La expectativa del regreso de Jesucristo es uno de los pilares fundamentales de la fe cristiana. Sin embargo, para comprender a profundidad las implicaciones teológicas y prácticas de este evento, es esencial remitirnos al idioma original en el que fue escrito el Nuevo Testamento: el griego koiné.
A lo largo de las siguientes líneas, desglosaremos la etimología de esta palabra, analizaremos sus 24 apariciones en las Escrituras y examinaremos los cuatro contextos principales en los que los autores bíblicos la utilizaron. Además, realizaremos un recorrido cronológico y temático a través de los escritos de cinco apóstoles —Santiago, Mateo, Pablo, Pedro y Juan—, revelando cómo cada uno, en diferentes épocas y circunstancias, abordó las señales, la preparación y la gloria de la parousía del Señor.
La palabra griega parousía significa: Estar cerca, presencia, estar presente, advenimiento, venida.
Aparece 24 veces en el Nuevo Testamento: Mt. 24:3, 27, 37, 39; 1 Co. 15:23; 16:17; 2 Co. 7:6, 7; 10:10; Fil. 1:26; 2:12; 1 Ts. 2:19; 3:13; 4:15; 5:23; 2 Ts. 2:1, 8, 9; Stg. 5:7, 8; 2 P. 1:16; 3:4, 12; 1 Jn. 2:28.
Parousía proviene del griego páreimi (G3918). Páreimi proviene de pará, que significa: Cerca, junto a, con, al lado de; y eimí, que significa: ser, estar. Páreimi significa: Estar cerca, estar a la mano, venir, tener, estar aquí, presencia, llegar, estar presente, estar listo, a la orden.
Parousía es sinónimo de éleusis (G1660). Éleusis proviene de érjomai (G2064), y significa: Advenimiento, venir, venida.
A través de sus 24 menciones en el Nuevo Testamento y el testimonio unánime de cinco apóstoles a lo largo de varias décadas, queda evidente que esta esperanza en la iglesia primitiva. Ya sea para exhortar a la paciencia, advertir contra el escepticismo o prometer galardones, el mensaje central de las Escrituras permanece intacto: la parousía nos llama a vivir en constante vigilancia, santidad y preparación, con la firme certeza de que el Señor regresará.