utensilios para la casa de Yahv, los utensilios para el servicio, copas para los holocaustos, copas y otros utensilios de oro y de plata; durante toda la vida de Joyada se ofrecieron continuamente holocaustos en la casa de Yahv."
 Muri Joyada viejo y harto de das; tena al morir ciento treinta aos."
 Fue sepultado en la ciudad de David, con los reyes, pues haba hecho mucho bien por Israel, por Dios y por su casa.
 Despus de la muerte de Joyada comenzaron los prncipes a adular al rey, y ste los escuch,
 y dejando la casa de Yahv, Dios de sus padres, sirvieron a las aseras y a los dolos; y vino la ira de Dios sobre Jud y sobre Jerusaln, porque s haban hecho culpables."
 Yahv les mand profetas para reducirlos a s, pero no escucharon sus advertencias.
 El espritu de Dios descendi sobre Zacaras, hijo del sacerdote Joyada, que, presentndose ante el pueblo, dijo: As habla Dios: Por qu quebrantis los mandamientos de Yahv? No os vendr bien por ello, pues si vosotros dejis a Yahv, Yahv os dejar a vosotros.
 Conjurronse contra l y de orden del rey le lapidaron en el atrio de la casa de Yahv.
 No se acord el rey Jos del bien que le haba hecho Joyada, padre de Zacaras, y dio muerte a su hijo. Zacaras dijo al morir: Vea Yahv y El lo requiera.
 A la vuelta del ao subi contra l el ejrcito de Siria, que vino a Jud y Jerusaln. Mataron de entre el pueblo a todos los prncipes de l, y llevaron todos sus despojos al rey de Damasco.
 El ejrcito de Siria haba venido con poca gente; pero Yahv entreg en sus manos un ejrcito muy considerable, porque haban abandonado a Yahv, Dios de sus padres."
 Los sirios hicieron justicia a Jos, y, una vez que se retiraron dejndole en gran dolor, conspiraron contra l sus servidores para vengar la sangre de los hijos de Joyada, sacerdote, y le dieron muerte en su lecho. Muri y fue sepultado en la ciudad de David, mas no en los sepulcros de los reyes.
 Los que conspiraron contra l fueron Zabud, hijo de Simat la amonita, y Jozabad, hijo de Simrit la moabita.
 Lo que toca a sus hijos, a las grandes amenazas que hubo de soportar y a las reparaciones hechas en la casa de Dios, escrito est en el Midrs del libro de los Reyes. Le sucedi Amasias, su hijo.
 Veinticinco aos tena Amasias cuando comenz a reinar, y rein veinticinco aos en Jerusaln; su madre se llamaba Jehoadn, de Jerusaln."
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv, pero no con un corazn perfecto del todo.
 Luego que se afirm en el trono, dio muerte a los siervos que haban asesinado a su padre,
 pero no mato a sus hijos, conforme a lo que esta escrito en la Ley, en el libro de Moiss, donde manda Yahv No morirn los padres por los hijos ni los hijos por los padres sino que cada uno morir por su pecado.
 Reuni Amasias a Jud y constituy, segn las casas paternas, jefes de millares y de centenas por todas las ciudades de Jud y Benjamn. Hizo el censo desde los veinte aos arriba, y fueron hallados trescientos mil aptos para la guerra, armados de lanza y escudo.
 Tom de Israel a sueldo cien mil hombres valientes por cien talentos de plata.
 Vino a l un hombre de Dios y le dijo: Oh rey! que no vaya contigo el ejrcito de Israel, pues no est Yahv con Israel, con todos esos hijos de Efram.
 Si vas con ellos, aunque t hagas en el combate esfuerzos de valor, Dios te har caer ante el enemigo, porque tiene Dios poder para levantar y para derribar.
 Amasias dijo entonces al hombre de Dios: Qu ser, pues, de los cien talentos que he entregado a las tropas de Israel? Y el hombre de Dios le respondi: Mucho ms que eso puede darte Yahv.
 Entonces Amasias apart la tropa que haba venido de Efram, para que se volvieran a sus casas; ellos se irritaron fuertemente contra Jud y se volvieron a sus casas enfurecidos."
 Amasias se esforz, y a la cabeza de su pueblo vino al valle de la Sal y deshizo a diez mil hombres de los hijos de Ser.
 Los hijos de Jud apresaron vivos a diez mil, y, llevndolos a la cresta de una roca, los despearon, y todos se hicieron pedazos.
 Los de la tropa que Amasias haba despedido para que no fuesen con l a la guerra se derramaron por las ciudades de Jud desde Samara hasta Betorn, y mataron a tres mil personas y tomaron muchos despojos.
 Al regresar Amasias de la derrota de los edomitas, trajo tambin consigo los dioses de los hijos de Ser y se los puso por dioses, prosternndose ante ellos y quemndoles perfumes.
 Encendise el furor de Yahv contra Amasias, y le mand un profeta, que le dijo: Por qu has buscado los dioses de esas gentes, que no pudieron librar a su pueblo de tus manos?
 Cuando esto le dijo el profeta, respondi l: Y quin te ha hecho a ti consejero del rey? Qutate de ah. Es que quieres que te haga azotar? El profeta se retir, diciendo: Yo s que Dios ha decretado destruirte por haber hecho eso y no haber escuchado mi advertencia.
 Amasias, despus de haber tenido consejo, mand a decir a Jos, hijo de Joacaz, hijo de Jeh, rey de Israel: Ven, que nos veamos las caras.
 Entonces Jos, rey de Israel, envi a decir a Amasias, rey de Jud: El cardo del Lbano mand a decir al cedro del Lbano: Da tu hija por mujer a mi hijo. pero vinieron las fieras del Lbano, pisaron y hollaron el cardo.
 Tu te dices: He derrotado a Edom; y tu corazn se ha ensoberbec-do. Qudate en tu casa. Para qu has de meterte en una empresa desgraciada que ser tu ruina y la ruina de Jud?
 pero Amasias no le escuch, porque haba resuelto Dios entregarle en sus manos por haber buscado a los dioses de Edom.
 Subi pues, Jos, rey de Israel, y vironse las caras l y Amasias, rey de Jud, en Betsames, que est en Jud;"
 y cay Jud delante de Israel y huyeron cada uno a su casa.
 Jos, rey de Israel, apres en Betsames a Amasias, rey de Jud, hijo de Jos, hijo de Joacaz, y le llev a Jerusaln, donde abri una brecha de cuatrocientos codos desde la puerta de Efram hasta la puerta de la esquina.
 Tom el oro y la plata y todos los vasos sagrados que haba en la casa de Dios al cuidado de Obededom, y los tesoros del palacio real, y a los rehenes, y se volvi a Samara.
 Amasias, hijo de Jos, rey de Jud, vivi quince aos despus de la muerte de Jos, hijo de Joacaz, rey de Israel.
 El resto de los hechos de Amasias, los primeros y los postreros, no est escrito en el libro de los reyes do Jud y de Israel?
 Despus que Amasias se apart de Yahv, tramaron una conjuracin contra l en Jerusaln; y como huyera a Laquis, mandaron tras l a Laquis los conjurados, y le mataron all."
 Trajronle en caballos y le sepultaron con sus padres en la ciudad de David.
 Todo el pueblo de Jud tom a Ozas, de edad de diecisis aos, y le puso por rey en lugar de su padre, Amasias.
 Ozas reconstruy Elat y la restituy al dominio de Jud despus que el rey se durmi con sus padres.
 Diecisis aos tena Ozas cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y dos aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jecola, de Jerusaln.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho Amasias, su padre.
 Se dio a buscar a Yahv durante la vida de Zacaras, que le educ en el temor de Dios; y mientras l busc a Yahv, Dios le protegi."
 Tuvo guerra contra los filisteos, y derrib las murallas de Gat, las de Jabne y las de Azoto, y reconstruy ciudades en el territorio de Azoto y en el de los filisteos.
 Dios le ayud contra los filisteos, contra los rabes que habitaban en Gur Baal y contra los meonitas.
 Los amonitas traan presentes a Ozas, y su fama se extendi hasta las fronteras de Egipto, pues lleg a ser muy poderoso.
 Alz en Jerusaln torres en la puerta del ngulo, y en la del valle y en la de la esquina, y las fortific.
 Construy torres en el desierto y excav muchas cisternas, porque tena muchos ganados en los valles y en el llano, y labradores y viadores en la montaa y en el Carmel, pues era muy aficionado a la agricultura.
 Tuvo un ejrcito de soldados, que iban a la guerra por bandas, contadas segn el censo que de ellas hicieron el secretario Jeiel y el comisario Maseya, a las rdenes de Janana, uno de los jefes de rey.
 El nmero total de los jefes de casas paternas, de guerreros valientes, era de dos mil seiscientos,
 que mandaban un ejrcito de trescientos siete mil cinco soldados, capaces de sostener al rey contra el enemigo.
 Ozas provey a todo el ejrcito de escudos, lanzas, cascos, corazas, arcos y hondas.
 Construy en Jerusaln mquinas inventadas por un ingeniero, destinadas a las torres y a los ngulos, para lanzar flechas y gruesas piedras. Su fama se extendi lejos, porque supo ayudarse maravillosamente hasta llegar a ser fuerte.
 Mas, cuando se hubo fortalecido, se ensoberbeci su corazn hasta corromperse, y se rebel contra Yahv, su Dios, entrando en el templo de Yahv para quemar incienso en el altar de los perfumes.
 El sacerdote Azaras entr tras l con ochenta sacerdotes de Yahv, hombres valerosos,
 que se opusieron al rey Ozas y le dijeron: T, Ozas, no tienes derecho a ofrecer perfumes a Yahv. Esto pertenece a los sacerdotes, hijos de Aarn, que han sido consagrados para ello. Sal del santuario, porque ests prevaricando, y no te ser esto de honor ante Yahv, Dios.
 Enfurecise Ozas, que tena un incensario en la mano; y en esta su ira contra los sacerdotes, brot la lepra en su frente en presencia de los sacerdotes, en la casa de Yahv, cerca del altar de los perfumes."
 El sumo sacerdote, Azaras, y todos los sacerdotes, pusieron en l sus ojos, vieron la lepra sobre su frente y le arrojaron precipitadamente fuera. El mismo apresurse a salir, porque le haba herido Yahv.
 El rey Ozas fue leproso hasta el da de su muerte, y vivi apartado en una casa, excluido de la casa de Yahv. Jotam, su hijo, estaba al frente de la casa del rey y juzgaba al pueblo de la tierra.
 El resto de los hechos de Ozas, los primeros y los postreros, fue escrito por Isaas, hijo de Amos, profeta.
 Ozas se durmi y fue sepultado en el campo de los sepulcros, no con los reyes de Israel, por ser leproso. Le sucedi Jotam, su hijo.
 Veinticinco aos tena Jotam cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Jerusa, hija de Sadoc.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv, enteramente como haba hecho Ozas, su padre; pero no entr, como l, en el templo de Yahv. Segua, sin embargo, la corrupcin del pueblo."
 Jotam construy la puerta superior de la casa de Yahv e hizo bastantes edificaciones sobre los muros de Ofel.
 Edific ciudades en la montaa de Jud y fortalezas y torres en el bosque.
 Hizo la guerra contra el rey de los hijos de Amn, y los venci. Los hijos de Amn le entregaron aquel ao cien talentos de plata, diez mil coros de trigo y diez mil de cebada, y siguieron pagndole el segundo y el tercer ao.
 Jotam lleg a ser poderoso, porque se afirm en los caminos de Yahv, su Dios.
 El resto de los hechos de Jotam, todas sus guerras, todo cuanto hizo, est escrito en el libro de los reyes de Israel y de Jud.
 Tena veinticinco aos cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln.
 Se durmi con sus padres y fue sepultado en la ciudad de David. Le sucedi Ajaz, su hijo.
 Veinte aos tena Ajaz cuando comenz a reinar, y rein diecisis aos en Jerusaln. No hizo lo recto a los ojos de Yahv, como lo hizo David, su padre.
 March por los caminos de los reyes de Israel, y aun se hizo imgenes fundidas de Baal,
 y quem perfumes en el valle de los hijos de Hinn, y pas a sus hijos por el fuego, segn las abominaciones de las gentes que Yahv haba arrojado ante los hijos de Israel.
 Ofreca sacrificios y perfumes en los altos, sobre los collados y bajo todo rbol frondoso.
 Yahv, su Dios, le entreg en manos del rey de Siria, y los sirios le derrotaron, hacindole gran nmero de prisioneros, que se llevaron a Damasco. Fue entregado tambin en manos del rey de Israel, que le hizo experimentar una gran derrota.
 Pecaj, hijo de Romela, mat en un solo da en Jud a ciento veinte mil hombres, todos valientes, porque haban dejado a Yahv, Dios de sus padres.
 Zicr, guerrero de Efram, mat a Maseya, hijo del rey; a Azricam, jefe de la casa del rey, y a Elcana, segundo despus del rey."
 Los hijos de Israel hicieron entre sus hermanos doscientos mil prisioneros, mujeres, hijos e hijas, y les hicieron mucho botn, que se llevaron a Samara.
 Haba un profeta de Yahv llamado Oded, que fue al encuentro del ejrcito que volva a Samara y les dijo: Yahv, Dios de vuestros padres, en su clera contra Jud, los ha entregado en vuestras manos, y vosotros los habis matado con furor, que ha subido hasta el cielo.
 Ahora queris hacer de los hijos de Jud y de Jerusaln vuestros esclavos y vuestras esclavas. Pero vosotros, no sois culpables contra Yahv, vuestro Dios?
 Odme, pues, y devolved esos cautivos que habis hecho entre vuestros hermanos, porque os amenaza la clera encendida de Yahv.
 Algunos de entre los jefes de Efram: Azaras, hijo de Jojann; Berequas, hijo de Meselimot; Ezequas, hijo de Salum, y Amasa, hijo de Jadla, se opusieron a los que venan en el ejrcito,"
 y les dijeron: No entris con esos cautivos, porque sera aadir pecados sobre pecados a los que nosotros hemos cometido contra Yahv. Demasiado culpables somos ya y la clera encendida de Yahv est sobre Israel.
 Los soldados abandonaron los cautivos y el botn ante los jefes y ante toda la asamblea,
 y los hombres de que se ha hecho mencin tomaron los cautivos, empleando el botn en vestir a los desnudos; les dieron vestidos y calzado, les dieron de comer y de beber, los ungieron y, montando en asnos a los que estaban fatigados, los condujeron a Jeric, la ciudad de las palmas, a sus hermanos, y luego se volvieron a Samara."
 En aquel tiempo, el rey Ajaz mand a pedir socorros al rey de Asira.
 Los edomitas volvieron otra vez y derrotaron a Jud, llevndose cautivos.
 Los filisteos invadieron las ciudades del llano y del medioda de Jud, tomaron a Betsames, Ayaln, Guederot, Soco y las ciudades de su dependencia, Timna y las ciudades de su dependencia, y se establecieron en ellas.
 As humillaba Yahv a Jud por causa de Ajaz, rey de Jud, que haba arrojado la disolucin en Jud y pecado contra Yahv.
 Te-glatfalasar, rey de Asira, vino contra l y le estrech sin darle respiro.
 Ajaz despoj la casa de Yahv, la del rey y las de los prncipes, para hacer un presente al rey de Asira; pero no le sirvi de nada."
 A pesar de verse en gran aprieto, el rey Ajaz segua pecando contra Yahv;"
 sacrificaba a los dioses de Damasco, que le haban herido, dicindose: Puesto que los dioses de los reyes de Siria los ayudan, voy a sacrificarles para que me socorran a m. Pero fueron la ocasin de su ruina y de la de todo Israel.
 Ajaz reuni los utensilios de la casa de Dios y los hizo pedazos; cerr las puertas de la casa de Yahv, se hizo altares en todos los rincones de Jerusaln"
 y levant altos en todas las ciudades de Jud, para ofrecer all perfumes a otros dioses, irritando as a Yahv, Dios de sus padres.
 El resto de sus hechos, todos sus caminos, los primeros y los postreros, est escrito en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
 Ajaz se durmi con sus padres y fue sepultado en la ciudad de Jerusaln, pues no se le sepult en los sepulcros de los reyes de Jud, Le sucedi Ezequas, su hijo.
 Veinticinco aos tena Ezequas cuando comenz a reinar, y rein veintinueve aos en Jerusaln. Su madre se llamaba Abiy, hija de Zacaras.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv, enteramente como lo haba hecho David, su padre.
 En el primer ao de su reinado, el mes primero, abri las puertas de la casa de Yahv y las repar.
 Hizo venir a los sacerdotes y levitas, que reuni en el atrio oriental,
 y les dijo: Odme, levitas: santifcaos y santificad la casa de Yahv, el Dios de vuestros padres, y echad la impureza fuera del santuario.
 Porque han pecado nuestros padres y han hecho el mal a los ojos de Yahv, nuestro Dios; le han abandonado, han apartado sus ojos del tabernculo de Yahv y le han vuelto las espaldas."
 Hasta cerraron las puertas del prtico, apagaron las lmparas y dejaron de ofrecer a Yahv, Dios de Israel, perfumes y holocaustos en el santuario.
 Por eso la clera de Yahv pesa sobre Jud y sobre Jerusaln, y los ha entregado a la confusin, a la desolacin y a la burla, como lo estis viendo con vuestros ojos.
 Ya veis que por eso han cado nuestros padres por la espada, y nuestros hijos y nuestras hijas estn en cautividad.
 Yo quiero que hagamos alianza con Yahv, Dios de Israel, para que se aparte de nosotros su encendida clera.
 Ahora, pues, hijos mos, basta de negligencias, pues habis sido elegidos por Yahv para ministrar ante El en su servicio, para ser sus servidores y ofrecerle perfumes.
 Levantronse los levitas Macat, hijo de Arnasa; Joel, hijo de Azaras, de los hijos de Caat; y de los de Merar, Quis, hijo de Abd; Azaras, hijo de Jelaleel; y de los gersonitas, Joaj, hijo de Simma; Edn, hijo de Joaj;"
 y de los hijos de Eli-safn, Simr y Jehiel; y de los hijos de Asaf, Zacaras y Matanas;"
 y de los hijos de Hernn, Jejiel y Sime; y de los hijos de Jedetn, Semeyas y Uziel."
 Reunieron a sus hermanos y despus de santificarse ellos, vinieron a purificar la casa de Yahv, segn las rdenes del rey y segn las palabras de Yahv.
 Entraron los sacerdotes en el interior de la casa de Yahv para purificarla; sacaron todas las impurezas que hallaron en el templo de Yahv y las arrojaron al atrio de la casa de Yahv, donde las recibieron los levitas para llevarlas fuera, al valle del Cedrn
 Comenzaron las purificaciones el da primero del primer mes; el octavo da del mismo mes entraron en el prtico del templo de Yahv, y emplearon ocho das en purificar el templo de Yahv; el da diecisis del mismo mes acabaron lo que haban comenzado."
 Fueron luego al rey Ezequas y le dijeron: Hemos purificado toda la casa de Yahv, el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y la mesa de los panes de la proposicin.
 Y todos sus utensilios, que el rey Ajaz profan durante su reinado con sus transgresiones, estn ya reparados y purificados y ante el altar de Yahv.
 El rey Ezequas se levant bien de maana, reuni a los jefes de la ciudad y subi a la casa de Yahv.
 Ofrecieron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabros en sacrificio expiatorio por el reino, por el santuario y por Jud. El rey mand a los sacerdotes hijos de Aarn que los ofreciesen en el altar de Yahv.
 Los sacerdotes inmolaron los novillos, recibieron su sangre y la derramaron en torno al altar; inmolaron los carneros y derramaron su sangre en el altar."
 Presentaron luego los machos cabros expiatorios ante el rey y ante la asamblea, que pusieron sus manos sobre ellos,
 y los sacerdotes los inmolaron y derramaron la sangre al pie del altar, en expiacin por los pecados de todo Israel, pues por todo Israel haba ordenado el rey el holocausto y el sacrificio expiatorio.
 Hizo que los levitas se pusieran en la casa de Yahv con cmbalos, salterios y arpas, segn la ordenacin de David, de Gad, vidente del rey, y de Natn, profeta, porque tal era la orden de Yahv, transmitida por medio de sus profetas.
 Los levitas ocuparon su sitio con los instrumentos de David, y los sacerdotes el suyo con las trompetas.
 Ezequas mand ofrecer el holocausto sobre el altar; y en cuanto comenz el holocausto, comenz tambin el canto de Yahv al son de las trompetas y con el acompaamiento de los instrumentos de David, rey de Israel."
 Prosternse toda la asamblea, se cant el canto y se tocaron las trompetas, todo hasta que el holocausto se termin.
 Cuando se hubo acabado de ofrecer el holocausto, el rey con toda la asamblea doblaron las rodillas y se prosternaron.
 Despus el rey Ezequas y los jefes dijeron a los levitas que alabasen a Dios con palabras de David y de Asaf, vidente, y ellos lo hicieron con gran jbilo, e inclinndose, adoraron.
 Luego dijo Ezequas: Vosotros habis llenado seguramente vuestras manos para Yahv. Llegaos, pues, a ofrecer vctimas y sacrificios eucarsticos en la casa de Yahv. Y as toda aquella muchedumbre ofreci hostias, sacrificios eucarsticos y holocaustos con gran piedad y liberalidad.
 Los holocaustos que ofreci la asamblea fueron setenta novillos, cien carneros y doscientos corderos, todo en holocausto a Yahv.
 Consagraron tambin a Yahv seiscientos bueyes y tres mil ovejas.
 Como los sacerdotes eran pocos y no bastaban para desollar las vctimas destinadas al holocausto, ayudronlos sus hermanos los levitas hasta acabar y hasta que se hubieron purificado los sacerdotes, pues los levitas se mostraban con corazn dispuestos a purificarse ms que los sacerdotes.
 Ofrecironse, pues, muchos holocaustos, muchos sebos de sacrificios eucarsticos, quedando enteramente restablecido el culto de la casa de Yahv.
 Ezequas, lo mismo que todo el pueblo, dieron muestras de gran jbilo por haber Yahv dispuesto al pueblo al restablecimiento, pues la resolucin de hacerlo haba sido tomada de pronto.
 Mand el rey Ezequas por todo Israel y Jud, y escribi cartas a Efrarn y Manases para que viniesen a la casa de Yahv a celebrar la pascua de Yahv, Dios de Israel.
 Habase aconsejado el rey de los prncipes y de toda la asamblea en Je-rusaln para celebrar solemnemente la pascua en el mes segundo,
 pues no haba podido celebrarla antes la otra vez por no haberse santificado muchos sacerdotes y no haberse reunido el pueblo en Jerusaln.
 Agrad esto al rey y a toda la asamblea,
 y determinaron hacer publicar por todo Israel, desde Berseba hasta Dan, que viniesen a Jerusaln a celebrar la pascua de Yahv, porque en mucho tiempo no lo haban celebrado al modo prescrito.
 Fueron, pues, emisarios con letras de mano del rey y de los prncipes por todo Israel y Jud, corno el rey lo haba mandado, en que se deca: Hijos de Israel. volveos a Yahv, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y El se volver a las reliquias que os han quedado de la mano de los reyes de Asira.
 No seis como vuestros padres y corno vuestros hermanos, que se rebelaron contra Yahv, Dios de sus padres, por lo que los entreg El a la desolacin, como esti viendo.
 No endurezcis, pues, ahora vuestra cerviz, como vuestros padres. Dad vuestras manos a Yahv y venid a su santuario, que El ha santificado para siempre, y servid a Yahv, vuestro Dios, y la ira de su furor se apartar de vosotros.
 Porque, si os volvis a Yahv, vuestros hermanos y vuestros hijos hallarn misericordia ante los que los tienen cautivos y volvern a esta tierra; pues Yahv, vuestro Dios, es clemente y misericordioso y no apartar de vosotros su rostro si vosotros os volvis a El.
 Fueron, pues, los emisarios de ciudad en ciudad por tierra de Efram y de Manases, hasta Zabuln; pero las gentes se rean y se burlaban de ellos."
 Con todo, muchos de Aser, de Manases y de Zabuln se humillaron y vinieron a Jerusaln.
 Tambin en Jud la mano de Dios se dej sentir sobre ellos, dndoles corazn pronto y dispuesto a cumplir el mensaje del rey y de los prncipes, conforme a la palabra de Yahv.
 Juntse mucha gente en Jerusaln para celebrar la solemnidad de los cimos en el segundo mes: una gran muchedumbre.
 Levantronse y quitaron los altares que haba en Jerusaln, tambin los altares de perfumes, y los echaron al torrente de Cedrn.
 Sacrificaron la pascua el da catorce del mes segundo; y los sacerdotes y levitas, que, llenos de confusin, se santificaron por fin, ofrecieron holocaustos en la casa de Yahv"
 y se dispusieron por sus clases, segn la ordenacin y la Ley de Moiss, hombre de Dios. Los sacerdotes reciban de manos de los levitas la sangre que haba de derramarse;"
 y como muchos del pueblo no se haban santificado todava, los levitas inmolaron la pascua por los que no haban tenido el cuidado de santificarse para Yahv.
 Una gran parte del pueblo de Efram, de Manases, de Isacar y de Zabuln, que no se haba purificado, comi la pascua sin ajustarse a lo prescrito; pero Ezequas rog por ellos, diciendo: Quiera Yahv, que es bueno, perdonar a todos aquellos que de todo corazn buscan"
 a Yahv, Dios de sus padres; no les impute el no estar suficientemente purificados.
 Escuch Yahv a Ezequas y perdon al pueblo.
 As celebraron los hijos de Israel que se hallaron en Jerusaln la solemnidad de los cimos durante siete das, con gran gozo, cantando todos los das las alabanzas de Yahv y tocando los levitas y los sacerdotes los instrumentos con toda fuerza a Yahv.
 Ezequas habl con bondad a los levitas que conocan mejor el culto de Yahv, y stos comieron las vctimas durante los siete das que dur la solemnidad, inmolando hostias pacficas y alabando a Yahv, Dios de sus padres. Tambin la muchedumbre decidi alegremente celebrar la fiesta otros siete das, hacindolo con gran regocijo,
 -- omitido por parfrasis --
 pues haba re-galado Ezequas al pueblo mil toros y siete mil ovejas; y tambin los prncipes, por su parte, dieron al pueblo mil bueyes y diez mil ovejas. Hubo, pues, gran nmero de sacerdotes que se haban santificado."
 Todo el pueblo de Jud estaba rebosando de alegra, lo mismo sacerdotes y levitas, que la muchedumbre venida de Israel, que los extranjeros que haban venido de la tierra de Israel o habitaban en Jud.
 Fue grande la solemnidad celebrada en Jerusaln, tal cual nunca la hubo desde los das de Salomn, hijo de David, rey de Israel.
 Levantronse despus los sacerdotes y levitas y bendijeron al pueblo, y fue oda su voz, y lleg su oracin al santuario de los cielos.
 Despus de todo esto, los de Israel que haban venido fueron por las ciudades de Jud y destrozaron los cipos, abatieron las aseras y derribaron del todo los altos y los altares de todo Jud y Benjamn y en Efram y Manases. Luego todos los hijos de Israel se volvieron a sus ciudades, cada uno a su posesin,
 Ezequas restableci las clases de los sacerdotes y de los levitas, segn sus divisiones, cada uno segn sus funciones, sacerdotes y levitas, para los holocaustos y los sacrificios eucarsticos, para el servicio, para los cantos y alabanzas, y las puertas de la casa de Yahv.
 El rey dio una parte de sus bienes para los holocaustos, para los holocaustos de la maana y de la tarde, para los holocaustos de los sbados, de los novilunios y de las fiestas, como estn prescritos en la Ley de Yahv.
 Mand al pueblo y a los habitantes de Jerusaln que dieran su porcin a los sacerdotes y a los levitas, para que stos observasen fielmente la Ley de Yahv.
 Cuando la cosa se extendi, los hijos de Israel dieron en abundancia las primicias del trigo, del mosto, del aceite, de la miel y de todos los productos del campo, y trajeron tambin en abundancia el diezmo de todo.
 Igualmente, los hijos de Israel y de Jud que habitaban en las ciudades de Jud dieron el diezmo del ganado mayor y menor y el diezmo de las cosas santas que eran consagradas a Yahv, su Dios, y de que se hicieron muchos montones.
 Comenz a hacerse el cmulo el tercer mes y se acab el mes sptimo.
 Ezequas y los jefes vinieron a ver los montones y bendijeron a Yahv y a su pueblo, Israel.
 Pregunt Ezequas a los sacerdotes y a los levitas acerca de los montones,
 y el sumo sacerdote Azaras, de la casa de Sadoc, le respondi: Desde que se ha comenzado a traer ofrendas a la casa de Yahv herno! comido, nos hemos saciado y hemos dejado mucho de sobra, porque Yahv ha bendecido a su pueblo, y he aqu la gran cantidad que todava queda,
 Ezequas dio orden de preparar las cmaras de la casa de Yahv, y se prepararon.
 Llevronse a ellas fielmente las ofrendas, el diezmo y las cosas consagradas. El levita Gaanas tuvo la intendencia de ellas, y su hermano Sime era su segundo.
 Jejiel, Azaras, Najat, Asael, Jerimot, Jozabal, Elie, Jismaqua, Majat y Benaya estaban empleados bajo la direccin de Gaanas y de su hermano Sime, segn las rdenes del rey Ezequas y las de Azaras, jefe de la casa de Dios.
 El levita Cor, hijo de Jimna, portero de la puerta de oriente, tena la intendencia de las donaciones voluntarias hechas a Dios, para distribuir lo que se presentaba a Yahv por elevacin y las cosas santsimas.
 En las ciudades sacerdotales, Edn, Minyamn, Jesa, Semeyas, Amaras y Secamas estaban a sus rdenes para hacer fielmente las distribuciones a sus hermanos, grandes o pequeos, segn lo que les corresponda;"
 a los varones registrados de tres aos arriba, y a todos los que diariamente entraban en la casa de Yahv para hacer su servicio segn sus funciones y segn sus divisiones,
 y a los sacerdotes registrados segn sus casas paternas, y a los levitas de veinte aos arriba, segn sus funciones y segn sus divisiones;"
 y a los de toda la congregacin registrados con todos sus nios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, porque se consagraban fielmente al servicio del santuario.
 Y para los hijos de Aarn, los sacerdotes, que habitaban en los campos, en los suburbios de sus ciudades, haba en cada ciudad hombres nominalmente designados para distribuirles sus porciones a todos los varones de los sacerdotes y a todos los levitas registrados.
 Esto hizo Ezequas en todo Jud; hizo lo bueno y lo recto y lo verdadero ante Yahv, su Dios. Obraba con toda la rectitud de su corazn,"
 y prosper en cuanto emprendi, buscando a su Dios, para el servicio de la casa de Dios, por la Ley y los mandamientos.
 Despus de estas cosas y de estos actos de fidelidad, vino Senaquerib, rey de Asira, que invadi Jud y puso sitio a las ciudades fuertes para apoderarse de ellas.
 Ezequas, viendo que haba venido Senaquerib y que se propona atacar Jerusaln,
 tuvo consejo con los prncipes y los ms valerosos de los oficiales, proponiendo si se cegaran las fuentes de aguas que haba fuera de la ciudad, y ellos le apoyaron.
 Una gran muchedumbre se reuni, y cegaron todas las fuentes y el arroyo que corra por el medio del territorio, diciendo: Por qu habrn de hallar los reyes de Asira, cuando vengan, provisin de agua?
 Ezequas cobr nimo y repar tambin con gran cuidado todas las murallas que haban sido derribadas, alz en ellas torres y una antemuralla; repar el terrapln de la ciudad de David e hizo armas de toda suerte y escudos."
 Nombr jefes para mandar el ejrcito y, reuniendo luego a todo el mundo en la plaza de la puerta de la ciudad, les habl al corazn, di-ciendo:
 Esforzaos y confortaos; no temis; no os d miedo el rey de Asira y toda esa muchedumbre que trae, porque ms son los que con nosotros estn que los que estn con l"
 El tiene el brazo de carne; pero con nosotros est Yahv, nuestro Dios, para ayudarnos y combatir nuestros combates. El pueblo cobr valor con las palabras de Ezequas, rey de Jud."
 Despus de esto, Senaquerib, rey de Asira, que combata a Laquis con todo su poder, mand emisarios a Jerusaln para decir a Ezequas, rey de Jud, y a todos los de Jud que estaban en Jerusaln:
 As dice Senaquerib, rey de Asira: En quin confiis vosotros para estaros quietos, cercados en Jerusaln?
 No os engaa Ezequas para entregaros a la muerte, al hambre, a la sed, diciendo: Yahv, nuestro Dios, nos librar de la mano del rey de Asira?
 No es Ezequas el que ha hecho desaparecer sus altos y sus altares, diciendo a Jud y a Jerusaln: Slo ante este altar adoraris y quemaris perfumes?
 No sabis lo que yo y mis padres hemos hecho con todos los pueblos de la tierra? Pudieron acaso los dioses de esas gentes librar sus tierras de mis manos?
 Qu dios de entre los dioses de esas gentes que destruyeron mis padres pudo salvar a su pueblo de mis manos? Cmo, pues, va a poder vuestro Dios libraros de mi mano?
 Que no os engae, pues, Ezequas; cuando tal cosa quiera persuadiros, no le creis; que si ningn dios de los de todas esas naciones y reinos pudo librar a sus pueblos de mis manos y de las manos de mis padres, cunto menos podr vuestro Dios libraros de mis manos!
 Otras cosas ms aadieron los emisarios de Senaquerib contra Yahv y contra Ezequas, su siervo.
 Escribi, adems, cartas en que blasfemaba de Yahv, Dios de Israel, y hablaba contra El, diciendo: Lo mismo que los dioses de las gentes de las tierras no pudieron librar a sus pueblos de mis manos, tampoco el Dios de Ezequas librar al suyo de mis manos.
 Y hablaban en voz muy alta, en judo, al pueblo de Jerusaln que se hallaba en las murallas, para asustarlos y hacerlos entrar en temor, para apoderarse de la ciudad.
 Hablaron contra el Dios de Jerusaln, lo mismo que contra los dioses de las gentes de la tierra, obra de manos de hombres.
 Pero el rey Ezequas y el profeta Isaas, hijo de Amos, opusieron sus oraciones a estas blasfemias y clamaron al cielo;"
 y Yahv envi un ngel, que mat a cuantos fuertes y valerosos haba en el ejrcito del rey de los asirios y al jefe que los mandaba; y Senaquerib se volvi con afrenta a su tierra, y all, entrando en el templo de su dios, hijos suyos, que de l haban salido, le mataron a espada."
 As libr Yahv a Ezequas y a los moradores de Jerusaln de la mano de Senaquerib, rey de los asirios, y de las manos de todos, y les dio la paz con todos sus reinos.
 Mu chos de stos an trajeron a Jerusaln vctimas para ofrecer all sacrificios a Yahv y presentes a Ezequas, rey de Juda, cuya fama fue luego muy grande entre todas las naciones.
 Por aquel entonces cay enfermo de muerte Ezequas y rog a Yahv, que le escuch, dndole una seal de su curacin.
 Pero no correspondi Ezequas al bien que le haba sido hecho; antes se ensoberbeci su corazn, y se encendi la ira de Yahv contra l y contra Jud y Jerusaln."
 Pero Ezequas, despus de haberse engredo su corazn, se humill, y se humillaron con l los moradores de Jerusaln, y no vino sobre ellos la ira de Yahv en los das de Ezequas.
 Tuvo Ezequas riquezas y gloria sobremanera, y reuni tesoros de plata y oro, de piedras preciosas, de aromas, de escudos y de cuantas alhajas son de desear.
 Asimismo tuvo depsitos para almacenar las rentas de trigo, vino y aceite, y establos para las bestias y apriscos para sus ganados.
 Hzose tambin ciudades para l, pues tena una gran muchedumbre de rebaos, de ovejas y de toda suerte de ganado mayor, por haberle dado Dios mucha hacienda.
 Este mismo Ezequas fue el que cubri los manantiales de las aguas de Guijn de Arriba, y condujo las aguas bajo tierra a occidente de la ciudad de David, y sali con cuanto emprendi.
 Dios, sin embargo, para probarle y para que descubriese lo que tena en su corazn, le dej en lo de los embajadores de los prncipes de Babilonia, que vinieron a l para informarse del prodigio que haba acaecido en la tierra.
 El resto de los hechos de Ezequas, de todas sus buenas obras, escrito est en las profecas de Isaas, profeta, hijo de Amos, y en el libro de los reyes de Jud y de Israel.
 Durmise Ezequas con sus padres, y fue sepultado en un lugar ms eminente que los sepulcros de los reyes, hijos de David, y todo Jud y Jerusaln celebraron sus funerales. Le sucedi Manases, su hijo.
 Doce aos tena Manases cuando comenz a reinar, y rein cincuenta y cinco aos en Jerusaln.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, conforme a las abominaciones de las gentes que Yahv haba arrojado ante los hijos de Israel,
 y, volvindose, reedific los altos que haba derribado Ezequas, su padre; levant altares a los baales, se hizo aseras y ador a toda la milicia de los cielos y les sirvi."
 Alz tambin altares en la casa de Yahv, de la que haba dicho Yahv: En Jerusaln estar mi nombre perpetuamente;"
 pero los alz en honor de toda la milicia del cielo, en los dos atrios del templo de Yahv.
 Pas a sus hijos por el fuego en el valle de Ben Hinnn; observaba los sueos y los augurios, se dio a la magia, teniendo cerca de s magos y encantadores, e hizo mucho mal ante Yahv, irritndole."
 Puso, adems, una estatua fundida en la casa de Dios, de la que haba dicho Yahv hablando a David y a Salomn su hijo: Establecer para siempre mi nombre en esta casa en Jerusaln, que he elegido entre todas las tribus de Israel
 y no remover el pie de Israel de la tierra que yo di a vuestros padres, siempre que ellos guarden y pongan por obra cuanto yo les he mandado, toda la Ley, mandamientos y precepto que les he dado por mano de Moiss.
 Descarri Manases a Jud y a los moradores de Jerusaln, para hacer peor todava que las gentes que Yahv destruy ante los hijos de Israel.
 j-ja-bl Yahv a Manases y a su pueblo, pero ellos no le escucharon.
 Por lo que trajo Yahv contra ellos a los jefes del ejrcito del rey de los asirios, que apresaron a Manases y, cargado de grillos y cadenas, se lo llevaron a Babilonia.
 Cuando se vio en la angustia, or a Yahv, su Dios, humillndose grandemente ante el Dios de sus padres.
 Gimi y le dirigi instantes splicas, y fue atendido, pues oy su oracin y le volvi a Jerusaln, a su reino. Entonces conoci Manases que Yahv es Dios.
 Despus de esto reedific la muralla exterior de la ciudad de David, a occidente de Guijn, en el valle, desde la entrada de la puerta del pescado, continundola hasta Ofel y elevndola considerablemente, y puso jefes del ejrcito en todas las ciudades fuertes de Jud.
 Hizo desaparecer los dioses ajenos y quit de la casa de Yahv el dolo y todos los altares que haba alzado en el monte de la casa de Yahv y en Jerusaln, y los hizo arrojar todos fuera de la ciudad.
 Restableci el altar de Yahv, y sobre l ofreci vctimas y sacrificios pacficos y eucarsticos, y mand a Jud que sirviese a Yahv, Dios de Israel.
 Pero el pueblo segua sacrificando en los altos, aunque slo a Yahv, Dios de Israel.
 El resto de los hechos de Manases, su oracin a Dios y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de Yahv, Dios de Israel, escrito est en el libro de los reyes de Israel.
 Tambin su oracin, y cmo fue odo, y todos sus pecados y prevaricaciones, los lugares donde edific altos y puso aseras e dolos antes de humillarse, todo est escrito en la historia de los videntes.
 Durmise Manases con sus padres y fue sepultado en el jardn de su casa. Le sucedi Amn, su hijo.
 Veintids aos tena Amn cuando comenz a reinar, y rein dos aos en Jerusaln.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, como lo haba hecho Manases, su padre, pues sirvi y sacrific Amn a todos los dolos que haba hecho su padre;"
 pero nunca se humill delante de Yahv, como se humill Manases, su padre; antes cometi crmenes mucho ms grandes."
 Conspiraron contra l sus servidores, y le mataron en su casa.
 El pueblo dio muerte a los que haban matado a Amn, y puso por rey en su lugar a Josas, su hijo.
 Ocho aos tena Josas cuando comenz a reinar, y rein treinta y un aos en Jerusaln.
 Hizo lo recto a los ojos de Yahv y anduvo por los caminos de David, su padre, sin apartarse de ellos ni a la derecha ni a la izquierda.
 A los ocho aos de su reinado, siendo an mozo, comenz a buscar al Dios de David, su padre, y a los doce aos comenz a limpiar a Jud y Jerusaln de altos, aseras esculturas e imgenes de fundicin.
 Derribaron en su presencia los altares de los baales e hizo pedazos los dolos que estaban en ellos, abati las aseras y desmenuz las esculturas y fundiciones, esparciendo el polvo sobre las sepulturas de los que les haban sacrificado.
 Quem los huesos de los sacerdotes de los dolos sobre sus altares y limpi a Jud y Jerusaln.
 Igual hizo en las ciudades de Manases, Efram y Simen, hasta Neftal,
 y despus de haber derribado los altares y las aseras y de haber roto y desmenuzado las esculturas y destruido todos los dolos por la tierra de Israel, se volvi a Jerusaln.
 A los dieciocho aos de su reinado, despus de haber limpiado la tierra y el templo, mand a Safan, hijo de Asalas, y a Maasas, gobernador de la ciudad, y a Juaj, hijo de Joajaz, cronista, que reparasen la casa de Yahv, su Dios.
 Vinieron stos a Helcas, sumo sacerdote, y recibido de l el dinero que haba sido puesto en la casa de Yahv y el que los levitas y porteros haban recaudado de Manases y Efram y de todo el resto de Israel, as como de todo Jud y Benjamn y de los habitantes de Jerusaln,
 lo entregaron a los encargados de las obras de reparacin del templo, para restaurarlo y reparar las ruinas. Estos dieron el dinero a los maestros encargados de las obras de la casa de Yahv,
 los cuales lo entregaban a los obreros que trabajaban para restaurar y reparar la casa, a los carpinteros y canteros, para que comprasen piedra en las canteras y maderas para las techumbres de los edificios que haban destruido los reyes de Jud.
 Estos hombres se portaron con probidad en sus trabajos. Estaban bajo la vigilancia de Jajat y Abdas, levitas, de entre los hijos de Merar, y de Zacaras y Mesulam, de entre los caatitas, todos ellos hhiles msicos,
 que vigilaban las obras y dirigan a los obreros ocupados en los diversos trabajos; haba adems otros levitas que hacan de secretarios, comisarios y porteros."
 Cuando se sacaba el dinero llevado a la casa de Yahv, Helcas, sacerdote, encontr el libro de la Ley de Yahv, dado por mano de Moiss.
 Entonces Helcas, tomando la palabra, dijo a Safan, secretario: He encontrado el libro de la Ley en la casa de Yahv; y se lo entreg a Safan."
 Safan llev el libro al rey y le dio cuenta del hallazgo, diciendo: Tus siervos han hecho cuanto les has mandado,
 reuniendo el dinero que haba en la casa de Yahv y entregndoselo a los inspectores y a los obreros.
 Y Safan, secretario, aadi: El sacerdote Helcas me ha dado este libro; y Safan lo ley ante el rey."
 Cuando el rey oy las palabras del libro de la Ley, rasg sus vestiduras
 y dio esta orden a Helcas, a Ajicam, hijo de Safan; a Abdn, hijo de Miqueas; a Safan, secretario, y a Asaya, servidor del rey:"
 Id y consultad a Yahv, por m y por el resto que queda en Israel y en Jud, acerca de las palabras de este libro que se ha encontrado; porque grande es la clera de Yahv, que se ha derramado sobre nosotros por no haber guardado nuestros padres la palabra de Yahv y no haber puesto por obra todo lo que en este libro est escrito.
 Helcas y los que con l haba designado el rey fueron a la profetisa Julda, mujer de Salum, hijo de Tecua, hijo de Jasra, guarda del vestuario, que habitaba en Jerusaln, en el otro barrio de la ciudad. Despus que ellos le manifestaron lo que tenan que decirle,
 ella les respondi: As habla Yahv, Dios de Israel: Decid al que a m os enva: As habla Yahv:
 Yo voy a traer sobre este lugar y sobre sus habitantes todas las maldiciones escritas en el libro que ha sido ledo ante el rey de Jud,
 porque me han abandonado y han ofrecido perfumes a otros dioses, irritndome con todas las obras de sus manos; mi clera se derramar sobre este lugar y no se extinguir."
 Pero decid al rey de Jud, que os ha mandado a consultar a Yahv: As habla Yahv, Dios de Israel, acerca de las palabras que has odo:
 Por haberse conmovido tu corazn y haberte humillado ante Dios al or sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque has rasgado tus vestiduras y has llorado ante Yahv, tambin yo he odo, dice Yahv,"
 y t te recogers a tus padres y bajars en paz al sepulcro y no vern tus ojos todas las desventuras que yo he de hacer venir sobre este lugar y sobre sus habitantes. Ellos llevaron al rey esta respuesta.
 El rey hizo reunir a todos los ancianos de Jud y de Jerusaln;"
 y subi luego a la casa de Yahv con todos los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln, los sacerdotes y los levitas y todo el pueblo, desde el ms grande al ms chico, y ley delante de todos las palabras del libro de la alianza que haba sido encontrado en la casa de Yahv.
 Estaba el rey sobre su estrado y renov la alianza ante Yahv, obligndose a seguir a Yahv y a guardar sus mandamientos, sus preceptos y sus leyes con todo el corazn y toda el alma, poniendo por obra las palabras de la alianza escritas en el libro.
 Hizo entrar en el pacto a todos los que se hallaban en Jud y Benjamn, y los moradores de Jerusaln hicieron segn la alianza de Yahv, Dios de sus padres.
 Josas hizo desaparecer todas las abominaciones de toda la tierra de los hijos de Israel y oblig a todos cuantos se hallaban en Israel a servir a Yahv, su Dios. Durante toda su vida no se apart de Yahv, Dios de sus padres.
 Josas celebr la pascua en honor de Yahv en Jerusaln, y se inmol la pascua el da catorce del primer mes.
 Estableci a los sacerdotes en sus funciones y los anim al servicio de la casa de Yahv.
 Dijo a los levitas que enseaban a Israel y estaban consagrados a Yahv: Colocada el arca santa en la casa que edific Salomn, hijo de David, rey de Israel, ya no tenis que trasladarla en hombros. Servid ahora a Yahv, vuestro Dios, y a su pueblo Israel.
 Aprestaos todos segn vuestras casas paternas, segn vuestras divisiones, conforme a la ordenacin escrita por David, rey de Israel, y de Salomn, su hijo;"
 ocupad vuestros puestos en el santuario segn las diversas casas paternas de vuestros hermanos los hijos del pueblo y segn la clasificacin de las casas paternas de los levitas.
 Inmolad la pascua, santifcaos y preparadla para vuestros hermanos, conformndoos a las palabras de Yahv pronunciadas por Moiss.
 Josas dio a las gentes del pueblo, a cuantos all se hallaban, corderos y cabritos en nmero de treinta mil, todo para la pascua, y tres mil bueyes, todo de la hacienda del rey.
 Sus jefes hicieron voluntariamente un presente al pueblo, a los sacerdotes y a los levitas. Helcas, Zacaras y Jejiel, prncipes de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes para la pascua dos mil seiscientos corderos y trescientos bueyes.
 Conaya, Seme-yas y Natanael, sus hermanos Jasaba, Jeiel y Jozabad, jefes de los levitas, dieron a los levitas para la pascua cinco mil corderos y quinientos bueyes.
 Organizse el servicio, y los sacerdotes y levitas ocuparon sus puestos, segn sus divisiones, conforme a la orden del rey.
 Inmolaron la pascua; los sacerdotes derramaron la sangre que reciban de mano de los levitas, y los levitas desollaron las vctimas."
 Pusieron aparte los holocaustos para drselos a las varias casas paternas de las gentes del pueblo para que se los ofreciesen a Yahv, como est escrito en el librode Moiss. Lo mismo hicieron con los bueyes.
 Asaron la pascua al fuego, como est ordenado, y cocieron las cosas santas en calderas, calderos y sartenes, distribuyndolas diligentemente al pueblo.
 Luego prepararon lo que era para ellos y para los sacerdotes, pues los sacerdotes, hijos de Aarn, estuvieron hasta la noche ocupados en ofrecer los holocaustos y sebos; por eso los levitas hubieron de preparar para ellos y para los sacerdotes, hijos de Aarn."
 Los cantores, hijos de Asaf estaban en sus puestos, segn las rdenes de David, de Asaf de Hernn y de Jedutn, vidente del rey; y los porteros, cada uno en su puerta; no tuvieron que abandonar sus oficios, porque sus hermanos los levitas prepararon lo que era para ellos."
 As se organiz aquel da todo el servicio de Yahv para celebrar la pascua y para ofrecer holocaustos en el altar de Yahv, segn las rdenes del rey Josas.
 Los hijos de Israel que se hallaban all celebraron entonces la pascua y la fiesta de los cimos durante siete das.
 Ninguna pascua semejante a sta se haba celebrado en Israel desde los das de Samuel, profeta, y ningn rey de Israel haba celebrado una pascua semejante a esta que celebraron Josas, los sacerdotes y los levitas, todo Jud e Israel que all se hallaba y los habitantes de Jerusalii.
 Fue el ao dieciocho del reinado de Josas cuando se celebr esta pascua.
 Despus de esto, despus de haber reparado Josas la casa de Yahv, Necao, rey de Egipto, subi para combatir en Carquernis, a orillas del Eufrates. Josas le sali al paso,
 y Necao le mand emisarios que le dijeran: Qu hay entre ti y m, rey de Jud? No es contra ti contra quien voy yo ahora; es contra una casa con la que estoy en guerra, y Dios me ha dicho que me apresure. No te opongas, pues, a Dios, que est conmigo, no te destruya.
 Pero Josas no se retir y se disfraz para entrar en el combate sin escuchar las palabras de Necao, que venan de la boca de Dios. Avanz para atacarle en el valle de Megiddo.
 Los arqueros tiraron contra el rey Josas, y el rey dijo a sus servidores: Retiradme, que estoy gravemente herido.
 Los servidores le sacaron de aquel carro y le pusieron en otro y le llevaron a Jerusaln. Muri y fue sepultada en el sepulcro de sus padres. Todo Jud y Jerusaln lloraron a Josas,
 y Jeremas compuso una lamentacin sobre Josas, que cantan todava hoy los cantores y cantoras en sus lamentaciones sobre Josas, habiendo venido a ser esta costumbre como ley en Israel. Estn escritas entre las lamentaciones.
 El resto de los hechos de Josas, todas sus buenas obras, conforme a lo mandado en la Ley de Yahv,
 sus hechos primeros y postreros, escrito est en el libro de los reyes de Israel y Jud.
 El pueblo tom a Joajaz, hijo de Josas, y le hicieron rey en lugar de su padre en Jerusaln.
 Veintitrs aos tena Joajaz cuando comenz a reinar, y rein tres meses en Jerusaln.
 El rey de Egipto le depuso en Jerusaln y castig al pueblo con una contribucin de cien talentos de plata y un talento de oro.
 El rey de Egipto puso por rey sobre Jud a Eliaquim, hermano de Joajaz, mudndole el nombre por el de Joaquim. Necao cogi a su hermano Joajaz y se lo llev a Egipto.
 Veinticinco aos tena Joaquim cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln. Hizo el mal a los ojos de Yahv, su Dios.
 Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi contra l y le carg de cadenas de bronce para conducirle a Babilonia.
 Llevse Nabucodonosor a Babilonia los utensilios de la casa de Yahv y los puso en su palacio de Babilonia.
 El resto de los hechos de Joaquim, las abominaciones que cometi y lo que en l se hall, escrito est en el libro de los reyes de Israel y de Jud. Le sucedi Joaquim, su hijo.
 Dieciocho aos tena Joaqun cuando comenz a reinar, y rein tres meses y diez das en Jerusaln. Hizo el mal a los ojos de Yahv.
 A la vuelta del ao mand el rey Nabucodonosor que le llevasen a Babilonia con los vasos preciosos de la casa de Yahv, y puso en su lugar por rey a Sedecas, su hermano, sobre Jud y Jerusaln.
 Veintin aos tena Sedecas cuando comenz a reinar, y rein once aos en Jerusaln.
 Hizo el mal a los ojos de Yahv, su Dios, y no se humill ante Jeremas, profeta, que le habl de parte de Yahv.
 Rebelse asimismo contra Tabucodonosor, al cual haba por Dios jurado fidelidad, y endureci su cerviz, y, obstinndose su corazn, no se volvi a Yahv, el Dios de Israel.
 Tambin todos los prncipes de los sacerdotes y el pueblo aumentaron sus prevaricaciones, siguiendo las abominaciones de las gentes y contaminando la casa de Yahv, que l haba santificado en Jerusaln.
 Yahv, Dios de sus padres, les mand sus mensajeros constantemente para amonestarlos, pues quera perdonar a su pueblo y a su casa.
 Pero ellos hicieron escarnio de los mensajeros de Dios y menospreciaron sus palabras, burlndose de sus profetas, hasta que subi la ira de Dios contra su pueblo y ya no hubo remedio.
 Trajo contra ellos el rey de los caldeos, que pas a cuchillo a sus mancebos en la casa de su santuario, sin perdonar a mancebo ni a doncella, a viejo ni a encanecido. A todos los entreg en sus manos.
 Nabucodonosor llev a Babilonia todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y pequeos; los tesoros de la casa de Yahv y los del palacio del rey y los de sus jefes."
 Quemaron la casa de Dios, demolieron las murallas de Jerusaln, dieron al fuego todos sus palacios y destruyeron todos los objetos preciosos.
 A los que haban escapado a la espada llevlos Nabucodonosor cautivos a Babilonia, y all le estuvieron sujetos a l y a sus hijos hasta la dominacin del reino de Persia,
 para que se cumpliese la palabra de Yahv pronunciada por boca de Jeremas, hasta que la tierra hubo reposado sus sbados, descansando todo el tiempo que estuvo devastada hasta que se cumplieron los setenta aos.
 El ao primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Yahv pronunciada por boca de Jeremas, Yahv suscit el espritu de Ciro, rey de Persia, que hizo publicar de viva voz y por escrito, por todo su reino, este decreto:
 As habla Ciro, rey de Persia: Yahv, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado edificarle una casa en Jerusaln, en Jud. Quin de entre vosotros es de su pueblo? Que suba, y Yahv sea con l.
 El ao primero de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliese la palabra de Yahv por boca de Jeremas, profeta, excit Yahv el espritu de Ciro, rey de Persia, que hizo pregonar de palabra y por escrito por todo su reino:
 As dice Ciro, rey de Persia: Yahv, Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra y me ha mandado que le edifique casa en Jerusaln en Jud.
 Quin hay entre vosotros de todo su pueblo? Sea Dios con l y suba a Jerusaln, que est en Jud, y edifique la casa a Yahv, Dios de Israel; El es el Dios que est en Jerusaln."
 Y en todo lugar donde habiten restos del pueblo de Yahv, aydenles las gentes del lugar con plata, oro, utensilios y ganados, con dones voluntarios para la casa de Yahv, que est en Jerusaln.
 Levantronse entonces los jefes de las familias de Jud y de Benjamn, los sacerdotes y levitas, y todos aquellos cuyo espritu despert Dios, para subir a edificar la casa de Yahv que est en Jerusaln.
 Todos los que habitaban en derredor suyo les dieron objetos de plata y oro, utensilios, ganados y cosas preciosas, a ms de los dones voluntarios,
 El rey Ciro dovolvi los utensilios de la casa de Yahv, que Nabucodonosor haba llevado de Jerusaln y puesto en la casa de sus dioses.
 Ciro, rey de Persia, hizo que los sacara Mirdates, tesorero, que se los entreg a Sesbasar, prncipe de Jud.
 He aqu la lista de ellos: treinta fuentes de oro, mil fuentes de plata, veintinueve cuchillos,
 treinta tazas de oro, cuatrocientas diez tazas de plata y otros mil vasos del segundo orden.
 Los objetos de oro y plata eran en nmero de cinco mil cuatrocientos. Sesbasar lo llev todo de Babilonia a Jerusaln a la vuelta de la cautividad.
 Estos son los de la provincia que volvieron del destierro, de los que haba llevado cautivos a Babilonia Nabucodonosor, rey de Babilonia, y tornaron a Jerusaln y a Jud, cada uno a su ciudad.
 Partieron con Zorobabel: Josu, Nehemas, Seraya, Relayas, Mardoqueo, Bilsn, Mispar, Bigra, Rejum y Baana. Nmero de los hijos del pueblo de Israel:
 Hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.
 Hijos de Sefatas, trescientos setenta y dos.
 Hijos de Araj, setecientos setenta y cinco.
 Hijos de Pajat Moab, de los hijos de Josu y de Joab, dos mil ochocientos doce.
 Hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
 Hijos de Zatu, novecientos cuarenta y cinco.
 Hijos de Zaca, setecientos sesenta.
 Hijos de Ban, seiscientos cuarent y dos.
 Hijos de Beba, seiscientos veintitrs.
 Hijos de Azgad, mil doscientos veintids.
 Hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis.
 Hijos de Bigva, dos mil cincuenta y seis.
 Hijos de A din, cuatrocientos cincuenta y cuatro.
 Hijos de Ater, de Ezequas, noventa y ocho.
 Hijos de Besa, trescientos veintitrs.
 Hijos de Jora, ciento doce.
 Hijos de Jasn, doscientos veintitrs.
 Hijos de Gibar, noventa y cinco.
 Hijos de Betlehem, ciento veintitrs.
 De las gentes de Netofa, cincuenta y seis.
 De las gentes de Anatot, ciento veintiocho.
 Hijos de Asmavet, cuarenta y dos.
 Hijos de Quiriat-Jearim, Que-fira y Beerot, setecientos cuarenta y tres.
 Hijos de Rama y Gueba, setecientos veintiuno.
 De las gentes de Mijmas, ciento veintids.
 De las gentes de Betel y Hai, doscientos veintitrs.
 Hijos de Nebo, cincuenta y dos.
 Hijos de Megbis, ciento cincuenta y seis.
 Hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
 Hijos de Jarim, trescientos veinte.
 Hijos de Lod, Jadid y Ono, setecientos veinticinco.
 Hijos de Jeric, trescientos cuarenta y cinco.
 Hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta.
 Sacerdotes: Hijos de Jedaya, de la casa de Jesa, novecientos setenta y tres.
 Hijos de Immer, mil cincuenta y dos.
 jos de Pasjur, mil doscientos cuarenta y siete.
 Hijos de Jarim mil diecisiete.
 Levitas: Hijos de Jesa y de Cadmiel, de los hijos de Odavas, setenta y cuatro.
 Cantores: Hijos de Asaf, ciento veintiocho.
 Porteros: Hijos de Salum, hijos de Ater, hijos de Taim, hijos de Acub, hijos de Jetita, hijos de Soba, todos ciento treinta y nueve.
 Netineos: Hijos de ija, hijos de Jasufa, hijos de Tabaot
 hijos de Queros, hijos de Sa, hijos de Fadn,
 hijos de Lebana, hijos de Jagaba, hijos de Acub,
 hijos de Jagab, hijos de Sanla, hijos de Jann,
 hijos de Guidel, hijos de Gajar hijos de Reaya,
 hijos de Resn, hijos de Necoda, hijos de Gazam,
 hijos de Uza, hijos de Paseaj, hijos de Besa,
 hijos de Asena, hijos de Meunim, hijos de Nefasim,
 hijos de Bacbuc hijos de Jacufa, hijos de Jarjur,
 hijos de Baslut, hijos de Me-jida, hijos de Jarsa,
 hijos de Barcos, hijos de Sisera, hijos de Tamaj,
 hijos de Nesiaj, hijos de Jatifa.
 Hijos de los siervos de Salomn: hijos de Sota, hijos de Soferet, hijos de Peruda,
 hijos de Jaala, hijos de Darcn, hijos de Gudel,
 hijos de Sefatas, hijos de Jatil, hijos de Pogueret, Asebaim, hijos de Arn.
 Todos los netineos e hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos.
 Estos son los que subieron de Tel Mela, Tel Harsa, Querub, Addn e Immer, sin poder dar Tazn de su casa paterna y de su estirpe para probar que eran de Israel.
 Hijos de Delaya hijos de Tobas, hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.
 Y de los hijos de los sacerdotes, hijos de Abaya, hijos de Cos, hijos de Barzilai, que tom por mujer a una de las hijas de Bar-zilai, galadita, y fue llamado con el nombre de ellos;"
 stos buscaron sus registros genealgicos, pero no los hallaron y fueron excluidos del sacerdocio,
 y el gobernador les prohibi comer las cosas santas mientras un sacerdote no consultase los urim y tummim.
 La congregacin toda entera era de cuarenta y dos mil trescientas sesenta personas,
 sin contar los siervos y siervas, en nmero de siete mil trescientos treinta y siete. Entre ellos haba trescientos cantores y cantoras.
 Tenan setecientos treinta y seis caballos, doscientos cuarenta y cinco mulos,
 cuatro cientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos.
 Muchos de los jefes de familias, al llegar a la casa de Yahv en Jerusaln, hicieron ofrendas voluntarias para la casa de Yahv, para reedificarla en el lugar en que haba estado.
 Dieron para el tesoro de la obra, segn sus medios, sesenta y un mil dricos de oro, y cinco mil minas de plata, y cien tnicas sacerdotales.
 Los sacerdotes y levitas y las gentes del pueblo, los cantores, los porteros y los netineos se establecieron en sus ciudades. Todo Israel habit en sus ciudades.
 Llegado el sptimo mes, los hijos de Israel que estaban ya en sus ciudades se reunieron como un solo hombre en Jerusaln.
 Josu, hijo de Josadac, con sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel, hijo de Saaltiel, con sus hermanos, se levantaron para edificar el altar del Dios de Israel y ofrecer sobre l el holocausto, como est prescrito en la Ley de Moiss, hombre de Dios.
 Asentaron el altar sobre sus cimientos, aunque haba que temer de los pueblos vecinos, y ofrecieron en l holocaustos a Yahv, el holocausto de la maana y el de la tarde.
 Celebraron la fiesta de los Tabernculos, como est escrito; ofrecieron da por da holocaustos, segn el nmero prescrito para cada da."
 Despus siguieron ofreciendo el holocausto perpetuo, los holocaustos de los novilunios y los de todas las solemnidades consagradas a Yahv, y los de todos aquellos que hacan ofrendas voluntarias a Yahv.
 Comenzaron a ofrecer holocaustos desde el da primero del mes sptimo. Todava, sin embargo, no se haban puesto los cimientos de la casa de Yahv.
 Dieron dinero a los canteros y a los carpinteros, y comida, bebida y aceite a los sidonios y a los tirios, para que trajesen maderas de cedro del Lbano a Jafa, segn haba dispuesto en cuanto a esto Ciro, rey de Persia.
 El ao segundo despus de la llegada a la casa de Yahv a Jerusaln, el segundo mes, Zorobabel, hijo de Saaltiel; Josu, hijo de Josadac, con el resto de sus hermanos los sacerdotes y los levitas, y todos los otros que haban venido de la cautividad, dieron principio a la obra y encargaron a los levitas de veinte aos arriba la vigilancia de los trabajos de la casa de Yahv."
 Josu, con sus hijos y sus hermanos; Cadmiel, con sus hijos hijos de Oda vas; los hijos de Jenadad, con sus hijos y sus hermanos los levitas, se dispusieron todos a una a vigilar a los que trabajaban en la casa de Dios."
 Cuando los obreros pusieron los cimientos de la casa de Yahv, asistieron los sacerdotes revestidos, con trompetas, y los levitas, los hijos de Asaf, con cmbalos, para alabar a Dios segn la ordenacin de David, rey de Israel,
 y cantaban alabando y confesando a Yahv: Porque es bueno, porque es eterna su misericordia para Israel. Todo el pueblo lanzaba gritos jubilosos, alabando a Yahv, porque se ponan los cimientos de la casa de Yahv.
 Muchos de los sacerdotes y levitas y de los jefes de familias, ya ancianos, que haban conocido la casa primera, lloraban en voz alta al ver poner los cimientos de esta obra, mientras que los dems gritaban jubilosos,
 no pudiendo distinguirse en el pueblo entre el clamor de los gritos de alegra y el de los llantos, porque clamaba el pueblo con jbilo, y el ruido se oa hasta lejos.
 Cuando los enemigos de Jud y Benjamn supieron que los vueltos de la cautividad estaban reedificando el templo de Yahv, Dios de Israel,
 llegronse a Zorobabel y a los jefes de familia y les dijeron: Queremos cooperar con vosotros en la reconstruccin, porque tambin nosotros buscamos a vuestro Dios, y a l sacrificamos desde los das de Asaradn, rey de Asira, que aqu nos trajo.
 Dijronles Zorobabel, Josu y los dems jefes de familia de Israel: No conviene que juntos edifiquemos la casa de nuestro Dios; hemos de ser nosotros solos quienes la edifiquemos a Yahv, Dios de Israel, pues as lo ha mandado el rey Giro, rey de Persia.
 Entonces las gentes de aquella tierra intimidaron al pueblo de Jud, queriendo impedir la construccin;"
 y ganndose con dinero algunos consejeros de la corte, procuraron hacer fracasar su propsito durante todo el remado de Ciro, rey de Persia, hasta el reinado de Daro, rey de Persia.
 En el reinado de Asuero, al comienzo de l, escribieron una acusacin contra los moradores de Jud y de Jerusaln.
 Y en tiempos de Artajerjes, Bislam, Mitrdates, Tabeel y el resto de sus colegas escribieron a Artajerjes, rey de Persia. La carta fue traducida al arameo y transcrita con caracteres rameos.
 Rehum, el gobernador, y Simsa, secretario, escribieron a Artajerjes, rey de Persia, acerca de Jerusaln, esta carta:
 Rehum, gobernador; Simsa, secretario, y el resto de sus colegas, los jueces y los oficiales persas y los hombres de Erec, de Babilonia, de Susa, de Deha, de Elam"
 y de otros pueblos que el grande y glorioso Asnapar traslad y estableci en la ciudad de Samara y otros lugares del lado de ac del ro, etc.
 He aqu la copia de la carta que mandaron al rey Artajerjes: Tus siervos, las gentes del lado de ac del ro, etc.
 Sepa el rey que los judos que de ah salieron y han llegado entre nosotros a Jerusaln, estn reedificando la ciudad rebelde y rnala, alzando sus murallas y restaurando los cimientos.
 Que sepa, pues, el rey que, si esta ciudad es reedificada y reconstruidas sus murallas, no pagarn tributo, ni impuesto, ni derecho de peaje, y que de ello se ha de resentir el real tesoro.
 Ahora, pues, como nosotros comemos la sal del palacio y no creemos conveniente que el rey sea menospreciado, mandamos al rey esta informacin;"
 que se investiguen los libros de las historias de tus padres, y en ellos vers que esta ciudad es una ciudad rebelde, funesta para los reyes y sus provincias, y que ya de antiguo se movieron en ella revueltas, habiendo sido por esto destruida.
 Hacemos saber al rey que, si esta ciudad se reedifica y se levantan sus murallas, perders con esto mismo tus posesiones del lado de ac del ro.
 Respuesta que mand el rey a Rehum, gobernador; a Sirnsa, secretario, y al resto de sus colegas que habitan en Samara y otros lugares del lado de ac del ro: Salud, etc."
 Ahora, la carta que nos habis enviado ha sido leda exactamente en mi presencia.
 Por orden ma se hicieron investigaciones, y ha sido hallado que ya de antiguo esa ciudad se rebel contra los reyes y que se dio a la sedicin y a la revuelta.
 Hubo en Jerusan reyes poderosos, dueos de toda la tierra del lado de all del ro, a los que se pagaba tributo, impuesto y derecho de peaje.
 Por consiguiente, mando que cesen los trabajos de esas gentes, para que esa ciudad no sea reconstruida sin una autorizacin ma.
 No dejis de poner en esto gran diligencia, no sea que el mal aumente, con perjuicio de los reyes.
 En cuanto la copia de esta carta del rey Artajerjes fue leda ante Rehurn, gobernador; Sirnsa, secretario, y sus colegas, marchronse apresuradamente a Jerusaln a los judos e hicieron cesar los trabajos por la violencia y por la fuerza."
 Entonces se pararon las obras de la casa de Yahv en Jerusaln, quedando interrumpidas hasta el ao segundo del reinado de Daro, rey de Persia.
 Ageo, profeta, y Zacaras, hijo de Ido, profeta, hablaron en nombre de Dios a los judos que haba en Jud y en Jerusaln;"
 y entonces Zorobabel, hijo de Saaltiel, y Josu, hijo de Josadac, se levantaron y comenzaron a edificar la casa de Dios en Jerusaln. Con ellos estaban los profetas de Dios que los asistan.
 Vinieron entonces a ellos Tatna, gobernador del lado de ac del ro; Setar-Bozna y sus colegas, y les dijeron: Quin os ha dado autorizacin para levantar esta casa y levantar estos muros?; y preguntaron: Cules son los nombres de los que construyen este edificio ?
 Entonces les respondieron, dndoles los nombres de los que hacan la construccin.
 Pero los ojos de Dios estaban sobre los ancianos de los judos, y se permiti que continuasen las obras mientras se consultaba al rey Daro, hasta que se recibiese de l carta acerca de esto.
 He aqu copia de la carta que al rey Daro mandaron Tatna, gobernador del lado de ac del ro; Setar-Bozna y sus colegas los persas que habitaban del lado de ac del ro."
 Le enviaron una relacin en estos trminos: Al rey Daro, salud.
 Comunicamos al rey que hemos ido a la provinvia de Jud, a la casa del Dios grande. Est construyndose en piedras talladas, y se colocan las maderas en los muros y el trabajo se hace rpidamente y adelanta en sus manos.
 Hemos preguntado a los ancianos y les hemos hablado as: Quin os ha dado autorizacin para edificar esta casa y levantar estos muros?
 Les hemos preguntado tambin los nombres para drtelos a conocer, y hemos puesto por escrito los nombres de los que estn al frente suyo.
 He aqu la respuesta que nos dieron: Nosotros somos servidores del Dios de los cielos y de la tierra y estamos reconstruyendo la casa que fue construida muchos aos ha. Un gran rey de Israel la edific y la termin.
 Pero luego que nuestros padres irritaron al Dios de los cielos, l los entreg en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, el caldeo, que destruy esta casa y llev cautivo el pueblo a Babilonia.
 Pero el ao primero del reinado de Ciro, rey de Babilonia, el rey Ciro dio la orden de reedificar esta casa de Dios,
 y el mismo rey Ciro sac del templo de Babilonia los utensilios de oro y plata que Nabucodonosor haba tomado del templo de Jerusaln, llevndolos al templo de Babilonia, e hizo que fueran entregados al llamado Sesbasar, que nombr gobernador,
 dicindole: Torna esos utensilios y ve a llevarlos al templo de Jerusaln, y que la casa de Dios sea reconstruida en su mismo lugar,
 Este mismo Sesbasar vino y puso los cimientos de la casa de Dios en Jerusaln; desde entonces est reconstruyndose y no se ha terminado."
 Ahora, pues, si al rey le parece conveniente, que se hagan investigaciones en la casa de los tesoros del rey de Babilonia para ver si hubo una orden del rey Ciro para la reconstruccin de esta casa de Dios en Jerusaln y que el rey nos transmita luego su voluntad en este asunto.
 Entonces el rey Daro dio orden de hacer investigaciones en las casas de los archivos, donde se depositaban los tesoros, en Babilonia;"
 y se encontr en Ecbatana, capital de la provincia de Media, un rollo en que estaba escrito el memorial siguiente.
 El ao primero del rey Ciro ha dado el rey Ciro esta orden respecto de la casa de Dios de Jerusaln: Que la casa sea reconstruida para ser un lugar en que se sacrifique y que tenga slidos fundamentos. Tendr sesenta codos de alto, sesenta de ancho
 y tres hiladas de piedra tallada y una de madera nueva, siendo abonado el importe por la casa del rey.
 Adems, los utensilios de oro y de plata que Nabucodonosor sac del templo de Jerusaln, trayndolos a Babilonia, sern devueltos y llevados al templo de Jerusaln, al lugar donde estaban, y depositados en la casa de Dios.
 Por tanto, Tatna, gobernador del otro lado del ro; Setar-Bozna, y vuestros colegas de Afarsac, que habitis al lado de all del ro, alejaos de ah"
 y dejad que prosigan los trabajos de esa casa de Dios y que el gobernador de los judos y los ancianos de los judos la reconstruyan en su lugar.
 Esta es la orden que os doy acerca de lo que debis hacer, respecto de esos ancianos de los judos, para la construccin de esa casa de Dios.
 El costo, tomado de la hacienda del rey, proveniente de los tributos de la parte de all del ro, ser ntegramente pagado a esos hombres, para que no haya interrupciones.
 Lo necesario para los holocaustos al Dios de los cielos: novillos, carneros, corderos, trigo, sal, vino y aceite, ser entregado, a peticin suya, a los sacerdotes de Jerusaln, da por da y sin falta, para que ofrezcan sacrificios de grato olor al Dios de los cielos y rueguen por la vida del rey y la de sus hijos.
 Y sta es la orden que doy acerca de cualquiera que traspasare este mandato: se arrancar de su casa una viga, que se alzara, para colgarle en ella, y su casa ser convertida en un montn de inmundicia.
 Que el Dios que hace residir su nombre en ese lugar derribe a todo rey y todo pueblo que tienda su mano para traspasar mi mandato, destruyendo esa casa de Dios en Jerusaln. Yo, Daro; yo he dado esta orden. Que sea puntualmente cumplida.
 Tatna, gobernador de la parte de ac del ro, Setar-Boz-na y sus colegas, se conformaron puntualmente a esta orden que les mand el rey Daro;"
 y los ancianos de los judos prosiguieron con buen suceso la reconstruccin, segn las profecas de Ageo, profeta, y de Zacaras, hijo de Ido; y terminaron la reconstruccin, segn la orden del Dios de Israel y las de Ciro y Daro."
 La casa fue terminada el da tercero del mes de Adar del ao sexto del reinado de Daro.
 Los hijos de Israel, los sacerdotes y levitas y los dems que haban venido de la cautividad, hicieron con gozo la dedicacin de esta casa de Dios,
 ofreciendo en la dedicacin de esta casa de Dios cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos; y corno vctimas expiatorias por todo Israel, doce machos cabros, segn el nmero de las tribus de Israel."
 Establecieron a los sacerdotes segn sus clases y a los levitas segn sus divisiones para el servicio de Dios en Jerusaln, como est escrito en el libro de Moiss.
 Los hijos de la cautividad celebraron la pascua el da catorce del mes primero.
 Los sacerdotes y los levitas se purificaron todos a una y todos estaban puros, e inmolaron los levitas la pascua para todos los hijos de la cautividad, para sus hermanos los sacerdotes y para s mismos.
 Los hijos de Israel que haban vuelto de la transmigracin comieron la pascua con todos aquellos que se haban apartado de las inmundicia de las gentes de aquella tierra y se haban unido a ellos para buscar a Yahv, el Dios de Israel.
 Celebraron con alegra la fiesta de los panes cimos durante siete das, pues los haba regocijado Yahv, disponiendo al rey de Persia a apoyarlos en la obra de la casa de Yahv, Dios de Israel.
 Despus de esto, en el reinado de Artajerjes, rey de Persia, vino Esdras, hijo de Serayas, hijo de Azaras, hijo de Helcas,
 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ajitub,
 hijo de Amaras, hijo de Azaras, hijo de Merayot,
 hijo de Zarajas, hijo de Uzi, hijo de Buqui,
 hijo de Abisa, hijo de Fines, hijo de Eleazar, hijo de Aarn, sumo sacerdote.
 Vena de Babilonia, y era un escriba muy versado en la ley de Moiss, dada por Yahv, Dios de Israel; y corno estaba sobre l la mano de Yahv, su Dios, el rey le otorg todo cuanto le pidi,"
 Muchos de los hijos de Israel, de los sacerdotes y levitas, de los cantores, de los porteros y de los netineos, vinieron tambin a Jerusaln el ao sptimo del rey Artajerjes.
 Lleg Esdras a Jerusaln el mes quinto del ao sptimo del rey,
 habiendo salido de Babilonia el da primero del primer mes, y lleg a Jerusaln el da primero del quinto mes, estando sobre l la mano de su Dios,
 porque Esdras haba dispuesto su corazn para poner por obra la Ley de Yahv y ensear en medio de Israel sus mandamientos y preceptos.
 He aqu la copia de la carta entregada por el rey Artajerjes a Esdras, sacerdote y escriba, versado en los mandamientos y las leyes de Yahv a Israel: Artajerjes, rey de reyes, a Esdras, sacerdote y escriba, versado en la ley del Dios de los cielos, etc.,
 -- omitido por parfrasis --
 He dado la orden de dejar partir a todos los del pueblo de Israel, de sus sacerdotes y sus levitas, que hay en mi reino que estn dispuestos a ir contigo a Jerusaln.
 T eres enviado del rey y de sus siete consejeros para inspeccionar a Jud y a Jerusaln respecto de la Ley de tu Dios, que est entre tus manos,
 y para llevar all el oro y la plata que el rey y sus consejeros han ofrecido generosamente al Dios de los cielos, cuya casa est en Jerusaln;"
 toda la plata y el oro que puedas reunir en Babilonia, con las ofrendas voluntarias hechas por el pueblo y los sacerdotes a la casa de Dios en Jerusaln.
 Cuidars de adquirir con ese dinero novillos, carneros, corderos y cuanto es necesario para las ofrendas y las libaciones, que ofrecers sobre el altar de la casa de vuestro Dios e Jerusaln,
 y con el resto de la plata y del oro hars lo que mejor te parezca a ti y a tus hermanos, conforme a la voluntad de vuestro Dios.
 Deposita ante Dios en Jerusaln los utensilios que se te entregan para el servicio de la casa de tu Dios
 y saca de los tesoros del rey lo que sea necesario para las otras expensas que has de hacer para la casa de tu Dios.
 Yo, el rey Artajerjes, doy orden a todos los tesoreros de la parte de all del ro de entregar ntegramente a Esdras, sacerdote y escriba, versado en la ley del Dios de los cielos, todo lo que l os pidiere,
 hasta cien talentos de plata, cien coros de trigo, cien batos de vino, cien batos de aceite y sal a discrecin.
 Que todo cuanto est mandado por el Dios de los cielos se haga puntualmente para la casa del Dios de los cielos, para que no venga su clera sobre nuestro reino, sobre el rey y sobre sus hijos.
 Os hacemos saber que no podr ser impuesto tributo, ni gabela, ni derecho de peaje a ninguno de los sacerdotes, levitas, cantores, porteros y netineos ni a ningn servidor de esa casa de Dios.
 Y t, Esdras, segn la sabidura que de Dios, que est en tu mano, tienes, establece jueces y magistrados que administren justicia a todo el pueblo del otro lado del ro, a todos los que conocen la Ley de tu Dios, y ensasela a los que no la conocen.
 Cualquiera que no guarde puntualmente la ley de tu Dios y la ley del rey, ser condenado a muerte, a destierro, a multa o a prisin.
 Bendito Yahv, Dios de nuestros padres, que ha dispuest el corazn del rey a glorificar as la casa de Yahv en Jerusaln
 y que me hizo objeto de la benevolencia del rey, de sus consejeros y de todos sus poderosos jefes. Fortalecido por la mano de mi Dios, que estaba sobre m, reun a los jefes de Israel para que partieran conmigo.
 He aqu los jefes de familias y las genealogas de los que subieron conmigo de Babilonia en el remado de Artajerjes:
 de los hijos de Fins, Gersn; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Jats,"
 hijo de Secanas; de los hijos de ?aros, Zacaras, y con l ciento cincuenta varones registrad"
 de los hijos de Pajat Moab, Elyoenai, hijo de Zazajas, y con l doscientos varones;"
 de los hijos de Zat, Secanas, hijo de Jacaziel, y con l trescientos varones;"
 de los hijos de Adn Ebed, hijo de Jonatn, y con l cincuenta varones;"
 de los hijos de Elam, Isaas, hijo de Atala, y con l setenta varones;"
 de los hijos de Sefatas, Zebadas, hijo de Micael, y con l ochent6 varones;"
 de los hijos de Joab, Abdas, hijo de Jejiel, y con l doscientos dieciocho varones;"
 de los hijos de Ban, Selomit hijo de Josifa, y con l ciento sesenta varones;"
 de los hijos de Beba, Zacaras, hijo de Beba, y con l veintiocho varones.
 de los hijos de Azgad, Jojann, hijo de Acatan, y con l ciento diez varones;"
 de los hijos de Adonicam, los ltimos; he aqu los nombres: Elifelet, Jeuel, Semeyas, y con ellos sesenta varones;"
 de los hijos de Bigva, Uta y Zabub, y con ellos sesenta varones.
 Los reun cerca del ro que corre hacia Aha va, y acampamos all tres das; y habiendo buscado entre el pueblo y los sacerdotes, no hall ninguno de la casa de Le vi."
 Entonces llam a los jefes Eliezer, Ariel, Semeyas, Jarib, Elnatn, Natn, Zacaras y Mesulam,
 y los mand al jefe Ido, que habitaba en Casifa, poniendo en su boca lo que haban de decir a Ido y a sus hermanos los netineos que haba en Casifa, para que nos mandasen servidores para la casa de nuestro Dios.
 Como estaba con nosotros la buena mano de nuestro Dios, nos trajeron a Sereba, hombre de sentido, de entre los hijos de Majl, hijo de Lev, hijo de Israel, y con l sus hijos y sus hermanos, en nmero de dieciocho;"
 Jasaba, y con l Isaas, de entre los hijos de Merar, sus hermanos y sus hijos, en nmero de veinte;"
 y de entre los netineos, que David y los jefes haban puesto al servicio de los levitas, doscientos veinte netineos, todos designados por sus nombres.
 All, cerca del ro Ahav, publiqu un ayuno de penitencia ante nuestro Dios, para implorar de l un feliz viaje para nosotros, para nuestros hijos y para toda nuestra hacienda.
 Me hubiera avergonzado de pedir al rey una escolta y caballera para protegernos del enemigo durante el camino, pues habamos dicho al rey: La mano de nuestro Dios est, para bien de ellos, sobre cuantos le buscan; pero su poder y su ira se desencadenan contra los que le abandonan.
 Por eso ayunamos e invocamos a nuestro Dios, y El nos escuch.
 Eleg doce jefes de los sacerdotes: Sereba, Jasaba y diez de sus hermanos.
 Pes delante de ellos la plata, el oro y los utensilios donados en ofrenda para la casa de nuestro Dios por el rey, sus consejeros y sus jefes, y por todos los de Israel que haban sido hallados,
 y pes en sus manos seiscientos cincuenta talentos de plata, utensilios de plata por cien talentos, cien talentos de oro,
 veinte copas de oro por valor de mil dricos y dos vasos de un hermoso bronce bruido, tan precioso como el oro.
 Luego les dije: Vosotros estis consagrados a Yahv; estos utensilios son cosas santas, y esta plata y este oro son ofrenda voluntaria hecha a Yahv, el Dios de vuestros padres."
 Velad y guardadlos hasta que los pesis ante los jefes de los sacerdotes y levitas y ante los jefes de las familias de Israel en Jerusaln, en las cmaras de la casa de Yahv.
 Los sacerdotes y levitas recibieron a peso la plata, el oro y los utensilios para llevarlos a Jerusaln, a la casa de nuestro Dios.
 Partimos del ro de Ahav, para dirigirnos a Jerusaln, el da doce del mes primero. La mano de Dios fue con nosotros y nos preserv de ataques de enemigos y de toda emboscada durante el camino.
 Llegamos a Jerusaln y descansamos tres das;"
 el cuarto da pesamos en la casa de nuestro Dios la plata, el oro y los utensilios, y lo entregamos todo a Merimot, hijo de Uras, sacerdote, que tena consigo a Eleasar, hijo de Fins y con ellos los levitas Josabad, hijo de Josu, y Noadas, hijo de Bin.
 Despus de recontarlo y repesarlo todo, se puso por escrito el peso total.
 Los hijos de la cautividad vueltos del destierro ofrecieron en holocausto al Dios de Israel doce novillos por todo Israel, noventa y seis carneros, setenta y siete corderos y doce machos cabros, como vctimas expiatorias, todo en holocausto a Yahv.
 Transmitieron las rdenes del rey a los strapas del rey y a los gobernadores del lado ac del ro, y stos honraron al pueblo y a la casa de Dios.
 Despus de todo esto se me acercaron los jefes, diciendo: El pueblo de Israel, los sacerdotes y levitas no han estado apartados de las gentes de esta tierra e imitan sus abominaciones las de los cananeos, jteos, fereceos, jebuseos, amonitas, moa-bitas, egipcios y amorreos;"
 pues han tomado de entre ellos mujeres para s y para sus hijos y han mezclado su raza santa con la de las gentes de esta tierra. Los jefes y magistrados han sido los primeros en cometer este pecado.
 Al or esto rasgu mis vestiduras, mi manto, y me arranqu cabellos de mi cabeza y de mi barba, y me sent desolado.
 Juntronse conmigo todos los temerosos de las palabras del Dios de Israel por la prevaricacin de los hijos de la cautividad. Yo estuve desolado hasta el sacrificio de la tarde;"
 y luego, al tiempo de la ofrenda de la tarde, me levant de mi humillacin y, con mis vestidos y mi manto rasgados, pstreme de rodillas y, tendiendo a Yahv, mi Dios, mis manos, dije:
 Dios mo! Estoy confuso y avergonzado, Dios mo, y no me atrevo a levantar a ti mi rostro, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de nuestra cabeza, y nuestros delitos suben hasta el cielo.
 Desde los das de nuestros padres hasta hoy hemos sido muy culpables; y por nuestras iniquidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados a las manos de los reyes extranjeros, a la espada, a la cautividad, al saqueo, a la vergenza que cubre nuestro rostro."
 Con todo, Yahv, nuestro Dios, acaba de hacer con nosotros misericordia, dejndonos un resto de libertad y dndonos refugio en su lugar santo, para hacer brillar nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre;"
 porque esclavos somos pero, en medio de nuestra esclavitud, Dios no nos ha abandonado. Nos ha conciliado la benevolencia de los reyes de Persia conservndonos la vida para que pudiramos edificar la casa de nuestro Dios, levantando sus ruinas y dndonos un refugio seguro en Jud y en Jerusaln. 
 Qu podemos, pues, decir despus de todo esto, oh Dios nuestro? Pues hemos abandonado tus mandamientos,
 los que nos prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra que vais a poseer es una tierra manchada por las abominaciones de los pueblos de esas regiones, que del uno al otro cabo la han llenado de sus inmundicias;"
 no deis vuestras hijas a sus hijos, ni tomis sus hijas para vuestros hijos, ni os cuidis nunca de su prosperidad ni de su bienestar, y as vendris a ser fuertes y comeris lo mejor de los frutos de la tierra, y la dejaris a vuestros hijos en heredad para siempre.
 Despus de todo lo que nos ha sucedido por nuestras maldades y grandes pecados que hemos cometido, porque t, Dios nuestro, no nos has castigado en proporcin de nuestras iniquidades,
 vamos a comenzar de nuevo a traspasar tus mandamientos, a emparentar con esos pueblos abominables? No se ensaara contra nosotros tu clera hasta destruirnos del todo, sin dejar ni resto ni escape?
 Yahv, Dios de Israel: T eres justo, pues que hemos quedado hoy un resto de escapados. Henos aqu ante ti como culpables, sin poder por eso permanecer en tu presencia.
 Mientras que Esdras lloraba postrado ante la casa de Dios y haca esta plegaria y esta confesin, habase reunido junto a l una gran muchedumbre de gentes de Israel Hombres, mujeres, nios y todos derramaban abundantes lgrimas.
 Entonces Secanas, hijo de Jejiel, de entre los hijos de Elam, tomando la palabra, dijo a Esdras: Hemos pecado contra Dios tomando mujeres extranjeras de entre los pueblos de esta tierra, pero Israel no queda por esto sin esperanza.
 Hagamos pacto con nuestro Dios de echar a todas esas mujeres y a los nacidos de ellas, segn el parecer de mi seor y de cuantos temen los mandamientos de nuestro Dios, y que se cumpla la Ley.
 Levntate, pues, ya que esto cosa tuya es. Nosotros seremos contigo. Ten valor, y a la obra.
 Levantse Esdras e hizo jurar a los jefes de los sacerdotes, de los levitas y de todo Israel que haran lo que se acababa de decir, y ellos lo juraron.
 Despus se retir Esdras de la casa de Dios y se fue a la cmara de Jojann, hijo de Elasib; pero no comi all pan ni bebi agua, porque estaba en gran desolacin por el pecado de los hijos de la cautividad."
 Se public por Jud y Jerusaln a todos los hijos de la cautividad que se reuniesen en Jerusaln,
 y que, si alguno no se presentaba dentro de los tres das, conforme al acuerdo de los prncipes y de los ancianos, le fuesen confiscados todos sus bienes, y l excluido de la congregacin de los hijos de la cautividad.
 Todos los hombres de Jud y Benjamn se reunieron en Jerusaln dentro de los tres das. Era el da veinte del noveno mes, y todo el pueblo estaba en la plaza de la casa de Dios temblando con motivo de aquel negocio y a causa de la lluvia.
 Levantse Esdras, sacerdote, y dijo: Habis prevaricado tomando mujeres extraas, aadiendo prevaricaciones a la iniquidad de Israel.
 Dad ahora gloria a Yahv, el Dios de vuestros padres, y cumplid su voluntad. Apartaos de los pueblos de esta tierra y de las mujeres extraas.
 Toda la asamblea respondi a una y en alta voz: Hgase as, conforme a tu palabra.
 Pero como el pueblo es muy numeroso y est el tiempo de lluvias, no siendo posible permanecer al descubierto; y como, adems, no es cosa de un da o dos, por ser muchos los que de nosotros han pecado en esto,"
 que sean nuestros jefes los que en lugar de la asamblea toda se queden; y a todos los que de nuestras ciudades han tomado mujeres extraas, les hagan venir en tiempos determinados con los ancianos y los jueces de cada ciudad, hasta que la encendida clera de nuestro Dios se aparte de nosotros en cuanto a esto.
 Jonatn, hijo de Azael, y Jajza, hijo de Tecua, apoyados por Mesulam y por Sabta, levitas, fueron los nicos que se opusieron a este parecer.
 Pero los hijos de la cautividad obraron segn se les haba dicho. Se eligi a Esdras, sacerdote, y a algunos de los jefes de las casas paternas, todos designados por sus nombres, y stos se sentaron para resolver el asunto el da primero del mes dcimo.
 El da primero del mes primero acabaron de juzgar a todos los que haban tomado mujeres extraas.
 De entre los sacerdotes fueron hallados que haban tornado mujeres extraas: de los hijos de Josu, hijo de Josadac, y sus hermanos: Maasas, Eliezer, Jarib y Godolas,
 que se comprometieron, dando su mano, a echar a sus mujeres y a ofrecer un carnero por su pecado;"
 de los hijos de Immer, Janan y Zebadas;"
 de los hijos de Jarim, Maasas, Elas, Se-meyas, Jejiel y Ozas;"
 de los hijos de Pasur, Elyoenai, Maasas, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa.
 De entre los levitas, Jozabad, Sime, Quelaya, que es que-lita; Petajya, Jud y Eliezer."
 De entre los cantores, Elasib. De entre los porteros, Salum, Telem y Ur.
 De entre los hijos de Israel: de los hijos de Paros, Ramia, Jiziya, Malquiya, Miyamim, Eleazar, Malquiya y Benaya;"
 de los hijos de Elam, Matanas, Zacaras, Jejiel, Abd, Jeremot y Elas;"
 de los hijos de Zatu, Elyoenai, Elasib, Matana, Jeremot, Zabad y Aziza;"
 de los hijos de Beba, Jojana, Ananas, Jabdu y Atla;"
 de los hijos de Ban, Mesuam, Maluc, Adaya, Jasub, Seal y Jerirnot;"
 de los hijos de Pajat, Moab, Adna, Quelal, Banayas, Masas, Matanas, Besaleel, Bin y Manases;"
 de los hijos de Jarim, Eliezer, Jisjiya, Malquiya, Semeyas, Simen,
 Benjamn, Maluc y Semara;"
 de los hijos de Ja-sum, Matna, Matata, Zabad, Elifelet, Jerema, Manases y Se-me;"
 de los hijos de Ban, Mada, Amram, Uel,
 Benayas, Bedia, Queluyas,
 Vania, Meremot, Elasib,
 Matanas, Matna, Jasa;"
 Ban, Bin, Seme,
  Selemas, Natn, Adayas,
 Macnadba, Sasa, Sara,
 Azareel, Selamas, Semaras,
 Salum, Amaras y Jos;"
 hijos de Nebo, Jeiel, Matatas, Zabad, Zebina, Jadar, Joel y Banayas.
 Todos stos haban tomado mujeres extranjeras y muchos tenan ya hijos de ellas.
 Palabras de Nehemas, hijo de Helcas: En el mes de Casleu del ao veinte, estando yo en Susa, en la capital,
 llegaron de Jud Janan y uno de mis hermanos con algunos otros. Yo les pregunt por los judos que haban sido libertados, los restos de la cautividad y por Jerusaln.
 Ellos me respondieron: Los restos de la cautividad estn en la provincia en gran miseria y afrenta. Las murallas de Jerusaln estn todava en ruinas, y sus puertas quemadas por el fuego.
 Cuando o esto, sentme y llor, y estuve por muchos das desolado. Ayun y or ante el Dios de los cielos,
 diciendo: Rugote, Yahv, Dios de los cielos, Dios grande y terrible, que guardas tu alianza y haces misericordia con los que te aman y guardan tus mandatos,
 que est atento tu odo y abiertos tus ojos para escuchar la oracin que tu siervo te dirige ahor, da y noche, por tus siervos los hijos de Israel, confesando los pecados de Israel, nuestros pecados contra ti, porque yo y la casa de mi padre hemos pecado,
 te hemos ofendido y no hemos guardado los mandamientos, las leyes y los preceptos que t prescribiste a Moiss, tu siervo.
 Acurdate de estas palabras que t mandaste decir a Moiss, tu siervo: Si pecareis, yo os dispersar entre los pueblos;"
 pero si os volvis a m y guardis mis mandamientos y los ponis por obra, aunque hubiereis sido desterrados a los confines de la tierra, de all os reunir yo y os volver al lugar que he elegido para hacer residir en l mi nombre.
 Son tus siervos, son tu pueblo, que redimiste t con tu gran poder y tu fuerte mano,
 Oh Seor! que est atento tu odo a la plegaria de tu siervo y a la de los siervos tuyos que desean temer tu nombre. Concede ahora prspero suceso a tu siervo y haz que halle yo gracia a los ojos de este hombre; pues serva yo entonces de copero al rey."
 En el mes de Nisn del ao veinte del rey Artajerjes, estando ya el vino delante de l, tom el vino y se lo ofrec al rey. Jams haba yo aparecido triste en su presencia,
 pero aquel da me dijo: Por qu ests con tan mala cara? Enfermo no ests; no puede ser, pues, sino alguna pena de tu corazn. Yo entonces me atemoric sobremanera,"
 y respond al rey: Viva el rey eternamente! Cmo no va a estar triste mi rostro cuando la ciudad donde estn los sepulcros de mis padres est en ruinas, y quemadas por el fuego sus puertas?
 Y me dijo el rey: Qu es lo que quieres? Yo, rogando al rey de los cielos,
 respond al rey: Si al rey le pareciera bien y hallara gracia tu siervo ante ti, que me mandaras a Jud, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, para reedificarla.
 El rey, a cuyo lado estaba sentada la reina, me dijo: Cunto durar tu viaje? Cundo estars de vuelta? Plugo al rey dejarme partir, y yo le seal tiempo.
 Despus dije al rey: Si al rey le parece bien, que se me den cartas para los gobernadores del otro lado del ro, para que me permitan pasar y entrar en Jud;"
 y otra carta para Asaf, guardabosques del rey, Para que me facilite maderas y viguera para las puertas de la ciudadela vecina a la casa, para las murallas de la ciudad para la casa que yo he de habitar. Dime el rey estas cartas pues la buena mano de mi Dios estaba sobre m.
 Presnteme a los gobernadores del otro lado del ro y les entregu las cartas del rey, que haba hecho que me acompaasen dos jefes del ejrcito y alguna gente de a caballo.
 Cuando lo supieron Sambalat, joronita, y Tobas, siervo amonita, disgustles en extremo que viniese un hombre para procurar el bien de los hijos de Israel.
 Llegu a Jerusaln y estuve all tres das; pasados los cuales,"
 me levant de noche con algunos hombres, sin decir a nadie lo que mi Dios me haba puesto en el corazn hacer por Jerusaln. No llevaba conmigo bestia alguna de carga; slo mi propia cabalgadura.
 Sal de noche por la puerta del Valle y me dirig hacia la fuente del Dragn y la puerta de la Escombrera, mirando las murallas de Jerusaln en ruinas y sus puertas consumidas por el fuego.
 Segu a la puerta de la Fuente y al estanque del Rey, y no haba por all sitio por donde pasar la cabalgadura en qu iba.
 Sub, todava de noche, por el torrente e inspeccion la muralla. Luego volv a entrar por la puerta del Valle, estando as de vuelta.
 Los magistrados no saban adonde haba ido y qu era lo que haba hecho. Hasta entonces no haba dicho nada a los judos, ni a los sacerdotes, ni a los jefes, ni a los magistrados, ni a ninguno de los que llevaban la direccin de los negocios.
 Entonces yo les dije: Bien veis el lamentable estado en que nos hallamos. Jerusaln est destruida y sus puertas consumidas por el fuego. Vamos, pues, a reedificar las murallas de Jerusaln, y no estemos ms en el oprobio.
 Les cont cmo la buena mano de mi Dios haba estado sobre m y las palabras que el rey me haba dirigido; y entonces dijeron: Andando, a edificarla! Y tomaron resueltamente esta buena determinacin."
 Cuando lo supieron Sambalat, joronita; Tobas, siervo am nita, y Guesern, rabe, se burlaban de nosotros y nos meno preciaron. Nos dijeron: Qu es lo que hacis ah? Os rebe"" lis contra el rey?
 Y yo les di esta respuesta: El Dios de lo"" cielos nos har salir con nuestra empresa. Nosotros, sus siervos, nos levantaremos y haremos la edificacin. Vosotros no tenis parte, ni derecho, ni recuerdos en Jerusaln.
 Elasib, sumo sacerdote, se levant con sus hermanos los sacerdotes y edificaron la puerta de las Ovejas; la consagraron y pusieron las puertas, desde la torre de Mea hasta la torre de Jananeel."
 A continuacin de Elasib edificaron los hombres de Jeric, y a continuacin de stos edific Zacur, hijo de Irnn.
 Los hijos de Sena edificaron la puerta del Pescado y la cubrieron, pusieron las puertas, los cerrojos, los goznes.
 Al lado de ellos trabaj en las reparaciones Meremot, hijo de Uras, hijo de Acus, y al lado de stos reconstruy Mesulam, hijo de Berquas, hijo de Mesezabel; y al lado de stos restaur Sadoc, hijo de Baana."
 Inmediatos a ellos restauraron los tecuitas, aunque sus nobles no doblaron su cerviz al servicio de su seor.
 La puerta Vieja la restauraron Joyada, hijo de Pasea, y Mesula, hijo de Besodas; la ensamblaron y pusieron a las puertas sus cerrojos y sus goznes."
 Junto a stos reedificaron Melatas, gabaonita, y Jadn, meronotita; y los hombres de Gabn y Misfa trabajaron cerca del gobernador de este lado del ro."
 Junto a ellos trabaj Uziel, hijo de Jarayas, de los orfice y a su lado Ananas, de los perfumistas; continuaron Jerusalm hasta la muralla ancha."
 A continuacin de stos trabaj Refaas, hijo de Hur, jefe de la mitad del distrito de Jerusalm
 A continuacin trabaj, enfrente de su casa, Jedaya, hijo del Jaromat, y a su lado Jats, hijo de Jesabna.
 Otra porcin de la muralla y la torre del horno fue reparada por Malquiya, hijo de Jarim, y Jasub, hijo de Pahat Moab.
 A continuacin de ellos trabaj con sus hijos Salum, hijo de Jaloes, jefe de la otra mitad del distrito de Jerusaln.
 Janum y los habitantes de Zanoaj repararon la puerta d< Valle, la edificaron, pusieron las puertas, los cerrojos y los goj nes. Hicieron adems mil codos de muralla, hasta la puerta de la Escombrera,
 Malquiya, hijo de Recab, jefe del distrito de Bet Maquerem, reedific la puerta de la Escombrera, poniendo sus puertas, sus cerrojos y sus goznes.
 Salum, hijo de Col Jos, jefe del distrito de Misfa, reconstruy la puerta de la Fuente, la levant, la cubri, puso las puertas con sus cerrojos y sus goznes Construy adems el muro de la piscina de Silo, cerca del jardn del rey, hasta la escalinata que baja de la ciudad de David.
 Despus de l, Nehemas, hijo de Azbuc, jefe de la mitad del distrito de Bet Sur, trabaj en las reparaciones hasta enfrente de los sepulcros de David, y hasta delante de la piscina, que haba sido artsticamente construida, y hasta el cuartel.
 Despus de l trabajaron los levitas, Reh, hijo de Bani y a su lado trabajaba Jasabas, jefe de la mitad del distrito de Queila.
 Despus de l sus hermanos, Binnu, hijo de Jenadad, jefe de la otra mitad del distrito de Queila;"
 y al lado de ste, Ezer, hijo de Josu, jefe de Misfa, repar otra porcin de la muralla frente al arsenal, hacia el ngulo.
 Despus de l, Baruc, hijo de Zabal, repar otra porcin, desde el ngulo hasta la entrada de la casa de Elasib, sumo sacerdote.
 Despus de l repar Meremot, hijo de Ura, hijo de Hacos, otra seccin, desde la entrada de la casa de Elasib hasta el extremo de ella.
 Despus de l trabajaron en la reparacin los sacerdotes de los alrededores,
 y despus de ellos Benjamn y Asub enfrente de sus casas. Despus de stos, Azaras, hijo de Maasas hijo de Anana, repar lo cercano a su casa.
 Despus de l Binn, hijo de Jenadad, repar otra seccin, desde la casa de Azaras hasta la vuelta del ngulo.
 Palal, hijo de Uzai, construy lo de delante del ngulo y la torre que hay en el saliente sobre lo alto del palacio real, en el patio de la prisin. Despus de l trabaj Padayas, hijo de Paros.
 Los netineos que habitan el Ofel trabajaron hasta enfrente de la puerta de las Aguas a oriente, y la torre en saliente.
 Despus de ellos los tecuitas repararon otra porcin, frente a la gran torre en saliente, hasta el muro del Ofel.
 A partir de la puerta de los Caballos, los sacerdotes trabajaron en la reparacin, cada uno frente a su casa.
 Despus de ellos trabaj Sadoc, hijo de Irnrner, delante de su casa; y despus de l Semeyas, hijo de Secanas, guarda de la puerta de Oriente."
 Despus de l repar Jananas, hijo de Selemas, y Jann, hijo de Salaf, otra seccin, y despus de ste, Mesulam, hijo de Bara-quas, repar delante de su vivienda.
 Despus repar Malaquas, de entre los orfices, hasta la casa de los netineos y de los comerciantes lo de frente a la puerta de Nifcad y hasta la cmara alta del ngulo.
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes.
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] 
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34)  diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samara: Para qu trabajan estos impotentes judos? Acaso van a dejarlos hacer? Van a sacrificar? Van a terminar? Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ? ] 
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34)  diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samara: Para qu trabajan estos impotentes judos? Acaso van a dejarlos hacer? Van a sacrificar? Van a terminar? Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ? ] [ (Nehemiah 3:35)  y Tobas el amonita, que estaba junto a l, deca: Ya pueden edificar. Una zorra que con ellos se lance, derribar la muralla de piedra. ] 
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34)  diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samara: Para qu trabajan estos impotentes judos? Acaso van a dejarlos hacer? Van a sacrificar? Van a terminar? Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ? ] [ (Nehemiah 3:35)  y Tobas el amonita, que estaba junto a l, deca: Ya pueden edificar. Una zorra que con ellos se lance, derribar la muralla de piedra. ] [ (Nehemiah 3:36)  Escucha, oh Dios nuestro! cuntos nos menosprecian, y haz que sus insultos recaigan sobre sus cabezas, y dalos al pillaje en una tierra de cautiverio. ] 
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34)  diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samara: Para qu trabajan estos impotentes judos? Acaso van a dejarlos hacer? Van a sacrificar? Van a terminar? Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ? ] [ (Nehemiah 3:35)  y Tobas el amonita, que estaba junto a l, deca: Ya pueden edificar. Una zorra que con ellos se lance, derribar la muralla de piedra. ] [ (Nehemiah 3:36)  Escucha, oh Dios nuestro! cuntos nos menosprecian, y haz que sus insultos recaigan sobre sus cabezas, y dalos al pillaje en una tierra de cautiverio. ] [ (Nehemiah 3:37)  No perdones su iniquidad, y que no se borre delante de ti su pecado, porque injurian a los que estn edificando. ] 
 Entre la cmara alta del ngulo y la puerta de las Ovejas trabajaron los orfices y los mercaderes. [ (Nehemiah 3:33)  Cuando supo Sambalat que estbamos reconstruyendo la muralla, se enoj mucho y se encoleriz. Burlbase de los judos, ] [ (Nehemiah 3:34)  diciendo ante sus hermanos y ante los soldados de Samara: Para qu trabajan estos impotentes judos? Acaso van a dejarlos hacer? Van a sacrificar? Van a terminar? Van a resucitar las piedras enterradas bajo montones de escombros y consumidas por el fuego ? ] [ (Nehemiah 3:35)  y Tobas el amonita, que estaba junto a l, deca: Ya pueden edificar. Una zorra que con ellos se lance, derribar la muralla de piedra. ] [ (Nehemiah 3:36)  Escucha, oh Dios nuestro! cuntos nos menosprecian, y haz que sus insultos recaigan sobre sus cabezas, y dalos al pillaje en una tierra de cautiverio. ] [ (Nehemiah 3:37)  No perdones su iniquidad, y que no se borre delante de ti su pecado, porque injurian a los que estn edificando. ] [ (Nehemiah 3:38)  Reedificamos, pues, la muralla, quedando del todo acabada hasta la mitad de su altura, y el pueblo se anim para el trabajo. ] 
 Pero Sambalat, Tobas, los rabes, los amonitas y los de Azoto se enfurecieron sobre manera al saber que la reparacin de las murallas avanzaba y que comenzaban a cerrarse las brechas,
 y todos a una se confabularon para venir a atacar a Jerusaln y hacer el dao posible.
 Nosotros rogarnos a nuestro Dios, y pusimos una guardia que de da y de noche vigilara, para defendernos de sus ataques. Sin embargo, Jud deca: Ya faltan las fuerzas a los acarreadores, y el escombro es todava mucho; no podemos acabar la muralla.
 -- omitido por parfrasis --
 Mientras que los enemigos decan: Nada sabrn y nada vern hasta que lleguemos en medio de ellos y los matemos, y as haremos que cesen las obras.
 Los judos que entre ellos habitaban, vinieron diez veces para advertirnos de todos los lugares de donde venan a nosotros.
 Por eso puse detrs de las murallas al pueblo por familias, todos con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.
 Fui a ver, y levantndome, dije a los jefes y a los magistrados y al resto del pueblo: No los temis! Acordaos del Seor, grande y terrible, y luchad por vuestros hermanos, por vuestros hijos y vuestras hijas, por vuestras mujeres y vuestras casas.
 Cuando supieron los enemigos que estbamos apercibido frustr Dios su consejo, y volvimos todos a continuar la muralla cada uno en su trabajo.
 Desde entonces, la mitad de los mo* trabajaba, y la otra mitad estaba sobre las armas con las lanzas8 los escudos, los arcos y las corazas. Los jefes estaban detrs de toda la casa de Jud.
 Los que construan la muralla y los que cargaban y acarreaban las cargas, trabajaban con una mano y tenan una arma en la otra;"
 todos, mientras trabajaban, tenan las espadas ceidas a sus lomos. Yo tena junto a m al trompeta;"
 y dije a los jefes, a los magistrados y al resto del pueblo: La obra es mucha y extensa y estamos en la muralla apartados, lejos unos de otros;"
 cuando oigis, pues, la trompeta, reunos, y nuestro Dios combatir por nosotros.
 Seguimos, pues, trabajando en la obra, teniendo la mitad de nosotros la lanza en la mano desde el levantarse de la aurora hasta el salir de las estrellas.
 Al mismo tiempo dije tambin al pueblo: Que cada uno con su criado pase la noche en Jerusaln, haciendo as de noche centinela y trabajando de da en la obra,
 Ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de guardia que me segua, nos desnudbamos, si no era para baarnos. Cada uno tena su arma en la mano derecha.
 -- omitido por parfrasis --
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 Alzronse entre las gentes del pueblo y sus mujeres muchas quejas contra sus hermanos judos.
 Unos decan: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas, somos muchos y tendremos que venderlos por trigo para poder comer y vivir.
 Otros decan: Tenemos que empear nuestros campos, nuestras vias y nuestras casas por trigo a causa del hambre.
 Otros decan: Hemos tenido que pedir a usura dinero sobre nuestros campos y nuestras vias para pagar los tributos del rey;"
 nuestra carne es, sin embargo, como la carne de nuestros hermanos, y nuestros hijos son como sus hijos; pero tenemos que sujetar a servidumbre a nuestros hijos y a nuestras hijas, y algunas de nuestras hijas lo estn ya, sin que tengamos con qu rescatarlas, por estar nuestras tierras y nuestras vias en poder de otros.
 Yo me enoj en gran manera al or estos clamores y estas quejas.
 Pensando, resolv reprender a los grandes y a los magistrados, y les dije: Cmo! Prestis a usura a vuestros hermanos? Y reun una gran asamblea contra ellos,
 y dije: Nosotros, segn nuestras facultades, hemos rescatado a nuestros hermanos los judos, vendidos a las gentes, y ahora venderais vosotros mismos a vuestros hermanos, y stos sern ven didos a nosotros? Callaron, no teniendo nada que responder.
 Yo aad: Lo que hacis no est bien. No marcharis en el temor de nuestro Dios, para no ser el oprobio de las gentes enemigas nuestras?
 Tambin yo, mis hermanos y mis servidores les hemos prestado dinero y trigo. Vamos a perdonarles lo que nos deben.
 Devolvedles hoy mismo sus campos, sus vias, sus olivares y sus casas, y restituidles el uno por ciento del dinero, del trigo, del vino y del aceite que les habis exigido como inters.
 Ellos dijeron: Se los devolveremos y no les exigiremos nada. Haremos como t dices. Leme entonces a los sacerdotes, y delante de ellos les hice jurar que haran as.
 Yo sacud mi manto, diciendo: Que as sacuda Dios fuera de esta casa y de sus bienes al que no cumpla su palabra; y que as sea, el que tal haga, sacudido y vaco. Y toda la asamblea respondi Amn, y alabaron a Yahv. El pueblo hizo conforme a esto."
 Desde el da en que el rey me puso por gobernador de la tierra de Judea, del ao veinte al ao treinta y dos del rey Artajerjes, durante doce aos ni yo ni mis hermanos habamos vivido de las rentas del gobernador.
 Antes de m, los gobernadores anteriores abrumaban al pueblo, tomando de l pan y vino por valor de cuarenta siclos de plata, y sus servidores mismos opriman al pueblo. Yo, por temor de Dios, no hice as.
 Antes bien, he trabajado en la construccin de estas murallas, no hemos adquirido campo alguno y todos mis servidores a una estaban a la obra.
 Tena a mi mesa ciento cincuenta hombres, judos y magistrados, a ms de los que a nosotros venan de los pueblos de en derredor.
 Cada da se me aderezaba un buey, seis ovejas elegidas y aves, y cada diez das vino en abundancia. A pesar de esto, yo no he reclamado los derechos de gobernador, porque la servidumbre del pueblo era grave.
 Acurdate de m para bien, Dios mo, y de cuanto yo hice por este pueblo.
 Todava no haba acabado yo de poner las puertas, cuando Sambalat, Tobas, Guesem el rabe y los otros enemigos nuestros supieron que haba reconstruido la muralla sin que ya quedara brecha, aunque todava no se haban puesto las hojas de las puertas.
 Entonces Sambalat y Guesem mandaron a decirme: Ven, y entrevistmonos en los pueblos del valle del Ono. Ellos tenan pensado hacerme mal.
 Yo les mand emisarios, diciendo: Estoy ocupado en la grande obra y no puedo ir, porque tendra que interrumpirla para verme con vosotros.
 Por cuatro veces me pidieron lo mismo, y siempre les di la misma respuesta.
 La quinta vez me mand Sambalat el mismo mensaje por medio de un servidor suyo, que traa en la mano una carta abierta.
 En ella estaba escrito: Dicese entre las gentes, y Guesem lo confirma, que t y los judos pensis rebelaros, y que, con este fin, construs las murallas. Segn estas mismas informaciones, t sers su rey. Asimismo se dice
 que tienes ya profetas que predican de ti por Jerusaln, diciendo: Jud tiene rey. Esto seguramente llegar a odos del rey. Ven, pues, y hablarnos.
 Entonces mand decirle: No hay nada de lo que dices; eres t quien lo invent.
 Pues todos queran asustarnos, creyendo que as dejaramos los trabajos; por eso yo me di a la obra con ms ardor todava."
 Fui luego en secreto a casa de Semeyas, hijo de Delayas, hijo de JMetabeel, al no poder venir l por estar impedido, y me dijo: Vamos juntos a la casa de Dios, a la parte interior del templo; cerremos bien las puertas del santuario, porque van a venir a matarte; esta noche vendrn a matarte,
 Yo le contest: Huir un hombre como yo? Es que un hombre como yo puede entrar en el templo y seguir viviendo? No entrar.
 Entonces conoc que no era Dios quien le enviaba, sino que me aconsejaba esto porque Sambalat y Tobas le haban sobornado con dinero,
 y crean que as yo me atemorizara y seguira su consejo, cometiendo un pecado que podran aprovechar para infamarme y cubrirme de oprobio.
 Acurdate, Dios mo, de Tobas y de Sambalat y de sus obras. Acurdate tambin de Naada la profetisa y de los otros profetas que procuraban atemorizarme.
 La muralla qued terminada el da veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos das;"
 y cuando todos nuestros enemigos lo supieron, todas las gentes que habitaban en torno nuestro entraron en temor y experimentaron una gran humillacin, teniendo que reconocer que la obra se haba llevado a cabo por la voluntad de Dios.
 Haba tambin entonces grandes de Jud que mandaban frecuentemente cartas a Tobas, y las reciban de ste,
 pues muchos de Jud se haban conjurado con l, por ser yerno de Secanas, hijo de Ara, y haber tomado su hijo Jojann por mujer la hija de Mesulam, hijo de Baraquas.
 Hablaban bien de l en mi presencia y le iban a contar lo que yo deca, y Tobas escriba sus cartas con el fin de atemorizarme.
 Cuando estuvo terminada la muralla y hube puesto las hijas de las puertas, los porteros, los cantores y levitas dedicronse a sus funciones.
 Confi el gobierno de Jerusaln a mi hermano Janan y a Jananas, jefe ste de la fortaleza, hombre superior a muchos por su fidelidad y por su temor de Oos, y les dije: Las puertas de Jerusaln no han de abrirse hasta que caliente el sol, y se cerrarn al ponerse, echando los cerrojos; y los habitantes de Jerusaln harn la guardia cada uno en su puesto delante de su casa.
 -- omitido por parfrasis --
 La ciudad era espaciosa y grande, pero estaba poco poblada y haba muchas casas sin reedificar.
 Mi Dios me puso en el corazn reunir a los grandes, a los magistrados y al pueblo para hacer el censo. Hall un registro genealgico de los primeros que haban vuelto, y vi escrito en l lo siguiente:
 Estos son los hijos de la provincia (judea) que subieron del destierro, los que haba llevado cautivos Nabucodonosor, rey de Babilonia, y volvieron a Jerusaln y a Jud cada uno a su ciudad.
 Partieron con Zorobabel: Josu, Nehemas, Azaras, Raamas, Najaman, Mardoqueo, Bilsn, Misperet, Bigbai, Nahum y Baana. Nmero de los hombres del pueblo de Israel:
 Hijos de Paros, dos mil ciento setenta y dos.
 Hijos de Sefatas, trescientos sesenta y dos.
 Hijos de Ara, seiscientos cincuenta y dos.
 Hijos de Pahat Moab, los hijos de Josu y de Joab, dos mil ochocientos dieciocho,
 Hijos de Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
 Hijos de Zatu, ochocientos cuarenta y cinco.
 Hijos de Zacai, setecientos sesenta.
 Hijos de Ban, seiscientos cuarenta y ocho.
 Hijos de Bebai, seiscientos veintiocho.
 Hijos de Azgad, dos mil trescientos veintids.
 Hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y siete.
 Hijos de Bigba dos mil sesenta y siete.
 Hijos de Adn, seiscientos cincuenta y cinco.
 Hijos de Ater, de Jejisqua, noventa y ocho.
 Hijos de Jasn, trescientos veintiocho.
 Hijos de Besai, trescientos veinticuatro.
 Hijos de Jarif, ciento doce.
 Varones de Gaban, noventa y cinco.
 Varones de Betlehem y de Netofa ciento ochenta y ocho
 Varones de Anatot, ciento veintiocho.
 Varones de Betazmavet, cuarenta y dos.
 Varones de Quiriat-Jerarim, Quefira y Beerot, setecientos cuarenta y tres
 Varones de Rama y Gabba, seiscientos veintiuno.
 Varones de Micmas, ciento veintids.
 Varones de Betel y de Hai, ciento veintitrs.
 Hijos de Nebo, de Magbis, cincuenta y dos,
 Hijos de la otra Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro.
 Hijos de Jarim, trescientos veinte.
 Varones de Jeric, trescientos cuarenta y cinco.
 Varones de Lod, de Jadid y Ono, setecientos veintiuno.
 Hijos de Senaa, tres mil novecientos treinta.
 Sacerdotes: Hijos de Idayas, de la casa de Josu, novecientos setenta y tres.
 Hijos de Immer, mil cincuenta y dos.
 Hijos de Pasjur, mil doscientos cuarenta y siete.
 Hijos de Jarim, mil diecisiete.
 Levitas: Hijos de Jesa, de Cadmiel, de Ban, de Ode vas, setenta y cuatro.
 Cantores: Hijos de Asaf, ciento cuarenta y ocho.
 Porteros: Hijos de Salum, hijos de Ater, hijos de Taiman, hijos de Acub, hijos de Jatita, hijos de Sobai, ciento treinta y ocho.
 Netineos: Hijos de Sija, hijos de Jasufa, hijos de Tabaot,
 hijos de Queros, hijos de Sia, hijos de Padn,
 hijos de Lebana, hijos de Jegaba, hijos de Acub, hijos de Jabag, hijos de Salme,
 hijos de Jann, hijos de Guedel, hijos de Gajar;"
 hijos de Rehaya, hijos de Rasn, hijos de Necada,
 hijos de Gasam, hijos de Uza, hijos de Fasea,
 hijos de Besa, hijos de Asna, hijos de Mehunim, hijos de Nefisim,
 hijos de Bacbuc, hijos de Jacufa, hijos de Jar-jur,
 hijos de Basut, hijos de Mejidas, hijos de Jarsa,
 hijos de Barcos, hijos de Sisera, hijos de Temaj,
 hijos de Nesiaj, hijos de Jatifa.
 Hijos de los siervos de Salomn: hijos de Sotai, hijos de Hasoforet, hijos de Perida,
 hijos de Jaala, hijos de Darcn, hijos de Guidel,
 hijos de Sefatas, hijos de Jatil, hijos de Poqueret-Asebasim, hijos de Amn.
 Todos los netineos e hijos de los siervos de Salomn, trescientos noventa y dos.
 Estos son los que subieron de Telmelaj, Teljarsa, Querub Addn e Immer, y no pudieron probar la casa de sus padres ni su linaje, y si eran de Israel:
 hijos de Delayas, hijos de Tobas, hijos de Necoda, seiscientos cuarenta y dos.
 Y de los sacerdotes, hijos de Abaas, hijos de Hacos, hijos de Barzilai, que tom mujer de las hijas de Barzilai, galadita, y se llam con el nombre de ellas.
 Estos buscaron su registro en las genealogas, y no se hall, y fueron privados del sacerdocio,
 y les mand el tirsata que no comiesen de las cosas santas hasta que hubiese sacerdote con urim y tummim.
 La congregacin toda era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,
 sin contar sus siervos y siervas, que eran siete mil trescientos treinta y siete, habiendo entre ellos doscientos cuarenta y cinco cantores y cantoras. Sus caballos eran setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;"
 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco, y sus asnos, seis mil setecientos veinte.
 Algunos de los prncipes de las familias dieron para las obras. El tirsata dio para el tesoro mil dricos de oro, cincuenta tazones y treinta vestiduras sacerdotales;"
 y los prncipes de las familias dieron para el tesoro de la obra veinte mil dricos de oro y dos mil doscientas minas de plata;"
 y lo que dio el resto del pueblo fueron veinte mil dricos de oro, dos mil minas de plata y sesenta y siete vestiduras sacerdotales.
 Habitaron los sacerdotes, los levitas, los cantores, los porteros, los netineos y todo Israel en sus ciudades. Llegado el sptimo mes ya estaban los hijos de Israel en sus ciudades.
 -- omitido por parfrasis --
 Legado el sptimo mes, los hijos de Israel estaban ya en sus ciudades; y entonces todo el pueblo, como un solo hombre, se reuni en la plaza que hay delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras el escriba que llevase el libro de la Ley de Moiss, dada por Yahv."
 Esdras el sacerdote llevlo ante la asamblea, compuesta de hombres y mujeres, de cuantos eran capaces de entenderla. Era esto el da primero del mes sptimo.
 Esdras estuvo leyendo el libro desde la maana hasta la tarde en la plaza que hay delante de la puerta de las Aguas, a los hombres, mujeres y a cuantos podan entender.
 Estaba Esdras el escriba sobre un estrado de madera que se alz con esta ocasin; y estaban junto a l, a su derecha, Matatas, Semeyas, Anaa, Uras, Jecas y Maasas, y a su izquierda, Peda-ya, Misael, Malquiya, Asum, Jasbadana, Zacaras y Mesulam."
 Abri Esdras el libro, vindolo todos, por estar l ms alto que todo el pueblo, y, al abrirlo, todos se pusieron de pie.
 Bendijo entonces Esdras a Yahv, Dios grande, y todo el pueblo alzando las manos, respondi: Amn, amn; y, postrndose, adoraron a Yahv rostro a tierra."
 Josu, Ban, Serebas, Jann, Acub, Sebta, Odias, Maasas, Quelita, Azaras, Josabad, Jann y Pelaya, levitas, explicaban la Ley al pueblo.
 Lean el libro de la Ley de Dios, explicndolo, exponiendo su sentido de modo que el pueblo entendiera la lectura.
 Nehemas, gobernador; Esdras, sacerdote y escriba, y los levitas que hacan al pueblo la explicacin, dijeron a todo el pueblo: Hoy es da consagrado a Yahv, vuestro Dios; no os entristezcis ni lloris, pues todo el pueblo lloraba oyendo las palabras de la Ley."
 Y luego les dijo: Id y comed manjares grasos, y bebed licores dulces, y mandad parte a los que no han preparado, pues hoy es da consagrado al Seor; y no os entristezcis, porque la alegra de Yahv es vuestra fortaleza.
 Los levitas apaciguaban al pueblo, diciendo: Callad, que hoy es da santo, y no os entristezcis.
 Fuese todo el pueblo a comer y a beber y a enviar porciones, disfrutando de gran alegra porque haba entendido lo que se le haba enseado.
 El segundo da, los jefes de familia de todo el pueblo, los sacerdotes y los levitas se reunieron con Esdras el escriba para profundizar en las palabras de la Ley.
 Hallaron que en la Ley que haba dado Yahv por mano de Moiss estaba escrito que los hijos de Israel habitasen en cabanas en la solemnidad del mes sptimo. Cerciorados de ello,
 proclamaron por todas las ciudades y en Jerusaln esta nueva, diciendo: Subid a los montes y traed ramas de acebuche, ramas de arrayn, ramas de palmera y de todo rbol frondoso, para hacer las cabanas, como est mandado.
 Sali, pues, el pueblo todo, y, trayendo las ramas, hicieron cabanas, unos en sus terrados, otros en sus patios y en los atrios de la casa, en la plaza de la puerta de las Aguas y en la plaza de la puerta de Efram.
 Todos los de la congregacin que volvieron de la cautividad hicieron cabaas y habitaron en ellas, cosa que no haban hecho los hijos de Israel desde los das de Josu, hijo de Nun, hasta entonces. Hubo gran alegra.
 Se fue leyendo da por da el libro de la Ley de Dios, desde el primero hasta el ltimo. La fiesta dur siete das, y al octavo tuvieron gran asamblea, segn lo prescrito.
 El da veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de saco y cubiertos de polvo.
 La estirpe de Israel se separ de todos los extranjeros, y, puestos en pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres.
 En pie cada uno en su lugar, se ley en el libro de la Ley de Yahv, su Dios, una cuarta parte del da, y otra cuarta parte confesaban y adoraban a Yahv.
 Luego los levitas Josu, Ban, Gadmiel, Sebanas, Buni, Serebas, Ban y Quenani se levantaron sobre la grada de los levitas y clamaron en voz alta a Yahv, su Dios.
 Dijeron los levitas Josu, Cadmiel, Ban, Jasbanlas, Serebas, Odias, Sebanas y Petajya: Levantaos, bendecid a Yahv, vuestro Dios, por los siglos de los siglos. Bendito sea su glorioso nombre sobre toda alabanza y bendicin.
 "T, oh Yahv! eres nico; t hiciste los cielos y los cielos de los cielos y toda su milicia; la tierra y cuanto hay en ella; los mares y cuanto en ellos hay; t das vida a todas las cosas, y los ejrcitos de los cielos te adoran."
 T eres, oh Yahv! el Dios que eligiste a Abraham, y le sacaste de Ur Gasdim, y le diste el nombre de Abraham.
 Hallaste fiel su corazn ante ti e hiciste con l alianza de darle la tierra del cananeo, del jeteo, del amorreo, del fereceo, del jebuseo y del guergueseo, de drsela a su descendencia, y cumpliste tu palabra, porque eres justo.
 T miraste la afliccin de nuestros padres en Egipto y oste su clamor en el mar Rojo.
 T obraste prodigios y maravillas contra Faran, contra sus siervos y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabas con cunta crueldad los haban tratado, y engrandeciste tu nombre como lo es hoy.
 T dividiste el mar ante ellos, y pasaron por en medio de l a pie enjuto, y a sus perseguidores los arrojaste a lo profundo, como cae una piedra en el abismo.
 T en columna de nubes los guiaste de da, y en columna de fuego de noche, para alumbrar el camino que haban de seguir.
 T descendiste sobre el monte Sina, y hablaste desde el cielo, y les diste juicios justos, leyes de verdad y mandamientos.
 T les diste a conocer tu santo sbado, y por Moiss, tu siervo, les prescribiste mandamientos, preceptos y Ley.
 T les diste en su hambre pan del cielo, y en su sed hiciste que el agua brotara de la roca. T les pusiste en posesin de la tierra que alzando tu mano prometiste darles.
 Pero nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no guardaron tus mandamientos.
 No quisieron or, no se acordaron de las maravillas que t habas hecho por ellos; antes, con dura cerviz, y en rebelin, pensaron en elegir caudillo para volverse a su servidumbre. Pero t eres Dios de perdones, clemente y piadoso, tardo a la ira y de mucha misericordia, y no los abandonaste."
 Y cuando se hicieron un becerro fundido y dijeron: He ah tu Dios, que te ha sacado de Egipto, y cometieron grandes abominaciones,
 t, con todo, por tu mucha misericordia, no los abandonaste en el desierto, y la columna de nube no se apart de ellos de da, para guiarlos por el camino, ni la columna de fuego de noche, para alumbrarles en el camino por donde haban de ir.
 T les diste tu buen espritu, para ensearlos, y no retiraste de su boca el man, y les diste agua en su sed.
 Los sustentaste por cuarenta aos en el desierto, y nada les falt, y no se envejecieron sus vestidos ni se hincharon sus pies.
 T les diste reinos y pueblos y les distribuiste sus regiones, sealando a cada uno su porcin y poseyeron la tierra de Sen, rey de Hesebn, y la tierra de Og, rey de Basan.
 T multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los introdujiste en la tierra de que dijiste a sus padres que entraran a poseerla.
 Vinieron los hijos, y la poseyeron, y humillaste delante de ellos a los moradores de la tierra, los cananeos, entregndolos en sus manos, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hicieran con ellos lo que quisieran.
 Y tomaron sus ciudades fuertes y su tierra pinge, y heredaron casas llenas de toda suerte de bienes, cisternas hechas, vias y olivares y muchos rboles frutales, y comieron y se hartaron y engordaron, y se deleitaron con tu gran bondad.
 Pero te irritaron rebelndose contra ti, y echaron tu Ley a sus espaldas; y mataron a tus profetas, que los reprendan para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones."
 Los entregaste en manos de sus enemigos, que los afligieron; y clamaron a ti en el tiempo de su afliccin, y t desde los cielos los oste, y, segn tus muchas misericordias, los libraste dndoles libertadores que los salvasen de las manos de sus enemigos."
 Pero en cuanto quedaban en paz se volvan para hacer lo malo a tus ojos, y los dejaste en manos de sus enemigos, que los dominaban, y de nuevo convertidos clamaban otra vez a ti; y t desde los cielos los oas y, segn tus misericordias, los libraste muchas veces."
 Los amonestaste para que se volviesen a tu Ley; pero ellos, en su soberbia, no escucharon tus mandamientos y pecaron contra tus juicios  los juicios que, si los sigue el hombre, vivir , y tuvieron hombros rebeldes, y endurecieron su cerviz y no obedecieron."
 Los soportaste largos aos, amonestndolos con tu espritu, y no le dieron odos. Y entonces los entregaste en manos de pueblos extraos;"
 pero, en tu gran misericordia, no los consumiste del todo ni los abandonaste, porque eres un Dios clemente y misericordioso.
 Ahora, pues, Yahv, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas la alianza y la misericordia, no tengas en poco todas las aflicciones que nos han alcanzado a nosotros, a nuestros reyes, prncipes, sacerdotes y profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo desde los das de los reyes de Asira hasta el da de hoy.
 Pero t has sido justo en todo lo que sobre nosotros ha venido, t has obrado justamente, mientras nosotros hicimos el mal
 y nuestros reyes, prncipes, sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu Ley y no atendieron a tus mandamientos, a tus testimonios y a tus protestas;"
 y en su reino, en medio de los muchos bienes que les concediste en la espaciosa y pinge tierra que les diste, no te sirvieron, no se convirtieron de sus malas obras;"
 y hoy somos siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen sus frutos y sus bienes.
 Ella multiplica sus productos para los reyes que por nuestros pecados has puesto sobre nosotros, que se enseorean de nuestros cuerpos, de nuestras bestias, conforme a su voluntad; y estamos en gran angustia.
 -- omitido por parfrasis --
 Por todo esto, nosotros hacemos hoy una fiel alianza y la escribimos, signada por nuestros prncipes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes.
 Los que firmaron con sus sellos fueron: Nehemas el gobernador, hijo de Helcas; Sedecas,"
 Serayas Azaras, Jeremas,
 Pasjur, Amaras, Malaquas,
 Jats, Sebanas, Maluc,
 Jarn, Meremot, Obadas,
 Daniel, Guinetn, Baruc,
 Mesulam, Abas, Miyamn,
 Maasas, Bilgai y Semeyas. Estos sacerdotes.
 Levitas: Josu, hijo de Azanas; Binu, de los hijos de Jenadad; Cadmiel"
 y sus hermanos; Sebanas, Odias, Quelita, Pelayas, Jonn,"
 Mica, Rejob, Jasabas,
 Zacur, Serebas, Sebanas,
 Odias, Ban y Beninu.
 Cabezas del pueblo: Paros, Pahat Moab, Elam, Zatu, Ban,
 Bun, Azgab, Babai,
 Adonas, Bigval, Adim,
 Ater, Je-jisqua, Azur,
 Odias, Jasum, Besai,
 Jarif, Anatot, Neba,
 Magpas, Mesulam, Jezir,
 Mesezabeel, Sadoc, Jada,
 Pelatas, Jann, Ananas,
 Hoseas, Jonanas, Jasub,
 Halojes, Pilja, Sobeo,
 Rejum, Jesabna, Maaseas,
 Ajas, Jann, Ann,
 Maluc, Jarim, Baana.
 Y el resto del pueblo, los sacerdotes y los levitas, porteros y cantores, los netineos y todos los que se haban apartado de los pueblos de la regin, volviendo a la Ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas y todos cuantos tenan conocimiento y discrecin,
 se adhirieron a sus hermanos, sus prncipes, y convinieron en la protestacin y el juramento de andar en la Ley de Dios, que dio por mano de Moiss, su siervo, y guardar y cumplir los mandamientos de Yahv, nuestro Seor, y sus juicios y preceptos;"
 de no dar nuestras hijas a los pueblos de aquella tierra, ni tomar sus hijas para nuestros hijos;"
 de no comprar nada en da de sbado, en da santificado, de las mercaderas y comestibles que en sbado trajesen a vender los pueblos de la tierra; de liberar la tierra el ao sptimo y remitir toda deuda."
 Impusimos, adems, por ley la carga de contribuir cada ao con un tercio de siclo para la obra de la casa de nuestro Dios,
 para los panes de la proposicin, para la ofrenda perpetua y para el holocausto continuo, el de los sbados, el de los novilunios y el de las solemnidades, para las santificaciones y sacrificios expiatorios por Israel y para toda la obra de la casa de nuestro Dios.
 Echamos tambin suertes entre los sacerdotes, los levitas y el pueblo, sobre la ofrenda de la lea, y para traerla a la casa de nuestro Dios en tiempos determinados cada ao, para quemarla sobre el altar de Yahv, nuestro Dios, segn est prescrito;"
 de traer cada ao las primicias de nuestra tierra y las primicias de los frutos de nuestros rboles a la casa de Yahv, as como los primognitos de nuestros hijos y de nuestras bestias, como est escrito en la Ley;"
 y de traer los primognitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas a la casa de nuestro Dios, a los sacerdotes que ministran en la casa de nuestro Dios;"
 de traer las primicias de nuestras masas y nuestras ofrendas, y del fruto de todo rbol, del vino, del aceite, a los sacerdotes, a las cmaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra a los levitas; y de que recibiran los levitas las dcimas de nuestras labores en todas las ciudades."
 De que estara el sacerdote hijo de Aarn con los levitas cuando los levitas recibieran el diezmo, y que los levitas llevaran el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cmaras de la casa del tesoro;"
 De que estara el sacerdote hijo de Aarn con los levitas cuando los levitas recibieran el diezmo, y que los levitas llevaran el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cmaras de la casa del tesoro;" [ (Nehemiah 10:40)  pues a las cmaras han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Lev la ofrenda del grano, del vino y del aceite, y all han de estar los vasos del santuario y los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores, no abandonando la casa de nuestro Dios. ] 
 Los jefes del pueblo residan en Jerusaln. Para el resto del pueblo se echaron suertes con el fin de hacer que cada uno de diez fuera a habitar a Jerusaln, la ciudad santa, quedando lo otros nueve en las ciudades.
 El pueblo bendijo a los que se ofrecieron voluntariamente para habitar en Jerusaln.
 Estos son los jefes de la provincia que habitaron en Jerusaln. En las ciudades de Jud, cada uno se estableci en su propiedad, en su ciudad: Israel, los sacerdotes, los levitas, los netineos y los hijos de los siervos de Salomn.
 Hijos de Jud y Benjamn que habitaron en Jerusaln: Hijos de Jud: Ataya, hijo de Uzas, hijo de Zacaras, hijo de Amaras, hijo de Sefatas, hijo de Malaleel, hijo de los hijos de Fares;"
 Maasas, hijo de Baruc, hijo de Coljose, hijo de Jayas, hijo de Adas, hijo de Joyarib, hijo de Zacaras, hijo de Silon.
 Los hijos de Fares que moraron en Jerusaln fueron cuatrocientos setenta y ocho fuertes.
 Hijos de Benjamn: Salu, hijo de Mesulam, hijo de Joed hijo de Pedaas, hijo de Colayas, hijo de Maasas, hijo de Itiel hijo de Isaas,
 y sus hermanos, valientes guerreros, novecientos veintiocho.
 Joel, hijo de Zicr, era su prefecto, y Judas, hijo de Senu, el segundo en la ciudad.
 Sacerdotes: Jedayas, hijo de Joyarib; Joaquim,"
 Serayas, hijo de Helcas, hijo de Mesulam, hijo de Sadoc, hijo de Merayot, hijo de Ajitub, prncipe de la casa de Dios,
 y sus hermanos, ocupados en el servicio de la casa, ochocientos veintids; Adayas, hijo de Jerojam, hijo de Pelayas, hijo de Ams, hijo de Zacaras, hijo de Pasjur, hijo de Malaquas,"
 y sus hermanos prncipes de las familias, doscientos cuarenta y dos. Amasai, hijo de Azarael, hijo de Ajazai, hijo de Mesilemot, hijo de Immer,
 y sus hermanos, hombres de gran vigor, ciento veintiocho, de los cuales era jefe Zabdiel, hijo de Guedolim.
 Levitas: Semeyas, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabas, hijo de Bui;"
 Sabta y Jozabad, de los prncipes entre los levitas, sobrestantes de la obra exterior de la casa de Dios;"
 Matamas, hijo de Mica, hijo de Zabd, hijo de Asaf el primero, el que diriga las alabanzas y la accin de gracias al tiempo de la oracin; Bacbuquas, el segundo de entre sus hermanos; y Abda, hijo de Sama, hijo de Galaad, hijo de Jedutn."
 Todos los levitas en la ciudad santa fueron doscientos ochenta y cuatro.
 Porteros: Acub, Taiman y sus hermanos, guardas de las puertas, ciento setenta y dos.
 El resto de Israel, de los sacerdotes y de los levitas, en todas las ciudades de Jud, cada uno en su heredad.
 Los netineos habitaban en Ofel, y sus jefes eran Sija y Guispa.
 El jefe de los levitas en Jerusaln era Uz, hijo de Ban, hijo de Jasabas, hijo de Matanas, hijo de Mica, de los cantores, hijos de Asaf, en la casa de Dios,
 porque haba acerca de ellos una ordenacin especial del rey y se les haba asignado un salario fijo por cada da.
 Petayas, hijo de Mesezabeel, de los hijos de Zera, hijo de Jud, era cornisarie del rey para todos los negocios del pueblo.
 En cuanto a las aldeas y sus tierras, alguno de los hijos de Jud habitaron en Cariatarb y sus suburbios, en Dibn y los suyos y en Jacabseel y los suyos.
 En Josu, Molada, Betfale,
 Hasar Sual, Bersab y en sus aldeas;"
 en Siceleg y Mecana y sus aldeas;"
 en Enrimn, Sarea, Jarmut,
 Zanoaj, Adulam y sus aldeas; en Laquis y sus tierras y en Azeca y sus aldeas. Habitaban desde Berseba hasta el valle de Hinnn."
 Los hijos de Benjamn, desde Gueba, en Micmas, Aya, Betel y sus aldeas;"
 en Anatot, Nob, Anana,
 Jasor, Rama, Guitaim,
 Jadid, Sebom, Nabalat,
 Lod y Ono, en el valle de los Artesanos.
 Hubo algunos levitas que se unieron a Benjamn, aunque pertenecan a los repartimientos de Jud.
 Estos son los sacerdotes y levitas que subieron con Zoroba-bel, hijo de Saaltiel, y con Josu: Serayas, Jeremas, Esdras,
 Amaras, Maluc, Jatus,
 Secanas, Rejum, Meremot,
 Ido, Guinetn, Abas,
 Minyamin, Maadas, Bilg,
 Semeyas, Joya-rib, Jedayas,
 Salu, Amoc, Helcas, Jedayas. Estos eran los prncipes de los sacerdotes y sus hermanos en los das de Josu.
 Levitas: Jesu, Benu, Cadmiel, Serebas, Jud y Matanas, que con sus hermanos diriga el canto de las alabanzas;"
 Bacbuquas y Un con sus hermanos, cada cual en su ministerio.
 Jesu engendr a Joaqun, Joaqun engendr a Elasib, Elasib engendr a Joyada,
 Joyada engendr a Jonatn y Jonatn engendr a Jada.
 En los das de Joaqun, los sacerdotes cabezas de familias eran: de Serayas, Merayas; de Jeremas, Jana-nas;"
 de Esdras, Mesulam; de Amaras, Jojann;"
 de Melicu, Jonatn; de Sebanas, Jos;"
 de Jarim, Ada; de Meremot, Elca;"
 de Ido, Zacaras; de Guinetn, Mesulam;"
 de Abas, Zicr; de Minyamin y Moadas, Pilta;"
 de Bilg, Sama; de Semeyas, Jonatn;"
 de Jojarib, Metena; de Idayas, Uz;"
 de Sala, Cale; de Amoc, Eber;"
 de Helcas, Josabas; de Jedayas, Natanael."
 En los das de Elasib, Joyada, Jojann y Jada, los levitas jefes de familias y los sacerdotes fueron inscritos hasta el reinado de Daro, persa.
 Los jefes de familias de los hijos de Lev se inscribieron en el libro de los anales hasta el tiempo de Jojann, hijo de Elasib.
 Eran los jefes de los levitas: Jaseba, Sereba, Josu, hijo de Cadmiel, y sus hermanos, que cada uno, segn su rango, cantaban las alabanzas y ensalzaban el poder de Dios, segn la ordenacin prescrita por David, hombre de Dios, y servan por turno.
 Matanas, Bacbuquas, Ovedas, Mesulam, Taiman y Acub eran los guardas de las puertas y de los vestbulos de las puertas.
 Estos lo eran en tiempo de Joaqun, hijo de Josu, hijo de Josedec, en tiempo de Nehemas, gobernador, y de Esdras, sacerdote y escriba.
 Para la dedicacin del muro de Jerusaln fueron llamados los levitas de todos sus lugares, para venir a Jerusaln a celebrar la dedicacin y la fiesta con alabanzas y cnticos, cmbalos, salterios y ctaras;"
 reunironse, pues, los hijos de los cantores, lo mismo los de la campia alrededor de Jerusaln como los de las aldeas de Netof,
 de Bet Guilgal y de los campos de Gueba y Azmavet, pues los cantores se haban edificado aldeas en los alrededores de Jerusaln.
 Purificronse los sacerdotes y levitas y purificaron al pueblo, las puertas y el muro.
 Hice luego subir al muro a los prncipes de Jud y los divid en dos grandes coros que fueran en procesin: uno por la mano derecha, sobre el muro hacia la puerta de la Escombrera;"
 tras ste iban Osas y la mitad de los prncipes de Jud,
 Azaras, Esdras, Mesulam,
 Jud, Benjamn, Semeyas y Jeremas;"
 y de los hijos de los sacerdotes, con las trompetas, Zacaras, hijo de Jonatn, hijo de Semeyas, hijo de Matanaas, hijo de Mica, hijo de Zacur, hijo de Asaf,
 y sus hermanos, Semeyas, Azarael, Milalai, Gilabai, Maa, Natanael, Jud y Janani, con los instrumentos msicos de David, hombre de Dios, y Esdras, escriba, delante de ellos;"
 a la puerta de la Fuente subieron de frente las escaleras de la ciudad de David, por la subida al palacio de David y hasta la puerta de las Aguas, al oriente.
 El segundo coro iba por la izquierda, y yo en pos de l con la mitad de los prncipes del pueblo, sobre el muro, por encima de la torre del horno, hasta la muralla Ancha,
 y luego por la puerta de Efram la puerta del Pescado, la torre de Jananael y la torre de Mea, hasta la puerta de las Ovejas, haciendo estacin a la puerta de la Custodia.
 Pararon ambos coros en la casa de Dios, y yo con la mitad de los magistrados,
 y los sacerdotes Eliacim, Maasas, Minyamim, Mica, Elyoenai, Zacaras y Ananas, con trompetas;"
 y Maasas, Semeyas, Eleazar, Us, Joyann, Malquas, Elam y Ezer. Los cantores cantaban alto, dirigidos por Jisrajas.
 Sacrificronse aquel da muchas vctimas y se hicieron grandes regocijos, porque haba dado Dios al pueblo un gran motivo de alegra. Regocijronse tambin las mujeres y los muchachos, oyndose de lejos el alborozo de Jerusaln.
 Por entonces fueron puestos comisarios de las cmaras de las despensas, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recibir de los campos y de las ciudades las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque estaba muy gozoso Jud de que los sacerdotes y los levitas estuvieran en sus puestos,"
 observando cuanto concierne al servicio de Dios y a las purificaciones, y de que los cantores y porteros cumpliesen sus funciones segn la ordenacin de David y de Salomn, su hijo;"
 pues, desde el tiempo de David y de Asaf, ya de antiguo haba jefes de cantores y se cantaban cantos de alabanza y de accin de gracias en honor de Dios.
 Todo Israel, en los das de Zorobabel y en los das de Nehemas, daba las porciones de los cantores y de los porteros, cada cosa en su da. Dbanse a los levitas las cosas sagradas, y los levitas daban a los hijos de Aarn la parte de las cosas consagradas.
 Lease un da al pueblo el libro de Moiss, y sali el lugar en que se mandaba que los amonitas y los moabitas no deban entrar jams en la congregacin de Dios,
 por no haber salido a recibir a los hijos de Israel con pan y agua y por haber incitado contra ellos a Balaam para que los maldijera; nuestro Dios volvi la maldicin en bendicin."
 Al enterarse de esta Ley, fue apartado de Israel todo extranjero.
 Antes de esto, Elasib, sacerdote, siendo superintendente de las cmaras de la casa de nuestro Dios y habiendo emparentado con Tobas,
 haba cedido a ste una gran cmara, en la cual se guardaban antes las ofrendas, los perfumes, los vasos y el diezmo del trigo, del vino y del aceite, mandado a dar a los levitas, a los cantores y a los porteros, y la ofrenda de los sacerdotes.
 Mas entonces no estaba yo en Jerusaln, pues fue el ao treinta y dos de Artajerjes, rey de Babilonia; yo fui al rey, y al cabo de algn tiempo ped y obtuve del rey volver a Jerusaln,"
 donde supe el mal que haba hecho Elasib en favor de Tobas, haciendo para l cmara en los atrios de la casa de Yahv;"
 y me doli en gran manera, y, echando fuera de la cmara todo cuanto perteneca a Tobas,
 mand que purificasen la cmara y volviesen a poner en ella las cosas de la casa de Dios, las ofrendas y los perfumes.
 Supe asimismo que no se haban dado a los levitas sus porciones y que los levitas y cantores haban tenido que retirarse cada uno a su heredad,
 Reprend a los magistrados y dije: Por qu ha estado abandonada la casa de Dios? Y reuniendo a los levitas y cantores, los restitu cada uno a su puesto.
 Todo Jud trajo el diezmo del trigo, del vino y del aceite a los almacenes,
 y puse por intendentes en ellos a Selemas, sacerdote, y a Sadoc, escriba; y de los levitas, a Pedayas, y como adjunto, a Jann, hijo de Zacur, hijo de Matanas, que tenan reputacin de fieles. Ellos fueron los encargados de hacer la distribucin a sus hermanos."
 Acurdate de m, oh Dios! por todo esto, y no olvides el bien que hice a la casa de mi Dios y en orden a la observancia.
 Por aquellos das vi en Jud que algunos pisaban en sus lagares el sbado y acarreaban haces, cargaban asnos con vino, con uvas, con higos y toda suerte de cargas, y los traan a Jerusaln en da de sbado. Los advert acerca del da en que vendan sus mercancas.
 Haba tambin tirios que traan el pescado y toda clase de mercancas, vendindolas a los hijos de Jud en Jerusaln el da del sbado.
 Reprend a los magistrados de Jud y les dije: Qu es esto tan malo que hacis, profanando as el da de sbado?
 No es eso lo que hicieron vuestros padres, y por eso trajo nuestro Dios sobre nosotros y sobre esta ciudad tantos males? Y vosotros acumulis ira contra Israel profanando el sbado?
 Mand, pues, que al oscurecer antes del sbado cerrasen las puertas de Jerusaln y que no las abriesen hasta despus del sbado. Puse a las puertas algunos de mis servidores, para que en da de sbado dejasen entrar carga alguna;"
 y as se quedaron una y dos veces fuera de Jerusaln los mercaderes, que vendan toda suerte de mercancas.
 Yo les advert, diciendo: Por qu pasis la noche delante de la muralla? Si otra ves lo hacis, os mandar prender. Y ya no vivieron ms en da de sbado.
 Entonces mand a los levitas que se purificasen y que viniesen a guardar las puertas para santificar el da de sbado. Tambin por eso acurdate de m, Dios mo, y perdname segn la muchedumbre de tu misericordia.
 Vi asimismo por aquellos das judos que haban tomado mujeres de Azoto, de Amn y de Moab,
 cuyos hijos por mitad hablaban azoteo o la lengua de este o el otro pueblo, y no saban hablar judo.
 Yo les reprend y les maldije, hasta golpe a algunos y les arranqu los pelos, y los conjur en nombre de Dios, diciendo: No daris vuestras hijas a sus hijos ni tomaris sus hijas para vuestros hijos o para vosotros.
 No pec por esto Salomn, rey de Israel? Aunque no hubo en la muchedumbre de las gentes rey semejante a l, que era amado de su Dios, y fue puesto por El rey sobre todo Israel, aun a l le hicieron pecar las mujeres extranjeras.
 Vamos, pues, a consentir, sabindolo, que vosotros cometis ese gran mal de prevaricar contra nuestro Dios tomando mujeres extranjeras?
 Uno de los hijos de Joyada, hijo de Elasib, sumo sacerdote, era yerno de Sambalat, joronita, y por eso le arroj lejos de m.
 Acurdate de ellos, Dios mo, de los que contaminan el sacerdocio y el pacto del sacerdocio y de los levitas.
 Por eso los limpi de todo lo extranjero y puse a sacerdotes y levitas por clases, cada uno a su obra,
 y para la ofrenda de la lea en los tiempos sealados y para las primicias. Acurdate de m, Dios mo, para bien!
 En tiempo de Asuero, el Asuero que rein desde la India hasta la Etiopa, sobre ciento veintisiete provincias,
 mientras se sentaba sobre su trono real en Susa, la capital,
 el ao tercero de su reinado dio un festn a todos sus prncipes y servidores, 3 Los comandantes del ejrcito de los persas y de los medos, los grandes y los jefes de las provincias, se reunieron en su presencia,
 y l hizo muestras de la esplndida riqueza de su reino y de la brillante magnificencia de su grandeza durante muchos das,
 durante ciento ochenta das. Pasados stos, el rey dio a todo el pueblo de Susa, la capital, desde el ms grande hasta el ms pequeo, un festn, que dur siete das, en los jardines del palacio real.
 Cortinajes blancos, verdes y azules pendan de columnas de mrmol, sujetos con cordones de lino y de prpura a anillos de plata. Lechos de oro y de plata estaban sobre un pavimento de prfido, alabastro, mrmoles de varios colores y ncar.
 Servase el vino en vasos de oro de diversas configuraciones, y se serva con real abundancia, gracias a la generosidad del rey; pero a nadie se le obligaba a beber,"
 pues haba mandado el rey a todas las gentes de su casa que se hiciese conforme a la voluntad de cada cual.
 Tambin la reina Vasti dio un festn a las mujeres en el palacio real del rey Asuero.
 El da sptimo, alegre por el vino el corazn del rey, mand ste a Mahuman, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, los siete eunucos que servan ante el rey Asuero,
 que trajeran a su presencia a la reina Vasti, con su real corona, para mostrar a los pueblos y a los grandes su belleza, pues era de hermosa figura;"
 pero la reina se neg a venir con los eunucos, y el rey se irrit mucho y se encendi en clera.
 Y pregunt el rey a los sabios conocedores de las leyes, pues era costumbre que los negocios del rey se trataran con los sabios, legistas y juristas.
 E hizo entrar a Carsena, Setar, Admata, Tarsis, Meres, Marsena y Memucan, siete prncipes persas y rnedos que asistan al rey y ocupaban el primer rango en su reino,
 a los cuales dijo: Qu debe hacerse, segn la ley, a la reina Vasti por no haber hecho lo que el rey le haba intimado por medio de los eunucos?
 Memucan respondi ante el rey y los prncipes: No es slo al rey a quien ha ofendido la reina Vasti; es tambin a todos los prncipes y a todos los pueblos de todas las provincias del rey Asuero."
 Porque lo hecho por la reina llegar a conocimiento de todas las mujeres y ser causa de que menosprecien a sus maridos, pues dirn: El rey Asuero mand que llevasen a su presencia a la reina Vasti, y ella no fue;"
 y desde hoy las princesas de Persia y de Media que sepan lo que ha hecho la reina se lo dirn a todos los prncipes del rey, y de aqu vendrn muchos desprecios y mucha clera.
 Si al rey le parece bien, haga publicar e inscribir entre las leyes de los persas y de los medos, con prohibicin de traspasarlo, un real decreto mandando que la reina Vasti no parezca ms delante del rey Asuero, y d el rey la dignidad de reina a otra que sea mejor que ella.
 El edicto del rey ser conocido en todo su reino, por grande que es, y todas las mujeres honrarn a sus maridos, desde el ms grande hasta el ms pequeo.
 Agrad al rey y a los prncipes este discurso, y mand el rey que se siguiera el parecer de Memucan.
 Y mand cartas a todas las provincias del reino, a cada uno segn su escritura y a cada pueblo segn su lengua, ordenando que todo hombre haba de ser amo en su casa y que todas sus mujeres le estuvieran sujetas.
 Despus de esto, cuando ya se calm la clera del rey, pens en Vasti y en lo que sta haba hecho y en la decisin que respecto de ella se haba tomado.
 Los servidores del rey le dijeron: Bsquense para el rey jvenes vrgenes y bellas,
 poniendo el rey en todas las provincias de su reino comisarios que hagan reunir todas las jvenes vrgenes y de bella presencia en Susa, la capital, en la casa de las mujeres, bajo la vigilancia de Hegue, eunuco del rey y guarda de las mujeres, que les dar lo necesario para ataviarse,
 y que la joven que ms agrade al rey sea la reina en lugar de Vasti. Aprob el rey ese parecer y se hizo as.
 Haba en Susa, la capital, un judo llamado Mardoqueo, hijo de Jar, hijo de Seme, hijo de Quis, del linaje de Benjamn,
 que haba sido deportado de Jerusaln entre los cautivos llevados con Jeconas, rey de Jud, por Nabucodonosor, rey de Babilonia,
 y haba criado a Hedisa, que es Ester, hija de su to, pues no tena padre ni madre. La joven era bella de talle y de hermosa presencia y haba sido adoptada por Mardoqueo cuando se qued sin padre y sin madre.
 Cuando se public la orden del rey y su edicto, al ser reunidas en Susa, la capital, jvenes en gran nmero, bajo la vigilancia de Hegue, fue tambin tomada Ester y llevada a la casa del rey bajo la vigilancia de Hegue, guarda de las mujeres.
 La joven le agrad y hall gracia a sus ojos, y l se apresur a proveerla de todo lo necesario para su adorno y su subsistencia, y le dio siete doncellas escogidas de la casa del rey, y la aposent con stas en el mejor departamento de la casa de las mujeres.
 Ester no dio a conocer ni su pueblo ni su nacimiento, pues Mardoqueo le haba prohibido que lo declarase,
 Todos los das iba y vena Mardoqueo al vestbulo de la casa de las mujeres para saber cmo estaba Ester y cmo la trataban.
 Despus de haber estado ya doce meses, conforme a la ley de las mujeres, ungindose seis meses con leo y mirra y otros seis con los aromas y perfumes de uso entre las mujeres, cuando le llegaba el turno era llevada cada joven a la presencia del rey.
 As iba cada una a la presencia del rey, y cuando pasaba de la casa de las mujeres a la casa del rey, se le dejaba llevar cuanto ella quera;"
 iba all por la tarde, y a la maana siguiente pasaba a la segunda casa de las mujeres, bajo la vigilancia de Saasgaz, eunuco del rey y guarda de las concubinas. No volva ya ms a la presencia del rey, a menos que ste la desease y fuese nominalmente llamada.
 Al llegar el turno a Ester, hija de Abigal, to de Mardoqueo, el que la haba adoptado por hija, de presentarse al rey, no pidi nada ms que aquello que le haba indicado el eunuco real, Hegue, encargado de guardar las mujeres. Hall Ester gracia a los ojos de cuantos la miraban.
 Fue conducida Ester a la presencia del rey Asuero, a la casa real, el mes dcimo, que es el mes de Tebet, en el ao sptimo de su reinado.
 El rey am a Ester ms que a todas las otras mujeres, y hall sta gracia y favor ante l ms que ninguna otra de las jvenes. Puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.
 El rey dio un festn a todos sus prncipes y a sus servidores, un festn en honor de Ester, y dio alivio a las provincias e hizo mercedes con real liberalidad.
 Cuando por segunda vez reunieron a las jvenes, estaba Mardoqueo sentado a la puerta del rey.
 Ester no haba dado a conocer su nacimiento ni su pueblo, porque se lo haba prohibido Mardoqueo, y segua cumpliendo las rdenes de Mardoqueo tan fielmente como cuando estaba bajo su tutela.
 En aquellos das, cuando Mardoqueo se sentaba en la puerta del rey, Birgan y Teres, dos eunucos del monarca, de la guardia del umbral, quisieron poner su mano sobre el rey Asuero,
 Mardoqueo tuvo conocimiento de ellos e inform a la reina Ester, que se lo comunic al rey de parte de Mardoqueo.
 Averiguada la cosa y hallada cierta, los dos eunucos fueron colgados de un madero, escribindose el caso en el libro de las crnicas delante del rey.
 Despus de esto, el rey Asuero elev al poder a Aman, hijo de Hamedata, agagita, ensalzndole y poniendo su silla sobre la de todos los prncipes que estaban con l.
 Todos los servidores del rey que estaban a la puerta del palacio doblaban ante Aman la rodilla y se prosternaban ante l, pues tal era la orden del rey; pero Mardoqueo no doblaba sus rodillas ni se prosternaba,"
 y los servidores del rey que estaban a la puerta dijeron a Mardoqueo: Por qu traspasas la orden del rey?
 Y como se lo repitiesen todos los das y l no les hiciese caso, se lo comunicaron a Aman, para ver si Mardoqueo persista en su resolucin, pues les haba dicho que era judo.
 Viendo Aman que Mardoqueo no doblaba la rodilla y no se prosternaba ante l, se llen de furor;"
 pero, teniendo en poco poner su mano sobre Mardoqueo solamente, pues ya le haban dicho a qu pueblo perteneca, quiso destruir al pueblo de Mardoqueo, a todos los judos que habitaban en el reino de Asuero.
 El mes primero, que es el mes de Nisn, en el duodcimo ao del rey Asuero, se ech el pur, es decir, la suerte, ante Aman, de da en da y de mes en mes, hasta que sali el mes duodcimo, que es el mes de Adar.
 Dijo entonces Aman al rey: Hay en todas las provincias de tu reino un pueblo, disperso y separado de todos los otros pueblos, que tiene leyes diferentes de las de todos los otros y no guarda las leyes del rey. No conviene a los intereses del rey dejarlos en paz.
 Si al rey le parece bien, escrbase orden de exterminarlos, y yo pesar diez mil talentos de plata en manos de los superintendentes de la hacienda para que se ingresen en el tesoro real.
 Entonces el rey se quit de la mano su anillo y se lo entreg a Aman, hijo de Hamedata, agagita, enemigo de los judos,
 y le dijo: La plata que ofreces sea para ti, y para ti tambin ese pueblo, para que hagas con l lo que bien te parezca.
 Fueron entonces llamados los secretarios del rey, el da trece del mes primero, y se escribi todo lo que ordenaba Aman a los strapas del rey, a los gobernadores de todas las provincias y a los jefes de todos los pueblos, a cada provincia segn su escritura y a cada pueblo segn su lengua. Se escribi en nombre del rey Asuero y se sellaron las cartas con el anillo del rey.
 Fueron mandadas las cartas, por medio de los correos, a todas las provincias del rey, ordenando destruir, hacer perecer y matar a todos los judos, jvenes y viejos, nios y mujeres, en un solo da, el da trece del duodcimo mes, que es el mes de Adar, y que sus bienes fuesen dados al pillaje.
 Las cartas encerraban una copia del edicto, que deba publicarse en cada provincia, invitando a los pueblos a estar apercibidos para aquel da.
 Los correos partieron apresuradamente, segn la orden del rey. El edicto se public en Susa, en la ciudadela; y mientras el rey y Aman beban, estaba la ciudad de Susa consternada."
 Cuando supo Mardoqueo lo que pasaba, rasg sus vestiduras, se visti de saco y se cubri de ceniza, y se fue por medio de la ciudad, dando fuertes, dolorosos gemidos,
 y lleg hasta la puerta del rey, pues no era a nadie lcito entrar vestido de saco.
 En todas las provincias, dondequiera que lleg la orden del rey y su edicto, hubo entre los judos gran desolacin, y ayunaron y lloraron y clamaron, acostndose muchos sobre la ceniza y vestidos de saco.
 Las doncellas de Ester y sus eunucos vinieron a decrselo. La reina se qued muy atemorizada y mand vestidos a Mardoqueo para que se los pusiese, quitndose el saco; pero l se neg a aceptarlos."
 Entonces llam Ester a Hatac, uno de los eunucos que haba puesto cerca de ella el rey, y le mand que fuera a preguntar a Mardoqueo qu era aquello y de dnde vena.
 Fue Hatac a Mardoqueo, a la plaza de la ciudad, delante de la puerta del rey;"
 y Mardoqueo le cont lo que pasaba y le dio noticia de la suma que Aman haba ofrecido entregar al tesoro del rey en pago del exterminio de los judos.
 Dio le tambin copia del edicto que se haba publicado en Susa para exterminarlos, a fin de que se la ensease a Ester y le diese cuenta de todo, y mand a Ester presentarse al rey para pedirle gracia y pedirle por su pueblo.
 Fue Hatac y comunic a Ester lo que le haba dicho Mardoqueo.
 Ester encarg a Hatac que fuera a decir a Mardoqueo:
 Todos los servidores del rey y todo el pueblo de las provincias del rey saben que hay una ley que castiga con pena de muerte a cualquiera, hombre o mujer, que entre al rey, al atrio interior, sin haber sido llamado; slo se libra de la muerte aquel a quien el rey tiende su cetro de oro, y yo no he sido llamada por el rey desde hace treinta das.
 Cuando recibi Mardoqueo la contestacin de Ester,
 mand que le respondieran: No vayas a creer t que sers la nica en escapar entre los judos todos por estar en la casa del rey,
 porque, si ahora callas y el socorro y la liberacin viniera a los judos de otra parte, t y la casa de tu padre perecerais. Y quin sabe si no es precisamente para un tiempo como ste para lo que t has llegado a la realeza?
 Ester mand decir a Mardoqueo:
 Ve y rene a los judos todos de Susa y ayunad por m, sin comer ni beber por tres das, ni de noche ni de da. Yo tambin ayunar igualmente con mis doncellas, y despus ir al rey, a pesar de la ley, y si he de morir, morir.
 Mardoqueo se fue e hizo lo que Ester le haba mandado.
 Al tercer da, Ester se visti sus vestiduras reales y se present en el atrio interior de la casa, delante del aposento del rey. Estaba ste sentado en su real trono, en el palacio real, enfrente de la entrada;"
 y cuando vio a la reina Ester en pie, en el atrio, hall sta gracia a sus ojos y tendi sobre ella el rey el cetro de oro que tena en su mano,
 y le dijo: Qu tienes, reina Ester, y qu es lo que quieres? Aunque fuera la mitad de mi reino, te sera otorgada.
 Ester respondi: Si al rey le place, venga hoy el rey con Aman a un festn que yo le he preparado.
 El rey dijo: Id a llamar a Aman, como lo desea Ester. Fue el rey con Aman al festn que haba preparado Ester, y durante l
 dijo el rey a Ester: Qu es lo que pides? Todo te ser concedido. Qu deceas? Aunque fuera la mitad de mi reino, la tendras.
 Ester respondi: He aqu lo que pido y lo que deseo:
 Si he hallado gracia a los ojos del rey y si place al rey concederme mi peticin y satisfacer mi deseo, que vuelva el rey con Aman al banquete que yo les preparar, y maana yo dar la respuesta al rey segn su mandato.
 Aman sali aquel da gozoso y lleno de contento su corazn; pero, cuando vio a la puerta del rey a Mardoqueo, que no se levant ni se movi a su paso, se llen de ira contra Mardoqueo."
 Supo, sin embargo, contenerse, y se fue a su casa. Luego mand a buscar a sus amigos y a Zeres, su mujer;"
 y Aman les habl de la grandeza de sus riquezas, del nmero de sus hijos, de todo cuanto haba hecho el rey para engrandecerle dndole el primer lugar, por encima de los jefes y los servidores del rey.
 Y aadi: Slo a m ha invitado la reina Ester al banquete que ha dado al rey, y me ha invitado adems para maana en su casa con el rey.
 Pero todo esto no es nada para m mientras vea a Mardoqueo el judo sentado a la puerta del rey.
 Zeres, su mujer, y todos sus amigos le dijeron: Prepara una horca de cincuenta codos de alta, y maana por la maana pide al rey que sea colgado en ella Mardoqueo, y luego te irs satisfecho al festn con el rey. Agrad a Aman el consejo y mand preparar la horca.
 Aquella noche, no pudiendo el rey conciliar bien el sueo, hizo que le llevaran el libro de los anales, las crnicas; y leyndolas ante el rey,"
 hallse escrito lo que haba revelado Mardoqueo, descubriendo que Bigtn y Teres, los dos eunucos del rey, guardias del atrio, haban querido llevar su mano sobre el rey Asuero.
 El rey pregunt: Qu honores y distinciones se han concedido por esto a Mardoqueo? Ninguna ha recibido, respondieron los servidores.
 Entonces dijo el rey: Quin est en el atrio? Aman haba venido al atrio exterior de la casa para pedir al rey que mandara colgar a Mardoqueo de la horca que le haba preparado.
 Los servidores le respondieron: Ah est Aman en el atrio. Y dijo el rey: Que entre.
 Entr Aman, y el rey le dijo: Qu ha de hacerse con aquel a quien el rey quiere honrar? Aman se dijo a s mismo: A quin otro ha de querer honrar el rey?
 Y contest: Para honrar a quien el rey quiere honrar,
 habrn de tomarse las vestiduras reales que se viste el rey, y el caballo en que el rey cabalga, y la corona real que cie su cabeza,
 y dar el vestido, el caballo y la corona a uno de los ms nobles prncipes del rey, para que vistan a aquel a quien el rey quiere honrar, y, llevndole en el caballo por la plaza de la ciudad, vayan pregonando ante l: As se hace con el hombre a quien el rey quiere honrar.
 El rey dijo a Aman: Coge luego el vestido y el caballo, como has dicho, y haz eso con Mardoqueo el judo que se sienta a la puerta del rey. No omitas nada de cuanto has dicho.
 Cogi Aman el vestido, visti a Mardoqueo y le pase a caballo por la plaza de la ciudad gritando delante de l: As se hace con el hombre a quien el rey quiere honrar.
 Volvise Mardoqueo a la puerta del rey, y Aman se fue corriendo a su casa, desolado y cubierta la cabeza.
 Cont Aman a Zeres y a todos sus amigos todo lo que le haba sucedido, y sus amigos y Zeres, su mujer, le dijeron: Si el Mardoqueo ese, delante del cual has comenzado a caer, es de la raza de los judos, no le vencers; antes de cierto sucumbirs ante l.
 Y cuando todava estaba ella hablando, vinieron los eunucos del rey y se lo llevaron apresuradamente a Aman al festn que Ester haba preparado.
 Fueron el rey y Aman al banquete a casa de Ester.
 El segundo da dijo el rey a Ester otra vez durante el festn: Cul es tu peticin, reina Ester? Te ser concedida. Qu es lo que deseas? Aunque fuera la mitad de mi reino, la tendras.
 La reina Ester respondi: Si he hallado gracia a tus ojos, oh rey! y si el rey lo cree bueno, concdeme la vida ma: he ah mi peticin, y salva a mi pueblo: he ah mi deseo.
 Porque estamos vendidos yo y mi pueblo para ser exterminados, degollados, aniquilados. Si siquiera furamos vendidos por esclavos y siervos, me callara, aunque no compensara el enemigo al rey el perjuicio que le hara.
 Tom el rey Asuero la palabra y dijo a Ester: Quin es y dnde est el que eso se propone hacer?
 Y Ester le respondi: El opresor, el enemigo, es Aman, ese malvado. Aman se sobrecogi de terror ante el rey y la reina.
 El rey, en su ira, se levant y se sali del banquete para ir al jardn del palacio, y Aman se qued para pedir la gracia de la vida a la reina Ester, porque vea bien que su prdida estaba resuelta en el nimo del rey.
 Cuando volvi el rey del jardn del palacio a la sala del banquete, vio a Aman, que se haba precipitado hacia el lecho sobre el cual estaba Ester, y dijo: Qu! Ser que pretende tambin hacer violencia a la reina en mi casa, en el palacio? En cuanto salieron estas palabras de la boca del rey, cubrieron el rostro de Aman;"
 y Harbona, uno de los eunucos, dijo en presencia del rey: En casa de Aman hay una horca, alta de cincuenta codos, que Aman ha preparado para Mardoqueo,el que habl para bien del rey. El rey dijo: Que cuelguen de ella a Aman.
 Y fue colgado Aman de la horca que l haba preparado para Mardoqueo, y se aplac la ira del rey.
 Aquel mismo da, el rey Asuero dio a Ester la casa de Aman, el enemigo de los judos; y Mardoqueo fue presentado al rey, pues le haba dado a conocer Ester el parentesco que a l le una."
 Quitse el rey el anillo que haba retirado a Aman y se lo dio a Mardoqueo. Ester, por su parte, estableci a Mardoqueo en la casa de Aman.
 Volvi despus Ester a hablar al rey y, echndose a sus pies llorando, le suplic impidiera los efectos de la maldad de Aman, agagita, y la realizacin de sus proyectos contra los judos.
 El rey tendi a Ester el cetro de oro, y sta se levant, quedndose en pie delante del rey,
 y le dijo: Si al rey le place y si le parece justo mi ruego, y si soy grata a sus ojos, escriba revocando las cartas inspiradas por Aman, hijo de Hamedata, agagita, y escritas por l para exterminar a los judos que hay en todas las provincias del rey,
 porque cmo podra yo ver que el infortunio alcanzara a mi pueblo? Cmo podra ver el exterminio de mi raza?
 El rey Asuero dijo a la reina Ester y al judo Mardoqueo: Yo he dado a Ester la casa de Aman y l ha sido colgado de la horca por haber extendido la mano contra los judos.
 Escribid, pues, en favor de los judos lo que bien os parezca en nombre del rey, y selladlo con el anillo del rey, porque edicto escrito en nombre del rey y sellado con el anillo del rey, no puede ser revocado.
 Fueron entonces llamados los secretarios del rey el da veintitrs del mes tercero, que es el mes de Siyn; y se escribi, conforme a lo que fue ordenado por Mardoqueo, a los judos, a los strapas, a los gobernadores y a los jefes de las ciento veintisiete provincias, desde la India a la Etiopa, a cada provincia segn su escritura y a cada pueblo segn su lengua, y a los judos segn su escritura y su lengua."
 Se escribi en nombre del rey Asuero y se sell con el anillo del rey. Environse las cartas por correos montados en ligeros caballos procedentes de los potreros reales.
 Se daba a los judos, en cualquier ciudad en que estuviesen, permiso para reunirse y defender su vida, y para destruir, matar y exterminar a todos aquellos, con sus nios y mujeres, de cada pueblo y de cada provincia, que tomaran las armas para atacarlos, y para dar sus bienes al pillaje;"
 y esto en un solo da, en todas las provincias del rey Asuero, el da trece del duodcimo mes, que es el mes de Adar.
 Estas cartas contenan una copia del edicto que haba de publicarse en cada provincia, e informaban a todos los pueblos de que los judos estaran aquel da prestos a vengarse de sus enemigos.
 Los correos partieron en seguida con toda prisa por la posta segn la orden del rey. El edicto fue publicado tambin en Susa, la ciudadela.
 Mardoqueo sali de la casa del rey vestido con un vestido real color violeta y lino blanco, con una gran corona y un manto de lino y de prpura.
 Hubo para los judos luz y alegra, gozo y honra. La ciudad de Susa lanzaba gritos de regocijo,
 y en cada provincia y en cada ciudad, por dondequiera que llegaron la orden del rey y su edicto, hubo entre los judos gozo y regocijo, banquetes y fiestas; y muchas de las gentes de los pueblos de las regiones se hicieron judos, porque se haba apoderado de ellos el temor a los judos."
 Al duodcimo mes, que es el mes de Adar, el da trece del mes, el da en que deba cumplirse el edicto del rey y en que los enemigos de los judos haban pensado dominarlos, fue lo contrario lo que sucedi, y los judos dominaron a sus enemigos.
 Reunironse los judos en sus ciudades, en todas las provincias del rey Asuero, para poner la mano sobre todos aquellos que buscaban su perdicin; y nadie pudo resistirlos, porque el temor de ellos se haba apoderado de todos los pueblos."
 Y todos los jefes de las provincias, los strapas, los gobernadores y los funcionarios del rey, apoyaron a los judos, por el temor que les inspiraba Mardoqueo;"
 pues era Mardoqueo poderoso en la casa del rey, y su fama se esparci por todas las provincias, porque se haca de da en da ms poderoso.
 Los judos hirieron a espada a todos sus enemigos, los mataron y los hicieron perecer, y trataron como quisieron a los que les eran hostiles.
 En Susa, la ciudadela, mataron los judos, hacindolos perecer, a quinientos hombres,
 y degollaron a Parsandata, Dalfn, Asfata,
 Porata, Adala, Arudata,
 Par-masta, Arisai, Aridai y Baizata,
 los diez hijos de Aman, hijo de Hamedata, el enemigo de los judos; pero stos no se dieron al pillaje."
 Lleg aquel da a conocimiento del rey el nmero de los muertos en la ciudadela de Susa,
 y el rey dijo a Ester: Los judos han matado y hecho perecer en Susa, la ciudadela, a quinientos hombres y a diez hijos de Aman. Qu habrn hecho en el resto de las provincias del rey? Qu ms pides? Qu ms quieres? Se te conceder, lo tendrs.
 Ester respondi: Si al rey le parece bien, que les sea permitido a los judos de Susa obrar tambin maana conforme al edicto de hoy, Y Que se cuelgue en la horca a los diez hijos de Aman.
 El rey mand que as se hiciera, y se public el edicto en Susa.
 Los judos de Susa se reunieron de nuevo el da catorce del mes de Adar, y mataron en Susa a trescientos hombres; pero tampoco se dieron al pillaje."
 Los otros judos que haba en las provincias del rey se reunieron y defendieron su vida, y se procuraron reposo librndose de sus enemigos, y mataron a setenta y cinco mil, pero no se dieron al pillaje.
 Esto sucedi el da trece del mes de Adar. Los judos se aquietaron el catorce, haciendo de l un da de banquetes y regocijo.
 Los que haba en Susa, que se haban reunido el trece y el catorce, se aquietaron el quince, haciendo de l un da de banquetes y regocijo.
 Por eso los judos del campo, que habitan ciudades no amuralladas, hacen del da catorce del mes de Adar un da de banquete y de fiesta, en que se mandan presentes los unos a los otros.
 Mardoqueo escribi estas cosas y envi cartas a los judos de todas las provincias del rey Asuero, cercanas y lejanas,
 mandndoles celebrar todos los aos el da catorce y el quince del mes de Adar,
 como das en que haban obtenido el reposo, librndose de sus enemigos, y celebrar el mes en que su tristeza habase convertido en alegra, y su desolacin en regocijo; y de hacer de estos das das de festn y de alegra, en que se mandan presentes los unos a los otros y se distribuyen dones a los indigentes."
 Los judos se comprometieron a hacer lo que ya haban comenzado y les mandaba Mardoqueo;"
 porque Aman, hijo de Hamedata, agagita, enemigo de todos los judos, haba concebido el proyecto de exterminarlos y haba echado el pur, es decir, la suerte, para matarlos y exterminarlos;"
 pero, habindose presentado Ester al rey, mand el rey por escrito hacer recaer sobre la cabeza de Aman el maligno proyecto que l haba hecho contra los judos, y le colg de la horca a l y a sus hijos.
 Por eso se llaman estos das purim, del nombre de pur. Conforme al contenido de esta carta, segn lo que ellos mismos haban visto y les haba sucedido,
 los judos tomaron por ellos, por su descendencia y por todos aquellos que a ellos se unieron, la resolucin y el compromiso irrevocable de celebrar cada ao estos dos das al modo y al tiempo prescritos.
 Estos das haban de ser celebrados y recordados de generacin en generacin, en cada familia, en cada provincia y en cada ciudad, y estos das de purim no haban de ser jams abolidos entre los judos, ni borrado su recuerdo entre sus descendientes.
 La reina Ester, hija de Abigal, y el judo Mardoqueo escribieron con instancia a los judos por segunda vez para confirmar su carta acerca de los purim,
 y se mandaron cartas a todos los judos, a las ciento veintisiete provincias del rey Asuero. Contenan palabras de paz y fidelidad, prescribiendo los das de purim al tiempo fijado,
 como el judo Mardoqueo y la reina Ester los haban establecido, para ellos y para toda su posteridad, y aadiendo prescripciones de ayunos y lamentaciones.
 As, la orden de Ester confirm la institucin de los purim, y esto fue escrito en el libro.
 El rey Asuero impuso un tributo a la tierra y a las islas del mar.
 Todos los hechos concernientes a su podero y sus hazaas y los pormenores de la grandeza a que elev a Mardoqueo, no estn escritos en el libro de las crnicas de los reyes de los medos y de los persas?
 Pues el judo Mardoqueo era el primero despus del rey Asuero, muy considerado entre los judos y amado de la muchedumbre de sus hermanos;"
 Pues el judo Mardoqueo era el primero despus del rey Asuero, muy considerado entre los judos y amado de la muchedumbre de sus hermanos;" [ (Esther 10:4)  busc el bien de su pueblo y habl para el bien de su raza. ] 
 Haba en tierra de Hus un varn llamado Job, hombre ntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Nacironle siete hijos y tres hijas;"
 y era su hacienda de siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y siervos en gran nmero, siendo grande aquel varn entre todos los orientales.
 Acostumbraban sus hijos a tener banquetes en sus casas, cada uno en su da, invitando a sus tres hermanas a comer y beber con ellos.
 Cuando se completaba el ciclo de los das de convite, los convocaba para purificarlos; y levantndose de madrugada, ofreca por ellos holocaustos, segn el nmero de todos ellos, pues deca Job:"
 No sea que hayan pecado mis hijos y hayan maldecido a Dios en su corazn. As haca Job siempre.
 Sucedi un da que los hijos de Dios fueron a presentarse ante Yahv, y vino tambin entre ellos Satn.
 Y dijo Yahv a Satn: De dnde vienes? Respondi Satn: De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella.
 Y dijo Yahv a Satn: Has reparado en mi siervo Job, pues no lo hay como l en la tierra, varn ntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
 Pero respondi Satn a Yahv diciendo: Acaso teme Job a Dios en balde?
 No le has rodeado de un vallado protector a l, a su casa y a todo cuanto tiene? Has bendecido el trabajo de sus manos, y sus ganados se esparcen por el pas,
 Pero extiende tu mano y tcale en lo suyo, (veremos) si no te maldice en tu rostro.
 Entonces dijo Yahv a Satn: Mira, todo cuanto tiene lo dejo en tu mano, pero a l no le toques. Y sali Satn de la presencia de Yahv.
 Y sucedi un da en que estaban sus hijos y sus hijas comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano primognito,
 que lleg un mensajero a Job y le dijo: Estaban arando lo bueyes y pacan cerca de ellos las asnas,
 y se echaron sobre ellos los sbeos y los tomaron hiriendo a los siervos a filo de la espada. Yo solo he podido escapar para darte la noticia.
 Todava estaba ste hablando, cuando lleg otro, que dijo: Ha cado del cielo fuego de Dios, que abras a las ovejas y a los mozos, consumindolos. Slo he escapado yo para darte la noticia.
 Todava estaba ste hablando, cuando vino otro, que dijo: Los caldeos, divididos en tres tropeles, han dado sobre los camellos, apoderndose de ellos, y a los siervos los hirieron a filo de la espada. Yo solo he podido escapar para traerte la noticia.
 Mientras hablaba ste todava, lleg otro, que dijo: Estaban tus hijos y tus hijas comiendo y bebiendo vino en la casa de su hermano, el primognito,
 y vino del otro lado del desierto un torbellino y conmovi las cuatro esquinas de la casa, que cay sobre los jvenes, y han muerto. Yo solo he escapado para darte la noticia.
 Levantse entonces Job, rasg sus vestiduras, rasur su cabeza y, echndose en tierra, ador,
 diciendo: Desnudo sal del vientre de mi madre y desnudo tornar all. Yahv lo dio, Yahv lo ha quitado. Bendito sea el nombre de Yahv!
 fui todo esto no pec Job ni atribuy a Dios insipiencia.
 Y sucedi que vinieron (otro) da los hijos de Dios a presentarse ante Yahv, y vino tambin Satn entre ellos, presentndose ante Yahv.
 Y dijo Yahv a Satn: De dnde vienes? Respondi Satn a Yahv: De dar una vuelta por la tierra y pasearme por ella.
 Y dijo Yahv a Satn: Has reparado en mi siervo Job, que no hay como l en la tierra, varn ntegro y justo, temeroso de Dios y apartado del mal, y que an persevera en su perfeccin a pesar de que me incitaste contra l para que sin razn lo arruinara?
 Respondile Satn a Yahv, diciendo Piel por piel! Y todo cuanto el hombre tiene lo dar gustoso por su vida.
 Si extendieses tu mano y tocaras su hueso y su carne, (veramos) si no maldecira tu rostro.
 Yahv replic entonces a Satn: Ah lo tienes a tu disposicin, pero guarda su vida.
 Sali Satn de la presencia de Yahv e hiri a Job con una lcera maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.
 Rascbase con un tejn y estaba sentado sobre la ceniza.
 Djole entonces su mujer: An sigues t aferrado a tu integridad? Maldice a Dios y murete!
 Pero l le replic: Como mujer necia has hablado. Si recibimos de Dios los bienes, por qu no tambin los males? En todo esto no pec Job con sus labios.
 Tres amigos de Job se enteraron de todas las desgracias que le haban sobrevenido, y se llegaron cada uno de su lugar  Elifaz, de Teman; Bildad, de Suaj, y Sofar, de Naamat , que se haban convenido juntarse para darle el psame y consolarle."
 Ya de lejos alzaron sus ojos, sin reconocerle, y, levantando su voz, empezaron a llorar a voz en grito, al par que rasgahan sus vestiduras y esparcan al aire polvo sobre sus cabezas.
 Estuvieron con l sentados en tierra siete das y siete noches, y ninguno habl palabra viendo cuan grande era su dolor.
 Despus de esto abri Job su boca para maldecir su da,
 y, tomando la palabra, dijo:
 Perezca el da en que nac y la noche en que se dijo: Ha sido concebido un varn!
 Convirtase ese da en tiniebla, no se cuide Dios de l desde lo alto, no resplandezca sobre l un rayo de luz.
 Apodrese de l oscuridad y sombras de muerte; encobe sobre l negra nube, llnelo de terrores la negrura del da."
 Hagan presa de aquella noche las tinieblas, no se junte a los das del ao ni entre en el cmputo de los meses.
 Sea noche de tristeza, no haya en ella regocijos.
 Maldganla los que saben maldecir el da, los que saben despertar al Leviatn.
 Hganse tinieblas las estrellas de su alborada; que espere luz y no le venga, y no vea los parpadeos de la aurora,"
 por no haberme cerrado las puertas del seno materno y no haber sustrado a mis ojos tanta miseria.
 Por qu no mor al salir del seno y no expir al salir del vientre?
 Por qu hall rodillas que me acogieron y pechos que me amamantaron?
 Pues ahora descansara tranquilo y dormira en reposo
 con los reyes y los magnates de la tierra, que se construyen mausoleos,
 o con prncipes ricos en oro, que llenan de plata sus moradas.
 O ni hubiera existido, como aborto secreto o como los nios que no vieron la luz.
 All cesan de perturbar los impos y descansan los extenuados.
 All estn tranquilos los cautivos y no oyen la voz del capataz.
 All son iguales grandes y pequeos, y el esclavo est libre de su amo.
 A qu dar la luz al desdichado, dar la vida al amargado de alma,
 a los que esperan la muerte y no les llega, y la buscan ms que exploradores de tesoros;"
 los que saltaran de jbilo y se llenaran de alegra si hallasen un sepulcro;"
 al varn cuya ruta est oculta y a quien cierra Dios (toda salida)?
 Son los suspiros mi comida y se derraman como aguas mis rugidos.
 Lo que temo, eso me llega; y lo que me atemoriza, eso me coge."
 No tengo tranquilidad ni descanso; se ha adueado de m la turbacin."
 Tom la palabra Elifaz, de Teman, y dijo:
 Te molestar que te dirijamos la palabra? pero quin es capaz de guardar silencio?2 .
 He aqu que enseaste a muchos, confortaste muchas manos dbiles.
 Con tu palabra sostuviste a los vacilantes y fortaleciste a rodillas que se doblaban.
 Pero ahora, que ha venido sobre ti, decaes? Cuando te ha tocado, te turbas?
 No es ya tu piedad tu confianza? No es la rectitud de los caminos la esperanza tuya?
 Recuerda bien: Qu inocente pereci? Qu justos fueron exterminados?
 Por lo que siempre vi, los que aran la iniquidad y siembran la desventura, la cosechan.
 Bajo el aliento de Dios perecen, desaparecen al soplo de su nariz.
 Los rugidos del len, los bramidos de la fiera, los dientes de los cachorros de len, son quebrantados.
 Perece el len falto de presa, y se dispersan los cachorros de la leona.
 Llegme calladamente un hablar; mis orejas percibieron slo un murmullo,"
 al tiempo en que agitan el alma las visiones nocturnas, cuando duermen los hombres profundo sueo.
 Apoderse de m el terror y el espanto, temblaron todos mis huesos;"
 un viento azot mi rostro, eriz el pelo de mi carne.
 Se par (ante m), pero no reconoc su semblante; estaba ante mis ojos un fantasma, y o una voz que tenuemente murmuraba:"
 Podr el hombre presentarse como justo ante Dios? Ser puro el varn ante su Hacedor?
 Mira: aun a sus ministros no se confa, aun en sus ngeles halla tacha.
 Cunto ms los que habitan moradas de barro y del polvo traen su origen! Que son aplastados como polilla,
 de la maana a la tarde son pulverizados, desaparecen para siempre por falta de salvador4.
 No es arrancada la cuerda (de su tienda)? Mueren faltos de sabidura.
 Ya puedes gritar. Habr quien te responda? A cul de los santos vas a apelar?
 Porque al insensato le mata el enojo, y al necio la clera.
 Vi al insensato echar races, pero al instante maldije su morada:
 Que sus hijos sean privados de salvacin y sean aplastados en la puerta sin (que tengan) defensor
 Devoran los hambrientos sus cosechas, y aun entre las espinas las recogen, y el sediento chupa su jugo.
 Que no brota del polvo la iniquidad, ni es el suelo el que produce el infortunio.
 Pues es el hombre quien engendra la desventura, los hijos del relmpago levantan el vuelo.
 Yo que t, me volvera a Dios y en Dios pondra mi causa.
 El que hace cosas tan grandes e insondables, maravillas sin nmero;"
 que derrama la lluvia sobre la tierra y manda las aguas sobre los campos.
 Ensalza a los humildes, hace prosperar a los afligidos.
 Aventa las tramas del astuto para que sus manos no realicen sus clculos.
 Sorprende a los sabios en su astucia y frustra los designios del malvado.
 De da tropiezan con tinieblas, y van a tientas en pleno da, como si fuera de noche.
 Y salva al arruinado de su boca, y de la mano del prepotente al necesitado,
 y sostiene la esperanza del desdichado, teniendo que cerrar su boca la injusticia.
 Dichoso el hombre a quien corrige Dios! No desdees, pues, la correccin del Omnipotente.
 Pues El es quien hace la herida y la venda, el que hiere y la cura con su mano.
 De seis tribulaciones te salvar, y a la sptima no te alcanzar el mal.
 En (tiempos de) hambre te redimir de la muerte, y en (tiempos de) guerra, del poder de la espada.
 Te preservar del azote de la lengua, no temers la desventura si viniere.
 Te reirs de la devastacin y del hambre, no temers a las bestias de la tierra.
 Hars alianza con las piedras del campo, y paces con las fieras salvajes.
 Probars la paz de tu tienda; nada echars de menos al inspeccionar tu morada."
 Sabrs que tu posteridad es numerosa, y tus retoos (brotarn) como hierba de la tierra.
 Llegars en madurez al sepulcro, como a su tiempo se recogen las gavillas.
 Mira: esto es lo que he observado As es! Atiende y sbelo (para tu bien)!.
 Entonces replic, diciendo:
 Oh si mis quejas pudieran pesarse y a un tiempo se pusiera mi desdicha en una balanza!
 Luego sta pesara ms que las arenas del mar! Por eso han sido destempladas mis palabras,
 pues se han clavado en m las saetas del Omnipotente, cuyo veneno bebe mi espritu. Los terrores de Dios estn alineados contra m,
 Rebuzna el onagro junto a la hierba? Muge el buey ante su pesebre?
 Se come lo inspido sin sal? Sabe bien la clara de huevo?
 Lo que ni tocar quiere mi alma, eso se ha convertido en mi alimento.
 Quin me diera se cumpliese mi peticin y que Dios me otorgara lo que espero,
 y se dignara Dios aplastarme, soltando su mano para acabar conmigo
 Ese sera luego mi consuelo; me alegrara en la amargura, por no haber ocultado los secretos del Santo."
 Cul es mi fortaleza para esperar todava? Cul mi fin para aliviar mi alma?.
 Es mi fortaleza la de las piedras, o es de bronce mi carne?
 No hay para m ayuda alguna; todo socorro me ha sido negado."
 Rehusar la piedad a su prjimo es rechazar el temor del Omnipotente7.
 Mis hermanos me han decepcionado como arroyo (seco), cual lecho de torrentes que pasan.
 Estaban cubiertos de hielo, sobre ellos se acumulaba la nieve;"
 pero apenas viene el calor, se derriten, a los primeros ardores se extinguen en su lugar.
 Desvan las caravanas su ruta, avanzan por el desierto y se extravan.
 Divsanlas las caravanas de Tema, las comitivas de Sab suspiran por ellos;"
 pero quedan avergonzadas de haber confiado, y confusas al llegar hasta ellos.
 As sois ahora vosotros para m: al verme, os espantis y sois sobrecogidos de temor.
 Os he dicho yo: Dadme, y de vuestra hacienda haced soborno en mi favor u,
 y libradme de la mano del opresor, y rescatadme de las manos del tirano?
 Enseadme vosotros, y yo me callar; y si he errado, hacdmelo ver."
 Cuan persuasivas son las palabras de rectitud! Mas qu prueba vuestra alegacin?
 Pretendis censurar mis palabras, siendo puro viento los dichos del desesperado?
 Hasta sobre un hurfano echis suertes y traficis sobre vuestro amigo.
 Y ahora dignaos volveros hacia m, pues no puedo mentiros a vuestra cara!
 Volveos, y no seis injustos; volveos, pues la justicia est conmigo!"
 Hay en mi lengua iniquidad? Es que mi paladar no sabe discernir el infortunio?
 No es milicia la vida del hombre sobre la tierra, y son corno los del jornalero sus das?
 Como el siervo anhelando la sombra, como el jornalero esperando su salario,
 as he pasado yo meses de desencanto y me han tocado noches llenas de dolor.
 Si me acuesto, digo: Cundo me levantar? Si me levanto: Cundo llegar la tarde? l Y me harto de divagar hasta el crepsculo.
 Mi carne est cubierta de gusanos y de escamas terrosas, mi piel se arruga y se deshace supurando;"
 mis das corrieron ms rpidos que la lanzadera, pasaron sin dejar esperanza.
 Acurdate de que mi vida es un soplo, mis ojos no volvern a ver ms la felicidad.
 No me vern ms ojos (de hombre); me mirarn tus ojos, y ya no ser."
 Como se deshace una nube y se va, as el que baja al seol no sube ms;"
 no vuelve ms a su casa y no le reconoce ya su lugar.
 Por eso no reprimir yo mi boca, hablar en la angustia de mi espritu, me quejar en la amargura de mi alma,
 Soy yo el mar o un monstruo marino para que me hayas puesto guardia?
 Cuando me digo: En mi cama hallar consuelo, el lecho aliviar mis dolores,
 t me aterras con sueos, me espantas con visiones.
 Por eso preferira ser estrangulado, la muerte a estos tormentos9.
 Me consumo No vivir eternamente. Djame, que mi vida es un soplo.
 Qu es el hombre para que en tanto le tengas y pongas en l tu atencin,
 para que le visites cada maana y a cada momento le pruebes?
 Hasta cundo no apartars de m tu mirada sin dejarme tragar mi saliva?
 Si pequ, qu dao te infer, oh protector de los hombres? Por qu me haces blanco tuyo, cuando ni a m mismo puedo soportarme?
 Por qu no perdonar mi transgresin y pasar por alto mi culpa? Pues pronto descansar en el polvo, y si me buscas, ya no existir.
 Tom la palabra Bildad, suhita, diciendo:
 Hasta cundo vas a hablar as y sern las palabras de tu boca cual viento impetuoso?
 Acaso tuerce Dios el derecho? Puede el Omnipotente pervertir la justicia?
 Si pecaron tus hijos contra El, ya han pagado por sus faltas.
 Pero t, si recurres a Dios e imploras al Omnipotente,
 si fueres puro y recto, desde ahora velar sobre ti, y restaurar la morada de tu justicia,
 y la anterior fortuna resultar pequea, pues grande ha de ser tu futuro.
 Pregunta, si no, a las generaciones precedentes, atiende a la experiencia de los padres.
 Nosotros somos de ayer y no sabemos nada, porque son una sombra nuestros das sobre la tierra.
 No te ensearn ellos, no te hablarn y de su corazn sacarn palabras?
 Puede crecer el papiro fuera de las lagunas? Puede el junco prosperar donde no hay agua?
 Verde an, sin que nadie le corte, se seca antes que cualquier otra hierba.
 Tal es la suerte de los que se olvidan de Dios, y la esperanza del impo se desvanecer.
 Su confianza no es ms que un hilo, y tela de araa su seguridad.
 Se apoya sobre una casa que no se sostiene, se agarra a ella, sin que tenga consistencia.
 Por lleno de jugo que estuviere a la faz del sol, extendiendo sus retoos en el huerto,
 y sus races entrelazadas sobre un montn de piedras, viviendo en una casa de piedra,
 en cuanto se le arranca de su sitio, ste le renegar: Nunca te vi!
 Helo aqu podrido sobre el camino, mientras otros brotan en su lugar.
 As, pues, Dios no rechaza al ntegro ni toma de la mano a los malvados.
 An llenar tu boca de sonrisas y de jbilo tus labios.
 Cubrirnse de confusin tus enemigos, y no subsistir la tienda de los malos.
 Respondi Job, diciendo:
 En verdad, yo s que es as: Cmo justificarse un hombre frente a Dios?
 Si quisiera contender con El, de mil cargos no podra responder a uno.
 El es sabio de corazn y robusto de fuerza: Quin se le opondr y saldr ileso?
 El desplaza los montes sin que se den cuenta, y en su ira los trastorna.
 El sacude la tierra en su sitio, estremcense sus columnas.
 El manda al sol, y ste no brilla, y guarda bajo sello las estrellas.
 El solo tiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
 El cre la Osa, el Orion y las Plyades y las cmaras del cielo austral.
 El obra cosas grandes e insondables, maravillas sin cuento.
 Si pasa ante m, yo no le veo; se desliza, y yo no lo advierto."
 Si coge una presa, quin se la arrebatar? Quin podr decirle: Qu es lo que haces?
 Dios no reprime su clera: bajo El se encorvaron los auxiliares de Rahab.
 Cunto menos podra yo responderle y rebuscar razones contra El!
 Aun teniendo razn, no podra responderle, y habra de implorar gracia para mi causa.
 Y aunque le hablara yo y El me respondiese, no osara creer que haba odo mi voz.
 El es quien por un cabello me aplasta p y multiplica sin motivo mis heridas;"
 que ni respirar me deja y me harta de amarguras.
 Si quisiera acudir a la fuerza, el robusto es El; si al juicio, quin podr emplazarle?"
 Si soy justo, mi boca me condena; si me creo inocente, me declara perverso."
 Si me declaro inocente, es que no me conozco. Yo desprecio mi vida.
 Todo es uno! Por eso digo: Consume al ntegro y al culpable!
 Guando de repente una plaga trae la muerte, El se re de la desesperacin de los inocentes.
 La tierra es entregada a las manos de los impos, y vela el rostro de sus jueces. Si no es El, quin va a ser?
 Mis das pasaron ms veloces que un correo, huyeron sin ver la felicidad.
 Se han deslizado como lancha de papiro, como guila que se lanza sobre la presa.
 Si me digo: Voy a olvidar mis cuitas, cambiar mi semblante y me pondr alegre,
 temo todos mis dolores, sabiendo que t no me declaras inocente.
 Si soy culpable, a qu fatigarme en vano?
 Aunque me lavase con agua de nieve y purificase mis manos con leja,
 todava me hundirs en el lodo, y mis vestidos me aborreceran.
 Que no es hombre como yo para responderle: Vamos juntos a juicio!
 No hay entre nosotros arbitro que ponga su mano entre ambos.
 Que retire su vara de sobre m, que no me espante su terror.
 Yo hablar sin temor, porque no soy tal a mis ojos.
 Estoy hastiado de mi vida! Voy a dar curso libre a mis quejas, a hablar con la amargura de mi alma.
 Quiero decir a Dios: No me condenes, dame a saber por qu te querellas de m!
 Es decoroso para ti hacer violencia, desdear la obra de tus manos y complacerte en los consejos de los malvados?
 Tienes t acaso ojos de carne y miras como mira el hombre?
 Son tus das los de un mortal, son tus aos los aos del nombre,
 para que tengas que inquirir mi culpa y andar rebuscando mi pecado,
 cuando sabes que no soy culpable y nadie puede librarme de tus manos?
 Tus manos me hicieron y me formaron, y vas a aniquilarme despus?
 Acurdate que me modelaste como el barro,y vas a tornarme al polvo?
 No me exprimiste como leche, no me cuajaste como queso?
 Me revestiste de piel y de carne, y con huesos y msculos me consolidaste.
 Me diste vida y me favoreciste y tu solicitud guard mi espritu.
 Y me guardabas esto en tu corazn? Bien veo que esto entraba en tus designios.
 Si peco, t me vigilas, y de mi falta no me disculpars.
 Si prevarico, ay de m! Si soy inocente, no podr levantar la cabeza, harto de ignominia y ebrio de penas8.
 Y si la levanto, t me cazars como len, y contra m vuelves a hacer ostentacin de tu poder.
 Renovars tus pruebas contra m como tropas de refresco.
 Por qu me sacaste del vientre de mi madre? Muriera yo sin que ojos me vieran.
 Fuera como si nunca hubiera existido, llevado del vientre al sepulcro.
 No son pocos los das de mi existencia? Retrate de m para que pueda alegrarme un poco
 antes de que me vaya, para no volver, a la tierra de tinieblas y de sombras,
 tierra de negrura y desorden, en la que la claridad es como la oscuridad.
 Replic Sofar de Naamat, diciendo:
 La multitud de las palabras no va a tener respuesta? Va a ser el hombre verboso el que tenga razn?
 Tus charlataneras van a hacer callar a los hombres? Vas a burlarte sin que nadie te confunda?
 T dices: Mi doctrina es pura y estoy limpio a tus ojos.
 Ojal hablara Dios y abriera sus labios contigo
 para descubrirte los secretos de la sabidura (pues son ambiguos para el entendimiento), y conoceras que Dios te ha condonado parte de tus culpas!
 Podrs descubrir t el misterio de Dios? Llegars hasta la perfeccin del Omnipotente?
 Es ms alto que los cielos. Qu hars? Es ms profundo que el seol. Qu entenders?
 Es ms extenso que la tierra, ms ancho que el mar.
 Si pasa, aprisiona y cita a juicio, quin podr contrarrestarle?
 Pues conoce a los hombres falaces y ve la iniquidad sin mucho reflexionar.
 As, el necio se hace discreto, y como pollino de onagro nace el hombre.
 Si t dispusieras tu corazn y extendieras a El sus manos;"
 si alejaras de tus manos la maldad y no dieras acogida en tu tienda a la iniquidad,
 alzaras ciertamente tu rostro sin tacha, te sentiras seguro y no temeras.
 Te olvidaras entonces de las penas, o, si de ellas te acordaras, sera como de agua que pas.
 Y ms radiosa que el medioda surgira tu existencia, y la oscuridad sera como la maana,
 y viviras confiado de lo que te esperaba, y, sintindote protegido, te acostaras tranquilo.
 Reposaras sin que nadie te inquietase, y muchos adularan tu rostro.
 Pero los ojos de los malvados se consumirn, faltndoles el refugio, y su esperanza ser el ltimo suspiro.
 Respondi Job, diciendo:
 Cierto que sois vosotros la humanidad toda i, y con vosotros va a morir todo el saber.
 Tambin tengo, como vosotros, algn seso, y no cedo ante vosotros. Esas cosas, quin las ignora?
 Ludibrio para su amigo soy yo, que clamo a Dios para que me oiga. Objeto de mofa es el justo y el ntegro!
 Desprecio al desgraciado! As piensa el dichoso,Una zancadilla para aquel cuyos pies estn para resbalar!
 Paz gozan las tiendas de los devastadores, y estn seguros los que provocan a Dios, como si todo lo hubiera puesto Dios en su mano.
 Pregunta a las bestias, y te instruirn; a las aves del cielo, y te lo comunicarn;"
 a los reptiles de la tierra, y te ensearn, y te lo harn saber los peces del mar.
 Quin no ve en todo esto que es la mano de Yahv quien lo hace,
 de cuya mano depende el alma de todos los vivientes y el espritu de todos los hombres?
 No distingue el odo las palabras, como el paladar gusta la comida?
 En los ancianos est el saber y en la longevidad la sensatez.
 Pero en El estn la sabidura y el poder; suyo es el consejo, suya la prudencia."
 Lo que l destruye no puede reconstruirse; al que El aprisiona nadie le liberta."
 Si retiene las aguas, todo se seca; si las da suelta, devastan la tierra."
 En El estn la fuerza y la sabidura, de El son el engaado y el 'engaador;"
 El hace andar descalzos a los consejeros, y a los jueces los hace necios;"
 descie la cadena de los reyes y les ata una cuerda a su cintura;"
 hace andar descalzos a los sacerdotes y abate a los poderosos;"
 quita el habla a los sinceros y priva a los ancianos del discernimiento;"
 arroja sobre los nobles el desprecio y suelta el cinturn de los fuertes;"
 despoja a las profundidades de sus tinieblas y saca a luz la sombra;"
 eleva a las naciones y las arruina, dilata a los pueblos y los suprime;"
 quita el sentido a los gobernantes del pas i y los hace errar en un desierto sin caminos;"
 caminan a tientas en las tinieblas sin luz, y hace que como beodos vacilen.
 Ciertamente todo esto lo han visto mis ojos, lo ha odo mi odo y lo entendi.
 Lo que vosotros sabis lo s yo tambin, no soy menos que vosotros.
 Pero yo quisiera hablar al Omnipotente y venir a cuentas con Dios;"
 pues vosotros sois inventores de falacias, sois mdicos que nada curis.
 Quin diera que al menos callarais por completo; sera para vosotros contado como acto de sabidura!"
 Od, pues, os ruego, mi querella, atended a las razones de mi defensa.
 Queris, para justificar a Dios, usar de falsedad, defenderle con mentiras?
 Queris mostraros como parciales suyos, ser los abogados de su causa?
 Sera bueno que Ellos sondease. Queris poder engaarle como se engaa a un hombre?
 El ciertamente os reprendera con severidad, si secretamente pretendis aparecer como parciales suyos.
 Su majestad, no os aterrar, no os llenar de espanto?
 Vuestros apotegmas son verdades de polvo, vuestras rplicas son respuestas de barro.
 Callad y dejadme que hable yo, y venga sobre m lo que viniere!
 Yo tomo mi carne en mis dientes y coloco mi vida en las palmas de mis manos!
 Aunque El me matara, no me dolera, con tal de defender ante El mi conducta,
 Y esto me servir de salvacin, pues el impo no se atrevera a comparecer en su presencia5.
 Od atentamente mis palabras, prestad odo a mi razonamiento!
 He aqu que he preparado mi proceso, consciente de que he de tener razn.
 Quin pretende litigar conmigo? Porque si, resignado, callara, morira.
 Slo dos cosas no hagas conmigo, y entonces no me esconder de tu presencia.
 Aleja de m tu mano y no me espante tu terror.
 Despus convoca (al debate), y yo responder, o hablar yo y t me replicars.
 Cuntos son mis delitos y pecados? Dame a conocer mi transgresin y mi ofensa.
 Por qu esconderme tu rostro y tenerme por enemigo tuyo?
 A una hoja que arrebata el viento infundes terror y a una paja seca persigues,
 dictando contra m sentencias de amargura e imputndome las faltas de mi mocedad?
 Pones en el cepo mis pies, acechas todos mis pasos, sealas las huellas de mis pies.
 Me deshago como leo carcomido, como vestido que roe la polilla.
 El hombre, nacido de mujer, corto de das y harto de inquietudes,
 brota como una flor y se marchita, huye como sombra sin pararse.
 Y sobre un tal abres tus ojos y le citas a juicio contigo?
 Quin podr sacar pureza de lo impuro? Nadie
 Si sus das estn determinados, si es conocido de ti el nmero de sus meses, si fijaste su lmite, que no ha de traspasar,
 aparta de l tu mirada y djale hasta que como mercenario cumpla su jornada.
 Porque para el rbol hay esperanza: cortado, puede retoar, sin que cesen sus renuevos;"
 aunque haya envejecido su raz en la tierra y haya muerto en el suelo su tronco,
 al olor del agua rebrota y echa follaje como planta nueva.
 Pero el hombre, en muriendo, queda inerte, y expirando, dnde est?
 Se agotarn las aguas en el mar, secarse un ro y se consumir;"
 pero el hombre, una vez que se acuesta, no se levantar jams. Hasta la consumacin de los cielos no se despertar, no surgir de su sueo.
 Quin me diera que me escondieses en el seol y all me ocultaras hasta que se aplacara tu ira, fijando un trmino para volver a acordarte de m!
 Si, muerto, el hombre reviviera, esperara que pasara el tiempo de mi milicia hasta que llegara la hora del relevo.
 Llamarasme entonces, y yo te respondera, y te mostraras propicio a la obra de tus manos.
 Y, en vez de contar, como ahora, mis pasos, no espiaras ms mis pecados.
 Sellaras como en un saco mi transgresin y borraras mi iniquidad.
 Pero ay! que el monte se desmorona, y se remueve de su lugar la roca,
 y el agua corroe las piedras, y se lleva la inundacin los terrones, y por modo semejante destruyes la esperanza del hombre.
 T le asaltas, y se va para siempre; cambia su rostro, y lo despachas."
 Tengan honores sus hijos, l no lo sabe; sean despreciados, l no lo advierte;"
 slo l siente los dolores de su carne, slo sobre s llora su alma.
 Entonces replic Elifaz de Teman, diciendo:
 Es de sabios responder con vanos razonamientos y llenar su vientre de viento solano,
 arguyendo con palabras vanas y con razones inconsistentes?
 Pero es ms: t destruyes la piedad y socavas la meditacin ante Dios.
 Pues tu falta inspira a tu boca, y adoptas el lenguaje de los astutos.
 Es tu boca, no soy yo, quien te condena; son tus labios los que atestiguan contra ti."
 Eres t por ventura el primer nacido? Has sido concebido antes que las colinas?
 Has odo las confidencias de Dios, y acaparas para ti la sabidura?
 Qu sabes t que nosotros no sepamos? Qu entiendes t que no entendamos nosotros?
 Tambin hay entre nosotros ancianos encanecidos de ms edad an que tu padre.
 Tienes en poco los consuelos de Dios y las blandas palabras que te dirigimos?
 Cmo te arrastra tu corazn y por qu centellean tus ojos?
 Pues vuelvese contra Dios, y salen de tu boca injurias contra EL
 Qu es el hombre para creerse puro, para decirse justo el nacido de mujer?
 Si ni en sus santos se confa ni los cielos son bastante puros a sus ojos,
 cunto menos un ser abominable y corrompido, el hombre, que se bebe como agua la impiedad!
 Voy a explicarte, escchame, y voy a contarte lo que vi,
 lo que ensearon los sabios, lo que no ocultaron (recibido) de sus padres,
 aquellos a quienes slo fue dada la tierra, sin que pasara el extranjero por medio de ellos.
 Todos los das sufre tormento el perverso, y estn contados los aos reservados al tirano.
 Suenan a sus odos gritos de espanto, en tiempo de paz se ve asaltado por el devastador.
 No confa escapar de las tinieblas, y (se considera) destinado a la espada.
 Es dado en pasto a los buitres9, sabe que su ruina es inminente.
 El da tenebroso le aterra, la ansiedad y la angustia le acometen como rey pronto al asalto,
 porque extendi su mano contra Dios, y se hizo fuerte contra el Omnipotente,
 y corri contra El con erguida cerviz, protegido por sus espesos escudos.
 Porque tena su rostro * abotagado de gordura, y de grosura sus lomos;"
 y habitaba ciudades derribadas, casas deshabitadas, destinadas al montn de ruinas.
 No se enriquecer ni se mantendr su opulencia, ni su sombra se extender sobre la tierra.
 No escapar a las tinieblas; sus renuevos los desecar la llama, y su flor ser arrebatada por el viento."
 No se fe de su tallo elevado, pues sabemos que es vanidad;"
 antes de tiempo se marchitarn sus sarmientos, y su ramaje no reverdecer.
 Dejar caer, como la via, su agraz, y, como el olivo, dejar caer sus flores.
 Pues la casta de los impos es estril, y el fuego devora las tiendas del soborno.
 Concibe maldad y engendra desventura, y nutre en su seno el desengao.
 Respondi Job, diciendo:
 He odo ya muchos discursos semejantes! Funestos consoladores sois todos vosotros!
 Tendrn trmino los vanos discursos, o qu es lo que a responder as te incita?
 Tambin podra yo hablar con vosotros, si vosotros estuvierais en mi lugar. Podra hilvanar palabras a costa vuestra y mover mi cabeza sobre vosotros.
 Os alentara con mi boca y dara rienda suelta a mis labios.
 Si hablo, no se calma mi dolor; si callo, qu se va a apartar de m!"
 Ciertamente ahora la malquerencia me ha extenuado, toda su banda se apodera de m
 Se levanta contra m como testigo de cargo y depone contra m con calumnias.
 Su furor desgarra y me persigue, rechinando contra m sus dientes. Mi adversario aguza sus ojos contra mi.
 Abren su boca contra m, abofetean con afrenta mis mejillas, todos a una se apretujan contra m.
 Dios me entrega a los impos, me arroja en manos de los perversos.
 Estaba yo tranquilo, y El me sacudi, me tomo por el cuello y me estrell. Psome por blanco suyo.
 Crcanme sus proyectiles, me traspasa mis rones sin piedad, derrama por tierra mi hil.
 Abre en m brecha sobre brecha y corre contra m como un guerrero.
 He cosido un saco sobre mi piel, he revuelto mi frente en la ceniza;"
 est mi rostro enrojecido por el llanto, y sobre mis prpados hay un velo sombro,
 aunque no hubo violencia en mis manos y fue pura mi oracin.
 No cubras, oh tierra! mi sangre, y no haya lugar para mi clamor.
 Ahora, pues, en los cielos est mi testigo, y all arriba est mi fiador.
 Mi clamor ha llegado hasta Dios4, las lgrimas de mis ojos corren ante El.
 Oh si hubiera arbitro entre Dios y el hombre, como lo hay entre el hombre y su prjimo!
 Pues estn contados los aos que me restan, y es sin vuelta el camino por do voy.
 Mi espritu se extingue, mis das se acaban, slo me queda el sepulcro.
 No soy objeto de mofa, y mis ojos no pasan entre amarguras la noche?
 Depositada, pues, mi fianza junto a ti, quin entonces habra de tocar mi mano?
 Has cerrado su mente al conocimiento1, pero no dejars que prevalezcan.
 Invita uno a sus amigos a la presa, mientras desfallecen los ojos de sus hijos!
 Me ha hecho la fbula de las gentes, soy como aquel a quien se le escupe en la cara.
 Mis ojos se consumen de tristeza, y mis miembros se desvanecen como la sombra.
 Y psmanse de ello los rectos, y los inocentes se indignan contra el perverso;"
 pero el justo persevera en su camino,y el que tiene las manos limpias redobla su energa.
 Mas vosotros todos volved y llegaos, que no hallar un sabio entre vosotros.
 Pasaron mis das, se desvanecieron mis proyectos, los deseos de mi corazn.
 La noche me la convierten en da, y de las tinieblas (prometen) prxima luz.
 Qu puedo yo esperar? El sepulcro ser mi morada, en las tinieblas he extendido mi lecho.
 A la fosa grit: T eres mi padre! Y a los gusanos: Mi madre y mis hermanos!
 Dnde est mi esperanza? Y mi dicha, quin la divisa?
 Van a bajar a mi lado al sepulcro? Nos vamos a hundir juntos en el polvo?
 Replic Bildad, suhita, diciendo:
 Hasta cundo pondris trabas a las palabras? Reflexionad, y despus hablaremos.
 Por qu nos tomas como bestias, pasamos a tus ojos por estpidos?
 T, que en tu furor te desgarras a ti mismo, acaso por ti ser abandonada la tierra y se trasladarn las rocas de su lugar?
 S, se apagar la luz de los perversos, no brillar su ardiente llama.
 La luz se apagar en su tienda, y su lmpara se extinguir encima de l.
 Se recortan sus pasos vigorosos, y su propio consejo le har tropezar;"
 pues ha sido arrojado por sus pies a la red, y caminar sobre una trampa;"
 un lazo le atar los tobillos y le aprisionar el cepo;"
 oculta est en la tierra su cuerda, y su trampa sobre el sendero.
 De todas partes le asaltarn terrores, le seguirn, pisando los talones.
 Su opulencia se tornar en hambre, y la desgracia est presta a su lado.
 La enfermedad roer su piel, y devorar sus miembros el primognito de la muerte.
 Ser arrancado de su tienda, en la que se senta seguro, i y t puedes conducirle al rey de los terrores.
 Podrs habitar en su tienda, ya no suya; se esparcir azufre sobre su morada."
 Secarnse sus races por debajo, se marchitar por arriba su ramaje.
 Desaparecer de la tierra su recuerdo, y no tendr ya nombre sobre la faz del desierto;"
 se le empujar de la luz a las tinieblas, y se le expulsar del mundo;"
 no tendr familia ni parentela en su pueblo, ni sobreviviente en sus moradas.
 De su destino se asombrarn los occidentales y se horrorizarn los orientales.
 Esta es la suerte del malvado, y ste el lugar del que no reconoce a Dios!
 Respondi Job, diciendo:
 Hasta cundo afligiris mi alma y me majaris con vanos discursos?
 Ya me habis afrentado diez veces, y me maltratis sin avergonzaros.
 Aun siendo verdad que yo haya errado, sobre m recaera mi yerro.
 Es bien cierto que os insolentis contra m y que me reprochis mi oprobio?
 Sabed, pues, que es Dios quien me ha oprimido y me ha envuelto en sus redes.
 Si grito: Violencia! no obtengo respuesta; aunque clame, no hay equidad."
 Ha vallado mi camino y no puedo pasar, y sobre mis senderos ha puesto tinieblas.
 Me ha despojado de mi gloria y arranc de mi cabeza la corona.
 Me ha demolido en derredor, y perezco, y descuaj como rbol mi esperanza.
 Encendise contra m su clera y me cont entre sus enemigos.
 A una llegaron sus milicias, se atrincheraron contra m en su camino y han acampado en torno de mi tienda.
 Alejronse de m mis hermanos, y mis conocidos se me han hecho extraos.
 Desaparecieron mis allegados, me han olvidado mis familiares.
 Los huspedes de mi casa y mis criados me consideran como extrao; soy a sus ojos un forastero."
 Llamo a mi siervo, y no me responde, y tengo que suplicarle con mi boca.
 Hzose mi aliento repugnante a mi mujer, y yo soy ftido a los hijos de mis entraas, i
 Hasta los nios me desdean, y murmuran contra m cuando intento levantarme.
 Me han aborrecido todos mis confidentes, los ms caros amigos se vuelven contra m.
 Pgaiise a mi piel y a mi carne mis huesos, y apenas si conservo la piel junto a mis dientes.
 Apiadaos, apiadaos de m siquiera vosotros, mis amigos, porque me ha herido la mano de Dios!
 Por qu, como Dios, me persegus vosotros tambin, y no os hartis de mis carnes?
 Quin me diera que se escribiesen mis palabras y se consignaran en un libro,
 que con punzn de hierro y de plomo se esculpiesen para siempre en la roca!
 Porque yo s que mi Redentor vive, y al fin se erguir como fiador sobre el polvo;"
 y detrs de mi piel yo me mantendr erguido, y desde mi carne yo ver a Dios.
 Al cual yo le ver, vernle mis ojos, y no otros! Se consumen mis rones en mi interior!
 Si decs: Cmo le perseguiremos y qu pretexto encontraremos para acusarle?
 temed por vosotros mismos ante la espada, cuando la clera se inflamar contra las faltas, para que sepis que hay un juicio.
 Replic Sofar de Naamat, diciendo:
 Por esto me hacen responder mis pensamientos, a causa de la impaciencia que siento en m.
 ?? he odo una reprensin afrentosa para m, y un soplo salido de mi inteligencia me hace responder:
 No sabes ya de siempre, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
 que es breve la exultacin del malvado y dura un instante la alegra de los perversos?
 Si hasta el cielo subiere su arrogancia y tocare en las nubes su cabeza,
 cual un fantasma desaparece para siempre; y los que le vieron dirn: Dnde est?
 Volar como un sueo, y no le hallarn; huir como visin nocturna."
 Los ojos que le vieron no le vern ms, su morada no le percibir ya ms.
 Sus hijos indemnizarn a los pobres, sus propias manos restituirn su riqueza.
 Sus huesos, llenos an de juvenil vigor, yacern con l en el polvo.
 Aunque la maldad fuera dulce a su boca y la ocultara bajo su lengua,
 aunque la conservara y no la soltara, retenindola en su paladar,
 su comida en sus entraas se corrompera, siendo como hil de spides en su interior.
 Devor riquezas, pero las vomitar, de su vientre se las sacar Dios.
 Chupa veneno de spides, y la lengua de vbora le matar.
 No ver los arroyos de aceite reciente, los torrentes de miel y leche cuajada.
 Devolver su ganancia sin tragarla, ni gozar del fruto de su comercio,
 pues oprimi y desampar a los pobres, robando casas que no construy;"
 puesto que no conoci hartura en su vientre, no salvar lo que tanto codici.
 Nadie escapaba a su voracidad; por eso su bienestar no ser durable."
 En el colmo de la abundancia, todo le es poco; le alcanzarn desventuras de toda suerte5."
 Cuando est para henchir su vientre, mandar Dios contra l el ardor de su clera, haciendo llover contra su carne sus proyectiles7.
 Si escapa al arma de hierro, lo traspasar el arco de bronce,
 y un dardo sale de su espalda, cual rayo de sus entraas, llevando terrores sobre l.
 Toda suerte de tinieblas le estn reservadas; le devorar un fuego no encendido (por hombre), que consumir lo que reste en su tienda."
 Los cielos revelarn su impiedad, y la tierra contra l se alzar.
 Una inundacin arrastrar su casa: (aguas) derramadas en el da de su furor.
 Esta es la suerte que al perverso (reserva) Dios, y sta es la dote que Dios le adjudica.
 Respondi Job, diciendo:
 Escuchad atentamente mis palabras, dadme siquiera este consuelo!
 Tolerad que hable, y despus que haya hablado, burlaos.
 Es de un hombre de quien yo me quejo? Por qu no habr de impacientarme?
 Volveos hacia m y asombraos, poniendo la mano sobre la boca.
 Yo, al acordarme, me horrorizo, y mis carnes sienten escalofros.
 Cmo es que viven los impos, I envejecen y se acrecienta su fortuna?
 Su prole persiste con ellos a su presencia, y tienen ante sus ojos a sus retoos.
 Sus casas son paz, no hay en ellas temor y no (cae) sobre ellos la vara de Dios.
 Sus toros fecundan y no retroceden, y sus vacas paren y no abortan.
 Sueltan a sus pequeos cual rebao, y sus nios saltan contentos.
 Cantan al son de adufes y ctaras y se divierten al son de la flauta.
 Acaban sus das placenteramente, y en un momento bajan al seol.
 Y eso que decan a Dios: Aprtate de nosotros, no queremos saber de tus caminos.
 Qu es el Omnipotente para que le sirvamos, y qu provecho sacamos de rogarle?
 No est en manos de ellos su ventura? y el consejo de los malvados, no est lejos de El?
 Pero cuntas veces se apaga la lmpara de los perversos, y viene sobre ellos su desventura, y les reparte suertes en su furor?
 Son como paja (arrastrada) por el viento y como tamo que se lleva el torbellino?
 Reserva Dios el castigo para sus hijos? Dle a l su merecido para que aprenda;"
 que vean sus propios ojos su ruina y beba el furor del Omnipotente.
 Pues qu le importa a l de su casa despus de l, cuando fuere cortado el nmero de sus meses?
 Se pueden dar lecciones de ciencia a Dios, a El, que juzga a los ms elevados?
 Muere ste en su plena integridad, cuando todo floreca y estaba en seguro,
 cuando estaban sus lomos cubiertos de grosura8 y bien regada la medula de sus huesos.
 Muere aqul en medio de la amargura de su alma, sin haber gozado de bien alguno.
 Juntos yacern en el polvo y a uno y a otro los recubren los gusanos.
 S, yo conozco vuestros pensamientos y las maquinaciones que sobre m forjis.
 Pues vosotros decs: Dnde est la casa del noble y dnde la tienda en la que moraban los impos?
 No se lo habis preguntado a los caminantes y no habis reconocido sus seales?
 Que en el da del infortunio es preservado el malo y es sustrado en el da de la ira.
 Quin le echa en cara su conducta? Quin le da su merecido por sus obras?
 Y cuando es llevado al cementerio, vela sobre su tmulo:
 dulces le son los terrones del torrente! y todo el mundo marcha tras l, (yendo) delante de l gente sin nmero.
 A qu, pues, me dais tan vanos consuelos, si de vuestras respuestas no queda ms que falacia?
 Repuso Elifaz de Teman, y dijo:
 Acaso puede ser til a Dios el hombre? Ms bien, a s mismo aprovecha la sensatez.
 Tiene algn inters el Omnipotente en que t seas justo? Gana algo en que sean ntegros tus caminos?
 Ser por tu piedad por lo que El te corrige y entra en juicio contigo?
 No es ms bien por tu gran malicia y por tus faltas sin nmero?
 Pues exigas sin razn prenda a tus hermanos, despojabas de sus ropas a los harapientos,
 no dabas de beber al sediento, y al hambriento le negabas el pan.
 Y de quien tiene mano fuerte, suya es la tierra; y el favorito se instala en ella."
 Despedas a las viudas con las manos vacas y quebrantabas los brazos de los hurfanos.
 Por eso te rodean los lazos y te sorprende de improviso el terror;"
 y la luz se ha oscurecido y no ves, y te inundan aguas desbordadas.
 No est Dios en lo alto de los cielos? Mira la cspide de las estrellas, qu altas estn!
 Y t dijiste: Qu sabe Dios? Puede juzgar a travs de las nubes?
 Las nubes le cubren como velo, y no ve; se pasea por la bveda de los cielos.
 Quieres guardar el antiguo sendero por donde caminaron los hombres inicuos,
 que fueron arrebatados antes de tiempo, y un ro inund sus cimientos?
 Los que decan a Dios: Aprtate de nosotros. Qu puede hacernos el Omnipotente?
 Y El llenaba su casa de riquezas, pero el consejo de los impos estaba lejos de El.
 Vironlo los justos y se alegraron, y los inocentes se rieron de ellos.
 No ha sido aniquilada su fortuna, y sus residuos devorados por el fuego?
 Reconcilate, pues, con El y haz la paz, y de ello te vendr bien.
 Recibe la ley de su boca, pon sus preceptos en tu corazn.
 Si, humillndote, te vuelves al Omnipotente n y alejas de tu tienda la iniquidad,
 tendrs el oro como polvo, y como chinarros del torrente el Ofir;"
 ser el Omnipotente tu tesoro, y plata a montones para ti.
 Pues hallars en el Omnipotente tus delicias, alzars tu rostro hacia Dios.
 Le invocars y te escuchar, y t cumplirs tus votos.
 Decidirs una cosa y te saldr bien, y sobre tus caminos brillar la luz.
 Pues El humilla la altivez (de los soberbios), pero salva al que baja los ojos.
 Ser libertado el inocente, y t sers libertado por la pureza, de tus manos.
 Pero Job respondi, diciendo:
 Cierto que son hoy acerbas mis quejas; su mano es ms pesada que mis gemidos."
 Quin me diera saber dnde hallarlo y llegar hasta su morada!
 Expondra ante El mi causa, tendra la boca llena de recriminaciones.
 Conocera las palabras que me respondiera y comprendera lo que me dijese.
 Contendera conmigo alegando su gran poder? Seguro que no. Me atendera.
 Entonces el justo podra disputar con El2, y me librara para siempre de mi Juez.
 Si voy al oriente, no est all; si a occidente, no lo distingo,"
 Si le busco al norte, no lo hallo; si vuelvo al medioda, no lo veo."
 Pues que El conoce mi camino, que me pruebe al crisol: saldr como el oro.
 su paso se adapt siempre mi pie, guardando su camino sin apartarme.
 No me desvi del mandato de sus labios, ocult en mi seno las palabras de su boca.
 Pero, cuando El decide una cosa, quin podr disuadirle? Lo que quiere, eso hace.
 Porque El cumplir su decreto, como tantos otros de El!
 Por eso me estremezco ante El; si reflexiono, tengo pavor de El."
 Dios ha debilitado mi corazn, i y el Omnipotente me aterra.
 Pues no he perecido ante las tinieblas, ni la oscuridad ha cubierto mi rostro.
 Por qu el Omnipotente no seala los tiempos, y los que le reconocen no ven sus das?
 Los impos retrasan los lindes, roban los ganados con su pastor;"
 se llevan el asno del hurfano y toman en prenda el buey de la viuda;"
 los pobres se apartan del camino, y se esconden al mismo tiempo los humildes campesinos.
 Como onagros en el desierto salen a su trabajo, en bsqueda de la presa. La estepa les (proporciona) pan para sus nios.
 Durante la noche recolectan los campos y vendimian la via del malvado.
 Pasan las noches desnudos, sin ropa, sin abrigo contra el fro.
 Se mojan con los aguaceros de los montes, sin ms asilo que las rocas.
 Arrancan de los pechos al hurfano y toman en prenda al pequeuelo del pobre;"
 van desnudos, sin vestidos, y, hambrientos, acarrean las gavillas.
 Entre dos muelas exprimen el aceite, y, sedientos, pisan las uvas.
 Desde la ciudad, los moribundos se lamentan7; clama socorro el alma de los vejados, y Dios no atiende a estos clamores."
 Forman parte de los rebeldes a la luz: no han conocido los caminos y no se volvieron por sus senderos.
 Al amanecer se levanta el asesino para matar al desvalido y al necesitado. De noche anda el salteador.
 Espa la oscuridad el ojo del adltero, diciendo: Nadie me ver, y se pone un velo a su rostro.
 En las tinieblas perforan las casas, de da se ocultan, sin conocer la luz.
 Para ellos el alba es la sombra, el clarear del da les aterra.
 Huye rpido sobre la superficie de las aguas; maldita es su posesin sobre la tierra; no se vuelve a pisar el fruto de su via."
 La sequa y el calor llevan las aguas de la nieve, y el Seol al pecador.
 Le olvida el seno materno, le chupan los gusanos; ni se menciona su nombre. Y, como rbol, es arrancada la injusticia!"
 Maltrataba a la estril sin hijos y no trataba bien a la viuda.
 Pero el que sujeta con su fuerza a los poderosos se levanta y le quita la confianza en la vida.
 Le permite apoyarse con seguridad, pero sus ojos estn sobre sus caminos.
 Estn en auge un poco de tiempo, pero desaparecen, se inclinan como hierba que se recoge, y se mustian como cabezas de espiga.
 Si no es as, quin me desmentir y reducir mis discursos a la nada?
 Y replic Bildad de Suaj, diciendo:
 Suyos son el poder y la majestad, y establece la paz en sus alturas.
 Tienen nmero sus tropas? Sobre quin no surge su emboscada?
 Cmo, pues, justificarse el hombre ante El? Cmo ser puro el nacido de mujer?
 La luna misma no brilla, ni son bastante puras las estrellas a sus ojos.
 Cunto menos el hombre, un gusano; el hijo del hombre, un gusanillo!"
 Respondi Job, diciendo:
 Qu ayuda das al desvalido, qu socorro al brazo desmayado!
 Qu bien has aconsejado al ignorante y qu profundo saber has manifestado!
 A quin Vas manifestado las palabras? Qu espritu ha salido de tu boca?
 Hasta los manes tiemblan debajo de las aguas y sus habitantes.
 El seol est desnudo ante El, y sin velos el abad-dn.
 El tendi el septentrin sobre el vaco, El, colg la tierra sobre la nada.
 Encierra las aguas en las nubes, y las nubes no se rasgan bajo ellas.
 El vela la faz de su trono, extendiendo su nube sobre l.
 Traz sobre los mares un crculo, hasta los confines entre la luz y las tinieblas.
 Las columnas del cielo se tambalean y se estremecen a una amenaza suya.
 El que con pujanza hiende los mares y con su inteligencia hiri a Rahab.
 A su soplo brillan los cielos; su mano traspas a la serpiente huidiza..."
 Y esto es slo la orla de sus obras, Cuan poca cosa hemos odo de El! Y el trueno de su poder, quin lo podr entender?
 Tom de nuevo Job la palabra y en forma de sentencia dijo:
 Vive Dios, que me rehusa justicia y el Omnipotente, que me ha colmado de amargura,
 que, mientras en m quede un soplo de vida y el hlito de Dios aliente en mis narices,
 jams mis labios proferirn falsedad, ni mi lengua musitar una mentira!
 Lejos de m daros la razn; hasta que expire no dejar que me arranquen mi inocencia."
 Me aferrar a mi justicia y no la negar; no me arguye mi conciencia por uno de mis das."
 Que mi enemigo tenga la suerte del impo, y mi adversario la del injusto!
 En qu podr esperar el malvado cuando muera, cuando Dios le reclame su vida?
 Escuchar Dios sus gritos cuando le llegue la angustia?
 Podr complacerse en el Omnipotente, podr jams invocar a Dios?
 Os mostrar la mano de Dios; no os celar los designios del Omnipotente."
 Si vosotros mismos lo habis observado, por qu, pues, perderos en vanas ilusiones?
 He aqu la suerte que Dios reserva al hombre culpable, la porcin que del Omnipotente reciben los violentos:
 si tiene muchos hijos, destanse a la espada; su prole no se hartar de pan."
 A sus supervivientes los enterrar la mortandad; sus viudas no los llorarn."
 Aunque acumule la plata como polvo, aunque amontone como el lodo los vestidos,
 los prepara l, pero los vestir el justo, y su plata la heredar el inocente.
 Edific su casa como un nido, como cabana de guarda.
 Se acuesta rico, pero ser por ltima vez; en un abrir de ojos ya no existe."
 Terrores le asaltan en pleno da, de noche le arrebata un torbellino.
 Le arrebata el viento solano y se lo lleva, y le arranca de su lugar.
 Se le echa encima sin piedad, tratando de huir de la mano (que le hiere).
 Batirn palmas contra l y le silbarn desde su propio lugar.
 Tiene la plata sus veneros, y el oro lugar en que se acrisola.
 Se extrae el hierro del suelo, y de la roca fundida sale el cobre
 Se pone fin a las tinieblas, se escudria hasta el lmite extremo la piedra oscura y sombra.
 Se perforan galeras olvidadas del pie; se suspenden y balancean lejos de los hombres."
 La tierra que produce el pan est debajo trastornada como fuego;"
 sus rocas son la morada del zafiro, y sus terrones contienen oro.
 Por caminos desconocidos por las aves de presa, impenetrables al ojo del buitre,
 no pisados por las fieras, inaccesibles al leopardo.
 Mete su mano en el pedernal y subvierte los montes de raz.
 Abre Nilos en las rocas y descubren sus ojos todo cuanto hay de precioso.
 Explora las filtraciones de los ros y saca a luz los tesoros.
 Pero la sabidura, dnde hallarla? Dnde est el lugar del entendimiento?
 No conoce el hombre su senda, ni se halla en la tierra de los vivientes.
 El abismo dice: No est en m, y el mar: Dentro de m no se halla.
 No se cambia por oro macizo, ni se pesa plata para comprarla.
 No se pone en balanza con el oro de Ofir, ni con la cornalina preciosa o el zafiro.
 No se compara al oro ni al cristal, ni se cambia por vasos de oro fino.
 No cuentan a su lado corales ni cristales; vale ms que las perlas."
 No puede comparrsele al topacio de Etiopa, no entra en balanza ni con el oro ms puro.
 De dnde, pues, viene la sabidura y dnde hallar la inteligencia?
 Se oculta a los ojos de todos los vivientes, y aun a las aves del cielo est vedada.
 El abaddn y la muerte dicen: Slo de odas nos ha llegado su fama.
 Dios es el que conoce sus caminos, El sabe su morada.
 Porque con su mirada abarca los confines de la tierra y ve cuanto hay bajo la bveda del cielo.
 Cuando dio peso al viento y dispuso las aguas con medida,
 cuando dio la ley a la lluvia y camino al fragor del trueno,
 entonces la vio y la evalu, la fund y la conoci a fondo;"
 y dijo al hombre: El temor de Dios, sa es la sabidura; apartarse del mal, sa es la inteligencia.
 Y volvi Job a hablar en sentencias, diciendo:
 Quin me diera (volver) a los meses de antao, a los das en que Dios me protega!
 Cuando resplandeca su lmpara sobre mi cabeza y a su luz marchaba en las tinieblas.
 A lo que fui en mis das otoales, cuando Dios protega mi tienda;"
 cuando el Omnipotente era conmigo y me rodeaban mis nios;"
 cuando lavaba en leche mis pies y me daba la piedra arroyos de aceite;"
 cuando sala a la puerta alta de la ciudad y en la plaza se alzaba mi silla.
 Los jvenes, al verme, se escondan, y los viejos se alzaban en pie;"
 los prncipes contenan las palabras y ponan su palma en la boca,
 y enmudeca la voz de los caudillos y se pegaba su lengua al paladar.
 El odo que me oa me llamaba feliz, y los ojos que me vean se declaraban en mi favor;"
 porque libraba al pobre que clamaba y al hurfano que no tena valedor.
 La bendicin del desgraciado llegaba a m, y el corazn de la viuda se llenaba de gozo.
 Vestame de justicia, y ella me rodeaba como vestido, me era mi derecho por manto y turbante.
 Yo era ojos para el ciego, era para el cojo pies,
 era el padre de los pobres, y examinaba la causa del desconocido;"
 quebrantaba las muelas del injusto, y de sus dientes le arrancaba la presa.
 Decame yo: Morir viejo, multiplicar cual la arena los das;"
 mis races tendrn acceso a las aguas, y caer de noche sobre mis ramas el roco.
 Renovarse conmigo mi gloria, y mi arco se fortalecer en mis manos.
 Para escucharme esperaban, y callaban hasta or mi opinin.
 Nadie replicaba a mis palabras; y sobre ellos gota a gota (caa) mi palabra."
 Me esperaban como se espera la lluvia, y abran su boca como al agua tarda.
 Si les sonrea, no osaban creerlo, y no desperdiciaban la luz de mi rostro.
 Yo les escoga su camino y me sentaba en cabeza, y moraba entre ellos como rey entre sus huestes, y se dejaban llevar a donde yo los conduca.
 Y ahora rense de m los ms mozos que yo, a cuyos padres hubiera desdeado yo de contar i entre los perros de mi ganado.
 Aun la fuerza de sus manos, de qu poda servirme? Su vigor haba perecido enteramente.
 Extenuados por la miseria y por el hambre, roan las races de la estepa; el desierto y el yermo eran su nodriza."
 Recogan bledo entre la maleza, alimentndose de races de retama.
 Expulsados de la sociedad, perseguidos a gritos como a ladrones,
 habitaban en lo escarpado de los torrentes, en cuevas y entre rocas,
 rugiendo entre la maleza y reunindose entre la enramada.
 Gente innoble, pueblo sin nombre, arrojados del pas.
 Y ahora a stos les sirvo de cancin y soy objeto de burla!
 Abominan de m, me esquivan y no se retraen de escupirme a la cara.
 El que ha soltado su cuerda me maltrata, y el que de su rostro ha rechazado el freno.
 A mi derecha se alza el populacho, me lanza piedras como proyectiles, y preparan contra m sus caminos perniciosos,
 Destruyen mis sendas para mi desgracia, cooperan a mi infortunio, sin que nadie me ayude contra ellos.
 Irrumpen como por ancha brecha, se revuelven debajo de las ruinas.
 Se han vuelto contra m terrores; persiguen, como viento, mi dignidad, y como nube pas mi ventura."
 Y ahora se derrama sobre m mi alma y me agarran das de afliccin;"
 de noche mis huesos son taladrados y no descansan mis venas.
 Con gran fuerza agarra mi vestido, me cie como la orla de mi tnica.
 Me ha arrojado al fango, y he venido a ser como el polvo y la ceniza,
 Clamo a ti, y t no me respondes;permanezco en pie, y no me haces caso!"
 Te has vuelto cruel para mi y con todo el vigor de tu mano me persigues;"
 me alzas en alto y me haces cabalgar sobre el viento, y una tormenta me deshace en agua.
 Bien s que me llevas a la muerte, a la casa de reunin de todos los vivientes.
 Sin embargo, yo no alc la mano contra el pobre cuando en su infortunio gritaba hacia m.
 No lloraba yo con el afligido? No se llenaba mi alma de tristeza por el pobre?
 Y cuando esperaba el bien, sobrevino el mal; cuando esperaba la luz, vino la oscuridad."
 Mis entraas se agitan * sin descanso, han venido sobre m das de afliccin.
 Ando en torrno enlutado, sin consuelo8, y me levanto en la asamblea para gritar.
 He venido a ser hermano de los chacales y compaero de los avestruces!
 Mi piel se ha ennegrecido sobre m, y mis huesos queman por la fiebre.
 Has e trocado en duelo mi ctara, y mi flauta en voz de plaideras.
 Haba yo hecho pacto con mis ojos de no prestar atencin a la virgen.
 Pero cul es la porcin de Dios (reservada) desde arriba y la heredad del Omnipotente desde las alturas?
 No es la desgracia para el inicuo, y el infortunio para los obradores de iniquidad?
 No est El mirando mis caminos y contando todos mis pasos?
 He caminado fraudulentamente o corrieron mis pies tras el engao?
 Pseme Dios en balanza justa, y Dios reconocer mi integridad!
 Si se apartaban mis pasos de tus sendas y tras mis ojos se fue mi corazn, o si se peg algo a mis manos,
 siembre yo y cmalo otro, y sean desarraigados mis retoos!
 Si mi corazn se dej seducir por mujer y estuve al acecho a la puerta de mi prjimo,
 muela para otro mi mujer y sea entregada a brazos ajenos!,
 pues maldad grande es sta, es un gran crimen,
 fuego que devora hasta el abaddn y consumira toda mi hacienda.
 Si desde el derecho de mi siervo y el de mi sierva cuando se querellaron contra m,
 qu hara cuando se alzara Dios para juzgar? Cuando me pidiera cuentas, qu respondera?
 El que me hizo a m en el materno seno, no lo hizo tambin a l?No fue l mismo el que nos form en el vientre?
 Si negu a los pobres lo que deseaban y dej desfallecer los ojos de la viuda,
 si com solo mi bocado, sin dar de comer de l al hurfano,
 antes bien, desde mi infancia le criaba como un padre y desde el seno materno le guiaba;"
 si vi al miserable sin vestido y al pobre sin ropas,
 y si no me bendijeron sus carnes y no se calentaron con el velln de mis corderos;"
 si alc mi mano contra el hurfano, por ver en la puerta mi apoyo,
 desprndase mi espalda de su nuca y arranqese del hombro mi brazo!
 Pues el terror de Dios me invada8, y no poda resistir a su majestad.
 Puse en el oro mi confianza y dije al oro fino: T eres mi seguridad?
 me goc en mis muchos bienes y en que mi mano mucho atesoraba?
 Mirando al sol cuando brilla9 o a la luna al caminar resplandeciente,
 fue seducido secretamente mi corazn, y les lanc con la mano el beso de mi boca,
 que es tambin criminal delito, pues habra negado al Dios de lo alto?
 Me alegr del infortunio de mi enemigo y me goc en que le sobreviniera la desgracia?
 Pues no di mi lengua al pecado ni conjur al Seol contra su alma.
 No decan las gentes de mi tienda: Quin habr que no se haya saciado de su carne?
 No pasaba la noche fuera el extranjero, pues abra mis puertas al viandante.
 Encubr como hombre mi pecado, ocultando en mi seno mi maldad?
 Porque habra temido de la muchedumbre, me habra aterrado el desprecio de las familias y, callado, no saldra a la puerta.
 Quin me diera que se me escuchase! Ah va mi firma! Respndame el Todopoderoso! Ah est el libelo de acusacin escrito por mi adversario!
 Ciertamente lo llevar sobre mis hombros, me lo ceir como corona,
 le dar a conocer el nmero de mis pasos y me acercar a l como un prncipe.
 Si clam la tierra contra m, si a una lloraban sus surcos,
 si com su hacienda sin pagarla, si he hecho exhalar el alma de su dueo,
 nzcanme cardos en vez de trigo, y cizaa en vez de cebada! (Se terminaron las palabras de Job.)
 Dejaron aquellos tres hombres de replicar a Job, pues se declaraba inocente a sus ojos;"
 pero Elih, hijo de Barakel, buzita, de la familia de Ram, se encendi en clera contra Job porque se declaraba justo ante Dios.
 Tambin contra los tres amigos ardi su clera, porque no hallaban qu responder a Job, y, a pesar de eso, le condenaban.
 Haba esperado Elih mientras hablaban con Job, porque ellos eran ms entrados en das que l;"
 mas al ver Elih que no haba respuesta en la boca de los tres hombres, se encendi su clera.
 Replic, pues, Elih, hijo de Barakel el buzita, y dijo: Yo soy joven, y vosotros ancianos; por eso tema y senta miedo a exponeros mi pensamiento."
 Me deca: Hablarn los das, y los muchos aos darn a conocer la sabidura;"
 pero sta es en el hombre una inspiracin, y es el soplo del Omnipotente el que ensea.
 No son los ancianos los sabios, ni los viejos los que comprenden lo que es justo.
 Por eso me atrevo a decir: Odme y dar yo tambin mi parecer.
 He aqu que he estado esperando vuestros discursos y escuchando vuestras razones; mientras buscabais palabras,"
 en vosotros pona mi atencin. Pero he aqu que nadie puede convencer a Job, no hay entre vosotros quien responda a sus dichos.
 Para que no digis: Hemos hallado sabidura; es Dios, no el hombre, quien nos adoctrina.
 El no me ha dirigido sus palabras4 ni voy a responderle con vuestros argumentos.
 Estn desconcertados, no responden ya, les faltan las palabras.
 Comenzar yo, pues, ya que no hablan ellos, pues se estn ah sin responder.
 Replicar yo tambin por mi parte, tambin yo expondr mi parecer.
 Pues me siento lleno de palabras y me insta el espritu que hay dentro de m.
 He aqu que mi interior est como vino sin escape, que hace reventar los odres nuevos.
 Hablar, pues, para desahogarme y abrir mis labios para responder.
 No har acepcin de personas ni adular a nadie,
 porque yo no s adular, y me soportar por un poco mi Hacedor.
 Oye, pues, oh Job! mis palabras y apresta el odo a todos mis discursos:
 He aqu que yo abro la boca, mi lengua articula palabras en mi paladar.
 Mi recto corazn dicta palabras sabias, y mis labios hablarn claramente.
 El espritu de Dios me hizo, y el soplo del Todopoderoso me da vida.
 Respndeme, si puedes. Disponte ante m y mantente firme!
 Tambin yo soy lo que t ante Dios; tambin yo fui formado del barro."
 Mira, nada tienes que temer de m! ni mi mano pesar sobre ti.
 Ciertamente has dicho a mis odos, y escuch el sonido de las palabras:
 Puro soy, sin pecado; limpio estoy; no hay culpa en m."
 Mas El inventa pretextos contra m y me toma por enemigo suyo.
 Pone mis pies en el cepo y espa todas mis sendas.
 Mira, en esto no tienes razn. Yo te respondo que Dios es ms grande que el hombre.
 A qu querellarte con El porque no responde a todas tus palabras?
 Pues habla una vez, y dos no lo repite.
 En sueos, en visin nocturna, cuando desciende sobre los hombres el sopor, mientras duermen en el lecho,
 entonces abre el odo de los hombres y les aterra con apariciones
 para retraerles del mal y apartar al hombre del orgullo;"
 para librar su alma del sepulcro, y su vida de atravesar el canal.
 Le corrige con dolores en su lecho y con el continuo temblor de sus huesos;"
 su vida tiene asco del pan, y su alma del manjar ms exquisito,
 y se consume su carne hasta desaparecer, y se trasparentan los huesos, que no se vean.
 Est su alma prxima al sepulcro, su vida junto a los muertos.
 Pero si para l hay un ngel, un intrprete de entre mil, que haga ver al hombre su deber,
 tenga piedad de l y le diga: Lbralo de descender a la fosa; yo hall el rescate (de su vida).
 Reverdecer su carne ms que en su juventud8, volver a los das de su adolescencia.
 Suplicar a Dios, y ste se complacer en l, y ver su rostro con jbilo, y volver al hombre su justicia.
 El entonces repetir y dir a los hombres: Haba pecado y torcido el derecho, pero El no me ha tratado conforme a mi falta.
 Ha liberado mi alma de pasar por el canal, y mi vida ve la luz.
 Mira, todo esto lo hace Dios dos y tres veces con el hombre
 para retraer su alma de la tumba, para alumbrarle con la luz de los vivientes.
 Atiende, Job; escchame; calla mientras hablo yo."
 si tienes que replicar, respndeme; habla, que yo deseo que te justifiques."
 Si no, haz por escucharme; calla, y te ensear sabidura."
 Prosigui Elih hablando as:
 Od, sabios, mis palabras; prestadme, hombres doctos, vuestro odo,"
 pues el odo discierne las palabras, como prueba los manjares el paladar.
 Examinemos por nosotros lo que es justo, conozcamos entre nosotros lo que es bueno.
 Puesto que Job dice: Yo soy justo, pero Dios me niega mi derecho,
 y contra mi derecho El miente1; mi llaga es incurable, aunque yo no tengo pecado.
 Qu hombre hay como Job, que bebe la burla como agua,
 y se va en compaa de los obradores de maldad, y camina con los hombres perversos? Puesto que ha dicho: No aprovecha al hombre estar a bien con Dios.
 -- omitido por parfrasis --
 Por eso, odme, cuerdos varones: Lejos de Dios la maldad, y del Omnipotente la injusticia!
 Pues retribuye al hombre segn sus obras, y segn su conducta le trata.
 No, cierto, Dios no obra mal, y el Todopoderoso no tuerce el derecho.
 Quin le confi la tierra y quin le ha en-4 cargado del universo entero?
 Si El volviera a s su soplo y retrajera a s su aliento,
 expirara a una toda carne y el hombre volvera al polvo.
 Si entiendes, oye esto y apresta el odo al son de mis palabras.
 Podr gobernar un enemigo del derecho? Y quieres t condenar al justo supremo,
 al que puede decir al rey: Malvado! y a los nobles: Perversos!?
 Al que no adula a los prncipes ni prefiere el rico al pobre, porque todos son hechura suya?
 Mueren de improviso y pasan, en medio de la noche se insurrecciona el pueblo y depone al poderoso sin esfuerzo,
 pues sus ojos (estn fijos) sobre los caminos del hombre y contempla todos sus pasos.
 No hay oscuridad ni sombra donde puedan esconderse los malhechores.
 Porque El no impone al hombre un plazo para presentarse al tribunal de Dios.
 Quebranta a los grandes sin andar en averiguaciones y pone a otros en su lugar.
 Conocedor de sus acciones, los derriba en una noche y quedan aplastados.
 Los abofetea como a perversos en un lugar en que los ven.
 Porque se apartaron de seguirle y no entendieron todos sus caminos,
 hasta hacer llegar a El el grito del desvalido, hacindole or el clamor de los pobres.
 Si El cesa de obrar, quin le excitar? Si esconde el rostro, quin le ver? Pues El vigila sobre los pueblos y los hombres
 para que no reine el hombre perverso, que constituye un lazo para el pueblo.
 Si alguno dice a Dios: He sido seducido; no har el mal;"
 si he pecado, adoctrname; si he hecho el mal, no volver a hacerlo ms.
 Es que El ha de retribuir segn tu parecer? Ya que has despreciado (mi juicio), ya que eres t quien eliges y no yo, di t lo que sepas.
 Hablen los hombres sensatos y escchenme los varones sabios:
 No habl Job cuerdamente, y sus palabras estn fuera de razn.
 Pero Job ser examinado hasta el final por las respuestas de hombre inicuo,
 pues a su pecado aade la rebelin, bate palmas entre nosotros y multiplica sus dichos contra Dios.
 Tom Elih la palabra y dijo:
 Te parece juicioso decir: Tengo razn contra Dios?
 pues dices: De qu me sirve, qu ventaja he tenido por no haber pecado?
 Voy a responderte, y a tus amigos contigo.
 Contempla el cielo y mira; considera las nubes; son ms altas que t."
 Si pecas t, qu le haces? Si se multiplican tus pecados, qu (mal) le causas?
 Y con ser justo, qu le das o qu recibe El de tu mano?
 A un hombre como t (afecta) tu maldad, y a un hijo de hombre tu justicia.
 Gritan por las muchas opresiones, claman (oprimidos) por el brazo de los grandes;"
 pero nadie dice: Dnde est el Dios que nos hizo, que da en la noche cantares de jbilo,
 que nos instruye ms que a las bestias de la tierra y nos hace ms sabios que las aves del cielo?
 Entonces, aunque griten, El no responde, a causa del orgullo de los malvados.
 Es intil ciertamente: Dios no oye, y el Todopoderoso no lo percibe.
 Menos todava cuando t dices que no lo ves, que el proceso est delante de El y que t esperas,
 y ahora (al afirmar) que no es su ira la que castiga y que no conoce bien la transgresin2.
 Job, pues, abre vanamente su boca y multiplica insensatamente las palabras.
 Y prosigui Elih diciendo:
 Esprame un poco y te ensear; todava hay ms razones en favor de Dios."
 Sacar de lejos mi saber y vindicar la justicia de mi Hacedor.
 Cierto, no son falaces mis razones, te habla un perfecto conocedor.
 Mira, Dios es poderoso y no desprecia al puro de corazn.
 No deja vivir al impo y hace justicia al desvalido.
 No quita al justo su derecho. Puso a los reyes sobre el trono3 y los hace sentar para siempre. Pero se engrieron.
 Entonces son aprisionados con grilletes y cogidos con lazos de miseria.
 Despus les revela sus obras y transgresiones por haberse insolentado.
 Y se revela a sus odos, amonestndoles y dicindoles que se aparten del mal.
 Si le oyen y se le someten, terminarn felizmente sus das, y sus aos dichosamente.
 Pero, si no le oyen, pasarn por el canal y expirarn insensatamente.
 Los de corazn protervo, que guardan rencor y no claman a Dios cuando los encadena,
 morirn en plena juventud, y su vida (acabar) entre los infames.
 Salva al pobre por su pobreza y con la tribulacin abre sus odos.
 Tambin a ti te apartar de las fauces de la angustia, a lugar holgado, sin estrecheces, en vez de sta; a mesa llena de suculentos manjares."
 Pero t ests lleno del juicio del malvado; el juicio y la justicia te tienen agarrado7."
 Cuida de que no te seduzca la riqueza y no te haga desviar la cuanta del rescate.
 Puede acaso sacarte de la angustia tu clamor8 y todos tus vigorosos esfuerzos?
 No anheles, pues, la noche para que suban los pueblos en vez de ellos.
 Gurdate de volverte hacia la iniquidad, pues por sta has sido probado por la afliccin.
 Mira, Dios es sublime en su poder. Qu maestro puede comparrsele?
 Quin le ha impuesto su conducta? Quin le ha dicho: Has cometido injusticia?
 Acurdate que debes ensalzar su obra, de tantos hombres celebrada.
 Todos los hombres la contemplan y todos la miran de lejos.
 Mira, Dios es grande, y no lo sabemos; el nmero de sus aos es insondable."
 El atrae las gotas de agua y diluye la lluvia en vapores
 que destilan las nubes, vertindola sobre el hombre a raudales.
 Quin ser capaz de conocer las extensiones de las nubes, los fragores de su pabelln?
 He aqu que ha desplegado su vapor y ha cubierto las profundidades del mar,
 pues por ellas alimenta a los pueblos y da de comer abundantemente.
 Toma el rayo en sus manos y le ordena dar en el blanco;"
 el trueno le anuncia, y el ganado siente la amenaza de la tormenta.
 Esto hace palpitar mi corazn y le hace saltar fuera de su sitio.
 Od, od el estrpito de su voz, el estampido que sale de su boca.
 Se extiende por todos los mbitos del cielo y llega su fulgor hasta los confines de la tierra.
 Y despus de l resuena el trueno; brama con voz majestuosa, y nada puede retener el rayo cuando se oye su voz."
 Truena Dios portentosamente con su voz; hace cosas grandes, que no comprendemos."
 Pues dice a la nieve: Cae a tierra!; y a las lluvias copiosas: Abundad2 ."
 Sobre todo hombre pone un sello para que todos reconozcan que es obra de El.
 Las fieras se meten en su cubil y se quedan en sus guaridas.
 Del austro viene el huracn, viene del septentrin el fro.
 Al soplo de Dios se forma el hielo y se solidifica la extensin de las aguas.
 El carga de rayos las nubes, y difunde la nube su fulgor,
 que va todo en torno segn sus designios para hacer cuanto El les ordena sobre la superficie del orbe terrqueo,
 ya para castigar los pueblos de la tierra, ya para mostrar piedad le hace alcanzar su fin.
 Presta odos a esto, Job, y detente a considerar las maravillas de Dios!
 Sabes t los designios de Dios sobre ellas? Sabes por qu hace brillar el relmpago en sus nubes?
 Conoces los balanceos de las nubes, los prodigios del que todo lo sabe?
 T, cuyos vestidos estn clidos cuando el viento solano abochorna la tierra,
 extenders t con El las nubes slidas como espejo de metal fundido?
 Ensanos lo que hemos de decirle, pues nosotros no dispondremos de ms argumentos a causa de las tinieblas.
 Quin ir a darle cuenta si hablare yo? Cuando un hombre habla, acaso est informado?
 Ahora no puede verse la luz, que est oscurecida por las nubes; de pronto pasa el viento y las barre;"
 viene del septentrin ureo resplandor, y se reviste Dios de terrible majestad.
 Al Omnipotente no le alcanzamos; grande es su poder y su juicio; es mucha su justicia; no oprime a nadie."
 Por eso han de temerle los hombres, y no mira El al que se cree sabio.
 Y respondi Yahv a Job de en medio del torbellino, diciendo:
 Quin es este que empaa mi providencia con insensatos discursos?
 Cete, pues, como varn tus lomos. Voy a preguntarte para que me instruyas.
 Dnde estabas al fundar yo la tierra? Indcamelo, si tanto sabes.
 Quin determin, si lo sabes, sus dimensiones? Quin tendi sobre ella la regla?
 Sobre qu descansan sus cimientos o quin asent su piedra angular
 entre las aclamaciones de los astros matutinos y los aplausos de todos los hijos de Dios?
 Quin cerr con puertas el mar cuando, impetuoso, sala del seno,
 dndole yo las nubes por mantillas, y los densos nublados por paales;"
 dndole yo la ley y ponindole puertas y cerrojos,
 dicindole: Hasta aqu llegars y no pasars, ah se romper la soberbia de tus olas?
 Acaso has mandado t en tu vida a la maana y has enseado su lugar a la aurora
 para que ocupe los extremos de la tierra y eche fuera a los malhechores,
 modelndose entonces la tierra como el barro bajo el sello y apareciendo vestida,
 privando a los malvados de su luz y rompiendo el * brazo de los soberbios?
 Has llegado t hasta las fuentes del mar; I te has paseado por las profundidades del abismo?"
 Se te han abierto las puertas de la muerte? Has visto las puertas de la regin tenebrosa?
 Abarcas la inmensidad de la tierra? Dilo, si sabes todo esto.
 Cul es el camino para las moradas de la luz? y de las tinieblas, cul es su sitio
 para conducirlas a sus dominios y ensearles los senderos de su casa?
 Seguro lo sabrs, pues ya habas nacido y era ya grande el nmero de tus das!
 Has ido a los escondrijos de la nieve? Has visto los almacenes de granizo,
 que guardo yo para los tiempos de la angustia, para el da de la guerra y de la batalla?
 Cul es el camino por donde se difunde la niebla, por donde se echa sobre la tierra el viento solano?
 Quin abre el camino a la inundacin, y la senda al rayo tonante,
 para hacer llover sobre tierra inhabitada, sobre desierto en que no hay hombres;"
 para empapar las ridas llanuras y hacer brotar la verde hierba?
 Tiene padre la lluvia? Quin engendra las gotas de roco?
 De qu seno sale el hielo? y la escarcha del cielo, quin la engendra?
 Se endurecen las aguas como piedra y se congela la superficie del abismo.
 Has atado t los lazos de las Plyades o puedes soltar las ataduras del Orion?
 Eres t el que a su tiempo hace salir las constelaciones y quien gua a la Osa con sus hijos?
 Has enseado t a los cielos su ley y determinado su influjo sobre la tierra?
 Alzas tu voz hasta las nubes para que te cubran de copiosas aguas?
 Mandas t a los relmpagos, y van ellos, dicindote: Henos aqu?
 Quin puso sabidura en el ibis, y al gallo quin le dio inteligencia?
 Quin puede contar las nubes con sabidura, y quin derrama los odres de los cielos
 cuando se hace una masa el polvo y se pegan unos a otros los terrones?
 Eres t quien proporcionas su presa a la leona y sacias el apetito de los leoncillos
 cuando estn agazapados en sus cubiles o se ponen en acecho en la espesura?
 Quin prepara su alimento al cuervo cuando sus polluelos gritan a Dios y andan errantes por falta de comida?
 Sabes t el tiempo en que paren las gamuzas? Asististe al parto de las ciervas?
 Contaste los meses de su preez o conoces el tiempo de su parto?
 Se encorvan, echan su cra y depositan sus carnadas.
 Se hacen grandes sus cras, crecen en el desierto, salen y no vuelven ms a ellas.
 Quin da libertad al asno salvaje? Quin rompe las ataduras al onagro,
 al que por casa di el desierto, y por guarida las estriles estepas?
 Se re del estrpito de la ciudad y no oye los gritos del arriero;"
 vaga por los montes al pasto, se va tras de toda hierba verde.
 Consentir el bfalo en servirte y en pasar la noche a tu pesebre?
 Podrs atarle el yugo con tus coyundas y hacerle rastrillar los surcos detrs de ti?
 Contars con l por su gran fuerza y le encomendars tus labores?
 Le fiars la recogida de tu grano y el amontonamiento de tus mieses?
 Agtase bulliciosa el ala del avestruz, pero es acaso pluma piadosa y voladora?
 Pues abandona sus huevos a la tierra y los deja que se calienten sobre el suelo,
 olvidando que un pie puede pisotearlos, puede aplastarlos un animal salvaje.
 Es cruel con sus hijos, como si no fueran suyos, y no se cuida de que sea vana su fatiga,
 porque le neg Dios la sabidura y no le dio parte en la inteligencia;"
 pero al tiempo de levantarse se re del caballo y del jinete.
 Das t al caballo la fuerza, revistes su cuello de ondulantes crines?
 Le enseas t a saltar como la langosta, a resoplar fiera y terriblemente?
 Piafa en el valle y algrase briosamente, sale al encuentro de las armas,
 rese del miedo, no se empavorece, no retrocede ante la espada;"
 cruje sobre l la aljaba, la llama de la lanza y la saeta;"
 con estrpito y resoplido sorbe la tierra, no se contiene al sonido del clarn;"
 cuando resuena la trompeta, dice: Ea!; y huele de lejos la batalla,el clamor de los jinetes y el tumulto."
 Se alza el azor por tu inteligencia4, tendiendo sus alas hacia el medioda?
 Se remonta por orden tuya el guila y hace su nido en las alturas?
 Habita en las rocas y all pasa la noche, en la cresta de las rocas, en lo ms abrupto,
 Acecha desde all la presa, que de muy lejos descubren sus ojos;"
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella.
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella. [ (Job 39:31)  (1) Y apostrof Yahv a Job, diciendo: ] 
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella. [ (Job 39:31)  (1) Y apostrof Yahv a Job, diciendo: ] [ (Job 39:32)  (2) Querr el censor contender todava con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. ] 
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella. [ (Job 39:31)  (1) Y apostrof Yahv a Job, diciendo: ] [ (Job 39:32)  (2) Querr el censor contender todava con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. ] [ (Job 39:33)  (3) y Job respondi a Yahv, diciendo: ] 
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella. [ (Job 39:31)  (1) Y apostrof Yahv a Job, diciendo: ] [ (Job 39:32)  (2) Querr el censor contender todava con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. ] [ (Job 39:33)  (3) y Job respondi a Yahv, diciendo: ] [ (Job 39:34)  (4) He hablado a la ligera. Qu te voy a responder? Pondr mano a mi boca. ] 
 sorbetean la sangre sus polluelos, y donde hubiere cadveres, all est ella. [ (Job 39:31)  (1) Y apostrof Yahv a Job, diciendo: ] [ (Job 39:32)  (2) Querr el censor contender todava con el Omnipotente? El que pretende enmendar la plana a Dios, responda. ] [ (Job 39:33)  (3) y Job respondi a Yahv, diciendo: ] [ (Job 39:34)  (4) He hablado a la ligera. Qu te voy a responder? Pondr mano a mi boca. ] [ (Job 39:35)  (5) Una vez habl; no responder ms; dos veces, y no aadir (palabra)." ] 
 (6) Replic Yahv a Job desde el torbellino, diciendo:
 (7) Cete, cual varn, tus lomos; yo te preguntar, ensame t."
 (8) An pretendes menoscabar mi juicio? Me condenars a m para justificarte t?
 (9) Tienes t brazos como los de Dios y puedes tronar con voz semejante a la suya?
 (10) Adrnate, pues, de gloria y majestad, revstete de magnificencia y esplendor.
 (11) Distribuye a torrentes tu ira y humilla al soberbio slo con mirarle.
 (12) Mira al orgulloso y abtele, y aplasta a los malvados en su sitio,
 (13) Ocltalos a una en el polvo, encarcela a sus personas en la prisin,
 (14) y y? entonces tambin te alabar, porque tu diestra te dio la salvacin.
 (15) He ah al hipoptamo, creado por m, como lo fuiste t,! que se apacienta de hierba como el buey.
 (16) Mrale: su fuerza est en sus lomos, y su vigor en los msculos de su vientre.
 (17) Endereza su cola como un cedro; los nervios de sus muslos se entrelazan;"
 (18) Sus huesos son como tubos de bronce; sus costillas son como palancas de hierro."
 (19) Es la obra maestra de Dios; a l le entreg la espada su Hacedor."
 (20) Los montes le ofrecen su tributo, mientras retozan all todas las bestias del campo.
 (21) Echase debajo de los lotos, en los escondrijos y caaverales del pantano;"
 (22) los arbustos le dan sombra, le rodean las mimbreras del torrente,
 (23) Crezca el ro: l no se espanta, est seguro, aunque le llegue un Jordn al hocico.
 (24) Le capturarn a sus ojos? Taladrar nadie con el anillo su nariz?
 (25) Puedes t agarrar con anzuelo al cocodrilo y atarle una cuerda a la lengua?
 (26) Le meters un junco por la nariz y atravesars con el anillo sus mandbulas?
 (27) Te dirigir ruegos suplicantes o te lisonjear con palabras?
 (28) Har pacto contigo? Lo tomars a tu servicio?
 (29) Jugars con l como con un pjaro, le atars para juguete de tus nias?
 (29) Jugars con l como con un pjaro, le atars para juguete de tus nias? [ (Job 40:25)  (30) Traficarn con l los (pescadores) asociados, se lo repartirn los mercaderes? ] 
 (29) Jugars con l como con un pjaro, le atars para juguete de tus nias? [ (Job 40:25)  (30) Traficarn con l los (pescadores) asociados, se lo repartirn los mercaderes? ] [ (Job 40:26)  (31) Llenars de flechas su piel y le hundirs el arpn en la cabeza? ] 
 (29) Jugars con l como con un pjaro, le atars para juguete de tus nias? [ (Job 40:25)  (30) Traficarn con l los (pescadores) asociados, se lo repartirn los mercaderes? ] [ (Job 40:26)  (31) Llenars de flechas su piel y le hundirs el arpn en la cabeza? ] [ (Job 40:27)  (32) Ponle encima la mano; te quedar recuerdo de la ria y no volvers." ] 
 (29) Jugars con l como con un pjaro, le atars para juguete de tus nias? [ (Job 40:25)  (30) Traficarn con l los (pescadores) asociados, se lo repartirn los mercaderes? ] [ (Job 40:26)  (31) Llenars de flechas su piel y le hundirs el arpn en la cabeza? ] [ (Job 40:27)  (32) Ponle encima la mano; te quedar recuerdo de la ria y no volvers." ] [ (Job 40:28)  (1) He aqu que su esperanza queda frustrada: a su sola vista quedar aterrado. ] 
 (2) Nadie se atreve a despertarle, ni puede siquiera estar a pie firme delante de l.
 (3) Quin jams le asalt y qued salvo? No lo hay debajo del cielo.
 (4) No callar (la forma de) sus miembros; declarar su fuerza incomparable."
 (5) Quin ha descubierto la parte anterior de su vestido, quin penetr en el reverso de su coraza?
 (6) Quin abri las puertas de su boca? El crculo de sus dientes infunde terror.
 (7) Su dorso est armado de lminas, de escudos, compactas y cerradas como un guijarro4;"
 (8) nese una a la otra sin quedar resquicio, y un soplo no entra por ellas;"
 (9) estn pegadas una con otra; bien trabadas, no pueden separarse, i"
 (10) Sus estornudos son llamaradas, sus ojos son como los prpados de la aurora;"
 (11) de su boca salen llamas, se escapan centellas de fuego;"
 (12) sale de sus narices humo, como de olla al fuego, hirviente;"
 (13) su aliento enciende los carbones, saltan llamas de su boca;"
 (14) en su cuello est su -fuerza, y ante l tiemblan de horror.
 (15) Las papadas de su carne son duras, apretadas, no se mueven.
 (16) Su corazn es duro como el pedernal, duro como la piedra inferior de la muela.
 (17) De su majestad temen las olas, las ondas del mar se retiran5;"
 (18) la espada que le toca no se fija, ni la lanza, ni el dardo, ni el venablo;"
 (19) para l el hierro es como paja, y el bronce, cual madera carcomida.
 (20) El hijo del arco no le hace huir, las piedras de la honda son para l estopas;"
 (21) la maza le es como paja, y se burla del vibrar del venablo.
 (22) Debajo lleva agudos tejos, que arrastra como un trillo sobre el cieno.
 (23) Hace hervir el abismo como olla y espumar como vasija de ungentos.
 (24) Deja en pos de s brillante su camino, cual si fuera el abismo una cana cabellera.
 (25) No hay en la tierra semejante a l, hecho para no tener miedo!
 (26) Mira a todo lo altivo, es el rey de todos los feroces!
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Respondi Job diciendo:
 S que lo puedes todo y que no hay nada que te cohiba.
 (Quin es este que empaa la Providencia sin saber?) Por eso profer lo que no saba, cosas admirables para m, que no conoca.
 (Escucha, pues, y yo hablar, yo te preguntar y me adoctrinars.)
 Slo de odas te conoca; mas ahora te han visto mis ojos."
 Por eso me retracto y hago penitencia sobre polvo y ceniza!
 Despus de haber hablado Yahv a Job estas palabras, dijo Yahv a Elifaz, temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus dos compaeros, porque no hablasteis de m rectamente, como mi siervo Job.
 As, pues, tomad siete becerros y siete carneros e id a mi siervo Job y ofreced por vosotros sacrificios; y Job, mi siervo, rogar por vosotros, y en atencin a l no os har mal, pues no hablasteis de m rectamente, como mi siervo Job."
 Vinieron, pues, Elifaz, temanita; Bildad, suhita, y Sofar, namatita, e hicieron lo que les mandara Yahv, y Yahv atendi a los ruegos de Job."
 Yahv restableci a Job en su estado, despus de haber rogado l por sus amigos, y acrecent Yahv hasta el duplo todo cuanto antes poseyera.
 Vinieron a l todos sus hermanos y hermanas y todos sus conocidos de antao, y comieron con l en su casa, se condolieron y le consolaron por todo el mal que sobre l hiciera venir Yahv, y le regalaron cada uno una moneda y un anillo de oro.
 Yahv bendijo las postrimeras de Job ms que sus principios, y lleg a poseer Job catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.
 Tuvo catorce hijos y tres hijas;"
 a la primera le puso por nombre Yemin (Palomita); a la segunda, Quesiah (Casia), y a la tercera, Queren-Happuj (Cuerno de afeites)."
 No haba en toda aquella tierra mujeres ms hermosas que las hijas de Job, y su padre les dio herencia entre sus hermanos.
 Vivi Job despus de esto ciento cuarenta aos, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos hasta la cuarta generacin,
 y muri Job anciano y colmado de das.
 Bienaventurado el varn que no anda en consejo de impos, ni en las sendas de los pecadores se detiene, ni se sienta en tertulia de mofadores.
 Antes bien, tiene en la Ley de Yahv su complacencia y en ella medita da y noche.
 Ser como rbol plantado a la vera del arroyo, que a su tiempo da su fruto, cuyas hojas no se marchitan. Cuanto emprenda tendr buen suceso.
 No as los impos, sino que son como paja que arrebata el viento.
 Por eso no prevalecern los impos en el juicio, ni los pecadores en la congregacin de los justos.
 Pues conoce Yahv el camino de los justos, pero la senda de los pecadores acaba mal.
 Por qu se amotinan las gentes y trazan los pueblos planes vanos?
 Se renen los reyes de la tierra, y a una se confabulan los prncipes contra Yahv y contra su Ungido.
 Rompamos sus coyundas, arrojemos de nosotros sus ataduras!
 El que mora en los cielos se re, el Seor se burla de ellos.
 A su tiempo les hablar en su ira y los consternar en su furor.
 Yo he constituido mi rey sobre Sin, mi monte santo.
 Voy a promulgar un decreto de Yahv. El me ha dicho:
 T eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. Pdeme, y har de las gentes tu heredad, te dar en posesin los confines de la tierra.
 Los regirs con cetro de hierro y los rompers como vasija de alfarero.
 Ahora, pues, oh reyes! obrad prudentemente; dejaos persuadir, rectores todos de la tierra."
 Servid a Yahv con temor, rendidle homenaje con temblor.
 No se aire y caigis en la ruina, pues se inflama de pronto su ira. Venturosos los que a l se confan!
 Salmo de David al huir de Absaln, su hijo.
 Oh Yahv, cmo se han multiplicado mis enemigos! Muchos son los que se alzan contra m.
 Muchos son los que de mi vida dicen: No tiene ya en Dios salvacin! Selah.
 Pero t, oh Yahv! eres escudo en torno mo, mi gloria, el que me hace erguir la cabeza.
 Clamaba con mi voz a Yahv, y El me respondi de su monte santo. Selah.
 Yo me acostaba y yo me dorma, y despertaba, porque Yahv me defenda.
 No temo a los muchos millares del pueblo que en derredor mo acampan contra m.
 lzate, oh Yahv! Slvame, Dios mo! T hieres en la mejilla a todos mis enemigos, t rompes los dientes a los impos.
 lzate, oh Yahv! Slvame, Dios mo! T hieres en la mejilla a todos mis enemigos, t rompes los dientes a los impos. [ (Psalms 3:9)  Tuya es, oh Yahv! la victoria. Venga sobre tu pueblo tu bendicin. Selah. ] 
 Al maestro de coro. Con instrumentos de cuerda. Salmo. De David.
 Cuando yo grito, respndeme, Dios de mi, justicia! I En la apretura t me diste holgura. Sme propicio y oye mi splica.
 Hasta cundo, hidalgos, (converts) mi gloria en ignominia? Por qu amis la vanidad y buscis la mentira? Selah.
 Pues sabed que Dios distingue al que le es grato, que me oye Yahv cuando le invoco.
 Temblad y no pequis. Meditad en vuestros corazones, en vuestros lechos guardad silencio.
 Sacrificad sacrificios de justicia y confiad en Yahv.
 Son muchos los que dicen: Quin nos har ver la dicha? Alza sobre nosotros, oh Yahv!, la lumbre de tu rostro.
 Diste a mi corazn ms alegra que cuando abundan el trigo y el mosto.
 Diste a mi corazn ms alegra que cuando abundan el trigo y el mosto. [ (Psalms 4:9)  En paz me duermo luego en cuanto me acuesto, porque t solo, oh Yahv! me haces reposar confiadamente. ] 
 Al maestro de coro. A la flauta. Salmo de David.
 Apresta el odo a mis palabras, oh Yahv! atiende mis suspiros.
 Atiende a las voces de mi splica, Rey mo y Dios mo.
 Porque a ti suplico, oh Yahv! De maana t escuchas mi voz; temprano me pongo ante ti y espero."
 Pues no eres t Dios que se agrade del impo, ni ser tu husped el perverso.
 No pueden los insensatos estar ante tus ojos; odias a todos los obradores de iniquidad."
 Das a la perdicin al mentiroso; al sanguinario, al fraudulento, los abomina Dios."
 Mas yo, fiado en la muchedumbre de tu piedad, entro en tu morada y me prosterno ante tu santo templo, en tu temor,
 Guame, oh Yahv! en tu justicia, a causa de mis enemigos, y allana tus caminos ante m.
 Pues no hay en su boca sinceridad; su interior no es ms que malicia; un sepulcro abierto es su garganta, halagan con sus lenguas."
 Condnalos, oh Yahv! que fracasen en sus maquinaciones. Por sus muchos crmenes rechzalos, ya que se rebelan contra ti.
 Y se alegrarn cuantos en ti confan, exultarn por siempre. T los protegers y en ti jubilarn los que aman tu nombre.
 Y se alegrarn cuantos en ti confan, exultarn por siempre. T los protegers y en ti jubilarn los que aman tu nombre. [ (Psalms 5:13)  Pues al justo, oh Yahv! t le bendices y le rodeas de tu benevolencia como un escudo. ] 
 Al maestro de coro. A la cuerda. Sobre la octava. Salmo de David.
 Oh Yahv! no me castigues en tu ira, no me aflijas en tu indignacin.
 Ten piedad de m, oh Yahv! pues estoy desfallecido. Sname, Yahv, pues tiemblan mis huesos.
 Est mi alma conturbada sobremanera. Pero t, Yahv, hasta cundo?
 Vulvete, oh Yahv! y libra mi alma; slvame en tu piedad."
 Pues en la muerte no se hace memoria de ti, y en el seol, quin te alabar?
 Consumido estoy a fuerza de gemir, todas las noches inundo mi lecho y con mis lgrimas riego mi estrado.
 Estn consumidos mis ojos por la tristeza, envejecieron en medio de todos mis adversarios.
 Apartaos de m todos los obradores de la maldad, pues ha odo Yahv la voz de mis llantos.
 Ha escuchado Yahv mis oraciones, ha acogido mi deprecacin.
 Ha escuchado Yahv mis oraciones, ha acogido mi deprecacin. [ (Psalms 6:11)  Se avergonzarn y sern vehementemente conturbados todos mis enemigos. Se volvern atrs confundidos sbitamente. ] 
 Endecha de David, que cant a Yahv cuando lo de Cus, benjaminita.
 Yahv, mi Dios, a ti me acojo, slvame de cuantos me persiguen, lbrame;"
 no sea que como len desgarre alguno mi alma, arrebate y no haya quien (la) libre.
 Yahv, mi Dios, si hice yo esto, si hay injusticia en mis manos,
 si pagu con mal al que estaba en paz conmigo, si aun al enemigo le despoj sin razn,
 persiga el enemigo mi alma, alcncela y chela por tierra y haga habitar mi gloria en el polvo.
 lzate, Yahv, en tu ira, yrguete contra la rabia de mis enemigos y despierta en mi favor, pues has decretado el juicio,
 Rodate del consejo de las naciones y sintate en alto sobre l.
 Es Yahv quien juzga a los pueblos. Defiende, Yahv, mi causa segn la justicia y segn la inocencia que hay en m.
 Acabe de una vez la malicia del impo, y confirma al justo, t que escudrias los corazones y los rones, Dios justo.
 Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazn.
 Dios es justo Juez; cada da los amenaza con su ira."
 Si no se convierten, afila su espada, tiende su arco y apunta;"
 apareja los instrumentos de muerte, hace encendidas sus saetas.
 El que concibi maldad, se pre de iniquidad y pare el fraude.
 El que cava y ahonda la cisterna, caer en la hoya que l mismo hizo.
 Recaer sobre su cabeza su malicia, y su crimen sobre su mollera.
 Recaer sobre su cabeza su malicia, y su crimen sobre su mollera. [ (Psalms 7:18)  Yo alabar a Yahv por su justicia y cantar el nombre del Seor. ] 
 Al maestro del coro. A la getea. Salmo de David,
 Yahv, Seor nuestro, cuan magnfico es tu nombre en toda la tierra! T, cuya majestad es celebrada sobre los cielos!
 Por la boca de los nios y de los que maman has dado argumento contra tus adversarios, i para reducir al silencio al enemigo y al rebelde.
 Cuando contemplo los cielos, obra de tus manos; la luna y las estrellas, que t has establecido..."
 Qu es el hombre para que de l te acuerdes, y el hijo del hombre para que de l te cuides?
 Y lo has hecho poco menor que Dios, le has coronado de gloria y honor.
 Le diste el seoro sobre las obras de tus manos, todo lo has puesto debajo de sus pies.
 Las ovejas, los bueyes, todo juntamente, y todas las bestias del campo;"
 las aves del cielo, los peces del mar, todo cuanto corre por los senderos del mar.
 las aves del cielo, los peces del mar, todo cuanto corre por los senderos del mar. [ (Psalms 8:10)  Yahv, Seor nuestro, cuan magnfico es tu nombre en toda la tierra! ] 
 Al maestro del coro. Al Mutlaben. Salmo de David.
 Alef. Yo te alabar, Yahv, con todo mi corazn y cantar todas tus maravillas.
 Yo me alegrar y exultar en ti y cantar salmos a tu nombre, oh Altsimo!
 Bet. Por haber retrocedido mis enemigos, por haber cado y perecido ante tu faz,
 por haber t defendido mi causa y mi derecho, sentndote en tu trono (como) justo juez.
 Gumel. Reprimiste a las gentes, hiciste perecer al impo, borrando para siempre jams su nombre.
 Los enemigos han sido destruidos; son perpetuas ruinas; destruste las ciudades; pereci la memoria de ellos."
 He. Asintase Yahv para siempre, estableciendo su trono para juzgar,
 para juzgar el orbe en justicia, para gobernar los pueblos con equidad.
 Wau. Y ser Yahv un refugio para los oprimidos, un asilo en los tiempos de angustia.
 Y se confiarn en El cuantos conocen su nombre, pues no abandonas, Yahv, a los que te buscan.
 ?ain. Cantad a Yahv, que mora en Sin; anunciad a los pueblos sus proezas."
 Porque  como vengador de sangre  se acord de ellos y no se olvid de los clamores de los oprimidos.
 Jet. Yahv tuvo piedad de m y ha visto mi miseria9; El me ha elevado de las puertas de la muerte."
 Para cantar todas sus alabanzas en las puertas de la hija de Sin y regocijarme por tu salvador auxilio.
 Tet. Cayeron las gentes en la hoya que ellos mismos excavaron, enredronse sus pies en la red que ocultamente tendieron.
 Mostrse Yahv; dio su juicio, qued preso el impo en la obra de sus manos. Higayon. Selah."
 Yod. Que se vuelvan los impos al seol, todas las gentes que se olvidan de Dios
 Kaf. Que no ha de ser dado el indigente a perpetuo olvido, no ha de ser por siempre fallida la esperanza de los pobres.
 Qof. lzate, oh Yahv! no prevalezca el hombre; sean juzgadas ante ti todas las gentes."
 Qof. lzate, oh Yahv! no prevalezca el hombre; sean juzgadas ante ti todas las gentes." [ (Psalms 9:21)  Arroja, oh Yahv! sobre ellos el terror: sepan las gentes que son hombres. ] 
 Lam. Por qu, oh Yahv! te mantienes tan alejado y te escondes al tiempo de la angustia?
 Por la soberbia del impo son consumidos los infelices, sorprendidos en las intrigas que ellos tienden.
 Mem. Pues se glora el malvado en la ambicin de su alma, y el avaro se felicita, con desprecio de Yahv.
 Nun. Y (dice) el impo en su fatuidad: No atiende, no hay Dios! Estas son sus cavilaciones.
 Sus caminos en todo tiempo son asegurados; tus juicios son demasiado altos para l. A cuantos se le oponen, los aparta de un soplo."
 Y se dice en su corazn: No me mover de generacin en generacin! El que no est sujeto al mal, maldice.
 Pe. Su boca est llena de fraude y de violencia, bajo su lengua est la malicia y la perversidad.
 Sintase al acecho en las aldeas, en los lugares ocultos asesina al inocente, sus ojos espan al desgraciado.
 Ayin. Se pone al acecho como el len en la madriguera, se pone al acecho para apoderarse del miserable; arrebata al indigente, arrastrndolo a su red."
 Sade. Le espa y se arroja sobre l, y cae el infeliz en su poder.
 Y dice en su corazn: No se acuerda Dios; ha escondido su rostro, no ve nada.
 Qof. lzate, Seor Dios! Alza tu mano! No te olvides de los desvalidos!
 Cmo puede el impo despreciar a Dios, y dice en su corazn: El no se preocupa?
 Resh. T lo ves, porque miras las penas y los trabajos para retribuir con tu mano. A ti se te confa el miserable, t eres el auxilio del hurfano.
 Sin. Quebranta el brazo del impo y del malvado; buscars su impiedad; no la encontrars."
 Es Yahv Rey por los siglos eternos; las gentes han sido borradas de su tierra."
 Tau. T, oh Yahv! oyes los gritos de los humildes, fortaleces su corazn, les das odos;"
 para hacer justicia al hurfano y al oprimido, para que no vuelva a aterrorizar el hombre de la tierra.
 Al maestro del coro. De David. Yo confo en Yahv. Cmo, pues, decs a mi alma: Vuela al monte (como) pjaro?
 Pues he aqu que entesan los impos (su) arco, ajustan a la cuerda sus saetas, para tirar en las tinieblas sobre los de recto corazn.
 Si los fundamentos se destruyen, qu podr hacer el justo?
 Est Yahv en su santo palacio, tiene Yahv en los cielos su trono; sus ojos contemplan (la tierra habitada), sus prpados escudrian a los hijos de los hombres."
 Yahv prueba al justo y al impo, y su alma aborrece al que ama la violencia.
 Llover sobre los impos carbones encendidos, fuego y azufre, y huracanado torbellino ser la parte de su cliz.
 Porque justo es Yahv y ama lo justo, y los rectos contemplarn su faz.
 Al maestro del coro. A la octava. Salmo de David.
 Salva t, oh Yahv! porque no hay piadosos, ya no hay fieles entre los hijos de los hombres.
 Engaa cada uno a su prjimo, hablan con labios fraudulentos y con doblado corazn.
 Extermine Yahv todo labio fraudulento, toda lengua jactanciosa;"
 a los que dicen: Con nuestra lengua dominaremos; nuestros labios son con nosotros: quin es nuestro amo?
 Por la opresin de los pobres, por los gemidos de los menesterosos, ahora mismo voy a levantarme, dice Yahv, y les dar la salvacin por la que suspiran.
 Las palabras de Yahv son palabras limpias, son plata depurada en el crisol, siete veces purgada de tierra.
 T, Yahv, nos guardars, t nos protegers para siempre de esta generacin.
 T, Yahv, nos guardars, t nos protegers para siempre de esta generacin. [ (Psalms 12:9)  Pasanse en torno los impos, prevalecen insolentes sobre los hijos de los hombres. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Hasta cundo, por fin, te olvidars, Yahv, de m? Hasta cundo esconders de m tu rostro?
 Hasta cundo tendr yo preocupaciones en mi alma y pesares diariamente en mi corazn? Hasta cundo mis enemigos prevalecern sobre m?
 Mrame, respndeme, Yahv, Dios mo! Alumbra mis ojos, no me duerma en la muerte.
 Que no pueda decir mi enemigo: Le venc. Mis enemigos se regocijaran si yo cayese.
 Pero yo espero en tu piedad. Mi corazn se alegrar en tu salvacin; cantar a Yahv, que me colm de bienes."
 Al maestro del coro. De David. Dice en su corazn el necio: No hay Dios. Se han corrompido, hicieron cosas abominables, no hay quien haga el bien.
 Se inclina Yahv desde los cielos hacia los hijos de los hombres para ver si hay algn cuerdo que busque a Dios.
 Todos se han descarriado y a una se han corrompido; no hay quien haga el bien; no hay ni uno solo."
 No saben todos los obradores de iniquidad que comen mi pueblo como el pan, que no invocan a Yahv?
 Temblarn con temor grande, pues Yahv est con la generacin justa.
 Queris frustrar los consejos del desvalido, pero Yahv es su refugio.
 Quin otorgar desde Sin la salvacin a Israel? Al hacer retornar Yahv a su pueblo, se alegrar Jacob, se gozar Israel.
 Salmo de David, Yahv, quin es el que puede ser husped de tu tabernculo, quin podr residir en tu monte santo?
 El que anda en integridad y obra la justicia, el que en su corazn habla verdad,
 el que con su lengua no detrae, el que no hace mal a su compaero ni a su prjimo infiere injuria.
 El que menosprecia con sus ojos al reprobo, pero honra a los temerosos de Yahv; el que, jurando en dao suyo, no se retracta;"
 el que no da a usura su dinero y no admite cohecho para condenar al inocente. Al que tal hace, nadie jams le har vacilar.
 Miletam. De David. Gurdame, Yahv, pues a ti me acojo.
 Yo dije a Yahv: Mi Seor eres t, no hay dicha para m fuera de ti.
 Cuanto a los santos que estn en la tierra, son mis prncipes en los que tengo mi complacencia.
 Multiplican sus dolores los que siguen a otros dioses; no derramar yo sus libaciones de sangre y no pondr sus nombres en mis labios."
 Yahv es la parte de mi heredad y mi cliz; t eres quien me garantiza mi lote."
 Cayeron para m las cuerdas en parajes amenos, y es mi heredad muy agradable para m.
 Bendecir a Yahv, que es quien me aconseja; aun de noche me reprenden mis rones."
 Tengo siempre a Yahv ante m; porque est a mi diestra, no me mover."
 Por eso se alegra mi corazn y jubila mi lengua, y aun mi carne descansa segura,
 pues no abandonars mi alma al seol ni permitirs que tu fiel vea la fosa.
 T me ensears el sendero de la vida, la hartura de alegra ante ti, las delicias a tu diestra para siempre.
 Plegaria. De David. Oye, Yahv, lo justo; atiende a mi grito suplicante; presta odo a mi plegaria, (proveniente) no de labios dolosos."
 Que mi juicio salga de tu presencia y vean tus ojos lo que es recto.
 T has sondeado mi corazn, lo visitaste de noche, me has pasado por el crisol, sin encontrar en m malicia. Mi boca no ha cometido transgresin.
 Respecto a las acciones humanas, conforme a las palabras de tus labios, yo me he guardado de procedimientos de violencia.
 Afirma mis pies en tus senderos, paira que mis pasos no titubeen.
 Yo clamo a ti, pues t me responders, oh Dios! Inclina hacia m tu odo, escucha mis palabras.
 Haz ostentacin de tu magnfica piedad, t que salvas a los que a tu diestra se acogen de los adversarios.
 Gurdame como la nia de tus ojos, escndeme bajo la sombra de tus alas
 ante los malos, que pretenden oprimirme; ante mis enemigos, que furiosos me rodean."
 Cierran su duro corazn y hablan jactanciosamente con su boca.
 Ya me cercan sus pasos, clavan sus ojos para echar (me) por tierra.
 Parecen leones vidos de desgarrar, cachorros de len que acechan en la madriguera.
 lzate, Yahv; vete a su encuentro; derrbalos; con tu espada salva mi alma del impo,"
 de los mortales, por tu mano, Yahv; de los mortales que tienen el mundo por lote en esta vida. Que tu tesoro llene su vientre, que se sacien los hijos y dejen el sobrante a sus pequeuelos."
 Yo en justicia contemplar tu faz, y me saciar, al despertar, de tu imagen.
 Para el maestro del coro. Del siervo de Yahv, David, que dirigi a Yahv las palabras de este cntico cuando le hubo librado Yahv de las manos de todos sus enemigos y de la mano de Sal.
 Dijo, pues: Yo te amo, Yahv, fortaleza ma.
 Yahv es mi roca, mi ciudadela, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo; mi escudo, mi fuerza salvadora, mi asilo."
 Alabndole, invoco a Yahv, y de mis enemigos ser salvo.
 Ya me rodeaban las olas de la muerte l0 y me aterrorizaban los torrentes de belial;"
 me aprisionaban las ataduras del seol, me haban sorprendido las redes de la muerte.
 Y en mi angustia invoqu a Yahv y lanc hacia mi Dios el ynto. El oy mi voz desde su palacio, y mi clamor lleg a sus odos.
 Conmovise y tembl la tierra, vacilaron los fundamentos de los montes, se estremecieron ante Yahv airado.
 Suba ce sus narices humo, y de su boca fuego abrasador, carbones por El encendidos.
 Abaj los cielos y descendi, negra nube tena bajo sus pies.
 Subi sobre los querubes y vol; vol sobre las alas de los vientos."
 Hizo de las tinieblas un velo, formando en torno * a s su tienda: calgine acuosa, densas nubes.
 Ante el resplandor de su faz, las nubes se deshicieron: granizo y centellas de fuego.
 Tron Yahv desde los cielos, el Altsimo hizo sonar su voz.
 Lanzles sus saetas y los desbarat, fulmin rayos y los constern.
 Y aparecieron arroyos de aguas, y quedaron al descubierto los fundamentos del orbe ante la ira increpadora de Yahv, ante el soplo del huracn de su furor.
 Y extendi desde lo alto su mano, y me cogi, me sac de la muchedumbre de las aguas.
 Me arranc de mi poderoso enemigo, de los que me aborrecan y eran ms fuertes que yo.
 Queran asaltarme en da para m fatal, pero fue Yahv mi fortaleza
 y me sac a lugar holgado, salvndome, porque se agrad en m.
 Me ha remunerado Yahv segn mi justicia, conforme a la pureza de mis manos me ha pagado.
 Porque yo he guardado los caminos de Yahv, y no me haba impamente apartado de mi Dios,
 pues tena ante m todos sus juicios y no apartaba de m sus estatutos,
 sino que con El fui ntegro y me guard de la iniquidad.
 Y me retribuy Yahv conforme a mi justicia y segn la limpieza de mis manos a sus ojos.
 Con el piadoso mustrase piadoso, ntegro con el ntegro,
 sincero con el sincero, y sagaz con el perverso astuto.
 Pues t salvas al humilde y humillas los ojos altaneros.
 Pues t haces lucir mi lmpara, joh Yahv! t, mi Dios, que iluminas mis tinieblas.
 Gracias a ti puedo embestir a un tropel (de enemigos); y con mi Dios traspaso la muralla."
 Irreprochable es el camino de Dios, acrisolada es la palabra de Yahv.
 Porque qu Dios hay fuera de Yahv? Qu roca fuera de nuestro Dios?
 Es el Dios que me ci de vigor e hizo irreprochable mi camino;"
 que me igual mis pies a los del ciervo y me ha reafirmado sobre las alturas;"
 que adiestr mis manos para la batalla y mis brazos para entesar el arco de bronce.
 T me entregaste tu salvador escudo, tu diestra me fortaleci y tu solicitud me engrandeci.
 Me hacas correr a largos pasos, sin que se cansaran mis rodillas.
 Persegua a mis enemigos, y los alcanzaba, y no volva sin haberlos desbaratado.
 Los machacaba sin que pudieran resurgir; caan bajo mis pies."
 Me ceiste de fortaleza para la guerra, sometiste a los que se alzaban contra m.
 Obligaste a mis enemigos a darme la espalda, a los que me odian los exterminaste.
 Vociferaban, pero nadie los libraba; (clamaban) a Yahv, pero no los oa,"
 y los dispersaba cual polvo cara al viento, y cual lodo de las plazas los hollaba.
 Me libraste de las sediciones del pueblo y me pusiste a la cabeza de las gentes; pueblos que to conoc, me servan."
 Al or hablar me obedecan. Los extraos me lisonjeaban.
 Los extranjeros palidecan y salan temblorosos de sus fuertes.
 Viva Yahv y bendita sea mi Roca, sea ensalzado Dios, mi Salvador!
 E1 Dios que me otorga la venganza y me somete los pueblos.
 E1 que me libra de mis enemigos, el que me hace superar a los que se alzan contra m, el que me libra del hombre violento.
 Por eso te alabar, oh Yahv! entre las gentes, y cantar salmos en tu honor.
 Por eso te alabar, oh Yahv! entre las gentes, y cantar salmos en tu honor. [ (Psalms 18:51)  El que da grandes victorias a su rey, el que hace misericordia a su ungido, a David, y a su descendencia por siempre. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Los cielos pregonan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
 El da transmite el mensaje al da, y la noche a la noche pasa la noticia.
 No son discursos ni palabras cuya voz deje de orse.
 Su pregn sale por toda la tierra, y sus palabras llegan hasta los confines del orbe. Puso en ellos una tienda para el sol,
 el cual, semejante al esposo que sale de su tlamo, se lanza alegre, como valiente, a recorrer su camino.
 Sale de un extremo de los cielos, y su curso llega hasta sus confines, y nada se oculta a su calor.
 La Ley de Yahv es perfecta: restaura el alma; el testimonio de Yahv es fiel: hace sabio al simple."
 Los preceptos de Yahv son rectos: alegran el corazn; los mandatos de Yahv son limpios: esclarecen los ojos."
 El temor de Yahv es puro: permanece por siempre; los juicios de Yahv son verdad: del todo justos."
 Son ms estimables que el oro acrisolado, ms dulces que la miel, que el jugo de los panales.
 Tambin tu siervo es iluminado por ellos, y en guardarlos halla gran provecho.
 Quin ser capaz de conocer los deslices? Limpame de los que se me ocultan.
 Retrae tambin a tu siervo de los movimientos de soberbia, no se adueen de m; entonces ser irreprochable y purificado del gran pecado."
 Retrae tambin a tu siervo de los movimientos de soberbia, no se adueen de m; entonces ser irreprochable y purificado del gran pecado." [ (Psalms 19:15)  Sante gratas las palabras de mi boca y la meditacin de mi corazn. Yahv, mi Roca y mi Redentor! ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 igate Yahv en el da de la angustia, protjate el nombre del Dios de Jacob!
 Envete su auxilio desde su santuario, sostngate desde Sin!
 Acurdese de todas tus oblaciones y encuentre suculento tu holocausto! Selah.
 Que El te otorgue segn tu corazn y cumpla todos tus designios!
 Que podamos cantar tu victoria, y en el nombre de nuestro Dios enarbolemos la bandera! Que Yahv cumpla todas tus demandas!
 Ahora s que otorga Yahv la victoria a su ungido, que le responde desde su santo cielo con las proezas salvadoras de su diestra.
 Estos en carros, aqullos en caballos, pero nosotros nos acordamos del nombre de Yahv, nuestro Dios.
 Ellos vacilaron y cayeron, pero nosotros nos alzamos y resistimos.
 Ellos vacilaron y cayeron, pero nosotros nos alzamos y resistimos. [ (Psalms 20:10)  Salvad al rey, oh Yahv! Respndenos en el da que te invocamos! ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 En tu poder, oh Yahv! se goza el rey. Cuan jubiloso est de tu socorro!
 Le diste cuanto su corazn deseaba, no le negaste la peticin de sus labios. Seldh.
 Ms bien te adelantaste con faustas bendiciones y pusiste en su cabeza la diadema de oro puro.
 Te pidi vida, y se la diste: das que se prolongan para siempre jams.
 Por tu proteccin es grande su gloria, le has revestido de esplendor y magnificencia.
 T le otorgas bendiciones para siempre y le colmas de alegra ante tu faz.
 Porque en Yahv confa el rey, y por el favor del Altsimo permanecer inconmovible.
 Que tu mano alcance a todos tus enemigos y que tu diestra sorprenda a cuantos te aborrecen!
 T los pondrs como en un horno de fuego en el da de tu faz: Yahv los consumir en su ira, el fuego los abrasar.
 Borrars de la tierra su progenie, su descendencia de entre los hijos de los hombres,
 Si algo malo trazan contra ti, si maquinan engaos, no prevalecern.
 Les hars volver el dorso, tendiendo contra su rostro las cuerdas de tu arco.
 Les hars volver el dorso, tendiendo contra su rostro las cuerdas de tu arco. [ (Psalms 21:14)  Enslzate, Yahv, en tu fortaleza! Cantemos y celebremos tus proezas! ] 
 Al maestro del coro. Sobre la cierva de la aurora. Salmo de David.
 Dios mo, Dios mo! Por qu me has abandonado? Lejos ests de mi socorro, de las palabras de mi gemido.
 Dios mo! Clamo de da, y no me respondes; de noche, y t no me atiendes."
 Con todo, t eres el Santo, t que habitas entre las alabanzas de Israel.
 En ti esperaron nuestros padres; confiaron, y t los libraste."
 A ti clamaron, y fueron liberados; en ti confiaron, y no fueron confundidos."
 Pero yo soy un gusano, no un hombre; el oprobio de los hombres y el desecho del pueblo."
 Brlanse de m cuantos me ven, abren los labios y mueven la cabeza.
 Se encomend a Yahv  dicen ; lbrele, slvele El, pues dice que le es grato.
 Y en verdad t eres el que me sacaste del vientre, el que me inspirabas confianza desde los pechos de mi madre.
 Desde el tero fui entregado a ti, desde el vientre de mi madre t eres mi Dios.
 No ests alejado de m, que estoy angustiado; acrcate, pues nadie viene en mi ayuda."
 Rodanme toros en gran nmero, crcanme novillos de Basan.
 Abren sus bocas contra m cual len rapaz y rugiente.
 Me derramo como agua; todos mis huesos estn dislocados. Mi corazn es como cera, que se derrite dentro de mis entraas."
 Seco est como un tejn mi paladar, mi lengua est pegada a las fauces, y me han echado al polvo de la muerte.
 Me rodean como perros, me cerca una turba de malvados; han taladrado mis manos y mis pies"
 y puedo contar todos mis huesos. Ellos me miran y contemplan.
 Se han repartido mis vestidos y echan suertes sobre mi tnica.
 T, pues, Yahv, no ests lejos, fuerza ma; apresrate a venir en mi auxilio!"
 Libra mi alma de la espada, y mi vida de la garra de los perros.
 Slvame de la boca del len y de los cuernos de los toros salvajes mi pobre (vida).
 Yo anunciar tu nombre a mis hermanos y te alabare en medio de la asamblea.
 Los que temis a Yahv, alabadle! ] Descendencia toda de Jacob, glorificadle! Temblad delante de El toda la progenie de Israel!
 Porque no desde ni despreci la miseria del desgraciado ni apart de l su rostro, antes oy al que imploraba su socorro.
 Contigo ser mi alabanza en la gran asamblea, cumplir mis votos delante de los que le temen.
 Comern los pobres, y se saciarn, y alabarn a Yahv los que le buscan: Viva vuestro corazn siempre!
 Se acordarn y se convertirn a Yahv todos los confines de la tierra, y se postrarn delante de El todas las familias de las gentes,
 Porque de Yahv es el reino, y El dominar a las gentes.
 Comern y se prosternarn ante El todos los grandes de la tierra; se curvarn los que al polvo descienden. Mi alma vivir para El."
 Mi posteridad le servir, hablar del Seor a las generaciones venideras.
 Mi posteridad le servir, hablar del Seor a las generaciones venideras. [ (Psalms 22:32)  ? precliearn su justicia al pueblo que ha de nacer, por haberlo hecho Yahv. ] 
 Salmo de David. Es Yahv mi pastor; nada me falta."
 Me hace recostar en verdes pastos y me lleva a frescas aguas.
 Recrea mi alma, me gua por las rectas sendas por amor de su nombre.
 Aunque haya de pasar por un valle tenebroso, no temo mal alguno, porque t ests conmigo. Tu clava y tu cayado son mis consuelos.
 T dispones ante m una mesa enfrente de mis enemigos. Derramas el leo sobre mi cabeza, y mi cliz rebosa.
 Slo bondad y benevolencia me acompaan todos los das de mi vida; y morar en la casa de Yahv por dilatados das."
 Salmo de David. De Yahv es la tierra y cuanto la llena, el orbe de la tierra y cuantos la habitan.
 Pues El es quien la fund sobre los mares y sobre los ros la estableci.
 Quin subir al monte de Yahv? Quin se mantendr erecto en su santo lugar?
 El de limpias manos y de puro corazn, el que no alz su alma a cosas vanas y no jur con mentira.
 Ese alcanzar de Yahv bendicin, y justicia de Dios, su Salvador.
 Esa es la raza de los que le buscan, de los que buscan la faz del Dios de Jacob. Selah.
 Alzad, oh puertas! vuestros dinteles; levantaos, jetemos portales! para que entre el Rey de la gloria."
 Quin es ese Rey de la glora? Es Yahv, el Fuerte, el Hroe; Yahv el Hroe del combate."
 Alzad, oh puertas! vuestros dinteles; levantaos, eternos portales! para que entre el Rey de la gloria."
 Quin es este Rey de la gloria? Es Yahv, el Dios de los ejrcitos. Ese es el Rey de la gloria! Selah.
 De David.
 Alef. A ti elevo mi alma, Yahv, mi Dios. Bet. En ti confo, no sea confundido, no se gocen de m mis enemigos.
 Gumel. No; quien espera en ti, no es confundido; sern confundidos los que en balde faltan a la fidelidad."
 Dalet. Mustrame, Yahv, tus caminos, adistrame en tus sendas.
 He. Guame en tu verdad y ensame, porque t eres mi Dios, mi Salvador, y en ti espero todos los das.
 Zain. Acurdate, oh Yahv! de tus misericordias y de tus gracias, pues son desde antiguo.
 Jet. No te acuerdes de los pecados de mi mocedad y de mis transgresiones. Acurdate de m conforme a tu benevolencia y segn tu bondad, oh Yahv!
 Tet. Bueno y recto es Yahv; por eso seala a los errados el camino."
 Yod. Y gua a los humildes por la justicia y adoctrina a los pobres en sus sendas.
 Caf. Todas las sendas de Yahv son benevolencia y verdad para los que guardan su alianza y sus mandamientos.
 Lmed. Por amor de tu nombre, oh Yahv! perdona mis ofensas, por grandes que sean.
 Mem. Quin es el hombre temeroso de Dios? El le ensear el camino que ha de elegir.
 Nun. Su alma morar en el bienestar, y su descendencia heredar la tierra.
 Smec. Los secretos de Yahv son para los que le temen, que les dar a conocer su alianza.
 Ayin. Mis ojos siempre estn en Yahv, porque es quien saca mis pies de la red.
 Pe. Vulvete a m y ten de mi piedad, que estoy solo y afligido.
 Tsade. Ensancha mi angustiado corazn y scame de mis estrechuras.
 Qof. Mira mi miseria y mi pena y perdona todos mis pecados.
 Res. Mira cuan numerosos son mis enemigos. Me odian con odio violento.
 Sin. Guarda mi vida y slvame, no tenga que confundirme de haberme acogido a ti.
 Tau. Protjanme la integridad y la rectitud, pues que en ti espero, Yahv.
 Redime, oh Dios! a Israel de todas sus tribulaciones.
 De David. Hazme justicia, Yahv, porque yo he andado en integridad y he confiado en Yahv sin vacilar.
 Ponme a prueba, oh Yahv! y examname, acrisola mis rones y mi corazn.
 Porque tengo ante mis ojos tu benevolencia y ando en tu verdad.
 No me siento con hombres falsos ni me acompao de los fingidos.
 Aborrezco el consorcio de los malignos, y con impos no me siento.
 Yo lavar mis manos en la inocencia y andar en derredor de tu altar, oh Yahv!
 haciendo resonar cantos de alabanza y pregonando todos tus prodigios.
 Oh Yahv! yo amo la morada de tu casa, el lugar en que se asienta tu gloria.
 No juntes con los pecadores mi alma, ni mi vida con los sanguinarios,
 en cuyas manos hay crmenes, cuyas diestras estn llenas de sobornos,
 Yo, por el contrario, marchar en mi integridad; resctame, Yahv! y sme propicio."
 Ya estn mis pies en tierra firme. Bendecir en la asamblea a Yahv.
 De David. Yahv es mi luz y mi salvacin: a quin temer? Yahv es el baluarte de mi vida: ante quin temblar?
 Cuando los malignos me asaltan para devorar mis carnes, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que vacilan y caen.
 Aunque acampe contra m un ejrcito, no temer mi corazn. Aunque se alzare en guerra contra m, aun entonces estar tranquilo.
 Una cosa pido a Yahv, sa procuro: habitar en la casa de Yahv todos los das de mi vida, para contemplar el encanto de Yahv y visitar su santuario.
 Pues El me pondr en seguro en su tienda el da de la desventura, me tendr a cubierto en su pabelln, me pondr en alto sobre su roca.
 Y ahora mi cabeza se alza sobre mis enemigos, que me cercan, y ofrecer en su tienda sacrificios de jbilo, cantando y salmodiando a Yahv.
 Oye, Yahv, el clamor con que te invoco, ten piedad de m y escchame.
 De ti mi corazn ha dicho: Busca su faz; y yo, Yahv, tu rostro buscar."
 No me escondas tu rostro, no rechaces con ira a tu siervo,. S. mi socorro, no me rechaces, no rne abandones, oh Dios, mi Salvador!
 Aunque me abandonaran mi padre y mi madre, Yahv me acoger.
 Mustrame, joh Yahv! tus caminos, guame por la recta senda a causa de mis enemigos.
 No me entregues a la rabia de mis adversarios, pues se alzan contra m falsos testigos respirando violencia.
 Ay! Si no creyera que he de contemplar la bondad de Yahv en la tierra de los vivientes!.
 Espera en Yahv, esfurzate; ten gran valor y espera en Yahv."
 De David. A ti clamo, oh Yahv! mi roca. No te desentiendas de m *, no sea que, hacindote el mudo respecto de m, me asemeje a los que bajan a la fosa.
 Oye la voz de mis splicas cuando clamo a ti y elevo mis manos a tu santo recinto.
 No me arrebates juntamente con los malvados, con los obradores de iniquidad, los que hablan paz a su prjimo, mientras est su corazn lleno de maldad.
 Retribuyelos conforme a sus obras, conforme a la malicia de sus acciones; pgales conforme a la obra de sus manos, dales su merecido."
 Porque no atienden a las obras de Yahv, a la obra de sus manos. Los derribar y no los reedificar.
 Bendito sea Yahv, porque ha escuchado la voz de mis splicas!
 Yahv es mi fortaleza y mi escudo; en El confi mi corazn y fui socorrido; y mi corazn salta de gozo, y le alabar con mis cnticos."
 Es Yahv la fortaleza de su pueblo, es el salvador escudo de su ungido.
 Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, s su pastor y levntalos por siempre!
 De David, Dad a Yahv, hijos de Dios, dad a Yahv la gloria y el poder.
 Dad a Yahv la gloria (debida) a su nombre, postraos ante Yahv con sacros ornamentos.
 La voz de Yahv sobre las aguas! Truena el Dios de la gloria: Yahv sobre la inmensidad de las aguas.
 La voz de Yahv (resuena) con fuerza; la voz de Yahv (retumba) con majestad."
 La voz de Yahv rompe los cedros, troncha Yahv los cedros del Lbano,
 y hace saltar al Lbano como un ternero, y al Sarin como cra de bfalo.
 La voz de Yahv hace estallar llamas de fuego;"
 la voz de Yahv sacude el desierto, hace temblar Yahv el desierto de Cades.
 La voz de Yahv retuerce las encinas, despoja las selvas. Y en su templo todo dice: Gloria!
 Sintase Yahv sobre aguas diluviales, sintase como Rey eterno.
 Yahv dar fortaleza a su pueblo, Yahv bendecir a su pueblo con la paz.
 Canto para la consagracin del templo. Salmo de David.
 Quiero ensalzarte, oh Yahv! porque me has puesto en salvo y no has alegrado a mis enemigos por causa ma.
 Yahv, mi Dios, clam a ti, y t me curaste.
 Oh Yahv! has sacado mi alma del seol, me has hecho revivir de entre los que bajan a la fosa.
 Cantad a Yahv vosotros, sus piadosos, y ensalzad su santo recuerdo.
 Porque un instante dura su clera, y su benevolencia es de por vida. Alberga la tarde llantos, mas a la maana est la exultacin.
 Yo dije en mi prosperidad: No ser jams conmovido.
 T, oh Yahv! por tu benevolencia me asegurabas honor y fortaleza, Apenas escondiste tu rostro, fui conturbado.
 A ti clam, oh Yahv! y a Yahv ped piedad.
 Qu provecho hay en mi sangre, en que yo descienda a la fosa? Te alabar el polvo? Cantar tu fidelidad?
 Escchame, Yahv, y ten piedad de m. Vino Yahv en mi socorro.
 Mudaste mi lamentacin en jbilo, desataste mi saco y me ceiste de exultacin.
 Mudaste mi lamentacin en jbilo, desataste mi saco y me ceiste de exultacin. [ (Psalms 30:13)  Por eso cantar tu gloria y no callar, y te alabar, Yahv, Dios mo, por la eternidad. ] 
 Al director del coro. Salmo de David.
 En ti, oh Yahv! confo; i no sea yo nunca confundido, lbrame en tu justicia."
 Inclina a m tus odos, apresrate a librarme; s para m roca inexpugnable, ciudadela para mi salvacin."
 Pues t eres mi roca, mi ciudadela; por mor de tu nombre t me guiars y conducirs."
 Me sacars de la red que me han tendido, porque t eres mi fortaleza,
 En tus manos encomiendo mi espritu. T me has rescatado, Yahv, Dios fiel.
 T aborreces a los servidores de los vanos dolos ll, pero yo a Yahv me confo.
 Me alegrar y me gozar en tu piedad, pues has visto mi afliccin y has considerado las aflicciones de mi alma.
 No me entregaste en manos del enemigo, afirmaste mis pies en la anchura.
 Ten piedad de m, oh Yahv! porque estoy angustiado. La tristeza consume mis ojos, mi alma y mis entraas. Pues mi vida se consume en el dolor, y mis aos en gemidos.
 Mi vigor enflaquece por la afliccin, y mis huesos se consumen.
 Soy el oprobio de todos mis opresores, objeto de terror para mis vecinos y de espanto para cuantos me conocen. Los que me ven en la calle, huyen de m.
 Como muerto he sido olvidado en los corazones, soy como una vasija de desecho.
 Pues he odo el murmurar de muchos, espanto en derredor, cuando a una se confabulaban contra m y tramaban arrebatarme la vida.
 Pero yo a ti me confo, oh Yahv! yo digo: T eres mi Dios.
 En tus manos estn mis destinos. Lbrame de las manos de mis enemigos y de mis perseguidores.
 Haz resplandecer tu faz sobre tu siervo y slvame en tu piedad.
 Yahv, que no sea yo confundido, pues te invoco. Confundidos sean los malvados, y mudos (bajen) al seol.
 Que callen los labios mentirosos, que, soberbios y despectivos, dicen insolencias contra el justo.
 Qu grande es tu bondad, oh Yahv!, que guardas para los que te temen, que muestras a los que a ti se acogen delante de los hijos de los hombres.
 T los guardas, al amparo de tu rostro, de las altaneras de los hombres, y como en una tienda los pones a cubierto de las lenguas pendencieras.
 Bendito sea Yahv, que en m hace admirable su piedad como en ciudad fortificada!
 Pero yo dije en mi turbacin: He sido arrojado de ante tus ojos, Pero t has odo mi voz suplicante cuando a ti clam,
 Amad a Dios vosotros, todos sus piadosos; a los fieles guarda Yahv, y paga con creces a los soberbios."
 Amad a Dios vosotros, todos sus piadosos; a los fieles guarda Yahv, y paga con creces a los soberbios." [ (Psalms 31:25)  Esforzaos y fortaleced vuestro corazn todos cuantos esperis en Yahv. ] 
 De David. Maskil. Bienaventurado a quien le ha sido perdonada su transgresin, a quien le ha sido remitido su pecado.
 Bienaventurado aquel a quien no imputa Yahv su iniquidad y en cuyo espritu no hay falsedad.
 Mientras call, consumanse mis huesos, gimiendo durante todo el da.
 Pues da y noche tu mano pesaba sobre m, y tornse mi vigor en sequedades del esto. Selah.
 Te confes mi pecado y no ocult mi iniquidad. Dije: Confesar a Yahv mi pecado, y t perdonaste la culpa de mi pecado. Sdh.
 Por eso te invocarn todos los piadosos al tiempo propicio, y la inundacin de las copiosas aguas no llegar a ellos,
 T eres mi asilo; de la angustia me guardas, de cantos de liberacin me rodeas, Seldh ll."
 Yo te ensear y te instruir en el camino que debes seguir; ser tu consejero y estarn mis ojos sobre ti."
 No seas sin entendimiento, como el caballo y el mulo: con la brida y el freno hay que sujetar su mpetu; de lo contrario, no se acercan a ti
 Muchos son los dolores del impo, pero la piedad cercar al que se confa a Yahv.
 Alegraos en Yahv y regocijaos, justos! Saltad de gozo todos los rectos de corazn.
 Aclamad, justos, a Yahv; bien est a los rectos la alabanza,"
 Alabad a Yahv con la ctara, ensalzadle con el arpa de diez cuerdas.
 Cantadle un cntico nuevo y taed bien con jbilo la lira.
 Porque es recta la palabra de Yahv, y toda su obra conforme a verdad.
 El ama la justicia y el derecho, y de la bondad de Yahv est llena la tierra.
 Por la palabra de Yahv fueron hechos los cielos, y todo su ejrcito por el aliento de su boca.
 El rene como en odre las aguas del mar y hace estanques de los abismos.
 Tema a Yahv toda la tierra, tmanla todos los habitantes del universo,
 porque dijo El, y fue hecho; mand, y as fue."
 Frustra Yahv el consejo de las gentes y anula las maquinaciones de los pueblos.
 El consejo de Yahv permanece para siempre; los designios de su corazn, de generacin en generacin."
 Venturoso el pueblo cuyo Dios es Yahv, el pueblo que El se eligi por heredad.
 Mira Yahv desde los cielos, contempla a todos los hijos de los hombres.
 Desde la morada en que se asienta observa todos los habitantes de la tierra.
 El ha plasmado todos los corazones y conoce a fondo todas sus obras.
 No es la muchedumbre de los ejrcitos lo que salva al rey, ni se libra el guerrero por su mucha fuerza.
 Vano es para la victoria el caballo, pues con todo su vigor no libra.
 He aqu que los ojos de Yahv estn sobre los que le temen, sobre los que esperan en su piedad,
 para salvar sus almas de la muerte, para hacerlos vivir en (tiempo de) hambre.
 Nuestra alma espera en Yahv; El es nuestro auxilio y nuestro escudo."
 Pues en El se regocija nuestro corazn, en su santo nombre est nuestra confianza.
 Sea, Yahv, sobre nosotros tu piedad, como esperamos en ti.
 De David, cuando se fingi loco ante Abimelec, que le ech de s, pudiendo as escapar.
 Alef. Yo bendecir a Yahv en todo tiempo; su alabanza estar siempre en mi boca."
 Bet. En Yahv se gloriar mi alma; lo oirn los humildes, y se alegrarn."
 Gumel. Engrandeced conmigo a Yahv, ensalcemos a una su nombre!
 Ddlet. Yo he buscado a Yahv, y El me ha respondido, librndome de todos mis terrores.
 He. Volveos todos a El y seris iluminados, y vuestros rostros no sern confundidos.
 Zain. Clam este pobre, y Yahv escuch y le salv de todas sus angustias.
 Jet. Acampa el ngel de Yahv en derredor de los que le temen y los salva.
 Tet. Gustad y ved cuan bueno es Yahv. Bienaventurado el varn que a El se acoge.
 Yod. Temed a Yahv vosotros sus santos, pues nada falta a los que le temen.
 Kaf. Empobrecen los ricos y pasan hambre, pero a los que buscan a Yahv no les falta bien alguno. Seldh.
 Lamed. Venid, hijos, y odme, y os ensear el temor de Yahv.
 Mem. Quin es el hombre que ama la vida y desea ver das felices?
 Nun. Preserva del mal tu lengua, tus labios de palabras mentirosas.
 Smec. Aljate del mal y haz el bien, busca y persigue la paz.
 Ayin. Los ojos de Yahv estn sobre los justos, y sus odos, atentos a sus clamores.
 Pe. La faz de Yahv contra los que hacen el mal, para borrar de la tierra su memoria.
 Sade. Clamaron (los justos), y Yahv los oy y los libr de todas sus angustias.
 Qpf. Yahv est prximo a los contritos de corazn y salva a los de espritu abatido.
 Resh. Muchas son las calamidades del justo, pero de todas ellas le libra Yahv.
 Shin. Toma a su cuidado todos sus huesos, y ni uno solo de ellos ser roto.
 Tau. La malicia matar al impo, y los que aborrecen al justo expiarn.
 Tau. La malicia matar al impo, y los que aborrecen al justo expiarn. [ (Psalms 34:23)  Yahv redime el alma de sus siervos, y no expiarn cuantos a El se acogen. ] 
 De David. Contiende, oh Yahv! con mis contrincantes, combate a los que luchan contra m.
 Empua el escudo y la adarga y lzate en ayuda ma.
 Enristra la lanza y cierra al encuentro de mis enemigos; di a mi alma: Yo soy tu salvacin.
 Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi vida. Retrocedan, cubiertos de ignominia, los que maquinan el mal.
 Sean como paja al viento; persgalos el ngel de Yahv."
 Sea su camino tiniebla y resbaladero, y el ngel de Yahv los acose.
 Porque sin causa me tendieron la red, sin motivo cavaron una fosa a mi alma.
 Sorprndalos inesperadamente la ruina, y sean capturados en la red que tendieron, y caigan en la fosa que cavaron.
 Y mi alma se alegrar en Yahv y se gozar en su salvacin.
 Todos mis huesos dirn: Quin semejante a ti, oh Yahv! que libras al desvalido del poderoso, al pobre y al afligido de quien le despoja?
 Alzronse testigos violentos para demandarme lo que no saba.
 Pagronme mal por bien para abatir mi alma.
 Yo, empero, cuando ellos estuvieron enfermos, me vest de saco, afligiendo con el ayuno mi alma, y repeta en mi pecho las plegarias.
 Me port (con ellos) como con un amigo, como con un hermano; como si llevase luto por mi madre, (andaba) sombro y encorvado."
 Pero ellos se alegraban de mi vacilacin y se confabulaban y reunan contra m, hirindome sin yo saberlo, gritando sin descanso.
 Se burlan de m, haciendo mofa. y rechinan contra m sus dientes.
 Hasta cundo, oh Seor! estars de espectador? Libra mi alma de los que rugen, mi nica de los cachorros de len.
 Te alabar en medio de la gran asamblea, te ensalzar en medio de un pueblo poderoso.
 No se alegren de m mis falsarios enemigos, no se guien el ojo los que sin motivo me aborrecen.
 Pues t tienes palabras de paz, y contra los mansos de la tierra traman palabras fraudulentas.
 Abren contra m sus bocas, diciendo: Ah, ah! Lo vieron nuestros ojos.
 No lo ves, Yahv? No calles! Seor mo, no te alejes de m!
 Despierta y lzate en favor de mi derecho, Dios mo y Seor mo, (sal) en mi defensa!
 Jzgame segn tu justicia, Yahv, Seor mo, y no se alegren de m.
 Que no puedan decir en su corazn: Eah! (Este era) nuestro deseo. Que no digan: Lo hemos devorado!
 Sean juntamente confundidos y avergonzados cuantos se gozan de mi mal.
 Sean cubiertos de vergenza y confusin los que se muestran arrogantes contra m.
 Exulten y algrense los que aman mi justicia, y digan siempre: Ensalzado sea Yahv, que se deleita en la paz de su siervo!
 Exulten y algrense los que aman mi justicia, y digan siempre: Ensalzado sea Yahv, que se deleita en la paz de su siervo! [ (Psalms 35:29)  Y mi lengua proclamar tu justicia, todo el da tu alabanza. ] 
 Al maestro del coro. De David, siervo de Yahv.
 Orculo de malicia tiene el impo en lo ntimo de su corazn; no hay ante sus ojos temor de Dios."
 Pues lisonjase a sus propios ojos demasiado para descubrir y odiar su pecado2.
 Las palabras de su boca son falsedad y fraude; ha renunciado a ser cuerdo y a obrar bien."
 En su lecho maquina iniquidad, emprende caminos no buenos, no rechaza el mal.
 Oh Yahv! tu piedad (se levanta) hasta los cielos, tu fidelidad hasta las nubes.
 Tu justicia es como los montes de Dios, tus juicios son un inmenso abismo. Hombres y bestias t socorres, oh Yahv!
 Cuan preciosa es, oh Dios, tu piedad Los hijos de los hombres a la sombra de tus alas se acogen.
 Scianse de la abundancia de tu casa y los abrevas en el torrente de tus delicias;"
 porque en ti est la fuente de la vida, en tu luz vemos la luz.
 Extiende tu piedad a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazn.
 No me pise el pie del soberbio ni me eche fuera la mano del impo.
 No me pise el pie del soberbio ni me eche fuera la mano del impo. [ (Psalms 36:13)  All han cado los obradores de iniquidad, estn postrados, sin poder levantarse. ] 
 De David. Alef. No te impacientes por los malvados, no envidies a los que hacen el mal,
 porque, como el heno, presto se mustiarn, y cual la hierba verde se agostarn.
 Bet. T confa en Yahv y obra el bien; habita en la tierra y apacintate de seguridad."
 Haz de Yahv tus delicias, y te dar lo que tu corazn desea.
 Gumel. Encomienda a Yahv tus caminos, confa en El, y El obrar.
 Y har salir como la luz tu justicia, y tu derecho como el medioda.
 Ddlet. Aquitate en Yahv y espera en El; no te impacientes por la prosperidad de sus caminos, de los que obran la iniquidad."
 He. Depon el enojo y deja la clera. No te excites, que a mal slo conduce.
 Porque los malvados sern exterminados, pero los que esperan en Yahv poseern la tierra.
 Wau. An un poco, y el impo ya no ser; le buscars en su lugar, y no estar."
 Los afligidos poseern la tierra y gozarn de gran paz.
 Zain. Maquina el impo contra el justo y rechina sus dientes contra l.
 El Seor se re de l, porque ve que viene su da.
 Jet. Desenvainaron los malvados su espada, entesaron su arco para abatir al pobre y al miserable, para asesinar a los de camino recto.
 Su espada penetrar en su corazn, y se quebrantarn sus arcos.
 Tet. Mejor le es al justo lo poco que la gran opulencia de los impos,
 Porque los brazos de los impos sern rotos, mientras que Yahv sostiene a los justos.
 Yod. Conoce Yahv los das de los ntegros, y su posesin ser por siempre.
 No sern confundidos al tiempo malo, y en los das de hambre sern saciados.
 Kaf. Pues los impos perecern, y los enemigos de Yahv, como la lozana de los prados, se marchitarn, se desvanecern como el humo.
 Lamed. Pide prestado el impo y no puede pagar, el justo se compadece y da.
 Pues los benditos de Yahv heredarn la tierra, mientras que sus malditos sern exterminados.
 Mem. Por Yahv se afirman los pasos del varn cuyo camino le place.
 Si cayere, no permanecer postrado, porque Yahv le sostiene su mano.
 Nun. Mozo fui y ya soy viejo, y no vi abandonado al justo, ni a su prole mendigar el pan.
 Todos los das se compadece y presta, y es bendecida su posteridad.
 Samec. Aprtate del mal y haz el bien, y habitars por siempie.
 Porque ama Yahv el juicio y no desampara a sus piadosos. Ayin, Sern guardados para siempre. La progenie de los impos ser extirpada.
 Los justos poseern la tierra y morarn en ella por siempre.
 Pe. La boca del justo medita sabidura, y su lengua proclama el derecho.
 La ley de su Dios est en su corazn, sus pasos no vacilan.
 Sade. El malvado espa al justo y busca cmo darle muerte.
 Yahv no le abandonar a su mano y no permitir que sea condenado en el juicio.
 Qpf Confa en Yahv y guarda sus caminos, y El te ensalzar para que poseas la tierra, y vers la exterminacin de los impos.
 Resh. He visto al impo prepotente y extenderse como cedro del Lbano;"
 y he pasado, y ya no era; le busqu, y no le hall."
 Sin. Guarda la integridad y practica el derecho, pues hay porvenir para el hombre pacfico.
 Pero los impos a una sern exterminados, y la posteridad de los malvados ser extirpada.
 Tau. De Yahv viene la salvacin de los justos, es su refugio al tiempo de la angustia.
 Yahv los socorre y los libra; del impo los libra y los salva, porque se acogen a El."
 Salmo de David. Para la memoria.
 No me reprendas, Yahv, en tu furor, ni me corrijas en tu ira.
 Pues tus saetas han penetrado en m y pesa sobre mi tu mano.
 Nada hay sano en mi carne a causa de tu ira; nada ntegro en mis huesos a causa de mis pecados."
 Pues mis iniquidades pasan sobre mi cabeza, pesan sobre m como pesada carga.
 Mis llagas son ftidas y purulentas a causa de mi locura.
 Estoy encorvado y en gran manera abatido, en luto camino todo el da.
 Pues mis lomos estn llenos de ardores y no hay en mi carne parte sana.
 Estoy desfallecido y sobremanera acabado y doy rugidos por la conmocin de mi corazn.
 Seor, ante ti estn todos mis deseos y no se te ocultan mis gemidos.
 Mi corazn palpita, me abandona mi fuerza, y hasta la luz de mis ojos no est conmigo.
 Mis amigos y mis compaeros se estacionan lejos de mis llagas, mis allegados se mantienen lejos.
 Tindenme lazos los que buscan mi vida, y los que buscan mi mal dicen desventuras; todo el da estn maquinando engaos."
 Pero yo, como sordo, no oigo, y soy como mudo, que no abre la boca.
 Soy como hombre que no oye, y en cuya boca no hay respuesta.
 Porque es en ti, Yahv, en quien confo, y T, Seor, Dios mo, sers quien responde.
 Porque digo: Qu no se gocen de mi (mal) ni se engran contra m cuando resbale mi pie.
 Pues yo estoy para caer, y mi dolor est constantemente ante m.
 Porque confieso mi culpa y estoy acongojado por mi pecado.
 Y mis enemigos vivientes son poderosos, y se multiplican los que injustamente me odian.
 Y los que vuelven mal por bien me hostigan por seguir el bien.
 No me abandones, oh Yahv; Dios mo, no ests alejado de m!"
 No me abandones, oh Yahv; Dios mo, no ests alejado de m!" [ (Psalms 38:23)  Corre en mi auxilio, Seor mo, mi salvacin! ] 
 Al maestro de coro. De Iditn. Salmo de David.
 Yo me dije: Velar sobre mi conducta para no pecar con mi lengua; pondr freno a mi boca mientras tenga al impo frente a m."
 Qued silencioso, mudo; del bien me abstuve, pero mi dolor se exacerbaba."
 Me arda el corazn en mi interior, se encenda el fuego en mi meditacin y prorrump con mi lengua.
 Dame a conocer, oh Yahv! mi fin y cul sea la medida de mis das; que sepa cuan caduco soy."
 Has reducido a un palmo mis das, y mi existencia delante de ti es la nada; no dura ms que un soplo todo hombre."
 Pasa el hombre como una sombra, por un soplo solo se afana; amontona sin saber para quin."
 Y ahora, qu puedo esperar, Seor? Mi esperanza est en ti.
 Lbrame de todas mis iniquidades, no me hagas objeto de escarnio de los insensatos.
 Enmudezco, no abro mi boca, porque t eres el que obras.
 Desva de m tu azote; el rigor de tu mano me consume."
 T corriges al hombre castigando la iniquidad, y consumes, como la polilla, lo que le es ms querido. Cierto que todo hombre es un soplo. Seldh.
 Oye, oh Yahv! mi plegaria; da odos a mis clamores; no seas insensible a mis lgrimas."
 Oye, oh Yahv! mi plegaria; da odos a mis clamores; no seas insensible a mis lgrimas." [ (Psalms 39:14)  Porque yo no soy ms que un extranjero para ti, un advenedizo, como todos mis padres. Aparta de m tu mirada (airada), para que yo respire antes de que me vaya y ya no sea. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Confiadamente esper en Yahv, y El se inclin hacia m y escuch mi clamor.
 Y me sac de una horrible hoya, de fangosa charca. Y afirm mis pies sobre roca y afianz mis pasos.
 Puso en mi boca un cntico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Que lo vean muchos y teman y confen en Yahv.
 Bienaventurado el varn que en Yahv puso su confianza y no se vuelve a los soberbios ni mentirosos apstatas.
 T, oh Yahv! Dios mo, has multiplicado tus maravillas y tus designios en favor nuestro. Nadie hay semejante a ti. Yo quisiera anunciarlas, hablar de ellas, pero sobrepasan todo nmero.
 No te complaces t en el sacrificio y la ofrenda; me has dado odo abierto; no pides ni holocausto ni sacrificio expiatorio."
 Entonces dije: He aqu que vengo! En el rollo del libro me est prescrito
 hacer tu complacencia; Dios mo, (ello) me es grato, y tu Ley est en medio de mis entraas."
 He proclamado la justicia en la gran asamblea, he aqu que no he cerrado mis labios; Yahv, t lo sabes."
 No he tenido encerrada tu justicia en mi corazn, he anunciado tu fidelidad y tu salvacin; no he ocultado tu piedad y tu fidelidad a la numerosa asamblea."
 No apartes de m, oh Yahv! tu misericordia; i tu piedad y tu fidelidad me guardarn por siempre."
 Porque me rodean males sin nmero, se me echan encima mis iniquidades, y no puedo levantar la vista. Superan en nmero a los cabellos de mi cabeza, y me falla el corazn.
 Agrdate en librarme, oh Yahv; corre, oh Yahv! en mi ayuda."
 Sean confundidos y avergonzados a una los que buscan mi vida para perderla. Vuelvan las espaldas, llenos de vergenza, los que en mi mal se solazan.
 Estremzcanse de ignominia los que me gritan: Ea, ea!
 Salten de gozo y algrense en ti todos los que te buscan, digan siempre: Ensalzado sea Yahv! Los que aman tu salvacin.
 Salten de gozo y algrense en ti todos los que te buscan, digan siempre: Ensalzado sea Yahv! Los que aman tu salvacin. [ (Psalms 40:18)  Cuanto a m, pobre y menesteroso, mi Seor cuidar de m. T eres mi socorro y mi libertador. Dios mo, no tardes! ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Bienaventurado el que se preocupa por el necesitado y el desvalido ; en el da malo le librar Yahv."
 Le guardar Yahv y le dar vida. Ser dichoso sobre la tierra y no lo entregar a la animosidad de sus enemigos.
 Le sostendr Yahv en el lecho del dolor; le aliviar sobre su lecho en su enfermedad."
 Yo digo: Oh Yahv, ten piedad de m! Sana mi alma, porque pequ contra ti!
 Mis enemigos hablan hostilmente contra m: Cundo se morir y perecer su nombre?
 Si vienen a verme, hablan mentirosamente; su corazn rezuma maldad, y, saliendo fuera, se desahogan en palabras."
 Reunidos los que me odian, murmuran contra m y maquinan el mal contra m:
 Un mal infernal se ceba en l; se acost para no volver a levantarse.
 Aun el que tena paz conmigo, aquel en quien me confiaba y coma mi pan, alz contra m su calcaal.
 Pero t, oh Yahv! ten piedad de m; haz que me levante, y entonces les dar su merecido."
 En esto conocer que te complaces en m, en que no triunfe mi enemigo sobre m;"
 y t me mantendrs inclume y me guardars por siempre en tu presencia.
 y t me mantendrs inclume y me guardars por siempre en tu presencia. [ (Psalms 41:14)  Bendito sea Yahv, Dios de Israel, por los siglos de los siglos! Amn. Amn. ] 
 Al maestro del coro. MaskiL (Salmo) de los hijos de Cor.
 Como anhela la cierva las corrientes de las aguas, as te anhela mi alma, oh Dios!
 Mi alma est sedienta de Dios, del Dios vivo: Cundo ir y ver la faz de Dios?
 Mis lgrimas son da y noche mi pan cuando me dicen cada da: Dnde est tu Dios?
 Lo recuerdo, y mi alma se expansiona, pues atravesaba yo por medio de los nobles hacia la casa de Dios entre los gritos de alegra y alabanza en festiva algazara.
 Por qu te abates, alma ma? Por qu te turbas contra m? Espera en Dios, que an le alabar; es la salvacin de mi faz y mi Dios."
 Abatida est mi alma. Por eso me acuerdo de ti desde la tierra del Jordn, desde las cumbres del Hermn y del monte Misar.
 Un remolino llama a otro remolino con el rumor de tus cascadas, todas tus ondas y tus olas pasan sobre mi.
 De da dispensa Yahv su gracia, y de noche me acompaa su cntico, una oracin al Dios de mi vida.
 Digo a Dios: oh Roca ma! Por qu te has olvidado de m? Por qu he de andar en luto bajo la opresin del enemigo?
 Mientras quebrantan mis huesos, mis opresores se burlan de m, dicindome continuamente: Dnde est tu Dios?
 Mientras quebrantan mis huesos, mis opresores se burlan de m, dicindome continuamente: Dnde est tu Dios? [ (Psalms 42:12)  Por qu te abates, alma ma? Por qu te turbas contra m? Espera en Dios, que an le alabar. El es la salvacin de mi rostro, y mi Dios. ] 
 jzgame, oh Dios! y defiende mi causa; lbrame-de esta gente sin piedad, del hombre prfido y malvado."
 Pues que eres t mi refugio, por qu me rechazas? Por qu he de andar en luto bajo la opresin del enemigo?
 Manda tu luz y verdad; ellas me guiarn i y me llevarn a tu monte santo, a tus tabernculos."
 Oh si pudiera acercarme al altar de Dios, al Dios de mi alegra, y cantarle a la ctara, oh Dios, Dios mo!
 Por qu te abates, alma ma? Por qu te turbas contra m? Espera en Dios, que an le alabar. El es la salvacin de mi rostro y mi Dios!
 Al maestro del coro. Maskil. De los hijos de Cor.
 Con nuestro odo, oh Dios! hemos odo; nos contaron nuestros padres la obra que t hiciste en sus das, en los tiempos antiguos."
 T con tu mano desposeste a las gentes y los plantaste a ellos. Afligiste a los pueblos y los arrojaste.
 Pues no se apoderaron de la tierra por su espada, ni les dio su brazo la victoria, sino tu diestra, tu brazo, la luz de tu rostro, porque te complaciste en ellos.
 T, oh Dios! eres mi Rey, t das victorias a Jacob.
 Por ti batiremos a nuestros enemigos, en tu nombre pisotearemos a nuestros adversarios.
 Pues no confo en mi arco, ni mi espada me dar la victoria.
 Pues eres t el que nos salvas de nuestros opresores y el que confundes a cuantos nos odian.
 Nosotros nos gloriaremos en Yahv todos los das y alabaremos por siempre tu nombre. Selah.
 Pero ahora nos has rechazado y nos has hecho caer en la ignominia, no sales ya con nuestros ejrcitos.
 Nos has hecho volver la espalda ante el opresor, y los que nos aborrecan nos han expoliado.
 Nos has entregado como ovejas destinadas al matadero y nos has dispersado entre las gentes.
 Has vendido de balde a tu pueblo, y no ganaste mucho con su venta.
 Nos has hecho el oprobio de nuestros vecinos, el ludibrio y la mofa de cuantos nos rodean.
 Nos has hecho la fbula de las gentes: meneo de cabeza entre los pueblos.
 Mi ignominia est todo el da delante de m; cubre mi rostro la vergenza"
 ante los gritos de insulto y de blasfemia, ante el enemigo vido de venganza.
 Todo esto ha venido sin haberte olvidado ni haber roto tu alianza.
 No se ha vuelto atrs nuestro corazn, ni se salieron de tu camino nuestros pasos
 Pues t nos aplastaste en lugar de chacales y nos cubriste de sombras de muerte.
 Si hubiramos olvidado el nombre de nuestro Dios, si hubiramos tendido nuestras palmas a dioses extraos,
 no habra de saberlo Dios, que conoce los secretos del corazn?
 Antes por tu causa somos degollados cada da y somos considerados como ovejas para el matadero.
 Despierta! Por qu ests dormido, Seor? Desperzate! No nos abandones para siempre!
 Por qu escondes tu rostro, olvidndote de nuestra miseria y opresin?
 Pues est nuestra alma postrada en el polvo, y nuestro vientre pegado a la tierra.
 Pues est nuestra alma postrada en el polvo, y nuestro vientre pegado a la tierra. [ (Psalms 44:27)  Levntate y aydanos! Resctanos por tu piedad! ] 
 Al maestro del coro. A los lirios. Maskil. De los hijos de Cor. Canto de amor.
 Bulle en mi corazn un bello discurso: al rey dedico mi poema. Es mi lengua como clamo de veloz escriba.
 Eres el ms hermoso de los hijos de los hombres; en tus labios la gracia se ha derramado; por eso te bendijo Dios para siempre."
 Cete tu espada sobre el muslo, oh hroe! tus galas y preseas.
 Y marcha, cabalga por la verdad y la justicia; ensete tu diestra portentosas hazaas."
 Agudas son tus saetas; ante ti caern los pueblos; desfallecen los corazones de los enemigos del rey."
 Tu trono subsistir por siempre jams, cetro de equidad es el cetro de tu reino.
 Amas la justicia y aborreces la iniquidad; por eso Yahv, tu Dios, te ha ungido con el leo de la alegra ms que a tus compaeros."
 Mirra, loe, casia, (exhalan) tus vestidos; desde los palacios de marfil los instrumentos de cuerda te alegran."
 Hijas de reyes vienen a tu encuentro, y a tu diestra est la reina con oro de Ofir.
 Oye, hija, y mira; inclina tu odo: olvida tu pueblo y la casa de tu padre."
 Prendado est el rey de tu hermosura; pues que l es tu seor, pstrate ante l."
 La hija de Tiro viene con dones, los ricos del pueblo te halagarn.
 Toda radiante de gloria entra la hija del rey; su vestido est tejido de oro."
 Entre brocados es llevada al rey. Detrs de ella, las vrgenes, sus compaeras, son introducidas a ti.
 Con alegra y algazara son conducidas, entran en el palacio del rey.
 A tus padres sucedern tus hijos, los constituirs por prncipes de toda la tierra.
 A tus padres sucedern tus hijos, los constituirs por prncipes de toda la tierra. [ (Psalms 45:18)  Yo quisiera recordar tu nombre de generacin en generacin.Por eso los pueblos te ala barn por siempre jams. ] 
 Al maestro del coro. De los hijos de Cor. Para voces altas. Cntico.
 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, una ayuda muy asequible en las tribulaciones.
 Por eso no hemos de temer aunque tiemble la tierra, aunque se conmuevan los montes en el seno del mar,
 y se agiten y espumen sus olas, y retiemblen los montes a su empuje. Selh. (Yahv de los ejrcitos est con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra Roca).
 Un ro con sus brazos alegra la ciudad de Dios, el santuario donde mora el Altsimo.
 En medio de ella est Dios: no ser conmovida. Dios la socorrer desde el clarear de la maana,
 Trbanse las naciones, vacilan los reinos; dio su voz, se derrite la tierra."
 Yahv de los ejrcitos est con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra ciudadela. Selh.
 Venid y ved las proezas de Yahv, los prodigios que obr sobre la tierra.
 El es quien hace cesar la guerra hasta los confines de la tierra. El rompe el arco, troncha la lanza y hace arder los escudos en el fuego.
 Cesad y reconoced que yo soy Dios, excelso entre las gentes, exaltado en la tierra.
 Cesad y reconoced que yo soy Dios, excelso entre las gentes, exaltado en la tierra. [ (Psalms 46:12)  Yahv de los ejrcitos est con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra ciudadela. Selh. ] 
 Al maestro de coro. De los hijos de Cor. Salmo.
 Oh pueblos todos! batid palmas, aclamad a Dios con voces jubilosas,
 Porque es Yahv el Altsimo, el terrible, el gran Rey sobre toda la tierra.
 El nos someter a los pueblos y pondr las naciones bajo nuestros pies,
 El nos ha elegido como su heredad, el orgullo de Jacob, a quien El am. Selh.
 Se eleva Dios entre aclamaciones, Yahv (se alza) al son de las trompetas,
 Cantad a Dios, cantadle! Cantad a nuestro Rey, cantadle!
 Porque es el Rey de toda la tierra, cantad a Dios con maestra.
 Reina Dios sobre las gentes, se sienta Dios en su santo trono.
 Reina Dios sobre las gentes, se sienta Dios en su santo trono. [ (Psalms 47:10)  Los prncipes de los pueblos se han reunido con el pueblo del Dios de Abraham; pues de Dios son los grandes de la tierra, ensalzado sobremanera." ] 
 Cntico. Salmo de los hijos de Cor.
 Grande es Yahv y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo.
 Bello promontorio, alegra de toda la tierra, el monte de Sin, en los confines del aquiln, es la ciudad del gran Rey.
 Dios en sus alczares se dio a conocer como ciudadela.
 Pues he aqu que los reyes se haban aliado, y unidos avanzaban.
 En cuanto la vieron, quedaron espantados, y, aterrados, se dieron a la fuga.
 Apoderse de ellos el terror, una angustia como de mujer en parto;"
 como viento solano, que destroza las naves de Tarsis.
 Como lo habamos odo, as lo hemos visto en la ciudad de Yahv de los ejrcitos, en la ciudad de nuestro Dios. Dios la har subsistir por siempre. Selah.
 Considerarnos, oh Dios! tu piedad en medio de tu templo.
 Como tu nombre, oh Dios! as tu alabanza llega hasta los confines de la tierra; tu diestra est llena de justicia."
 Algrese el monte de Sin, salten de jbilo las hijas de Jud por tus juicios.
 Dad vueltas a Sin, girad en torno; contad sus torres."
 Poned atencin a sus murallas; considerad sus alczares, para poder contarlo a las generaciones venideras."
 Poned atencin a sus murallas; considerad sus alczares, para poder contarlo a las generaciones venideras." [ (Psalms 48:15)  Porque ste es Dios, nuestro Dios por siempre jams; El es quien nos gua. Al muth." ] 
 Al maestro de coro. Salmo de los hijos de Cor.
 Od esto, pueblos todos! Prestad odo todos los moradores del orbe:
 plebeyos y nobles, ricos y pobres juntamente!
 Mi boca va a proferir (sentencias) sabias, y la meditacin de mi corazn, (palabras) sensatas.
 Tender mis odos al proverbio, y al arpa expondr mi enigma.
 Por qu he de temer los das de desventura, cuando la iniquidad de los que pisan mis talones me cerca,
 los que confan en su opulencia y se gloran de la abundancia de sus riquezas?
 Nadie puede rescatar al hombre de la muerte, nadie puede dar a Dios su rescate;"
 pues muy caro es el precio de rescate de la vida, y ha de renunciar por siempre
 a continuar viviendo indefinidamente sin ver la fosa
 Pues ver cmo los sabios mueren, desaparecen juntamente el necio y el exulto y dejan a otros sus haciendas.
 Las tumbas son sus casas para siempre, sus moradas de generacin en generacin, aunque dieron sus nombres a las tierras.
 Pero el hombre no perdura en su esplendor, es semejante a las bestias, que perecen.
 Tal es el camino de los que confan en s mismos, y el fin de los que se complacen en su boca. Selah.
 Como rebao son echados al seol, la muerte los pastorea, los justos los dominan. A la maana, su figura se desvanece en el seol, lejos de su morada.
 Pero Dios rescatar mi alma de las manos del seol, pues me tomar. Selh.
 No temas, pues, cuando un hombre se enriquece y se acrecienta la gloria de su casa.
 Porque a su muerte nada se llevar consigo, ni le seguir su gloria.
 Aunque se haya halagado durante su vida: Te alabarn porque te trataste bien,
 tendr que irse a la morada de sus padres para no ver jams la luz.
 tendr que irse a la morada de sus padres para no ver jams la luz. [ (Psalms 49:21)  El hombre en esplendor no perdura, y se asemeja a las bestias, que perecen. ] 
 Salmo de Asaf. El Dios de dioses, Yahv, habla, convoca a la tierra desde el levante al poniente.
 Desde Sin, dechado de hermosura, Dios se mostr esplendoroso.
 Viene nuestro Dios, y no en silencio; le precede un fuego devorador, en su derredor cruje furiosa tempestad,"
 Convoca desde arriba a los cielos y a la tierra para juzgar a su pueblo:
 Reunid a mis piadosos, que sellaron con un sacrificio mi alianza!
 Que los cielos promulguen su justicia, porque es Dios el que juzga.
 Oye, pueblo mo, que te hablo yo; que testimonio contra ti, oh Israel! Yo soy Elohim, tu Dios."
 No te reprendo por tus sacrificios ni por tus holocaustos, que estn siempre ante m.
 No tomar becerros de tu casa, n1 Machos cabros de tus apriscos;"
 porque mas son todas las bestias de la selva y los miles de de los montes.
 Yo conozco todas las aves de los cielos, y todo lo que en el campo se mueve me pertenece.
 Si tuviera hambre, no te lo dira a ti, porque mo es el mundo y cuanto lo llena.
 Como yo acaso la carne de los toros? Bebo acaso la sangre de los cabritos?
 Ofrece a Dios sacrificios de alabanza y cumple tus votos al Altsimo.
 E invcame en el da de la angustia; yo te librar y t me glorificars."
 Pero al impo di cele Dios: Quin eres t para enumerar mis mandamientos y tomar en tu boca mi alianza,
 t que aborreces la disciplina y echas a la espalda mis palabras? Si ves a un ladrn, corres con l, y tienes tu parte con el adltero.
 -- omitido por parfrasis --
 Abandonas tu boca al mal, y tu lengua urde el engao.
 Sentado hablas contra tu hermano, y contra el hijo de tu madre esparces la calumnia.
 Esto haces, y voy a callarme? Creste que era yo como t? Yo quisiera corregirte, poniendo esto ante tus ojos.
 Entended, pues, los que os olvidis de Dios, no sea que os destroce, sin que haya quien os libre.
 El que me ofrece sacrificios de alabanza me glorifica; y a quien sigue el camino, le mostrar la salvacin de Dios."
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Cuando fue a l el profeta Natn despus que pec con Betsab.
 Apidate de m, oh Dios! segn tu benignidad. Por vuestra gran misericordia borra mi iniquidad7.
 Lvame enteramente de mi iniquidad y limpame de mi pecado.
 Pues reconozco mi transgresin, y mi pecado est siempre delante de m.
 Contra ti, contra ti slo he pecado, he hecho lo malo a tus ojos, para que seas reconocido justo en tu sentencia y seas irreprochable en tu juicio.
 He aqu que en maldad fui formado y en pecado me concibi mi madre.
 Puesto que amas la verdad en lo ntimo, instruyeme en el secreto de la sabidura!
 Rocame con hisopo, y ser puro; lvame, y ser ms blanco que la nieve!"
 Hazme escuchar el gozo y la alegra, y saltarn de gozo los huesos que trituraste!
 Aparta tu faz de mis pecados y borra todas mis iniquidades!
 Crea en m, oh Dios! un corazn puro y renueva dentro de m un espritu recto.
 No me arrojes de tu presencia y no quites de m tu santo espritu.
 Devulveme el gozo de tu salvacin, sostngame un espritu generoso.
 Yo ensear a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirn a ti.
 Lbrame de la sangre, Elohirn, Dios de mi salvacin, y cantar mi lengua tu justicia.
 Abre t, Seor, mis labios, y cantar mi boca tus alabanzas.
 Porque no es sacrificio lo que t quieres; si te ofreciera un holocausto, no lo aceptaras."
 Mi sacrificio, oh Dios! es un espritu contrito. Un corazn contrito y humillado, oh Dios! no lo desprecias.
 Mi sacrificio, oh Dios! es un espritu contrito. Un corazn contrito y humillado, oh Dios! no lo desprecias. [ (Psalms 51:20)  S benvolo en tu complacencia hacia Sin y edifica los muros de Jerusaln. ] 
 Mi sacrificio, oh Dios! es un espritu contrito. Un corazn contrito y humillado, oh Dios! no lo desprecias. [ (Psalms 51:20)  S benvolo en tu complacencia hacia Sin y edifica los muros de Jerusaln. ] [ (Psalms 51:21)  Entonces te agradars de los sacrificios legales, de los holocaustos y oblaciones; entonces ofrecern becerros sobre tu altar." ] 
 Al maestro del coro. Maskil. De David.
 Cuando Doeg, idumeo, fue a informar a Sal, diciendo: David ha ido a casa de Abimelec.
 Por qu te gloras en tu maldad, hroe de iniquidad?
 Todo el da tu lengua maquina injusticias, como afilada navaja, artfice de engaos.
 Amas el mal ms que el bien, la mentira ms que la justicia;"
 estimas toda palabra perniciosa, lengua falaz!
 Tambin Dios te destruir para siempre; te abatir y te arrancar de la tienda, te desarraigar de la tierra de los vivos."
 Vern esto los justos y temern, y se reirn de l:
 He ah al hombre que no ha puesto a Dios por fortaleza suya, confiando en sus muchas riquezas, hacindose fuerte en su maldad. Selah.
 He ah al hombre que no ha puesto a Dios por fortaleza suya, confiando en sus muchas riquezas, hacindose fuerte en su maldad. Selah. [ (Psalms 52:10)  Mas yo, como olivo verde, (morar) en la casa de Dios, confiando en la piedad de Dios por siempre jams. Yo te alabar (Dios) siempre por lo que has hecho, y esperar en tu nombre, porque es bueno en la presencia de tus piadosos. ] 
 Al maestro del coro. A la flauta. Maskil. De David.
 Dice en su corazn el necio: No hay Dios. Se han corrompido, hicieron cosas abominables, no hay quien haga el bien.
 Se inclina Dios desde los cielos hacia los hijos de los hombres  para ver si hay algn cuerdo que busque a Dios.
 Todos se han descarriado y a una se han corrompido, no hay quien haga el bien; no hay ni uno solo."
 No saben todos los obradores de iniquidad que comen mi pueblo como comen el pan, que no invocan a Dios?
 Tiemblan de miedo donde no hay que temer, porque Dios esparcir los huesos del que te asedia; y t los cubrirs de ignominia, porque Dios los rechaz."
 Tiemblan de miedo donde no hay que temer, porque Dios esparcir los huesos del que te asedia; y t los cubrirs de ignominia, porque Dios los rechaz." [ (Psalms 53:7)  Quin otorgar desde Sin la salvacin de Israel? Al hacer retornar Dios a su pueblo, se alegrar Jacob, se gozar Israel. ] 
 Al maestro del coro. A las cuerdas. Maskil. De David.
 Cuando vinieron los de Zif a decir a Sal: Es que David no est escondido entre nosotros?
 Slvame, oh Dios! por tu nombre, por tu poder hazme justicia.
 Oye, oh Dios! mi oracin, da odos a las palabras de mi boca.
 Porque los soberbios se han levantado contra m y violentos buscan mi vida. No ponen a Dios ante ellos. Selh.
 He aqu que Dios viene en mi ayuda; es el Seor el sostn de mi vida."
 Vuelve el mal contra mis adversarios. Por tu fidelidad, extermnalos!
 Vuelve el mal contra mis adversarios. Por tu fidelidad, extermnalos! [ (Psalms 54:8)  Gustoso yo te ofrecer sacrificios; alabar tu nombre, oh Yahv! porque es bueno." ] 
 Vuelve el mal contra mis adversarios. Por tu fidelidad, extermnalos! [ (Psalms 54:8)  Gustoso yo te ofrecer sacrificios; alabar tu nombre, oh Yahv! porque es bueno." ] [ (Psalms 54:9)  Me libra de toda angustia, y mis ojos han visto a mis enemigos (humillados). ] 
 Al maestro del coro. A las cuerdas. Maskil. De David.
 Da odos, oh Dios! a mi oracin, no te escondas a mi splica.
 Atiende y respndeme. Estoy abatido en mi tristeza y conturbado.
 Estoy aturdido por los gritos del enemigo, ante la opresin del malvado, pues me echan encima el infortunio y me persiguen con furor.
 Me tiembla el corazn dentro del pecho, asltanme terrores de muerte.
 Me invade el temblor y el terror, me envuelve el espanto.
 Y yo digo: Quin me diera alas como de paloma, y volara y descansara!
 Ciertamente huira lejos y morara en el desierto! Selh.
 Apresurarame a salvarme del viento impetuoso y de la tempestad!
 Confunde, Seor, divide sus lenguas, porque veo en la ciudad la violencia y la discordia.
 Da y noche giran en torno a sus murallas, y en medio de ella la iniquidad y la maldad.
 Dentro de ella la insidia; de sus plazas no se apartan la mentira y el fraude."
 Que no es un enemigo quien me afrenta, pues lo soportara. No es uno de los que me aborrecen el que se insolenta contra m; me ocultara de l."
 Pero eres t, un hombre como yo, mi familiar y mi conocido,
 con quien gustaba de secretas confidencias; bamos juntos entre la turba a la casa de Dios."
 Los sorprender la muerte, descendern vivos al seol, porque no hay sino maldad en sus moradas, dentro de ellos.
 Yo, empero, invocar a Dios, y Yahv me salvar.
 A la tarde, a la maana, al medioda, yo me quejo y conturbo, y El oir mi voz.
 Rescatar mi alma en paz de los que me acosan, pues son muchos contra m.
 Dios oir y los humillar, El que est sentado desde la eternidad. Selah. Porque ellos no se enmiendan y no temen a Dios.
 Tiende sus manos contra los que con l estn en paz, viola su pacto.
 Es blanda su boca ms que la manteca, pero lleva la guerra en su corazn. Son sus palabras ms untuosas que el aceite, pero son espadas desenvainadas,
 Encomienda a Yahv tu destino, y El te sostendr, pues no permitir jams que el justo vacile.
 Encomienda a Yahv tu destino, y El te sostendr, pues no permitir jams que el justo vacile. [ (Psalms 55:24)  Pero t, oh Dios! los hars descender a la fosa de la corrupcin. Hombres sanguinarios y dolosos, no llegarn a la mitad de sus das, mas yo confiar en ti. ] 
 Al maestro del coro. Sobre la paloma muda de las lejanas. De David, Miktam: cuando los filisteos le prendieron en Gat3.
 Apidate de m, oh Dios! porque me persiguen los hombres, me oprimen y combaten constantemente.
 Sin cesar me persiguen mis enemigos, pues son muchos los que me combaten.
 Oh Altsimo Cuando yo temo4, en ti confo.
 Con el favor de Dios celebrar su promesa, en Dios me confo y nada temo, Qu podr hacer un hombre contra m?
 Todo el da abominan mis palabras, contra m sus maquinaciones van al mal.
 Se conjuran, estn al acecho, espan mis pasos, como esperando (acabar con) mi vida.
 Psalos, oh Dios! en la medida de su iniquidad, t que abates a los pueblos en tu clera.
 T que tienes cuenta de mi vida errante, pon mis lgrimas en tu redoma. No estn (escritas) en tu libro?
 Entonces volvern la espalda mis enemigos, en el da en que te invoque; as sabr que Dios est en mi favor."
 Con (el favor) de Dios celebrar su promesa, con la ayuda de Yahv alabar su palabra.
 En Dios me confo y nada temo. Qu podr hacer un hombre contra m?
 Yo te debo, oh Dios! mis ofrendas votivas, te ofrecer ofrendas de alabanza,
 Yo te debo, oh Dios! mis ofrendas votivas, te ofrecer ofrendas de alabanza, [ (Psalms 56:14)  Porque libraste mi vida de la muerte, y mis pies de la cada, para que pueda andar en la presencia de Dios, en la luz de los vivientes. ] 
 Al maestro del canto. Sobre No destruyas. Miktam. De David, cuando huy delante de Sal en la caverna.
 Ten piedad de m, oh Dios! ten piedad de m, porque a ti he confiado mi alma y me amparar a la sombra de tus alas mientras pasa la desgracia.
 Yo invocar al Dios Altsimo, al Dios que me favorece.
 El mandar de los cielos y me salvar, y confundir a los que me acosan. Selh. Mandar Dios su gracia y verdad.
 Mi alma est en medio de leones, yazgo entre hombres encendidos (en furor), cuyos dientes son lanzas y saetas, cuya lengua es tajante espada
 lzate, joh Dios! all en lo alto de los cielos y haz esplender sobre toda la tierra tu gloria.
 Tendieron una red a mis pies para que sucumbiera; cavaron ante m una fosa; fueron ellos los que cayeron en ella. Selh."
 Pronto est mi corazn, oh Dios! est mi corazn dispuesto a cantar y entonar salmos.
 Despierta, gloria ma; despierta, salterio y ctara, y despertar a la aurora!"
 Te alabar entre los pueblos, oh Seor! te cantar salmos entre las naciones.
 Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad.
 Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad. [ (Psalms 57:12)  lzate, oh Dios! en lo alto de los cielos; haz esplender en toda la tierra tu gloria." ] 
 Al maestro del coro. Sobre: No destruyas. Miktam. De David.
 Hacis justicia en verdad, oh jueces? Juzgis rectamente a los hijos de los hombres?
 Ms bien a sabiendas obris la iniquidad; vuestras manos hacen que en la tierra domine la violencia."
 los impos se han desviado desde el seno (materno); los mentirosos se han extraviado desde el vientre."
 Tienen veneno como de serpientes, cual spid sordo, que cierra su odo
 para no or la voz de los encantadores, del encantador hbil en encantaciones.
 Quibrales, oh Dios! los dientes en la boca; rompe, oh Yahv! las quijadas de estos leoncillos."
 Desaparezcan como agua que se va, que se marchiten como musgo que se pisa;"
 sean como el caracol, que se desle caminando; como aborto de mujer, que no ve el sol."
 Antes que vuestras calderas sientan el fuego de las espinas, verdes o secas, llveselas el torbellino.
 Se alegrar el justo al ver el castigo, baar sus pies en la sangre del impo.
 Se alegrar el justo al ver el castigo, baar sus pies en la sangre del impo. [ (Psalms 58:12)  Y dir cada uno: Hay premio para el justo, hay un Dios que hace justicia sobre la tierra! ] 
 Al maestro del coro. Sobre No destruyas. Miktam. De David cuando mand Sal vigilar la casa para matarle.
 Lbrame de mis enemigos, Dios mo! Protgeme contra los que se alzan contra m!
 Lbrame de los que obran iniquidad, slvame de los hombres sanguinarios!
 Porque he aqu que ponen asechanzas a mi vida y se conjuran contra m los poderosos;"
 sin crimen ni pecado de parte ma, oh Yahv! sin culpa (ma) corren y se preparan. Despierta, ven a mi encuentro y mira!
 Porque T, oh Yahv de los ejrcitos! eres Dios de Israel. Despierta para castigar a todas las gentes, no tengas piedad de los que obran prfidamente. Seldh.
 Vuelven por la tarde ladrando como perros y dan vueltas en torno a la ciudad.
 He aqu que estn borbotando a boca llena, y en sus labios tienen espadas: Quin oye?
 Pero t, oh Yahv! te res de ellos, haces burla de todas las gentes.
 A ti recurro, fortaleza ma, porque, t, Dios, eres mi refugio.
 La merced de mi Dios me preceder; Dios me har ver a mis enemigos (humillados)."
 No los mates, para que mi pueblo no olvide; hazlos andar vagabundos por tu poder y abtelos, oh Seor, escudo nuestro!"
 Cada palabra de sus labios es un pecado en su boca. Pero quedarn presos en su arrogancia y en las maldiciones y mentiras que profieren.
 Acbalos en tu furor, acbalos y dejen de ser, y sepan que hay un Dios que domina en Jacob hasta los confines de la tierra. Selh.
 Vuelven por la tarde, ladrando como perros, y dan vueltas en torno a la ciudad.
 Andan errantes aqu y all en busca de comida; si no se sacian, aullan."
 Mas yo cantar tu poder y de maana alabar tu benevolencia, porque fuiste mi refugio y mi amparo en el da de la angustia.
 Mas yo cantar tu poder y de maana alabar tu benevolencia, porque fuiste mi refugio y mi amparo en el da de la angustia. [ (Psalms 59:18)  A ti, fortaleza ma, te cantar salmos, porque eres, oh Dios! mi refugio. Dios mo, todo benevolencia para m. ] 
 Al maestro del coro. Sobre los lirios del testimonio. Miktam de David. Para ser aprendido.
 Cuando venci a Aram Naharayim y a Aram de Soba, y se volvi Joab, y derrot en el Valle de la Sal a doce mil edomitas.
 T, oh Dios! nos rechazaste y nos destrozaste. Te airaste. Restituyenos!
 Hiciste temblar nuestra tierra y la quebraste. Sana sus quiebras, porque vacila.
 Hiciste ver a tu pueblo cosas duras, nos diste a beber el vino del vrtigo;"
 has dado una seal a los que te temen para que se recojan ante el arco.
 Para que sean liberados tus dilectos, slvanos con tu diestra y yenos.
 Dijo Dios por su santidad: Yo exultar a Siquem y medir el valle de Sucot.
 Mo es Galaad y mo es Manases, y Efram es el yelmo de mi cabeza; Jud, mi cetro."
 Moab es la baca para lavarme; sobre Edom arrojar mi calzado, y sobre Filistea cantar yo victoria.
 Quin me conducir a la ciudad fortificada? Quin me llevar a Edom?
 No sers t, oh Dios! que nos has rechazado, t que no sales con nuestros ejrcitos?
 No sers t, oh Dios! que nos has rechazado, t que no sales con nuestros ejrcitos? [ (Psalms 60:13)  Danos tu auxilio contra el enemigo, pues vano es el auxilio del hombre. ] 
 No sers t, oh Dios! que nos has rechazado, t que no sales con nuestros ejrcitos? [ (Psalms 60:13)  Danos tu auxilio contra el enemigo, pues vano es el auxilio del hombre. ] [ (Psalms 60:14)  Con Dios haremos proezas, y El aplastar a nuestros enemigos. ] 
 Al maestro del coro. Sobre las cuerdas. Salmo de David.
 Oye, oh Dios! mi clamor, atiende a mi oracin.
 Desde el cabo de la tierra clamo a ti cuando se angustia mi corazn. Elvame sobre la roca y dame el reposo,
 pues t eres mi refugio, la torre fortificada frente al enemigo.
 Sea yo tu husped por siempre en tu tabernculo, me acoger al amparo de tus alas. Selah.
 Pues t, oh Dios! has escuchado mis votos y me diste la heredad de los que temen tu nombre.
 Aade das a los das del rey, y sus aos (duren) de generacin en generacin.
 Sintese siempre a la presencia de Dios y gurdenle la benevolencia y la fidelidad.
 Sintese siempre a la presencia de Dios y gurdenle la benevolencia y la fidelidad. [ (Psalms 61:9)  As podr cantar siempre tu nombre, cumpliendo mis votos cada da. ] 
 Al maestro el coro. Sobre Yedutn. Salmo de David.
 Slo en Dios se aquieta mi alma, pues de El (viene) mi salvacin.
 El slo es mi roca y mi salvacin, mi ciudadela: no vacilar jams.
 Hasta cundo habis de ensaaros contra un hombre, golpeando todos en brecha como contra pared inclinada, como contra muro ruinoso?
 Slo buscan derribarle; se deleitan con la mentira; bendicen con su boca, y en su corazn maldicen. Seldh."
 Slo en Dios aquitate, alma ma, porque de El (viene) lo que espero.
 El solo es mi roca y mi salvacin, mi ciudadela: no vacilar.
 En Dios est mi salvacin y mi gloria; Dios es mi fuerte roca y mi asilo."
 Confa en El, oh pueblo! en todo tiempo. Derramad ante El vuestros corazones, porque Dios es nuestro asilo.
 Como un soplo son los hijos del vulgo, una mentira los de abolengo. Puestos en balanza suben, juntos pesan menos que un soplo.
 No confiis en la violencia, ni en la rapia os gloriis. Si abundan las riquezas, no apeguis vuestro corazn.
 Una vez habl Dios, y estas dos cosas le o: que slo en Dios est el poder.
 Una vez habl Dios, y estas dos cosas le o: que slo en Dios est el poder. [ (Psalms 62:13)  Y en ti, Seor, est la piedad, pues das a cada uno segun sus obras. ] 
 Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Jud.
 Elohim, t eres mi Dios; a ti te busco solcito; sedienta de ti est mi alma; mi carne languidece en pos de ti como tierra rida, sedienta, sin aguas."
 Cmo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!
 Porque es tu piedad mejor que la vida. Te alabarn mis labios.
 As te bendecir toda mi vida, y en tu nombre alzar mis manos.
 Como de medula y de grosura se saciar mi alma, y mi boca te cantar con labios jubilosos.
 Aun en mi lecho me acuerdo de ti; en ti medito en las vigilias,"
 pues t eres mi auxilio, y salto de gozo a la sombra de tus alas.
 Mi alma est apegada a ti, y tu diestra me sostiene.
 Pero los que buscan perder mi alma irn a las profundidades de la tierra.
 Sern dados a la espada, sern pasto de chacales.
 Sern dados a la espada, sern pasto de chacales. [ (Psalms 63:12)  Y el rey se gozar en Dios, se gloriarn los que juran en El, pues la boca de los mentirosos se cerrar. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Oye, oh Dios! la voz de mis quejas, defiende mi vida del terrible enemigo;"
 protgeme de la conjuracin de los malvados, de la conspiracin de los obradores de iniquidad,
 que afilan como espada su lengua y lanzan como flechas amargas palabras,
 para tirar en secreto contra el inocente y asaetearle de improviso sin temor.
 Obstnanse en sus malvados designios, se conciertan para tender ocultamente lazos, diciendo: Quin los ver
 y escrutar nuestros secretos? Los escruta el que conoce el interior del hombre, el corazn profundo.
 Pero disparar Dios contra ellos una saeta, y de improviso sern heridos.
 Su lengua se volver contra ellos, y cuantos los vean movern su cabeza,
 y temern todos los hombres, y proclamarn la obra de Dios, y comprendern su modo de obrar;"
 y temern todos los hombres, y proclamarn la obra de Dios, y comprendern su modo de obrar;" [ (Psalms 64:11)  y el justo se regocijar en Yahv, y en El confiar, y se felicitarn todos los rectos de corazn. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David. Cntico.
 A ti, oh Dios! se te debe la alabanza en Sin, y a ti el cumplimiento de los votos;"
 a ti, que escuchas las plegarias, a ti recurren todos los hombres.
 Prevalecen sobre nosotros las obras de iniquidad, y nuestras transgresiones t las perdonas.
 Bienaventurado aquel a quien eliges para estar cerca de ti, habitando en tus atrios! Nos saciaremos de los bienes de tu casa, de la santidad de tu templo.
 T nos respondes fielmente con portentos, oh Dios de nuestra salvacin, esperanza de todos los confines de la tierra y de las islas lejanas!
 Con tu fuerza afirmas los montes, ceido de tu poder;"
 aplacas el furor de los mares, y el estrpito de las olas, y el tumulto de los pueblos.
 Temen tus prodigios los habitantes de los confines, y haces exultar las salidas de la maana y de la tarde.
 T visitas la tierra y la colmas, en mil maneras la enriqueces. Con grandes ros y abundantes aguas preparas sus trigos. Pues as lo dispones:
 regando sus surcos, allanando sus terrones, temperndola con la lluvia y bendiciendo sus grmenes.
 Coronas la aada con toda suerte de bienes, y tus sendas destilan abundancia.
 Chorrean los pastizales del desierto, y los collados se cien de alegra.
 Chorrean los pastizales del desierto, y los collados se cien de alegra. [ (Psalms 65:14)  Vstense las praderas de rebaos de ovejas, y los valles se cubren de mieses, se lanzan gritos de jbilo y se canta. ] 
 Al maestro del coro. Cntico.
 Aclamad a Dios la tierra toda Salmodiad la gloria de su nombre, dadle la gloria de alabanza.
 Decid a Dios: Cuan admirables son tus obras! Por la grandeza de tu poder te lisonjearn tus enemigos.
 Pstrese toda la tierra ante ti y entone salmos a tu nombre. Selh.
 Venid y ved las maravillas de Dios, admirables gestas en favor de los hijos del hombrel0:
 El transform el mar en tierra seca, atravesaron el ro a pie enjuto. Alegrmonos de ello.
 El con su poder domina por la eternidad; sus ojos observan a las gentes, a los rebeldes, para que no se levanten contra El. Selh."
 Bendecid, oh pueblos! a nuestro Dios; haced or la voz de sus alabanzas."
 El ha conservado en vida nuestra alma, no ha dejado que vacilaran nuestros pies.
 Pues t, oh Dios! nos has probado, nos has probado como se prueba la plata;"
 Nos hiciste caer en la red, pusiste grave peso sobre nuestros lomos.
 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas. Pasamos por el fuego y por el agua, pero nos sacaste a refrigerio.
 Entrar en tu casa con holocaustos, te cumplir mis votos,
 los que pronunciaron mis labios y profiri mi boca en mi angustia,
 Te ofrecer en holocausto vctimas pinges con perfume de carneros; te sacrificar bueyes y machos cabrios, Selah."
 Vosotros todos cuantos temis a Dios, venid y escuchad, y os contar cuanto ha hecho por m.
 Le invocar con mi boca, le cantar himnos con mi lengua.
 Si hubiera tenido iniquidad en mi corazn, no me hubiera escuchado el Seor.
 Pero me oy Dios y atendi a la voz de mi plegaria.
 Bendito sea Dios, que no desech mi oracin ni me neg su piedad!
 Al maestro del coro. A las cuerdas. Salmo. Cntico
 Apidese Dios de nosotros y bendganos, haga resplandecer su faz sobre nosotros. Selah.
 Para que se conozcan en la tierra tus caminos y tu salvacin entre todas las gentes.
 Albente, oh Dios! los pueblos, celbrente los pueblos todos.
 Algrense las naciones y salten de gozo, porque t gobiernas a los pueblos con equidad y riges a las naciones de la tierra. Selah.
 Albenle, ioh Dios! los pueblos, celbrente los pueblos todos.
 Dio la tierra sus frutos. Que EIohim, nuestro Dios, nos bendiga.
 Dio la tierra sus frutos. Que EIohim, nuestro Dios, nos bendiga. [ (Psalms 67:8)  Bendganos Dios, y tmanle todos los confines de la tierra. ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David. Cntico.
 Alzase Dios! Se dispersan sus enemigos y huyen a su vista los que le odian.
 Se desvanecen como se desvanece el humo; como al fuego se funde la cera, perecen los impos ante la presencia de Dios."
 Algrense, por el contrario, los justos y exulten, salten de de jbilo en presencia de Dios!
 Cantad a Dios, ensalzad su nombre, allanad el camino al que viene cabalgando por el desierto: Yahv es su nombre; exultad ante El."
 El padre de los hurfanos, el defensor de las viudas, es Dios en su santo tabernculo.
 Dios, que da casa a los desamparados, que pone al libertad a los cautivos. Slo los rebeldes se quedarn al seco.
 Oh Dios! Cuando t salas a la cabeza de tu pueblo, cuando avanzabas por el desierto, Selah,
 tembl la tierra, y los cielos se derritieron; tembl el Sina ante Dios, el Dios de Israel."
 T hacas llover, oh Dios! una lluvia generosa sobre tu heredad, y cuando sta desfalleca, t la sostenas.
 Tu familia habit en ella; t preparaste, oh Dios! tus bienes a los menesterosos."
 Da su voz ce mando el Seor: vienen en tropel los Cortadores ce buenas nuevas:
 Huyen los reyes de los ejrcitos, huyen; aun la mujer casera participa en el botn.
 Y mientras vosotros reposis entre los oviles, las alas de la paloma se han cubierto de plata, y sus plumas, de oro brillante.
 Al dispersar el Omnipotente por ella a los reyes, cay la nieve sobre el Selmn.
 Monte de Dios es el monte de Basan; montaa rica en cumbres la montaa de Basan."
 Por qu miris con envidia, montes encumbrados, al monte que eligi Dios para morada suya, en el que por siempre habitar Yahv?
 Los carros de Dios son millares de millares; viene entre ellos Yahv del Sina a su santuario."
 Subiste a lo alto, apresando cautivos, recibiendo hombres como presentes, aun a los rebeldes contra la morada de Yahv Dios.
 Bendito sea todos los das el Seor; El lleva nuestra carga, es el Dios de nuestra salvacin. Selah."
 Dios es Dios nuestro para salvar, y a Yahv, nuestro Seor, pertenecen las salidas de la muerte,
 pues Dios rompe la cabeza a sus enemigos y el crneo cabelludo al que persiste en su maldad.
 Dijo el Seor: Har volver de Basan, yo har volver de las profundidades del mar,
 para que puedas lavar tus pies en la sangre, y que la lengua de tus perros tenga parte en los enemigos.
 Aparece tu cortejo, oh Dios! el cortejo de mi Dios, ce mi Rey, en el santuario.
 Preceden los cantores, detrs los msicos, en medio las vrgenes con cmbalos.
 Bendecid a Dios en las asambleas, al Seor de la fuente de Israel.
 All est Benjamn, el ms joven, a la cabeza; all los prncipes de Jud en muchedumbre, all los prncipes de Zabuln y los de Neftal."
 Manda, oh Dios! conforme a tu poder; confirma, oh Dios! lo que has hecho por nosotros."
 Por tu templo en Jerusaln, te ofrecern dones los reyes.
 Espanta a las fieras del caaveral, la manada de los toros con los novillos de los pueblos; prostrnense con barras de plata; dispersa a los pueblos que se deleitan en la guerra."
 Vendrn prncipes de Egipto, y Etiopa se apresurar a presentar sus manos a Dios.
 Reinos de la tierra, cantad a Dios, entonad salmos al Seor. Selah.
 Al que cabalga sobre los cielos eternos, al que hace or su voz, su voz potente.
 Dad a Dios el poder; su majestad est sobre Israel, y su poder sobre las nubes."
 Dad a Dios el poder; su majestad est sobre Israel, y su poder sobre las nubes." [ (Psalms 68:36)  Eres terrible, oh Dios! en tu santuario. Es el Dios de Israel, el que da a su pueblo poder y fuerza. Bendito sea Dios. ] 
 Al maestro del coro. Sobre los lirios. De David.
 Slvame, oh Dios! porque las aguas han entrado hasta el alma.
 Hndeme en profundo cieno, donde no puedo hacer pie; me sumerjo en aguas profundas, y me arrastra la corriente."
 Cansado estoy de clamar, se abrasa mi garganta y desfallecen mis ojos en espera de mi Dios.
 Son ms que los cabellos de mi cabeza los que sin causa me aborrecen; ms fuertes que mis huesos los que injustamente me combaten, y tengo que pagar lo que nunca rob."
 T, oh Dios! conoces mi estulticia y no se te ocultan mis pecados.
 No sean confundidos por mi causa los que en ti esperan, oh Seor Yahv de los ejrcitos! No sean por m contundidos los que a ti te buscan, oh Dios de Israel!
 Pues por ti sufro afrentas y cubre mi rostro la vergenza,
 He venido a ser extrao para mis hermanos, y extranjero para los hijos de mi madre.
 Porque me consume el celo de tu casa; los denuestos de los que te vituperan caen sobre m."
 Cuando lloro y ayuno, toman pretexto para insultarme.
 Por vestido me cubro de saco, y he venido a ser fbula para ellos.
 Cuchichean contra m los que se sientan en las puertas; soy la cantilena de los bebedores de licores."
 Yo por eso oro a ti, oh Yahv! i en tiempo oportuno, joh Dios! Por tu inmensa piedad, escchame, por la verdad de tu salvacin.
 Scame del lodo para que no me sumerja, y sea librado de los que me aborrecen y de lo profundo de las aguas.
 No me anegue el mpetu de las aguas, no me trague la hondura, no cierre el pozo su boca sobre m.
 yeme, Yahv, que es benigna tu piedad; mrame segn la muchedumbre de tus misericordias."
 No escondas de tu siervo tu rostro, porque estoy en angustia: apresrate a orme.
 Acrcate a mi alma y redmela; lbrame por causa de mis enemigos."
 T conoces el oprobio, el vituperio, la afrenta que se me hace; todos mis opresores los tienes a tu vista."
 El oprobio me destroza el corazn y desfallezco; esper que alguien se compadeciese, y no hubo nadie; alguien que me consolase, y no lo hall."
 Dironme a comer veneno, y en mi sed me dieron a beber vinagre.
 Sea para ellos su mesa lazo, y tropiezo para sus amigos.
 Oscurzcanse sus ojos y no vean, y que sus lomos vacilen siempre,
 Derrama sobre ellos tu ira; alcncelos el furor de tu clera;"
 asoladas sean sus moradas, y no haya quien habite sus tiendas.
 Porque persiguieron al que t habas herido y acrecentaron el dolor del que t llagaste.
 Aade esta iniquidad a sus iniquidades, y no tengan parte en tu justicia.
 Que sean borrados del libro de la vida y no sean inscritos con los justos.
 En verdad que estoy afligido y dolorido; sostngame, oh Dios! tu ayuda,"
 y cantar cnticos al nombre de Dios y le ensalzar con alabanzas.
 Ms gratas a Dios que un becerro, ms que un toro de cuernos y uas.
 Lo vern los afligidos y se alegrarn, y que viva vuestro corazn, los que buscis a Dios.
 Porque oye Yahv a los indigentes y no desdea a sus cautivos.
 Albenle los cielos y la tierra, los mares y cuanto en ellos se mueve,
 pues salvar Dios a Sin y reedificar las ciudades de Jud, y habitarn all y la poseern.
 pues salvar Dios a Sin y reedificar las ciudades de Jud, y habitarn all y la poseern. [ (Psalms 69:37)  Y la heredar la descendencia de tus siervos, y morarn en ella los que aman su nombre. ] 
 Al maestro del coro. De David. Para memoria.
 Ven, oh Dios! a librarme; apresrate, oh Yahv! a socorrerme."
 Sean confundidos y avergonzados los que buscan mi vida, puestos en huida y cubiertos de ignominia los que se alegran de mi mal.
 Vuelvan avergonzados la espalda los que gritan: Ea! Ea!
 Algrense y regocjense en ti cuantos te buscan, y sin cesar repitan: Sea Dios engrandecido, los que aman tu salvacin.
 Algrense y regocjense en ti cuantos te buscan, y sin cesar repitan: Sea Dios engrandecido, los que aman tu salvacin. [ (Psalms 70:6)  Yo soy un pobre menesteroso. Apresrate, oh Dios! a prestarme auxilio; t eres mi ayuda y mi libertador; oh Yahv! no tardes." ] 
 A ti, Yahv, me acojo; no sea jams confundido."
 en tu justicia lbrame y slvame, inclina a m tus odos y slvame.
 S para m roca de refugio donde pueda ampararme. T has resuelto mi salvacin, porque eres mi baluarte y mi fortaleza.
 Slvame, Dios mo, de las manos del malvado, de las manos del perverso y del violento.
 Porque t, oh Seor! eres mi esperanza, mi confianza desde mi juventud.
 Sobre ti me apoy desde el seno, desde las entraas de mi madre t fuiste mi apoyo; yo siempre te alabar."
 He sido para muchos objeto de asombro, pero t fuiste mi poderoso asilo.
 Llnese mi boca de tus alabanzas, de tu gloria continuamente.
 No me rechaces en el tiempo de la vejez; cuando se debiliten mis fuerzas, no me abandones,"
 Porque hablan contra m mis enemigos, y los que me espan se conjuran entre s,
 diciendo: Dios le ha dejado; perseguidle y cegedle, que no habr quien le libre.
 Oh Dios! no te alejes de m; acude presto, Dios mo! en mi socorro."
 Sean confundidos y exterminados mis enemigos; cbranse de vergenza y de ignominia los que buscan mi mal."
 Yo siempre esperar, y a tus alabanzas aadir nuevas alabanzas.
 Proclamar mi boca tu justicia, todos los das tu salvacin, porque no conozco (su) nmero.
 Entrar en las proezas del Seor; recordar, oh Yahv! slo tu justicia."
 T, oh Dios, me adoctrinaste desde mi juventud, y hasta ahora he pregonado tus prodigios.
 No me abandones, pues, oh Dios! en la vejez y en la canicie: f hasta que anuncie tu podero a esta generacin y tus proezas a la venidera,
 y tu justicia, oh Dios! tan excelsa, porque t haces grandes cosas. Quin, oh Dios! como t?
 T me has hecho probar muchas angustias y calamidades, pero de nuevo me dars vida y de nuevo me hars subir de los abismos de la tierra.
 Acrecienta mi magnificencia y vuelve a consolarme,
 y yo alabar, Dios mo! al sonido del arpa, tu fidelidad; te salmodiar a la ctara, oh Santo de Israel!"
 Te cantarn mis labios entonando salmos, y mi alma,-por ti rescatada.
 Mi lengua ensalzar tu justicia todo el da por haber confundido y avergonzado a los que buscan mi mal.
 De Salomn. Otorga, oh Dios! al rey tu juicio, y tu justicia al hijo del rey,
 para que juzgue a tu pueblo con justicia, y a tus oprimidos con equidad.
 Aporten los montes la paz para el pueblo, y los collados la justicia.
 Haga justicia a los oprimidos del pueblo, salve a los hijos del menesteroso y quebrante a los opresores.
 Que dure tanto como el sol y (permanezca) ante la luna de generacin en generacin.
 Que descienda como la lluvia sobre el csped, como aguaceros que riegan la tierra.
 Florezca en sus das la justicia y haya mucha paz mientras dure la luna,
 Que domine de mar a mar, del ro hasta los confines de la tierra6.
 Ante El se inclinarn los habitantes del desierto7 y sus enemigos mordern el polvo.
 Los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecern sus dones, y los soberanos de Sheba y de Sab le pagarn tributo.
 Postrarnse ante l todos los reyes y le servirn todos los pueblos.
 Porque salvar al indigente que implora y al pobre que no tiene quien le ayude.
 Tendr piedad del dbil y del menesteroso y salvar las almas de los pobres.
 Rescatar sus almas de la opresin y de la violencia, y ser preciosa su sangre a los ojos de l.
 Que viva, pues, y dsele oro de Sheba; que se ore por l continuamente y que se le bendiga todo el da."
 Habr abundancia de trigo en el pas; en las cimas de los montes ondularn las mieses como (rboles del) Lbano y florecern en las ciudades como la hierba de la tierra
 Ser su nombre bendito por siempre; durar mientras dure el sol, i y se bendecirn en l todas las familias de la tierra, y todas las naciones le aclamarn bienaventurado."
 Sea bendito el nombre de Yahv, Dios de Israel, el nico que hace maravillas.
 Y bendito sea por siempre su glorioso nombre, y llnese de su gloria toda la tierra. Amn. Amn.
 Aqu acaban las preces de David, hijo de Jes.
 Salmo de Asaf. Ciertamente Dios es bueno para el hombre recto, para los limpios de corazn!
 Estaban a punto de deslizarse mis pies, por nada resbalaban mis pasos,
 pues tuve envidia de los insensatos viendo la paz de los impos.
 Pues no hay para ellos tormentos; estn sanos y rollizos."
 No tienen parte en las humanas aflicciones y no son atribulados como los otros hombres.
 Por eso la soberbia los cie como collar, y los cubre la violencia como vestido.
 Sus ojos se les saltan de puro gordos y dejan traslucir los antojos del corazn.
 Motejan y hablan malignamente, y altaneramente declaran sus propsitos perversos.
 Ponen su boca en el cielo, y su lengua se agita por la tierra.
 Por eso el pueblo se vuelve tras ellos, y e sorben ? boca, llena esas aguas,
 Y dicen: Lo sabe acaso Dios, lo conoce el Altsimo?
 Helos ah: son impos, pero tranquilos constantemente aumentan la fortuna.
 En vano, pues, he conservado limpio mi corazn y he lavado mis manos en la inocencia;"
 y fui flagelado de continuo y castigado cada maana.
 Pero si dijere: Hablar como ellos, renegara de la generacin de tus hijos.
 Pseme a pensar para entender esto, pues era cosa ardua a mis ojos;"
 hasta que penetr en el misterio de Dios y puse atencin a sus postrimeras.
 Ciertamente los pones t en resbaladero y los precipitas en la ruina.
 Cmo en un punto son asolados! Acaban, y son consumidos por el espanto.
 Son como sueo del que se despierta; y t, Seor, cuando despertares, despreciars su apariencia."
 Cuando se exacerbaba mi corazn y senta un aguijn en mis riones,
 es porque era un necio y no saba nada; era para ti como un bruto animal."
 Pero yo estar siempre a tu lado, pues t me has tomado de la diestra.
 Me gobiernas con tu consejo y al fin me acogers en gloria.
 A quin tengo yo en los cielos? Fuera de ti, en nada me complazco sobre la tierra.
 Desfallece mi carne y mi corazn; la roca de mi corazn y mi porcin es Dios por siempre."
 Porque los que se alejan de ti perecern; arruinas a cuantos te son infieles."
 Pero mi bien es estar apegado a Dios, tener en el Seor Yahv refugio para poder anunciar todas tus obras (en las puertas de la hija de Sin).
 Maskil de Asaf. Por qu, oh Dios! nos has rechazado para siempre? Por qu arde tu furor contra las ovejas de tu redil
 Acurdate de tu comunidad, que desde antiguo adquiriste, la que redimiste como tribu de tu heredad; del monte Sin, en que pusiste tu morada."
 Dirige tus pisadas hacia estas ruinas sin fin. El enemigo lo ha saqueado todo en el santuario.
 Rugan tus enemigos en el lugar de tu asamblea y pusieron all por trofeos sus enseas.
 Parecan como gente que alza el hacha en medio de tupido bosque.
 Y hasta las esculturas a una destruyeron con hachas y martillos.
 Prendieron fuego a tu santuario y echaron a tierra y profanaron la morada de tu nombre.
 Decan en sus corazones: Destruymoslos de un golpe. Han quemado todos los lugares de asamblea de Dios en el pas.
 Ya no vemos seales prodigiosas a favor nuestro; ya no hay ningn profeta, ni nadie entre nosotros que sepa hasta cundo."
 Hasta cundo, oh Dios! insultar el opresor y sin cesar blasfemar tu nombre el enemigo?
 Por qu retraes tu mano y retienes tu diestra en el seno?
 Pues Dios es ya de antiguo mi rey, el que obra salvaciones en la tierra.
 Con tu poder dividiste el mar y rompiste en las aguas las cabezas de los monstruos.
 T aplastaste la cabeza del Leviatn y le diste en pasto a las fieras del desierto.
 T hiciste brotar fuentes y torrentes y secaste ros caudalosos.
 Tuyo es el da, tuya es la noche; t estableciste la luna y el sol."
 T marcaste los lmites a la tierra; t fijaste el verano y el invierno."
 Acurdate de esto: el enemigo blasfema de Yahv, y un pueblo insensato ultraja tu nombre.
 No entregues a las fieras el alma de tu tortolilla, no tengas por tanto tiempo en olvido a tus afligidos.
 Mira a tu alianza, pues est la desdichada tierra llena de violencias.
 Que no se vea confuso el afligido, y el pobre y el menesteroso alaben tu nombre.
 lzate, oh Dios! y defiende tu causa. Acurdate de los ultrajes que continuamente te hace el insensato.
 No olvides los gritos de tus enemigos, el tumulto siempre creciente de los que se alzan contra ti.
 Al maestro de coro Al tasjet. Salmo de Asaf. Cntico2.
 Drnoste gracias, oh Dios! drnoste gracias; invocamos tu nombre y narramos tus proezas."
 Cuando me tome el tiempo (oportuno), juzgar justamente.
 Aunque la tierra vacile con todos sus habitantes, yo afirmara sus columnas. Selah.
 Yo dije a los arrogantes: No os ensoberbezcis, y a los impos: No irgis vuestra cabeza.
 No levantis en alto vuestras frentes, no hablis con erguida cerviz.
 Ciertamente, ni de oriente ni de occidente, ni del desierto ni de las montaas (vendr la salvacin).
 Pues Dios es quien juzga, y a unos humilla y ensalza a otros.
 Pues tiene Yahv en su mano el cliz del espumoso vino lleno de mixtura, y lo derrama sobre unos y otros8; bebern hasta las heces, bebern todos los impos de la tierra."
 Mientras que yo siempre cantar y entonar salmos al Dios de Jacob.
 Mientras que yo siempre cantar y entonar salmos al Dios de Jacob. [ (Psalms 75:11)  Yo quebrantar toda la fuerza de los impos, y se acrecentar el poder de los justos. ] 
 Al maestro del coro. A las cuerdas. Salmo de Asaf. Cntico.
 Dios se da a conocer en Jud, grande es su nombre en Israel.
 Tiene en Salem su tabernculo, su morada en Sin.
 All rompe los rayos del arco, el escudo, la espada y todo aparato blico.
 Eras resplandeciente y majestuoso ms que los montes eternos.
 Los fuertes de corazn fueron despojados, durmieron su sueo, y no encontraron los hombres de guerra sus manos.
 A tu amenaza, Dios de Jacob, quedaron pasmados carros y caballos.
 Eres terrible, y quin puede mantenerse ante ti frente a la violencia de tu clera?
 Desde los cielos, t haces or la sentencia, y la tierra se estremece y calla.
 Cuando se levanta Dios para juzgar, para salvar a todos los oprimidos de la tierra. Seldh.
 Aun el furor del hombre redunda en tu alabanza, y de los salvados de la clera te ceirs.
 Haced votos a Yahv, vuestro Dios, y cumplidlos; cuantos estn en derredor traigan dones al Terrible,"
 Haced votos a Yahv, vuestro Dios, y cumplidlos; cuantos estn en derredor traigan dones al Terrible," [ (Psalms 76:13)  pues l abate el coraje de los prncipes y es terrible a los reyes de la tierra. ] 
 Al maestro del coro. Para Iditn. Salmo de Asaf2.
 Yo alzo mi voz a Dios y clamo, alzo mi voz a Dios y El me escucha.
 En el da de mi tribulacin yo busqu al Seor, y se alzaban a El mis manos sin descanso por la noche.
 Me acuerdo de Dios y gimo; medito, y languidece mi espritu. Selah."
 T mantienes abiertos los prpados de mis ojos, y me siento turbado y sin palabras.
 Pienso en los das antiguos, recuerdo los aos lejanos.
 Medito por la noche en mi corazn, reflexiono e inquiero en mi espritu:
 Acaso el Seor (nos) rechazar por los siglos y no volver a sernos de nuevo favorable?
 Ces para siempre su piedad? Se acab lo que prometi para generaciones y generaciones?
 Se ha olvidado Dios de hacer clemencia? Cerr airado su misericordia? Selah.
 Me digo: Mi dolor es ste: que se ha mudado la diestra del Altsimo.
 Me acuerdo de las obras portentosas de Yahv, recuerdo tus antiguas maravillas.
 Medito en todas tus obras y reflexiono sobre tus hazaas.
 Oh Dios! santos son tus caminos. Qu dios es grande como nuestro Dios?
 T eres el Dios que obras prodigios; t mostraste tu poder entre los pueblos;"
 con tu brazo rescataste a tu pueblo: a los hijos de Jacob y de Jos.
 Vironte las aguas, oh Dios! vironte las aguas y se turbaron, y temblaron los mismos abismos.
 Arrojaron las nubes las aguas, y dieron los nublados su voz, y tus saetas se dispararon.
 Estall tu trueno en el torbellino, alumbraron los relmpagos el orbe, y, sacudida, tembl la tierra.
 Fue el mar tu camino, y tu senda la inmensidad de las aguas, sin que tus huellas fuesen conocidas.
 Fue el mar tu camino, y tu senda la inmensidad de las aguas, sin que tus huellas fuesen conocidas. [ (Psalms 77:21)  Condujiste como grey a tu pueblo por mano de Moiss y de Aarn. ] 
 MaskiL De Asaf5. Atiende, pueblo mo, a mi enseanza, dad vuestros odos a las palabras de mi boca.
 Abrir en sentencias mi boca, evocar los arcanos del pasado:
 lo que hemos odo y sabemos, lo que nos contaron nuestros padres,
 No lo encubriremos a sus hijos, contando a las generaciones posteriores las glorias de Yahv y su podero y los nuestros padres ensear a sus hijos,
 -- omitido por parfrasis --
 para que las conociese la generacin venidera, y los hijos que haban de nacer se las contasen a sus propios hijos;"
 para que stos pusieran en Dios su confianza, y no olvidasen las gestas de Dios, y guardasen sus mandatos,
 y no se hiciesen como sus padres, gente contumaz y rebelde, generacin de corazn inconstante y de espritu infiel a su Dios.
 Los hijos de Efram, muy diestros arqueros, volvieron la espalda el da del combate.
 No guardaron la alianza de Dios y rehusaron seguir su ley.
 Dieron al olvido sus gestas y las maravillas que les hizo ver.
 Ante sus padres habra obrado portentos en la tierra de Egipto, en el campo ce Tanis.
 Hendi el mar para darles paso, y par las aguas corno si les pusiera un dique.
 Los guiaba de da en la nube, y durante toda la noche con resplandor de fuego.
 Hendi las rocas en el desierto y les dio a beber copiosas aguas9.
 Hizo salir arroyos de la piedra, hizo correr las aguas como ros.
 Y, con todo, volvieron a pecar contra El y a rebelarse contra el Altsimo en el desierto.
 Tentaron a Dios en su corazn y pidieron comida a su gusto.
 Hablaron contra Dios, diciendo: Podr Dios preparar mesa en el desierto?
 Hiri la pea, y brotaron las aguas y fluyeron torrentes. Pero podr tambin darnos pan y preparar en el desierto carne a su pueblo?
 Oylo Yahv y se indign, y fuego se encendi contra Jacob y subi la ira contra Israel.
 Porque no crean en Dios y no confiaban en su salvacin.
 Dio orden a las nubes en lo alto, abri las puertas del cielo.
 Y llovi sobre ellos el man para que comieran, dndoles trigo de los cielos.
 Comi el hombre pan de fuertes, y les dio comida hasta la saciedad.
 Hizo soplar en el cielo el viento solano, y con su poder hizo venir el austro,
 y llover como polvo sobre ellos la carne, como arenas del mar aves aladas.
 Hzolas caer dentro del campamento y en derredor de las tiendas de ste.
 Y comieron y se hartaron del todo, y as les dio lo que ansiaban.
 Pero apenas haban acabado de saciar su avidez y an tenan en su boca la comida,
 cuando mont en clera Dios contra ellos, e hiri de muerte a los robustos y abati a la flor de Israel.
 Con todo, volvieron a pecar y no dieron crdito a sus maravillas.
 Y consumi en un soplo sus das, y sus aos con sbitos terrores.
 Cuando los hera de muerte, le buscaban, se convertan y se apresuraban hacia Dios,
 acordndose que era Dios su roca, y el Altsimo su redentor.
 Y le halagaban con su boca, pero con su lengua le mentan,
 y su corazn no era constante hacia El, ni eran fieles a su alianza.
 Pero es misericordioso y perdonaba la iniquidad, y no los extermin, refrenando muchas veces su ira para que no se desfogara su clera.
 Se acord de que eran carne, un soplo que pasa y no vuelve.
 Cuntas veces le provocaron en el desierto y le contristaron en la soledad!
 Volvieron a tentar a Dios y enojaron al Santo de Israel.
 No se acordaban de su mano ni del da en que los redimi de la opresin,
 ni de cmo obr en Egipto sus prodigios, y sus portentos en la regin de Tanis,
 mudando sus ros en sangre para que no pudieran beber de sus canales;"
 mandando contra ellos tbanos que los devorasen y ranas que los infestasen;"
 dando sus cosechas al pulgn, y los frutos de sus fatigas a la langosta;"
 devastando con el granizo sus vias, y sus sicmoros con la piedra;"
 dando al pedrisco sus ganados, y al rayo sus rebaos.
 Derram sobre ellos el ardor de su clera, la ira, el furor, la angustia, como un tropel de malignos espritus.
 Dio va libre a su enojo; ni substrajo sus almas a la muerte, y abandon sus vidas a la peste,"
 e hiri a todos los primognitos de Egipto, a las primicias viriles en las tiendas de Cam.
 En cambio, sac a su pueblo como un rebao y los condujo como grey por el desierto,
 guindolos seguros y sin temor, mientras cubra el mar a sus enemigos.
 Los llev hasta su santa frontera, al monte este que su diestra conquist.
 Arroj ante ellos a las naciones, y, dividiendo en lotes su heredad, hizo habitar en las tiendas de aqullos a las tribus de Israel.
 Pero tentaron e irritaron al Dios Altsimo y no guardaron sus mandatos.
 Se extraviaron y fueron infieles como sus padres, y se volvieron como arco engaoso.
 Le irritaron con sus altos y le provocaron con sus esculturas.
 Lo oy Dios y se indign, tomando gran aversin a Israel.
 Y abandon el tabernculo de Silo, la tienda de su morada entre los hombres.
 Entreg a la cautividad su fuerza, y su magnificencia a las manos del opresor.
 Entreg su pueblo a la espada y se enfureci contra su heredad.
 Devor el fuego a sus jvenes, y sus vrgenes no tuvieron canto nupcial.
 Sus sacerdotes cayeron bajo la espada, sin que los lloraran sus viudas.
 Mas despertse entonces el Seor corno quien duerme, corno el valiente dominado por el vino,
 e hiri a sus opresores por la espalda, cubrindoles de eterna ignominia.
 Y tom aversin a la tienda de Jos, y no eligi a la tribu de Efram,
 sino que escogi a la tribu de Jud, el monte de Sin, monte de su predileccin.
 Edific su santuario alto como los cielos y (firme) como la tierra, que ciment por los siglos.
 ? eligi a David, su siervo, y le tom de las majadas de las ovejas;"
 de tras de las ovejas de cra le tom para que apacentase a Jacob, su pueblo; a Israel, su heredad."
 Y l con corazn ntegro los apacent, y las condujo con la prudencia de sus manos.
 Salmo de Asaf. Oh Dios! han entrado las gentes en tu heredad, han profanado tu santo recinto y han reducido a Jerusaln a un montn de escombros.
 Dieron los cadveres de tus siervos por pasto a las aves del cielo, y la carne de tus piadosos a las fieras de la tierra.
 Derramaron como agua su sangre en los alrededores de Jerusaln, sin que hubiese quien les diera sepultura.
 Somos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisin y el ludibrio de los que nos rodean.
 Hasta cundo, oh Yahv! habrs de estar airado para siempre? Arder como fuego tu celo?
 Derrama tu ira sobre las gentes que no te conocen, sobre los reinos que no invocan tu nombre;"
 porque han devorado a Jacob, han asolado sus moradas.
 No recuerdes para nuestro mal las iniquidades de antao; apresrate y slgannos al encuentro tus misericordias, que estamos abatidos sobremanera."
 Socrrenos, oh Dios, Salvador nuestro! por la gloria de tu nombre, lbranos y perdona nuestros pecados por tu nombre.
 Por qu van a decir las gentes: Dnde est su Dios? Sea notoria a las gentes y a nuestros ojos la venganza de la sangre derramada de tus siervos.
 Llegue a tu presencia el gemido de los cautivos; conforme a la grandeza de tu brazo, conserva a los condenados a muerte."
 Haz recaer sobre nuestros vecinos el sptuplo en su seno, la afrenta con que te escarnecieron, oh Seor!
 Pero nosotros, tu pueblo, grey de tu pastizal, te alabaremos eternamente y narraremos tus alabanzas de generacin en generacin.
 Al maestro del coro. Sobre los lirios del testimonio. Salmo de Asaf.
 Oh Pastor de Israel! apresta el odo. T que conduces a Jos como un rebao, que te sientas sobre los querubines, mustrate esplendoroso
 ante Efram, Benjamn y Manases. Despierta tu poder, ven y slvanos.
 Oh Dios! restaranos, haz esplender tu rostro, y seremos salvos.
 Oh Yahv, Dios de los ejrcitos! Hasta cundo estars enojado contra la oracin de tu pueblo?
 Les das a comer pan de lgrimas, les haces beber lgrimas en abundancia;"
 nos has hecho objeto de contienda para nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.
 Dios de los ejrcitos, restaranos; haz esplender tu rostro y seremos salvos."
 T arrancaste de Egipto una vid, arrojaste a las gentes y la trasplantaste.
 Le pusiste en derredor una albarrada, y extendi sus races y llen la tierra.
 Cubrironse los montes de su sombra, y sus sarmientos llegaron a ser como los cedros de Dios;"
 extendi sus ramas hasta el mar, y hasta el ro sus retoos.
 Por qu has derribado su albarrada y la vendimian los que pasan por el camino?
 La devastan los jabales del monte y pastan en ella las bestias del campo.
 Dios de los ejrcitos! vulvete ya, mira desde los cielos y contempla y visita esta via.
 Esta via que ha plantado tu diestra, el renuevo que t hiciste fuerte.
 Los que la abrasan por el fuego y la asolan perezcan por el enojo de tu faz.
 Sea tu mano sobre el varn de tu diestra, sobre el hijo de hombre a quien para ti corroboraste;"
 y no nos apartaremos ms de ti; nos dars la vida e invocaremos tu nombre."
 y no nos apartaremos ms de ti; nos dars la vida e invocaremos tu nombre." [ (Psalms 80:20)  Yahv, Dios de los ejrcitos, restaranos; haz esplender tu faz sobre nosotros, y seremos salvos." ] 
 Al maestro del coro. Sobre la gotea. De Asaf.
 Saltad de jbilo en honor de Dios, nuestra fuerza; aclamad al Dios de Jacob."
 Entonad un cntico, tocad los cmbalos, la dulce ctara y el arpa.
 Haced resonar en el novilunio la trompeta, en el plenilunio, en nuestra fiesta.
 Porque sta es la Ley de Israel, el precepto del Dios de Jacob;"
 un testimonio impuesto a Jos cuando sali de la tierra de Egipto. O un lenguaje que no conoca:
 Te he quitado la carga de sobre el hombro; tus manos cesaron de cargar con los cestos."
 Me gritaste en la tribulacin y te liber, y te respond oculto entre los truenos, te prob en las aguas de Merib.
 Oye, pueblo mo, que quiero amonestarte. Oh Israel, si t me escucharas!
 No haya en ti dios ajeno, no adores a ningn dios extranjero.
 Yo soy Yahv, tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; ensancha tu boca, y yo la llenar."
 Pero no oy mi pueblo mi voz, no me obedeci.
 Y lo abandon a su obstinado corazn que siguieran sus consejos.
 Oh si mi pueblo me oyera y marchara Israel por mis caminos!
 presto humillara yo a sus enemigos y volvera mi mano contra sus opresores.
 Le adularan los que aborrecen a Dios, y su tiempo habra pasado para siempre;"
 Le adularan los que aborrecen a Dios, y su tiempo habra pasado para siempre;" [ (Psalms 81:17)  los mantendra de la flor del trigo y de miel (salida) de la roca los saciara. ] 
 Salmo de Asaf. Est Dios en el consejo divino8, en medio de los dioses juzga:
 Hasta cundo juzgaris falsamente, haciendo con los impos acepcin de personas? Selah.
 Haced justicia al dbil y al hurfano; tratad justamente al desvalido y al menesteroso;"
 librad al dbil y al pobre, sacadlo de las garras del impo.
 Pero no saben ni entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra."
 Yo dije: Sois dioses, todos vosotros sois hijos del Altsimo;"
 pero moriris como hombres, caeris como cualquiera de los prncipes.
 Levntate, oh Dios! juzga la tierra, pues dominas sobre todas las gentes.
 Cntico. Salmo de Asaf4.
 No permanezcas silencioso, oh Dios! no enmudezcas, no te aquietes, oh Dios!
 Mira que bravean tus enemigos y yerguen la cabeza los que te aborrecen.
 Tienden asechanzas a tu pueblo y se conjuran contra tus protegidos.
 Dicen: Venid y borrmoslos de entre las naciones; no haya ms memoria del nombre de Israel.
 Pues todos a una se han confabulado, se han ligado estrechamente contra ti:
 las tiendas de Edom y los ismaelitas, Moab y los agarenos,
 Gebal, Amn y Amalee, los filisteos con los habitantes de Tiro.
 Tambin se ha unido a ellos Asur, dando su brazo a los hijos de Lot. Selh.
 Hazles como hiciste a Madin, a Sisara, a Yabn en el to -rrente Cisn,
 que fueron exterminados en Endor y vinieron a ser estircol de la tierra.
 Trata a stos y a sus jefes como a Oreb y a Zeb, corno a Zebaj y a Salman y a todos sus prncipes,
 que dijeron: Apodermonos de las moradas de Dios!
 Trtalos, Dios mo, como a hoja arrastrada por el torbellino, como a pajuela llevada por el viento;"
 como abrasa el fuego la selva y como quema la llama los montes,
 persigelos as con tu tormenta, atrralos con tu huracn.
 Cubre su rostro de ignominia y busquen tu nombre, oh Yahv!
 Sean para siempre confundidos y aterrados, sean llenos de vergenza y perezcan,
 Sean para siempre confundidos y aterrados, sean llenos de vergenza y perezcan, [ (Psalms 83:19)  y reconozcan que tu nombre es Yahv y que slo eres el Altsimo sobre toda la tierra. ] 
 Al maestro del coro. Sobre la getea. Salmo de los hijos de Cor.
 Cuan amables son tus moradas, oh Yahv de los ejrcitos!
 Mi alma ha suspirado hasta desfallecer por los atrios de Yahv, mi corazn y mi carne saltan de jbilo por el Dios vivo.
 Halla una casa el pjaro, y la golondrina donde poner sus polluelos; cerca de tus altares, oh Yahv de los ejrcitos, Rey mo y Dios mo!"
 Bienaventurados los que moran en tu casa y continuamente te alaban. Seldh.
 Bienaventurado el hombre que tiene en ti su fortaleza y anhela tus senderos;"
 aun pasando por el valle de las balsameras, lo convertirn en fuente, como cubierto de las bendiciones de la lluvia otoal;"
 y marcharn cada vez ms animosos para ver al Dios de los dioses en Sin.
 Oye mi oracin, oh Yahv de los ejrcitos! apresta el odo, oh Dios de Jacob! Selah.
 Escudo nuestro, Dios, mira y contempla el rostro de tu ungido;"
 porque ms que mil vale un da en tus atrios, y prefiero estar en el umbral de la casa de mi Dios a morar en las tiendas del impo.
 Porque sol y escudo es Yahv, Dios, y da Yahv la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad.
 Porque sol y escudo es Yahv, Dios, y da Yahv la gracia y la gloria y no niega los bienes a los que caminan en integridad. [ (Psalms 84:13)  Oh Yahv de los ejrcitos! Bienaventurado el hombre que en ti confa! ] 
 Al maestro de coro. Salmo de los hijos de Corl.
 Has sido complaciente con tu tierra, oh Yahv! Has hecho volver a los cautivos de Jacob.
 Has perdonado la iniquidad de tu pueblo y has ocultado todos sus pecados.
 Has apartado todo tu furor y has alejado el ardor de tu clera.
 Vulvete a nosotros, Dios de nuestra salvacin, y haz cesar tu resentimiento contra nosotros.
 Vas a estar irritado siempre contra nosotros y vas a prolongar tu clera de generacin en generacin?
 No vas a devolvernos la vida para que tu pueblo pueda gozarse en ti?
 Haznos ver, oh Yahv! tu piedad y danos tu ayuda salvadora.
 Yo escucho lo que dice Dios, Yahv; que sus palabras son paz para su pueblo y para sus piadosos y para cuantos se vuelven a El de corazn3."
 S, su salvacin est cercana de los que le temen, para habitar la gloria en nuestra tierra.
 Se han encontrado la piedad y la fidelidad, se han dado el abrazo la justicia y la paz;"
 brota de la tierra la fidelidad y mira la justicia desde los cielos.
 Yahv mismo otorgar el bien, y nuestra tierra dar sus frutos.
 Yahv mismo otorgar el bien, y nuestra tierra dar sus frutos. [ (Psalms 85:14)  Va delante de su faz la justicia, y la paz seguir sus pasos. ] 
 Oracin. De David. Inclina, Yahv, tus odos y yeme, porque estoy afligido y soy un menesteroso.
 Guarda mi alma, pues que soy tu devoto; salva, mi Dios, a tu siervo, que en ti confa."
 Ten piedad de m, oh Yahv! pues te invoco todo el da.
 Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Seor! alzo mi alma.
 Pues t eres, Seor, indulgente y bueno y de gran piedad para los que te invocan.
 Escucha, oh Yahv! mi oracin y atiende a la voz de mi plegaria.
 En el da de mi angustia te llamo, porque me has de escuchar.
 No hay, Seor, en los dioses semejante a ti, y nada hay que iguale tus obras.
 Todas las gentes que t hiciste, vengan, Seor, a postrarse ante ti y honren tu nombre.
 Pues que t eres grande y obras maravillas, t eres el solo Dios.
 Ensame, oh Dios! tus caminos, para que ande yo en tu fidelidad y mi corazn nicamente tema tu nombre.
 Yo te alabar, Seor, Dios mo, con todo mi corazn, y glorificar tu nombre por siempre.
 Pues tu piedad ha sido grande para m por haber liberado mi alma del fondo del averno.
 Oh Dios! gentes soberbias se alzan contra m, una banda de violentos buscan mi alma, y no te prestan ninguna atencin9.
 Pero t, Seor, eres Dios clemente y compasivo, magnnimo y de gran piedad y fidelidad.
 Vulvete hacia m y ten piedad de m; fortalece a tu siervo y salva al hijo de tu esclava."
 Haz conmigo un signo de bondad, y, vindolo, confndanse los que me odian; pues t eres Yahv, que me socorres y me consuelas."
 De los hijos de Cor. Salmo-cntico. Fundacin suya sobre los santos montes.
 Ama Yahv las puertas de Sin ms que todas las moradas de Jacob.
 Muy gloriosas cosas se han dicho de ti, ciudad de Dios. Selah.
 Contar a Rahab y a Babilonia entre los que me conocen; he aqu a la Filistea y a Tiro juntamente con Etiopa. Estos all nacieron!"
 Y Sin dir: Este y el otro han nacido en ella4, y es el Altsimo el que la sostiene.
 Inscribir Yahv en el libro de los pueblos: Este naci all. Selah.
 Y cantarn saltando de jbilo: En ti estn mis fuentes todas.
 Al maestro del coro. Cntico de los hijos de Cor. Sobre la enfermedad. Para la afliccin. Maskil. De Ernn ezrata.
 Oh Yahv, Dios mi Salvador! Grito de da y gimo de noche ante ti.
 Llegue mi oracin a tu presencia, inclina tu odo a mi clamor.
 Pues harta de males est mi alma, y mi vida al borde del sepulcro.
 Ya me cuentan entre los que bajan a la fosa; soy ya hombre sin fuerzas."
 Abandonado entre los muertos, como los traspasados que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas, y que fueron arrancados a tus manos.
 Hasme puesto en lo profundo de la hoya,  entre las tinieblas, las sombras abismales.
 Pesa tu ira sobre m y has desencadenado contra m todos tus furores.
 Has alejado de m a mis conocidos, me has hecho para ellos abominable; estoy encerrado y no tengo salida."
 Mis ojos languidecen por la afliccin; te invoco, oh Yahv! todo el da, y tiendo mis manos hacia ti."
 Hars t ya prodigio alguno para los muertos? Se levantarn las sombras para alabarte?
 Contar alguno en el sepulcro tu piedad y en el averno tu fidelidad?.
 Ser conocido prodigio alguno tuyo en las tinieblas, ni tu justicia en la tierra del olvido?
 A ti clamo, pues, oh Yahv! y mis plegarias van a ti desde la maana.
 Por qu, oh Yahv! me rechazas y me escondes tu rostro?
 Soy un msero afligido y lnguido desde mi mocedad, soportando tus terrores hasta desfallecer.
 Derrmanse sobre m tus furores y me aniquilan tus espantos.
 Todo el da me rodean como aguas, y todas a una me envuelven.
 Todo el da me rodean como aguas, y todas a una me envuelven. [ (Psalms 88:19)  Has alejado de m amigos y compaeros, y son mis parientes las tinieblas. ] 
 Maskil. De Etn ezrata.
 Cantar siempre lats piedades ce Yahv y dar a conocer por mi boca de generacin en generacin tu fidelidad.
 Porque dijiste: La piedad es eterna. Cimentaste en los cielos tu fidelidad.
 He hecho alianza con mi elegido, he jurado a David, mi siervo:
 Afirmar por siempre tu prole y establecer tu trono por generaciones. Selh.
 Los cielos cantan tus maravillas, oh Yahv I, y tu fideli-dad en la asamblea de los santos.
 Quin sobre las nubes comparable a Yahv, quin semejante a Yahv entre los hijos de Dios?
 Terrible es Dios en el consejo de los santos, grande y formidable sobre todos los que le rodean.
 Yahv, Dios de los ejrcitos, quin como t? Eres poderoso, oh Yahv! ceido de tu fidelidad.
 T dominas la soberbia del mar; cuando se embravecen sus olas, t las contienes."
 T hollaste a Rahab como a un traspasado, y con la fuerza de tu brazo dispersaste a tus enemigos.
 Tuyos son los cielos, tuya la tierra; el orbe y cuanto lo llena t lo formaste,"
 T creaste el aquiln y el austro; el Tabor y el Hermn saltan (al or) tu nombre."
 T tienes un brazo lleno de vigor; fuerte es tu mano, y excelsa tu diestra."
 La justicia y el juicio son el sostn de tu trono, y la piedad y la verdad tus heraldos,
 Bienaventurado el pueblo que sabe exclamar: andar, oh Yahv! a la luz de tu faz.
 Se alegrarn cada da en tu nombre y se enorgullecern en tu justicia.
 Porque t eres el esplendor de nuestra fuerza, y por tu benevolencia se acrecienta nuestro podero.
 Pues de Yahv es nuestro escudo, y nuestro rey del Santo de Israel.
 T en otro tiempo hablaste en visin a tus piadosos, y dijiste: He dado mi ayuda a un valiente, he exaltado a un elegido del pueblo;"
 he hallado a David, mi siervo; le he ungido con mi leo consagrado,"
 al que mi mano sostendr constantemente y mi brazo fortalecer.
 No le sorprender enemigo ni le abatir el inicuo.
 Exterminar ante l a sus opresores y quebrantar a los que le aborrecen.
 Sern con l mi fidelidad y mi piedad, y en mi nombre se alzara su poder.
 Pondr su mano en el mar, y su diestra en los ros.
 El me invocar, diciendo: T eres mi padre, mi Dios y la Roca de mi salvacin.
 Y yo le har mi primognito, el ms excelso de los reyes de la tierra.
 Yo guardar con l eternamente mi piedad, y mi alianza con l ser fiel.
 Har subsistir por siempre su descendencia, ( y su trono como los das del cielo.
 Si traspasan sus hijos mi Ley y no caminan segn mis juicios,
 si violan mis preceptos y no guardan mis mandamientos,
 castigar con la vara sus transgresiones y con azotes sus iniquidades.
 Pero no apartar de l mi piedad ni faltar a mi fidelidad.
 No quebrantar mi alianza y no retractar cuanto ha salido de mis labios.
 Una cosa he jurado por mi santidad, no engaar a David.
 Su descendencia durar eternamente, y su trono (permanecer) ante m cuanto el sol,
 y como la luna subsistir eternamente, y ser testigo fiel en la nube.
 Pero, con todo, has rechazado, despreciado, y te has irritado contra tu ungido.
 Has roto la alianza con tu siervo, has profanado, (echando) a tierra, su diadema.
 Has abierto brechas en todas las murallas, has reducido a escombros sus fortalezas.
 Cuantos pasan por el camino la saquean; es el oprobio de sus vecinos."
 Has robustecido la diestra de sus opresores, has alegrado a todos sus adversarios.
 Has embotado el filo de su espada y no le has socorrido en el combate.
 Has hecho desvanecer su brillo, echando por tierra su trono.
 Has acortado los das de su juventud y le has cubierto de oprobio.
 Hasta cundo, Yahv, estars siempre escondido y arder tu ira como fuego?
 Acurdate de cuan breve es la vida y de cuan para poco hiciste a todos los hijos de los hombres.
 Quin es el hombre que viva y no haya de ver la muerte? Quin puede librar su alma del poder del seol?
 Dnde estn tus antiguas piedades, oh Seor! las que por tu fidelidad juraste a David?
 Acurdate, Seor, del oprobio de tus siervos y de cmo llevo yo en mi seno las afrentas de los pueblos,
 las que arrojan tus enemigos, oh Yahv! sobre los pasos de tu ungido.
 las que arrojan tus enemigos, oh Yahv! sobre los pasos de tu ungido. [ (Psalms 89:53)  Bendito sea Yahv por siempre. Amn. Amn. ] 
 Oracin de Moiss, varn de Dios. Seor, t has sido refugio para nosotros de generacin en generacin.
 Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres t, oh Dios! desde la eternidad y para siempre.
 Haces volver al hombre al polvo, diciendo: Volved, hijos de Adn!
 Porque mil aos son a tus ojos como el da de ayer, que pas; como una vigilia de la noche."
 Los arrebatas; son como un sueo maanero, como hierba que se marchita:"
 a la maana florece y crece, a la tarde se corta y se seca.
 Pues nos consume tu ira y nos conturba tu indignacin.
 Has puesto nuestras iniquidades frente a ti, nuestros (pecados) secretos a la luz de tu faz,
 Pues todos nuestros das transcurren bajo tu ira, y acaban nuestros aos como un suspiro.
 La duracin de nuestros aos es de setenta, y chenla en los ms robustos; pero en su mayor parte no son ms que penas y vaciedad, porque pasan veloces, y volamos."
 Quin conoce el poder de tu clera y tu indignacin en lo que debes ser temido?
 Ensanos, pues, a contar nuestros das para que lleguemos a tener un corazn sabio.
 Vulvete, oh Yahv! hasta cundo?., y ten compasin de tus siervos.
 Sacanos, desde la maana, de tu gracia, para que exultemos y nos alegremos todos los das.
 Algranos por tantos das que nos humillaste, por tantos aos como probamos la desgracia.
 Que tu obra sea vista de tus siervos, y tu magnificencia (brille) sobre sus hijos.
 Sea sobre nosotros la suavidad de Yahv, nuestro Dios, y confirma la obra de nuestras manos a nuestro favor. S, afianza la labor de nuestras manos.
 El que habita al amparo del Altsimo y mora a la sombra del Todopoderoso,
 diga a Dios: T eres mi refugio y mi ciudadela, mi Dios, en quien confo.
 Pues El te librar de la red del cazador y de la peste extermin adora;"
 te cubrir con sus plumas, hallars seguro bajo sus alas, y su fidelidad te ser escudo y adarga.
 No tendrs que temer los espantos nocturnos, ni las saetas que vuelan de da,
 ni la pestilencia que vaga en las tinieblas, ni la mortandad que devasta en pleno da.
 Caern a tu lado mil, y a tu derecha diez mil; a ti no te tocar."
 Con tus mismos ojos mirars, y vers el castigo de los impos.
 Teniendo a Yahv por refugio tuyo, al Altsimo por tu asilo,
 no te llegar la calamidad ni NC acercar la plaga a tu tienda.
 Pues te encomendar a sus ngeles para que te guarden en todos tus caminos,
 y ellos te levantarn en sus palmas para que tus pies no tropiecen en las piedras;"
 pisars sobre spides y vboras y hollars al leoncillo y al dragn.
 Porque se adhiri a m, yo le libertar; yo le defender, porque conoce mi nombre."
 Me invocar l, y yo le responder; estar con l en la tribulacin, le libertar y le glorificar."
 Le saciar de das y le har ver mi salvacin.
 Salmo. Cntico. Para el da del sbado.
 Bueno es alabar a Yahv y cantar a tu nombre, oh Altsimo!
 publicar de maana tu piedad y de noche tu fidelidad,
 al salterio decacordio y a la lira, con las melodas del arpa.
 Pues me has alegrado, oh Yahv! con tus hechos, y me gozo en las obras de tus manos.
 Qu magnficas son tus obras, oh Yahv! Cuan profundos son tus pensamientos!
 No conoce esto el hombre necio, no entiende esto el insipiente.
 Si germinan los impos como la hierba y florecen todos los obradores de iniquidad, es para ser destruidos por siempre jams.
 Pero t eres excelso por la eternidad, oh Yahv!
 Pues he aqu que tus enemigos, oh Yahv! perecern, y sern dispersados todos los que obran el mal.
 Pero exaltars mi cuerno como el del bfalo y me ungirs de fresco leo,
 y mis ojos contemplarn a mis enemigos8, y mis odos oirn a los malvados que se alzan contra m.
 Florecer el justo como la palmera, crecer como el cedro del Lbano.
 Plantado en la casa de Yahv, florecer en los atrios de nuestro Dios.
 Fructificarn aun en la senectud, y estarn llenos de savia y verdor
 Fructificarn aun en la senectud, y estarn llenos de savia y verdor [ (Psalms 92:16)  para anunciar cuan recto es Yahv, mi Roca, en el que no hay iniquidad. ] 
 Reina Yahv, se visti de majestad, vistise de poder Yahv y se ci; ciment el orbe: no se conmover."
 Firme tu trono desde el principio, desde la eternidad eres t.
 Alzan los ros, oh Yahv! elevan los ros su voz, alzan los ros su estrpito.
 Ms que los bramidos de las aguas tumultuosas, ms que los furores del mar es magnfico Yahv en la alturas.
 Tus testimonios son verdicos en grado sumo; conviene a tu casa la santidad, oh Yahv! por el transcurso de los das."
 Dios de las venganzas, Yahv; Dios de las venganzas, mustrate!"
 lzate, Juez de la tierra; da a los soberbios su merecido."
 Hasta cundo los impos, oh Yahv! hasta cundo los impos triunfarn,
 hablarn proterva y jactanciosamente y discursearn con arrogancia todos los obradores de iniquidad?
 Aplastan, Yahv, a tu pueblo, oprimen a tu heredad.
 Asesinan a la viuda y al peregrino, y a los hurfanos dan muerte.
 Y se dicen: No ve Yahv, no entiende el Dios de Jacob.
 Entended, necios del pueblo; vosotros, fatuos, cundo seris cuerdos?"
 El que hizo el odo, no va a or?; y el que form el ojo, no va a ver?"
 El que instruye a las gentes, no va a reprender? El que ensea al hombre la sabidura...
 Conoce Yahv los pensamientos de los hombres (y sabe) cuan vanos son.
 Bienaventurado el hombre a quien t educas, oh Yahv! al que instruyes por tu ley,
 para que est tranquilo en los das aciagos, en tanto que se cava para el impo la fosa.
 Pues no abandona Yahv a su pueblo, no desampara su heredad,
 sino que devolver la justicia al juicio, y en pos de ella (irn) los rectos de corazn.
 Quin se levantar por m contra los malvados? Quin estar conmigo contra los obradores de iniquidad?
 Si Yahv no me hubiera ayudado, por poco habitara ya mi alma en la morada del silencio.
 Apenas deca yo: Vacilan mis pies, tu piedad, oh Yahv! me sostena.
 Y en las muchas angustias de mi corazn, alegraban mi alma tus consuelos.
 Puede ser acaso. aliado tuyo el tribunal de malvados que forja la iniquidad bajo pretexto de ley?
 Conspiran contra el alma del justo y condenan la sangre inocente.
 Pero Yahv es para m una ciudadela, y mi Dios es la Roca de mi salvacin.
 El arrojar sobre ellos su misma perversidad, y con su misma malicia los aniquilar; los har perecer Yahv, nuestro Dios."
 Venid, cantemos jubilosamente a Yahv! Cantemos golosos a la Roca de nuestra salvacin!
 Llegumonos a El con alabanzas, aclammosle con salmos.
 Porque Dios grande es Yahv, Rey grande sobre todos los dioses,
 que tiene en sus manos las profundidades de la tierra y suyas son tambin las cumbres de los montes.
 Suyo es el mar, pues El lo hizo; suya la tierra, formada por sus manos."
 Venid, pstremenos en presencia de El, doblemos nuestra rodilla ante Yahv, nuestro Hacedor.
 Porque El es nuestro Dios, y nosotros el pueblo que El apacienta y el rebao que El gua. Si pudierais hoy or su voz:
 No endurezcis vuestro corazn como en Merib, como el da de Masa en el desierto,
 donde me tentaron vuestros padres, me probaron a pesar de haber visto mis obras.
 Cuarenta aos anduve desabrido de aquella generacin, y tuve que decirme: Este es un pueblo de extraviado corazn, que desconoce mis caminos.
 Por eso les jur en mi ira que no entraran en mi reposo.
 Cantad a Yahv un cntico nuevo, cantad a Yahv la tierra toda.
 Cantad a Yahv y bendecid su nombre, anunciad de da en da su salvacin.
 Contad su gloria entre las gentes, en todos los pueblos sus maravillas.
 Porque grande es Yahv y digno de toda alabanza, terrible sobre todos los dioses,
 pues todos los dioses de los pueblos son vanos dolos; pero Yahv hizo los cielos."
 Delante de El la majestad y la magnificencia, en su santuario la fortaleza y el esplendor.
 Dad a Yahv, oh familias de los pueblos! dad a Yahv la gloria y el podero.
 Dad a Yahv la gloria de su nombre, tomad ofrendas y venid a sus atrios.
 Inclinaos ante Yahv con ornamentos santos. Tema ante El toda la tierra!
 Decid entre las gentes: Reina Yahv! Pues El afirm el orbe, y no se conmueve. Juzga con equidad a los pueblos.
 Algrense los cielos, regocjese la tierra, truene el mar y cuanto en l se contiene.
 Salte de jbilo el campo y cuanto hay en l, y exulten todos los rboles de la selva
 ante la presencia de Yahv, que viene, porque viene a juzgar la tierra Regir el orbe con justicia, y a los pueblos con equidad.
 Yahv reina! Gcese la tierra, algrense las muchas islas.
 Hay en torno de El nube y calgine; la justicia y el juicio son la base de su trono."
 Precdele fuego, que abrasa en derredor a todos sus adversarios;"
 sus rayos alumbran el mundo; tiembla la tierra al verle."
 Derrtense como cera los montes ante Yahv, ante el Seor de toda la tierra.
 Anuncian los cielos su justicia, y todos los pueblos ven su gloria.
 Quedan confundidos todos los adoradores de los simulacros, los que se gloran de sus dolos. Se postran ante El todos los dioses.
 Oy Sin y se alegr; regocijronse las hijas de Jud por tus juicios, oh Yahv!"
 Porque t eres, Yahv, el Altsimo sobre toda la tierra, inmensamente ensalzado sobre todos los dioses.
 Aborreced el mal los que amis a Yahv, que El guarda las almas de los piadosos, librndolos de la mano de los impos.
 Ya alumbra la luz para el justo, y la alegra para los rectos de corazn.
 Alegraos en Yahv, oh justos! y alabad su santo recuerdo.
 Salmo. Cantad a Yahv un cntico nuevo, porque El ha hecho maravillas; han vencido su diestra y su santo brazo."
 Ha manifestado Yahv su salvacin y ha revelado su justicia a los ojos de las gentes.
 Se ha acordado de su benignidad y de su fidelidad a la casa de Israel; todos los confines de la tierra vieron la victoria de nuestro Dios."
 Saltad de jbilo ante Yahv toda la tierra, haced resonar los gritos, las ovaciones y los salmos.
 Cantad a Yahv con la ctara, con el arpa y con voces de cantos.
 Con las trompetas y sones de bocina, saltad de jbilo ante el rey Yahv.
 Resuene el mar y cuanto l contiene, el mundo y todos sus habitantes.
 Batan palmas los ros, regocjense a su vez los montes
 delante de Yahv, que viene a juzgar la tierra, y juzgar el mundo con justicia y a los pueblos con equidad.
 Yahv reina! Tiemblen los pueblos! Se asienta entre los querubines; la tierra vacila."
 Grande es Dios en Sin y excelso sobre todos los pueblos.
 Que alaben tu nombre, grande y temible: es el Santo.
 Y t eres el Rey poderoso que ama la justicia: t estableciste la rectitud y el derecho, t hiciste en Jacob justicia.
 Ensalzad a Yahv, nuestro Dios, y postraos ante el escabel de sus pies: es el Santo!
 Moiss y Aarn (fueron) entre sus sacerdotes, y Samuel con los que invocan su nombre; invocaban a Yahv, y El los responda."
 Les hablaba en columna de nube, y guardaban sus testimonios y la Ley que les dio.
 Oh Yahv, Dios nuestro T los escuchabas, y fuiste para ellos un Dios indulgente, aunque castigaste sus pecados.
 Ensalzad a Yahv, nuestro Dios, y postraos ante su monte santo, porque Santo es Yahv, nuestro Dios.
 Salmo de accin de gracias. Aclamad a Yahv la tierra toda,
 Servid a Yahv con jbilo, venid gozosos a su presencia.
 Sabed que Yahv es Dios, que El nos hizo, y suyos somos: su pueblo y la grey de su pastizal.
 Entrad por sus puertas dndole gracias, en sus atrios alabndole; dadle gracias y bendecid su nombre."
 Porque bueno es Yahv; es eterna su piedad, y perpetua por todas las generaciones su fidelidad."
 Salmo de David. Quiero cantar tu piedad y justicia; a ti, oh Yahv! voy a entonar salmos."
 Quiero entender el camino de los ntegros. Cundo vendrs a m? Andar yo en integridad de corazn en mi casa.
 No pondr ante mis ojos cosa vil *; aborrezco el proceder de los apstatas, no se me pegar."
 Lejos de m estar el corazn perverso; no conozco al malvado."
 Reducir al silencio al que en secreto detrae a su prjimo; no tolerar al de altivos ojos y corazn soberbio."
 Pondr mis ojos en los fieles de la tierra para hacerlos morar conmigo. Los que andan por el camino de la rectitud sern mis ministros.
 No habitar en mi casa el que comete fraude; el que habla mentirosamente no permanecer ante m."
 De maana har perecer a todos los impos de la tierra, y exterminar de la ciudad de Yahv a todos los obradores de iniquidad.
 Plegaria de un afligido que desfallece y se lamenta ante Yahv.
 Escucha, oh Yahv! mi oracin y llegue a ti mi clamor.
 No escondas de m tu rostro en el da de mi angustia; inclina tus odos a m: cuando te invoco, apresrate a orme."
 Pues se desvanecen como humo mis das y se tuestan mis huesos como en horno.
 Marchitado como hierba se deseca mi corazn, pues me olvido de comer mi pan.
 Por la voz de mi gemido se pegan mis huesos a la piel.
 Me asemejo al pelcano del desierto; soy como buho entre las ruinas."
 Me desvelo y sollozo como pjaro solitario sobre el tejado.
 Todo el da se burlan de m mis enemigos, se enfurecen contra m y me execran.
 Como el pan como si fuera ceniza, y mi bebida se mezcla con lgrimas.
 Por tu indignacin y tu ira, porque me cogiste y me lanzaste,
 mis das son como sombra que se inclina, y me seco como hierba.
 Pero t, Yahv, te sientas en tu trono por siempre, y tu memoria permanece por generaciones y generaciones.
 T te alzars y tendrs misericordia de Sin, porque tiempo es ya de que le seas propicio, pues ha llegado el plazo.
 Porque aman tus siervos sus piedras y se compadecen de sus ruinas.
 Entonces temern las gentes el nombre de Yahv, y todos los reyes de la tierra tu gloria,
 Cuando reedifique Yahv a Sin, cuando aparezca en su gloria
 y, volvindose a la oracin de los despojados, no desprecie su plegaria,
 esto se escribir para la generacin posterior, y un pueblo nuevo alabar a Yahv.
 Pues se ha inclinado desde su excelsa santa morada, mirando Yahv desde los cielos a la tierra
 para escuchar el gemido de los cautivos y librar a los destinados a la muerte,
 para que sea anunciado en Sin el nombre de Yahv y sus alabanzas en Jerusaln,
 cuando se congreguen juntos los pueblos y los reinos para servir a Yahv.
 En el camino quebrant mis fuerzas, abrevi mis das.
 Yo digo: Dios mo, no me lleves en la mitad de mis das, t cuyos aos son generaciones y generaciones.
 En tiempos antiguos fundaste la tierra, y obra de tus manos son los cielos;"
 pero stos perecern y t permanecers, mientras todos se gastan como un vestido. Los mudas como un vestido, y se cambian.
 Pero t siempre eres el mismo, y tus aos no tienen fin.
 Pero t siempre eres el mismo, y tus aos no tienen fin. [ (Psalms 102:29)  Habitarn los hijos de tus siervos all y permanecer ante ti su posteridad. ] 
 De David. Bendice, alma ma, a Yahv, y bendiga todo mi ser su santo nombre!
 Bendice, alma ma, a Yahv y no olvides ninguno de sus favores
 El perdona todas tus faltas y sana todas tus dolencias;"
 El rescata tu vida del sepulcro y te corona de piedad y de misericordia;"
 El sacia de bienes tus deseos, renueva tu juventud como la del guila.
 Hace Yahv justicia, y juicio a todos los oprimidos.
 Dio a conocer a Moiss sus caminos, y sus proezas a los hijos de Israel.
 Es Yahv misericordioso y benigno, tardo a la ira y muy benevolente.
 No est siempre acusando ni guarda rencor eternamente.
 No nos trata a la medida de nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras iniquidades.
 Sino que cuanto sobre la tierra se alzan los cielos, tanto prevalece su piedad sobre los que le temen;"
 cuan lejos est el oriente del occidente, tanto aleja de nosotros nuestras culpas;"
 cuan benigno es un padre para sus hijos, tan compasivo es Dios para con los que le temen;"
 pues El conoce de qu hemos sido hechos, se acuerda de que no somos ms que polvo.
 Los das del hombre son como la hierba; como flor del campo as florece,"
 pero sopla sobre ella el viento, y ya no es ms; ni se sabe siquiera su lugar."
 Pero la piedad de Yahv es eterna para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,
 para los que guardan su alianza y recuerdan sus mandamientos para ponerlos por obra.
 Ha establecido Yahv en los cielos su trono, y su reino domina todo (el universo).
 Bendecid a Yahv vosotros, sus ngeles, que sois poderosos y cumpls sus rdenes, prontos a la voz de su palabra.
 Bendecid a Yahv vosotros, todas sus milicias, que le servs haciendo su voluntad.
 Bendecid a Yahv todas sus obras en cualquier lugar de su imperio. Bendice, alma ma, a Yahv!
 Bendice, alma ma, a Yahv! Yahv, Dios mo! t eres grande; ests revestido de majestad y esplendor,"
 envuelto de luz como de un manto; despliegas los cielos como una tienda;"
 edificas sobre las aguas tus moradas superiores. Haces de las nubes tu carro, avanzando sobre las alas del viento.
 Tienes por mensajeros a los vientos, y por ministros llamas de fuego.
 Has establecido la tierra sobre sus bases, para que nunca despus vacilara.
 La cubriste del ocano abismal como de un vestido, y las aguas se detuvieron sobre los montes.
 A tu amenaza huyeron, al fragor de tu trueno huyeron asustados,
 y se alzaron los montes y se abajaron los valles hasta el lugar que les habas sealado.
 Pu-ssteles un lmite, que no traspasarn, no volvern a cubrir la tierra.
 T haces brotar en los valles los manantiales, que corren luego entre los montes.
 Ellos abrevan a todos los del campo y en ellos matan su sed los onagros,
 Junto a ellos se posan las aves del cielo, que cantan en la fronda.
 De tus altas moradas riegas los montes, y del fruto de tus obras se sacia la tierra.
 Hace nacer la hierba para las bestias, y las plantas para el servicio del hombre, para sacar de la tierra el pan;"
 y el vino, que alegra el corazn del hombre, y el aceite, que hace lucir sus rostros, y el pan, que sustenta el corazn del hombre.
 Se sacian los rboles de Yahv, los cedros del Lbano que plant,
 en los cuales anidan los pjaros; f y los cipreses, domicilio de las cigeas;"
 los altos montes para las gamuzas, los riscos para madriguera del damn.
 T has hecho la luna para medir los tiempos; el sol conoce (la hora de) su ocaso."
 T extiendes las tinieblas, y es de noche, y en ella corretean todas las bestias del bosque.
 Rugen los leoncillos por la presa, pidiendo a Dios as su alimento.
 Sale el sol, y se retiran y se acurrucan en sus cuevas.
 Sale el hombre a sus labores, a sus haciendas hasta la tarde.
 Cuntas son tus obras, oh Yahv! Todas las hiciste con sabidura! Est llena la tierra de tu riqueza:
 ste es el mar, grande, inmenso; all reptiles sin nmero, pequeos y grandes,"
 All las naves se pasean, y ese Leviatn que hiciste para juguete tuyo.
 Todos ellos esperan de ti que les des alimento a su tiempo.
 T se lo das y ellos lo toman; abres tu mano y se sacian de bien."
 Si t escondes tu rostro, se conturban; si les quitas el espritu, expiran y vuelven al polvo."
 Si mandas tu espritu, se recran, y as renuevas la faz de la tierra.
 Sea eterna la gloria de Yahv y Yahv gcese en sus obras.
 Mira la tierra, y tiembla; toca los montes, y humean."
 Yo cantar a Yahv mientras viva; entonar salmos a mi Dios mientras subsista."
 Sale grato mi hablar, y yo me gozar en Yahv.
 Desaparezcan de la tierra los pecadores y dejen de ser los impos! Bendice, alma ma, a Yahv. Aleluya.
 Alabad a Yahv, invocad su nombre, dad a conocer entre los pueblos sus proezas.
 Cantadle y entonadle salmos, referid todas sus maravillas,
 Gloriaos en su santo nombre, algrese el corazn de los que buscan a Yahv.
 Buscad a Yahv y su poder, buscad siempre su rostro.
 Recordad las maravillas que ha obrado, sus prodigios y las sentencias de su boca.
 Vosotros, descendencia de Abraham, su siervo; hijos de Jacob, su elegido."
 El es Yahv, nuestro Dios, y sus juicios (prevalecen) en toda la tierra.
 Se acord siempre de su alianza y de la promesa decretada por mil generaciones;"
 el pacto hecho con Abraham, y su juramento a Isaac;"
 y confirm a Jacob como ley firme, y a Israel como alianza eterna
 diciendo: Yo te dar la tierra de Canan como lote de vuestra heredad.
 Aunque eran pocos en nmero, casi como nada, y extranjeros en ella,
 pasaron de una a otra nacin y de un reino a otro pueblo.
 No dej que nadie los oprimiera, y castig por ellos a reyes:
 No toquis a mis ungidos, no hagis mal a mis profetas.
 Llam al hambre sobre aquella tierra, hizo que faltara todo mantenimiento
 y mand delante de ellos a un varn, a Jos, vendido como esclavo.
 Fueron puestos en el cepo sus pies, y fue encadenado con hierros;"
 hasta que se realiz su presagio y le acredit la palabra de Yahv.
 Mand el rey que lo soltasen; el dominador de pueblos le dej en libertad;"
 y le hizo seor de su casa y soberano de todas sus posesiones,
 para instruir a su agrado a los prncipes y ensear sabidura a los ancianos.
 Y vino Israel a Egipto, habit Jacob en la tierra de Cam;"
 y multiplic grandemente su pueblo e hizo que fuesen ms fuertes que sus opresoras.
 Cambi su corazn para que odiaran a su pueblo y para vejar dolosamente a sus siervos.
 Mand a Moiss, su siervo, y a Aarn, su elegido.
 E hizo por medio de ellos sus prodigios y sus portentos en la tierra de Cam.
 Mand a las tinieblas, y se hizo oscuro; pero se rebelaban contra sus rdenes;"
 convirti en sangre sus aguas, y mat sus peces.
 Hormigue de ranas su tierra, hasta en las cmaras de sus reyes.
 Mand, y vinieron los tbanos y los mosquitos a todas sus regiones.
 Les dio granizo en vez de lluvia, y llamas de fuego sobre su tierra.
 Y abati sus vias y sus higuerales, destrozando los rboles de su territorio.
 Mand, y vino la langosta y el pulgn en gran nmero,
 que royeron toda la hierba de su pas y devoraron los frutos del campo.
 E hiri a todos los primognitos en su tierra, las primicias de su vigor viril.
 Y saclos con plata y oro, y no haba entre sus tribus ningn rezagado.
 Alegrse Egipto de su partida, porque se haba apoderado de ellos su terror.
 Les tendi como cubierta una nube, y un fuego para alumbrarlos en la noche.
 A su peticin hizo venir las codornices, y los saci de pan del cielo.
 Hendi la roca y brotaron las aguas, que corrieron como un ro por el desierto.
 Porque se acord de su santa promesa y de Abraham, su siervo.
 As sac a su pueblo en alegra y a sus elegidos llenos de gozo.
 Y les asign las tierras de las gentes, y se posesionaron de las haciendas de los pueblos,
 para que guardaran sus preceptos y observaran sus leyes. Aleluya.
 Aleluya! Alabad a Yahv porque es bueno, porque es eterna su piedad.
 Quin podr contar las gestas de Yahv y pregonar todos sus loores?
 Bienaventurados los que observan el derecho, los que obran justicia en todo tiempo.
 Acurdate de m, oh Yahv! en tu benevolencia hacia tu pueblo; vistame con tu auxilio"
 para que vea la dicha de tus elegidos, y me alegre en el gozo de tu gente, y me glore con tu heredad.
 Hemos pecado como nuestros padres; hemos sido malos y perversos."
 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas, no recordaron tus muchos favores y se rebelaron contra el Altsimo en el mar Rojo.
 Pero los salv por mor de su nombre, para hacer muestra de su poder.
 Increp al mar Rojo, y qued seco, y los hizo andar por los abismos como por el desierto;"
 los salv de las manos del que los aborreca, y los redimi del poder del enemigo.
 Y las aguas sumergieron a sus opresores, no escapando ni uno solo.
 Entonces dieron fe a sus palabras y cantaron sus alabanzas.
 Pero bien pronto se olvidaron de sus obras, no confiaron en sus designios.
 Dejronse llevar de su concupiscencia en el desierto y tentaron a Dios en la soledad.
 Y les dio lo que pedan, pero mand la consuncin a sus almas6.
 Envidiaron a Moiss en el campamento y a Aarn, el santo de Yahv.
 Y se abri la tierra y se trag a Datan, y cubri a los secuaces de Abirn.
 Y el fuego devor a su banda; las llamas consumieron a los impos."
 Se hicieron un becerro en Horeb y adoraron a un simulacro fundido,
 y trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.
 Se olvidaron de Dios, su Salvador, que tan grandes cosas haba hecho en Egipto,
 maravillas en la tierra de Cam, cosas terribles junto al mar Rojo.
 Y ya hubiera decretado exterminarlos si Moiss, su elegido, rio se hubiese puesto en la brecha ante El para desviar su indignacin del exterminio.
 Despreciaron una tierra deleitosa, no tuvieron confianza en sus palabras.
 Y murmuraron en sus tiendas y no escucharon la voz de Yahv.
 Por eso alz su mano contra ellos, para postra ros en el desierto
 y dispersar a su descendencia entre las gentes y diseminarlos por la tierra.
 Y se adhirieron a Baal-fegor y comieron los sacrificios de los muertos.
 Y le provocaron a ira con sus obras; y se difundi entre ellos una mortandad."
 Levantse Fins e hizo justicia, y la plaga ces.
 Y le fue contado esto a justicia, de generacin en generacin para siempre.
 Le irritaron tambin a propsito de las aguas de Merib, y le sobrevino mal a Moiss por culpa de ellos,
 porque exacerbaron su espritu y habl temerariamente con sus labios.
 No exterminaron a los pueblos, como se lo haba mandado Yahv;"
 antes se mezclaron con las gentes y adoptaron sus costumbres.
 Y sirvieron a sus dolos, que fueron para ellos un lazo.
 Sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios;"
 derramaron sangre inocente: la sangre de sus hijos y de sus hijas, sacrificndolos a los dolos de Canan, y qued la tierra contaminada por su sangre.
 Se contaminaron por sus obras y se prostituyeron con sus acciones.
 Y se encendi la ira de Yahv contra su pueblo, y abomin de su heredad.
 Y los entreg en manos de las gentes, quedando sometidos a los que los odiaban.
 Y fueron vejados por sus enemigos y doblegados bajo su mano.
 Muchas veces los libraba, pero ellos le exasperaban con sus veleidades, y eran humillados por sus iniquidades.
 Mas l vio sus tribulaciones y oy sus lamentos.
 Y se acord de su alianza con ellos, y por su mucha bondad se apiad de ellos.
 Y les hizo objeto de sus misericordias en presencia de cuantos los tenan en cautiverio.
 Slvame, Yahv, Dios nuestro, y renenos de entre las gentes, para celebrar tu santo nombre y gloriarnos en tus alabanzas!
 Bendito sea Yahv, Dios de Israel, de eternidades en eternidades, y diga todo el pueblo: Amn! Aleluya!
 Alabad a Yahv, porque es bueno, porque es eterna su piedad!
 Digan as los rescatados de Yahv, los que El redimi de manos del opresor
 y los que reuni de entre las tierras: del oriente y del occidente, del aquiln y del austro.
 Andaban errantes por el desierto solitario, sin hallar camino para ciudad habitada.
 Hambrientos y sedientos, desfallecan en ellos sus almas.
 Y clamaron a Yahv en su angustia, y los libr de sus apreturas.
 Y los llev por camino derecho, para que llegaran a la ciudad habitada.
 Alaben a Dios por su piedad, por las maravillas hechas en favor de los hijos de los hombres!
 Porque saci al famlico, y al hambriento le llen de sus bienes.
 Estaban sentados en tinieblas y sombras de muerte, cautivos en la miseria y en los hierros,
 porque se haban rebelado contra los mandamientos de Dios, despreciando los consejos del Altsimo.
 Su corazn estaba abatido por el infortunio, y sucumban sin tener quien los socorriese;"
 y clamaron a Yahv en su angustia, y los salv de sus apreturas.
 Y los sac de las tinieblas y de las sombras de muerte, rompiendo sus cadenas.
 Rindan homenaje a Yahv por su piedad y por los maravillosos favores que hizo a los hijos de los hombres:
 por haber roto puertas de bronce y haber desmenuzado barras de hierro.
 Dolientes por su conducta pecaminosa y enfermos por sus maldades,
 toda comida les produca nuseas, estando ya a las puertas de la muerte.
 Y clamaron a Yahv en su angustia, y los libr de sus apreturas.
 Mand su palabra, y los san y los sac de la perdicin .
 Den gracias a Dios por su piedad y por los maravillosos favores que hace a los hijos de los hombres.
 Y ofrzcanle sacrificios de alabanza y, llenos de jbilo, publiquen sus obras.
 Los que surcan el mar en las naves para hacer su negocio en la inmensidad de las aguas,
 tambin stos vieron las obras de Yahv y sus maravillas en el pilago.
 El mand surgir un viento huracanado, y levant las olas.
 Suban hasta los cielos y bajaban hasta los abismos. El alma de ellos se derreta por el mal.
 Rodaban y vacilaban como ebrios, y toda su pericia se desvaneca.
 Y clamaron a Yahv en su angustia, y los libr de sus apreturas.
 Torn el huracn en cfiro, y las olas se calmaron.
 Alegrronse porque se haban encalmado, y los gui al deseado puerto.
 Den gracias a Dios por su piedad y por los maravillosos favores que hace a los hijos de los hombres.
 Y enslcenle en la asamblea del pueblo y glorifquenlo en el consejo de los ancianos.
 El torna en desierto los ros; las fuentes de aguas, en tierra rida;"
 hace de la tierra frtil un salobral por la maldad de sus habitantes
 Torna el pramo en laguna, y la tierra seca en manantiales de aguas.
 Hace habitar all a los hambrientos y funda all ciudad de morada;"
 siembran campos y plantan vias, que dan frutos abundantes.
 Los bendice y se multiplican sobremanera, y sus ganados no disminuyen.
 Y si vienen a ser pocos y oprimidos por el golpe del infortunio y de las fatigas,
 El, que puede arrojar el oprobio sobre los prncipes y los hace errar por el desierto sin camino,
 levanta al pobre de la miseria y multiplica como rebaos sus familias.
 Lo ven los rectos y se regocijan, y todos los malvados tienen que cerrar la boca.
 Quin es sabio y guarde estas cosas y comprenda los favores de Yahv?
 Cntico. Salmo de David.
 Pronto est rni corazn, oh Dios! Quiero cantar y entonar salmos.
 Despierta, gloria ma; despertad, salterio y ctara, y despertar a la aurora."
 Quiero alabarte entre los pueblos, oh Yahv! y cantarte salmos entre las naciones.
 Pues es ms grande que los cielos tu misericordia y (llega) hasta las nubes tu fidelidad.
 lzate sobre los cielos, oh Dios! y resplandezca en toda la tierra tu gloria,
 para que sean libertados tus amados. Danos el auxilio de tu diestra y yenos.
 Habl Dios por su santidad: Yo triunfar, dividir a Siquem y medir el valle de Sucot.
 Mo es Galaad, mo Manases; Efram es el yelmo de mi cabeza, Jud mi cetro."
 Moab la baca para lavarme; sobre Edom pondr mi calzado, por la Filistea dar gritos de triunfo.
 Quin me guiar a la ciudad fortificada, quin me llevar hasta la Idumea?
 No eres por ventura t, oh Dios! que nos has rechazado, y no sales ya, oh Dios! con nuestros ejrcitos?
 Danos tu auxilio contra el enemigo, porque vana es la salud que viene del hombre.
 Danos tu auxilio contra el enemigo, porque vana es la salud que viene del hombre. [ (Psalms 108:14)  Con Dios haremos proezas; El quebrantar a nuestros enemigos." ] 
 Al maestro del coro. Salmo de David. Dios, alabanza ma, no calles,
 porque la boca del impo y del doloso se abre contra m. Me hablan con lengua engaosa.
 Rodanme de palabras de odio y me combaten sin causa
 En pago de mi amor me acusaban, y yo no hago ms que orar.
 Me vuelven mal por bien, y odio por amor.
 Suscita contra l al malvado y est a su diestra el acusador.
 Cuando se le juzgue, salga condenado, y por pecado sea tenida su plegaria.
 Sean pocos sus das y otro ocupe su empleo.
 Sean hurfanos sus hijos, y su mujer viuda.
 Vaguen errantes sus hijos y mendiguen, sean arrojados de sus (casas) arruinadas.
 Enrede el acreedor cuanto tiene y rbenle extraos (el fruto de) su trabajo.
 No tenga nadie que le favorezca ni quien tenga compasin de sus hurfanos;"
 sea dada su posteridad al exterminio, brrese su nombre en una generacin.
 Venga en memoria ante Yahv la culpa de sus padres y no sea borrado el pecado de su madre
 Estn siempre presentes a Yahv, y extirpe de la tierra la memoria de ellos.
 Porque no se acord de hacer misericordia, sino que persigui al msero y al desvalido, y al de atribulado corazn para llevarle a la muerte.
 Am la maldicin, venga sobre l; no quiso la bendicin, aljese de l."
 Vista la maldicin cual un vestido, penetre como agua en sus entraas y como aceite en sus huesos.
 Sea para l como vestido que le envuelva y como cinto que siempre le cia.
 Tal sea la recompensa de Yahv para los que me acusan y para los que hablan malamente contra mi alma.
 Pero t, Yahv, mi Seor, obra en mi favor por tu nombre, lbrame segn la bondad de tu misericordia;"
 pues yo soy un msero desvalido, y mi corazn est herido en mi interior.
 Me voy como sombra que declina, soy sacudido como la langosta.
 Mis rodillas se debilitan por el ayuno, y mi carne, enflaquecida, desfallece.
 Soy el oprobio de ellos; me miran y mueven la cabeza."
 Ven en mi socorro, Yahv, Dios mo; slvame en tu piedad!"
 Conozcan que en esto est tu mano, que eres t, Yahv, quien lo ha hecho.
 Maldicen ellos, pero t bendices; ellos se yerguen, pero sern confundidos, y tu siervo se alegrar."
 Se vestirn de ignominia los que me acusan y se cubrirn de vergenza como con un manto.
 Yo alabar grandemente a Yahv con mi boca y le loar en medio de la muchedumbre;"
 porque se pone a la derecha del pobre, para salvarle de los que le juzgan su alma.
 Salmo de David. Orculo de Yahv a mi Seor: Sintate a mi diestra en tanto que pongo a tus enemigos por escabel de tus pies.
 Extender Yahv desde Sin tu poderoso cetro6: Domina en medio de tus enemigos.
 Tu pueblo (se ofrecer) espontneamente en el da de tu poder; sobre los montes sagrados ser para ti como roco del seno de la aurora tu juventud.
 Ha jurado Yahv y no se arrepentir: T eres sacerdote para siempre segn el orden de Melquisedec.
 El Seor estar a tu diestra, quebrantando reyes el da de su ira.
 Juzgar a las gentes, llenando (la regin) de cadveres; aplastar la cabeza sobre la vasta tierra."
 En el camino beber del torrente, y por eso erguir la cabeza.
 Aleluya! Alef Quiero alabar a Yahv de todo corazn Bet en compaa de los rectos y en la asamblea.
 Gumel Grandes son las obras de Yahv, Dalet dignas de investigarse para los que en ellas se deleitan.
 He Su obra es esplendor y magnificencia, Wau y su justicia permanece para siempre.
 Zain Hizo memorables sus maravillas; Jet Yahv es clemente y compasivo."
 Tet Dio de comer a los que le temen, Yod acordndose siempre de su alianza.
 Kaf Mostr a su pueblo el podero de sus obras, Lamed dndoles la heredad de las gentes.
 Mem Verdad y justicia son las obras de sus manos; Nun son verdicos todos sus preceptos;"
 Sdmec establecidos para siempre, eternamente, Ayin instituidos en verdad y rectitud.
 Pe Envi la redencin a su pueblo, Sade ratific eternamente su alianza. Qof Su nombre es santo y terrible.
 Res El principio de la sabidura es el temor de Yahv. Sin Son de buen juicio los que (la) practican. Tan Su alabanza permanece por siempre.
 Aleluya! Alef Bienaventurado el varn que teme a Yahv Bet y se deleita en gran manera en sus mandamientos
 Gumel Su descendencia ser poderosa sobre la tierra, Dalet y la generacin de los justos ser bendecida.
 He Habr en su casa hacienda y riquezas, Wau y su justicia permanecer por siempre.
 Zain En las tinieblas resplandece como luz para los rectos; Jet es clemente, compasivo y justo."
 Tet Le va bien al varn que tiene piedad y presta, Yod y lleva sus negocios conforme a derecho.
 Kaf Pues nunca titubear; Lamed el justo ser para eterna memoria."
 Mem No temer la mala nueva; Nun su corazn estar firme, confiado en Yahv."
 Samec Constante ser su corazn impvido, Ayin en tanto que ver a sus enemigos (vencidos).
 Pe Es generoso y distribuye a los pobres; Sade su justicia permanece para siempre. Qp/Su poder se exaltar gloriosamente."
 Res Ver (esto) el impo y se irritar; Sin rechinar sus dientes y se consumir. Tau Los deseos del impo se frustrarn."
 Aleluya! Alabad, siervos de Yahv, alabad el nombre de Yahv.
 Sea bendito el nombre de Yahv desde ahora y por siempre.
 Desde el levante del sol hasta su ocaso sea ensalzado el nombre de Yahv.
 Excelso sobre todas las gentes es Yahv; su gloria es ms alta que los cielos."
 Quin semejante a nuestro Dios, que tan alto se sienta
 y se abaja para mirar en el cielo y en la tierra;"
 que levanta del polvo al desvalido y alza del estircol al pobre
 para hacerle sentar entre los prncipes, entre los nobles de su pueblo;"
 que hace habitar en casa a la estril (como) madre gozosa de (numerosos) hijos? Aleluya!
 Al salir Israel de Egipto, la casa de Jos de un pueblo brbaro,
 hizo de Jud su santuario, y de Israel su imperio.
 Viole el mar, y huy; el Jordn se ech para atrs;"
 dieron saltos los montes como carneros, y los collados como corderos.
 Qu tienes, oh mar! que huyes; t, Jordn, que te echas atrs?"
 Vosotros, montes, que retozis como carneros, y vosotros, collados, como corderos.
 Ante la faz del Seor tiembla, oh tierra! ante la faz del Dios de Jacob;"
 que cambia la roca en lago de aguas, y del slex saca fuentes de aguas.
 No a nosotros, Yahv, no a nosotros, sino a tu nombre has de dar gloria, por tu piedad y tu fidelidad.
 Por qu han de decir las gentes: Dnde est su Dios?
 Est nuestro Dios en los cielos, y puede hacer cuanto quiere.
 Sus dolos son plata y oro, obra de la mano de los hombres;"
 tienen boca, y no hablan; ojos, y no ven;"
 orejas, y no oyen; narices, y no huelen;"
 sus manos no palpan, sus pies no andan; no sale de su garganta un murmullo."
 Semejantes a ellos sern los que los hacen y todos los que en ellos confan.
 Casa de Israel, confa en Yahv: El es su ayuda y su escudo.
 Casa de Aarn, confa en Yahv; El es su ayuda y su escudo."
 Los temerosos de Yahv confiad en Yahv; El es su ayuda y su escudo."
 Acurdate, Yahv, de nosotros y bendcenos: bendice a la casa de Israel, bendice a la casa de Aarn;"
 bendice a los que temen a Yahv, a los pequeos y a los grandes.
 Acrzcaos Yahv a vosotros, a vosotros y a vuestros hijos,
 Benditos seis de Yahv, que hizo el cielo y la tierra.
 Los cielos son cielos para Yahv; la tierra se la dio a los hijos de los hombres."
 No son los muertos los que alabarn a Yahv, ni cuantos bajaron a (la regin del) silencio.
 pero nosotros alabaremos a Yahv desde ahora y para siempre. Aleluya!
 Le amo, porque oye Yahv la voz de mis splicas,
 porque inclin a m sus odos en el da en que le invoqu.
 Prendido me haban los lazos de la muerte, me haban sorprendido las ansiedades del seol; yo haba encontrado la angustia y la tristeza"
 E invoqu el nombre de Yahv: Libra, oh Yahv, a mi alma!
 Yahv es compasivo y justo, y nuestro Dios es misericordioso.
 Guarda, Yahv, a los sencillos; estaba yo debilitado y me salv."
 Vuelve, alma ma, a tu quietud, porque Yahv te ha retribuido.
 Pues libr mi alma de la muerte, mis ojos de las lgrimas, mis pies de la vacilacin.
 Andar en presencia de Yahv en la tierra de los vivientes.
 Lleno estaba de confianza, aun cuando deca: Estoy en demasa afligido.
 Habame dicho en mi abatimiento: Todos los hombres son engaosos.
 Qu podr yo dar a Yahv por todos los beneficios que me ha hecho?
 Levantar el cliz de la salvacin e invocar el nombre de Yahv;"
 cumplir los votos que he hecho a Yahv en la presencia de todo su pueblo.
 Es cosa preciosa a los ojos de Yahv la muerte de sus piadosos.
 Oh Yahv! Siervo tuyo soy, siervo tuyo e hijo de una esclava tuya. T rompiste mis cadenas.
 Te ofrecer sacrificio de alabanza e invocar el nombre de Yahv.
 Cumplir mis votos hechos a Yahv, en la presencia de todo su pueblo,
 en los atrios de la casa de Yahv, en medio de ti, Jerusaln. Aleluya!
 Alabad a Yahv las gentes todas, alabadle todos los pueblos;"
 por que poderosamente (se ha manifestado) sobre nosotros su piedad y la verdad de Yahv (permanece) para siempre. Aleluya!
 Alabad a Yahv, porque es bueno, porque es eterna su piedad.
 Diga la casa de Israel: porque es eterna su piedad.
 Diga la casa de Aarn: que es eterna su piedad.
 Digan los temerosos de Yahv: que es eterna su piedad.
 En la angustia invoqu a Yahv, y me escuch, ponindome en salvo.
 Est por m Yahv: Qu puedo temer? Qu podr hacerme el hombre?
 Est Yahv por m como socorro mo; contemplar (despectivamente) a los que me odian."
 Mejor es confiar en Yahv que confiar en los hombres;"
 mejor acogerse a Yahv que fiar en los prncipes.
 Todas las gentes me cercaban, y en nombre de Yahv las he descuartizado.
 Me rodeaban, me cercaban, y en nombre de Yahv las trituraba.
 Me rodeaban como (enjambre de) abejas, quemaban como fuego las espinas, pero en nombre de Yahv las trituraba.
 Fui fuertemente empujado para que cayera, pero fue Yahv mi auxilio.
 Yahv es mi fortaleza y a El le canto salmos; fue para, m la salvacin."
 Voces de jbilo y de victoria (resuenan) en las tiendas de los justos; la diestra de Yahv ha hecho proezas;"
 la diestra de Yahv ha sido ensalzada; la diestra de Yahv ha hecho proezas."
 No morir, sino que vivir para poder narrar las gestas de Yahv.
 Castigme rigurosamente Yahv, pero no me entreg a la muerte.
 Abridme las puertas de la justicia, y entrar por ellas para alabar a Yahv.
 Esta es la puerta de Yahv: entran por ella los justos.
 Te alabo porque me oste y fuiste para m la salvacin.
 La piedra que rechazaron los constructores ha sido puesta por cabecera angular.
 Obra de Yahv es sta, y es admirable a nuestros ojos.
 Este es el da que hizo Yahv. Alegrmonos y jubilemos en El!
 Oh Yahv, slvanos! Oh Yahv, haznos prosperar!
 Bendito quien viene en el nombre de Yahv! Nosotros os bendecimos desde la casa de Yahv.
 Yahv es Dios; El nos ilumina. Ordenad la procesin con frondas, (trayndolas) hasta los cuernos del altar."
 T eres mi Dios, yo te alabar; mi Dios, yo te ensalzar."
 Alabad a Yahv, porque es bueno, porque es eterna su piedad.
 Alef- Bienaventurados los de conducta ntegra, los que caminan en la ley de Yahv.
 Bienaventurados los que guardan sus testimonios y con todo su corazn le buscan.
 Los que no cometieron iniquidad alguna y marchan por sus caminos.
 T has promulgado tus preceptos para que sean guardados con diligencia.
 Ojal sean firmes mis caminos en la guarda de tus preceptos!
 Entonces no ser confundido, cuando atienda a todos tus mandatos.
 Te alabar con rectitud de corazn, instruido en tus justos juicios.
 Guardar tus mandamientos; no me abandones del todo."
 Bet- Cmo mantendr el joven la limpieza de su camino? Guardando tu palabra.
 Yo te he buscado con todo mi corazn; no permitas que me aparte de tus preceptos."
 He escondido en mi corazn tu orculo para no pecar contra ti.
 Bendito seas, oh Yahv! Ensame tus preceptos.
 Con mis labios he pregonado todos los decretos de tu boca.
 Me he alegrado por el camino de tus testimonios ms que por todas las riquezas.
 Quiero meditar tus preceptos, prestar atencin a tus sendas.
 Me deleitar en tus estatutos, no olvidar tu palabra.
 Gumel- Concede a tu siervo vivir y que guarde tus preceptos.
 Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley.
 Soy peregrino en la tierra, no me encubras tus mandamientos.
 Languidece mi alma, deseando en todo tiempo tus decisiones.
 T increpas a los soberbios, y son malditos cuantos se desvan de tus mandamientos.
 Aparta de m el oprobio y el desprecio, pues he guardado tus testimonios.
 Aunque se sienten prncipes hablando contra m, tu siervo meditar tus estatutos.
 S, tus testimonios son mis delicias, mis consejeros tus estatutos.
 Dlet- Pegada al polvo est mi alma: conserva mi vida segn tu palabra.
 Te expuse mis andanzas, y me escuchaste; ensame tus estatutos!"
 Haz que entienda los caminos de tus mandamientos y pueda meditar sobre tus maravillas.
 Se derrite mi alma de pesadumbre; levntame t segn tu palabra."
 Aparta de m el camino de la mentira y otrgame la gracia de tu ley.
 Eleg la senda de la verdad y no olvid tus juicios.
 Estoy adherido a tus testimonios; oh Yahv! no permitas que sea confundido."
 Correr por el camino de tus mandamientos, pues t ensanchars mi corazn.
 He- Instruyeme, oh Yahv! en el camino de tus mandatos, para que los guarde hasta el fin.
 Dame entendimiento para que guarde tu ley. y la guarde de todo corazn.
 Haz que vaya por la senda de tus mandamientos, pues en ella me complazco.
 Inclina mi corazn a tus testimonios, y no a la avaricia.
 Haz que pasen sin ver la vanidad mis ojos, dame la vida con tu palabra.
 Manten para con tu siervo tu orculo, que (prometiste) a los que te temen.
 Aparta de m el oprobio que temo, pues tus juicios son para bien.
 Mira que he anhelado tus preceptos; guarda mi vida en tu justicia."
 Wau- Venga, pues, sobre m tu piedad, oh Yahv! tu salvacin segn tu palabra,
 para que pueda responder a los que me increpan que he esperado en tu palabra.
 No quites jams de mi boca las palabras de verdad, pues esper en tus juicios.
 Que guarde constantemente tu ley por siempre jams.
 Que marche con holgura, porque he buscado tus preceptos.
 De tus testimonios hablar ante los reyes, no me avergonzar.
 Me deleitar en tus mandamientos, que es lo que amo.
 Alzar mis manos a tus mandatos y meditar en tus decretos.
 Zain-. Acurdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me hiciste esperar.
 Este es mi consuelo en mi afliccin: que tu palabra me da la vida.
 Los orgullosos mucho se han burlado de m, pero no me he apartado de tu ley.
 Me acuerdo de tus juicios de tiempo antiguo, oh Yahv! y me consuelo.
 Se apodera de m la indignacin porque los impos abandonan tu ley.
 Fueron mis cantos tus estatutos en la casa de mi peregrinacin.
 De noche me acuerdo de tu nombre, oh Yahv! y guardo tu ley.
 Esta ha sido mi suerte: guardar tus preceptos.
 Jet-. Mi porcin es Yahv; he resuelto guardar tu palabra."
 De todo corazn te imploro que me seas propicio segn tu prculo.
 He considerado mis caminos, y vuelvo mis pies a tus testimonios.
 Me apresuro y no me retraso en guardar tus mandamientos.
 Las ligaduras de los impos me estrecharon, pero yo no me olvid de tu ley.
 Me levanto a meda noche para alabarte por tus justos juicios.
 Compaero soy de cuantos te temen y guardan tus preceptos.
 La tierra est llena, oh Yahv! de tu piedad; ensame tus estatutos."
 Tet-. Obraste benignamente con tu siervo, oh Yahv! segn tu palabra.
 Ensame el buen sentido y la ciencia, pues creo en tus mandamientos.
 Antes de ser afligido andaba descarriado, pero ahora guardo tu orculo.
 T eres bueno y bienhechor: ensame tus estatutos.
 Traman engaos contra m los soberbios, pero yo guardo con todo corazn tus preceptos.
 Craso est como sebo su corazn, pero yo tengo en tu ley mis delicias.
 Bien me ha estado ser humillado para aprender tus estatutos.
 Mejor me es la ley de tu boca que miles (de monedas) de oro y de plata.
 Yod-. Tus manos me hicieron y me formaron; dame entendimiento para aprender tus mandamientos."
 Los que te temen, me ven y se alegran porque he esperado en tu palabra.
 Conozco, oh Yahv! que son justos tus juicios, y que con razn me afligiste.
 Srvame tu piedad de consuelo, segn tu orculo a tu siervo.
 Venga a m tu misericordia y revivir, porque tu ley es mi delicia.
 Confundidos sean los soberbios, que sin razn me afligen; pero yo meditar en tus mandamientos."
 Vuelvan a m los que te temen, y los que conocen tus testimonios.
 Sea ntegro mi corazn en tus estatutos para no ser confundido.
 Kaf-. Desfallece mi alma (ansiosa) de tu salvacin, confo en tu palabra*
 Consmense mis ojos por tu orculo, diciendo: Cundo me consolars?
 Porque estoy como odre puesto al humo, pero no olvido tus estatutos.
 Cuntos sern los das de tu siervo? Cundo hars justicia con los que me persiguen?
 Cavaron los soberbios hoyas para m, los que no son segn tu ley.
 Todos tus mandamientos son verdad, sin causa me persiguen. Socrreme!
 Casi me han echado por tierra, pero yo no he abandonado tus preceptos.
 Vivifcame segn tu piedad para guardar el testimonio de tu boca.
 Lamed-. Tu palabra, oh Yahv! es eterna, es estable como los cielos.
 Es por generaciones y generaciones tu fidelidad; formaste la tierra, y perdura."
 Por tu ordenacin an subsisten hasta hoy, pues todas las cosas estn a tu servicio.
 Si tu ley no fuera mi delicia, ya habra perecido en mi afliccin.
 No me olvidar jams de tus preceptos, pues con ellos me has dado la vida.
 Tuyo soy, slvame! pues busco tus preceptos.
 Me acechan los impos para perderme, pero yo pongo mi atencin a tus testimonios.
 A todo lo perfecto veo un lmite, pero tus mandamientos son amplios sobremanera.
 Mem-. Cunto amo tu ley! En ella medito todo el da.
 Tus mandamientos me hacen ms sabio que a mis enemigos, porque siempre estn conmigo.
 Me hacen ms prudente que cuantos me ensean, pues tus testimonios constituyen mi meditacin.
 Soy ms entendido que los ancianos, porque guardo tus preceptos.
 Retraje mis pies de todo mal camino para guardar tu palabra.
 No me he apartado de tus juicios, porque me has instruido.
 Cuan dulces son a mi paladar tus orculos, ms que la miel para mi boca!
 De tus preceptos saco inteligencia; por eso detesto toda falsa senda."
 Nun-. Su palabra es para mis pies una lmpara, la luz de mi sendero.
 He jurado, y quiero cumplirlo, guardar tus juicios justos.
 Estoy sobremanera afligido: joh Yahv! vivifcame segn tu palabra.
 Acepta complacido, oh Yahv! las ofrendas voluntarias de mi boca y ensame tus juicios.
 Mi alma est en mis palmas; pero no he dado al olvido tu ley."
 Me pusieron los impos una trampa, pero no me desvi de tus preceptos.
 Son mi heredad para siempre tus testimonios, pues constituyen el gozo de mi corazn.
 Inclino mi corazn a cumplir tus estatutos por siempre jams.
 Smec-. Detesto la doblez de corazn y amo tu ley.
 T eres mi defensa y mi broquel, y espero en tu palabra.
 Apartaos de m los malvados, que quiero guardar los mandamientos de mi Dios.
 Sostenme segn tu orculo y vivir, y no me avergences en mi esperanza.
 Sustntame para que sea salvo, y me deleitar siempre en tus estatutos.
 T desprecias a cuantos se apartan de tus preceptos, porque sus designios son engaosos.
 Escorias son para ti todos los impos de la tierra; por eso yo amo tus testimonios."
 Se estremece mi carne por temor a ti, y temo tus juicios. Ayin
 Practico el juicio y la justicia; no me abandones a mis opresores."
 Responde por tu siervo para bien; no me opriman los soberbios."
 Consmense mis ojos por tu salvacin y por el edicto de tu justicia.
 Haz con tu siervo segn tu piedad, y ensame tus estatutos.
 Siervo tuyo soy; dame entendimiento para conocer tus testimonios."
 Tiempo es de obrar por Yahv, pues han violado tu ley.
 Por eso yo amo tus mandamientos ms que el oro, que el oro pursimo.
 He procedido rectamente conforme a tus preceptos y he odiado todo camino falso.
 Pe-. Son admirables tus testimonios; por eso los guarda mi alma."
 La explicacin de tus palabras ilumina y da inteligencia a los sencillos.
 Abro mi boca y suspiro, pues anhelo tus mandamientos.
 Vulvete a m y sme propicio, como haces con los que aman tu nombre.
 Afirma mis pasos con tu orculo y no dejes que me domine iniquidad alguna.
 Resctame de la opresin de los hombres para que pueda guardar tus preceptos.
 Haz resplandecer tu faz sobie tu siervo y ensame tus estatutos.
 Arroyos de agua caen de mis ojos porque no guardan tu ley.
 Sade-. Justo eres, oh Yahv! y rectos tus juicios.
 Has impuesto justamente tus testimonios y con suma fidelidad
 Mi celo me consume, porque dan al olvido tus palabras mis enemigos.
 Acendrado del todo es tu orculo, y tu siervo lo ama.
 Pequeo y despreciable soy, pero no olvido tus preceptos.
 Tu justicia es eterna y tu ley es verdad.
 La angustia y la opresin han hecho presa sobre m pero tus mandamientos son mis delicias.
 Justos son por la eternidad tus testimonios; haz que los entienda y viva."
 Qpf-. Clamo con todo mi corazn; escchame, oh Yahv! quiero guardar tus estatutos."
 Clamo a ti, slvame para que guarde tus testimonios.
 Me adelanto al alba para implorar auxilio y espero en tu palabra.
 Se anticipan a las vigilias mis ojos para meditar tu orculo.
 Oye mi voz segn tu piedad, oh Yahv! y haz que viva conforme a tus juicios.
 Acercronse los que malignamente (me) persiguen, los que se alejaron de tu ley.
 Pero cercano ests t, oh Yahv! y todos tus mandamientos son verdad.
 Mucho ha que entend que tus mandamientos los estableciste para la eternidad.
 Res-. Ve mi afliccin y lbrame, pues que no he olvidado tu ley.
 Defiende mi causa y protgeme; segn tu orculo, dame vida."
 Lejos est de los impos la salvacin, porque no buscan tus estatutos.
 Muchas son, oh Yahv! tus misericordias: haz que viva segn tus juicios.
 Muchos son mis perseguidores y adversarios, pero no me apart de tus testimonios.
 Veo a los traidores y me dan fastidio, porque no guardan tu palabra.
 Mira que amo tus preceptos. Oh Yahv! dame vida segn tu piedad.
 La suma de tu palabra es la verdad, y eternos son todos tus equitativos juicios.
 Sin-. Persiguironme sin causa los prncipes, pero mi corazn tema tus palabras.
 Tan contento estoy con tu orculo como quien halla abundante botn.
 Odio y abomino la falsedad y amo tu ley.
 Siete veces te alabo en el da por tus justos juicios.
 Mucha paz tienen los que aman tu ley; no hay para ellos tropiezo."
 He esperado, Yahv, en tu salvacin y he cumplido tus mandamientos.
 Ha guardado mi alma tus testimonios, y los amo sobremanera.
 Guardo tus preceptos y tus testimonios, porque todos mis caminos estn ante ti.
 Tau-. Acerqese mi grito a tu presencia, oh Yahv! y, segn tu palabra, dame inteligencia.
 Llegue mi deprecacin ante tu faz, y, conforme a tu orculo, slvame.
 Mis labios musitarn alabanzas porque me enseas tus estatutos.
 Cantar mi lengua tu orculo, porque justos son todos tus mandamientos.
 Sea conmigo tu mano para ayudarme, pues he elegido tus preceptos.
 Anhelo tu salvacin, oh Yahv! pues tu ley es mi deleite.
 Viva mi alma para alabarte, y denme ayuda tus juicios.
 Si errare como oveja perdida, busca a tu siervo, pues no me he olvidado de tus mandamientos.
 Cntico gradual. En la angustia clam a Yahv, y El me respondi.
 Libra, Yahv, mi alma del labio mendaz, de la lengua fraudulenta.
 Qu se te dar y qu se te aadir, oh lengua dolosa?
 Saetas agudas de un fuerte con carbones de retama.
 Ay de m, peregrino en Mesej, que habito en las tiendas de Cedar!
 Mucho lleva morando mi alma con los que odian la paz.
 Yo soy todo paz, pero, as que les hablo, se disponen a la guerra.
 Cntico gradual. Alzo mis ojos a los montes, de donde me ha de venir mi socorro.
 Mi proteccin (ha de venir) d Yahv, el Hacedor de los cielos y la tierra.
 No consentir que resbalen tus pies; no dormir tu custodio."
 He aqu que no dormir, no dormitar el que guarda a Israel.
 Yahv es tu custodio; Yahv es tu sombra a tu mano derecha."
 De da no te molestar el sol, ni de noche la luna.
 Yahv te guardar de todo mal; guardar tu alma;"
 guardar tus salidas y tus entradas desde ahora y por siempre.
 Cntico gradual. De David5. Algreme cuando me dijeron: Vamos a la casa de Yahv.
 Estuvieron nuestros pies en tus puertas, oh Jerusaln!
 Jerusaln, edificada como ciudad, bien unida y compacta;"
 adonde suben las tribus, las tribus de Yahv, segn la norma (dada) a Israel para celebrar el nombre de Yahv.
 All se alzan los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.
 Rogad por la paz de Jerusaln! Vivan en paz los que te aman!
 Reine la seguridad dentro de tus muros, la tranquilidad en tus torres
 Por mor de mis hermanos y compaeros dir: La paz contigo!
 Por mor de la casa de Yahv, nuestro Dios, te deseo todo bien.
 Cntico gradual. A ti alzo yo mis ojos, a ti que habitas en los cielos.
 Como (estn atentos) los ojos del siervo a las manos de su seor, como los ojos de la esclava a la mano de su seora, as (se alzan) nuestros ojos a Yahv, nuestro Dios, para que se compadezca de nosotros.
 Senos propicio, Yahv; senos propicio, porque estamos del todo hartos de menosprecios."
 Muy harta est nuestra alma del escarnio de los pudientes y del desprecio de los soberbios.
 Cntico gradual. De David. A no haber estado Yahv por nosotros, diga Israel.
 A no haber estado Yahv por nosotros cuando se alzaron contra nosotros los hombres,
 vivos nos habran tragado entonces, cuando arda su ira contra nosotros.
 Ya entonces nos habran sumergido las aguas, hubiera pasado sobre nuestra alma un torrente;"
 ya habran pasado sobre nosotros las impetuosas aguas,
 Bendito sea Yahv, que no nos dio por presa de sus dientes.
 Escap nuestra alma como avecilla del lazo del cazador; rompise el lazo y fuimos librados."
 Nuestro auxilio est en el nombre de Yahv, que hizo los cielos y la tierra.
 Cntico gradual. Los que confan en Yahv son como el monte de Sin, que es inconmovible y est asentado para siempre.
 Est Jerusaln rodeada de montes, y as circunda Yahv a su pueblo desde ahora y por siempre.
 De cierto no permanecer el cetro de los impos sobre el lote de los justos, para que no tiendan los justos sus manos a la iniquidad.
 Colma, oh Yahv! de bienes a los buenos, a los rectos de corazn.
 Mas a los que van por sendas tortuosas, remuvalos Yahv juntamente con los impos. Paz sobre Israel!
 Cntico gradual. Cuando Yahv hizo volver a los cautivos de Sin, estbamos como quien suea.
 Llense entonces de risa nuestra boca y de exultacin nuestra lengua. Decan entonces las gentes: Magnficamente ha obrado con stos Yahv!
 Realmente ha estado con nosotros magnfico Yahv, nos sentimos gozosos.
 Restaura, Yahv, nuestra suerte, como a los torrentes del Negueb.
 Los que con llanto siembran, en jbilo cosechan,
 Van y andan llorando los que llevan y esparcen la semilla, pero vendrn alegres trayendo sus gavillas.
 Cntico gradual. De Salomn. Si Yahv no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. Si no guarda Yahv la ciudad, en vano vigilan sus centinelas.
 Vano os ser madrugar, acostaros tarde y que comis el pan del dolor, pues lo da a sus amados aunque duerman.
 Don de Yahv son los hijos; es merced (suya) el fruto del vientre."
 Lo que las saetas en la mano del guerrero, eso son los hijos de los aos mozos.
 Dichoso el que llen de ellos su aljaba! No sern confundidos cuando hayan de litigar en la puerta con sus adversarios.
 Cntico gradual2. Bienaventurado todo el que teme a Yahv y anda por sus caminos.
 Porque comers del trabajo de tus manos, sers feliz y bienaventurado.
 Tu mujer ser como fructfera parra en el interior de tu casa. Tus hijos, como renuevos de olivo en derredor de tu mesa.
 As ciertamente ser bendecido el varn que teme a Yahv.
 Bendgate Yahv desde Sin y veas prspera a Jerusaln todos los das de tu vida.
 Y veas los hijos de tus hijos: la paz sobre Israel.
 Cntico gradual. Mucho me han atribulado desde mi juventud; diga Israel:"
 Mucho me han atribulado desde mi adolescencia, pero no prevalecieron contra m.
 Aradores araron sobre mis espaldas, trazando largos surcos.
 Pero es justo Yahv, y rompi las coyundas de los impos.
 Sean confundidos y vulvanse atrs todos los que aborrecen a Sin.
 Sean como la hierba de los tejados, que se seca antes de granar;"
 de la que no llena su mano el segador, ni su regazo el que recoge las gavillas,
 ni dicen de ella los transentes: La bendicin de Yahv sobre vosotros; os bendecimos en el nombre de Yahv.
 Cntico gradual. De lo profundo te invoco, oh Yahv!
 Oye, Seor, mi voz; estn atentos tus odos a la voz 'de mi splica."
 Si guardas, Yahv, los delitos, quin, oh Seor! podr subsistir?
 Pero eres indulgente4 para que seas temido.
 Yo espero en Yahv, mi alma espera en su palabra.
 (Ansia) mi alma al Seor ms que los centinelas por la aurora. Ms que los centinelas por la aurora
 espera Israel a Yahv, porque con Yahv est la piedad y en El est abundante redencin.
 El, pues, redimir a Israel de todas sus iniquidades.
 Cntico gradual. De David. No se ensoberbece, oh Yahv! mi corazn, ni son altaneros mis ojos; no corro detrs de grandezas ni tras de cosas demasiado altas para m."
 Antes he reprimido y acallado mi alma como nio destetado de su madre, como nio destetado est mi alma.
 Espera, Israel, en Yahv desde ahora y por siempre.
 Cntico gradual. Acurdate, oh Yahv! de David y de todos sus afanes.
 Cmo jur a Yahv e hizo voto al Fuerte de Jacob:
 No entrar en la tienda de mi casa ni subir al lecho de mi descanso;"
 no dar a mis ojos el sueo ni reposo a mis prpados
 mientras no halle un lugar para Yahv y una morada para el Poderoso de Jacob.
 He aqu lo que hemos odo en Efrata, lo que hemos hallado en los campos de Yaar:
 Vamos a su morada, prosternmonos ante el escabel de sus pies.
 Levntate, Yahv, y ven a tu morada, t y el arca de tu majestad.
 Vstanse tus sacerdotes de justicia y exulten tus piadosos.
 Por amor de David, tu siervo, no rechaces la faz de tu ungido.
 Jur Yahv a David una verdad que no retractar: Del fruto de tus entraas pondr sobre tu trono.
 Si guardan tus hijos mi alianza y mis preceptos que yo les ensear, tambin sus hijos por siempre se sentarn sobre tu trono.
 Pues eligi Yahv a Sin, le plugo para morada suya:
 Esta ser para siempre mi mansin; aqu habitar porque me plugo,"
 Bendecir largamente sus provisiones y saciar de pan a sus pobres.
 Revestir de salvacin a sus sacerdotes, y sus piadosos se alegrarn jubilosos.
 All har germinar un cuerno a David y preparar una lmpara a mi ungido.
 A sus enemigos los vestir de ignominia, y brillar sobre l mi diadema.
 Cntico gradual. De David l. Ved cuan bueno y deleitoso es convivir juntos los hermanos.
 Es cual exquisito ungento sobre la cabeza que desciende hasta la barba, la barba ce Aarn, y baja hasta la orla de sus vestidos.
 Como el roco del Hermn, que desciende sobre los montes de Sin, pues all enva Yahv la bendicin, la vida eterna.
 Cntico gradual. Ea! Bendecid a Yahv vosotros todos los siervos de Yahv, los que de noche permanecis en la casa de Yahv.
 Alzad vuestras manos al santuario y bendecid a Yahv.
 Desde Sin bendgate Yahv, Hacedor de cielos y tierra.
 Aleluya! Alabad el nombre de Yahv, alabadlo, siervos de Yahv;"
 los que estis en la casa de Yahv, en los atrios de la casa de nuestro Dios.
 Alabad a Yahv, porque es bueno; cantad salmos a su nombre, porque es complaciente."
 Porque eligi para s Yahv a Jacob, a Israel por posesin suya.
 Ciertamente s que Yahv es grande, que nuestro Seor est por encima de todos los dioses.
 Yahv hace cuanto quiere en los cielos y en la tierra, en el mar y en todos los abismos.
 Hace subir las nubes desde los confines de la tierra, hace los relmpagos para la lluvia, saca al viento de sus escondrijos.
 E hiri a los primognitos de Egipto, lo mismo hombres que ganados.
 Mand portentos y seales en medio de ti, Egipto; sobre el faran y todos sus subditos."
 El hiri a numerosas gentes y mat a poderosos reyes.
 ? Sen, rey de los amorreos, y a Og, rey de Basan, y a todos los reyes de Canan;"
 y dio sus tierras en heredad, en heredad a Israel, su siervo.
 Oh Yahv! Tu nombre es eterno. Yahv, tu recuerdo es de generacin en generacin.
 Porque hace justicia Yahv a su pueblo y se muestra propicio a sus siervos.
 Los simulacros de las gentes son oro y plata, obra de las manos de los hombres.
 Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven."
 Tienen orejas, y no oyen; no hay aliento en su boca."
 Semejantes a ellos sean los que los hacen y cuantos en ellos confan.
 Casa de Israel, bendecid a Yahv; casa de Aarn, bendecid a Yahv."
 Casa de Levi, bendecid a Yahv; los que temis a Yahv, bendecid a Yahv."
 Bendito sea Yahv desde Sin, el que habita en Jerusaln. Aleluya!
 Alabad a Yahv, porque es bueno, porque eterna es su piedad.
 Alabad al Dios de los dioses, porque eterna es su piedad.
 Alabad al Seor de los seores, porque eterna es su piedad.
 Al que es nico en hacer portentos, porque eterna es su piedad.
 Al que hizo sabiamente los cielos, porque eterna es su piedad.
 Al que afirm la tierra sobre las aguas, porque eterna es su piedad.
 Al que hizo los grandes luminares, porque eterna es su piedad;"
 el sol para dominar de da, porque eterna es su piedad;"
 la luna y las estrellas, para dominar de noche, porque es eterna su piedad.
 Al que hiri a los primognitos de Egipto, porque es eterna su piedad.
 Y sac a Israel de en medio de ellos, porque es eterna su piedad.
 Con mano fuerte y brazo tendido, porque eterna es su piedad.
 Al que dividi en partes el mar Rojo, porque es eterna su piedad.
 E hizo atravesar a Israel por medio de l, porque es eterna su piedad.
 Y sumergi al faran y a su ejrcito en el mar Rojo, porque eterna es su piedad.
 Al que condujo a su pueblo por el desierto, porque eterna es su piedad.
 Que hiri a grandes reyes, porque eterna es su piedad.
 Y mat a reyes poderosos, porque eterna es su piedad:
 a Sen, rey de los amorreos, porque es eterna su piedad;"
 y a Og, rey de Basan, porque es eterna su piedad;"
 cuyas tierras dio en heredad, porque es eterna su piedad,
 en heredad a Israel, porque es eterna su piedad;"
 que en nuestra humillacin se acord de nosotros, porque es eterna su piedad;"
 y nos libr de nuestros opresores, porque es eterna su piedad.
 Que da pan a toda carne, porque eterna es su piedad.
 Alabad al Dios del cielo, porque es eterna su piedad.
 Junto a los ros de Babilonia nos sentbamos y llorbamos acordndonos de Sin.
 De los sauces que hay en medio de ella, colgbamos nuestras ctaras.
 All los que nos tenan cautivos nos pedan canciones; los que nos haban llevado atados, alegra: Cantadnos algunos de los cantos de Sin.
 Cmo habamos de cantar las canciones de Yahv en tierra extranjera?
 Si yo me olvidara de ti, Jerusaln, olvidada sea mi diestra.
 Pegese mi lengua al paladar si no me acordara de ti, i si no pusiera a Jerusaln por encima de mi alegra.
 Recuerda, oh Yahv! a los hijos de Edom el da de Jerusaln, los que decan: Arrasad, arrasad hasta los cimientos!
 Hija de Babel, la devastadora, dichoso el que te diere el pago que a nosotros nos diste.
 Bienaventurado quien agarrare y estrellare contra la roca a tus pequeuelos!
 David. Quiero alabarte (oh Yahv!) con todo mi corazn (porque escuchaste las palabras de mi boca). Te cantar salmos ante los dioses3.
 Me prosternar ante tu santo templo y cantar tu nombre por tu piedad y tu verdad, pues has magnificado sobre todas las cosas tu nombre y tu palabra.
 Cuando te invoqu, me oste, y dilataste la fuerza en mi alma,
 Te alabarn, oh Yahv! todos los reyes de la tierra cuando oigan las palabras de tu boca.
 Cantarn en los caminos de Yahv: Grande es ciertamente la gloria de Yahv
 Porque excelso es Yahv y atiende al humilde, pero al altivo le conoce desde lejos.
 Cuando camino en medio de la angustia, me vivificas, extiendes tu mano contra la ira de mis enemigos, y tu diestra me salva.
 Perfeccione Yahv en mi favor (su obra). Eterna es, oh Yahv! tu piedad. No abandones la obra de tus manos!
 Al maestro del coro. Salmo de David. Oh Yahv! t me has examinado y me conoces,
 t conoces cundo me siento y cundo me levanto, y de lejos entiendes mi pensamiento.
 Disciernes cundo camino y cundo descanso, te son familiares todas mis sendas.
 Pues an no est la palabra en mi lengua, y ya t, Yahv, lo sabes todo.
 Me envuelves por detrs y por delante y pones sobre m tu mano.
 Sobremanera admirable es para m esta ciencia, demasiado sublime para poder (comprenderla).
 Dnde podra alejarme de tu espritu? Adonde huir de tu faz?
 Si subiere a los cielos, all ests t; si bajare al seol, all ests presente."
 Si tomara las alas de la aurora y quisiera habitar al extremo del mar,
 tambin all me cogera tu mano y me tendra tu diestra.
 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me envuelven y sea la noche luz en torno mo,
 tampoco las tinieblas son oscuras para ti, y la noche lucira como el da, pues las tinieblas son como la luz (para ti).
 Porque t formaste mis entraas, t me tejiste en el seno de mi madre,
 Te alabar por el maravilloso modo en que me hiciste. Admirables son tus obras! Del todo conoces mi alma.
 Mis huesos no te eran ocultos cuando fui modelado en secreto y bordado en las profundidades de la tierra.
 Ya vieron tus ojos mis obras, siendo escritas todas en tu libro. Estaban mis das determinados cuando an no exista ninguno de ellos.
 Cuan difciles son (de entender) tus pensamientos, oh Dios! Qu ingente el nmero de ellos!
 Si quisiera contarlos, son ms que las arenas; si llegara al fin, an sera contigo."
 Oh Dios! si exterminaras a los impos, si alejaras de m a los hombres sanguinarios,
 que insidiosamente se rebelan contra m, y prfidamente se engren tus adversarios.
 Cmo no odiar, oh Yahv! a los que te odian? Cmo no aborrecer a los que se levantan contra ti?
 Los detesto con odio implacable y los tengo por enemigos mos.
 Escudrame y conoce mis inquietudes,
 y mira si mi camino es torcido, y condceme por las sendas de la eternidad.
 Al maestro del coro. Salmo de David.
 Lbrame, oh Yahv! del hombre malo, presrvame de los hombres violentos,
 de los que maquinan el mal en el corazn y todo el da excitan contiendas.
 Afilan su lengua como serpientes, tienen bajo sus labios el veneno del spid. Seldh.
 Gurdame, Yahv, de las manos del impo; protgeme de los hombres violentos, que maquinan tropiezos a mis pasos."
 Los soberbios, que me ponen ocultos lazos, tienden las ledes a la vera del camino y ponen cepos para m. Seldh.
 Pero yo digo a Yahv: T eres mi Dios. Escucha, oh Yahv! la voz de mis splicas.
 Yahv, Seor, mi fuerza salvadora, t cubres mi cabeza en el da del combate.
 No accedas, Yahv, a las ansias del impo; no permitas que se logren sus dolosos designios."
 Alzan su cabeza los que me cercan, la malicia de sus labios los aplaste.
 Lluevan sobre ellos brasas encendidas, caigan en el abismo para no levantarse jams.
 El hombre lenguaraz no permanecer sobre la tierra; el hombre violento ser presa del infortunio, que le derribar."
 Pero yo s que Yahv saldr en defensa del desvalido, a la defensa del pobre.
 Pero yo s que Yahv saldr en defensa del desvalido, a la defensa del pobre. [ (Psalms 140:14)  Ciertamente los justos alabarn tu nombre, y los rectos habitarn en tu presencia. ] 
 Salmo de David. Oh Yahv! a ti clamo, apresrate a socorrerme, oye la voz del que te invoca.
 Sate mi oracin como incienso en tu presencia, y el alzar a ti mis manos como oblacin verpertina.
 Pon, Yahv, guardia a mi boca, centinelas a la puerta de mis labios,
 No dejes que se incline al mal mi corazn, a hacer impas maldades; con los hombres que cometen iniquidad no tenga yo parte en sus suntuosos banquetes."
 Que me castigue el justo es un favor; que me reprenda es leo sobre mi cabeza, que mi cabeza no rechaza   Incesantemente orar por sus calamidades."
 Fueron precipitados sus jueces desde el borde de la roca, y oyeron mis palabras, que eran blandas.
 Como se hiende y ara la tierra, estn esparcidos nuestros huesos a la boca del seol.
 Pero mis ojos (se vuelven) a ti, Yahv; a ti me acojo, no me rechaces."
 Gurdame del lazo que me tienden, de los armadijos de los malhechores.
 Caern los impos en sus mismas redes, mientras que yo paso (inclume).
 Maskil. De David cuando estaba en la caverna. Plegara1.
 Clamo con mi voz a Yahv, a Yahv imploro piedad con mi voz.
 Derramo ante El mi querella, expongo ante El mi angustia.
 Mientras en m languidece mi espritu, t conoces mis sendas y que en el camino por donde voy me han escondido una trampa.
 Si miro a la derecha, veo que no hay quien me conozca. No hay para m escape, no hay quien se preocupe de mi alma.
 A ti clamo, oh Yahv! Digo: T eres mi refugio, mi porcin en la tierra de los vivientes.
 Atiende a mi clamor, porque estoy abatido sobremanera. Lbrame de los que me persiguen, pues prevalecen sobre m.
 Atiende a mi clamor, porque estoy abatido sobremanera. Lbrame de los que me persiguen, pues prevalecen sobre m. [ (Psalms 142:8)  Saca mi alma de la crcel para que pueda alabar tu nombre. Me rodearn los justos en corona cuando te hayas mostrado propicio a m. ] 
 Salmo. De David. Oye, Yahv, mi oracin y presta odo a mi splica segn tu fidelidad, yeme en tu justicia.
 No entres en juicio con tu siervo, pues ante ti no se justifica ningn viviente.
 Pues persigue el enemigo a mi alma; ya ha postrado en tierra mi vida, me ha hecho habitar en las tinieblas como a los muertos de mucho ha."
 Languidece en m el espritu, y mi corazn se estremece dentro de m.
 Me acuerdo de los tiempos antiguos; medito en todas tus obras; reflexiono en la obra de tus manos."
 Extiendo a ti mis manos, y mi alma est como tierra sedienta de ti. Selah.
 Apresrate a orme, oh Yahv! que desfallece mi espritu. No me ocultes tu rostro, pues sera semejante a los cados en la fosa.
 De maana hazme sentir tu favor, pues en ti confo. Dame a conocer el camino por donde ir, porque a ti alzo mi alma.
 Lbrame de mis enemigos, oh Yahv! pues a ti recurro.
 Ensame a hacer tu voluntad, [pues eres mi Dios. Tu espritu es bueno: llveme por tierra recta.
 Por tu nombre, oh Yahv! preserva mi vida en tu justicia, saca de la angustia mi alma,
 y por tu piedad extermina a mis enemigos, haz perecer a todos los que afligen mi alma, pues yo soy tu siervo.
 De David. Bendito sea Yahv, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla.
 Es mi fuerza y mi ciudadela, mi fortaleza y mi libertador, mi escudo; en El confo. El me somete los pueblos."
 Oh Yahv! Qu es el hombre para que de l te cuides? Qu el -hijo del hombre para que pienses en l?
 Es el hombre semejante a un soplo; sus das son como sombra que pasa."
 Oh Yahvl Abaja tus cielos y desciende; toca los montes y humearn."
 Haz brillar tus rayos y disprsalos; lanza tus saetas y contrbalos."
 Tiende tus manos desde lo alto y lbrame de la muchedumbre de las aguas, de mano de los aliengenas,
 cuya boca habla dolosamente y cuya diestra es diestra de perfidia.
 Quiero, oh Dios! cantarte un cntico nuevo, entonarte un salmo con el arpa de diez cuerdas.
 A ti que das la victoria a los reyes, que libraste a David, tu siervo.
 De la espada maligna lbrame, y slvame de la mano de los aliengenas, cuya boca habla dolosamente y cuya diestra es diestra de perfidia.
 Que sean nuestros hijos como plantas, que crecen en su juventud, y nuestras hijas como pilares, esculpidos como los de un templo.
 Estn llenos nuestros graneros, rebosantes de frutos a granel; sean nuestras ovejas mil veces fecundas, multiplicadas a millares sobre nuestros campos."
 Vengan cargados (de mieses) nuestros bueyes. No haya brecha en las murallas, ni destierro, ni clamores en nuestras plazas.
 Bienaventurado el pueblo que tiene esto! Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Yahv!
 Alabanza. De David. Alef: Quiero ensalzarte, Dios mo, Rey, y bendecir tu nombre por los siglos.
 Bet: Quiero bendecirte todo el da y alabar tu nombre por siempre jams.
 Gumel: Es grande Yahv y digno de toda alabanza; su grandeza es inescrutable."
 Dalet: Una generacin pondera a otra tus gestas y anuncia tu poder.
 He: Hablan de la magnificencia de la gloria de tu majestad y predican tus maravillas.
 Wau: Cuentan el poder de tus prodigios y narran tus grandezas.
 Zain: Hacen memoria de tus inmensas bondades y exultan por tu justicia.
 Tet: Clemente y misericordioso es Yahv, tardo a la ira y de gran piedad.
 Tet: Es benigno Yahv para con todos; y su misericordia sobre todas obras."
 Yod: Albente, Yahv, todas tus obras y bendgante tus devotos.
 Kaf: Proclamen la gloria de tu reino y declaren tu poder.
 Lamed: Para dar a conocer a los hombres tus gestas y la gloria magnifcente de tu reino.
 Mem: Tu reino es reino de todos los siglos, y tu seoro de generacin en generacin. (Nun: Es fiel Yahv en todas sus palabras, y piadoso en todas sus obras.)
 Samec: Sostiene Yahv a los que caen, levanta a todos los encorvados.
 Ayin: Todos los ojos se dirigen expectantes a ti, y t les das su alimento a su tiempo.
 Pe: Abres tu mano y sacias a todo viviente a placer.
 Sade: Es justo Yahv en todos sus caminos y piadoso en todas sus obras.
 Qof: Est Yahv cerca de cuantos le invocan, de todos los que le invocan de veras.
 Res: Satisface los deseos de los que le temen, oye sus clamores y los salva.
 Sin: Guarda Yahv a cuantos le aman y extermina a los impos.
 Tau: Proclame mi boca las alabanzas de Yahv, y bendiga toda carne su santo nombre por los siglos para siempre.
 Aleluya! Alaba, alma ma, a Yahv.
 Alabe yo a a Yahv en mi vida, cante salmos a mi Dios mientras exista.
 No confiis en los prncipes, en los hijos del hombre, que no salvan.
 Sale su espritu y torna a la tierra, y en ese da perecen todos sus designios.
 Bienaventurado aquel cuyo auxilio es el Dios de Jacob, cuya esperanza es Yahv, su Dios.
 Hacedor de cielos y tierra, del mar y cuanto en ellos hay, que guarda fidelidad eternamente.
 Hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. Yahv libra a los presos.
 Yahv abre los ojos a los ciegos; Yahv yergue a los encorvados; Yahv ama a los justos."
 Yahv guarda a los peregrinos, sustenta al hurfano y a la viuda, pero trastorna las sendas de los impos.
 Reina Yahv por la eternidad, tu Dios, oh Sin! de generacin en generacin. Aleluya!
 Alabad a Yahv, porque es bueno; cantad salmos a nuestro Dios, porque es complaciente, es digno de alabanza."
 Reedifica Yahv a Jerusaln y rene a los dispersos de Israel.
 El sana a los de quebrantado corazn y venda sus heridas.
 El cuenta el nmero de las estrellas y llama a cada una por su nombre.
 Grande es nuestro Seor y poderoso, y su inteligencia es inenarrable.
 Sostiene Yahv a los afligidos y humilla a los impos hasta tierra.
 Cantad a Yahv y alabadle, entonad salmos a nuestro Dios con la ctara.
 El es el que cubre el cielo de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra, el que hace que broten hierba los montes (y heno para el servicio de los hombres)8 ,
 el que da al ganado su pasto, y a los polluelos del cuervo que claman.
 No se agrada de la fortaleza del caballo, no se complace en las piernas de los hombres.
 Se complace Yahv en los que le temen, en los que a su piedad se confan.
 Glorifica, Jerusaln, a Yahv; alaba, Sin, a tu Dios."
 Por haber reforzado las cerraduras de tus puertas y haber bendecido en tu interior a tus hijos.
 El asent la paz en tus fronteras, te saci de la flor del trigo.
 El enva sus rdenes a la tierra, y su palabra corre velozmente.
 El da la nieve como lana y esparce como ceniza la escarcha.
 Lanza su hielo como mendrugos, ante su fro se congelan las aguas.
 Manda su palabra y las derrite, hace soplar viento y manan aguas,
 El promulg su ley a Jacob, sus estatutos y decretos a Israel.
 No hizo tal a gente alguna ni manifest sus juicios. Aleluya!
 Aleluya! Alabad a Yahv desde los cielos, alabadle en las alturas.
 Alabadle vosotros sus ngeles todos, alabadle vosotros todos sus ejrcitos.
 Alabadle, sol y luna; alabadle, todas las lucientes estrellas."
 Alabadle, cielos de los cielos, y las aguas de sobre los cielos.
 Alaben el nombre de Yahv, porque a su orden fueron creados,
 e hizo que perduren por los siglos; pusoles estatutos que no traspasarn."
 Alabad a Yahv desde la tierra los cetceos y todos los abismos;"
 el fuego, el granizo, la nieve, la niebla, el viento tempestuoso, que ejecuta sus mandatos;"
 los montes y todos los collados; los rboles frutales y los cedros todos;"
 las fieras y todos los ganados; los reptiles y las aladas aves;"
 los reyes de la tierra y los pueblos todos, los prncipes y todos los jueces de la tierra,
 los mancebos y las doncellas, los ancianos y los nios,
 alaben el nombre de Yahv, porque slo su nombre es sublime; su magnificencia sobrepasa a los cielos y la tierra."
 El ha elevado el poder de su pueblo. Albenle todos sus devotos, los hijos de Israel, el pueblo que est allegado a El. Aleluya!
 Aleluya! Cantad a Yahv un cntico nuevo, alabadle en la asamblea de los piadosos.
 Algrese Israel en su Hacedor, exulten por su rey los hijos de Sin.
 Alaben su nombre con danzas, entonen salmos con tmpanos y ctaras.
 Porque se complace Yahv en su pueblo, y de salvacin adorna a los humildes.
 Regocjense los piadosos por su gloria, exulten jubilosos en sus lechos.
 con vtores a Dios en sus gargantas y en sus manos la espada de dos filos
 para tomar venganza de las gentes y castigar a los pueblos,
 para aprisionar con grillos a sus reyes y encadenar con hierros a sus prncipes,
 ejecutando en ellos el juicio escrito. Gloria es sta para todos sus devotos. Aleluya!
 Aleluya! Alabad a Dios en su santuario, alabadle en su majestuoso firmamento.
 Alabadle por sus hazaas, alabadle conforme a la muchedumbre de su grandeza.
 Alabadle al son de las trompetas, alabadle con el salterio y la ctara.
 Alabadle con tmpanos y danzas, alabadle con las cuerdas y la flauta.
 Alabadle con cmbalos sonoros, alabadle con cmbalos resonantes.
 Todo cuanto respira alabe a Yahv. Aleluya!
 Proverbios de Salomn, hijo de David, rey de Israel,
 para aprender sabidura e instruccin, para entender sensatos dichos,
 para alcanzar instruccin y discrecin, justicia, f equidad y rectitud;"
 para dar prudencia a los inexpertos, perspicacia y circunspeccin a los jvenes.
 Oyndolos el sabio crecer en doctrina y el entendido adquirir destreza
 para entender las sentencias y los dichos agudos, las palabras de los sabios y sus enigmas.
 El principio de la sabidura es el temor de Yahv; son necios quienes desprecian la sabidura y la disciplina."
 Escucha, hijo mo, las amonestaciones de tu padre y no desdees las enseanzas de tu madre,
 pues sern corona de gloria en tu cabeza y collar en tu cuello.
 Hijo mo, si los malos prentenden seducirte, no consientas.
 Si te dicen: Ven con nosotros, pongamos asechanzas a la vida ajena, tendamos a placer lazos contra el justo,
 tragumoslos vivos, como el seol; enteros, como los que bajan al sepulcro;"
 tendremos toda suerte de riquezas, henchiremos nuestras casas de despojos;"
 tendrs tu parte como todos nosotros, no habr ms que una bolsa para todos.
 No te vayas con ellos, hijo mo; ten tus pies muy lejos de sus sendas,"
 porque corren sus pies al mal y se apresuran a derramar sangre.
 Pues en vano se tiende la red a los ojos de las aves aladas.
 Con ello acechan a la propia vida y traman su propio dao.
 Ah lleva siempre la rapacidad; es un vicio que acaba por matar al que lo tiene."
 La sabidura est clamando fuera, alza su voz en las plazas.
 Clama encima de los muros, en las entradas de las puertas, en la ciudad, y va diciendo:
 Hasta cundo, simples, amaris la simpleza, y, petulantes, os complaceris en la petulancia, y aborreceris, necios, la disciplina?
 Volveos a mis requerimientos: Yo derramar sobre vosotros mi espritu y os dar a saber mis palabras.
 Pues os he llamado, y no habis escuchado; tend mis brazos, y nadie se dio por entendido;"
 antes desechasteis todos mis consejos y no accedisteis a mis requerimientos;"
 tambin yo me reir de vuestra ruina y me burlar cuando venga sobre vosotros el terror.
 Cuando sobrevenga como huracn el terror, y como torbellino os sorprenda la ruina; cuando sobrevenga la adversidad y la angustia,"
 entonces me llamarn, y yo no responder; me buscarn, pero no me hallarn,"
 por haber despreciado la sabidura y no haber seguido el temor de Yahv,
 y no haberse agradado de mis consejos y haber menospreciado mis requerimientos.
 Comern el fruto de sus obras y se hartarn de sus consejos.
 Porque ese desvo llevar a los simples a la muerte, y la prosperidad de los necios los perder.
 Pero quien me escuche vivir tranquilo, seguro y sin temor de mal.
 Hijo mo, si recibes mis palabras y guardas dentro de ti mis mandamientos,
 dando atento odo a la sabidura e inclinando tu corazn a la prudencia;"
 si invocas a la inteligencia y a voces llamas a la prudencia;"
 si la buscas como se busca la plata, cual si excavaras un tesoro,
 entonces tendrs el temor de Yahv y hallars el conocimiento de Dios.
 Porque Yahv da la sabidura y de su boca derrama ciencia e inteligencia.
 Da salud a los justos y se hace escudo de los que proceden rectamente.
 Defiende el camino de la rectitud y protege las sendas de sus fieles.
 Entenders entonces justicia y probidad, rectitud; en suma, buen camino."
 Cuando entre en tu corazn la sabidura y sea dulce a tu alma la ciencia,
 te guardar la reflexin y te preservar la inteligencia.
 Para librarte de los caminos de los malos, de los hombres de perversos razonamientos,
 que, dejado todo buen camino, van por sendas tenebrosas,
 se gozan en hacer el mal y se huelgan en la perversidad del vicio,
 siguen caminos tortuosos y se extravan en sus andanzas.
 Te preservar de la mujer ajena, de la extraa que halaga con sus palabras,
 que deja al compaero de su mocedad y se olvida de la alianza jurada por su Dios.
 Su casa lleva a la muerte, y sus caminos a la regin de las sombras.
 Cuantos en ella entran no vuelven ms, ni toman las veredas de la vida.
 As seguirs la recta senda e irs por el camino de los justos;"
 pues los justos habitarn la tierra y los rectos permanecern en ella;"
 mas los impos sern arrancados de la tierra y los prevaricadores sern desarraigados.
 Hijo mo, no te olvides de mis enseanzas, conserva mis preceptos en tu corazn,
 porque te darn vida larga, largos das de vida y prosperidad.
 Que no te abandonen jams la bondad y la fidelidad; tatelas al cuello, escrbelas en tu corazn,"
 y hallars favor y buena opinin ante Dios y ante los hombres.
 Confa en Yahv de todo corazn y no te apoyes en tu prudencia.
 En todos tus caminos piensa en El, y El allanar todas tus sendas.
 No te tengas por sabio, teme a Dios y evita el mal;"
 que ser sanidad para tu carne y refrigerio para tus huesos.
 Honra a Dios de tu hacienda, de las primicias de todos tus frutos,
 y estarn llenos tus graneros y rebosar de mosto tu lagar
 No desdees, hijo mo, las lecciones de tu Dios; no te enoje que te corrija,"
 porque al que Dios ama le corrige, y aflige al hijo que le es ms caro.
 Bienaventurado el que alcanza la sabidura y aquel que alcanza inteligencia,
 porque es su adquisicin mejor que la de la plata y de ms provecho que el oro.
 Es ms preciosa que las perlas y no hay tesoro que la iguale.
 Lleva en su diestra la longevidad y en su siniestra la riqueza y los honores, De su boca brota la justicia y lleva en la lengua la ley y la misericordia (LXX).
 Sus caminos son caminos deleitosos y son paz todas sus sendas.
 Es rbol de vida para quien la consigue; quien la abraza es bienaventurado."
 Con la sabidura fund Yahv la tierra, con la inteligencia consolid los cielos.
 Con su ciencia hizo brotar las fuentes y por ella los celos destilan el roco.
 Hijo mo, no la pierdas nunca de vista, guarda siempre la prudencia y el consejo,
 que sern vida para tu alma y gracia para tu cuello.
 Entonces irs confiado tu camino y no tropezar tu pie.
 Guando te acostares, no sentirs temor; te acostars y dormirs dulce sueo."
 No tendrs temor de repentinos pavores ni de la ruina de los impos cuando venga.
 Porque Yahv ser tu confianza y preservar tu pie de quedar preso.
 No niegues un beneficio al que lo necesita, siempre que en tu poder est el hacrselo.
 No le digas al prjimo: Vete y vuelve, maana te lo dar, si lo tienes a mano.
 No trames mal alguno contra tu prjimo mientras l confa en ti,
 No pleitees con nadie sin Tazn si no te ha hecho agravio.
 No envidies al injusto ni sigas sus caminos,
 porque el perverso es abominado de Yahv, que slo tiene sus intimidades con el justo.
 En la casa del injusto est la maldicin de Yahv, que bendice la morada del justo.
 Escarnece a los escarnecedores y da su gracia a los humildes.
 Da honra a los sabios y reserva la infamia para los necios.
 Od, hijos mos, la doctrina de un padre, y atended bien para aprender prudencia,
 porque la doctrina que os enseo es buena; no desdeis, pues, mis enseanzas."
 Tambin yo fui hijo para mi padre, unignito bajo la mirada de mi madre.
 Y l me enseaba dicindome: Pon atencin a mis palabras, pon por obra mis mandatos y vivirs.
 Sabidura ante todo, adquiere la inteligencia; no la olvides, no te apartes de los dichos de mi boca."
 No la abandones, y te guardar; mala, y ella te custodiar."
 Al precio de todas las riquezas adquiere la sabidura, al precio de cuanto posees adquiere la inteligencia.
 Tenia en gran estima, y ella te ensalzar y te honrar si t la abrazas.
 Pondr en tu cabeza corona de gracia, te ceir esplndida diadema.
 Oye, hijo mo, y recibe mis palabras, y se multiplicarn los aos de tu vida.
 Que te enseo el camino de la sabidura y te encamino por el recto sendero.
 As, cuando anduvieres, no se enredarn tus pasos, y aun corriendo no tropezars.
 Retn firmemente la disciplina, no la dejes; gurdala, mira que es tu vida."
 No te metas por las sendas del impo, no vayas por el camino de los malos.
 Esquvale, no pases por l, tente apartado de l, pasa de lejos.
 Esos no duermen tranquilos si no han hecho el mal; huye de ellos el sueo si no han hecho alguna ruina."
 Comen el pan de la maldad y beben el vino de la violencia.
 Mas la senda de los justos es como luz de aurora, que va en aumento hasta ser pleno da.
 Al contrario, el camino del impo es la tiniebla y no ven dnde tropiezan.
 Hijo mo, atiende a mis palabras, inclina tu odo a mis razones.
 No se aparten nunca de tus ojos, gurdalas dentro de tu corazn;"
 que son vida para quien las acoge y sanidad para su carne,
 Guarda tu corazn con toda cautela, porque es manantial de vida.
 Lejos de ti toda falsa de la boca, y aparta de ti toda iniquidad de los labios.
 Mira siempre de frente con tus ojos, vayan tus prpados derechos ante ti.
 Mira bien dnde pones el pie y sean rectos todos tus caminos.
 No te desves a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos.
 No te desves a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos. [ (Proverbs 4:28)  Pues el Seor conoce los caminos que estn a la derecha; mas los que estn a la izquierda son perversos." ] 
 No te desves a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos. [ (Proverbs 4:28)  Pues el Seor conoce los caminos que estn a la derecha; mas los que estn a la izquierda son perversos." ] [ (Proverbs 4:29)  El mismo dirigir tu carrera y guiar tus caminos en la paz (LXX). ] 
 Hijo mo, atiende a la sabidura, da odos a la inteligencia,
 para guardar el consejo y mantener en tus labios la ciencia
 Miel destilan los labios de la mujer extraa, y es su boca ms suave que el aceite.
 Pero su fin es ms amargo que el ajenjo, punzante como espada de dos filos.
 Van sus pies derechos a la muerte, llevan sus pasos al sepulcro.
 No va por el camino de la vida, va errando por el camino sin saber adonde.
 yeme, pues, hijo mo, y no te apartes de las razones de mi boca.
 Tente siempre lejos de su camino y no te acerques a la puerta de su casa,
 para no dar tu honor a los extraos, y tus aos a un cruel;"
 para que no disfruten extraos de tu hacienda y vayan tus trabajos a casa de otro,
 y al fin tengas que llorar cuando veas consumidos tu carne y tu cuerpo,
 y hayas de exclamar: Ay de m, que odi la disciplina y no di odos a los que me adoctrinaban!
 No escuch la voz de los que me educaban y no di odos a los que me enseaban.
 Por poco no he llegado al extremo de mis males en medio del consejo de la asamblea.
 Bebe el agua de tu cisterna, los raudales de tu pozo.
 Quieres derramar fuera tus fuentes, por las plazas las aguas de tu ro?
 Tenias para ti solo, no para que contigo las beban los extraos
 Bendita tu fuente, y gzate en la compaera de tu mocedad,
 cierva carsima y graciosa gacela; embriguente siempre sus amores y recrente siempre sus caricias."
 Para qu andar loco, hijo mo, tras la extraa y abrazar en tu seno a una extranjera?
 Los caminos del hombre estn a los ojos de Yahv, El ve todos sus pasos.
 El impo queda preso en su propia iniquidad y cogido en el lazo de su culpa.
 Morir por falta de disciplina, y su gran necedad le perder.
 Hijo mo, si saliste fiador por tu prjimo, si has estrechado la mano del extrao,
 si te has ligado con tu palabra y te has dejado coger por tu boca,
 haz esto, hijo mo, para librarte, ya que has cado en manos de tu prjimo: ve sin tardanza y asegrate de tu amigo;"
 no des sueo a tus ojos, no des reposo a tus prpados.
 Ponte a salvo como de la mano del cazador el corzo, como el pjaro del lazo del pajarero.
 Ve, oh perezoso! a la hormiga, mira sus caminos y hazte sabio.
 No tiene capitn, ni inspector, ni seor,
 y se prepara en el verano su alimento, rene su comida al tiempo de la mies. O ve a la abeja y aprende cmo trabaja y produce rica labor, que reyes y vasallos buscan para s y todos apetecen. Y siendo como es pequea y flaca, es por su sabidura tenida en mucha estima (LXX).
 Hasta cundo, perezoso, dormirs, cundo despertars de tu sueo?
 Un poco dormitar, un poco adormecerse, un poco mano sobre mano descansando,
 y sobreviene como correo la miseria y como ladrn la indigencia.
 El hombre malo, el hombre intil, que camina con la mentira en su boca,
 hace guios con los ojos, refriega los pies, habla con los dedos;"
 tiene el corazn lleno de maldad y siembra siempre la discordia.
 Por eso vendr sobre l de improviso la ruina y ser quebrantado sbitamente y sin remedio.
 Seis cosas aborrece Yahv, y aun siete aborrece su alma:
 ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
 corazn que trama iniquidades, pies que corren presurosos al mal,
 testigo falso que difunde calumnias y enciende rencores entre hermanos.
 Guarda, hijo mo, los mandatos de tu padre y no des de lado las enseanzas de tu madre.
 Ten siempre ligado a ellos tu corazn, enlzalos a tu cuello.
 Te seguirn de gua en tu camino, velarn por ti cuando durmieres, y cuando despiertes te hablarn;"
 porque antorcha es el mandato, y luz la disciplina, y camino de vida la correccin del que te ensea.
 para guardarte de la mala mujer, de los halagos de la mujer ajena.
 No codicies su hermosura en tu corazn, no te dejes seducir por sus miradas;"
 porque, si la prostituta busca un pedazo de pan, la casada va a la caza de una vida preciosa.
 Puede alguno llevar fuego en su regazo sin quemarse los vestidos?
 Quin andar sobre brasas sin que se le abrasen los pies?
 As el que se acerca a la mujer ajena: no saldr inmune quien la toca.
 No es tenido en poco el ladrn cuando roba para saciar su hambre, si la tiene?
 Y si es cogido, tendr que pagar el sptuplo de toda la hacienda de su casa.
 Pero el adltero es un mentecato; slo quien quiere arrumarse a s mismo hace tal cosa."
 Se hallar con palos e ignominia, y su afrenta no se borrar nunca;"
 porque los celos del marido le ponen furioso y no perdona el da de la venganza.
 No se contentar con una indemnizacin y no aceptar dones, por grandes que sean.
 Hijo mo, atiende a mis palabras y pon dentro de ti mis enseanzas.
 Guarda mis preceptos y vivirs; sea m ley como la nia de tus ojos."
 tatelos al dedo, escrbelos en la tabla de tu corazn.
 Di a la sabidura: T eres mi hermana, y llama a la inteligencia tu pariente,
 para que te preserven de la mujer ajena, de la extraa de lbricas palabras.
 Estaba yo un da en mi casa a la ventana, mirando a travs de las celosas,
 y vi entre los simples un joven, entre los mancebos un falto de juicio,
 que pasaba por la calle junto a la esquina e iba camino de su casa.
 Era el atardecer, cuando ya oscureca, al hacerse de noche, en la tiniebla.
 Y he aqu que le sale al encuentro una mujer con atavo de ramera y astuto corazn.
 Era parlanchna y procaz, y sus pies no saban estarse en casa;"
 ahora en la calle, ahora en la plaza, acechando por todas las esquinas.
 Cogile y le abraz y le dijo con toda desvergenza:
 Tena que ofrecer un sacrificio y hoy he cumplido ya mis votos;"
 por eso te he salido al encuentro, iba en busca tuya y ahora te hallo.
 He ataviado mi lecho con tapices, con telas de hilo recamado de Egipto;"
 he perfumado mi cama con mirra, loe y cinamomo.
 Ven, embriagumonos de amores hasta la maana, hartmonos de caricias;"
 pues mi marido no est en casa, ha salido para un largo viaje.
 Se ha llevado la bolsa y no volver hasta el plenilunio.
 Con la suavidad de sus palabras le rindi y con sus halagos le sedujo;"
 y se fue tras ella entontecido como buey que se lleva al matadero, como ciervo cogido en el lazo
 hasta que una flecha le atraviesa el flanco, o como el pjaro que se precipita en la red sin saber que le va en ella la vida.
 yeme, pues, hijo mo, y atiende a las palabras de mi boca.
 No dejes ir tu corazn por sus caminos, no yerres por sus sendas;"
 porque a muchos ha hecho caer traspasados y son muchos los muertos por ella.
 Su casa es el camino del sepulcro, que baja a las profundidades de la muerte.
 No est ah clamando la sabidura y dando voces la inteligencia?
 En la cima de las alturas, junto a los caminos, en los cruces de las veredas se para;"
 en las puertas, en las entradas de la ciudad, en los umbrales de las casas da voces:
 A vosotros, mortales, clamo, y me dirijo a todos los hombres.
 Entended, oh simples! la cordura, y vosotros, necios, entrad en la discrecin.
 Escuchad, que voy a deciros nobles palabras, y abrir mi boca a sentencias de rectitud.
 S; mi boca dice la verdad, pues aborrezco los labios inicuos."
 Todos mis dichos son conformes a la justicia; nada hay en ellos de tortuoso y perverso."
 Todos son rectos para la persona inteligente y razonables para el que tiene la sabidura.
 Recibid mi enseanza mejor que la plata, y la ciencia mejor que el oro fino;"
 pues la sabidura vale ms que las piedras preciosas, y cuanto hay de codiciable no puede comparrsele.
 Yo, la sabidura, tengo conmigo la discrecin, poseo la ciencia y la cordura.
 [Temer a Dios es aborrecer el mal.] La soberbia, la arrogancia, el mal camino, la boca perversa, la detesto.
 Mo es el consejo y la habilidad; ma la inteligencia, ma la fuerza."
 Por m reinan los reyes y los jueces administran la justicia.
 Por m mandan los prncipes y gobiernan los soberanos de la tierra.
 Amo a los que me aman, y el que me busca me hallar.
 Llevo conmigo el bienestar y la honra, slidas riquezas y justicia.
 Mi fruto es mejor que el oro puro; mi ganancia, mejor que la plata acrisolada."
 Voy por las sendas de la justicia, por los senderos de la equidad,
 para procurar ricos bienes a los que me aman y henchir sus tesoros.
 Yahv me engendr, primicias de sus actos, con anterioridad a sus obras, desde siempre.
 Desde la eternidad fui constituida; desde los orgenes, antes que la tierra fuese."
 Antes que los abismos fui engendrada yo; antes que fuesen las fuentes de abundantes aguas."
 Antes que los montes fuesen cimentados, antes que los collados fui yo concebida;"
 antes que hiciese la tierra, ni los campos, ni el polvo primero de la tierra.
 Cuando fund los cielos, all estaba yo; cuando puso una bveda sobre la faz del abismo,"
 cuando daba consistencia al cielo en lo alto, cuando daba fuerza a las fuentes del abismo;"
 cuando fij sus trminos al mar para que las aguas no traspasasen sus linderos; cuando ech los cimientos de la tierra,"
 estaba yo con El como arquitecto, siendo siempre su delicia, solazndome ante El en todo tiempo,
 recrendome en el orbe de la tierra, siendo mis delicias los hijos de los hombres,
 Odme, pues, hijos mos; bienaventurado el que sigue mis caminos."
 Atended al consejo y sed sabios y no lo menospreciis.
 Bienaventurado quien me escucha, y vela a mi puerta cada da, y es asiduo en el umbral de mis entradas.
 Porque el que me halla a m halla la vida y alcanzar el favor de Yahv.
 Y al contrario, el que me pierde, a s mismo se daa, y el que me odia, ama la muerte.
 La sabidura se ha edificado su casa, labr sus siete columnas.
 Mat sus vctimas, mezcl su vino y aderez la mesa.
 Mand sus doncellas a invitar desde lo alto de la ciudad:
 El que es simple venga ac; al que no tiene sentido hablo."
 Venid y comed mi pan y bebed el vino que he mezclado.
 Dejaos de simplezas y viviris, y andad por la senda de la inteligencia.
 El que corrige al petulante se acarrea afrenta, y el que te reprende al impo ultraje.
 No reprendas al petulante, que aborrecer; reprende al sabio y te lo agradecer."
 Da consejos al sabio y se har ms sabio todava; ensea al justo y crecer su saber."
 El principio de la sabidura es el temor de Yahv; conocer al santo, eso es inteligencia."
 Pues por m se aumentarn tus das y se te aadirn aos de vida.
 Si eres sabio, para ti lo sers; si eres petulante, t lo pagars."
 Seora necedad es alborotadora, es ignorante, no sabe nada
 Se sienta a la puerta de su casa o en una silla, en lo ms alto de la ciudad.
 Para invitar a los que pasan, a los que siguen recto su camino.
 El que es simple venga ac, y al que no tiene sentido dice:
 Son dulces las aguas hurtadas, y el pan de tapadillo el ms sabroso.
 Y no se dan cuenta de que all est la muerte y que sus invitados van al profundo del averno.
 El hijo sabio es la gloria de su padre; el hijo necio, la tristeza de su madre."
 No aprovechan las riquezas mal adquiridas, mas la justicia salva de la muerte.
 Yahv no dejar hambrear al justo, pero dejar insaciados los apetitos del malvado.
 La mano perezosa empobrece; la diligente enriquece."
 El que en esto recoge es hombre inteligente; el que duerme al tiempo de la siega se deshonra,"
 Bendiciones sobre la cabeza del justo; pero la lengua del impo encubre violencias."
 La memoria del justo ser bendecida; el nombre del impo ser maldito."
 El hombre sensato acepta el mandamiento, pero el lenguaraz lo resiste.
 El que anda en rectitud va seguro; el que va por sendas tortuosas va a la ruina."
 El que guia los ojos acarrea malaventura; el que reprende con franqueza origina la paz."
 Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre la violencia.
 El odio enciende las contiendas, mientras que el amor encubre las faltas.
 En los labios del prudente se halla la sabidura; para las espaldas del insensato es la vara."
 El sabio esconde su ciencia; la boca del necio anuncia la ruina,"
 La hacienda del rico es su fortaleza; la indigencia del pobre es su desaliento."
 La ganancia del justo es para la vida; la del impo, en vicios se le va."
 Va por senda de vida el que acepta la correccin; el que no la acepta va por camino falso."
 El de ojos mendaces encubre el odio; el que esparce la difamacin es un necio."
 En el mucho charlar no falta el pecado; el que refrena sus labios es sabio."
 Plata acrisolada es la boca del justo; el corazn del impo no vale nada."
 Los labios del justo guan a muchos; el necio muere por falta de conocimiento."
 La bendicin de Dios es lo que enriquece; nuestro afn no le aade nada."
 Hacer el mal es para el necio cosa de juego, y lo es para el sensato ser sabio.
 Sobre el impo vendr lo que l se teme, mas el justo ver colmados sus deseos.
 Como pasa el huracn deja de ser el impo, mas el justo permanece para siempre.
 Como el vinagre a los dientes y el humo a los ojos, as es el haragn para quien le manda.
 El temor de Yahv alarga la vida, mas los aos del impo sern abreviados.
 Se cumplir la esperanza del justo, pero se desvanecer la del impo.
 El camino de Yahv es la fortaleza del perfecto, pero es el terror de los malhechores.
 El justo no vacilar jams, pero el impo no durar sobre la tierra.
 En la boca del justo florece la sabidura, pero la lengua del impo ser cortada.
 Los labios del justo estn llenos de gracia; la boca del impo, de perversidad."
 La balanza falsa es abominable a Dios, mas la pesa cabal le agrada.
 Detrs de la soberbia viene la deshonra, con la modestia va la sabidura.
 La integridad gua al hombre recto; la propia malicia es la ruina del prfido."
 De nada sirven las riquezas el da de la ira, pero la justicia libra de la muerte.
 La justicia del justo le allana el camino; el malvado cae por su misma malicia."
 La justicia del justo le salva; los fraudulentos son cogidos en sus propios pecados."
 A la muerte del impo perece su esperanza, y la confianza del malvado queda burlada.
 El justo es librado de la tribulacin, pero el impo entra en ella en lugar de l.
 El impo con su boca arruina al prjimo; los justos con su sabidura se salvan."
 La prosperidad del justo alegra la ciudad, y cuando perecen los impos hace fiesta.
 La bendicin del justo engrandece la ciudad; la boca del impo la abate."
 El insensato desprecia al prjimo, pero el prudente se calla.
 El chismoso descubre los secretos; el hombre fiel lo encubre todo."
 Donde no hay gobierno va el pueblo a la ruina; en la abundancia del consejo est la salvacin."
 Andar en ansiedad el que sale fiador de otro; el que rehuye la fianza vivir tranquilo."
 La mujer prudente es gloria de su marido; trono de deshonra es la mujer que aborrece la justicia. Los perezosos carecen de bienes, pero los laboriosos adquieren riquezas."
 El misericordioso se hace bien a s mismo; el de corazn duro a s mismo se perjudica."
 El impo hace ganancias vanas; el que siembra justicia de verdad gana,"
 El que sigue la justicia va a la vida; el que va tras el mal corre a la muerte."
 Los de corazn malo son abominables a Yahv; los de perfectos caminos le son gratos."
 Ms pronto o ms tarde, no quedar impune el malvado, pero la prole del justo escapar.
 Anillo de oro en jeta de puerco es la mujer bella, pero sin seso.
 El deseo del justo es slo el bien, pero el impo no puede esperar ms que ira.
 Hay quien derrama y siempre tiene ms; otro que ahorra ms de lo justo y empobrece."
 El benfico se sacia, y quien largamente da, largamente tendr.
 Al que acapara el trigo le maldice el pueblo, sobre la cabeza del que lo vende caen bendiciones.
 El que hace el bien, bienes se atrae; al que busca el mal le vendr el mal."
 El que en sus riquezas confa, caer; los justos reverdecern como follaje."
 El que perturba su casa recoger viento, y el necio ser siervo del sensato.
 El fruto del justo es rbol de vida; las almas de los perversos son arrebatadas antes de tiempo."
 Si el justo tiene en la tierra su paga, cunto ms el impo y el pecador!
 El que ama la correccin ama la sabidura, el que odia la correccin es un necio.
 El bueno alcanza el favor de Yahv, que condena al de mala vida.
 No se afirma el hombre por la impiedad; la raz del justo no ser arrancada."
 La mujer fuerte es la corona del marido, la mala es carcoma de sus huesos.
 Los pensamientos del justo son rectitud; los consejos del impo, fraude."
 Las palabras del impo son para acechar la sangre; la boca del justo la salva."
 Son trastornados los impos y dejan de ser, pero la casa del justo queda en pie.
 Cada uno es alabado segn su sabidura, pero el de perverso corazn es menospreciado.
 Mejor est el hombre oscuro que tiene qu comer que el presuntuoso que carece de pan.
 El justo provee a las necesidades de sus bestias, pero el corazn del impo es despiadado.
 El que labra su campo tendr pan a saciedad, pero el que se va tras los vagabundos es un insensato.
 El deseo del impo es una red de males, la raz del justo es fructfera.
 El malvado se enreda en pecados de lengua, el justo se libra de ellos.
 De los frutos de su boca se sacia el hombre, y segn l trata, as ser tratado.
 Al necio le parece derecho su camino, mas el que escucha el consejo es sabio.
 El necio luego al punto descubre su clera, el sensato sabe disimular su afrenta.
 El que habla verdad declara lo justo, pero el testigo falso lo disfraza.
 Hay quien al hablar da tantas estocadas como palabras, pero la lengua del sabio cura las heridas.
 El labio veraz mantiene siempre la palabra; la lengua mentirosa, slo por un momento."
 El corazn del que maquina el mal es fraudulento, alegre el corazn de los buenos consejos.
 Sobre el justo no vendr la adversidad, mas para los impos todo sern males.
 Los labios mentirosos los aborrece Yahv; se agrada de los que proceden sinceramente."
 El cuerdo encubre su sabidura; el corazn del necio pregona su necedad."
 La mano laboriosa seorea; la perezosa se hace tributaria."
 La angustia del corazn deprime al hombre, y una palabra buena le conforta.
 El justo aventaja a su prjimo; el camino del impo le lleva a la ruina."
 El indolente no asa su pieza, pero el diligente tiene copiosa abundancia.
 En el camino de la justicia est la vida; el camino tortuoso lleva a la muerte."
 El hijo sabio ama la correccin, pero el petulante no escucha la reprensin.
 Del fruto de su rectitud gozar el hombre, pero las almas de los malvados perecern prematuramente.
 El que guarda su boca guarda su vida; el que mucho abre los labios busca su ruina."
 Desea el haragn, pero no logra nada, mas el alma del diligente se saciar.
 Odia el justo toda palabra mentirosa, pero el impo se deshonra y cubre de vergenza.
 La justicia conserva ntegro al hombre; el pecado subvierte al pecador."
 Hay quien se las da de rico y no tiene nada, y quien, teniendo mucho, se hace el pobre
 El rico con sus riquezas puede rescatar la vida, pero el pobre no tiene con qu rescatarse.
 La luz del justo brilla esplndidamente, pero la luz del impo se extinguir.
 La soberbia slo ocasiona contiendas, pero es sabio quien toma consejo.
 Riqueza hecha de prisa, se va; el que poco a poco allega, crece."
 Esperanza que se dilata aflige el corazn; deseo satisfecho es rbol de vida."
 El que menosprecia el mandato perecer por ello; el que lo respeta tendr su recompensa."
 La enseanza del sabio es fuente de vida para huir los lazos de la muerte.
 La cortesa concilia la gracia; los modos de los soberbios son speros."
 El cuerdo todo lo hace con conocimiento; el necio va derramando su necedad."
 Un mal consejero precipita en la desgracia; el mensajero fiel es remedio saludable."
 Miseria y vergenza para el que desdea la correccin, ms el que la guarda ser honrado.
 El deseo cumplido es deleite del alma, pero apartarse del mal es abominacin para el necio.
 Ve con los sabios y te hars sabio; al que a necios se allega le alcanzar la desdicha."
 Al pecador le persigue la desventura, pero el justo ser bien retribuido.
 El hombre de bien ser heredado por los hijos de sus hijos; la hacienda del pecador est reservada para el justo."
 Lo que rotura el pobre da pan en abundancia, mas por la impiedad se disipa la hacienda.
 Odia a su hijo el que da paz a la vara; el que le ama se apresura a corregirle."
 El justo tiene pan a saciedad, pero el vientre del impo hambrear.
 La mujer prudente edifica la casa; la necia, con sus manos la destruye."
 El que anda en rectitud teme a Yahv; el que va por sendas tortuosas le desprecia."
 En la boca del necio est la vara de la soberbia, mas los labios del sabio son su guarda.
 Sin bueyes, el granero est vaco; por la fuerza del buey hay pan en abundancia."
 El testigo fiel no miente; el testigo falso profiere mentiras."
 Busca el petulante la sabidura, pero nada; mas para el prudente es fcil alcanzarla,"
 Aprtate del necio, pues no hallars labios de ciencia.
 La ciencia del cuerdo est en conocer su camino; al necio le engaa su necedad."
 El necio desprecia el pecado; entre los justos habita la benevolencia."
 El corazn conoce sus amarguras, pero en sus alegras no tiene parte el extrao.
 La casa del malvado ser asolada; la tienda del justo florecer."
 Hay caminos que nos parecen derechos, pero acaban al fin en la muerte.
 Aun en la risa hay afliccin de corazn, y a la alegra sucede la congoja.
 El insensato tendr el fruto de sus obras, y de l gozar tambin el hombre bueno.
 El simple todo lo cree; el prudente pone atencin a sus respuestas."
 El sabio es cauto y se aparta del mal; el necio se deja llevar de l fcilmente."
 El que presto se enoja har locuras, pero el hombre reflexivo no se impacienta.
 Los simples tienen por herencia la necedad, mientras que el sabio se corona de sabidura.
 Los malos se inclinarn delante de los buenos, y los impos ante la puerta del justo.
 Aun a los parientes es odioso el pobre, pero el rico tiene muchos amigos.
 El que desprecia a su prjimo peca; bienaventurado el que tiene misericordia de los pobres."
 No yerra el que maquina el mal? y el que obra el bien, (no tendr) misericordia y fidelidad?
 En toda labor hay fruto, pero la charlatanera empobrece.
 La cordura del sabio es su corona; la necedad es el collar de los necios."
 Salva las vidas el testigo veraz, pero el que profiere mentiras es un asesino.
 El temor de Yahv es la confianza del fuerte, y sus hijos en l hallarn refugio.
 El temor de Yahv es fuente de vida, que aleja de los lazos de la muerte.
 El pueblo numeroso es el orgullo del rey; en la falta del pueblo est la ruina del prncipe."
 Es tardo a la ira el prudente; el pronto a la ira har muchas locuras."
 Corazn apacible es vida del cuerpo, y la envidia es la caries de los huesos.
 El que maltrata al pobre, injuria a su Hacedor; el que tiene piedad del pobre le honra,"
 El impo es arrastrado en su maldad; el justo hallar refugio en su inocencia."
 En el corazn del cuerdo reposa la sabidura, que se hace sentir aun entre necios.
 La justicia engrandece a las naciones; el pecado es la decadencia de los pueblos."
 Al ministro inteligente da el rey su favor; al inepto, su desprecio."
 Una respuesta blanda calma la ira; una palabra spera enciende la clera."
 La lengua del sabio hace estimable la doctrina; la boca del necio no dice ms que sandeces."
 Los ojos de Yahv estn en todas partes, observando a los malos y a los buenos.
 La lengua blanda es rbol de vida; la spera hiere el corazn."
 El insensato desprecia la correccin paterna; obra prudentemente el que la atiende,"
 En la casa del justo reina la abundancia; en las rentas del impo, la turbacin."
 Los labios del sabio derraman sabidura; no as el corazn del necio."
 Yahv abomina el sacrificio del impo y se agrada en la oracin del justo.
 Aborrece Yahv el camino del impo, pero ama al que sigue la justicia.
 Molesta la correccin al que va por mal camino, pero el que aborrece la correccin morir.
 Estn delante de Yahv el seol y el averno, cunto ms los corazones de los hombres!
 El pe-Bulante no quiere que le corrijan; por eso no va con los sabios."
 Corazn alegre hace buena cara, pero la pena del corazn abate el alma.
 El corazn prudente busca la sabidura, pero la boca del necio se complace en la necedad.
 Los das del pobre todos son tristes, pero la alegra del corazn es un perenne banquete.
 Mejor es poco en el temor de Yahv que muchos tesoros en la turbacin.
 Mejor comer legumbres donde hay amor que comer buey cebado donde hay odio.
 El iracundo promueve contiendas; el que tarde se enoja aplaca las rencillas."
 El camino del perezoso es seto de espinas; el sendero de los rectos es llano."
 El hijo sabio es la gloria de su padre; el necio, la vergenza de su madre."
 Al falto de sentido le agrada la necedad, pero el hombre prudente endereza sus caminos.
 Frstranse los planes donde no hay consejo, pero se logran por el consejo de muchos.
 Gusta saber qu responder, y la palabra dicha a tiempo, cunto bien hace!
 El inteligente va hacia arriba por el camino de la vida, para apartarse del sepulcro abajo.
 Asla Yahv la casa del soberbio y afirma los linderos de la viuda.
 Son abominables a Yahv los pensamientos del malo y le son gratas las palabras limpias.
 Perturba su casa el codicioso, pero el que aborrece las ddivas vivir.
 El corazn del justo medita la respuesta, pero la boca del impo echa fuera su maldad.
 Lejos de los impos est Yahv, mas oye la oracin del justo.
 Rostro radiante alegra corazones, y una buena nueva conforta los huesos.
 Oreja que escucha la correccin saludable tendr su puesto entre los sabios.
 El que tiene en poco la correccin menosprecia su alma; el que la escucha adquiere entendimiento."
 El temor de Yahv es enseanza de sabidura, y a la honra precede la sumisin.
 Del hombre es preparar la mente, pero es Yahv quien da la respuesta de la lengua.
 Al hombre le parecen buenos todos sus caminos, pero es Yahv quien pesa las almas.
 Encomienda a Yahv todos tus afanes, y se te lograrn tus pensamientos.
 Todo lo ha hecho Yahv para sus fines, aun al impo para el da malo,
 Aborrece Yahv al de altivo corazn; pronto o tarde, no quedar sin castigo."
 Con misericordia y verdad se repara el pecado, con el temor de Yahv se aparta el hombre del mal.
 Cuando los caminos del hombre son gratos a Yahv, aun a los enemigos se concilia.
 Mejor es poco en justicia que muchas rentas en injusticia.
 Traza el corazn del hombre sus caminos, pero es Yahv quien dirige sus pasos.
 Un orculo son los labios del rey; en el juicio no se equivoca su boca."
 Peso justo y balanza justa son de Yahv, y obra suya son las pesas de la bolsa
 Abominable es que los reyes hagan impiedad, pues por la justicia se afirman los tronos.
 Agradan al rey los labios veraces, y ama al que habla rectamente.
 La clera del rey es heraldo de la muerte; el hombre sabio lo apacigua."
 En la alegra del rostro del rey est la vida; su favor es como nube preada de lluvia primaveral."
 Mejor adquirir sabidura que adquirir oro; tener inteligencia vale ms que tener plata."
 El camino derecho es apartarse del mal; guarda su alma el que guarda su camino."
 La soberbia es heraldo de la ruina, y la altivez de corazn, de la cada.
 Mejor es humillar el corazn con los humildes que partir con los soberbios los despojos.
 El que pone atencin a la palabra hallar el bien, y quien confa en Yahv es bienaventurado.
 El sabio de corazn es tenido por sensato, y la blandura de los labios hace eficaz la doctrina.
 Fuente de vida es la sabidura para quien la tiene, y es castigo del necio la necedad.
 El corazn del sabio hace disertar su boca y con sus labios avalora su doctrina.
 Panal de miel son sus suaves sentencias; dulzura del alma y medicina de los huesos."
 Hay caminos que al hombre le parecen derechos, pero a su fin son caminos de muerte.
 El que trabaja, para s trabaja, pues su boca le estimula.
 El impo se cava la fosa, y hay en sus labios como llama de fuego.
 El perverso excita contiendas, y el chismoso aparta a los amigos.
 El hombre malo lisonjea a su prjimo y le lleva por caminos no buenos.
 El que hace guios con los ojos, maquina engaos, y el que aprieta los labios ha hecho ya el mal.
 Gloriosa corona es la canicie; es por el camino de la justicia como se obtiene."
 Mejor que el fuerte es el paciente, y el que sabe dominarse vale ms que el que expugna una ciudad.
 En el seno se echan las suertes, pero es Yahv quien da la decisin.
 Mejor es un pedazo de pan seco en paz que la casa llena de carne de vctimas y de contiendas.
 El siervo inteligente se impondr al hijo deshonroso y heredar con sus hermanos.
 El crisol para la plata, la hornaza para el oro, mas los corazones los prueba Yahv.
 El malo escucha al maledicente, y el mentiroso da odos a la lengua mordaz.
 El que insulta al pobre insulta a su Hacedor, y el que se goza del mal ajeno no quedar impune.
 Corona del anciano son los hijos y los nietos, y los hijos honra de los padres.
 No est bien al necio la grandilocuencia; cunto menos al prncipe la mentira."
 Piedra de encanto es el presente a los ojos de quien lo posee; adondequiera que se vuelva, cree tener buen xito."
 El que quiere amistad encubre las faltas; el que las descubre se enajena el amigo."
 Ms efecto le hace al sensato un reproche que cien azotes al necio.
 El malvado no busca ms que la rebelda, mas recibir un cruel mensaje.
 Mejor es dar con una osa a quien han arrebatado la cra, que con un necio en el frenes de su necedad.
 El que devuelve mal por bien no ver alejarse la desventura de su casa.
 Comenzar la pendencia es dar suelta a las aguas; deja la porfa antes que se encrespe."
 Quien absuelve al reo y quien condena al inocente, ambos son abominables a Yahv.
 De qu sirve el oro en manos del necio? Pudiera comprar la sabidura, pero no tiene juicio
 El amigo ama en todo tiempo; es un hermano en el da de la desventura
 Es necio el que estrecha la mano empendose por otro.
 Ama el delito quien ama las rias; el de boca arrogante busca su ruina."
 El de perverso corazn no hallar bien, y la lengua mendaz incurrir en el mal.
 El que engendra a un necio, para su mal le engendra; el padre del necio no gozar de alegra."
 Corazn alegre hace buen cuerpo; la tristeza seca los huesos."
 El inicuo acepta ddivas para torcer el derecho.
 El cuerdo tiene ante los ojos la sabidura; los ojos del necio se van hasta los confines de la tierra."
 El hijo necio es el tormento de su padre y la amargura de la que le engendr.
 No est bien multar al que tiene la razn, pero menos an castigar a gente honrada contra justicia.
 Es parco en palabras quien tiene la sabidura, y el hombre sensato es de sangre fra.
 Aun el necio, si calla, pasar por sabio, y por prudente si cierra los labios.
 Busca pretextos el que quiere separarse, por todos los medios busca la ruptura.
 Al necio no le agrada la prudencia, sino slo propalar sus necedades.
 Con la impiedad viene la deshonra; con la deshonra, la vergenza."
 Aguas profundas son las palabras del hombre; arroyo surtidor la fuente de la sabidura."
 No est bien tener acepcin del rostro del impo para perjudicar al justo en la sentencia.
 Los labios del necio mueven contiendas, y su boca llama los azotes.
 La boca del sabio es su ruina, y sus labios lazo para su vida.
 Las palabras del chismoso parecen dulces, y llegan hasta lo ms hondo de las entraas.
 El que es negligente en su labor es hermano del derrochador.
 Torre fuerte es el nombre de Yahv; a ella se acoger el justo y estar seguro."
 La riqueza es para el rico fuerte ciudadela; le parece una alta muralla."
 Antes de la cada se exalta el corazn del hombre, y a la gloria precede la humillacin.
 El que antes de haber escuchado responde, es tenido por fatuo paraoprobio suyo.
 El nimo del hombre le sostiene en su afliccin; pero quin sostendr el nimo abatido?"
 El corazn del sensato adquiere sabidura, y la oreja del sabio busca la enseanza.
 Las ddivas abren camino al hombre y le dan entrada a los grandes.
 Parece tener razn el que primero expone su causa, pero viene su adversario y le descubre.
 La suerte pone fin a los pleitos y decide entre los grandes.
 Hermano ofendido es como una ciudad fuerte, y sus litigios son cerrojos de fortaleza.
 Cada uno llena el vientre de los frutos de su boca, y se saca del fruto de sus labios.
 La muerte y la vida estn en poder de la lengua; cual sea el uso que de ella hagas, tal ser el fruto."
 El que halla una buena mujer, halla un tesoro, ha recibido un gran favor de Yahv.
 El pobre habla suplicante; el rico responde duramente."
 Hay amigos que slo son para hacer compaa, pero los hay ms afectos que un hermano.
 Mejor es el pobre que anda en sencillez de corazn que el de labios perversos y fatuo.
 Ya el carecer de reflexin no es cosa buena, pero el que adems es precipitado en el obrar la yerra.
 La necedad del hombre tuerce sus caminos, y luego le echa la culpa a Yahv.
 La riqueza allega muchos amigos, pero al pobre sus amigos lo abandonan.
 Testigo falso no quedar sin castigo, y el que esparce la mentira no escapar.
 Al dadivoso le hacen muchos la rueda; todos son amigos del que da."
 Al pobre aun sus hermanos le aborrecen, cunto ms le dejarn los amigos! El que cultiva demasiadas amistades, lo pagar, como el que corre tras lo que no est a su alcance.
 El que adquiere inteligencia se hace bien a s mismo; el que guarda el entendimiento hablar bien."
 El que en falso atestigua no quedar impune, y el que esparce la mentira perecer.
 No estn bien al necio los deleites; cunto menos a un esclavo mandar a prncipes!"
 La cordura del hombre detiene su clera, y es honroso disimular una ofensa.
 Rugido de len es la ira del rey; su favor, como roco sobre la hierba."
 El hijo necio es el tormento de su padre, y gotera continua la mujer quisquillosa.
 Casa y hacienda herencia son de los padres, pero una mujer prudente es don de Yahv.
 La pereza trae el sueo, y el haragn hambrear.
 El que guarda el precepto, a s mismo se guarda; el que menosprecia sus caminos morir."
 A Yahv presta el que da al pobre; El le dar su recompensa."
 Castiga a tu hijo, porque siempre hay esperanza; pero no te excites hasta destruirle."
 El que mucho se aira pagar la pena, y ms an si muestra desprecio.
 Escucha el consejo y acoge la correccin, para hacerte as sabio en lo futuro.
 Muchos proyectos hay en la mente del hombre, pero es el consejo de Yahv el que permanece.
 La misericordia es al hombre provechosa, y mejor es ser pobre que mentiroso.
 El temor de Yahv lleva a la vida; el que de El est lleno no ser visitado por la desventura."
 Mete el perezoso su mano en el plato, ni para llevrsela a la boca la sacar.
 Castiga al petulante, y se har cuerdo el inexperto; reprende al sensato, y ganar en saber."
 El que maltrata a su padre y ahuyenta a su madre es un hijo infame y deshonroso.
 Deja de escuchar la correccin, y te desviars de los dictmenes de la prudencia.
 El testigo falso se burla de la justicia; la boca del impo se traga la iniquidad."
 Los castigos son para los petulantes, y los azotes para las espaldas de los necios.
 El vino es petulante, y los licores, alborotadores; el que por ellos va haciendo eses no har cosa buena,"
 Rugido de cachorro de len es la ira del rey; el que la provoca peca contra su vida,"
 Es honor para el hombre esquivar las contiendas, el insensato se mete en ellas.
 El perezoso no ara en invierno; va luego en busca de la cosecha, y nada halla."
 Aguas profundas son los pensamientos del hombre, pero el cuerdo sabe sacarlas fuera.
 Muchos son los que a porfa se dan por amigos, pero quin hallar el amigo fiel?
 El justo anda por caminos derechos; bienaventurados sus hijos despus de l."
 El rey sentado en su tribunal, con su mirar disipa el mal.
 Quin puede decir: He limpiado mi corazn, estoy limpio de pecado?
 Peso falso y falsa medida son abominables a Yahv.
 Aun el nio da a conocer por sus acciones si su obra ser luego recta y justa.
 El odo que oye y el ojo que ve, son ambos obra de Yahv.
 No ames el sueo, por que no te empobrezcas; abre el ojo y tendrs pan en abundancia."
 Malo, malo, dice el que compra; mas en apartndose se alaba."
 Hay oro, hay piedras preciosas; los labios del sabio son vaso precioso."
 Qutale la ropa al que sali fiador por un extrao; retn la prenda del que a extraos fi."
 Es sabroso al hombre el pan mal adquirido, pero despus se halla la boca llena de cascajo.
 Asegura tus designios con el consejo, y haz la guerra con mucha reflexin.
 El chismoso no guarda los secretos; no te entremetas con el suelto de lengua."
 El que maldice a su padre o a su madre ver extinguirse su lmpara en oscuridad tenebrosa.
 Lo pronto y aprisa adquirido no ser bendecido.
 No digas: Devolver mal por mal; confa en Yahv, que El te salvar."
 Peso falso es abominable a Yahv, y falsa balanza no est bien.
 De Yahv son los pasos del hombre. Qu puede saber el hombre de sus propios destinos?
 Lazo es al hombre decir luego: Consagrado, para andar despus pesquisando sobre el voto.
 El rey sabio disipa a los impos y hace tornar sobre ellos la rueda
 Candela de Yahv es el espritu del hombre que escudria los escondrijos de las entraas.
 Bondad y fidelidad guardan al rey, y la justicia sostiene los tronos.
 La fortaleza es la gloria de los jvenes; el ornamento de los ancianos, la canicie."
 Las seales del azote son medicina contra el mal, y sus llagas llegan a lo ms ntimo del corazn.
 Arroyo de agua es el corazn del rey en mano de Yahv, que El dirige a donde le place.
 Al hombre siempre le parecen buenos sus caminos, pero es Yahv quien pesa los corazones.
 Haz justicia y juicio; que eso es ms grato a Yahv que el sacrificio."
 Ojos altivos, corazn soberbio, la lmpara de los impos, son pecado.
 Los designios del diligente prosperan, ms para el precipitado todo son prdidas.
 Allegar tesoros con lengua mentirosa es una desatentada vanidad y lazo mortal,
 La rapia del impo ser su destruccin por no haber querido hacer justicia.
 El camino del perverso es tortuoso y desviado, pero el del justo es derecho.
 Mejor es vivir en un rincn del desvn que en cmoda casa con mujer quisquillosa.
 El alma del impo desea hacer el mal, no perdona ni a su amigo.
 Por el castigo del petulante aprende el inexperto; el sabio de la correccin saca ciencia."
 El justo ve la cada del impo y cmo son trastornados por la desventura.
 El que cierra sus odos al clamor del pobre, tampoco cuando l clame hallar respuesta.
 El presente en secreto aplaca el furor, y el don en el seno la fuerza.
 Alegra al justo que se haga justicia, pero al malhechor le aterra.
 El que se aparta del camino de la sabidura vendr a parar en la compaa de los muertos.
 Vendr a parar en la miseria el que ama los deleites, y el que ama el vino y los perfumes no se enriquecer.
 El rescate del justo es el impo; el de los rectos, el prevaricador."
 Mejor es vivir en un desierto que con mujer rencillosa e iracunda.
 Codiciable y pinge tesoro hay en la casa del justo, pero el necio lo disipa.
 El que hace justicia y misericordia hallar vida y honor.
 El sabio expugna la ciudad fuerte y destruye la fuerza en que se apoya.
 El que guarda su boca y su lengua se preserva de la angustia.
 Insolente es el nombre del soberbio y presuntuoso, que obra con orgullo excesivo.
 Los deseos matan al haragn, porque sus manos no quieren trabajar.
 Hay quien est siempre codiciando, pero el justo da con largueza.
 Abominable es el sacrificio del impo, sobre todo si lo ofrece con mala intencin.
 El testigo falso perecer; el hombre que dice verdad mantiene su palabra."
 El impo hace cara dura, pero el justo conoce su camino.
 No hay sabidura, no hay cordura, no hay consejo contra Yahv.
 Aprstese el caballo para el da del combate, pero la victoria es de Yahv.
 Ms que las riquezas vale el buen nombre; ms que la plata y el oro, la buena estima."
 El rico y el pobre se encuentran, pero al uno y al otro los hizo Yahv.
 El cuerdo ve el peligro y se esconde, pero el necio sigue adelante y la paga.
 Riquezas, honra y vida son premio de la humildad y del temor de Yahv.
 Espinas y lazos hay en el camino del impo; el que guarda su alma se aleja de l."
 Instruye al nio en su camino, que aun de viejo no se apartar de l.
 El rico seorea sobre el pobre, y el que toma prestado es siervo del que le presta.
 El que siembra iniquidad cosecha desventura, y todos sus afanes son vanos.
 El hombre generoso es bendecido, porque da al pobre, de su pan.
 Arroja al petulante y se acabar la contienda, y cesar el pleito y la afrenta.
 Ama Yahv a los de puro corazn, y agrada al rey la gracia en el decir.
 Los ojos de Yahv protegen al justo y trastornan los planes del perverso.
 Dice el perezoso: Fuera hay un len que me matara en medio del camino.
 Sima profunda es la boca de la extraa; aquel que es odioso a Yahv cae en ella."
 La necedad se esconde en el corazn del nio; la vara de la correccin le hace salir de l."
 Oprimir al pobre es para provecho suyo; dar al rico es tirarlo."
 Da odo y escucha las palabras del sabio y aplica tu corazn a la enseanza.
 Pues te ser dulce conservarla en tu pecho y tenerla pronta en tus labios.
 Para que pongas en Yahv tu confianza te sealo hoy tus caminos.
 No te he escrito treinta (sentencias), en que se encuentran consejos inteligentes,
 palabras sinceras para ensearte verdad, para que sepas responder a quien te pregunte?
 No robes al pobre porque es pobre, ni quebrantes en las puertas al desvalido,
 porque Yahv defender su causa y despojar a los que le despojan.
 No te acompaes del iracundo ni te vayas con el colrico,
 para que no aprendas sus maneras y no pongas lazos a tu vida.
 No seas de los que dan la mano y salen fiadores de un deudor;"
 pues, si no tienes con qu pagar, te quitarn de debajo de ti la cama.
 No traslades los linderos antiguos que pusieron tus padres.
 Has visto a uno solcito en sus cosas? Pues ante los reyes estar, no quedar entre gente oscura.
 Cuando te sientes a la mesa de un seor, mira bien a quin tienes delante;"
 y pon un cuchillo a tu garganta si sientes mucho apetito.
 No codicies sus manjares delicados, porque es pan engaoso.
 No te empees en hacerte rico; pon coto a tu ambicin."
 Pones en ello tus ojos y desaparece luego, pues toma luego el vuelo y, como guila, se remonta al cielo.
 No comas con el avaro ni codicies sus manjares.
 Porque l no piensa ms que en s. Come, bebe, te dir, pero su corazn no est contigo.
 Y vomitars el bocado que comiste, y habrs perdido tus blandas palabras.
 No hables a odos del necio, que despreciar tus sensatas razones.
 No traslades los antiguos linderos ni te metas en la heredad de los hurfanos,
 porque su defensor es fuerte, que sentenciar por ellos contra ti.
 Aplica tu corazn a la enseanza, y tus odos a las palabras de los sabios.
 No ahorres a tu hijo la correccin, que porque le castigues con la vara no morir;"
 hirindole con la vara, librars su alma del sepulcro.
 Hijo mo, si eres sabio, se alegrar mi corazn;"
 y se alegrarn mis entraas si tus labios hablan cosas rectas.
 No envidies a los pecadores, antes persevera siempre en el temor de Yahv;"
 porque ciertamente tendrs un porvenir, no vers defraudada tu esperanza.
 yeme, hijo mo, y s sabio, y endereza tu corazn por buen camino.
 No te vayas con los bebedores de vino ni con los comedores de carne.
 Porque el bebedor y el comiln empobrecern, y el sueo har vestir andrajos.
 Escucha a tu padre, al que te engendr, y cuando envejeciere tu madre no la desprecies.
 Compra verdad y no la vendas, sabidura, instruccin e inteligencia.
 Mucho se alegrar el padre del justo, y el que engendr a un sabio se gozar en l.
 Algrense, pues, tu padre y tu madre y gcese la que te engendr.
 Dame, hijo mo, tu corazn y pon tus ojos en mis caminos.
 Sima profunda es la ramera, y pozo estrecho la extraa.
 Tambin ella, como el ladrn, est al acecho. y multiplica entre los hombres los prevaricadores.
 A quin los ayes, a quin los lamentos? A quin las contiendas, a quin las quejas? A quin los palos por nada? A quin los ojos hinchados?
 A quien se para mucho ante el vino, a los que se van en busca de la mixtura.
 No mires mucho al vino cuando rojea y cuando espuma en el vaso; ntrase suavemente,"
 pero al fin muerde como sierpe y pica como spid.
 Y tus ojos vern cosas extraas y hablars sin concierto.
 Te parecer estar acostado en medio del mar y estar durmiendo en la copa de un rbol.
 (Dirs:) Me han pegado, y no me ha dolido; me han pisoteado, y no lo he sentido. Cuando me despierte, volver a buscarlo.
 No tengas envidia del malvado ni desees ponerte en su lugar,
 porque su corazn maquina la ruina, y sus labios no hablan ms que para daar.
 Con la sabidura se edifica la casa y con la prudencia se afirma;"
 con la ciencia se hinchan sus cmaras de todo lo ms preciado y deleitoso.
 Hace ms el sabio que el valiente, el hombre de ciencia ms que el fuerte;"
 porque con estratagemas se hace la guerra, y la victoria est en la muchedumbre de los consejeros.
 Demasiado sublime es para el necio la sabidura; no abrir su boca en las puertas."
 El que maquina el mal ser llamado hombre de malos pensamientos.
 El pensamiento del necio es el pecado, y es abominable a los hombres el petulante.
 Si eres flojo en el tiempo bueno, qu fuerza tendrs en el da de la desventura?
 Libra al que es llevado a la muerte; al que est en peligro de muerte slvale."
 Que si luego dijeres: No lo saba, no lo sabr el que pesa los corazones? Bien lo sabe el que vela por tu vida, y dar a cada uno segn su merecido.
 Come miel, hijo mo, que es buena, y el panal es muy dulce al paladar.
 As es, sbelo, la sabidura para tu alma; si la adquieres, tendrs buen porvenir, y tu esperanza no quedar incumplida."
 No aceches, oh impo! la morada del justo, no saquees su casa;"
 pues el justo, si siete veces cae, siete se levanta; pero el impo sucumbir en la desventura."
 No te goces en la ruina de tu enemigo, no se alegre tu corazn al verle sucumbir;"
 no lo vea Dios y le desagrade y aparte de sobre l su ira.
 No te entrometas con los perversos, no tengas envidia del impo;"
 porque el impo no tendr buen fin, y la lmpara del malvado ser apagada.
 Teme, hijo mo, a Yahv y al rey y no te unas a los veleidosos,
 porque de improviso viene sobre ellos la perdicin, y el disfavor de entrambos, quin lo conoce?
 Tambin stas son sentencias de los sabios. No est bien tener acepcin de personas en el juicio.
 Al que dice al culpable: T tienes la razn, le detesta el pueblo y le maldicen las gentes;"
 pero al que rectamente juzga, todo le va bien, y sobre l desciende fausta bendicin.
 Da un beso en los labios quien da una buena respuesta.
 Dispon tu obra de fuera y prepratela en el campo; luego la meters en casa."
 No testifiques de ligero contra el prjimo; quieres, acaso, engaar con tus labios?"
 No digas: Como me ha tratado a m, le tratar yo a l y le dar lo que se merece.
 Pas junto al campo del perezoso y junto a la via del insensato,
 y todo eran cardos y ortigas, que haban cubierto su superficie; y su cerca de piedra estaba destruida."
 A su vista me puse a reflexionar; aquello fue para m una leccin."
 Un poco dormir, un poco cabecear; otro poco mano sobre mano descansando."
 Y sobreviene como correo la miseria, y como ladrn la indigencia.
 Tambin stas son sentencias de Salomn el rey, coleccionadas por los varones de Ezequas, rey de Jud.
 Gloria de Dios es encubrir las cosas, y honra del rey escudriarlas.
 Como la altura del cielo y la profundidad de la tierra, as es insondable el corazn del rey.
 Despoja de escorias a la plata, y el platero podr hacer su obra.
 Aparta al inicuo del lado del rey, y con la justicia se afirmar su trono.
 No te alabes en la presencia del rey y no te sientes en la silla de los grandes.
 Pues mejor es que te digan Sube ac que tener que ceder tu puesto a otro ms grande. Lo que han visto tus ojos,
 no lo hagas en seguida objeto de litigio; pues qu hars luego, cuando venga tu adversario y te ponga en evidencia?"
 Defiende tu pleito contra tu adversario, pero no descubras el secreto de otro,
 a fin de que no pueda infamarte quien te escucha, sin que tenga remedio tu deshonra.
 Fruto de oro en plato de plata es la palabra dicha a tiempo.
 Zarcillo de oro y collar de plata es un sabio amonestador para el odo dcil.
 Fro de nieve en el calor de la siega es el mensajero fiel para quien le manda, I que refresca el nimo de su seor.
 Nube y viento sin lluvia es el hombre que se jacta de vana liberalidad.
 Con longanimidad se aplaca el prncipe, y la lengua suave ablanda los huesos.
 Si encuentras miel, come lo suficiente; no te hartes y tengas que vomitarla."
 Pon rara vez tu pie en la casa del vecino, no se harte de ti y te aborrezca.
 Maza, espada y aguda saeta es el hombre que testifica en falso contra su prjimo.
 Como diente quebrado y pie que resbala es la confianza en el impo en el tiempo de la angustia (y como el que se quita la ropa en da de fro).
 Echar vinagre sobre el natrn es cantar canciones al corazn afligido. (Como la polilla en el vestido o la carcoma en la madera, as la tristeza hace dao al corazn.)
 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber;"
 pues as echas ascuas sobre su cabeza, y Yahv te lo pagar.
 El viento norte ahuyenta la lluvia; rostro airado, la lengua detractora."
 Mejor es estar en un rincn del desvn que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
 Agua fresca en la boca del sediento es la buena nueva que viene de lejanas tierras.
 Fuente turbia y manantial infecto es el justo que cede ante el impo.
 No hace bien comer demasiada miel y no es honroso buscar la propia gloria.
 Ciudad desmantelada y sin murallas es el que no tiene dominio de s mismo.
 Como nieve en el verano y lluvia en la siega, as conviene al necio la honra.
 Como pjaro vago y como golondrina que vuela es la imprecacin sin motivo, no se cumple.
 Para el caballo el ltigo, la cabezada para el asno la vara para las espaldas del necio.
 No respondas al necio segn su necedad, para no hacerte como l.
 Responde al necio como merece su necedad, para que no se tenga por sabio.
 Sus pies se corta y daos sufre el que enva un mensaje por mano de un necio.
 Como cojean las piernas del cojo, as el proverbio en la boca del necio.
 Como quien liga la piedra en la honda, as es el que hace honor al necio.
 Como rama de espino en mano de un borracho, as es el proverbio en la boca del necio.
 Como saeta que hiere a cualquiera que pasa, as al que asalaria al necio y al borracho.
 Como perro que vuelve a su vmito es el necio que repite sus necedades.
 Has visto a uno que se cree sabio? Ms puedes esperar del necio que de l.
 Dice el perezoso: En el camino hay una fiera, un len en la plaza.
 Las puertas giran en sus quicios, y el perezoso en su lecho.
 El perezoso mete la mano en el seno y se cansa aun para llevrsela a la boca.
 El perezoso se cree sabio ms que siete que sepan responder.
 Coger a un perro por las orejas es entrometerte en un pleito que no te importa.
 Como el loco que lanza llamas y saetas mortferas,
 tal es el hombre que daa a su amigo y dice despus: Lo hice por broma.
 Por falta de lea se apaga el fuego, y donde no hay chismoso cesa la contienda.
 Como el carbn a las brasas y la lea al fuego, as es el chismoso para encender contiendas.
 Las palabras del chismoso son bocado suave, que baja hasta el fondo de las entraas.
 Bao de plata sobre vasija de barro son los labios lisonjeros y corazn malvado.
 El que aborrece se enmascara con los labios, pero dentro lleva la traicin.
 Cuando te habla amigablemente, no le creas, porque lleva siete abominaciones dentro del corazn.
 Con doblez esconde su rencor, pero su malicia ser descubierta en la asamblea.
 El que cava la fosa cae dentro de ella, y al que rueda vina piedra se le viene encima.
 La lengua mentirosa produce muchos males y la boca lisonjera hace resbalar.
 No te jactes del da de maana, pues no sabes lo que dar de s.
 Que te alabe el extrao, no tu boca; el ajeno, no tus labios."
 Pesada es la piedra, pesada la arena, pero la ira del necio es ms pesada que ambas cosas.
 Cruel es la ira, furiosa la clera, pero quin podr parar ante la envidia?
 Mejor es una abierta reprensin que un amor encubierto.
 Leales son las heridas hechas por quien ama, pero los besos del que aborrece son engaosos.
 El harto pisotea la miel, pero al hambriento le es dulce lo amargo.
 Como pajarillo fuera de su nido es el hombre fuera de su patria.
 El perfume y el incienso alegran el corazn, y el consejo y la ciencia son la delicia del alma.
 No dejes al amigo, ni al amigo de tu padre, y no tendrs que ir a casa de tu hermano en el da de la desventura. Mejor es vecino cercano que hermano lejano.
 S sabio, hijo mo, y complceme, para que pueda yo responder a quien me moteja.
 El prudente ve el peligro y se esconde, el simple sigue adelante y la paga.
 Cgele el vestido por haber salido fiador de otro y retn la prenda a quien fi a un extrao.
 Al que saluda a voces al vecino de madrugada, por maldicin se le cuenta.
 Gotera incesante en da de lluvia y mujer rencillosa, all se van;"
 quien quiere contenerla pretende parar el viento o coger aceite con su diestra.
 El hierro, con el hierro se aguza, y el hombre aguza a su prjimo.
 El que guarda la higuera comer su fruto y el que atiende a su seor recibir de l honores.
 Como se parece un agua a otra agua, as el corazn de un hombre al de otro.
 El seol y el averno no se llenan nunca; as el ojo del hombre no se sacia jams."
 Como el cristal para la plata y la hornaza para el oro, as es para el hombre la boca del que le alaba.
 Aunque majes al necio en el mortero con el piln de machacar el trigo, no le sacars de su necedad.
 Cuida bien de tu grey y pon atencin a tus rebaos,
 pues no dura siempre la riqueza, ni la corona va de generacin en generacin.
 Sale el heno, aparece la verdura, siganse las hierbas de los montes;"
 y los corderos te proporcionan vestidos, y los cabritos el precio de un campo,
 las cabras leche abundante para tu comida, para el mantenimiento de tu casa y para el sustento de tus criados.
 Huye el malvado sin que nadie le persiga, mas el justo va seguro como cachorro de len.
 Por los delitos de una tierra son muchos sus gobernantes, pero con uno inteligente y prudente dura largo tiempo.
 El perverso que oprime a los pobres es un torbellino huracanado, que no da pan.
 Los que abandonan la ley alaban al impo; los que la guardan le hacen la guerra."
 Los malvados no conocen la justicia, pero el que busca a Yahv lo sabe todo.
 Mejor es el pobre que anda en integridad que el rico de perversos caminos.
 El que guarda la ley es hijo prudente; el que se acompaa de glotones es vergenza de su padre."
 El que con usura y crecido inters aumenta sus caudales, para el que se apiada de los pobres lo allega.
 Es abominable la oracin de aquel que se aparta de la ley.
 El que extrava a los rectos de la buena senda caer en su propia sima, pero los perfectos heredarn el bien.
 El rico es sabio a sus propios ojos, pero el pobre inteligente sabe sondearle.
 Cuando prevalecen los justos, hay gran gloria; pero cuando se alzan los impos se esconden los hombres."
 El que oculta sus pecados no prosperar; el que los confiesa y se enmienda alcanzar misericordia."
 Bienaventurado el hombre que persevera en el temor, pero el de duro corazn caer en la desventura.
 Len rugiente y oso hambriento es un mal prncipe a la cabeza de su pueblo.
 Un prncipe insensato multiplica las extorsiones, pero el que aborrece la rapia alarga la vida.
 El hombre que derrama sangre corre al sepulcro sin que nadie le socorra.
 El que anda en integridad ser salvo; el que va por senderos tortuosos, en alguno caer."
 El que labra la tierra tendr pan abundante; el que se va con los ociosos se hartar de pobreza."
 El hombre fiel ser muy bendecido; el que de prisa se enriquece no lo har sin culpa."
 No es bueno tener acepcin de personas, y por un pedazo de pan se peca.
 El malo se apresurar a hacerse rico, y no ve que le vendr la pobreza.
 El que reprende hallar despus mayor gracia que aquel que lisonjea con la lengua.
 El que roba a su padre o a su madre y dice que no es falta, es digno compaero de bandidos.
 El hombre codicioso suscita litigios, el que en Dios confa se sacia.
 El que en s mismo confa es un necio, el queanda en sabidura ser salvo.
 El que da al pobre no tendr pobreza, el que aparta de l sus ojos tendr muchas maldiciones.
 Cuando estn en auge los impos, se esconde el hombre; mas, cuando son destruidos, se multiplican los justos."
 El que reprendido endurece su cerviz, de repente ser quebrantado sin remedio.
 Bajo el gobierno de los justos est contento el pueblo; cuando mandan los impos, el pueblo suspira."
 El que ama la sabidura alegra a su padre; el que frecuenta rameras pierde su hacienda."
 El rey con la justicia mantiene el Estado, pero el venal lo lleva a la ruina.
 El que adula a su prjimo tiende un lazo a los pies de ste.
 Bajo los pies del malvado hay una trampa, pero el justo canta alegremente.
 El justo reconoce el derecho de los humildes, pero al impo no se le da nada de l.
 Los petulantes sublevan la ciudad; los sabios calman la ira."
 Si un sabio disputa con un necio, que se enoje, que se ra, no tendr reposo.
 Los hombres sanguinarios odian al justo, pero a los justos no les da cuidado.
 El necio desfoga toda su ira, pero el sabio acaba por calmarla.
 El prncipe que da odos a la mentira, tendr ministros todos malos.
 El pobre y el usurero se encuentran; es Yahv quien hace brillar los ojos de entrambos."
 El rey que hace justicia a los humildes hace firme su trono para siempre.
 La vara y el castigo dan sabidura; el muchacho consentido es la vergenza de su madre."
 Con el crecer de los malos crece la iniquidad, pero los justos vern su cada.
 Corrige a tu hijo y te dar contento, y har las delicias de tu alma.
 Sin profeca el pueblo va desenfrenado; pero el que guarda la ley, dichoso l."
 No con solas palabras se corrige el esclavo, porque entiende bien, pero de obedecer, nada.
 Has visto un hombre precipitado en el hablar? Ms esperanza que en l hay en el necio.
 El que acaricia a su siervo desde su infancia, al fin tendr que arrepentirse.
 JE1 iracundo levanta contiendas, y el furioso muchas veces peca.
 La soberbia trae al hombre la humillacin, pero el de humilde corazn es ensalzado.
 El encubridor del ladrn a s mismo se odia, oye el conjuro y no lo denuncia.
 El temor del hombre es un lazo, pero el que teme a Yahv est seguro.
 Muchos son los que buscan el favor del prncipe, pero el juicio de cada cual viene de Yahv.
 El inicuo es horror para el justo, y horror para el malvado es el que obra rectamente.
 Dichos de Agur, hijo de Jaqu, de Masa, Dijo aquel varn: Mucho me he fatigado, oh Dios! mucho me he fatigado, oh Dios! y he perdido la esperanza.
 Porque soy un ignorante y menos que hombre, y no tengo inteligencia de hombre.
 Pero Dios me ense, y conoc la ciencia del Santo.
 Quin subi a los cielos y baj? Quin encerr los vientos en su puo? Quin at las aguas en su manto? Quin fij los confines a la tierra? Cmo se llama? Y cmo se llama su hijo? Lo sabes t?
 Toda palabra de Dios es acrisolada, es el escudo de quien en El confa.
 No aadas nada a sus eloquios, por que no te reprenda y seas hallado mentiroso.
 Dos cosas te pido, no me las niegues antes de que muera.
 Tenme lejos de la mentira y del engao y no me des ni pobreza ni riquezas. Dame aquello de que he menester.
 No sea que, harto, te desprecie y diga: Quin es Yahv? O que, necesitado, robe y blasfeme del nombre de mi Dios.
 No calumnies al siervo ante su amo, no sea que te maldiga y hayas de sufrir el castigo.
 Hay quien maldice a su padre y no bendice a su madre.
 Hay quien se cree limpio y no ha limpiado su inmundicia.
 Hay quien mira con altanera y cuyos prpados son altivos.
 Hay gentes cuyos dientes son espadas, y cuchillos sus molares, para devorar a los pobres de la tierra y raer de entre los hombres a los menesterosos.
 Dos hijos tiene la sanguijuela: Dame, dame. Tres cosas hay que no se hartan y cuatro que nunca dicen: Basta.
 El seol, la matriz estril, la tierra que no se harta de agua, y el fuego que nunca dice: Basta.
 Al que escarnece a su padre y pisotea el respeto de su madre, cuervos del valle le saquen los ojos y devrenle aguiluchos.
 Tres cosas me resultan maravillosas, y una cuarta que no llego a entender:
 el camino del guila en los aires, el rastro de la serpiente sobre la roca, el camino de la nave en medio del mar, y el rastro del hombre en la doncella.
 Este es el obrar de la mujer adltera: despus de haber comido se limpia la boca y dice: Nada de mal he hecho.
 Tres cosas hay que sublevan a la tierra y una cuarta que no puede sufrirse:
 siervo que llegue a dominar, necio que se ve harto de pan,
 desdeada que llegue a encontrar marido y esclava que hereda a su seora.
 Cuatro cosas hay pequeas en la tierra que son, sin embargo, ms sabias que los sabios:
 la hormiga, pueblo nada fuerte, pero que se prepara su provisin en el verano;"
 el damn, pueblo nada esforzado, que se hace su cubil en las rocas;"
 la langosta, que no tiene rey, y, sin embargo, avanza en escuadrones;"
 el lagarto, que se toma con la mano, y, sin embargo, habita en los palacios de los reyes.
 Tres cosas hay de buen andar y aun cuatro que muy bien se pasean:
 el len, el ms fuerte de todos los , que no retrocede ante nadie;"
 el gallo, que marcha arrogante entre sus gallinas; el macho cabro, que va delante de su manada, y el rey, que va a la cabeza de su ejrcito."
 Si te alabaste sin darte cuenta o a sabiendas, mano a la boca;"
 que batiendo la leche se hace la manteca, y oprimiendo la nariz se saca sangre, y oprimiendo la ira se excita la ria.
 Sentencias de Lemuel, rey de Masa; sentencias que le ense su madre:"
 Qu, hijo mo, qu te dir, Lemuel, mi primognito? Qu, hijo de mis entraas? Qu, hijo de mis votos?
 No des a las mujeres tu vigor, ni tus caminos a las que destruyen a los reyes.
 No est bien, oh Lemuel! a los reyes, no est bien a los reyes beber vino, ni a quienes gobiernan el deseo de los licores.
 Si no, bebe y se olvida de las leyes y pervierte el derecho de los afligidos.
 El licor dadlo a los miserables, y el vino a los afligidos;"
 que bebiendo olviden su miseria y no se acuerden ms de sus trabajos.
 Abre tu boca por el mudo y defiende al desvalido;"
 abre tu boca a la sentencia justa y haz justicia al pobre y al miserable.
 Alef. La mujer fuerte, quin la hallar? Vale mucho ms que las perlas.
 Beth. En ella confa el corazn de su marido y no tiene nunca falta de nada.
 Gumel. Le proporciona siempre el bien, nunca el mal, todo el tiempo de su vida.
 Dalet. Ella se procura lana y lino y hace las labores con sus manos.
 He. Es como nave de mercader, que desde lejos trae su pan.
 Vau. Se levanta cuando an es de noche, y prepara a su familia la comida y la tarea de sus criados,
 Zain. Ve un campo y lo compra, y con el fruto de sus manos planta una via.
 Jet. Se cie de fortaleza y esfuerza sus brazos.
 Tet. Ve alegre que su negocio va bien, y ni de noche apaga su lmpara.
 Yod. Coge la rueca en sus manos y hace bailar el huso.
 Caf. Tiende su mano al miserable y alarga la mano al menesteroso.
 Lamed. No teme su familia el fro de la nieve, porque todos en casa tienen vestidos dobles.
 Mem. Ella se hace cobertores, y sus vestidos son de lana y prpura.
 Nun. Celebrado es en las puertas su marido cuando se sienta entre los ancianos del lugar.
 Smec. Hace una hermosa tela y la vende, y vende al mercader un ceidor.
 Ayin. Se reviste de fortaleza y gracia, y sonre al porvenir.
 Pe. La sabidura abre su boca y en su lengua est la ley de bondad.
 Tsade. Vigila a toda su familia, y no come su pan de balde.
 Qof. Alzanse sus hijos y la aclaman bienaventurada, y su marido la ensalza.
 Res. Muchas hijas han hecho proezas, pero t a todas sobrepasas.
 Sin. Engaosa es la gracia, fugaz la belleza; la mujer que teme a Dios, sa es de alabar."
 Tau. Dadle los frutos del trabajo de sus manos, y albenla sus hechos en las puertas.
 Razones del Cohelet, hijo de David, rey de Jerusaln.
 Vanidad de vanidades, dijo el Cohelet; vanidad de vanidades; todo es vanidad."
 Qu provecho obtiene el hombre de todo por cuanto se afana debajo del sol?
 Pasa una generacin y viene otra, pero la tierra es siempre la misma.
 Sale el sol, se pone el sol y se apresura a llegar al lugar de donde vuelve a nacer.
 Tira el viento al medioda, gira al norte, va siempre dando vueltas y retorna a sus giros.
 Los ros van todos al mar, y la mar no se llena; al lugar de donde ellos vinieron tornan de nuevo para volver a correr."
 Todas las cosas trabajan ms que cuanto el hombre puede ponderar; no se sacia el ojo de ver ni se harta el odo de or."
 Lo que fue, eso ser; lo que ya se hizo, eso es lo que se har; no se hace nada nuevo bajo el sol."
 Si de algo se dice: Mira, esto es nuevo, aun eso fue ya en los siglos anteriores a nosotros.
 No hay memoria de los antiguos, ni de los que vendrn despus habr memoria en los que sern despus.
 Yo, el Cohelet, he sido rey de Israel, en Jerusaln,
 y apliqu mi mente a hacer con sabidura investigaciones y pesquisas sobre todo cuanto hay bajo los cielos. Es una dura labor dada por Dios a los hijos de los hombres, para que en ella se ocupen.
 Mir todo cuanto se hace debajo del sol, y vi que todo era vanidad y apacentarse de viento.
 Lo torcido no puede enderezarse, y lo que falta no se puede contar.
 Y dije para m: Heme aqu engrandecido y crecido en sabidura, ms que cuantos antes de m fueron en Jerusaln, y hay en mi mente mucha ciencia y sabidura.
 Di, pues, mi mente a conocer la sabidura y la ciencia y a entender la locura y los desvarios, y vi que tambin esto es apacentarse de viento,
 pues donde hay mucha ciencia hay mucha molestia, y creciendo el saber crece el dolor.
 Dije en mi corazn: Ea, probemos la alegra, a gozar los placeres. Pero tambin esto es vanidad.
 Dije de la risa: Es locura, y de la alegra: De qu sirve?
 Me propuse regalar mi carne con el vino, mientras daba mi mente a la sabidura, y me di a la locura, hasta llegar a saber qu fuese para el hombre lo mejor de cuanto ac abajo se hace durante los contados das de su vida.
 Emprend grandes obras, me constru palacios, me plant vias,
 me hice huertos y jardines y plant en ellos toda suerte de rboles frutales.
 Me hice estanques de agua para regar de ellos el bosque donde los rboles crecan.
 Compr siervos y siervas y tuve muchos nacidos en mi casa; tuve muchos ganados, vacas y ovejas, ms que cuantos antes de m hubo en Jerusaln."
 Amonton plata y oro, tesoros de reyes y provincias. Hceme con cantores y cantoras, y cuanto es deleite del hombre, princesas sin nmero.
 Fui grande ms que cuantos me precedieron en Jerusaln, pero mi sabidura permaneci conmigo.
 De cuanto mis ojos me pedan, nada les negu, no priv a mi corazn de gozo alguno; mi corazn gozaba de toda mi labor, siendo ste el premio de mis afanes."
 Entonces mir cuanto haban hecho mis manos y todos los afanes que al hacerlo tuve, y vi que todo era vanidad y persecucin del viento y que no hay provecho alguno debajo del sol.
 Me volv a considerar la sabidura, la estulticia, la necedad, corno quien desanda el camino anteriormente recorrido.
 Y vi que la sabidura sobrepasa a la ignorancia cuanto la luz a las, tinieblas.
 El sabio tiene los ojos en la frente, mas el necio anda en tinieblas. Vi tambin que una es la suerte de ambos.
 Y dije en mi corazn: Tambin yo tendr la suerte del necio; por qu, pues, hacerme sabio, qu provecho sacar de ello? Y vi que tambin esto es vanidad,"
 porque del sabio, como del necio, no se har eterna memoria, sino que todo, pasado algn tiempo, pronto se olvida. Muere, pues, el sabio igual que el necio.
 Por eso aborrec la vida, al ver que cuanto debajo del sol se hace es vanidad y persecucin del viento.
 Y aborrec todo cuanto haba hecho bajo el sol, porque todo tendr que dejarlo a quien vendr despus de m.
 Y quin sabe si se ser sabio o ser necio? Y, con tocio, dispondr de todo mi trabajo, de lo que me cost estudio y fatiga debajo del sol. Tambin esto es vanidad.
 Y desesper en mi corazn de todo el trabajo que he hecho debajo del sol,
 porque quien trabaj con conocimiento, con pericia y buen suceso, tiene despus que dejrselo todo a quien nada hizo en ello; tambin esto es vanidad y mal grande."
 Pues qu le queda al hombre de todo su afanarse y fatigarse con que debajo del sol se afan?
 Todos sus das son dolor, y todo su trabajar fatiga, y ni aun de noche descansa su corazn. Tambin esto es vanidad.
 No hay para el hombre cosa mejor que comer y beber y gozar de su trabajo, y vi que esto es don de Dios.
 Porque quin puede comer y beber sino gracias a El?
 Pues al que le es grato le da sabidura, ciencia y gozo; pero al pecador le da el trabajo de allegar y amontonar para dejrselo despus a quien Dios quiera. Tambin esto es vanidad y persecucin del viento."
 Todo tiene su tiempo, y cuanto nace debajo del sol su hora.
 Hay tiempo de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado;"
 tiempo de herir y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar;"
 tiempo de llorar y tiempo de rer, tiempo de lamentarse y tiempo de danzar;"
 tiempo de esparcir las piedras y tiempo de amontonarlas, tiempo de abrazarse y tiempo de separarse;"
 tiempo de ganar y tiempo de perder, tiempo de guardar y tiempo de tirar;"
 tiempo de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar;"
 tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz.
 Qu provecho saca el que se afana de aquello que hace?
 Yo he mirado el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que en l se ocupen.
 Todo lo hace El apropiado a su tiempo, y ha puesto adems en el alma la idea de perduracin, sin que pueda el hombre descubrir la obra de Dios desde el principio hasta el fin.
 Conoc que no hay para l otro bien que gozarse y procurarse el bienestar en su vida,
 pues el que uno coma, beba y se goce de su trabajo, don es de Dios.
 Conoc que cuanto hace Dios es permanente, y nada se le puede aadir, nada quitar, y hace as Dios que se le tema.
 Lo que es, eso fue ya, y lo que fue, eso ser, y Dios vuelve a traer lo que ya pas.
 Otra cosa he visto debajo del sol: que en el puesto de la justicia est la injusticia, y en el lugar del derecho la iniquidad.
 Por eso me dije: Dios juzgar al justo y al injusto, porque hay un tiempo destinado para todo y para toda obra.
 Djeme tambin acerca del hombre: Dios quiere hacerles ver y conocer que de s son como las bestias,
 porque una misma es la suerte de los hijos de los hombres y la suerte de las bestias, y la muerte del uno es la muerte de las otras, y no hay ms que un hlito para todos, y no tiene el hombre ventaja sobre la bestia, pues todo es vanidad.
 Unos y otras van al mismo lugar; todos han salido del mismo polvo, y al polvo vuelven todos."
 Quin sabe si el hlito del nombre sube arriba, y el de la bestia baja abajo, a la tierra?
 Y vi que no hay para el hombre nada mejor que gozar de su trabajo, pues sa es su parte; quin le dar a conocer lo que ha de venir despus de l?"
 Trneme y vi las violencias que se hacen debajo del sol, y las lgrimas de los oprimidos, sin tener quin los consuele, y la fuerza en mano de los opresores, tener sin aqullos consolador.
 Y proclam dichosos a los muertos que se fueron, ms dichosos que los vivos que. viven todava,
 y ms dichosos an a los que nunca vivieron y no vieron lo malo que debajo del sol se hace.
 Vi tambin que todo trabajo y cuanto de bueno se hace mueve la envidia del hombre contra su prjimo. Tambin esto es vanidad y apacentarse de viento.
 El necio se cruza de manos y se come su carne.
 Ms vale una sola mano llena en reposo que las dos llenas en trabajo y en vanos afanes.
 Volvme de nuevo y vi otra vanidad debajo del sol:
 un hombre solo que no tiene sucesor, que no tiene hijo ni hermano y-no cesa nunca de trabajar ni se hartan sus ojos de riquezas. Para quin trabajo yo y me someto a privaciones? Tambin esto es vanidad y duro trabajo.
 Ms valen dos que uno solo, porque logran mejor fruto de su trabajo.
 Si cayeren, se levantan el uno al otro; pero ay del solo, que, si cae, no tiene quin le levante"
 Tambin, si duermen dos juntos, uno a otro se calientan; pero el solo, cmo podr calentarse?"
 Si uno es agredido, sern dos a defenderse, y la cuerda de tres hilos no es fcil de romper.
 Ms vale mozo pobre y sabio que rey viejo y necio, que no sabe escuchar los consejos.
 Aqul aun de la crcel podr salir para subir al trono, aunque en su reino haya nacido pobre.
 Vi que todos los que andan y viven debajo del sol se iban con l, con el mozo que le quit su puesto.
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 -- [ (Ecclesiastes 4:17)  Pon atencin a tus pasos al acercarte a la casa de Dios; llegarse dcilmente vale ms que el sacrificio de los insensatos, que no saben hacer ms que el mal." ] 
 No seas precipitado en tus palabras y que tu corazn no se apresure a proferir una palabra delante de Dios, que en los cielos est Dios, y t en la tierra; sean, pues, pocas tus palabras."
 Porque de la muchedumbre de las ocupaciones nacen los sueos, y de la muchedumbre de las palabras los despropsitos.
 Si haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, que no hallan favor los negligentes; lo que prometes cmplelo."
 Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
 No consientas que tu boca te haga culpable, y no digas luego ante el sacerdote que fue inadvertencia, pues se irritara Dios contra tu palabra y destruira las obras de tus manos;"
 pues de la muchedumbre de los cuidados nacen los sueos, y de la muchedumbre de las palabras los despropsitos. Teme, pues, a Dios.
 Si ves en la regin la opresin del pobre y la violacin de la justicia y del derecho, no te sorprendas, porque por encima del grande hay otro ms grande que vigila, y por encima de ambos otro mayor.
 El fruto del campo es para todos, y aun el rey es para el campo.
 El que ama el dinero no se ve harto de l y el que ama los tesoros no saca de ellos provecho alguno; tambin esto es vanidad."
 Con la mucha hacienda, muchos son los que la comen; y qu saca de ella el amo ms que verla con sus ojos?"
 Dulce es el sueo del trabajador, coma poco, coma mucho; pero la hartura no deja dormir al rico."
 Hay un trabajoso afn que he visto debajo del sol: riquezas guardadas para el mal de su dueo.
 Pirdense esas riquezas en un mal negocio, y a los hijos que engendra no les queda nada en la mano.
 Como desnudo sali del seno de su madre, desnudo se tornar, yndose como vino, y nada podr tomar de sus fatigas para llevrselo consigo.
 Tambin esto es un triste mal, que, como vino, as haya de volverse y nada pueda llevarse en la mano de cuanto trabaj;"
 y sobre esto, comer todos los das de su vida en tinieblas, en afn, dolor y miseria.
 He aqu lo que he hallado de bien: que es bueno comer, beber y disfrutar en medio de tantos afanes con que se afana el hombre debajo del sol los contados das que Dios le concede, pues sa es su parte;"
 y el haber recibido de Dios riquezas y hacienda y facultad de gozar de ellas, alegrndose con su parte en medio de sus afanes, es tambin don de Dios;"
 no tendr mucho en qu pensar en los das de su vida, porque Dios le llen de alegra el corazn.
 -- omitido por parfrasis --
 Hay un mal que yo vi debajo del sol y que pesa muy gravemente sobre el hombre.
 Uno a quien Dios dio riquezas, hacienda y honra, y a quien nada le falta de cuanto su deseo puede desear, pero a quien Dios no le deja gozar de todo eso, sino que lo gozan los extraos.
 Esto es vanidad y mal trabajo. Aunque tenga cien hijos y viva muchos aos, si no se hart su alma del bien y ni siquiera halla sepultura,
 digo que mejor que l es el abortivo, que si en vano vino y oscuramente se va y cubren su nombre las tinieblas,
 y ni vio el sol ni supo nada, todava ms quietud goza que aqul,
 y aunque dos veces mil aos viviese sin gustar el bien, no iran todos esos aos por el mismo camino?
 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y nunca se harta su alma.
 Cul es la ventaja del sabio sobre el necio? Cul la del pobre que sabe ir su camino?
 Mejor es tener que perderse en deseos, y tambin esto es vanidad y persecucin del viento.
 El que es, ya tiene nombre, y ya se sabe que es un hombre y que no puede contender con quien es ms fuerte que l.
 Cierto, muchas palabras aumentan la vanidad; pero qu provecho hay en eso para el hombre"
 y quin sabe lo que es mejor para l en los das de la vida de su vanidad, que pasa como sombra? Quin dar a saber al hombre lo que despus de l suceder debajo del sol?
 Mejor es el buen nombre que el oloroso ungento, y mejor el da de la muerte que el del nacimiento.
 Mejor es ir a casa en luto que ir a casa en fiesta, porque aqul es el fin de todo hombre, y el que vive reflexiona.
 Mejor es la tristeza que la risa, porque la tristeza del rostro es buena para el corazn.
 El corazn del sabio est en la casa en luto, el corazn del necio est en la casa en placer.
 Mejor es or el reproche de un sabio que escuchar las cantilenas de los necios,
 porque cual el chisporrotear del fuego bajo la caldera, tal es el aplauso de los necios. Y tambin esto es vanidad.
 Porque la opresin puede hacer enloquecer al sabio, y las ddivas corrompen el corazn.
 Mejor es el fin de una cosa que su principio, y mejor es el de nimo calmo que el irascible.
 No te apresures a enojarte, porque la ira es propia de necios.
 Nunca digas: Por qu los tiempos pasados fueron mejores? porque nunca preguntars esto sabiamente.
 Buena es la ciencia con hacienda, y es una ventaja para los que ven el sol.
 Porque escudo es la ciencia y escudo es la riqueza, pero excede la sabidura que da la vida al que la tiene.
 Contempla la obra de Dios, porque quin podr enderezar lo que El torci?
 En el da del bien goza del bien, y en el da del mal reflexiona que lo uno y lo otro lo ha dispuesto Dios, de modo que el hombre nada sepa de lo por venir.
 De todo he visto en mis fugaces das: justo que muere en toda su justicia e impo que con todas sus iniquidades campa largo tiempo.
 No quieras ser demasiado justo ni demasiado sabio, para qu quieres destruirte?
 No hagas mucho mal ni seas insensato: por qu has de querer morir antes de tiempo?
 Bien te estar esto sin dejar aquello, que el que teme a Dios saldr con todo.
 La sabidura da al sabio una fuerza superior a la de diez potentes que gobiernan la ciudad.
 Cierto, no hay justo en la tierra que haga slo el bien y no peque.
 Tampoco prestes atencin a todo cuanto se dice, para que no tengas que or a tu siervo decir mal de ti.
 Sabes muy bien que muchas veces tambin t hablaste mal de otros.
 Todo esto he querido buscar en la sabidura, y dije: Quiero hacerme sabio; pero la sabidura est lejos de m."
 Lejos se queda lo que estaba lejos, y profundo lo profundo. Quin lo alcanzar?
 He aplicado mi corazn a buscar e inquirir la sabidura y la ciencia, y he hallado que la maldad es una insensatez, y la insensatez una locura.
 Y hall que es la mujer ms amarga que la muerte y lazo para el corazn, y sus manos atadura. El que agrada a Dios escapar de ella, mas el pecador en ella se quedar preso.
 Esto hall, dice el Cohelet, pesando las cosas una por una para hallar la razn.
 Lo que busca mi alma y todava no ha encontrado: Entre mil hall un hombre, mas mujer entre todas ni una hall.
 Lo que hall fue slo esto: que Dios hizo recto al hombre, mas ellos se buscaron muchas perversiones.
 Quin como el sabio? Quin como el que sabe explicar las cosas? La sabidura del hombre ilumina su rostro y quita aspereza a su semblante.
 Guarda el mandato del rey a causa del juramento hecho a Dios.
 No te apresures a alejarte de su presencia ni persistas en cosas que le desagraden, porque puede hacer cuanto quiere.
 Pues la palabra del rey es eficaz, y quin podr decirle: Qu es lo que haces?
 El que guarda los mandamientos no tendr mal, y la mente sabia conoce el tiempo y el juicio;"
 que para toda cosa hay tiempo y juicio y es mucho el mal que pesa sobre el hombre;"
 porque no sabe lo que vendr despus, y quin podr decirle cuanto ha de suceder?
 No tiene el hombre poder sobre el espritu para detenerlo ni tiene poder sobre el da de la muerte; no hay armas para tal guerra, ni podr la iniquidad salvar al reo que la comete."
 Esto he visto poniendo atencin a cuanto sucede bajo el sol, en tiempos en que el hombre domina sobre el hombre para su rnaL
 Vi a impos recordados, mientras que los que haban hecho el bien se iban del lugar santo y eran olvidados en la ciudad; tambin esto es vanidad."
 Porque no se ejecuta prontamente la sentencia contra el mal, por ello el corazn de los hijos de los hombres se llena de deseos de hacer el mal;"
 que hace el pecador cien veces el mal y pervive; con todo, yo s que los que temen a Dios tendrn el bien, los que temen ante su presencia,"
 mientras que el impo no tendr bien ni prolongar sus das, que sern como sombras por no temer a Dios.
 Sin embargo, tal vanidad se da sobre la tierra, que son tratados justos como conviene a los malvados, y malvados como conviene a los justos. Y me digo que tambin esto es vanidad.
 Por eso alabo la alegra, que el hombre no tiene bien bajo el sol sino comer, beber y alegrarse, y esto es lo que le queda de sus trabajos en los das de vida que le da Dios bajo el sol.
 Di, pues, mi corazn a conocer la sabidura y a examinar el trabajo que se hace sobre la tierra, porque hay quien ni de da ni de noche ve cerrarse sus ojos por el sueo.
 Examin tambin la obra de Dios, que no puede el hombre conocer cuanto se hace bajo el sol, y, por mucho que se fatigue, nada llega a descubrir; y aun cuando dijere el sabio que sabe, nada llega a saber."
 Poniendo en mi corazn todo esto, vi bien que el justo y el sabio y sus obras estn en las manos de Dios, y ni siquiera sabe el hombre si es objeto de amor o de odio; todo est encubierto ante l."
 Todo a todos sucede de la misma manera; una misma es la suerte que corren el justo y el impo, el bueno y el malo, el puro y el impuro, el que sacrifica y el que no ofrece sacrificios; como el hombre de bien, el malhechor; como el que jura, el que aborrece el juramento."
 Este mal hay en todo cuanto existe bajo el sol: que sea una misma la suerte de todos y que el corazn de los hijos de los hombres est lleno de mal y de enloquecimiento durante la vida, y luego la muerte.
 Y quin es exceptuado? Mientras uno vive hay esperanza, que mejor es perro vivo que len muerto;"
 pues los vivos saben que han de morir, mas el muerto nada sabe y ya no espera recompensa, habindose perdido ya su memoria.
 Amor, odio, envidia, para ellos ya todo se acab; no toman ya parte alguna en lo que sucede bajo el sol."
 Ve, come alegremente tu pan y bebe tu vino con alegre corazn, pues que se agrada Dios en tus buenas obras.
 Vstete en todo tiempo de blancas vestiduras y no falte el ungento sobre tu cabeza.
 Goza de la vida con tu amada compaera todos los das de la fugaz vida que Dios te da bajo el sol, porque sa es tu parte en esta vida entre los trabajos que padeces debajo del sol.
 Cuanto tu mano pueda hacer, hazlo alegremente, porque no hay en el sepulcro, adonde vas, ni obra, ni razn, ni ciencia, ni sabidura.
 De nuevo observ, y vi debajo del sol que no es de los giles el correr, ni de los valientes el vencer, ni aun de los sabios el pan, ni de los entendidos la riqueza, ni aun de los cuerdos el favor, sino que el tiempo y el acaso en todo se entremezclan.
 Y ni aun su hora conoce el hombre; como pez que es cogido en una mala red y como pjaro que se enreda en el lazo, as se enredan los hijos de los hombres en el mal tiempo cuando de improviso los coge."
 Otra cosa he visto debajo del sol que fue para m una gran leccin:
 haber una ciudad pequea con poca gente dentro, contra la cual vino un gran rey y la asedi, levantando contra ella grandes fortificaciones;"
 y haber un hombrecillo, pobre, pero sabio, que con su sabidura salv la ciudad. Y, sin embargo, de aquel hombre pobre nadie se acordaba.
 Entonces me dije: Ms vale la sabidura que la fuerza; pero la sabidura del pobre es despreciada y sus palabras no son escuchadas."
 Las palabras del sabio, proferidas con calma, se hacen or mejor que los gritos del que manda a necios.
 Ms vale la sabidura que las armas de guerra, y un yerro destruya mucho bien.
 Una mosca muerta en l estropea el ungento del perfumista, y un poco de locura puede pesar ms que la sabidura y la honra.
 Dirige el sabio su mente a la derecha, y a la izquierda el necio.
 Por cualquier camino que el necio vaya, es siempre necio, y todos dicen: Es un loco.
 Cuando un poderoso se enfurezca contra ti, no repliques, porque la mansedumbre impide grandes males.
 Un mal que he visto debajo del sol es el mal que nace del soberano.
 Es puesto el inepto en muchos puestos elevados, y los aptos se sientan abajo.
 He visto al siervo a caballo y a los prncipes andar a pie como siervos.
 El que cava una fosa, dentro de ella cae, y el que deshace una pared es mordido de la sierpe.
 El que rueda una piedra se hace mal con ella y el que parte la lea corre peligro de herirse con ella.
 Si el filo se embota y no se aguza, hay que poner ms esfuerzo; pero la sabidura da el remedio."
 Si muerde una serpiente no encantada, de nada valen los conjuros.
 Las palabras de la boca del sabio son graciosas; pero al necio sus labios le causan la ruina."
 El comienzo de su hablar es necedad, y su fin es loco desvaro.
 El necio se deshace en palabras, No sabe el hombre lo que ser, y lo que suceder nadie se lo dar a saber.
 El trabajo al necio le fatiga, pues no sabe ni por dnde ir a la ciudad.
 Ay de ti, tierra, que tienes por rey a un nio y cuyos gobernantes banquetean de maana!
 Dichosa t, tierra, que tienes por rey un hombre noble y cuyos gobernantes comen a su debido tiempo para refeccin, mas no para beber
 Por la negligencia se cae la techumbre y por la pereza, se dan goteras en la casa.
 Se hacen para alegrarse los banquetes, y el vino alegra la vida, y el dinero sirve para todo.
 No digas mal del rey ni aun con el pensamiento, ni digas mal del rico ni en tu alcoba; porque los pjaros llevan la noticia y un alado har saber tus palabras."
 Echa tu pan a las aguas, que despus de mucho tiempo lo hallars.
 Da de lo tuyo a siete y aun a ocho, que no sabes el mal que podr venir sobre la tierra.
 Las nubes se llenan de agua y la derraman sobre la tierra, y si el rbol cae al medioda o al norte, donde cae all permanece.
 El que al viento mira no sembrar, y el que mira a las nubes no segar.
 Como no sabes por qu camino el espritu entra en los huesos en el seno maternal, as no conoces la obra de Dios, que es quien todo lo hace.
 Siembra bien de maana tu simiente, y a la tarde no dejes reposar tu mano; que no sabes qu es mejor, si esto o aquello, o si ambas cosas son igualmente buenas."
 Dulce es la vida y agradable a los ojos el ver el sol.
 Mas si el hombre viviere muchos aos y en todos ellos gozase de alegra, piense en los das de tinieblas, que sern muchos, y que cuanto sucede es vanidad.
 Algrate, mozo, en tu mocedad, y algrese tu corazn en los das de tu juventud; sigue los impulsos de tu corazn y los atractivos de tus ojos, pero ten presente que de todo esto te pedir cuenta Dios."
 Echa la tristeza fuera de tu corazn y tente lejos del dolor, porque mocedad y juventud son vanidad.
 En los das de la juventud acurdate de tu Hacedor, antes de que vengan los das malos y lleguen los aos en que dirs: No tengo ya contento;"
 antes de que se oscurezca el sol, la luna y las estrellas, y vengan las nubes despus de la lluvia;"
 cuando temblarn los guardianes de la casa y se encorvarn los fuertes, y cesarn de trabajar las muelas porque son pocas, y se oscurecern los que miran por las ventanas,
 y se cerrarn las puertas de fuera, y se debilitar el ruido del molino, y cesar la voz del ave y debilitarn la suya todas las hijas del canto;"
 y habr temores en lo alto y tropezones en el camino, y florecer el almendro, y se pondr pesada la langosta, y se caer la alcaparra, porque se va el hombre a su eterna morada y andan las plaideras en torno a la plaza;"
 antes que se rompa el cordn de plata y se quiebre el platillo de oro, y se haga pedazos el cntaro junto a la fuente, y se caiga al fondo del pozo la polea,
 y se torne el polvo a la tierra que antes era, y retorne a Dios el espritu que El dio. Vanidad de vanidades, dijo el Cohelet, y todo vanidad.
 Vanidad de vanidades, dijo el sabio, y todo vanidad.
 El Cohelet, adems de ser sabio, ense al pueblo la sabidura. Estudi, investig y compuso muchas sentencias.
 Procur el Cohelet decir cosas agradables y escribir rectamente palabras de verdad.
 Las palabras del sabio son como aguijones y como clavos hincados de que cuelgan provisiones, y todas son dadas por un solo pastor.
 No busques, hijo mo, ms de esto, que el componer libros es cosa sin fin y el demasiado estudio fatiga al hombre.
 El resumen del discurso, despus de orlo todo, es ste: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque eso es el hombre todo,
 Porque Dios ha de juzgarlo todo, aun lo oculto, y toda accin, sea buena o mala.
 Cantar de los Cantares, de Salomn,
 Bseme con besos de su boca!
 Son tus amores ms deliciosos que el vino; son tus ungentos agradables al olfato. Es tu nombre un perfume que se difunde; por eso te aman las doncellas."
 Coro. Arrstranos tras de ti, corramos! Introdcenos, rey, en tus cmaras<, y nos gozaremos y regocijaremos contigo, y celebraremos tus amores ms que el vino. Con razn eres amado!
 Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusaln, como las tiendas de Cedar, como los pabellones de Salomn.
 No miris que soy morena: es que me ha quemado el sol. Los hijos de mi madre, airados contra m, me pusieron a guardar vias; no era mi via la que guardaba."
 Dime t, amado de mi alma: Dnde pastoreas, dnde sesteas al medioda? no venga yo a extraviarme tras de los rebaos de tus compaeros.
 Coro. Si no lo sabes, oh la ms hermosa de las mujeres! sigue las huellas del rebao y apacienta tus cabritos cabe las majadas de los pastores.
 Esposo. Al tiro de los carros del faran te comparo, amada ma.
 Cuan hermosas estn tus mejillas entre las guedejas, tu cuello con los collares!
 Te haremos pendientes de oro, con sartas de plata.
 Esposa. Mientras reposa el rey en su lecho, exhala mi nardo su aroma.
 Es mi amado para m bolsita de mirra, que descansa entre mis pechos.
 Es mi amado para m racimito de alhea de las vias de Engad.
 Esposo. Qu hermosa eres, amada ma! Qu hermosa eres! Tus ojos son palomas.
 Esposa.Qu hermoso eres, amado mo! Qu agraciado! Nuestro pabelln verdeguea ya!
 Esposo. Las vigas de nuestra casa son de cedro; nuestros artesonados, de ciprs."
 Esposa-. Yo soy el narciso de Sarn, un lirio de los valles.
 Esposo. Como lirio entre los cardos es mi amada entre las doncellas.
 Esposa. a Como manzano entre los rboles silvestres es mi amado entre los mancebos. A su sombra anhelo sentarme, y su fruto es dulce a mi paladar.
 Esposa. Me ha introducido en la sala del festn, y la bandera que contra m alz es (bandera de) amor.
 Confortadme con pasas, reanimadme con manzanas, que desfallezco de amor.
 Est su izquierda bajo mi cabeza y su diestra me abraza.
 Esposo. Os conjuro, hijas de Jerusaln, por las gacelas y ciervos del campo, que no despeitis ni inquietis a la amada hasta que ella quiera.
 La voz de mi amado! Vedle que llega saltando por los montes, triscando por los collados.
 Es mi amado como la gacela o el cervatillo. Vedle que est ya detrs de nuestros muros, atisbando por las ventanas, espiando por entre las celosas.
 Mi amado ha tomado la palabra y dice: Esposo. Levntate ya, amada ma, hermosa ma, y ven!
 Que ya se ha pasado el invierno y han cesado las lluvias.
 Ya se muestran en la tierra los brotes floridos, ya ha llegado el tiempo de la poda y se deja or en nuestra tierra el arrullo de la trtola.
 Ya ha echado la higuera sus brotes, ya las vias en flor esparcen su aroma. Levntate, amada ma, hermosa ma, y ven!
 Paloma ma, (que anidas) en las hendiduras de las en las grietas de las peas escarpadas, [rocas, dame a ver tu rostro, hazme or tu voz. Que tu voz es dulce y encantador tu rostro.
 Cazadnos las raposas, las raposillas que destrozan las vias, nuestras vias en flor!
 Esposa. Mi amado es para m, y yo para l. Pastorea entre azucenas.
 Antes de que refresque el da y huyan las sombras, vuelve, amado mo, semejante a la gacela o al cervatillo por los montes de Beter.
 Esposa. En mi lecho, por la noche, busqu al amado de mi alma, busqule, y no lo hall.
 Me levant y di vueltas por la ciudad, por las calles y las plazas, buscando al amado de mi alma. Busqule y no le hall.
 Encontrronme los centinelas que hacen la ronda en la ciudad: Habis visto al amado de mi alma?
 En cuanto los haba traspasado, hall al amado de mi alma, Le as para no soltarlo hasta introducirlo en la casa de mi madre, en la alcoba de la que me engendr.
 Esposo. Os conjuro, hijas de Jerusaln, por las gacelas y los ciervos, que no despertis ni inquietis a mi amada hasta que a ella le plazca.
 Qu es aquello que sube del desierto corno columna de humo, como un vapor de mirra e incienso y de todos los perfumes exquisitos?
 Ved: la litera de Salomn; sesenta valientes le dan escolta de entre los hroes de Israel."
 Todos esgrimen la espada, todos son diestros para el combate. Todos llevan la espada ceida, para hacer frente a los temores nocturnos.
 Hzose el rey Salomn una cmara de maderas del Lbano.
 Hizo de plata sus columnas, de oro su baldaquino, su asiento de prpura, recamado, (obra) dilecta de las hijas de Jerusaln.
 Salid, hijas de Sin, a ver al rey Salomn con la diadema de que le coron su madre el da de sus desposorios, el da de la alegra de su corazn.
 Esposo. Qu hermosa eres, amada ma, qu hermosa eres! Son palomas tus ojos a travs de tu velo.
 Son tus cabellos rebaito de cabras que ondulantes van por los montes de Galaad. Son tus dientes cual rebao de ovejas de esquila que suben del lavadero, todas con sus cras mellizas, sin que haya entre ellas estriles.
 Cintillo de grana son tus labios, y tu hablar es agradable* Son tus mejillas mitades de granada a travs de tu velo.
 Es tu cuello cual la torre de David, adornada de trofeos, de la que penden mil escudos, todos escudos de valientes.
 Tus dos pechos son dos mellizos de gacela, que triscan entre azucenas.
 Antes de que refresque el da y huyan las sombras, irme al monte de la mirra, ' al collado del incienso.
 Eres del todo hermosa, amada ma; no hay tacha en ti."
 Esposo. Ven del Lbano, esposa; ven del Lbano, haz tu entrada. Avanza desde la cumbre del Amana, de las cimas del Sanir y del Hermn, de las guaridas de los leones, de las montaas de los leopardos
 Prendiste mi corazn, hermana, esposa; (prendiste) mi corazn en una de tus miradas, en una de las perlas de tu collar."
 Qu encantadores son tus amores, hermana ma, esposa! Qu deliciosos son tus amores, ms que el vino! Y el aroma de tus perfumes es mejor que el de todos los blsamos.
 Miel virgen destilan tus labios, esposa; miel y leche hay bajo tu lengua; y el perfume de tus vestidos es como aroma de incienso."
 Eres jardn cercado, hermana ma, esposa; eres jardn cercado, fuente sellada."
 Tu plantel es un vergel de granados, de frutales los ms exquisitos, de cipreses y de nardos,
 de nardos y azafrn, de canela y cinamomo, de todos los rboles aromticos, de mirra y de loe y de todos los ms selectos balsmicos.
 Eres fuente de jardn, pozo de aguas vivas, que fluyen del Lbano.
 Esposa. Levntate, cierzo; ven, austro. Oread mi jardn, que exhale sus aromas. Venga a su huerto mi amado a comer de sus frutos exquisitos."
 Esposo. Voy a mi jardn, hermana ma, esposa, a tomar de mi mirra y de mi blsamo, a comer mi panal y mi miel, a beber de mi vino y de mi leche. Comed, colegas mos, y bebed, y embriagaos, amigos mos.
 Esposa. Yo duermo, pero mi corazn vela. Es la voz del amado que llama: Esposo. breme, hermana ma, amada ma, paloma ma, inmaculada ma!
 Que est mi cabeza cubierta de roco y mis cabellos de la escarcha de la noche. Esposa. -1 Ya me he quitado la tnica. Cmo volver a vestirme? Ya me he lavado los pies. Cmo volver a ensuciarlos?
 Mi amado meti su mano por el agujero (de la llave) y mis entraas se estremecieron por l.
 Me levant para abrir a mi amado* Mis manos destilaron mirra, y mis dedos mirra exquisita, en el pestillo de la cerradura.
 Abr a mi amado, pero mi amado, desvanecindose, haba desaparecido. Mi alma sali por su palabra. Le busqu, mas no le hall. Le llam, mas no me respondi.
 Encontrronme los centinelas que rondan la ciudad, me golpearon, me hirieron. Me quitaron mi velo los centinelas de las murallas. Esposa.
 Os conjuro, hijas de Jerusaln, que, si encontris a mi amado, le digis que desfallezco de amor Coro.
 En qu se distingue tu amado, oh la ms hermosa de las mujeres? En qu se distingue tu amado, t que as nos conjuras? Esposa.
 Mi amado es fresco y colorado, se distingue entre millares.
 Su cabeza es oro puro, sus rizos son racimos de dtiles, negros como el cuervo.
 Sus ojos son palomas posadas al borde de las aguas, que se han baado en leche y descansan a la orilla del arroyo.
 Sus mejillas son jardn de balsameras, teso de plantas aromticas; sus labios son dos lirios que destilan exquisita mirra."
 Sus manos son anillos de oro guarnecidos de piedras de Tarsis. Su vientre es una masa de marfil cuajada de zafiros.
 Sus piernas son columnas de alabastro asentadas sobre basas de oro puro. Su aspecto es como el Lbano, gallardo como el cedro.
 Su garganta es todo suavidad, todo l un encanto. Ese es mi amado, se es mi amigo, hijas de Jerusaln.
 Coro. Adonde fue tu amado, oh t, la ms hermosa de las mujeres? Qu direccin ha tomado tu amado, para ir contigo en busca de l?
 Esposa. Baj mi amado a su jardn, a los macizos de las balsameras, para apacentar (su rebao) en los vergeles y coger azucenas.
 Yo soy para mi amado, y mi amado para m, el que pastorea entre azucenas.
 Esposo. Eres, amada ma, hermosa como Tirsa, encantadora como Jerusaln, (terrible como escuadrn ordenado en batalla).
 Aparta ya de m tus ojos, que me fascinan. Es tu cabellera rebaito de cabras que ondulan por las pendientes de Galaad.
 Tus dientes, cual rebao de ovejas de esquila, que suben del lavadero, todas con cras gemelas, sin que en ellas haya estril.
 Son mitades de granada tus mejillas a travs de tu velo.
 Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas, y las doncellas son sin nmero.
 Pero es nica mi paloma, mi inmaculada; es la nica hija de su madre, la predilecta de quien la engendr. Vironla las doncellas y la aclamaron, y las reinas y concubinas la loaron."
 Coro. Quin es esta que se levanta como la aurora, hermosa cual la luna, resplandeciente como el sol, terrible como escuadrones ordenados?
 Esposo. Baj a la nozaleda para ver corno verdea el valle, a ver si brota ya la via y si florecen los granados.
 Sin saber cmo, vime sentado en los carros de mi noble pueblo.
 -- omitido por parfrasis --
 Coro. Torna, torna, Sulamita; torna, torna, que te contemplemos! Esposo. Qu queris contemplar en la Sulamita, danzando a doble coro?"
 Coro. Qu bellos son tus pies con las sandalias, hija de prncipe! El contorno de tus caderas es una joya, obra de manos de orfebre.
 Tu ombligo es un nfora en que no falta el vino; tu vientre, acervo de trigo rodeado de azucenas."
 Tus senos, dos cervatillos, mellizos de gacela.
 Tu cuello, torre de marfil; tus ojos, dos piscinas de Hesebii, junto a la puerta de Bat-Rabin. Tu nariz, como la torre del Lbano, que mira hacia Damasco."
 Tu cabeza, como el Carmelo; la cabellera de tu cabeza es como prpura real, entretejida en trenzas. Esposo."
 Qu hermosa eres, qu encantadora, qu amada, hija deliciosa!
 Esbelto es tu talle como la palmera, y son tus senos sus racimos.
 Yo me dije: Voy a subir a la palmera, a coger sus racimos; sean tus pechos racimos para m. El perfume de tu aliento es como el de las manzanas."
 Tu palabra es vino generoso a mi paladar, que se desliza suavemente entre labios y dientes.
 Esposa. Yo soy para mi amado, y a m tienden sus anhelos.
 Ven, amado mo, y salgamos al campo, haremos noche en las aldeas;"
 madrugaremos para ir a las vias; veremos si brota ya la vid, si se entreabren las flores, si florecen los granados, y all te dar mis amores."
 madrugaremos para ir a las vias; veremos si brota ya la vid, si se entreabren las flores, si florecen los granados, y all te dar mis amores." [ (Song of Solomon 7:14)  Ya dan su aroma las mandragoras, y a nuestras puertas estn los frutos exquisitos; los nuevos y los aejos, que guardo, amado mo, para ti." ] 
 Esposa. Quin me diese que fueses hermano mo, amamantado a los pechos de mi madre, para que al encontrarte en la calle pudiera besarte sin que me despreciaran.
 Yo te llevara y te introducira en la casa de mi madre, (en la alcoba de la que) me engendr, y te dara a beber del vino adobado y del mosto de granados.
 Esposa. Su izquierda descansa bajo mi cabeza y su diestra me abraza.
 Esposo. Os conjuro, hijas de Jerusaln, (por las gacelas y ciervas), que no despertis ni inquietis a mi amada hasta que a ella le plazca.
 Coro. Quin es esta que sube del desierto apoyada sobre su amado? Esposo. Yo te despert debajo del manzano, all donde te concibi tu madre, donde te concibi la que te engendr.
 Esposa. Ponme como un sello sobre tu corazn, ponme en tu brazo como sello. Que es fuerte el amor como la muerte y son como el seol duros los celos. Son sus dardos saetas encendidas, son llamas de Yahv.
 No pueden aguas copiosas extinguirlo ni arrastrarlo los ros. Si uno diera por el amor toda la hacienda de su casa, sera sobremanera despreciado.
 Nuestra hermana es pequeita, no tiene pechos todava. Qu haremos a nuestra hermana cuando un da se trate de ella?
 Si ella es un muro, edificaremos sobre ella almenas de plata; si puerta, le haremos batientes de cedro."
 S, muro soy, y torres son mis pechos. He venido a ser a sus ojos como quien halla la paz.
 Una via tena Salomn en Baal-Hamn; la entreg a sus guardas, que haban de traerle por su fruto mil siclos de plata."
 Mi via la tengo ante mis ojos. Para ti, Salomn, los mil (siclos), y doscientos para los que guardan su fruto.
 Oh t, que habitas en jardines, los compaeros atienden a tu voz: hazme orla!
 Huye, amado mo, semejante a la gacela o al cervatillo por los montes de las balsameras.
 Visin que Isaas, hijo de Amos, tuvo acerca de Jud y de Jerusaln en tiempos de Ozas, Joatam, Acaz y Ezequas, reyes de Jud.
 Od, cielos! Apresta el odo, tierra! Que habla Yahv: Yo he criado hijos y los he engrandecido, pero ellos se han rebelado contra m.
 Conoce el buey a su dueo, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
 Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados! Se han apartado de Yahv, han renegado del Santo de Israel, le han vuelto la espalda.
 A qu castigaros todava, si an os vais a rebelar? Toda la cabeza est enferma; el corazn todo, lnguido."
 Desde la planta de los pies hasta la cabeza no hay en l nada sano. Heridas, hinchazones, llagas ptridas, ni curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
 Vuestra tierra est devastada; vuestras ciudades, pasto de las llamas. A vuestros ojos los extranjeros devoran vuestra tierra, asolada como en la destruccin de Sodoma."
 Ha quedado Sin como cabaa en un viedo, como choza en un melonar, como ciudad sitiada.
 Si Yahv no nos hubiera dejado un resto, seramos como Sodoma, nos asemejaramos a Gomorra.
 Od la palabra de Yahv, prncipes de Sodoma; aprestad el odo a la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra."
 A m qu, dice Yahv, toda la muchedumbre de vuestros sacrificios? Harto estoy de holocaustos de carneros, del sebo de vuestros bueyes cebados. No quiero sangre de toros, ni de ovejas, ni de machos cabros.
 Quin pide eso a vosotros, cuando vens a presentaros ante m, hollando mis atrios?
 No me traigis ms esas vanas ofrendas. El incienso me es abominable; neomenias, sbados, convocaciones festivas, las fiestas con crimen me son insoportables."
 Detesto vuestros novilunios, y vuestras convocatorias me son pesadas; estoy cansado de soportarlas."
 Cuando alzis vuestras manos, yo aparto mis ojos de vosotros; cuando multiplicis las plegarias, no escucho. Vuestras manos estn llenas de sangre."
 Lavaos, limpiaos, quitad de ante mis ojos la iniquidad de vuestras acciones. Dejad de hacer el mal,
 aprended a hacer el bien, buscad lo justo, restituid al agraviado, haced justicia al hurfano, amparad a la viuda.
 Venid y entendmonos, dice Yahv. Aunque vuestros pecados fueran como la grana, quedarn blancos como la nieve. Aunque fuesen rojos como la prpura, vendran a ser como la lana.
 Si vosotros queris, si sois dciles, comeris los bienes de la tierra.
 Si no queris y os rebelis, seris devorados por la espada. Lo dice la boca de Yahv.
 Cmo te has prostituido, Sin, ciudad fiel, llena de justicia? Antes moraba en ella la equidad, y ahora los asesinos.
 Tu plata se ha tornado escoria, tu vino generoso se ha aguado,
 tus prncipes son prevaricadores y compaeros de bandidos* Todos aman el soborno y van tras los presentes. No hacen justicia al hurfano, y la causa de la viuda no tiene acceso a ellos.
 Por eso proclama el Seor, Yahv de los ejrcitos, el Fuerte de Israel: Ay! voy a vengarme de mis adversarios y a tomar revancha de mis enemigos.
 Y volver mi mano contra ti, y purificar en la hornaza tus escorias, y separar todas tus partculas de plomo.
 Y te restituir tus jueces como eran antes, y tus consejeros como al principio, y despus sers llamada ciudad de justicia, ciudad fiel.
 Sin ser redimida por la rectitud, y sus convertidos en justicia.
 -- omitido por parfrasis --
 Los impos, los pecadores, todos a una sern quebrantad dos; los desertores de Yahv sern aniquilados."
 Entonces os avergonzaris de los rboles que tanto estimabais y seris llenos de confusin ante los jardines que os elegisteis, pues seris como terebinto despojado de su follaje, y como jardn que carece de agua.
 Y el robusto ser como estopa, y su obra como chispa, y ardern ambos juntamente, y no habr quien lo apague.
 Lo que vio Isaas, hijo de Amos, acerca de Jud y Jerusaln:
 Y suceder a lo postrero de los tiempos que el monte de la casa de Yahv ser consolidado por cabeza de los montes, y ser ensalzado sobre los collados, y se apresurarn a l todas las gentes,
 y vendrn muchedumbres de pueblos, diciendo: Venid y subamos al monte de Yahv, a la casa del Dios de Jacob, y El nos ensear sus caminos, e iremos por sus sendas, porque de Sin ha salido la Ley, y de Jerusaln la Palabra de Yahv.
 El juzgar a las gentes, y dictar sus amonestaciones a numerosos pueblos, que de sus espadas harn rejas de arado, y de sus lanzas, hoces. No alzarn la espada gente contra gente, ni se ejercitarn para la guerra.
 Venid, oh casa de Jacob! y caminemos a la luz de Yahv.
 Ciertamente has rechazado a tu pueblo, a la casa de Jacob, por estar llena de adivinos y hechiceros, como los filisteos, y haber pactado con los extranjeros.
 Su tierra est llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin, llena de caballos y carros sin fin.
 Est su tierra llena de dolos; se prosternan ante la obra de sus manos, ante lo que sus dedos fabricaron."
 Todo hombre ser derribado, todo mortal humillado, no los perdonars.
 Meteos en los escondrijos de las peas, escondeos en el polvo, ante la presencia aterradora de Yahv, ante el fulgor de su majestad (cuando venga a castigar la tierra).
 Las altivas frentes de los hombres sern abatidas y ser humillada la soberbia humana, y slo Yahv ser exaltado aquel da.
 Porque llegar el da de Yahv de los ejrcitos sobre todos los altivos y engredos, sobre todo lo que se yergue, para humillarlo;"
 sobre todos los altos y erguidos cedros del Lbano, sobre las robustas encinas de Basan,
 sobre todos los montes altos y sobre todos los altos collados,
 sobre las altas torres y sobre toda muralla fortificada,
 sobre todas las naves de Tarsis y sobre todos los monumentos preciosos,
 y ser abatida la altivez del hombre, y la soberbia humana humillada,
 y slo Yahv ser exaltado aquel da, y desaparecern todos los dolos.
 Meteos en los escondrijos de las rocas, escondeos en el polvo, ante la presencia aterradora de Yahv, ante el fulgor de su majestad, cuando venga a castigar la tierra.
 Aquel da arrojar el hombre, entre topos y murcilagos, sus dolos de plata y sus dolos de oro, que se hizo para adorarlos,
 para meterse en las hendiduras de las rocas y en las anfractuosidades de las peas, ante la presencia aterradora de Yahv y el fulgor de su majestad, cuando surja a castigar la tierra.
 Retiraos del hombre, cuya vida es un soplo. Qu estima podis hacer de l?
 Porque he aqu que el Seor Yahv de los ejrcitos quitar a Jerusaln y a Jud todo apoyo y sostn, el sostn de pan y el sostn de agua,
 el guerrero, el hombre de armas, el juez, el profeta, el adivino y el anciano,
 el jefe de cincuenta, el grande y el consejero, el mago y el hechicero.
 Y les dar mozos por prncipes, y reinar sobre ellos el capricho,
 y las gentes se revolvern los unos contra los otros, cada uno contra su compaero, y el mozo se alzar contra el anciano, y el villano contra el noble.
 Y se echarn unos sobre otros, diciendo en la casa de su padre: T tienes un manto, ven y s nuestro jefe, y toma en tus manos esta ruina.
 Y el otro en aquel da les responder: No quiero ser mdico, y en mi casa no hay ni pan ni vestido; no quiero ser jefe del pueblo.
 S, Jerusaln est al borde de la ruina, porque sus palabras y sus obras todas son contra Yahv, para irritar los ojos de su majestad.
 Sus frentes dan testimonio contra ellos, pues llevan, como Sodoma, sus pecados a la vista, no los disimulan. Ay de ellos, que se acarrean su propia ruina!
 Bienaventurado el justo, porque habr bien, comer el fruto de sus obras
 Ay del impo, porque habr mal, recibir el pago de las obras de sus manos
 Mi pueblo est oprimido por caprichosos, y se han apoderado de l exactores. Pueblo mo, los que te guan te descarran, han torcido el camino por el que ibas.
 Yahv est en pie para acusar, se alza para juzgar a los pueblos.
 Yahv vendr a juicio contra los ancianos y los jefes de su pueblo, porque habis devorado la via, y los despojos del pobre llenan vuestras casas,
 porque habis aplastado a mi pueblo y habis machacado el rostro de los pobres, dice el Seor, Yahv de los ejrcitos.
 Dice Yahv: Ya que tan engredas son las hijas de Sin, y caminan con la cabeza erguida, mirando con desvergenza, pisando como si bailaran y haciendo sonar las ajorcas de sus pies,
 el Seor afeitar la cabeza de las hijas de Sin y decalvar Yahv sus frentes.
 Aquel da quitar el Seor sus atavos, ajorcas, redecillas y lunetas,
 collares, pendientes, brazaletes,
 cofias, cadenillas, cinturones, pomos de olor y amuletos,
 anillos, arillos,
 vestidos preciosos, tnicas, mantos, bolsitos,
 espejos y velos, tiaras y mantillas.
 Y en vez de perfumes, habr hediondez, y en vez de cintura, un cordel, y en vez de trenzas, calvicie, y en vez de vestido suntuoso, saco, y en vez de hermosura, vergenza.
 Y tus hombres caern a la espada, y tus hroes en la batalla.
 Sus puertas gemirn y se lamentarn.
 En aquel da, siete mujeres echarn mano a un hombre, diciendo: Comeremos de nuestro pan, nos vestiremos con nuestras ropas, pero que podamos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
 En aquel da ser el renuevo de Yahv gloria y ornato, y el fruto de la tierra, grandeza y honra de los que de Israel quedaren.
 Y los restos de Sin, los supervivientes de Jerusaln, sern llamados santos, y todos los hombres inscritos entre los vivos de Jerusaln,
 cuando lave el Seor la inmundicia de las hijas de Sin limpie en Jerusaln las manchas de sangre, al viento, al viento de la devastacin.
 Y Yahv crear sobre todo el lugar del monte de Sin, y sobre sus asambleas, una nube humeante de da y un resplandor de fuego y llama durante la noche, pues sobre toda gloria habr un dosel.
 Y una tienda como sombra de da, contra el calor, y como refugio y abrigo contra el turbin y el aguacero.
 Voy a cantar a mi amado el canto de mi amigo a su via: Tena mi amado una via en un frtil recuesto.
 La cav, la descant y la plant de vides selectas. Edific en medio de ella una torre, e hizo en ella un lagar, esperando que le dara uvas, pero le dio agrazones,
 Ahora, pues, vecinos de Jerusaln y varones de Jud, juzgad entre m y mi via.
 Qu ms poda yo hacer por mi via que no lo hiciera? Cmo, esperando que diese uvas, dio agrazones?
 Voy, pues, a deciros ahora lo que har de mi via: Destruir su albarrada, y ser ramoneada. Derribar su cerca y ser hollada.
 Quedar desierta, no ser podada ni cavada; crecern en ella los cardos y las zarzas, y an mandar a las nubes que no lluevan sobre ella."
 Pues bien, la via de Yahv de los ejrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud son su amado planto. Esperaba de ellos juicio, pero slo hubo sangre vertida; justicia, y hete aqu gritera."
 Ay de los que aaden casas a casas, de los que juntan campos y campos, hasta acabar el trmino, siendo los nicos propietarios en medio de la tierra!
 A mis odos ha llegado, de parte de Yahv de los ejrcitos, que las muchas casas sern asoladas, las grandes y magnficas quedarn sin moradores,
 y diez yugadas de via producirn un bath, y un jmer de simiente slo dar un efah.
 Ay de los que se levantan con el alba para seguir la embriaguez, y se quedan por la noche hasta que el vino los caldea
 En cuyos banquetes hay arpas, ctaras, panderos, flautas, vino, y no reparan en las obras de Yahv ni ven las obras de sus manos.
 Por eso mi pueblo ser llevado cautivo, sin que se d cuenta, y sus grandes sern consumidos por el hambre, y su vulgo se secar de sed.
 Por eso el seol ensanchar su seno y abrir su boca sin medida, y all bajar su nobleza y su plebe, su bullicio y alegra;"
 y el hombre ser humillado, y abatidos los varones, y bajados los ojos altivos,
 y Yahv de los ejrcitos exaltado en el juicio, y el Dios santo santificado en la justicia.
 Corderos pacern all como en su pastizal y cabritos devorarn las destruidas posesiones de los ricos.
 Ay de los que se arrastran el pecado con cuerdas de falsedad y corno (con) coyundas de carro!
 Ay de los que dicen: Que venga pronto, que se d prisa su obra, para que la veamos; que venga, que llegue, acabe su plan el Santo de Israel, y sepmoslo nosotros!"
 Ay de los que al mal llaman bien, y al bien mal; que de la luz hacen tinieblas, y de las tinieblas luz; y dan lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo"
 Ay de los que son sabios a sus ojos y son prudentes delante de s mismos
 Ay de los que son valientes para beber vino, y fuertes para mezclar licores;"
 de los que por cohecho dan por justo lo impo, y quitan al justo su justicia
 Por eso, como la lengua de fuego devora el rastrojo y como se consume en la llama la hierba seca, su raz se tornar podredumbre, y su flor ser arrebatada como el polvo. Porque han rechazado la Ley de Yahv de los ejrcitos y han despreciado la palabra del Santo de Israel.
 Por eso se ha encendido la clera de Yahv contra su pueblo, y ha tendido contra l su mano, y le ha herido, y tiemblan los montes, y yacen los cadveres en medio de los caminos como estircol. Mas con todo esto no se ha aplacado su clera, y su mano queda tendida.
 Alzar pendn a gente lejana y llamar silbando a los del cabo de la tierra, que vendrn pronto y velozmente.
 No hay entre ellos cansado ni vacilante, ni dormido ni somnoliento.
 No se quitan de sus lomos el cinturn, ni se desatan la correa de sus zapatos. Sus flechas son agudas, y tensos sus arcos. Los cascos de sus caballos son de pedernal, y las ruedas de sus carros un torbellino.
 Su bramido es de len; ruge como cachorro de len, grue y arrebata la presa y se la lleva, sin que nadie pueda quitrsela."
 Habr aquel da un bramar contra ellos, como bramido del mar; mirarn a la tierra, y no habr sino tiniebla y tribulacin; se oscurecer la luz en los cielos."
 El ao de la muerte del rey Ozas, vi al Seor sentado sobre su trono alto y sublime, y sus haldas henchan el templo.
 Haba ante El serafines, que cada uno tena seis alas: con dos se cubran el rostro y con dos se cubran los pies,
 y con las otras dos volaban, y los unos y los otros se gritaban y se respondan: Santo, Santo, Santo, Yahv de los ejrcitos! Est la tierra llena de su gloria.
 A estas voces temblaron las puertas en sus quicios,
 y la casa se llen de humo. Yo me dije: Ay de m, perdido soy, porque, siendo un hombre de impuros labios, que habita en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Yahv de los ejrcitos!
 Pero uno de los serafines vol hacia m, teniendo en sus manos un carbn encendido, que con las tenazas tom del altar,
 y, tocando con l mi boca, dijo: Mira, esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido quitada, y borrado tu pecado.
 Y o la voz del Seor, que deca: A quin enviar y quin ir de nuestra parte? Y yo le dije: Heme aqu, envame a m.
 Y El me dijo: Ve y di a ese pueblo: Od, y no entendis;"
 ved, y no conozcis. Endurece el corazn de ese pueblo, tapa sus odos, cierra sus ojos. Que no vea con sus ojos, ni oiga con sus odos, ni entienda su corazn, y no sea curado de nuevo.
 Y yo le dije: Hasta cundo, Seor? y respondi: Hasta que las ciudades queden asoladas, sin habitantes, y las casas sin moradores, y la tierra de labor hecha un desierto.
 Hasta que Yahv arroje lejos a los hombres y sea grande la desolacin en la tierra.
 Si quedare un dcimo, ser tambin para el fuego, como la encina o el terebinto, cuyo tronco se abate.
 Y sucedi en tiempo de Acaz, hijo de Joram, hijo de Ozas, rey de Jud, que Rasn, rey de Siria, y Pecaj, hijo de Romela, rey de Israel, subieron contra Jerusaln para combatirla, pero no pudieron tomarla.
 Y tuvo noticia la casa de David de que Siria y Efram se haban confederado, y tembl su corazn y el corazn del pueblo, como tiemblan los rboles del bosque a impulsos del viento.
 Entonces dijo Yahv a Isaas: Sal luego al encuentro de Acaz, t y tu hijo Sear-Yasub, al cabo del acueducto de la piscina Superior, camino del campo del Batanero, y dile:
 Mira bien no te inquietes, no ternas nada y ten firme corazn ante esos dos tizones humeantes, ante el furor de Rasn el sirio y del hijo de Romela.
 Ya que Siria ha resuelto tu ruina con Efram y el hijo de Romela, diciendo:
 Subamos contra Jud, apodermonos de l, enseoremonos de l y dmosle por rey al hijo de Tablee.
 He aqu lo que dice el Seor Yahv: Eso no se lograr, no ser as,
 porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rasn,
 y la cabeza de Efram es Samara, y la cabeza de Samara el hijo de Romela. Vosotros, si no tenis fe, no permaneceris.
 Y dijo Isaas a Acaz:
 Pide a Yahv, tu Dios, una seal en las profundidades del seol o arriba en lo alto.
 Y contest Acaz: No le pedir, no quiero tentar a Yahv.
 Entonces dijo Isaas: Oye, pues, casa de David: Os es poco todava molestar a los hombres, que molestis tambin a mi Dios?
 El Seor mismo os dar por eso la seal: He aqu que la virgen grvida da a luz, y le llama Emmanuel.
 Y se alimentar de leche y miel, hasta que sepa desechar lo malo y elegir lo bueno.
 Pues antes que el nio sepa desechar lo malo y elegir lo bueno, la tierra por la cual ternes de esos dos reyes, ser devastada.
 Y har venir Yahv sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre das cuales nunca vinieron desde que Efram se separ de Jud.
 Y en esos das silbar Yahv a los mosquitos que estn en los cabos de los ros de Egipto y a la abeja que est en la tierra de Asira,
 y vendrn y se abatirn en masa sobre valles y torrentes, y sobre los huecos de las rocas, y sobre los zarzales, y sobre los matorrales todos.
 En esos das afeitar el Seor con navaja alquilada del lado de all del ro, y rasurar las cabezas, los pelos del cuerpo, y raer la barba.
 En aquel da tendr uno una vaca y dos ovejas, comer mantequilla,
 por la gran cantidad de leche que darn, pues de mantequilla y miel se alimentarn todos los que quedaren en la tierra.
 En aquel da, el lugar donde haba mil vides por valor de mil ciclos de plata
 se cubrir de cardos y de zarzas. Y se entrar all con arco y saetas, pues toda la tierra ser espinas y cardos.
 Y a los montes que se cavaban y escardaban no se ir ya, por temor de las espinas y los cardos. Quedarn para pasto de bueyes ! y para ser pisoteados por el ganado.
 Djome Yahv: Torna una tabla grande y escribe en ella con estilo de hombre: A Maher-salal-jas-baz.
 Y tmame dos testigos fieles, Uras el sacerdote y Zacaras, hijo de Jaberequas.
 Acerqume a la profetisa, que concibi y pari un hijo, y Yahv me dijo: Llmale Maher-salal-jas-baz,
 porque antes que el nio sepa decir padre mo, madre ma, las riquezas de Damasco y el botn de Samara sern llevados ante el rey de Asira.
 Y me habl de nuevo Yahv y me dijo:
 Por haber despreciado este pueblo las aguas de Silo, que corren mansamente, y haber temblado ante Rasn y el hijo de Romela,
 va a traer contra l el Seor aguas de un ro caudaloso e impetuoso, al rey de Asira y toda su magnificencia, y subir sobre todos sus diques, y se desbordar por todas sus riberas,
 y, llegando hasta Jud, la inundar y cubrir, llegndole hasta el cuello. Y, desplegadas sus alas, cubrir la plenitud de tu tierra, oh Emmanuel!
 Aprended, pueblos, que seris quebrantados6; apresta del odo todos vosotros, los de lejanas tierras. Armaos, que vais a ser quebrantados; apercibios, que seris quebrantados."
 Trazad planes, que sern deshechos; haced proyectos, que no se lograrn, porque est Dios con nosotros7."
 As me ha hablado Yahv mientras se apoderaba de m su mano y me adverta que no siguiese el camino de este pueblo. Me dijo:
 No llamis conjuracin a lo que este pueblo llama conjuracin. No tengis miedo ni temor de lo que l teme.
 A Yahv de los ejrcitos habis de santificar, de El habis de temer, de El tened miedo.
 El ser piedra de escndalo y piedra de tropiezo para las dos casas de Israel, lazo y red para los habitantes de Jerusaln.
 Y muchos de ellos tropezarn, caern y sern quebrantados, y se enredarn en el lazo y sern tomados.
 Guardar el testimonio, sellar esta enseanza para mis discpulos.
 Y esperar en Yahv, que oculta su rostro a la casa de Jacob; en El esperar."
 Henos aqu a m y a mis dos hijos, que me dio Yahv como seales y presagios en Israel, de parte de Yahv de los ejrcitos, que mora en el monte de Sin.
 Y todava os dirn sin embargo: Consultad a los evocadores y a los adivinos, que murmuran y susurran: No debe un pueblo consultar a sus dioses y a sus muertos sobre la suerte de los vivos?
 Por la ley y el testimonio. Si no hablan segn esta palabra, no hay aurora para ellos.
 Tribulacin y hambre invadirn la tierra, y, enfurecidos por el hambre, maldecirn a su rey y a su Dios.
 Alzarn sus ojos arriba, luego mirarn a la tierra, pero slo habr angustia y tinieblas, oscuridad y tribulacin; mas se pasar la noche,"
 Alzarn sus ojos arriba, luego mirarn a la tierra, pero slo habr angustia y tinieblas, oscuridad y tribulacin; mas se pasar la noche," [ (Isaiah 8:23)  y ya no habr tinieblas para el pueblo que andaba en angustia. ] 
 Como al principio cubri de oprobio a la tierra de Zabuln y de Neftal, a lo ltimo llenar de gloria el camino del mar y la otra ribera del Jordn, la Galilea de los gentiles.
 El pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande. Sobre los que habitan en la tierra de sombras de muerte resplandeci una brillante luz.
 Multiplicaste la alegra, has hecho grande el jbilo, y se gozan ante ti, como se gozan los que recogen la mies, como se alegran los que reparten la presa.
 Rompiste el yugo que pesaba sobre ellos, el dogal que oprima su cuello, la vara del exactor como en el da de Madin,
 y han sido echados al fuego y devorados por las llamas las botas jactanciosas del guerrero y el manto manchado en sangre.
 Porque nos ha nacido un nio, nos ha sido dado un hijo que tiene sobre los hombros la soberana, y que se llamar maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Prncipe de la paz,
 para dilatar el imperio y para una paz ilimitada sobre el trono de David y de su reino, para afirmarlo y consolidarlo en el derecho y en la justicia desde ahora para siempre jams. El celo de Yahv de los ejrcitos har esto.
 Una palabra ha enviado el Seor contra Jacob, y ha cado en Israel.
 Y llegar a conocimiento de todo el pueblo, de Efram y de los habitantes de Samara. Los que en la soberbia y orgullo de su corazn se decan:
 Han cado los ladrillos, pero edificaremos con sillares; han sido cortados los sicmoros, pero en su lugar pondremos cedros."
 Yahv fortalecer contra ellos a sus adversarios e incitar a sus enemigos,
 la Siria al este y los filisteos al oeste, que a boca llena devorarn a Israel. Ni con todo esto se aplacar su ira, antes seguir todava su mano extendida.
 Pero el pueblo no se ha vuelto al que le hera, no ha buscado a Yahv de los ejrcitos.
 Y Yahv cortar de Israel la cabeza y la cola, la palma y el junco en un mismo da.
 Los ancianos, los magnates: he ah a la cabeza; el profeta, doctor de mentiras: he ah la cola."
 Porque los que guan al pueblo se descarran, y los guiados van perdidos.
 Por eso el Seor no se complace en sus mancebos, ni tiene piedad de sus hurfanos y sus viudas. Porque todos son impos y malvados, y toda boca dice despropsitos. Ni con esto se aplaca su ira, antes seguir tendida su mano.
 Porque la iniquidad se ha encendido como fuego, que devora cardos y zarzas y consume la maleza del bosque, subiendo el humo en remolinos.
 Por el furor de Yahv de los ejrcitos se abrasar la tierra y el pueblo ser presa del fuego.
 Despedazan a derecha, y se quedan con hambre; devoran a izquierda, y no se sacian. Cada cual devora la carne de su prjimo"
 y nadie se apiada de su hermano. Manases contra Efram, Efram contra Manases, y ambos a dos contra Jud.
 y nadie se apiada de su hermano. Manases contra Efram, Efram contra Manases, y ambos a dos contra Jud. [ (Isaiah 9:22)  Ni con todo esto se aplaca su ira, antes seguir todava tendida su mano. ] 
 Ay de los que dan leyes inicuas y de los escribas que escriben prescripciones tirnicas
 para apartar del tribunal a los pobres y conculcar el derecho de los desvalidos de mi pueblo, para despojar a las viudas y robar a los hurfanos
 Qu haris el da de la visitacin, del huracn que viene de lejos? A quin os acogeris para que os proteja? Qu ser de vuestros tesoros?
 De no ir curvados entre los cautivos, habrn cado entre los muertos. Ni con todo esto se aplacar la ira de Yahv, antes seguir todava tendida su mano.
 Ay de ti, Asur, vara de mi clera! el bastn de mi furor est en sus manos.
 Yo le mand contra una gente impa, le envi contra el pueblo objeto de mi furor, para que saquease e hiciera de l su botn y le pisase como se pisa el polvo de las calles.
 Pero l no tuvo los mismos designios, no eran stos los pensamientos de su corazn. Su deseo era desarraigar, exterminar pueblos en gran nmero.
 Porque l dice: Reyes son todos mis prncipes.
 No ha sido sta la suerte de Calno, la de Carquemis; la de Jamat no ha sido la de Arpad; y la de Samara la misma de Damasco?"
 As se apoder mi mano de reinos de dolos, ms en nmero que los de Jerusaln y Samara.
 No podr hacer con Jerusaln y sus dolos lo que hice con Samara y los suyos?
 Pero suceder que, cuando el Seor haya realizado toda su obra sobre el monte de Sin y de Jerusaln, castigar el Seor al rey de Asira por el orgullo de su corazn y la altivez de sus ojos.
 El se dice: Con la fuerza de mi brazo he hecho esto, con mi sabidura y mi prudencia, y borr las fronteras de los pueblos, y saque sus tesoros, y, todopoderoso, derrib a los que se sentaban en sus tronos.
 Mi mano ha tomado la riqueza de los pueblos como se toma un nido; como quien se apodera de huevos abandonados, me he apoderado yo de la tierra toda. Y nadie sacudi las alas, ni abri el pico, ni dio un chillido."
 Se ensoberbece el hacha contra el que la maneja, la sierra contra el que la mueve? Como si la vara dirigiera al que la levanta, corno si el bastn levantara al que no es madera.
 Mas, por eso, el Seor Yahv de los ejrcitos herir de flaqueza a ese cuerpo tan robusto. Y debajo de su gloria encender un fuego, como fuego de incendio.
 Y la luz de Israel se convertir en fuego, y su Santo en llama, para quemar y devorar en un solo da sus cardos y sus espinas,
 Y la hermosura de su bosque y de su vergel quedar del todo destruida, y ser como el consumirse de un enfermo.
 Y los rboles que de su selva queden sern tan pocos, que un nio podr contarlos.
 En aquel da, el resto de Israel y los sobrevivientes de la casa de Jacob no se apoyarn ya sobre el que los hiri, sino que se apoyarn con fidelidad en Yahv, el Santo de Israel.
 Volver un resto, un resto de Jacob, al Dios fuerte.
 Porque, aunque fuera tu pueblo Israel corno las arenas del mar, slo un resto volver. Decretada est la destruccin, que acarrear la justicia.
 Y este decreto de destruccin lo ejecutar Yahv de los ejrcitos en toda la tierra. Por eso dice el Seor Yahv de los ejrcitos:
 Pueblo mo, que habitas en Sin, no ternas que Asur te hiera con la vara y alce contra ti su bastn como Egipto.
 Dentro de poco tiempo, dentro de muy poco, mi clera llegar al fin, y mi furor los destruir.
 Yahv de los ejrcitos levantar contra ellos el azote, como cuando hiri a Madin en la roca de Joreb, y el mar con su bculo, como lo levant un da en Egipto,
 y en ese da quitar su peso de sobre tus espaldas, y su yugo de sobre tu cuello.
 Ya avanza del lado de Rimn, ha llegado a Ayot, pasa por Magrn y deja en Micmas su impedimento.
 Han pasado el desfiladero, y durante la noche han acampado en Gueb; Rama est temblando, Gaba de Sal est en fuga;"
 lanza gritos la hija de Galim, escucha Lais, respndele Anatot,
 Madmena huye, los habitantes de Gabim han escapado.
 Hoy todava hace alto en Nob, y alza su mano contra el monte de la hija de Sin, contra el monte de Jerusaln.
 He aqu que Yahv de los ejrcitos desgajar con fuerza las ramas; i las cimeras sern cortadas, y las altas abatidas."
 La madera del bosque ser cortada a hierro, y echados a tierra los cedros del Lbano.
 Y brotar un retoo del tronco de Jos y retoar de sus races un vstago.
 Sobre el que reposar el espritu de Yahv, espritu de sabidura y de inteligencia, espritu de consejo y de fortaleza, espritu de entendimiento y de temor de Yahv.
 Y su respirar ser en el temor de Yahv 1 . No juzgar por vista de ojos ni argir por odas de odos,
 sino que juzgar en justicia al pobre y en equidad a los humildes de la tierra. Y herir al tirano con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matar al impo.
 La justicia ser el cinturn de sus lomos, y la fidelidad el ceidor de su cintura.
 Habitar el lobo con el cordero, y el leopardo se acostar con el cabrito, y comern juntos el becerro y el len, y un nio pequeo los pastorear.
 La vaca pacer con la osa, y las cras de ambas se echarn juntas, y el len, como el buey, comer paja.
 El nio de teta jugar junto a la hura del spid, y el recin destetado meter la mano en la caverna del basilisco.
 No habr ya ms dao ni destruccin en todo mi monte santo, porque estar llena la tierra del conocimiento de Yahv, como Heran las aguas el mar.
 En aquel da, el renuevo de la raz de Jes se alzar como estandarte para los pueblos, y le buscarn las gentes, y ser gloriosa su morada.
 En aquel da de nuevo la mano del Seor redimir al resto del pueblo, a lo que reste de Asur y de Egipto, de Patros, de Cus, de Elam, de Senaar, de Jamat y de las islas del mar.
 Alzar su estandarte en las naciones, y reunir a los dispersos de Israel, y juntar a los dispersos de Jud de los cuatro confines de la tierra.
 Y cesar la envidia de Efram, y sern destruidos los enemigos de Jud, y Jud no ser ms enemigo de Efram.
 Y se alzarn contra la costa de los filisteos a occidente, y juntos saquearn a los hijos de oriente; Edom y Moab les servirn, y los hijos de Ammn les estarn sujetos."
 Y secar Yahv la lengua del mar de Egipto, y levantar su mano sobre el ro con el terror de su soplo, y herir sus siete brazos, que podrn pasarse a seco.
 Y abrir camino a los restos de su pueblo, a los que quedarn de Asur, como los abri para Israel el da de su salida de Egipto.
 Y aquel da dirs: Yo te alabo, Yahv, porque te irritaste contra m, pero se aplac tu clera, y me has consolado.
 Este es el Dios de mi salvacin, en l confo y nada temo, porque mi fuerza y mi canto es Yahv. El ha sido para m la salud.
 Sacaris con alegra el agua de las fuentes de la salud, y diris aquel da:
 Alabad a Yahv, cantad a su nombre, pregonad sus obras en medio de los pueblos, proclamad que su nombre es sublime.
 Cantad a Yahv, que hace cosas grandes; que lo sepa la tierra toda."
 Exulta, jubila, moradora de Sin, porque grande es en medio de vosotros el Santo de Israel.
 Orculo sobre Babilonia, que vio Isaas, hijo de Amos:
 Alzad bandera sobre lo alto de un monte desnudo, gritadles, hacedles seas con las manos para que entren por las puertas de los prncipes.
 Yo mando a mi ejrcito consagrado para la guerra, y llamo a mis valientes para ejecutar mi ira, a los que triunfan para mi gloria.
 Murmullo de muchedumbres en los montes, ruido de muchas gentes, de reinos, de gentes reunidas. Yahv de los ejrcitos revista al ejrcito que va a combatir.
 Viene de tierra lejana, de los confines de los cielos, Yahv con los instrumentos de su furor para asolar la tierra toda.
 Lamentaos, que se acerca el da de Yahv, que vendr corno azote del Todopoderoso,
 y desfallecern todos los brazos y se helarn todos los corazones de los hombres;"
 se llenarn de terror y de angustia, y de dolor se retorcern como parturienta. Se mirarn con estupor unos a otros y se encendern en llama sus rostros.
 Ved que se acerca el da de Yahv, y cruel, con clera y furor ardiente, para hacer de la tierra un desierto y exterminar a los pecadores.
 Las estrellas del cielo y sus luceros no darn su luz; el sol se esconder en naciendo, y la luna no har brillar su luz."
 Yo castigar al mundo por sus crmenes, y a los malvados por sus iniquidades. Yo har cesar la insolencia de los soberbios y abatir la altivez de los opresores.
 Yo har que sean los hombres ms escasos que el oro fino, ms que el oro de Ofir.
 Yo har estremecer a los cielos, y temblar la tierra en su lugar ante la indignacin de Yahv de los ejrcitos, el da del furor de su ira.
 Entonces, como cierva asustadiza, como ovejas sin pastor, se ir cada uno a su pueblo, huir cada uno a su tierra.
 Cuantos fueren habidos sern degollados, cuantos fueren tomados caern a la espada.
 Sus hijos sern estrellados a sus ojos, sus casas incendiadas, sus mujeres violadas.
 Yo despertar contra ellos a los medos, que no se cuidan de la plata, que no codician el oro.
 Y los arcos aplastarn a los mancebos, y no harn gracia al fruto del vientre ni tendrn sus ojos piedad de los nios.
 Entonces Babilonia, la flor de los reinos, ornamento de la soberbia de los caldeos, ser como Sodoma y Gomorra, que Dios destruy.
 No volver jams a ser habitada, ni poblada en los siglos venideros. No alzar all el rabe su tienda, ni se apacentarn all los ganados.
 Morarn all las fieras, y los buhos llenarn sus casas. Habitarn all los avestruces, y harn all los stiros sus danzas.
 En sus palacios aullarn los chacales, y los lobos en sus casas de recreo. Est para llegar su tiempo, no se alargarn mucho sus das.
 Porque Yahv se apiadar de Jacob, todava escoger a Israel, y los har descansar en su tierra; a ellos se unirn los extranjeros, se unirn a la casa de Jacob."
 Los tomarn los pueblos y los llevarn a su lugar,y la casa de Israel los tendr en heredad, como siervos y siervas, en la tierra de Yahv, Cautivarn a los que los haban cautivado y dominarn a sus opresores.
 Y suceder que el da en que Yahv te dar el reposo de tus fatigas, de tus penas y de la dura servidumbre a que estuviste sometido,
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 Rompi Yahv la vara de los impos, el cetro de los tiranos.
 El que castigaba los pueblos con furor, sin cansarse de fustigar; el que en su clera subyugaba las naciones bajo un yugo sin piedad."
 Toda la tierra est en paz, toda en reposo, exulta de alegra.
 Hasta los cipreses se alegraron de ti, los cedros del Lbano. Desde que yaces, no sube contra nosotros el leador.
 El seol se conmueve en sus profundidades a causa tuya, para ir al encuentro de tu llegada, y por ti despiertan las sombras, todos los grandes de la tierra; haces levantar de sus tronos a todos los reyes de las naciones."
 Y todos a voces te dicen: Tambin t te debilitaste como nosotros y has venido a ser semejante a nosotros?
 Ha bajado al seol tu gloria al son de tus arpas; bajo ti se extienden los gusanos, y gusanos son tu cobertura."
 Cmo caste del cielo, lucero brillante, hijo de la aurora, echado por tierra el dominador de las naciones?
 Y t decas en tu corazn: Subir a los cielos; en lo alto, sobre las estrellas del cielo, elevar mi trono, y me asentar en el monte de la asamblea, en las profundidades del aquiln."
 Subir sobre las cumbres de las nubes y ser igual al Altsimo.
 Pues bien, al seol has bajado, a las profundidades del abismo.
 Los que te ven te contemplan, sobre ti piensan: Es ste el que haca temblar la tierra, el que trastornaba los reinos,
 el que haca del mundo un desierto, devastaba las ciudades y no liberaba a sus cautivos?
 Todos los reyes de las naciones reposan con honor, cada uno en su morada;"
 pero t has sido arrojado de tu sepulcro como rama abominable; revestido de asesinados, los muertos por la espada, con lo que descienden a sepulcros de piedra; como cadver pisoteado,"
 no tendrs con ellos sepultura, porque arruinaste tu tierra, asesinaste a tu pueblo. No se hablar jams de la raza de los impos.
 Preparad un matadero para los hijos por la iniquidad de sus padres, no se levanten para conquistar la tierra y llenar el mundo de ruinas.
 Yo me alzar contra ellos, dice Yahv de los ejrcitos. Yo aniquilar de Babilonia su nombre y sus restos, su raza y su germen, dice Yahv de los ejrcitos.
 Yo la har hura de erizos, fangosa charca, y la barrer con la escoba de la destruccin, dice Yahv de los ejrcitos.
 Yahv de los ejrcitos lo ha jurado, diciendo: S, lo que yo he decidido llegar, lo que yo he resuelto se cumplir:
 destruir al asirio en mi tierra, y le hollar en mis montes, y les quitar de encima su yugo, y arrojarn su carga de sobre sus espaldas.
 He ah la resolucin tomada contra toda la tierra, he ah la mano tendida contra todos los pueblos,
 Porque Yahv de los ejrcitos lo ha decidido, quin se le opondr? Tendida est su mano, quin la apartar?
 El ao de la muerte del rey Acaz se dio este orculo:
 No te alegres t, Filistea toda, por haberse roto la vara que te hera, porque de la raza de la serpiente nacer un basilisco, y su fruto ser un dragn volador.
 Los pobres se apacentarn en mis pastos y los indigentes reposarn seguros. Yo har morir de hambre a tu posteridad y destruir lo que de ti queda.
 Gime, oh puerta! grita, oh ciudad! cae desfallecida, Filistea toda, porque viene del aquiln una humareda y ninguno se separa de sus batallones;"
 y qu responder a los mensajeros del gentil? Yahv fund a Sin, y a ella se acogern los desvalidos del pueblo.
 Orculo sobre Moab: Ved, asolada de noche, Ar-Moab est en ruinas; I asolada de noche, est en ruinas Quir-Moab."
 La hija de Dibn ha subido l a los altos para llorar, y Moab se lamenta por Nebo y por Madaba. Todas las cabezas estn rasuradas; todas las barbas, afeitadas,"
 Salen por las calles vestidos de saco, por los terrados, por las plazas. Todos dan alaridos, se deshacen en llanto.
 Hesebn y Eleale lanzan gritos, cuyos ecos se oyen hasta Jahas. Por eso Moab siente desfallecer sus rones, y su alma desmaya.
 Salen gritos del corazn de Moab, sus huidos llegan a Segor y a Eglat-Selisiya; ciertamente suben llorando la cuesta de Luhit, en verdad por el camino de Joronam van dando gritos de angustia;"
 se han secado las aguas de Timrim, pues se ha secado el heno, se ha marchitado la hierba, no hay verdor.
 Por eso llevan sus ahorros y sus provisiones al otro lado del torrente de los Sauces.
 Pues el clamor rodea las fronteras de Moab, los lamentos llegan hasta Eglam, y hasta Beer-Elim llegan sus alaridos,
 porque las aguas de Dimn estn llenas de sangre, y todava mandar sobre Dimn nuevos (males), leones para los escapados de Moab y para los sobrevivientes de la tierra.
 Enviad la hija del seor de la tierra1 desde la Roca del desierto al monte de la hija de Sin,
 y suceder que como ave fugitiva, como nidada dispersa, sern las hijas de Moab por los vados del Arnn.
 Resuelve, decide, haz a tu sombra como de noche en pleno medioda, oculta a los desterrados, no descubras al fugitivo.
 Hospdense en ti los desterrados de Moab, s para ellos cobijo ante el devastador, hasta que acabe el opresor, cese el devastador y sea consumado fuera del pas el pisoteador.
 Y el trono se afirmar por la clemencia, y se sentar sobre l en fidelidad, en la tienda de David, un juez que buscar el derecho y ser pronto a la justicia.
 Hemos odo del orgullo de Moab, orgulloso en extremo; su arrogancia, su orgullo, su insolencia, su vana palabrera,"
 Por eso lamntese Moab por Moab, sean todos lamentos, suspiren profundamente conmovidos por las tortas de uvas pasas de Quir-Jareset,
 porque las vias de Hesebn estn marchitas. Los seores de las naciones han pisoteado la via de Sibma. Sus ramas se extendan hasta Jazer, sus sarmientos iban a perderse en el desierto, se expandan y pasaban el mar.
 Por eso uno mis llantos a los llantos de Jazer por la via de Sibma, y os riego con mis lgrimas, Hesebn y Eleale, sobre cuyos frutos y cosechas caa el grito del lagarero.
 Ha desaparecido el gozo y la alegra del vergel, ya no hay cantos ni gritos de jbilo en las vias, ya no se pisa el vino en los lagares, ya ces el canto del lagarero.
 Por eso mis entraas vibran como un arpa por Moab, y mi corazn por Quir-Jareset.
 Y suceder que, cuando Moab se presente y se esfuerce sobre los lugares altos y entre en su santuario para orar, no podr.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 Orculo sobre Damasco: Ved a Damasco borrada del nmero de las ciudades, no es ms que un montn de ruinas.
 Sus ciudades, abandonadas para siempre1, sern para los ganados; se tumbarn y no habr quien los despierte."
 Cesar de Efram la fortaleza, y de Damasco el reino, y del resto de Aram ser lo que de la gloria de los hijos de Israel, dice Yahv de los ejrcitos.
 Ser en aquel tiempo atenuada la gloria de Jacob, y enflaquecer la grasa de su carne,
 y ser corno cuando el segador recoge la mies y su brazo siega las espigas, y ser como cuando se espiga en el valle de Refam.
 Queda un rebusco como despus de cosechada la aceituna, dos o tres olivas en la punta de la copa, cuatro o cinco en las ramas del rbol, dice Yahv, Dios de Israel.
 Aquel da se volver el hombre hacia su Hacedor, sus ojos mirarn al Santo de Israel.
 Y no se volver a los altares, obras de sus manos; no mirarn a lo que hicieron sus dedos, a las asneras ni a los cipos del sol."
 Aquel da sern tus ciudades fuertes abandonadas como las ciudades de los amorreos y jeveos que dejaron ante los hijos de Israel, y habr desolacin.
 Porque te olvidaste del Dios de tu salud y no te acordaste de la roca de tu fuerza. Por esto plantaste los jardines de Adonis y los sembraste de pmpanos extranjeros;"
 el da mismo que los plantaste, lo cercaste, y en la maana hiciste florecer a tu semilla; se desvaneci la cosecha en el da de la angustia, y el dolor es irremediable."
 Ay! estruendo de muchos pueblos; braman como el bramido del mar; estrpito de naciones, como el estrpito de aguas copiossimas;"
 y le increpa, y huye lejos, aventado como el tamo de las montaas ante el viento, como el remolino de polvo por el huracn.
 A la hora de la tarde ser el espanto y antes de la maana habr desaparecido. Esta ser la suerte de los que nos despojan, la suerte de los que nos saquean.
 Ay de la tierra del zumbido de alas detrs de los ros de Cus, la que enva mensajeros por el mar en naves de juncos sobre las aguas
 Id, veloces mensajeros, al pueblo de elevada talla y piel brillante, a la nacin temible y lejana,
 a la nacin fuerte y pisoteadura, cuya tierra est surcada de ros. Todos vosotros, los moradores del mundo, los habitantes de la tierra, cuando sobre el monte se alce la bandera, mirad; cuando oigis sonar la trompeta, escuchad."
 Porque he aqu lo que ha dicho Yahv: Yo miro tranquilo desde mi morada, como calienta sereno un sol brillante, como nube de roco en el calor de la siega.
 Porque antes de la vendimia, cuando se ha terminado la floracin y la flor se convierte en maduros racimos, cortar los sarmientos con la podadera, y aun quitar y arrancar las cepas;"
 sern abandonados todos a los buitres de los montes y a las bestias del pas; all pasarn los buitres el verano, y las bestias del pas el invierno."
 En aquel tiempo traern ofrendas a Yahv de los ejrcitos, del pueblo de alta talla y piel brillante, del pueblo temible lejano, de la nacin fuerte y pisoteadora, cuya tierra est surcada de ros, a la morada del nombre de Yahv, al monte de Sin.
 Orculo sobre Egipto: Ved cmo Yahv, montado sobre ligera nube, llega a Egipto; ante El tiemblan todos los dolos de Egipto, y el corazn de Egipto se derrite en su interior."
 Armar a Egipto contra Egipto, y lucharn hermanos contra hermanos, amigos contra amigos, ciudad contra ciudad, reino contra reino.
 Y el espritu de Egipto ser vaciado en su interior, y desbaratar sus consejos, y preguntarn a los dolos y a los hechiceros, a los evocadores y adivinos.
 Y entregar a Egipto en manos de duro dueo, y un rey fuerte se aduear de ellos, dice el Seor, Yahv de los ejrcitos.
 Las aguas del mar se agotarn, y el ro se consumir, se secar,
 y apestarn los canales, bajarn y se secarn los ros de Egipto8; juncos y caas se mustiarn."
 Las praderas sobre el Nilo, a las riberas del Nilo, cuanto el Nilo hace brotar, se secar, se disipar y dejar de ser.
 Y gemirn los pescadores, y se lamentarn cuantos echan en el Nilo el anzuelo, y cuantos extienden la red en las aguas languidecern.
 Y se avergonzarn los que trabajan en lino; peinadoras y tejedores palidecern."
 Sus tejedores sern oprimidos,9 y todos los obreros apesadumbrados.
 Los prncipes de Zon son del todo locos; los sabios consejeros del faran son de necio consejo. Corno decs al faran: Somos hijos de sabios, hijos de antiguos reyes?"
 Dnde estn, pues, tus sabios? Infrmente y dente a saber lo que Yahv de los ejrcitos ha determinado sobre Egipto.
 Los prncipes de Zon son del todo locos, los prncipes de Menfis van errados, los jefes de sus tribus engaan a Egipto.
 Yahv ha derramado en su interior un espritu de vrtigo, y descarran a Egipto en cuanto hacen, como se tambalea un borracho al vomitar.
 Y no habr para Egipto obra alguna, hganlo cabeza y cola, palmera y junco.
 Aquel da sern los egipcios como mujeres, se aterrarn y temblarn ante la mano agitada de Yahv de los ejrcitos, que hace blandir sobre ellos.
 Y ser la tierra de Jud motivo de espanto para Egipto; quienquiera que la oiga nombrar, temblar ante los designios de Yahv de los ejrcitos que decidi sobre l."
 En aquel da habr en tierra de Egipto cinco ciudades que hablarn la lengua de Canan y jurarn por Yahv de los ejrcitos, y de ellas una se llamar la Ciudad del Sol.
 Aquel da habr en medio de la tierra de Egipto altar para Yahv,y en sus fronteras estelas de Yahv.
 Esto ser para Yahv de los ejrcitos seal y testimonio en la tierra de Egipto, y cuando llamen a Yahv en sus tribulaciones, Yahv les mandar un salvador, que luchar y los salvar.
 Yahv har que los egipcios le conozcan, y Egipto conocer aquel da a Yahv, y le ofrecern sacrificios y oblaciones, y harn votos a Yahv, y los cumplirn.
 Y Yahv castigar a Egipto hiriendo y sanando, y se convertirn a Yahv, que se dejar mover a compasin y lo curar.
 Aquel da habr un camino de Egipto a Asira, y Asira ir a Egipto, y Egipto a Asira, y Egipto juntamente con Asira servirn a Yahv.
 Aquel da Israel ser tercero con Egipto y Asira, como bendicin en medio de la tierra.
 Bendicin de Yahv de los ejrcitos, que dice: Bendito mi pueblo de Egipto, y Asira, obra de mis manos, e Israel, mi heredad.
 El ao en que el Tartn vino a Azoto mandado por Sargn, rey de Asira, y combati Azoto y la tom,
 en aquel tiempo habl Yahv por Isaas, hijo de Amos, diciendo: Ve, qutate de tus lomos el saco y desclzate los pies, Hzolo as Isaas, andando desnudo y descalzo,
 y dijo Yahv: Como anduvo Isaas, mi siervo, desnudo y descalzo tres aos, seal y pronstico sobre Egipto y Etiopa,
 as llevar el rey de Asira a los cautivos de Egipto y a los desterrados de Etiopa, mozos y viejos, desnudos y descalzos, al aire las nalgas, la desnudez de Egipto.
 Y los que contaban con Etiopa y se enorgullecan de Egipto, quedarn consternados y confusos,
 y los moradores de esta tierra dirn: Mirad a los que eran nuestra esperanza, a los que pensbamos acogernos para que nos sirvieran de refugio y proteccin contra el rey de Asira. Cmo escaparemos nosotros ?
 Orculo sobre el desierto del mar. Como huracn del Negeb desencadenado, viene del desierto, de la tierra espantosa.
 Me ha sido mostrada una dura visin: saqueadores saqueando, aseladores asolando, Sube Elam, asedia Media. Yo hago cesar todo gemido.
 Por eso mis rones se han llenado de espasmo; soy presa de dolores como de parturienta; y aturdido, ya no oigo; espantado, ya no veo."
 Pasmse mi corazn, el terror me invadi; la hora del crepsculo, por m deseada, se troc para m en espanto."
 Han puesto la mesa, han tendido el mantel, se come, se bebe. Arriba, prncipes, a engrasar el escudo!
 Porque as me ha dicho el Seor: Ve, pon un atalaya que comunique lo que vea,
 y si ve un tropel de caballos, de dos en dos, tiros de asnos, tiros de camellos,
 que mire atentamente, muy atentamente, y que grite: Ya veo.4 As estoy yo, Seor, en atalaya, sin cesar todo el da, y me quedo en mi puesto toda la noche.
 Y he aqu que llegan tropeles de gente, tiros de caballos, y comenzaron a hablar, diciendo: Cay, Babilonia ha cado, y todas las estatuas de sus dioses yacen por tierra destrozadas!
 Oh mi (pueblo) trillado e hijo mo de la era! lo que he odo de parte de Yahv de los ejrcitos, del Dios de Israel, yo te lo he hecho saber.
 Orculo sobre Edom. Danrne voces desde Seir: Centinela, qu hora es de la noche? Centinela, qu hora es de la noche?
 El centinela dice: Viene la maana y tambin la noche. Preguntad si queris, volved a venir.
 Orculo sobre Arabia. Pasad la noche en el bosque, en la estepa, caravanas de Dedn.
 Al encuentro de los sedientes traed agua; habitantes de la tierra de Tema, con su pan id al encuentro de los fugitivos."
 Porque van huyendo de la espada, de la espada desenvainada, ante los tensos arcos y ante la violencia de la batalla.
 Porque as me ha dicho Yahv: Dentro de un ao, como ao de jornalero, se acabar toda la gloria de Cedar,
 y el resto del nmero de arcos de los valientes hijos de Cedar ser reducido, porque Yahv, Dios de Israel, ha hablado.
 Orculo sobre el valle de la Visin. Qu tienes para subirte as, toda, a los terrados,
 ciudad turbulenta, llena de tumulto, ciudad alegre? Tus heridos no son heridos a la espada y no han muerto en el combate.
 Tus caudillos huyeron todos a la vez, han sido apresados sin arco; y todos tus valientes han sido tomados en masa, huan lejos."
 Por eso os digo: Apartad la mirada de m; llorar amargamente; no os esforcis en consolarmepor la devastacin de la hija de mi pueblo."
 Porque es da de alboroto, de conculcacin y de consternacin de parte del Seor, Yahv de los ejrcitos. En el valle de la Visin, derrumbamiento de murallas, e1 gritero en la montaa3.
 Y Elam ha tomado la aljaba, Aram ha montado a caballo, Quir ha desenfundado el escudo.
 Tus valles mejores estn llenos de carros, 1o acampan los jinetes junto a la puerta.
 Y descubrir el velo de Jud, y miraris aquel da al arsenal de la casa del bosque,
 y veris que las brechas de la ciudad de David son numerosas, y recogeris las aguas del estanque inferior.
 Contaris las casas de Jerusaln, y derribaris las casas para fortalecer las murallas.
 haris depsito entre los dos muros para las aguas de la piscina vieja, pero no miraris al que ha hecho esto, no veris al que de mucho ha las prepar.
 El Seor, Yahv de los ejrcitos, os invita en ese da a llorar, a gemir, a rasurar la cabeza, a ceir el saco.
 Mas he aqu que hay jbilo y alegra, matanza de bueyes y de ovejas, comida de carne y bebida de vino. Comamos y bebamos, que maana moriremos!
 Pero se ha revelado Yahv de los ejrcitos a mis odos: Ciertamente no ser perdonado este pecado hasta que muris.
 As dice el Seor, Yahv de los ejrcitos: Anda y ve a ese cortesano, a Sobna, el superintendente de palacio: Qu tienes t aqu o a quin tienes t aqu para labrarte aqu un sepulcro? Se est labrando su sepulcro en la altura, se talla una morada en la roca.
 -- omitido por parfrasis --
 He aqu que Yahv te lanzar con mpetu varonil, te echar a rodar, oh gran seor! como una bola; con mpetu te lanzar como una bola sobre la vasta tierra. All morirs y all sern tus carros gloriosos, oh vergenza de la casa de tu seor!"
 Te depondr de tu cargo y te arrancar de tu lugar.
 Y aquel da llamar yo a mi siervo Eliaquim, hijo de Helicas,
 y le revestir de tu tnica y le ceir de tu cinturn, y pondr en sus manos tu poder. Y l ser un padre para los habitantes de Jerusaln y para la casa de Jud.
 Y pondr sobre su hombro la llave de la casa de David; y abrir, y nadie cerrar; cerrar, y nadie abrir."
 Y le hincar como clavo en lugar seguro, y ser trono glorioso de la casa de su padre.
 Y le colgarn toda la gloria de la casa de su padre, los vstagos y descendientes, todos los utensilios pequeos, desde las copas hasta los odres,
 Aquel da, dice Yahv de los ejrcitos, el clavo que estuvo hincado en lugar seguro ser arrancado y caer, y se romper el peso que de l penda, pues as lo dice Yahv.
 -- omitido por parfrasis --
 Orculo sobre Tiro. Gemid, naves de Tarsis; vuestro puerto est destruido; a la vuelta de la tierra de Quittim les dieron la noticia;"
 los habitantes de la costa del mar han enmudecido; el mercader de Sidn que atraviesa los mares,"
 cuyas mensajeros van sobre la muchedumbre de las aguas, cuya ganancia eran la simiente de Sijor, la cosecha del Nilo, y se convirti en el emporio de los pueblos,
 Avergnzate, Sidn, pues el mar habla, la fortaleza del mar, el baluarte del mar, dice: No he concebido y no he parido, no he criado muchachos ni he educado doncellas.
 Cuando Egipto sepa la noticia, temblarn al conocer la nueva de Tiro.
 Pasad a Tarsis, lamentaos, moradores de la costa.
 Es sta vuestra ciudad alegre, la de antiguo origen, que iba por sus pies a lejanas regiones para morar en ellas?
 Quin decret tal cosa contra Tiro la coronada, cuyos mercaderes eran prncipes, cuyos negociantes eran grandes de la tierra?
 Yahv de los ejrcitos lo decret para profanar el orgullo de toda gloria, para humillar a todos los grandes de la tierra.
 Pasa a tu tierra, como el Nilo, hija de Tarsis; ya no hay ceidor."
 Yahv tendi su mano sobre el mar e hizo temblar a los reinos; Yahv orden la destruccin de las fortalezas de Canan."
 Y dijo: No te volvers a regocijar, violada doncella, hija de Sidn. Levntate y vete a la tierra de Quittim, que ni an all habr reposo para ti.
 He aqu la tierra de los caldeos; tal pueblo no exista; Asur lo fund para los del desierto; alzaron sus torres, arrasaron sus palacios, han reducido a ruinas."
 Gemid, naves de Tarsis, que vuestro puerto ha dejado de existir.
 Y suceder aquel da que Tiro ser olvidada setenta aos, los aos de la vida de un rey, y al cabo de setenta aos le ocurrir a Tiro como dice el canto de la ramera:
 Toma la ctara, y recorre la ciudad, ramera olvidada; toca lo mejor que puedas, multiplica las canciones, a ver si se acuerdan de ti.
 Y suceder que al cabo de setenta aos visitar Yahv a Tiro, y volver a su salario, y se prostituir a todos los reinos del mundo sobre la faz de la tierra,
 pero su ganancia y su salario sern consagrados a Yahv; no sern guardados ni atesorados, sino que sern para los que habitan ante Yahv, para nutrirlos hasta la saciedad y vestirlos con esplendor."
 He aqu que Yahv devasta la tierra, la asola y trastorna su faz, dispersando a sus habitantes.
 Y ser del pueblo como del sacerdote, del siervo como de su amo, de la criada como de su seora, del que compra como del que vende, del que presta como del que toma prestado, del acreedor como del deudor.
 La tierra ser totalmente devastada y entregada al pillaje, porque Yahv ha pronunciado esta palabra.
 La tierra est en duelo, marchita; el orbe languidece y se marchita, la clase alta del pueblo se debilita."
 La tierra est profanada bajo sus moradores, que traspasaron la ley, falsearon el derecho, rompieron la alianza eterna.
 Por eso la maldicin devora la tierra, y son culpables sus moradores. Por eso ardern los moradores de la tierra y quedarn pocos hombres.
 Est en duelo el mosto, y la vid languidece, y suspiran todos los alegres de corazn.
 Ha cesado la alegra de los tambores, se acab el regocijo de los exultantes, ha cesado el jbilo de la ctara.
 Ya no beben el vino entre cantares, y las bebidas son amargas al que las bebe.
 Ha sido quebrantada la ciudad de la confusin4, cerradas todas las casas, sin que nadie entre en ellas.
 Gritera por el vino en las calles, se oscureci toda alegra, desterrse de la tierra el jbilo.
 La desolacin ha quedado en la ciudad, y la puerta, abatida, en ruinas.
 Porque as ser en la tierra, en medio de los pueblos, como cuando se sacude el olivo, como cuando se hace el rebusco una vez concluida la recoleccin.
 Aqullos alzan sus voces, lanzan gritos de alegra, desde el mar cantan la majestad de Yahv.
 Por eso en el oriente glorifican a Yahv en las costas del mar, el nombre de Yahv, Dios de Israel.
 Desde los confines de la tierra omos cantar: Gloria al justo! Pero yo digo: Desgraciado de m, desgraciado de m, ay de m! Los prfidos han obrado prfidamente, los prfidos han obrado prfidamente.
 Terror, hoya, red sobre ti, habitante de la tierra.
 Y suceder que el que huya de la voz de pnico caer en la hoya, y el que salga del medio de la hoya se enredar en la red, porque brense las cataratas en lo alto y tiemblan los fundamentos de la tierra.
 La tierra se rompe con estrpito, la tierra retiembla, se conmueve.
 La tierra vacila como un ebrio, es sacudida como una choza. Pesan sobre ella sus pecados, y caer para no volver a levantarse.
 Y ser en aquel da que visitar Yahv la milicia de los cielos en la altura, y abajo a los reyes de la tierra,
 Y sern encerrados presos en la mazmorra, encarcelados en la prisin, y despus de muchos das sern visitados.
 Y la luna se sonrojar, y avergonzarse el sol, porque Yahv de los ejrcitos reinar en el monte de Sin y en Jerusaln y (resplandecer) su gloria ante sus ancianos.
 Yahv, t eres mi Dios; yo te ensalzar y alabar tu nombre, porque has cumplido maravillas, designios de mucho ha en fidelidad y verdad."
 Porque hiciste de la ciudad un montn de piedras, de la ciudad fuerte una ruina. Ya la ciudadela de los extranjeros no es ciudad, y no ser jams reedificada.
 Por eso te glorificar un pueblo fuerte y te temer la ciudad de las naciones poderosas.
 Porque fuiste t un refugio para el humilde, refugio para el pobre en su angustia, cobijo contra la tempestad, sombra contra el calor, pues el aliento de los tiranos es como una borrasca de invierno 1 .
 Cmo calor sobre tierra seca, apaciguars el tumulto de los extranjeros2; como el calor a la sombra de una nube, el cntico de los tiranos se extingue."
 Y preparar Yahv de los ejrcitos a todos los pueblos sobre este monte un festn de suculentos manjares; un festn de vinos generosos, de manjares grasos y tiernos, de vinos generosos clarificados,"
 y sobre este monte har desaparecer el velo que oculta a todos los pueblos, la cortina que cubre a todas las naciones.
 Y destruir la muerte para siempre, y enjugar el Seor las lgrimas de todos los rostros, y alejar el oprobio de su pueblo, lejos de toda la tierra, porque Yahv ha hablado.
 Y se dir en aquel da: He aqu a nuestro Dios, hemos esperado en El que nos salvar. Ah est Yahv, a quien esperbamos; gcemenos y alegrmonos en su salvacin."
 Porque la mano de Yahv descansar sobre este monte, pero Moab ser pisoteado debajo de El, como se pisotea la paja en el muladar.
 ? tender sus manos en su interior, como las tiende el nadador para nadar; pero Yahv abatir su soberbia y los esfuerzos de sus manos."
 Y la fortaleza elevada de tus murallas ha abatido, ha hecho caer y derribado hasta el polvo.
 En aquel da cantarn este cntico en la tierra de Jud: Tenemos una ciudad fuerte; por muro y antemuro nos da El la salvacin,"
 Abrid las puertas, que entre un pueblo justo, que se mantiene fiel.
 Su firme nimo conservar la paz, porque en ti pone su confianza.
 Confiad siempre en Yahv, pues Yahv es la roca eterna.
 El destruy a los que habitan en las alturas, derrib la ciudad soberbia.
 La derrib hasta la tierra, la arroj al polvo, y es hollada por pies, por los pies de los pobres y los pasos de los humildes.
 La senda de los justos es recta, i derecho el camino que t abres al justo.
 Nosotros ciertamente te esperamos en la senda de tus juicios, oh Yahv! Tu nombre, tu memoria es el anhelo del alma.
 Desate mi alma por la noche, y mi espritu te busca dentro de m, pues cuando (aparezcan) sobre la tierra tus juicios, aprendern justicia los habitantes del orbe.
 Si al impo se le hace gracia, no aprende la justicia, y en la tierra de lo recto hace el mal y no ve la majestad de Dios.
 Alzada est tu mano, oh Yahv! no la ven; vern, confundidos, tu celo por el pueblo, y el fuego de tus enemigos los devorar."
 Depranos la paz, oh Yahv! pues cuanto hacemos eres t quien para nosotros lo hace.
 Yahv, Dios nuestro, otros seores, que no t, se enseorearon de nosotros; slo por ti celebramos tu nombre,"
 Los muertos no revivirn, no se levantarn las sombras, porque los visitaste y destruste y borraste todo recuerdo de ellos.
 Multiplicaste al pueblo, oh Yahv! multiplicaste a tu nacin, te has glorificado, ensanchaste todos los confines de la tierra.
 En la angustia, oh Yahv! te han visitado, han derramado plegarias cuando t los castigabas.
 Como la mujer encinta, cuando llega el parto, se retuerce y grita en sus dolores, as estbamos nosotros ante ti, Yahv.
 Concebimos, nos retorcimos como si parisemos viento, no dimos salvacin a la tierra ni nacieron habitantes del orbe.
 Revivirn tus muertos, mis cadveres se levantarn; despertad y cantad los que yacis en el polvo, porque roco de luces es tu roco, y la tierra parir sombras."
 Anda, pueblo mo, entra en tus aposentos y cierra tus puertas tras de ti, ocltate por un poco, mientras pasa la clera.
 Porque he aqu que Yahv va a salir de su lugar para castigar la iniquidad de los moradores de la tierra, y la tierra descubrir su sangre, no encubrir ms sus asesinados.
 Aquel da castigar Yahv con su espada pesada, grande y poderosa, al leviatn serpiente huidiza; al leviatn serpiente tortuosa, y matar al monstruo que est en el mar."
 En aquel da se dir: Cantad a la via deliciosa; yo, Yahv, la guardo,"
 yo la riego a cada momento para que no falte su follaje, yo la guardo da y noche
 sin enojo. Quin me diera espinas y abrojos en batalla! Marchara contra ellos y los quemara juntamente,
 a no ser que se pongan bajo mi proteccin y hagan la paz conmigo, hagan conmigo la paz.
 Das vendrn en que Jacob echar races, e Israel echar flores y retoos y llenar la faz del mundo con su fruto.
 Le hiri (Yahv) como hiri a los que le heran? Le mat como mat a los que le mataban?
 Expulsndole le ha combatido, echndole con su soplo impetuoso en da de viento solano.
 Por eso, con esto se expi el crimen de Jacob, y ste es todo el fruto del alejamiento de su pecado: que ponga todas las piedras del altar como piedras calizas dispersadas, de modo que no se levanten asneras y estelas solares.
 Pues la ciudad fuerte qued solitaria, morada desamparada y abandonada como el desierto. All se apacienta el becerro, all se echa y all ramonea.
 Cuando sus ramas estn secas, se rompen, vienen las mujeres y les prenden fuego, pues es un pueblo sin conocimiento; por eso el que lo hizo no tuvo piedad de l, el que lo form no se compadeci de l."
 Y suceder aquel da: sacudir Yahv espigas desde el ro hasta el torrente de Egipto, y vosotros seris recogidos uno a uno, hijos de Israel.
 Y acontecer aquel da: se tocar la gran trompeta, y vendrn los perdidos en la tierra de Asur y los dispersos en la tierra de Egipto, y se prosternarn ante Yahv en el monte santo de Jerusaln.
 Ay de la corona soberbia, de los ebrios de Efram y de la flor marchita de su esplendoroso ornato, que (se alza) sobre la cima del frtil valle, de los que se atracan de vino.
 He aqu que el Seor dispone de un fuerte y poderoso, como turbonada de granizo, como huracn devastador, como chaparrn impetuoso de aguas torrenciales, que derriba a tierra con violencia.
 Ser hollada con los pies en la corona soberbia de los ebrios de Efram,
 y la flor marchita de su esplendoroso ornato, que (se alza) sobre la cima del frtil valle, ser como breva tempranera que se adelanta a la cosecha, que, en vindola, apenas se la tiene en la mano, se la traga.
 En aquel da Yahv de los ejrcitos ser corona de gloria y diadema de hermosura para las reliquias de su pueblo,
 espritu de juicio para el que se sienta en juicio, y de valenta para los que rechazan la batalla hasta la puerta.
 Y tambin ellos se tambalean por el vino y vacilan por los licores. Sacerdotes y profetas se tambalean por los licores, se ahogan en vino, titubean por los licores, vacilan por las bebidas fuertes, se tambalean en la visin, tropiezan en los juicios.
 Porque todas las mesas estn llenas de vmitos e inmundicias, no hay lugar para ms.
 A quin va a ensear ciencia y a quin har entender los orculos? A los recin destetados, a los arrancados de los pechos?
 Porque: Tsaw latsaw, tsaw latsaw, qaw laqaw, qaw laqaw, zer sham, zer sham
 Pues por balbucientes de labios y con lengua extranjera hablar a este pueblo.
 Aquel que les dijo: Este es el reposo, dad reposo al fatigado, y ste es el descanso; pero no quisieron escuchar,"
 y ser para ellos palabra de Yahv: Tsaw latsaw, tsaw latsaw, qaw laqaw, qaw laqaw, zer sham, zer sham, para que anden y caigan de espaldas y sean quebrantados, tomados en el lazo y aprisionados.
 Od, pues, burlones, la palabra de Yahv; dominadores de este pueblo que est en Jerusaln."
 Porque dijisteis: Hemos hecho pacto con la muerte, nos hemos concertado con el seol; el azote desencadenado pasar sin llegar a nosotros, porque nos hemos hecho de la mentira abrigo, de la perfidia refugio."
 Por eso dice el Seor Yahv: He aqu que he puesto en Sin por fundamento una piedra, piedra probada, piedra angular, de precio, slidamente asentada; el que en ella se apoye no titubear."
 Y del derecho har regla, y de la justicia har nivel. Y la granizada echar abajo el abrigo de la mentira, y las aguas torrenciales inundarn el refugio.
 Vuestro pacto con la muerte ser roto, y vuestra convencin con el seol no subsistir; cuando el azote desencadenado pase, os aplastar;"
 siempre que pase, os tomar y pasar todas las maanas, de da y de noche, y su espantoso terror os servir de leccin.
 Porque la cama ser corta para estirarse, y la manta demasiado estrecha para envolverse.
 Porque se alzar Yahv como en el monte de Perasim, y rugir la clera como en el valle de Gaban, para realizar su obra, obra extraordinaria; para hacer su obra, obra inaudita."
 Y ahora no os burlis, no sea que se aprieten vuestras ataduras, pues decretada est la ruina sobre toda la tierra. Yo se lo he odo al Seor, Yahv de los ejrcitos.
 Atended y od mi voz, prestad atencin y od mi palabra:
 Acaso est el labrador arando todo el da para sembrar, abriendo y rastrillando su tierra?
 Despus de allanar la superficie, no siembra la neguilla o esparce el comino, o echa el trigo en lneas o la cebada en su sitio y la avena en sus lindes?
 Su Dios le instruye y le ensea cmo ha de hacer.
 Pues no se trilla la neguilla con el trillo ni se hace pasar sobre el comino la rueda de la carreta, sino que la neguilla se bate con el palo, y el comino se bate con la vara.
 Y el trigo, se muele acaso? No, es pisado sin cesar, se hace pasar sobre l la rueda de su carro, pero no se muele.
 Tambin esto proviene de Yahv de los ejrcitos, cuyo consejo es admirable y cuya sabidura es grande.
 Ay de Ariel, Ariel, ciudad donde acamp David! Aadid a un ao otro ao, sigan las fiestas su giro.
 Yo oprimir a Ariel, y habr llantos y gemidos, y ser para m como un Ariel.
 Y acampar en crculo contra ti, te cercar de trincheras y alzar baluartes contra ti,
 y, humillada, desde la tierra hablars, y desde el polvo surgir tu palabra. Y suceder que de la tierra saldr tu voz como la de un fantasma, y del polvo tu palabra como un murmullo.
 Y ser la muchedumbre de tus enemigos como fino polvo; la turba de tus tiranos, como paja que vuela, y vendr esto de repente, en un momento."
 Sers visitada de parte de Yahv de los ejrcitos con truenos, estruendo y gran ruido, con huracn, tempestad y llama de fuego devorador.
 Y ser como un sueo, como visin nocturna, la muchedumbre de naciones que combaten a Ariel, que le atacan y embisten su fortaleza y la estrechan de cerca.
 como el hambriento suea que come, y despierta y est vaca su alma; como suea que bebe el sediento, y se despierta desfallecido, y su alma sedienta, lo mismo suceder a la muchedumbre de todas las naciones que pelean contra el monte de Sin."
 Espantaos, asombraos, ofuscaos y cegaos; embriagaos, pero no de vino; bamboleaos, pero no por los licores."
 Porque derram Yahv sobre vosotros un espritu de letargo, y cierran vuestros ojos los profetas y velan vuestras cabezas los videntes.
 Y toda revelacin es para vosotros como palabras de libro sellado que se da a leer a quien sabe leer, dicindole: Lee, por favor, esto, y responde: No puedo, el libro est sellado.
 O se da el libro a quien no sabe leer, dicindole: Lee, por favor, y responde: No s leer.
 Y el Seor dice: Pues este pueblo se me acerca slo de palabra y me honra slo con los labios, mientras que su corazn est lejos de m, y su temor de m no es sino un mandamiento humano aprendido.
 Por eso he aqu que voy a hacer nuevamente con este pueblo extraordinarios prodigios, y la sabidura de sus sabios perecer, y la sagacidad de sus prudentes se eclipsar.
 Ay de los que buscan lo profundo para encubrir sus designios! Ay de los que se esconden de Yahv, queriendo encubrir sus pensamientos y para sus obras buscan las tinieblas! y dicen: Quin nos ve? Quin nos conoce?
 Qu perversidad la vuestra! Es que ha de considerarse como arcilla el alfarero, de suerte que diga la obra a su hacedor: No me has hecho t, y la vasija al alfarero: No entiende?
 Es que en breve tiempo el Lbano no se convertir en vergel, y el vergel ser tenido por bosque?
 Y los sordos oirn aquel da las palabras del libro, y los ciegos vern sin oscuridad y sin tinieblas.
 Y los humildes volvern a tener alegra en Yahv, y los pobres entre los hombres se gozarn en el Santo de Israel.
 Porque se acabaron los tiranos, se terminaron los mofadores y fueron aniquilados los que se iban tras la iniquidad,
 los que por una palabra culpaban a un hombre ponan asechanzas al que juzga en la puerta y daban de lado al justo por nada.
 por eso el que redimi a Abraham, Yahv, dice a la casa de Jacob: Ahora no ser confundido Jacob, ya no palidecer su rostro.
 Pues cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio de l, santificarn mi nombre, y pregonarn santo al Santo de Jacob, y temern al Dios de Israel.
 Y los de alma descarriada aprendern la sabidura, y los murmuradores aprendern la doctrina.
 Ay de los hijos rebeldes, dice Yahv, que toman consejo, pero no de m; que derraman libaciones, pero no segn mi espritu, aadiendo pecados a pecados!"
 Toman el camino para bajar a Egipto sin haber consultado a mi boca, para refugiarse al amparo del faran, para abrigarse a la sombra de Egipto.
 Pero el amparo del faran ser vuestra vergenza, y el abrigo a la sombra de Egipto ser vuestra confusin,
 pues cuando estn sus prncipes en Zon y lleguen sus embajadores a Janes,
 todos quedarn burlados por el pueblo, que de nada les servir, ni podr socorrerlos ni ayudarlos, mas ser su vergenza y su ignominia.
 Orculo de las bestias del Negueb a travs de una tierra de angustia y de tribulacin, de donde salen el len y la leona, la vbora y el dragn volador. Llevan a lomo de asnos sus riquezas, y sobre la giba de los camellos sus tesoros, para un pueblo que de nada sirve.
 Porque el socorro de Egipto no es ms que vanidad y nada; por eso le llamo: Rahab que est tranquilo."
 Ve, pues, y escribe en una tableta ante ellos, y consgnalo en un libro, para que sea en los tiempos venideros perpetuo y eterno testimonio.
 Porque ste es un pueblo rebelde, hijos fementidos que no quieren escuchar la ley de Yahv.
 Que dicen a los videntes: No veis; y a los profetas: No nos profeticis cosas rectas; decidnos cosas halageas, profetizadnos mentiras,"
 apartaos del camino, quitaos del sendero, dejad de poner a nuestra vista el Santo de Israel.
 Por eso as dice el Santo de Israel: Ya que rechazis esta palabra y confiis en iniquidades y falsedades y en ellas os apoyis,
 por eso ser para vosotros esta iniquidad como grieta que va a caerse, joroba en alto muro, cuyo derrumbamiento llega de repente, en un instante,
 y se rompe como sin piedad se rompe una vasija de alfarero, hasta no quedar siquiera un tejn para sacar fuego del hogar o para sacar agua de la cisterna.
 Porque as dice el Seor, Yahv, el Santo de Israel: En la conversin y la quietud est vuestra salvacin, y la quietud y la confianza sern vuestra fuerza;"
 pero no habis querido, y habis dicho: No, huiremos en caballos (por eso huiris), y sobre ligeros (corceles) cabalgaremos. Por eso corrern veloces vuestros perseguidores.
 (Huirn) mil ante la amenaza de uno solo. Huiris amenazados por cinco, hasta quedar como un mstil sobre la cumbre de un monte y como una bandera sobre una colina.
 Por eso os est esperando Yahv para haceros gracia, y se levanta para tener misericordia de vosotros, porque es Yahv Dios justo, y bienaventurados cuantos en El esperan.
 Porque, pueblo de Sin, habitantes de Jerusaln, ya no llorars ms. Te har gracia a la voz de tu clamor; al orte te responder."
 Y el Seor os dar a comer el pan de la angustia y el agua de congoja. Ya no se ocultarn tus maestros, sino que con tus ojos los vers,
 y oirs con tus odos una palabra detrs de ti diciendo: Ese es el camino; anda por l cuando vayis por la derecha o por la izquierda."
 Tendris entonces como inmundicia la plata que cubre vuestros dolos y el oro que decora vuestras imgenes, y las tiraris como cosa inmunda, diciendo: Fuera!
 Entonces te dar El la lluvia para la simiente que siembras en la tierra, y el pan que la tierra produzca ser suculento y nutritivo. Entonces pacern tus ganados en pastos pinges,
 y los bueyes y los asnos que labran la tierra comern forraje salado, aventado y bieldado.
 Entonces, en todo monte alto y en todo collado elevado, habr arroyos y corrientes de aguas al tiempo de la gran matanza, de la cada de las torres.
 Y ser entonces la luz de la luna como la luz del sol, y la luz del sol siete veces (mayor), como la luz de siete das, el da en que Yahv vendar la herida de su pueblo y sanar la llaga de sus azotes.
 He aqu el nombre de Yahv, que viene de lejos, Arde su clera y es pesado el humo que sube; sus labios estn llenos de furor, su lengua es como luego devorador."
 Su aliento es como torrente desbordado, que sube hasta el cuello para cribar a las naciones en la criba de la destruccin y poner bozal de engao a las mandbulas de los pueblos.
 Entonces vosotros cantaris como en noche en que se santifica una fiesta, tendris alegre el corazn, como quien marcha al son de la flauta, para ir al monte de Yahv, a la Roca de Israel.
 Y har or Yahv su voz majestuosa, y mostrar el descenso de su brazo, en el ardor de su ira, en medio de un fuego devorador, en tempestad, en aguacero y en granizo.
 A la voz de Yahv temblar Asur y ser herido con el palo.
 Y suceder que cada golpe de palo correctivo que Yahv descargue sobre l, se (dar) al son de tambores y arpas, y en luchas agitadas les combatir.
 Est desde hace mucho tiempo preparado un tofet, est tambin destinado al rey. Honda y ancha es la hoguera, fuego y lea hay en abundancia, que el soplo de Yahv va a encender como torrente de azufre.
 Ay de los que bajan a Egipto en busca de socorro, y confan en los caballos, y en la multitud de carros ponen su esperanza, y en la fuerza de los jinetes! Pero no miran al Santo de Israel y no buscan a Yahv.
 Pero tambin El es diestro en traer males y no retira su palabra. Y se levantar contra la casa de los malvados, contra el socorro de los que obran la iniquidad.
 El egipcio es un hombre, no es un dios, y sus caballos son carne, no son espritu. Y en tendiendo Yahv su mano, caer el protector y caer el protegido, ambos juntamente perecern.
 Porque as me ha dicho Yahv: Como len que ruge o como cachorro de len sobre su presa, contra el cual se rene toda la turba de pastores, pero no se acobarda de sus gritos ni se turba ante el ruido de ellos, as Yahv de los ejrcitos descender a la lucha en el monte de Sin, en su collado.
 Como aves que levantan el vuelo proteger Yahv de los ejrcitos a Jerusaln; protegiendo salvar, perdonando dejar escapar."
 Volveos, hijos de Israel, a aquel de quien tan profundamente os habis separado.
 Porque, en aquel da, cada cual tirar sus dolos de plata y sus dolos de oro, que vosotros os hicisteis con vuestras manos pecadoras.
 Asur caer a la espada, que no es espada de hombre, y espada de uno que no es hombre le devorar. Huir ante la espada, y sus jvenes (guerreros) sern cautivados,
 y de terror desaparecer su roca, y sus prncipes, espantados, abandonarn la bandera. As dice Yahv, que tiene su fuego en Sin, y su horno en Jerusaln.
 He aqu que reinar un rey en justicia y gobernarn prncipes en juicio.
 Cada uno ser como abrigo contra el viento, corno refugio contra la tempestad, como corriente de agua en tierra sedienta, como sombra de una gran roca en tierra desrtica.
 No se ofuscarn los ojos de los que ven, y estarn atentos los odos de los que oyen.
 Y el corazn de los precipitados entender sabiamente, y la lengua de los tartamudos hablar claro y expedito.
 No se llamar ya noble al loco, ni magnnimo al bellaco.
 Porque el insensato dice insensateces, y su corazn maquina la maldad: comete iniquidades, hablando errneamente de Yahv; deja vaca el alma del hambriento y quita al sediento la bebida."
 Las armas del malvado son perniciosas: traza planes malignos para perder al desvalido con palabras mentirosas, aunque sea justa la causa del pobre,
 mientras que el noble tiene nobles designios, y en sus nobles designios persevera.
 Mujeres descuidadas, levantaos, od mi voz; mujeres confiadas, prestad odo a mi palabra."
 Dentro de un ao habris de temblar, oh confiadas! porque se habr acabado la vendimia, la cosecha no vendr.
 Temblad, descuidadas; estremeceos, confiadas; despojaos, desnudaos, ceios los lomos."
 Se dan golpes de pecho, (llorando) por los hermosos campos y las frtiles vias.
 En la tierra de mi pueblo crecen los cardos y las espinas, y aun en las casas de placer de la ciudad alegre.
 Porque los palacios estn desiertos, abandonada la ciudad ruidosa; el Ofel y la torre de guardia para siempre convertidas en cuevas, lugar de delicia para los asnos salvajes y de pasto para los ganados."
 Hasta que sea derramado sobre nosotros espritu de lo alto, y el desierto se trueque en vergel, y el vergel sea tenido por selva,
 y el derecho more en el desierto, y la justicia en el vergel.
 La paz ser obra de la justicia; y el fruto de la justicia, el reposo y la seguridad para siempre.
 Mi pueblo habitar en mansin de paz, en moradas seguras, en asilo de reposo,
 y la selva caer a los golpes del granizo, y la ciudad ser del todo abatida.
 Venturosos los que sembris a orillas de todas las aguas y soltis el pie del buey y del asno.
 Ay de ti, devastador que no has sido devastado, saqueador que no has sido saqueado! Cuando acabes de devastar, sers t devastado; cuando acabes de saquear, sers t saqueado."
 Ten, oh Yahv! piedad de nosotros; en ti esperarnos. S t nuestro brazo cada maana, nuestra salvacin en tiempo de angustia."
 A la voz del estruendo huyen los pueblos; cuando te alzas t, las naciones se dispersan."
 Se recoge el botn (como) cuando se recogen las langostas, y se precipitan sobre l como se precipita la langosta.
 Excelso es Yahv, porque mora en la altura y llena a Sin de derecho y de justicia.
 La seguridad de tus tiempos ser tesoro de salvacin, de sabidura y de ciencia; el temor de Yahv ser su tesoro."
 Ved: los de Ariel lanzan gritos fuera3, los mensajeros de paz lloran amargamente.
 Los caminos estn desiertos, dejaron de pasar los caminantes. Ha roto la alianza, ha aborrecido las ciudades, no hace cuenta de nadie.
 La tierra est en luto, mustia; el Lbano, confuso, desfallecido. Sarn es un desierto, el Basan y el Carmelo han perdido su follaje."
 Ahora voy a levantarme, dice Yahv; ahora surgir y me alzar. Concebiris heno y pariris paja, y vuestro soplo ser fuego, que os devorar."
 -- omitido por parfrasis --
 Los pueblos sern reducidos a ceniza, como zarzas cortadas y consumidas por el fuego.
 Vosotros, los que habitis lejos, od lo que he hecho, y los que estis cerca conoced mi poder.
 Los pecadores en Sin se espantan, el temblor ha sobrecogido a los impos. Quin de nosotros podr morar en el fuego devorador? Quin habitar en los eternos ardores?
 El que camina en justicia y habla rectitud, el que rechaza ganancias, frutos de violencias; el que sacude sus manos para no tomar soborno, el que cierra sus odos para no or (proposiciones) sanguinarias y se tapa sus ojos para no ver el mal,"
 se habitar en las alturas y tendr su refugio en firmes rocas; se le dar pan, y tendr el agua asegurada."
 Tus ojos vern al rey en su belleza, y vern la tierra que se extiende hasta muy lejos.
 Tu corazn meditar sobre (los das) de terror: Dnde est el que contaba? Dnde el que pesaba? Dnde el que contaba las torres?
 A esa gente insolente no vers ms, a ese pueblo de lengua oscura que no se entiende, de lengua tartamudeante, que no se comprende.
 Mira a Sin, la ciudad de nuestras festividades; vern tus ojos a Jerusaln, morada de quietud, tienda que no emigra, cuyas estacas no sern arrancadas i ni rota cuerda alguna,"
 sino que all est Yahv, magnfico para nosotros, lugar de ros y Nilos anchurosos, por donde no irn barcas de remos ni pasar ningn majestuoso navio.
 Porque Yahv es nuestro Juez, Yahv es nuestro Jefe, Yahv es nuestro Rey, El nos salva.
 Tus cuerdas se aflojaron, ya no sostienen el mstil, ya despliegan la bandera.
 Entonces la presa que se repartir ser muy grande; hasta los cojos tomarn parte en el saqueo."
 Entonces la presa que se repartir ser muy grande; hasta los cojos tomarn parte en el saqueo." [ (Isaiah 33:25)  Y ningn habitante dir: Estoy enfermo, el pueblo que mora en ella obtendr el perdn de los pecados. ] 
 Acercaos, pueblos, y od; prestad atencin, naciones; oiga la tierra y cuantos la llenan, el mundo y cuanto en l se produce."
 Porque est irritado Yahv contra todas las naciones, airado contra todo el ejrcito de ellas.
 Los destina al exterminio, los entrega a la matanza, y sus muertos quedarn abandonados, exhalarn sus cadveres un olor ftido, y se derretirn los montes por la sangre de ellos.
 La milicia de los cielos se disuelve, se enrollan los cielos como se enrolla un libro, y todo su ejrcito caercomo caen las hojas de la vid, como caen las hojas de la higuera.
 Porque mi espada se empap en los cielos, he aqu que va a descender sobre Edom, sobre el pueblo que he destinado al exterminio, al juicio.
 La espada de Yahv est llena de sangre, est encebada en grasa, en sangre de corderos y machos cabros, en grasa de los rones de los carneros, porque hace Yahv un sacrificio en Bosra y una gran matanza en la tierra de Edom.
 Y caern con ellos los bfalos, y los novillos con los toros. Su tierra est borracha de sangre, y su polvo engordado con grasa.
 Porque es para Yahv un da de venganza, un ao de desquite para la causa de Sin.
 Y sus torrentes se convertirn en pez, y su polvo en azufre, y ser su tierra como pez que arde da y noche;"
 nunca se extinguir, subir su humo perpetuamente. Ser asolada de generacin en generacin, y nadie pasar ms por ella.
 Se aduearn de ella el pelcano y el mochuelo, la habitarn la lechuza y el cuervo, y echar Yahv sobre ella las cuerdas de la confusin y la plomada de la desolacin;"
 y habitarn en ella los stiros, y todos sus nobles dejarn de existir6. All ya no habr reino, y desaparecern todos sus prncipes.
 Y en sus palacios crecern las zarzas, en sus fortalezas las ortigas y los cardos, y sern morada de chacales y refugio de avestruces.
 Perros y gatos salvajes se reunirn all, y se juntarn all los stiros. Tambin all Lilit descansar y hallar su lugar de reposo.
 All har su nido la serpiente y pondr, incubar y sacar sus huevos; all se reunirn tambin los buitres y se encontrarn unos con otros."
 Buscad en el libro de Yahv y leed: No faltar ninguno de ellos, porque lo ha mandado la boca de Yahv, y su soplo los ha reunido.
 El mismo ha echado a suertes entre ellos, y su mano la ha repartido con la cuerda de medir; la poseern por siempre y la habitarn de generacin en generacin."
 Exultar el desierto y la tierra rida, se regocijar la estepa como un narciso,
 Florecer y exultar y dar cantos de triunfo; le ser dada la gloria del Lbano, la magnificencia del Carmelo y del Sarn; ellos vern la gloria de Yahv y la magnificencia de nuestro Dios."
 Fortaleced las manos desfallecidas y afianzad las rodillas vacilantes.
 Decid a los apocados de corazn: Valor! No temis, he ah nuestro Dios. Viene la venganza, viene la retribucin de Dios, viene El mismo, y os salvar,
 Entonces se abrirn los ojos de los ciegos, se abrirn los odos de los sordos.
 Entonces saltar el rengocomo un ciervo, y la lengua de los mudos cantar gozosa. Porque brotarn aguas en el desierto, y torrentes en la estepa.
 Y la tierra abrasada se convertir en estanque, y el suelo rido en fuentes. Lo que fue morada y cubil de chacales, se cubrir de caas y juncos.
 Y habr all una calzada y camino, que se llamar la va santa; nada impuro pasar por ella. El mismo guiar al caminante, y los simples no se descarriarn."
 No habr all leones, ni fiera alguna subir. Por ella marcharn los redimidos
 y volvern los rescatados de Yahv. Vendrn a Sin con gritos de jbilo, y alegra eterna ser sobre sus cabezas. Gozo y alegra alcanzarn, y huirn la tristeza y los llantos.
 Y sucedi que el ao catorce del rey Ezequas, Senaquerib, rey de Asira, subi contra todas las ciudades fuertes de Jud y se apoder de ellas.
 Y envi el rey de Asira a Rabsaces, con imponentes fuerzas, de Laquis a Jerusaln, al rey Ezequas. Tom aqul posicin cerca del acueducto de la piscina Superior, en el camino del campo del Batanero.
 Entonces Eliaquim, hijo de Helcas, prefecto de palacio, fue con Sobna, secretario, y Jos, hijo de Asaf, canciller, a Rabeases.
 Y les dijo Rabsaces: Decid, pues, a Ezequas: As habla el rey grande, el rey de Asira:
 De dnde te viene esa tu confianza? Crees que una palabra de los labios sirve de consejo y de fuerza para la guerra? Ahora bien, en quin pones tu confianza para rebelarte contra m?
 He aqu que confas en el apoyo de esa caa quebrada, en Egipto, que penetra y horada la mano de todo el que se apoya en l; tal es el faran, rey de Egipto, para todos cuantos en l confan."
 Pero si me decs: Es en Yahv, nuestro Dios, en quien ponemos nuestra confianza, no ha sido el mismo Ezequas quien ha hecho desaparecer los altos lugares y los altares, diciendo a Jud y a Jerusaln: Slo en este altar adoraris?
 Haz, pues, una apuesta con mi seor, rey de Asira; yo te dar dos mil caballos si t eres capaz de aportar otros tantos jinetes sobre ellos."
 Y cmo vas a hacer volver la cara a uno solo de los menores servidores de mi seor? Pero t confas en Egipto a causa de los carros y jinetes.
 Y ahora, acaso he subido yo sin intervencin de Yahv contra esta tierra para devastarla? Yahv me ha dicho: Sube contra esta tierra y devstala.
 Entonces Eliaquim, Sobna y Jos dijeron a Rabsaces: Habla, por favor, a tus siervos en arameo, pues lo entendemos; no nos hables en judo a odos del pueblo que hay en las murallas."
 Rabsaces respondi: Acaso a tu seor y a ti me ha mandado mi seor dirigir estas palabras? No son ms bien para la gente sentada en las murallas, que con vosotros habrn de comerse sus excrementos y beberse sus orines?
 Avanz Rabsaces y grit fuertemente en lengua juda: Od las palabras del rey grande, del rey de Asira.
 As dice el rey: Que no os engae Ezequas, porque no os puede salvar,
 y que no os haga Ezequas confiar en Yahv, diciendo: Yahv nos librar, no ser entregada esta ciudad en manos del rey de Asira.
 No escuchis a Ezequas, porque as habla el rey de Asira: Haced paces conmigo1 y salid a m, y cada cual comer el fruto de su via y de su higuera y beber el agua de su cisterna,
 hasta que venga yo a llevaros a una tierra como la vuestra, tierra de trigo y de vino, tierra de pan y de vias.
 Que no os embauque Ezequas, diciendo: Yahv nos librar. Acaso los dioses de los pueblos libraron cada uno a su tierra de las manos del rey de Asira?
 Dnde estn los dioses de Jamat y de Arpad? Dnde los dioses de Sefarvaim? Dnde los dioses de Samara? Libraron a Samara de mis manos?
 Cul de los dioses de todas estas tierras es el que salv a sus pases de mi mano, para que Yahv pueda librar de mis manos a Jerusaln?
 Y ellos se callaron y no respondieron palabra, porque el rey haba dado esta orden: No les respondis.
 Eliqauim, hijo de Helcas, prefecto de palacio; Sobna, secretario, y Jos, hijo de Asaf, canciller, fueron, rasgadas sus vestiduras, a Ezequas y le refirieron las palabras de Rabsaces."
 Y aconteci que, al or el rey Ezequas esto, rasg sus vestiduras, vistise de saco y entr en el templo de Yahv,
 y envi a Eliaquim, prefecto de palacio; a Sobna, secretario, y a los ms ancianos de los sacerdotes, vestidos de saco, a Isaas, hijo de Amos, profeta,"
 y le dijeron: As dice Ezequas: El da de hoy es da de angustia, de castigo y de oprobio, porque los hijos han llegado al cuello del tero, pero no hay fuerza para dar a luz.
 Quiz Yahv, tu Dios, oiga las palabras de Rabsaces, mandado por el rey de Asira, su seor, para insultar al Dios vivo, y castigue por las palabras que oy Yahv, tu Dios. Elvale una splica por este resto que an subsiste.
 Los servidores del rey Ezequas fueron a Isaas,
 y les dijo Isaas: As hablaris a vuestro seor: As habla Yahv: No te asusten las palabras que acabas de or, con las cuales los lacayos del rey de Asira me han ultrajado.
 He aqu que yo le voy a infundir un espritu tal, que, en recibiendo cierta noticia, se volver a su tierra, y le har caer al filo de la espada en su propia tierra.
 Volvise Rabsaces y hall al rey asediando a Libna, pues supo que se haba retirado de Laquis,
 Y oy una noticia acerca de Tirhaqa, rey de Etiopa, en la que decan: Ha salido a luchar contra ti, y al orla envi mensajeros a Ezequas, diciendo:
 As habris de hablar a Ezequas, rey de Jud: Que no te engae tu Dios, en quien confas, diciendo: Jerusaln no ser entregada en mano del rey de Asira.
 He aqu que t has odo lo que hicieron los reyes de Asira a todos los pases, exterminndolos, y ahora vas a salvarte t?
 Acaso les salvaron los dioses de las naciones que exterminaron mis padres, a Gosn y a Jarran, a Resef y a los hijos de Edn, que estn en Telasar?
 Dnde estn el rey de Jamat, el rey de Arpad y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Hiwah?
 Ezequas recibi la carta de manos de los mensajeros, y, luego de leerla, subi al templo de Yahv,
 y, desplegndola ante Yahv, le dirigi esta plegaria:
 Oh Yahv, Dios de Israel, que te sientas entre los querubines! T eres el solo Dios de todos los reinos de la tierra. T has hecho los cielos y la tierra.
 Inclina tus odos, oh Yahv! y oye. Abre, oh Yahv! tus ojos y mira. Oye todas las palabras que me dirige Senaquerib para escarnecer al Dios vivo.
 Es verdad que los reyes de Asira han devastado todos los pueblos y sus tierras;"
 que arrojaron al fuego a sus dioses, que no eran dioses, sino obra de la mano de los hombres, leos y piedra, y los destruyeron.
 Ahora, Yahv, Dios nuestro, lbranos de sus manos, y aprendan todos los reinos de la tierra que t eres el Dios nico.
 Entonces Isaas, hijo de Amos, mand a decir a Ezequas: As dice Yahv, Dios de Israel: Por la plegaria que t me has dirigido a causa de Senaquerib, rey de Asira,
 he aqu la sentencia que Yahv pronuncia contra l Te desprecia, se burla de ti, virgen, hija de Sin; tras de ti menea la cabeza, hija de Jerusaln."
 A quin has ultrajado y escarnecido? Contra quin has alzado la voz y alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel!
 Por medio de tus esclavos le has ultrajado, y has dicho: Con mis numerosos carros he subido a la cresta de las montaas, a las cumbres del Lbano, y he cortado los sublimes cedros, sus escogidos cipreses. He llegado a sus ms extremadas cimas, al bosque de su vergel.
 He alumbrado y bebido aguas extranjeras y he secado con la planta de mis pies todos los canales de Egipto.
 No has odo? Mucho tiempo ha que yo lo he realizado, desde tiempos antiguos lo he trazado, y ahora lo he hecho venir. T habrs de convertir en montones de ruinas las ciudades fuertes,
 cuyos habitantes estarn sin fuerza, espantados y confusos. Seran como la hierba de los campos, verdura tierna; seran como el musgo de los tejados y como grano marchitos."
 Yo s cundo te levantas y cundo te sientas, cundo entras y cundo sales; tu furor contra m,"
 por cuanto tu enfurecimiento contra m y tu insolencia han llegado a mis odos; pondr mi aro en tu nariz y mi freno en tus labios, y har que te vuelvas por el camino por donde viniste."
 He aqu la seal para ti: este ao se comer el producto de los granos cados; al segundo ao, lo que brote sin sembrar, y en el tercer ao sembraris y cosecharis, plantaris vias y comeris su fruto."
 Lo que quedare a salvo de la casa de Jud, echar races por debajo y producir fruto en lo alto.
 Porque saldr de Jerusaln un resto, y sobrevivientes del monte de Sin; el celo de Yahv de los ejrcitos har esto."
 Por eso as dice Yahv sobre el rey de Asira: No entrar l a esta ciudad, ni arrojar all flecha, ni se adelantar hacia ella con escudo, ni la rodear de trincheras.
 Por el camino que vino hacia ella se tornar; no entrar en esta ciudad, dice Yahv."
 Y yo proteger a esta ciudad para salvarla por amor de m y de mi siervo David.
 Y sali el ngel de Yahv e hiri en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres, y a la maana, al despertar, he aqu que todos eran cadveres.
 Y Senaquerib, rey de Asira, levant el campo y se torn, quedndose en Nnive;"
 y sucedi que, mientras oraba en el templo de Nesroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sareser le mataron a espada y huyeron a tierra de Ararat. Y le sucedi en el reino su hijo Asaradn.
 En aquellos das enferm Ezequas de enfermedad mortal, y el profeta Isaas, hijo de Amos, fue a verle, y le dijo: As dice Yahv: Dispon de tu casa, porque vas a morir, no curars.
 Ezequas volvi su rostro cara a la pared, dirigiendo a Yahv esta plegaria:
 Ay Yahv! acurdate, te suplico, de que he andado delante de ti con fidelidad e ntegro corazn y que he hecho lo que era bueno a tus ojos. Y se puso a sollozar Ezequas con gran llanto.
 Y fue palabra de Yahv a Isaas, dicindole:
 Vete y di a Ezequas: As habla Yahv, el Dios de tu padre David: He odo tu oracin y he visto tus lgrimas. He aqu que voy a aadir a tus das quince aos ms.
 Y de la mano del rey de Asira yo te librar a ti y a esta ciudad, y yo proteger a esta ciudad.
 Y sta ser la seal para ti de parte de Yahv de que cumplir Yahv esta palabra que he dicho:
 He aqu que har retroceder la sombra diez grados, los grados que el sol ha descendido en el cuadrante de Acaz. Y retrocedi el sol diez grados que haba descendido.
 Cntico de Ezequas, rey de Jud, cuando enferm y cur de su enfermedad:
 Yo dije: En la tranquilidad de mis das, voy a caminar hacia las puertas del seol, privado del resto de mis aos. Y dije: Ya no ver ms a Yahv en la tierra de los vivientes ni contemplar ms al hombre entre los moradores del mundo;"
 -- omitido por parfrasis --
 mi morada es arrancada, arrebatada de m, como tienda de pastores. Como un tejedor ha enrollado mi vida y la separa de su trama.
 Da y noche me consumes, grito hasta la maana, pues como len quebranta todos mis huesos.
 Da y noche me consumes, chillo como golondrina, gimo como paloma. Mis ojos se consumen mirando a lo alto. Oh Yahv! estoy angustiado; sal fiador por m."
 Qu voy a decir yo? Ya me ha dicho El, y ha hecho; caminar lentamente todos mis aos en la amargura de mi alma."
 Seor, sobre ellos viven, y a todos, entre ellos, la vida de mi espritu. T me curas y me haces vivir.
 He aqu que en paz se me ha tornado la amargura y has preservado mi alma del hoyo de la corrupcin, porque has echado a tu espalda todos mis pecados.
 Pues no te alaba el seol, ni te celebra la muerte, ni los que descienden a la fosa esperan en tu fidelidad.
 Los vivos, los vivos te alaban como yo hoy; el padre da a conocer a los hijos tu fidelidad."
 Yahv, (apresrate) a salvarme, y pulsaremos nuestras arpas todos los das de nuestra vida en la casa de Yahv.
 Y dijo Isaas: Tomen una torta de higos y friccionen sobre la lcera, y curar.
 Y dijo Ezequas: Cul es la seal de que subir al templo de Yahv?
 En aquel tiempo envi Merodacbaladn, hijo de Baladn, rey de Babilonia, un mensaje y un presente a Ezequas, pues haba tenido noticias de su enfermedad y su restablecimiento.
 Y Ezequas se alegr de ello, y les ense su casa del tesorot la plata, el oro, los perfumes y ungentos preciosos, su arsenal y todo cuanto haba en sus almacenes. No hubo nada, ni en el palacio ni en sus dependencias, que no les mostrara Ezequas.
 Y el profeta Isaas fue a ver a Ezequas y le pregunt: Qu han dicho esos hombres y de dnde vienen a ti? Respondi Ezequas: Han venido de lejos a verme, de Babilonia.
 Y qu es lo que de tu casa han visto? pregunt. Y Ezequas respondi: Han visto cuanto en mi palacio hay; no ha quedado nada de cuanto hay en mis almacenes que no les haya enseado."
 Entonces dijo Isaas a Ezequas: Oye la palabra de Yahv de los ejrcitos:
 He aqu que vendrn das en que todo cuanto hay en este palacio y cuanto atesoraron tus padres hasta el da de hoy ser llevado a Babilonia.
 Y tus hijos, engendrados por ti, sern llevados y tomados como eunucos para el palacio del rey de Babilonia.
 Y Ezequas dijo a Isaas: Buena es la palabra de Yahv que me anuncias, porque, manifest l, habr paz y seguridad en mis das.
 Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios;"
 hablad al corazn de Jerusaln y gritadle que se cumpli su servidumbre, que est pagada su culpa, que ha recibido de manos de Yahv el doble por todos sus pecados.
 Una voz grita: Abrid camino a Yahv en el desierto, enderezad en la estepa una calzada a vuestro Dios.
 Que se alcen todos los valles y se rebajen todos los montes y collados; que se allanen las cuestas y se nivelen los declives."
 Porque va a mostrarse la gloria de Yahv, y a una la ver toda carne, porque ha hablado la boca de Yahv.
 Una voz dice: Grita. Y yo respondo: Qu he de gritar? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo,
 Scase la hierba, marchtase la flor cuando pasa sobre ellos el soplo de Yahv. Ciertamente hierba es el pueblo3.
 Scase la hierba, marchtase la flor, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
 Sube a un alto monte, mensajera de buenas nuevas de Sin; alza con fuerza, tu voz, mensajera de buenas nuevas de Jerusaln. lzala, no temas; di a las ciudades de Jud: He aqu a vuestro Dios."
 He aqu al Seor, Yahv de los ejrcitos, que viene con fortaleza, y su brazo dominar a favor suyo; he aqu que El viene con su salario y va delante de El su paga."
 El apacentar su rebao como pastor, El le reunir con su brazo, El llevar en su seno a los corderos y cuidar a las paridas.
 Quin midi las aguas con el hueco de su mano, y apalp los cielos, y determin en un tercio todo el polvo de la tierra, pes en la romana las montaas, o en la balanza los collados?
 Quin ha determinado el espritu de Yahv, quin fue su consejero y le instruy?
 Con quin deliber para recibir instrucciones, que le ensease el camino de la justicia, le adoctrinara en la ciencia y le diera a conocer el camino del entendimiento?
 He aqu que las naciones son como gotas de agua en el caldero y son reputadas como polvillo en la balanza, y levantan las islas como el polvillo el viento.
 El Lbano no basta para combustible,
 ni sus para el holocausto. Todos los pueblos son delante de El como nada, son reputados por El como nada y vanidad.
 A quin, pues, compararis a Dios y a qu imagen haris que se le asemeje?
 El dolo es fundido por el artfice, el orfebre la reviste de oro y le adorna con cadenillas de plata.
 El que es pobre para la ofrenda8, escoge madera incorruptible y busca un buen artfice para erigir un dolo que no se tambalea.
 No lo sabis? No lo habis odo? No os lo han revelado desde el principio? No lo habis entendido desde la fundacin de la tierra?
 Est El sentado sobre el crculo de la tierra, cuyos habitantes son como langostas. El tiene los cielos como un toldo y los despliega como una tienda de morada.
 El torna en nada a los prncipes, y en vanidad a los jueces de la tierra.
 Apenas plantados, apenas sembrados, apenas ha echado su tronco races en la tierra, sopla sobre ellos y se secan, y como pajuela los arrastra el huracn.
 A quin me asemejaris, de forma que se me iguale, dice el Santo?
 Alzada en lo alto vuestros ojos y mirada: Quin los cre? El que saca numerado su ejrcito, y todos los llama por su nombre, y por la gran fuerza y enorme potencia ninguno falta.
 Por qu dices t, Jacob; hablas t, Israel: Mi camino est oculto a Yahv, y mi derecho se escapa a mi Dios?"
 No sabes t, no has odo, que Yahv es Dios eterno, creador de los confines de la tierra? No se fatiga ni se cansa, insondable es su inteligencia.
 El da vigor al fatigado y multiplica las fuerzas del dbil.
 Y se cansan los jvenes y se fatigan, y los jvenes llegan a flaquear;"
 pero los que confan en Yahv renuevan las fuerzas, echan alas como de guila, corren sin cansarse y caminan sin fatigarse.
 Enmudeced, islas, ante m, y renueven los pueblos su fuerza, acrquense y hablen, entremos en juicio.
 Quin ha suscitado desde el levante a aquel a quien la justicia le sale al encuentro a su paso? (Quin) entrega ante l las naciones y abate los reyes? Su espada los reduce a polvo, y sus arcos los dispersa como brizna de paja.
 Los persigue, pasa en pazpor senda en que sus pies no haban entrado.
 Quin lo ha hecho y realizado? El que desde el principio llam a las generaciones. Yo, Yahv, soy el primero y ser en los ltimos tiempos.
 Las islas le ven y tiemblan, y se espantan los confines de la tierra. Se acercan y juntos vienen (al juicio)3 .
 Uno a otro se ayudan, uno a otro se dicen: Animo.
 El escultor anima al orfebre; el que pule con el martillo, al que golpea el yunque, diciendo: Bien est esta soldadura. Y la afirma con clavos para que no se mueva."
 Pero t, Israel, eres mi siervo. Yo te eleg, Jacob, progenie de Abraham, mi amigo.
 Yo te traje de los confines de la tierra y te llam de las regiones lejanas, dicindote: T eres mi siervo. Yo te eleg y no te he rechazado.
 No temas, que yo estoy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios. Yo te fortalecer y vendr en tu ayuda, y con la diestra victoriosa te sostendr."
 Confundidos sern y cubiertos de ignominia todos los que se irritan contra ti. Sern reducidos a nada, aniquilados, los que contienden contigo.
 Buscars y no hallars a los que te atacan; sern reducidos a nada los que te combaten."
 Porque yo, Yahv, tu Dios, fortalecer tu diestra, y yo te digo: No temas, yo voy en tu ayuda.
 No temas, gusanillo de Jacob, coquito de Israel. Yo te ayudo, dice Yahv, y tu redentor es el Santo de Israel.
 He aqu que te pongo como agudo rastrillo, nuevo y armado de dientes. Trillars y pulverizars los montes y deshars en menuda paja los collados. I
 Los bieldars, y el viento los levantar, y el huracn los dispersar. Y te regocijars en Yahv, y en el Santo de Israel te gloriars.
 Los pobres, los menesterosos, buscan el agua y no la hallan; su lengua est seca por la sed, pero yo, Yahv, los oir; yo, Dios de Israel, no los abandonar."
 Yo har brotar manantiales en las alturas peladas, y fuentes en medio de los valles. Tornar el desierto en estanque, y la tierra seca en corrientes de aguas.
 Yo plantar en el desierto cedros y acacias, mirtos y olivos. Yo plantar en la estepa cipreses, olmos y alerces juntamente.
 Para que todos vean y comprendan y todos consideren y entiendan que es la mano de Yahv la que ha hecho esto, y el Santo de Israel el que lo ha creado.
 Presentad vuestro alegato, dice Yahv; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob:"
 Que se acerquen y anuncien lo que est por venir. Que manifiesten las cosas pasadas, para que las tengamos en cuenta y conozcamos el fin de ellas, o hacednos or las cosas venideras.
 Anunciadnos lo por venir, para que sepamos que sois dioses. Veamos: haced bien o haced mal, para que nos admiremos y lo veamos de una vez.
 He aqu que no sois nada, y vuestra obra nada. Abominable es quien os elige.
 Yo le he suscitado del septentrin, y ya llega, el que invoca mi nombre del lado de levante, y pisa los prncipes como se pisa el polvo, y como el alfarero pisa la arcilla.
 Quin antes lo anunci para que le conociramos de antemano, para que pudiramos decir: Justo? Nadie le anunci, nadie lo ha hecho or, nadie os oy una palabra.
 Yo el primero lo anunci a Sin y di a Jerusaln un mensajero de buena nueva,
 Miro, y no hay nadie; no hay entre ellos ningn consejero,para que yo les preguntara y me respondieran algo."
 He aqu que todos son nada, y su obra es nada, y sus dolos, viento y vacuidad.
 He aqu a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien se complace mi alma. He puesto mi espritu sobre l; l dar el derecho a las naciones."
 No gritar, no hablar recio ni har or su voz en las plazas.
 No romper la caa cascada ni apagar la mecha que se extingue.
 Expondr fielmente el derecho, sin cansarse ni desmayar, hasta que establezca el derecho en la tierra; las islas estn esperando su ley."
 As dice Dios, Yahv, que cre los cielos y los tendi,el que extendi la tierra y sus brotes,el que da al pueblo que (est) sobre ella el aliento, y el soplo a los que por ella andan.
 Yo, Yahv, te he llamado en la justicia y te he tomado de la mano. Yo te he formado y te he puesto por alianza del pueblo y para luz de las gentes,
 para abrir los ojos de los ciegos, para sacar de la crcel a los presos, del calabozo a los que moran en las tinieblas.
 Yo soy Yahv, tal es mi nombre; no doy mi gloria a ningn otro ni a los dolos mi alabanza."
 He aqu que las cosas antiguas han llegado, y anuncio otras nuevas; antes de que germinen las voy a hacer or."
 Cantad a Yahv un cntico nuevo, su alabanza desde los confines de la tierra. Estremzcase el mar y cuanto en l se contiene, las islas con sus habitantes.
 Alcen su voz el desierto y sus ciudades y las aldeas que habita Cedar. Lancen gritos de jbilo los habitantes de Sela y den gritos de alegra en lo alto de los montes.
 Que den gloria a Yahv, que expresen su alabanza en las islas.
 Yahv saldr como un hroe, como guerrero se excita en su ardor. Lanzar gritos y alaridos y se portar como un hroe contra sus enemigos.
 Mucho tiempo call, estuve en silencio, me contuve; como mujer en parto gemir, suspirar y jadear a la vez."
 Devastar montes y collados y agostar todo su verdor; convertir en islas las corrientes de las aguas y secar los lagos."
 Llevar a los ciegos por un camino ignorado, los conducir por senderos desconocidos. Ante ellos tornar en luz las tinieblas, y en llano lo escarpado. Estas cosas har yo y los dejar.
 Retrocedern cubiertos de ignominia los que confan en los dolos, los que dicen a las imgenes fundidas: Vosotros sois nuestros dioses.
 Od, sordos; mirad, ciegos, y ved!"
 Quin es ciego sino mi Siervo? Quin sordo como el mensajero que yo envo? Quin es ciego como mi familiar, y ciego como el siervo de Yahv?
 Muchas cosas has visto sin poner en ellas atencin; abiertos tenas los odos, pero no oste."
 Habase complacido Yahv en su justicia, en hacer grande y magnfica la ley,
 y he ah a este pueblo saqueado y hollado, puesto en cepos, encerrado en mazmorras; destinado al pillaje, sin que nadie los libre; despojados, sin que nadie diga: Restituid,"
 Quin de vosotros dar odo a estas cosas, quin atento las escuchar para lo por venir?
 Quin entreg Jacob a los saqueadores, Israel a los despojadores? No fue Yahv contra quien hemos pecado, cuyos caminos no quisimos seguir, cuya ley no obedecimos?
 Y El derram el fuego de su ira con los furores de la guerra, que se encendieron en torno a l, pero no comprendi; le quemaron, mas no hizo caso."
 Ahora, pues, as dice Yahv, que te cre, Jacob; que te form, Israel: No temas, porque yo te he rescatado, yo te llam por tu nombre y t me perteneces."
 Porque, si atraviesas las aguas, yo ser contigo; si por ros, no te anegars. Si pasas por el fuego, no te quemars; las llamas no te consumirn."
 Porque yo soy Yahv, tu Dios, Santo de Israel, tu Salvador; yo doy a Egipto por rescate tuyo, doy por ti a Etiopa y Seba."
 Porque eres a mis ojos de muy gran estima, de gran precio y te amo, y entrego por ti hombres y pueblos a cambio de tu vida.
 No temas, porque yo soy contigo; yo traer tu descendencia desde oriente y te reunir desde occidente."
 Dir al septentrin: Entrega, y al medioda: No retengas. Trae a mis hijos desde lejos, y a mis hijas desde los confines de la tierra,
 a todos cuantos llevan mi nombre, que yo los cre, form e hice para mi gloria.
 Que salga el pueblo ciego, aunque tiene ojos; los sordos, aunque tienen odos."
 Los pueblos se han reunido a una y se congregaron las naciones. Quin de entre ellos anuncia esto y nos hace or cosas antiguas? Que presenten sus pruebas para justificarse, y, oyndolas, se diga: Verdad.
 Vosotros sois mis pruebas, dice Yahv; mi siervo, a quien yo eleg para que aprendis y me creis y comprendis que soy yo. Antes de m no fue formado dios alguno, y ninguno habr despus de m."
 Yo, yo soy Yahv, y fuera de m no hay salvador.
 Soy yo el que he anunciado, he salvado y he hecho or, y no hay otro entre vosotros; vosotros sois mis testigos, dice Yahv."
 Yo soy Dios (desde la eternidad), y tambin desde ahora lo soy. Nadie puede librar de mis manos; lo que hago, quin lo volver?"
 As habla Yahv, vuestro redentor, el Santo de Israel: Por vosotros envi yo a Babilonia, y romp los cerrojos de vuestra crcel. y los caldeos sobre las naves de su jolgorio.
 Yo soy Yahv, vuestro Santo; el creador de Israel, vuestro rey."
 As habla Yahv, el que abre caminos en el mar y senderos en la muchedumbre de las aguas;"
 el que hace salir carros y caballos, a los ejrcitos y los fuertes guerreros; se echan a tierra juntamente, sin que se levanten,extinguidos como mecha que se apaga."
 No os acordis de las cosas anteriores ni prestis atencin a las cosas antiguas,
 pues he aqu que voy hacer una obra nueva, que ya est germinando; no la conocis? Ciertamente voy a poner un camino en el desierto, y ros en la estepa,"
 y me glorificarn las bestias del campo, los chacales y los avestruces, porque di agua en el desierto, y torrentes en la estepa,
 para abrevar a mi pueblo, a mi elegido, al pueblo que hice para m, que cantar mis loores.
 Pero t, Jacob, no me invocaste, ni te has fatigado por m, Israel.
 No me ofreciste ovejas en holocausto, no me honraste con tus sacrificios; yo no te he abrumado con ofrendas ni te importun con el incienso."
 No me compraste caa aromtica con plata ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino que me atormentaste con tus pecados y me apenaste con tus iniquidades,
 Soy yo, soy yo quien por amor de m borro tus pecados y no me acuerdo ms de tus rebeldas.
 Hazme recordar, entremos juntos en juicio, habla t para justificarte.
 Pec tu primer padre, y tus mediadores faltaron contra m, y tus prncipes profanaron mi santuario, y entregu a Jacob al anatema, y a Israel al oprobio.
 Pero ahora escucha, Jacob, mi siervo; Israel, a quien eleg yo."
 As habla Yahv, que te ha hecho, y en el seno materno te form, y te socorre: No temas, siervo mo, Jacob, y Yeshurum, a quien yo eleg,
 porque yo derramar aguas sobre el (suelo) sediento, y arroyos sobre la (tierra) seca, y efundir mi espritu sobre tu simiente, y mi bendicin sobre tus retoos,
 y germinarn como la hierba entre agua, como lamos junto a las corrientes de aguas.
 Este dir: Yo soy de Yahv; aqul tomar el nombre de Jacob, y el otro escribir en su mano: De Yahv, y ser apellidado con el nombre de Israel."
 As habla Yahv, el rey de Israel, su redentor, Yahv de los ejrcitos: Yo soy el primero y el ltimo y no hay otro Dios fuera de m.
 Quin como yo? Que venga y grite, que anuncie y se compare conmigo. Quin desde antiguo hizo or lo por venir? Que nos anuncien lo que ha de suceder,
 No os atemoricis, no temis. No lo anunci yo antes ya, y lo predije tomndoos por testigos? Acaso hay Dios fuera de m? No hay Roca, yo no la conozco.
 Todos los forjadores de dolos son nada, y sus favoritos no sirven de nada, y son testigos ellos mismos, no ven nada, no saben nada para vergenza suya.
 Quin forja un dios, quin funde un dolo para no servir de nada?
 He aqu que todos sus devotos sern confundidos; los que los hacen son hombres. Que se junten, que vengan todos; temblarn cubiertos de vergenza."
 Un herrero aguza el cincel, forja en la fragua su obra, hace la imagen a golpe de martillo y la forja con su robusto brazo; incluso tiene hambre y est sin fuerzas; no bebe agua, est desfallecido."
 Quien trabaja en madera tira la cuerda de medir, lo marca con el lpiz, lo ejecuta con los cinceles, lo marca con el comps. Hace as como una semejanza de hombre, para que habite en una casa. de un hombre bello.
 Crtanse cedros, se toma un roble o una encina, se deja crecer fuerte entre los rboles del bosque; se planta un pino, que la lluvia hace crecer,"
 y sirven al hombre para el fuego; toma de ellos para calentarse, enciende para cocer el pan. Adems hace con ellos dioses, ante los cuales se prosterna; hace estatuas, que adora."
 Ha quemado el fuego la mitad, sobre sus brasas asa carne, y se sacia comiendo el asado. Calintase luego diciendo: Ea! me caliento, veo la lumbre,
 Con el resto se hace un dios, un dolo, que adora prosternndose ante l, y a quien suplica diciendo: Slvame, porque t eres mi dios.
 No saben, no entienden, porque estn cerrados sus ojos y no ven, estn cerrados sus corazones y no entienden.
 No reflexionan, no tienen conocimiento ni inteligencia para decir: He quemado la mitad al fuego, sobre sus brasas he cocido el pan, he asado la carne y me la he comido; lo que con el resto haga ser una abominacin; me prosternar ante un tronco de madera."
 Se alimenta de ceniza, un corazn engaado le extrava, y no salva su alma, dicindose: No es mentira lo que tengo en mi diestra?
 Ten en la memoria estas cosas, Jacob e Israel, porque t eres mi siervo; yo te he formado, t eres mi siervo, Israel; no te olvidar."
 Yo he borrado como nube tus culpas, como niebla tus pecados. Vuelve a m, que yo te he rescatado.
 Cantad, cielos, porque Yahv lo ha hecho; resonad, profundidades de la tierra; saltad de jbilo las montaas, cantad todos, rboles de la selva, porque Yahv ha rescatado a Jacob y en Israel se glorifica."
 As dice Yahv, tu redentor, el que en el seno te form: Yo soy Yahv, el que lo ha hecho todo, el que solo despliega los cielos y afirma la tierra. Quin conmigo?
 El que deshace las seales de los embusteros y a los adivinos enloquece; el que obliga a los sabios a retroceder y envuelve en locura su sabidura,"
 pero mantiene la palabra de sus siervos y cumple los designios de sus mensajeros; el que dice a Jerusaln: Sers habitada, y a las ciudades de Jud: Seris reedificadas; yo levantar sus ruinas;"
 aquel que dice al abismo: Scate! y deseca sus corrientes;"
 el que dice a Ciro: T eres mi pastor, y l har lo que yo quiera; y dice a Jerusaln: Sers reedificada! y al templo: Sers fundado de nuevo!"
 As dice Yahv a su ungido, Ciro, a quien tom de la diestra para derribar ante l las naciones, y yo desceir las cinturas de los reyes, para abrir ante l las puertas y para que no se cierren las entradas.
 Yo ir delante de ti y allanar los ribazos. Yo romper las puertas de bronce y arrancar los cerrojos de hierro.
 Yo te entregar los tesoros escondidos y las riquezas de los escondrijos, para que sepas que yo soy Yahv, el Dios de Israel, que te llam por tu nombre.
 Por amor de mi siervo Jacob, por amor de Israel, mi elegido, te he llamado por tu nombre, te he dado un nombre glorioso, aunque t no me conocas.
 Soy yo, Yahv, no es ningn otro; fuera de m no hay Dios. Yo te he ceido, aunque no me conocas,"
 para que sepan desde el levante del sol y desde el poniente que no hay ninguno fuera de m.
 Yo soy Yahv, no hay ningn otro; el que form la luz y cre las tinieblas, el que da la paz y crea la desdicha. Yo soy, Yahv, quien hace todo esto."
 Gotead, cielos, desde arriba, y que las nubes destilen la justicia. Abrase la tierra y produzca el fruto de la salvacin, y germine a la vez la justicia. Yo, Yahv, lo he creado.
 Ay del que contiende con su Hacedor! Es el tiesto de los tiestos de la tierra. Dice acaso el barro al alfarero: Qu es lo que haces? Y su obra: No tienes manos?
 Ay del que al padre dice: Por qu engendraste? y a la mujer: Por qu me pariste?
 As dice Yahv, el Santo de Israel y su hacedor: Me vais a interrogar sobre el futuro, sobre mis hijos? sobre la obra de mis manos, me vais a dar rdenes?
 Yo hice la tierra y cre sobre ella al hombre; mis manos desplegaron los cielos y yo mando a todos u ejrcito."
 Y yo le suscit para justicia y allan todos sus caminos. El reedificar mi ciudad y libertar a mis desterrados, no por precio ni por dones, dice Yahv de los ejrcitos.
 As habla Yahv: La labor de Egipto, y la ganancia de Etiopa, y los sobeos, hombres de elevada estatura, pasarn a ti y sern tuyos, y te seguirn, y te servirn esposados, y se postrarn ante ti, y suplicantes te dirn: Slo t tienes un Dios, no hay ningn otro; los dioses no existen ya."
 En verdad que tienes contigo un Dios escondido, el Dios de Israel, Salvador.
 Cubiertos de confusin y de ignominia estn todos a una, se van avergonzados los forjadores de dolos.
 Israel es salvado por Yahv con salvacin eterna; no seris avergonzados ni confundidos por toda la eternidad."
 Porque as habla Yahv, el que cre los cielos, el Dios que form la tierra, la hizo y la afirm. No la cre para yermo, la form para que fuese habitada. Soy yo Yahv, y ningn otro.
 No he hablado yo en secreto, en un oscuro rincn de la tierra. No he dicho yo a la progenie de Jacob: Buscadme en vano. Soy yo Yahv, que hablo justicia y proclamo lo recto.
 Reunios, venid, acercaos juntamente los sobrevivientes de las naciones. No tienen entendimiento los que llevan dolos de madera y ruegan a un dios incapaz de salvar,
 Hablad y exponed, consultaos unos a otros: Quin ha hecho or esto desde antiguo y lo anunci desde entonces? No soy yo Yahv, y no hay ms que yo? No hay Dios justo ni salvador fuera de m.
 Volveos a m y seris salvos, confines todos de la tierra. Porque yo soy Dios, y no hay otro.
 Por m he jurado, sali la justicia de mi boca, una palabra irrevocable. Porque doblarse ante m toda rodilla y jurar toda lengua,
 diciendo: Ciertamente en Yahv tengo justicia y fuerza, a El vendrn cubiertos de ignominia todos los inflamados contra El.
 En Yahv ser justificada y glorificada toda la progenie de Israel.
 Postrado Bel, abatido Nebo, sus simulacros son puestos sobre y bestias de carga; las cosas que llevabais han sido un peso, una carga para el fatigado (animal)."
 Estn encorvados, doblegados a la vez; no pudieron salvar la carga, y ellos mismos van al cautiverio."
 Odme, casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, que habis sido cargados (sobre m) desde el vientre, llevados desde el seno.
 Yo mismo hasta la vejez y hasta la canicie (os) portar. Como ya hice, (os) llevar, (os) portar y os preservar.
 A quin queris compararme, y equipararme, y asemejarme, de forma que fusemos iguales?
 Aqullos sacan oro de la bolsa, pesan la plata en la balanza, pagan al orfebre y hacen un dios, se postran y le adoran,
 le cargan a hombros, le llevan, le ponen en un lugar, y all se est, no se mueve de su sitio. Claman a l, pero no responde, no les libra de sus tribulaciones.
 Acordados de esto y entendedlo4, reflexionada de nuevo, transgresores.
 Recordad los tiempos pasados desde antiguo, porque yo soy Dios, y no hay ms Dios fuera de m.
 Yo anuncio desde el principio lo ltimo, y de antemano lo que no se ha hecho. Yo digo: Mis designios subsistirn, y cumplo toda mi voluntad.
 Yo llamo del levante al ave de presa, de lejana tierra al hombre de mi consejo5. Como lo he dicho, as lo llevar a cabo; corno lo he planeado, as lo realizar."
 Odme, hombres de duro corazn, que estis lejos de la justicia.
 Yo har que se os acerque m justicia; ya no est lejos, y no tardar mi salvacin. Yo pondr en Sin la salud, y mi gloria en Israel."
 Desciende y sintate en el polvo, virgen hija de Babilonia. No ms trono, sintate en la tierra, hija de los caldeos. Ya no te llamarn ms la delicada y tierna.
 Toma la muela y ve a moler la harina; qutate el velo, pon haldas en cinta, descubre tus pantorrillas y pasa los ros."
 Descubierta ser tu desnudez y se vern tus vergenzas.
 Yo tomar venganza implacable, dice nuestro redentor; Yahv de los ejrcitos es su nombre, el Santo de Israel."
 Sintate en silencio, smete en tinieblas, hija de los caldeos! Ya nunca ms te llamarn soberana de los reinos.
 Estaba yo airado contra mi pueblo, y dej profanar mi heredad y la entregu en tus manos. T no tuviste piedad e hiciste pesar tu yugo sobre los ancianos.
 T decas: Yo ser siempre, por siempre seora, y no reflexionaste, no pensaste en tu fin.
 Escucha, pues, esto, voluptuosa, que te sientas tan segura, que dices en tu corazn: Yo, y nadie ms que yo; no enviudar ni conocer la orfandad."
 Ambas cosas te vendrn de repente, en un mismo da: la orfandad y la viudez en toda su plenitud vendrn sobre ti a pesar de tus numerosos ageros y de tus poderosos encantamientos.
 T estabas fiada en tu maldad, y decas: No me ve nadie. Tu sabidura y tu ciencia te engaaron, y decas en tu corazn: Yo y no ms que yo.
 Pero va a caer sobre ti un mal que no sabrs conjurar, y caer sobre ti una ruina que no podrs borrar; vendr de repente sobre ti una devastacin, sin que lo sepas."
 Acude, pues, con tus encantamientos, con tus muchas hechiceras, con que te fatigas desde la niez; quiz puedan servirte, quiz puedan hacerte terrible."
 Ests cansada de tanto consultar. Que se presenten, pues; que te salven los que dividen los cielos, y observan las estrellas, y hacen la cuenta de los meses, de lo que ha de venir sobre ti."
 Helos aqu como briznas de paja que ha consumido el fuego; no podrn salvar sus vidas del poder de las llamas; brasas, pero no para calentarse a ellas, ni hoguera para sentarse ante ella."
 Eso sern para ti aquellos por quienes te afanaste, tus mercaderes desde tu juventud. Cada cual vagar por su camino, y no habr quien te salve.
 Od esto, casa de Jacob, los que llevan el nombre de Israel, los salidos de las entraas de Jud, los que juran por el nombre de Yahv y celebran el Dios de Israel, pero sin verdad y sin justicia,
 porque llevan el nombre de la ciudad santa y se apoyan en el Dios de Israel, cuyo nombre es Yahv de los ejrcitos.
 Lo que ha pasado, ya ha tiempo lo predije, de mi boca sali. Yo lo hice or, y de improviso obr, y todo se ha cumplido.
 Porque saba que eres duro y es tu cerviz una barra de hierro, que tienes una frente de bronce.
 Yo te predije esto hace tiempo, antes de que sucediera te lo di a saber, para que no dijeras: Lo ha hecho mi dolo; mi estatua, mi simulacro lo mand."
 Ya lo has odo, mralo todo ello, y ahora vosotros, no lo anunciaris? 6 Yo te he hecho or cosas nuevas desde ahora, cosas ocultas que no conocas.
 Ahora han sido creadas y no hace tiempo, antes de hoy no las habas odo, para que no dijeras: Ya lo saba yo.
 No lo habas odo ni lo conocas, ni desde antiguo se haba abierto tu odo6. Porque saba que eres prfido, y tu nombre es rebelde desde el seno materno.
 Yo por mi nombre difiero mi ira, y por amor de mi gloria me contengo frente a ti, para no exterminarte.
 He aqu que te prob al fuego, y no haba plata; te he pasado por la hornaza de la afliccin."
 Es por m, por amor de m lo hago, porque cmo (mi nombre) sera profanado?, y mi gloria a nadie se la doy.
 yeme, Jacob, e Israel, a quien he llamado; soy yo, yo el primero, y aun tambin el postrero."
 Mi mano ciment la tierra, mi diestra despleg los cielos, y los llam y luego aparecieron.
 Reunios todos y od: Quin de entre ellos anunci estas cosas? Aquel a quien ama Yahv, cumplir su voluntad contra Babilonia y contra la raza de los caldeos.
 Yo, yo he hablado, yo le he llamado, yo le guo y hago prosperar sus caminos.
 Acercaos a m y od esto: Desde el principio no os he hablado en secreto; cuando las cosas se hacan, all estaba yo. Y ahora Yahv me ha enviado con su espritu."
 As habla Yahv, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy Yahv, tu Dios, que para utilidad tuya te ensea y te pone en el camino que has de seguir.
 Ah, si hubieses atendido a mis mandamientos, tu paz sera como un ro, y tu justicia como las olas del mar.
 Y sera como arena tu simiente, y los frutos de tus entraas como sus granos, y no sera extirpado ni exterminado tu nombre delante de m.
 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos, con gritos de exultacin anunciad, proclamad esto, publicadlo hasta los confines de la tierra; decid: Rescat Yahv a su siervo Jacob."
 No tendrn sed en el desierto por el cual los gua; har que broten para ellos aguas de la roca, abrir la pea y brotarn las aguas."
 Pero no hay paz para los malvados, dice Yahv.
 Odme, islas; atended, pueblos lejanos: Yahv me llam desde el seno materno, desde las entraas de mi madre me llam por mi nombre."
 Y puso mi boca como cortante espada, me ha guardado a la sombra de su mano, hizo de m aguda saeta y me guard en su aljaba.
 El me ha dicho: T eres mi siervo, en ti ser glorificado.
 Yo me dije: Por dems he trabajado, en vano y por nada consum mis fuerzas; pero mi causa est en manos de Yahv, mi recompensa en mi Dios."
 Y ahora dice Yahv, el que desde el seno materno me form para siervo suyo, para devolverle a Jacob, para congregarle a Israel, pues soy honrado a los ojos de Yahv, y mi Dios es mi fuerza.
 Dijo: Ligera cosa es para m que seas t mi siervo, para restablecer las tribus de Jacob y reconducir a los salvados de Israel. Yo te he puesto para luz de las gentes, para llevar mi salvacin hasta los confines de la tierra.
 As dice Yahv, el Redentor de Israel, su Santo, al menospreciado de alma, abominado de las gentes, al esclavizado por los soberanos: Reyes vern y se levantarn, prncipes se prosternarn a causa de Yahv, que es fiel; el Santo de Israel, que te ha elegido."
 As habla Yahv: Al tiempo de la gracia te escuchar, el da de la salvacin vendr en tu ayuda y te formar y te pondr por alianza de mi pueblo, para restablecer al pas, para repartir las heredades devastadas.
 Para decir a los presos: Salid, y a los que moran en tinieblas: Venid a la luz. En todos los caminos sern apacentados y en todas las alturas peladas tendrn sus pastos.
 No padecern hambre ni sed, ni les afligir el viento solano ni el sol, porque los guiar el que de ellos se ha compadecido, y los llevar a manantiales de agua.
 Yo transformar todos los montes en caminos, y se levantarn mis calzadas.
 He aqu que vienen ellos de lejos, stos del septentrin y del mar, aqullos de la tierra de Sinim.
 Exultad, cielos, y salta de gozo, tierra; que los montes prorrumpan en jbilo, porque ha consolado Yahv a su pueblo, ha tenido compasin de sus afligidos."
 Sin deca: Yahv me ha abandonado, y mi Seor se ha olvidado de m. Puede acaso una mujer olvidarse de su mamoncillo, no compadecerse del hijo de sus entraas?
 Aunque ellas se olvidaran, yo no te olvidara.
 He aqu que te tengo grabada sobre las palmas de las manos, y tus muros estn siempre delante de m.
 Vienen aprisa tus reconstructores8, y tus aseladores y destructores se van de ti.
 Levanta en torno tus ojos y mira, todos se reunieron para venir a ti. Por mi vida, dice Yahv, que te revestirs de ellos como de ornamento, y te ceirs de ellos como novia,
 Porque tus ruinas y devastaciones y tu pas asolado sern estrechos para los moradores, y se alejarn los que te devoraban.
 An dirn a tus odos los hijos de tu orfandad: El lugar es demasiado estrecho para m,hazme sitio para que habite en ella.
 Y t dirs en tu corazn: Quin me ha parido stos? Yo no tena hijos y era estril. A stos, quin los ha criado? Yo haba quedado sola; de dnde vienen stos?"
 As habla el Seor, Yahv: He aqu que tender mi mano a las gentes y alzar mi bandera a las naciones, y traern en el seno a tus hijos, y en hombros a tus hijas.
 Reyes sern tus ayos, y sus princesas tus nodrizas; postrados ante ti, rostro a tierra, lamern el polvo de tus pies. Y sabrs que yo soy Yahv y que los que en m confan no sern confundidos."
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 Porque as habla Yahv: Si aun al guerrero se le quitaran los cautivos, si el botn del poderoso le fuera arrebatado, con tus adversarios luchar y salvar a tus hijos.
 Y a tus opresores har comer su propia carne, y se embriagarn de su sangre como de mosto, y reconocer toda carne que yo soy Yahv, tu salvador y tu redentor, el Fuerte de Jacob.
 As dice Yahv: Dnde est el libelo de repudio de vuestra madre, por el cual la he repudiado yo? O cul es aquel de mis acreedores a quien os haya vendido yo? He aqu que por vuestros crmenes fuisteis vendidos, y por vuestros pecados fue repudiada vuestra madre.
 Por qu, cuando yo vena, no hallaba a nadie, y, cuando llamaba, nadie me responda? Habrse acortado mi mano para redimir o no tendr ya fuerza para librar? He aqu que con mi amenaza seco el mar y torno en desierto los ros, hasta pudrirse sus peces por falta de agua y morir de sed sus vivientes.
 Yo revisto los cielos de negrura y los cubro como de saco.
 El Seor, Yahv, me ha dado lengua de discpulo para saber sostener con palabras al cansado. Cada maana despierta mis odos para que oiga como discpulo;"
 el Seor, Yahv, me ha abierto los odos, y yo no me resisto, no me echo atrs.
 He dado mis espaldas a los que me heran, y mis mejillas a los que me arrancaban la barba. Y no escond mi rostro ante las injurias y los esputos.
 Pero el Seor, Yahv, me socorre, y por eso no fui confundido, por eso hice mi rostro como de pedernal,sabiendo que no sera confundido.
 Cerca est mi Justificador; quin contender conmigo? Comparezcamos juntos; quin es mi demandante? Que se acerque a m."
 He aqu que el Seor, Yahv, me asiste; quin me condenar? He aqu que todos ellos se gastarn como un vestido, la polilla los consumir."
 Quin de vosotros terne a Yahv, escucha la voz de su Siervo? El que ande en tinieblas, privado de resplandor, que confe en el nombre de Yahv y se apoye en su Dios.
 He aqu que todos vosotros encendis fuego, encendis saetas8; caminad a la luz de vuestro fuego y entre las saetas que habis encendido. Por mi mano os suceder esto, en tormento yaceris."
 Odme vosotros los que segus la justicia, los que buscis a Yahv. Considerad la roca de que habis sido tallados y la cantera de que habis sido sacados1.
 Mirad a Abraham, vuestro padre, y a Sara, que os dio a luz. Porque slo a l le llam yo, le bendije y le multipliqu.
 Porque Yahv se apiadar de Sin, se compadecer de todas su ruinas, y tornar su desierto en vergel, y su estepa en paraso de Yahv, donde habr gozo y alegra, alabanza y rumor de cnticos.
 Atended, pueblos, a mi voz; prestadme odo, naciones. Que de m vendr la doctrina, y mi derecho para luz de los pueblos."
 Mi justicia se acerca, ya sale mi salvacin, y mi brazo har justicia a los pueblos. A m me esperarn las islas y en mi brazo confiarn.
 Alzad vuestros ojos al cielo y mirad abajo hacia la tierra. Porque se disiparn los cielos como humo, y se consumir como un vestido la tierra, y morirn como las moscas sus habitantes5, pero mi salvacin durar por la eternidad, y mi justicia no tendr fin.
 Odme vosotros los que conocis justicia; t, pueblo en cuyo corazn est mi ley. No temis las afrentas de los hombres, no os asusten sus ultrajes."
 Porque como a una vestidura los comer el gusano, como a lana los roer la polilla. Pero mi justicia durar por la eternidad, y mi salvacin de generacin en generacin.
 Despierta, despierta, revstete de fortaleza, brazo de Yahv. Despierta, como los tiempos anteriores, en las generaciones antiguas. No eres t quien destrozaste a Rahab y atravesaste al dragn?
 No eres t quien secaste el mar, las aguas del gran abismo, y tornaste las profundidades del mar en camino para que pasasen los redimidos?
 Volvern los rescatados de Yahv y vendrn a Sin con jbilo, y una alegra eterna sobre sus cabezas; se apoderar de ellos el gozo y la alegra, huirn penas y gemidos."
 Yo, yo soy vuestro consolador. Quin eres t para temer a un hombre mortal, a un hijo de hombre, que perece como el heno,
 olvidndote de Yahv, tu Hacedor, que despleg los cielos y fund la tierra, para estar temiendo continuamente todo el da ante el furor del opresor cuando se dispone a destruirte? Y dnde est la clera del opresor?
 Bien pronto ser liberado el cautivo, y no morir en la fosa, no le faltar el pan.
 Yo soy Yahv, tu Dios, que levanto el mar, haciendo embravecer sus olas, y cuyo nombre es Yahv de los ejrcitos.
 Yo pondr en tu boca mi palabra y te esconder a la sombra de mi mano, al desplegar los cielos y fundar la tierra y al decir a Sin: T eres mi pueblo.
 Despierta, despierta, levntate, Jerusaln, t que has bebido de la mano de Yahv el cliz de su ira, t que has bebido hasta las heces el cliz que aturde.
 No hubo nadie que la guiara de todos los hijos que ella pari. Ninguno la sostuvo con su mano de cuantos hijos cri.
 Vinieron a tu encuentro dos males, quin se duele de ti? Ruina y azote, hambre y espada, quin se compadece de ti?
 Tus hijos yacen desfallecidos en las encrucijadas de los caminos, como antlopes cazados a lazo, ebrios de la ira de Yahv, de los furores de tu Dios.
 Por eso oye, pues, malaventurada, ebria, pero no de vino.
 As habla tu Seor, Yahv, tu Dios, que aboga por su pueblo: He aqu que tomar de tu mano la copa embriagadora, el cliz de mi ira, y no lo bebers ya ms.
 Y lo pondr en la mano de los opresores, que te decan: Encrvate para que pasemos por encima, poniendo como suelo tu dorso, como camino para los que pasan.
 Levntate, levntate, revstete de tu fortaleza, oh Sin! viste tus bellas vestiduras, Jerusaln, ciudad santa, que ya no volver a entrar en ti incircunciso ni inmundo.
 Sacdete el polvo, levntate, Jerusaln cautiva1; desata las ligaduras de tu cuello, cautiva hija de Sin!"
 Porque as dice Yahv: De balde fuisteis vendidos y sin precio seris rescatados.
 Pues as habla el Seor, Yahv: A Egipto baj mi pueblo en otro tiempo para habitar all como peregrino, y Asur lo oprimi sin razn.
 Y ahora qu hago yo aqu, dice Yahv, puesto que ha sido tomado gratis mi pueblo? Sus dominadores aullan, y continuamente, dice Yahv, es blasfemado mi nombre.
 Por eso mi pueblo conocer mi nombre el da que yo diga: Heme aqu.
 Qu hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la salvacin, diciendo a Sin: Reina tu Dios!
 Escucha Tus atalayadores alzan la voz, y todos a una cantan jubilosos, porque ven con sus ojos el retorno de Yahv a Sin.
 Exultad jubilosamente a una, ruinas de Jerusaln, porque se ha apiadado Yahv de su pueblo, ha rescatado a Jerusaln.
 Yahv ha desnudado su santo brazo a los ojos de todos los pueblos, y vern todos los confines de la tierra la salvacin de nuestro Dios.
 Retiraos, retiraos, salid de all, no toquis nada inmundo. Salid de en medio de ella, purificaos los que llevis los utensilios de Yahv.
 Pero no salgis a la desbandada, no partis como fugitivos, porque va Yahv a vuestro frente, y vuestra retaguardia es el Dios de Israel.
 He aqu que mi Siervo prosperar, ser elevado, ensalzado y puesto muy alto.
 Como de l se pasmaron muchos, tan desfigurado estaba su aspecto, que no pareca ser de hombre,
 as se admirarn muchos pueblos, y los reyes cerrarn ante l su boca, porque vieron lo que no se les haba contado y comprendieron lo que no haban odo.
 Quin creer lo que hemos odo?l A quin fue revelado el brazo de Yahv?
 Sube ante l como un retoo, como raz de tierra rida. No hay en l parecer, no hay hermosura para que le miremos, ni apariencia para que en l nos complazcamos.
 Despreciado y abandonado de los hombres, varn de dolores y familiarizado con el sufrimiento, y como uno ante el cual se oculta el rostro, menospreciado sin que le tengamos en cuenta.
 Pero fue l ciertamente quien soport nuestros sufrimientos y carg con nuestros dolores, mientras que nosotros le tuvimos por castigado, herido por Dios y abatido.
 Fue traspasado por nuestras iniquidades y molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre l, y en sus llagas hemos sido curados,
 Todos nosotros andbamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino, y Yahv carg sobre l la iniquidad de todos nosotros.
 Maltratado, mas l se someti, no abri la boca, como cordero llevado al matadero, como oveja muda ante los trasquiladores.
 Fue arrebatado por un juicio inicuo, sin que nadie defendiera su causa, pues fue arrancado de la tierra de los vivientes y herido de muerte por el crimen de su pueblo.
 Dispuesta estaba entre los impos su sepultura, y fue en la muerte igualado a los malhechores, a pesar de no haber cometido maldad ni haber mentira en su boca.
 Quiso Yahv quebrantarle con padecimientos. Ofreciendo su vida en sacrificio por el pecado, ver descendencia que prolongar sus das, y el deseo de Yahv prosperar en sus manos.
 Por la fatiga de su alma ver y se saciar de su conocimiento. El Justo, mi Siervo, justificar a muchos y cargar con las iniquidades de ellos.
 Por eso yo le dar por parte suya muchedumbres, y dividir la presa con los poderosos por haberse entregado a la muerte y haber sido contado entre los pecadores, llevando sobre s los pecados de muchos e intercediendo por los pecadores.
 Regocjate, estril, que no has parido; entona un grito de alegra y exulta, t que no has estado de parto. Porque los hijos de la abandonada son ms numerosos que los hijos de la casada, dice Yahv."
 Ensancha el espacio de tu tienda, extiende las lonas de tus moradas, no te cohibas, alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas,
 porque te extenders a derecha e izquierda, y tu descendencia poseer las naciones y poblar las ciudades desiertas.
 Nada temas, que no sers confundida; no te avergences, que no sers afrentada. Porque te olvidars de la vergenza de tu juventud y no volvers a recordar el oprobio de tu viudez."
 Porque tu marido es tu Hacedor; Yahv de los ejrcitos es su nombre, y tu Redentor es el Santo de Israel, que es el Dios del mundo todo."
 Como mujer abandonada y desolada de espritu, te ha llamado Yahv. Y la esposa dla juventud, podr ser repudiada? dice tu Dios.
 Por un breve momento te abandon, pero con gran misericordia te recojo.
 En un rapto de clera ocult de ti un instante mi rostro, pero con amor eterno me apiad de ti, dice Yahv, tu Redentor.
 Me sucede como en los das de No, cuando jur que las aguas de No no inundaran ms la tierra. As juro yo no enojarme contra ti ni amenazarte.
 Que se retiren los montes, que tiemblen los collados, no se apartar de ti mi amor, ni mi alianza de paz vacilar, dice el que se apiada de ti, Yahv.
 Pobrecita, azotada por la tempestad, sin consuelo! He aqu que voy a poner tus piedras de jaspe, y tus cimientos de zafiro.
 Te har almenas de rub y puertas de carbunclo, y toda tu cerca de piedras preciosas.
 Y todos tus hijos sern adoctrinados por Yahv, y grande ser la paz de tus hijos.
 Sers fundada sobre la justicia, estars lejos de opresin, pues no habrs de temer, y del terror, pues no se te acercar.
 Si te atacare alguno, no ser de parte ma, y quien te ataque caer ante ti.
 He aqu que yo he hecho al herrero, que sopla el fuego de las brasas y forja armas segn su oficio; tambin he hecho yo al destructor para aniquilar."
 Toda arma forjada contra ti no prosperar, y a toda lengua que contra ti se alce en juicio, condenars. Tal es la heredad de los servidores de Yahv y la justicia que de m les vendr, orculo de Yahv.
 Oh vosotros los sedientos, venid a las aguas, aun los que no tenis dinero! Venid, comprad y comed; venid, comprad sin dinero, sin pagar, vino y leche."
 A qu gastar vuestro dinero no en pan, y vuestro trabajo no en hartura? Escuchadme y comeris lo bueno y os deleitaris con manjares suculentos.
 Dadme odos y venid a m, escuchadme y vivir vuestra alma, y har con vosotros un pacto sempiterno, el de las firmes misericordias de David.
 De l he hecho un testimonio para las gentes, un jefe y maestro de los pueblos,
 He aqu que llamars a pueblos que te son desconocidos, y pueblos que no te conocen corrern a ti i por Yahv, tu Dios; por el Santo de Israel, que te glorifica."
 Buscad a Yahv, mientras pueda ser hallado; llamadlo en tanto que est cerca."
 Deje el impo sus caminos, y el malvado sus pensamientos, y vulvase a Yahv, que tendr de l misericordia; a nuestro Dios, que es rico en perdones."
 Porque no son mis pensamientos vuestros pensamientos, ni mis caminos son vuestros caminos, dice Yahv.
 Cuanto son los cielos ms altos que la tierra, tanto estn mis caminos por encima de los vuestros, y por encima de los vuestros mis pensamientos,
 Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y vuelven all sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar, dando la simiente para sembrar y el pan para comer,
 as la boca que sale de mi boca no vuelve a m vaca, sino que hace lo que yo quiero y cumple su misin.
 S, partiris con regocijo y seris conducidos en paz. Montes y collados prorrumpirn en gritos de jbilo ante vosotros, y todos los rboles del campo batirn palmas.
 En vez de los espinos crecer el ciprs; en vez de las ortigas, el mirto. Y servir esto de renombre a Yahv, de seal eterna, imperecedera."
 As dice Yahv: Guardad el derecho, practicad la justicia, que pronto va a venir mi salvacin y a revelarse mi justicia.
 Bienaventurado el varn que esto hiciere, y el hijo del hombre que a ello se asiere, y que guarde el sbado sin profanarlo y guarde sus manos de toda obra mala.
 Que no diga el extranjero allegado a Yahv: Ciertamente me va a excluir Yahv de su pueblo, Que no diga el eunuco: Yo soy un rbol seco.
 Porque as dice Yahv a los eunucos que guardan mis sbados, y eligen lo que me es grato, y se adhieren firmemente a mi pacto:
 Yo les dar en mi casa, dentro de mis muros, poder y nombre mejor que hijos e hijas. Yo les dar un nombre eterno, que no se borrar,
 Y a los extranjeros allegados a Yahv, para servirle y amar su nombre, para ser sus servidores, a todo el que guarda el sbado sin profanarlo y se adhiere firmemente a mi pacto,
 yo les llevar a mi monte santo, y los recrear en mi casa de oracin. Sus holocaustos y sus sacrificios sern gratos en mi altar, porque mi casa ser llamada casa de oracin para todos los pueblos.
 Orculo del Seor, Yahv, que rene los dispersos de Israel: A los reunidos yo allegar otros.
 Todas las bestias del campo, venid a crner; todas las fieras de la selva."
 Mis guardianes son ciegos todos8, no entienden nada. Todos son perros mudos, que no pueden ladrar; soadores, se acuestan, son amigos de dormir."
 Son perros voraces, insaciables; son pastores que no entienden, siguen cada uno su camino, cada cual busca su inters."
 Venid, voy en busca de vino, y nos embriagaremos de licores, y maana ser como hoy, da grande, muy grande.
 El justo perece, y no hay quien pare mientes; desaparecen los piadosos, y no hay quien entienda que el justo es arrebatado ante el mal"
 para entrar en la paz. Descansan en sus lechos los que siguen su camino recto.
 Acercaos, pues, vosotros, hijos de la bruja, generacin de la adltera y de la prostituta.
 De quin os burlis, a quien hacis muecas y sacis la lengua? No sois vosotros hijos de pecado, raza de mentira?
 Encendidos de concupiscencia bajo el terebinto y bajo todo rbol frondoso, sacrificando nios en el lecho de los torrentes, en los huecos de las peas?
 Los lisos chinarros del torrente sern tu parte: he ah tu porcin. A ellos hiciste tus libaciones y elevaste ofrendas. Me voy a consolar con eso ?
 Sobre un monte alto, bien alto, pusiste tu cama; tambin subiste all para sacrificar."
 Detrs de la puerta y el umbral pusiste tu distintivo, pues, lejos de m, te descubriste y subiste a tu lecho, lo ensanchaste y te prostituste con aquellos cuyo comercio deseaste, compartiendo su lecho. Contemplaste la estela7,
 corriendo a Moloc con ungentos, multiplicando tus unciones, enviando lejos tus embajadores, hacindolos descender hasta el seol.
 Por el largo viaje te fatigaste; no dijiste: Renuncio. Hallaste el vigor de tu mano; por eso no enfermaste."
 De quin temes, que te asustas, para renegar de m, para no acordarte de m ni hacerme caso? No me he callado y he cerrado los ojos, y t no me temiste?
 Pues ahora voy a pregonar tu justicia y tus obras, que de nada te servirn.
 Grita, que te salven tus dolos. A todos los llevar el viento, un soplo los arrebatar. Pero el que en m confa heredar la tierra y poseer mi monte santo.
 Y se dir: Abrid, abrid camino, allanadlo, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo;"
 porque as dice el Altsimo, cuya morada es eterna y cuyo nombre es santo: Yo habito en un lugar elevado y santo, pero tambin con el contrito y humillado, para hacer revivir el espritu de los humillados y reanimar los corazones contritos.
 Pues yo no quiero estar siempre contendiendo, ni quiero estar siempre enojado, porque sucumbira ante m todo espritu y las almas que yo he creado.
 Por la iniquidad de su avaricia yo me irrit, y ocultndome, le castigu saudo, y, rebelde, march por los caminos de su corazn.
 Sus caminos los he visto yo, pero yo le sanar, le conducir y le consolar a l y a sus afligidos,
 haciendo que sus labios prorrumpan en accin de gracias: Paz, paz al que est lejos y al que est cerca, dice Yahv; yo le curar."
 Pero los impos son como un mar proceloso, que no puede aquietarse y cuyas olas remueven cieno y lodo.
 No hay paz, dice Yahv, para los impos.
 Clama a voz en cuello sin cesar, alza tu voz como trompeta y echa en cara a mi pueblo sus iniquidades, y a la casa de Jacob sus pecados.
 Da tras da me buscan y quieren saber mis caminos, como si fueran un pueblo que ama la justicia, sin apartarse del derecho de su Dios. Me piden leyes justas, y se complacen en acercarse a Dios.
 A qu ayunar, si t no lo ves? A qu humillar nuestras almas, si no te das por entendido? S, pero en el da de ayuno os vais tras vuestros negocios y oprims a todos vuestros servidores.
 Ayunis para mejor reir y disputar y para herir inicuamente con el puo. No ayunis como lo hacis ahora, si queris que en lo alto se oiga vuestra voz.
 Es acaso as el ayuno que yo escog, el da en que el hombre se mortifica? Encorvar la cabeza como un junco y acostarse con saco y ceniza? A eso llamis ayuno y da agradable a Yahv?
 Sabis qu ayuno quiero yo? dice el Seor Yahv: Romper las ataduras de iniquidad, deshacer los haces opresores dejar libres a los oprimidos y quebrantar todo yugo;"
 partir tu pan con el hambriento, albergar al pobre sin abrigo, vestir al desnudo y no volver tu rostro ante tu hermano3.
 Entonces brotar tu luz como la aurora4, y pronto germinar tu curacin5 e ir delante de ti tu justicia, y detrs la gloria de Yahv.
 Entonces llamars y Yahv te oir; le invocars, y El dir: Heme aqu. Cuando quites de ti el yugo, el gesto amenazador y el hablar altanero8;"
 cuando des de tu pan al hambriento y sacies el alma indigente, brillar tu luz en la oscuridad, y tus tinieblas sern cual medioda.
 Yahv ser siempre tu pastor, y en el desierto hartar tu alma y dar vigor a tus huesos,Sers como huerto regado, como fuente de aguas que no se agotan;"
 y sern edificadas por ti las antiguas ruinas, y alzars los cimientos de generaciones y generaciones, y te llamarn reparador de brechas y restaurador de sendas para habitar.
 Cuando te abstengas de pisotear el sbado y de ocuparte en tus negocios en mi da santo, y llames al sbado delicioso, y venerable al (da) santo de Yahv, y le honres no haciendo tus viajes, ni arreglando tu negocio ni hablando de l,
 entonces te gozars en Yahv, y te har remontar sobre las alturas de la tierra, y te dar a comer la herencia de Jacob, tu padre, pues la boca de Yahv ha hablado.
 He aqu que se ha acortado la mano de Yahv para salvar ni se ha hecho duro su odo para or,
 sino que vuestras iniquidades han hecho una separacin entre vosotros y vuestro Dios; vuestros pecados hacen que El oculte su rostro para no oros;"
 porque vuestras manos estn manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira y vuestra lengua susurra impiedad."
 No hay quien clame por la justicia, nadie que juzgue con verdad. Confan en vanidades y hablan falsedades, conciben fatigas y paren desventuras.
 Incuban huevos de spides y tejen telas de araa, y el que come de sus huevos muere; si se los rompe, sale un basilisco."
 Sus telas no sirven para vestir, ni con sus obras puede uno arroparse; sus obras son obras de iniquidad, y en sus manos hay obra de violencia."
 Corren tras el mal sus pies y se dan prisa a derramar sangre inocente. Sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, y a su paso dejan el estrago y la ruina.
 No conocen el camino de la paz, no hay en sus sendas justicia; sus veredas son tortuosas; quien por ellas va no conoce la paz."
 Por eso se alej de nosotros el juicio, por eso no nos alcanza la justicia. Esperamos luz, y he ah tinieblas; resplandor, y caminamos en la oscuridad."
 Vamos palpando, como ciegos, la pared, y andamos a tientas, como quien no tiene ojos. Tropezamos en pleno da como en el crepsculo; habitamos en tinieblas, como muertos."
 Gruimos todos como osos y gemimos como palomas. Esperamos el juicio, pero nada; la salvacin, pero est lejos de nosotros."
 Porque son ante ti numerosas nuestras iniquidades, y nuestros pecados dan testimonio contra nosotros. Con nosotros estn nuestros crmenes, y conocemos nuestras iniquidades:
 rebelarse y renegar de Yahv, alejarse de nuestro Dios, hablar perfidia e insurreccin, concebir y meditar en el corazn palabras de mentira;"
 y se ha alejado el derecho, y se ausent la justicia, y tropez la buena fe en las plazas, y no halla lugar la rectitud.
 La fidelidad ha sido desterrada, y el que evita el mal es expoliado. Violo Yahv, y no plugo a sus ojos que no existiese justicia.
 Y vio que no haba ningn hombre, y le asombr que no hubiera intercesor. Entonces salvle su brazo y vino en su ayuda su justicia.
 Y se revisti de la justicia como de coraza, y puso en su cabeza el casco de la salvacin, y se visti de vestiduras de venganza, y se cubri de celo como de manto.
 Como son las obras, as es su retribucin; ira contra sus enemigos, represalia contra sus adversarios. A las islas dar la paga."
 Y temern desde el poniente el nombre de Yahv, y desde el nacimiento del sol su gloria, porque vendr como torrente impetuoso, empujado por el soplo de Yahv.
 Mas para Sin vendr como redentor, y para los convertidos del pecado en Jacob, dice Yahv.
 En cuanto a m, he aqu mi alianza con ellos, dice Yahv: El espritu mo que est sobre ti, y mis palabras, que yo pongo en tu boca, no faltarn de tu boca ni de la de tu descendencia, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dice Yahv desde ahora para siempre.
 Levntate y resplandece, pues ha llegado tu luz, y la gloria de Yahv alborea sobre ti,
 pues he aqu que est cubierta de tinieblas la tierra y de oscuridad los pueblos. Sobre ti viene la aurora de Yahv y en ti se manifiesta su gloria.
 Las gentes andarn en tu luz, y los reyes a la claridad de tu aurora.
 Alza en torno tus ojos y mira: Todos se renen y vienen a ti, llegan de lejos tus hijos, y tus hijas son tradas a ancas.
 Entonces mirars y resplandecers, palpitar y se ensanchar tu corazn, pues vendrn a ti los tesoros del mar, llegarn a ti las riquezas de los pueblos.
 Te cubrirn muchedumbres de camellos, de dromedarios de Madin y de Efa. Todos vienen de Saba, trayendo oro e incienso, pregonando las glorias de Yahv.
 En ti se reunirn los ganados de Cedar; los carneros de Nabayot estarn a tu servicio. Subirn como (vctimas) gratas sobre mi altar, y yo glorificar la casa de mi gloria."
 Quines son aquellos que vuelan como nube, como palomas a su palomar?
 S, se renen las naves para m con los navos de Tarsis a la cabeza, para traer de lejos a tus hijos con su oro y su plata, para el nombre de Yahv, tu Dios; para el Santo de Israel, que te glorifica."
 Extranjeros reedificarn tus muros, y sus reyes estarn a tu servicio, pues si en mi ira te her, en mi clemencia he tenido piedad de ti.
 Tus puertas estarn siempre abiertas, no se cerrarn ni de da ni de noche, para traerte los bienes de las gentes, con sus jefes por guas al frente,
 porque las naciones y reinos que no te sirvan a ti perecern y las gentes sern totalmente exterminadas.
 Vendr a ti la gloria del Lbano, los cipreses, los olmos y los alerces juntamente, para embellecer mi santuario, y voy a honrar el lugar de mis pies.
 A ti vendrn humillados los hijos de tus tiranos, y se postrarn a tus pies cuantos te infamaron. Y te llamarn la ciudad de Yahv, la Sin del Santo de Israel.
 De abandonada que eras, odiada y sin viandantes, te har eterno prodigio, delicia de los siglos.
 Mamars la leche de las gentes, los pechos de los reyes, y sabrs que yo, Yahv, soy tu Salvador, tu Redentor, el Fuerte de Jacob.
 En vez de cobre traer en ti oro; en vez de hierro, plata; bronce en vez de madera, y hierro en vez de piedras. Te dar por magistrado la paz, y por soberano la justicia."
 No se hablar ya ms de violencia en tu tierra, de saqueo y de ruina en tu territorio. Tus muros los llamars salud, y a tus puertas alabanza.
 Ya no ser el sol tu lumbrera de da, ni te alumbrar el resplandor de la luna, sino que Yahv ser tu eterna lumbrera, y tu Dios ser tu esplendor.
 Tu sol no se pondr jams, ni menguar tu luna, porque ser Yahv tu eterna luz; acabronse los das de tu luto."
 Tu pueblo ser un pueblo de justos, poseer la tierra para siempre, renuevos del planto de Yahv, obra de mis manos para resplandecer
 . Del ms pequeo saldr un millar, y del menor, una nacin poderosa. Yo, Yahv, a su tiempo lo acelerar.
 El espritu del Seor, Yahv, est sobre m, pues Yahv me ha ungido, me ha enviado para predicar la buena nueva a los abatidos y sanar a los de quebrantado corazn, para anunciar la libertad de los cautivos y la liberacin a los encarcelados.
 Para publicar el ao de gracia de Yahv y un da de venganza de nuestro Dios, para consolar a todos los tristes
 y dar a los afligidos de Sin, en vez de ceniza, una corona; el leo del gozo en vez del luto, alabanza en vez de espritu abatido. Se les llamar terebintos de justicia, plantacin de Yahv para (su gloria)."
 Ellos reedificarn las ruinas antiguas y levantarn los asolamientos del pasado. Restaurarn las ciudades asoladas, los escombros de muchas generaciones.
 Habr extranjeros para apacentar tus ganados, y extraos sern tus labradores y viadores.
 Y vosotros seris llamados sacerdotes de Yahv y nombrados ministros de nuestro Dios.
 Comeris lo exquisito de las naciones y os adornaris de su magnificencia. Porque tuvieron el doble en cuanto a vergenza y fue su parte el oprobio y la confusin, recibirn el doble tambin sobre la tierra y gozarn de eterna alegra.
 Porque yo, Yahv, soy amante del derecho y aborrezco el rapaz latrocinio. Por eso les dar fielmente su recompensa y har con ellos una alianza eterna.
 Su descendencia ser conocida en los pueblos, y su posteridad en medio de las gentes. Y quien los viere reconocer que son la progenie bendita de Yahv.
 Altamente me gozar en Yahv, y mi alma saltar de jbilo en mi Dios, porque me visti de vestiduras de salvacin y me envolvi en manto de justicia, como esposo que se cie la frente con diadema, y como esposa que se adorna con sus joyas.
 Porque, como produce la tierra sus grmenes y como hace brotar el huerto sus semillas, as el Seor, Yahv, har brotar la justicia y la alabanza ante todas las gentes.
 Por amor de Sin yo no callar, y por Jerusaln no parar hasta que resplandezca su justicia como luz esplendente, y su salvacin como antorcha encendida;"
 y vern las naciones tu justicia, y todos los reyes tu gloria, y se te dar un nombre nuevo que la boca de Yahv determinar;"
 sers en la mano de Yahv corona de gloria, real diadema en la palma de tu Dios.
 No te llamarn ms ya la Desamparada, ni se llamar ms tu tierra Desolada, sino que te llamarn a ti Mi complacencia en ella, y a tu tierra Desposada, porque en ti se complacer Yahv, y tu tierra tendr esposo.
 Como mancebo que se desposa con una doncella, as el que te edificar se desposar contigo. Y como la esposa hace las delicias del esposo, as hars t las delicias de tu Dios.
 Sobre tus murallas, oh Jerusaln! he puesto centinelas, que no callarn ni de da ni de noche. Vosotros, los que hacis que se acuerde Yahv, no os callis,
 y no le deis treguahasta que restablezca y ponga a Jerusaln por alabanza en la tierra,
 Jur Yahv por su diestra y por su brazo poderoso: No dar ms tu trigo para comida de tus enemigos, ni los extraos bebern tu mosto, por el que te afanaste.
 Porque los que hagan la recoleccin la comern y alabarn a Yahv,y los que hagan la vendimia bebern en los atrios de mi santuario.
 Franquead, franquead las puertas, allanad el camino del pueblo, terraplenad, terraplenad la calzada, alzad bandera sobre los pueblos.
 He aqu que Yahv proclama a todos los confines de la tierra: Decid a la hija de Sin: He aqu que llega tu salvacin, viene con su recompensa y le precede su retribucin.
 Les llamarn pueblo santo, los rescatados de Yahv, y a ti te llamarn la Deseada, la ciudad no desamparada.
 Quin es aquel que avanza de Edom, rojos los vestidos, de Bosra; aquel tan magnfico en su vestido, avanzando en la plenitud de su fuerza? Yo soy el que habla en justicia, el poderoso para salvar."
 Cmo est, pues, rojo tu vestido, y tus ropas como las del que pisa en el lagar?
 He pisado en el lagar yo solo, y no haba conmigo nadie de las gentes. Los he pisado en mi furor y los he hollado en mi ira, y su jugo ha salpicado mis vestiduras y he manchado todas mis ropas.
 Porque estaba en mi corazn el da de la venganza, y llegaba el ao de mis redimidos.
 Mir, y no haba quien ayudara; me maravill de que no hubiera quien (me) apoyase,"
 y salvme mi brazo, y me sostuvo mi furor, y aplast a los pueblos en mi ira y los embriagu en mi furor, derramando en la tierra su jugo.
 Cantar las misericordias de Yahv, las alabanzas de Yahv, todo lo que ha hecho con nosotros, lleno de bondad para la casa de Israel; lo que ha hecho por nosotros en su misericordia y conforme a la muchedumbre de sus gracias."
 Dijo: Ciertamente son mi pueblo, son hijos que no engaarn. Y fue su Salvador
 en todas sus angustias. No fue un mensajero, un ngel; su faz misma los salv; en su amor y clemencia, El mismo los rescat, y los soport y sostuvo todos los das de la antigedad."
 Pero ellos se rebelaron y contristaron su santo espritu, y se les cambi en enemigo y combati contra ellos.
 Entonces su pueblo se acord de los das antiguos de Moiss. Dnde est el que los sac del mar, el pastor de su rebao? Dnde el que puso en medio de l su santo espritu?
 El que hizo marchar a la diestra de Moiss su brazo glorioso; el que delante de ellos hendi las aguas, hacindose as un renombre eterno;"
 el que los condujo por los abismos como a caballo por el desierto, sin que tropezaran?
 Como a la bestia que desciende al valle, el espritu de Yahv los hizo reposar. As condujiste t a tu pueblo para forjarte un renombre glorioso.
 Mira desde los cielos y ve desde tu morada santa y gloriosa. Dnde est tu celo y tu fortaleza, la emocin de tus entraas? y tus misericordias hacia m se han contenido?
 Porque t eres nuestro padre, pues Abraham no nos conoce ni Israel nos reconoce, pero t eres, oh Yahv! nuestro Padre, y Redentor nuestro es tu nombre desde la eternidad.
 Por qu, oh Yahv! nos dejas errar fuera de tus caminos y endureces nuestro corazn contra tu temor? Vulvete por amor de tus siervos, de las tribus de tu heredad.
 Por qu han ultrajado los impos tu Santo, nuestros enemigos han hollado tu santuario?
 Somos desde mucho ha como aquellos sobre los que no dominas, sobre los que no es invocado tu nombre.
 (19) Oh si rasgaras los cielos y bajaras, de suerte que los montes se estremecieran ante ti,
 (1) como fuego abrasador que quema la lea seca, como fuego que hace hervir el agua! Para dar a conocer a tus enemigos tu nombre y hacer temblar a los pueblos gentiles ante ti
 (2) al hacer tus inesperados prodigios. (Descendiste y ante ti se tambalearon las montaas)
 (3) de que no se oy jams. Ni oyeron odos, ni ojos vieron Dios, fuera de ti, que (as) obrara con los que en l confan.
 (4) T te adelantas a los que obran justicia y se acuerdan de tus caminos. He aqu que te irritaste, pues hemos pecado, por nuestra infidelidad y nuestra defeccin.
 (5) Todos nosotros fuimos impuros, y toda nuestra justicia es como vestido inmundo, y nos marchitamos como hojas todos nosotros, y nuestras iniquidades como viento nos arrastran.
 (6) Y nadie invoca tu nombre ni despierta para unirse a ti. Porque has ocultado tu rostro de nosotros y nos has entregado a nuestras iniquidades.
 (7) Mas ahora, oh Yahv! t eres nuestro Padre; nosotros somos la arcilla, y t nuestro alfarero, todos somos obra de tus manos."
 (8) Oh Yahv! no te irrites demasiado, no ests siempre acordndote de la iniquidad. Ve, mira que todos nosotros somos tu pueblo.
 (9) Tus ciudades santas estn hechas un desierto, Sin es una estepa, Jerusaln un lugar asolado.
 (10) Nuestro santo y magnfico templo, donde te alababan nuestros padres, ha sido presa del fuego. Todas nuestras cosas queridas estn en ruinas.
 (11) Y ante todo esto, vas a contenerte, oh Yahv! vas a callarte para humillarnos del todo?
 Djeme consultar por los que no me interrogaban, djeme hallar por los que no me buscaban. Yo deca: Heme aqu, heme aqu, a gente que no invocaba mi nombre.
 Todo el da tenda yo mis manos a un pueblo rebelde, que iba por caminos malos, en pos de sus pensamientos.
 Un pueblo que me provocaba a ira descaradamente y sin cesar, sacrificando en los huertos y quemando incienso sobre ladrillos;"
 que va a sentarse en los sepulcros y pasa la noche en lugares secretos; que come carne de puerco, y en cuyas ollas hay manjares inmundos;"
 que dice: Qudate aqu, no te llegues a m, que te santificara. Es como humo en mis narices, fuego encendido todo el da.
 He aqu que est escrito delante de m, y no callar sin darles su paga y retribuirles con medida colmada.
 Vuestras iniquidades y las iniquidades de vuestros padres, dice Yahv, que quemaron incienso en los montes y me ultrajaron en los collados. Yo les medir en el seno el salario de sus obras pasadas.
 As dice Yahv: Como cuando hay jugo en un racimose dice: No lo eches a perder, que hay en l bendicin, as har yo por amor de mis siervos: no los destruir del todo,
 sino que sacar de Jacob una progenie, y de Jud un heredero de mis montes, y los habitarn mis elegidos y morarn all mis siervos.
 Y ser Sarn prado para los carneros, y el valle de Acor dehesa para los bueyes del pueblo que me ha buscado.
 Pero vosotros, los que dejis a Yahv y olvidis mi santo monte, los que aderezis mesa para Gad y llenis la copa para Meni,
 os destinar a la espada, y todos sucumbiris a la matanza, porque, cuando os llamaba, no me respondisteis, y cuando os hablaba no me escuchasteis; hacais lo que es malo a mis ojos y elegais lo que me desagradaba."
 Por eso dice el Seor, Yahv: He aqu que mis siervos comern, y vosotros tendris hambre. Mis siervos bebern, y vosotros tendris sed. Mis siervos cantarn, gozarn, y vosotros seris confundidos.
 Mis siervos cantarn, lleno de jbilo el corazn; pero vosotros gemiris con el corazn dolorido y aullaris con el espritu quebrantado."
 Dejaris vuestro nombre como maldicin para mis elegidos: El Seor, Yahv, te mate, y a sus siervos les dar otro nombre.
 Todo el que en la tierra quiera bendecirse, se bendecir en el Dios fiel. Todo el que en la tierra jurare, jurar por el nombre del Dios fiel, pues las angustias pasadas se darn al olvido y estarn ocultas a mis ojos.
 Porque he aqu que voy a crear unos cielos nuevos y una tierra nueva, y ya no se recordar lo pasado ni vendr ms a la mente.
 Sino que se gozarn en gozo y alegra eterna de lo que voy a crear yo, porque he aqu que voy a crear para Jerusaln alegra, y para su pueblo gozo.
 Y ser Jerusaln mi alegra, y mi pueblo mi gozo, y no se oirn ms en ella llantos ni clamores.
 No habr all nio de pocos das, ni viejo que no cumpla los suyos, pues el ms joven morir a los cien aos, y no llegar a los cien aos ser tenido por maldicin.
 Construirn casas y las habitarn, plantarn vias y comern su fruto.
 No edificarn para que habite otro, no plantarn para que coma otro. Porque segn los das de los rboles sern los das de mi pueblo, y mis elegidos consumirn la obra de sus manos.
 No se afanarn en vano ni parirn para una muerte prematura, pues sern la progenie bendita de Yahv, ellos y sus descendientes.
 Y suceder que antes que ellos llamen, responder yo; todava no habrn acabado de hablar, y ya les habr escuchado."
 El lobo y el cordero pacern juntos; el len, como el buey, comer paja, y la serpiente comer polvo. No se har mal ni corrupcin en todo mi monte santo, dice Yahv."
 As dice Yahv: El cielo es mi trono, y la tierra el escabel de mis pies. Qu casa podras edificarme? En qu lugar morara yo?
 Todo eso, mis manos lo hicieron; todo esto es mo, dice Yahv. Y a ste es al que yo miro: I al humilde y abatido de espritu, al que tiembla ante mi palabra."
 Hay quien sacrifica un buey y mata un hombre, quien inmola un cordero y desnuca un perro, quien presenta en ofrenda sangre de puerco, quien quema incienso y se postra ante un dolo. As como ellos eligen sus caminos y en sus abominaciones se complace su alma,
 as yo me complacer en sus calamidades, y traer sobre ellos lo que se temen. Porque llam, y nadie me respondi; habl, y nadie me escuch. Hicieron lo que era malo a mis ojos y escogieron lo que a m desagradaba."
 Od la palabra de Yahv vosotros los que temis su palabra: Han dicho vuestros hermanos, los que os aborrecen y os niegan por causa de mi nombre: Que haga Yahv muestra de su gloria, para que veamos vuestro contento! Pero han de ser confundidos.
 Voces, alborotos de la ciudad, voces que salen del templo. Es la voz de Yahv, que da a sus enemigos el pago merecido.
 Antes de ponerse de parto ha parido; antes de que la sobrevinieran los dolores dio a luz un varn."
 Quin oy cosa semejante? Quin vio nunca tal? Es dado a luz un pas en un da? Una nacin nace toda de una vez ? Pues apenas ha sentido los dolores, ya Sin ha parido a sus hijos.
 Voy yo a abrir el seno materno para que no haya alumbramiento? dice Yahv. Voy yo, el que hace parir, a cerrarlo? dice tu Dios.
 Alegraos con Jerusaln y regocijaos con ella todos los que la amis. Llenaos con ella de alegra los que con ella hicisteis duelo.
 Para mamar hasta saciaros del pecho de sus consolaciones, para mamar en delicia de los pechos de su gloria.
 Porque as dice Yahv: He aqu que voy a derramar sobre ella la paz como ro y la gloria de las naciones como torrente desbordado. Y sus nios de pecho sern llevados a la cadera y acariciados sobre las rodillas.
 Como cuando a uno le consuela su madre, as yo os consolar a vosotros, y en Jerusaln seris consolados.
 Y vosotros lo veris, y latir de gozo vuestro corazn, y vuestros huesos reverdecern como la hierba. La mano de Yahv se dar a conocer a sus siervos, y (su) furor a sus enemigos.
 Porque he aqu que llega Yahv en fuego, y es su carro un torbellino, para tornar su ira en incendio, y sus amenazas en llamas de fuego.
 Porque va Yahv a juzgar por el fuego, y por la espada a toda carne, y caern muchos a los golpes de Yahv.
 Los que se santifican y purifican para ir a los jardines tras uno que est en medio, que comen carne de puerco y manjares abominables y ratas, juntamente perecern, dice Yahv.
 Yo conozco sus obras y sus pensamientos. Y vendr para reunir a todos los pueblos y lenguas, que vendrn para ver mi gloria.
 Yo les dar una seal, y mandar sobrevivientes de ellos a Tarsis, a las naciones de Put9, de Lud, de Mosoc, de Ros, de Tubal y de Yavn, de las islas lejanas, que no han odo nunca mi nombre y no han visto mi gloria, y pregonarn mi gloria entre las naciones.
 Y de todas las naciones traern a vuestros hermanos ofrendas a Yahv en caballos, en carros, en literas, en mulos y en dromedarios, a mi monte santo, a Jerusaln, dice Yahv, como traen los hijos de Israel la oblacin en vasos puros al templo de Yahv.
 Y tambin yo elegir de entre ellos sacerdotes y levitas, dice Yahv.
 Porque as como los cielos nuevos y la tierra nueva que yo voy a crear subsistirn ante m, dice Yahv, as subsistir vuestra progenie y vuestro nombre,
 y de novilunio en novilunio, de sbado en sbado, toda carne vendr a prosternarse ante m, dice Yahv,
 y al salir vern los cadveres de los que se rebelaron contra m, cuyo gusano nunca morir y cuyo fuego no se apagar, y sern horror a toda carne.
 Palabras de Jeremas, hijo de Helcas, del linaje de los sacerdotes que habitaban en Aiatot, tierra de Benjamn,
 a quien lleg la palabra de Yahv en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud, en el ao decimotercero de su reinado,
 y despus en tiempo de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud, hasta la deportacin de Jerusaln en el mes quinto.
 Llegme la palabra de Yahv, que deca:
 Antes que te formara en el vientre te conoc, antes de que t salieses del seno materno te consagr y te design para profeta de pueblos.
 Y dije: Ah Seor, Yahv! He aqu que no s hablar, pues soy un nio.
 Y me dijo Yahv: No digas: Soy un nio, pues irs a donde te enve yo y dirs lo que yo te mande.
 No tengas temor ante ellos, que yo estar contigo para salvarte, dice Yahv.
 Tendi Yahv su mano, y, tocando mi boca, me dijo: He aqu que pongo en tu boca mis palabras.
 Mira que te constituyo hoy sobre naciones y reinos para arrancar y destruir, para arruinar y asolar, para edificar y plantar.
 Y me lleg palabra de Yahv, que me deca: Qu ves, Jeremas? Yo le contest: Veo una vara de almendro.
 Y me dijo: Bien ves, Jeremas; pues yo velar sobre mis palabras para cumplirlas."
 De nuevo me lleg la palabra de Yahv, que deca: Qu ves, Jeremas? Yo contest: Veo una olla hirviendo y de cara al septentrin.
 Y me dijo Yahv: Del septentrin se desencadenar el mal sobre todos los moradores de la tierra;"
 pues he aqu que voy a convocar a todos los reinos del septentrin, dice Yahv, para que vengan y extiendan cada uno su trono a la entrada de las puertas de Jerusaln, y sobre todos sus muros, y sobre todas las ciudades de Jud.
 Y pronunciar contra ellos mis sentencias por todas sus maldades, pues me abandonaron para incensar a dioses extraos y adorar la obra de sus manos.
 T, pues, cie tus lomos, yrguete y diles todo cuanto yo te mandare. No tiembles ante ellos, no sea que yo te haga temblar ante ellos.
 Y he aqu que te pongo desde hoy como ciudad fortificada, como frrea columna y muro de bronce, frente a la tierra toda, para los reyes de Jud y sus prncipes, los sacerdotes y el pueblo del pas.
 Y te combatirn, pero no te podrn, porque yo estar contigo para salvarte, dice Yahv.
 Vnome la palabra de Yahv, dicindome:
 Anda y clama a los odos de Jerusaln: As habla Yahv: Me acuerdo en favor tuyo del afecto de tu adolescencia, del amor de tus desposorios, de tu seguirme en el desierto, tierra donde no se siembra,
 (Era) Israel lo santo de Yahv, la primicia de sus frutos. Quien de ella coma, pecaba , y caa sobre l la desgracia, orculo de Yahv.
 Od la palabra de Yahv, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
 As dice Yahv: Qu injusticia hallaron en m vuestros padres para alejarse de m e irse en pos de la vanidad de los dolos, para hacerse vanos?
 Y no dijeron: Dnde est Yahv, el que nos subi de la tierra de Egipto, el que nos condujo a travs del desierto, tierra de estepas y de barrancos, tierra rida y tenebrosa, tierra por donde no transita nadie y donde nadie habita?
 Yo os introduje en tierra frtil para que comierais sus frutos y sus bienes, y en cuanto en ella entrasteis, contaminasteis mi tierra e hicisteis abominable mi heredad.
 Tampoco los sacerdotes preguntaron: Dnde est Yahv? los depositarios de la Ley me desconocieron y los pastores se insurreccionaron contra m. Tambin los profetas se hicieron profetas de Baal y se fueron tras de los que nada valen.
 Por eso todava he de entrar en juicio con vosotros, orculo de Yahv, y con los hijos de vuestros hijos contender.
 Pasad, pues, hasta las islas de Kittim y ved, mandad a Ce-dar e informaos bien, a ver si jams sucedi cosa como sta.
 Hubo jams pueblo alguno que cambiase de dios, con no ser dioses sos? Pues mi pueblo ha cambiado su gloria por lo que nada vale.
 Pasmaos, cielos, de esto y horrorizaos, estupefactos, sobremanera, orculo de Yahv.
 Pues un doble mal ha cometido mi pueblo: dejarme a m, la fuente de aguas vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua.
 Es por ventura Israel un siervo, un siervo nacido en casa? Cmo, pues, ha venido a ser presa? Cachorros de len rugieron sobre l, dieron su rugido.
 Han hecho de su tierra un desierto, han quemado y despoblado sus ciudades.
 Hasta los habitantes de Menfis y de Tafnis te quebrantaron la coronilla.
 Todo esto no lo ha trado sobre ti el haberte apartado de Yahv, tu Dios?
 Y ahora qu es lo que buscas camino de Egipto? Beber las aguas del Sijor? Y qu es lo que buscas camino de Asira? Beber las aguas del ro?
 Srvante de castigo tus perversidades, y de escarmiento tus apostasas. Reconoce y advierte cuan malo y amargo es apartarte de Yahv, tu Dios, y no poseer mi temor, orculo del Seor, Yahv de los ejrcitos.
 Porque desde antiguo quebrantaste tu yugo, rompiste tus coyundas y dijiste: No servir; pues sobre todo collado alto y bajo todo rbol frondoso te acostaste y prostituste."
 Y yo te plant de vid generosa, toda ella de legtimos plantones. Cmo, pues, te me has convertido en sarmientos degenerados de vid ajena?.
 Pues aunque te laves con nitro, por mucha leja que emplees, permanecer marcada tu iniquidad ante m, orculo del Seor, Yahv.
 Cmo dices: No estoy manchada, no me he ido en pos de los baales? Repara en tu conducta en el valle, reconoce lo que hiciste, camella joven, ligera, titubeante en sus caminos.
 Asna salvaje, habituada al desierto, en el ardor de su pasin olfatea el viento; su celo, quin lo reducir? El que la busque no tendr que fatigarse, la hallar en su mes (de celos)."
 Evita que tus pies estn descalzos, que tus fauces estn sedientas. Pero t dices: Es en vano, no; pues amo los extranjeros y tras ellos me voy."
 Corno queda confundido el ladrn al ser sorprendido, as ser confundida la casa de Israel. Ellos, sus reyes, sus prncipes, sus sacerdotes y sus profetas,
 que dicen a un leo: T eres mi padre, y a una piedra: T me engendraste. Pues vuelven hacia m la espalda, y no su rostro, pero al tiempo de su desgracia dicen: lzate y slvanos,
 Dnde estn tus dioses que te hiciste? Que se alcen ellos si pueden salvarte al tiempo de tu desventura! Pues tantos son tus dioses cuantas tus ciudades, oh Jud! y cuantas son las calles de Jerusaln, tantos son los altares a Baal.
 Por qu pretendis litigar conmigo? Todos os habis rebelado contra m,orculo de Yahv.
 En vano os he castigado; vuestros hijos no aceptaron la correccin, La espada ha devorado a vuestros profetas como len devastador."
 Od los de esta generacin la palabra de Yahv: Por ventura soy yo para Israel un desierto o una tierra tenebrosa ? Por qu dice mi pueblo: Somos libres, no iremos ms en pos de ti?
 Se olvida por ventura la doncella de sus galas, y de su ceidor la esposa? Pues mi pueblo se ha olvidado de m ya desde das sin cuento.
 Qu bien amaas tus caminos para buscar el amor! Tambin a las maldades avezaste tus caminos.
 Hasta en tus palmas de la mano se descubre sangre de vidas de pobres inocentes, no de sorprendidos en conatos de robo.
 Y dices: Soy inocente, su clera se ha apartado ya de m. Heme aqu para juzgarte por decir: No he pecado.
 Cmo te apresuras sobremanera a cambiar tus caminos? Tambin de Egipto sers avergonzada, como lo fuiste de Asira.
 Tambin de ah saldrs con las manos en la cabeza, porque Yahv ha rechazado aquellos en quien confas, y no tendrs xito con ellos.
 Si un hombre despide a su mujer y ella se aparta de l, si viniere a ser de otro hombre, volver aqul a ella de nuevo? No ser del todo profanada esta mujer?
 T, pues, que con tantos amantes fornicaste, podrs volver a m? Orculo de Yahv. Alza tus ojos hacia los collados y mira dnde no has sido profanada. Junto a los caminos te asentabas en acecho a ellos, como el rabe en el desierto. Contaminaste la tierra con tus fornicaciones y perversidades.
 Y fueron retenidos los aguaceros y no hubo lluvia de primavera. Y t tenas frente de prostituta, no queras avergonzarte.
 Por ventura no me invocas desde ahora: Padre mo, t eres el esposo de mi juventud?
 Va a durar por siempre su clera? La mantendr hasta el fin? Mas, mientras (esto) dices, sigues cometiendo las maldades que puedes.
 Y me dijo el Seor en tiempo del rey Josas: Has visto lo que ha hecho Israel? Se fue por todo monte alto, y bajo todo rbol frondoso para fornicar all.
 Yo dije: Despus de haber hecho todas estas cosas, vuelve a m. Pero no se volvi. Vio esto su prfida hermana Jud.
 Vio que por todo cuanto haba adulterado la rebelde Israel habala despedido y dado el libelo de repudio, pero no temi la prfida Jud, su hermana, sino que fue y fornic ella tambin.
 Y sucedi que, por la ligereza de su prostitucin, contamin la tierra y adulter con la piedra y con el leo;"
 y tampoco con todo esto su prfida hermana Jud se volvi a m de corazn, sino mentidamente, orculo de Yahv.
 ? me dijo Yahv: La apstata Israel se ha justificado al lado de la prfida Jud.
 Anda y grita estas palabras hacia el septentrin y di: Vulvete, apstata Israel, orculo de Yahv; no apartar mi rostro de vosotros, porque soy misericordioso, orculo de Yahv; no es eterna mi clera."
 Reconoce, pues, tu maldad, pues contra Yahv, tu Dios, has pecado, dispersando tus caminos hacia los extraos, bajo todo rbol frondoso, y desoyendo mi voz, orculo de Yahv.
 Volved, hijos rebeldes, orculo de Yahv, porque yo soy vuestro dueo, y os tomar uno de una ciudad y dos de una familia, y os introducir de nuevo en Sin.
 Yo os dar pastores segn mi corazn, que os apacentarn sabiamente.
 Y suceder que, cuando os multipliquis y fructifiquis sobre la tierra, en aquellos das  orculo de Yahv  no dirn ya: Ah, el arca de la alianza de Yahv! No se acordarn ya de ella, se les ir de la memoria, ni la echarn de menos ni harn otra.
 En aquel tiempo ser llamada Jerusaln trono de Yahv, y se congregarn en torno a ella todas las gentes en el nombre de Yahv, a Jerusaln, y no seguir ms la obstinacin de su corazn malo.
 En aquellos das vendrn juntamente la casa de Jud y la casa de Israel, juntos vendrn de la tierra del septentrin a la tierra que da en heredad a vuestros padres.
 Y yo me pregunt: Cmo voy a contarte entre los hijos y darte una tierra deliciosa, la heredad ms preciosa entre las naciones? Y me contestaba: Me llamars mi padre y no te separars de m.
 Sin embargo, como la mujer infiel a su marido, as has sido t infiel a m, casa de Israel, orculo de Yahv.
 Una voz se deja or sobre las peladas alturas, llantos y splicas de los hijos de Israel por haber pervertido su camino y haberse olvidado de Yahv, su Dios.
 Convertios, hijos rebeldes, y sanar vuestras rebeldas. Henos aqu, venimos a ti, pues t eres Yahv, nuestro Dios.
 Ciertamente slo mentira (nos ha venido) de los altos, ruido de los montes. Verdaderamente en Yahv, nuestro Dios, est la salvacin de Israel.
 La vergenza (de los dolos) ha devorado el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud: sus rebaos, sus vacadas, sus hijos y sus hijas.
 Yacemos en nuestro oprobio y nos cubre nuestra vergenza! Porque hemos pecado contra Yahv, nuestro Dios, nosotros y nuestros padres desde nuestra juventud y hasta el da de hoy, y hemos desodo la palabra de Yahv, nuestro Dios.
 Si te conviertes, Israel  orculo de Yahv  , volvers a m. Si quitas de delante de m tus abominaciones, no andars errante.
 Si juras por la vida de Yahv con verdad, con derecho y con justicia, sern en ti bendecidos los pueblos y en ti se gloriarn.
 Pues as dice Yahv a los hombres de Jud y de Jerusaln: Roturaos un erial y no sembris en cardizales.
 Circuncidaos para Yahv y quitad los prepucios de vuestros corazones, varones de Jud y habitantes de Jerusaln. No sea que salga como fuego mi ira y se encienda, sin que haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
 Anunciad en Jud y proclamad en Jerusaln, clamad y tocad las trompetas por la tierra, gritad con toda fuerza y decid Congregaos y vayamos a las ciudades amuralladas!
 Levantad bandera hacia Sin, salvaos, no os detengis, porque voy a hacer venir la desgracia del septentrin, una gran catstrofe.
 El len ha subido de su espesura, el devastador de pueblos est en marcha, ha salido de su lugar para devastar tu tierra y asolar tus ciudades hasta no dejar en ellas morador.
 Vestios, pues, de saco, llorad y lamentaos, porque no se ha apartado de nosotros la ira encendida de Yahv.
 Y suceder en aquel da  orculo de Yahv  que desfallecer el corazn del rey y el de los magnates, se consternarn los sacerdotes, se pasmarn los profetas
 y exclamarn: Ah Seor, Yahv! Ciertamente has engaado a este pueblo y a Jerusaln, diciendo: Tendris paz, y la espada ha llegado hasta el alma.
 En aquel tiempo se dir a este pueblo y a Jerusaln: Un viento clido sopla de las dunas del desierto sobre los caminos de la hija de mi pueblo; viento no de limpia ni de abaleo;"
 un viento impetuoso me llega. Ahora voy tambin yo a pronunciar castigos contra ellos.
 He aqu que sube como denso nublado; sus carros son como el torbellino; sus caballos, ms veloces que las guilas. Ay de nosotros! Estamos perdidos!"
 Limpia de maldades tu corazn, Jerusaln, para que puedas ser salva. Hasta cundo se albergarn en tu interior tus perversos pensamientos?
 Se anuncia una voz desde Dan y se hace or la desventura desde el monte de Efram!
 Recordadlo a las naciones, proclamadlo en Jerusaln: Vienen los asaltantes de lejanas tierras, lanzan sus gritos contra las ciudades de Jud,
 la rodean como guardias rurales por haberse rebelado ella contra m, orculo de Yahv.
 Esto es lo que te han trado tu conducta y tus acciones. He aqu que tu maldad es amarga, pues hiere tu corazn.
 Ay mis entraas, ay mis entraas! Desfallezco! Paredes de mi corazn! Mi corazn se agita! No puedo callarme! Ya oigo el sonido de la trompeta, el estrpito de la batalla.
 Ya se anuncia desastre sobre desastre, pues toda la tierra ha sido devastada. De repente invadieron mis tiendas, en un instante mis tentorios.
 Hasta cundo he de ver banderas y or el sonar de los clarines?
 Porque mi pueblo est loco, me ha desconocido. Son hijos necios y no son inteligentes: sabios para el mal, ignorantes para el bien.
 Mir a la tierra, y he aqu que era vaco y confusin; y a los cielos, y no haba luz."
 Mir los montes, y he aqu que temblaban, todos los collados se conmovan,
 Mir, y no se vea un hombre, y las aves del cielo haban huido todas.
 Mir, y he aqu que el vergel era un desierto, y todas sus ciudades eran ruinas ante Yahv, ante el furor de su clera.
 Pues as dice Yahv: Toda la tierra ser un desierto, pero no consumar la destruccin.
 Llorar la tierra y se entenebrecern los cielos arriba, porque yo lo anunci, y no me arrepentir; yo lo he resuelto, y no desistir de ello."
 Al vocero de la caballera y de los saeteros, todas las ciudades emprenden la huida, penetraron en las selvas y escalaron las rocas; todas las ciudades fueron abandonadas, sin que en ellas quedara un morador."
 Y t la desolada, qu hars? Si te vistes de prpura, te adornas con joyas de oro, te rasgas los ojos con los afeites, en vano te acicalars: tus amantes te desprecian, buscan tu vida.
 Ciertamente oigo gritos como de mujer en parto, angustias como de primeriza. Es la voz de la hija de Sin, que gime y extiende sus manos. Ay de m! pues desfallece mi alma ante los asesinos.
 Recorred las calles de Jerusaln, ved e informaos; buscad por sus plazas a ver si hallis un varn, uno solo, que obre justicia, que busque fidelidad, y le perdonar."
 Pero cuando dicen: Viva Yahv! juran en falso.
 No es la fidelidad, oh Yahv! lo que buscan tus ojos? Los has castigado, no se han dolido; los destruste, pero rehusaron aceptar la correccin; tienen la cara ms dura que una piedra, no quieren convertirse."
 Yo me deca: Slo la gente baja es insensata y desconoce los caminos de Yahv, el derecho de su Dios.
 Voy a dirigirme a los grandes, y les hablar, porque stos conocern los caminos de Yahv, el derecho de su Dios, pero todos a una han quebrado el yugo, han roto las coyundas.
 Por eso los herir el len en la selva, los devastar el lobo del desierto, y el tigre rondar sus ciudades. Cuantos salgan de ellos sern despedazados, porque se han multiplicado sus crmenes y se aumentaron sus apoetasas.
 Cmo podr perdonarte? Tus hijos se han apartado de m y juran por aquello que no es dios.
 Yo los hart, y se dieron a adulterar y se fueron en tropel a la casa de la prostituta. Sementales bien gordos y lascivos, relinchan ante la mujer de su prjimo.
 No habr de pedirles cuenta de todo esto? Orculo de Yahv. De un pueblo como ste, no habr yo de tomar venganza?
 Escalad sus bancales y arrasadlos, sin destruirlos totalmente; arrancad sus sarmientos, pues no son de Yahv."
 Porque se ha rebelado contra m la casa de Israel y la casa de Jud, orculo de Yahv.
 Renegaron de Yahv, y dijeron: No es El, ni vendr sobre nosotros ningn mal, no veremos guerra ni hambre.
 Los profetas son puro flato y no han tenido orculo de Yahv. As les resultaron a ellos.
 Por eso as habla Yahv, Dios de los ejrcitos: Porque habis dicho todo esto, mis palabras sern en tu boca fuego, y este pueblo, cual montn de lea, que los abrasar.
 Contra vosotros voy a traer un pueblo, de lejos un pueblo, oh casa de Israel!  orculo de Yahv  ; un pueblo fuerte, un pueblo de antiguo abolengo, un pueblo cuya lengua desconoces, del que no comprenders lo que hable."
 Su aljaba es como sepulcro abierto; todos ellos valerosos,"
 y devorar tus cosechas y tu pan, a tus hijos y a tus hijas. Devorar tus rebaos y tus vacadas, tus vias y tus higueras; demoler tus ciudades muradas, en las que confas."
 Pero tampoco en aquellos das  orculo de Yahv  os consumir del todo.
 Y cuando te pregunten: Por qu ha hecho Yahv, nuestro Dios, todo esto con nosotros? les dirs: Como os apartasteis de m y servsteis a dioses extraos en vuestra propia tierra, as habris de estar sometidos a los extranjeros en tierra no vuestra.
 Predicad esto en la casa de Jacob, pregonadlo en Jud, diciendo:
 Od esto, pueblo necio e insensato, que tiene ojos y no ve, tiene odos y no oye.
 No me temeris a m?  orculo de Yahv  . No temblaris ante m, que de arenas he hecho muro para el mar, barrera perpetua que no podr traspasar; que, aunque se conmueva, no lo lograr, y, aunque se embravezcan sus olas, no podr atravesarla?"
 Pero este pueblo tiene un corazn rebelde y contumaz; se apartaron y desertaron"
 y no se dijeron en su corazn: Temamos a Yahv, nuestro Dios, que da las lluvias tempranas y las tardas a su tiempo, semanas fijas para la siega guarda para nosotros.
 Vuestras maldades han trastornado todo esto, vuestros pecados os han robado el bienestar.
 Hay en mi pueblo malvados que acechan como cazadores en emboscada y tienden sus redes para cazar hombres.
 Como se llena de pjaros la jaula, as est llena su casa de rapias. As se han engrandecido, as se han enriquecido,
 as engordaron y se pusieron lustrosos, y traspasaron mis palabras malvadamente; no juzgaron el derecho del hurfano, y prosperan; no hacen justicia a la causa de los pobres."
 No habr de pedirles yo cuenta de esto?  orculo de Yahv  . De un pueblo como ste, no habr yo de tomar venganza?
 Una cosa horrenda y abominable ha acontecido en la tierra:
 los profetas profetizaron mentira, los ensean por su propia cuenta, y mi pueblo gustaba de esto. Qu cosas, pues, habrn de acontecer al fin?
 Huid, hijos de Benjamn, de en medio de Jerusaln! Tocad las trompetas en Tecua y alzad bandera sobre Bet-Akerem, porque es del septentrin de donde amenaza el infortunio y la gran ruina.
 Es que ha venido a ser semejante a un prado delicioso la hija de Sin?
 Acuden a ella pastores con sus rebaos, clavan en derredor suyo las tiendas, cada uno apacienta su porcin2.
 Moved guerra contra ella. Arriba, la asaltaremos al medioda! Ay de nosotros, que ya cae el da, que ya se tienden las sombras de la noche!
 Arriba, vamos a asaltarla por la noche, asolemos sus palacios!
 Porque as dice Yahv de los ejrcitos: Cortad sus rboles y haced de ellos empalizadas contra Jerusaln; es la ciudad castigada. Dentro de ella todo es injusticia."
 Como mana el agua en los pozos, as mana en ella la iniquidad; no se oye en ella sino injusticia y violencia; a mi vista hay siempre dolencias y heridas."
 Djate amonestar, Jerusaln, no sea que mi alma se aparte de ti y te convierta en desierto, en tierra inhabitada.
 As dice Yahv de los ejrcitos: Haz cuidadoso rebusco, como en las vias, de los restos de Israel; vuelve tu mano, como vendimiador, entre los sarmientos,"
 A quin hablar? A quin amonestar que me oiga? He aqu que tienen odos incircuncisos, no pueden or nada, La palabra de Yahv es para ellos objeto de escarnio, no gustan de ella.
 Yo estoy lleno de la clera de Yahv, estoy cansado de contenerla Derrmala sobre los nios de la calle y sobre los jvenes congregados a un tiempo. Porque sern tomados marido y mujer, viejos y adultos.
 Sus casas pasarn a manos de extraos, los campos y tambin las mujeres, pues extender mi mano sobre los moradores de la tierra, orculo de Yahv.
 Porque, desde el pequeo al grande, todos estn vidos de rapia; desde el profeta al sacerdote, todos cometen fraude."
 Pretenden curar la desgracia de mi pueblo como cosa leve, diciendo: Paz, paz! cuando no hay paz.
 Sern confundidos por haber obrado abominablemente. Y no se avergenzan. Por eso caern entre los que caigan. Al tiempo de la cuenta resbalarn, orculo de Yahv.
 As dice Yahv: Haced alto en los camino y ved, preguntad por las sendas antiguas: Es sta la senda buena? Pues seguidla y hallaris reposo para vuestras almas. Pero dijeron: No la seguiremos.
 Yo os haba dado atalayadores: Atencin a la voz de la trompeta! Pero ellos dijeron: No queremos orla!
 Por eso od, pueblos; entiende, congregacin, lo que les acaecer."
 Oye t, tierra: He aqu que yo traer una desventura sobre este pueblo; ste es el fruto de sus malos designios, porque no atendieron a mis palabras y despreciaron mi ley."
 A m qu el incienso de Sab y las caas aromticas de tierras lejanas? Vuestros holocaustos no me son gratos, vuestros sacrificios no me deleitan.
 Por eso as dice Yahv: He aqu que yo pondr tropiezos a este pueblo, y en ellos tropezarn padres e hijos; vecinos y prjimos perecern juntamente."
 As dice Yahv: Mira, viene de la tierra del septentrin un pueblo, una gran nacin surge de los confines de la tierra.
 Empua el arco y el venablo, es cruel y despiadado; su estrpito es como el del mar enfurecido, y cabalga sobre caballos; est aparejado como hombre de guerra contra ti, hija de Sin."
 Ya omos su noticia; desfallecieron nuestros brazos, nos oprime la angustia, dolores como mujer de parto."
 No salgis al campo, no andis por los caminos, porque la espada del enemigo, el terror, nos rodea.
 Vstete de saco, hija de mi pueblo; revulcate en la ceniza. Llora como se llora por el primognito, llora amargamente, porque de repente vendr sobre nosotros el invasor."
 Te he puesto por explorador de mi pueblo, cual fortaleza, para conocer y examinar su conducta.
 Todos son sumamente rebeldes, andan sembrando calumnias, son bronce y hierro, todos ellos son corrompidos.
 Se infla el fuelle, por el fuego es consumido el plomo. En vano fundi el orfice, pues las escorias no se desprendieron.
 Sern llamados plata de desecho, porque Yahv los ha desechado.
 Palabra de Yahv que lleg a Jeremas, dicindole:
 Ponte a la puerta del templo y pronuncia estas palabras y di: Od la palabra de Yahv todos los de Jud que entris por estas puertas para adorar a Yahv.
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y yo morar con vosotros en este lugar.
 No pongis vuestra confianza en palabras engaosas, diciendo: Oh el templo de Yahv, el templo de Yahv! ste es el templo de Yahv!
 Pues si mejoris vuestros caminos y acciones, si hacis justicia entre unos y otros,
 si no oprims al peregrino, al hurfano y a la viuda; si no vertis en este lugar sangre inocente, si no os vais tras de dioses extraos para vuestro mal,"
 entonces yo permanecer con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres por los siglos de los siglos.
 He aqu que confiabais en palabras engaosas, que de nada sirven.
 Pues qu? Robar, matar, adulterar, perjurar, quemar incienso a Baal e irse tras dioses ajenos que no conocais,
 y venir luego a mi presencia en esta casa, en que se invoca mi nombre, diciendo: Ya estamos salvos,
 para luego hacer todas estas abominaciones! Es acaso a vuestros ojos esta casa, donde se invoca mi nombre, una cueva de bandidos? Mirad, tambin yo lo veo, orculo de Yahv.
 Id, pues, a mi lugar de Silo, donde al principio establec mi nombre, y ved lo que hice con l por las impiedades de mi pueblo Israel.
 Pues ahora, por haber hecho estas cosas  orculo de Yahv  y porque os amonest a tiempo repetidas veces y no me escuchasteis, os llam y no respondisteis,
 har de esta casa en que se invoca mi nombre, en que confiis vosotros, y de este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, lo que hice de Silo;"
 y os arrojar de mi presencia, como arroj a vuestros hermanos, a toda la progenie de fram.
 Y t no me ruegues por este pueblo ni eleves por ellos clamor y splica, no me porfes, porque no te oir.
 Porque no ves lo que ellos hacen en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln?
 Los hijos recogen la lea, los padres prenden el fuego, y las mujeres amasan la harina para hacer tortas a la reina del cielo y libar a los dioses extraos para ofenderme.
 Pero me ofenden a m, orculo de Yahv? No es ms bien a ellos, para su vergenza?
 Por tanto, as dice el Seor Yahv: He aqu que mi ira y furor se derramarn sobre este lugar, sobre hombres y , sobre arboledas y campos y sobre los frutos de la tierra, y ardern y no se extinguirn.
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Aadid vuestros holocaustos a los sacrificios y comed la carne.
 Cuando yo saqu de Egipto a vuestros padres, no fue de holocaustos y sacrificios de lo que les habl y orden,
 sino que les di este mandato: Od mi voz y ser vuestro Dios y vosotros seris mi pueblo, y seguid los caminos que yo os mando, y os ir bien.
 Pero ellos no (me) escucharon, no (me) dieron odos, y siguieron sus consejos en la dureza de su mal corazn, y se pusieron detrs, no delante de m.
 Desde el da que vuestros padres salieron de Egipto hasta hoy, os he enviado a mis siervos, los profetas, da tras da sin cesar,
 pero no me escucharon, no me prestaron odo, y endurecieron su cerviz y obraron peor que sus padres.
 Dirs todo esto, y no escucharn; los llamars, y no te reprendern."
 Diles, pues: Es una nacin que no oye la voz de Yahv, su Dios; que no acepta correccin; ha perecido la fidelidad y ha desaparecido de su boca."
 Crtate tu larga cabellera y trala, y entona por las desoladas alturas una lamentacin, pues ha echado Yahv de s y repudiado a la generacin que provoc su ira.
 Pues hicieron los hijos de Jud la maldad ante mis ojos, orculo de Yahv. Han instalado sus abominaciones en la casa en que se invoca mi nombre, profanndola.
 Y edificaron los altos de Tofet, que est en el valle de Ben-Hinom para quemar all sus hijos y sus hijas, cosa que ni yo les mand ni pas siquiera por mi pensamiento.
 Por eso he aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que no se le llamar ms Tofet y valle de Ben-Hinom, sino valle de la mortandad, y se enterrar en Tofet por falta de lugar,
 y los cadveres de este pueblo sern pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra, sin que haya quien las espante.
 Y har que deje de orse en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln el son de los cantos de alegra y de regocijo, los cantos del esposo y de la esposa, porque no habr ms que desolacin en esta tierra.
 En aquel tiempo  orculo de Yahv  sacarn de sus sepulcros los huesos de los reyes de Jud, los de sus prncipes y sacerdotes, los de los profetas y los de los habitantes de Jerusaln,
 y los esparcirn al sol, a la luna y a toda la milicia celestial, que ellos amaron, y a la que sirvieron, tras de la cual se fueron, y que consultaron y adoraron; nadie los recoger ni sepultar; sern como estircol sobre la superficie de la tierra."
 Cuantos restos de esta mala generacin sobrevivan preferirn la muerte a la vida en todos los lugares a que los arroj, orculo de Yahv de los ejrcitos.
 Y les dirs: As dice Yahv: Por ventura quien cae no hace por levantarse? Quin se desva no vuelve?
 Por qu, pues, la rebelda de este pueblo, Jerusaln i, y su aversin? Se ha aferrado a la mentira y rehusa convertirse.
 Yo estoy atento y escucho; no hay quien hable rectamente, nadie que se arrepienta de su maldad, diciendo: Qu es lo que he hecho? Todos corren desenfrenadamente su carrera, como caballo lanzado impetuosamente a la batalla,"
 La cigea en el cielo conoce su estacin; la trtola, la golondrina y la grulla guardan los tiempos de sus migraciones, pero mi pueblo no conoce el derecho de Yahv!"
 Cmo os decs: Somos sabios y la Ley de Yahv est con nosotros? Ciertamente la convirtieron en mentira las mentirosas plumas de los escribas.
 Han sido confundidos los sabios, avergonzados, cogidos. He aqu que desecharon la palabra de Yahv; qu sabidura les queda?"
 Por eso dar sus mujeres a extraos, sus campos a otros propietarios, porque, desde el pequeo al grande, todos se llenaron de rapias; desde el profeta al sacerdote, todos se dieron al fraude,"
 y curaban las llagas de mi pueblo a la ligera, diciendo: Paz, paz, cuando no haba paz.
 Sern confundidos, porque hicieron abominaciones y no se avergonzaron, ro conocen siquiera la vergenza; por eso caern con los cados, al tiempo de la cuenta tropezarn, dice Yahv."
 Los aniquilar  orculo de Yahv  ; no quedar racimo en la via ni higo en la higuera, y se marchitarn las hojas, y les dar (gentes) que los trasladen."
 Por qu nos estamos sentados? Reunios, vayamos a las ciudades amuralladas y perezcamos all, pues Yahv, nuestro Dios, nos va a aniquilar, nos ha dado a beber agua de adormideras por haber pecado contra EL
 Esperbamos la paz, y no ha habido bien alguno; el tiempo de curacin, y he aqu el pavor!"
 Ya se oye desde Dan el relinchar de los caballos, Al estruendo de los relinchos de sus corceles, tiembla la tierra toda. Ya vienen a devorar la tierra y cuanto hay en ella, la ciudad y cuantos la habitan.
 Pues he aqu que voy a enviar contra vosotros serpientes, vboras, contra las que no hay conjuro posible, y os mordern, orculo de Yahv.
 Mi mal es sin remedio, mi corazn desfallece.
 He aqu el grito de angustia de la hija de mi pueblo desde lejana tierra. No estaba por ventura en Sin Yahv? No estaba en ella su rey? Por qu, pues, provocaron mi ira con sus dolos, con dioses extraos?
 Pas la siega, se concluy el otoo, y no hemos sido salvados.
 Estoy quebrantado por el quebranto de la hija de mi pueblo, estoy cubierto de luto, se ha apoderado de m el espanto.
 Por ventura no haba blsamo en Galaad ni haba mdicos all? Cmo, pues, no surgi la curacin de la hija de mi pueblo?
 Por ventura no haba blsamo en Galaad ni haba mdicos all? Cmo, pues, no surgi la curacin de la hija de mi pueblo? [ (Jeremiah 8:23)  Quin me diera que mi cabeza se hiciera agua, y mis ojos fuentes de lgrimas, para llorar da y noche las llagas de la hija de mi pueblo! ] 
 (2) Ojal tuviera en el desierto un albergue de caminantes! Y dejara a mi pueblo y me ira lejos de ellos, pues todos son adlteros, gavilla de ladrones.
 (3) Tensan su lengua como un arco; la mentira y no la fidelidad predominan en la tierra, Pues caminan de iniquidad en iniquidad, y a m no me conocen  orculo de Yahv  ."
 (4) Gurdese cada uno de su prjimo y nadie confe en su hermano, pues todos los hermanos engaan siempre, todos los amigos calumnian.
 (5) Cada uno se burla de su prjimo, no habla verdad. Se han avezado sus lenguas a mentir, se han cansado de obrar mal.
 (6) Fraude sobre fraude, engao sobre engao, rehusan conocerme, orculo de Yahv.
 (7) Por eso as dice Yahv de los ejrcitos: He aqu que los fundir en el crisol y los probar, pues que otra cosa voy hacer ante la hija de mi pueblo ?
 (8) Sus lenguas son saetas mortferas, las palabras de su boca son dolo. Paz, dicen a su prjimo, y tienden la insidia en su corazn.
 (9) No habr de pediros cuentas de todo esto? orculo de Yahv. De un pueblo como ste no he de tomar yo venganza?
 (10) Llorad y gemid sobre los montes, lamentaos por los pastizales del desierto, porque estn desolados, no hay quien pase por ellos ni se oye el balar de los rebaos. Desde las aves del cielo hasta las bestias, todos huyeron y se fueron.
 (11) y de Jerusaln har un montn de ruinas, cubil de chacales; y de las ciudades de Jud, desolacin, donde no habitar nadie."
 (12) Quin ser el hombre sabio que entienda esto, al cual pueda dirigirse la palabra de la boca de Yahv, i y haga saber la causa por que pereci la tierra, que ha sido asolada como desierto, sin que nadie pase (por ella)?
 (13) Y dijo Yahv: Porque han abandonado la ley que les di y no han escuchado mi voz ni procedieron segn ella,
 (14) sino que, segn la pertinacia de su corazn, se fueron tras los baales, como les ensearon sus padres.
 (15) Por eso, as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que dar de comer a este pueblo ajenjo, y le dar a beber agua de adormilares,
 (16) y los dispersar por entre las gentes que no conocieron ni ellos ni sus padres, y har que los persiga la espada hasta consumirlos.
 (17) As dice Yahv de los ejrcitos: Atended, llamad a las plaideras, que vengan; enviad por las hbiles y vengan,"
 (18) que se apresuren y eleven sobre nosotros lamentaciones,y descienda de nuestros ojos el llanto, y manen agua nuestros prpados,
 (19) porque de Sin se oyen voces y lamentos. Cmo hemos sido destruidos y avergonzados sobremanera! Porque nos echan de la tierra, nos arrojan de nuestras moradas.
 (20) Porque od, mujeres, la palabra de Yahv, y perciban vuestros odos la palabra de su boca, para que enseis a vuestras hijas a lamentarse y enseen unas a otras endechas,
 (21) Pues la muerte ha subido por nuestras ventanas y penetr en nuestras moradas, acab con los nios en las calles, con los mancebos en las plazas.
 (22) Habla as: Orculo de Yahv: Los cadveres de los hombres yacen como estircol sobre el campo, como queda tras el segador el manojo, sin haber quien lo recoja.
 (23) As dice Yahv: Que no se glore el sabio en su sabidura, que no se glore el fuerte de su fortaleza, que no se glore el rico de su riqueza.
 (24) El que se glore, glorese en esto: en ser inteligente y conocerme a m, pues yo soy Yahv, que hago misericordia, derecho y justicia sobre la tierra, pues en esto es en lo que yo me complazco, orculo de Yahv.
 (25) He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo pedir cuenta a todos, circuncisos e incircuncisos.
 (26) A Egipto, a Jud, a Edom, a los hijos de Ammn, a Moab, a los que se rapan las sienes y habitan el desierto, pues todos estos pueblos son incircuncisos; pero todo Israel es incircunciso de corazn."
 -- omitido por parfrasis --
 Od, casa de Israel, lo que os dice Yahv.
 As dice Yahv: No os acostumbris a los caminos de las gentes, no temis los signos celestes,pues son los gentiles los que temen de ellos,
 pues los estatutos de esos pueblos son vanidad; leos cortados en el bosque, obra de las manos del artfice con la azuela,"
 se decoran con plata y oro, y los sujetan a martillazos con clavos para que no se muevan.
 Son como espantajos de melonar, y no hablan; I hay que llevarlos, porque no andan; no les tengis miedo, pues no pueden haceros mal, ni tampoco bien."
 No hay semejante a ti, oh Yahv! t eres grande, y grande y poderoso es tu nombre.
 Quin no te temer, Rey de las naciones? Pues a ti se te debe el temor, y no hay entre todos los sabios y en todos sus reinos nadie como t.
 Todos a uno son estpidos y necios, doctrina de vanidades, (son) un leo3;"
 plata laminada venida de Tarsis, oro de Ofir4, obra de escultor y de orfebre, vestida de prpura y jacinto; obra de diestros (artfices) son ellos."
 Pero Yahv es verdadero Dios, el Dios vivo y Rey eterno. Si El se aira, tiembla la tierra, y todas las naciones son impotentes ante su clera.
 As, pues, habis de decirles: Dioses que no han hecho ni los cielos ni la tierra, desaparecern de la tierra y de debajo de los cielos.
 El con su poder ha hecho la tierra, con su sabidura ciment el orbe y con su inteligencia tendi los cielos.
 A su voz se congregan las aguas en el cielo; El hace subir las nubes desde los confines de la tierra, convierte los rayos en lluvia y saca los vientos de sus escondrijos."
 Embrutecise el hombre sin conocimiento; todo orfice se avergenza de su dolo, porque es mentira su estatua fundida i y no hay aliento en ellos,"
 son nada, obra ridcula. En el tiempo de su castigo perecern.
 No es sta la herencia de Jacob, pues El es el Hacedor de todo, e Israel es su tribu hereditaria; su nombre es Yahv de los ejrcitos."
 Recoge de la tierra tu hato, moradora de la ciudad asediada,
 pues as dice Yahv: He aqu que voy a lanzar a los habitantes del pas esta vez para ponerlos en angustia y que me encuentren.
 Ay de m por mi quebranto! Doloroso es mi golpe! Pero yo digo: Ciertamente es mi dolencia, debo soportarlo.
 Mi tienda est devastada, y todas mis cuerdas rotas; mis hijos me han abandonado, no existen ya; hay quien despliegue mi tienda y levante mis lonas."
 Pues fueron unos insensatos los pastores, y no buscaron a Yahv; por eso no prosperaron, y todos sus rebaos han sido dispersados,"
 He aqu que llega el rumor de una noticia, viene gran alboroto de la tierra del septentrin para reducir las ciudades de Jud a desolacin, a guarida de chacales.
 Bien s, Yahv, que no est en mano del hombre trazarse su camino, no es dueo el hombre de caminar ni de dirigir sus pasos.
 Corrgeme, Yahv, pero conforme a juicio, no con ira, no sea que me aniquiles.
 Derrama tu furor sobre las gentes que te desconocen y sobre los pueblos que no invocan tu nombre, que han devorado a Jacob, le han consumido y han devastado su morada.
 Palabra que dirigi Yahv a Jeremas, diciendo:
 Od las palabras de esta alianza y comunicdselas a los varones de Jud y a los moradores de Jerusaln.
 Decidles: As habla Yahv, Dios de Israel: Maldito el varn que desoiga las palabras de esta alianza,
 que orden a vuestros padres al tiempo de sacarlos de la tierra de Egipto, del horno de hierro, diciendo: Od mi voz y obrad segn todo lo que os mando, y seris mi pueblo, y yo ser vuestro Dios,
 para que yo mantenga el juramento que hice a vuestros padres de darles una tierra que mana leche y miel, como (es) el da de hoy. Yo respond diciendo: As sea, oh Yahv!
 Y me dijo Yahv: Anuncia todas estas palabras en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln, diciendo: Escuchad las palabras de esta alianza y cumplidlas,
 pues con insistencia he amonestado a vuestros padres desde el da que os hice subir de la tierra de Egipto hasta hoy, y con toda diligencia les amonest, diciendo: Escuchad mi voz.
 Pero ellos no me escucharon, no me dieron odos, y se fueron todos en pos de la dureza de su perverso corazn, e hice venir sobre ellos todas las palabras de esta alianza que les mand cumplir y cumplieron.
 Y me dijo Yahv: Se han confabulado los varones de Jud y los moradores de Jerusaln.
 Han vuelto a las iniquidades de sus primeros padres, que rehusaron or mis palabras, y se han ido tras dioses ajenos para servirles. La casa de Israel y la de Jud han roto el pacto que hice con sus padres,
 Por eso dice Yahv: He aqu que traer sobre ellos males de que no podrn librarse, y clamarn a m, y no les oir;"
 e irn las ciudades de Jud y los habitantes de Jerusaln y clamarn a los dioses a quienes ellos sacrifican, y no los salvarn en el tiempo de su tribulacin.
 Porque cuantas son tus ciudades, tantos son tus dioses, Jud, y cuantas son las calles de Jerusaln, tantos fueron los altares alzados a la ignominia, altares para quemar incienso a Baal.
 Y t no me supliques por este pueblo y no eleves por ellos clamor ni oracin, porque no oir cuando ellos clamen a m al tiempo de su afliccin.
 Qu tiene que hacer mi amado en mi casa, mientras comete iniquidades? Es que los sacrificios y las carnes santificadas apartarn de ti tu maldad, de que te alegrabas?
 Olivo verde y hermoso, de magnficos frutos, te haba puesto Yahv por nombre. Con gran estrpito, prendi fuego en l y se quemaron sus ramas.
 Y Yahv de los ejrcitos, que te plant, ha decretado la desgracia contra ti por los crmenes de la casa de Israel y de la casa de Jud, que han cometido para irritarme, ofreciendo incienso a Baal.
 Yahv me lo ha dado a conocer y yo lo he entendido. Entonces me hiciste ver sus acciones.
 Estaba como manso cordero que sin saberlo era llevado a degollar, pues haban tramado contra m una conjura, (diciendo): Destruyamos el rbol con su vigor y extirpmoslo de la tierra de los vivos, y no se har ms memoria de su nombre.
 Mas oh Yahv de los ejrcitos, juez justo, que escudrias los rones y el corazn! que vea yo en ellos tu venganza, pues a ti te he confiado yo mi causa.
 Por eso, as dice Yahv contra los hombres de Anatot, que buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Yahv si no quieres morir a nuestras manos.
 Por eso as dice Yahv de los ejrcitos: He aqu que les voy a pedir cuentas. Los jvenes morirn al filo de la espada; sus hijos y sus hijas morirn de hambre."
 Y no quedar superviviente entre ellos, porque yo traer la desdicha sobre los hombres de Anatot en el ao de su castigo.
 Justo eres t, Yahv, para que yo pueda contender contigo; pero voy a proponerte algunas demandas: Por qu es prspero el camino de los impos y son afortunados todos los perdidos?"
 T los plantas y echan races, crecen y fructifican. Te tienen a ti en la boca, pero est muy lejos de ti su corazn !
 Y t, Seor, me conoces; t me ves; t has probado mi corazn en lo referente a ti. Sepralos como rebao destinado a la matanza, consgralos para el da de la mortandad."
 Hasta cundo estar la tierra en duelo, se secarn las hierbas del campo? Por la maldad de los que habitan en ella, perecieron bestias y aves, pues dijeron: Dios no ver nuestro fin.
 Si corriendo con los de a pie te has fatigado, cmo competirs con los caballos? Y si en tierra de paz no te sientes seguro, qu hars en los boscajes del Jordn?
 Pues incluso tus hermanos, los de la casa de tu padre, esos mismos te son an traidores y a espaldas tuyas gritan,No te fes de ellos cuando te dicen bellas palabras.
 He desamparado mi casa, he abandonado mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en manos de sus enemigos.
 Fue mi heredad para m como len en la selva; lanz contra m sus rugidos; por eso la aborrec."
 Ha venido a ser mi heredad abigarrada ave de rapia, para que las aves rapaces ronden en torno suyo? Venid, juntaos, fieras todas del campo, venid a devorarla.
 Muchos pastores han entrado a saco en mi via y pisotearon mi heredad, han convertido mi deleitosa posesin en desolado desierto. Hicieron de ella una desolacin, y est ante m triste y asolada; toda la tierra es desolacin por no haber quien recapacite en su corazn."
 -- omitido por parfrasis --
 Por todas las colinas peladas del desierto irrumpieron los devastadores, pues la espada de Yahv devora de un extremo al otro de la tierra, sin dar paz a ser viviente.
 Sembraron trigo y han recogido cardos, se fatigaron trabajando sin provecho, quedaron confusos de su cosecha por la clera encendida de Yahv.
 As dice Yahv acerca de mis malos vecinos, que asaltan la heredad que yo di en herencia a mi pueblo, Israel: He aqu que yo los arrancar de sus tierras y arrancar a la casa de Jud de en medio de ellos,
 y suceder que, despus de haberlos arrancado, volver a tener misericordia de ellos y los har volver cada uno a su propiedad, cada uno a su tierra;"
 y cuando hayan aprendido los caminos de mi pueblo y juren en mi nombre: Viva Yahv! como ellos ensearon a mi pueblo a jurar por Baal, sern establecidos en medio de mi pueblo.
 Pero, si no escucharen, arrancar esa nacin de raz, y perecern, orculo de Yahv.
 As me habl Yahv: Ve y cmprate una faja de lino y pntela sobre tus lomos y no la metas en el agua.
 ? adquir la faja, como me mand Yahv, y me la puse sobre los lomos;"
 y me habl Yahv por segunda vez, diciendo:
 Toma la faja que adquiriste, que est sobre tus lomos; levntate y vete al Ferat y escndela en una hendidura de la piedra."
 Fui, pues, y la escond junto al Ferat, segn me mand Yahv.
 Y al cabo de muchos das me dijo Yahv: Levntate y ve al Ferat y recoge de all la faja que te mand esconder all.
 Fui, pues, al Ferat, y busqu y tom la faja del lugar en el que la haba escondido, pero he aqu que estaba podrida la faja, no serva para nada.
 Y me habl Yahv, diciendo:
 As dice Yahv: Asi har yo que se pudra la soberbia de Jud y el orgullo de Jerusaln.
 Este pueblo malvado, que rehusa escuchar mis palabras y en la depravacin de su corazn se va tras dioses ajenos para servirlos y adorarlos, ser como esta faja, que no sirve para nada.
 Pues como se adhiere la faja a los lomos del hombre, as hice yo que se adhiriese a m toda la casa de Israel y toda la casa de Jud, orculo de Yahv, para que ellos fuesen mi pueblo, mi renombre, mi alabanza y mi ornato; pero ellos no me escucharon."
 Y les dirs esta palabra: As dice Yahv, Dios de Israel: Las tinajas se llenan de vino. Y te dirn: Acaso no sabemos muy bien que las tinajas se llenan de vino?
 Pero t les dirs: As dice Yahv: He aqu que voy a llenar de embriaguez a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes que se sientan en el trono de David, a los sacerdotes, a los profetas y a todos los moradores de Jerusaln,
 y los quebrar chocando unos contra otros, padres contra hijos a la vez, orculo de Yahv. No tendr compasin, ni clemencia, ni misericordia para no destruirlos.
 Escuchad, dadme odos, no os envanezcis, que es Yahv el que ha hablado.
 Dad gloria a Yahv, vuestro Dios, antes que se haga oscuro y antes que tropiecen vuestros pies por los montes en tinieblas y, en vez de la luz que esperis, os d sombras de muerte y densas tinieblas.
 Si no escuchis, mi alma llorar en secreto vuestra soberbia, y mis ojos derramarn abundantes lgrimas, porque ha sido hecho cautivo el rebao de Yahv.
 Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos (en el suelo), porque est para caer de vuestras cabezas la corona de vuestra magnificencia.
 Las ciudades del sur estn cercadas y no hay quien las abra. Toda Jud es deportada, en deportacin completa.
 Alza tus ojos y mira, Jerusaln, a los que vienen del septentrin. Dnde est la grey que te fue dada, tu esplndido rebao?
 Qu dirs cuando te castiguen, pues t los avezaste a ti, tus amantes como dominadores? No te sobrecogern dolores como de mujer en parto?
 Y si te preguntas en tu corazn: Por qu me suceden estas cosas? Por la muchedumbre de tus maldades han levantado tus faldas y maltrataron tus talones.
 Mudar por ventura su tez el etope, o el tigre su rayada piel? As, podris vosotros obrar el bien, tan avezados (como estis) al mal?
 Yo los dispersar como paja que vuela al viento del desierto.
 Tal es tu parte, tu porcin asignada de mi parte, orculo de Yahv, por haberme olvidado y haber puesto tu confianza en la mentira.
 Tambin yo descubrir tus velos en tu parte anterior y se vern tus vergenzas:
 tus adulterios y tus gritos de lujuria, tus execrables fornicaciones. Sobre los collados del campo he visto tus torpezas. Ay de ti, Jerusaln, que no te limpias! Hasta cundo an?
 Lleg la palabra de Yahv a Jeremas a propsito de la sequa:
 Jud est de duelo y sus puertas languidecen, se inclinan hacia tierra, y se alza el grito de Jerusaln.
 Sus magnates mandaron a los subordinados por agua; fueron stos a los pozos, no hallaron agua y se volvieron con sus cntaros vacos. Estn avergonzados, confundidos, con las cabezas cubiertas,"
 pues el suelo est consternado porque no hay lluvia en la tierra. Los labradores estn avergonzados, se cubren sus cabezas.
 Aun las ciervas en el campo paren y abandonan (la cra) por falta de pastos.
 Los asnos salvajes se paran sobre las colinas peladas, aspirando el aire como chacales, con los ojos consumidos, por falta de hierba.
 Aunque nuestras maldades clamen contra nosotros, obra, Yahv, por la gloria de tu nombre. Porque muchas son nuestras rebeldas. Hemos pecado contra ti.
 Oh esperanza de Israel, oh Yahv, su salvador en el tiempo de la angustia! Por qu has de ser como peregrino en el pas, como viajero que se para para pernoctar?
 Por qu has de ser como hombre azorado, como guerrero incapaz de salvar? Pues t, Yahv, (habitas) en medio de nosotros, y tu nombre es invocado sobre nosotros, No nos desampares.
 Esto habla Yahv de este pueblo: Gustan de andar errantes de un lado para otro, no se contienen sus pies. Pero Yahv no se complace en ellos; ahora se acordar de sus maldades y les pedir cuenta de sus pecados,"
 Y me dijo Yahv: No ruegues por este pueblo para su bien.
 Aunque ayunaren, no escuchar sus clamores, y aunque ofrezcan holocaustos y oblaciones, no los aceptar, sino que los consumir con la espada, con el hambre y con la peste. Y yo dije: Ah, Seor, Yahv! He aqu que los profetas les dicen: No veris la espada ni tendris hambre, pues paz autntica os dar en este lugar.
 -- omitido por parfrasis --
 Pero Yahv me dijo: Mentidamente los profetas profetizan en mi nombre; yo no los he enviado, no les he mandado, no les he hablado. Falsas visiones, ageros, vanidades y engaos de su corazn es lo que os profetizan."
 Por eso dice Yahv contra los profetas que profetizan en mi nombre, sin haberles yo enviado, diciendo: No habr en esta tierra espada ni hambre. A la espada y por hambre perecern esos profetas.
 Y el pueblo a quien ellos profetizaron ser arrojado a las calles de Jerusaln por el hambre y la espada, y no habr quien les d sepultura, ellos, sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y har caer sobre ellos su maldad.
 Y les dirs esta palabra: Derraman mis ojos lgrimas noche y da sin cesar, pues la virgen hija de mi pueblo ha sido quebrantada con gran quebranto, herida de gravsima plaga.
 Si salgo al campo, he aqu muertos por la espada; si entro en la ciudad, sufrimientos por el hambre, pues hasta los profetas y sacerdotes andan errantes por un pas que no conocen."
 Acaso has desechado del todo a Jud? Ha detestado tu alma a Sin? Por qu nos heriste sin que hubiera curacin? Esperbamos paz, y no hay bonanza, y al tiempo del alivio slo hay turbacin.
 Reconocemos, oh Yahv! nuestra maldad y la de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti.
 Por tu nombre no nos rechaces, no dejes profanar el trono de tu gloria. Acurdate, no rompas tu alianza con nosotros.
 Hay entre los dolos de las gentes quien pueda hacer llover? O pueden los cielos dar la lluvia? No eres t, Yahv, Dios nuestro? En ti esperamos, porque has hecho todo esto.
 Y Yahv me dijo: Aunque se me pusieran delante Moiss y Samuel, no se volvera mi alma a este pueblo. Qutalos de mi presencia, que se vayan.
 Y si te preguntan: Adonde hemos de ir? les responders: As dice Yahv: El que a la muerte, a la muerte; el que a la espada, a la espada; el que al hambre, al hambre; el que al cautiverio, al cautiverio."
 Yo les dar por regidores cuatro deudos! orculo de Yahv: la espada para matar, los perros para arrastrarlos, las aves del cielo y las fieras del campo para devorarlos y consumirlos.
 Y los har el terror de todos los reinos de la tierra a causa de Manases, hijo de Ezequas, rey de Jud, por cuanto hizo en Jerusaln.
 Quin, pues, va a compadecerse de ti, oh Jerusaln? Quin se doler de ti? Quin se saldr del camino para preguntar por ti y saludarte?
 T me dejaste a m  orculo de Yahv  , me volviste la espalda, y yo voy a extender contra ti mi mano y aniquilarte; estoy cansado de sentir compasin."
 Y los aventar con el bieldo a las puertas de la tierra; dejar sin hijos, destruido a mi pueblo, que no se vuelve de sus caminos."
 Sern ms numerosas sus viudas que las arenas del mar. Lanzar contra las madres de los jvenes un devastador en pleno da. Har que caiga sobre ella de repente el terror y el espanto.
 Ajse la madre de siete (hijos), ajse la que dio a luz a siete; su alma desfalleci; psose para ella el sol cuando an era de da, qued confusa y avergonzada. Sus restos los entregar a la espada en presencia de sus enemigos, orculo de Yahv."
 Ay de m, madre ma, pues me engendraste, soy objeto de querella y de contienda para toda la tierra! A nadie prest, nadie me prest, y, sin embargo, todos me maldicen.
 En verdad, Joh Yahv! soy culpable? En el tiempo del infortunio y de la angustia, no te rogaba por el bien de los que me odian?
 Se puede romper el hierro, el hierro del norte y el bronce?
 Tus bienes y tus tesoros yo entregar al pillaje y sin precio, por todos tus pecados y sobre todo tu territorio.
 Yo te har esclavo de tus enemigos en tierra que no conoces, porque se ha encendido el fuego de mi clera y arder contra vosotros.
 T lo sabes, Yahv: Acurdate de m y mira por m, y vngame de mis perseguidores. No contengas tu ira. Mira que por ti soporto oprobios
 de parte de los que desprecian tus palabras. Consmelos. Eran para m tus palabras el gozo y la alegra de mi corazn, porque yo llevo tu nombre, oh Yahv, Dios de los ejrcitos !
 Nunca me sent entre los que se divertan para gozarme (con ellos). Por tu mano me sent solitario, pues me habas llenado de tu ira.
 Por qu ha de ser perpetuo mi dolor, y mi herida, desahuciada, rehusa ser curada? Vas a ser t para m como (torrente) falaz, cuyas aguas no son seguras?
 Por eso as dice Yahv: Si t vuelves, yo te volver y permanecers ante m. Si t sabes distinguir lo precioso de lo vil, seguirs siendo mi boca. Ellos se volvern a ti, no sers t quien te vuelvas a ellos,
 y te constituir para este pueblo como muro inexpugnable de bronce. Combatir contra ti, pero no podrn contigo, porque yo estar contigo para salvarte y liberarte, orculo de Yahv.
 Y te librar de la mano de los malvados y te rescatar de la garra de los violentos.
 Llegme la palabra de Yahv, dicindome:
 No has de tomar mujer y no tendrs hijos ni hijas en este lugar.
 Porque as dice Yahv de los hijos y de las hijas nacidas en esta tierra, de las madres que los parieron y de los padres que los engendraron en esta tierra:
 Morirn de epidemias, y nadie los llorar ni sepultar; servirn de estircol sobre la haz de la tierra, sern devorados por la espada y por el hambre, y sus cadveres sern pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra."
 As, pues, dice Yahv: No vayas a casa de duelo, ni vayas a plair, ni te lamentes por ellos, pues he retirado de este pueblo mi paz  orculo de Yahv  , la benignidad y la misericordia,
 y morirn grandes y pequeos en esta tierra; no se les sepultar ni se los llorar, ni nadie se har incisiones ni se rasurar por ellos;"
 y nadie les partir el pan del duelo para consolar a uno por el muerto, ni se le dar a nadie la copa para consolarle por la muerte del padre o de la madre.
 No entres tampoco en casa donde haya banquete para sentarte a comer y beber con ellos,
 pues as dice Yahv de los ejrcitos, el Dios de Israel: He aqu que voy a hacer cesar en este lugar, a vuestros ojos y en vuestros das, el canto del gozo y de la alegra y el canto del esposo y de la esposa.
 Y suceder que, cuando anuncies a este pueblo todas esas cosas y te digan: Por qu nos anuncia Yahv todos esos grandes males? Cules son nuestras maldades y cules los pecados que hemos cometido contra Yahv, nuestro Dios?
 les responders: Porque vuestros padres me abandonaron  orculo de Yahv  para irse tras de los dioses ajenos, para servirles y adorarlos, dejndome a m y no guardando mi ley;"
 pero vosotros habis obrado peor que vuestros padres, pues he aqu que se va cada uno tras la dureza de su mal corazn, sin escucharme a m.
 Pero os arrojar de esta tierra a un pas que no conocis ni conocieron vuestros padres, y all serviris da y noche a dioses extraos, pues no conceder gracia.
 Por eso he aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que no se dir ya: Vive Yahv, que sac a los hijos de Israel de la tierra de Egipto,
 sino: Vive Yahv, que sac a los hijos de Israel de la tierra del aquiln y de todos los pases adonde los haba expulsado. Y los har volver a su tierra, que haba dado a sus padres.
 He aqu que voy a mandar muchos pescadores  orculo de Yahv  , que los pescarn, y despus muchos cazadores, que los cazarn por los montes todos, por todos los collados y por las cavernas de las rocas,
 porque mis ojos estn sobre todos sus caminos, no se esconden de mi rostro, y sus maldades no estn ocultas a mis ojos.
 Les pagar al doble sus iniquidades y pecados, por haber profanado mi tierra con la carroa de sus dolos y haber llenado de abominaciones mi heredad.
 Yahv, mi fuerza y mi fortaleza, mi refugio en el da de la tribulacin! A ti vendrn los pueblos desde los confines de la tierra y dirn: Slo mentira fue la herencia de nuestros padres, vanidad sin provecho alguno.
 Si es el hombre el que se hace los dioses, entonces no son dioses.
 Por eso he aqu que les voy a dar a conocer, esta vez les voy a mostrar la fuerza de mi brazo, y sabrn que mi nombre es Yahv.
 El pecado de Jud est escrito con estilete de hierro, a punta de diamante se ha grabado en la tabla de su corazn y en los cuernos de sus altares,
 cuando se acuerdan sus hijos, de sus altares, sus aseras junto a los rboles verdes y las elevadas colinas,
 los montes del llano. Tus riquezas, todos tus tesoros, los dar al pillaje, tus lugares altos, por los pecados cometidos en todo tu territorio.
 Te obligar a abandonar tu heredad *, que te haba dado, y te har servir a tus enemigos en tierra para ti desconocida, pues habis encendido el fuego de mi ira, que arder por siempre.
 As dice Yahv: Maldito el hombre que en el hombre pone su confianza, y de la carne hace su apoyo, y aleja de Yahv su corazn.
 Ser como desnudo arbusto en la estepa, que, aunque le venga algn bien, no lo siente, y vive en las arideces del desierto, en tierra salitrosa e inhabitable.
 Bienaventurado el varn que confa en Yahv y en El pone su confianza.
 Ser como rbol plantado a la vera de las aguas, que echa sus races hacia la corriente y no teme la venida del calor, conserva su follaje verde, en ao de sequa no se inquieta y no deja de dar fruto.
 Tortuoso es el corazn sobre todo y perverso. Quin puede conocerle?
 Yo, Yahv, que penetro los corazones y pruebo los rones, para retribuir a cada uno segn sus caminos, segn el fruto de sus obras. Perdiz que empolla huevos que no ha puesto es el que injustamente allega riquezas; a la mitad de sus das tendr que dejarlas, y en sus postrimeras ser un necio."
 -- omitido por parfrasis --
 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.
 Yahv es la esperanza de Israel; todos los que te abandonan sern confundidos. Los que te dejan en el pas se cubrirn de vergenza , porque dejaron la fuente de aguas vivas, a Yahv."
 Sname, oh Yahv! y ser sanado; slvame, y ser salvo, pues t eres mi gloria."
 He aqu que ellos me dicen: Dnde est la palabra de Yahv? Que se cumpla!
 Pero yo no he ido tras ti a incitarte al mal, ni he deseado el da de la calamidad; t lo sabes. Lo que ha salido de mis labios, ante tu presencia est."
 No me hagas temblar. T eres mi refugio en el da de la desventura.
 Sean confundidos mis perseguidores, no yo. Sean ellos los que tiemblen, no yo. Haz venir sobre ellos el da de la desgracia, quebrntalos con doble quebranto.
 As me dijo Yahv: Ve a ponerte junto a la puerta de los Hijos del pueblo, por la que entran y salen los reyes de Jud, y ante todas las puertas de Jerusaln,
 y diles: Od la palabra de Yahv vosotros, reyes de Jud, y todo Jud, y todos los habitantes de Jerusaln que entris por estas puertas.
 As dice Yahv: Guardaos, por vuestra vida, de llevar cargas en da de sbado y de introducirlas por las puertas de Jerusaln.
 No saquis tampoco cargas de vuestras casas en da de sbado ni hagis labor alguna, mas santificad el da del sbado, como se lo mand a vuestros padres.
 Ellos, sin embargo, no me oyeron, no me dieron odos, sino que endurecieron su cerviz, sin obedecerme y sin corregirse.
 Si en verdad me escuchis vosotros, orculo de Yahv, y dejis de introducir cargas por las puertas de esta ciudad en da de sbado, y santificis el da del sbado, no haciendo en l labor alguna,
 entrarn por las puertas de esta ciudad los reyes (y prncipes) que se sientan sobre el trono de David, montados en sus carros y caballos, ellos, sus prncipes, los hombres de Jud y los habitantes de Jerusaln, y esta ciudad estar siempre habitada.
 Y de las ciudades de Jud y de los contornos de Jerusaln, de la tierra de Benjamn, del llano, de la montaa y del medioda, vendrn con holocaustos, vctimas, oblaciones, incienso, y traern ofrendas de accin de gracias a la casa de Yahv.
 Pero, si no me escuchis en lo de santificar el sbado y en lo de no llevar cargas e introducirlas por las puertas de Jerusaln en da de sbado, entonces encender yo en sus puertas fuego, que devorar los palacios de Jerusaln y no se apagar
 Palabra que de Yahv lleg a Jeremas, diciendo:
 Levntate y baja a la casa del alfarero, y all te har or mis palabras.
 Baj, pues, a la casa del alfarero, y he aqu que ste estaba trabajando a la rueda.
 Cuando se estropeaba entre las manos la vasija que estaba haciendol, tornaba a hacer otra vasija, segn cumpliera hacerlo a los ojos del alfarero.
 Y me vino la palabra de Yahv, diciendo:
 Acaso no puedo yo hacer de vosotros, casa de Israel, como hace el alfarero?  orculo de Yahv  . Como est el barro en la mano de alfarero, as estis vosotros en mi mano, casa de Israel.
 De pronto decido yo arrancar, destruir y hacer perecer a un pueblo y a un reino;"
 pero si este pueblo se convierte de las maldades por las que yo me haba pronunciado contra l, tambin yo me arrepiento del mal que haba determinado hacerle.
 Igualmente resuelvo yo de pronto edificar y plantar a un pueblo o un reino;"
 pero, si obra el mal a mis ojos y no escucha mi voz, me arrepiento del bien que haba determinado hacerle.
 Di, pues, ahora a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: As habla Yahv: He aqu que estoy trazando males y formando planes contra vosotros. Convirtase, pues, cada uno de sus malos caminos, y mejoradlos y mejorad vuestras obras.
 Pero ellos dicen: Es en vano! pues seguiremos nuestros designios, y cada cual obraremos segn la dureza de nuestro perverso corazn.
 Por eso as dice Yahv: Preguntad a las naciones. Quin oy cosas semejantes? Un horrible crimen ha cometido la virgen de Israel.
 Por ventura desaparece de la roca del campo la nieve del Lbano o se agotan las aguas frescas que corren de los montes?
 Pues mi pueblo se ha olvidado de m, ha ofrecido incienso a la vanidad. Van de tropiezo en tropiezo por sus caminos, los senderos antiguos, siguiendo sendas extraviadas, camino no trillado,
 para hacer de su tierra una desolacin, objeto de eterna burla. Todos los que pasen por ella se asombrarn y movern la cabeza.
 Como viento solano los dispersar ante los enemigos. La espalda les mostrar, no el rostro, el da de su infortunio.
 Ellos dijeron: Venid, tomemos asechanzas contra Jeremas, pues no ha de desaparecer la ley del sacerdote, el consejo del sabio y la palabra del profeta. Venid, vamos a herirle con la lengua, y no demos odos a ninguna de sus palabras.
 Atindeme, oh Yahv! y oye la voz de mis adversarios.
 Se paga por ventura mal por bien? \ Pues me cavan una hoya. Acurdate cmo me present ante ti para hablar en favor suyo, para apartar de ellos tu indignacin.
 Da, pues, sus hijos al hambre y entrgalos al poder de la espada. Qudense sus mujeres sin hijos y viudas, y mueran sus maridos de peste, y sus mancebos traspasados por la espada en la guerra.
 Salgan gritos de sus casas cuando de repente hagas venir sobre ellos el salteador, pues han cavado una hoya donde capturarme, y tendieron a mis pies lazos ocultos.
 Pero t, oh Yahv! conoces sus maquinaciones de muerte contra m. No les perdones por su iniquidad, no borres su pecado de ante tus ojos; caigan ante ti; en el da de tu ira obra sobre ellos."
 As dice Yahv: Ve y cmprate una orza de barro y lleva contigo algunos de los ancianos del pueblo y de los sacerdotes,
 y sal al valle de Ben-Hinnom, delante de la puerta de la Alfarera, y pronuncia all las palabras que yo te dir.
 Dirs, pues: Od la palabra de Yahv, reyes de Jud y habitantes de Jerusaln. As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que traer sobre este lugar males que a cuantos los oigan les retiirn los odos,
 por haberme dejado a m y haber enajenado este lugar, ofreciendo incienso en l a dioses ajenos, que no conocan ni ellos, ni sus padres, ni los reyes de Jud, llenando este lugar de sangre de inocentes,
 y edificando los altos lugares a Baal, para quemar sus propios hijos como holocausto a Baal, lo que yo no haba mandado ni me haba venido a la mente.
 Por eso, he aqu que vendrn das  orculo de Yahv  en que no se llamar ya a este lugar Tofet y Valle de Ben-Hinnom, sino Valle de la mortandad.
 En este lugar frustrar yo los designios de Jud y de Jerusaln, y los har caer a espada ante el enemigo y a mano de cuantos buscan sus vidas, y dar sus cadveres en pasto a las aves del cielo y a las fieras de la tierra.
 Y har de esta ciudad la desolacin y la burla, de modo que cuantos pasen por ella se asombren y silben irnicamente sobre todas sus heridas.
 Y les har comer la carne de sus hijos y de sus hijas, y se comern unos a otros en las angustias y apreturas con que les estrecharn sus enemigos, que buscan sus vidas.
 Y rompers la orza a la vista de los que te acompaan,
 y les dirs: As dice Yahv de los ejrcitos: As romper yo a este pueblo y a esta ciudad, como se rompe un cacharro de alfarero, sin que pueda volver a componerse.
 As har yo con este lugar y con sus habitantes  orculo de Yahv  , con virtiendo a esta ciudad en un Tofet.
 Las casas de Jerusaln y las de los reyes de Jud quedarn inmundas como el lugar del Tofet, todas las casas en cuyos terrados quemaron incienso a toda la milicia celeste y libaron a dioses extraos.
 Y se volvi Jeremas del Tofet, donde le haba enviado Yahv para que profetizara, y se detuvo en el atrio del templo, y dijo a todo el pueblo:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que traer contra esta ciudad y contra todas las ciudades que de ella dependen todos los males con que les he amenazado, porque han endurecido su cerviz y por no haber escuchado mis palabras,
 Y Pasjur, sacerdote, hijo de Immer, que era inspector jefe de la casa de Yahv, oy a Jeremas vaticinando estas cosas,
 e hizo azotar a Jeremas, profeta, y ponerle en el cepo que hay en la puerta superior de Benjamn, junto a la casa de Yahv.
 Y cuando a la maana siguiente sac Pasjur a Jeremas del cepo, le dijo ste: No te llama Yahv Pasjur, sino Magor-misabib.
 Pues as dice Yahv: He aqu que te traer el terror a ti y a todos tus amigos. Y caern a la espada de sus enemigos a tus propios ojos, y entregar a todo Jud en manos del rey de Babilonia, adonde los llevar cautivos y los har morir a espada.
 Y dar todos los bienes de esta ciudad, todas sus ganancias, todas sus preciosidades y todos los tesoros de los reyes de Jud en mano de sus enemigos, que los saquearn y se apoderarn de ellos y se los llevarn a Babilonia.
 Y t, Pasjur, con todos cuantos habitan en tu casa, iris a la cautividad a Babilonia, y all moriris y seris sepultados t y todos tus amigos, a quienes profetizaste mentiras.
 T me sedujiste, oh Yahv! y yo me dej seducir. T eras el ms fuerte, y fui vencido. Ahora soy todo el da la irrisin, la burla de todo el mundo.
 Pues siempre que hablo tengo que gritar, tengo que clamar: Ruina y devastacin! Y todo el da la palabra de Yahv es oprobio y vergenza para m.
 Y aunque me dije: No me acordar de l, no volver a hablar en su nombre, es dentro de m como fuego abrasador, encerrado dentro de mis huesos, y me he fatigado por soportarlo, pero no puedo.
 Pues he odo calumnias de muchos: Terror por doquier! Delatadle, delatmosle8 . Todos mis amigos9 acechan mi traspi: Quiz se deje seducir! y podamos con l, y nos vengaremos de l!
 Pero Yahv est conmigo como fuerte guerrero; por eso mis perseguidores tropezarn y no triunfarn, sern enteramente confundidos, porque no prosperaron, con perpetua ignominia, que nunca se olvidar."
 Mas, oh Yahv de los ejrcitos! t que pruebas al justo y penetras los rones y el corazn, que vea yo tu venganza contra ellos, pues a ti te he encomendado mi causa.
 Cantad a Yahv, alabad a Yahv, pues libra el alma del pobre de la mano de los malvados.
 Maldito el da en que nac; el da en que mi madre me pari no sea bendito."
 Maldito el hombre que alegre anunci a mi padre: Te ha nacido un hijo varn, llenndole de gozo.
 Sea ese hombre como las ciudades que Yahv destruy sin compasin, donde por la maana se oyen gritos, y al medioda alaridos.
 Por qu no me mat en el seno materno, y hubiera sido mi madre mi sepulcro, y yo preez eterna de sus entraas?
 Por qu sal del seno materno para no ver sino trabajo y dolor y acabar mis das en la afrenta ?
 Palabra de Yahv que lleg a Jeremas cuando el rey Sedecas le envi a Pasjur, hijo de Malaquas, y a Sofonas, sacerdote, hijo de Maasas, para que le dijeran:
 Consulta a Yahv acerca de nosotros, pues Nabucodonosor, el rey de Babilonia, nos hace la guerra. Quiz haga Yahv con nosotros segn todos sus prodigios, y (aqul) tenga que retirarse de nosotros.
 Y Jeremas les respondi: As diris a Sedecas:
 Esto es lo que dice Yahv, Dios de Israel: He aqu que yo har volver las armas que llevis en vuestras manos, con las cuales peleis contra el rey de Babilonia y los caldeos, que os asedian fuera de las murallas, y las reunir en medio de esta ciudad.
 Y yo, yo mismo luchar contra vosotros con mano extendida, con poderoso brazo, con ira, clera e indignacin grandes.
 Y herir a los moradores de esta ciudad, hombres y , y morirn de una gran peste.
 Y despus de esto  orculo de Yahv  , a Sedecas, rey de Jud, y a sus servidores y al pueblo, a cuantos en esta ciudad se salven de la peste, de la espada y del hambre, los pondr en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y en manos de sus enemigos y en manos de los que buscan su vida, que los pasarn a filo de espada sin compasin, sin piedad, sin misericordia.
 Y a ese pueblo le dirs: As habla Yahv: Mirad, os doy a elegir entre el camino de la vida y de la muerte.
 Los que se queden dentro de esta ciudad, morirn por la espada, por el hambre y por la peste. Los que se salgan y se entreguen a los caldeos que os cercan, vivirn, y tendrn por botn la vida salva.
 Porque he puesto mi rostro sobre esta ciudad para mal, no para bien  orculo de Yahv  , y la har caer en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que la dar al fuego.
 Y a la casa del rey de Jud (d1): Od la palabra de Yahv,
 casa de David: As dice Yahv: Haced de maana justicia, librad al expoliado de la mano del opresor, no sea que brote como fuego mi ira y se encienda, y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.
 He aqu que a ti me dirijo, morada del valle, roca de la llanura  orculo de Yahv  . A vosotros que decs: Quin descender sobre nosotros y quin penetrar en nuestras guaridas?
 Yo os dar la paga segn el fruto de vuestras obras  orculo de Yahv  , y prender fuego a su bosque y devorar todos sus alrededores.
 As dice Yahv: Baja a la casa del rey de Jud y pronuncia all estas palabras:
 Dirs, pues: Oye la palabra de Yahv, rey de Jud, que te sientas en el trono de David, t, tus servidores y tu pueblo, los que entris por estas puertas.
 As dice Yahv: Haced derecho y justicia, librad al expoliado de la mano del opresor y no vejis al extranjero, al hurfano y a la viuda; no hagis violencia y no derramis en este lugar sangre inocente."
 Si fielmente cumpls estos mandatos, entrarn por las puertas de esta casa reyes que se sienten en el trono de David, montados en carros y caballos, ellos, sus servidores y su pueblo.
 Pero, si no os estas palabras, por m mismo lo juro, orculo de Yahv, que este palacio se trocar en ruinas.
 Pues as dice Yahv del palacio del rey de Jud: Eres para m como (el monte) de Galaad, (como la) cumbre del Lbano. Ciertamente te har un desierto, ciudad inhabitada.
 Yo consagrar contra ti devastadores, cada uno con sus armas, y talarn tus cedros ms selectos y los arrojarn al fuego.
 Y pasarn muchas gentes ante esta ciudad, y se dirn unos a otros: Por qu ha tratado as Yahv a esta gran ciudad?
 y dirn: Porque abandonaron la alianza de Yahv, su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron.
 No lloris por el muerto ni hagis duelo por l. Llorad amargamente por el que se va, porque no volver ms ni ver la tierra en que naci.
 Porque as dice Yahv de Sellum, hijo de Josas, rey de Jud, que sucedi a su padre, Josas, y que sali de este lugar: No volver ya ms;"
 morir en el lugar a que ha sido llevado cautivo y no volver a ver ms esta tierra.
 Ay del que edifica su casa sin justicia, sus salones altos sin derecho, haciendo trabajar a su prjimo de balde, sin darle el salario de su trabajo!
 El que dice: Voy a hacerme una casa espaciosa, con amplias salas, de rasgadas ventanas, con artesonados de cedro, pintados de rojo.
 Reinas, acaso, para rivalizar en obras de cedro? No coma y beba tu padre y haca derecho y justicia, y todo le iba bien?
 Haca justicia al pobre y al desvalido, y todo le iba bien. No es esto conocerme? orculo de Yahv.
 Pero t no tienes ojos ni corazn ms que para buscar tu inters, para derramar sangre inocente, para oprimir y hacer violencia.
 Por eso as dice Yahv de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud: No le lamentarn: Ay hermano! Ay hermana! No le plairn: Ay Seor! Ay majestad!
 Sepultura de asno ser la suya, arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusaln.
 Sube al Lbano y grita, y sobre Basan alza tu voz, y clama desde Abarim, pues todos tus amantes han sido destruidos.
 Te habl en tiempo de tu prosperidad, y t dijiste: No escuchar. Este ha sido tu proceder desde tu mocedad: no escuchaste mi voz.
 A todos tus pastores, el viento los apacentar, y tus amantes sern llevados cautivos. Entonces te avergonzars y sonrojars por todas tus maldades.
 T, que te asientas en el Lbano y anidas en los cedros, cmo gemirs cuando te sobrevengan dolores, torturas como de parto!
 Por mi vida  orculo de Yahv  que, si fuera Jeconas, hijo de Joaquim, rey de Jud, el anillo de mi mano derecha, de all lo arrancara.
 Yo te entregar en manos de los que buscan tu vida, en manos de aquellos a quienes temes, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia; en manos de los caldeos;"
 y te arrojar a ti y a la madre que te engendr a tierra extraa en que no nacisteis, y all moriris.
 Pero a esta tierra que con toda su alma querrn volver, no volvern.
 Es, pues, este hombre, Jeconas, un utensilio despreciable y quebrado, un vaso que a nadie agrada? Por qu han sido rechazados l y su progenie, y arrojados a tierra a ellos desconocida?
 Tierra, tierra, tierra! oye la palabra de Yahv.
 As dice Yahv: Inscribid a ese hombre: Sin hijos, varn que no prosperar en sus das, pues no lograr de su estirpe un varn que se siente en el trono de David y reine sobre Jud.
 Ay de los pastores que hacen perecer y destrozan el rebao de mi pastizal! Orculo de Yahv.
 Por eso as dice Yahv, Dios de Israel, de los pastores que apacientan a mi pueblo: Vosotros habis dispersado mi grey, la habis descarriado y no habis cuidado de ella. He aqu que voy a visitaros por la maldad de vuestras obras  orculo de Yahv.
 Yo mismo reunir los restos de mi rebao de todas las tierras en que los he dispersado, y los volver a sus prados, y fructificarn y se multiplicarn.
 Y suscitar sobre ellos pastores que los apacienten, y ya no habrn de temer ms ni angustiarse ni afligirse  orculo de Yahv .
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo suscitar a David un vstago justo, y reinar como rey prudentemente, y har derecho y justicia en la tierra.
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 Por eso he aqu que vendrn das  orculo de Yahv  en que no se dir ya: Vive Yahv, que subi de la tierra de Egipto a los hijos de Israel,
 sino ms bien: Vive Yahv, que sac y trajo al linaje de la casa de Israel de la tierra del aquiln y de todos los pases a que los arroj, y los hizo habitar en su propia tierra.
 A los profetas: Se me parte mi corazn dentro de m, se estremecen todos mis huesos, estoy como un hombre ebrio y cual varn dominado por el vino ante Yahv y sus santas palabras,
 pues la tierra est llena de adlteros; a causa de la maldicin, la tierra est en duelo; se han secado los oasis del desierto; corren tras la maldad, y su fuerza es la injusticia."
 Pues aun los profetas mismos y los sacerdotes son unos impos; hasta en mi casa he hallado sus perversidades, orculo de Yahv."
 Por eso sus caminos se les van a tornar resbaladeros en medio de tinieblas. Sern empujados y caern, pues voy a hacer venir sobre ellos males el ao en que sern visitados, orculo de Yahv.
 En los profetas de Samara vi yo la insensatez: profetizaban en nombre de Baal y descarriaron a mi pueblo, Israel.
 Pero en los profetas de Jerusaln he visto algo horrendo: adulterio y andar tras la mentira, y fortalecen las manos de los perversos para que nadie se convierta de sus maldades. Todos ellos han venido a serme como Sodoma, y sus habitantes como Gomorra.
 Por eso as dice Yahv de los ejrcitos acerca de los profetas: He aqu que les dar a comer ajenjo y les dar a beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusaln ha salido la corrupcin para todo el pas.
 As dice Yahv de los ejrcitos: No escuchis las palabras de los profetas: os engaan; lo que os dicen son visiones de su imaginacin, no procede de la boca de Yahv."
 Dicen a los que se burlan de la palabra de Yahv: Paz, tendris paz, y a todos los que siguen la obstinacin de su corazn les dicen: No vendr sobre vosotros ningn mal.
 Mas quin asisti al consejo de Yahv, vio y oy su palabra? Quin ha prestado atencin a su palabra y le oy?
 He aqu que se desencadena el torbellino de la ira de Yahv y una tormenta furiosa descarga sobre la cabeza de los impos.
 No retroceder la ira de Yahv hasta que ejecute y cumpla los designios de su corazn.
 Yo no enviaba a los profetas, y ellos corran; no les hablaba, y ellos profetizaban."
 Si han asistido a mi consejo, que hagan or mis palabras a mi pueblo y lo conviertan de su mal camino y de sus perversas obras.
 Soy yo por ventura Dios slo de cerca?  orculo de Yahv . No lo soy tambin de lejos?
 Por mucho que uno se oculte en escondrijos, no le ver yo?  orculo de Yahv  . No lleno yo los cielos y la tierra?  orculo de Yahv.
 Yo he odo lo que decan los profetas que en mi nombre profetizaban mentiras y decan: He tenido un sueo, he tenido un sueo.
 Hasta cundo ha de haber en el corazn de los profetas vaticinios falsos, profetizando los engaos de su corazn?
 Pretenden que mi pueblo olvide mi nombre con sus sueos, que unos a otros se van contando, como se olvidaron sus padres de mi nombre por BaaL
 El profeta que tiene un sueo, que lo cuente como sueo, y el que tenga mi palabra, que pregone mi palabra fielmente. Qu tiene que ver la paja con el grano?  orculo de Yahv .
 No es mi palabra como el fuego  orculo de Yahv  y cual martillo que tritura la roca?
 Por eso heme aqu contra los profetas  orculo de Yahv  que se roban unos a otros mis palabras.
 He aqu que estoy contra los profetas  orculo de Yahv  que gastan sus lenguas pronunciando: Orculo.
 Contra los profetas que suean mentiras  orculo de Yahv  , y, contndolas, descarran a mi pueblo con sus mentiras y sus jactancias, siendo as que yo no los he enviado, no les he dado misin alguna, y no han sido de provecho a este pueblo  orculo de Yahv. Y cuando te pregunte este pueblo, o un profeta, o un sacerdote, diciendo: Cul es la carga (orculo) de Yahv? les responders: Vosotros sois la carga de Yahv, y yo os arrojar, orculo de Yahv.
 -- omitido por parfrasis --
 Y al profeta, al sacerdote, al pueblo que diga: Carga de Yahv, yo le pedir cuenta a l y a su casa.
 As habis de deciros unos a otros, compaeros y hermanos: Qu ha respondido Yahv? Qu ha dicho Yahv?
 No se mentar ya la carga de Yahv, porque para cada cual la carga ser su propia palabra, pues habis pervertido la palabra del Dios vivo, Yahv de los ejrcitos, nuestro Dios.
 As dirs al profeta: Qu te ha respondido Yahv? Qu ha dicho Yahv?
 Y si decs: Carga de Yahv, entonces as dice Yahv: Porque habis dicho esa palabra: Carga de Yahv, habindoos yo enviado a decir: No digis carga de Yahv,
 por eso he aqu que yo os levantar y os arrojar de mi presencia a vosotros y a la ciudad que a vosotros y a vuestros padres di,
 y os entregar a eterno oprobio, a eterna vergenza, que jams ser olvidada.
 Mostrme Yahv dos cestos de higos delante del templo de Yahv. Fue despus de haber llevado cautivos Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jeconas, hijo de Joaqun, rey de Jud; a los prncipes de Jud y a los herreros y carpinteros de Jerusaln, a Babilonia."
 Uno de los cestos tena higos muy buenos, como brevas, pero el otro tena higos muy malos, tan malos que de malos no podan comerse.
 Me dijo Yahv: Qu es lo que ves, Jeremas? Yo le respond: Higos. Los buenos son muy buenos; pero los malos, tan malos que de malos no pueden comerse."
 Y me fue dirigida palabra de Yahv:
 As dice Yahv, Dios de Israel: Como a esos higos buenos, as mirar a los cautivos de Jud, que para su bien he arrojado de este lugar a la tierra de los caldeos.
 Pondr sobre ellos mis ojos para bien, y los har volver a esta tierra, los edificar y no los destruir, los plantar y no los arrancar,
 y les dar un corazn para que reconozcan que yo soy Yahv, y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios, pues se convertirn a m de todo corazn.
 Y de los higos malos, que de malos no pueden comerse, de stos dice Yahv: As har yo de Sedecas, rey de Jud, y de sus grandes y del resto de Jerusaln que quedaron en esta tierra, y de los que habitan en el pas de Egipto.
 Los har objeto de terror y desventura para todos los reinos de la tierra, el oprobio, el proverbio, la irrisin y la maldicin en todos los lugares adonde los arrojar,
 y mandar contra ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que desaparezcan de la tierra que les di a ellos y a sus padres.
 Palabra de Yahv que acerca del pueblo todo de Jud lleg a Jeremas el ao cuarto de Joaquim, rey de Jud, es decir, al ao primero de Nabucodonosor, rey de Babilonia,
 y que pronunci el profeta Jeremas a todo el pueblo de Jud y a todos los habitantes de Jerusaln, diciendo:
 Desde el ao trece de Josas, hijo de Ammn, rey de Jud, hasta el da de hoy, veintitrs aos ya, he recibido la palabra de Yahv, y os la he predicado pronto y reiteradamente, y no habis escuchado.
 Os envi Yahv todos sus siervos los profetas una y otra vez, y tampoco escuchasteis, no les disteis odos
 cuando deca: Convertios de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras, y habitaris la tierra que Yahv os dio a vosotros y a vuestros padres por eternidad de eternidades.
 No os vayis tras de los dioses ajenos para servirles y adorarlos. No provoquis mi clera con las obras de vuestras manos, y no vendr el mal sobre vosotros.
 Pero no me escuchasteis  orculo de Yahv  , provocndome con las obras de vuestras manos para vuestro mal.
 Por eso, as dice Yahv de los ejrcitos: Porque no habis escuchado mis palabras,
 he aqu que convocar todas las tribus del aquiln  orculo de Yahv  , a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, y los har venir contra esta tierra, y contra sus habitantes, y contra todas las naciones que la rodean, y los destruir y los convertir en desolacin, objeto de burla y en ruinas eternas.
 Har desaparecer de ellos los cantos de alegra, las voces de gozo, el canto del esposo y el canto de la esposa, el ruido de la muela y el resplandor de las antorchas.
 Y toda esta tierra ser ruina y desolacin, y servirn las gentes estas al rey de Babilonia setenta aos.
 Y al cabo de setenta aos, yo pedir cuentas al rey de Babilonia y a la nacin aquella  orculo de Yahv  de sus maldades, y a la tierra de los caldeos, y la convertir en eterna desolacin.
 Y har venir sobre aquella tierra todo lo que anunci, todo lo que est escrito en este libro, lo que profetiz Jeremas contra todos los pueblos.
 Porque tambin ellos sern sojuzgados por otros pueblos grandes y por reyes poderosos, y yo les retribuir segn su merecido, segn las obras.
 Porque as me dijo Yahv, Dios de Israel: Toma de mi mano esta copa de espumoso vino y hzselo beber a todos los pueblos a los que yo te he enviado.
 Que beban, que se tambaleen, que enloquezcan ante la espada que yo arrojar en medio de ellos.
 Y tom la copa de la mano de Yahv y la di a beber a todas las naciones a las que me envi Yahv:
 a Jerusaln y a todas las ciudades de Jud, a sus reyes, a sus prncipes, para hacer de ellos ruina, desolacin, burla y maldicin, como es hoy.
 Al faran, rey de Egipto; a sus servidores y a sus prncipes y a todo su pueblo;"
 a todos los advenedizos, a todos los reyes de la tierra de Us y a todos los reyes de la tierra de los filisteos: a Ascaln, a Gaza, a Ecrn y al resto de Asdod;"
 a Edom, a Moab y a los hijos de Amn;"
 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidn y a los reyes de las islas que estn pasado el mar;"
 a Dedn, a Tema, a Buz, a todos los que se rapan las sienes;"
 a todos los reyes de Arabia y a todos los monarcas de occidente que habitan en el desierto;"
 a todos los reyes de Zimr, a todos los reyes de Elam y a todos los reyes de Media;"
 a todos los reyes del norte, prximos y lejanos, y a todos los reinos de la tierra que habitan la superficie del suelo; y el rey de Sesac beber despus de ellos."
 Y les dirs: As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Bebed, embriagaos, vomitad y caed para no levantaros ante la espada que yo echar entre vosotros.
 Y si rehusaren tomar de tu mano la copa y beber de ella, les dirs: As dice Yahv de los ejrcitos: Tendris que beber,
 porque si yo, al desatar el mal, he comenzado por la ciudad en que se invoca mi nombre, ibais a quedar vosotros impunes? No quedaris, pues que llamar a la espada contra todos los moradores de la tierra  orculo de Yahv de los ejrcitos.
 Y t les profetizars todas estas palabras, dicindoles: Ruge Yahv desde lo alto, desde su santa morada lanza su voz, ruge fuertemente contra su pradera, lanza el grito de los lagareros contra todos los moradores de la tierra.
 Llega su estrpito hasta los confines de la tierra, porque juzgar Yahv a las gentes, y ser este juicio contra toda carne; los malvados los entreg al filo de la espada, orculo de Yahv."
 As dice Yahv de los ejrcitos: He aqu que el mal pasar de nacin en nacin; un fortsimo huracn se desencadenar desde los extremos de la tierra,"
 y habr heridos de Yahv en ese da del uno al otro cabo de la tierra. No sern llorados, no sern recogidos ni sepultados; quedarn como estircol sobre la faz de la tierra."
 Ululad, pastores, y clamad, y encenizaos, mayorales de la grey, porque ha llegado el da de vuestra matanza y caeris como carneros selectos.
 No habr posibilidad de huir para los pastores, ni salvacin para los mayorales de la grey.
 Gritos de espanto de los pastores, clamores de los mayorales de la grey, porque ha devastado Yahv sus pastizales.
 Han enmudecido las pacficas praderas ante el furor de la ira de Yahv.
 Ha abandonado como len joven su guarida, pues ha sido devastada su tierra ante la espada destructora, ante el furor de su ira.
 Al principio del reinado de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud, lleg a Jeremas esta palabra de Yahv:
 As dice Yahv: Ve a ponerte en el atrio de la casa de Yahv y habla (a las gentes de) todas las ciudades de Jud, que vienen a prosternarse en la casa de Yahv, todas las palabras que yo te he ordenado decirles, sin omitir nada.
 Tal vez te escuchen y se conviertan cada uno de su mal camino, y me arrepienta yo del mal que por sus malas obras haba determinado hacerles.
 Diles: As dice Yahv: Si no me escuchis, caminando segn la ley que os he dado,
 y escuchando las palabras de mis siervos los profetas, que yo os he enviado desde muy temprano y repetidamente y que habis desodo,
 yo har de esta casa lo que hice de Silo, y de esta ciudad har la maldicin de todos los pueblos de la tierra.
 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremas decir estas palabras en la casa de Yahv.
 Y cuando acab Jeremas de hablar todo lo que Yahv le ordenara al pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le prendieron, diciendo: Vas a morir!
 Por qu profetizas en nombre de Yahv, diciendo: Como Silo ser esta casa, y esta ciudad quedar asolada y sin moradores? Y se reuni en torno a Jeremas todo el pueblo que haba en la casa de Yahv.
 Y oyendo estas cosas los magistrados de Jud, subieron del palacio del rey a la casa de Yahv y se pusieron a la entrada de la puerta nueva del templo.
 Y los sacerdotes y profetas hablaron a los magistrados de Jud y a todo el pueblo, diciendo: Reo es de muerte este hombre por haber profetizado contra esta ciudad lo que vosotros mismos habis odo.
 y dijo Jeremas a los magistrados y a todo el pueblo: Yahv me ha mandado profetizar contra esta casa y contra esta ciudad todo lo que habis odo.
 Ahora bien, enmendad vuestros caminos y vuestras obras y escuchad la voz de Yahv, vuestro Dios, y se arrepentir Yahv del mal que haba determinado haceros.
 En cuanto a m, en vuestras manos estoy; haced conmigo lo que os parezca bueno y recto."
 Pero sabed bien que, si me matis, ser sangre inocente que echaris sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes, porque en verdad he sido enviado a vosotros por Yahv para deciros todo esto.
 Y dijeron los magistrados y todo el pueblo a los sacerdotes y los profetas: No es reo de muerte este hombre por hablarnos en nombre de Yahv, nuestro Dios.
 Y, alzndose algunos de los ancianos de la tierra, dijeron a todo el pueblo all congregado:
 Miqueas de Morasti profetiz en tiempo de Ezequas, rey de Jud, y habl a todo el pueblo de Jud: As dice Yahv de los ejrcitos: Sin ser arada como campo de labor, Jerusaln ser un montn de ruinas, y el monte del templo ser una selva.
 Le hicieron acaso matar Ezequas, rey de Jud, y todo (el pueblo de) Jud? No temieron ms bien a Yahv y le aplacaron, y se arrepinti Yahv del mal que haba pronunciado contra ellos? Vamos a echar nosotros sobre nuestra alma un crimen tan grande?
 Y hubo tambin un hombre de los que profetizaban en nombre de Yahv, Uras, hijo de Semaya, de Quiriat-Yearim, que profetiz contra esta ciudad y esta tierra lo mismo que Jeremas.
 Al or el rey Joaquim, sus guardias y sus ministros lo que deca, quiso el rey matarle, y, oyndolo Uras, temi y huy a Egipto;"
 pero el rey Joaquim envi a Egipto emisarios, a Elnatn, hijo de Agbor, y a otros que le acompaaron a Egipto,
 y, sacando a Uras de Egipto, le condujeron al rey Joaquim, que le hizo matar a espada, arrojando su cadver a la fosa comn.
 En favor de Jeremas intervena Ajicam, hijo de Safan, para evitar que fuese entregado en manos del pueblo para matarle.
 A principios del reinado de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud, llegle a Jeremas de parte de Yahv esta palabra, diciendo:
 As dice Yahv: Hazte unas coyundas y un yugo y pntelas al cuello,
 y manda a decir al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Amn, al rey de Tiro y al rey de Sidn, por los embajadores que han venido a tratar con Sedecas, rey de Jud, a Jerusaln
 que digan a sus seores: As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Esto habis de decir a vuestros seores:
 Yo, con mi gran poder y la fuerza de mi brazo, he hecho la tierra, al hombre y a los que hay sobre la haz de la tierra, y la doy a quien quiero.
 Ahora he dado todas estas tierras en poder de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y aun las bestias del campo las he puesto a su servicio,
 y habrn de estarle sometidas todas las naciones a l, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que venga el tiempo tambin para su tierra y la sojuzguen pueblos poderosos y reyes grandes.
 Al pueblo y al reino que no quiera someterse a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y no d su cuello al yugo del rey de Babilonia, le visitar yo con espada, hambre y peste  orculo de Yahv  hasta someterlo a su poder.
 No escuchis, pues, a vuestros profetas, a vuestros adivinos, a vuestros soadores, a vuestros agoreros y a vuestros encantadores, que os dicen: No os veris sometidos al rey de Babilonia.
 Porque es mentira lo que os profetizan para que seis alejados de vuestra tierra y yo os disperse y perezcis, Al pueblo que d su cuello al yugo del rey de Babilonia y se le someta, le dejar en su tierra  orculo de Yahv  y la cultivar y habitar en ella.
 -- omitido por parfrasis --
 Y a Sedecas, rey de Jud, le habl de todo esto, dicindole: Dad vuestro cuello al yugo del rey de Babilonia, someteos a l, a su pueblo, y viviris.
 Para qu morir t y tu pueblo de espada, hambre y peste, como dijo Yahv respecto del pueblo que no se someta al rey de Babilonia?
 Y no escuchis a los profetas que os dicen: No os veris sometidos al rey de Babilonia, pues lo que os profetizan es mentira.
 Porque no los he enviado yo  orculo de Yahv  , aunque ellos mentirosamente profetizan en mi nombre, y sern causa de que yo os disperse y perezcis vosotros y los profetas que os profetizan.
 Y a los sacerdotes y a todo este pueblo les habl, diciendo: As dice Yahv: No escuchis lo que os profetizan vuestros profetas, diciendo: He aqu que los vasos de la casa de Yahv van a ser devueltos de Babilonia ahora en seguida, porque os profetizan mentira.
 No los escuchis, someteos al rey de Babilonia y viviris. Por qu esta ciudad ha de venir a ser un desierto?
 Y si en verdad son profetas, si tienen palabra de Yahv, que intercedan ante Yahv de los ejrcitos para que los vasos que todava quedan en el templo y en el palacio del rey de Jud y en Jerusaln no sean llevados tambin a Babilonia.
 Porque as dice Yahv de los ejrcitos acerca de las columnas, del mar de bronce, de los basamentos y de los dems utensilios que todava quedan en esta ciudad
 y no han sido llevados por Nabucodonosor a Babilonia al llevar cautivos de Jerusaln a Babilonia a Jeconas, hijo de Joaquim, rey de Jud, y a todos los notables de Jud y de Jerusaln.
 Pues as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel, de los utensilios que an quedan en la casa de Yahv y en el palacio del rey de Jud y en Jerusaln:
 A Babilonia sern llevados, y all estarn hasta el da en que los visite  orculo de Yahv  y los har traer y restituir a este lugar.
 Y sucedi en aquel mismo ao, al comienzo del reinado de Sedecas, rey de Jud, en el ao cuarto, en el quinto mes, que Ananas, hijo de Azur, profeta de Gaban, me dijo en la casa de Yahv delante de los sacerdotes y de todo el pueblo:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: He roto el yugo del rey de Babilonia.
 Al cabo de dos aos har volver a este lugar todos los utensilios de la casa de Yahv que de este lugar se llev Nabucodonosor, rey de Babilonia, transportndolos a Babilonia;"
 y a Jeconas, hijo de Joaquim, rey de Jud, y todos los cautivos de Jud llevados a Babilonia, los har retornar a este lugar  orculo de Yahv  , porque quebrar el yugo del rey de Babilonia.
 Y dijo Jeremas, profeta, al profeta Ananas, delante de los sacerdotes y de todo el pueblo que estaban en la casa de Yahv:
 As sea, hgalo Yahv; que mantenga Yahv tu palabra que has vaticinado, haciendo volver a este lugar de Babilonia los utensilios de la casa de Yahv y a todos los cautivos."
 Pero oye lo que delante de todo el pueblo voy a decirte:
 Los profetas que desde antiguo antes de m y antes de ti fueron, profetizaron a numerosos pases y a grandes reinos la guerra, la desventura y la peste.
 El profeta que profetiza paz, por el cumplimiento de su profeca habr de ser tenido por profeta, enviado en verdad por Yahv.
 Tom entonces el profeta Ananas el yugo del cuello de Jeremas, profeta, y lo rompi,
 diciendo delante de todo el pueblo: Esto dice Yahv: As romper yo dentro de dos aos el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, de sobre el cuello de todos los pueblos. Y el profeta Jeremas se fue su camino.
 Despus que Ananas, profeta, haba roto el yugo de sobre el cuello del profeta Jeremas, tuvo ste palabra de Yahv, diciendo:
 Ve y dile a Ananas: As dice Yahv: Has roto un yugo de madera. En su lugar yo har un yugo de hierro,
 pues as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yugo de hierro pondr yo sobre la cerviz de todos estos pueblos, para que estn sometidos a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y le servirn; aun los mismos del campo se los he dado a l."
 Y dijo el profeta Jeremas a Ananas, profeta: Escucha, pues, Ananas: No te ha enviado a ti Yahv, y t ests dando a este pueblo falsas esperanzas;"
 por eso as dice Yahv: He aqu que voy a quitarte de sobre la haz de la tierra; este mismo ao morirs por haber predicado la rebelin contra Yahv."
 Y muri el profeta Ananas en ese mismo ao, en el sptimo mes.
 Estas son las palabras de la carta que desde Jerusaln envi Jeremas profeta al resto de los ancianos de la cautividad, a los sacerdotes, a los profetas y a todo el pueblo que de Jerusaln haba llevado Nabucodonosor a Babilonia,
 despus de haber salido Jeconas, el rey, la reina, los eunucos, los notables de Jud y de Jerusaln, los herreros y los carpinteros,
 (llevada) por mano de Elasa, hijo de Safan, y de Gamaras, hijo de Helcas, a quienes mand Sedecas, rey de Jud, a Babilonia a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Deca:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel, a todos los cautivos que yo he desterrado de Jerusaln a Babilonia:
 Construid casas y habitadlas, plantad huertos y comed sus frutos.
 Tomad mujeres y engendrad hijos e hijas. Dad mujeres a vuestros hijos, y maridos a vuestras hijas, y tengan hijos e hijas; multiplicaos all en vez de disminuir."
 Procurad la prosperidad de la ciudad adonde os he deportado y rogad por ella a Yahv, pues su prosperidad ser vuestra prosperidad.
 Porque as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: No os dejis engaar por vuestros profetas que habitan entre vosotros y por vuestros adivinos. No escuchis su sueo.
 Porque mienten cuando os profetizan en mi nombre. Yo no los he enviado. Orculo de Yahv.
 Pues as dice Yahv: Cuando se cumplan los setenta aos de Babilonia, os visitar y mantendr para con vosotros mi palabra venturosa de volveros a este lugar.
 Pues yo conozco mis designios para con vosotros  orculo de Yahv  , designios de paz y no de desventura, de daros un porvenir y una esperanza.
 Me llamaris y vendris a suplicarme, y yo os escuchar; me buscaris y me hallaris."
 Me buscaris y me hallaris si me buscareis de todo corazn.
 Y me dejar hallar de vosotros  orculo de Yahv  ; yo har volver a vuestros desterrados, y os reunir de entre todos los pueblos y de todos los lugares a que os arroj  orculo de Yahv  y os har volver a este lugar de que os ech."
 Como vosotros decs: Yahv nos ha suscitado profetas en Babilonia,
 pues as dice Yahv del rey que se sienta en el trono de David y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, vuestros hermanos, que no salieron con vosotros al destierro.
 As dice Yahv de los ejrcitos: He aqu que yo mandar contra ellos la espada, el hambre y la peste; los tornar en higos que de malos no pueden comerse,"
 y los perseguir con la espada, el hambre y la peste, y los har objeto de terror para todos los reinos de la tierra, maldicin, espanto, ludibrio y oprobio entre todos los pueblos a los que los arrojar,
 por no haber escuchado mis palabras  orculo de Yahv  , que muy pronto y reiteradamente les anunci por mis siervos los profetas, a quienes yo envi y no los escucharon  orculo de Yahv.
 Vosotros, pues, todos los cautivos que yo he llevado de Jerusaln a Babilonia, od la palabra de Yahv:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel, a Acab, hijo de Qolayah, y a Sedecas, hijo de Masayah, que mentirosamente os profetizan en mi nombre: He aqu que yo les entregar en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, que los ajusticiar a vuestros ojos,
 y quedar de ellos, entre los cautivos de Jud que estn en Babilonia, la maldicin: Haga contigo Yahv como con Sedecas y Acab, a quienes as al fuego el rey de Babilonia!
 Por haber hecho iniquidades en Israel, haber adulterado con las mujeres de sus prjimos y haber hablado mentirosamente en mi nombre, sin que yo les mandara. Yo lo s y lo atestiguo. Orculo de Yahv.
 Y a Semeyas el Nejlamita dile: As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel:
 Por cuanto t has mandado en tu nombre cartas a todo el pueblo de Jerusaln, y a Sofonas, hijo de Masayah, sacerdote, y a todos los sacerdotes, dicindoles:
 Yahv te ha hecho sacerdote en lugar del sacerdote Yoyadah, para que, como prefecto, vigiles en el templo de Yahv a todo demente que quiera hacer el profeta y lo hagas encadenar y poner en el cepo.
 Ahora, pues, por qu no has reprendido a Jeremas el de Anatot, que anda profetizando entre vosotros?
 Pues hasta nos ha enviado un mensaje a nosotros a Babilonia, diciendo: Eso ser largo. Construid casas y habitadlas, plantad huertos y comed sus frutos.
 Y el sacerdote Sofonas ley a Jeremas profeta esta carta,
 y Yahv habl a Jeremas, dicin-dole:
 Manda a decir a todos los cautivos: Esto dice Yahv sobre Semeyas el Nejlamita: Por haberos profetizado Semeyas sin que yo le haya enviado, y haberos hecho concebir falsas esperanzas,
 por eso dice Yahv: He aqu que yo castigar a Semeyas el Nejlamita y a su descendencia. No tendr descendencia que habite en medio de este pueblo y vea el bien que yo har a mi pueblo  orculo de Yahv  , por haber predicado la rebelda contra Yahv.
 Lleg a Jeremas palabra de Yahv, diciendo:
 As dice Yahv, Dios de Israel: Escribe en un libro todo cuanto yo te he dicho,
 porque he aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que har volver los desterrados de mi pueblo, Israel y Jud, y los har tornar a la tierra que di a sus padres, y la poseern.
 Estas son las palabras que ha pronunciado Yahv sobre Israel y Jud.
 Pues as dice Yahv: Omos gritos de terror, de espanto, no de paz.
 Preguntad y ved: Es que paren los varones? Por qu, pues, veo a todos los varones con las manos en los lomos como en parto, demudados y amarillos todos sus rostros?
 Ay! Es el da grande! No hay nada igual a l. Tiempo de angustia para Jacob, pero de l le vendr la salvacin.
 Y suceder que en ese da  orculo de Yahv de los ejrcitos  quebrar el yugo de sobre su cuello y romper sus coyundas,
 y no sern ms siervos de extranjeros, sino que servirn a Yahv, su Dios, y a David, su rey, que yo los suscitar.
 Y t, siervo mo Jacob, no temas, orculo de Yahv; no tiembles, Israel, porque voy a liberarte de la tierra lejana, y a tu descendencia de la tierra de cautividad. Jacob tornar y vivir tranquilo y seguro, sin que nadie le perturbe."
 Porque yo estoy contigo  orculo de Yahv  para salvarte; yo llevar a la ruina a todos los pueblos entre los que te dispers, pero a ti no te arruinar, sino que te castigar con moderacin, no te dejar impune."
 As, pues, dice Yahv: Es incurable tu herida, tu llaga sin remedio.
 No hay para tu lcera remedio, no tienes curacin
 Todos tus amadores te han olvidado, no preguntan por ti, pues yo te her como hiere un enemigo, con cruel castigo, por tus grandes maldades, por la magnitud de tus pecados.
 A qu gritas por tu herida? Es incurable tu mal. Por tus grandes maldades, por la magnitud de tus pecados, te he tratado as.
 Pero todos los que te devoraron sern devorados, tus enemigos irn todos al destierro. Tus saqueadores sern saqueados, y tus expoliadores sern expoliados.
 Ciertamente te restituir a la salud, pues voy a sanar tus heridas  orculo de Yahv  , porque te llamaron la desterrada, Sin, de quien nadie se cuida.
 As dice Yahv: He aqu que voy a restablecer los tabernculos de Jacob, y me compadecer de sus tiendas, y se reedificar la ciudad sobre su teso de ruinas, y el palacio se asentar en su debido lugar.
 Y saldrn de ellos cantos de alabanza y voces de los que se alegran, y los multiplicar, y no sern disminuidos; los engrandecer, y no sern empequeecidos."
 Y sern sus hijos como en el pasado, y su congregacin estar firme ante m, y castigar a todos sus opresores.
 Y su jefe saldr de ella misma, de en medio de ella saldr su soberano, y yo le har acercarse y se allegar a m, pues quin, si no, intentara acercarse a m? Orculo de Yahv.
 Y vosotros seris mi pueblo, y yo ser vuestro Dios.
 He aqu que el huracn de la ira divina se desencadena y una tempestad se desata y descargar sobre la cabeza de los malvados.
 No volver atrs la clera de Yahv hasta ejecutar y cumplir los designios de su corazn. Vosotros los conoceris al fin de los tiempos.
 En aquel tiempo  orculo de Yahv  ser el Dios de todas las tribus de Israel, y ellos sern mi pueblo.
 As dice Yahv: Hall gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; se fue a su reposo Israel."
 Desde lejos se le hizo ver Yahv. Con amor eterno te am, por eso te he mantenido favor.
 De nuevo te edificar y sers edificada, virgen de Israel.
 Todava volvers a adornarte con tus tmpanos y saldrs en alegres danzas. Todava plantars vias en las alturas de Samara, y los que las planten las gozarn.
 Porque vienen das en que los atalayas clamarn en el monte de Efram: Levantaos y subamos a Sin, a Yahv, nuestro Dios!
 Pues as dice Yahv: Exultad por Jacob con alegra, gritad loores a la primera de las naciones, publicad, alabad y exclamad: Yahv ha salvado a su pueblo, a los restos de Israel.
 He aqu que los voy a hacer venir de la tierra del aquiln, y los reunir de los extremos de la tierra, entre ellos al ciego y al rengo, a la embarazada y a la recin parida juntamente, Qu gran comunidad la que vuelve!
 Salieron entre llantos, y los guiar con consolaciones; yo los guiar a las corrientes de las aguas, por caminos llanos para que no tropiecen, pues yo soy el Padre de Israel, y Efram es mi primognito."
 Od, naciones, la palabra de Yahv, dadla a conocer a las lejanas islas, y decid: El que dispers a Israel lo congrega y lo protege como el pastor a su rebao.
 Pues Yahv ha redimido a Jacob, le rescat de mano ms fuerte que l.
 Vienen dando gritos de jbilo por las alturas de Sin, afluyendo para gozar de los bienes de Yahv: el trigo, el vino, el aceite, los corderos y los terneros; y ser su alma como jardn regado, y no volvern a languidecer."
 Entonces la virgen danzar alegre en el corro, jvenes y viejos, todos juntos; trocar en jbilo su tristeza, los consolar y convertir su pena en alegra."
 Saciar a los sacerdotes de la grosura de las vctimas, y se hartar mi pueblo de mis bienes, orculo de Yahv.
 As dice Yahv: Una voz se oye en Rama, un lamento, amargo llanto. Es Raquel que llora a sus hijos y rehusa consolarse por sus hijos, pues ya no existen.
 As dice Yahv: Cese tu voz de gemir, tus ojos de llorar, porque hay compensacin a tus penas.
 Hay an esperanza para tu porvenir, orculo de Yahv. Volvern tus hijos a su territorio.
 Oigo a Efram lamentarse: T me has castigado y yo recib la reprensin como novillo indmito. Convirteme y yo me convertir, pues t eres Yahv, mi Dios.
 Porque despus de mi defeccin me he arrepentido; luego que entr en m, herme el muslo. Estoy confuso y avergonzado, pues llevo sobre m el oprobio de mi mocedad."
 No es Efram mi hijo predilecto, mi nio mimado? Pue cuantas veces trato de amenazarle, me acuerdo de l; por eso se conmueven mis entraas por l, y tengo que tener piedad de l, orculo de Yahv."
 Ponte hitos, alza jalones, pon toda atencin en la calzada, el camino que antes recorriste. Vuelve, virgen de Israel, retorna a estas tus ciudades.
 Hasta cundo has de andar titubeando, hija descarriada? Pues har Dios una cosa nueva en la tierra: la hembra rodear al varn.
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Todava se dirn estas palabras en la tierra de Jud y sus ciudadades cuando yo haga volver a sus cautivos: Bendgate Yahv, sede de justicia, monte de santidad.
 Pues habitarn en ella Jud y todas sus ciudades juntamente, los agricultores y los pastores de rebaos.
 Porque yo saciar a toda alma desfallecida y hartar a toda alma languideciente.
 Por esto, al despertar y ver, me fue dulce mi sueo.
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo sembrar la casa de Israel y la casa de Jud de simiente de hombres y de simiente de ,
 y suceder que lo mismo que vel sobre ellos para arrancar y destruir, para arruinar y devastar, as velar sobre ellos para edificar y plantar, orculo de Yahv.
 En esos das no se dir ms: Los padres comieron agraces y los hijos sufrieron la dentera,
 sino que cada uno morir por su propia iniquidad. Quien coma el agraz, se sufrir la dentera.
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo har alianza con la casa de Israel y la casa de Jud,
 no como la alianza que hice con sus padres cuando, tornndolos de la mano, los saqu de la tierra de Egipto, pues ellos quebrantaron mi alianza y yo los rechac  orculo de Yahv  .
 Porque sta ser la alianza que yo har con la casa de Israel despus de aquellos das, orculo de Yahv: Yo pondr mi ley en su interior y la escribir en su corazn, y ser su Dios, y ellos sern mi pueblo.
 No tendrn que ensearse unos a otros ni los hermanos entre s, diciendo: Conoced a Yahv, sino que todos me conocern, desde los pequeos a los grandes, orculo de Yahv, porque les perdonar sus maldades y no me acordar ms de sus pecados.
 As dice Yahv: Yo he puesto al sol para que luzca de da, las leyes a la luna y a las estrellas para que luzcan de noche; el que conturba el mar y hace bramar sus olas tiene por nombre Yahv de los ejrcitos."
 Si dejaran de regir estas leyes ante m  orculo de Yahv  , tambin cesar la descendencia de Israel de ser ante m una nacin por siempre,
 As dice Yahv: Si pueden medirse arriba los cielos y descubrirse por abajo los fundamentos de la tierra, entonces repudiar yo a toda la descendencia de Israel por lo que han hecho, orculo de Yahv.
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que ser edificada para Yahv la ciudad desde la torre de Jananeel hasta la puerta del ngulo,
 y saldr derecho el cordel de medir hasta la colina de Gareb, y dando vuelta despus hacia Goa,
 todo el valle de los cadveres y de la ceniza y todos los campos hasta el torrente de Cedrn, hasta la esquina de la puerta de los Caballos, hacia oriente, sern consagrados a Yahv, y no sern ya jams destruidos y devastados.
 Palabra que fue dirigida a Jeremas de parte de Yahv el ao dcimo de Sedelas, rey de Jud, que fue el ao dieciocho de Nabucodonosor.
 Entonces el ejrcito del rey de Babilonia cercaba a Jerusaln, y el profeta Jeremas estaba encerrado en el atrio de la guardia del palacio del rey de Jud,
 pues Sedecas, el rey de Jud, le haba encarcelado, dicindole: Por qu profetizas asegurando que Yahv dice que entregar la ciudad en manos del rey de Babilonia, que la tomar,
 y Sedelas, rey de Jud, no escapar a las manos de los caldeos, sino que ser entregado en manos del rey de Babilonia y hablar con l boca a boca, y sus ojos vern sus ojos,
 y llevar a Sedelas a Babilonia, y all estar hasta que le visite  orculo de Yahv  , y aunque hagis la guerra a los caldeos, no tendris xito ?
 Y afirm Jeremas: Se me ha dirigido la palabra de Yahv, diciendo:
 He aqu que Janameel, hijo de Sellum, tu to, vendr a decirte: Cmprame el campo que tengo en Anatot, pues a ti te corresponde adquirirlo por razn de rescate.
 Vino, pues, a m Janameel, el hijo de mi to, segn lo que me haba dicho Yahv, al atrio de la guardia, y me dijo: Cmprame el campo de Anatot, en tierra de Benjamn, pues te corresponde su posesin por razn de rescate. Entend, pues, que era palabra de Yahv,
 y compr el campo a Janameel, mi primo de Anatot, pagndole diecisiete siclos de plata.
 Hice el contrato por escrito, lo sell, tom testigos y pes la plata en la balanza,
 y recib el contrato de venta sellado y el acta de las estipulaciones abierta,
 y se lo entregar todo a Baruc, hijo de Neras, hijo de Masas, en presencia de Janameel, mi primo, y de los testigos que haban firmado el contrato y de todos los judos que se hallaban en el atrio de la guardia.
 Y delante de todos di a Baruc esta orden:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Toma esos documentos, ese contrato de venta, el sellado y el abierto, y mtelos en un recipiente de barro cocido para que puedan conservarse largo tiempo.
 Porque as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Todava se comprarn en esta tierra campos y vias.
 Despus de haber entregado el contrato de venta a Baruc, hijo de Neras, dirig a Yahv esta oracin:
 Ah Seor, Yahv ! T has hecho los cielos y la tierra con tu gran poder y tu brazo extendido. Nada es difcil a ti!
 T eres el que haces gracia a millares y quien retribuye la culpa de los padres sobre el seno de los hijos despus de ellos, el Dios grande, el fuerte, cuyo nombre es Yahv de los ejrcitos,
 grande en el consejo, poderoso en la obra, cuyos ojos estn abiertos para ver los caminos de los hijos de los hombres y dar a cada uno segn su camino y segn el fruto de sus obras;"
 el que hizo maravillas y portentos en la tierra de Egipto hasta el da de hoy en Israel y en los (otros) hombres, y te has hecho un nombre, como lo es en el da de hoy,
 y sacaste a Israel, tu pueblo, de la tierra de Egipto, en medio de maravillas y portentos, con mano fuerte y brazo tendido y en medio de gran pavor,
 y les diste esta tierra que prometiste dar a sus padres, tierra que mana leche y miel,
 y, entrados en ella, la poseyeron, pero ellos escucharon tu voz ni anduvieron en tu ley, y no hicieron lo que mandaste hacer, y has llamado contra ellos esta desventura.
 He aqu que ya tocan a la ciudad los terraplenes para tomarla, y la ciudad ser presa de los caldeos, que la combaten con la espada, el hambre y la peste, y como t anunciaste, as ha sucedido, bien lo ves t.
 Y ahora, cuando la ciudad va a caer en manos de los caldeos, me dices, oh Yahv!: Compra el campo y toma testigos.
 Y fue palabra de Yahv a Jeremas, diciendo:
 Mira, yo soy Yahv, Dios de toda carne. Hay algo difcil para m?
 Por eso as dice Yahv: He aqu que entregar esta ciudad en manos de los caldeos y en manos de Nabucodoiiosor, rey de Babilonia, que la tomar,
 y vendrn los caldeos, que atacan esta ciudad, y la pegarn fuego y la quemarn; quemarn las casas en cuyos terrados quemaban incienso a Baal y ofrecan libaciones a los dioses extraos para irritarme,"
 pues lo mismo los hijos de Israel que los hijos de Jud no hacen ms que el mal a mis ojos desde su juventud, pues los hijos de Israel no hacen ms que irritarme con las obras de sus manos, orculo de Yahv.
 Objeto de ira y de furor ha sido siempre para m esta ciudad desde el da en que fue edificada hasta hoy para que la haga desaparecer delante de m,
 por el mal que los hijos de Israel y los hijos de Jud han hecho para irritarme, ellos, sus reyes y sus prncipes, sus sacerdotes, sus profetas, las gentes de Jud y los habitantes de Jerusaln.
 Me han vuelto la espalda en vez de darme la cara; yo los he amonestado desde muy temprano y sin cesar, pero ellos no han querido or ni recibir la correccin."
 Han puesto sus abominaciones hasta en la casa en que se invoca mi nombre, profanndola.
 Han edificado los lugares altos de Baal que se hallan en el valle de Ben-Hinnom, para pasar (por el fuego) a sus hijos y a sus hijas en honor de Moloc, cosa que yo nunca les marid ni nunca me propuse. Cometer abominaciones semejantes y hacerse Jud reo de tal crimen!
 Por eso dice ahora Yahv, Dios de Israel, de esta ciudad de la que vosotros decs: Ha sido entregada en manos del rey de Babilonia por la espada, por el hambre y por la peste.
 He aqu que los reunir de todos los pases en que los dispers en mi clera, en mi indignacin y en mi furor, y los har volver a este lugar para que en l habiten seguros.
 Ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios.
 Yo les dar un solo corazn, un solo camino, para que siempre me teman y siempre les vaya bien, a ellos y a sus hijos despus de ellos.
 Y har con ellos una alianza eterna de no dejar de hacerles bien, y pondr mi temor en su corazn para que no se aparten de m,
 y me gozar en ellos al hacerles bien, y los plantar firmemente en esta tierra con todo mi corazn y toda mi alma.
 Porque as dice Yahv: Como he trado sobre este pueblo todos estos grandes males, as traer sobre ellos todo este bien que digo de ellos,
 y habr todava poseedores de esta tierra, que vosotros decs desierta, por rio quedar en ella hombre ni bestia y haber sido entregada en manos de los caldeos.
 Se comprarn campos, dando por ellos el precio en plata; se harn contratos escritos, se sellarn y se aducirn testigos en tierra de Benjamn, en las ciudades de Jud, en las de la montaa, y en las del llano, y en las del medioda, porque yo har volver a sus desterrados, orculo de Yahv."
 Fue dirigida la palabra de Yahv a Jeremas por segunda vez mientras estaba preso en el atrio de la guardia, dicindole:
 As dice Yahv, el que ha hecho la tierra y la ha formado y afirmado; Yahv es su nombre."
 Llmame y yo te responder, y te comunicar cosas grandes y ocultas que t no conoces,
 pues as dice Yahv, Dios de Israel, de las casas de esta ciudad y de los palacios de los reyes de Jud, destruidos para servir de baluartes para resistir a los caldeos,
 llenndose con los cadveres de los hombres que yo her en mi furor y en mi indignacin, ocultando mi rostro a esta ciudad por todas sus maldades.
 He aqu que yo les restituir la salud, los sanar y les descubrir abundancia de paz y de verdad;"
 yo har volver a los cautivos de Jud y a los de Israel y los reconstruir como al principio, y los limpiar de todas las iniquidades que contra m cometieron,
 y les perdonar todas las culpas y todas sus rebeliones contra m,
 y ser para mi renombre, alegra, alabanza y magnificencia entre todos los pueblos de la tierra, que oirn todo el bien que yo les har y temblarn y se turbarn de tanto bien y de tanta paz como yo les dar.
 As dice Yahv: Todava en estos lugares de que vosotros decs: Son un desierto sin hombres y sin bestias; en las ciudades de Jud y en las calles de Jerusaln, sin habitantes, sin bestias,"
 se oirn voces de jbilo y voces de alegra, los cantos del esposo y los cantos de la esposa, voces que cantarn: Alabad a Yahv de los ejrcitos, porque es bueno, porque es eterna su misericordia, y de los que llevan al templo sus oblaciones, porque yo har volver a los desterrados de esta tierra como estaban antes, orculo de Yahv.
 As dice Yahv de los ejrcitos: Todava habr en estos lugares desiertos, sin hombres ni bestias, y en todas sus ciudades, majadas, donde los pastores apriscarn a sus rebaos;"
 en las ciudades de la montaa, en las del llano y en las del medioda, en la tierra de Benjamn y en torno a Jerusaln, y en las ciudades de Jerusaln, todava pasar el ganado bajo la mano del que lo cuenta, orculo de Yahv.
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo cumplir la buena palabra que yo he pronunciado sobre la casa de Israel y sobre la casa de Jud.
 En esos das y en ese tiempo, yo suscitar a David un renuevo de justicia que har derecho y justicia sobre la tierra.
 En esos das ser salvado Jud, y Jerusaln habitar confiadamente, y se llamar Yahv, justicia nuestra.
 Porque as dice Yahv: No faltar a David un varn que se siente sobre el trono de la casa de Israel.
 Y a los sacerdotes levitas no les faltar tampoco varn a mi servicio que ofrezca holocausto y queme la ofrenda y sacrifique todos los das.
 Y recibi Jeremas palabra de Yahv, diciendo:
 As dice Yahv: Si rompis mi pacto con el da y mi pacto con la noche, para que no sea da y noche a su debido tiempo,
 entonces se romper mi pacto con David, mi siervo, para que no tenga hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas sacerdotes, mis ministros.
 Como no pueden contarse las milicias celestes ni las arenas del mar, as multiplicar yo la descendencia de David, mi siervo, y a los levitas, mis ministros.
 Y recibi Jeremas palabra de Yahv, diciendo:
 No ves lo que dicen estas gentes?: Las dos familias que eligi Yahv, las dos las ha repudiado, y desprecian a mi pueblo por no ser ya a sus ojos una nacin.
 As dice Yahv: Si no he hecho yo pacto con el da y con la noche, ni he dado leyes a los cielos y a la tierra,
 entonces repudiar yo a la descendencia de Jacob y de David, mi siervo, prohibiendo tomar de su progenie jefes para la raza de Abraham, de Isaac, de Jacob, pues yo har volver a mis cautivos, tendr piedad de ellos.
 Palabra de Yahv que recibi Jeremas mientras Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito y todos los reinos de la tierra sometidos a su dominacin y todos sus pueblos, atacaba a Jerusaln y a todas sus ciudades.
 As dice Yahv, Dios de Israel: Ve a Sedecas, rey de Jud, y dile: As dice Yahv: He aqu que voy a entregar esta ciudad en manos del rey de Babilonia, que le pegar fuego,
 y t no escapars de sus manos, sino que sers hecho prisionero y le sers entregado, y vers con tus ojos al rey de Babilonia, y te hablar boca a boca, y sers llevado a Babilonia.
 Oye, pues, oh Sedecas, rey de Jud! lo que dice Yahv: Esto es lo que te dice a ti: No morirs a la espada,
 morirs en paz, y como se quemaron perfumes (en los funerales de) tus padres, los reyes que te han precedido, as se quemarn tambin en los tuyos, y se te harn lamentaciones: Ay seor! pues yo soy quien lo digo, orculo de Yahv.
 El profeta dijo todo esto a Sedecas, rey de Jud, en Jerusaln,
 mientras el ejrcito del rey de Babilonia estaba atacando a Jerusaln y a las otras ciudades de Jud que no se haban rendido, a Lakis y Azeqah, pues slo ellas haban quedado entre las ciudades amuralladas de Jud.
 Palabra de Yahv que recibi Jeremas despus de haber hecho el rey Sedecas un convenio con todo el pueblo de Jerusaln
 de que se publicara la manumisin, dejando cada uno libres a sus esclavos y esclavas hebreos, hombres y mujeres, a fin de que no fuera retenido como esclavo ningn judo o juda por un hermano suyo.
 Todos los magnates y todo el pueblo, que haban aceptado este convenio, consintieron en libertar cada uno a sus esclavos y esclavas y no retenerlos en la esclavitud; consintieron y los libertaron;"
 pero se arrepintieron luego, y reclamaron los esclavos y esclavas que haban liberado y los obligaron de nuevo a ser esclavos y esclavas.
 Recibi, pues, Jeremas palabra de Yahv, diciendo:
 As dice Yahv, Dios de Israel: Yo hice con vuestros padres un pacto al tiempo que los saqu de Egipto, de la casa de la esclavitud, dicindoles:
 al fin del ao sptimo, cada uno dar libertad al hermano hebreo que se le haya vendido; te servir durante seis aos, pero luego le liberars; pero vuestros padres no me obedecieron, no me dieron odos."
 Vosotros hoy os habis convertido y habis hecho bien a mis ojos, proclamando la sumisin de vuestros hermanos, y habis hecho ese pacto en mi presencia, en la casa en que se invoca mi nombre;"
 luego os habis vuelto atrs, habis profanado mi nombre, habis vuelto a retraer cada uno a sus siervos y siervas que habais liberado, reducindolos de nuevo a la servidumbre y hacindolos vuestros esclavos y esclavas.
 Por eso, as dice Yahv: Vosotros no me habis escuchado, proclamando cada uno la manumisin de su hermano y de su prjimo; he aqu que yo os proclamo la manumisin  orculo de Yahv  para la espada, para la peste y para el hambre, y har de vosotros objeto de terror para todos los reinos de la tierra,"
 y har de los que han quebrantado mi pacto y no han guardado las palabras de la alianza que ante m sellaron como el becerro que partieron en dos mitades, entre cuyos trozos pasaron.
 Los grandes de Jud, los grandes de Jerusaln, los eunucos, los sacerdotes y todo el pueblo de esta tierra pasarn por entre las partes del becerro,
 y los entregar en manos de sus enemigos, en las manos de los que buscan sus vidas, y sus cadveres sern pasto de las aves del cielo y de las bestias de la tierra;"
 y a Sedecas, rey de Jud, y a sus prncipes, los entregar en manos de sus enemigos, en manos de los que de muerte los persiguen, en manos del rey de Babilonia, que de vosotros se ha retirado.
 He aqu que les dar orden  orculo de Yahv  y los har volver a esta ciudad, y la combatirn y la tomarn y la incendiarn, y har de las ciudades de Jud un desierto, y no habr quien las habite.
 Palabra que Jeremas recibi de Yahv en tiempo de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud:
 Anda y vete a casa de los recabitas. Habales y trelos a la casa de Yahv, a una de las cmaras, y dales a beber vino.
 Yo tom a Jazanas, hijo de Jeremas, hijo de Jabasinas; a sus hermanos y a todos sus hijos y a toda la familia de los recabitas,"
 y los introduje en el templo, en la cmara de los hijos de Jann, hijo de Jegdelas, hombre de Dios, que est junto a la cmara de los prncipes, debajo de la de Mahasas, hijo de Sallum, el guardia del vestbulo.
 Y puse ente los recabitas jarras y copas llenas de vino, dicindoles: Bebed vino.
 Pero ellos me contestaron: No bebemos vino, pues Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, nos mand: No bebis vino jams, ni vosotros ni vuestros hijos,
 ni construyis casas, ni hagis siembras, ni plantis ni poseis vias, sino que habitaris en tiendas todo el tiempo de vuestra vida, para que vivis muchos das sobre la tierra en la que sois peregrinos.
 Nosotros hemos obedecido a la voz de Jonadab, hijo de Recab, nuestro padre, en cuanto nos mand no beber vino en los das de nuestra vida, ni nosotros, ni nuestras mujeres, ni nuestros hijos, ni nuestras hijas,
 y no edificar casas, y no tenemos vias ni campos de sembradura,
 sino que habitamos en tiendas, como lo mand Jonadab, nuestro padre.
 Pero cuando Nabucodonosor, rey de Babilonia, subi a nuestra tierra, nos dijimos: Vamos a refugiarnos en Jerusaln para escapar al ejrcito de los caldeos y al ejrcito de Aram, y venimos a habitar en Jerusaln.
 Y dirigi Yahv la palabra a Jeremas, diciendo:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Ve y di a los hombres de Jud y a los habitantes de Jerusaln: No aprenderis a obedecer mis palabras? Orculo de Yahv.
 Las palabras de Jonadab, hijo de Recab, son obedecidas: mand a sus hijos no beber vino, y no lo han bebido hasta hoy, cumpliendo el mandato de su padre, y yo os he hablado tantas y tantas veces, y no me habis obedecido.
 Os he enviado una y otra vez a mis siervos los profetas para deciros: Convertios de vuestros malos caminos, enmendad vuestras obras y no os vayis tras de los dioses ajenos para darles culto, y habitaris la tierra que os he dado a vosotros y a vuestros padres; pero no me habis dado odos, no me habis obedecido."
 Los recabitas han obedecido a lo que les mand su padre, pero este pueblo no me ha obedecido a m.
 Por eso, as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo har venir sobre Jud y sobre todos los habitantes de Jerusaln todos los males con que los he amenazado, pues les he hablado, y no me han odo; los he llamado, y no me han respondido."
 Pero al clan de los recabitas les dijo Jeremas: Por haber obedecido al mandato de Jonadab, vuestro padre, cumpliendo cuanto os mand,
 por eso as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: No dejar de haber siempre ante mi presencia un varn de la estirpe de Jonadab, hijo de Recab, que me sirva.
 El ao quinto de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud, recibi Jeremas palabra de Yahv, dicindole:
 Toma un volumen y escribe en l todo cuanto yo te he dicho contra Jerusaln, y contra Jud, y contra todas las naciones desde el da en que te habl en tiempo de Josas hasta hoy,
 a ver si, oyendo la casa de Jud todos los males que yo pienso traer sobre ella, se convierte cada uno de sus malos caminos, y yo les perdonar sus iniquidades y pecados.
 Llam, pues, Jeremas a Baruc, hijo de Neras, y escribi ste en un volumen, dictndole Jeremas, todas las palabras que Yahv le haba dicho.
 Y le dijo Jeremas a Baruc: Yo estoy impedido de poder ir a la casa de Yahv;"
 vete, pues, t y en el libro que a mi dictado has escrito lee las palabras de Yahv, oyendo el pueblo en el templo en un da de ayuno y oyendo todos los que vienen de todo Jud y de sus ciudades,
 a ver si acaso sus oraciones llegan a la presencia de Yahv y se convierte cada uno de sus malos caminos, porque grande es el furor y la indignacin con que amenaza Yahv a este pueblo.
 Hizo, pues, Baruc, hijo de Neras, lo que haba mandado Jeremas, profeta, y ley en el libro las palabras de Yahv en la casa de Yahv.
 Sucedi, pues, el ao quinto de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud, en el mes noveno, que se promulg un ayuno a todo el pueblo de Jerusaln y a todos cuantos venan a Jerusaln de las ciudades de Jud,
 y ley Baruc el libro de los sermones de Jeremas en el templo, en la cmara de Gamaras, hijo de Safan, escriba, en el vestbulo superior, a la entrada de la Puerta Nueva del templo, oyendo todo el pueblo.
 Y habiendo odo Miqueas, hijo de Gamaras, hijo de Safan, las palabras de Yahv del libro,
 baj al palacio del rey, a la cmara del escriba, donde se hallaban todos los grandes: Elisama, escriba; Dalaas, hijo de Semea, y Elnatn, hijo de Ajabor, y Gamaras, hijo de Safan, y Sedecas, hijo ce Ananas, y todos los dignatarios,"
 y les comunic Miqueas todo lo que haba odo leer a Baruc del volumen ante el pueblo.
 Mandaron, pues, todos los magnates a Jud, hijo de Natanas, hijo de Selemas, hijo de Cus, para decir a Baruc: Ven y trae el volumen que has ledo al pueblo. Tom, pues, Baruc el volumen y vino con l a ellos,
 que le dijeron: Sintate y lenos eso a nosotros, y se lo ley Baruc.
 Cuando oyeron, pues, todo aquello, mostrronse unos a otros atnitos, y dijeron a Baruc: Tenemos que comunicar esto al rey,
 y le dijeron: Indcanos cmo has escrito t esto.
 Baruc les dijo: El me dictaba todas estas palabras de su propia boca, y yo lo escriba con tinta en el libro.
 Y dijeron los magnates a Baruc: Ve y escndete, y que se esconda tambin Jeremas, sin que sepa nadie dnde estis.
 Ellos se fueron al rey, al atrio, dejando el volumen en la cmara de Elisama, escriba, y dijeron al rey lo que pasaba.
 Mand el rey a Jud que llevara el volumen, y ste lo tom de la cmara de Elisama y lo ley en presencia del rey y en presencia de todos los dignatarios que estaban junto a l.
 Estaba el rey en las habitaciones de invierno; era el noveno mes, y tena delante de s un brasero encendido,"
 y, segn iba leyendo Jud tres o cuatro columnas, lo iba rasgando (el rey) con el cuchillo del escriba, y lo arrojaba al fuego del brasero, hasta que lo quem todo.
 No temieron ni rasgaron sus vestiduras ni el rey ni sus cortesanos que oyeron todas aquellas palabras.
 Sin embargo, Elnatn, Dalaas y Gamaras rogaron al rey que no quemara el volumen; pero ste no les oy,"
 y mand el rey a Jeremiel, hijo de Amelec, y a Sarayas, hijo de Ezriel, y a Selemas, hijo de Abdeel, que apresaran a Baruc, escriba, y a Jeremas, profeta; pero Yahv los ocult."
 Despus que el rey quem el volumen de los sermones de Jeremas que haba escrito Baruc al dictado de aqul, recibi Jeremas palabra de Yahv, que le dijo:
 Toma un nuevo volumen y escribe en l todos los sermones anteriores que haba en el primero, que quem Joaquim, rey de Jud,
 y a Joaquim, rey de Jud, le dirs: As dice Yahv: T has quemado aquel volumen, diciendo: Por qu has escrito esto anunciando que vendr el rey de Babilonia y devastar esta tierra, no dejando en ella hombre ni jumento?
 Pues as dice Yahv contra Joaquim, rey de Jud: No tendr descendiente que le suceda en el trono de David, y su cadver ser arrojado al calor del da y al fro de la noche,
 y le pedir cuenta a l y a su descendencia y a sus siervos de sus iniquidades, y traer sobre ellos, y sobre los habitantes de Jerusaln, y sobre los hombres de Jud, todos los males que les he anunciado y ellos no han querido or.
 Tom, pues, Jeremas otro volumen y se lo dio a Baruc, hijo de Neras, escriba, el cual escribi de boca de Jeremas todos los sermones que quem Joaquim, rey de Jud, y se aadieron todava otros muchos como aqullos.
 Rein Sedecas, hijo de Josas, en lugar de Jeconas, hijo de Joaquim. Fue Nabucodonosor, rey de Babilonia, quien le hizo rey de la tierra de Jud.
 Y no obedecieron l, sus siervos y el pueblo de la tierra a las palabras que haba hablado Yahv por medio de Jeremas, profeta,
 y envi el rey Sedecas a Jucal, hijo de Selemas, y a Sofoas, hijo de Mahasas, sacerdote, a Jeremas, profeta, dicindole: Ruega por nosotros a Yahv, nuestro Dios.
 Y Jeremas andaba libremente entre el pueblo, pues todava no le haban encarcelado.
 Sali entonces de Egipto el ejrcito del faran, y, al saber la nueva, los caldeos que asediaban a Jerusaln se retiraron de all.
 Y recibi Jeremas, profeta, palabra de Yahv, dicindole:
 As dice Yahv, Dios de Israel: Decid al rey de Jud que os ha mandado a preguntarme: He aqu que el ejrcito del faran que ha venido en socorro vuestro se tendr que volver a su tierra de Egipto,
 y volvern los caldeos a combatir esta ciudad, y la tomarn e incendiarn.
 As dice Yahv: No os engais a vosotros mismos, dicindoos: Se irn los caldeos de nosotros, porque no se irn.
 Pero, aunque destrozarais a todo el ejrcito caldeo que lucha contra vosotros y no quedasen de l ms que algunos heridos, stos saldran de sus tiendas y pegaran fuego a esta ciudad.
 Cuando se haba retirado de Jerusaln el ejrcito caldeo por la venida del ejrcito del faran,
 sala Jeremas de Jerusaln para ir a tierra de Benjamn a hacer una particin en medio del pueblo;"
 pero, al llegar a la puerta de Benjamn, el jefe de la guardia, llamado Jeras, hijo de Selamas, hijo de Ananas, apres a Jeremas, diciendo: T vas a pasarte a los caldeos!
 Jeremas respondi: Mentira, no voy a pasarme a los caldeos. Pero no escuch Jeras a Jeremas, y, arrestndole, le condujo a los jefes,
 que, airados contra Jeremas, le hicieron azotar y encerrar en la crcel que haba en la casa de Jonatn, escriba, de la cual haban hecho prisin.
 Y entr Jeremas y fue metido en una cisterna abovedada, y estuvo all mucho tiempo.
 Mand a buscarle el rey Sedelas, y le pregunt en secreto en el palacio: Hay palabra de Yahv?
 S, la hay, contest Jeremas: Sers entregado en manos del rey de Babilonia. Y dijo Jeremas al rey Sedecas: Qu pecado he cometido yo contra t, contra tus cortesanos y contra tu pueblo, para que me hayis metido en la crcel?
 Dnde estn ahora vuestros profetas, que os profetizaban diciendo: No vendr el rey de Babilonia contra vosotros y contra esta tierra?
 yeme, pues; oh rey, mi seor! te lo ruego; acoge mi splica y no me vuelvas a la prisin de la casa de Jonatn, escriba, porque morir all."
 Mand, pues, el rey Sedecas que fuese llevado al vestbulo de la guardia y se le diese cada da una torta de pan de la calle de los Horneros, mientras no faltase del todo el pan en la ciudad. As qued Jeremas en el vestbulo de la guardia.
 Oyeron Safatas, hijo de Matan; Guedelas, hijo de Pasjur; Jucal, hijo de Selemas, y Pasjur, hijo de Melquas, que Jeremas deca delante de todo el pueblo:"
 As dice Yahv: Todos cuantos se queden en esta ciudad morirn de espada, de hambre y de peste; el que huya a los caldeos vivir y tendr la vida por botn."
 As dice Yahv: Con toda certeza, esta ciudad caer en manos del ejrcito del rey de Babilonia, que la tomar.
 Y dijeron los magnates al rey: Hay que matar a ese hombre, porque con eso hace flaquear las manos de los guerreros que quedan en la ciudad, y las de todo el pueblo, dicindoles cosas tales. Este hombre no busca la paz de este pueblo, sino su mal.
 Djoles el rey Sedecas: En vuestras manos est, pues no puede el rey nada contra vosotros.
 Prendieron, pues, a Jeremas y le metieron en la cisterna de Melquas, hijo del rey, que est en el vestbulo de la crcel, bajndole con cuerdas a la cisterna, en la que no haba agua, aunque s lodo, y qued Jeremas metido en el lodo.
 Oy Abdemelec, etope, eunuco de la casa real, que haban metido a Jeremas en la cisterna. El rey estaba entonces en la puerta de Benjamn.
 Sali Abdemelec del palacio, y fue a decir al rey:
 Rey, mi seor, han hecho mal esos hombres tratando as a Jeremas, profeta, metindole en la cisterna para que muera all de hambre, pues no hay ya pan en la ciudad.
 Mand el rey a Abdemelec el etope, dicindole: Toma contigo tres hombres y saca de la cisterna a Jeremas antes de que muera.
 Tomando, pues, consigo Abdemelec a los hombres, se dirigi al ropero del palacio, y tom de all unos cuantos vestidos usados y ropas viejas, que con cuerdas se hizo llegar a Jeremas en la cisterna.
 Y dijo Abdemelec el etope a Jeremas: Ponte estos trapos y ropas viejas debajo de los sobacos, sobre las cuerdas. Hzolo as Jeremas,
 y sacaron con las cuerdas a Jeremas de la cisterna, y qued Jeremas en el vestbulo de la crcel.
 El rey Sedelas mand buscar a Jeremas y le hizo llevar junto a la tercera entrada del templo, y all le dijo: Voy a preguntarte una cosa. No me ocultes nada.
 Dijo Jeremas a Sedecas: Si te la digo, me hars matar; y si te doy un consejo, no lo seguirs."
 Hizo, pues, en secreto Sedecas a Jeremas este juramento: Vive Yahv, que no ha dado la vida a nosotros, que no te dar la muerte y que no te entregar a esos que buscan tu vida.
 Dijo entonces Jeremas a Sedecas: As dice Yahv de los ejrcitos: Si sales y vas a entregarte a los jefes del rey de Babilonia, salvars tu vida, y esta ciudad no ser dada a las llamas, te salvars t y tu familia;"
 pero, si no sales a entregarte a los jefes del rey de Babilonia, caer esta ciudad en manos de los caldeos, que la incendiarn, y t no te escapars de sus manos.
 Y dijo el rey Sedecas a Jeremas: Temo que me entreguen a los judos que se han pasado a los caldeos, y aqullos me escarnezcan.
 Contestle Jeremas: No te entregarn. Oye lo que te digo de parte de Yahv, y te saldr bien y vivirs.
 Y si no quieres salir, mira lo que me ha mostrado Yahv:
 Todas las mujeres que han quedado en el palacio sern llevadas a los jefes del rey de Babilonia, y he aqu que dirn: Te han engaado y te han vencido tus amigos, han hundido en el lodo tus pies, te volvieron la espalda!
 Y todas las mujeres y tus hijos sern llevados a los caldeos, y t no escapars a sus manos, sino que sers entregado al rey de Babilonia, y esta ciudad ser incendiada.
 Dijo, pues, el rey Sedecas a Jeremas: Que nadie sepa nada de esto, y no morirs.
 Si saben los magnates que he hablado contigo y vienen a decirte: Cuntanos lo que has dicho al rey, no nos ocultes nada; si no, te mataremos, y dinos lo que el rey te ha dicho,"
 les responders: He suplicado al rey que no me haga volver a la casa de Jonatn, pues morira all.
 Vinieron, en efecto, los magnates a Jeremas y le preguntaron; y l les dijo lo que el rey haba mandado decir, y le dejaron, pues nada se haba sabido."
 Qued Jeremas en el vestbulo de la guardia hasta el da en que fue tomada Jerusaln.
 Y sucedi que fue tomada Jerusaln. El ao noveno de Sedecas, rey de Jud, en el dcimo mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito a Jerusaln y la siti,
 y el ao undcimo de Sedecas, el cuarto mes, se abri la brecha,
 y penetraron en la ciudad los jefes del rey de Babilonia y ocuparon la puerta del medio: Nergalsareser, Samgar-Nebo, Sarsakim, rabsaris; Nergalsareser, rabmag, y todos los otros jefes del rey de Babilonia."
 Al verlos Sedecas, rey de Jud, y todos sus hombres de guerra, huyeron, saliendo de noche de la ciudad por el camino del jardn real, por la puerta de entre los dos muros, y se dirigieron hacia el Araba.
 El ejrcito de los caldeos los persigui, y alcanz a Sedecas en las estepas de Jeric, llevndole preso a Nabucodonosor, rey de Babilonia, que estaba en Ribla, en la tierra de Jamat. El rey de Babilonia pronunci contra l su sentencia.
 Hizo matar en Ribla a los hijos de Sedecas, a la vista de ste; dio muerte a los nobles de Jud,"
 e hizo sacar los ojos a Sedecas y le carg de cadenas para llevarlo a Babilonia.
 Los caldeos prendieron fuego al palacio real y a las otras casas y arrasaron las murallas de Jerusaln.
 El resto de los habitantes que haba quedado en la ciudad, los huidos que se haban pasado a los caldeos y todo el resto del pueblo, los deport a Babilonia Nabuzardn, jefe de la guardia.
 A los pobres del pueblo, que no tenan nada, los dej Nabuzardn, jefe de la guardia, en la tierra de Jud, y les dio vias y campos de labor.
 Nabucodonosor, rey de Babilonia, haba dado orden a Nabuzardn, jefe de su guardia, respecto de Jeremas, dicindole:
 Prndele y mira por l y no le hagas mal alguno, sino que haz con l segn te diga.
 Y Nabuzardn, jefe de la guardia, y Nabusezbn, rabsaris; Negalsareser, rabmag, y todos los otros jefes del rey de Babilonia,"
 mandaron sacar a Jeremas del vestbulo de la guardia y se lo encomendaron a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan, para que le llevase a su casa, y qued habitando en medio del pueblo.
 Jeremas haba recibido palabra de Yahv, mientras estaba preso en el vestbulo de la guardia, dicindole:
 Ve y di a Abdemelec el etope: As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo cumplir mis palabras sobre esta ciudad, para su mal, no para su bien; esto suceder a tus propios ojos en ese da."
 Entonces yo te librar  orculo de Yahv  y no sers entregado en manos de los hombres a quienes temes.
 Yo te salvar y no caers a la espada, y ser salva tu vida, porque confiaste en m. Orculo de Yahv.
 Palabra de Yahv que recibi Jeremas despus que Nabuzardn, jefe de la guardia, le dej ir de Rama, donde le hall cargado de cadenas en medio de los cautivos de Jerusaln y de Jud que iban deportados a Babilonia.
 El jefe de la guardia real dijo a Jeremas: Yahv, tu Dios, haba amenazado con males este lugar,
 y los ha trado sobre l, como lo anunci, porque habis pecado contra Yahv y no habis escuchado su voz; por eso os ha sucedido esto."
 Y ahora he aqu que te quito hoy las cadenas de tus manos; si quieres venir conmigo a Babilonia, ven, que yo mirar por ti; pero, si te desagrada venir conmigo a Babilonia, djalo; tienes la tierra toda a tu disposicin. Ve a donde mejor te parezca."
 Y como an no se decidiera a volver, vulvete (le dijo) a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan, a quien ha hecho el rey de Babilonia gobernador de las ciudades de Jud, y habita con l en medio del pueblo, o vete a donde t mejor quieras. Diole tambin el jefe de la guardia provisiones, le hizo regalos y le despidi.
 Vino, pues, Jeremas a Godolas, hijo de Ajicam, que resida en Misfa, y habit con l en medio del pueblo que haba quedado en la tierra.
 Guando todos los jefes de tropas que se haban dispersado por la campia supieron, ellos y sus hombres, que el rey de Babilonia haba hecho gobernador de la tierra a Godolas, hijo de Ajicam, encomendndole los hombres, las mujeres y nios y los pobres de la tierra que no haban sido deportados a Babilonia,
 vinieron a Godolas, en Misfa, Ismael, hijo de Natanas; Yojann y Jonatn, hijos de Carcaj; Serayas, hijo de Tanjumet; los hijos de Efay, de Netofa, y Jezonas, hijo del Mahakat, ellos y sus hombres,"
 y los conjur Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan, a ellos y a sus compaeros: No temis servir a los caldeos; habitad en la tierra, servid al rey de Babilonia, y os reportar bien."
 Yo me quedo en Misfa para representar al pas ante los caldeos que vengan a nosotros, pero vosotros haced la vendimia, recoged las mieses y el aceite y guardadlos en vuestros recipientes, y quedaos en las ciudades que habitis,
 Tambin todos los judos que estaban en Moab, entre los hijos de Amn, en Idumea y en todas las otras regiones, al or que el rey de Babilonia haba dejado un resto de Jud y que les haba dado por gobernador a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan,
 volvieron de todas las regiones en que se haban dispersado, y vinieron a la tierra de Jud, a Godolas, en Misfa, y recogieron vino y mieses en gran abundancia.
 Pero vinieron a Godolas, en Misfa, Yojann, hijo de Careaj, y todos los jefes del ejrcito que se haban dispersado por la campia,
 y le dijeron: Sabes que Baals, rey de los hijos de Arrimn, ha mandado a Ismael, hijo de Natanas, para darte muerte? No lo crey Godolas, hijo de Ajicam.
 y Yojann, hijo de Careaj, llev aparte a Godolas y le dijo: Yo ir y matar a Ismael, hijo de Natanas, sin que nadie lo sepa; no te mate l a ti y se dispersen todos los judos que se han reunido en torno tuyo y perezcan los restos de Jud.
 Y le contest Godolas, hijo de Ajicam: No hagas eso, pues lo que dices de Ismael es falso.
 Y sucedi que el sptimo mes vino Ismael, hijo de Natanas, hijo de Elisama, de sangre real, de los magnates de la corte, con otros diez a Godolas, hijo de Ajicam, en Misfa, y comieron juntos en Misfa.
 Y se levant Ismael, hijo de Natanas, y con l los diez que le acompaaban, y mataron a Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan, al que haba puesto de gobernador de la tierra el rey de Babilonia,
 y mataron tambin a todos los judos que le acompaaban en Misfa, y a los caldeos que se encontraban all.
 Al segundo da de haber muerto Godolas, sin que nadie lo supiera todava,
 vinieron unos hombres de Siquem, de Silo y de Samara, ochenta en nmero, rasurada la barba, rasgadas las vestiduras e incisas las carnes, que traan en sus manos oblaciones e incienso para ofrecerlos en el templo de Yahv.
 Saliles al encuentro Ismael, hijo de Natanas, de Misfa. Iban llorando, y, al llegar a ellos, les dijo: Venid a ver a Godolas, hijo de Ajicam.
 Cuando estuvieron en medio de la ciudad, los mat Ismael con los que le acompaaban, arrojndolos a la cisterna.
 Hubo entre ellos diez que dijeron a Ismael: No nos mates, que tenemos en el campo gran cantidad de trigo y de cebada, de aceite y de miel. Dejlos y no los mat con los dems.
 La cisterna en que arroj Ismael todos los cadveres de los hombres a quienes mat es una gran cisterna que hizo construir el rey Asa cuando se defenda de Baasa, rey de Israel. Esta es la que llen de cadveres Ismael, hijo de Natanas.
 Llev cautivo Ismael a todo el resto del pueblo que se hallaba en Misfa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que en Misfa haba quedado, al cual haba dado Nabuzardn, jefe de la guardia real, por gobernador a Godolas, hijo de Ajicam. Ismael, hijo de Natanas, se los llev cautivos hacia la tierra de los hijos de Amn.
 Yojanii, hijo de Qareaj, y los jefes de tropas que con l estaban, supieron todo el mal que haba hecho Ismael, hijo de Natanas,
 y, tomando todos sus hombres, salieron en persecucin de Ismael, hijo de Natanas, y le alcanzaron cerca del gran estanque de Gaban.
 Todo el pueblo que estaba con Ismael se alegr al ver a Yojann, hijo de Qareaj, y los jefes de tropas que le acompaaban,
 y todo el pueblo que Ismael llevaba a Misfa dio la vuelta y se fue con Yojann, hijo de Qareaj.
 Ismael, hijo de Natanas, con otros ocho, huy delante de Yojann, y se refugi entre los hijos de Amn.
 Tomaron, pues, Yojann, hijo de Qareaj, y todos los jefes de tropas que le acompaaban, a todo el resto del pueblo que Ismael, hijo de Natanas, haba llevado de Misfa despus de haber matado a Godolas, hijo de Ajicam; hombres y mujeres, nios y eunucos que haba trado de Gaban,"
 y se volvieron, detenindose en los apriscos de Kimham, cerca de Beln, para desde all dirigirse a Egipto,
 huyendo de los caldeos, a quienes teman por haber matado Ismael, hijo de Natanas, a Godolas, hijo de Ajicam, puesto por el rey de Babilonia como gobernador del pas.
 Todos los jefes de las tropas, Yojann, hijo de Qareaj; Jezonas, hijo de Osaas 1 , y todo el pueblo, chicos y grandes, se acercaron a Jeremas"
 y le dijeron: Acepta nuestro ruego y pide por nosotros a Yahv, tu Dios; por todos estos restos, pues de muchos hemos quedado pocos, como t ves."
 Que Yahv, tu Dios, nos d a conocer el camino que debemos seguir y lo que hemos de hacer.
 El profeta Jeremas les dijo: Os oigo, y pedir por vosotros a Yahv, vuestro Dios, segn vuestros deseos. Todo cuanto me responda Yahv os lo comunicar, sin ocultaros nada.
 Y ellos dijeron a Jeremas: Sea Yahv contra nosotros testigo verdadero y fiel si no hiciramos en todo segn la palabra que Yahv, tu Dios, te mande para nosotros.
 Bueno o malo, seguiremos el mandato de Yahv, a quien te enviaremos para que nos suceda bien, obedeciendo a la voz de Yahv, nuestro Dios.
 Pasados diez das, recibi Jeremas palabra de Yahv;"
 y llam a Yojann, hijo de Qareaj, y a todos los jefes de tropas que con l estaban, y a todo el pueblo, chicos y grandes,
 y les dijo: As dice Yahv, Dios de Israel, a quien me habis mandado para presentarle vuestros ruegos:
 Si os quedis tranquilos en esta tierra, yo os edificar y no os destruir, os plantar y no os arrancar, pues me pesa ya del mal que os he hecho,
 No os d miedo el rey de Babilonia, a quien temis; no temis de l  orculo de Yahv  , pues yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de sus manos."
 Os otorgar misericordia y se apiadar de vosotros y os dejar en vuestra tierra.
 Pero si decs: No queremos seguir en esta tierra, y no escuchis la voz de Yahv, vuestro Dios,
 diciendo: Nos iremos a la tierra de Egipto, donde no veremos ya la guerra ni oiremos el sonido de la trompeta y no habr falta de pan, all habitaremos,
 entonces, resto de Jud, escuchad la palabra de Yahv: As dice Yahv de los ejrcitos: Si volvis vuestros ojos a Egipto para iros all y habitar en l,
 la espada que temis os alcanzar sobre la tierra de Egipto; el hambre que recelis os sobrevendr en Egipto y os har morir all."
 Y todos cuantos vuelvan el rostro hacia Egipto para ir a habitar all, morirn de espada, de hambre y de peste; ni uno solo escapar ni se librar del mal que yo har venir sobre ellos,"
 porque as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Lo mismo que ha estallado mi clera y mi furor contra los habitantes de Jerusaln, as estallar mi furor contra vosotros si os vais a Egipto, y seris objeto de execracin, de horror, de maldicin y de oprobio, y no veris ms esta tierra.
 He aqu la palabra de Yahv para vosotros, resto de Jud: No vayis a Egipto. Sabed que yo os lo advierto hoy solemnemente.
 Ciertamente os engais a vosotros mismos. Me habis mandado a Yahv, nuestro Dios, diciendo: Intercede por nosotros cerca de Yahv, nuestro Dios. Todo lo que diga Yahv, nuestro Dios, comuncanoslo, y nosotros lo haremos.
 Yo os lo hago saber hoy, y vosotros no escuchis la voz de Yahv, nuestro Dios, lo que me ha encargado deciros.
 Sabed, pues, que certsimamente moriris de espada, de hambre y de peste en el lugar adonde queris iros a habitar.
 Sucedi, pues, que, cuando Jeremas acab de hablar a todo el pueblo las palabras de Yahv, su Dios, todo cuanto Yahv, su Dios, le haba encargado decirles,
 Azaras, hijo de Mahasas; Yojann, hijo de Qareaj, y todos los hombres soberbios, dijeron a Jeremas: Es mentira lo que dices, no te ha enviado Yahv, nuestro Dios, para decirnos: No vayis a habitar en Egipto."
 Es Baruc, hijo de Neras, que te incita contra nosotros para entregarnos a los caldeos, para que nos den muerte o nos deporten a Babilonia.
 De este modo, Yojann, hijo de Qareaj; todos los jefes y todo el pueblo, desoyeron la orden de Yahv de quedarse en la tierra de Jud."
 Y Yojann, hijo de Qareaj, y todos los jefes de tropas tomaron a los restos de Jud que haban vuelto de las regiones todas en que se haban dispersado para habitar en la tierra de Jud,
 los hombres, las mujeres, los nios, las hijas del rey y todos cuantos Nabuzar-dn, jefe de la guardia real, haba dejado con Godolas, hijo de Ajicam, hijo de Safan, y a Jeremas profeta, y a Baruc, hijo de Neras,
 y entraron en Egipto, desoyendo la voz de Yahv, y llegaron a Tafnes.
 Y recibi Jeremas palabra de Yahv en Tafnes, dicindole:
 Toma con tu mano unas piedras grandes y mtelas en un mortero en el empedrado, junto a la entrada de la casa del faran en Tafnes, en presencia de los judos.
 Y diles: As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo mandar a buscar a Nabucodonosor, rey de Babilonia, mi siervo, que asentar su trono sobre estas piedras que acabo de colocar y extender sobre ellas su tapiz.
 Vendr y batir la tierra de Egipto: los que a la muerte, a la muerte; los que al cautiverio, al cautiverio; los que a la espada, a la espada."
 Y pegar fuego a los templos de los dioses de Egipto, y los abrasar, y los conducir cautivos, y despiojar la tierra de Egipto como despioja el pastor su zamarra, y saldr de all en paz.
 Y romper los obeliscos del templo del Sol en Egipto, y quemar los templos de los dioses de Egipto.
 Palabra que fue dirigida a Jeremas respecto de todos los judos que habitaban en tierra de Egipto, en Migdol, Tafnes, Menfis y en la regin de Pairos.
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Vosotros habis visto todos los males que yo he trado sobre Jerusaln y sobre todas las ciudades de Jud, desiertas hoy, sin que nadie las habite,
 por las iniquidades que cometieron, provocando mi ira y yndose a ofrecer incienso a los dioses ajenos, que no conocan ni ellos ni sus padres.
 Yo os mand repetidamente a mis siervos los profetas, dicindos: No hagis esas abominaciones que detesto.
 Y no obedecieron ni dieron odos, convirtindose de sus maldades y dejando de ofrecer incienso a los dioses ajenos.
 Y estall mi clera y se encendi mi furor sobre las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln, convertidas en desierto y devastacin, como hoy estn
 Ahora, pues, as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Por qu cometis contra vosotros mismos ese gran mal de hacer que perezcan hombres y mujeres, nios , de en medio de Jud, sin que quede resto alguno de vosotros,
 provocndome con las obras de vuestras manos, ofreciendo incienso a los dioses ajenos en la tierra de Egipto, que habis venido a habitar, y desaparezcis y seis maldicin y oprobio de todas las gentes de la tierra?
 Habis, por ventura, olvidado las iniquidades de vuestros padres, de los reyes de Jud, de vuestros magnates, las vuestras y las de vuestras mujeres, las cometidas en la tierra de Jud y en las calles de Jerusaln?
 No se han arrepentido todava hoy. No han tenido temor ni han seguido mis preceptos, los que os di a vosotros y a vuestros padres.
 Por tanto, as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo volver a vosotros mi rostro para mal y exterminar a todo Jud,
 y tomar a los restos de Jud que volvieron su rostro a Egipto para venir a habitar en l, y perecern todos en tierra de Egipto, caern por la espada, morirn de hambre desde el ms pequeo hasta el ms grande, morirn de espada y de hambre, y sern execracin, asombro, maldicin y oprobio.
 Yo ajustar cuentas a los que habitan en tierra de Egipto, como las ajust a los de Jerusaln, por la espada, por el hambre y por la peste.
 No habr fugitivos ni supervivientes de los restos de Jud venidos a habitar en Egipto que vuelvan a la tierra de Jud, objeto de las ansias de su alma, a la que querran volver para habitar, si no es algn fugitivo.
 Entonces todos los hombres, sabedores de que sus mujeres ofrecan incienso a los dioses ajenos, y todas las mujeres, reunidos en gran asamblea, y todos los del pueblo que habitaban en Egipto, en la regin de Pairos, respondieron a Jeremas:
 No te escucharemos en lo que nos dices en nombre de Yahv,
 sino que persistiremos en hacer todo cuanto nos venga en boca, quemando incienso a la reina del cielo y ofreciendo libaciones, como antes hemos hecho e hicieron nuestros padres, nuestros reyes y nuestros magnates en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln, vindonos entonces hartos de pan y felices, sin experimentar la desdicha,
 mientras que, desde que dejamos de quemar incienso a la reina del cielo y ofrecerle libaciones, carecemos de todo y nos consume la espada y el hambre.
 Y si nosotros quemamos incienso a la reina del cielo y le ofrecemos libaciones, es acaso sin nuestros maridos como hacemos las tortas para ofrecerlas a su imagen y hacerle las libaciones?
 Y dijo Jeremas a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres, a todos los que as le haban respondido:
 Qu! El incienso que en las ciudades de Jud y en las plazas de Jerusaln quemasteis vosotros, vuestros magnates y todo el pueblo, vuestros padres y vuestros reyes, no lo ha recordado Yahv y no lo ha tenido presente?
 No poda ya soportar Yahv la malicia de vuestras perversidades y vuestras abominaciones, y por eso vuestra tierra ha sido convertida en un desierto inhabitado, hecha horror y maldicin como est hoy.
 Por haber quemado incienso a los dolos, pecando contra Yahv, sin or su voz ni seguir su ley, sus preceptos y sus amonestaciones, por eso han venido sobre vosotros todos esos males que hoy padecis.
 Dijo, pues, Jeremas a todo el pueblo y a todas las mujeres: Od la palabra de Yahv todos los de Jud que habitis en la tierra de Egipto:
 As dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel. Vosotros y vuestras mujeres lo decs con vuestra boca y lo haris con vuestras manos; decs: Cumpliremos los votos que hemos hecho de quemar incienso a la reina del cielo y ofrecerle libaciones. Ciertamente los cumpliris, ciertamente los pondris por obra."
 Od, pues, la palabra de Yahv los de Jud que habitis en Egipto: Yo juro por mi gran nombre  orculo de Yahv  que no ser ya ms pronunciado mi nombre por boca de ningn hombre de Jud, diciendo: Viva el Seor, Yahv, en toda la tierra de Egipto!
 Yo velar sobre ellos para mal, no para bien, y todos los varones de Jud que habitan en tierra de Egipto sern consumidos por la espada y por el hambre hasta que perezcan del todo,
 y los que escapen a la espada volvern de la tierra de Egipto a la tierra d Jud, muy pocos en nmero, y los restos de Jud que han entrado en tierra de Egipto sabrn qu palabra es la que se cumpie, si la ma o la suya.
 Y he aqu la seal  orculo de Yahv  de que yo os pedir cuentas en este lugar y de que se realizar mi palabra contra vosotros para vuestro mal.
 As dice Yahv: Yo entregar al faran Hofra, rey de Egipto, en manos de sus enemigos, en manos de los que buscan su vida, como entregu a Sedecas, rey de Jud, en manos de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo, que buscaba su vida.
 Palabra que dijo Jeremas, profeta, a Baruc, hijo de Neras, cuando escriba estas cosas al dictado de Jeremas, el cuarto ao de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud.
 As dice Yahv, Dios de Israel, a ti Baruc:
 T dices: Ay msero de m, que Yahv no hace ms que aadir dolor a mi dolor! Me canso de gemir, y no hallo reposo!
 As dice Yahv: Dile esto: He aqu que lo que yo haba edificado lo destruyo, lo que haba plantado lo arranco, y esto en todo el pas.
 Y t pides para ti grandes cosas. No las pidas, pues mientras yo hago venir males sobre toda carne, te dejo a ti salva la vida dondequiera que vas.
 Palabra de Yahv a Jeremas contra las gentes.
 Acerca de Egipto: Contra el ejrcito del faran Necao, rey de Egipto, que estaba en Carquemis, junto al ro Eufrates, al que derrot Nabucodonosor, rey de Babilonia, el cuarto ao de Joaquim, hijo de Josas, rey de Jud.
 Preparad escudo y broquel, avanzad hacia el combate, aparejad los caballos.
 A montar, caballeros; formad, el casco en la cabeza; bruid las lanzas, ceid la loriga."
 Qu veo? Estn consternados, vuelven la espalda. Batidos los ms valientes, han huido por completo, sin volverse. Terror por doquier, orculo de Yahv.
 No escapar el ms veloz, no escapar el ms aguerrido. Al norte, a orillas del Eufrates, resbalaron y cayeron.
 Quin es ese que sube como el Nilo, cuyas aguas rugen como torrentes?
 Es Egipto, que sube como el Nilo, cuyas aguas rugen como torrentes, que dice: Subir e inundar la tierra, devastar las ciudades con sus moradores.
 Adelante la caballera, avancen furiosos los carros, salgan los hroes! Etopes y libios, el escudo al brazo; lidios, los que tensan el arco!"
 Ese da es el da del Seor, Yahv de los ejrcitos, da de venganza contra sus enemigos. La espada devorar, se hartar, se embriagar de su sangre. Da de sacrificio al Seor, Yahv de los ejrcitos, en tierras del norte, junto al ro Eufrates,
 Sube a Galaad en busca de blsamo, virgen hija de Egipto ! En vano multiplicars los remedios, no hay cura para ti.
 Oyeron las gentes tu ignominia, y tus alaridos llenaron la tierra. Tropez el hroe con el hroe, y ambos juntamente cayeron.
 Palabra que dijo Yahv a Jeremas, profeta, sobre la venida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, para batir al pas de Egipto:
 Anunciadlo en Egipto, pregonadlo en Migdol, proclamadlo en Menfis y en Tafnes, decid: Arriba! Preparaos ! porque la espada va a devorar en tu alrededor.
 Cmo ha huido Apis, tu toro? No ha aguantado, porque Yahv lo derrib.
 Muchos han tropezado y aun han cado; dcense unos a otros: Arriba! volvmonos a nuestros pueblos, a la tierra en que nacimos, ante la espada destructora."
 Llamad al faran, rey de Egipto, Ruido a destiempo. Vivo yo, dice el rey;"
 Yahv de los ejrcitos es su nombre. Como el Tabor entre los montes y el Carmelo junto al mar vendr.
 La el hato del cautiverio, moradora hija de Egipto, pues Menfis se convertir en un desierto, devastada, sin habitantes.
 Es Egipto una herniosa novilla; del norte ha venido el tbano a picarla,"
 Sus mercenarios en medio de ella eran como novillos cebados, pero tambin ellos volvieron la espalda, huyeron todos y no resistieron cuando les lleg el da de su infortunio, el da de su cuenta.
 Su voz es como (silbido de) serpiente que anda, pues vienen con gran podero, llegan a ella con hachas, como leadores de la selva.
 Talan su bosque, orculo de Yahv, porque es impenetrable, pues son ms numerosos que la langosta; nadie puede contarlos."
 Ha sido confundida la hija de Egipto, entregada en manos del pueblo del norte.
 Dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Yo voy a castigar a Amn de Tebas y al faran y a los que en l confan.
 Y los entregar en manos de los que buscan su vida, en manos de Nabucodonosor, rey de Babel, y en manos de sus subditos, y despus de esto (Egipto) volver a ser habitado como antes, palabra de Yahv.
 Pero t, siervo mo, Jacob, no temas; no desmayes, Israel. He aqu que yo te salvar de tierra lejana, y librar a tu descendencia del pas del destierro, y volver Jacob y descansar seguro y sin temor."
 No temas, no, siervo mo, Jacob, palabra de Yahv, que yo estoy contigo y destruir a todas las naciones en que te he dispersado, pero a ti no te exterminar, sino que te castigar conforme a juicio y no te dejar impune.
 Palabra que dirigi Yahv a Jeremas sobre los filisteos antes que el faran tornara Gaza.
 As dice Yahv: He aqu que las aguas suben del norte, son como torrente desbordado, inundan la tierra en toda su amplitud, la ciudad y sus moradores. Lanzan gritos los hombres, y se lamentan todos los habitantes de la tierra
 al estrpito de los cascos de sus caballos, al estruendo de los carros, al retumbar de sus ruedas. Los padres no cuidan de sus hijos, se les debilitan los brazos.
 Es que llega el da, el da de la ruina de los filisteos, de arrancar a Tiro y a Sidn cuantos auxiliares le quedan. Es Yahv, que va a destruir a los filisteos, a los restos de la isla de Caftor;"
 Gaza ha sido rasurada, Ascaln ha enmudecido; resto de los Anaqim4, hasta cundo te hars incisiones?"
 Ay espada de Yahv! Hasta cundo no tendrs reposo? Vuelve a tu vaina, descansa y reposa!
 Cmo va a cesar, si es Yahv quien la manda? Contra Ascaln y la costa del mar ha sido dirigida.
 Sobre Moab. As habla Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: Ay de Nebo! Est devastada. Confundida y conquistada est Quiriatayim, confundida y derruida la ciudadela.
 No existe ya la gloria de Moab! En Hesebn se trama su mal! Ea! Borrmosla de entre los pueblos! Tambin t, Madmen, sucumbirs! Tras ti caminar la espada!
 Gritos se oyen de Joronyim, devastacin, ruina inmensa.
 Moab est quebrantada, los alaridos se oyen hasta Segor4.
 Por la subida de Lujit se sube con llanto, por la bajada de Joronyim se oyen gritos de angustia.
 Huid, salvaos, sed como el onagro en el desierto.
 Por haber puesto tu confianza en tus obras y tus tesoros, tambin t sers tomada. Saldr Gamos para el destierro, y con l sus sacerdotes y sus magnates.
 Entrar el devastador en todas las ciudades, ninguna se salvar, El valle ser arrasado; el llano, devastado. Yahv lo ha dicho!"
 Dad alas a Moab para que emprenda el vuelo. Sus ciudades se convertirn en desierto, sin que haya quien las habite.
 Maldito el que ejecute negligentemente la obra de Yahv, y maldito quien retraiga la espada de la sangre!
 Tranquilo estuvo Moab desde su adolescencia, reposado sobre sus heces; no haba sido trasegado de tinaja en tinaja, llevado al destierro. Por eso conserv su gusto y no se disip su aroma."
 Por eso ahora vienen das, dice Yahv, en que yo le mandar trasegadores que le trasegarn, que vaciarn sus tinajas y las rompern.
 Y se avergonzar Moab de Gamos como la casa de Israel se avergonz de Betel, su confianza.
 Cmo decais: Somos valientes, hombres fuertes para la lucha?
 El devastador de Moab sube contra tus ciudades, la flor de su juventud baja para la matanza. Orculo del Rey, Yahv de los ejrcitos es su nombre.
 Ya se acerca la ruina de Moab, y su mal corre velozmente.
 Lloradle todos sus vecinos; todos los que por la fama le conocis, decid: Cmo ha sido roto el cetro poderoso, el bculo glorioso?"
 Desciende de tu magnificencia y sintate en el cieno, moradora hija de Dibn, que ya sube contra ti el devastador de Moab, que arrasar tus fortalezas.
 Sal al camino y atalaya, habitante de Aroer! pregunta a los huidos, a los que se han salvado; diles: Qu pas?
 Avergonzado est Moab, ha sido derrotado. Clamad, gritad. Anunciadlo en el Arnn: Moab est devastado!
 Ha venido el juicio sobre el pas de la meseta, sobre Joln, sobre Yahasa, y sobre Mefaat,
 y sobre Dibn, sobre Nebo, sobre Bet-Diblataim,
 sobre Quiriat-Yearim, sobre Bat-Gamul, sobre Bet-Mehn,
 sobre Queriot y sobre Bosra, y sobre todas las ciudades de la tierra de Moab, cercanas y lejanas.
 El cuerno de Moab ha sido abatido, roto ha sido su brazo, orculo de Yahv.
 Emborrachadle, pues se alz contra Yahv. Y Moab se revolcar en su vmito, convirtindose en objeto de burla.
 No te burlabas de Israel? Ha sido acaso sorprendido entre ladrones para que al hablar de l muevas la cabeza ?
 Abandonad las ciudades y habitad en las rocas, habitantes de Moab, y sed como la paloma que anida al borde de los precipicios.
 Hemos odo de la soberbia de Moab, jactanciosa sobremanera de su orgullo, su altanera, su arrogancia, de la altivez de su corazn.
 Yo conozco su jactancia  orculo de Yahv  , sus vanas bravatas, sus ftiles obras.
 Por eso me lamento por Moab, y clamo por Moab todo, y gimo por las gentes de Quir-Jeres;"
 ms que por Yaser, lloro por ti, via de Sibma. Tus sarmientos atravesaron el mar y se extendan hasta Yaser. Sobre tu cosecha y tu vendimia ha cado el devastador.
 Huyeron el regocijo y la alegra de los vergeles y campia de Moab. Yo he vaciado el vino de tus tinajas; no pisar ya ms el lagarero. La cancin ya no es cancin."
 Los alaridos de Hesebn llegan hasta Elal, hasta Yahsa lanzan su voz, desde Soar hasta Joronyim, hasta Eglat-Selisiya, pues tambin las aguas de Nimrim se convierten en desolacin.
 Yo har desaparecer de Moab  orculo deYahv  al que sube al lugar alto a ofrecer incienso a sus dioses.
 Por eso mi corazn suspira como una flauta por Moab, por las gentes de Quir-Jeres, por la prdida de cuantos bienes haban adquirido.
 Toda cabeza ha sido rapada, toda barba rasurada; sobre todas las manos hay incisiones, y sobre los lomos sacos."
 Sobre todos los terrados de Moab y en sus plazas no hay ms que llantos, porque he roto a Moab como se rompe un cacharro enojoso, orculo de Yahv.
 Cmo ha sido quebrantado! Lamentaos! Cmo volvi Moab las espaldas vergonzosamente! Se convertir en objeto de burla y de espanto para cuantos le rodean.
 Pues as habla Yahv: He aqu que viene volando como el guila y extiende sobre Moab sus alas.
 Las ciudades han sido tornadas, asaltadas sus fortalezas, y entonces el corazn de los guerreros de Moab ser aquel da como el corazn de mujer en parto.
 Y dejar Moab de ser una nacin por haberse alzado contra Yahv.
 Terror, hoya y red contra ti, moradora de Moab, orculo de Yahv.
 El que escape al terror, caer en la hoya; el que se libre de la hoya, ser cogido en la red. Yo har venir todo esto contra Moab el ao de su castigo, orculo de Yahv."
 Se detienen a la sombra de Jesebn, extenuados por la fuga; pues fuego sale de Jesebn, y llamas de en medio de Sijn, y devora las sienes de Moab, la coronilla de los tumultuosos."
 Ay de ti, Moab! Perdido ests, pueblo de Gamos. Tus hijos han sido tomados cautivos, y tus hijas en cautiverio.
 Pero al fin de los das yo har volver a los cautivos de Moab, orculo de Yahv. Hasta aqu el juicio de Moab.
 Sobre los hijos de Amn. As habla Yahv: Por ventura no tiene hijos Israel? No tiene heredero? Por qu, pues, Milcom ha heredado a Gad, y su pueblo ocupa sus ciudades?
 Por eso he aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que yo har or contra Rabat, de los hijos de Anin, el grito de guerra: quedar convertido en montn de ruinas, y sus hijas sern quemadas. Y heredar Israel a sus herederos  orculo de Yahv.
 Grita Jesebn Ha sido devastada Hai. Gritad, hijas de Rabat; ceios cilicios y llorad, porque Milcom ser llevado cautivo juntamente con sus sacerdotes y magnates."
 Por qu te gloras de los valles, de tu valle frtil, oh hija rebelde? Confiada en tus tesoros (decas): Quin vendr contra m?
 He aqu que yo traer sobre ti el terror, orculo del Seor, Yahv de los ejrcitos, y os dispersaris cada uno de su lado, y no habr quien rena a los huidos.
 Y despus de esto yo har volver la cautividad de los hijos de Amn, orculo de Yahv.
 As dice Yahv de los ejrcitos: No hay sabidura en Teman? Ha desaparecido el consejo de los inteligentes? Se ha desvanecido su sabidura?
 Huid, volved las espaldas, buscad refugios profundos, habitantes de Dedn, porque voy a traer la ruina de Esa, el tiempo de su castigo.
 Cuando vengan sobre ti los viadores, no dejarn rebusco. Cuando de noche te asalten los ladrones, saquearn a su gusto.
 Soy yo quien despoja a Esa, yo descubrir sus escondites, no podr ocultarse. Su descendencia ser destruida; sus hermanos y sus vecinos dejarn de ser. Deja a tus hurfanos, que yo los criar; que cuenten conmigo tus viudas!"
 -- omitido por parfrasis --
 Porque as dice Yahv: He aqu que los que no hubieran debido beber el cliz, han tenido que beberlo, y vas a quedar t impune? No quedars, no, lo bebers.
 Porque he jurado por m mismo, orculo de Yahv, que desolacin, objeto de oprobio y de maldicin ser Bosra, y sus ciudades ruinas por siempre.
 he recibido de Yahv una noticia, ha sido enviado un heraldo por los pueblos: Reunios y marchad contra l, alzaos para la guerra.
 Porque he aqu que te he hecho pequeo entre los pueblos, desprecio de los hombres.
 Te ha engaado la altanera de tu corazn, t que habitas en los huecos de las rocas y escalas las crestas de los montes. Aunque pongas tan alto como el guila tu nido, de all te har bajar  orculo de Yahv  .
 Edom vendr a ser objeto de horror; el viandante se quedar estupefacto, y contemplar sus ruinas silbando burlonameiite."
 Destruido como Sodoma y Gomorra, con sus ciudades vecinas, dice Yahv. No habr quien la habite, ni hijo de hombre que en ella more.
 He aqu que como un len subir desde los boscajes del Jordn a los pastos siempre verdes. En un momento los arrojar de ellos y establecer sobre ella a quien me plazca; pues quin como yo? Quin me pedir cuentas? Quin es pastor que me har frente?"
 Od, pues, los designios de Yahv contra Edom, los planes que traza contra Teman: En verdad que sern conducidos por lo ms ruin del rebao, y a su vista se espantarn los pastizales.
 Temblar la tierra al fragor de su ruina, y se oirn sus alaridos en el mar Rojo.
 He aqu que como guila subir y volar, y extender sus alas sobre Bosra, y el corazn de los guerreros de Edom ser entonces como el corazn de mujer en parto.
 Sobre Damasco. Jamat y Arpad estn cubiertas de vergenza, les ha llegado una mala nueva, se conturbaron y se agitan como el mar, y no hallan descanso.
 Damasco, acobardado, se dispone a la fuga, es presa del terror, siente angustias y terrores como de parturienta.
 Ha sido abandonada la ciudad gloriosa, la ciudad de la alegra!
 Por eso caer en sus plazas su juventud, y todos sus hombres de guerra perecern en aquel da, orculo de Yahv de los ejrcitos.
 Yo pegar fuego a los muros de Damasco y consumir los palacios de Ben-Hadad.
 Contra Cedar y los reinos de Jasor, que bati Nabucodo-sor, rey de Babilonia. As dice Yahve Levantaos, subid contra Cedar y devastad a los hijos de Oriente.
 Apodrense de sus tiendas y de sus ganados, de sus pabellones y de todos sus utensilios, apropense de sus camellos, gritando: Terror por doquier!
 Huid, escapad a toda prisa, buscad profundos refugios, habitantes de Jasor, orculo de Yahve. Porque Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha trazado contra vosotros sus designios y est maquinando contra vosotros un plan.
 Alzaos, marchad contra una gente tranquila, que mora confiada  orculo de Yahve  , que no tiene puertas ni cerrojosy habita aislada.
 Sern vuestro botn sus camellos, y vuestra presa la multitud de sus ganados. Yo dispersar a todos los vientos a esas sienes rapadas, y de todos los confines har venir la ruina  orculo de Yahve  .
 y se convertir Jasor en guarida de chacales, por siempre desierta. No morar en ella nadie ni la habitar hijo de hombre.
 Palabra de Yahve a Jeremas, profeta, acerca de Elam, que le fue dirigida al comienzo del reinado de Sedecas, rey de Jud.
 As dice Yahve de los ejrcitos: He aqu que yo romper el arco de Elam, el fundamento de su fuerza.
 Yo desencadenar contra Elam los cuatro vientos, de los cuatro confines del cielo. A todos estos vientos los dispersar, y no habr nacin adonde no lleguen los fugitivos de Elam.
 Yo har temblar a Elam ante sus enemigos, ante los que buscan su vida. Yo har venir sobre ellos el mal, el furor de mi clera  orculo de Yahve  . Yo mandar en su persecucin la espada, hasta destruirlos.
 Yo pondr mi trono sobre Elam y har perecer al rey y a sus grandes, orculo de Yahve.
 Pero al fin de los das har volver a los cautivos de Elam, orculo de Yahve.
 Palabras que dirigi Yahv a Jeremas, profeta, acerca de Babilonia y de la tierra de los caldeos:
 Anunciadlo a las gentes, pregonadlo, alzad bandera, publicadlo, no lo callis, decid: Babilonia ha sido tornada, avergonzado Bel, vencido est Marduk, confundidos sus dolos, abatidos sus dioses,
 Pues del septentrin avanza contra ella un pueblo que har de su tierra soledad, en que no habitar nadie; hombres y ganados huyeron, desaparecieron."
 Entonces, en aquellos das, vendrn los hijos de Israel, y con ellos los hijos de Jud. Seguirn su camino llorando y buscarn a Yahv, su Dios.
 Preguntarn por el camino de Sin, vuelto hacia ella su rostro: Venid y ligumonos con Yahv con pacto eterno, que no se olvide jams!
 Rebao descarriado ha venido a ser mi pueblo. Sus pastores le extraviaron y le hicieron vagar por los montes. Anduvieron de monte en collado, se olvidaron del aprisco.
 Cuantos los hallaron los devoraban, y se decan sus enemigos: No hay delito en ello, porque han pecado contra Yahv, sede de la justicia y esperanza de sus padres, Yahv.
 Huid de en medio de Babilonia, de la tierra de los caldeos salid. Sed como machos cabros a la cabeza del ganado,
 porque he aqu que voy a suscitar y lanzar contra Babel un conglomerado de grandes naciones procedentes del norte, que se aprestarn contra ella, y desde all ser conquistada. Sus saetas, como de guerreros adiestrados, no volvern de vaco.
 Y ser dada Caldea al pillaje, y se hartarn todos sus despojadores, orculo de Yahv.
 Aunque os alegris y os regocijis,' despojadores de mi heredad; aunque saltis como novilla sobre la hierba y relinchis como sementales,"
 grande ser la confusin de vuestra madre, la vergenza de la que os engendr. Ser la ltima de las naciones, desierto, aridez y estepa.
 La ira de Yahv la dejar deshabitada, la convertir en soledad; cuantos pasen por Babel se espantarn, y silbarn por todas las magullaciones."
 Aprestaos contra Babel en sus contornos cuantos tendis el arco. Combatidla, no escatimis las saetas, porque pec contra Yahv.
 Lanzad gritos contra ella alrededor; entrega su mano, caen sus pilares, han sido arrasados sus muros. Es la venganza de Yahv. Vngaos de ella, haced con ella como ella hizo."
 Exterminad de Babel al sembrador, al que empua la hoz en tiempo de siega: Ante la espada devastadora, cada uno se volver a su pueblo, cada uno huir a su tierra.
 Israel es una oveja dispersa; leones la dispersaron. Primero la devor el rey de Asira; luego Nabucodonosor, rey de Babilonia, le quebr los huesos."
 Por eso as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: He aqu que castigar al rey de Babel y a su tierra, como castigu al rey de Asira.
 Y har volver a Israel a sus pastizales, y se apacentar en el Carmelo y en Basan, se saciar en el monte de Efram y de Galaad.
 Entonces, en aquellos das  orculo de Yahv  e buscar la iniquidad de Israel, y no se hallar; los pecados de Jud, y no se encontrarn, porque yo ser propicio a los que queden."
 Sube contra la tierra de Meratyini y contra los habitantes de Pecod. Mata a espada y extermnalos, orculo de Yahv, y haz cuanto yo te he mandado!
 Estruendo de guerra en la tierra, inmensa ruina.
 Cmo ha sido roto en pedazos el martillo de toda la tierra? Cmo ha venido a ser Babel horror entre las gentes?
 Soy yo quien te ha tendido la red, y has quedado presa, oh Babel! sin que te dieses cuenta. Ests tomada, has sido apresada, porque provocaste a Yahv.
 Yahv abri sus arsenales, ha sacado las armas de su clera, porque tena un quehacer el Seor, Yahv de los ejrcitos, en la tierra de los caldeos.
 Venid desde los ltimos confines contra ella, abrid sus graneros, (haced de ella montones como de gavillas y destruid, que no quede nada.
 Matad todos sus toros, que vayan al matadero. Ay de ellos! les lleg su da, el tiempo de su castigo.
 Rumor de tumulto de los fugitivos, de los que escapan de la tierra de Babel, anunciando en Sin la venganza de Yahv, nuestro Dios; la venganza de su templo."
 Convocad contra Babel a los arqueros, a cuantos entesan el arco; cercadla, que no escape nadie; retribuidla segn sus obras, haced con ella como ella hizo, pues se irgui contra Yahv, contra el Santo de Israel."
 Por eso caern sus jvenes en sus plazas, y todos sus hombres de guerra perecern aquel da.
 Heme aqu contra ti, insolente, orculo del Seor, Dios de los ejrcitos. Ha llegado tu da, el da de tu castigo.
 Vacila la insolente, caer, y nadie podr levantarla. Yo pegar fuego a sus ciudades, que consumir todos sus alrededores.
 As dice Yahv de los ejrcitos: Los hijos de Israel viven en la opresin, y con ellos los hijos de Jud. Cuantos los hicieron esclavos, los retienen, y rehusan soltarlos.
 Pero su redentor es fuerte; su nombre es Yahv de los ejrcitos. El sabr defender su causa, para dar reposo a la tierra y confusin a los habitantes de Babilonia."
 Espada contra los caldeos  orculo de Yahv  y contra los moradores de Babel, contra sus grandes y contra sus sabios!
 Espada contra sus mentirosos adivinos, que sern tenidos por necios! Espada contra sus hombres de guerra, que se llenarn de pavor!
 Espada contra sus caballos, y contra sus carros, y contra todas sus tropas auxiliares, que estn en medio de ella, que se harn como mujeres! Espada contra sus tesoros, que sern saqueados!
 Espada contra sus aguas, que se secarn! Porque es tierra de dolos y se gloran por sus espantajos.
 Por eso se convertir en cubil de fieras y chacales, en morada de avestruces. Y no ser ms habitada, ni poblada por siglos.
 Como destruy Yahv a Sodoma, a Gomorra y a las ciudades vecinas, no habitar hombre en ella, ni morar en ella hijo de hombre.
 Ya viene del norte un pueblo, una nacin grande; muchos reyes se alzan de los confines de la tierra."
 Empuan el arco y el venablo, son crueles y sin piedad. Su estrpito es como el mugido del mar; montan caballos, vienen con todos los pertrechos de guerra contra ti, hija de Babel."
 El rey de Babel ha recibido la noticia, se le han cado los brazos, es presa de la angustia y de dolores, como de mujer en parto.
 Vedlos, se lanzan como leones que suben de los boscajes del Jordn a los pastos siempre verdes. En un momento los hago partir y establezco all a quien me place. Pues quin como yo? Quin me pedir cuentas? Quin es el pastor que podr oponrseme?
 Od, pues, los designios de Yahv contra Babel, sus planes contra Caldea. Irn conducidos por lo ms ruin del rebao, y a su vista los pastizales se asombrarn.
 Al rumor de la conquista de Babel temblar la tierra; sus ecos repercutirn en las naciones."
 As dice Yahv: He aqu que voy a suscitar contra Babel y contra los habitantes de Leb-Qamay un espritu exterminador,
 y mandar contra Babel bieldadores que la bielden, que harn evacuar su tierra, y vendrn de todas partes contra ella el da de su desventura.
 No deje, pues, el arquero su arco de la mano ni se descia la malla. No perdonis a su juventud, exterminad todo su ejrcito.
 Que caigan muertos en la tierra de Caldea, traspasados en sus plazas.
 No son ya Israel ni Jud viudas de su Dios, Yahv de los ejrcitos. Porque su tierra est llena de crmenes ante el Santo de Israel.
 Huid de Babel; salve cada uno su vida, no perezcis por su iniquidad. Es el tiempo de la venganza de Yahv, va a darle segn su merecido."
 Era Babel como copa de oro en manos de Yahv, sirvi para embriagar a toda la tierra. Las naciones bebieron de su vino; por eso enloquecieron."
 De repente Babel ha cado y se ha roto; gemid por ella. Id en busca del blsamo para su herida, a ver si sana."
 Hemos querido curar a Babilonia, pero no se ha curado; dejmosla, vamonos cada uno a nuestra tierra, porque sube su maldad hasta los cielos y se eleva hasta las nubes."
 Yahv ha hecho justicia a nuestra causa; venid, anunciemos en Sin) la obra de Yahv, nuestro Dios."
 Afilad las saetas, llenad las aljabas! Yahv ha excitado el espritu de los reyes de Media. Tiene contra Babel un proyecto: destruirla. Es la venganza de Yahv, la venganza de su templo.
 Alzad las banderas sobre los muros de Babel, esforzad la guardia, preparad emboscadas. Porque Yahv har, como lo pens, todo cuanto ha dicho contra los habitantes de Babel.
 T que moras junto a aguas abundantes, rica de tesoros, ha llegado tu fin, el trmino de tu destino.
 Por s mismo lo jur Yahv de los ejrcitos: te inundar de hombres como de langostas, y lanzarn contra ti gritos de triunfo.
 El con su poder ha hecho la tierra, con su sabidura ciment el orbe y con su inteligencia tendi los cielos.
 A su voz se congregan las aguas en el cielo. El hace subir las nubes desde los confines de la tierra, hace brillar el rayo entre la lluvia y saca los vientos de sus escondrijos.
 Embrutecise el hombre sin conocimiento, los orfices se cubrieron de ignominia por sus dolos, pues no funden sino vanidades, que no tienen vida.
 Son cosa vana, ridicula; el da de la cuenta perecern."
 No es sta la herencia de Jacob, que El es el Hacedor de todo, e Israel es la tribu de su heredad; su nombre es Yahv de los ejrcitos."
 T me fuiste martillo y maza de guerra; contigo aplast pueblos, contigo quebrant reinos,"
 contigo derrib caballo y caballero, contigo aplast al carro y al conductor,
 contigo aplast hombres y mujeres, contigo aplast viejos y nios, contigo aplast mozos y doncellas,
 contigo aplast al pastor y a su rebao, contigo aplast al labrador y a su yunta, contigo aplast gobernantes y jueces.
 Pero yo devolver a Babel y a todos los habitantes de Caldea todo el mal que a vuestros ojos hicieron ellos a Sin, orculo de Yahv.
 Heme aqu contra ti, monte de destruccin  orculo de Yahv  que destruy la tierra! Yo extender mi mano sobre ti y te har rodar desde lo alto de las rocas, y har de ti mi horno encendido.
 No se sacar ms de ti una piedra angular, ni una piedra de cimiento,Sers perpetua ruina, orculo de Yahv.
 Alzad bandera en la tierra, tocad las trompetas en las naciones, santificad (para la guerra) contra ella las gentes, convocad contra ella los reinos de Ararat, de Minni y Askenaz. Instituid contra ella oficiales, lanzad contra ella los caballos 1 como langostas hirsutas.
 Santificad (para la guerra) contra ella a las naciones, a los reyes de Media, a sus jefes, a todos sus strapas y a toda la tierra de su jusrisdiccin.
 La tierra tiembla y se estremece, porque va a cumplirse el designio de Yahv contra Babel, para hacer de la tierra de Babel un desierto inhabitable.
 Los guerreros de Babel han cesado de combatir, permanecen en las fortalezas. Han perdido su valor, se han vuelto mujeres.
 Corren los correos uno al encuentro del otro, y unos mensajeros al encuentro de otros mensajeros, para anunciar al rey de Babel que su ciudad ha sido tomada del uno al otro extremo.
 Los vados, ocupados; las defensas, ardiendo, y los hombres de guerra, abatidos."
 Porque as dice Yahv de los ejrcitos, Dios de Israel: La hija de Babel es como una era al tiempo de ser apisonada; bien pronto le llegar a ella el tiempo de la recoleccin."
 El rey de Babilonia, Nabucodonosor, me devor, me consumi, me dej como vasija vaca, me trag como dragn, y llen su vientre de mis bocados ms suculentos.
 Sean sobre Babel mi violencia (sufrida) y mis carnes, dice la moradora de Sin, y mi sangre sobre los habitantes de Caldea, dice Jerusaln.
 Por eso dice Yahv: He aqu que yo tomar por mi cuenta tu causa; yo te vengar, yo secar su mar y cegar sus manantiales,"
 y se convertir Babel en un montn de ruinas, en guarida de chacales, objeto de horror y de sarcasmo, sin habitantes.
 Todos a una rugen como leones, gruen como cachorros de leona.
 En su fiebre, yo les preparar la bebida, los embriagar para que se adormilen y duerman el sueo eterno, del que no despertarn, orculo de Yahv.
 Yo los llevar al degello como corderos, como carneros y chivos.
 Cmo ha sido tomada Sheshak? Cmo ha sido conquistada la gloria de toda la tierra? Cmo ha venido a ser Babel objeto de horror entre las naciones?
 Ha subido el mar contra Babel, la ha sumergido bajo el cmulo de sus olas.
 Sus ciudades se han convertido en desolacin: tierra rida y desierta, que nadie habitar ni por la que pasar hijo de hombre.
 Yo me ensaar contra Bel en Babilonia, yo le har vomitar por la boca cuanto engull; ya no concurrirn ms a l las gentes; caern tambin las murallas de Babel."
 Sal de ella, pueblo mo; salve cada cual su vida ante el furor de la clera de Yahv."
 No se turbe vuestro corazn ni temis por el rumor que se ha odo en la tierra, pues un ao correr un rumor, y el otro otro; habr violencia en la tierra, un tirano contra otro tirano."
 Por eso vienen das en que yo me ensaar contra los dolos de Babel, y toda su tierra se cubrir de vergenza, y todos sus muertos yacern sobre ella.
 Cielos y tierra y cuanto hay en ella se alegrarn por Babilonia, pues del norte vendrn contra ella los devastadores, orculo de Yahv.
 Por los muertos de Israel caer Babel, como por Babel cayeron los muertos de toda la tierra.
 Los que hayis escapado de la espada, partid, no os detengis. Desde lejos acordaos de Yahv, y que vuelva Jerusaln a vuestra memoria.
 Estamos llenos de vergenza, hemos sido ultrajados; nuestro rostro se cubre de confusin, pues entraron extranjeros en el santuario de la casa de Yahv."
 Por eso vienen das  orculo de Yahv  en que yo visitar a sus dolos, y por toda u tierra se oir el gemir de los heridos.
 Aunque se alzase Babel hasta el cielo e hiciera inaccesibles por los altos sus baluartes, vendrn contra ella devastadores de mi parte, orculo de Yahv.
 Oynse los alaridos de Babel, ruina grande en la tierra de los caldeos.
 Porque devasta Yahv a Babel y pone fin a su gran jactancia, y braman sus olas como aguas desbordadas, retumban con estruendo,
 porque ha venido contra Babel el devastador. Son apresados sus guerreros, rotos sus arcos, porque es Yahv Dios de retribuciones y les da segn su merecido.
 Y emborrachar a sus grandes, a sus sabios, a sus jefes, a sus magistrados, a sus guerreros, y dormirn un sueo eterno, del que no despertarn, orculo del Rey, cuyo nombre es Yahv de los ejrcitos.
 As dice Yahv de los ejrcitos: La ancha muralla de Babel ser enteramente arrasada; sus altas puertas, quemadas, Trabajaron en vano los pueblos, y las naciones para el fuego se han cansado."
 Misin que encomend Jeremas, profeta, a Saraya, hijo de Neras, hijo de Masas, al ir ste a Babilonia con el rey Sedecas el cuarto ao de su reinado. Saraya era entonces gran intendente.
 Escribi Jeremas en un volumen todo el mal que haba de venir contra Babilonia, cuanto haba escrito sobre Babilonia.
 Y dijo Jeremas a Saraya: Cuando llegues a Babilonia, lee en voz alta todo esto,
 y dirs: Yahv, t has hablado de destruir este lugar, sin que haya ni hombre ni ganado que lo habite, hecho perpetua soledad.
 Cuando hayas acabado de leerlo, le atars una piedra y lo arrojars en medio del Eufrates,
 diciendo: As se hundir Babilonia, sin alzarse ya ms del estrago y de la destruccin que yo traer sobre ella. Hasta aqu las palabras de Jeremas.
 A la edad de veintin aos comenz a reinar Sedecas, y rein once aos en Jerusaln. Su madre fue Jamital, hija de Jeremas, de Libna.
 Hizo mal a los ojos de Yahv, como lo haba hecho Joaquim,
 encendiendo la clera de Yahv contra Jerusaln y contra Jud, hasta hacer que los arrojase de su presencia. Sedecas se rebel contra el rey de Babilonia.
 Y sucedi que el ao nono de su reinado, el dcimo mes, el diez del mes, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, con todo su ejrcito contra Jerusaln, la cerc, levant fortificaciones contra ella en derredor,
 y estuvo sitiada la ciudad hasta el ao undcimo del rey Sedecas.
 El mes cuarto, el nueve del mes, se apoder el hambre de la ciudad, y no haba en ella nada que comer.
 Abrieron brecha en los muros, y todos los hombres de guerra huyeron, saliendo de la ciudad de noche, por el camino de la puerta entre ambos muros, que est junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad. Tomaron el camino que conduce al Araba.
 El ejrcito caldeo persigui al rey, dndole alcance en los llanos de Jeric, y todas sus tropas le abandonaron y se dispersaron.
 Apresaron al rey y le llevaron ante el rey de Babilonia, en Ribla, en la tierra de Jamat, donde le juzg.
 El rey de Babel hizo degollar a los hijos de Sedecas a la vista de ste, e igualmente a los grandes de Jud, en Ribla.
 A Sedecas le hizo sacar los ojos y le carg de cadenas de bronce para conducirle a Babilonia, donde le tuvo encarcelado hasta el da de su muerte.
 El quinto mes, el da diez del mes, el ao decimonono de Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino Nabuzardn, jefe de la guardia real, ministro del rey de Babilonia, a Jerusaln,
 y puso fuego al templo, y al palacio del rey, y a todas las casas de Jerusaln, quemando principalmente todas las casas grandes,
 y el ejrcito de los caldeos que estaba con el jefe de la guardia arras toda la muralla que rodeaba a Jerusaln.
 El resto del pueblo que haba quedado en la ciudad, los prfugos que se haban pasado al rey de Babilonia y el resto de los artesanos los llev Nabuzardn, jefe de la guardia,
 dejando slo los pobres de la tierra, viadores y labradores.
 Rompieron tambin las columnas de bronce que haba en el templo de Yahv, las basas y el mar de bronce del templo, y se llevaron todo el bronce a Babilonia.
 Se apoderaron los caldeos de las palas, los cuchillos, las copas, las cucharas y todos los utensilios del culto.
 Igualmente tom el jefe de la guardia los pilones, los braseros, las copas, las calderas, los candelabros, las cucharas y los platos; todo cuanto era de oro, por oro; lo de plata, por plata;"
 las dos columnas, el mar de bronce y los doce toros de bronce y las basas que haba hecho el rey Salomn para el templo, de un peso incalculable.
 Las columnas eran de dieciocho codos de altura; rodebalas un cordn de doce codos y tenan cuatro dedos de grueso, pues eran huecas por dentro."
 Tena cada columna su capitel de bronce, de cinco codos de alto; todo en torno de los capiteles haba un entretejido con granadas, todo de bronce. Lo mismo la otra columna."
 Eran noventa y seis las granadas, pendientes, ciento entre todas, sobre el entretejido en derredor.
 Y se llev el jefe de la guardia a Saraya, sumo sacerdote, y a Sofonas, el segundo, y a los tres prefectos del vestbulo.
 De la ciudad llev a un eunuco intendente de las gentes de guerra, a siete de los consejeros ntimos del rey, que estaban en la ciudad; el secretario del jefe del ejrcito, encargado de la recluta, y sesenta ms del pueblo, que se hallaban en la ciudad."
 Y los llev Nabuzardn, jefe de la guardia, ante el rey de Babilonia, en Ribla.
 Y el rey de Babilonia los hizo matar en Ribla, en tierra de Jamat, y Jud fue deportado de su tierra.
 Estos son los que deport Nabucodonosor: El ao sptimo de su reinado, tres mil veintitrs judos;"
 el ao dieciocho, ochocientas treinta y dos almas;"
 el ao veintitrs de Nabucodonosor deport Nabuzardn, jefe de la guardia, setecientas cuarenta y cinco almas; entre todos, pues, cuatro mil seiscientas almas."
 y sucedi que en el ao treinta y siete de la deportacin de Joaquim, rey de Jud, en el duodcimo mes, el da veinticinco de l, Evil-Merodac, rey de Babilonia, el ao del comienzo de su reinado, hizo gracia a Joaqun, rey de Jud, y le sac de la prisin.
 Le habl benvolamente y puso su silla sobre las de los otros reyes que estaban con l en Babilonia.
 Dej sus vestidos de preso, y comi ya siempre a la mesa del rey por todos los das de su vida.
 Todo cuanto necesitaba para su mantenimiento se lo dio da por da hasta el de su muerte.
 Alef.  Cmo se sienta en soledad la ciudad populosa, es como viuda la grande entre las naciones; la seora de provincias ha sido hecha tributaria!"
 Beth.  Llora copiosamente en la noche y corre el llanto por sus mejillas; no tiene quien le consuele entre todos sus amantes; le fallaron todos sus amigos y se volvieron enemigos."
 Gumel.  Emigr Jud a causa de la afliccin y de la gran servidumbre; est sentada entre las gentes sin hallar reposo; todos sus perseguidores le dieron alcance y la estrecharon."
 Dlet.  Los caminos de Sin estn en luto por haber quien venga a las solemnidades. Todas sus puertas estn desoladas, sus sacerdotes gimiendo, sus vrgenes esculidas, y ella llena de amargura.
 He.  Prevalecieron sus enemigos y prosperaron los que la aborrecan, pues la afligi Yahv por la muchedumbre de sus rebeldas; sus nios fueron a la cautividad delante del enemigo."
 Wau.  Ha desaparecido de la hija de Sin toda su gloria; sus prncipes han venido a ser como ciervos que no hallan pastos, y huyeron sin fuerzas ante el perseguidor."
 Zain.  Acordse Jerusaln, en los das de su afliccin y de su vivir errante, de todos los bienes que de antiguo tuvo. Cuando cay su pueblo en manos del enemigo, sin que nadie le ayudase, mirronla sus enemigos y se burlaron de su perdicin.
 Jet.  Muchos son los pecados de Jerusaln; por eso fue objeto de aversin; cuantos antes la honraron la desprecian viendo su desnudez, y ella misma suspira y vuelve su rostro."
 Tet.  Su inmundicia manchaba sus vestiduras, y no se cuidaba de su fin, y cay de modo sorprendente, sin que nadie la consolara. Mira, oh Yahv! mi afliccin, mira la arrogancia del enemigo.
 Yod.  Ech mano el enemigo de todos sus tesoros, vio penetrar en su santuario a las gentes, a quienes prohibiste penetraran en tu congregacin.
 Kaf.  Todo su pueblo va suspirando en busca de pan; han dado cuanto tenan de precioso para mantener la vida. Mira, oh Yahv! y contempla cuan abatida estoy."
 Lamed.  Oh vosotros cuantos pasis por el camino! mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor, al dolor con que yo soy atormentada. Afligime Yahv el da de su ardiente clera.
 Mem.  Mand desde lo alto un fuego que consume mis huesos, tendi a mis pies una red, y me hizo caer hacia atrs y me arroj en la desolacin, consumida todo el da.
 Nun.  El yugo de mis iniquidades pesa sobre m entretejidas por su mano. Su yugo es sobre mi cuello y ha quebrantado mis fuerzas. Me entreg Yahv en sus manos, no puedo levantarme.
 Smec.  Rechaz a todos mis guerreros en medio de m, convoc contra m una asamblea para quebrantar a mis mancebos. Como en lagar ha pisado Yahv a la virgen hija de Jud.
 Ayin.  Por eso lloro, y manan lgrimas mis ojos, y se alej de m todo consuelo que aliviase mi alma; mis hijos estn desolados al triunfar el enemigo."
 Pe.  Tiende Sin sus manos, pero nadie la consuela. Dio Yahv contra Jacob rdenes a los enemigos que la rodeaban, y Jerusaln fue para ellos objeto de abominacin.
 Sade.  Justo es Yahv, pues yo fui rebelde a sus mandatos. Od, pueblos todos, y contemplad mi dolor: mis doncellas y mis mancebos han ido al cautiverio.
 Qof.  Llam a voces a mis amigos, pero me engaaron.Mis sacerdotes y mis ancianos perecieron en la ciudad,buscando comida con qu sostener sus vidas.
 Res.  Mira, oh Yahv! mi angustia. Mis entraas rugen, mi corazn se revuelve dentro de m por haber sido muy rebelde. Fuera hizo estragos la espada, dentro la mortandad.
 Sin.  Oyen mis gemidos, y nadie me consuela; todos mis enemigos han sabido mi desgracia, y se alegran de lo que has hecho. Haz venir el anunciado da, y que sean como yo!"
 Tau.  Que se ponga a tus ojos toda su maldad, y trtalos como me has tratado por mis rebeldas, porque son muchos mis suspiros y est muy dolorido mi corazn!
 Alef.  Cmo oscureci en su ira el Seor a la hija de Sin! Precipit del cielo a la tierra la magnificencia de Israel y no se acord del escabel de sus pies el da de su ira.
 Bet.  Destruy el Seor sin piedad todos los pastizales de Jacob1 derrib en su furor las fortalezas de la hija de Jud, echlas por tierra, y humill a su rey y a sus prncipes.
 GumeL  Abati en el furor de su ira toda la potencia de Israel, retir su diestra frente al enemigo, y encendi en Jacob ardorosas llamas, que de todos lados le devoran.
 Dlet.  Tendi su arco cual enemigo, afirm hostilmente su diestra, destruy cuanto era agradable a la vista, derram como fuego su ira sobre la tienda de la hija de Sin.
 He.  Ha obrado el Seor como enemigo, ha devorado a Israel; destruy todos sus palacios, derrib sus fortalezas, y llen a la hija de Jud de llantos y de gemidos."
 Wau.  Derrib su tienda como cabana de via, destruy su santuario. Yahv ha hecho cesar en Sin las festividades y los sbados, y, en el ardor de su clera, rechaz al rey y al sacerdote.
 Zain.  Repudi el Seor su altar, menospreci su santuario y entreg a manos del enemigo los muros de sus palacios. Resonaron los gritos en la casa de Yahv como en da de fiesta.
 Jet.  Resolvi Yahv destruir los muros de la hija de Sin, ech cuerdas, y no retir su mano destructora, sumergiendo en el luto antemurales y muros, que a la vez se han debilitado.
 Tet.  Sus puertas han sido echadas a tierra; destruy, quebrant sus cerrojos; su rey y sus prncipes estn entre las gentes, no hay ley, y tampoco sus profetas reciben de Yahv visin."
 Yod.  Los ancianos de la hija de Sin se sientan en tierra mudos, cubierta de polvo la cabeza, vestidos de saco, y las vrgenes de Jerusaln inclinan a tierra sus cabezas.
 Kaf.  Mis ojos estn consumidos por las lgrimas, mis entraas hierven, derrmase en tierra mi hgado ante el desastre de la hija de mi pueblo, al ver desfallecer a los nios, aun los de pecho, en las calles de la ciudad.
 Lamed.  Dicen a sus madres: Dnde hay pan y vino? al caer desfallecidos en las plazas de la ciudad, dando el alma en el regazo de sus madres.
 Mem.  A quin te comparar y asemejar, hija de Jerusaln? A quin te igualara yo para consolarte, virgen hija de Sin? Tu quebranto es grande como el mar. Quin podr curarte?
 Nun.  Tus profetas te anunciaron visiones vanas y mentirosas, no pusieron al desnudo tus iniquidades para hacer cambiar tu suerte, sino que te anunciaron orculos vanos y falaces.
 Smec.  Cuantos pasan por el camino baten palmas por m, silban y menean, burlones, su cabeza contra la hija de Jerusaln: Es sta la ciudad que decan del todo hermosa, la delicia de toda la tierra?
 Pe.  Todos tus enemigos abren su boca contra ti, silban y dentellean, diciendo: La hemos devorado! Es el da que esperbannos, lo hemos alcanzado, lo hemos visto.
 Ayin.  Ha realizado Yahv en ti lo que haba decretado, ha cumplido la palabra que de antiguo dio: ha destruido sin piedad, te ha hecho el gozo de tus enemigos, ha robustecido a los que te aborrecan.
 Sade.  Clama al Seor desde tu corazn, virgen hija de Sin! derrama lgrimas a torrentes da y noche, no te des reposo, no descansen la nias de tus ojos.
 Qof.  Levntate y gime de noche, al comienzo de las vigilias; derrama como agua tu corazn en la presencia del Seor, alza a El las palmas por las vidas de tus pequeuelos."
 Res.  Mira, oh Yahv! y considera a quin has tratado as. Habrn de comer las madres su fruto, a los nios que amamantan? Habrn de ser muertos en el santuario del Seor sacerdotes y profetas?
 Sin.  Nios y viejos yacen por tierra en las calles. Mis doncellas y mis mancebos cayeron al filo de la espada. Has matado en el da de tu ira, has degollado sin piedad.
 Tau.  Convocaste como a solemnidad al terror en torno a m, y no hubo en el da de la clera de Yahv evadido ni fugitivo. Aquellos que yo cri y mantuve, los acab el enemigo.
 Alef.  Yo soy el varn que ha visto la miseria bajo el ltigo de su furor.
 Alef.  Llevme y me meti en tinieblas sin luz alguna.
 Alef.  Todo el da vuelve y revuelve su mano contra m.
 Bet.  Ha consumido mi carne y mi piel, ha quebrantado mis huesos.
 Bet.  Ha levantado contra m un muro, me ha cercado de veneno y de dolor.
 Bet.  Me hace habitar en tinieblas, como los ya de mucho tiempo muertos.
 Gumel.  Me cerc por todos los lados, sin dejarme salida; me puso pesadas cadenas."
 Gumel.  Y aunque clamo y voceo, no se hace accesible a mi oracin.
 Gumel.  Cerr mis caminos con sillares de piedra, torci todos mis senderos.
 Dlet.  Fue para m como oso en acecho, como len en escondrijo.
 Dlet.  Me ha complicado mis caminos y me despedaz, me ha asolado por completo.
 Dlet.  Tendi su arco y me puso por blanco de sus saetas.
 He.  Clav en mis lomos las flechas de su aljaba.
 He.  Soy el escarnio de los pueblos todos, su cantinela de todo el da.
 He.  Me hart de amarguras, me embriag de ajenjo.
 Wau.  Rompime los dientes con un casquijo, cubrime de ceniza.
 Wau.  Fue privada mi alma de paz, ya no gozo de bien alguno.
 Wau.  Y me he dicho: se acab mi porvenir, y mi esperanza de parte de Yahv.
 Zain.  El recuerdo de mi miseria y abandono es ajenjo y veneno.
 Zain.  Cuando me acuerdo, se abate mi alma dentro de m.
 Zain.  Quiero traer a la memoria lo que pueda darme esperanza.
 Jet.  No se ha agotado la misericordia de Yahv, no ha llegado al lmite su compasin.
 Jet.  Se renuevan todas las maanas. Grande es tu fidelidad.
 Jet.  Mi porcin es Yahv, dice mi alma; por eso quiero esperar en El."
 Tet.  Bueno es Yahv para los que en El esperan, para el alma que le busca.
 Tet.  Bueno es esperar callando el socorro de Yahv.
 Tet.  Bueno es al hombre soportar el yugo desde su mocedad.
 Yod.  Sentarse en soledad y en silencio, porque es Yahv quien lo dispone.
 Yod.  Poner su boca en el polvo y no perder toda esperanza.
 Yod.  Dar la mejilla al que le hiere, hartarse de oprobios.
 Kaf.  Porque el Seor no desecha para siempre.
 Kaf.  Sino que, despus de afligir, se compadece segn su gran misericordia.
 Kaf.  Porque no aflige por gusto, ni de grado acongoja a los hijos de los hombres.
 Lamed.  Aplastar con los pies a los cautivos todos de la tierra.
 Lamed.  Violar la justicia de un hombre a los ojos del Altsimo.
 Lamed.  Hacer entuerto a uno en su pleito, no ha de verlo el Seor?
 Mem.  Quin podr decir una cosa sin que la disponga el Seor?
 Mem.  No proceden de la boca del Altsimo los males y los bienes?
 Mem.  Por qu, pues, ha de lamentarse el viviente, el hombre, de su pecado?
 Nun.  Escudriemos nuestros caminos y examinmoslos, y convirtmonos a Yahv.
 Nun.  Alcemos nuestro corazn y nuestras manos a Dios, que est en los cielos.
 Nun.  Hemos pecado, hemos sido rebeldes, y no nos perdonaste.
 Smec.  Desencadenaste tu ira y nos perseguiste, mataste sin piedad.
 Smec.  Te has cubierto de una nube para que no llegue a ti la plegaria.
 Smec.  Y nos hiciste oprobio y escarnio en medio de los pueblos.
 Ayin.  Abren contra nosotros su boca todos cuantos nos odian.
 Ayin.  Nuestra parte es el terror y la fosa, el exterminio y la ruina.
 Ayin.  Corren de mis ojos ros de agua por la ruina de la hija de mi pueblo.
 Pe.  Mis ojos derraman lgrimas sin descanso y sin cesar,
 Pe.  hasta que Yahv mire y vea desde lo alto de los cielos.
 Pe.  Mis ojos contristan mi alma por todas las hijas de mi ciudad.
 Sade.  Me dieron caza como a un ave los que sin causa me aborrecen.
 Sade.  Han hundido mi vida en una fosa, arrojando piedras sobre m.
 Sade.  Subieron las aguas por encima de mi cabeza, y me dije: Muerto soy.
 Qof.  Invoqu tu nombre, oh Yahv! desde lo hondo de la fosa,
 Qof.  y oste mi voz: No cierres tus odos a mis suspiros.
 Qof.  Cuando te invoqu, te acercaste y dijiste: No temas.
 Res.  T, Seor, defendiste la causa de mi alma, has rescatado mi vida.
 Res.  T ves, Yahv, mi opresin; hazme justicia!"
 Res.  T ves todos sus rencores, todas sus maquinaciones contra m.
 Sin.  T, oh Yahv! has odo sus ultrajes, todas sus tramas contra m,
 Sin.  las palabras de mis enemigos y los proyectos que para m trazan todo el da.
 Sin.  T ves cundo se sientan, cundo se levantan y cmo soy objeto de su satrica cantinela.
 Tau.  T les dars, oh Yahv! su merecido segn las obras de sus manos.
 Tau.  T les dars la ceguera de corazn, tu maldicin contra ellos.
 Tau.  T los perseguirs en tu ira y los exterminars de debajo de los cielos, oh Yahv!
 Alef.  Cmo se ennegreci el oro, cmo el oro fino ha degenerado! Estn las piedras sagradas esparcidas por los rincones de todas las calles.
 Bet.  Los hijos de Sin, preciados y estimados como oro puro, cmo son tenidos por vasijas de barro, obras de las manos del alfarero!
 Gumel.  Aun los chacales dan la teta y amamantan a sus cras. Pero la hija de mi pueblo se ha hecho tan cruel como los avestruces del desierto.
 Dlet.  La lengua de los nios de teta se ha pegado de sed al paladar. Los pequeuelos piden pan, y no hay quien se lo parta.
 He.  Los que se nutran de manjares delicados perecen por las calles. Los que se criaron vistiendo prpura se abrazan a los estercoleros.
 Wau.  Mayor ha sido la culpa de la hija de mi pueblo que la de la misma Sodoma, que fue destruida en un instante, sin que nadie pusiera en ella la mano.
 Zain.  Eran sus nazareos ms resplandecientes que la nieve, ms blancos que la leche, ms rubicundos sus huesos que el coral, y un zafiro era su cuerpo.
 Jet.  Y estn ms negros que la negrura; no hay quien los conozca por las calles. Est su piel pegada a los huesos, seca como un leo."
 Tet.  Los muertos a espada fueron ms dichosos que los cados de hambre, que se consumen famlicos, faltos de los frutos de la tierra.
 Yod.  Manos de tiernas mujeres cocieron a sus hijos, sirvironles de alimento en el quebranto de la hija de mi pueblo.
 Kaf.  Apur Yahv su saa, derram su abrasada ira y encendi un fuego en Sin que ha consumido sus cimientos.
 Lamed.  Nunca creyeron los reyes de la tierra, ni cuantos habitan en el mundo, que entrara el enemigo y adversario por las puertas de Jerusaln.
 Mem.  Por los pecados de sus profetas, por las iniquidades de sus sacerdotes, que derramaban en ella sangre de justos.
 Nun.  Erraban como ciegos por las calles manchados de sangre; no podan tocarse sus vestiduras."
 Smec.  Apartaos! Un inmundo! les gritaban. Apartaos, apartaos! No toquis! Cuando huyeron y anduvieron errantes, decase entre las naciones: No pueden quedarse!
 Ayin.  Yahv mismo los dispers y no volver a ellos su mirada. No hubo respeto para el sacerdote, ni piedad para el anciano.
 Pe.  Se consuman aun nuestros ojos esperando nuestra ayuda. Iban esperanzadas nuestras miradas hacia un pueblo que no pudo librarnos.
 Sade.  Espiaban nuestros pasos para impedirnos pasar por nuestras calles. Nuestro fin se acercaba, se cumplan nuestros das y ciertamente lleg nuestro fin.
 Qof.  Eran nuestros enemigos ms veloces que las guilas del cielo, y nos perseguan por los montes y nos ponan celadas en el desierto.
 Res.  El que era el aliento de nuestra boca, el ungido de fue capturado en su trampa, Yahv, aquel de quien decamos: A su sombra viviremos entre las naciones.
 Sin.  Algrate y tripudia, hija de Edom, que habitas la tierra de Us! Tambin a ti te llegar el cliz, y te emborrachars y quedars desnuda,
 Tau.  Hija de Sin, tu iniquidad est expiada; ya no volver (Yahv) a arrojarte al cautiverio. Hija de Edom, El castigar tu iniquidad y pondr al desnudo tus pecados."
 Acurdate, joh Yahv! de lo que nos ha sobrevenido; mira y contempla nuestro oprobio."
 Nuestra heredad ha pasado a manos extraas, nuestras casas a poder de desconocidos.
 Somos como hurfanos, sin padre, y nuestras madres son como viudas.
 Bebemos de nuestra agua a precio de dinero y tenemos que comprar nuestra lea.
 Somos perseguidos, llevamos yugo sobre la cerviz, estamos agotados, no hay para nosotros descanso.
 Tendimos la mano a Egipto y a Asira para saciarnos de pan.
 Pecaron nuestros padres, y ya no existen; mas nosotros cargamos con sus iniquidades*"
 Esclavos seorean sobre nosotros, sin que haya quien nos libre de sus manos.
 Con riesgo de nuestra vida vamos en busca de nuestro pan, afrontando la espada del desierto.
 Nuestra piel abrasa como un horno por la fiebre del hambre.
 Violaron a las mujeres en Sin, a las vrgenes en las ciudades de Jud.
 Colgaron de las manos a los prncipes y no respetaron la cara de los ancianos.
 Los mancebos han sido puestos a la muela, y los nios se tambalean bajo la carga de lea.
 Ya no van los ancianos a la puerta, ya no cantan los jvenes.
 Huy de nuestros corazones la alegra, nuestras danzas se han tornado en luto.
 Cay de nuestra cabeza la corona. Ay de nosotros, que hemos pecado!
 Por eso se angustia nuestro corazn, se nublan nuestros ojos,
 porque el monte de Sin est asolado y por l se pasean las raposas.
 Mas t, oh Yahv! reinas por siempre, y tu trono permanece por generaciones y generaciones.
 Por qu nos has de olvidar para siempre, nos has de abandonar por largo tiempo ?
 Convirtenos a ti, oh Yahv! y nos convertiremos. Danos todava das como los antiguos.
 Por qu nos has rechazado enteramente, te has irritado contra nosotros hasta el extremo?
 Y sucedi que en el ao treinta, en el mes cuarto, a cinco del mes, estando yo en medio de los cautivos, junto al ro Kebar, se abrieron los cielos, y contempl visiones de parte de Dios.
 En el cinco del mes, en el ao quinto de la deportacin del rey Joaqun,
 fue palabra de Yahv a Ezequiel, hijo de Buz, sacerdote, en tierra de los caldeos, junto al ro Kebar, y fue all sobre l la mano de Yahv.
 Mir, y he aqu que vena del septentrin un viento impetuoso, una nube densa, y en torno a la cual resplandeca un remolino de fuego, que en medio brillaba como bronce en ignicin.
 En el centro de ella haba semejanza de cuatro seres vivientes, cuyo aspecto era ste: tenan semejanza de hombre,
 pero cada uno tena cuatro aspectos, y cada uno cuatro alas.
 Sus pies eran rectos, y la planta de sus pies era como la planta del toro. Brillaban como bronce en ignicin.
 Por debajo d las alas, a los cuatro lados, salan brazos de hombre, todos cuatro tenan el mismo semblante y las mismas alas,
 que se tocaban las del uno con las del otro. Al moverse no se volvan para atrs, sino que cada uno iba cara adelante.
 Su semblante era ste: de hombre y de len a la derecha los cuatro, de toro a la izquierda los cuatro y de guila los cuatro.
 Sus alas estaban desplegadas hacia lo alto; dos se tocaban las del uno con las del otro, y dos de cada uno cubran su cuerpo."
 Todos marchaban de frente, a donde les impela el espritu, sin volverse para atrs.
 Haba entre los vivientes (fuego) como de brasas, encendidas como antorchas, que discurran por entre ellos, centelleaban y salan rayos.
 Los vivientes iban y venan como el relmpago.
 Y, mirando a los vivientes, descubr junto a cada uno de ellos una rueda que tocaba la tierra.
 Las ruedas parecan de turquesa, eran todas iguales, y cada una dispuesta como si hubiese una rueda dentro de otra rueda.
 Cuando avanzaban marchaban hacia los cuatro lados, y no se volvan al caminar.
 Mirando, vi que sus llantas estaban todo en derredor llenas de ojos.
 Al ir los vivientes, giraban junto a ellos las ruedas, y al levantarse los vivientes sobre la tierra, se levantaban las ruedas.
 Hacia donde los impela el espritu a marchar, marchaban, y las ruedas se alzaban a la vez con ellos, porque tenan las ruedas espritu de vida.
 Guando iban ellos, iban las ruedas; cuando ellos se paraban, se paraban ellas, y cuando se alzaban de la tierra, se alzaban, porque haba en las ruedas espritu de vida."
 Sobre las cabezas de los vivientes haba una semejanza de firmamento, como de portentoso cristal, tendido por encima de sus cabezas,
 y por debajo del firmamento estaban extendidas sus alas, que se tocaban dos a dos, la una con la del otro, mientras que las otras dos de cada uno cubran su cuerpo.
 Oa el ruido de las alas como ruido de ro caudaloso, como voz del Omnipotente, cuando marchaban, como estruendo de campamento; cuando se detenan, plegaban las alas."
 Y una voz hendi el firmamento que estaba sobre sus cabezas. Al pararse ellos plegaron sus alas.
 Sobre el firmamento que estaba sobre sus cabezas haba una piedra de apariencia de zafiro a modo de trono, y sobre la semejanza del trono, en lo alto, una figura semejante a un hombre que se ergua sobre l.
 Y de lo que de l apareca, de cintura arriba, era como el fulgor de un metal resplandeciente, y de cintura abajo, como el resplandor del fuego, y todo en derredor suyo resplandeca.
 El esplendor que le rodeaba todo en torno era como el arco iris que aparece en las nubes en da de lluvia. Esta era la apariencia de la imagen de la gloria de Yahv. A tal vista ca rostro a tierra, pero o la voz de uno que hablaba.
 Y me dijo: Hijo de hombre, ponte en pie, que voy a hablarte.
 Y en habindome entr dentro de m el espritu, que me puso en pie, y escuch al que me hablaba.
 Me dijo: Hijo de hombre, yo te mando a los hijos de Israel, al pueblo rebelde, que se ha rebelado contra m; ellos y sus padres pecaron contra m hasta el da de hoy."
 Son gente de cara dura y de corazn empedernido esos a quienes te mando. Diles: As dice el Seor, Yahv:
 Acaso te escuchen. Y si no te escucharen, pues son gente rebelde, al menos conocern que hay entre ellos profeta.
 T, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo a sus palabras, aunque te sean cardos y zarzas y habites en medio de escorpiones. No temas sus palabras, no tengas miedo de su cara, porque son gente rebelde.
 Diles lo que yo te diga, igante o no te oigan, porque son muy rebeldes.
 T, hijo de hombre, escucha lo que yo te digo, no seas t tambin rebelde, como la casa rebelde/Abre la boca y come lo que te presento.
 Mir y vi que se tenda hacia m una mano que tena un rollo. Lo desenvolvi ante m, y vi que estaba escrito por delante y por detrs, y lo que en l estaba escrito eran lamentaciones, elegas y guayes.
 -- omitido por parfrasis --
 Y me dijo: Hijo de hombre, come eso que tienes delante, come ese rollo, y habla luego a la casa de Israel.
 Yo abr la boca e hizome l comer el rollo,
 diciendo: Hijo de hombre, llena tu vientre e hinche tus entraas de este rollo que te presento. Yo lo com y me supo a mieles.
 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve, llgate a la casa de Israel y habales mis palabras.
 Mira que no eres enviado a un pueblo de habla abstrusa, sino a la casa de Israel.
 No es a pueblos remotos, cuyas palabras no entiendes. Ah! Si a stos te enviara, seguramente te escucharan.
 La casa de Israel, por el contrario, no querr orte, porque no quieren orme a m, porque toda la casa de Israel tiene frente altanera y corazn contumaz.
 Pero yo te doy un rostro tan firme como el de ellos, y una frente dura cuanto las frentes suyas,
 tan dura como el diamante, ms que el pedernal. No los temas ni te atemorices ante ellos, porque son casa rebelde.
 Djome tambin: Hijo de hombre, todas las palabras que yo te digo recgelas en tu corazn y dales atento odo,
 y ve luego y llgate a los deportados, a los hijos de tu pueblo, y habales dicindoles: As dice el Seor, Yahv, igante o no te oigan.
 Entonces me arrebat el espritu, y o tras de m un estruendo de fuerte terremoto al elevarse la gloria de Yahv en su lugar,
 y o el rumor de las alas de los cuatro vivientes, que daban la una contra la otra, y el ruido de las ruedas, ruido de gran terremoto.
 Entonces me alz el espritu y me arrebat. Yo andaba amargado y malhumorado en mi alma, pero fue sobre m la mano de Yahv, que me confort. Llegu as a los deportados de Tel-Abib, que habitaban en la ribera del ro Kebar, a la regin donde moraban, y estuve entre ellos atnito durante siete das.
 -- omitido por parfrasis --
 Al cabo de los siete das me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, yo te he dado por atalaya a la casa de Israel. T oirs las palabras de mi boca y de mi parte los amonestars.
 Si yo digo al malvado: Vas a morir! y t no le amonestares y no le hablares para retraer al malvado de sus perversos caminos para que viva l, el malvado morir en su iniquidad, pero te demandar a ti su sangre.
 Mas si, habiendo t amonestado al malvado, no se convierte l de su maldad y de sus perversos caminos, l morir en su iniquidad, pero t habrs salvado tu alma.
 Y si se apartare el justo de su justicia, cometiendo maldad, y pusiere yo una trampa delante de l, l morir. Por no haberle t amonestado, morir en su pecado, y no se recordarn las obras buenas que hubiere hecho, pero yo te demandar a ti su sangre.
 Pero, si t amonestaste al justo para que no pecara y dejare de pecar, vivir l, porque fue amonestado, y t habrs salvado tu alma.
 Fue aqu de nuevo sobre m la mano de Yahv, que me dijo: Levntate, vete al campo y all te hablar.
 Levnteme y sal al campo, y vi que estaba all la gloria de Yahv, como la gloria que haba visto en la ribera del Kebar, y ca rostro a tierra,
 pero entr en m el espritu y me puso en pie, y me habl Yahv, dicindome: Ve y encirrate en tu casa.
 T, hijo de hombre, vers que echan cuerdas sobre ti y te atan con ellas, y ya no podrs salir a ellos.
 Y har que se te pegue la lengua al paladar, y quedars mudo, y ya no sers para ellos un censor, porque es casa rebelde;"
 mas, cuando yo te hable, abrir tu boca, y entonces les dirs: As habla el Seor, Yahv; el que oiga, que oiga, y el que no quiera or, no oiga, porque es casa rebelde."
 T, hijo de hombre, toma una tableta de arcilla y pntela delante Traza en la tableta el plano de una ciudad, Jerusaln.
 Pon contra ella cerco, alza contra ella torres, haz vallado, asienta campamento delante de ella y pon contra ella arietes en derredor.
 Toma luego una plancha de hierro y pona como muro de hierro entre ti y la ciudad, y dirige a ella tus miradas. El cerco ser estrecho, y lo estrechars cada vez ms. Es seal para la casa de Israel.
 chate despus sobre tu lado izquierdo y pon sobre l las maldades de la casa de Israel. Tantos das como sobre l yazcas, expiars en ti la iniquidad suya.
 Los aos de su expiacin te los computo a ti por das: ciento noventa das expiars las iniquidades de la casa de Israel.
 Acabados stos, te echars del lado derecho para expiar a su vez las iniquidades de la casa de Jud por cuarenta das, computndote cada da por un ao.
 Dirigirs tus miradas contra el muro de Jerusaln, tendiendo el brazo y profetizando contra ella.
 Yo te atar con cuerdas para que no puedas volverte de un lado al otro mientras no se cumplan los das de tu atadura.
 Toma tambin trigo, cebada, habas, lentejas, mijo, avena, y poni en una misma vasija, y haz de ellos tu alimento durante los das que ests echado de este o del otro lado.
 Lo que para comer tomes ser de veinte siclos de peso por da, que es lo que comers de un da al otro.
 Tambin el agua la bebers medida, un sexto de hin, que te servir de bebida de un da a otro.
 Comers pan de cebada, que cocers en rescoldo de excrementos humanos y a la vista de esas gentes.
 Y me dijo Yahv: As comern los hijos de Israel su pan inmundo en medio de las gentes a las cuales les arrojar.
 Ah Seor! exclam yo: mi alma no se ha contaminado nunca; desde mi adolescencia hasta hoy no com mortecino ni despedazado, y jams entr en mi boca carne inmunda."
 El me respondi: Mira, te concedo que, en vez de estircol humano, tomes estircol de bueyes para cocer con l tu pan.
 Y aadi: Hijo de hombre, yo voy a quebrantar en Jerusaln el sustento del pan; comern el pan por peso y con angustia y bebern el agua tasada y con turbacin,"
 para que, faltndoles el pan y el agua, desfallezcan los unos con los otros y se consuman en su iniquidad.
 Hijo de hombre, toma una espada afilada y emplala como navaja de barbero para raerte cabellos y barba. Toma luego una balanza justa y reparte el pelo.
 Un tercio lo quemars al fuego en medio de la ciudad, mientras se cumplen los das del asedio; otro tercio lo herirs con la espada en derredor de ella,y el otro tercio lo esparcirs al viento y yo lo perseguir con la espada desnuda."
 Toma tambin de ellos unos pocos, contados, y talos a la orla de tu manto.
 Toma otros pocos y los echas en medio del fuego, que se quemen. De ah saldr el fuego para toda la casa de Israel.
 As dice el Seor, Yahv: Esta es Jerusaln. Yo la haba puesto en medio de las gentes y de las tierras que estn en derredor suyo.
 Ella se rebel contra mis mandatos, malvada, ms que las gentes, y contra mis leyes, ms que las tierras que estn en torno suyo, despreciando mis mandamientos y mis leyes y no andando por ellos.
 Por tanto, as dice Yahv: Por ser ms rebelde que las gentes que os rodean, y no haber seguido mis mandamientos, y no haber obrado segn mis leyes, y hasta ni siquiera no haber hecho segn las costumbres de las gentes que estn en torno vuestro,
 por eso as dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti a mi vez para hacer justicia en ti, a la vista de las gentes,
 y har en ti lo que no hice jams, y como jams volver a hacer por todas sus abominaciones.
 Por eso dentro de ti se comern los padres a sus hijos, y los hijos se comern a sus padres; cumplir en ti mis juicios, y lo que de ti reste, lo esparcir a todos los vientos."
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, ya que t has profanado mi santuario con todas tus fornicaciones, yo tambin te abatir a ti, sin que perdone mi ojo, sin misericordia.
 Una tercera parte de ti morir dentro, de pestilencia y de hambre; otra tercera parte caer en derredor tuyo a la espada, y la otra tercera parte la esparcir a todos los vientos, e ir tras ella con la espada desenvainada."
 Cumplir mi furor y saciar en ellos mi ira, y tomar satisfaccin, y sabrn que yo, Yahv, he hablado en mi indignacin cuando desfogue en ellos mi furor.
 Te tornar en desierto y en oprobio de las gentes que estn en derredor tuyo, a los ojos de todos,
 y sers el oprobio y el escarnio, el espanto y el escarmiento de las gentes que estn en derredor de ti, cuando en medio de ti haga justicia con furor o indignacin, con terrible ira. Yo, Yahv, lo he dicho.
 Cuando dispare yo contra ellos las perniciosas saetas del hambre, que los llevarn a la destruccin, que lanzar yo para destruirlos, y acreciente vuestra hambre y os quite todo sustento de pan,
 cuando lance contra vosotros el hambre y las bestias feroces que te dejarn sin hijos, y pasen por tus calles la pestilencia y el estrago, y haga caer sobre ti la espada. Yo, Yahv, he hablado.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vuelve el rostro a los montes de Israel y profetiza contra ellos.
 Di: Od, montes de Israel, la palabra del Seor, Yahv. As dice el Seor, Yahv, a los montes, a los collados, a los torrentes, a los valles: Voy a traer contra vosotros la espada y destruir todos vuestros altos.
 Vuestros altares sern devastados, y destrozados vuestros cipos solares, y har caer vuestros muertos ante vuestros dolos.
 Yo pondr los cadveres de los hijos de Israel delante de sus dolos y dispersar vuestros huesos en derredor de vuestros altares.
 Dondequiera que habitis sern arruinadas vuestras ciudades y devastados vuestros altos. Vuestros altares sern arruinados, y abandonados vuestros dolos, destrozados, desaparecern. Sern rotos vuestros cipos al sol y aniquiladas vuestras obras.
 Caern en medio de vosotros los muertos y sabris que yo soy Yahv.
 Mas dejar de vosotros entre las gentes unos restos que escaparn a la espada cuando sean dispersados por las tierras.
 Vuestros dispersos se acordarn de m en las naciones en que estarn en cautiverio, porque yo quebrantar su corazn fornicario, que se apart de m, y sus ojos, que fornicaron tras los dolos. Y tendrn horror de s mismos por las iniquidades que cometieron y por todas sus fornicaciones.
 Sabrn entonces que yo soy Yahv. No en vano haba dicho que haba de escarmentarlos.
 Bate las manos y huella con tu pie, diciendo: Ay! Despus de tantas horribles abominaciones, caer la casa de Israel a espada, de hambre y de peste.
 El que est lejos morir de peste, el que est cerca caer a la espada, y el que quedare y est asediado morir de hambre. Desfogar mi ira,
 y reconoceris que yo soy Yahv cuando yazcan sus muertos junto a sus dolos, en derredor de sus altares, en todo alto collado y en la cima de todos los montes, bajo todo rbol frondoso y bajo toda encina copuda; all donde ofrecan perfumes de grato aroma a todos los dolos,"
 yo tender contra ellos mi mano y tornar la tierra desolada y solitaria desde el desierto a Ribla, dondequiera que habiten, y sabrn que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Mira, hijo de hombre, as habla Yahv: Es el fin para la tierra de Israel, viene el fin sobre los cuatro confines de la tierra.
 Llega para ti el fin, y desencadenar mi ira contra ti y te pagar segn tus obras; echar sobre ti todas tus abominaciones."
 No se apiadar de ti mi ojo, no tendr compasin, echar tus obras sobre ti, y en tu seno tus abominaciones, y sabris que yo soy Yahv.
 Porque as dice el Seor, Yahv: Desdicha tras desdicha viene,
 llega el fin, est amenazndote el fin, ya est ah.
 Ya te llega el fin, habitante de la tierra; ya viene el tiempo, ya llega el da del alboroto, pero no de alegra, en los montes."
 Ahora en seguida voy a derramar sobre ti mi ira y satisfar en ti mi furor, juzgndote segn tus obras y echando sobre ti todas tus fornicaciones.
 No se apiadar mi ojo, no tendr compasin, sino que echar sobre ti tus obras, y pondr en tu seno tus abominaciones, y sabrs que yo, Yahv, os hiero.
 He ah el da, ya viene, ya llega tu suerte, ya ha brotado la opresin, ha florecido la injusticia
 La violencia se ha levantado como cetro de impiedad; nada quedar de ellos ni de su orgullo, nada de su estrpito, nada de su esplendor."
 Llega el tiempo, viene el da en que no se alegre el que compra ni se entristezca el que vende, que sobre todos vendr la ira.
 Quien venda no recobrar lo vendido por ms que viva, porque la visin sobre todos ellos no se revocar, y por las impiedades ninguno vivir.
 Tocan las trompetas, todo est presto, pero nadie va al combate, porque se desencadena mi ira sobre su muchedumbre.
 Fuera, la espada; dentro, la peste y el hambre; quien est en el campo morir a la espada; quien est dentro de la ciudad ser devorado por el hambre y por la peste."
 Quien de ellos escape huir a los montes, y gemirn todos como gime la paloma, cada uno por su propia iniquidad.
 Todas las manos estn debilitadas, y todas las rodillas flaquean.
 Cense de saco y cbrense de terror; en todos los rostros se ve la confusin, y todas las cabezas estn rapadas."
 Tiran en las calles su plata, y su oro se les torna en estircol; no los salvar su plata ni su oro el da de la ira de Yahv. No saciarn su hambre y no llenarn su vientre con ellos, pues les fueron incentivo para el pecado."
 Estaban muy orgullosos de sus brillantes joyas, y con ellas fabricaron sus abominables simulacros, sus dolos. Por eso se los convertir en estircol,
 y los dar al saqueo de manos extranjeras y en botn a los impos de la tierra, para que lo contaminen.
 Apartar de ellos mi rostro, y ser profanado mi tesoro; entrarn en l los invasores y lo profanarn."
 Fabrcate cadenas, porque est la tierra ena de sangre, y la ciudad llena de violencias.
 Traer gentes perversas para que se apoderen de sus casas, y pondr fin al orgullo de los poderosos, y sern profanados sus santuarios.
 Viene el terror, pedirn paz, y no habr paz.
 Vendr angustia sobre angustia, y el anuncio de una seguir al de otra. Faltar la visin a sus profetas; los sacerdotes desconocern la Ley, y los ancianos el consejo."
 El rey se enlutar, y los prncipes estarn desolados, y temblarn las manos de toda la tierra. Yo los tratar segn sus caminos y los juzgar segn su merecido, y sabrn que yo soy Yahv.
 El ao sexto, el da cinco del sexto mes, me hallaba yo en mi casa, y estaban delante de m los ancianos de Jud, y all se pos sobre m la mano del Seor, Yahv.
 Mir y vi una figura con la apariencia de hombre1. De lo que apareca, de cintura arriba era fuego, y de cintura abajo era como un esplendor luminoso, como bronce brillante.
 Tendi una a modo de mano y me tom por los pelos de la cabeza. El espritu me levant entre la tierra y el cielo, y en visin divina me llev a Jerusaln, a la entrada de la puerta del atrio interior, del lado del septentrin, donde estaba puesto el dolo que provoca el celo.
 Y all estaba la gloria del Dios de Israel, semejante a la de la visin que tuve en el campo.
 Y me dijo: Hijo de hombre, alza tus ojos hacia el lado del septentrin. Y alzando mis ojos al lado del septentrin, vi al norte de la puerta el altar del dolo del celo, a la entrada misma.
 Y me dijo: Hijo de hombre, ves lo que hacen stos? Ves las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aqu mismo para alejarme de mi santuario? Pero date la vuelta, y vers abominaciones todava ms grandes.
 Y me llev a la entrada del atrio, y, mirando, vi un agujero en la pared.
 Y me dijo: Hijo de hombre, horada la pared. Horad la pared, y apareci una puerta.
 Entra, me dijo, y mira las psimas abominaciones que stos hacen.
 Entr, mir y vi toda suerte de imgenes de reptiles y bestias abominables y todos los dolos de la casa de Israel pintados en la pared en derredor.
 Y setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, entre ellos Jezonas, hijo de Safan, estaban en pie ante ellos, cada uno con su incensario en la mano, de los que suba una nube de incienso.
 Y me dijo: Hijo de hombre, has visto lo que hacen los ancianos de Israel en secreto, cada uno en su cmara, llena de imgenes? Pues se dicen: Yahv no nos ve, se ha alejado de la tierra.
 Y me dijo: Pues vers abominaciones todava mayores que stos hacen.
 Me condujo a la entrada de la puerta de la casa de Yahv, del lado norte, y estaban all dos mujeres sentadas, llorando a Tammuz,
 y me dijo: Has visto, hijo de hombre? Pues todava vers abominaciones mucho ms grandes que sta.
 Y me llev al atrio interior de la casa de Yahv, y all, a la misma entrada del santuario de Yahv, entre el vestbulo y el altar, haba unos veinticinco hombres de espaldas al santuario de Yahv y cara al oriente, que hacia el oriente se postraban.
 Y me dijo: Hijo de hombre, has visto? Ser cosa ligera para la casa de Jud hacer las abominaciones que en este lugar se hacen, que han llenado la tierra de violencias para irritarme? Hasta se llevan el ramo a las narices!
 Pues tambin yo obrar con furor, no se apiadar mi ojo y no tendr compasin, y cuando griten a mis odos en voz alta, los escuchar.
 Y clam en mis odos con fuerte voz: Acercaos los que habis de castigar la ciudad!
 Y llegaron seis hombres por el camino de la puerta superior del lado del septentrin, cada uno con su instrumento destructor en la mano. Haba en medio de ellos un hombre vestido de lino, que traa a la cintura un tintero de escriba, y, entrados, fueron a ponerse junto al altar de bronce.
 La gloria del Dios de Israel se alz de sobre el querubn sobre el que estaba, hacia el umbral de la casa, y, llamando al hombre vestido de lino que llevaba el tintero de escriba,
 le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusaln, y pon por seal una tau en la frente de los que se duelen de todas las abominaciones que en. medio de ella se cometen.
 Y a los otros les dijo: Pasad en pos de l por la ciudad y herid. No perdone vuestro ojo ni tengis compasin:
 viejos, mancebos y doncellas, nios y mujeres, matad hasta exterminarlos, pero no os lleguis a ninguno de los que llevan la tau. Comenzad por el santuario. Comenzaron, pues, por los ancianos que estaban delante del templo.
 Y les dijo: Profanad tambin el santuario, henchid de muertos los atrios. Salid, pues. Salieron, y se pusieron a matar por la ciudad.
 Mientras ellos heran, qudeme solo, y, postrndome rostro a tierra, grit: Oh Seor, Yahv! vas a exterminar cuanto queda de la casa de Israel, arrojando tu furor sobre Jerusaln?
 Y me dijo: La iniquidad de la casa de Israel y de Jud es muy grande. La tierra est llena de sangre; la ciudad, llena de injusticia, pues se han dicho: Yahv se ha alejado de la tierra y no ve nada."
 As, pues, har yo: no perdonar mi ojo, no tendr compasin, har recaer sus obras sobre sus cabezas.
 Y el hombre vestido de lino, con tintero de escriba a la cintura, vino a hacer relacin: He hecho lo que mandaste.
 Y mir, y vi encima del firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines una como piedra de zafiro que apareca sobre ellos como una semejanza de trono,
 y habl Yahv al hombre vestido de lino y le dijo: Ve por entre las ruedas de debajo de los querubines, y llena tus manos de las brasas encendidas que hay entre los querubines y chalas sobre la ciudad, y l fue a vista ma.
 Los querubines se haban parado al lado derecho de la casa cuando el hombre fue, y una nube haba llenado el atrio interior.
 La gloria de Yahv se alz sobre el querubn al umbral de la casa, y sta se llen de la nube, y el atrio se llen del esplendor de la gloria de Yahv,
 y el rumor de las alas de los querubines se oa hasta el atrio exterior, semejante a la voz de Dios omnipotente cuando habla.
 Y como dio la orden al hombre vestido de lino, toma del fuego de entre las ruedas de en medio de los querubines, entr l y parse entre las ruedas,
 y uno de los querubines tendi la mano al fuego que entre ellos haba, y tom de l y lo puso en las palmas del que estaba vestido de lino, que lo tom y sali.
 Mostrse entonces en los querubines una forma de mano de hombre bajo sus alas.
 Mir y vi cuatro ruedas junto a los querubines, una rueda al lado de uno y otra al lado de otro querubn. A la vista parecan las ruedas como de turquesa,
 y en cuanto a su forma, las cuatro eran iguales, como rueda dentro de rueda.
 Cuando se movan, iban a sus cuatro lados, y no se volvan atrs al marchar.
 Todo el cuerpo de los querubines, dorso, manos y alas, y las ruedas, estaban todo en derredor llenos de ojos, y todos cuatro tenan cada uno su rueda.
 A las ruedas, como yo lo o, las llamaban torbellino.
 Cada uno tena cuatro aspectos: el primero, de toro; el segundo, de hombre; el tercero, de len, y el cuarto, de guila."
 Levantronse los querubines. Eran los mismos seres vivientes que haba visto junto al ro Kebar.
 Al moverse los querubines, se movan las ruedas a su lado, y cuando los querubines alzaban las alas para levantarse de tierra, las ruedas a su vez no se apartaban de su lado;"
 cuando aqullos se paraban, se paraban stas, y cuando se alzaban aqullos, se alzaban stas con ellos, pues haba en ellas espritu de vida.
 La gloria de Yahv se quit de sobre el umbral de la casa y se puso sobre los querubines,
 y los querubines tendieron las alas y se alzaron de tierra a vista ma, y con ellos se alzaron las ruedas. Parronse a la entrada de la puerta oriental de la casa de Yahv, y la gloria del Dios de Israel estaba arriba sobre ellos.
 Eran los mismos seres que haba visto bajo el Dios de Israel junto al ro Kebar, y supe que se llamaban querubines.
 Cada uno tena cuatro aspectos, y cada uno cuatro alas, y una semejanza de mano de hombre bajo las alas.
 La semejanza de sus rostros era la de los que vi junto al ro Kebar. Cada uno iba de frente a s.
 Me elev el espritu y me llev a la puerta oriental de la casa de Yahv, la que mira a levante, y vi que haba a la puerta veinticinco hombres, entre los cuales Jezanas, hijo de Azur, y Peltas, hijo de Banayas, jefes del pueblo.
 Y Yahv me dijo: Hijo de hombre, stos son los que maquinan perversidades, y dan en la ciudad perversos consejos,
 y dicen: No se han reconstruido bien pronto las casas de la ciudad? Ella ser la olla, nosotros la carne.
 Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombre.
 Y vino sobre m el espritu de Yahv, y me dijo: Di: As habla Yahv: Vosotros habis dicho eso, casa de Israel, y yo s muy bien lo que pensis.
 Habis multiplicado los muertos en esta ciudad, habis llenado sus calles de cadveres.
 Por tanto, as dice Yahv: Vuestros muertos, los que habis dejado tendidos en medio de ella, sos son la carne, y ella es la olla; pero yo os sacar de ella."
 Vosotros tenis miedo a la espada, y yo har venir la espada sobre vosotros, dice el Seor, Yahv.
 Yo os sacar de en medio de ella y os entregar en manos de los extranjeros, y har justicia en vosotros.
 Pereceris a la espada; en los trminos de Israel os juzgar, y sabris que yo soy Yahv."
 No ser ella para vosotros la olla, ni seris vosotros en ella la carne; en los trminos de Israel os juzgar,"
 y sabris que yo soy Yahv, cuyos mandamientos no habis seguido, cuyas leyes no habis practicado, sino que habis obrado siguiendo las costumbres de las gentes que os rodean.
 Apenas haba profetizado, cay muerto Peltas, hijo de Banayas, y yo me ech rostro a tierra y grit con todas mis fuerzas: Ah Seor! vas a acabar del todo con lo que queda de Israel?
 Me fue dirigida palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, tus hermanos, los de tu parentela, la casa de Israel toda entera, son aquellos a los que dicen los habitantes de Jerusaln: Alejaos de Yahv, tenemos la tierra en posesin4.
 Diles, por tanto: As habla el Seor, Yahv: Los he alejado entre las gentes, los he dispersado en tierras extranjeras, pero yo ser para ellos santuario por el poco tiempo que estarn en las tierras a que han emigrado.
 Diles, pues: As habla el Seor, Yahv: Yo os recoger de entre las gentes, y os reunir de entre las tierras a que habis sido dispersados, y os dar la tierra de Israel.
 Y entrarn en ella y quitarn de ella todos sus dolos y todas sus abominaciones
 Y les dar otro corazn y pondr en ellos un espritu nuevo, quitar de su cuerpo su corazn de piedra y les dar un corazn de carne,
 para que sigan mis mandamientos, y observen y practiquen mis leyes, y sean mi pueblo y sea yo su Dios.
 Pero a los que se complacen en sus dolos, en sus abominaciones, yo les echar sus obras sobre la cabeza, dice el Seor, Yahv.
 Los querubines desplegaron sus alas y les siguieron las ruedas, y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos,
 y la gloria de Yahv se alz de en medio de la ciudad y se pos sobre el monte que est al oriente de la ciudad.
 Me tom el espritu y me llev a Caldea entre los cautivos en visin de espritu de Dios, y desapareci la visin que haba tenido.
 Yo dije a los cautivos todo lo que Yahv me haba mostrado.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, habitas en medio de gente rebelde, que tiene ojos para ver, y no ven; odos para or, y no oyen, porque son gente rebelde."
 T, hijo de hombre, dispon tus trebejos de emigracin y sal de da a la vista de ellos. Parte a presencia suya del lugar en que ests para otro lugar, a ver si reconocen que son gente rebelde.
 Saca tus trebejos como trebejos de camino, de da, a sus ojos, y parte por la tarde a presencia de ellos, como parten los desterrados.
 A sus ojos horada la pared, y sal por ella,
 llevando a sus ojos tus trebejos, y te los echas al hombro, y sales al oscurecer, cubierto el rostro y sin mirar a la tierra, pues quiero que seas pronstico para la casa de Israel.
 Yo hice lo que se me mandaba, y sal de da con mis trebejos, como trebejos de emigracin; horad con mis manos la pared, y los saqu al oscurecer, y me los ech al hombro a presencia suya."
 Por la maana me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, no te ha dicho la casa de Israel, csia casa de rebeldes: Qu es lo que haces?
 Pues diles: As habla el Seor, Yahv: Este orculo es para el prncipe que est en Jerusaln y para toda la casa de Israel que all se halla.
 Diles: Yo soy para vosotros una seal; lo que yo hago, eso harn ellos; irn al destierro, al cautiverio."
 El prncipe que entre ellos est se echar al hombro su bagaje en la oscuridad y partir. Se horadar la muralla para que salga y se cubrir el rostro para no ver la tierra.
 Yo le tender mis redes, y ser apresado en mis mallas, y le llevarn a Babilonia, a la tierra de los caldeos, pero no la ver, y all morir.
 Y a cuantos estn a su lado para servirle, a cuantos le acompaen, los esparcir a todos los vientos y desenvainar en pos de ellos mi espada.
 Y sabrn que yo soy Yahv cuando los disemine entre las gentes y los derrame sobre la tierra.
 Pero har que de ellos quede un corto numero arrancados a la espada, el hambre y la pestilencia, para que cuenten todas sus abominaciones entre las gentes a las que llegaren, y sepan que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, come tu pan con temor y bebe tu agua con anhelo y angustia,
 y di al pueblo de la tierra: As habla el Seor, Yahv, de los moradores de Jerusaln y de la tierra de Israel: Comern su pan con temor, y con espanto bebern su agua, porque su tierra ser despojada de todo por la maldad de cuantos la habitan.
 Y sern asoladas las ciudades que habitan, y sabrn que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, qu refrn es ese que corre por la tierra de Israel, diciendo: Pasan los das, y no se cumple la visin?
 Diles, por tanto: As habla el Seor, Yahv: Yo har que desaparezca ese refrn, y no lo repetirn en Israel.
 Diles, por lo contrario: Ya se acerca el da y se cumplir la visin. No habr ya ms en adelante visiones engaosas ni adivinaciones lisonjeras en la casa de Israel.
 Porque yo, Yahv, digo: Se cumplir la palabra que pronunci y no se dilatar. Antes en vuestros das, oh casa de rebeldes! dir mi palabra y la cumplir. Orculo del Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, mira cmo dice la casa de Israel: Las visiones que ste ve no son para pronto, profetiza para muy lejanos das.
 Diles, por tanto: As habla el Seor, Yahv: No se dilatar ya ms. Se cumplir toda palabra que yo hable, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel, profetiza, y di a esos que profetizan a capricho suyo: Od la palabra de Yahv.
 As dice el Seor, Yahv: Ay de los profetas insensatos que andan en su propio capricho, sin haber visto nada!
 Fueron, Israel, tus profetas como zorras entre ruinas.
 No habis subido a las brechas, no habis amurallado la casa de Israel para que resistiera en el combate en el da de Yahv.
 Vieron vanidad y adivinacin mentirosa. Dicen: Ha dicho Yahv, y no los envi Yahv, y hacen esperar que se cumplirn sus palabras.
 No habis visto visiones vanas? No habis anunciado adivinaciones mentirosas, diciendo: Ha dicho Yahv, no habindolo dicho yo?
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Por haber hablado vosotros vanidad y haber visto mentiras, aqu estoy yo contra vosotros, dice el Seor, Yahv.
 Y ser mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira. No formarn en la asamblea de mi pueblo, ni sern inscritos en el libro de la casa de Israel, ni volvern a la tierra de Israel, y sabris que yo soy el Seor, Yahv.
 Por tanto, por haber engaado a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz, y porque, mientras mi pueblo alzaba una pared, ellos la jarreaban con barro,
 di a esos jarreadores con barro que se caer, que vendrn aguaceros, y mandar granizadas que la derribarn y viento impetuoso que la deshar.
 Y cuando caiga la pared, no os dirn: Dnde est la argamasa con que la cubristeis?
 Y, por tanto, as dice el Seor, Yahv: Yo, en mi furor, desencadenar la tempestad, y vendr en mi ira un aguacero impetuoso, y caer furioso el granizo para destruir.
 Y derribar la pared que vosotros revocasteis, la echar a tierra, y quedarn al descubierto sus cimientos. Jerusaln caer, y vosotros pereceris en medio de sus escombros y sabris que yo soy Yahv.
 Yo saciar mi furor contra la pared y contra los que la revocaron de argamasa, y se dir: Ya no hay pared, y se acabaron los que la revocaban,
 los profetas de Israel que profetizan a Jerusaln y tienen para ella visiones de paz, no habiendo paz, dice el Seor, Yahv.
 Y t, hijo de hombre, pon tus ojos en las hijas de tu pueblo que profetizan a capricho suyo, y profetiza contra ellas.
 Di: As habla el Seor, Yahv: Ay de las que se hacen cintajos para todas las articulaciones de las manos, y lazos sobre la cabeza de toda talla para cazar las almas! Creis que cazando las almas de mi pueblo mantendris las vuestras?
 Vosotras, por dos puados de cebada o dos pedazos de pan, me deshonris ante mi pueblo, predicando la muerte de quien no ha de morir, y prometiendo la vida a quien no vivir, y engaando as a m pueblo, que se cree las mentiras.
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra esos vuestros cintajos con que cazis las almas; yo los arrancar de vuestros brazos y dejar volar libres a las almas que con ellos cazis."
 Yo arrancar tambin vuestros lazos y librar de vuestras manos a mi pueblo. No os servirn ya ms de red en vuestras manos, y sabris que yo soy Yahv.
 Por haber entristecido con vuestras mentiras el corazn del justo, cuando yo no quera entristecerle, y haber confortado las manos del impo para que no se volviese de su mal camino y viviese,
 ya no tendris ms vanas visiones ni pronunciaris ms orculos. Librar ce vuestras manos a mi pueblo y sabris que yo soy Yahv.
 Vinieron a m algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de m,
 y me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, estas gentes llevan sus dolos dentro de su corazn y miran con sus ojos el escndalo de su iniquidad. Voy a dejarme consultar por ellos?
 Habales, por tanto, y diles: As habla el Seor, Yahv: A todos los de la casa de Israel que, llevando sus dolos en su corazn y mirando con sus ojos el escndalo de su iniquidad, vinieron al profeta, les responder yo mismo, Yahv, hablndoles de la muchedumbre de sus dolos,
 para agarrar a la casa de Israel por su propio corazn, ya que por sus dolos se aparta de m.
 Di, por tanto, a la casa de Israel: As habla el Seor, Yahv: Convertios y apartaos de vuestros dolos y apartad la vista de vuestras abominaciones,
 porque a quienquiera de la casa de Israel que de m se apartare para poner en su corazn sus dolos y sus ojos en el escndalo de su iniquidad, y viniera al profeta para preguntarle, le responder yo, Yahv, por m mismo,
 y pondr mi rostro contra l, y le har portento y fbula, y le arrancar de mi pueblo de Israel, y sabris que yo soy Yahv;"
 y si el profeta se deja seducir y dice alguna cosa, ser yo, Yahv, quien le habr seducido, y tender sobre l mi mano, y le exterminar de en medio de mi pueblo, Israel.
 Y llevarn sobre s su maldad; segn la maldad de quien pregunta, as ser la maldad de quien responde."
 Para que no yerre ms la casa de Israel lejos de m ni se contamine con todas sus abominaciones, y sean mi pueblo y yo sea su Dios, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, cuando, por haberse rebelado prfidamente contra m la tierra, tienda yo mi brazo contra ella, y la quebrante el sustento del pan, y mande sobre ella el hambre, y extermine en ella hombres y ,
 aunque hubieran estado en ella estos tres varones, No, Daniel y Job, ellos por su justicia salvaran su vida, dice el Seor Yahv.
 Y si invadiera esa tierra con bestias feroces para que la desolaran, sin que nadie por miedo a las fieras la atravesara,
 si hubieran estado en ella esos tres varones, por mi vida, dice Yahv, no hubieran salvado a sus hijos ni a sus hijas; ellos solos habran escapado, y la tierra habra sido desolada."
 Y si mando contra ella la espada y digo: Espada, recorre la tierra y extermina hombres y ,
 aunque en medio de ella estuvieran aquellos tres varones, por mi vida, dice Yahv, que no salvaran a sus hijos y a sus hijas; ellos solos se libraran."
 O si mandare sobre esa tierra la peste contra ella, derramando mi ira contra l con sangre, para exterminar hombres y bestias,
 aunque en medio de ella estuvieran No, Daniel y Job, por mi vida, dice Yahv, no salvaran un hijo ni una hija; por su propia justicia escaparan ellos y salvaran la propia vida."
 Pues as dice el Seor, Yahv: Cunto ms cuando desencadene yo contra Jerusaln esos cuatro azotes juntamente: la espada, el hambre, las bestias feroces y la peste, para exterminar en ella hombres y
 Y, sin embargo, quedarn en ella algunos restos, hijos e hijas, que escaparn y saldrn fuera y vendrn con vosotros, y veris su conducta y sus obras, y comprenderis el mal que yo voy a hacer a Jerusaln y todo lo que voy a hacer contra ella.
 Lo comprenderis cuando veis su conducta y sus obras, y reconoceris que no sin razn hago yo cuanto hago, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, qu tiene ms el palo de la via que otro palo? Qu es el sarmiento entre todas las maderas de la selva?
 Sacarn de l madera para hacer obra alguna? Harn de l estacas para colgar cualquier cosa?
 Echase al fuego para que se consuma; sus dos extremos son consumidos y arde tambin el medio, servir para algn trabajo?"
 Si cuando estaba entero no serva para hacer de l obra alguna, cunto menos servir cuando el fuego lo ha consumido, despus que fue presa del fuego!
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Como es el palo de la vid entre las maderas de la selva, lea que yo echo al fuego para que se consuma, as echar a l a los habitantes de Jerusaln.
 Volver contra ellos mi rostro, escaparon del fuego, y el fuego los devorar, y sabis que yo soy Yahv cuando volviere contra ellos mi rostro.
 Y tornar la tierra en desierto, por cuanto prevaricaron, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, echa en cara a Jerusaln sus abominaciones,
 y di: Esto dice el Seor, Yahv, a Jerusaln: Eres por tu tierra y por tu origen una cananea; tu padre, un amorreo; tu madre, una jetea;"
 a tu nacimiento, el da que naciste, nadie te cort el ombligo; no fuiste lavada en el agua para limpiarte, no fuiste frotada con sal ni fajada;"
 nadie hubo que pusiera en ti sus ojos para hacerte algo de esto, compadecido de ti, sino que con horror fuiste tirada al campo el da que naciste.
 Pas yo cerca de ti y te vi sucia en tu sangre, y, estando t en tu sangre, te dije: Vive!
 Te hice crecer a decenas de millares, como la hierba del campo. Creciste y te hiciste grande, y llegaste a la flor de la juventud; te crecieron los pechos y te sali el pelo, pero estabas desnuda y llena de vergenza."
 Pas yo junto a ti y te mir. Era tu tiempo el tiempo del amor, y tend sobre ti mi manto, cubr tu desnudez, me ligu a ti con juramento e hice alianza contigo, dice el Seor, Yahv, y fuiste ma.
 Te lav con agua, te quit de encima la sangre, te ung con leo,
 te vest de recamado, te calc piel de tejn, te ce de lino fino y te cubr de seda.
 Te atavi con joyas, puse pulseras en tus brazos y collares en tu cuello,
 arillo en tus narices, zarcillos en tus orejas y esplndida diadema en tu cabeza.
 Estabas adornada de oro y plata, vestida de lino y seda en recamado; comas flor de harina de trigo, miel y aceite; te hiciste cada vez ms hermosa y llegaste hasta reinar."
 Extendise entre las gentes la fama de tu hermosura, porque era acabada la hermosura que yo puse en ti, dice el Seor-Yahv.
 Pero te envaneciste de tu hermosura y de tu nombrada y te diste al vicio, ofreciendo tu desnudez a cuantos pasaban, entregndote a ellos.
 Tomaste tus vestidos y te hiciste altos coloreados para prostituirte en ellos.
 Tomaste las esplndidas joyas que te haba dado, mi plata y mi oro, y te hiciste simulacros de hombres, fornicando con ellos.
 Tomaste las telas recamadas y los cubriste con ellas, y les ofreciste mi leo y mis aromas.
 Tambin el pan que yo te diera, la flor de harina de trigo y el aceite y la miel con que te mantena, se los ofreciste en ofrenda de suave olor. Eso hiciste, dice el Seor, Yahv.
 Y, a ms de esto, tomaste a tus hijos y a tus hijas, los que habas engendrado para m, y se los sacrificaste para que les sirvieran de comida. Te parecan poco tus prostituciones,
 y sacrificaste a mis hijos, hacindolos pasar por el fuego.
 Y al cometer todas estas tus fornicaciones y prostituciones, no te acordaste del tiempo de tu mocedad, cuando estabas desnuda en tu vergenza y te revolvas en tu sangre;"
 antes al contrario, despus de tantas maldades, hay de ti! dice Yahv,
 te hiciste en cada plaza un lupanar
 y en cada calle un prostbulo, mancillando tu hermosura, entregndote a cuantos pasaban y multiplicando tus prostituciones.
 Te prostituste a los hijos de Egipto, tus vecinos de gordos cuerpos, multiplicando tus fornicaciones para irritarme.
 Por eso tend yo a ti mi mano, y te quit parte de la dote, y te entregu al capricho de tus enemigas, las hijas de los filisteos, que te aborrecen y se avergenzan de tu desenfreno.
 No harta todava, te prostituste tambin a los hijos de Asira, fornicaste con ellos, sin hartarte todava.
 Multiplicaste tus prostituciones desde la tierra de Canan hasta Caldea, y ni con todo esto te saciaste.
 Cmo sanar tu corazn, dice el Seor, Yahv, cuando has hecho todo esto, como desvergonzada ramera duea de s,
 hacindote prostbulos en todas las encrucijadas y lupanares en todas las plazas? Y ni siquiera eres comparable a las rameras que reciben el precio de su prostitucin.
 T eres la adltera que, en vez de su marido, acoge a los extraos.
 A la meretriz se le paga su merced, pero t hacas las mercedes a tus amantes y les hacas regalos para que de todas partes entrasen a ti para tus fornicaciones.
 Ha sucedido contigo en tus fornicaciones lo contrario de las otras rameras, pues no te buscaban, y, pagando t en vez de recibir paga, fuiste al contrario de las otras.
 Por tanto, oye, oh ramera! la palabra de Yahv:
 As dice el Seor, Yahv: Por haber descubierto tus vergenzas y haber mostrado tu desnudez a tus amantes en tus fornicaciones y a todos los abominables dolos, y por la sangre de tus hijos que les ofreciste,
 por eso reunir yo a todos tus amantes y a cuantos recibiste placentera, y, adems de los que amaste, traer tambin a los que aborreciste, y los juntar contra ti en derredor, y les descubrir tus vergenzas, y contemplarn todas tus torpezas.
 Te juzgar como se juzga a la adltera y a la vertedora de sangre, y te har sangrienta vctima del furor y del celo.
 Te entregar a sus manos, y ellos desharn tu lecho y derribarn tus prostbulos, te desnudarn de tus vestidos y te arrebatarn todos los ornamentos de tu hermosura y te dejarn desnuda, en cueros.
 Y harn venir contra ti a las muchedumbres, y te lapidarn con piedras, y te atravesarn con la espada,
 y pegarn fuego a tus casas, y harn en ti justicia a ojos de muchas mujeres, y har que ceses de fornicar, y no hars ya ms regalos.
 Saciar en ti mi ira y se apartar de ti mi celo.
 Por cuanto no te acordaste de los das de tu mocedad y me provocaste a ira con todas esas cosas, por eso yo tambin echar tus caminos sobre tu cabeza, dice el Seor, Yahv, y cumplir mis designios contra todas tus abominaciones.
 Mira que no habr proverbista que no te aplique este proverbio: Cual la madre, tal la hija.
 S, eres hija de madre que aborreci a su marido y a sus hijos. Y eres tambin hermana de tus hermanas, que aborrecieron a sus maridos y a sus hijos. Vuestra madre fue una jetea, y vuestro padre un amorreo.
 Tu hermana mayor es Samara, con sus hijas, que habita a la izquierda tuya, y tu hermana menor es Sodoma, con sus hijas, que habita a tu derecha.
 Y ni aun seguiste slo sus caminos, ni imitaste slo sus abominaciones; como si esto fuera muy poco para ti, te corrompiste ms que ellas en todas tus sendas."
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, que tu hermana Sodoma, con sus hijas, no hizo lo que t con tus hijas hiciste.
 Mira cul fue la iniquidad de Sodoma, tu hermana: Tuvo gran soberbia, hartura de pan y gran ociosidad ella y sus hijas. No dio la mano al pobre, al desvalido;"
 se ensoberbecieron e hicieron lo que a mis ojos es abominable, y cuando lo vi, las quit de en medio.
 Samara no pec ni la mitad de lo que t has pecado. T multiplicaste tus fornicaciones mucho ms que ellas, hasta el punto de hacer justas a tus hermanas con todas las abominaciones que has cometido.
 Lleva, pues, sobre ti tu vituperio, t que has abogado por la causa de tus hermanas con las abominaciones que ms que a ellas te han hecho abominable, viniendo a ser justas ellas comparadas contigo. S confundida y soporta tu vituperio tambin t, pues que has venido a justificar a tus hermanas.
 Pero yo mudar la suerte suya, la suerte de Sodoma y de sus hijas, la suerte de Samara y de sus hijas, y con la de ellas mudar tambin la tuya,
 para que soportes tu confusin y tu vituperio por todo cuanto hiciste y les sirvas a ellas de consuelo.
 Tu hermana Sodoma con sus hijas volvern a su anterior estado; volvern tambin a l Samara con sus hijas, y t tambin y tus hijas volveris a vuestro estado primero."
 Ni el nombre siquiera de tu hermana Sodoma se oa en tu boca al tiempo de tu orgullo,
 antes de que fuera descubierta tu perversidad. As tambin eres t oprobio para las hijas de Aram y para las hijas de los filisteos que te rodean, que dondequiera te desprecian.
 Lleva sobre ti tu perversidad y tus abominaciones, dice Yahv.
 Porque as habla el Seor, Yahv: Voy a hacer yo contigo lo que conmigo hiciste t, menospreciando el juramento y rompiendo el pacto.
 No obstante, yo me acordar de la alianza que contigo hice al tiempo de tu mocedad y confirmar contigo una alianza eterna.
 Y t te acordars de tus obras y te avergonzars cuando recibas a tus hermanas mayores y menores, que yo te dar por hijas, mas no ya por el pacto hecho contigo.
 Yo renovar mi alianza contigo, y sabrs que yo soy Yahv,
 para que te acuerdes y sientas vergenza y nunca ms, de vergenza, te atrevas a abrir la boca, cuando te habr perdonado cuanto hiciste, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, propon un enigma y compon una parbola sobre la casa de Israel.
 Di: As habla el Seor, Yahv: La gran guila de grandes alas y de largas plumas, toda cubierta de esplndido plumaje de colores varios, vino al Lbano y tom el cogollo del cedro,
 arranc el principal de sus renuevos y lo llev a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
 Escogi luego un sembrado de la tierra y !o puso en campo selecto para la plantacin. Lo puso cerca de aguas abundantes, lo plant como un sauce 1 .
 Ech brotes y se hizo una vid frondosa, pero de poca altura, para que dirigiese hacia el guila sus ramas y le estuvieran sometidas sus races. Hzose vid, y ech sarmientos y extendi sus ramas.
 Pero haba otra gran guila de grandes alas y espeso plumaje, y la vid dirigi hacia sta sus races y tendi hacia ella sus sarmientos desde el bancal en que la otra la plant para que estuviera bien regada.
 Haba sido plantada en tierra buena y cerca de abundantes aguas para que echase ramas y llevase frutos y se hiciese una vid vigorosa.
 Di: As habla el Seor, Yahv: Prosperar? El guila primera, no arrancar sus races, no las despojar, dejndolas que se seque y sequen todas las hojas que ech? Sin gran esfuerzo, sin necesidad de mucha gente la arrancar de raz.
 Haba sido plantada, prosperar? No se secar del todo apenas la toque el viento solano? En los bancales donde brot se secar.
 Y me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Anda, di a la casa rebelde: No habis entendido lo que esto significa? Di: El rey de Babilonia vino a Jerusaln, cogi al rey y a sus prncipes y los deport, llevndoselos consigo a Babilonia.
 Torn a uno de la real estirpe e hizo con l un pacto, tomndole juramento. Llevse a los poderosos de la tierra,
 para que el reino fuese modesto y se rebelase, y guardase y mantuviese el pacto hecho con l.
 Pero se rebel y mand embajadores a Egipto para que le diese caballos y mucha gente. Prosperar? Escapar el que tales cosas hizo? Rompi el pacto, escapar?
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, que en la tierra de quien le haban puesto en el trono, cuyo juramento menospreci y cuya alianza rompi, all morir, en Babilonia.
 Y el faran no le socorrer con gran ejrcito y muchas fuerzas en la lucha cuando se levanten terraplenes y se construyan torres para destruccin de muchas vidas.
 Menospreci el juramento, rompi el pacto, dio su mano, y luego hizo cosas tales; no escapar."
 Por tanto, as habla el Seor, Yahv: Por mi vida que yo echar sobre su cabeza mi juramento, que l menospreci, y mi pacto, que l rompi,
 y le tender mi red y quedar preso en mi lazo. Le deportar a Babilonia y all le juzgar por la infidelidad cometida contra m.
 Todos los fugitivos de sus tropas caern a la espada, y los que quedan sern dispersados a todos los vientos, y sabris que yo, Yahv, he hablado.
 As dice el Seor, Yahv: Tambin yo tomar del cogollo del cedro elevado, y del principal de sus renuevos cortar un tallo y lo plantar sobre el monte alto y sublime,
 en el monte alto de Israel lo plantar, y echar ramas y dar fruto, y se convertir en magnfico cedro, y se acogern a l las aves de toda pluma, que habitarn a la sombra de sus ramas,
 y conocern todos los rboles de la selva que yo soy Yahv, que humill al rbol sublime y levant al rbol bajo, sequ el rbol verde e hice reverdecer el rbol seco. Yo, Yahv, he hablado y yo lo cumplir.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Qu andis repitiendo este proverbio en la tierra de Israel y decs: Los padres comieron las agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera?
 Por mi vida, dice Yahv, que nunca ms diris este refrn en Israel.
 Mas son las almas todas; lo mismo la del padre que la del hijo, mas son, y el alma que peca , sa perecer."
 El que sea justo y haga juicio y justicia,
 no banquetee por los montes, y no alce los ojos a los dolos de la casa de Israel, no deshonre a la mujer de su prjimo y no se llegue a la menstruada,
 y no oprima a nadie y devuelva al deudor su prenda, no robe y d pan al hambriento y vestido al desnudo,
 no d a logro ni reciba a usura, retraiga su mano del mal y haga juicio de verdad entre hombre y hombre,
 camine en mis mandatos y guarde mis leyes, obrando rectamente, se es justo, vivir, dice Yahv.
 Pero, si engendr un hijo violento, vertedor de sangre o que haga una de esas otras cosas,
 y, no imitando a sus padres, coma por los montes, manche a la mujer de su prjimo,
 oprima al pobre y al desvalido, robe, no devuelva la prenda, alce los ojos a los dolos y haga abominaciones,
 d a logro y reciba a usura, vivir ste? No vivir. Hizo todas esas abominaciones, de cierto morir. Recaer su sangre sobre l.
 Pero, si ste engendr un hijo que, viendo todos los pecados de su padre, no los imita,
 ni come por los montes, ni alza sus ojos a los dolos de Israel, ni mancha a la mujer de su prjimo,
 ni oprime a nadie, ni retiene la prenda, ni roba, da su pan al hambriento y viste al desnudo,
 contiene su mano de la iniquidad, no recibe usura ni inters y cumple mis preceptos, ste no morir por la iniquidad de su padre, vivir.
 Su padre, que agravi y despoj a su hermano y no obr el bien en medio de su pueblo, ste morir por su iniquidad.
 Y si dijereis: Por qu no ha de pagar el hijo la iniquidad del padre? Pues porque el hijo hizo juicio y justicia y guard mis mandamientos y los puso por obra, y de cierto vivir.
 El alma que pecare, sa morir; el hijo no llevar sobre s la iniquidad del padre, ni el padre la del hijo; la justicia del justo ser sobre l, y sobre l ser la iniquidad del malvado."
 Y si el malvado se retrae de su maldad, y guarda todos mis mandamientos, y hace lo que es recto y justo, vivir y no morir.
 Todos los pecados que cometi no le sern recordados, y en la justicia que obr vivir.
 Quiero yo acaso la muerte del impo, dice el Seor, Yahv, y no ms bien que se convierta de su mal camino y viva?
 Pero, si el justo se apartare de su justicia e hiciere maldad conforme a todas las abominaciones que hace el impo, va a vivir? Todas las justicias que hizo no le sern recordadas; por sus rebeliones con que se rebel, por sus pecados que cometi, por ellos morir"
 Y si dijereis: No es recto el camino del Seor, escucha, casa de Israel. Que no es derecho mi camino? No son ms bien los vuestros los torcidos ?
 Si el justo se aparta de su justicia para obrar la maldad y por eso muere, muere por la iniquidad que cometi.
 Y si el malvado se aparta de su iniquidad que cometi y hace lo que es recto y justo, har vivir su propia alma.
 Abri los ojos y se apart de los pecados cometidos, y vivir y no morir.
 Y dice la casa de Israel: No son derechos los caminos del Seor? Que no son derechos mis caminos, casa de Israel? No son ms bien los vuestros los torcidos?
 Yo, pues, os juzgar a cada uno segn sus caminos, oh casa de Israel! dice Yahv. Volveos y convertios de vuestros pecados, y as no sern la causa de vuestra ruina.
 Arrojad de sobre vosotros todas las iniquidades que cometis, y haceos un corazn nuevo y un espritu nuevo. Por qu habis de querer morir, casa de Israel?
 Que no quiero yo la muerte del que muere. Convertios y vivid.
 Canta una elega sobre los prncipes de Israel,
 y di: Qu fue tu madre? Una leona entre leones, agazapada en medio de leoncillos, cri sus cachorros.
 Levant a uno de sus cachorros, que lleg a ser len joven, y aprendi a tomar la presa y a devorar hombres.
 Dieron voces contra l las gentes, y le apresaron en sus trampas, y con anillos le llevaron a la tierra de Egipto.
 Y viendo ella, despus de esperar mucho tiempo, que se desvaneca su esperanza, tom a otro de sus cachorros y le convirti en len adulto.
 Andaba entre leones, y vino tambin a ser len joven, y aprendi a arrebatar la presa y a devorar hombres.
 Rugiendo en su altanera, devast ciudades, y se desvaneci el pas y cuanto haba a la voz de su rugido.
 Dieron sobre l las gentes de las regiones del contorno, tendieron redes contra l 1 y le cazaron en su fosa.
 Encerrronle en una jaula con anillos y le llevaron al rey de Babilonia, para que no se oyesen ms sus rugidos en los montes de Israel.
 Tu madre fue como una vid plantada cerca de las aguas, vigorosa de fruto y de follaje por la abundancia de las aguas.
 Ech robustos sarmientos, propios para cetros de soberanos. Su tronco se alzaba por entre las nubes, vistoso por su altura y por sus numerosos sarmientos.
 Pero fue arrancada con furor y echada a tierra, y el viento solano la agost, quem sus frutos. Secronse sus robustos sarmientos, el fuego los devor.
 Y ahora est plantada en el desierto, en tierra sedienta y rida.
 Y ha salido de uno de sus sarmientos un fuego que ha consumido su fruto, y no queda en ella rama alguna fuerte, ni un solo cetro de dominio. Elega es sta, y de elega servir.
 El ao sptimo, el quinto mes, el da diez del mes, vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Yahv y se sentaron delante de m,
 y me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel y diles: As dice el Seor, Yahv: Vosotros vens a consultarme. Por mi vida que yo os responder, dice el Seor, Yahv.
 Quieres juzgar a stos, hijo de hombre? Quieres juzgarlos? Hazles saber las abominaciones de sus padres.
 Diles: As habla el Seor, Yahv: El da en que yo eleg a Israel, y alc mi mano jurando a la posteridad de Jacob, y me mostr a ellos en la tierra de Egipto, y alc mi mano, diciendo: Yo, Yahv, soy vuestro Dios,
 aquel da alc mi mano jurando sacarlos de la tierra de Egipto y llevarlos a la tierra que yo les haba destinado, que mana leche y miel y es la ms hermosa de las tierras.
 Y os dije: Quite cada uno de sus ojos los dolos y no os contaminis con los dolos de Egipto. Yo, Yahv, soy vuestro Dios.
 Pero ellos se rebelaron contra m y no quisieron darme odos, ni quitaron de sus ojos las abominaciones, ni abandonaron los dolos de Egipto, y dije que derramara sobre ellos mi ira y desfogara mi enojo sobre ellos en la tierra de Egipto.
 Mas por la gloria de mi nombre, para que no fuese infamado a los ojos de las gentes en medio de las cuales estaba, a cuya vista me haba dado a conocer como quien los haba de sacar de la tierra de Egipto,
 los saqu de la tierra de Egipto y los conduje por el desierto,
 les di mis mandamientos y mis derechos, y les hice saber que son la vida para quien los cumple.
 Diles tambin mis sbados, para que fuesen seal entre m y ellos, para que supiesen que yo soy Yahv, que los santific.
 Pero rebelse contra m la casa de Israel en el desierto; no anduvieron en mis preceptos y rechazaron mis derechos, que son la vida para quien los cumple, y profanaron mis sbados. Entonces dije que volcara sobre ellos mi furor y, en mi ira, los exterminara en el desierto."
 Pero retraje mi mano por el honor de mi nombre, para que no fuese profanado a los ojos de las gentes a cuya vista les haba sacado.
 Alc mi mano en el desierto, jurndoles no llevarlos a la tierra que les haba dado, que mana leche y miel, la ms hermosa entre todas las tierras,
 porque haban despreciado mis derechos, y no haban seguido mis decretos, y haban profanado mis sbados, yndose su corazn tras los dolos.
 Con todo, mis ojos los miraron piadosamente para no destruirlos, y no los extermin en el desierto.
 Pero dije en el desierto a sus hijos: No sigis las costumbres de vuestros padres, no sigis sus caminos ni os contaminis con sus dolos;"
 yo soy Yahv, vuestro Dios; andad en mis ordenaciones, guardad mis derechos y ponedlos por obra,"
 santificad mis sbados y sean seal entre m y vosotros, para que sepis que yo soy Yahv, vuestro Dios.
 Pero los hijos se rebelaron contra m, no anduvieron en mis ordenaciones ni guardaron mis derechos, ponindolos por obra, los que son la vida para el que los cumple; profanaron mis sbados, y dije entonces que derramara sobre ellos mi ira para satisfacer en ellos mi enojo en el desierto."
 Mas retraje mi mano por el honor de mi nombre, para que no se infamase a los ojos de las gentes a cuya vista los saqu.
 Tambin alc mi mano en el desierto, jurndoles que los esparcira entre las gentes y los aventara por las tierras,
 porque no pusieron por obra mis derechos y desecharon mis ordenaciones, y profanaron mis sbados, y se les fueron los ojos tras los dolos de sus padres.
 Por eso les di yo tambin a ellos ordenaciones no buenas y decretos que no son de vida,
 y los contamin en sus ofrendas cuando pasaban a sus hijos por el fuego, a todo primognito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Yahv.
 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel y diles: As habla el Seor, Yahv: Hasta esta injuria me hicieron vuestros padres, entre las infidelidades que cometieron contra m.
 Yo los conduje a la tierra que, alzando mi mano, haba jurado darles, y ellos, mirando a todo alto collado y a todo rbol frondoso, sacrificaron all sus vctimas y presentaron sus irritantes ofrendas, y pusieron suaves aromas, y derramaron sus libaciones.
 Yo les dije: Qu es ese alto, el Bamah, adonde vosotros vais? Y Bamah se llama hasta hoy.
 Di, pues, a la casa de Israel: As habla el Seor, Yahv: Qu! Os contaminis vosotros a la manera de vuestros padres, fornicis con sus dolos,
 y, ofreciendo vuestras ofrendas y pasando a vuestros hijos por el fuego, os contaminis con vuestros dolos hasta el da de hoy, y me voy a dejar consultar por vosotros, casa de Israel? Por mi vida, dice Yahv, que no me dejar consultar por vosotros.
 Y no ser lo que vosotros pensis, porque vosotros os decs: Seremos como las gentes, como las naciones de la tierra, sirviendo al leo y a la piedra.
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, que con puo fuerte, con brazo tendido y en efusin de ira he de reinar sobre vosotros!
 Os he de sacar de en medio de las gentes y os recoger de en medio de las tierras a que con puo fuerte, con brazo tendido y en efusin de ira os desparram,
 y os llevar al desierto de los pueblos, y all, cara a cara, litigar con vosotros;"
 como litigu con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, as litigar con vosotros, dice el Seor, Yahv.
 Y os har pasar bajo el cayado y os conducir con los ligamentos de la alianza. Separar de vosotros a los rebeldes, a los que se apartaron de m, y los sacar de la tierra en que moran, y no entrarn en la tierra de Israel, y sabris que yo soy Yahv.
 -- omitido por parfrasis --
 Y vosotros, los de la casa de Israel  as dice el Seor, Yahv  , andad cada uno tras sus dolos y servidles. Pero, ah! ya me daris odos luego, y dejaris de profanar mi santo nombre con vuestras ofrendas y vuestros dolos.
 Pues en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice el Seor, Yahv, all me servir toda la casa de Israel, toda ella en la tierra, y all me complacer en ellos y demandar vuestras ofrendas y las primicias de vuestros dones con todo lo que me consagris.
 Me agradar de vosotros como de un suave aroma cuando os saque de en medio de las gentes y os rena de las tierras a que fuisteis dispersados, y me santificar en vosotros a los ojos de las gentes
 y sabris que yo soy Yahv cuando os conduzca a la tierra de Israel, a la tierra que, alzando la mano, jur dar a vuestros padres.
 All os vendrn a la memoria vuestras obras y todos los pecados con que os contaminasteis, y sentiris vergenza de vosotros mismos por las maldades que cometisteis.
 Entonces sabris que yo soy Yahv, cuando haga con vosotros conforme al honor de mi nombre, no segn vuestros malos caminos ni segn vuestras perversas obras, casa de Israel, dice el Seor, Yahv.
 Y fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vulvete de cara hacia el sur y derrama la palabra sobre el medioda. Profetiza contra el bosque del campo del Negueb,
 y di al bosque del Negueb: Oye la palabra de Yahv: As dice el Seor, Yahv: Voy a encender en ti un fuego que devorar todos los rboles, los verdes y los secos. No se apagarn las abrasadoras llamas hasta no quemar todo rastro del medioda al septentrin,
 y ver toda carne que yo soy Yahv, quien lo encendi. No se apagar.
 Dije yo: Oh Seor, Yahv! Mira que stos me dicen: No es ste un trovador de parbolas?
 Y me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vulvete de cara a Jerusaln y derrama tu palabra sobre sus santuarios. Profetiza contra la tierra de Israel
 y di a la tierra de Israel: As dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti; voy a desenvainar mi espada y a exterminar en ti al justo y al impo,"
 pues para eso saldr mi espada de la vaina contra toda carne, desde el medioda hasta el septentrin,
 y sabr toda carne que yo soy Yahv, que he desenvainado mi espada y no volver a la vaina,
 y t, hijo de hombre, gime con quebranto de rones y amargura, gime a la vista suya.
 Y cuando te digan: Por qu gimes? diles: Por una noticia que, cuando llegue, se derretir todo corazn, desmayarn todas las manos, todas las almas se consternarn y todas las rodillas se disolvern como agua. Ya viene, ya se cumple, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv: Di: La espada! La espada! Est afilada y bruida.
 Afilada para degollar, bruida para fulgurar como el rayo.
 La he hecho bruir para blandira, hcela afilar y bruir para ponerla en manos de un degollador.
 Grita y gime, hijo de hombre, porque viene sobre mi pueblo, sobre todos los prncipes de Israel. Caen a la espada juntamente con mi pueblo. Hiere, pues, tus muslos!
 Porque es una prueba, y qu si el cetro menospreciador no existe? orculo del Seor, Yahv.
 T, pues, hijo de hombre, profetiza batiendo una palma contra otra. Se duplicar la espada, se triplicar; es la espada de la matanza, la espada de la gran matanza que los amenaza."
 Para que se encojan los corazones i y se multiplique el estrago, sobre todas sus puertas he puesto el espanto de la espada. Ah! Bruida para fulgurar, afilada para degollar!
 Taja a derecha, raja a izquierda, adondequiera que te vuelvas.
 Y tambin batir yo palmas, y desfogar mi ira. Yo, Yahv, he hablado.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 T, hijo de hombre, traza dos caminos para la espada del rey de Babilonia, que salgan ambos de la misma tierra, y pon una seal al comienzo de cada camino que indique la ciudad adonde va.
 Traza un camino por donde vaya la espada a Rabat de los hijos de Amn, y otro por donde vaya a Jud, a la ciudad fuerte de Jerusaln.
 Porque el rey de Babilonia se ha parado en el cruce de donde parten los dos caminos para consultar, augurando por el lanzamiento de las flechas, por la pregunta a los terafim, por el examen de las entraas.
 El augurio ha sealado la derecha, Jerusaln, para dar la orden de ataque, lanzar los gritos de guerra, alzar arietes contra sus puertas, levantar terrapln y hacer vallado.
 Para ellos, stos son presagios vanos, pues ha habido juramentos solemnes; pero l se acuerda de su iniquidad, y sern cogidos en el lazo."
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Por haber trado a la memoria vuestra iniquidad, poniendo al descubierto vuestras traiciones y vuestros pecados en todas vuestras acciones, puesto que os jactis, seris entregados a su mano.
 Y t, infame, impo, prncipe de Israel, lleg tu da, el trmino del tiempo de la iniquidad.
 As dice Yahv: Fuera tiara! Fuera corona! Eso no ser ms. Ser ensalzado lo humilde y humillado lo alto.
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar.
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar. [ (Ezekiel 21:33)  Y t, hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv, de los hijos de Arnn y de su oprobio. Di, pues: La espada! Desenvainada est la espada para degollar, bruida para consumir, para fulgurar, ] 
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar. [ (Ezekiel 21:33)  Y t, hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv, de los hijos de Arnn y de su oprobio. Di, pues: La espada! Desenvainada est la espada para degollar, bruida para consumir, para fulgurar, ] [ (Ezekiel 21:34)  para hacerla caer sobre el cuello de los ms inmundos de los impos, mientras te profetizan vanidad y te adivinan mentiras. Lleg su da en el tiempo de la consumacin de la iniquidad. ] 
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar. [ (Ezekiel 21:33)  Y t, hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv, de los hijos de Arnn y de su oprobio. Di, pues: La espada! Desenvainada est la espada para degollar, bruida para consumir, para fulgurar, ] [ (Ezekiel 21:34)  para hacerla caer sobre el cuello de los ms inmundos de los impos, mientras te profetizan vanidad y te adivinan mentiras. Lleg su da en el tiempo de la consumacin de la iniquidad. ] [ (Ezekiel 21:35)  La volver a la vaina? Yo te juzgar en la tierra donde te criaste, en la tierra donde has vivido. ] 
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar. [ (Ezekiel 21:33)  Y t, hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv, de los hijos de Arnn y de su oprobio. Di, pues: La espada! Desenvainada est la espada para degollar, bruida para consumir, para fulgurar, ] [ (Ezekiel 21:34)  para hacerla caer sobre el cuello de los ms inmundos de los impos, mientras te profetizan vanidad y te adivinan mentiras. Lleg su da en el tiempo de la consumacin de la iniquidad. ] [ (Ezekiel 21:35)  La volver a la vaina? Yo te juzgar en la tierra donde te criaste, en la tierra donde has vivido. ] [ (Ezekiel 21:36)  Derramar sobre ti mi furor, soplar contra ti el fuego de mi ira, y te entregar en manos de hombres despiadados, artfices de la destruccin. ] 
 Ruina, ruina! A ruina las reducir! y no sern ms mientras no venga aquel a quien de derecho pertenecen, y a l se las dar. [ (Ezekiel 21:33)  Y t, hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv, de los hijos de Arnn y de su oprobio. Di, pues: La espada! Desenvainada est la espada para degollar, bruida para consumir, para fulgurar, ] [ (Ezekiel 21:34)  para hacerla caer sobre el cuello de los ms inmundos de los impos, mientras te profetizan vanidad y te adivinan mentiras. Lleg su da en el tiempo de la consumacin de la iniquidad. ] [ (Ezekiel 21:35)  La volver a la vaina? Yo te juzgar en la tierra donde te criaste, en la tierra donde has vivido. ] [ (Ezekiel 21:36)  Derramar sobre ti mi furor, soplar contra ti el fuego de mi ira, y te entregar en manos de hombres despiadados, artfices de la destruccin. ] [ (Ezekiel 21:37)  Sers pasto del fuego, se empapar la tierra de tu sangre y se perder tu memoria, porque yo, Yahv, lo digo. ] 
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Y t, hijo de hombre, no juzgars a la ciudad sanguinaria, echndola en cara todas sus abominaciones?
 Di, pues: As habla el Seor, Yahv: Ay de la ciudad derramadora de sangre en medio de s! Para que llegue su hora y para su ruina se ha hecho dolos, contaminndose.
 Por haberte hecho culpable de la sangre que has derramado y haberte contaminado con los dolos que hiciste, has apresurado tu da, has llegado al trmino de tus aos. Por eso te har yo oprobio de las gentes, ludibrio de la tierra toda.
 Cercanos y lejanos se burlarn de ti, famosa por tus abominaciones, grande por la corrupcin.
 He aqu que los prncipes de Israel, cada uno en la medida de su poder, se ocupan en derramar sangre.
 En ti desprecian al padre y oprimen al hurfano y a la viuda.
 Menosprecias mis santuarios y profanas mis sbados.
 Hay en ti calumniadores para derramar sangre, quienes comen por los montes, quienes en medio de ti hacen torpezas.
 En ti se descubre la desnudez del padre y se hace violencia a la mujer durante el menstruo.
 Todos adulteran con la mujer de su prjimo, contaminan incestuosamente a la nuera y fuerzan a la hermana, a la hija de su padre.
 Hay en ti quien recibe dones para derramar sangre; exiges usura e intereses, despojas con violencia al prjimo, y a m me olvidas, dice el Seor, Yahv."
 He aqu que yo he batido mis palmas por tu avaricia y por la sangre que hay en medio de ti.
 Resistir tu corazn, tendrn fuerzas tus manos en los das en que me ocupar de ti? Yo, Yahv, he hablado, y lo har.
 Yo te esparcir entre las gentes y te aventar por las tierras, y har desaparecer tu inmundicia de en medio de ti,
 y sers a tus ojos ignominia entre las gentes, y sabrs que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha tornado en escoria; todos son en el crisol cobre, estao, hierro, plomo, plata, escorias."
 Por tanto, as habla el Seor, Yahv: Por cuanto vosotros os habis vuelto escorias, yo os reunir en medio de Jerusaln.
 Como quien rene en la hornaza plata, bronce, hierro, plomo y estao, y sopla al fuego para fundirlos, as os reunir yo en mi furor y en mi ira, y os echar en la hornaza para fundiros.
 Yo os reunir y soplar contra vosotros el fuego de mi furor, y seris fundidos en medio de Jerusaln.
 Como se funde la plata en el crisol, as seris vosotros fundidos en medio de l, y sabris que yo soy Yahv, que derramo mi furor sobre vosotros.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, diles: Eres una tierra no baada desde lo alto, no rociada por la lluvia en el da de la clera.
 Dentro de ella se conjuran los prncipes; como ruge el len y despedaza la presa, as devoran ellos las almas, se apoderan de los tesoros y riquezas y multiplican en medio de ella las viudas."
 Sus sacerdotes han violado mi Ley y han profanado mis cosas santas; no hacen diferencia entre lo santo y lo profano, ni ensean a distinguir entre lo puro y lo inmundo; cierran los ojos a las violaciones de mis sbados, y yo soy profanado en medio de ellos;"
 sus prncipes son como lobos, que despedazan la presa, derramando sangre, destruyendo las almas, para dar pbulo a su avaricia.
 Sus profetas revocan con barro, contemplando visiones vanas y prediciendo mentiras, y dicen: As habla el Seor, Yahv, sin que Yahv haya hablado.
 Y el pueblo de la tierra oprime, roba, hace violencia al desvalido y al menesteroso, y al extranjero le veja contra derecho.
 Tambin de entre ellos busqu yo quien levantase muro y se pusiese en la brecha frente a m en favor de la tierra, para que yo no la devastase, y no la hall.
 Por tanto, derramar sobre ellos mi ira y los consumir con el fuego de mi furor, y les echar sobre la cabeza sus obras, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Haba dos mujeres hijas de la misma madre.
 Se prostituyeron en Egipto al tiempo de la mocedad; all fueron estrujados sus pechos y manoseado su seno virginal."
 Llambanse Ohol, la mayor, su hermana Oholib. Fueron mas y parieron hijos e hijas. Ohol es Samara; Oholib, Jerusaln."
 Ohol me fue infiel y se enloqueci por sus amantes, sus vecinos los asirios.
 Iban vestidos de prpura, eran jefes y oficiales, todos jvenes codiciables y que montaban caballos.
 Se prostituy a ellos, la flor de los hijos de Asira, y se contamin con todos los dolos de aquellos de quienes se enamor.
 Tampoco dej sus prostituciones con Egipto, porque eran los que se haban acostado con ella en su mocedad y haban manoseado sus senos virginales y derramado sobre ella sus impurezas.
 Yo, por eso, la entregu en manos de sus amantes, en manos de los hijos de Asira, de quienes estaba enamorada.
 Ellos descubrieron sus vergenzas, le arrebataron sus hijos y sus hijas, y a ella le hicieron perecer a la espada. Vino a ser famosa entre las mujeres por la justicia que en ella se hizo.
 Viendo esto Oholib, su hermana, fue ms estragada que ella en su pasin, y sus prostituciones sobrepasaron a las de su hermana.
 Encendise en amor por los hijos de Asira, jefes y oficiales, nobles vestidos magnficamente, caballeros en sus caballos, jvenes todos y codiciables.
 Yo vi que se haban contaminado, que ambas haban seguido el mismo camino.
 Pero sta fue ms lejos en sus fornicaciones; vio hombres pintados en la pared, figuras de caldeos trazadas con minio,"
 ceidos sus lomos de sus cinturones, y tiaras de varios colores a la cabeza, todos con apariencia de jefes, figuras de hijos de Babilonia, de Caldea, su patria.
 Y en vindolos se encendi en amor por ellos, y mand embajadores a Caldea,
 y entraron a ella los hijos de Babilonia, al lecho de sus amores, y la mancharon con sus inmundicias, y ella se contamin con ellos hasta hartar su deseo.
 Hizo patentes sus fornicaciones y descubri su ignominia, y yo me asque de ella, como me haba asqueado de su hermana.
 Mas todava acrecent sus fornicaciones, trayendo a su memoria los das de su mocedad, cuando haba fornicado en la tierra de Egipto.
 Y ardi en lujuria por aquellos lujuriosos, que tienen carne de burro y flujo de garaones
 y renovaste las fornicaciones de tu mocedad, cuando los egipcios estrujaban tus pechos y manoseaban tu seno juvenil.
 Por eso, Oholib, as dice el Seor, Yahv: Yo suscitar contra ti a tus amantes, aquellos de que hartaste tus deseos, y los har venir contra ti en derredor.
 Los hijos de Babilonia y todos los caldeos, los de Peqod, los de Soa, los de Qoa, y con ellos todos los hijos de Asira, mozos guapos, jefes y capitanes todos, nobles y notables, todos a caballo.
 Y vendrn contra ti con estrpito de carros y ruedas, con escudos, paveses y capacetes; se ordenarn en batalla de todas partes contra ti. Yo les he entregado a ellos tu juicio y te juzgarn segn sus leyes."
 Desencadenar mi celo contra ti, y te tratarn con furor. Te cortarn la nariz y las orejas, y tu prole caer a la espada. Llevarnse a todos tus hijos y tus hijas, y tu progenie ser consumida por el fuego.
 Te desnudarn de tus vestidos y te arrebatarn todos los ornamentos de tu hermosura.
 Yo har que cese la lujuria y tus prostituciones con Egipto, y no alces ya ms los ojos a ellos, y no te acuerdes ms de Egipto.
 Porque as dice el Seor, Yahv: Te entrego en las manos de aquellos a quienes llegaste a aborrecer, de quienes se hartaren tus deseos.
 Y te tratarn con odio, se apoderarn de todo el fruto de tu trabajo y te dejarn desnuda y en cueros, y se descubrirn las vergenzas de tus prostituciones. Tu lujuria y tus fornicaciones
 son causa de todo esto. Por haber fornicado con las gentes y haberte contaminado con los dolos.
 Has seguido los caminos de tu hermana, y pondr en tus manos el cliz suyo.
 As habla el Seor, Yahv: Bebers el cliz de tu hermana, hondo y ancho,de gran capacidad.
 Te llenars de embriaguez y de tristeza; es el cliz de horror y desolacin, el cliz de tu hermana Samara."
 Lo bebers hasta las heces, lo morders y rompers con los dientes, y con sus fragmentos te rasgars el seno, porque yo he hablado, dice el Seor, Yahv.
 Puesto que me dejaste y echaste a tus espaldas, tambin yo echar sobre ti tu lujuria y tus prostituciones.
 Djome Yahv: Hijo de hombre, no juzgars t a Ohol y a Oholib? No les echars en cara sus abominaciones?
 Di-ronse al adulterio y mancharon de sangre sus manos. Adulteraron con sus dolos, y aun los hijos que me parieron los pasaron por el fuego para que les sirviesen a ellos de comida.
 Hasta eso hicieron, contaminando tambin mi santuario y profanando mis sbados,
 pues, luego de sacrificar sus hijos a sus dolos, entraban el mismo da en mi santuario, contaminndolo. Eso hicieron con mi casa.
 Y aun han hecho venir de lejos hombres a los que enviaron mensajeros, y al venir ellos te lavaste, te pintaste los ojos y te ataviaste con tus joyas,
 y, echada en suntuoso estrado, te pusiste a la mesa que aderezaste para ellos, poniendo en ella mis perfumes y mi leo
 entre el rumor clamoroso de los cantos, a causa de la multitud de hombres venidos del desierto, los cuales ponan manillas en sus manos y coronas en sus cabezas.
 Y dije de la envejecida en adulterios: Ahora se consumarn los adulterios de ella.
 Pues venan ellos como quien viene a la ramera, as vinieron a Ohol y a Oholib, las depravadas.
 Pero hombres rectos te juzgarn segn la ley de las adlteras y las sanguinarias, porque adlteras son, manchadas de sangre estn sus manos.
 Pues as dice el Seor, Yahv: Trae turbas contra ellas, y sean entregadas' al maltrato y a la rapia,
 y las turbas las apedrearn y las acuchillarn, matarn a sus hijos y a sus hijas y prendern fuego a sus casas.
 Y har cesar en la tierra la depravacin, y escarmentarn las mujeres y no imitarn vuestras torpezas.
 Y harn recaer sobre vosotras vuestras obscenidades, y pagaris los pecados de vuestra sidolatras, y sabris que yo soy Yahv.
 El ao nono, el mes dcimo, el da dcimo del mes, me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, consigna por escrito la fecha de este da. En este da, el rey de Babilonia se ha echado sobre Jerusaln.
 Compon una parbola para la casa rebelde, y diles: As habla el Seor, Yahv: Arrima la olla, arrmala, y echa tambin agua;"
 echa en ella trozos, todos los trozos selectos, la pierna y la espalda; llnala, de lo mejor de los huesos."
 Toma lo mejor del rebao, 1 pon debajo la lea, que hierva a borbotones, que se cuezan hasta los huesos.
 Porque as dice el Seor, Yahv: Ay de la ciudad sanguinaria! Ay de la caldera herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Vacala trozo a trozo, sin echar suerte sobre ella.
 Porque tiene dentro la sangre suya, la ha derramado sobre piedra lisa, no la derram sobre la tierra para que la cubriese el polvo.
 Para provocar la ira y traer la venganza, coloqu su sangre sobre una piedra lisa, sin que pueda cubrirse.
 Por lo cual dice el Seor, Yahv: Ay de la ciudad sanguinaria! Tambin yo aumentar la hoguera.
 Acumula lea, atiza el fuego, cuece la carne y condimenta la mezcla; que se quemen los huesos, que se cueza la carne."
 Djala vaca sobre las brasas, que se ponga al rojo y se caliente el cobre, y se funda dentro de ella su suciedad, y se consuma su herrumbre.
 En vano me fatigu 1 ; no desapareci su herrumbre ni con fuego."
 Es execrable tu suciedad; yo he querido limpiarte, pero no te limpiaste. No quedars purificada de tu suciedad hasta que no derrame yo mi fuego sobre ti."
 Yo, Yahv, he hablado: vendr, lo har, no me volver atrs, no tendr piedad, no me arrepentir. Segn tus caminos y tus obras as sers juzgada, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, voy a quitarte de repente la delicia de tus ojos, pero no te lamentes ni llores, no derrames una lgrima.
 Suspira en silencio, sin llevar luto por el muerto; ponte el turbante en la cabeza y calza tus pies, no te cubras la barba ni comas el pan del duelo7."
 Yo haba estado hablando al pueblo por la maana, y a la tarde muri mi mujer. A la maana siguiente hice lo que me haba mandado,
 y la gente me deca: No nos explicars lo que significa lo que haces?
 Yo les responda: Yahv me ha hablado, diciendo:
 Di a la casa de Israel: As habla el Seor, Yahv: Mirad, voy a profanar mi santuario, gloria de vuestra fuerza, delicia de vuestros ojos y anhelo de vuestra alma; vuestros hijos y vuestras hijas caern a la espada,"
 y entonces haris vosotros lo que ahora hago yo: no os cubriris la barba ni comeris el pan de duelo,
 llevaris en vuestra cabeza los turbantes y calzaris vuestros pies, no os lamentaris ni lloraris, sino que os consumiris en vuestra iniquidad y gemiris unos con otros.
 Ezequiel ser para vosotros una seal; cuando esto llegue, haris vosotros lo que l hace ahora, y sabris que yo soy Yahv."
 Y t, hijo de hombre, el da que yo les arrebatare a ellos su fortaleza, el orgullo de su gloria, la delicia de sus ojos, el anhelo de sus almas sus hijos y sus hijas
 vendr a ti un huido para darte la noticia,
 y aquel da se abrir tu boca a la llegada del fugitivo y hablars, no estars mudo, y sers seal para ellos, y sabrn que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, tiende tu vista hacia Amn y profetiza contra l.
 Di a los hijos de Amn: Od la palabra del Seor, Yahv. As habla el Seor, Yahv: Pues que t dijiste Bien cuando era profanado mi santuario y la tierra de Israel era asolada y llevada la casa de Jud al cautiverio,
 por eso yo te entregar en poder de los hijos del Oriente, que pondrn en ti su campamento y alzarn en ti sus tiendas, y comern tus cosechas y bebern tu leche.
 Y har de Rabb pastizal de camellos, y de las ciudades de Amn, rediles de ovejas. Y sabris que yo soy Yahv.
 Porque as habla el Seor, Yahv: Pues que batiste palmas y pateaste con los pies, y te regocijaste en el alma con desprecio para la tierra de Israel,
 por eso heme aqu, tender mi mano contra ti, y te dar en presa a las gentes, y te extirpar de entre los pueblos de la tierra, y te har desaparecer del nmero de ellos. Te exterminar y sabrs que yo soy Yahv.
 As dice Yahv: Puesto que Moab ha dicho: He aqu que la casa de Jud es entre los pueblos uno de tantos,
 por eso yo abrir el flanco de Moab desde las ciudades fronterizas, gloria de la regin, Bet-Yesimot, Maal-Men y Quiryatayim.
 Doy su tierra a los hijos del oriente para que no sean contados ms entre los pueblos. Tambin har justicia en Moab.
 -- omitido por parfrasis --
 As dice el Seor, Yahv: Por el comportamiento de Edom, que tom venganza de la casa de Jud y se manch sobremanera vengndose de ellos,
 por eso, as dice el Seor, Yahv: Tambin yo tender mi mano sobre Edom, y exterminar hombres y bestias, y lo reducir a ruinas; desde Teman hasta Dedn caern a la espada."
 Y pondr la venganza contra Edom en manos de mi pueblo Israel, que tratar a Edom conforme al furor de mi ira, y sabrn que yo soy Yahv y que es ma la venganza. As dice el Seor, Yahv.
 As habla el Seor, Yahv: Por haber obrado vengativamente los filisteos y haberse vengado con odio en el alma, exterminando con odio secular,
 por eso dice el Seor, Yahv: Yo tender mi mano contra los filisteos y exterminar a los cereteos. Har perecer hasta los restos de los habitantes de la orilla del mar.
 Har con ellos grandes venganzas, con furor los castigar, y sabrn que yo soy Yahv cuando haga en ellos mi venganza.
 El ao undcimo, el da primero del mes, me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, por haber dicho Tiro de Jerusaln: Bien! Ha sido rota la puerta de los pueblos, vendrn a m, yo me llenar, y ella est desierta!
 Por eso as dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, oh Tiro! Yo har subir contra ti pueblos numerosos, como hace subir el mar sus olas
 y destruirn las murallas de Tiro y abatirn sus torres. Y barrer de ella hasta el polvo y har de ella una desnuda roca,
 Ser en medio del mar tendedero de redes, porque yo he hablado, orculo de Yahv; ser presa de las gentes,"
 y sus hijas, las que estn en el campo, sern pasadas a cuchillo, y sabrn que yo soy Yahv.
 Porque as habla el Seor, Yahv: He aqu que yo enviar desde el septentrin, contra Tiro, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes, con carros, caballos y jinetes, y gran muchedumbre de pueblo.
 Pasar al filo de la espada a tus hijas del campo, pondr contra ti cerco, levantar baluartes y alzar, escudos.
 Pondr contra ti arietes, derrumbar tus murallas, y con sus ingenios echar por el suelo tus torres.
 La polvareda que levantarn sus caballos te cubrir, y al estrpito de sus caballeros, sus carros y sus ruedas retemblarn tus muros cuando entre l por tus puertas como se entra en ciudad conquistada.
 Con los cascos de sus caballos hollar todas tus calles, y pasar a tu pueblo al filo de la espada, y caern a tierra tus estelas colosales.
 Darn al saqueo todas tus riquezas, al pillaje todas tus mercancas. Demolern tus murallas y derribarn tus magnficos palacios; hasta las piedras, las maderas y el escombro lo arrojarn al mar."
 Har cesar el estrpito de tus cantares, no se oir ms el sonido de las ctaras.
 Te tornar en desnuda roca, apta para tender en ella las redes, y no sers jams reconstruida, porque yo, Yahv, he hablado, orculo del Seor, Yahv.
 As ha hablado el Seor, Yahv, de Tiro: Al fragor de tu cada, al gritar de tus heridos, a las matanzas que en ti harn, temblarn las islas.
 Todos los prncipes del mar bajarn de sus tronos, se despojarn de sus mantos y de sus recamadas vestiduras, se vestirn de espantos y se sentarn en tierra TemBlarn a cada momento y estarn consternados ante ti.
 Cantarn una elega y te dirn: Cmo has perecido t, habitada por los del mar, la ciudad tan celebrada, tan poderosa en el mar, ella y sus moradores, los que infundan el terror a todo el continente?
 Ahora estremecernse las islas el da de tu cada, se espantarn de tu fin las islas del mar.
 Pues as dice el Seor, Yahv: Cuando yo te torne en ciudad desierta, como las ciudades deshabitadas; cuando haga yo subir el abismo contra ti y te cubra la inmensidad de las aguas,"
 te har bajar con los que cayeron en la fosa, con los pueblos de otros tiempos, y te pondr en las profundidades de la tierra, en las eternas soledades, junto a los que bajaron a la fosa, y no sers habitada jams, y dar tu gloria a la tierra de los vivientes.
 Te reducir a la nada, no sers ya ms. Te buscarn, y nunca ms te hallarn, dice el Seor, Yahv.
 Fuerne dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 T, hijo de hombre, compn a Tiro una elega.
 Di a Tiro: Oh t la que te asientas a la entrada del mar, la que comercias con los pueblos de numerosas islas! As habla el Seor, Yahv: Tiro, t te decas: Yo soy (un navo) de perfecta hermosura1.
 En el corazn de los mares estn tus confines; los que te edificaron te hicieron perfectamente hermosa;"
 de cipreses de Sanir hicieron tus quillas; de cedros de Lbano tus mstiles;"
 tus remos, de encinas de Basan; tus bancos, incrustado de marfil, trado de las islas de Kittim."
 De lino recamado de Egipto eran tus velas para servir de ensea; de jacinto y prpura de las islas de Elisa tus toldos."
 Los habitantes de Sidn y de Arvad eran tus remeros, y los ms expertos entre ti, oh Tiro! tus pilotos.
 Ancianos de Guebal, con sus ms hbiles obreros, calafateaban tus junturas. Todas las naves del mar, con sus navegantes, estaban dentro de ti para cambiar tus mercancas.
 De Paras, de Lud y de Put eran los soldados de tu ejrcito, tus hombres de guerra. Suspendan en medio de ti escudos y yelmos, dndote esplendor.
 Hijos de Arvad y de Jelec guarnecan tus murallas, y los Gammadim tus torres; todos en torno, en tus murallas colgaban sus escudos, coronando tu belleza."
 Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estao y plomo te pagaban tus mercancas.
 Ja van, Tbal y Mesec comerciaban tambin contigo y cambiaban tus mercaderas por esclavos y objetos de bronce.
 Los de la casa de Togorma pagaban sus mercancas con caballos de tiro, corceles y mulos.
 Los hijos de Dedn traficaban contigo; el comercio de numerosas islas estaba en tus manos, y te pagaban con colmillos de marfil y con bano."
 Edom cambiaba contigo sus muchos productos, y te pagaba con malaquita, prpura, recamados, lino, coral y rubes.
 Contigo comerciaban Jud y la tierra de Israel, y te daban como precio el trigo de Minnit, perfumes, miel, aceite y blsamo.
 Traficaba contigo Damasco, pagndote con sus muchos productos y sus bienes de toda suerte, vino de Jelbn y lana de Sajar.
 Los de Vedan y Yavn de Uzal te pagaban con hierro elaborado, casia y caa aromtica.
 Dedn traficaba contigo en sillas de cuero para monturas.
 La Arabia y los prncipes de Cedar eran tus proveedores y comerciaban con corderos, carneros y machos cabros.
 Los mercaderes de Seb y de Regma comerciaban contigo, cambiaban tus mercancas por los ms exquisitos aromas, piedras preciosas y oro.
 Jarn, Canne y Edn, Asira y Kilmad traficaban contigo.
 Negociaban contigo en muchas cosas, vestidos preciosos, mantos de jacinto recamado, tapices tejidos en varios colores, fuertes y retorcidas cuerdas.
 Las naves de Tarsis eran las caravanas que traan tus mercancas. As llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazn de los mares.
 Pero en las grandes aguas, adonde te conducan tus remeros, el viento solano te precipitar al seno del mar.
 Tus riquezas, tus mercancas, tu trfico, tus marineros, pilotos y calafates, los mercaderes de tu trfico, todos los guerreros que en ti hay, con toda la muchedumbre que te llena, caern en el corazn del mar el da de tu ruina.
 Al estrpito de los gritos de tus marineros temblarn las costas.
 Bajarn de tus naves cuantos manejan el remo, y todos, marineros y pilotos del mar, se quedarn en tierra.
 Alzarn a ti sus clamores y darn amargos gritos, echarn polvo sobre sus cabezas y se revolcarn en la tierra.
 Se raern por ti los cabellos en torno y se vestirn de saco; te llorarn en la amargura de su alma con acerba afliccin;"
 te lamentarn con elegas, y dirn de ti: Quin haba que fuera como Tiro, ahora silenciosa en medio del mar?
 Con las mercancas que t sacabas de los mares, t saciabas a numerosos pueblos; con la muchedumbre de tus riquezas y de tu comercio enriquecas a los reyes de la tierra,"
 y yaces ahora sepultada en el mar, en lo profundo de las aguas, y contigo cayeron tu trfico y toda la gran muchedumbre.
 Quedronse atnitos sobre ti i los habitantes de las islas, y los reyes de ellas estn temblando de espanto, demudado el rostro.
 Los mercaderes de los pueblos silban contra ti; has venido a ser objeto de espanto, ya no sers ms por los siglos."
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, di al prncipe de Tiro: As habla el Seor, Yahv: Por cuanto se ensoberbeci tu corazn y dijiste: Soy un dios, habito en la morada de Dios, en el corazn de los mares, y siendo t un hombre, no un dios, igualaste tu corazn al corazn de Dios,
 y creyndote ms sabio que Daniel; que ningn secreto se te ocultaba;"
 que con tu sabidura y tu prudencia creaste tu podero y acumulaste el oro y la plata en tus tesoros,
 y con tu gran sabidura y tu comercio acrecentaste tu poder y en tu potencia se ensoberbeci tu corazn,
 Por eso as dice el Seor, Yahv: Pues que hiciste tu corazn igual al corazn de Dios,
 yo traer contra ti a extranjeros, a los ms feroces de los pueblos, que desenvainarn la espada contra la belleza de tu sabidura y profanarn tu esplendor.
 Te harn bajar a la huesa, y morirs con la muerte de los que mueren en medio de los mares.
 Dirs ya ante tu matador: Yo soy un dios? Hombre eres, no eres dios en las manos de tu matador.
 Morirs la muerte de los incircuncisos, a manos de extranjeros, porque he hablado yo, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, canta una elega al prncipe de Tiro y dile: As habla el Seor, Yahv: Eras el sello de la perfeccin, lleno de sabidura y acabado en belleza.
 Habitabas en el Edn, en el jardn de Dios, vestido de todas las preciosidades: el rub, el topacio, el diamente, el crislito, el nice, el berilo, el zafiro, el carbunclo, la esmeralda y el oro te cubran; llenaste tus tesoros y tus almacenes. El da en que fuiste creado,"
 te pusiste junto al querube, colocado en el monte santo de Dios, y andabas en medio de piedras de fuego.
 Fuiste perfecto en tus caminos desde que fuiste creado hasta el da en que fue hallada en ti la iniquidad.
 Por la muchedumbre de tus contrataciones se llenaron tus estancias de rapias, y pecaste, y te arroj del monte santo y te ech de en medio de las piedras de fuego, oh querube protector!
 Ensoberciese tu corazn de tu hermosura y se corrompi tu sabidura por tu esplendor; por tierra te he derribado, ante los reyes te he colocado, y te entregu en espectculo a los reyes"
 por la muchedumbre de tus iniquidades; en la injusticia de tu comercio, profanaste tus santuarios, y yo har salir de en medio de t un fuego devorador y te reducir a cenizas sobre la tierra a los ojos de cuantos te miran."
 Todos cuantos de entre los pueblos te conocan se asombrarn de ti. Sers el espanto de todos y dejars de existir para siempre.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vulvete de cara a Sidn y profetiza contra ella.
 Di: As habla el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, Sidn. Yo ser glorificado en medio de ti, y sabrn que yo soy Yahv 1 cuando la juzgue y yo me santifique en ella.
 Mandar contra ella la peste y sangre en sus calles, y yacern heridos de muerte en medio de ella por la espada, que les rodear por doquier, y sabrn que yo soy Yahv.
 Y no ser ya para la casa de Israel un aguijn punzante, un espino desgarrador en medio de cuantos la rodean y la aborrecen, y sabrn que yo soy Yahv.
 As dice el Seor, Yahv: Cuando rena yo a la casa de Israel de en medio de todos los pueblos en que se dispers, yo me glorificar ante las gentes, y habitarn en la tierra que di a mi siervo Jacob;"
 habitarn en ella seguros, y construirn en ella casas y plantarn vias; habitarn en seguridad cuando haga yo justicia en todos aquellos que en torno a ella le aborrecen, y sabrn que yo, Yahv, soy su Dios."
 El ao dcimo, el dcimo mes, a doce del mes, fue me dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el faran, rey de Egipto, y profetiza contra l y contra Egipto entero;"
 habla y di: As dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, oh faran! rey de Egipto. Cocodrilo gigantesco echado en medio de tus ros, te dijiste: Mos son los ros, yo mismo los he excavado.
 Yo pondr un aro en tus quijadas, y pegar los peces de tus ros a tus escamas, y te sacar de en medio de tus ros con los peces de tus ros adheridos a tus escamas,
 y te arrojar al desierto a ti y a todos los peces de tus ros, y caers en la superficie del campo; no sers recogido ni sepultado, y te dar en pasto a las fieras de la tierra y a las aves del cielo."
 Y todos los habitantes de Egipto sabrn que yo soy Yahv, por haber sido bculo de caa para la casa de Israel,
 que te quebraste cuando te tomaron con la mano, traspasando su costado. Y cuando en ti se apoyaron te quebraste, deslomndolos enteramente.
 Por eso as dice el Seor, Yahv: Yo har venir la espada sobre ti y exterminar hombres y bestias,
 y la tierra de Egipto se tornar soledad y desierto, y sabrn que yo soy Yahv. Por haber dicho: Mos son los ros, yo los he excavado,
 por eso heme aqu contra ti y contra tus ros, y yo har de Egipto desierto y soledad desde Migdol hasta Siene, hasta las fronteras de Etiopa.
 No pasar por l pie de hombre, ni pie de animal pasar por all, y quedar por cuarenta aos deshabitado.
 Yo har de Egipto tierra desierta entre las desiertas, y sern sus ciudades entre las ciudades desiertas durante cuarenta aos, y diseminar a los egipcios entre las naciones y los dispersar por las tierras.
 As dice el Seor, Yahv: Al cabo de cuarenta aos reunir a Egipto entre los pueblos a que le haba dispersado,
 y mudar la suerte de Egipto, y le llevar a la tierra de Patros, a la tierra de sus orgenes, y all formar un modesto reino;"
 ser el ms humilde de los reinos y no volver a lanzarse sobre las naciones. Le disminuir para que no pueda enseorearse de las gentes.
 No ser ya este reino para Israel apoyo de confianza, sugestin de iniquidad, a la cual se vuelva, y sabrn que yo soy Yahv.
 El ao veintisiete, el primer mes, en el primer da del mes, me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, el rey Nabucodonosor, rey de Babilonia, ha hecho prestar a su ejrcito un largo servicio contra Tiro. Encalvecironse todas las cabezas, todos los hombres quedaron molidos, y no hubo ni para l ni para su ejrcito paga de Tiro por el servicio prestado contra ella.
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; l tomar sus riquezas y tomar sus despojos. Pillar su botn, y sta ser la paga para su ejrcito."
 En pago del servicio prestado contra Tiro, yo le doy Egipto, porque fue para m para quien trabajaron, dice el Seor, Yahv.
 En ese da yo har nacer un cuerno a la casa de Israel. Y abrir en medio de ellos tu boca, y sabrn que yo soy Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, profetiza y di: As habla el Seor, Yahv: Vocifera: Desdichado da!
 porque se acerca el da de Yahv, da tenebroso; llega la hora de las gentes."
 Vendr la espada sobre Egipto, y la angustia sobre Etiopa, cuando caigan los muertos de Egipto y sean apresadas sus riquezas l y destruidos sus cimientos.
 Los de Etiopa, los de Put, de Lud, toda suerte de pueblos, las gentes de Cub y los hijos de los pases aliados caern con ellos a la espada.
 As dice Yahv: Caern los apoyos de Egipto, se desvanecer la altivez de su podero. Desde Migdol hasta Siene caern a la espada, dice el Seor, Yahv.
 Quedar desolado entre las tierras desoladas, y sus ciudades entre las ciudades en ruina.
 Se sabr entonces que yo soy Yahv, cuando pegue fuego a Egipto y quebrante todos sus apoyos.
 Aquel da partirn mensajeros en navios de mi parte, que irn a esparcir el terror en la confiada Etiopa, y sern presa de la angustia cuando venga a Egipto su da.
 As dice el Seor, Yahv: Har cesar el tumultuar de Egipto por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
 El y sus gentes, los ms violentos entre los pueblos, sern llevados a devastar la tierra, y desenvainarn su espada contra Egipto, y llenarn de muertos su tierra,
 y secar sus ros, vender esa tierra a gentes feroces y devastar su tierra y cuanto en ella hay por mano de extranjeros; yo, Yahv, lo digo."
 As dice el Seor, Yahv: Har desaparecer los falsos dioses de Menfis, y no se alzar ya prncipe alguno en la tierra de Egipto.
 Echar el terror sobre la tierra de Egipto, devastar a Patros, pegar fuego a Tanis, har justicia en Tebas,
 derramar mi ira sobre Sin, el baluarte de Egipto, y exterminar a la muchedumbre de Tebas.
 Pondr fuego a Egipto, Sin se doler sobremanera, se abrir brecha en Tebas, y Menfis ser presa de enemigos diurnos.
 Las juventudes de Helipolis y de Bubastis caern a la espada, y sus mujeres irn al cautiverio.
 En Tafnes se oscurecer el da, cuando destroce los cetros de Egipto y aniquile el orgullo de su fuerza. Quedar envuelto en tinieblas, y sus hijas sern llevadas cautivas.
 Har justicia en Egipto, y sabr que yo soy Yahv.
 El ao undcimo, el primer mes, el da siete del mes, me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, yo he roto el brazo del faran, rey de Egipto, y no le ha sido vendado, ni fajado, ni entablillado para soldar la rotura y que pueda manejar la espada.
 Por tanto, as dice el Seor, Yahv: Heme aqu contra el faran, rey de Egipto. Yo le romper los dos brazos, el sano y el quebrado, y har que la espada se le caiga de la mano,
 y diseminar a los egipcios entre las gentes y los aventar por las tierras,
 y fortalecer los brazos del rey de Babilonia y pondr mi espada en su mano, pero quebrar los brazos del faran, que delante de aqul gemir con gemidos de muerte.
 Fortalecer los brazos del rey de Babilonia, y se caern los brazos del faran, y sabrn que yo soy Yahv, cuando ponga mi espada en mano del rey de Babilonia y la esgrima l contra la tierra de Egipto.
 Esparcir a los egipcios entre las gentes y los aventar por las tierras, y sabrn que yo soy Yahv.
 El ao undcimo, el tercer mes, el primero del mes, fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, di al faran, rey de Egipto, y a su multitud: A quin te igualaste en tu grandeza?
 He aqu que Asur era un cedro del Lbano de bello ramaje, frondoso y de sublime estatura, que meca su copa entre las nubes.
 Las aguas le hicieron crecer, el abismo le encumbr; hizo correr ros en torno al lugar en que estaba plantado, y mandaba sus acequias a todos los rboles del campo."
 Por eso se encumbr sobre todos los rboles del campo y se multiplicaron sus ramas, y su fronda se extendi por la abundancia de aguas.
 Anidaban en sus ramas todas las aves del cielo, y paran bajo su copa todas las bestias del campo, y eran muchos los pueblos que habitaban a su sombra.
 Era hermoso por su grandeza, por la extensin de sus ramas, por tener sus races metidas en abundantes aguas.
 No le sobrepujaban los cedros del jardn de Dios, no se le asemejaban en la fronda los cipreses, no eran los pltanos comparables en su fronda, ningn rbol del jardn de Dios le igualaba en hermosura.
 Yo le haba hecho hermoso y frondoso, y todos los rboles del Edn que haba en el jardn de Dios le miraban con envidia.
 Por eso, as dice el Seor, Yahv: Ya que por ser encumbrado en altura, alzando su cima hasta las nubes, se embriag su corazn de la propia alteza,
 le he dado yo en las manos de un fuerte de las gentes, que le tratar segn su maldad; le he desechado por su impiedad."
 Extranjeros, los ms feroces de los pueblos, le abatieron; cayeron sus ramas por los montes y por todos los valles, qued destrozada su fronda por todas las pendientes de la tierra, y, esquivando su sombra, todos los pueblos de la tierra le abandonaron."
 Posronse sobre sus restos todas las aves del cielo, y en sus ramas hicieron sus yacijas todas las bestias del campo,
 para que no se exalten todos los rboles de junto a las aguas, y no lancen su cima hasta las nubes, y no confen en su altura cuantos son regados por las aguas, porque todos estn destinados a morir, a ir a la morada subterrnea entre los hijos de los hombres que bajan a la fosa.
 As dice el Seor, Yahv: El da en que baj al seol enlut el abismo, retuve el curso de los ros y se estancaron las aguas caudalosas; entristec al Lbano por l y se secaron todos los rboles del campo."
 Con fragor de su ruina hice temblar a las gentes. Cuando le hice bajar al Seol entre aquellos que bajan a la fosa, se consolaron en la morada subterrnea todos los rboles del Edn, y los ms hermosos y selectos del Lbano, todos regados por las aguas.
 Tambin bajaron ellos al Seol junto a los muertos a la espada, los que fueron su brazo y se acogieron a su sombra en medio de las gentes.
 A quin te asemejas t por gloria y por grandeza entre los rboles del Edn? Pues tambin sers llevado con los rboles del Edn a la morada subterrnea. Yacers entre los incircuncisos, con los traspasados por la espada. Eso ser del faran y de toda su gente, dice el Seor, Yahv.
 El ao duodcimo, el duodcimo del mes, el da primero del mes, me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, canta una elega al faran, rey de Egipto, y di: Eras como el len de las gentes, eras como el cocodrilo de los mares i; con tus narices hacas hervir las aguas y las enturbiabas con tus patas, y hollabas sus canales."
 As dice el Seor, Yahv: Yo te tender la red con una turba de pueblos que te subirn en mi esparavel,
 y te echar en tierra seca, y te dejar en medio del campo. Har venir sobre ti todas las aves del cielo y saciar de ti a todas las bestias de la tierra.
 Esparcir tus carnes por los montes y llenar de tu carroa los valles.
 Regar con tu sangre la tierra sobre los montes y de ella se llenarn los torrentes.
 Al apagar tu luz, velar los cielos y oscurecer las estrellas. Cubrir de nubes el sol, y la luna no resplandecer.
 Todos los astros que brillan en los cielos los vestir de luto por ti, y cubrir de tinieblas la tierra, dice el Seor, Yahv.
 Y llenar de horror el corazn de muchos pueblos cuando lleve al cautiverio a los tuyos, a tierras que no conocen.
 Dejar por ti atnitos a muchos pueblos y a sus reyes, que temern por ti cuando yo blanda mi espada ante ellos el da de tu ruina.
 Porque as dice el Seor, Yahv: La espada del rey de Babilonia te alcanzar.
 Yo har caer a tu multitud con la espada de los valientes, todos ellos los ms violentos de los pueblos, que destruirn la soberbia de Egipto, y todas sus muchedumbres quedarn deshechas.
 Y har perecer todos tus ganados de sobre las muchas aguas, que no enturbiar ya ms pie de hombre ni pezua de bestia.
 Entonces har que se limpien sus aguas y que se deslicen sus canales como aceite, dice el Seor, Yahv.
 Cuando tornare en desierto la tierra en Egipto y asolare cuanto la llena, cuando hiriere a cuantos la habitan, entonces sabrn que yo soy Yahv.
 Esta es la elega que cantarn: la cantarn las hijas de las gentes, la cantarn sobre Egipto y sobre toda su muchedumbre, dice el Seor, Yahv.
 El ao duodcimo, el quince del mes, fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, compone un canto lgubre a la muchedumbre de Egipto. Preciptale a l y a las hijas de las gentes fuertes a las profundidades de la tierra, con los que bajan a la fosa.
 Conque nos sobrepasabas por belleza? Baja, baja a la fosa y yace entre los incircuncisos.
 Cae en medio de los muertos a la espada, que la espada ya ha sido entregada; traedlo con toda su pompa7."
 En el seol se dirigirn a l los valientes, dicindole a l y a sus auxiliares: Han bajado a la fosa y yacen entre los incircuncisos, entre los muertos a la espada.
 All est Asur con todos sus ejrcitos, cuyos sepulcros estn en torno de l.
 Estn sepultados en lo profundo de la fosa, rodendole en torno, todos traspasados por la espada, los que sembraron el terror en la tierra de los vivos.
 All est Elam con todas sus mesnadas en torno de su sepulcro; todos los muertos a la espada cayeron, y bajaron incircuncisos a lo profundo de la fosa. Los que esparcieron el terror en la tierra de los vivos, trajeron su ignominia a lo profundo de la fosa."
 En medio de los muertos pusieron su lecho para l y sus muchedumbres. Sus sepulcros lo rodean, todos incircuncisos, muertos a la espada. Sembraron el espanto en la tierra de los vivos, pero vinieron con su ignominia a unirse con los que bajaron al seol y yacen en medio de los muertos.
 All Mesec y Tbal, con todos sus ejrcitos, cuyos sepulcros le rodean; todos incircuncisos, muertos a la espada, los que aterrorizaban a la tierra de los vivos."
 No yacen con los hroes los cados de antiguo, que descendieron a la morada de los muertos con sus armas de guerra, la espada bajo sus cabezas y el escudo sobre sus huesos, con haber sido el terror de los guerreros en la tierra de los vivos.
 Tambin t sers quebrantado entre los incircuncisos y yacers con los muertos a la espada.
 All est Edom, sus reyes y sus prncipes todos, que, a pesar de su valor, yacen entre los muertos a la espada y duermen con los incircuncisos, con los que bajaron a la fosa.
 All estn todos los prncipes del septentrin y todos los sidonios, que con su ignominia descendieron a los muertos a pesar del terror que inspiraba su valor. Incircuncisos se acostaron con los muertos a la espada, y comparten su ignominia con los que bajan a la fosa.
 El faran los ver y se consolar de su muchedumbre, de los suyos muertos a la espada y de todo su ejrcito, dice el Seor, Yahv.
 Porque yo sembrar mi terror en la tierra de los vivos, y se acostarn en medio de los incircuncisos, con los muertos a la espada, el faran y toda su muchedumbre, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y diles: Si hiciera yo venir la espada sobre una tierra, y la gente de la tierra toma un hombre de su territorio y lo pone de atalaya,
 y ste, viendo venir la espada sobre la tierra, toca la bocina para dar al pueblo la alarma,
 si el que oye el sonido de la bocina no se apercibe y, llegando la espada, le hiere, su sangre ser sobre su cabeza.
 Oy el sonido de la trompeta y no se apercibi; su sangre ser sobre l; si se hubiese apercibido, habra salvado su vida,"
 Mas, si el atalaya, por el contrario, viendo llegar la espada, no toca la trompeta para que la gente se aperciba, y, llegando la espada, hiere a alguno de ellos, ste quedar preso en su propia culpa, pero yo demandar su sangre al atalaya.
 Pues t, hijo de hombre, te he constituido por atalaya de la casa de Israel. Cuando oigas de mi boca la palabra, apercbelos de parte ma.
 Si yo digo al impo: Vas a morir! si t no hablas al impo para apercibirle de su mal camino, el impo morir por su culpa, pero de su sangre te pedir yo cuenta a ti.
 Pero, si t apercibiste al impo de su camino para que se apartase de l, y l no se apart, l morir por su culpa, pero t habrs salvado tu alma.
 Di, oh hijo de hombre! a la casa de Israel: Vosotros decs: Llevamos sobre nosotros nuestros pecados y nuestras rebeliones, y por eso nos vamos consumiendo; cmo vamos a vivir?
 Diles: Por mi vida, dice el Seor, Yahv, que yo no me gozo en la muerte del impo, sino en que se retraiga de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos. Por qu os empeis en morir, casa de Israel?
 Hijo de hombre, di tambin a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no le salvar el da en que pecare, y la impiedad del impo no le ser estorbo el da en que se convierta de su iniquidad, como no vivir el justo por su justicia el da que pecare.
 Diciendo yo al justo: De cierto vivirs, si l, fiado en su justicia, comete maldad, no sern tradas a la memoria todas sus justicias, sino que por la iniquidad que cometi morir.
 Y diciendo yo al impo: De cierto morirs, si l se convirtiere de su pecado e hiciere juicio y justicia,
 si devolviere la prenda, restituyere lo robado y caminare por los mandatos de la vida, no haciendo iniquidad, ciertamente vivir, no morir.
 No se recordar ninguno de los pecados que cometi; hizo juicio y justicia, y de cierto vivir."
 Y dirn los hijos de tu pueblo: No es recta la va del Seor. Las suyas s que no son rectas
 Si el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morir por sta;"
 y si el impo se aparta de su iniquidad y hace juicio y justicia, por eso vivir.
 Y decs: No es recta la va del Seor! Yo os juzgar, oh casa de Israel! a cada uno conforme a sus caminos.
 El ao duodcimo de nuestro cautiverio, el mes dcimo, a cinco del mes, vino a m un escapado de Jerusaln, diciendo: La ciudad ha sido tomada.
 La tarde anterior, antes que llegase el fugitivo, haba sido sobre m la mano de Yahv, que abri mi boca a la llegada del fugitivo, a la maana; abrise mi boca, y en lo sucesivo ya no estuve mudo."
 Y me fue dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, los que en la tierra de Israel moran, en aquellas ruinas andan diciendo: Abraham era l solo, y posey la tierra; pues nosotros somos muchos, poseeremos la tierra."
 Diles, pues; as habla el Seor, Yahv: Vosotros banqueteis por los montes, alzis los ojos a vuestros dolos, derramis la sangre, y vais a poseer la tierra?"
 Vosotros os apoyis sobre vuestras espadas, hacis abominaciones, y cada cual contamina a la mujer de su prjimo, y vais a poseer la tierra?
 Diles: Esto dice el Seor, Yahv: Por mi vida que los que moran entre las ruinas perecern a la espada, y los que estn en campo abierto los dar en pasto a las fieras, y los que se esconden en las rocas y en las cuevas morirn de peste.
 Y desolar la tierra hasta destruir su soberbia y su fortaleza, y los montes de Israel sern asolados, sin que haya quien por ellos pase,
 y sabrn que yo soy Yahv cuando convierta la tierra en un desierto por todas las abominaciones que han cometido.
 Y t, hijo de hombre, mira que los hijos de tu pueblo se burlan de ti junto a las paredes y a las puertas de sus casas, y hablan los unos con los otros, cada uno a su prjimo, diciendo: Ea, vamos a or qu palabra sale de Yahv!
 Y vienen a ti como en las asambleas del pueblo, y se sientan delante de ti los de mi pueblo para escuchar tus palabras, pero luego no las ponen por obra, y, mientras halagan con su boca, se va su corazn tras su avaricia.
 Eres para ellos como una cancin de amor (cantada) con hermosa voz y agradable instrumento; oyen tus palabras, pero de ponerlas por obra, nada."
 Mas, cuando ello viniere, y viene ya, sabrn que hubo entre ellos un profeta.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel. Profetiza dicindoles: As habla el Seor, Yahv: Ay de los pastores de Israel que se apacientan a s mismos! Los pastores no son para apacentar el rebao?
 Pero vosotros comis la leche, os vests de su lana, matis las cebadas, no apacentis a las ovejas.
 No confortasteis a las flacas, curasteis a las enfermas, no vendasteis a las heridas, no redujisteis a las descarriadas, no buscasteis a las perdidas, sino que las dominabais con violencia y con dureza.
 Y as andan perdidas mis ovejas por falta de pastor, siendo presa de todas las fieras del campo.
 Andan errantes por montes y collados, derramadas por toda la haz de la tierra, sin que haya quien las busque y las congregue.
 Od, pues, pastores de Israel, la palabra de Yahv:
 Por mi vida, dice Yahv, que, pues mi rebao ha sido depredado y han sido presa mis ovejas de todas las fieras del campo por falta de pastor, pues no iban mis pastores en pos de mi rebao, sino que lo abandonaron, apacentndose a s mismos, no a mi grey;"
 od, por tanto, oh pastores! la palabra de Yahv:
 As habla el Seor, Yahv: Heme aqu contra los pastores para requerir de su mano mis ovejas. No les dejar ya rebao que apacienten, no sern ms pastores que a s mismos se apacienten. Les arrancar de su boca mis ovejas, no sern ya ms pasto suyo.
 Porque as dice el Seor, Yahv: Yo mismo ir a buscar a mis ovejas y las reunir.
 Como recuenta el pastor a sus ovejas el da en que la tormenta dispersa la grey, as recontar yo mis ovejas, y las pondr en salvo en todos los lugares en que fueron dispersadas el da del nublado y de la tiniebla,
 y las retraer de en medio de las gentes, y las reunir en todas las tierras, y las llevar a su tierra, y las apacentar sobre los montes de Israel, en los valles y en todas las regiones del pas.
 Las apacentar en pastos pinges y tendrn su ovil en las altas cimas de Israel. All tendrn cmoda majada y pinges pastos en los montes de Israel.
 Yo mismo apacentar a mis ovejas y yo mismo las llevar a la majada, dice el Seor, Yahv.
 Buscar la oveja perdida, traer la extraviada, vendar la perniquebrada y curar la enferma, y guardar las gordas y robustas, apacentar con justicia.
 Y t, rebao mo, as dice el Seor, Yahv: Yo mismo juzgar entre oveja y oveja y entre carneros y machos cabros.
 No os bastaba a vosotros apacentaros en lo mejor de los pastos, que pisoteabais adems con vuestras pezuas el resto del pasto? Beber el agua clara y no enturbiar con vuestras pisadas la que queda?
 Mis ovejas van a tener que comer lo que vosotros hollasteis con los pies, y beber lo que con ellos enturbiasteis?
 Por eso as dice el Seor, Yahv: Yo juzgar entre la oveja gorda y la flaca.
 Y como empujis con el flanco y las espaldas y acorneis con los cuernos a las dbiles, hasta que las echis y las hacis descarriar,
 yo proteger a mis ovejas para que no se descarren, y yo juzgar entre oveja y oveja.
 Suscitar para ellas un pastor nico, que las apacentar. Mi siervo David, l las apacentar, l ser su pastor.
 Yo, Yahv, ser su Dios, y mi siervo David ser prncipe en medio de ellas. Yo, Yahv, lo he dicho.
 Har con ellas alianza de paz, har desaparecer de la tierra las fieras, y andarn tranquilas por el desierto y se reposarn en la selva.
 Har de ellas y de los alrededores de mi collado una bendicin. Mandar a su tiempo las lluvias, lluvias de bendicin.
 Darn sus frutos los rboles del campo, y la tierra los suyos. Habitarn en su tierra en seguridad, y sabrn que yo soy Yahv cuando rompa las coyundas de su yugo y las arranque de las manos de los que las esclavizaron.
 No sern ya ms presa de las gentes, las devorarn las fieras del campo, sino que habitarn en seguridad, sin que nadie las espante.
 Les suscitar una prole de renombre; no los consumir ya ms el hambre ni sern ms el escarnio de las gentes."
 Conocern entonces que yo, Yahv, soy su Dios, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo, dice el Seor, Yahv.
 Rebao mo, vosotros sois las ovejas de mi grey, y yo soy vuestro Dios, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia el monte Seir y profetiza contra l.
 Dile: As habla el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, oh monte Seir! Tambin sobre ti tender mi mano,
 y te tornar en desierto, reduciendo a ruinas tus ciudades. Sers asolado y sabrs que yo soy Yahv.
 Porque en tu secular enemiga contra Israel pasaste a sus hijos a la espada el da fatal de la desventura, cuando lleg a su trmino la iniquidad.
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, por haber pecado contra la sangre, la sangre te perseguir,
 y har del monte Seir desierto y soledad, sin que haya quien por l vaya ni venga,
 y henchir de muertos tus colinas; en tus montes y en tus valles, en el lecho de todos tus torrentes, yacern los muertos a la espada."
 Te reducir a eterna soledad; no sern ya habitadas tus ciudades, y sabrs que yo soy Yahv,"
 pues que te dijiste: Mos sern ambos pueblos y ambas tierras, nosotros los poseeremos, aunque all est Yahv.
 Por mi vida, dice el Seor, Yahv, que te tratar conforme a tu ira y al furor con que en tu odio los trataste.
 Y sabrs que yo soy Yahv cuando te juzgue. He odo todas las injurias que proferiste contra los montes de Israel, diciendo: Destruidos! Nos los dan para que los devoremos
 Y os insolentasteis de boca contra m, y multiplicasteis, oyndolas yo, vuestras palabras contra m.
 As dice el Seor, Yahv: Alegrndose la tierra toda, a ti te tornar en desierto.
 Como te gozaste en la desolacin de la heredad de la casa de Israel, asimismo har yo contigo; os tornaris en desierto, oh montes de Seir! y con vosotros Idumea toda entera, y se sabr que yo soy Yahv."
 Y ahora, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel y di: Od, montes de Israel, la palabra de Yahv:
 As habla el Seor, Yahv: Pues que el enemigo dijo de vosotros: Ea! Son ruinas perpetuas, se nos dan en posesin a nosotros.
 Habla y di: As habla el Seor, Yahv: Por eso, porque os asolaron y tragaron de todas las partes, dndoos por heredad a las gentes y hacindoos objeto de habladuras y de escarnios,
 por eso, oh montes de Israel! od la palabra de Yahv: As dice el Seor, Yahv, a los montes y a los collados, a los lechos de los torrentes y a los valles, a las ruinas desoladas y a las ciudades desiertas que fueron la presa y el sarcasmo de los que de los pueblos circunvecinos quedaban.
 Por eso, as habla el Seor, Yahv: S, en mi celo y en mi furor habl contra los escapados de los pueblos, y contra Idumea toda entera, que se apropiaron mi tierra con corazn alegre y el desprecio en el alma para despoblarla y depredarla.
 Por eso, profetiza a la tierra de Israel, y di a los montes y a los collados, a los lechos de los torrentes y a los valles: As habla el Seor, Yahv: Heme aqu, en mi celo y en mi furor lo digo: Ya que habis soportado el escarnio de las gentes,
 as habla el Seor, Yahv: Alzo mi mano y juro que las gentes que os rodean soportarn vuestro escarnio,
 y vosotros, montes de Israel, germinaris, daris ramas y frutos a mi pueblo Israel, que va a volver.
 Porque heme aqu, a vosotros me acerco, a vosotros me vuelvo. Todava seris labrados y sembrados,
 multiplicar en vosotros a los hombres, la casa de Israel toda entera, y sern repobladas las ciudades y reconstruidas las ruinas.
 Multiplicar en vosotros a los hombres, y se multiplicarn los ganados, y estaris poblados como antiguamente, y ms todava que al principio, y sabris que yo soy Yahv.
 Har volver a vosotros a los hombres, mi pueblo Israel, que os poseer, y les seris en heredad, y no volveris a devorarlos.
 As dice Yahv: Pues que andan diciendo de ti: Eres una devoradora de hombres y has privado a tu nacin de tus hijos,
 no devorars ya ms a los hombres, ni a tu nacin privars de hijos, dice el Seor, Yahv,
 y nunca ms te har or los insultos de las gentes, ni tendrs que or los escarnios de los pueblos, y no quedarn los tuyos privados de hijos, dice el Seor, Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, cuando mor en su tierra la casa de Israel, la contaminaron con sus malas obras y sus pecados. Su obrar ante m fue como de inmundicia de menstruada.
 Por eso descargu yo mi ira sobre ellos, por la sangre que derramaban en la tierra y por los dolos con que la contaminaron.
 Y los he dispersado entre las gentes y han sido esparcidos por todas las tierras, juzgndolos conforme a sus caminos y a sus obras,
 y, llegados a las gentes a donde fueron, stas profanaron mi santo nombre, diciendo de ellos: Estos son el pueblo de Yahv, han sido echados de su tierra.
 Pero he tenido lstima de ellos al ver mi santo nombre profanado, por causa de la casa de Israel, entre las gentes a las que han sido llevados.
 Di, pues, a la casa de Israel: As habla el Seor, Yahv: No lo hago por vosotros, casa de Israel, sino ms bien por el honor de mi nombre, profanado por causa vuestra entre las gentes a que habis ido.
 Yo santificar mi nombre grande, profanado entre las gentes a causa de vosotros en medio de ellas, y sabrn las gentes que yo soy Yahv, dice el Seor, Yahv, cuando yo me santificare en vosotros a sus ojos.
 Yo os tomar de entre las gentes, y os reunir de todas las tierras, y os conducir a vuestra tierra.
 Y os asperger con aguas puras y os purificar de todas vuestras impurezas, de todas vuestras idolatras.
 Os dar un corazn nuevo y pondr en vosotros un espritu nuevo; os arrancar ese corazn de piedra y os dar un corazn de carne."
 Pondr dentro de vosotros mi espritu y os har ir por mis mandamientos y observar mis preceptos y ponerlos por obra.
 Entonces habitaris la tierra que yo di a vuestros padres, y seris mi pueblo, y yo ser vuestro Dios.
 Os librar de todas vuestras impurezas, y llamar al trigo y lo multiplicar, y no tendris hambre.
 Multiplicar los frutos de los rboles y el de los campos, para que nunca ms os escarnezcan las gentes porque padezcis hambre.
 Vosotros, por vuestra parte, os acordaris de vuestros malos caminos, de vuestras obras, que no fueron buenas, y sentiris vergenza de vosotros mismos por vuestras iniquidades y vuestras abominaciones.
 No lo hago por vosotros, dice el Seor, Yahv; sabedlo, confundios y avergonzaos de vuestras obras, oh casa de Israel!"
 As habla el Seor, Yahv: El da en que os habr purificado de todas vuestras iniquidades, repoblar las ciudades y reconstruir las ruinas.
 La tierra desolada en que el caminante no ve ms que desolacin, volver a ser labrada,
 y se dir: Aquella tierra inculta se ha convertido en jardn de Edn; las ciudades arruinadas, asoladas y desiertas estn fortificadas y pobladas,"
 y los pueblos que en torno vuestro han sido dejados, sabrn que yo, Yahv, he edificado vuestras derribadas ruinas y he repoblado de rboles la tierra devastada. Yo, Yahv, lo he dicho y lo har.
 As dice el Seor, Yahv: Aun a esto ms me dejar inducir a realizar por la casa de Israel: Multiplicar los hombres como se multiplican los rebaos;"
 a modo de ovejas consagradas, de ovejas de Jerusaln, en sus solemnidades, as sern las ciudades arruinadas, llenas de rebaos humanos, y sabrn que yo soy Yahv.
 Fue sobre m la mano de Yahv, y llevme Yahv fuera y me puso en medio de un campo que estaba lleno de huesos.
 Hzome pasar por cerca de ellos todo en derredor, y vi que eran sobremanera numerosos sobre la haz del campo y enteramente secos.
 Y me dijo: Hijo de hombre, revivirn estos huesos? Y yo respond: Seor, Yahv, t lo sabes.
 Y l me dijo: Hijo de hombre, profetiza sobre estos huesos y diles: Huesos secos, od la palabra de Yahv.
 As dice el Seor, Yahv, a estos huesos: Voy a hacer entrar en vosotros el espritu y viviris,
 y pondr sobre vosotros nervios, y os cubrir de carne, y extender sobre vosotros piel, y os infundir espritu, y viviris y sabris que yo soy Yahv.
 Entonces profetic yo como me mandaba, y a mi profetizar se oy un ruido, y hubo un agitarse y un acercarse huesos a huesos.
 Mir y vi que vinieron nervios sobre ellos, y creci la carne y los cubri la piel, pero no haba en ellos espritu.
 Djome entonces: Profetiza al espritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espritu: As habla el Seor, Yahv: Ven, oh espritu! ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos huesos muertos, y vivirn.
 Profetic yo como se me mandaba, y entr en ellos el espritu, y revivieron y se pusieron en pie, un ejrcito grande en extremo.
 Djome entonces: Hijo de hombre, esos huesos son la entera casa de Israel. Andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, ha fallado nuestra esperanza, estamos perdidos.
 Por eso profetiza y diles: As habla el Seor, Yahv: Yo abrir vuestros sepulcros y os sacar de vuestras sepulturas, pueblo mo, y os llevar a la tierra de Israel,
 y sabris que yo soy Yahv cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mo,
 y ponga en vosotros mi espritu y vivis, y os d reposo en vuestra tierra, y sabris que yo soy Yahv, lo dije y lo hice, orculo de Yahv.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, toma un palo y escribe en l: Jud y los hijos de Israel que le estn unidos. Toma luego otro y escribe en l: Jos, el bculo de Efram y de toda la casa de Israel que le est unida.
 Jntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y uno solo hagan en tu mano.
 Y cuando te pregunten los hijos de Israel: No nos ensears qu es eso?
 Diles: As habla el Seor, Yahv: He aqu que yo tomar el bculo de Jos, que est en manos de Efram y de las tribus de Israel que le estn unidas, y lo pondr sobre el bculo de Jud, haciendo un solo bculo, y ser uno solo en mi mano.
 Que estn a sus ojos los palos en que escribas, y diles:
 As dice el Seor, Yahv: He aqu que yo tomar a los hijos de Israel de entre las gentes a que han ido, juntndolos de todas las partes, y los traer a su tierra.
 Y har de ellos en la tierra, en los montes de Israel, un solo pueblo, y todos tendrn un solo rey; nunca ms sern dos naciones, nunca ms estarn divididos en dos reinos,"
 nunca ms se contaminarn con sus dolos; los librar de todas las rebeliones con que pecaron y los purificar, y sern mi pueblo, y yo ser su Dios."
 Mi siervo David ser su rey, y tendrn todos un solo pastor, y caminarn por las sendas de mis mandamientos, y guardarn mis preceptos, ponindolos por obra.
 Y habitarn la tierra que yo di a mi siervo Jacob, en que habitaron vuestros padres. Ellos la habitarn y los hijos de sus hijos por los siglos de los siglos, y por los siglos ser su prncipe David, mi siervo.
 Establecer con ellos un pacto de paz que ser pacto eterno; los asentar, los acrecentar y pondr mi santuario en medio de ellos por los siglos."
 Pondr en medio de ellos mi morada, y yo ser su Dios, y ellos sern mi pueblo.
 Y sabrn las gentes que yo, Yahv, santifico a Israel, cuando est mi santuario en medio de ellos por los siglos.
 Fueme dirigida la palabra de Yahv, diciendo:
 Hijo de hombre, vuelve tu rostro a Gog, de la tierra de Magog, prncipe soberano de Mesec, de Tbal, y profetiza contra l,
 y di: As habla el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, prncipe soberano de Mesec y Tbal;"
 yo te atraer y pondr freno en tus mandbulas, y te sacar a ti y a todos tus ejrcitos, caballos y jinetes, de todo en todo equipados; muy gran muchedumbre con rodelas y escudos, todos con espada."
 Paras, Etiopa y Put los acompaan, todos con escudo y yelmo.
 Gomer y todas sus mesnadas, la casa de Togorma, los extremos confines septentrionales y todas sus hordas, pueblos innumerables, contigo.
 Preprate, aprstate t y toda la innumerable muchedumbre reunida en torno tuyo: s su jefe.
 De aqu a muchos das te ser dada la orden. Al cabo de aos vendrs a la tierra salvada de la espada, recogida de entre muchos pueblos, sobre los montes de Israel, que haban sido reducidos a eternas ruinas. Ha sido sacada de entre las gentes y habita confiadamente.
 T la invadirs, llegando all como un torbellino; como tormenta que envolver la tierra sers t, con todos tus ejrcitos y los innumerables pueblos que estn contigo."
 As dice el Seor, Yahv: En aquellos das se alzarn en tu corazn los pensamientos y concebirs malvados designios,
 T dirs: Voy a subir contra una tierra indefensa, ir contra gentes tranquilas que habitan confiadamente, todas sin murallas, sin puertas ni cerrojos,
 a robar, a saquear, a poner tus manos sobre ruinas repobladas, sobre un pueblo reunido de entre las gentes, que tiene ganados y propiedades y habita en el ombligo de la tierra.
 Seb y Dedn y los mercaderes de Tarsis y todos sus jvenes leones te dirn: Vienes en busca de botn? Has reunido toda esa muchedumbre para saquear, en busca de plata y de oro, para robar ganados y riquezas, para hacer gran botn?
 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: As habla el Seor, Yahv: En aquel tiempo, cuando mi pueblo Israel habite confiadamente, te pondrs en camino?
 Y vendrs desde tus moradas, desde las extremas regiones del septentrin, t, y contigo numerosos pueblos, todos a caballo, una inmensa muchedumbre, un ejrcito poderoso,
 que avanzar contra mi pueblo, Israel, como nublado que va a cubrir la tierra. Al cabo de los das yo te har marchar contra mi tierra, para que me conozcan los pueblos, cuando a sus ojos en ti, oh Gog! ser santificado.
 As habla el Seor, Yahv: No eres t aquel de quien habl yo en tiempos pasados por medio de mis siervos los profetas de Israel, que desde aos profetizaron que yo te traera contra ellos?
 En aquel da, cuando marche Gog contra la tierra de Israel, dice el Seor, Yahv, subir la ira a mis narices,
 y en mi celo, en el incendio de mi furor, juro que habr aquel da gran temblor en la tierra de Israel.
 Y temblarn ante m los peces del mar y las aves del cielo, los del campo y todos los reptiles que se arrastran por la tierra, y los hombres que hay en la tierra. Y los montes se desmoronarn, y caern las rocas, y todos los muros se vendrn al suelo.
 Y llamar contra l la espada por todos sus montes, dice el Seor, Yahv, y la espada de cada uno ser contra su hermano.
 Y har justicia en l con peste y con sangre y llover contra l y contra los numerosos pueblos que le acompaan lluvia torrencial piedras de granizo, fuego y azufre,
 y me magnificar y har muestra de mi santidad, y me dar a conocer a pueblos numerosos, que sabrn que yo soy Yahv.
 T, pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog y di: As habla el Seor, Yahv: Heme aqu contra ti, oh Gog! prncipe soberano de Mesec y Tbal;"
 yo te atraer, yo te guiar y te har subir de los confines del septentrin y te llevar a los montes de Israel,
 y romper en tu mano izquierda el arco y har caer de tu diestra las saetas.
 Caers en los montes de Israel con todos los ejrcitos y todos los pueblos que contigo estn. Te destino para pasto de aves rapaces de todo plumaje, de las fieras del campo.
 Sers abatido sobre la haz del campo, porque lo digo yo, dice el Seor, Yahv.
 Y encender en Ma-gog un fuego y en las islas que habitan confiadamente, y sabrn que yo soy Yahv.
 Har notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, no dejar ms que sea profanado mi santo nombre, y sabrn las gentes que yo soy Yahv, el Santo de Israel.
 Y llegarn estas cosas, vendrn, dir el Seor, Yahv: Es el da de que he hablado yo.
 Y saldrn fuera los habitantes de las ciudades de Israel, y darn al fuego y quemarn armas, escudos y paveses, arcos y flechas, mazas y lanzas, y harn lumbre con ellas por siete aos.
 No tendrn que traer lea del campo ni cortarla en los montes; harn el fuego con las armas, y expoliarn a sus expoliadores, y depredarn a sus depredadores, dice el Seor, Yahv."
 Aquel da dar yo a Gog un lugar de sepultura en Israel: el valle de los Abarim, al oriente del mar; all ser sepultado Gog con todas sus muchedumbres, y se llamar el valle de Amn-Gog."
 Le dar sepultura la casa de Israel, para purificar la tierra, y estar sepultndolos durante siete meses.
 Los sepultar todo el pueblo de la tierra, y quedar famoso para ellos el da en que yo ser glorificado, dice el Seor, Yahv.
 Designarn hombres que vayan por la tierra continuamente reconocindola, para dar sepultura a los invasores, enterrando a los que quedan sobre la haz de la tierra; la recorrern buscando por espacio de siete meses,"
 y cuando al recorrerla vean osamentas humanas, tendrn alzada junto a ellas una seal, hasta que los enterradores las sepulten en el valle de Amn-Gog.
 As purificarn la tierra.
 Y t, hijo de hombre, as habla el Seor, Yahv: Di a las aves de toda especie y a todas las bestias del campo: Reunios y venid. Juntaos de todas partes para comer las vctimas que yo inmolo para vosotras, sacrificio inmenso, sobre los montes de Israel. Comeris las carnes y beberis la sangre,
 comeris carne de hroes, beberis sangre de prncipes de la tierra; carneros, corderos, machos cabros y toros gordos como los de Basan."
 Comeris gordura hasta saciaros, beberis sangre hasta embriagaros de las vctimas que para vosotras inmolar.
 Os saturaris a mi mesa de caballos y jinetes, de hroes y guerreros de toda suerte, dice el Seor, Yahv.
 Har ante las gentes muestra de mi gloria, y todas vern las justicias que yo hago y los castigos con que hiere mi mano.
 La casa de Israel sabr para adelante que yo soy Yahv, su Dios.
 Y las gentes conocern que por sus iniquidades fue llevada la casa de Israel al cautiverio, porque se haba rebelado contra m, y yo escond de ella mi rostro y la entregu en manos de sus enemigos, para que todos juntos cayesen a la espada,
 tratndolos segn sus inmundicias y sus transgresiones y escondiendo de ellos mi rostro.
 Por tanto, dice el Seor, Yahv: Ahora voy a hacer volver la cautividad de Jacob, y tendr misericordia de la casa de Israel, velando por mi santo nombre.
 Y ellos olvidarn los oprobios sufridos y sus rebeldas contra m, cuando habiten seguros en su suelo, sin que nadie los perturbe;"
 cuando los saque de entre las gentes y los rena de las tierras de sus enemigos y me santifique a los ojos de las gentes:
 sabrn que yo soy Yahv, su Dios, lo mismo cuando los llev al cautiverio entre las gentes que cuando los reun en su tierra. No dejar all ni uno solo,
 ni les esconder mi rostro, porque habr derramado mi espritu sobre la casa de Israel, dice el Seor, Yahv.
 El ao veinticinco de nuestro cautiverio, al comienzo del ao, el diez del mes, el ao catorce de la toma de la ciudad, aquel da mismo fue sobre m la mano de Yahv, que me condujo,
 en visin divina, a la tierra de Israel y me puso sobre un montn altsimo, sobre el cual haba al medioda como una edificacin de ciudad.
 Llevme all, y un varn de aspecto como de bronce bruido, que tena en su mano una cuerda de lino y una caa de medir, estaba en pie a la puerta.
 Djome aquel varn: Hijo de hombre, mira con tus ojos y atiende con tus odos, y pon tu atencin a lo que yo te vaya mostrando, pues para que te lo haga ver has sido trado, y para que se lo cuentes todo a la casa de Israel.
 Mira, pues, ah la muralla exterior que rodea la casa por todas partes. La caa de medir que aquel varn tena en la mano era de seis codos de un codo y un palmo. Midi con ella el espesor del muro, y era de una caa, y su altura era de una caa.
 Vino luego a la puerta que mira hacia el oriente, subi sus siete gradas y midi su umbral, de una caa de ancho.
 Las cmaras tenan cada una caa de largo y una caa de ancho, y haba entre cmara y cmara cinco codos,
 y el umbral de la puerta por dentro, junto al vestbulo, de una caa.
 Midi el vestbulo de la puerta, de ocho codos, y sus pilastras, de dos codos; el vestbulo de la puerta estaba de la parte de dentro."
 Tena la puerta oriental tres cmaras de un lado y tres del otro, todas de la misma medida, y de una misma medida tambin, a una y otra parte, las pilastras.
 Midi la anchura del vano de la puerta, de diez codos, y la longitud del portal, de trece codos.
 Haba delante de las cmaras una barrera, de un lado y de otro, de un codo, y cada cmara tena seis codos de un lado y seis del otro.
 Midi la puerta desde el techo de una cmara hasta el techo de la de enfrente, veinticinco codos de anchura, puerta contra puerta.
 E hizo las pilastras de sesenta codos, y en las pilastras comenzaba el atrio que rodeaba la puerta todo alrededor.
 Y desde la delantera de la puerta de entrada hasta la puerta interior, cincuenta codos.
 La puerta tena todo en derredor ventanas aspilleradas, que hacia el exterior se estrechaban, y estaban en las cmaras y en sus pilastras, y lo mismo haba tambin ventanas que daban al interior del atrio en derredor, y en cada una de las pilastras haba palmas.
 Llevme luego al atrio exterior, en el cual haba cmaras y estaba solado todo en derredor, treinta cmaras haba en derredor del atrio.
 El solado a los lados de las puertas corresponda a la anchura de ellas mismas, el solado inferior.
 Midi la anchura entre la puerta de la fachada inferior hasta el frontispicio del atrio interior por fuera, cien codos hacia oriente y norte.
 Midi el ancho y el largo de la puerta que est al norte, al atrio exterior;"
 sus cmaras, tres a un lado, tres al otro; las pilastras y el vestbulo eran de las mismas dimensiones que las de la puerta primera, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho."
 Sus ventanas, su vestbulo, sus palmas, tenan las mismas dimensiones que las de la puerta que da al oriente. Se suba a ella por siete gradas, y delante de ella estaba el atrio.
 Frente por frente de este prtico septentrional haba en el atrio interior una puerta como la oriental. Midi la distancia entre puerta y puerta: cien codos.
 Llevme despus al lado del medioda, donde estaba la puerta que da al medioda, y, medidas las pilastras y el vestbulo, tuvieron las mismas dimensiones que las otras.
 Haba en torno de ella y del vestbulo ventanas iguales a las otras, cincuenta codos de largo y veinticinco codos de ancho.
 Las gradas de subida a la puerta eran siete, y delante de ellas estaba el vestbulo. Haba a cada lado palmas en las pilastras.
 Haba tambin puerta hacia el medioda en el atrio interior, y entre puerta y puerta midi cien codos.
 Llevme por la puerta del medioda al atrio interior, y midi la puerta del medioda, y tena las mismas dimensiones;"
 sus cmaras, sus pilastras y el vestbulo, de las mismas dimensiones. La puerta y su vestbulo tenan ventanas en derredor y cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho.
 -- omitido por parfrasis --
 El vestbulo daba al atrio exterior; en sus pilastras haba palmas, y las gradas de subida eran ocho."
 Llevme luego al atrio interior por el camino de oriente, y midi la puerta, de las acostumbradas dimensiones.
 Las cmaras, las pilastras y el vestbulo, de las mismas dimensiones, con ventanas en ellas, y en el vestbulo, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho.
 Su vestbulo daba al atrio exterior; en las pilastras, a uno y otro lado, haba palmas, y las gradas de subida eran ocho."
 Llevme luego a la puerta del septentrin, y midi, hallando las dimensiones de las otras
 para cmaras, pilastras y vestbulos, y en torno las ventanas, cincuenta codos de largo y veinticinco de ancho.
 Sus vestbulos daban al atrio exterior, y haba en ellos pilastras con palmas, a uno y otro lado, y las gradas de subida eran ocho.
 Haba tambin all una cmara que se abra hacia las pilastras de las puertas; era donde haban de lavarse los holocaustos."
 En el vestbulo de la puerta haba a cada lado dos mesas, en las que se haba de degollar el holocausto para el sacrificio por el pecado y por el delito.
 En el lado exterior, al norte de quien suba por la entrada de la puerta, haba otras dos mesas, y otras dos al otro lado, cerca del vestbulo de la puerta.
 Haba, pues, a cada lado de la puerta cuatro mesas de una parte y cuatro de otra, ocho mesas, en las que se haca la inmolacin.
 Haba, adems, otras cuatro mesas para los holocaustos, de piedra tallada, codo y medio de largas, codo y medio de anchas y un codo de altas, sobre las cuales se ponan los instrumentos con que se inmolaban los holocaustos y los otros sacrificios.
 Tenan las mesas en derredor un reborde alto de un palmo, y sobre ellas se pona la carne de las vctimas.
 Fuera de la puerta interior, en el atrio interior, haba dos cmaras, una al lado de la puerta del norte, y que se abra hacia el medioda; otra al lado de la puerta del medioda, que se abra hacia el norte."
 Y me dijo: Esta cmara que se abre hacia el medioda es para los sacerdotes que hacen la guardia del templo,
 y la que mira al norte es la de los sacerdotes que hacen la guardia del altar. Son los hijos de Sadoc, que entre los hijos de Lev se acercan a Yahv para servirle.
 Midi el atrio, cien codos de ancho y cien codos de largo, cuadrado, y en l, delante de la casa, estaba el altar.
 Llevme al vestbulo de la casa, midi cada una de las pilastras, cinco codos el de una parte, cinco codos el de la otra. La puerta tena catorce codos de ancha, y los lados de la puerta eran tres codos de un lado y tres de otro.
 Tena el vestbulo veinte codos de largo y doce codos de ancho, y se suba a l por diez gradas. Haba junto a las pilastras columnas, una a un lado y otra al otro.
 Me introdujo en el templo, midi las pilastras, ancho seis codos de un lado y seis codos del otro; tal era la anchura de las pilastras."
 El vano de la puerta era de diez codos, y los lados de la puerta, cinco codos a una parte y cinco codos a la otra. Midi tambin el largo, y eran cuarenta codos, y el ancho eran veinte codos.
 Pas luego al interior y midi cada pilar de la puerta, dos codos, y la puerta misma, seis codos, y la anchura de la entrada, siete codos.
 Midi tambin el largo, y eran veinte codos, y el ancho sobre el frente del templo, veinte codos, y me dijo: Este es el santsimo.
 Midi luego el grueso del muro de la casa, seis codos, y la anchura del edificio lateral, cuatro codos, todo en torno de la casa.
 Las cmaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras, treinta en cada uno de los pisos. Haba retallos en el muro de la casa en derredor, para que en ellos se apoyasen las vigas de las cmaras sin entrar en el muro.
 Haba mayor anchura en las cmaras hacia arriba de piso en piso, porque el corredor de la casa iba creciendo todo alrededor; por esto la anchura de la casa era mayor hacia arriba. Del piso inferior se poda subir al de en medio y de ste al superior."
 Vi que la casa todo en torno estaba sobre una elevacin. Los cimientos de las cmaras laterales eran de una caa entera, seis codos hacia el ngulo.
 La anchura del muro exterior del edificio lateral era de cinco codos, igual al espacio de las cmaras de dentro.
 De las cmaras a la casa haba una anchura de veinte codos en derredor de la casa.
 Las puertas de las cmaras, una del lado del norte y otra del lado del medioda, daban a un espacio vaco que rodeaba toda la casa, cinco codos de ancho.
 Una construccin separada que haba frente del espacio vaco, al lado de occidente, tena setenta codos de ancho. El muro del edificio tena cinco codos de grueso todo en derredor, y su largo era de noventa codos.
 Luego midi la casa: largo, cien codos; el espacio vaco, las edificaciones y los muros, cien codos de largo;"
 la anchura de la delantera de la casa con espacio vaco a oriente, cien codos.
 Midi la longitud de la edificacin frente al espacio separado, hacia atrs, y los portales de uno y otro lado, cien codos. El templo interior y los vestbulos del atrio,
 el umbral, las ventanas aspilleradas, los portales todo en torno; los tres pisos estaban cubiertos de madera. Desde el suelo hasta las ventanas  las cuales estaban cubiertas  ,"
 hasta encima de las puertas, en el interior de la casa y en el exterior, hasta las paredes de lo interior y del exterior, estaban cubiertas de relieves,
 representando querubines y palmas. Haba una palma entre querubn y querubm,
 y cada querubn tena dos aspectos, aspecto de hombre hacia una palma y aspecto de len hacia la otra, y as todo en torno de la casa.
 Desde el suelo hasta la altura de las puertas haba querubines y palmas esculpidos por todos los muros de la casa.
 Los pilares del templo eran cuadrangulares, y enfrente del santsimo haba una cosa que pareca
 un altar de madera, tres codos de alto, dos de largo y dos de ancho, y tena sus cuernos, sus pies y sus costados de madera. Y me dijo: Es la mesa que est delante de Yahv.
 Haba dos puertas, la del santo y la del santsimo.
 Cada puerta tena dos hojas que se plegaban en dos partes, dos partes para una hoja y dos para la otra.
 En las puertas haba grabados querubines y palmas, como en las paredes, y en la fachada del atrio exterior haba un portal de madera,
 y haba ventanas aspilleradas y palmas a cada lado de las paredes laterales del vestbulo, en las cmaras laterales de la casa y en los cornisamentos.
 Sacme al atrio exterior, al lado del septentrin, y me llev al departamento que est frente al espacio cercado y a la construccin que mira al norte.
 Era de un frente de cien codos de largo al lado norte, y tenia cincuenta codos de ancho,
 dando (al espacio vaco) de veinte codos del atrio interior y al enlosado del atrio exterior, terraza contra terraza en tres pisos.
 Delante de las cmaras haba un corredor de diez codos de ancho y cien codos de largo; sus puertas daban al norte."
 Las cmaras superiores, como las terrazas, quitaban espacio; eran ms estrechas que las inferiores y las intermedias del edificio,"
 pues los pisos eran tres, pero sin columnas, como las columnas de los atrios. Por eso las superiores eran ms estrechas que las de abajo y las de en medio.
 El muro exterior de fuera, delante de las cmaras, que daba al atrio exterior, frente a las cmaras, tena cincuenta codos de largo,
 pues el largo de las cmaras del lado del atrio exterior era de cincuenta codos; pero del lado del templo, de cien codos."
 Ms abajo de las cmaras haba una entrada que daba a oriente, para el que vena del atrio exterior.
 Del lado del medioda, frente al espacio vaco y delante del edificio haba cmaras;"
 delante de ellas, un corredor, como el de las cmaras que dan al norte; su largo y su ancho eran los mismos, y tambin iguales las salidas y toda su disposicin. Como las puertas de las primeras"
 eran las puertas de las cmaras que daban al medioda, y haba unas puertas al comienzo del corredor, en el muro correspondiente para quien vena del oriente.
 Djome: Las cmaras del norte y las cmaras del medioda que dan al espacio cercado son las cmaras del santuario, donde los sacerdotes que se acercan a Yahv comern las cosas santsimas, es decir, las oblaciones y las vctimas por el pecado y por el delito, pues este lugar es santo.
 Cuando los sacerdotes entraren, no saldrn del lugar santo al atrio exterior, sino que dejarn all las vestiduras con que ministran, pues son santas, y, vestidos de otras, se acercarn as a lo destinado al pueblo.
 Cuando hubo acabado de medir la fbrica interior, sacme fuera por la puerta que da al oriente y midi el permetro.
 Midi el lado de oriente con la caa de medir, quinientos codos de la caa de medir; se volvi,"
 y midi el lado del norte, quinientos codos de la caa de medir.
 Midi el lado del medioda, quinientos codos de la caa de medir.
 Se volvi al lado de occidente, y midi quinientos codos de la caa de medir.
 Midi el muro de cintura a los cuatro vientos; tena quinientos codos de largo y quinientos codos de ancho, y separaban lo santo de lo profano."
 Llevme luego a la puerta que da al oriente,
 y vi la gloria del Dios de Israel venir del oriente. Se oa un estrpito como el estrpito de caudalosas aguas, y la tierra resplandeca del resplandor de la gloria.
 El aspecto de lo que vea era como lo que vi cuando vino Yahv a destruir la ciudad, y en todos los aspectos como los de la visin que vi cerca del ro Kebar. Ca rostro a tierra,
 mientras la gloria de Yahv penetr en la casa por la puerta de la fachada que da al oriente.
 El espritu me levant y me llev al atrio exterior, y vi la gloria de Yahv llenar la casa,
 y o que alguno me hablaba desde dentro de la casa, mientras el varn aquel estaba en pie junto a m
 y me deca: Hijo de hombre, ste es el lugar de mi trono, el escabel de las plantas de mis pies, donde habitar para siempre en medio de los hijos de Israel. La casa de Israel no profanar ya ms mi santo nombre, ni ella ni sus reyes, con sus fornicaciones ni con los cadveres de sus reyes, con sus lugares altos;"
 pusieron su umbral junto a mi umbral, y sus postes junto a mis postes, y pared slo por medio, contaminaron mi santo nombre con las abominaciones que cometieron. Por eso, en mi furor los consum.
 Pero ahora arrojarn lejos de m sus fornicaciones y los cadveres de sus reyes, y habitar en medio de ellos para siempre.
 Y t, hijo de hombre, describe a la casa de Israel este templo.
 Si se avergenzan de lo que han hecho, mustrales la traza y el diseo de esta casa, sus salidas y sus entradas y toda su disposicin, sus ritos y sus leyes, y ponia por escrito ante sus ojos, para que guarden todos sus ritos y sus reglas y los pongan por obra.
 Esta es la ley de la casa: sobre la cumbre del monte, todo en derredor, su trmino ser santsimo. Esta es la ley del templo.
 He aqu las medidas del altar en codos de codo y palmo: el canal, de un codo de alto y un codo de ancho, y el reborde que lleva en torno, un palmo. Tal es el zcalo del altar.
 Desde el canal sobre el suelo al plano inferior, dos codos, y la anchura de su vuelo, un codo. Del plano inferior al plano superior, cuatro codos, y la anchura, de un codo.
 El ariel tena cuatro codos, y de l emergan cuatro cuernos.
 El ariel tena doce codos de ancho y doce codos de largo, formando un cuadrado perfecto.
 La basa tena catorce codos de largo y catorce de ancho a los cuatro lados, y en torno de ella haba una cornisa de medio codo, y el canal de un codo todo en derredor, y sus gradas estaban al lado oriental.
 Djome: Hijo de hombre, as habla el Seor, Yahv: Estas son las leyes del altar para cuando sea construido para ofrecer en l holocaustos y derramar la sangre de ellos.
 A los sacerdotes, levitas de la posteridad de Sadoc, que sern los que a m se han de acercar para servirme, dice el Seor, Yahv, les dars un novillo para el sacrificio por el pecado.
 Tomars de su sangre y untars con ella los cuatro cuernos, y los cuatro ngulos del cuadro, y el borde todo en torno. As hars la expiacin y la propiciacin del altar.
 Tomars luego el novillo del sacrificio por el pecado, que quemars en el lugar de la casa designado fuera del santuario.
 Al da siguiente ofrecers por el pecado un macho cabro sin defecto y expiars el altar, como lo hiciste con el novillo.
 Cumplido que hayas el rito expiatorio, ofrecers un novillo sin defecto y un carnero de la grey sin defecto.
 Los ofrecers a Yahv; los sacerdotes ofrecern sobre ellos la sal, y los ofrecern a Yahv como holocausto."
 Por siete das sacrificars por el pecado un macho cabro por da; ofrecers adems un novillo y un carnero de la grey sin defecto."
 Por siete das se har la propiciacin del altar, se purificar y se consagrar.
 Pasados estos das, del da octavo en adelante, los sacerdotes ofrecern en el altar vuestros holocaustos y vuestros sacrificios pacficos, y yo os ser propicio, dice el Seor, Yahv.
 Llevme luego de nuevo a la puerta de fuera del santuario que daba al oriente, pero la puerta estaba cerrada,
 y me dijo Yahv: Esta puerta ha de estar cerrada; no se abrir ni entrar por ella hombre alguno, porque ha entrado por ella Yahv, Dios de Israel; por tanto, ha de quedar cerrada."
 Por lo que hace al prncipe, podr sentarse en ella para comer el pan en la presencia de Yahv; entrar por el vestbulo de la puerta y por el mismo saldr."
 Llevme hacia la puerta del norte por delante de la casa, y mir y vi que la gloria de Yahv llenaba la casa de Yahv, y me postr rostro a tierra.
 Yahv me dijo: Hijo de hombre, pon atencin, mira con tus ojos y oye con tus odos todo lo que voy a hablar contigo sobre todas las ordenaciones de la casa de Yahv y todas sus leyes; pon atencin a todas las entradas de la casa y a todas las salidas del santuario,"
 y di a los rebeldes, a la casa de Israel: As dice el Seor, Yahv: Basta ya de abominaciones, oh casa de Israel!
 de traer extranjeros, incircuncisos de corazn y de carne, para que entren en mi santuario, contaminen mi casa, mientras vosotros me ofrecis mi pan, el sebo y la sangre, quebrantando as mi alianza con todas vuestras abominaciones
 y no guardando lo establecido acerca de mis cosas santas, antes imponindolos como ministros de mi culto en mi santuario en lugar vuestro.
 As dice el Seor, Yahv: Ningn extranjero, incircunciso de corazn y de carne, de cuantos estn en medio de Israel, entrar en mi santuario.
 Los levitas, que se apartaron de m cuando Israel se alej de m, yndose tras sus dolos, llevarn su iniquidad.
 Servirn en mi santuario de guardias de las puertas de la casa y de servidores de la casa misma, degollarn los holocaustos y las vctimas del pueblo y estarn ante l para servirle.
 Por haber servido a sus dolos y haber sido para la casa de Israel tropiezo de iniquidad, alzo mi mano, dice el Seor, Yahv, y juro que llevarn sobre s su iniquidad,
 que no se acercarn a m para servirme en las funciones sacerdotales y para tocar mis cosas santas ni las santsimas, sino que llevarn sobre s la vergenza y la pena de las abominaciones que cometieron.
 Los dejo reducidos a hacer solamente la guardia de la casa y el servicio en lo que en ella haya de hacerse.
 Los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento de mi santuario cuando se apartaron de m los hijos de Israel, sern mis allegados para ministrar ante m y ofrecerme la grosura y la sangre, dice el Seor, Yahv.
 Esos entrarn en mi santuario y se llegarn a mi mesa, guardando mi ordenamiento.
 Cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirn de vestiduras de lino; no llevarn sobre s lana cuando oficien en las puertas del atrio interior y dentro del templo."
 Llevarn tiaras de lino sobre sus cabezas, y calzones de lino a sus lomos, y no se ceirn para no sudar.
 Pero, cuando hayan de salir al atrio exterior, al pueblo, se quitarn las vestiduras con que se hace el servicio y, dejndolas en las cmaras del santuario, se vestirn otro vestido para no santificar al pueblo con sus vestiduras.
 No se raparn la cabeza ni dejarn crecer sus cabellos, motilando sus cabezas.
 Ningn sacerdote beber vino cuando haya de entrar en el atrio interior.
 No tomarn por mujer ni viuda ni repudiada, sino virgen de la casa de Israel o viuda de sacerdote.
 Ensearn a mi pueblo a distinguir entre lo santo y lo profano y a discernir entre lo puro y lo impuro.
 Juzgarn los pleitos conforme a mis leyes, y guardarn mis leyes y mis preceptos en cuanto a todas mis solemnidades, y santificarn mis sbados.
 No entrarn a muerto alguno para no contaminarse; slo por el padre o la madre, el hijo o la hija, el hermano o la hermana que no haya tenido marido, se contaminarn."
 Despus de su purificacin contarn siete das,
 y el da en que entren en el santuario, en el atrio interior, para oficiar en el santuario, ofrecern su expiacin, dice el Seor, Yahv.
 En cuanto a su heredad, ser yo; no les daris posesin en Israel, pues su posesin ser yo."
 Se alimentarn de las ofrendas, de los sacrificios por el pecado y por el delito, y ser para ellos cuanto en Israel sea dado al anatema.
 Las primicias de todos los primeros frutos de toda suerte, de cuanto ofreciereis, sern para los sacerdotes, y daris tambin a los sacerdotes las primicias de vuestras masas, para que en vuestras casas repose la bendicin.
 No comern mortecino alguno ni desgarrado, sea ave o bestia.
 Cuando distribuyis por suerte la tierra para poseerla, reservaris una porcin a Yahv, que le consagraris en la tierra, de veinticinco mil codos de largo y veinte mil de ancho *, que en todo su trmino en derredor ser santa.
 De ella ser para el santuario un cuadro de quinientos por quinientos codos, que tendr en torno un espacio libre de cincuenta codos.
 De esa extensin la medirs, de un largo de veinticinco mil codos y un ancho de diez mil, y en ella quedar el santuario, el santsimo.
 Esta porcin santa de la tierra ser para los sacerdotes, que se acercan a ministrar a Yahv y servir para sus casas y como lugar santo para el santuario.
 Asimismo, veinticinco mil de largo y diez mil de ancho para los levitas que hacen el servicio de la casa, y en ella tendrn ciudad de habitacin.
 Para propiedad de la ciudad destinaris cinco mil codos de ancho y veinticinco mil de largo, paralelamente a la porcin santa reservada, que pertenecer a la casa de Israel.
 El prncipe tendr su parte, lindando de ambos lados con la parte del santuario y la parte de la ciudad del lado occidental hacia occidente, y del lado oriental hacia el oriente, y de una longitud igual a una de las partes, desde la frontera occidental a la oriental.
 Esta ser su propiedad, su posesin en Israel, y as mis prncipes no oprimirn nunca ms a mi pueblo y dejarn la tierra a la casa de Israel por sus tribus.
 As dice el Seor, Yahv: Basta, prncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapia Haced juicio y justicia, no haya de parte vuestra exacciones sobre mi pueblo, dice el Seor, Yahv.
 Sean justas vuestras balanzas, justo vuestro ef, justo vuestro bat.
 El ef y el bat sean de la misma medida, de suerte que el bat contenga un dcimo del jmer, y una dcima parte del jmer el ef. Uno y otro correspondern al jmer.
 El siclo, veinte geras. Los cinco siclos habrn de ser cinco; los diez, diez, y cincuenta siclos la mina.
 La ofrenda que reservaris ser sta: un sexto de ef por jmer de trigo, y un sexto de ef por jmer de cebada.
 Y la ley para el aceite, para el bat de aceite, sta: la dcima parte de un bat por kor. Diez batos son el jmer, pues diez batos hacen un kor.
 De las reses, una por manada de doscientas de los pastos regados de Israel, para el sacrificio pacfico y para el expiatorio, dice el Seor, Yahv.
 Todo el pueblo de la tierra har esta oblacin al prncipe de Israel,
 y cuenta del prncipe ser dar el holocausto, la ofrenda y la libacin en las fiestas, en los novilunios, en los sbados y en todas las solemnidades de la casa de Israel, y l ofrecer el sacrificio expiatorio, la ofrenda, el holocausto y el sacrificio eucarstico para expiar la casa de Israel.
 As dice el Seor, Yahv: El da primero del primer mes tomars un novillo sin defecto y hars la expiacin del santuario.
 El sacerdote tomar de la sangre de la vctima expiatoria y la pondr sobre los postes de la casa, y sobre los cuatro ngulos de la basa del altar, y sobre los postes de las puertas del atrio interior.
 Y as hars tambin el da siete del mes para los que pecan por ignorancia o por error, y as purificaris la casa.
 El da catorce del primer mes tendris la Pascua. La fiesta durar siete das, y se comer durante ellos pan cimo.
 Ese da ofrecer el prncipe por s y por todo el pueblo de la tierra un novillo en sacrificio expiatorio,
 y durante los siete das de la fiesta ofrecern en holocausto a Yahv siete novillos y siete carneros sin defecto, cada uno de los siete das, y un macho cabro en sacrificio expiatorio cada da.
 Aadir la ofrenda de un ef por toro, un ef por carnero y un hin de aceite por ef.
 El da quince del sptimo mes, en la solemnidad, ofrecer durante siete das los mismos sacrificios expiatorios y la misma ofrenda con su aceite.
 As dice el Seor, Yahv: La puerta del atrio interior del lado de oriente estar cerrada los seis das de trabajo, pero se abrir el da del sbado y en los novilunios.
 El prncipe entrar por el vestbulo de la puerta exterior y se estar junto a las jambas de la puerta; los sacerdotes ofrecern sus holocaustos y sus sacrificios eucarsticos, y l se prosternar en el umbral de la puerta; luego saldr, y la puerta no se cerrar antes de la tarde."
 El pueblo de la tierra se prosternar ante Yahv a la entrada de esta puerta los sbados y los novilunios.
 El holocausto que el prncipe ofrecer a Yahv los sbados ser de seis corderos sin defecto y un carnero sin mcula,
 y su ofrenda de un ef por el carnero y de lo que l quiera por los corderos, con un hin de aceite por ef.
 En los novilunios ofrecer un novillo sin defecto, seis corderos y un carnero sin defecto,
 y su ofrenda ser de un ef por el novillo, un ef por el carnero y lo que l pueda por los corderos, y un hin de aceite por ef.
 Cuando el prncipe entre, entrar por el vestbulo de la puerta, y por el mismo camino saldr.
 Pero, cuando el pueblo de la tierra se presente ante Yahv en las solemnidades, el que entre por la puerta del norte para prosternarse, saldr por la puerta del medioda, y el que entre por la puerta del medioda saldr por la puerta del norte; no se saldr por la puerta por donde se entr, sino que se saldr por la opuesta."
 El prncipe entrar con ellos cuando entren y saldr con ellos cuando salgan.
 En las fiestas y en las solemnidades, la ofrenda ser de un ef por el novillo, un ef por el carnero y lo que pueda por los corderos, con un hin de aceite por ef.
 Si el prncipe ofreciere a Yahv un holocausto voluntario o un sacrificio eucarstico voluntario, se le abrir la puerta del lado de oriente y ofrecer su holocausto y su sacrificio eucarstico, lo mismo que en los sbados, y luego saldr, y cuando haya salido se cerrar la puerta.
 Ofrecers cada da en holocausto a Yahv un cordero primal sin defecto, todas las maanas,
 y todas las maanas aadirs la ofrenda: un sexto de ef y un tercio de hin de aceite para amasar la harina. Esta es la ofrenda a Yahv, ley perpetua para siempre.
 Se ofrecer todas las maanas el cordero y la ofrenda con el aceite como holocausto perpetuo.
 As dice el Seor, Yahv: Si el prncipe hiciera a uno de sus hijos un don tornado de su heredad, el don pertenecer al hijo y ser propiedad suya como heredad.
 Pero si el don tornado de su heredad lo hace a uno de sus servidores, le pertenecer a ste hasta el ao de remisin; luego volver al prncipe, y su heredad ser de sus hijos."
 No podr tomar el prncipe nada de las heredades del pueblo, despojndolos de su posesin. De lo suyo heredar a sus hijos, para que mi pueblo no salga de la heredad de cada uno.
 Metime luego por la entrada que est al lado de la puerta, en las cmaras santas destinadas a los sacerdotes, hacia el norte, y vi que haba un lugar en el fondo del lado de occidente,
 y me dijo: Ese es el lugar donde los sacerdotes harn cocer la carne de los sacrificios por el delito y por el pecado y donde se cocern las ofrendas para no llevarlas al atrio exterior, santificando al pueblo.
 Llevme luego al atrio exterior, y me hizo pasar por los cuatro ngulos del atrio, y vi que a cada ngulo del atrio haba un patio
 de cuarenta codos de largo y treinta de ancho, todos cuatro de las mismas medidas en cada uno de los cuatro ngulos,
 y en todos ellos haba en torno una pared y abajo fogones alrededor de las paredes,
 y me dijo: Estas son las cocinas donde los servidores de la casa cocern el sacrificio del pueblo.
 Llevme luego otra vez a la entrada del templo, y vi que debajo del templo, al oriente, brotaban aguas, pues la fachada del templo estaba al oriente, y las aguas descendan debajo del lado derecho del templo, del medioda del altar.
 Me llev por el camino de la puerta septentrional y me hizo dar la vuelta por fuera hasta el exterior de la puerta oriental, y vi que las aguas salan del lado derecho.
 Al salir hacia oriente llevaba aquel varn en la mano un corderillo, y midi mil codos, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta los tobillos."
 Midi otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta las rodillas. Midi otros mil, y me hizo atravesar las aguas; llegaban hasta la cintura."
 Midi otros mil, y era ya un ro, que me era imposible atravesar, porque las aguas haban crecido y tenan que pasarse a nado; era un torrente que no poda atravesar."
 Djome: Has visto, hijo de hombre? Luego me hizo volver siguiendo la orilla del ro.
 Y entonces vi que en una y otra parte haba en la ribera muchos rboles,
 y me dijo: Hijo de hombre, estas aguas van a la regin oriental, bajan al Araba y desembocan en el mar, en aquellas aguas ptridas, y stas se sanearn.
 Y todos los vivientes que nadan en las aguas, por dondequiera que entre este ro, vivirn, y el pescado ser all abundantsimo, porque, al llegar estas aguas, las del mar se sanearn y los peces tendrn vida hasta donde llegue el ro.
 Junto a sus orillas estarn los pescadores, y desde Engadi hasta En-Eglayim ser un tendedero de redes, y por sus variadas especies ser el pescado tan numeroso como los del mar Grande.
 Sus charcas y sus lagunas no se sanearn, sern dejadas para salinas.
 En las riberas del ro, al uno y al otro lado, se alzarn rboles frutales de toda especie, cuyas hojas no caern y cuyo fruto no faltar. Todos los meses madurarn sus frutos, por salir sus aguas del santuario, y sern comestibles, y sus hojas, medicinales.
 As dice el Seor, Yahv: Estas son las fronteras de la tierra que distribuiris a las doce tribus de Israel; a Jos una parte doble."
 Cada uno de vosotros tendr su parte igual que la de los otros, de lo que yo, alzando mi mano, jur dar a vuestros padres, y sta ser la tierra de vuestra heredad.
 Estas, pues, sern las fronteras: del lado del norte, desde el mar Grande, camino de Jetln, hasta llegar a Sedad,
 Jamat Berota, Sibraim, entre la frontera de Damasco y la frontera de Jamat; Jaser-Enn, en la frontera de Haurn."
 As la frontera correr desde el mar hasta Jaser-Enn, dejando al norte el territorio de Damasco al lado de la frontera de Jamat. Esta es la frontera septentrional.
 Del lado de oriente, la frontera entre Haurn, Damasco, Galaad y la tierra de Israel ser el Jordn; mediris desde el confn hasta el mar Oriental hasta Tamar. Esta es la frontera oriental."
 Del lado del sur, al medioda, desde Tamar hasta las aguas de Meribat-Qades, en la direccin del torrente hasta el mar Grande. Esta es la frontera meridional, la del medioda.
 Del lado de occidente, la frontera ser el mar Grande hasta frente a Jamat. Esta es la frontera occidental.
 Partiris esta tierra entre vosotros, segn las tribus de Israel,
 y echaris suertes sobre ella para heredad vuestra y de los extranjeros que entre vosotros peregrinan y entre vosotros han engendrado hijos, pues los tendris como naturales entre los hijos de Israel, y entrarn en suerte con vosotros para heredarse entre las tribus de Israel.
 En la tribu en que peregrinare el extranjero, en ella le daris su heredad, dice el Seor, Yahv.
 Estos son los nombres de las tribus, partiendo de la frontera septentrional, a lo largo del camino de Jetln, que lleva a Ja-mat, hasta Jaser-Enn, dejando al norte la frontera de Damasco, a lo largo de Jamat: Dan, una parte.
 Junto a Dan, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Aser, una parte.
 Junto a Aser, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Neftal, una parte.
 Junto a Neftal, desde el lado de oriente hasta el mar, Manases, una parte.
 Junto a Manases, desde el lado de oriente hasta el mar, Efram, una parte.
 Junto a Efram, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, Rubn, una parte.
 Junto a Rubn, desde el lado de oriente hasta la ribera del mar, Jud, una parte.
 Junto a Jud, desde el lado de oriente hasta la orilla del mar, estar la porcin que reservaris de veinticinco mil codos de ancho, y larga cuanto cada una de las partes de oriente a occidente, y en medio de ella estar el santuario.
 La porcin que reservaris para Yahv tendr veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho.
 Esta porcin pertenecer a los sacerdotes y ser santa, veinticinco mil codos por el norte, diez mil codos de anchura al occidente, diez mil de anchura al oriente y veinticinco mil de longitud por el medioda, y en medio de ella estar el santuario de Yahv.
 Pertenecer a los sacerdotes consagrados, a los hijos de Sadoc, que hicieron el servicio en mi santuario y no se descarriaron, como se descarriaron los levitas cuando se descarriaron los hijos de Israel.
 Les pertenecer como porcin santsima reservada de la porcin de tierra que se reserva, al lado de la de los levitas.
 Los levitas tendrn, paralelamente al lmite de los sacerdotes, veinticinco mil codos de largo y diez mil de ancho, veinticinco mil en toda la longitud y diez mil en la anchura.
 No podrn vender ni permutar nada ni exportar las primicias de la tierra, porque estn consagradas a Yahv.
 Los cinco mil codos restantes, en la anchura de los veinticinco mil, sern profanos, para la ciudad, para las casas y los alrededores; la ciudad estar en medio."
 Estas sern sus medidas: a la parte del norte, cuatro mil quinientos codos, y cuatro mil quinientos codos a la parte del medioda; a la parte de oriente, cuatro mil quinientos codos, y cuatro mil quinientos codos a la parte de occidente."
 El contorno de la ciudad ser: al norte, de doscientos cincuenta codos, y de doscientos cincuenta al medioda; al oriente, de doscientos cincuenta codos, y de doscientos cincuenta al occidente."
 Lo que queda de longitud delante de la porcin santa, diez mil codos al oriente y diez mil al occidente, los que quedan, sern para que de su producto se mantengan los que trabajan para la ciudad.
 La labrarn los operarios de la ciudad, tomados de entre todo Israel.
 La parte reservada tendr en conjunto veinticinco mil codos por veinticinco mil, y para propiedad de la ciudad tomaris la cuarta parte de la porcin consagrada.
 De lo que queda a ambos lados de la porcin santa y de la propiedad de la ciudad, a lo largo de los veinticinco mil codos de la porcin santa hasta el oriente, y a occidente a lo largo de los veinticuatro mil codos hacia la frontera occidental, paralelamente a las partes, ser para el prncipe. Eso ser lo del prncipe; as, la porcin santa y el santuario estarn en el medio."
 De este modo, la parte del prncipe ser la comprendida desde la porcin de los levitas y la porcin de la ciudad, entre el lmite de Jud y el lmite de Benjamn.
 He aqu las otras tribus: Desde el oriente hasta la orilla del mar, Benjamn, una parte.
 Al lado de Benjamn, desde oriente a la orilla del mar, Simen, una parte.
 Al lado de Simen, desde oriente hasta el mar, Isacar, una parte.
 Al lado de Isacar, desde oriente hasta el mar, Zabuln, una parte.
 A1 lado de Zabuln, desde oriente hasta el mar, Gad, una parte.
 Al lado de Gad, al lado meridional, hacia el medioda, correr la frontera desde Tamar hasta las aguas de Meribat-Qades, a lo largo del torrente hasta el mar Grande.
 Tal es la tierra que partiris en heredad a las tribus de Israel, y tales sus partes, dice el Seor, Yahv.
 Estas sern las salidas de la ciudad: al lado del norte medir cuatro mil quinientos codos.
 Las puertas de la ciudad tendrn los nombres de las tribus de Israel. Tendr al norte tres puertas: una la puerta de Rubn, otra la puerta de Jud, y la otra la puerta de Lev.
 Al lado oriental, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: una la puerta de Jos, otra la puerta de Benjamn y otra la puerta de Dan.
 Del lado del medioda medir cuatro mil quinientos codos y tendr tres puertas: la puerta de Simen, una; la puerta de Isacar, una; la puerta de Zabuln, una."
 Del lado de occidente, cuatro mil quinientos codos y tres puertas: la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, una; la puerta de Neftal, una."
 El permetro, dieciocho mil codos, y el nombre de la ciudad ser desde aquel da Yahv all.
 El ao tercero del reinado de Joaquim, rey de Jud, Nabucodonosor, rey de Babilonia, fue contra Jerusaln y la asedi.
 Y entreg el Seor en sus manos a Joaquim, rey de Jud, y parte de los vasos de la casa de Dios, y los trajo a la tierra de Sanaar, a la casa de su dios, y meti los vasos en la casa del tesoro de su dios.
 Dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real y del de sus nobles,
 cuatro mozos en los que no hubiera tacha, de buen parecer, de talento, instruidos en toda suerte de sabidura, dotados intelectualmente y educados, capaces de servir en el palacio del rey, y a quienes se les instruyese en las letras y la lengua de los caldeos.
 Asignles el rey para cada da una porcin de los manjares de su mesa, del vino que l beba, y mand que los criasen durante tres aos, al cabo de los cuales entrasen a servir al rey.
 Fueron de ellos, de entre los hijos de Jud, Daniel, Ananas, Misael y Azaras,
 a los cuales el jefe de los eunucos puso por nombre: a Daniel, Baltasar; a Ananas, Sidraj; a Misael, Misaj, y a Azaras, Abed-Nego."
 Se propuso Daniel en su corazn no contaminarse con la porcin de la comida del rey ni con el vino que l beba, y rog al jefe de los eunucos que no le obligara a contaminarse.
 Hizo Dios que hallase Daniel gracia y favor ante el jefe de los eunucos;"
 y el jefe de los eunucos dijo a Daniel: Tengo miedo de mi seor el rey, que ha determinado lo que habis de comer y beber, porque, si viere vuestros rostros ms macilentos que los de los mozos de vuestra edad, condenaris mi cabeza ante el rey.
 Dijo entonces Daniel al cortesano a quien el jefe de los eunucos haba puesto para velar sobre Daniel, Ananas, Misael y Azaras:
 Prueba, te ruego, a tus siervos por diez das, y que nos den a comer legumbres y agua a beber,
 y compara luego nuestros rostros con los de los mozos que comen los manjares del rey, y haz despus con tus siervos segn veas.
 Concediles lo que le pedan y los prob por diez das,
 al cabo de los cuales tenan mejor aspecto y estaban ms metidos en carnes que los mozos que coman los manjares del rey.
 El cortesano se llevaba sus manjares y su vino y les daba legumbres.
 Otorg Dios a los cuatro mancebos sabidura y entendimiento en todas las letras y ciencias, y Daniel interpretaba toda visin o sueo.
 Pasados los das al cabo de los cuales haba mandado el rey que se los llevasen, el jefe de los eunucos se los present a Nabucodonosor.
 El rey habl con ellos, y entre todos los mozos no haba ninguno como Daniel, Ananas, Misael y Azaras, y fueron puestos al servicio del rey.
 En cuantas cosas de sabidura y entendimiento el rey les pregunt, halllos diez veces superiores a todos los magos y astrlogos que haba en su reino.
 As estuvo Daniel hasta el ao primero del rey Ciro.
 El ao doce del reinado de Nabucodonosor tuvo ste un sueo y turbse en su espritu, sin que pudiera dormir.
 Hizo llamar el rey a magos y astrlogos, encantadores y caldeos, para que explicasen al rey su sueo. Vinieron, pues, y se presentaron ante el rey.
 El rey les dijo: He tenido un sueo y estoy agitado, porque s ya cul fue.
 Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Vivas para siempre, oh rey! Di a tus siervos el sueo y te daremos su interpretacin.
 Respondi el rey diciendo a los caldeos: Palabra segura de mi parte, si no me mostris el sueo y su interpretacin, seris descuartizados, y vuestras casas convertidas en muladares,
 mientras que, si me decs el sueo y su interpretacin, recibiris de m dones y mercedes y mucha honra; decidme, pues, el sueo y su interpretacin."
 Respondironle diciendo por segunda vez: Diga el rey el sueo a sus siervos y le daremos su interpretacin.
 El rey respondi diciendo: Veo claro que ponis dilaciones, porque veis que la cosa se me ha ido.
 Si no me decs el sueo, caer sobre todos vosotros la misma sentencia. De cierto que pretendis prepararos para decirme falsedades y mentiras mientras pasa el tiempo. Decid, pues, el sueo y conocer que sois capaces de darme su interpretacin.
 Los caldeos respondieron al rey, dicindole: No hay hombre sobre la tierra que pueda decir lo que el rey pretende; jams tampoco rey alguno, por grande y poderoso que fuese, exigi cosa semejante de mago, astrlogo o caldeo."
 Lo que pide el rey es imposible, y no hay nadie que al rey pueda decrselo, a no ser los dioses, que no moran entre los hombres.
 El rey, con ira y gran furor, mand matar a todos los sabios de Babilonia.
 Publicse la orden, y ya iban a ser llevados a la muerte los sabios, y buscaban tambin a Daniel y a sus compaeros para matarlos.
 Habl entonces Daniel avisada y prudentemente a Arioj, capitn de la guardia del rey, que haba salido para matar a los sabios de Babilonia.
 Habl y dijo a Arioj, capitn del rey: Por qu esta orden del rey tan rigurosa? Entonces explic Arioj la cosa a Daniel,
 y Daniel, entrando al rey, le pidi que le diese tiempo y dara al rey la declaracin.
 Fue luego Daniel a su casa y comunic el asunto a Ananas, Misael y Azaras, sus compaeros,
 instndoles a pedir al Dios de los cielos que les revelase aquel misterio para que no hiciese perecer a Daniel y a sus compaeros con el resto de los sabios de Babilonia.
 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en visin nocturna, por lo cual Daniel bendijo al Dios de los cielos,
 diciendo: Bendito sea el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suya es la sabidura y la fuerza.
 El es quien ordena los tiempos y las circunstancias, depone reyes y los entroniza, da la sabidura a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
 El revela lo profundo y lo oculto, conoce lo que est en tinieblas, y con El mora la luz.
 A ti, Dios de mis padres, te confieso y te alabo, que me has dado sabidura y fortaleza, y me has dado a conocer lo que te hemos pedido, y nos has revelado el secreto del rey.
 Despus de esto fue Daniel a Arioj, a quien haba mandado el rey matar a los sabios de Babilonia, y le dijo as: No extermines a los sabios de Babilonia; llvame a la presencia del rey, que yo le dar la explicacin."
 Llev entonces Arioj prestamente a Daniel a la presencia del rey, y djole as: He hallado a uno de los deportados de Jud que dar al rey la explicacin.
 Respondi el rey, diciendo a Daniel, a quien llamaban Baltasar: Podrs t declarar el sueo que vi y su interpretacin?
 Daniel respondi delante del rey diciendo: Lo que pide el rey es un misterio que ni sabios, ni astrlogos, ni magos, ni adivinos son capaces de descubrir al rey; pero hay en los cielos un Dios que revela lo secreto y que ha dado a conocer al rey Nabucodono-sor lo que suceder en el correr de los tiempos."
 He aqu tu sueo y la visin que has tenido en el lecho.
 En tu lecho, oh rey! te vinieron pensamientos de lo que vendr despus de este tiempo, y el que revela los secretos te dio a conocer lo que suceder.
 Si este misterio me ha sido revelado, no es porque haya en m una sabidura superior a la de todos los vivientes, sino para que yo d a conocer al rey la explicacin y llegues a conocer los pensamientos de tu corazn.
 T, oh rey! mirabas y estabas viendo una gran estatua. Era muy grande la estatua y de un brillo extraordinario. Estaba en pie ante ti, y su aspecto era terrible.
 La cabeza de la estatua era de oro puro; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce;"
 sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de barro.
 T estuviste mirando, hasta que una piedra desprendida, no lanzada por mano, hiri a la estatua en los pies de hierro y de barro, destrozndola.
 Entonces el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro se desmenuzaron juntamente y fueron como tamo de las eras en verano; se los llev el viento, sin que de ellos quedara traza alguna, mientras que la piedra que haba herido a la estatua se hizo una gran montaa, que llen toda la tierra."
 He aqu el sueo. Daremos tambin al rey su interpretacin.
 T, oh rey! eres rey de reyes, porque el Dios de los cielos te ha dado el imperio, el poder, la fuerza y la gloria.
 El ha puesto en tus manos a los hijos de los hombres, dondequiera que habitasen; a las bestias de los campos, a las aves del cielo, y te ha dado el dominio de todo; t eres la cabeza, de oro."
 Despus de ti surgir otro reino menor que el tuyo, y luego un tercero, que ser de bronce y dominar sobre toda la tierra.
 Habr un cuarto reino, fuerte como el hierro; como todo lo rompe y destroza el hierro, as l romper todo, igual que el hierro, que todo lo hace pedazos."
 Lo que viste de los pies y los dedos, parte de barro de alfarero, parte de hierro, es que este reino ser dividido, pero tendr en s algo de la fortaleza del hierro, aunque viste el hierro mezclado con el barro.
 Y el ser los dedos parte de hierro, parte de barro, es que este reino ser en parte fuerte y en parte frgil.
 Viste el hierro mezclado con barro porque se mezclarn por alianzas humanas, pero no se pegarn unos con otros, como no se pegan el hierro y el barro.
 En tiempo de esos reyes, el Dios de los cielos suscitar un reino que no ser destruido jams y que no pasar a poder de otro pueblo; destruir y desmenuzar a todos esos reinos, mas l permanecer por siempre."
 Eso es lo que significa la piedra que viste desprenderse del monte sin ayuda de mano, que desmenuz el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El Dios grande ha dado a conocer al rey lo que ha de suceder despus. El sueo es verdadero, y cierta su interpretacin.
 Entonces el rey Nabucodonosor cay sobre su rostro y se prostern ante Daniel, y mand que le dieran ofrendas y perfumes.
 Dirigi el rey la palabra a Daniel y dijo: En verdad que vuestro Dios es el Dios de los dioses y el Seor de los reyes y que revela los secretos, pues t has podido descubrir este misterio.
 En seguida el rey engrandeci a Daniel, y le hizo muchos y grandes dones, y le constituy gobernador de la provincia de Babilonia, y le hizo jefe supremo de todos los sabios de sta.
 Daniel rog al rey que diese la intendencia de la provincia a Sidraj, Misaj y Abed-Nego. Pero Daniel permaneci en la corte del rey.
 Hizo el rey Nabucodonosor una estatua de oro, alta de sesenta codos y seis codos de ancha. Alzla en el llano de Dura, de la provincia de Babilonia,
 y mand el rey reunir a todos los strapas, prefectos, bajaes, oidores, tesoreros, magistrados, jueces y a todos los gobernadores de las provincias para que viniesen a la dedicacin de la estatua que haba alzado el rey Nabucodonosor.
 Reunironse, pues, los jefes, prefectos, bajaes, oidores, tesoreros, magistrados, jueces y todos los gobernadores de las provincias para la dedicacin de la estatua alzada por el rey Nabucodonosor, y se pusieron ante la estatua que Nabucodonosor haba alzado.
 Un pregonero clamaba en voz alta: Ved lo que se os ordena, pueblos, naciones y hombres de toda lengua.
 En cuanto oigis el sonido de las trompetas, las ctaras, las arpas, los salterios, las gaitas y toda suerte de instrumentos, adorad, postrados, la estatua de oro que ha alzado el rey Nabucodonosor.
 Todo aquel que no adore, postrndose al instante, ser echado en un horno encendido.
 Por tanto, los pueblos todos, al or el sonido de las trompetas, las arpas, los salterios, las gaitas e instrumentos msicos de toda suerte, todos los pueblos, naciones y hombres de toda lengua se prosternarn y adorarn la estatua de oro alzada por el rey Nabucodonosor.
 Con ocasin de esto vinieron algunos caldeos y denunciaron a los judos.
 Hablaron al rey Nabucodonosor, diciendo: Vivas para siempre, oh rey!
 T, oh rey! has dado una ley por la cual todo hombre, al or el son de las trompetas, las ctaras, las arpas, los salterios, las gaitas y toda suerte de instrumentos msicos, ha de adorar postrado la estatua de oro,
 y que quien no se postre y adore, ser arrojado a un horno encendido.
 Pues hay unos hombres, judos, a quienes has encomendado t la direccin de los negocios de la provincia de Babilonia, Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que, sin tenerte en cuenta para nada, oh rey! no sirven a tus dioses y no adoran la estatua que has alzado.
 Irritado y furioso entonces Nabucodonosor, dio orden de que trajeran a Sidraj, Misaj y Abed-Nego. Trados stos a la presencia del rey,
 Nabucodonosor les habl diciendo: De verdad, Sidraj, Misaj y Abed-Nego, no servs a mis dioses y no adoris la estatua de oro que yo he alzado?
 Ahora, pues, aprestaos, y, en oyendo el sonido de las trompetas, las ctaras, las arpas, los salterios, las gaitas y toda suerte de instrumentos msicos, postraos y adorad la estatua que yo he hecho, y si no la adoris, al instante seris arrojados a un horno encendido. Y quin ser el Dios que os libre de mis manos?
 Sidraj, Misaj y Abed-Nego respondieron al rey diciendo: Nabucodo-nosor, no tienes por qu esperar ms nuestra respuesta en esto,
 pues nuestro Dios, al que servimos, puede librarnos del horno encendido y nos librar de tu mano.
 Y si no quisiere, sabe, oh rey! que no adoraremos a tus dioses ni nos postraremos ante la estatua que has alzado.
 Lleno entonces de ira Nabucodonosor, demudado el rostro contra Sidraj, Misaj y Abed-Nego, habl, mandando que se encendiese el horno siete veces otro tanto de lo que encenderse sola,
 y mand a hombres muy robustos de su ejrcito que atasen a Sidraj, Misac y Abed-Nego y los echasen al horno de fuego ardiente.
 Entonces estos varones, atados con sus mantos, sus tnicas, sus turbantes y sus vestiduras, fueron arrojados en medio del horno ardiente.
 Y como la orden del rey era apremiante y haba mandado encender el horno tanto, las llamas abrasaron a los que haban echado en l a Sidraj, Misaj y Abed-Nego.
 Y los tres varones cayeron atados en medio del horno encendido.
 Se paseaban en medio de las llamas, alabando a Dios y bendiciendo al Seor.
 Azaras, puesto en pie, abriendo sus labios en medio del fuego, or de esta manera y dijo:
 Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres. Digno de alabanza y glorioso es tu nombre,
 porque eres justo en cuanto has hecho con nosotros, y todas tus obras son verdad, y rectos tus caminos, y justos todos tus juicios.
 Y has juzgado con justicia en todos tus juicios,en todo lo que has trado sobre nosotros y sobre la ciudad santa, la de nuestros padres, Jerusaln, pues con juicio justo has trado todos estos males a causa de nuestros pecados.
 Porque hemos pecado y cometido iniquidad, apartndonos de ti, y en todo hemos delinquido,
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices,
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] [ (Daniel 3:96)  (29) He aqu ahora lo que dispongo: Todo hombre, cualquiera que sea el pueblo, la nacin o la lengua a que pertenezca, que hable mal del Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ser descuartizado, y su casa convertida en muladar, porque no hay Dios alguno que como El pueda librar. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] [ (Daniel 3:96)  (29) He aqu ahora lo que dispongo: Todo hombre, cualquiera que sea el pueblo, la nacin o la lengua a que pertenezca, que hable mal del Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ser descuartizado, y su casa convertida en muladar, porque no hay Dios alguno que como El pueda librar. ] [ (Daniel 3:97)  (30) Luego el rey engrandeci a Sidraj, Misaj y Abed-Nego en la provincia de Babilonia. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] [ (Daniel 3:96)  (29) He aqu ahora lo que dispongo: Todo hombre, cualquiera que sea el pueblo, la nacin o la lengua a que pertenezca, que hable mal del Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ser descuartizado, y su casa convertida en muladar, porque no hay Dios alguno que como El pueda librar. ] [ (Daniel 3:97)  (30) Luego el rey engrandeci a Sidraj, Misaj y Abed-Nego en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98)  (31) Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y hombres de toda lengua que habitan en toda la tierra: Paz abundante. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] [ (Daniel 3:96)  (29) He aqu ahora lo que dispongo: Todo hombre, cualquiera que sea el pueblo, la nacin o la lengua a que pertenezca, que hable mal del Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ser descuartizado, y su casa convertida en muladar, porque no hay Dios alguno que como El pueda librar. ] [ (Daniel 3:97)  (30) Luego el rey engrandeci a Sidraj, Misaj y Abed-Nego en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98)  (31) Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y hombres de toda lengua que habitan en toda la tierra: Paz abundante. ] [ (Daniel 3:99)  (32) Me ha parecido bien daros a conocer las seales y prodigios que el Dios supremo ha hecho conmigo. ] 
 y no hemos obedecido a tus preceptos, no los hemos guardado ni cumplido, segn nos habas ordenado para que furamos felices, [ (Daniel 3:31)  y cuantos males has trado sobre nosotros y cuanto has hecho con nosotros, con justo juicio lo has hecho. ] [ (Daniel 3:32)  Nos entregaste en poder de enemigos injustos e inicuos apstatas, y a un rey el ms injusto y perverso de toda la tierra, ] [ (Daniel 3:33)  y ahora no podemos abrir nuestra boca. La vergenza y el oprobio han cado sobre tus siervos y sobre todos los que te veneran. ] [ (Daniel 3:34)  Por tu nombre no nos deseches para siempre, no anules nuestra alianza, ] [ (Daniel 3:35)  no apartes tu misericordia de nosotros, por Abraham, tu amado, e Isaac, tu siervo, y por Israel, tu santo, ] [ (Daniel 3:36)  a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como las arenas que hay en las orillas del mar. ] [ (Daniel 3:37)  Porque, Seor, hemos sido empequeecidos ms que todas las naciones y estamos hoy humillados en toda la tierra a causa de nuestros pecados. ] [ (Daniel 3:38)  Al presente no tenemos prncipes, ni profetas, ni jefe, ni holocausto, ni sacrificio, ni ofrenda e incienso, ] [ (Daniel 3:39)  ni lugar en qu ofrecer las primicias delante de ti y hallar misericordia. Pero con el alma contrita y el espritu humillado hallemos acogida. ] [ (Daniel 3:40)  Como los holocaustos de los carneros y de los toros, como las miradas de los gruesos corderos, as sea hoy nuestro sacrificio delante de ti, a fin de aplacar tu rostro, pues no sern confundidos los que en ti esperan. ] [ (Daniel 3:41)  Ahora nosotros de todo corazn te seguimos y te tememos y buscamos tu rostro. ] [ (Daniel 3:42)  No nos confundas, antes obra con nosotros segn tu bondad y segn la grandeza de tu misericordia. ] [ (Daniel 3:43)  Lbranos en virtud de prodigioso poder y da gloria, Seor, a tu nombre;" ] [ (Daniel 3:44)  queden avergonzados los que maltratan a tus siervos, y queden confundidos de su tirana, y su fuerza sea deshecha. ] [ (Daniel 3:45)  Y conozcan que t, Seor, eres el nico Dios, glorioso sobre toda la tierra. ] [ (Daniel 3:46)  Los ministros del rey que los haban echado, no cesaban de avivar el horno con betn, estopa, pez y sarmientos, ] [ (Daniel 3:47)  hasta levantarse las llamas cuarenta y nueve codos por encima del horno, ] [ (Daniel 3:48)  y las llamas, irrumpiendo, abrasaban a cuantos caldeos estaban alrededor del horno;" ] [ (Daniel 3:49)  pero el ngel del Seor haba descendido al horno con Azaras y sus compaeros, y apartaba del horno las llamas del fuego y haca que el interior del horno estuviera como si en l soplara un viento fresco, ] [ (Daniel 3:50)  y el fuego no les tocaba absolutamente ni los afliga ni los causaba molestia. ] [ (Daniel 3:51)  Entonces los tres a una voz alabaron, glorificaron y bendijeron a Dios en el horno, diciendo: ] [ (Daniel 3:52)  Bendito seas, Seor, Dios de nuestros padres, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, muy digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:53)  Bendito en el templo santo de tu gloria, digno de ser cantado y glorificado por los siglos, i ] [ (Daniel 3:54)  Bendito t, que penetras los abismos, digno de alabanza y ensalzado por los siglos. Bendito t, que ests sentado sobre los querubines,digno de alabanza, ensalzado por los siglos. ] [ (Daniel 3:55)  Bendito en tu trono real, digno de ser cantado y celebrado por los siglos. ] [ (Daniel 3:56)  Bendito t en el firmamento de los cielos, digno de ser cantado y glorificado por los siglos. ] [ (Daniel 3:57)  Bendecid al Seor todas las obras del Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:58)  Bendecid al Seor, ngeles del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:59)  Bendecid, cielos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:60)  Bendecid al Seor, aguas todas que estis sobre los cielos; cantadle y ensalzadle por los siglos." ] [ (Daniel 3:61)  Bendiga al Seor todo el ejrcito del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:62)  Bendecid, sol y luna, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:63)  Bendecid, astros del cielo, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:64)  Bendecid, lluvia y roco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:65)  Bendecid, todos los vientos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:66)  Bendecid, fuego y calor, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:67)  Bendecid, fros y heladas, al Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:68)  Bendecid, roco y escarcha, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:69)  Bendecid, fro y fresco, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:70)  Bendecid, hielos y nieves, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:71)  Bendecid, noche y da, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:72)  Bendecid, luz y tinieblas, al Seor, cantadle y alabadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:73)  Bendecid, relmpagos y nubes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:74)  Bendiga la tierra al Seor, cntele y enslcele por los siglos. ] [ (Daniel 3:75)  Bendecid, montes y collados, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos;" ] [ (Daniel 3:76)  Bendecid al Seor cuanto brota en la tierra, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:77)  Bendecid, mares y ros, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:78)  Bendecid, fuentes, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:79)  Bendecid al Seor, monstruos de las aguas y cuanto en las aguas se mueve, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:80)  Bendecid todas las aves del cielo al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:81)  Bendecid todas las bestias y ganados al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:82)  Bendecid, hijos de los hombres, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:83)  Bendice, Israel, al Seor, i cntale y enslzale por los siglos. ] [ (Daniel 3:84)  Bendecid al Seor, sacerdotes del Seor,cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:85)  Bendecid al Seor, siervos del Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:86)  Bendecid, espritus y almas de los justos, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:87)  Bendecid, santos y humildes de corazn, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos. ] [ (Daniel 3:88)  Bendecid, Ananas, Azaras y Misael, al Seor, cantadle y ensalzadle por los siglos, porque nos sac del infierno, y del poder de la muerte nos salv, y de en medio del horno encendido nos libr, salvndonos de en medio del fuego. ] [ (Daniel 3:89)  Dad gracias al Seor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:90)  Bendecid todos los piadosos al Seor, Dios de los dioses, cantadle y dadle gracias, porque es eterna su misericordia. ] [ (Daniel 3:91)  (24) Espantado entonces el rey Nabucodonosor, se levant precipitadamente y, dirigindose a sus consejeros, les dijo: No hemos arrojado al fuego tres hombres? Ellos le respondieron: Cierto, oh rey! ] [ (Daniel 3:92)  (25) y el rey repuso: Pues bien, yo veo all cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin dao alguno, y el cuarto de ellos parece un hijo de dioses. ] [ (Daniel 3:93)  (26) Acercse entonces Nabucodonosor a la entrada del horno encendido y, hablando, dijo: Sidraj, Misaj y Abed-Nego, siervos del Dios supremo, salid y venid. Entonces salieron de en medio del fuego Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ] [ (Daniel 3:94)  (27) y juntndose los jefes, los prefectos, los bajaes y los consejeros del reino, vieron que el fuego no haba tenido poder alguno sobre los cuerpos de aquellos varones, y ni siquiera se haban quemado los cabellos de sus cabezas, y sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olan a chamuscadas. ] [ (Daniel 3:95)  (28) Tom entonces la palabra Nabucodonosor, y dijo: Bendito sea el Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, que ha mandado su ngel y ha librado a sus siervos, que confiaron en l y no cumplieron la orden del rey y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a dios alguno fuera de su Dios. ] [ (Daniel 3:96)  (29) He aqu ahora lo que dispongo: Todo hombre, cualquiera que sea el pueblo, la nacin o la lengua a que pertenezca, que hable mal del Dios de Sidraj, Misaj y Abed-Nego, ser descuartizado, y su casa convertida en muladar, porque no hay Dios alguno que como El pueda librar. ] [ (Daniel 3:97)  (30) Luego el rey engrandeci a Sidraj, Misaj y Abed-Nego en la provincia de Babilonia. ] [ (Daniel 3:98)  (31) Nabucodonosor, rey, a todos los pueblos, naciones y hombres de toda lengua que habitan en toda la tierra: Paz abundante. ] [ (Daniel 3:99)  (32) Me ha parecido bien daros a conocer las seales y prodigios que el Dios supremo ha hecho conmigo. ] [ (Daniel 3:100)  (33) Cuan grandes han sido sus seales 1 Cun potentes sus prodigios! Su reino es reino eterno, y su dominacin perdurar de generacin en generacin. ] 
 Yo, Nabucodonosor, viva tranquilo en mi casa, feliz en mi palacio,
 y tuve un sueo que me espant, y los pensamientos que me perseguan en mi lecho y las visiones de mi espritu me llenaron de turbacin.
 Hice que vinieran ante m todos los sabios de Babilonia para que me diesen la interpretacin del sueo.
 Vinieron, pues, los magos, los astrlogos, los caldeos y los adivinos, y les expuse el sueo; pero nunca pudieron darme la interpretacin,"
 hasta que vino ante m Daniel, cuyo nombre es Baltasar, del nombre de mi dios, y en el cual reside el espritu de los dioses santos. Expliqule mi sueo, dicndo-dole:
 Baltasar, t, jefe de los magos, que tienes en ti, yo lo s, el espritu de los dioses santos y a quien ningn misterio se oculta, dame la explicacin de las visiones que en sueo he tenido.
 He aqu las visiones de mi espritu mientras estaba en mi lecho. Miraba yo y vi en medio de la tierra un rbol alto sobremanera.
 El rbol haba crecido y se haba hecho muy fuerte, y su cima tocaba en los cielos, y se le vea desde los confines de toda la tierra.
 Era de hermosa copa y de abundantes frutos, y haba en l mantenimiento para todos. Las bestias del campo se resguardaban a su sombra, y en sus ramas anidaban las aves del cielo, y todos los vivientes se alimentaban de l.
 En las visiones de mi espritu en mi lecho vi que bajaba del cielo uno de esos que velan y son santos,
 y, gritando fuertemente, dijo: Abatid el rbol y cortad sus ramas, sacudid su follaje y diseminad los frutos, que huyan de debajo de l las bestias y las aves del cielo de sus ramas;"
 pero dejad en la tierra el tronco con sus races y atadle con cadenas de hierro y de bronce, y qudese as entre las hierbas del campo, que le empape el roco y tenga por parte suya, como las bestias, la hierba de la tierra.
 Qutese su corazn de hombre y dsele un corazn de bestia, y pasen sobre l siete tiempos.
 Esta sentencia es decreto de los vigiles, es resolucin de los santos, para que sepan los vivientes que el Altsimo es dueo del reino de los hombres y lo da a quien le place, y puede poner sobre l ai ms bajo de los hombres.
 Este es el sueo que tuve yo, el rey Nabucodonosor. T, Baltasar, da la interpretacin, ya que ninguno de los sabios de mi reino ha podido drmela, t puedes darla, porque tienes en ti el espritu de los dioses santos.
 Entonces Daniel, llamado Baltasar, se qued por algn tiempo estupefacto y turbado por sus pensamientos. Djole el rey: Baltasar, que no te turbe el sueo y su interpretacin. Y Baltasar respondi: Mi seor, que el sueo sea para tus enemigos, y la interpretacin para tus adversarios.
 El rbol que viste que se haba hecho grande y fuerte, y que con su cima tocaba los cielos y que se vea desde toda la tierra,
 de hermosa copa y de tan abundante fruto que haba en l alimento para todos, y bajo el cual se resguardaban las bestias del campo y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo,
 eres t, oh rey! que has venido a ser grande y fuerte, y cuya grandeza se ha acrecentado y ha llegado hasta los cielos, y cuya dominacin se extiende hasta los confines de la tierra.
 Vio el rey bajar de los cielos a uno de esos que velan y son santos, y decir: Abatid el rbol y destruidle, pero dejar en la tierra el tronco con las races y atadle con cadenas de hierro y de bronce entre la hierba del campo; que le empape el roco del cielo y tenga su parte con las bestias del campo hasta que sobre l pasen siete tiempos."
 He aqu, oh rey! la interpretacin y el decreto del Altsimo, que se cumplir en mi seor, el rey.
 Te arrojarn de en medio de los hombres y morars entre las bestias del campo, y te darn a comer hierba como a los bueyes, te empapar el roco del cielo y pasarn sobre ti siete tiempos hasta que sepas que el Altsimo es el dueo del reino de los hombres y se lo da a quien le place.
 Lo de dejar el tronco donde se hallan las races, significa que tu reino te quedar cuando reconozcas que el cielo es quien domina.
 Por tanto, oh rey! srvete aceptar mi consejo: redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordia a los pobres, y quiz se prolongar tu dicha.
 Todo esto tuvo cumplimiento en Nabucodonosor, rey.
 Al cabo de doce meses, mientras se paseaba en su palacio de Babilonia,
 se puso a hablar, y dijo: No es sta Babilonia la grande, que yo, por el poder de mi fuerza y la gloria de mi magnificencia, he edificado para residencia real?
 Todava estaba la palabra en su boca, cuando baj del cielo una voz:
 Sabe, oh rey Nabucodonosor! que te va a ser quitado el reino. Te arrojarn de en medio de los hombres, morars con las bestias del campo y te darn a comer hierba como a los bueyes, y pasarn sobre ti siete tiempos hasta que sepas que el Altsimo es dueo del reino de los hombres y se lo da a quien le place.
 Al momento se cumpli en Nabucodonosor la palabra: fue arrojado de en medio de los hombres y comi hierba como los bueyes, y su cuerpo se empap del roco del cielo, hasta que llegaron a crecerle los cabellos como plumas de guila, y las uas como las de las aves de rapia.
 Al cabo del tiempo sealado, yo, Nabucodonosor, alc mis ojos al cielo y recobr la razn. Yo bendigo al Altsimo, alabo y glorifico al que domina con eterno dominio y cuyo reino perdura de generacin en generacin.
 A sus ojos, todos los habitantes de la tierra son nada, y con el ejrcito de los cielos y con los habitantes de la tierra hace segn su voluntad, sin que nadie pueda resistir a su mano y decirle: Qu es lo que haces?
 Recobr  entonces la razn y me fueron devueltas la gloria de mi reino, mi. magnificencia y mi grandeza, y rne llamaron mis consejeros y mis grandes, y fui restablecido en mi reino, y todava se acrecent mi podero;"
 y ahora yo, Nabucodonosor, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, cuyas obras todas son verdad, cuyos caminos son todos justos y que puede humillar a los que andan en soberbia.
 El rey Baltasar dio un gran banquete a mil de sus prncipes, y con ellos se dio a beber vino.
 Excitado por el vino, mand Baltasar que le llevasen los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, haba tomado del templo de Jerusaln, y que se sirviesen de ellos para beber el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas.
 Le trajeron, pues, los vasos de oro que haban sido arrebatados al templo de Dios de Jerusaln, y con ellos bebieron el rey y sus prncipes, sus mujeres y sus concubinas.
 Beban el vino y alababan a sus dioses de oro y de plata, de hierro y de bronce, de madera y de piedra.
 En aquellos momentos aparecieron los dedos de una mano de hombre que escriban delante del candelero, en el revoco de la pared del palacio real, viendo el rey el extremo de la mano que escriba.
 Mud entonces el rey el color, y sus pensamientos le turbaron, se relajaron los msculos de sus lomos, y sus rodillas daban una contra otra.
 Grit el rey con una voz muy fuerte que llamasen a los magos, caldeos y adivinos, y habindoles, dijo: El que descifre esta escritura y me la interprete ser vestido de prpura, llevar collar de oro al cuello y ser el tercero en el gobierno del reino.
 Entraron todos los sabios del rey, pero ninguno pudo descifrar la escritura ni dar al rey su interpretacin.
 Turbse sobremanera el rey Baltasar, mud de color y se consternaron sus prncipes.
 La reina, llevada del clamoreo del rey y de los prncipes, entr en la sala del banquete y, tomando la palabra, dijo: Vive por siempre, oh rey! que no te turben tus pensamientos ni se demude tu rostro,
 que hay en tu reino un hombre que tiene en s el espritu de los santos dioses, y ya en los tiempos de tu padre, el rey, fue hallada en l una sabidura semejante a la sabidura de los dioses, y el rey Nabucodonosor, tu padre, oh rey! le hizo jefe de magos, astrlogos, caldeos y adivinos,
 porque se hall en Daniel, llamado Baltasar por el rey, un espritu superior de ciencia e inteligencia, la facultad de interpretar los sueos, de explicar los enigmas, de resolver las dudas. Llama, pues, a Daniel y l te dar la interpretacin.
 Fue, pues, introducido Daniel a la presencia del rey, y tomando el rey la palabra, dijo a Daniel: Eres t Daniel, de los hijos de Jud, a quien el rey, mi padre, trajo de Jerusaln?
 Me han dicho de ti que tienes el espritu de los dioses y que hay en ti luz, entendimiento y gran sabidura.
 Ahora acaban de traerme sabios y astrlogos para leer esta escritura y darme su interpretacin, pero ninguno ha podido explicarme la cosa.
 He odo de ti que puedes resolver las dudas y aclarar las oscuridades. Si me lees esa escritura y me das su interpretacin, llevars al cuello collar de oro y sers el tercero en el reino
 Respondi entonces Daniel, diciendo al rey: Sean para ti tus dones, oh rey! y haz a otro tus mercedes. Yo leer al rey lo escrito y le dar la interpretacin.
 El Dios Altsimo, oh rey! dio a Nabucodonosor, tu padre, el reino, la grandeza, la gloria y la magnificencia.
 Por la grandeza que le dio, temblaban ante l y le teman todos los pueblos, naciones y lenguas. Mataba a quien quera, y a quien quera daba la vida; engrandeca a quien quera, y a quien quera le humillaba."
 Mas, cuando su corazn se ensoberbeci y su espritu se endureci altivo, fue depuesto del trono de su reino y despojado de su gloria.
 Fue arrojado de entre los hijos de los hombres, se hizo semejante a las bestias y mor con los asnos salvajes. Dironle a comer hierba como a los bueyes y se empap su cuerpo del roco del cielo, hasta que conoci que el Altsimo es dueo del reino de los hombres y pone sobre l a quien le place.
 Y t, Baltasar, hijo suyo, sabiendo esto, no has humillado tu corazn.
 Te has alzado contra el Seor de los cielos, han trado ante ti los vasos de su casa y os habis servido de ellos para beber vino t y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas; has alabado a dioses de plata y oro, de bronce y de hierro, de madera y de piedra, que ni ven ni entienden, y no has dado gloria al Dios que tiene en sus manos tu vida y es el dueo de todos los caminos."
 Por eso ha mandado El esa mano que ha trazado esa escritura.
 La escritura es: Men, men, teqel, ufarsin;"
 y sta es su interpretacin: men, ha contado Dios tu reino y le ha puesto fin;"
 teqel, has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso;"
 ufarsin, ha sido roto tu reino y dado a los medos y persas.
 Mand entonces Baltasar vestirle de prpura, y poner a su cuello el collar de oro, y pregonar de l que era el tercero en el reino.
 Aquella misma noche fue muerto Baltasar, rey de los caldeos,
 y Daro, rey de Media, se apoder del reino a los sesenta y dos aos.
 (2) Resolvi Daro constituir en su reino ciento veinte strapas que lo gobernasen,
 (3) y sobre ellos tres presidentes, de los cuales uno fue Daniel, a quien diesen cuenta los strapas para que no fuese perjudicado el rey.
 (4) Era Daniel superior a strapas y presidentes, porque haba en l ms espritu, y el rey pens en ponerle sobre todo el reino.
 (5) Entonces, presidentes y strapas buscaron ocasin de acusar a Daniel en lo tocante a la administracin del reino, mas no hallaron ninguna cosa por qu denunciarle, pues era fiel y no se vea en l falta ni negligencia.
 (6) Dijeron entonces aquellos hombres: No hallaremos en Daniel cosa de qu acusarle si no es por la ley de su Dios.
 (7) Vinieron, pues, presidentes y strapas a la presencia del rey y le dijeron as: Vive por siempre, rey Daro!
 (8) Todos los prncipes de tu reino, presidentes, strapas, magistrados y jueces han acordado en un consejo que se promulgue y confirme un real edicto mandando que cualquiera que en el espacio de treinta das hiciera peticin alguna a dios u hombre fuera de ti, oh rey! sea arrojado en el foso de los leones.
 (9) Confirma, pues, oh rey! el edicto y frmalo para que no pueda ser revocado, conforme a la irrevocable ley de Media y de Persia.
 (10) Firm, pues, el rey Daro el edicto y la prohibicin.
 (11) Cuando supo Daniel que haba sido firmado el edicto, entrse en su casa, y, abiertas las ventanas de su cmara que daban hacia la ciudad de Jerusaln, hincbase de rodillas tres veces al da y oraba, confesando a su Dios, como sola hacerlo antes.
 (12) Entonces apresurronse a venir aquellos hombres y hallaron a Daniel orando y rogando a su Dios.
 (13) Llegronse luego al rey y le hablaron acerca del real edicto: No has firmado t un decreto mandando que cualquiera que en el espacio de treinta das hiciese peticin a dios u hombre, sino a ti, oh rey! sea arrojado al foso de los leones? Respondi el rey, diciendo: As es segn la ley de Media y de Persia, que no puede revocarse.
 (14) Entonces respondieron ellos diciendo al rey: Pues Daniel, de los hijos de la cautividad de los judos, no teniendo cuenta de ti, oh rey! ni del edicto firmado, tres veces al da hace oracin.
 (15) Al rey, cuando esto oy, pesle sobremanera, y se propuso salvar a Daniel, y hasta la puesta del sol estuvo haciendo esfuerzos para librarle.
 (16) Pero aquellos hombres se reunieron ante el rey y le dijeron: Has de saber, oh rey! que es la ley de Media y de Persia que edicto u ordenanza que el rey firma es irrevocable.
 (17) Mand entonces el rey que trajeran a Daniel y le arrojaran al foso de los leones. Y, hablando el rey a Daniel, le dijo: Quiera salvarte tu Dios, a quien perseverante sirves.
 (18) Trajeron una piedra, que pusieron sobre la boca del foso de los leones, y la sell el rey con su anillo y con los anillos de sus grandes para que en nada pudiera mudarse la suerte de Daniel.
 (19) Fuese luego el rey a su palacio, y se acost ayuno; no se tocaron ante l instrumentos de msica y huy de sus ojos el sueo."
 (20) Levantse, pues, muy de maana y se fue apresuradamente al foso,
 (21) y acercndose al foso de los leones, llam con tristes voces a Daniel, y, hablando el rey a Daniel, deca: Daniel, siervo del Dios vivo, el Dios tuyo, a quien perseverante sirves, ha podido librarte de los leones?
 (22) Entonces dijo Daniel al rey: Vive por siempre, oh rey!
 (23) Mi Dios ha enviado a su ngel, que ha cerrado la boca de los leones para que no me hiciesen mal, porque delante de El ha sido hallada en m justicia, y aun contra ti, oh rey! nada he hecho de malo.
 (24) Psose entonces muy contento el rey, y mand que sacasen del foso a Daniel. Este fue sacado del foso, y no hallaron en l herida alguna, porque haba tenido confianza en su Dios.
 (25) Mand el rey que los hombres que haban acusado a Daniel fueran trados y arrojados al foso de los leones, ellos, sus hijos y sus mujeres, y antes de que llegasen al fondo del foso, los leones los agarraron y quebrantaron todos sus huesos.
 (26) Entonces el rey Daro escribi a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz abundante.
 (27) Mando que en toda la extensin de mi reino teman todos y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel, porque El es el Dios vivo, y eternamente subsiste su reino, porque no ser jams destruido, y su dominacin perdurar hasta el fin.
 (28) El libra y salva y obra seales y portentos en los cielos y en la tierra. El ha librado a Daniel del poder de los leones.
 (29) Daniel prosper durante el reinado de Daro y durante el reinado de Ciro el persa.
 El ao primero de Baltasar, rey de Babilonia, tuvo Daniel un sueo, y vio visiones de su espritu mientras estaba en su lecho. En seguida escribi el sueo.
 Yo miraba durante mi visin nocturna, y vi irrumpir en el mar Grande los cuatro vientos del cielo
 y salir del mar cuatro bestias, diferentes una de otra.
 La primera bestia era como len con alas de guila. Yo estuve mirando hasta que le fueron arrancadas las alas y fue levantado de la tierra, ponindose sobre los pies a modo de hombre, y le fue dado corazn de hombre.
 Y he aqu que una segunda bestia, semejante a un oso, y que tena en su boca entre los dientes tres costillas, se estaba a un lado, y le dijeron: Levntate a comer mucha carne.
 Segu mirando despus de esto, y he aqu otra tercera, semejante a un leopardo, con cuatro alas de pjaro sobre su dorso y con cuatro cabezas, y le fue dado el dominio.
 Segua yo mirando en la visin nocturna, y vi la cuarta bestia, terrible, espantosa, sobremanera fuerte, con grandes dientes de hierro. Devoraba y trituraba, y las sobras las machacaba con los pies. Era muy diferente de todas las bestias anteriores y tena diez cuernos.
 Estando yo contemplando los cuernos, vi que sala de entre ellos otro cuerno pequeo, y le fueron arrancados tres de los primeros, y este otro tena ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran arrogancia.
 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sent un anciano de muchos das, cuyas vestiduras eran blancas como la nieve, y los cabellos de su cabeza como lana blanca. Su trono llameaba como llamas de fuego, y las ruedas eran fuego ardiente.
 Un ro de fuego proceday sala de delante de l, y le servan millares de millares y le asistan millones de millones; el tribunal tom asiento, y fueron abiertos los libros."
 Yo segua mirando a la bestia a causa de las grandes arrogancias que hablaba su cuerno, y la estuve mirando hasta que la mataron, y su cuerpo fue destrozado y arrojado al fuego para que se quemase.
 A las otras bestias se les haba quitado el dominio, pero les haba sido prolongada la vida por cierto tiempo.
 Segua yo mirando en la visin nocturna, y vi venir sobre las nubes del cielo a un como Hijo de Hombre, que se lleg al anciano de muchos das y fue presentado ante ste,
 Fuele dado el seoro, la gloria y el imperio, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron, y su dominio es dominio eterno, que no acabar, y su imperio, imperio que nunca desaparecer.
 Trbeme sobremanera yo, Daniel, en mi cuerpo, y las visiones de mi mente me desasosegaron.
 Llegeme a uno de los asistentes y le rogu que me dijera la verdad acerca de todo esto. Hablme l y me declar la interpretacin.
 Esas grandes bestias, las cuatro, son cuatro reyes que se alzarn en la tierra.
 Despus recibirn el reino los santos del Altsimo y lo retendrn por siglos, por los siglos de los siglos.
 Sent entonces el deseo de informarme ms exactamente acerca de la cuarta bestia, tan diferente de todas las otras, sobremanera espantosa, de dientes de hierro y garras de bronce, que devoraba y trituraba y hollaba las sobras con sus pies,
 as como tambin acerca de los diez cuernos que tena en la cabeza y de aquel otro que le haba salido, y ante el cual se le haban cado tres, y que tena ojos y boca que deca grandes arrogancias, y pareca ms grande que todos los otros.
 Vi yo que este cuerno haca guerra a los santos y los venca,
 hasta que vino el anciano de muchos das y se hizo justicia a los santos del Altsimo, y lleg el tiempo en que los santos se apoderaron del reino.
 Djome as: La cuarta bestia es un cuarto reino sobre la tierra, que se distinguir de todos los otros reinos y devorar la tierra toda y la triturar.
 Los diez cuernos son diez reyes que en aquel reino se alzarn, y tras ellos se alzar otro que diferir de los primeros y derribar a tres de estos reyes.
 Hablar palabras arrogantes contra el Altsimo, y quebrantar a los santos del Altsimo, y pretender mudar los tiempos y la Ley. Aqullos sern entregados a su poder por un tiempo, tiempos y medio tiempo.
 Pero se sentar el tribunal y le arrebatarn el dominio, hasta destruirle y arruinarle del todo,
 dndole el reino, el dominio y la majestad de todos los reinos de debajo del cielo al pueblo de los santos del Altsimo, cuyo reino ser eterno, y le servirn y obedecern todos los seoros.
 Aqu acab la pltica. Yo, Daniel, anduve sobremanera turbado por mis pensamientos, demudado el color, y guard todo esto en mi corazn.
 El ao tercero del reinado de Baltasar, yo, Daniel, tuve una visin, a ms de la que haba tenido anteriormente,
 y, estando en la visin, me pareci hallarme en Susa, la capital, en la provincia de Elam, y estar durante la visin cerca del ro Ulai.
 Alc los ojos y mir, y vi un carnero que estaba delante del ro. Tena dos cuernos, y aunque ambos eran altos, el uno era ms alto que el otro, habiendo crecido ms despus del otro.
 Vi al carnero acornear a poniente, a norte y medioda, sin que bestia alguna pudiera resistirle y sin que nadie pudiera librarse de l. Haca cuanto quera y se engrandeci.
 Pero en esto vino un macho cabro sin tocar la tierra con sus pies y con un cuerno entre los ojos.
 Lleg al carnero de los dos cuernos que haba visto delante del ro, y corri contra l con la furia de su fortaleza.
 Vi que le acometa, rompindole ambos cuernos, sin que el carnero tuviera fuerza para resistirle, y, echndole por tierra, le pisote, sin que nadie pudiera librar al carnero.
 El macho cabro lleg a ser muy potente; pero, cuando lo fue, se le rompi el gran cuerno, y en su lugar le salieron cuatro cuernos, uno a cada uno de los vientos del cielo."
 Del uno de ellos sali un cuerno pequeo, que creci mucho hacia el medioda y el oriente y hacia la tierra gloriosa,
 engrandecise hasta llegar al ejrcito de los cielos, y ech a tierra estrellas y las holl.
 Aun contra el prncipe del ejrcito se irgui, y le quit el sacrificio perpetuo y destruy su santuario.
 Convoc impamente ejrcitos contra el sacrificio perpetuo, ech por tierra la verdad, hizo con buen xito lo que quiso.
 Entonces o hablar a uno de los santos, respondiendo a otro santo que le preguntaba: Hasta cundo va a durar esta visin de la supresin del sacrificio perpetuo de la asoladora prevaricacin y dla profanacin del santuario?
 Entonces dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y maanas. Luego ser purificado el gran santuario.
 Mientras yo, Daniel, contemplaba la visin y buscaba la inteligencia, psose ante m un como hombre,
 y o una voz de hombre que de en medio del Ulai gritaba y deca: Gabriel, explcale a ste la visin.
 Vino ste luego cerca de donde estaba yo, y al acercarse me sobrecog y ca sobre mi rostro. El me dijo: Atiende, hijo de hombre, que la visin es del fin de los tiempos.
 Al hablarme ca entontecido sobre el rostro, pero l me toc y me hizo estar en pie,
 y me dijo: Voy a ensearte lo que suceder al fin del tiempo de la ira, pues tendr fin ese tiempo.
 El carnero de dos cuernos que has visto son los reyes de Media y de Persia;"
 el macho cabro es el rey de Grecia, y el gran cuerno de entre sus ojos es el rey primero;"
 el romperse y salir en su lugar otros cuernos, cuatro reyes que se alzarn en la nacin, mas no de tanta fuerza como aqul.
 Al final de su dominacin, cuando se completen las prevaricaciones, levantarse un rey imprudente e intrigante;"
 su poder crecer, no por su propia fuerza, y producir grandes ruinas y tendr xitos, y destruir a poderosos y al pueblo de los santos.
 Por sus prosperidades y por el xito de sus intrigas, se llenar de arrogancia su corazn, y har perecer a muchos que vivan apaciblemente, y se levantar contra el prncipe de los prncipes, pero ser destruido sin que intervenga mano alguna.
 La visin de las tardes y maanas es verdadera; gurdala en tu corazn, porque es para mucho tiempo."
 Yo, Daniel, qued quebrantado y estuve enfermo algunos das, y cuando convalec, me ocup en asuntos del rey. Estaba asombrado de la visin, pero nadie la supo.
 El ao primero de Daro, hijo de Asuero, de la nacin de los medos, que vino a ser rey del reino de los caldeos,
 el ao primero de su reinado, yo, Daniel, estaba estudiando en los libros el nmero de los setenta aos que haba de cumplirse sobre las ruinas de Jerusaln, conforme al nmero de aos que dijo Yahv a Jeremas, profeta.
 Volv mi rostro al Seor, Dios, buscndole en oracin y plegaria, en ayuno, saco y ceniza,
 y or a Yahv, mi Dios, y le hice esta confesin: Seor, Dios grande y temible, que guardas la alianza y la misericordia con los que te aman y cumplen tus mandamientos:
 Hemos pecado, hemos obrado la iniquidad, hemos sido perversos y rebeldes, nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus juicios,
 no hemos hecho caso a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros prncipes y a todo el pueblo de la tierra.
 Tuya es, Seor, la justicia, y nuestra la vergenza en el rostro, que llevan hoy todos los hombres de Jud, los moradores de Jerusaln, todos los de Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras a que los arrojaste por las rebeliones con que contra ti se rebelaron.
 Oh Yahv! nuestra es la vergenza en el rostro de nuestros reyes, de nuestros prncipes, de nuestros padres, porque contra ti pecamos.
 Pero es de Yahv, nuestro Dios, el tener misericordia y el perdonar, aunque nos hayamos rebelado contra El.
 No obedecimos a la voz de Yahv, nuestro Dios, andando en sus leyes, que por mano de sus profetas puso delante de nosotros,
 y todo Israel traspas tu Ley, alejndose para no or tu voz. Por eso vino sobre nosotros la maldicin y el juramento escrito en la Ley de Moiss, siervo de Dios, por haber pecado contra El.
 El ha cumplido su palabra, la que dijo de nosotros y de los jefes que nos gobiernan, trayendo sobre nosotros males tan grandes como no los hubo nunca debajo del cielo, cual fue el hecho en Jerusaln.
 Vino todo este mal sobre nosotros como est escrito en la Ley de Moiss, y no hemos implorado a Yahv, nuestro Dios, con virtindonos de nuestras iniquidades y reconociendo tu verdad.
 Por eso vel Yahv sobre este mal y lo trajo sobre nosotros, porque justo es Yahv, nuestro Dios, en todas cuantas obras hace, pues no obedecimos a su voz.
 Ahora, pues, Seor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste nombre cual lo tienes hoy, hemos pecado santo, pues por nuestros pecados y las iniquidades de nuestros padres, Jerusaln y tu pueblo son el oprobio de cuantos nos rodean.
 -- omitido por parfrasis --
 Oye, pues, Dios nuestro, la oracin de tu siervo, oye sus plegarias, y por amor de ti, Seor, haz brillar tu faz sobre tu santuario devastado.
 Oye, Dios mo, y escucha. Abre los ojos y mira nuestras ruinas, mira la ciudad sobre la que se invoca tu nombre, pues no por nuestras justicias te presentamos nuestras splicas, sino por tus grandes misericordias.
 Escucha, Seor! Seor, perdona! Atiende, Seor, y obra; no tardes, por amor de ti, Dios mo, ya que es invocado tu nombre sobre tu ciudad y sobre tu pueblo!"
 Todava estaba yo hablando, rogando, confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo, Israel, y presentando mis splicas a Yahv, mi Dios, por el monte santo de mi Dios;"
 todava estaba hablando en mi oracin, y aquel varn, Gabriel, a quien antes vi en la visin, volando rpidamente, se lleg a m, como a la hora del sacrificio de la tarde.
 Vino y, hablando conmigo, me dijo: Daniel, vengo ahora para hacerte entender.
 Cuando comenzaste tu plegaria, fue dada la orden, y vengo para drtela a conocer, porque eres el predilecto. Oye, pues, la palabra y entiende la visin:
 Setenta semanas estn prefijadas sobre tu pueblo y sobre tu ciudad santa para poner fin a la prevaricacin y cancelar el pecado, para expiar la iniquidad y traer la justicia eterna, para sellar la visin y la profeca y ungir el santo de los santos.
 Sabe, pues, y entiende que desde la salida del orculo sobre el retorno y edificacin de Jerusaln hasta un ungido prncipe habr siete semanas, y en sesenta y dos semanas se reedificarn plaza y foso en la angustia de los tiempos.
 Despus de las sesenta y dos semanas ser muerto un ungido, sin que tenga culpa. Y destruir la ciudad y el santuario el pueblo de un prncipe que ha de venir, y su fin ser en una inundacin, y hasta el fin de la guerra estn decretadas desolaciones.
 Y afianzar la alianza para muchos durante una semana, y a la mitad de la semana har cesar el sacrificio y la oblacin y habr en el santuario una abominacin desoladora hasta que la ruina decretada venga sobre el devastador.
 El ao tercero de Ciro, rey de Persia, fue hecha a Daniel, llamado Baltasar, una revelacin. Esta revelacin es verdadera y anuncia una gran calamidad. Puso atencin a la palabra y tuvo la inteligencia de la visin.
 Por aquellos das, yo, Daniel, estuve en duelo tres semanas.
 No com manjar delicado ni entr carne ni vino en mi boca, ni me ung, hasta que no pasaron las tres semanas.
 El da veinticuatro del primer mes hallbame a las orillas del gran ro Tigris.
 Alc los ojos y mir, viendo a un varn vestido de lino y con un cinturn de oro puro.
 Su cuerpo era como de crislito; su rostro resplandeca como el relmpago; sus ojos eran como brasas de fuego; sus brazos y sus pies parecan de bronce bruido, y el sonido de su voz era como rumor de muchedumbre."
 Yo solo, Daniel, vi la visin; los que conmigo estaban no vieron nada, pero se sobrecogieron de terror y huyeron a esconderse."
 Qudeme yo solo, y vi esta gran visin. No quedaron en m fuerzas; se demud el color de mi rostro, qued desencajado y perd todo mi vigor."
 O el sonido de sus palabras, y, en oyendo el sonido de sus palabras, ca aturdido rostro a tierra.
 Pero me toc una mano, sacudiendo mis rodillas y mis manos,
 y me dijo: Daniel, varn predilecto, est atento a las palabras que voy a decirte, y ponte en pie en el lugar en que ests, pues he sido enviado a ti. Una vez que me habl, pseme en pie temblando.
 Djome: Nada temas, Daniel, pues desde el primer da en que diste tu corazn a entender y a humillarte en presencia de tu Dios, fueron odas tus palabras, y por ellas he venido yo a ti;"
 pero el prncipe del reino de Persia se me opuso veintin das; mas Miguel, uno de los prncipes supremos, vino en mi ayuda, y yo prevalec all sobre los reyes de Persia."
 Vengo ahora para darte a conocer lo que suceder a tu pueblo en los tiempos venideros, pues a estos tiempos se refiere la visin.
 Mientras me deca estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra y mudo,
 cuando he aqu que uno que pareca un hijo de hombre toc mis labios; abr la boca y habl, diciendo al que delante de m estaba: Mi seor, la visin me ha llenado de espanto y he perdido todo vigor."
 Cmo va a poder el siervo de mi seor hablar a mi seor? Me faltan las fuerzas y no tengo aliento.
 Entonces el que pareca hijo de hombre, me toc de nuevo y me confort.
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido."
 El me dijo: Sabes para qu he venido yo a ti? Porque tengo que volverme luego a luchar con el prncipe de Persia, y, saliendo yo, vendr el prncipe de Grecia.
 Pero yo te dar a conocer lo que est escrito en el libro de la verdad. Nadie me ayuda contra ellos, si no es Miguel, vuestro prncipe.
 El ao primero de Daro el medo, yo estuve all para animarle y sostenerle.
 Y ahora voy a darte a saber la verdad: Habr todava tres reyes en Persia, y el cuarto acumular ms riquezas que los otros; cuando por sus riquezas sea poderoso, se levantar contra el reino de Grecia."
 Pero se alzar un rey valeroso que dominar con gran poder y har cuanto quiera.
 Y cuando est en la altura, se romper su reino y ser dividido hacia los cuatro vientos; no ser de sus descendientes ni ya tan poderoso como fue, pues ser dividido y pasar a otros distintos de ellos."
 El rey del medioda vendr, se har fuerte, pero uno de sus jefes ser ms fuerte que l y dominar, siendo potente su dominacin.
 Al cabo de algunos aos se aliarn, y la hija del rey del medioda vendr al rey del norte para restablecer la concordia, pero no conservar ella la fuerza de su brazo ni permanecer l en su brazo; ella ser entregada, y con ella los que la trajeron, con su padre y con el que entonces haba sido su sostn."
 Un retoo de sus races se alzar en su lugar y vendr con ejrcito y entrar en las plazas fuertes del rey del norte; dispondr de ellas y se har poderoso."
 Aun a sus dioses, sus imgenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y oro los coger y se los llevar a Egipto. Estar luego algunos aos alejado del rey del norte,
 y ste marchar contra el rey del medioda y se volver a su tierra.
 Su hijo saldr a campaa y reunir una muy fuerte muchedumbre de tropas, avanzar y se derramar como un torrente; se desbordar, pero se volver, y llevar las hostilidades hasta la Fortaleza,"
 El rey del medioda se enfurecer, y, saliendo, atacar al rey del norte, levantar una gran muchedumbre, y las tropas del rey del norte sern puestas en sus manos.
 Esta muchedumbre se ensoberbecer, y el corazn del rey se hinchar, derribar a muchos millares, pero no triunfar,
 porque el rey del norte volver con una muchedumbre ms numerosa que la primera, y al cabo de algn tiempo marchar con un gran ejrcito y muchos aprestos.
 Entonces se alzarn muchos contra el rey * del medioda, y hombres violentos de su pueblo se rebelarn para cumplir la visin y sucumbirn.
 El rey del norte avanzar y alzar baluartes y se apoderar de ciudades fuertes. Los ejrcitos del medioda no resistirn, faltos de fuerza para resistir.
 El que avanza contra l har lo que quiera y nadie podr resistirle, y se quedar en lo mejor de la tierra, exterminando cuanto caiga en su mano.
 Querr aduearse de todo el reino del medioda, y le dar su hija por mujer con la intencin de llevarle a la ruina; pero no suceder esto, la cosa no le saldr como quera."
 Volver sus ojos del lado de las islas y tomar muchas, pero un jefe pondr fin al oprobio que sobre ellas quiso echar, y el oprobio recaer sobre l.
 Acogerse luego a las fortalezas de su tierra, pero se tambalear y caer y no se le hallar.
 El que le suceder mandar al ornamento del reino un exactor, pero en pocos das ser quebrantado, y no por ira ni por guerra.
 Un hombre despreciable ocupar su puesto, sin estar investido de la dignidad real. Aparecer de improviso y se apoderar del reino por la intriga.
 Las tropas, que se derramarn como un torrente, quedarn sumergidas ante l y aniquiladas, as como tambin un prncipe de la alianza.
 Despus de haberse concertado con l, usar de engaos, se pondr en marcha y con poca gente vencer.
 Entrar de improviso en los lugares ms frtiles de la provincia y har lo que no hicieron sus padres ni los padres de sus padres. Repartir el botn, los despojos y las riquezas, y traer designios contra las fortalezas; todo esto durante algn tiempo."
 Al frente de un gran ejrcito emplear su fuerza y su ardor contra el rey del medioda. El rey del medioda se empear en la guerra con un ejrcito poderoso y muy numeroso, pero no le resistir, porque le harn traicin.
 Los que comen su pan le quebrantarn y su ejrcito ser destruido, cayendo muchos muertos.
 Los dos reyes meditarn en su corazn hacerse mal, y, sentados a la misma mesa, hablarn falazmente, mas no les servir de nada, porque llegar el fin al tiempo sealado.
 Volver a su tierra con grandes riquezas y ser en su corazn hostil a la alianza santa, y obrar contra ella; luego se volver a su tierra."
 Al tiempo determinado marchar de nuevo contra el medioda, pero esta ltima vez no sucedern las cosas como en la primera;"
 vendrn contra l naves de Italia, y descorazonado, retroceder. Luego, furioso contra la alianza santa, no se quedar inactivo, y volver a concertarse con los que abandonaron la alianza santa.
 A su orden se presentarn tropas que profanarn el santuario y la fortaleza, y harn cesar el sacrificio perpetuo, y alzarn la abominacin desoladora.
 Seducir con sus halagos a los traidores a la alianza santa, pero el pueblo que conoce a Dios obrar con firmeza,
 y los sabios entre ellos instruirn a la muchedumbre. Caern de entre ellos por un tiempo a la espada, al fuego, al cautiverio y al pillaje,
 y, mientras sucumben, tendrn poco socorro, y muchos se unirn a ellos hipcritamente.
 Sucumbirn tambin algunos de los sabios para que sean depurados, purificados y blanqueados, hasta que llegue el fin, que no llegar sino al tiempo determinado.
 El rey har lo que quiera, y se gloriar por encima de todos los dioses, y del Dios de los dioses dir cosas increbles. Prosperar hasta que llegue la ira a su consumacin, porque lo que est decretado se cumplir.
 No respetar ni aun al dios de sus padres ni a la delicia de las mujeres; no respetar dios alguno, porque se glorificar a s mismo por encima de todos."
 Honrar en su lugar al dios de las fortalezas, dios que no conocieron sus padres; le honrar con oro y plata, con piedras preciosas y cosas de gran valor."
 A ese dios extrao dedicar las plazas fuertes, y colmar de honores a los que le reconozcan, y los har dominar sobre muchos, distribuyndoles tierras en merced.
 Al fin de los tiempos, el rey del medioda chocar con el del norte, y el rey del norte caer sobre l como una tempestad, con carros y jinetes y numerosas naves; avanzar por las tierras, se derramar como un torrente y se desbordar."
 Entrarn en la tierra gloriosa y sucumbirn muchos, pero Edom, Moab y los prncipes de los hijos de Amn se librarn de sus manos.
 Extender su mano sobre muchas tierras, y no escapar la de Egipto;"
 se aduear de tesoros de oro y plata y de todas las preciosidades de Egipto; libios y etopes le seguirn."
 Pero nuevas venidas del oriente y del norte le asustarn, y partir muy enfurecido, con nimo de exterminar a muchos.
 Alzar la tienda de su palacio entre los mares y el monte glorioso y santo. Mas luego llegar su fin sin que nadie pueda socorrerle.
 Entonces se alzar. Miguel, el gran prncipe, el defensor de los hijos de tu pueblo, y ser un tiempo de angustia, tal como no lo hubo desde que existen las naciones hasta ese da. Entonces se salvarn los que de tu pueblo estn escritos en el libro.
 Las muchedumbres de los que duermen en el polvo de la tierra se despertarn, unos para la eterna vida, otros para eterna vergenza y confusin.
 Los sabios brillarn con el esplendor del firmamento, y los que ensearon la justicia a la muchedumbre resplandecern por siempre, eternamente, como las estrellas.
 T, Daniel, ten en secreto estas palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos lo leern y acrecentarn su conocimiento.
 Yo, Daniel, mir y vi a dos hombres que estaban en pie, el uno al lado de ac del ro, el otro del lado de all,
 y uno de ellos dijo al varn vestido de lino que estaba sobre las aguas del ro: Cundo ser el fin y sucedern esas maravillas?
 Y o al varn vestido de lino, que estaba sobre las aguas del ro, que, alzando al cielo su derecha y su izquierda, jur por el que eternamente vive que eso ser dentro de un tiempo, de tiempos y de la mitad de un tiempo, y que todo esto se cumplir cuando la fuerza del pueblo de los santos estuviera enteramente quebrantada.
 Yo vi, pero, no entendiendo, pregunt: Mi seor, cul ser el fin de estas cosas?
 Y l respondi: Anda, Daniel, que esas cosas estn cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
 Muchos sern purificados, emblanquecidos y depurados; los impos seguirn el mal, y ninguno de los malvados entender, pero los que tienen entendimiento comprendern,"
 Despus del tiempo de la cesacin del sacrificio perpetuo y del alzar de la abominacin desoladora, habr mil doscientos noventa das.
 Bienaventurado el que espere y llegue a mil trescientos treinta y cinco das.
 Y t camina a tu fin y descansars, y al fin de los das te levantars para recibir la heredad.
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] [ (Daniel 13:60)  Y toda la asamblea levant la voz bendiciendo a Dios, que salva a los que en El esperan. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] [ (Daniel 13:60)  Y toda la asamblea levant la voz bendiciendo a Dios, que salva a los que en El esperan. ] [ (Daniel 13:61)  Y se lanzaron contra los dos viejos, a quienes Daniel haba convencido por su propia declaracin de haber falsamente testificado. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] [ (Daniel 13:60)  Y toda la asamblea levant la voz bendiciendo a Dios, que salva a los que en El esperan. ] [ (Daniel 13:61)  Y se lanzaron contra los dos viejos, a quienes Daniel haba convencido por su propia declaracin de haber falsamente testificado. ] [ (Daniel 13:62)  Y, segn la Ley de Moiss, les hicieron como ellos mismos haban maquinado contra su prjimo. Dironles muerte, y se salv en aquel da la sangre inocente. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] [ (Daniel 13:60)  Y toda la asamblea levant la voz bendiciendo a Dios, que salva a los que en El esperan. ] [ (Daniel 13:61)  Y se lanzaron contra los dos viejos, a quienes Daniel haba convencido por su propia declaracin de haber falsamente testificado. ] [ (Daniel 13:62)  Y, segn la Ley de Moiss, les hicieron como ellos mismos haban maquinado contra su prjimo. Dironles muerte, y se salv en aquel da la sangre inocente. ] [ (Daniel 13:63)  Helcas y su mujer alabaron a Dios por la salvacin de su hija, y con ellos Joaqun, su marido, y todos sus parientes, porque no fue hallada en ella torpeza. ] 
 [ (Daniel 13:1)  Moraba en Babilonia un varn cuyo nombre era Joaqun. ] [ (Daniel 13:2)  Haba tomado por mujer a una llamada Susana, hija de Helcas, muy hermosa y temerosa de Dios, ] [ (Daniel 13:3)  pues sus padres, que eran justos, la haban educado segn la ley de Moiss. ] [ (Daniel 13:4)  Era Joaqun muy rico y tena contiguo a su casa un jardn. Concurran a su casa los judos por ser l el ms ilustre de todos. ] [ (Daniel 13:5)  Aquel ao haban sido designados jueces dos ancianos, de los que dijo el Seor: Sali la iniquidad de Babilonia, de los ancianos constituidos en jueces, que parecan gobernar al pueblo. ] [ (Daniel 13:6)  Frecuentaban stos la casa de Joaqun, y a ellos venan cuantos tenan algn pleito. ] [ (Daniel 13:7)  Hacia el medioda, cuando el pueblo se haba retirado, entraba y se paseaba Susana en el jardn de su marido, ] [ (Daniel 13:8)  y, vindola cada da los dos ancianos entrar y pasearse, sintieron pasin por ella. ] [ (Daniel 13:9)  Y, pervertido su juicio, desviaron sus ojos para no mirar al cielo ni acordarse de los justos juicios. ] [ (Daniel 13:10)  Ambos estaban heridos de amor por Susana, pero no se lo haban comunicado entre s, ] [ (Daniel 13:11)  porque sentan vergenza de confesarse uno a otro su pasin y el deseo que tenan de unirse a ella, ] [ (Daniel 13:12)  y a porfa buscaban cada da ocasin de verla. ] [ (Daniel 13:13)  Dijronse, pues, el uno al otro: Vamos a casa, que ya es la hora de comer. Y, saliendo, se separaron el uno del otro. ] [ (Daniel 13:14)  Pero, dando la vuelta, vinieron al mismo sitio. Preguntndose la causa, se declararon su pasin, y en comn espiaron el momento de poder hallarla sola. ] [ (Daniel 13:15)  Y sucedi que, mientras esperaban el da oportuno, entr Susana al jardn, como el da anterior, acompaada slo de dos doncellas, para baarse en el jardn, porque haca calor. ] [ (Daniel 13:16)  Nadie haba all, fuera de los dos ancianos, que, escondidos, la acechaban. ] [ (Daniel 13:17)  Y dijo a las doncellas: Traedme el aceite y los ungentos y cerrad las puertas, que voy a baarme. ] [ (Daniel 13:18)  Hicieron ellas como se les haba dicho, y, cerrando las puertas del jardn, salieron por la puerta lateral para traer lo que se les haba mandado, y no vieron a los ancianos que estaban escondidos. ] [ (Daniel 13:19)  En cuanto salieron las doncellas, se levantaron los ancianos y se precipitaron hacia ella, ] [ (Daniel 13:20)  dicindole: Las puertas estn cerradas, nadie nos ve, y nosotros sentimos pasin por ti; consiente, pues, y entrgate a nosotros;" ] [ (Daniel 13:21)  de lo contrario, daremos testimonio contra ti de que estabas con un joven y por esto despediste a las doncellas. ] [ (Daniel 13:22)  Rompi a llorar Susana, y dijo: Por todas partes me siento en angustia, porque, si hago lo que proponis, vendr sobre m la muerte, y si no lo hago, no escapar a vuestras manos. ] [ (Daniel 13:23)  Mas prefiero caer inculpable en vuestras manos a pecar ante el Seor. ] [ (Daniel 13:24)  Y levantando Susana la voz, la levantaron tambin los dos ancianos contra ella. ] [ (Daniel 13:25)  Corri uno de los dos a abrir las puertas del jardn. ] [ (Daniel 13:26)  Apenas oyeron los gritos los que estaban en casa, se precipitaron a entrar por la puerta lateral para ver lo que pasaba, ] [ (Daniel 13:27)  y luego los ancianos se explicaron, quedando los siervos grandemente confundidos, porque jams semejante cosa se haba dicho de Susana. ] [ (Daniel 13:28)  Al da siguiente todo el pueblo concurri a la casa de su marido, Joaqun, y vinieron asimismo los dos ancianos, llenos de perversos pensamientos contra Susana, a quien pretendan hacer morir. Ante el pueblo dijeron: ] [ (Daniel 13:29)  Enviad por Susana, hija de Helcas y mujer de Joaqun. Y la mandaron llamar. ] [ (Daniel 13:30)  Lleg Susana, y con ella sus padres, hijos y todos sus parientes. ] [ (Daniel 13:31)  Era Susana muy delicada y hermosa de aspecto. ] [ (Daniel 13:32)  Iba cubierta, y aquellos malvados mandaron que se descubriese para saciarse de su hermosura. ] [ (Daniel 13:33)  Lloraban entretanto los suyos y todos cuantos la vean. ] [ (Daniel 13:34)  Levantronse los dos ancianos en medio del pueblo, pusieron sus manos sobre la cabeza de Susana, ] [ (Daniel 13:35)  que, llorando, miraba al cielo, lleno su corazn de confianza en el Seor. ] [ (Daniel 13:36)  Los ancianos dijeron: Mientras nos pasebamos solos por el jardn, entr sta con dos doncellas y, cerrando la puerta, despidi a las dos doncellas. ] [ (Daniel 13:37)  En seguida se acerc un joven que estaba escondido en el jardn y se acost con ella. ] [ (Daniel 13:38)  Y hallndonos nosotros en un ngulo del jardn, vimos la maldad y corrimos a ellos, y los vimos que estaban pecando, ] [ (Daniel 13:39)  pero no pudimos detener al joven, por ser ms fuerte que nosotros, y abriendo las puertas, se escap. ] [ (Daniel 13:40)  Pero sorprendimos a sta, y preguntndola quin fuese el joven, no quiso decrnoslo. De esto damos nosotros testimonio. ] [ (Daniel 13:41)  Y la asamblea, como se trataba de ancianos del pueblo y, por aadidura, jueces, los crey y la condenaron a muerte. ] [ (Daniel 13:42)  Levant entonces Susana la voz y dijo: Dios eterno, conocedor de todo lo oculto, que ves las cosas todas antes que sucedan ! ] [ (Daniel 13:43)  Tu sabes que han declarado falsamente contra m. T sabes que muero sin haber hecho nada de cuanto stos han inventado inicuamente contra m. ] [ (Daniel 13:44)  Oy el Seor su voz, ] [ (Daniel 13:45)  y mientras era llevada a la muerte, despert Dios el espritu santo de un jovencito llamado Daniel, ] [ (Daniel 13:46)  que con voz fuerte grit:Yo soy inocente de esta sangre. ] [ (Daniel 13:47)  Y todo el pueblo se volvi a l, dicindole: Qu significan esas palabras que has proferido? ] [ (Daniel 13:48)  Y l, puesto en medio de ellos, dijo: Tan insensatos sois, hijos de Israel, que, sin inquirir ni poner.en claro la verdad, condenis a esa hija de Israel? ] [ (Daniel 13:49)  Volved al tribunal, porque stos han testificado falsamente contra ella. ] [ (Daniel 13:50)  Y todo el pueblo a gran prisa se volvi. Los ancianos le dijeron: Ven, sintate en medio de nosotros y declranoslo, porque el Seor te ha dado el don de la ancianidad. ] [ (Daniel 13:51)  Djoles Daniel: Separadlos lejos uno de otro, que voy a interrogarlos. ] [ (Daniel 13:52)  As que los hubieron separado uno de otro, llam a uno de ellos y le dijo: Viejo envejecido en la maldad, ahora vienen sobre ti las maldades que tantas veces hiciste, ] [ (Daniel 13:53)  juzgando injustamente, condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, cuando Dios dice: No matars al inocente y al justo. ] [ (Daniel 13:54)  Dinos, si viste a sta, bajo qu rboles los viste acariciarse? El contest: Bajo un lentisco. ] [ (Daniel 13:55)  Replic Daniel: Muy bien, has mentido contra tu propia cabeza, pues ya el ngel de Dios ha recibido la orden de partirte por medio. ] [ (Daniel 13:56)  Y hacindole retirar, mand traer al otro y le dijo: Raza de Canan y no de Jud, la belleza te sedujo y la pasin pervirti tu corazn. ] [ (Daniel 13:57)  As hacais a las hijas de Israel, y ellas de miedo se os rendan; pero esta hija de Jud no consinti en vuestra iniquidad." ] [ (Daniel 13:58)  Ahora, pues, bajo qu rbol los habis sorprendido acaricindose mutuamente? Contest l: Bajo una encina. ] [ (Daniel 13:59)  Djole Daniel: Muy bien, has mentido t tambin contra tu cabeza, pues el ngel de Dios tiene pronta ya la espada para rajarte por medio, para aniquilaros. ] [ (Daniel 13:60)  Y toda la asamblea levant la voz bendiciendo a Dios, que salva a los que en El esperan. ] [ (Daniel 13:61)  Y se lanzaron contra los dos viejos, a quienes Daniel haba convencido por su propia declaracin de haber falsamente testificado. ] [ (Daniel 13:62)  Y, segn la Ley de Moiss, les hicieron como ellos mismos haban maquinado contra su prjimo. Dironles muerte, y se salv en aquel da la sangre inocente. ] [ (Daniel 13:63)  Helcas y su mujer alabaron a Dios por la salvacin de su hija, y con ellos Joaqun, su marido, y todos sus parientes, porque no fue hallada en ella torpeza. ] [ (Daniel 13:64)  Y desde aquel da en adelante, Daniel se hizo famoso en su pueblo. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] [ (Daniel 14:39)  Y levantndose, comi, y al instante el ngel de Dios restituy a Habacuc a su lugar. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] [ (Daniel 14:39)  Y levantndose, comi, y al instante el ngel de Dios restituy a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40)  Al da siguiente vino el rey a llorar a Daniel, y, llegando al foso, mir y vio a Daniel sentado. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] [ (Daniel 14:39)  Y levantndose, comi, y al instante el ngel de Dios restituy a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40)  Al da siguiente vino el rey a llorar a Daniel, y, llegando al foso, mir y vio a Daniel sentado. ] [ (Daniel 14:41)  Entonces, levantando la voz, dijo: Grande eres, Seor, Dios de Daniel, y no hay otro fuera de ti! ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] [ (Daniel 14:39)  Y levantndose, comi, y al instante el ngel de Dios restituy a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40)  Al da siguiente vino el rey a llorar a Daniel, y, llegando al foso, mir y vio a Daniel sentado. ] [ (Daniel 14:41)  Entonces, levantando la voz, dijo: Grande eres, Seor, Dios de Daniel, y no hay otro fuera de ti! ] [ (Daniel 14:42)  Y le sac del foso y arroj en l a los causantes de su condena, que al instante en su presencia fueron devorados. ] 
 Luego me dijo: Nada temas, varn predilecto; sea contigo la paz! Animo, valor! Y, en habindome, recobr mis fuerzas, y dije: Hable mi seor, pues me has fortalecido." [ (Daniel 14:1)  Reunise Astiages con sus padres, sucedindole en el reino Ciro el persa. ] [ (Daniel 14:2)  Era Daniel uno de los comensales del rey y el ms honrado de todos sus amigos. ] [ (Daniel 14:3)  Tenan los babilonios un dolo llamado Bel, que cotidianamente consuma doce altabas de harina, cuarenta ovejas y seis metretas de vino. ] [ (Daniel 14:4)  El rey le veneraba e iba cada da a adorarle, pero Daniel adoraba a su Dios. Djole el rey: Por qu no adoras a Bel? ] [ (Daniel 14:5)  A lo que Daniel respondi: Porque yo no adoro dolos hechos por manos de hombres, sino al Dios vivo, Hacedor del cielo y de la tierra y soberano de toda carne. ] [ (Daniel 14:6)  El rey le replic: Crees que Bel no es un dios vivo? No ves cunto come y bebe cada da? ] [ (Daniel 14:7)  Le contest Daniel, riendo: No se deje engaar el rey; ste, que por dentro slo es barro y por fuera slo bronce, no ha comido jams." ] [ (Daniel 14:8)  Encolerizado el rey, llam a los sacerdotes y les dijo: Si no me decs quin consume todas estas provisiones, moriris;" ] [ (Daniel 14:9)  pero, si me hacis ver que es Bel quien las consume, morir Daniel por haber blasfemado contra Bel. Contest Daniel al rey: Hgase segn tu palabra. ] [ (Daniel 14:10)  Setenta eran los sacerdotes de Bel, fuera de sus mujeres e hijos. Vino el rey con Daniel al templo de Bel, ] [ (Daniel 14:11)  y le dijeron los sacerdotes: Nosotros saldremos fuera, y t, rey, pondrs los alimentos y el vino mezclados y -cerrars la puerta y la sellars con tu anillo, ] [ (Daniel 14:12)  y si al venir por la maana no hallamos que los alimentos han sido consumidos por Bel, moriremos; en caso contrario, Daniel nos habr calumniado." ] [ (Daniel 14:13)  Estaban ellos muy confiados, porque debajo de la mesa haban hecho una entrada secreta, por la cual se introducan siempre para consumir las provisiones. ] [ (Daniel 14:14)  Pero as que salieron ellos y el rey coloc las provisiones, orden Daniel a sus siervos que trajeran ceniza, y en presencia del rey solo, la extendieron por todo el pavimento del templo. Despus salieron y cerraron las puertas; luego de sellarlas con el sello real, se retiraron." ] [ (Daniel 14:15)  Por la noche vinieron, como de costumbre, los sacerdotes con sus mujeres e hijos y comieron y bebieron todas las provisiones. ] [ (Daniel 14:16)  Madrug el rey muy de maana, y Daniel con l, ] [ (Daniel 14:17)  y dijo el rey: Daniel, estn intactos los sellos? Daniel contest: Intactos, rey. ] [ (Daniel 14:18)  Abri luego las puertas y mir el rey a la mesa, y dijo en alta voz: Grande eres, Bel, y no hay en ti engao alguno. ] [ (Daniel 14:19)  Se sonri Daniel, y deteniendo al rey para que no entrase dentro, le dijo: Mira el pavimento y ve de quin son estas pisadas. ] [ (Daniel 14:20)  Respondi el rey: Veo pisadas de hombres, de mujeres y de nios. E irritado el rey, ] [ (Daniel 14:21)  hizo prender a los sacerdotes, a sus mujeres e hijos, que le mostraron la puerta secreta por la que entraban a consumir lo que se colocaba sobre la mesa, ] [ (Daniel 14:22)  y los mand matar. Despus entreg Bel a Daniel, que lo destruy, as como su templo. ] [ (Daniel 14:23)  Haba tambin un gran dragn, muy venerado de los babilonios. ] [ (Daniel 14:24)  Dijo el rey a Daniel: No dirs de ste que es hecho de bronce! Mira que est vivo y come y bebe; de ste no podrs decir que no es dios vivo. Adrale, pues." ] [ (Daniel 14:25)  A lo que Daniel contest: Al Seor, mi Dios, adorar, porque El solo es Dios vivo. ] [ (Daniel 14:26)  Si t, rey, me lo permites, yo matar a este dragn sin espada ni palo. Respondile el rey: En tu poder est. ] [ (Daniel 14:27)  Y tomando Daniel pez, grasa y pelos, lo hirvi todo junto, e hizo unas bolas, que luego dio al dragn, el cual las comi, reventando con ellas. Y dijo: Mirad lo que venerabais. ] [ (Daniel 14:28)  Cuando esto oyeron los babilonios, se irritaron sobremanera y se amotinaron contra el rey, diciendo: El rey se ha hecho judo. Ha derribado a Bel, ha matado al dragn y ha degollado a sus sacerdotes. ] [ (Daniel 14:29)  Y llegndose al rey, le dijeron: Entrganos a Daniel; si no, te mataremos a ti y a tu casa." ] [ (Daniel 14:30)  Y vindose el rey muy acosado, les entreg a Daniel a la fuerza, ] [ (Daniel 14:31)  y le arrojaron al foso de los leones. ] [ (Daniel 14:32)  Haba all siete leones y all estuvo Daniel siete das. Daban a los leones cada da dos cuerpos humanos y dos ovejas. Pero durante aquellos das no les dieron nada para que devorasen a Daniel. ] [ (Daniel 14:33)  Viva entonces en Jud el profeta Habacuc, el cual, cocida la comida y mojado el pan en la cazuela, se iba al campo para llevarlo a los segadores. ] [ (Daniel 14:34)  Pero el ngel del Seor dijo a Habacuc: Lleva la comida que tienes preparada a Daniel, que est en Babilonia en el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:35)  Y contest Habacuc: Seor, nunca he visto a Babilonia y no s qu es el foso de los leones. ] [ (Daniel 14:36)  Y tomndole el ngel del Seor por la coronilla, por los cabellos de su cabeza, le llev a Babilonia, encima del foso, con la velocidad del espritu. ] [ (Daniel 14:37)  Y grit Habacuc: Daniel,.Paniel! toma la comida que Dios te enva. ] [ (Daniel 14:38)  Y contest Daniel: En verdad, oh Dios! te has acordado de m, pues no abandonas a los que te aman. ] [ (Daniel 14:39)  Y levantndose, comi, y al instante el ngel de Dios restituy a Habacuc a su lugar. ] [ (Daniel 14:40)  Al da siguiente vino el rey a llorar a Daniel, y, llegando al foso, mir y vio a Daniel sentado. ] [ (Daniel 14:41)  Entonces, levantando la voz, dijo: Grande eres, Seor, Dios de Daniel, y no hay otro fuera de ti! ] [ (Daniel 14:42)  Y le sac del foso y arroj en l a los causantes de su condena, que al instante en su presencia fueron devorados. ] [ (Daniel 14:43)  Entonces el rey dijo: Teman todos los moradores de la tierra al Dios de Daniel, porque es el verdadero salvador, que hace milagros y maravillas en la tierra y ha librado a Daniel del foso de los leones. ] 
 Palabra de Yahv dirigida a Oseas, hijo de Beeri, en tiempos de Ozas, Joatn, Acaz y Exequias, reyes de Jud, y en tiempos de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel.
 Comienzo del hablar de Yahv en Oseas: Dijo Yahv a Oseas: Ve y toma por mujer a una prostituta y engendra hijos de prostitucin, pues que se prostituye la tierra apartndose de Yahv.
 Fue, pues, y tom por mujer a Gomer, hija de Diblayim, que concibi y le pari un hijo,
 y le dijo Yahv: Ponle por nombre Jezrael, porque de aqu a poco visitar yo las matanzas de Jezrael sobre la casa de Jeh y pondr fin al reino de la casa de Israel.
 Aquel da romper yo el arco de Israel en el valle de Jezrael.
 Concibi ella de nuevo y pari una hija, y Yahv dijo a * Oseas: Dale el nombre de Lo-Rujam, porque ya no me compadecer de la casa de Israel, no la perdonar jams.
 Pero tendr misericordia de la casa de Jud, y los salvar por Yahv, Dios; no los salvar con arco, ni con espada, ni con guerra, ni con caballos, ni con jinetes."
 Luego de destetar a Lo-Rujam, volvi a concebir y pari un hijo,
 y dijo Yahv: Llmalo Lo-Amm, porque vosotros no sois mi pueblo, y yo no soy vuestro Dios.
 (1) Y ser la muchedumbre de los hijos de Israel como las arenas del mar, que son sin medida y sin nmero, y en el lugar mismo en que se les dijo: Vosotros no sois mi pueblo, se dir de ellos: Los hijos del Dios vivo,
 (2) Los hijos de Jud y los hijos de Israel se juntarn en uno y se darn un jefe nico y se desbordarn de la tierra, pues ser grande el da de Jezrael.
 (2) Los hijos de Jud y los hijos de Israel se juntarn en uno y se darn un jefe nico y se desbordarn de la tierra, pues ser grande el da de Jezrael. [ (Hosea 1:12)  (3) Decid, pues, a vuestro hermano Amm y a vuestra hermana Rujam. ] 
 -- omitido por parfrasis --
 (4) Protestad de vuestra madre, porque ni ella es mi mujer ni yo soy su marido. Que deje de su rostro sus fornicaciones y de entre sus pechos sus prostituciones,
 (5) no sea que yo la despoje, y, desnuda, la ponga como el da en que naci, y la convierta en desierto, en tierra rida, y la haga morir de sed.
 (6) Y no tendr piedad de sus hijos, porque son hijos de prostitucin.
 (7) Su madre se prostituy; la que los concibi se deshonr y dijo: Me ir tras de mis amantes, que ellos me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mi bebida.
 (8) Por eso voy yo a cercar sus caminos con zarzas y a alzar un muro para que no pueda ya hallar sus sendas."
 (9) Ir en seguimiento de sus amantes, pero no los alcanzar; los buscar, mas no los hallar, y se dir: Voy a volverme con mi primer marido, pues mejor me iba entonces que me va ahora."
 (10) No ha querido reconocer que era yo quien le daba el trigo, el mosto y el aceite, y la plata que yo prdigamente le di, igual que el oro, se lo consagr a Baal.
 (11) Por eso voy a recobrar mi trigo a su tiempo y mi mosto a su sazn, y me tomar mi lana y mi lino, que haban de cubrir su desnudez,
 (12) y voy a descubrir sus vergenzas a los ojos de sus amantes. Nadie la librar de mi mano.
 (13) Har cesar todas sus alegras, sus fiestas, sus novilunios, sus sbados y todas sus solemnidades.
 (l4) Talar sus vias y sus higuerales, de los que deca: Es el salario que mis amantes me dan. La reducir a un matorral y la devorarn las bestias del campo.
 (15) La castigar por los das en que incensaba a los baales y, adornndose con sus anillos y sus collares, se iba con sus amantes y me olvidaba a m, dice Yahv.
 (16) As, la atraer y le llevar al desierto y le hablar al corazn,
 (17) y fuera ya de all, yo le dar sus vias y el valle de Acor como puerta de esperanza, y all cantar como cantaba los das de su juventud, como en los das en que subi de la tierra de Egipto
 (18) Entonces, dice Yahv, me llamar!sh, no me llamar Baal.
 (19) Quitar de su boca los nombres de los baales, para que rio vuelva nunca a mencionarlos por su nombre.
 (20) En aquel da har en favor de ellos concierto con las bestias del campo, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra, y quebrar en la tierra arco, espada y guerra, y har que reposen seguros.
 (21) Ser tu Esposo para siempre y te desposar conmigo en justicia, en juicio, en misericordias y piedades,
 (22) y yo ser tu Esposo en fidelidad, y t reconocers a Yahv.
 (23) En aquel da yo ser propicio, dice Yahv, a los cielos, y los cielos sern propicios a la tierra,
 (24) la tierra, propicia al trigo, al mosto y al aceite, y stos, propicios a Jezrael.
 (25) Yo sembrar en la tierra para m, y me compadecer de Lo-Rujam
 (25) Yo sembrar en la tierra para m, y me compadecer de Lo-Rujam [ (Hosea 2:24)  y dir a Lo-Amm: T eres mi pueblo; y l me responder: T, mi Dios. ] 
 Djome Yahv: Ve otra vez y ama a una mujer amante de otro y adltera; mala como ama Yahv a los hijos de Israel, a pesar de que se van tras otros dioses y se deleitan con las tortas de pasas."
 La compr por quince siclos de plata, un jmer de cebada y un letej de vino.
 Djele: Has de estarte reservada para m mucho tiempo, no te prostituyas, no te entregues a hombre alguno; tambin yo me reservar para ti,"
 porque mucho tiempo han de estar los hijos de Israel sin rey, sin jefe, sin sacrificio y sin cipos, y sin efod y sin terafim.
 Luego volvern los hijos de Israel y buscarn a Yahv, su Dios, y a David, su rey, y se apresurarn a venir temerosos a Yahv y a su bondad al fin de los das.
 Od la palabra de Yahv, hijos de Israel, que va a querellarse Yahv contra los habitantes del pas, porque no existe ni fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el pas.
 Perjuran, mienten, asesinan, roban, adulteran, oprimen, y las sangres se suceden a las sangres.
 Por eso est en luto el pas y desfallecen cuantos en l moran; aun las bestias salvajes y las aves del cielo y hasta los peces del mar perecen."
 Pero nadie protesta, nadie reprende. Tambin contra vosotros me querello, oh sacerdotes!
 Tropezars en pleno da, y contigo tropezar tambin el profeta de noche, y t haces perecer a tu pueblo2.
 Perece mi pueblo por falta de conocimiento; 1 por haber rechazado t el conocimiento, te rechazar yo a ti de mi sacerdocio; por haber olvidado t la ley de tu Dios, yo me olvidar tambin de tus hijos."
 Cuantos son ellos, tantos fueron sus pecados contra mi; trocaron su gloria por la ignominia."
 Se alimentan de los pecados de mi pueblo y codician sus iniquidades. Y lo que del pueblo ser, eso ser tambin del sacerdote. Yo los castigar segn sus caminos y los retribuir segn sus obras.
 -- omitido por parfrasis --
 Comern y no se saciarn, fornicarn y no se multiplicarn, porque se obstinaron en abandonar a Yahv.
 Fornicacin, vino y mosto quitan el juicio.
 Mi pueblo pregunta al leo, y su bastn le hace revelaciones, porque el espritu de fornicacin le ha descarriado y fornicaron, alejndose de su Dios.
 Ofrecen sacrificios en las cimas de los montes, y en los collados queman incienso bajo la encina, bajo los lamos, bajo los terebintos de grata sombra, Por eso se prostituyen vuestras hijas y adulteran vuestras nueras,
 y no castigar las fornicaciones de vuestras hijas ni los adulterios de vuestras nueras, porque ellos mismos se van aparte con rameras y con las hierdulas ofrecen sacrificios, y el pueblo, por no entender, perecer.
 Si t, Israel, te prostituyes, que al menos no se haga culpable Jud. No vayis a Guilgal, no subis a Bet-Aven y no juris (diciendo): Vive Yahv!
 Porque, como novilla cerril, es cerril Israel; por eso en adelante los apacentar Yahv como a oveja en lugar amplio."
 Efram se ha adherido a los dolos; djale."
 Su vino se les ha subido (a la cabeza), se han dado a la fornicacin; a la gloria de Yahv han preferido la ignominia."
 Arrebatarles el viento en sus alas y se avergonzarn de sus sacrificios.
 Od esto, sacerdotes. Escucha, casa de Israel! Presta odo, casa del rey! que es contra vosotros la sentencia, pues habis venido a ser un lazo para Misp y una red tendida en el Tabor.
 Los perseguidores llevaron la perversidad al extremo! pero yo los castigar a todos ellos.
 Yo conozco a Efram, e Israel no se me oculta. Pues ahora te has prostituido, Efram; se ha contaminado Israel."
 No dirigen sus obras a volver hacia Dios, porque un espritu de fornicacin hay en su interior y desconocen a Yahv.
 La arrogancia le sale a Israel a la cara, pero tropezarn Israel y Efram en su iniquidad, y con ellos tropezar tambin Jud.
 Con sus ovejas y sus vacadas irn en busca de Yahv, pero no le hallarn, porque Yahv se ha retirado de ellos.
 Han hecho traicin a Yahv, engendrando hijos extraos. Ahora un conquistador los devorar con sus campos.
 Tocad la bocina en Guib! Tocad la trompeta en Rama ! Sonad alarma en Bet-Aven! Benjamn est aterrado!
 Efram ser campo de devastacin el da del castigo; en las tribus de Israel anunci cosas ciertas."
 Los prncipes de Jud se han hecho como los que mudan los linderos; sobre ellos derramar mi ira como agua."
 Efram est oprimido, conculcado el derecho, porque se esfuerza en seguir la regla.
 Yo ser, pues, como polilla para Efram y como carcoma para la casa de Jud.
 Efram ve su debilidad, y ve Jud su llaga. Y Efram se vuelve a Asira, y mand embajadores al rey grande, pero no podr curaros ni sanar la llaga,
 Porque yo ser como len para Efram y como cachorro de len para la casa de Jud. Yo, yo mismo coger la presa y me ir; yo la arrebatar, y nadie la salvar."
 Me ir, mas volver a mi lugar hasta que hayan expiado su pecado y busquen mi rostro. En su angustia ya me buscarn.
 En su angustia me buscarn (diciendo): Venid y volvamos a Yahv; El desgarr, El nos curar, El hiri, El nos vendar."
 El nos dar vida en dos das y al tercero nos levantar y viviremos ante EL
 Reconozcamos y apresurmonos a conocer a Yahv. Como aurora est aparejada su aparicin; vendr como lluvia impetuosa, como lluvia primaveral que riega la tierra."
 Qu voy a hacerte a ti, Efram? Qu voy a hacerte a ti, Jud? Vuestra piedad es como lluvia maanera, como roco matinal, pasajero.
 Por eso yo los he tajado por medio de los profetas, los he matado por las palabras de mi boca, y mis juicios han brotado como la luz.
 Pues prefiero la misericordia al sacrificio, y el conocimiento de Dios al holocausto.
 Pero ellos, como hombres, violaron la alianza2, obraron prfidamente contra m.
 Galaad, ciudad de malhechores, de sangrientas huellas;"
 t, cuya fuerza son los bandidos, si asesinaras a esa banda de sacerdotes a lo largo del camino de Siquem, porque obran criminalmente!
 Espantoso es lo que he visto en la casa de Israel. All se prostituye Efram, all se contamina Israel.
 Pero en ti, oh Jud! injertar yo una rama cuando haga volver la cautividad de mi pueblo.
 Cuando yo quera sanar a Israel, se ha revelado la iniquidad de Efrarn y la perversidad de Samara; obra fraudulentamente; entra el ladrn dentro, y fuera hace sus correras el bandido."
 No reflexionan en su corazn que yo tengo presente su maldad; ahora sus obras les rodean y estn patentes ante m."
 Regocijan al rey con sus malicias, y con sus mentiras a los prncipes,
 mientras que todos respiraban furor, como horno a punto de abrasar la hornada. Cesa el hornero de enrojar mientras se amasa y fermenta lo amasado.
 Ya el da mismo de nuestro rey comienzan los prncipes a encenderse por el vino, mezclados en compaa de bandidos.
 Pues como horno ardieron sus corazones en intrigas; su furor ha descansado durante la noche, pero a la maana como llama de fuego."
 Todos se encendieron como horno y devoraron a sus jueces. Todos sus reyes sucumbieron, pero nadie de entre ellos clam a m.
 Efram se aceita de las gentes, es como torta a que no se dio vuelta.
 Los extraos devoran su sustancia, sin que l se d cuenta; ya tiene canas, y no se ha apercibido."
 A Israel le sale a la cara su arrogancia, y no se vuelven a Yahv, su Dios, y, con todo esto, no le han buscado.
 Efram se ha tornado en paloma estpida, sin juicio; acuden a Egipto, se dirigen a Asira."
 Tan pronto como vayan, yo les tiendo mi red y los har caer en ella como aves del cielo, Yo los castigar segn lo decretado contra sus maldades.
 Ay de ellos por haberse apartado de m! Ruina sobre ellos por haberse rebelado contra m! Yo los salvaba y ellos me mentan.
 No me invocan de corazn, sino que ululan sobre sus almohadillas; por el grano y por el mosto se hacen incisiones. Son rebeldes contra m."
 Yo los eduqu y fortalec sus brazos, pero maquinaban contra m.
 Se vuelven hacia los que de nada sirven; se han convertido en arco engaoso. Sus prncipes caern a la espada por sus insolentes bravatas; es decir, sern la irrisin en la tierra de Egipto."
 Emboca la trompeta! Como buitre se abate sobre la casa de Israel por haber quebrantado mi alianza y haber prevaricado contra mi ley.
 Clamarn a m: Dios mo! Pero te conocemos, Israel.
 Israel ha rechazado el bien, y el enemigo le perseguir.
 Se dieron reyes, pero no elegidos por m; constituyeron prncipes sin yo saberlo; de su oro y su plata se hicieron dolos, mas para su perdicin."
 Yo rechazo tu becerro, Samara; mi furor se ha encendido contra ellos. Hasta cundo no lograrn purificarse?"
 Porque de Israel son, son obra de artfice, no son de Dios, y ser llevado cautivo el da de Yahv l el becerro de Samara.
 Pues siembran vientos, recogern tempestades. La espiga no dar fruto ni formar harina,y si algunas la dieren,las devorar el extranjero.
 Devorado ser Israel; ahora ha sido considerado entre las naciones como vaso del que no se hace aprecio."
 Por ellos subieron a Asira. El onagro busca estar solo, Efram se entreg a los amantes.
 Aunque sean entregados a las naciones, al presente los guardo reunidos, para que sufran algn tiempo la carga del rey y de los prncipes.
 Efram ha multiplicado sus altares para pecar; slo para pecar le han servido."
 Escrib para l las palabras de mi Ley, pero las tienen por palabras de extranjeros.
 Aman los sacrificios, que sacrifiquen!  (Aman) la carne, que la coman! Yahv no se agrada de ellos. Ahora se acordar de sus iniquidades y castigar sus pecados. Volvern a Egipto.
 Israel se olvid de su Hacedor y construy palacios; Jud multiplic sus ciudades fuertes, pero yo dar sus ciudades al fuego, que devorar sus palacios."
 No te goces, Israel; no te regocijes corno las gentes, porque has fornicado fuera de tu Dios. Fuiste en busca del salario sobre toda era de trigo."
 Pero la era y el lagar los desconocern ! y el mosto les defraudar.
 No quedarn en la tierra de Yahv, sino que Efram volver a Egipto, y en Asira comern manjares inmundos.
 No harn ms a Yahv libaciones de vino ni le presentarn sus sacrificios, su pan ser pan de duelo; cuantos lo coman se contaminarn, porque su pan ser para ellos mismos, no entrar en la casa de Yahv."
 Qu haris en el da de la asamblea, en el da de la fiesta de Yahv?
 Porque he aqu que se han marchado de la (tierra) devastada, y Egipto los reunir. Menfis los sepultar. Sus preciosidades de plata las heredarn las ortigas; los cardos (heredarn) sus tiendas."
 Llegaron los das del castigo, llegaron los das de la paga. Clama Israel: El profeta es un insensato, presa de delirio el hombre del espritu. A la enormidad de tu iniquidad se aade la enormidad de la persecucin.
 El profeta centinela de Efram, en unin con su Dios, (halla) en todos sus caminos el lazo del cazador y la persecucin en la casa de su Dios.
 Profundamente se corrompieron, como en los das de Guib. El se acordar de su iniquidad y castigar sus pecados.
 Como uvas en el desierto hall yo a Israel, como brevas en la higuera en su principio contempl a vuestros padres, los cuales, llegados a Baal-Peor, se consagraron a la infamia y se hicieron abominables como lo que amaron.
 Se volar como pjaro la gloria de Efram, y no habr ya ni parto, ni maternidad, ni embarazo.
 Si cran hijos, los despojar de ellos, privndolos de hombres, y jay de ellos cuando yo me aleje de ellos!
 Efram, yo lo he visto, ha hecho de sus hijos presa de caza, y Efram sacar sus hijos para el asesino.
 Dales, oh Yahv! Qu les has de dar? Dales entraas estriles y senos enjutos.
 Toda su perversidad est en Guilgal; all los aborrec. Por la perversidad de sus obras los arroj de mi casa; no volver a amarlos. Todos sus prncipes son rebeldes."
 Efram est herido; su raz est seca, no dar fruto; aunque parieren, har morir a los tesoros de su seno."
 Los rechazar mi Dios por no haberle escuchado e irn errantes entre las gentes.
 Israel es una via frondosa que da fruto proporcionado; pero a medida de la abundancia de su fruto hizo multiplicar sus altares, y a la medida de la riqueza de su tierra, hizo ricos a sus cipos."
 Su corazn es mendaz, y ahora pagarn las culpas; l quebrantar sus altares y demoler sus cipos."
 Que si dice ahora: No tengo rey, porque no hemos temido a Yahv, y el rey, qu hara por nosotros?
 Pronuncian discursos, juran en falso, contraen alianzas, pero el juicio (condenatorio) germinar como planta venenosa en los surcos del campo.
 Los moradores de Samara estn llenos de temor por el becerro de Bet-Aven; su pueblo est en duelo, y sus sacerdotes se lamentan por l, por su gloria, que ha emigrado lejos de l."
 Hasta l mismo ser llevado a Asira como presente para el gran rey; Efram cosechar la vergenza, e Israel se cubrir de deshonor por sus consejos."
 Se acab Samara. Su rey es como espuma sobre la superficie de las aguas.
 Destruidos sern los altos de la impiedad, el pecado de Israel. Las zarzas y los abrojos treparn sobre sus altares. Dirn a los montes: Cubridnos! y a los collados: Caed sobre nosotros!
 Has pecado, Israel, desde los das de Guib. All permanecieron: No les va a alcanzar la guerra en Guib a los hijos de la iniquidad?
 Yo ir a castigarlos; los pueblos se reunirn contra ellos por un comn compromiso a causa de su doble crimen."
 Efram es una novilla domesticada, que gusta de trillar; pero yo domar con el yugo el vigor de su cerviz; yo uncir a Efram; Jud tirar del arado, Jacob tendr que rastrillar."
 Sembrad en justicia, cosechad en misericordia, roturad vuestro barbecho, pues es tiempo de buscar a Yahv hasta que venga y os ensee la justicia.
 Habis cultivado la impiedad, habis cosechado iniquidad y habis comido fruto de mentira. Porque confiaste en tus carros, en la muchedumbre de tus guerreros,
 se alzar alboroto en tu pueblo, y todas tus fortalezas sern destruidas, como destruy Salmii a Bet-Arbelen el da del combate, cuando fue estrellada la madre con sus hijos.
 As har de vosotros, casa de Israel, por vuestra perversa maldad. Al alba ser totalmente arruinado el rey de Israel.
 Cuando Israel era nio, yo le am, y de Egipto llam a mi hijo.
 Cuanto ms se les llama, ms se alejan. Ofrecen sacrificios a los baales e incienso a los dolos.
 Yo ense a andar a Efram, lo levant en mis brazos, pero no reconoci mis desvelos por curarle.
 Los atra con ligaduras humanas, con lazos de amor. Fui para ellos como quien alza una criatura contra su mejilla, y me bajaba hasta ella para darle de comer
 Pero se volver a Egipto, y Asira ser su rey, porque rehus convertirse.
 Se cebar en sus ciudades la espada, exterminar a sus hijos y los consumir por sus consejos.
 Los de mi pueblo sern colgados junto a sus moradas, ante los que suben a sus ciudades, y no habr quien los levante.
 Cmo te he de entregar, Efram? Cmo he de darte, Israel? Cmo voy a reducirte a lo de Adm? Cmo voy a ponerte como a Sebom? Mi corazn se ha vuelto contra m, a una se han conmovido mis entraas.
 No llevar a efecto el ardor de mi clera, no volver a destruir a Efram, porque yo soy Dios y no un hombre, soy santo en medio de ti y no me complazco en destruir.
 Irn en pos de Yahv, que rugir como len, porque rugir El y se precipitarn sus hijos desde el occidente,
 y acudirn presurosos desde Egipto como pjaros, y de Asira como palomas, y los har habitar en sus casas  orculo de Yahv  .
 -- omitido por parfrasis --
 Efram me envuelve en la mentira, y la casa de Israel en el fraude. Y Jud es un testigo traidor a Dios, pero fiel a las hierdulas.
 (1) Efram se apacienta de viento y persigue al viento solano, cada da multiplica la falsedad y la frivolidad; hace alianza con Asira y lleva el aceite a Egipto."
 (2) Yahv se querella contra Efram, y tratar a Jacob segn lo que merece y le retribuir segn sus obras.
 (3) En el seno suplant a su hermano y en su vigor luch con Dios.
 (4) Luch con el ngel y le venci, llor y suplic gracia. En Bet-El le hall, y all habl con nosotros.
 (5) Y Yahv es el Dios de los ejrcitos, Yahv es su nombre.
 (6) T a tu Dios retornars. Guarda la piedad y la justicia y pon siempre en Dios tu esperanza.
 (7) Mercader en cuya mano hay balanza engaosa, amigo de hacer violencia.
 (8) Efram dice: Me he enriquecido, he encontrado riquezas; en todas mis ganancias no se hallar culpa que haya cometido."
 (9) Pues yo soy Yahv, tu Dios, desde la tierra de Egipto; an te har habitar en las tiendas 1 como en los das de asamblea."
 (10) Y yo habl por los profetas, yo multipliqu la visin y por los profetas propuse parbolas.
 (11) Si Galaad es vanidad, ciertamente son nada; sacrifican sus bueyes en Guilgal; majanos de piedra sern sus altares sobre los surcos del campo."
 (12) Jacob huy a la tierra de Aram, y sirvi Israel por una mujer, y por una mujer apacent ganados.
 (13) Yahv sac a Israel de Egipto por mano de un profeta, y por un profeta fue guardado.
 (13) Yahv sac a Israel de Egipto por mano de un profeta, y por un profeta fue guardado. [ (Hosea 12:15)  (14) Efraim ha provocado la ira amargamente. Su Seor le imputar las sangres vertidas por l y le devolver los ultrajes que le ha hecho. ] 
 Cuando Efram hablaba, era el terror; se levant en Israel, pero se hizo culpable con Baal y muri  "
 Y ahora continan pecando; de su plata se hacen obras fundidas, dolos de su invencin, obra de artfices todo ello. Y a ellos dirigen la palabra, ofrecen sacrificios. Hombres dando besos a los becerros!"
 Por eso sern como nube maanera, como pasajero roco matinal, como paja arrebatada por el viento t y como humo de la chimenea.
 Pero yo soy Yahv, tu Dios, desde la tierra de Egipto, y no has de reconocer a dios alguno sino a m; fuera de m no hay salvador."
 Yo te conoc en el desierto, en la tierra abrasada.
 Se hartaron en sus pastos, y, hartos, se ensoberbecieron, y por eso me olvidaron.
 Yo ser, pues, para ellos como len; como pantera en el camino acechar."
 Me echar sobre ellos como osa privada de sus cras, desgarrar como cachorro sus corazones, los devorar all como len; las fieras del campo los harn pedazos."
 Te traigo la ruina, oh Israel! y quin podr socorrerte?
 Dnde est, pues, tu rey, para salvarte en todas tus ciudades? Dnde tus jueces, de quienes decas: Dame rey y prncipes?
 Yo te doy un rey en mi furor, y en mi ira te los quito.
 La iniquidad de Efram est agavillada, su pecado est reservado.
 Vendrn sobre l dolores de parto, pejro ser (el parto de) un hijo necio, que no sabr ponerse al tiempo oportuno a la abertura del seno.
 Los rescatar del poder del seol? Los redimir de la muerte? Dnde estn, oh muerte! tus epidemias? Dnde tu peste, oh seol? La compasin se oculta a mis ojos.
 Ciertamente es fecundo entre sus hermanos, pero vendr el solano; el viento de Yah-v subir del desierto. y secar su fuente, y agotar sus manantiales; l saquear el tesoro y todos los objetos preciosos."
 -- omitido por parfrasis --
 Viene sobre Samara el castigo porque se rebel contra su Dios. Caern a la espada sus prvulos, sern estrellados, y sus mujeres encinta sern hendidas.
 Vuelve, Israel, vuelve a Yahv, tu Dios, pues has cado por tus iniquidades.
 Buscad palabras y retornad a Yahv, diciendo: Perdona toda iniquidad y acepta lo bueno, y pagaremos con el fruto de nuestros rediles1.
 No nos salvar Asira. No montaremos a caballo, nunca llamaremos ms dioses nuestros a las obras de nuestras manos, pues en ti halla compasin el hurfano.
 Yo curar su rebelda y los amar generosamente, pues se ha apartado de ellos mi clera.
 Yo ser como roco para Israel, que florecer como lirio y extender sus races como el lamo2.
 Crecern sus ramas, y ser su floracin como la del olivo, y su aroma como la del incienso.
 Volvern a habitar bajo su sombra, creciendo como el trigo, pujando como la vid, y su fama ser como la del vino del Lbano.
 Qu tendr que ver ya Efram con los dolos? Yo, que le aflig, le har dichoso. Por m, que soy como ciprs, siempre verde, recoger l sus frutos.
 Qu tendr que ver ya Efram con los dolos? Yo, que le aflig, le har dichoso. Por m, que soy como ciprs, siempre verde, recoger l sus frutos. [ (Hosea 14:10)  Quin es sabio para entender estas cosas, prudente para conocerlas? Pues son del todo rectos los caminos de Yahv, por ellos van los justos, pero los malvados resbalarn en ellos. ] 
 Palabra de Yahv dirigida a Joel, hijo de Petuel:
 Od esto, oh ancianos! Prestad odo todos los habitantes del pas. Sucedi esto en vuestros das o en los das de vuestros padres?
 Contdselo a vuestros hijos, y vuestros hijos a los suyos, y sus hijos a la generacin venidera.
 Lo que dej el gazam, lo devor el arb; lo que dej el arb, lo devor el yeleq; lo que dej el yeleq, lo devor el jasil.
 Despertaos, borrachos, y llorad! Gemid, bebedores todos de vino por el mosto, pues se os ha quitado el vino de la boca.
 Ha invadido mi tierra un pueblo fuerte e innumerable. Sus dientes son dientes de len; sus mandbulas, de leona."
 Ha devastado mi via, ha hendido mis higueras, las descortez y derrib, dejando blancos sus sarmientos.
 Lamntate como virgen ceida de saco por el prometido de su juventud.
 Han cesado la ofrenda y la libacin en la casa de Yahv. Los sacerdotes, los ministros de Yahv, estn en duelo.
 Los campos, devastados; la tierra, en luto, porque el trigo ha sido destruido, el mosto se ha secado, se ha agotado el aceite."
 Confundios, labradores; lamentaos, viadores, por el trigo y la cebada, pues se ha perdido la cosecha del campo."
 La via se ha secado, la higuera est enferma; el granado, como la palmera y el manzano y todos los rboles del campo, estn secos. La alegra (ha huido), avergonzada, de entre los hombres."
 Ceios y lamentaos, sacerdotes; llorad, ministros del altar! Venid, pasad la noche cubiertos de saco, ministros de mi Dios! Porque las ofrendas y libaciones han desaparecido de la casa de vuestro Dios."
 Promulgad ayuno santo, pregonad asamblea, congregad a los ancianos y a todos los habitantes del pas en la casa de Yahv, vuestro Dios, y clamad a Yahv.
 Ay aquel da, pues el da de Yahv est prximo! Vendr como asolacin del Todopoderoso.
 No ha desaparecido de nuestros ojos el mantenimiento, y de la casa de nuestro Dios la alegra y el jbilo?
 La simiente se pudre debajo de los terrones; los graneros estn devastados;los alfoles, destruidos, porque ha faltado el trigo."
 Cmo mugen las bestias! Los hatos de reses vacunas andan errantes por no tener pastos, perecen los rebaos.
 Oh Yahv! a ti clamo, porque el fuego ha devorado los pastizales del desierto y las llamas han abrasado todos los rboles del campo.
 Las fieras del campo se vuelven a ti tambin vidas, porque se han secado las corrientes de aguas, y el fuego ha devorado los prados del desierto.
 Tocad la trompeta en Sin! Dad en mi monte santo la voz de alarma! Tiemblen los habitantes todos de la tierra, que viene el da de Yahv. 1 Ya est cerca.
 Da de tinieblas y de oscuridad, da de nublados y de densa niebla. Se extiende sobre los montes como la aurora ! un pueblo numeroso y robusto; i semejante a l no ha existido desde los siglos, ni despus de l volver a existir por generaciones de generaciones."
 Delante de l va el fuego consumiendo, y detrs la llama abrasa. Delante de l es la tierra como el paraso de Edn, detrs queda convertida en desolado desierto; ante l no hay quien escape."
 Parecen caballos, y corren cual jinetes.
 Como ruido de carros sobre las cimas de los montes, como crepitar de las ardientes llamas que devoran la paja, como pueblo robusto en orden de batalla.
 Ante l las gentes se llenan de zozobra, todos los rostros se demudan.
 Corren como valientes, asaltan los muros como hombres de guerra, marchan cada uno por su senda y no confunden sus caminos.
 Ni aprieta ninguno a su vecino; va cada uno por su calzada, y aun atravesando por entre las armas se precipitan sin romperse."
 Asaltan la ciudad, corren por las murallas, escalan las casas y entran por las ventanas como ladrones.
 Ante ellos tiembla la tierra, se conmueven los cielos, se oscurecen el sol y la luna, y las estrellas extinguen su brillo.
 Yahv hace sonar su voz ante su ejrcito. Su campamento es inmenso, pues es fuerte el ejecutor de sus palabras. Grande es el da de Yahv, sobremanera terrible; quin podr, pues, soportarlo?"
 Por eso, pues, ahora dice an Yahv: Convertios a m de todo corazn en ayuno, en llanto y en gemidos,
 Rasgad vuestros corazones, no vuestras vestiduras, y convertios a Yahv, vuestro Dios, que es clemente y misericordioso, tardo a la ira y rico en benignidad, y se arrepiente en castigar).
 Quin sabe si se volver y se apiadar, y dejar tras s bendicin, ofrenda y libacin para Yahv, vuestro Dios?
 Tocad la trompeta en Sin, promulgad ayuno, convocad asamblea.
 Reunid al pueblo, promulgad santa congregacin, convocad a los ancianos, reunid a los nios, aun a los nios de pecho. Que deje el esposo su cmara, y su tlamo la esposa.
 Entre el prtico y el altar oren los sacerdotes, ministros de Yahv, y digan: Perdona, oh Yahv! a tu pueblo y no des al oprobio tu heredad para que se enseoreen de ella las gentes. Por qu han de decir entre los pueblos: Dnde est su Dios?
 Entonces Yahv, encendido en celo por su tierra, perdon a su pueblo,
 y respondi a su pueblo, diciendo: Os mando el trigo, el mosto y el aceite, y os saciaris de ello, y no os expondr ya ms al oprobio de las gentes.
 Y alejar de vosotros al norteo y le echar a tierra desierta y rida, poniendo sus vanguardias hacia el mar oriental, y su retaguardia hacia el mar occidental; y subir su hedor y exhalar hediondez, pues ha hecho Yahv grandes cosas."
 No ternas, suelo; algrate y gzate, porque son muy grandes cosas las que Yahv va a cumplir."
 No temis, del campo, que reverdecern los pastizales del desierto, y darn fruto los rboles, y la higuera y la vid riqueza.
 Alegraos y gzaos, hijos de Sin, en Yahv, vuestro Dios, que os dar la lluvia a su tiempo y har descender sobre vosotros la lluvia otoal y primaveral como al principio.
 Y rebosarn de trigo las eras, y de mosto y aceite los lagares.
 Y os compensar de los aos en que lo comieron (todo) el arb, el yleq, el jasil y el gazam, mi gran ejrcito, que mand contra vosotros.
 Y comeris hasta la saciedad y alabaris el nombre de Yahv, vuestro Dios, que hizo con vosotros maravillas, y jams ser confundido mi pueblo.
 Sabris que en medio de Israal estoy yo y que yo soy Yahv, vuestro Dios, y no hay otro; y jams ser mi pueblo confundido."
 (31) Despus de esto derramar mi espritu sobre toda carne, y profetizarn vuestros hijos y vuestras hijas, y vuestros ancianos tendrn sueos, y vuestros mozos vern visiones.
 (2) Aun sobre los siervos y las siervas) derramar mi espritu en aquellos das,
 (3) y har prodigios en el cielo, y en la tierra sangre y fuego y columnas de humo.
 (4) Y el sol se convertir en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el da grande y terrible de Yahv.
 (5) Y todo el que invocare el nombre de Yahv ser salvo, porque en el monte de Sin y en Jerusa-ln estar el resto de los salvados, como lo ha dicho Yahv, y lo mismo ser de los escapados, llamados por Yahv.
 Pues he aqu que en aquellos das, cuando haga yo volver la cautividad de Jud y de Jerusaln,
 reunir a todas las gentes y las har bajar al valle de Josafat, y litigar en juicio con ellos a propsito de mi pueblo y de mi heredad, que ellos dispersaron entre las naciones, repartindose mi porcin,
 echando suertes sobre mi pueblo, dando un mozo por una prostituta, y una doncella por vino que se beban.
 Y vosotros tambin, qu sois para m, Tiro y Sidn, y todos los trminos de la Filistea? Es que queris vengaros de m? Si vosotros queris vengaros de m, al punto haris retornar sobre vuestras cabezas vuestra venganza.
 Vosotros, que os apropiasteis mi plata y mi oro y metisteis mis preciosidades en vuestros palacios;"
 que vendisteis los hijos de Jud y los de Jerusaln a los hijos de los griegos para que los llevasen lejos de sus territorios;"
 he aqu que yo los alzar del lugar para donde los vendisteis, y har recaer vuestra accin sobre vuestras cabezas,
 y vender vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Jud, para que ellos los vendan a los sbeos, nacin apartada, orculo de Yahv.
 Pregonad esto entre las gentes, proclamad la guerra santa, despertad a los valientes, acerqense y suban todos los hombres de guerra!
 Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces! Diga el flaco: Yo soy valiente!
 Precipitaos y venid todas las gentes de en derredor y congregaos. Haz bajar all, oh Yahv! a tus valientes.
 Que se alcen y suban las gentes al valle de Josafat, porque all me sentar yo a juzgar a todas las gentes de en derredor.
 Meted la hoz, que est ya madura la mies. Venid, pisad, que est lleno el lagar y se desbordan las cubas,porque es mucha su maldad.
 Muchedumbres, muchedumbres en el valle del juicio, porque se acerca el da de Yahv en el valle del juicio.
 El sol y la luna se oscurecen y las estrellas pierden su brillo.
 Ruge Yahv desde Sin y hace or su voz desde Jerusa-ln; los cielos y la tierra se conmueven, pero Yahv ser un refugio para su pueblo y una fortaleza para los hijos de Israel
 Y sabris que yo soy Yahv, vuestro Dios, moradores de mi monte santo, y santa ser Jerusaln y no pasarn por ella los extraos.
 Y suceder en aquel da que los montes destilarn mosto, y leche los collados; corrern las aguas por todas las torrenteras de Jud y brotar de la casa de Yahv una fuente que regar el valle de Sitim."
 Egipto se trocar en desolacin, y Edom se convertir en asolado desierto, por el cruel trato a los hijos de Jud, derramando en su tierra sangre inocente.
 Pero Jud ser por siempre habitado, y Jerusaln por generaciones y generaciones.
 Yo vengar su sangre, no la dejar impune, y Yahv morar en Sin.
 Palabras de Amos, de los pastores de Tecoa, de la visin que tuvo sobre Israel en los das de Ozas, rey de Jud, y en los das de Jeroboam, hijo de Jos, rey de Israel, dos aos antes del terremoto.
 Dijo: Yahv rugir desde Sin, y desde Jerusaln emitir su voz, y estarn en duelo los pastizales de los pastores y secarse la cima del Carmelo.
 As dice Yahv: Por tres crmenes de Damasco y aun por cuatro no revocar yo (mi fallo). Por haber triturado con trillos de hierro a Galaad,
 yo pondr fuego a la casa de Hazael, que consumir los palacios de Ben-Hadad.
 Yo quebrantar las barras de Damasco y exterminar a cuantos habitan en Biqat-Awen y a quien empua el cetro de Bet-Eden, y el pueblo de Aram ser deportado a Quir,dice Yahv.
 As habla Yahv: Por tres crmenes de Gaza y por cuatro no revocar (mi fallo). Por haber deportado muchedumbres enteras de cautivos para entregrselos a Edom,
 yo pondr fuego a los muros de Gaza, que devorar sus palacios,
 y exterminar a cuantos habitan en Asdod y quien empua el cetro en Ascaln. Volver mi mano contra Ecrn, y perecern las reliquias de los filisteos, dice el Seor, Yahv.
 As habla Yahv: Por tres pecados de Tiro y por cuatro no revocar yo (mi fallo). Por haber entregado a Edom muchedumbres enteras de cautivos, sin acordarse de la alianza fraternal,
 yo pondr fuego a los muros de Tiro, que devorar sus palacios.
 As habla Yahv: Por tres pecados de Edom y por cuatro no revocar yo (mi fallo). Por haber perseguido a la espada a su hermano, ahogando la piedad, durando siempre su clera, y obstinndose hasta el fin en su rabia,
 yo pondr fuego en Teman, que devorar los palacios de Bosra.
 As habla Yahv: Por tres crmenes de los hijos de Amn y por cuatro no revocar (mi fallo). Por haber abierto en canal a las encinta de Galaad para extender su territorio,
 yo encender fuego en los muros de Rabb, que devorar sus edificios entre clamores el da del combate, en medio de la tempestad el da de la tormenta,
 y su rey ir al cautiverio, y con l sus prncipes todos juntos, dice Yahv.
 As habla Yahv: Por tres pecados de Moab y por cuatro no revocar yo (mi fallo). Por haber quemado los huesos del rey de Edom hasta calcinarlos,
 yo pondr fuego en Moab, que devorar los palacios de Queriyot, y Moab hallar la muerte en medio del estruendo, entre los clamores y los sonidos de la trompeta,
 y extirpar de l a su juez, y con l har morir a todos los prncipes, dice Yahv.
 As habla Yahv: Por tres pecados de Jud y por cuatro no revocar yo (mi decisin). Por haber menospreciado la Ley de Yahv y no haber guardado sus mandamientos, descarrindose por las mentiras tras las cuales se fueron sus padres,
 yo pondr fuego a Jud, que devorar los palacios de Jerusaln.
 As habla Yahv: Por tres pecados de Israel y por cuatrono revocar yo (mi fallo), por haber vendido al justo por dinero, y al pobre por un par de sandalias.
 Aplastan sobre el polvo de la tierra la cabeza de los pobres, y estorban el camino de los humildes, y van padre e hijo a la doncella, profanando mi santo nombre.
 Sobre ropas tomadas en prenda se echan junto a un altar cualquiera, y beben el vino de los multados en la casa de su dios.
 Yo extermin ante ellos a los amorreos,altos como cedros y fuertes como encinas; destru su fruto arriba, y abajo sus races."
 Yo os saqu de la tierra de Egipto y durante cuarenta aos os conduje por el desierto para que ocuparais las tierras de los amorreos.
 Yo suscit profetas de entre vuestros hijos, y nazarees entre vuestros mancebos, no es as, hijos de Israel? dice Yahv.
 Pero vosotros hicisteis beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis, diciendo: No profeticis.
 He aqu que har crujir (el suelo) bajo vuestros pies, como lo hace crujir el carro sobrecargado de gavillas,
 y el gil ser incapaz de huir, y al fuerte no le servir de nada su fuerza, y el valiente no escapar con vida;"
 el arquero no resistir, el de giles pies no escapar, el jinete no se salvar,
 y el de ms esforzado corazn entre los valientes huir desnudo aquel da, dice Yahv.
 Od esta palabra que Yahv ha pronunciado sobre vosotros, hijos de Israel; sobre todas las familias que hice subir de la tierra de Egipto, diciendo:"
 Slo a vosotros conoc yo de entre todas las estirpes de la tierra; por eso he de hacer justicia de todas vuestras iniquidades."
 Podrn caminar dos juntos sin estar de acuerdo?
 Rugir el len en el bosque no habiendo presa? Dejar or su rugido el leoncillo en su cubil sin haber despojos?
 Se dejar caer el ave sobre la red en tierra si no hubiere lazo? Se levantar del suelo la red sin haber cazado nada?
 Tocarn la trompeta en la ciudad sin que se alarme el pueblo? Habr en la ciudad calamidad cuyo autor no sea Yahv?
 Porque no hace nada el Seor, Yahv, sin revelar su designio a sus siervos los profetas.
 Rugiendo el len, quin no temer? Hablando el Seor, Yahv, quin no profetizar?
 Echad pregn en los palacios de Asdod y en los palacios de Egipto, diciendo: Reunios en los montes de Samara para ver los grandes desrdenes que hay en ella y las violencas de su interior.
 No saben obrar rectamente, dice Yahv, atesorando en sus palacios rapias y despojos.
 Por eso as dice el Seor, Yahv: Rodear la tierra el enemigo, que robar tus fuerzas y saquear tus palacios.
 As dice Yahv: Como rescata el pastor de las fauces del len un par de patas o la punta de una oreja, as escaparn los hijos de Israel. Vosotros, los que estis sentados en Ascaln en el ngulo de un divn, o en Damasco sobre un lecho,
 escuchad y dad testimonio contra la casa de Jacob, dice Yahv, Dios de los ejrcitos.
 Porque el da que haga yo justicia sobre Israel por sus crmenes, har justicia de los altares de Bet-El y sern derribados los cuernos del altar y caern a tierra.
 Y derribar las casas de invierno sobre las casas de verano, y sern destruidos los palacios de marfil, y desaparecern muchas casas, orculo de Yahv.
 Od esto, vacas de Basan, que moris en la montaa de Samara, las que oprims a los dbiles, maltratis a los pobres y decs a vuestros seores: Traed que bebamos!
 Yahv, el Seor, ha jurado por su santidad que vendrn das sobre vosotros en que os levantarn con bicheros, y a vuestros descendientes con arpones,
 y saldris por las brechas cada una frente a s, y seris arrojadas hacia el Hermn, orculo de Yahv.
 Id a Betel a prevaricar, a Guilgal a multiplicar vuestras prevaricaciones. Ofreced vuestros sacrificios matinales y cada tres das vuestros diezmos.
 Pregonad el sacrificio de alabanza. Proclamad las ofrendas voluntarias, pregonadlas, pues que as lo queris, hijos de Israel, orculo de Yahv.
 Pero yo os he hecho estar a diente limpio en vuestras ciudades, y a falta de pan en todos vuestros lugares, y no os habis vuelto a m, orculo de Yahv.
 Tambin os negu la lluvia desde tres meses antes de la siega; hice llover en una ciudad y no hice llover en otra, llovi en una parte y en otra no llovi y se sec."
 Venan dos o tres ciudades a otra para beber el agua, sin poder saciarse, y, con todo, no os convertisteis a m, orculo de Yahv.
 Os her con aublo y con tizn, devast vuestras huertas y vuestras vias, la langosta devor vuestras higueras y vuestros olivos, pero no os convertisteis a m, orculo de Yahv.
 Os castigu con plagas a modo de las de Egipto, mat a vuestros mancebos a la espada, di al cautiverio a vuestros caballeas, y en mi furor abras con el fuego vuestros campos, pero no os convertisteis a m, orculo de Yahv.
 Os trastorn como cuando Dios trastorn a Sodoma y Gomora; fuisteis como tizn sacado del fuego, pero no os convertisteis a m, orculo de Yahv."
 Por tanto, mira lo que voy a hacerte, Israel; mira lo que te har. Aprstate a comparecer ante tu Dios, Israel,"
 el que form los montes y cre los vientos y pone al desnudo ante el hombre los pensamientos de ste; el que del alba hace tinieblas y marcha por las alturas de la tierra; Yahv, Dios de los ejrcitos, es su nombre."
 Escuchad esta palabra: Es la lamentacin que entono sobre vosotros, casa de Israel:
 Cay la virgen de Israel, no podr ya levantarse; yace en tierra abandonada, no hay quien la levante."
 Porque as dice el Seor, Yahv: La ciudad que sala en campaa con mil (guerreros), se quedar con ciento; la que sala con cien, se quedar con diez en la casa de Israel."
 As, pues, dice Yahv a la casa de Israel: Buscadme y viviris!
 No busquis a Betel, ni vayis a Guilgal, ni pasis a Bersab, porque Guilgal ser llevada al cautiverio y Betel ser destruida.
 Buscad a Yahv y vivid, no sea que abrase la casa de Jos con fuego devorador, sin que tenga Betel quien lo apague.
 Tornan el juicio en ajenjo y echan por tierra la justicia.
 El hizo las Plyades y el Orion, El torna las tinieblas en aurora y del da hace noche oscura, llama las aguas del mary las derrama sobre la haz de la tierra. Yahv es su nombre.
 El desencadena la ruina sobre la fortaleza y trae la destruccin sobre la ciudadela.
 En las puertas detestan al censor y aborrecen al que habla rectamente.
 Pues, porque pisoteis al pobre y le exigs la carga del trigo, las casas que de piedras talladas os habis construido no las habitaris; de las deleitosas vias que habis plantado no beberis el vino."
 Porque yo s que son muchas vuestras prevaricaciones y cuan grandes son vuestros pecados, opresores del justo, que aceptis soborno y en las puertas hacis perder al pobre su causa.
 Por eso el hombre prudente ahora tiene que callarse, porque son malos tiempos.
 Buscad el bien y no el mal, para que vivis, y as Yahv, Dios de los ejrcitos, ser con vosotros, como afirmis.
 Aborreced el mal y amad el bien y haced justicia en las puertas; quiz Yahv, Dios de los ejrcitos, tenga piedad del resto de Jos."
 Por tanto, as dice Yahv, Dios de los ejrcitos, el Seor: Habr llanto en todas las plazas,y en todas las calles clamarn: Ay, ay! y convocarn al labrador a duelo y a la lamentacin en las filas de las plaideras,
 Y habr llanto en todas las vias cuando pase yo por medio de vosotros, dice Yahv.
 Ay de aquellos que desean el da de Yahv De qu os servir el da de Yahv? Ser da de tinieblas, no de luz.
 Es como quien, huyendo del len, diera con el oso; como quien, al entrar en casa y poner su mano sobre la pared, fuera mordido por la serpiente."
 No es tinieblas el da de Yahv y no luz, oscuridad sin resplandor?
 Yo odio y aborrezco vuestras solemnidades y no me complazco en vuestras congregaciones.
 Si me ofrecis holocaustos y me presentis vuestros dones, no me complacer en ellos ni pondr mis ojos en los pacficos de vuestras cebadas vctimas.
 Aleja de m el ruido de tus cantos, que no escuchar el sonar de tus ctaras.
 Como agua impetuosa se precipitar el juicio; como torrente que no se seca, la justicia."
 Me ofrecisteis sacrificios y oblaciones en el desierto en cuarenta aos, casa de Israel?
 Mas llevaris a Sikkut, vuestro rey, y a Kewan, vuestros dolos, la estrella de vuestro dios que os habis fabricado.
 Y os deportar ms all de Damasco, dice Yahv, cuyo nombre es Dios de los ejrcitos.
 Ay de los descuidados en Sin! Ay de los confiados en Samara ! Atended a las ms antiguas de las naciones e id a ellas, casa de Israel.
 Pasad a Calne y ved; id desde all a Jamat la grande, bajad a Gat de los filisteos. Son mejores que estos reinos o su territorio es ms vasto que vuestro territorio?"
 Pretendis lejano el da de la calamidad, agarrndoos al presente de un reposo pernicioso.
 Ved cmo se tienden en marfileos divanes, e, indolentes, se tumban en sus lechos. Comen corderos del rebao y terneros sacados del establo.
 Bailan al son de la ctara e inventan  como David  instrumentos msicos.
 Beben vino en copas y se ungen con el ms exquisito leo, y no sienten preocupacin alguna por la ruina de Jos.
 Por eso irn ahora al cautiverio a la cabeza de los deportados, y cesar el clamoreo de los disolutos.
 Por su vida ha jurado el Seor, Yahv; lo afirma Yahv, el Seor de los ejrcitos: Yo abomino la soberbia de Jacob, detesto sus palacios, y entregar la ciudad con todo cuanto encierra."
 Y suceder que, si de una casa quedaren diez hombres, morirn tambin.
 Y quedar un corto nmero de escapados para llevarse de la casa los huesos, y el uno dir al otro que est en el fondo de la casa: Queda alguno ms contigo?
 responder: Ninguno. El otro le dir: Calla, que no ha de mentarse el nombre de Yahv!
 (11) Porque he aqu que va a dar Yahv la orden; en las casas grandes abrir brechas, y grietas en las pequeas."
 (12) Galopan los caballos por las rocas? Se ara el mar con bueyes? Pues vosotros hacis del juicio veneno, y del fruto de la justicia, ajenjo.
 (13) Os envanecis por lo de Lodebar, y decs: No hemos tomado con nuestra fuerza Qarnayim?
 (13) Os envanecis por lo de Lodebar, y decs: No hemos tomado con nuestra fuerza Qarnayim? [ (Amos 6:15)  (14) Pero he aqu que voy a suscitar contra vosotros, oh casa de Israel! dice Yahv, Dios de los ejrcitos, un pueblo que os oprimir desde la entrada de Jamat hasta el torrente del Araba. ] 
 El Seor, Yahv, me dio a ver esto: he aqu que criaba langostas al tiempo que comenzaba a crecer la hierba primaveral, y que vena despus de la corte del rey,
 e iban a acabar de devorar el verdor de la tierra. Yo dije: Oh Seor, Yahv, ten piedad! Cmo va a sostenerse Jacob, siendo tan pequeo?
 Y Yahv se compadeci por esto, y dijo: No ser as.
 Hzome ver tambin esto Yahv, el Seor; y he aqu que Yahv se aprestaba a castigar con fuego i, que haba de devorar el gran abismo e iba a consumir la heredad."
 Yo dije: Oh Seor, Yahv! Detente, por favor! Cmo va a sostenerse Jacob siendo tan pequeo ?
 Yahv se compadeci por esto y dijo: Tampoco ser esto.
 Tambin me dio a ver esto: Estaba Yahv cerca de un muro y en su mano tena la plomada.
 Yahv me pregunt: Qu es lo que ves, Amos? Yo respond: Una plomada. Y dijo el Seor: He aqu que yo pongo la plomada en medio de mi pueblo, Israel. Ya no le perdonar ms tiempo.
 Los altos de Isaac sern devastados, y destruidos los santuarios de Israel. Me alzar con la espada contra la casa de Jeroboam.
 Amasias, sacerdote de Betel, mand a decir a Jeroboam: Amos est conspirando contra ti en medio de la casa de Israel. La tierra no puede ya soportar sus palabras.
 Pues Amos va diciendo: Jeroboam morir a la espada, e Israel ir al cautiverio, lejos de su tierra.
 Amasias dijo a Amos: Vidente, ve y escapa a la tierra de Jud y come all tu pan, haciendo el profeta.
 Pero gurdate de volver a profetizar contra Betel; mira que ste es un santuario del rey y una casa real."
 Amos respondi a Amasias, diciendo: Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino que soy boyero y cultivador de sicmoros.
 Yahv me tom detrs del ganado y me dijo: Ve a profetizar a mi pueblo, Israel.
 Escucha, pues, ahora la palabra de Yahv: T me dices: No profetices contra Israel ni hagas predicciones contra la casa de Isaac
 Por eso as dice Yahv: Tu mujer ser deshonrada en la ciudad, tus hijos caern a la espada, tu tierra ser repartida a cordel, t morirs en una tierra contaminada, e Israel ir al cautiverio lejos de su tierra.
 El Seor, Yahv, me dio a ver esto: He aqu que haba un cestillo de fruta madura,
 y me dijo: Qu es lo que ves, Amos? Yo le respond: Un cestillo de fruta madura. Yahv me dijo: Ha llegado el fin a mi pueblo, Israel. No le perdonar ya ms tiempo.
 En aquel da se trocarn en lamentaciones los cantos del templo  orculo del Seor, Yahv  ; sern muchos los cadveres, que sern arrojados en silencio en cualquier lugar."
 Escuchad esto los que aplastis al pobre y aniquilis a los desgraciados del pas,
 diciendo: Cundo pasar el novilunio para que vendamos el trigo, y el sbado para que abramos los graneros, achicaremos el ef, y agrandaremos el siclo, y falsearemos fraudulentamente las balanzas,
 compraremos por dinero a los dbiles, y a los pobres por un par de sandalias, y venderemos hasta las ahechaduras del trigo?
 Yahv ha jurado por el orgullo de Jacob: No olvidar jams vuestras obras!
 No ha de estremecerse por esto la tierra? En duelo quedarn cuantos la habitan. Alzarse toda ella como el Nilo, temblar y se abajar como el ro de Egipto.
 Aquel da, dice el Seor, Yahv, har que se ponga el sol al medioda, y en pleno da tender tinieblas sobre la tierra.
 Tornar en duelo vuestras solemnidades y en elegas vuestros cantos; har que todos cubran de saco sus rones y se rapen las cabezas. Ser duelo como el duelo por unignito, y su remate ser un da amargo."
 Vienen das, dice Yahv, en que mandar yo sobre la tierra hambre, no hambre de pan ni sed de agua, sino de or la palabra de Yahv,
 y andarn errantes de mar a mar y de norte al oriente en busca de la palabra de Yahv, y no la hallarn.
 Aquel da las hermosas doncellas y los mancebos desfallecern de sed.
 Los que juran por el pecado de Samara y dicen: Vive tu Dios, oh Dan! y Vive tu protector, oh Bersab! sucumbirn para no levantarse jams.
 Vi al Seor junto al altar, y dijo: Rompe los capiteles, que se estremezcan los umbrales, y abtelos sobre las cabezas de todos ellos, y a los que queden los matar a espada. Nadie se salvar huyendo, nadie podr escapar.
 Aunque se oculten en el seol, de all los tomar mi mano; aunque subiesen hasta los cielos, de all los hara bajar."
 Aunque se escondieran en la cumbre del Carmelo, all los buscara y los tomara; aunque se ocultaran a mis ojos en el fondo del mar, all mandara a la serpiente para que los mordiera."
 Y aunque marcharen en cautiverio ante sus enemigos, dara a la espada la orden de asesinarlos; y tendr puestos mis ojos sobre ellos para mal, no para bien."
 El Seor, Yahv de los ejrcitos, toca la tierra, y sta se disuelve, y hacen duelo cuantos en ella habitan; se levanta toda entera como el Nilo y mengua como el ro de Egipto."
 El edific en los cielos su morada y asent sobre la tierra su bveda. El llama las aguas del mar y las derrama sobre la haz de la tierra; Yahv es su nombre."
 Hijos de Israel, no sois para m como hijos de etopes? No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y a los rameos de Quir?
 He aqu que los ojos del Seor, Yahv, estn puestos sobre el reino pecador y los exterminar de la haz de la tierra. Pero no destruir del todo la casa de Jacob, orculo de Yahv.
 Pues he aqu que yo dar orden y zarandear a Israel entre todas las gentes como se zarandea (la arena) en la criba; ni una chinita caer en tierra."
 A la espada perecern todos los pecadores de mi pueblo, los cuales dicen: No se acercar ni nos sorprender la desdicha.
 Aquel da levantar el tugurio cado de David, reparar sus brechas y alzar sus ruinas y le reedificar como en los das antiguos,
 para que conquisten los restos de Edom y los de todas las naciones sobre las cuales sea invocado mi nombre, dice Yahv, que cumplir todo esto,
 He aqu que vienen das  orculo de Yahv  en que sin interrupcin seguir al que ara el que siega, el que vendimia al que siembra. Los montes destilarn mosto, y se derretirn todos los collados.
 Yo har retornar a los cautivos de mi pueblo, Israel; reedificarn las ciudades devastadas y las habitarn, plantarn vias y bebern su vino, harn huertos y comern sus frutos."
 Los plantar en su tierra y no sern ya ms arrancados de la tierra que yo les he dado, dice Yahv, tu Dios.
 Visin de Abdas: As dice de Edom el Seor, Yahv: Hemos odo de parte de Yahv un rumor, y un heraldo ha sido enviado a las gentes: Arriba! Alcmonos en guerra contra l!
 He aqu que te he hecho pequeo entre las gentes, eras sobremanera despreciable.
 El orgullo de tu corazn te ha engaado. Quien habita en las cavernas de las rocas y cuya morada son las alturas, se dice a s mismo: Quin me har bajar a tierra ?
 Pues aunque te subas tanto como el guila y pongas en las estrellas tu nido, yo te derribar  orculo de Yahv .
 Si vinieran a ti de noche ladrones, no se llevaran lo que necesitaran? Si vinieran vendimiadores a vendimiarte, no dejaran rebusco?
 Cmo has sido saqueado! Cmo est Esa de hollado y de rebuscados sus escondrijos!
 Hasta la frontera todos tus aliados te arrojaron. Te cercaron, te derrotaron tus amigos. I Tus asociados pusieron trampas debajo de ti. No hay en l cordura.
 No har yo aquel da  orculo de Yahv  desaparecer de Edom los sabios, y del monte de Esa la prudencia?
 Tus guerreros, oh Teman! se sobrecogern de terror para que todo varn sea exterminado de las montaas de Esa.
 Por la mortandad, por la violencia infligida contra tu hermano Jacob, te cubrir la vergenza y sers extirpado para siempre.
 El da en que, estando t presente, el da en que los extranjeros saqueaban sus riquezas y los extraos penetraban por sus puertas y echaban suertes sobre Jerusaln, fuiste tambin t uno de tantos.
 No contemples el da de tu hermano, el da de su desastre. No te goces de los hijos de Jud el da de su perdicin. No profieras arrogancias con tu boca el da de la tribulacin.
 No entres por las puertas de mi pueblo el da de su ruina ni te ests contemplando su desgracia el da de su desastre. No tiendas las manos sobre sus riquezas el da de su ruina.
 No te pongas en la encrucijada para exterminar a los fugitivos. No entregues sus evadidos el da de la tribulacin.
 Porque se acerca el da de Yahv para todos los pueblos. Como hiciste, as te harn a ti; tu merecido caer sobre tu cabeza."
 Como bebisteis vosotros (mi copa), los de mi monte santo, as bebern siempre todas las gentes. Bebern y sorbern, y sern como si no hubieran sido.
 Pero en el monte de Sin habr una porcin salvada, y ser santa, y la casa de Jacob despojar a los que la despojaron.
 La casa de Jacob ser el fuego, la casa de Jos ser la llama y la casa de Esa ser la paja. La encendern aqullos y los devorarn, y no quedar superviviente de la casa de Esa, porque Yahv ha hablado.
 Ocuparn los del Negueb la montaa de Esa, y los de la Sefela (el pas de los filisteos, y ocuparn la campia de Efram y el campo deSamara; y los de Benjamn, a Galaad;"
 y los cautivos de este ejrcito de los hijos de Israel ocuparn (el pas) de los cananeos hasta Sarepta, y los cautivos de Jerusaln que estn en Sefarad ocuparn las ciudades del medioda,
 Subirn salvadores al monte de Sin para juzgar la montaa de Esa, y a Yahv pertenece el imperio!
 Lleg a Jonas, hijo de Amitay, palabra de Yahv, diciendo:
 Levntate y ve a Ninive, la ciudad grande, y predica contra ella, pues su maldad ha subido ante m.
 Levantse Jonas para huir lejos de Yahv a Tarsis, baj a Jope y hall un barco que estaba para ir a Tarsis. Pag el pasaje y entr en l para irse con ellos a Tarsis, lejos de Yahv.
 Yahv levant en el mar un violento huracn, y fue tal la tormenta en el mar, que creyeron se rompera la nave.
 Llenos de miedo, los marineros invocaban cada uno a su dios, y echaron al mar lo que llevaban en la nave para aligerarla de ello. Jonas, que haba bajado al fondo de la nave, se haba acostado y dorma profundamente.
 Llegse a l el patrn del barco y le dijo: Qu ests ah t durmiendo? Levntate y clama a tu Dios. Quiz se cuidar de nosotros y no pereceremos.
 Dijronse unos a otros: Vamos a echar suertes a ver por quin nos viene este mal. Echaron suertes, y la suerte cay en Jonas.
 Entonces le dijeron: A ver, de dnde vienes, cul es tu tierra y de qu pueblo eres?
 El les respondi: Yo soy hebreo y sirvo a Yahv, Dios de los cielos, que hizo los mares y la tierra.
 Aquellos hombres se atemorizaron sobremanera, y le dijeron: Por qu has hecho esto? Pues saban que iba huyendo de Yahv, porque l se lo haba declarado.
 Dijronle: Qu vamos a hacer contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar iba embravecindose cada vez ms.
 El les respondi: Agarradme y echadme al mar, y el mar se os aquietar, pues bien s yo que esta gran tormenta os ha sobrevenido por m.
 Aquellos hombres hicieron por volver la nave a tierra, mas no pudieron, pues el mar cada vez ms se embraveca.
 Entonces clamaron a Yahv, diciendo: Oh Yahv! Que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre y no nos imputes sangre inocente, pues t, oh Yahv! has hecho como te plugo.
 Y agarrando a Jonas, le echaron al mar, y el mar se aquiet en su furia.
 Temieron aquellos hombres a Yahv y le ofrecieron sacrificios y le hicieron votos.
 Yahv haba dispuesto un pez muy grande para que tragase a Jonas, y Jonas estuvo en el vientre del pez por tres das y tres noches.
 Desde el vientre del pez dirigi Jonas su plegara a Yahv, su Dios, diciendo:
 Clam a Yahv en mi angustia y El me oy. Desde el seno del Seol clam, y t escuchaste mi voz.
 Echsteme a lo profundo, al seno de los mares; envolvironme las corrientes; todas tus olas y tus ondas pasaron sobre m."
 Y dije: Arrojado soy de delante de tus ojos. Cmo volver a contemplar tu santo templo ?
 Las aguas me estrecharon hasta el alma, el abismo me envolvi, las algas se enredaron a mi cabeza.
 Haba bajado ya a las bocas del hades, la regin cuyos cerrojos (se echaron) sobre m para siempre; pero t, Yahv, mi Dios, salvaste mi vida del sepulcro."
 Cuando desfalleca mi nima, me acord de Yahv, y mi splica lleg a ti, a tu santo templo.
 Los servidores de ftiles vanidades abandonan su benevolencia.
 Pero yo te ofrecer vctimas acompaadas de alabanzas, te cumplir mis votos. De Yahv es la salvacin,
 Pero yo te ofrecer vctimas acompaadas de alabanzas, te cumplir mis votos. De Yahv es la salvacin, [ (Jonah 2:11)  Dio Yahv orden al pez, y ste vomit a Jonas en la playa. ] 
 Lleg por segunda vez la palabra a Jonas, diciendo:
 Levntate y ve a Nnive, la ciudad grande, y pregona en ella lo que yo te dir.
 Levantse Jonas y fuese a Nnive, segn la orden de Yahv. Era Nnive una ciudad grande sobremanera, de tres das de andadura.
 Comenz Jonas a penetrar en la ciudad camino de un da, y pregonaba diciendo: De aqu a cuarenta das, Nnive ser destruida.
 Las gentes de Nnive creyeron a Dios, y pregonaron ayuno y se vistieron de saco desde el ms grande al ms pequeo.
 Lleg la noticia al rey de Nnive, y, levantndose de su trono, se desnud de sus vestiduras, se visti de saco y se sent sobre el polvo,
 e hizo pregonar en Nnive una orden del rey y de sus prncipes, diciendo: Hombres y , bueyes y ovejas, no probarn bocado, no comern nada ni bebern agua.
 Cbranse de saco hombres y y clamen a Dios fuertemente, y convirtase cada uno de su mal camino y de la violencia de sus manos.
 Quin sabe si se apiadar Dios y se volver del furor de su ira y no pereceremos!
 Vio Dios lo que hicieron, convirtindose de su mal camino, y arrepintindose del mal que les dijo haba de hacerles, no lo hizo.
 Apesadumbrse sobremanera Jonas, se enoj
 y or a Yahv, diciendo: Cmo, Yahv! no es esto lo que me deca yo estando en mi tierra? Por eso, precavindome, quise huir a Tarsis, pues saba que eres Dios clemente y misericordioso, tardo a la ira, de gran piedad, y que te arrepientes de hacer el mal.
 Ahora, pues, Yahv, qutame la vida, porque mejor me es la muerte que la vida.
 Djole Yahv: Te parece que haces bien con enojarte as?
 Salise Jonas de la ciudad y se sent al lado oriental de sta, y, haciendo un chozo, metise en l, a la sombra, hasta ver lo que era de la ciudad.
 Dispuso Yahv, Dios, un ricino, que creci hasta por encima de Jonas, y haciendo sombra sobre su cabeza, le defenda del calor. Jonas se alegr mucho por el ricino,
 pero dispuso Dios un gusano que a la maana siguiente atac al ricino, y ste se sec.
 Al salir el sol mand Dios un recio viento solano, y el sol hiri en la cabeza a Joas, que, angustiado, se deseaba la muerte, diciendo: Mejor sera para m morir que vivir!
 Entonces dijo Yahv a Jonas: Te parece bien enojarte por el ricino? Y l respondi: S; me parece bien enojarme hasta la muerte."
 Yahv le dijo: T tienes lstima del ricino, en el cual no trabajaste por hacerle crecer, que en el espacio de una noche naci y en el de otra noche pereci,
 y no voy a tener yo piedad de Nnive, la gran ciudad, donde hay ms de ciento veinte mil hombres que no distinguen su mano derecha de la izquierda, y, adems, numerosos ?
 Palabra de Yahv, que fue dirigida a Miqueas, de Morasti, en los das de Jotn, Acaz y Ezequas, reyes de Jud, lo que vio sobre Samara y sobre Jerusaln:
 Escuchad, pueblos todos! Atiende tu tierra y cuanto en ella se contiene! Que el Seor, Yahv, va a litigar con vosotros; el Seor, desde su santo templo."
 Pues he aqu que Yahv va a salir de su lugar, va a descender para caminar sobre las cumbres de la tierra,
 y bajo l se fundirn los montes y se hendirn los valles, como al fuego se derrite la cera, como aguas que se precipitan por un despeadero.
 Todo por la prevaricacin de Jacob, todo por los pecados de la casa de Israel. Cul es la prevaricacin de Jacob? Acaso no es Samara? Y cules los excelsos de Jud? Acaso no es Jerusaln?
 Pues yo convertir a Samara en majano campestre, en plantaciones de vias, y arrojar sus piedras en el valle, y pondr al desnudo sus cimientos.
 Y todas sus esculturas sern abatidas, y todos sus salarios sern abrasados por el fuego, todos sus dolos sern arruinados, porque son mercedes de prostitucin, y en salario de prostitucin se convertirn.
 Por eso yo gimo y me lamento, y voy descalzo y desnudo, y allo como chacal, y gimo como avestruz.
 Porque su desastre es irremediable y ha invadido a Jud, llegando hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusaln.
 No vayis a pregonarlo en Gat ni a llorarlo en Acco. Revolveos en el polvo en Bet-le-Afr.
 Os han traicionado los de Safir, las ciudades de la vergenza. No salieron a campaa los habitantes de Saann; la casa vecina os traicion, os neg su apoyo."
 Los habitantes de Marot esperan sacar bien, porque ha descendido de Yahv el mal a las puertas de Jerusaln.
 Uncid al carro los corceles, habitantes de Lakis. Es el comienzo del castigo para la hija de Sin, pues en ti se han hallado las prevaricaciones de Israel.
 Por eso habrs de aportar la dote de Moreset-Gat; las casas de Akzib sern un engao para los reyes de Israel."
 An os traer un poseedor, moradores de Mares, y la gloria de Israel emigrar a Elam.
 Motlate y rete por los hijos queridos, ensancha tu calvicie como la del buitre, porque fueron deportados lejos de ti.
 Ay de los que en sus lechos maquinan la iniquidad para ejecutarla al amanecer, porque tienen en sus manos el poder!
 Codician campos, y los roban; casas, y se apoderan de ellas; y hacen violencia al dueo y a su casa, al hombre y a su heredad."
 Por tanto, as dice Yahv: He aqu que yo estoy maquinando contra esta estirpe un mal del que no podris librar vuestros cuellos, y no andaris ya erguidos, porque es el tiempo de la desventura.
 En aquel da se compondr una stira sobre vosotros y se cantar una elega, diciendo: Hemos sido destruidos por completo. Se ha mudado la suerte de mi pueblo! Cmo arrebata para no devolver y reparte nuestros campos!
 Ya no tendrs quien por suertes distribuya lotes en la comunidad de Yahv.
 No vaticinis! No vaticinen respecto de esto! El oprobio no (nos) alcanzar!
 No se dice la casa de Jacob: Se ha acortado la paciencia de Yahv? Dnde estn sus obras? Mis palabras no estn plenas de bondad para los que caminan en rectitud?
 Pero vosotros ayudis al enemigo contra mi pueblo. Delante de Salmanasar arrebatis el botn de guerra a los que confiados van su camino.
 Arrojis a las mujeres de mi pueblo de su querido hogar y arrebatis para siempre de sus hijos mi gloria.
 Levantaos y echad a andar, que no es tiempo de holganza. Por su inmundicia ser atormentado con horrible tormento.
 No profetiza falsamente el hombre inspirado. Yo te profetizo el vino y la bebida embriagadora de que rebosa este pueblo.
 Yo te reunir, Jacob, todo entero; yo reunir los restos de Israel, yo los congregar corno ovejas en el aprisco, corno rebao en medio del pastizal, y, llenos de espanto, huirn ante el desastre."
 Ir delante de ellos el que rompe la marcha; irrumpirn y traspasarn la puerta y saldrn por ella, y delante de ellos marchar su rey, y a su cabeza Yahv."
 Yo digo: Od, caudillos de Jacob y jueces de la casa de Israel: No os toca a vosotros conocer el derecho?
 Aborrecedores del bien y amadores del mal, arrancan la piel de sobre ellos y la carne de sobre sus huesos,
 y luego de haberse comido la carne de mi pueblo y de haberle arrancado la piel, y haberle roto los huesos, y haberle descuartizado como carne para la olla o carne para el caldero,
 entonces clamarn a Yahv, pero no les oir, pues les ocultar su rostro en aquel tiempo porque obraron perversamente.
 As habla Yahv contra los profetas que descarran a mi pueblo, que muerden con sus dientes mientras claman: Paz,y al que no les pone algo en la boca, le declaran la guerra santa.
 Por eso la visin se os har noche, y la adivinacin tinieblas, y se pondr para los profetas el sol, y el da se les oscurecer.
 Los videntes sern avergonzados, y confundidos los adivinos, y se cubrirn todos la barba, pues Dios no dar ya respuesta.
 Yo, empero, estoy lleno de la fuerza del espritu de Yahv y de juicio y fortaleza para denunciar a Jacob sus prevaricaciones y a Israel sus pecados.
 Od, pues, cabezas de la casa de Jacob y jueces de la casa de Israel, que aborrecis el derecho y torcis todo lo recto;"
 que edificis a Sin con sangre y a Jerusaln con iniquidad,
 Sus cabezas sentencian por cohecho, sus sacerdotes ensean por salario, sus profetas adivinan por dinero y se apoyan sobre Yahv, diciendo: No est entre nosotros Yahv? No nos sobrevendr la desventura!
 Por eso, por vosotros ser Sin arada como un campo, y Jerusaln se convertir en ruinas, y el monte del templo ser un breal.
 Y suceder al fin de los das que el monte de la casa de Yahv se asentar a la cabeza de los montes, se elevar sobre los collados, y los pueblos corrern a l,
 y vendrn numerosas naciones, diciendo: Venid, subamos al monte de Yahv, a la casa del Dios de Jacob, que nos ensee sus caminos para que marchemos por sus sendas, pues de Sin saldr la Ley, y de Jerusaln la palabra de Yahv.
 Y juzgar a muchos pueblos y ejercer la justicia hasta muy lejos con poderosas naciones, que de sus espadas harn azadas, y de sus lanzas hoces; no alzar espada gente contra gente ni se adiestrarn ya para la guerra."
 Sentarse cada uno bajo su parra y bajo su higuera, y nadie los aterrorizar, porque lo dice la boca de Yahv de los ejrcitos.
 Porque todos los pueblos marchan cada uno en el nombre de sus dioses, pero nosotros marcharemos siempre en el nombre de Yahv, nuestro Dios por siempre jams.
 En aquel da  dice Yahv  yo recoger a la coja y traer a la descarriada, a la que yo castigu;"
 y de la coja yo har un resto y de la descarriada har un pueblo poderoso, y Yahv reinar sobre ellos en el monte de Sin desde ahora para siempre.
 Y t, torre del rebao, colina de la hija de Sin, volver a ti tu antiguo podero y la realeza que es propia de la hija de Sin.
 Por qu, pues, tantos clamores? No hay rey en ti o te falta tu consejero, que te dueles como mujer en parto?
 Dulete y gime, hija de Sin, como mujer en parto, porque vas a salir ahora de la ciudad y morars en los campos, y llegars hasta Babilonia, pero all sers librada, all te redimir Yahv del poder de tus enemigos.
 Ahora se han juntado contra ti muchas gentes y dicen:Que sea profa nada y logren verlo nuestros ojos en Sin.
 Pero no conocen los pensamientos de Yahv, no penetran sus designios. El los ha juntado cual gavillas en la era.
 lzate y trilla, hija de Sin, que har yo tu cuerno cuerno de hierro, y tus pezuas, pezuas de bronce, y aplastars a muchos pueblos, y consagrars a Yahv sus despojos, y sus riquezas al Seor de toda la tierra.
 (14) Ahora rodate de muros, Bet-Gader. Nos cercan, hieren con la clava las mandbulas las tribus de Israel
 (1) Pero t, Beln de Efrat, pequeo entre los clanes de Jud, de ti me saldr quien seorear en Israel, cuyos orgenes sern de antiguo, de das de muy remota antigedad.
 (2) Por eso los entregar hasta el tiempo en que la que ha de parir parir,y el resto de sus hermanos volver a los hijos de Israel.
 (3) Y se afirmar y apacentar con la fortaleza de Yahv y con la majestad del nombre de Yahv, su Dios, y morarn tranquilamente, porque entonces ser grande hasta los confines de la tierra.
 (4) Y as ser la paz: cuando invada Asur nuestra tierra para hollar nuestros palacios, suscitaremos contra l siete pastores y ocho prncipes,
 (5) y regirn la tierra de Asur con la espada, la tierra de Nemrod con la espada desnuda. El nos librar de Asur cuando venga contra nuestra tierra para hollar nuestras fronteras.
 (6) Y el resto de Jacob ser en medio de numerosos pueblos como roco de Yahv, como lluvia sobre la hierba, que no tiene que esperar de nadie ni necesita nada de los hijos de los hombres.
 (7) Ser el resto de Jacob entre las naciones, en medio de numerosos pueblos, como len en medio de las bestias de la selva, como cachorro de len en medio de rebao de ovejas, que pasa, pisa y desgarra (la presa), sin que haya quien (se la) arranque.
 (8) Se alzar tu mano sobre tus enemigos, y todos tus contrarios sern exterminados.
 (9) Y suceder en aquel da  orculo de Yahv  que quitar de en medio de ti tus caballos, y destruir tus carros,
 (10) y abatir las ciudades de tu tierra, y arrasar todas tus fortalezas.
 (11) Y te quitar de las manos tus hechiceras y no habr ms ageros en ti.
 (12) Y destruir tus esculturas y tus cipos de en medio de ti, y nunca ms te prosternars ante la obra de tus manos.
 (13) Y arrancar de en medio de ti tus asneras, y destruir tus ciudades,
 (14) y har con ira y furor venganza en las gentes que no quisieron escuchar.
 Od, pues, lo que dice Yahv: Levntate, querllate contra los montes y que oigan tu voz los collados!
 Od, montes, la querella de Yahv; prestad odo, cimientos de la tierra! Porque tiene Yahv querella con su pueblo y va a altercar con Israel."
 Qu te he hecho yo, pueblo mo? En qu te he molestado? Respndeme!
 Porque yo fui quien te hizo subir de la tierra de Egipto, te redim de la casa de la servidumbre y mand a tu frente a Moiss, Aarn y Mara.
 Acurdate, pueblo mo, de qu ped a Balac, rey de Moab, y qu le respondi Balaam, hijo de Beor, desde Sitim hasta Guilgal, para que reconozcas las justicias de Yahv.
 Con qu me presentar yo ante Yahv y me postrar ante el Dios de lo alto? Vendr a El con holocaustos, con becerros primales?
 Se agradar Yahv de los miles de carneros y de las miradas de arroyos de aceite? Dar mis primognitos por mis prevaricaciones, y el fruto de mis entraas por los pecados de mi alma?
 Oh hombre! bien te ha sido declarado lo que es bueno y lo que de ti pide Yahv: hacer justicia, amar el bien y caminar en la presencia de tu Dios.
 La voz de Yahv interpela a la ciudad (sabidura es temer tu nombre): Oye, tribu; oye, asamblea de la ciudad:"
 Voy a perder de vista la casa del impo, los tesoros de iniquidad y el detestable ef escaso ?
 Voy a perdonar a pesar de las balanzas falsas y de las bolsas de pesas fraudulentas?
 Por haberse llenado sus ricachos de violencias y haber hablado falsamente a sus habitantes, llevando en su boca una lengua mendaz,
 por eso me he puesto yo tambin a herirte y a devastarte a causa de tus pecados.
 Comers y no te saciars, y el hambre te roer las entraas; apartars, pero no lo librars, y lo que librares, yo lo dar a la espada."
 Sembrars y no cosechars; pisars la aceituna, pero no te ungirs con su leo; el mosto, pero no bebers su vino,"
 Has guardado los mandatos de mr y todas las obras de la casa de Acab, y has andado segn sus consejos para que yo te entregue a la devastacin y d tus habitantes al escarnio. Llevaris, pues, sobre vosotros el oprobio de mi pueblo.
 Ay de m, que he venido a ser corno quien hace la recoleccin en otoo, como quien hace rebusco tras la vendimia No hay un racimo para comer, anhelando mi alma los primeros frutos.
 Han desaparecido de la tierra los piadosos, no hay ninguno recto entre los hombres; todos acechan la sangre, unos a otros se tienden la red."
 Las manos estn prontas a hacer diestramente el mal: El prncipe reclama, el juez (sentencia) por cohecho, y el grande sentencia a su capricho,
 y han pisado a los buenos como a rama de zarza que sale derecha del seto. Es el da anunciado por tus atalayas, viene tu castigo, llega ahora su confusin.
 No os fiis del compaero ni confiis en el amigo; de la que se acuesta en tu seno guarda las confidencias de tu boca."
 Porque el hijo afrenta al padre, la hija se alza contra la madre, la nuera contra la suegra, y los enemigos son sus mismos domsticos.
 Mas yo dirigir mis miradas a Yahv y esperar en el Dios de mi salvacin, y me escuchar mi Dios.
 No te regocijes de m, enemiga ma! pues si ca, me levantar, y si moro en tinieblas, Yahv ser mi luz.
 Habr de soportar la ira de Yahv, porque pequ contra El, hasta que juzgue mi causa y me haga justicia.
 Lo ver mi enemiga, se cubrir de vergenza, ella que me deca: Dnde est Yahv, tu Dios? Mis ojos lo habrn de ver. Ahora ser pisoteada como el fango de las calles.
 Es el da de la reconstruccin de tus muros! Es el da en que se alejarn tus fronteras!
 En ese da se llegar a ti desde Asira a Egipto, y desde Egipto hasta el ro, del uno al otro mar, del uno al otro monte,
 y la tierra ser devastada a causa de sus habitantes, por sus obras.
 Apacienta con tu cayado a tu pueblo, el rebao de tu heredad, que habita aislado en la selva,en medio del Carmelo; que se apacientan en Basan y Galaad como en tiempos pasados."
 Como en los das de tu xodo de Egipto, le har ver prodigios.
 Lo vern las gentes y se avergonzarn de toda su prepotencia; pondrn la mano sobre su boca y ensordecern sus odos."
 Lamern el polvo como la serpiente; como los reptiles de la tierra,saldrn espantados de sus escondrijos, y despavoridos, se volvern a Yahv, nuestro Dios, y se sobrecogern de temor ante ti."
 Qu Dios hay como t, que perdonas la maldad y pasas por alto el pecado del resto de tu heredad? No persiste por siempre en su enojo, porque gusta de la piedad.
 Volver a compadecerse de nosotros, conculcar nuestras iniquidades y arrojar a lo hondo del mar nuestros pecados.
 Sers fiel a Jacob y propicio a Abraham, como a nuestros padres juraste desde tiempos antiguos.
 Orculo sobre Nnive. Libro de la visin de Nahum de Elqosh:
 Yahv es un Dios celoso y vengador, es vengador Yahv y pronto a la ira; Yahv se venga de sus enemigos y es inflexible para sus adversarios."
 Yahv es paciente y grande en podero y no deja a nadie impune. Marcha en el torbellino y en la tempestad, y las nubes son el polvo de sus pies.
 Amenaza a los mares y los seca y agota los ros todos. El Basan y el Carmelo desfallecen y se marchita el verdor del Lbano.
 Tiemblan los montes ante El y se disuelven los collados. Se agita la tierra ante El, el orbe y cuantos lo habitan.
 Quin podr permanecer ante su ira? Quin arrostrar el ardor de su clera? Su furor se difunde como fuego y ante El se quebrantan las rocas.
 Es bueno Yahv como proteccin en el da de la angustia, y conoce a los que a El se acogen.
 Cuando sobreviene la inundacin, aniquila a los que se dirigen contra El1 y a sus enemigos los lanza a las tinieblas.
 Qu maquinis contra Yahv? El va a producir completo estrago, no se levantar dos veces la opresin.
 Pues aunque sean corno zarzas enmaraadas y estn embebidos en su embriaguez, sern devorados enteramente como paja seca.
 De ti sali quien maquin contra Yahv, quien traz malvados designios.
 As dice Yahv: Aunque estn completos y sean tan numerosos, sern cortados, perecern. Yo te he humillado y no volver a humillarte.
 Y ahora voy a quebrantar su yugo de sobre ti, yo voy a romper tus cadenas.
 Yahv ha decretado contra ti: No quedar ni memoria de tu nombre. Yo extirpar de la casa de tus dioses las imgenes esculpidas y los dolos fundidos y har de tu sepultura una ignominia.
 He aqu sobre los montes los pies del mensajero de albricias, del que anuncia la paz! Celebra, oh Jud! tus festividades, cumple tus votos, que no volver a pasar sobre ti Belial, que ha sido enteramente destruido.
 (2) Sube un destructor frente a ti; guarda la plaza fuerte, escruta el camino, cete los lomos, concentra tu poder."
 (3) Pues Yahv restablecer la via de Jacob ! restaurar la gloria de Israel, por cuanto la haban devastado los saqueadores que destruyeron sus cepas,
 (4) El escudo de sus guerreros est teido de rojo, sus soldados visten prpura, sus carros son como hachas encendidas; al atacar, sus caballos son un torbellino a travs de los campos."
 (5) Sus carros ruedan con estruendo por las plazas, brillan como antorchas y se lanzan como el relmpago.
 (6) Sus prncipes se aperciben, van tropezando en su marcha, corren a los muros, preparan las defensas.
 (7) Se abren las puertas de los ros, el palacio est sumido en el terror,
 (8) la reina es desnudada y sacada a luz, sus servidoras lloran y gimen como palomas y se dan golpes de pecho.
 (9) Nnive parece un estanque de aguas, pero de aguas que se van. Alto! Pero ninguno vuelve.
 (10) Saquead la plata, saquead el oro! No tienen fin Jos tesoros, es una riqueza inmensa de todo gnero de preciosidades.
 (11) Saqueo, pillaje, devastacin, corazones llenos de espanto, rodillas temblorosas, estremecimiento de rones, rostros demudados!
 (12) Dnde est el cubil de leones, la que era guarida de cachorros de len, adonde el len llevaba sus cachorros y donde nadie poda perturbarlos?
 (13) Arrebataba el len lo necesario para sus cachorros, estrangulaba para sus leonasy llenaba la caverna de presas, y su cubil de despojos.
 (14) Heme aqu contra ti, dice Yahv de los ejrcitos. Yo convertir en humo tus carros; la espada devorar a tus cachorros; raer de la tierra tus rapias. Ya no se oir ms la voz de tus embajadores."
 Ay de la ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de violencia y de inexhaustas rapias!
 Restallido de ltigo, estruendoso rodar de ruedas, galopar de caballos y rebotar de carros, jinetes enhiestos, espadas relampagueantes, lanzas fulgurantes!
 Muchedumbre de heridos, montones de cadveres, cadveres sin fin, por doquier se tropieza con ellos.
 Por las numerosas fornicaciones de la ramera, de encantadores atractivos, maestra en brujeras, que con sus fornicaciones seduca a las naciones y con sus hechiceras engaaba a los pueblos.
 Heme aqu contra ti, dice Yahv de los ejrcitos; yo alzar tus faldas hasta tu cara, descubriendo a las gentes tu desnudez y mostrando a los reinos tus vergenzas."
 Arrojar sobre ti tus inmundicias, te cubrir de ignominia y te dar en espectculo.
 Y suceder que cuantos te vean se apartarn de ti, diciendo: Ha sido destruida Nnive! Quin se compadecer de ella? Dnde buscar consoladores?
 Eres t mejor que No-Amn, la que se asentaba entre ros, la rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar y cuyas murallas eran las aguas?
 Su fuerza eran Etiopa y Egipto, no tena fin; Put y Libia eran sus mercenarios,"
 y, con todo, se fue prisionera al desierto, y sus nios fueron estrellados en las encrucijadas de todas sus calles, y sus nobles fueron echados a suertes, y sus grandes fueron cargados de cadenas.
 Tambin t sers embriagada, sers objeto de escarnio; tambin t irs en busca de un refugio contra el enemigo."
 Todas tus plazas fuertes son higueras con brevas, que al sacudirse caen en la boca de quien las come.
 He aqu que tu pueblo es en medio de ti (como) mujeres. Las puertas de tu pas se abren de par en par al enemigo; el fuego devora las barras de tus puertas."
 Abastcete de agua para el asedio,fortifica tus plazas, pisa el barro, amasa la arcilla y coge el molde de los ladrillos.
 All te devorar el fuego, all te exterminar la espada, te devorar como te devora la langosta. Multiplcate como la langosta, amontnate como el salta-monte.
 Multiplicaste tus mercaderes ms que las estrellas del cielo; la langosta se deslarva y se va."
 Tus dignatarios *son como saltamontes,y tus escribas como enjambre de langostas', que en da de fro se amontonan sobre el vallado, sale el sol y levantan el vuelo, sin que pueda conocerse el lugar adonde se fueron.
 Tus pastores, oh rey de Asur! estn dormidos; tus grandes, tumbados; tu pueblo est disperso por los montes, sin que haya quien le congregue."
 Tu ruina no tiene remedio, tu herida es incurable. Cuantos oigan hablar de ti batirn palmas por tu causa, porque sobre quin no descarg sin tregua tu maldad?
 Orculo que vio Habacuc profeta:
 Hasta cundo, oh Yahv! suplicar sin que me oigas; clamar a ti: Violencia! sin que enves tu salvacin?"
 Por qu me haces ver la iniquidad, y soportas la vista de la afliccin,y la opresin y la violencia se hallan ante m, y surgen la querella y la discordia?
 Por eso se embota la ley, y el derecho no resplandece, pues el impo asedia al justo;por ello el derecho se tuerce."
 Mirad a las naciones y ved, y quedaris sobrecogidos y estupefactos, pues est para cumplirse en vuestros das una obra que, si os la contaran, no la creerais.
 Pues he aqu que voy a suscitar a los caldeos, pueblo feroz y arrebatado, que marchar por las anchuras de la tierra para conquistar moradas ajenas.
 Es espantoso y terrible; su derecho y su elacin slo de l emanan."
 Sus caballos son ms ligeros que el tigre, ms voraces que lobos nocturnos. Sus jinetes avanzan con insolencia, sus caballos vienen de lejos, volando como el guila que se precipita para devorar.
 Todos llegan para entregarse a la violencia. Sus rostros ardientes son (como viento) solano y amontonan cautivos como arena.
 Se burla de los reyes, se mofa de los prncipes, se re de todas las plazas fuertes; alza un terrapln y las toma;"
 luego el huracn muda de direccin y pasa. Es un criminal que hace de la fuerza su dios.
 No eres t desde antiguo Yahv, mi Dios, mi Santo, t que no puedes morir?5 T, Yahv,no dejars perecer al estableciste para la justicia y lo fundaste como roca para castigar.
 Muy limpio eres t de ojos para contemplar el mal, y no puedes soportar (la vista) de la miseria. Por qu, pues, miras a los prfidos y callas, mientras el impo devora al que es ms justo que l,
 como si hicieras a los hombres semejantes a los peces del mar o a los reptiles de la tierra, que no tienen dueo?
 El lo pesca todo con sus anzuelos, lo apresa en sus mallas, lo recoge en sus redes, y por ello se alegra y regocija.
 Por eso ofrece sacrificios a sus mallas, y ofrendas humeantes a sus redes,pues por ellas acrecienta su provisin y es pinge su comida;"
 y vaca sin tregua su red, (asesinando sin piedad a los pueblos.
 Yo me estar de pie en mi puesto de guardia, en pie permanecer sobre la fortaleza, y me mantendr alerta a ver qu me dice y qu responde a mi querella.
 Yahv me respondi diciendo: Escribe la visin y grbala en tabletas, de modo que pueda leerse de corrido.
 Porque la visin es para tiempo fijado, y ciertamente ha de realizarse sin falta; esprala, que ciertamente llegar, no faltar."
 He aqu que sucumbe el que no tiene alma recta, mas el justo por su fidelidad vivir.
 Ciertamente la riqueza es prfida, (como) el hombre insolente que no se aquieta, que ensancha su alma como el seol, y es insaciable como la muerte, y se apodera de todas las naciones, y amontona en torno a s a todos los pueblos!
 No habrn de alzar todos stos contra l proverbios, burlas y stiras, diciendo: Ay del que amontona lo que no es suyo (Hasta cundo ser?) y acrecienta sobre l deudas!
 No se alzarn de repente tus acreedores, no se levantarn tus exactores, y sers presa de ellos?
 Porque has despojado a muchas gentes, todos los pueblos que quedan te despojarn a ti por la sangre humana derramada y la violencia hecha al pas, a la ciudad y cuantos en ella habitan.
 Ay del que codicioso enriquece injustamente su casa y quiere poner muy alto su nido para escapar al infortunio!
 Has tramado lo que es vergonzoso para tu casa, asolaste a muchos pueblos, y tu alma ha pecado,
 porque chilla en el muro la piedra y la responde en el enmaderado la viga.
 Ay del que edifica con sangre la ciudad y la cimenta sobre la iniquidad!
 No es de Yahv de los ejrcitos que los pueblos trabajan para el fuego y las gentes se fatigan por la vanidad ?
 Llenarse la tierra del conocimiento de la gloria de Yahv como las aguas llenan el mar.
 Ay del que da a beber a su prjimo y derrama su veneno hasta embriagarlo para contemplar sus desnudeces!
 Ests saciado de ignominia en vez de honra! Bebe a tu vez y tambalate! A ti se te dar el cliz de la diestra de Yahv, y en vez de gloria, vergenza.
 Porque la violencia hecha al Lbano te cubrir, y la destruccin de los te ser causa de terror por la sangre humana derramada y la violencia hecha al pas, a la ciudad y a cuantos en ella habitan.
 De qu sirve la escultura que su autor esculpi, de qu la imagen fundida y el orculo mendaz, para que el que la hizo ponga la confianza en ella, por haberse fabricado dolos mudos?
 Ay del que dice al leo: Despierta! y a la piedra: Levntate! Esos no ensean sino a enmudecer8. He aqu que estn cubiertos de oro y de plata, pero no hay en ellos el menor hlito de vida.
 Yahv mora en su santo recinto. Calla ante l, oh tierra toda!
 Plegaria de Habacuc, profeta, en el tono de shiguinot.
 Yo, oh Yahv! o tu renombre y he temido, oh Yahv! tus obras. Dales existencia en el transcurso de los aos, manifistalas en medio de los tiempos. En la ira acurdate de la misericordia.
 Llega Dios de Teman, y el Santo del monte Farn. (Selah), u majestad cubre los cielos, y la tierra se llena de su gloria.
 Su resplandor es como la luz; de sus manos salen como cuernos, con que vela su poder."
 Delante de El va la mortandad, y a su zaga va el azote.
 Si se detiene, hace temblar la tierra, y si mira, se conmueven las naciones. Los montes eternos se resquebrajan, se abajan los eternos collados, sus antiguos caminos.
 Llenas de terror veo las tiendas de Kusn, ( tiemblan los campamentos de Madin.
 Acaso, Yahv, se enciende tu ira contra los ros o es contra los mares tu furorcuando subes sobre tus caballos, sobre tus carros de victoria?
 Pones al desnudo tu arco y llenas de saetas tu aljaba. (Selah.) Hiendes con torrentes la tierra.
 A tu vista tiemblan las montaas, irrumpen diluvios de aguas, alza su voz el abismo del mar, hacia la altura sus manos eleva.
 El sol y la luna se quedan en su morada ante la luz de tus saetas,ante el resplandor de tu lanza fulgurante.
 En tu ira huellas la tierra, en tu furor trillas los pueblos.
 Sales a campaa para salvar a tu pueblo, para libertar a tu ungido. Abates la cspide de la casa del impo, desnudando sus cimientos hasta la roca. (Selah.)
 Atraviesas con tus lanzas las cabezas de sus guerreros, que irrumpen para desbaratarme, exultan como quien devora al desvalido en secreto.
 Te sumerges en la mar con tus caballos, i en el hervidero de las grandes aguas.
 Y lo o y se estremecieron mis entraas; al estruendo temblaron mis labios, se reblandecieron mis huesos, y mis pasos se hicieron vacilantes. Tranquilo espero el da de la afliccin, que vendr sobre el pueblo que nos oprime,"
 Que no d sus yemas la higuera ni sus frutos la vid, falte la cosecha del olivo y no den mantenimiento los campos. Desaparezcan las ovejas del redil y no haya bueyes en los establos;"
 yo me alegrar en Yahv y me gozar en el Dios de mi salvacin.
 Yahv, mi Seor, es mi fortaleza, que me da pies como de ciervo y me hace correr por las alturas. Al maestro de canto. A las cuerdas.
 Palabra de Yahv dirigida a Sofonas, hijo de Cus, hijo de Guedalas, hijo de Amaras, hijo de Exequias, en los das de Josas, hijo de Amn, rey de Jud:
 Yo har perecer totalmente cvianto hay sobre la haz de la tierra, orculo de Yahv.
 Har perecer hombres y , aniquilar las aves del cielo y los peces del mar. Yo har tropezar a los impos y exterminar a los hombres de sobre la haz de la tierra, orculo de Yahv.
 Yo tender mi mano sobre Jud y sobre todos los moradores de Jerusaln y exterminar de este lugar los restos de Baal y el nombre mismo de los arspices entre los sacerdotes,
 y a los que en los terrados se postran ante la milicia de los cielos,y a los que, postrndose ante Yahv, juran por Milcom,
 y a los que se apartan de Yahv y no le buscan ni se acuerdan de EL.
 Silencio en la presencia del Seor, Yahv! Porque se acerca el da de Yahv. Porque ha preparado Yahv un sacrificio y ha santificado a sus invitados,
 Suceder en el da del banquete de Yahv que yo visitar a los prncipes y a los hijos del rey y a todos los que visten con vestiduras extranjeras.
 Visitar en aquel da a los que corretean por el umbral e hinchen las casas de sus seores de rapias y de fraudes.
 Y en aquel da, dice Yahv, se alzar, gran gritera desde la puerta de los Peces,y gran clamor desde la Ciudad Nueva, y gran estruendo desde las colinas.
 Lamentaos, moradores de la Muela, porque todo el pueblo de mercaderes ha sido destruido, han sido exterminados todos los que traan cargas de plata.
 Y suceder en aquel tiempo que escudriar a Jerusaln con linternas y visitar a los que se sientan sobre sus heces, dicindose en su corazn: No hace Yahv ni bien ni mal.
 Su opulencia ser dada al pillaje, y sus casas asoladas. Levantarn casas, y no las habitarn; plantarn vias, y no bebern su vino."
 Se acerca el gran da de Yahv, viene presuroso;el estruendo del da de Yahv es horrible, hasta los fuertes dan gritos amargos."
 Da de ira es aqul, da de angustia y de congoja, da de ruina y de asolamiento, da de tinieblas y oscuridad, da de sombras y densos nublados,
 da de trompeta y alarma en las ciudades fuertes y en las altas torres.
 Aterrar a los hombres, que andarn como ciegos; por haber pecado contra Yahv, su sangre ser derramada como se derrama el polvo, y tirados sus cadveres como estircol."
 Ni su oro ni su plata podrn librarlos i en el da de la ira de Yahv, pues toda la tierra ser consumida en el fuego de su furor, pues consumar la ruina, la prdida repentina de todos los moradores de la tierra.
 Ajustaos a la regla y disciplinaos, pueblo rebelde,
 antes que la clera os pulverice como tamo,antes que caiga sobre vosotros el ardor de la ira de Yahv, antes que llegue sobre vosotros el da de la ira de Yahv.
 Buscad a Yahv los humildes de la tierra, que practicis su ley; buscad la justicia, buscad la mansedumbre; quiz quedaris al abrigo de la ira de Yahv."
 Pues Gaza ser abandonada y Ascaln asolada, Azoto saqueada en pleno da y Acarn extirpada.
 Ay de los habitantes de la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Yahv se alza contra vosotros: Canan, tierra de filisteos, yo te destruir hasta no dejar en ti habitante,
 y sers convertida en pastizales de pastores y en rediles de ovejas.
 Y ser el litoral (martimo) para el resto de la casa de Jud, all apacentar. Dormirn por la noche en las casas de Ascaln, porque los visitar Yahv, su Dios, y los restaurar.
 He odo los ultrajes de Moab y los denuestos de los hijos de Amn, que afrentaron a mi pueblo y se engrandecieron con su territorio.
 Por eso, por mi vida, dice Yahv de los ejrcitos, el Dios de Israel, que Moab ser como Sodoma, y los hijos de Amn como Gomorra, ortigales, minas de sal y desolacin eterna. El resto de mi pueblo los saquear, y los sobrevivientes de mi pueblo los heredarn.
 Este ser el pago de su soberbia por haber ultrajado a mi pueblo y haberse insolentado contra el pueblo de Yahv de los ejrcitos.
 Yahv ser terrible contra ellos y destruir a todos los dioses de la tierra, y todos, cada uno desde su lugar, y todos los de las islas de las gentes le adorarn.
 Tambin vosotros, etopes, seris abatidos por la espada,
 Y tender su mano hacia el aquiln, y destruir a Asur, y har de Nnive un campo de devastacin, rido como desierto.
 En medio de l dormirn los rebaos y todos los de los pantanos; el pelcano y el erizo pernoctarn en sus capiteles. En los huecos canta el buho, en los atrios el cuervo; los artesonados de cedro han sido arrancados."
 Hela aqu la ciudad exultante, que habitaba confiada, la que se deca en su corazn: Yo y nadie ms que yo! Cmo ha sido devastada, hecha una guarida de fieras! Cuantos pasen cerca de ellas silbarn y movern sus manos.
 Ay de la rebelde, de la contaminada, de la ciudad opresora !
 No quiso escuchar, no se dej ensear, no quiso acercarse a su Dios.
 Sus prncipes son en medio de ella rugientes leones; sus jueces, lobos nocturnos, que no dejan nada que roer para la maana."
 Sus profetas son fanfarrones y prfidos, sus sacerdotes profanan las cosas santas y violan la Ley.
 Yahv es justo en medio de ella, no hace El iniquidad; todas las maanas establece su juicio a la luz, no falta nunca y no hay en El iniquidad."
 Yo he exterminado a las naciones, he asolado sus torres y devastado sus caminos, sin que haya quien pase por ellos, y sus ciudades fueron saqueadas y no queda en ellas morador.
 Me dije: De cierto me temers y aceptars la correccin, y no se borrarn de sus ojos todos los castigos que le envi; pero se han apresurado a pervertir sus obras,"
 Por eso, dice Yahv, esperadme para el da en que me levantar como testigo. Porque es mi propsito reunir a las gentes y juntar a los reinos para derramar sobre ellos mi ira, porque la tierra toda ser consumida por el ardor de mi clera.
 Entonces devolver yo a los pueblos labios limpios para invocar todos el nombre de Yahv y servirle con un solo hombro.
 Desde ms all de los ros de Etiopa, mis adoradores, mis dispersos, me traern mis ofrendas.
 En aquel da no te avergonzars por las acciones con que prevaricaste contra m, porque quitar de en medio de ti a tus fanfarrones jactanciosos, y no volvers a engrerte por mi monte santo.
 Dejar en medio de ti como resto un pueblo humilde y modesto, que esperar en el nombre de Yahv.
 El resto de Israel no har iniquidad, no dir mentira ni tendr en su boca lengua mendaz, y se apacentarn y reposarn sin que haya nadie que los espante.
 Exulta, hija de Sin! Da voces jubilosas, Israel! Regocjate con todo el corazn, hija de Jerusaln!
 Que Yahv ha revocado los decretos dados contra ti y ha rechazado a tu enemigo. El rey de Israel, Yahv, est en medio de ti.No vers ya ms el infortunio.
 Aquel da se dir a Jerusaln: No temas, Sin. No desmayen tus manos,
 que est en medio de ti Yahv como poderoso Salvador;se goza en ti con alegra, te renovar en su amor, exultar sobre ti con jbilo"
 como en los das de fiesta. Yo har perecer a los que te han abatido, se han convertido en afrentosa carga.
 He aqu que en aquel tiempo arruinar a todos tus opresores, y salvar a la renga, y recoger a la descarriada,y las har objeto de alabanzas, y su confusin la har gloria de la tierra toda.
 En aquel tiempo os traer,y entonces os congregar y os har objeto de gloria y alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando yo haga volver ante vuestros ojos a vuestros cautivos, dice Yahv.
 En el ao segundo del rey Daro, el mes sexto, el da primero, fue la palabra de Yahv, por mano de Ageo, profeta, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y a Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote, diciendo:
 As habla Yahv de los ejrcitos: Este pueblo dice: No ha venido an el tiempo de reedificar la casa de Yahv.
 Fue, pues, la palabra de Yahv por mano del profeta Ageo, diciendo:
 Ha venido para vosotros el tiempo de morar en casas artesonadas, mientras est en ruinas esta casa?
 Pues as dice Yahv de los ejrcitos: Pensad bien en vuestra conducta.
 Sembris mucho y encerris poco; comis, y no os saciis; bebis, y no os hartis; os vests, y no os calentis, y el que anda a jornal echa su salario en bolso roto."
 As dice Yahv: Pensad bien en vuestra conducta.
 Subid al monte y traed maderas y reconstruir la casa, y yo hallar en ella mi gozo y mi gloria, dice Yahv.
 Esperabais mucho, y habis hallado poco; almacenabais, y yo he soplado en ello. Por qu? dice Yahv de los ejrcitos. Por estar mi casa en ruinas, mientras que todos os apresurabais a haceros la vuestra."
 Por eso retuvieron los cielos sobre vosotros el roco y no dio sus frutos la tierra,
 y llam la sequa sobre la tierra, y sobre los montes, y sobre el trigo, y sobre el vino, y sobre el aceite, y sobre cuanto produce la tierra, y sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de vuestras manos.
 Oy Zorobabel, hijo de Sealtiel, y Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote, y todo el pueblo la voz de Yahv, su Dios, y las palabras de Ageo profeta, conforme a la misin que Yahv, su Dios, le haba encomendado para ellos, y temi el pueblo ante Yahv.
 Entonces Ageo, el enviado de Yahv, habl por mandato de Yahv al pueblo, diciendo: Yo soy con vosotros, dice Yahv.
 Y despert Yahv el espritu de Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y el espritu de Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote, y el espritu de todo el pueblo, y vinieron y se pusieron a la obra de la casa de Yahv de los ejrcitos, su Dios, (15) el da veinticuatro del mes sexto del segundo ao del rey Daro.
 -- omitido por parfrasis --
 (1) El sptimo, a los veintiuno, fue palabra de Yahv por mano del profeta Ageo, diciendo:
 (2) Habla ahora a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Jud, y a Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, y diles:
 (3) Quin queda de vosotros que viera esta casa en su primera gloria y cual la veis ahora? No es verdad a vuestros ojos como nada?
 (4) Pues anmate, Zorobabel, dice Yahv; anmate t tambin, Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote, y cobra nimo, pueblo todo de la tierra, dice Yahv, y a la obra! porque soy yo con vosotros, dice Yahv de los ejrcitos."
 (5) Conforme a la alianza que con vosotros hice a vuestra salida de Egipto, estar en medio de vosotros mi espritu, no temis.
 (6) Porque as dice Yahv de los ejrcitos: De aqu a poco har an temblar los cielos y la tierra, los mares y lo seco,
 (7) y har temblar a las gentes todas, y vendrn las preciosidades de todas las gentes, y henchir de gloria esta casa, dice Yahv de los ejrcitos.
 (8) Ma es la plata, mo es el oro, dice Yahv de los ejrcitos.
 (9) La gloria de esta postrera casa ser ms grande que la de la primera, dice Yahv de los ejrcitos, y en este lugar dar yo la paz, dice Yahv de los ejrcitos.
 (10) A veinticinco del noveno mes del ao segundo de Daro fue la palabra de Yahv por mano del profeta Ageo, diciendo:
 (11) As dice Yahv de los ejrcitos: Pregunta esto a los sacerdotes:
 (12) Si uno lleva en las haldas de su vestido carnes consagradas y con sus haldas toca pan, manjares cocidos, vino, aceite o un alimento cualquiera, quedar esto santificado? Los sacerdotes respondieron diciendo: No.
 (13) Y dijo Ageo: Y si un inmundo por un cadver tocare alguna cosa de stas, seran inmundas? Y respondieron los sacerdotes diciendo: Inmundas seran.
 (14) Y replic Ageo, diciendo: Pues as era este pueblo y esta gente delante de m, dice Yahv, y as toda la obra de sus manos y cuanto ofrecan era inmundo.
 (15) Poned, pues, vuestra atencin ahora desde este da en adelante; antes del da en que pusierais una piedra sobre otra en el templo de Yahv,"
 (16) qu os pasaba? Venan al montn de veinte, y haba diez; venan al lagar para sacar cincuenta, y haba veinte."
 (17) Os hera con tizn, aublo y con granizo toda obra de vuestras manos, mas no os volvais a m, dice Yahv.
 (18) Poned vuestra atencin desde este da en adelante, desde el veinticuatro del noveno en adelante, desde que ha sido cimentado el templo de Yahv.
 (19) No est an la simiente en los graneros? Todava la vid, la higuera, el granado y el olivo no han dado fruto! Desde este da dar yo bendicin.
 (20) Fue por segunda vez la palabra de Yahv a Ageo, a los veinticuatro del mismo mes, diciendo:
 (21) Habla a Zorobabel, gobernador de Jud, y dile: Yo conmover los cielos y la tierra,
 (22) y trastornar los tronos de los reinos, y destruir la fuerza del reino de las gentes, y volcar el carro y a los que en l suben, y se vendrn abajo los caballos y los que en ellos cabalgan, los unos por la espada de los otros.
 (22) y trastornar los tronos de los reinos, y destruir la fuerza del reino de las gentes, y volcar el carro y a los que en l suben, y se vendrn abajo los caballos y los que en ellos cabalgan, los unos por la espada de los otros. [ (Haggai 2:24)  (23) Aquel da, dice Yahv de los ejrcitos, te tomar a ti, Zorobabel, hijo de Sealtiel, mi siervo, dice Yahv, y te har como anillo de sello, porque yo te he elegido, dice Yahv de los ejrcitos. ] 
 El octavo mes del ao segundo de Daro lleg la palabra de Yahv a Zacaras, hijo de Baraquas, hijo de Iddo, el profeta, diciendo:
 Yahv se irrit fuertemente contra vuestros padres.
 Diles, pues: As dice Yahv de los ejrcitos: Volveos a m, dice Yahv de los ejrcitos, y yo me volver a vosotros, dice Yahv de los ejrcitos.
 No seis como vuestros padres, a quienes vocearon los primeros profetas, diciendo: As dice Yahv de los ejrcitos: Convertios de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras! Pero ellos no atendieron, no me escucharon, dice Yahv de los ejrcitos.
 Vuestros padres, dnde estn? Y los profetas, viven siempre?
 Pero mis palabras y mis mandatos, lo que mand yo a mis siervos los profetas, no alcanz acaso a vuestros padres? Por eso se convirtieron y se dijeron: Ha hecho Yahv de los ejrcitos con nosotros tal como, segn nuestros caminos, decret tratarnos.
 A veinticuatro del mes undcimo, que es el mes de Sebat, del ao segundo de Daro, fue la palabra de Yahv a Zacaras, profeta, hijo de Baraquas, hijo de Iddo, diciendo:
 Vi de noche a un varn que cabalgaba en un caballo rojo y estaba entre los montes en el valle; detrs de l haba caballos rojos, alazanes y blancos."
 Yo entonces pregunt: Qu son stos, mi seor? Y el ngel que me hablaba me dijo: Voy a darte a saber quines son stos;"
 pero el que estaba entre los montes tom la palabra y dijo: Estos son los que Yahv ha mandado a recorrer la tierra.
 Luego hablaron ellos al ngel de Yahv que estaba entre los montes y le dijeron: Hemos recorrido la tierra, y toda est quieta y tranquila.
 Y habl el ngel de Yahv, diciendo: Oh Yahv de los ejrcitos! hasta cundo no vas a tener piedad de Jerusaln y de las ciudades de Jud, contra las que ests irritado desde hace setenta aos?
 Y Yahv dirigi al ngel que conmigo hablaba palabras amables, palabras consoladoras.
 El ngel que hablaba conmigo me dijo: Clama diciendo: As dice Yahv de los ejrcitos: Siento gran amor hacia Jerusaln y hacia Sin,
 y estoy muy airado contra las naciones que ahora estn tranquilas, porque yo estaba un poco airado, pero ellas agravaron el mal.
 Por tanto, as dice Yahv: Yo me he vuelto misericordioso hacia Jerusaln, y mi casa ser all reedificada, dice Yahv de los ejrcitos, y sobre Jerusaln se tender el cordel.
 Clama tambin diciendo: As dice Yahv de los ejrcitos: An rebosarn mis ciudades de abundancia de bienes, y Yahv consolar a Sin y elegir a Jerusaln.
 (1) Luego alc mis ojos y mir, y vi cuatro cuernos,
 (2) y pregunt al ngel que hablaba conmigo: Y stos, qu son? El me respondi: Estos son los cuernos que dispersaron a Jud.
 (3) Mostrme luego Yahv cuatro artesanos,
 (4) y yo pregunt: Qu van a hacer stos? Me respondi, diciendo: Aqullos son los cuernos que dispersaron a Jud de modo tal, que no pudo ya levantar cabeza, y stos vienen para rodear a aqullos y destruir los cuernos de las gentes que alzaron el cuerno sobre la tierra de Jud para dispersarla.
 (5) Alc de nuevo los ojos, mir, y vi a un varn que tena en la mano un cordel de medir,
 (6) y le pregunt: Adonde vas? El me respondi: A medir a Jerusaln para ver cunta es su anchura y cunta su longitud.
 (7) Apareci el ngel que hablaba conmigo, y vi que vena a su encuentro otro ngel,
 (8) que le dijo: Corre! Di a ese joven: Sin murallas ser habitada Jerusaln; tal ser en ella la muchedumbre de hombres y ."
 (9) Y yo ser para ella, dice Yahv, muro de fuego en derredor, y ser su gloria en medio de ella.
 (10) Hala, hala! Huid de la tierra del aquiln, orculo de Yahv, pues a los cuatro vientos del cielo os aventar, orculo de Yahv.
 (11) Hala, Sin! Ponte a salvo, t que habitas en Babel!
 (12) Porque as dice Yahv de los ejrcitos: Despus de la afliccin me ha enviado a las gentes que os despojaron, porque el que os toca a vosotros toca a la nia de mis ojos2.
 (13) Porque he aqu que yo agito mi mano contra ellos, y sern presa de quienes fueron sus esclavos, y sabris que Yahv de los ejrcitos me ha enviado.
 (14) Jubila y regocjate, hija de Sin, porque llegar y habitar en medio de ti, orculo de Yahv.
 (15) Aquel da se unirn a Yahv muchas gentes, que sern mi pueblo, y yo habitar en medio de ti, y sabrs que Yahv de los ejrcitos me ha enviado a ti.
 (16) Yahv poseer a Jud, su heredad, en la tierra santa, y ser Jerusaln su elegida.
 (17) Calle toda carne ante Yahv, que se ha despertado de su santa morada.
 Y me hizo ver a Josu, el sumo sacerdote, que estaba en pie delante del ngel de Yahv y tenia a su diestra a Satn para acusarle.
 Y (el ngel de) Yahv dijo a Satn: Que Yahv te reprima, oh Satn, que Yahv te reprima, pues El ha elegido a Jerusaln! No es por ventura se un tizn que acaba de ser arrebatado a la hoguera?
 Porque estaba Josu vestido de vestiduras inmundas, y as en pie delante del ngel.
 Este mand, hablando a los que estaban delante de l: Quitadle las vestiduras inmundas y vestidle las vestiduras de ceremonia,
 y poned sobre su cabeza una tiara pura. Ellos pusieron la tiara sobre su cabeza y le vistieron de las vestiduras de ceremonia, y el ngel de Yahv, puesto en pie, le dijo: Mira, he quitado de ti tu iniquidad y te he vestido de las vestiduras de ceremonia.
 El ngel de Yahv conjur a Josu, diciendo: As habla  Yahv de los ejrcitos:
 Si andas por mis caminos y eres fiel a mi ministerio, administrars tambin mi casa y guardars mis atrios, y yo te dar puesto entre estos que estn aqu.
 Escucha, pues, Josu, sumo sacerdote, t y tus compaeros que se sientan delante de ti, pues son varones de presagio. He aqu que yo hago venir a mi siervo Germen.
 Pues he ah la piedra que yo he puesto ante Josu; sobre esta nica piedra hay siete ojos, y labrar yo mismo su escultura, dice Yahv de los ejrcitos, y aquel mismo da quitar de la tierra la iniquidad."
 Aquel da, dice Yahv de los ejrcitos, convidaris cada uno a su vecino bajo la parra y bajo la higuera.
 El ngel que hablaba conmigo vino y me despert como a hombre que despierta de su sueo,
 y me dijo: Qu ves? Yo le respond: Miro y veo un candelabro todo de oro, con un vaso encima y sus siete lmparas, y siete tubos desde las lmparas al vaso que est encima,
 y a su lado dos ramos de olivo, el uno a la derecha del vaso y el otro a la izquierda.
 Y prosegu diciendo al ngel que hablaba conmigo: Qu es esto, mi seor?
 El entonces me habl, respondiendo: No sabes lo que es eso? Yo le dije: No, mi seor.
 Entonces l me habl, diciendo: He aqu la palabra de Yahv a Zorobabel. Dice: No con ejrcito, no con fuerza, sino por mi espritu, dice Yahv de los ejrcitos.
 Qu eres t, montaa grande? Allnate ante Zorobabel. El pondr la piedra de remate en medio de aclamaciones: Qu hermosa es, qu hermosa es!
 Y me lleg la palabra de Yahv, diciendo:
 Las manos de Zorobabel cimentaron esta casa, y sus manos la acabarn, y sabrs que Yahv de los ejrcitos me ha enviado a vosotros.
 Porque los que han despreciado el da de las cosas modestas, vern gozosos en la mano de Zorobabel la piedra reservad. Esos siete son los ojos de Yahv, que observan la tierra en toda su redondez.
 Yo prosegu, diciendo: Y esos dos olivos a derecha e izquierda del candelabro, qu son?
 Y tomando por segunda vez la palabra, pregunt: Qu son esos dos ramos de olivos que estn cerca de los tubos por donde baja el aceite?
 El me respondi, diciendo: No sabes lo que son sos? Yo respond: No, mi seor.
 El me dijo: Son los dos hijos del leo que estn delante del Seor de toda la tierra.
 Yo alc de nuevo mis ojos y vi en visin un rollo volando.
 Preguntme l: Qu ves? Respond: Veo un rollo de veinte codos de largo y diez de ancho que vuela.
 El entonces me dijo: Esto es la maldicin que sale sobre la haz de la tierra, porque, conforme a ella, todo ladrn ser arrojado de aqu; conforme a ella, todo perjuro ser arrojado de aqu."
 Yo la he desencadenado, dice Yahv de los ejrcitos, y caer sobre la casa del ladrn y sobre la casa del que en falso jura por mi nombre, y permanecer en medio de su casa hasta consumir maderas y piedras.
 Apareci el ngel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza tus ojos y mira lo que aparece.
 Yo dije: Qu es? Y l me respondi: Es un ef que aparece, y aadi: Es su iniquidad en toda su tierra.
 Y vi que se alzaba una tapadera de plomo, y en medio del ef estaba sentada una mujer.
 El me dijo: Ah tienes a la iniquidad, y la ech en medio del ef y tap su boca con la tapadera de plomo.
 Yo alc los ojos y vi aparecer dos mujeres. Soplaba el viento en sus alas, que eran como alas de cigea, y alzaron el ef entre la tierra y el cielo.
 Yo dije al ngel que hablaba conmigo: Adonde llevan el ef? n El me respondi: A hacerle casa en la tierra de Senaar para prepararla y colocarla all sobre su asiento2.
 De nuevo alc los ojos, y mirando una visin, vi cuatro carros que salan de entre dos montes; los dos montes eran de bronce."
 El primer carro tena caballos rojos; el segundo, caballos negros;"
 el tercer carro, caballos blancos, y el cuarto, caballos bayos, todos muy veloces.
 Entonces, hablando al ngel que conmigo hablaba, dije: Y stos, qu son, mi seor?
 El ngel respondi, diciendo: Esos son los cuatro vientos del cielo, que vienen a presentarse al seor de toda la tierra.
 El de los caballos negros va al norte; el de los blancos, al occidente *, y el de los bayos, al medioda."
 Piafaron, pues, los corceles, queriendo partir para recorrer la tierra, y l dijo: Id, recorred la tierra.
 Me llam y me habl, diciendo: Los que van hacia el norte han calmado mi alma en la tierra del aquiln.
 Llegme la palabra de Yahv, diciendo:
 Toma de los cautivos repatriados, de Jarim, de Tobas y de Jedaya, y vete luego a casa de Josas, hijo de Sefanas.
 Toma de ellos plata y oro y haz una corona y pona en la caheza de Josu, hijo de Jeosadac, sumo sacerdote,
 y dile: As habla Yahv de los ejrcitos, diciendo: He aqu que el varn cuyo nombre es Germen, y del cual se producir germinacin,
 edificar el templo de Yahv, se revestir de majestad, se sentar y dominar en su trono, y el sacerdote se sentar en su solio, y habr entre ambos consejo de paz.
 La corona servir a Jarim, Tobas y Jedaya de memoria en el templo de Yahv.
 Hombres de muy lejos vendrn a trabajar en la construccin del templo de Yahv, y sabris que Yahv de los ejrcitos me ha enviado a vosotros. Suceder esto si escuchis la voz de Yahv, vuestro Dios.
 Sucedi que el ao cuarto del rey Daro lleg la palabra de Yahv a Zacaras, el da cuarto del noveno mes, que es el mes de Casleu.
 Y envi Bet-El Sareser a Reguem-Melek con sus hombres para implorar el favor de Yahv
 y hablar con los sacerdotes de la casa de Yahv de los ejrcitos y con los profetas, dicindoles: He de afligirme yo el quinto mes y guardar la abstinencia como de tantos aos lo he hecho?
 Y lleg palabra de Yahv de los ejrcitos, diciendo:
 Habla a todo el pueblo de la tierra y a todos los sacerdotes, diciendo: Cuando hace setenta aos ayunasteis el quinto y el sptimo mes, ayunasteis para m?
 Cuando comis y bebis, no comis y bebis para vosotros?
 No son sas las palabras que proclam Yahv por medio de los profetas primeros, cuando Jerusaln estaba habitada y tranquila, y habitadas las ciudades de en derredor suyo, el Negueb y la Sefela?
 Y fue palabra de Yahv a Zacaras, diciendo:
 As habla Yahv de los ejrcitos: Juzgad conforme a verdad, practicad la piedad y la misericordia hacia vuestro prjimo;"
 no oprimis a la viuda, al hurfano, al extranjero y al pobre; no maquinis el mal en vuestros corazones el uno contra el otro, n Pero no quisieron atender, y se hicieron hombres rebeldes y endurecieron sus odos para or."
 No quisieron orle, llamaron luego ellos, y El no los oy, dice Yahv de los ejrcitos,   No conocan, y tras ellos qued la tierra devastada, hasta no haber quien fuese ni viniese, y tornaron en desierto la tierra deleitosa.
 Se hicieron un corazn duro como el diamante, para no escuchar las enseanzas y palabras que Yahv de los ejrcitos les mandaba por medio de los profetas primeros, y estall la gran indignacin de Yahv de los ejrcitos,
 y sucedi que, as corno El los llamaba y ellos
 y los dispers entre todas las gentes que ellos
 Y fue palabra de Yahv de los ejrcitos, diciendo:
 As habla Yahv de los ejrcitos: Yo siento por Sin un amor extremado y un gran celo.
 As habla Yahv de los ejrcitos: Yo me he vuelto hacia Sin y habitar en Jerusaln, y Jerusaln ser llamada la ciudad fiel, y el monte de Yahv de los ejrcitos, el monte santo.
 As dice Yahv de los ejrcitos: An se sentarn en las plazas de Jerusaln ancianos y ancianas, que por los muchos aos llevarn en la mano su bculo.
 Las calles de ; la ciudad estarn llenas de muchachos y muchachas que jugarn en ellas."
 As dice Yahv de los ejrcitos: Si esto es difcil a los ojos del resto de su pueblo en estos das, lo ser tambin a mis ojos? dice Yahv de los ejrcitos.
 As habla Yahv de los ejrcitos: Yo salvar a mi pueblo de la tierra del levante y de la tierra del poniente,
 y los traer y habitarn en Jerusaln, y ellos sern mi pueblo y yo ser su Dios en verdad y en justicia.
 As habla Yahv de los ejrcitos: Esfurcense vuestras manos, vosotros los que en estos das os las palabras de los profetas del tiempo en que fue cimentada la casa de Yahv de los ejrcitos para que el templo fuera reconstruido,
 porque antes de ese tiempo no haba ni para pagar a los hombres ni para pagar por las bestias, ni paz alguna para el que entraba y sala a causa del opresor, pues yo haba lanzado los hombres unos contra otros.
 Pero ahora yo no soy ya lo que era en los das antiguos para el resto de este pueblo,
 porque yo sembrar la paz. La vid dar su fruto, y dar la tierra su rendimiento, y los cielos su roco, y pondr al resto de este pueblo en posesin de todo esto.
 Y as como fuisteis la maldicin de las gentes, oh casa de Jud y casa de Israel! as yo os salvar y ser bendicin. No temas y que se esfuercen vuestros brazos,
 porque as dice Yahv de los ejrcitos: Como pens en haceros mal cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Yahv de los ejrcitos, y no me arrepent,
 as, volvindome, he pensado en hacer bien a Jerusaln y a la casa de Jud en estos das; no temis."
 He aqu lo que vosotros habis de hacer: hablar cada cual verdad a su prjimo, juzgar en vuestras puertas conforme a verdad y justicia, (sembrando) la paz;"
 no maquinar nadie en su corazn el mal de su prjimo ni jurar en falso, porque todas estas cosas me son abominables, dice Yahv.
 Fue me dirigida la palabra de Yahv de los ejrcitos, diciendo:
 As dice Yahv de los ejrcitos: El ayuno del cuarto mes, y el ayuno del quinto, y el ayuno del sptimo, y el ayuno del dcimo se tornarn para la casa de Jud en gozo y regocijo y en festivas solemnidades. Amad, pues, la verdad y la paz.
 As dice Yahv de los ejrcitos: An vendrn pueblos y moradores de muchas ciudades,
 y los moradores de la una irn a los moradores de la otra y les dirn: Vamos a implorar el favor de Yahv y a buscar a Yahv de los ejrcitos. Yo tambin voy.
 Y vendrn muchos pueblos y fuertes naciones a Jerusaln a buscar a Yahv de los ejrcitos y a implorar el favor de Yahv.
 As dice Yahv de los ejrcitos: En aquellos das, diez hombres de todas las lenguas de las gentes cogern de la orla (del manto) a un judo, dicindole: Nos vamos con vosotros, porque hemos odo que con vosotros est Dios.
 Orculo. Palabra de Yahv. En la tierra de Jadrac y de Damasco ser su morada, porque de Yahv son las ciudades de Aram  y todas las tribus de Israel.
 Jamat ser tambin comprendida en el territorio de se, as como Tiro y Sidn, que son tan sabias.
 Tiro se ha construido un baluarte, y amonton la plata como el polvo, y el oro como el lodo de las calles,
 Pero he aqu que el Seor se apoderar de ella y aplastar en el mar su fortaleza, y quedar consumida por el fuego.
 Al ver esto se aterrar Ascaln; Gaza estar en extremo dolor, lo mismo que Ecrn, porque sus esperanzas fallaron. No habr ya rey en Gaza, y Ascaln no ser habitada."
 En Azoto habitar el espreo, y aniquilar la soberbia de los filisteos
 y les quitar de la boca su sangre y de entre los dientes sus abominaciones, y sern tambin un resto perteneciente a nuestro Dios y como una familia de Jud; y Ecrn tendr la suerte del jebuseo."
 Yo pondr en mi casa guarnicin de los que entran y salen, y ya no pasar opresor alguno contra ellos, porque ahora velar yo con mis ojos.
 Algrate sobremanera, hija de Sin, Grita exultante, hija de Jerusaln. He aqu que viene a ti tu Rey, justo y victorioso, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna.
 Extirpar los carros de Efraim y los caballos en Jerusaln, y ser roto el arco de guerra, y promulgar a las gentes la paz, y ser de mar a mar su seoro y desde el ro hasta los confines de la tierra.
 ? en cuanto a ti, por la sangre de tu alianza, yo solt a tus cautivos de la fosa sin agua.
 Volved, cautivos, a la fortaleza, llenos de esperanza, y yo te restituir la gloria al duplo.
 Porque he tensado para m a Jud, y he puesto en el arco a Efram; y blandir tus hijos, oh Sin! contra tus hijos, oh Ya van! y te convertir en espada de hroe."
 Y aparecer sobre ellos Yahv y lanzar sus dardos corno rayos, y el Seor, Yahv, har sonar la trompeta, y marchar entre los torbellinos del austro.
 Yahv de los ejrcitos los proteger, y las piedras de la honda devorarn la carne, y bebern la sangre como se bebe el vino; quedarn llenas como vaso de libacin y como los cuernos del altar."
 Y los salvar Yahv aquel da como a rebao de su pueblo, como piedras de diadema brillantes sobre su pas.
 Qu ricos son! Qu hermosos son el trigo que nutre a los mancebos, y el vino que nutre a las doncellas!
 Pedid a Dios la lluvia en la primavera; es Yahv quien forma los relmpagos, y el que dispensa la lluvia abundante y a cada uno la verdura de los campos."
 Porque los terafim dan vanos orculos y los adivinos tienen mentirosas visiones, y no son sino sueos vacos lo que dicen, y consuelos vanos los que prodigan. Por eso se fueron como rebao de ovejas, apremiados porque no tenan pastor.
 Se encendi mi clera contra los pastores y castigu a los machos cabros, pues Yahv de los ejrcitos ha visitado su rebao, la casa de Jud, y ha hecho de l su caballo de honor en la batalla,
 y a su orden saldr la tropa y los portadores de estacas y arcos de guerra, y los jefes todos juntos se pondrn en campaa.
 Y sern como hroes que pisan el lodo de las calles en la batalla; combatirn, porque con ellos ser Yahv, y avergonzarn a los que van sobre caballos."
 Fortalecer a la casa de Jud y salvar a la casa de Jos;los establecer porque tengo compasin de ellos, y sern como si no los hubiera rechazado, porque yo, Yahv, soy su Dios y los escuchar."
 Los de Efram sern como hroes, y su corazn estar alegre como por el vino; sus hijos lo vern y se gozarn, y su corazn se regocijar en Yahv."
 Yo les silbar y los reunir, porque los he rescatado, y se multiplicarn sin cesar2.
 Yo los haba dispersado entre los pueblos, pero desde lejos se acordarn de m y vivirn con sus hijos y volvern.
 Yo los reconducir de la tierra de Egipto, y los reunir de Asur, y los traer a la tierra de Galaad y del Lbano, y no les bastar.
 Tan estrechos estarn, que pasarn el mar, y en el mar herirn las olas, y se secarn las profundidades de los ros, y ser abatida la soberbia de Asur, y Egipto perder su cetro.
 Yo los fortalecer en Yahv, y ellos marcharn en su nombre.
 Abre, Lbano, tus puertas, que el fuego devora tus cedros
 Gime, ciprs, porque ha cado el cedro, porque han sido abatidos los poderosos. Gemid, encinas de Basan, porque es destruido el bosque impenetrable!
 Oyense lamentos de pastores por la ruina de sus riquezas! Oyense rugidos de leones por la ruina de la gloria del Jordn!
 As dice Yahv, mi Dios: Apacienta las ovejas para el matadero,
 las que matan los compradores impunemente, mientras sus vendedores dicen: Bendito sea Yahv, que me ha enriquecido ! sin que los pastores tengan piedad de ellas;"
 porque no tendr yo piedad de los moradores de la tierra, dice Yahv, porque yo mismo entregar a las gentes, cada uno en manos de su pastor y en las manos de su rey, y stos devastarn la tierra, y yo no la librar de sus manos.
 Hcerrie, pues, pastor del rebao de la matanza para los compradores del rebao, y tom dos cayados, dando al uno por nombre benevolencia y al otro unin y me puse a apacentar el rebao.
 En un mes hice desaparecer a tres pastores. Entonces tom aversin del rebao, el cual se hasti de m,
 y dije: No os apacentar ya ms; la que muera, que muera; la que se pierda, que se pierda, y las que queden, que se coman unas a otras."
 Tom luego mi cayado benevolencia y lo romp, para deshacer el pacto que haba concertado con todos los pueblos,
 y qued deshecho en ese da, y los mercaderes de ovejas que me observaban conocieron que aquello era cosa de Yahv.
 Yo les dije: Si queris, dadme mi salario, y, si no, dejadlo; y me pesaron mi salario, treinta monedas de plata."
 Y Yahv me dijo: Tira al tesoro el rumboso precio en que te han apreciado. Y tomando las treinta monedas de plata, las tir en la casa de Yahv al tesoro.
 Romp luego el otro cayado, unin, para romper la hermandad entre Jud e Israel.
 Y Yahv me dijo: Hazte tambin el pastor insensato,
 pues he aqu que voy a suscitar un pastor en la tierra que no se cuidar de que desaparezcan, y no buscar a las descarriadas, ni curar a las heridas, ni alimentar a las fuertes, pero se comer las gordas y les arrancar las uas.
 Ay del pastor intil, que abandona el rebao! (Descargar) la espada sobre su brazo derecho, se secar del todo su brazo y quedar ciego totalmente su ojo derecho.
 Orculo. Palabra de Yahv sobre Israel. Palabra de Yahv, que extiende los cielos, funda la tierra y que forma el aliento del hombre dentro de l.
 He aqu que voy a hacer de Jerusaln una copa de vrtigo para todos los pueblos de en derredor. Tambin para Jud habr angustia y para Jerusaln.
 Aquel la pondr a Jerusaln como piedra pesada para todos los pueblos, y cuantos con ella carguen se harn cortaduras, y se reunirn contra ella todas las gentes de la tierra.
 Aquel da, dice Yahv, herir de terror a todos los caballos y de locura a sus jinetes, pero abrir mis ojos sobre la casa de Jud, y a todos los caballos de las gentes los herir de ceguera.
 Entonces se dirn los jefes de Jud: La fuerza de los habitantes de Jud est en Yahv de los ejrcitos, su Dios.
 Aquel da har de los jefes de Jud brasero encendido en medio de lea y antorcha ardiendo en medio de las haces, que consumir a diestro y siniestro a todos los pueblos de en derredor, y Jerusaln ser de nuevo habitada en su lugar, en Jerusaln,
 y salvar primero las tiendas de Jud, para que no se enorgullezcan contra Jud la casa de David y los habitantes de Jerusaln.
 En aquel da escudar Yahv a los moradores de Jerusaln, y la casa de David ser como Dios, como el ngel de Yahv ante ellos.
 Aquel da me pondr yo a destruir a todas las gentes que vinieron contra Jerusaln.
 Y derramar sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusaln un espritu de gracia y de oracin, y alzarn sus ojos a m. Y aquel a quien traspasaron le llorarn como se llora al unignito, y se lamentarn por l como se lamenta por el primognito.
 Habr aquel da gran llanto en Jerusaln, como el llanto de Hadad-Rimmn en el valle de Megiddo.
 Se lamentar la tierra, linaje por linaje; el linaje de la casa de David aparte, y sus mujeres aparte; el linaje de la casa de Natn aparte, y sus mujeres aparte;"
 el linaje de la casa de Levi aparte, y sus mujeres aparte; el linaje de Seme aparte, y sus mujeres aparte,"
 y todos los otros linajes, cada uno aparte, y sus mujeres aparte.
 Aquel da habr una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusaln, para la purificacin del pecado y de la inmundicia;"
 y aquel da, dice Yahv, extirpar de la tierra los nombres de los dolos, que no sern ms recordados, y har desaparecer a los profetas y el espritu impuro.
 Y cuando alguno se ponga a profetizar, le dirn su padre y su madre, que le engendraron: No vivirs, porque has hablado mentira en nombre de Yahv; y el padre y la madre, los que le engendraron, le traspasarn cuando se ponga a hablar a lo profeta."
 Aquel da se avergonzarn de sus visiones, de cuando se las daban de profeta, y no se vestirn ms el manto peludo para mentir.
 Un tal dir: Yo no soy profeta, soy labrador del campo, y un labrador me asold desde mi mocedad
 Y le dirn: Pues entonces, qu heridas son esas que llevas entre tus manos? Y l responder: Son las que recib en la casa de mis amigos.
 lzate, espada, contra mi pastor, contra el hombre de mi compaa, orculo de Yahv de los ejrcitos. Hiere al pastor y que se disperse el rebao, y yo volver mi mano sobre los pequeos.
 Y suceder que en toda la tierra  orculo de Yahv sern exterminados los dos tercios, y perecern, pero ser preservado un tercio.
 Yo pondr al fuego este tercio, y lo fundir como se funde la plata, y lo acrisolar como se acrisola el oro. El invocar mi nombre y yo le escuchar. Yo dir: El es mi pueblo; y l dir: Yahv es mi Dios."
 He aqu que llega el da para Yahv, y en medio de ti se repartirn tus despojos.
 Porque yo reunir a todas las gentes en batalla contra Jerusaln, y ser tomada la ciudad, y saqueadas las casas, y violadas las mujeres, y la mitad de la ciudad ir al cautiverio, pero el resto del pueblo no ser exterminado.
 Luego se pondr en campaa Yahv, y combatir a estas naciones como se combate el da de la batalla.
 Afirmarnse aquel da sus pies sobre el monte de los Olivos, que est frente a Jerusaln, al lado del levante, y el monte de los Olivos se partir por medio, de levante a poniente, como un gran valle, y la mitad del monte se echar al norte, y la otra mitad al medioda,
 y huiris por el valle de mis montes, porque el valle de los montes llegar hasta donde os salvar. Huiris como husteis cuando el terremoto de los tiempos de Ozas, rey de Jud, y vendr entonces Yahv, mi Dios, y con El todos sus santos.
 En aquel da no se extinguir el brillo de las piedras preciosas.
 Ser nico ese da, conocido de Yahv. No habr da y noche; de tarde habr luz."
 En ese da manarn de Jerusaln aguas vivas, la mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el occidental, lo mismo en verano que en invierno.
 Y reinar Yahv sobre la tierra toda, y Yahv ser nico, y nico su nombre.
 La tierra toda se convertir en llano desde Gueb hasta Rimmn del sur, y Jerusaln ser enaltecida y habitada en su lugar, desde la puerta de Benjamn hasta el lugar de la antigua puerta, hasta la puerta del ngulo, y desde la torre de Jananel hasta los lagares del rey.
 Y morarn en ella, y ya nunca ms ser anatema, y morarn en seguridad.
 He aqu la plaga con que herir Yahv a todos los pueblos que combatieron a Jerusaln: sus carnes se corrompern mientras estn en pie; se consumirn en sus cuencas los ojos, y su lengua se les deshar en la boca."
 Habr aquel da gran perturbacin entre ellos y tomar cada uno de la mano a su vecino y le dar a ste la suya.
 Jud luchar en Jerusaln y se reunirn all las riquezas de todas las gentes, oro, plata, vestidos en grandsima abundancia.
 Parecida a sta ser la plaga que herir a los caballos, mulos, camellos y asnos, y a todas las bestias que hubiere en aquellos campos.
 Todos cuantos quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusaln subirn cada ao a adorar al Rey, Yahv de los ejrcitos, y a celebrar la fiesta de los Tabernculos.
 Y aquellos que de las gentes no vengan a Jerusaln a adorar al Rey, Yahv de los ejrcitos, no vendr sobre ellos la lluvia.
 Si la gente de Egipto no sube y no viene, sobre ella se abatir la plaga con que herir Yahv a las gentes que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernculos.
 Tal ser la expiacin de Egipto y la expiacin de todas las gentes que no suban a celebrar la fiesta de los Tabernculos.
 En aquellos das escribirn en sartenes y ollas: Consagrado a Yahv, y las ollas de la casa de Yahv sern corno vasos de aspersin delante del altar de los sacrificios.
 Toda olla en Jud y en Jerusaln ser consagrada a Yahv de los ejrcitos, y cuantos sacrifiquen vendrn, las tornarn y cocern en ellas, y no habr aquel da ms mercader en la casa de Yahv de los ejrcitos.
 Orculo. Palabra de Yahv a Israel por medio de Malaquas:
 Yo os he amado, dice Yahv, 1 y vosotros decs: En qu nos has amado? Esa no es hermano de Jacob? orculo de Yahv; sin embargo, he amado a Jacob"
 y he detestado a Esa, y he hecho de sus montaas campo de devastacin,y de su heredad, pastizales de desierto.
 Y si Edom dijere: Hemos sido aplastados, pero reconstruiremos las ruinas, as dice Yahv de los ejrcitos: Ellos reconstruirn, pero yo destruir. Y los llamarn tierra de impiedad y pueblo contra el que se irrit para siempre Yahv.
 Vuestros ojos lo vern y diris: Grande es Yahv ms all del territorio de Israel.
 El hijo honra a su padre y el siervo terne a su seor,Pues si yo soy padre, dnde est mi honra Si yo soy Seor, dnde est mi temor? dice Yahv de los ejrcitos a vosotros, sacerdotes, que despreciis mi nombre. Decs: En qu menospreciamos tu nombre?
 Ofrecis en mi altar pan inmundo y decs: En qu le hemos hecho inmundo?En decir: la mesa de Yahv es despreciable.
 Y ofrecer en sacrificio lo ciego, no es malo? y ofrecer lo cojo o lo enfermo, no es malo? Anda, haz presente de ello a tu gobernador, a ver si se complace en l y le ser grato,dice Yahv de los ejrcitos.
 Buscad, pues, el favor de Dios para que os sea propicio (por vuestra mano es hecho esto). Os conceder benevolencia? dice Yahv de los ejrcitos.
 Oh si alguno de vosotros cerrara las puertas y no encendierais en vano el fuego de mi altar! No tengo en vosotros complacencia alguna, dice Yahv de los ejrcitos; no me son gratas las ofrendas de vuestras manos."
 Porque desde el fondo del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes, y en todo lugar ha de ofrecerse a mi nombre un sacrificio humeante y una oblacin pura, pues grande es mi nombre entre las gentes, dice Yahv de los ejrcitos.
 Pero vosotros lo profanis, diciendo: La mesa d Yahv es inmunda, y despreciables sus alimentos.
 Y aun decs: Oh qu fastidio! y lo despreciis, dice Yahv de los ejrcitos, y ofrecis lo robado, lo tomo, lo enfermo; lo presentis como ofrenda. Voy a complacerme yo aceptndolo de vuestras manos?"
 Maldito el fraudulento, que, teniendo en el rebao machos y habiendo hecho un voto, sacrifica a Dios lo estropeado! Porque yo soy Rey grande, dice Yahv de los ejrcitos, y mi nombre es temible entre las gentes.
 Para vosotros, pues, oh sacerdotes! es este decreto:
 Si vosotros no escuchis y no decids de corazn dar gloria a mi nombre, dice Yahv de los ejrcitos, yo mandar sobre vosotros la maldicin y har maldicin de vuestra bendicin, porque no os decids de corazn.
 Por eso os quebrantar l brazo y os echar al rostro la inmundicia, la basura de vuestras solemnidades, y seris echados donde se echa ella,
 Sabris que yo he dado este decreto para que sea real mi pacto con Lev, dice Yahv de los ejrcitos.
 Mi pacto con l fue vida y paz, y se las di; temor, y l me temi, y ante mi nombre se llenaba de temor,"
 Tuvo en su boca doctrina de verdad y no hubo iniquidad en sus labios, anduvo conmigo en integridad y rectitud y apart del mal a muchos,
 pues los labios del sacerdote han de guardar la sabidura y de su boca ha de salir la doctrina, porque es un enviado de Yahv de los ejrcitos.
 Pero vosotros os habis apartado del camino, y habis hecho tropezar a muchos en la Ley y habis pervertido el pacto de Lev, dice Yahv de los ejrcitos.
 Por tanto, tambin yo os he hecho a vosotros despreciables y viles para todo el pueblo, a la medida en que vosotros no habis seguido mis caminos ni habis tenido en cuenta mi Ley.
 No tenemos todos un Padre? No nos ha criado a todos un Dios? Por qu, pues, obrar prfidamente unos con otros, quebrantar el pacto de nuestros padres?
 Prfido es Jud, y en Israel y en Jerusaln se cometen abominaciones, pues Jud profana lo consagrado a Yahv, lo que El ama, casndose con hijas de un dios extranjero.
 Quiera Yahv, a quien tal hace, privarle de testigo y defensor en las tiendas de Jacob y de que haga (por l) ofrenda de sacrificio a Yahv de los ejrcitos!
 Y aun hacis esta segunda cosa: bais de lgrimas el altar de Yahv  de lloros y gemidos  porque no atiende a vuestra ofrenda y no acepta de vuestras manos nada grato,
 y preguntis: Por qu? Porque Yahv toma la defensa de las esposas de tu juventud, a la que has sido desleal, siendo ella tu compaera, y la esposa de tu alianza matrimonial.
 No los hizo para ser un solo (ser) que tiene su carne y su hlito? Y este nico, qu busca sino una posteridad de Dios? Cuidad, pues, de vuestro hlito, y no seas infiel a la esposa de tu juventud!
 El que por aversin repudia, dice Yahv, Dios de Israel, se cubre de injusticia por encima de sus vestiduras, dice Yahv de los ejrcitos! Cuidad, pues, vuestro hlito y no seis desleales.
 Sois pesados a Yahv con vuestras palabras, y decs: En qu le somos pesados? En decir: El que hace el mal es grato a los ojos de Yahv y en ellos se complace. Sino: Dnde est el Dios justo?
 He aqu que voy a enviar a mi mensajero, que preparar el camino delante de m, y luego enseguida vendr a su templo el Seor a quien buscis, y el ngel de la alianza que deseis. He aqu que llega, dice Yahv de los ejrcitos,
 y quin podr soportar el da de su venida? Quin podr mantenerse firme cuando aparezca? Porque ser como fuego de fundidor y como leja de batanero,
 y se pondr a fundir y depurar la plata i y a purgar a los hijos de Lev, y los acriso Jar corno al oro y la plata, \ para que ofrezcan a Yahv oblaciones en justicia,
 Entonces agradar a Yahv la oblacin de Jud y de Jerusaln, como en los das antiguos, los aos pasados,
 Y vendr con vosotros a juicio y ser testigo pronto contra los hechiceros, contra los adlteros y los perjuros y contra los que oprimen al jornalero,a la viuda y al hurfano, y agravan al extranjero sin temor de m, dice Yahv de los ejrcitos.
 Porque yo, Yahv, no me he mudado, y vosotros, hijos de Jacob, no habis fenecido,
 Desde los das de vuestros padres os habis apartado de mis preceptos, no los habis guardado. Volveos vosotros a m y yo me volver a vosotros, dice Yahv de los ejrcitos. Pero vosotros decs: En qu hemos de volvernos?
 Puede el hombre robar a Dios? Pues vosotros me estis robando y decs: En qu te robamos? En los diezmos y en las primicias.
 Malditos seris de maldicin, porque me estis robando la nacin toda entera,
 Traed ntegramente los diezmos al alfol para que haya alimentos en mi casa, y probadme en esto, dice Yahv de los ejrcitos, a ver si no abro yo las esclusas del cielo y no derramo sobre vosotros la bendicin sin medida.
 impedir que la langosta os aflija, devorando los frutos de la tierra; y las vias de los campos no os sern estriles, dice Yahv de los ejrcitos."
 Todas las gentes os llamarn dichosos, porque seris una tierra de delicias, dice Yahv de los ejrcitos.
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 -- omitido por parfrasis --
 (19) Pues he aqu que llega el da, ardiente como horno, y sern entonces los soberbios y obradores de maldad como paja, y el da que viene le prender fuego, dice Yahv, de suerte que no les quedar ni raz ni follaje.
 (20) Mas para vosotros, los que temis mi nombre, se alzar un sol de justicia que traer en sus alas la salud,y saldris y brincaris como terneros (que salen) del establo,
 (21) y pisotearis a los malvados, que sern como polvo bajo la planta de vuestros pies, el da en que yo me pondr a hacer, dice Yahv de los ejrcitos.
 (22) Acordaos de la Ley de Moiss, mi siervo, a quien di yo en Horeb preceptos y mandatos para todo Israel,
 (23) He aqu que yo enviar a Elias el profetantes que venga el da de Yahv, grande y terrible.
 (24) El convertir el corazn de los padres a los hijos, y el corazn de los hijos a los padres, no sea que venga yo y entregue la tierra toda al anatema.
